Soja: falta de lluvias complicó al norte del país donde ya comenzó la cosecha

El escenario para la soja viene “entreverado” en pleno inicio de la cosecha en Uruguay. Los precios sumaron cuatro bajas consecutivas en el mercado de Chicago y los técnicos no prevén subas significativas en el corto plazo, además los rendimientos de esta zafra están en los niveles históricos, pero el productor necesitaría más para pagar las cuentas.
A esto se suma que la logística sigue complicada lo que lleva a mayores costos que castigan al productor, aseguran los técnicos. El panorama dista de ser todo lo bueno que evidenció en los últimos años, donde la rentabilidad de la soja “pagaba” los malos momentos de otros granos en la agricultura uruguaya.
“El escenario viene entreverado, empezó la cosecha en parte en el norte, hay rindes buenos hasta otros no tanto. En promedio son 2.000/2.500 kilos por hectárea en las primeras cosechas. Si nos ubicamos en el histórico es un buen número, pero si se compara con lo que precisa el productor para pagar los costos es un mal número”, aseguró a El País, Marcos Carrera director de Asuntos Corporativos de Monsanto Uruguay.
El clima fue un factor que complicó para obtener un mejor rendimiento. “Empezaron las cosechas y los resultados son normales en promedio, se está pagando la seca de la última parte de febrero y de marzo, lo que descuenta kilos a los rendimientos”, indicó Carrera.
Si bien las últimas lluvias “ayudaron en el Sur, sobre todo en las sojas de segunda, en el norte ya estaba bastante jugado. Si se vuelve un poco más lluvioso y se acomoda, en el análisis histórico va a ser un resultado interesante, pero no en el contexto”, agregó.
Es que las abundantes existencias dejadas por la producción récord de la zafra pasada a nivel mundial, los excelentes rendimientos reportados desde Brasil y Argentina y la posibilidad de que la superficie sembrada en Estados Unidos crezca por segunda campaña consecutiva alejaron toda posibilidad de subas para los precios.
Las pizarras en el Mercado de Chicago mostraron el viernes bajas de US$ 2,66 y de 2,39 sobre los contratos mayo y julio de la soja y fue la cuarta consecutiva. Así, la oleaginosa terminó la semana a US$ 355,41 por tonelada en el contrato mayo y US$ 357,24 por tonelada para el contrato julio.
“En la medida en que no suceda nada, el precio debería mantenerse cerca del nivel de costo de producción, con niveles parecidos a los actuales, porque si bien la demanda está creciendo, ya está satisfecha”, sostuvo Agustín Premrou, trader regional de Oleaginosas de Louis Dreyfus Commodities.
“La campaña pasada en Uruguay, si bien no fue una cosecha récord, fue importante y Uruguay se ha convertido en un productor de cerca de 3,5 millones de toneladas en un área de 1,4 millones de hectáreas y eso representa un salto cuantitativo con respecto a cómo venían en el pasado”, indicó el trader de Louis Dreyfus. Pero repitiendo esa cosecha, con los precios actuales, los números no cierran para el productor.
“En campos arrendados si no sacás 3.000 kilos estás en problemas. Depende mucho de las cuentas de cada uno, pero a promedio el rendimiento de equilibrio está en los 3.000 kilos. Es un dato de la realidad que está presionando”, afirmó Carrera.
“La caída de 35% que tuvo el valor de la soja está pegando a la cuenta final. Los costos no se incrementaron mayormente, el costo principal que es el arrendamiento ya estaba y con un escenario de precios altos. Pero eso cambió. Lo que queda ahora es lo que se pueda renegociar. Esa parte de la cuenta está como hundida. La variable que quedaba para arrimarse al resultado era el rendimiento, por eso la esperanza de todo el mundo era que el rendimiento fuera récord para poder acercarse”, añadió.
LOGÍSTICA,
OTRO PROBLEMA
La salida de la soja (aproximadamente el 90% del cultivo se exporta) es otro problema que suma costos para el productor y que no puede solucionar.
“Si hay que hablar de un cuello de botella, hay que referirse a la logística portuaria. Los meses de abril, mayo, junio y julio son terribles por cuanto a la cosecha uruguaya se le suma la bajada de productos paraguayos (por la hidrovía hasta Nueva Palmira principalmente). Eso genera colas de barcos, y los barcos son como taxis que te cobran US$ 15.000 cada día. Imagínense los casos en que deben esperar 30 días. Se transforma en un castigo que recibe el productor uruguayo” expresó Premrou.
Cerca del 85% de la producción sale por el puerto de Nueva Palmira y una parte menor por el de Montevideo.
Premrou recordó que la soja uruguaya sale en barcos con capacidad para 60.000 toneladas, pero cargados con 40.000 toneladas, “por una restricción que hay a la salida del Río Uruguay (canal Martin García) y son completados en puertos de Argentina”.
Añadió que “Brasil, debido a la superproducción que ha venido teniendo últimamente dejó de participar como un puerto para completar carga porque además es un puerto que puede tener una demora de 30 o 40 días, pero se usan los puertos del sur de Argentina, en Necochea y Bahía Blanca”.

