De nosotros depende

La reapertura de los cines, museos y teatros públicos en el país plantea en toda su crudeza la enorme responsabilidad que significa la medida para algunas de las personas que tienen competencia en este asunto.
Por una parte hace ya meses que quienes se desempeñan en este rubro no están trabajando y por lo tanto no tiene ingresos. Llámense actores o funcionarios de distinta índole, la cuestión es que constituyen un de los rubros más difíciles de rehabilitar en esta situación.
No ignoramos el esfuerzo que se ha hecho, procurando trabajar “on line” y buscando diferentes alternativas para sustituir la presencia humana a los espectáculos públicos.
A poco de reiniciarse estos espectáculos en el país y sometido a determinados “protocolos” que muchas veces encuentran excepciones no ya en los responsables de aplicar la medida sino en el propio público, entendemos que hay que tener claro bajo las circunstancias que se procede.
En primer lugar, siempre hemos opinado que en algún momento había que volver a la normalidad, entendiendo ésta, como las circunstancias existentes antes de comprobar la existencia de la pandemia.
Esto, tal como lo ha expresado el propio gobierno, es gradual y en alguna medida tentativo. Reconocemos la humildad de quienes lo dijeron, porque también han reconocido que si se comprueba que resulta nocivo para la situación en general, habrá que dar marcha atrás.
Es que esta situación es notoriamente manifiesta, nadie sabe a ciencia cierta cuando es el momento oportuno para proceder a la reapertura de algunas actividades y el país se ha manejado correctamente hasta el momento.
No estamos exentos de las consecuencias de la pandemia, pero al menos se ha ido enfrentando con relativo éxito. En estos días se jugará una carta difícil con la rehabilitación de los teatros y los cines. Es arriesgado y no creemos que nadie lo ignore, pero en algún momento había que hacerlo.
Hoy depende más que nunca de nosotros mismos. Arriesgado fue también la reapertura de las escuelas, la construcción y por último las termas. No hay más remedio que hacerlo, asumir los riesgos y jugarse a evitar las trasmisiones.
Depende prioritariamente de nosotros mismos. Porque existen tres medidas esenciales, el uso de tapabocas (y nariz), la distancia social (no siempre posible) y el lavado de manos, cosa que en alguna medida ha caído en desuso.
Y esto depende de nosotros, no lo olvidemos.
A.R.D.

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Lo que viene no será nada fácil

Amenos de dos meses de la carrera electoral departamental nos enteramos que las encuestas dan cuenta de una paridad entre los tres candidatos principales a la Intendencia de Salto. Esto es a pesar de que existe una diferencia notoria que ha venido manteniéndose desde hace muchos meses a esta parte, en favor del mismo candidato. Vemos que no es una diferencia indescontable para los demás candidatos.
Esto sin duda que le da más atractivo a la elección, la competencia vuelve más atrayente el acto eleccionario y suponemos que esto se habrá de traslucir en una mayor participación del electorado y a su vez en un mayor esfuerzo y mayor interés de parte de los candidatos de cada partido.
A diferencia de la elección nacional, no vemos en el departamento que los principales candidatos formen una coalición que les permita verse victoriosos de antemano y por lo tanto la competencia será individual.
Nos resulta realmente llamativo ver la situación de cada uno de los candidatos que luchan por el gobierno departamental. Dos de ellos se desempeñan en cargos, uno de confianza del actual gobierno nacional y otro en el más alto cargo legislativo a que puede aspirar un político uruguayo.
El tercero en discordia es el último de los intendentes del departamento que hubo de renunciar y dejar en la conducción del departamento a un suplente para volver a ser candidato a Intendente.
En cada caso y esto es una opinión personal, entendemos que es diferente la motivación que se esgrime para querer ser intendente del departamento.
El Dr. Albisu, un médico joven, en el ejercicio de su profesión, que si mal no recordamos lleva ya varios años desempeñándose en la delegación uruguaya de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, no le vemos otra motivación que la de conducir el departamento, porque siempre entendió que se puede hacer mucho desde la conducción desde el gobierno departamental.
Al senador Germán Coutinho, vemos como el político tradicional por excelencia, que tiene compromisos, con su gente, que ya ha sido intendente anteriormente y toma esto como una “revancha” de la última derrota sufrida.
Finalmente al último intendente, Andrés Lima, lo vemos como alguien que aspira a seguir haciendo mucho más por el departamento, convencido que se ha hecho lo que se pudo y hoy con un gobierno opuesto a su partido aún hay cosas que pueden lograrse.
Más allá de todo esto, los salteños sabemos que quien gobierne en los próximos cinco años no la tendrá fácil. Las consecuencias económicas de la pandemia se harán sentir, la ayuda del gobierno nacional será escasa y las posibilidades de hacer algo trascendente serán muy pocas.
Lo saben todos ellos y por lo tanto es hora de saber que sólo un político con verdadero sentido de justicia social y servicio a la comunidad puede marcar favorablemente el próximo gobierno departamental.
¡Ojalá no nos equivoquemos al elegir!
A.R.D.

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Sin unirnos no hay salida

Muchas de las cosas que hoy nos preocupan deberían de ser consideradas políticas de Estado por parte de toda la población. Vale decir que no tendría que haber más de una posición franca y tajantemente ejercida frente a dichos problemas.

Nos referimos a la pandemia en primer término, pero también a algunos problemas de seguridad, que han convertido a nuestro tranquilo y pacífico país de otros tiempos en un nuevo régimen donde todo parece arreglarse a balazos y asesinando a quien se nos opone.

Por nuestra parte entendemos que también el combate a las causas de la pobreza y el desamparo de muchos pobladores debería preocuparnos y movernos a hacer algo para que no haya tanta desigualdad entre los habitantes del país.
Hay en el país cientos de asentamientos u ocupaciones, algunos “motivados” por quienes están interesados en manipularlos de alguna forma y otros generados por la necesidad de vivienda, tan conocida en nuestro país.

Existe sin embargo cierta indiferencia, cierta ignorancia a nivel social del problema que pueden tener estas familias. Y conste que no nos chupamos el dedo, sabemos que en muchos casos la forma de vida de quienes allí habitan es el delito, el robo, la droga y demás y sabemos que muchos de ellos no quieren o no pueden salir.
Pero no caemos en la infamia de considerar que la pobreza es sinónimo de delincuencia, sí entendemos que muchas veces se cae en esto sencillamente porque no hay ningún otro camino posible.

Mientras en las cárceles se sigan amontonando todo tipo de delincuentes. Los que delinquen porque no tiene otra forma de vida, junto a los que lo hacen porque les gusta la “plata fácil” y no tienen escrúpulo ninguno para lograrla, no debemos esperar cosas muy diferentes a las actuales de la situación.

En toda ocasión que se realizan requisas en los centros carcelarios del país, sorprende la cantidad de “cortes” carcelarios y de teléfonos celulares existentes dentro de estos establecimientos. A nosotros no nos sorprende, ni tenemos duda alguna de que la enorme mayoría de estos elementos se da a partir de la corrupción y del dinero que mueve la delincuencia y sobre todo el narcotráfico, que de alguna manera sigue “mandando” en estos centros carcelarios.

El problema no es sólo de Uruguay, sino que prácticamente en todos los países del mundo existe –salvo contadas excepciones – es hora entonces de dejar posiciones antojadizas de lado y encolumnarnos juntos para combatir el origen de estos problemas.

A.R.D

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Que la esperanza no se trunque

Todos los asesinatos son oprobiosos y cuando se trata de personas que están dedicadas a servir a la sociedad y esta es en definitiva la causa de que se los mate, su crimen constituye un clamor para todos los hombres de bien de la patria.
Decimos esto porque no podemos ocultar lo que sentimos siempre ante el asesinato de Héctor Gutiérrez Ruiz (el Toba) y de Zelmar Michelini, dos legisladores uruguayos de entonces (1973) y paladines emblemáticos de nuestra democracia.
“Alguien los secuestró y asesinó en Buenos Aires hace de esto más de treinta años y hasta el momento los autores de este crimen aberrante siguen impunes. Hoy la novedad es que el legislador Jorge Gandini, nacionalista igual que Gutiérrez Ruiz, a pedido de un abogado argentino ha solicitado que se desarchive el caso, a la luz de nuevos descubrimientos de otro centro de reclusión y torturas de los militares de la dictadura argentina, relacionados con el tenebroso “Plan Cóndor” que abarcó toda la región y por lo tanto surgen nuevas esperanzas de dar con los autores de tamaños crímenes.
Nadie en este país que se precie de ser demócrata y demostrarlo (no de decirse demócrata), puede desconocer la tremenda aberración de estos crímenes.
Dos personas reconocidas como amantes y defensores de la democracia, que jamás pactaron con los usurpadores del poder y además constituían la piedra en el zapato de la dictadura uruguaya, fueron secuestrados y asesinados como tantos otros militantes por los militares que habían impuesto la última dictadura en la región.
Felizmente la solicitud llegada desde la vecina orilla ha sido bien recibida por el legislador mencionado y se han encaminado los pasos necesarios para reabrir el caso de aquellos crímenes. El plazo de 25 años para poder reabrir los casos investigados “bajo reserva”, ya ha caducado y sin embargo los familiares de ellos y el pueblo uruguayo todo sigue clamando por justicia.
Nadie ignora quienes han sido los autores intelectuales de los asesinatos, pero si hasta el momento no se sabe quién fue que los ejecutó, ni quien dio la orden. Seguramente cuando esto se sepa seremos muchos los sorprendidos.
En definitiva, no ocultamos que vuelve a renacer la esperanza de aclarar el crimen y dar con los asesinos, pero varias veces se ha llegado al mismo punto y luego vino la decepción.
Hoy no ocultamos que no somos demasiado optimistas en esto, pero confiamos en que la esperanza no sea truncada.
A.R.D.

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La realidad que nos condena

Desde luego que pasar por cualquier lugar del departamento y más diríamos del país que no sea muy visible, bastará para descubrir algún depósito de residuos y de inmundicias que habitualmente avergonzaría a quien los haya arrojado allí.
Quien recorra nuestra costanera o hasta las propias rutas departamentales o nacionales inclusive, notará el mismo “fenómeno”. Es que si alguien dudaba de lo desordenado y desprolijo que somos los uruguayos, (por utilizar términos benévolos), le aconsejaríamos que se diera una vuelta por ejemplo por la Avda, Trillo, entre el hipódromo y la salida a la nueva ruta 3, en colonia 18 de Julio.
Desde hace muchos años que escuchamos que Montevideo, por ejemplo, es una capital sucia, y coincidimos con esta observación. Pero lo que jamás escuchamos es que se sostenga las causas de esta realidad, seguramente porque no acerca votos a los politiqueros, precisamente.
Basta saber la cantidad de contenedores que se dañan al día por arrojar dentro de ellos cenizas aún encendidas, cuando no se les incendia intencionalmente.
Volviendo a la Avda. Trillo, el caso resulta realmente curioso. El basurero municipal, otro capítulo de este tema, queda muy cercano, pero ni que hablar que muchos salteños prefieren arrojar sus residuos y sus desechos en general allí, que hacer una cuadras más y llevarlos al basurero.
Este hecho se repite en todo los lugares pocos visibles, de la ciudad, del departamento y de otras tantas ciudades en el país.
Es que muchos salteños –no todos por supuesto – somos desprolijos, desordenados y demás, pero esto no es patrimonio únicamente de los salteños, sino que diríamos que todos los seres humanos somos iguales o parecidos. Creemos que deshaciéndonos de nuestra basura o nuestros residuos cuando no nos ven o en lugares en que éstos no sean visibles está bien.
Es una conducta lamentable, porque hemos tomado a todos los cursos de agua y a todos los lugares no muy visibles para convertirlos en basureros. Cuando se trata de residuos orgánicos, el daño a la naturaleza no es mayor, pero cuando se trata de residuos químicos o elementos que no resultan biodegradables, hasta dentro de cientos de años, la nocividad de nuestra conducta es incalculable.
El ser humano con su inconciencia o su irresponsabilidad es el culpable de la destrucción del planeta y que sepamos hasta el momento no hay otro lugar habitable.
¡Ojalá lo asumamos a tiempo!

A.R.D.

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Por qué NO a este proyecto

Dentro de las observaciones que se nos han efectuado por las opiniones vertidas, se nos ha indicado que muchas veces nos oponemos a medidas y aspectos pensando en que estamos en un sistema dictatorial y no en una democracia.
Esto es verdad, y ha sido así normalmente. Es que muchas de las medidas que se pueden tomar en tiempos de democracia, pensando que nunca serán las cosas diferentes, se vuelven tremendamente nocivas cuando el poder cae en manos impropias. En manos de quienes usan y abusan de él, sin reparar para nada en las leyes, porque se las meten en el bolsillo.
Es así que aunque resulte llamativo, siempre nos hemos interpuesto a darle al gobierno medidas tales como la facultad de allanar durante la noche, sin que haya nadie realmente responsable de estos allanamientos.
Lo peor para nosotros no son los allanamientos, que compartimos bajo estas condiciones, sino los abusos, el daño, la destrucción y hasta los robos que suelen acontecer durante los mismos. Si no hay nadie que los impida o los controle y nadie ante quien reclamar serán nefastos.
Lo hemos repetido una y cien veces, no nos oponemos al “aggiornamiento” de las leyes para combatir las actuales condiciones del delito. Nos oponemos a este proyecto si no se le dota de controles claros y específicos.
No nos sirve tampoco el hecho de que “tienen que ser autorizados por un juez y éste sólo lo puede aprobar si existen datos certeros y contundentes que en el lugar o los lugares a allanar se cometen determinados delitos”.
No nos convence por la sencilla razón de que hecha la ley hecha la trampa. Hoy no se puede allanar si no es con luz del sol y pese a todo hemos sabido algunas tropelías.
Tampoco está dentro del armamento de la Policía la famosa picana eléctrica, sin embargo en un caso reciente ha sido usada y denunciada. El Ministro del Interior se ha limitado a decir que su uso no está prohibido en el país…
Esto es lo que más tememos. No hay una condena clara y contundente.
Es lo que mueve nuestro concepto. El día que veamos a todos (todos y no sólo algunos) los líderes políticos del país condenar sin tapujos los abusos de la dictadura, de algunos militares, quizás comencemos a pensar diferente. Hoy no están dadas las condiciones y por lo tanto no seremos de los que apoyan algunas leyes que van contra Constitución de la República.
A.R.D.

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Una renuncia que tendrá consecuencias

Una de las carreras más fugaces de las que hayamos tenido conocimiento y también de las más destacadas, ha sido sin duda el pasaje de Ernesto Talvi, la persona más votada dentro del Partido Colorado.
Proveniente del mundo académico, Talvi pareció convencer a mucha gente que ya no confiaba en el Partido Colorado y sobre todo en la forma de hacer política de éste a integrarse y tratar de cambiar las cosas, desde adentro.
Es así que convencido de que existían otras formas de hacer política, más justas, más dignas y sobre todo más honestas, pronto Talví se encontró con que el mundo de la política no se vale por estos mismos códigos.
Dicen los más veteranos que para hacer política , no sólo hay que tener el cuero “duró” para tragarse algunos “sapos” cosas que generalmente no se manejan como uno piensa o pensaba que se manejaban, sin que también hay que ser medio “pillo” o “pícaro”, término lindante con el de corrupto y deshonesto.
Esto sin duda estuvo en la causas de los roces que tuvo el ex canciller de la República, con el Gral. (r) Guido Manini Ríos. Con el ex líder del Partido Independiente y actual Ministro de Trabajo, Pablo Mieres y sobre todo con el “mandamás” del Partido Colorado, y ex presidente de la República, Julio María Sanguinetti.
Hasta aquí toda la historia, pero lo que nos interesa analizar son las consecuencias de esta renuncia, porque sin duda ha sido la primera gran crisis que sufre la actual coalición de gobierno.
Aunque se le reste importancia. Aunque se quieran disimular las consecuencias, no tenemos dudas que las tendrá y seguramente no serán muy buenas para el sistema todo. En primer lugar ténganse en cuenta que existe una notoria mayoría en la bancada legislativa del Partido Colorado, que pertenece al sector “Ciudadanos” formado por Talvi y fueron llevados a la política por el ex canciller.
Las consecuencias no serán buenas seguramente para la coalición multicolor, ni tampoco para el sistema político en general, pero si lo serán para el ex presidente Sanguinetti, que ganará fuerza y poder dentro de su partido, aunque este languidezca y esté amenazado de desaparición.
Mucho nos tememos que la designación del flamante ministro de Medio Ambiente, proveniente del sector de Talvi, se haya hecho sin consultar a éste y por lo tanto tamaño desconocimiento pudo perfectamente ser la gota que colmó el vaso.
Por el momento se trata de una renuncia lamentable. Esperemos saber algún día cual ha sido su verdadera causa, porque el hecho de que “no se adaptó”, no convence ni al más crédulo.

A.R.D.

