El martes fue el Día Nacional del Candombe, que «involucra mucho más que el ritmo, el tambor y la danza», según la Prof. Isabel Beasley

El pasado martes fue el Día Nacional del Candombe. En realidad, cada 3 de diciembre, desde el año 2006, el Uruguay celebra el Día Nacional del Candombe, la Cultura Afrouruguaya y la Equidad Racial. La fecha recuerda el 3 de diciembre de 1978 cuando espontáneamente, los tambores de candombe en «llamada» sonaron por última vez en el Conventillo Mediomundo, de Montevideo, luego condenado a la demolición por la dictadura cívico-militar que gobernaba el país. Salto no es ajeno a la recordación. Por ejemplo, el grupo infantil «Africanitos», del Nuevo Club de Niños La Tablada, que orienta el Mtro. Facundo Molina, esa tardecita, luego de dejar inaugurada su muestra anual en el Mercado 18 de Julio, bajaron calle Uruguay a puro chico, piano y repique. Por otra parte, la profesora de danzas folclóricas Isabel Beasley, Directora del Grupo «Andante», dialogó con EL PUEBLO para dejar esta reflexión: «…día del Candombe, parte de nuestro folclore y de nuestra identidad. Nuestro folclore uruguayo se nutre de varias vertientes a la vez que está integrado por diferentes ramas o tipos de folclore». EntoCandombences puntualizó: «primero, se puede hablar del folclore propiamente dicho de origen criollo, mezcla con otras culturas, urbano y rural, en él se encuentran nuestras danzas tradicionales y de proyección folclórica. Segundo, el Candombe uruguayo surge de los ritmos de África, que trajeron consigo los africanos de distintas etnias que fueron esclavizados y traídos por la fuerza a esta zona de América. Tercero, el Tango, conocido como música típica en sus tres manifestaciones, el Tango, la Milonga y el Vals, música y danza típica del Rio de la Plata, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad al igual que el Candombe». Finalmente, Beasley agregó que «como diría Alfredo Zitarrosa, el Tango es a la milonga como esta al Candombe, uniendo de esta forma las tres manifestaciones en un mismo origen, una misma identidad.
El candombe involucra mucho más que el ritmo, el tambor y la danza, ya que tiene componentes religiosos y culturales junto a símbolos y emblemas que recuerdan la tierra y el cielo africano, así como las peripecias, el dolor del destierro y la esclavitud, la esperanza y los sueños, una forma de lenguaje y comunicación y el sincretismo con otra religión y cultura, siendo un grito de libertad, de resistencia y lucha por la libertad, los derechos humanos y la paz».

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CECAP presenta «Reconstruyendo a Víctor Lima – Una mirada diferente al poeta de Salto»

Hoy en la Regional Norte de la Universidad:

Este año, la temática del CECAP (Centro de Capacitación y Producción) Salto, fue la «Promoción Cultural». Y para el cierre de cursos 2019 la figura del poeta salteño Víctor Lima fue la elegida. «Reconstruyendo a Víctor Lima» es una mirada interpretativa que los jóvenes que asisten a este centro hacen sobre Víctor Lima y su obra después de conocerla, comentarla, analizarla. La muestra se llevará a cabo hoy jueves desde las 17:30 hrs. en la sede Salto de la UDELAR.

El profesor Ricardo Gonzáles Vetey, uno de los coordinadores de la institución, dijo a EL PUEBLO que la actividad de hoy «será realizada total y exclusivamente con lenguajes artísticos, lo que incluye cantos, danzas, audiovisuales, fotografías, intervenciones, productos de estos quehaceres que tienen un solo motivo de existir: promover las capacidades que estos jóvenes comienzan a desVÍCTOR LIMAarrollar», y añadió que «es una buena oportunidad para que el público salteño conozca la obra y además disfrute de buenos momentos artísticos». La recorrida de la muestra comienza a la hora 17:30 por la esquina de Rivera y Misiones y el acto protocolar será desde las 18:00 horas.

PROGRAMA
La programación completa es la siguiente:
17.30 HRS:
-»Pasará, pasará…» – Juego interactivo para saber más sobre el poeta
-»Tras las huellas de Víctor Lima» – Intervención
-»A mi pago» – Creaciones fotográficas sobre Salto
-»Una selfie con Víctor» – Taller de diseño
-»Los rostros de Víctor» – Creaciones plásticas en simultáneo
18:00 HORAS – Acto Protocolar (Bienvenida por parte de autoridades de la UDELAR y palabras de autoridades locales y nacionales del CECAP).
Seguidamente:
-»Las dos querencias» – Perfomance sobre la vida de Lima
-»Los colores de Víctor» – Perfomance interdisciplinaria
-»Fusión Lima» – Coro CECAP
– Entrega de Certificados a estudiantes
-»Tributo» – por Anguiru (proyecto de Danzas Folclóricas de CECAP Salto).

LOS CECAP
Con un total de 20 en todo el país, son centros educativos dependientes del Ministerio de Educación y Cultura, cuyo objetivo es volver al sistema educativo a adolescentes que integran esa franja de jóvenes que han abandonado la Educación Formal. La tarea implica motivar a los adolescentes para que se entusiasmen y comprometan con proyectos de vida donde el estudio cumpla un rol determinante. Para ello, los CECAP desarrollan iniciativas que constituyan políticas educativas diversificadas que implican inclusión y participación social; limiten el fracaso escolar y eviten el sentimiento de exclusión y falta de futuro. Para ello, los ejercicios pedagógicos que allí se practican utilizan estrategias innovadoras, creativas, flexibles, adaptadas al contexto y expectativas de los jóvenes.
La jornada que se promueve en Salto esta tarde intenta contener todo ello.

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Asunción celebra la Fiesta Sorora, un festival dirigido, producido y protagonizado por mujeres

El grito musical de las mujeres paraguayas

Paula Rodríguez es bajista, contrabajista y compositora paraguaya con disco propio y una década como profesional. Aún así, un hombre la invitó a trabajar en su banda para ser «la que aporta belleza». En un viaje en carretera, un integrante de otro conjunto no paró de acosarle, primero en privado y después en público. «Tocan bien para ser mujeres», le exclaman a menudo otros músicos tras los conciertos de Evas, su banda. Ejemplos cotidianos del machismo que impera en el ambiente musical paraguayo.

Rocío Robledo es cantautora e integrante del grupo Las Conchas sin Mar en un país a más de 1.000 kilómetros de la costa más cercana. Autora y solista en su proyecto Mujer de nadie recorre ansiosa la productora musical de la banda amiga Purahei Soul en Asunción, mientras termina de grabar en su teléfono dos versos en guaraní que se le acaban de ocurrir para un estribillo.
El grito musical de las mujeres paraguayas, Paraguay lanza una cruzada contra la «ideología de género».
¿Quién leerá los libros de Noelia?cultura
El aire acondicionado mantiene a raya el sofoco en el estudio donde está grabando una canción con otras ocho mujeres. En la calle, como casi siempre, la temperatura alcanza los 35 grados. Faltan 24 horas para la Fiesta Sorora, un evento transgresor para la escena musical local, y Robledo, junto a Paula Rodríguez, es una de las organizadoras de esta cita cultural cargada de reivindicaciones que nació, precisamente, por su impulso guerrero un día de 2018, cuando desató una avalancha en la industria sin proponérselo.
Esta cantante y militante feminista paraguaya decidió escrachar personalmente en redes sociales a uno de los principales festivales musicales, patrocinado por una de las cervezas más importantes del país. Su cartel para 2018 contaba con 11 bandas, todas ellas compuestas y lideradas por hombres. Solo una mujer formaba parte como corista de una de las agrupaciones.
Rocío Robledo narró los hechos en un posteo de Facebook, etiquetando a los organizadores, y propuso garantizar espacios en los festivales para proyectos hechos por mujeres. Pero la reacción de la comunidad musical paraguaya no fue la que esperaba: «Me asusté de la violencia y virulencia con la que me contestó mucha gente. Por un lado, muchas chicas se identificaron y apoyaron lo que yo planteaba, pero, por otro, sentí muchísimo odio de mucha gente que me mandaba a la cocina», cuenta Robledo. Así vio y vivió la resistencia que existía «incluso por los propios colegas a los que creía aliados» y, por eso, decidió, junto a sus compañeras, hacer la Fiesta Sorora.
En Paraguay no hay aún datos oficiales de cuántos grupos de mujeres participan de los grandes eventos musicales públicos y privados pero en Argentina, las integrantes de la campaña Más Músicas en Vivo hicieron un estudio sobre 46 festivales de su país y el porcentaje promedio fue de apenas un 10%.
La Fiesta Sorora
La definición más usada de sororidad es «la relación de solidaridad entre las mujeres, especialmente en la lucha por su empoderamiento». De ahí el nombre de este festival. En su segunda edición, celebrada el 30 de noviembre, a los mandos del sonido, de la producción y de cada detalle de la fiesta hubo mujeres.
Un público joven y diverso disfrutó de más de seis horas de espectáculo gratuito en el centro de la ciudad. Cantautoras, compositoras e instrumentistas que sonaron a pop, folclore latinoamericano, rock y swing presentaron siete proyectos integrados y liderados por músicas ante el público del Centro Cultural de España en Asunción: Las Conchas sin Mar, Evas, Purahei Soul, Lucero Sarambí, Sari Cañiza, La Múcura y Stefy Ramírez.
«Es una oportunidad para las mujeres que están en todos los espacios de la industria creativa para demostrar que pueden estar al cargo y tomar decisiones», detalla Robledo. «El nivel de machismo es muy fuerte, pero siento que de un tiempo a esta parte la gente que decide en la industria ha empezado a contar, al menos, con un proyecto liderado por mujeres en sus carteles. Estos debates están muy presentes en la región, pero no lo estaban tanto en Paraguay», añade Robledo.
La Fiesta Sorora paraguaya crecerá el año que viene y contará con más invitadas internacionales gracias a un pequeño fondo concedido por el programa Ibermusica. Además, pedirán donaciones a través de Internet y patrocinios a empresas que estén de acuerdo con sus ideales y respeten la autonomía del festival.
«A los paraguayos les encantan los extranjeros y más si vuelven», celebra Bonnie Devine, una de las integrantes de La Múcura, un grupo invitado este año. Es la cuarta vez que viajan para tocar e intercambiar proyectos con otras artistas. «Antes de venir, el imaginario que teníamos de Paraguay era nulo. No teníamos ningún tipo de idea ni de la música, ni de la cultura, ni de la gente tan amable, ni del guaraní. Solo que la capital se llamaba Asunción y que muchos viajeros se saltaban el país por ignorantes», agregó.
Paraguay suena a guaraní, al mortero picando los yuyos medicinales para el mate frío, es decir, el tereré. También a cumbia, a guarania, a polca, a pop indie y a blues o jazz gringo. Ahora esa mezcla también sonará a más igualdad.
(EL PAÍS DE MADRID)

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Hoy: poemas de Nelia Farías, del libro “Designios” recientemente publicado

Ocupan hoy esta página poemas de Nelia Farías, del libro “Designios” (ilustrado por Karina Osimani), que fuera presentado hace pocos días en el Gran Hotel Concordia.
La autora dijo en diálogo con EL PUEBLO: “no me considero una escritora, tan solo me gusta transmitir lo que mi inspiración me dicta y soy muy feliz haciéndolo; escribo desde niña y hace dos años atrás decidí publicar mi libro de cuentos titulado Ensueños y Realidades. Mi única ambición es cumplir mis sueños”.

ME INVENTO

Un mundo de sosiego yo me invento CULTURA. NELIA FARIAS
—en él puedo entrar sin desconfianza—
donde reina el amor y la esperanza:
allí se puede librar mi sentimiento.

Un sendero con luz del firmamento
que me conducirá por mi añoranza
a un tiempo tan feliz y de bonanza
donde recobraré fuerzas y aliento.

Una razón allí siempre me espera.
Mi familia es el bien más atesorado:
en cualquier aflicción es la primera.
Aunque el sistema esté deteriorado
yo la valoraré de gran manera
en este mundo tan convulsionado.

GENTIL
Él es todo un caballero
su brazo siempre me ofrece
como una dama merece
me conduce con esmero
muy varonil y altanero
voy de su brazo segura
siempre me habla de cultura
de poesía, de caros sueños
del mundo somos los dueños
cómplices de la aventura.

MI PADRE, MI ORGULLO Y MI EJEMPLO
Hace muchos años que partiste
rodeado del amor de tu familia
a los que; a manos llenas, diste
tu esfuerzo, tu amor y tu alegría.

Padre: nos dejaste un gran legado
de responsabilidad y fortaleza
que en el corazón quedó grabado,
nos educaste con honor, con firmeza.

Hoy puedo recordarte con orgullo
y en tu día brindarte este homenaje
con amor, decir mi poema en un murmullo
y que los ángeles, te lleven mi mensaje.

Con orgullo: Hoy puedo mostrarle a mis hijos
el camino limpio que nos señalaste
y de mi mano confiada llevarles
con la cabeza en alto; como me enseñaste.

SENTENCIA
En un domingo lágrimas amargas
invaden tu rostro sin tu permiso
ellas llegan así sin un aviso
y tu dolor en lágrimas descargas.

Y no quieres vivir noches tan largas
en desvelos por quien nunca te quiso
y se marchó un día tan de improviso
lloras, por su culpa, una pena cargas.

Cansada de tantas desilusiones
el olvido buscas en la distancia
pero contigo van tus emociones.

Por ese mal amor que no renuncia
te persigue y mata tus ilusiones
y a un dolor sin fin él te sentencia.

 

HIPOCRESÍA

Me lastima la vil hipocresía
que solo viste de vana apariencia; CULTURA. Una de las ilustraciones del libro
con su maldad servil y sin conciencia
no rinde a la verdad gran pleitesía.

Se burla de la buena cortesía,
cuando abraza el poder con prepotencia;
se olvida del amor y la decencia,
e impune continúa su falsía.

Tiene como su guía a la maldad
y busca —con tesón— el gran momento
de poder destrozar, con impiedad

y severa malicia, todo intento
de llegar a vivir con hermandad.
¡Duele la hipocresía: es un tormento!

EL ESCRITOR
Nunca nace del cemento,
sí, de caminos sinuosos,
de tierra, lagos fangosos
de baches y sentimiento.

De montes y cara al viento,
se adueña de la emoción.
Con gran imaginación
regala sus fantasías
en cuentos y poesías
y espontánea inspiración

Tocando hondos sentimientos
a sus versos les permite
que tu corazón palpite
con risas, llantos, tormentos,
de muy secretos momentos.

De amores y decepciones,
cuenta tantas emociones.
Su inspiración nos regala
y todo viste de gala
en sus versos y canciones.

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Algunas fechas para recordar que nos deja Noviembre (Segunda Parte)

En la edición del pasado jueves iniciamos un repaso de fechas importantes para el recuerdo, tanto para la cultura nacional como regional y mundial, que nos deja el mes de Noviembre. Hoy hacemos una segunda entrega, conscientes que seguramente quedarán más en el tintero, generando un vacío que usted, el propio lector, puede completar con su memoria.

JAIME ROOS: Su nombre completo es Jaime Andrés Roos Alejandro y nació en Montevideo el 12 de noviembre de 1953. Cantante, músico, compositor y productor. Su discografía es muy extensa. Destaquemos de ella: Candombe del 31 (1977), Para espantar el sueño (1978), EP (con el grupo Cascada, Holanda, 1980), Aquello (1981), Siempre son las 4 (1982), Nunca, nunca, nunca / Ella allá Nº 2 (1983), Mediocampo (1984), Repique (con Repique, 1984), Brindis por Pierrot (1985), 7 y 3 (1986), Sur (1987), Esta noche (En vivo en «La Barraca», 1989), Estamos rodeados (1991), Cuando Juega Uruguay (1992), La margarita (Textos de Mauricio Rosencof, 1994), El puente (1995), Si me voy antes que vos (1996), Repertorio (1997), Concierto aniversario (en vivo en Teatro Solís, 1998), Contraseña (2000), Candombe, murga y rocanrol (2004), Serie de Oro Grandes Éxitos (2005), Fuera de Ambiente (2006), Clásico (2007), Hermano te estoy hablando (2009), Otra Vez Rocanrol (DVD, 2010), Cine Metropol (2013), 3 Millones (DVD, 2014), La Colección (3 CD, 2017).
ELDER SILVA: El pasado 13 hubiese cumplido años el poeta salteño Elder Silva, fallecido el 29 de agosto de este año. Había nacido en Pueblo Lavalleja el 13 de noviembre de 1955. Además de poeta, fue periodista, docente y gestor cultural. Su obra poética incluye los siguientes libros: Líneas de fuego (1982), Cuadernos agrarios (1985), Un viejo asunto con el sol (1987), Fotonovela – Canción de perdedores (Civiles Iletrados, 1996), La cajera del Oxford y otros poemas de amor (1999), Mal de ausencias (2002), La frontera será como un tenue campo de manzanillas (España, 2005 y UruguayNoviembre, 2007), Sachet (2009), Bar Bukowski (2012), Agua enjabonada (2013) y El reloj mide las horas donde tu boca falta (2014). Fue traducido a varias lenguas y obtuvo importantes reconocimientos dentro y fuera del país.
LEONARDO GARET: Cumplió 70 años el pasado viernes 22. Es el mayor estudioso de la literatura de Salto, como lo demuestran “Literatura de Salto–Antología y panorama crítico”, “La pasión creadora de Enrique Amorim”, “El milagro incesante–Vida y obra de Marosa di Giorgio”, varios libros sobre Horacio Quiroga y, muy especialmente, los 20 tomos de la “Colección Escritores Salteños”. Como creador, transita el ensayo, la poesía y la narrativa, destacándose en todos los géneros como una de las más importantes figuras de las letras uruguayas contemporáneas, con amplia y reconocida trascendencia internacional. Su obra está compuesta por alrededor de 40 libros, muchos de los que han sido traducidos al inglés, francés, portugués, alemán, italiano, holandés, persa, hindi, bengalí, ruso, chino, guaraní y noruego. En la reciente edición de su libro de cuentos “El libro de los suicidas”, en portugués, se lo considera “entre los maestros del género en nuestro continente”. Algunas de las distinciones obtenidas son: Primer Premio Nacional de Literatura (ensayo) por “Obra de Horacio Quiroga” (1978), Primer Premio Nacional de Literatura (poesía) por “Salida de Página – Saída de Página” (edición bilingüe, 2002), Homenaje de la Junta Departamental de Salto por su aporte a la Cultura (2002), Premio Fraternidad a la trayectoria literaria otorgado por la B’nai B’rith Uruguay (2003), Premio Julio Sosa a la Cultura Nacional, Intendencia Municipal de Canelones (2005), entre otros premios otorgados por el MEC. Fue orientador de talleres literarios en varios departamentos del país y Director de Cultura de la Intendencia de Salto. Es Académico Correspondiente de la Academia Nacional de Letras del Uruguay desde el año 2008, aunque continúa viviendo en Salto.
HEBER RAVIOLO: También el 22 se cumplieron seis años de la muerte del profesor Heber Raviolo, inolvidable Director de Ediciones de la Banda Oriental. A los pocos días de aquel 22 de noviembre de 2013 escribíamos en esta página: “Su labor a favor de la cultura fue, a lo largo de los años, incansable. Una labor que terminó este viernes 22, cuando terminó su vida, a los 81 años. Si se asume habitualmente la dificultad que implica la edición de libros en un país como el nuestro, la actitud de Raviolo fue, en ese sentido, una admirable muestra de convicción y valentía. Sus objetivos fueron claros: apostar a la difusión de la buena literatura para fomentar la formación y los valores culturales de una sociedad, postergando muchas veces intereses económicos personales. Pero además de su trabajo como editor, merece destacarse su tarea como investigador literario. Los innumerables prólogos que escribió, en especial desde la creación de la Colección “Lectores de Banda Oriental”, en 1978, son prueba de ello. Se especializó en Juan José Morosoli, Líber Falco, Anderssen Banchero y Julio C. da Rosa. Respecto a Morosoli, bien puede decirse que fue Heber Raviolo quien más estudió y difundió su obra, contribuyendo decididamente a la valoración que hoy se tiene de ella”.
DÍA DE LA MÚSICA: Si bien en nuestro país se celebra la música el 1° de octubre, hay países que adoptan como tal el 22 de noviembre, en homenaje al compositor español Eduardo Ocón Rivas, nacido en esa fecha del año 1833 y considerado uno de los más brillantes músicos del siglo XIX. Su nombre es símbolo de la mejor música de todos los tiempos.
JULIO SOSA: 55 años del fallecimiento del “Varón del Tango” se cumplieron el pasado 26. Su nombre completo fue Julio María Sosa Venturini, había nacido en Las Piedras (Uruguay) el 2 de febrero de 1926 y falleció en Buenos Aires el 26 de noviembre de 1964. Notable cantor de tangos, alcanzó la fama en ambas orillas del Plata en las décadas de 1950 y 1960. Junto a Carlos Gardel y Roberto Goyeneche, es sin dudas uno de los más importantes representantes del género a lo largo de la historia.
De una lista bastante más extensa, extraemos los siguientes nombres de algunos de los tangos más populares que grabó: Justo el 31 (1953), Bien bohemio (1953), ¡Quién hubiera dicho! (1955), Cambalache (1955), Abuelito (1957), La cumparsita (por qué canto así, 1961), María (1962), En esta tarde gris (1963), Nunca tuvo novio (1963), Qué me van a hablar de amor (1963), Guapo y varón (1964), El firulete (1964).

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Los 21 mejores libros del siglo XXI

Hacer listas», escribe Alberto Manguel en su Diario de lecturas, “da lugar a cierta arbitrariedad mágica, como si la simple asociación pudiera crear sentido”. Pues bien, ¿qué sentido se puede encontrar en una lista que trata de hacer balance de las dos primeras décadas del siglo XXI? Empecemos por el principio. El martes 11 de septiembre de 2001, dos aviones de pasajeros secuestrados por terroristas suicidas derribaron las Torres Gemelas de Nueva York, mataron a casi 3.000 personas y cambiaron el mundo para siempre. De paso, mandaron al trastero de las hipótesis la teoría hegeliana del fin de la historia reciclada por Francis Fukuyama tras la caída del muro de Berlín y zanjaron la discusión sobre si el siglo XXI empezaba en el año 2000 o en 2001. La guerra de las galaxias se quedó en choque de civilizaciones. Los ordenadores pasaron la prueba del efecto 2000, pero sus usuarios —la nueva gran palabra— entraron en la era del miedo, la inseguridad, la precariedad, la intimidad (pública) y la realidad (virtual).
El futuro había llegado tan pronto en forma de metralla que los cines se llenaron de remakes; las librerías, de cánones, recuentos y resúmenes y listas de lo muy muy y lo más más (que había que ver, leer y escuchar… antes de morir). También de relatos con un fondo de historia universal y libros de no ficción o de autoficción que dan tanto valor a la trama como a su making-of. Incapaz de imitar a una realidad presente que parecía de novela, la literatura se volcó en el pasado, en la memoria (histórica y a secas), en las investigaciones periodísticas, en la primera persona y en la propia literatura, que se volvió metatodo.
De ahí el triunfo absoluto de 2666, un libro total compuesto de cinco partes y publicado en otoño de 2004, al año siguiente de la muerte de su autor. Desde Borges —retratado minuciosamente por Adolfo Bioy Casares en un diario ya ineludible—, ningún escritor ha influido tanto como Roberto Bolaño en las nuevas generaciones. Que sus libros empezasen a publicarse en Anagrama y actualmente lo hagan en Alfaguara —las dos editoriales más presentes en la lista de Babelia— es otro síntoma del peso de algunos sellos en la creación del gusto contemporáneo.
El escritor chileno Roberto Bolaño, en 1997. MANOLO S. URBANO
Acaso por una mera cuestión generacional, la literatura canónica de las dos primeras décadas del siglo XXI se ha ocupado de hurgar en las heridas del XX. Las guerras mundiales, la guerra civil española, la posguerra, la descolonización, las migraciones, el apartheid, las dictaduras latinoamericanas, la caída del imperio soviético, los feminicidios en Ciudad Juárez o las turbulencias en Oriente Próximo pueden rastrearse en la obra del propio Bolaño, Ian McEwan, W. G. Sebald, Javier Marías, Javier Cercas, Tony Judt, Mario Vargas Llosa, J. M. Coetzee, Zadie Smith, Svetlana Aleksiévich, Emmanuel Carrère, Marjane Satrapi o Edmund de Waal.
Pero si esos autores empiezan a ser canónicos no es solo por los temas que abordan, sino por el modo en que lo hacen: mezclando realidad y ficción, narración y reflexión, dinamitando los géneros tradicionales o dejando que su intimidad sin filtros discuta con la historia universal. Ese yo con voluntad de nosotros es el que ha producido además títulos como los de Joan Didion, Lucia Berlin, Anne Carson y Raúl Zurita —que tituló su obra magna con su propio apellido—, pero sobre todo los seis volúmenes de Karl Ove Knausgård.
También la gran historia y la intimidad cruda están presentes en títulos del siglo XXI tan exitosos como El Código Da Vinci, El niño con el pijama de rayas o Cincuenta sombras de Grey. ¿Por qué no están en esta lista? Tal vez porque no cuadran con la definición que el crítico Northrop -Frye acuñó para la “gran literatura”: aquella que es “dueña de una visión siempre más vasta que la de sus mejores lectores”. El poeta Wystan Hugh Auden lo matizó así: “Hay libros que han sido injustamente olvidados; ninguno es injustamente recordado”.
La crisis económica de 2008 sumó la indignación a la inseguridad y dio la razón a una novela premonitoria publicada en España un año antes: Crematorio, de Rafael Chirbes. De paso, empoderó —el verbo del siglo— a un género y a una generación. El feminismo y el ecologismo son por ahora la respuesta más contundente a una deriva insostenible que va camino de convertir en realismo puro una novela de, digamos, ciencia-ficción como La carretera, de Cormac -McCarthy. Protagonizada por dos hombres solos —un padre y un hijo— que vagan por un planeta devastado, la distopía del autor estadounidense incluye en sus páginas algo que se parece a una definición de la literatura de hoy: “Dios no existe y nosotros somos sus profetas”.
1. ‘2666’, Roberto Bolaño
«2666 es lo mejor de una producción literaria prematuramente interrumpida», escribió Ana María Moix en Babelia en 2004, «Amalfitano, uno de los protagonistas de la segunda de las cinco partes o novelas que componen 2666, obra póstuma de Roberto Bolaño (1953-2003), rememora desde México una conversación sostenida, hacía años en Barcelona, con un joven farmacéutico que pasaba sus noches de guardia leyendo. Al joven le gustaba leer novelas breves como La metamorfosis, de Kafka; Bartleby, el escribiente, de Melville; Un corazón simple, de Flaubert, o Un cuento de Navidad, de Dickens, títulos que escogía en lugar de El proceso, Moby Dick, Bouvard y Pécuchet o El Club Pickwick, novelas largas de los citados autores. ‘Qué triste paradoja, pensó Amalfitano’, escribe Bolaño. ‘Ya ni los farmacéuticos ilustrados se atreven con las grandes obras, imperfectas, torrenciales, las que abren caminos en lo desconocido. Escogen los ejercicios perfectos de los grandes maestros (…)’. Y, de hecho, eso es 2666: una gran obra torrencial, que abre caminos en lo desconocido». Moix apunta que las cinco partes de esta gran obra pueden leerse por separado, pero se perdería la grandeza que alcanzan juntas.
2. ‘Austerlitz’, W. G. Sebald
La novela del alemán W. G. Sebald (1944-2001) narra la odisea vital de un hombre sin historia llamado Jacques Austerlitz en busca de ese tejido perdido en el tiempo que son sus padres. El protagonista camina sobre los restos de una devastación insoportable después de dos guerras. “Austerlitz es una formidable representación del destino del hombre moderno llevado a un extremo: el del desarraigo extremo; también lo es de la capacidad de supervivencia del ser humano”, escribió en estas páginas José María Guelbenzu en 2002. Traducción de Miguel Sáenz.
3. ‘La belleza del marido’, Anne Carson
Anne Carson (1950) abordó en La belleza del marido el conflicto desencadenado por su separación. “Hay en este poemario”, escribió el crítico Ángel Rupérez en 2003, “una tensión entre la idealización inicial del marido (…) y el derrumbe de ese ídolo que consigue sobrepasar con creces el anecdotario más estrictamente autobiográfico y confesional, constantemente convertido en materia poética contaminada por un continuo y soterrado —no explícito— aliento lírico hecho de elegía comedida y de creencia incondicional en la belleza”. Traducción de Ana Becciu.
4. ‘La Fiesta del Chivo’, Mario Vargas Llosa
La Fiesta del Chivo es un relato sobre el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo Molina y, a la vez, un impresionante fresco de la corrupción destructiva de las dictaduras. En su crítica de 2000, el argentino Tomás Eloy Martínez definió la novela del premio Nobel Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936) como “un retrato implacable del poder absoluto en una novela que se lee sin respiro de principio a fin”.
5. ‘Expiación’, Ian McEwan
Con minuciosidad y un talento infinito, el británico Ian McEwan (Aldershot, 1948) ha ido construyendo una obra tan variada como imprevisible. Expiación es una de sus novelas más célebres, mucho antes de que fuese llevada al cine. En su crítica, Andrés Ibáñez calificó en 2002 la novela como “un relato de una ambición y un alcance nada frecuentes”. “Es, ante todo”, proseguía, “un triunfo de la imaginación creadora, una obra que justifica en sí misma la existencia del arte de la novela”. Traducción de Jaime Zulaika.
6. ‘Limónov’, Emmanuel Carrère
Emmanuel Carrère (París, 1957) ha construido un género propio en el que mezcla la autobiografía con el retrato de personajes insólitos. Así definió el autor a su protagonista en 2013: “Ha sido granuja en Ucrania, ídolo del underground soviético, mendigo y después mayordomo de un millonario en Manhattan; escritor en París, soldado en los Balcanes, y, ahora, en el inmenso burdel del poscomunismo en Rusia, viejo jefe carismático de un partido de jóvenes desesperados. Él se ve como un héroe, pero también se le puede considerar un cabrón: yo no me atrevo a juzgarlo”. Traducción de Jaime Zulaika.
7. ‘Tu rostro mañana’, Javier Marías
Javier Marías cerró su trilogía Tu rostro mañana en 2007 con Veneno y sombra y adiós, en la que reflexiona sobre el egoísmo, la verdad y la culpa. José-Carlos Mainer calificó la obra de ejemplo del género de la autoficción: “Marías ha logrado la construcción más sostenida, compleja e importante que tal voluntad (de estilo y de género) ha producido en las nuevas letras españolas”. Mainer describe la obsesión por “la naturaleza de la verdad” y cree que “el punto de partida de la existencia es el egoísmo”.
8. ‘Borges’, Adolfo Bioy Casares
“De las 20.000 páginas de cuadernos íntimos que Bioy (1914-1999) escribió a lo largo de su vida, su relación con Borges ocupa 1.700”, explicó en una información de 2006 Javier Rodríguez Marcos. Son las que preparó para este volumen antes de morir: “Aunque el libro se extiende entre 1931 y 1989, Bioy resume los 15 primeros años en una decena de páginas. Eso sí, brillantes. Los diarios borgianos de Bioy están llenos de literatura”. Borges dijo que su relación era una profunda amistad “sin intimidad” cuya piedra angular eran los libros.
9. ‘Verano’, J. M. Coetzee
Verano, la tercera entrega de las memorias del sudafricano J. M. Coetzee (1940), “revela una audacia literaria que no por consecuente con la última parte de su obra deja de ser un reto original”, escribió José María Guelbenzu en 2010. En este libro, cinco entrevistados crean con su testimonio un Coetzee personal e íntimo, en un documento que manifiesta la viveza de espíritu del escritor y su apuesta irreductible por la verdad literaria. Traducción de Jordi Fibla.
10. ‘El año del pensamiento mágico’, Joan Didion
“La obra de no ficción de Joan Didion (1934) ejemplifica bien el género conocido como ensayo personal, una forma de escritura cuyo objetivo es someter a examen circunstancias de orden histórico o sociológico desde una perspectiva radicalmente subjetiva”, escribió en 2005 en estas páginas Eduardo Lago. Este libro de duelo es, en palabras del escritor, “el más personal por lo íntimo y doloroso del tema”: la muerte de su marido.
(EL PAÍS DE MADRID)

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Algunas fechas para recordar que nos deja Noviembre (Primera Parte)

Al intentar un repaso por fechas destacadas del mes de noviembre para la cultura no sólo nacional o regional sino también universal (que complementaremos con una Segunda Parte en nuestra edición del próximo domingo), se podría empezar por mencionar que este 11º mes del año se abre con el «Día de Todos los Santos» (1º de noviembre), que tiene el fin de dedicarlo a la oración por «aquellos fieles que han acabado su vida terrenal -sostienen diversos libros religiosos- y sobre todo por aquellos que se encuentran aún en estado de purificación en el Purgatorio». La celebración es seguida por el «Día de los Fieles Difuntos», «Día de los Muertos» o «Día de los Difuntos», que se ubica en el calendario el día 2 y persigue, en la mayoría de las culturas, el objetivo de «apaciguar a los muertos más recientes que vagan aún por la tierra sin encontrar el lugar de reposo» (lugar llamado Purgatorio por el Catolicismo). Pero hay mucho más que merece la pena recordarse. Veamos.

