Con Dora “Yiya” Nefer Migliaro Ocampo: “Es esencial trasmitir en la danza, como en todas las artes… el fuego interior”

“Nadie es dueño de la verdad…siempre estamos aprendiendo…no podemos quedarnos anquilosados”…

Con esta reflexión inició la cálida entrevista con “Al Dorso”  Dora Nefer, notable bailarina y profesora de baile, más conocida en la ciudad por “Yiya”.

Nació un caluroso febrero de 1936…un domingo a las tres y media de la tarde, primer día de Carnaval.

Desde que tuvo uso de razón se concibió bailando y sus dotes extraordinarias para la danza se vislumbraron en los primeros años de vida.

“He tenido de niña sueños de lo más extraños, como por ejemplo, que la muerte me obligaba a bailar, frente a la presencia de calaveras” – recordó con humor.

Hizo emocionar a los escenarios salteños con su inusual talento e hizo una carrera de prestigio como docente, obteniendo reconocimientos dentro y fuera del departamento y en los países vecinos.

“SENTÍA LA MÚSICA Y TENÍA QUE BAILARLA”

El expresarse mediante el baile, fue un don que fue creciendo naturalmente en su integridad física y espiritual…. “ni bien sentía los primeros acordes de una música, tenía que bailarla” – confesó.

– ¿Cuándo entró en el rigor del estudio de la danza?

“A los seis años… Mireya Alcira Thevenet de Castelli fue mi primera profesora.

Pero desde mucho antes ya bailaba.

Luego recibí clases con Martha Cazes, una docente sanducera que zapateaba con las zapatillas de punta”.

Tuvo la suerte de ser instruida por excelentes profesionales, incluyendo al bailarín Maximiliano de Balzac, que pertenecía al ballet del SODRE.

Nunca le fue pesada la árida disciplina del aprendizaje del ballet, pues la vocación siempre estuvo en primer plano.

El entrenamiento más duro fue con Balzac, que siempre procuró la excelencia.

– Comparta algunos aspectos de su carrera como alumna

- “Tuve excelentes docentes, pero siempre puse empeño, porqué amé de tal forma la danza que no me costó concentrarme”.

Como anécdota recordó una actuación en el teatro, donde a pocos momentos de salir a escena, se le rompió el long play (los discos de otrora).

“En fin… se bajó el telón y se explicó al público que se había roto el disco con el tema que iba a interpretar y se pidió que si alguna persona tenía la misma música, la acercara…

Muchas personas salieron a buscar… el número final era El Aprendiz de Hechicero…

Esa vez ensayé brevemente otro ritmo con el telón corrido y salí a escena…  respiré hondo y salí….  Fue una noche memorable… la gente aplaudió de pie”.

“Hay que olvidarse de la técnica  para sentir la danza”

La destacada bailarina y docente, que es considerada una institución de la danza en Salto sostiene que es necesario sentir el arte para luego transmitirlo…no se trata solamente de adoptar la técnica, que por si sola es muy fría.

“Cuando empecé a enseñar y advertía que una alumna me respondía, me provocaba una gran satisfacción…normalmente no les gusta que se les exija… se aburren… para poder llegar a la excelencia hay que trabajar y entrenar siempre”.

Tanto en el arte y como en el deporte, para la docente es fundamental la concentración absoluta…en el caso de la danza, el entrenamiento de la memoria es fundamental, para recordar las coreografías y combinación de pasos.

“Un famoso bailarín dijo que primero va la técnica y luego…olvidarse de ella”.

La técnica de esta danza tiene una dificultad importante, ya que requiere una concentración para dominar todo el cuerpo, añadiendo además un entrenamiento en flexibilidad, coordinación y ritmo musical.

Lo habitual, aunque no obligatorio, es que se aprenda con una edad temprana, para interiorizar y automatizar movimientos y pasos técnicos.

Es ideal una formación paralela en solfeo aunque tampoco imprescindible

Para el calentamiento se utiliza una zapatilla de tela (o piel) con suela partida o completa, muy blanda y fácilmente adaptable.

Cuando la experiencia, la condición física y la fuerza del bailarín ya lo requieren, se comienza el entrenamiento con las puntas de ballet.

El vestuario debe ser cómodo y, sobre todo, debe dejar marcado el cuerpo para poder corregir y ver los movimientos de cuerpo, brazos y piernas.

El Ballet o Danza Clásica es una forma de danza específica, ya que sus movimientos se enseñan a través de métodos y técnicas “claves”.

A diferencia de otras danzas, en el ballet, cada paso está estructuradamente armado. A veces se piensa que la danza clásica se limita exclusivamente a piernas y brazos, pero en cualquier movimiento que se ejecute, participaran invariablemente: las manos, brazos, tronco, cabeza, pies, rodillas; en fin todo el cuerpo hasta sus mas ínfimas partes, en una conjunción de dinámica muscular y mental.

Para iniciar los estudios de la danza clásica, tomando como ejemplos a bailarines consagrados, se puede decir que la edad ideal es a partir de los ocho años. Ya que es la edad en que siendo niño se va aprendiendo a reconocer el ritmo y el espacio en el cual se mueve.

Su primera Academia de Danzas.

El 4 de diciembre de 1958, Yiya presentó su Academia de Danzas Clásicas con el primer recital coreográfico a cargo de las alumnas de Preparatorio y Primer Año.

El festival se efectuó en aquel momento a beneficio de la Asociación de Amigos de la Escuela Pública.

Hace aproximadamente cuatro años atrás, en el marco de un homenaje que le hicieron en el Teatro Notariado en Montevideo.

Allí interpretó “La Danza de la Medusa”, danza por la cual fue muy aclamada.

- Con respecto a los realitys como “Bailando por un Sueño”, ¿Está a favor o en contra?

- “Estoy en contra, pues es todo un montaje escénico en donde el arte pasa a segundo plano… los bailes tienen un tinte que raya en lo pornográfico”.

Los beneficios de la danza en el adulto mayor.

Dora Nefer asegura que es una buena y saludable opción el ejercicio de la danza en los adultos mayores, que la pueden practicar de acuerdo a sus posibilidades físicas.

Se combinan los ejercicios con la respiración, que redundan en beneficio para una mejor calidad de vida.

– Una reflexión del significado de la danza a lo largo de su existencia…

-“Creo que fui muy afortunada…el arte nos eleva el espíritu… bailar una buena música o disfrutar de la presentación de un cuerpo de ballet es más importante que hacer otra actividad recreativa”.

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