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Una infracción a corregir urgentemente

Circunstancialmente dirigiéndonos a Termas del Daymán, hemos comprobado las tremendas irregularidades existentes en el tránsito carretero en el lugar. Se trata sobre todo de la circulación por la banquina, vale decir por la derecha de quien circula correctamente por la ruta.
Lo peor de todo esto es que habitualmente en el tramo que va de la ciudad a las termas hay un coche de la Policía Nacional (ex Policía Caminera), que sin embargo no parece tomarse el trabajo de hacerles notar a estos conductores su irregularidad.
Tampoco notamos la existencia de ningún cartel que alerte sobre esta situación en un tramo corto, no más de ocho kilómetros, pero sumamente peligroso.
Sucede que se sabe que las banquinas no son circulables, sino que para eso está la calzada, y el tránsito carretero al ser más veloz y fluido es también más peligroso. Cualquier vehículo que deba estacionarse o salir de circulación para maniobrar o porque ha sufrido algún desperfecto, debe estacionarse en la banquina.
Si se registra esta situación en el tramo mencionado, las posibilidades de accidente son muy altas y creemos que la mayoría de estas situaciones se da por ignorancia de las normas de tránsito.
Honestamente no entendemos cual es el rol que cumple la Policía Nacional allí, incluso no sabemos si no advierte ante estas infracciones a los conductores, pero a juzgar por los resultados han sido por lo menos infructuosos.
Tenemos entendido que esta situación o se registra en otros lugares, donde se usan correctamente las banquinas y por lo tanto el peligro es aún mayor para estos conductores que están acostumbrados a que nadie les adelante ni circule a su derecha, sencillamente porque está prohibido hacerlo.
Tratándose de un lugar turístico esto se vuelve más riesgoso aún, teniendo en cuenta que un gran número de familias acostumbran circular hacia el lugar. Tenemos entendido que tanto la Policía Nacional, como la UNASEV e incluso los inspectores municipales de tránsito están autorizados para intervenir ante estas situaciones y por lo tanto no es este un argumento de recibo.
Entiéndase bien, no estamos pidiendo sanciones, salvo para los que a sabiendas son reincidentes, cuando ya fueron informados, sino educación, asesoramiento, porque entendemos que también es una forma de evitar accidentes de tránsito, generalmente graves.
A.R.D.

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Las redes sociales una herramienta formidable

Recientemente en estas columnas hemos opinado sobre la Libertad de Prensa, sosteniendo que resulta harto difícil hallar un solo medio de comunicación masiva en el país que se pueda jactar de respetar fehacientemente este derecho humano.
Es que el país no reúne condiciones para hacerlo las que no son fáciles. Ahora bien en este panorama surgen las denominadas “redes sociales” y los “blogs” personales en que un periodista se siente libre al opinar y decir lo que entiende es su verdad. Pero ¿es realmente libre, o está condicionado por el contexto?. Conocer y asumir el riesgo es elemental en este sentido.
Si bien es sabido que hay condiciones y responsabilidades algunas lógicas y otras no tanto, para tener acceso a un “blog”, estimamos que es lo que más nos permite acercarnos a la libre expresión del pensamiento.
Por supuesto que esta libertad no es libertinaje, no debe confundirse. Entendemos que ciertas condiciones son “razonables, como el uso de un lenguaje sin groserías, la no utilización de violencia de género, la no discriminación de ningún tipo y demás.
Los límites a la difamación y la responsabilidad ante la Justicia por los excesos o infracciones penadas por la ley, corresponden y son justas y necesarias.
La cuestión pasa a ser del lector o consumidor que debe estar preparado y ser capaz de determinar con precisión en quien confía o que cosa es información seria y creíble y que es una simple versión que no reúne las condiciones necesarias para ser considerada tal, como una fuente conocida y confiable, debidamente identificada.
Otra zona oscura en las redes sociales sigue siendo la responsabilidad social. Si bien nadie bien formado cree en el primer “bolazo” que se publica, todavía queda mucha gente que los replica “por las dudas”.
Como toda herramienta las redes sociales han significado un gran aporte, pero como toda herramienta se puede usar para hacer el bien o para dañar y hacer el mal. No podemos olvidar los cientos de casos de estafa que se cometen a través de ellas, luego de seleccionar cuidadosamente a sus víctimas. Generalmente personas mayores y vulnerables.
Usémoslas como corresponde, con la responsabilidad que corresponde, tomando las precauciones mínimas para no ser engañados, ni víctimas de los timadores inescrupulosos que también las usan.
Cuando nos cercioremos de que las estamos usando debidamente, seguro que celebraremos su existencia.

A.R.D.

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La independencia del Poder Judicia

El senador del partido Cabildo Abierto, Guillermo Domenech y presidente de este partido, ha pedido la destitución del Fiscal de Corte. ¿Cuál es el motivo de esta solicitud?. Pues la decisión de pedir una investigación administrativa a la fiscal que decidió archivar la denuncia contra el intendente de Colonia Carlos Moreira, acusado de supuesto acoso sexual, cargo que fuera finalmente desestimado por la Justicia.

Incluso Domenech opinó personalmente que su partido debía retirarse de la coalición multicolor que gobierna el país si el Poder Ejecutivo no accedía a la solicitud de destitución.

En este sentido, creemos que en primer lugar no corresponde, porque suena a una presión, si no se acata lo que se pide, se toma tal represalia… Es una opinión personal que ha sido aclarada debidamente y desvirtuada por el líder del partido.

Pero en segundo lugar, entendemos que se le hace un flaco favor a la fiscal en cuestión, porque si la decisión de la fiscal se ajustó a derecho y está dentro de sus potestades, no hay nada absolutamente nada perjudicial. Al contrario, servirá para despejar dudas y reafirmarla en el cargo. En cambio la solicitud de Domenech puede despertar sospechas.

Es más, entendemos que todos los jerarcas públicos y la gente con algún tipo de poder debe estar sometida a evaluaciones periódicas.

Por supuesto que una cosa es una evaluación oficial, que debiera hacerse bajo estricta reserva y otra muy diferente lo que haga o diga la prensa.

Decimos esto porque se ha revelado, bajo un manto de grandes dudas o sospechas el hecho de que los padres de la persona investigada hayan accedido y se desempeñan en cargos de confianza del actual gobierno, luego que este asumiera.

Admitimos que no nos gusta este hecho, pero creemos que no debiera salpicar para nada a la fiscal, salvo que se pruebe su vinculación con el hecho y su intervención en alguna medida, aspecto específicamente prohibido por ley.

Para que quede claro. Nos parece totalmente errado el planteamiento del legislador y mucho más aún las “condiciones” de Domenech, bajo las cuales se pretende que se haga su voluntad.

Por otra parte, si se trata del Poder Judicial, entendemos que hay que tener pruebas muy claras y firmes antes de intervenirlo de alguna forma.
A.R.D.

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Trabajo: ese antídoto tan escaso

Siempre hemos sostenido lo mismo. El mejor antídoto que conocemos contra muchos males sociales e incluso contra la delincuencia y la inseguridad es el trabajo. Quienes tuvimos la fortuna de conocer los cinco años que duró la construcción de la represa de Salto Grande y quienes saben de los sueldos internacionales que allí se abonan, aunque ya no lleguen a ser del mismo tenor que se pagaron antes, sabemos que ha servido para que muchas personas que no parecía que tendrían una vida decente y honrada, se hayan encaminado firmemente.

Decimos estos porque nadie puede ignorar las dificultades que se viven en estos momentos en que uno de cada cuatro uruguayos ha echado mano a su derecho de Seguro de Desempleo.
Una época en que los más necesitados y urgidos por su situación social (generalmente trabajadores con familia), han expresado con claridad y dureza “prefiero que me mate el coronavirus a que yo y mi familia se muera de hambre…, antes de romper la cuarentena voluntaria que habían asumido.

Esto habla de varias cosas, pero en especial de la honestidad de la enorme mayoría de los trabajadores uruguayos que prefieren salir a trabajar, a ganarse el pan y la manutención diaria de su familia trabajando honradamente, antes que se lo regalen.

Es lo que engrandece a un país. No es que los uruguayos ignoremos el riesgo que significa para nosotros y para los demás, incluso nuestros propios familiares, el romper la cuarentena y asumir riesgos.

Es uno de los desafíos más grandes que tienen las autoridades actuales y las que vendrán (departamentales), pero del éxito que tengan dependerá también la suerte de lo s uruguayos.
Nada mejor que un país trabajando en paz y en orden, pero hoy en día aparece como sumamente complejo este tema, en cuanto como fruto de la pandemia también se ha visto complejizado.

Es de esperar que la necesidad no nos lleve a tomar lo primero que se nos ofrece, porque soluciones adoptadas “a la ligera” pueden resultar tan contraproducentes o más aún que la situación actual.

El éxito depende no solo de la apertura de nuevas fuentes de trabajo, sino esencialmente del cuidado y la preservación de los recursos naturales.

Cuando se trata de priorizar el trabajo resulta difícil tener en cuenta este aspecto, pero nunca debe dejarse de lado, porque el remedio puede resultar peor que la enfermedad…

A.R.D.

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Que no sea “jugar para la tribuna”

El apresamiento de otro cargamento de bultos preparados en la vecina orilla de Concordia, para ser pasado a nuestra ciudad con 69 bultos presuntamente de ropa no debe sorprender a nadie.
Se sabe que “alguien” y de “alguna manera”, abastece al denominado “bagashopping” y que para que esto pase, varios controladores deben mirar para otro lado “liberar la zona” y extender la mano obviamente.
Tampoco debe ignorarse que esta vía ilegal es la mejor puerta de ingreso para todo lo que está prohibido en el país, incluso las drogas, por supuesto.
Esto no es nuevo, Lo que realmente es novedoso es que trascienda y que su combate logre buenos resultados, porque en este aspecto no debemos olvidar que hay varias instituciones que tienen responsabilidades en el combate de estos delitos, Prefectura Nacional Naval, la Dirección Nacional de Aduanas y demás.
En tanto los puntos fronterizos siguen siendo un punto de preocupación para los uruguayos, fundamentalmente para las autoridades sanitarias. Se determinan sendos protocolos para quienes intentan ingresar al país por los pasos oficiales, pero nadie parece saber que existen pasos ilegales por donde nada ni nadie controla nada. Es una gran contradicción el esfuerzo del gobierno y de todo el país está volcado a controlar a quienes ingresan por los pasos legales, incluso a veces los transportistas con mercadería perecedera, que vence y pierde valor a los pocos días o pocas horas, se ven controlados allí y está bien.
Lo que no vemos con buenos ojos es que nadie parece conocer que existen otras formas y otros lugares para ingresar al país. Basta con que una de las personas dedicadas a esta labor tenga el virus para que lo disemine a todos los contactos locales.
Que sepamos nadie ha sido detenido aquí por este pasaje ilegal de mercadería. Nadie sabe para quién es (¿?). Nadie sabe adónde va (¿?).
Esto es lo que no admitimos, porque en caso contrario habría que interrogar a mucha gente. Siempre reclamamos que se rasque hasta el hueso. Hemos visto como las pocas veces en que se puede dar con los corruptos involucrados en estos hechos han salido “ilesos” y a lo sumo son trasladados a otros lugares donde seguramente siguen haciendo lo mismo.
Vale decir que si realmente se quiere encarar a fondo la cuestión habría que obrar diferente, y estamos seguros que serían pocas las personas que no resultaran salpicadas al menos.

A.R.D

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Libertad de prensa ¿Qué libertad?

En primer lugar debe saber que si bien “la prensa”, término que viene de la antigüedad, es en estricto sentido sólo lo que refiere a lo escrito, por extensión, abarca todos los medios de comunicación masiva, vale decir a los audiovisuales, tanto televisión, como radio y demás.
A nadie escapa que en muchos aspectos queda fuera de este concepto la denominada “red de redes”, o sea Internet.
Hoy la “libertad de prensa”, considerada en muchos casos un derecho humano, es todo lo publicable, no importa por qué medio, sólo limitado por las leyes que rigen responsabilidades en la materia.
Otra cosa es el ejercicio de esta libertad. Todos los medios que conocemos se jactan de lo mismo, el ejercicio de la libertad de prensa, por más que siempre haya “alguien” que determina lo que se publica y cómo se publica.
Esto es lo que nos lleva a preguntarnos si realmente existe un solo medio en el país que pueda jactarse de respetar cabalmente la libertad de prensa.
Es que según el artículo 29 de la Constitución de la República “es enteramente libre” la opinión ciudadana al momento de decir o publicar algo, “sin necesidad de censura previa”.
Sucede que lo que no establece la Constitución es a quien se concede esta potestad y por lo general la ejerce un director, un responsable ante la ley o un doctor en derecho.
Ahora bien alguien en este país puede afirmar que es “enteramente libre al decir o publicar algo”.
A nuestro entender hay en el país tres elementos sustanciales que rigen esta potestad y si alguien cree que está por sobre ellos se equivoca.

1) El poder político, cuando se trata de publicar algo que perjudica a determinada posición política, ideológica y demás, existen “llamados o recomendaciones”, que rigen para que se publique o no.

2) El poder económico. Cuando se trata de algo que pueda interpretarse como perjudicial para el interés económico o comercial, “alguien” siempre prefiere evitar su publicación.

3) El poder religioso, quizás el menos habitual, pero el más difícil de sortear en cuanto a sus impulsores ejercen un férreo control y una influencia determinante también en lo económico.
Tener conocimiento de la situación real es el mejor camino para sincerarse y asumir. Tener conocimiento de la situación es saber que la libertad de prensa es reflejo del país y de la democracia que tenemos. No se debe pregonar sino ejercerla, porque la verdad es la única realidad.

Alberto Rodríguez Díaz

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Para que quede claro

En estas columnas hemos planteado reiteradamente nuestra convicción de que es necesario un “Aggiornamiento” (o una actualización) de las leyes establecidas en muchos casos hace varias décadas atrás, para combatir la delincuencia.
Nadie ignora que de aquella delincuencia que teníamos tiempo atrás, autores de delitos de poca monta en su mayoría, raterías, descuidistas y similares, a la irrupción de la maldita droga y los narcotraficantes mafiosos y criminales, ha pasado mucha agua bajo el puente.

Hoy la realidad es muy diferente, ya no se trata de delitos de poca monta. Hoy es “normal” que hablemos de crímenes, de homicidios, de sicarios y cosas por el estilo.

Uruguay es un país chico y sin mayores lugares recónditos, donde sea posible producir las drogas que aquejan a los grandes centros de distribución y venta de esta mercancía.

Vale decir que los allanamientos nocturnos, como una herramienta más que se pone a disposición de quienes combaten esta parafernalia de la droga, puede ser una buena cosa, siempre y cuando se establezcan a la vez los controles correspondientes para evitar la tentación de abusos, siempre vigentes cuando se conceden autorizaciones que exceden lo habitual o la corrupción que supone la plata fácil.
El gran problema de Uruguay frente a las drogas, no es la producción, sino el acopio y la exportación. Nuestro país ha sido tomado no sólo como lugar de acopio de la droga que llega desde países productores, sino también de puerto de exportación hacia los mercados más ricos e interesantes para la droga.

No nos oponemos a los allanamientos nocturnos, si se los hace con las garantías correspondientes. Tampoco les atribuimos grandes posibilidades, porque entendemos que el mejor resultado que pueden alcanzar es el abatimiento del merco menudeo. Vale decir que a nuestro entender lo máximo que puede lograr es desbaratar las famosas “bocas de venta” y las bandas que están detrás, hasta que otros se hagan cargo del mercado “liberado”.

Pero ¿eso será suficiente?. ¿Es lo que se busca?. Tenemos nuestras dudas, en primer lugar porque somos descreídos en la eficacia de esta herramienta, porque si alguien “chifla” a los allanados, automáticamente se corre el riesgo de frustración.

En segundo lugar, porque sabemos que la mayor cantidad de droga que llega al país, no se almacena en los barrios pobres, precisamente.
Para que quienes impulsan con tanto ímpetu el permiso para los allanamientos nocturnos, nos gustaría que se los autorizara, para saber qué resultado darían. Eso sí, sin los controles imprescindibles jamás.
A.R.D.

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Por 200 años más

Jurais ante Dios y la patria, cumplir y hacer cumplir en cuanto de vos dependa, la Constitución del Estado Oriental del Uruguay…”
Esto es lo que ha sido establecido casi 200 años atrás y sin embargo mantiene plena vigencia. Pese a las modificaciones impuestas a la Constitución Jurada en 1830, como la principal ley que gobierna el Uruguay, merece un reconocimiento particular a aquellos constituyentes que supieron dar con un texto que hasta el día de hoy constituye la denominada “ley madre” de nuestra vida ciudadana que pone límites y condiciona la gestión de todos nuestros hombres públicos.
Tanto es así, que la Constitución sigue siendo el impedimento y la principal barrera para las leyes (los allanamientos nocturnos que autoriza la LUC, a pesar de haber sido aprobados por una amplia mayoría legislativa no ha alcanzado el margen requerido para superar la barrera de la Constitución.
Seguramente nuestra constitución estuvo inspirada en otros textos ya vigentes, pero pocos textos han llegado a los 200 años sin que se le practiquen cambios sustanciales.
Nos explicamos se afirma que actualmente sólo dos países en el mundo mantienen la prohibición de allanamientos nocturnos, Uruguay y Portugal. Es que a pesar de todas las modificaciones realizadas al texto constitucional uruguayo, nunca se admitió modificar esta disposición.
Los allanamientos nocturnos que autoriza la LUC, han sido considerados la panacea de la lucha contra el narcotráfico y no creemos que así sea. Entiéndasenos bien, lo dijimos y lo mantenemos, no nos oponemos a los allanamientos nocturnos, si a la falta de controles.
A lo que nos oponemos es a que no haya responsabilidades. Para no ir más lejos, días atrás se produjo un allanamiento equivocado (no era el hogar que estaba autorizado a ser allanado). En estos casos, ¿no hay responsables?. ¿Se arregla con una disculpa?, ha sido un allanamiento diurno, pero qué pasa si fuera nocturno y con niños en el hogar?
En el fondo la cuestión es a quien le damos la potestad de allanar. No puedo olvidar la afirmación efectuada por Enrique Tarigo, defensor de la Constitución, al Cnel. Bolentini (que defendía una reforma finalmente fallida), cuando le expresó “Ud. defiende un texto constitucional inmejorable para países (totalitarios) como la entonces Unión Soviética…
Hoy en el fondo, lo que vemos cuando se nos plantea estas reformas sin controles (no nos sirve la autorización de un juez, porque los ha habido de todo tipo y color) y los allanamientos nocturnos autorizados, es que hubo en el país gente que torturó, violó y asesinó y ha seguido impune. ¿Qué sucederá si les damos mayores atribuciones. No son los mismos, pero terminarán por hacer lo mismo total aquellos lo hicieron y quedaron impunes…

A.R.D.

