Que no quede en nada como siempre

La noticia de que el coche de matrícula paraguaya que llevaba más de 23 kilos de cocaína, el que fuera detenido cerca de Montevideo, había ingresado al país por Salto Grande, no nos sorprende y tampoco debiera sorprender a las autoridades a cargo de los controles correspondientes.
Es que los controles en este acceso al país desde la Argentina, siguen siendo deficitarios y en buena medida se hacen en forma manual o visual, sin detenernos por supuesto a pensar en complicidades que evidentemente las ha habido en forma frecuente.
En estas columnas siempre hemos sostenido que así como pasa el contrabando sin que “nadie lo vea” aparentemente y prueba de ello son los grandes supermercados y otras empresas existentes en la ciudad, llegando a constituir un verdadero atractivo para el turismo, también puede pasar por no decir pasa la droga, los cigarrillos, las bebidas alcohólicas y otros elementos nefastos.
Esta situación se mantiene hace ya varias décadas y no ha habido nada ni nadie que fuera capaz de enfrentar la situación y quien tuvo el coraje de hacerlo terminó mal, sin que hasta hoy podamos entenderlo.
Si en esta ocasión se pudo desbaratar la maniobra y probar por dónde había ingresado al país, hay que pensar que obviamente es un pasaje frecuentemente usado, pero pocas veces se llega a detectarlos.
Es probable que exista déficit de recursos técnicos y humanos para llevar adelante controles satisfactorios. Pero también existe o por lo menos así lo entiende gran parte de la población, controles permeables, por no decir otras cosas. Unido a ello entendemos que no siempre los encargados de estos controles son las instituciones y los funcionarios que parecen más indicados para ello.
Entendemos que como todo tema fronterizo que involucra a más de un país, resulta complejo, pero esto no debe ser obstáculo para establecer un sistema realmente eficiente y adecuado para desbaratar los planes nefastos de gente sin escrúpulos, llevada por la política de satisfacer su propio interés, sin detenerse a pensar en las consecuencias y en los resultados de sus actividades.
No hay peor ciego que el que no quiere ver y no queremos que en esta oportunidad, como ha sucedido tantas veces antes, pronto nos olvidemos y todo quede igual que antes.
Seguramente si hay cámaras en el Paso de Frontera y esperamos que ya hayan sido instaladas, se podrá saber cuándo pasó este vehículo, a qué hora y cual era la guardia que estaba en ese momento.
Vale decir, si hay verdadero interés en saber quiénes son los responsables en cada caso, no es tan difícil.
A.R.D. 

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Ahora es la hora de cerrar filas

El Ministerio del Interior, en representación del Estado Uruguayo se ha puesto las pilas, encarando los denominados “palomares” de la unidad Casavalle en Montevideo.
Antes que nada debemos explicar de qué se trata, tanto los denominados “palomares” del Casavalle, como de la acción que ha emprendido en Ministerio del Interior, con el apoyo de la fiscalía Nacional y el Poder Judicial.
Los “palomares” constituyen una de las denominadas “zonas rojas” de Montevideo, donde prácticamente ningún servicio ni menos los distribuidores privados acceden al lugar.
Sucede que este es uno de los puntos que gente allegada al narcotráfico ha intentando implantar en nuestros país, repitiendo lo que sucede en otros lugares y no sólo en América Central, donde existen situaciones lamentables que todos conocemos.
En nuestros días hasta el Ministerio del Interior había reconocido que más de un centenar de personas había sido expulsado literalmente de sus viviendas en este lugar, para instalar en ellas a gente de su entorno, o usar las mismas como “aguantadero” o bocas de venta de droga.
Una situación realmente lamentable, un intento de replicar aquí entre nosotros estas situaciones con viviendas que se levantan a veces de la noche a la mañana en lugares públicos o sitios en los que sus legítimos propietarios han sido desalojados por la fuerza.
Y quien crea que esta situación se da sólo en la Capital está totalmente errado. En el interior la realidad no dista demasiado. Tanto es así que en nuestro Salto tenemos varios barrios en los que ya no todos los servicios ingresan, sobre todo en horas de la noche.
Sabemos que no el total de la gente que habita en estos lugares es delincuente, pero sería necio desconocer la problemática que existe en ellos.
Hoy el Ministerio del Interior está asumiendo su misión, como representante del Estado, en dar seguridad y proteger a todos los habitantes del país que se desempeñan legalmente.
Mucho tiempo hace que hemos reflejado nuestra opinión al respecto en estas columnas. Creer que podemos salir de la misma sin involucrarnos es erróneo. Lamentablemente tenemos que asumir nuestro rol, ya sea informando o denunciando lo que vemos.
Estos delincuentes usa el miedo como una de sus armas predilectas. Atemorizar a las familias, a los hijos, a los adultos mayores es una de las armas usadas más frecuentemente por ellos y contra la que hay que luchar, juntos. Me gustaría ver movilizaciones de apoyo a estas acciones del Ministerio de Interior porque es hoy y ahora cuando debemos asumir nuestro rol y pararnos frente al delito.
En caso contrario de nada servirá la queja o el lamento después.
A.R.D.

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La verdad siempre es lo mejor

Por estos días hemos asistido a un nuevo capítulo sobre cuál es la mejor forma de contribuir a proteger y preservar los puestos de trabajo y la industria del turismo.
Algunos empresarios sean molestado con el propio ministerio de turismo y con quienes han revelado que la ocupación en la región termal no fue la esperada.
El argumento que defienden estas personas es que cuando se dan a conocer números negativos en la industria se está atentando contra quienes viven de la misma, tanto porque trabajan en ella o porque viven de su explotación.
Para nosotros es un argumento equivocado. Cuando mucho se puede omitir la información, pero no es lo recomendable. Debemos aprender a que en todos los casos y todos los aspectos, lo mejor y más aconsejable es difundir la verdad.
Nada más erróneo que procurar ocultar o manipular la información en este y en todos los casos, porque cuando se trata de motivos sanitarios o similares, si alguien resulta afectado por falta de información o porque lisa y llanamente se le ha mentido, entonces tanto ese turista como todo su entorno se convierte en los más acérrimos opositores a concurrir al lugar.
Sabemos que muchos empresarios y hasta trabajadores sostienen que este tipo de información negativa no se debe difundir. Es una posición que no compartimos para nada.
La verdad siempre resplandece y pueden haber múltiples aspectos que influyen en este sentido. Hoy no se puede ignorar la coyuntura reginal, que indica que económicamente las ventajas indican que son favorables tanto para Argentina, como para Brasil y no para nuestro país.
Pero este es sólo un aspecto. Existen otros, para nosotros tanto o más importantes y en los cuales es más fácil influir. Uno de ellos, como lo indicáramos anteriormente, es la seguridad, la tranquilidad que buscan los visitantes a los centros termales uruguayos.
Otro de los aspectos fácilmente manejable es la atención y la hospitalidad que debe caracterizar a todas las empresas uruguayas relacionadas al turismo y a quienes las integran.
Son aspectos manejables y seguramente que no deben descuidarse jamás, porque aún en ocasiones como la presente, donde innegablemente los números no han sido todo lo satisfactorio que se esperaba, si preservamos los otros aspectos debemos sentirnos absolutamente tranquilos y satisfechos porque los elementos actuales indican que no se trata de un tiempo de cosecha, sino de siembra para que esta industria siga caracterizándose por aspectos positivos que el sector valora debidamente.
A.R.D.

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Seguridad y turismo

La seguridad sigue siendo el elemento determinante para la industria del turismo en cualquier parte del mundo y en Salto, un departamento que esperar mucho de este rubro no es diferente.
A pesar del deterioro innegable que viene sufriendo este tema en el Uruguay, nuestro país sigue siendo una de las naciones más seguras de Latinoamérica.
No hace mucho tiempo, una revista especializada en la materia publicó un ranking sobre las naciones consideradas con mejores condiciones de vida en América del Sur y en ella Uruguay ocupa el primer lugar.
Es indudable que es así, aún cuando quienes aquí vivimos sabemos que este tema se viene degradando, pero lo que hoy tenemos en el Uruguay dista muchísimo de asemejarse a lo que es la realidad de otros países de la región.
Y este es el punto. Estamos convencidos de que más allá de las declaraciones de preocupación, de los reproches y de las acusaciones de los errores o equívocos con que se enfrenta este tema a nivel nacional, no vemos que exista una política realmente seria y responsable de toda la comunidad para enfrentar la delincuencia y tratar de mantener al menos un índice aceptable de seguridad.
Enfrentarla no significa sólo reprimirla, aspecto absolutamente imprescindible, sino además, debe existir una política seria, profunda, comprometida en el tema, para el análisis y el combate de las causas sociales que “proveen” de delincuentes las calles del país.
Existe la obligación de comprometerse en el tema, no más “bla, bla”. No más quejas, como tampoco represión a mansalva, pero debemos atender realmente los orígenes del problema, sabiendo que no habrá soluciones a corto plazo.
Debemos apuntar a recuperar a todos los que quieran recuperarse, salir de la vida delictiva y armar una vida honesta, sacrificada, pero digna.
Esto requiere de compromiso social, de sensibilidad y de entrega a favor de la comunidad. Si seguimos poniendo el grito en el cielo, pidiendo poco menos que pena de muerte para todos los autores de delitos graves, pero no estamos dispuestos a mover un dedo para cortar la “fábrica” de delincuentes que tiene raíces conocidas, entonces sólo podemos esperar que se sigan agravando las cosas y a lo sumo será más tarde que en otros lados, pero seguramente también aquí llegará el caos que se vive en otros lados.
Quienes saben la importancia que tiene la seguridad, sobre todo para captar visitantes, deberían de ser los primeros en sumarse y exigir que haya políticas sociales y de seguridad adecuadas, como uno de los puntos esenciales, no el único, por supuesto.
Las raíces son muy profundas y muchas de ellas nos comprometen a todos. El consumismo que todo lo justifica, el deseo de tener, sea cual sea la forma de lograrlo, que está en la base de todos los problemas, tiene que ver con la educación, con la difusión de determinados lineamientos o “conducta” social, de las que todos preferimos no hablar, porque en el fondo, quien más, quien menos está en la misma situación.
Comencemos entonces por admitir que para mejorar, así sea parcialmente esta situación, debemos comprometernos, integrarnos y aportar trabajo para encarar una solución.
Ojalá lo asumamos cuanto antes.

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Por el bien de la democracia y de los uruguayos

Al comenzar a escribir estas líneas tenemos muy claro que su lectura despertará tantas adhesiones como rechazo, pero en el entendido que esto no obsta en cada caso a expresar opiniones, las habremos de plasmar de todos modos.
Se trata de la decisión del expresidente José Mujica, un político que surgió de los niveles más carenciados de la población uruguaya, en tanto se formó siendo feriante y florista, vale decir, productor y comerciante de flores en la capital.
Como todo hombre político ha sabido despertar las mayores pasiones de adhesión a su causa y sus ideas y también como nadie ha cosechado un cúmulo de rechazo, sobre todo por su pasaje en el Movimiento de Liberación Nacional, Tupamaros.
Así ha sido tanto en nuestro país como más allá de fronteras, donde el libro sobre la vida de Mujica “Una Oveja Negra al Poder”, figura entre los más vendidos a nivel global, pero también allí se han escuchado las críticas más duras y tajantes contra su persona.
Sin embargo hay un aspecto que constituye su principal fortaleza y ha sido el elemento que coadyuvó para que hasta el rey de España se interesara por visitarlo y estuviera sentado en un modesta silla de su chacra de Rincón del Cerro, en Montevideo, y es su coherencia de vida, que lo lleva a vivir en la pobreza material, sin lujos, ni otras comodidades siquiera.
Mujica ha renunciado a su banca en la Cámara Alta y al hacerlo tuvo otro gesto de grandeza, el último quizás de su vida política, lo hizo por propia voluntad, entendiendo que llega ya a su última etapa en la vida política (tras un largo recorrido) ha dicho y por este motivo es consciente que también reniega de la posibilidad de cobrar el subsidio establecido en el sistema, que alcanza a los dos años, cuando un legislador es expulsado del sistema por otros motivos.
El optó por una jubilación que obviamente es bastante menos de lo que le correspondería como legislador.
Al renunciar Mujica también tuvo otro gesto de grandeza, solicitó disculpas a todos los que de alguna u otra manera pudieran haberse sentido agraviados por él y esto fue reconocido sólo por un legislador de la oposición, porque los demás optaron por el silencio, por la indiferencia, en una posición respetable, pero que no compartimos por supuesto.
Para nosotros y sin que esto signifique adhesión ideológica alguna, porque entendemos que su gobierno no fue todo lo bueno que era de esperar, por el bien de la democracia uruguaya y por el bien del país todo, ojalá aparecieran más mujicas, sin ambiciones económicas, sin codicia y sin aspiraciones de enriquecimiento en la política, enquistados cual verdaderos “zánganos” en el sistema.
Alberto Rodríguez Díaz 

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No tan ajenos

Montevideo tiene fama de ser una ciudad sucia y desprolija. Muchas administraciones municipales o departamentales, como se las denomina estrictamente hoy, han pasado, pero ninguna de ellas ha podido solucionar uno de los problemas básicos de los gobiernos departamentales, tal es así que integra el denominado ABC (Alumbrado, Basura y Calles) de los gobiernos departamentales o intendencias.
Sin embargo, siempre que nos referimos a este problema hacemos blanco en los gobiernos departamentales, cuya gestión en este sector es uno de los factores que inciden en el tema, pero quizás ni siquiera el más trascendente.
En estos días se ha difundido el reconocimiento por parte del propio Intendente de Montevideo, como también de alguno de sus jerarcas del sector, que en lo que va del año ha aumentado, no tanto la basura, sino sustancialmente del desorden que significan las bolsas de residuos que se arrojan afuera de los contenedores dispuestos para recoger la basura.
Esto tiene tres causas probables. La primera de ellas, la supuesta haraganería o mal llamada “comodidad” de quienes arrojan sus bolsas de residuos sin bajarse inclusive de su vehículo.
La segunda es la desprolijidad de quienes hurgan en busca de algún material o elemento que le sea útil, ya para comercializar, o para vender a recicladores y una vez “revisados” los contenedores arrojan las bolsas fuera de los contenedores sin preocuparse por el hecho de dejar las bolsas de basura en completo desorden y al alcance de perros, gatos y roedores, sin pensar además en la posibilidad de que el viento u otras causas naturales se encarguen de completar el desorden y la desprolijidad dejada por ellos.
El tercer factor, lamentablemente también presente en forma frecuente es el vandalismo, gente que “se divierte”, destruyendo, quemando, rompiendo o sencillamente desparramando la basura.
Todos estos factores son indicio de lo mismo. La poca conciencia social que tenemos muchos uruguayos, que no pensamos en el daño o simplemente el desorden que estamos causando muchas veces con nuestra conducta reprobable.
Son todos elementos a tener en cuenta si pretendemos al menos contribuir a mejorar esta situación. Lo que no podemos desconocer es que a todos nos cabe una cuota parte del problema, ya sea por contribuir al desorden o simplemente por ignorarlo, incluso cuando se observa que alguien rompe, daña o desordena.
A.R.D.

