Con… P.D. Recluida por rapiña en INR, en forma reincidente

En un barrio periférico de nuestro departamento, concretamente en la zona sur, nació y se crió P. junto a seis hermanos.
Transcurrió su adolescencia disfrutando del hogar con su abuela hasta que un día la vida la sorprende: se queda sin su abuela y pasa a vivir sola.
Pasó el tiempo y ella comenzó a conocer algunas costumbres, hábitos de su entorno, lo que la llevó por un camino algo incierto pero que la hacía sentir “bien”: consumir pasta base.
Esto la hizo transitar una etapa crucial en su vida y siendo una especie de encrucijada que cuando pensaba que “estaba fuera”, retomaba nuevamente la costumbre del consumo de drogas.P.D
Tuvo dos hijos, se casó después y hoy con veinticuatro años se encuentra recluida nuevamente en el INR de Salto desde hace un año y un mes.
Así comenzó a narrar cómo ha sido su vida antes y hoy:
¿Cómo transcurrió su infancia?
Era una niña bien. Recuerdo que me daban gotitas los médicos porque tenía unos problemas de salud y me atendía una doctora en particular.
No estaba mucho tiempo con mi madre porque no me llevaba con ella.
Quería solamente estar con mi abuela que sí, siempre fuimos muy compañeras. Luego ella falleció y me quedé sola.
Tengo a mis padres y hermanos pero no tengo mucho vínculo con ellos.
Como a esa casa donde vivíamos la vendieron cuando yo cumplí los 14 años me tuve que ir para Paysandú con una hermana que vive allá, trabaja, tiene un nene enfermo y dos más.
¿Por qué volvió para Salto?
Me vine cuando cumplí los 16. Me arreglé con un muchacho y quedé embarazada con 17 años de mi nena mayor. Hoy tiene 7 años y tengo otro niño que no está conmigo tampoco.
¿Cómo es hoy la relación con su familia?
Mis hijos están en la casa de mis padres.
Yo llamo y pregunto por ellos y me dicen que están bien. Pero ahora, hace un mes y quince días que no los veo.
El problema que tenemos es que mis padres trabajan en la naranja y mis hijos quedan con mi cuñada y ella no me los puede traer.
Yo sé que están bien porque llamo, hablo con ellos y ellos mismos me dicen que están bien. Que la abuela les compra películas y dibujitos para mirar.
Que ya tomaron la leche… Todo lo que hacen me cuentan.
Mientras ellos estén bien me hace sentir muy bien. Además estoy bien porque las oportunidades que me están dando acá creo que en otros tiempos no la conseguía como las estoy consiguiendo hoy.
Porque antes era distinto el sistema acá.
¿Cuánto hace que se encuentra recluida?
Un año y un mes.
¿Por qué ingresó?
Por rapiña.
¿Cómo pasó?
Un día con mi compañera fuimos a caminar las dos y rapiñamos a un señor. Nos drogábamos
¿Con qué?
Con pasta base.
¿También consumía alcohol?
No. Nunca me gustó el alcohol. Solamente me drogué y fumábamos cigarro nomás.
¿Cómo conseguía la droga?
Salía con hombres y conseguía la plata hasta que conocí a mi marido.
¿Él también consumía?
No, no.
Él es un hombre de trabajo. Él me buscaba siempre para que yo no hiciera esas cosas y hasta ahora me ayuda.
Tiene un comercio de frutas y trabaja para afuera también. Está bien económicamente.
Yo me casé con él después que tuve los nenes.
¿Cómo conoce la droga? ¿Probó alguna vez marihuana?
No, nunca me gustó la marihuana, siempre fue la pasta base.
Y la conocí porque iba a salir un día y me dice mi primo: “tomá, probá esto”.
-“No”, le dije, “no quiero”.
-Pero dame un poquito de ceniza.
-No, le dije.
Él sabía que yo estaba angustiada y lloraba sin parar.
Me dice: “probá esto, vas a ver que te va a dejar re tranquila.
Yo te voy a hacer con una botella vas a ver que vos te vas a sentir mejor”.
Y me armó una botella.
¿Cómo es eso de “te voy a hacer con una botella”?
Agarró una botella, la dobló, la quemó con un cigarro para hacerle un agujerito. Con ceniza de cigarro y la pasta base adentro, le puso un plomito, le hizo agujeritos y ahí me hizo fumar.
¿Cuál es el rol de la ceniza entre los componentes?
Es para que no lo fumes tan rápido y se consuma de a poco.
Y eso hace que quieras más.
Yo el primer día que lo hice quería más, más y más. Quedé como enloquecida y como no tenía, salí.
Anduve por todos lados y pedía monedas igual con tal de tener para fumar.
De una pitada que das, no podés parar. Como fue mi primer día. Pasé cinco días sin parar de fumar, drogándome.
¿Cómo es la pasta base a simple vista?
Es un polvito amarillo, puede ser blanco también. Hay otro que es como que esté en el agua por un tiempo por la vista que le da. Este es más fuerte.
Son diferentes componentes pero tienen el mismo precio.
Hay uno de ellos que tiene olor a gas-oil. Fumás y te quedás fuera de sí.
¿En realidad no saben qué es lo que fuman?
No. Porque hay distintos compuestos, son siempre diferentes y con diferentes gustos.
Hay gustos a gasolina a la que yo le llamaba la gasolera. También hay con gusto a nafta.
Y vos aspirás un poquito y te quedás media… mirá, el día que yo aspiré por primera vez, ¡casi me desmayé!
¿Es muy costosa la droga?
Cien pesos sale.
¿Qué cantidad?
Y… una miguita… es nada.
¿Lo conseguía en la zona?
Sí, en todos lados. En los barrios íbamos a todos lados a buscar.
Ya sabíamos dónde vendían.
¿Cómo ingresa al INR?
Esta no es la primera vez que caigo presa.
Cuando yo tenía 17 años, fumé desde los cuatro meses de mi nena, hasta mi mayoría de edad y caí presa. Estuve dos años y nueve meses. Por lo mismo, por drogarme.
Cuando salí, estuve tres años y seis meses sin drogarme.
Los veía a mis compañeros que se drogaban y les disparaba, no quería estar con ellos. Me dedicaba solamente a mi hija y a mi trabajo en la Española, en Montevideo. Era muy buen trabajo.
Un día me llama mi madre diciéndome que necesitaba que yo volviera, porque mi hermana le estaba robando todo y no podía más con ella.
Somos siete hermanos.
¿Todos consumían?
No. Solamente tres consumíamos.
Entonces me plantea mi madre que no puede sola con mi hermana. Estaba trabajando y no podía dedicarle el tiempo que ella requería como para controlarla. Y yo volví. Ni siquiera una liquidación cobré de mi trabajo, solamente con el cobro del mes, me vine.
Cuando llego a casa le entregué toda la plata que traía a ella para que la administrara.
Unos compañeros al enterarse de que yo estaba en Salto me fueron a saludar.
Hacía tanto que no los veía que ni me imaginé que entre ellos había uno que consumía. Es un muy buen gurí, estudioso y buena gente.
Mi madre comenzó a preocuparse y a decirme: “¡ya andás con esos drogadictos de vuelta!”.
Yo quería hacerle entender, de que yo no me drogaba más y que no iba a hacer lo mismo que ellos.
¡Estaba segura de que no iba a volver con la droga!
Pero el que ella me lo recalcara tantas veces de que yo andaba con ellos y que sí me iba a drogar de nuevo que eso me llevó de vuelta a hacer lo mismo.
Fueron veinte días y arruiné mi vida, que hoy por hoy estoy acá de nuevo.
No fueron años, ¡fueron veinte días y de nuevo en la droga!
¿Cuántos años tienen sus chiquitos?
La mayor tiene siete y el menor tiene tres años. La más grande era grandecita ya y como que entendía. (se emociona).
¿Le conmueve recordar todo lo que pasó?
Sí, la verdad que me cuesta mucho porque yo no quería hacerlo y me cuesta creer que por una discusión con mi madre haya pasado de nuevo.
Entiendo que las madres buscan siempre lo mejor para sus hijos.
¿Cómo suceden los hechos por los que ingresa?
Yo siempre salía con una compañera, que “cayó” junto conmigo y todavía está.
Había un señor que siempre salía con nosotras y nos pagaba.
Nosotras lo hacíamos para fumar.
Un día nos dijo que nos esperaba en el Obelisco porque iba a cobrar y volvía. “Me acompañan cuatro cuadras y salimos”, nos dijo.
Recuerdo que llegamos a una carnicería, él se quiso hacer el vivo con nosotras, no nos quería dar la plata, yo le decía: “dale, paganos”, él no quería.
Hasta que en un momento dijo “bueno, tomá” y cuando mete la mano en el bolsillo, se le cae toda la plata.
Cuando yo veo toda la plata en el piso, algunos billetes de dos mil, manoteé rápido y salí corriendo. Pero sin hacerle nada a él.
Él le pega una pedrada en el tobillo a mi amiga pero ella salió corriendo. ¡Fue eso!
Nosotros no lo agredimos en ese momento como él dijo.
Eso fue un hurto pero como yo tenía ya antecedentes lo pusieron como rapiña.
La Policía le quería hacer decir a mi amiga mientras nos hacían las preguntas que yo lo había golpeado y ella les decía que no, que yo no le había pegado.
Nos prostituíamos con mi amiga para poder consumir. Yo nunca quería que ella saliera con los hombres pero era tan compañera que no quería que yo me arriesgara sola.
Yo le pedía que se cuidara mucho porque tenía miedo por alguna enfermedad, un contagio.
Pero cuando llegamos acá, nos hicieron todos los análisis y salió todo bien.
¿Por qué cree que él habló de una agresión?
No lo sé. Le pedimos un día que diga la verdad de lo que pasó. Porque ella pobre, tiene 18 años y toda una vida por delante.
Y me prometió que cuando saliera de acá nunca iba a volver a drogarse pero… no tengo confianza.
Cuando a mi me pasó y yo decidí irme era para no tener contacto con nadie que se drogara. Porque esa droga te lleva a muchas cosas.
Yo pasé horrible y me tuve que ir de Salto, primero embarazada de mi hija, después cuando nació el segundo con los dos.
Para poder buscarme un trabajo y que ellos estén bien.
Y que piensen: “mi madre va a cambiar”. Porque ya estaban grandecitos y entienden.
¿Tiene miedo de volver a drogarse?
Yo no quiero irme todavía de acá del Centro de reclusión.
Mejor dicho, no es que no me quiera ir, quiero hacer las cosas bien.
Me gustaría irme preparada y yo siento que no estoy preparada.
Con solo pensar en el tema de la droga…, porque sé qué es salir y tengo miedo…
Cuando pienso en eso muchas veces me tengo que tomar una pastilla para dormir y no pensar.
Estoy muy agradecida al INR, porque el Operador Cristian, es muy bueno con todos nosotros y trata de ayudarnos para que estemos bien.
Lo que ha hecho ahora por mí y que estoy muy agradecida es que me ha brindado la posibilidad de comenzar a hacer empanadas para que me compre mis cosas personales para mi higiene.
Me deja salir a trabajar a la chacra. Veo que me apoyan, yo converso con ellos y son personas que me escuchan.
Por eso yo no puedo decir nada de nadie, porque todos me tratan bien. Yo también debo hacer algo por mi misma.
Quiero rehabilitarme y salir adelante.
¿Cuánto tiempo cree que le queda de este proceso?
No sé. A mi no me dijeron nada sobre el tema.
Pero yo sé que yo no tengo para meses ni nada parecido. Yo tengo para años.
Porque es una rapiña y si no la pagás en cinco años y meses, es mucho más.
Pasa que tal cual pasó con un señor pasó con el otro.
Hay días que pienso que siempre que salíamos con “ellos” se hacían los vivos y no nos querían pagar, entonces la jueza no lo toma así.
Capaz él fue víctima si, porque le hemos “llevado” la plata. Le hemos “llevado” dos mil, dos mil y algo.
Pero siempre nos hacía lo mismo.
¿Cómo lo define al Instituto donde hoy se encuentra?
Es un muy buen centro de rehabilitación. Si lo comparamos con antes, está muy bien. Acá hay un antes y un después. Tenemos todo.
Antes peleábamos por un pedacito de carne.
Hoy acá lo único que pagamos son nuestros vicios: la yerba y el cigarro. Lo demás tenemos todo.
Leche, dulce, lo que quiéramos.
Creo que nunca antes, ni en mi casa comía tanto como ahora.
En realidad es así. La comida es muy buena.
Las cocineras tanto la de la noche como la del mediodía son excelentes y hacen lo posible para que nos guste y trabajan para nosotros.
¿Qué le cambiaría hoy a su vida?
Únicamente quisiera estar con mis hijos. Nada más.
Y quisiera tenerlos conmigo pero no puedo, tengo que esperar.
¿Se siente arrepentida de lo que ha hecho?
Sí. Sumamente arrepentida.
Tampoco le reprocho a nadie lo que ha pasado ni siquiera a mi madre. Dejo todo en manos de Dios, porque sé que Dios es grande y me va a sacar adelante como me sacó la primera vez.
Y no voy a volver a hacer lo mismo. No, ya está.
Hoy tengo dos hermosos hijos y quiero tener otro bebé.
Lo deseo, lo necesito.
Tengo novio acá adentro desde hace diez meses. Y es un gran apoyo.
Nos conocimos acá, él se fue en libertad y siempre me decía que iba a volver por mí: “yo ya no me drogo, pero voy a volver por vos” y volvió. Pasa que para verme, tenía que esperar tres meses y no quería.
Y “entró” de nuevo por hurto.
Yo me siento bien con él acá.
¿Cómo ve el estar “afuera”, cuando llegue el momento?
Quiero tener mi casa.
Para que mis hijos tengan un techo y poder darles todo lo que esté a mi alcance.
¿Y los conflictos que ve en la calle?
Está pasando mucho afuera de lo que yo hacía y no quiero verme envuelta en eso de nuevo.
Pero yo sé que voy a salir fuerte de acá y el tiempo me va a encaminar y hacer las cosas bien por mis hijos.
Tengo una hermosa nena y un hermoso varón y no quiero que ellos hagan lo mismo que yo. ¡Quiero lo mejor para ellos!
¿Enviaría un mensaje a la sociedad?
Que la gente se cuide y que cuide por los de ellos. ¿Por qué siempre tiene que haber algo que los lleve a eso? A la droga. Que por favor, no lo hagan. Que es feo eso, muy feo, no se lo deseo a nadie y no te lleva a nada.
Al contrario perdés todo. Y no vale la pena.