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De nada vale barrer para debajo de la alfombra

Hasta hace pocos años, atrás estaba prohibido prácticamente en todos los medios de prensa del país informar sobre los suicidios que se producían. Premisa que aún se mantiene en muchos casos.
Es que existía la convicción (nunca desmentida), que las personas deprimidas “bajoneadas”, si sabían que “fulano” quizás un conocido, había decidido terminar con su vida, intentaban hacer lo mismo, como si esto fuera la solución para su problema.
Se nos decía que había un ”efecto dominó” que había que evitar y de allí que no se permitiera informar sobre los suicidios. Es más, tenemos conocimiento que hasta se produjo décadas atrás una solicitud de la Asociación de Psicólogos en este sentido. Alcance que nunca pudimos saber si realmente existió.
Lo que sabemos es que legalmente no hay ningún impedimento para informar de hechos que realmente se han registrado.
Hoy podemos sostener que aquella decisión, aún con el humanismo que conlleva y teniendo en cuenta que se pretendía evitar un tremendo dolor a la población, ha sido infructuosa.
Uruguay sigue teniendo el doble de los porcentajes promedios de suicidios a nivel mundial (20 por mil) y cada dos días se suicida un adolescente en el país. Casi que dos uruguayos se suicida al día, la mayoría de ellos jóvenes y le siguen los adultos mayores que han quedado solos en la vida. Esta cifra casi que duplica a las personas que fallecen en el país por siniestros de tránsito.
Tiempo atrás, invitado a disertar en materia de salud mental en la Universidad de la República, sosteníamos que nos acordamos de atender esta problemática, sólo cuando alguien fuera de sus cabales toma un arma de fuego y la emprende con todo a su alrededor.
Lamentablemente esta situación sigue siendo igual. Hoy sabemos que aquella política de ”barrer para debajo de la alfombra” no ha dado resultado. Omitir la información no es algo que contribuya a recuperar a esos uruguayos, que cuando se enteren tienen mucho más riesgo aún de imitar a los suicidas.
La primera etapa de la pandemia signada por la premisa de “Quedate en casa” ha servido para demostrar entre otras cosas que hay una omisión social en este tema.
Es difícil hacerse cargo de atender a un paciente psiquiátrico, estamos de acuerdo, pero también debemos saber que este alcance es prácticamente imprescindible. Los llamados al 0800 0767 (línea vida), prácticamente se triplicaron en esta época y al mismo tiempo disminuyeron en un alto porcentaje los suicidios.
Esto demuestra que necesariamente tenemos que dedicarnos a estos pacientes, como única forma al menos de disminuir su número en el país.

A.R.D.

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La difícil habilitación del cinturón termal

En estos momentos se vive la rehabilitación de los centros termales, aunque con restricciones y con el máximo de precauciones se hace en un contexto de grandes dudas y estamos seguros que ha sido uno de los temas más preocupantes en esta situación tanto de las autoridades como de los propios empresarios.
Conjuntamente con la habilitación de los salones de fiesta, fundamentalmente de cumpleaños infantiles y de otros tipos de fiestas, debe comprenderse el tema en todo su contexto.
Hay grandes perjuicios para estas empresas y no tenemos duda alguna que no han sido contempladas, al menos hasta el momento, por parte del Estado, en la misma medida como ha sucedido en otros casos.
Algo muy parecido sucede con las empresas de Daymán, termas de las que mucho se habla y de las restantes termas que viven fundamentalmente del turismo extranjero.
Sin duda que la rehabilitación supone una gran responsabilidad, no sólo para las autoridades que la han autorizado, sino para los empresarios y hasta para los turistas que decidan usufructuar de esta posibilidad.
Lo ha explicado el gobierno en más de una oportunidad, la habilitación en muchos casos es una especie de ensayo, que no quita que si se tiene que volver atrás en la situación, se lo haga.
Es muy similar a lo que ha sucedido con la industria de la construcción, principal fuente laboral del país y con las escuelas, que en primer lugar se procedió a habilitar en cierto porcentaje las escuelas rurales, a modo de ensayo y luego paulatinamente se ha ido normalizando.
Es que Salto, considerada una ciudad turística en más de una oportunidad, ha visto de esta manera la enorme importancia que el sector tiene para la vida misma de la ciudad.
Aún cuando en los últimos años ha visto crecer una enorme competencia regional, cuando los riesgos de la pandemia restan un buen porcentaje de visitantes, la preferencia por las termas salteñas, es notable, al punto que no tenemos dudas que la normalidad en este caso será rápida.
Desde luego que la rehabilitación supone un alto riesgo, como toda rehabilitación en la actual situación, pero de todas formas los uruguayos han sabido demostrar que somos capaces de manejar la pandemia, con prudencia, responsabilidad, pero sin alarmarnos.
De la misma forma o mejor aún se hace necesario demostrarlo frente a los visitantes, que habrán de arriesgarse en buena medida para llegar. Ojalá seamos capaces de entenderlo y asumirlo así.

A.R.D

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Una grieta que no cierra

Cuando escuchamos decir a la entonces presidente de la Argentina, que el Gral. José Gervasio Artigas era argentino y no lo quisieron.
Cuando escuchamos decir también en la otra orilla, que Uruguay ni siquiera es una nación independiente, porque apenas se acerca a una provincia en territorio y en cantidad de pobladores, tenemos la misma convicción.
Uruguay es para la Argentina una grieta que no cierra. El haberse atrevido a formar una liga de provincias unidas en el pasado junto a varias de las provincias más ricas del vecino país, constituye una grieta que no cerrará jamás, mientras no se asuma que los uruguayos, orientales de entonces, no somos ni seremos jamás iguales a los argentinos y en especial a los porteños, eternos rivales de Montevideo esto no tendrá variantes.
La diferencia, entre otras, es que no somos partidarios de las traiciones, como la historia indica que hubo en referencia a los planes del Gral. Artigas, que procuraba un equilibrio mayor entre las naciones de América del Sur.
De todas formas, saben los argentinos que no somos una provincia de ellos, aunque en muchos casos los tengamos como principales clientes, tanto en materia de turismo, como de algunas industrias exportadoras.
Es más en estas columnas hemos afirmado que la realidad indica que en casi todos los campos los uruguayos más notables, han pasado por Argentina, formándose allí o destacándose en ese lugar.
Desde Gardel (que a esta altura nadie discute que nació en el Uruguay, aunque haya hecho su carrera en Argentina), hasta China Zorrilla, Enzo Francescoli y una larga lista más.
Cuando escuchamos decir a los argentinos que Uruguay no puede considerarse un país independiente, no podemos evitar una sonrisa, es que la presencia de Uruguay como país soberano e independiente, constituye la piedra en el zapato de los argentinos, que no pudieron más que refrendar la soberanía de la República Oriental del Uruguay.
En estos momentos les produce mucho escozor, el hecho de que el manejo de la pandemia, haya sido más exitoso en el Uruguay y aún con las críticas y el rechazo que es de esperar, una enorme cantidad de argentinos comparte el hecho de que el manejo en el Uruguay ha sido diferente al de allí.
Una cosa marca la diferencia y tendrán que terminar por entenderla los argentinos. Los uruguayos amamos la libertad, somos rebeldes cuando se trata de defenderla y difícilmente aceptamos las imposiciones, como la obligación de quedarse en casa, sugerida en el Uruguay y obligatoria en Argentina.
Esta es la diferencia.

A.R.D.

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El riesgo sigue latente

Una muestra del riesgo que se corre, sin que en la mayoría de los casos nos demos cuenta.
Lo sucedido en la mutualista “Médica Uruguaya”, donde actualmente alrededor de 150 personas, la mayoría funcionarios de dicha mutualista, permanecen en cuarentena a raíz de la comprobación de un caso de COVID 19, registrado en un paciente que había sido tratado en dicha mutualista por otra dolencia que lo había descompensado y cinco días después volvió a ser atendido, en esta ocasión presentando síntoma respiratorios, compatibles con los que sufren los que padecen del temible virus.
Lo que pretendemos es dar a conocer los riesgos que se corren cuando creemos que la pandemia ya se ha superado. En nuestra ciudad, que no ha tenido –según las informaciones oficiales – ningún caso que no sea importado y desde el lamentable fallecimiento del camionero brasileño que llegó enfermó y aquí falleció luego de permanecer durante varios días en CTI, vemos que cada día es mayor la cantidad de gente que prescinde del Tapabocas y del distanciamiento social.
Además de eso estamos seguros que también se ha dejado paulatinamente de lado tanto el lavado de manos como la limpieza del calzado al ingresar a un local determinado.
Pero más allá de esto, hay que entender que el mayor riesgo es el de las personas asintomáticas (que no presentan síntomas), porque de cualquier forma poseen el virus y son capaces de trasmitirlo.
En la mutualista de marras, cerca de 150 personas, funcionarios de la Medica Uruguaya deben ahora permanecer en cuarentena y esta disminución en el número de funcionarios complica a cualquier empresa.
Independientemente de esto debe tenerse en cuenta que cada uno de estos funcionarios que tuvo contacto ya a la hora de atender al paciente asintomático o los familiares, amigos y el circulo de personas conocidas, compañeros de trabajo y demás, pueden haberse contagiado.
En estas columnas hemos insistido en que el triunfalismo puede transformarse en el peor elemento a la hora de mantener las medidas de prevención para asegurarnos de seguir el nivel que se ha logrado en cuanto a la prevención y erradicación de la pandemia.
Uruguay es junto con Canadá el único país cuyos ciudadanos pueden ingresar a Europa, pues el resto de los países latinoamericanos no han sido habilitados para ello y esto mueve sin lugar a dudas al orgullo de todo el país, pero tampoco es cuestión de “dormirnos en los laureles”, porque el riesgo sigue latente.

A.R.D.

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Por qué nuestra oposición

En materia de la Ley de Urgente Consideración (LUC), se ha discutido exageradamente sobre si cabe o nó considerarla bajo el rótulo de urgente, con las condiciones que se establecen en este caso. Es decir un problema de forma y no de fondo. Para nosotros la esencia de la cuestión es partir de un concepto equivocado, deja traslucir un mundo de buenos y malos sin términos medios, sin otras opciones y sobre todo sin tener en cuenta el posible origen de las situaciones.
Por ejemplo en materia de lo que se entiende una adecuada protección a la policía, a la cual se le conceden atribuciones que hasta el día de hoy no tiene, como el llevar de dos a cuatro horas la detención de una persona, cuando se resiste a identificarse y a los solos efectos de recabar sus huellas dactilares.
La facultad de detener a alguien cuando “se sospecha (¿?) que participó en un delito aún antes de identificarse como policía, atribución que al presente no tiene, porque sólo puede detener a alguien cuando posee suficientes elementos de su culpabilidad.
El uso de la fuerza actualmente sólo se admite cuando hay riesgo para la integridad física o la vida del policía, pues está ante la amenaza de personas armadas. La LUC autoriza el uso de la fuerza cuando el policía “entiende” que su vida corre riesgo y sin tener responsabilidad alguna si el detenido no posee armas de fuego.
Estos son algunos de los elementos que originan nuestra oposición al actual proyecto de la LUC. Entiéndase bien, no nos oponemos al “aggiornamiento” de las leyes, elemento que consideramos necesario. Nos oponemos al concepto general de creer que todos los policías son los “buenos” y que toda persona que delinque es un delincuente peligroso.
Ni lo uno ni lo otro, es necesario proceder a adecuar las leyes y sobre todo las facultades de la policía para enfrentar un accionar delictivo que ha cambiado mucho desde la aprobación de las mismas. Así lo entendemos y lo hemos reclamado.
Pero nunca sin establecer los controles debidos, que no sólo deben determinarse, fijarse, sino exigírselos y establecer el sistema de contralor correspondiente, las personas u organismos capaz de controlar y luego exigir que cumplan dicha función, para evitar los abusos que suelen verificarse de uno y otro lado.
En una palabra, muchas de las disposiciones del actual proyecto no compartimos, pero aún así las admitiríamos si se establecieran los controles debidos, y no nos sirve que se atribuya esta función “a los abogados, o los defensores de oficio…”, porque es sabido que esto es una utopía sobre todo para el detenido cuando además es pobre, porque esta posibilidad no existe.
A.R.D.

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Las auditorias son indispensables

Nada más justo para nosotros que una auditoría. Vale decir que cualquier persona que se haga cargo de una empresa es lógico que quiera saber la realidad de dicha empresa. Esto es más allá de lo que puedan afirmar interesados, como antiguos dueños o responsables a algún título, es necesario a nuestro juicio conocer “sobre el terreno” el estado de aquello de lo cual se hará responsable en adelante esta persona.
Es lo que siempre sostuvimos. Una auditoría hecha por profesionales independientes, sin militancia política o con un equilibrio por parte de los integrantes, es lo más saludable para todos.
Es entendible y hasta lógico que cuando se trata de empresas públicas que cambian de manos, habrá siempre dos visiones diferentes.
Quien la entrega dirá y sostendrá una visión saludable, porque lo que le interesa es precisamente defender su gestión al frente de la misma.
En cambio quien la recibe es lógico que diga y sostenga exageradamente la las dificultades y situación de la realidad de la empresa, porque sabe que en adelante beneficiará su postura y servirá a sus intereses al frente de la misma recordando el punto de partida.
Por lo tanto siempre será mejor una auditoría neutral, sin intereses o con el mínimo posible de estos, para saber con la mayor exactitud posible la realidad de una empresa, pública o privada.
Es más quien o quienes no lo entendieron u optaron por dejar de lado este aspecto, terminaron pagando un caro tributo a esta omisión.
Obviamente que conocida esta realidad la gestión al frente de las empresas dependerá de la capacidad y el concepto que profese quien las dirige, porque llegará el turno de entrega y la situación será la misma, nada más que con diferente situación en cuanto al responsable pasado y su sustituto en el futuro.
Hasta hoy lo que sabemos es que las auditorías intentadas han chocado con la burocracia del poder enlenteciendo exageradamente las cosas, o con la complejidad del tema, que hace que se termine archivando la cuestión.
De esto se trata. Estamos en una situación inesperada y sorpresiva. Lo entendemos para no todo se puede justificar por la pandemia. Ojalá lo entendamos y se imponga el concepto de justicia y honestidad que se pretende para estar al frente de una empresa.
El pueblo tiene derecho a saber la verdad en que cada situación y mientras estas acciones sean demasiado engorrosas seguiremos en ascuas.

A.R.D.

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Un asesino silencioso y poco conocido

La tragedia registrada en Delta del Tigre (San José), que costó la vida a dos adolescentes que se habían juntado a jugar el “play”, nos ha movido a esta reflexión. Es que la intoxicación por monóxido de carbono es mucho más frecuente de lo que se supone.
Los ambientes cerrados y un brasero prendido que consume el oxígeno y la emisión del anhídrido carbónico en que se convierte, constituye un asesino silencioso que al respirarlo va matando lenta y silenciosamente a punto tal que sus víctimas en la mayoría de los casos ni siquiera llegan a percatarse de lo que sucede.
Esto que parece tan simple y elemental, es sin embargo ignorado por mucha gente al punto que no sólo es habitual que se deje algún fuego encendido con o sin llama incluso (igual consume oxígeno) al irse a dormir.
El monóxido de carbono se debe a una combustión incompleta y es producido por todos los sistemas de calefacción mal instalados o encendidos en lugares demasiado cerrados, sin ventilación.
El monóxido es un gas sin olor, ni color y sus efectos se notan más cuando al salir a trabajar o respirar el aire libre, se nota la diferencia. La persona se siente “mucho mejor”, significa que el ambiente donde se hallaba está impregnado de gas carbónico y por lo tanto tiene déficit de oxígeno.
¿Qué es lo que produce el gas carbónico? O CO como también se lo conoce, pues toda combustión incompleta, vale decir la leña, el gas natural, el carbón y otros elementos similares.
Los síntomas, como dolor de cabeza, vómitos y malestar general causados por la paulatina absorción del gas suelen desaparecer si nos alejamos de la fuente emisora, pero esto no quiere decir que hayamos resuelto el problema de fondo, porque bastará que se den las condiciones adecuadas, tiempo de duración de la exposición al gas, más que nada para que volvamos a correr el riesgo.
Es más muchas veces siquiera nos damos cuenta que en realidad estamos padeciendo estos síntomas debido a la calefacción.
El monóxido de carbono se constituye así en un asesino peligroso y silencioso, que sin embargo es poco conocido. Existen muchas dudas sobre este riesgo y las explicaciones son siempre parciales, sin embargo este problema cuesta al año muchas vidas en nuestro país.
Es hora de conocer a fondo beneficios y riesgos del sistema de calefacción que usamos. Muchas veces las víctimas suelen ser precisamente las personas que pretendimos proteger del frío.

A.R.D.

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Insistimos: la cuestión es controlar férreamente

Se nos ha consultado porqué nuestros resquemores ante la habilitación de los allanamientos nocturnos, posibilidad que abre la Ley de Urgente Consideración (LUC) y trataremos de explicarlo en estas líneas.