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No todo es descartable

Admitimos que pertenecemos a otra época y no compartimos aquello que “todo tiempo pasado ha sido mejor…” Para nosotros toda época tiene lo suyo, algunas cosas mejores y otras negativas.
En nuestros días, los de la Urreta S.A. a pleno, los de Orange Crush, los de Manzanares, sólo para mencionar tres emblemas de nuestros días, tenía su encanto, su acierto y sin duda sus valores. Como también existían sus limitaciones y sus antivalores que siempre existieron.
Hoy sobre todo la tecnología, muestra un avance incluso insospechado en décadas atrás, Internet a la cabeza, denominada como la red de redes, pero no sólo en materia de comunicación social, sino que también hay avances insospechados en el campo de la medicina y de muchos más.
Esto movido por políticas sociales que a nuestro entender han sido totalmente incapaces y no sólo en el Uruguay, sino en todo el mundo, de promover los valores humanos y disminuir los antivalores.
Todo lo contrario, si nos detenemos hoy a observar lo que está sucediendo en materia de seguridad nos daremos cuenta que en este campo no hemos avanzado precisamente.
Es que la política que ha movido todo es la de “hacé la tuya” y tras esta premisa todo vale.
Es lo que ha movido a la sociedad de nuestros días. Tiempo en el que todo es descartable, propio de una sociedad derrochona, donde todo se descarta. Pero también es la política que ha incentivado la soberbia y el ego de mucha de la gente joven de nuestros días, felizmente no toda, la que se muestra convencida que la experiencia no sirve que “ya fue…”. Hoy nada se repara, nada se arregla, todo se descarta y se compra nuevo, aunque la calidad diste muchísimo de la que teníamos décadas atrás.
Esta política es la responsable de la desaparición de los mimbreros, de los zapateros, de los colchoneros, de los muebleros, de los talabarteros y de tantos otros oficios más, que ya no tienen artesanos que los cultiven.
Pero los más lamentable es que se han perdido valores como el respeto tanto a las personas como a los bienes ajenos, la honestidad, la coherencia entre lo que se pregona y lo que se hace.
De la mano del “hacé la tuya” no se miran ni se tienen en cuenta estos valores, por la sencilla razón que a nadie parece preocuparles.
Ojalá aprendamos antes que sea demasiado tarde, que no todo es descartable…
A.R.D.

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Ha sido lo menos malo

El Intendente de Maldonado se ha quejado y con razón, debido a que la alerta roja anunciada para el departamento que gobierna y para Rocha, tuvo varias consecuencias lamentables, oficinas públicas cerradas, escuelas sin clases, servicios municipales sin trabajar, entre otras.

Entendemos la molestia del Intendente, entre otras cosas porque evidentemente que un día perdido y sin estar previsto significa un montón de complicaciones.
De todas formas, es preferible que haya alertas anunciando catástrofes que luego no se cumplen en la realidad, como ha sucedido, a que no haya alerta alguna y se produzcan fenómenos naturales que no sólo causan daños materiales, sino hasta vidas humanas, como lamentablemente también ha sucedido.
Es obvio que la virtud está precisamente en los límites que tengan estas situaciones, si se abusa de las alertas rojas, que determinan entre otras consecuencias que los centros educativos no funcionen, entonces se está produciendo un daño totalmente innecesario a mucha gente.
Pero si se especula con que no pasará nada y pasa, entonces los daños son mayores y hasta pueden llegar a ser irreparables. Por lo tanto preferimos aquella situación, aunque lógica y naturalmente fruto de la sensatez y de la responsabilidad que cabe en cada caso.
Como llegar entonces a evitar daños mayores, sólo es posible conseguirlo con la mayor capacitación posible de quienes tienen la responsabilidad de librar estas alertas y a su vez dotando a estas personas de la máxima tecnología posible para que puedan apoyarse en ella y estén obviamente preparados para desempeñarse en la función que les cabe.
Siempre habrá otros motivos e intereses que influyen en estas decisiones. Una por ejemplo, se nos dice que existen seguros que se abonan si el fenómeno es imprevisto, vale decir, si no hubo alerta de la posible ocurrencia del mismo.
Esto a nuestro criterio determina que como aquello de que “el quemado con leche ve la vaca y dispara”, los meteorólogos “se cubren” alertando, porque es una gran responsabilidad no hacerlo.
En el caso que nos ocupa se había alertado de la posible ocurrencia de un ciclón tropical, que se formaría frente a la costa uruguaya golpearía el territorio con vientos de hasta 100 o 120 km por hora.
Felizmente no sucedió y los daños fueron ínfimos, los vientos estuvieron muy lejos de estas velocidades.
Por nuestra parte entendemos que el económico y otros daños ocasionados por la fallida alerta, ha sido el mal menor que siempre es preferible antes que la otra situación.

A.R.D.

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El precio es importante pero no es lo esencial

Cada año unos 1.200 millones de bolsas de plástico se incorporan al mercado local y cada uruguayo usa por unos minutos, alrededor de 400 bolsas al año, según el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente.
La Cámara de Senadores aprobó por unanimidad una medida que obligará a todos los comercios del país a cobrar por las bolsas de plástico un precio que será establecido por la reglamentación del Poder Ejecutivo.
Pero de todas formas, con ser importante el precio no es lo esencial, como tampoco lo es la recaudación. No se trata de amontonar mediante esta medida un montón de dinero, sino de evitar un daño que se va acumulando día a día en el medio ambiente.
Si el precio que se cobra por las bolsas es demasiado bajo, obviamente que no incidirá demasiado en la voluntad del consumidor de llevarse o no una bolsa. Es que en la mayoría de los casos las bolsas se adquieren por comodidad y por este motivo muchas personas están dispuestas a pagar por esto si el precio es casi insignificante como sucede actualmente.
En cambio si el precio fuera mayor seguramente quien acostumbra a llevarse cuatro, cinco o más bolsas, tendrá un costo importante.
De todas formas existen aspectos pocos claros o muy poco definidos que mucho nos tememos se presten para evadir la medida. Es así que se exoneran de la obligación de cobrar las bolsas a aquellas que sirvan para transportar leche, carne, rutas y verduras.
Se supone que para fiscalizar esta disposición habrá inspectores u otros funcionarios que tendrán esta misión.
Más allá que Uruguay no es el primer país de América que establece esta obligación, el daño que se hace mediante el abuso en la utilización de los plásticos no degradables es tremendo.
La medida en nuestro país llega bastante tarde, cuando el daño ya está hecho y en buena medida ni siquiera ha sido evaluado. De todas formas más vale tarde que nunca, y entendemos que lo que se recaude por gravar las bolsas que se sigan vendiendo para el uso autorizado, debe de destinarse a la tarea de recolección de las bolsas que han quedado desparramadas por doquier o incluso colgadas en los árboles.
Esta seguramente no es tarea fácil, incluso en los vertederos a cielo abierto que mantiene la mayoría de las intendencias cuya imagen es precisamente dada por la proliferación de las bolsas de nylon semienterradas o llevadas por el viento. Allí “se esconde” el problema, pero tampoco se le ha dado solución aceptable.
A.R.D.

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Asusta, pero no le falta asidero

Las recientes afirmaciones de Mujica, sosteniendo que “un delincuente es un burgués “apurado” causaron un gran revuelo. Por una parte mucha gente que vive de su trabajo o de su actividad legal, se sintió ofendida considerando que a todo el que le va bien, que ha logrado “progresar” en la vida, es -de acuerdo al concepto de Mujica – un burgués o sea un delincuente en potencia.
Para nosotros lo que no ha estado acertado es la generalización. Si se hubiera afirmado que muchos burgueses (entendiendo por estos quienes disfrutan de una situación privilegiada en la sociedad, por tener más bienes económicos) sostienen el mismo concepto que los delincuentes, es decir, tratan de tener lo más rápido posible la mayor cantidad de dinero o de bienes muebles, sería más acertado.
Para nosotros no hay nada nuevo en esto. Es el fruto del concepto que ha sido impuesto o permitido al menos, del “hacé la tuya” y bajo el cual se han formado generaciones enteras. Lo que no se explicó es que la similitud está en que un “burgués” ambicioso no repara en escrúpulos, no se interesa por la situación de sus dependientes o incluso de sus familiares directos llegado el momento de tener más y vivir mejor. El delincuente busca exactamente lo mismo. Aplica el mismo concepto y sabe que el dinero o los bienes que otros tienen es lo que le dará poder, un automóvil, un inmueble, o un mejor nivel de vida, así sea esporádicamente. Si para obtenerlo tiene incluso que matar no habrá de detenerse para “hacerla de él”, aunque en realidad no sea suya precisamente…
Obvio que no es exactamente lo mismo, salvo que se extreme el concepto, pero lo rescatable es entender que cuando permitimos el establecimiento de verdaderos “antivalores” como el que nos ocupa, cuando se deja de lado la solidaridad, la sensibilidad social, el involucrarnos en los esfuerzos para tratar de mejorar la situación de los que sufren o los que menos tienen, para justificar el individualismo, el egoísmo y la total falta de escrúpulos luego no podemos lamentarnos y rasgarnos las vestiduras por el resultado porque salvo que nos hayamos detenido a analizar las consecuencias, nadie puede ignorar que llegaría este momento.
Mientras sigamos en esta posición superficial, no podemos esperar otra cosa que este resultado. Entendámoslo de una vez por todas.

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Nunca por la puerta de atrás

El senado de la República acaba de aprobar por mayoría simple una ley que establece la conformación de una comisión para estudiar si cabe o no la habilitación del voto para la diáspora o los uruguayos que se hallan en el extranjero.
Una situación que no admite ya argumento alguno para seguir sosteniéndola. Días atrás pudimos observar una polémica televisiva donde precisamente se analizaba si se consideraba que corresponde esta habilitación o no.
Uno de los argumentos -para nosotros el más acertado – ubicó las cosas en su lugar. Es decir, sostuvo que aquí la cuestión radica en que el oficialismo cree que la mayoría de los votos de los uruguayos en el extranjero son de gente que se exilió por motivos políticos en las últimas décadas o por motivos económicos y por lo tanto, según estiman, son votos de izquierda. De allí que “peleen” por la habilitación.
En cambio la oposición, temiendo lo mismo, vale decir, que sean votos para la izquierda, se oponen tajantemente a esta habilitación.
Ambas posiciones responden a un cálculo electoral, acertado o no, pero se trata de una concepción vil, que no puede admitirse de ninguna manera.
Si algo es rechazable tajantemente es precisamente la situación actual. Por ejemplo, una paradoja, no hay nadie que represente más a los uruguayos en el exterior, que los futbolistas. Sin embargo es posible que algunos de estos futbolistas, como Cavani, Suárez, Godín y Cía, no puedan venir no por falta de dinero, sino porque generalmente los domingos o juegan o tienen que entrenar y los viajes son pocos y debidamente planificados.
Otra de las paradojas. En primer lugar, hay que tener en cuenta que la mayoría de los compatriotas que están en el exterior residen en Argentina, país vecino y por lo tanto la mayoría de ellos concurre a votar y la situación no los afecta.
Otro error es pensar que todos los uruguayos que se hallan en el extranjero tienen interés en votar y por lo tanto una amplia mayoría lo haría si fueran habilitados. Para nosotros es un error. La mayoría de los compatriotas que están en el extranjero ya se desentendieron de nuestra problemática y es difícil que pierdan así sean horas de trabajo para ir a votar.
Quienes esperan votar algún día, ni son todos de izquierda, porque se informan a través de familiares y por lo tanto “muestran” las mismas tendencias y además no todos tienen interés en sufragar.
Por este motivo entendemos que forzar una solución, por un motivo vil, para habilitar su derecho a sufragar no es la salida adecuada para reconocer su legítimo derecho a hacerlo.
A.R.D.

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Uruguay un país cada vez más “armado”

Uruguay es el cuarto país del mundo con mayor número de armas “per cápita” es decir, por persona. Según el último estudio realizado por Small Arms Survey, institución especializada con sede en Suiza y dedicada a analizar la violencia armada en todo el mundo. Se estima que en el Uruguay hay más de 1.198.000 armas de fuego en poder de la población, de las cuales menos de un 50 por ciento se halla declarada.
En el informe anterior de la misma institución Uruguay estaba en el lugar octavo.
Esto equivale a decir que cada diez habitantes hay por lo menos tres armas de fuego. Lo que no quiere decir que uno de cada tres uruguayos posea un arma de fuego porque del mismo estudio se desprende que estas casi 1.200.000 armas, están en manos de 600 mil personas, lo que indica que cada persona posee promedialmente dos armas de fuego.
Esto equivale a decir que las normas y obligaciones que rigen tanto para quien posee o comercializa un arma de fuego son un rotundo fracaso, porque los hechos demuestran que solo la mitad de los uruguayos uruguayos que tienen un arma la ha declarado.
Este es uno de los elementos a tener en cuenta porque frecuentemente nos encontramos con que los ladrones se llevan armas de fuego y estas “desaparecen” porque hay un mercado negro, donde se compran, se alquilan y hasta “se prestan” armas de fuego.
En contrapartida cuando alguien es detenido portando un arma de fuego, tiene muchas formas de evadir la responsabilidad entre otros aspectos, porque al no estar declaradas estas armas se hace muy difícil establecer su procedencia.
Por otra parte el hecho de que no se declaren estas armas, lleva a que tampoco se denuncie su hurto.
Desde estas columnas hemos abogado por mayores sanciones a quienes portan armas de fuego, cuando estas son decomisadas a quienes se desplazan en forma sospechosa, ya sea en motos sin matrículas o con matrículas apócrifas o en automóviles que al verse detectados intentan fugar.
¿Cómo corregimos esto? En primer lugar capacitando con mayor profesionalización a quien o quienes tienen por misión investigar los hechos. Apoyando y sancionando con leyes adecuadas la posesión y el porte de armas de fuego.
De no ser así seguiremos pensando que el nuevo CPP ha beneficiado más a los delincuentes que a quienes tienen el compromiso de reprimir o prevenir las acciones de los delincuencia.
A.R.D.

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Auge o un poco de luz al problema

De acuerdo al reciente informe difundido por el Ministerio del Interior, se registró en el país en los últimos meses un importante aumento del número de rapiñas.
Entre quienes atribuyen este aumento a un auge innegable de los delitos de mayor gravedad, como los homicidios, las rapiñas, las voladuras de cajeros automáticos y demás, este aumento es indicador del auge de la delincuencia que ocasiona innumerables movilizaciones, reclamos y protestas por este motivo.
En otras tiendas se sostiene que el aumento del número de las rapiñas obedece a varios factores. Entre estos a una más estricta definición del delito.
Lo que parece un elemento menor es tremendamente importante. De acuerdo al derecho penal que nos rige, esta diferenciación entre una rapiña (cometida por quien mediante amenazas o algún tipo de violencia se aprovecha o hace que un tercero se aproveche de un bien mueble quitándoselo a su tenedor).
Es sancionada con una pena de 4 a 16 años de penitenciaría, es decir que no puede ser objeto de beneficio alguno en cuanto a los años de reclusión.
En cambio un hurto, aun cuando fuera agravado – cuando no hay aplicación de violencia contra la víctima, sino que se trata de la sustracción y el apoderamiento o uso en su provecho – es sancionado con tres meses de prisión como mínimo a seis años de penitenciaría como máximo.
La cuestión radica en que hasta este momento al menos, quienes califican de hurto o rapiña un delito, al menos ante la opinión pública, no era ni el juez, ni el fiscal, ni tampoco abogado alguno, sino el Ministerio del Interior al elaborar el “parte” (boletín) policial diario.
Esta es la posición que sostienen quienes explican el auge delictivo como una asunción más real de los hechos, porque muchas veces quienes los calificaban no estaban debidamente capacitados para hacerlo y no conocían los detalles.
Por ejemplo quienes roban mediante uso de armas de juguete o “simulando” que tienen un arma aplicada a las víctimas, para la Justicia están cometiendo una rapiña. La victima obra como si realmente estuviera amenazada con un arma de fuego.
Como se notará la diferencia es grande y aun cuando en cada caso sea el juez quien condena y sanciona, tras la investigación dirigida por la fiscalía de acuerdo al nuevo CPP, esto es trascendente para la famosa “sensación térmica”, que es medida por las encuestas y gráficas de las que suelen nutrirse los informativos y demás noticieros.
A.R.D.

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La absurda guerra a la “o”

Todes les diputades” es una de las frases usadas por quienes procuran impulsar el denominado “idioma inclusivo”, para nosotros es una verdadera aberración.

