El desafío de planificar las comunicaciones viales

Seguramente el desarrollo de los países pasa por la infraestructura de servicios y entre éstos uno de los más importantes es el de la infraestructura vial.
Tanto el ferrocarril, como el transporte fluvial y marítimo, el transporte carretero e incluso el transporte aéreo tienen un rol destacado en este sentido.
De hecho en el Uruguay ninguno de estos servicios tiene las cosas fáciles.
Un país que no tiene montañas se supone que debería de tener l menos buenas carreteras para comunicarse debidamente por vía terrestre.
Pero también existen otros servicios de transporte que tienen buenas posibilidades en el país, aunque tratándose como se trata de un pequeño país, con un pequeño mercado interno, estas posibilidades son bastante diferentes a las que ofrecen otros países de la región mismo.
A la prueba está que uno de los cuellos de botella que aparece a la hora de concretar la segunda planta de celulosa de UPM (la ex Botnia), es precisamente la infraestructura vial que requiere la empresa para instalar dicha planta.
Se trata de una costosa infraestructura vial de la cual dependería la viabilidad de la inversión.
El gobierno uruguayo parece dispuesto a agotar las gestiones para concretar el tendido de las vías del ferrocarril desde la ubicación en el centro del país hasta la costa del Río de la Plata por donde saldría la producción de celulosa hacia el exterior.
Una situación similar enfrenta el transporte fluvial. Inicialmente el proyecto de Salto Grande incluyó el canal de navegación, previsto para remontar el obstáculo de la represa. Incluso llegó a construirse, aunque permanece ociosa, la escula de aguas arriba, en el costado argentino dela represa. En cambio ni la esclusa de aguas abajo (que iría en las inmediaciones de Salto Chico), ni menos aún el canal de navegación que correría paralelo al río en territorio argentino, llegó a concretarse. Su alto costo y la baja rentabilidad que tendría según los estudios realizados, llevaron a desecharlo.
En su momento se impulsó el canal de navegación en margen uruguaya a través del arroyo San Antonio que permitiría “escapar” a la represa con una inversión menor, pero el mayor obstáculo seguiría latente: la baja rentabilidad debido al poco interés detectado en las grandes industrias insataladas en la zona, que no son muchas.
Ni que hablar del transporte aéreo, el que sería el más caro, debido a su baja capacidad de carga.
Por todos estos elementos pensamos que se sigue “apagando incendios” en materia de comunicación vial, reparando carreteras o mejorando algún trazado, pero los grandes proyectos capaces de impulsar el desarrollo regional siguen dormidos.
Aún no sabemos qué es lo más aconsejable y que necesitamos para la realidad de la zona.

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Fortalecer la cultura del trabajo

Entre los objetivos anunciados por el Presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez al evaluar los dos primeros años de su gobierno, anunció como uno de los objetivos para el presente año “fortalecer la cultura del trabajo”.
Así dicho y para quienes piensan que los uruguayos somos pocos afectos al trabajo, pareciera que se tratara de poner en movimiento a un país de holgazanes, de gente que ha nacido más afecta a vivir “lagarteando” al sol, para decirlo con palabras del expresidente Mujica, antes que agachar el lomo y vivir del producto de su trabajo.
Esa tesitura fortalece a quienes sostienen que los actuales planes sociales de la presidencia fomentan el ocio y la haraganería. A nuestro entender nada más errado.
Si hay jóvenes que prefieren vivir sin trabajar, juntarse en una esquina y cobrar “peaje” o salir a robar, antes que trabajar, poco o nada tiene que ver con los planes sociales.
Lo que conocemos en este sentido, nos permite asegurar que nadie puede vivir con lo que paga un plan social, así tenga todos los beneficios existentes.
Asignaciones, tarjeta del Mides, canasta y demás no alcanzan a reunir siquiera una media canasta básica ni mucho menos.
Quienes sostienen que la haraganería se debe a este factor, están simplificando el tema, por ignorancia o para disimular las verdaderas causas, que van mucho más allá de esto.
La deserción de los planes de estudio que abastece de jóvenes ociosos, y los empuja hacia el delito y el consumo de estupefacientes, tiene que ver con otros factores. Son factores de pobreza en una sociedad que les “convence” que deben usar tal o cual marca, tal o cual celular, tal o cual perfume, que por lo general son inalcanzables para los hijos de los trabajadores y les inculca que esta es la única forma de ser “exitosos”.
Convendría auscultar, hablar con quienes desertan del sistema educativo para saber qué causas le llevan a ello y sobre todo analizar y profundizar en los verdaderos motivos que le llevan a tomar la decisión, como también se ve luego en la volatilidad de los jóvenes que trabajan y a los pocos meses prefieren “disfrutar” de lo poco que han cosechado económicamente antes que cuidar su trabajo.
Ocuparnos seriamente de esta situación es la mejor forma de fomentar la verdadera cultura del trabajo.
El paso siguiente será fomentar fuentes de trabajo suficientes y adecuadas, con trabajo digno, estable y seguro para todos aquellos que se han preparado para trabajar, cosa nada fácil por supuesto.

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Cuidemos la pesca

La problemática de nuestros días en materia de pesca de Salto Grande, nos retrae a uno de los temas endémicos. Es que nadie que sea habitué a la zona de Salto Grande, puede ignorar las flagrantes transgresiones que se hacen a las normas existentes.
La supuesta “pesca con devolución” o “pesca deportiva” que es permitida por la ley con ciertas limitaciones, sólo existe en el papel. La policía marítima es la Prefectura Nacional Naval y por lo tanto en dicha jurisdicción todo lo que sucede es absoluta responsabilidad de dicho organismo.
Ahora bien, esto no significa que se esté a salvo del riesgo de corrupción. A la prueba está que un par de años atrás, se puso al descubierto una red de corrupción entre efectivos de la Armada Nacional que terminó con cuatro de ellos procesados por haberse quedado con elementos decomisados a contrabandistas y esto fue sólo el primer paso para descubrir una amplia red de corrupción.
Ahora aparece el tema de la pesca en Salto Grande. Un tema de por sí muy polémico porque existen varios elementos al menos cuestionables que hacen a la preservación de las especies ictícolas en el lugar. Incluso se ha considerado en algún momento que en la región de Salto Grande se hallan los dorados más grandes del mundo.
Nunca pudimos saber a ciencia cierta por qué hay lanchas argentinas que pescan debajo de la represa mismo y que sepamos las uruguayas no pueden o no podrían hacerlo debido a que se trata de una zona de exclusión.
Tampoco somos convencidos del funcionamiento de las denominadas esclusas de peces que existen en la represa y que fueron establecidas con el propósito de lograr que los peces siguieran remontando el río para desovar cerca de las nacientes del río Uruguay como lo han hecho siempre.
Lo que refuerza nuestras dudas en la materia es la visión de peces de enorme tamaño golpeándose contra las compuertas del río…
No ignoramos que de tanto en tanto se toman medidas y se hacen controles para saber al menos si se cumplen las disposiciones legales en la materia, pero estos operativos sólo sirven si se hacen periódicamente, en forma sorpresiva y sin que nadie se entere antes o pueda “correr la voz”.
Vale decir, todos sabemos de que hablamos y es de esperar que quien tenga la responsabilidad de hacer cumplir las leyes cumpla con su función, porque no hay nada más lamentable que una ley que existe, pero no se cumple.

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Cuidemos el planeta que tomamos prestado

El mayor problema de nuestros días es la falta de conciencia de los problemas ambientales. Las bolsas de nylon proliferan y siguen causando graves daños, no sólo a la tierra, sino a la fauna y flora acuática.
Los agrotóxicos, que se utilizan, cambian de fórmula o utilizan otras artimañas para evadir las disposiciones en la materia, aunque todos sabemos que es lo que se está haciendo, se sigue dañando tierra mar y aire.
Las pilas de todo tipo y materiales que todo lo contaminan y se ha explicado que arruinan miles y miles de litros de agua, cuando no las napas enteras y también mucha tierra fértil, pero a nadie parece preocuparle mayormente.
Pero probablemente entre los problemas principales se ubica el de la basura electrónica. Una cuestión absolutamente grave, que sin embargo aún no se lo reconoce públicamente o se lo disimula lo más que se puede.
Sin embargo la basura electrónica, restos de celulares, computadoras, grabadores y demás se amontona por toneladas y contienen elementos altamente contaminantes.
Sabemos que hay empresas (de las que uno supone que tendrían que tener mayor compromiso ambiental) que optan por quemarla y sacarla de la vista, pero lamentablemente sólo transfieren el daño y lo aceleran porque transformada en gases esa basura se acumula en la atmósfera, de la que dependemos todos y obviamente que el daño es mayúsculo.
Hace poco días incluso ha pasado en Salto, en zona céntrica y los vecinos alarmados por la humareda y el olor inconfundible de plásticos y otros elementos incinerados, no salían de su asombro, quien los estaba quemando era una de las empresas consideradas líderes en el cuidado ambiental. Una de las que habitualmente vemos patrocinando o participando abiertamente en estas campañas dedicadas a concientizar sobre los problemas ambientales.
Es que este es uno de los temas que nos convoca asiduamente, de los que se habla mucho, pero se hace poco o nada. Porque aún aquellos que predicamos una conducta ambiental responsable, a la hora de optar entre la comodidad y la responsabilidad que cabe en estos temas, muchas veces nos olvidamos que nuestra responsabilidad llega más allá del mundo que tenemos hoy, porque lo que corresponde es preservarlo para nuestros descendientes, hijos, nietos y demás de quienes hemos tomado prestado el planeta en las condiciones que ya hoy no tiene.

Alberto Rodríguez Díaz

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El enorme avance en salud bucal

Seguramente una de las políticas sociales más acertadas del país en los últimos tiempos es el programa de salud bucal.
Hoy pocos son los niños y adolescentes de zonas carenciadas que presentan carencia de piezas dentarias importantes, como era habitual en décadas atrás, en que por más que se quisiera la política sanitaria del Ministerio de Salud Pública era mutilante.
O sea que los odontólogos del MSP, eran conocidos como “saca muelas”, no había reparación, ni mucho menos políticas de prevención que evitaran las extracciones y era habitual observar tanto a varones como a mujeres con la falta de las principales piezas dentarias.
Esto conllevaba un enorme daño psicológico fundamentalmente a los adolescentes y en especial a las niñas a las que se les prohibía reír porque en este caso sentían vergüenza propia por su situación.
Esta fue una de las maneras más vergonzosas de discriminación y sin embargo al Estado no parecía preocuparle porque se entendía que la misión esencial era quitar el dolor y como aquello de “muerto el perro se acabó la rabia…”, sacada la pieza dentaria que fuera, desaparecía el dolor físico, aunque aparecía el “dolor” psicológico en muchos casos irreparable que condenaba de por vida, porque ni pensar en que ese joven o adolescente pudiera estudiar y prepararse para la vida en esas condiciones.
Hoy difícilmente se encuentre un adolescente sin piezas dentarias importantes al menos. Quienes sufren de esta carencia es porque han sido demasiado descuidados consigo mismo o porque han desertado tempranamente del sistema educativo público donde se les proporciona entre otros el cuidado de la salud bucal.
Cabe el reconocimiento para el sistema de salud bucal, porque el beneficio que se ha logrado para miles y miles de escolares en estas condiciones es inmenso. Es probable que quienes no han pasado por aquellas etapas de discriminación no tienen ni idea de lo que hablamos, pero es la esencia de la igualdad de condiciones y la esencia del hecho de sentirnos todos iguales, porque la salud bucal tiene mucho que ver con la imagen y en nuestros días esta tiene una gran importancia en todos los sentidos.
El aporte de Salto Grande, concretado la semana anterior en este sentido ha sido esencial, los niños de las escuelas más alejadas deben tener los mismos derechos y las mismas posibilidades en materia de salud bucal y a través de este móvil ahora tendrán mejores posibilidades de hacer realidad sus derechos.

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Dos objetivos claramente beneficiosos

Ampliar el Programa de Alta Dedicación Operativa (PADO) y el sistema de control por cámaras, así como extender a todo el país el sistema de tobilleras.
Consolidar la presencia de Uruguay en Asia Oriental y Africa, diversificar exportaciones e inversiones extranjeras, impulsar el dragado y monitoreo ambiental binacional en los ríos compartidos con Argentina, profundizar el canal Martín García a 34 pies.
Son estos los dos primeros objetivos dados a conocer por el Presidente de la República en ocasión de evaluar ante la ciudadanía lo hecho y los compromisos asumidos para el presente.
De ellos nos interesa ocuparnos hoy en cuanto al uso de las tobilleras electrónicas y el dragado del río Uruguay y Río de la Plata.
En cuanto a las tobilleras electrónicas, hemos sostenido y seguimos sosteniendo que la cuestión radica en la fiscalización severa de las infracciones.
Hoy día muchos de los denominados “femicidios” o “feminicidios” han sido ejecutados por hombres que tenían prohibición de acercamiento y sin embargo aún cuando fueran vistos en flagrante infracción de nada ha servido, porque no hay posibilidades de una rápida respuesta o sea de tomar medidas inmediatas, debido a la falta de recursos o al hecho que generalmente no se considera un problema de gravedad.
La implantación de las denominadas “tobilleras electrónicas” que se colocan a las personas con prohibición de acercamiento puede sin dudas ayudar en este sentido, dado que es posible al menos alertar a la posible víctima, pero no es la solución de fondo, que pasa por la educación, el respeto a los derechos de la personas y la valoración de la vida.
En buen romance, será una ayuda, pero no esperemos que sea la solución de fondo.
En materia del dragado, sobre todo el río Uruguay, creemos que es un tema de vital importancia para el desarrollo regional. Argentina ha relegado incluso las posibilidades de sus provincias costeras con tal de impedir el aprovechamiento del río por parte de nuestro país.
No debemos olvidar que en otras épocas el río era navegable, al punto que existía un servicio entre Salto y Buenos Aires.
Hoy hay escollos insalvables, porque se ha preferido descuidar la limpieza del río y el limo ha ganado terreno al punto de convertirlo en un curso de agua no navegable por embarcaciones de carga o de cierta capacidad de pasajeros que viabilicen el servicio.
Bienvenidos los objetivos y ojalá se logren, será sencillamente encaminar temas que han sido largamente postergados en detrimento de los intereses locales o regionales.

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Despejemos la humareda

No acostumbramos a inmiscuirnos en temas de otros países, por la sencilla razón de que no nos incumbe, pero en este caso, la cuestión nos involucra como nación.
Se trata del proyecto de provincialización de la parte argentina de la represa de Salto Grande (50 por ciento), que está reclamando un legislador de la provincia de Entre Ríos, que busca mediante esta iniciativa concitar la atención de una importante masa de conciudadanos.
Nos llama la atención de que este proyecto tome fuerza precisamente en tiempos electorales. Vale decir, en un año en que la vecina nación se apresta a realizar una elección legislativa muy importante.
Por estos días hemos oído todo tipo de versiones, desde que Entre Ríos reclamaría la propiedad (total) de la represa, lo que suena obviamente a un absurdo que sólo puede confundir a algún incauto ignorante, hasta el hecho que parecería que es cuestión unilateral de Argentina, cuando quienes tienen noción del tema saben que Salto Grande se basa en un convenio entre los estados de Argentina y Uruguay y por lo tanto para que Uruguay, con status pleno de Estado, pudiera celebrar un convenio con una provincia, es decir, con una parte del estado argentino, resulta prácticamente impensable, salvo que se cambie hasta las raíces del Derecho Internacional.
Por lo tanto para nosotros esto no es más que una humareda. Una iniciativa populista que tiende a encolumnar a mucha gente, que obviamente se deja llevar como rebaño, por el canto de sirenas que supone la idea de hacerse de la propiedad de la cuotaparte argentina de la represa y obviamente así ganarse su simpatía y lo que más importa en estos momentos, su voluntad en las urnas en el mes de octubre próximo.
Entendámonos bien, Salto Grande es tan argentina como uruguaya y por lo tanto pensar en que se cambie el acuerdo marco que dio lugar al aprovechamiento conjunto de los rápidos del río Uruguay por parte de ambas naciones, para derivarlo hacia una provincia es una utopía.
Al menos debe hablarse del producido y de los dividendos que genera la represa, pero nunca de la propiedad de una obra binacional.
Que sepamos existe en la vecina nacional una forma de regalías y de derechos internos – que no existen en nuestro país – que apuntan precisamente a compensar el daño ambiental que pudiera haber tenido la región por la construcción de la obra hidroeléctrica, pero estas son las condiciones económicas, vale decir el producido económico que cada nación lo administra de la forma que entienda más conveniente, incluso en el Uruguay fue cambiado, ya que inicialmente lo manejaba por completo la delegación de nuestro país y posteriormente mediante una ley del Partido Nacional pasó a ser administrada por el gobierno nacional.
Pero una cosa es la administración de los beneficios y otra muy diferente la propiedad de la misma.
En buen romance, nos parece que sólo es humo electoral que se habrá de acabar después de octubre.

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Mandatados por la tecnología

El mundo de las nuevas tecnologías es particularmente atractivo. Las computadoras, los celulares y demás todo lo dominan al punto que aunque no lo reconozcamos, son los elementos que verdaderamente “mandan” en nuestros días.
Nos explicamos, un funcionario de banco o de una financiera, requiere todos los datos del cliente y luego espera para saber “qué le dice la computadora”, si le aprueba la gestión o “le convencen” los datos, autoriza la operación, ya sea esta de concesión de un préstamo, de facilitación de dinero en efectivo y demás.
Cuando un avión de pasajeros, frecuentemente con 300 o 400 pasajeros a bordo, debe volar en la oscuridad, se vale por los instrumentos tecnológicos de que dispone y que proporcionan su lectura a través de la computadora.
Más aún, el famoso “botón rojo” que según se señala es capaz de desencadenar un ataque nuclear de los Estados Unidos, teóricamente para defender la nación, también se rige por un sistema informático, que obviamente creemos que debe tener más de un sistema de seguridad, pero como toda la informática también puede resultar vulnerable.
A la prueba está que los famosos “hackers” han logrado entrar incluso al sistema de la CIA, o agencia de inteligencia estadounidense.
Lo que se estafa a través de las nuevas tecnologías, ya sea averiguando datos confidenciales de la actividad bancaria o falseando datos es realmente alarmante.
Como estos ejemplos hay muchos más, una infinita cantidad porque la informática “manda” en nuestros días y ha pasado a ser requisito “sine qua non” (imprescindible) en los llamados a trabajadores, dado que alguien que no tenga al menos conocimientos generales de informática, difícilmente pueda conseguir trabajo.
La precedente reflexión no significa renegar de las modernas tecnologías, sólo significa que debemos ser necesariamente precavidos, más de lo habitual porque si bien la utilización de estas tecnologías significan un gran avance y nos dan muchos beneficios, también un mal uso puede exponernos y aparejar un riesgo muy grande.
Cuando vemos que los objetivos habituales son la sustitución de los elementos humanos por las computadoras o máquinas similares, cajeros automáticos, etc.., realmente nos infunde temor porque no sabemos exactamente a qué nos exponemos ni qué riesgos estamos corriendo y no creemos que este sea el mejor camino para incorporanos a las nuevas tecnologías.