CINE NACIONAL: En muchos países es común celebrar el «Cine Nacional» entre finales de octubre y principios de diciembre.
En nuestro país, al menos en los últimos años, se ha optado por hacerlo a lo largo de noviembre, con exhibición de películas uruguayas, charlas, mesas de debate, etc.
En Salto, las actividades se concentraron especialmente en la primera semana del mes, con exhibiciones abiertas de películas, cortos y documentales nacionales.

LUIS PASQUET: Se cumplieron el pasado 5 de noviembre, seis años del fallecimiento del destacado músico salteño Luis Santiago Pasquet. Su deceso ocurrió en Finlandia (donde estaba radicado desde 1974) el 5 de noviembre de 2013. Compositor, pianista y director de orquesta, era hijo del guitarrista Luis Pasquet (1882-1940), quien fundó en Salto una importante academia de guitarra y actualmente una calle de Barrio Burton lleva su nombre. Luis Santiago había nacido el 13 de noviembremayo de 1917, comenzó estudios en el Conservatorio Municipal de Música de Salto, especializándose en piano. En 1936 se trasladó a Montevideo, donde estudió composición y dirección de orquesta en el conservatorio Guillermo Kolisher. En 1957 fundó el quinteto de jazz «The Davenport Five» con quienes grabó un disco para el sello Eco. Entre 1958 y 1972 fue el Director de la Orquesta del SODRE. En 1974 emigró de Uruguay y se radicó en Lahti (Finlandia), donde trabajó para el Ballet Nacional en Helsinki y la Opera de Lahti. Asimismo trabajó para el Conservatorio de Lahti durante varios años. En el año 2004 fue nominado por el Conservatorio de Lahti como compositor honorario.

CUMPLEAÑOS DE SALTO: Se considera el 8 de noviembre como cumpleaños de Salto, considerando que se fundó en esa fecha del año 1756. En realidad se trata de un proceso fundacional y son varias (en algunos casos muy diferentes) las versiones sobre el hecho. Por ejemplo, estas cuatro: Uno- Salto fue fundada por españoles; postura sostenida por Gilberto García Selgas, quien expresa: «El proceso de la Fundación del Salto se inicia con la primera expedición del gobernador del Río de la Plata Andonaegui a las Misiones Orientales, con motivo de la Guerra Guaranítica, el ejército español desembarca en el Rincón de las Gallinas, siguiendo su marcha por tierra. Cruza el Arroyo Negro, el Queguay y entra al actual departamento de Salto por el Paso de las Piedras del Daymán, en el cual habrá de acampar por varios días a su regreso, dejándole el nombre de Paso del Campamento Viejo». Esta sería una etapa preliminar. Vendría luego una segunda campaña de Andonaegui, en la que tiene como segundo Jefe al Gobernador de Montevideo Don Joaquín de Viana. Agrega García Selgas: «Viana, con clara visón de un gran objetivo militar y político, se ofrece para ir a esperar al Marqués de Valdelirios, y, empleando sus propias palabras, ‘para abrir camino directo de las misiones, por la costa oriental del Uruguay, hasta el Salto, ese camino que no había podido abrirse en la primera campaña. Andonaegui acepta. Pone a las órdenes de Viana 400 Dragones, y el que había de ser fundador del Salto parte del Pueblo San Juan, en un memorable día 6 de octubre de 1756 a las 10 de la mañana. Demora treinta y tres días en llegar a su destino, según su relación. Llega, pues, del 7 al 8 de noviembre y de inmediato da comienzo a la construcción de un Fuerte, de Alojamiento para la Tropa y Almacenes… De manera que, para los 400 Dragones, eran necesarios por lo menos 60 ranchos, sin contar los destinados a jefes y oficiales, carros y maestranza. Luego el Fortín y los Almacenes». Dos- Salto tiene su origen como centro poblado recién en 1817 (según «Apuntes Históricos» de Julián Serrano), cuando acampa en la zona el ejército portugués; postura que recogen los estudiosos Rafael Firpo y Aníbal Barros Pintos en sus respectivas investigaciones. Explica Serrano: «En 1817, cuando el ejército portugués invadió la república, estableciendo un campamento en el rincón de las Gallinas, su general en jefe destinó una división al mando del coronel Don Sebastián Barreto Pereira Pinto para que operase de este lado del Daymán, en observación de las fuerzas orientales situadas en el Arapey. La expresada división acampó en marzo o abril del expresado año 17 en el Daymán, de este lado de Paso de las Piedras, conocido por los antiguos con la denominación de Campamento Viejo». Tres- José Ma. Fernández Saldaña y César Miranda plantean, además de la neutralidad en cuanto a si fue una fundación española o portuguesa, no manejan fechas concretas sino que hablan de una fundación gradual en el tiempo: «La ciudad de Salto nació no por el capricho de un soldado, ni por la estudiada decisión de un estadista, sino por la imperiosa necesidad geográfica. Puente de unión entre el bajo y el alto Uruguay, en ello radica el secreto de su engrandecimiento paulatino». Cuatro- También es conocida la hipótesis que indica la existencia de Salto como aldea indígena ya en 1739.

JOSÉ HERNÁNDEZ – FIESTA ARGENTINA: El 10 de noviembre de cada año, Argentina celebra su «Día de la Tradición». El motivo es que esta es la fecha en que nacía, en 1834, uno de sus más emblemáticos poetas, José Hernández, el autor nada menos que del extenso poema gauchesco «Martin Fierro». Frases que se escuchan casi a diario, como «los hermanos sean unidos, esa es la ley primera…»; o que un importantísimo premio que se otorga en Argentina se denomine «Martín Fierro»; o que el humorista Luis Landriscina tenga un disco llamado «Aquí me pongo a contar»; o que hasta nuestro Víctor Lima tenga una famosa canción que comienza diciendo «Aquí me pongo a cantar» («Las dos querencias») son algunas muestras del arraigo que ha tenido y tiene por esta parte del mundo la famosa obra de Hernández, cuya primera estrofa es difícil olvidar: «Aquí me pongo a cantar/ al compás de la vigüela,/ que el hombre que lo desvela / una pena estrordinaria/ como la ave solitaria/ con el cantar se consuela».

CRISTINA PERI ROSSI: El 12 de noviembre de 1941 nacía, en Montevideo, Cristina Peri Rossi, la gran poeta y narradora que acaba de obtener (hace un par de meses) el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso, que otorga la Universidad de Tlalca (Chile). Docente, traductora y periodista. Sus obras han sido traducidas a nueve idiomas. Comenzó su carrera literaria en 1963 con la publicación de su libro de cuentos Viviendo. En 1972 se exilió a España, se nacionalizó en 1975, sin perder la nacionalidad uruguaya, y vive en Barcelona desde entonces. En 1994 recibió la Beca John Simon Guggenheim para la literatura de ficción. Ha colaborado con El País, Diario 16 y El Periódico de Catalunya. Fue Premio Ciudad de Barcelona en 1991 con el libro de poemas Babel bárbara. Cultiva el cuento, la novela y la poesía.

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La revolución feminista produce una literatura sin tapujos que puede desembocar en un costumbrismo

Queda mucho por hacer

La lectura de Listas, guapas, limpias de la periodista Anna Pacheco me ha suscitado ideas contradictorias que me gustaría exponer a continuación de forma muy resumida. Una de las consecuencias más evidentes del liderazgo feminista que estamos viviendo es el giro radical de la escritura literaria. Ha surgido una nueva generación que, impregnada de lecturas anglosajonas y consciente del reto que significa encarar la identidad femenina con los menos tapujos posibles, ha optado por un lenguaje muy expresivo y voluntariamente crudo para dar cuenta de una nueva realidad, la de jóvenes preparadas, inteligentes y comprometidas que se topan con la injusticia de su existencia.

Nada ocurre como sus madres habían previsto. Apenas nada de lo que ocurre estaba previsto. De modo que todo —los estudios, la vocación, el dinero, las relaciones familiares, el sexo, la maternidad— les está ofreciendo unos perfiles inesperadamente ásperos y puntiagudos. ¿Es eso la vida, finalmente? ¿Un trabajo muy por debajo del que se puede hacer, un sueldo miserable y unas relaciones personales centradas en el móvil? Sin duda, la literatura es el espacio idóneo para elaborar esa frustración de la que todos somos conscientes.
Listas, guapas, limpias encaja en este perfil sociológico. Y viéndolo así, entonces interpreto el libro como un retrato mordaz, ácido, que da mucho qué pensar sobre la extmujeresrañeza que sufre una joven catalana, hija de inmigrantes, ante los sucesivos desclasamientos a los que debe enfrentarse y que le ocasionan un sentimiento paralizador, una especie de eclipse mental que le impide tomar decisiones, identificarse con unas ideas que pueda reconocer como propias y, en definitiva, intuir su camino. La extrañeza de la protagonista, por cierto, recuerda la de Andrea, de Carmen Laforet, en Nada (también algún pasaje, como la incomodidad que experimenta la protagonista en una fiesta de clase medio alta).
Pero, al mismo tiempo, me pregunto si estoy en lo cierto haciendo esa lectura. Pues el planteamiento, estrictamente costumbrista, que se hace de la historia de esa joven que escribe de su vida en primera persona es complaciente y bonachón (recuerda a la primera Elvira Lindo) y como cualquier narración costumbrista parece concebida en función del público. Las conversaciones que mantiene con Yaiza (íntima amiga de la protagonista) son inanes, destilan una inmensa vulgaridad y la mayor indiferencia sobre la marcha del mundo. Su gran preocupación es si se hace una depilación íntegra del pubis o no; en cuanto a la protagonista, digamos que el nivel de su arrojo se comprueba cuando urde con unos compañeros una visita a la casa donde se rueda Gran Hermano, en Guadalix.
Queda mucho por hacer
Es tanta la estupidez que asoma en las conversaciones que la indiscutible gracia con que está escrito el libro se transforma progresivamente en una mueca de dolor. ¿Así estamos? ¿O es solo la necesidad de escribir un libro con gancho (el gancho es indiscutible) y del que se hable? Entiendo, por ejemplo, que la vida sexual de las mujeres se mantuvo en el pasado ceñida a un sofocante cepo de convenciones y tabúes. De modo que deshacerse de todo eso está significando un verdadero desafío porque implica la deconstrucción de una identidad dañada: hay que escribir desde una perspectiva desinhibida y más próxima a la verdad, donde las mujeres raras veces alcanzan la sincronía orgásmica con el varón, aunque finjan hacerlo; donde la masturbación es un hecho de lo más corriente y el sexo —un sexo helado, sin verdadera empatía— se practica fútilmente, con un deseo saturado de imágenes.
Son conclusiones que saco de la lectura de Listas, guapas, limpias. Pero ese testimonio generacional resulta tan empequeñecedor que el lector sale a su vez empequeñecido de la lectura. Y pensando qué le importa que la protagonista lleve las bragas limpias, sucias o con un lacito rosa sobre el ombligo o que se meta los dedos en el coño para comprobar su olor. Tal vez el título debiera ser otro, porque nada hay en el retrato de esas jóvenes y de sus familias, con sus decires y sus palabros, que admita la mínima elevación y por tanto lo justifique. ¿O es que Anna Pacheco se vale de la ironía que puede ofrecer la narración costumbrista para ponernos, a la manera de Larra, frente al espejo de un universo femenino al que le queda todavía un gran trecho por recorrer? Así estoy, y quedan descritas fielmente mis dudas.

(EL PAIS DE MADRID).

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La salteña Mary Judith Gularte fue distinguida en el «Concurso Internacional de Versos Compartidos»

El pasado jueves 7 de este mes, se realizó en la Sala Mario Benedetti, de Montevideo, la entrega de premios del 5to. «Concurso Internacional de Versos Compartidos».

Mary Gularte  en el acto de  premiación

Mary Gularte
en el acto de
premiación

La escritora salteña Mary Judith Gularte obtuvo Mención de Honor en el género «Carta», con diploma y medalla. En otros dos géneros, «Mocrorrelato» y «Poesía», también obtuvo diploma y sus trabajos fueron seleccionados para la antología que se publicará con lo mejor del concurso, como es habitual en cada una de sus ediciones.

Mary Judith Gularte

Mary Judith Gularte

A continuación compartimos los tres textos premiados, la carta («Todo puede perecer, menos el verdadero amor»), el microrrelato («El jardín de la abuela») y la poesía («¡¡¡Rompamos cadenas!!!»).

 

 

 

 

 

(Género POESÍA, trabajo seleccionado para antología)
¡¡¡Rompamos cadenas!!!

¡Hermano, quiero abrazarte!¡Sentir que la igualdad nos ha unido!
¡Qué atravesamos los océanos para romper las cadenas de la indiferencia.
Sé que vienes de otras tierras, con un manojo de sueños entre las manos:
Yo con ideas aún inconclusas, tú con un corazón que espera.
Yo con un poema de utopía. Tú cruzando cordilleras.
Yo con pies sereno, firme. Tú con vientos, costumbres…otras ubreras.
Pero el sol es el mismo en todo el continente:
los ríos, los mares y las selvas.
Un mundo que rompe las razas…de la desigualdad ¡Qué tanto ciega!
Yo espero las raíces de la sangre humana que nos lleven
por un mismo camino sin distancia ¡Y terminen con los mitos que nos encierran!

(Género MICRORRELATO, trabajo seleccionado para antología)
El jardín de la abuela

En mi dormitorio primaba el blanco: cortinas colchas y alfombras.
Me recosté tomando la mano de mi hijo que ya estaba dormido.
Vi unas alas muy blancas que nos abrazaban. Sin prestarle importancia, recé y empecé a pensar… Si todo lo vivido le había contado a mi niño, y si lo había enseñado bien.
Y vi a mi abuela y yo en el patio entre flores y pájaros. Un horizonte sin fronteras. Alegría, risas, y allá en el fondo del parque niños con miradas brillantes. Hacían rondas. Y me sentía plena al descubrir juntos la vida. ¡Vivíamos hermosos momentos!
Así llegó la mañana. El sol nos despertaba cuando con sus rayos, entraba. Me conmovió la mano pequeña y caliente de mi hijo junto a la mía. Y me pregunté: ¿cuánto tiempo había transcurrido? Quería estar así jugando. Me recosté en el sillón de la abuela. Me hamaqué y comenzó a mecerse cada vez más…entonces le dije a mi niño:
-Mañana te contaré la historia más impactante. La vida con mi abuela. El sonrió.
-Sí mañana, cuando aflore en mí la historia del jardín…
Este se levantó con una sonrisa, y salió a la calle…
-¡La encontré en un sueño!, le dije. Mientras la foto de la abuela caía al piso.

(Género CARTA, Primer Mención de Honor)
Todo puede perecer, menos el verdadero amor

Querido Víctor:
¡Qué tiempos difíciles son hoy para mí! Desde que te dije adiós, entendí el error.
Mirando las estrellas se dibuja tu sonrisa. Dejé atrás el ayer, para renacer en el hoy.
En la nostalgia y la templanza del estar unidos.
Deseo llegar con ésta misiva para explicarte del arrepentimiento de romper el futuro que planeábamos juntos.
La mano del tiempo me llevó a reflexionar. Perdón por terminar lo querido. Inventé
Escusas de otro: ¡que me llenaba de albores y regalos! Todo era una ilusión para apartarte de mi lado.
Estaba enamorada de mi libertad; mi vuelo –Por amarme a mí misma- Hoy mirando las agujas del reloj, él me trajo a aquellos instantes…las manecillas que suenan como un calendario me entristece.
Rodeada de lujos y placeres…entonces comprendo que no es oro todo lo que brilla. Ahora lo es la luz que anida en lo recóndito de mi corazón, con ese amor que late sin perder ni un destello de un sentimiento vivo.
He decidido enviarte esta misiva para que me respondas: ¿Y si tuviéramos un mañana?, todas las estrellas serían luciérnagas que brillarían en nosotros. En mí, por el arrepentimiento que será eterno de ahora y siempre.
Tuya: Noelia

 

 

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Recordando escritores: Beltrán Martínez y Marcel Proust

Colaboración de Alejandro Michelena:

Del escritor y periodista capitalino Alejandro Michelena, asiduo colaborador de esta página de EL PUBLO, compartimos hoy dos breves notas: una sobre un poeta uruguayo bastante olvidado, Beltrán Martínez; la otra, sobre el gran novelista, reconocido mundialmente, Marcel Proust.

BELTRAN MARTINEZ. Este año se cumplen 80 años de la aparición de su primer libro. Los apuntes de Michelena son los siguientes: “Nació en 1915. Publicó apenas dos libros de poesía, separados por casi veinte años: Despedida a las Nieblas (1939) y Los pasos por la estrella (1957). Luego, su voz tan original entró en un cono de silencio que se iba a extender hasta su muerte. Sin embargo, por un puñado de textos notables del primero –que se difundieron en forma reiterada a través en antologías y publicaciones literarias– iba a ser considerado un poeta significativo por la crítica más alerta. Lmarcel-proust-sodoma-y-gomorra-D_NQ_NP_705448-MPE30600097482_052019-Fa vitalidad de su obra lo volvería un autor «de culto» para escritores de las nuevas generaciones, que peregrinaron a conocerlo –en tiempos duros para el país– hasta su caserón de Punta Gorda, desde cuyo mirador Beltrán oteaba el horizonte marino que tanto amaba. Pocos años después otros jóvenes lo entrevistaron para la revista cultural Cuadernos de Granaldea. En los primeros años ochenta se exilió voluntariamente en Europa, retornando ya para morir. Por los poemas que siguen, y algunos pocos más, conquistó en buena ley un lugar insoslayable en la historia de la poesía uruguaya.
MARCEL PROUST. “Un día como hoy, pero de 1922, se iba de este mundo Marcel Proust”, escribió Michelena el 18 de este mes. Y agregó: “Por su monumental novela -o más bien serie de siete novelas- que tituló «En busca del tiempo perdido», se ha constituido en uno de los escritores fundamentales del Siglo XX. A través de esos siete tomos de sostenida y torrencial y elaborada prosa, se penetra -como nunca antes se había dado en la narrativa- en las sutilezas y honduras sicológicas de los personajes, y además se maneja el proceso del tiempo en su transcurrir sin pausa, mostrándolo en la propia estructura rítmica del relato, como elemento dramático que va condicionando los destinos de los personajes y de todo un sector social que va siendo arrasado por los cambios que trajo el fin del Siglo XIX y sobre todo la Gran Guerra. Proust logra este prodigio textual mediante un estilo moroso y matizado, de frases largas y lento desarrollo, que invitan muchas veces a la reelectura reiterada.

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¿Por qué no pensar en un “Museo del Transporte” en Salto?

Debemos confesar, ante todo, que no es nuestra la idea. La escuchamos alguna vez y, sinceramente, no recordamos de parte de quién. Nos referimos a la idea de crear en nuestra ciudad un “Museo del Transporte”.
¿No sería bueno exhibir allí el primer automóvil que tuvimos? Lo manejaba Garrasino. ¿Se conservará? No lo sabemos, pero si no, algún otro de esa época habrá. Locomotora ya tenemCULTURA. La criolloos: La Criollo. ¿Y si le agregamos alguno de los primeros ómnibus?, como aquellos de Francisco Lombardo, que venían de Corralito. También podría incluirse la primera moto, o alguna de las primeras; la primera bicicleta o alguna de las primeras.
No nos olvidemos del transporte aéreo: ¿será tan difícil conseguir un avión o helicóptero de los primeros que hubo en nuestra ciudad? Ni del transporte fluvial: qué bueno incorporar alguna de las primeras lanchas, así como otro tipo de embarcaciones. ¿Y si le agregamos alguno de los primeros taxímetros? Los que tenían fichero a manija, como los de Silvestre, que vivía en Rivera al 1700 y tenía dos Ford A.
Principio tienen las cosas. Hay que animarse. Espacios hay. ¿Voluntad?: creemos que sí. ¿Presupuesto para su instalación, mantenimiento, pago a funcionarios, etc?: lo dudamos. Pero, de que la idea es buena, de eso sí no tenemos dudas.

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Igor Moiseyev, fue uno de los coreógrafos que primero trataron el tema de los deportes en la danza

Fútbol y otros deportes en el ballet

El Ballet Igor Moiseyev, todo un emblema cultural ruso, empieza el domingo en Sevilla una gira por España que hará después parada en Murcia, Pamplona, San Sebastián, Madrid y Zaragoza. La compañía viene con un programa de danzas populares del mundo y algunas piezas singulares como Fútbol. No fue el único ni el primero, pero Igor Aleksandrovich Moiseyev (Kiev, 1906–Moscú, 2007), está también en la génesis de los coreógrafos que trataron el tema de los deportes, y especialmente el balompié en la escena de danza. Todo se pergeñó entre fines de los años veinte y toda la década de los treinta en la Rusia soviética, dentro y con el marco del Gran Terror estalinista y del apogeo del realismo socialista. Antes, otro ruso en París, Vaslav Nijinski, había estrenado en 1913 Juegos (Debussy), sobre el tenis.

Es obligado citar al menos estos antecedentes: la Sinfonía de la Agricultura (1923), de Alexander Kastalski; la Oda matinal a Lenin (1926), de Alexander Krein, y la ópera Hielo y acero (1929), de Vladimir Deshévov, que no convenció al crítico de Pravda; y se citaba el contraste entre la épica de las canciones revolucionarias y el jazz “decadente del Oeste”. Por allí andaba el joven Shostakóvich con su amigo Miaskovski ocultando disonancias que saltaban solas, iracundas, de sus juveniles pentagramas, y viendo cómo el maestro teatral Meyerhold a lo largo de los años veinte aplicó elementos de la gimnasia al entrenamiento estandarizado de sus actores, y de ahí las técnicas de biomecánica pasaron a los bailarines de ballet soviéticos. Entonces el Nuevo Ensemble Coreográfico de Moscú pusoFOTO ARTE en escena la obra Suite de deportes bailados, coreografiada por Asaf Messerer, y en 1926, cuatro años antes que Moiseyev, crea una escena de balompié coréutico titulada a secas Fútbol, y es Messerer quien, desafiante, llama al músico de jazz ucraniano Alexander Zfasman (1906-1971) para crear la primera versión de acompañamiento sonoro.
En el otoño de 1930, Víctor Smirnov terminó y envió un libreto a Dimitri Shostakóvich, era El tornillo (o El perno en otras traducciones), y ese mismo invierno, a toda prisa, el compositor ultimó un largo ballet que finalmente se estrenó el 8 de abril de 1931 con coreografía de Fiodor Lopújov, que ya antes, en 1930, había estrenado también en el GATOB de Leningrado (nombre que dieron al imperial Mariinski como teatro del proletariado) La edad de oro, con el argumento de un partido de fútbol entre proletarios y fascistas. En El tornillo, que fue el primer ballet industrial y de estética mecanicista (bajo las teorías estéticas de Boris Arvátov), con un caricaturesco fondo satírico en cómo presentaba a los pequeñoburgueses, se aludía a lo atlético como un importante factor estético. El protagonista Denis, un inconforme, sabotea la maquinaria nueva arrojándole un tornillo al engranaje, y es descubierto, pero el ballet comienza con una escena de deportes, una corpografía de calistenia colectiva. Igual que con La edad de oro, estas obras fueron prohibidas después de sus estrenos, pues ya estaba la maquinaria censora del terror estalinista moliendo personas y obras de arte.
Igor Moiseyev empezó a entrenarse a los 11 años con Vera Mosolova (la primera rusa que bailó en el Alhambra de Londres en 1911), que según todas las biografías, le sugirió no gastar las energías dando patadas al balón, su verdadera pasión. Dos años después Igor entra la prestigiosa Escuela Coreográfica de Moscú, dónde es alumno aventajado de Alexander Gorski (el revisor del Don Quijote que vemos hoy). Ya en el Bolshói se adscribe a un grupo experimental y en 1930 hace su primera obra coreográfica: El jugador del fútbol (o a secas El jugador), y ya en esos días reconoció estar influido por las teorías de Mijail Fokin, lo que le costó una de sus primeras reprimendas políticas, pues Fokin se había exiliado por segunda y definitiva vez.
El jugador del fútbol fue cohecho junto a Lev Lashchilin sobre una música compuesta por Victor Oranski (1899-1953), un compositor menor cuyo prestigio se basó para la historia en una partitura creada durante la guerra para un ballet en el Teatro Stanislavski sobre Las alegres comadres de Windsor, y en el que podemos encontrar ecos lejanos de Prokófiev y de Shostakóvich que siempre negaría en público. Oranski y Moiseyev volvieron a trabajar juntos en otro ballet: Tres hombres gordos (1935), donde el coreógrafo incorpora movimientos gimnásticos procedentes de la Euritmia y escenas masivas al estilo de los desfiles en estadios. Así se fijan las autoridades culturales en él, y enseguida Moiseyev comienza a “coreografiar” desfiles en la Plaza Roja y en 1936 en partido le encarga la organización y dirección del Festival de Danzas Folclóricas, donde no se resiste a no incluir su ballet sobre fútbol y a fundar ya su propia compañía con el apoyo expreso de Stalin y del aparato regidor de la cultura de masas. La tarea de Moiseyev como coreógrafo fue compleja, reunir bailes de muy diferente origen y factura, empacarlos en un estilo coral y profesionalmente reglado, y así surgieron obras que perviven: el ucraniano Gopak (1945), el bielorruso Liavonikja (1937) o Polianka (1940).
En 1944 Messerer y Shostakovich se unen en el Bolshói para hacer “otro ballet de fútbol”, en la línea de La edad de oro, donde la estética era de tónica deportiva y sus escenas discurren todas en el estadio con cuadros de la cancha de baloncesto, un ring de boxeo o un gimnasio, y así lo relata Anthony Bateman en Sport, Music and Identities. Años después, en 1972, Vladímir Vasiliev, probablemente la mayor estrella masculina del ballet soviético del siglo XX, incorporó a su repertorio un solo de El jugador recoreografiado por su maestro Asaf Messerer, que a la sazón había formado parte del elenco original de Moiseyev en el Teatro Bolshói. Messerer, un joven virtuoso, hacía algo parecido a una chilena (que aún no tenía ese nombre) y virtuosos toques de tacón copiados del césped y pasados al tabloncillo escénico.

(EL PAÍS DE MADRID)

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El libro de cuentos «El libro de los suicidas», de Leonardo Garet, fue editado en portugués

Se ubica al autor entre «los maestros del género en nuestro continente»

Garet se propone decir lo indecible. Sólo podrá acompañarlo, por consecuencia, quien sea capaz de leer lo ilegible, de explorar lo que no está en las palabras, lo que subyace a los silencios…». Es este un pasaje, que se lee en contratapa, del prólogo escrito por Jorge Albístur (que compartiremos en próximas ediciones) a la nueva edición del libro que acaba de salir de imprenta, en Brasil y traducido al portugués: «O livro dos suicidas», del salteño Leonardo Garet. Vale recordar que «El libro de los suicidas» fue publicado en el año 2005 por la editorial uruguaya Cruz del Sur para iniciar con él la «Colección Cuentos Uruguayos». La obra tuvo inmediatamente una exitosa repercusión tanto en la crítica especializada como en los lectores comunes, dentro y fuera del país. Esta publicación de la editorial brasileña LetraSelvagem, con traducción de Erorci Santana, es una muestra más de ello. La traducción no es algo nuevo en las obras de Garet, ya que varios de sus libros han sido editados en inglés, francés, alemán, italiano, holandés, persa, hindi, bengalí, ruso, chino, guaraní y noruego. En este sentido, la proximidad más inmediata con el portugués quizás sea su libro «Saída de página» («Salida de página»), del año 2001, aunque en este caso se trata de un libro de poemas y bilingüe.

La contratapa de «O livro dos suicidas» también contiene este fragmento de Ronaldo Cagiano, de un texto más extenso que se ubica en las solapas: «…integra, así, la galería de lO livro dos suicidasos maestros del género en nuestro continente, entre los cuales están Horacio Quiroga, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, Guimaraes Rosa, José J. Veiga, Murilo Rubiao, José Cándido de Carvalho y Rosario Fusco». Y además, el siguiente breve fragmento del cuento «Crianças de milho» («Niños maíces»), cuya traducción ahora del portugués al español es nuestra: «En un viernes, a la hora en que el sol se pone, después de una última inspección en los canteros, y cuando imaginaban un fin de semana tranquilo, el hombre y la mujer descubrieron que los niños de maíz hablaban. No se les había ocurrido que, aunque tuviesen un tamaño considerable, pudiesen hacerlo, pasado tan poco tiempo de haberse levantado de la tierra. Las palabras fueron claras, con contrastes y redondeos de sílabas, como si en lugar de voces fuesen plantas en el medio de un campo desierto. Es cierto que solamente repitieron sonidos sin orden alguno: «tierra, desgracia, amanecer, vecinos, hijos, nunca, inteligencia, perros, caballos, arado, hoy».

«ESCAFANDRO ESTÉTICO»
También es nuestra la traducción de las palabras que bajo este título aparecen en las solapas. Son las siguientes:
«Transitando con la misma calidad por los territorios de la poesía, de la ficción, de la crítica y del ensayo, Leonardo Garet es un escritor multifacético y polifónico. Su densa producción literaria, sin dudas, lo nivela entre los mejores nombres de la literatura uruguaya.
Los veinticinco cuentos de El libro de los suicidas consolidan su trayectoria y confirman la peculiaridad de su dicción, de cuya atmósfera narrativa emerge variada temática, reflejando los dramas e inquietudes existenciales de sus personajes, en un lenguaje que recorre la geografía del absurdo y de lo inusitado, para descubrir una mirada hermenéutica sobre la realidad psicológica humana, política y social de América Latina, tan contundente como en su dimensión trágica e histórica. Las historias que encierra esta obra singular, poblada de mitologías y misterios, nos sugieren una lectura supra real de los conflictos, perplejidades y dilemas perennes del hombre en esta época tan afectada por disonancias y ambigüedades, cuando se percibe en la evolución interior de sus protagonistas una relación de inconformismo y desajuste con el tiempo y la propia condición individual o colectiva.
El ambiente surreal aquí transcripto aparte de revelar el parentesco de Garet con los grandes representantes del realismo fantástico, es también un recurso formal que utiliza el autor para denunciar que muchas veces, el inconsciente y el mundo exterior son más pungentes e intangibles que la propia ficción. Sin embargo, queriendo mostrar ese retrato caleidoscópico de ese universo íntimo poblado de sombras y sustos, con sus sutilezas estilísticas y expansiones oníricas, alude a la humanidad y a la poesía que hay en todo lo que rodea al hombre contemporáneo, perdido en el bosque de sus contradicciones y en el laberinto de sus desencuentros.
El cuento que da título al libro es ejemplo paradigmático de la versatilidad del autor para zambullirse en la subjetividad y en lo insondable del alma y de la naturaleza humana, exteriorizando toda su carga metafórica y posibilidades semánticas. Aparte de eso, el autor establece un diálogo con otros tiempos históricos y geográficos en la medida que incorpora elementos de la propia cultura medieval, concediendo a su prosa un amplio abanico que va desde lo gótico a lo barroco, en que el elemento fantástico y los influjos de magia muestran notable plasticidad.
En su oficio creativo sobresale el extremo rigor con la palabra y el cuidado con la contención formal y la alegoría, pues el autor de ejercita con gran habilidad en una vertiente que explora lo maravilloso, lo inexplicable, lo sobrenatural, lo sensorial y lo extraño, sin caer en el pecado de la inverosimilitud.
Leonardo Garet integra, así, la galería de los maestros del género en nuestro continente, entre los cuales están Horacio Quiroga, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, Guimaraes Rosa, José J. Veiga, Murilo Rubiao, José Cándido de Carvalho y Rosario Fusco. Como un Terencio, para quien «humano non alienum puto est», hace una lectura atenta de lo incómodo de las experiencias humanas y al zambullirse con su escafandro estético, en el oculto pantano de lo indecible, percibe, en clave freudiana, que todo lo que es extraño es porque ya lo conocemos, reflexionando exegéticamente, sobre los fantasmas indescifrables y ancestrales que atormentan el espíritu».
Ronaldo Cagiano

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Se desarrolla el proyecto Murales del Salto

Se viene desarrollando el proyecto Murales del Salto a cargo de los Talleres del Departamento de Cultura de la Intendencia de Salto. Este proyecto se lanzó en el mes de abril mediante una convocatoria abierta a instituciones y organizaciones sociales. Los postulantes debían presentar un muro blanqueado y una población con la cual trabajar. murales
Las instituciones seleccionadas fueron: Escuela 111, Obra Social Don Bosco, Dispositivo Ciudadela, Universal F. C. de San Antonio, Club de niños Nuestra Señora de Fátima, Comisión Vecinal Baltasar Brum, Escuela 14, CAIF Rosario, REDAM, INR Unidad 20, CAIF Nuevo Don Atilio, Aldeas Infantiles SOS, Club de Niños Don Atilio Pasos, Centro Juvenil lPRU, CAIF Mi Refugio.
El proyecto tiene un carácter sociocultural y se concreta con los usuarios de la institución, los destinatarios, vecinos, o en conjunto con otras instituciones. Se realizan por lo menos dos encuentros, a manera de taller, con la población que trabajará en el proceso creativo, y luego una jornada para la concreción del mural. Con esta metodología buscamos generar un vínculo de pertenencia e identidad entre el lugar intervenido, la obra y los participantes. mural093
Los talleristas de Cultura que trabajan en este proyecto son Ricardo Lagos y Pablo Sánchez. Ya se los puede ver por la ciudad y la idea es concretar un recorrido ya que mantienen una unidad temática y estética. El año próximo se realizará un llamado a nuevas instituciones para continuar.

