Evitemos los excesos

Seguramente que las personas formadas académicamente podrán explicar con mayor propiedad las causas de la conducta humana, mejor dicho de estas “inconductas” y sobre todo lo que lleva a cometer desmanes tanto contra la propiedad pública como privada.
Seguramente también que existen explicaciones, motivaciones para que se obre de esta manera, pero jamás habrá argumentos que justifiquen tan detestable conducta.
No es nueva la lucha entre capital y trabajo, la denominada “lucha de clases” que intenta destruir todo lo que la sociedad ha construido y levantado para disfrutar ya sea a nivel público o como forma de organizarse para desempeñarse con total normalidad y todos los derechos propios que les concede la ley.
Tampoco es nueva la política que tiene como argumento la destrucción de todo lo que es el mundo organizado, entendiendo que todo se ha hecho mal y es injusto, por lo tanto -sostienen – hay que rehacerlo.
Más allá de esta pseuda justificación, que algunos hallan pertinente, es de reconocer que vamos cada vez peor por el camino del “hacé la tuya”, que significa entre otros aspectos que a la menor oportunidad podemos y debemos alzarnos con lo que encontremos a mano, sea de quien sea y de la forma que sea…
Ni que hablar que cuando se trata de manifestaciones masivas, motivadas por el tema que fuere, ya sea deporte, política, trabajo o similar, cualquier motivo sirve porque no es lo que a estos vándalos les sirve. Esto también es propio de los nuevos tiempos y los saqueos que se han producido en ocasión de caravanas populares así lo indican.
No hay medida alguna capaz de disuadir a los saqueadores, convencidos que no habrán de ser identificados, pese a que pruebas en contra hay y suficientes.
Los salteños debemos recordar permanentemente lo sucedido en Concordia cuando la Policía hizo una huelga y hubo gente, entre ella familiares de los propios policías que aprovecharon para saquear.
Muchos de ellos, tanto policías como familiares terminaron en prisión y por mucho tiempo.
No somos partidarios de arreglar las cosas con duros castigos, pero tampoco de dejar estas acciones sin castigar.
Resulta imprescindible conocer las motivaciones, saber por qué nos hallamos en estas encrucijadas y tratar de prevenirlas y sobre todo reducir a sus cultores, porque será siempre lo mejor que se pueda hacer.
Las manifestaciones pacíficas son propias de la democracia. Hacerlas sin dañar, solamente expresando puntos de vista o diferencia es lo correcto y robustece el sistema. Cuando sirven para cobijar excesos o intenciones delictivas se transforman en actos vandálicos que lejos de ser constructivos, dañan y destruyen.
A.R.D.

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Que nunca desaparezca la palabra escrita en papel

Una de las mayores incógnitas para el futuro es cómo se habrá de resolver el tema del soporte de la lectura que será preferido para las nuevas generaciones.
Básicamente el tema se circunscribe al papel que utilizan lo que hasta el momento conocemos como diarios y las publicaciones digitales.
Si bien sigue siendo letra escrita, los diarios papel siguen teniendo un “valor agregado” que hasta el momento les ha servido como el horcón del medio para sostenerse. Es que no sólo se trata del diario papel, sino del libro, las revistas y similares y el aspecto esencial en este sentido es que mientras que los soportes digitales, como la computadora, el celular y aparatos similares son esencialmente medios masivos pero de uso personal, pocas personas son las que comparten su celular con otras personas para la lectura de información y menos aún los que lo hacen a efectos de facilitar la lectura de un libro.
Cuando se trata de una computadora, precisamente denominadas en sus inicios “Personal Computers” o computadora personal, es más difícil aún que se la comparta.
Es que tanto el libro, como el diario y las revistas tienen un elemento socializador que es uno de los aspectos básicos y sustanciales de la palabra escrita. El hecho de que se pueda compartir y difundir promueve la lectura, el análisis y afianza los vínculos entre diversas generaciones.
Hoy estamos en un momento en que este tema está en plena discusión. Por una parte desaparecen publicaciones de papel, que se van convirtiendo estrictamente en conversaciones digitales. Uno de los últimos ejemplos en nuestro país es el diario oficial, una publicación reconocida y exigida en forma imprescindible por parte del sistema jurídico uruguayo, que hoy se ha convertido en una publicación exclusivamente digital.
Por nuestra parte entendemos que a pesar del enorme ingreso que han tenido y tienen las publicaciones digitales, que cada vez cuentan con mayor promoción, la letra en papel jamás morirá, precisamente porque representa mucho más que lo escrito y si llegara a desaparecer sería un gran retroceso en materia de comunicación, porque hoy día encontramos algunos escritos con tantas faltas de ortografía que “duelen” cuando se sabe que pretender constituirse en comunicación, en cuya esencia figura precisamente la de ser comprensible por todos quienes hablan ese idioma.
A.R.D.

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Uruguay es un país caro para el que trabaja

La discusión sobre los aumentos al Impuesto a las Retribuciones Personales Físicas (IRPF), que pretenden el gobierno nacional es mucha y muy amplias.
Existe casi unanimidad en considerar que es inadecuado pretender cobrar este impuesto desde los 33.450 pesos (la franja más baja), debido a que los costos fijos que tiene una familia tipo determina que esto es casi una media canasta familiar.
Uruguay es reconocido como uno de los países más caros del mundo, en cuanto a alimentación, pero esta comparación debe hacerse en todos los sentidos. Al poner en la balanza sólo la alimentación de un país productor de alimentos, sobre todo carne y lácteos, los dos productos más caros en todo el mundo, seguramente que aparecemos como un país tremendamente caro.
Si en cambio incorporamos a la comparación el hecho de que la salud es relativamente accesible, a un costo promedio de 100 dólares por persona, si tenemos en cuenta que la educación incluso terciaria es gratuita, probablemente la ubicación del país mejore notoriamente.
El Estado no produce riquezas y por lo tanto, necesariamente debe financiarse a través de los impuestos que cobra, el tema está en saber determinar con precisión cuál es el límite razonable de lo que puede pagar un ciudadano para ser solidario con sus conciudadanos y a su vez tener lo suficiente para llevar un nivel de vida digno.
Esta discusión es eterna. Difícilmente nos pongamos de acuerdo, porque siempre está impregnada además de intereses políticos, que ven el tema desde su conveniencia.
Hay países donde la carga impositiva es incluso más alta que en el Uruguay de nuestros días, pero también, para saber si la vida resulta más conveniente o no, mejor o peor que en el Uruguay hay que saber qué beneficios supone el pago de tan altos impuestos.
En suma, aquí hay dos cuestiones básicas. La primera de ella es saber en qué medida la carga impositiva que se pretende está ajustada y tiene en cuenta las retribuciones que reciben los uruguayos y luego tan o más importante que esto es determinar qué hace el Estado con lo que recauda.
¿Si la plata se usa para ayudar a quienes lo están necesitando en estos momentos en que atraviesan situaciones difíciles o se lo utiliza para un asistencialismo inconducente, que sólo motiva la existencia de verdaderos zánganos?
Con estas líneas no pretendemos fijar una posición sobre el tema de fondo, sino sencillamente aportar elementos para una discusión sana y sensata que nos permita hallar la mejor fórmula para todos y sobre todo para el país que queremos.

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La experiencia de nuestros abuelos: un desperdicio intolerable

En China, una de las civilizaciones más antiguas del mundo, se mantiene una tradición: los ancianos son considerados sabios y toda comunidad que se precie de tal, mantiene sus consejos de ancianos, que más allá de ser autoridades electivas, son considerados autoridades éticas.
Es que por el sólo hecho de ser anciano, un hombre merece el mayor de los respetos de parte de la comunidad, no por ser considerado frágil y vulnerable, sino por el conocimiento empírico, el que procede de la experiencia es sumamente valorado en aquella civilización.
Es así como se mantienen las tradiciones y sólo en estas civilizaciones es posible hallar aún ciertos valores que el mundo occidental ha perdido por completo. Porque no hablamos solo de usarlos para que nos transmitan sus conocimientos, sino esencialmente de valorarlos como personas que han sabido legarnos todo lo que tenemos.
Hoy los ancianos son frecuentemente considerados como material de descarte en nuestra sociedad. A menudo van a parar a un “hogar”, que vaya paradoja es lo menos parecido a esto, porque muchos de ellos -no todos – son verdaderos depósitos donde los ancianos nos tienen otra opción que aguardar el fin de sus días.
Esta conducta social es la que ha contribuido a que se hayan perdido muchos oficios en nuestra sociedad, zapateros, relojeros, mimbreros, muebleros, “guasqueros” y una larga lista más de oficios que podríamos enumerar ya no existen. Es más las jóvenes generaciones suelen preguntar de qué se trata, cuando hacemos alguna referencia a ellas.
En su lugar han aparecido artículos y artefactos similares, aunque la calidad no sea la misma y en su mayoría tienen el mismo origen “made in China”. Aquello que solíamos mirar despectivamente, considerándolo de baja calidad, hoy nos está invadiendo, artículos y artefactos de todas las calidades. Vale decir que si alguien sigue considerando que lo que produce China es sólo de baja calidad, se equivoca de cabo a rabo.
Lo único cierto es que la industria que produce artículos de alta calidad, ya sea norteamericana, inglesa, brasileña o china, es también de alto precio. La diferencia de esta última procedencia es que se produce de todo precio y de todas las calidades.
Es decir, que aquella civilización que creíamos “atrasada”, con una industria “antigua”, hoy nos está atiborrando de productos de todo tipo. Es más hasta nos acaba de donar una escuela completa.
En tanto nosotros, que siempre nos creímos más “avanzados”, hoy estamos casi a expensas de ella y asistimos a una problemática compleja porque son pocas las posibilidades que tenemos de competir en calidad y precios con sus productos.
Sencillamente tenemos mucho para aprender.
A.R.D.

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Celestes, pero no cegados

La inauguración del torneo mundial de fútbol hoy acapara mayor atención que las guerras, las relaciones de las grandes potencias (Estados Unidos – China – Corea y demás).
En otras épocas estas instancias fueron utilizadas para fines poco agradables, que pasaban desapercibidas al estar la mayor parte de la atención pública concentrada en la instancia mundial, como lo es el fútbol, por lo menos para Sudamérica.
Lamentablemente en otras latitudes, como en la Rusia de Putin mismo, siguen existiendo casos de arbitrariedades que nadie o muy pocos parecen reconocer, mucho menos la política y los discursos oficiales.
En este sentido hay que tener en cuenta la denuncia de Reporteros Sin Fronteras, hecha en las últimas horas, sosteniendo que hay 37 periodistas que permanecen detenidos allí, muchos de ellos por atreverse a denunciar casos de corrupción.
Nos complace saber que al menos en nuestro país y en esta oportunidad no se ha utilizado para esto, pero de todas formas por unos días al menos todos los temas, desde los más graves y vaya si los tenemos, hasta los más superficiales, serán eclipsados por el desarrollo del torneo mundial de fútbol, aquí denominada “la locura celeste”.
De todas formas, conviene “rescatar” algunos temas y acciones que se cumplen al mismo tiempo y es justo valorarlos como corresponde.
Una de estas acciones es precisamente la donación de sangre. Una acción que ennoblece a quien la hace porque donar sangre es donar vida y lógicamente quien está en condiciones debería hacerla, pero es libre de hacerla o no.
La donación de sangre habla de un país solidario, de una comunidad comprometida que piensa no sólo en su salud, sino en la salud de los congéneres.
En nuestro país -felizmente- la donación de sangre sigue siendo voluntaria y por lo tanto se hace como un gesto altruista, no remunerado, un valor que debe ser así preservado.
Hacerlo en estos momentos, indica que felizmente sigue habiendo personas que ponen al fútbol en su lugar y no desconocemos la enorme importancia que este tiene para todos los uruguayos, pero sí, no debemos olvidar que se trata de un deporte, que no debemos permitir que se use para fines detestables.
Dicho esto, sólo cabe la mejor de la suerte a “la celeste”, pero no olvidemos que los problemas de mayor gravedad que nos afectan están lejos de los estadios de fútbol…
A.R.D. 

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Erradiquemos la rémora

Aún cuando podemos admitir como verdadera la afirmación gubernamental de que en nuestro país ha descendido el trabajo infantil, hay que admitir que aún quedan niños y adolescentes trabajando y muchos de ellos en condiciones totalmente deplorables.
Hoy en día cerca de 250 millones de niños trabajan en el mundo y más de 150 millones lo hacen en condiciones peligrosas. Adicionalmente, cada año más de 1 millón de estos niños son víctimas de tráfico humano. (Humanium.org.es.)
El trabajo infantil es definido como toda aquella actividad remunerada o no, que priva al niño de disfrutar de su infancia.
Es así que muchas veces creemos que cuando un niño trabaja “para colaborar con su familia”, no se puede considerar “explotación”, porque seguramente si esa familia funciona como tal, una de sus preocupaciones será precisamente atender a esos niños.
Sin embargo esta es una extendida práctica de trabajo infantil, que es dable encontrar en nuestros barrios y en otros sectores de la población, desde el momento que se le está privando al niño de poder disfrutar de su infancia.
Los derechos del niño establecen entre otros conceptos que durante estas edad el niño tiene derecho a ser protegido, alimentado y educado, para dedicarse pura y exclusivamente a disfrutar de su infancia, edad sustancial en la que el niño recibe valores, aprende a respetar y sobre todo a ser solidario con los demás. De allí que resulte fundamental que se respeten y cumplan sus derechos.
Pero estos derechos están muy lejos de ser genuinos en nuestro país. A lo sumo se los ignora o disimula, pero nadie pone en práctica efectivamente el derecho del niño a jugar, por ejemplo.
Cierto es que el Uruguay ha eliminado las formas más vergonzantes de explotación infantil, como son la explotación sexual, la prostitución, la crueldad, el tráfico, entre otros, aunque de tanto en tanto se ponen al descubierto algunos casos de estos tipos aberrantes de explotación infantil.
Tan condenable o más aún, es el reclutamiento forzoso que aún existe en países donde se desarrollan conflictos bélicos o bien donde accionan grupos terroristas que usan este tipo de prácticas.
Uruguay ha avanzado en la eliminación del trabajo infantil, teniendo en cuenta que hasta hace algunos años atrás podíamos ver a niños mendigando o incluso revolviendo la basura, cosa que actualmente es difícil de ver, aunque permanezcan algunos casos.
Ayer se celebró el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, una instancia dedicada a poner de manifiesto este tema y en la que es bueno detenernos a pensar con ánimo de eliminar definitivamente esta vergonzante rémora social, que todavía tiene algunas manifestaciones entre nosotros.
A.R.D.

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Que más tendremos que ver?

El pasado domingo en los noticieros capitalinos se incluyó el asalto por parte de unos rapiñeros a una comisaría, de donde se llevaron armas y chalecos antibalas, entre otras cosas.
Más allá de que se trata de un hecho lamentablemente factible de ver en nuestros días, en que la delincuencia avanza a pasos agigantados y no parece importarles las leyes, las penas e incluso el riesgo de perder la vida en sus andanzas.
Pero en este caso en particular ya no se trató de atracar un comercio, un local de pagos o un hogar incluso, hechos de por sí altamente reprobables, sino que los rapiñeros optaron por golpear a quienes tienen por objetivo la prevención y represión de delito, para aumentar el desprestigio que campea en nuestros días.
Ni hablar del hecho de que resulte imposible detenerlos en su huida.
Las interrogantes que nos surgen son ¿es posible en nuestro país manejar libremente los chalecos antibalas, las esposas y las armas que utilizaron estos delincuentes sin que sepamos al menos su procedencia?
Está la policía preparada para hacer frente a situaciones difíciles como es la existencia de delincuentes armados y detenerlos cuando ha sido alertada de su presencia y de la acción que están desarrollando?.
¿Cambiaría realmente la situación de haber más policías disponibles en una comisaría?
Por el momento nada de esto parece amedrentar a los delincuentes que han tenido el tupé de copar una comisaría y robar las armas de los propios policías.
En realidad no es un hecho que nos sorprenda, porque el tema de la seguridad es sin duda alguna, una de las mayores preocupaciones de los uruguayos en estos momentos, pero ¿alguien duda que el problema existe, es real y concreto?
No ignoramos que la inseguridad es también el “talón de Aquiles” para cualquier sistema político o cualquier gobierno al que se quiera desprestigiar.
Siempre ha sido así. El llamado “oficialismo”, esto es el gobierno o el partido gobernante tratando de minimizar el problema y la oposición tratando de sacar rédito de ello. Esto ha sido así en todos los tiempos y no importa quien gobierne, el tema de la seguridad va mucho más allá de lo político, pero mientras no lo entendamos así, estaremos prestándonos a la inmunidad de los delincuentes.
Las interrogantes son muchas, la información muy poca y sobre todo nos falta conocer los pormenores de esta situación para saber exactamente ante qué estamos.
Que alguien lo explique por favor.

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Ambiente: no hay peor ciego que el que no quiere ve

El Presidente estadounidense, Donald Trump hizo trizas un decreto de su antecesor, Barack Obama en materia de control ambiental para frenar el recalentamiento global.