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Difícil de entender

Teniendo en cuenta que la capacidad del estadio Centenario está calculada en poco más de 60 mil espectadores, resulta muy difícil entender como en un solo recital en Argentina puede hablarse de 300 mil personas, esto es de cinco veces mas o de cinco estadios centenarios juntos.

Nuestro asombro es aún mayor cuando nos enteramos que hubo mas de cien ómnibus! Que partieron desde el Uruguay hacia el recital en Olavarría, Buenos Aires, Argentina que daba “el indio” Solari, un argentino actualmente residente en Nueva York.
Más aún, nos hemos enterado en los últimos días que han sido varios los jóvenes y adolescentes que fueron desde Salto para ver el recital.
Hurgando entre algunos de estos hemos notado que la concurrencia a este tipo de recitales se toma como “un sueño” una aspiración capaz de dar prestigio, o fama a quien concurra.
Es más no enteramos ahora que muchos de los uruguayos que fueron, aún teniendo entrada para el recital debieron contentarse con verlo desde afuera, por las pantallas gigantes, porque tal fue el caos que hubo gente que entró sin tener entrada y gente con entradas que debió permanecer afuera.
De todas maneras, con las personas que hemos hablado, luego de asistir a este concierto, ninguna, salvo algún adulto que ofició de acompañante de sus hijos adolescentes, se mostró desconforme o decepcionado de lo visto o vivido.
Ni la locura de la proliferación de alcohol o de drogas de todo tipo, ni el desorden y ni siquiera el caos vivido en algún momento que dejó muertos y heridos, parece espantar a la gente muy joven “adicta” a este tipo de recitales.
Evidentemente estamos viejos, pertenecemos a otra generación, en la cual eran otras las formas de divertirse, de bailar, de disfrutar. Eran otros los valores cuando se hablaba de amistad, de compañerismo, de complicidades bien entendidas que jamás llegaban a estos caos.
Hoy estamos ante un cruce de caminos. A nadie parece preocuparle que estas cosas sucedan y hay quienes lucran con ellas.
Argentina que hoy más de 12 años después de la tragedia de “Cromagnon”, nadie parece responsable de los controles del cumplimiento de las exigencias y las normas que teóricamente se requieren para concentraciones masivas y lo que es peor aún, los jóvenes y adolescentes, a nuestro entender insensatos, siguen siendo atraídos por este tipo de “recitales” donde abunda el alcohol y las drogas y nadie se espanta.
Se nos podrá tildar de saurios, pero ojalá recuperemos al menos parte de la prudencia y la responsabilidad que supimos tener en décadas atrás, donde estas cosas eran impensables.

Alberto Rodríguez Díaz

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Médicos alertan: el ambiente nos está enfermando

El Consorcio de la Sociedad Médica sobre el Clima y la Salud, grupo que representa a más de la mitad de los médicos de Estados Unidos y pretende ayudar a quienes delinean las políticas públicas a comprender los peligros para la salud del calentamiento global y orientar sobre qué hacer para protegerse en los próximos años ha advertido en un estudio que piensa hacer llegar a todos los congresistas de aquel país, que el medio ambiente está enfermando a las personas.
A los problemas de la contaminación de las fuentes de agua, de diversas maneras, el aumento de la temperatura y la humedad que apareja la proliferación de los mosquitos, como el Aedes Aegypti y en los últimos tiempos los graves incendios forestales que están afectando el planeta han aparejado la aparición de enfermedades en lugares donde no existían o se las consideraba extinguidas.
“Los doctores de todos los rincones del país vemos que el cambio climático está generando más enfermos”, dijo Mona Sarfaty, una médica y directora del nuevo consorcio.
“Los médicos están en la primera línea y ven los impactos en los exámenes. Lo peor es que los daños los están sintiendo en su mayoría los niños, las personas mayores, de bajos recursos o que sufren males crónicos, y las que viven en comunidades negras, afirmó.
El grupo divulgó un informe que explica cómo afecta el cambio climático a la salud e insta a una rápida transición a energías limpias renovables.
El informe “¡Alerta médica! El cambio climático está perjudicando nuestra salud” será distribuido entre los miembros del Congreso estadounidense.
Algunas de sus advertencias claves se relacionan con problemas respiratorios y del corazón asociados con el aumento de los incendios forestales y el aire.
Ni que hablar con aquellos aspectos que tienen que ver con la producción de alimentos y productos agrícolas, animales y demás en cuya producción se manipula cada vez más con productos que no siempre resultan inocuos para las personas humanas.
Vale decir que la alerta médico que se está emitiendo en estos momentos no debería de caer en saco roto. Es sólo una parte del enorme riesgo que nos amenaza y no queremos ver.
La cuestión es asumirlo mientras tengamos tiempo para revertir las cosas, aspecto que muy pocas veces trasciende porque los poderosos intereses que hay detrás no dejan que trascienda y si algún medio escapa a este control es pronto acusado de “apocalíptico” o “sensacionalista”.
No se trata de esto, pero tampoco de ser manejados como conejillos de india limitando el conocimiento de estas cuestiones sólo a la parte que estos intereses les interesa que se conozcan. Esto tiene una enorme cantidad de aspectos vinculados, desde la producción de alimentos, la producción farmacéutica para el control de las enfermedades, el consumismo en general y otras.
De allí que siempre es bueno hurgar más y en fuentes confiables.

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Wikileads aún derrumbará varios ídolos

La aparición de Wikileads ha sido un verdadero forúnculo para los Estados Unidos, no tanto para el presidente Obama, como para sus antecesores inmediatos.
El mayor problema no es lo que ha trascendido concretamente en cuanto a la comprobación de los espionajes y otras “tareas secretas” que siempre hizo Estados Unidos y sólo que nunca permitió que se conociera, sino que es la autoconvicción de que “matando” al mensajero se termina el problema.
De allí la persecución, obviamente no reconocida al responsable de Wikileads, a quien se endemonizará y se tratará de exterminar.
No parece vislumbrar que el gran tema aquí es la credibilidad de la nación.
Cuando años atrás los Estados Unidos sostenían algo, la mayoría del público consumidor se alineaba a esa afirmación como verdad absoluta. Acusar a los EE.UU. de espionaje “sonaba a fábula” de la izquierda o de otros “enemigos de occidente, que pretendían imponernos regímenes autoritarios…”.
Amparado en esa credibilidad EE.UU. llevó adelante acciones muy cuestionables, que si se hubieran conocido en sus detalles seguramente no tendrían el respaldo popular que alcanzaron.
Una de las revelaciones ha sido la acción en medio oriente y en particular la invasión a Irak “en búsqueda de las armas químicas que poseía el régimen de Sadam Husein”.
Hoy nadie, ni siquiera los Estados Unidos mismo oculta que este fue el pretexto para poner las botas de los marines en una de las naciones más ricas del mundo en petróleo y quedarse con el mismo, hace ya más de 25 años. Al reconocer que “no pudo hallar armas químicas”, no se ruboriza para nada, como tampoco lo hace ante los miles y miles de muertos que causó esta invasión, hombres, mujeres y niños inocentes han pagado con su vida esta acción, como muchas otras, que el autodenominado “gendarme del mundo” sigue tomando sin ningún escrúpulo.
El gran tema es que hoy las posibilidades de informarse y de acceder a fuentes que hasta pocos años atrás eran impensables, está al alcance de la mano, mejor dicho de la computadora con acceso a Internet.
Ahora trasciende otro tema tan aterrador como aquel, la CIA puede espiar a cualquier mortal del mundo a través del celular o la televisión, aparatos que la tecnología que posee le permite transformar en micrófonos para escuchar.
Seguramente wikileads aún derrumbará algunos “ídolos” y fortalecerá a otros.
Es de esperar que la verdad resplandezca sobre toda falsedad para que una vez por todas sepamos dónde estamos parados.

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Propio de un país de transgresores

Cuando surgen a la palestra pública casos como el del “Cambio Nelson”, nos damos cuenta que en realidad tenemos dos países. El real y el virtual.
En el país virtual, somos todos buenos, las declaraciones de honestidad y responsabilidad abundan, los políticos bien intencionados, los que buscan el bien común, pululan en este país.
Pero cuando surgen estas situaciones nos encontramos conque en el país real, esos mismos políticos, aparecen en las “listas negras” de gente que evade impuestos, que se desempeña fuera de la ley y que todo aquello por lo que es capaz de rasgarse las vestiduras en el mundo virtual, se cae estrepitosamente cuando vemos lo que realmente son sus acciones.
No pretendemos con esto responsabilizar a ningún partido en particular, porque en realidad este tema ha salpicado prácticamente a todos, pero si hacer ver que cuando uno confía a ciegas en lo que le dicen, puede cometer grandes equivocaciones.
Como periodistas somos desconfiados, recelosos, acostumbrados a hurgar hasta el hueso cada vez que aparecen los grandes temas y detrás de ellos se alinea mucha gente. Esto nos lleva generalmente a nadar contra la corriente, pero si se quiere informar con la verdad, con honestidad y tratar de aproximarse el máximo posible a la razón de ser del periodismo, la investigación, ordenada, profunda, meticulosa y sin ataduras debe ser un elemento ineludible.
Hechos como el del cambio mencionado nos revela que muchas personas dicen lo que no hacen. Sucede siempre y desgraciadamente somos muchos los uruguayos que si podemos evadir una norma, un impuesto o una exigencia cualquiera sea, lo hacemos.
El grado de informalismo de nuestro país es alto y sin embargo las mismas voces que reclaman contra él, suelen aparecer luego en la misma situación.
Esta incoherencia es la que mayor daño hace. Puede considerarse como algo “normal”, pero sin embargo muchas veces linda con lo que es un delito.
Probablemente sea un problema cultural, es que la corruptela que ha existido desde hace mucho tiempo aquí, nos ha llevado a ser condescendientes con lo informal, lo ilegal y se ha perdido de vista el límite entre lo legal y lo ilegal. En muchos casos se considera que da lo mismo y quien no piensa así va quedando como “un bicho raro”, cuando en realidad esta debería ser la actitud mayoritaria en nuestra sociedad.
Tan “normal” se vuelve lo ilegal que en estos casos vemos como se engaña o al menos no se alerta del riesgo que se corre a gente de buena voluntad, pero confiada y en estos casos a las personas más sencillas, que realmente ignoran estos aspectos y eso es imperdonable.

 

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Una riqueza que no debe perderse

La bienvenida ofrecida ayer por la Universidad de la República a los más de mil estudiantes que comenzaron su pasaje por las aulas de la mayor universidad del país es un hecho que no debe perderse de vista.

El país no tiene aún la Universidad que queremos, vale decir de un país donde todo aquel que quiera estudiar y cumpla con los pasos correspondientes para hacerlo pueda hacerlo. Mas aún, quienes no tengan motivación en el seno de su familia, pero si tengan interés en estudiar y prepararse, se sientan apoyados y respaldados para hacerlo.
Para esto hay que entender que todos somos parte de esta gran casa de estudios, en cuanto como cualquier otro servicio del Estado, se solventa con el dinero que aportan los habitantes del país de diversas formas.
Seguramente que hay muchos resortes para ajustar, el monto de lo que se aporta -que no es poco para los profesionales nuevos que aportan casi que directamente para las becas que permiten que muchos de los aspirantes las obtengan – y la población en general que aporta en sus impuestos, directos, como el IVA y otros o indirectos para financiar los gastos del Estado.
La Universidad de la República debe estar entre los primeros presupuestos a atender, pero también como expresión de un país pequeño, con pocos pobladores y posibilidades limitadas en muchos aspectos, debe ajustarse el cinturón.
Nada tenemos contra quienes reclaman sueldos del primer mundo, olvidando que no estamos en él. Si tenemos contra quienes pretenden amasar fortunas, que luego se van al extranjero, en forma individual, desentendiéndose por completo de los semejantes que viven en el país a quienes sólo ven como aportantes.
Es esta sólo una pata de un mundo “globalizado” en el que el individualismo ha prevalecido notoriamente y los valores comunitarios son cada vez más escasos.
Esto hace que cada vez sean más las personas excluidas de la salud, de la educación, del mejor nivel de vida y obviamente que estas personas terminan decepcionándose y tomando muchas veces decisiones equivocadas, que tienen que ver con el resentimiento, la depresión y el suicidio, la droga, el delito…
Es fácil reclamar, pedir, exigir, criticar. Lo difícil es mirar para dentro ¿en que medida aporto?. ¿pago mis impuestos?. Me interesa aportar a obras sociales para tratar de atender al mayor número posible de compatriotas o sólo miro, critico y trato de exponer el delito, la inseguridad y demás, que es real y concreta, pero no surge por generación espontánea?
¡Bienvenida la generación 2017 y ojalá entendamos que cuanto más jóvenes motivados por el estudio y las posibilidades de prepararse para la vida tengamos, habrá menos delito, menos injusticias y menos individualismo en las calles.

Alberto Rodríguez Díaz

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Nuestro máximo compromiso con el nuevo jefe

Desde luego que el haber asumido la Jefatura de Policía de Salto es un enorme compromiso. Salto es en estos momentos uno de los departamentos más complicados en materia de seguridad, a cinco minutos de la Argentina a través del río y con una buena embarcación y cercano a la frontera brasileña.
Son sólo algunos de los elementos a tener en cuenta a la hora de tratar de combatir el alto nivel de delincuencia existente en estos momentos, con hurtos, rapiñas y arrebatos a toda hora y en cualquier parte de la ciudad.
No pretendemos alarmar, sino sencillamente asumir cuál es la realidad que enfrenta Salto en esta materia. No somos de los que entienden que debemos esperar todo de la Policía, porque la labor preventiva, la disuasiva y la represiva, son sólo aspectos que hacen a tratar de evitar o sancionar a los delincuentes, pero la génesis del problema no se arregla con ninguno de estos aspectos.
Aquí se trata de cambiar las reglas de juego, de educar en valores y el respeto hacia los bienes ajenos desde el seno familiar, como era antes y debería seguir siendo ahora.
Lamentablemente no es así y hoy a través de todos los medios de comunicación masiva nos tratan de convencer que lo importante es tener, conseguir ya sea dinero o un buen pasar, sin reparar en los medios por los cuales se logre acceder a los mismos. Es más, si para ello hay que dejar en la calle a nuestros padres o abuelos, sacarles lo poco que tienen o incluso “condenarlos” a un asilo o depósito de ancianos “no importa, lo único que interesa es tener, conseguir lo que me permita acceder a lo que quiero.
Una gran contribución a esta situación es también la maldita droga. Hoy vemos cada vez más jóvenes deambulando en la calle totalmente destruidos, mendigando, cuando no robando, para conseguir la maldita pasta base de cocaína u otras drogas.
Seguramente que no es una tarea fácil tratar de conseguir más seguridad, de poner en vereda a los delincuentes, pero principio quieren las cosas y para ello habría que comenzar por saber quiénes están de un lado de la vereda y quiénes están del otro. Entiéndase bien, no quienes dicen estar de un lado, sino quienes demuestran estar que es muy diferente, porque en buena medida este es un elemento esencial.
Basta con mirar para otro lado, para no complicarse, en algunos casos, para que la delincuencia se sienta con las manos libres para robar, lastimar e incluso matar.
Que nadie crea que estamos exagerando, porque en realidad sólo estamos tratando de hallar las profundas raíces que tiene la situación.

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El tiempo adecuado para reparar lo absurdo

Cuando tomamos conocimiento de las cifras de votantes que maneja Brasil y el porcentaje de participación del colegio electoral en las comisiones, realmente nos asombra. Más de 110 millones de ciudadanos.
Significa que votan unas 50 veces más del número de votantes que en el Uruguay. Si bien Brasil ha logrado instrumentar debidamente el voto electrónico (de otra manera sería terriblemente complejo), aún así asombra la velocidad del escrutinio y sobre todo mueve a admiración el hecho de que nadie parece tener recelo de la fidelidad del resultado electoral.
Esto es una lección para muchas democracias que todavía se revuelven entre artimañas y similares tratando de manipular o desdibujar la voluntad popular.
Por ejemplo, el hecho de que Uruguay no haya aprobado el voto por correspondencia o el voto consular de los compatriotas que están en el exterior, es una de las aberraciones de nuestro sistema.
De la misma manera que lo es – a nuestro entender – el impedimento de voto cruzado en las elecciones municipales.
En este último caso el argumento esgrimido desde la Corte Electoral, para oponerse resultó absurdo. Se señaló el interés en “mantener la tradición”, de votar en un solo sobre.
Esto es, si se habilita el voto cruzado, el ciudadano debería depositar su voto departamental en un sobre y el voto municipal (para la elección de alcaldes), cuando corresponda, en otro.
La verdad es que este argumento escapa a nuestra pobre capacidad de razonamiento.
Teniendo en cuenta que en Salto hubo seis municipios, esto hubiera sucedido en un máximo de 40 o 50 mesas electorales, o sea en aquellos circuitos donde corresponde la doble elección.
Aún cuando se determinara que los votos fueran depositados en urnas aparte – que no vemos que sea necesario – tampoco creemos que este aspecto fuera a entorpecer nada.
Por lo tanto, entendámonos bien. El voto cruzado no se habilita por una pretendida e ilógica actitud de querer “atar” al elector a determinado lema o Partido.
De la misma manera se impidió el voto de quienes están fuera del país, en un absurdo intento de restar votos a la izquierda, cuando a pesar de todo en las tres últimas elecciones esta logró ganar igual.
A nuestro entender, quienes así razonan se están equivocando diametralmente. Casi tanto como quienes impulsaron la segunda vuelta o el “ballotage” y hoy están insinuando que debería ser eliminada porque ya no es eficiente para nada.
Este es el tiempo, lejos del ruido electoral, de analizar estos temas sin apasionamientos y darles la solución que corresponde.

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La villa no es una isla en la globalización

En reciente publicación de diario «El País», de Montevideo, vimos por primera vez reflejada la crisis que vive villa Constitución.

