Cada vez menos “raras”

Que el hombre es lo que come no es nuevo, no es un descubrimiento de nuestros días. Pero es también lo que absorbe del ambiente en que vive.
Es así que no sólo el hombre sino toda la naturaleza y por ende el ser humano como parte de ella, está afectado por su propia intervención en el medio.
El próximo martes se conmemora el Día Mundial de las enfermedades Raras, las que se están haciendo cada vez menos raras y más frecuentes.
Las enfermedades autoinmunes, que consisten en un desorden del propio organismo, en el que el sistema inmunológico se siente atacado y acelera sus mecanismos de defensa exageradamente, produciendo mayor daño aún es una de las características de varias de estas enfermedades.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 7 por ciento de la población mundial padece alguna de estas enfermedades y hay 7.000 enfermedades clasificadas como “raras”.
En el Uruguay se han detectado al menos 8 de ellas, que cada vez son menos raras, aunque según las estadísticas conocidas afectarían promedialmente unas 40 personas cada 100.000.
Una de las recomendaciones que se formulan en estos casos es precisamente tener mucha paciencia, debido a que la etapa del diagnóstico suele insumir mucho tiempo y muchos análisis precisamente porque se consideran que no son casos frecuentes, sino que escapan a lo habitual.
Más allá de lo científico y lo que puede probar la ciencia, hay que reconocer que el hombre (genéricamente hablando) y todos los demás seres vivientes animales o vegetales vivimos hoy en un ambiente muy diferente al que se nos legó y al que incluso nos han dejado nuestros mayores.
Por una parte las nuevas tecnologías nos han dado un formidable avance en algunos sentidos, pero también la obtención de algunos recursos tecnológicos hacen que ocasionemos un enorme daño al medio ambiente, a la naturaleza.
Los residuos químicos que podemos hallar hoy en los alimentos que consumimos son muchos y muy variados y sus consecuencias no han sido debidamente investigadas, precisamente porque hace poco tiempo que se conocen.
Esto unido a que el mercado no está interesado en que se investigue, porque puede tener algo contraproducente para la salud humana y mucho menos menos interesadas en investigar están las grandes multinacionales que fabrican determinados productos porque podría determinarse que el costo ambiental es nefasto.
Cuando nos demos cuenta que en esto nos va la vida, no sólo de nosotros, sino de las futuras generaciones y pretendamos asumir responsabilidades, seguramente que las posibilidades ya no serán las mismas.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Seguridad: un tema muy delicado

Que en estos momentos Salto está sometido a un tema de alta inseguridad por las raterías, robos de motos y también rapiñas armadas, nadie lo duda, pero lo que nos interesa observar es el tema en profundidad.
Esta situación coincide con un momento en que el principal comando de la Jefatura de Policía se halla acéfalo. Habiendo renunciado el jefe de Policía, habiendo pedido pase a retiro el subjefe que ocupara interinamente el cargo, el mando principal de la Jefatura enfrenta problemas.
Lo admiten las propias autoridades del departamento que se muestran preocupadas por la cantidad de arrebatos y rapiñas armadas que concretan fundamentalmente los denominados “motochorros”, gente que se mueve casi que abiertamente en motos, vehículos que generalmente han robado y desarmado o desfigurado para desaparecer rápidamente.
Pero vamos a entendernos, este auge delictivo en momentos en que el departamento se apresta a vivir una de las semanas de carnaval más exitosas de varios años a esta parte en materia de turistas, es al menos llamativo.
El daño que puede causar la inseguridad a las posibilidades del departamento, al esfuerzo por recibir debidamente al visitante y darle los mejores servicios que se esperan, es muy grande.
Siempre dijimos que la seguridad es el elemento determinante para cualquier sistema político y sobre todo para un gobernante. Cuando la población se siente desprotegida, a merced de la delincuencia inmediatamente culpará de ello a las autoridades gobernantes, Policía, Ministerio del Interior, Intendente y demás, reclamando a viva voz una solución…
Al mismo tiempo los líderes políticos obviamente que recogerán las inquietudes de la población y trabajarán sobre ellas para arrimar agua a su molino.
No significa esto que no existan problemas, que no haya por ejemplo en estos momentos un problema altamente preocupante en Salto. Lo que queremos decir es que es necesario ver el problema en su conjunto, saber en qué medida es real y concreto, quién está haciendo lo posible por enfrentarlo y quién está “mirando para otro lado”, pensando en que esta situación puede resultar favorable a sus intereses.
¿Por qué por ejemplo hay gente merodeando en las inmediaciones de los cajeros automáticos y seguramente “marcando” a quienes salen de ellos para seguirlos? ¿Nadie repara en ello?.¿No hay suficientes policías para realizar una labor preventiva? ¿No se puede obviamente que proteger a cada ciudadano individualmente, pero hoy es necesario usar debidamente la tecnología a nuestro favor y no permitir que sea una herramienta más para los delincuentes.
En estos casos en que urge tomar medidas, adoptar una solución “presionada” directa o indirectamente por quienes están atrás de la situación, y quizás en alguna medida fomentándola, puede llevar a cometer errores gruesos, garrafales diríamos, porque el remedio puede ser peor que la enfermedad.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

No olvidar que somos parte del problema

Es indudable que las condiciones del actual verano han sido más que propicias para la proliferación del mosquito Aedes Aegypti y nadie puede dudar que en gran medida la llegada de las temibles enfermedades que transmite como el dengue, la chikungunya, el zika, la fiebre amarilla, depende en buena medida de lo que hagamos los humanos para tratar de frenar o disminuir las posibilidades de ser infectados por los mosquitos.
Para hablar en términos reales, debemos asumir que el grueso de la población salteña, y nos tememos que en el resto del país la situación sea muy similar, no se ha interesado en absoluto por eliminar los reservorios de agua en donde los mosquitos depositan sus larvas.
En cualquier parte de la ciudad pueden verse neumáticos abandonados, botellas de plástico, tapitas y plásticos en general, los que al acumular agua de lluvia sirven precisamente de reservorio para el insecto.
Estamos hablando de enfermedades graves, que una vez que aparecen a nivel humano son más difícil de controlar, porque son de rápida y fácil expansión.
El Aedes Aegypti mosquito transmisor de todas estas enfermedades apareció en el departamento hace no menos de 20 años. Desde entonces se implementó una campaña de erradicación del insecto y prevención de la enfermedad, pero hasta el momento la población en su gran mayoría sigue siendo insensible a la misma.
La población de mosquitos ha ido creciendo en cuanto desde entonces todas las investigaciones que se han hecho han dado el mismo resultado, cada vez se detectan más mosquitos y en los últimos años, por ejemplo, han aparecido ya los primeros casos de dengue autóctono, vale decir, en personas que no se han movido del país y por lo tanto han contraído la enfermedad aquí.
En varias ocasiones hemos sostenido que el hecho de que el Uruguay se vea libre de varias enfermedades que están presentes en la región, no obedece tanto a las campañas de prevención existentes, sino a hechos absolutamente fortuitos, porque el país en esta parte ni siquiera tiene accidentes geográficos importantes que puedan constituirse en barreras naturales en este sentido, como montañas o cursos de agua extensos.
Este aspecto sigue estando latente y por lo tanto, no somos de los más optimistas en materia de prevención de estas enfermedades, algunas de ellas, como el zika y la leishmaniasis, la primera primera transmitida por el Aedes Aegypti y la segunda por una flebótomo o mosquita cuya presencia también se ha detectado en Salto, sólo es cuestión de tiempo para que aparezcan aquí.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Respaldo y control a la labor policial

Que los recursos en la Policía son escasos es una afirmación que hemos escuchado desde hace muchos años. Mas diríamos. No recordamos nunca haber escuchado que fueran suficientes. No dudamos que siempre hayan sido escasos pero creemos que el tema es mucho más profundo y no se puede manejar sólo la superficialidad.
Por ejemplo: ¿Quién ha hecho un estudio de cuántos policías necesitaríamos para cubrir debidamente las necesidades de la población uruguaya en todo el territorio nacional? ¿Qué recursos humanos, tecnológicos y demás son los que se requieren para tener una eficiencia admisible? ¿Quién o qué organismo se encarga de fiscalizar la capacidad, eficiencia, profesionalidad y entrega en el cumplimiento del deber que ponen los efectivos policiales?
No tenemos dudas de que haya déficit de recursos de todo tipo y también, como se ha esgrimido en los últimos tiempos que la Policía no esté hoy debidamente respaldada y por lo tanto se sienta insegura a la hora de cumplir con su trabajo.
Esto no significa que se respalde cualquier tipo de exceso o abuso policial, que también los hay, sino que la Policía se sienta debidamente respaldada cuando vaya a cumplir con su labor. Aunque vamos a entendernos, la seguridad no significa amontonar policías, porque aún cuando tuviéramos un policía por cuadra, no tendríamos garantizada la seguridad.
Hoy vemos que la delincuencia avanza a diario. Cada vez hay más rapiñas armadas, más armas en la calle, ya no existen códigos y lo que vemos es que hay muy poca respuesta, vale decir, los delitos que se aclaran son pocos, aunque algunos se aclaran y los delincuentes avanzan día a día en cuanto al uso o mejor dicho el maluso de las nuevas tecnologías que hoy les permiten concretar sus fechorías con mayor facilidad. Precisamente las comunicaciones a través de la telefonía móvil es uno de los elementos que han facilitado sus nefastas acciones.
Es que los intereses comerciales han primado sobre los intereses de la población en general y la telefonía, elemento determinante, no tiene control alguno, salvo que lo autorice un juez.
Como se verá, el tema es mucho más profundo de lo que se ve a simple vista y aún a riesgo de banalizarlo debemos decir que esencialmente tiene dos patas. Una brindar todo el respaldo necesario a la Policía en su función. La otra –tan importante como esta – es controlar y verificar que no haya excesos en el cumplimiento de esta labor.
Sólo así tendremos una Policía respetada y respetable.
Así pensamos.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Daymán: ¿Turismo o recreación Social?

La situación del sector turístico de Termas del Daymán, es cada vez más elocuente y urge decisiones que nadie quiere tomar, pero son necesarias.
El Centro Termal es cada vez más accesible a la población masiva de Salto y esto tiene sus ventajas y sus desventajas.
Las cifras de venta de entradas dadas a conocer por los responsables de este sector del quehacer municipal así lo indican. Ingresan diariamente miles de personas, pero la hotelería y los hospedajes no reflejan esta realidad precisamente.
Lo que no suele discriminarse es cuantas de esas entradas se venden a turistas, entendiendo por éstos, gente que llega de otros lugares para disfrutar del centro termal donde concurren a los restaurantes y pernoctan y cuántos son salteños, que usufructuando de las facilidades de acceso –entradas más baratas – disfrutan del lugar por el día.
Hay que entender que no vemos nada irregular en la situación, pero si algo totalmente incoherente, si se quiere en lo que tendría que ser el concepto de servicios turísticos.
Quienes abonan incluso una tarifa mayor para disfrutar de las piscinas del lugar, aspiran obviamente a tener tranquilidad, sosiego, seguridad, factores esenciales del turismo termal.
Hoy estos aspectos están comprometidos en varios sentidos, la seguridad ya no es la misma. Hay personas que ingresan a las piscinas sin ducharse antes como es teóricamente la exigencia y lo peor de todo, hemos visto muchas veces que los guardavidas “miran para otro lado” para evitarse problemas, sobre todo cuando se trata de grupos numerosos de muchachos.
Entendámonos bien, no nos oponemos a que existan posibilidades para la ciudadanía local de acceder a lugares de recreación, que cumplan un rol social, máxime en una ciudad sin playas y con muy pocas posibilidades de disfrutar las aguas del río. Eso sí, está en la tapa del libro que la función social y el turismo, son dos aspectos absolutamente enfrentados, por múltiples razones.
“Chicha o limonada”, dirían nuestros mayores.
Si se pretende conservar las características de centro turístico, necesariamente debe ser reservado, mediante costos del servicio para un público acorde a lo que se pretende.
Si en cambio se aspira a darle recreación a las capas populares, flexibilizando las exigencias y tolerando condiciones que no son las adecuadas para un servicio al turismo, hay que asumir con claridad, que seguramente se comprometerá el flujo del turismo.
Lo que no admitimos es que esta situación se ignore, que quienes tienen que legislar o fijar ciertas normas en este sentido, se hagan los “distraídos”, actitud que suele acentuarse en tiempo electorales, para no perder votos.
Hay factores esenciales en la cuestión. Las exigencias que siempre existieron deben fiscalizarse y hacerse cumplir inexorablemente. La seguridad mediante la vigilancia adecuada y suficiente también.
Si no se lo hace, quienes tienen estas funciones serán los responsables de matar la gallina de los huevos de oro, en materia del turismo en Daymán.
Ni más, ni menos.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Infraestructura vial: uno de los desafíos del futuro

El Ministro de Transporte y Obras Públicas Víctor Rossi en reciente visita al departamento admitió que conoce el proyecto de la ruta transoceánica, que nace en Chile y está previsto que llegue hasta San Pablo.
Es más, el trayecto en Argentina está hecho, llega incluso hasta Concordia y allí remonta hasta Paso de los Libres (Corrientes) para evitar precisamente al territorio de Uruguay en el ingreso a Brasil.
Los estudios realizados indican que de ingresar al Uruguay se ahorraría unos 100 kilómetros de trayecto, cantidad que no sería relevante, pero para quien viene viajando es importante.
Claro está que al involucrar otro país (ya lo están Chile, Argentina y Brasil), supone también otros costos que desde el aspecto económico hacen que no varíen demasiado los costos actuales.
Ahora bien, es sabido que como todo “megaproyecto” los costos son muy importantes y es obvio que se estudie su rentabilidad por parte de todos los países involucrados, pero existen otros aspectos que no deben perderse de vista.
El primero de ellos es la integración regional. Se supone que el MERCOSUR pasa por el propósito de integrar precisamente a toda América del Sur y no por evitar a algún país chico o menos poderoso.
Uruguay es el que debe analizar en profundidad si considera importante e interesante incorporarse al proyecto y de concluir que le interesa, debería de plantear con total firmeza su derecho a incorporarse a esta megaobra.
Rossi ha sido muy claro, el país sabe que no puede aislarse y quedar al margen de estas obras de integración porque caería en el mayor aislamiento y tarde o temprano las consecuencias serían desastrosas.
Uruguay está llamado a considerar estas inversiones aún cuando sean costosas y de larga recuperación por sus costos, pero serán imprescindibles para el futuro.
Otro tema es por dónde debería pasar la carretera transatlántica y allí vienen las complicaciones porque seguramente habrá más de un interesado en que lo haga en la mayor cercanía posible.
Es por eso que lo justo y razonable es que la decisión sea tomada con absoluta prescindencia de las presiones políticas, comerciales o empresariales, para priorizar el interés del país y efectuar la inversión menos costosa y más rentable de acuerdo a las posibilidades y a lo que indiquen estudios idóneos, objetivos y despojados de todo interés localista o partidario.
Es lo que pensamos.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

La vuelta a clases

Resulta reiterativo el hecho de que al aproximarse la fecha de inicio de las clases a nivel público siempre se planteen dudas sobre si se contará con todos los locales en condiciones para dar comienzo a las actividades.
Nos parece realmente lamentable que sea así. Por la sencilla razón de que la actividad en la enseñanza pública prácticamente se detiene durante tres meses. Todos los años desde diciembre hasta marzo, cuando mucho se mantienen algunos exámenes.
En cualquier país más o menos organizado, se diría que es el tiempo para hacer las reparaciones, ampliaciones y demás obras de construcción que requieren que dichos centros estén inactivos.
No es así en nuestro país, donde todos los años asistimos a la incertidumbre de saber si se dará comienzo en forma normal a las actividades del año lectivo o tendrá que improvisarse o retardarse el comienzo en algunos de los centros públicos.
No es precisamente una política acertada, porque lo que sucede es que habitualmente la burocracia insume la mayor parte del tiempo, entre la licitación de los trabajos, las autorizaciones correspondientes y demás suelen pasar varias semanas y cuando por fin se da comienzo a la obra concretamente ya se ha perdido la mayor parte del tiempo.
Los perjudicados obviamente que son los estudiantes que pierden días de estudio de un sistema que ya de por sí es bastante pobre en cuanto a días de clases.
Pero no sólo eso, sino que tampoco estamos ante un sistema intensivo de aprendizaje y de educación que pudiera suplir con calidad de educación la escasez de días de clases.
Son de las cosas que el sistema debe necesariamente corregir, porque no estamos hablando de contenido, sino sencillamente de la carga horaria necesaria e imprescindible para que el educando reciba una educación de calidad.
Sabemos que no es cuestión de cantidad y tenemos muy claro que cuando no hay disposición a aprender, a educarse, a adquirir conocimientos, por más que se mantenga al chico en clase desde el primero de enero al 31 de diciembre, los resultados no serán los mejores.
Pero en buena medida hay que saber también que es uno de los elementos que inciden para que el estudiante se adapte y llegue a valorar lo que se pretende aportarle para su educación.
Este año volvemos a escuchar el mismo argumento, de que las obras no estarán terminadas para la fecha de inicio. Lo más importante es saber por qué y de quién es la culpa de que esta situación se reitere año a año.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