En primer lugar, no nos oponemos a la habilitación de los allanamientos nocturnos, en el entendido que cuando hablamos de la necesidad de “asggiornar” las leyes para combatir con mayor eficiencia al narcotráfico, incluimos la necesidad de allanar en horas nocturnas.
No en el entendido de que sea imprescindible, ni mucho menos creyendo que el tema se arregla con mayor represión y penas más severas, sino porque entendemos que la modalidad que usan los narcotraficantes en estos momentos requiere de nuevas potestades para quienes son los encargados de luchar contra el delito.
A lo que nos oponemos tajantemente es a la falta de controles o a la falta del establecimiento de un sistema de control y fiscalización invulnerable.
No olvidemos que durante los largos doce años de dictadura que soportó el país, si no nos equivocamos regía la exigencia constitucional de que los allanamientos nocturnos eras ilegales. La dictadura de entonces respetó la exigencia porque la mayoría de los allanamientos al menos, se hicieron a la luz del día y vaya si se cometieron tropelías, si hubo errores y violaciones a los derechos humanos en ese período.
Se nos recrimina el hecho de pensar en que sucedería si regresaran tiempos dictatoriales, porque no se puede legislar suponiendo esto. Es verdad, pero admitimos aquello de que el “quemado con leche…”
Por otra parte los exitosos golpes contra el delito que se han dado en los últimos días, incluyendo numerosos allanamientos fueron de día, en cuanto aún no está en vigencia el permiso para los allanamientos nocturnos.
Todo esto reafirma nuestra convicción de que los allanamientos nocturnos no habrán de variar mucho la situación actual.
Lo que nos produce escozor es imaginarnos un gobierno “duro” con determinaciones dictatoriales y con una Policía autorizada a allanar durante la noche. Nos produce escozor porque las “equivocaciones” o errores que se produzcan, quedará sin control alguno, como si fueran autorizados a cometer estos errores, sin que a nadie interese.
Estos excesos son los que no pueden cometerse sin quedar inmunes. A nuestro entender debe de haber organismos y autoridades con suficientes atribuciones como para controlar a los controladores.
En caso contrario, seguramente lamentaríamos abiertamente habilitar estas posibilidades.

A.R.D.

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Los empleados públicos

Quizás una de las enseñanzas que habrá de dejarnos más nítidamente la pandemia es el valor de los empleos públicos.

Tanto es así que durante varias décadas hemos visto y aún vemos que quien o quienes trabajan en política, aspiran directa o indirectamente a conseguir un empleo público,
Esto se debe al concepto de que un empleo del Estado, no sólo que confiere seguridad, sino buen sueldo y que más tarde o temprano se termina cobrando y pasado determinado tiempo también inamovilidad, porque nada más difícil en este país que mover o despedir a un funcionario público presupuestado.
Se cuenta que en algún momento sólo a nivel de ANCAP existían en el país algo así como 13 mil funcionarios “se chocaban entre ellos”, al decir de uno de los críticos de la situación.
Hoy se ha bajado este número, pero quizás no lo suficiente. Es que la situación ha sido tan escandalosa que prácticamente todos los partidos políticos se vieron obligados a incluir “el achique” del Estado entre sus programas, porque de todos lados y sobre todo el empresariado del país, comenzó a cuestionarlo, porque lograr fondos para pagar a estos empleados resultaba y resulta tremendamente oneroso y el Estado recauda sólo mediante impuestos y otras obligaciones.
Es que para satisfacer la demanda de empleos públicos, no solo se prometían empleos, sino que hasta se pusieron en funcionamiento o se intentó poner en funcionamiento planes descabellados con tal que constituyeran una fuente laboral importante.
Sucedió en todas las épocas y a todos los partidos políticos. Lo más justo y sano pareciera ser llevar a la práctica aquello de que todos los uruguayos somos iguales y tenemos iguales derechos en estos casos y por lo tanto los empleos públicos debieran otorgarse por capacidad para el cargo vacante o bien por sorteo cuando se trata de cargos que no requieren formación técnica.
En cambio se ha conseguido dar como “premio” para diputados fracasados, candidatos a diferentes puestos públicos que al no ser electos, quedan boyando y son resarcidos con un empleo público.
No queremos enfrascarnos en esta discusión sin reconocer que también hay funcionarios públicos que cumplen muy bien su tarea y trabajan denodadamente, tanto en el sector servicios, como en otras áreas, pero lo que pretendemos es que no sean la excepción como lamentablemente hoy es el concepto popular.

A.R.D.

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Un criterio equivocado

Aprobada la Ley de Urgente Consideración (LUC) fue creado el Ministerio de Medio Ambiente, porque así se incluía en la mencionada ley. Hasta aquí todo bien, nada más acertado cuando el tema es para nosotros uno de los más preocupantes.
Sin embargo todo lo que vemos de positivo en esta cuestión, a nuestro entender se echa por tierra con la designación del nuevo ministro (que dicho sea de paso hasta el momento de escribir estas líneas no se sabe quién será).
Pero lo que ha trascendido es que con el designado en este nuevo cargo se “compensará”, la renuncia del canciller Ernesto Talvi, que ha dejado el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores (canciller), para asumir su banca en el senado, tal como lo había anunciado.
Lo que ha trascendido hasta el momento y así lo ha reconocido hasta el propio secretario de la presidencia de la república, Alvaro Delgado, es que el nuevo ministro será del sector “ciudadanos”, del Partido Colorado, que orienta Talvi, dado que en la cancillería el presidente ya ha nombrado a un hombre de su confianza y políticamente del Partido Nacional.
Es así, explicó Delgado, que este sector del Partido Colorado seguirá representado en la coalición multicolor, con un integrante del Poder Ejecutivo, para mantener el equilibrio.
Esto deja espacio para creer que se elegirá el nuevo ministro no por idoneidad para el cargo, sino que “huele” a repartija de cargos, para mantener el delicado equilibrio de una coalición que precisa de todos los votos en el legislativo para gobernar.
No importa la gestión que haga sino que lo que se prioriza es la representación en el gobierno. Mal olor le siento al gato. Nada tendríamos que decir, si al frente del nuevo ministerio se pusiera a alguien involucrado con el tema, sea cual fuere su color político, pero a esta altura parece mucho pedir
Se habrá de priorizar su color político, antes que cualquier otro elemento que pruebe su idoneidad para el cargo. Esto es lo que consideramos un error garrafal.
Si la capacidad coincidiera con sus ideas políticas, como se ha hecho o intentado hacer tantas veces, igual tendríamos nuestros reparos, aunque no precisamente por el nombramiento.
Siempre hemos soñado con un país donde se elijan los mejores hombres, los más capaces, técnicos o nó, para las funciones de poder. No ignoramos que la política ambiental requerirá del visto bueno del presidente de la república, pero de todas formas un nombramiento “a dedo”, sigue siendo para nosotros un gran error.

A.R.D.

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Julio y un gran desafío: que sea mes sin plástico

Cuando oímos que julio ha sido declarado por parte de varios países que integran la comunidad internacional “mes sin plástico”, nos reconfortó que la iniciativa surgida en Australia, vaya teniendo cada vez más adeptos.
Es que los plásticos, para denominarlos con el término más popular y conocido, siguen sin ser tomados con la debida seriedad y la contaminación que provocan constituye una amenaza latente.
Pero la mayor amenaza no es la existencia de los mismos, ni su descarte en cualquier lugar, sino el abuso que estamos haciendo de los mismos. Siendo un material barato e higiénico, el uso de los mismos se ha transformado en notorio abuso. Para ejemplificar, basta señalar que lo habitual es que si uno compra una empanada, una porción de torta de verduras conocida como “pascualina”, o un alimento similar usualmente se lo dan en una bandeja de “espumaplast” uno de los tantos productos plásticos que usamos y desechamos.
Más aún cuando en los comedores escolares vemos que también allí se utilizan muchas veces las denominadas “bandejas” también de plástico y que también usamos y tiramos, nos corre un escozor, sabiendo que esas bandejas o las micro partículas que ocasionan estarán en el ambiente, agua, arena, tierra o aire 400 o 500 años esto sin tener en cuenta el daño para la salud humana que provocan.
¿A quién le importa en estos momentos que haya varias islas de plástico en los océanos?. Total no se ven y la inmensidad de los océanos los mantiene alejados de nosotros.
Pero basta con acercarse a cualquier curso de agua luego de una lluvia abundante o una crecida para tener idea de las consecuencias de nuestro abandono.
Quienes tuvimos el placer de conocer los cursos de agua límpidos, cuando no existían los plásticos, ni mucho menos los residuos químicos que hoy constituyen una gran amenaza para el ambiente, porque han matado toda la vida animal y vegetal, sabemos que las consecuencias serán nefastas.
Felizmente el mundo va tomando conciencia. Existen numerosas instituciones que se dedican a ilustrar esta realidad y a enseñar que podemos hacer, por lo menos para atenuar las consecuencias de esta gran amenaza, porque sería utópico pensar en detenerla o revertirla en estos momentos, cuando la conducta cultural de la población mundial parece muy lejos de ello.
La cuestión es lo que dijimos días pasados en estas columnas. Si nosotros los consumidores nos unimos y asumimos nuestra responsabilidad, exigiendo que no se usen o no se abuse al menos de los plásticos, podemos al menos enlentecer la amenaza.
A.R.D.

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Una verdadera encrucijada

Desde luego que entre los temas a resolver dentro de los próximos años el problema carcelario ocupa un lugar preponderante. Nadie ignora que las cárceles uruguayas son de todo, menos lugares donde alguien se pueda rehabilitar.
A nuestro entender se ha cometido en este caso sendos extremismos, tanto de un lado como de otro. Desde la izquierda se ha exagerado los problemas sociales que sin lugar a dudas existen en la base y el origen del problema. Desde la derecha enceguecida por atrapar y castigar con dureza a los delincuentes, también se ha exagerado en la represión.
A nuestro entender, ambos conceptos han fracasado estrepitosamente. Quienes han insistido en atender el problema social que sin duda existe en la base del problema, han pasado por alto la gravedad de los delitos y de los atropellos cometidos por quienes están privados de su libertad y sobre todo parecen olvidar o minimizar los derechos de las víctimas.
En una palabra, no creemos que deban ser atormentados porque ya están perdidos, ni tampoco que se dejen de atender las causas sociales. Entendemos que todo tiene sus límites y aquello de que no hay peor sordo que el que no quiere oír, rige con toda su fuerza en esto.
El concepto de rehabilitar, darle otra oportunidad al recluso, enseñarle a ganarse la vida honradamente, choca cuando exageradamente se insiste en estos aspectos y el sujeto ayudado no está interesado en cambiar de vida, ni en aprender nada.
En el otro extremo y para nosotros, también se equivocan quienes creen que con mayor prevención, con mayor vigilancia y más policías en la calle se evitará la situación actual en que los delincuentes casi que se sienten protegidos.
En nuestro concepto, la cuestión es saber donde están los límites. En mantener las posibilidades de recuperación para todos los que se interesan en rehabilitarse para no volver a reincidir en el delito y a su vez en reprimir y sancionar, sin tormento añadido alguno, a quien o quienes caen en el delito.
No supone esto dejar de analizar las causas. Tampoco supone tolerar el delito sin consecuencias, pero el tema es muy complejo. Basta señalar que los delincuentes que hoy están privados de su libertad son en su gran mayoría jóvenes y pobres, no endemoniados, la pobreza como causa de la delincuencia, pero tampoco ignoramos que es una de las consecuencias más frecuentes.
Pero seguimos convencidos que en las altas esferas sociales también hay delincuentes sanguinarios y no es frecuente que se detenga y vayan a la cárcel.
Hoy se busca cambiar las cosas con otro concepto. Por el bien de todos, ojalá se logren buenos resultados a corto plazo.
A.R.D.

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No será fácil

Casi eclipsada por la pandemia la elección departamental aparece como distante, alejada de la realidad sin que se vislumbre la importancia de elegir el gobierno que regirá nuestra vida comunitaria en los próximos cinco años. De todas formas entendemos que se trata de uno de los períodos más dificultoso para el departamento y el futuro gobierno tendrá que enfrentar y resolver un sinnúmero de dificultades.
Salto pasa por un momento sumamente complicado. El citrus, fuente de trabajo para miles de personas, vive uno de los momentos más difíciles de su existencia. No conocemos la situación interna pero adelantamos que no es la primera vez que sucede y dichos sea de paso siempre se antepuso la importancia de la fuente de trabajo de cientos de familias a la situación de la empresa y por aquello de que “el quemado con leche ve la vaca y dispara…”, lo primero a descartar es que sea un circo armado para sacar beneficios, como lamentablemente ha sucedido en el pasado y no para solucionar los problemas de la fuente de trabajo.
No descartamos que el negocio de la citricultura sea difícil, es más recordamos grandes empresas que ya no están, como don Pedro B. Solari, considerado un verdadero pionero de las exportaciones de citrus; CITRUSA que funcionó en Verocay y la Avda. Batlle y el fundador de la firma Caputto, padre de numerosos hijos, que supo montar la enorme empresa que hoy está en cuestión, cuando las dos primeras ya desaparecieron.
Otra fuente laboral importante para el departamento es el sector turismo que también pasa por uno de los momentos más complicados en su existencia
Los diferentes hoteles, restoranes y demás comercios que tienen sus principales clientes en los turistas. Han visto fuertemente menguados sus ingresos y en algunos casos se han visto obligados a cerrar sus puertas por falta de clientes.
Para completar las dificultades no olvidemos que la pandemia ha complejizado enormemente algunas de las actividades comerciales –no todas – y esto ha mermado muchas ventas, determinando a algunas empresas a enviar al seguro de desempleo parcial o total al menos a parte de su plantilla, lo que significa que gran parte del impacto lo sufren los trabajadores.

Son todas situaciones que requieren una salida que no será fácil y el futuro de Salto depende de las soluciones que se encuentren a estos temas, para que las consecuencias sean lo menos “dolorosas” posibles para la comunidad toda.

A.R.D.

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Uruguay como plaza delictiva

Es un hecho conocido que los delincuentes extranjeros que azotan la región han hallado en nuestro país, una vía apta para el delito y así hemos sufrido la llegada a veces por caminos ilegales de delincuentes chilenos y paraguayos sindicados como los principales responsables de la voladura de cajeros automáticos que tuvieron a mal traer a la Policía durante varios meses e hicieron aquí su “zafra”.
Ahora delincuentes argentinos son acusados de ser los principales impulsores de determinados “cuentos del tío”, una forma de estafa que se ha puesto en práctica y prolifera e nuestro país al punto que en estos meses de confinamiento por la pandemia del COVID -19 se ha cuadruplicado.
También nuestros días se afirma que la principal amenaza proviene del otro lado, vale decir del Brasil donde la fuerte represión “empuja” a los narcotraficantes hacia la frontera con nuestro país y es en este lugar que se considera zona “infectada” con delitos hasta ahora desconocidos, que son impulsados fundamentalmente por el temible comando capital.
Esto sin olvidar que muchas veces los autores de estafa han procedido de Perú, Bolivia, Colombia y otros…
Es hora de analizar porque se ha tomado a nuestro país como la plaza para el delito. No con esto pretendemos inmiscuirnos en otros países, Todo lo contrario, lo que pretendemos es ajustar nuestra propia defensa.
Alguna razón habrá para esta migración y no queremos pensar que sea la permeabilidad de los sistemas de seguridad, pero seguro que es uno de los elementos que influye en este sentido.
En recientes declaraciones el fiscal general de la nación, Jorge Díaz, señalo que el conocido “cuento del tío”, proviene de la Argentina y se ha perfeccionado en las cárceles uruguayas.
Esto confirma que gran parte de los delitos que sufrimos proviene del exterior. Es hora de preguntarse “por qué”.
No somos partidarios del endurecimiento de las penas como única forma de combatir el delito, aunque admitimos que en algunos casos deberían revisarse”, debido a que fueron establecidas en otros tiempos y en otra realidad.
Lo que entendemos y compartimos, es que los delincuentes de alguna forma deberían de resarcir al Estado y la sociedad en general trabajando, porque si bien el sistema entiende que la privación de libertad es ya pena suficiente, la cárcel no puede ni debe transformarse en un hotel desde donde los alojados sigan dirigiendo sus fechorías.
A.R.D.

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Superar sí, olvidar jamás

Estos días son propicios para unirnos, para comprobar que navegamos en el mismo barco. ¡Ojalá sepamos asumirlo!

Pero los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetir sus errores, de allí que asumamos que tenemos una visión intransferible de nuestra historia y que resumimos en esta frase: superar si, olvidar jamás, porque no se puede desconocer los hechos que pasaron y nadie debe quedar impune, hay gente que cometió arbitrariedades, torturas, injusticias y atropellos que deben de someterse a la justicia.

Estos personajes, sea cual fuere que haya sido su vinculación con estos delitos deben ser sometidos a la justicia.

Aceptar que no pasen por ella es aceptar aquello de “borrón y cuenta nueva” y por lo tanto un pésimo ejemplo para las generaciones que nos sucederán.

De la misma manera que entendemos que es una pesada mochila para quienes no vivieron aquellos años duros en los que el periodismo, cuya esencia es investigar no existía, porque estaba sometido, debe entenderse que serán ellos los que paguen el mayor precio si deciden perdonar o amnistiar a quienes hicieron lo que quisieron con las leyes.

Deben entender que perdonar sin habilitar la justicia es una invitación a reiterar estas acciones porque como “nadie pagó por ello después…”, una invitación a buscar poner en práctica la misma salida, imponiendo su ley mediante el uso de las armas y la prepotencia del poder usurpado.
Se trata de entender que todos somos iguales ante la ley y todos absolutamente todo el que pasa por encima de las leyes debe responder ante la Justicia.

Amnistiar o perdonar sin pedir cuentas a los infractores es como decir a los delincuentes que pueden cometer delitos libremente que luego se les perdonará todo sin pedirles cuenta de nada.
Tarde o temprano esto se paga. Esto que hoy puede parecer una obstinación no es más que el reclamo de justicia que corresponde, para que sepan todos los infractores y los violadores del poder democrático, que tarde o temprano tendrán que responder por estas acciones.