Nadie ignora que la situación de la villa no se diferencia de lo que viven otras localidades del interior del departamento y que no difieren de lo que enfrentan pueblos de otros puntos del país e incluso de países del denominado «primer mundo», porque aún en Europa los pequeños pueblos han quedado despoblados. Sólo permanecen en ellos los ancianos, mientras que los jóvenes y niños encandilados por las nuevas tecnologías y las posibilidades de acceder a otro nivel de confort en las grandes urbes, sólo vuelven para pasar sus vacaciones.
Vale decir que la situación que enfrenta la villa, no es atípica, no es inusual en nuestros días, donde de todos lados se acentúa el éxodo hacia las grandes ciudades y el campo se va quedando sin habitantes.
Ahora bien, hay que entender los avatares que ha enfrentado Constitución, que no son muy diferentes de los que ha enfrentado y enfrenta Belén.
En primer lugar, hay que saber que cuando se construyó Salto Grande, una de las opciones que se manejó para las localidades de Belén y Constitución, fue reunir a la parte de la población que quedaría afectada por el embalse en un solo pueblo que se haría desde cero. El dinero para dicha construcción, los servicios, el entorno y demás, sería aportado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el mismo que financió la construcción de la represa y el traslado íntegro del pueblo de Federación, en Argentina, porque allí el embalse inundó todo el pueblo y no sólo una parte y no se consultó a la población, sencillamente se procedió a construir la nueva ciudad.
El nuevo pueblo a construirse entre pobladores de Belén y Constitución se ubicaría, según el proyecto junto a la nueva ruta 3. Consultados los habitantes de ambos pueblos coincidieron en una cosa: no querían unirse.
La opción fue entonces construir nuevas viviendas en los mismos pueblos, pero alejados del embalse.
Posteriormente el gobierno de Luis Alberto Lacalle decidió cerrar definitivamente El Espinillar, una planta azucarera deficitaria, pero que cumplía un rol social trascendente sobre todo para ambas localidades, es decir, Belén y Constitución. Desde entonces ambos pueblos, jamás se repusieron.
Vale decir que es un largo proceso. Encima de eso llegó después la expectativa por las posibilidades del turismo termal, abrigando esperanzas de una perforación. Cosa que nunca sucedió.
En su momento advertimos del riesgo de crear estas falsas expectativas. Porque en el mejor de los casos son proyectos a largo plazo, no en el plano inmediato.
Hoy la cuestión se analiza desde la realidad de nuestros días y eso, a nuestro entender, es mirar con un sólo ojo, ver sólo lo que tenemos hoy, ignorando el pasado y cómo se ha llegado a esto y esa es la mejor forma de volver a equivocarse, cosa que no queremos por aquello que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.

Alberto Rodríguez Díaz

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Cuando se endiosan criminales

Cuando años atrás alguien de esta casa periodística realizó una entrevista a una persona que se ufanaba de ser de “profesión ladrón”, pero a su vez de tener casa propia, hicimos saber de nuestra discrepancia.

Con los años esa misma persona (el entrevistado) llegó hasta EL PUEBLO para pedir por favor una entrevista porque tenía problemas de salud y no tenía ni dónde vivir…
Le consultamos entonces ¿a qué venía, que años antes se hubiera sentido orgulloso de ser ladrón, pero haber conseguido así su casa propia? Porque se había sentido orgulloso de ser un delincuente.
La respuesta fue “la ignorancia, fue la ignorancia, de uno cuando no sabe lo que hace o lo que dice…”.
Pero nuestra óptica sigue siendo la misma. Un medio de comunicación social tiene una gran responsabilidad. No se trata sólo de responder al mercado, o sea de publicar aquello que vende o que tiene más “rating”, si así fuera seguramente deberíamos dedicarnos a la pornografía o darle absoluta preferencia a la crónica roja, sino que consideramos que esencialmente el medio debe tener siempre presente que es formador de opiniones y por lo tanto debe promover valores y no hacerse eco sencillamente de “famosos” o personajes “tenebrosos” porque según se los presente puede mover a imitadores y esto es nefasto.
En esta línea recordamos que Pablo Escobar fue un criminal, que vivió y murió en su ley, pero llevarlo al cine, hacerlo personaje de una novela o de una película es a nuestro criterio lamentable, sobre todo si no se deja muy claro que asesinó, robó y violó a todos cuantos quiso. Esta película a nuestro criterio es una afrenta a las familias de las más de 30 mil personas que ultimó Pablo Escobar.
Pero en la misma línea nos encontramos ahora con la noticia de que una poderosa empresa multinacional ha comprado los derechos de autor para llevar al cine la vida del “Chapo” Guzmán, otro tenebroso asesino, en este caso mexicano, también acusado de miles de crímenes.
Lo más triste de esto es que hay periodistas o en fin…que están de acuerdo, sólo miran los resultados, si son interesantes para la gente, si venden…, no importa para ellos, el fin justifica los medios y por lo tanto el hecho que el mercado lo considere “interesante” les basta. Y así estamos, no vemos lo que realmente hay detrás de ese tipo de acciones.
No importa nada más que no sea el mercado, el resultado económico, la posición del medio en materia de aceptación popular y como dijera alguien hace muy pocas horas “muchas veces al público sin que se lo manejan como rebaño”, se lo engaña, como a los asnos se le muestra la zanahoria muy cerca de sus narices, sin dejarle ver que está atada a su propio cuello con un palo y por lo tanto jamás podrá alcanzarla…
Sabemos que es odioso decirlo y hablar así del mercado, pero lamentablemente es la realidad…

Alberto Rodríguez Díaz

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Recuperar los espacios públicos

Si mal no recordamos uno de los objetivos del actual gobierno nacional era la recuperación de los espacios públicos, meta que ha sido muy bien vista, en Salto por cuanto existe casi la convicción de que en los últimos períodos “todo daba igual”. En la medida que se insistía y se fuera persistente en un objetivo, formal o no, se terminaba consiguiéndose lo que se pretendía, máxime si se lograba comprometer a un aspirante a Intendente que por esas cosas de la vida terminaba electo.
Incluso sabemos de gente que trataba de asegurarse, “conversando” a todos los candidatos. Esto explica la invasión de algunos lugares públicos que luego se vuelven privados. Los ranchos de la costa y otros lugares, otrora paseos públicos se ven ahora alambrados o incluso con construcciones que terminan por adueñarse de estos lugares.
Claro que encarar la tarea que corresponde, de acuerdo a la ley, es decir, recuperar estos espacios públicos, que debieran estar para todos los salteños y visitantes, donde supuestamente está prohibido acampar o hacer construcciones permanentes, y máxime alambrarlos, es una tarea “antipática” y no todos los políticos están dispuestos a encararla.
Puede haber diferentes situaciones, pero los espacios públicos, La Vasca, entre ellos, tienen una rica tradición y forman parte de un pasado que los salteños deberíamos de honrar y reconocer como parte de ese gran esfuerzo que han hecho nuestros antepasados para legarnos la ciudad que hoy tenemos.
No pretendemos usurpar nada, ni mucho menos perseguir o despojar arbitrariamente a alguien que tenga derechos, pero entendemos que en estos lugares que hayan sido declarados o no patrimonio departamental, nadie, que no sea el gobierno departamental puede abrogarse derecho alguno.
Ahora bien, si la desidia de los gobernantes, o la corruptela de algunos de ellos, ha permitido que haya personas que se instalen en estos lugares y pasado determinado tiempo en ellos, se consideran con derechos posesorios, es la ley la que debe pronunciarse.
En lo personal queremos ser muy claros. Llámese chatarrería, desarmadero o lo que sea, el adefesio que constituye esta montonera de pedazos de automóviles frente a La Vasca es una verdadera afrenta a nuestros antepasados.
Alberto Rodríguez Díaz

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No por mujer, sino por capacitación

Siempre hemos sostenido que la mejor forma de reconocer el valor de una persona, su idoneidad, sus conocimientos, su preparación, su nivel de inteligencia es dándole el lugar que merece en la sociedad de acuerdo a esta capacidad, sin fijarse si se trata de un hombre o una mujer.

Por eso no compartimos las iniciativas de las cuotas políticas, de la contemplación en mejores condiciones laborales para la mujer frente al hombre por el sólo hecho de ser mujer.
Hemos sostenido en estas columnas y seguimos sosteniendo que hay mujeres a quienes la comunidad toda debería de reconocer como personas sumamente valiosas, que han contribuido y aportado mucho a la conformación de la sociedad desde todos los puntos de vista y no sólo los que tienen que ver con su género.
Sin embargo esto no significa que por el sólo hecho de ser mujer deba dársele un lugar de preponderancia. Nuestro sistema democrático de gobierno reconoce felizmente la igualdad de condiciones de hombres y mujeres y más allá de las limitaciones que enfrentan todas las mujeres por su género, por la maternidad, por su dedicación en buena medida a tareas que son vistas como “propias de las mujeres”, ha habido en toda la historia del país, mujeres que han llegado a ocupar cargos destacadísimos incluso la presidencia de la Suprema Corte de Justicia.
Y obviamente que a ellas nadie les ha regalado nada y no tenemos dudas que también aquí en algún momento una mujer llegará a la cúspide del sistema político, pero no compartimos que lo haga por la sencilla razón de ser mujer, vale decir por “esnobismo” o porque a alguien se le ocurra la “originalidad” de impulsar la candidatura de una mujer, sino que sea por capacidad, por lo que demuestre en cuando a dones y a capacidad para dirigir un país.
Obviamente que no nos oponemos a todo lo que sea un avance hacia la igualdad real de condiciones dentro de la sociedad, pero sencillamente creemos que la mejor forma de darle el lugar que merece a la mujer uruguaya, es precisamente reconociendo sus méritos y no otorgándole “favores” por su género.
La cuestión a nuestro entender es reconocer las particularidades del género y considerarlas, pero sin que esto por si solo determine un privilegio, sino una simple cuestión de justicia.
Al celebrar hoy el Día Internacional de la Mujer, pensamos que es una buena oportunidad para reconocer su aporte a la comunidad que integramos.

Alberto Rodríguez Díaz

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No cambian la esencia

Las medidas represivas, como las sanciones ayudan, pero no son la esencia.
Por estos días se ha destacado el anuncio de la llegada de las tobilleras electrónicas a nuestra ciudad, una medida vista con muy buenos ojos, pero debemos tener muy claro que no es más que un complemento.
No desconocemos la utilidad del aparatito que permitirá saber cada caso de violación de la disposición judicial por parte de quien la usa, pero si nos equivocamos hasta el momento la cuestión no está determinada sólo por ignorar donde se halla el infractor, sino esencialmente por la imposibilidad (¿o desidia?) de concurrir para detener al infractor.
Lo mismo sucede – a nuestro entender – con la declaración de la figura delictiva del “femicidio” cuando se mata a una mujer por el simple hecho de ser mujer, vale decir cuando “alguien” considera que es de su propiedad y ante una divergencia termina ultimándola.
Hay que tener muy claro que se trata de medidas complementarias, que ayudan, que deben tomarse y son bienvenidas, pero si alguien cree que por este camino llegaremos a solucionar el tema de fondo se equivoca.
Nos explicamos, alguien que esté decidido a llegar a la execrable determinación difícilmente se detendrá por el hecho de que la tobillera electrónica “denuncie” que se la ha quitado o que está fuera del radio que la ley le permite.
Tampoco creemos que “el temor” a una pena muy dura detenga su mano asesina, porque lamentablemente muchas veces el propio asesino termina suicidándose a continuación.
Vale decir, para entendernos. Si pretendemos lograr una comunidad donde cada individuo sea respetado en sus derechos, donde tanto mujeres, como niños y ancianos sean objeto del debido respeto establecido en la comunidad internacional, debido respeto de sus derechos como personas, del reconocimiento social que corresponde, a veces por cuestión de edad, a veces por género o ambas cosas o por cualquier otro motivo que le otorgue derechos, el camino es la educación.
Y no sólo se educa en la escuela, o en la familia. Educa o mejor dicho influye, lamentablemente más para destruir que para educar, para podrir la educación, los medios masivos (aunque haya alguna excepción), pero la televisión, internet, el cine y demás están orientados al hedonismo, a la satisfacción de los placeres, llámese dinero, poder, fama de cualquier manera y subliminalmente deja el mensaje de que cualquier medio es válido para lograr lo que queremos.
Esto es lo que hay que cambiar, claro está, si es que alguien está interesado realmente en respetar el mundo que hemos tomado prestado de nuestros hijos, nietos y demás descendientes, porque en caso contrario, sólo les dejaremos una pocilga hedionda, nauseabunda e inhabitable.

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A propósito del sistema educativo

Se produce hoy el regreso de estudiantes escolares y de los primeros niveles de Secundaria a las aulas. Es más que las fechas de regreso a clases, es un año más de educación y de esfuerzo tanto por parte de los educandos como de los educadores y de quienes fijan las líneas que rigen cada consejo descentralizado.
Más allá de todo lo que se cuestiona del sistema educativo uruguayo, debemos agradecer las bondades, los puntos altos que sigue teniendo nuestra enseñanza obligatoria, gratuita y laica. No se puede desconocer los cuestionamientos que se formulan hoy día a la actualidad de la educación uruguaya, pero tampoco es admisible olvidar los beneficios que esta demuestra.
Coincidimos plenamente en la necesidad de actualizar el sistema, de adecuarlo a la nueva realidad que tenemos hoy y de “aggiornar” la educación a las nuevas tecnologías que suponen grandes ventajas, pero también conllevan un gran riesgo, si les damos un mal uso.
La educación es el tesoro más ambicionado por toda ideología política, religiosa o filosófica porque la formación ideológica de las futuras generaciones es clave para las décadas futuras y la mejor forma de incidir o de alguna forma “direccionar” su elección cuando estas tengan que elegir gobernantes, es incidiendo desde temprana edad en su educación.
Precisamente por este motivo la educación es de los temas más controvertidos permanentemente y aunque nadie lo admita, lo que en realidad se discute son los valores o antivalores -según desde dónde se los mire – que debe contener el sistema.
En buen romance, una generación de jóvenes y gente de mediana edad, que reflexione con profundidad, que cuestione y sepa ver más allá de lo que anda en la superficie no a todos los sistemas les interesa.
Mas diremos, a todos las ideologías les interesa promover y darle visibilidad a los valores y aspectos positivos del sistema que promueve y a su vez esconden u ocultan los antivalores, los aspectos negativos que pueden llevar.
Obviamente que no nos interesa individualizar a ningún sistema en particular, porque a nadie escapa los méritos y antivalores que cada uno tiene.
Lo que pretendemos rescatar hoy, porque es además de justicia hacerlo, es todo lo bueno que sigue teniendo un sistema que esencialmente procura igualar la educación y sobre todo de hacer realidad el derecho de educarse de cada uruguayo, aspecto que obviamente no se arregla con la obligatoriedad de la escuela o del liceo, sino que va mucho más allá de esto.

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Otra inversión malograda

Cuando años atrás se impulsó la denominada Ley de Privatización nos plantamos frontalmente en contra de la iniciativa.
Felizmente fue lo que también entendió como más conveniente la mayoría de la ciudadanía uruguaya que sabiamente rechazó el proyecto.
En aquella ocasión dijimos y lo seguimos sosteniendo, que no se trata de si privatizar o no, si vender o no, o si comprometer o no estos bienes que son de todos los uruguayos.
Lo más importante, es establecer debidamente ¿en qué condiciones se lo hace? ¿Quién lo hace? Y sobre todo ¿para qué?
Veamos. En estos momentos se halla en aplicación el proyecto de asociación público – privada y creemos que es un camino acertado.
Que el interés público y el privado lleguen a un acuerdo para participar equitativa y razonablemente de emprendimientos, nos parece acertado.
No es lo mismo que pretendía años atrás la ley de privatización de los principales bienes y servicios del Estado.
Eso sí, debe también conformarse al mismo tiempo una comisión dedicada a fiscalizar, controlar e informar a la población con absoluta transparencia sobre cada uno de los pasos que se den en este sentido.
La población debe estar informada paso a paso de lo que se hace con sus bienes. Es lo menos que puede hacerse y quien o quienes se desviaran de los objetivos trazados, deben asumir su responsabilidad ante la ley.
Ni más ni menos.
Dicho esto, debemos decir también que consideramos que la explotación de algunos recursos por parte del Estado debe hacerse hoy, sin más demora.
Existen casos puntuales. En Salto, por ejemplo, la perforación infrabasáltica de OSE, pagada por todos los salteños mediante una sobrecuota en el consumo del servicio, permanece ociosa.
La perforación costó más de un millón de dólares y luego hubo que instalar una planta enfriadora con un costo bastante parecido, para poder usarla en la red de agua de la ciudad.
Lo peor de todo es que pronto esta perforación debió ser prácticamente tapiada, porque la nueva planta potabilizadora la volvió innecesaria y hace de esto ya varios años.
Si era imprescindible hacerla o no, sólo los técnicos podrían decirlo.
El tema es que desde entonces esta perforación está ociosa, inactiva. Está también la aspiración siempre latente de la Asociación Cristiana de Jóvenes de poder acceder de alguna manera a ese recurso, que es de Salto y de los salteños, por lo tanto, debería de ponerse de alguna manera a su disposición.