No se le debe restar importancia

Un grupo autodenominado “Comando Barneix” amenazó con asesinar a tres personas, de una lista de 12 jerarcas, magistrados y activistas, comprometidos con la Defensa de los DD.HH. si continúan las actuaciones judiciales.
La amenaza “vía e-mail” o correo electrónico que fuera hecha por un pseudo comando con tufillo militar hacia las personas que han tenido algún grado de responsabilidad en los procesamientos por violación a los derechos humanos, no debe pasar desapercibida, ni mucho menos restársele importancia.
Como las informaciones generalmente “sobrevuelan” los hechos de fondo, conviene recordar el caso por el cual fue procesado Barneix.
Se trató de la muerte del comerciante de Carmelo Aldo “Chiquito” Perrini ocurrida en el Batallón de Infantería Nº 4 de Colonia del Sacramento en 1974.
Perrini era simpatizante del Frente Amplio y según sus familiares no tenía militancia activa cuando fue apresado en una razzia. Fue llevado a la unidad militar para ser interrogado, cuando poco después se le declaró muerto.
Según testigos del caso, Perrini intentó defender a una militante que estaba siendo maltratada. El cadáver de Perrini tenía señales de tortura, pero el fiscal militar del momento dictaminó que murió de causa natural. Tenía 34 años y dejó de existir en un coche que lo llevaba al Hospital Militar.
El oficial que estaba a cargo de los interrogatorios era un joven oficial llamado Pedro Barneix, integrante del SII.
Barneix se suicidó el 2 de setiembre de 2015. La Suprema Corte de Justicia “(SCJ) había rechazado días antes el recurso que interpuso la defensa del general retirado por la muerte de Perrini
Este miércoles, la jueza del caso, determinó el procesamiento con prisión de Barneix y de José Puigvert, por el delito en prima facie de “homicidio político”, en calidad de autores.
Si bien estamos convencidos que se debe a algún veterano trasnochado o gorilón que añora las dictaduras, este tipo de cosas, así no sean serias ni tengan demasiado asidero, no deben dejarse pasar.
Felizmente Uruguay está lejos de ser uno de los países donde manda el narcotráfico a diferentes niveles y se vincula con otros poderes que pronto se sirven de las andanzas de los narcotraficantes que no tienen reparo alguno en asesinar policías, jueces, fiscales y cualquier otro tipo de autoridad que se interponga en sus deleznables propósitos.
Ceder a la presión del denominado “comando” sería prestarse a vivir de rodillas ante quienes ostentan el poder de las armas.
Amenazar a la gente que ejerce la Justicia en el país es algo condenable y obviamente ninguna persona amante de la libertad y la democracia debería de admitirla.
En una democracia auténtica la Justicia debe ser uno de los poderes más respetados, porque su rol es poner en práctica las leyes que se ha impuesto el pueblo mismo para poder vivir en comunidad, en forma organizada y respetuosa del derecho de los demás.
Quienes justifican las violaciones a los Derechos Humanos, porque en algún momento de la historia reciente se consideraron que estaban por sobre las leyes, deben ser sometidos uno a uno y hasta el último a la Justicia, sencillamente porque están fuera de un sistema democrático y por lo tanto si no están dispuestos a respetar sus leyes deben ser puestos en vereda.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Marx, los pitufos y los textos de la educación privada

Que la educación junto con la seguridad son los puntos más sensibles y los botines más preciados de cualquier ideología, circunstancialmente oficialista o en la oposición, no es un descubrimiento nuevo.
Si bien la seguridad es el detonante de cualquier situación para un gobierno, dado que es el flanco más vulnerable donde siempre hay motivos para atacar, la educación es el botín más apetecible para cualquier ideología, pues se trata nada menos que de la formación ideológica de las futuras generaciones, vale decir de la ciudadanía que habrá de elegir los futuros gobiernos.
Esto explica tanto recelo por todos los aspectos que tienen que ver con estos dos temas. Hoy nos interesa hablar de la “polvareda” que se ha levantado por el ejemplo de un sistema marxista comparado con “pitufolandia” una fantasía dirigida al mundo infantil sumamente conocida y difundida en nuestros días.
Los archiconocidos enanitos azules resultan particularmente simpáticos para un público infantil y sus mayores que han conocido y a su vez difundido los cuentos y los filmes existentes con los pitufos como protagonistas.
Precisamente el aspecto que causa más polémica es la comparación de un sistema marxista con el sistema comunitario de los pitufos, donde no existe la propiedad privada y todo es colectivo, vivienda, alimentos y demás que todos tienen, pero nadie es dueño.
Esta visión “simpática”, es capaz de despertar admiración y cierta predilección en determinados sectores de la población y esto es lo que precisamente se cuestiona, porque de alguna manera se entiende que se está haciendo “apología” del sistema comunista.
El centro de la cuestión tendría que ser otro, tratándose de un texto de historia, que ni siquiera está recomendado y por lo tanto mucho menos controlado a nivel de los colegios privados que gozan de la libertad suficiente para determinar en qué textos basan la educación que imparten, lo que más tendría que vigilarse es que fuera fiel reflejo de cada sistema que explican. Más allá de la comparación tendríamos que saber si es fidedigno en lo que se plantea.
Entendemos que en este caso no hay opinión ni a favor ni en contra del sistema, sino una simple interpretación. Ahora bien, es probable que también se tenga que exigir que sean planteados y explicados los demás sistemas ideológicos, como ser el neoliberalismo y demás y que se lo haga con el mismo rigor histórico. Pero hay que entender que estamos incursionando en un terreno sumamente polémico, en el que será muy difícil ponerse de acuerdo, porque según quién esté en la conducción de la educación, será la óptica que tenga y lo mismo sucederá con quienes se muevan desde la oposición.
Alberto Rodríguez Díaz

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Combatir el cáncer infantil es un derecho, no una dádiva

Seguramente es una de las acciones más altruistas de los seres humanos. Acompañar y estar disponibles para acompañar a los niños aquejados de esta enfermedad sin duda es dignificante.
El Uruguay está dentro de los países que se ocupan debidamente de los niños que padecen cáncer y de su familia.
Ya no sólo se trata de atenderlos, de acompañarlos, sino esencialmente de agotar las posibilidades de hallarles una curación, cuando esta es posible.
No es esta una concesión gratuita, no es por “lástima” o por misericordia que debe ayudárselos, sino que es su derecho y por justicia social esos niños y sus familias deben ser atendidos y debe agotarse las posibilidades de reintegralos sanos y saludables a la comunidad, donde seguramente tienen mucho para aportar.
Ayer se celebró el Día Internacional de lucha contra el Cáncer Infantil y el objetivo fue sensibilizar y concientizar de la situación que enfrentan estas familias en una situación que nadie elige, pero a algunos les toca padecer.
Cabe señalar que esos niños y sus familias muchas veces deben ser sometidos a tratamientos muy largos y extenuantes, sobre todo cuando se está, como en el caso de Salto a 500 kilómetros de la Capital, donde se dispone generalmente del tratamiento adecuado.
Uruguay tiene motivos para sentirse orgulloso de lo que se hace en esta materia, sobre todo por las acciones que llevan adelante instituciones como la Pérez Scremini o la Peluffo Giguens, aunque sus orientaciones difieran mucho.
Demostrar solidaridad, interesarse y comprometerse y hacer todo lo que se pueda para estar al menos disponible en la solidaridad que se plantee como forma de hacer lo que se pueda para ayudarlos es lo menos que se puede pedir a una comunidad consciente y comprometida con su niñez y en especial con los que más sufren.
Mientras procuramos saber cuáles son las principales causas de la aparición de estas enfermedades en forma tan temprana, mientras se investiga, se estudia, lo menos que podemos hacer es cobijar y dar contención a quienes deben enfrentar momentos tan amargos.
Pero de todas formas no debemos perder de vista que el derecho a obtener todo lo que se requiere, en cuanto a diagnósticos, medicamentos y tratamientos para combatir el cáncer es un derecho de todo integrante de la población del país, no una dádiva que se pueda conceder o no.
Al menos es lo que pensamos.
Alberto Rodríguez Díaz

Publicado en - EditorialComentarios (0)

La cuestión está en la fiscalización

Por estos días hemos escuchado al Dr. Tabaré Vázquez, como cabeza del gobierno nacional abogar para que los gobiernos se habitúen a realizar las rendiciones de cuentas, tomando a estas como informe, evaluaciones de lo hecho anualmente.
Ahora bien, en los últimos años hemos asistido generalmente, al menos en el gobierno departamental a estos informes, donde paradojalmente se sostiene lo mucho que se ha hecho y el poco apoyo que se ha recibido para hacerlo.
Sin embargo apenas cambian los gobiernos, nos encontramos con un panorama muy diferente, donde en buen romance se sostiene que se ha barrido para debajo de la alfombra, se ha mostrado todo lo lindo o lo que parece lindo y se ha ocultado todo lo que se hizo en forma deficiente, o irregular al menos.
La cuestión está por entonces en la fiscalización y esta es labor esencial del periodismo, siempre y cuando este sea objetivo, aspire a lograr el respeto y el “amiguismo” del gobernante. No se trata de aceptar y tomar como cierto todo lo que se sostiene, sino de rascar para profundizar en los detalles de lo que muchas veces no es lo que se sostiene.
A las pruebas nos remitimos. No hace aún más de dos o tres años que el gobierno departamental anunció e inauguró con bombos y platillos la avenida Manuel Oribe. Sin embargo la calidad de los materiales usados y el trabajo realizado en la misma hace que a esta altura dicha avenida luzca con un gran deterioro y sea uno de los lugares donde se producen más accidentes, entre otras causas debido precisamente a ese mal estado.
Si vamos unos años atrás, recordamos los informes realizados en el Teatro Larrañaga donde el gobierno departamental enumeraba una a una todas las obras realizadas.
Sin embargo luego la ciudad quedaría como bombardeada de tantos baches y falta de un mantenimiento adecuado, además de un endeudamiento muy grande.
Es más, hoy tenemos presentado ante la Justicia Penal un informe de auditoría del que surgen – a juicio de quienes lo presentaron – “indicios” de irregularidades que según se señala podrían llegar a ser delitos.
¿Ante qué estamos entonces? ¿Es que se nos toma a la población por tontos? ¿Es que se miente alevosamente cuando se realizan los “informes” de lo actuado?
Son todos aspectos que deberíamos conocer fehacientemente porque en definitiva gobernar un departamento es fundamentalmente manejar los fondos públicos, vale decir de la población que los aporta y paga o deberá pagarlos.
Lo mejor que puede asegurarse en este sentido es asegurar transparencia, probar que lo que se dice es la verdad y transmitir credibilidad.
Alberto Rodríguez Díaz 

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Solidaridad injusta

De acuerdo a una encuesta dada a conocer ayer por “El País”, el 60% de los jóvenes universitarios que logran cursar una carrera terciaria tiene el propósito de irse al extranjero. Si bien hay una distancia bastante grande entre el propósito o la decisión de irse y la concreción de esto, es una realidad que hay una alta emigración y la discusión está en saber si se trata de una “fuga de cerebros”, como sostienen algunos o un efecto “normal” de la denominada globalización.
Para nosotros, más que un hecho discutible nos resulta preocupante el acentuamiento de las diferencias entre los universitarios que se quedan en el país y que a los cinco años deben comenzar a pagar impuestos específicos, al denominado Fondo de Solidaridad, cuando han hecho su carrera en la Universidad de la República. No interesa tanto si es mucho o poco lo que se debe pagar, pero seguramente hay cosas a revisar en este sentido.
En primer lugar, por ejemplo, un profesional universitario de la UDELAR que haya hecho una carrera de cuatro años o más – muchas de ellas lo son – pagan después del quinto año si perciben algún tipo de remuneración, por su profesión o por cualquier otro motivo, a partir de poco más de 12 mil pesos mensuales. Vale decir que un médico, o un abogado, por ejemplo, que se desempeñe como taximetrista en tanto no consiga trabajo por su profesión, tendrá que pagar sí o sí, a partir del quinto año al Fondo de Solidaridad.
Conviene aclarar que no estamos en contra de esta contribución, todo lo contrario, estamos planteando la necesidad de hacerle algunos ajustes a una ley que nos parece justa y beneficiosa para procurar que muchos de los jóvenes que de otra manera no podrían estudiar, logren hacerlo a través de las becas que se financian mediante el Fondo de Solidaridad.
Y uno de los aspectos a ajustar, a nuestro entender es que también aporten los profesionales que se están desempeñando en el exterior y que incluso han fijado allí su residencia, porque esta situación es injusta. Si ellos han usufructuado becas del Fondo de Solidaridad tienen la obligación ética y moral de devolver al Estado de alguna manera el apoyo que tuvieron para poder estudiar.
No creemos que sea un elemento determinante para que alguien se vaya al extranjero, sino que el hecho de que no haya ninguna exigencia establecida en estos casos permite esta especie de “limbo” impositivo. Esto a su vez determina que un profesional aporte en el país donde trabajaba y en algunos casos –acuerdos mediante entre países – puede luego presentarse ante el Banco de Previsión Social solicitando su jubilación, pero el Fondo de Solidaridad habrá dejado de percibir lo que le correspondía, durante 30 o 35 años de promedio.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

La sombra del pasado

La denominada Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, popularmente conocida como “Ley de Caducidad”, fue concebida bajo el manto de los últimos gobiernos militares y de alguna manera exigida para la salida democrática del país.

En buen romance, esta ley bloqueó todo intento de investigar acciones de las dictaduras que podrían tener derivaciones penales específicas.
Es una ley hecha con el fin específico de bloquear la Justicia.
Sin embargo, en dos ocasiones hubo esfuerzos populares (cuando el plebiscito del voto verde y en las elecciones nacionales del 2009), para dejarla sin efecto, y el objetivo no se logró.
Las lecturas e interpretaciones de este fracaso pueden ser muchas y muy variadas, pero nadie puede negar que ha sido un pronunciamiento popular, que merece respeto, nos guste o no nos guste.
La cuestión es que esta sigue siendo una materia pendiente hasta nuestros días. Pero no se trata tanto de lo que la ley bloqueó o impidió investigar, que de por sí es muy grave, sino la deformación que ha permitido en referencia a hechos y acciones que cubiertos por este manto de impunidad, se han interpretado antojadizamente y se siguen interpretando antojadizamente.
Este mismo poderío que ha logrado el militarismo, mediante esta impunidad, dentro de la democracia es absolutamente inconcebible porque le ha permitido escapar a los controles y la fiscalización que debe tener el Estado sobre todas sus instituciones, máxime cuando estas manejan directamente rubros que se logran precisamente porque hay detrás una nación a la que en alguna medida representan.
Nos referimos, por ejemplo, al manejo arbitrario y sin ser sometido a control alguno que hacen las Fuerzas Armadas de montos de dinero millonarios.
Las maniobras de corrupción en la Armada, que no son las únicas, y que han trascendido por algunas estafas groseras, dan la pauta de lo que puede hacerse cuando no hay controles legales establecidos.
Son privilegios que siguen vigentes y escapan a los controles de las ciudadanía.
La sombra del pasado no debe impedir que en el presente se adopten la medidas que corresponde para fiscalizar los rubros que son de todos los uruguayos y no de un grupo de altos oficiales privilegiados.
Sólo es cuestión de hallarle la vuelta para que sin desconocer la voluntad popular, se llegue a investigar todo lo que se debe saber, para que el pueblo pueda conocer la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
Moleste a quien moleste y se enoje quien se enoje, las cosas deben ser claras y justas para todos.
El pueblo tiene derecho a conocer la verdad.

Alberto Rodríguez Díaz

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Llamemos a las cosas por su nombre

La denuncia de “indicios” de corrupción por parte de la Intendencia de Salto al anterior gobierno departamental, nos deja un sabor amargo, por la sencilla razón que no se habla con claridad.
Podemos entender que no es la función específica de la Intendencia investigar y denunciar delitos concretos, sino aportar elementos para que la Justicia investigue.
Es importante decir que el informe de la auditoría elevado a la Justicia Penal, de acuerdo a lo que pudo ver EL PUEBLO, tiene datos, cifras y detalles concretos de las situaciones irregulares. No podemos desconocer que anteriormente también ha habido denuncias concretas ante la Justicia que terminaron en nada.
Hoy se da otra etapa, el abogado patrocinante, Dr. Federico Alvarez Petraglia, hombre de leyes, que estuvo incluso en el Juzgado Contra el Crimen Organizado, luego renunciante, manejó la presentación legal con mucha cautela. Se limitó a poner en conocimiento de la Justicia los resultados de este informe de auditoría, haciendo incluso la salvedad de que no hay denunciados específicos, ni denuncias de delito específico, porque esto es lo que deberá determinar la Justicia.
Por nuestra parte, lo que pretendemos es que las cosas se tomen en serio de una vez por todas. Deben despolitizarse los asuntos que ameritan ser investigados como cualquier otra irregularidad.
Hay cosas demasiado graves entre lo que ha verificado la auditoría de Deloitte, una empresa que goza de prestigio suficiente como para creer que se haya manejado con suficiente imparcialidad en los estudios.
Los indicios, de confirmarse las sospechas que se ciernen luego de la auditoría sobre el gobierno departamental anterior, pueden llevar a tipificar delitos graves y quienes han firmado informes que no concuerdan con la realidad pueden tener responsabilidades concretas ante la ley.
La cuestión es poder determinar con exactitud ante qué estamos. Hay en juego muchos valores. En primer lugar el prestigio de las personas, que aunque no se nombren, son fehacientemente conocidas a nivel popular. Luego la honestidad en el manejo de los fondos públicos, es decir aportados por todos los salteños en este caso. Una cosa es el error, que puede caber en cualquier gobierno y otra muy diferente la malversación, el abuso y el derroche inadmisible de los dineros públicos.
Son valores demasiado caros a la ciudadanía como para que las investigaciones se diluyan sin ser profundizadas y pasen como si nada, sin que haya siquiera una información de resultados a la población.
Esperemos, para llamarle a las cosas por su nombre.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Donde debe ir el nuevo liceo

Seguramente que la educación es el más preciado de los tesoros para cualquier partido político. Lo que a través de ella se inculque a las nuevas generaciones será determinante para el futuro de la nación.
Es más, lo dijo el propio Artigas “sean los orientales tan ilustrados como valientes”. Esta premisa tan noble ha sido hoy relegada y seguramente dejada de lado, dado que hoy cualquier movimiento relación a la educación levanta tanto apoyo como oposición. No conocemos una sola medida que se haya tratado de impulsar en este sentido que haya contado con la unanimidad del ambiente político.
Uno de estos aspectos es precisamente el locativo. Cuando se habla de la construcción de un nuevo liceo para la ciudad en realidad se está tratando de sacar un rédito político o incluso a veces corporativo antes que pensando efectivamente en hacer el bien a la población y a las futuras generaciones.
Salto tiene definido que dentro de poco tiempo tendrá el octavo liceo del departamento, pero no hay acuerdo sobre la ubicación del mismo. Mientras hay fuerzas de oposición sobre todo que argumentan para la implantación de este liceo en la zona sur de la ciudad, aunque ya hay allí el liceo No 4, ·Horacio Quiroga”, situado en Salto Nuevo, las actuales autoridades de Secundaria entienden que la zona que más requiere de un liceo es el Este de la ciudad y se inclinan por ubicarlo en barrio La Amarilla.
No debemos olvidar que el liceo No.3 “José Pereira Rodríguez”, (liceo de la Zona Este a nivel popular), se halla relativamente cerca, atrás de la Escuela 8, en zona del obelisco a Rodó.
Todo esto a nosotros nos deja un tufillo de politiquería. La ubicación del liceo debe responder a las necesidades de la población y si se llega a la convicción, con los argumentos necesarios de que debe estar en la zona sur, (barrio Saladero), allí debe ser ubicado. Si se determina que las condiciones indican que la preferencia debe ser otorgada al barrio La Amarilla, así debería ser.
La cuestión es precisamente despojar a la decisión de la politiquería que tironea hacia uno u otro lado.
Ojalá Salto pudiera conseguir más de un liceo y los jóvenes tuvieran disponible su centro de estudio a corta distancia, pero si esto no es posible, con un poco de buena voluntad es posible zanjar el problema.
No podemos olvidar que en nuestra generación había jóvenes que a diario se trasladaban desde poblaciones del interior, San Antonio y otras localidades para poder estudiar y con gran esfuerzo lo hicieron, llegaron y hoy los vemos realizados y constituidos en personas muy valiosas para la comunidad.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Rascar hasta el hueso

“Con la cabeza fría y el corazón caliente”, como nos han enseñado nuestros mayores en periodismo, escribimos estas líneas que en consonancia con lo que sostiene la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU), reclamamos, exigimos, con el derecho que nos conceden las leyes y la Constitución de la República, es decir el soberano uruguayo, que se investigue realmente a fondo y se informe paso a paso de los actuado para aclarar el atentando sufrido por una periodista capitalina.