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Las crisis políticas latinoamericanas se hacen presentes en la 34 gala de clausura

La película española ‘O que arde’, fue la ganadora del Festival de Cine de Mar del Plata en Argentina

El largometraje gallego O que arde, del director Oliver Laxe, deslumbró en el arranque de la Competencia internacional del Festival de cine de Mar del Plata y no fue destronada en los días posteriores. El jurado le otorgó este domingo el premio mayor, el Astor de Oro a la mejor película, «por la energía con la que toma un desastre ecológico de dimensiones universales, por la delicadeza excepcional y la belleza de cada toma». También fue premiado el guión de la película, escrito a cuatro manos entre Laxe y el argentino Santiago Fillol.

«El hecho de tener a un cineasta argentino y a uno español es muy significativo de lo estrechas que son las relaciones entre el cine de los dos países», dijo el consejero cultural de la embajada española en Buenos Aires, Luis Marina Bravo, al recoger los galardones en nombre del ausente equipo cinematográfico. Es el segundo año consecutivo que una película española se queda con el máximo premio de este festival latinoamericano, después de que Entre dos aguas, de Iñaki Lacuesta, se alzase también con el Astor de Oro en 2018.
O que arde sigue a un hombre que regresa a la casa materna en una aldea de Lugo después de haber estado en la cárcel por provocar un incendio. Su nueva vida oscila entre el amor incondicional de su madre y de su perra, el rechazo de los demás habitantes y el desconocimiento de los recién llegados.
El portugués Pedro Costa obtuvo el premio al mejor director por Vitalina Varela, una sombría y poética película centrada en la despedida de una mujer a su marido recién fallecido. Ventura, quien da vida a un cura abandonado por sus parroquianos en el largometraje, obtuvo el Astor de Plata al mejor actor, mientras que la argentina Liliana Juárez se quedó con la estatuilla a la mejor actriz por su papel como empleada de limpieza en Planta permanente, de Ezequiel Radusky.
En la Competencia Latinoamericana el primer puesto fue compartido entre la brasileña A febre, de Maya Da-Rin y la chilena Nunca subí al Provincia, de Ignacio Agüero. Al recoger el premio, Agüero arremetió contra el presidente de su país, Sebastián Piñera, y criticó la represión policial y militar de las protestas populares que sacuden a Chile hace un mes.
El mensaje de Agüero, que denunció que el Gobierno aplique estrategias «como en los peores tiempos de la dictadura», fue el más duro de los discursos pronunciados sobre el escenario con referencias a las crisis políticas latinoamericanas. «Fuerza y gratitud a los hermanos y hermanas de Chile, repudiamos el golpe de Estado en Bolivia», dijo la directora Agustina Comedi en un mensaje leído en su nombre tras ganar el premio al mejor corto argentino por Playback.
También la directora artística del festival, Cecilia Barrionuevo, agradeció la presencia de directores, guionistas, productores, actores y actrices de países vecinos que han dado testimonio de lo que ocurre a lo largo de los diez días del festival.

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‘¿No oyes ladrar a los perros?’, una exposición que surge desde la periferia de la Ciudad de México

La muestra aborda la exclusión y la violencia que vive el Estado de México desde la visión de los perros callejeros y su relación con las personas con las que comparten espacios
Los ladridos envuelven a quienes caminan por la nueva exposición que alberga el Centro Cultural de España en México y traen al recuerdo el cuento de Juan Rulfo: «Y, al quedar libre, oyó cómo por todas partes ladraban los perros».
La muestra ¿No oyes ladrar a los perros? Habla de las relaciones que estos animales establecen con una comunidad y con el espacio en la periferia de las ciudades de México, concretamente en el complejo de viviendas de interés social Los Héroes Tecámac situado en la frontera con el municipio de Ecatepec, en el Estado de México, uno de los más violentos e inseguros del país.
«Los perros son arrojados a la periferia, a las afueras de los hogares y las ciudades, a la orilla de las representaciones, al margen de la historia», explica el sociólogo y curador de la exposición, Rigoberto foto cultu 1Reyes, quien utiliza el deambular de los perros sin dueño para hablar del desbordamiento de las ciudades y la segregación socioeconómica de quienes viven en los márgenes de las grandes ciudades.
Se trata de una «etnografía multiespecie» que desde el punto de vista de los perros aborda la exclusión urbana y la violencia estructural que viven las zonas de periferia en México, explica Rigoberto Reyes. A través de textos, fotografías, ilustración, pintura y video, la exposición hace un recorrido por la historia de los perros callejeros en México. Tratados primero como una plaga que afeaba la ciudad y después como un asunto de salud pública, actualmente, las jaurías han generado entornos de temor, pero también relaciones afectivas con las personas, en un contexto de marginación y violencias desbordadas.
«A veces se habla de los perros para no hablar de poblaciones incómodas», confiesa Reyes. Al igual que entre las personas, hay fronteras de clase, económicas, políticas y afectivas entre los perros. «Los desarrollos urbanos son producidos para generar endeudamiento en las clases populares que aspiran a la clase media. Son lugares que no tienen espacios públicos porque la nueva periferia está construida de espaldas a su entorno», cuenta Reyes.
Dice el curador que el perro es la figura ideal para hablar de fronteras en la ciudad. La división entre lo animal y lo humano; entre la ciudad y el campo; la frontera de las políticas públicas y la zona de nadie donde los perros campan a sus anchas. La exposición acaba siendo una metáfora de racismo y clasismo en México sobre dónde quedan los márgenes de la sociedad que importa y la que no.
«¿No oyes ladrar a los perros? es una historia del habitar y de las diversas formas en la que animales y humanos se relacionan en las entrañas de la ciudad neoliberal. Un relato de la cultura, la economía y la biopolítica en la que vivimos», dice Rigoberto Reyes.
(EL PAÍS DE MADRID)

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Hoy: un relato de Rosario Lázaro Igoa

El texto que ocupa hoy esta página pertenece a una salteña no demasiado conocida en nuestro medio. Es que se fue de Salto cuando apenas llegaba a los 3 años de vida y a partir de entonces vivió en diferentes lugares, del país y del mundo. Hablamos de Rosario Lázaro Igoa. Narradora (sobre todo de crónicas y cuentos), ha incursionado también en el periodismo escrito y la traducción literaria. Autora de dos libros (“Mayito” y “Peces mudos”). Ahora, su vida transcurre principalmente entre Uruguay y Brasil (donde cursa una Maestría en Traducción Literaria). Es traductora literaria (Doctora en Estudios de Traducción) egresada de la UFSC, Brasil; investigadora posdoctoral en la misma universidad, y licenciada en Ciencias de la Comunicación, egresada de la UdelaR. Entregamos a los lectores de EL PUEBLO uno de sus relatos:

DE INVIERNO A INVIERNO, LEJOS DEL OTOÑO
I. Era como 18 de Julio de noche. Pasaban los carteles de Papacito y La Pasiva, y más adelante, el reloj digital. La luz roja del semáforo se expandía en gotas de lluvia sobre el vidrio del ómnibus, alcanzando con sombras la cara del conductor. Una máscara en el espejo retrovisor. La misma geometría en el piso metálico del ómnibus, despacio hacia el Obelisco. Ya no hay nada de mí acá, me repetía. Ni nada que me diferenciara de la que anduvo en bicicleta en un barrio que en otro momento fue mi casa, un mundo que se resiste al virtuosismo. El edificio de la Intendencia, la explanada y el otro local de Papacito, mi cara enterrada en la bufanda, para sólo entonces darme cuenta de que no era 18 de Julio, sino una calle ancha cortando Vancouver de lado a lado. Creo que en ningún momento vi las torres vidriadas en construcción, ni los autos de lujo con adolescentes asiáticos al volante, ni tampoco los carteles con el kit de naloxona que el gobierno, resignado, les ofrece contra las sobredosis a los usuarios de heroína y fentanilo. Otra de las tantas ironías en un país donde en 2015 se le prescribieron opioides a uno de cada dos canadienses. CULTURA. Rosario Lázaro Igoa
No te inyectes solo, les dicen ahora. En el hospital St. Paul traen cuerpos inertes, con moretones y agujeros. Oxígeno.
Naloxona. Vuelta al round. Yo esperaba turno con el médico por una gripe. Un hombre golpeaba las paredes del baño con la cabeza. Gritaba eufórico y aterrado mientras un adolescente escuálido comía fascinado una magdalena de vainilla mientras recibía suero. Afuera nevaba grueso. Volví a tomar el mismo ómnibus días después. Número 9, destino Alma. Llovía sobre la nieve, licuando todo. La caminata desde la piscina pública a la parada me había hecho enterrar las botas de goma a cada paso. Piernas blandas después de acurrucarme en la piscina comunal de hidromasajes. Un chino le frotaba la espalda a otro con demasiada fuerza. Los niños chillaban. El ómnibus vino atrasado. Enseguida empezó a equilibrarse sobre la calle jabonosa. Y pasó lo mismo, otra vez, como si bastara tomar el 9 con destino a Alma para que el alma se me fuera de viaje a Montevideo, y el ómnibus avanzara por 18 de Julio y no Broadway, y yo esperara vacía sobre el asiento hasta mi parada.

II. Es de nuevo primavera. Allá quedó el poeta al que no pude leer, bajo la capa de hielo opaca y gruesa de otro lago, el mismo resplandor fresco del invierno en franca retirada. Un año entre aquella caminata y ahora. 8.508 kilómetros en línea recta a través del mismo hemisferio. Ha vuelto el sol, a intervalos impredecibles dentro de la lluvia. Tanto es así, que hasta parece una tomada de pelo cuando los rayos se cuelan entre las nubes. La desolación al contemplar la belleza, después de semanas de agotamiento parco. Brotes. Flores tímidas. Más horas de luz. Alegría genuina, que dudo si contar o no para que no pierda la gracia. Hubo que tenerle paciencia al frío. Una noche de enero me resbalé sobre un charco de hielo. El callejón era oscuro. Aterricé como un gato torpe sobre los codos, torcida y agotada. Because I am still in love with you, Neil Young in situ, en el país de los vecinos sin brillo de los gringos. Algo así como los argentinos y los uruguayos, salvando las diferencias. Un gringo con un buen plan de salud, como advirtió un amigo riendo. Y bien comedido, se podría agregar, capaz de pedir disculpas por anticipado. Pero la nieve fue sorprendente e hizo feliz. Cayó del cielo encapotado, bailando entre los pinos de un momento a otro, lluvia que de pronto engordaba, expandida, oscilando entre las cosas. Supo volar, planear sobre el barrio desde las montañas, hielo machacado en el espacio, y detenerse como si nada sobre el borde del balcón, o sobre la pelota que un niño dejó olvidada en la vereda. Gaviotas con la cabeza enterrada entre las plumas y cuervos de frenesí negro. Un hámster minúsculo corría por la ladera congelada. La emoción de ver los árboles cargados con espuma blanca. Cuando no aguantaban más el peso, kilos de nieve se desplomaban desde las ramas. En diciembre, después de la gran nevada, las ardillas estaban concentradas en acrobacias de pino a pino. La apariencia de silencio se expandía con el frío. Sólo resonaba un saxofón en la colina del parque. Único, oscuro. Venía de adentro de un ciprés donde las ramas formaban un refugio. El carro de supermercado lleno de bolsas estacionado afuera, indicio de hogar improvisado. Y las notas del saxofón subían por entre las ramas. Los cuervos no le prestaban atención. Graznaban. Levanté la cabeza y vi que eran cientos los pájaros negros que salpicaban las ramas tan blancas.

III. Nos mudamos de nuevo. Imposible tener una casa por varios meses en esta ciudad de alquileres astronómicos. Caminé por el apartamento angosto, brillante y pulcro. Abrí la persiana y allá estaba la mujer en el callejón del fondo, al mismo nivel de nuestra ventana, tratando de robarse un sofá abandonado. En un esfuerzo monumental, trató de ponerlo sobre su carro de supermercado, casa en el barrio de los sin casa, pero no logró ni subirlo ni equilibrarlo. Contrariada, dejó el mueble de nuevo en el piso y decidió sentarse sobre las manchas del tapizado, justo abajo del foco de luz. Sólo entonces se dio cuenta de que la estaba mirando. Reculé contra el marco de la ventana y cerré la persiana. Hace un rato, la fila en la parroquia era de una cuadra. Sopa caliente. Unos tipos se estaban inyectando en la puerta del edificio.
En el Downtown Eastside no hay primer mundo ni nada que se le parezca. Hubo sí pueblos originarios a los que les robaron la tierra y los tótems que adornaban las casas. Era un frío poblado de osos, los que están por despertarse ahora. Vivían en este delta de un río ancho, alimentado por el hielo de las montañas cercanas. Muchos chinos llegaron en el siglo XIX como empleados en la construcción del ferrocarril y el oro. Otro gran contingente llegó en los 90 desde Hong Kong, antes de que pasara a manos de China.
Para ese entonces, ya había de cada pueblo un paisano.Los ríos, los fiordos, los embalses para ganarle espacio al mar. Hay quien dice que cuando venga el gran terremoto se va a terminar todo, entre temblor y tsunami.
Tal vez se lleve los cargueros gigantescos entrando desde el océano, las refinerías sobre las que Justin Trudeau hizo promesas incumplidas, las casas decrépitas de este barrio donde la heroína corre suelta, los restaurantes de lujo minimalista en las torres vidriadas, los campamentos de la Cruz Roja que funcionan las 24 horas atendiendo sobredosis, las propiedades cuyos precios que no paran de subir y los cafés llenos de bocas de bigotes y labios súper rojos tomando capuchinos con forma de corazón. O tal vez no pase nada en la ciudad de las primaveras tardías.

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El Infierno dantesco se instaló en la noche del martes en el Colegio Salesiano

INFÉRNUM”

El pasado martes 12, en el colegio Salesianos se presentó “INFÉRNUM” (del latín, “Infierno”). Una puesta en escena (calificada por muchos de quienes asistieron como “impactante”, “impresionante”, “sorprendente”) de fragmentos de la Divina Comedia de Dante Alighieri. Fue en realidad “un proyecto pensado como prueba semestral para 5to. año”, dijeron a este diario algunos de los docentes involucrados (de distintas asignaturas, como Literatura, Filosofía, Expresión Artística). Recogemos a continuación las palabras explicativas del profesor de literatura Gonzalo Pedrozo:

“La idea surgió junto al profesor Pablo Sánchez, en el afán de unir esfuerzos, ganas y conocimientos en procura de tributarle a la obra la atención que se merece. En ese sentido, empezaron a desfilar ideas que tomaron la forma de una intervención artística radical del edificio del colegio. La idea fue comunicada al grupo, un maravilloso grupo humano compuesto por 17 muchachas y un muchacho, dispuestos desde el primer momento a asumir el desafío del manejo y utilización del cuerpo, la voz, la representación y el espacio… fue una prueba, además de compleja, nueva. Se pensó en un grupo de “pasadas guiadas”, por lo que se preparó a un guía. La tarea de este no fue sencilla, la intervención no fue pensada para lo literal, ni lo absurdo o bizarro; se trató de buscar la belleza y la síntesis de un universo tan denso y complejo como ningún otro. El guía asume un rol grave, firme, tomando pasajes de Caronte, de Minos y de Virgilio, para convertirse en una especie de guía y también de habitante de ese oscuro y hondo recinto. Las almas no fueron representadas de negro, se prefirieron los colores claros, en texturas lisas, ajustadas al cuerpo; haciendo que se vean asexuados y dolientes. Sin el susto hacia el público, ni el terror causado en forma directa, sino bajo un clima de tinieblas blancuzcas y el sonido metálico de la guitarra de Gilmour en “Shine on you crazy diamond”. Componiendo figuras inspiradas en “El Bosco” y “Goya”, el dolor y el grotesco mundo infernal se construía dentro de los propios visitantes que, como Dante, mezclaban los sentimientos hacia las almas condenadas. Lucifer, ese rey de las tinieblas fue construido con sumo detenimiento. Sumergido en el frío del 9º círculo, este conocedor del pecado no esboza palabra, solo gime y gesticula levemente, recordando a los traidores que son masticados por sus bocas. Su atuendo lo liga al recinto y a las almas, recordando que cada demonio está allí en condición de castigador y castigado”.
INTERVENCIÓN DEL ESPACIO
En cuanto a la utilización del espacio, dijo el docente: “Seis salones de clase más un amplio pasillo fueron cubiertos con más de un camión de arena y allí comenzó la transformación del lugar. Decenas de hojas de papel de diversos materiales, composición lumínica, el tenue pero intenso aroma de inciensos que producía penetrantes emanaciones parecidas al amoniaco, la interminable arena, el calor inicial y un frío intenso en el último recinto, intentaron reproducir las interminables sensaciones que pueblan ese lugar. Cada momento es acompañado por el guía, quien nos recuerda “fíjense cómo entran, y de quien se fían…” o “ah de vosotros, almas impuras, no esperéis ver nunca el cielo, vengo para conduciros a la otra orilla, donde reinan eternas tinieblas, en medio del calor y del frío…”, sin gritar, sin alarmarse pero con la firmeza como para que cada visitante entienda que no es un juego.
“Finalmente –prosiguió Pedrozo- lo que sucede al principio, un grupo de almas oscuras, provistas de inquietantes máscaras “larvarias” se ven dispersas en el piso, obstaculizando el paso de los visitantes, quienes deben sortearlos con dificultar para llegar al “abismo”. En esa planta alta suena “Kashmir”, la intensa canción de Led Zeppelin, que fuera inspirada en el desierto del Sahara, en Marruecos, por la aridez interminable que lo conforma. Esa inquietante voz de Plant suena desde un costado, mientras los 15 visitantes sortean las almas diseminadas en el piso. Las máscaras citadas, larvarias, pertenecen a la escuela de Jacques Lecoq, sumidas en un mundo sintético, corporal y que se relacionan con la pre-expresividad. La anulación de la expresión facial conduce al espectador a interpretar desde su propia subjetividad, ese mundo primitivo, primario de aquellos que la portan”. Y agregó que es de destacar “sobre todo la investigación, estudio y aprendizaje de esta experiencia. Los alumnos propusieron, leyeron, opinaron, y llevaron los pasajes de la obra a límites que superaron nuestras expectativas”. También agradeció especialmente a todos quienes hicieron posible el trabajo, docentes, alumnos y equipo de dirección (encabezado por Sarah Ardaix y Silvia Jaureche), así como al resto de los funcionarios del colegio.

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Se presentó la propuesta de actualización museográfica de Casa Quiroga

Con presencia de autoridades nacionales

En el auditorio del Centro Cultural Casa Quiroga se presentó este viernes la propuesta de actualización museográfica de ese museo. El proyecto cuenta con un presupuesto de 80.000 dólares y se lleva adelante a través de los acuerdos existentes entre el Ministerio de Turismo y la Intendencia de Salto, con financiamiento de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande (CTM).

El acto contó con la presencia del subsecretario de Turismo, Benjamín Liberoff, el director nacional de Cultura, Sergio Mautone, el presidente de la delegación de Uruguay ante la CTM, Gabriel Rodríguez, el secretario general de la Intendencia de Salto, Fabián Bochia, y la directora de Turismo, María Noel Rodríguez, el presidente de la Junta Departamental, Alberto Subí, así co10mo representantes de la Comisión de Amigos de Casa Quiroga.
NUEVAS TECNOLOGÍAS Y MÁS INTERACCIÓN CON LOS VISITANTES
La presentación del proyecto estuvo a cargo de Cristian Pos, coordinador del Programa de Desarrollo de Corredores Turísticos del Ministerio de Turismo, quien explicó que la muestra tendrá un diseño moderno y multisensorial, como forma de potenciar el recurso cultural «y así sacarle más jugo a ese universo interminable que es Quiroga». Dijo que se apuesta a una «ludificación de la propuesta» a través de la incorporación de nuevas tecnologías, elementos de escenografía, proyecciones, efectos visuales y auditivos, lo que llevará a una mayor interacción con los visitantes. En el sector del mausoleo, además, se contará la vida de Quiroga pero conservando la solemnidad del espacio.
Por su parte, Fabián Bochia recordó que la Intendencia viene desarrollando un esfuerzo grande para jerarquizar los espacios culturales del departamento, «lo que es fundamental para atraer a los visitantes y para revalorizar nuestro gran acervo». Enfatizó que «es un orgullo y un deber darle proyección a la obra de Quiroga, que tanto nos enorgullece». Cabe señalar que en forma paralela, y dentro de la contraparte que aporta la Intendencia de Salto, una empresa viene trabajando en la reparación de los techos para evitar filtraciones y mejorar las condiciones del espacio.

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Interesantes propuestas culturales anuncia la «Asociación Amigos de Las Nubes»

La «Asociación Amigos de Las Nubes» está auspiciando interesantes actividades culturales para los próximos días en el Chalet «Las Nubes», Monumento Histórico Nacional que fuera la residencia del Escritor Enrique Amorim y su esposa Esther Haedo, situado en Avda. Enrique Amorim 1700.
-Mañana Viernes 15, hora 20, estreno de «ExoPromesas: Una mirada de Walas al universo Sánchez»: A partir del trabajo conjunto para la exposición plástica/sonora/audiovisual «Promesas» entre estos artistas, surge la idea del músico de realizar este documental en donde la obra de Pablo Sánchez es releída y llevada de una forma particular a las dos dimensiones. Walas Menoni, músico ganador de dos Premios Graffiti a la música uruguaya, ya cuenta con cierta experiencia en la realización de proyectos audiovisuales ya que dirigió, guionó y editó sus videoclips anteriormente y uno de ellos, «Mal Día», el de la canción que escribió junto a Fernando Santullo fuera seleccionado en el festival «Detour» de cine de Montevideo. Pero esta vez la apuesta es distinta y mayor ya que se trata de un trabajo de 38 minutos, en los cuales está volcado a mostrar desde una mirada cinematográfica pero a la vez musical el universo creativo de Sánchez, su génesis, el trabajo conjunto con Maximiliano Moller y con el mismo músico. Esta nueva mirada, es nueva pero tiene también muchos guiños a estéticas de edición pasadas conjugadas con las actuales. Queriendo lograr con esto un documental, que si bien fue realizado con herramientas digitales, que tenga un acercamiento más orgánico y humano como la misma obra de Pablo Sánchez. El documental cuenta con la dirección de fotografía de Gabriela Cardozo quien ya ha trabajado anteriormente con el músico.
-Viernes 22, hora 19.30, concierto de las Cátedras de la Escuela de música de la UDELAR: Entrada libre y gratuita
-Viernes 6 de diciembre, hora 21, «Jardines en Concierto»: Brindis benéfico en los jardines de «Las Nubes» con la actuación de Willy Jazz Trio y Déjà Vu. Venta anticipada de los bonos colaboración por los teléfonos 4733 2243 o celulares 099 749 314 o 099 930 306.

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El Ministerio de Educación y Cultura comunica:

Inauguración de la muestra «Tapas (1979-2019)», de Gustavo Wojciechowski: Será hoy jueves 14 de noviembre de 2019 a las 19:00 horas en las Salas 1 y 3 del Museo Nacional de Artes Visuales (Tomás Giribaldi 2283 esq. Julio Herrera y Reissig, Montevideo). La muestra permanecerá abierta hasta el 2 de febrero de 2020.
El comunicado remitido a EL PUEBLO expresa: «Gustavo Wojciechowski, alias Maca, recorre su carrera como caratulista mediante una selección de 500 tapas. La mayoría corresponden a libros de la editorial Yoea y Yaugurú. También incluye diseño de tapas de revistas, casetes, vinilos y cedés. Muchas de las piezas realizadas por Maca tienen como protagonistas principales del diseño: el formato, la textura del soporte, la terminación mediante intervención del papel con objetos o la pintura que el diseñador o un artista invitado realiza para convertir el ejemplar en una pieza única. Son estas piezas las que se exponen en vitrinas para que el público pueda apreciarlas mejor. Diseñar tapas durante más de cuatro décadas, habiendo comenzado antes de que apareciera en el medio la primera computadora —cuando todavía se armaba en frío—, inevitablemente conforma una tarea histórica en sí misma. Enmascaradas por el estilo y paleta de recursos propia del diseñador, las piezas gráficas revelan una trama que ancla recursos de acuerdo a la tecnología del momento. Que a Maca nada de lo gráfico le es ajeno queda muy claro cuando nos detenemos a observar los recursos utilizados para la elaboración de sus carátulas. Sabe, además, establecer con maestría las fronteras entre dibujo y diseño gráfico sin perder la poesía que caracteriza su forma de ver y pensar.
Las tapas que Maca intervino con trazos, recortes, etiquetas y manchas para hacerlas únicas son piezas gráficas importantes en su carrera y que combinan características fundamentales de su accionar polifacético. Estas tapas combinan mirada poética, astucia de diseño, intención de colectivo y al mismo tiempo una clara intención de privilegiar la unicidad».

MEC presenta mañana en Salto su Rendición de Cuentas: Mañana viernes 15 de noviembre las autoridades del Ministerio de Educación y Cultura realizarán una recorrida por Salto y presentarán la rendición de cuentas del quinquenio 2015-2020.
La delegación estará encabezada por la ministra María Julia Muñoz; acompañada por la directora de Educación, Rosita Angelo; la Directora Nacional de Centros MEC, Glenda Rondán; y el director Nacional de Cultura, Sergio Mautone.
A la hora 17 los jerarcas del MEC expondrán las principales líneas de acción y avances en Educación, Centros MEC y Cultura. La actividad se realizará en el salón principal del Palacio Veltroni (CENUR, Litoral Norte) –Artigas esq. Treinta y Tres. El cierre estará a cargo de la ministra Muñoz.

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Mañana se presenta en Salto el libro-álbum «MAROSA»

Mañana viernes, a la hora 19:00, se llevará a cabo en el Museo de Artes Visuales «Ma. Irene Olarreaga Gallino» (Uruguay 1067) la presentación del libro-álbum «MAROSA», con la prMAROSAesencia de sus autoras: Alicia Torres y Ana Inés Larre Borges, docentes de Literatura egresadas del I.P.A., actualmente docentes de Facultad de Humanidades. Además, ambas son críticas literarias de amplia y reconocida trayectoria, también en el periodismo cultural capitalino.
«MAROSA» recopila fotos del acervo familiar, cartas, material autobiográfico, además de un profundo estudio literario de su obra poética. La Asociación Marosa di Giorgio (ASO.MAR) es quien viene organizando y promoviendo este acto como una forma más de tener presente y en vigencia a la poetisa salteña. Vale recordar que este libro – álbum ya tuvo su acto de presentación en Montevideo, con mucho éxito, en la tardecita del pasado 6 de octubre. Fue en el Salón Dorado de la Intendencia de Montevideo y en el marco de la edición número 42 de la Feria Internacional del Libro que se realiza cada año en la capital del país.

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Promovido por el Centro Cultural de España, el evento convertido en clásico de la capital uruguaya

«La Noche de las Librerías» deja insomne a Montevideo

Llegan a Uruguay los mejores días de la primavera austral: largos, soleados y algo ventosos. Al atardecer, empieza uno de los momentos más esperados para los amantes de la lectura, la Noche de las Librerías, con su variopinta y a veces extravagante lista de eventos asociados: conciertos, slams de poesía, degustaciones culinarias, talleres, biblioheladeras para repartir en las cárceles, venta de plantas y hasta sesiones de tatuaje.

El evento está tan instalado y tiene tanto éxito que muchos piensan que siempre estuvo ahí, entre las cosas que suceden un viernes de noviembre. En realidad, fue hace tan solo tres años que el Centro Cultural de España y uno de sus coordinadores, Xurxo Ponce, lanzaron la idea que ya se había materializado en ciudades como Buenos Aires o Madrid.
El primer año pensaban hacer un plan piloto, con un número reducido de participantes, pero cuando quisieron darse cuenta eran ya 22 las librerías adheridas y miles las personas que deambulaban, nocturnas, aprovechando las oportunidades y descuentos. En 2018 se llegó a 40 participantes y en 2019 superan los 60, tanto en Montevideo como en los departamentos del interior de Uruguay.
«Montevideo tiene una cantidad excepcional de librerías y lo más destacado es que la mayoría son emprendimientos individuales. Así, el librero es un auténtico mediador cultural, que a veces sobrevive en un contexto económico difícil porque, sencillamente, ama su trabajo. Además, Montevideo es una ciudad literaria, donde transcurren las obras de grandes autores, basta con leer a [Mario] Benedetti para darse cuenta», explica Xurxo Ponce.
Se calcula que hay entre 100 y 120 librerías en todo Uruguay, lo que sitúa al país —de 3,4 millones de habitantes— en uno de los que librostiene más librerías por persona en el mundo, junto con Argentina. Pero al mismo tiempo, las editoriales nacionales no superan las 15, con lo cual el consumo es mayoritariamente importado.
La Noche de las Librerías representa un momento de buenas ventas: la gente sale a comprar, pudiendo disfrutar de los locales y su oferta fuera del horario laboral. En Uruguay los libros son caros, pero Xurxo Ponce considera que, a pesar de este obstáculo, la sociedad uruguaya es «muy leída y demandante de libros».
Alejandro Lagazeta es uno de los mejores conocedores del sector: es director de la fabulosa librería Escaramuza, de la pequeña y selecta La Lupa, ha fundado la editorial Criatura y además tiene una distribuidora. Para él, lo importante de la noche es que logra romper la brecha con aquellos que no tienen el hábito de entrar en una librería. Lagazeta considera que el hábito de leer y el de visitar las librerías son indisociables. «La Noche de las Librerías es una de las mejores tradiciones que tiene el país. Es una auténtica fiesta ciudadana, coordinada por el Centro Cultural de España, pero también autogestionada por cada profesional», explica.
Este año, ocho librerías situadas en departamentos del interior del país se sumaron a la iniciativa. En estas zonas, donde suele haber un solo punto de venta en cada capital, la noche se convierte en una fiesta: se corta la calle y se asocian con los bares del barrio o a los centros de vecinos. Para Lagazeta, hay un verdadero potencial de crecimiento en estas zonas: «De los 19 departamentos que tiene Uruguay, solo 11 tienen librerías, a veces compartidas con una papelería», explica.
Montevideo tiene un encanto añadido para los amantes de la lectura, ya que muchas librerías están albergadas en su excepcional patrimonio. En la Ciudad Vieja, por ejemplo, abundan lugares mágicos como la librería Puro Verso, construida en una antigua (y lujosa) tienda de oftalmología, o la famosa Linardi y Risso, con su colección de libros antiguos. Durante la noche se mezclan los públicos, se abren las puertas y fluye el placer de descubrir nuevos títulos.
‘LINARDI Y RISSO’, UNA JOYA EN EL RÍO DE LA PLATA
La Noche de las Librerías montevideana coincide este año con el 75 aniversario de la creación de Linardi y Risso, la fascinante librería de antiguos situada en el casco histórico de Montevideo. Sus actuales propietarios, Alvaro Risso y Andrés Linardi, son la segunda generación dedicada a los libros raros, de colección o de estudio.
El libro de visitantes del local incluye varios premios Nobel, como Pablo Neruda, Mario Vargas Llosa o John Maxwell. Una lista impresionante de escritores son asiduos del lugar, lo que incluye a la generación completa del 45’ uruguayo y a autores españoles como Arturo Pérez Reverte.
«La Noche de las Librerías es una oportunidad única de atraer gente nueva, un público diferente. La mayoría de nuestros clientes tienen cierta edad y observamos con preocupación que no haya coleccionistas ni investigadores jóvenes», explica Andrés Linardi.
La competencia de internet, las modas y los cambios de hábito afectan al negocio: «Hay mucha competencia a la hora de vender una primera edición, por ejemplo. Además, actualmente los clientes piden ante todo literatura, cuando hace unos años predominaba la búsqueda de libros de viajeros por América Latina, algo que casi ha desaparecido», añade.
Andrés Linardi tiene una de las mejores profesiones del mundo: se encarga de las compras de su librería, o dicho de manera más romántica, es cazador de bibliotecas. Uruguay, y especialmente Montevideo, ha sido y sigue siendo un fabuloso filón de libros valiosos o raros. Durante la época de la colonia, muchos inmigrantes viajaron con sus libros más preciados; mucho después, en la primera mitad del Siglo XX, una población enriquecida y pujante se dedicó a comprar los mejores libros de Europa y el mundo.
«Tengo los cuadernos de notas de mi padre cuando visitaba bibliotecas de coleccionistas, en esas listas aparecían algunos incunables, esos libros que estaban entre Gutenberg y finales del 1.500. Pero ese filón se agotó porque yo, en mi extensa carrera, nunca me encontré con ninguno. Sin embargo, en Uruguay todavía hay maravillas. Después de tantos años, cuando entro en una biblioteca, puedo captar inmediatamente el perfil sicológico del coleccionista y, por lo que no figura en las estanterías, saber lo que se sustrajo», explica Andres Linardi.