Si bien siempre hemos manifestado nuestra convicción de que todas las opiniones son respetables, aunque no la compartamos, también debemos decir con total claridad que el denominado “idioma” inclusivo (que hasta el momento no pasa de ser unos pocos morfemas debe figurar entre las iniciativas más absurdas de que hayamos sabido.
Sobre todo algunos colectivos de adolescentes han adoptado términos como “algunes”, por “algunos” porque entienden que la “o” es un término machista y entienden también que de esta forma están combatiendo ese aspecto y ayudando a la inclusión feminista.
Con todo respeto y a riesgo de ser tachados de “tradicionalistas” entendemos, como también lo ha entendido la Real Academia Española, que es una diferenciación innecesaria.
El idioma español es uno de los más ricos en términos para incluir absolutamente a todos los géneros. De todas formas no nos sorprende esta iniciativa, porque hemos tolerado o reaccionado con mucha tibieza ante otros absurdos como el “todas y todos”, otra aberración que en este caso ha sido adoptado incluso por altas autoridades nacionales y regionales.
En primer lugar, debemos aclarar que somos partidarios de la inclusión y la mayor igualdad posible para los géneros, pero hacerlo mediante estos términos ridículos, se le hace un flaco favor. No es este un camino acertado.
La inclusión debe buscarse – a nuestro entender – por el camino de la igualdad de oportunidades, de igual valoración de capacidades, de una más justa valoración de la mujer en otros campos, como el laboral, el ejercicio profesional y demás, no por el del lenguaje que lejos de disminuir la innegable brecha actual de la valoración de las mujeres frente a los hombres, en detrimento de éstas, ridiculiza un tema que merece mayor respeto y un enfoque de mayor seriedad. Para nosotros, ante el intento de comenzar a incluir dicho “idioma” en jardines de infantes y centro de la infancia, vale de entre los más chiquitos, el sistema educación debe expresarse mediante normas claras que no dejen resquicios para que cada uno haga lo que mejor le parezca o terminaremos en una situación muy parecida a la ilustrada en la famosa “torre de babel” donde nadie entendía a nadie.

A.R.D.

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Una nueva etapa de un antiguo tema

En ocasión de catástrofes naturales como tormentas, inundaciones o de la extensión incontrolable de enfermedades temibles como hepatitis, el Hiv, el dengue o similares, el tema vuelve a la discusión pública. No es otro que el tratamiento de estos temas en los medios de comunicación masiva.
Honestamente, siempre hemos entendido que no hay mejor tratamiento del tema que el de la verdad absoluta.
Claro está que esta puede ser muy diferente para quien tiene algún interés específico en tema que para quienes están del otro lado del mostrador.
Nos explicamos, los empresarios turísticos que esperan con ansiedad la llegada de las denominadas temporadas “pico”, confiando en que el tiempo acompañe, que quienes esperan la llegada de familiares o amistades en esas ocasiones.
Mientras los primeros, es obvio que traten de minimizar las situaciones para que no se afecten sus intereses, los segundos son fácilmente presa de las exageraciones manejadas por algunos medios.
En medio de esto es obvio que también juegan otros intereses, porque la libre competencia en este aspecto también tiene su lugar.
Hoy, uno de los elementos que se manejan para la reacción de algunos empresarios del rubro turístico local, es que hay autoridades y medios que “manipulan” las situaciones que se presentan para perjudicar la llegada de visitantes a nivel local y favorecer otros destinos.
En medio de estas situaciones se ubican precisamente los turistas que no saben a ciencia cierta a qué atenerse. Hoy existe una situación innegable, que es la del cambio monetario que favorece la visita a la Argentina.
Por nuestra parte siempre hemos sostenido lo mismo. La mejor forma de plantarse frente a estas situaciones es mostrando la verdad, dando testimonio y buscando las mejores y más objetivas (si es que las hay) pruebas de lo que se dice y se afirma.
Buscarle patas a la sota y hacer afirmaciones a la ligera, no suele ser lo mejor precisamente. Nadie ignora el daño que puede generar la “corrida” hacia países vecinos en estos casos, en materia de ocupación, puestos de trabajo y demás, pero es una cuestión habitual y permanente sobre todo en los puntos fronterizos como es nuestra ciudad.
Quienes se desempeñan en estos lugares y sobre todo en el rubro mencionado deben saberlo y manejado, porque es sabido que estos movimientos que alguien ha llamado “pendulares”, favorecen a veces en un sentido y a veces en otro y debe saberse manejarlos.
A.R.D.

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Una nueva etapa de un antiguo tema

En ocasión de catástrofes naturales como tormentas, inundaciones o de la extensión incontrolable de enfermedades temibles como hepatitis, el Hiv, el dengue o similares, el tema vuelve a la discusión pública. No es otro que el tratamiento de estos temas en los medios de comunicación masiva.
Honestamente, siempre hemos entendido que no hay mejor tratamiento del tema que el de la verdad absoluta.
Claro está que esta puede ser muy diferente para quien tiene algún interés específico en el tema que para quienes están del otro lado del mostrador.
Nos explicamos, los empresarios turísticos que esperan con ansiedad la llegada de las denominadas temporadas “pico”, confiando en que el tiempo acompañe, que quienes esperan la llegada de familiares o amistades en esas ocasiones.
Mientras los primeros, es obvio que traten de minimizar las situaciones para que no se afecten sus intereses, los segundos son fácilmente presa de las exageraciones manejadas por algunos medios.
En medio de esto es obvio que también juegan otros intereses, porque la libre competencia en este aspecto también tiene su lugar.
Hoy, uno de los elementos que se manejan para la reacción de algunos empresarios del rubro turístico local, es que hay autoridades y medios que “manipulan” las situaciones que se presentan para perjudicar la llegada de visitantes a nivel local y favorecer otros destinos.
En medio de estas situaciones se ubican precisamente los turistas que no saben a ciencia cierta a que atenerse. Hoy existe una situación innegable, que es la del cambio monetario que favorece la visita a la Argentina.
Por nuestra parte siempre hemos sostenido lo mismo. La mejor forma de plantarse frente a estas situaciones es mostrando la verdad, dando testimonio y buscando las mejores y más objetivas (si es que las hay) pruebas de lo que se dice y se afirma.
Buscarle patas a la sota y hacer afirmaciones a la ligera, no suele ser lo mejor precisamente. Nadie ignora el daño que puede generar la “corrida” hacia países vecinos en estos casos, en materia de ocupación, puestos de trabajo y demás, pero es una cuestión habitual y permanente sobre todo en los puntos fronterizos como es nuestra ciudad.
Quienes se desempeñan en estos lugares y sobre todo en el rubro mencionado deben saberlo y manejado, porque es sabido que estos movimientos que alguien ha llamado “pendulares”, favorecen a veces en un sentido y a veces en otro y debe saberse manejarlos.
A.R.D.

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La realidad del Sida en el Uruguay

Cada dos días muere una persona de Sida en el Uruguay.
• Tres de cada 10 personas portadoras de HIV en el Uruguay ignoran que son portadores.
• A 3 personas por día se les diagnostica la infección.
• La principal vía de transmisión en el Uruguay es la sexual.
• El acceso al tratamiento de la enfermedad es universal.
Esta es la realidad uruguaya con respecto al Sida. A pesar de que hoy poco o nada se habla del tema, la terrible enfermedad está presente entre nosotros y a pesar de parecer dominada sólo se ha reducido a una menor mortalidad.
Vale decir que lo poco que se ha conseguido es alargar la expectativa de vida del paciente, pero el mal sigue estando muy presente.
El pasado domingo se dedicó a recordar aspectos esenciales de la lucha que todos los uruguayos debemos dar ante esta cruel enfermedad que según los últimos datos revelados por el MSP afecta a 12.000 uruguayos y aunque la cifra es levemente inferior a la del año anterior, es aún muy preocupante.
Entre los departamentos con mayor incidencia de la enfermedad se encuentra Salto, porque la mayor incidencia se la vincula precisamente al turismo sexual que predomina en los puntos fronterizos, como Artigas, Salto, Rivera, Maldonado y la capital del país.
Los estados de la región han mostrado su voluntad de contribuir al combate de la enfermedad, pero esto no basta. Existen planes y normas que prohíben la discriminación por este motivo, pero esto no significa que no exista. El Hiv Sida sigue siendo un enorme problema. En algún momento se entendió que el mayor riesgo era para nuestros adolescentes y jóvenes, pero hoy la realidad muestra algo diferente, la mayor cantidad de infecciones se registra en la franja de edad que va de los 15 a los 44 años, lo que significa que no es un tema exclusivo de los adolescentes.
Porque precisamente la franja que le sigue a esta, vale decir, de los 44 a los 65 años es también la que sigue en materia de incidencia de la enfermedad. Cerca del 70 por ciento de los nuevos notificados de la infección son hombres y aunque el uso del preservativo es la forma de prevenir la infección, la experiencia indica que es relativamente insignificante la cantidad de usuarios del mismo.
A.R.D.

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Cuando comienza la actividad electoral

Por estos días prácticamente todos los partidos políticos han iniciados sus actividades con vistas al acto eleccionario que tendrá lugar el año próximo.
El año electoral se iniciará con las denominadas elecciones internas que habrá de determinar quienes serán los candidatos a Presidente de la República por cada partido.
Más allá de quienes serán los representantes en cada caso, es una buena ocasión para comenzar a marcar los elementos mas destacados que deberían de exhibir las personas elegidas para ser candidatos.
Es sabido que si atendemos lo que expresa cada candidato nos encontraremos con candidatos preclaros, honestos, sanos y justos. Sin embargo la experiencia indica que luego quien gana las elecciones ponen en práctica muy poco o nada de lo que ha pregonado.
Desde la financiación de los partidos y de las actividades eleccionarias, pasando por las acciones que impulsan y las actitudes que muestran en el cargo.
A nadie le ha importado nunca la baja votación que muestran las internas, aspecto que no dudamos sería muy similar si las elecciones nacionales no fueran obligatorias.
Es que no tenemos la menor duda de que existe una gran decepción, un escepticismo generalizado con todos los partidos políticos y esto es sumamente peligroso para el sistema democrático en general.
El mayor riesgo proviene de la posibilidad de que aparezcan oportunistas y saquen provecho de este escepticismo general, prometiendo lo que la mayoría de los ciudadanos anhela.
Seguridad y trabajo están en primer plano, luego seguramente nos encontraremos con el tema de la vivienda. Es que no se requiere de ninguna encuesta, ni de diagnóstico alguno para saber que estos son los temas que más preocupan a los uruguayos.
En otros lugares de la región esta situación ha derivado en situaciones lamentables que lejos de mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos ha mostrado los casos de mayor corrupción.
No ignoramos la decepción generalizada, la frustración que muestran los ciudadanos pero una cosa es innegable: el peor de los gobiernos democráticos es preferible ante que el mejor gobierno de facto o dictatorial para decirlo más directamente.
Hoy en la región ya se sienten voces que añoran las dictaduras, incluso las torturas lisa y llanamente, aspecto que parece absurdo en primera instancia, pero que directa o indirectamente luego se va imponiendo peligrosamente.
¡No lo olvidemos!

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Uruguayos tanto o más que nosotros

En varias oportunidades hemos expresado en estas columnas nuestra “vergüenza ajena”, debido al fracaso de los intentos por otorgar a los compatriotas que están en el exterior su derecho a votar.
Uruguay es de los pocos países que ni tiene voto consular ni forma alguna de que quienes no se hallan en el país puedan votar.
Entre los absurdos argumentos que fueron utilizados para negarle esta posibilidad a los compatriotas en el extranjero primó siempre el de que no estarían informados de la situación del país, argumento ridículo si tenemos en cuenta que las tecnologías actuales permiten informarse en minutos, muchas veces antes de quienes estamos aquí.
Los uruguayos en el extranjero son generalmente los primeros en reaccionar solidariamente ante las catástrofes, como inundaciones y demás. Los residentes en algunas naciones se han nucleado y han hecho llegar asiduamente las donaciones para socorrer a compatriotas que sufren estas penurias.
Como para muestra basta un botón, hagamos referencia a lo que ha pasado en Chile donde había una situación muy similar a la del Uruguay. Tras varios fracasos en las cámaras legislativas, en ocasión de las últimas elecciones los legisladores de la oposición a la entonces presidente, Michelle Bachelet dieron su respaldo a una iniciativa que habilitó el voto a los chilenos en el extranjero.
¿Qué pasó con el voto de estos? Pues bien, en primer lugar el porcentaje de votantes fue bastante inferior al que se esperaba y en segundo lugar, la mayoría de los votos fueron para el actual presidente, Sebastián Piñera, quien encabezaba la oposición precisamente.
En buen romance significó un tremendo revés para quienes entendían que los chilenos en el extranjero eran todos exilados o expulsados del país por las condiciones de vida existentes durante la dictadura militar de Pinochet y por lo tanto se consideraba que habría una amplia mayoría de votos para la izquierda entre quienes se hallaban en extranjero. ¡Nada más errado! La mayoría de los votos fueron para Piñera.
Independientemente del resultado, creemos que seguir negándoles el derecho al voto a la diáspora uruguaya es aberrante y no nos sirve tampoco el argumento que para consagrar este derecho habría que cambiar la Constitución, por la sencilla razón que nunca se hizo un plebiscito limpio, independiente de otros temas y lejos de cualquier acto eleccionario, sino que el que se hizo se lo “contaminó” con otros temas que nada tenían que ver.
A.R.D.

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Los animales sueltos, una gran responsabilidad

Los animales sueltos en la vía pública constituyen no sólo una irresponsabilidad, sino una conducta que puede llegar a ser criminal.
Es igual que sea un caballo (lo más frecuente en las rutas) o un perro, el animal que más frecuentemente se ve en las calles de la ciudad o una vaca en los caminos rurales o las rutas.
Muchas veces la situación se da por irresponsabilidad de los propietarios que no toman las debidas precauciones para que los animales se mantengan fuera de estos lugares y otras veces lisa y llanamente por negligencia, dado que se considera que los animales se manejarán diferente y no se atiende a la posibilidad de que no sea así.
Esto si, desconocer los imprevistos, vale decir que el animal se asuste o que “se motive” inesperadamente, por ejemplo cuando ante un perro aparece un gato, generalmente el animal más “odiado” por los canes que en estos casos no reparan en riesgo alguno con tal de alcanzar su presa.
Pero en estas situaciones generalmente corremos el riesgo de “culpar” a los animales, cuando es claro que la irresponsabilidad o la culpa no es de ellos, sino de sus dueños, que ante hechos graves nunca aparecen.
Diferente es la situación de las jaurías de perros supuestamente “cimarrones” que atacan y son capaces de diezmar una majada entera.
De acuerdo a lo que se ha manejado en las últimas horas, la mayoría de estos perros feroces no son “cimarrones” precisamente, ni salvajes, tampoco sin dueños.
Se trata de perros de estancias vecinas, los que son capaces de “oler” a un kilómetro de distancia a una perra en celo. Estas jaurías esporádicas son las más dañinas, debido a que atacan y dañan todo a su paso.
Ni que hablar si el animal llega a contraer leishmaniasis, una temible enfermedad presente en nuestra región y prácticamente incurable que hoy hasta por ley requiere sacrificar al animal.
Todos estos ejemplos sirven para señalar la enorme responsabilidad que constituye la tenencia de un animal y sobre todo de un perro. La mayoría de
sus propietarios lo toma como una mascota, una compañía y hasta un bello
adorno, cuando en realidad se trata de un integrante más de la familia, un ser viviente que tiene sus necesidades y requiere de cuidados y dedicación como cualquier otro.
Esto que parece tan simple y sencillo, lamentablemente es muy difícil de asumir.
A.R.D.  

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Una entrega no siempre reconocida

Conversando con docentes y trabajadores sociales que se desempeñan en los denominados “contextos críticos” nos enteramos que en la capital, esa capital de la que sólo tenemos la imagen que nos traen los noticieros, es bastante frecuente que haya alumnos, o participantes de las obras sociales, que concurren armados con armas blancas o incluso armas de fuego.