La excusa hallada por Trump, un magnate al que obviamente interesa darle a las personas mayores beneficios económicos y para ello incentiva la producción industrial, aunque esto signifique la destrucción irrevocable del planeta, ha sido la incredulidad en las afirmaciones de contaminación.
Donald Trump ha prometido mayor ocupación para los estadounidenses, más trabajo, mejores salarios y demás, todas cosas que el habitante común de los Estados Unidos comparte y aplaude, porque le han instruido para no pensar más allá de sus narices. Esto es, una sociedad hedonista a la que le resulta trascendente sólo que podrá recibir en cuanto a “beneficios” económicos en el corto plazo para tener más placer, así signifique esto la miseria para quienes vienen detrás, es decir las futuras generaciones.
Desde su campaña proselitista Trump ha sostenido que el calentamiento global no es tal. Que es un “invento” de los chinos para frenar la competencia de la industria estadounidense y obviamente que las personas que ha elegido para conducir las diferentes políticas en la materia están en línea con este pensamiento y las medidas por lo tanto irán en contrasentido con la medidas destinadas a proteger el medio ambiente.
Paradójicamente china, una de las grandes potencias y también gran contaminadora del medio ambiente, que se contaba entre quienes se oponían a las medidas ambientales, asumidas por un enorme cantidad de naciones en Kyoto, ha variado su opinión sobre tema y ha adherido, aunque aún muy tímidamente, a la adopción de medidas de protección del ambiente.
En tanto el pensamiento de Trump obviamente que se da de patadas con la opinión del 97 por ciento de la comunidad científica internacional que hoy opina que el calentamiento global es un hecho innegable. Tanto es así que 10 de los 12 últimos años están entre los de mayor temperatura en toda la historia conocida y registrada hasta el momento.
Las medidas de Trump no harán más que acelerar la destrucción de los recursos naturales que aún conserva el planeta y obviamente habrán de comprometer la supervivencia de los futuros habitantes de nuestro planeta.
La liberación de la emisión de gases industriales es un contrasentido. Una afrenta a la comunidad científica internacional, que no obviamente no profesa ninguna posición política y mucho menos sentimiento alguno anti Estados Unidos, porque la mayoría de ellos proceden y viven precisamente allí.
Ojalá que cuando el daño demuestre a Trump cuán equivocada ha sido su política, aún haya tiempo de revertir este daño, cosa que no siempre será posible.

A.R.D.

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Por un mundo sin olvidados

Siguiendo con el tema de la vivienda, para nosotros uno de los más acuciantes de nuestros días. Digamos que es muestra del gran desorden y la improvisación que hemos tenido y seguimos teniendo no sólo aquí sino en todo el país. Mal que nos pese la aparición de los cada vez más frecuentes asentamientos son consecuencia de ello .
Las jóvenes parejas que se forman en nuestros días sufren poco a poco esta realidad y obviamente que las que menos posibilidades tienen de resolver satisfactoriamente el problema son las que menos tienen, para decirlo sin eufemismos, las parejas de mayor pobreza material.
Esto determina que la salida – nos resistimos a llamarle solución – a esta realidad es afincarse, con lo que se tiene y en el primer lugar que se encuentre cuyos propietarios no están visibles o bien sean lugares públicos.
Esto obviamente que crea un gran desorden, una improvisación de tal grado que en realidad origina asentamientos y hacinamientos similares donde las problemáticas se multiplican, los servicios son pocos o inexistentes y la forma de hacerse un lugar generalmente es “a lo codazos”, léase mediante formas violentas, discusiones, agresiones o similares.
Salto no escapa a esta realidad y quien crea que este es un problema sólo de gente que está fuera de la ley se equivoca. Una sociedad individualista, la que promueve el bienestar y el placer individual, exhortándose a olvidar a los demás, obviamente que genera estos “bolsones” de rencor, de violencia y de resentimientos, en los que se vive con muchas penurias y a nadie se le ocurra convencer a los habitantes de estos lugares que “la vida es agradable, es un regalo y es placentero sencillamente vivir el día a día…”, porque no es su caso precisamente.
Se nos dirá que el Estado no tiene por qué hacerse cargo de quienes no han querido estudiar o prepararse para la vida, de quienes no han sido prolijos para presentarse a un trabajo o no se han disciplinado lo suficiente como para tener otras posibilidades.
Es una verdad a medias, porque también cabe preguntarse en qué medida han tenido ellos la posibilidad de hacerlo. No se trata sólo de tener un sistema gratuito, sino que integrarlos a él y para ello necesita alimentarse, vestirse y tener las mismas posibilidades que los demás, aspectos que generalmente no se ven, pero vaya si se sufren.
Por ejemplo, es difícil que un o una adolescente se concentre en los estudios si sabe que en su casa su madre o sus hermanos en esos momentos pasan hambre o sufren otro tipo de penurias.
¿Se hace cargo el Estado de estas situaciones? ¿Está en conocimiento de la situación social de cada alumno? ¿Se preocupa el sistema por saber y conocer más en detalle la problemática de cada alumno?
Cómo se verá una problemática muy difícil y si hay una cosa que no debemos hacer es sentirnos totalmente ajenos a ella.
A.R.D.

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La vivienda: esa gran preocupación

Días atrás nos ocupábamos en estas columnas, entre otras cosas del tema de la ocupación de los espacios públicos y el gran tema de la vivienda para la enorme mayoría de la población.
Es que seguramente este debe estar entre los más preocupantes, sobre todo para la gente joven que necesariamente debe resolver este tema para realizarse en la vida.
“El que se casa, casa quiere…”, decían nuestros mayores y no les faltaba razón. La vida en pareja requiere de construir su propia familia en un ámbito que se siente de su dominio, más allá que sea de su propiedad o arrendado, pero donde puedan tomar sus propias decisiones, ver el resultado de sus aciertos y también reconocer y evaluar los errores cometidos.
Esta es la necesidad, pero ¿cuál es la realidad de nuestros días en materia de vivienda?
En primer lugar, son muy pocos, las más estrictas excepciones que tienen posibilidades de adquirir un terreno y levantar su propia vivienda. Algo absolutamente vedado para las parejas de trabajadores y de clase media en general.
La salida de emergencia entonces es el arrendamiento y un arrendamiento de una vivienda con las comodidades mínimas para una familia “tipo”, con dos hijos, ubicada en un lugar con todos los servicios y en zona “potable”, desde el tema de seguridad y demás, no puede hallarse siquiera por un monto igual a un sueldo mínimo y medio. En todos los casos es superior a este (en alquiler en estas condiciones es difícil hallar por menos de 15 mil pesos) y por lo tanto al menos uno de los dos cónyuges o integrante de la pareja debe trabajar para costear el alquiler.
Del sueldo del otro, que necesariamente deberá ser superior al mínimo, deberá costearse alimentación, vestimenta, servicios, educación y demás.
Esta es la realidad y esto determina que haya hoy un enorme problema social, aunque no siempre trascienda en toda su dimensión. Más grave aún. La delincuencia afecta en menor o mayor grado en muchas partes de la ciudad, y por lo tanto se está permanentemente expuestos a perder total o parcialmente los bienes que se tenga, cuando no lo más preciado: la vida.
Lamentablemente nos constan casos en que el problema que surge de estas situaciones, sobre todo en lo económico que entra a complicarse día a día, es tan grave que desemboca en casos de violencia doméstica, cuando no en la disolución lisa y llanamente del vínculo de la pareja, con el abandono a los hijos a su suerte a menudo de las malas compañías que van hallando en las calles.
Quienquiera auscultar el tema más allá de lo que puede verse a simple vista, se encontrará con raíces de la violencia doméstica, la delincuencia, la drogodependencia y necesariamente deberá analizar estos aspectos, porque están en la génesis del problema.
A.R.D.

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El plástico nos está matando

Un grupo de diez científicos ha pedido a los gobiernos que declaren a los plásticos residuos peligrosos porque su acumulación amenaza con convertirse en una verdadera bomba de tiempo que pone en riesgo el futuro de toda la naturaleza sobre la tierra.
Obviamente que el poder político y el de grandes multinacionales en muchos casos más poderosas que los gobiernos mismos, han hecho oídos sordos a la advertencia y creen que estos científicos exageran, que a poco se lo propongan podrán limpiar los mares y la naturaleza misma.
Nada más errado, ellos saben que el problema es de muy difícil solución y está causando un grave daño que lejos de evitarse se sigue agravando, nada más que a una marcha más lenta. Es que quien obtiene suculentas ganancias utilizando el plástico bajo cualquier forma, no parece dispuesto a dejar de lado sus ganancias o reducirlas, porque “no le interesa” el mundo del futuro, sólo el actual y la acumulación de dinero es su único objetivo.
El tema nos retrotrae a la década del setenta, cuando se iniciaba el grupo de científicos para alertar sobre el calentamiento global. Fueron acusados de extremistas y varias cosas más. Hoy ya nadie discute la enorme amenaza que significa el calentamiento global, al punto que algunas de las poderosas naciones que se oponían a reducir sus emisiones anhídrido carbónico (establecida en el Protocolo de Kyoto) hoy están en otra posición, ya no se niegan a esta reducción, ya no niegan que de no asumirse el tema y tomar las medidas preventivas correspondientes, los cataclismos derivados del recalentamiento global serán inevitables.
Sólo en nuestra vecina Argentina, hay 3.000 vertederos a cielo abierto, con todo menos de los existentes en Brasil.
Es que hasta hoy nadie se ha tomado el tema en serio. El mentado reciclado sigue siendo más que un objetivo un elemento político más. Quienquiera que se ocupe en serio del tema tendrá que saber que no sólo se ha inutilizado la tierra de lo que antes fueron chacras fecundas, sino también las aguas del arroyo San Antonio y varias partes de la ciudad convertidas en basureros malolientes, que aportan una imagen lamentable a la ciudad.
Este caso que puede verificarse en Salto se multiplica lo largo y ancho del territorio nacional y más allá, porque no hay país en el mundo que haya logrado dominar debidamente este tema.
Nosotros también somos parte del problema y por lo tanto nuestra conducta aporta un granito de arena a favor o en contra del tema.
A.R.D. 

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Las redes sociales no son culpables

Entre los errores que vemos cometer a diario en materia de comunicación vemos frecuentemente que cuando se comienzan a verificar los temas, se les atribuyen errores o dislates a “las redes sociales”.
En realidad esto está indicando que muchas veces las propias personas que formulan estas aseveraciones denotan que son proclives a dejarse llevar por las redes.
Es que muchas personas son proclives a repetir lo primero que leen, ven o escuchan, sin prestar atención sobre lo sustancial en materia de comunicación, vale decir a las fuentes, a quien lo dice, qué es exactamente lo que afirma, en que se basan, cuales son sus argumentos.
Es que una de las principales formas de inducir el error, es precisamente deformar, comunicar parcialmente, atribuir una versión a una fuente inubicable o no identificable. Como “gente que estaba allí…” o los vecinos del lugar… sin determinar exactamente “que” gente, “que” vecinos, con nombre y apellido, única forma que conocemos de verificar algo.
Precisamente esto habla de una ignorancia muy extendida. Un buen lector debe ser capaz de analizar, de profundizar, de investigar una noticia o una versión antes de repetirla como una información veraz.
En caso contrario lo que corresponde es aclarar que “fulano” de tal o la publicación “tal o cual”, sostiene tal argumento.
Es que esta es la única forma de ganar en credibilidad y prestigio. Un medio que se precie de ser creíble debe dejar de correr tras las “primicias”, que felizmente hoy están bastante venidas a menos.
Si bien siempre es importante dar una información en cuanto se la conoce y se la tiene verificada, los medios más creíbles no son los que acostumbran a dar “primicias”, sino aquellos que investigan, profundizan y chequean todos los aspectos de una información antes de darla a conocer.
Aún en aquellos casos, donde las cosas no parecen claras, es importante dar a conocer todas las versiones y posiciones, identificando con claridad las fuentes y los informantes, porque no se puede ignorar que detrás de toda información generalmente se esconden intereses, legítimos o no tanto, pero intereses.
Por nuestra parte hemos aprendido en nuestro largo caminar que una información es tal cuando se la investiga, se la analiza, se obtienen fuentes identificables y por lo tanto resulta irrefutable.
Que quede claro, la culpa no es de las redes, sino de los que repiten versiones poco confiables.
A.R.D.

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“No conozco a ese señor”

Realmente nos da vergüenza ajena el haber tomado conocimiento de que un legislador departamental fuera capaz de invocar tamaña ignorancia para negar su voto a un maestro, medalla de oro del Instituto de Formación Docente, de su generación, ilustrador y escritor de 30 libros de cuentos infantiles, uno de los cuales fue llevado al cine incluso.
Que un legislador departamental sostenga que debió recurrir a Internet porque “no conozco a este señor”, realmente es lastimoso.
El maestro Sergio López es realmente un orgullo para los salteños. No sólo por sus éxitos como escritor y realizador, sino esencialmente por su bonhomía su persona de bien y su destacada trayectoria como referente de la cultura nacional.
Ha sabido integrar jurados del más alto nivel del país y la adhesión y apoyo recibido por estas horas de parte de altos exponentes de la cultura nacional, de la talla de Roy Berocay, Magdalena Helguera y varios más seguramente servirá al desorientado edil para saber de quién se trata.
Sergio López no necesita ser declarado “ilustre” por parte de nadie porque ya es ilustre en todo el país y aunque nos duela decirlo, la declaración de una junta de tan pobre nivel como es la actual en el departamento, nada agregaría a su sobresaliente curriículum.
El Maestro Sergio López, uno de los primeros en usar y destacar al sapo Ruperto, goza de un gran respeto no sólo entre sus pares y los padres de los niños escolares, sino sobre todo por estos que conocen sus cuentos, los aplauden y disfrutan como seguramente los disfruta su autor.
Sergio López Suárez es un señor y de allí que haya reaccionado con la humildad y la grandeza que lo caracteriza, porque lo que no sabe este edil, es que la cultura no sabe de política, de ideologías, de votos. La cultura es talento, es conocimiento, es sensibilidad y respeto a ideas ajenas a las que se puede discutir, pero jamás faltar al respeto.
Para su conocimiento (aunque dudamos que el edil lea alguna otra cosa que no sea el pizarrón de la quiniela) debería saber que si alguien debe sentir vergüenza por lo que ha pasado es Ud.
Alberto Rodríguez Díaz

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Una de las mayores amenazas

El mensaje de este Día Mundial del Medio Ambiente es simple: rechaza el plástico reciclable.
“Si no puedes reusarlo, rehúsalo”, dice el mensaje difundido por el Secretario General de Naciones Unidas, en un acertadísimo juego de palabras que sintetiza la posición que debiéramos tener frente al tema.
En el mismo mensaje se sostiene que cada año ocho millones de toneladas de plástico van a parar a los océanos y de continuar esta tendencia, en el año 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos.
Si alguien duda hacia donde vamos bastaría que pasara por detrás del Salto Rowing Club para observar un predio atiborrado por la contaminación generada por plásticos.
Las consecuencias de este desorden, que comienza por nuestra casa y nuestros hábitos son nefastas. Parece incluso una paradoja que algo que vemos como algo tan frágil y endeble, sea una de las amenazas más graves para el futuro de nuestro planeta.
La elección del combate al plástico como centro de la campaña mundial en este Día del Medio Ambiente, ha sido para nosotros un gran acierto.
El plástico bajo sus diversas formas es hoy una amenaza más grave de nuestros días y no podemos culpar a nadie más que a nosotros mismos por nuestros malos hábitos que son la mayor contribución a la gravedad del asunto.
Hemos destacado el acierto que se ha puesto en práctica semanas atrás en nuestro medio, cuando en un acuerdo conjunto entre el Centro Comercial y la Intendencia se decidió que se comenzara a cobrar las bolsas de plástico en los expendios.
Es un pequeño pasito. Falta muchísimo más. En primer lugar porque salvo algunas excepciones muy puntuales en los demás comercios, las bolsas se siguen proporcionando sin costo, porque no se ha entendido aún cual es el verdadero sentido de la medida.
Poco o nada aportaría a la preservación del planeta la contribución surgida del costo que se pudiera cobrar por cada bolsa. Lo que realmente interesa lograr es la disminución del uso de las bolsas plásticas, que constituyen un verdadero atentado contra la subsistencia de un planeta verde y limpio como es nuestra obligación legarlo a las generaciones futuras.
Nuestras dudas siguen radicando en los tiempos, ¿será suficiente para salvar al planeta de la destrucción a la que va encaminado aceleradamente?
Seguramente que no. Sólo será posible cuando no aceptemos un solo envase de plástico, ni menos una bolsa, aunque sea regalada. Si esto no es posible, tampoco será posible salvar al planeta.
A.R.D.