(EL PAÍS DE MADRID)

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Estreno en Cine 4D Daymán de la película «El campeón del mundo»

“El campeón del mundo” se presenta este fin de semana en Salto este sábado 9 y el domingo 10 de noviembre se presenta en el Cine 4Daymán de Salto “El campeón del mundo”, largometraje de Federico Borgia y Guillermo Madeiro, directores de la reconocida comedia “Clever”. Protagonizado por Antonio Osta, excampeón de fisicoculturismo, la película ahonda en las cicatrices del éxito y las nuevas masculinidades a través de un retrato humano que acerca el vínculo entre Antonio y Juanjo, su hijo adolescente. Se trata de un filme que ha recibido muy buena respuesta de parte de la crítica y el público en Montevideo, donde se estrenó el pasado 17 de octubre. Federico Borgia y Guillermo Madeiro conocieron a Antonio en 2013, mientras buscaban un actor con sus características físicas para “Clever”. “Debía ser un forzudo enorme y, al mismo tiempo, un alma sensible y frágil. En él encontramos al actor ideal para ese personaje tan particular, que si bien era posiblemente lo mejor de aquella película, en el rodaje nos invadía la sensación de que el personaje real detrás de Antonio Osta era más interesante que el que habíamos imaginado.
Nos enfrentábamos al cliché de la realidad supera a la ficción. Entonces este documental se impuso, aunque en ese momento no lo sabíamos”, cuentan los directores. Nacido en Cardona, Antonio falleció a los 43 años por una insuficiencia renal mientras participaba de un seminario sobre salud deportiva en México, en agosto de 2017.
Producida por Montelona Cine, la película generó comentarios como los siguientes:“En la cinematografía uruguaya ha habido pocos films que hablen de tantas cosas y tan bien” Agustín Acevedo Kanopa“ Con un acceso privilegiado por estar entre varones, los directores se sumergen en el vínculo padre-hijo y, desde un registro cercano e intimista, ponen al descubierto la masculinidad en debate.
Un padre víctima de su cuerpo y de los mandatos del ser hombre, y un hijo que con ternura infinita nos abre otros universos posibles. Una película profundamente honesta y conmovedora”, Alicia Cano – «Adioses aparte, hay ternura, humor y autenticidad en cada escena. Uno de los grandes documentales del año» Christian Font – «Posiblemente uno de los mejores documentales uruguayos de todos los tiempos»
Diego Zas »Una película inesperada que pone en el centro una mirada de género.
Propone sin hacer grandes declaraciones un relato sobre las nuevas masculinidades, sobre los vínculos afectivos, sobre lo doméstico y las políticas de cuerpos cosificados.
Difícil verla y no conmoverse y repensarse».

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Hoy: fragmento de la novela aún inédita “La casa”, de Juan Carlos Albarado

Esta página de Cultura que cada lunes EL PUEBLO dedica a la creación literaria de salteños contemporáneos, recoge hoy un fragmento, titulado “Afuera”, de la nouvelle (novela breve) “La casa”, aún inédita, de Juan Carlos Albarado. Justamente por tratarse de una obra inédita, corresponde agradecer especialmente al autor la generosidad de ofrecer este adelanto a los lectores de nuestro diario.

El autor: Juan Carlos Albarado Scarrone es Profesor de Literatura en Enseñanza Secundaria. Radicado en Montevideo desde 2006. Publicó tres libros: Complicidad lunar (2008), La ciudad de cartón (2013) y La guerra de los animales (2015). Integró, mediante concursos, el libro colectivo Pebeta de mi barrio (2012, Malena Muyala, compiladora), y la revista Inéditos (2011), de la Fundación Mario Benedetti. Actualmente trabaja en la biografía de Tabaré Etcheverry; un adelanto de la misma se publicó en la revista arbitrada Letras de hoje (2018), de la Pontificia Universidade Católica do Rio Grande do Sul, bajo el título “Tabaré Etcheverry: un breve cantar”. Juan Carlos Albarado

AFUERA
Tuve una revelación. Mínima, pero importante. Estaba juntando las hojas que se acumulan en mi balcón y tuve una revelación, aunque en ese momento me vi obligado a seguir juntando las hojas. Ahora pienso que no importa demasiado pero aquella idea vino tan de golpe que parecía una revelación y seguramente lo fuera, no lo dudo. Estaba juntando las hojas de los plátanos que inundan el mundo conocido cuando mi pala se me quebró en la mano. Lo primero que uno piensa es qué pala de porquería, pero recordé que cuando nos mudamos a este apartamento una señora que trabajaba conmigo me dijo que debía comprar una escoba nueva, un ramito de flores naturales y un paquete de sal el primer día que nos quedáramos definitivamente en el nuevo hogar. Entonces compramos una escoba y una pala nuevas porque no había ninguna recomendación sobre lo que no se debía comprar. Así fue que la escoba y pala viejas fueron a parar al extenso balcón que ahora me cuesta tanto trabajo limpiar. Pero volvamos a la pala. Me pregunté, en ese momento de ruptura, de fin trágico de toda utilidad, por qué dejábamos siempre las cosas usadas o medio rotas para el afuera de la casa, por qué no comprar una pala, y por qué no una escoba, nueva también para el balcón. Por eso mismo recordé todo lo que conté antes, la mudanza, la señora del trabajo, la sal. Al otro día compré una pala nueva. Era más importante que la anterior, era una pala que significaba algo, tenía un palo que la sostenía como a una escoba y permitía juntar las hojas sin tener que agacharse. La dejé afuera. Quise olvidarla un rato para tener la sorpresa de encontrármela, allí paradita en toda su palidad cuando tuviera que volver a limpiar el balcón, ahora que solo yo debía hacerlo. Y creo que en algunos momentos logré olvidarme de ella por completo. Una tarde cualquiera decidí que no debían seguir entrando hojas cada vez que abría la puerta del balcón, así que por fin me encontré con ella nuevamente. No me pareció raro que, a pesar de los días a la intemperie, estuviera como cuando la compré, quizás decir inmaculada es algo sacrílego para una simple pala pero, al menos, estaba brillante. Di un par de vueltas por la casa haciendo nada o casi nada y volví al balcón decidido a triunfar sobre Newton, pero al intentar acercar la pala nueva al montón de hojas que ya había logrado dominar sobre una esquina se me antojó injusto tener que usarla para una tarea que seguramente no le permitiría volver a su estado original. Entonces entré a buscar la pala de adentro, la que una vez fue nueva, al menos mientras estuvo la vieja afuera, pero ahora que ya no estaba la otra y en su lugar había una nueva, esta se había convertido automáticamente en la vieja. Las soluciones se agolparon en mi cabeza.
Debía limpiar con la nueva el balcón y punto, problema resuelto. O debía eliminar la vieja y comprar una nueva, así la nueva se convertiría en vieja y limpiaría entonces el balcón con cierta tranquilidad, pero en seguida pensé que ese había sido exactamente el problema, entonces me quedé mirando las palas, una en mi mano, la otra en el piso, mientras el balcón se alargaba y se alargaba hasta el infinito como una pena.

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Última entrega de “Juan Carlos Onetti o la angustia existencial del Siglo XX”

Exclusivo para EL PUEBLO

Hoy EL PUEBLO ofrece la última entrega (capítulos 6 y 7) del libro, aún inédito, “Juan Carlos Onetti o la angustia existencial del Siglo XX”, recientemente escrito por Daniel Abelenda. De esta forma, en distintas ediciones, nuestros lectores han accedido a la totalidad del libro

6- LA MUERTE DE LAS UTOPÍAS
A partir de su relación con el compañero de pieza, el obrero Lázaro, el narrador nos introduce al mundo proletario al cual él no pertenece (o no pertenecía). Linacero sólo menciona que “trabajaba en un diario”, sin más detalles, por lo que podemos deducir que hasta su despido, pertenecía a la clase media baja, o “pequeña burguesía”, en el lenguaje de su compañero. La relación entre ambos es tensa, ríspida, y en los diálogos que se reproducen los epítetos abundan, sin anestesia, sentados uno frente al otro en las sillas desfondadas de la pequeña pieza que alquilan.
“-Fraa…casado!”, le espeta Lázaro con su “acento de Checoslovaquia o Lituania”, dice Linacero. O es más duro aún: “… Sos un desclasado, eso. Va, va… sos más asqueroso que un chancho burgués. Eso.”
Cuando recién se conocieron, y la relación era mejor, Lázaro, “me hizo acompañarlo a la famosa reunión de los camaradas”, dice Linacero, donde “conocí mucha gente, obreros, gente de los frigoríficos, aporreada por la vida, perseguida por la desgracia de manera implacable, elevándose sobre la propia miseria de sus vidas para pensar y actuar en relación con los pobres del mundo.” No obstante reconocer que su lucha es justa, Linacero no se siente parte de la “clase obrera”, y tampoco cree en el comunismo al que adhiere Lázaro (hay críticas al estalinismo), ni en ninguna otra ideología sociaOnettilizante; como tampoco siente simpatía por el ascendente fascismo de Mussollini (que tuvo muchos adherentes en el Uruguay en la década del 30), y mucho menos del nazismo. Admite sin vueltas su descreimiento en una ideología: “es cierto que nunca tuve fe”. La parte política de El Pozo se cierra con un párrafo sobre el nacionalismo uruguayo, que se había afianzado en las primeras décadas del Siglo XX, incorporando a miles de inmigrantes de Europa mediterránea y central (como Lázaro, por ejemplo) a la cultura democrática del pequeño país sudamericano. Aquí también campean la desconfianza y el descreimiento de Linacero (y de Onetti) acerca de las utopías nacionalistas. Como ya dijimos, esta concepción se oponía a la de los intelectuales –de izquierda y de derecha-que creían en una nación europeizada, sin indígenas, meritocrática, fundada por el General Lavallleja y sus lugartenientes, que en 1825 lograron la independencia del Brasil, en la célebre Cruzada Libertadora y los 33 Orientales que la iniciaron. Tal la leyenda (pues se sabe que no fueron 33 ni eran todos uruguayos) patria que cantaron Zorrilla de San Martín e inmortalizó Juan Manuel Blanes en su cuadro del desembarco en la playa de la Agraciada. Es un mito fundante de la nacionalidad uruguaya. Pues bien, Onetti se mete con él, con una insolencia y desparpajo que escandalizó a sus contemporáneos. El párrafo que transcribimos a continuación, ha hecho correr mucha tinta a la intelligentzia uruguaya de varias generaciones.
“Si uno fuera un voluntarioso imbécil se dejaría ganar sin esfuerzos por la mística germánica. ¿Pero aquí? Detrás de nosotros no hay nada. Un gaucho, dos gauchos, treinta y tres gauchos”. Muy pocos se dieron cuenta en 1939, que se trataba, de una concepción posmoderna: los grandes relatos históricos ya no tienen validez para el individuo. No le sirven como referentes existenciales. No hay utopías sociales dignas de imitar y seguir. Onetti se adelantaba en décadas al advenimiento de la Posmodernidad.
7- UN HOMBRE QUE FUMA SOLO EN LA CIUDAD
En la última parte de El Pozo, Linacero nos cuenta su encuentro y relación frustrada (otra más) con Cordes, un intelectual y poeta, que le muestra sus versos, buscando la aprobación de aquel. Esta “entrevista” ocurrió durante la desordenada juventud de Eladio, antes de su casamiento, divorcio y su obligada retirada a la pensión con Lázaro. Como se aprecia, el relato de Onetti no sigue una línea temporal; son retazos de una vida, escenas del pasado, sin el orden cronológico de la novela clásica o del cuento tradicional (presentación-desarrollo-final). El Pozo es también muy innovador y vanguardista en la estructura, en el montaje del texto.
“Recuerdo que en aquel tiempo andaba muy solo –solo a pesar mío- y sin esperanzas. Cada día me resultaba más difícil. No había todavía conseguido trabajo en el diario y me había abandonado, dejándome llevar, saliera lo que saliera. ¿Por qué los sucesos no vienen al que los espera y los está llamando con todo su corazón desde una esquina solitaria?”
Comparten un par de noches en la pieza que entonces alquilaba el joven Linacero, charlando sobre literatura, lo cual le proporciona una fugaz felicidad en una vida que no parece tener un propósito o rumbo definido (tampoco la de Cordes, que se presenta como algo mayor que el veinteañero Eladio). No obstante, no puede dejar de reconocer sus dotes como escritor. Pero tal como sucede con las mujeres, la comunicación entre amigos o compañeros, tampoco es posible.
“Cordes tiene mucho talento, es innegable. Me parece fluctuante, indeciso, y acaso pudiera decirse de él que no había acabado de encontrarse. No sé qué hace ahora ni cómo es; he dejado de tener noticias suyas y desde aquella noche no volví a verlo, a pesar de que sabía dónde buscarse”. Las últimas dos páginas, cuentan el repliegue sobre sí mismo del protagonista, que ahora sólo tiene la tabla de la salvación de la escritura para no naufragar irremediablemente.
Todas sus relaciones han fracasado, ahondando su visión pesimista de la vida y el futuro de la Humanidad.
La desolación y la angustia lo abruman. Está más solo que nunca. Sin embargo, su salvación está en asumir su cruda realidad, en no mentirse; y en poder decirlo, escribirlo sin ambages:
“Yo soy un pobre hombre que se vuelve por las noches hacia la sombra de la pared para pensar cosas disparatadas y fantásticas. Lázaro es un cretino pero tiene fe, cree en algo. Sin saberlo, ama a la vida y sólo así es posible ser un poeta”.
El recuerdo de una perdida juventud, cuando todo parecía posible, es una herida que no lograr cicatrizar en el alma de Linacero, que se siente viejo y derrotado ya a los 40.
La decadencia que trae inevitablemente el transcurso del tiempo, es un tópico típicamente onettiano.
“Hubo un mensaje que lanzara mi juventud a la vida; estaba hecho con palabras de desafío y confianza. Se lo debe haber tragado el agua como a las botellas que tiran los náufragos”. La noche de Montevideo envuelve a este hombre que fuma solo en un pieza pobre, mientras escribe a mano en las cuartillas de unos panfletos proletarios, pedazos de su anónima vida de desclasado y marginado socialmente. Y lo hace con la ironía y el sarcasmo, que son otra marca de identidad de la prosa de Onetti, el primer novelista moderno. Su innegable genialidad nos permite perdonarle su nihilismo existencial.
“Esta es la noche; quien no pudo sentirla así no la conoce. Todo en la vida es mierda y ahora estamos ciegos en la noche, atentos y sin comprender”.

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Los músicos renuevan su alianza con América Latina y anuncian dos conciertos en Madrid

Serrat y Sabina, dos pájaros libres en Buenos Aires

Dos amigos de toda la vida se ríen del paso del tiempo, los achaques de la edad, las secuelas de las noches de parranda y las canciones perdidas. Podrían estar en la intimidad de una mesa oculta en un bar, celebrando que su salud no los ha retirado de la batalla. Pero no hay mesa de bar ni espacios oscuros, sino un escenario que se prende ante 10.000 personas en un nuevo estadio, el Movistar Arena, construido a toda velocidad en medio del tránsito de Buenos Aires. Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina o Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat, sin protagonismos, renuevan una vez más su amorío consigo mismos y con América Latina.
No hay dos sin tres se llama esta nueva gira, la primera en siete años y la tercera que los encuentra juntos desde aquella presentación que nació casi como un juego en 2007. Las salas llenas que los artistas esperan encontrar en Paraguay, Uruguay, Costa Rica y México (han debido suspender Chile por la situación política en ese país) les dio valor y sumaron funciones en Madrid. La primera, prevista para el 20 de enero, agotó entradas en cuatro horas y los obligó a programar otra para el día siguiente.serrat y sabina
Estamos en la tercera de las cuatro funciones que la pareja dará en Buenos Aires. Serrat y Sabina están de buen humor. Minutos antes del concierto no se han puesto la ropa de escenario y se toman las cosas con calma, para desesperación de los productores, que en las bambalinas sienten la presión de los aplausos que bajan desde las plateas. Entre chanzas, parecen dos adolescentes que ocultan a sus padres la última de sus travesuras. La misma química desbordará enseguida sobre el escenario.
En Buenos Aires se habla de “las dos orillas” para referirse a la cercanía entre Argentina y Uruguay. Estos “dos pájaros” han creado un puente interoceánico. “La gente nos siente muy cercanos porque siempre hemos pretendido estar cerca, cerca de la gente y de lo que ocurría. Y esto tiene sus vaivenes, pero siempre tiene un ancla que te une, que puede ser el respeto y la confianza. La gente tiene confianza en nosotros”, dice Serrat. “Lo extraño es que sigamos aquí tantos años después, muchas casas de apuestas se hundieron en la primera gira porque apostaban en contra de que duráramos, no sabíamos ni si quiera si íbamos a ser capaces de acabarla”.
Aquella gira se llamó Dos pájaros de un tiro y sí que la acabaron. Arrancó en Zaragoza en junio de 2007 y terminó en Buenos Aires seis meses y 72 conciertos después. Luego llegó Dos pájaros contraatacan, en 2012, y pese al sabor a despedida hubo una tercera. Los artistas reconocen que mucha agua ha corrido bajo el puente desde el primer concierto en Zaragoza, pero que han sabido mantener en pie lo importante. “El mundo cambia por su cuenta, pero yo no tengo porqué cambiar siguiendo las normas y costumbres de este mundo que cambia”, aclara Serrat. Sabina insiste con la cuestión de la edad. Por los 70 años que suma él y los 75 su amigo. “Quería decir que en mi caso me propuse hace muchos años envejecer sin dignidad y lo estoy consiguiendo”, dice, y todos ríen de nuevo. Se acaba el tiempo de la charla. En el escenario cruzarán acusaciones de traiciones pasadas, envidas pasajeras y alguna que otra cuestión de polleras. Hasta que Serrat ponga punto final, sin vueltas: “La gente merece algo mejor que dos viejos chotos peleándose”. Y los “viejos” se dedicarán entonces a cantar, en pareja o de uno en uno, intercambiando canciones y celebrando los aplausos del otro. Sabina cometerá “la blasfemia” de poner letra propia al tango Mano a Mano de Gardel y Serrat recordará a noche en que el argentino Alberto Cortéz le prestó la música que había compuesto para las Nanas de la Cebolla de Miguel Hernández. Y antes del gran final, brindarán con cava en una pequeña mesa redonda ubicada a un costado del escenario. Serán casi tres horas de música e historias, a sala llena.
La gira inició como un divertimento latinoamericano, con zarpada en Buenos Aires y recalada el 17 de diciembre en San José, Costa Rica. Pero a último momento, los artistas decidieron sumar una función en Madrid para el 20 de enero en el WiZink Center. Y les fue muy bien. No hay dos sin tres vendió 10.000 entradas en cuatro horas y debió agregar una nueva fecha para el día siguiente. “Es fantástico lo que ha pasado, uno siempre aspira a conservar esta relación con la gente y se llega a límites insospechados. Me siento muy feliz de tener que ir añadiendo funciones”, dice Serrat. “Si han agotado las entradas del primer día en tan poco tiempo es porque tienen piedad de los catalanes”, dice riendo Sabina, dispuesto a no tomarse nada en serio. Y en ese tono cómplice volarán los dos durante el resto de la noche.

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Bernarda Lima llega desde Bella Unión a presentar «Ventanas»

«Ventanas» es el nombre del nuevo libro de poemas de Bernarda Lima Menéndez y será presentado este sábado 9 en Salto.
La autora es nacida y vive en Bella Unión, ya ha publicado otros libros (y obtenido reconocimientos en distintos certámenes literarios), además de haber incursionado en las artes plásticas, pintura y escultura.
«Ventanas» es editado por la editorial Botella al Mar y será presentado en el Gran Hotel Concordia (Uruguay 749) el sábado a la hora 20:00. Actuará el coro Canta Conmigo, dirigido por Carolina Guarino, y en la mesa principal acompañarán a la autora Carolina Cunha y Margalet «Techa» Maglio.

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Importante charla sobre «Inclusión digital y accesibilidad educativa» brindará una profesional española experta en Autismo

Mañana en Regional Norte

Mañana, viernes 8 de noviembre, a las 17:30 y durante aproximadamente una hora, estará disertando en nuestra ciudad la Máster Mónica Sanromá Giménez, de España.

La conferencia será en la Regional Norte de la UDELAR (Rivera y Misiones) y cabe destacar que la entrada es libre y gratuita, lo que sumado a la importancia y actualidad de la temática y la idoneidad de la disertante, hace prever una muy buena concurrencia de público.
Mónica Sanromá Giménez es Máster en formación de profesores y especialista en Autismo. Como investigadora forma parte del Departamento de Pedagogía de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, España. La actividad es organizada por los estudiantes del Proyecto Flor de Ceibo Conecta2 2019, de Salto, y cuenta con el apoyo de la Universidad de la República, CENUR Litoral Norte, el Consejo de Formación en Educación e Internet Society. Por consultas: urrutiarodolfo @ gmail.com o al número 092 729 099

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Encuentro de Acordeones y Silvio Previale premiados por Fondo Concursable para la Cultura

Una vez más el Fondo Concursable para la Cultura, otorga un reconocimiento a Silvio Previale, creador del Encuentro Internacional de Acordeones de Salto que lleva el nombre de su padre «Silvio B. Previale». El jurado del Fondo Regional de Fondos Concursables para la Cultura, otoAcordeonesrgó en esta oportunidad 91 sobre 100 puntos al proyecto, lo que alienta al promotor a continuar con la propuesta, y en 2020 Salto recibirá nuevamente a los mejores exponentes del acordeón de la región y del mundo. El mes de julio del año próximo se colmará nuevamente de música de acordeones.
Recordemos que en la edición 2018 (el evento se realiza cada dos años) el Encuentro Internacional de Acordeones de Salto convocó a más de 200 músicos, y que a través de la gira «Aquilino Pio», con el apoyo de la Dirección de Cultura de la Intendencia de Salto, se realizaron presentaciones en las localidades de Constitución, Termas del Arapey, Lavalleja y Valentín.

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Por impulso de los mismos jóvenes que asisten, se conformó un grupo de danzas folclóricas en el CECAP

Por iniciativa de los propio jóvenes que asisten allí, se creó en el CECAP un conjunto de danzas folclóricas que incluso ya tuvo la experiencia de presentarse en la principal sala de espectáculos de Montevideo. Cabe recordar, ante todo, que el CECAP Salto (existen 20 en el país) es el centro de estudios ubicado en calle Rivera al 800, dependiente del Ministerio de Educación y Cultura, que atiende a jóvenes de entre 14 y 20 años que por diferentes motivos han desertado de la Educación Media o nunca ingresaron a ella. EL PUEBLO dialogó con uno de los coordinadores pedagógicos de la institución, Ricardo González Vetey, quien explicó que este año se tomó como uno de los ejes principales de trabajo «la promoción cultural» y que «siempre se buscan estrategias para llegar a los jóvenes y que conciban el estudio como algo para el desarrollo, para su futuro, de eso se trata».CECAP Grupo folcklórico

-¿Cómo surge la conformación de un grupo de danzas folclóricas?
En realidad esto comienza el año pasado, ellos (los estudiantes), además de otras asignaturas tienen la parte artística, como música y teatro. La profesora de música les enseñó coreografías y algunos de estos jóvenes comienzan a practicar, por su propia cuenta, en los recreos que ponemos música, y le piden a la profesora música folklórica, entonces ella se animó a formar alguna pareja y hacer algo dentro del centro. Esto causó un impacto bien interesante en los jóvenes. Primero dos parejas y luego otras que se agregan y se lo toman como un objetivo interesante. Nosotros no tenemos talleres de danza, pero quienes hemos tenido un poco de experiencia en la danza colaboramos. Los jóvenes empiezan a motivarse y a continuar sumándose, hasta que en un momento dijimos ¿qué vamos a hacer con esto? No es la idea hacer una escuela de danza sino transformarlo en un proyecto educativo. Los jóvenes proponen ponerle un nombre y el nombre es «Anguirú», que quiere decir alma compañera en un lenguaje de los originarios de América. Asumen el compromiso y hoy por hoy formalmente en el grupo hay seis parejas y otros seis o siete jóvenes que están ensayando.

-¿Supimos que se presentaron en Montevideo?
Sí, porque cada año los todos los CECAP muestran aquellos productos por ejemplo que consideran necesario que la gente conozca. Se hace en el Auditorio del SODRE y fuimos el 14 del mes pasado. Los jóvenes fueron a mostrar el arte y fue una experiencia sumamente gratificante el hecho de estar en una de las principales salas, ver lo que es estar en el Auditorio y que los trataran como artistas, tener allí una hora de ensayo con todo el personal, con luces y sonidos… Pasaron por esta experiencia de ser un profesional del arte.

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En 2020 se cumplen cien años de la muerte del mayor novelista español después de Cervantes

Galdós renueva su valor

Pronto hará 100 años. En la madrugada del 4 de enero de 1920 Benito Pérez Galdós moría en su casa de la calle de Hilarión Eslava de Madrid. Tenía 76 años y estaba casi ciego, obligado a dictar sus últimas obras. A su lado tenía a María, su única hija, para la que siempre fue un padre soltero. Pese a la ausencia de la España oficial —“fría, seca, protocolaria”, escribió Ortega y Gasset—, a su entierro acudieron 30.000 personas. En julio de ese mismo año Valle-Inclán comenzó a publicar por entregas Luces de bohemia, que inauguraba un nuevo género teatral: el esperpento. En una de sus escenas el personaje Dorio de Gádex, “epígono del parnaso modernista”, dice que ha quedado vacante en la RAE la silla de “don Benito el garbancero”. Pocas etiquetas han tenido tanta fortuna en la historia de la literatura española. En el fondo, Galdós había llegado a regañadientes a esa silla (la H). Su candidatura fue torpedeada por el ala conservadora de la Academia, encabezada por Antonio Cánovas del Castillo, hasta que se impuso el criterio de Marcelino Menéndez Pelayo y José María Pereda, amigos del novelista. El electo tardó luego siete años en leer uno de los discursos más breves en la historia de la Docta Casa, un puñado de folios titulados La sociedad presente como materia novelable, redactado con una desgana solo comparable a la que su autor puso en sus Memorias de un desmemoriado. perez galdos

“La animadversión de Benet hacia Galdós es una herencia de Baroja”, sostiene Germán Gullón
En aquella sesión de 1897 se pudo, sin embargo, asistir a una de las lecturas más penetrantes de la obra de un narrador siempre leído pero no siempre aceptado por sus colegas. Esa lectura es la larga réplica —mucho más que el discurso— que Menéndez Pelayo dio a las palabras del escritor, al que le unía una amistad de dos décadas y, a la vez, una irresoluble discrepancia política. Mientras el crítico santanderino era el epítome de intelectual católico tradicionalista, el novelista canario, heterodoxo y anticlerical, terminaría presidiendo en 1909 la Conjunción Republicano-Socialista que un año más tarde terminaría llevando al Congreso al fundador del PSOE, Pablo Iglesias.

“El señor Galdós no ha venido a traer la paz sino la espada”, dijo Menéndez Pelayo en una alocución en la que habló de Fortunata y Jacinta como “uno de los grandes esfuerzos del ingenio español” de su tiempo antes de señalarle un único defecto: “No presentar la realidad bastante depurada de escoria”. Después de compararlo con Ibsen —por la ruptura de las convenciones escénicas en su teatro y antes de ponerlo a la altura de Balzac por lo oceánico de su producción— destacó el interés de su amigo por “encarnar en sus obras algún pensamiento de reforma social”. ¿Que una producción de miles de páginas contiene caídas? “Hay errores geniales que valen mil veces más que los aciertos vulgares”, dijo. Para añadir: “Su vena es tan caudalosa que no puede menos que bajar turbia a veces; pero con los desperdicios de ese caudal hay para fertilizar muchas tierras estériles”.
Pese a los elogios de la crítica de su tiempo, al perpetuo favor del público y a lo cerca que estuvo de ganar el Premio Nobel —era el gran candidato de 1915, pero quedó desierto—, Galdós fue durante décadas objeto de censura estética e ideológica. Para las vanguardias del arte por el arte y la poesía pura, se convirtió en el paradigma de una escritura sin ambición estética (“Nuestras convicciones teóricas impedían que nos interesara”, escribió Francisco Ayala). Para el franquismo era una gloria incómoda del que se salvaba la palabra “nacional” en sus famosos Episodios. Fueron los exiliados los que volvieron a Galdós sin prejuicios. Si Max Aub lo utilizó como modelo para su serie de El laberinto mágico, Luis Cernuda, cáustico con todo lo español, lo tenía por símbolo de lo poco noble que a su juicio quedaba de España. “Se ha repetido que Galdós no sabe escribir, que no tiene estilo”, anotó en 1954. “Galdós creó para sus personajes un lenguaje que no tiene precedentes en nuestra literatura, ni parece que nadie haya intentado continuarlo o podido continuarlo”.
Ese ambiente de “menosprecio” es el que se encontraron muchos escritores españoles en ejercicio cuando empezaron su carrera. “Yo había leído los Episodios nacionales cuando era adolescente como si se tratara de novelas de aventuras”, cuenta Antonio Muñoz Molina. “Cuando llegué a la universidad me sentí autorizado a despreciar a Galdós sin haberlo leído. Eran los prejuicios de la época, surgidos de repetir lo del garbancero, de las parodias que hacía Julio Cortázar y de las opiniones de Juan Benet. Hasta que un día me decidí a leerlo cansado de que Francisco Umbral escribiera sistemáticamente contra él. Tenía una verdadera obsesión y pensé: ‘A lo mejor lo critica tanto porque es muy bueno’. Entonces descubrí a un escritor muy valioso políticamente, un republicano, que además era un moderno y estaba en permanente diálogo con la novela europea de su tiempo, con Dickens, con Balzac”. ¿Pagó la factura de la popularidad? “Es que es popular porque es claro. Y lo es porque tiene una visión pedagógica y militante de la literatura, más aún en su teatro. Es popular como lo son Cervantes o Charles Chaplin”.
Benito Pérez Galdós. La verdad humana es el título de la muestra que puede verse en la Biblioteca Nacional de Madrid hasta el 16 de febrero. Comisariada por el crítico Germán Gullón y la novelista Marta Sanz, propone una visión “polifónica” de un escritor que pintaba y tocaba el piano y que fue gran viajero, director de periódico, académico y diputado. La exposición podrá verse luego en Tenerife y Las Palmas, la ciudad en la que nació en 1843. Santander y Madrid, donde murió en 1910 fueron los otros dos escenarios fundamentales de su vida. El Ayuntamiento de la capital española tiene previsto declararlo este mes hijo adoptivo al tiempo que prepara todo un despliegue de actos para el año que viene con coloquios y conferencias, estrenos teatrales y paseos por los lugares inmortalizados en sus novelas. Instituciones de las que fue socio como el Ateneo y la Real Academia Española también tendrán su particular Año Galdós. Por su parte, la editorial Alianza acaba de lanzar una biografía del escritor firmada por Francisco Cánovas Sánchez y prepara la reedición de la novela Ángel Guerra, publicada en 1891.