Es una realidad que nos asusta, pero con la que lamentablemente tendremos que aprender a convivir. No porque aceptemos las armas, sino porque es una consecuencia del mundo de violencia en el que vivimos.
Hoy lamentablemente asistimos a un mundo en que se impone el poder, a través de la fuerza física (el más grandote suele ser el más “respetado”), de allí que hayan aparecido las armas como forma de “emparejar”, las posibilidades y es el más sangriento, el que tiene fama de ser más despiadado y sanguinario, el que se impone.
Es en este momento en que aparecen las armas, porque mientras no cambiemos las cosas, no se establezcan nuevas normas “no escritas” de convivencia, no habrá cambios en esta situación.
Hoy queremos destacar que hay personas que trabajan en este contexto, que se han formado para desempeñarse allí, a pesar de todo porque más allá de los riesgos y del temor que suponen estas tareas, hay una entrega desinteresada, una entrega que es capaz de cambiar las cosas.
Es un trabajo que debe valorarse. Sólo mediante su aporte, y su entrega generosa y valiente será posible rescatar y recuperar generaciones enteras.
En este sentido hay que tener muy claro que no es siendo simples espectadores o “asombrándonos” de las acciones extremas que ellos ponen en práctica que lograremos salir de la situación.
Quienes han dedicado su vida a tratar de recuperar y transformar a estos conciudadanos afirman que “las puntas se tocan”. Vale decir que tanto quienes se hallan en la extrema pobreza, viviendo de la basura y de lo que la gente tira, muestran “cero solidaridad”, porque allí rige la norma de “sálvese quien pueda” y por lo tanto si tengo que hacerlo a costa de quien está en la misma que yo, no lo pienso dos veces, lo hago.
Exactamente la misma norma que rige en quienes más bienes económicos tienen, el más rico se rige por la misma norma, con tal de obtener más o mejor, si tengo que pasar por sobre quien está en la misma que yo, no tendré ningún escrúpulo en hacerlo porque tampoco a este nivel existe solidaridad alguna.
Esta son las actitudes a cambiar y paradójicamente, resulta mucho más difícil hacerlo en el extremo de mayor riqueza.

A.R.D.

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Del artesano al use y tire

Proveniente de una generación en la que era habitual que en los barrios de Salto los niños anduviéramos remendados, frecuentemente descalzos y corriendo, no podemos desconocer que esta etapa tenía ventajas y desventajas, pero quizás siguiendo el hábito, añoramos aquellos días, como dice la canción “corriendo tras el andador”, algo que seguramente las nuevas generaciones ni siquiera saben de qué se trata.
Sin lugar a dudas con mayores penurias, con mayores sacrificios, pero también con un mundo de mayor y mejor naturaleza, con más y mejores aromas, con otras posibilidades.
El mundo en el que eran habitual los mimbreros, los zapateros, los colchoneros, los hojalateros, los sastres, las verdulerías con muchas y muy sabrosas frutas.
Del que hacía las cometas (pandorgas para nosotros) a mano y consiguiendo verdaderas artesanías, los relojeros capaces de reparar cualquier reloj por complicado que fuera.
Ni que hablar de la naturaleza silvestre de nuestros campos, del agua límpida de nuestros arroyos.
Aún recordamos una delegación de personas de la tercera edad, danesa, que llegó a Salto motivada por una de ellas que venía a visitar un familiar. Sus integrantes, alrededor de una veintena, se alojaron en el entonces hotel Biasetti y se manifestaron asombrados por un “fenómeno” impensable en la zona europea de donde provenían, era el de la cantidad de luciérnagas que se veía por las noches en la ciudad y de pájaros cuyo trino podía disfrutarse durante el día…. No estamos hablando de siglos atrás quizás apenas unas tres décadas.
No soñábamos con Internet y toda su “secuela”, de enormes avances en tecnología de la comunicación, de la década de la imagen desplazando a la letra, pero tampoco del riesgo de la manipulación de nuestros niños y adolescentes por las mismas redes sociales, de las rapiñas a mano armada, de los motonetistas suicidas y de los crímenes aberrantes.
Es que había códigos, había hechos como los anotados pero eran las excepciones y se los trataba como entendíamos que merecían.
Frecuentemente se nos pregunta ¿eran tiempos mejores aquellos? Para nosotros que los vivimos, aún con las penurias del caso y pudimos salir adelante, sin duda alguna que sí.
Para quienes no pudieron superarse y salir, lógicamente que no, pero hay una cosa que no podemos dejar de añorar: es la sociedad del repare y siga “tirando”, en contrapartida de esta sociedad actual del “use y tire” en la que nada se repara, se derrocha, se tira a la basura. Ojalá aprendamos rápido que hay cosas que no se pueden derrochar, porque la única exigencia de la naturaleza es precisamente que las preservemos, o viviremos en la miseria, cosa que no hemos aprendido aún.
A.R.D.

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Frente a una cruel enfermedad

En el Día Nacional de la Lucha contra el SIDA, es válido hacer una evaluación de lo que ha sucedido con esta cruel enfermedad que, según el último informe revelado por el Ministerio de Salud Pública afectaba en el 2016 a 12.000 personas en el país.
Surgió como una enfermedad “apocalíptica” que pronto se transformó en una pandemia (epidemia que trasciende un continente) y alcanzó rápidamente cifras que hicieron temer que sus consecuencias fueran irreparables.
Hoy día si bien las cifras y sobre todo su evolución no ha variado significativamente, “goza” de menos prensa. Es poco lo que se habla y los espacios que se dedican al tema en los medios de comunicación.
Todo indica que lo hemos asumido como un dato de la realidad y nos hemos acostumbrado a su existencia, tomándolo como algo “normal”, pese a que sigue existiendo y su evolución dista mucho de dejar de preocupar.
Es cierto que no se puede analizar el tema sin vincularlo a otros aspectos, como la problemática del costo de los medicamentos. Uno de los elementos que más incide para el control de la enfermedad y para mantenerla dentro de parámetros “dominables”, es mediante el uso de los denominados “antirretrovirales” (ANV), un medicamente de alto costo que felizmente los países integrantes del Mercosur han hallado la forma de abaratar su costo hasta en un 80 por ciento en algunos casos.
La compra conjunta por parte de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela (miembros plenos del MERCOSUR), ha sido el camino hallado para este logro. En este sentido el ministro de Salud Pública del Uruguay ha reconocido la buena disposición hallada en algunos de los fabricantes de los mismos, en tanto en otros no ha sido posible lograr esta disposición.
Es que no se puede olvidar que la salud humana está regida por intereses comerciales, al punto que la investigación y los intereses industriales en sí no dejan de lado sus intereses.
Es más, sigue siendo polémico si es válido y ajustado a derecho exigirles que “cedan” en sus intereses comerciales y su derecho a fijar los precios por su esfuerzo y sus conocimientos.
Del lado opuesto encontramos los intereses de los pacientes y sus familiares, que sufren de la terrible enfermedad. En el mismo tema rigen elementos como los moralistas que consideran que quienes han contraído el HIV se debe en su enorme mayoría a su desprolijidad y su desorden sexual.
Esto explica por qué estamos aún lejos de dominar un tema que interesa a Salto, una de las ciudades de mayor índice como toda la zona fronteriza en las que se registra una alta incidencia, debido al denominado “turismo sexual”.
Ojalá podamos superarlo pronto.
A.R.D.

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Diferentes, pero muy relacionados

Uno de los mayores problemas que tiene Uruguay, es la politización de los temas de mayor preocupación en la población.
El incipiente movimiento de “Vecinos en alerta”, que encontramos en varias partes de la ciudad merece un mayor apoyo, merece adiestramiento para tener muy claros sus derechos antes que los derechos humanos de quienes llenan las prisiones del país.
Es que tal como lo han indicado expertos en el tema de seguridad, participantes en un simposio. Uno de los mayores problemas del Uruguay y de otras naciones es confundir la ideología y la política con la seguridad.
Son temas relacionados, pero que no deben mezclarse. Si se trata de personas de buena voluntad, sean cuales sean sus ideas políticas, la postura frente a la delincuencia debe ser la misma: tolerancia cero.
Politizar la seguridad es intentar un atajo. Es valerse del tema más preocupante en la población para incidir en su voluntad. Creer que un partido que ha estado ya en el poder tiene la “fórmula” para recuperar la seguridad, es de ingenuos. Si volviera al poder seguramente pronto admitirá su impotencia frente al tema.
Es que la delincuencia en todos lados usa la misma política. Se escuda en las familias más desvalidas, más temerosas para que indirectamente, aún sin inmiscuirse en el tema juegue a su favor, ya sea dejando el terreno libre por aquello de “no te metás” o directamente interponiéndose ante el poder público con sus niños, ancianos y mujeres para volcar la opinión pública a su favor.
En esto no hay otro camino que asumir la responsabilidad que nos cabe a todos. Unos reprimiendo directamente y esto supone arriesgar la vida frente a los criminales y otros contribuyendo a denunciar todo lo que vemos en todos los aspectos irregulares.
Creer que no estamos involucrados en el tema, encerrarnos, alejarnos de los paseos públicos pensando que estaremos alejados del peligro es un error. Si bien hoy no somos el blanco de estos delincuentes, seguramente apenas se les cierren otros caminos vendrán por nosotros. Si no es la actual generación o nuestros vecinos, serán sus sucesores o sus compinches llegados de otros lugares y cobijados por ellos.
Esto es al menos lo que sucedido en todos lados y no hay ningún motivo para pensar que aquí será diferente. Es más, pensar que esto no tiene riesgo es pensar erróneamente porque seguro que alguna víctima habrá que lamentar, pero es preferible arriesgarnos y vivir de pie, antes que arrodillarnos y humillarnos frente a estos malvivientes.
Alberto Rodríguez Díaz.

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Una nueva etapa de un viejo tema

En reciente instancia la embajada de Uruguay en Argentina promovió en el vecino país las inversiones en el territorio nacional.
Esto reverdece un viejo tema, como es el de la extranjerización de la tierra. Se trata de determinar a ciencia cierta hasta qué punto es beneficiosa la inversión extranjera y esto depende exclusivamente de las condiciones que se fijen al momento de concretarlas.
Uruguay necesita inversiones y de no ser nacionales, estas deben buscarse en el extranjero, como se lo hace. Ahora bien, debe tenerse en cuenta qué se está manejando. Es tan legítimo el interés extranjero que decide invertir en nuestro país, como el de nuestros conciudadanos que ven como cada vez más territorio nacional es entregado a manos extranjeras.
No es esta precisamente una buena política, en cuanto prácticamente en ningún país del mundo puede un extranjero comprar tierra con todos los derechos de un ciudadano afincado en el país.
La oposición del país acusa al oficialismo de haber derrochado el famoso “viento de cola”, denominación que usan en referencia los años anteriores y a la que atribuyen los años de bondad económica.
Se sostiene que durante estos años se debe ahorrar y guardar para hacer frente a las necesidades de los años de restricción, en que la producción del país sea deficitaria.
Claro está, que lo que no se dice es que no ha sido esta la política de los gobiernos anteriores y el Uruguay no comenzó precisamente ayer, en los años de bonanza económica.
Acostumbrados a investigar el cangrejo debajo de la piedra nos tememos que sea este también un elemento de defensa de intereses, porque lamentablemente ha sido así.
Algunos de quienes hoy defienden esta tesitura han tenido oportunidad de estar en gobiernos anteriores y no fue precisamente esta su conducta.
Hoy teóricamente hay más organismos de control y más posibilidades de fiscalizar el correcto uso de los dineros públicos. Establecidos en leyes y potestades que otorgan más poder al pueblo para lograr la cristalinidad tan anhelada y también tan “proclamada” por todo el poder político, pero a su vez tan poco lograda.
La inversión extranjera es necesaria, pero también es necesaria y muy importante para el país, que se haga bajo condiciones muy estrictas. Esto es lo más beneficioso para todos.
A.R.D.

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La integración mucho más allá de las palabras

Se celebra hoy el Día de la Integración y mucho más allá del término, “integración” es una muestra más de la discriminación y del enorme divisionismo que aún soportamos los humanos.
En primer lugar debemos señalar cómo nace el término de “latino” acuñado para diferenciar estrictamente a una América anglófona (Estados Unidos, Canadá y algunas de las colonias de estos países, hoy mayoritariamente denominados “países asociados”.
Por América Latina, se entiende a todos aquellos países hispanohablantes, o sea que hablan el idioma español o el portugués, lenguas que tienen raíz latina.
Algunas fuentes incluyen a los países de habla francesa (francohablantes) en el término “Iberoamérica”.
Para decirlo con toda claridad y asumir la realidad. El término se instaló para diferenciar con mayor precisión a una “raza inferior”, frente a una “superior” y cualquiera que haya vivido o pasado por los Estados Unidos o Europa mismo, sabe que los latinoamericanos somos menospreciados y considerados un grupo más rudimentario, con menores valores culturales y sociales.
Esto recuerda una de las más nefastas historias de la humanidad, cuando el nazismo masacró a millones de personas buscando establecer una raza “superior”, como ellos consideraban a los alemanes.
Este es el cangrejo oculto debajo de la piedra. Mientras existan movimientos, grupos de naciones o de razas, que se consideren superiores no será posible una verdadera integración.
El trasfondo de esto es el concepto de discriminación que se sigue alentando por parte de algunos. De allí la aberrante actitud de algunas comunidades que no admiten a los migrantes, aún cuando si rascáramos a fondo nos encontraríamos que la diferencia radica sólo en el orden de llegada. Vale decir, algunos han llegado antes y otros intentan hacerlo después.
La verdadera integración requiere más que de declaraciones, de actitudes, de disminuir las diferencias para destacar más similitudes. En nuestros días la mayor diferencia radica en el concepto que tengamos sobre el medio ambiente. Las grandes potencias procuran acentuar su poderío haciendo conocer sus armas letales, las que en realidad se usan para defender execrables intereses que no se detienen en la preservación ambiental, legada por las generaciones futuras, sino que apuntan a acumular bienes económicos, caiga quien caiga y cueste lo que cueste.
Si queremos celebrar una integración verdadera no nos detengamos en las coincidencias, sino disminuir las diferencias.
A.R.D.

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No es un elogio precisamente

Uno de los conceptos más difíciles de revertir para los organismos oficiales, es el de que “la información es nuestra, del organismo, o del Estado, y yo la manejo”, la doy a quien quiero, cuando quiero y cómo quiero.
Décadas, sino siglos se lleva sosteniendo este concepto que hoy es totalmente erróneo.
No sólo que la información “pública”, de la población, del ciudadano y no del Estado, sino que además éste está obligado a proporcionarla gratuitamente “a toda persona que la requiera, sin tener que exponer para qué la quiere”.
El Estado, entendiendo por éste, gobiernos departamentales, locales, municipios y demás sólo tienen como posibilidad de negarse a entregar la información solicitada, determinados argumentos que son especificados por la ley y que el Estado en estos casos debe de determinar específicamente.
Vale decir que aquella estrategia que ha regido hasta el momento, sencillamente de “cajonear” los pedidos de información – cuando se consideraba inconveniente que trascendiera- que eran tramitados por cualquier vía, hoy ya no corre, al menos sin riesgo que quien solicita dicha información pueda recurrir a la vía judicial, como de hecho está ocurriendo.
Sin lugar a dudas que los organismos públicos estatales, para restringirnos a ellos, que no son los únicos comprendidos en esta ley, en Salto están muy lejos de llegar a un nivel satisfactorio de “manejo” de la información.
Significa romper esta situación y seamos sinceros. Si llegamos a esta situación, fue porque también muchos medios y periodistas han tenido una cuota parte de culpa. Generalmente aquellos periodistas “mimados” por el poder, privilegiados de alguna forma, directa o indirectamente, con carguitos, publicidad o cualquier otra forma, se han prestado para llegar a esto.
Obviamente que han sido y en algunos casos siguen siendo los más felicitados y “destacados” para los jerarcas públicos que entienden que estos son “los buenos periodistas”. Vale decir los que “no complican”, argumento que escuchamos permanentemente de parte de los entonces delegados de la CTM de Salto Grande. Lo que se profería pensando que se trataba de un elogio era en realidad – a nuestro entender – la peor ofensa.
Quedan también aún muchos jerarcas que sencillamente “miran para otro lado”, cuando se les solicita información específica. No están informados, no están asesorados y por lo tanto generalmente tienen temor a informar mal, a dar información “inconveniente” o lisa y llanamente siguen aferrados al concepto de que son “dueños” de la información que en realidad pertenece al público. Esto es, nos pertenece.
Creemos que en todos los casos hay una materia pendiente, que debe ser rendida a la brevedad. Si no se prepara e informa debidamente a los funcionarios, los organismos deberán responder ante la Justicia, debido a que el conocimiento de los detalles de la Ley hará que cada vez haya más pedido de información y la Ley de Acceso a la Información Pública limita el plazo legal para responder a los 20 días, prorrogables por otros 20 días, solo en caso de algunos de los argumentos que la ley especifica.
Queda por lo tanto poco tiempo para prepararse y seguramente a todos los responsables de organismos públicos debería de interesarles el tema, como también a los periodistas que seguimos desperdiciando una gran herramienta para nuestra función.

