“Desde otra mirada” Con Cristian Soria

Encargado de Cárcel de Mujeres en INR de Salto

Culminando nuestras entregas de Realidades Reservadas, como han sido las historias de mujeres internas en I.N.R. mucho tenemos para agradecer.
En primer lugar al Director del Instituto Nacional de Rehabilitación, Sub Comisario Miguel Catelotti, al Oficial Principal Estevenson Barrios y a cada uno de los integrantes de I.N.R. por su atención para con nosotros y sin duda a las internas allí instaladas.
Que no solo se han animado a compartir con nosotros esta etapa de sus vidas, sino por desnudar la historia y contarla tal cual ocurrió.Operador Cristian Soria- Encargado de Cárcel de mujeres de INR Salto.
Y esto no termina aquí, porque en nuestros próximos encuentros de sábados, del Suplemento Faz A Punto, seguirán algunos de los internos de I.N.R., llevándoles a nuestros seguidores sus historias de vida allí.
Hoy tenemos el placer de contar con la compañía del Encargado de Cárcel de mujeres, Operador Cristian Soria.
Quien ha sido durante todo este tiempo de entrevistas y publicaciones del mencionado espacio en Diario EL PUEBLO, la persona encargada de llevar adelante los contactos, ya sea solicitando los permisos a los superiores correspondientes como la propuesta a las internas. De una forma amena y mucho se lo agradecemos.
A partir de ahora nos narrará cómo lleva adelante su tarea, cuál es la situación en la Cárcel de Mujeres en Salto y sus proyectos a corto y mediano plazo:
¿Cómo llega a ser Operador de Cárcel?
Siempre me gustó.
Anteriormente estuve brindando mis servicios durante siete años en el Ejército Nacional. Viajando al Congo en dos oportunidades en misiones de paz.
Eso sucedió en el 2009 con una estadía de seis meses y otra de nueve en 2012.
Es una gran experiencia de vida que da lugar a conocer como vive otra gente.
Donde uno se da cuenta que estando solamente acá no conoce tanto como cuando va a estos lugares muy carenciados en algunos aspectos.
Como por ejemplo la forma de vida de los niños.
Allá una mujer puede llegar a hacer quince o veinte kilómetros para conseguir un bidón de agua, cosa que acá lo tenemos al lado.
Yo lo tomé como una gran experiencia que no se olvida.
Aprendí mucho y a ser más humano.
Y no es lo mismo un uruguayo en el Congo que en cualquier otro país.
Nos reciben y nos quieren de manera especial. El uruguayo tiene un corazón mas grande y nos suelen solicitar en el Congo.
Y llego a ser Operador porque al ingresar a la Unidad de I.N.R. realizamos una capacitación primero y llegaron las prácticas para luego comenzar a trabajar como tal.
¿Y Encargado de Cárcel?
Mi trabajo comienza en la guardia interna, en la parte masculina y luego de tres años me nombran Encargado de Cárcel de Mujeres.
¿Se necesita un carácter fuerte?
Me considero una persona muy exigente.
Tanto con los P.P.L. (persona privada de libertad), como con los funcionarios.
Y mi designación surge, luego de haber trabajado en la parte masculina cuando me trasladan a cárcel de mujeres, para cubrir una licencia del encargado de ésta por diez días.
Cuando él vuelve a mi me trasladan a la chacra.
Me gustaba eso porque soy de una zona de afuera del departamento y conocía algunas tareas de allí.
Pero de todas formas no me gusta estar solicitando tareas. Voy a donde me mandan.
Claro, que cuando uno le gusta la tarea que hace trata de conservar el puesto. Pero trato de hacer lo mejor posible, donde me corresponda estar y acato órdenes, nada más.
Luego entiendo que a los superiores les agradó mi desempeño de esos días y quedé en forma definitiva designado.
Aprendiendo día a día con todo lo que se realiza.
¿Cuál es su tarea dentro de la cárcel?
Mi tarea se basa en la supervisación de todo lo que sucede.
Hasta en los detalles más pequeños tales como: la comida, sus descansos, cómo están los niños. Siempre buscando el bienestar para todos.
Tanto para las P.P.L. como para el funcionario.
Y me gusta trabajar en equipo.
Con las P.P.L. estamos realizando reuniones en forma diaria, asi como con las funcionarias Operadoras.
Me corresponde toda la parte de La Casona, con excepción de la de seguridad, que se encarga el personal femenino policial.
Por ello es tan importante el trabajo en equipo.
Además soy una persona muy abierta a recepcionar sugerencias por ejemplo, de alguna operadora que algo no le parezca bien, lo hablamos y lo solucionamos.
¡Si es para sumar, bienvenido sea!
Y cuando digo que soy exigente con las P.P.L. es simplemente por el bien de ellas, es en cuanto a limpieza, orden y disciplina.
Siempre con respeto y educación, hacia los funcionarios y a las demás P.P.L.
Para que desde que se levantan hasta que se acuestan se mantenga ese buen hábito de convivencia. Y se lo logra por lo general.
Porque la presión de la mayoría ayuda a educar a las demás, intentando que sea en forma colectiva.
¿Cómo es un día en la Cárcel de Mujeres?
Se levantan 8:30Hs.
Es ese un horario en el que tuvimos de acuerdo con las Operadoras, ya que sus actividades comienzan a las 9Hs.
La que va a estudiar, asi como la que trabaja en chacra que actualmente son cuatro internas, además de las que trabajan en la cocina de La Casona y los niños que concurren al CAIF mismo, deben estar listos a esa hora.
La mayoría de las P.P.L. tienen tarea. Son muy poquitas las que no la tienen.
¿Cuando ingresa, por qué lugar comienza una interna a trabajar?
Es por la zona de La Casona. En la limpieza de los patios, en el jardín o ayudante de cocina, entre otras.
De allí se la comienza a conocer y luego de un determinado tiempo se le va proponiendo el trabajo en chacras, ya que para ello se necesita un poco más de confianza en ella.
O pasa a la de limpieza en la parte masculina.
Al ir saliendo de La Casona, van dejando un lugar que lo va ocupando otra.
¿Cuántas son las reclusas?
Veintiseis.
Mujeres con niños son diez. Con la totalidad de catorce niños en este momento.
Y por tema de seguridad, se ha logrado el CAIF acá adentro. El CAIF dentro de la Unidad ha significado un antes y un después.
¡Lo que ha mejorado la calidad de vida de los niños junto a las madres es increíble!
¿Cómo funciona la seguridad?
Esta es una cárcel de mínima seguridad.
De todas formas en la chacra hay un funcionario policial con un Operador. Y se dispone además de una Operadora, que las lleva y las trae de vuelta.
Y en La Casona estamos tratando directamente con cada una de las internas y no tenemos ningún tipo de problema.
La parte de seguridad es simplemente para prevenir y además para lo que refiere a traslados a un centro asistencial o a juzgado.
En la Cárcel de Mujeres las P.P.L. que tenemos se adaptan perfectamente al sistema de mínima seguridad.
Están acá porque son para estar acá y no en otro lugar con mayor seguridad.
¿Qué es lo mas difícil dentro de la cárcel?
A mi me gusta mucho lo que hago.
En realidad me pasa que ya me levanto motivado para venir a trabajar.
No es lo mismo venir obligado por una situación económica que venir porque me gusta la tarea que se está haciendo.
Además trabajamos en equipo y siendo así, no veo tarea difícil acá.
Es mas, estamos teniendo un número importante de ingresos y por ése motivo problemas de espacio.
Es un problema en general que sucede en todas las cárceles del país.
Pero estamos buscándole una solución para lograr dividir los espacios de aquellas madres que tienen hijos con las que no los tienen.
Se está tratando de hacer lugar y ubicarlas con más comodidad.
¿Y lo más agradable de estar cómo encargado?
Lo agradable es que las cosas estén saliendo bien.
Que por lo general salen.
Yo cuento con el apoyo de todos para que así sea.
Es por ello que tratamos de incentivar a las P.P.L. por ello se realizan las reuniones con ellas en forma diaria, una o dos veces por semana dependiendo de la situación.
Y poder decirles que cuenten tanto conmigo como con las Operadoras para lo que necesiten, para que resulte en una contención.
Además como que trabajamos en forma diaria con cada una de ellas sabemos cuando alguna no está bien, se las conoce.
Las Operadoras conversan en forma contínua con ellas. Y muchas veces con solo hablar con una P.P.L. ya le cambia la cara o se la ve de otra manera.
Muchas veces están mal porque los problemas son de “afuera”. Como puede ser una situación con sus familiares o sus cosas que han dejado.
¿Cómo ve su relación con ellas, por ser un encargado varón?
Yo siempre intento de que el trato que ellas tienen conmigo lo tengan con las Operadoras.
Con un trato de respeto y se lo logra.
Hay que estar incentivándolas, hablar antes de llegar a una sanción.
¿Qué tiene que tener un buen encargado de Cárcel?
Lo que genera es mucho estrés.
Son treinta P.P.L. y niños además.
Que muchas veces requieren mucho más atención todavía y más acá adentro.
Estar muy pendiente de lo que pasa.
Pero yo creo firmemente que un buen encargado no sería nada sin un buen equipo.
Yo solo en La Casona no solucionaría un montón de cosas.
Pero un buen equipo lo hace grande al encargado.
¿Pensó en algún momento estar trabajando con mujeres?
No, la verdad que no.
Uno nunca piensa estar donde está, cuando uno comenzó de abajo trabajando.
Pero el hecho de estar a cargo de treinta mujeres, tantos niños y además de funcionarios… creo que uno no lo piensa.
Las personas privadas de su libertad son muy demandantes. Y si uno trata de cumplir con las demandas que tengan no puede llegar a solucionar muchas cosas.
Como lo mencionábamos: el solo hecho de hablar con una P.P.L. ya soluciona mucho. O por lo menos uno trata de hacer todo lo posible por solucionarle lo que solicitan.
¿Qué solicitudes por ejemplo?
Hay diferentes casos.
Salto ahora está recibiendo personas privadas de libertad de la Cárcel de Artigas.
Y acá llegan personas que tratan de hacer todo lo posible como el buen comportamiento para lograr un traslado y estar cerca de sus familiares.
Y uno a medida que va conociendo la persona y viendo su voluntad para todo me parece que se puede lograr.
O muchas veces puede ser un trámite por una salida transitoria o simplemente por trabajar en la chacra que se necesita máxima confianza en ellas.
Y por lograr eso es que se vuelven tan demandantes, porque creen que uno tiene todas las soluciones y no es así. Todo es en equipo.
Podemos en algunos casos derivarla a una asistente social, para solucionar el problema.
Ellas suponen que es el encargado que decide todo, sin saber que el trabajo en red que se realiza acá adentro es el que lo soluciona.
No saben que detrás del encargado hay un equipo donde se plantea el problema.
Nosotros contamos con un Director que es bien accesible y una persona muy abierta además.
Tanto para los funcionarios, como para las P.P.L.
Yo del Director por su forma de ser y trabajar he aprendido y aprendo mucho.
Poniendo en prácticas muchas cosas que él nos ha transmitido y son buenas, por ello él es un referente. Y siento todo su respaldo así como de todo el equipo que me acompaña.
¿Se piensa en cambios en La Casona?
Estamos actualmente en una obra de una cocina nueva y mas moderna, tratando de ampliar para contar con mas comodidades.
Pero en mente está, por el mismo motivo de recibir muchos juguetes y ropa para los niños, poder contar con un espacio solo para ellos, de recreación infantil.
Donde podamos tener una P.P.L. y que pueda vigilar el lugar y que sea solo para ellos.
Pasa que a veces, no se cuenta con los recursos que necesitamos para hacerlo, pero se trata de intentarlo, ya que contamos con muchas donaciones.
¿Cuáles son los planes para Cárcel de Mujeres?
Los planes o las metas, son muchas.
Entre ellas, lograr que la persona no vuelva a cometer un delito.
Un error, que a veces por diferentes circunstancias sucede y uno trata de no juzgar, sin conocer como sucedió.
Poder darles todas las herramientas, para que ésa persona, cuando salga, tenga oportunidades de una buena vida.
Tenemos además en la Unidad, un proyecto para llevar adelante, con un espacio de panadería y poder vender hacia afuera.
Solo nos falta lograr conseguir la conexión de energía eléctrica que se requiere para la maquinaria, con la que ya contamos y estaría el proyecto andando.
Tener un lugar afuera, y que puedan personas que han conseguido la libertad, tener un espacio para trabajar, irse de acá con una salida laboral, es muy importante.
Haciéndole un seguimiento, pero darle una oportunidad, como un trabajo afuera.
Si lográramos poder contar con ésa instalación de energía eléctrica que tanto necesitamos, abriría una puerta muy grande.
Es una de las metas mas ambiciosas que tiene la Unidad, ya que otra de ellas, era el CAIF y se ha logrado. ¡Es para resaltarlo a ese trabajo en equipo que se ha logrado!
Porque son muchas cosas que envuelve el tema del CAIF, dentro de la Unidad. Ha sido bien importante para las madres y sus hijos aquí instalados.
Y estamos abiertos a muchos proyectos más, porque para hacer hay mucho.

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Hoy, con la presencia de: D.S.N.A Recluida en I.N.R. por rapiña especialmente agravada

El 22 de mayo de 2013, D.N, llega a I.N.R. Cárcel de mujeres por primera vez.
Anteriormente conformaba una familia de nueve hermanos, junto a sus papás, falleciendo su mamá cuando era ella aún una niña.
No alcanzó a que su papá se hiciera cargo de todos y tratara de luchar por cada uno de ellos para brindarle lo mejor, porque D. había tomado la decisión de lanzarse a la calle, sin medir las consecuencias.
Fue madurando con hábitos que se hicieron costumbres, hasta que logra conformar su propia familia.
Hoy tiene 29 años, se encuentra recluída al igual que su esposo y cuenta con cuatro hijos. D.S.N.A, Recluída en I.N.R
La menor de un año y medio está con ella.
Nuestro diálogo comenzó de esta manera:
“Yo soy salteña pero cuando era bebé nos fuimos para Montevideo y allí estuve hasta los 12 años.
Luego volvimos para Salto.
Mi infancia fue linda, tuve una vida bien con mis padres que trabajaban y mis hermanos.
Hasta que pasado el tiempo perdí a mi madre cuando tenía 13 años, porque tenía cáncer y me quedé con papá.
¿Tiene más hermanos?
Sí, somos nueve hermanos.
Y concurríamos a la escuela y en cuanto fallece mamá, al haber quedado solos con papá, dejé la escuela.
¿En qué etapa abandona la primaria?
Había pasado a 6º.
Porque me empezó a gustar la idea de agarrar la calle. Poder salir. Me escapaba a veces. Aunque papá no me dejaba, pero me escapaba igual.
Me iba a matinée y a los bailes.
Yo tenía ahí hermanos menores y mayores que yo.
¿Piensa que se le hacía difícil el manejo de todo a su papá?
Claro, luchó siempre, hasta lo último, a pesar de todo.
Siempre estuvo ahí con nosotros después que mamá falleció.
¿Cómo fue su adolescencia?
Tuve un novio al principio, pero luego andaba prácticamente en la calle.
¿Tuvo hijos?
Tengo cuatro hijos.
Al primero de ellos lo tuve con 16 años y hoy tiene 13 ya. Yo tengo actualmente 29 años.
Se llevan de diferencia entre ellos, tres años.
El mayor tiene 13, el otro le sigue con 10, el otro con 7 años y la nena tiene un año y medio y se encuentra conmigo acá.
¿Cuánto hace que se encuentra recluida?
Tres años y medio.
¿Cuál fue el motivo de su reclusión?
Muchas cosas malas pasé.
Después que mi mamá falleció, que yo agarré la calle, la “joda”, conocí a mi marido, me junté con él. Nos fuimos a Buenos Aires, cuando mi hijo menor tenía dos años, nos volvimos, quedé embarazada de nuevo.
Mi vida había vuelto a ser normal.
Con una familia con dos hijos.
Hasta que un día mi marido sale en moto y en un accidente falleció.
Iba sin casco y golpeó la cabeza. Tenía 26 años.
¿Cómo fue luchar sola con los niños?
Volví a la “joda”.
Yo había andado mucho en la calle ya.
Me quedé ahí, con un hijo de cuatro años y otro de ocho.
Se me hizo re difícil todo.
Y fueron muchas cosas seguidas que me pasaron.
Entonces, salía de nuevo para la calle a tomar bebidas alcohólicas. Para tratar de olvidarme todo lo que me pasaba.
Los chiquitos quedaban con mi padre. Porque papá a pesar de todo, cuidaba a mis hermanos que eran chicos y a mis hijos también.
Yo ya no quedaba en mi casa. Estuve unos días allí y me sentía mal, por la ausencia de mi marido. Todo me recordaba a él.
Me fui a la casa de mi padre y dejaba los gurises con él y salía.
Me iba a la calle. Seguía la joda y asi pasé tiempo, mucho tiempo.
Comencé a drogarme, consumiendo de todo.
Tuve muchos problemas, hasta que un día la abuela paterna de mis gurises, los agarró para criar, ya que papá no podía cuidar de ellos, porque tenía que trabajar.
Y yo andaba en la calle. Me había perdido, andaba como sin pensar en nada, no volvía por días…
Seguí y seguía en la calle y hasta ahora, están con ella. Están re bien.
¿La vienen a ver?
Sí, yo además tengo salida transitoria y los veo siempre.
Mi suegra me viene a buscar.
Esto acá me cambió un montón.
Yo parece que tuve que venir a parar acá para darme cuenta.
Aunque estoy pagando algo que no hice. Porque no lo hice yo.
¿Por qué motivo llega a I.N.R?
Estoy acá por una rapiña, supuestamente en una tienda del centro, por calle Brasil, que yo nunca la hice.
¿Cómo le dicen que lo justifican al hecho?
No sé. Porque yo hace años que estoy acá, pagando algo que no hice.
Un día, después que pasé todo lo que te conté, estaba yo trabajando por la vivienda, que tengo en el Barrio Caballero, que era por ayuda mutua.
Estaba embarazada trabajando ahí y llega la Policía a buscarme: “venga que usted tiene que acompañarnos”, me dijeron.
Fui y comienzan a interrogarme, a ver lo que había hecho.
Claro, al yo andar en la calle, con malos hábitos y demás, los policías me conocían, pero nunca había estado presa.
Me preguntan: ¿Qué rapiñaste?
-¿Cómo qué rapiñé? Yo no rapiñé nada.
-Dale, hablá porque estás filmada.
En ese momento, veo a otro policía que venía a hablar con el que estaba conmigo y escucho que le dice: ¿Y?, ¿ya confesó?
-“Yo no voy a confesar nada, no me voy a hacer cargo de algo que yo no hice”, les dije.
Y lo digo hasta el día de hoy.
Pienso que ¿De qué me sirve estar sosteniendo una cosa que no hice, si ya estoy para irme? ¡No lo hice!
Me llevaron de un brazo a una habitación, la llevan a la denunciante. Yo no la podía ver a ella, pero ella sí a mi.
Pensar que yo la puedo tener hoy frente a mi que no sé quién es la señora denunciante.
¿Pero al menos sabe a qué comercio se referían en cuanto a la rapiña?
No, no sé nada, lo único que sé que es un comercio en calle Brasil, pero no sé dónde es.
Me para el policía luego de salir del lugar y dice: “sí, sí, fue ella”. Yo no sé si fue la señora que dijo que sí, que era yo.
¿No pudo oírla a la señora, aunque no la viera?
No. Yo no escuché nada. No vi ninguna declaración de ella. Nunca la vi y si la veo no la conozco.
Estoy segura de que fue la Policía que le dijo a la señora que era yo.
Porque pienso: ¿Tan parecida a mí, tendría que haber sido la muchacha para que la señora me culpara?
Yo lloraba horriblemente. A mí me re jodieron la vida.
Bueno, capaz que esto por un lado me hizo bien porque yo andaba en la calle e iba a terminar quien sabe cómo. Tomando y con las drogas.
Pero en parte no. Estar tres años, hasta ahora, pagando una cosa que yo no hice.
¡Pasando muchas cosas malas también!
Cuando yo llego al I.N.R. pasados los días, mis compañeras me decían que yo tenía que pedir un careo con la señora, para ver si realmente ella me reconocía y yo también. Porque de lo contrario, me iba a “comer” acá adentro un buen tiempo. Y yo por boba, no lo hice.
Ignorando totalmente que me iba a “comer” cinco años de mi vida acá adentro.
¿Se sentía apoyada por su familia?
No tenía a nadie.
Acá estoy pagando algo que yo no hice porque no tenía a nadie que se moviera por mí.
¿Usted había consumido anteriormente al arresto?
No, no. Estaba trabajando en la vivienda.
Yo en ese momento estaba embarazada de mi nena, la que yo perdí.
¿Cuánto tiempo le resta para estar aquí dentro?
En total, llevo cuatro años y tres meses.
Porque estuve un año con arresto domiciliario.
¿Por qué sucede este arresto domiciliario?
Yo estaba embarazada cuando me arrestan.
Para darla a luz a la nena, me tuvieron que llevar al Pereira Rossell, porque ella venía con una cardiopatía congénita y tenía que quedarme allá.
Desde el momento en que llego me cuidaba la Policía de Montevideo, teniéndome engrilletada del pie (esposada a la cama).
La tuve a la bebé, estuvo dos días en CTI y luego me dieron el alta.
Me vine para acá con toda su historia médica y mi abogado consiguió un arresto domiciliario por la enfermedad de mi hija.
O sea que estuve un año, afuera de la cárcel, allí conocí a un muchacho que empezó a ayudarme porque vio que yo estaba mal y con la nena y mi otro hijo.
Comenzó una linda relación, nos fuimos a vivir juntos, él comenzó a trabajar y a pesar de que los gurises no eran de él, me apoyaba en todo.
Hasta que al año y un mes, mi hija falleció. Sabíamos que no iba a vivir mucho con su problema, el médico ya nos había puesto al tanto de toda la situación.
¿Cuándo se termina ese período de arresto domiciliario?
Esperan un mes y me van a buscar. Me reintegraron por la misma causa.
¿Cómo fue el ingreso nuevamente?
Después que entró parecía una calavera.
Estaba tan mal porque hacía un mes que había perdido a mi hija.
¿Estaba en ese momento consumiendo?
No, después que vine por primera vez para acá ya no.
Pero estaba muy mal. No tenía a mi nena y comencé a tomar pastillas para dormir.
Pasé mal, muy mal.
Hasta que de a poco me fui recuperando.
Me ayudaron pila, acá.
¿Qué pasó con su pareja?
Él quería a la nena como suya.
O sea que lo afectó mucho, mucho, el fallecimiento de ella.
Comenzó a agarrar la calle, a consumir, hasta que vino a parar acá también.
Y él es una persona que también de chico estuvo en el Hogar, medio parecido a lo que fue mi vida.
Y con el tiempo, nos casamos acá adentro y quedé nuevamente embarazada. Es una nena que hoy tiene un año y medio.
Ahora está en el CAIF.
¿Cómo fue llegar por primera véz al I.N.R.?
¡Horrible!
No tenía ninguna idea de cómo iba a ser, aparte, estaba en shock.
Estaba embarazada y con mi hijo, entonces no entraba en razón de que porqué venía.
Pero venía muy mal. De mi hijo, cuando yo me fui a internar para tener la nena que falleció, se hizo cargo mi hermano y está hasta ahora allí.
Y los otros dos están con la abuela paterna como al principio.
¿Cómo fue llegar por segunda vez?
Fue mucho más duro reintegrarme sin mi nena.
No paraba de llorar.
Cuando me van a buscar yo estaba parada en la puerta de mi casa.
Llega la Policía y me dicen: “tenés una citación de la 4ª, ¿vamos?”.
Yo ya sabía que podían ir en cualquier momento a buscarme, porque ya no tenía a la nena, pero nunca pensé que iba a ser tan temprano.
Pensé que me iban a dejar en mi casa un tiempito para que yo me recuperara un poco. Y no llegó al mes.
Fue re duro, porque estando en la 4ª escucho que dicen: “ta, lo de ella ya está, pasala nomás”.
Y yo lloraba, lloraba y lloraba.
Estaba re sensible, parecía una criatura.
¿Qué encontró en I.N.R.?
Mucho compañerismo, a pesar de todo.
Porque había bastante chiquilinas que yo conocía de afuera.
Ya había una que siempre estuvo conmigo, que era muy compañera y la llevaron para Montevideo.
Igual, tenía más compañerismo con algunas que con otras, como suele pasar.
¿Cómo se siente hoy?
Hoy me siento re bien y con muchas ganas de salir, estar con mis hijos. Recuperar todo este tiempo que perdí de no estar con ellos.
Quiero estar y disfrutarlos todo el tiempo que sea.
Saber que ya me estoy por ir… pienso que será ahora, en diciembre.
¿De cuánto tiempo es la pena asignada?
De cinco años y seis meses.
Cinco años y seis meses, pagando algo que yo no hice.
Solo espero, que si hay un Dios allá arriba, algún día… ¡Yo no pierdo las esperanzas de que se descubra!
Nada es imposible. ¡Y se puede!
Que se descubra quién fue realmente y allí sí, trataré de hacer algo por todo este tiempo que me tuvieron acá.
¿Qué haría en caso que se compruebe lo que dice?
Le hago una demanda al Estado, por todo este tiempo que me tuvo acá. Al Estado o a quien sea, que tenga que hacérselo.
A la señora que dijo que fui yo, sabiendo que yo no era.
¡Usted se siente muy segura de que usted no lo hizo!
¡Pero claro que estoy segura!
Y lo dije, desde el primer día que me agarra la Policía y lo voy a decir hasta el último que esté acá.
Siempre lo voy a decir, porque yo-no-fui.
Lo de la prueba que tienen, cuando yo salga voy a movilizarme y quiero encontrar la manera de empezar a preguntar y poder pedirle a “ellos”, cuáles fueron las pruebas, ahora que yo estoy bien.
Si es que se puede saber.
Por ejemplo, a mi me dijeron: te tenemos filmada. Y nunca me mostraron nada.
Yo voy a mover todo eso. Hablaré con un abogado o pediré para hablar con la misma jueza.
¿Qué rapiñó según ellos?
Según ellos, fue plata. Supuestamente amenacé a la señora con un cuchillo y le pedía plata.
La cortaron a la señora además con ese cuchillo.
Hoy en día estoy bien y voy a hacer justicia.
Creo mucho en Dios y yo se que en algún momento va a salir a la luz y se va a descubrir.
Por algo será que Dios me trajo para acá adentro.
Hay días que me acuesto y pienso: ¿Cómo pudo esta mujer decir que era yo, si no era? ¿Cómo pudo?
O bien la Policía, le dijo a la señora: “mírela bien, mirá que ella es tal o tal cosa” y la mujer estaría en dudas y…
Porque la Policía es así.
Y ella a través del vidrio, me veía a mi, pero yo a ella no.
¿Cómo ve su futuro fuera de I.N.R.?
Acerca de la droga gracias a Dios ya no me llama la atención. Ni siquiera una botella de cerveza.
Estoy rehabilitada.
Por ese lado me hizo bien llegar acá.
Me ayudaron mucho. La parte de Operadores del I.N.R. fueron muy buenos conmigo.
Me ayudaban pila las operadoras mujeres, cuando veían que yo estaba mal y parecía que recaía.
Pero me veo bien para cuando me vaya.
Estoy cobrando un peculio (parte de un dinero por tareas realizadas dentro de la Unidad Penitenciaria). La mitad, ya lo está retirando la persona encargada de mis hijos, ya que es para ellos y el restante lo retiraré yo cuando salga en libertad.
Son algo de $1.800 por mes y hace ya un tiempo que lo cobro, pero por lo menos no me voy con las manos vacías.
¿Cómo es la vida acá con su hija?
Mi hija es un milagro de Dios.
Fue lo más lindo que me pasó. Después que perdí a mi otra nena yo le pedía a Dios una hija mujer.
Trabajo en la cocina haciendo la cena para los niños y en la fajina de la limpieza del jardín haciendo ocho horas en total. Además estudio, estoy en 3º de liceo.
Pero comparto todo con mi hija, que en este momento está en el CAIF que tenemos acá.
Y lo que me sacó adelante además, fue la Iglesia.
Acá viene la Iglesia, Nacidos para vencer. El primer día que fui me hizo muy bien, lloré bastante y como que me desahogué.
Me levantó bastante.
Y tengo actividades también que es lo que me va a ayudar a salir antes. Un año menos.
O sea que me falta un mes y medio creo y ya me estoy yendo.
¿Desea enviarle un mensaje a la sociedad?
Como mensaje debo decirles que dejen “eso”, que no les va a servir de nada.
Hoy en día los veo cuando salgo en mis salidas transitorias los lunes y viernes y los veo mal, muy mal.
Cuando los miro pienso: “y pensar que yo andaba asi”. ¡Y uno no se da cuenta!
Y yo que hace años, que no consumo los veo y es horrible.
Lo único que tengo para decirles es que la dejen. Porque es horrible la droga.
Porque la pasta base o los trae para acá o para el cementerio, directamente”.