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Lo primero es diagnosticar en forma acertada

Las medidas reclamadas como respuesta impulsiva ante una situación o un hecho concreto, suelen ser parciales, erradas y poco pensadas. Cuando reclamamos más policías como solución al problema de violencia o la inseguridad que nos afecta.
Cuando se reclaman más policías entendiendo que puede ser la forma de enfrentar y eliminar o disminuir al menos la delincuencia, creemos que se está errando.
No dudamos que la incorporación de más policías puede ayudar, favorecer, pero como se ha dicho, ni siquiera poniendo un policía en cada hogar solucionaríamos el tema de fondo. Creemos que más importante que aumentar el número de policías de por sí no soluciona el problema. Lo más importante -pero que tampoco es una solución de fondo- es la preparación, la capacitación y sobretodo la adhesión del policía a su tarea específica.
Tampoco las penas más duras, como la cadena perpetua revisable, como se propone y ni siquiera la incorporación de los militares a las tareas represivas, de por sí solo significan una solución.
Somos partidarios de autorizar allanamientos nocturnos, durante determinado tiempo, debidamente controlados y asumidos porque estamos hablando de uno de los derechos “inviolables” como es el hogar familiar.
En estas columnas hemos expuesto nuestra posición contraria a la incorporación de los militares a las tareas represivas porque sencillamente creemos que no es tarea de los militares y quienes tenemos unos años más, sabemos la situación vivida en los doce años oscuros en que fueron conculcados todos los derechos ciudadanos.
Existen dos elementos fundamentales en esto. Lo primero es combatir a fondo el tráfico y consumo de drogas y para ello es necesario encarar a fondo el combate a la corrupción, porque estamos convencidos que si la droga no contara con algunas puertas abiertas no podría tener la difusión que tiene.
El segundo elemento a combatir con la máxima severidad es el porte y tráfico de armas de fuego.
El combate a estos dos elementos requiere de la actualización de leyes, del “aggiornamiento” para poder encarar la tarea al menos en las mismas condiciones de la delincuencia.
Hoy en las actuales circunstancias, los delincuentes saben que si no son detenidos “in fraganti”, vale decir, en momentos en que están cometiendo el delito, difícilmente puedan ser inculpados.
Queda toda la convicción de que las leyes “protegen” a los delincuentes y no así a quienes los combaten. Por lo tanto si se quiere combatir con mayor éxito al delito hay que partir de un diagnóstico acertado.
Alberto Rodríguez Díaz

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Por qué NO más atribuciones a los militares Es fácil sacarlos a las calles, lo difícil es exigirles que vuelvan a sus cuarteles

Cuando a principios de la década del setenta hacíamos nuestras primeras armas como periodista en diario EL PUEBLO, fuimos testigos de años difíciles.
Años en los que observamos sencillamente como la mayoría de la población, pedía “mano dura” y la intervención de los militares para detener acciones delictivas que se consumaban día a día.
Hubo civiles que llegaron incluso a golpear la puerta de los carteles pidiendo la intervención militar. Recordamos a un conocido hacendado – ya fallecido – que recorría la ciudad en su jeep verde olivo y se vestía como militar, botas incluidas. Cuando llegaba al cuartel los militares le hacían la venia como si fuera un jerarca más. Era amigo del jefe de turno del cuartel y de allí el respeto que despertaba para satisfacción de su deformado ego.
Observamos también quienes eran los “comunistas”, los “tupamaros” y los “subversivos” perseguidos y como conocíamos a algunos sabíamos que algo “no cerraba”.
Resultaba difícil entender “por qué” eran considerados indeseables. Pronto notamos como el poder corrompía también la cúpula militar y obviamente que no había derecho alguno, ni existía periodista alguno capaz de interrogar, de hurgar y profundizar en lo que sostenían los comunicados militares o sus voceros, sin sufrir las consecuencias.
Hubo periodistas perseguidos y “condenados” por pensar distinto y también “mimosos” que tenían fuentes directas en los cuarteles y en la dictadura, porque sencillamente transcribían lo que se les “informaba”.
Comenzamos a mirar más detenidamente a quienes tenían siempre primero las informaciones y entendimos que para ello era necesario “vender su alma al diablo”, nada de preguntar, nada de hurgar y profundizar.
Aún recordamos cuando recién comenzaban a aparecer cuerpos en la costa de Rocha, que el mar traía y preguntamos a un periodista capitalino que conocíamos y le sabíamos afín a los militares, de qué se trataría. Con total desparpajo nos dijo: “seguramente producto de algún motín en uno de esos pesqueros coreanos que andan por ahí, y en los que suelen ser frecuentes los motines”.
Ninguna posibilidad de ir más allá. No existía ese derecho. No existía la ley de Acceso a la Información Pública.
Es más, pronto se “barrieron” los restantes derechos y luego se supo de los famosos “vuelos de la muerte”, en los que se arrojaban al mar detenidos, hoy desaparecidos.
Se entenderá ahora por qué NO comparto el proyecto de sacar a los militares de sus cuarteles.
Sí entiendo necesario “aggiornar” las leyes, capacitar debidamente a los jueces para que asuman el riesgo de error al autorizar un allanamiento nocturno, alcance que entendemos que hoy se hace necesario, pero en forma provisoria y con el menor riesgo de error posible. Además entiendo imprescindible capacitar y darle a la policía las atribuciones necesarias para combatir con éxito el delito que hoy no es el mismo que en 1830, cuando se firmó la Constitución de la República, que entre otras cosas prohibía los allanamientos nocturnos.
Hoy en los asentamientos y barrios “complicados” existen “boquetes” para pasarse de una casa que estén allanando a otra. No tanto las personas, pero si las “mochilas” con droga o armas de las “bocas”.
Existe la urgente necesidad de tomar medidas para enfrentar con éxito la situación, para detener los crímenes, rapiñas y copamientos, pero no sea que con el propósito de combatir el delito larguemos a la calle un monstruo mayor aún, porque esta película ya la vimos y la seguimos lamentando.
Primero sepamos donde están los detenidos desparecidos, quienes y como los hicieron “desaparecer”, porque esto señores, son crímenes, asesinatos, que también siguen impunes.
Alberto Rodríguez Díaz

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Entre lo que se dice, lo que se hace y lo que se puede hacer

Tiempo atrás leíamos en EL PUEBLO, declaraciones atribuidas al Jefe de Policía de que se sabía que en la ciudad de Salto existían 150 bocas de pasta base, información que no fue negada por él, aunque se argumenta siempre que no se hace nada porque no hay pruebas…
Es indudable que una de las decepciones más grandes de la Policía al detener a un presunto delincuente, cuando lo sabe culpable, pero no lo puede probar suficientemente.
Nuestras leyes en estos casos son inapelables, si no hay pruebas suficientes, el sospechoso queda libre. Esto ha llevado a que se utilice cascos de motonetistas y capuchas, además de otro tipo de máscaras, porque los delincuentes saben que si no son identificados y detenidos en el momento difícilmente serán responsabilizados.
Esto es precisamente lo que entendemos que debe estudiarse a fondo. Fuimos impulsores del casco protector para los motonetistas, a sabiendas que es un elemento trascendente a la hora de proteger la vida de ellos, sin embargo hoy estamos reclamando su eliminación, porque muchas veces ha servido para esconder la identidad de los malvivientes.
No esperamos con ello una solución de fondo, pero sí una disminución del riesgo, porque hoy ver a motonetistas con casco es lo más normal, eso está siendo mal utilizado y sirve para que los delincuentes logren impunidad.
La ciudadanía tiene la convicción de que el nuevo CPP favorece a los delincuentes y en los hechos ha demostrado que en alguna medida es así o por lo menos la Policía así lo argumenta.
No somos de obrar con impaciencia, pero tampoco de dejar pasar por alto situaciones en las que se va expandiendo la convicción de que no hay nada que hacer porque están con las manos atadas.
Creemos que falta aclarar cosas. Falta informar debidamente del alcance y los objetivos de las leyes.
Hoy tenemos no sólo en Salto, sino en todo el país, la misma situación. El auge de los crímenes y de los hechos de violencia que ganan terreno día a día. Resulta obvio que alrededor de cada boca de droga, existen delitos cometidos a diario, robos, arrebatos, rapiñas y hasta crímenes.
La población tiene el convencimiento que la Policía sabe dónde se vende la droga, quiénes trafican con ella, quiénes son los que delinquen y resulta difícil entender, que no puedan hacer nada efectivamente.
A.R.D.

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Corresponde negociar con una buena disposición

El trabajo es el elixir para muchos de los problemas que nos afectan y en especial para la seguridad.
Quien tiene un buen trabajo, estable, digno y debidamente remunerado difícilmente abandona esta vida para someterse a situaciones lamentables.
Es que además el ocio sigue siendo como bien se dice “el padre de todos los vicios”. En nuestra sociedad este aspecto es sabido, conocido, pero poco o nada cuidado.
Estamos en un año que ha sido calificado como “histórico” en esta materia y en materia de violencia y seguridad asistimos a un empuje inédito. Al mismo tiempo las estadísticas revelan un preocupante aumento de la desocupación.
Estamos en pleno desarrollo del mayor número de negociaciones tripartitas (trabajadores – empresarios – gobierno) en el último año de modificación presupuestal para el gobierno nacional que es por su parte el “patrón” de los empleados estatales.
El trabajo está en crisis en todas partes del mundo y hasta hay quienes vaticinan la terminación del mismo a manos de las nuevas tecnologías, pero no debe desconocerse que este puede ser un elemento de presión formidable en las negociaciones.
De todas formas, se trata de entender que lo que debe primar en estas negociaciones debe ser la buena voluntad y saber que tanto empresarios (patronos), como trabajadores se necesitan en este mundo globalizado.
El empresario, sin una mano de obra calificada, sin trabajadores responsables y sin un entorno de paz y tranquilidad, es difícil que logre competir debidamente.
El trabajador necesita que la empresa donde trabaja y produce sea competitiva, alcance los niveles de producción razonablemente requeridos y pueda asumir sus compromisos, además de dejar las ganancias razonables y legítimas que la hagan viable.
El gobierno, que tiene como fuente de ingresos los aportes de patronos y trabajadores para solventar su presupuesto, debería de ser un observador, con mínima intervención en el tema.
Como en toda negociación, el éxito está estrechamente vinculado a la disposición con que se negocie. Si partimos de bases ideológicas, de posiciones antagónicas, al punto de mirar a la otra o las otras partes como enemigas, entonces es poco lo que podemos esperar.
Gran parte de este partido, para decirlo con términos futboleros, se juega afuera y es hacia allí donde debemos dirigir el mayor de los esfuerzos.
En un año donde el auge de la conflictividad seguramente será el común denominador es de esperar que cada cual asuma su responsabilidad y se imponga el sentido común en cada parte.
Es la única forma en que gane el país y ganemos todos.
A.R.D.

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En el Día Mundial sin humo de Tabaco

Quienes tenemos algunos años más recordamos cuando al viajar en ómnibus o estando en cualquier ambiente cerrado era “normal” tener que aguantar el humo de tabaco, sin obviamente tener derecho alguno a protestar, porque por entonces no estaba prohibido.
Es así que los no fumadores debieron soportar años sin protestar e incluso algunos llegaron a enfermarse gravemente por estar sufriendo esta situación.
Hoy felizmente es cada vez menos frecuente ver a algún fumador, e incluso es casi inexistente ver a un fumador en un recinto cerrado público o privado, por la sencilla razón de que todos sabemos que está prohibido hacerlo y por lo tanto a todos nos consta que tenemos derecho a reclamar que se hagan cumplir las disposiciones en estas circunstancias.
Entre las enfermedades a consecuencia del tabaquismo se destacan dos: 1) el cáncer de pulmón por la acumulación de nicotina y 2) las enfermedades cardiovasculares, segunda causa de muerte después de la hipertensión arterial, en enfermedades relacionadas al corazón.
El tabaco causa por año algo así como siete millones de defunciones, el doce por ciento de estas muertes se relacionan a la exposición al humo de tabaco por no fumadores o fumadores “pasivos”, que aspiran el humo de tabaco que expelen otras personas.
Uruguay ha jugado un rol muy importante en la lucha contra el tabaquismo. En un juicio que llevó más de seis años (2010 – 2016) y luego de varias apelaciones, Uruguay salió airoso en la demanda que le iniciara la tabacalera estadounidense debido a la política antitabaco que fuera adoptada en nuestro país por el gobierno del Dr. Tabaré Vázquez.
De acuerdo al Ministro de Salud Pública, la tabacalera intentó aterrorizar a nuestro país por “atreverse” a adoptar una seria política antitabaco.
Finalmente el derecho internacional favoreció a Uruguay y la tabacalera debió pagar siete millones de dólares en materia de gastos y honorarios en la demanda que había entablado contra Uruguay.
Esto significó un espaldarazo importante para todos los países que establecieran limitaciones al tabaco y más allá de lo económico, creemos que es uno de los motivos a celebrar realmente porque quien ganó fue la población uruguaya toda, que sin ver impedida su libertad a fumar, ha sido debidamente advertida del riesgo que esto involucra, para sí y todos quienes le rodean.
Alberto Rodríguez Díaz

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El rol de la población

El último caso de dengue “importado” descubierto en el país , ha servido para recordarnos que la amenaza sigue latente en el territorio.
En esta ocasión no hubo duda alguna. El paciente ha sido una turista que incluso ya ha dejado el país, había venido desde la India, nación que tiene el Dengue en forma endémica. Allí lo contrajo e incubó en el viaje hacia el Río de la Plata, donde se le manifestó la enfermedad.
De todas formas la existencia del mosquito trasmisor de la enfermedad en nuestro país, lleva ya varios años e incluso no hace mucho tiempo se comprobaron los primeros casos de dengue ¨autóctono¨ esto es, de la enfermedad contraída en nuestro país por parte de personas que no han viajado al extranjero.
La cuestión es que los uruguayos estamos muy lejos de hacer todo lo que nos corresponde para tratar de erradicar al Aedes Aegypti, cuya población se ha extendido a todo el país.
Es una tarea de por sí difícil, dado que hasta las plantas ornamentales, muy abundantes en Salto donde la jardinería ocupa un lugar destacado en la preferencia de la población sirve de hábitat para el insecto.
Pero independientemente de esto, es sabido que hasta una diminuta tapita de refresco que haya juntado agua de lluvia le sirve al mosquito trasmisor de la enfermedad para desovar y criar por los días que requiere el desarrollo de las larvas para seguir reproduciéndose.
Pero más allá de estos aspectos menores y de poca relevancia, nos preocupa la existencia de abundante chatarrería en varios puntos de la ciudad, de depósitos de neumáticos viejos y de muchísimos recipientes que existen en casi todos los fondos de las fincas salteñas.
Si bien es cierto que las autoridades sanitarias y la Intendencia tienen un alto grado de responsabilidad en esta lucha, para nosotros la mayor de todas las responsabilidades es nuestra.
La población de Salto sigue sin asumir todo lo que puede y debe hacer en esto. Sigue sin entender que en el control del Dengue debemos involucrarnos todos, porque si se transformara en una epidemia habrá mucho que lamentar.
Ahora comienza un tiempo peligroso en la reproducción del insecto con el período de las lluvias y por lo tanto es necesario que sepamos dar la lucha que corresponde.
A.R.D.

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Una “mancha” avergüenza al sistema democrático uruguayo

Los uruguayos solemos enorgullecernos de nuestro sistema democrático, donde presidente y expresidentes pueden aparecer juntos y compartiendo en alguna ocasión especial.
Es además de los pocos países donde no existen atentados terroristas y casi todos los temas se dirimen mediante discusión y diálogo, que luego es la ciudadanía la que decide. Sin duda son valores que motivan este orgullo.
Sin embargo sigue habiendo una piedra en el camino y es nada menos que el voto desde el extranjero. Uruguay es de los pocos países del mundo que exige que los votantes estén en el territorio para sufragar, dado que no se habilita forma alguna de hacerlo desde el extranjero.
Es por este motivo que lo que se ha denominado la diáspora, o el departamento veinte lucha por conseguir el sufragio en el extranjero que se ha buscado de diferentes formas desde el inicio del siglo y nunca se lo ha conseguido.
Hoy se puede entender que no es uno de los temas urgentes a resolver en el país, pero sin duda alguna que es un “debe” de la democracia uruguaya. El domingo último se celebraron las elecciones en Colombia, un país que tiene habilitado el voto en el extranjero y más de 78 mil ciudadanos de aquel país sufragaron, incrementando notoriamente la cifra que había votado por esta vía en las elecciones pasadas.
Entendámonos bien, si las iniciativas han fracasado hasta el momento se debe fundamentalmente a que la posición de los partidos tradicionales (blanco y colorado) se ha mantenido invariable y se basa en la convicción de que quienes se han ido son esencialmente votantes del Frente Amplio.
Obviamente que no es este el argumento que se usa al momento de “explicar” el por qué de la negativa, pero resulta claro que es así.
Ahora bien, a juzgar por el resultado de las tres últimas elecciones ésta estrategia no ha dado resultado, debido a que casi el 50 por ciento de los uruguayos que se han ido, lo ha hecho hacia la Argentina, país vecino y de diferentes maneras se las arreglan para venir a votar llegado el momento.
Es hora entonces de pensar si realmente ese otro 50 por ciento que se halla en otros países será tan determinante como para cambiar el resultado electoral, cuando se asume que quienes se han ido a Miami (EE.UU), España y Europa, tres de los principales destinos después de Argentina, no son todos votantes del Frente Amplio precisamente.
Es hora de analizar en profundidad y sin apasionamientos, porque considerar que quienes están fuera del país no son uruguayos al momento de votar, es una mancha en el sistema democrático.
A.R.D. 

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Los primeros a proteger

Hasta nuestros oídos llegó un comentario al que prestamos atención. No sólo se trata de que la realidad prácticamente en todos los barrios de la ciudad es la misma, el miedo va ganando terreno y predomina.

En todos los barrios de Salto hay personas de trabajo, personas valiosas para la comunidad y también “barritas” o grupos de malvivientes que precisamente se dedican a vigilar a aquellos para robarles, amenazarlos o incluso agredirlos y en los hechos hay personas que se resisten a vivir allí, porque “mandan” los delincuentes.
Esto determina que haya mucho temor, generalmente en barrios de la denominada “zona roja”, donde se mueve el narcotráfico. Sabemos que existe información que no trasciende, precisamente porque nadie habla, pero esta regla no rige para los niños que con su característica inocencia comentan sobre todo en la escuela o en el jardín.
Esto lleva a saber que las maestras y padres de estos niños suelen manejar información que no llega a trascender, pero nada hay para reprocharles, porque tampoco se puede exigir que haya en esto quijotes, cuando quienes tienen la responsabilidad específica de brindar protección no la asumen.
Además las personas más desprotegidas son aquellas precisamente que están dedicadas a su trabajo, a su vida de honestidad y de concentración en esto.
Precisamente son ellas las personas que pagan las consecuencias, las principales víctimas de estos malvivientes.
Son los trabajadores honestos que viven en estos barrios los que pagan las consecuencias, los que sufren los estigmas, los que son atemorizados y hasta expulsados por ellos.
Allí precisamente radica la cuestión. Los primeros a proteger y a poner fuera del alcance de estos delincuentes deben ser estas personas, que sufren porque el servicio de ómnibus no les llega, los taxis no entran, los servicios de emergencia médica y otros servicios tampoco.
Cuando nos referimos a estos barrios tenemos que tener cuidado de no estigmatizar, de no “poner a todos en la misma bolsa” porque seguramente que hay en estos barrios personas tan o más valiosas que otras que viven barrios más “protegidos”.
Esto es lo que tenemos aprender, no sólo la población en general, sino también los empresarios, que se niegan a darles trabajos sólo por el lugar donde viven. En tanto debe saberse que precisamente los que tienen algo que esconder consiguen otro domicilio o sencillamente mienten su dirección.

A.R.D.