A.R.D.

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No somos ajenos al problema

Mientras no reconozcamos que la educación machista que hemos recibido está en la base del problema, seguiremos en la misma situación, porque muy a pesar de lo que podamos pensar, la educación del país hasta el momento ha privilegiado al varón.
Nos llama la atención ver en las marchas condenatorias de la violencia -que compartimos – a mucha gente de la que sabemos ha tenido y tiene manifestaciones de violencia.
¿Como se llama esto? Hipocresía. Es una buena parte del problema, no darnos cuenta que también nosotros somos parte del problema, porque a menudo levantamos la voz, imponemos, exigimos y hasta podemos llegar a golpear en algunos casos, no sólo a los niños.
Mientras no cambiemos todos, los que integramos la sociedad, seguiremos llorando, haciendo marchas y participando del dolor ajeno, porque en realidad esto es más fácil que reconocer y admitir que somos parte del problema.
Hoy tenemos una situación delicada. Mucha gente está dispuesta a salir a la calle a manifestarse, a “cacerolear” a hacer ruido de cualquier manera, considerándose “libre de pecado”, pero en realidad forma parte del problema.
Nos atrevemos a decir que en nuestros días existen muchos más pedófilos de lo que imaginamos, nada más que no se manifiestan o no encuentran las condiciones que consideran propicias para sus execrables andanzas.
Tanto es así, que la mayor parte de las violaciones y los casos de abusos sexuales se dan en el interior de las familias, o su entorno cercano y la hipocresía de nuestra sociedad determina que gran parte de estos casos no salgan a la luz nunca, pero existen.
Si en lugar de marchas, hiciéramos actos de verdadero sinceramiento, quizás se podría enfocar el tema con mayor profundidad.
Seguro que para mejorar la situación que nos hallamos, debemos encontrar la forma de participar obligatoriamente en talleres y otras iniciativas que nos alerten del problema y a la vez nos hagan ver
la profundidad del mismo.
En este sentido nos ha llamado poderosamente la atención la valentía de la joven madre de Brissa, una de las últimas niñas asesinadas, la que ha pedido que quiten de las redes sociales todos los mensajes de odio. Es una dolorosa, pero valiente muestra de entender que no es a través del odio y del rencor que habremos de salir de esta cruel situación, sino asumiendo la realidad que directa o indirectamente nos resistimos a admitir.
A.R.D.

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El legado que define a un gran hombre

“El deporte tiene el poder de transformar el mundo. -Tiene el poder de inspirar, de inspirar, de unir, como pocas otra cosas”. Pocos días después de finalizado el torneo mundial de fútbol, considerado la justa más importante del mundo debido a la cantidad de personas que mueve, ya sea directamente a través de las transmisiones por televisión, pensar que esta frase pertenece a quien pasó casi la mitad de su vida sufriendo una injusta prisión, como Nelson Mandela, resulta difícil de entender.

Es que apenas unos días atrás, exactamente el pasado 18 de julio, se cumplieron los cien años del nacimiento de “Madiva”, como le llamaban sus íntimos. Mandela fue considerado durante muchos años como un terrorista y remitido a la cárcel por el “Aphartaid” de Sudáfrica por más de 27 años.
Finalmente liberado al reconocerse su inocencia, recibió el Premio Nobel de la Paz, tres años después. Brillante abogado, político y filántropo fue el primer presidente negro de Sud África y nos dejó frases y pensamientos que definen su grandeza.
Elegido por el sufragio popular de sus coterráneos, Mandela se constituyó en un verdadero símbolo de la lucha por la libertad y la expresión de la verdad, obteniendo una rotunda victoria en los comicios populares.
Pero no sólo se trata de la injusticia de una prisión indebida, a la que frecuentemente no son sometidos ni siquiera los peores criminales, sino que es digno de recogerse la actitud del doctor Mandela, que nunca tuvo palabras de reproche, de odio o de condena para quienes lo denostaron, lo amenazaron y lo encarcelaron indebidamente.
Mandela tuvo la grandeza de los verdaderamente grandes hombres. Fue capaz de mantener su lucha por verdad y justicia, sin detenerse a exigir la condena de aquellos miserables.
Mandela nunca cejó en su lucha por mejores condiciones de vida para su pueblo. Nunca abandonó sus ideas de libertad y de equidad, porque era consciente de cómo viven y en buena medida sigue viviendo la población negra africana.
La frase que recogemos hoy, poco días después de finalizado el torneo mundial de Rusia 2018, nos da cabal idea de la grandeza de este hombre a quien hoy todos reverenciamos, pero ayer nomás la mayoría de quienes ostentaban el poder lo consideraba un terrorista.
Saber separar los intereses que esconde cada “información” o quienes la lanzan a la palestra pública es hoy más que nunca imprescindible.

A.R.D.

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Insistimos: es preferible prohibir el uso del casco

Cuando en estas columnas planteamos la conveniencia de prohibir el uso del casco protector a los motonetistas, sabíamos que el planteamiento habría de causar una profunda polémica, tal como ha sucedido. De todas maneras hoy nos animamos a replantear el tema.
Desde estas columnas fuimos de los más acérrimos defensores de la instalación obligatoria del casco a los motonetistas, en el entendido que realmente es un elemento eficaz a la hora de proteger a quienes viajan en moto y sobre todo a los insensatos que toman las calles por pistas de carreras y terminan accidentándose.
Y no hemos cambiado de opinión al respecto. Es más cuando la Ley Nacional de Tránsito estableció la obligatoriedad del casco para los motonetistas fuimos de los primeros en destacarlo como un acierto, aunque resulta oportuno decirlo probablemente la mayoría de los cascos que se usan o una gran parte de ellos al menos, no cumple con las exigencias establecidas en la ley.
Por qué entonces hoy estamos solicitando que se elimine el uso de dicho elemento. No creemos que su eliminación vaya a solucionar el grave problema que tenemos de las rapiñas que se cometen en buena medida por parte de los “motochorros” que aprovechan la obligatoriedad del casco para esconder su identidad, pero si estamos convencidos que se trata de una de las tantas medidas que permitirán ir cerrando caminos a la delincuencia.
Quienes piensan que estamos pidiendo esta eliminación por aspectos de comodidad o de otros aspectos referidos al tránsito, se equivocan de cabo a rabo.
Es más, tenemos muy claro que la prohibición del uso del casco no solucionará el problema de fondo, pero será una medida para dificultarles al menos la acción a estos delincuentes.
Es verdad que poco costará a los delincuentes ponerse un abrigo con capucha en lugar de casco protector, pero al menos se trata de dificultarles la acción, porque si mantenemos la inanición que se plantea hoy, donde a lo sumo se informa que los motochorros portaban casco, es facilitarle las cosas.
En las estaciones de servicio, tenemos entendido que ya no se despacha a motonetistas que no se quiten el casco. Esta medida debiera por lo menos ser extendida a todos los comercios.
Si no lo hacemos, y el mensaje es para los legisladores y el gobierno nacional que tendrían que modificar algunas cosas en la Ley Nacional de Tránsito, entonces no nos quejemos.
A.R.D.

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Mucho más que un emblema

Pocas horas atrás se presentó un proyecto ante las autoridades de Educación Primaria que apunta a sustituir las túnicas blancas que identifican a los escolares en nuestro país, por túnicas verdes.
Para este cambio se argumenta una mayor identificación con la temática ambiental.
Para nosotros es realmente un absurdo, no sólo porque se trata de eliminar un verdadero emblema de la escuela uruguaya, sino esencialmente porque creemos que hay asuntos más importantes y urgentes que este tema que deben ocupar nuestra atención y esfuerzo antes que este.
En este aspecto es bueno saber que la túnica blanca y la moña azul no es sólo un emblema de la educación escolar, sino que ha sido y es una buena medida de igualdad y de eliminación de la discriminación a este nivel educativo y está en línea con el espíritu de las disposiciones de quienes establecieron nuestras leyes superiores que establece que sólo el talento y las virtudes marquen las diferencias entre los uruguayos.
Nada tenemos contra quienes optan por enviar a sus hijos a la educación privada, la que frecuentemente utiliza precisamente uniformes diferentes a la escuela pública.
Esto además reverdece una antigua discusión que de tanto en tanto recrudece y es entre la actividad pública y la privada.
Nada mejor para una democracia que brindar una educación igualitaria, un tratamiento igualitario y de buena calidad para todos sus niños. Pero admitimos que haya compatriotas que piensen diferente y opten por buscar un sistema educativo diferente para sus hijos, porque son libres y bienvenida la libertad que hoy gozamos en nuestro país.
Pero en estos asuntos debemos de tener mucho cuidado porque no se trata sólo de un cambio de modelo o de color, sino que va mucho más allá de esto.
Por otra parte si lo que se busca es un mayor compromiso con el tema ambiental, no creemos que el cambio de túnica a los escolares sea un aporte determinante.
Comprometerse con el ambiente significa tomar conciencia de que nuestras acciones inciden para bien o para mal en el planeta que habitamos, porque podemos obrar responsablemente, cuidando y preservando la naturaleza o podemos obrar desentendiéndonos por completo por las consecuencias que puede acarrear nuestro accionar.
Y esto poco o nada tiene que ver el color de una túnica o una moña…
A.R.D.

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Cuando el interés público colinda con el de algunos privados

El proyecto de ley que apunta desestimular el uso y sobre todo el abuso de las bolsas plásticas en el país, ha encontrado una fuerte oposición en algunos sectores industriales, sobre todo de importadores que han sostenido que de ponerse en práctica se afectaría 5.000 puestos de trabajo en el país. Honestamente este argumento nos parece absurdo. Aún en el caso de que fuera cierto, cosa que dudamos mucho, es como sostener con tal de no afectar el interés de 5.000 personas perjudicamos a los tres millones de uruguayos que ven afectados sus intereses debido a la proliferación de las bolsitas. Es ridículo. Nos preguntamos que se hizo cuando la aparición de las “famosas” bolsitas determinó la desaparición del papel que hasta ese momento se usaba para envolver la mercadería suelta o las bolsas inclusive que fueron prontamente sustituidas por el plástico.
Es justo señalar que el proyecto que trata de desestimular el uso de estas bolsitas, mediante el cobro de las mismas y establece condiciones para las que se usen, cuenta con muchas adhesiones y lo más importante con el mayoritario respaldo de la población.
Creemos que esto es lo realmente importante. Aún aquellos que por comodidad o practicidad seguimos usando las bolsitas no podemos negar que se trata de una irresponsabilidad.
El daño ambiental que producen los plásticos es tremendo. Tanto es así que poca gente tiene idea del lamentable aspecto que dejan las bolsitas descartadas en el ambiente. Aun cuando no se trata del daño mayor resulta realmente deprimente observar la imagen que dejan las bolsitas.
El proyecto de referencia obliga a pensar con mayor profundidad, con un criterio de solidaridad y de responsabilidad, porque lo que está en juego es el futuro del planeta todo, vale decir el mundo que tendrán nuestros hijos, nietos y demás generaciones que nos habrán de suceder.
Lo inteligente es tratar de contemplar los intereses del mayor número de afectados posible. Transformar, reciclar y disminuir al máximo los perjuicios que pueda causar la iniciativa es lo más aconsejable.
Pero obviamente que cuando la opción es entre el interés público, vale decir la mayoría de la población y el interés privado de algún sector, lógicamente que no parece que haya dos opiniones diferentes.

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No debemos ignorarlo

Cuatro personas, tres de ellas mujeres y una cuarta varón, invadieron el estadio de Moscú apenas iniciado el segundo tiempo de la gran final del Mundial que disputaban Francia y Croacia el pasado domingo.
En principio el hecho no pasó de una anécdota, de un suceso como tantos que se registran en ocasión de las justas deportivas que son televisadas para un gran público.
Es más tenemos entendido que existe una disposición de FIFA que prohíbe o aconseja al menos evitar la difusión de estos hechos, porque precisamente lo que buscan sus autores es aprovechar la difusión de estos eventos para dar a conocer sus propios intereses.
Nadie puede ignorar esto, pero es necesario separar la paja del trigo. Lo ocurrido el pasado domingo tuvo una rápida difusión en las redes sociales, donde una organización que se atribuye la lucha por la defensa de los derechos humanos, se hizo responsable de la acción y no ocultó que aún a sabiendas del riesgo que correrían decidieron llevarla adelante, abogando por la liberación de los presos políticos en el país y en especial por un director de cine, quien purga condena en Rusia acusado de conspiración.
En posterior publicación el grupo reclamó además la libre competencia política en la Rusia que gobierna Putin y según se ha informado fueron condenados a 15 días de prisión por violar una ley de comportamiento en espectáculos públicos.
Ha sido una manifestación pacífica y lo que verdaderamente debe interesarnos, porque más allá del “robo” de cámara que suponen estas acciones, a toda persona amante de la libertad debe de preocuparnos la libre vigencia de estos derechos.
Sin lugar a dudas que son los pueblos los que deben resolver sus problemas particulares, pero a ningún ser humano amante de la libre expresión del pensamiento debe de dejar de interesarnos estos reclamos por la sencilla razón que cuando son legítimos son de interés de toda la humanidad y no nos gustaría que nos ignoraran si tuviéramos que hacerlos.
Así pensamos, así tratamos de obrar porque no creemos en la paz impuesta, la que siempre está determinada por quien tiene más poder y de alguna manera impone sus condiciones, sino en la justicia y en la paz que de ella emana.
A.R.D.

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Olvidarlo sería imperdonable

Se celebra hoy en el Uruguay el Día del Reportero Gráfico y creemos que en la ocasión cabe reverenciar a todos los periodistas gráficos que han perdido la vida y por cercanía y por la incidencia que tienen los medios del vecino país, no podemos olvidar el crimen de que fuera objeto el fotógrafo José Luis Cabezas, sencillamente porque este periodista argentino no merece ser olvidado.
Se ha dicho con acierto que un fotógrafo es un periodista que en lugar de escribir o hablar se expresa mediante la imagen, su máquina fotográfica es el arma más temible para un fotógrafo.
José Luis Cabezas, un meritorio foto reportero de la revista “Noticias” de la Argentina, empecinado en poner al descubierto todo lo que había atrás del caso de Alfredo Yabrán, un alto empresario íntimamente vinculado al entonces presidente Carlos Menem y acusado de ser un testaferro de dinero malhabidos.
José Luis Cabezas era considerado un peligro para quienes estaban detrás de Yabrán, que terminó suicidándose tiempo después en Concepción del Uruguay, en una de las estancias que manejaba dicho grupo económico. Nunca se supo si el suicidio fue “exigido” por quienes estaban detrás de él.
Tiempo antes de su muerte Cabezas tuvo la “osadía” de publicar la primera foto en que se veían a Yabrán, hasta entonces un gran desconocido para la opinión pública, quien había sostenido que publicar una foto suya era como darle un tiro en la frente…
La mayoría de los asesinos de Cabezas nunca fueron condenados porque hasta el día de hoy el crimen ha quedado cubierto de una gran nebulosa y pese a que se ha avanzado mucho en la investigación nunca se pudieron conseguir las pruebas contundentes sobre quien o quienes asesinaron al valiente fotógrafo argentino.
Cabezas demostró una vez más que el elemento más importante en alguien que se dedique al periodismo informativo, es precisamente el valor y la valentía para defender la búsqueda de la verdad.
Hoy a más de 21 años de aquel crimen, la Justicia argentina prácticamente ha olvidado el crimen. Ni que hablar que el poder político no habla de Cabezas y todos parecen haberlo olvidado.
Quienes valoramos la libertad de expresión y la búsqueda de la verdad, más allá de las palabras bonitas que suelen expresar políticos de todas las tiendas, empresarios y demás, no podemos olvidar jamás a este hombre.
Por eso compartimos hoy más que nunca la premisa impuesta por los reporteros gráficos argentinos: ¡No te olvides de Cabezas!