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Hoy nos acompaña la interna D.R. Recluída en I.N.R. por rapiña

D.R, como es de imaginarse a una jovencita de su edad, se presentaba ante la vida con gran expectativa y colmada de sueños.
Se encargó el destino de mostrarle el lado más oscuro primero y comenzó en plena adolescencia a consumir droga.
Se inició con la pasta base, luego siguió con marihuana y luego con cocaína.
Vivía en Barrio La Tablada y junto a su familia tuvo la irremediable pérdida de un hermanito. Lo que asegura la ha desestabilizado de una manera cruel para internarla en el consumo.
Hoy tiene 19 años y se encuentra recluida desde hace más de un año en el Instituto Nacional de Rehabilitación de nuestro departamento por rapiña.D. R
Al dialogar con ella nos manifestaba:
“Soy la única mujer de la familia y la mayor, junto a cuatro hermanos varones.
También la integra mi papá, mi mamá, mi tío, hermano de mamá y mi abuela”.
¿Cómo es la relación con todos ellos?
Fue buena. Yo me torcí a la droga y empecé a fumar, no iba casi nunca a mi casa.
A veces a bañarme o a comer, si no ni iba.
Mamá me salía a buscar pero en la primera oportunidad, me iba.
Estaba una semana o dos fuera de casa, volvía y me iba otra vez.
Así pasaba mi vida.
¿Lo hacía porque había algún tipo de problemas en su casa?
Sí. De a ratos sí. Con mamá, papá. Me relajaban, de ¿qué era lo que estaba haciendo en la droga?, y unas cuantas cosas más. Pero antes de eso era la relación muy buena.
¿Por qué probó la droga?
Fue desde el día que falleció mi hermano, el bebé.
¿Quiere contarnos cómo sucedió?
Mamá estaba embarazada, todo el embarazo bien, con un parto normal y cuando lo fue a tener, estaba muerto.
Se llamaba Agustín.
Ahí empecé a fumar.
Me afectó mucho. Era muy chiquitito y verlo me conmovió muchísimo.
No sé cómo no se dieron cuenta antes los médicos.
Mamá iba a todos los controles, tenía toda la ropita y todo para esperarlo, pero no lo pudo tener con ella.
Habíamos preparado la cuna, el cochecito, todas las cosas y falleció.
Era una ilusión que no te imaginas. Porque era el más chiquito.
Yo a él lo cuento entre los cinco cuando me preguntan cuántos hermanos somos.
Al tiempo mamá volvió a quedar embarazada y tuvo que hacer un gran tratamiento para conservar al bebé, dándose inyectables y demás.
Tiene la presión alta. Hoy tiene cuatro años este hermanito.
¿Cómo fue el primer día que probó la droga?
Me acuerdo que me invitaron a probar ese día mismo del velorio.
Yo me sentía re mal por la pérdida de mi hermanito.
Me quedé sola con mi otro hermanito, lo bañé y papá se fue al entierro.
Al rato yo salí, me fui a la esquina de mi casa y me invitaron a que probara y no sentí nada.
Era pasta base.
Y cuando fueron pasando los días, empecé a darme cuenta de que me dejaba quietita.
Me acuerdo de que ese día, amanecí y fumé durante cuatro días de corrido… y quería más.
Y cada vez fumaba más.
Ahí empecé a robar, a salir a la calle. Le robaba a mi padre o a mi madre.
Si había ropa en la vuelta, la agarraba, la llevaba a la calle y la vendía.
Cualquier plata que agarrara, todo servía.
Ni comía ya, porque ni siquiera tenía hambre y era de fumar. Llegué acá, re flaquita, arruinada con la que era mi cuñada.
¿Probó alguna otra droga?
Sí, marihuana, merca también. Cocaína.
Después, ya cuando salía a la calle y robaba, mamá me iba a buscar, me llevaba para casa y dormía un poco, comía y me iba otra vez. Había veces que por días ni aparecía en casa.
Pasaba solo fumando.
¿Su papá qué opinaba de la situación?
Papá me mataba a palos.
Me traía, me fajaba y yo esperaba…
Cuando él se dormía, yo abría la puerta despacito y me iba.
A mi tío también, ¡cuántas veces le robé!
Él trabaja en la Intendencia, ¡y los días que cobraba…!
Un día, recuerdo que terminé de fumar y me iba a acostar.
Y se me da por pasar por el cuarto donde estaba él y veo ahí arriba de la mesita de luz que estaba la billetera.
Justo había cobrado él. La abrí y le saqué cuatro palos.
Me fui, fumé un rato y volví. Entré al cuarto de él de nuevo y le saqué dos mil más, hasta que le robé toda la plata que tenía.
¿Cuánto gastaba en cada compra de droga que hacía?
Hasta mil pesos por compra
¿Cuánto sale?
Cien pesos, sale un chasqui.
Ahí tengo que prepararlo.
A veces en una pipa, otras, los hacía en una hojilla, porque como tenía cigarros, ponía el chasqui en el cigarro, ahí lo armaba y lo fumaba.
Hay que aguantar el humo y después soltarlo.
Yo lo apagaba fumaba un poco y lo volvía a prender.
Por las dudas que viniera mamá, trataba de fumarlo rápido, pero el corazón me hacía, toc, toc, toc. ¡Bien acelerado!
Fumaba re nerviosa.
Ya después fumaba más tranquila.
Fue tan grande el dolor de haber perdido a mi hermanito, que no me podía conformar.
¿Probó alcohol?
Sí, de a ratos.
Tenía una barra que tomaba cerveza y vino.
¿Cómo conseguía la droga?
En el barrio donde vivía.
En casi todas las casas hay.
De vez en cuando cae alguien preso, pero los demás siguen vendiendo igual.
Y si no había en mi barrio, me iba para otro.
Malvasio, Caballero, Calafí, Salto Nuevo.
A cualquier lado, con tal de conseguirla.
Me iba con un compañero o compañera.
¿Tenía novio?
Sí y él consumía, fumaba mucho también.
Nos enganchamos los dos a fumar.
“Cayó” él preso y seguí fumando yo. “Caí” presa yo y en unos días, salió en libertad él, que era menor en ese entonces. Pero ahora cumplió los 18 y sigue fumando.
¿Por qué estuvo él procesado?
Fue por hurto.
¿Y usted?
Por rapiña.
Solíamos andar juntas mi cuñada y yo.
Me invita un día para ir para la Avenida Barbieri que era donde mantenía relaciones con los hombres por plata. ¡Pero me cuidaba!
Y llega un señor a donde estábamos y ella le pide plata.
Me dice que él le iba a dar trescientos pesos por mí y yo muy boba me fui con el señor.
Íbamos caminando y ella atrás de nosotros, cuando llegamos a Reyles, siento que el señor grita.
Ella le mete la mano en el bolsillo y sale corriendo.
Yo cuando vi mil, dos mil pesos caídos, le fui a manotear. El hombre me pega una pedrada en el pie y salí corriendo para el barrio.
Ahí compró ella, fumé y al rato la vienen a buscar los Policías. Y a mi al otro día, me vienen a buscar a casa la Policía con ella.
Y me echaba la culpa a mí, de que yo le había robado al hombre.
Y allí me pusieron rapiña con ella.
Pero yo no tenía nada que ver.
Yo andaba, si. Pero supuestamente soy cómplice. Intenté robarle la plata del piso, pero nunca le robé, eso es una tentativa de hurto y me pusieron rapiña.
¿Cómo es el momento en que la apresan?
Yo dormía. Viene mí hermano, me despierta y me dice que estaba la Policía.
Cuando me visto y salgo, estaba lleno de Policías.
Mi mamá gritaba mucho.
Me llevaron primero al Hospital, después a la Segunda, al calabozo. ¡Tenía un hambre…!
Al otro día fuimos al Juzgado y ella me decía de todo a mí.
Yo también.
Tuvimos un careo delante de la Jueza y ella me decía: “dale nena, decí que fuiste vos que le pegaste y le robaste, todavía”.
“No, nada que ver”, le dije yo.
Al rato, estaba yo sentada, esposada y viene un Policía y me dice: “¡Perdiste! ¡Y con 18 años, por rapiña!”
¡Yo quedé helada! Recuerdo que me sacaban las huellas de los dedos y yo estaba como ida, no entendía que fuera cierto.
Y ta, fuimos las dos para “adentro”.
En febrero tuvimos un careo donde ella se hizo cargo de todo.
Solo espero la decisión del fiscal. A ver si me sacan la rapiña.
¿Cuándo fue?
Eso pasó el 5 de Mayo de 2016.
Por un lado mejor.
Porque estaba realmente mal. Mi madre me servía la comida y me daba asco.
Me bañaba y me iba. Volvía a los dos o tres días.
¿No tenía forma de justificar de que usted no había tomado el dinero?
No, no. Pasa que mi cuñada se fue pensando que yo agarré la plata.
¿Y el señor no atestiguó que no fue usted?
Él andaba en el juzgado y yo pedí un careo con él para ver si él decía quién fue que le robó la plata.
Les quería hacer entender que yo era la primera vez que “caía” y por rapiña todavía. ¡Que no fue!
Me hicieron firmar un papel y cuando me llevaron a firmar otro, les dije: “no, yo no te firmo nada más, porque yo no cometí ningún delito”.
¿Cómo se siente hoy?
Ahora estoy bien.
Cuando llegué acá había una cantidad de mujeres conocidas.
¿Cómo fue su llegada al I.N.R.?
Estaba muy asustada. No podía creer que me habían traído para la cárcel.
Cuando llegamos acá en la camioneta, andaba una banda de negras afuera y pensé: “¡Hay no, que tengo que pelear acá!” “Bueno, si alguna se me viene al humo, yo me voy a parar por las dudas”.
Me sacaron las esposas y siento que alguien dice: “¡nena!” y a mi me dicen nena en el barrio.
Ahí me dio el tal alivio, me tranquilicé.
Me dieron ropa las demás gurisas, vino mi padre y mi madre y me pasaron para el pabellón cuatro.
Y ahora re bien.
¿Cómo fueron los primeros días en el Instituto?
Primero pasaba solo llorando. Por la abstinencia esa que te da de ganas de fumar.
Quería fumar, fumar y fumar.
Me acuerdo que me decían que me fuera a acostar y yo me quedaba despierta hasta la una de la mañana.
Pero me daba cuenta de que no podía hacer nada.
¿Cómo fue al otro día?
Seguía con esas ansias y vino el Director del Centro, habló conmigo y me dijo que me iba a mandar a Ciudadela.
Es un Dispositivo que tenemos en Salto, donde van las personas que tienen problemas de adicciones.
Y me dieron un tratamiento para hacer con medicación para las drogas y hasta ahora no siento más ganas de fumar.
Capaz de fumar marihuana sí, un porro ahí, capaz.
Pero pasta base no.
¿Piensa que Ciudadela puede seguir ayudándola?
Sí, creo que sí.
Hay cosas para hacer ahí con talleres. Hay música, está la cocina y diferentes actividades y eso ayuda a la mente.
¿Cómo se relaciona con sus compañeras de cuarto?
Es un grupo re lindo.
Somos todas re compañeras.
De a ratos hay algún cruce de palabras, pero es lo normal, como en una casa.
¿Tiene alguna actividad aquí?
Sí, estoy trabajando en la chacra.
Son ocho horas. Fui a estudiar al liceo, pero no quise seguir.
¿Cuál es la pena que le adjudicaron?
No lo sé.
Espero la respuesta del fiscal. Tengo abogado pero no sé nada todavía.
¿Se siente apoyada por el I.N.R?
Me siento muy bien.
Te ayudan en todo lo que uno necesite.
¿Cómo visualiza su primer día en libertad?
Quiero salir y empezar a estudiar. A ayudar a mi madre y a mi hermano. Trabajar.
Pero no quiero más drogarme. Me hizo mal.
¿Realmente piensa así, o es un gran deseo que tiene?
No, no. No quiero. Si no, voy a “caer” de nuevo acá y así pasar toda mi vida presa.
Le voy a dar por fin la razón a mi mamá. Sé que va a quedar re contenta.
Cuando yo “caí”, hice fajina, estuve en tareas del baño, en la cocina, ahora estoy en la chacra trabajando.
Plantamos cebollín, frutilla, a veces tomate, lechuga, boniato, con canteros re largos, sacamos pasto y más.
¿Cómo espera que la reciba su barrio de vuelta?
Trataré de no salir de casa, porque está toda esta gente que consume afuera.
¿Se encuentra preparada para estar viviendo allí?
No saldré de casa. Me acostaré temprano, saldré un ratito y entro de nuevo.
Porque sé, que salgo “para abajo”, en la esquina de casa y me engancho de nuevo a fumar.
¿No se siente muy segura de sí misma?
(No responde, mira para abajo y sacude la cabeza).
¿Espera ansiosa el día de visita?
Algún familiar viene.
Viene mamá, papá y algunos hermanos.
Me retan mucho, me dice mamá: “Viste que yo te hablaba, te dije que ibas a caer presa. La droga, no te sirve de nada.
La mala junta, no te hace bien. Yo a veces me acuesto y pienso, a ver, qué vas a hacer cuando salgas. ¡Yo no quiero que fumes más!”.
Yo le digo, que se quede tranquila que yo no fumo más. Quiero hacer algo, empezar a estudiar.
Pero lo que pasa que yo empiezo a fumar de nuevo y empiezo a robar.
¿Le envía un mensaje a la sociedad de lo que ha vivido hasta hoy?
Lo que quiero decirle a la gurisada es que no se enganche en la droga.
Hay una chiquitita que es muy flaquita y vive en mi barrio, que con 13 años, anda fumando en la calle.
Pero también gurises más chiquitos todavía.
Que traten de hacer cosas positivas.
Quiero que sepan que al entrar, no salís más.
Te dan ganas de seguir, seguir y seguir consumiendo y hacés de todo. Desde robar, salir a la calle.
Yo al prostituirme estaba muy consciente de lo que hacía. Pero era porque la droga me llevaba a eso.
A veces iba drogada sí, pero a veces iba bien consciente. Me pagaban y me iba.
¿Estaba esto en conocimiento de su madre?
No. Pero de todas formas creo que alguien le habrá contado, porque cuando ella me lo decía, yo le decía que era mentira.
¿Le va a comentar sobre esta entrevista?
Sí.
¿Se enterará por ella de todas formas?
Sí, lo sé. Pero también quiero que sepa mi mamá, que quiero salir de acá del I.N.R. bien rehabilitada.
No importa si no salgo ahora, enseguida. Es más, quiero quedarme un poco más acá.
Porque yo salgo ahora, me dan la libertad y yo me engancho de nuevo a fumar.
Quiero estar por lo menos un año más.
Después sí, me quiero ir.
Mientras tanto no.
¿Ha pensado en mudarse de barrio?
Sí, el tema es complicado para cuando me den la libertad.
Tengo una compañera de mi barrio que salió en libertad y sigue fumando, como siempre.
Es muy difícil escapar de la situación, porque quiero estar con mi familia y ellos viven allí.
Mis padres, mis hermanos, mi tío, mi abuela.
Y yo no quiero separarme de ellos. Es mi familia y yo los quiero.
Y es muy feo con la droga.
Te arruina, perdés a tu familia, pensás solo en fumar.
¿Ha tomado en cuenta de lo que significa para su familia, verla consumir?
Sí, es horrible para mis padres verme así.
Yo cuando “caí”, pensé que ellos no iban a venir a verme, pero vienen y me traen paquetes de cosas.
Los días fuera de visita, también me traen cosas.
No se olvidan de mí y tengo que agradecerles todo eso cuando salga.
Cuando ellos vienen a las visitas, les doy un abrazo bien apretado y les digo: ¡cuánto los quiero y que no voy a consumir más!

