Daniel Pavelesky (49) es un hombre polifacético que se ha proyectado a lo largo de su vida en varios caminos de lo artístico y de las disciplinas orientales.
Éstas últimas le han valido como herramientas para desarrollarse integralmente, canalizar la energía y lograr la armonía en todos los sentidos.
En su vida define al arte como “algo esencial”, un canal con el que puede conectarse con el exterior y el interior de su propio yo.
Como Instructor de Tai Chi, ha logrado ya una trayectoria y en entrevista con “Al Dorso”, compartió los secretos de la disciplina oriental y de su camino por el arte.
“Es realmente maravilloso ver como la gente adulta le pone todas las pilas a la práctica del tai Chi, verdaderamente son un ejemplo de vida” – razonó.
Integró el primer plantel de la murga “Falta la Papa”, cuando ésta se fundó en 1986.
Nacido en el barrio que algunas personas lo reconocen como barrio Huracán… en la calle Wahington Beltrán a la altura del 300.
De ascendencia polaca, su abuelo nació en aquel país y muy joven emigró a nuestros lares, con sus características de campesino, que supo mostrar sus dotes con su labor en las chacras.
Su progenitor también mamó esa actividad, hasta que finalmente decidió venirse a la ciudad.
- ¿Recuerda alguna característica de inmigrante de su abuelo?
- “Lo disfruté poco y no tengo demasiados recuerdos, porque teniendo yo cinco años, él falleció.
No soy demasiado familiero pero nunca percibí una costumbre polaca… eran muy jóvenes cuando vinieron”.
De su niñez y adolescencia guarda las mejores de las impresiones… “nunca tuve problemas de ningún tipo, ni de salud…fui criado casi como hijo único, pues con mi hermano nos llevamos quince años de diferencia de edad.
Fui el verdadero hijo de la vejez” – aseguró.
SUS PRIMEROS PASOS
COMO ACTOR
- ¿El gusto por el arte fue algo que se despertó a tiempo temprano en su vida? ¿Cómo lo fue descubriendo?
- “El tema del teatro se despertó cuando ya era bastante grande. Yo empecé a desarrollarme en la escena con la murga “Falta la Papa” que tuvo su primera participación en 1986.
Fue mi primera incursión en lo artístico y escénico.
Luego integrantes del entonces Teatro Pueblo me invitaron a participar y hacer un personaje para una obra intitulada La Piel de los Otros, cuya directora era Diva Merello de Paysandú.
Me probaron… quedé y así comenzó todo.
No tuve una formación teatral, puesto que comencé actuando.
Más adelante, con el andar dentro del grupo, empecé a incursionar en talleres y fui aprendiendo.
Pero sí… en ello soy bastante autodidacta, con la necesidad de seguir aprendiendo”.
En la actualidad, forma parte del Grupo Kalkañal y comparte escenario con Néstor y Alberto Daniel Chiriff, Pablo Sánchez, María de los Ángeles Machado.
En otros tiempos también se integró al grupo teatral “D´Entrecasa”.
- ¿En estos momentos están preparando una obra?
- “Estamos haciendo una obra junto con Pablo Sánchez y Rosario Gaudín…la estamos escribiendo nosotros bajo la coordinación de Alberto Daniel.
Aún todo es muy reciente… estamos armando el texto completo.
Posiblemente la estrenaremos en tres meses”.
- ¿Cómo vive y concibe el arte?
- “El arte es algo esencial, no solamente el teatro, sino la plástica… siento la necesidad de expresarme artísticamente… he incursionado en la escultura en metal, en la pintura y el diseño de artesanías.
Esa necesidad la tengo siempre… el teatro y la escultura me han permitido desplegarme… ver la vida desde ese lugar.
Por eso también me dedico a las artes marciales, al Tai Chi, Chi Kung y Kung Fu.
SU EXPERIENCIA CON
LAS ARTES MARCIALES
Recibí la instrucción de un Maestro de Tai Chi, Enrique Francisco García, durante varios años… éste me autorizó a dar clases como parte de su escuela.
Son artes marciales denominadas internas o suaves.
Es una disciplina que trato de brindar como herramienta… es un Tai Chi que trata la parte de la salud y que trata de prevenir la enfermedad.
Una de las frases que dice el maestro es que es necesario cerrarle las puertas a la enfermedad.
Con el Chi Kung trabajamos con nuestro cuerpo… en lo que denominamos auto masaje y auto curación.
Se hacen movimientos regulados, respiración, dieta, ingesta de hierbas.
El Tai Chi que enseño y practico es el estilo Yang que es uno de los más difundidos y de los más fáciles de hacer, muy accesibles.
Se lo ha facilitado para que sea masivo”.
Su experiencia en el trabajo con los adultos mayores ha sido muy rica. “El Tai Chi es muy estético de verlo, muy lindo de ver y hasta el que lo ve de afuera debe concebirlo como algo fácil de practicar.