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La necesidad de ver más allá de la superficie

Muchas cosas cambian, la mayoría por la influencia del hombre ya sea sobre el medio ambiente o sencillamente sobre las condiciones de vida o los hábitos culturales que profesan. Pero también hay cosas que cambian con el simple transcurrir del tiempo, debido a que cualquier acción humana influye sobre el ambiente y las condiciones de vida en general.
Ahora bien, hay cosas que no cambian y no cambiarán jamás. La esencia del periodismo, que es la investigación, la verificación para que lo que se publique o se difunda por otros medios, sea irrefutable, es uno de estos elementos.
Esto va muchas veces contra el hábito de alguna gente que acostumbra opinar según le va en la feria, o de dejarse llevar por la correntada. Es más fácil opinar a favor de grandes masas, que chequear, analizar y tratar de descubrir hasta el último aspecto que influye en cada tema.
Siempre ha sido así y entendemos que seguirá siéndolo. No somos “opinadores” profesionales, apenas intentamos profundizar en algunos temas, pero como dijera gente de campaña “desconfiado como pingo tuerto”. Cuando vemos confluir detrás de un tema a gente que sabemos que piensa diametralmente opuesto a lo que pensamos, no podemos menos que tratar de ver más allá de la superficie.
Y conste que no estamos haciendo referencia a ningún tema específico, aunque haya gente que pueda sentirse aludida, pero una de las cosas que vemos a menudo y nos llama la atención, es la facilidad con que las nuevas generaciones pierden de vista la historia, incluso la más reciente, vivida por sus propios mayores.
No importa que la hayan vivido y sufrido gente de su propio entorno, gente que ellos conocen y saben como piensa, los mensajes explícitos o subliminales que se emiten hoy son “una apuesta al futuro”, una apuesta a que “lo pasado pisado”, lo que pasó ayer “ya fue”, ahora es otra cosa.
Reflexiones como estas son las que cimentan la frivolidad, la superficialidad, y dejan a la vista acciones que llevarán inexorablemente, apenas las pongamos a la luz de la historia, a repetir los errores que en el pasado nos costaron tan caro.
Muchas de las cosas que sucedieron e incluso de las obras que hoy tenemos, muchas con aciertos y otras tantas con “errores” (por usar un término benévolo), fueron impulsadas o autorizadas por alguien, probablemente el o los mismos que hoy están cuestionando lo existente.
Esta es la cuestión, al que le caiga el sayo, que se lo ponga…

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Por lo menos es falta de idoneidad

Que haga cinco o seis años que alguien esté burlando el sistema nacional de salud y sacando provecho económico de esta estafa, sin que nadie pueda descubrirlo, es algo que realmente no entenderemos jamás.
Cuando al trabajador se le descuenta hasta el último impuesto y a veces algo más (como en el caso del FONASA), que haya gente inventando empresas “fantasmas” y dándolas de baja al mes siguiente o a lo sumo en los próximos meses y haga esto permanentemente.
Que haya logrado hacer supuestos “depósitos” en la red bancaria, sin enviar el dinero, logrando que los bancos paguen las sumas que debió depositar, es realmente insólito.
Queremos pensar al menos que quien o quienes hayan sido responsables de la estafa deberán pagar debidamente lo que nos han robado y entiéndase bien, no se trata de un robo contra una institución (FONASA) en este caso, sino contra todos los uruguayos que deberemos pagar ya sea en impuestos, en las tarifas de los servicios o de cualquier otra forma el “déficit” dejado.
Es bueno saberlo, porque se escuchan opiniones que poco menos que “idolatran” a quien logra hacer este tipo de estafas y en realidad están idolatrando a un delincuente, a quien nos ha estafado abiertamente y en lo personal no me gusta aplaudir a la delincuencia.
Pero lo que nos da vergüenza ajena, es ver a las autoridades “festejando” que se hayan descubierto las maniobras, y que prometan investigar hasta el fondo para evitar que vuelvan a registrarse y descubrir a todas las personas involucradas.
Ante esto sólo se nos ocurre pensar ¿y el hecho de que se haya demorado cinco o seis años en descubrirse la maniobra no cuenta? ¿No hubo personas que tendrían que haber inspeccionado y controlado este tipo de cosas? ¿El hecho de que se hubiera descubierto por un tema fortuito ¿tampoco importa?
Realmente nos asombra. Descubrir que se puede engañar al Estado y embaucarlo logrando que page millones de dólares o cientos de miles, da lo mismo, es realmente tristísimo.
Hay mucha gente que si no está involucrada, por lo menos debería ser removida de sus cargos por incompetencia. Suponemos que deben existir controles que de alguna manera fueron burlados durante tanto tiempo y eso no puede quedar así, vale decir, el que sea el responsable debería ser removido, sea el que sea el cargo que ocupe, desde el ministro, pasando por los directores y hasta el funcionario de menor jerarquía que no haya cumplido debidamente su función.
¡Que alguien lo explique por favor!

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La insólita estafa que deberemos pagar todos los uruguayos

Varios años lleva el BPS procediendo a la devolución del dinero aportado demás por algunos de los trabajadores afiliados al FONASA. En los últimos años se ha “amenazado” con no devolver este dinero, que representa unos cuantos millones de dólares, para solventar con él parte del déficit de sistema.
Siempre nos hemos opuesto a esta medida, que por suerte no ha pasado de ser una propuesta luego dejada sin efecto. Es que como lo hemos explicado sería una apropiación indebida, algo que se descontó sin el consentimiento del cliente, porque se lo hace en forma coercitiva y que luego no se lo devuelve, a pesar de reconocer que se descontó más de lo que correspondía, linda con delito, por más ley que probara el parlamento, porque sería absolutamente inconstitucional.
Pero el tema que hoy nos ocupa no es ese, sino el hecho que ha concitado la atención de gran parte de la población y es la multimillonaria estafa que se acaba de descubrir contra el FONASA, que se vendría registrando desde el 2011, sin que nadie lo notara, aunque en Montevideo es “vox populi” la acción de los promotores de las mutualistas para captar afiliaciones de trabajadoras mediante empresas “truchas”.
Se dice que en los últimos meses al menos esto habría representado para el sistema del FONASA, una sangría de más de cuatro millones de dólares ¡por mes! Uno sólo de estos estafadores habría cobrado 60 mil dólares en un mes.
Nos llama poderosamente que esto hubiera escapado a todos los controles durante tanto tiempo, porque se supone que existen muchos controles y cualquiera de ello podría haber notado en estos seis años en que se produjo la estafa, que había irregularidades.
Lo más lamentable de todo esto, es que caiga quien caiga, el gran perjudicado es el pueblo que deberá pagar por el perjuicio cometido contra dineros del Estado.
Cuando escucho autoridades rasgándose las vestiduras para sostener la transparencia del sistema y las promesas de llevar las investigaciones a lo más profundo para detectar a todos los responsables, se nos ocurre pensar que o somos los reyes de los ingenuos o somos los ases de la corrupción.
El Uruguay debe ser la única nación del mundo donde algo así pasa durante tanto tiempo, sin que nadie note nada y no se trata de la sanción a los autores, pero queremos creer que serán duras, aunque no es lo habitual en estos casos y definitiva, Ud, yo, doña María y Juancito, todos los uruguayos terminaremos pagando, como siempre.

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La cuestión es saber qué comunidad queremos tener

Julia Elena Stewart, profesora de inglés jubilada del Instituto Crandon, había salido de compras por el barrio Atahualpa, a las 10 de la mañana, cuando dos delincuentes en moto le tironearon el bolso que llevaba colgado al hombro y la arrastraron varios metros por la calle provocándole serias heridas que resultaron en muerte cerebral. Fue intervenida en Casa de Galicia. Nunca recuperó la conciencia y el sábado le quitaron el respirador artificial.
Pocos días atrás había fallecido su esposo, luego de una penosa enfermedad de varios años. Todos los homicidios son condenables y detestables, pero en casos como el que nos ocupa resultan mucho más, en cuanto sus autores no repararon nunca en que podían estar provocando la muerte a su víctima.
En tanto en Banda Oriental, Canelones un adolescente que pretendió defender a su madre que estaba siendo víctima de una rapiña, murió al recibir un balazo.
Lamentablemente el hecho está dentro de las posibilidades en la situación que vivimos en todo el país. Sin ir más lejos, en Salto hay varios arrebatos por día y en algunos casos puntuales la víctima es lastimada.
Vale decir, sólo es cuestión de tiempo y si las condiciones siguen siendo favorables a la delincuencia, para que también aquí tengamos hechos como estos.
No ignoramos que la seguridad es el talón de Aquiles de cualquier sistema político, pero tampoco queremos con esto afiliarnos a aquella afirmación de que se trata de “una sensación térmica”. Tanto lo uno como lo otro es ignorar la realidad y pretender sacar provecho de la situación.
En el primer caso se debiera obrar con absoluta prescindencia de los intereses personales o grupales y concretamente en estos casos los intereses políticos ideológicos.
No es admisible tratar de sacar provecho en estos casos en que la población debería estar sólidamente unida y mancomunada para perseguir al delito, como única forma de enfrentar a la delincuencia con éxito.
Seguramente alguna persona debió haber visto estos hechos, pero la enorme mayoría de los uruguayos hemos llegado a convencernos de que lo mejor es “no meterse” si no somos concretamente las víctimas. Los vericuetos de la justicia y los plantones en la Policía han contribuido en buena medida a esto.
Sin embargo, tendremos que admitir que sin comprometernos no habrá salida, porque sencillamente les estamos dejando el campo libre a los delincuentes que cada vez más se convencen de que la gente les tiene miedo…

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Ni ocultamos ni exageramos, sólo alertamos

En más de una oportunidad hemos manifestado nuestra opinión con respecto al tema. En ocasión de inundaciones, en ocasión de enfermedades y problemas sanitarios y similares, en que hemos alertado de su existencia y por coincidencia se han registrado en momentos en que Salto esperaba turistas, se nos acusó de estar en contra de los intereses salteños, de perjudicar fuentes de trabajo. etc. etc.
Quienes esto han sostenido y sostienen, pretenden que los medios de comunicación masiva, oculten o ignoren la realidad, “pintando” una cosa diferente para captar visitantes.
Por respeto a nuestros antecesores, que nunca han transado en la búsqueda de la verdad y nos han legado el más preciado tesoro de un medio de comunicación masiva, como es la credibilidad, seguimos en la misma tesitura. Así lo pagaron ellos y lo seguimos pagando nosotros. Por publicar informaciones que a veces resultan perjudiciales para determinados sectores de la comunidad, hemos sufrido represalias. Es el precio que sabemos que arriesgamos tener que pagar, pero no estamos dispuestos a ser manejados por intereses sectoriales o grupales.
En estas columnas preferimos analizar, profundizar, tratar de hurgar para descubrir todos los aspectos que comprende un tema, antes de tomar una posición concreta. Siempre nos jugaremos a esto, convencidos de que no hay mejor servicio a los lectores, oyentes o televidentes, que informarles sobre la realidad y tratar de acercarlos lo más posible a la verdad de la cuestión.
Hoy Salto presenta una realidad inocultable de inseguridad, proliferan los hurtos, las rapiñas y similares, pero también hay policías en las calles que están haciendo lo posible por desbaratar estas acciones y capturar a sus autores.
Alertar cuál es la situación es el mejor servicio a hacer a los visitantes. No quisiéramos estar en la piel de quien o quienes sostienen lo contrario cuando alguien que no había sido advertido o incluso había sido informado de que “no pasaba nada”, les reclama por haber sido víctima de la delincuencia.
Para que se entienda. Debemos asumir que Salto no es una isla y la misma delincuencia que golpea en muchos otros lugares de la región, golpea también aquí, por lo tanto todos, visitantes y coterráneos, debemos tomar algunas precauciones inusuales en otros tiempos, porque la situación de hoy es bastante diferente.
Alberto Rodríguez Díaz

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Cada vez menos “raras”

Que el hombre es lo que come no es nuevo, no es un descubrimiento de nuestros días. Pero es también lo que absorbe del ambiente en que vive.
Es así que no sólo el hombre sino toda la naturaleza y por ende el ser humano como parte de ella, está afectado por su propia intervención en el medio.
El próximo martes se conmemora el Día Mundial de las enfermedades Raras, las que se están haciendo cada vez menos raras y más frecuentes.
Las enfermedades autoinmunes, que consisten en un desorden del propio organismo, en el que el sistema inmunológico se siente atacado y acelera sus mecanismos de defensa exageradamente, produciendo mayor daño aún es una de las características de varias de estas enfermedades.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 7 por ciento de la población mundial padece alguna de estas enfermedades y hay 7.000 enfermedades clasificadas como “raras”.
En el Uruguay se han detectado al menos 8 de ellas, que cada vez son menos raras, aunque según las estadísticas conocidas afectarían promedialmente unas 40 personas cada 100.000.
Una de las recomendaciones que se formulan en estos casos es precisamente tener mucha paciencia, debido a que la etapa del diagnóstico suele insumir mucho tiempo y muchos análisis precisamente porque se consideran que no son casos frecuentes, sino que escapan a lo habitual.
Más allá de lo científico y lo que puede probar la ciencia, hay que reconocer que el hombre (genéricamente hablando) y todos los demás seres vivientes animales o vegetales vivimos hoy en un ambiente muy diferente al que se nos legó y al que incluso nos han dejado nuestros mayores.
Por una parte las nuevas tecnologías nos han dado un formidable avance en algunos sentidos, pero también la obtención de algunos recursos tecnológicos hacen que ocasionemos un enorme daño al medio ambiente, a la naturaleza.
Los residuos químicos que podemos hallar hoy en los alimentos que consumimos son muchos y muy variados y sus consecuencias no han sido debidamente investigadas, precisamente porque hace poco tiempo que se conocen.
Esto unido a que el mercado no está interesado en que se investigue, porque puede tener algo contraproducente para la salud humana y mucho menos menos interesadas en investigar están las grandes multinacionales que fabrican determinados productos porque podría determinarse que el costo ambiental es nefasto.
Cuando nos demos cuenta que en esto nos va la vida, no sólo de nosotros, sino de las futuras generaciones y pretendamos asumir responsabilidades, seguramente que las posibilidades ya no serán las mismas.

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Seguridad: un tema muy delicado

Que en estos momentos Salto está sometido a un tema de alta inseguridad por las raterías, robos de motos y también rapiñas armadas, nadie lo duda, pero lo que nos interesa observar es el tema en profundidad.
Esta situación coincide con un momento en que el principal comando de la Jefatura de Policía se halla acéfalo. Habiendo renunciado el jefe de Policía, habiendo pedido pase a retiro el subjefe que ocupara interinamente el cargo, el mando principal de la Jefatura enfrenta problemas.
Lo admiten las propias autoridades del departamento que se muestran preocupadas por la cantidad de arrebatos y rapiñas armadas que concretan fundamentalmente los denominados “motochorros”, gente que se mueve casi que abiertamente en motos, vehículos que generalmente han robado y desarmado o desfigurado para desaparecer rápidamente.
Pero vamos a entendernos, este auge delictivo en momentos en que el departamento se apresta a vivir una de las semanas de carnaval más exitosas de varios años a esta parte en materia de turistas, es al menos llamativo.
El daño que puede causar la inseguridad a las posibilidades del departamento, al esfuerzo por recibir debidamente al visitante y darle los mejores servicios que se esperan, es muy grande.
Siempre dijimos que la seguridad es el elemento determinante para cualquier sistema político y sobre todo para un gobernante. Cuando la población se siente desprotegida, a merced de la delincuencia inmediatamente culpará de ello a las autoridades gobernantes, Policía, Ministerio del Interior, Intendente y demás, reclamando a viva voz una solución…
Al mismo tiempo los líderes políticos obviamente que recogerán las inquietudes de la población y trabajarán sobre ellas para arrimar agua a su molino.
No significa esto que no existan problemas, que no haya por ejemplo en estos momentos un problema altamente preocupante en Salto. Lo que queremos decir es que es necesario ver el problema en su conjunto, saber en qué medida es real y concreto, quién está haciendo lo posible por enfrentarlo y quién está “mirando para otro lado”, pensando en que esta situación puede resultar favorable a sus intereses.
¿Por qué por ejemplo hay gente merodeando en las inmediaciones de los cajeros automáticos y seguramente “marcando” a quienes salen de ellos para seguirlos? ¿Nadie repara en ello?.¿No hay suficientes policías para realizar una labor preventiva? ¿No se puede obviamente que proteger a cada ciudadano individualmente, pero hoy es necesario usar debidamente la tecnología a nuestro favor y no permitir que sea una herramienta más para los delincuentes.
En estos casos en que urge tomar medidas, adoptar una solución “presionada” directa o indirectamente por quienes están atrás de la situación, y quizás en alguna medida fomentándola, puede llevar a cometer errores gruesos, garrafales diríamos, porque el remedio puede ser peor que la enfermedad.

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No olvidar que somos parte del problema

Es indudable que las condiciones del actual verano han sido más que propicias para la proliferación del mosquito Aedes Aegypti y nadie puede dudar que en gran medida la llegada de las temibles enfermedades que transmite como el dengue, la chikungunya, el zika, la fiebre amarilla, depende en buena medida de lo que hagamos los humanos para tratar de frenar o disminuir las posibilidades de ser infectados por los mosquitos.
Para hablar en términos reales, debemos asumir que el grueso de la población salteña, y nos tememos que en el resto del país la situación sea muy similar, no se ha interesado en absoluto por eliminar los reservorios de agua en donde los mosquitos depositan sus larvas.
En cualquier parte de la ciudad pueden verse neumáticos abandonados, botellas de plástico, tapitas y plásticos en general, los que al acumular agua de lluvia sirven precisamente de reservorio para el insecto.
Estamos hablando de enfermedades graves, que una vez que aparecen a nivel humano son más difícil de controlar, porque son de rápida y fácil expansión.
El Aedes Aegypti mosquito transmisor de todas estas enfermedades apareció en el departamento hace no menos de 20 años. Desde entonces se implementó una campaña de erradicación del insecto y prevención de la enfermedad, pero hasta el momento la población en su gran mayoría sigue siendo insensible a la misma.
La población de mosquitos ha ido creciendo en cuanto desde entonces todas las investigaciones que se han hecho han dado el mismo resultado, cada vez se detectan más mosquitos y en los últimos años, por ejemplo, han aparecido ya los primeros casos de dengue autóctono, vale decir, en personas que no se han movido del país y por lo tanto han contraído la enfermedad aquí.
En varias ocasiones hemos sostenido que el hecho de que el Uruguay se vea libre de varias enfermedades que están presentes en la región, no obedece tanto a las campañas de prevención existentes, sino a hechos absolutamente fortuitos, porque el país en esta parte ni siquiera tiene accidentes geográficos importantes que puedan constituirse en barreras naturales en este sentido, como montañas o cursos de agua extensos.
Este aspecto sigue estando latente y por lo tanto, no somos de los más optimistas en materia de prevención de estas enfermedades, algunas de ellas, como el zika y la leishmaniasis, la primera primera transmitida por el Aedes Aegypti y la segunda por una flebótomo o mosquita cuya presencia también se ha detectado en Salto, sólo es cuestión de tiempo para que aparezcan aquí.