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Hoy con D.G. Recluida en INR por venta de droga

Con 25 años, D.G., recluida por venta de droga en el Instituto Nacional de Rehabilitación de Salto, asegura haber transitado en la vida por muchos sacrificios.
Siendo aún una niña, con tan solo 12 años y por motivos de un problema familiar, se despide de sus padres, su familia, para conformar la propia.
Su historia laboral como mujer, cuenta de tareas duras. A las cuales durante el día le dedicaba muchas horas para lograr un salario que le permitiera subsistir.D.G
Tuvo dos hijos, una pareja, papá de sus hijos, que hoy se encuentra recluido en I.N.R., residiendo todos anteriormente en la Zona Este de la ciudad.
Su primer día como interna, fue en noviembre del año pasado. Y de ese momento en que fue trasladada al juzgado y luego a la cárcel, recuerda todo con mucho arrepentimiento, “el no haber hecho nada”,  para salir de esa situación que hoy la compromete.
Así comenzó nuestro diálogo:
¿Tuvo una linda niñez?
Mi niñez bien.
Pasé por muchas cosas.
A los doce años me fui de mi casa y me junté con mi pareja, el papá de mis hijos. Que hoy también esta acá.
A los 16 años tuve un varón, que va a cumplir 9 años y otra hija que cumple 7. Están los dos con mi hermana.
¿Cómo fue esa vida en pareja?
Pasé muchas cosas con mi pareja, después que me fui de mi casa. Buenas y malas.
Comenzaron los problemas con mi marido, casi enseguida.
Él tomaba mucho, salía, se emborrachaba y tenía que luchar solita con mis hijos. Trabajaba y  luego “caí” acá…que por algo pasó.
Ahora tengo otra pareja.
Mi familia hoy son mi hermana, mis hijos y mi pareja de ahora, que estuvo también detenido, pero salió y es quien me está ayudando mucho, siendo mi sostén en todo, desde “afuera”.
¿Tiene mas hermanos?
Sí, somos ocho.
La menor tiene 8 y yo soy la mayor con 25 años.
Con una muy buena mamá y un papá del corazón que nos crió.
A mi papá verdadero nunca lo conocí.
¿Trabajaba usted antes de llegar acá?
Sí, trabajaba en chacras.
En épocas de plantación de cebolla y tomate trabajaba siempre y en la naranja también.
Toda mi vida muy sacrificada, pero tuve lo mío.
¿Cuál fue el motivo por el que se va de su casa a los 12 años?
Hubo un problema con mi padrastro, me terminó corriendo de la casa y yo decidí irme con mi pareja, de un día para el otro.
¿Usted tiene parte de culpa de ese abandono de hogar?
No, creo que no. Además era muy chiquita y no alcanzaba tal vez a razonar y a darme cuenta de lo que realmente pasaba.
¿Su mamá no se impuso?
No.
¿Por qué se encuentra hoy recluida?
Por venta de droga.
Era mi marido el que vendía. Pero el día que me llevan es porque era yo también la dueña de casa.
¿Usted vendía?
No, no. El que vendía era  él y la tenía en mi casa.
Yo no vendía porque trabajaba en chacras siempre, para criar a mis hijos.
¿Qué vendía su pareja?
Pasta base.
¿Eran ustedes consumidores?
No, nunca consumimos.
¿Cómo se entera que  él comienza  a vender?
Porque convivía con él ahí.
Yo me levantaba muy temprano. A las siete de la mañana llevaba los nenes a la escuela, llegaba a las seis o  siete de la tarde de vuelta y él  estaba ahí.
Y cuando yo llegaba, siempre estaba vendiendo.
Cuándo lo ve por primera vez, ¿qué sintió?
No podía creer.
Ahí comenzaron las peleas.
Yo no quería que él vendiera  y el me decía que si, que iba a vender.
Me decía: “Yo voy a vender, porque la casa es mía”.
Fue ahí que yo me separé de él. Aunque quedamos viviendo en la misma casa.
¿Cómo siguió su vida luego de separarse?
Seguí en la mía, trabajando.
Siempre trabajé y todo lo que tengo lo he hecho con mi sudor.
¿Cómo pasó el día que es apresada?
Una pesadilla.
Me levanto  a las siete de la mañana a llevar a mis niños a la escuela y de repente aparece la Policía.
Salgo a la puerta y me agarraron. Entraron encapuchados, con armas, en mi casa.
“¡Tiráte al piso!”, me decían. Yo les decía que no, que estaban mis nenes. Ellos me  abrazaban, lloraban y me preguntaban qué pasaba.
¡Yo no sabía qué explicarles!
Lloraba junto con  ellos.
¿Estaba su pareja?
Sí, él estaba.
Hasta que la Policía me lleva al cuarto de mi nene y nos tuvo ahí un buen rato.
Pero nos hablaron y nos trataron bien.
Que nos tranquilizáramos, que todo iba a estar bien, pero como yo era la dueña de casa, tenía que ir con ellos.
No hubo forma de que  entiendan de que no tenía nada que ver.
Busqué un abogado y está  peleando hasta ahora por el arresto domiciliario.
¿Qué pasó con su pareja?
Está todavía acá.
Yo pensaba en aquel entonces que cuando nos llevaran al juzgado, él se iba a hacer cargo e iba  a decir que era él el responsable y que yo no tenía nada que ver. Pero no.
Es por eso que yo no “zafé”.
¿Qué encontró la Policía cuando la arrestan?
Nada.
Solamente por grabaciones.
Por supuesta venta a menores que tenía él.
¿Cómo llegaba  la droga a su casa?
No sé, como llegaba.
Porque como te decía, yo me levantaba muy  temprano, llevaba a los nenes a la escuela y  me  iba  a trabajar. Pasaba todo el tiempo trabajando, fuera de casa.
Se ve que en los momentos, mientras yo no estaba, él se encargaba de que le llegara  la mercadería y la vendía.
Porque cuando yo salía más tarde de trabajar, mi hermana se encargaba de levantar los nenes de la escuela y después me los traía o yo los levantaba directamente.
Comíamos y a la cama.
Al otro día lo mismo.
Él manipulaba todo, porque yo estaba todo el día afuera.
¿Luego de declarar en el juzgado, ya viene para acá?
Me llevaron al juzgado y estuvimos un par de horas,  pero todo el día en la vuelta.
Y mis hijos quedaron con mi hermana.
Es para mí re duro que hayan visto todo lo que vieron. Eso no se olvida nunca y más cuando son niños.
¿Cómo era la distribución de la droga?
Pienso que a la misma gente del barrio, porque todos iban a comprar.
¿Nunca tuvo algún llamado o pedido de droga?
No, nunca, era él quien se encargaba de todo.
Como yo estaba separada de él y teníamos que convivir bajo el mismo techo, no teníamos una relación como para que la gente me contactara o me solicitara.
Más de una vez le pedí que se fuera y él me decía: “Andate vos”. Pero la casa era de los dos y yo no me quería ir con mis hijos a pasar mal. Si yo tenía casa.
Eso siempre fue una verdadera lucha después de separarnos.
Y pasó todo lo que pasó, por no irse él.
Porque si él se hubiese ido y lo hubiese hecho en otro lugar, yo hoy no estaría acá.
¿Cuál es el nombre que se le da a su situación?
Recluida por venta de droga. De pasta base.
¿Cuánto hace que se encuentra recluida?
Casi nueve meses.
¿Cómo ve la posibilidad de obtener la libertad?
El abogado me dice que tengo muchas posibilidades de conseguir un arresto domiciliario.
O de lo contrario,  tendré que esperar a mayo del año que viene, con el tema de la revista de las internas.
¿Cómo es?
No sé muy bien, porque es la primera vez que estoy acá. Pero el tema de la revista es que llaman a unas cuantas personas, y es ahí cuando te dicen si estás realmente rehabilitada como para poder irte.
O con la mala suerte de que te digan de que no y te tenés que quedar.
¿Tiene alguna actividad dentro del I.N.R?
Sí, estoy trabajando, me ha tocado la cocina  y eso suma.
Hacemos ocho horas diarias.
Es re lindo. Uno vive con la mente ocupada y eso ayuda a despejarse un poco.
¿Cuál es la situación con sus niños?
Ahora bien.
Pero los primeros días, pasamos muy mal. Ellos estaban en la casa de mi  madre con mi otra  hermana y hubo muchos problemas. Fue hasta que se fueron acomodando.
Pero mi hermana que vive en otro barrio se hizo cargo y se solucionó todo.
Es  ella quien me los está criando. Y ahora está todo bien.
¿La vienen a visitar?
Sí. Llega el sábado y el domingo y ellos están acá.
Tenemos visita especial también, que se puede hacer en La casona, cada quince días.
Pero cada vez que vienen, no se quieren ir  más. Lloran mucho y eso me desarma.
Pero lo bueno de la situación es que estamos en la misma ciudad y los puedo ver seguido.
Tengo compañeras, que los tienen en otros departamentos, más lejos que yo a ellos.
¿Qué significo para usted saber que venía para I.N.R?
La llegada acá fue medio rara.
Yo tenía mucho miedo.
Miedo de todo. De pasar mal.
Como todas pensamos, que llegas y te judean. Pero no.
Los primeras semanas fue una pesadilla. No podía  creer yo que estaba acá.
¡Sin  comerla, ni beberla!
Pasé dos semanas muy mal, en la cama, acostada.
Me entró una depresión que ni siquiera comí. No me alimentaba nada y me vine abajo con mi peso.
Pasó un poco el tiempo y me anotan  en la cocina para trabajar.
Para ver  si  lograba despejarme un poco y dejar de pensar. Tratar de hacer algo por mí.
Y en La casona fue que despejé mi mente y ahí la fui llevando, hasta ahora.
Hoy me siento mejor.
Tenía muchos problemas  con mis nenes como te decía y  eso me bajoneaba de una  manera que parecía que no me iba a recuperar.
Pero hoy por hoy, la voy llevando.
¿Qué significan para usted las visitas?
Para mi es lo más  hermoso.
Tener a mis nenes durante todo el sábado aunque se tengan que ir y volver el domingo, es maravilloso.
Vienen con mi hermana o mi novio, que es quien puede entrar a verme también.
Menos mal, que los días pasan rápido.
Cuando es viernes, yo ya quiero que sea sábado, para poder verlos.
¿Qué tarea realiza en la cocina?
Soy fajinera. Significa, lavar los platos, los cubiertos y limpiar todo lo que se utilice en la cocina.
Pero es muy lindo, estamos muy tranquilas todas, trabajando cómodas.
¿Qué piensa de todo lo que le pasó?
Pienso que todo lo que me pasó fue una experiencia.
Por algo pasó.
Pero la verdad me parece re injusto.
Me parece injusto pagar por una cosa que yo no hice.
Pasa que ahora no podemos hacer nada, hay que  llevarla nomás y esperar.
Podrá ayudarme el bogado, porque yo desde acá adentro, no puedo hacer nada.
¿Tiene algún tipo de arrepentimiento, por algo?
De lo único que yo me arrepiento, es de no  haberme puesto las pilas en mi casa.
De decirle “no, ya está” y haber hecho lo que  tenía que hacer.
Actuar a mi manera.
Por dejar y dejar que pasara una y otra vez, pasó lo que me pasó.
Porque cuando lo vi por primera vez, hablé con él para que eso no volviera a pasar.
Pero además de que no me escuchaba, había llegado a levantarme  la mano. Teníamos discusiones fuertes y  reaccionaba mal, pero los nenes nunca estuvieron presentes.
A las discusiones siempre llegábamos. Y era siempre por ese mismo tema: la pasta  base.
Yo le decía que no y él que sí.
Y yo por no hacerle la denuncia, para que él se fuera de mi casa.
Pasa que no tenía pruebas tampoco.
Y pienso que a mi no me traen por venta, en todo caso me traen por cómplice, en el supuesto caso de que fuera.
Una lástima haberme callado. Me arrepiento mucho de eso. Mucho.
¿Cómo se ve afuera?
Yo pienso todos los días en eso.
La idea fija es salir hoy y mañana ya ir a trabajar.
Intentar salir adelante con mis hijos e irme con mi actual pareja.
Porque mi casa, la está ocupando un excuñado mío y a eso la mantengo  y puedo ir a ocuparla en cuanto salga en libertad. Sigue siendo mi lugar.
Tratar de recuperar el tiempo perdido, aunque acá el tiempo no se lo recupera. Pero por lo menos disfrutar con mis hijos y mi pareja.
Pero siempre con la idea de trabajar.
¿Volvería a pasar por la misma situación si le tocara  hacerlo?
No.
La verdad que no. Esto ya  me sirvió de experiencia. Ya está.
Aspiro a tener un trabajo fijo y poder vivir de eso y lograr  una  tranquilidad en mi propia casa.
Lo que le  pido a Dios todos los días es eso. Creo mucho en él y estoy  segura de que me va a ayudar.
¿Podría enviarle un mensaje a la sociedad, desde lo que le tocó vivir?
Me parece que esto es una experiencia.
Pero no es ni feo, ni lindo estar acá. Es estar.
Ahora,  yo nomás me arrepiento pero tarde, de no haber hablado.
Lo único que puedo decirles, es que piensen lo que hacen.
Que si están haciendo las cosas mal… que lo piensen.
No callarse, como yo lo hice.
Sin siquiera consumir. Que es  lo que hace por lo general la persona que vende.
Por eso hay que pensar también en los chiquitos, que están viendo las cosas que los grandes hacemos.
Les vuelvo a repetir, que si están haciendo las cosas mal, que piensen mucho lo que hacen. Porque es feo estar recluida.
Por mas cómoda que esté, porque me tratan bien, uno está mal, por el tema de la familia que está afuera y uno no puede dejar de extrañar y que, como es el caso de mis hijos, me necesitan.

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Hoy con K. E. M. D. Recluida en INR por venta de droga

Trasladada desde la Unidad 27 de la cárcel de Artigas,K. llega a I.N.R de nuestra ciudad, hace aproximadamente nueve meses.
Conforma una familia de ocho hermanos junto a su mamá, tiene 23 años y se encontraba a cargo de su sobrina, que crió como a una hija.
Como interna, fue procesada junto a su pareja y está cumpliendo una pena por venta de drogas, sin tener definido el tiempo de reclusión.
Al reunirnos, así comenzaba su relato:
“Soy de la ciudad de Artigas y hace nueve meses que llegué trasladada a Salto.IMG-20170805-WA0023
Me crié sola con mi madre, junto a siete hermanos, ya que mi padre se fue cuando éramos muy pequeños.
Y ella, mi madre, vivió lo que nosotros estamos viviendo ahora”.
¿Se refiere a estar recluida?
Sí, porque yo empecé en lo mismo y terminé acá también.
¿Tiene recuerdos de pequeña, de lo que sucedía con su mamá?
No, de pequeña no.
Ella siempre nos ha dado buenos ejemplos.
Siempre nos crió bien. Trabajaba para darnos todo lo que podía.
Nos dejaba con una hermana de ella para trabajar y su trabajo era de doméstica. Y estudiaba también a la vez, para lograr hacer secundaria.
Estudió gastronomía y después hizo viandas para vender.
Siempre en la lucha, trabajando para sobrevivir.
¿Su papá las visitaba?
No nunca. Hasta ahora.
Mamá me cuenta que él era muy mujeriego y después se fue a Montevideo y ha vuelto a buscarme para ir a pasear cuando yo era pequeña, pero yo ya me daba cuenta y nunca quise ir con él.
Y de más grande, yo tenía ese sentimiento de que él se fue y nunca más le importó de nosotros.
Y ahora cuando yo ya era grande, falleció su papá y el se acercó para tener una comunicación conmigo. Pero no lo acepté.
¿Es un resentimiento que lleva con usted?
Es que yo me siento bien con mi madre.
No necesito a una persona que cuando yo era chica, tal vez lo necesité y nunca estuvo.
Ahora de grande, no lo necesito.
Mi madre ha sido todo para mí. Me ha dado la atención que yo preciso, los consejos que me hacen bien cuando hablo con ella.
Es mi amiga y siempre se lo digo cuando hablamos.
Es mi amiga, mi madre, mi padre y mi todo.
Aunque nuestra familia es numerosa, porque tengo unos cuantos hermanos, ella siempre se arregló para estar cuando la precisamos.
¿Tiene usted hijos?
No, pero sí crío a una sobrina, hija de una hermana desde bebé, que en la actualidad tiene cinco años y está con mi madre.
Como mi hermana era muy joven cuando la tuvo, yo la crié y está conmigo hasta ahora.
¿Por qué se encuentra recluida?
Por venta de droga.
¿Cómo lo llevaba a cabo?
Normal nomás.
Yo estaba sola en casa, en Artigas y empecé a vender para mí, para sobrevivir. Y para ayudar siempre a mi madre que estaba lejos de donde yo estaba.
¿Sus hermanos vendían?
Uno de ellos sí.
Y está también detenido en Rivera.
¿Por qué la trasladan a Salto?
Porque en Artigas no hay cárcel de mujeres.
Solamente una chacra y no es de máxima seguridad.
¿Cuánto hace que llegó?
Nueve meses.
¿Cree que fue una denuncia o estaba la Policía vigilándola?
Sí. Ya me venían vigilando.
Tenían fotos y testigos.
Gente que yo les vendía y cuando me agarraron, yo estaba con un compañero que también vendía.
En ese allanamiento, las cosas no eran mías, pero yo estaba ahí.
¿Dónde estaban?
En la casa de mi compañero.
Esperaron para agarrarnos a los dos, porque éramos pareja.
Nos tenían bien vigilados.
¿Los toman por sorpresa la Policía?
Sí. Una tarde estábamos sesteando y entraron de golpe.
Con las armas y encapuchados. Quedamos acorralados por todos lados.
Era Investigación, Narcóticos y la Policía.
Allí detuvieron a mi pareja, lo llevan junto a mi cuñado que tenía una pieza en el fondo y a mi me dejaron en la casa para revisarla y ver lo que sacaban.
¿Qué encontraron?
Pasta base.
No tenía mucha y estaba en el patio, en un pote.
No era mía, era de él. Nosotros hacía muy poco tiempo que habíamos vuelto de una relación que se había roto.
Y yo iba a visitarlo a su casa y me agarraron allí.
Dieron vuelta toda la casa, rompieron cosas… porque no les importa nada.
Por suerte yo estaba sola sin la nena y hacía unos días que me iba a quedar de noche allí.
¿Por qué usted lo hacía?
Pasa que yo no estaba en pareja, no tenía a mi madre que ya estaba detenida y era por el mismo motivo. Sin mis hermanos. Y nosotros, no tenemos otro familiar.
Yo estaba muy sola.
¿Cómo se realizó el arresto?
No me resistí, era un poco consciente de que yo estaba haciendo eso y que aunque ya no estaba vendiendo, me iba a tocar.
Y cuando me llevaron, me detienen por venta de estupefacientes, drogas, durante dos días a la Unidad 27 de la Cárcel de Artigas y luego me trajeron para acá.
¿Usted era consumidora?
No. Ni yo ni mi compañero.
Solo vendíamos. Yo veía a la gente como llegaban a eso y pensaba que ni loca iba a probar.
¿Cuándo se entera de que su madre vendía?
Yo sabía de siempre.
Cuando ella “cayó”, ella ya había parado de vender.
Pasó, que al lado de la casa de mí madre había muchachos que vendían y para no decir que eran ellos, dijeron que era mi madre.
Cuando yo me entero de que mamá vendía, entendí lo que hacía. Lo tomé como un trabajo más.
Era porque ella estaba enferma y necesitaba, no podía trabajar y fue lo que entendió, que podía ser un medio de vida para criar a los nietos que los tenía también a cargo.
Mi madre es bien joven.
¿Cómo le llegaba la droga a su madre?
Le llegaba y era solamente pasta base, no otra cosa.
¿Y a usted?
Por medio de un brasilero.
Él era un potentado y trabajaba con mucho, pero yo trabajaba con muy poco, como para sobrevivir y no para tener y guardar.
Era para hacer la diaria, enviarle una encomienda a mi madre.
Y me daba bien.
¿Y a quiénes distribuía?
A los muchachos en la zona.
Eran solamente chasquis. Armados en bolsitas, pero de a paquetitos de a uno.
¿Había muchas bocas de drogas en su barrio y cuál es?
Sí había. Muchas. Y es el Barrio Ayuí.
¿Por qué se repite la situación con usted?
Porque después que mamá “cayó”, yo no vendía todavía, pero traté por todos los medios de buscar una solución de supervivencia y no la encontraba.
Busqué trabajo y no lo encontré. Eso que hice fue para mí una solución.
Por eso siempre la entendí a mamá.
A nosotros se nos prendió fuego la casa aparentemente por un cortocircuito en 2014 y quedamos sin nada.
Y en esa época empezó mi mamá a vender.
Pero a esa decisión la tomamos juntas. Yo ya era grande y como mi hermano vendía… pero en su casa.
Y los vecinos comenzaron a querer comprarnos el terreno, cuando vieron todo quemado. ¡Y fue lo que me enojó!
Como somos muy compañeras con mamá, le propuse no salir de ahí.
Y allí fue que empezó a vender.
¿No había forma de
solicitar otro tipo de apoyo?
No, pedimos ayuda en Intendencia, no nos quiso ayudar. Pedimos donaciones de materiales y no quisieron tampoco. Y allí fue que empezamos a recurrir a la venta.
¿Dónde estuvieron ese tiempo que necesitaron para construir nuevamente la casa?
En la casa de una vecina enfrente, mamá con los niños, sus nietos. Y como había quedado un galponcito al lado de la casa que se había quemado, quedábamos yo y mi hermano ahí.
Para que no se le haga tan pesado a la vecina.
Con la ayuda de un hermano, que trabaja en campaña, es muy trabajador, fue que comenzamos a buscar un albañil y a juntar algo de plata para empezar la construcción nueva.
Y cuando terminamos la casa, que ella dijo que ya no vendía más, que ya había logrado construir de vuelta su hogar, fue que “cayó” presa.
Lo hicimos solo para eso.
“Cayó” ella y después “caí” yo.
¿Qué significó para usted, haber llegado al INR?
Además de que extraño a mi gente y de que estoy lejos, sentí que esto era como un castigo.
Pero nunca me resistí a nada y cuando llegué, busqué algo que hacer para entretenerme y por suerte, encontré algo que además de ocuparme, me gusta mucho.
Lo siento realmente como un Instituto de Rehabilitación. Porque te enseñan muchas cosas, te dan oportunidades y no es aquello de “estar presa”.
Tenemos nuestro espacio, nos dan lugar a pensar, tengo todo eso.
Pero yo busqué la confianza de ellos, de que confiaran en mí.
¿Cuál es la actividad que tiene aquí en el centro?
Trabajo en la cocina.
Pero antes de llegar a la cocina de aquí, fui a la cocina de casona y luego de allí, como yo había solicitado un traslado para Artigas, me dijeron que sí.
Yo le cedo mi lugar a otra persona y me terminan diciendo que no me lo daban y me quedé sin el lugar en la Casona.
Luego empecé en chacras, porque en la planilla se comienza a descontar horas para cuando obtenga mi libertad.
En la cocina hacía cuatro horas, luego en chacras ya hacía ocho.
Y luego en la revista de mayo, que es la revista de cárcel donde están todos los datos nuestros, mis compañeras que se retiran, dejan una referente a su cargo.
Y nos tocó a mi y a mi compañera de cuarto en la cocina, por suerte.
Yo cocino y ella lava los platos, junto a un matrimonio que es el que va administrando.
Primero trabajaba para los niños y después comencé a cocinar para los policías y los operadores.
Vengo de mañana, estoy muy cómoda, porque no tenemos ningún tipo de presión.
A las dos o tres nos vamos y luego aprontamos un mate y nos ponemos a conversar.
En el cuarto donde estamos tenemos todas muy buen compañerismo y no existen discusiones.
Tratamos en lo posible de sentarnos y hablar, porque somos todas más o menos de la misma edad y tenemos siempre tema.
No había ninguna artiguense cuando yo llegué al cuarto, hoy ya somos cuatro.
¿Ya se conocían?
Sí, algunas las había visto y otras, las conocía de niñas.
¿Cuál es la diferencia para usted de estar en Salto o en Artigas?
Que acá no tengo ni a un familiar.
Y como después de lo que pasó, les dije que no se metieran mas en “eso”, mi madre está libre y con mi nena y su madre, que mucho la ayuda a mamá y las extraño…
Pero la van llevando.
¿Qué encontró acá?
Encontré compañerismo.
Aprendí a convivir con mucha gente que no conozco y que tienen otro genio, que se levantan con humores distintos.
Aprendí a respetar, aunque a eso ya lo sabía porque mi madre me lo había enseñado.
Estoy muy tranquila.
¿Tiene conocimiento de que tiempo va a estar recluida?
No. Pero entiendo que son once meses más o menos. El abogado hizo un primer pedido y lo negaron, hoy le pedí que hiciera otro.
Tampoco tengo visitas, solo cuento con el viaje que nos hacemos una vez al mes, ya que nos llevan hasta la cárcel de Artigas.
¿Siente algún tipo de arrepentimiento?
¿Arrepentida…?
Yo pienso que estuve siempre muy consciente de lo que hacía.
Ya hice lo que hice y ahora hay que pagarlo.
Si no hubiese pasado eso, yo no estaría con el pensamiento que estoy hoy. O tal vez de seguirlo haciendo.
Me mentalidad cambió. Hoy pienso en salir y eso que fue mi pan de cada día e incluso tenemos un techo hoy, por eso…
Y bueno, hicimos mal y hoy lo estamos pagando.
Mi madre pagó, yo pago y mi hermano está pagando.
Por algo pasan las cosas.
¿Lo volvería a hacer?
Pasa que, pasó como pasó…muy sola en una casa grande, sobrevivir, con luz y agua para pagar…
Pero no, no lo volvería a hacer.
Ni pensaba tampoco, como me lo decían muchos, de trabajar en una casa de la noche. No.
Preferí hacer esto que hice y no hacer eso otro.
Esa fue siempre mi mentalidad, de nunca vender mi cuerpo para sobrevivir. Además tenía a la nena chiquita conmigo, que por allí cuando crezca, sentía miedo que ese comentario le llegara y ella tomara ese camino.
Y por mis propios hijos, que aunque soy muy joven, sé que llegarán.
¿Qué desea para cuando obtenga la libertad?
Primero disfrutar mucho, divertirme, salir a bailar. Pero para sobrevivir, pienso en hacer comida para vender, que es lo que sé hacer y me gusta mucho la cocina además.
¿Quiere enviarle un
mensaje a la sociedad?
Quiero decirles que en cuanto a la droga y a mí, yo ya estoy rehabilitada.
Cuando salga, ya tengo la mentalidad de no hacerlo, no quiero hacerlo.
Ya construí lo que yo quería, que era nuestra casa y era para eso que yo necesitaba.
Y como acá aprendí que de otra forma también se puede sobrevivir. Que no en ese camino, se puede.
Porque oportunidad, no tuve muchas de conseguir trabajo.
Pero le voy a seguir los pasos a mi mamá, que cuando estuvo recluida, estudió gastronomía y cuando la largaron le entregaron un diploma.
Y fue así que cuando salió en libertad, se instaló con un lugar de comidas.
Como todo, va luchando el día a día. Y perfectamente puedo asociarme a ella y trabajar juntas.
Y en cuanto a la droga, ¡por favor busquen otro camino!
Porque las que tienen hijos, pierden el tiempo de los hijos, como yo perdí fiestas de mi nena en la escuela, momentos lindos con ella y todo lo demás.
Yo no la quise traer conmigo, pero hay muchas mujeres que las traen y no es lindo que los niños estén acá.
Porque ellos pueden llegar a ver discusiones y cosas que no es para que ellos vean.
(Se emociona). Tengo muchas ganas de ver a mi gente, a mi nena. Pienso que esta semana nos llevan a mí y a dos compañeras más.
Ella cuando me ve, me abraza y no me quiere soltar.
Hoy hablamos por teléfono y me dijo: “vos tratá de venirte”. Yo estoy muy positiva y espero verla.
Pero a la gente que vea esta nota y esté relacionada a la droga, que por favor no hagan lo que yo hice.
Más que nada por los niños, por su familia.
No nos olvidemos que de allí, salen niños consumidores. ¡Y ese entorno, los lleva a cosas de las que cuesta salir!