Sabemos porque hemos sufrido formas de amenazas y de amedrentamiento, pero si les dejamos el paso libre a quienes no osan en balear a quien o quienes se ponen en su camino delictivo, entonces la vida en el país será miserable. Habrán de mandar quienes se mueven fuera de la ley y quienes son capaces de matar o mandar matar a todo aquel que se ponga en su camino y no es ese el país en el que queremos que crezcan nuestros hijos y nietos.
Se impone llegar hasta el fondo del asunto. En primer lugar porque inevitablemente se vincula este hecho al maltrato y las arbitrariedades de un policía contra la periodista, prácticamente minutos antes del hecho. Esto hay que aclararlo, para determinar responsabilidad o para limpiar el nombre de ese policía en caso que se pruebe que nada ha tenido que ver y lo suyo fue nada más que un exabrupto, de los tantos que sufrimos los periodistas cuando cubrimos hechos de gravedad, aunque cabe señalar que si este el caso se debería reconocer públicamente el error cometido.
En segundo lugar, porque si eso conlleva la convicción de que hay corrupción y vinculaciones entre la mafia en nuestro país y la policía, es hoy y ahora cuando hay que limpiar hasta el hueso.
No creemos que toda la policía, ni siquiera que la mayoría de ella esté corrompida y tenga vinculaciones con la mafia como lamentablemente sucede en países cercanos, pero sabemos que existen policías corruptos y en algunos casos aunque ellos no lo sean si están rodeados en su contexto familiar o cercano por gente que tiene vinculaciones con el delito y que alguna manera a logrado captarlos voluntariamente o aún contra su voluntad. A la prueba están todos los procesamientos que se han registrado por este motivo.
Por eso reiteramos nuestra convicción, es hoy y ahora que hay que rascar hasta el hueso para determinar el alcance de estos hechos, porque no debe haber tregua con el delito y un policía corrupto es el peor enemigo para sus compañeros honestos, porque tienen al lado un traidor.
No habrá tregua con ellos.

Alberto Rodríguez Díaz.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

No sacarlo de contexto

Por estos días se ha replanteado la polémica por las letras de las murgas en el carnaval y está sucediendo algo insólito. Los políticos más conocidos consultando para saber si las murgas hablan de ellos o no. ¿Condicionarán su concurrencia a los espectáculos a este aspecto?
Es que uno de los temas difundidos en el carnaval montevideano ha avivado la polémica, debido a que “Momolandia”, la murga capitalina que tiene por cupletero a “Charly Alvarez”, tomó como motivo de su cuplé principal la actitud de la esposa de Jorge Batlle en ocasión del fallecimiento de este.
Obviamente que ha sido una actitud no habitual en estas ocasiones en que la gente suele manifestarse con dolor y recogimiento, pero conociendo al líder del Partido Colorado, estamos casi seguros que su esposa lo tendría conversado con él y se manifestó liberada y hasta alegre diríamos.
La murga ironizó sobre este hecho y la actitud de Mercedes Menafra de Batlle y algunos círculos cercanos al expresidente – no su esposa que ha dicho públicamente que entendió el objetivo de la murga – y seguramente más realistas que el rey, se sintieron agraviados por la interpretación de los hechos que hace la murga.
Sobre esta actitud entendimos que viene al caso reiterar algunos de los conceptos expresados en estas columnas el pasado 9 de enero, cuando publicábamos que “tratándose (el carnaval) también de un tema polémico por excelencia, trataremos de dar nuestra opinión antes que se planteen los puntos más candentes que aparejan siempre rispideces y tensiones.
Los carnavales más destacados, incluso los más participados y festejados por EL PUEBLO, han sido siempre aquellos que se desarrollan cuando el pueblo está “atragantado” con determinados temas que no se pueden revelar o manejar públicamente sin temor a represalias, debido a algún tipo de censura que cae de por sí en estos días, cuando el pueblo se junta.
Por este motivo, es que se dan las transgresiones, lo “normal” en estos tiempos es precisamente lo que raya entre la broma osada, atrevida, irrespetuosa, si se quiere y la agresión grosera o malintencionada.
Agregábamos que “en materia de bromas de carnaval, hay muchas anécdotas y muchas historias.
Admitimos que no conocíamos la que involucra al extinto presidente, Juan José de Amézaga, en cuyo gobierno se eliminó de concurso a una murga (Asaltantes con Patente) porque tenía la desfachatez de imitar y en alguna medida ridiculizar al presidente…
Era tan buena la imitación que hacía su director, que estando un día actuando la murga, Amézaga estaba en las primeras filas del público. La murga se confundió pensando que se trataba de él y en realidad era el presidente de la República.
Pero no termina allí la anécdota, porque lo más sabroso de la misma pasó después. Una vez terminado el carnaval, Amézaga convocó al cupletero y a toda la murga, les hizo un agasajo (léase asado) y luego les entregó una suma que se estima era el triple de lo que les hubiera correspondido por el premio.
Le dijo que a él le divertía la murga, aunque no así a su entorno.
Creemos que esto es lo mejor.
Entender que el carnaval es broma, asumirlo como broma y obviamente, dejarlo en el ámbito carnavalero, es la mejor forma de dejar expresar al pueblo, de escucharlo y muchas veces de saber que imagen tiene de sus gobernantes…
Así vistas y entendidas las cosas, como dice la murga “todos detrás de momo”.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Poco, pero esencial y dignificante

Muchas veces nos sentimos decepcionados cuando vemos que a pesar de que nosotros procuramos tener una conducta responsable con el ambiente, es decir evitando acumular plásticos, tratando de usar materiales reciclables, privilegiando las frutas y verduras que se producen o al menos así se lo indica, sin usar químicos, vemos a nuestro lado la mayoría de las personas hace caso omiso a esto y hasta parece divertirse tirando papales en la calle, ensuciando, cuando no rompiendo, destrozando los bienes de todos y ni que hablar tirando botellas de plástico y otros envases del mismo material en cualquier lado.
Parece que no conocen los enormes problemas que ha acarreado esta conducta irresponsable en otros lugares cercanos.
Sin ir más lejos, Montevideo y Buenos Aires están teniendo problemas muy importantes de inundaciones cuando llueve en zona y lugares que n unca se había inundado. Uno de los problemas es el arrastre de las tapitas de plástico de los refrescos, gaseosas en la Argentina, que descuidadamente solemos tirar en la vía pública y luego el agua arrastre hasta juntar cientos o miles y tapiar todos los desagües.
Pero a propósito de esto recurrimos a algunos conceptos del Papa Francisco, que nos dejado suficiente motivo para reflexionar profundamente nos han enseñado que “es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida. La educación es la responsabilidad ambiental, puede alentar diversos comportamientos que tienen una incidencia directa e importante en el cuidado del ambiente, como evitar el uso de material plástico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas, plantar árboles, apagar las luces innecesarias. Todo esto es parte de una generosa digna creatividad, que muestra lo mejor del ser humano. El hecho de reutilizar algo en lugar de desecharlo rápidamente, a partir de profundad motivaciones, puede ser un acto de amor que expresa nuestra propia dignidad”.
Es lo que pensamos y está dicho con mucha claridad. No importa cuan pequeño sea nuestro aporte, lo importante es navegar en la misma dirección y si logramos que todos lo hagamos entonces seguramente llegaremos a buen puerto. En caso contrario, pobre de nosotros.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

El ejercicio de promover la inversión y el ahorro

La puesta en práctica de la iniciativa de UTE de convocar a posibles participantes en la inversión del próximo parque eólico de Valentines, en el departamento de Treinta y Tres, aportando desde 100 dólares como mínimo a 2.000 como máximo, entendemos que ha sido muy acertada.
De acuerdo a lo que se ha explicado, el objetivo de la iniciativa puesta en práctica es promover el ahorro y la inversión nacional. Las acciones adquiridas por los particulares son “preferidas”, lo cual significa que tienen prioridad ante una eventual liquidación de la sociedad, se explicó.
En realidad es algo nuevo y a primera vista surge como muy atractivo, dado que resulta accesible a mucha gente que en caso contrario no podría acceder a esta posibilidad de asociarse a una obra nacional.
Las grandes inversiones privadas que requiere el país por lo general han venido desde el exterior, y por lo tanto sus beneficios también se van al extranjero. En esta oportunidad se procuró dar una oportunidad a los pequeños y medianos ahorristas nacionales en una obra que requerirá la inversión de alrededor de 40 millones de dólares y cuya rentabilidad está estimada en un 10 por ciento anual.
No se trata de una obra de gran porte, pero seguramente de tener éxito, el nuevo sistema que se impulsa podrá reiterarse en otros emprendimientos favorables para el país y cuyos dividendos beneficien a conciudadanos.
El rubro energético ha sido el que ha mostrado una mayor y más favorable evolución en el país en los últimos años.
Tanto en materia de hidroelectricidad, como en energía solar y eólica, las inversiones han sido cuantiosas y los dividendos también y salvo en lo que se refiere a la hidroenergía, en los rubros restantes que sepamos han sido todas inversiones extranjeras.
No estamos contra este tipo de inversiones, pero sí entendemos que la prioridad debe darse a la inversión nacional, por la simple razón que de esta forma el dinero que generen las mismas quedará en el país.
Sabemos que lo más importante es que el país avance en el desarrollo de las políticas energéticas renovables, vale decir, que elimine paulatinamente como lo está haciendo la generación de energía a partir de combustibles fósiles, pero también es responsabilidad de los gobiernos nacionales, darle las máximas posibilidades a los compatriotas, como en definitiva lo hace la enorme mayoría de los países desarrollados.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Exigir respeto sin excesos

Uno de los mayores problemas de nuestro tiempo es que se ha perdido el respeto hacia todo y todos.

Cuando ayer leíamos en EL PUEBLO, la situación que viven algunos policías, tanto en Montevideo, como en Salto y otros lugares del país al tener que convivir con vecinos dedicados al delito, reflexionábamos: ¿hacia qué vamos?
En nuestros tiempos pensar en faltarle el respeto a un policía, apedrear a su vivienda o amenazar a alguno de los familiares por el simple hecho de ser parte de su familia, era algo impensado. Y si algún desacatado o “sacado” como se suele decir hoy lo hacía, obviamente era reprimido con severidad.
Hoy es usual que en la mayoría de los barrios periféricos se vivan situaciones similares, aunque muchas de las personas que no están directamente involucradas en estos hechos resten importancia a la situación, sosteniendo que no siempre es así, que habitualmente no sucede y demás. No pretendemos estigmatizar, pero seguramente que la realidad de muchos barrios así lo indica. No sólo el policía vive esta situación, sino todo aquel que se comprometa a enfrentar la delincuencia, a colaborar con la ley o sencillamente a asumir su responsabilidad ciudadana, poniéndose en la vereda de la ley, es pasible de sufrir este tipo de represalia.
A veces ni siquiera se necesita esto. Los ancianos, los niños y alguna otra persona más vulnerable también es blanco de los malvivientes.
¿Y los derechos de la gente ¿Dónde están?. ¿Sólo los delincuentes tienen derechos?. ¿Si se es menor se es “intocable”? Sabemos que no es lo que estipulan las leyes muchas veces, pero el tema está en ¿quién aplica lo que disponen las leyes? Por ejemplo ¿cuántos de los homicidios, hoy conocidos como “femicidios”, es decir el asesinato de mujeres por parte de sus pareja o exparejas, los violentos tenían prohibición de acercamiento a las víctimas, pero nadie verificaba que cumpliera y a lo sumo se “amonestaba” al infractor cuando la víctima denunciaba su presencia cercana.
La cuestión tiene dos puntas: una la aplicación de la ley, que no debe obviarse porque las circunstancias determinen que no son aplicables y la otra, es la fiscalización del debido cumplimiento de las disposiciones que a nuestro juicio hoy no se está haciendo con la severidad que corresponde. Entiéndase bien. No pretendemos tener una Policía cien por ciento represora y arbitraria que “le pegue a todo lo que se mueva”, sino una Policía respetada y para ello es necesario tratar al transgresor con la severidad que corresponde, sin transgresiones, pero como lo reclaman los propios policías sindicalizados, con “mensajes claros” a los delincuentes que muchas veces se amparan en niños para atormentar metódicamente a quienes tienen por misión reprender el delito.
Ni más ni menos, es la cuestión.

Alberto Rodríguez Díaz

Publicado en - EditorialComentarios (0)

El BROU pretende justificar lo injustificable

Un total de 52.898.744 pesos y 1.952 dólares fue la inversión en publicidad que realizó el BROU en 62 medios de comunicación durante 2015. De ese total, destinó a los medios del Interior del país $ 605.387, que representa el 1,14% del volumen invertido en publicidad. Pasado a dólares, la inversión publicitaria del BROU durante 2015 fue de 1.765.000, de los que solamente 20.100 dólares se invirtieron en medios de los 18 departamentos del Interior, pese a que el banco tiene 124 sucursales en todo el país, 40 en Montevideo y 84 en el Interior.
Fuente: El Telégrafo (Paysandú)
Agrega el informe aludido que: La televisión es el rubro que más publicidad recibió, con un total de $ 37.023.173 ($ 107.878 fueron para tres canales del Interior); las radios $ 9.198.084 (fueron $ 443.600 para CORI y una radio del Interior); los diarios $ 5.033.296 ($ 53.909 fueron para la Organización de la Prensa del Interior y siete diarios del Interior); los semanarios llevaron $ 749.814; las revistas $ 591.391 y las publicaciones electrónicas en Internet $ 302.985. En estos últimos tres medios, no hubo ninguno del Interior.
“Para determinar el destino de su presupuesto publicitario, el Banco República se apoya en el asesoramiento que le brinda una agencia de medios”, indicaron a El Telégrafo desde el área de prensa del BROU.
“La agencia define los criterios para la distribución de publicidad basada en objetivos geográficos de comunicación y técnicos (¿?, los signos de interrogación son nuestros), de acuerdo con la información disponible en el mercado sobre mediciones de audiencia”, añadieron sin mayores detalles. La Diaria de Montevideo se hizo eco esta semana sobre la distribución de publicidad del “banco país”. Además de afirmar que Publicis Ímpetu –agencia seleccionada por licitación, responsable de las campañas de la institución en 2014 y 2015– no quiso realizar declaraciones, indicó que el BROU declaró que los criterios de la asignación de la publicidad oficial están “en revisión” y que se apostaría a una mayor difusión en medios digitales, entre otros cambios.
La situación puesta de manifiesto por la nota del colega sanducero, no admite mayores comentarios. El Banco de la República está manejándose con argumentos absolutamente absurdos para tratar de justificar lo injustificable.
La operativa del denominado “Banco País”, determina que tenga más del doble de sucursales en el interior del territorio nacional, que las que tiene en Montevideo. Sin embargo al momento de invertir en publicidad, los medios ajenos al interior se llevan el ¡98,86 por ciento! De lo invertido.
¡Lamentable!

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Medidas racionales y aplicación estricta

La Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV) se muestra insatisfecha con los índices de admisión y puesta en práctica de las normas de seguridad establecidas en la Ley Nacional de Tránsito.
Si bien los índices en general muestran una mejora “todavía estamos lejos de tener un tránsito responsable y respetuoso de las normas”, han dicho sus responsables. Es que la cuestión esencial es que los controles han quedado bajo responsabilidad de las autonomías departamentales y por lo tanto “hay 19 formas distintas de controlar”, sostienen.
Desde lugares, como Cerro Largo, donde el Intendente decidió no controlar el uso del casco, hasta lugares en que se controle estrictamente, como es el caso de Montevideo.
En realidad lo ideal es que se controlara a rajatabla el cumplimiento de las disposiciones de la Ley Nacional de Tránsito, en todo el territorio nacional de la misma manera. No lo hacemos porque mal que nos pese en este sentido el país sigue siendo tercermundista y el poder político no quiere poner en práctica medidas “antipáticas” que pueden llevar a perder votos.
No desconocemos que hay algunas medidas que si bien son muy necesarias, en cuanto ayudar a prevenir la mortalidad, como el caso de las sillitas para los menores de 12 años.
El uso de estas en los automóviles es obligatorio en Uruguay, ya que reduce el riesgo de muerte de bebés en un 70% y en hasta un 54% en los niños de entre uno y cuatro años. Sin embargo, solo en un 28% de los casos se utilizan y más del 80% lo hacen mal, según la Fundación Gonzalo Rodríguez.
Hay entonces motivos prácticos, por un lado, habría que saber cuán fácil resulta la colocación de la silla y por otra parte, ¿es acertada esta obligatoriedad hasta los 12 años o 18 si se trata de niños que miden menos de 1,50 metros?
Por nuestra parte somos partidarios de fiscalizar y a su vez cumplir todas las disposiciones en la materia, pero seguramente que estas deben ser razonables y ajustadas a lo que indican las estadísticas a nivel internacional.
En cuanto al casco para los motonetistas, siempre defendimos su implantación, pero los tiempos cambian y ante la proliferación de los “motochorros” que lo usan para esconder su identidad, somos hoy los primeros en reclamar su prohibición. Una cosa es que alguien no se cuide o incluso fallezca en un siniestro de tránsito y otra muy diferente que haya, como hay hoy, sicarios escondiéndose debajo del casco para cometer sus fechorías.
Son todos aspectos a analizar y discutir hasta llegar a la disposición más razonable y conveniente.
Alberto Rodríguez Díaz

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Esencia y riesgos del carnaval de nuestro tiempo