Somos de los que sabemos que no se puede vivir con los ojos en la nuca. Que tarde o temprano habrá que sacar del centro de nuestra vidas aquellos años infames, pero para que realmente sea “nunca más”, todos los que cometieron determinados delitos deben ser llevados antes la ley. No por rencor, ni por venganza, sino porque sencillamente es lo que corresponde.
A.R.D

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Esto es lo que no puede pasar

El allanamiento equivocado registrado en Montevideo, reafirma lo que precisamente no puede suceder en estas circunstancias, ni en ninguna otra.
En este caso, según lo que tenemos entendido fue un allanamiento diurno, cuando despuntaban las primeras luces del día y el dueño de casa una persona joven que incluso resultó esposado, antes que los policías reconocieran su error y los liberaran gracias a otro vecino.
Pero si sucediera de noche, en un allanamiento nocturno (como lo establece la LUC de ser aprobada) y el dueño de casa fuera un adulto mayor que nada tiene que ver con el delito, como en este caso, no queremos saber las consecuencias que pudiera tener.
Es precisamente lo que entendemos no debe suceder. Errores como el que nos ocupa es lo que ocasionan nuestros resquemores. Es un tema demasiado delicado como para permitirse errores. Es por eso que desde estas columnas hemos pedido responsabilidad y controles a la hora de allanar.
Seguimos en la misma tesitura, vale decir seguimos siendo partidarios de los allanamientos nocturnos, en cuanto estamos convencidos que el llamado “narcomenudeo” sobre todo se desarrolla en la noche y una de las formas de eludir la acción policial y hacer fracasar los allanamientos nocturnos es precisamente tener listos los escapes hacia fincas linderas en las que no se cuenta con autorización judicial para allanar.
Pero las consecuencias de esta situación no las puede pagar el ciudadano común. Tampoco creemos que sean necesarias la prepotencia y las arbitrariedades. Sabemos que cuando se allana con certeza, es porque se tiene información certera y se enfrenta a gente que vive al margen de la ley y generalmente dispuesta a todo.
No justifica el mal trato, a lo sumo la omisión de información a los allanados, si realmente se tiene información certera sobre sus andanzas. No son condiciones de amabilidad precisamente y lo entendemos, pero por eso entendemos que no puede sufrirlas una familia bien constituida y ajena por completa a estas actividades delictivas.
Lo sucedido debe servirnos de experiencia a todos. Allanar tras el delito comprobado y debidamente autorizados por la Justicia, es una acción que aprobamos y consideramos absolutamente necesaria, pero allanar por equivocación jamás.
Quizás el recuerdo de otros tiempos, cuando sabemos que hubo allanamientos “equivocados” usados como forma de amedrentamiento, es lo que alienta nuestros temores y nos lleva a exigir la máxima responsabilidad en el tema-

A.R.D.

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Informarse es la mejor defensa

Cuando hablamos de la necesidad de “aggiornamiento” de las leyes y la Justicia en general en nuestro país nos viene a la memoria por ejemplo la pena que tiene una estafa, cuatro meses de mínima y cuatro años de máxima pena de penitenciaría. Precisamente 4 años es la pena mínima establecida para una rapiña, por ejemplo de un par de championes, como lo ha expresado recientemente el fiscal general de la nación, Jorge Díaz.
Las víctimas de estafas o los famosos “cuentos del tío” que han proliferado, al punto que casi se han cuadruplicado, son generalmente adultos mayores que viven solos en edificios o apartamentos cuidadosamente seleccionados e incluso está aquejados por pérdida de memoria o similar en virtud de su edad.
Estas bandas ponen en práctica mayormente dos modalidades. Una “comunicando” a su víctima que han secuestrado a un familiar y exigen una recompensa para liberarlo, cosa que por supuesto no es cierta.
La restante consiste en llamar a su víctima (siempre por teléfono fijo), diciéndole que necesitan cambiar ese mismo día los billetes “grandes” generalmente dólares, porque al día siguiente perderán valor debido a la emisión de una nueva moneda…, lo que por supuesto no es más que un engaño.
A veces pensamos “que ingenuos quienes se dejan engañar así”, pero hay que tener en cuenta que las víctimas han sido cuidadosamente elegidas y no siempre son adultos mayores. Si bien el factor más frecuente es que las víctimas sean adultos mayores pormenorizadamente investigados, estudiados por estos estafadores que se han “especializado” en esta labor de embaucar pueden engañar casi que a cualquiera.
A tal punto que se sostiene que lo más peligroso es sentirse a salvo, es decir creer que nunca se podrá engañarles.
Lo más inteligente en estos casos es saber qué hacer. Estar preparado para enfrentar un posible intento de ser embaucado. La existencia de un código entre una palabra o una imagen entre la posible víctima y el familiar presuntamente secuestrado, sirve para desbaratar los intentos de “secuestro”.
Lo mismo pasa cuando hay llamada extrañas, como cuando se les afirma ser un familiar que está llamando desde el exterior y necesita determinada suma para solucionar un inconveniente.
Lo que parece aconsejable es también estar al tanto de sus familiares en el exterior y tener algunas palabras o algunos códigos estrictamente personales que no sean fáciles de averiguar y no insinuar al interlocutor absolutamente nada.
Esperemos que esta proliferación de estafas se disipe pronto cuando los embaucadores noten que no es fácil el engaño.

A.R.D.

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Mucho para corregir en seguridad

Uno de los aspectos que no entendemos, ni mucho menos aceptamos, es que se pueda seguir ordenando y dirigiendo hechos delictivos desde las cárceles, como se ha comprobado muchas veces.
Que sepamos se han comprado bloqueadores de señales de Internet, se han comprado “scanner” (buscadores) y se han instalado cámaras de filmación para tratar de manejar en forma más eficiente estos lugares y sin embargo a menudo escuchamos que “esa” cámara no estaba en funcionamiento en esos momentos o no graba y no hay nadie que esté mirándola permanentemente.
Lo mismo pasa con los bloqueadores y los demás aparatos tecnológicos, ni hablar del sistema centralizado comprado en su momento a un alto costo por el Ministerio del Interior, para detectar las comunicaciones en determinados casos, aspecto que requiere de una orden judicial que jamás se tramita a tiempo o vaya a saber por qué. El hecho es que en la realidad no ha servido para mucho y seguimos igual que antes.
¿Esto supone que hay pocos policías? ¿Y por lo tanto aumentando el número de éstos se soluciona? No porque en algunos casos incluso no se necesita personal alguno. Es necesario admitir entonces que hay buenos y malos policías, como hay también políticos, médicos, jueces, fiscales, periodistas y demás buenos y malos.
Quiere decir esto que son todos iguales. No pero no por esto puede negarse la realidad. Hay policías que se juegan la vida en el cumplimiento de su función y hay algunos policías corruptos que reciben dinero para mirar para otro lado, o “liberar” determinadas zonas, a efectos de facilitar el delito.
Es difícil probarlo y por supuesto que esto hecha por tierra el argumento de quienes creen que con más policías, mayor vigilancia y demás se lograría bajar los porcentajes de delitos.
Nada más errado, tampoco se soluciona el tema prescindiendo de los corruptos (que entendemos y exigimos que se los sanciones como corresponde), porque el tema de fondo es que estamos en una sociedad corrupta, donde manda “don dinero” y estos ha sucedido y sucede en todas partes.
La sabiduría de los antiguos cuando decían “todo hombre tiene su precio” no ha cambiado, sino que lamentablemente la realidad indica que cada vez es más evidente y difícil de detectar porque son pocos los que se salvan de la acción de los corruptos.
No se puede negar que la llegada del narcotráfico al Uruguay es evidente, hoy los ajustes de cuentas, el sicariato y otras aberraciones que antes solo teníamos idea por lo que nos contaban los noticieros, se han convertido en moneda corriente y no podemos permitir que se vuelvan “normales”.
A.R.D.

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Una afirmación infeliz

El diputado Alejo Umpierre del Partido Nacional a nuestro entender a tenido un desliz imperdonable al sostener que Uruguay “ha vuelto a la democracia”, al aprobar por amplia mayoría .

No le hemos escuchado referirse en similares términos a los 12 años de dictadura que sufrió el Uruguay, a pesar de que tenemos entendido pertenece al mismo grupo del Partido Nacional que creo Wilson Ferreira Aldunate, uno de los líderes más perseguidos por la dictadura de entonces.

Sostener que el Uruguay “vuelve a la democracia, es sostener indirectamente que los 15 años previos en que hubo un gobierno nacional de izquierda, electo legítimamente por la mayoría de los uruguayos en elecciones libres y democráticas, no ha sido una democracia para el legislador mencionado, aunque ya sepamos como piensa y a que le llama “democracia”.
Siempre hemos lamentado de lo que considera “manos de yeso”, es decir el voto por la denominada “disciplina partidaria”, que consiste en votar las iniciativas teniendo en cuenta su origen y no el análisis de los argumentos, como entendemos que debía ser.

Pero no sólo asustan estos pensamientos sino que no los compartiremos jamás y en estos momentos resultan totalmente inoportunos. Tenemos claro que no deben sorprendernos estas opiniones, porque tenemos claro de donde provienen. Pero en momentos en que la exhortación es a la unidad, a olvidar ideologías para cuando sea el momento de ponerlas sobre el tapete, resultan aún más desacertadas.

Lo que ha sostenido Umpierre va en dirección opuesta es decir profundiza y vuelve casi imposible juntarse y profundiza lo que l os argentinos llamas “la grieta” ideológica de un país que ya de por sí está prácticamente dividido a la mitad y no le hace nada bien a la posibilidad de luchar en forma unida.

Es la misma acción que ha tenido el diputado nacionalista artíguense, que fuera invitado a una reunión donde se armaría el protocolo para poner en práctica esta zona fronteriza ante la pandemia. La legisladora se molestó al notar la presencia también del diputado frenteamplista, y le hizo saber al Director Departamental de Salud, organizador de la reunión que derivó en el alejamiento de dicha reunión, tanto del legislador opositor como del Director Departamental de Salud.

También un hecho inadmisible si lo que se pretende es unir y no seguir separando…

Alberto Rodríguez Díaz

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El consumo responsable

Cuando vemos a todos los consumidores adoptando las medidas dispuestas por las autoridades sanitarias en forma de exhortación y no de imposición, esencialmente el uso de tapabocas y la denominada “distancia social”, nos enorgullece.
No hablamos de la eficacia que pueden tener o dejar de tener estas medidas para el fin que se persigue. Tampoco desconocemos que tuvo que llegar una pandemia para que asumiéramos esta conducta y lamentablemente esto nos reafirma que los seres humanos somos hijos del rigor.
Aun así nos hace soñar con una conducta social en la que seamos capaces de asumir nuestra responsabilidad a la hora de consumir, esto es priorizando los alimentos sanos y descartando aquellos desaconsejados para la salud.
Es una buena oportunidad para poner en la balanza lo que es posible lograr si nos unimos. Nadie como el consumo unido puede convertir en exitoso un producto con nuestra preferencia o en condenarlo al fracaso, ignorando su existencia.
Nos son necesarias las movilizaciones ni los desplantes de tipo alguno, ni siquiera juntarse físicamente. Con asumir nuestro derecho a elegir a la hora de consumir es suficiente.
Tiene que ver con nuestra conducta y con la puesta en práctica de lo que sabemos porque muchas veces lo hemos oído y se nos han dado argumentos contundentes por parte de gente que está en el tema, pero de todas formas no lo llevamos a la práctica.
La responsabilidad social, aún cuando como en este caso, ha surgido debido al miedo al contagio de enfermarnos, es bienvenida.
Lo que debemos asumir es que el mismo temor que tenemos a contagiarnos con el virus COVID 19, deberíamos tenerlo a enfermarnos si consumimos metódicamente aquellos producto que son desaconsejados y nocivos.
En el “congelador” esperan por nuestra preferencia, la agricultura orgánica (vale decir sin químicos de especie alguna), el consumo mínimo de la sal, el azúcar, las denominadas “grasas malas” y de tantas otras cosas que consumimos a diario.
La obesidad, la diabetes, los problemas cardíacos y demás serían bastante menores si tuviéramos buenos hábitos de alimentación y la experiencia así lo indica.
Generalmente estos hábitos nos llegan cuando sufrimos un deterioro físico avanzado por haber abusado de los alimentos desaconsejables durante largo tiempo.
Ojalá la pandemia nos enseñe a ser mejores consumidores, porque será mejor para todos
A.R.D.

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El tema carcelario

Desde luego que entendemos que es parte del problema carcelario. Cuando alguien termina en una cárcel está obligado por las circunstancias a enrolarse a una de las pandillas que manejan las situaciones en estos lugares.
Este manejo existe no sólo dentro de los establecimientos carcelarios, sino también afuera y no sólo por medio de los teléfonos celulares, sino a través de familiares, “amigos2 y otros visitantes.
Quien conoce del tema sabe como se manejan estas condiciones, que no son otra cosa que extorsiones.
Los presos configuran verdaderos “ejércitos” de pandillas integradas por miles de personas que sin ningún tipo de escrúpulos a la hora de amedrentar, atormentar y hasta torturar a quienes no se muestran dispuestos a unírseles terminan por lograr lo que quieren.
Lo saben perfectamente las autoridades y la requisa de miles de “cortes carcelarios” u otras armas escandaliza a quienes están lejos de conocer la interna de estas cárceles que suelen acoger a miles y miles de personas privadas de su libertad.
Es que constituyen verdaderos “reinos” de homicidas, asesinos y copadores sin escrúpulos.
Es uno de los temas más complejos que existen y así lo entendemos, pero también de los más preocupantes. En estos tiempos de redes y globalización es sabido que existen diferentes causas en sus orígenes.
Lo que para nosotros es esencial es proteger y ofrecer las oportunidades correspondientes a quien o quienes demuestren ganas y voluntad para dejar el delito y rehabilitarse.
Y en esto que quede muy claro, de por si los índices de rehabilitación a nivel mundial son muy bajos, porque los reclusos no saben ni tiene posibilidades de hacer otra cosa que no sea delinquir, debido a que no saben.
Bastaría preguntar al entorno de nosotros mismo si estaríamos dispuestos a darle trabajo a un recluso rehabilitado. Con diferentes argumentos, pero todos obramos de la misma manera, aunque tengamos posibilidades de hacerlo, preferimos no comprarnos un problema y mientras no se den otras condiciones esta situación no tendrá salida.
Reprimir en estos momentos parece ser la única salida, la que cuenta con la mayor aprobación popular, pero mientras no se ataquen las causas al mismo tiempo, será casi imposible observar algo diferente a la situación actual.
Lejos han quedado las intenciones de recuperar y dar oportunidades, sobre todo a los jóvenes que delinquen por primera vez (recordamos la obra de Don Bosco en Italia) y el camino se vuelve cada vez más difícil.
Alberto Rodríguez Díaz

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Allanar, pero con los controles y responsabilidades que corresponde

Los allanamientos nocturnos y el “aggiornamiento” del sistema judicial. En este sentido tenemos que aclarar algunos puntos. En estas columnas nos hemos manifestado en contra de los allanamientos nocturnos, porque así lo estableció el constitucionalista cuando en 1830 juró la primera constitución de la República.
Pero en primer lugar fuimos de los primeros en pedir el “aggiornamiento” de las leyes y el Poder Judicial como forma actualizada de combatir el narcotráfico, un problema imposible de prever casi 200 años atrás, porque no existía, cuando se estableció la primera Constitución del Uruguay.
Pero no se trata de reprimir y sancionar con mayor dureza el delito, sino esencialmente de prevenir y cortar el flujo de la delincuencia que nos ha llevado a esta situación.
Hace años que se sabe que las cárceles se han convertido en verdaderas “universidades” del delito, que han transformado a los simples rateros, descuidistas o “rastrillos” en delincuentes peligrosos, con armas de fuego, comunicaciones “aceitadas” y dispuestos a matar antes de que los atrapen.
Los allanamientos nocturnos representan una herramienta peligrosa que depende del uso que se les de. Los constitucionalistas, inmersos en la realidad de casi 200 años atrás, previeron y los impidieron, teniendo en cuenta los hogares y los atropellos que podrían cometerse en contra de ellos.
Hoy la realidad es totalmente diferente y de allí que pidamos su “aggiornamiento”. Nada tenemos en contra de los allanamientos nocturnos se controlan los posibles abusos, los excesos, debido a que consideramos absolutamente necesaria la actualización de estas leyes, imprescindible diríamos, pero el enorme riesgo está en los abusos, en el funcionamiento del sistema de control, porque no sea que nos pase lo mismo que nos pasa en estos momentos. Se establecen condiciones de acuerdo a la realidad de hoy, pero dentro de algunos años esta puede ser totalmente diferente y lo que hoy se apruebe no sirva para enfrentar nuevas situaciones.
Sabemos y así lo hemos manifestado que el narcotráfico ha “copado” algunos barrios y asentamientos, favelas enteras en otros lugares a cambio de “protección y exige que se les libere estas viviendas, de gente generalmente sin antecedentes y en casos de allanamientos pasan por boquetes preparados para estos casos todo aquello que puede resultar comprometedor, trátese de drogas, de efectos robados o similares.
Para que quede claro, somos partidarios de los allanamientos nocturnos bajo determinadas condiciones y con estrictos controles.
Si es así, bienvenidos sean, en caso contrario no los compartiremos jamás.
A.R.D

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Las amenazas de muerte no son bromas