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Con M. S. I. F Recluida en I.N.R. por hurto especialmente agravado.

La familia de M.S. está compuesta por tres hermanas mujeres y tres varones, siendo ella la más pequeña del grupo familiar.
Ni bien entrada a la adolescencia, al comenzar secundaria comenzó a consumir pasta base.
Tiene hoy 20 años y dos hijos varones. Uno de cinco y otro de dos años, residiendo en la Zona Este de nuestra ciudad.S.I
Junto a una amiga decidió cometer un delito que concluyó siendo hurto especialmente agravado y por ese motivo se encuentra como interna en el I.N.R. de Salto desde hace unos meses.
Quisimos conocer un poco más de cómo era su situación antes de que todo esto pasara y comenzó diciéndonos:
“Recuerdo de mi infancia tener buenas notas en la escuela. Era escolta.
A veces la conducta no era la adecuada, quizás un poco agresiva, más que nada con los varones, cuando agredían.
Después que salí de la escuela, con 12 años comencé 1º de liceo en el Nº 3, y comencé mal. Siempre con malas juntas y allí empecé a consumir pasta base”.
¿Cómo era el entorno en el que vivía?
No fue influencia de la familia ni nada de eso.
Nadie fumaba ni siquiera cigarros.
Mis padres son cristianos, van a la iglesia, no nos dejaban tomar ni sidra en Navidad.
No fue ejemplo de ellos, lo aprendí de la calle de mirar a los otros.
¿Cómo fue siempre el contacto con sus padres?
Bien. Muy bien. Son muy buenos padres, siempre trabajando, dándonos consejos, nos hablaban.
Ejemplos malos de ellos no teníamos, salí yo torcida porque aprendí de la calle y mi hermano el que me sigue a mí más grande, también.
¿Cómo comienza a fumar pasta base?
El problema era que pasaba para el almacén, miraba para el costado y había gurises fumando, drogándose.
Y eso me empezó a atraer.
¿Cómo fue esa primera experiencia con la droga?
Con un chasqui. Habíamos discutido en casa, yo me fui para el almacén, paso por los que estaban fumando y me senté a su lado.
Me preguntaron si fumaba y les dije que no pero que quería.
Mas bien creo que fue por curiosidad.
La primera vez que fumé sentí el cuerpo acelerado.
¿La discusión que surge en su casa, fue por su comportamiento?
Sí, fue por mi mal comportamiento. Yo me había escapado del liceo.
¿Qué fue lo que probó?
Lo primero fue pasta base.
Después probé el porro. Al revés de cómo se empieza comúnmente.
De allí me dijeron: “tomá un trago de vino para bajar porque te vas a ir re acelerada para tu casa”.
Recuerdo que era un polvo de color blanco. Después lo escuché que se hace con merca, porque uno de sus componentes era la cocaína. Pero de todos los componentes, no sé.
En ese momento lo hacían como una pipa con un caño, poniéndole un plomo de los cereales arriba, con una bolsa alrededor, lo agujerean, le ponen ceniza de cigarro y arriba ponen la pasta.
Ahí lo prendés, lo aspirás, tenés que retener el humo y después lo soltás.
Lo mismo se puede hacer con los inhaladores.
¿Qué sintió con esa primera prueba?
La primera vez lo probé y me fui. Asustada porque pensé que me iba a causar algo peor.
Pero solo me causó aceleración, me quedé como asustada, no podía dormir.
Pasé una semana sin consumir después de eso.
Pero comenzó mi cuerpo y mi cabeza como a pensar con cada cosita que me pasaba, cualquier discusión, en cualquier momento que me sintiera mal la idea era de fumar.
Como que quería eso y quería eso, nada más.
Le pedía plata a papá y el me preguntaba para qué era. Yo le decía que necesitaba cosas, mintiéndole.
¿Cómo llegaba a adquirirla?
Le pedía siempre a los gurises del barrio que me fueran a buscar.
Hasta que mi hermano se enteró de que yo consumía y nunca supe cuándo comenzó él. Lo vi después que yo empecé a consumir.
¿Cómo pasó?
Él entró a un lugar que es donde fuman, un baldío y recuerdo que discutimos mucho.
Yo le quería hacer entender que él no me mandaba, que no era mi padre y que se vaya, que en definitiva él estaba haciendo lo mismo que yo.
Al principio no nos podíamos ni ver.
Yo no lo podía ver a él fumando y él por supuesto no me podía ver a mí.
¿Siguió consumiendo en forma continua?
Sí. Pasó el tiempo y yo me veía mal, mal.
Llegué a hacer cualquier cosa.
Desde robar hasta prostituirme. Y había veces que llegaba a mi casa llorando y era por haberme acostado con cualquier señor o cualquier viejo.
Mi madre me preguntaba qué me pasaba y yo le decía que me daba asco.
¿Contaba con el apoyo de algún familiar?
Mi hermano, el que también consumía, cuando me encontraba en cualquier lugar que me veía drogándome, me decía que me valla para casa y yo le decía que no, no y no.
Tenía 13 años en ese entonces.
¿Tenía a su vez momentos de lucidez como para reaccionar?
Sí, había momentos en que me sentía sucia, con un asco y me preguntaba: “¿Qué estoy haciendo?”.
Y después de eso conocí al padre de mis hijos, que son dos varones y aunque él no consumía, yo seguí consumiendo.
Traté de alejarme de la droga pero consumía.
Cuando me realizan el examen de embarazo y me dio positivo lo primero que se me pasó por la cabeza, fue: “mientras él esté en mi panza, no voy a fumar”. Mi pensamiento era solo eso.
Pensaba que tal vez después que lo tuviera seguía.
Pero no sé cómo hice.
Porque ahora lo pienso y quisiera tener la firmeza que tuve en ese momento.
Cuando lo tuve al bebé, dejé. Dije que no, que no y fue no.
Aunque me tenía que encerrar en casa y me ponía a llorar de la rabia porque me daban unas ganas enormes de irme, pero dejé de consumir.
Luego tuve al otro bebé y tuve los dos sin fumar, sin drogarme, ni siquiera cigarrillos. Yo con 14 o 15 años, luché todo lo que pude con ellos.
Pero fue hasta los 18 años, cuando me separé de mi marido.
¿Por qué comenzó de nuevo a consumir?
Justamente porque me separé.
Comprobamos algo que nos dice Mario, el muchacho de Dispositivo Ciudadela del porqué sucede.
Entendimos que concuerda con lo que pasamos cada uno.
Él nos dice que en el momento que uno prueba la droga nos hace sentir bien, entonces cuando uno tiene un problema, lo primero que hace es acudir a eso que nos hace sentir bien.
¡Tu cabeza va a eso!
Pero también nos dice que tenemos que pensar en otras cosas que nos hacen bien como por ejemplo, estar con la familia.
Hay que poner en una balanza y comprobar que el fumar te hace sentir bien en el momento, pero te trae consecuencias y problemas con la autoridad incluso. Yo ahora le doy la razón.
También es por nuestra propia salud. Porque cuando comencé a consumir, fue solamente un sábado para amanecer un domingo, en un mes. Después ya eran sábados y domingos, después ya no me aguantaba hasta el sábado y empezaba el viernes y así sucesivamente.
Gracias a Dios estando con mis hijos nunca me vieron ellos drogada.
Lo que yo hacía era dejarlos en casa de papá durmiendo y me iba, volvía a la mañana.
Llegaba, esperaba que se me valla “eso”, me bañaba y me acostaba. Para que ellos no se dieran cuenta.
¿Buscó ayuda en algún momento?
Sí, hablé con Jóvenes en Red, programa de adolescentes y le dije a Gonzalo que estaba preocupada porque había comenzado a consumir otra vez.
Hablé con papá que está con 69 años y le pedí que se hiciera cargo de mis hijos, ya que él una vez cuando nos visitó el INAU, dijo que lo iba a hacer.
Están también mis hermanas viviendo con mis padres, pero demasiado fuertes son ellos, para aguantar tantas cosas.
¿Los niños tienen contacto con su padre?
No, desde que él se fue nunca preguntó por ellos, nunca se hizo cargo. No le pasa mantención y nunca le preocupó los niños. Él no es consumidor.
¿Qué otra droga probó?
Alcohol y cocaína. Tomaba pastillas, queriéndome suicidar una vez.
¿Tenía muchos amigos antes de llegar acá?
Soy muy consciente de que amigos no son.
Yo no tengo amigos. Amigos para mí es mi padre, mi madre.
Yo tampoco puedo ser amiga de alguien cuando le estoy dando droga y en estos casos, si te tienen que robar, te roban.
Si te tienen que dar una puñalada por una “seca” de pasta, te la dan.
Yo considero que mis amigos son mis familiares, donde yo hacía lo que hacía, trabajaba en la calle, aportando alimentos en mi casa para todos.
¿Los problemas surgían muy a menudo con su familia?
Sí, un día yo iba llegando y mamá me lo agarró al nene para que no venga conmigo, porque según ella yo estaba drogada y abrí el portón de casa y entré.
El nene lloraba para venir conmigo, pero a mamá se le había puesto en la cabeza de que yo me los quería llevar a los niños. Le quería hacer entender que no.
Comenzó una situación muy desagradable, discutimos feísimo con mamá que gritaba mucho y yo me fui para el fondo.
Agarré un cable grueso de teléfono, lo colgué en un árbol y cuando llegó mi hermano que fue el primero que me vio, yo estaba con las piernas colgando, porque ya había logrado colgarme.
Recuerdo que me agarraba de las piernas, que me dejó marcadas y de las manos, para sostenerme y salvarme y gritaba como un loco pidiendo ayuda.
Llega mi otro hermano y el que llega primero sube arriba del árbol, corta el cable y yo caí con todo el cuerpo, ya estaba desvanecida.
Vino la Policía y me querían llevar al médico y escuché algo sobre psiquiatría.
Pero quería yo hacerles entender de que yo no estaba loca.
Estaba totalmente lúcida y quería matarme. Fue una decisión bien consciente.
Interviene mi hermano y fue él que no dejó que me llevaran.
¿Por qué motivo se encuentra recluida?
Fue por hurto especialmente agravado. Yo no tenía antecedentes.
Pasó que una compañera del barrio, María, me invita a ir a visitar a un hombre que según ella cobraba y me dice: “vamos a pedirle plata”.
Yo esperaba afuera a que ella golpeara la puerta, golpeó, el hombre de la casa no salía y en un momento escuché que le pedía que se fuera.
“Vamos” le dije. Y ella seguía insistiendo y rompió el vidrio e intentó entrar.
Yo le insistía para irnos. Llega el señor de al lado y le cuento, “mirá rompió el vidrio” y salgo para la vereda.
Ella seguía insistiendo para que le abra hasta que se veía que venía la patrulla. “Yo me voy”, le dije y salí caminando, ella quedó en el patio de la casa.
Cuando llega el patrullero, ella estaba adentro de la casa. Con un pedazo de vidrio roto. Le había cortado la mano al hombre…
A mi ese día no me llevaron.
Cuando la llevan declara que había sido yo la que había querido entrar, roto el vidrio y contó todo como que era yo.
El hombre declaró que el había visto a dos mujeres, me reconoció pero no que había sido yo la que rompí el vidrio.
Al finalizar el proceso quedé con prisión domiciliaria nocturna de 21 a 9 hs. En ese momento estaba yo consumiendo. Por supuesto no cumplí la medida como debía.
Lo que sí hacía era pararme en la esquina de mi casa para ver si venían “ellos”, para firmarle, que para eso iban todas las noches.
Siempre saltaba el tejido del fondo de casa y hacía como que aparecía de adentro, para firmarle a la Policía. Pero venía de la calle.
Lo mismo pasaba después que les firmaba. Me paraba y me iba para la calle de nuevo.
Les tomaba el pelo y les preguntaba a los policías: “¿vos tenés pruebas de que yo ando en la calle? Si vos lográs agarrarme las tendrás, si no, no”.
Así pasó un tiempo y me trajeron presa, porque no cumplía las medidas sustitutivas que estaban acordadas. Pasó un mes y medio y me dan la libertad.
Luego hubo un tema que supuestamente yo había robado un revólver…
¿Y era verdad?
(Sonríe).Yo no lo reconocí.
No tienen pruebas.
También había un hurto de treinta mil pesos y habían dos hombres que me señalaban a mi del robo.
Hablé con la abogada y le dije: ¿Qué prueba tienen contra mí? ¡Entonces que no pateen contra el clavo!
Yo no me voy a hacer cargo de nada. No fui yo.
¡No había huellas!
Habían demorado una semana en hacer la denuncia porque se hablaba de un fierro que nunca apareció y no tenían los dueños los papeles del revólver tampoco.
Al final de esos dos hurtos no había cómo comprobarlo que era yo, entonces me dejaron presa, creo, por incumplimiento de firma.
A mi igual, no me queda claro por qué estoy acá.
Me dijeron que se llama revocación de causa y no tengo ni idea cuánto tiempo me toca estar acá.
¿Cómo fue volver aquí nuevamente?
Yo iba saliendo un día del almacén y para la camioneta de la Policía en casa diciéndome que tenía que acompañarlos.
“¿Por qué?”, pregunté.
Yo no había hecho nada y además ya me habían dado la libertad.
Me llevaron al hospital y me dijeron que me iban a traer para el I.N.R. porque (me muestran un papel): “tenés orden de captura del 17 de marzo y hoy es 30. Es por revocación de causa”.
Les pedí que pasaran por mi casa para avisarle a mis viejos y me trajeron derecho para acá.
Pienso que no es justo que me hayan traído.
¿Cómo se siente hoy en I.N.R.?
La verdad se extraña la familia pero yo me siento bien.
Física y mentalmente.
Le digo siempre a mi padre que no llore en las visitas.
Se tiene que preocupar si yo estoy en la calle, arruinada.
Le explico que acá no es como en las películas que matan a las presas y demás.
“No te preocupes” le digo.
Y tengo una tranquilidad enorme de saber que mis hijos con mis padres están muy bien. Eso es un apoyo moral que no tiene precio. Mi padre hace un gran esfuerzo en traerlos, me los deja los sábados y domingos.
Y ellos pasan bárbaro conmigo, jugamos, la pasamos re bien.
El más grande el otro día me dijo: “¿vos estás acá porque te portaste mal, no?”
¿Cómo lo define al I.N.R.?
A mi me está haciendo mucho bien. Estoy contenida.
Para mi es realmente un centro de rehabilitación.
No me siento presa. Hay oportunidad de hablar con los operadores y ellos tratan de ayudarte.
Y si tienen que hablar con asistente social o conseguirte ropa o lo que esté a su alcance, lo hacen.
Yo de eso no tengo quejas. Y hago una solicitud para traer a los hijos y me lo dan y no creo que en otras cárceles pase.
El tema del CAIF que lo tenemos acá con todas las comodidades fue un gran trabajo, con el esfuerzo del Operador Cristian y del Director.
Sé que estoy presa porque hice las cosas mal, pero ayudan mucho acá y te da tiempo para pensar.
Hay mucha, mucha gente de mi barrio acá adentro y muchas mujeres que las conozco de “afuera”.
Cuando yo llegué, se portaron muy bien conmigo.
¿Qué cambiaría de su vida en este momento?
De lo que más me arrepiento es de haber vuelto a consumir.
Fue eso lo que me hizo arruinar.
Me siento muy arrepentida al no haberme resistido a la droga. Más que nada por mis hijos, que se que me necesitan mucho.
¿Qué mensaje envía a la sociedad?
¡Que por favor dejen de vender droga!
Nadie le pone a nadie un revólver en la cabeza y lo hace ir a comprar, pero ser adicto es una enfermedad.
La adicción lo hace ir a comprar. ¡Por eso por favor, que dejen de vender droga!
Yo conozco casos de que hay gente que vende y por ese motivo sus hijos se hacen adictos y están matando a sus propios hijos.
¿Hay muchas bocas de venta en su barrio?
Sí. Muchas. Hay niños de 12 años que se los ve fumar pasta base.
¿Cómo ve su vida en libertad?
Yo pienso dejar totalmente de consumir, dedicarme a mis hijos para darle un buen ejemplo.
De que lo que hice anteriormente con muchas cosas buenas tratar de que se borren.
Cuento con un gran ejemplo de los padres que tengo.
No quisiera que mis hijos cuando sean grandes, me refrieguen en la cara: “vos te drogabas por eso yo hoy me drogo”.
¿Qué queda en usted de aquella niña que fue?
Con todo lo que pasé… ¡ojalá volviera a mi niñez!