Como la fiesta más popular que es el carnaval, es también reflejo de la actual situación de la sociedad toda.
Vale decir que está sometida a todas las particularidades, buenas y malas que ocurren en nuestros días.
Los temas de seguridad afectan como sucede a diario. Es más, los delincuentes o golpean durante los desfiles de carnaval o vigilan esperando que las familias dejen sus viviendas solas por un rato para ingresar y robar.
Es la realidad de nuestros días y la cuestión no se arregla con la represión, porque aún una represión cien por ciento exitosa, que impidiera que se cometiera un solo robo, puede considerarse una “solución” del tema.
Es que lo que sucede es sencillamente reflejo de una situación generalizada, en que la mayoría de las personas se rigen exclusivamente por la consigna de “hacé la tuya…” y esto no sólo rige para el delincuente que no tiene códigos, no tiene escrúpulos, ya no se detiene ante nada, sino que también está extendido en el seno de lo que llamamos “la sociedad”, que de esto no va quedando mucho.
Los valores que impregnaban la comunidad décadas atrás, el ser colectivo, social que permitía levantar viviendas por el sistema cooperativo, conformar empresas o emprendimientos colectivos, hoy son la excepción.
La comunidad está impulsada por valores individuales. Participo de algo si puedo sacar provecho individual y siempre tratando de “hacer la mía”.
Lo que sucede a nivel de las manifestaciones masivas sólo es una manifestación de la situación general, aunque haya quienes sostengan lo contrario.
Detener a los delincuentes, es algo absolutamente imprescindible, pero si alguien piensa que de esta forma se podrá dominar la situación está equivocado.
Tampoco sirve que sigamos formando “ghettos”, bajo distintos nombres, como barrios residenciales o similares, porque a su alrededor generalmente se montan los asentamientos, que en muchos casos sólo aguardan el momento propicio, un apagón, una tormenta etc., para ingresar donde cotidianamente no se les permite.
Esto es sólo apagar el foco ígneo, cuando estamos jugando con un encendedor en un campo con abundante derrame de combustible.
Si pretendemos cambiar las cosas y mejorar tendremos que trabajar mucho, dedicar mucho tiempo y esfuerzo a educar, a difundir valores y sobre todo a mostrar una mayor justicia social.
El carnaval debe mantener su esencia de ser la fiesta popular por excelencia, pero también debe verse como el reflejo de la sociedad que hemos formado y saber adónde llegaremos si damos un golpe de timón a tiempo.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Con las luces encendidas

Quienes vivimos en Salto notamos la proliferación de mosquitos que se ha dado en esta ocasión mucho más allá de lo habitual.
Ya no son sólo los “coolex” o molestos mosquitos criollos cuya picadura no tiene otra consecuencia que una roncha a lo sumo, sino que hay mosquitos de toda clase. Lo más temible es que también ha proliferado el Aedes Aegypti, mosquito transmisor de enfermedades graves, como el Zika, la Chikungunya y el Dengue.
Inundaciones frecuentes y la conformación de basura que acumula agua cuando llueve han sido y son elementos determinantes para esta proliferación.
No es cuestión de alarmar, de exagerar la nota, pero tampoco de cometer imprudencias y favorecer la posibilidad de que el mosquito se instale junto a nosotros.
Es verdad que no todos los mosquitos, ni siquiera los Aedes Aegypti son portadores de los virus que provocan estas enfermedades, felizmente porque las personas picadas por estos insectos son miles a diario y muy pocos los infectados.
De todas formas hay que saber y entender que la posibilidad de dominar la situación y de salvar el trance con el menor costo posible tanto en afectación de la salud humana, como incluso económico para el país, depende de lo que hagamos para ello.
Es necesario, primero, informarse debidamente en las fuentes oficiales, Ministerio de Salud Pública, instituciones médicas y similares sobre las características de estas enfermedades y demás. Está “de modo” recurrir a Internet para obtener información y en este sentido, es cierto que allí podemos encontrar sitios serios y seguros que nos indiquen las características de la enfermedad, pero también proliferan los “bolazos”, los remedios infalibles y los tratamientos que “curan”, de ellos hay que disparar, porque no son serios.
El segundo paso es saber qué es lo que podemos hacer para evitar ser picados en primer lugar y combatir al máximo posible las poblaciones de estos mosquitos transmisores de las temibles enfermedades.
Hay que saber que de todas formas es muy difícil erradicar el Aedes Aegypti, para tener idea de esta dificultad, recordemos que es capaz de reproducirse, depositando sus huevos en una tapita de refresco con agua de lluvia e incluso en algunas plantas de jardinería que acumulan agua entre su follaje.
En cambio es posible disminuir el riesgo de estas enfermedades –para las que no hay vacunas conocidas – con una lucha frontal en la eliminación de los cacharros, de todo aquello que pudiera servir como depósito de agua para la cría de las larvas y demás.
En lo que hagamos en este sentido nos va gran parte de nuestras posibilidades de evitar estas plagas.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

“No diga que no se lo dijimos…”

Nadie puede acusar al Papa Francisco de tener y defender una ideología política, salvo aquella impuesta y mandatada por Cristo. Es por eso que sus reflexiones sobre temas actuales deben ser tomadas con la seriedad que corresponde.
Francisco ha opinado que “el peligro en tiempos de crisis es buscar un salvador que nos devuelva la identidad y nos defienda con muros”.
Es que esto ha pasado innumerables veces en la historia de la humanidad y los “salvadores” terminan siendo mucho más nefastos que cualquier otro gobierno anterior, que por lo general también han sido malos.
Mussolini en Italia y más cerca en el tiempo y en la geografía el peruano Fujimori. Ambos habían llegado al poder por el voto popular y una amplia ventaja en las urnas.
Es una prueba más de lo que puede el populismo, porque si algo los llevó al poder, desconociendo lo que realmente eran y cómo pensaban, fue porque ambos no hacían más que decirle a la gente lo que la gente quería oír. Es decir, “pintaban” una nación próspera, en desarrollo y demás.
Lejos, muy lejos quedó esto, al menos de lo que sabemos del Perú de Alberto Fujimori cuando asumió el poder, porque fue la época más corrupta y arbitraria que conoció la nación incaica en los últimos tiempos.
Ahora se cierne una nueva amenaza, al menos Donald Trump no ocultó sus ideas ni sus intenciones, las expresó a los cuatro vientos y sin embargo la mayoría de la ciudadanía estadounidense le dio su respaldo.
Algunas de las cosas que ha dicho sobre todo, son nefastas. Por ejemplo considerar el “submarino” (inmersión en agua de una persona hasta semi ahogarlo para que confiese lo que creemos que sabe) un método “válido” para obtener información, es de por sí haber caído en un extremismo demencial.
No ignoramos que hay personas que ocultan información, como las ha habido en todas las épocas, e incluso los militares participantes en los gobiernos dictatoriales han hecho un “pacto de silencio” que prometieron llevar hasta la tumba.
Pero no concebimos una manera de obtener una confesión válida reñida con el derecho, es decir, jamás admitiremos un método como el de la tortura, cualquiera sea a estos efectos.
Si algo hay que hacer en este sentido es ajustar y perfeccionar los mecanismos legales, pero sin violar los derechos de los ciudadanos.
La sabiduría del Papa Francisco lo ha expresado muy bien, esperar en forma cautelosa es lo que se aconseja en la actual situación.
Como señalaba un conocido eslogan televisivo “no diga que no se lo dijimos…”.
A eso debemos atenernos.
Alberto Rodríguez Díaz

Publicado en - EditorialComentarios (0)

La ley existe para ser aplicada, ni más ni menos

En su edición del fin de semana último, “el Observador”, relata una anécdota que entendemos debe contarse para saber a que atenernos y cual es la situación real y concreta que se vive muchas veces.
Dice así: Aquella tarde de febrero el teléfono de Carlos volvió a sonar. Era su esposa, que le pedía que volviera a la casa, porque por tercer día consecutivo sus vecinos estaban arrojando piedras contra la vivienda ubicada en un barrio humilde de Progreso. El, que es policía, estaba acostumbrado al hostigamiento de los adictos, ladrones, y narcotraficantes que tenía como vecinos, y para calmarla le dijo que “si eran sólo unas piedritas no pasaba nada”. En apenas unos minutos ya eran más de 20 los que arrojaban toda clase de proyectiles contra la vivienda, el estallido de las ventanas, el golpeteo incesante de objetos contra la chapa del techo y las detonaciones de disparos en la esquina aterrorizaron a la familia que se atrincheró en la casa como pudo. Carlos, que trabajaba a varios kilómetros del lugar, emprendió un viaje a toda velocidad rumbo a su casa, y tan pronto como llegó ingresó bajo una lluvia de piedras, desenfundó su arma de reglamento y apuntó a la puerta con la intención de disparar en caso de que la turba decidiera entrar.
El policía recuerda el retumbar del techo, la sangre de su hijo herido por el impacto de uno de los objetos arrojados, el llanto de sus nietas de apenas 3 años y la difícil decisión que debió tomar cuando a las 5 de la mañana cesó el bullicio.
Con las primeras luces del día Carlos se subió a la camioneta y con su familia escondida en la caja del vehículo, decidió abandonar la casa en la que había vivido 30 años, para no volver nunca más. “El trabajo de una vida, lo perdimos en un día”, cuenta mientras intenta ocultar las lágrimas que vienen a su ojos.
De acuerdo a lo publicado por El Observador en la misma nota, 112 policías en el país viven en viviendas que han ocupado en forma ilegal y 764 son los que quieren mudarse del lugar donde viven porque se trata de una zona conflictiva y faltan servicios, según encuesta del Ministerio del Interior a la que se hace referencia. Estas situaciones absolutamente injustas, arbitrarias que denotan flagrantes abusos y falta de respeto a los derechos de los demás, son las que en definitiva llevan a que sea mucha gente la que pide medidas extremas, que a nuestro criterio lejos de aportar una solución, así sea gradual a estas situaciones, son el caldo de cultivo para fomentar extremismos más crueles aún. La prudencia aconseja obrar como corresponde, de acuerdo a la ley (no con omisiones o mirando para otro lado) y poniendo en vereda a los infractores, aún a riesgo de cometer algún error, pero agotando los recursos legales que son muchos y deben ser aplicados con todo rigor.
Ni más, ni menos.
Alberto Rodríguez Díaz

Publicado en - EditorialComentarios (0)

El río: un gigante dormido al que estamos matando

Quienquiera que hay a conocido los arroyos Ceibal y Sauzal de seis o siete décadas atrás, desembocando con sus aguas límpidas en el río Uruguay, no podrá menos que lamentar con tristeza el caldo negruzco en que se han convertido hoy al llegar a sus desembocaduras en el río Uruguay.

Es quizás el principal daño que le hemos estado haciendo al río y aunque haya muchos estudios que afirmen que las aguas tienen una calidad aceptable para los parámetros internacionales, la vista muestra otra cosa.
Seguramente que quienes dedican muchas horas a la pesca en sus aguas, a veces desde el amanecer podrán decirlo con mayor propiedad, pero las posibilidades que ofrece hoy el río son muy diferentes a las que ofrecía aquel curso de agua lleno de peces que conocimos por entonces.
Ver hoy el Club de Pesca convertido en una boite, cuando en los tiempos a los que hacemos referencia tenía actividad diaria de pesca en el río y concursos de pesca permanente, en los que se obtenían destacadas piezas, es un golpe difícil de asumir.
Pero además nuestros mayores pueden incluso recordar el río que da nombre a nuestro país como una vía fluvial rica en posibilidades, que con las embarcaciones adecuadas cubría el transporte desde Salto a Buenos Aires.
No sé cuándo decidimos darle la espalda al río, dicen que cuando apareció el transporte carretero, menos complejo e incluso en aquellos tiempos más barato, pero hoy los costos obligan a repensar las cosas, porque seguramente los costos han cambiado.
Las posibilidades para transformarlo en una vía de tránsito siguen siendo prácticamente las mismas, aunque han aparecido otros intereses y se ha multiplicado la competencia del transporte carretero, quizás más práctico y seguro.
De todas formas, el noble río sigue esperando con sus posibilidades intactas, aunque su uso es tan limitado que pasa casi desapercibido y además cada día volcamos a él muchos contaminantes que van minando su riqueza de fauna y flora.
Hoy escuchamos planes de reflotamiento del cabotaje, bienvenidos sean, aunque hay que saber que los tiempos son otros, pero esto no significa vivir de espaldas al generoso río Uruguay que nos sigue ofreciendo grandes posibilidades de aprovechamiento, mientras nosotros nos limitamos a tomarlo como fuente de energía, algo de esparcimiento y en contrapartida volcamos en él todos nuestros desperdicios.
Ojalá llegue el momento en que volvamos a pensar en las posibilidades que nos ofrece, que nos son pocas.

Alberto Rodríguez Díaz

Publicado en - EditorialComentarios (0)

No se debe confundir festejo con desborde

Hace mucho tiempo que buscamos explicaciones sin resultado. ¿Cómo puede entenderse el hecho de que una familia vaya a disfrutar de un espectáculo deportivo y luego, casualmente se encuentre con una patota de inadaptados, fanáticos de otros colores (o del atroz salvajismo), capaz de matar al padre ante los ojos de su hijo, niño, y de intentar agredir incluso a este?
¿Pueden estos crímenes tener alguna “explicación” razonable o ser llamados parte de un festejo?
Indudablemente NO.
Pero además no busquemos las causas de estos hechos fuera de las personas –si así se les puede llamar – cercanas a nosotros mismos, o aquellas que algunos de nosotros han formado, al instigar o fomentar cualquier tipo de violencia en la sociedad, así sea admitiendo sin reparos las publicidades que subliminalmente conllevan estas conductas impropias.
Hoy tenemos una sociedad violenta, formada por seres que entienden la violencia como una manifestación casi “normal”, cuando se dan estas reuniones masivas.
Vamos a entendernos, la violencia, la transgresión, el deseo de hacer algo “notorio”, está dentro de nosotros. No lo busquemos en otro lugar.
Basta observar el festejo de algunos en los últimos acontecimientos para entender la cuestión. Un extravagante consumo de alcohol, porque parecería que de otra forma no se festeja, gente trepada a los semáforos, botellas de cerveza rotas contra el pavimento de ex profeso y el desborde en todo momento “a flor de piel” ha pasado a ser la tónica.
Justo es decirlo también. La Policía generalmente se limita a cumplir un rol muy profesional. Se constituyó en una presencia alerta, cercana, marcando límites, rodeando a los que “festejaban”, sin reprimir, pero presta a intervenir cuando la situación lo requiriera.
Vamos a entendernos, somos de los que disfrutamos de las manifestaciones populares. A veces compartiendo el motivo del festejo y a veces no, pero respetando siempre.
Nos gusta ver a la gente manifestando, dando rienda suelta a su alegría por el triunfo de sus ideas o de sus colores, porque es un signo de libertad.
Lo que no admitimos son los desbordes, los actos vandálicos, la prepotencia que algunos entienden que no puede faltar para que su “festejo” sea completo.
Es importante llamar a las cosas por su nombre. Una cosa es el legítimo festejo y muy otra el vandalismo ruin, que puede llegar a ser criminal.
No se debe permitir que los cultores de estas acciones últimas, que nunca pasan de un puñadito, dentro de la masa manifestante, arruinen lo que debe ser siempre una fiesta.
Alberto Rodríguez Díaz.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Las cosas claras

El Ministro de Transporte y Obras Públicas que estuvo ayer en Salto, es un hombre frontal, que no anda con rodeos para decir las cosas y seguramente su pasado sindical lo aleja del prototipo de nuestros políticos, tan acostumbrados al abrazo, el apretón de manos y a hablar mucho sin decir nada.
Rossi es diferente y seguramente no siempre serán agradables y bien recibidas sus manifestaciones, pero lo que nadie puede negar es que se trata de una persona frontal, capaz de llamar a las cosas por su nombre sin rodeos.
Consultado por EL PUEBLO sobre si ¿existe la posibilidad de que el Ministerio de transporte y Obras Públicas participe en la financiación de los trabajos requeridos para el saneamiento de Termas del Daymán?, su respuesta fue categórica: no.
Similar, aunque no tan categórica fue la respuesta en referencia a las posibilidades de mejoramiento de la ruta 31 que une a Salto con Tacuarembó. Admitió que es una de las rutas secundarias que se sabe que está en mal estado y necesita un mejoramiento, pero el ministro fue bien claro: por el momento se ha encarado la recuperación de la ruta 26 (Paysandú – Tacuarembó) que en algunos tramos estaba absolutamente deshecha, tarea que demandará alrededor de dos años.
Antes Rossi había dicho “me dio vergüenza, sólo pasar frente al Palacio de Oficinas Públicas y ver como eso es una mugre y está invadido de malezas…”
Explicó Rossi que bien se sabe que no basta con la voluntad y los deseos de hacer las obras, como tenemos nosotros, de hacer todo, pero muchas veces los recursos no lo permiten y por eso hay que planificar, fijar prioridades de acuerdo a criterios técnicos y demás, que no siempre favorecen a lo que quisiéramos.
Rossi no eludió tampoco su visión con respecto al megaproyecto de la ruta transoceánica que incluye un pasaje por Salto, y dijo conocerlo y entender que en algún momento habrá que incorporarse a él, “porque si no nos dejarán afuera”.
Honestamente, preferimos que los ministros hablen en forma clara, directamente y no con extensos rodeos que apuntan a “quedar bien” políticamente, pero sin aclarar debidamente cuál es la situación en cada caso.
Posteriormente el Intendente especificaría en qué está cada uno de estos temas y qué se está estudiando, pero por el momento el ministro ha sido claro y contundente, el MTOP no promete lo que sabe que no podrá cumplir… y eso vale.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Sabiduría árabe

Nunca digas todo lo que sabes,

nunca hagas todo lo que puedes,
nunca creas todo lo que oyes,
nunca gastes todo lo que tienes,
nunca juzgues todo lo que ves…

Porque quien dice todo lo que sabe,
hace todo lo que puede,
cree todo lo que oye,
gasta todo lo que tiene,
y juzga todo lo que ve…

Un día dirá lo que no conviene,
hará lo que no debe,
creerá lo que no es,
gastará lo que no puede,
y juzgará lo que no es…

Rescatamos el precedente proverbio árabe porque sin lugar a dudas que es sabiduría pura.
En forma simple y directa nos enseña a ser prudentes en nuestras manifestaciones. Nos hace ver que no siempre es conveniente hacer todo lo que se puede, sin tener en cuenta, por ejemplo, ¿por qué?, y ¿para qué se lo hace?
Pero quizás lo más importante de estas enseñanzas es: “nunca creas todo lo que oyes…”.
Esto supone tener clara la distinción entre una información, seria, responsable, de fuentes debidamente identificadas o una opinión igualmente identificada, así se comparta o no, y un rumor, un “trascendido” o una versión similar que nunca se sabe de dónde proviene y quién la largó y termina siendo la famosa situación del teléfono descompuesto, en que alguien escucha algo, le agrega a medida que lo transmite a otra persona y termina en una versión totalmente diferente a lo que se dijo en un principio.
Muy importante también es la exhortación a no juzgar todo lo que se ve. Los uruguayos somos demasiado “opineros” y frecuentemente opinamos equivocadamente, juzgamos por apariencias o en virtud de versiones erróneas o deformadas.
El daño que se hace muchas veces es irreparable y aún cuando se logre establecer las debidas responsabilidades ante la ley, es difícil que se logre reparar los perjuicios causados, porque muchas veces estos no tienen una reparación económica.
Es importante aprender de la sabiduría de las generaciones anteriores, porque ya lo dijo el propio José Hernández en su inigualable Martin Fierro: Más sabe el diablo por viejo, que por diablo…”.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