Publicado en - Titulares -, Realidades ReservadasComentarios (1)

Con… I.G. – Recluida en INR por venta de drogas.

I.G. es una madre de familia de 45 años de edad que se encuentra recluida en el Instituto Nacional de Rehabilitación desde hace siete meses. Por motivos que asegura no están claros, sosteniendo ella ser inocente.
Su numerosa familia está compuesta por ocho hijos. Dos de ellas, sus esposos junto a su propio esposo se encuentran también privados de libertad por motivos similares.
Logró cumplir un estudio primario y en su mente está presente el de la Informática, para lograr una fuente laboral, que está convencida de encontrar cuando deje la cárcel.
Su domicilio anterior es en Zona Este. Rozando el límite del cono urbano de nuestra ciudad con el cordón hortícola de Salto.
Narrando su historia desde el INR así comenzaba:I.G
“Mi vida desde siempre ha sido muy dura y la relación con mis padres bastante dificultosa. Los dos tomaban bebidas hasta volverse alcohólicos.
A mi padre nunca le daba la plata porque él trabajaba en un horno de ladrillos, le traía el dinero a mamá y ella se lo gastaba todo en bebidas. Le gustaba mucho tomar.
Lo que teníamos que hacer nosotros los hijos para poder comer era salir a la calle y pedir casa por casa.
Fuimos creciendo con ese sistema y cuando llegamos a la adolescencia con 13 o 14 años quedé embarazada.
Con 15 años tenía ya a mi hija y allí tomé la decisión de irme de mi casa.
¿Cuántos hijos tiene?
Ocho hijos.
Cuando conocí a mi primera pareja estuvimos un tiempo de novios.
Me prometió un castillo entre otras cosas y yo muy incrédula… hasta que quedé embarazada de mi primera hija no me daba cuenta de su forma de ser.
Teníamos en ese entonces un ranchito.
Me voy hasta la casa de mi madre un día y al volver lo encuentro a mi marido con otra mujer en mi casa.
Me separé, luego conocí al padre de mis hijas y tuve la mala suerte de vivir una vida para nada decorosa porque me golpeaba mucho y tanto sufrí a su lado que tomé la decisión de separarme.
Allí fue cuando decidí trabajar “en la calle” prostituyéndome y era esta la forma que yo tenía para darle de comer a mis hijos.
Hasta que conocí a este hombre que hoy está preso conmigo y mis dos hijas. Fue quien me apoyó y me ayudó a terminar de criar a mis hijos.
También me ayudó a dejar de salir a “la calle” a trabajar.
Él también está recluido, trabaja en la chacra acá adentro del INR.
En todo este tiempo que transcurrió anteriormente, ¿consumió drogas o alcohol?
No, nunca quise ninguna de las dos.
Solamente una vez probé alcohol y me hizo mal.
Además tenía como ejemplo toda una vida al lado de mamá y papá que no quería repetir.
Intenté fumar pero tampoco me gustó porque me acordaba de ellos y pensé que era mejor dejarlo.
¿Tenía amigos “afuera”?
Sí, tenía. Muchos compañeros.
Además concurría siempre a la Iglesia Dios es Amor y estaba siempre rodeada de gente querida, que me quería y de compañeros cristianos.
Vienen todos a verme estas personas de la iglesia.
Y acá en la cárcel me llaman la pastora porque me recorro todos los pabellones predicando la palabra del Señor. Orando.
Les enseño que existe un Dios vivo y que es solo lo que nos puede ayudar.
Para mí es muy importante el lugar de pastora que ocupo.
Siempre que un niño se enferma o pasa algo que nos preocupe hacemos un círculo de oraciones para enseñarles a orar y cantar en el nombre de Dios.
Acá vienen muchas otras iglesias y viene una muchacha de una, que siempre me dice que ella en cuanto me vio se dio cuenta que yo tenía que ser la pastora por mi forma de ser.
¿Se siente satisfecha de que la vean de esta manera?
No importa cómo me vean, lo importante para mí es que ellos sepan de que hay un Dios vivo y que nos protege.
Pero me hace sentir bien porque cuando algo le pasa a alguien yo me encomiendo en las manos de Dios, oro por la persona y todo pasa. Es santo remedio.
Lo único que les pido es que tengan fe. Porque quiero que entiendan que no soy yo la que sano, es Jesucristo que murió por nosotros y por nuestros pecados.
Hoy me reconocen porque desde Montevideo tengo gente que me llama para que ore por ellos.
Sienten que tengo un don.
¿Por qué está hoy aquí?
A mí supuestamente me pusieron una pena por ventas de estupefacientes de drogas, pero no es así.
¿Cómo sucede su aprensión?
Hace ya unos meses mi hija llegaba a casa a dejarme a sus niños y entra la Policía haciendo un allanamiento.
Yo me encontraba orando y cuando me doy cuenta veo que estaba rodeada la casa. Me puse en las manos de Dios y me quedé muy tranquila.
Cuando la Policía entra yo estaba sentada en un sillón.
Le hablan a un muchacho que estaba en el fondo de casa que es quien se encarga de cuidar los caballos en un Stand que tengo y rápidamente lo arrestaron.
Mis hijos estaban durmiendo en un cuarto, los policías los encerraron y hablaron con ellos.
Me dijeron: “señora abríguese que tiene que acompañarnos”. Les dije que sí y me sacaron de casa.
¿Qué encuentran en el allanamiento?
Solamente se encontraron con todo lo que revisaron, setecientos pesos de la venta de empanadas y pizzas. Cosas caseras que hacía.
Esa plata era para comprar la carne, harina, grasa y aceite.
¿Cómo se suceden los hechos en la seccional?
Me comenzaron a hacer preguntas y me decían que tenían testigos.
Pasa que ellos ya se habían presentado en mi casa anteriormente, cuando aquella avioneta que no sé si recordará, tiraba droga en la zona de la ruta 3 y 31 que es cuando hacen el primer allanamiento.
Pero yo no estaba en Salto, me había ido a Talas.
Fuimos a vender caballos con mi esposo.
De todas formas hicieron el primer allanamiento y con una orden en Montevideo consiguieron llevarme hasta la seccional.
¿En qué trabajaba su esposo?
El trabajo que él hacía era la venta de autos que compraba en Montevideo y los revendía acá al igual que los caballos.
De esa forma fuimos arreglando la casa que se llovía toda, pero de a poco la íbamos acomodando. Él se encargaba de su negocio y yo hacía la venta de productos caseros, para la diaria con mis hijos.
Yo les decía a la Policía: “Ustedes están re equivocados”, siempre pensé que fue equivocado porque estaba en mi conocimiento que a la vuelta de mi casa había una boca de venta.
Me dijeron que me estaban haciendo un seguimiento y era cierto porque me mostraron fotos mías y del hombre que estaba arreglando la casa en ese momento.
En la foto estoy yo parada en el frente de casa mostrándole al hombre dónde se llovía y demás arreglos que tenía que hacer.
No me queda claro si estoy acá porque el problema comienza con el tema de la avioneta que bajaba droga o es algo que sucedió después.
¿Cree usted que existen pruebas?
No, ninguna. Lo único que me muestran es la foto de la que le hablé. A mi no me mostraron ninguna prueba de que yo soy culpable.
¿Existe alguna referencia de un familiar suyo con antecedentes?
Mi marido. Pero no por este motivo. Fue en Canelones y por cómplice de fuga. Andaba en la compañía de otro muchacho que estaba requerido por la justicia.
¿Cuándo llega su esposo al INR?
Cuando me hacen el allanamiento. Lo llaman, lo hacen venir y lo arrestan diciendo que también él estaba involucrado en el tema mío.
El problema con él es que tienen un hermano que lo acusa de una supuesta venta de droga.
Pero a él tampoco no le comprueban nada.
¿Desde cuándo está recluida?
Desde hace siete meses.
¿Su comportamiento de cuando era niña, cree que tiene algo que ver con su presente?
Yo en la escuela era tranquila. Tenía mis travesuras pero nada fuera de lugar.
No creo que tenga algo que ver.
¿Le gustaba estudiar?
Sí, incluso aquí cuando llegué pedí que me dieran la posibilidad de poder estudiar computación, pero por razones de trabajo acá adentro ya que estoy con algunas actividades, todavía no pudo ser.
Pero para las horas de la tarde que es cuando tengo tiempo sí podría.
Me interesa mucho el tema de conocer sobre informática ya que en todo trabajo que vaya a presentarme lo piden.
Todo se maneja actualmente por computadora.
Si quiero seguir con secundaria podría, pero como soy la cocinera, en la mañana no puedo hacer nada.
¿Tiene designado abogado?
Sí, yo por mi parte y mi esposo tenemos un abogado y mis hijas por su parte también tienen el suyo.
¿Qué le dice el abogado?
Yo estuve incluso hablando con gente del parlamento y me dicen que yo tengo que salir en libertad dentro de los seis o siete meses.
“No pueden comprobarte nada. No puede ser que estés presa por algo que no existe”, me dicen.
Hoy mi abogado habla con la jueza porque le pedí que le explicara que yo trabajo acá adentro y eso suma.
Mi conducta ha sido muy buena, no tengo sanciones y sé que “ellos” mismos se dan cuenta de cómo soy.
¿Cómo es la situación de sus hijos que quedaron en su casa?
Están como pueden.
Tengo en mi casa a la hija de mi marido, con veintitrés años y es la que está a cargo de tres hijas menores mías además de cinco nietos.
Está esa muchacha que no puede más con la situación que está viviendo.
¿Cómo llegan sus hijas a ser recluidas?
Hay una de ellas que sí vendía droga.
Nosotros no teníamos mucha comunicación antes de entrar acá. Pero supuestamente el marido también vendía, además de ser consumidor en el frente de la casa.
Ella no podía hacer nada. Porque nosotros tuvimos que ir varias veces hasta su casa porque el marido volvía a cualquier hora y hacía lo que él quería.
Ella estaba sometida a sus decisiones.
Pero para la justicia ella es su cómplice.
Y con mi otra hija pasó exactamente igual. El marido de ella también está acá.
Porque estaban ellos con unos problemas familiares, él también salía y volvía a cualquier hora y un día en que ella se levanta para llevar los nenes a la escuela y después irse a trabajar, ya que trabajaba en la chacra, le caen los milicos.
¿Para la justicia sus domicilios eran boca de venta?
Es que de esta última hija que hablamos, ella “cayó” primero con su marido.
De su casa la Policía fue a la mía a detenernos.
Pero qué le podemos decir a los abogados y a los jueces si “ellos” nos mandan para acá adentro sin pruebas. Aunque mi abogado sé que está apelando por mí.
¿Cómo ve usted la situación de su familia toda?
Yo lo que quiero hacer es pedir un arresto domiciliario. Ojalá lo pueda conseguir.
Porque están con mi hija en casa todas criaturas chicas, mas su bebé.
¡Yo tengo que estar!, porque cómo va a sobrevivir esta mujer con los hijos de la hermana, los míos y la de ella.
Son diez chiquitos en total que tiene a cargo.
Yo no me explico cómo hace para comer esa gurisa.
¿Qué expectativa lleva usted consigo?
Estoy esperando que Dios toque el corazón de la Jueza y la Fiscal. Tengo mucha fe en eso.
Porque yo estoy diciendo la verdad, no miento.
Y si ellos no encuentran pruebas…
Pienso que estamos todos acá supuestamente porque el muchacho que estaba cuidando los caballos “se apretó” horrible y como dice que lo judiaron para que hablara…
Él me pide perdón de todas maneras. Y dice que tuvo que decir que sí, que era una boca de droga porque no le dejaban de pegar.
Pienso que ellos tenían que darse cuenta de que él estaba asustado, porque él me dice: “pero si yo no decía no me soltaban y me iban a matar”.
Él quedó libre.
Se está trayendo a mucha gente injustamente.
Acá adentro hay una persona que “cayó” por un caso igual al mío.
Yo no sé cómo traen a la gente acá porque no muestran pruebas.
¿Cómo se siente hoy?
Estoy muy tranquila. Siento que mi familia me necesita pero yo estoy bien gracias a Dios.
Tengo comida, tengo todo, nada más que no tengo la libertad de estar en mi casita.
Pero lo más importante es que me siento tranquila conmigo misma.
Todo lo que hago trato de hacerlo bien como es el caso de la comida que les cocino para todos los internos, con gusto. Será porque me llevo bien con todos.
¿Cómo define al INR?
Una rehabilitación muy linda.
Además el Operador Cristian lucha por nosotros y nos enseña cosas que podemos hacer cuando salgamos de acá. Son actividades que podemos hacer para trabajar dignamente. O estudiar.
Como lo dijo el Director Catelotti que no tengamos que depender de un hombre y que podamos defendernos en la calle.
Trabajando con un carrito de maní, frankfurters o tortas fritas.
Es un buen centro de rehabilitación aquí.
¿Qué le cambiaría hoy a su vida?
Me gustaría cuando me valla, poder venir y seguir predicando la palabra de Dios a los gurises acá.
Yo sé que todo se va a solucionar.
¡Andá a saber si no era un propósito de Dios para traerme acá y poder hablarle a las internas y rehabilitarlas!
La palabra de Dios dice, que hay que predicarle su palabra al preso.
Porque había mucha gente que llegaba acá con la idea del suicidio y sin embargo, les inculco sostener la fe.
¿Mi pregunta de si se encuentra arrepentida no cabe?
Si yo fuera culpable de algo, estaría arrepentida diez mil veces.
Porque no es bueno.
Pero como no hice nada, estoy tranquila y me da lo mismo.
El propósito lo pone Dios. Él es el abogado y el juez aparte de los profesionales.
¿Hay algo que desee decirle a la sociedad?
Para mi es injusto lo que me pasó y lo que estoy pasando.
Pero como fue Dios el que me mandó, siempre le digo: en el momento que yo tenga que estar con mis hijos, estaré, si él lo permite.
Ya que necesito estar con mi familia, ayudar a mis hijas y mis nietos.
Mi hija que se encuentra a cargo de todo en mi casa está avejentada, a punto de perder su matrimonio por cuidar de todos.
Es una situación insostenible.
¿Cómo ve su futuro “afuera”?
Con la ayuda de Dios lo veo bien.
Porque yo sé trabajar y en mi casa tengo las herramientas y comodidades como para instalarme con una rotisería, con empanadas y demás, agregando como para la implementación de un kiosco.
Como yo tenía antes de venir.
Sé que funciona y que entra plata. Yo ya tenía una clientela de gente de los arándanos y arrancadores de naranja, que encargaban su comida y venían a buscarla.
Pero confío en que voy a salir pronto, porque Dios me va a ayudar.
Con mi fe sé que voy a salir, porque sé que Jesucristo pelea por mí”.