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Respaldo y control a la labor policial

Que los recursos en la Policía son escasos es una afirmación que hemos escuchado desde hace muchos años. Mas diríamos. No recordamos nunca haber escuchado que fueran suficientes. No dudamos que siempre hayan sido escasos pero creemos que el tema es mucho más profundo y no se puede manejar sólo la superficialidad.
Por ejemplo: ¿Quién ha hecho un estudio de cuántos policías necesitaríamos para cubrir debidamente las necesidades de la población uruguaya en todo el territorio nacional? ¿Qué recursos humanos, tecnológicos y demás son los que se requieren para tener una eficiencia admisible? ¿Quién o qué organismo se encarga de fiscalizar la capacidad, eficiencia, profesionalidad y entrega en el cumplimiento del deber que ponen los efectivos policiales?
No tenemos dudas de que haya déficit de recursos de todo tipo y también, como se ha esgrimido en los últimos tiempos que la Policía no esté hoy debidamente respaldada y por lo tanto se sienta insegura a la hora de cumplir con su trabajo.
Esto no significa que se respalde cualquier tipo de exceso o abuso policial, que también los hay, sino que la Policía se sienta debidamente respaldada cuando vaya a cumplir con su labor. Aunque vamos a entendernos, la seguridad no significa amontonar policías, porque aún cuando tuviéramos un policía por cuadra, no tendríamos garantizada la seguridad.
Hoy vemos que la delincuencia avanza a diario. Cada vez hay más rapiñas armadas, más armas en la calle, ya no existen códigos y lo que vemos es que hay muy poca respuesta, vale decir, los delitos que se aclaran son pocos, aunque algunos se aclaran y los delincuentes avanzan día a día en cuanto al uso o mejor dicho el maluso de las nuevas tecnologías que hoy les permiten concretar sus fechorías con mayor facilidad. Precisamente las comunicaciones a través de la telefonía móvil es uno de los elementos que han facilitado sus nefastas acciones.
Es que los intereses comerciales han primado sobre los intereses de la población en general y la telefonía, elemento determinante, no tiene control alguno, salvo que lo autorice un juez.
Como se verá, el tema es mucho más profundo de lo que se ve a simple vista y aún a riesgo de banalizarlo debemos decir que esencialmente tiene dos patas. Una brindar todo el respaldo necesario a la Policía en su función. La otra –tan importante como esta – es controlar y verificar que no haya excesos en el cumplimiento de esta labor.
Sólo así tendremos una Policía respetada y respetable.
Así pensamos.

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Daymán: ¿Turismo o recreación Social?

La situación del sector turístico de Termas del Daymán, es cada vez más elocuente y urge decisiones que nadie quiere tomar, pero son necesarias.
El Centro Termal es cada vez más accesible a la población masiva de Salto y esto tiene sus ventajas y sus desventajas.
Las cifras de venta de entradas dadas a conocer por los responsables de este sector del quehacer municipal así lo indican. Ingresan diariamente miles de personas, pero la hotelería y los hospedajes no reflejan esta realidad precisamente.
Lo que no suele discriminarse es cuantas de esas entradas se venden a turistas, entendiendo por éstos, gente que llega de otros lugares para disfrutar del centro termal donde concurren a los restaurantes y pernoctan y cuántos son salteños, que usufructuando de las facilidades de acceso –entradas más baratas – disfrutan del lugar por el día.
Hay que entender que no vemos nada irregular en la situación, pero si algo totalmente incoherente, si se quiere en lo que tendría que ser el concepto de servicios turísticos.
Quienes abonan incluso una tarifa mayor para disfrutar de las piscinas del lugar, aspiran obviamente a tener tranquilidad, sosiego, seguridad, factores esenciales del turismo termal.
Hoy estos aspectos están comprometidos en varios sentidos, la seguridad ya no es la misma. Hay personas que ingresan a las piscinas sin ducharse antes como es teóricamente la exigencia y lo peor de todo, hemos visto muchas veces que los guardavidas “miran para otro lado” para evitarse problemas, sobre todo cuando se trata de grupos numerosos de muchachos.
Entendámonos bien, no nos oponemos a que existan posibilidades para la ciudadanía local de acceder a lugares de recreación, que cumplan un rol social, máxime en una ciudad sin playas y con muy pocas posibilidades de disfrutar las aguas del río. Eso sí, está en la tapa del libro que la función social y el turismo, son dos aspectos absolutamente enfrentados, por múltiples razones.
“Chicha o limonada”, dirían nuestros mayores.
Si se pretende conservar las características de centro turístico, necesariamente debe ser reservado, mediante costos del servicio para un público acorde a lo que se pretende.
Si en cambio se aspira a darle recreación a las capas populares, flexibilizando las exigencias y tolerando condiciones que no son las adecuadas para un servicio al turismo, hay que asumir con claridad, que seguramente se comprometerá el flujo del turismo.
Lo que no admitimos es que esta situación se ignore, que quienes tienen que legislar o fijar ciertas normas en este sentido, se hagan los “distraídos”, actitud que suele acentuarse en tiempo electorales, para no perder votos.
Hay factores esenciales en la cuestión. Las exigencias que siempre existieron deben fiscalizarse y hacerse cumplir inexorablemente. La seguridad mediante la vigilancia adecuada y suficiente también.
Si no se lo hace, quienes tienen estas funciones serán los responsables de matar la gallina de los huevos de oro, en materia del turismo en Daymán.
Ni más, ni menos.

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Infraestructura vial: uno de los desafíos del futuro

El Ministro de Transporte y Obras Públicas Víctor Rossi en reciente visita al departamento admitió que conoce el proyecto de la ruta transoceánica, que nace en Chile y está previsto que llegue hasta San Pablo.
Es más, el trayecto en Argentina está hecho, llega incluso hasta Concordia y allí remonta hasta Paso de los Libres (Corrientes) para evitar precisamente al territorio de Uruguay en el ingreso a Brasil.
Los estudios realizados indican que de ingresar al Uruguay se ahorraría unos 100 kilómetros de trayecto, cantidad que no sería relevante, pero para quien viene viajando es importante.
Claro está que al involucrar otro país (ya lo están Chile, Argentina y Brasil), supone también otros costos que desde el aspecto económico hacen que no varíen demasiado los costos actuales.
Ahora bien, es sabido que como todo “megaproyecto” los costos son muy importantes y es obvio que se estudie su rentabilidad por parte de todos los países involucrados, pero existen otros aspectos que no deben perderse de vista.
El primero de ellos es la integración regional. Se supone que el MERCOSUR pasa por el propósito de integrar precisamente a toda América del Sur y no por evitar a algún país chico o menos poderoso.
Uruguay es el que debe analizar en profundidad si considera importante e interesante incorporarse al proyecto y de concluir que le interesa, debería de plantear con total firmeza su derecho a incorporarse a esta megaobra.
Rossi ha sido muy claro, el país sabe que no puede aislarse y quedar al margen de estas obras de integración porque caería en el mayor aislamiento y tarde o temprano las consecuencias serían desastrosas.
Uruguay está llamado a considerar estas inversiones aún cuando sean costosas y de larga recuperación por sus costos, pero serán imprescindibles para el futuro.
Otro tema es por dónde debería pasar la carretera transatlántica y allí vienen las complicaciones porque seguramente habrá más de un interesado en que lo haga en la mayor cercanía posible.
Es por eso que lo justo y razonable es que la decisión sea tomada con absoluta prescindencia de las presiones políticas, comerciales o empresariales, para priorizar el interés del país y efectuar la inversión menos costosa y más rentable de acuerdo a las posibilidades y a lo que indiquen estudios idóneos, objetivos y despojados de todo interés localista o partidario.
Es lo que pensamos.

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La vuelta a clases

Resulta reiterativo el hecho de que al aproximarse la fecha de inicio de las clases a nivel público siempre se planteen dudas sobre si se contará con todos los locales en condiciones para dar comienzo a las actividades.
Nos parece realmente lamentable que sea así. Por la sencilla razón de que la actividad en la enseñanza pública prácticamente se detiene durante tres meses. Todos los años desde diciembre hasta marzo, cuando mucho se mantienen algunos exámenes.
En cualquier país más o menos organizado, se diría que es el tiempo para hacer las reparaciones, ampliaciones y demás obras de construcción que requieren que dichos centros estén inactivos.
No es así en nuestro país, donde todos los años asistimos a la incertidumbre de saber si se dará comienzo en forma normal a las actividades del año lectivo o tendrá que improvisarse o retardarse el comienzo en algunos de los centros públicos.
No es precisamente una política acertada, porque lo que sucede es que habitualmente la burocracia insume la mayor parte del tiempo, entre la licitación de los trabajos, las autorizaciones correspondientes y demás suelen pasar varias semanas y cuando por fin se da comienzo a la obra concretamente ya se ha perdido la mayor parte del tiempo.
Los perjudicados obviamente que son los estudiantes que pierden días de estudio de un sistema que ya de por sí es bastante pobre en cuanto a días de clases.
Pero no sólo eso, sino que tampoco estamos ante un sistema intensivo de aprendizaje y de educación que pudiera suplir con calidad de educación la escasez de días de clases.
Son de las cosas que el sistema debe necesariamente corregir, porque no estamos hablando de contenido, sino sencillamente de la carga horaria necesaria e imprescindible para que el educando reciba una educación de calidad.
Sabemos que no es cuestión de cantidad y tenemos muy claro que cuando no hay disposición a aprender, a educarse, a adquirir conocimientos, por más que se mantenga al chico en clase desde el primero de enero al 31 de diciembre, los resultados no serán los mejores.
Pero en buena medida hay que saber también que es uno de los elementos que inciden para que el estudiante se adapte y llegue a valorar lo que se pretende aportarle para su educación.
Este año volvemos a escuchar el mismo argumento, de que las obras no estarán terminadas para la fecha de inicio. Lo más importante es saber por qué y de quién es la culpa de que esta situación se reitere año a año.

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No se le debe restar importancia

Un grupo autodenominado “Comando Barneix” amenazó con asesinar a tres personas, de una lista de 12 jerarcas, magistrados y activistas, comprometidos con la Defensa de los DD.HH. si continúan las actuaciones judiciales.
La amenaza “vía e-mail” o correo electrónico que fuera hecha por un pseudo comando con tufillo militar hacia las personas que han tenido algún grado de responsabilidad en los procesamientos por violación a los derechos humanos, no debe pasar desapercibida, ni mucho menos restársele importancia.
Como las informaciones generalmente “sobrevuelan” los hechos de fondo, conviene recordar el caso por el cual fue procesado Barneix.
Se trató de la muerte del comerciante de Carmelo Aldo “Chiquito” Perrini ocurrida en el Batallón de Infantería Nº 4 de Colonia del Sacramento en 1974.
Perrini era simpatizante del Frente Amplio y según sus familiares no tenía militancia activa cuando fue apresado en una razzia. Fue llevado a la unidad militar para ser interrogado, cuando poco después se le declaró muerto.
Según testigos del caso, Perrini intentó defender a una militante que estaba siendo maltratada. El cadáver de Perrini tenía señales de tortura, pero el fiscal militar del momento dictaminó que murió de causa natural. Tenía 34 años y dejó de existir en un coche que lo llevaba al Hospital Militar.
El oficial que estaba a cargo de los interrogatorios era un joven oficial llamado Pedro Barneix, integrante del SII.
Barneix se suicidó el 2 de setiembre de 2015. La Suprema Corte de Justicia “(SCJ) había rechazado días antes el recurso que interpuso la defensa del general retirado por la muerte de Perrini
Este miércoles, la jueza del caso, determinó el procesamiento con prisión de Barneix y de José Puigvert, por el delito en prima facie de “homicidio político”, en calidad de autores.
Si bien estamos convencidos que se debe a algún veterano trasnochado o gorilón que añora las dictaduras, este tipo de cosas, así no sean serias ni tengan demasiado asidero, no deben dejarse pasar.
Felizmente Uruguay está lejos de ser uno de los países donde manda el narcotráfico a diferentes niveles y se vincula con otros poderes que pronto se sirven de las andanzas de los narcotraficantes que no tienen reparo alguno en asesinar policías, jueces, fiscales y cualquier otro tipo de autoridad que se interponga en sus deleznables propósitos.
Ceder a la presión del denominado “comando” sería prestarse a vivir de rodillas ante quienes ostentan el poder de las armas.
Amenazar a la gente que ejerce la Justicia en el país es algo condenable y obviamente ninguna persona amante de la libertad y la democracia debería de admitirla.
En una democracia auténtica la Justicia debe ser uno de los poderes más respetados, porque su rol es poner en práctica las leyes que se ha impuesto el pueblo mismo para poder vivir en comunidad, en forma organizada y respetuosa del derecho de los demás.
Quienes justifican las violaciones a los Derechos Humanos, porque en algún momento de la historia reciente se consideraron que estaban por sobre las leyes, deben ser sometidos uno a uno y hasta el último a la Justicia, sencillamente porque están fuera de un sistema democrático y por lo tanto si no están dispuestos a respetar sus leyes deben ser puestos en vereda.

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Marx, los pitufos y los textos de la educación privada

Que la educación junto con la seguridad son los puntos más sensibles y los botines más preciados de cualquier ideología, circunstancialmente oficialista o en la oposición, no es un descubrimiento nuevo.
Si bien la seguridad es el detonante de cualquier situación para un gobierno, dado que es el flanco más vulnerable donde siempre hay motivos para atacar, la educación es el botín más apetecible para cualquier ideología, pues se trata nada menos que de la formación ideológica de las futuras generaciones, vale decir de la ciudadanía que habrá de elegir los futuros gobiernos.
Esto explica tanto recelo por todos los aspectos que tienen que ver con estos dos temas. Hoy nos interesa hablar de la “polvareda” que se ha levantado por el ejemplo de un sistema marxista comparado con “pitufolandia” una fantasía dirigida al mundo infantil sumamente conocida y difundida en nuestros días.
Los archiconocidos enanitos azules resultan particularmente simpáticos para un público infantil y sus mayores que han conocido y a su vez difundido los cuentos y los filmes existentes con los pitufos como protagonistas.
Precisamente el aspecto que causa más polémica es la comparación de un sistema marxista con el sistema comunitario de los pitufos, donde no existe la propiedad privada y todo es colectivo, vivienda, alimentos y demás que todos tienen, pero nadie es dueño.
Esta visión “simpática”, es capaz de despertar admiración y cierta predilección en determinados sectores de la población y esto es lo que precisamente se cuestiona, porque de alguna manera se entiende que se está haciendo “apología” del sistema comunista.
El centro de la cuestión tendría que ser otro, tratándose de un texto de historia, que ni siquiera está recomendado y por lo tanto mucho menos controlado a nivel de los colegios privados que gozan de la libertad suficiente para determinar en qué textos basan la educación que imparten, lo que más tendría que vigilarse es que fuera fiel reflejo de cada sistema que explican. Más allá de la comparación tendríamos que saber si es fidedigno en lo que se plantea.
Entendemos que en este caso no hay opinión ni a favor ni en contra del sistema, sino una simple interpretación. Ahora bien, es probable que también se tenga que exigir que sean planteados y explicados los demás sistemas ideológicos, como ser el neoliberalismo y demás y que se lo haga con el mismo rigor histórico. Pero hay que entender que estamos incursionando en un terreno sumamente polémico, en el que será muy difícil ponerse de acuerdo, porque según quién esté en la conducción de la educación, será la óptica que tenga y lo mismo sucederá con quienes se muevan desde la oposición.
Alberto Rodríguez Díaz

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Combatir el cáncer infantil es un derecho, no una dádiva

Seguramente es una de las acciones más altruistas de los seres humanos. Acompañar y estar disponibles para acompañar a los niños aquejados de esta enfermedad sin duda es dignificante.
El Uruguay está dentro de los países que se ocupan debidamente de los niños que padecen cáncer y de su familia.
Ya no sólo se trata de atenderlos, de acompañarlos, sino esencialmente de agotar las posibilidades de hallarles una curación, cuando esta es posible.
No es esta una concesión gratuita, no es por “lástima” o por misericordia que debe ayudárselos, sino que es su derecho y por justicia social esos niños y sus familias deben ser atendidos y debe agotarse las posibilidades de reintegralos sanos y saludables a la comunidad, donde seguramente tienen mucho para aportar.
Ayer se celebró el Día Internacional de lucha contra el Cáncer Infantil y el objetivo fue sensibilizar y concientizar de la situación que enfrentan estas familias en una situación que nadie elige, pero a algunos les toca padecer.
Cabe señalar que esos niños y sus familias muchas veces deben ser sometidos a tratamientos muy largos y extenuantes, sobre todo cuando se está, como en el caso de Salto a 500 kilómetros de la Capital, donde se dispone generalmente del tratamiento adecuado.
Uruguay tiene motivos para sentirse orgulloso de lo que se hace en esta materia, sobre todo por las acciones que llevan adelante instituciones como la Pérez Scremini o la Peluffo Giguens, aunque sus orientaciones difieran mucho.
Demostrar solidaridad, interesarse y comprometerse y hacer todo lo que se pueda para estar al menos disponible en la solidaridad que se plantee como forma de hacer lo que se pueda para ayudarlos es lo menos que se puede pedir a una comunidad consciente y comprometida con su niñez y en especial con los que más sufren.
Mientras procuramos saber cuáles son las principales causas de la aparición de estas enfermedades en forma tan temprana, mientras se investiga, se estudia, lo menos que podemos hacer es cobijar y dar contención a quienes deben enfrentar momentos tan amargos.
Pero de todas formas no debemos perder de vista que el derecho a obtener todo lo que se requiere, en cuanto a diagnósticos, medicamentos y tratamientos para combatir el cáncer es un derecho de todo integrante de la población del país, no una dádiva que se pueda conceder o no.
Al menos es lo que pensamos.
Alberto Rodríguez Díaz

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La cuestión está en la fiscalización

Por estos días hemos escuchado al Dr. Tabaré Vázquez, como cabeza del gobierno nacional abogar para que los gobiernos se habitúen a realizar las rendiciones de cuentas, tomando a estas como informe, evaluaciones de lo hecho anualmente.
Ahora bien, en los últimos años hemos asistido generalmente, al menos en el gobierno departamental a estos informes, donde paradojalmente se sostiene lo mucho que se ha hecho y el poco apoyo que se ha recibido para hacerlo.
Sin embargo apenas cambian los gobiernos, nos encontramos con un panorama muy diferente, donde en buen romance se sostiene que se ha barrido para debajo de la alfombra, se ha mostrado todo lo lindo o lo que parece lindo y se ha ocultado todo lo que se hizo en forma deficiente, o irregular al menos.
La cuestión está por entonces en la fiscalización y esta es labor esencial del periodismo, siempre y cuando este sea objetivo, aspire a lograr el respeto y el “amiguismo” del gobernante. No se trata de aceptar y tomar como cierto todo lo que se sostiene, sino de rascar para profundizar en los detalles de lo que muchas veces no es lo que se sostiene.
A las pruebas nos remitimos. No hace aún más de dos o tres años que el gobierno departamental anunció e inauguró con bombos y platillos la avenida Manuel Oribe. Sin embargo la calidad de los materiales usados y el trabajo realizado en la misma hace que a esta altura dicha avenida luzca con un gran deterioro y sea uno de los lugares donde se producen más accidentes, entre otras causas debido precisamente a ese mal estado.
Si vamos unos años atrás, recordamos los informes realizados en el Teatro Larrañaga donde el gobierno departamental enumeraba una a una todas las obras realizadas.
Sin embargo luego la ciudad quedaría como bombardeada de tantos baches y falta de un mantenimiento adecuado, además de un endeudamiento muy grande.
Es más, hoy tenemos presentado ante la Justicia Penal un informe de auditoría del que surgen – a juicio de quienes lo presentaron – “indicios” de irregularidades que según se señala podrían llegar a ser delitos.
¿Ante qué estamos entonces? ¿Es que se nos toma a la población por tontos? ¿Es que se miente alevosamente cuando se realizan los “informes” de lo actuado?
Son todos aspectos que deberíamos conocer fehacientemente porque en definitiva gobernar un departamento es fundamentalmente manejar los fondos públicos, vale decir de la población que los aporta y paga o deberá pagarlos.
Lo mejor que puede asegurarse en este sentido es asegurar transparencia, probar que lo que se dice es la verdad y transmitir credibilidad.
Alberto Rodríguez Díaz 