- ¿Existe una hora especial para la práctica?
- “Lo ideal y recomendable es cuando está claro, pero todavía el sol no despegó.
La energía en estos momentos es muy suave y favorece… es la mejor hora.
En horas de la tarde o de la noche ya venimos con toda la carga del día.
Hay diferentes horas para trabajar diferentes cosas… meditaciones que se hacen de noche para trabajar otras cosas.
Pero siempre la mejor es la de la mañana”.
- ¿Qué significa meditar?
- “Yo puedo dar mi visión… lo que nosotros practicamos es un entrenamiento para la meditación… se trata de trabajar pautas internas corporales para llegar a aquietar la mente.
Es imposible dejar la mente en blanco… se trata siempre de lograr que la mente sea un espectador.
Las técnicas son miles… por ejemplo, la famosa meditación criolla es prepararse un mate al atardecer e irse al río.
Lo mejor es la contemplación… no solo lo que está aconteciendo afuera, sino en nuestra mente.
Si uno se engancha y lo califica… ya la mente entró a funcionar… entonces dejo de ser espectador y estoy participando de ese pensamiento y le estoy dando una dirección”.
Entonces a la mente se le designa pequeñas tareas… regular la respiración, llevar la atención a nuestro cuerpo, entre otros requerimientos.
Es un largo camino de aprendizaje… es como la gota constante sobre la piedra.
g
Daniel Pavelesky (49) es un hombre polifacético que se ha proyectado a lo largo de su vida en varios caminos de lo artístico
y de las disciplinas orientales.
Éstas últimas le han valido como herramientas para desarrollarse integralmente, canalizar la energía y lograr la armonía en todos los sentidos.
En su vida define al arte como “algo esencial”, un canal con el que puede conectarse con el exterior y el interior de su propio yo.
Como Instructor de Tai Chi, ha logrado ya una trayectoria y en entrevista con “Al Dorso”, compartió los secretos de la disciplina oriental y de su camino por el arte.
“Es realmente maravilloso ver como la gente adulta le pone todas las pilas a la práctica del tai Chi, verdaderamente son un ejemplo de vida” – razonó.
Integró el primer plantel de la murga “Falta la Papa”, cuando ésta se fundó en 1986.
Nacido en el barrio que algunas personas lo reconocen como barrio Huracán… en la calle Wahington Beltrán a la altura del 300.
De ascendencia polaca, su abuelo nació en aquel país y muy joven emigró a nuestros lares, con sus características de campesino, que supo mostrar sus dotes con su labor en las chacras.
Su progenitor también mamó esa actividad, hasta que finalmente decidió venirse a la ciudad.
- ¿Recuerda alguna característica de inmigrante de su abuelo?
- “Lo disfruté poco y no tengo demasiados recuerdos, porque teniendo yo cinco años, él falleció.
No soy demasiado familiero pero nunca percibí una costumbre polaca… eran muy jóvenes cuando vinieron”.
De su niñez y adolescencia guarda las mejores de las impresiones… “nunca tuve problemas de ningún tipo, ni de salud…fui criado casi como hijo único, pues con mi hermano nos llevamos quince años de diferencia de edad.
Fui el verdadero hijo de la vejez” – aseguró.
SUS PRIMEROS PASOS
COMO ACTOR
- ¿El gusto por el arte fue algo que se despertó a tiempo temprano en su vida? ¿Cómo lo fue descubriendo?
- “El tema del teatro se despertó cuando ya era bastante grande. Yo empecé a desarrollarme en la escena con la murga “Falta la Papa” que tuvo su primera participación en 1986.
Fue mi primera incursión en lo artístico y escénico.
Luego integrantes del entonces Teatro Pueblo me invitaron a participar y hacer un personaje para una obra intitulada La Piel de los Otros, cuya directora era Diva Merello de Paysandú.
Me probaron… quedé y así comenzó todo.
No tuve una formación teatral, puesto que comencé actuando.
Más adelante, con el andar dentro del grupo, empecé a incursionar en talleres y fui aprendiendo.
Pero sí… en ello soy bastante autodidacta, con la necesidad de seguir aprendiendo”.
En la actualidad, forma parte del Grupo Kalkañal y comparte escenario con Néstor y Alberto Daniel Chiriff, Pablo Sánchez, María de los Ángeles Machado.
En otros tiempos también se integró al grupo teatral “D´Entrecasa”.
- ¿En estos momentos están preparando una obra?
- “Estamos haciendo una obra junto con Pablo Sánchez y Rosario Gaudín…la estamos escribiendo nosotros bajo la coordinación de Alberto Daniel.
Aún todo es muy reciente… estamos armando el texto completo.
Posiblemente la estrenaremos en tres meses”.
- ¿Cómo vive y concibe el arte?
- “El arte es algo esencial, no solamente el teatro, sino la plástica… siento la necesidad de expresarme artísticamente… he incursionado en la escultura en metal, en la pintura y el diseño de artesanías.
