Los desafíos del compartimento ovino

El ingreso de la carne ovina con hueso a EEUU, cuyo primer embarque se concretó el viernes 27, dejó nuevos desafíos para la producción en compartimentos de bioseguridad, una figura creada por Uruguay a partir de la normativa de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE). La iniciativa, que ahora dio su primer fruto con la apertura del mercado estadounidense para la carne ovina con hueso –la más valiosa–, permite sortear la barrera que imponen los países más exigentes a aquellas naciones que están libres de fiebre aftosa con vacunación, como Uruguay. Jorge Bonino, uno de los artífices de la producción en compartimento que es inédita en el resto del mundo, reseñó a El Observador Agropecuario los desafíos que vienen.
En primer lugar, verificar la concreción de que el producto sirve, «algo que yo descuento», y las posibilidades que ofrecerá la demanda y el precio de los cortes con hueso.
En el horizonte está la posibilidad de abrir los mercados de México, Israel y la Unión Europea
En segundo lugar, seguir trabajando para concretar otros mercados. En la actualidad, Brasil es el principal destino de la carne ovina uruguaya, seguido por China. En el horizonte está la posibilidad de abrir México, Israel y la Unión Europea (UE) para la carne con hueso.
En base a ello, Bonino explicó que habrá que establecer cuál será la demanda de corderos de los frigoríficos –el San Jacinto y otros– para habilitar nuevos compartimentos. Por el momento, el único que funciona es el del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) en Cerro Colorado, Florida. Los nuevos compartimentos deberán tener un seguimiento técnico para cumplir para cumplir con normas y obligaciones, y ser referentes, recordó Bonino, y agregó que en una tercera etapa, con base en la capacitación y las acreditaciones, «poder masificar la figura del compartimento sin perder algo básico: que los servicios oficiales deben auditar y certificar todos los procesos».
Uno de los rasgos de la figura del compartimento es «la integración público privada, con los servicios oficiales fuertes y el protagonismo del sector privado para mantener el reconocido estatus sanitario que ostenta el país», remarcó Bonino. Con 29 años como representante del sector privado de Uruguay ante la OIE, Bonino está convencido que el compartimento permitirá las colocaciones de animales, genética y productos agropecuarios a valores superiores del mercado, lo que significará un beneficio para el país, los productores y las cadenas productivas.
Con la satisfacción de ver concretada en lo comercial una idea trabajada desde 2003, Bonino subrayó que el compartimento está llamado a fomentar la producción ovina.
Cómo fue el primer embarque
Las 11 toneladas de carne ovina con hueso que se embarcaron para EEUU salieron de la producción del compartimento de bioseguridad –normas estrictas de manejo y alimentación, y doble perímetro– del Secretariado Uruguayo de la Lana en Cerro Colorado, Florida. La primera faena del Frigorífico San Jacinto fue de 873 corderos, con un peso de 38 kilos, un rendimiento de 45,24% y 17,5 kilos de carcasa, todo en promedio.
Fueron reses enteras y diversos cortes con hueso para Filadelfia.
La segunda faena (kosher): 501 corderos, 45,4 kilos, 45% rendimiento y 20,5 kilos a la carne promedio, para Nueva York.







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