El gran tema de las bolsitas

Debe ser uno de los temas más manejados en estas columnas. Siempre nos hemos opuesto a la proliferación de las bolsitas de nylon. Hay algunos detalles que no conocíamos y hemos hallado en las últimas horas.
Cada año a nivel mundial se consumen entre 500 mil millones y 1 billón de bolsas de plástico, cada minuto se consume 1 millón de estas bolsas. La producción de bolsas de plástico crea suficientes residuos sólidos por año. Se necesita 12.000.000 de barriles de petróleo para producir 100.000 millones de bolsas de plástico y esto sólo en los Estados Unidos. Con el petróleo necesario para producir 14 bolsas de plástico, un coche podría recorrer 12,5 kilómetros. (“El Pueblo”, el diario, de Arequipa, Perú).
Pero no son los aspectos económicos los preocupantes, sino el gravísimo daño que están provocando las “inofensivas” bolsitas al medio ambiente.
No sólo los residuos plásticos son los que están arruinando la naturaleza, pero son los que quizás están produciendo el mayor daño que se conoce.
No sólo por lo que afectan y malogran, como los ciclos naturales, sino esencialmente por los efectos negativos que tienen sobre la misma, por ejemplo, hay muchos peces que confunden estas bolsitas que flotan en el agua, con las medusas con que se han alimentado siempre.
En el mundo entero hace ya décadas que se ha alertado de la situación e inclusive cada vez hay más indicios de la existencia de siete grandes islas de plástico en los mares.
Si embargo las bolsitas, es decir, los intereses que hay detrás de ellas, han demostrado tener la suficiente habilidad (¿o poder?), para esquivar hasta el momento todos los intentos de prohibirlas y por lo visto lo seguirán consiguiendo porque hoy no se habla de prohibirlas, sino de cobrarlas, de exigir que sean “amigables” al ambiente, si es que alguna de ellas lo sea.
Se ha estimado que el 80% de las basuras que generan las islas de plástico, proviene de zonas terrestres, y de barcos el 20% restante. Un estudio elaborado por científicos australianos, asesta un duro mazazo al anunciar que los plásticos que las forman, tardarán, como mínimo, 500 años en dejar de aumentar. Es más, esta proyección tan pesimista sólo se cumpliría si se dejase de arrojar basura al mar, cosa que, lamentablemente, no está ocurriendo.
Algunos países han prohibido las bolsas de plástico y muchos ciudadanos son conscientes del daño medioambiental que supone tirar plástico al mar directa o indirectamente, porque todo lo de la tierra termina en los mares. Pero otras muchas personas, la inmensa mayoría, aún no se han dado cuenta de lo que significa desechar basura plástica en el océano.
La mayor isla de plástico que se conoce se ha formado frente a Hawai y llega hasta Japón, en una extensión de 1.400.000 Km2, aunque sólo es la más grande, se han confirmado mediante imágenes satelitales la existencia de cinco de estas islas, pero se tiene la certeza que existen otras en formación.

Publicado en - EditorialComentarios (1)

Alerta roja que debe tomarse con la debida seriedad

No se trata de alarmar, sino de despertar conciencia y la debida responsabilidad comunitaria al punto de asumir el riesgo que tenemos instalado muy cerca de nosotros y por lo tanto hacer todo lo que se indica para evitar que nos lleguen estas plagas..
Las autoridades sanitarias, encabezadas por la Sub Secretaria del MSP, Cristina Lustemberg, han explicado el por qué de la alerta roja en la materia que tenemos hoy y se debe a la alta proliferación del mosquito Aedes Aegypti, trasmisor del Dengue, la Chikungunya y el Zika, cualquiera de estas son enfermedades temibles, sobre todo las dos últimas.
Entre los factores que han determinado esta proliferación del mosquito, se hallan las lluvias frecuentes y las inundaciones, ambos factores han estado presentes en Salto en los últimos meses.
Luego de algunas décadas atrás del descubrimiento de la presencia del mosquito en el país, su presencia ha seguido avanzando. Se han tomado medidas como la eliminación de todos los cacharros que sirven de reservorio de agua limpia (esencialmente de las lluvias) para la reproducción del mosquito que pone allí sus huevos y es donde se crían las larvas.
Se han hecho numerosas campañas exhortando a la población a tomar las medidas de eliminación que se aconsejan para disminuir la presencia de estos vectores, pero de todas formas, en los hechos los resultados han sido muy modestos.
El Dengue está hoy entre nosotros y el año anterior se confirmaron por lo menos veinte casos autóctonos, vale decir en personas que no salieron del país y contrajeron la enfermedad.
Se ha confirmado hoy la existencia de un caso de Chikungunya en una persona que aparentemente lo contrajo en el exterior, vale decir que sería un caso importado y también han sido confirmados unos pocos casos de Zika.
La mayoría de los casos que se conocen provienen de los países de la región y en especial de Brasil. La actual temporada de turismo confirma que hay por lo menos un 40 por ciento de incremento de la demanda de pasajes hacia el país norteño, lo que supone también un incremento del riesgo.
Hoy entramos en una etapa más avanzada y por lo tanto más preocupante del tema, porque la advertencia del Ministerio de Salud Pública debe ser tomada con la seriedad y la responsabilidad que merece.
Todo lo que podamos hacer para avanzar hacia la disminución de la presencia del insecto será siempre poco.

Publicado en - EditorialComentarios (1)

Más allá de la sensiblería

Habitualmente los medios de comunicación masiva recurrimos a la Policía para conocer de primera mano los detalles de los accidentes de tránsito. En el ámbito informativo esto es conocido incluso como la información “oficial”.

No se trata de determinar de esta forma “cómo” se produjo, ni mucho menos quién o quiénes tuvieron la culpa del hecho. Tampoco es posible determinar responsablemente en primera instancia, si se está ante un siniestro (causado por alguna imprudencia, irresponsabilidad o similar) o si se trata de un accidente (comprendido este como algo absolutamente imprevisible).
Este aspecto corresponde a la Justicia y no siempre aparece tan claro desde un primer momento. A la prueba está que hoy hay hechos en Salto registrados muchos meses atrás, sobre los cuales aún no se ha pronunciado la misma. Dicho esto, digamos también que otra perlita en este collar es por ejemplo la de los animales sueltos. Un perro que se cruza en el camino de una moto o una bicicleta puede causar un grave accidente y es difícil que aparezca luego el dueño del perro. Tanto o más difícil que la propia Policía trate de averiguar o perder tiempo reuniendo pruebas o testimonios contra un presunto dueño.
Conocemos casos de gente que ha quedado con severas secuelas por este motivo. Son hechos que a todas luces constituyen siniestros, porque alguien ha sido responsable (¿o irresponsable?) de que ese can esté en la calle.
Más aún, debemos decir con total claridad que una sociedad organizada y responsable debe regirse por normas, por leyes y disposiciones y no por afectos.
Entendemos perfectamente bien a la gente que se conduele de los animales callejeros y les proporciona agua y alimentos, pero no debe hacerlo. Está haciendo mal. Ese animal debe estar en un lugar, dispuesto por la comunidad o el gobierno municipal, adecuado para su subsistencia en buenas condiciones no en la calle donde aún sin pretenderlo constituye un alto riesgo para algunos conductores y obviamente para su propia vida.
La cuestión es muy clara, si hay alguna persona que sufre consecuencias lamentables por embestir a un animal callejero, quién o quiénes proporcionan agua y alimentación a esos animales, es decir de alguna manera incentiva a un animal a estar o vivir donde no le está permitido, puede de alguna manera ser acusado como parcialmente responsable en caso de que el animal provoque algún siniestro.
Existe una ley nacional de Tenencia Responsable de Animales (Nº 18.471) que tiene por objetivo precisamente proteger la vida de los animales, evitando que estos estén sueltos en la vía pública.
No estamos juzgando nada ni a nadie. Intentamos ubicarnos frente a un tema delicado, que debe ser asumido con la responsabilidad que corresponde a cada quien.

Alberto Rodríguez Díaz

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Nunca fue buen camino

El camino impulsivo está empedrado de malos ejemplos, de hechos lamentables y situaciones horribles que se han engendrado en la reacción impulsiva, en “la manija” para decirlo con términos populares o en el enceguecimiento ante un rumor o una estimación.
Las amenazas anónimas, veladas o explícitas que se han formulado generalmente a través de las redes sociales a raíz de la muerte en condiciones que aún no han sido explicadas debidamente ante los padres del niño fallecido en primer lugar y la población, constituye un claro ejemplo.
Esta situación merece un estudio más profundo. En primer lugar, es un hecho real y concreto, y no por habitual se torna legítimo, que nadie informe al paciente qué tipo de medicamento se le aplicará. No ya cuáles son sus efectos y por qué se le aplica, es decir aspectos ya más técnicos, sino sencillamente cuál será el medicamento o el tratamiento que el galeno decide aplicar.
Esta es la situación habitual, nadie ignora que el paciente y sus familiares deben poco menos que entregarse atados de pies y manos al médico, es decir confiando ciegamente, porque no hay explicación alguna, ni qué medicamento se le aplicará, en qué dosis, cada cuántas horas, nada…
Esto invalida la posibilidad de controles y de evitar errores que obviamente pueden desencadenar verdaderas tragedias…
No ignoramos que generalmente en Salud Pública los pacientes en alto porcentaje –no todos – desde su ignorancia de conocimientos médicos por supuesto, son proclives a “manijiarse”, a dejarse llevar por rumores y demás, pero esto en nada invalida la posibilidad de controlar, mediante el conocimiento de la disposición del médico, que no haya errores a este nivel.
De todas formas que quede claro: de ninguna manera es admisible el insulto, las amenazas y demás hacia quienes han tenido la responsabilidad del tratamiento, y menos aún antes de conocerse el resultado de las investigaciones que se llevan adelante.
Crear un clima adverso contra los servicios de salud en nada beneficia. Si hubo errores y hay responsables, entendemos que es la Justicia la que debe determinarlo. Si es confiable o no la investigación que se hace, es cuestión de esperar, saber quién y cómo se ha hecho, pero en ningún caso compartimos el insulto soez, ni las amenazas, porque en el peor de los casos habrá sido un error, que obviamente ha tenido el peor de los resultados y si así fuera, lo que debe exigirse es que quien lo haya cometido pague lo que corresponde por su error, aunque el resultado sea irreparable.
Ahora bien, si no hubo error alguno, ¿quién repara el daño hecho a los profesionales y el equipo médico que le atendió?
Es por eso que hacemos un llamado a la cordura, a la sensatez, la Justicia tiene sus tiempos y lo que corresponde es asegurarnos que sea justa. Las presiones, los insultos y las amenazas no contribuyen a esto precisamente.
Alberto Rodríguez Díaz.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Es bueno leerlo ahora

A menudo la vorágine de la actividad diaria nos lleva a que no tengamos tiempo o al menos no sepamos cómo hacérnoslo, durante el año lectivo. Sin embargo el verano es buen tiempo para hallar momentos dedicados a lo que no podemos hacer durante el resto del año. Sin la urgencia de preparar a los niños para la escuela o incluso de prever algunos detalles de la concurrencia de los adolescentes a la educación media, es más fácil organizarnos para cultivarnos y meditar más sobre algunos aspectos que en la vorágine diaria pasamos por alto.
A propósito de la educación compartimos los pensamientos que hemos encontrado de expertos, pedagogos, pensadores o incluso filósofos en referencia a la educación.
Cada uno de ellos encierra una gran sabiduría, que es interesante conocer, y salvando las diferencias que imponen los tiempos, las tecnologías y demás es mucho más sabio tratar de poner en práctica sus enseñanzas.

“El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío”.
Horace Mann (1796-1859) Educador estadounidense.

“No podemos modelar a nuestros hijos según nuestros deseos, debemos estar con ellos y amarlos como Dios nos los ha entregado”.
Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.

“La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle”.
Maria Montessori (1870-1952) Educadora y médica italiana.

“Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad”.
Diego Luis Córdoba (1907-1964) Abogado y político colombiano.

“Donde hay educación no hay distinción de clases”.
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.

“La verdadera educación consiste en obtener lo mejor de uno mismo. ¿Qué otro libro se puede estudiar mejor que el de la Humanidad?”
Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.

“Todos los educadores son absolutamente dogmáticos y autoritarios. No puede existir la educación libre, porque si dejáis a un niño libre no le educaréis”.
Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) Escritor británico.

“Dos excesos deben evitarse en la educación de la juventud; demasiada severidad, y demasiada dulzura”.
Platón (427 AC-347 AC) Filósofo griego.

“Podrían engendrarse hijos educados si lo estuvieran los padres”.
Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.

“Realmente, sólo los padres dominan el arte de educar mal a los hijos”.
Enrique Jardiel Poncela (1901-1952) Escritor español.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

La asunción de Donald Trump

Por estas horas se está aprontando la asunción de Donald Trump en el país considerado el más importante no sólo de América, sino del orbe.
Es la primera vez, desde que tenemos uso de razón, que una asunción en los Estados Unidos está rodeada de tanta expectativa. Es que las afirmaciones y la manifiesta posición del electo mandatario sobre temas muy caros para Latinoamérica sobre todo, han despertado mucha preocupación.
En esta ocasión sorprendentemente Donald Trump, ha ganado contra todos los pronósticos y aún contra la oposición manifiesta de los grandes colectivos de emigrantes de otros países que ya tienen derechos ciudadanos.
Según la mayoría de los intérpretes, el triunfo de Trump está dado por los propios conciudadanos blancos, los que habían dejado de tomar parte en las elecciones y sólo observaban su resultado, sin preocuparse por otros aspectos y menos por sufragar.
Esto explica por qué un candidato que prometió cerrar la frontera a los emigrantes mexicanos, porque habló de construir “un muro” para controlar debidamente las fronteras, aunque esto no significa seguramente de un muro físico, sino de un impedimento a las actuales facilidades que hallan los latinos que ingresan por México, a veces arriesgando la vida en mano de los denominados “coyotes” que les cobran para llevarlos hasta cierto lugar del desierto limítrofe con los Estados Unidos desde donde deben arreglárselas por sí solos para ingresar a Norteamérica.
De todas formas, muchos latinos terminaron votándolo, porque no se consideran dentro de los latinos criminales, ladrones o narcotraficantes que Trump prometió expulsar del país.
Aún así, nadie garantiza que el flamante presidente se limite a expulsar a estos latinos, porque nada prometió con respecto a los otros millones de latinos indocumentados que residen y trabajan en los Estados Unidos.
Pero más allá de todo esto, los grandes derrotados, las encuestadoras y los grandes medios de comunicación que predecían la victoria de Clinton, han perdido asimismo una buena cuota de credibilidad en el público y este es el tesoro más valioso para estas empresas.
El televidente, el oyente y el lector confía en los medios, pese a saber que también defienden sus intereses y en los hechos hasta algún empresario de estas ramas es candidato político.
Estas empresas están siempre bajo sospecha, debido a que también tienen intereses y de allí que un contraste como el que acaban de tener les resulte sumamente dañino.
Recuperar la credibilidad de la gente es tarea harto difícil y no siempre lograble, pero es el camino que les queda.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Conocer nuestras limitaciones

Que el Uruguay es un país caro, es una discusión que pocas veces se ha profundizado. Es decir, más allá de reconocer que no es un país barato precisamente, hay que entender los diferentes factores que inciden en este sentido.
Comenzando por ser un país pequeño, tanto geográficamente como demográficamente, lo que de por sí supone varias limitaciones. Un país pequeño por lo general dispone de menos recursos naturales que uno más extenso geográficamente.
Por otra parte, el nivel de vida de Uruguay si bien no es el más alto de Latinoamérica, está muy cerca de ello y por lo tanto esto supone costos.
Un país con poca gente, tiene un mercado interno sumamente limitado y estos factores entre otros son determinantes al momento de evaluar los costos.
En materia de energía, el Índice Medio de la Canasta indica que los uruguayos tienen un gasto de casi 2.000 pesos mensuales, exactamente 1.931,8 pesos mensuales y se incrementó un 8,9 por ciento en el 2016, y este costo se considera el más alto entre los países de la región.
El costo de la energía industrial es considerado sumamente alto en el país y es un factor determinante al momento de competir en el mercado internacional.
Uruguay, un país dependiente energéticamente ha dado pasos muy importantes en los últimos años para disminuir esta dependencia y explotar al máximo sus recursos naturales en la producción de energía.
Es así que la hidroelectricidad hoy aporte un gran porcentaje de la energía que requiere el país y a su vez la energía eólica y la solar constituyen un complemento muy importante en el rubro.
Aún así la energía en el Uruguay tenía hasta poco tiempo atrás un costo que era más del doble de lo que costaba en Argentina, situación que hoy cambió bastante y este costo se acercó mucho al de Uruguay, tanto en Argentina, como en Brasil y Chile.
De todas formas, la cuestión en nuestro país será siempre determinar qué nivel de confort pretendemos, qué costo tiene el mismo y cuánto estamos dispuestos a invertir cada uno de los uruguayos para alcanzarlo, porque el Estado no tiene otra forma que recaudar para pagar costos de financiamiento exterior, que a través de los impuestos y las tarifas públicas.
Esto depende esencialmente del tipo de gobierno que elijamos, de la honestidad (que no haya corrupción), la prolijidad y sobre todo de la idoneidad de los hombres que elijamos para la conducción del país para hallar fórmulas sustentables.
Mientras sigamos manipulando estos temas políticamente, tratando de arrimar agua a nuestro molino, en lugar de manejarlos como políticas de Estado, que estén por sobre estos mezquinos intereses, seguiremos siendo lo que se llama una “república bananera” en que se aspira a acceder al gobierno para sacar provecho propio, directa o indirectamente…
Alberto Rodríguez Díaz

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Los mensajes contradictorios

El Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma) anunció una multa de 59.000 dólares a los organizadores de la Fiesta Corona Sunsets, recientemente realizada en el balneario Buenos Aires.
El monto corresponde a dos multas, una por no haber parado la construcción del escenario cuando la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA) lo indicó y la otra por daños ocasionados en las dunas de arena y por no haber acatado la normativa correspondiente.
De no pagar la empresa organizadora de la fiesta debería de pagar la Intendencia de Maldonado, como responsable solidaria por daños ocasionados.
La posición del Intendente nacionalista Enrique Antía ha sido defendida por su colega y correligionaria de Lavalleja, Adriana Peña y a su vez el diputado del Partido Nacional, Nelson Rodríguez entiende que se ha realizado un “acoso al gobierno departamental” y pretende llamar al Parlamento a las autoridades del Mvotma, entendiendo que obran de mala fe.
Para enturbiar más las aguas, la Ministra de Turismo, Liliám Kechichian ha salido a sostener “debemos pelear para mantener fiestas como la de Corona Sunsets”.
Con toda honestidad, entendemos que se está perdiendo la cuestión de fondo y con esos mensajes contradictorios, lo que se está haciendo es tratando de sacar rédito político, de ponerle un matiz de color al tema, cuando la cuestión es muy diferente.
Se trata de establecer en qué medida podemos sacar provecho de los recursos naturales sin afectar la preservación de los mismo. El Mvotma sostiene que el movimiento de maquinaria ha afectado las dunas de arena y la vegetación que sirve de contención para estas dunas. Es la posición que mantiene la DINAMA (del Mvotma).
En tanto en la vereda de enfrente, a la que según las versiones de prensa se ha sumado la Ministra de Turismo, se defiende la realización de esta fiesta en la arena. En medio de esta polémica hemos escuchado argumentos que se nos ocurren absurdos, como el mantenido por la intendente de Lavalleja, ha preguntado “si hubo controles en fiesta anteriores”.
Hay que ser claros y específicos en estos temas.
En primer lugar diciendo a qué fiestas se refiere. En segundo lugar, si fueron similares, realizadas en los mismos lugares y no se los controló como ahora, se hizo mal y es condenable, pero de ninguna manera los errores del pasado obligan a seguirlos cometiendo en el futuro.
Aquí se trata de determinar técnicamente y con la seriedad que corresponde, si es posible hacer este tipo de concentraciones masivas en esos lugares para determinar qué consecuencias traerán y esto no debe politizarse.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Lamentablemente el tiempo nos ha dado la razón

La guerra contra el tráfico de drogas está perdida porque “el narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción (…) En cuanto a los capos, encerrados, muertos o extraditados, sus reemplazos ya andan por ahí”, dijo Ismael “Mayo” Zambada al semanario Proceso, la revista política más vendida de México y muy crítica con el gobierno tiempo atrás.“En la portada de la edición que dedicó a la entrevista de referencia se publicó una fotografía en la que aparece Zambada rodeando con un brazo al periodista Julio Scherer, de 83 años, autor del reportaje titulado ‘En la guarida del Mayo Zambada. Crónica de un encuentro insólito’.“La entrevista aparecía en el contexto del violento combate del gobierno mexicano -con casi 50.000 militares en las calles- contra el Cártel de Sinaloa de Zambada y otras organizaciones narcotraficantes, a las que responsabiliza de más de 15.000 homicidios en los últimos tres años, hace de esto alrededor de 13 años atrás.“La cuestión que nos ocupa y preocupa es el meollo de los grandes problemas sociales de la actualidad porque desde entonces hasta ahora nada ha cambiado, todo lo contrario.
Las afirmaciones del tenebroso narcotraficante, lamentablemente tienen mucho de realidad. El narcotráfico que todo lo pudre, compra, vende o mata, es el fruto de una sociedad que explícita o implícitamente ha pregonado y llevado adelante la filosofía de que el fin justifica los medios y por lo tanto, cuando el fin es “tener”, dinero, poder, fama, etc, cualquier medio se justifica, incluso el crimen más alevoso.
Esto es lo que hemos fomentado o permitido que se fomentara, cuando llevamos gente corrupta al poder. Este monstruo no vino de otro lado, lo creamos nosotros, inculcando esta filosofía que muy bien podría denominarse también por aquello de “hacé la tuya”.
Por lo tanto, el punto de partida para cualquier intento serio de eliminación de esta realidad debe arrancar muy de abajo, atendiendo las nuevas generaciones y cambiando las reglas de juego, porque hoy, mal que nos pese seguimos dominados por la misma filosofía.
Si hiciéramos un relevamiento entre la gente joven de nuestros días, desde los adolescentes en adelante, nos asombraríamos de cuán alto es el porcentaje de quienes justifican el camino “fácil” hacia el pseudo “éxito”, sin detenerse en la forma de llegar, precisamente.
Esta es la realidad y nada podrá cambiarse mientras no cambiemos su origen, tal como lo dijimos por entonces.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

La seguridad es un tema de todos

El Tema de la seguridad en la ciudad es como hemos dicho reiteradamente, una de las preocupaciones más grandes de la población y al mismo tiempo el talón de Aquiles de cualquier gobierno.
Es que no es este un tema propio de un país, o de un lugar siquiera, sino de toda urbe. No lo decimos como excusa para justificar la situación que se vive, sino para entender cómo surge el problema, cuales son sus causas y qué medidas han sido efectivas para enfrentar esta situación, si es que las hay.
Generalmente es muy diferente la opinión de la población cuando se ha sufrido un delito en carne propia que cuando no se lo ha hecho.
Hoy día las tecnologías de comunicación, con el celular a la cabeza, pero también el más fácil acceso a un vehículo, como una moto que ha sustituido largamente el rol que antes cumplía la bicicleta entre los trabajadores, son elementos que han incidido e inciden fuertemente para aumentar la delincuencia.
Los denominados “motochorros” constituyen uno de los motivos de preocupación. Es usual hoy que se produzca una media docena de estos “arrebatos” que no siempre son denunciados, entre un motonetistas con casco y un cómplice que lo espera, generalmente con la moto en marcha para la fuga.
No es la única modalidad porque lamentablemente se registran con mayor asiduidad también las rapiñas que antes difícilmente teníamos alguna en el mes.
El acceso a las armas de fuego, es otro de los elementos que fomentan la delincuencia. Las armas circulan a troche y moche y obviamente que facilitan enormemente los delitos.
En muchas ocasiones se pide más policías como forma de obtener mayor seguridad. Es un aspecto cuestionable, porque no se trata de amontonar policías, sino también de proteger más su función, de controlar más que no tengan enemigos dentro de sus propias filas, porque lamentablemente se han descubierto hechos muy graves, como el alquiler de armas y hasta la desaparición nada menos que de miles de municiones y algunas armas del propio arsenal de las Fuerzas Armadas.
Debido a estos elementos, entre otros, la confianza de la población en la Policía no es la misma de otrora.
Es necesario involucrarse y denunciar todo movimiento “raro” cuando se tenga confirmación de los mismos, porque nada se logrará si seguimos por este camino, el de una situación que se agrava día a día y nada de “sensación térmica”, porque aún cuando no se haya sufrido el delito en carne propia, sólo es cuestión de tiempo para que lo haga.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

El “clavo” de las motos incautadas

La incautación de motos con irregularidades se ha transformado en un problema en todas las intendencias del país. Salto ha pergueñado un sistema que consiste en notificar a los propietarios, dándoles una última oportunidad para pagar con facilidades y levantar sus vehículos, una vez regularizada la irregularidad que determinó su incautación..
En otros lugares, como en la Intendencia de Maldonado, se ha publicado en estos días lo que se considera “un clavo” con 7.000 motos incautadas algunas desde hace mucho tiempo que son mantenidas bajo galpón, pero no se retiran.
El tema obliga a replantear la cuestión porque indudablemente requiere de una agilización de los trámites dado que las intendencias tienen que hacerse cargo del mantenimiento de los vehículos en las condiciones en que fueron incautados y esto requiere de disponer de un espacio adecuado para su conservación. Vigilancia permanente y demás.
Generalmente estos vehículos no son retirados porque el pago de las multas requiere de un desembolso casi igual al costo al menos de la entrega para comprar un vehículo nuevo.
Vale decir que en esta situación el retiro de los vehículos se vuelve una política estéril. Si el vehículo es retirado por irregularidades, falta de luz, de frenos adecuados o similares y aún cuando haya aparejado el retiro de la licencia de conducir, hoy el control posterior para que estos conductores no anden nuevamente circulando es harto difícil, teniendo en cuenta los miles de motos que circulan a diario en la ciudad. En definitiva, aún sin documentación siguen circulando y evitando los controles, mediante las comunicaciones casi instantáneas que permiten hoy las últimas tecnologías. Vale decir siempre estarán en la calle estos conductores irresponsables.
Si el fin fuera recaudar (cosa que no creemos que sea así en ningún caso), tampoco se lograría, debido a que la gran mayoría de los sancionados opta por no pagar.
En suma, es necesario proceder a fijar plazos cortos y atribuciones adecuadas a las intendencias, para que luego de notificada la situación a sus propietarios, o promitentes compradores en su mayoría, se pueda proceder con los vehículos, amparados por la ley.
En caso contrario, como sucede en la actualidad, seguiremos en una indefinición que atenta contra todo y cuesta dinero que bien podría dedicarse a otras cosas.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Leishmaniasis: un tema que debe movernos a preocupación

Desde que se comprobó la presencia del mosquito Aedes Aegypti, transmisor del dengue en nuestro país, pasaron muchos años sin que Uruguay comprobara la existencia de casos autóctonos de la enfermedad, es decir, de personas que contrajeron la enfermedad sin haberse movido del país.
Pero desde un principio se advirtió que no existe lugar alguno con presencia del vector, que tarde o temprano no haya padecido la enfermedad.
En estos momentos está sucediendo lo mismo con el flebótomo que transmite la Leishmaniasis. Es de señalar que existen en nuestro departamento más de 200 casos comprobados de animales enfermos.
El tipo de Leishmaniasis aparecido en la zona norte del país es el visceral, o sea el que ataca las vísceras (órganos internos) y se trata de una de las modalidades con más alto índice de mortalidad.
Esta plaga es temible en cualquiera de sus modalidades, pero la visceral se considera una de las más graves.
Ahora bien, las recomendaciones difundidas por la Comisión Departamental de Zoonosis, en la que entre otros aspectos confirma el número de casos comprobados, refrenda precisamente la gravedad de la situación de la que hablamos.
Si bien no pretendemos alarmar a nadie con esta publicación, sí creemos que es hora de atender el tema como se debe y preocuparnos en la medida que el tema lo requiere.
Tiempo atrás el propio Director Nacional de Salud anunció en Salto que el MSP había presentado tres denuncias penales por tenencia irresponsable de animales. Esto tiene que ver precisamente con los propietarios de los animales a los que se ha comprobado, por parte de la Comisión Departamental de Zoonosis, que padecen la enfermedad, o sea, son potenciales transmisores de ella si un flebótomo los pica y luego pica un ser humano.
Siempre sostuvimos que en esta situación no hay opción posible. Se trata de elegir entre la vida del perro, que puede ser una mascota muy querida o la salud de un ser humano, integrante de la familia. La irresponsabilidad en estos casos puede llegar a pagarse con la vida y por lo tanto no vemos que haya una opción posible.
Nadie en su sano juicio podría poner en riesgo la salud de un hijo, sus padres, sus hermanos o cualquier integrante de la familia por mantener con vida a una mascota.
Este es el asunto, aclaremos que somos fervientes amantes de los animales, y de los perros en particular, que consideramos tienen un rol en la vida como cualquier otro animal, pero este nunca será causa suficiente para poner en riesgo la vida de un ser humano.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Los fanatismos nunca fueron buenos

El mundo asiste a una terrorista que nadie sabe dónde terminará, si es que algún día termina. La vida de un ser humano, ya sea un niño, un anciano, una mujer o un varón no tiene valor alguno para quienes profesan la violencia.
Hoy se considera que cualquier motivo es bueno para asesinar. La ambición humana ha llegado a un punto tal que no tiene límites. Las guerras más sangrientas, las decapitaciones, las bombas y las balaceras están a la orden del día.
Seguramente lo más importante si queremos detener esa barbarie es hurgar en los motivos que llevan a quienes así obran a manejarse con esta violencia demencial. Quienes están inmersos en ella a menudo consideran que todo quien no está con ellos está contra ellos y esto no hace más que aumentar la ola de violencia.
Días atrás asistimos al asesinato por parte de un joven soldado israelí de un atacante palestino que se hallaba herido y tendido en el suelo cuando el joven soldado le dispara a la cabeza.
El estado israelí condenó al soldado israelí por homicidio, pero las encuestas de opinión conocidas indican que la mitad del pueblo judío al menos consideraba que no se debía condenar al joven soldado.
Ahora se produce un terrible atentado de un palestino que conduciendo un camión mató a cuatros soldados (tres mujeres y un varón) y dejó 17 heridos. Otro hecho tan repugnante como aquel que merece también una enérgica condena.
En esta situación, el gobierno de Tabaré Vázquez emitió la siguiente condena: “La República Oriental del Uruguay expresa su más enérgica condena al atentado terrorista perpetrado el día 8 de enero de 2017 en la ciudad de Jerusalén, el cual cobró la vida de 4 personas e hirió a otras 17″, dice el texto oficial.
En ese sentido el comunicado reiteró la “solidaridad con Israel, su población y los familiares de las víctimas”, y manifestó el “firme compromiso” con el proceso de paz en Medio Oriente. “Repudio a estas prácticas terroristas que, además de ser violatorias de los principios más fundamentales del Derecho Internacional”, señala el texto y agrega que ese tipo de prácticas no contribuyen a la búsqueda de una solución pacífica y negociada entre los involucrados.
Sin embargo las palabras del gobierno no fueron suficientes para la comunidad israelita uruguaya. El Comité Central Israelita del Uruguay (CCIU) emitió un comunicado en duros términos y remarca que no alcanza con expresiones públicas, sino que en estos momentos son centrales las acciones.
En lo personal entendemos que las radicalizaciones no sirven porque sólo traen más violencia. Entendemos que Uruguay ha estado en la senda correcta, la violencia debe condenarse venga de donde venga y en todos los casos por igual.
No nos parece justo que se acuse a Uruguay, como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, de “promover” la violencia. Tampoco de pretender que se “mire con un solo ojo”, porque es justo condenar a todo hecho de violencia, venga de donde venga.
Alberto Rodríguez Díaz

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Conocer los riesgos es la esencia

Las redes sociales han venido para quedarse y significan un gran aporte para la libertad de expresión.
En los hechos, hubo instancias claves para naciones enteras en los últimos tiempos, en que la posibilidad de comunicarse por estas redes han sido de gran utilidad.
Pero también hay que tener en cuenta, sobre todo cuando se desconoce lo que supone la incorporación a ellas aportando la información personal, pero también sin adherir a estas redes.
A raíz de ello hemos recibido numerosos correos electrónicos ampliando nuestra información sobre el tema.
Incluso se registró el hecho inusual de un candidato a la Intendencia de Montevideo (Javier de Haedo), quien públicamente hizo apreciaciones sobre un supuesto diálogo con el candidato presidencial del Partido Colorado, Pedro Bordaberry a través de una red social, cuando Bordaberry le aclaró que “nunca dialogó con él por esta red”.
Conclusión: alguien se hizo pasar por el líder de “Vamos Uruguay” y logró su aviesa intención, hacerle creer a De Haedo que hablaba con Bordaberry y debatía con él, cuando este nunca lo hizo.
También hay que saber que la posibilidad del anonimato se presta para difamar y difundir cualquier tipo de calumnias.
Ahora bien, cuando alguien desliza un comentario difamante por una red social, y se pude determinar quién es el autor, en cualquier parte del mundo es pasible de ser responsabilizado penalmente.
Pero esto no siempre es así. La acusación, ahora admitida por Donald Trump, de la incidencia de Rusia en las elecciones de los Estados Unidos, es por lo menos factible, aunque no podamos afirmar que haya existido.
Estamos en una era en que se piensa poco. Lo que sirve es lo que me deja ganancia, ya sea en dinero, en fama o en poder o todo junto. Se nos tildará de “saurio” seguramente, pero no nos tragamos la píldora de poner toda nuestra información personal en una red a la que el denominado “gran hermano” (uno nunca sabe quién o quiénes están detrás de estas redes) el que tiene acceso y logrando las claves correspondientes pueden no sólo conocerla, sino usurparlas y hasta manejarlas.
El riesgo siempre existe y a la prueba están los grandes desfalcos que se han constatado a través de ellas.
Entiéndase bien, somos fervientes partidarios de las nuevas tecnologías, pero no de incorporarnos a ellas de buenas a primeras sin conocer debidamente qué es lo que estamos haciendo… Ver a los niños de cortar edad que han incorporado estas tecnologías a su vida, nos produce escalofríos.
¡Que conste!