El gran símbolo de los juicios antigaldosianos de finales del siglo XX sigue siendo uno de los autores citados por Muñoz Molina: Juan Benet. Cuando en 1970 Cuadernos para el Diálogo le preparó un homenaje con motivo del 50º aniversario de su muerte, el autor de Volverás a Región, para el que “el culto a Galdós” era “una desgracia nacional”, respondió a Pedro Altares, director de la revista, con una famosa carta abierta en la que criticaba tanto la novela de “levantamiento catastral” como la “imaginación litográfica” del homenajeado. “Mi aprecio por Galdós es muy escaso, solamente comparable —en términos cuantitativos— al desconocimiento que tengo de su obra, a la que en los últimos años me he acercado”, reconocía, “para cerciorarme de su total carencia de interés para mí”. El crítico Germán Gullón discutió mucho sobre el tema con su amigo Benet. Junto a la novelista Marta Sanz, es el comisario de Benito Pérez Galdós. La verdad humana, la exposición “polifónica” que la Biblioteca Nacional inau­guró el jueves pasado para abrir el centenario de la muerte del escritor.
Mientras la recorre, Gullón cuenta que la animadversión de Benet es una opinión heredada de Pío Baroja, al que trató con frecuencia. “Los escritores jóvenes siempre pensaron que Galdós era un dique para su propio éxito”, explica. “Pensemos en 1902, un año clave para Baroja, Azorín y Unamuno, que publican respectivamente Camino de perfección,
“El mejor homenaje que nadie puede hacer jamás a un escritor es”, apunta, “el poema de Cernuda Díptico español”.
Sus últimos versos dicen: “La real para ti no es esa España obscena y deprimente / en la que regentea hoy la canalla, / sino esta España viva y siempre noble / que Galdós en sus libros ha creado. / De aquélla nos consuela y cura ésta”.
(EL PAÍS DE MADRID)

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Hoy: poemas de Germán Milich Escanellas

A Germán Milich Escanellas pertenecen los textos, poemas en este caso, que EL PUEBLO dedica cada lunes a escritores salteños contemporáneos. Germán Milich Escanellas
Hijo de dos conocidos profesionales salteños, el abogado, profesor y militante político Germán Milich y de la profesora (muy recordada por ejemplo por su paso como Directora del Liceo de San Antonio y su actual labor en Casa de Salto, Montevideo), Josefa Escanellas, Germán Milich Escanellas nació en Salto en el año 1974.
Es egresado de la Escuela Municipal de Arte Dramático de Montevideo (EMAD), murguista, Gestor Cultural y Licenciado en Artes Escénicas. Desde 2004 está radicado en Belo Horizonte, Minas Gerais, Brasil donde coordina su proyecto «A Imensa Minoria» que tiene como misión desarrollar la economía cultural desde una perspectiva ambientalista.

Murga la inmensa minoría

La noche tiene una estrella
y me la quieren robar
agazapada en la sombra
ríe la melancolía
el egoísmo comparte
todo su bien, quién diría!
Las vanidades renuncian
al cultivo de su imagen,
llora en caudal la alegría
el avaro se libera,
el goloso recupera
el hambre de cada día
el lujurioso comprende
en una flor su epifanía,
se perdona el envidioso
confiesa el miedo el violento
el poder en un intento
pierde pie y desaparece
la pereza se reactiva
y se anula en movimiento
tiemblan todos los tiranos
tiemblan las ideologías,
cuando lo canta la murga,
en su sincera ironía
en su respetuosa ofensa
viene a decir lo que piensa
es la inmensa minoría.

 

Sueños y espejos

La noche otra
un sueño tuve
vi de repente
de estrellas un brillo.
Bosque,
en un,
perdido hallábame,
llamábate
y respondías me no,
buscábate
y encotrábate no,
miedo sentía
y parecido algo
a un inverso suspiro
como un ahogo
de fuera para dentro
tomó de mí cuenta,
robó de mí el hálito,
de pronto desperté
estabas no
mía eras no ya
tuyo sentías me no
mi triste sueño
realidad
hecho se había.

 

Eclipse

Ayer hubo en el cielo
un des alineamiento
de dos estrellas
que se gravitaban.
Testigos afirman
que a todos los astrónomos
les corrió un aire frío
por la espalda.
Según observaciones
una de las estrellas
parecía decir
mi urgencia
es olvidarla.
La estela de los astros
al contacto con la tierra
provocó tormentas;
en algunas localidades
hubo precipitaciones
y sólo unas pocas mariposas
se murieron de pena.
La luna,
bueno, la luna
mejor ni la mencionemos;
continúa mirándonos
desde el fondo del olvido
sabe que somos hechos
de paraísos perdidos.

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4ta. y 5ta. parte de “Juan Carlos Onetti o la angustia existencial del Siglo XX”

Exclusivo para EL PUEBLO

Por gentileza de su autor, Daniel Abelenda, EL PUEBLO viene mostrando en distintas entregas los capítulos de su libro, aún inédito, “Juan Carlos Onetti o la angustia existencial del Siglo XX”. Ya hemos publicado la 1ra., 2da. y 3ra. parte. Hoy entregamos la 4ta. y 5ta., reservándonos para próximas ediciones, la 6ta, y última parte.
4. LAS MUJERES DE MONTEVIDEO: “No he querido volver a Montevideo, porque no quiero ver cómo las mujeres que he amado han envejecido.” (En uno de los últimos reportajes que concedió Onetti). Luego del relato del intento de violación del adolescente Eladio a Ana María, Onetti le imprime un salto imprevisto a la historia: el protagonista asiste, en algún lugar de Montevideo, al velorio de la chica, muerta “seis meses después”, del episodio de la fiesta de fin de año. Pero nada se dice sobre las causas de su prematuro fallecimiento (¿fue un accidente, acaso un suicidio?). La omisión de información relevante es un recurso que obliga al lector a llenar los huecos, a completar la historia. Otro rasgo de la narrativa más moderna y reciente. Otra vez, Onetti se adelanta a sus contemporáneos. Entonces el protagonista la recobra, pero esta vez en el mundo de los sueños: “Es ella la que viene por la noche, sin que yo la llame, sin que sepa de dónde sale. Afuera cae la nieve (la escena transcurriría en Alaska o en Suiza, nos aclara en la siguiente página) y la tormenta corre ruidosa entre los árboles. Ella abre la puerta de la cabaña y entra corriendo. Desnuda, se extiende sobre la arpillera de la cama de hojas.” A continuación, y para cerrar “la historia de Ana María”, se inserta una especie de short story (2 páginas) donde el protagonista es ahora un minero de oro en Klondike, Alaska, y está en una taberna, fumando, bebiendo y jugando a las cartas, junto con personajes pintorescos, en un tiempo impreciso: Wright, el patrón; el sheriff Maley y Raymond el Rojo, que hacen recordar los relatos de un contemporáneo de Onetti, Jack London. El protagonista, sin nombre, regresa a las diez en un trineo tirado por perros a la cabaña, adonde llegará, naturalmente, Ana María, quien “se tiende desnuda en la cama de hojas, esperando”. Después, Linacero vuelve a su diurna realidad de desocupado, deambulando por las calles de una todavía aldeana Montevideo, sin mucho que esperar más que el transcurrir de las horas y los días. Aparece aquí la ubicación temporal del relato, el mundo a fines de los años 30: “Según la radio del restaurante, Italia movilizó medio millón de hombres hacia la frontera con Yugoslavia: parece que habrá guerra.” Y mientras almuerza (seguramente con obligada frugalidad) recuerda a su compañero de pieza, el obrero-sindicalista, otro de los temas a los cuales Onetti / Linacero dedica varias páginas. El mundo brutal del trabajo fabril de entonces, es descrito aquí con impresionante concisión y realismo: “Recién ahora me acuerdo de la existencia de Lázaro y me parece raro que no lo haya hecho todavía. Estará preso por borracho o alguna máquina le habrá llevado la cabeza en la fábrica. También es posible que tenga alguna de sus famosas reuniones de célula.” Únicamente los grandes escritores pueden resumir toda la vida de un personaje en tres frases. Asimismo, ha traído consigo las hojas escritas a mano en la pieza compartida, y las revisa. “Releo lo que acabo de escribir, sin prestar mucha atención, porque tengo miedo de romperlo todo. Hace horas que escribo y estoy contento porque no me canso ni me aburro. No sé si esto es interesante, tampoco me importa.” Sin pensarlo, sólo siguiendo ese primero impulso por tomar el lápiz y escribir, Eladio Linacero (como Juan Carlos Onetti) ya no podrá dejar de hacerlo. Es una necesidad y un desahogo, que le da un oasis de dicha en el desierto que es su existencia miserable. Lo que escriba, moldeará su realidad, será parte de su vida, diurna y nocturna (sueños incluidos, claro está). No obstante ello, el protagonista cree necesario puntualizar que la escritura, no es toda su vida, por más que está sin trabajo y no tiene otras obligaciones (maritales, por ejemplo) ni horarios que cumplir.
“Y después, que mi vida no se limita a eso (escribir). Vivo”. Entonces nos cuenta sus relaciones con algunas de las mujeres que frecuenta en su nueva etapa de divorciado. Allí aparece Hanka, una muchacha de 20 años, una suerte de amante a tiempo parcial, que ha debutado sexualmente con Linacero, según este. Se encuentran por última vez en un restaurante-cabaret del Parque Rodó, donde presencian una riña entre prostitutas y proxenetas, habla de literatura, y a veces, “también de la vida”. Hanka, que parece ser muy madura para su edad, le descerraja la pregunta clave, existencial, a un divorciado de 40 años: “- Pero, ¿por qué no acepta que nunca ya volverá a enamorarse”. Linacero debe admitir que la simplota Hanka ha dado en el clavo, y que es él quien no se anima a asumir su situación. Y entonces, ensaya una frase para explicarse -¿justificarse?- a sí mismo y su actitud ante la vida. “Era cierto; yo no quiero aceptarlo porque me parece que perdería el entusiasmo por todo, que la espera vaga de enamorarme me da un poco de confianza en la vida. Ya no tengo otra cosa que esperar.” Luego de esta filosófica conversación una noche de invierno en el Forte Makallé, ya no volverá a ver a Hanka. “Después, en la rambla, le dije que nuestra relación era un cosa ridícula, y que era mejor no vernos más.” Los vínculos entre hombres y mujeres son difíciles, conflictivos, desesperadamente inútiles y frustrantes, parece decirnos el narrador/protagonista de El Pozo; esta visión pesimista acerca de la pareja humana (¡recordemos que Onetti se casará 4 veces!) atraviesa toda la obra del uruguayo. “Hanka me aburre; cuando pienso en las mujeres… Aparte de la carne, que nunca es posible hacer de uno por completo, ¿qué cosa de común tienen con nosotros?” Siguiendo una estructura vanguardista para la novela del Siglo XX, Onetti, cierra la historia de Hanka, habla brevemente (un párrafo) sobre otra mujer, Electra, “la única con la cual podría ser amigo”, y abre otra. Nos cuenta (un poco más extensamente, dos páginas) acerca a su particularísima relación con Ester, “una prostituta que costaba dos pesos, uno para ella y otro para el hotel. Y éramos amigos”.
5. EL AMOR, ESE ETERNO VAGABUNDO: En estas páginas, Linacero nos resume el naufragio de su matrimonio con Cecilia, cómo se les escapó aquel amor, cual agua entre los dedos, y el dolor que ello conlleva. Como casi siempre, la biografía del autor, se deja entrever detrás de estos pocos episodios que cuenta Onetti. Como ya dijimos, el escritor se divorció luego de 4 años (y un hijo, que en la ficción no está) de matrimonio con su prima argentina María Amalia, y es probable que en plena crisis conyugal, haya escrito la primera versión de El Pozo, en Buenos Aires, donde la pareja vivió hasta 1934, cuando Onetti regresa a Montevideo, buscando aliviar la precaria situación económica de la familia. “Había habido algo maravilloso creado por nosotros. Cecilia era una muchacha, tenía trajes con flores en la primavera, guantes diminutos y usaba pañuelos de tela transparente, que llevaban dibujos de niños bordados en las esquinas. Como un hijo, el amor había salido de nosotros.” Mas ese encandilamiento del comienzo, pronto pasa, y la rutina, los trabajos y los días, desgastan hasta la relación más intensa. El amor puro está destinado a sucumbir. La vida cotidiana es vulgar, tediosa y embrutecedora; el tiempo todo lo degrada y destruye. La juventud y su pureza no vuelven más; la edad madura (y mucho más, la vejez) es sinónimo de decadencia, cuando no decrepitud física y moral. Esta es la filosofía onettiana, que aparece en esta nouvelle y se prolongará –acentuándose incluso en su pesimismo- en sus novelas posteriores. “El amor es maravilloso y absurdo e, incomprensiblemente, visita a cualquier clase de almas. Pero la gente maravillosa y absurda no abunda; y las que lo son, es por poco tiempo, en la primera juventud. Después comienzan a aceptar y se pierden.” Fiel a su anterior declaración de principios, de contar sólo “el alma de los hechos”, conocemos muy pocos eventos de la que fuera la vida de casados de Eladio Linacero y Cecilia Huerta, además de que vivían en Montevideo, y que no tuvieron hijos. Apenas que el marido era quien trabajaba, aunque sin mucho entusiasmo ni dedicación, lo cual podría haber minado la relación (igual que en el primer matrimonio de Onetti). Otra vez, en su prosa lacónica, hay que leer entrelíneas. Sólo se menciona un hecho durante “el sumario” del juicio por divorcio, donde el esposo parece admitir su culpa en cuanto a no ser un buen proveedor, como se esperaba que lo fuera el hombre en los años 30. “No trato de justificarme; pueden escribir lo que quieran esas ratas del Juzgado. Toda la culpa es mía: no me interesa ganar dinero ni tener una casa confortable con radio, heladera, vajilla y un watercló (inodoro) impecable. El trabajo me parece una estupidez odiosa a la que es difícil escapar.” Y remata el párrafo con una frase agresiva, que expresa la frustración existencial de un hombre que ha perdido la fe. “La poca gente que conozco me parece indigna de que el sol le toque en la cara. Allá ellos, todo el mundo y doña Cecilia Huerta de Linacero”. La historia del fallido matrimonio se completa con una escena cinematográfica; es un extraño pedido de Linacero para que su esposa, se levante en mitad de la noche, se ponga un vestido blanco que llevaba cuando eran novios, y luego él la lleva hasta “la rambla y Eduardo Acevedo”, y le pide que se aleje calle arriba y luego camine hacia él, para que el viento del mar (el Río de la Plata), le moviera el vestido haciéndola inclinarse. Eso es todo. Ella accede a regañadientes, pero este extraño revival de un romántico momento de los años de novios, termina siendo una ridiculez sin sentido, “una idea idiota como una obsesión”, admite. Y para Cecilia, parece haber sido la gota que colmó el vaso de su matrimonio, al punto que cita el hecho en el juicio, alegando que su esposo “la obligó con amenazas” a vestirse en medio de la noche e ir hasta aquel lugar de Montevideo. No se puede volver atrás, y los momentos hermosos no pueden recuperarse en la vida real, acaso sólo en los sueños…

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Algunas fechas «bien marcadas» que nos deja Octubre

Hace 142 años nacía Felisa Lisasola

Octubre, al que hoy le ponemos el punto final, es un mes con fechas que acentúan el recuerdo de varias personalidades de la Cultura, tanto en el ámbito local, como en lo nacional e internacional. En realidad, el mes ya se abre con el Día Internacional de la Música, pues la UNESCO (en 1975) estableció que así se reconociera al 1° de Octubre para conmemorar las diversas manifestaciones musicales y su trascendencia. biblioteca-small Además, el 12 de Octubre nunca pasa inadvertido: «Descubrimiento de América» o «Llegada de Colón a América» se dijo con mucha seguridad durante mucho tiempo; hoy, en general, se prefiere recordar la fecha como «Día de la Raza» o «Día de las Américas». Pero, como decíamos al principio, hay varias personalidades ligadas a este décimo mes del año, sea por nacimiento o muerte, o ambas cosas en el caso de Felisa Lisasola. Veamos a continuación algunos casos.

JOSÉ PEDRO VARELA
Para muchos, el recuerdo de José Pedro Varela (fallecido en Montevideo el 24 de octubre de 1879) se limita al de reformador de la Educación en nuestro país y, sobre todo, en su conquista de gratuidad, obligatoriedad y laicidad en ella. Sin embargo, vale la pena también, para descubrir a una valiosísima personalidad intelectual, leer sus trabajos periodísticos y ensayísticos sobre diversos temas (libertad, revoluciones, entre tantos más), y hasta su incursión en el ámbito de la creación literaria, porque hasta poemas escribió. Había nacido el 19 de marzo de 1845. Sobre Educación, estas son algunas de sus frases más notables:
-»La educación, como la luz del sol, puede y debe llegar a todos».
-»La ilustración del pueblo es la verdadera locomotora del progreso»
-»La educación no significa sólo el saber leer y escribir…Es, en su más alto sentido, un procedimiento que se extiende desde el principio hasta el fin de la existencia».
DELMIRA AGUSTINI
Nació el 24 de Octubre de 1886, en Montevideo. A su exquisita obra poética, habría que recordarla como una de las primeras mujeres en Uruguay que comenzó a romper con la idea de que una gran cantidad de costumbres y actividades se considerasen hasta entonces casi exclusividad de los hombres. Por ejemplo, el reunirse en cafés, con hombres, a hablar de poesía y escribir. Como si fuera poco (casada con Enrique Job Reyes), fue la primera mujer que hizo uso de la ley que permite el divorcio en nuestro país y al poco tiempo, cuando sólo tenía 27 años (6 de julio de 1914), murió asesinada por su ex esposo. Es curioso que la fuerza que en los últimos años han adquirido los movimientos feministas en Uruguay, muy pocas veces, o nunca, reivindiquen el valor de su personalidad.

FRANCISCO «PACO» ESPÍNOLA
Periodista, docente, creador de una importantísima obra narrativa, Espínola nació en San José el 4 de octubre de 1901. Falleció en Montevideo en 1973. Perteneció a lo que habitualmente se denomina «Generación del 30» o «Promoción del Centenario» y es un autor fundamental para comprender la evolución de la narrativa uruguaya hacia un tipo de relato más psicológico, con mayor profundización en los personajes y sus complejos mundos interiores. Supo horadar en el «tipo de campo» para tratar sin embargo temas universales y complejos, lo que lo ha distinguido de otros narradores (inclusive de alguno de su misma generación), cuyas obras tienen pocas posibilidades de trascender lo puramente regionalista. «Raza ciega» (cuentos, 1926) y «Sombras sobre la tierra» (novela, 1933) son algunas de sus obras fundamentales.

RUBÉN LENA
Falleció el 28 de octubre de 1995 en Montevideo. Rubén Lena fue poeta, destacado compositor de canciones y docente (Maestro de Educación Primaria). Fue sin dudas quien más nutrió de letras, junto con nuestro Víctor Lima, el repertorio de Los Olimareños. Había nacido el 5 de abril de 1925 en Treinta y Tres. «Y empecé a componer, sabiendo para quién y por qué componía. Las canciones son para nuestro pueblo, si trascienden mejor, pero la finalidad es la de colaborar con otros en la creación de un cancionero nacional actual. Son el esfuerzo por lograr la liberación espiritual de nuestro pueblo en ese ámbito modesto de las canciones populares», dijo alguna vez.

FELISA LISASOLA
Nació y murió en Octubre y en Salto. Nacimiento: 31 de octubre de 1877 (es decir, hoy se cumplen exactamente 142 años). Fallecimiento: 28 de octubre de 1952. Poeta; dejó escritos los libros «Lámpara» (1926) y «Meditación» (1931), además de un buen puñado de poemas dispersos en diarios y revistas de la época. Pero también se la debe recordar y valorar como la reorganizadora de la Biblioteca del Liceo Departamental y la gran biblotecaria que tuvo Salto, dejando lo mejor de sí al frente de la biblioteca que funcionaba en el Ateneo. Merecidamente, la Biblioteca Departamental de Salto (desde la década de los 90 ubicada en Artigas y 25 de Agosto) lleva su nombre.
ESTELA RODRÍGUEZ LISASOLA
Sobrina nieta de Felisa Lisasola, Estela Rodríguez Lisasola nació el 13 de octubre de 1952. Fue una de las más destacadas escritoras salteñas (poeta y narradora) de las últimas décadas.
Maestra de profesión, publicó dos libros (además de algunos textos en publicaciones colectivas): «Después del día» (poemas, 2007) y «Umbrales» (poemas y cuentos, 2009). Falleció a mediados del año 2015.

AMALIA ZALDÚA
Felizmente, y con gran lucidez y permanentes aportes al quehacer cultural de Salto, Amalia Zaldúa, la gran directora de coros (que con «Cantares» llevó al mundo el canto coral de esta tierra), anda aún entre nosotros.
Y fue su cumpleaños el pasado martes 29 de octubre. También escribe, tiene un libro publicado y es frecuente leer textos suyos en la columna que el Grupo Literario Horacio Quiroga publica los sábados en EL PUEBLO. Vale agregar que fue la primera persona en recibir la distinción de Ciudadano Ilustre de Salto (2012) y que el Auditorio de Casa Quiroga lleva su nombre.

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Los intelectuales mexicanos arrojan luz sobre asuntos polémicos de la llegada de Hernán Cortés a Tenochtitlan

En el aniversario de los 500 años, ni Moctezuma fue crédulo, ni Malinche traidora

El 8 de noviembre de 1519, Hernán Cortés y Moctezuma se encontraron en Tenochtitlan, el corazón del imperio azteca. El choque de mundos entre el colono español y el tlatoani mexica, documentado por cronistas de la época y seguido por un reguero ingente de investigaciones que llegan hasta hoy, continúa rodeado de mitos, leyendas y sesgos. Académicos de El Colegio Nacional, el club de los grandes nombres de la cultura mexicana, desbrozan en su 500 aniversario los detalles más polémicos del suceso histórico
Cortés no hundió las naves
El 18 de febrero de 1519, Cortés zarpó con 11 naves del cabo cubano de San Antón. Había sido enviado como capitán por el gobernador de Cuba Diego Velázquez. La misión de la tercera expedición a Yucatán era batallar, comerciar y expoliar el oro y la riqueza que habían intuido en exploraciones anteriores por el actual golfo de México. Pero Cortés tenía otros planes: seguir avanzando hasta llegar a Tenochtitlan. Para impedir que hubiera marcha atrás decidió inutilizar los barcos. foto cultu
El cronista Bernal Díaz del Castillo dejó escrito que “platicando con Cortés, le aconsejamos los que éramos sus amigos que no dejase navío alguno en el puerto, sino que luego diese al través con todos». Tradicionalmente se ha interpretado este pasaje como que hundieron o incluso quemaron las naves. “Es lo que nos decían las maestras en la escuela”, apunta el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, fundador del Proyecto del Templo Mayor (PTM). “Pero ni las hundió ni las quemó. Las encalló, las envaró para frenar los inconformes que querían regresar a Cuba”. El también arqueólogo y actual director del PTM, Leonardo López Luján, opina parecido: “Se han encontrado pocos vestigios sumergidos en la playa de la Villa Rica. Parece más plausible que las encallara, porque además meses después mandó recuperar las partes metálicas de aquellos navíos para reutilizarlas de múltiples formas más adelante, como sucedió en la construcción de los pequeños bergantines que asediaron el lago de Texcoco”.
Cortés no fue bien recibido por Moctezuma
Moctezuma es dibujado como un hombre imbuido por la superstición, dubitativo y temeroso de los dioses. El mito continúa con la supuesta aparición de una serie de presagios durante los días previos a la llegada de los españoles. Uno de ellos era el retorno de Quetzalcóatl, el gran dios mexica, símbolo del principio y el fin. “Quizá los primeros 10 minutos Moctezuma pensó que podría ser aquel regreso de Quetzalcóatl, pero al minuto 11 ya no. El tlatoani mexica ya veía el peligro que se presentaba”, defiende Matos.
Antes de la llegada de Cortés a Tenochtitlan, Moctezuma mandó a través de emisarios regalos y ofrendas para el militar español durante su periplo por la costa. “Pero el objetivo de estos obsequios era que se alejara, que no siguiera avanzando. Tenia la intención de alejar al conquistador. Pero fue todo lo contrario porque estos regalos de la capital imperial levantaron su interés por seguir avanzando”, señala Matos. Con todo, el recibimiento en la ciudad fue pacífico, lleno de formulas de cortesía, pero el tlatoani nunca dejó de tratar de combatirlo a nivel diplomático o estratégico.
¿Quién mató a Moctezuma?
Los conquistadores fueron alojados en el palacio de Axayácatl, padre de Moctezuma. Durante meses, la convivencia fue tensa pero pacífica. Pero todo cambió con la salida de Cortés hacia Veracruz para combatir a Pánfilo de Narváez, enviado por Velázquez para apresarlo y devolverlo a Cuba. En ausencia de Cortés, Pedro de Alvarado lanzó una sangrienta matanza en el recinto sagrado de Tenochtitlan. La respuesta fue el levantamiento mexica. Moctezuma es entonces apresado e impelido a calmar a su pueblo desde la azotea del palacio Axayácatl, donde estaba preso.
“Le arrojan piedras, varas, y no logra convencer a sus súbditos. La versión española es que queda mal herido de una pedrada y muere. Yo pienso que fueron los españoles: al haber fracasado Moctezuma en calmar los ímpetus de su gente, ya no les servía a los conquistadores, era un estorbo”, apunta Matos. Una postura respaldada por la investigación del gran historiador del mundo prehispánico, Miguel León-Portilla, recogida en su libro La visión de los vencidos. Allí se cita el libro 12 del Códice Florentino, compilado por Fray Bernandino de Sahagún a base de entrevistas a los sabios indígenas, quienes afirmaban que habían sido los españoles quienes asesinaron a Moctezuma y arrojaron su cadáver a un canal.
La lengua fue la primera mestiza
El español llegó a Mesoamérica como lengua de conquista y sojuzgamiento, para después mezclarse y enriquecerse con voces indígenas. De hecho, la lengua castellana ya llegó mezclada y mestizada. “Los españoles traían un bagaje de lengua taína y caribe producto de su estancia en Cuba. En el juicio por la muerte de la esposa de Cortés, doña Catalina, ya aparecen una cantidad impresionante de indigenismos: huracán, canoa, hamaca, ají”, dice Concepción Company, doctora en filología. Este español mestizado se irá enriqueciendo aún más en el altiplano mesoamericano: cacao, tomate, aguacate. “Empezaron como un préstamo y pasaron a estar plenamente integrados. En el siglo XVIII y XIX aparecen indigenismos en la prensa y la literatura a la vez que desaparecen sus dueños o quedan reducidos estereotipos”, añade la filóloga hispano-mexicana.
La Malinche no fue una traidora
Tras la batalla de Centla, en el actual estado de Tabasco, a Cortés se le entregaron 20 mujeres. Entre ellas Malintzin (mal llamada Malinche), quien acabaría siendo su traductora, confidente, amante y madre de uno de sus hijos. De este encuentro ha derivado el término malinchismo, entendido como la tendencia del mexicano a minusvalorar su herencia histórica a cambio de su querencia por lo extranjero. “Malintzin es considerada una traidora, pero yo opino que no, porque ella no era mexica. No traiciona a su propio pueblo, el maya-chontal. Al contrario. Ella había sido testigo de la expansión del imperio mexica. Estaba uniéndose para apoyar a quienes quizás pudieran defenderlos en contra de Tenochtitlan”, apunta Matos.
No había tanto oro
La gran tríada de objetivos de la expedición española era acumular tierras, salvar almas y conseguir oro. “Pero fue una enorme desilusión para los recién llegados porque no encontraron todo el oro que imaginaban”, apunta López Luján y recuerda las palabras del cronista Bernal Díaz del Castillo: “a la hora de repartir nos dieron tan poco que ni siquiera lo aceptamos”. A diferencia de la estratosférica riqueza en oro propia del territorio andino, Mesoamérica es pobre en yacimientos de este metal en estado puro: pepitas y polvo. Los olmecas, los mayas, los zapotecas y los mexicas valoraban mucho más las plumas finas de aves como el quetzal y las piedras metamórficas azul-verdes como el jade. “Llevamos 40 años excavando en el corazón de Tenochtitlan (en el centro histórico de la Ciudad de México) y hemos descubierto menos de un kilo de oro, en contraste con los miles y miles de objetos de jade, serpentina, obsidiana, turquesa, pedernal y otros materiales que hemos recuperado”.
El ejército español no solo eran unos cientos de soldados
Las fuentes varían sobre el número de integrantes del contingente español: de 700 a 1000. ¿Cómo es posible entonces que tan pocos españoles hayan conquistado a un imperio compuesto por decenas de miles de mexicas y sus aliados? “Porque Cortés convirtió en sus aliados a los pueblos sometidos por los mexicas en la costa del Golfo y en los actuales estados de Puebla y Tlaxcala. La presión tributaria era muy fuerte y para ellos fue una manera de liberarse de ese yugo. Fueron miles los que se unieron al contin99gente español”, dice Matos. Las cartas de relación del propio Cortés hablan de 16.000 tlascaltecas luchando junto Alvarado y Cristóbal de Olid. Más otros “8.000 indios de guerra de Chalco y Huejotzingo” liderados por Gonzalo de Sandoval.
(EL PAÍS DE MADRID)

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El escribano Enrique Cesio en su faceta de poeta

Enrique Agustín Cesio es una figura que no necesita demasiada presentación en Salto, baste para sostener esto con decir que hace pocos años fue declarado Ciudadano Ilustre. Pero es mayormente conocido como escribano, periodista (Director de EL PUEBLO durante mucho tiempo), profesor de Historia, directivo político, de instituciones culturales, deportivas, gremiales, o como autor de libros y otro tipo de materiales sobre asuntos históricos (especialmente vinculados a Salto).  CULTURA. E. CESIO
Sin embargo, no le ha sido ajena tampoco la creación literaria, es más, hace tres años dio a conocer su novela «En el carro de Elías» y aún antes había publicado poemas. Los que hoy ocupan esta página que EL PUEBLO dedica los lunes a salteños contemporáneos, pertenecen a su libro «Ese Otro», editado en 2007. Cesio nació en 1934 y su aporte a diversas actividades culturales de nuestro medio continúa siendo permanente.

MELANCOLÍA
Dijeron que era mala la melancolía.
Oí eso sorprendido porque
siempre me había parecido
disfrutar de aquellos días
en que melancólico había vivido.
Porque estar triste es algo sensible,
digno de ser apreciado
entre tanta vana alegría.
Creí también que andar triste
recogía algo del ser nacional.
Empuñé así mi lanza en ristre,
para rebatir a quienes habían maldecido
a mi pobre melancolía.
Me pregunté qué hacer
con la sensación de pisar las hojas
mojadas del otoño;
donde reubicar
aquellos emergentes retoños
frutos de las lluvias de estación.
Si es malo estar melancólico,
¿cómo abandonar aquella poesía del liceo:
«Il pleure dans mon coeur
Comme il pleut sur la ville»?
Y aquel río que arrastraba
las duras y flotantes jangadas;
la palidez de los rosados y amarillos
de los atardeceres míos.
Ante tanta duda, comprendí:
si la vida es éxito y dinero,
no hay lugar para la melancolía,
a la hora del atardecer hay que
revisar el monedero;
antes que pisar mojadas hojas,
otro negocio se puede hacer;
¿de qué lluvia tibia en el corazón
habrá que acordarse, si la vida
es un único ventarrón?
De melancolía se puede morir
como aquellos poetas malditos,
pero a ella los vivos deben vencer,
me lo van a repetir.
Lo oiré
mientras camino al río,
al atardecer,
pisando las hojas mojadas,
con esa emoción sin igual.

REJAS
Lentamente del amor al odio
han ido mis sentimientos
por las rejas.
Amaba a los buenos artesanos
herederos de siglos europeos,
que en inviernos y veranos
sufrían y gozaban sin quejas,
al lado de las fraguas de moldeos.
Los que hicieron los balcones
llenos de figuras y de flores,
redondeles, cuadrados, laberintos,
triángulos y barrotes,
cabezas de conquistadores,
antesalas de los recintos.
Balcones de señoritas
con hermosos brocatos,
aguardando el pasaje
de sus enamorados.
Rejas que nunca impidieron
el roce de las manos
y el furtivo beso enamorado.
Mediopuntos de hierros
sutiles, intermediarios de aire y luz
para zaguanes encantados.
¡Cómo no amar esa
identidad de mi raíz urbana!
Mas de pronto dejaron de hacerse
aquellas rejas y balcones
y fueron suplantadas:
se acabó el arte y se inició
el tiempo del miedo, del robo,
del encierro y la clausura.
Bastardos ejemplares de hierros
sin gracia ni belleza,
en donde todos quedamos presos.
Me esfuerzo por encontrar en ellas
la poesía mil veces retratada en las pupilas
de los ocasos en nuestra ría,
como visiones tras las viejas rejas,
amadas.
Solamente recojo
con muy profundo enojo
las pedestres formas del miedo,
odiadas.

ESE OTRO
Onettiano ese otro
quien retuerce
desde dentro las entrañas;
cuando al sonreír
en realidad quieres llorar;
cuando tu grito interior
es contenido desesperadamente;
cuando estás admirando la belleza
y se atraviesa la nube odiosa;
cuando amas sin dudas
y nadie corresponde tu mirada;
cuando ante el descubrimiento ingenuo
te obligan a criticar lo hecho;
cuando quieres abrazar al tiempo
y se escapan los minutos enseguida;
cuando sufres la pálida ironía
y debes decir todo está bien;
cuando quieres ir
y solamente vuelves;
cuando estás pronto a escribir
y no hay lápiz ni papel;
cuando la alegría contemplas a lo lejos
y te pones delante un monumento;
cuando al decir sí, es no;
cuando ese otro
lamenta no poder hacer nada
por los pobres y los solitarios,
los niños y los muertos;
y en cambio sí triunfan
los demonios, las venganzas;
cuando todo es otra cosa,
otro personaje,
otra palabra, nueva oración,
el camino no se hace al andar
ni la mar embravecida es realidad.
Cuando ese otro así vive,
la vida sin embargo existe,
no sólo en ti,
sino en los otros.