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Por siempre el libro

Hoy 26 de Mayo, se celebra el Día del Libro en nuestro país, concomitantemente con el recuerdo de la inauguración de la Biblioteca Nacional, encargada por el Gral. José Gervasio Artigas al presbítero Dámaso Antonio Larrañaga.
Es que el jefe de los Orientales consideraba que la cultura en el país debía ser esencial y de allí que nos haya dejado un santo y seña inolvidable: “Sean los Orientales tan ilustrados como valientes”.
EL PUEBLO acaba de sumarse a una iniciativa local de la promotora María Luisa de Francesco compartida con otras instituciones como el Colegio y Liceo de la Sagrada Familia y la artista plástica local, Elsa Trolio, con “Salto lee”. Una iniciativa que celebramos porque siempre hemos sostenido lo mismo aquello de “si quieres escribir bien, lee, lee y lee”.
La iniciativa se sustenta en el recuerdo de un ícono de la literatura sudamericana, como lo son los “Cuentos de la Selva”, del salteño Horacio Quiroga, una de las plumas más destacadas de la literatura universal.
El libro es por esencia la columna vertebral de la palabra escrita que puede presentarse de diversas maneras. Es más, hoy las nuevas tecnologías de la comunicación nos presentan diversos soportes, del mundo digital, pero el libro de papel es hasta hoy insustituible, porque nada ha logrado eclipsar sus muchas virtudes.
No hay conocimiento que no se haya registrado en un libro para su permanencia, porque nada más permanente que este. Incluso los diarios y las revistas que comparten el privilegio de atesorar la palabra escrita, tienen en cambio una vida más efímera. Su “reinado”, salvo excepciones, es sólo de algunos días o a lo máximo de meses, sin embargo hoy tenemos libros de cientos de años.
El libro es el encargado de atesorar lo más destacado de las obras de escritores, poetas y novelistas, además del conocimiento en general.
El libro comparte además la responsabilidad de calificar a cada obra. Sólo los más requeridos y los de mayor demanda, que a la postre son reconocidos como los mejores, logran permanecer vigentes en el tiempo.
Son los libros, los capaces de hacer destacados y hasta famosos a nivel internacional a algunos escritores y poetas y en cambio relega al ostracismo y la ignorancia a aquellos libros cuya demanda va condenándolos al olvido.
Hoy más que nunca tiene vigencia para nosotros una de las tantas frases que hemos leído y que hace referencia a los logros que se consideraba debían fundamentar la acción humana: plantar un árbol, engendrar un hijo y escribir un libro.
Sin duda pura sabiduría.
Alberto Rodríguez Díaz

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¡No lo olvidemos!

La realización de las marchas del 20 de Mayo, para recordar a los casi 200 detenidos desaparecidos durante la dictadura militar demuestra una vez más que es grande la cantidad de uruguayos que tienen muy frescas las arbitrariedades y los crímenes de quienes se apoderaron ilegítimamente del poder en aquellos años.
Reconforta saber que el pueblo uruguayo no olvida las injusticias que se realizaron durante estos años negros y la forma de tratar de evitar que se vuelva a reiterar esta situación, donde reinó el terrorismo de Estado, donde los militares impusieron sus propias leyes – por supuesto que invocando al pueblo – y que obviamente aún se sigue ignorando, desconociendo y tapando por parte de quienes no tuvieron ningún escrúpulo en pasar por encima de todas las leyes y de todos los derechos establecidos por el pueblo.
No tenemos más ambición de que se aclare hasta el último de los crímenes registrado en aquel tiempo.
No somos partidarios de ideología alguna ni nos consideramos como era habitual decirnos en aquellos tiempos “cretinos útiles” a las ideologías extremistas de la guerrilla y demás.
Si este es el precio por pedir justicia, por defender los derechos ciudadanos que marca la Constitución de la República, entonces que nos llamen como quieran, jamás olvidaremos, ni mucho menos compartiremos los métodos de aquellos años, cuando se suprimieron todos los derechos ciudadanos.
Años en los que permanecimos en los medios debimos extremar las precauciones, para que el mandamás de turno no nos tachara de “comunista”, aclarando que nada tenemos contra estos, si están dentro del sistema democrático. Esperamos que no se olviden quienes hoy estamos en los medios lo que sucedía en aquellos años, cuando a nadie en sus cabales se le ocurriría ir a pedir explicaciones a un cuartel, nadie si siquiera preguntaba… porque ya sabían qué les pasaba a los preguntones.
Los “periodistas” debimos limitarnos a transcribir comunicados, a describir y elogiar obras y acciones que nadie podía cuestionar.
Vale decir, la libertad de expresión no existía. Hoy es fácil sentirse mártires. Es fácil pedir militares con mayores atribuciones, todas cosas que comprendemos, aunque no compartamos, pero cosas delicadas que se tendrían que analizar en profundidad antes de aprobar o desechar.
Existe un pacto de silencio innegable y obviamente que muchos de los involucrados han decidido llevarse sus secretos a la tumba.
¡No lo olvidemos!
A.R.D.

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La vacunación es imprescindible

Por estos días se ha iniciado la vacunación contra tres cepas de virus de influenza en el país con una alta aceptación.
Esto significa que poco a poco la población ha entendido que por lo menos para los denominados “grupos de riesgo” la vacunación es imprescindible.
Si bien autoridades de la salud han explicado que la vacuna no es una garantía absoluta contra la posibilidad de enfermarse, disminuye fuertemente la posibilidad de hacerlo de las tres principales cepas que provocan la enfermedad en nuestros días.
Más de una persona, sobre todo adultos mayores, sostienen que no se vacunarán debido a que conocen casos de gente que se ha vacunado y se enfermó casi inmediatamente.
Sostener esto es prestar oídos a comentarios ignorantes que precisamente creen que la cepa de la gripe (Influenza), es una sola y por lo tanto no entienden cómo pueden enfermarse algunas personas que se han vacunado.
Hay que entender que en esto la ciencia está de un lado, respaldada obviamente por el conocimiento académico, surgido de la investigación y de la verificación imprescindible y del otro las afirmaciones hoy conocidas como “leyendas públicas”, que sostienen un alcance nunca verificado, insostenible a la luz de la ciencia y sólo basado en los rumores populares.
En esta ocasión se ha verificado un atraso que las autoridades explicaron en la necesidad de actualizar la vacuna a efectos de que alcance una nueva cepa que ha sido la que ha irrumpido en esta ocasión.
Sería conveniente que la población uruguaya madurara también en otros sentidos, como lo demuestra en estos momentos.
Confiar en la ciencia y descartar las afirmaciones producto de la sabiduría popular que se transmite de boca en boca, pero sin ningún basamento valedero, es lo más sabio en estas circunstancias. Ojalá así se lo entendiera.
Siempre hemos escuchado que fundamentalmente en salud rige aquello que es mejor prevenir que curar…
De esto precisamente se trata. Aún no hemos sabido de que haya un número importante de fiebre en nuestros días, pero es mejor que se trate de evitar que lleguemos a esta situación.
Todo lo que es posible evitar será siempre bienvenido. El Ministerio de Salud Pública ha fijado puestos, horarios y demás detalles para facilitar la vacunación, lo demás corresponde a la población, comenzando por los sectores de mayor riesgo.
A.R.D.

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Cuando reina la confusión

El mundo de la economía ha sido siempre bastante “complejo” y difícil de entender por parte del ciudadano “común” en particular.
En buena medida porque hay intereses que precisamente especulan con esta confusión. Porque hay quienes se interesan por dificultar su entendimiento para esconder su verdadera motivación.
Es así que cuando se habla de cifras, de porcentajes y se esconde las políticas económicas detrás de teorías, de intereses, de actitudes y demás en realidad se está complejizando intereses.
Mal que nos pese Uruguay sigue siendo una de las plazas económicas más importantes para los capitalistas argentinos, quienes tienen, según las cifras trascendidas algo así como 500 mil millones de dólares fuera del país.
Hemos oído que en nuestro país se ha llegado a afirmar a nivel universitario que el tener una sociedad “offshore” no es ilegal y la cuestión puede incluso ser así, pero a todas formas es inmoral.
La existencia de las sociedades “offshore” reveladas en gran medida por los denominados “papeles de Panamá”, han puesto de manifiesto que se trata de una de las formas más usadas de evasión fiscal. Los capitalistas tienen registro de su actividad en el exterior, en países que generalmente se consideran “paraísos fiscales”, vale decir, donde no realizan actividad económica alguna y se hacen acreedores a las ventajas que allí se ofrecen, cobijados generalmente en un manto de confidencialidad y de secretismo que usan quienes sencillamente entienden que es una manera de proteger su capital, pero también de quienes lo obtienen en actividades desleales, corruptas o incluso delictivas.
En contrapartida se usa como argumento que se usan las “offshore” porque no se quiere aportar dinero a gobiernos -mediante el pago de impuestos – para que los políticos corruptos le den un destino que no se sabe. Esto no es de recibo, por la sencilla razón de que en estos casos lo que cabe es exigir transparencia y no evadir para argumentar que no se sabe adónde va a parar, ni a qué manos.
En esto hay dos cosas importantes, tan importantes como imprescindibles. No evadir, porque cuando menos paguen será más onerosa la carga para quienes paguen y en segundo lugar la transparencia debe ser imprescindible.
Los gobiernos necesitan recursos para bajar las diferencias, para obtener mayor equidad. De no tener recursos no habrá planes sociales ni buenos, ni malos y por lo tanto no tendremos derecho a quejarnos de la violencia y la inseguridad.
A.R.D.

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Saneamiento para el barrio Quiroga y Bello Horizonte

El acuerdo logrado entre OSE, la Intendencia Departamental y los vecinos de los barrios beneficiados, permiten llevar un servicio tan esencial, como es el saneamiento a 700 familias salteñas, según se ha dado a conocer.
Bienvenido el servicio para estas familias que seguramente accederán de esta manera a una mayor calidad de vida. Ahora bien, esto no puede hacernos olvidar el origen sobre todo de uno de estos barrios, el Bello Horizonte y en buena parte también de la ampliación del barrio Horacio Quiroga.
La historia se repite, la mayoría de los vecinos del lugar seguramente recordarán como se hicieron de un predio en el lugar. Esto es lo que no hay que perder de vista. Alguien se aprovechó de la necesidad de estas familias para tratar de congraciarse con ellas, “exhortándolas” a ocupar un predio en un inmueble público (lo que no quiere decir que no sea de nadie, sino en buena medida, todo lo contrario, es de todos los pobladores del país), aunque también los ha habido a predios con propietarios privados.
Es una historia conocida y reiterada a través de los años. Ha sido utilizada una y otra vez y los “promotores” de estas acciones que “viven y calzan” bien que saben que lo que han hecho no es legal precisamente, pero de todas maneras lo hicieron, lo fomentaron y apoyaron a los ocupantes en diferentes medidas, nunca fueron “molestados”.
Nadie ignora la necesidad de la mayoría de estas familias, pero es necesario verificarlo, para que no se preste a corrupción, a especulación y que algunos aprovechados lo usen precisamente para sacar provecho.
Luego vienen los pasos posteriores, que siempre son los mismos. Los reclamos de seguridad, de servicios de todo tipo, lo que es entendible, pero no se debería esconder la verdadera situación, porque somos pocos y nos conocemos…
La contradicción de esto es que precisamente va en contra primero de toda justicia, porque los ocupantes suelen tener determinada filiación política, debido a que los que no la profesen generalmente quedan afuera.
Pero además de esto, va en contra de toda planificación, de todo orden, porque diríamos que de alguna manera primero se hacen los puentes y luego se pide la derivación del río. Primero se hacen los barrios y luego se reclaman los servicios, aunque éstos estén ociosos en otros lugares.
Esa es la cuestión y no hay que olvidarla…
A.R.D.
N.de R: Debido a que por una “mala pasada” de la tecnología, que suele suceder cuando se envían materiales a Redacción, el editorial de ayer quedó trunco y por este motivo lo publicamos hoy íntegramente, solicitando a todos, las disculpas del caso.
A.R.D.

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Saneamiento para el barrio Quiroga y Bello Horizonte

El acuerdo logrado entre OSE, la Intendencia Departamental y los vecinos de los barrios beneficiados, permiten llevar un servicio tan esencial, como es el saneamiento a 700 familias salteñas, según se ha dado a conocer.
Bienvenido el servicio para estas familias que seguramente accederán de esta manera a una mayor calidad de vida. Ahora bien, esto no puede hacernos olvidar el origen sobre todo de uno de estos barrios, el Bello Horizonte.
La historia se repite, la mayoría de los vecinos del lugar seguramente recordarán cómo se hicieron de un predio en el lugar. Esto es lo que no hay que perder de vista. Alguien se aprovechó de la necesidad de estas familias para tratar de congraciarse con ellas, “exhortándolas” a ocupar un predio.
Es una historia conocida y reiterada a través de los años. Ha sido utilizada una y otra vez y los “promotores” de estas acciones que “viven y calzan” bien que saben que lo que han hecho no es legal precisamente, pero de todas maneras lo hicieron, lo fomentaron y apoyaron a los ocupantes.
Nadie ignora la necesidad de la mayoría de estas familias, pero es necesario verificarlo, para que no se preste a corrupción, a especulación y que algunos aprovechados lo usen precisamente para sacar provecho.
Luego vienen los pasos posteriores, que siempre son los mismos. Los reclamos de seguridad, de servicios de todo tipo, lo que es entendible, pero no se debería esconder la verdadera situación, porque somos pocos y nos conocemos…

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La historia que sigue clamando justicia

Hoy 20 de mayo se cumple una nueva jornada de recordación de los desaparecidos durante los años de dictadura y por justicia pretendemos recordar hoy el caso de la maestra Elena Quinteros y su madre María Almeida “Tota” Quinteros que murió hace ya diez años sin poder saber el paradero de su hija.
No pretendemos en estas columnas analizar el acierto o desacierto de la ideología anarquista que defendía la maestra María Elena Quinteros, ni mucho menos sus acciones como activista.
No es el propósito de estas líneas, pero para quienes quieren meter todo en la misma bolsa, vale decir los crímenes de Estado, con los asesinatos de quienes se levantaron en armas en la década del setenta, la acción de quienes llevaron adelante la detención y desaparición de la maestra Elena Quinteros, quizás le sirva esto para entender las diferencias.
La maestra Elena Quinteros pretendió refugiarse en la embajada de Venezuela y fue literalmente arrancada de allí por policías y militares integrantes de las denominadas Fuerzas Conjuntas, no sin antes romperle una pierna en el forcejeo.
Para entendernos, los territorios de las embajadas son inviolables debido a que se consideran territorio de los países extranjeros, donde se asientan estas embajadas. Vale decir que en esa ocasión los militares y policías que integraban las fuerzas conjuntas actuaron por encima de la Constitución y de todo el derecho internacional.
Tal violación desembocó en un grave incidente entre Uruguay y Venezuela que determinó el rompimiento de relaciones diplomáticas.
Más allá que posteriormente fue enjuiciado y condenado por este y otros hechos el entonces canciller de la República, Juan Carlos Blanco, las fuerzas militares de la dictadura se negaron siempre a entregar con vida a la maestra Quinteros, cuyo destino final hasta el día de hoy es desconocido.
Vale decir que no es lo mismo el terrorismo de Estado, que el terrorismo proveniente de quienes están sublevados, debido a que en el primero de los casos se tiene todo el poder en las manos, incluso para pasar por arriba a cualquier derecho, a cualquier ley para torturar y matar incluso.
Esto no tiene parangón alguno. Lo otro también es delito y debió pagarse como se pagó, pero esto no da derecho a meter todo en la misma bolsa.
Los casos como el de Elena Quinteros y su madre siguen clamando justicia y mientras no se logre nunca habrá paz verdadera, porque los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla y esto sería catastrófico.
A.R.D.

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Cuando reina la confusión

El mundo de la economía ha sido siempre bastante “complejo” y difícil de entender por parte del ciudadano “común” en particular.
En buena medida porque hay intereses que precisamente especulan con esta confusión. Porque hay quienes se interesan por dificultar su entendimiento para esconder su verdadera motivación.
Es así que cuando se habla de cifras, de porcentajes y se esconde las políticas económicas detrás de teorías, de intereses, de actitudes y demás en realidad se está complejizando intereses.
Mal que nos pese Uruguay sigue siendo una de las plazas económicas más importantes para los capitalistas argentinos, quienes tienen, según las cifras trascendidas algo así como 500 mil millones de dólares fuera del país. Hemos oído que en nuestro país se ha llegado a afirmar a nivel universitario que el tener una sociedad “offshore” no es ilegal y la cuestión puede incluso ser así, pero a todas formas es inmoral.
La existencia de las sociedades “offshore” reveladas en gran medida por los denominados “papeles de Panamá”, han puesto de manifiesto que se trata de una de las formas más usadas de evasión fiscal. Los capitalistas tienen registro de su actividad en el exterior, en países que generalmente se consideran “paraísos fiscales”, vale decir donde no realizan actividad económica alguna y se hacen acreedores a las ventajas que allí se ofrecen, cobijados generalmente en un manto de confidencialidad y de secretismo que usan quienes sencillamente entienden que es una manera de proteger su capital, pero también de quienes lo obtienen en actividades desleales, corruptas o incluso delictivas.
En contrapartida se usa como argumento que se usan las “offshore” porque no se quiere aportar dinero a gobiernos -mediante el pago de impuestos – para que los políticos corruptos le den un destino que no se sabe.
Esto no es de recibo, por la sencilla razón de que en estos casos lo que cabe es exigir transparencia y no evadir para argumentar que no se sabe adónde va a parar, ni a qué manos.
En esto hay dos cosas importantes, tan importantes como imprescindibles. No evadir, porque cuando menos paguen será más onerosa la carga para quienes paguen y en segundo lugar la transparencia debe ser imprescindible.
Los gobiernos necesitan recursos para bajar las diferencias, para obtener mayor equidad. De no tener recursos no habrá planes sociales ni buenos, ni malos y por lo tanto no tendremos derecho a quejarnos de la violencia y la inseguridad.
A.R.D.