A.R.D.

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El turismo bien gestionado

Cada día, tres millones de personas hacen la maleta y emprenden un viaje turístico a un país distinto del suyo. Mil millones de personas al año, según la Organización Mundial de Turismo (OMT), que dejaron en sus destinos 1,1 billones de euros en 2015. Esta industria representa el 10% del PIB mundial, el 7% de las exportaciones globales y emplea a uno de cada 11 trabajadores del planeta. Y las previsiones apuntan que el negocio será cada vez mayor debido al consumo de estos servicios de la creciente clase media en países emergentes.
Tanto es así que los líderes mundiales de 107 naciones congregados en el I Foro Mundial de Turismo para el Desarrollo, celebrado en Pekín, observan en esta actividad una oportunidad para erradicar la pobreza, así como impulsar las economías de los países en desarrollo, preservar el medio ambiente y promover la paz.
“El turismo, bien gestionado, puede crear empleo decentes, proporcionar oportunidades de educación y ayudar a proteger el medio ambiente y el patrimonio cultural. Además de generar comprensión entre diferentes culturas”, señaló Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, en una carta leída por Wu Hongbo, subsecretario de este organismo.
El compromiso de afrontar estos retos quedó por escrito en la Declaración de Pekín que contempla, entre otras intenciones, tomar medidas políticas para favorecer “la igualdad e inclusión de minorías marginalizadas y desfavorecidas, especialmente mujeres y jóvenes”, apoyar a los pequeños comercios locales y el ecoturismo.
El Sub Secretario de Economía ha dicho en reciente disertación que anualmente llegan procedentes de China, unas 4.000 personas, mientras que alrededor de 5.000 uruguayos viajan cada año a China. Ninguna relación entre una nación que tiene una población cercana a los 1.500 millones de habitantes y los 3 millones de uruguayos, por supuesto.
Uruguay tiene en el turismo una de las industrias principales a la hora de aportar divisas al país. En Salto el aporte del turismo es aún incipiente. Si bien existen atractivos importantes, sobre todo en materia de paz, tranquilidad y sosiego, elementos hoy muy buscados a nivel mundial, diferentes aspectos hacen que la oferta de servicios turísticos no haya llegado al nivel de profesionalismo que se requiere para convertirse en un elemento trascendente en la economía local.
El turismo a nivel departamental debería de constituir una política de Estado, con objetivo y lineamientos que vayan más allá de los gobiernos de turno. Hoy vemos como existe un concepto casi pueblerino, en que cada nuevo gobierno nombra sus funcionarios y establece su “criterio”, si es que así puede llamársele y la denominada industria sin chimeneas, se bambolea hacia uno u otro lado, según quien gobierne, sin mostrar una verdadera superación de servicios.
Sería importante entender de una vez por todas que esta industria también debe profesionalizarse.

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Pegar primero no siempre es aconsejable

Años atrás los diarios y revistas gustaban en establecer: “exclusivo”, “único medio presente”, “primeros en informar” etc. etc. en lo que publicaban.
Siempre cuestionamos este aspecto, porque llegar primero o ser los únicos presentes en determinado momento o en determinada situación, puede ser algo casual y sin otro mérito, no significa que luego se trate un tema con profesionalismo, con la debida seriedad y responsabilidad que corresponde en esta materia.
En estos tiempos en que la inmediatez es uno de los elementos que han “descubierto” quienes pretenden informar, y las redes sociales constituyen una herramienta formidable para ello, existe siempre el riesgo del apresuramiento, de la falta de profesionalidad y de conocimiento de los aspectos esenciales de la comunicación social.
Es así que quienes suelen manejarse en las redes habrán visto que se publicó hasta la muerte de Maradona, siempre bajo un halo misterioso de que “todavía no lo quieren decir, o lo están manejando…”. En materia informativa nada más importante que la comprobación de lo que se escribe.
Mucho más allá de darlo a conocer primero, a veces basta un solo aspecto equivocado es suficiente para echar abajo todos los demás aspectos que entendemos de destacar en una información. Saber distinguir entre una información y un rumor es vital.
Para explicarnos mejor. En nuestro país circuló una versión por los medios digitales que “informaba” del fallecimiento de la joven Alejandra Forlán, hermana del futbolista Diego e hija de otro destacado jugador de fútbol en su época como Pablo Forlán.
Sucede que la joven, conocida en todo el país por su trabajo social que apunta a combatir los siniestros de tránsito, siendo ella misma víctima de uno que la mantiene postrada. Felizmente para ella y para todos, la “noticia” no era cierta. Alejandra estaba internada con un problema respiratorio, pero lejos estaba de tener su vida en riesgo.
El hecho nos ilustra una situación de apresuramiento, donde se privilegió la inmediatez de la noticia sin confirmarla. Ni siquiera como broma es admisible prestarse para este tipo de difusiones.
La comunicación social es hoy una ciencia y específicamente en cuanto a la información tiene sus propias reglas. La primera de ella es la confirmación, por lo menos por dos fuentes de una noticia, cuando no la tenemos de primera mano.
La identificación de las fuentes y el debido recaudo, es decir la grabación o documentación similar de la fuente, para que el lector sepa quien o quienes están sosteniendo lo que se publica es otra regla muy importante.
Por este camino se va probablemente más lento, pero mucho más seguro en la obtención de la credibilidad del público, el valor más preciado para cualquier medio de comunicación masiva.
A.R.D.

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Basta de discusión y manos a la obra

Tenemos fresco en la memoria cuando Mujica a poco de asumir la presidencia de la República, sostenía como columna vertebral de su gobierno la de “educación, educación, educación”.
Si en una cosa coincidimos con la lectura de la necesidad prioritaria que tiene el país y no sólo nosotros, es que sólo la educación puede darnos una situación diferente para dentro de algunos años.
Sin embargo pasó todo su gobierno y está avanzado ya el siguiente y poco o nada ha cambiado la situación en este tema.
Seguimos arrastrando tremendos problemas de todo tipo, de seguridad, de trabajo, de producción, y no se vislumbra una mejora de esta situación en el corto ni el mediano plazo.
Seguimos discutiendo cual es el mejor camino, si el económico, si el de la solidaridad, si el de la cultura o si todos ellos deben estar presentes en la salida que se proponga. El gobierno tiene su óptica que a veces no coincide ni siquiera con la visión de su propia ministra, los gremios tienen la suya, los partidos políticos, cada uno también tiene su propia fórmula o visión del tema.
Como quien dice “cada maestrito con su librito” y mientras tanto esta es la mejor forma de no hacer nada, de no avanzar en la cuestión que cada vez se agrava más.
Ya estamos hartos de leer y escuchar fórmulas, de tener datos de diagnósticos de la situación del país. Sabemos que la educación está en la base de toda la problemática y que no es posible solucionar nada en el corto plazo, sino que las medidas tienen que tender a ir mejorando la situación hasta que llegado el momento se puedan encarar otras etapas.
Educación, educación y más educación es la fórmula, pero por favor, comencemos por ponernos de acuerdo, por lo menos en lo básico: hay que comenzar ya a mejorar en algunos aspectos.
Luego discutiremos los aspectos más “finos” de la cuestión que es esencial sin duda alguna, pero encaremos ya el problema porque en tanto las malas consecuencias, es decir el ocio, el desánimo, el número de consumidores de estupefacientes crece y se afianza.
Ni que hablar del auge de la delincuencia que sabemos en alguna medida también tiene por origen las dificultades de algunos jóvenes e incluso sus padres y generaciones anteriores, no todos por supuesto pero si en buena medida quienes no han accedido a la educación, pronto se encuentran “embretados” y no ha hallan otra salida que delinquir.
A.R.D.

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Los desafíos de la población mundial

En la presente jornada se celebra el Día Mundial de la Población. Una fecha establecida por las Naciones Unidas para analizar la problemática poblacional del planeta. Problemática esta que está estrechamente vinculada a las condiciones de vida de quienes habitamos este planeta.
En este sentido es bueno saber que la población mundial, en estos momentos estimada en más de 7.000 millones de personas, tiene sus desafíos tanto en la atención de una eventual superpoblación, como en una drástica reducción del número de habitantes del planeta que pusiera en riesgo algunas de las condiciones de vida alcanzadas.
Los principales problemas que tiene hoy la población mundial están referidos a la pobreza, íntimamente ligada a la alimentación y la vivienda y la salud, también ligada a estos aspectos.
Cuando nos quejamos por las malas condiciones existentes en nuestro país, no debemos olvidar que en el mundo hay situaciones tremendamente más graves.
No significa que debemos conformarnos con lo que tenemos, porque la equidad no es precisamente la mejor, pero comparándola con la que viven otras naciones la nuestra es bastante mejor.
Las condiciones de vida están a su vez estrechamente vinculadas al desarrollo. En este sentido debe entenderse que “desarrollo” no necesariamente significa mejores condiciones económicas, por la sencilla razón que esta no asegura nada, aunque tampoco justifica que haya en el mundo niños muriéndose de hambre y desnutrición. Mientras que otras poblaciones derrochan y malogran muchos alimentos y otros elementos.
Hoy el mayor problema sigue siendo el mismo de hace muchos años atrás. Vale decir, la ambición humana de unos pocos que aspiran a quedarse con la parte que la equidad establece que corresponde a muchos otros.
Este es el manto que cubre todo. En salud y no nos referimos específicamente a nuestro país, seguimos determinando de acuerdo a las posibilidades económicas del paciente.
Operarse en salud privada tiene mejores y mayores posibilidades de quien o quienes lo hacen en la salud pública por la sencilla razón que tanto los recursos tecnológicos, como los humanos son mayores.
En materia habitacional el panorama es muy similar. Más allá de quienes viven en verdaderos palacetes, hay gente acaudalada que tiene dos y tres viviendas, además de los especuladores que cuentan aún con mayor número, mientras en otras naciones los pobres no tienen donde refugiarse siquiera de la inclemencia del tiempo.
No lo olvidemos…

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Abrir los ojos a tiempo

El tema de la seguridad, hoy manejado generalmente como “inseguridad” se va agravando aceleradamente y la visión sobre él también se ha politizado en tal medida que impide verlo en toda su realidad.
Sin desconocer que se trata del talón de Aquiles (punto más débil del guerrero de la mitología griega), entendemos que enceguecerse en desconocer la realidad es tan nefasta como exagerarla tratando de sacar provecho de la percepción popular de ella.
Hoy es inocultable que la población tiene miedo, un miedo justificado porque ya sea por exageración de las condiciones en que se vive o por simple asunción de la realidad, se vive pendiente del tema.
En la calle desconfiamos de todo y de todos, miramos con recelo a quienes se nos acercan y proliferan las rejas, las alarmas, los alambres de púas y demás.
Lamentablemente todos los días los medios de comunicación nos informan sobre hechos delictivos que décadas atrás ni soñábamos que podíamos llegar a vivir.
Seguramente que quienes marcan la senda de los medios de comunicación también juegan su rol, consciente o inconscientemente, ya sea por ideología, por conveniencia o intereses o simplemente por ignorancia del verdadero rol y la preponderancia que tienen los medios sobre la comunidad.
Pero una cosa es innegable. Los hechos indican que hoy se roba, se manejan armas de fuego en la vía pública y hasta se mata alevosamente por parte de la delincuencia y esta en alguna medida se siente “protegida” por las leyes, por la debilidad del sistema, por la desprotección de quienes tienen por misión su combate. Por esto exhortamos a abrir los ojos a tiempo.
No podemos entender como uno de los “cabecillas” de un reciente levantamiento en una cárcel de seguridad puede conseguir un “disfraz” de policía y estar a punto de concretar su fuga, sin que se explique de dónde sacó su “disfraz”, quién se lo proporcionó o cómo lo obtuvo.
Entendemos que hay aspectos de la investigación que no deben manejarse apresuradamente por parte de los medios, pero también consideramos ineludible que llegado el momento la población debe ser debidamente informada de todos los detalles, porque en caso contrario se está “jugando” precisamente para los intereses de los delincuentes.
En estas columnas hemos reclamado que se prohíba el uso del casco protector por parte de los motonetistas y se nos dirá que vamos a contramano de la seguridad en el tránsito y seguramente que es cierto, aun cuando sumamos nuestra voz a los primeros reclamos de la imposición de la obligatoriedad del casco.
Pero una cosa es cierta. La prudencia es la que “manda” en estos casos y aun cuando sabemos que la eliminación del casco no será una solución “de raíz” al problema, es al menos quitarles un elemento asiduamente usado en sus fechorías.
A.R.D.

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Seguimos esperando definiciones claras

En estas columnas henos sostenido que las atribuciones de negligencia o falta de cooperación que se cruza la Policía, los fiscales, el Poder Judicial y el Poder Legislativo, es una pérdida de tiempo y un “divague” sensacional.
Mientras seguimos en esto y se piden renuncias, se anuncian interpelaciones, se apoya por una parte y se cuestiona por otra, la población que trabaja y procura vivir honestamente sufre las consecuencias de una delincuencia que cada día avanza más, se vuelve más audaz y gana más terreno.
Desconocer esta realidad hoy, sería torpe. Desconocer que algunos pretenden sacar provecho en su beneficio también. Ha sido siempre así y nadie está libre, estamos seguros que si la oposición fuera gobierno y este oposición, tendríamos la misma situación, es lo lógico.
Seguir afirmando que “pese a todo” estamos mejor que… y seguimos siendo el país más seguro de América Latina y demás, es torpe, es conformarnos con aquello de que mal de muchos consuelo de tontos…
Lo que aquí interesa es saber que el deterioro es cada día mayor, que vamos mal, que algo está fallando o al menos no está dando el resultado esperado.
Si alguien como el Director Nacional de Policía, un técnico con experiencia en la materia, salió a reconocerlo y a advertir que vamos mal, no hay nada – a nuestro juicio – que reprochar. Bienvenidas las advertencias, es un tirón de orejas para los que deberían de reconocer que hay que ajustar o cambiar con urgencia algunas de las cosas que lejos de favorecernos nos han arrojado a la boca del lobo…
No queremos vivir en un país dominado por las mafias, donde haya que pagarles a ellas para vivir “más o menos tranquilos”, donde la mayoría de la población se mantiene ociosa y vive de los pocos que trabajan.
No ignoramos que predicar en este sentido es prestarse precisamente a los intereses de quienes quieren sacar provecho de la situación, pero esta posición es tan negativa como esconder la cabeza para no ver la realidad.
Hay que tener la suficiente visión como para analizar los temas en profundidad, no sea que salgamos de “guatemala, para caer en guatepeor…”
Todavía no vemos que se haya entendido que la única salida posible en esto comienza por unirnos, cerrar filas para detener la delincuencia. Si seguimos pensando que la seguridad es responsabilidad sólo de otro, que a nosotros no nos va a alcanzar el delito, y cosas por el estilo, sólo cabe esperar el auge delictivo que ya está agotando nuestra capacidad de asombro.
Lamentablemente las últimas experiencias indican que el tema se sigue agravando.
A.R.D.  

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Sigo sin entender…

El Fiscal General de la Nación sostuvo recientemente que en nuestro país se sigue aplicando mal el régimen de libertades anticipadas y a esto atribuyó la “flexibilidad” actual. En la mayoría de los casos los reclusos recuperan su libertad en menos de la mitad del tiempo que se le ha estipulado como pena. Más aún, a veces la pena recién se conoce cuando el recluso ya ha cumplido o al menos ha cumplido la fracción de ella que le habilita para gestionar la libertad.