METÁFORAS
Velos de novia caen
de las montañas desheladas;
las vacas pastan en praderas empinadas;
el tren viaja suspendido en un silencio
lánguido y nostálgico;
como si en la tierra de los relojes
hubieran dejado de medir el tiempo.
El momento empuja
al idilio con la poesía,
requiere de las metáforas.
Neruda se las enseñaba al cartero
y Mario aprendió y dijo:
«el mundo todo es una metáfora
de otra cosa».
Cuando se termine la poesía
no habrá metáforas
y el mundo será
simplemente lo que es.

CAMINOS
Aunque se niegue, hay caminos:
están allí delante,
quizá sean mentirosos,
pero son ruta para probar.
Se puede empezar por mirar al muelle
como un raro altar,
donde sin otras imágenes
solamente se vea al sol
como belleza y sendero de la verdad.
Puede ser un sol de furias
armado en un millón de naranjas,
enclavado entre las jirafas de hierro,
inservibles y silenciosas,
paralíticas de morder nubes
rojas, azules, verdes, doradas,
grises y plateadas.
Si se sigue ese camino
el hombre un biguá será,
no será juansalvadorgaviota
pero no menos amor recibirá.
Esas aguas suaves y frescas
arrugan los camalotes,
endurecen los troncos,
saltan con el dorado,
gritan en el vertedero,
susurran en los puertos,
se encharcan con pisada humana,
pero son camino, para ti
navegante, observador, amante.
Aunque se recojan solo esperanzas
se podrá seguir adelante.

CONTAGIO
Tengo miedo que mis versos
hayan sido contagiados,
tengan una sepsis intelectual,
de a poco insuflada en mí.
¿Serán catástrofe si no son poesía,
si son único reflejo de discursos,
de asambleas y tribunas;
de políticas y gremios?
Esas pudieron ser las furias
en busca de victorias;
a cualquier precio,
sin escrúpulos.
Dejé todo aquello atrás
para encontrar la paz,
la sonrisa y el abrazo,
las manos solidarias,
los quehaceres amorosos.
Eso he buscado,
pero me releo y no lo encuentro,
dudo de tener un verso enfermo,
sospechoso de interés,
temo al ademán terrible,
a la palabra grosera,
al objetivo cínico,
a la falta de ternura, de emoción
por mi interior,
y el de mi prójimo único.
No quiero ser terminante,
brutal en el alegato,
categórico en la afirmación,
ente irracional.
Pido se me autorice
a escribir algunos versos,
que puedan contener
un poco poesía de amor.

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3ra. Parte de «Juan Carlos Onetti o la angustia existencial del Siglo XX»

Exclusivo para EL PUEBLO:

Presentamos hoy el tercer capítulo del libro «Juan Carlos Onetti o la angustia existencial del Siglo XX», del salteño Daniel Abelenda Bonnet, libro que aún permanece inédito pero que su autor permitió a EL PUEBLO ir mostrando a sus lectores en diferentes entregas. El pasado domingo ofrecimos la primera y el jueves la segunda. Hoy compartimos la tercera.

3 – EL PRIMER EXISTENCIALISTA DE AMÉRICA
«Me paseaba con medio cuerpo desnudo, aburrido de estar tirado, desde mediodía, soplando el maldito calor que junta el techo y que ahora, siempre, en las tardes, derrama adentro de la pieza. Caminaba con las manos atrás, oyendo golpear las zapatillas en las baldosas, oliéndome alternativamente cada una de las axilas. Movía la cabeza de un lado a otro, aspirando, y esto me hacía crecer, yo lo sentía, una mueca de asco en la cara. La barbilla sin afeitar, me rozaba los hombros»
Este es el segundo párrafo de El Pozo, y denota que la apuesta de Onetti es arriesgada. La narración es en primera persona, contraviniendo lo establecido hasta allí, al menos en la narrativa en español. ¿Efecto en el lector? El relato tiene una fuerza mucho mayor que el relato en tercera persona de una narrador omnisciente y distante.
Segundo: el escenario es una pieza de alquiler (un «conventillo», como se lo conoce en el Río de la Plata) muy pobre, que el protagonista debe compartir con Lázaro, un obrero anarco-sindicalista: «Hay dos catres, sillas despatarradas, y sin asiento; diarios tostados al sol, viejos de meses, clavados en la ventana en el lugar de los vidrios» (primer párrafo).
Tercero: la situación existencial de Eladio Linacero: a punto de cumplir cuarenta, se ha divorciado, está desempleado, sin perspectivas, y comiéndose los pocos ahorros que le quedan. Está desencantado y angustiado. «Nunca me hubiera podido imaginar así a los cuarenta años, solo y entre la mugre, encerrado en una pieza» (página 2).
Con este inusual comienzo, la narración onettiana, como la vida de su protagonista, parece tener muy poco para contar, o algo edificante que decirnos (el tono es pesimista desde el arranque) y tampoco se vislumbra una luz al final del túnel.JCO
Sin embargo, encuentra su tabla de salvación: escribir. En medio de la crisis adicional por la falta de tabaco (que concuerda con el relato de Onetti, donde el autor afirma que escribió el primer manuscrito en Buenos Aires, en 1934), el protagonista se sienta a escribir, a mano y con hojas de panfletos que le roba a su compañero.
«Encontré un lápiz y un montón de proclamas debajo de la cama de Lázaro, y ahora se me importa poco de todo, de la mugre y el calor y los infelices del patio (los otros inquilinos del conventillo). Es cierto que no sé escribir, pero escribo sobre mí mismo».
Ya habrá notado el atento lector, la densidad semántica de la prosa onettiana. Lo mucho que dice en pocas frases y con palabras sencillas pero adecuadas. Este estilo profundo en significado, aunque claro y conciso a la vez, será una de las marcas distintivas del narrador montevideano durante toda su carrera.
¿Y qué va a contarnos Eladio Linacero? ¿Acaso su vida tan anodina y frustrante del presente, tuvo algunos eventos más destacados, por ejemplo, en su juventud? Porque Onetti nos dice en la segunda página que quiere escribir sobre su propia vida.
«Esto que escribo son mis memorias. Porque un hombre debe escribir la historia de su vida al llegar a los cuarenta años, sobre todo si le sucedieron cosas interesantes». Pero lo hará de una forma muy particular y selectiva. «Me gustaría escribir la historia de una alma, de ella sola, sin los sucesos en que tuvo que mezclarse, queriendo o no. O los sueños.» Naturalmente, el autor vuelve a apartarse aquí, del mainstream de la narrativa de comienzos del Siglo XX. Será un relato íntimo, confesional, de un perdedor nato como Linacero, pero no se referirá a los meros hechos, «que son vacíos, y siempre adoptan la forma de las emociones que los llenaron», explicará Onetti en un reportaje posterior.
Para ser la primera obra de un casi desconocido escritor de 30 años, El Pozo representa una gran innovación en la forma y el fondo de la literatura latinoamericana, que anticipa la novelística de los años 40 y 50. Mario Vargas Llosa, considera que con sus siguientes libros, «Tierra de nadie» (1941) y sobre todo, con «La vida breve» (1950), Juan Carlos Onetti, «inaugura la novela moderna en lengua española». Selecciona entonces, algunos hechos de la existencia de Eladio Linacero, para darle al libro una estructura de una autobiografía parcial, a manera de confesiones.
El primero, que viene luego de las escenas de la pieza y el conventillo, es una turbia historia que transcurre «un 31 de diciembre, cuando vivía en Capurro» (barrio emblemático de Montevideo), y tenía «15 o 16 años». Esa noche, el adolescente Eladio intenta violar a una joven de 18, Ana María, una pariente que asiste a la fiesta de fin de año en la casa paterna de los Linacero. Es el relato que ocupa mayor espacio en la nouvelle: casi 4 páginas de las 48 que tuvo la primera edición de El Pozo.
Esta historia, que dejará una marca en la existencia del tipo de adulto que será Linacero, representa la pérdida de la inocencia, pero también la importancia que Onetti atribuye a la pulsión sexual, la libido, que tiñe todas las relaciones entre hombres y mujeres; vínculos difíciles, conflictivos, que rara vez hallan el «amor romántico» y sucumben en el hastío que acarrea -inevitablemente- en la visión onettiana, el matrimonio o aun una relación estable (temas recurrentes en sus siguientes libros). Una temática muy novedosa para 1939, y de increíble actualidad en estos «tiempos líquidos» de la Posmodernidad, donde casi nada parece destinado a perdurar. De ahí la vigencia de El Pozo, un breve texto que se adivina febril; y sin duda, por el momento que vivía Onetti, la obra de un hombre angustiado, mas donde ya hay un escritor maduro -a pesar de sus 30 años- que nunca descuida el estilo y la forma.

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La Real Academia Española quiere que las máquinas hablen un español académico

El director de la institución presenta el congreso de la lengua de Sevilla, en el que se firmará un acuerdo con las tecnológicas para «entrenarlas en el castellano»

La Real Academia Española (RAE) quiere «entrenar en el idioma castellano», según su director, Santiago Muñoz Machado, a las grandes tecnológicas con cuyas máquinas y editores de texto nos comunicamos a cada instante: Telefónica, Microsoft, Amazon, Google, Twitter y Facebook. Que las máquinas estén al servicio de las personas y empleen un «español académico», no que chapurreen una jerga que empobrezca el lenguaje. Ese es el caballo de batalla para los próximos años de un idioma que hablan 580 millones de personas y el tema estrella del XVI Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale), que se celebrará en Sevilla del 4 al 8 de noviembre, presentado esta mañana por Muñoz Machado en la sede de la RAE.
En la capital andaluza, con representantes de las 23 academias hermanas de la lengua española, se escenificará el proyecto Lengua Española e Inteligencia Artificial (LEIA), con la firma de un acuerdo entre la RAE, la Asale y las siete tecnológicas, en un acto que presidirán los Reyes como clausura de esta cita, el 8 de noviembre. «Se trata de regular el lenguaje de las máquinas, mejorar los correctores, las traducciones… porque hay unas 8.000 palabras del Diccionario que se las han comido las máquinas», según Muñoz Machado. Esto quiere decir que, por ejemplo, cuando un editor de texto subraya una palabra en rojo por considerarla incorrecta y el usuario hace caso y no la emplea, la máquina no vuelve a sugerirla, la elimina.
El congreso desarrollará por un lado un extenso programa académico y por otro uno cultural, abierto al público. Entre los debates institucionales destaca la reunión de los responsables de la 24ª edición del Diccionario de la Lengua Española. «Esta obra va a tener muRAEchas transformaciones. Cada edición suele publicarse cada 10 años, más o menos. El próximo estará para 2026 [el actual es de 2014] y la edición digital nos permitirá crecer. Hay que tener en cuenta que el Diccionario físico tiene unas 93.000 entradas, cuando hay quien cifra en 300.000 el número de palabras en español», explicó el director de la RAE. Precisamente, el formato que tendrá ese próximo Diccionario ya es objeto de discusiones entre los académicos. Muñoz Machado reconoció que él es partidario de que se mantenga la versión en papel, entre otras razones, «porque las editoriales nos dicen que hay un repunte de la ventas en papel».
Antes, a finales de 2019, se explicarán, como es habitual, las novedades anuales del Diccionario: las palabras que entran, las que desaparecen, las que cambian su significado… De ello también se hablará en Sevilla, aunque Muñoz Machado avanzó que en la próxima puesta a punto del Diccionario habrá «entre 1.000 y 2.000 novedades».
El congreso, que toma el relevo del celebrado en México hace cuatro años, tendrá comisiones sobre lexicografía, gramática, fonética, ortografía, enseñanza del español… y se debatirá si la Academia Nacional del Judeoespañol, recién nacida en Israel, será aceptada en el club de la Asale. No se abordara, sin embargo, un asunto latente como el del lenguaje inclusivo. «Lo que no impide que puedan presentarse mociones en las comisiones», añadió el director de la institución tricentenaria.
La cita se abrirá con un coloquio, el día 4, sobre si hay una literatura panhispánica, en el que participarán los autores Fernando Iwasaki, Carme Riera, Luisa Valenzuela y Leonardo Padura. La programación cultural para el público contará con debates sobre la propiedad intelectual o el papel de Internet como amenaza o no para la unidad del castellano.
Fernando Savater y Jordi Gracia hablarán de educación, Arturo Pérez-Reverte de la figura del Cid y Mario Vargas Llosa dialogará con Juan Cruz a propósito de los 50 años de Conversación en La Catedral.
Siguiendo con libros, durante el congreso se presentarán unos 50, algunos institucionales y otros de autores y académicos.
De todos ellos, Muñoz Machado subrayó la edición de las Obras completas de Cervantes, dirigida por Francisco Rico.
Con este programa, la Asale quiere, como apuntó su secretario general, el venezolano Francisco Javier Pérez, «llevar las academias de la lengua a la calle, que buena falta hace».

UNA HISTORIA QUE COMENZÓ EN MÉXICO

El director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, explicó, con motivo de la presentación del XVI Congreso de la Asale la historia de esta institución, en cuyo nacimiento no participó la Academia española. La iniciativa partió del presidente de México, Miguel Alemán, en 1951.
En el país norteamericano se convocó la primera reunión, a la que no acudió España «porque entonces no se llevaba bien con México», añadió Muñoz Machado.
Sin embargo, ese primer congreso decidió que su presidente fuera siempre el de la RAE, relevo que toma ahora Muñoz Machado.

(EL PAÍS DE MADRID)

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Día del Periodista

«La mejor noticia no es siempre la que se da primero, sino muchas veces la que se da mejor». La frase pertenece al maestro del Periodismo, Gabriel García Márquez y en ella va implícita la tarea de todo periodista.
En su ejercicio, presta a la comunidad un servicio que no logran reemplazar otras actividades públicas o privadas. Es conocida la relación estrecha que existe entre democracia y buena información, y en ella el periodista es un actor clave en una sociedad democrática.opi
En los tiempos que corren, donde la cultura digital nos permite a través de un solo clic estar en contacto de lo que sucede en el mundo, el papel del periodista es esencial para no caer en la súper abundancia de la información ni en las redes de las noticias falsas.
El periodista juega por lo tanto un rol clave en la calidad de la información que recibe el ciudadano. Es él quien le da contexto a los hechos, verifica datos, consulta fuentes, contrasta la información, pregunta, analiza y finalmente publica.
En esa tarea el periodista defiende el derecho del público a estar informado, y ahí radica su verdadero papel en la sociedad.
Al celebrarse en la jornada de ayer, 23 de octubre, el Día del Periodista, la Organización de la Prensa del Interior (OPI), saluda a todos los colegas que cada día se esfuerzan por entregar a la comunidad a la cual sirven, un trabajo profesional capaz de reflejar todas las aristas que un hecho noticioso tiene, reconociendo la importante labor que realizan a lo largo y ancho del país.
Consejo Directivo

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2da. Parte de «Juan Carlos Onetti o la angustia existencial del Siglo XX»

Exclusivo para EL PUEBLO:

Lo que sigue es el segundo capítulo del libro «Juan Carlos Onetti o la angustia existencial del Siglo XX», recientemente escrito por el salteño Daniel Abelenda Bonnet, libro que aún permanece inédito pero que su autor permitió a EL PUEBLO ir mostrando a sus lectores en diferentes entregas. El pasado domingo ofrecimos la primera; hoy va la segunda. Cabe recordar que en este 2019 se cumplen 100 años del nacimiento de Onetti y 80 de su obra «El Pozo».

2. ESCRIBIR: DESTINO Y SALVACIÓN
«Escribirá no para agradar a esos buenos ciudadanos que son sus amigos, complacer a los críticos o ganar un premio ministerial. Escribirá porque sí; porque es su vicio, su pasión y su desgracia.» (J. C. Onetti).
El 23 de junio de 1939 sale el primer ejemplar del Semanario Marcha, dirigido por el abogado y político Carlos Quijano. Juan Carlos Onetti será su secretario de redacción, y además, escribirá muchos artículos sobre cine, literatura o arte, e incluso cuentos propios, con diversos seudónimos, pues no era raro que los colaboradores (honorarios, casi todos) no cumplieran lo prometido antes del «temible jueves de cierre» (Marcha saldrá los viernes, y llegó a ser un hito de la cultura uruguaya y regional hasta su clausura por la dictadura en 1974).
El escritor y periodista Omar Prego Gadea, amigo de Onetti en aquellos años fundacionales, ha identificado al menos dos cuentos de su autoría: «El fin trágico de Alredo Plumet» y «Un cuento policial. Crimen perfecto».
Esta posición le cambió la vida al joven Juan Carlos. Ahora tenía un empleo fijo y una tribuna donde volcar sus ideas, sus relatos y su visión del ambiente cultural de Montevideo, del cual siempre fue muy crítico.
Asimismo, los horarios nocturnos que exigía el armado y supervisión de los artículos que salían en Marcha, le iba como anillo al dedo, con su estilo de vida taciturno, afecto a los paseos por la Ciudad Vieja y el Centro de Montevideo, con sus calles mal iluminadas pero con muchos cafés abiertos hasta la madrugada, donde se juntaban profesionales, artistas, intelectuales y boheJuan Carlos Onettimios de distinta laya.
Allí, Onetti se enfrasca en apasionadas discusiones sobre política o arte -dos temas a los cuales los montevideanos son aún hoy conocidos- o si andaba solitario, leía autores como Dashiell Hammet (su favorito en el género policial), Graham Greene, Marcel Proust, Sommerset Maughan o Anatole France; su admirado Roberto Arlt, o sus compatriotas, el cuentista Paco Espínola o el inclasificable Felisberto Hernández…
El periodismo, además de ser una profesión que le permitió ganarse la vida, contribuyó a formar al Onetti escritor, que sin embargo, era consciente de la distancia entre estas dos vertientes literarias. El Onetti periodista será diferente al novelista. «En mis artículos periodísticos utilizo el humor como un modo de acercarme o alejarme al lector. En mis novelas, en cambio, sólo hay una ironía bastante subterránea».
Seguramente, en este segundo semestre de 1939, Onetti comienza a madurar la idea de publicar su primer opus. Ya tiene 30 años, ha leído omnívoramente, se ejercita diariamente ante la máquina de escribir, adquiriendo el ritmo y la constancia que requiere la producción de un libro. Conoce también a imprenteros, editores y críticos literarios, que supone él, se ocuparán de su obra en sus columnas. Y probablemente, había conservado el primer manuscrito escrito en 1934 en Buenos Aires, que ya había titulado significativamente «El pozo» (no hay una sola referencia a este tipo de construcción en el texto). El pozo será la metáfora para designar el estado existencial que oprime y angustia a Eladio Linacero, el protagonista.
-¡Usted no puede publicar eso!
-Ya tiramos 500 ejemplares….
-Entonces sáquelos de circulación.
Este ríspido diálogo habría tenido lugar entre Onetti y su jefe, el doctor Carlos Quijano, a quien aquel había confiado un original de El Pozo (así lo consignó el escritor, muchos años después en una entrevista a un periodista de Madrid).
Lejos estaba el severo director de Marcha que imaginar que aquel modesto librito de apenas 48 páginas, sería el primer mojón de la trayectoria de quien luego de la obtención del Cervantes (1980) ya sería considerado, uno de los mayores novelistas de lengua española del Siglo XX. Y estuvo incluso nominado al Premio Nóbel.
¿Qué fue lo que provocó una reacción tan airada de alguien, que si bien no era escritor ni crítico literario, poseía una formación universitaria e integraba la elite intelectual del Uruguay de aquella época? Nunca lo sabremos con certeza, pero seguramente fue el clima pesimista, fatalista del relato onettiano; una filosofía existencialista (cuando aún no habían desembarcado Sartre ni Camús por el Río de la Plata), casi nihilista que encarnaba el anónimo Eladio Linacero, un don nadie que deambulaba como un fantasma sin destino por la gris Montevideo.
Apenas algunas pinceladas de compasión del autor, en unas pocas frases, lo salvaban de empujarlo al suicidio ante una vida vacía y angustiante, sin porvenir, anclado en la idealización de unos pocos momentos idílicos con su exesposa. Como ya anotamos, este pesimismo contrastaba con el edulcorado optimismo del Uruguay feliz («como el Uruguay no hay», era una frase muy popular entonces).
Así, la crisis de la Bolsa de Nueva York (octubre 1929) había quedado atrás, y las exportaciones de carne y lana volvían a dar trabajo y prosperidad al pequeño país sudamericano, uno de los «graneros del mundo», para una hambreada Europa, donde los jinetes del Apocalipsis, cabalgaban de nuevo (finalizaba la Guerra Civil Española, pero el 1º. de setiembre de 1939, estalla la Segunda Guerra Mundial).
Presentar a un verdadero antihéroe, un perdedor, como personaje central de una novela en primera persona, constituía una osadía que el establishment uruguayo, no estaba preparado para absorber. De hecho, el rechazo de Quijano, fue un anticipo de los otros colegas de Onetti que hacían las reseñas literarias en los diarios y periódicos de Montevideo. «El pozo» tuvo la peor de las críticas: ninguna.
Tampoco se vendieron entre los clientes de la Librería-Imprenta «Signo»; casi todos los 500 los ejemplares de esta primera edición, juntaron polvo en aquel sótano de la Ciudad Vieja… Hubo que esperar más de dos décadas, para que el crítico Ángel Rama, reeditara la nouvelle, con una edición moderna que facilitó una mayor difusión de El Pozo.
Para entonces, fines de los 60, Onetti había regresado a Uruguay, luego de una segunda temporada en Buenos Aires, y se ganaba la vida como corresponsal de la Agencia de noticias Reuter. Y había seguido escribiendo y publicando: ya tenía en su haber media docena de novelas con un universo propio: la mítica ciudad de Santa María. Su nombre comenzaba a sonar en los círculos internacionales, y obtuvo varios honrosos segundos puestos en importantes concursos, como el Rómulo Gallegos de 1967, derrotado por Vargas Llosa y su «Casa verde».

 

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La colección del Duque de Cavendish aporta prestigio

Las casas neoyorquinas de subastas necesitan foot traffic, gente que entre y vea, aunque no compre. Para atraerlos, nada menos que esta prestigiosa colección de porte real, que incluye cuadros de Rembrandt, Picasso, Lucian Freud y Canaletto.

«¿Vas a ver al duque?» «Ay, ¡no se qué hacer! Justo hay bingo en el club, y los chicos se anotaron en un concurso de castillos de arena…». «Nosotros estamos camino a pescar pero después vamos directo a escuchar su conferencia, antes de la elección de la Reina del Rosé que es cerca». «Yo tengo un evento de wellness que patrocina Gwyneth Paltrow, voy a tratar de hacerme un huequito».
Como bien ponía en evidencia esta charla oída al azar en la playa de Southampton, y que se repetía en distintas versiones por toda la arena, promover cualquier evento en los Hamptons en plena temporada es un enorme desafío. Incluso si uno es Peregrine Andrew Morny Cavendish, el duodécimo duque de Devonshire y heredero de Chatsworth, la mansión rural más espectacular de Gran Bretaña, y en la que se supone se basó Jane Austen para crear la Pemberley de Orgullo y Prejuicio. En sus paredes cuelgan obras que la familia colecciona desde hace 500 años, y que van desde arte egipcio hasta retratos de Lucian Freud, pasando por obras de Picasso, Rembrandt, Rubens y Canaletto.
Por primera vez el duque accedió a que sus tesoros abandonaran su hogar ancestral y «cruzaran el charco» rumbo a Nueva York, donde se exhiben en las nuevas galerías de Sotheby´s hasta el otoño. Pero, como dice el clishé, «this is America» y aquí el pedigrí sólo no alcanza, ni siquiera la calidad de lo que se exhibe. Hay que salir a hacer publicidad para todo, y si es en el verano hay que hacerla en los Hamptons, la Punta del Este de quienes viven en Manhattan. Así lo entendió Cavendish quien, impecablemente enfundado en su traje crema con medias fucsia casi flúo (un guiño a su padre el 11vo. duque de Devonshire, que también solo las usaba en amarillo brillante), se dedicó a seducir con conferencias estivales a una audiencia en ojotas, bronceador y gorra de béisbol con visera hacia atrás, o sombreros de paja «ecológica» de 700 dólares.
No era lo único extraño del asunto. Cavendish no busca subastar nada -de hecho, es la primera vez que en Sotheby´s hacen una muestra de tal magnitud para cosas que no sfotocultue van a rematar. Los objetos no se colgaron con una curaduría habitual, sino que contrataron a David Korins, el escenógrafo de los Oscar y de los grandes éxitos de Broadway. El objetivo de Korins fue recrear la esencia de Chatsworth pero «inflada fuera de proporción», según encabezó el suplemento de cultura de The New York Times.
Porque, más allá de lo pintoresco y anecdótico de esta exposición, los analistas culturales ven en ella una tendencia del mundo del arte que se acrecentará en los próximos años.
Pasen y vean
La principal obsesión de las galerías está en conseguir foot traffic (tráfico a pie de visitantes reales, no virtuales). Podría parecer irónico cuando todos pronosticaban que lo único que iba a importar en estos años eran los clics en Internet, pero los negocios están desesperados por tener gente que «pase y vea» sus productos. Incluso para las casas de subasta donde el factor presencial parecía algo pasado de moda.
«Estamos buscando un gancho para traer gente a Sotheby´s», reconoció el presidente de la compañía Tad Smith al Times. La casa de subastas tiene un edificio de 10 pisos en el Upper East Side de Nueva York donde convirtieron los primeros cuatro pisos en galerías super cool diseñadas por OMA, el estudio de avanzada holandés de Rem Koolhaas. El costo fue de unos escalofriantes 55 millones de dólares, pero el espacio también va a ser usado para otros eventos culturales como conciertos y conferencias.
En una escala menor Christie´s también comenzó a hacer algo similar unos meses atrás cuando trajo al artista chino Zhu Qizhan a sus galerías en el Rockefeller Center sin ningún compromiso comercial, al menos obvio.
La idea es que el aumento de visitantes se traduzca en un aumento en las ventas. Según The Wall Street Journal, que la mayor parte de los que van no tengan la plata como para adquirir los objetos millonarios habituales, no tiene importancia. De hecho, según las cifras oficiales, el 60 por ciento de las ventas de Sotheby´s son por menos de 10 mil dólares. En el espacio de vinos que tienen en su planta baja hay opciones por debajo de los 20 dólares.
Y traer una exposición única con joyas del linaje de la Corona, con obras de artistas que no hace falta explicar quienes son, con un duque muy Downtown Abbey haciendo propaganda por la playa y online, y con escenografía digna del showbiz, no podía ser más perfecto -y encima es instagrameable, lo que multiplica la publicidad.
El modelo tomado para el arte parecería ser el de las boutiques de moda cara. Prada, Fendi, Chanel, Dior, Ralph Lauren, Burberry, Armani, Gucci, Marc Jacobs, entre otras, están abriendo o multiplicando sus propios cafés y restaurantes dentro del espacio físico de sus tiendas. Analizando la tendencia, el matutino británico The Guardian lo llamó «una progresión del sock appeal», es decir, el «atractivo de las medias», la de llevar a los consumidores a invertir en objetos pequeños y relativamente baratos como medias, para alinearlos con las marcas de lujo sin tener que hacer un gran desembolso.
Pero además está el tema de la viralización en Internet. Alguien que no haya instagrameado una foto de su espresso con un delicado terroncito de azúcar con la forma de las dos «G» entrelazadas de Gucci, derritiéndose en el líquido oscuro y caliente, ¿existe? Para un segmento específico de la población de influencers, gente fashion y demás esa parecería ser una pregunta legítima que sirve para mantener la mística de las marcas. Publicar una foto con arte exclusivo como el gran evento del verano podría, asimismo, servir para dar caché social y cultural pero con guiño cool para quien lo postea. Esto teniendo en cuenta que las casas de remates estuvieron envueltas en serios escándalos los últimos años, y su reputación fue dañada. La gran muestra de Chatsworth es de entrada libre y da una imagen friendly.
Aún así, en el Journal alertaban sobre el problema que implica que una casa de remates quiera jugarla de mezcla de museo y boutique. La mayor parte de los museos son organizaciones sin fines de lucro cuyo objetivo es mostrar una variedad de obras de arte para un público amplio y sin que un eventual retorno económico sea uno de los objetivos. Asimismo, el rol del curador de un museo no es conducir tráfico. Las casas de remate están en las antípodas de todo esto. Y sin embargo, las mezclas inesperadas parecerían ser la tendencia más fuerte a futuro, y la de Chatsworth se inscribe en una tradición de combinaciones innovadoras (o desesperadas, según a quien se le pregunte). En Sotheby´s de Nueva York este año tuvieron una experiencia muy exitosa y por la que quizá pocos hubieran apostado. Tenían una subasta de Old Masters pintadas por mujeres artistas poco conocidas para el gran público como Fede Galizia, Angelika Kauffman, Elisabeth-Louise Vigée Le Brun y Marie Victoire-Lemoine. ¿Qué hicieron? Llamaron a Victoria Beckham, la ex Spice Girl devenida en prestigiosa diseñadora de modas, y le dieron las obras para que las cuelgue temporariamente en su boutique de Londres. El contacto previo de Beckham con las Old Masters había sido, según ella misma reconoció, nulo. Pero la yuxtaposición de esas obras tan tradicionales en el contexto de su tienda hipermoderna y net fue considerado interesante y audaz para la prensa, y las obras vendieron extraordinariamente bien. Pero sobre todo ayudó a que Beckham hiciera mucho por el foot traffic, organizando una serie cocktails en la tienda para sus clientas -»había mucho champagne y mucha diversión al lado de obras muy valiosas», reconoció.
Del otro lado del charco
Mientras tanto en Chatsworth también buscan foot traffic. El año último terminaron una restauración por 32 millones de libras pero siempre hacen falta nuevos arreglitos. La cascada del jardín perdía agua (costó 1,2 millones solucionarlo) y las habitaciones de los sirvientes requerían de 15 millones. Lo bueno es que después de 52 episodios de Downtown Abbey, dos temporadas de The Crown, el casamiento de Meghan Markle y el nacimiento del príncipe Archie, la eterna fascinación de los norteamericanos por la aristocracia británica subió a niveles exponenciales. Según el historiador cultural Simon Schama, Estados Unidos sucumbió a la «necrofilia cultural» y «está atrapado por el pegajoso delirio de la nostalgia». Algo que instituciones como Chatsworth quieren aprovechar para incrementar la cantidad de visitantes que cruzan el Atlántico.

(EL PAÍS CULTURAL)

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Hace 20 años veíamos “Luz de Domingo”, la poesía religiosa de José Luis Guarino

Hace exactamente 20 años, el gran Profesor de Literatura José Luis Guarino publicaba su primer libro, un poemario llamado «Luz de Domingo». Diez años después le seguiría “Crepúsculos y Auroras”. Nacido en diciembre de 1939 en Nueva Hespérides, se acerca hoy a sus 80 años de vida, con la lucidez de siempre, y con la generosidad de siempre hacia la cultura de Salto.  Jos Luis Guarino
Su reconocida, larga y fecunda trayectoria en la docencia y el periodismo nos exime de mayor presentación. Baste decir que fue el primer profesor titulado del interior del país, dictó clases de Literatura tanto en el ámbito público como en el privado y fue Subdirector del Liceo Salesiano de Salto. En Diario EL PUEBLO estuvo al frente de la sección Cultura por más de dos décadas. Hace 20 años, sobre «Luz de Domingo» (libro al que pertenecen los siguientes poemas) decía el profesor Leonardo Garet: “El pensamiento que se atreve en profundidades, que no se distrae en lo coyuntural, sino se afinca en lo eterno. La poesía religiosa de Esther de Cáceres y Enrique Casaravilla Lemos están desde hoy en nueva compañía. La de José Luis Guarino es poesía religiosa aún cuando trata, en ocasiones, algún motivo aparentemente alejado de los suyos”.

El recreo de Dios

Hoy
Dios
se ha dedicado a jugar.

Los mundos repiten
su aprendida lección
sin caer en la cuenta
de la distracción de Dios.

Hoy
Dios
se ha vestido de brisa festiva…

Yo
-testigo perplejo-
no sé si aún luchan
el mar y la roca
o si toda la vida
se ha detenido un instante.

* Hablar con Dios I

Salgo del túnel de la noche
como de una tumba
transitoria.

He esperado en el silencio
que pronunciaras tu diario
“Hágase la luz”
que me devuelve al día.

Heme aquí envuelto
en mi túnica cotidiana.

Tú soltaste sobre mí
los ríos del reposo
y sus pacíficos remansos
borraron mis fatigas.

Me esperan ahora
la fragua
y el yunque
en que voy moldeando
la criatura que quisiste,
pero, primero,
déjame ver tu rostro
de la infinita redondez
recién amanecida.