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El terrorismo de Estado, el peor de los terrorismos

Cuando días atrás pudimos ver y escuchar en los noticieros televisivos las diferentes posiciones con respecto al recuerdo de las víctimas del terrorismo de Estado, en el que no se incluían a las personas que murieran en acciones desencadenadas por el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros- como en la denominada Toma de Pando, por ejemplo, sentimos poco menos que vergüenza ajena, por la enorme confusión que se pasaba por alto.
En primer lugar aclaremos que para nosotros las muertes no son todas iguales, pero las de aquellas personas que se matan por “error” o por hallarse en un lugar de riesgo cuando se desata una acción, son tan inocentes como aquellos que mueren sencillamente por el “pecado” de pensar distinto.
Decimos esto, porque para nosotros los inocentes muertos tienen cierta similitud, pero a su vez existe una gran diferencia. Las personas inocentes que fueron asesinadas, (lamentablemente no cabe otro término), por error o vaya a saber que, tienen una gran diferencia con los inocentes asesinados por pensar diferente.
Mientras aquellos se sabe donde están, sus cuerpos fueron entregados a sus familiares y demás, éstos ni siquiera sabemos donde han ido a parar, cómo murieron, en manos de quien y sobre todo, quienes fueron sus asesinos.
Mientras quienes mataron por “error” o no,a algún inocente pagaron su delito con años de cárcel y tormentos.
Quienes ejercieron terrorismo de Estado, en muchos casos aún, siguen libres, nunca estuvieron presos, han tenido y siguen teniendo una situación económica privilegiada en virtud de lo que les paga el Estado, que somos todos.
Vale decir que es muy diferente una cosa de la otra. Aún entendiendo que ambas son delitos, en un caso se pagaron, se conocieron sus culpables y se los condenó.
En los otros casos nada de esto sucedió. Solo un ínfimo puñado de responsables pagó por sus crímenes.
Lo más justo entonces – a nuestro entender – es separar los tantos. No es lo mismo ni se ha tratado de la misma forma. Si se pretende meter todo en la misma bolsa se está cometiendo un grave error. Si lo que se quiere es recordar a las víctimas, reconociendo las diferencias, entonces hablemos de dos monumentos, porque si bien están tan fallecidos unos como los otros, las consecuencias para sus ejecutores han sido y son muy diferentes y esto jamás se puede olvidar.
A.R.D.

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Solos no, pero sin ellos tampoco

El pasado martes se conmemoró en nuestro país el Día del Trabajador Social, sin lugar a duda estos profesionales tienen en sus manos una herramienta formidable a la hora de encarar soluciones verdaderas y profundas en la sociedad uruguaya.
Para entender de qué se trata tenemos que mirar la evolución que de la comunidad que integramos desde el patriarcado más genuino, donde el dueño de casa era “el señor”, o “el patrón” con poder y potestades ilimitadas, hasta nuestros días, donde las cosas han cambiado a tal punto que este extremo resulta tan malo como aquel.
El camino de la equidad y la justicia social parece ser el único capaz de sacarnos de esta situación donde no sólo reina de distintas formas la discriminación, sino que además se esconde, se barre para debajo de la alfombra la enorme inequidad existente.
Nadie puede ignorar – a menos que quiera hacerlo expresamente – que las diferencias sociales son tan profundas que hay personas cuya vida se limita a pensar qué hacer para comer al día siguiente.
Hoy sabemos que los planes o programas sociales, aportan un mínimo casi vergonzoso a sus beneficiados, mínimo que ni siquiera les alcanzaría para alimentarse diariamente.
Que estos programas tienen defectos y errores, sin duda alguna, pero también hay que reconocer que nadie podría vivir decentemente sólo con “el plan social”.
Los trabajadores sociales tienen en sus manos la gran herramienta para tratar de cambiar las cosas en este sentido. Nadie como ellos conoce la realidad de las familias más necesitadas. Nadie como ellos sabe que en el origen de muchos de los problemas que tiene la sociedad, sobre todo del auge de la violencia, debe buscarse precisamente en estas inequidades. Pero no les pidamos que lo hagan solos, sin prestarles el apoyo debido y sobre todo sin darles el lugar que les corresponde a la hora de buscar soluciones profundas y valederos a los problemas sociales.
Si seguimos aceptando directa o indirectamente, una sociedad injusta, sin equidad, con enormes diferencias que van mucho más allá de los económico, entonces no habrá salida.
Seguiremos enfrentados a situaciones cíclicas. Depende de quien prevalezca en cada momento para saber a qué consecuencias atenernos y lamentablemente todo indica que las inequidades tienden a profundizarse. Vale decir que cada vez serán más los uruguayos con problemas económicos, sociales, de discriminación de cualquier tipo, que quienes ostentan una vida “tranquila” o “normal” al menos, porque tienen estos problemas resueltos.
Todavía estamos a tiempo para asumir estas cosas en profundidad y buscar salidas entre todos y con todos en especial prestando la debida atención a los trabajadores sociales.
De no ser así, sólo nos queda aguardar una profundización de los problemas que hoy tenemos.
A.R.D.

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Mientras nosotros divagamos, los delincuentes se siguen “floreando”

Las atribuciones de negligencia o falta de cooperación que se cruza la Policía, los fiscales, el Poder Judicial y el Poder Legislativo, es una pérdida de tiempo y un “divague” sensacional.
Mientras seguimos en esto y se piden renuncias, se anuncian interpelaciones, se apoya por una parte y se cuestiona por otra, la población que trabaja y procura vivir honestamente sufre las consecuencias de una delincuencia que cada día avanza más, se vuelve más audaz y gana más terreno.
Desconocer esta realidad hoy, sería torpe. Desconocer que algunos pretenden sacar provecho en su beneficio también. Ha sido siempre así y nadie está libre, estamos seguros que si la oposición fuera gobierno y este oposición, tendríamos la misma situación, es lo lógico.
Seguir afirmando que “pese a todo” estamos mejor que… y seguimos siendo el país más seguro de América Latina y demás, es torpe, es conformarnos con aquello de que mal de muchos consuelo de tontos…
Lo que aquí interesa es saber que el deterioro es cada día mayor, que vamos mal, que algo está fallando o al menos no está dando el resultado esperado.
Si alguien como el Director Nacional de Policía, un técnico con experiencia en la materia, salió a reconocerlo y a advertir que vamos mal, no hay nada – a nuestro juicio – que reprochar. Bienvenidas las advertencias, es un tirón de orejas para los que deberían reconocer que hay que ajustar o cambiar con urgencia algunas de las cosas que lejos de favorecernos nos han arrojado a la boca del lobo…
No queremos vivir en un país dominado por las mafias, donde haya que pagarles a ellas para vivir “más o menos tranquilos”, donde la mayoría de la población se mantiene ociosa y vive de los pocos que trabajan.
No ignoramos que predicar en este sentido es prestarse precisamente a los intereses de quienes quieren sacar provecho de la situación, pero esto, esta posición es tan negativa como esconder la cabeza para no ver la realidad.
Hay que tener la suficiente visión como para analizar los temas en profundidad, no sea que salgamos de “guatemala, para caer en guatepeor…”.
Todavía no vemos que se haya entendido que la única salida posible en esto comienza por unirnos, cerrar filas para detener la delincuencia. Si seguimos pensando que la seguridad es responsabilidad sólo de otro, que a nosotros no nos va a alcanzar el delito, y cosas por el estilo, sólo cabe esperar el auge delictivo que ya está agotando nuestra capacidad de asombro.
A.R.D.  

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Asumir que somos parte de la cuestión

Las declaraciones del Director Nacional de Policía, Mario Layera no fueron felices o por lo menos la interpretación de sus palabras no lo fueron. El tema de la seguridad pública es hoy un tema inocultable en el Uruguay y tal como lo hemos sostenido siempre es el talón de Aquiles para cualquier gobierno o cualquier sistema político.
En nuestro país, la cuestión no comenzó hoy, sino varias décadas atrás, sólo que se ha ido agravando al punto que hoy el Director Nacional de Policía “vaticina” que si seguimos por el mismo camino llegará el momento en que los delincuentes serán el mayor número de pobladores del país. ¿cómo los detendremos? Se autopregunta Layera.
Seguramente que razón no le falta y el temor de alguien que hace varios años se desempeña en un puesto jerárquico del Ministerio del Interior es fundado. Pero existen dos cosas que al menos en estas primeras horas se nos ocurren muy cuestionables.
La primera de ellas es el hecho de que un jerarca de alta investidura en el Ministerio encargado de combatir el delito, no puede limitarse a “predecir” lo que va a pasar, sino que como parte de la temática debe asumir que lo que se ha hecho hasta el momento no ha dado los resultados buscados o bien que no se ha sabido enfrentar la situación.
Lo segundo y más triste aún, es ver como los organismos del Estado, que recién parecen caer en la cuenta que el tema de la inseguridad existe y no es “invento” de nadie, aunque haya gente que lo quiera manejar para sacar provecho en su favor, se achacan la culpa unos a otros, cuestionan lo que hacen unos y otros y se ponen “a salvo” en la vereda de enfrente.
En cuanto los que festejan son los delincuentes que cada vez más obran con total impunidad y se muestran dispuestos a hacer lo imposible para que no los capturen “in Fraganti”, porque saben que después será prácticamente imposible probarle su delito.
Todavía no entendimos que la única salida a esta situación está en la unión de todos los sectores del Estado, en la colaboración y la contribución en el combate de la delincuencia.
Hoy pareciera que hay sectores que están involucrados con la delincuencia o al menos se manejan con resabios de otras épocas, no se han actualizado y directa o indirectamente vuelcan su mayor esfuerzo y su preocupación a los “derechos humanos” de los delincuentes en las cárceles, desprotegiendo o ignorando lisa y llanamente las consecuencias que sufren las víctimas.
Comencemos por asumir entonces que somos parte de la cuestión y el mayor bien a proteger es la vida de los ciudadanos de bien y no los “derechos” de quienes optan por el camino del delito, y la violencia sin límites.
A.R.D. 

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Una gran incógnita

Si bien al momento de escribir estas líneas todavía no se conocía información oficial al respecto, se ha confirmado que el dinero retirado por usuarios de cajeros automáticos en algún caso puntual ha aparecido manchado o entintado.

En tiempos que la voladura de cajeros automáticos ha llegado con gran furor a nuestro país, imitando lo que ya sucedida desde hace tiempo en otros países de la región y ha reportado a la delincuencia más de un millón y medio de dólares, este hecho merece una explicación oficial.
El hecho – de acuerdo a lo que hemos podido saber – es muy llamativo y entendemos que hay dos hipótesis posibles de la forma en que los billetes entintados puedan llegar a estos cajeros.
En primer lugar hay que saber que la instalación de un sistema de entintado de los billetes cuando los cajeros son explotados para robar su dinero, es uno de los sistemas ideados y puestos en práctica para frustrar las intenciones de los delincuentes, porque al mancharse con tinta estos billetes pierden valor en el mercado y entendemos que salvo en las instituciones financieras oficiales no es posible canjearlos.
En estos casos lo que se aconseja es “mostrarle” a la cámara al momento de retirar el dinero, que ya estaba entintado cuando el cajero se lo proporcionó, elemento imprescindible poder probarlo para lograr su recambio.
La explicación para esta hipótesis es que estos billetes se hayan manchado por un defecto del propio sistema.
Para la restante hipótesis, los billetes manchados provendrían de algún robo y en este caso resulta sustancial saber cómo fue cargado el cajero con estos billetes o sea ¿Quién lo cargó con estos billetes?. ¿Quién tiene acceso a estos cajeros para cargarlos de dinero?, porque en estos casos habría en la acción una rama de la delincuencia involucrada.
El Estado tiene una gran responsabilidad en este tema, desde el momento que a través de la ley de Inclusión Financiera está exigiendo que prácticamente toda operativa de cobro o de pago se haga por esta vía y por lo tanto debe ser el más interesado en dar las máximas garantías en este sentido.
Por lo tanto lo primero que debe informar es precisamente de qué forma se produce esto ¿por defecto o por delito?
Esta es la cuestión.

A.R.D.

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La Universidad: un tesoro a resguardar

Dentro de las instituciones más prestigiosas de nuestro país se halla precisamente la Universidad de la República, cuya autonomía es uno de los elementos que han servido para ganar en prestigio, al no ser arrastrada por los sacudones políticos circunstanciales, que ha sabido sobrellevar aunque no sin el costo de algunos mártires estudiantiles que no se tienen que olvidar jamás.
Precisamente el mantenimiento de este prestigio se asentó en la cristalinidad de los elementos que se exigen para participar en la elección de sus autoridades de los tres órdenes (egresados, estudiantes y docentes).
La reciente instancia vivida en la principal casa de estudios del país, debe servir para el estudio y el análisis, a la luz de la defensa de estos postulados, muy caros para la democracia nacional.
Todas las ideologías tienen entre sus aspiraciones prioritarias incidir en la educación, incluida la UDELAR para lograr egresados afines a sus ideas, aspecto que hasta el momento ha sido sorteado con éxito por sus conductores.
En tiempos de menor conflictividad, cuanto disminuye el interés por la militancia y el interés se pone en otros temas, es cuando se intenta hacer prosperar intereses que nada tienen que ver con el rico historial de la Universidad Pública del Uruguay, una institución que ha abierto sus puertas a los sectores de menos recursos.
Pocas universidades del mundo pueden compararse a la nuestra en cuanto a libre acceso, porque en la mayoría de los casos estos estudios tienen costo. Las universidades gratuitas son pocas en el mundo.
Aquí en especial en Salto, el crecimiento de la matrícula y el acceso a la UDELAR por parte de los hijos de obreros y de personas que no tendrían ninguna posibilidad en otras partes del mundo es notorio y es uno de los valores que todos los uruguayos estamos obligados a defender.
Seguramente que el sistema tiene defectos, tiene cosas a corregir y costos (para los egresados) que probablemente haya que revisar, pero esto no debe opacar las bondades de un sistema que ha ido ganando prestigio paulatinamente a través de los años.
Al momento de escribir esta columna en EL PUEBLO, no disponemos de una información fina y detallada de los resultados de esta instancia cívica, pero todo indica que las bases sustanciales de la institución señera para el país se mantendrán como un preciado tesoro que a todos nos corresponde resguardar.
Esperamos que así haya sido.
A.R.D.

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Delinear una política firme y mantenerla

Uruguay es un país chico, de poca y envejecida población y por lo tanto también de un mercado interno muy reducido.
Años atrás surgió una máxima que en sentido figurado nos da idea de la situación cuando se dice “Argentina estornuda y Uruguay se resfría”. Esto grafica la dependencia económica y comercial existente entre el mercado uruguayo y su similar argentino.
En este sentido se debe necesariamente reconocer que en las últimas décadas Uruguay ha conseguido reducir esta dependencia en una gran medida. Tan es así que en estos momentos, cuando los vecinos del Plata enfrentan graves problemas económicos, para los organismos financieros internacionales Uruguay se halla muy lejos de esta situación, tan es así que varios de ellos mantienen para nuestro país el grado inversor, uno de los más altos.
El campo económico es de por sí complejo y no todos estamos capacitados para manejarlo.
A la hora de negociar y aprobar un Tratado de Libre Comercio (TLC) Uruguay está obligado a mirarlo con lupa, teniendo en cuenta la mayor parte posible de intereses que están presentes en cada TLC.
Incluso en algunos casos los mismos intereses pueden ser muy beneficiosos para algunos sectores, como ser para el sector exportador, que venden su producción en dólares, pero a su vez totalmente negativos y contraproducentes para otros sectores, también agropecuarios, como lo son todos aquellos que compran tecnología, maquinaria, vehículos y demás contrayendo obligaciones en dólares.
Es la misma situación de los productores que vuelcan su producción al mercado interno, debido a que es producción, como la hortifrutícola, sumamente perecedera y por lo tanto la exportación se hace muy dificultosa.
Esto obliga también a ser muy prudentes y cautelosos, más allá que sea imprescindible dejar los temas económicos en manos de técnicos, economistas y similares que deberían al menos conocer a fondo la materia a su cargo, a tener en cuenta en forma imprescindible a las características de nuestro país.
Obviamente que un paso en falso, como el de conceder ventajas excesivas ya sea a un país a un inversor, puede llegar a tener un costo sumamente lamentable para nuestro país.
Entiéndase bien. En el tema económico, deberían de analizarse las cosas despojados de todo apasionamiento, de toda ideología. No debe darnos escozor reconocer los logros en estas materias, vengan de donde vengan porque de esta manera estaremos dando una muestra de madurez.
A.R.D.

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Libertad pero con responsabilidad

Días atrás en estas columnas analizábamos la vigencia de la Libertad de Opinión en nuestro país y coincidíamos en que se trata de un valor muy importante de nuestro sistema democrático, que es necesario cuidar y defender permanentemente.
Esto no significa que se defienda a rajatablas el derecho a decir “todo lo que se me antoja y de quien se me antoja”.
Para entendernos. Somos acérrimos defensores de la Libertad de Opinión, conocemos y valoramos debidamente su plena vigencia, como también sabemos el costo que tiene la eliminación o la supresión de los mismos.
Esto no significa que apoyemos y admitamos los alcances que están fuera de la ley. Vale decir que la difamación y la calumnia no son de recibo. Somos partidarios de que se les siga considerando delito y de probarlo debidamente deben ser sancionados por la ley como corresponde.
Que se entienda bien, la Libertad de Opinión no se estableció para cobijar delitos de especie alguna y no es el concepto que tenemos en la materia.
Creemos que tampoco debe prestarse para sancionar a quien o quienes la violan por ignorancia o desconocimiento de su alcance, pero sí a aquellos represores que aún conociendo su alcance especulan o tratan de manipularla para acallar aquellas voces que “les molestan”.
Siempre hemos defendido la Libertad de Opinión y aún a riesgo de favorecer infractores, de saber que se han violado las disposiciones al respecto, hemos optado por tratar de exonerar a infractores, antes que de sancionar a inocentes o gente que no conoce debidamente el alcance de dicho derecho.
La actual Ley de Prensa (16.099) establece una condición esencial para condenar por este motivo a un acusado y es la de probar que hubo “real malicia”, vale decir el deseo de hacer daño específico a quien se ha involucrado.
Este aspecto, impecablemente establecido es a nuestro criterio el que hace la diferencia entre el deseo de dañar y perjudicar específicamente a una persona o institución o cuestionar y acusar incluso a una persona.
De todo esto, lo que defendemos es una Libertad de Opinión responsable, argumentada e irrefutable, rechazando y condenando a quienes acusan teniendo como base “rumores” o “bolazos” sin identificar fuente alguna.
En esto es a nuestro criterio necesario que se haga una permanente y profunda difusión de dichas disposiciones.
A.R.D.