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Con B. G. Recluida en I.N.R. por venta de drogas

En la Zona Este de nuestra ciudad, pegadita a la de chacras, vivía B, con su hijo de un año y su esposo.
Tuvo desde su infancia una forma de vivir particular y compleja. Tanto así que asegura estar recluida actualmente por tanta necesidad económica.
Con 21 años y su esposo de 38 también recluido, llega al INR el día 26 de abril de este año, por venta de drogas. Cargando con su hijo a cuestas.
“Todo lo que hice, lo hice por mi hijo”, comienza diciéndonos.
“Durante mi infancia vivía como una india.
Éramos mi padre y mis hermanos en un campo, afuera.B.G
¿Tiene mamá?
Sí, pero mi mamá es una mamá rara, digamos.
Ella estuvo conmigo cuando yo iba a la escuela.
Nosotros siempre vivíamos con retazos, nunca tuvimos una ropa de marca, ni sabíamos lo que era un vaquero lindo.
Íbamos a la escuela de la zona y allí estuvimos hasta los siete años, porque falleció mi padre y nos quedamos solitos con mamá y mi hermano mayor.
¿Cuántos hermanos son?
Éramos nueve, pero ese hermano mayor que prácticamente quedó a cargo de nosotros con mamá, a la semana que falleció papá, falleció él.
Le dio apendicitis y cuando lo llevaron al doctor, ya se le había reventado el apéndice.
Allí quedamos solos con mamá y ella no se quiso hacer cargo de nosotros.
¿Cuál fue el motivo?
Mi mamá tenía una nueva pareja y el muchacho no quería que nosotros estuviéramos con ella.
Decía que éramos muchos.
Decidió entonces mamá que nos iba a llevar al hogar, pero mi hermana mayor por parte de padre, que tiene cuatro hijos, se impuso y dijo que ella se iba a hacer cargo, aunque fuéramos unos cuantos.
En total éramos doce en la casa de mi hermana.
Allí nos fuimos para el barrio Caballero. Y los vecinos comenzaron a complicar, que éramos muchos, que era mucho el griterío y el bochinche.
El barrio ya era complicado y como la casa era chiquita, nos fuimos todos para Río Negro, donde mi hermana alquiló una casa que era un lugar muy grande. Lo utilizaba gente que trabajaba en la naranja.
¿Cuándo decide trasladarse a Salto nuevamente?
Cuando tenía 16 años.
Se había empezado a complicar, porque mis hermanos también se hacían adolescentes. La más chiquita se vino con 3 años y la más grande con 20, haciéndose cargo de los otros más chicos.
Y así nos instalamos en Salto otra vez.
¿Tenían contacto con su mamá?
No. Es que ella no se quiso hacer cargo de nosotros. Nunca nos quiso. Nunca.
Prefirió al marido que a nosotros.
Por eso, no es que yo la odie, pero le tengo mucho rencor.
Si me hablo con ella, son dos palabras y ya está. Empezamos a discutir.
No entiendo cómo pudo pasar eso que ella dice, que no podía tenernos con ella.
No hay excusa. Como cualquier madre sola, si ella quiere, puede.
Por eso tengo mucho rencor.
Además lo que pasó con mi hermano cuando falleció, nosotros éramos chicos y no entendíamos nada, pero hoy sí.
Recuerdo, que nos acercábamos a mi hermano, mientras él estuvo acostado antes de ir al hospital, lo veíamos mal y le preguntábamos qué le pasaba.
El pobre no nos quería decir todo lo que le dolía, porque se daba cuenta que nosotros éramos chicos, no íbamos a entender y nos hacía salir, diciéndonos que fuéramos a jugar y sin embargo, estaba por morir.
El rencor más grande que tengo, es porque ella no estaba ahí.
Cuando fuimos a llamarla, ya que ella se había ido de casa con el nuevo marido, corriendo fuimos hasta la casa. Atravesando campos. Cuando llegamos de nuevo, que estuvimos todos, ya era tarde.
Llamaron la ambulancia, lo llevaron al hospital, pero se le había reventado el apéndice a mi hermano.
Le guardo mucho rencor, porque si mamá hubiese estado en ese momento, él se salvaba.
Estoy segura de que hubiera sido otro el desenlace.
¿Tenía amigos antes de llegar acá?
Tenía solo una compañera, pero en sí, yo misma no era de salir mucho.
Además siempre he vivido en lugares apartados de un barrio o la ciudad misma.
¿Consumió alguna vez droga?
No, nunca. Nada.
Y alcohol probé una vez cerveza, pero no me gustó.
Ni fumo siquiera. Mejor, por mi hijo que está conmigo acá.
¿Qué sucedió para que hoy se encuentre aquí?
Yo me encuentro hoy acá porque no hay trabajo, no hay nada.
Le dije al Juez cuando declaré: vos vas a la Intendencia, o al MIDES y tenés que hacer un curso para que te den algo.
Cuántas veces fui hasta el MIDES a pedir la tarjeta, que no tenía para comprar pañales y me dijeron que no. Que tenía que esperar no sé qué cosa, ir a la asistente social y no sé cuánto más.
Yo les quiero hacer entender que por algo voy.
Algunas van y le dan, y uno que está necesitando en verdad, no.
¿Cómo se relacionó con la droga?
Es la primera vez que estoy acá.
Lo entendía hasta ahí nomás. Porque mi marido me los hacía a los chasquis y yo los vendía. Él se iba siempre de la casa.
La gente que atestiguó fue siempre en mi contra y aunque mi marido también haya “caído”, es como que yo soy la culpable de todo.
A él nunca lo acusaron de venta.
Y yo se lo dije a la jueza: es verdad, porque él en ningún momento vendió, era yo.
¿Cómo “funcionaba” lo que hacían?
Mi marido me armaba los chasquis y se iba a trabajar, por ejemplo los domingos de mañana, se iba, porque trabajaba en un carrito cerca de casa y ganaba trescientos pesos. Mi hijo era chiquito.
Necesitaba pañales, yogur, leche y demás. Y la plata no daba. Aparte todo caro.
¿Cómo los distribuía?
En mi casa.
¿Era entonces su casa una boca de venta?
Sí, claro.
Todos iban a casa. Yo no salía a ningún lado.
¿Cómo la sorprende la Policía cando la arrestan?
Pasa todo muy rápido.
Nosotros estábamos durmiendo cuando ellos entraron.
¿Tenía algún indicio de denuncia contra usted?
No, pero la gente allá es toda envidiosa.
Porque si uno está mal, nadie hace nada por darte algo. A veces estaban mirando que mi hijo estaba con hambre y nunca fueron capaces de darme nada.
Pero siempre cuando uno avanza, que te comprás un vaquero, con esfuerzo o comés bien nomás, ellos ya, los mismos vecinos tienen envidia.
Yo recuerdo ese día y me juego la cabeza de que fue una vecina que estaba ahí en un momento de venta, que supuestamente tenía llamada anónima.
Los policías me dijeron que un vecino había llamado reiteradas veces.
¿Era usted consciente de que esto podía pasar?
Sí, yo era consciente. Sabía que esto podía pasar porque ya habían “caído” unas cuantas del barrio, pero nunca pensé que los mismos vecinos que supuestamente se daban de vecinos míos, iban a ser los que me iban a “quemar”.
Estoy segura de que fue una persona a tres casas siguientes a la mía.
Yo salía y les decía que no tenía nada adentro de mi casa.
Si mirás el expediente de mi causa, lo que la Policía sacó de adentro de mi casa fueron ciento treinta pesos.
Que yo me dormí esa noche pensando qué iba a hacer con ciento treinta pesos.
Porque no tenía nada más.
La plata que había, ya se había gastado en las cosas para comer y los pañales para mi hijo.
¿Cómo fue el momento de su captura?
Eran las ocho de la mañana y golpearon fuerte la puerta.
Lo despierto a mi marido, preguntándole qué era ese ruido y cuando él se fue a levantar, la Policía entró. Todos con armas y encapuchados, el nene al lado mío.
Un policía me habló y descubrió que ahí había un niño.
Fue cuando mi marido le dijo, “bajá el arma que está mi hijo acá”.
Pero él ya había visto todo. Después que me llevaron a mi, lo llevaron a casa de mi hermana a mi hijo y él le contaba todo a mi hermana.
Cuando me llevaron, un policía me dijo: “vamos” y yo le dije: “pero yo no tengo nada. Revisá, da vuelta toda mi casa patas arriba y vas a ver que no tengo nada”.
Pero me llevaron igual.
¿A partir de allí, qué pasa con su situación?
Me llevan hasta un salón enorme que hay antes de llegar a la Represa de Salto Grande y allí me dejaron toda la noche. Me querían hacer comer y no podía. Estaba muy nerviosa.
Fuimos al juzgado, al hospital, volvimos al mismo lugar donde estábamos y a la noche, dormí en un calabozo.
Al otro día fuimos al juzgado nuevamente y de allí me trajeron para el INR.
¿En algún momento se sintió presionada?
¡Claro!
Me asustaron con el nene, diciéndome que lo iban a llevar para el INAU de Montevideo. Que me lo iban a sacar y yo no lo iba a poder ver más.
Entonces a veces pienso, yo sí vendía.
Pero cuando me llevaron, yo no estaba vendiendo hacía ya dos meses.
Vendí a fines de diciembre y a principios de enero.
Porque ya habían “caído” unas cuantas bocas en esos días, entonces nosotros cortamos la venta.
Mi marido estaba buscando otra cosa, por otro lado.
Pero ta, en ese momento “caí” y me la banqué.
¿Cómo fue su estado anímico a partir de allí?
Hay veces que me llaman de “afuera” mis hermanas para decirme que me robaron en mi casa.
Yo me siento re mal.
No sé qué es lo que voy a hacer, porque estoy acá y no se qué hacer.
Porque no tengo muchas cosas tampoco, pero el día que salga yo quiero tener lo poco que tenía.
Que me llamen y me digan que me robaron, se me cae todo encima.
Pero, sobre lo otro, está todo bien, todo tranquilo.
Es como yo le dije a mi marido: lo que yo hice, lo hice por mi hijo. Me la banco.
Todo lo que tenga que aguantarme, me la banco.
Una, es que si yo no hacía eso, mi hijo se moría de hambre. Quién sabe qué sería de la vida de nosotros.
Y ahora acá, mal o bien estamos bien. Porque tenemos la comida. La verdura a veces no viene muy linda, pero viste que afuera se está peor.
Los pañales pare el nene me lo dan. No un paquete como yo usaba, pero me dan tres por día.
¿Cómo llegaba la droga a sus manos?
Yo nunca vi quién se la daba a mi marido.
Porque era él quien me la daba a mi.
A él lo llamaban o le escribían y él me decía: “Voy a ir a hacer un mandado y ya vengo”.
Cuando él llegaba a casa de vuelta, ya venía con “eso”.
Nunca vi de dónde la traía. Porque en sí, yo con mi marido tenía una relación de que él salía a cualquier hora, volvía a cualquier hora y yo nunca le dije nada.
Tanto los días de semana, como los fines de semana.
El tiene 38 años, yo 21, entonces la mentalidad mía es que viva y disfrute mientras pueda.
Y él hacía eso. A veces se iba a las siete de la noche y venía al otro día a las nueve de la mañana.
Comía se bañaba y se acostaba.
Porque aparte él me invitaba para ir a los bailes y yo no lo quería acompañar, porque tenía a mi hijo chiquito y no me gustaba dejarlo.
Pienso que tampoco lo voy a atar. Yo no soy una mujer de salir. Soy más de estar en mi casa con mi hijo, mirando tele o haciendo algo y él es mucho más fiestero.
Pero el a mi tampoco mucho me ataba.
Cuando a mi se me antojaba ir al centro con mi hijo, él nunca me hizo problemas.
Siempre tuvimos esa manera de tratarnos en los tres años y pico que lleva la relación.
¿Cómo es que surgía la distribución de la droga?
Yo lo único que hacía era cortarle la bolsita y dejársela ahí, que él la arme.
Cuando estaban armadas, él se iba de nuevo y yo las vendía.
¿Quiénes consumían?
Venia gente de todos lados a mi casa.
Eran gurisotes de veinte y pocos años.
¿De todas las veces que abrió la bolsita, nunca se le ocurrió probar la droga?
No.
Porque el humo nomás del cigarro me ahoga.
¡Y el olor que tenía eso, es insoportable!
¿Era pasta base?
Sí. Era de color amarillo, como una barrita de chocolate, amarilla.
¿Qué nombre tiene la barrita?
No lo sé.
Porque a mi cuando me llamaban, me preguntaban: “¿tenés chasqui o del otro?”. Que ahora no me acuerdo el nombre.
¿Qué significó para usted llegar al INR?
Yo tenía un concepto de que todas eran malas las reclusas.
Porque veía en la tele de que llegaba una y la agarraban a piñazos. Yo entré re asustada y pa´ mejor, “primaria”. No tenía idea de cómo era acá adentro.
Pero por suerte, acá estaba la Irene una muchacha re macanuda, que es la que cocina.
Y cuando llegué me presentó a todos, me dijo: “vas a dormir acá, te presto las sábanas” y me prestó ropa y todo.
Estuve dos días sin bañarme, para después llegar acá.
¿Tiene alguna actividad?
Ahora estoy de paquetera (ayudar con los paquetes que llegan), y ayudando en la cocina.
¿Ya está en su conocimiento la pena que deberá cumplir?
No lo sé, porque como dije, soy primaria, no tengo antecedentes, me dijeron que podría estar un año o meses.
Porque además cuenta el hecho de que yo me hice cargo.
Los que están peleando por mi libertad, que son mi cuñada con el abogado, es por un arresto domiciliario.
Porque el niño no puede estar acá. Es muy complicado para poder arreglarme con tres pañales. Es todo un problema la ropa para mi también.
Yo tengo solo una calza y un vaquero que está roto y ahora esta frío para usar esos vaqueros.
Si yo pido que me traigan una calza negra, no te dejan usar. Ahora nomás el frío que hace y tengo que andar con esta que es fina, porque no tengo más.
Pero no sé nada todavía cuánto tiempo tengo que estar.
¿Cómo lo define al INR?
Es bueno, por el lado de que ya me enteré de que hay lugares que son peores que acá.
Tenemos oportunidad de trabajar o estudiar.
Pero a su vez veo que desde que entré acá estoy pidiendo que me hagan un papel para que mi gente pueda cobrar la asignación del niño y está trancado eso.
Porque con esa plata yo puedo comprar lo que necesite para mi hijo.
Me dicen que no, que para eso tiene que estar él afuera, para darle otro tipo de atención.
Es que mi hijo no va a salir de acá. Si me lo llegan a sacar, yo me muero. (Se emociona).
Me dijeron que hasta los 4 años puede estar acá conmigo.
Pero esa plata, sería un gran apoyo para mí.
Pero ya los papeles llegaron a BPS y allí nos dijeron que yo había perdido todo, por el hecho de estar presa. Y que a mi cuñada no le podían pagar.
Lo que se podía hacer, era que yo le dé a mi hijo una tenencia provisoria y que él salga.
Ahí sí, cobraba.
Yo me pregunto a veces, ¿qué hago? Porque yo no tengo a nadie. A ni un familiar mío que me apoye y esa plata no puede irse, es plata de las criaturas, de todas las que están acá.
Lo mismo me pasa con la ropa de mi hijo. Ahora nomás no tiene nada. Todo lo que es joggings y buzos que está usando, le queda cortito.
¿Qué cambiaría de su situación?
El no estar acá.
Porque el día que yo me vaya y sale una plantada de pepinos, me voy a hacer lo que sea, pero a vender droga, no vendo nunca más.
¿Se siente arrepentida?
Sí. Totalmente.
Así sea que digan que es la única solución, no.
No, ya está.
¿Puede enviarle un mensaje a la sociedad?
Que no vayan a hacer lo que yo hice.
No es lindo.
Lo ven fácil, pero no es.
Hay veces que acá adentro tenemos que presenciar cosas, como sucedió con una de las internas, que deseaba suicidarse y yo parecía que moría de los nervios. Temblaba de ver todo eso.
Es una situación inolvidable, porque cerraba los ojos y parecía que la veía.
Tal vez, para quien no tiene nada que perder, ta…
Pero no lo recomiendo para nadie.
¿Cómo se imagina su salida de INR?
Muy complicada, porque tengo que empezar todo de cero.
Y volver a mi barrio… es como volver a un lugar desconocido”.

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Con… P.D. Recluida por rapiña en INR, en forma reincidente

En un barrio periférico de nuestro departamento, concretamente en la zona sur, nació y se crió P. junto a seis hermanos.
Transcurrió su adolescencia disfrutando del hogar con su abuela hasta que un día la vida la sorprende: se queda sin su abuela y pasa a vivir sola.
Pasó el tiempo y ella comenzó a conocer algunas costumbres, hábitos de su entorno, lo que la llevó por un camino algo incierto pero que la hacía sentir “bien”: consumir pasta base.
Esto la hizo transitar una etapa crucial en su vida y siendo una especie de encrucijada que cuando pensaba que “estaba fuera”, retomaba nuevamente la costumbre del consumo de drogas.P.D
Tuvo dos hijos, se casó después y hoy con veinticuatro años se encuentra recluida nuevamente en el INR de Salto desde hace un año y un mes.
Así comenzó a narrar cómo ha sido su vida antes y hoy:
¿Cómo transcurrió su infancia?
Era una niña bien. Recuerdo que me daban gotitas los médicos porque tenía unos problemas de salud y me atendía una doctora en particular.
No estaba mucho tiempo con mi madre porque no me llevaba con ella.
Quería solamente estar con mi abuela que sí, siempre fuimos muy compañeras. Luego ella falleció y me quedé sola.
Tengo a mis padres y hermanos pero no tengo mucho vínculo con ellos.
Como a esa casa donde vivíamos la vendieron cuando yo cumplí los 14 años me tuve que ir para Paysandú con una hermana que vive allá, trabaja, tiene un nene enfermo y dos más.
¿Por qué volvió para Salto?
Me vine cuando cumplí los 16. Me arreglé con un muchacho y quedé embarazada con 17 años de mi nena mayor. Hoy tiene 7 años y tengo otro niño que no está conmigo tampoco.
¿Cómo es hoy la relación con su familia?
Mis hijos están en la casa de mis padres.
Yo llamo y pregunto por ellos y me dicen que están bien. Pero ahora, hace un mes y quince días que no los veo.
El problema que tenemos es que mis padres trabajan en la naranja y mis hijos quedan con mi cuñada y ella no me los puede traer.
Yo sé que están bien porque llamo, hablo con ellos y ellos mismos me dicen que están bien. Que la abuela les compra películas y dibujitos para mirar.
Que ya tomaron la leche… Todo lo que hacen me cuentan.
Mientras ellos estén bien me hace sentir muy bien. Además estoy bien porque las oportunidades que me están dando acá creo que en otros tiempos no la conseguía como las estoy consiguiendo hoy.
Porque antes era distinto el sistema acá.
¿Cuánto hace que se encuentra recluida?
Un año y un mes.
¿Por qué ingresó?
Por rapiña.
¿Cómo pasó?
Un día con mi compañera fuimos a caminar las dos y rapiñamos a un señor. Nos drogábamos
¿Con qué?
Con pasta base.
¿También consumía alcohol?
No. Nunca me gustó el alcohol. Solamente me drogué y fumábamos cigarro nomás.
¿Cómo conseguía la droga?
Salía con hombres y conseguía la plata hasta que conocí a mi marido.
¿Él también consumía?
No, no.
Él es un hombre de trabajo. Él me buscaba siempre para que yo no hiciera esas cosas y hasta ahora me ayuda.
Tiene un comercio de frutas y trabaja para afuera también. Está bien económicamente.
Yo me casé con él después que tuve los nenes.
¿Cómo conoce la droga? ¿Probó alguna vez marihuana?
No, nunca me gustó la marihuana, siempre fue la pasta base.
Y la conocí porque iba a salir un día y me dice mi primo: “tomá, probá esto”.
-“No”, le dije, “no quiero”.
-Pero dame un poquito de ceniza.
-No, le dije.
Él sabía que yo estaba angustiada y lloraba sin parar.
Me dice: “probá esto, vas a ver que te va a dejar re tranquila.
Yo te voy a hacer con una botella vas a ver que vos te vas a sentir mejor”.
Y me armó una botella.
¿Cómo es eso de “te voy a hacer con una botella”?
Agarró una botella, la dobló, la quemó con un cigarro para hacerle un agujerito. Con ceniza de cigarro y la pasta base adentro, le puso un plomito, le hizo agujeritos y ahí me hizo fumar.
¿Cuál es el rol de la ceniza entre los componentes?
Es para que no lo fumes tan rápido y se consuma de a poco.
Y eso hace que quieras más.
Yo el primer día que lo hice quería más, más y más. Quedé como enloquecida y como no tenía, salí.
Anduve por todos lados y pedía monedas igual con tal de tener para fumar.
De una pitada que das, no podés parar. Como fue mi primer día. Pasé cinco días sin parar de fumar, drogándome.
¿Cómo es la pasta base a simple vista?
Es un polvito amarillo, puede ser blanco también. Hay otro que es como que esté en el agua por un tiempo por la vista que le da. Este es más fuerte.
Son diferentes componentes pero tienen el mismo precio.
Hay uno de ellos que tiene olor a gas-oil. Fumás y te quedás fuera de sí.
¿En realidad no saben qué es lo que fuman?
No. Porque hay distintos compuestos, son siempre diferentes y con diferentes gustos.
Hay gustos a gasolina a la que yo le llamaba la gasolera. También hay con gusto a nafta.
Y vos aspirás un poquito y te quedás media… mirá, el día que yo aspiré por primera vez, ¡casi me desmayé!
¿Es muy costosa la droga?
Cien pesos sale.
¿Qué cantidad?
Y… una miguita… es nada.
¿Lo conseguía en la zona?
Sí, en todos lados. En los barrios íbamos a todos lados a buscar.
Ya sabíamos dónde vendían.
¿Cómo ingresa al INR?
Esta no es la primera vez que caigo presa.
Cuando yo tenía 17 años, fumé desde los cuatro meses de mi nena, hasta mi mayoría de edad y caí presa. Estuve dos años y nueve meses. Por lo mismo, por drogarme.
Cuando salí, estuve tres años y seis meses sin drogarme.
Los veía a mis compañeros que se drogaban y les disparaba, no quería estar con ellos. Me dedicaba solamente a mi hija y a mi trabajo en la Española, en Montevideo. Era muy buen trabajo.
Un día me llama mi madre diciéndome que necesitaba que yo volviera, porque mi hermana le estaba robando todo y no podía más con ella.
Somos siete hermanos.
¿Todos consumían?
No. Solamente tres consumíamos.
Entonces me plantea mi madre que no puede sola con mi hermana. Estaba trabajando y no podía dedicarle el tiempo que ella requería como para controlarla. Y yo volví. Ni siquiera una liquidación cobré de mi trabajo, solamente con el cobro del mes, me vine.
Cuando llego a casa le entregué toda la plata que traía a ella para que la administrara.
Unos compañeros al enterarse de que yo estaba en Salto me fueron a saludar.
Hacía tanto que no los veía que ni me imaginé que entre ellos había uno que consumía. Es un muy buen gurí, estudioso y buena gente.
Mi madre comenzó a preocuparse y a decirme: “¡ya andás con esos drogadictos de vuelta!”.
Yo quería hacerle entender, de que yo no me drogaba más y que no iba a hacer lo mismo que ellos.
¡Estaba segura de que no iba a volver con la droga!
Pero el que ella me lo recalcara tantas veces de que yo andaba con ellos y que sí me iba a drogar de nuevo que eso me llevó de vuelta a hacer lo mismo.
Fueron veinte días y arruiné mi vida, que hoy por hoy estoy acá de nuevo.
No fueron años, ¡fueron veinte días y de nuevo en la droga!
¿Cuántos años tienen sus chiquitos?
La mayor tiene siete y el menor tiene tres años. La más grande era grandecita ya y como que entendía. (se emociona).
¿Le conmueve recordar todo lo que pasó?
Sí, la verdad que me cuesta mucho porque yo no quería hacerlo y me cuesta creer que por una discusión con mi madre haya pasado de nuevo.
Entiendo que las madres buscan siempre lo mejor para sus hijos.
¿Cómo suceden los hechos por los que ingresa?
Yo siempre salía con una compañera, que “cayó” junto conmigo y todavía está.
Había un señor que siempre salía con nosotras y nos pagaba.
Nosotras lo hacíamos para fumar.
Un día nos dijo que nos esperaba en el Obelisco porque iba a cobrar y volvía. “Me acompañan cuatro cuadras y salimos”, nos dijo.
Recuerdo que llegamos a una carnicería, él se quiso hacer el vivo con nosotras, no nos quería dar la plata, yo le decía: “dale, paganos”, él no quería.
Hasta que en un momento dijo “bueno, tomá” y cuando mete la mano en el bolsillo, se le cae toda la plata.
Cuando yo veo toda la plata en el piso, algunos billetes de dos mil, manoteé rápido y salí corriendo. Pero sin hacerle nada a él.
Él le pega una pedrada en el tobillo a mi amiga pero ella salió corriendo. ¡Fue eso!
Nosotros no lo agredimos en ese momento como él dijo.
Eso fue un hurto pero como yo tenía ya antecedentes lo pusieron como rapiña.
La Policía le quería hacer decir a mi amiga mientras nos hacían las preguntas que yo lo había golpeado y ella les decía que no, que yo no le había pegado.
Nos prostituíamos con mi amiga para poder consumir. Yo nunca quería que ella saliera con los hombres pero era tan compañera que no quería que yo me arriesgara sola.
Yo le pedía que se cuidara mucho porque tenía miedo por alguna enfermedad, un contagio.
Pero cuando llegamos acá, nos hicieron todos los análisis y salió todo bien.
¿Por qué cree que él habló de una agresión?
No lo sé. Le pedimos un día que diga la verdad de lo que pasó. Porque ella pobre, tiene 18 años y toda una vida por delante.
Y me prometió que cuando saliera de acá nunca iba a volver a drogarse pero… no tengo confianza.
Cuando a mi me pasó y yo decidí irme era para no tener contacto con nadie que se drogara. Porque esa droga te lleva a muchas cosas.
Yo pasé horrible y me tuve que ir de Salto, primero embarazada de mi hija, después cuando nació el segundo con los dos.
Para poder buscarme un trabajo y que ellos estén bien.
Y que piensen: “mi madre va a cambiar”. Porque ya estaban grandecitos y entienden.
¿Tiene miedo de volver a drogarse?
Yo no quiero irme todavía de acá del Centro de reclusión.
Mejor dicho, no es que no me quiera ir, quiero hacer las cosas bien.
Me gustaría irme preparada y yo siento que no estoy preparada.
Con solo pensar en el tema de la droga…, porque sé qué es salir y tengo miedo…
Cuando pienso en eso muchas veces me tengo que tomar una pastilla para dormir y no pensar.
Estoy muy agradecida al INR, porque el Operador Cristian, es muy bueno con todos nosotros y trata de ayudarnos para que estemos bien.
Lo que ha hecho ahora por mí y que estoy muy agradecida es que me ha brindado la posibilidad de comenzar a hacer empanadas para que me compre mis cosas personales para mi higiene.
Me deja salir a trabajar a la chacra. Veo que me apoyan, yo converso con ellos y son personas que me escuchan.
Por eso yo no puedo decir nada de nadie, porque todos me tratan bien. Yo también debo hacer algo por mi misma.
Quiero rehabilitarme y salir adelante.
¿Cuánto tiempo cree que le queda de este proceso?
No sé. A mi no me dijeron nada sobre el tema.
Pero yo sé que yo no tengo para meses ni nada parecido. Yo tengo para años.
Porque es una rapiña y si no la pagás en cinco años y meses, es mucho más.
Pasa que tal cual pasó con un señor pasó con el otro.
Hay días que pienso que siempre que salíamos con “ellos” se hacían los vivos y no nos querían pagar, entonces la jueza no lo toma así.
Capaz él fue víctima si, porque le hemos “llevado” la plata. Le hemos “llevado” dos mil, dos mil y algo.
Pero siempre nos hacía lo mismo.
¿Cómo lo define al Instituto donde hoy se encuentra?
Es un muy buen centro de rehabilitación. Si lo comparamos con antes, está muy bien. Acá hay un antes y un después. Tenemos todo.
Antes peleábamos por un pedacito de carne.
Hoy acá lo único que pagamos son nuestros vicios: la yerba y el cigarro. Lo demás tenemos todo.
Leche, dulce, lo que quiéramos.
Creo que nunca antes, ni en mi casa comía tanto como ahora.
En realidad es así. La comida es muy buena.
Las cocineras tanto la de la noche como la del mediodía son excelentes y hacen lo posible para que nos guste y trabajan para nosotros.
¿Qué le cambiaría hoy a su vida?
Únicamente quisiera estar con mis hijos. Nada más.
Y quisiera tenerlos conmigo pero no puedo, tengo que esperar.
¿Se siente arrepentida de lo que ha hecho?
Sí. Sumamente arrepentida.
Tampoco le reprocho a nadie lo que ha pasado ni siquiera a mi madre. Dejo todo en manos de Dios, porque sé que Dios es grande y me va a sacar adelante como me sacó la primera vez.
Y no voy a volver a hacer lo mismo. No, ya está.
Hoy tengo dos hermosos hijos y quiero tener otro bebé.
Lo deseo, lo necesito.
Tengo novio acá adentro desde hace diez meses. Y es un gran apoyo.
Nos conocimos acá, él se fue en libertad y siempre me decía que iba a volver por mí: “yo ya no me drogo, pero voy a volver por vos” y volvió. Pasa que para verme, tenía que esperar tres meses y no quería.
Y “entró” de nuevo por hurto.
Yo me siento bien con él acá.
¿Cómo ve el estar “afuera”, cuando llegue el momento?
Quiero tener mi casa.
Para que mis hijos tengan un techo y poder darles todo lo que esté a mi alcance.
¿Y los conflictos que ve en la calle?
Está pasando mucho afuera de lo que yo hacía y no quiero verme envuelta en eso de nuevo.
Pero yo sé que voy a salir fuerte de acá y el tiempo me va a encaminar y hacer las cosas bien por mis hijos.
Tengo una hermosa nena y un hermoso varón y no quiero que ellos hagan lo mismo que yo. ¡Quiero lo mejor para ellos!
¿Enviaría un mensaje a la sociedad?
Que la gente se cuide y que cuide por los de ellos. ¿Por qué siempre tiene que haber algo que los lleve a eso? A la droga. Que por favor, no lo hagan. Que es feo eso, muy feo, no se lo deseo a nadie y no te lleva a nada.
Al contrario perdés todo. Y no vale la pena.