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Solidaridad injusta

De acuerdo a una encuesta dada a conocer ayer por “El País”, el 60% de los jóvenes universitarios que logran cursar una carrera terciaria tiene el propósito de irse al extranjero. Si bien hay una distancia bastante grande entre el propósito o la decisión de irse y la concreción de esto, es una realidad que hay una alta emigración y la discusión está en saber si se trata de una “fuga de cerebros”, como sostienen algunos o un efecto “normal” de la denominada globalización.
Para nosotros, más que un hecho discutible nos resulta preocupante el acentuamiento de las diferencias entre los universitarios que se quedan en el país y que a los cinco años deben comenzar a pagar impuestos específicos, al denominado Fondo de Solidaridad, cuando han hecho su carrera en la Universidad de la República. No interesa tanto si es mucho o poco lo que se debe pagar, pero seguramente hay cosas a revisar en este sentido.
En primer lugar, por ejemplo, un profesional universitario de la UDELAR que haya hecho una carrera de cuatro años o más – muchas de ellas lo son – pagan después del quinto año si perciben algún tipo de remuneración, por su profesión o por cualquier otro motivo, a partir de poco más de 12 mil pesos mensuales. Vale decir que un médico, o un abogado, por ejemplo, que se desempeñe como taximetrista en tanto no consiga trabajo por su profesión, tendrá que pagar sí o sí, a partir del quinto año al Fondo de Solidaridad.
Conviene aclarar que no estamos en contra de esta contribución, todo lo contrario, estamos planteando la necesidad de hacerle algunos ajustes a una ley que nos parece justa y beneficiosa para procurar que muchos de los jóvenes que de otra manera no podrían estudiar, logren hacerlo a través de las becas que se financian mediante el Fondo de Solidaridad.
Y uno de los aspectos a ajustar, a nuestro entender es que también aporten los profesionales que se están desempeñando en el exterior y que incluso han fijado allí su residencia, porque esta situación es injusta. Si ellos han usufructuado becas del Fondo de Solidaridad tienen la obligación ética y moral de devolver al Estado de alguna manera el apoyo que tuvieron para poder estudiar.
No creemos que sea un elemento determinante para que alguien se vaya al extranjero, sino que el hecho de que no haya ninguna exigencia establecida en estos casos permite esta especie de “limbo” impositivo. Esto a su vez determina que un profesional aporte en el país donde trabajaba y en algunos casos –acuerdos mediante entre países – puede luego presentarse ante el Banco de Previsión Social solicitando su jubilación, pero el Fondo de Solidaridad habrá dejado de percibir lo que le correspondía, durante 30 o 35 años de promedio.

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La sombra del pasado

La denominada Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, popularmente conocida como “Ley de Caducidad”, fue concebida bajo el manto de los últimos gobiernos militares y de alguna manera exigida para la salida democrática del país.

En buen romance, esta ley bloqueó todo intento de investigar acciones de las dictaduras que podrían tener derivaciones penales específicas.
Es una ley hecha con el fin específico de bloquear la Justicia.
Sin embargo, en dos ocasiones hubo esfuerzos populares (cuando el plebiscito del voto verde y en las elecciones nacionales del 2009), para dejarla sin efecto, y el objetivo no se logró.
Las lecturas e interpretaciones de este fracaso pueden ser muchas y muy variadas, pero nadie puede negar que ha sido un pronunciamiento popular, que merece respeto, nos guste o no nos guste.
La cuestión es que esta sigue siendo una materia pendiente hasta nuestros días. Pero no se trata tanto de lo que la ley bloqueó o impidió investigar, que de por sí es muy grave, sino la deformación que ha permitido en referencia a hechos y acciones que cubiertos por este manto de impunidad, se han interpretado antojadizamente y se siguen interpretando antojadizamente.
Este mismo poderío que ha logrado el militarismo, mediante esta impunidad, dentro de la democracia es absolutamente inconcebible porque le ha permitido escapar a los controles y la fiscalización que debe tener el Estado sobre todas sus instituciones, máxime cuando estas manejan directamente rubros que se logran precisamente porque hay detrás una nación a la que en alguna medida representan.
Nos referimos, por ejemplo, al manejo arbitrario y sin ser sometido a control alguno que hacen las Fuerzas Armadas de montos de dinero millonarios.
Las maniobras de corrupción en la Armada, que no son las únicas, y que han trascendido por algunas estafas groseras, dan la pauta de lo que puede hacerse cuando no hay controles legales establecidos.
Son privilegios que siguen vigentes y escapan a los controles de las ciudadanía.
La sombra del pasado no debe impedir que en el presente se adopten la medidas que corresponde para fiscalizar los rubros que son de todos los uruguayos y no de un grupo de altos oficiales privilegiados.
Sólo es cuestión de hallarle la vuelta para que sin desconocer la voluntad popular, se llegue a investigar todo lo que se debe saber, para que el pueblo pueda conocer la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
Moleste a quien moleste y se enoje quien se enoje, las cosas deben ser claras y justas para todos.
El pueblo tiene derecho a conocer la verdad.

Alberto Rodríguez Díaz

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Llamemos a las cosas por su nombre

La denuncia de “indicios” de corrupción por parte de la Intendencia de Salto al anterior gobierno departamental, nos deja un sabor amargo, por la sencilla razón que no se habla con claridad.
Podemos entender que no es la función específica de la Intendencia investigar y denunciar delitos concretos, sino aportar elementos para que la Justicia investigue.
Es importante decir que el informe de la auditoría elevado a la Justicia Penal, de acuerdo a lo que pudo ver EL PUEBLO, tiene datos, cifras y detalles concretos de las situaciones irregulares. No podemos desconocer que anteriormente también ha habido denuncias concretas ante la Justicia que terminaron en nada.
Hoy se da otra etapa, el abogado patrocinante, Dr. Federico Alvarez Petraglia, hombre de leyes, que estuvo incluso en el Juzgado Contra el Crimen Organizado, luego renunciante, manejó la presentación legal con mucha cautela. Se limitó a poner en conocimiento de la Justicia los resultados de este informe de auditoría, haciendo incluso la salvedad de que no hay denunciados específicos, ni denuncias de delito específico, porque esto es lo que deberá determinar la Justicia.
Por nuestra parte, lo que pretendemos es que las cosas se tomen en serio de una vez por todas. Deben despolitizarse los asuntos que ameritan ser investigados como cualquier otra irregularidad.
Hay cosas demasiado graves entre lo que ha verificado la auditoría de Deloitte, una empresa que goza de prestigio suficiente como para creer que se haya manejado con suficiente imparcialidad en los estudios.
Los indicios, de confirmarse las sospechas que se ciernen luego de la auditoría sobre el gobierno departamental anterior, pueden llevar a tipificar delitos graves y quienes han firmado informes que no concuerdan con la realidad pueden tener responsabilidades concretas ante la ley.
La cuestión es poder determinar con exactitud ante qué estamos. Hay en juego muchos valores. En primer lugar el prestigio de las personas, que aunque no se nombren, son fehacientemente conocidas a nivel popular. Luego la honestidad en el manejo de los fondos públicos, es decir aportados por todos los salteños en este caso. Una cosa es el error, que puede caber en cualquier gobierno y otra muy diferente la malversación, el abuso y el derroche inadmisible de los dineros públicos.
Son valores demasiado caros a la ciudadanía como para que las investigaciones se diluyan sin ser profundizadas y pasen como si nada, sin que haya siquiera una información de resultados a la población.
Esperemos, para llamarle a las cosas por su nombre.

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Donde debe ir el nuevo liceo

Seguramente que la educación es el más preciado de los tesoros para cualquier partido político. Lo que a través de ella se inculque a las nuevas generaciones será determinante para el futuro de la nación.
Es más, lo dijo el propio Artigas “sean los orientales tan ilustrados como valientes”. Esta premisa tan noble ha sido hoy relegada y seguramente dejada de lado, dado que hoy cualquier movimiento relación a la educación levanta tanto apoyo como oposición. No conocemos una sola medida que se haya tratado de impulsar en este sentido que haya contado con la unanimidad del ambiente político.
Uno de estos aspectos es precisamente el locativo. Cuando se habla de la construcción de un nuevo liceo para la ciudad en realidad se está tratando de sacar un rédito político o incluso a veces corporativo antes que pensando efectivamente en hacer el bien a la población y a las futuras generaciones.
Salto tiene definido que dentro de poco tiempo tendrá el octavo liceo del departamento, pero no hay acuerdo sobre la ubicación del mismo. Mientras hay fuerzas de oposición sobre todo que argumentan para la implantación de este liceo en la zona sur de la ciudad, aunque ya hay allí el liceo No 4, ·Horacio Quiroga”, situado en Salto Nuevo, las actuales autoridades de Secundaria entienden que la zona que más requiere de un liceo es el Este de la ciudad y se inclinan por ubicarlo en barrio La Amarilla.
No debemos olvidar que el liceo No.3 “José Pereira Rodríguez”, (liceo de la Zona Este a nivel popular), se halla relativamente cerca, atrás de la Escuela 8, en zona del obelisco a Rodó.
Todo esto a nosotros nos deja un tufillo de politiquería. La ubicación del liceo debe responder a las necesidades de la población y si se llega a la convicción, con los argumentos necesarios de que debe estar en la zona sur, (barrio Saladero), allí debe ser ubicado. Si se determina que las condiciones indican que la preferencia debe ser otorgada al barrio La Amarilla, así debería ser.
La cuestión es precisamente despojar a la decisión de la politiquería que tironea hacia uno u otro lado.
Ojalá Salto pudiera conseguir más de un liceo y los jóvenes tuvieran disponible su centro de estudio a corta distancia, pero si esto no es posible, con un poco de buena voluntad es posible zanjar el problema.
No podemos olvidar que en nuestra generación había jóvenes que a diario se trasladaban desde poblaciones del interior, San Antonio y otras localidades para poder estudiar y con gran esfuerzo lo hicieron, llegaron y hoy los vemos realizados y constituidos en personas muy valiosas para la comunidad.

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Rascar hasta el hueso

“Con la cabeza fría y el corazón caliente”, como nos han enseñado nuestros mayores en periodismo, escribimos estas líneas que en consonancia con lo que sostiene la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU), reclamamos, exigimos, con el derecho que nos conceden las leyes y la Constitución de la República, es decir el soberano uruguayo, que se investigue realmente a fondo y se informe paso a paso de los actuado para aclarar el atentando sufrido por una periodista capitalina.

Sabemos porque hemos sufrido formas de amenazas y de amedrentamiento, pero si les dejamos el paso libre a quienes no osan en balear a quien o quienes se ponen en su camino delictivo, entonces la vida en el país será miserable. Habrán de mandar quienes se mueven fuera de la ley y quienes son capaces de matar o mandar matar a todo aquel que se ponga en su camino y no es ese el país en el que queremos que crezcan nuestros hijos y nietos.
Se impone llegar hasta el fondo del asunto. En primer lugar porque inevitablemente se vincula este hecho al maltrato y las arbitrariedades de un policía contra la periodista, prácticamente minutos antes del hecho. Esto hay que aclararlo, para determinar responsabilidad o para limpiar el nombre de ese policía en caso que se pruebe que nada ha tenido que ver y lo suyo fue nada más que un exabrupto, de los tantos que sufrimos los periodistas cuando cubrimos hechos de gravedad, aunque cabe señalar que si este el caso se debería reconocer públicamente el error cometido.
En segundo lugar, porque si eso conlleva la convicción de que hay corrupción y vinculaciones entre la mafia en nuestro país y la policía, es hoy y ahora cuando hay que limpiar hasta el hueso.
No creemos que toda la policía, ni siquiera que la mayoría de ella esté corrompida y tenga vinculaciones con la mafia como lamentablemente sucede en países cercanos, pero sabemos que existen policías corruptos y en algunos casos aunque ellos no lo sean si están rodeados en su contexto familiar o cercano por gente que tiene vinculaciones con el delito y que alguna manera a logrado captarlos voluntariamente o aún contra su voluntad. A la prueba están todos los procesamientos que se han registrado por este motivo.
Por eso reiteramos nuestra convicción, es hoy y ahora que hay que rascar hasta el hueso para determinar el alcance de estos hechos, porque no debe haber tregua con el delito y un policía corrupto es el peor enemigo para sus compañeros honestos, porque tienen al lado un traidor.
No habrá tregua con ellos.

Alberto Rodríguez Díaz.

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No sacarlo de contexto

Por estos días se ha replanteado la polémica por las letras de las murgas en el carnaval y está sucediendo algo insólito. Los políticos más conocidos consultando para saber si las murgas hablan de ellos o no. ¿Condicionarán su concurrencia a los espectáculos a este aspecto?
Es que uno de los temas difundidos en el carnaval montevideano ha avivado la polémica, debido a que “Momolandia”, la murga capitalina que tiene por cupletero a “Charly Alvarez”, tomó como motivo de su cuplé principal la actitud de la esposa de Jorge Batlle en ocasión del fallecimiento de este.
Obviamente que ha sido una actitud no habitual en estas ocasiones en que la gente suele manifestarse con dolor y recogimiento, pero conociendo al líder del Partido Colorado, estamos casi seguros que su esposa lo tendría conversado con él y se manifestó liberada y hasta alegre diríamos.
La murga ironizó sobre este hecho y la actitud de Mercedes Menafra de Batlle y algunos círculos cercanos al expresidente – no su esposa que ha dicho públicamente que entendió el objetivo de la murga – y seguramente más realistas que el rey, se sintieron agraviados por la interpretación de los hechos que hace la murga.
Sobre esta actitud entendimos que viene al caso reiterar algunos de los conceptos expresados en estas columnas el pasado 9 de enero, cuando publicábamos que “tratándose (el carnaval) también de un tema polémico por excelencia, trataremos de dar nuestra opinión antes que se planteen los puntos más candentes que aparejan siempre rispideces y tensiones.
Los carnavales más destacados, incluso los más participados y festejados por EL PUEBLO, han sido siempre aquellos que se desarrollan cuando el pueblo está “atragantado” con determinados temas que no se pueden revelar o manejar públicamente sin temor a represalias, debido a algún tipo de censura que cae de por sí en estos días, cuando el pueblo se junta.
Por este motivo, es que se dan las transgresiones, lo “normal” en estos tiempos es precisamente lo que raya entre la broma osada, atrevida, irrespetuosa, si se quiere y la agresión grosera o malintencionada.
Agregábamos que “en materia de bromas de carnaval, hay muchas anécdotas y muchas historias.
Admitimos que no conocíamos la que involucra al extinto presidente, Juan José de Amézaga, en cuyo gobierno se eliminó de concurso a una murga (Asaltantes con Patente) porque tenía la desfachatez de imitar y en alguna medida ridiculizar al presidente…
Era tan buena la imitación que hacía su director, que estando un día actuando la murga, Amézaga estaba en las primeras filas del público. La murga se confundió pensando que se trataba de él y en realidad era el presidente de la República.
Pero no termina allí la anécdota, porque lo más sabroso de la misma pasó después. Una vez terminado el carnaval, Amézaga convocó al cupletero y a toda la murga, les hizo un agasajo (léase asado) y luego les entregó una suma que se estima era el triple de lo que les hubiera correspondido por el premio.
Le dijo que a él le divertía la murga, aunque no así a su entorno.
Creemos que esto es lo mejor.
Entender que el carnaval es broma, asumirlo como broma y obviamente, dejarlo en el ámbito carnavalero, es la mejor forma de dejar expresar al pueblo, de escucharlo y muchas veces de saber que imagen tiene de sus gobernantes…
Así vistas y entendidas las cosas, como dice la murga “todos detrás de momo”.

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Poco, pero esencial y dignificante

Muchas veces nos sentimos decepcionados cuando vemos que a pesar de que nosotros procuramos tener una conducta responsable con el ambiente, es decir evitando acumular plásticos, tratando de usar materiales reciclables, privilegiando las frutas y verduras que se producen o al menos así se lo indica, sin usar químicos, vemos a nuestro lado la mayoría de las personas hace caso omiso a esto y hasta parece divertirse tirando papales en la calle, ensuciando, cuando no rompiendo, destrozando los bienes de todos y ni que hablar tirando botellas de plástico y otros envases del mismo material en cualquier lado.
Parece que no conocen los enormes problemas que ha acarreado esta conducta irresponsable en otros lugares cercanos.
Sin ir más lejos, Montevideo y Buenos Aires están teniendo problemas muy importantes de inundaciones cuando llueve en zona y lugares que n unca se había inundado. Uno de los problemas es el arrastre de las tapitas de plástico de los refrescos, gaseosas en la Argentina, que descuidadamente solemos tirar en la vía pública y luego el agua arrastre hasta juntar cientos o miles y tapiar todos los desagües.
Pero a propósito de esto recurrimos a algunos conceptos del Papa Francisco, que nos dejado suficiente motivo para reflexionar profundamente nos han enseñado que “es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida. La educación es la responsabilidad ambiental, puede alentar diversos comportamientos que tienen una incidencia directa e importante en el cuidado del ambiente, como evitar el uso de material plástico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas, plantar árboles, apagar las luces innecesarias. Todo esto es parte de una generosa digna creatividad, que muestra lo mejor del ser humano. El hecho de reutilizar algo en lugar de desecharlo rápidamente, a partir de profundad motivaciones, puede ser un acto de amor que expresa nuestra propia dignidad”.
Es lo que pensamos y está dicho con mucha claridad. No importa cuan pequeño sea nuestro aporte, lo importante es navegar en la misma dirección y si logramos que todos lo hagamos entonces seguramente llegaremos a buen puerto. En caso contrario, pobre de nosotros.