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Mayo Amarillo debe apuntar a la cabeza

Quienquiera que maneje en Salto coincidirá con nosotros en que “es una de las ciudades del país más complicadas para el tránsito” y para esto existen varios factores.
Salto es uno de los departamentos con más altos porcentajes de motos por habitante.
Salto es una de las ciudades en la que es factible obtener la licencia de conducir con mayores facilidades.
Salto es una de las ciudades donde el control vehicular tanto policial como de parte de la Intendencia es muy benévolo.
De hecho a diario vemos como se violan las normas de tránsito. Conductores que paran sin pudor alguno sobre espacio reservado para el pasaje peatonal y no son capaces de mover su vehículo para liberar dicho espacio.
Conductores que conducen con una mano mientras que con la otra sostienen el aparato celular por el cual hablan.
Motonetistas que se adelantan pasando por la derecha, que no respetan preferencia alguna, que no conocen las normas mínimas de tránsito.
Vehículos que no están en condiciones de circular, sin luces, sin frenos o con ellos en mal estado. Ni que hablar que estamos seguros que muchas motos circulan con patentes que no les corresponden.
A todo esto nos gustaría saber qué porcentaje de conductores conoce y respeta las principales disposiciones -al menos – que exige o debería de exigir la Intendencia para habilitar la licencia de conducir.
A todo esto sabemos, porque lo vemos a diario como se violan las disposiciones, a veces ante la vista de los propios inspectores de tránsito, lo decimos con propiedad porque en pleno centro hemos visto más de una vez como pasan los inspectores cuando hay vehículos estacionados en infracción, ya sea en lugares no habilitados. Es más, nos consta que algunos vehículos paran casi doblando en una esquina y allí se estacionan para esperar la habilitación de los semáforos.
Apuntar a la concientización, a disminuir la velocidad que a menudo es excesiva, controlar la aplicación del cero alcohol ayudará sin lugar a dudas a mejorar las condiciones en que se transita.
De la misma forma la aplicación de fuertes sanciones a los infractores, deberían de ser disposiciones habituales que nunca entenderemos por qué muchas veces no se aplican.
En esta línea debería apuntarse, porque está visto que la “flexibilización” en los controles, no se traduce en una mayor concientización de los conductores, como sería de esperar.
Es oportuno entonces aplicar las disposiciones existentes con todo el peso de la ley y esencialmente que la población así lo aprecie y lo valore.
A.R.D.

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Ni ignorar ni estancarnos en el pasado reciente

El senador Jorge Larrañaga acaba de actualizar un proyecto de seguridad que a su juicio ayudará a mejorar el tema de la seguridad en la población, hoy innegablemente acuciado por una situación que amenaza salirse totalmente de control.
Lejos de cuestionar dicha iniciativa, nos interesa pronunciarnos con respecto a un punto específico. El senador nacionalista ha vuelto a proponer la conformación de una guardia nacional militarizada, que sin sustituir a la Policía, ni a órgano alguno, ayuda sobre todo en la prevención y el combate del delito.
Quienes se han opuesto hasta ahora a la conformación de este cuerpo militarizado, que supone sacar a los militares de sus cuarteles no sólo para apoyar tareas de ayuda social, sino también para algunas labores más afines a su función original, lo han hecho temiendo que vuelva a suceder lo que sucedió en el pasado próximo, cuando los militares fueron sacados de los cuarteles para conformar las mal recordadas “fuerzas conjuntas”, que no conformes con la función asignada, reprimió, torturó y asesinó en algunos casos a gente que no tenía delito alguno.
Esto pasó en nuestro país. No debemos ignorarlo, pero tampoco puede estancarnos en este temor, sacar a los militares de los cuarteles, pero debidamente controlados y sujetos al poder democrático es perfectamente factible.
Hoy quienes se mueven fuera de la ley, lo hacen casi con total impunidad, ya sea por carencias del Poder Judicial, o por carencias y deficiencias de la Policía encargada de prevenir y reprimir a los delincuentes.
No ocultamos que hasta el momento hemos expresado nuestra opinión contraria a la conformación de esta guardia, porque aún nos produce resquemor, debido a que nadie conoce a ciencia cierta cuál o cuáles son los controles que tienen las FF.AA.
Pese a esto, entendemos que las condiciones actuales justifican la conformación de estas guardias, pero imprescindiblemente integradas y controladas al sistema democrático. Si así no fuera, no estaremos de acuerdo, porque aspiramos a que ante la primera insinuación de salirse del sistema se debe anularla.
Entendemos que la labor debe ser más que nada disuasiva, pero con la atribución de reprimir en tiempo y forma y debidamente respaldada. Aunque deseamos dejarlo claro antes de aprobarse. Nadie puede ignorar que seguramente habrá errores, porque al autorizarse el uso de armas de fuego para reprimir a tiempo, esto significa que habrá casos que se dispare ante la sospecha que no siempre será certera.
A.R.D.

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La pena de muerte que tememos aplicar, otros ya lo hacen

Antes que nada aclaremos que no somos partidarios de la instalación y mucho menos de la aplicación de la pena de muerte en el país.

Tampoco creemos que de por si solo el endurecimiento de las penas al delito habrá de solucionarnos el innegable problema de seguridad que tenemos hoy.
Eso si, se nos ha hecho ver fehacientemente que la pena de muerte que nosotros nos negamos a establecer y sobre todo a aplicar, otros ya la están aplicando en el país y matan hasta inocentes sin el menor resquemor.
Es así que quienes se les oponen, tratando de evitar una acción delictiva, como puede ser una rapiña, son frecuentemente asesinados a mansalva.
Sabe el delincuente que de ser identificado y detenido primero habrá que probarle su crimen y luego incluso puede beneficiarse hasta “acordando” con quien le condena y su contraparte sobre la pena a aplicarle.
Es una prueba más que la ley en nuestro país no se ha actualizado, no ha acompañado a los tiempos y hoy quienes delinquen tiene ventajas. Salen sin haber cumplido toda la pena, se benefician con reducciones muchas veces aplicadas a la ligera.
Muchos jueces parecen temerosos de ir a fondo en las denuncias por temor a los famosos derechos humanos, que parecen formulados para defender a quien delinque y no a quienes tratan de combatirlos. En estos casos algunos magistrados parecen mirar más su propia proyección que la justicia o injusticia de lo que decida.
En estos días, gente vinculada a la policía nos ha comentado hechos que le han sucedido. Delincuentes que han sido detenidos y cuya responsabilidad aparece como muy probable, optan por “marcarse” o golpearse, para inculpar a sus captores ante el juez, invocando “malos tratos”. Ante este riesgo y para evitar complicaciones los policías, nos han explicado, a veces optan por dejarlos ir.
Admitimos que puede haber exageraciones, que a lo sumo serán excepciones y también que pueden ser excusas para no cumplir debidamente con la responsabilidad que les cabe a quienes tienen por deber, prevenir y disuadir, antes que reprimir el delito.
De todas formas si la ley tuviera la capacidad de actualizarse. Esto es si el legislador que hace las leyes (que no es sólo el PL, sino también el PE) seguramente que tendría en cuenta también esta posibilidad, como corresponde y con las garantías adecuadas para todos.
Es necesario saberlo, conocerlo y tenerlo en cuenta a la hora de hablar… y sobre todo de legislar.

A.R.D.

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La libertad de opinión bien entendida

La libertad de prensa, como si fuera una parte más del organismo humano, se valora realmente cuando nos falta, porque cuando la tenemos la vemos como algo absolutamente natural y lógico que lo tengamos.
Quienes tenemos algunos años más recordamos tiempos difíciles, casi frustrantes, donde era absolutamente imposible decir lo que se pensaba. Solo era factible hacerlo si era “funcional al régimen dictatorial”. Quienes discrepaban y sobre todo quienes lo hacían mostrando argumentos más sólidos y mayor contundencia en su posición estaban absolutamente prohibidos y eran objeto de un control y seguimiento absolutamente inaceptable en tiempos de plena vigencia democrática.
Poder decir, escribir y transmitir por el medio de reproducción que sea, lo que pensamos, sin otra censura que el razonamiento y la discusión racional y lógica de las ideas, es un bien valioso e innegable que sólo las democracias más fuertes y sólidas pueden ostentar.
Hoy aún hay quienes se aferran a ideologías y totalitarismos que disimulados o no, niegan absolutamente la libertad de expresión, reniegan de los opositores y castigan a veces hasta con penas de cárcel a quienes profieren ideas que no coinciden con los poderes en el gobierno.
Hay en esto ideas y posiciones muy visibles e innegables, pero también las hay “invisibles”, pero tan poderosas e innegables como las otras.
Generalmente vemos y combatimos con dureza regímenes totalitarios, como Cuba, Venezuela, Corea del Norte, Irán, entre otros, pero no vemos las ideologías “invisibles” que han explotado y siguen explotando a los seres humanos en su beneficio, manteniendo sistemas absolutamente injustos e inhumanos.
La libertad de opinión es por lo tanto también una gran responsabilidad, porque hay que saber que frecuentemente hay sistemas que la niegan de una u otra forma y sólo vemos los casos que “andan sobre el agua”, cuando lo que está sumergido puede ser mucho más nocivo.
La libertad de opinión debe ser ejercida con el máximo de responsabilidad y no a la ligera. Honestamente y en esto no ocultamos prendas, muchas veces hay opiniones que se publican o se difunden y se nos antojan casi ridículas, por su ligereza, por su banalidad, por su simplismo.
Sólo se nos ocurren respetables y dignas de ser tenidas en cuenta aquellas de quienes han sufrido la represión en carne propia y sólo las excepciones de quienes “versean” sobre su pérdida, sin haberla sufrido jamás, pero las conocen por casos cercanos.
A.R.D.

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La ceguera de los grandes radicalismos

Ayer en estas columnas hacíamos referencia a la ceguera de los partidos políticos que cada vez vemos más distanciados de la ciudadanía, disputando posiciones antagónicas.
Es que nadie puede dudar que hoy existen dos Uruguay, uno para el PIT- CNT y el gobierno nacional, que maneja cifras estadísticas y demás y “otro” para la oposición que también maneja cifras y demás.
Nadie muestra la parte de la película que no le favorece. Ni uno ni otro dice toda la verdad. Existe una parte importante de los uruguayos que está enfrentando dificultades y penurias. La cuestión está en las causas y el grado de dichas penurias.
Existe por otra parte una porción importante de la población que también se ha visto favorecida e incluso está sacando provecho de la situación que otros padecen. Esto también hay que decirlo.
Mientras ambas posiciones radicales discuten y se agravian, hay gente que saca provecho de la situación.
Sacan provecho, en primer lugar los delincuentes, existe un sector de la delincuencia que difícilmente pueda recuperarse para ser transformada en sujetos valiosos para la comunidad.
Sacan provecho también los especuladores, que son capaces de aprovecharse de las penurias y la desgracia de otros compatriotas, comprando a precios de miseria.
Sacan provecho quienes prestan a intereses impagables y terminan por adueñarse de bienes y tierras de gente que no puede pagar.
Sacan provecho también esos uruguayos que han vivido y siguen viviendo con privilegios, disfrutando mientras a su lado hay compatriotas que siguen bregando por tener un trabajo y una vivienda digna.
De estas cosas habría que hablar, discutir y analizar para encontrar una salida que nos sirva a todos los uruguayos.
Pero mientras no haya un punto de partida, humilde, sensato, dispuesto a escuchar y aceptar que el otro puede tener parte de la verdad al menos, será muy difícil hallar salidas válidas.
Estamos a tiempo para iniciar este camino. Para hallar puntos en común entre todos los uruguayos con buena voluntad y para entender de una vez por todas que en materia de conducción política y de gobiernos nacionales rigen grandes intereses que suelen estar incluso por encima de los gobiernos de turno.
Cuando seamos capaces de ver esto. De analizar sobre qué bases, qué ideologías gira el mundo hoy “globalizado”, si es que algún día lo logramos, recién estaremos en condiciones de iniciar el camino.
A.R.D.

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El lamentable divorcio de posiciones y el escepticismo generalizado

Quienes tienen la capacidad de auscultar la opinión pública, habrán notado que existe hoy un gran escepticismo en relación a los partidos políticos. Una decepción generalizada es que lo que vemos a diario son las discusiones, las desacreditaciones, los “desmentidos” sin mencionar muchas veces las fuentes en que se basan dichas versiones.
Y esto vale para todo el mundo. No somos partidarios posiciones “tibias” o equilibristas, sino de hallar la verdad donde esta se encuentre, por eso entendemos que sólo posiciones sólidas, argumentos valederos y perfectamente comprobados son capaces de obtener una amplia aceptación de la ciudadanía.
Hoy lamentablemente vemos con asiduidad como se sostiene una posición, con mucha fuerza y aparente convicción y casi al mismo tiempo la contraparte sostiene absolutamente lo contrario, con la misma convicción.
En el medio suele quedarse el ciudadano común, el que se queda sin conocer las fuentes en las que se basan las diferentes posiciones. Lamentablemente tampoco el Poder Judicial hoy tiene absoluta credibilidad, fruto de posiciones que han dejado muchas dudas en cuestiones muy caras para la opinión pública.
Lejos, muy lejos han quedado las posibilidades de llegar a bases de opinión compartidas, a la búsqueda de posiciones que traten de hallar el bien común, vale decir el mayor bienestar para los más desfavorecidos y las normas más justas y ecuánimes hacia ellos.
Hoy es factible ver como un legislador nacional o nacional es capaz de pasarse al partido opositor con mucha frecuencia y total facilidad. Cosa absolutamente impensable años atrás, cuando las convicciones eran otras, los hombres eran otros, más sólidos y coherentes, por supuesto.
Hoy la cuestión es sacar el mejor provecho en cada situación y “arrimar agua para su molino”. La ceguera es tal que no se vislumbra siquiera que se está disputando una porción casi insignificante de la voluntad ciudadana, que se siente totalmente dejada de lado. Sea cual sea la posición “ganadora” en cada caso, la ciudadanía se siente muy alejada de ella.
Lo que mucho nos tememos es que el año que viene, año electoral, refleje el gran descontento y escepticismo que existe en la población en nuestros días. Si no estamos equivocados, será una instancia en que el voto en blanco y anulado habrá de reflejar este descontento.
Ojalá nos equivoquemos y haya un cambio rotundo en las posiciones de aquí a allá, pero mucho nos tememos que no sea así.
Si las elecciones nacionales fueran hoy, estamos seguros que la mayoría de la voluntad popular reflejaría una posición de escepticismo.

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El fácil recurso de “politizar”

Es necesario entender que la humildad engrandece. Si algo hemos comprobado en nuestra trayectoria de más de cuatro décadas en el periodismo, es la verdad irrefutable de que la humildad engrandece y es una característica de quienes realmente saben y constituyen verdaderos emblemas en sus ambientes.
Viene al caso porque en los últimos meses hemos notado una total falta de humildad en los receptores y muchas veces también en los impulsores de reclamos. Antes de analizar la justicia de un reclamo o de una posición determinada, se mira quien o quienes la están impulsando o defendiendo y entonces el argumento para restarle importancia, cuando no rechazarlo lisa y llanamente, es el mismo ¨se trata de algo politizado”.
¿Qué hay contra la política? Les preguntaríamos. Es política prácticamente todo lo humano, porque en el fondo los hombres nos movemos a favor o en contra de algo. Diferente es cuando se pretende “usar” una posición o un movimiento a favor de determinada posición ideológica.
Para nosotros el hecho de tener militancia política, no invalidad para nosotros el derecho a manifestarse a favor o en contra de una situación, aún cuando obligue a mirar más detenidamente cada posición.
Pero es igualmente condenable el apresuramiento en calificar de “politizada” una manifestación o una posición porque está “fulano”, o “sutano”, sin detenerse a analizar si se trata de un reclamo justo o no. Es un recurso habitual, tanto a nivel gubernamental como en la oposición y suele usarse con mucho apresuramiento. Negar que existen problemas de seguridad hoy es tan equivocado, como lo es también negar que vivimos en un mundo cada vez más violento, en el que el recurso más fácil y a mano que parece estar disponible, parece ser la violencia del insulto o la agresión lo que suele manejarse más fácilmente.
Es para nosotros el mismo error que negar que el vertedero a cielo abierto de Salto constituye un gran problema que debemos resolver entre todos los salteños para que deje de ser notoriamente perjudicial para la salud humana. Pero esto sólo será posible si se comienza por asumir la existencia del problema.
Cuando se recurre a la negación o el desconocimiento del problema nos hace acordar aquello de la política del avestruz que si bien nunca pudimos comprobar, conocemos la máxima que asegura que cuando el ave se siente perseguida y acorralada mete la cabeza en cual que hueco creyendo que si no lo ve, el problema no existe…
Lamentablemente es una situación frecuente en nuestros días.
Alberto Rodríguez Díaz

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Los TLC ¿si o no?