Esa necesidad la tengo siempre… el teatro y la escultura me han permitido desplegarme… ver la vida desde ese lugar.
Por eso también me dedico a las artes marciales, al Tai Chi, Chi Kung y Kung Fu.
SU EXPERIENCIA CON
LAS ARTES MARCIALES
Recibí la instrucción de un Maestro de Tai Chi, Enrique Francisco García, durante varios años… éste me autorizó a dar clases como parte de su escuela.
Son artes marciales denominadas internas o suaves.
Es una disciplina que trato de brindar como herramienta… es un Tai Chi que trata la parte de la salud y que trata de prevenir la enfermedad.
Una de las frases que dice el maestro es que es necesario cerrarle las puertas a la enfermedad.
Con el Chi Kung trabajamos con nuestro cuerpo… en lo que denominamos auto masaje y auto curación.
Se hacen movimientos regulados, respiración, dieta, ingesta de hierbas.
El Tai Chi que enseño y practico es el estilo Yang que es uno de los más difundidos y de los más fáciles de hacer, muy accesibles.
Se lo ha facilitado para que sea masivo”.
Su experiencia en el trabajo con los adultos mayores ha sido muy rica. “El Tai Chi es muy estético de verlo, muy lindo de ver y hasta el que lo ve de afuera debe concebirlo como algo fácil de practicar.
- ¿Existe una hora especial para la práctica?
- “Lo ideal y recomendable es cuando está claro, pero todavía el sol no despegó.
La energía en estos momentos es muy suave y favorece… es la mejor hora.
En horas de la tarde o de la noche ya venimos con toda la carga del día.
Hay diferentes horas para trabajar diferentes cosas… meditaciones que se hacen de noche para trabajar otras cosas.
Pero siempre la mejor es la de la mañana”.
- ¿Qué significa meditar?
- “Yo puedo dar mi visión… lo que nosotros practicamos es un entrenamiento para la meditación… se trata de trabajar pautas internas corporales para llegar a aquietar la mente.
Es imposible dejar la mente en blanco… se trata siempre de lograr que la mente sea un espectador.
Las técnicas son miles… por ejemplo, la famosa meditación criolla es prepararse un mate al atardecer e irse al río.
Lo mejor es la contemplación… no solo lo que está aconteciendo afuera, sino en nuestra mente.
Si uno se engancha y lo califica… ya la mente entró a funcionar… entonces dejo de ser espectador y estoy participando de ese pensamiento y le estoy dando una dirección”.
Entonces a la mente se le designa pequeñas tareas… regular la respiración, llevar la atención a nuestro cuerpo, entre otros requerimientos.
Es un largo camino de aprendizaje… es como la gota constante sobre la piedra.
El Tai Chi como fuerza niveladora de energía
“Siempre cuando doy una clase grupal, recomiendo que cada uno en sus respectivos hogares se haga un lugarcito de meditación, con pautas corporales.
Esos ejercicios deben ser repetidos todos los días.
Simplemente hay que entregarse a que ello pase y en pocas semanas se advierte la diferencia a como nos relacionamos con los demás.
Nos volvemos más tolerantes y reforzamos la confianza en nosotros mismos.
A veces con una pequeña meditación podemos obtener muy buenos logros.
El tiempo debe ser regulado”.
Pavelesky se encontró con el Tai Chi hace más de 17 años y reconoce un antes y un después, sobre todo en la temática que responde a la salud.
Como el Tai Chi es una realidad vivencial, la ha adoptado como técnica en el teatro… la concentración, respiración y entrenamiento.
La práctica de Tai Chi tiene que culminar como una especie de globo inflado…donde uno presione, debe tener la misma tensión.
Siempre hay una parte que roba un tanto de energía a otra y tiene que ver con lo emocional.
El Tai Chi hace que el cuerpo se equilibre y de esa forma baja el stress y las enfermedades asociadas.
Muchos movimientos son marciales, porque tienen aplicaciones marciales.
“En China, la mentalidad de los orientales es distinta… tienen mucho respeto a todas las disciplinas y los maestros son muy venerados.
Nosotros tratamos siempre de intelectualizar todo”.
Pavelesky dicta clases en uno de los salones de las viviendas de COANVIS y en la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Salto (AJUPENSAL).
También instruye alumnos en forma particular, de todas las edades… “La gente por lo general llega al Tai Chi cuando tiene alguna dolencia o no puede hacer otros tipos de movimiento.
Lo ideal es comenzar temprano.
Daniel ha descubierto en el Tai Chi su verdadera esencia… a su vez practica el Kung Fu en forma complementaria.
Por la disciplina viaja… no tanto como debiera, pues reconoce que es muy beneficioso visitar a menudo a su maestro.
“El contacto con otra gente y el aprender siempre están… todo está relacionado con la Medicina Tradicional china y siempre se están tratando de sumar experiencias” – reveló.