La amenaza telefónica de muerte al periodista Gabriel Pereyra, que trascendiera días pasados es mucho más grave de lo que se supone y esperamos ver alineados en respaldo a la víctima de esta amenaza a todos los periodistas del país.
Porque esta no es una simple amenaza de un trasnochado que en un arrebato de ira, porque ha visto amenazados sus “intereses” por la labor periodística, levantó el teléfono y amenazó.
La acción de los narcos y no diferenciamos entre el “menudeo” o los grandes traficantes, está mucho más insertada entre nosotros de lo que creemos.
Mientras las diferentes ideologías se pelean por atribuir culpas o sacar provecho de una situación que es prácticamente la misma en el mundo entero, con un Donald Trump en los Estados Unidos, un Jair Bolsonaro en Brasil y sus políticas tremendamente duras y represivas, o la mano “blanda” que se atribuyen a otros gobiernos que prestan más atención a los temas sociales para encarar las situaciones, la droga sigue llegando, entrando o saliendo de todos los países del mundo y pudriendo todo lo que puede ser resquicios de valores en la sociedad.
La amenaza de muerte a un periodista que sin alardear, sin buscar la notoriedad de otros, se ha dedicado a investigar y a contar con fuentes insospechadas en el combate al narcotráfico, debiera servir para despertarnos frente a la realidad que tenemos en el país.
Es ahora cuando tenemos que definirnos, porque de nada vale lamentarnos, llorar por los hijos u otros jóvenes que nos ha robado y nos sigue robando la droga, si no hacemos nada por prevenir y evitar llegar a esto.
La realidad indica que ha llegado la hora de demostrar sin miedo alguno de qué lado estamos. Con prudencia, sin creernos mártires, pero también para que quienes han preferido el camino contrario y manejan las “bocas”, sepan que nos tendrán siempre en la vereda de enfrente.
Las drogas, llámese pasta base, cocaína, o píldoras de cualquier tipo ha convertido a muchos de nuestros jóvenes en verdaderos “zombies” que deambulan por la ciudad.
No podemos seguir tolerando que un día y otro también se descubra que grandes capos narcos han vivido durante años en Punta del Este y desde allí han manejado y manejan sus “negocios”.
Nuestro silencio cómplice sólo servirá para que sigamos “justificando”, los males y vicios que acarrean estas situaciones. Así como vimos llegar y crecer los robos a mano armada, el empleo de armas de fuego los “ajustes de cuentas”, los homicidios, la voladura de cajeros automáticos, y la acción de los sicarios que hoy lamentablemente entendemos como algo “normal” entre nosotros, veremos como se instalan en nuestro país realidades que hasta hoy vemos por televisión y nos aterrorizamos.
¡No es lo que quiero para mi país!
Alberto Rodríguez Díaz

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Una sola salud

Desde varios años atrás la Organización Mundial de la Salud (OMS), insiste en que la salud es una sola, conformada por el mundo humano, el animal y el ambiental, aspecto que nosotros no terminamos de entender o de asumir como una sola cosa.
Esto que parece tan sencillo, es una cuestión difícil de entender, es lo que siempre se ha sostenido, pero cuando hay grandes intereses en que precisamente no quieren que se entienda y mucho menos que se atiendan ciertos aspectos, resulta casi que una entelequia.
La industria farmacéutica, una de las más ricas y poderosas del mundo por ejemplo, se ha dedicado siempre a patentar y vender medicamentos para reparar o restituir en alguna medida la salud humana, pero sin prestar demasiada atención al deterioro del entorno.
Sucede lo mismo con otro tipo de laboratorios, cuando no de los mismos, que se dedican a la salud animal, pero independientemente del entorno en el que habitamos los humanos.
No hablemos de los desastres que conocemos por la destrucción que causa la desmedida ambición humana en el planeta. Probablemente sea el recurso más dañado y destruido de la salud humana.
Lo que no es visible es que precisamente hay intereses a los que les sirva que haya enfermedades, que haya factores que afecten la salud humana o animal. Porque son situaciones que les permiten reunir una inconmensurable riqueza económica.
Vale decir que la cuestión de fondo es el criterio con que se maneja la temática.
Si seguimos dejando que el tema sea manejado a su gusto y antojo por el mercado. Que el interés comercial sea el que prive sobre la salud, seguramente lo que cabe esperar es que cada vez aparezcan más plagas, más pandemias y los medicamentos sean sólo parcialmente efectivos.
En el fondo hay intereses a los que poco o nada les importa la salud humana y menos la salud del planeta, más allá de sus bolsillos.
Existen enormes dificultades en esta lucha de intereses. Multimillonarias realidades que son manejadas por “don dinero” y por lo tanto difícilmente asistamos a un cambio antes de que terminemos con todo lo que existe en materia de buenas condiciones para la salud.
El COVID-19 es sólo una muestra. Nuestro mayor temor es que estemos muy cerca del precipicio y sólo sea ésta la primera pandemia que nos sacude en un camino sin retorno.
Esperemos que sepamos asumir la realidad a tiempo.
A.R.D.

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Nunca una evaluación más acertada

Desde luego que la explicación de los problemas existentes en muchos casos viene por el lado de la falta de controles. Sucede en materia del contrabando, del narcotráfico, de la delincuencia en general, pero también sucede en otras áreas en que “don dinero” manda y corrompe.
Volver a tener una sociedad en la que la honestidad sea lo cotidiano y la corrupción pasible de la mayor condena, seguramente nos costará muchísimo. Es que lamentablemente la sociedad ha sido permeada por la corrupción existente a todo nivel, el “hacé la tuya” ha sido la motivación principal y el motor de esta sociedad que ha encontrado en este argumento la justificación para todo su accionar.
La sociedad, integrada por los consumidores ha mostrado que su concepción de la honestidad y de la justicia social, es muy endeble y el “fin justifica los medios”. Basada en conceptos como los enumerados, poco a poco hemos ido aceptando todas las demostraciones de deshonestidad, de ilegalidad y demás.
Es así que hoy tenemos el contrabando enraizado entre nosotros, que tenemos gente que compra bienes malhabidos, con tal que sean más baratos, que adquiere carnes y milanesas en almacenes y así se podría seguir.
Aquellos de que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, nunca más elocuente que en estos casos.
Si no existieran consumidores para las drogas, seguro que no habría por lo menos tanto tráfico y consumo de drogas.
No seamos ingenuos, los uruguayos no somos ni mejores ni peores que nadie. Somos iguales y por lo tanto padecemos de los mismos vicios y tenemos al menos algunas de sus virtudes.
Si pretendemos volver a tener lo que alguna vez tuvimos debiéramos analizar fría y honestamente cual es la realidad de nuestro pueblo.
En esto reiteramos lo que alguna vez dijimos, no es que entendamos que todo tiempo pasado ha sido mejor, ni tampoco que la actualidad sea mejor. Las generalidades son siempre verdades a medias. Seguramente hay aspectos, valores que fueron mejores en épocas pasadas, pero también hay aspectos, sobre todo en materia de ciencia y tecnología que hoy nos ofrecen posibilidades muy superiores a las que nos ofrecían en aquellos tiempos.
Eso si, el hombre sigue siendo el mismo y por lo tanto si hoy han claudicado algunos valores los culpables somos nosotros por lo que hemos hecho, lo que hemos permitido y lo que hemos dejado hacer.
No lo olvidemos.

A.R.D.

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Evitemos el choque contra la realidad

El verdadero lastre vendrá después. Hoy la pandemia no es tomada en serio. Incluso en algunos casos es motivo de bromas de “memes”, llegándose a sostener que se trata de una gripe más. Sin embargo el caso del departamento de Treinta y Tres nos ha golpeado contra la realidad. La pandemia no ha sido superada y entender que ya es hora de dejar de lado las medidas adoptadas para protegerse de su factible contagio.

Hoy el departamento mencionado, con más de 200 confinados nos ha vuelto a la realidad. Nada se ha superado, estamos en plena pandemia y la prudencia indica que debemos mantener las medidas preventivas, sobre todo el distanciamiento y el tapabocas, porque no ha desaparecido el riesgo.

Aunque se trata de una enfermedad con bajo índice de mortalidad, las consecuencias económicas, culturales y demás recién comienzan a sentirse en plenitud.

Hay en esto sectores que están sufriendo más que otros y no se puede olvidar de que el turismo fundamentalmente es de los sectores más castigados pro esta pandemia, existen caso, como el del cierre fronterizo en los puentes y demás, que seguramente deberán ser estudiados y analizados detenidamente, pero por el momento estamos seguros que la prudencia indica que lo mejor es quedarse en casa lo más que se pueda.
No por esto estamos condenando el buen humor del pueblo uruguayo, pero esto no quita que se haga campaña para que se levanten las medidas adoptadas para enfrentar el virus. Ya hemos visto como les ha ido a aquellos países que no tomaron la cuestión en serio, con medidas tardías y algunas incluso que debieron ser levantadas porque la experiencia demostró que no era la hora oportuna para considerar superada la situación.

Creemos que Uruguay ha demostrado una actitud elogiable en este sentido, de la que nos sentimos orgullosos, pero no por eso se eliminó el riesgo.

No sólo existe éste en la frontera seca, sin duda la mayor preocupación en estos momentos, sino que además los científicos y demás personas que están en primera línea en cuanto a las recomendaciones para enfrentar la pandemia, insisten en que todavía no se puede cantar victoria.

Entendemos que la población uruguaya en su gran mayoría se siente satisfecha con el comportamiento de los uruguayos, pero sin duda que es la población la que está llamada a mostrar una actividad responsable y madura para salir airosamente de esta plaga.

A.R.D.

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Lo que cambia

Estamos en pleno confinamiento y en estas circunstancias creemos importante observar algunos aspectos a los que no les dábamos importancia y que han cobrado una relevancia tremenda y otros que creíamos muy importantes y prácticamente han desaparecido.
Entre lo que ha cambiado y debemos agradecer infinitamente es la tecnología de la información. Hoy que no podemos abrazarnos, besarnos, compartir un mate. Pero podemos vernos, hablarnos, estar en contacto de esta manera que si bien no es lo mismo, ni lo será, es un gran aporte y bendita sea a la hora de comunicarnos.
Esta opinión la hemos publicado dos meses atrás, y sin embargo creemos que mantiene plena vigencia y por lo tanto consideramos oportuna su reiteración.
Hoy las denominadas plataformas virtuales nos permiten impartir conocimientos, educarnos, vernos y Uruguay se halla en muy buen nivel en este sentido.
En materia de comunicación entendemos que hay un antes y un después del virus. Incluso a nivel periodístico entendemos que ha venido a profundizar la brecha entre el diario papel y el diario digital. Vale decir que quien conoce de medios de comunicación masiva, sabe que los diarios están compuestos por dos elementos sustanciales: el continente y el contenido.
El primero en materia de diario papel consiste en el color, la calidad del papel, determinada tipografía y sobre todo el uso de las imágenes. Vale decir todo lo que constituye el “envase” o la presentación exterior de medio, aspecto que tiene su importancia en el mercado consumidor.
Sin embargo lo más trascendente, que felizmente es cada vez más reconocido por el mercado emergente en el Uruguay (el de la juventud) es el segundo elemento, el contenido, que tiene que ver con la línea periodística, la capacidad de análisis, de investigación, la honestidad y posteriormente la opinión de los responsables del medio en referencia a los grandes temas.
La situación actual a nuestro entender radica en que precisamente el manejo “on line” hace que prácticamente desaparezca el continente, porque hay pocas diferencias entre los medios en este sentido (todos utilizan una imagen y un título que consideran atractivo) y esto hace que sean poco notorias las diferencias y éstas nos son visibles para la mayoría de los lectores.
Lo que se dice, o el contenido, es lo que cobra mayor importancia en estas situaciones. La mayoría de los medios digitales, manejados por gente que poco o nada entiende del tema, utiliza redacciones innecesariamente extensas, en un avieso intento de mantener el interés del lector, pero la mayoría de las veces sin agregar detalles.
En cambio lo que debería tener mayor relevancia para el lector al menos, es lo que se dice, cómo se lo dice o escribe y en base a qué opinión se lo hace.
Es el cambio que podría dejarnos esta pandemia, aprendamos a reconocer lo bueno y descartar a aquellos medios que descubrimos que nos mienten u ocultan la verdad, que es lo mismo.
A.R.D.

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No es cuestión de términos

Por estos días se ha llegado a un acuerdo entre la Cámara de la Industria de la Alimentación y el Ministerio de Salud Pública, sobre el etiquetado de los productos alimenticios.
Hasta el momento el etiquetado luce en algunos alimentos denominados super industrializados, un octógono de fondo negro con letras bien visibles blancas que reza : “exceso” de sal , azúcares o grasas malas para el organismo humano.

Como se argumenta que dichas características tienen un peso relevante en estos alimentos, se planteó la discusión de si mantenerlos o nó. La cuestión es que luego de arduas deliberaciones se acordó que en lugar “de Exceso” de tal o cual contenido nocivo para la salud humana, se estamparía la denominación “Alto” contenido de sal, azúcar, grasa u otros similares.

Hay que convenir que en este sentido, no esta prohibida la venta de dichos productos, sino que se advierte del contenido y esto es bien claro, pero de todas formas, según los empresarios, esta advertencia ha incidido en forma determinante en la preferencia de los consumidores.
Significa que más allá del alcance del término “exceso”, se trata de determinar en qué medida su consumo es nocivo. Esto excede de por sí la responsabilidad de los empresarios, y recae casi que exclusivamente en los consumidores.

Los empresarios sostienen que el cuidado y la preservación de la salud humana es uno de los elementos esenciales en su labor. Sin embargo nadie deja de producir estos alimentos.

Es que pese a la advertencia del octógono, lo que hemos visto a diario es que existen consumidores que siguen prefiriendo estos productos que tienen una amplia aceptación en el mercado.
Los médicos y técnicos competentes sostienen que dichos productos figuran entre las principales causas de la obesidad (un problema que ha tenido llamativa aceleración en el país), los poblemas cardiorrespiratorios, la diabetes, la hipertensión arterial y demás.

En los últimos años y tras arduos esfuerzos, se ha conseguido un etiquetado que incluya esta advertencia a los consumidores. Hoy se discute cual es el termino más exacto, para usar en caso de la advertencia, pero para nosotros no es cuestión de términos, sino de bregar por la salud humana y más allá de las buenas intenciones, se trata de las buenas acciones en este sentido, aunque seguimos pensando que nadie obliga al consumidor y por lo tanto la responsabilidad mayor sigue siendo de éste.

A.R.D.

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Que nos guie la prudencia

A los enfermeros, médicos, técnicos médicos y todo el personal de la salud que está en primera línea en la lucha contra el virus que tanto daño a hecho en el mundo, va nuestro mayor reconocimiento.
Pero también a todos aquellos que sin estar en primera línea deben salir todos los días a la calle a buscar su sustento diario. Nos referimos a las domésticas, a los cuidacoches, a los empleados de diversos comercios y a los trabajadores en general.
Por estos días, salir a la calle a trabajar significa correr determinado riesgo, que felizmente en nuestro país ha sido y es mucho menor que en otros lados, lo que no quiere decirse que no exista.
Cuando el docente, el Policía, el bombero o cualquier otro trabajador sale a la calle a cumplir su tarea nos está cuidando y está contribuyendo a que nos cuidemos.
Por estos días se sigue discutiendo y se escuchan diferentes argumentos. Por un lado quienes están obligados a trabajar para subsistir (a quienes escuchamos argumentar “prefiero que me mate el virus y no el hambre) y por otro las advertencias sobre todo de los científicos, del riesgo que supone un rebrote de la pandemia.
Hasta el momento elpueblo uruguayo ha obrado con prudencia. Se ha quedado confinado lo más posible, aunque el confinamiento muy largo supone consecuencias generalmente impensadas en el corto y mediano plazo.
Hay controversias que refieren fundamentalmente a la habilitación de los espectáculos públicos, celebraciones religiosas y demás que suponen aglomeración de personas. Lo que hay que entender que todas las voces bregan por lo mismo, es decir por resguardar la salud de los uruguayos. En lo que no parece haber acuerdo es en la duración del confinamiento y otras medidas que aconsejan los médicos y quienes están directamente involucrados en la lucha contra la pandemia y quienes están urgidos por necesidades económicas apremiantes.
En algún momento habrá que asumir que habilitar los espectáculos tarde o temprano significa asumir riesgos. Esto no quiere decir que no deba hacérselo, pero con el menor riesgo posible y esto depende esencialmente de la forma y el momento en que se lo haga.
Hacerlo a destiempo o de forma contraproducente podría significar echar por la borda todo lo bueno que se ha hecho hasta el momento. En cambio hacerlo oportunamente y de la forma que aconsejan quienes han estado en primer plano de esta lucha, podría devolvernos a la verdadera normalidad que tanto ansiamos.