Publicado en - EditorialComentarios (0)

El zarpazo del oso que sorprendió a los incautos

Aún antes de asumir el gobierno de los Estados Unidos Donald Trump está recogiendo los frutos de haber mantenido una campaña aferrada a los valores más ortodoxos de la tradición estadounidense y es para nosotros una apreciación personal basada en la producción nacional y su gran mercado.
Trump ha amenazado incluso a su vecino México con levantar un muro para evitar la emigración de los mexicanos hacia los Estados Unidos.
Anunció una férrea política hacia los indocumentados, a quien dijo habrá de deportar de buenas a primera.
Lo mismo les ha dicho a las grandes multinacionales estadounidenses, que han llevado su producción fuera del país, atraídos por los beneficios de los Tratados de Libre Comercio (TLC) que los exoneran de impuestos que tendrían que abonar si su producción estuviera en los Estados Unidos, que o vuelven a instalar sus fábricas o les cobrará igual los impuestos porque dejará sin efecto los TLC.
Esto ha determinado que las principales firmas productoras de vehículos, Ford, Fiat, etc., hayan anunciado su retorno al país con grandes inversiones y la apertura de miles de puestos de trabajo.
Esto tiene por contrapartida la consecuencia de dejar sin trabajo a miles de trabajadores fuera de los Estados Unidos y obviamente crearle graves problemas económicos a estos países que han incorporado a su economía el aporte, por lo menos en mano de obra de estas empresas.
El más perjudicado por todo esto es sin duda México, como país vecino a los EE.UU., pero también todos los latinoamericanos que están radicados en los Estados Unidos, aunque sin documentación.
Lógicamente que esta política tiene dos lecturas. Vista desde dentro de los Estados Unidos, seguramente contará con un gran apoyo, pues todo indica que es muy beneficioso para el país, aporta trabajo, aporta divisas y demás.
Visto desde el extranjero, para aquellos países que incluso han eliminado sus propias producciones para incorporarse al “mundo globalizado”, que lleva a producir donde es más barato, donde se paga menos tanto a los trabajadores como a los países y se puede llevar a vender a los Estados Unidos, es un desastre.
Es lo que llamaríamos el “oso dormido que está detrás de los TLC”, seguramente que no es el camino que seguirían gobiernos como los demócratas de Obama, que honestamente entendemos que promueven una verdadera integración, más justa y más equitativa sin fomentar la pobreza y la miseria de nadie.
Pero lo de Trump es un verdadero “zarpazo” que no puede sorprender más que a los incautos, a quienes han creído que los TLC con las grandes naciones, son la salvación “de por vida”. Seguramente que resultan beneficiosos en su momento, pero también nos vuelven más vulnerables porque su inmediata consecuencia es el desmantelamiento de la producción nacional.
No creemos que las medidas de Trump haya sido fruto de una improvisación, sino de una política a mediano y largo plazo en la que están involucradas incluso las propias multinacionales y seguramente esto recién comienza.
Quizás nos sirva para analizar las cuestiones más a fondo.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Que sería del carnaval sin polémica

Estamos a las puertas de un nuevo carnaval, considerada la fiesta popular por excelencia.
Tratándose también de un tema polémico por excelencia, trataremos de dar nuestra opinión antes que se planteen los puntos más candentes que aparejan siempre rispideces y tensiones.
Los carnavales más destacados, incluso los más participados y festejados por EL PUEBLO, han sido siempre aquellos que se desarrollan cuando el pueblo está “atragantado” con determinados temas que no se pueden revelar o manejar públicamente sin temor a represalias, debido a algún tipo de censura que cae de por sí en estos días, cuando el pueblo se junta.
Por este motivo, es que se dan las transgresiones, lo “normal” en estos tiempos es precisamente lo que raya entre la broma osada, atrevida, irrespetuosa, si se quiere y la agresión grosera o malintencionada.
Pero es tiempo de carnaval, la fiesta pagana o “de la carne”, que antecede luego en materia religiosa a la severa rigurosidad del “tiempo del Señor”, de los acontecimiento de la Semana Santa, las fechas más sagradas y profundas para el pueblo cristiano.
Pero vamos al punto. En materia de bromas de carnaval, hay muchas anécdotas y muchas historias.
Admitimos que no conocíamos la que involucra al extinto presidente, Juan José de Amézaga, en cuyo gobierno se eliminó de concurso a una murga (Asaltantes con Patente) porque tenía la desfachatez de imitar y en alguna medida ridiculizar al presidente…
Era tan buena la imitación que hacía su director, que estando un día actuando la murga, Amézaga estaba en las primeras filas del público. La murga se confundió pensando que se trataba de él y en realidad era el presidente de la República.
Pero no termina allí la anécdota, porque lo más sabroso de la misma pasó después. Una vez terminado el carnaval, Amézaga convocó al cupletero y a toda la murga, les hizo un agasajo (léase asado) y luego les entregó una suma que se estima era el triple de lo que les hubiera correspondido por el premio.
Le dijo que a él le divertía la murga, aunque no así a su entorno.
Creemos que esto es lo mejor.
Entender que el carnaval es broma, asumirlo como broma y obviamente, dejarlo en el ámbito carnavalero, es la mejor forma de dejar expresar al pueblo, de escucharlo y muchas veces de saber que imagen tiene de sus gobernantes…
Así vistas y entendidas las cosas, como dice la murga “todos detrás de momo”.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

El acceso a la vivienda

Es probable que estas líneas sean vistas con recelo en alguna medida por quienes se consideren afectados, pero es el riesgo que hemos asumido siempre al opinar.
Estamos convencidos de que es necesario plantear nuestra opinión frontalmente, como lo hemos hecho siempre, como lo seguiremos haciendo, mientras tengamos oportunidad, sin apego a idea o partido político en particular.
Hemos dicho en estas columnas que el tema de la vivienda, sobre todo para los sectores de menores recursos, es una emergencia nacional. Las parejas jóvenes y no tan jóvenes y aún muchos adultos mayores viven el drama de la vivienda y ello conspira contra uno de los bienes más importantes de la sociedad, que hoy se ve seriamente afectado: la familia.
La desintegración familiar está en la raíz de muchos de los males que enfrentamos, de todos ellos diríamos y el problema económico, comenzando por saberse resguardado por un techo seguro, está a su vez en la base del problema.
Una de las formas de enfrentarlo ha sido el trabajo de la pareja, decisión que deja a los niños en manos de terceros. En el mejor caso en mano de abuelos u otros familiares, pero a veces ni eso.
Por lo tanto, como toda emergencia, debe ser enfrentada también con medidas de emergencia. Es así que nos hemos pronunciado con buenos ojos en cuanto a la posibilidad de recurrir a los efectivos de las fuerzas armadas para contribuir a la construcción de viviendas en todo el país.
Hemos visto con buenos ojos que aquellos sectores de trabajadores, comenzando por los de la construcción, que se dedican habitualmente a hacer viviendas, a veces suntuosas edificaciones y muchas veces viven en asentamientos o similares, tengan facilidades y oportunidades, para construir su vivienda familiar.
En su momento compartimos el espíritu de lo que hizo el gobierno municipal del maestro Fonticiella donando un predio para que los trabajadores agremiados puedan abocarse a construir sus viviendas propias.
También señalamos que lo mejor no son “dádivas” o prebendas, sin una correspondencia adecuada. Nos consta también que no es esta la aspiración del SUNCA. Los bienes públicos son de todo el pueblo uruguayo y por lo tanto, para entendernos. Creemos que la mejor forma de acordar estos beneficios, como la donación de un predio municipal, es establecer también una forma de retribución, ya sea con trabajo o con una cuota mínima que permita mantener el patrimonio municipal.
No hay que perder de vista que esos bienes son de todos, por lo tanto también de los que vienen y los que vendrán y nuestro compromiso es la custodia de ellos.
Somos partidarios de la vivienda comunitaria. Esto es, de hacer viviendas públicas y entregarlas en usufructo, a los ususarios mediante el pago de una suma módica, menor a un alquiler por supuesto, como ha sido encarado por el BPS, pero con determinadas exigencias de mantenimiento y sin derecho a propiedad.
Es una forma. Habrá otras seguramente, pero no compartiremos que se haga entrega benevolentemente de los bienes públicos si ello pone en riesgo en alguna medida el futuro del patrimonio municipal que tanto ha costado reunir.
No creemos que sea lo más justo.
Esta fue nuestra opinión sobre el tema vertida siete años atrás, sin embargo nada ha cambiado hasta nuestros días.

Alberto Rodríguez Díaz

Publicado en - EditorialComentarios (0)

No hay peor “sordo que el que no quiere oir…

Ningún uruguayo puede decir que no ha oído hablar del recalentamiento global, de los cambios ambientales y demás.
Sin embargo son pocos aún los uruguayos que realmente asumen y tienen en cuenta las recomendaciones del sistema meteorológico nacional.
Es mas, durante la última alerta, amarilla la mayor parte del tiempo y luego anaranjada, fueron muy pocas las familias que tomaron precauciones ante las advertencias meteorológicas. La situación no se da sólo en Salto, sio que es la misma en todo el país.
Es que aún existe cierto descrédito en las tecnologías de predicción, que no son otra cosas que estudios científicos y evaluaciones del estado del tiempo, la dirección de los vientos, las condiciones atmosféricas y demás.
Vale decir que los viejos estudios que se basaban más que nada en vaticinios, y observaciones de la experiencia, fácilmente rebatibles debido a que no eran científicos, hoy ya no existen.
La realidad de hoy indica que las posibilidades de anunciar los fenómenos atmosféricos con mayor anticipación son más reales.
Los estudios que se conocen confirman que el cambio climático ya está entre nosotros y los fenómenos que antes eran muy esporádicos y sin la violencia de los que hoy se registran, han pasado a ser más frecuentes.
En contrapartida, Uruguay, un país alejado de los grandes accidentes geográficos, como montañas, frecuentemente blanco de movimientos sísmicos, hoy también está bajo la posibilidad de ser sacudido principalmente por sus costas oceánicas y las grandes tempestades que se suceden con inusual virulencia.
Nuestra nación no ha tomado precauciones y los grandes edificios que existen sobre todo en la zona capitalina no están construidos para soportar estas tempestades.
Tal vez sea hora de replantearse esta realidad, antes que sea demasiado tarde, porque lo que está sucediendo cada vez con mayor frecuencia, es sin duda alguna un aviso de lo que vendrá, de continuar el mundo manejándose como lo hace hasta el momento, profundizando las causas del recalentamiento global sin detenerse a analizar las consecuencias.
No queremos ser catastróficos, ni predictores del apocalipsis, pero si hacer un llamado a la sensatez, una convocatoria a asumir con la responsabilidad que cabe el desafío de nuestros días y para esto necesariamente se precisamente un cambio cultural, una mayor confianza en los predictores y estos a su vez deben intentar recuperar la credibilidad de la población.
Es la única posibilidad de disminuir los daños de los grandes fenómenos climáticos.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Todos somos responsables del consumo de la droga más difundida

La droga de mayor consumo en nuestro país, no se compra “en una boca”, no hay que pedirla a un “transa”. Siquiera hay que andar ocultándose para consumirla, porque se lo hace libremente en cualquier lugar.
A las bebidas alcohólicas se las compra diríamos en todos los comercios del país y libremente. En horarios prohibidos, siempre se encuentran excepciones por más duros que sean los castigos legales y los menores siempre encuentran un mayor “pierna”, que recién ha dejado de ser menor muchas veces, para que les consiga la droga.
Tiempo atrás difundimos un informe de la Fundación Manantiales, que orienta sus actividades a combatir la adicción a las drogas, el que alerta sobre el aumento explosivo del consumo de alcohol por parte de los adolescentes.
La cuestión es preocupante sin lugar a dudas, y la Fundación Manantiales, responsable de una obra social de mucho valor, hace muy bien en alertar sobre este tema.
Que nadie lo ignore, controlar el consumo de bebidas alcohólicas por parte de los menores, es una cuestión muy importante.
Pero con todo respeto, si nos quedamos mirando las consecuencias e ignoramos el trasfondo no podremos lograr más que mejorías puntuales, sin solucionar el tema de fondo.
Aclaremos. La primera responsabilidad en el consumo de alcohol por parte de los jóvenes está en nosotros, los padres.
Pero no está en la adolescencia, porque esta edad ya comienza a ser tardía para intentar enderezar el árbol.
La responsabilidad de los padres en referencia al consumo de alcohol comienza a la edad escolar o primer año liceal a lo sumo, cuando el niño tiene que tener muy claro los riesgos del consumo de bebidas alcohólicas exageradamente. Tiene que ver en sus padres, que no consumen o lo hacen con mucha moderación. Un niño que suele ver a sus padres o sus hermanos borrachos, seguramente intentará el mismo camino.
Si este consumo sigue teniendo una suerte de “protección” y carta blanca en todos los ambientes de la sociedad, e incluso en nuestra familia, entonces lo más que nos quedará será “apagar el incendio”, asumir las consecuencias del consumo de esta droga, que todos sabemos que pueden llegar a ser catastróficas.
Felizmente tenemos muy claro que no toda la juventud uruguaya es alcohólica. Que no todos nuestros jóvenes se dejan llevar a niveles ilimitados en el consumo de alcohol.
Felizmente la mayoría de nuestros jóvenes, aún cuando hayan pasado por alguna experiencia, saben plantarse frente al consumo irresponsable y lo que llenan los noticieros son las excepciones, que lamentablemente sigue habiéndolas y están aumentando.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

El justo equilibrio

Desde el pasado primero de enero rige el aumento promedial del ocho por ciento en las tarifas de los servicios públicos, como también rige el aumento de las pasividades y de los salarios en aquellos sectores en que ha habido acuerdo entre empleados y empleadores.
El ajuste de las tarifas ha sido denominado “tarifazo” por la oposición y el oficialismo alega que no se le puede denominar así.
De todas formas más allá de la denominación que centró la polémica, la cuestión de fondo es la definición del porcentaje de aumento de las tarifas de los servicios públicos.“Más allá de la denominación, la cuestión es definir en qué medida es adecuado el ajuste, porque el Estado no tiene otra forma de reunir fondos para costear todas las empresas y los beneficios sociales a los que hace frente, que aumentando las cargas fiscales, es decir los impuestos y gravámenes que establece.
Tal es así que se ha explicado que no en todos los casos era necesario aumentar el ocho por ciento.
Tal es el caso de UTE una empresa estatal que se considera en una muy buena situación, que está lejos de requerir apoyo estatal, porque en realidad vuelca periódicamente grandes sumas a las arcas de la administración central.
Sin embargo se le marcó dicho incremento porque precisamente debe de aportar una suma importante al Estado.
La energía es una materia donde el Uruguay ha sido tomado como referencia para muchos otros países, en cuanto al aprovechamiento solar y el aprovechamiento de la energía eólica, además de las posibilidades de la hidroelectricidad que tiene su bastión en la represa de Salto Grande.
Obviamente entonces que lo que debe discutirse con la seriedad correspondiente es ¿en que medida es válido el porcentaje de incremento?
En este punto es cuando entendemos necesario analizar el peso del Estado sobre la producción nacional y sobre los presupuestos de los uruguayos en si.
Es necesario analizar si la cantidad y los porcentajes del costo de los servicios son adecuados a la realidad presupuestal de los uruguayos.
Uruguay tiene fama de ser un país sumamente caro. Los servicios son una prueba de esto y se debe más que nada al hecho del peso que tienen algunos impuestos tanto a la hora de producir, como de financiar algunas actividades.
Seguramente es allí donde debe radicar la discusión y el análisis de la incidencia de los impuestos.
Dejemos de discutir si tarifazo o no tarifazo y ocupemos el tiempo en analizar lo que verdaderamente debe repensarse.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Del mundo del repárelo todo al del use y tire

Quienes tuvimos la suerte de vivir desde varias décadas atrás no podemos evitar marcar las diferencias que se dan en estos momentos y aunque parezca una paradoja desdeñada hasta el cansancio lamentamos decir que en muchos aspectos, no en todos seguramente, el tiempo pasado, el vivido tres, cuatro o cinco décadas atrás fue mejor del que transcurre en nuestros días.
Y nos basamos en cosas simples. Antes era usual que en cada barrio, hubiera dos o tres zapateros remenderos, porque los zapatos se reparaban casi a nuevos luego de usarlos bastante tiempo.
Pero también era habitual encontrarnos con mimbreros, relojeros, colchoneros y tantos otros oficios hoy perimidos o a punto de extinguirse.
Es que pasamos del mundo del “repárelo a nuevo” al mundo del “use y tire”. Lo que antes veíamos espantados que sucedía en sociedades ricas y derrochonas, como eran y siguen siendo las del denominado primer mundo, hoy nos ha llegado a nosotros. Con la diferencia que allá sin detenerse a pensar en la actitud original, es posible usar, tirar y comprar nuevo, porque los salarios son adecuados para ello y acá tiramos porque ya no se puede reparar o ésta cuesta lo mismo o muy cerca del valor de un equipo nuevo, con la diferencia que no siempre dura lo mismo.
Pero lo más inquietante no es el hecho de que ya no se repare, sino la mentalidad que promueve estas acciones.
Se nos inculca que todo da igual, que lo que vale es el rédito que le podamos sacar a lo que producimos. Así los recursos naturales se han degradado al punto que hoy hallar una fruta con el aroma o el sabor típico que tenían décadas atrás es una utopía.
Todo se ha ido degradando. Lo que importa hoy es producir más en igual área o frutas y hortalizas más vistosas, porque es lo que requiere el mercado.
Hoy cuando las tecnologías y las posibilidades de producción son mayores y muy superiores a lo que teníamos, las encaminamos mal, en forma deficiente, atraídos por el mercado que valora la presentación, el aspecto exterior y el bajo precio de producción por sobre los aspectos que debiera valorar prioritariamente, vale decir la forma en que se produce, el aroma, el sabor y el cuidado del ambiente, hábitat de quienes nos sucederán, hijos, nietos y demás.
Hoy las tecnologías están orientadas a hallar mejor sabor, mejor aroma, pero siempre con un alto rendimiento y por lo tanto sin detenerse a analizar el costo ambiental de esa producción.
Vamos por mal camino, muchos lo sabemos, pero no lo asumimos, preferimos hacernos los distraídos.
Siempre hay tiempo para cambiar de actitud.
Esperemos que lo entendamos y lo hagamos antes que el propio planeta nos pase factura por tantos malos tratos que le hacemos.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

La llegada de un nuevo año: una nueva oportunidad

La llegada de un nuevo año representa también un nuevo desafío, un pararse, analizar las cosas y tratar de vislumbrar el mejor camino para lo que se viene.
Es tiempo de evaluar lo hecho, de mirar hacia atrás sólo para hallar nuevas fuerzas para tomar lo que se ha hecho acertadamente y desechar lo que vemos que no ha sido correcto o provechoso, que no es lo mismo.
Este 2017 que según se vaticina será un año más benévolo que el que acabamos de culminar, desde el punto de vista de las posibilidades del país para un desarrollo económico, debe ser también aprovechado para un desarrollo humano, una recuperación de los valores y de la justicia social que comienza por tomar conciencia que el individualismo que promueve la globalización no nos llevará a ningún buen destino.
El inicio del año es una hora propicia para evaluar nuestra inserción en el mundo, para analizar las cosas, no sólo desde el punto de vista personal, sino de nuestro compromiso con el resto de la humanidad y de la naturaleza.
El ser humano es parte del universo donde vivimos y lamentablemente sus acciones han ido hasta el momento en dirección equivocada. Estamos haciendo todo lo posible por destruir lo que la naturaleza nos ofreció y cada vez comprometemos más la existencia del planeta.
Especies animales que se extinguen en nuestra fauna, porque la naturaleza ya no les ofrece las condiciones ambientales para su existencia.
Especie de la flora que ven comprometida su existencia por el clima, ha cambiado y hoy el desorden de lluvias y sequías y demás han determinado que su existencia vaya languideciendo.
El hombre permanece incrédulo y se desentiende de la realidad global, escuchando sólo lo que quiere escuchar, vale decir aquello que no le acarrea mayor preocupación. Las campanas que les advierten de las posibles consecuencias de su irresponsabilidad son desoídas, como se desoyó según la biblia a los profetas que advirtieron las consecuencias que tendría la falta de fe religiosa, el desoír las enseñanzas de la Palabra, antes de la llegada de Cristo.
El 2017 puede ser sencillamente un año más, en el que transitemos la vida, es decir la dejemos transcurrir, cosa que incluso no depende de nosotros, o bien puede de alguna manera significar el comienzo de una necesaria aceleración de tomar conciencia de nuestro papel en el mundo.
Es decir de lo que debe ser nuestro compromiso con un mundo responsable, solidario y justo donde haya menos diferencias entre los seres humanos.
Ojalá sepamos asumirlo.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Tiempo de darle una oportunidad a la reconciliación