De acuerdo a lo que tenemos entendido, el régimen de reducción del tiempo de reclusión no debe aplicarse en todos los casos, sino en aquellos en que puntualmente el reo ha cumplido a carta cabal con las exigencias impuestas para su reclusión las que de aplicarse debidamente no son tan lasas precisamente.
Hoy vemos como esta reducción se aplica prácticamente en todo los casos, aún en aquellos en que es evidente que no corresponde. Hay casos de “presiones” hacia quienes tienen una palabra influyente en cada caso y también puede haber otras formas de presión de las que no poseemos siquiera argumentos sólidos para sostener que han existido en determinados casos, pero esto no quiere decir que no existan.
Aclaremos que a nuestro criterio la reclusión de una persona debería de servirle a esta precisamente para recapacitar, para reflexionar sobre sus pasos y para reencauzarle como un individuo valioso para la sociedad.
Sabemos que lejos de esto han estado las cárceles uruguayas, y de nada sirve compararlas con otras de la región cuyas condiciones son aún mucho más lamentables.
Pero vamos a entendernos. No debemos perder de vista que quienes van a parar a la cárcel son en su gran mayoría, no todos por supuesto, delincuentes que han infringido la ley y por lo tanto deben pagar su deuda con la sociedad.
Para nosotros seguirá siendo prioritario atender a las víctimas de los delincuentes, que a ellos mismo y es por esto que no entenderemos nunca como autores de homicidios logran recuperar su libertad a los sumo tres o cuatro años después, mientras que sus víctimas muchas veces son “condenadas” a la miseria por el resto de su vida, porque un delincuente les mató a quien aportaba el sustento de la familia.
Estos conceptos que estamos reiterando ponen de manifiesto algo que reiteramos y es que sigo sin entender nuestra “justicia”.

A.R.D.

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Fomentar la música es fomentar valores

Pocas posibilidades tienen los pueblos para festejar acontecimientos en común, que “muevan” a todos y a los que nadie pueda oponerse racionalmente, como es el caso de la celebración del Día de la Música, celebrado en el Uruguay el primero de octubre de cada año.

Aún lejos de esta fecha conviene rescatar y valorar como corresponde este tipo de iniciativas.
Se afirma a nivel popular que la música amansa a las fieras, y si bien no pasa de ser un dicho popular, está basado en un aspecto indesmentible, la música es capaz de apaciguar, de aportar paz y tranquilidad a aquellos espíritus angustiados, que sin embargo son capaces de reconocer y dejarse imbuir por la buena música que aleja los aires de violencia e ira.
Así también sucede con los pueblos, con la convivencia pacífica que se procura con este tipo de celebraciones. Cada pueblo tiene su música preferida, que en muchos casos le identifica y el vivirla y disfrutarla aporta a la buena convivencia capaz de manifestarse más allá de los avatares circunstanciales.
Apostar a enseñar y difundir los valores de la música, es seguramente un buen camino. Los niños que se dedican a aprender música están encaminando debidamente su vida.
La música no sólo requiere de aptitud, de “oído” y obviamente de talento como señalaban nuestros mayores, sino también de constancia, de perseverancia y de mucha dedicación, valores no muy frecuentes en nuestros días pero que identifican y enriquecen como pocos los espíritus de quienes los profesan.
La música además permite a quien la cultiva acceder a un contexto privilegiado de valores humanos donde precisamente se cultivan y comparten los valores espirituales y es lo que identifica a quienes en ella se desempeñan.
De allí que la promoción de la música con esta jornada dedicada a difundir y destacar sobre todo nuestra música, es uno de los aciertos que se han determinado por parte de quienes valoran los bienes culturales.
Seguramente que no basta tener mucha y buena música para tener un pueblo educado y culturalmente destacado, pero es un aporte beneficioso en esta materia que se inscribe en el camino correcto.
La misma percepción nos deja la “locura celeste” y por nuestra parte entendemos que un pueblo musicalmente educado es un pueblo alegre y optimista, como pretendemos que sea el pueblo uruguayo.

A.R.D.

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Las redes no son culpables, los que las mal usan sí

A raíz de un triste y lamentable hecho, difundido por “alguien” que volcó imágenes de la víctima al Whatsapp se planteó a nivel público una fuerte discusión sobre estas redes y el funcionamiento de las nuevas tecnologías.
La mayoría de los comentarios que escuchamos, reclamaban vehementemente por sancionar este tipo de conducta y abogaban por el control de estas redes y de sus contenidos, cuando no lisa y llanamente su clausura. Existen en este sentido algunos casos en el mundo y están concentrados en países totalitarios, donde el control del Estado es omnipotente y nadie opina ni difunde nada a escondidas del Estado.
Realmente no estamos de acuerdo. Las redes sociales sólo son un instrumento y la tecnología moderna toda es sumamente útil, siempre y cuando la usemos debidamente.
Este es el punto. No nos equivoquemos, como toda herramienta las redes sociales se pueden usar para el bien o para hacer el mal. Si a un martillo lo usamos para el fin con el que fue construido, es decir, para golpear ya sea en la construcción o en otros oficios similares, es muy útil y valioso. Sin embargo si lo utilizamos para agredir y golpear a una persona o en alguna otra función no específica, puede volverse un arma letal.
El Whatsapp es exactamente igual. Bien utilizado es sumamente útil para comunicarnos rápidamente, casi al instante diríamos. Mal usado puede causar graves daños, como el caso que nos ocupa, el que ha causado un rechazo general.
“Alguien ”que acertó a pasar por el lugar o estuvo allí cumpliendo funciones tomó una imagen de la víctima del hecho y no tuvo mejor idea que compartirla en la mencionada red. Horas más tarde supimos también de la desesperada solicitud de la ex esposa de la víctima, y madre de un niño de ambos, de tres años, solicitando por favor que no compartieran dicha foto y que la eliminaran, porque no quería que su hijo pudiera verla.
La cuestión es que las redes no tienen control, ni código alguno, por lo tanto no existe ética, ni se miden los daños que pueden hacerse por el mal uso.
Es uno de los grandes problemas que han explotado con la globalización y las nuevas tecnologías, que no son las culpables, porque en el fondo el morbo de la gente y hasta la malignidad siempre existió, nada más que ahora tiene mayores posibilidades de ventilarse y trasmitirse.
Por lo tanto, la cuestión es trabajar en este sentido. Un ciudadano bien formado y mentalmente sano no usará jamás las redes sociales para este tipo de acciones morbosas y aberrantes. En cambio si en realidad existen personas capaces de hacerlo – ya sea por ignorancia o por expreso deseo de herir susceptibilidades – siempre estaremos expuestos a estos casos, que sólo pueden explicarse si hablamos de mentes enfermizas.
Así las cosas confiemos en que la formación profesional de quienes asumen la carrera de la comunicación social sea capaz de poner las cosas en su lugar.
Alberto Rodríguez Díaz

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No es un delito menor

Uno de los aspectos esenciales de la consideración del delito de abigeato por parte de la comisión de Diputados, fue la denominación de delito menor, como ha sido hasta el momento o no.
Aunque parezca cosa menor, en cuanto a que no es un delito que tenga costo de vidas humanas, en nuestros días el abigeato tampoco es un delito menor.
La cuestión es que en algunos ámbitos se sigue creyendo que estamos hablando del robo de una oveja por parte de un padre de familia que busca alimentar a sus hijos.
En realidad el abigeato de hoy día nada tiene que ver con esta situación, se roba ganado en camiones y habitualmente se faena y traslada uno o más animales robados en camionetas o vehículos similares.
Esto no es precisamente un delito menor porque muchas veces los afectados son pequeños productores precisamente y se les roba los pocos animales conque cuentan a veces precisamente la vaca de la que obtenían la leche para su familia.
Pero aún si no fuera así, el sólo hecho de robar bienes ajenos para comercializarlos es un delito grave. No se puede creer que estamos ante un delito menor.
El proyecto aprobado por la comisión de diputados de todas formas establece algunos aspectos importantes, aunque no se aprueba en la medida que pretendía el Poder Ejecutivo, el agravamiento de las penas como se pedía, de todas maneras hay modificaciones que entendemos positivas que significan un avance en la cuestión.
Dentro de estas hay dos aspectos que creemos son esenciales. En primer lugar, que la Justicia -esperemos que lo haga – pueda determinar la incautación del o de los vehículos utilizados para cometer el delito.
En segundo lugar que este delito tenga una pena mínima de dos años de penitenciaría, vale decir que se trata de un tiempo en el que no es posible salir en libertad.
Podemos pecar de conservadores, si así fuera no tenemos inconveniente que se nos considere tales, pero entendemos porque así nos han inculcado desde pequeños y nunca encontramos argumento suficiente para rebatir esta premisa, que los bienes ajenos, son ajenos y por lo tanto el único camino para apropiarnos de ellos debe ser mediante la ley, dentro de ella y respetándola como debe ser y esta no puede ser tan contemplativa con quien o quienes no lo entienden así.
Cuando nos encontramos con gente que es altamente probable que viva del delito, porque no tiene modo de vida sano y conocido, se impone que quienes tienen la responsabilidad de investigar y cerciorarse de cómo son las cosas, cumplan con su función.
Estos no son nuevos ni es la primera vez que los vertimos, pero seguiremos insistiendo hasta que se lo asuma.
Ni más ni menos.
A.R.D.

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Imprescindible actualizar las formas de combatir el delito

Resulta realmente difícil de entender la posición de algunas voces que se han hecho sentir por estos días en referencia a la utilización del sistema conocido como “El guardián” tecnología sofisticada en materia de comunicaciones que permite escuchas con mucha nitidez en condiciones incluso resguardadas también por tecnologías de avanzada cuando hay fundadas sospechas de estar ante bandas criminales de alto poder.
El Ministerio del Interior manifestó que este sistema fue el que permitió desbaratar las andanzas de un grupo ligado a uno de los cárteles mexicanos de la droga más poderosos en el mundo. Aunque el avance de la tecnología es tal que tenemos entendido que hoy las funciones que presta “El Guardián” son ya restringidas.
Si los que impulsaron la adquisición de esta tecnología hubieran pensado en qué temas podría ser de mucha utilidad, seguramente en el combate a la droga sería una de las razones fundamentales para aconsejar su adquisición.
Sin embargo, aunque antes de utilizarlo hubo que llegar a un acuerdo con la Suprema Corte de Justicia, cosa que se hizo, informando de todos los detalles y aspectos de su funcionamiento y en qué sería utilizado, lo insólito es que ahora haya voces del propio Poder Judicial que de alguna manera estén planteando sus discrepancias, porque aparentemente, a pesar de este acuerdo, faltó algún detalle para que la puesta en funcionamiento fuera totalmente autorizada.
Honestamente ya no entendemos más nada. Una cosa es que se pusiera en práctica para realizar actividades al margen de la ley, para escuchas no autorizadas o incluso para investigar o chequear la vida privada de alguien y otra que sea usado para lo que entendemos es correcto y adecuado, es decir, luchar contra las sangrientas mafias que han comenzado a operar en nuestro país.
Creemos que nos estamos volviendo más realistas que el rey. En estas mismas columnas hemos sostenido que resulta lastimoso comprobar como el delito avanza mucho más rápidamente que el sistema legal y las formas de protección y defensa que tienen los ciudadanos frente al delito.
Cuando ponemos este tipo de reparos, estamos precisamente incidiendo en este sentido y “jugando para el contrario”, para decirlo con términos futboleros.
No estamos ante un exceso, o un mal uso de la tecnología disponible en el país, sino frente a un caso en que cualquiera con uso de razón aprobaría. Si seguimos dormidos mientras la delincuencia avanza en el país, seguramente las mafias nos pasarán por encima, adueñándose definitivamente de lo que se supone debería de ser paz y tranquilidad de la ciudadanía.
Es hora de asumir las cosas tal como son, de dejarse de preámbulos y vericuetos legales que no hacen otra cosa que ir contra los intereses del ciudadano que aspira a tener seguridad, paz y tranquilidad.

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Demasiado grave para ser ignorada

La afirmación trascendida en las últimas horas, sobre la denuncia del propietario de un auto robado en Montevideo, que la Policía no fue a recuperarlo, pese a que se le dio la ubicación exacta, lograda por rastreo informático (GPS), es demasiado grave como para ignorarla o dejarla correr tal como ha trascendido.
Antes que nada digamos que el hecho fue denunciado en Montevideo y el propietario le proporcionó a la Policía la ubicación exacta donde se hallaba el vehículo robado (barrio Las Acacias), pese a lo cual la Policía no hizo nada por recuperarlo, argumentando que era una “zona roja” en la que la Policía no ingresaba.
De haber sucedido tal como se ha denunciado, sería nefasto para nuestro país y sobre todo para el ciudadano en general porque supone que en el país se han formado “territorios” donde manda la delincuencia y la Policía indirectamente les reconoce estos territorios como “suyos”, es la delincuencia la que manda en estas zonas y sólo ingresa o egresa quien o quienes ellos autorizan y por supuesto que no las autoridades legales. ¿Es esto admisible?
¡Pobre de nosotros! Si hemos llegado a esto sólo cabe que les sigamos entregando barrios enteros, o zonas de las ciudades donde mande la delincuencia y se haga lo que a ellos se les antoja.
No pretendemos con esto asumir que así hayan sido los hechos, porque no los conocemos en detalles. Ahora que quede claro, muy claro tampoco nos sirve el argumento que hemos oído de que si bien se informó donde se hallaba el vehículo, no era posible allanar porque no había número concreto y la zona del barrio mencionado a la que se aludía no tenía numeración.
Existen disposiciones municipales en ese sentido y hay responsabilidades muy claras y concretas sobre el punto. Si así fuera lo que cabe es denunciar los hechos para corregirlos y que cada quien asuma responsabilidades.
No nos sirve el argumento que como no hay numeración ni datos concretos se otorgue impunidad. Digámoslo claro, aquí hay responsabilidad de la Justicia, que aún cuando no se conozcan datos concretos de un lugar debería de permitir los allanamientos, si se tiene la certeza de que lo robado está en ese lugar.
También hay responsabilidad policial, porque bajo ningún argumento se puede omitir la información a la opinión pública, otorgando total impunidad en estos casos.
Esperemos que se aclaren las cosas, antes que se sigan agravando.
A.R.D.

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Una pata imprescindible para la salida

Tenemos fresco en la memoria cuando Mujica a poco de asumir la presidencia de la República, sostenía como columna vertebral de su gobierno la de “educación, educación, educación”.
Si en una cosa coincidimos con la lectura de la necesidad prioritaria que tiene el país y no sólo nosotros, es que sólo la educación puede darnos una situación diferente para dentro de algunos años.
Sin embargo pasó todo su gobierno y está avanzado ya el siguiente y poco o nada ha cambiado la situación en este tema.
Seguimos arrastrando tremendos problemas de todo tipo, de seguridad, de trabajo, de producción, y no se vislumbra una mejora de esta situación en el corto ni el mediano plazo.
Seguimos discutiendo cual es el mejor camino, si el económico, si el de la solidaridad, si el de la cultura o si todos ellos deben estar presentes en la salida que se proponga. El gobierno tiene su óptica que a veces no coincide ni siquiera con la visión de su propia ministra, los gremios tienen la suya, los partidos políticos, cada uno también tiene su propia fórmula o visión del tema.
Como quien dice “cada maestrita con su librito” y mientras tanto esta es la mejor forma de no hacer nada, de no avanzar en la cuestión que cada vez se agrava más.
Ya estamos hartos de leer y escuchar fórmulas, de tener datos de diagnósticos de la situación del país. Sabemos que la educación está en la base de toda la problemática y que no es posible solucionar nada en el corto plazo, sino que las medidas tienen que tender a ir mejorando la situación hasta que llegado el momento se puedan encarar otras etapas.
Educación, educación y más educación es la fórmula, pero por favor, comencemos por ponernos de acuerdo, por lo menos en lo básico: hay que comenzar ya a mejorar en algunos aspectos.
Luego discutiremos los aspectos más “finos” de la cuestión que es esencial sin duda alguna, pero encaremos ya el problema porque en tanto las malas consecuencias, es decir el ocio, el desánimo, el número de consumidores de estupefacientes crece y se afianza.
Ni que hablar del auge de la delincuencia que sabemos en alguna medida también tiene por origen las dificultades de algunos jóvenes e incluso sus padres y generaciones anteriores, no todos por supuesto pero sí en buena medida quienes no han accedido a la educación, pronto se encuentran “embretados” y no hallan otra salida que delinquir.
A.R.D.