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Justicia y periodismo

La convocatoria a un periodista por parte de alguien vinculado al Poder Judicial, siempre debería hacerse en última instancia, porque se supone que un periodista tiene como fin último contribuir a esclarecer hechos y esto significa dar con los responsables.
Si mal no entendemos, es lo mismo que busca la Justicia, que tiene por cometido aplicar la ley a quien la infringe y castigarlo según establece ésta.
Si bien entendemos que todos los uruguayos, independientemente de su función, profesión o labor, debe estar sometido a la ley y por lo tanto nadie tiene que estar más allá del Poder Judicial, la labor del P J este debe estar enfocada hacia quienes delinquen, quienes obran fuera de la ley y no hacia quienes investigan, se informan, sin tener las mismas posibilidades, ni las mismas herramientas que tienen los investigadores “oficiales”.
Como es de suponer estas líneas vienen al caso, por la citación en las últimas horas al periodista Gabriel Pereyra, en calidad de testigo por haber dado a conocer en su momento la amenaza a la fiscal Mónica Ferrero, por parte supuestamente del narcotráfico.
El periodista fue citado por otro fiscal interesado en averiguar dónde obtuvo Pereyra la información y este obviamente se reservó su fuente, cosa que es amparada por la ley.
Tratándose de un periodista veterano en estas lides, es obvio que no se amedrentó, pero si fuera un periodista novato, el riesgo existe y es muy alto, porque el periodista en general no se prepara para concurrir a los juzgados, para ser interrogado e incluso correr el riesgo de ser detenido.
No nos oponemos a la convocatoria, pero entendemos que en lo posible debe evitarse, porque el periodista está preparado para contribuir con la Justicia y no para ser acosado por ésta. En alguna medida toda citación por la Justicia va en contra de la investigación, esencia del periodismo y alienta a quedarse en la difusión de los comunicados y las versiones “oficiales”, que a menudo esconden intereses o son manipuladas en determinadas direcciones.
En esto no tranzamos. El periodista debe investigar, pero no cumplir el rol de la policía, que como auxiliar de la justicia está preparada y munida de las herramientas adecuadas para cumplir su labor.
Por lo tanto y es nuestra opinión, no nos gustan estas convocatorias a periodistas, porque no es una forma de alentar la libertad de prensa. Entendemos que el periodista no necesita autorización de nadie para publicar algo que resulte debidamente confirmado y po r lo tanto irrefutable.
Cuando la Justicia pretende inmiscuirse en estos casos está equivocando su camino.
Alberto Rodríguez Díaz

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Los violadores deben pagar con años de cárcel

La realidad, según alguna de la gente que trabaja en el INAU, es mucho más preocupante de lo que se piensa. Tanto es así que en una estimación primaria se nos afirmó que cerca del 90 por ciento de las denuncias efectuadas en los últimos meses, se debieron a casos de abusos sexuales que tuvieron por víctimas a niños o adolescentes y generalmente son casos intrafamilia, vale decir registrados en el propio seno familiar.
Si bien los casos que trascienden a la opinión pública suelen ser los de familias carencias o marginadas, de escasos recursos económicos, también se dan en un alto número en familias que tiene un buen pasar, en familias adineradas, pero no trascienden a la opinión pública, porque se prefiere silenciarlas, se nos afirmó.
Es necesario tener muy claro que quienes son capaces de cometer estos delitos aberrantes, son delincuentes de baja calaña y merecen ser tratados como tal, esto es sin atormentarlos, pero haciéndoles pagar por sus delitos, como la manda la ley.
Tampoco nos sirve como un argumento válido el hecho, en muchos casos probados, que quienes son capaces de cometer estos delitos aberrantes, fueron a su vez violados cuando niños.
Nada justifica esta acción y si algo debieran haber aprendido tras sufrir tamaño atropello, es precisamente la tremenda injusticia y el sufrimiento que supone para un niño pasar por este tormento.
La enorme mayoría de los casos de abusos sexuales contra niños y adolescentes se dan en el seno familiar y lamentablemente no trascienden, no se conocen porque la hipocresía de la sociedad prefiere guardar las formas, aunque suponga cobijar a un delincuente, antes que enfrentar la opinión pública.
Sabemos que no es un asunto sencillo, pero es la única forma de propender hacia una sociedad sana y justa que no esconda y tape los delitos aberrantes que suceden en su seno, sino que los condene como debe ser.
Los últimos hechos en este sentido, no sólo han reafirmado esta realidad, sino que nos convencen que la Justicia o se involucra mayormente en el tema, porque la enorme mayoría de estos casos quedan impunes, o no se logran las pruebas necesarias, hecho bastante frecuente o bien se extinguen con pocos meses de privación de libertad, sobre todo cuando el delito es cometido por adolescentes, ya pisando la mayoría de edad.
A.R.D.

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Una medida interesante

Una de las medidas adoptadas por Europa y en el caso particular por España, para enfrentar las consecuencias económicas de la pandemia, es un préstamo para la compra de vehículos eléctricos o de bajo consumo de combustible, ya sea diésel o gasolina.
Se trata a todas luces de una medida interesante, en cuanto tiene por objetivo dos motivos muy claros. Por una parte la fabricación de este tipo de vehículos que constituye una fuente de trabajo para miles de personas y por otra una contribución muy importante con la preservación de recursos naturales que se agotan y no lo podremos recuperar hasta que pasen millones de años nuevamente.
La irrupción de este virus que ha sido nefasto para el planeta en muchos sentidos, también tiene aristas interesantes y tendremos que aprender mucho de él.
Una de las cosas importantes que nos deja la pandemia es aprender a valorar debidamente a la ciencia. La opinión de los científicos luego de mucho tiempo y años quizás, ha logrado su lugar.
La opinión de los científicos ha sido valorada, al menos en el Uruguay y si se lograr sortear acertadamente la situación actual será en buena medida por esta decisión que resulta muy acertada.
La pandemia ha puesto de manifiesto además situaciones que no por conocidas dejan de ser relevantes. Nos explicamos, mucha gente prefiere vincularse al sector informal y trabajar sin aportar nada al Estado. Cuando se producen situaciones como las que tenemos hoy, recién se toma conciencia de la importancia de tener instituciones fuertes y poderosas, capaces de aportar en buena medida para superar situaciones de crisis como la presente.
Lo sabemos, pero en muchos casos estamos convencidos de que es mejor trabajar en “negro” (sin alusión racial alguna).
De la misma forma preferimos comprar mercadería introducida al país ilegalmente, antes que comprarla en el comercio formal, que seguramente tendrá un valor algo superior.
Sucede lo mismo con la salud, nos quejamos de lo que se debe aportar por el Seguro de Salud y sin embargo recurrimos a ASSE u otro organismo público, cada vez que nos sentimos enfermos.
En fin, los ejemplos pueden ser muchos, porque estamos convencidos que lo mejor es evadir al Estado. En nuestro caso entendemos que lo mejor es tener un Estado consciente, que atienda las necesidades de los uruguayos, pero que a su vez se preocupe por lograr mayor equidad.
Si todos aportamos, seguramente que aportaremos menos por cabeza, porque al final se acumulará la misma suma.
¡No lo olvidemos!
A.R.D.

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Las ollas de la solidaridad

Que los uruguayos son solidarios es una afirmación genérica que como todas éstas consiste en una verdad parcial. Hay uruguayos solidarios que permiten mantener en funcionamiento las ollas populares y los hay de los otros, que se piensan que se llega a esta situación por vagancia, por delincuencia o inanición y similar. Esta es la verdad cruda y real.
Felizmente tenemos un Estado que ha demostrado ser consciente de la verdadera situación y solidariamente contribuye a paliarla, en la medida de lo posible.
Seguramente nunca será suficiente porque la pandemia tampoco tiene antecedentes en cuanto a su extensión y a los efectos negativos sobre el trabajo y la producción en general.
Más de tres meses han pasado desde el inicio de la pandemia en el país y sus efectos económicos se están sintiendo ahora en toda su crudeza. Un alto porcentaje de uruguayos ha perdido su trabajo parcial o totalmente y cuanto más dure la pandemia mayor será la consecuencia nefasta que acarrea.
Por esto es imprescindible que se entienda que para salir lo mejor posible de esta situación todos, absolutamente todos, deberemos aportar algo para hacer frente a las nefastas consecuencias.
El Estado ha aportado, mucho o poco, pero lo ha hecho y sólo había una forma de hacerlo, endeudándose más ante los organismos internacionales, deudas que en algún momento tendremos que pagar todos los uruguayos.
Sólo un sector, el público de mayores ingresos, ha sido obligado a aportar, al menos en por dos meses, y esto no nos parece equitativo, al menos que en momentos de escribir estas líneas se anuncie que también se gravarán los altos sueldos privados, que los hay y en algunos casos muy superiores a los públicos.
Quienes mantienen las ollas populares saben que los mayores aportes no provienen del sector más pudiente, y si se pretende bajar la delincuencia y aumentar la equidad social, el único camino válido es la aportación en la medida de nuestras posibilidades.
No es aumentando el número de tobilleras, endureciendo las penas, ni extremando la vigilancia que bajaremos estas consecuencias.
Mientras siga rigiendo aquello de que lo que importa es tener, y no importa cómo, las cosas no cambiarán.
Desbaratar esta afirmación maquiavélica es la única forma de obtener mayor paz y tranquilidad como anhelamos todos los uruguayos.

A.R.D.

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Nuestros mayores en el lugar correcto

En esta jornada se festeja el Día del Anciano Mayor. Hoy nuestros mayores, reunidos en lo que actualmente denominamos “tercera edad” están pasando prácticamente en todo el mundo por un momento muy especial, en confinamiento y aislados de todos sus seres queridos, a los que a lo sumo ver por teléfono o a través de un vidrio.
Es una situación que nos recuerda con mucha fuerza, aquella afirmación de que los miembros del cuerpo humano sólo se valoran en toda si importancia cuando los perdemos momentánea o definitivamente.
Los abuelos alejados de sus hijos y sus nietos, además de todos sus familiares y seres queridos, plantean un problema en toda su crudeza, que tendrá seguramente su punto más delicado el próximo 19 cuando conjuntamente con el natalicio del Prócer se celebre el “Día del Abuelo”. Ocasión en que muchos uruguayos acostumbran reunirse junto a sus mayores disfrutando de abrazos, besos y saludos como lo hacen los latinos.
No condenamos a quienes ha decidido mantenerlos alejados, porque sabemos que en su gran mayoría al menos lo hacen por su bien y el bien de los demás familiares. Pero esta situación nos ha hecho ver probablemente con mayor crudeza la realidad en que vivimos a diario. Además las exigencias de la vida moderna que no nos deja calibrar en toda su dimensión una realidad en que a los padres se les hace cada día más difícil dedicarse al cuidado de los hijos, como en otras épocas.
El confinamiento es una consecuencias necesaria e inevitable, pero debemos confiar en que ya pasará y podremos volver a expresar nuestros sentimientos.
Aprendamos de sociedades más longevas, de las que valoran en toda su dimensión sus consejos de ancianos y les dan el lugar que les corresponde a la hora de tener en cuenta las diferentes opiniones.
No significa que entendamos que todo tiempo pasado ha sido mejor, sino que no venimos del aíre ni hemos nacido por generación espontánea, porque antes de nosotros hubo gente que se sacrificó y en su mayoría, personas hoy mayores, que con sus errores y aciertos han conseguido dejarnos la realidad que hoy tenemos.
De nosotros depende que la aprovechemos sacando lo mejor de ella o no.
Lo sabio entonces es saberlo para evitar sus errores y perfeccionar sus aciertos preservando y a su vez tratando de dejar un mundo cada vez mejor para las generaciones futuras.
!No lo olvidemos!

A.R.D.

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Nunca más urgente que nunca

Siempre sostuvimos en estas columnas que el Río Uruguay es una de las vías más frecuentes usadas por el contrabando desde el vecino país de Argentina.
No sólo a la altura de Corralito en que indudablemente sigue siendo una vía “liberada” para el pasaje de todo tipo de contrabando desde y hacia el vecino país.
Todos los salteños lo sabemos. Los únicos que parecen “ignorar” la situación son las autoridades, pero el contrabando que abastece el “bagashopping” no llega por el aire, sino por el río y la carretera y seguramente pasa por lo menos por un puesto aduanero.
Los recientes apresamientos así lo confirman. Supuestamente las fronteras están cerradas y supuestamente también hay autoridades que tienen como función el control e impedimento de estas actividades.
Aunque el contrabando está más aceptado de lo que se cree entre la población uruguaya, llegará el momento en que ineludiblemente habrá que tomar posición en favor o en contra de lo ilegal.
Lo ilegal hunde al país y es totalmente injusto con quien paga religiosamente sus impuestos y demás obligaciones, pero al comercio formalmente establecido le es absolutamente imposible competir con quienes se desempeñan en el mundo informal y por lo tanto no sólo venden mercadería más barata, sino que además no pagan absolutamente nada al Estado.
El contrabando es parte del país y no ignoramos que hay al menos cientos de empleados y dependientes que se desempeñan en estas actividades, sin resguardo social de ninguna especie. Pero que se anteponga el tema social para justificar lo otro es absolutamente inmoral. Hay gente que vive muy bien explotando esta actividad y ya ni siquiera toca nada, lo sabemos y los conocemos.
Ya no se trata de aquellos “bagayeros” que recorrían la ciudad con su bolsos o sus carritos para ofrecer comestibles.
Esto es totalmente inmoral e injusto. En la otra punta de la madeja hay empresarios que no saben ya que hacer para subsistir , porque cada día le es más difícil, por no decir imposible, competir con la mercadería que entra de contrabando.
Hasta hoy ningún gobierno desde varias décadas atrás ha podido encauzar este tema- Sólo recordamos un director nacional de Aduanas que trató de encauzar este tema y terminó encarcelado.
Este tipo de situación es siempre injusta e inadmisible, pero en caso de emergencia como la presente, se vuelve más importante aún.
Esperemos que haya al menos medidas para enfrentar el tema como corresponde.

A.R.D

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Más difícil que nunca

Más que nunca la situación actual nos impone cuidarnos y cuidarlos. La polémica generada tanto por la apertura de calle 18 de Julio en la capital como toda las actividades reiniciadas en el país, tanto las escuelas rurales, ahora las urbanas, los shoppings y seguramente las que vendrán han sido harto discutidas y objeto de diferentes posicionamientos.

La cuestión es más sencilla de lo que parece, depende de nosotros mismos. Es más difícil cuando se trata de niños o adolescentes, se supone que las personas mayores tenemos o tendríamos que tener al menos, mayor responsabilidad y más capacidad para captar rápidamente las exigencias que nos impone la pandemia.
En algún momento habrá que volver a la verdadera normalidad, vale decir a los abrazos y los besos tan latinoamericanos que casi diríamos nos identifican.

Haya gente que lo ha manifestado abiertamente, el riesgo de infectarse con el virus por trasgredir los famosos protocolos, va siendo cada vez más aceptado, porque el confinamiento se ha extendió ya durante tres meses y es tiempo de que con prudencia y sensatez, se asuman ciertos riesgos.
Si bien entendemos que aún la pandemia no ha sido superada y por lo tanto este es uno de los momentos de mayor riesgo, debido a que la población uruguaya en su mayoría se siente estancada y hastiada del confinamiento, creemos que es la hora de concientizarnos que aunque vayamos bien, no debemos descuidarnos ni “rifarnos” sino dar pasos prudentes y sensatos, como los que venimos dando, porque a pesar de ello el virus sigue circulando y en la región existe una gran amenaza, al enfrentar una de las situaciones más preocupantes.

Existe un gran compromiso social. A menudo vemos que las recomendaciones oficiales se adoptan con un gran sentido de responsabilidad, sobre todo el uso del tapabocas para ingresar a cualquier comercio, lo que habla de la actitud que tiene la población en general.

Saber situarnos hoy frente a las condiciones que tenemos en materia de salud resulta determinante. Lo primero es la salud, aunque el factor económico también tiene una gran incidencia y tarde o temprano debemos pensar en que habrá que asumirlo.

Es otro de los aspectos a considerar, porque la economía del pueblo ya no resiste más y por lo tanto atenta también contra el confinamiento. La recomendación sigue siendo a quedarse en casa, pero no se desconoce que hoy es más difícil que nunca.
A.R.D.

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El vergonzoso trabajo infantil

En la presente jornada se celebrará a nivel internacional el Día Mundial contra el Trabajo Infantil.
Una de los temas que tiene menos visibilidad a nivel mundial, porque ya no se trata sólo de los niños que trabajan en las minas africanas y en otros sitios del denominado tercer mundo, sino de todos los niños que en el mundo deben trabajar para comer o para llevar algo a su casa y son muchos más de los que creemos.
En el Uruguay no se puede ignorar la situación que ha sido notoriamente agravada por la pandemia mundial, basta salir sobre todo en horas de la tardecita para notar la presencia de gente revolviendo los contenedores de basura. No son los niños pero si sus padres y otros familiares.
Se nos dirá que la pobreza fue frontalmente combatida durante el pasado gobierno y es verdad, pero también debe reconocerse que no llegó a ser totalmente erradicada y además quienes lograron salir de la pobreza no tuvieron fuerzas suficientes como para ponerse a resguardo de la misma y bastó que se complicaran las cosas para que muchos volvieran a caer en la misma situación.
No necesariamente son los niños las principales víctimas de esta situación, pero nadie duda que también les afecta. Niños y adolescentes trabajando o incluso pidiendo limosna en la calle es un “fenómeno” que ha vuelto a nuestra ciudad, luego de muchos años.
Es más hay adolescentes que comienzan a trabajar con muy pocos años y a veces no en trabajos “livianos” precisamente.
Apenas ingresados a la adolescencia, cuando aún son niños para los estándares internacionales y están protegidos por los derechos del niño o debieran estarlo al menos, deben de olvidarse de todo esto, olvidarse que tienen derechos, que es tiempo de que disfruten de su niñez, de los juegos y del afecto de sus padres y familiares.
Salir a trabajar para arrimar algún pesito a casa en el mejor de los casos, porque no se trata sólo de lo económico, sino del daño en lo afectivo, de esos niños que ven que sus padres no tienen nada para comer…
Es la cruel realidad y felizmente el Uruguay es un país solidario, donde estas situaciones se van paliando, pero debiera ser un llamado, una invocación a la mayor justicia social, porque si cada uruguayo, trabajadores, empresarios, productores y demás aportaran una exigua suma estamos seguros que podríamos aspirar a un mejor nivel de vida, olvidándonos de la tremenda injusticia que encierra el trabajo infantil.
Es una forma de lograr que no haya un solo niño uruguayo que tuviera que salir a trabajar…
A.R.D.