Publicado en - Titulares -, Realidades ReservadasComentarios (0)

Con… S.M.L. Recluida por homicidio, en calidad de autora

La historia de vida que hoy les acercamos es la de S.M.L, una ciudadana madre de cinco hijos, casi todos ya adolescentes.
Proviene de una familia numerosa y de una zona apartada por unos kilómetros de la ciudad.
Buscó refugio en la droga desde los 23 años, la cual asegura, fue un desencadenante para que de sus hijos se hiciera cargo INAU y además, para realizar el delito que cometió.
Hecho consumado por calle Reyles, por el que está recluida hace un año y medio.
Hoy con 34 años quiere rehacer su vida al lado de sus seres queridos y comenzamos deseando conocer sobre ellos:
¿Cómo está compuesta su familia?
En primer lugar debo decirte que no es para nada unida.
Mis hermanas ya se encuentran todas casadas y con su vida.S.M.L
Digamos que mi familia somos mi madre y yo, que es la que tengo a mi lado. Mi padre es fallecido.
Tengo cinco hijos que viven en el final digamos de la Zona Este de la ciudad, que aunque no los vea sé que están bien.
La más chiquita con 6 y la mayor casi con 18 años.
¿Hacía alguna tarea antes de llegar al INR?
No hice nunca nada.
No hice primaria. Incluso ni siquiera al jardín me mandaron.
Aprendí a escribir y empecé primaria dentro de mi reclusión. No puedo ahora seguir porque estoy trabajando en la limpieza, pero en cuanto pueda voy a seguir.
Mis hermanas aprendieron a escribir y leer después que se casaron porque sus maridos le enseñaron.
¿No tenían de niñas acceso a un centro de estudios?
Yo vengo de una zona contra el río, de la parte donde está la Represa de Salto Grande, en el Parque José Luis.
Vivíamos allí toda la familia y cuando mi padre falleció, seguimos viviendo solos con mamá.
Y no había ni un lugar para ir a aprender, nos quedaba todo lejos.
Mis hermanos se casaron todos y se dividieron un poco, ya que hay algunas en Montevideo y otra en Artigas.
¿Cómo es su estado civil?
Tengo a mi pareja pero casada no estoy.
Está acá adentro y es como una contención que sea así.
Si nos ayudamos el uno al otro podemos salir adelante. Es todo un logro poder conseguir eso.
¿Cómo era su comportamiento antes de llegar aquí?
Me drogaba mucho. Consumía mucha pasta base.
Tenía un gran problema con mamá, se enojaba mucho, porque podía llegar a pasar ocho o nueve días sin comer.
Llegó hasta un punto que pensé que la había perdido.
¿A qué edad comienza a drogarse?
A los 23 años. Mi padre estaba vivo todavía cuando empecé con el consumo.
¿Qué la llevó a hacerlo?
Quizás la mala junta, los mismos compañeros.
No tenía mucha gente a mi alrededor. La zona en donde vivíamos era un lugar un poco despoblado, no había muchos vecinos. Pudo haber sido la soledad.
Luego que fallece mi padre nos mudamos de allá para la casa de mi abuela paterna, más en la zona del centro en donde yo ya tenía gente conocida.
Y allí comenzó lo peor. Me enganché a fumar pasta base, perdí a mis hijos y me arruiné la vida.
¿De qué forma comienza a consumir?
Estaba un grupo fumando y me preguntan si quería probar y empecé. Sin darme cuenta que para dejarla después era horrible.
Pero le doy muchas gracias a la Unidad, porque me han ayudado mucho.
Si habrá sido así que aunque estoy por una causa muy pesada, aún así confían en mí y me dan trabajo.
Al principio no me lo querían dar por miedo a la fuga pero pusieron toda su fe en mí para que yo saliera adelante y gracias a Dios estoy cuidando mucho esas puertas que se me abrieron.
Es dificilísimo acá adentro que te den las cosas pero gracias al Director y a todos los que me han apoyado es que cuido mucho el lugar que me dieron.
Además algo muy importante, recuperé a mi madre.
Porque hoy por hoy mi madre pasa horas conmigo en el teléfono. Cosa que antes me miraba y me daba vuelta la cara.
¿Notó su ausencia en algún momento?
Antes de mi padre fallecer, mi madre se fue de casa por un tiempo porque él la maltrataba y allí nosotros decaímos. Puede que haya sido ese el motivo por el cual me metí en la droga.
La desunión de los padres provoca muchas cosas.
¿Qué consumió primero?
Primero pité un porro, después fumé una seca de pasta base y de ahí no la largué más.
¿Qué es una seca?
Cuando uno pone un poco de droga arriba de una pipa.
Desde que empecé nunca más la largué. ¡Pero es un vicio horrible!
¿Sabe de qué está compuesta la pasta base?
De muchas cosas. Tiene keroseno, veneno para ratas, acelerante de caballos, vidrio porque lo raspan y tiran adentro y muchas cosas más…
Y aún sabiendo todo eso, ¿la consumía?
Lo aspiré durante años y años.
Las primeras veces que me drogué con pasta base, me sentía liberada.
¡Te olvidás de todo! No me importaba nada.
Ahí fue cuando perdí a mi mamá, ella no pudo conmigo. Salía a buscarme, por ahí me encontraba y me decía: “¿mirá cómo andás?, toda cortada, re fumada”.
Yo le decía: “ahora vengo”, me escapaba y me iba. Desesperada por fumar.
Mis lugares predilectos eran esas casas donde habían compañeros que fumaban y si me dormía, me dormía y nos quedábamos días. Y si no, seguía por días y días deambulando.
De comer ni hablar. La pasta base tiene eso, de que te ponés a fumar y no te entra apetito.
Podés pasar de ocho a quince días sin comer.
Saca totalmente el hambre. Te deja flaquita “mal”.
Se pierden defensas, además de las enfermedades que te podés agarrar si seguís consumiendo, porque en mi caso, aunque no tenga mi libertad, le doy gracias a Dios porque bien podría haberme agarrado alguna enfermedad que nunca más me la pudiera curar.
Como el HIV, que en la calle hay mucho.
Nunca me cuidé en cuanto a eso y cuando llegué al INR llegué muy asustada.
El médico me hizo estudios y por suerte salió todo bien. Pero hay personas que se lo han contagiado así. Como además puede ser un embarazo no deseado.
A pesar de todo le agradezco a Dios que no me dejó sola.
¿Probó alcohol?
Sí, tomaba mucha caña. Y sin comer nada.
Demasiado, porque actualmente vivo con un problema de estómago debido a eso.
Me quemó toda por dentro.
Lo único que quería era fumar y fumar.
Tiene algo la pasta base que aunque uno quiera rechazarla puede más.
¿Tenía muchos amigos “afuera”?
Muchos. Todos consumían.
Pero hoy por hoy, el que no se ha matado, sigue consumiendo.
Porque al comenzar a consumir la pasta base, uno quiere cada vez más y si no la tenés te entrás a desesperar y se te da por cortarte o colgarte.
Tuve un novio que como no tenía para fumar se mató ahorcado.
Es horrible porque no hay de que te hablen. Te entra por un oído y te sale por el otro.
¿Por qué está en el INR?
Estoy por homicidio.
Llegó el 8 de enero de 2016.
“Él” me había pegado tres veces ya. Yo iba siempre a la casa del hermano y él vivía al costado.
No tenía ningún tipo de relación con él, solo lo conocía por medio del dueño de casa.
Era una persona muy violenta cuando tomaba. Y tomaba mucha caña.
Ya habíamos tenido problemas porque a todas las gurisas que iban a esa casa a pedir plata para drogas él les pegaba.
¿Cómo se sucedieron los hechos?
Yo hacía cinco o seis días que no dormía y llegué a esa casa porque fui a buscar plata para la droga.
Me senté en la puerta de la casa a comer un pedazo de carne y cuando veo se me vino encima con un cuchillo.
Yo me di vuelta con el mío en la mano pero nunca pensé ensartárselo.
Él al acercarse con su cuchillo me cortó un brazo y me pinchó un seno. Me di vuelta rápido y le “pongo” veinte centímetros. ¡Bien rápido!
¿Qué sintió en ese momento?
No sé muy bien. Desesperación sentí que salí corriendo.
Nunca pensé que al darme vuelta yo con un cuchillo grande como era se lo iba a “poner”.
Se me fue y nunca pensé que lo iba a matar.
Me asusté mucho, porque le di en el corazón. La sangre saltaba y me bañó inmediatamente de sangre.
También yo estaba lastimada, con el brazo cortado y el seno pinchado y me sangraba mucho.
Más bañada en sangre quedé.
¿Qué pasó luego?
