Nelson Caputto, un referente en el rubro de la citricultura

Nelson Caputto Frescuelo nació el 17 de mayo de 1938, era el tercero de cinco hermanos varones y una mujer. Creció en una familia de inmigrantes que llegó a Salto en la década del cuarenta del siglo pasado.
Con una infancia esencialmente de trabajo, creció junto a sus hermanos en torno al conocido mercado de frutas y verduras “San Francisco”, vecino de la estación Midland del ferrocarril salteño, propiedad de sus padres. Culminó la primaria, que le dejó una destreza singular en el manejo aritmético, al decir de sus familiares y amigos, era brillante en los números y el cálculo.
Prosiguió su vida trabajando y constituyendo una numerosa familia como la de sus orígenes, luego de contraer matrimonio con Silvia Rodríguez, llegaron seis hijos, y ahora, dieciocho nietos.
Vivió con una alegría contagiosa; en función de cosas sencillas, que las hizo trascendentes, la familia, el trabajo, la empresa y sus amigos. Sus hobbies eran los pájaros, la pajarera de la Avda. Barbieri es prueba de ello, las termas y las caminatas.
En la actividad, se desarrolló junto a sus hermanos en toda la cadena de producción citrícola. Siguieron la huella de su padre ampliando horizontes en la comercialización, la producción y por último el empaque, la exportación y la industrialización de jugos.
Los naranjales Caputto desde hace mucho tiempo, a partir de la obra de Eladio Dieste en la Avda. Paraguay, donde instalaron packing, fábrica de jugos y demás, son un referente a nivel de la región para el mundo citrícola.
Decir Caputto, es decir naranjas salteñas de excelente calidad, sabor, sanidad, inocuidad, presentación, servicio y volumen, de Uruguay para el mundo.
Nelson trabajó en todas las áreas de la empresa, desde chofer a vendedor, para consolidarse como empresario y ser un insigne director de Citrícola Salteña. Aportó esencialmente en el área logística y en especial desde una de sus pasiones, el transporte.
En un mundo donde los referentes se vuelven escasos, Nelson, El Facha, siempre fue uno. Su consejo, su visión y su templanza son un activo que echaremos en falta, porque el 27 de octubre pasado a sus 77 años, se retiró al merecido descanso, en paz, el que se merecen los hombres que abrieron caminos realizando tareas grandiosas y le enseñaron a otros con alegría. Nuestras condolencias a su familia y . . . hasta siempre Nelson Caputto.
Emilio Gancedo