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Desconocer las amenazas podría ser nefasto

La ejecución o participación en estos hechos de delincuentes en estos crímenes es tomada como un factor de prestigio, al punto tal que en algunos establecimientos carcelarios de más población se afirma que al que recién ingresa se le suele preguntar ¿y tú a cuantos policías o jueces has matado?
Es que esto que hasta hace pocos años atrás parecían situaciones o hechos que se daban en países muy lejanos, hoy la tenemos entre nosotros.
La fuga de un capo narco internacional, del centro de Montevideo, como la ex cárcel central, y la extradición de otro alto jerarca narco a los Estados Unidos se consideran hechos claves para graficar la situación que tenemos hoy.
La amenaza de muerte a una jueza, que se ha tomado con toda la seriedad del caso, porque existen elementos suficientes para considerar que se trata de un hecho serio y muy grave, engrosa la lista.
A esta situación deben sumarse las amenazas de muerte al ministro del interior, Bonomi y ahora a su sucesor, Jorge Larrañaga. Por si esto fuera poco días atrás trascendió la amenaza al propio presidente de la República, la que felizmente fue aclarada y el responsable sancionado como corresponde.
Las últimas acciones del delito en nuestro país, incluyen la granada arrojada contra la Brigada Antidrogas y las amenazas a las personas que están en la primera línea del combate a las drogas.
Se suma a ello el ataque a balazos en pleno centro de Montevideo a una abogada que dirigió la defensa del jefe narco finalmente extraditado, atentado en el que resultó gravemente herida la suegra de la profesional de marras.
La mayoría de estos hechos registrados en los últimos días nos pone de cara a una realidad que lejos de ser aceptable , nos reafirma que tenemos injertado entre nosotros el accionar de la mafia del narcotráfico que es realmente preocupante y seguro que no será fácil enfrentar a todos los niveles.
Mientras no asumamos esta realidad, que no está lejos de nosotros, difícilmente podamos avanzar en el combate y el exterminio de estas acciones aberrantes entre nosotros.
Lo primero a hacer es investigar a fondo, porque este tema suele tener múltiples ramificaciones y todas ellas tienen que ser desbaratadas, erradicadas y luego de ser vigiladas permanentemente como primer aspecto para sentirse un poco más protegido al menos.
A.R.D.

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El tema carcelario

El tema carcelario ha sido y es un gran problema en todo el mundo, tal como lo decíamos días atrás.
La cuestión es saber en que medida estamos ante una situación de la que se puede salir y recuperarse en muchos de los casos de procesamientos o bien no se justifica el esfuerzo de la sociedad procurando darles herramientas para que se rehabiliten a todos los procesados, cuando hay un alto porcentaje de ellos que manifiestan abiertamente que la posibilidad de cambiar de vida no les interesa.
La última acción cumplida en el complejo carcelario COM CAR pone de manifiesto la verdadera situación. En una requisa profunda se incautaron más de mil “cortes”, verdaderas lanzas hechas con varillas de hierro o similares, bebidas alcohólicas, drogas y teléfonos celulares que muchas veces se esconden en huecos practicados por los mismos reclusos.
Esto desnuda una situación oculta hasta el momento. Saben nuestros lectores que no somos partidarios de penas duras y medidas más severas como forma de salida de esta situación delictiva. No nos oponemos, sobre todo a la fiscalización del cumplimiento de las sanciones a que están sometidas estas personas, si a los tormentos y excesos, pero no creemos que por el camino de la represión vayamos a salir de la situación en que nos encontramos.
La situación que se vive en estos lugares es lamentable. Hay que timar en cuenta que en el COM-CAR cohabitan alrededor de 1.500 personas. Es un verdadero pueblo y por lo tanto resulta complejo su control, aunque no imposible ni por ello deben suprimirse.
La últimas requisa pone de manifiesto, por si no se sabía, que existen condiciones inaceptables en este y en los restantes establecimientos carcelarios.
Es un tema candente. Las condiciones de reclusión distan mucho de se admisibles y de por sí no solo no puede ser consideradas como formas de rehabilitación, sino que de por si obligan a muchos de los reclusos a armarse par defender su vida, dado que en muchos casos, quienes “mandan” en esos lugares les extorsionan o someten a determinadas situaciones de apremio, de cuya existencia se tiene conocimiento, pero hasta hoy se ha preferido mirar para otro lado.
Es hora que el tema sea tomado con la debida responsabilidad, porque sólo dándoles a todos los que prefieren recuperarse ante la sociedad las condiciones y herramientas necesarias para hacerlo, que podemos esperar una situación mejor en el futuro.
A.R.D.

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Nuestra responsabilidad con los océanos

Ayer se celebró en todo el mundo el Día de los Océanos. Uruguay, es un país bendecido con costas sobre el Océano Atlántico, tiene en este gran curso de agua una gran responsabilidad.
Un océano es no solo una enorme masa de agua salada acumulada, sino que fundamentalmente es el habitat para muchos animales y especies vegetales que lamentablemente están extinguiéndose o ya han desaparecido.
Años atrás escuchamos y sin que hasta el momento hayamos sabido de desmentido alguno, que el mar uruguayo es tan rico como el campo. Es probable que la mayor parte de esta riqueza se haya ido a parar muy lejos del país.
Uruguay es un país privilegiado en materia de ríos, mares y océano, pero lamentablemente la riqueza que hay en estos mares nunca benefició al país, a lo sumo fue a parar a determinados bolsillos de poderosos.
La armada nacional que está a cargo de la vigilancia y el cuidado de nuestros mares siempre argumentó que no tiene medios, barcos y otros implementos imprescindibles para cumplir la tarea.
En medio de estas situaciones recordará el lector que hubo varios casos que incluso llegaron a la Justicia, en el marco de la “operación Cangrejo Rojo”, en la que se denunciaba que había operadores políticos uruguayos que gestionaban y obtenían permisos de pesca, gracias a sus influencias, en favor de barcos pesqueros extranjeros.
Lo peor de todo esto es que la rica fauna de nuestros mares se ha ido deteriorando, exterminando, al punto que hoy es casi exótica. Nuestra propia conducta no favorece precisamente esta preservación.
Los océanos están afectados de todas formas. La humanidad toda los ha tomado como basureros, y cada vez es mayor la cantidad de residuos químicos, de fertilizantes, de detergentes y de otros múltiples elementos dañinos y nocivos que van a parar a los mares.
Nunca olvidaremos cuando en ocasión del primer tsunami de nuestros días en Indonesia, cuando el mar nos “vomitó” toda la basura nuclear que “alguien” había fondeado en el mar.
Ese es precisamente la situación, nos hemos convencidos a todos los niveles de que la cuestión es que no se vean nuestros residuos, porque si no se ven no existen… Nada más errado, cuando la temporada de cruceros llegan al país bajo aplausos los grandes barcos que a veces traen 3 o 4 mil cruceristas, cada uno, nos preguntamos ¿cuantos desechos químicos y de todo tipo arrojan al mar?
Es hora de que aprendamos a cuidar lo que se nos ha confiado, porque seguramente serán las generaciones futuras las que deberán enfrentar las consecuencias.
A.R.D.

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Cuando los escarabajos salen a la luz

Los hechos más aberrantes suelen desnudar también los conceptos que se esconden con mayor celo en algunas personas. Es así que consideramos que quienes salieron a recordar un asesinato cometido casi 50 años atrás, en realidad siempre han pensado así. O sea no nos sorprende, porque no es nada nuevo, salvo para quienes les han creído que habían borrado el pasado para enfocarse en el futuro.
Eso si, flaco favor le han hecho a quienes insisten con el olvido y el perdón para todo los crímenes registrados en aquella época y sus autores. Nunca les hemos oído manifestarse con el mismo énfasis ante los casi 200 asesinatos y desapariciones registrados durante la dictadura en el Uruguay.
De algunos voceros minúsculos y recalcitrantes no nos sorprende la opinión, pero si la de aquellos que no suelen mostrar la hilacha.
Nos gustaría oír ahora que se ha descubierto y apresado al autor de los crímenes y que aparentemente nada tiene que ver con ideología alguna, que opinan de la posibilidad de olvidar determinados crímenes de lesa humanidad, y quienes opinan que somos vengativos y no justicieros.
Hay una sola forma clara y sencilla de olvidar de pasar raya y dejar de lado todo lo sucedido en aquellos años, es saber que pasó y donde fueron aparar todos los que se llevaron.
Que alguien opine que ya se debe olvidar y dejar todo de lado argumentando que todos cometemos errores a la hora de defender ideas, es inadmisible.
Quisiéramos ver a esos mismos legisladores diciéndonos que hay que olvidar a los asesinatos nazis, de millones de judíos, algunos perseguidos, capturados y condenados por Israel cuando orillaban ya los 90 años por ejemplo.
Cuando se pide paz y tranquilidad para estos individuos repulsivos, los que no ocultan sus idean y los que suelen aparecer en estos casos, aunque siempre han pensado igual, desde el anonimato u ocultando sus ideas no pueden ser ignorados, porque nos gustaría que pusieran el mismo ímpetu, la mismas ganas para exigirles a los asesinos o sus cómplices del silencio que hablen como única forma de aportar a la paz y tranquilidad del pueblo y las víctimas de estos criminales.
Ya es hora de confiar en la Justicia como única forma de cerrar estas heridas en el seno de la sociedad, sabiendo que no habrá paz en cuanto no aparezca hasta el último de los detenidos desaparecidos.
Alberto Rodríguez Díaz

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Los crímenes no deben de caducar jamás

Días atrás mencionábamos en estas columnas nuestra discrepancia con el Cnel. Manini Ríos quien cuestionó el hecho de que se continuó con los procesamientos de los militares que participaron en crímenes de lesa humanidad.
En las primeras horas en que se investigaba el triple crimen del Cerro de Montevideo, el veterano líder político y dos veces presidente de la República, Julio María Sanguinetti y otros operadores políticos trajeron a la memoria los soldados asesinados dentro del vehículo militar en la noche del 18 de mayo de 1972.
No ocultamos el crimen, ni nos duelen prendas por el hecho, pero creemos que traer a la memoria estos hechos de 48 años atrás, y a pesar de que quienes los cometieron tenemos entendido que han pagado por el crimen, reafirma nuestra convicción de que estos hechos no se extinguirán en la memoria popular nunca.
Cuando el hoy senador criticó a la Justicia, acusándola de alentar sentimientos de venganza y no de justicia. En esta columnas criticamos la posición del legislador, porque entendemos que es tirar contra el sistema democrático en el que vivimos, cuando la justicia internacional ha sido clara y contundente con respecto a los crímenes de lesa humanidad.
A quienes comparten la opinión del legislador habría que preguntarles, que opinión les merece la actitud de Israel que ha perseguido y condenado a criminales nazis, algunos ya nonagenarios.
Dijimos por entonces y lo reafirmamos hoy, que los crímenes deben pagarse por ser crímenes y nadie debe sentirse inmune ante la ley ni tomar la ley en sus manos para aplicarla según sus intereses.
Quien tortura y asesina debe pagar en todo momento y lugar, porque ha violado la ley. No es lo mismo ni lo justificamos de manera alguna, acribillar a balazos a cuatro soldados, que detener y asesinar o hacer desaparecer al menos a cerca de 200 personas, Sin embargo no hemos escuchados de boca de quienes hoy recuerdan el asesinato de los soldados condenar con la misma fuerza y pararse fuertemente ante estos crímenes.
Pretender que se termine la persecución de la justicia, cuando se trata de conocer la verdad a pesar de los vergonzosos y cobardes pactos de silencio no corresponde, porque uno de los elementos que persigue a estos delincuentes es su propia conciencia y por esto, no se tiene que claudicar jamás.
A.R.D.

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Contra un asesino silencioso y solapado

Reiteramos nuestra prédica contra el tabaco, un asesino lento y silencioso que a lo largo de la vida nos está quitando muchos valores que tendrían mucho para aportar a la sociedad que integramos.

El tabaquismo es una cruel pandemia y aunque no sea vista ni considerada como tal, cuesta anualmente alrededor de 8 millones de vidas en el mundo. La enorme mayoría de ellos fumadores directos, pero también un alto porcentaje de familiares y fumadores pasivos.
El tabaco es un asesino silencioso hasta el punto que suele pasar desapercibido, quizás contando con la complicidad de las grandes multinacionales que lo industrializan y no quieren que se lo nota demasiado y si a alguien se le ocurre desnudarlo en toda su crudeza y considerarlo como lo que es, una grave pandemia, seguro que será considerado un “loco”.
Sin embargo hasta el momento el tabaco ha matado varias veces más de lo que ha matado el COVID -19, considerada la peste de lo que va del siglo XXI y seguramente esta realidad no cambiará.
En este sentido no podemos desconocer lo actuado por el ex presidente Tabaré Vázquez, quien se enfrentó al interés de una de las más poderosas tabacaleras y finalmente logró un millonario resarcimiento de la propia tabacalera que había demandado al oncólogo, al sentirse perjudicada por las medidas tomadas por Vázquez en su gobierno y dicho sea de paso, considerando que el dinero era del país, Vázquez destinó lo obtenido a beneficiar a los compatriotas.
Enfrentar a una poderosa multinacional, siendo un país tan chiquito, ha sido una verdadera quijotada que debiera reconocerse como tal.
El hábito de fumar tiene en estos momentos una rama muy amenazante , dado que la mayoría de los fumadores son jóvenes, adolescentes muchas veces y es que aún en la sociedad permanece el concepto de que el que fuma es una persona mayor, madura quizás.
Esto determine que nos arruine muchas vidas en un país envejecido que tiene como “espada de Damocles” sobre sí no sólo una población envejecida, sino un bajo índice de natalidad.
Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), condenando al tabaco reafirma de alguna forma la política adoptada por los últimos gobiernos de Uruguay y a raíz de las mismas podemos notar que hay un notorio retroceso del cigarrillo-
Esto ha sido un acierto y es justo reconocerlo como tal.

A.R.D.

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Cuidemos la naturaleza

El Día Mundial del Medio Ambiente que se conmemora hoy es oportuno para reiterar lo que consideramos un verdadero déficit de gobernantes y gobernados de quienes podemos considerarnos advenedizos en este mundo.
Para decirlo con todas las letras, hasta hoy el cuidado ambiental no ha pasado del discurso y de algunas medidas adoptadas para calmar “la tribuna” porque los uruguayos seguimos mirando para otro lado, como si no nos afectara el tema ni nos interesara.
La afirmación que hemos escuchado muchas veces de que Salto es considerada una ciudad limpia y cuidadosa del ambiente no deja de ser una versión totalmente equivocada. Si nos comparamos con las peores ciudades, donde abundan los desperdicios y la mugre en las calles, seguramente que nos parecerá que somos mejores y si bien esto es cierto, no justifica que extrapolemos esta afirmación, porque cuando la comparación se hace con otras ciudades en las que realmente se han tomado en serio la cuestión, la realidad nos golpea, estamos muy lejos de tener una situación admisible en cuanto al cuidado del medio ambiente.
Hasta el momento hemos estado tomando la naturaleza, el aire, el agua, la tierra y en especial la fauna y la flora, vale decir los seres vivientes, como un basurero para esconder nuestros desechos, o bien como un recurso propio, al que podemos exprimir hasta exterminarlo, sin pensar en el planeta que estamos dejando para las generaciones futuras.
Es así que hemos destruido prácticamente todo o comprometido su preservación. Animales, plantas y otros recursos se están terminando porque los hemos condenado a ello o los estamos explotando alevosamente sin preocuparnos para nada por su preservación.
El Día Mundial del Medio Ambiente es una buena oportunidad para informarnos del tema, para analizar que estamos haciendo al respecto y sobre todo para asumir las responsabilidades que en buena medida tenemos en cuanto a la defensa de lo que hemos hallado en el planeta cuando llegamos.
Lamentablemente en esto el tiempo corre en contra de nosotros. El daño que se ha hecho es grande y grave y seguramente sólo detenerlo en algunos casos ya se hace muy difícil.
La principal deuda es con las generaciones futuras, estas que hoy apenas han llegado al planeta y ni sueñan lo que les estamos dejando. Lo más razonable parece ser tratar de dejarles el medio ambiente tal cual lo encontramos, aunque a esta altura parece harto complicado lograrlo, sobre todo si seguimos mirando para otro lado mientras los grandes intereses se dedican a dañar y destruir.
A.R.D.

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Entre lo que se dice y lo que se observa

El último caso de COVID -19 detectado en nuestra ciudad y sobre todo la gravedad del mismo, desnuda lo que para nosotros es una realidad cruda y dura.

Lo anticipábamos en ediciones anteriores. Los controles a las personas que pretenden ingresar al departamento, desde lugares donde existe la pandemia en toda su crudeza o desde el extranjero en general, debe ser sometido a férreos controles y nadie debe sentirse agredido por esto.
La situación parece lógica y sencilla, fácil de aplicar y más fácil de explicar, sin embargo no es tal. Aunque las comparaciones resulten odiosas, no se puede ignorar lo que pasa en nuestra ciudad con el ingreso ilegal de mercadería o el contrabando de cualquier tipo de bienes. ¿Es que no hay Aduanas que controlen esta actividad? El lector conoce las repuestas porque una feria permanente que hasta se ha constituido en un atractivo turístico, es la mejor demostración de ello.
Y es que en esto nada tiene que ver la denominada “situación fronteriza”, sino la corrupción lisa y llana a muchos niveles y que muchos conocen y miran para otro lado, eso si con la mano extendida…¿Podemos probar algún caso en particular?. Por supuesto que no, porque no nos interesa si somos quienes deben hacerlo, pero la realidad resulta una verdad innegable.
Que un camionero extranjero, de los muchos que pasan a diario por nuestra ciudad, sea portador del virus en una etapa avanzada, está dentro de las posibilidades y que nadie se asombre por ello.
El hombre un trabajador que seguramente no tiene muchas posibilidades reales de rechazar el trabajo que se le asigna sin arriesgarse a quedar desocupado, ha llevado la peor parte y nuestro temor es que se lo estigmatice, porque lo estaríamos haciendo víctima de nuestros yerros.
Si hay interés en detectar la corrupción y los “escapes” a los controles que suceden en la frontera no es este el nivel al que hay que apuntar.
No sólo sucede aquí, sino que también en otros lados del país es “curioso” como algunos transportistas pasan sin control alguno.
Cierto es que hay pacientes asintómaticos (sin síntomas) que resultan difíciles de detectar, pero son las excepciones.
Por otra parte resulta llamativo como según informó en corredor inmobiliario del lugar, hay hoy en Punta del Este muchos más argentinos buscando casas y apartamentos para comprar que en años anteriores ¿Todos tienen residencia en el lugar?
Las reservas en este rubro, de los últimos dos meses han sido superiores a las observadas durante todo el año anterior y las conclusiones quedan a cargo del lector.

A.R.D.

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