Cuanto más secreto, más dañino

El mecanismo de comercialización hortifrutícola tradicional, en su gran mayoría, es la consignación. Los productores envían sus frutas y verduras a operadores independientes, básicamente al Mercado Modelo, exceptuándose los que poseen comercializadora propia, y después de recibidos los lotes de las mismas son comercializados; para luego de esto confeccionar las tan mentadas «liquidaciones».
Estas consisten en determinar globalmente o por categorías de calidades y tamaños, el monto en dinero que se obtuvo por vender. Algunos afinan el detalle tomando como patrón de medida el kilo, otros toman el tipo de envase en que son enviados los productos, llámense cajas, planchas, cajones, etc. Al monto obtenido se le descuentan en primer lugar las comisiones pactadas con los productores para sostener el negocio de los comercializadores, luego el flete, y en ocasiones otros servicios que le hubieran exigido las mercaderías como reclasificación, etc. Y ahí, aparece el resultado de la venta para el productor.
Algunos operadores van entregando dinero a los productores para periódicamente hacer un ajuste de números como le llaman y ver cómo siguen la relación.
Otros, los más, le hacen llegar a la brevedad, semanal y en ocasiones quincenalmente, en especial por los precios; al productor le interesa saber cómo están vendiendo sus productos y de ese modo compara con las distintas versiones que le llegan de los centros de comercialización.
Esta rutina está muy ligada al momento de la zafra, cuanto más temprano, más rápido llegan las liquidaciones, cuanto más avanzadas se vuelven más lentas y si hay dificultades, sobreofertas u otras, se demoran más y generalmente no es nada bueno para el productor.
Uno de los referentes de los precios de los productos hortifrutícolas, con particularidades, es el listado de los promedios de los mismos que se obtienen de las variedades y calidades que se ofertan los días de entrada en el Mercado Modelo -lunes y jueves- y que son relevados y publicados por personal de un convenio entre la CAMM (Comisión Administradora del Mercado Modelo) y la DIGEGRA (Dirección General de la Granja).
Esto viene a cuenta que por idiosincrasia, cultura, o como quieran llamarle, resulta muy difícil encontrarse como público con el contenido de las liquidaciones, las verdaderas, las que recibe el productor, mostradas de forma objetiva. Los horticultores hacen referencia a esto ocasionalmente, firmes en los dichos pero esquivos a la hora de mostrar los papeles. Es de marcar, también, que en algunos casos, los menos, tampoco hay nada escrito, ni liquidación, ni nada. Llamadas telefónicas, donde coordinan entregas, pagos y se acabó.
Por lo general estos datos le permiten proyectarse a los titulares de las mismas, lo que los hace reacios a mostrar información, o los muestran ya cuando alguna extrema situación los sacó de concurso.
Si tomamos como referencia los precios del convenio CAMM-DIGEGRA, debemos tener en cuenta que estos precios marcan oficialmente el precio que pagan por sus compras de frutas y verduras los organismos públicos, como hospitales, escuelas, cuarteles, cárceles, etc., con escasas variantes (siempre al alza). Vemos como primera particularidad que los productores tienen asumido que el precio a liquidarles por parte de los consignatarios siempre está por debajo de este listado, en un porcentaje que oscila según productos, categorías y época del año, pero siempre están por debajo.
Esto lo señalan ellos mismo, como una contradicción endémica e inexplicable; «dicen los datos oficiales que vendieron a tanto, pero a mí nunca me llega esa plata en la liquidación y sacándole lo que hay que sacarle».
Tampoco están en condiciones de ser muy insistentes frente a sucesos que ya fueron laudados, conocida es en ese medio la expresión «si no le sirve ya sabe lo que tiene que hacer . . . «; además, por una cuestión de escala los productores no siempre pueden diversificar mucho su oferta, para acotar el riesgo y optimizar sus ingresos.
Cuanto más secreto, más dañino, sí; con liquidaciones a la vista, transparentando, es un camino para poder ver los problemas en su real dimensión.
En el conjunto del sector hortícola, donde la comercialización es determinante para permanecer o emigrar del segmento, se han ido del sector a razón de un productor por día en los últimos años según voceros de las gremiales; por ende se hace necesario trabajar y/o apoyar a quienes tratan de encaminar soluciones a esta problemática.