Me fui a buscar a mi madre. Me dio un ataque de nervios y me arranqué los pelos.
Mi madre me llevó hasta violencia doméstica y allí me presenté.
Por haberlo hecho me darán menos pena.
¿Qué sucedió con el hombre?
Llega al hospital, el médico lo vio y no hubo más nada que hacer porque lo que lo mantenía vivo, era la presión que hacía el cuchillo para que la sangre no saltara.
Pero yo nunca pensé que lo iba a matar.
¿Qué siguió luego del suceso?
Luego de mi llegada a violencia doméstica ubicaron la casa, se movilizaron las seccionales y encontraron al hombre con su hermano en el cordón de la vereda que fue quien lo sacó hasta allí.
Luego del juzgado, ya me trajeron para aquí.
¿De cuánto es la pena asignada?
No me penaron todavía, pero con el estudio que hago y las horas de trabajo, se descuenta.
¿El hombre tenía familia?
Sí, tiene muchos hijos.
Las hijas que ya son grandes fueron al juzgado a gritarme asesina. Yo no respondí.
Con horas, retirada de la droga, ¿alcanzaba a entender la situación?
Sí, ya desde que llegué a la 2ª, que estaba con una custodia, después de haber dormido unas horas como que me había dado cuenta de lo que pasaba.
Hasta que mi cuerpo descansó me pude dar cuenta de todo.
¿Pudo dormir bien luego?
Sí. Rezo y creo mucho en Dios, soy una persona muy creyente y me tranquiliza mucho.
Aunque pensé que las hermanas de “él”, iban a tomar represalias con mi familia, pero no.
Sé que la cosa es conmigo.
Estoy muy consciente de que cuando salga voy a tener que cuidarme mucho porque tiene muchas hijas e hijos.
¿Puede que la resolución final sostenga de que fue en defensa propia?
No, no me pusieron como defensa propia.
Tengo homicidio en calidad de autora.
¿Qué significó para usted llegar al INR?
El trato fue muy bueno cuando llegué.
Tanto de la Policía como de mis compañeras de las operadoras. Pero yo lo único que quería era comer, ya que hacía días que no comía nada.
Ya antes de ingresar estaban sabiendo que en el juzgado estaba “perdiendo” y me habían guardado comida, para cuando llegara.
Luego de eso dormí durante tres días.
Llegué tan débil que hasta las costillas me dolían.
Yo solía antes de llegar acá acostarme de costado y estaba tan flaquita que del lado que me apoyara y durmiera me quedaba doliendo.
Venía al médico dentro del INR y me hacían un inyectable para que se me fuera el dolor y después volvía a venir.
Era muy grande el dolor.
Con la paste base como es la peor droga que hay te llegás a contar las costillas.
Luego de haber descansado y que pasó un tiempo, ¿cómo se sintió?
Había momentos en que me sentía muy mal.
Porque en lo único que pensaba era que le había quitado la vida a una persona.
Pero en ese momento era yo o él porque el hombre se me había “venido” con un cuchillo.
Pasé muchos días mal, lloré mucho. Pero fue pasando.
¿Cómo fueron esos primeros pasos para ir saliendo adelante?
Comencé a aferrarme a Dios, a leer la Biblia.
Las personas de las Iglesias que llegan al INR iban y van a donde yo estoy y me empezó a hacer bien.
Comencé a hacerle solicitud para entregársela al Director para que me dejaran trabajar en la chacra.
¡Y me dio el permiso!
Mis primeros trabajos fueron para la chacra a ganarme las puertas y fue como que se me pasó un poco lo sucedido.
Cuando me pongo a pensar trato de ocupar la cabeza en algo.
A limpiar, a lavar, a carpir igual. Soy una persona muy activa y tengo que andar en movimiento.
Soy bien consciente de que lo que pasó, pasó porque yo estaba drogada. Si no, no hubiese pasado.
¿Cómo se siente hoy?
Hermoso es.
La verdad que levantarme todas las mañanas para venir a trabajar (en la limpieza en la parte de “adelante”) y se lo agradezco a Dios todos los días por no consumir nada.
Ni pastillas para dormir tomo.
¿Cuál es su tarea dentro del INR?
Limpio las oficinas, las guardias, me dedico a barrer todo el patio y a limpiar toda la Unidad.
Estoy muy cómoda trabajando, porque si bien al principio por allí estaban con ese miedo a mi fuga, hoy me gané su confianza y nadie me molesta ni me manda a hacer nada.
Me enseñaron al principio lo que tenía que hacer, cuál era mi trabajo y de allí nunca tuve una observación ni nada.
Lo hago tranquilamente.
Nadie me apura y me siento re bien.
¿Cuánto le lleva para volver a ser libre?
Yo me inclino por los 8 años. Porque es lo que se puede pagar por un homicidio.
Pienso que si tengo que estar hasta esa fecha voy a luchar mucho para conseguir un trabajo de ganar más de lo que gano y ayudar a mi madre.
Ella está muy enferma, está con un tratamiento y una cantidad enorme de pastillas.
Ayer me llamó y me dijo que el médico reclamaba una de sus hijas para decirle lo que ella tenía. Pero yo no puedo.
Como las otras hermanas no están acá en Salto a pesar de estar presa soy la única con la que mantiene un contacto más seguido.
Ya hice gestiones para alguna salida transitoria que me puedan dar porque para mi mamá sería importantísimo.
¿Define a este lugar de INR, como su hogar provisorio?
Para mí es como una casa.
Te levantás, limpiás, lavás, todo.
Y todo lo que hago me gusta.
Si alguien me pide que vaya a la chacra voy, no me molesta.
El Instituto me ha brindado mucho apoyo. El trato de ellos hacia nosotros es excelente. Con las operadoras estamos siempre haciendo algo, como manualidades, cocina y nos incluyen a cada una en todo sin hacernos sentir mal.
Siempre tuve buena conducta. Ni observada ni sancionada. Ni metida en ningún lío.
Voy a mi trabajo, como y me acuesto. Al otro día a las siete estoy de nuevo en pie.
¿Pero sabés qué es lo mejor de todo esto?, ¡que no consumo nada!
Acá adentro es así: “si tenés ganas de consumir, andá a carpir”.
¿Cómo fue recluirse y dejar la droga?
Fue de un momento para el otro. Sin ningún tratamiento, nada.
Si hubiese tomado conciencia lo hubiese buscado afuera y no llegaba a lo que hice, ni acá.
¿Qué cambiaría en este momento?
No cambiaría nada. Simplemente salir en libertad.
Mis compañeras son muy buenas y no tengo queja ninguna de la Unidad (INR).
Siento que esto es como cuando era chica y mi madre me decía: “quedate en ese rincón, porque hiciste una c…”.
Cometí un error y lo tengo que pagar.
¿Se siente arrepentida de lo que hizo?
Sí, estoy sumamente arrepentida de lo que hice.
Y cuando más lo pienso es de noche. Después que apago la luz hay cosas que me vienen a la cabeza.
Y de que si no lo hubiera hecho no estaría acá.
Pero si no lo hubiese hecho yo tampoco seguiría viviendo.
Es una pena que no se vea que fue en defensa propia, de repente es porque está la droga de por medio.
¿Siente que tiene algo para decirle a la sociedad?
No, no tengo nada para decirle.
Solamente a mi mamá decirle que tengo muchas ganas de verla porque hace ya un tiempo que no la veo. Aunque ella viene a traerme algo y la veo de pasada. Pero tengo ganas de estar con ella.
Está muy enferma y no le insisto mucho para que venga.
Tengo ganas además de salir adelante para recuperar a mis hijos.
Que cuando yo me sumergí en la droga y había perdido totalmente el control cayeron en el INAU.
Su padre nunca se preocupó por ellos pero sí una amiga, que fue quien recuperó a las nenas más grandes al principio, luego a todos.
La más chiquita tenía seis meses cuando ella se movilizó, logró reunirlos a todos y llevárselos a su casa.
Yo se lo agradezco un montón porque si no fuera por ella quién sabe dónde estaban mis hijos.
La de 18 años se encuentra en el Hipódromo con una madre sustituta y me ha venido a ver.
¿Cuál es su expectativa para cuando salga del INR?
Trabajar, tener lo mío, cuidar a mi madre y si puedo recuperar a mis hijos. Aunque no vivan conmigo pueden ir a verme.
Porque antes para verme tenían que ir hasta alguna esquina para encontrarme dormida.
Pero quiero recuperar el tiempo perdido.
¡Si Dios quiere, porque tengo mucha fe!
Se que todo va a salir bien y voy a poder reunirme con mi familia como tanto deseo.