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Con… I.G. – Recluida en INR por venta de drogas.

I.G. es una madre de familia de 45 años de edad que se encuentra recluida en el Instituto Nacional de Rehabilitación desde hace siete meses. Por motivos que asegura no están claros, sosteniendo ella ser inocente.
Su numerosa familia está compuesta por ocho hijos. Dos de ellas, sus esposos junto a su propio esposo se encuentran también privados de libertad por motivos similares.
Logró cumplir un estudio primario y en su mente está presente el de la Informática, para lograr una fuente laboral, que está convencida de encontrar cuando deje la cárcel.
Su domicilio anterior es en Zona Este. Rozando el límite del cono urbano de nuestra ciudad con el cordón hortícola de Salto.
Narrando su historia desde el INR así comenzaba:I.G
“Mi vida desde siempre ha sido muy dura y la relación con mis padres bastante dificultosa. Los dos tomaban bebidas hasta volverse alcohólicos.
A mi padre nunca le daba la plata porque él trabajaba en un horno de ladrillos, le traía el dinero a mamá y ella se lo gastaba todo en bebidas. Le gustaba mucho tomar.
Lo que teníamos que hacer nosotros los hijos para poder comer era salir a la calle y pedir casa por casa.
Fuimos creciendo con ese sistema y cuando llegamos a la adolescencia con 13 o 14 años quedé embarazada.
Con 15 años tenía ya a mi hija y allí tomé la decisión de irme de mi casa.
¿Cuántos hijos tiene?
Ocho hijos.
Cuando conocí a mi primera pareja estuvimos un tiempo de novios.
Me prometió un castillo entre otras cosas y yo muy incrédula… hasta que quedé embarazada de mi primera hija no me daba cuenta de su forma de ser.
Teníamos en ese entonces un ranchito.
Me voy hasta la casa de mi madre un día y al volver lo encuentro a mi marido con otra mujer en mi casa.
Me separé, luego conocí al padre de mis hijas y tuve la mala suerte de vivir una vida para nada decorosa porque me golpeaba mucho y tanto sufrí a su lado que tomé la decisión de separarme.
Allí fue cuando decidí trabajar “en la calle” prostituyéndome y era esta la forma que yo tenía para darle de comer a mis hijos.
Hasta que conocí a este hombre que hoy está preso conmigo y mis dos hijas. Fue quien me apoyó y me ayudó a terminar de criar a mis hijos.
También me ayudó a dejar de salir a “la calle” a trabajar.
Él también está recluido, trabaja en la chacra acá adentro del INR.
En todo este tiempo que transcurrió anteriormente, ¿consumió drogas o alcohol?
No, nunca quise ninguna de las dos.
Solamente una vez probé alcohol y me hizo mal.
Además tenía como ejemplo toda una vida al lado de mamá y papá que no quería repetir.
Intenté fumar pero tampoco me gustó porque me acordaba de ellos y pensé que era mejor dejarlo.
¿Tenía amigos “afuera”?
Sí, tenía. Muchos compañeros.
Además concurría siempre a la Iglesia Dios es Amor y estaba siempre rodeada de gente querida, que me quería y de compañeros cristianos.
Vienen todos a verme estas personas de la iglesia.
Y acá en la cárcel me llaman la pastora porque me recorro todos los pabellones predicando la palabra del Señor. Orando.
Les enseño que existe un Dios vivo y que es solo lo que nos puede ayudar.
Para mí es muy importante el lugar de pastora que ocupo.
Siempre que un niño se enferma o pasa algo que nos preocupe hacemos un círculo de oraciones para enseñarles a orar y cantar en el nombre de Dios.
Acá vienen muchas otras iglesias y viene una muchacha de una, que siempre me dice que ella en cuanto me vio se dio cuenta que yo tenía que ser la pastora por mi forma de ser.
¿Se siente satisfecha de que la vean de esta manera?
No importa cómo me vean, lo importante para mí es que ellos sepan de que hay un Dios vivo y que nos protege.
Pero me hace sentir bien porque cuando algo le pasa a alguien yo me encomiendo en las manos de Dios, oro por la persona y todo pasa. Es santo remedio.
Lo único que les pido es que tengan fe. Porque quiero que entiendan que no soy yo la que sano, es Jesucristo que murió por nosotros y por nuestros pecados.
Hoy me reconocen porque desde Montevideo tengo gente que me llama para que ore por ellos.
Sienten que tengo un don.
¿Por qué está hoy aquí?
A mí supuestamente me pusieron una pena por ventas de estupefacientes de drogas, pero no es así.
¿Cómo sucede su aprensión?
Hace ya unos meses mi hija llegaba a casa a dejarme a sus niños y entra la Policía haciendo un allanamiento.
Yo me encontraba orando y cuando me doy cuenta veo que estaba rodeada la casa. Me puse en las manos de Dios y me quedé muy tranquila.
Cuando la Policía entra yo estaba sentada en un sillón.
Le hablan a un muchacho que estaba en el fondo de casa que es quien se encarga de cuidar los caballos en un Stand que tengo y rápidamente lo arrestaron.
Mis hijos estaban durmiendo en un cuarto, los policías los encerraron y hablaron con ellos.
Me dijeron: “señora abríguese que tiene que acompañarnos”. Les dije que sí y me sacaron de casa.
¿Qué encuentran en el allanamiento?
Solamente se encontraron con todo lo que revisaron, setecientos pesos de la venta de empanadas y pizzas. Cosas caseras que hacía.
Esa plata era para comprar la carne, harina, grasa y aceite.
¿Cómo se suceden los hechos en la seccional?
Me comenzaron a hacer preguntas y me decían que tenían testigos.
Pasa que ellos ya se habían presentado en mi casa anteriormente, cuando aquella avioneta que no sé si recordará, tiraba droga en la zona de la ruta 3 y 31 que es cuando hacen el primer allanamiento.
Pero yo no estaba en Salto, me había ido a Talas.
Fuimos a vender caballos con mi esposo.
De todas formas hicieron el primer allanamiento y con una orden en Montevideo consiguieron llevarme hasta la seccional.
¿En qué trabajaba su esposo?
El trabajo que él hacía era la venta de autos que compraba en Montevideo y los revendía acá al igual que los caballos.
De esa forma fuimos arreglando la casa que se llovía toda, pero de a poco la íbamos acomodando. Él se encargaba de su negocio y yo hacía la venta de productos caseros, para la diaria con mis hijos.
Yo les decía a la Policía: “Ustedes están re equivocados”, siempre pensé que fue equivocado porque estaba en mi conocimiento que a la vuelta de mi casa había una boca de venta.
Me dijeron que me estaban haciendo un seguimiento y era cierto porque me mostraron fotos mías y del hombre que estaba arreglando la casa en ese momento.
En la foto estoy yo parada en el frente de casa mostrándole al hombre dónde se llovía y demás arreglos que tenía que hacer.
No me queda claro si estoy acá porque el problema comienza con el tema de la avioneta que bajaba droga o es algo que sucedió después.
¿Cree usted que existen pruebas?
No, ninguna. Lo único que me muestran es la foto de la que le hablé. A mi no me mostraron ninguna prueba de que yo soy culpable.
¿Existe alguna referencia de un familiar suyo con antecedentes?
Mi marido. Pero no por este motivo. Fue en Canelones y por cómplice de fuga. Andaba en la compañía de otro muchacho que estaba requerido por la justicia.
¿Cuándo llega su esposo al INR?
Cuando me hacen el allanamiento. Lo llaman, lo hacen venir y lo arrestan diciendo que también él estaba involucrado en el tema mío.
El problema con él es que tienen un hermano que lo acusa de una supuesta venta de droga.
Pero a él tampoco no le comprueban nada.
¿Desde cuándo está recluida?
Desde hace siete meses.
¿Su comportamiento de cuando era niña, cree que tiene algo que ver con su presente?
Yo en la escuela era tranquila. Tenía mis travesuras pero nada fuera de lugar.
No creo que tenga algo que ver.
¿Le gustaba estudiar?
Sí, incluso aquí cuando llegué pedí que me dieran la posibilidad de poder estudiar computación, pero por razones de trabajo acá adentro ya que estoy con algunas actividades, todavía no pudo ser.
Pero para las horas de la tarde que es cuando tengo tiempo sí podría.
Me interesa mucho el tema de conocer sobre informática ya que en todo trabajo que vaya a presentarme lo piden.
Todo se maneja actualmente por computadora.
Si quiero seguir con secundaria podría, pero como soy la cocinera, en la mañana no puedo hacer nada.
¿Tiene designado abogado?
Sí, yo por mi parte y mi esposo tenemos un abogado y mis hijas por su parte también tienen el suyo.
¿Qué le dice el abogado?
Yo estuve incluso hablando con gente del parlamento y me dicen que yo tengo que salir en libertad dentro de los seis o siete meses.
“No pueden comprobarte nada. No puede ser que estés presa por algo que no existe”, me dicen.
Hoy mi abogado habla con la jueza porque le pedí que le explicara que yo trabajo acá adentro y eso suma.
Mi conducta ha sido muy buena, no tengo sanciones y sé que “ellos” mismos se dan cuenta de cómo soy.
¿Cómo es la situación de sus hijos que quedaron en su casa?
Están como pueden.
Tengo en mi casa a la hija de mi marido, con veintitrés años y es la que está a cargo de tres hijas menores mías además de cinco nietos.
Está esa muchacha que no puede más con la situación que está viviendo.
¿Cómo llegan sus hijas a ser recluidas?
Hay una de ellas que sí vendía droga.
Nosotros no teníamos mucha comunicación antes de entrar acá. Pero supuestamente el marido también vendía, además de ser consumidor en el frente de la casa.
Ella no podía hacer nada. Porque nosotros tuvimos que ir varias veces hasta su casa porque el marido volvía a cualquier hora y hacía lo que él quería.
Ella estaba sometida a sus decisiones.
Pero para la justicia ella es su cómplice.
Y con mi otra hija pasó exactamente igual. El marido de ella también está acá.
Porque estaban ellos con unos problemas familiares, él también salía y volvía a cualquier hora y un día en que ella se levanta para llevar los nenes a la escuela y después irse a trabajar, ya que trabajaba en la chacra, le caen los milicos.
¿Para la justicia sus domicilios eran boca de venta?
Es que de esta última hija que hablamos, ella “cayó” primero con su marido.
De su casa la Policía fue a la mía a detenernos.
Pero qué le podemos decir a los abogados y a los jueces si “ellos” nos mandan para acá adentro sin pruebas. Aunque mi abogado sé que está apelando por mí.
¿Cómo ve usted la situación de su familia toda?
Yo lo que quiero hacer es pedir un arresto domiciliario. Ojalá lo pueda conseguir.
Porque están con mi hija en casa todas criaturas chicas, mas su bebé.
¡Yo tengo que estar!, porque cómo va a sobrevivir esta mujer con los hijos de la hermana, los míos y la de ella.
Son diez chiquitos en total que tiene a cargo.
Yo no me explico cómo hace para comer esa gurisa.
¿Qué expectativa lleva usted consigo?
Estoy esperando que Dios toque el corazón de la Jueza y la Fiscal. Tengo mucha fe en eso.
Porque yo estoy diciendo la verdad, no miento.
Y si ellos no encuentran pruebas…
Pienso que estamos todos acá supuestamente porque el muchacho que estaba cuidando los caballos “se apretó” horrible y como dice que lo judiaron para que hablara…
Él me pide perdón de todas maneras. Y dice que tuvo que decir que sí, que era una boca de droga porque no le dejaban de pegar.
Pienso que ellos tenían que darse cuenta de que él estaba asustado, porque él me dice: “pero si yo no decía no me soltaban y me iban a matar”.
Él quedó libre.
Se está trayendo a mucha gente injustamente.
Acá adentro hay una persona que “cayó” por un caso igual al mío.
Yo no sé cómo traen a la gente acá porque no muestran pruebas.
¿Cómo se siente hoy?
Estoy muy tranquila. Siento que mi familia me necesita pero yo estoy bien gracias a Dios.
Tengo comida, tengo todo, nada más que no tengo la libertad de estar en mi casita.
Pero lo más importante es que me siento tranquila conmigo misma.
Todo lo que hago trato de hacerlo bien como es el caso de la comida que les cocino para todos los internos, con gusto. Será porque me llevo bien con todos.
¿Cómo define al INR?
Una rehabilitación muy linda.
Además el Operador Cristian lucha por nosotros y nos enseña cosas que podemos hacer cuando salgamos de acá. Son actividades que podemos hacer para trabajar dignamente. O estudiar.
Como lo dijo el Director Catelotti que no tengamos que depender de un hombre y que podamos defendernos en la calle.
Trabajando con un carrito de maní, frankfurters o tortas fritas.
Es un buen centro de rehabilitación aquí.
¿Qué le cambiaría hoy a su vida?
Me gustaría cuando me valla, poder venir y seguir predicando la palabra de Dios a los gurises acá.
Yo sé que todo se va a solucionar.
¡Andá a saber si no era un propósito de Dios para traerme acá y poder hablarle a las internas y rehabilitarlas!
La palabra de Dios dice, que hay que predicarle su palabra al preso.
Porque había mucha gente que llegaba acá con la idea del suicidio y sin embargo, les inculco sostener la fe.
¿Mi pregunta de si se encuentra arrepentida no cabe?
Si yo fuera culpable de algo, estaría arrepentida diez mil veces.
Porque no es bueno.
Pero como no hice nada, estoy tranquila y me da lo mismo.
El propósito lo pone Dios. Él es el abogado y el juez aparte de los profesionales.
¿Hay algo que desee decirle a la sociedad?
Para mi es injusto lo que me pasó y lo que estoy pasando.
Pero como fue Dios el que me mandó, siempre le digo: en el momento que yo tenga que estar con mis hijos, estaré, si él lo permite.
Ya que necesito estar con mi familia, ayudar a mis hijas y mis nietos.
Mi hija que se encuentra a cargo de todo en mi casa está avejentada, a punto de perder su matrimonio por cuidar de todos.
Es una situación insostenible.
¿Cómo ve su futuro “afuera”?
Con la ayuda de Dios lo veo bien.
Porque yo sé trabajar y en mi casa tengo las herramientas y comodidades como para instalarme con una rotisería, con empanadas y demás, agregando como para la implementación de un kiosco.
Como yo tenía antes de venir.
Sé que funciona y que entra plata. Yo ya tenía una clientela de gente de los arándanos y arrancadores de naranja, que encargaban su comida y venían a buscarla.
Pero confío en que voy a salir pronto, porque Dios me va a ayudar.
Con mi fe sé que voy a salir, porque sé que Jesucristo pelea por mí”.