La llegada de las fiestas tradicionales es una especie de “amnistía” para muchas rencillas y resentimientos entre las personas, rencillas que muchas veces maximizamos a punto tal que se convierten en obstáculos insalvables para una buena relación.
No significa esto que por el simple hecho del cambio de almanaque o la llegada de las fiestas tradicionales nos reconciliemos sin más, ni más con todo el mundo, olvidando por completo lo pasado y el origen del entredicho.
Lo que sostenemos es que es saludable para todas las personas de buena voluntad hacer el esfuerzo necesario para darle a cada problema su justa dimensión. Cuando se trata de rencillas, de malos entendidos o sencillamente de controversias totalmente habituales en el relacionamiento humano, no tendríamos que convertir a estas en grandes y graves problemas.
No se trata de otorgar “cheques en blanco”, de darle “carné de bueno” a todo el mundo, haya hecho lo que haya hecho, porque sería caer en una ingenuidad absolutamente irreal.
Se trata de concederle una oportunidad a quien – a nuestro entender – no ha obrado como una persona justa, honesta y solidaria cuando ha tenido oportunidad de hacerlo.
Se trata de entender que la posibilidad de equivocarse está tanto de un lado como del otro y generalmente estos temas no son en blanco y negro, sino en tono de grises. Vale decir que ninguna de las dos partes tenemos toda la verdad.
Nada perdemos al bajar un poco la guardia para concederle, al menos el beneficio de la duda a la persona de quien nos hemos distanciado por estos temas y seguramente que la reconciliación justifica todo el esfuerzo que se haga.
Hoy vemos a muchas familias distanciadas. Un mundo tremendamente individualista lleva precisamente al distanciamiento, a encontrarnos con padres que nada saben de sus hijos y con hijos que se han desentendido por completo de su familia paterna.
Este individualismo tiene consecuencias desastrosas porque se manifiesta en una destrucción total de las redes comunitarias, de las buenas relaciones, de una convivencia sana, pacífica y comprometida entre las personas que comparten y comulgan con los mismos valores.
Para esto, es necesario abrirse de corazón, darle una oportunidad a los demás de mostrase tal como son. Si no recuperamos esta disposición. Si no estamos por lo menos dispuestos a darle esta oportunidad a quienes no piensan o no obran igual que nosotros, sencillamente nos estamos equivocando.
Ojalá estas fechas ayuden a la reflexión.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Si esto es ser conservador, entonces soy conservador

Una de las discusiones inacabables de nuestros días, es si la izquierda uruguaya sigue siendo izquierda y “progresista”, reformadora y demás o si también se ha quedado en el tiempo y ha pasado a engrosar las filas de los conservadores.
A su vez se discute, a nuestro entender totalmente fuera de foco, si en los denominados partidos “tradicionales”, hay gente progresista, gente con ideas y ganas de reformular muchas cosas.
Etiquetar de esta manera a los partidos políticos, significa encasillarlos, ponerles un tipo de corsé, que no les permite salirse de él y esta simplificación es más facilonga de usar como argumento.
Obviamente que esto determina que de tanto en tanto surjan “alas” de izquierda en los partidos tradicionales, como también sectores denominados “de derecha” dentro del propio Frente Amplio, símbolo tradicional de la izquierda uruguaya.
Y entendemos que esta discusión es una pérdida de tiempo, banal y sin sentido, porque lo que debería verse y discutirse no es la postura ideológica, es decir si los partidos si alinean de un lado o del otro, sino en qué medida estamos parados en referencia a la denominada “globalización”, que no es otra cosa que un individualismo atroz.
Hoy todo está encaminado para que cada vez seamos más individualistas, más egoístas, compartiendo menos y tratando de abarcar más, aunque nos proclamemos como los campeones de la solidaridad social.
Cuando vemos sobre todo a los jóvenes inmersos en Internet, en sus audífonos, en las redes sociales, abstraídos de lo que pasa a su alrededor, es decir del mundo real, asumimos que vamos hacia un mundo individual donde cada uno vive para su interior, para su pequeño mundo y el entorno que elige, dejando absolutamente afuera a los demás.
No es esto precisamente lo que fomenta la democracia, la política bien entendida, que aboga por el bien común, que procura hallar caminos para que cada vez sean más las familias y las personas que vivan mejor, pero unidos y comprometidos con los destinos de su propio país.
Somos de los que añoramos aquellos barrios donde en las fiestas tradicionales los vecinos se juntaban, se saludaban y hasta se armaban bailes callejeros para disfrutar porque todos nos conocíamos y todos nos sentíamos unidos, cercanos y juntos.
Somos de los que añoramos la vecindad del compromiso, del vecino que encomendaba su casa y sus pertenencias al vecino cuando se iba de vacaciones.
Somos de los que entendemos que cuanto más nos involucramos y más nos comprometemos en lo social, hacemos más por la democracia porque creemos que siempre hay posibilidades de cambiar y mejorar las cosas si nos comprometemos más.
Si esto es ser conservador, entonces somos conservadores…
Alberto Rodríguez Díaz

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Cuando se aplica la ley con todo su rigor

Seguramente que la preocupación de todas las familias salteñas en ocasión de las fiestas tradicionales es precisamente el problema derivado del consumo de bebidas alcohólicas y la posterior conducción de un vehículo en el congestionado tránsito de estas oportunidades.
Esta vez, como se viene haciendo en los últimos años se delineó y puso en práctica un nuevo operativo. El resultado de las medidas dispuestas para ordenar el tránsito en la noche del 24 y las primeras horas del 25 de diciembre último, fue muy satisfactorio.
Pero curiosamente lo mismo sucedió en todo el país, donde los accidentes de tránsito (casi todos caerían bajo la denominación de “siniestros”, o accidentes provocados), constituye una verdadera pandemia, la que se lleva más vidas jóvenes del Uruguay, sin embargo entre la Nochebuena y las primeras horas del domingo de navidad no se registró ninguna.
En horas de la tarde del domingo lamentablemente ya no fue así y los siniestros se llevaron tres vidas en diferentes circunstancias. . En Salto hubo uno en las primeras horas del día 25 pero felizmente no fue de mayor gravedad.
En una primera lectura sobre el resultado de este operativo, hay que señalar que seguramente las medidas fueron acertadas.
No es la primera vez que se ha hecho y seguramente habría que pensar si no sería oportuno ponerlos en práctica sorpresivamente y en forma más frecuente.
Pero a su vez, creemos que en esta oportunidad queda demostrado que a poco de tomar conciencia del problema y de saber que habrá un amplio operativo de prevención y control a quienes conducen en infracción, seguramente “ayuda” a evitar la circulación en estas condiciones
Este es para nosotros el elemento determinante. Por más y mejores medidas que tomen las autoridades con el propósito de evitar accidentes, si nosotros no asumimos el riesgo de conducir alcoholizados o sin luces o a exceso de velocidad, es poco el resultado que puede esperarse.
En cambio si tomamos conciencia de las consecuencias que puede acarrearnos esta conducta impropia, quizás sea lo mejor y más eficiente que podamos hacer.
No queremos quitar mérito a nadie ni a nada, pero entendemos que ha habido varios elementos que contribuyeron a que felizmente no se produjeran accidentes de gravedad.
Pero no siempre es así y mal que nos pese, las leyes existen y cuando son bien aplicadas nos hacen ver que no siempre las responsabilidades son las que se manejan y luego se repiten masivamente, sin conocer debidamente los pormenores de los mismos.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Educar sí, pero ¿sobre qué bases?

América latina y El Caribe viven una particular y delicada emergencia educativa. En efecto, las nuevas reformas educacionales de nuestro continente, impulsadas para adaptarse a las nuevas exigencias que se van creando con el cambio global, aparecen centradas prevalentemente en la adquisición de conocimientos y habilidades y denotan un claro reduccionismo antropológico, ya que conciben la educación preponderantemente en función de la producción, la competitividad y el mercado.
Por otra parte, con frecuencia propician la inclusión de factores contrarios a la vida, a la familia, y a una sana sexualidad. De esta forma, no despliegan los mejores valores de los jóvenes ni su espíritu religioso, tampoco les enseñan los caminos para superar la violencia y acercarse a la felicidad, ni les ayudan a llevar una vida sobria y adquirir aquellas actitudes, virtudes y costumbres que harán estable el hogar que funden, y que les convertirán en constructores solidarios de la paz y del futuro de la sociedad.
El concepto precedente fue tomado del documento conclusivo de la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, realizado en Aparecida, Brasil, en mayo del 2007 y hoy lo recordamos porque entendemos que mantiene plena vigencia y se redondea con la reflexión consiguiente.
“Ante esta situación, fortaleciendo la estrecha colaboración con los padres de familia y pensando en una educación de calidad a la que tienen derecho, sin distinción, todos los alumnos y alumnas de nuestros pueblos, es necesario insistir en el auténtico fin de toda escuela.
Ella está llamada a transformarse, ante todo, en lugar privilegiado de formación y promoción integral, mediante la asimilación sistemática y crítica de la cultura, cosa que logra mediante un encuentro vivo y vital con el patrimonio cultural. Esto supone que tal encuentro se realice en la escuela en forma de elaboración, es decir, confrontando e insertando los valores perennes en el contexto actual. El realidad, la cultura, para ser educativa, debe insertarse en los problemas del tiempo en el que se desarrolla la vida del joven. De esta manera,las distintas disciplinas han de presentar no sólo un saber por adquirir, sino también valores por asimilar y verdades por descubrir”.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Mucho mejor que los buenos deseos

Por estos tiempos es habitual la expresión de buenos deseos y de los mejores augurios para todas las personas que apreciamos y aún aquellos que no conocemos mayormente, pero como “se estila”, también le hacemos llegar nuestros buenos deseos.
Es una buena costumbre, un hábito gentil, agradable y está muy bien. Claro que si se agota en estos buenos deseos, poco o nada aporta al mejoramiento de la convivencia ciudadana.
Si apenas dejamos atrás las “fiestas tradicionales” para el común de la gente o la Navidad que recuerda el Nacimiento de Cristo, para el mundo cristiano, volvemos a comportarnos como siempre, a tener las mismas actitudes, a seguir los mismos caminos de individualismo, en nuestro comportamiento social, es poco o nada lo que podemos esperar en cuanto a la materialización de tantos y tan buenos augurios.
No dudamos que estos se expresan con la mejor buena voluntad, pero muchas veces vacíos de contenido, “de la boca para afuera”, porque no están acompañados de la voluntad de cambiar las bases de una sociedad con tantos desarreglos, materialista y consumista. En el interior de nosotros mismos no estamos dispuestos a hacer nada diferente.
Casi que para acallar nuestra conciencia, expresamos voluntarismo, pero no pasamos de esto. No estamos dispuestos a llegar más allá.
Este es el fondo de la cuestión.
Mucho más que la mejor tarjeta, que las bonitas palabras.
Incluso mejor que el más fino gesto, es el más pequeño, pero firme y valedero compromiso de revisar nuestra conducta ciudadana diaria.
La actitud de llevar a la práctica nuestro aporte por un mundo más justo y solidario.
No importa tanto “proclamarnos” solidarios, sino ser solidarios con el que menos tiene, con el que más sufre, aunque nadie se entere.
No se trata de vivir condenando la actitud de los demás, que corren tras los bienes materiales, tras la satisfacción de su propio placer, sin reparar en el daño que pueden hacer, sino mostrar con una vida sencilla, austera y auténtica, que no se trata de “consejos para los demás”, sino de convicciones profundas y valederas que ponemos en práctica en nuestra vida diaria y cuya coherencia podemos demostrar.
Dicho esto, deseamos a todos y con todos, el niño Dios que nace nos haga mejores a todos, porque es entre todos que podremos tener un mundo mejor.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Pirotecnia: un tema de alto riesgo

La catástrofe sucedida en la feria de pirotecnia de México. Como fue antes la de Toledo (Canelones) en el Uruguay que costó cuatro vidas humanas, constituyen una muestra del mal manejo y descuido en el uso de los artefactos que contienen pólvora.
En México fueron más de 30 víctimas y decenas de heridos, muchos de gravedad.
En el Uruguay y en Salto en particular se da una situación bastante semejante en cuanto al riesgo.
Sobre todo los puestos de venta de pirotecnia proliferan en esta época del año, aunque es justo decirlo, esta vez su número es bastante menor al de otros años, aunque frecuentemente está a cargo de menores de edad.
No se puede desconocer que se trata de menores que procuran hacerse de un dinerillo con esta actividad y dedican muchas horas a ella y esto es un mérito que no debería desconocerse.
Pero la cuestión en la seguridad con la que se desenvuelve la actividad. En su mayor. Se trata del manejo de explosivos, es decir, una actividad de alto riesgo que no debería descuidarse porque precisamente el riesgo de siniestro en estas ocasiones está siempre latente.
Prueba de ello es que en el caso de la tragedia de Canelones se estima que uno de los factores que desencadenaron la tragedia ha sido la presencia de pólvora en el aire.
Y esto es lo más lamentable porque seguramente la necesidad de trabajar de esas personas le llevó a hacerlo sin exigir los cuidados y las normas de seguridad que deben respetar este tipo de empresas.
Es diferente cuando se trata de ferias o puestos de venta de pirotecnia en los que generalmente son sus propios dueños los responsables, pero de todas formas, el Estado comparte la misma.
En Salto hemos visto que este año hay mayores exigencias para instalar un puesto, pero también deben implementarse la fiscalización de los mismos, porque en caso contrario es exactamente igual a que no existiera.
No estamos contra el derecho al trabajo de nadie, sí entendemos que es el Estado quien debe proporcionar las condiciones mínimas al menos para que se lo haga con ciertas seguridades para todos.
En el caso como el de la fábrica de Canelones existe un alto riesgo, que si bien los trabajadores lo asumen, con conocimiento o sin él, pero la responsabilidad será siempre del empresario, tal como lo establece la ley.
Ojalá aprendamos de estas tragedias y aunque es lamentable que tenga que suceder algo así, con un costo de varias vidas para que lo aprendamos, pero así somos.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Una afirmación desacertada

El director general de secretaría del Ministerio del Interior, Charles Carrera, criticó las declaraciones del presidente de la Suprema Corte de Justicia, Ricardo Pérez Manrique, sobre la ley de libertad anticipada.

En declaraciones a radio M24, Carrera dijo que le sorprendieron los dichos de Pérez Manrique. “¿No será 28 de diciembre, el Día de los Inocentes?”, comentó el jerarca.
El presidente de la Suprema Corte dijo a El Observador que ese organismo es contrario a la ley que determina que los delincuentes reincidentes no puedan obtener el beneficio de la libertad anticipada y que “si hay libertades anticipadas, que son las que puede dar la Corte, se darán a pesar de lo que dice la nueva ley”.
Carrera afirmó que “las leyes se tienen que aplicar”, ya que la única forma de que eso no suceda es si la norma se declara inconstitucional, lo que no está planteado.
(Observa.com.uy, 21 12 16)

El tema que nos ocupa es realmente preocupante, que un ministro de la Suprema Corte de Justicia afirme que no habrá de cumplir el mandato de una ley – si es que ha sido esto lo que dijo – es una cuestión muy grave.
Las leyes son para cumplirlas y si realmente todos los pobladores de este país somos iguales ante la ley, significa que todos debemos cumplirlas, nos guste o no.
En estos momentos, uno de los puntos que se argumenta para justificar la presunta falta de compromiso o de actitud de algunos policías, es precisamente que no se sienten respaldados por la Justicia.
Si en estos momentos nada menos que un ministro de la Suprema Corte afirma que está dispuesto a desobedecer lo que indica la ley, es un flaco aporte que hacemos a la situación.
Es más, aún cuando no se expresara públicamente esta actitud, el sólo hecho de desconocer el mandato del soberano expresado en la Constitución de la República sería de mucha gravedad.
Las consecuencias de una afirmación de este tipo, sobre todo entre la Policía, auxiliar de la justicia, que debe hacer el trabajo práctico de investigación y detención de los delincuentes, son muy lamentables.
No somos de los que compartimos la afirmación de que la falta de compromiso en la función policial se debe a que la Justicia es demasiado “blanda” con quienes delinquen y muchas veces hemos oído que “los ladrones llegan antes a su casa de regreso, que nosotros a la comisaría…”, afirmación que lógicamente no compartimos, pero que se robustecen con este tipo de afirmación.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

En la raíz del odio y la violencia

No hay peor sordo que el que no quiere ver, decían nuestros antepasados y seguramente que la máxima sigue teniendo una gran vigencia.
La demencia criminal que hoy está afectando al mundo, cada vez con mayor frecuencia, es una muestra inequívoca de las consecuencias del odio, el resentimiento y las injusticias que está provocando el mundo en que vivimos, en que cada vez más se promueven las inequidades, las injusticias y las diferencias sociales basadas en lo económico.
Existe un mundo enormemente desparejo en materia de posibilidades económicas en nivel de vida y esta inequidad sólo puede acarrear violencia, disturbios, y rencor.
Las matanzas se suceden en todos lados, en Francia, en Turquía, en Alemania y poco antes fueron en los Estados Unidos y en España y seguramente seguirán, mientras que se acentúen las diferencias.
Quienes están en la cúspide de esta pirámide, disfrutando de las mejores condiciones de vida y las máximas posibilidades no quieren ver cual o cuales son las verdaderas causas de tanta demencia criminal.
Por su parte, quienes las han sufrido y siguen sufriendo las injustas consecuencias de una guerra, de una dictadura o cualquier otro régimen impuesto mediante la violencia y las arbitrariedades, no encuentran otra forma de reclamar que no sea mediante el derramamiento de sangre inocente.
Tan malo lo uno como lo otro, pero esto tiene un principio y seguramente un final.
Nadie ignora que la base de este mundo globalizado descansa sobre situaciones tremendamente injustas y arbitrarias. Manda el mercado y todo se rige por la máxima que “tener es poder”. No importa como se logre obtener dinero, riquezas y demás, “lo importante” es acceder a esto porque nos dará poder dentro de una sociedad globalizada con mucho olor a putrefacción, a desigualdades y a corrupción.
Lógicamente que es más fácil atribuir esta demencia criminal a radicalismo religiosos, a insensatez a fanatismos, que pretenden arrasar la libertades, pero en el fondo sabemos que la verdadera causa no es esta.
Sabemos que la verdadera paz sólo se logra con justicia, sobre todo con justicia social y cuanto mínimas sean las diferencias de todo tipo entre los seres humanos, mas paz y tranquilidad tendremos.
Es el único camino.
Jamás justificaremos el derramamiento de sangre inocente, pero tampoco se nos puede engañar fácilmente, sobre la verdadera raíz del mal.
¡Ojalá algún día lo entendamos!

Publicado en - EditorialComentarios (0)




El tiempo

Ediciones anteriores

febrero 2017
L M X J V S D
« ene    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728