El escenario para la soja viene “entreverado” en pleno inicio de la cosecha en Uruguay. Los precios sumaron cuatro bajas consecutivas en el mercado de Chicago y los técnicos no prevén subas significativas en el corto plazo, además los rendimientos de esta zafra están en los niveles históricos, pero el productor necesitaría más para pagar las cuentas.

A esto se suma que la logística sigue complicada lo que lleva a mayores costos que castigan al productor, aseguran los técnicos. El panorama dista de ser todo lo bueno que evidenció en los últimos años, donde la rentabilidad de la soja “pagaba” los malos momentos de otros granos en la agricultura uruguaya.

“El escenario viene entreverado, empezó la cosecha en parte en el norte, hay rindes buenos hasta otros no tanto. En promedio son 2.000/2.500 kilos por hectárea en las primeras cosechas. Si nos ubicamos en el histórico es un buen número, pero si se compara con lo que precisa el productor para pagar los costos es un mal número”, aseguró a El País, Marcos Carrera director de Asuntos Corporativos de Monsanto Uruguay.

El clima fue un factor que complicó para obtener un mejor rendimiento. “Empezaron las cosechas y los resultados son normales en promedio, se está pagando la seca de la última parte de febrero y de marzo, lo que descuenta kilos a los rendimientos”, indicó Carrera.

Si bien las últimas lluvias “ayudaron en el Sur, sobre todo en las sojas de segunda, en el norte ya estaba bastante jugado. Si se vuelve un poco más lluvioso y se acomoda, en el análisis histórico va a ser un resultado interesante, pero no en el contexto”, agregó.

Es que las abundantes existencias dejadas por la producción récord de la zafra pasada a nivel mundial, los excelentes rendimientos reportados desde Brasil y Argentina y la posibilidad de que la superficie sembrada en Estados Unidos crezca por segunda campaña consecutiva alejaron toda posibilidad de subas para los precios.

Las pizarras en el Mercado de Chicago mostraron el viernes bajas de US$ 2,66 y de 2,39 sobre los contratos mayo y julio de la soja y fue la cuarta consecutiva. Así, la oleaginosa terminó la semana a US$ 355,41 por tonelada en el contrato mayo y US$ 357,24 por tonelada para el contrato julio.

“En la medida en que no suceda nada, el precio debería mantenerse cerca del nivel de costo de producción, con niveles parecidos a los actuales, porque si bien la demanda está creciendo, ya está satisfecha”, sostuvo Agustín Premrou, trader regional de Oleaginosas de Louis Dreyfus Commodities.

“La campaña pasada en Uruguay, si bien no fue una cosecha récord, fue importante y Uruguay se ha convertido en un productor de cerca de 3,5 millones de toneladas en un área de 1,4 millones de hectáreas y eso representa un salto cuantitativo con respecto a cómo venían en el pasado”, indicó el trader de Louis Dreyfus. Pero repitiendo esa cosecha, con los precios actuales, los números no cierran para el productor.

“En campos arrendados si no sacás 3.000 kilos estás en problemas. Depende mucho de las cuentas de cada uno, pero a promedio el rendimiento de equilibrio está en los 3.000 kilos. Es un dato de la realidad que está presionando”, afirmó Carrera.

“La caída de 35% que tuvo el valor de la soja está pegando a la cuenta final. Los costos no se incrementaron mayormente, el costo principal que es el arrendamiento ya estaba y con un escenario de precios altos. Pero eso cambió. Lo que queda ahora es lo que se pueda renegociar. Esa parte de la cuenta está como hundida. La variable que quedaba para arrimarse al resultado era el rendimiento, por eso la esperanza de todo el mundo era que el rendimiento fuera récord para poder acercarse”, añadió.

LOGÍSTICA, OTRO PROBLEMA

La salida de la soja (aproximadamente el 90% del cultivo se exporta) es otro problema que suma costos para el productor y que no puede solucionar.

“Si hay que hablar de un cuello de botella, hay que referirse a la logística portuaria. Los meses de abril, mayo, junio y julio son terribles por cuanto a la cosecha uruguaya se le suma la bajada de productos paraguayos (por la hidrovía hasta Nueva Palmira principalmente). Eso genera colas de barcos, y los barcos son como taxis que te cobran US$ 15.000 cada día. Imagínense los casos en que deben esperar 30 días. Se transforma en un castigo que recibe el productor uruguayo” expresó Premrou.

Cerca del 85% de la producción sale por el puerto de Nueva Palmira y una parte menor por el de Montevideo.

Premrou recordó que la soja uruguaya sale en barcos con capacidad para 60.000 toneladas, pero cargados con 40.000 toneladas, “por una restricción que hay a la salida del Río Uruguay (canal Martin García) y son completados en puertos de Argentina”.

Añadió que “Brasil, debido a la superproducción que ha venido teniendo últimamente dejó de participar como un puerto para completar carga porque además es un puerto que puede tener una demora de 30 o 40 días, pero se usan los puertos del sur de Argentina, en Necochea y Bahía Blanca”.







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