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Con… S.M.L. Recluida por homicidio, en calidad de autora

La historia de vida que hoy les acercamos es la de S.M.L, una ciudadana madre de cinco hijos, casi todos ya adolescentes.
Proviene de una familia numerosa y de una zona apartada por unos kilómetros de la ciudad.
Buscó refugio en la droga desde los 23 años, la cual asegura, fue un desencadenante para que de sus hijos se hiciera cargo INAU y además, para realizar el delito que cometió.
Hecho consumado por calle Reyles, por el que está recluida hace un año y medio.
Hoy con 34 años quiere rehacer su vida al lado de sus seres queridos y comenzamos deseando conocer sobre ellos:
¿Cómo está compuesta su familia?
En primer lugar debo decirte que no es para nada unida.
Mis hermanas ya se encuentran todas casadas y con su vida.S.M.L
Digamos que mi familia somos mi madre y yo, que es la que tengo a mi lado. Mi padre es fallecido.
Tengo cinco hijos que viven en el final digamos de la Zona Este de la ciudad, que aunque no los vea sé que están bien.
La más chiquita con 6 y la mayor casi con 18 años.
¿Hacía alguna tarea antes de llegar al INR?
No hice nunca nada.
No hice primaria. Incluso ni siquiera al jardín me mandaron.
Aprendí a escribir y empecé primaria dentro de mi reclusión. No puedo ahora seguir porque estoy trabajando en la limpieza, pero en cuanto pueda voy a seguir.
Mis hermanas aprendieron a escribir y leer después que se casaron porque sus maridos le enseñaron.
¿No tenían de niñas acceso a un centro de estudios?
Yo vengo de una zona contra el río, de la parte donde está la Represa de Salto Grande, en el Parque José Luis.
Vivíamos allí toda la familia y cuando mi padre falleció, seguimos viviendo solos con mamá.
Y no había ni un lugar para ir a aprender, nos quedaba todo lejos.
Mis hermanos se casaron todos y se dividieron un poco, ya que hay algunas en Montevideo y otra en Artigas.
¿Cómo es su estado civil?
Tengo a mi pareja pero casada no estoy.
Está acá adentro y es como una contención que sea así.
Si nos ayudamos el uno al otro podemos salir adelante. Es todo un logro poder conseguir eso.
¿Cómo era su comportamiento antes de llegar aquí?
Me drogaba mucho. Consumía mucha pasta base.
Tenía un gran problema con mamá, se enojaba mucho, porque podía llegar a pasar ocho o nueve días sin comer.
Llegó hasta un punto que pensé que la había perdido.
¿A qué edad comienza a drogarse?
A los 23 años. Mi padre estaba vivo todavía cuando empecé con el consumo.
¿Qué la llevó a hacerlo?
Quizás la mala junta, los mismos compañeros.
No tenía mucha gente a mi alrededor. La zona en donde vivíamos era un lugar un poco despoblado, no había muchos vecinos. Pudo haber sido la soledad.
Luego que fallece mi padre nos mudamos de allá para la casa de mi abuela paterna, más en la zona del centro en donde yo ya tenía gente conocida.
Y allí comenzó lo peor. Me enganché a fumar pasta base, perdí a mis hijos y me arruiné la vida.
¿De qué forma comienza a consumir?
Estaba un grupo fumando y me preguntan si quería probar y empecé. Sin darme cuenta que para dejarla después era horrible.
Pero le doy muchas gracias a la Unidad, porque me han ayudado mucho.
Si habrá sido así que aunque estoy por una causa muy pesada, aún así confían en mí y me dan trabajo.
Al principio no me lo querían dar por miedo a la fuga pero pusieron toda su fe en mí para que yo saliera adelante y gracias a Dios estoy cuidando mucho esas puertas que se me abrieron.
Es dificilísimo acá adentro que te den las cosas pero gracias al Director y a todos los que me han apoyado es que cuido mucho el lugar que me dieron.
Además algo muy importante, recuperé a mi madre.
Porque hoy por hoy mi madre pasa horas conmigo en el teléfono. Cosa que antes me miraba y me daba vuelta la cara.
¿Notó su ausencia en algún momento?
Antes de mi padre fallecer, mi madre se fue de casa por un tiempo porque él la maltrataba y allí nosotros decaímos. Puede que haya sido ese el motivo por el cual me metí en la droga.
La desunión de los padres provoca muchas cosas.
¿Qué consumió primero?
Primero pité un porro, después fumé una seca de pasta base y de ahí no la largué más.
¿Qué es una seca?
Cuando uno pone un poco de droga arriba de una pipa.
Desde que empecé nunca más la largué. ¡Pero es un vicio horrible!
¿Sabe de qué está compuesta la pasta base?
De muchas cosas. Tiene keroseno, veneno para ratas, acelerante de caballos, vidrio porque lo raspan y tiran adentro y muchas cosas más…
Y aún sabiendo todo eso, ¿la consumía?
Lo aspiré durante años y años.
Las primeras veces que me drogué con pasta base, me sentía liberada.
¡Te olvidás de todo! No me importaba nada.
Ahí fue cuando perdí a mi mamá, ella no pudo conmigo. Salía a buscarme, por ahí me encontraba y me decía: “¿mirá cómo andás?, toda cortada, re fumada”.
Yo le decía: “ahora vengo”, me escapaba y me iba. Desesperada por fumar.
Mis lugares predilectos eran esas casas donde habían compañeros que fumaban y si me dormía, me dormía y nos quedábamos días. Y si no, seguía por días y días deambulando.
De comer ni hablar. La pasta base tiene eso, de que te ponés a fumar y no te entra apetito.
Podés pasar de ocho a quince días sin comer.
Saca totalmente el hambre. Te deja flaquita “mal”.
Se pierden defensas, además de las enfermedades que te podés agarrar si seguís consumiendo, porque en mi caso, aunque no tenga mi libertad, le doy gracias a Dios porque bien podría haberme agarrado alguna enfermedad que nunca más me la pudiera curar.
Como el HIV, que en la calle hay mucho.
Nunca me cuidé en cuanto a eso y cuando llegué al INR llegué muy asustada.
El médico me hizo estudios y por suerte salió todo bien. Pero hay personas que se lo han contagiado así. Como además puede ser un embarazo no deseado.
A pesar de todo le agradezco a Dios que no me dejó sola.
¿Probó alcohol?
Sí, tomaba mucha caña. Y sin comer nada.
Demasiado, porque actualmente vivo con un problema de estómago debido a eso.
Me quemó toda por dentro.
Lo único que quería era fumar y fumar.
Tiene algo la pasta base que aunque uno quiera rechazarla puede más.
¿Tenía muchos amigos “afuera”?
Muchos. Todos consumían.
Pero hoy por hoy, el que no se ha matado, sigue consumiendo.
Porque al comenzar a consumir la pasta base, uno quiere cada vez más y si no la tenés te entrás a desesperar y se te da por cortarte o colgarte.
Tuve un novio que como no tenía para fumar se mató ahorcado.
Es horrible porque no hay de que te hablen. Te entra por un oído y te sale por el otro.
¿Por qué está en el INR?
Estoy por homicidio.
Llegó el 8 de enero de 2016.
“Él” me había pegado tres veces ya. Yo iba siempre a la casa del hermano y él vivía al costado.
No tenía ningún tipo de relación con él, solo lo conocía por medio del dueño de casa.
Era una persona muy violenta cuando tomaba. Y tomaba mucha caña.
Ya habíamos tenido problemas porque a todas las gurisas que iban a esa casa a pedir plata para drogas él les pegaba.
¿Cómo se sucedieron los hechos?
Yo hacía cinco o seis días que no dormía y llegué a esa casa porque fui a buscar plata para la droga.
Me senté en la puerta de la casa a comer un pedazo de carne y cuando veo se me vino encima con un cuchillo.
Yo me di vuelta con el mío en la mano pero nunca pensé ensartárselo.
Él al acercarse con su cuchillo me cortó un brazo y me pinchó un seno. Me di vuelta rápido y le “pongo” veinte centímetros. ¡Bien rápido!
¿Qué sintió en ese momento?
No sé muy bien. Desesperación sentí que salí corriendo.
Nunca pensé que al darme vuelta yo con un cuchillo grande como era se lo iba a “poner”.
Se me fue y nunca pensé que lo iba a matar.
Me asusté mucho, porque le di en el corazón. La sangre saltaba y me bañó inmediatamente de sangre.
También yo estaba lastimada, con el brazo cortado y el seno pinchado y me sangraba mucho.
Más bañada en sangre quedé.
¿Qué pasó luego?
Me fui a buscar a mi madre. Me dio un ataque de nervios y me arranqué los pelos.
Mi madre me llevó hasta violencia doméstica y allí me presenté.
Por haberlo hecho me darán menos pena.
¿Qué sucedió con el hombre?
Llega al hospital, el médico lo vio y no hubo más nada que hacer porque lo que lo mantenía vivo, era la presión que hacía el cuchillo para que la sangre no saltara.
Pero yo nunca pensé que lo iba a matar.
¿Qué siguió luego del suceso?
Luego de mi llegada a violencia doméstica ubicaron la casa, se movilizaron las seccionales y encontraron al hombre con su hermano en el cordón de la vereda que fue quien lo sacó hasta allí.
Luego del juzgado, ya me trajeron para aquí.
¿De cuánto es la pena asignada?
No me penaron todavía, pero con el estudio que hago y las horas de trabajo, se descuenta.
¿El hombre tenía familia?
Sí, tiene muchos hijos.
Las hijas que ya son grandes fueron al juzgado a gritarme asesina. Yo no respondí.
Con horas, retirada de la droga, ¿alcanzaba a entender la situación?
Sí, ya desde que llegué a la 2ª, que estaba con una custodia, después de haber dormido unas horas como que me había dado cuenta de lo que pasaba.
Hasta que mi cuerpo descansó me pude dar cuenta de todo.
¿Pudo dormir bien luego?
Sí. Rezo y creo mucho en Dios, soy una persona muy creyente y me tranquiliza mucho.
Aunque pensé que las hermanas de “él”, iban a tomar represalias con mi familia, pero no.
Sé que la cosa es conmigo.
Estoy muy consciente de que cuando salga voy a tener que cuidarme mucho porque tiene muchas hijas e hijos.
¿Puede que la resolución final sostenga de que fue en defensa propia?
No, no me pusieron como defensa propia.
Tengo homicidio en calidad de autora.
¿Qué significó para usted llegar al INR?
El trato fue muy bueno cuando llegué.
Tanto de la Policía como de mis compañeras de las operadoras. Pero yo lo único que quería era comer, ya que hacía días que no comía nada.
Ya antes de ingresar estaban sabiendo que en el juzgado estaba “perdiendo” y me habían guardado comida, para cuando llegara.
Luego de eso dormí durante tres días.
Llegué tan débil que hasta las costillas me dolían.
Yo solía antes de llegar acá acostarme de costado y estaba tan flaquita que del lado que me apoyara y durmiera me quedaba doliendo.
Venía al médico dentro del INR y me hacían un inyectable para que se me fuera el dolor y después volvía a venir.
Era muy grande el dolor.
Con la paste base como es la peor droga que hay te llegás a contar las costillas.
Luego de haber descansado y que pasó un tiempo, ¿cómo se sintió?
Había momentos en que me sentía muy mal.
Porque en lo único que pensaba era que le había quitado la vida a una persona.
Pero en ese momento era yo o él porque el hombre se me había “venido” con un cuchillo.
Pasé muchos días mal, lloré mucho. Pero fue pasando.
¿Cómo fueron esos primeros pasos para ir saliendo adelante?
Comencé a aferrarme a Dios, a leer la Biblia.
Las personas de las Iglesias que llegan al INR iban y van a donde yo estoy y me empezó a hacer bien.
Comencé a hacerle solicitud para entregársela al Director para que me dejaran trabajar en la chacra.
¡Y me dio el permiso!
Mis primeros trabajos fueron para la chacra a ganarme las puertas y fue como que se me pasó un poco lo sucedido.
Cuando me pongo a pensar trato de ocupar la cabeza en algo.
A limpiar, a lavar, a carpir igual. Soy una persona muy activa y tengo que andar en movimiento.
Soy bien consciente de que lo que pasó, pasó porque yo estaba drogada. Si no, no hubiese pasado.
¿Cómo se siente hoy?
Hermoso es.
La verdad que levantarme todas las mañanas para venir a trabajar (en la limpieza en la parte de “adelante”) y se lo agradezco a Dios todos los días por no consumir nada.
Ni pastillas para dormir tomo.
¿Cuál es su tarea dentro del INR?
Limpio las oficinas, las guardias, me dedico a barrer todo el patio y a limpiar toda la Unidad.
Estoy muy cómoda trabajando, porque si bien al principio por allí estaban con ese miedo a mi fuga, hoy me gané su confianza y nadie me molesta ni me manda a hacer nada.
Me enseñaron al principio lo que tenía que hacer, cuál era mi trabajo y de allí nunca tuve una observación ni nada.
Lo hago tranquilamente.
Nadie me apura y me siento re bien.
¿Cuánto le lleva para volver a ser libre?
Yo me inclino por los 8 años. Porque es lo que se puede pagar por un homicidio.
Pienso que si tengo que estar hasta esa fecha voy a luchar mucho para conseguir un trabajo de ganar más de lo que gano y ayudar a mi madre.
Ella está muy enferma, está con un tratamiento y una cantidad enorme de pastillas.
Ayer me llamó y me dijo que el médico reclamaba una de sus hijas para decirle lo que ella tenía. Pero yo no puedo.
Como las otras hermanas no están acá en Salto a pesar de estar presa soy la única con la que mantiene un contacto más seguido.
Ya hice gestiones para alguna salida transitoria que me puedan dar porque para mi mamá sería importantísimo.
¿Define a este lugar de INR, como su hogar provisorio?
Para mí es como una casa.
Te levantás, limpiás, lavás, todo.
Y todo lo que hago me gusta.
Si alguien me pide que vaya a la chacra voy, no me molesta.
El Instituto me ha brindado mucho apoyo. El trato de ellos hacia nosotros es excelente. Con las operadoras estamos siempre haciendo algo, como manualidades, cocina y nos incluyen a cada una en todo sin hacernos sentir mal.
Siempre tuve buena conducta. Ni observada ni sancionada. Ni metida en ningún lío.
Voy a mi trabajo, como y me acuesto. Al otro día a las siete estoy de nuevo en pie.
¿Pero sabés qué es lo mejor de todo esto?, ¡que no consumo nada!
Acá adentro es así: “si tenés ganas de consumir, andá a carpir”.
¿Cómo fue recluirse y dejar la droga?
Fue de un momento para el otro. Sin ningún tratamiento, nada.
Si hubiese tomado conciencia lo hubiese buscado afuera y no llegaba a lo que hice, ni acá.
¿Qué cambiaría en este momento?
No cambiaría nada. Simplemente salir en libertad.
Mis compañeras son muy buenas y no tengo queja ninguna de la Unidad (INR).
Siento que esto es como cuando era chica y mi madre me decía: “quedate en ese rincón, porque hiciste una c…”.
Cometí un error y lo tengo que pagar.
¿Se siente arrepentida de lo que hizo?
Sí, estoy sumamente arrepentida de lo que hice.
Y cuando más lo pienso es de noche. Después que apago la luz hay cosas que me vienen a la cabeza.
Y de que si no lo hubiera hecho no estaría acá.
Pero si no lo hubiese hecho yo tampoco seguiría viviendo.
Es una pena que no se vea que fue en defensa propia, de repente es porque está la droga de por medio.
¿Siente que tiene algo para decirle a la sociedad?
No, no tengo nada para decirle.
Solamente a mi mamá decirle que tengo muchas ganas de verla porque hace ya un tiempo que no la veo. Aunque ella viene a traerme algo y la veo de pasada. Pero tengo ganas de estar con ella.
Está muy enferma y no le insisto mucho para que venga.
Tengo ganas además de salir adelante para recuperar a mis hijos.
Que cuando yo me sumergí en la droga y había perdido totalmente el control cayeron en el INAU.
Su padre nunca se preocupó por ellos pero sí una amiga, que fue quien recuperó a las nenas más grandes al principio, luego a todos.
La más chiquita tenía seis meses cuando ella se movilizó, logró reunirlos a todos y llevárselos a su casa.
Yo se lo agradezco un montón porque si no fuera por ella quién sabe dónde estaban mis hijos.
La de 18 años se encuentra en el Hipódromo con una madre sustituta y me ha venido a ver.
¿Cuál es su expectativa para cuando salga del INR?
Trabajar, tener lo mío, cuidar a mi madre y si puedo recuperar a mis hijos. Aunque no vivan conmigo pueden ir a verme.
Porque antes para verme tenían que ir hasta alguna esquina para encontrarme dormida.
Pero quiero recuperar el tiempo perdido.
¡Si Dios quiere, porque tengo mucha fe!
Se que todo va a salir bien y voy a poder reunirme con mi familia como tanto deseo.

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“Realidades reservadas”

Con… K.V. – Recluida por rapiña y hurto

Comenzamos hoy, en nuestro nuevo espacio de “Realidades Reservadas”, como se lo prometimos el pasado sábado:
con historias de mujeres, cargadas de realidades en reserva y de sueños por cumplir.
Narradas por ellas mismas, desde el Instituto Nacional de Rehabilitación de Salto.
Lo harán, obviamente, de la forma en que la ley se lo permite:
sin dejar al descubierto su rostro y solamente con sus iniciales.
La primera en desarrollar su pasado y su cotidiano vivir,  es K.V. Una ciudadana, de un conocido barrio de la Zona Este de nuestra ciudad.K.V
En la familia, ella es la única mujer entre cuatro hermanos, que anteriormente a lo que le sucede como interna en el INR (Instituto Nacional de Rehabilitación), llevaba una vida de niña y comienzos de su adolescencia, sin demasiadas complicaciones:
concurrió a primaria,  realizando dos años de secundaria y luego en su adolescencia, comenzó a transitar su camino con algunos malos hábitos.
Cuenta con veintidós años y hace tres años y cuatro meses, que se encuentra recluida.
Tiene una niña de cuatro años y un  hijo de  pocos  meses que vive con ella. Es una de las internas, que ha estudiado y trabajado, con unas ansias enormes de volver a conseguir su libertad.
Nuestra entrevista, fue realizada junto a su pequeño y comienza de ésta manera:
¿Cómo te encontrabas al llegar al INR?
Muy mal.
Pero conté con la suerte desde el principio, al llegar al Instituto Nacional de Rehabilitación, de poder estudiar.
Lo intenté y lo fui logrando. Ya que tenemos  acá, liceo completo. También estudié Gastronomía e Informática.
Cuando llegó mi hijo, ya no lo pude hacer como antes. Tengo además una hija de cuatro años, que se encuentra a cargo de mi hermano y mi cuñada. Está muy bien con ellos.
Pero mi idea cuando me valla,  es la de seguir estudiando.
¿Cómo es la relación con tu familia?
Es buena, con todos ellos.
Mis padres están separados, hace aproximadamente diez años. Son ambos, muy jóvenes.
Me vienen a ver siempre que pueden, ya que salgo solamente los días miércoles de 8 a 20 horas.
¿Qué te permiten ésas salidas transitorias?
Son placenteras. Puedo ir a cualquier lado que quiera, con mi tutela, que es una señora que viene a recogerme.
Debo ir a todos lados con ella, cuando estoy fuera.
¿Cómo se logran éstas salidas?
Manteniendo una buena conducta, para lograr un buen informe de parte de los operarios del Instituto.
También se debe al tiempo que hace, que estoy recluida.
Yo tengo mi pareja acá adentro desde hace dos años. Es el padre de mi hijo, ya que existen conyugales, para las personas que trabajan.
¿Cómo conociste a tu pareja?
Dentro del Instituto.
Yo concurría a estudiar acá adentro y nos hemos cruzado un par de veces, hasta que pasó el tiempo y nos pusimos de novios.
Luego, tuvimos la noticia de que venía un bebé.
Si nos remontamos al tiempo de tu niñez ¿Cómo transcurrió la misma?
Muy bien. Formo parte de una familia, con padres que criaron a sus hijos, muy bien.
Fueron y son excelentes padres.
Pienso que todo comienza y yo estoy presa hoy, al mirar desde mi punto de vista la separación de mis padres.
El freno de nosotros como hijos, era nuestro padre en nuestra casa.
Como ya no estaba viviendo con nosotros, le empezamos a hacer pasar a mi madre, momentos muy complicados.
Como salir a los bailes, volviendo a cualquier hora. Comenzando a consumir alcohol, porros. Pero no pasaba de eso.
Fue pasando el tiempo y seguíamos igual.
Fui conociendo drogas y más drogas, hasta que llegué a fumar pasta base.
¿Eso significa una antes y un después en tu vida?
¡La pasta base, fue mi perdición!
Mi madre me perdía, me buscaba por todos lados, preguntaba y yo nada de aparecer.
Así pasaba durante días, sin siquiera yo, saber que hacía.
Hasta que transcurrieron cinco años viviendo de ésa forma y mi madre conoce un hombre buenísimo, que nos recibió en su casa. Y de esta forma mi madre con una lucha impresionante, logró recuperarme y me sacó de las drogas.
Yo a su vez, tengo un hermano que consumía y estuvo preso. Hoy está recuperado, trabaja en empresa Cujó y es el que tiene a mi hija a cargo. Que logró su casa  propia y todo lo que tiene con mucho esfuerzo, pero lo consiguió.
¿Cómo fue tu nueva vida, junto a la pareja de tu madre?
Pasamos un tiempo muy bueno, en familia, hasta que comienzo a drogarme de nuevo. Quedo embarazada y sigo drogándome hasta los cinco meses de embarazo de la nena.
Cuando ésta nació, en sus primeros tres meses, no me drogaba. Hasta que, pasado ése tiempo, lo hice con más fuerza.
¿Cómo comienzas a drogarte?
Un día, estoy en el frente de mi casa y tenía conmigo siempre una barra de compañeros. Uno de ellos me dice: “¿tendrías un cigarro? Es para fumarme un chasqui”.
Le respondí: “yo te doy el cigarro, pero vos me convidas haber como es eso!”. Asi fue, que con la ceniza del cigarro y otros “ingredientes” que no se cuales son, lo puso arriba de un recipiente que como superficie, tenía un plomo con agujeritos y con un cañito, se aspiraba.
Asi de simple.
Eso fue, la perdición de toda mi vida.
Luego llegó lo peor, cuando me prostituí y siguió todo mal. Todo por drogarme.
Hoy, que paso por ésos lugares por donde estuve drogándome, y luego de tanto tiempo de reclusión, no siento nada.
Creo que todo lo que pasó, lo hice de forma inconsciente.
Además, es una droga tan fuerte y tan pegadiza, que te lleva a hacer cantidad de cosas, siempre malas.
Si no tienes para fumar, igual te matas. Porque en ése momento, no te permite pensar en nada.
¿Llegaste a la pasta base?
Es que un chasqui, también es pasta base. Utilizada en una bolsita.
¿Por qué motivo  ingresas al INR?
Vivía completamente drogada y acá llegué porque le robé a un señor.
Hacía días que venía fumando mucho.
Y mi madre…pobre mi madre, ya no podía mas conmigo.
No tenía mas dinero para fumar y voy hasta mi casa y le pido cien pesos a ella. Me dice: “No K, vení acá, a bañarte, mira como andas hija, recostaste un rato. Te voy a aprontar una leche y te quedás”.
Yo tenía un carácter fuerte, le dije que no y me fui.
Siempre en mi mente, estaba presente el ¿que iba a hacer, sin nada para fumar?
En un momento dado, recordé que este señor del suceso que me tuvo como protagonista, cobraba una jubilación o pensión, y me fui hasta la casa.
Lo invito a un compañero, para que me acompañe y llegamos. Mientras yo entré a la casa, el que me había acompañado, se retiró, a buscar dinero en otro lado. Los dos locos por fumar.
Cuando el señor me atiende, le hablo, pidiéndole plata y me dice:
– “No tengo”.
-“Pero veinte pesos, te pido”.
-“No tengo”.
Entonces yo, como estaba desesperada por fumar, me fui acercando, cada  vez más, le puse la mano en el bolsillo, saqué todo lo que él tenía y me fui corriendo con toda la plata.
Eran aproximadamente, treinta mil pesos.
El me alcanza, me tira de los pelos, yo lo empujé  y no recuerdo algo más que haya pasado.
Además, nada me importaba y yo no tenía idea de la cantidad de plata que tenía en mis manos. La droga me lo impedía.
Estoy acá, por un delito de rapiña y un hurto, además.
¿Qué sentiste en el momento que llegas al INR?fence-2163951_960_720
Fue muy importante para mí.
El hecho de estar un tiempo encerrada, me hizo mucho bien.
Yo era una mujer drogada, que ya había cometido una cantidad de delitos por hurto y hacia tiempo me venía buscando la policía. Cuando me capturan, no sabían que era yo que los llevaba a cabo.
Mamá me buscaba día y noche para ayudarme y yo seguía en la mía. Estaba loca, mal de la cabeza por la droga.
Era muy flaquita, desnutrida, porque estaba muy descuidada.
¿Cómo fue el momento de la aprensión?
Estaba yo con alguien, y le digo vamos hasta la casa de tu madre a pedirle plata. ¡Vamos!
A ésta persona se le ocurre, que no era conveniente pasar frente a la casa de ese señor, que yo le había sustraído los treinta mil pesos, porque me iba a reconocer y me denunciaría.
Pasó así exactamente. Yo paso por la casa, el me ve, llama a la policía y cuando vengo de vuelta, había una cantidad enorme de policías esperándome…y me agarraron.
¿Solías tener amigos?
Solo para la droga.
En el barrio, solíamos decir: “¿cómo andas? ¿Tenés una pipa?, ¡vamos a fumar!”. Ésos eran los amigos.
En la droga, no existen los verdaderos amigos.
¿Qué llegaste a consumir en cuanto a drogas?
Fumé una vez crack, pero solamente ésa vez.
Luego seguí con los chasqui, porque es más fuerte el crack. El chasqui, es lo mismo que la pasta base, pero le llamamos chasqui, porque nos venden así, de a chasqui.
¿Cómo controlabas la ansiedad cuando llegaste al Instituto?
La ansiedad, hace consumir muchas cosas dulces. Comía bolsas de caramelos.
Y cuando entro acá, resultó que había muchas mujeres conocidas por el mismo tema. La que no estaba por robo, vendía droga. O sea estábamos en la misma.
La droga tiene eso, te hace conocer mucha gente, mucha plata, todo en exceso. Y conocí también a un señor, que trabaja en un ente del estado y siempre me ayudó mucho y se preocupó mucho por mí, incluso por mi hija. Pero lamentablemente, aunque quisiera apoyarme, yo no lo quería a él, quería su dinero.
Entonces no tuvo forma de ayudarme.
¿Cuánto tiempo crees que te va a llevar éste proceso?
Yo ya pedí la libertad anticipada.
A mi me penaron con cinco años, o sea que mi finalización de pena, se cumpliría el 9 de marzo del 2019.
Todo este tiempo que va corriendo, cuenta.
Con la redención de pena por motivos de estudios, acelera el proceso.
Descuento mucho y pienso irme el año que viene en libertad.
En vista de que están reconociendo mi comportamiento y demás, me iría en noviembre del año que viene.
¿Cómo te sientes hoy?
Bien.
Me encuentro bien, con unas ganas enormes y creo que preparada para irme, formar una familia, poder trabajar y llevar una vida normal.
¿Crees que te alcanzó para recapacitar?
Si. Quiero irme a estudiar, trabajar, estar con mis hijos y criarlos.
¿Cómo lo defines al INR?
Dentro de todos los problemas que puedan surgir, estamos muy bien.
Yo he estado en otras cárceles, ya que fui trasladada al CNR, en Montevideo durante cinco meses.
Mi familia, mi pareja, nunca dejaron de insistir, de hablar con el Director, porque cuando se inicia mi traslado, yo estaba con un mes de embarazo de mi niño más pequeño.
Se preocuparon, hasta que lograron mi traslado de nuevo a Salto.
¿Por qué motivo te trasladan?
Porque era yo muy rebelde acá y tenía otra forma de pensar.
Pero entendí, que esta cárcel, era mucho mejor que aquella.
Nosotros acá tenemos libertad, para muchas cosas.
Queremos un café, un churrasco,  vamos y lo hacemos.
Necesitamos algo de la calle, yo le pido a mi madre  un refresco, por ejemplo y tenemos acceso a ello.
Estudiar, la visita con nuestros maridos, el trabajo en la chacra, para las muchachas que lo deseen.
No podemos pedir más de lo que tenemos en ésta cárcel.
Yo ahora, voy a empezar a trabajar, porque de esa forma sumo y me quiero ir antes.
Pero me siento muy cómoda acá. Si existiere algún problema, venimos hasta este sector y hablamos con algún operador y se resuelve.
¿Qué cambiarías de tu vida hoy?
Hacer algo para irme antes. Estar mejor de lo que estoy.
Que estemos bien dentro de todo, no quita que estamos presas.
Cualquier persona que se encuentre privada de libertad, se va a querer ir, cuanto antes.
Nosotros no nos mandamos solas.
La cárcel nos da todos los beneficios que mencioné, pero están los operadores y policías, con un control. Porque estamos… privadas… de la libertad.
Y lo más triste  de la vida, es estar privada de tu libertad.
¡Es  lo mas triste!
¿Te sientes arrepentida de lo que hiciste?
Sí, mi vida pasada, fue una porquería, fue todo horrible.
Lo único bueno, es mi madre, mis hijos, mis hermanos…
Pero si tal vez ése día, no hubiese pasado lo que  pasó, yo hoy me encontraría muerta.
Creo mucho en Dios y  por algo pasan las cosas. Es por la fe que yo tengo, que hoy estoy donde estoy.
¿Qué mensaje le enviarías a la sociedad?
¡Que por favor, no fumen mas pasta base!
¡Que recapaciten!
Que la pasta  base es lo peor que uno puede consumir.
Que por la  pasta base, uno puede llegar a hacer cualquier cosa.
Desde  como suicidarse, matar otra persona, por quitarle “ése chasqui”, hasta miles de cosas.
Si hay personas con la cabeza muy débil, la persona  mata por conseguir la droga.
¿Tienes contacto inmediato con  mujeres que recién llegan a la cárcel?
Sí, y  en vista está de que cuando les pregunto: ¿Cómo está la calle?
Me dicen: “Un asco, te matan igual por  un chasqui”.
Va una persona  de un barrio a otro a comprar la droga y puede ésta darle un puñalada y dejarlo muerto ahí, todo por ésa porquería.
¿Qué crees que le falte a la sociedad, para conseguir combatirla?
Más policías.
Se tiene que terminar esto de la pasta base.
La policía tiene que terminar con ésta porquería.
Que termina destruyendo a niños de nueve años, ya de ocho, están fumando y consumiéndola.
¡Destruye todo! ¡Vidas, familias y personas!
Para mí es una bendición y le doy las gracias a Dios, que me haya traído hasta acá. Y que me  haya  pasado todo lo que me pasó, estando presa.
Para ser más fuerte y tener  una cabeza más abierta, más amplia.
¿Cómo te imaginas tu vida afuera?
Para cuando salga, me imagino una vida linda.
Porque tengo un compañero a mi lado, que aunque también esté procesado hace ya un año y cuatro meses por hurto, me apoya y sé que cuento con él.
Tengo además, para cuando salga, una familia que me está esperando, con mis hijos.
Pienso mucho en mi hija mayor, que es una niña adorada y la está criando mi hermano y tengo la certeza de que la adoran. Tanto él, como la  esposa.
Llego a la conclusión, de que si yo llegara a buscarla y ella no quiere irse conmigo, yo voy a tener que respetar su decisión de querer quedar con su tío.
Es  el bienestar de ella y le voy a tener que decir: “bueno hija, cuando usted se quiera ir con mamá, que su tío me llame y mamita la va a venir a buscar”.
Yo no puedo arrancársela. De un día para el otro, llegar a  la casa de mi hermano y llevármela. Ella ya  tiene cuatro años y  cuando quedó con ellos, tenía nueve meses.
Estoy muy decidida, agradecida a ellos por cuidármela y me  siento bien.
Quiero salir y cambiar. Poder rehacer mi vida, trabajando en lo que sea.
Hoy que estas recuperada, ¿Cómo ves aquella muchacha que eras?
¡Hay no! ¡Me vería desastrosa!
Me daría mucha vergüenza con todo lo que hacía.
Por mis hijos, por mi familia.
¡No, ni en sueños!
A mí el Centro de Rehabilitación me  ha  hecho mucho bien ¡y le debo tanto!
Estoy muy agradecida a todos, por la forma humana en que  me han ayudado y me han apoyado, intentando sacarme adelante.
Soy una  persona nueva…