Publicado en - Titulares -, Realidades ReservadasComentarios (0)

“Realidades reservadas”

Con… K.V. – Recluida por rapiña y hurto

Comenzamos hoy, en nuestro nuevo espacio de “Realidades Reservadas”, como se lo prometimos el pasado sábado:
con historias de mujeres, cargadas de realidades en reserva y de sueños por cumplir.
Narradas por ellas mismas, desde el Instituto Nacional de Rehabilitación de Salto.
Lo harán, obviamente, de la forma en que la ley se lo permite:
sin dejar al descubierto su rostro y solamente con sus iniciales.
La primera en desarrollar su pasado y su cotidiano vivir,  es K.V. Una ciudadana, de un conocido barrio de la Zona Este de nuestra ciudad.K.V
En la familia, ella es la única mujer entre cuatro hermanos, que anteriormente a lo que le sucede como interna en el INR (Instituto Nacional de Rehabilitación), llevaba una vida de niña y comienzos de su adolescencia, sin demasiadas complicaciones:
concurrió a primaria,  realizando dos años de secundaria y luego en su adolescencia, comenzó a transitar su camino con algunos malos hábitos.
Cuenta con veintidós años y hace tres años y cuatro meses, que se encuentra recluida.
Tiene una niña de cuatro años y un  hijo de  pocos  meses que vive con ella. Es una de las internas, que ha estudiado y trabajado, con unas ansias enormes de volver a conseguir su libertad.
Nuestra entrevista, fue realizada junto a su pequeño y comienza de ésta manera:
¿Cómo te encontrabas al llegar al INR?
Muy mal.
Pero conté con la suerte desde el principio, al llegar al Instituto Nacional de Rehabilitación, de poder estudiar.
Lo intenté y lo fui logrando. Ya que tenemos  acá, liceo completo. También estudié Gastronomía e Informática.
Cuando llegó mi hijo, ya no lo pude hacer como antes. Tengo además una hija de cuatro años, que se encuentra a cargo de mi hermano y mi cuñada. Está muy bien con ellos.
Pero mi idea cuando me valla,  es la de seguir estudiando.
¿Cómo es la relación con tu familia?
Es buena, con todos ellos.
Mis padres están separados, hace aproximadamente diez años. Son ambos, muy jóvenes.
Me vienen a ver siempre que pueden, ya que salgo solamente los días miércoles de 8 a 20 horas.
¿Qué te permiten ésas salidas transitorias?
Son placenteras. Puedo ir a cualquier lado que quiera, con mi tutela, que es una señora que viene a recogerme.
Debo ir a todos lados con ella, cuando estoy fuera.
¿Cómo se logran éstas salidas?
Manteniendo una buena conducta, para lograr un buen informe de parte de los operarios del Instituto.
También se debe al tiempo que hace, que estoy recluida.
Yo tengo mi pareja acá adentro desde hace dos años. Es el padre de mi hijo, ya que existen conyugales, para las personas que trabajan.
¿Cómo conociste a tu pareja?
Dentro del Instituto.
Yo concurría a estudiar acá adentro y nos hemos cruzado un par de veces, hasta que pasó el tiempo y nos pusimos de novios.
Luego, tuvimos la noticia de que venía un bebé.
Si nos remontamos al tiempo de tu niñez ¿Cómo transcurrió la misma?
Muy bien. Formo parte de una familia, con padres que criaron a sus hijos, muy bien.
Fueron y son excelentes padres.
Pienso que todo comienza y yo estoy presa hoy, al mirar desde mi punto de vista la separación de mis padres.
El freno de nosotros como hijos, era nuestro padre en nuestra casa.
Como ya no estaba viviendo con nosotros, le empezamos a hacer pasar a mi madre, momentos muy complicados.
Como salir a los bailes, volviendo a cualquier hora. Comenzando a consumir alcohol, porros. Pero no pasaba de eso.
Fue pasando el tiempo y seguíamos igual.
Fui conociendo drogas y más drogas, hasta que llegué a fumar pasta base.
¿Eso significa una antes y un después en tu vida?
¡La pasta base, fue mi perdición!
Mi madre me perdía, me buscaba por todos lados, preguntaba y yo nada de aparecer.
Así pasaba durante días, sin siquiera yo, saber que hacía.
Hasta que transcurrieron cinco años viviendo de ésa forma y mi madre conoce un hombre buenísimo, que nos recibió en su casa. Y de esta forma mi madre con una lucha impresionante, logró recuperarme y me sacó de las drogas.
Yo a su vez, tengo un hermano que consumía y estuvo preso. Hoy está recuperado, trabaja en empresa Cujó y es el que tiene a mi hija a cargo. Que logró su casa  propia y todo lo que tiene con mucho esfuerzo, pero lo consiguió.
¿Cómo fue tu nueva vida, junto a la pareja de tu madre?
Pasamos un tiempo muy bueno, en familia, hasta que comienzo a drogarme de nuevo. Quedo embarazada y sigo drogándome hasta los cinco meses de embarazo de la nena.
Cuando ésta nació, en sus primeros tres meses, no me drogaba. Hasta que, pasado ése tiempo, lo hice con más fuerza.
¿Cómo comienzas a drogarte?
Un día, estoy en el frente de mi casa y tenía conmigo siempre una barra de compañeros. Uno de ellos me dice: “¿tendrías un cigarro? Es para fumarme un chasqui”.
Le respondí: “yo te doy el cigarro, pero vos me convidas haber como es eso!”. Asi fue, que con la ceniza del cigarro y otros “ingredientes” que no se cuales son, lo puso arriba de un recipiente que como superficie, tenía un plomo con agujeritos y con un cañito, se aspiraba.
Asi de simple.
Eso fue, la perdición de toda mi vida.
Luego llegó lo peor, cuando me prostituí y siguió todo mal. Todo por drogarme.
Hoy, que paso por ésos lugares por donde estuve drogándome, y luego de tanto tiempo de reclusión, no siento nada.
Creo que todo lo que pasó, lo hice de forma inconsciente.
Además, es una droga tan fuerte y tan pegadiza, que te lleva a hacer cantidad de cosas, siempre malas.
Si no tienes para fumar, igual te matas. Porque en ése momento, no te permite pensar en nada.
¿Llegaste a la pasta base?
Es que un chasqui, también es pasta base. Utilizada en una bolsita.
¿Por qué motivo  ingresas al INR?
Vivía completamente drogada y acá llegué porque le robé a un señor.
Hacía días que venía fumando mucho.
Y mi madre…pobre mi madre, ya no podía mas conmigo.
No tenía mas dinero para fumar y voy hasta mi casa y le pido cien pesos a ella. Me dice: “No K, vení acá, a bañarte, mira como andas hija, recostaste un rato. Te voy a aprontar una leche y te quedás”.
Yo tenía un carácter fuerte, le dije que no y me fui.
Siempre en mi mente, estaba presente el ¿que iba a hacer, sin nada para fumar?
En un momento dado, recordé que este señor del suceso que me tuvo como protagonista, cobraba una jubilación o pensión, y me fui hasta la casa.
Lo invito a un compañero, para que me acompañe y llegamos. Mientras yo entré a la casa, el que me había acompañado, se retiró, a buscar dinero en otro lado. Los dos locos por fumar.
Cuando el señor me atiende, le hablo, pidiéndole plata y me dice:
– “No tengo”.
-“Pero veinte pesos, te pido”.
-“No tengo”.
Entonces yo, como estaba desesperada por fumar, me fui acercando, cada  vez más, le puse la mano en el bolsillo, saqué todo lo que él tenía y me fui corriendo con toda la plata.
Eran aproximadamente, treinta mil pesos.
El me alcanza, me tira de los pelos, yo lo empujé  y no recuerdo algo más que haya pasado.
Además, nada me importaba y yo no tenía idea de la cantidad de plata que tenía en mis manos. La droga me lo impedía.
Estoy acá, por un delito de rapiña y un hurto, además.
¿Qué sentiste en el momento que llegas al INR?fence-2163951_960_720
Fue muy importante para mí.
El hecho de estar un tiempo encerrada, me hizo mucho bien.