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El ejercicio de promover la inversión y el ahorro

La puesta en práctica de la iniciativa de UTE de convocar a posibles participantes en la inversión del próximo parque eólico de Valentines, en el departamento de Treinta y Tres, aportando desde 100 dólares como mínimo a 2.000 como máximo, entendemos que ha sido muy acertada.
De acuerdo a lo que se ha explicado, el objetivo de la iniciativa puesta en práctica es promover el ahorro y la inversión nacional. Las acciones adquiridas por los particulares son “preferidas”, lo cual significa que tienen prioridad ante una eventual liquidación de la sociedad, se explicó.
En realidad es algo nuevo y a primera vista surge como muy atractivo, dado que resulta accesible a mucha gente que en caso contrario no podría acceder a esta posibilidad de asociarse a una obra nacional.
Las grandes inversiones privadas que requiere el país por lo general han venido desde el exterior, y por lo tanto sus beneficios también se van al extranjero. En esta oportunidad se procuró dar una oportunidad a los pequeños y medianos ahorristas nacionales en una obra que requerirá la inversión de alrededor de 40 millones de dólares y cuya rentabilidad está estimada en un 10 por ciento anual.
No se trata de una obra de gran porte, pero seguramente de tener éxito, el nuevo sistema que se impulsa podrá reiterarse en otros emprendimientos favorables para el país y cuyos dividendos beneficien a conciudadanos.
El rubro energético ha sido el que ha mostrado una mayor y más favorable evolución en el país en los últimos años.
Tanto en materia de hidroelectricidad, como en energía solar y eólica, las inversiones han sido cuantiosas y los dividendos también y salvo en lo que se refiere a la hidroenergía, en los rubros restantes que sepamos han sido todas inversiones extranjeras.
No estamos contra este tipo de inversiones, pero sí entendemos que la prioridad debe darse a la inversión nacional, por la simple razón que de esta forma el dinero que generen las mismas quedará en el país.
Sabemos que lo más importante es que el país avance en el desarrollo de las políticas energéticas renovables, vale decir, que elimine paulatinamente como lo está haciendo la generación de energía a partir de combustibles fósiles, pero también es responsabilidad de los gobiernos nacionales, darle las máximas posibilidades a los compatriotas, como en definitiva lo hace la enorme mayoría de los países desarrollados.

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Exigir respeto sin excesos

Uno de los mayores problemas de nuestro tiempo es que se ha perdido el respeto hacia todo y todos.

Cuando ayer leíamos en EL PUEBLO, la situación que viven algunos policías, tanto en Montevideo, como en Salto y otros lugares del país al tener que convivir con vecinos dedicados al delito, reflexionábamos: ¿hacia qué vamos?
En nuestros tiempos pensar en faltarle el respeto a un policía, apedrear a su vivienda o amenazar a alguno de los familiares por el simple hecho de ser parte de su familia, era algo impensado. Y si algún desacatado o “sacado” como se suele decir hoy lo hacía, obviamente era reprimido con severidad.
Hoy es usual que en la mayoría de los barrios periféricos se vivan situaciones similares, aunque muchas de las personas que no están directamente involucradas en estos hechos resten importancia a la situación, sosteniendo que no siempre es así, que habitualmente no sucede y demás. No pretendemos estigmatizar, pero seguramente que la realidad de muchos barrios así lo indica. No sólo el policía vive esta situación, sino todo aquel que se comprometa a enfrentar la delincuencia, a colaborar con la ley o sencillamente a asumir su responsabilidad ciudadana, poniéndose en la vereda de la ley, es pasible de sufrir este tipo de represalia.
A veces ni siquiera se necesita esto. Los ancianos, los niños y alguna otra persona más vulnerable también es blanco de los malvivientes.
¿Y los derechos de la gente ¿Dónde están?. ¿Sólo los delincuentes tienen derechos?. ¿Si se es menor se es “intocable”? Sabemos que no es lo que estipulan las leyes muchas veces, pero el tema está en ¿quién aplica lo que disponen las leyes? Por ejemplo ¿cuántos de los homicidios, hoy conocidos como “femicidios”, es decir el asesinato de mujeres por parte de sus pareja o exparejas, los violentos tenían prohibición de acercamiento a las víctimas, pero nadie verificaba que cumpliera y a lo sumo se “amonestaba” al infractor cuando la víctima denunciaba su presencia cercana.
La cuestión tiene dos puntas: una la aplicación de la ley, que no debe obviarse porque las circunstancias determinen que no son aplicables y la otra, es la fiscalización del debido cumplimiento de las disposiciones que a nuestro juicio hoy no se está haciendo con la severidad que corresponde. Entiéndase bien. No pretendemos tener una Policía cien por ciento represora y arbitraria que “le pegue a todo lo que se mueva”, sino una Policía respetada y para ello es necesario tratar al transgresor con la severidad que corresponde, sin transgresiones, pero como lo reclaman los propios policías sindicalizados, con “mensajes claros” a los delincuentes que muchas veces se amparan en niños para atormentar metódicamente a quienes tienen por misión reprender el delito.
Ni más ni menos, es la cuestión.

Alberto Rodríguez Díaz

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El BROU pretende justificar lo injustificable

Un total de 52.898.744 pesos y 1.952 dólares fue la inversión en publicidad que realizó el BROU en 62 medios de comunicación durante 2015. De ese total, destinó a los medios del Interior del país $ 605.387, que representa el 1,14% del volumen invertido en publicidad. Pasado a dólares, la inversión publicitaria del BROU durante 2015 fue de 1.765.000, de los que solamente 20.100 dólares se invirtieron en medios de los 18 departamentos del Interior, pese a que el banco tiene 124 sucursales en todo el país, 40 en Montevideo y 84 en el Interior.
Fuente: El Telégrafo (Paysandú)
Agrega el informe aludido que: La televisión es el rubro que más publicidad recibió, con un total de $ 37.023.173 ($ 107.878 fueron para tres canales del Interior); las radios $ 9.198.084 (fueron $ 443.600 para CORI y una radio del Interior); los diarios $ 5.033.296 ($ 53.909 fueron para la Organización de la Prensa del Interior y siete diarios del Interior); los semanarios llevaron $ 749.814; las revistas $ 591.391 y las publicaciones electrónicas en Internet $ 302.985. En estos últimos tres medios, no hubo ninguno del Interior.
“Para determinar el destino de su presupuesto publicitario, el Banco República se apoya en el asesoramiento que le brinda una agencia de medios”, indicaron a El Telégrafo desde el área de prensa del BROU.
“La agencia define los criterios para la distribución de publicidad basada en objetivos geográficos de comunicación y técnicos (¿?, los signos de interrogación son nuestros), de acuerdo con la información disponible en el mercado sobre mediciones de audiencia”, añadieron sin mayores detalles. La Diaria de Montevideo se hizo eco esta semana sobre la distribución de publicidad del “banco país”. Además de afirmar que Publicis Ímpetu –agencia seleccionada por licitación, responsable de las campañas de la institución en 2014 y 2015– no quiso realizar declaraciones, indicó que el BROU declaró que los criterios de la asignación de la publicidad oficial están “en revisión” y que se apostaría a una mayor difusión en medios digitales, entre otros cambios.
La situación puesta de manifiesto por la nota del colega sanducero, no admite mayores comentarios. El Banco de la República está manejándose con argumentos absolutamente absurdos para tratar de justificar lo injustificable.
La operativa del denominado “Banco País”, determina que tenga más del doble de sucursales en el interior del territorio nacional, que las que tiene en Montevideo. Sin embargo al momento de invertir en publicidad, los medios ajenos al interior se llevan el ¡98,86 por ciento! De lo invertido.
¡Lamentable!

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Medidas racionales y aplicación estricta

La Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV) se muestra insatisfecha con los índices de admisión y puesta en práctica de las normas de seguridad establecidas en la Ley Nacional de Tránsito.
Si bien los índices en general muestran una mejora “todavía estamos lejos de tener un tránsito responsable y respetuoso de las normas”, han dicho sus responsables. Es que la cuestión esencial es que los controles han quedado bajo responsabilidad de las autonomías departamentales y por lo tanto “hay 19 formas distintas de controlar”, sostienen.
Desde lugares, como Cerro Largo, donde el Intendente decidió no controlar el uso del casco, hasta lugares en que se controle estrictamente, como es el caso de Montevideo.
En realidad lo ideal es que se controlara a rajatabla el cumplimiento de las disposiciones de la Ley Nacional de Tránsito, en todo el territorio nacional de la misma manera. No lo hacemos porque mal que nos pese en este sentido el país sigue siendo tercermundista y el poder político no quiere poner en práctica medidas “antipáticas” que pueden llevar a perder votos.
No desconocemos que hay algunas medidas que si bien son muy necesarias, en cuanto ayudar a prevenir la mortalidad, como el caso de las sillitas para los menores de 12 años.
El uso de estas en los automóviles es obligatorio en Uruguay, ya que reduce el riesgo de muerte de bebés en un 70% y en hasta un 54% en los niños de entre uno y cuatro años. Sin embargo, solo en un 28% de los casos se utilizan y más del 80% lo hacen mal, según la Fundación Gonzalo Rodríguez.
Hay entonces motivos prácticos, por un lado, habría que saber cuán fácil resulta la colocación de la silla y por otra parte, ¿es acertada esta obligatoriedad hasta los 12 años o 18 si se trata de niños que miden menos de 1,50 metros?
Por nuestra parte somos partidarios de fiscalizar y a su vez cumplir todas las disposiciones en la materia, pero seguramente que estas deben ser razonables y ajustadas a lo que indican las estadísticas a nivel internacional.
En cuanto al casco para los motonetistas, siempre defendimos su implantación, pero los tiempos cambian y ante la proliferación de los “motochorros” que lo usan para esconder su identidad, somos hoy los primeros en reclamar su prohibición. Una cosa es que alguien no se cuide o incluso fallezca en un siniestro de tránsito y otra muy diferente que haya, como hay hoy, sicarios escondiéndose debajo del casco para cometer sus fechorías.
Son todos aspectos a analizar y discutir hasta llegar a la disposición más razonable y conveniente.
Alberto Rodríguez Díaz

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Esencia y riesgos del carnaval de nuestro tiempo

Como la fiesta más popular que es el carnaval, es también reflejo de la actual situación de la sociedad toda.
Vale decir que está sometida a todas las particularidades, buenas y malas que ocurren en nuestros días.
Los temas de seguridad afectan como sucede a diario. Es más, los delincuentes o golpean durante los desfiles de carnaval o vigilan esperando que las familias dejen sus viviendas solas por un rato para ingresar y robar.
Es la realidad de nuestros días y la cuestión no se arregla con la represión, porque aún una represión cien por ciento exitosa, que impidiera que se cometiera un solo robo, puede considerarse una “solución” del tema.
Es que lo que sucede es sencillamente reflejo de una situación generalizada, en que la mayoría de las personas se rigen exclusivamente por la consigna de “hacé la tuya…” y esto no sólo rige para el delincuente que no tiene códigos, no tiene escrúpulos, ya no se detiene ante nada, sino que también está extendido en el seno de lo que llamamos “la sociedad”, que de esto no va quedando mucho.
Los valores que impregnaban la comunidad décadas atrás, el ser colectivo, social que permitía levantar viviendas por el sistema cooperativo, conformar empresas o emprendimientos colectivos, hoy son la excepción.
La comunidad está impulsada por valores individuales. Participo de algo si puedo sacar provecho individual y siempre tratando de “hacer la mía”.
Lo que sucede a nivel de las manifestaciones masivas sólo es una manifestación de la situación general, aunque haya quienes sostengan lo contrario.
Detener a los delincuentes, es algo absolutamente imprescindible, pero si alguien piensa que de esta forma se podrá dominar la situación está equivocado.
Tampoco sirve que sigamos formando “ghettos”, bajo distintos nombres, como barrios residenciales o similares, porque a su alrededor generalmente se montan los asentamientos, que en muchos casos sólo aguardan el momento propicio, un apagón, una tormenta etc., para ingresar donde cotidianamente no se les permite.
Esto es sólo apagar el foco ígneo, cuando estamos jugando con un encendedor en un campo con abundante derrame de combustible.
Si pretendemos cambiar las cosas y mejorar tendremos que trabajar mucho, dedicar mucho tiempo y esfuerzo a educar, a difundir valores y sobre todo a mostrar una mayor justicia social.
El carnaval debe mantener su esencia de ser la fiesta popular por excelencia, pero también debe verse como el reflejo de la sociedad que hemos formado y saber adónde llegaremos si damos un golpe de timón a tiempo.

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Con las luces encendidas

Quienes vivimos en Salto notamos la proliferación de mosquitos que se ha dado en esta ocasión mucho más allá de lo habitual.
Ya no son sólo los “coolex” o molestos mosquitos criollos cuya picadura no tiene otra consecuencia que una roncha a lo sumo, sino que hay mosquitos de toda clase. Lo más temible es que también ha proliferado el Aedes Aegypti, mosquito transmisor de enfermedades graves, como el Zika, la Chikungunya y el Dengue.
Inundaciones frecuentes y la conformación de basura que acumula agua cuando llueve han sido y son elementos determinantes para esta proliferación.
No es cuestión de alarmar, de exagerar la nota, pero tampoco de cometer imprudencias y favorecer la posibilidad de que el mosquito se instale junto a nosotros.
Es verdad que no todos los mosquitos, ni siquiera los Aedes Aegypti son portadores de los virus que provocan estas enfermedades, felizmente porque las personas picadas por estos insectos son miles a diario y muy pocos los infectados.
De todas formas hay que saber y entender que la posibilidad de dominar la situación y de salvar el trance con el menor costo posible tanto en afectación de la salud humana, como incluso económico para el país, depende de lo que hagamos para ello.
Es necesario, primero, informarse debidamente en las fuentes oficiales, Ministerio de Salud Pública, instituciones médicas y similares sobre las características de estas enfermedades y demás. Está “de modo” recurrir a Internet para obtener información y en este sentido, es cierto que allí podemos encontrar sitios serios y seguros que nos indiquen las características de la enfermedad, pero también proliferan los “bolazos”, los remedios infalibles y los tratamientos que “curan”, de ellos hay que disparar, porque no son serios.
El segundo paso es saber qué es lo que podemos hacer para evitar ser picados en primer lugar y combatir al máximo posible las poblaciones de estos mosquitos transmisores de las temibles enfermedades.
Hay que saber que de todas formas es muy difícil erradicar el Aedes Aegypti, para tener idea de esta dificultad, recordemos que es capaz de reproducirse, depositando sus huevos en una tapita de refresco con agua de lluvia e incluso en algunas plantas de jardinería que acumulan agua entre su follaje.
En cambio es posible disminuir el riesgo de estas enfermedades –para las que no hay vacunas conocidas – con una lucha frontal en la eliminación de los cacharros, de todo aquello que pudiera servir como depósito de agua para la cría de las larvas y demás.
En lo que hagamos en este sentido nos va gran parte de nuestras posibilidades de evitar estas plagas.

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“No diga que no se lo dijimos…”

Nadie puede acusar al Papa Francisco de tener y defender una ideología política, salvo aquella impuesta y mandatada por Cristo. Es por eso que sus reflexiones sobre temas actuales deben ser tomadas con la seriedad que corresponde.
Francisco ha opinado que “el peligro en tiempos de crisis es buscar un salvador que nos devuelva la identidad y nos defienda con muros”.
Es que esto ha pasado innumerables veces en la historia de la humanidad y los “salvadores” terminan siendo mucho más nefastos que cualquier otro gobierno anterior, que por lo general también han sido malos.
Mussolini en Italia y más cerca en el tiempo y en la geografía el peruano Fujimori. Ambos habían llegado al poder por el voto popular y una amplia ventaja en las urnas.
Es una prueba más de lo que puede el populismo, porque si algo los llevó al poder, desconociendo lo que realmente eran y cómo pensaban, fue porque ambos no hacían más que decirle a la gente lo que la gente quería oír. Es decir, “pintaban” una nación próspera, en desarrollo y demás.
Lejos, muy lejos quedó esto, al menos de lo que sabemos del Perú de Alberto Fujimori cuando asumió el poder, porque fue la época más corrupta y arbitraria que conoció la nación incaica en los últimos tiempos.
Ahora se cierne una nueva amenaza, al menos Donald Trump no ocultó sus ideas ni sus intenciones, las expresó a los cuatro vientos y sin embargo la mayoría de la ciudadanía estadounidense le dio su respaldo.
Algunas de las cosas que ha dicho sobre todo, son nefastas. Por ejemplo considerar el “submarino” (inmersión en agua de una persona hasta semi ahogarlo para que confiese lo que creemos que sabe) un método “válido” para obtener información, es de por sí haber caído en un extremismo demencial.
No ignoramos que hay personas que ocultan información, como las ha habido en todas las épocas, e incluso los militares participantes en los gobiernos dictatoriales han hecho un “pacto de silencio” que prometieron llevar hasta la tumba.
Pero no concebimos una manera de obtener una confesión válida reñida con el derecho, es decir, jamás admitiremos un método como el de la tortura, cualquiera sea a estos efectos.
Si algo hay que hacer en este sentido es ajustar y perfeccionar los mecanismos legales, pero sin violar los derechos de los ciudadanos.
La sabiduría del Papa Francisco lo ha expresado muy bien, esperar en forma cautelosa es lo que se aconseja en la actual situación.
Como señalaba un conocido eslogan televisivo “no diga que no se lo dijimos…”.
A eso debemos atenernos.
Alberto Rodríguez Díaz

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La ley existe para ser aplicada, ni más ni menos

En su edición del fin de semana último, “el Observador”, relata una anécdota que entendemos debe contarse para saber a que atenernos y cual es la situación real y concreta que se vive muchas veces.
Dice así: Aquella tarde de febrero el teléfono de Carlos volvió a sonar. Era su esposa, que le pedía que volviera a la casa, porque por tercer día consecutivo sus vecinos estaban arrojando piedras contra la vivienda ubicada en un barrio humilde de Progreso. El, que es policía, estaba acostumbrado al hostigamiento de los adictos, ladrones, y narcotraficantes que tenía como vecinos, y para calmarla le dijo que “si eran sólo unas piedritas no pasaba nada”. En apenas unos minutos ya eran más de 20 los que arrojaban toda clase de proyectiles contra la vivienda, el estallido de las ventanas, el golpeteo incesante de objetos contra la chapa del techo y las detonaciones de disparos en la esquina aterrorizaron a la familia que se atrincheró en la casa como pudo. Carlos, que trabajaba a varios kilómetros del lugar, emprendió un viaje a toda velocidad rumbo a su casa, y tan pronto como llegó ingresó bajo una lluvia de piedras, desenfundó su arma de reglamento y apuntó a la puerta con la intención de disparar en caso de que la turba decidiera entrar.
El policía recuerda el retumbar del techo, la sangre de su hijo herido por el impacto de uno de los objetos arrojados, el llanto de sus nietas de apenas 3 años y la difícil decisión que debió tomar cuando a las 5 de la mañana cesó el bullicio.
Con las primeras luces del día Carlos se subió a la camioneta y con su familia escondida en la caja del vehículo, decidió abandonar la casa en la que había vivido 30 años, para no volver nunca más. “El trabajo de una vida, lo perdimos en un día”, cuenta mientras intenta ocultar las lágrimas que vienen a su ojos.
De acuerdo a lo publicado por El Observador en la misma nota, 112 policías en el país viven en viviendas que han ocupado en forma ilegal y 764 son los que quieren mudarse del lugar donde viven porque se trata de una zona conflictiva y faltan servicios, según encuesta del Ministerio del Interior a la que se hace referencia. Estas situaciones absolutamente injustas, arbitrarias que denotan flagrantes abusos y falta de respeto a los derechos de los demás, son las que en definitiva llevan a que sea mucha gente la que pide medidas extremas, que a nuestro criterio lejos de aportar una solución, así sea gradual a estas situaciones, son el caldo de cultivo para fomentar extremismos más crueles aún. La prudencia aconseja obrar como corresponde, de acuerdo a la ley (no con omisiones o mirando para otro lado) y poniendo en vereda a los infractores, aún a riesgo de cometer algún error, pero agotando los recursos legales que son muchos y deben ser aplicados con todo rigor.
Ni más, ni menos.
Alberto Rodríguez Díaz

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El río: un gigante dormido al que estamos matando

Quienquiera que hay a conocido los arroyos Ceibal y Sauzal de seis o siete décadas atrás, desembocando con sus aguas límpidas en el río Uruguay, no podrá menos que lamentar con tristeza el caldo negruzco en que se han convertido hoy al llegar a sus desembocaduras en el río Uruguay.