 

Publicado en - Titulares -, Realidades ReservadasComentarios (1)

Con el Sub Director Operativo del INR, Oficial Principal Estevenson Barrios, e integrantes del mismo.

Hoy comenzamos una nueva etapa, en nuestra sección.
Es para nosotros todo un desafío intentarlo, con un tema que está en forma diaria y prolongada, en el “tapete”. Pero no por ello, deja de ser para la sociedad, humano e interesante.
Sin ánimo alguno de intentar herir susceptibilidades, nuestro deseo es poder compartir con nuestros lectores, una realidad distinta a la que vivimos quienes caminamos por la calle todos los días.
Siendo dueños de nuestro tiempo, con nuestro trabajo, junto a nuestros amigos y seres queridos.

Sub Oficial Principal Estevenson Barrios

Sub Oficial Principal Estevenson Barrios

Permitiéndonos pensar que absolutamente ninguno estamos exentos de algún escenario comprometido, que el destino controlador, pueda prepararnos.
Son estas historias que les acercamos, realidades de vida. De mujeres privadas de su libertad, por diferentes motivos.
Para ello, recurrimos a las autoridades de la Unidad Nº 20 del Instituto Nacional de Rehabilitación, (INR) de nuestro departamento, dirigida por el Sub Comisario Miguel Ángel Catelotti, las cuales están llevando adelante un papel fundamental, para que los internos e internas allí instalados, puedan luego lograr una vida que les sea placentera, transitando un camino digno de recorrerlo.
Es una de las cárceles donde se encuentran alojados, hombres y también mujeres con hijos.
Sábado a sábado, iremos haciéndoles a ustedes entregas, con historias de mujeres internas, narradas por algunas de ellas.
Un antes y un después
Desde el año 2013, la Dirección Nacional de Cárceles, Penitenciarías y Centros de Recuperación de Salto, pasa a llamarse Instituto Nacional de Rehabilitación. Dejando atrás un sistema netamente policial, para incursionar en un sistema mixto.
Donde se conjuga el trabajo de policías y operadores, con diferente formación, integrando un equipo interdisciplinario, intentando lograr brindarle un tratamiento diferente al interno.
Anteriormente cuando este llegaba, se lo ingresaba y era alojado en pabellones donde había lugar, junto a otras clasificaciones.
El INR lo que buscó con esta nueva modalidad de ingreso, es que el interno una vez que llegue, no sea directamente recluido dónde haya lugar, sino a un pabellón de ingreso. Destinado para ello, con un promedio allí, de diez a treinta días.
De esa forma, se le realiza un seguimiento con el equipo técnico, que luego de evaluarlo, comienza con sus intervenciones.
La Dirección Técnica se divide en tres patas. Y sus pilares principales son: la educación (formal, no formal, recreación y área cultural), la salud y la parte laboral.
Al perfil del interno, se lo puede dividir en dos partes: la técnica: el de su comportamiento, el núcleo familiar, entre otras.
Y la jurídica, es la parte rígida, la que hay que respetar.
Con autorizaciones de salidas laborales, de acuerdo a dos decretos: decreto Nº 120, que lo elije el INR, donde dice que va a salir a trabajar, que es con tercera pena y con custodia policial.
O con autorizaciones judiciales, que son: transitorias laborales o transitorias familiares.
Todas las decisiones que toma el equipo de Dirección, lo hace en base a lo que hoy son nombradas: Junta de disciplina y Junta de tratamiento. Asesorando al Director a tomar las mejores decisiones en base a lo que se haya decido con respecto a algún interno.
Este equipo estará siempre orientado por las personas que nombramos a continuación y que conforman junto a otras, el Instituto Nacional de Rehabilitación. Operarios y profesionales, los cuales llevan adelante la mayoría de las actividades en las diferentes áreas:

Equipo de Operadores del INR

Equipo de Operadores del INR

Director: Sub. Crio. Miguel Catelotti, Sub Director: Oficial Principal Estevenson Barrios, Sub Oficial Mayor: Jorge Tessadre. Operador Penitenciario Grado 1, Encargado de Cárcel de mujeres: Cristian Soria, Trabajadoras Sociales: Micaela Monzón y Carina Taruselli, Operadora Giovana Molina, Operadora Grado 1 Gestora Laboral Ligia Pereira, Operador Grado 1 Área Educativa Juan Recuero, Operadora Área Técnica Florencia Viera, Operadora Grado 1 Deysi Tabárez y Encargado de Guardia Externa Luis Viera.
Es importante destacar que al recluso cumplir su pena y quedar en libertad, se le hace entrega de toda su documentación en regla: algunas adquiridas, dentro del Instituto.
Su Director hoy no podrá acompañarnos, pero en su lugar lo hará el Sub Director Operativo, Encargado del Instituto, el Oficial Principal Estevenson Barrios, con quien comenzamos la entrevista, de ésta manera:
¿Cómo es el funcionamiento del Instituto Nacional de Rehabilitación?
El sistema anteriormente, era absolutamente conformado por policías. La idea del Ministerio fue quitarle el enfoque de seguridad y control, transformándolo más progresivo, rehabilitando por medio de la creación del INR y de personal civil, idóneo en los temas.
La Dirección está bajo la supervisación de un Director y tres Sub Directores: Un Sub Director Técnico, un Administrativo y un Operativo.
Correspondiéndome este último, ya que cubro la Dirección del Director: Sub Comisario Miguel Ángel Catelotti.
¿Cómo es un día dentro de la unidad penitenciaria?
Nosotros tenemos reclusos con diferentes condiciones.
Son mujeres y hombres con distintas actividades, cada cual con una consigna, del día a día.
Las distintas actividades, están llevadas adelante con algunos reclusos que trabajan y otros que estudian (primaria y secundaria).
Y entre el grupo existe un gran conjunto, que no estudian, ni trabajan y es a quienes tratamos de incentivar, con otras actividades.
¿Cuándo es que se ve incrementada por ingresos?
En la época de calor.
Es el mayor movimiento, debido a que normalmente la gente madruga más y el sol se pone más tarde, dando lugar a que las personas estén más tiempo despiertas.
Y acá dentro de la cárcel, es lo mismo. Se duerme un poco más por la mañana y se descansa más temprano, a la noche.
¿Cuántos son los reclusos alojados?
Son trescientos sesenta internos, siendo, diez por ciento mujeres. Con aproximadamente cuarenta operarios, quienes mantienen un trato directo con el interno, más los policías.
¿Hay alguna reunión donde participen mujeres y hombres?
No. Solamente los sábados y domingos en horarios de visitas.
O algunas actividades mixtas, que son las que se desempeñan en el área educativa.
¿Cómo opera esta área?
-Operador del Área Educativa: Juan Recuero: actualmente asisten al área educativa ciento cincuenta PPL (personas privadas de libertad), entre hombres y mujeres en su totalidad. Y PPL mujeres, son alrededor de quince, siendo el cincuenta por ciento de su población.
De las internas (reclusas), algunas están realizando primaria, otras secundaria, talleres de gastronomía, de género, de teatro y muy pronto ajedrez.
¿Oscilan entre qué edades?
La mayoría son jóvenes, pero también tenemos reclusas, que tienen a su esposo aquí, que son madres y sus edades están entre 20 o 30 años, que estudian, intentando culminar primaria y secundaria.
Estamos en períodos de inscripción para estos casos y se han inscripto seis o siete más. Quiere decir que van en aumento las estudiantes.
¿Cuáles son los delitos más comunes?
-Encargado de Cárcel de Mujeres Cristian Soria: los delitos más comunes en mujeres, es la venta de drogas.
Las últimas diez que ingresaron fue por venta de estupefacientes y una, por delito de hurto agravado.
¿Cuál es la pena adjudicada en estos casos?
Oscilan entre dos y seis años. Pero siempre dependen de las diferentes circunstancias. De si es primaria o no, si es residente o no.
¿Cómo funcionan las actividades laborales?
-Gestora Laboral: Ligia Pereira: tenemos personas que trabajan dentro del perímetro interno y también personas que lo hacen en extramuros (toda la parte del frente, Casona, Cárcel de mujeres y en la chacra).
En total tenemos en la Unidad trabajando, alrededor de ciento sesenta personas, las cuales se encargan del mantenimiento, entre otras actividades.
Mujeres hay trece trabajando en Casona, tres en la parte masculina y en Intendencia una.
Luego existe un convenio con una empresa de palets, donde se encuentran cuatro internos, otros cuatro en Intendencia y otro convenio existente con la empresa Guarino. Con una cuadrilla de cuarenta y cuatro trabajadores.
Y en trabajos internos, tratamos en lo posible de que cada uno de ellos tenga alguna actividad. De esa manera redimen pena.
Cada dieciséis horas de trabajo, se le estima un día menos de pena.
¿Cuáles son las condiciones que se le aplican para el trabajo afuera?
-Trabajadora Social Micaela Monzón: Depende mucho de la conducta y el tiempo de reclusión.
Se le realiza un formulario donde detalla la historia familiar, qué estudios tiene y la experiencia laboral, luego de un período de evaluación en la junta de tratamientos y disciplina de faltas, con normas de convivencia.
Mirando además por lo laboral y lo educativo.
Donde la persona privada de libertad, que ingresa y no cuenta con primaria completa, tiene la obligación de culminarla, siguiendo secundaria con el tiempo que esté y el interés de cada uno.
Luego, la oferta laboral con que cuenta la unidad, está en acceso. Teniendo esta otros requisitos, donde tiene que ver el trabajo en equipo, la conducta, las aspiraciones, la motivación y el compromiso. Allí, se le brinda la oportunidad dentro de la unidad en principio, luego se le va extendiendo a extra muro.
Si se considera que ya está apto por su proceso, cumpliendo el tercio de la pena, se le da la oportunidad para trabajar en empresas como Guarino, Intendencia, etc.
¿Se encuentra algún interno, que no desee o acepte ninguna actividad?
-Oficial Principal Estevenson Barrios: La parte de óseo y la rehabilitación del interno, lo canalizamos por el trabajo o actividades. En más de un ochenta por ciento, los reclusos cumplen algún tipo de actividad.
A aquel que no le guste estudiar, ni trabajar, hace actividades.
El deporte del fútbol es el preferido de la mayoría, pero también tienen ajedrez, música, cine y ahora incorporamos un anfiteatro, con películas con trasfondos. Para que tengan una motivación, que muchas veces ayuda a tratar de inspirarse para comenzar a estudiar o trabajar.
¿Cómo se interpretan las necesidades de los internos?
-T.S: Micaela Monzón: Hemos realizado un relevamiento por los pabellones, viendo quién estaba sin actividad, con entrevistas en forma individual, con el fin de buscar cuáles son los intereses. Y lo que hemos captado, es el gusto por el área deportiva.
A partir de allí, incorporarlos, para que estén en actividad.
Muchos de ellos, no necesitan educación, así como los hábitos de trabajo, porque ya lo traen de afuera, pero sí queremos que encuentren una contención, mientras están recluidos y el juez decida hasta cuándo van a estar.
¿Cómo se procede en cuanto al tema de adicciones y las causas con reincidencia?
En caso del consumo de drogas y adicciones, tienen que ver en su mayoría, tanto en mujeres como en hombres, las reincidencias.
Si no es su ingreso por venta, es por consumo, entonces roban y vuelven a entrar. “Necesitan” estar en algo así.
Para ello, trabajamos conjuntamente con el Dispositivo Ciudadela. Donde se lo selecciona y se los traslada, o el dispositivo se acerca a la unidad con talleres.
¿A qué le llaman cuadrillas solidarias?
-G.L Ligia Pereira: Son internos seleccionados por su conducta y desempeño dentro de la unidad. Para salir a realizar trabajos comunitarios colaborando con Intendencia, como es el caso de la inundación.
Arreglos de locales liceales, limpieza en escuelas, apoyando en viviendas de la Intendencia.
¿Cómo se las arregla una mamá con actividad y su chiquito a cargo?
-O. P: Estevenson Barrios: en este momento, tenemos treinta y dos mujeres. Con ocho madres y nueve niños.
En el caso de las que estudian, algunas concurren al aula con los niños.
Y en caso de trabajar, tenemos cocineras y ayudantes para los niños y para el resto de las PPL. Algunas tareas de limpieza, lo hacen cuatro femeninas que trabajan en chacra de la unidad y dos de ellas, concurren además a clases.
¿Hasta qué edades se permite que los niños permanezcan con la madre?
Hasta los cinco años de edad.
Luego, por la parte judicial, buscamos un apoyo para que pueda retirarlo un familiar responsable y ser su tutor. O recurrimos al INAU, realizándole un seguimiento.
¿Cuál es el delito mayor que aparece en nuestros días?
El copamiento, es el delito más grave en el Uruguay.
No hay ningún procesado por copamiento, pero dentro de nuestra cárcel salteña, el mayor delito es el homicidio. Y son varias las mujeres procesadas por este motivo.
Es por ello que muchas veces, es una madre que está por un homicidio especialmente agravado y no hay Juez que permita, con una salida transitoria, que esta se traslade hasta un CAIF por su hijo.
Y tenemos personas que llevan internos, 28 años.
¿Hay madres esperando por una condena?
Sí, muchas.
Pero por lo general, no esperan más de lo que se les condena.
Convenio INAU y la Asociación Civil CAIF Bº Williams.
-Operadora Giovana Molina: este proyecto es un trabajo totalmente en red, con otras instituciones.
Surge la idea desde el CAIF, reunirnos con INAU y otros centros para ver cómo solucionar el tema. Y termina siendo CAIF Williams quien decide hacerse cargo de todos los niños de 0 a 2 años, los cuales, por la cantidad, no podían asistir.
Logramos, con el traslado en una unidad para los operadores que se encargan de ellos para hacerlo, ya que los niños son muy pequeños y los jueces no permiten la salida de la mamá.
De allí, la idea de este plan piloto, es que se vaya negociando con los jueces para que ellos también tomen conciencia de la realidad, y para que además estos niños, no sean excluidos.
Tenemos siete niños que van a concurrir allí.
Entre 0 y 1 año, tenemos cinco. Y el resto, tiene más de 1 año.
Sobre esta Experiencia Oportuna, se van a comenzar a realizar reuniones una vez al mes con Uruguay Crece Contigo, INAU y Centro CAIF William y todo el Centro de la Unidad, para seguir evaluando, ya que es un proyecto muy nuevo.
En nombre de Directores y operadores de INR:
-E.C.M: Cristian Soria: Seríamos unos desagradecidos, si no destacamos el apoyo que nos brindan CTM, Plan Ibirapitá, para inclusión de algunos internos, con más de 60 años, (aunque no puedan conectarse por internet, con personas de afuera) y a las Iglesias:
Iglesia Adventista, Iglesia Católica, Iglesia Universal, Iglesia Pentecostal, Testigos de Jehová, Dios es amor y pido disculpas si no recuerdo alguna más en este momento.
Contamos con su visita todas las semanas y eso es un gran apoyo para los internos e internas. Es como la fe que tienen de salir adelante, ya que hay muchos religiosos.
Es una buena inspiración para ellos, un gran aporte, además del contacto que pueden tener con Dios.

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