Yo era una mujer drogada, que ya había cometido una cantidad de delitos por hurto y hacia tiempo me venía buscando la policía. Cuando me capturan, no sabían que era yo que los llevaba a cabo.
Mamá me buscaba día y noche para ayudarme y yo seguía en la mía. Estaba loca, mal de la cabeza por la droga.
Era muy flaquita, desnutrida, porque estaba muy descuidada.
¿Cómo fue el momento de la aprensión?
Estaba yo con alguien, y le digo vamos hasta la casa de tu madre a pedirle plata. ¡Vamos!
A ésta persona se le ocurre, que no era conveniente pasar frente a la casa de ese señor, que yo le había sustraído los treinta mil pesos, porque me iba a reconocer y me denunciaría.
Pasó así exactamente. Yo paso por la casa, el me ve, llama a la policía y cuando vengo de vuelta, había una cantidad enorme de policías esperándome…y me agarraron.
¿Solías tener amigos?
Solo para la droga.
En el barrio, solíamos decir: “¿cómo andas? ¿Tenés una pipa?, ¡vamos a fumar!”. Ésos eran los amigos.
En la droga, no existen los verdaderos amigos.
¿Qué llegaste a consumir en cuanto a drogas?
Fumé una vez crack, pero solamente ésa vez.
Luego seguí con los chasqui, porque es más fuerte el crack. El chasqui, es lo mismo que la pasta base, pero le llamamos chasqui, porque nos venden así, de a chasqui.
¿Cómo controlabas la ansiedad cuando llegaste al Instituto?
La ansiedad, hace consumir muchas cosas dulces. Comía bolsas de caramelos.
Y cuando entro acá, resultó que había muchas mujeres conocidas por el mismo tema. La que no estaba por robo, vendía droga. O sea estábamos en la misma.
La droga tiene eso, te hace conocer mucha gente, mucha plata, todo en exceso. Y conocí también a un señor, que trabaja en un ente del estado y siempre me ayudó mucho y se preocupó mucho por mí, incluso por mi hija. Pero lamentablemente, aunque quisiera apoyarme, yo no lo quería a él, quería su dinero.
Entonces no tuvo forma de ayudarme.
¿Cuánto tiempo crees que te va a llevar éste proceso?
Yo ya pedí la libertad anticipada.
A mi me penaron con cinco años, o sea que mi finalización de pena, se cumpliría el 9 de marzo del 2019.
Todo este tiempo que va corriendo, cuenta.
Con la redención de pena por motivos de estudios, acelera el proceso.
Descuento mucho y pienso irme el año que viene en libertad.
En vista de que están reconociendo mi comportamiento y demás, me iría en noviembre del año que viene.
¿Cómo te sientes hoy?
Bien.
Me encuentro bien, con unas ganas enormes y creo que preparada para irme, formar una familia, poder trabajar y llevar una vida normal.
¿Crees que te alcanzó para recapacitar?
Si. Quiero irme a estudiar, trabajar, estar con mis hijos y criarlos.
¿Cómo lo defines al INR?
Dentro de todos los problemas que puedan surgir, estamos muy bien.
Yo he estado en otras cárceles, ya que fui trasladada al CNR, en Montevideo durante cinco meses.
Mi familia, mi pareja, nunca dejaron de insistir, de hablar con el Director, porque cuando se inicia mi traslado, yo estaba con un mes de embarazo de mi niño más pequeño.
Se preocuparon, hasta que lograron mi traslado de nuevo a Salto.
¿Por qué motivo te trasladan?
Porque era yo muy rebelde acá y tenía otra forma de pensar.
Pero entendí, que esta cárcel, era mucho mejor que aquella.
Nosotros acá tenemos libertad, para muchas cosas.
Queremos un café, un churrasco,  vamos y lo hacemos.
Necesitamos algo de la calle, yo le pido a mi madre  un refresco, por ejemplo y tenemos acceso a ello.
Estudiar, la visita con nuestros maridos, el trabajo en la chacra, para las muchachas que lo deseen.
No podemos pedir más de lo que tenemos en ésta cárcel.
Yo ahora, voy a empezar a trabajar, porque de esa forma sumo y me quiero ir antes.
Pero me siento muy cómoda acá. Si existiere algún problema, venimos hasta este sector y hablamos con algún operador y se resuelve.
¿Qué cambiarías de tu vida hoy?
Hacer algo para irme antes. Estar mejor de lo que estoy.
Que estemos bien dentro de todo, no quita que estamos presas.
Cualquier persona que se encuentre privada de libertad, se va a querer ir, cuanto antes.
Nosotros no nos mandamos solas.
La cárcel nos da todos los beneficios que mencioné, pero están los operadores y policías, con un control. Porque estamos… privadas… de la libertad.
Y lo más triste  de la vida, es estar privada de tu libertad.
¡Es  lo mas triste!
¿Te sientes arrepentida de lo que hiciste?
Sí, mi vida pasada, fue una porquería, fue todo horrible.
Lo único bueno, es mi madre, mis hijos, mis hermanos…
Pero si tal vez ése día, no hubiese pasado lo que  pasó, yo hoy me encontraría muerta.
Creo mucho en Dios y  por algo pasan las cosas. Es por la fe que yo tengo, que hoy estoy donde estoy.
¿Qué mensaje le enviarías a la sociedad?
¡Que por favor, no fumen mas pasta base!
¡Que recapaciten!
Que la pasta  base es lo peor que uno puede consumir.
Que por la  pasta base, uno puede llegar a hacer cualquier cosa.
Desde  como suicidarse, matar otra persona, por quitarle “ése chasqui”, hasta miles de cosas.
Si hay personas con la cabeza muy débil, la persona  mata por conseguir la droga.
¿Tienes contacto inmediato con  mujeres que recién llegan a la cárcel?
Sí, y  en vista está de que cuando les pregunto: ¿Cómo está la calle?
Me dicen: “Un asco, te matan igual por  un chasqui”.
Va una persona  de un barrio a otro a comprar la droga y puede ésta darle un puñalada y dejarlo muerto ahí, todo por ésa porquería.
¿Qué crees que le falte a la sociedad, para conseguir combatirla?
Más policías.
Se tiene que terminar esto de la pasta base.
La policía tiene que terminar con ésta porquería.
Que termina destruyendo a niños de nueve años, ya de ocho, están fumando y consumiéndola.
¡Destruye todo! ¡Vidas, familias y personas!
Para mí es una bendición y le doy las gracias a Dios, que me haya traído hasta acá. Y que me  haya  pasado todo lo que me pasó, estando presa.
Para ser más fuerte y tener  una cabeza más abierta, más amplia.
¿Cómo te imaginas tu vida afuera?
Para cuando salga, me imagino una vida linda.
Porque tengo un compañero a mi lado, que aunque también esté procesado hace ya un año y cuatro meses por hurto, me apoya y sé que cuento con él.
Tengo además, para cuando salga, una familia que me está esperando, con mis hijos.
Pienso mucho en mi hija mayor, que es una niña adorada y la está criando mi hermano y tengo la certeza de que la adoran. Tanto él, como la  esposa.
Llego a la conclusión, de que si yo llegara a buscarla y ella no quiere irse conmigo, yo voy a tener que respetar su decisión de querer quedar con su tío.
Es  el bienestar de ella y le voy a tener que decir: “bueno hija, cuando usted se quiera ir con mamá, que su tío me llame y mamita la va a venir a buscar”.
Yo no puedo arrancársela. De un día para el otro, llegar a  la casa de mi hermano y llevármela. Ella ya  tiene cuatro años y  cuando quedó con ellos, tenía nueve meses.
Estoy muy decidida, agradecida a ellos por cuidármela y me  siento bien.
Quiero salir y cambiar. Poder rehacer mi vida, trabajando en lo que sea.
Hoy que estas recuperada, ¿Cómo ves aquella muchacha que eras?
¡Hay no! ¡Me vería desastrosa!
Me daría mucha vergüenza con todo lo que hacía.
Por mis hijos, por mi familia.
¡No, ni en sueños!
A mí el Centro de Rehabilitación me  ha  hecho mucho bien ¡y le debo tanto!
Estoy muy agradecida a todos, por la forma humana en que  me han ayudado y me han apoyado, intentando sacarme adelante.
Soy una  persona nueva…