Es quizás el principal daño que le hemos estado haciendo al río y aunque haya muchos estudios que afirmen que las aguas tienen una calidad aceptable para los parámetros internacionales, la vista muestra otra cosa.
Seguramente que quienes dedican muchas horas a la pesca en sus aguas, a veces desde el amanecer podrán decirlo con mayor propiedad, pero las posibilidades que ofrece hoy el río son muy diferentes a las que ofrecía aquel curso de agua lleno de peces que conocimos por entonces.
Ver hoy el Club de Pesca convertido en una boite, cuando en los tiempos a los que hacemos referencia tenía actividad diaria de pesca en el río y concursos de pesca permanente, en los que se obtenían destacadas piezas, es un golpe difícil de asumir.
Pero además nuestros mayores pueden incluso recordar el río que da nombre a nuestro país como una vía fluvial rica en posibilidades, que con las embarcaciones adecuadas cubría el transporte desde Salto a Buenos Aires.
No sé cuándo decidimos darle la espalda al río, dicen que cuando apareció el transporte carretero, menos complejo e incluso en aquellos tiempos más barato, pero hoy los costos obligan a repensar las cosas, porque seguramente los costos han cambiado.
Las posibilidades para transformarlo en una vía de tránsito siguen siendo prácticamente las mismas, aunque han aparecido otros intereses y se ha multiplicado la competencia del transporte carretero, quizás más práctico y seguro.
De todas formas, el noble río sigue esperando con sus posibilidades intactas, aunque su uso es tan limitado que pasa casi desapercibido y además cada día volcamos a él muchos contaminantes que van minando su riqueza de fauna y flora.
Hoy escuchamos planes de reflotamiento del cabotaje, bienvenidos sean, aunque hay que saber que los tiempos son otros, pero esto no significa vivir de espaldas al generoso río Uruguay que nos sigue ofreciendo grandes posibilidades de aprovechamiento, mientras nosotros nos limitamos a tomarlo como fuente de energía, algo de esparcimiento y en contrapartida volcamos en él todos nuestros desperdicios.
Ojalá llegue el momento en que volvamos a pensar en las posibilidades que nos ofrece, que nos son pocas.

Alberto Rodríguez Díaz

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No se debe confundir festejo con desborde

Hace mucho tiempo que buscamos explicaciones sin resultado. ¿Cómo puede entenderse el hecho de que una familia vaya a disfrutar de un espectáculo deportivo y luego, casualmente se encuentre con una patota de inadaptados, fanáticos de otros colores (o del atroz salvajismo), capaz de matar al padre ante los ojos de su hijo, niño, y de intentar agredir incluso a este?
¿Pueden estos crímenes tener alguna “explicación” razonable o ser llamados parte de un festejo?
Indudablemente NO.
Pero además no busquemos las causas de estos hechos fuera de las personas –si así se les puede llamar – cercanas a nosotros mismos, o aquellas que algunos de nosotros han formado, al instigar o fomentar cualquier tipo de violencia en la sociedad, así sea admitiendo sin reparos las publicidades que subliminalmente conllevan estas conductas impropias.
Hoy tenemos una sociedad violenta, formada por seres que entienden la violencia como una manifestación casi “normal”, cuando se dan estas reuniones masivas.
Vamos a entendernos, la violencia, la transgresión, el deseo de hacer algo “notorio”, está dentro de nosotros. No lo busquemos en otro lugar.
Basta observar el festejo de algunos en los últimos acontecimientos para entender la cuestión. Un extravagante consumo de alcohol, porque parecería que de otra forma no se festeja, gente trepada a los semáforos, botellas de cerveza rotas contra el pavimento de ex profeso y el desborde en todo momento “a flor de piel” ha pasado a ser la tónica.
Justo es decirlo también. La Policía generalmente se limita a cumplir un rol muy profesional. Se constituyó en una presencia alerta, cercana, marcando límites, rodeando a los que “festejaban”, sin reprimir, pero presta a intervenir cuando la situación lo requiriera.
Vamos a entendernos, somos de los que disfrutamos de las manifestaciones populares. A veces compartiendo el motivo del festejo y a veces no, pero respetando siempre.
Nos gusta ver a la gente manifestando, dando rienda suelta a su alegría por el triunfo de sus ideas o de sus colores, porque es un signo de libertad.
Lo que no admitimos son los desbordes, los actos vandálicos, la prepotencia que algunos entienden que no puede faltar para que su “festejo” sea completo.
Es importante llamar a las cosas por su nombre. Una cosa es el legítimo festejo y muy otra el vandalismo ruin, que puede llegar a ser criminal.
No se debe permitir que los cultores de estas acciones últimas, que nunca pasan de un puñadito, dentro de la masa manifestante, arruinen lo que debe ser siempre una fiesta.
Alberto Rodríguez Díaz.

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Las cosas claras

El Ministro de Transporte y Obras Públicas que estuvo ayer en Salto, es un hombre frontal, que no anda con rodeos para decir las cosas y seguramente su pasado sindical lo aleja del prototipo de nuestros políticos, tan acostumbrados al abrazo, el apretón de manos y a hablar mucho sin decir nada.
Rossi es diferente y seguramente no siempre serán agradables y bien recibidas sus manifestaciones, pero lo que nadie puede negar es que se trata de una persona frontal, capaz de llamar a las cosas por su nombre sin rodeos.
Consultado por EL PUEBLO sobre si ¿existe la posibilidad de que el Ministerio de transporte y Obras Públicas participe en la financiación de los trabajos requeridos para el saneamiento de Termas del Daymán?, su respuesta fue categórica: no.
Similar, aunque no tan categórica fue la respuesta en referencia a las posibilidades de mejoramiento de la ruta 31 que une a Salto con Tacuarembó. Admitió que es una de las rutas secundarias que se sabe que está en mal estado y necesita un mejoramiento, pero el ministro fue bien claro: por el momento se ha encarado la recuperación de la ruta 26 (Paysandú – Tacuarembó) que en algunos tramos estaba absolutamente deshecha, tarea que demandará alrededor de dos años.
Antes Rossi había dicho “me dio vergüenza, sólo pasar frente al Palacio de Oficinas Públicas y ver como eso es una mugre y está invadido de malezas…”
Explicó Rossi que bien se sabe que no basta con la voluntad y los deseos de hacer las obras, como tenemos nosotros, de hacer todo, pero muchas veces los recursos no lo permiten y por eso hay que planificar, fijar prioridades de acuerdo a criterios técnicos y demás, que no siempre favorecen a lo que quisiéramos.
Rossi no eludió tampoco su visión con respecto al megaproyecto de la ruta transoceánica que incluye un pasaje por Salto, y dijo conocerlo y entender que en algún momento habrá que incorporarse a él, “porque si no nos dejarán afuera”.
Honestamente, preferimos que los ministros hablen en forma clara, directamente y no con extensos rodeos que apuntan a “quedar bien” políticamente, pero sin aclarar debidamente cuál es la situación en cada caso.
Posteriormente el Intendente especificaría en qué está cada uno de estos temas y qué se está estudiando, pero por el momento el ministro ha sido claro y contundente, el MTOP no promete lo que sabe que no podrá cumplir… y eso vale.

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Sabiduría árabe

Nunca digas todo lo que sabes,

nunca hagas todo lo que puedes,
nunca creas todo lo que oyes,
nunca gastes todo lo que tienes,
nunca juzgues todo lo que ves…

Porque quien dice todo lo que sabe,
hace todo lo que puede,
cree todo lo que oye,
gasta todo lo que tiene,
y juzga todo lo que ve…

Un día dirá lo que no conviene,
hará lo que no debe,
creerá lo que no es,
gastará lo que no puede,
y juzgará lo que no es…

Rescatamos el precedente proverbio árabe porque sin lugar a dudas que es sabiduría pura.
En forma simple y directa nos enseña a ser prudentes en nuestras manifestaciones. Nos hace ver que no siempre es conveniente hacer todo lo que se puede, sin tener en cuenta, por ejemplo, ¿por qué?, y ¿para qué se lo hace?
Pero quizás lo más importante de estas enseñanzas es: “nunca creas todo lo que oyes…”.
Esto supone tener clara la distinción entre una información, seria, responsable, de fuentes debidamente identificadas o una opinión igualmente identificada, así se comparta o no, y un rumor, un “trascendido” o una versión similar que nunca se sabe de dónde proviene y quién la largó y termina siendo la famosa situación del teléfono descompuesto, en que alguien escucha algo, le agrega a medida que lo transmite a otra persona y termina en una versión totalmente diferente a lo que se dijo en un principio.
Muy importante también es la exhortación a no juzgar todo lo que se ve. Los uruguayos somos demasiado “opineros” y frecuentemente opinamos equivocadamente, juzgamos por apariencias o en virtud de versiones erróneas o deformadas.
El daño que se hace muchas veces es irreparable y aún cuando se logre establecer las debidas responsabilidades ante la ley, es difícil que se logre reparar los perjuicios causados, porque muchas veces estos no tienen una reparación económica.
Es importante aprender de la sabiduría de las generaciones anteriores, porque ya lo dijo el propio José Hernández en su inigualable Martin Fierro: Más sabe el diablo por viejo, que por diablo…”.

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El gran tema de las bolsitas

Debe ser uno de los temas más manejados en estas columnas. Siempre nos hemos opuesto a la proliferación de las bolsitas de nylon. Hay algunos detalles que no conocíamos y hemos hallado en las últimas horas.
Cada año a nivel mundial se consumen entre 500 mil millones y 1 billón de bolsas de plástico, cada minuto se consume 1 millón de estas bolsas. La producción de bolsas de plástico crea suficientes residuos sólidos por año. Se necesita 12.000.000 de barriles de petróleo para producir 100.000 millones de bolsas de plástico y esto sólo en los Estados Unidos. Con el petróleo necesario para producir 14 bolsas de plástico, un coche podría recorrer 12,5 kilómetros. (“El Pueblo”, el diario, de Arequipa, Perú).
Pero no son los aspectos económicos los preocupantes, sino el gravísimo daño que están provocando las “inofensivas” bolsitas al medio ambiente.
No sólo los residuos plásticos son los que están arruinando la naturaleza, pero son los que quizás están produciendo el mayor daño que se conoce.
No sólo por lo que afectan y malogran, como los ciclos naturales, sino esencialmente por los efectos negativos que tienen sobre la misma, por ejemplo, hay muchos peces que confunden estas bolsitas que flotan en el agua, con las medusas con que se han alimentado siempre.
En el mundo entero hace ya décadas que se ha alertado de la situación e inclusive cada vez hay más indicios de la existencia de siete grandes islas de plástico en los mares.
Si embargo las bolsitas, es decir, los intereses que hay detrás de ellas, han demostrado tener la suficiente habilidad (¿o poder?), para esquivar hasta el momento todos los intentos de prohibirlas y por lo visto lo seguirán consiguiendo porque hoy no se habla de prohibirlas, sino de cobrarlas, de exigir que sean “amigables” al ambiente, si es que alguna de ellas lo sea.
Se ha estimado que el 80% de las basuras que generan las islas de plástico, proviene de zonas terrestres, y de barcos el 20% restante. Un estudio elaborado por científicos australianos, asesta un duro mazazo al anunciar que los plásticos que las forman, tardarán, como mínimo, 500 años en dejar de aumentar. Es más, esta proyección tan pesimista sólo se cumpliría si se dejase de arrojar basura al mar, cosa que, lamentablemente, no está ocurriendo.
Algunos países han prohibido las bolsas de plástico y muchos ciudadanos son conscientes del daño medioambiental que supone tirar plástico al mar directa o indirectamente, porque todo lo de la tierra termina en los mares. Pero otras muchas personas, la inmensa mayoría, aún no se han dado cuenta de lo que significa desechar basura plástica en el océano.
La mayor isla de plástico que se conoce se ha formado frente a Hawai y llega hasta Japón, en una extensión de 1.400.000 Km2, aunque sólo es la más grande, se han confirmado mediante imágenes satelitales la existencia de cinco de estas islas, pero se tiene la certeza que existen otras en formación.

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Alerta roja que debe tomarse con la debida seriedad

No se trata de alarmar, sino de despertar conciencia y la debida responsabilidad comunitaria al punto de asumir el riesgo que tenemos instalado muy cerca de nosotros y por lo tanto hacer todo lo que se indica para evitar que nos lleguen estas plagas..
Las autoridades sanitarias, encabezadas por la Sub Secretaria del MSP, Cristina Lustemberg, han explicado el por qué de la alerta roja en la materia que tenemos hoy y se debe a la alta proliferación del mosquito Aedes Aegypti, trasmisor del Dengue, la Chikungunya y el Zika, cualquiera de estas son enfermedades temibles, sobre todo las dos últimas.
Entre los factores que han determinado esta proliferación del mosquito, se hallan las lluvias frecuentes y las inundaciones, ambos factores han estado presentes en Salto en los últimos meses.
Luego de algunas décadas atrás del descubrimiento de la presencia del mosquito en el país, su presencia ha seguido avanzando. Se han tomado medidas como la eliminación de todos los cacharros que sirven de reservorio de agua limpia (esencialmente de las lluvias) para la reproducción del mosquito que pone allí sus huevos y es donde se crían las larvas.
Se han hecho numerosas campañas exhortando a la población a tomar las medidas de eliminación que se aconsejan para disminuir la presencia de estos vectores, pero de todas formas, en los hechos los resultados han sido muy modestos.
El Dengue está hoy entre nosotros y el año anterior se confirmaron por lo menos veinte casos autóctonos, vale decir en personas que no salieron del país y contrajeron la enfermedad.
Se ha confirmado hoy la existencia de un caso de Chikungunya en una persona que aparentemente lo contrajo en el exterior, vale decir que sería un caso importado y también han sido confirmados unos pocos casos de Zika.
La mayoría de los casos que se conocen provienen de los países de la región y en especial de Brasil. La actual temporada de turismo confirma que hay por lo menos un 40 por ciento de incremento de la demanda de pasajes hacia el país norteño, lo que supone también un incremento del riesgo.
Hoy entramos en una etapa más avanzada y por lo tanto más preocupante del tema, porque la advertencia del Ministerio de Salud Pública debe ser tomada con la seriedad y la responsabilidad que merece.
Todo lo que podamos hacer para avanzar hacia la disminución de la presencia del insecto será siempre poco.

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Más allá de la sensiblería

Habitualmente los medios de comunicación masiva recurrimos a la Policía para conocer de primera mano los detalles de los accidentes de tránsito. En el ámbito informativo esto es conocido incluso como la información “oficial”.

No se trata de determinar de esta forma “cómo” se produjo, ni mucho menos quién o quiénes tuvieron la culpa del hecho. Tampoco es posible determinar responsablemente en primera instancia, si se está ante un siniestro (causado por alguna imprudencia, irresponsabilidad o similar) o si se trata de un accidente (comprendido este como algo absolutamente imprevisible).
Este aspecto corresponde a la Justicia y no siempre aparece tan claro desde un primer momento. A la prueba está que hoy hay hechos en Salto registrados muchos meses atrás, sobre los cuales aún no se ha pronunciado la misma. Dicho esto, digamos también que otra perlita en este collar es por ejemplo la de los animales sueltos. Un perro que se cruza en el camino de una moto o una bicicleta puede causar un grave accidente y es difícil que aparezca luego el dueño del perro. Tanto o más difícil que la propia Policía trate de averiguar o perder tiempo reuniendo pruebas o testimonios contra un presunto dueño.
Conocemos casos de gente que ha quedado con severas secuelas por este motivo. Son hechos que a todas luces constituyen siniestros, porque alguien ha sido responsable (¿o irresponsable?) de que ese can esté en la calle.
Más aún, debemos decir con total claridad que una sociedad organizada y responsable debe regirse por normas, por leyes y disposiciones y no por afectos.
Entendemos perfectamente bien a la gente que se conduele de los animales callejeros y les proporciona agua y alimentos, pero no debe hacerlo. Está haciendo mal. Ese animal debe estar en un lugar, dispuesto por la comunidad o el gobierno municipal, adecuado para su subsistencia en buenas condiciones no en la calle donde aún sin pretenderlo constituye un alto riesgo para algunos conductores y obviamente para su propia vida.
La cuestión es muy clara, si hay alguna persona que sufre consecuencias lamentables por embestir a un animal callejero, quién o quiénes proporcionan agua y alimentación a esos animales, es decir de alguna manera incentiva a un animal a estar o vivir donde no le está permitido, puede de alguna manera ser acusado como parcialmente responsable en caso de que el animal provoque algún siniestro.
Existe una ley nacional de Tenencia Responsable de Animales (Nº 18.471) que tiene por objetivo precisamente proteger la vida de los animales, evitando que estos estén sueltos en la vía pública.
No estamos juzgando nada ni a nadie. Intentamos ubicarnos frente a un tema delicado, que debe ser asumido con la responsabilidad que corresponde a cada quien.

Alberto Rodríguez Díaz

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