Aún dentro del Partido de Gobierno, o sea el Frente Amplio, las posiciones de aprobación o desaprobación de los TLC, son bastante dispares.
Aunque las aguas parecen encauzarse tras la aprobación del acuerdo ya firmado por el Presidente de la República, subsisten sectores que no están convencidos de que la mejor decisión sea aprobar la medida.
Y eso es lógico y natural. Un TLC es un acuerdo, implica una negociación y negociar significa lograr ventajas y también conceder ventajas a quien negocia con nosotros.
Esta es la cuestión, generalmente quienes se oponen o quienes defienden la firma del TLC no suelen explicar los “por qué” defienden su posición.
Lo primero que habría que explicar para que la “masa” (entendiendo por esta a la mayor parte de la población), entienda de qué se trata, es que en la negociación de un TLC confluyen siempre numerosos intereses.
No sería razonable que un gobernante o cualquier otro negociante conceda gratuitamente condiciones ventajosas a su oponente, sin nada a cambio.
Cuando se trata de países, hay que entender que estos comprenden empresarios, trabajadores, comerciantes y demás. Unido a ello hay que tener en el tamaño del mercado de cada país. Chile, además de tener promedialmente condiciones económicas aceptables en su población, posee un mercado interno que ronda los 18 millones de habitantes, es decir, algo así como seis veces más grande que el mercado interno uruguayo.
Unido a ello hay que entender que los países generalmente producen materia prima o artículos distintos. Uruguay produce y vende primordialmente carne, lana y ahora celulosa. Chile produce cobre y otros minerales, como también pescado, papel, pasta de celulosa, fruta, vinos y demás.
Se trata de un mercado abierto al mundo y es considerado un país con ingresos altos.
Esta es la situación inicial. Los comerciantes uruguayos ven con buenos ojos, por ejemplo el ingreso de productos chilenos sin aranceles o con menos aranceles, porque podrían vender más, al comprarlos más baratos. Los trabajadores e industriales lo ven con mucha preocupación, porque los productos chilenos competirían con ventajas y seguramente afectarían negativamente las fuentes de trabajo de estos sectores en el país.
Vale decir que no es una situación en blanco y negro, sino que hay que poner mucha inteligencia y capacidad para negociar, cuando se representa a un país tan pequeño como el nuestro, pero seguramente en algún momento habrá que aprobar un TLC porque Uruguay no tiene un mercado interno capaz de absorber todo lo que produce y a buenos precios.
Ojalá que lo que se acuerde sea ventajoso para nosotros, eso sí, sin perjudicar a nadie, porque no es la forma de negociar que ha caracterizado al país.
A.R.D.

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Todos iguales ante la ley

Días atrás en estas columnas nos ocupábamos de los fueros parlamentarios y sosteníamos nuestra convicción de que los mismos se deberían eliminar, para todos aquellos casos en que un legislador sea acusado de un delito común y limitado, mantenido o a lo sumo restringido, cuando se trate de acusaciones por opiniones, por ideología.
Gente que recuerda los años “negros” para la democracia uruguaya nos ha hecho ver cuán peligroso ha sido el “desafuero” en el caso de las dictaduras porque se usó para perseguir a quien o quienes pensaban distinto. Lo sabemos y lo tuvimos en cuenta, de allí nuestra postura de que hay que ser muy cuidadosos en estos casos porque cuando se trata de supuestos delitos de opinión, es necesario que la ley y la Constitución de la República sigan rigiendo y protegiendo como lo establece su artículo 29, a la libertad de expresión de los uruguayos.
Ahora bien, es buena cosa que también como lo establece la Constitución de la República, “todos seamos iguales ante la ley”. Si alguien que tiene la potestad de participar en la redacción de las leyes, queda “exonerado” de su alcance mientras ocupa la banca, la cuestión se presta para el manejo y las arbitrariedades.
Nos consta que en los hechos los legisladores en los últimos años, no se han protegido en esta impunidad, pero de todas formas se pidió el levantamiento de los fueros a 23 parlamentarios, de los cuales sólo se concedió en dos ocasiones, al diputado colorado Carlos Signorelli (de Artigas) y al nacionalista Wilson Esquerra, en este caso un autopedido al ser requerido por la Justicia debido a haber protagonizado un accidente de tránsito estando alcoholizado.
De todas formas, tratándose de delitos comunes entendemos que no deben tener la posibilidad de “refugiarse” en los fueros parlamentarios, sino de someterse a la Justicia como cualquier hijo de vecino.
Es por lo tanto, cuestión de asumir que por justicia precisamente los legisladores deberían ser los primeros en demostrar la justicia de las leyes que ellos mismos aprueban para regir a todos los habitantes del país.
Por lo tanto salvo en los casos puntuales de persecución ideológica, en los demás casos deberían ser los primeros interesados en someterse a la Justicia, porque no se puede pedir orden y responsabilidad a los conciudadanos, si quien lo pide y ha decidido las normas para que así sea, es el primero en evadirlas.
A.R.D.

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En este Primero de Mayo

Mañana se habrá de conmemorar el Día de los Trabajadores en nuestro país, como también en muchísmos países del mundo.
Sin embargo, quienes conocen la historia que diera origen a la festividad del Día de los Trabajadores, saben que no siempre fue así, ni tampoco ha sido fácil lograr una amplia conmemoración.
El origen del primero de mayo, como Fiesta de los Trabajadores, tiene lugar en la lucha de los trabajadores en los albores de la era industrial cuando se priorizara a denominada productividad, mientras los trabajadores luchaban por lograr las jornadas de trabajo de ocho horas, algo que hoy en muy pocos casos se discute.
Entre los denominados “mártires de Chicago” considerados impulsores de aquella huelga que reunió alrededor de veinte mil almas, varios fueron condenados a muerte y fusilados, mientras que otros fueron condenados a cadena perpetua.
Entre quienes fueran condenados a muerte, había varios periodistas, que mucho más allá de su ideología, reivindicamos hoy por su entrega a la defensa de la libre expresión.
Hoy cuando las nuevas tecnologías amenazan con invadir los puestos de trabajo, es necesario que los trabajadores apunten hacia otros aspectos, como la capacitación, la preparación, la identificación de las profesiones y los oficios que habrán de tener mayor demanda en los años próximos.
Sin embargo nadie como un periodista libre puede asumir la defensa de estos, como de otros postulados dentro de la sociedad. Postulados que nos llevan a mejorar y desarrollar las condiciones. En esta línea de pensamiento debemos señalar que hoy en nuestro Uruguay, a pesar del innegable avance en muchos aspectos que han logrado los trabajadores, se sigue discutiendo la labor de los peones rurales.
La producción agropecuaria es bastante particular sobre todo e los tambos o en la producción pecuaria, donde generalmente se requieren jornadas que exceden las ocho horas. La cuestión está en asumir el debido respeto tanto por parte de los patrones como de los trabajadores, para asumir estas particularidades.
No somos partidarios de exigir a rajatablas, porque se hacen necesarios cambios culturales y sobre todo los acuerdos correspondientes para ir hacia una situación de mayor justicia social y de trabajo razonable y digno a efectos de que el trabajador trabaje para vivir y no viva para trabajar…
A.R.D.

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A nadie debería molestar

La cobertura de los puestos públicos que requieren algún tipo de conocimiento ya sea técnico o artesanal, mediante concurso “limpio” de oposición y méritos a nadie debería de molestar.
Por estos días se ha planteado una fuerte polémica en virtud de la decisión de las nuevas autoridades de los Seguros Sociales por Enfermedad (ASSE) de proceder a pedir la renuncia a 16 de los actuales directores de nosocomios para llenar esos cargos jerárquicos mediante concursos públicos.
Uno de los aspectos que se cuestionan es el hecho de que los directores renunciantes que actualmente están denunciados incluso algunos ante la Justicia puedan presentarse a concursar.
En este aspecto entendemos que lo que se ha decidido es correcto. Que estén denunciados no quiere decir que estén prohibidos y mientras la Justicia no se expida en este sentido nadie puede llegar más allá de lo que la ley establece.
Pero lo que nos interesa subrayar en estas columnas es el hecho que siempre entendimos que lo más justo para la ciudadanía y lo mejor para el Estado, es que la cobertura de estos, como de otros cargos jerárquicos y no jerárquicos en el Estado, sean cubiertos mediante concurso, en el caso que el cargo requiera algún tipo de conocimiento específico o mediante sorteo, cuando no se requiere ningún conocimiento previo a la función que se está cubriendo.
Nos consta que incluso hay otros conceptos, defendidos y expuestos por algunos partidos políticos en especial, que prefieren cubrir estos cargos y todo puesto público por gente “de confianza”, concepto que respetamos, pero no compartimos.
En los hechos esto ha servido para que a través de los años hayamos visto como se ha puesto en práctica la politiquería, el “pago” de ciertos servicios partidarios con un trabajo público y sobre todo la puesta en práctica del amiguismo que deja afuera generalmente a la gran mayoría de los compatriotas que no pueden postularse y competir “limpiamente” y por lo tanto el Estado se vuelve benefactor para algunos pocos “amigos” o correligionarios.
En este caso se anuncian concursos “limpios” y cristalinos. Se ha difundido inclusive las instituciones que estarán representadas en los jurados y afirma que en adelante se habrá de procurar llevar adelante siempre esta política a la hora de cubrir cargos públicos.
Es una política bienvenida, que ojalá se revista de todas las garantías necesarias para que realmente sea “limpia y transparente”, porque nadie debería de molestarse por ella.
A.R.D.

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Lo que dejamos de lado

Muchas veces dejamos de lado, a veces sin dejarnos cuenta y a veces de ex profeso, la responsabilidad que nos cabe como adultos, como padres, como
conductores de vehículos, como ciudadanos o como simples integrantes de la comunidad.
No es secreto para nadie, por ejemplo, que como consecuencia del doble trabajo (de padre y madre), los niños que no tienen un familiar directo, como pueden ser abuelos u otras personas de confianza, suelen ser confiados a terceras personas que muchas veces no son todo lo confiable que se piensa, precisamente.
Lo que acaba de trascender a la opinión pública, con un niño que sufría ataques de epilepsia y muriera asfixiado en el interior de un castillo inflable, cuando participaba de un cumpleaños y nadie se interesó por su suerte cuando, según la fiscalía actuante, se lo veía caído en el centro de otros niños que saltaban a su alrededor.
Es que frecuentemente los padres y las personas adultas confiamos nuestros hijos en la puerta de los cumpleaños, a los padres del niño que festeja su cumpleaños, sin interesarnos mayormente en quienes son, y sobre todo que responsabilidad tienen. Mucho menos nos interesamos por saber como pasan nuestros niños en esas circunstancias.
Como conductores de vehículos resulta fácil saber que prácticamente no hay nadie que en alguna ocasión no haya visto, por lo menos a un conductor, manejando con una mano y sosteniendo con la otra el teléfono móvil o celular, mientras habla.
Si la referencia es más amplia y abarcan a la mayoría de los integrantes de la comunidad, nos encontramos con que la conducta frente al medio ambiente deja mucho que desear. La enorme mayoría de la población se maneja irresponsablemente frente a la preservación de los recursos naturales, ya sea el agua, el aire o la tierra misma, elementos que aparecen cada vez mas contaminados.
Cuando nos asombramos por la irresponsabilidad y las imprudencias de adolescentes y jóvenes, ya sea cuando consumen sustancias que saben que a lo largo les serán nocivas. Cuando se manejan con total imprudencia manejando una moto o cualquier otro vehículo en la vía pública, deberíamos de pensar si no tenemos al menos parte de la responsabilidad en estas situaciones.
Es que tenemos que admitir que muchas veces nos manejamos irresponsablemente y nuestra conducta en la comunidad deja mucho que desear.
A.R.D.

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Medida plausible

Lamentablemente lo habitual en materia de información, “la noticia”, suele ser una acción, un hecho, negativo y nunca positiva. Técnicamente es lo que más atrae, el desorden y no el orden, la maldad y no la bondad. Esto tiene que ver incluso con la propia naturaleza humana.

Es por eso que no queremos dejar pasar desapercibida la medida impulsada por el Centro Comercial e Industrial de Salto y la Intendencia Departamental, en referencia al cobro de las bolsitas de nylon.
Polémica aparte si contaminan mucho o poco, es innegable que se trata de una de las acciones que requiere muy poco de nuestra parte para evitarla y en cambio nos proporciona mucho en materia sobre todo de aspecto, de imagen, porque nadie puede ignorar el lamentable aspecto que dejan las bolsitas de nylon colgadas de los árboles por el viento y sobre todo por las crecidas del río.
Esto sin descartar el enorme daño que hace a la fauna, cuando se descartan en el agua y los peces y otros animales las ingieren y se asfixian.
En esta misma línea nos hemos preguntado siempre ­¿Por qué cuesta tanto y nos demoramos tanto en proceder a la clasificación de los residuos domiciliares?
¿Es que no sirve iniciar la clasificación en el ámbito domiciliario?. Salvo que alguien nos demuestre lo contrario entendemos que de esta forma no sólo estaríamos facilitando la tarea del clasificador, sino que esencialmente estaríamos contribuyendo con el ambiente al evitar que vaya a parar a la naturaleza, muchos materiales que son perfectamente reciclables.
Hablamos del poliuretano, las “espumaplast” (poliuretano expandido) y varias formas más de utilización de los derivados del petróleo, regidos todos por la misma filosofía del “use y tire”, en una demostración innegable del derroche y una conducta irresponsable con el medio ambiente.
Lo que hoy debemos celebrar es la instalación voluntaria de la obligación de cobrar las bolsitas de nylon. Más allá que es una medida que pudo y debió ser adoptada mucho tiempo antes y probablemente con un costo mayor “que duela” porque de otra manera la contribución es insuficiente, lo que hoy debemos celebrar es precisamente que se haya hecho lo que muchos pudieron y debieron hacer antes y no lo hicieron.
Será una contribución escasa y tardía, pero seguramente es beneficiosa y como decían nuestros antepasados, “mejor tarde que nunca”.

A.R.D.

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Explicar siempre es lo correcto

En nuestros días se va volviendo habitual – o al menos así se lo da a entender- lo que en otros tiempos llamábamos “matar con la indiferencia”, para usar una parábola del lunfardo argentino.
Vale decir ignorar una cuestión o un tema como forma de restarle trascendencia de “taparlo” o relegarlo. Es así que muchas cuestiones urgentes van quedando de lado “olvidados” sencillamente porque “no es oportuno” o “no lo ha planteado el sector político que nos interesa” o lisa y llanamente no tenemos interés en ocuparnos debidamente de él.
Sólo así puede explicarse que haya aspectos de la educación que han sido relevados, denunciados y expuestos muchas veces, pero poco o nada se ha avanzado en su consideración. Lo mismo sucede en materia de manejo de recursos del Estado, en materia de seguridad y de gobierno en general y en este aspecto debemos quebrar una lanza por lo que se ha hecho.
No ignoramos los avances logrados en determinados asuntos, pero nobleza obliga a reconocer que dicho avance aún no es satisfactorio y no somos de los que sencillamente reclamamos, sin atender el fondo de cada cuestión,
En este sentido siempre tenemos presente una frase que siempre le gustó al ex Intendente Néstor J. Minutti, a punto tal que tenía un cuadrito con la misma, ubicado en el hall principal de la sede municipal de la calle Juan C. Gómez. La frase dice: “si no traes una solución, entonces eres parte del problema”
Muchas veces esta es la cuestión. Sólo vemos lo que nos interesa ver, “la parte de la película” que nos favorece, pero no la contrapartida.
Muchas veces hacemos reclamos justos, necesarios, pero no nos detenemos a analizar si existen recursos, si existen posibilidades de llevar a la práctica lo que reclamamos y más importante aún: en qué medida estamos dispuestos a contribuir a la solución.
Esta es la cuestión, aún es más responsable y prudente de los gobiernos municipales tiene limitaciones para llevar a la práctica alguna medida. Esto es parte de la cuestión.
No dudamos que Salto debiera tener una mayor planificación, que los centros termales debieran tener saneamiento, que la limpieza de la ciudad debería de ser mucho más minuciosa y hecha en forma más ordenada, que los residuos debieran ser más y mejor reciclados, pero tampoco ignoramos que somos parte del asunto.
Esto no justifica la ignorancia de los problemas, ni mucho menos la orfandad de información, pero en alguna medida “explica” por qué muchas veces no se alcanza.
A nuestro entender cuanto esto sucede, es imprescindible explicarlo, porque al menos quienes razonan sin apasionamientos, pueden entenderlo, compartiendo o no dichos razonamientos, pero eso ya es harina de otro costal.

A.R.D.

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No se trata de deformar el idioma

El pasado lunes se celebró a nivel internacional el Día del Idioma Español supuestamente en todos los países de habla hispana.
Debido a que se trata de un día para recalcar la importancia del idioma que compartimos y para vislumbrar el por qué de esta importancia.
El rol del idioma es generalmente relegado. En nuestros días el cuidado y la preservación idiomática ocupa un rol totalmente secundario. La hemos dejado de lado a tal punto que ni siquiera se nota el deterioro que ha sufrido y sigue sufriendo, por la sencilla razón que “da lo mismo”, escribir una palabra correcta o hacerlo en forma incorrecta de “ex profeso”.
Es así que hemos visto por ejemplo escribir “Karnes”, con “K” y usarlo como un “acierto” en materia publicitaria y esto no es más que un ejemplo. En estas columnas hemos hecho referencia a un uso cada vez más extendido de usar como una “innovación” el “todos y todas”, cuando en realidad cuando decimos “todos”, vale decir que no debería de quedar nadie afuera, decir “todos y todas”, es a nuestro entender una innecesaria redundancia. Pero además cuando usamos el “todas”, estamos discriminando y reduciendo alcance a un término que se supone es total y absoluto.
Otra deformación idiomática muy frecuente en nuestros días -que hemos hallado incluso en varios presentadores televisivos- es la “innovación”, de suprimir el verbo en la frase, Fulano de tal… para decirnos…, por ejemplo, es una espantosa redacción- En realidad debe usar “fulano de tal, nos dijo:….”, es que al usar el “para” el verbo pasa a ser un complemento y no un verbo conjugado.
Es más, los “horrores” ortográficos abundan. Hoy hallar un texto correctamente escrito, respetando y poniendo en práctica las reglas de la sintaxis, es prácticamente una utopía.
El deterioro ha alcanzado a todos los participantes en el tema y en este sentido los medios de comunicación masiva tienen un rol esencial.
La irrupción de las denominadas “redes” sociales ha sido una contribución determinante a este deterioro.
Si bien no debemos perder de vista el aporte mayor que a nuestro juicio significa el acceso a mucha gente a estos medios (no a todos), tampoco es bueno desconocer que al “abrir la puerta” a la opinión de todos, también se la ha abierto a las incorreciones, a los errores ortográficos, a la ignorancia de la sintaxis y en suma, no sólo por el rol de las redes, sino por la poca valoración que muestra la comunidad en este aspecto, hemos retrocedido abiertamente y estamos maltratando abiertamente el idioma español porque “todo da igual” y este no es precisamente un cambio positivo, porque “innovar” no es deformar, precisamente.