II
Llegas puntual, infaltable.
Me estás llamando
cuando despierto,
y yo te nombro
recién brotado
del surco de las sombras.

Me das la mano
y pones mi pie
en tus senderos
y camino a tu lado
como un satélite
orbitando tu presencia.

Y caminas a mi lado.
Yo te recorro
como un caminante
explora y se deleita
en su paisaje.

Yo te espero
cada mañana como espera el hondón sediento
al río que se precipita.

Tú me llevas
y yo me dejo llevar
a la deriva
brizna sin prisa ni temores
en la seguridad de tu regazo.

III
Cuando gustas esconderte
tras implacable muro de sordera
y retiras entre nubes
tu mirada
y se enfría tu voz…
son los días de la búsqueda y la espera.

Entonces,
ya sé que iré por esas
calles – ríos
en cuya prisa murieron
los oleajes,
capitán dócil a los vientos,
apagando escollos
e improvisando nortes,
mientras me ciñen
brazos de cemento,
y los pájaros desaprenden
cantos de ramajes
en sordos albergues
de mudos rascacielos.

Y Tú te vuelves
una insoportable ausencia.

Y te pareces al vacío
de una infinita sucesión de ceros.

Yo me detengo en la tiniebla
a otear en los lejanos horizontes
tu inviolable
fidelidad de luz.

IV
A veces,
cuando Tú me llamas,
tu voz dibuja mi nombre
con luminosa seda
en mi ventana.

Pero hoy
rasgó con estridencia
de despertador
el velo de mis silencios
y he puesto pie en tierra
sobre la sangre de mis sueños.

Y he salido
a mi combate rutinario
sin tiempo para nombrarte
siquiera.

Me veo en camino
con tu soplo en mi aliento,
con tu empuje en mis pasos.
Soy una chispa
que viaja en tu hoguera.

Entonces
mi pequeñez se hace
gota viajera
en la inmensidad del mar.

V
Hay veces
que Dios es tan tenue
que se torna imperceptible.

Otras,
se espesa
hasta agobiarnos con su sombra.

Créeme:
Hoy me siento aplastado
por el peso de Dios:

Roca,
sobre mi sueño
de ser agua andariega
bajo sus leves pisadas.
VI
Este barro nocturno
despierta
cuando lo transfigura el alba,

y reclama la huella de tus manos
que moldean y definen,
y sobre todo el acento
de mi nombre
rompiendo las tinieblas,
-flor luminosa
en la vara de tu llamado-.

Quiero en la pupila de la tarde
la honda cuchillada de mi quilla
trazando de sur a norte
el camino en que eres
punto de partida y de llegada.

Tú tienes la plácida tibieza del nido:
En tus manos se inicia el vuelo
y apaga sus fatigas el regreso.
VII
La sonrisa del alba
es una llave
con que abres de par en par
el sótano de mis angustias.

Navegante de la noche,
me detengo a ver
el vuelo aterido
de mis pájaros nocturnos.

Me convoca tu ejército de aurora
y soy todo pabilo
para el resplandor de tu llama.
Pon cadenas
a mi enredadera de
sombras,
para que atravesando el día
no muera tu luz
en mi lámpara.

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“Juan Carlos Onetti o la angustia existencial del Siglo XX”

Exclusivo para EL PUEBLO:

Este año se cumplen 100 años del nacimiento de Juan Carlos Onetti y 80 de su obra “El Pozo”. El periodista y escritor salteño (radicado en Carmelo) Daniel Abelenda Bonnet, con esa “excusa” de las fechas con “números redondos”, preparó un libro (ensayo) que aún no ha visto la luz, titulado “Juan Carlos Onetti o la angustia existencial del Siglo XX”. Quizás el libro, de 12 páginas, dividido en 6 partes con sus respectivos subtítulos pueda en algún momento ser publicado como tal. Sin embargo, Abelenda ha dado a EL PUEBLO, por considerarlo “un prestigioso medio del Uruguay” (como nos dice en una breve carta) la posibilidad de ir mostrando el trabajo en diferentes entregas. Con el agradecimiento al autor coterráneo, transcribimos hoy la primera parte.
1. HISTORIA DE DOS CIUDADES
“Escribe para los escolares de hoy, para los jóvenes de tu generación, y para los críticos de la próxima.” F. Scott Fitzgerald
Una colecta de sus compañeros del Semanario Marcha, donde Juan Carlos Onetti trabajaba desde mediados de 1939 como secretario de redacción, le permitió editar 500 –modestísimos- ejemplares de su primera nouvelle, en la imprenta “Signo” de su amigo el poeta Juan Cunha y Casto Canel, en la Ciudad Vieja de Montevideo. Corría diciembre de ese año, que también cerraba una década, marcada a nivel mundial por el ascenso de los fascismos europeos (Franco acababa de ganar la Guerra Civil Española, con ayuda de Hitler y Mussolini), y el advenimiento de dictaduras militares en América Latina, a las cuales el democrático Uruguay, se levantaba como una isla de libertad. Su capital, Montevideo, era entonces una ciudad de medio millón de habitantes, con una intensa vida intelectual y artística, aunque aún muy provinciana; sus escritores, por ejemplo, no lograban que sus obras trascendieran los límites de un país periférico. Algunos, como lo hará el joven Onetti en 1931, “cruzaban el charco” (Río de la Plata) para probar suerte en la metrópolis regional: Buenos Aires. Allí consiguió empleUn joven Onettio como cronista de cine en el diario Crítica, lo cual le permitió vincularse con el ambiente literario argentino y publicar sus primeros relatos. Así, en 1933, un cuento suyo “Avenida de Mayo – Diagonal Norte – Avenida de Mayo”, es seleccionado entre los diez mejores en un concurso organizado por el prestigioso diario La Prensa. El premio consistía en la publicación. También en esta primera etapa en Buenos Aires, Onetti escribirá “en un solo fin de semana y sufriendo una crisis de tabaco” (¡el gobierno militar argentino había prohibido la venta de cigarrillos y alcohol los fines de semana!) un relato en primera persona de sólo 32 páginas. Su narrador/protagonista lo definirá, con fina ironía, las “aventuras de Eladio Linacero”, un montevideano anónimo y mediocre, de 40 años, divorciado, y que acaba de perder su empleo en una imprenta. Lo llamará “El Pozo”.
No sabemos si Onetti consideró que este relato, o nouvelle, estaba incompleta y necesita una revisión, pero lo cierto es que en Buenos Aires no la publicará. La retomará varios años después, de regreso en Montevideo, y se decidirá a editarla en esa ciudad, en diciembre de 1939. Como fuere, no debió ser sencillo para un joven periodista que recién iniciaba un camino en el mundo literario de Buenos Aires, que una editorial le ofreciera un contrato de edición. Lo usual, en estos casos, es que el autor financie de su propio bolsillo la edición. Y la situación económica de Juan Carlos Onetti, no le permitía darse estos lujos. En efecto: con sólo 22 años, se había casado con su prima argentina María Amalia y la pareja había tenido un hijo, Jorge, nacido en 1931. Alquilaban un minúsculo apartamento, y subsistían con los artículos que él escribía sobre cine o literatura para los diarios o revistas bonaerenses, pero esto era algo puntual e incierto. Al no poder obtener un empleo estable, en 1934, Onetti decide retornar a Montevideo, mientras su esposa e hijo permanecen en Buenos Aires.
En la capital uruguaya, el aún desconocido escritor, deberá ganarse la vida en diversos oficios: dependiente en una barraca, portero de edificios, y hasta vendedor de boletos en el Estadio Centenario, donde palpó el fanatismo de sus compatriotas por el fútbol (“muchos se iban de la ventanilla sin esperar que les diera el vuelto por su entrada”). En esos años, vive modestamente en un apartamento alquilado; se ha divorciado de María Amalia y se ha casado con su hermana menor, María Julia Onetti. Sigue leyendo novelas en inglés o francés (crece su admiración por Faulkner y Céline) y escribiendo sus propios relatos, buscando hacer una “literatura uruguaya, hablar de nuestras cosas, con nuestro lenguaje”; sus personajes y tramas son netamente urbanas, y usa la primera persona, en lugar del narrador omnisciente en tercera. Esto va a contramano del Nativismo y el Criollismo, que dominaban la literatura uruguaya -y regional- desde los años 20. El tono del joven novelista será bastante sombrío y pesimista; gris, como los otoños e inviernos de Montevideo, la ciudad del viento triste. Esta filosofía también contrasta con los escritores de la generación anterior, llamada “del Centenario” (por los 100 años de la Jura de la Constitución del Uruguay, celebrados en 1930), que expresaban optimismo y fe en el progreso de la Humanidad y también del pequeño país modelo, que los gobiernos del P. Colorado y el Batllismo, había construido a imitación del Estado de Bienestar de Suiza y los países escandinavos.
Sin embargo, cuando el gran crack de la Bolsa de Nueva York (octubre 1929), comenzó a llegar a estas playas, y las empresas norteamericanas y sus subsidiarias locales cerraron, dejando miles de desocupados en la calle, aquel optimismo del Uruguay feliz, comenzó a desvanecerse rápidamente. Y el Arte, no fue ajeno a este estado de ánimo y espíritu de época. A mediados de los 30, el escepticismo cuando no el pesimismo liso y llano, campeaban en el Río de la Plata. Se puede ver, por ejemplo, en las letras de tango, con clásicos como “Cambalache” del gran compositor argentino Santos Discépolo, escrito en 1935: “el mundo fue y será una porquería, ya lo sé; ahora, en el 530 y en el 2.000 también…”

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Una década del fallecimiento de Pina Bausch, o cuando la danza se convierte en poesía

Se cumple una década del fallecimiento de Pina Bausch.
Es un buen momento para analizar su influencia en la danza moderna, y los logros y fracasos de sus seguidores.
El anuncio de la muerte de la coreógrafa alemana Pina Bausch, hace diez años, provocó una mezcla de dolor e incredulidad entre sus admiradores de todo el mundo: es curioso cómo puede afectarnos la desaparición de una persona a quien no conocimos de cerca pero cuya ausencia nos toca como si fuera la de un amigo. Pina (así la llamaban todos: bailarines, colegas, seguidores), igual que otros grandes artistas o pensadores, ensanchó nuestra visión del mundo y es esa percepción lo que hizo de su muerte algo difícil de asimilar. Pero ante el hecho incontrastable surgieron varias preguntas: ¿cómo sobreviviría una compañía con casi cuarenta años de historia e identificada de una manera excluyente con el universo y la estética de Pina Bausch? ¿Qué sucedería con el repertorio de obras creadas por ella a lo largo del tiempo, repertorio que permanecía enormemente vivo? ¿Y qué sucedería con los bailarines, muchos de los cuales seguían perteneciendo a la Wuppertal Tanztheater desde hacía más de tres décadas? Finalmente, ¿quién podría afrontar la tarea de ponerse al frente de una compañía que había tenido una única directora desde el año 1973?Pina Bausch
La supervivencia de la Wuppertaler, o mejor dicho, de la enorme obra creada por Pina, suscita una década más tarde las mismas preguntas, que también permiten volver a la manera en que ella dio forma a una producción colosal en términos de su profundidad artística y su originalidad, de su influencia en otros artistas -de la danza pero también del teatro- y de su extraña dimensión poética que, a pesar de cierto hermetismo, pudo afectar a toda clase de sensibilidades sin importar en qué país del mundo se presentara.
Desafiar lo conservador
Varios malentendidos giran alrededor de la figura y de la obra de Pina: por ejemplo, que creó, desde cero, un género nuevo al que bautizó danza-teatro. O que su posición frente a la danza como lenguaje expresivo era por lo menos reticente. O que sus obras eran creadas totalmente a partir de improvisaciones. O que le interesaba trabajar con todo tipo de intérpretes y no exclusivamente con bailarines.
Respecto de la primera afirmación, lo cierto es que el término «danza-teatro» ya había sido utilizado en 1928 por Kurt Jooss, una personalidad relevante de la danza moderna alemana. Jooss había ganado en París, en 1932, un premio internacional por su coreografía antibélica «La mesa verde» y abandonó la Alemania de Hitler después de haber sido intimado por las autoridades nazis a desprenderse de sus colaboradores judíos. Años antes había colaborado a crear en la ciudad de Essen una escuela de danza con un enfoque renovador y también una compañía, la Folkwang Tanztheater. Con este término Kurt Jooss indicaba una aproximación a la danza expresiva que se proponía borrar las fronteras entre lo clásico y lo contemporáneo y que establecía con la música una relación dialéctica y no de dependencia. A fines de la Segunda Guerra Mundial aquella poderosa corriente de la danza moderna alemana -hay que nombrar también aquí a Mary Wigman y a Rudolf von Laban- comenzó a declinar y hacia los años ‘60 fue reemplazada en los gustos del público por los espectáculos de ballet clásico. A comienzos de los ’70 la rueda giró nuevamente: varios jóvenes coreógrafos alemanes, entre ellos Pina Bausch, empezaron a buscar rumbos diferentes para la danza, desafiando las inclinaciones conservadoras del público, y así el término «danza-teatro» vuelve a ponerse en boga. O más que a ponerse en boga, a expresar una verdadera revolución en las artes escénicas. Cuando Pina Bausch comenzó a estudiar en la escuela de Essen -la Folkwangschule- Kurt Jooss había retomado la dirección después de su exilio inglés. Años más tarde ella misma sería profesora de la Folkwang y luego directora de la Folkwang Tanztheater, lugar donde creó varias piezas en las que ya se revelaba lo que sería la marca de su trabajo: la complejidad psicológica. Cabe preguntarse cuánto hay de la tradición de la danza de expresión alemana en las obras de Pina. Poco amiga de los rótulos, dijo alguna vez contestando a la pregunta sobre su filiación: «He visto a Mary Wigman sólo en fotos. ¿Cómo podría haberme influido? En cuanto a Jooss, la cuestión es distinta. Lo quise mucho, así que conocerlo, estar a su lado y poder trabajar con él fue para mí verdaderamente importante. Comparto con Kurt Jooss una convicción sobre la honestidad artística pero no creo que haya similitud entre nuestros modos de crear».
No la había. Pero también es cierto que el mundo escénico de Pina se nutrió de una tradición específica, de una cultura y de un tiempo que implicó, en cierto sentido, un saludable regreso al pasado.
Su relación con la danza
En una entrevista de 1990 había dicho: «La danza no es una técnica única. Sería increíblemente arrogante negar el rótulo de ‘danza’ a tantas otras cosas. Y además pienso que sólo un muy buen bailarín puede realizar las cosas más simples. Yo jamás les pido algo que pertenezca a su intimidad sino siempre algo muy preciso. Cuando un bailarín me da su respuesta ésta concierne a todo el mundo pero no de un modo intelectual». Y también: «todo puede pertenecer a la danza. Se necesita una toma de conciencia, una manera de estar en el propio cuerpo y una gran precisión: respirar, saber, tener en cuenta el menor detalle. Y siempre está la pregunta del ‘cómo’. La danza está en todas partes, incluso en los contrarios. Surge no sólo cuando el ser humano se regocija sino también a causa de sus angustias. La época en la que vivimos es particular en el sentido de que la danza debe verdaderamente nacer, aunque sin vanidades».
Y frente a la pregunta ¡mil veces formulada! de un periodista: «¿hace realmente teatro o danza?», Pina había dicho: «jamás me lo planteo. Trato de hablar de la vida, de las personas, de nosotros; y hay cosas que no pueden decirse con una cierta tradición de danza; la realidad no puede siempre ser danzada: no sería eficaz ni creíble».
«Nunca pensé en ser coreógrafa. La danza es mi única meta. Pero, a fines de los años 60, sentí que me sobraba tiempo. Me faltaba algo, no sabía qué. Entonces empecé a escribir con mi cuerpo. Me salían pequeños textos envolventes, profundos, otros divertidos o esperanzados. El humor ha sido importante en mi escritura. Escribía con mis brazos, con mi vientre, con mi espalda».
Aunque sus procedimientos para la creación de una nueva obra fueron cambiando a lo largo del tiempo, uno de sus métodos más conocidos consistía en formular preguntas a los bailarines que ellos debían responder con la elaboración de acciones o secuencias de movimientos. Nunca se trató de improvisaciones como respuestas espontáneas de los bailarines a determinadas consignas sino de la prosecución de un material de danza que luego podía encontrar o no un lugar en la obra. O quizás aparecer pero bajo una forma irreconocible. Allí estaba la mano de Pina. Una vez que la obra estaba montada, nada quedaba librado al azar y el mecanismo debía ser ajustado y perfecto.
En febrero de 2019 la italiana Cristiana Morganti, una de las bailarinas históricas de la Wuppertal Tanztheater, presentó en el Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires un espectáculo unipersonal llamado «Moving with Pina», título que jugaba con la triple acepción del verbo to move en inglés: moverse, mudarse, emocionarse. Pude entrevistarla después de ver su magnífica pieza -una conferencia bailada sobre sus años de trabajo en la compañía y sobre la propia Pina- y algunos pasajes de la charla despejan aquellos malentendidos: «Cuando vi por primera vez en Roma a la Wuppertal Tanztheater fue una revelación. Encontré verdaderamente un género nuevo, que mostraba sobre el escenario hombres y mujeres con los que uno podría cruzarse en la calle. No eran personajes sino personas reales, pero cuando comenzaban a bailar resultaba absolutamente mágico: bailarines y bailarinas magníficos, que sin tener físicos perfectos podían moverse de una manera sublime. Que parecieran personas comunes era por supuesto una ilusión; nada de lo que hacían en escena eran improvisaciones, nada ocurría por azar; todo estaba hecho muy conscientemente. Lo que incluso semejaba en el escenario una especie de caos, estaba absolutamente organizado. Pienso que una de las características del trabajo de Pina consistía en desarrollar en los bailarines una enorme toma de conciencia sobre la importancia de los movimientos pequeños, de los mínimos gestos.
(EL PAÍS CULTURAL)

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La poeta uruguaya Ida Vitale fue declarada “Ciudadana Ilustre de Montevideo”

La poeta uruguaya Ida Vitale no cesa de ser premiada.
Hace unos meses recibió nada menos que el Premio Cervantes (algo así como “el Nobel en castellano”, como dicen algunos).
Ahora, días pasados, como cierre de la 42º Feria del Libro de Montevideo, fue declarada “Ciudadana Ilustre”.
Como homenaje a ella valen estas palabras escritas hace algún tiempo por el crítico literario Pablo Rocca.
Es un brevísimo fragmento del prólogo a la Antología de Ida Vitale titulada “Fieles” (Ediciones de la Banda Oriental, 2000), preparado por Rocca:
“Pocos ejemplos se encuentran por estas latitudes de coherencia y lucidez como el de ida vitale (Montevideo, 1923).
Desde La luz de esta memoria (1949) y aún antes, en olvidados textos juveniles, mostró un claro y raro dominio del oficio de escribir.

IDA VITALE

Se destacó –también tempranamente- como crítica y traductora de literatura de diversas lenguas; ha participado en congresos y lecturas de poesía; fue convocada en varias ocasiones a integrar jurados internacionales; su labor ha sido reconocida en todo el mundo de lengua española y, cada vez más, fuera de él.
Luego de una década vivida en México –donde debió exiliarse en 1974, junto a su esposo, el poeta Enrique Fierro-, después de un corto retorno uruguayo, Ida se ha radicado en Austin (Texas), donde sigue trabajando sin pausas.
Y aunque no se haga notar (aunque algunos no lo quieran notar), pasa en Montevideo alguna época del año.

A más de medio sigo de su irrupción en un medio cultural uruguayo agitado y renovado, el de Marcha, el de los teatros independientes, el de los cine clubes, el de las revistas literarias como Clinamen (1947-48), en la que ella misma tuvo una participación fundamental, Vitale publicó Léxico de afinidades (México, Vuelta, 1994).
Con este libro introdujo nuevas herramientas y recursos que marcaron un cambio de dirección en su obra ceñida.

Pero fue un cambio para permanecer, porque según ella misma define a la poesía: “las palabras son nómades; la mala poesía las vuelve sedentarias”…”.

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Intensas actividades del escritor Ignacio Martínez en Salto

Anoche en el Nocturno del 5 y hoy en el Liceo 2

IGNACIO MARTÍNEZ

Las actividades comenzaron anoche cuando el escritor capitalino, especializado en literatura infantil y juvenil, aunque su obra también abarca otros géneros, Ignacio Martínez, estuvo presente en el salón de actos del Nocturno del Liceo 5, conversando y realizando lecturas ante docentes, alumnos y público en general, con lo que captó la permanente atención e interés de todos los presentes. Es de destacar el trabajo de la profesora Soraya Godoy, subdirectora del mencionado liceo, encargada del Nocturno, para impulsar y organizar el evento. Por otra parte, el equipo de Dirección del Liceo Nº2 “Antonio M. Grompone” integrado por la directora, profesora Beatriz Gómez, la subdirectora profesora Patricia de los Santos y la Sala de Idioma Español de ese centro integrada por las profesoras Soraya Godoy, Any Sosa, Andrea Rocchetti, Olga Capitani y Catalina Aguiar, han desarrollado por tercer año consecutivo el proyecto de Lectura y Escritura “Leer es disfrutar”, que plantea como objetivo fundamental la estimulación de los jóvenes hacia la lectura y la escritura. Y entre las actividades organizadas, este año se contará con la presencia del escritor Ignacio Martínez. Será hoy jueves 17 de octubre, jornada en la que durante todo el día compartirá su experiencia con los alumnos.

IGNACIO MARTÍNEZ
Este escritor nació en Montevideo. Su fecunda producción literaria abarca 90 títulos para niños y jóvenes, 13 para adultos y 41 obras de teatro estrenadas, además de una vasta creación de poemas, canciones y artículos periodísticos.
Ha recibido diferentes reconocimientos: Premio “Diario de Caracas” (1981); Premio “MEC de Uruguay” en seis oportunidades; Premio “Musa” de la Asociación General de Autores del Uruguay (2000 y 2004); Premio “Bartolomé Hidalgo” de la Cámara Uruguaya del Libro en dos entregas; Premio “Florencio” de la As. de Críticos Teatrales del Uruguay en cinco ocasiones; Premio “Dragón de San Fernando” (2003); Premio “50 años del Teatro Circular” (2004); Premio COFONTE de Teatro “60 Aniversario de El Galpón” (2008), Premio Hispanoamericano de Dramaturgia Infantil Washington DC 2010; Mención de Honor del MEC y la IMM en Dramaturgia 2010. Ha sido invitado de honor en diferentes eventos literarios: Cuba (La Habana 2002 y Sancti Spíritu 2006), México (DF 2002), Brasil (Porto Alegre 2004, Caxías do Sul 2005, 2007 y 2010, F. Westphalen 2009, Santa María 2010), España (León 2007), Chile (Santiago 2007 y 2009) entre otros. En la actualidad, a su prolífica labor literaria se le suma su condición de Presidente del Dpto. de Cultura de la Central de Trabajadores de Uruguay (PIT-CNT) y miembro Secretario del Consejo de Derechos de Autor, órgano dependiente del Ministerio de Educación y Cultura. Es un incansable promotor de la lectura entre niños y jóvenes y por tal motivo visita anualmente decenas de centros educativos de todo el país y fuera de fronteras, siendo uno de los referentes más destacados de la literatura infantil y juvenil en el Uruguay.

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Sobre Peter Handke, un Nobel a pesar de todo

Es uno de los poetas más finos y comprometidos del siglo XX, y que sigue produciendo en el XXI. Rabioso ante la incomprensión, la ignorancia y los prejuicios, Peter Handke no dudó en cometer un suicidio simbólico para llamar la atención. Este premio Nobel repara una injusticia.
El otorgamiento del Premio Nobel 2019 al poeta, novelista, guionista, ensayista y crítico austríaco Peter Handke pone sobre la mesa varias cuestiones, no solo literarias, sino también políticas. Muy pocos sabían quién era, a pesar de que publicaba y escribía y fue muy traducido al español desde los años 70. Sus libros llegaron a Uruguay por cuentagotas, y ya casi no se encuentran ni en librerías de usado. La editorial que hoy lo publica en España, Alianza, tiene mala distribución local, no le ha dado exclusividad a nadie. Lo de Nórdica ni llega.
Es uno de los pocos poetas notables del mundo capaz de inmiscuirse en los asuntos públicos para plantarle cara a la barbarie. Cobró notoriedad mundial cuando denunció la falsedad de los argumentos para justificar los bombardeos de la OTAN a Yugoslavia de 1999 (otra guerra impulsada por mentiras, y van). Un poeta contra las bombas. Denunció, sobre todo, la manipulación de los medios masivos de comunicación para imponer verdades absolutas (algo que abordó, en su estilo, en la novela La pérdida de la imagen o Por la sierra de Gredos).
Cuando los pueblos de los balcanes recibieron las boPeter Handke y Olga Tuckarzukmbas y quedaron sembrados de cadáveres y esos muertos no eran serbios, croatas, kosovares, cristianos o musulmanes sino sólo seres humanos, los gritos desde las tumbas se le hicieron intolerables. Como los gritos que salían de las fosas comunes de las masacres de Srbrenica. Nadie los escuchó. Handke entendió que debía hablar por ellos, llamar la atención. Optó por el suicidio simbólico.
Fue al sepelio del «anticristo», el líder serbio Slobodan Milosevic (el MAL ABSOLUTO a ojos occidentales) y dio un discurso que pedía a gritos otro lenguaje, otro tono, «el no periodístico, el no dominante» escribió luego, para evitar «las palabras malvadas, venenosas» que llevaron a la guerra. Que nadie entendió, por supuesto. Que enfureció a los bienpensantes. Handke está loco, dijeron, y sin prueba alguna (y sin haberlo leído) lo tildaron de racista, genocida, incoherente (Wim Wenders dijo hace poco, tímido, que fue «malinterpretado»).
Le quitaron premios, lo convirtieron en paria. Otro poeta incomprendido, otro maldito, y van. Pero, casi 15 años después el poeta sigue vivo y no descansa. Como sabe de la furia del poder en uno de sus últimos libros, «Ensayo sobre el Lugar Silencioso» (Alianza, 2015), propone al lector pasar a la clandestinidad y lo manda a leer… al inodoro, sentado en la intimidad del WC. El lugar silencioso, en alemán, es el baño.
El último refugio para la sensibilidad, la exploración, un terreno seguro para intentar una vez más entender la geometría de este mundo y sus malentendidos, y siempre intentando comunicarse con los lectores rectos, ya que como él ha afirmado «un lector desaprensivo o prejuicioso nunca es un lector» (en «Contra el sueño profundo», Nórdica, 2017). No es fácil leerlo. Exige atención, lectura de calidad, tiempo. Pero una vez que se ingresa a su mundo, a la forma cómo nos envuelve, cómo va dando giros y elige caminos alternativos para llegar a una suerte de verdad poética, el lector queda cautivado.
Como luego de una buena sesión de psicoanálisis, se siente más libre, más seguro frente al mundo, con esa claridad intensa, luminosa, que provoca ver el entorno sin prejuicios ni malentendidos. Y sin las cargas innecesarias. La lectura de Handke nos convierte en mejores personas.
Del otro Premio Nobel, el de 2018 y otorgado a Olga Tokarczuk junto al de Handke (por los problemas del año pasado en la Academia Sueca), sabemos poco. Que es polaca, nació en 1962, estudio psicología y ejerció la psicoterapia, que ganó el premio Man Booker, y que algunos de sus libros han sido traducidos al español en las editoriales Siruela (Sobre los huesos de los muertos), Lumen (Un lugar llamado antaño) o Anagrama (Los errantes), pero poco o nada ha llegado. Los lectores deberán esperar. Los errantes, por ejemplo, se va a imprimir en Uruguay. En breve estarán arribando desde Argentina un par de títulos en «El cuenco de plata».
(EL PAIS CULTURAL)

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Hoy: “Crónicas Personales”, de Jorge Pignataro

La página de hoy, como cada lunes, difunde la creación literaria de salteños contemporáneos. Hoy EL PUEBLO ha decidido compartir una serie de textos que, bajo el título general de “Crónicas Personales”, han sido escritos por un integrante de nuestra casa periodística, el periodista Jorge Pignataro.

I- COLORESCULTURA J. Pignataro
Me acordé de la canción “El baúl de los recuerdos”, y de aquellos versos de Falco: “la vida es como un trompo compañeros, la vida gira como todo gira y tiene colores como los del cielo”. Después de años, muchos años atesorado en casa de mis padres, en una cajita de madera volvió a mis manos un puñado colorido de tarjetas infantiles. Las recibí de compañeros de clase y otros amigos invitándome a sus cumpleaños. Algunas son compradas, otras hechas por ellos mismos y sus familias, en cartulina o papel garbanzo amarillo y témpera. Muchos se festejaban en el Jardín, después en la escuela (¡la 4!), otros en las mismas casas (recuerdo varios de Sebastián, 10 de octubre, en Varela 336) otros en el quincho del Remeros (los de Roberto sobre todo, los 8 de octubre), uno en Parque Harriague (de Carlitos Martínez). Tantos más…
Está la de un bautismo también, de Ismael. Él era el que siempre, cuando iba a un cumpleaños, llevaba de regalo una pelota envuelta no en papel de regalo sino en hojas de revistas. Otro compañero me explicó una vez: “las que envuelven regalos son las madres y como la de Ismael ya murió, es el padre que envuelve y lo que tiene el padre son diarios viejos y revistas, no va a estar comprando papel de regalo”). Y capaz que sí porque, ahora que pienso, Ismael es el que cuando la tarde estaba calurosa y transpirábamos en los recreos, miraba el cielo y gritaba: “mamááááá hacé lloveeeer”. Frases inolvidables, verdaderamente inolvidables.
Como el día que el Carlos se pasó todo el recreo llenándose los bolsillos de la túnica con espinas de un Palo Borracho de la Plaza Treinta y Tres, que cortaba minuciosamente con una trincheta: “se las llevo a mamá porque está enferma y creo que el doctor la mandó tomar té de espinas”, nos dijo. ¡Cómo olvidar esas frases! Pero si vuelvo a los cumpleaños infantiles a los que me invitaban, me viene enseguida a la mente un par de cosas: una es que no me gustaba ir, porque extrañaba, así de simple (“no extraño a mis padres, extraño mi casa y mis cosas”, le contesté enojado un día a una compañera en otra frase imposible de olvidar); la otra, es que casi siempre regalaba útiles escolares, sobre todo cajas de lápices de colores, de seis o de doce. Son colores que al recordarlos, junto con el colorido de estas tarjetitas, han empezado, lenta pero intensamente, a colorearme la memoria.

II- EL FIN DEL MUNDO

¿Nadie se ocupa de la muerte en esta plaza? ¿Nadie se preocupa del día que muramos todos y todavía quede aquí ese muro con propaganda política en blanco y celeste en la Casa de Wilson, aquellos ladrillos que se ven de un costado de la Jefatura, estos troncos petrificados en la esquina y esta escalinata? No; me explicaban que no. Que acá sólo se viene a jugar, a andar en bicicleta, a comer frankfurter o choripán y los mayores a tomar mate, algo así me explicaban. A nada más que eso decían que se iba a la plaza. Acá se viene a disfrutar, decía el abuelo y la abuela sacudía la cabeza sonriendo. Pero yo iba y me ponía a pensar en la muerte. Y no en la muerte mía ni en la de mis padres ni en la de mis abuelos siquiera. Yo pensaba en la muerte del mundo. El fin del mundo ganaba todo el espacio de mis pensamientos, cubría todo el ancho de mi imaginación cuando nos sentábamos a comer frankfurter en el murito de piedras frente a la Intendencia. Imaginaba que el mundo se terminaría y que cuando eso ocurriera todo iba a quedar así, en ese silencio oscuro. La ciudad como siempre, intacta, pero en profundo silencio y total desolación, eso imaginaba que sería terminarse el mundo. Miraba lejos, mientras comía frankfurter con mostaza fuerte, miraba lejos por Juan Carlos Gómez pasando Artigas, y era un verdadero pozo de sombras y silencio. Sentía que eso iba a ser el mundo cuando ya no existiera vida en el mundo. Así iba a quedarse todo, todo quieto, en silencio y penumbras. A veces pensaba en el día siguiente y me ponía más triste todavía, imaginaba otra vez el movimiento cotidiano de autos, de luz, de gente yendo apurada a trabajar y sentía que me dolía el pecho.
Creo que más me entristecía saber que iba a ser lunes y había que volver a la escuela, empezar de nuevo sin que se hubiese terminado el mundo. Es que aquellas salidas a comer frankfurters en El Changuito (dice papá que es el primer carrito que hubo) eran siempre en nochecitas de domingo, cuando un domingo se moría y yo imaginaba cómo sería que se muriera el mundo.