 

Publicado en - Titulares -, Realidades ReservadasComentarios (1)

Con el Sub Director Operativo del INR, Oficial Principal Estevenson Barrios, e integrantes del mismo.

Hoy comenzamos una nueva etapa, en nuestra sección.
Es para nosotros todo un desafío intentarlo, con un tema que está en forma diaria y prolongada, en el “tapete”. Pero no por ello, deja de ser para la sociedad, humano e interesante.
Sin ánimo alguno de intentar herir susceptibilidades, nuestro deseo es poder compartir con nuestros lectores, una realidad distinta a la que vivimos quienes caminamos por la calle todos los días.
Siendo dueños de nuestro tiempo, con nuestro trabajo, junto a nuestros amigos y seres queridos.

Sub Oficial Principal Estevenson Barrios

Sub Oficial Principal Estevenson Barrios

Permitiéndonos pensar que absolutamente ninguno estamos exentos de algún escenario comprometido, que el destino controlador, pueda prepararnos.
Son estas historias que les acercamos, realidades de vida. De mujeres privadas de su libertad, por diferentes motivos.
Para ello, recurrimos a las autoridades de la Unidad Nº 20 del Instituto Nacional de Rehabilitación, (INR) de nuestro departamento, dirigida por el Sub Comisario Miguel Ángel Catelotti, las cuales están llevando adelante un papel fundamental, para que los internos e internas allí instalados, puedan luego lograr una vida que les sea placentera, transitando un camino digno de recorrerlo.
Es una de las cárceles donde se encuentran alojados, hombres y también mujeres con hijos.
Sábado a sábado, iremos haciéndoles a ustedes entregas, con historias de mujeres internas, narradas por algunas de ellas.
Un antes y un después
Desde el año 2013, la Dirección Nacional de Cárceles, Penitenciarías y Centros de Recuperación de Salto, pasa a llamarse Instituto Nacional de Rehabilitación. Dejando atrás un sistema netamente policial, para incursionar en un sistema mixto.
Donde se conjuga el trabajo de policías y operadores, con diferente formación, integrando un equipo interdisciplinario, intentando lograr brindarle un tratamiento diferente al interno.
Anteriormente cuando este llegaba, se lo ingresaba y era alojado en pabellones donde había lugar, junto a otras clasificaciones.
El INR lo que buscó con esta nueva modalidad de ingreso, es que el interno una vez que llegue, no sea directamente recluido dónde haya lugar, sino a un pabellón de ingreso. Destinado para ello, con un promedio allí, de diez a treinta días.
De esa forma, se le realiza un seguimiento con el equipo técnico, que luego de evaluarlo, comienza con sus intervenciones.
La Dirección Técnica se divide en tres patas. Y sus pilares principales son: la educación (formal, no formal, recreación y área cultural), la salud y la parte laboral.
Al perfil del interno, se lo puede dividir en dos partes: la técnica: el de su comportamiento, el núcleo familiar, entre otras.
Y la jurídica, es la parte rígida, la que hay que respetar.
Con autorizaciones de salidas laborales, de acuerdo a dos decretos: decreto Nº 120, que lo elije el INR, donde dice que va a salir a trabajar, que es con tercera pena y con custodia policial.
O con autorizaciones judiciales, que son: transitorias laborales o transitorias familiares.
Todas las decisiones que toma el equipo de Dirección, lo hace en base a lo que hoy son nombradas: Junta de disciplina y Junta de tratamiento. Asesorando al Director a tomar las mejores decisiones en base a lo que se haya decido con respecto a algún interno.
Este equipo estará siempre orientado por las personas que nombramos a continuación y que conforman junto a otras, el Instituto Nacional de Rehabilitación. Operarios y profesionales, los cuales llevan adelante la mayoría de las actividades en las diferentes áreas:

Equipo de Operadores del INR

Equipo de Operadores del INR

Director: Sub. Crio. Miguel Catelotti, Sub Director: Oficial Principal Estevenson Barrios, Sub Oficial Mayor: Jorge Tessadre. Operador Penitenciario Grado 1, Encargado de Cárcel de mujeres: Cristian Soria, Trabajadoras Sociales: Micaela Monzón y Carina Taruselli, Operadora Giovana Molina, Operadora Grado 1 Gestora Laboral Ligia Pereira, Operador Grado 1 Área Educativa Juan Recuero, Operadora Área Técnica Florencia Viera, Operadora Grado 1 Deysi Tabárez y Encargado de Guardia Externa Luis Viera.
Es importante destacar que al recluso cumplir su pena y quedar en libertad, se le hace entrega de toda su documentación en regla: algunas adquiridas, dentro del Instituto.
Su Director hoy no podrá acompañarnos, pero en su lugar lo hará el Sub Director Operativo, Encargado del Instituto, el Oficial Principal Estevenson Barrios, con quien comenzamos la entrevista, de ésta manera:
¿Cómo es el funcionamiento del Instituto Nacional de Rehabilitación?
El sistema anteriormente, era absolutamente conformado por policías. La idea del Ministerio fue quitarle el enfoque de seguridad y control, transformándolo más progresivo, rehabilitando por medio de la creación del INR y de personal civil, idóneo en los temas.
La Dirección está bajo la supervisación de un Director y tres Sub Directores: Un Sub Director Técnico, un Administrativo y un Operativo.
Correspondiéndome este último, ya que cubro la Dirección del Director: Sub Comisario Miguel Ángel Catelotti.
¿Cómo es un día dentro de la unidad penitenciaria?
Nosotros tenemos reclusos con diferentes condiciones.
Son mujeres y hombres con distintas actividades, cada cual con una consigna, del día a día.
Las distintas actividades, están llevadas adelante con algunos reclusos que trabajan y otros que estudian (primaria y secundaria).
Y entre el grupo existe un gran conjunto, que no estudian, ni trabajan y es a quienes tratamos de incentivar, con otras actividades.
¿Cuándo es que se ve incrementada por ingresos?
En la época de calor.
Es el mayor movimiento, debido a que normalmente la gente madruga más y el sol se pone más tarde, dando lugar a que las personas estén más tiempo despiertas.
Y acá dentro de la cárcel, es lo mismo. Se duerme un poco más por la mañana y se descansa más temprano, a la noche.
¿Cuántos son los reclusos alojados?
Son trescientos sesenta internos, siendo, diez por ciento mujeres. Con aproximadamente cuarenta operarios, quienes mantienen un trato directo con el interno, más los policías.
¿Hay alguna reunión donde participen mujeres y hombres?
No. Solamente los sábados y domingos en horarios de visitas.
O algunas actividades mixtas, que son las que se desempeñan en el área educativa.
¿Cómo opera esta área?
-Operador del Área Educativa: Juan Recuero: actualmente asisten al área educativa ciento cincuenta PPL (personas privadas de libertad), entre hombres y mujeres en su totalidad. Y PPL mujeres, son alrededor de quince, siendo el cincuenta por ciento de su población.
De las internas (reclusas), algunas están realizando primaria, otras secundaria, talleres de gastronomía, de género, de teatro y muy pronto ajedrez.
¿Oscilan entre qué edades?
La mayoría son jóvenes, pero también tenemos reclusas, que tienen a su esposo aquí, que son madres y sus edades están entre 20 o 30 años, que estudian, intentando culminar primaria y secundaria.
Estamos en períodos de inscripción para estos casos y se han inscripto seis o siete más. Quiere decir que van en aumento las estudiantes.
¿Cuáles son los delitos más comunes?
-Encargado de Cárcel de Mujeres Cristian Soria: los delitos más comunes en mujeres, es la venta de drogas.
Las últimas diez que ingresaron fue por venta de estupefacientes y una, por delito de hurto agravado.
¿Cuál es la pena adjudicada en estos casos?
Oscilan entre dos y seis años. Pero siempre dependen de las diferentes circunstancias. De si es primaria o no, si es residente o no.
¿Cómo funcionan las actividades laborales?
-Gestora Laboral: Ligia Pereira: tenemos personas que trabajan dentro del perímetro interno y también personas que lo hacen en extramuros (toda la parte del frente, Casona, Cárcel de mujeres y en la chacra).
En total tenemos en la Unidad trabajando, alrededor de ciento sesenta personas, las cuales se encargan del mantenimiento, entre otras actividades.
Mujeres hay trece trabajando en Casona, tres en la parte masculina y en Intendencia una.
Luego existe un convenio con una empresa de palets, donde se encuentran cuatro internos, otros cuatro en Intendencia y otro convenio existente con la empresa Guarino. Con una cuadrilla de cuarenta y cuatro trabajadores.
Y en trabajos internos, tratamos en lo posible de que cada uno de ellos tenga alguna actividad. De esa manera redimen pena.
Cada dieciséis horas de trabajo, se le estima un día menos de pena.
¿Cuáles son las condiciones que se le aplican para el trabajo afuera?
-Trabajadora Social Micaela Monzón: Depende mucho de la conducta y el tiempo de reclusión.
Se le realiza un formulario donde detalla la historia familiar, qué estudios tiene y la experiencia laboral, luego de un período de evaluación en la junta de tratamientos y disciplina de faltas, con normas de convivencia.
Mirando además por lo laboral y lo educativo.
Donde la persona privada de libertad, que ingresa y no cuenta con primaria completa, tiene la obligación de culminarla, siguiendo secundaria con el tiempo que esté y el interés de cada uno.
Luego, la oferta laboral con que cuenta la unidad, está en acceso. Teniendo esta otros requisitos, donde tiene que ver el trabajo en equipo, la conducta, las aspiraciones, la motivación y el compromiso. Allí, se le brinda la oportunidad dentro de la unidad en principio, luego se le va extendiendo a extra muro.
Si se considera que ya está apto por su proceso, cumpliendo el tercio de la pena, se le da la oportunidad para trabajar en empresas como Guarino, Intendencia, etc.
¿Se encuentra algún interno, que no desee o acepte ninguna actividad?
-Oficial Principal Estevenson Barrios: La parte de óseo y la rehabilitación del interno, lo canalizamos por el trabajo o actividades. En más de un ochenta por ciento, los reclusos cumplen algún tipo de actividad.
A aquel que no le guste estudiar, ni trabajar, hace actividades.
El deporte del fútbol es el preferido de la mayoría, pero también tienen ajedrez, música, cine y ahora incorporamos un anfiteatro, con películas con trasfondos. Para que tengan una motivación, que muchas veces ayuda a tratar de inspirarse para comenzar a estudiar o trabajar.
¿Cómo se interpretan las necesidades de los internos?
-T.S: Micaela Monzón: Hemos realizado un relevamiento por los pabellones, viendo quién estaba sin actividad, con entrevistas en forma individual, con el fin de buscar cuáles son los intereses. Y lo que hemos captado, es el gusto por el área deportiva.
A partir de allí, incorporarlos, para que estén en actividad.
Muchos de ellos, no necesitan educación, así como los hábitos de trabajo, porque ya lo traen de afuera, pero sí queremos que encuentren una contención, mientras están recluidos y el juez decida hasta cuándo van a estar.
¿Cómo se procede en cuanto al tema de adicciones y las causas con reincidencia?
En caso del consumo de drogas y adicciones, tienen que ver en su mayoría, tanto en mujeres como en hombres, las reincidencias.
Si no es su ingreso por venta, es por consumo, entonces roban y vuelven a entrar. “Necesitan” estar en algo así.
Para ello, trabajamos conjuntamente con el Dispositivo Ciudadela. Donde se lo selecciona y se los traslada, o el dispositivo se acerca a la unidad con talleres.
¿A qué le llaman cuadrillas solidarias?
-G.L Ligia Pereira: Son internos seleccionados por su conducta y desempeño dentro de la unidad. Para salir a realizar trabajos comunitarios colaborando con Intendencia, como es el caso de la inundación.
Arreglos de locales liceales, limpieza en escuelas, apoyando en viviendas de la Intendencia.
¿Cómo se las arregla una mamá con actividad y su chiquito a cargo?
-O. P: Estevenson Barrios: en este momento, tenemos treinta y dos mujeres. Con ocho madres y nueve niños.
En el caso de las que estudian, algunas concurren al aula con los niños.
Y en caso de trabajar, tenemos cocineras y ayudantes para los niños y para el resto de las PPL. Algunas tareas de limpieza, lo hacen cuatro femeninas que trabajan en chacra de la unidad y dos de ellas, concurren además a clases.
¿Hasta qué edades se permite que los niños permanezcan con la madre?
Hasta los cinco años de edad.
Luego, por la parte judicial, buscamos un apoyo para que pueda retirarlo un familiar responsable y ser su tutor. O recurrimos al INAU, realizándole un seguimiento.
¿Cuál es el delito mayor que aparece en nuestros días?
El copamiento, es el delito más grave en el Uruguay.
No hay ningún procesado por copamiento, pero dentro de nuestra cárcel salteña, el mayor delito es el homicidio. Y son varias las mujeres procesadas por este motivo.
Es por ello que muchas veces, es una madre que está por un homicidio especialmente agravado y no hay Juez que permita, con una salida transitoria, que esta se traslade hasta un CAIF por su hijo.
Y tenemos personas que llevan internos, 28 años.
¿Hay madres esperando por una condena?
Sí, muchas.
Pero por lo general, no esperan más de lo que se les condena.
Convenio INAU y la Asociación Civil CAIF Bº Williams.
-Operadora Giovana Molina: este proyecto es un trabajo totalmente en red, con otras instituciones.
Surge la idea desde el CAIF, reunirnos con INAU y otros centros para ver cómo solucionar el tema. Y termina siendo CAIF Williams quien decide hacerse cargo de todos los niños de 0 a 2 años, los cuales, por la cantidad, no podían asistir.
Logramos, con el traslado en una unidad para los operadores que se encargan de ellos para hacerlo, ya que los niños son muy pequeños y los jueces no permiten la salida de la mamá.
De allí, la idea de este plan piloto, es que se vaya negociando con los jueces para que ellos también tomen conciencia de la realidad, y para que además estos niños, no sean excluidos.
Tenemos siete niños que van a concurrir allí.
Entre 0 y 1 año, tenemos cinco. Y el resto, tiene más de 1 año.
Sobre esta Experiencia Oportuna, se van a comenzar a realizar reuniones una vez al mes con Uruguay Crece Contigo, INAU y Centro CAIF William y todo el Centro de la Unidad, para seguir evaluando, ya que es un proyecto muy nuevo.
En nombre de Directores y operadores de INR:
-E.C.M: Cristian Soria: Seríamos unos desagradecidos, si no destacamos el apoyo que nos brindan CTM, Plan Ibirapitá, para inclusión de algunos internos, con más de 60 años, (aunque no puedan conectarse por internet, con personas de afuera) y a las Iglesias:
Iglesia Adventista, Iglesia Católica, Iglesia Universal, Iglesia Pentecostal, Testigos de Jehová, Dios es amor y pido disculpas si no recuerdo alguna más en este momento.
Contamos con su visita todas las semanas y eso es un gran apoyo para los internos e internas. Es como la fe que tienen de salir adelante, ya que hay muchos religiosos.
Es una buena inspiración para ellos, un gran aporte, además del contacto que pueden tener con Dios.

Publicado en Realidades ReservadasComentarios (0)




El tiempo

Ediciones anteriores

julio 2017
L M X J V S D
« jun    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31