A.R.D.

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El rol de los municipios

El rol de los municipios de América, incluyendo en ellos a las intendencias municipales es actualmente muy diferente al que era años atrás.
Los gobiernos municipales han dejado de tener -como tenían antes – un “protocolo” que se agotaba en el denominado “ABC” (Alumbrado, Basura y Calles) y si dejar esto de lado, hoy va mucho más allá, llega esencialmente a la generación de trabajo genuino y a la captación de inversiones, aspectos que en nuestros días se consideran sustanciales para contribuir a la generación de un panorama apropiado de paz y tranquilidad en la comunidad.
Pero también es muy diferente – o debería serlo – nuestra concepción y nuestra posición con respecto al Estado en si y obviamente a los aportes que hacemos al mismo y al manejo de estos.
Sólo cuando logremos amalgamar debidamente todos estos aspectos podremos tener municipios apropiados, correctos y satisfactorios en cuanto al cumplimiento de su rol.
Hasta poco tiempo atrás entendíamos que el Estado, ya fuera a través de los gobiernos locales, departamentales o nacional, tenía como rol principal darnos “un puesto” porque en calidad de correligionarios o de amigos, nos debía favores.
Este ha sido el manejo habitual y no sólo en nuestro país. Entender al Estado como “paternalista”, vale decir una institución o un órgano que tenía como función satisfacer mis intereses, fue lo que nos llevó a una situación de crisis, de tremendos problemas, debido a que se fue imponiendo el amiguismo, la politiquería, la desprolijidad y sobre todo la injusticia social.
De esta manera se fue imponiendo la gente que entendió que los gobiernos deberían de satisfacer su incapacidad, su mediocridad o su ineficiencia, sustituyéndo su capacidad y “arrastrar” con sus mentiras o falsas promesas, que no se detienen en aspectos profundos y verdaderos de las situaciones, sino por un concepto totalmente inadmisible.
Vale decir que lamentablemente cada partido, o sector de partido político que llegó al poder ha puesto en práctica esta política.
En esta situación lamentablemente debemos incluir a todos los partidos políticos y a todos los gobiernos que han tenido la responsabilidad del poder en el país.
En mayor o menor medida, todos han hecho lo mismo hasta hoy y han “contaminado” una de las funciones que si se desempeña correctamente es una de las más altruistas que puede ofrecer una persona a la comunidad, obviamente si ésta tiene un concepto justo de la cuestión.
Al celebrarse hoy el Día de los Municipios de América entendemos que no debe de agotarse en un festejo, en un asueto, en un día de alegría para los trabajadores y sus niños, sino que también es una ocasión oportuna para reflexionar más allá de estos aspectos.
A.R.D.

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En el Día del Idioma Español

El 22 de abril de 1816 falleció Miguel de Cervantes Saavedra (si tomamos la fecha real de su deceso y no la de su sepelio que por entonces se acostumbraba a tomar), universalmente conocido por su obra inmortal “Don Quijote de la Mancha”, considerado el más grande escritor en español, fue además de novelista, poeta, dramaturgo y hasta soldado.

“El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha”, (que así es el título completo de su obra) es considerada una de las mejores obras de la literatura universal, y el libro más editado y traducido de la historia después de la Biblia.
Pero no nos atrevemos a aventurar que hoy cualquiera de nosotros que leyera la obra original difícilmente la entendería, debido a que el idioma está también estrechamente vinculado a una época, a una forma de vida y a muchos otros aspectos.
Pero en este día en que se conmemora “El Día del Idioma Castellano”, queremos reivindicar el valor del mismo como vehículo de valores, de conocimientos y saberes.
En nuestros días sólo las excepciones de quienes escriben en la prensa (diario, revistas, periódicos no diarios),conocen minuciosamente la ortografía, en tanto la buena caligrafía ya es cuestión del pasado y casi que nadie escribe manuscritos porque sencillamente las letras mayúsculas y minúsculas, como se usaban en décadas atrás, ya no existen.
Existe no sólo una desvalorización de la ortografía y la caligrafía, sino también del idioma todo.
Si no rigiéramos rigurosamente por las reglas de la ortografía, el idioma debería servir para que nos entendiéramos perfectamente en todas las naciones de habla hispana.
Más allá de la tonalidad que le impone cada uno, hoy los regionalismos y los dichos impuestos en cada lugar predominan a punto tal que hacen prácticamente ininteligible la lectura de un periódico por parte de alguien que no sea de dicha región.
Cuando los chilenos se refieren a un “pololo” (novio), o una “guaguita” (bebé), difícilmente logren hacerse entender por un paraguayo y menos por un español. Lo mismo sucede cuando los salteños nos referimos a una “enchorrada” (riada), término que ni siquiera se usa en el resto del país.
De esta forma, se pierde uno de los objetivos más trascendentes del idioma, como es el hecho de servir de vehículo de comunicación entre todos los países que hablamos el mismo idioma.
Hoy en el “Día del Idioma Español”, tenemos una buena oportunidad para profundizar en el valor del mismo.

A.R.D.

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No destruyamos la casa de nuestros hijos

En la presente jornada se celebra el Día Mundial de la Tierra. Una jornada específicamente dedicada a tomar conciencia sobre la necesidad de preservar y proteger a la “pacha mamma” o madre tierra en el estado natural o las condiciones en que nos fue legada.
Hoy la contaminación, la extinción de varias especies y la destrucción, de distintas formas del planeta en que vivimos es lo que vemos a diario, sin que a nadie parezca importarle demasiado.
Cada vez son menos los científicos que dudan de la destrucción de la tierra en que vivimos. La polémica que años atrás era si el planeta estaba amenazado de destrucción o no, porque muchos consideraban que las modernas tecnologías podrían salvarle, hoy se traslada sólo a la cuestión del tiempo, vale decir “cuándo”.
Es que todo parece apuntar a esta “alegre” destrucción y de diferentes formas se compromete la supervivencia del planeta y con ello la de la propia humanidad.
No sólo la tierra, sino el agua y el aire están severamente comprometidos, la contaminación, la desertificación, el agotamiento de la fertilidad de la tierra son índices elocuentes. Estamos haciendo lo posible por terminar con los recursos naturales, cambiándolos por dinero y cueste lo que cueste, sean las que sean las consecuencias, seguimos adelante con esta destrucción.
El mundo sigue considerando que el éxito es la obtención de dinero, cuanto más se gane en el menor tiempo posible mejor, mayor “triunfo”.
Cierto es que hay varios movimientos e instituciones preocupadas por limitar o poner fin concretamente a estas políticas de exterminio, pero nos atrevemos a decir que lo que se ha hecho y se hace hasta el momento es muy poco y a todas luces insuficiente.
Medidas tibias, “para la tribuna”, medidas que hablan de buenas intenciones, como la decisión de cobrar por las bolsitas de nylon no reciclables que a diario contaminan la tierra por millones, no serán nunca suficientes ni eficaces para evitar el daño que se está haciendo día a día a nuestro planeta.
El mal uso de los agroquímicos, cuyos residuos van a la tierra y luego al agua, el abuso de los transgénicos, de los materiales no reciclables, el deterioro de la capa de ozono, son todos elementos que aparentemente nos preocupan, pero no somos capaces de ocuparnos eficazmente por detenerlos, de revertirlos, de evitarlos, sino que todos parecemos movidos por la misma “filosofía” del “hacé la tuya” que en buenos términos puede traducirse como “el hacé el máximo de dinero que puedas, sin importar el daño o las consecuencias que puedan causarse”.
A.R.D.

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La única salida factible

Una sociedad enferma, irremediablemente enferma y afectada en sus valores espirituales es la única explicación que puede hallarse para la cadena de los denominados “femicidios” que se vienen registrando.

Curiosamente cuando los movimientos feministas, entendiendo por ellos a los que reivindican los derechos de la mujer, como persona con iguales derechos al hombre, desarrollan su más intensa lucha por la reivindicación de estos valores, el país se siente conmovido por los aberrantes hechos que se registran casi a diario.
Muchos de ellos tienen un mismo denominador. La disolución del vínculo de pareja y sobre todo el innegable machismo que ha denominado la sociedad hasta el momento.
Es probable que la situación que vivimos no tenga solución, no muestre un cambio radical en tanto no se registre un cambio cultural que sólo a través de la educación puede registrarse y obviamente no en el plano inmediato.
Sin pretender simplificar un tema tan delicado, entendemos que la enfermedad mayor de la sociedad es la pérdida de valor de la vida. Hoy las personas que cargan su propio cuerpo de bombas para hacerlas explotar, asesinando a la mayor cantidad posible de personas, muchas de ellas, sino todas inocentes, sabiendo que también ellos habrán de morir cuando lo hagan, no reparan en las consecuencias.
Es la misma actitud de quienes deciden poner fin a la vida de su expareja y luego a la propia, sin pensar en los hijos, a veces de su pareja, a veces incluso de ambos.
Sólo mediante una demencia circunstancial o un escepticismo total de la vida, se puede de alguna manera “explicar” estas actitudes, totalmente impensadas en épocas pasadas, salvo excepciones que sacudían la opinión pública.
Hoy necesitamos reencontrarnos como sociedad, saber que somos iguales, y que como dice nuestra ´constitución, sólo los conocimientos, la capacidad y los “saberes” deben marcar diferencias entre la gente, sin tratar de imponer nada, sino de conquistar, de convencer, mucho más allá del género de cada quien.
Saber que todos los integrantes de la sociedad somos iguales, mujeres, hombres, niños, ancianos, cada uno ha hecho, hace o hará su aporte a la comunidad que integramos y debemos asegurarnos que cada uno tenga las oportunidades que merece.
Respeto y educación son ingredientes imprescindibles para tratar de salir de esta situación en que hemos caído y que hace que cada día nos sumerjamos más en un oscuro panorama de dolor y pesar que tanto daño nos hace.

Ojalá lo entendamos a tiempo…

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El mundo del trabajo que ya nos golpea a la puerta

El futuro debe ser construido entre todos. Mirando la realidad de nuestros días, en un año particularmente complejo, esta premisa parece ser inalcanzable, desde el momento en que cada sector del mundo laboral – empresarial (íntimamente ligados) aparecen como enfrascados en la defensa de su reducto, al punto que en la mayoría de los casos, explícita o subrepticiamente, son las ideologías las que están detrás de las posiciones de cada uno.
Lejos estamos de entender que necesariamente el trabajador necesita del trabajo (es decir de la empresa) y el empresario necesita trabajadores capacitados, bien formados y responsables.
Esta es la visión que se necesita priorizar, más allá de las posiciones extremistas, de quienes exigen, reclaman o incluso pretenden imponer sin tener en cuenta en absoluto la situación de los restantes actores en el tema, sólo las excepciones parecen conscientes de la situación real y concreta que enfrenta el mundo de hoy.
Y no estamos ni defendiendo, ni acusando a nadie en particular. Estamos tratando de ser razonables. Hay empresarios que son conscientes, que cuando deben tratar con sindicalistas bien formados y capacitados, es diferente que cuando se lo debe hacer con personas que sólo ostentan un caudillismo o un populismo basado en el reclamo totalmente irracional.
Es el mismo caso del empresariado obtuso y testarudo que sólo trata de imponer, no de negociar y por lo tanto el conflicto es inevitable y estas situaciones no favorecen a nadie.
El mundo del trabajo enfrenta hoy una tremenda realidad en la que Uruguay aún no ha caído en cuenta que el mayor esfuerzo debe ser volcdo a la educación, a la capacitación de los futuros trabajadores, porque hoy las tecnologías amenazan sobre todo a la mano de obra no capacitada, que hace trabajos repetitivos y por lo tanto están a merced de los denominados “robots” inteligentes.
Felizmente el panorama no es totalmente negro en nustro país, desde el momento en que hay esfuerzos -debemos admitir que casi todos gubernamentales – que apuntan a la capacitación, el análisis y estudio del mundo laboral que se viene.
Un estudio reciente de un organismo internacional afirma que un 63 por ciento de los niños que están naciendo hoy, habrán de trabajar en trabajos que aún ni siquiera están creados.
Este es el desafío. Dejemos de discutir las actuales condiciones, que deberían de insumirnos muy poco tiempo y volquemos el máximo esfuerzo y los mayores recursos a prepararnos para enfrentar airosamente el mundo que ya nos golpea a la puerta.
A.R.D.

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La atrocidad golpea de nuevo

Cuando a comienzos de la década del noventa, EE.UU. y sus aliados iniciaron la famosa Guerra del Golfo contra Irak tuvo un gran apoyo, alguno explícito, otro muy amplio de quienes observaron sin intervenir para nada y apoyando con su silencio.
Es que el argumento para concretar el bombardeo misilístico fue destruir supuestos arsenales químicos que nunca aparecieron. Irak está sobre un mar de petróleo, que se sospecha haya sido el verdadero motivo de esta guerra, además de originar una “limpieza” de armas, agradecida por la industria armamentista de estos países. Los arsenales químicos, nunca aparecieron.
Quienes pagaron el precio de esta locura fue precisamente el pueblo iraquí, el que ya se hallaba sometido a las atrocidades del dictaor de turno, Sadam Hussein.
Esto sirve para explicar por qué preferimos no pronunciarnos aún en este complejo tema, en el que se amalgaman intereses tan diversos e ideologías tan diversas que incluye el Movimiento Hamas, el Estado Islámico (ISIS), Irán, Rusia, Estados Unidos y sus aliados.
Es que hoy es fácil iniciar un ataque con armas que lleven a la opinión pública a pensar que es el enemigo quien inicia la atrocidad.
Por aquello de que “el quemado con leche ve la vaca y dispara”, preferimos tener más información fidedigna, creíble, comprobada antes de dar a conocer una posición concreta.
Lo curioso de esto es que ninguna de las dos potencias parece darle importancia a los verdaderos argumentos que se manejan para originar esta guerra. Como si no importara.
En tanto las víctimas son siempre las mismas, niños, mujeres y hombres inocentes que nada saben incluso sobre los intereses que están detrás de esta locura de horror, sangre inocente y muerte.
Esta masacre, que comienza como algo “aceptable” y hasta casi inocente como es el ataque a bases militares, supuestos almacenes de elementos químicos y se envuelve en el silencio de sus participantes, determina como siempre, el horror que se extiende y la sangre inocente que se derrama.
No olvidemos que detrás de todo esto hay intereses: que las armas se fabrican para usarse y si no se las usa se acumulan.
Que los verdaderos intereses difícilmente se llegan a conocer y que además de la sangre inocente que es el costo principal, “alguien” hace negocio, y detrás de esta como en todas las últimas guerras, se pueden descubrir los verdaderos intereses, el de las potencias nucleares, como lo son Rusia, los EE.UU. y otros que se mantienen expectantes.
¡Ojalá no tengamos que lamentar más muertes inocentes, de niños, mujeres, ancianos y hombres pacíficos que nunca sabrán el por qué de esta locura demencial!
A.R.D.

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Trabajo, a todos nos corresponde responsabilidad

El trabajo es el elixir para muchos de los problemas que nos afectan y en especial para la seguridad.
Quien tiene un buen trabajo, estable, digno y debidamente remunerado difícilmente abandona esta vida para someterse a situaciones lamentables.
Es que además el ocio sigue siendo como bien se dice “el padre de todos los vicios”. En nuestra sociedad este aspecto es sabido, conocido, pero poco o nada cuidado.
Estamos en un año que ha sido calificado como “histórico” en esta materia. Las estadísticas revelan un preocupante aumento de la desocupación.
Al mismo tiempo que estamos en pleno desarrollo del mayor número de negociaciones tripartitas (trabajadores – empresarios – gobierno) en el último año de modificación presupuestal para el gobierno nacional que es por su parte el “patrón” de los empleados estatales.
El trabajo está en crisis en todas partes del mundo y hasta hay quienes vaticinan la terminación del mismo a manos de las nuevas tecnologías, pero no debe desconocerse que este puede ser un elemento de presión formidable en las negociaciones.
De todas formas, se trata de entender que lo que debe primar en estas negociaciones debe ser la buena voluntad y saber que tanto empresarios (patronos), como trabajadores se necesitan en este mundo globalizado.
El empresario, sin una mano de obra calificada, sin trabajadores responsables y sin un entorno de paz y tranquilidad, es difícil que logre competir debidamente.
El trabajador necesita que la empresa donde trabaja y produce sea competitiva, alcance los niveles de producción razonablemente requeridos y pueda asumir sus compromisos, además de dejar las ganancias razonables y legítimas que la hagan viable.
El gobierno, que tiene como fuente de ingresos los aportes de patronos y trabajadores para solventar su presupuesto, debería de ser un observador, con mínima intervención en el tema.
Como en toda negociación, el éxito está estrechamente vinculado a la disposición con que se negocie. Si partimos de bases ideológicas, de posiciones antagónicas, al punto de mirar a la otra o las otras partes como enemigas, entonces es poco lo que podemos esperar.
Gran parte de este partido, para decirlo con términos futboleros, se juega afuera y es hacia allí donde debemos dirigir el mayor de los esfuerzos.
En un año donde el auge de la conflictividad seguramente será el común denominador es de esperar que cada cual asuma su responsabilidad y se imponga el sentido común en cada parte.
Es la única forma en que gane el país y ganemos todos.
A.R.D.

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