IV- ANDA UNA MÚSICA EN EL PUERTO

Allí en el puerto murió el Beto. Vivió y murió cantando allí en el puerto. Por eso, de aquel Ceibo deberían colgar notas musicales o sonrisas en lugar de flores rojas. Notas que llegaran hasta el río o sonrisas que bajaran lentamente y se dispusieran en ronda sobre el pasto, apenas movidas por un acorde de guitarra. Es uno de los Ceibos de la Plaza 1º de Mayo; el que está en la esquina suroeste, en la punta, contra el muro de piedras y ladrillos que sirve de balcón esquinero sobre la curva que lleva al muelle de alta creciente (ese que de niños llamábamos “puente cerrado” o “túnel del puerto”). El Ceibo está viejo y tiene el tronco repleto de iniciales y nombres tallados, lisas tiene las ramas de trepar niños. Al Beto lo mató un infarto una tardecita de noviembre, mientras cantaba bajo el Ceibo. Todos los días cantaba en el puerto. Y siempre algunos compañeros más se le acercaban y formaban ronda para escucharlo. Tomaban mate, a veces vino, fumaban. El Beto cantaba y tocaba la guitarra. Eran veladas interminables. Muchos días no lo rodeaba nadie, sobre todo en invierno, y el Beto cantaba igualmente solo, desde la media tarde hasta la madrugada. (Juan Carlos, el arquitecto, siempre cuenta que una vez subió al techo de una casa en construcción y sufrió una descarga eléctrica que duró unos segundos, tiempo suficiente para que pensara: nunca imaginé que me iba a morir así. Simón volcó en una ruta cerca de Florida y mientras el auto daba vueltas vio la escena en que lo encontraban muerto en la banquina). Los segundos previos a que muriera el Beto (o segundo en los que ya estaba muerto tal vez), miró la explanada del puerto y le pareció tan inmensa que se sintió cansado. Vio más cerca la muerte que las dos grandes grúas que tenía enfrente, a no más de cien metros. Giró hacia la izquierda y vio entre las ramas de otro Ceibo, como si formaran un marco, la cara del Cero Pelo pintada en un muro del túnel. Recorrió la dársena con la mirada y al fijarse otra vez en el río ya oscureciéndose, se acordó de un vendedor callejero de nombre Marquitos que vendía en calle Uruguay, que se ahogó en la desembocadura del San Antonio y lo sacaron en Corralitos. Y si bien Marquitos pasó por allí, ya sumergido, muerto, él lo vio pasar en la vespita verde, sobre la superficie del agua, sonriente y saludando. Después miró una lancha y pensó en Don Demetrio. Miró una chalana vieja y sintió frío. Por último, alcanzó a ver la sonrisa de los que aquella tardecita formaban la ronda para escucharlo, pero notó que cada uno miraba para un lugar distinto, como si no atendieran a nada, distraído cada uno en algo propio. Escuchó un murmullo extraño y lejano, un murmullo muy lejano entreverado con el golpe del agua en la orilla. Pero, aunque tenía la sensación que seguía cantando, no se volvió a escuchar la voz, su propio canto, ni los acordes de la guitarra.

III- CLAVEL DEL AIRE

Ayer, me atravesó la tarde un clavel del aire. Estaba caído en el suelo, en medio de una calle cercana al puerto. Pero no lo lastimé; pude esquivarlo, por suerte, y seguir. Pasé lento, mirándolo con una lentitud igual a la suya cuando se arrastró hasta mi memoria. En mi casa había un árbol de camelias. Recuerdo que las camelias se venían de golpe y en bandada, tanto que no daba tiempo de aprovecharlas a todas. La abuela llevaba algunas para floreros del living y otras al cementerio, pero muchas se perdían caídas en el patio. El árbol también regalaba claveles del aire y, una vez, un murciélago. El murciélago amaneció colgado de una rama, con una oreja apoyada en un pimpollo a punto de abrir. El rosado de las camelias era el mismo de las canciones de amor y junto al de las flores de la Antigonia, la enredadera que juntaba abejas y el abuelo podaba, forman en mis recuerdos una luz de color inagotable. Hoy en el cielo entraron todos los grises.
Cabizbajos y de a uno cruzan pájaros, muy serios. Tristes parecen los insectos, las flores, el aire. Pero empieza de pronto a brillar un resplandor muy alto, como una línea de luz que cruza de sur a norte. Debe ser el resplandor de aquel rosado, que se confunde con la amplia sonrisa de los abuelos.

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Se conocen los ganadores de los “Premios Bartolomé Hidalgo 2019”

En un acto celebrado en el Salón Azul de la Intendencia de Montevideo y en el marco de la Feria Internacional del Libro (Edición 42), se dilucidaron los ganadores de los “Premios Bartolomé Hidalgo 2019”.
Por su frecuente presencia en Salto, brindando recitales poéticos, presentaciones de libros o conferencias, es de destacar que en la categoría Poesía el ganador fue el Académico Jorge Arbeleche.
Pero damos a conocer seguidamente la lista completa de los ganadores, en cada categoría y quiénes integraron los distintos jurados:

- Categoría: Poesía. Jurado: Gerardo Ciancio, Débora Quiring y Rafael Courtoisie.
“Cuaderno de las conjugaciones”, de Jorge Arbeleche. Editorial Yaugurú.

-Categoría: Literatura Infantil y Juvenil. Jurado: Malí Guzmán, Dinorah López y Marta Ascano.
“Buscando tesoros” de Gabriela Armand Ugon. Fin de Siglo.

-Categoría: Literatura Infantil y Juvenil – Libro álbum. Jurado: Valia Libenson, Alfredo Soderguit y Juan Manuel Díaz.
“Grande”. Pablo Choca. Criatura Editora.

-Categoría: Narrativa. Jurado: Wilfredo Penco, Claudia Amengual y María José Santacreu.
“La memoria obstinada de Puerto Vírgenes”, de Claudio Invernizzi. Estuario.
-Categoría: Historia Nacional. Jurado: José Rilla, Jaime Yaffé y Javier Correa.
“Crónicas del entusiasmo”, de Gabriel Peluffo Linari”. Banda Oriental.

-Categoría: Testimonios, memorias y biografías. Jurado: Adolfo Garcé, Adela Dubra y Laszlo Erdélyi.
“Alberto Nin Frías. Una tumba en busca de sus deudos”, de José Assandri”. Estuario.

-Categoría: Relato Gráfico. Jurado: Ignacio Alcuri, Tunda Prada y Matías Bergara.
“Diskettes” de Nicolás Peruzzo y Gabriel Serra. Ninfa Cómics.

-Revelación
“Emilio Reus ¿Hacedor o villano?”, de Damiano Tieri Marino. Planeta

-Premio a la Trayectoria: César di Candia.

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Salteños integrantes del “Grupo Literario Horacio Quiroga” participaron de la Feria Internacional del Libro de Concordia

Este pasado jueves 10 comenzó la edición décimo segunda de la Feria Internacional del Libro de Concordia, que se extiende hasta la jornada de hoy domingo. El mismo día de la apertura, por haber sido especialmente invitada por la organización, participó una delegación de escritores salteños que representaron a nuestra ciudad. Nos referimos al “Grupo Literario Horacio Quiroga”, grupo que cada sábado muestra en una columna de EL PUEBLO algunas creaciones de sus diferentes integrantes.
Su participación en la actividad de la vecina orilla se basó, sobre todo, en presentar, a través de lectura y comentarios de algunos de los textos que lo integran, del libro “Cuentos y poemas de Salto”, que reúne parte de la producción literaria de Myriam Albisu, Juan Carlos Ferreira, Alcides Flores, Alejandra Guglielmone, Juan Pablo Nickleson y Amalia Zaldúa; libro presentado en nuestra ciudad en 2018.
Dice la contratapa del libro: “Cuentos y poemas de Salto es la primera publicación colectiva del Grupo Literario Horacio Quiroga, natural continuación del Taller Literario Horacio Quiroga, dependiente de la Intendencia de Salto y orientado por Leonardo Garet, entre 2001 y 2013. Al año siguiente algunos integrantes continuaron reuniéndose semanalmente y se constituyeron como grupo literario. El Grupo Literario Horacio Quiroga mantiene una publicación semanal en el diario El Pueblo, de Salto, donde dan a conocer sus creaciones. Ediciones Aldebarán recoge una selección de la última producción de algunos integrantes del grupo”.
La Feria Internacional del Libro de Concordia es un evento de verdadera importancia para el ámbito académico de las letras, que reúne a algunas de las mayores personalidades de la literatura no solamente de Argentina y Uruguay, sino de otros varios países de la región. El lanzamiento de esta Feria, con el correspondiente anuncio de la participación de los salteños, se había realizado unos días atrás en el local del Consulado Argentino en Salto, con presencia de importantes autoridades.

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La reapertura del museo neoyorquino amplía también el arte de América Latina sin recluirlo

El Sur llega al MoMA por fin

En 1988 John Yau publicaba en Arts Magazine su artículo ‘Por favor, esperen al lado del guardarropa’. En él reflexionaba sobre uno de los hoy considerados cuadros estrella del cubano Wifredo Lam, titulado La jungla, entonces colgado en el MoMA en un pasillo cercano al guardarropa. Quizás el texto no hablaba de la hegemonía cultural y las diferentes expulsiones que ésta ha impuesto al relato. La lectura posible del incisivo artículo de Yau es que La jungla estaba en un pasillo porque en realidad nadie sabía dónde colocarla, con quién ponerla a dialogar en las salas. No encajaba la narrativa fundacional trazada por Alfred H. Barr y continuada por William Rubin para el museo neoyorquino, así que Lam quedaba excluido. Era, igual que las mujeres artistas a lo largo de la historia, una excepción, lo que surge en los márgenes y por lo tanto de menor calidad y, más importante, imposible de categorizar. Frente al «genio» Picasso, Lam era un fuera de la ley, un artista del Sur.

Las cosas han cambiado desde ese 1988, si bien no tan deprisa en el ­MoMA, quizás porque resulta complicado romper el relato oficial cuando implica renunciar a tantas de las maravillosas obras que el museo conserva entre sus colecciones. La ampliación ha sido, no obstante, la excusa perfecta para abordar un modelo diferente que revisa su propio discurso y se tiñe y se feminiza, dejando a un lado el foto cultuclásico eje Matisse-Picasso-Pollock. La decisión no ha sido sencilla. Durante meses los conservadores y la dirección del museo han dado vueltas a su pregunta genuina: ¿cuáles son las «grandes» obras irrenunciables, aquellas que deben estar ahí para recibir a los visitantes? Curiosamente, al final no han resultado ser tantas y los espacios se han llenado de piezas inesperadas que, pese a todo, formaban parte de los deslumbrantes fondos.
Dentro de este contexto de cambio se incluye la presentación oficial en el museo de la donación de arte moderno de Patricia Phelps de Cisneros. Es emocionante ver las extraordinarias piezas en el MoMA, pues aunque hemos podido verlas antes —entre otros lugares, en el Museo Reina Sofía hace algunos años—, las piezas adquieren una dimensión diferente al ocupar los espacios del que desde su apertura ha sido el buque insignia del arte moderno y contemporáneo. De hecho, si bien es cierto que para muchos era bien sabido que se trataba de una colección única, compuesta por «grandes maestros» al nivel de ­Picasso o Pollock, será sin duda un descubrimiento para esa parte del público del MoMA no tan familiarizada con la producción de Soto, Oiticica, Otero, Clark o Willys de Castro.
La ausencia histórica del arte del «Sur» del discurso del MoMA —salvo Rivera, Kahlo, algunas monográficas, como de Reverón, Lygia Clark o Torres García, y la reciente compra millonaria de la pintura de Tarsila do Amaral— demuestra la pertinencia de mostrar la colección Cisneros como un todo compacto, que sin duda dará lugar a futuras incursiones en el resto de las salas del museo, en una época donde las colecciones permanentes se han convertido en temporales.
Además, lejos de ser una guetización del arte de América Latina, resulta un juego de diálogos necesario. Entre otros, se muestra en la sala el famoso Broadway Boogie Woogie, de Mondrian, cuya influencia fue decisiva para los artistas venezolanos y brasileños de la década de los cincuenta y que se confronta además —y en un guiño vernáculo— con un cesto waha, cuyas geometrías fueron básicas para los artistas venezolanos. Ródchenko, Arp o Max Bill —cuya conversación con los brasileños constituye uno de los momentos más poéticos— son parte de una lista extensa de visitas. No solo. La labor de investigación de las comisarias Katzenstein, García, Grimson y De Lacaze ha rescatado de los propios fondos del museo obras que nadie sospechaba que estaban ahí. Es el caso del vídeo de Raymundo Amado que documenta un happening de 1968 con Oiticica y Pape. Otra línea de trabajo abierta.
Habrá un antes y un después de la llegada de la colección Cisneros al MoMA para ese arte del Sur a menudo olvidado en los discursos más convencionales. De momento, Lam está expuesto en la sala 401 (Out of War) al lado de Henri Micheau, Maya Deren, Calder o Tanguy. Junto a ellos, otra latinoamericana, Maria Martins, quien donó el cuadro de Mondrian al museo, por cierto. Es la justicia histórica y hasta poética de un regreso del sur a casa, una parte indispensable para el arte occidental del siglo XX.

(EL PAÍS DE MADRID)

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Invitación

La “Asociación de Amigos del Patrimonio Histórico” invita a la población al acto que con motivo del descubrimiento de América, se realizará este viernes 11 a las 11 horas, en el “Parque de las Américas” sito frente al Cuartel “Gral. Artigas”, en Av. Gral. Seregni y Maciel.
Durante el mismo, niños de diversas escuelas izarán banderas de los países de América.
Habrá asimismo una parte oratoria a cargo de la Prof. Ofelia Piegas y otra artística, presentada por integrantes del conjunto de bailes y danzas folklóricas “Transitando Huellas”.

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Atardecer con Bandas

71888597_2203892793241914_5479256188015083520_nLos organizadores del Mes de la Música informan que, debido a los pronósticos de mal tiempo para el fin de semana, se pospone el festival Atardecer con Bandas previsto para este domingo. El mismo se realizará con la misma programación el domingo 20 de octubre, en Plaza Italia, a las 17.30 horas. El festival contará con la participación de las bandas del Regimiento de Caballería Blindado Nº6 de Concordia, la Brigada de Infantería Nº3 de Salto y el Conservatorio Sagaría.

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Fabricio «Panky» Breventano y Analía Camiletti en el patio de la sede Salto UdelaR

Miércoles 16 continúa el Ciclo de Música “Relativos sones”

Con la actuación de Fabricio «Panky» Breventano (voz y guitarra) y Analía Camiletti (voz y violín), este miércoles 17 de octubre desde las 20 horas continúa el Ciclo de Música “Relativos Sones” de la sede Salto del Cenur Litoral Norte de la Universidad de la República.
Con entrada libre y gratuita, el Ciclo es organizado conjuntamente por la sede universitaria con La Cantina de la sede universitaria.
La apertura del ciclo estuvo a cargo de dos destacados números artísticos, en primer lugar desde Buenos Aires, Argentina, Palo Pandolfo y seguidamente “El Astillero” de Montevideo, en la noche del miércoles 2.
Siguiendo la programación el miércoles 16 de octubre se presentan en la sede Salto UdelaR: Fabricio «Panky» Breventano (voz y guitarra) y Analía Camiletti (voz y violín), como parte de su gira “Ninjatour” que los llevó a recorrer varios países de América Latina.
Dos músicos y sus cuerdas. Guitarra, violín y voces nos traen la interpretación de tangos, candombes, valses y canciones propias que hacen de este concierto, un momento para compartir un viaje atemporal por ciudades, orillas, bares y callejones… El Panky y Analía arriban para cantar y contar historias en un formato que mantiene vivo el folclore de más de cien años.
“Ninjatour” ha compartido estas músicas por Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Argentina y Uruguay.
El Ciclo prosigue luego el 7 de noviembre, con la presentación e Guitarras de UdelaR Salto, compuesto por jóvenes universitarios y el 14 de noviembre el cierre del ciclo a cargo de Jorge Schellemberg y Samantha Navarro desde Montevideo.
Cada uno de los recitales se realiza en el patio interno de la sede frente a La Cantina, y en caso de mal tiempo no se suspende, se traslada para el interior de la sede.
Comenzando en todos los casos a las 20 horas, con entrada libre y gratuita.

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Annaud y Chen Kaige los directores más esperados, ambos con películas prohibidas en China continental

Siete películas en siete días con lo mejor de China

El Festival de Cine Chino que se realizó en Montevideo en los meses de agosto y setiembre en las salas de Movie puso sobre la mesa la relación entre dos países, pero sobre todo entre dos culturas.

China ha sido desde comienzos del siglo XX un gran productor de películas, directores, actores, técnicos, mientras que Uruguay carece de esa tradición, aunque posee una que los chinos no tienen: tradición crítica. Nombres como Emir Rodríguez Monegal, Arturo Despouey, Homero Alsina Thevenet o Jorge Abbondanza elevaron la crítica de cine al nivel de arte, obteniendo reconocimiento internacional (Andrew Graham Yooll contaba que la sola mención del nombre de Alsina en el British Film Institute provocaba en los presentes una leve reverencia).
La crítica, sin embargo, no es bienvenida en China, a no ser que sea funcional al poder. Este es un punto clave en los vínculos entre ambas culturas, la china y la uruguaya, y remite a la cultura política. Mientras que China se construyó en términos políticos desde arriba, con el rol milenario de la autoridad dictando hacia abajo —sea el Emperador o el Partido Comunista actual—, Uruguay se construyó con una cultura política que fomentó el poder desde abajo, el poder ciudadano. De la verticalidad china a la horizontalidad uruguaya hay un trecho, y en lo que concierne al cine, más. El Estado chino ha contado siempre con un primo obediente y algo rústico: el censor. Toda obra de arte producida por artistas talentosos tiende a ser crítica del poder, de una u otra forma. En cine más, por su razón social. Encaminar esas obras para que no se “desvíen” y sean funcionales al poder, al Estado, a los símbolos absolutos que lo sustentan, es toda una tarea. China tiene una larga tradición en ese sentido. Pero también posee una tradición de realizadores talentosos, apasionados con su creación. Lo que plantea un conflicto. El Festival trajo de todo, y fue muy cultuenriquecedor. Siete películas en siete días hablaron del poder y de la gente común, de su sufrimiento y sus alegrías, de las frustraciones y los sueños, de los símbolos que los guían y de los profundos cambios que está viviendo la sociedad china. Y es fundamental, sobre todo en este momento histórico, porque China es el principal socio comercial de Uruguay. El vínculo comercial entre las naciones es, quizá, el más enriquecedor y pacífico de los vínculos que las comunidades pueden establecer (Aldo Mazzucchelli dixit) y más hoy, en esta era de bombas. El Embajador de la China en Uruguay, en la apertura del Festival, señaló la importancia de este tipo de eventos culturales porque permiten conocernos, conocer al otro. También recalcó, sonoramente, que China tiene 1.400 millones de habitantes. No hizo falta decir que Uruguay tiene tres. La percepción que los chinos pueden llegar a tener de los uruguayos está siempre definida por la escala. Este cronista, hace veinte años, recorrió un sector de la gran muralla China junto al arqueólogo jefe de ciertas restauraciones, buscando auténticas murallas Ming sin tocar. Al final del recorrido él se interesó por Uruguay, su cultura, hasta que preguntó por la población. “Tres millones”. La traductora trasladó la cifra al mandarín. El arqueólogo no entendió, y mencionó un error de traducción. La traductora confirmó el dato. El hombre quedó en silencio, desconcertado, con la mirada perdida. La traductora también. Dos nombres llamaron la atención, el del director francés Jean Jaques Annaud con su película Wolf Totem (2015, El último lobo) y el del chino Chen Kaige con Caught in the Web (2012, Atrapados en la red). Annaud ya había enamorado a las audiencias del mundo con Siete años en el Tibet (1997), película que relataba la historia del alpinista austríaco Heinrich Harrer (interpretado por Brad Pitt), que quedó atrapado en el Tíbet mientras ocurría la Segunda Guerra Mundial, él procesaba su nazismo y su forma de percibir al otro, al nativo, y terminó siendo amigo del Dalai Lama y testigo de la anexión china del Tíbet (1950). Esta película fue prohibida en China, y lo sigue estando, al igual que otra de Annaud, El amante (1992), basada en un libro de Marguerite Duras y con una inolvidable Jane March en el papel de la amante europea. Cabe preguntarse cómo un director prohibido en China termina siendo contratado para una superproducción de grandes estudios chinos, para filmar una historia en China continental. A Annaud lo fueron a buscar, a París. Los productores chinos lo querían para adaptar al formato cine el libro de dos investigadores chinos que vivieron muchos años en Mongolia interior, establecieron un vínculo profundo y enriquecedor con la cultura local, pero sobre todo con el lobo, el gran enemigo de la estepa, un animal cargado de un simbolismo poderoso, pero que también puede ser mortal. A los chinos les interesaba la forma cómo Annaud se había vinculado en su carrera a lo asiático, y su registro de los animales. La pregunta es cómo sabían esto, en un país que prohíbe sus películas. Muy simple: la población no tendrá acceso, pero los realizadores y productores ven todo lo que el mundo produce como parte de su formación. Annaud desembarcó en las vastas llanuras verdes de Mongolia con 480 técnicos básicamente chinos, 200 caballos, 1.000 ovejas, 50 adiestradores de animales, guardias armados y granjeros del lugar. El equipo se completó con el fotógrafo Jean-Marie Dreujou, el compositor musical James Horner, el editor Reynald Bertrand, y el guionista Alain Godard. La intensa y cambiante luz planteó desafíos a los fotógrafos. Las escenas de alto riesgo también, como una corrida desenfrenada de 200 caballos perseguidos por 25 lobos en medio de una fuerte ventisca, filmada desde un dron. El director apeló a las imágenes generadas por computadora sólo para ciertas escenas, o para mejoras en la post producción, pero cuando debió recrear lobos digitalizados, el resultado no fue feliz. Los dos protagonistas chinos, Chen Zhen y Yang Ke (interpretados por Feng Shaofeng y Shawn Dou), logran que sus personajes crezcan a lo largo de la película, tanto en su vínculo con el otro, el local, como con los lobos. Ambos representan a la civilización enfrentada a la barbarie, lo racional contra lo místico, tradicional (de hecho son voluntarios enviados allí durante la Revolución Cultural). Fue, quizá, la mejor película que se vio en este ciclo montevideano, con muchos elementos que remiten a la legendaria Danza con lobos (1990), protagonizada por Kevin Costner. Otro que vio todo el cine extranjero que había que ver fue el director Chen Kaige, que llegó con la película Caught in the Web. Es, hoy, uno de los viejos directores de China, de respetada y reconocida trayectoria, premiado en Cannes en 1993 con la Palma de Oro por Farewell my Concubine, película que fue prohibida en su país. La trayectoria de Kaige habla mucho del vínculo entre el cine chino y la censura. Pertenece a la llamada Quinta Generación de realizadores, la primera tanda de 153 egresados de la Beijing Film Academy luego de que esta fuera reabierta en 1978. Años antes Kaige había sufrido en carne propia los rigores de la Revolución Cultural, incluso fue obligado a denunciar a su padre. Es considerado lo mejor de esa tanda junto a Zhang Yimou (que debió vender su propia sangre para comprar una cámara). Las películas Tierra amarilla (1984) de Kaige y Sorgo rojo (1987) de Yimou los consagraron frente a las grandes masas de espectadores chinos y del mundo.
Caught in the Web es la historia de una chica que recibe una terrible noticia: tiene un cáncer terminal.
Sube luego a un ómnibus, tiene una actitud muy descortés con un anciano, otro pasajero la filma, sube la filmación a las redes, y pasa a ser la peor mujer del planeta para todos los chinos que están en redes sociales. La cuestión de la invasión a la privacidad de las redes sociales en China queda planteada, tema que transcurre por debajo de una historia tratada de forma liviana, sin profundizar en los personajes, por momentos en tono de comedia. Lo que queda, sin embargo, es el lado oscuro de Internet, que también cunde en China y de forma cruel. Es también una película urbana, opuesta al clima de la Mongolia de Annaud, donde la vida es precaria, imprevisible y no existe el consumo de bienes. En Caught… abundan los Mercedes Benz, BMW, Rolls Royce y Bentley’s, sabemos cómo viven los multimillonarios en China, con ese tono kitsch que busca imitar el consumo extremo de los nuevos ricos occidentales.
”De las otras cuatro, The Nightingale (2013, dir. Philippe Muyl), apoyado en equipo técnico francés, narra la peripecia de un anciano que vuelve a su pueblo natal en el campo acompañado a desgano por su nieta, una consentida de ciudad con ipad a cuestas. ctriz).
(EL PAÍS CULTURAL)

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“Para este tiempo”, el salteño Daniel Abelenda Bonnet reaparece con un nuevo libro de poemas

Hoy, además de difundir textos de escritores salteños contemporáneos, como lo hace esta página de Cultura de EL PUEBLO cada lunes, es la ocasión para anunciar que ha sido publicado un nuevo libro de poemas de Daniel Abelenda Bonnet, el docente y periodista salteño radicado desde hace varios años en Carmelo. Se titula “Para este tiempo” y será presentado en la Feria Internacional del Libro de Montevideo este próximo jueves, a la hora 18, junto al editor Roberto Bianchi. CULTURA. El autor
En contratapa se indica lugar y fecha de nacimiento del autor: Salto, Uruguay, 1962; y se hace referencia a su trayectoria como docente, periodista y escritor, mencionándose asimismo los libros que hasta ahora ha publicado: “30 poemas”, “Postales y Fotografías” y “Hoja de ruta”, en poesía; y en narrativa “Secretos de Estado”, “El día del plomo” y “El americano discreto”.  CULTURA. El libro
Con el agradecimiento por la gentileza de habernos enviado como obsequio un ejemplar del nuevo libro, transcribimos a continuación algunos de sus textos:

*Construcción, 1969

Se me ha quedado
aquel olor a pórtland
entre los ladrillos
que trepaban con ansia
hacia el techo de planchada.
Se resiste a morir
el ruido de la pulidora
terminando los pisos
o las ventanas sin persianas
a las que se asomaron
nuestros ojos infantiles
para contemplar
el lugar y el mundo
con la ilusión
de los nuevos comienzos.

*Crossroads
(Visions of Adriana)

Si acaso fuera Bob Dylan
ya te habría dedicado
una balada nostálgica
-aunque desgarradora-
para poblar el aire
de sonidos y llenar
este silencio atroz
que dejó tu ausencia.

Si fuese un gran Poeta
ya debería haber escrito
algunos versos románticos
-hasta cursis, si querés-
para recordar que
“en el viento de la vida”
fuimos jóvenes, hermosos
y nos atrevimos a vivir
sin siquiera pensar
en mañana ni el olvido.

*Consistencia

Los primeros
en criticarte
serán
también
los últimos
en ayudarte.
Y al resto
-en verdad-
no les importas.

*Levantado del suelo

“Tengo un atajo en el cielo
Por donde solo yo paso…”
Líber Falco
Ver más allá.
Hasta el infinito.
Ver detrás
de las máscaras
y la vida cotidiana.
Mirar más arriba
buscar entre las nubes
hasta encontrar
nuestro atajo en el cielo.

*Avenida 18 de julio

Pieza pobre de estudiante
entre altas claraboyas
(muchos papeles y el JVC).
Entonces era un milagro
el sol tibio de los mediodías
con algún mate compañero
para entibiar mi soledad
en la Ciudad del Viento Triste.
Hoy que hago el recuento
de aquellos días y noches
tan sólo hallo estos poemas
escritos una gris tarde de abril
sentado en un café sobre 18
esperando por una muchacha
entre poetas que yo no conocía
y que hacían unos versos sublimes
-con biromes y servilletas-
en la Ciudad del Viento Triste.

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La novela “El zambullidor” de Luis do Santos tendrá una tercera edición y será traducida a dos lenguas

La novela El zambullidor, del artiguense Luis do Santos (residente en Salto desde hace varios años), será reeditada una vez más, llegando así a su tercera edición, lo que habla del éxito que la ha rodeado desde un principio. A propósito, la editora Estefanía Canalda escribía hace pocos días en su cuenta de Facebook: “Hace dos años me llegaba a través de Martín Bentancor una novela bajo la promesa de que estaba frente al trabajo de uno de los mejores escritores de estas latitudes. Qué exagerado Bentancor, pensé, seguro que lo dice porque es su amigo. Unas horas después estaba corriendo a hablar con Luis do Santos, aterrorizada por la idea de que le llevara ese libro a alguien más. El año que viene El zambullidor será traducido al francés y al portugués. Y por acá estamos mandando a imprimir una tercera edición. Felicitaciones, Luis, y gracias”.

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Algunas fechas muy marcadas que nos dejó setiembre

Varias fechas muy marcadas para la cultura nacional incluyó el mes que acabamos de dejar atrás. Entre varias otras podemos destacar:

“PELODURO”: A ciento diez años de su nacimiento. El16 de setiembre se cumplieron 110 años del nacimiento del notable humorista salteño Julio E. Suárez (Peloduro). Por la fuente de conocimiento y sobre todo por la permanencia en el tiempo que siempre significa la materialidad de un libro, creemos que el más valioso homenaje a él fue la edición de lo principal de su obra en un Tomo de la Colección Escritores Salteños (Tomo Nº 17, que Peloduro comparte con Jaurés Lamarque Pons). Allí, Leonardo Garet comienza a presentar la biografía con estas palabras: “Julio Esteban Suárez Sedraschi, popularmente conocido por su seudónimo Peloduro, nació en Salto el 16 de setiembre de 1909. Periodista humorístico, historietista y caricaturista…”. Vale recordar que en nuestra ciudad, una sala de Casa Quiroga lleva su nombre.
MARIO BENEDETTI: Se cumplió el 14 de setiembre, un año más del nacimiento de uno de los autores predilectos de la literatura uruguaya, una de esas personalidades que “ponen al país en el mundo” como se dice habitualmente, es decir, que pasean por el mundo el nombre de Uruguay a través de sus páginas. Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia nació en Paso de los Toros –departamento de Tacuarembó- el 14 de setiembre de 1920 y falleció en Montevideo el 17 de mayo de 2009. Integrante de la Generación del 45, a la que pertenecen también Idea Vilariño, Ángel Rama, Juan Carlos Onetti, entre otros intelectuales de primerísima línea, Benedetti es autor de una muy abundante producción literaria, que incluye un número cercano a los 100 libros.
PABLO ESTRAMÍN: El 30 de setiembre hubiese cumplido 60 años Pablo Estramín, músico y cantautor uruguayo, destacado por sus contribuciones al folklore nacional y regional. Falleció joven, en pleno auge de su carrera artística, el 18 de junio de 2007.
LÁGRIMA RÍOS: Se cumplieron, el 26 de setiembre, 95 años de su nacimiento. Nació en Durazno el 26 de setiembre de 1924 y falleció en Montevideo el 25 de diciembre de 2006. Dueña de una voz privilegiada para el tango y el candombe (“los negros tenemos las cuerdas vocales una pinta más gruesa que los blancos”, solía decir), Lida Melba Benavídez Tabárez fue su verdadero nombre. Hace unos años escribíamos en esta página: “Corría el año 1976 cuando al propietario de la ya desaparecida boite El Sótano (19 de Abril casi Joaquín Suárez), Manuel “Palito” da Silva Etchamendi, se le ocurrió que un show de “la perla negra del tango”, como se la conocía a Lágrima, podría ser un gran atractivo para una de sus noches. No fue fácil, pero el objetivo se concretó.
Lágrima Ríos cantó y todo fue una fiesta a la que asistieron desde los obreros más humildes hasta algunos de los políticos y empresarios más encumbrados y poderosos del momento”.
ELDER SILVA: Un mes del fallecimiento del poeta nacido en Pueblo Lavalleja en 1955, Elder Silva, se cumplió el pasado 29. Por esos días, alumnos y docentes del Liceo No. 1 de Paysandú le rindieron un sentido homenaje en una actividad donde brindaron información sobre su vida y obra, y realizaron lectura de algunos de sus poemas.

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“Marosa”, un libro – álbum se presenta hoy en Montevideo

Feria Internacional del Libro

La presentación del libro – álbum titulado “Marosa”, de Alicia Torres y Ana Inés Larre Borges, será hoy domingo 6 de octubre a las 19 horas, en el Salón Dorado de la Intendencia de Montevideo y en el marco de la edición número 42 de la Feria Internacional del Libro que se realiza por estos días en la capital del país, ámbito en el que además un espacio lleva el nombre de la más trascendente poeta salteña.

Las autoras del libro “Marosa” son docentes y críticas literarias de amplia y reconocida trayectoria, también en el periodismo cultural capitalino.MAROSA

HOMENAJE A ELDER SILVA
En la misma Feria, incluso en el mismo salón antes mencionado, pero el próximo viernes 11, a la hora 21, se realizará (como el año anterior) una actividad denominada “aSaltoliterario”, donde escritores salteños realizan lectura de sus textos.
En esta oportunidad, se homenajeará al poeta recientemente fallecido Elder Silva, con lectura de poemas suyos a cargo de Martha Peralta, Luis do Santos, Andrés Stagnaro, Diego Moraes y Miguel Motta.

El moderador será Salomón Reyes y participará asimismo el escritor salteño Víctor Silveira.

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