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Los reclamos deben hacerse sin engaños

Se dice que sobre “noticia” hay tantas definiciones como del amor. Para el poeta es una cosa, para el psicólogo otra, para el religioso etc.,etc. Lo mismo sucede cuando tratamos de definir ¿qué es noticia?. Hay cientos de definiciones, cada una basada en un aspecto diferente.

Por lo que sabemos en España se le ha dado preferencia en este último sentido al periodismo y el criterio que se maneja es el que “es noticia”, aquello que el periodismo considera que es noticia.
Esto no sólo supone una preferencia, sino que esencialmente supone también un reconocimiento a la preparación profesional y una enorme responsabilidad. Si bien se atribuye al periodismo la capacidad de determinar qué es noticia, al mismo tiempo se lo expone a los cuestionamientos que surjan sobre el tema.
La cuestión va más allá de lo que revela en si, por el hecho que considera que el periodismo debe estar capacitado para determinar si un tema reúne los elementos necesarios para considerarlo noticia. Lo primero, esencial y “sine cuan non” es que realmente sea verdad lo que se afirma. Es decir si es un tema de interés masivo (no sólo individual o de un círculo muy reducido de personas), si tiene suficiente importancia (que se ausculta luego viendo su trascendencia) e interés.
Puede un tema ser importante, pero no tener interés público y viceversa, dado que importante no es lo mismo que interesante. ¿A que viene todo?. Pues por el hecho de que si alguien debe estar capacitado y preparado para determinar, si está ante una noticia o un simple rumor, es el periodista y fundamentalmente el responsable de un medio de comunicación social.
Más aún, en nuestros días donde “reinan” los rumores a través de las denominadas redes sociales, el periodista es quien debe saber ante qué está. Se nos ha enseñado que lo que se publica o dice públicamente debe ser irrefutable. De allí que el periodista tiene que chequear y verificar por lo menos un par de fuentes que lo que va a decir o escribir sea realmente verdad.
Hoy día cualquier persona, incluido menores de edad, puede largar cualquier versión o rumor por las redes sociales, sin tener conocimiento alguno del alcance y las consecuencias de su acción, pero es el periodista quien debe determinar ante qué está.
Al lector, oyente o televidente no le interesa de donde ha sacado la “noticia”, sino que dicho medio es quien la ha tomado como tal. Es decir, antes que nada, es una cuestión de credibilidad, de seriedad y de responsabilidad.
Por estos días en que la atención popular está concentrada en el campeonato mundial de fútbol nos ha llegado primero una carta supuestamente del capitán celeste Diego Godín y luego una atribuida nada menos que al Maestro Oscar Tabárez.
El contenido en ambos casos apunta a la unidad de los uruguayos y a la motivación de un pueblo junto a “la celeste”, pero lo que debe tenerse muy en cuenta es que ambas cartas son apócrifas y en especial la segunda que sobre todo apunta al reclamo de 6 % del PBI para la educación.
No tenemos nada contra el reclamo, pero si contra el engaño porque no es por este camino que se convence leal y francamente al ciudadano.

A.R.D.

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Aprovechar los recursos al máximo

Es frecuente que los uruguayos creamos que somos los mejores del mundo, los más educados, los más amables, los más cuidadosos del ambiente y demás. Sin embargo la realidad indica que estamos muy lejos de eso. Por lo menos en materia de orden y de disciplina, porque a poco que conozcamos algunas disciplinas existentes y conservadas en pueblos asiáticos incluso algunos mucho menos desarrollados que nuestro Uruguay nos daremos cuenta que estamos muy lejos de lo que creemos.
Tampoco es que consideremos que todos los pueblos asiáticos son mejores, más disciplinados u ordenados que nosotros, pero hay algunos que sí lo son y están muy por encima de nosotros en estas materias.
Nos explicamos. La disciplina y el orden existente en Japón, es el único elemento capaz de darles a los japoneses la fuerza y la entereza suficiente como para hacerle frente a las catástrofes sufridas, como han sido sangrientas guerras y un potentísimo tsunami.
Esto es quizás difícil de entender para nosotros. Sin embargo en lo personal siempre he sabido que en Japón existe un orden meticuloso, impensado para nosotros.
Un amigo que viajó años atrás a participar de un evento en la capital nipona, nos comentaba por ejemplo, la extrañeza que le causó notar que en las plazas públicas, existían por ejemplo plantas de cebolla en flor y absolutamente nadie la dañaba, ni mucho menos se servía de ellas.
Otro aspecto que le resultó llamativo, según nos expresó, fue observar como en las veredas atiborradas de gente se caminaba sin problemas, puesto que había aceras para ir y otras para venir y a nadie se le ocurría transgredir este orden predeterminado.
Antes de eso nos habíamos enterado que uno de los problemas existentes allí eran los de espacio, precisamente, y por eso había “barcos dormitorios”, vale decir, antiguos barcos que se mantenían a flote no para explotarlos como embarcaciones, sino sencillamente para usar sus camarotes como dormitorios.
Una medida ingeniosa seguramente, propia de una nación que usa su inteligencia y maximiza todas sus posibilidades para satisfacer las necesidades de su población.
En cambio si alguien planteara algo similar acá, para sacarle el máximo provecho a ciertos recursos parcialmente explotados, estamos seguros que se encontraría con una montaña de dificultades, de requisitos y exigencias que por lo menos devengarían en un segura decepción.
Es hora de ponerse a pensar, por ejemplo, que hay centros educativos (como algunas escuelas), que sólo funcionan medio día o menos aún, mientras que la Universidad de la República debe dar algunas materias debajo de un árbol. ¿No será posible armonizar esas horas en que dichos centros de estudio permanecen ociosos para cederlos a las clases universitarias que actualmente se deben dar a la intemperie?
A.R.D.

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Sería nefasto para la igualdad democrática

La dependencia de la Universidad de la República en Salto ha marcado un camino emblemático y nos atrevemos a decir que es un elemento determinante para la situación que ostenta la ciudad a nivel del interior del país.
Con más de 6.000 estudiantes, buena parte de ellos procedentes de otros departamentos, ha tenido un auge económico y sobre todo en el sector inmobiliario que es imposible de ignorar. Bastaría recorrer las inmediaciones de la sede de la regional universitaria para ver que existen al menos tres edificios de apartamentos construidos en la zona, con un buen número de apartamentos de un dormitorio, además de edificaciones que reúnen un buen número de los denominados “monoambientes” que se alquilan generalmente para estudiantes de otros departamentos que alquilan en conjunto.
Desconocer esta realidad sería absurdo y aunque tenemos nuestros reparos, debido a que consideramos que proporcionarles alojamiento a los estudiantes es un rol que debe cumplir el Estado, no se puede desconocer que aún así se ha mantenido lo que para nosotros es la esencia del sistema y es la democracia que rige en las posibilidades de estudio, aún cuando es innegable que esta igualdad se vea recortada y limitada por las posibilidades económicas.
Ahora existe una situación que ha sido denunciada incluso por el actual Rector de la Universidad de la República. Dr. Roberto Markarián y es que se tenga que a falta de aulas y locales adecuados se tenga incluso que dar clases debajo de un árbol.
Es una situación vergonzosa, no tanto por la imagen que deja, sino esencialmente porque determina que penda sobre la regional la enorme injusticia que sería la fijación de cupos para el acceso estudiantil.
Sea cual sea el criterio con que se haga, siempre sería una discriminación, una injusticia que afectaría nada menos que una de las características de nuestra educación universitaria que tanto nos enorgullece, como es la igualdad y gratuidad del acceso a la educación.
Lo más lamentable de esto, es que hay en Salto edificios públicos que bien podrían ser cedidos a la Universidad para que esta los remodele (caso del Palacio de Oficinas Públicas) y otros a efectos de que sirvieran para albergar aulas universitarias.
Esperemos que aparezcan los fondos necesarios para evitar que el crecimiento de la Universidad de la República en la región no se vea afectado.
Alberto Rodríguez Díaz

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El costo de la sangría humana

El “Documento Marco sobre Política Migratoria en Uruguay” de la Junta, Nacional de Migración, un organismo oficial integrado por la Presidencia de la República, los ministerios de Relaciones Exteriores, Interior, Trabajo y Seguridad Social y de Desarrollo Social, reconoce que aún en momentos de crecimiento económico los profesionales uruguayos tienen una fuerte propensión a emigrar, debido a que las remuneraciones que pueden obtener en el territorio nacional no compiten con las que ofrecen otros países.
que el Poder Ejecutivo aprobó la semana pasada, se señala que es necesario, por lo tanto, diseñar una Política de Retención.
El tema no es nuevo y es propio de un país chico como el nuestro. Desde hace muchas décadas que se registra este tema que incluso es muy conocido a nivel de la población, son contados los estudiantes que tienen posibilidades de especializarse afuera o hacer una carrera en el extranjero, que luego vuelven a radicarse en el país.
El estudio al que hacemos referencia constata algunos aspectos que son conocidos, pero no muy difundidos. En este aspecto, apuntamos específicamente al hecho de que los estudiantes que se van al exterior a hacer una carrera por lo general tienen altas calificaciones y de allí que al terminar sus estudios en el extranjero se les presenten posibilidades laborales que no tienen en nuestro país.
La información de que se habrá de diseñar una política migratoria que sea atractiva para el regreso de esos jóvenes al país, es sumamente interesante. Diríamos más. Es trascendente, porque nadie ignora que el futuro pasa por el conocimiento y para competir en el mundo que se nos viene necesariamente habrá que estar preparado y bien preparado.
A nadie escapa que las grandes potencias han captado permanentemente a los “cerebros”, más destacados en cada disciplina y esto les ha permitido mantenerse en la cúspide del desarrollo no sólo tecnológico, sino en cuanto al nivel general de sus actividades.
Recién asumimos que esta política es trascendente y que más allá de las ventajas que representen personalmente para los jóvenes que emigran, esta sangría de cerebros tiene una contrapartida muy negativa para el país.
No somos partidarios de prohibir o sancionar el éxodo, sino por el contrario, de idear, como aparentemente se lo está haciendo políticas atractivas para que estos técnicos opten por quedarse, como estamos seguros sería el deseo de la mayoría de ellos, porque aunque se vayan, se radiquen y echen raíces por allá, el “paisito” no se olvida.

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No a costo de la salud humana

Existe en nuestro país una legislación considerada de avanzada en la región en cuanto a prohibición del uso de algunos de los productos considerados nocivos para el hombre o el ambiente.
El tema radica en que los controles y la fiscalización del cumplimiento de estas disposiciones legales dista mucho de ser satisfactorio.
Existen disposiciones muy claras, no sólo en cuanto al tipo de productos autorizados para usar en el control sanitario, sino también en la forma de hacerlo y los sitios en que no se puede fumigar.
Sobre estos aspectos, tenemos entendido que corresponde al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, el controlar que las etiquetas de los productos incluyan las disposiciones vigentes para la aplicación de los mismos.
Pero además existe una disposición específica que prohíbe la aplicación aérea a 500 metros de cualquier centro poblacional y a 300 metros cuando la aplicación es terrestre.
Estas disposiciones parecen atinadas, pero la cuestión es luego ¿Quién controla? La Policía sanitaria en materia agrícola la tiene el Ministerio de Ganadería (MGAP), pero que sepamos no actúa “de oficio”, sino que lo hace sólo en casos en que reciba alguna denuncia específica.
Si esto fuera realmente así, porque no lo hemos podido confirmar, sería de lamentar, porque las consecuencias del mal uso o la mala aplicación de un producto puede acarrear consecuencias muy lamentables para las personas que resulten afectadas y muchas veces para quienes los aplican.
No sólo se trata de afecciones importantes en la piel, sino que también es posible que se registren problemas bronquiales y similares y aunque resulta casi imposible lograr la confirmación o desestimación en este aspecto, hay quienes denuncian consecuencias mucho más graves.
Y no se trata de entorpecer u oponerse al desarrollo de la producción en el país, sino de proteger la salud de la población y en especial de los niños que están expuestos a la mala aplicación de estos productos químicos cuando no se respetan las normas legales en el tema.
No tenemos dudas que de cumplirse estas disposiciones Uruguay estaría debidamente protegido de las malas consecuencias que acarrea la fumigación hecha fuera de lugar.
No pretendemos opinar específicamente sobre el hecho mencionado, porque ya lo harán las autoridades competentes, lo que tratamos de hacer es alertar sobre la necesidad de que se controle debidamente, en tiempo y forma el cumplimiento de las disposiciones, porque los buenos resultados económicos de una producción no debe hacerse sobre la destrucción y el daño ni para seres humanos ni para el ambiente.

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Un camino acertado

La apuesta de Uruguay por las energías limpias es una de las iniciativas más acertadas de los últimos años. Luego de varios años en que no se previó absolutamente nada en cuanto al desarrollo del país en esta materia, hoy Uruguay es visto como un ejemplo a seguir en la materia y seguramente que es así, debido a que pocos países en el mundo pueden mostrar tan bajo aporte de contaminación al medio ambiente como el Uruguay.
Un país como el nuestro que hasta el momento no ha descubierto hidrocarburos en su suelo seguramente tiene en el máximo aprovechamiento de las energías “limpias” el camino casi que inevitable a seguir por varios factores.
Prácticamente agotadas las posibilidades de la hidroelectricidad, las posibilidades de desarrollo pasan por la energía eólica, la solar y las biomasas.
Seguramente que las posibilidades de la energía eólica es la más interesante en cuanto una vez conseguidas las instalaciones sólo se depende de que haya viento para producir energía. A su vez, al pie de los molinos generadores prácticamente no hay restricciones y el ganado puede pastar libremente.
Las granjas solares tienen un potencial similar en cuanto a que sólo se depende de que el sol suficiente para llegar al máximo de potencial de generación.
Ambos son recursos naturales, renovables por la propia naturaleza y por lo tanto su explotación no supone degradación alguna para el medio ambiente.
Ningún país logra desarrollarse, sobre todo a un ritmo aceptable si no cuenta con suficiente energía en forma constante, si esta es energía “limpia” mejor aún, porque no tendrá consecuencias negativas.
Hoy Uruguay ostenta una posición privilegiada en la materia, no sólo en cuanto a la producción de energías limpias, sino también porque los indicadores de producción hacen ser muy optimistas, porque Uruguay no sólo tendrá energía suficiente para apuntalar su desarrollo, sino que si todo funciona bien y los sistemas producen al máximo habrá un excedente que hace pensar incluso en exportarlo a la región.
Cómo se ha llegado a esta situación y el costo que ha tenido este desarrollo, además de las condiciones que tiene hoy para abonar este costo, es harina de otro costal.
En definitiva, un camino a reafirmar y profundizar, porque quizás lo más importante sea haber conseguido lo que hoy procuran al menos atemperar, sin mayores éxitos, como es la contaminación ambiental por la producción de energías “sucias” a partir de los hidrocarburos.
Seguramente que resta mucho camino en la materia, pero Uruguay ha marcado un camino que es mirado y admirado por países poderosos incluso, un mérito que merece reconocimiento.

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“Que el árbol no nos impida ver el bosque…”

Uno de los cuestionamientos más frecuentes que hemos escuchado a la hora de evaluar el nivel del sistema educativo del país, es el referente a la pérdida de valores. A la incidencia de la familia en este sentido, considerada la célula madre de la educación en épocas pasadas, dado que los valores comenzaban a inculcarse en ella y proseguían en la escuela.
Claro está que en este sentido y como suele suceder en estos casos no nos detenemos a analizar las causas de la situación, sino que sólo reparamos y nos escandalizamos con las consecuencias que estas tienen.
No nos detenemos a evaluar el “por qué” llegamos a esto. Ni tampoco el “cómo”. Es que lo que les hemos inculcado en los últimos años ha sido siempre el “hacé la tuya”. Es decir, borramos de un plumazo los valores de solidaridad, de sensibilidad social hacia el que más sufre o el más necesitado.
Es más reciente la medida del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de “tolerancia cero” a la emigración, es de tal crueldad y de tal insensibilidad social que ha movido a todos los sectores del mundo, incluidos los más difíciles de reaccionar ante estas situaciones, a condenar la medida, dejada sin efecto de ahora en adelante, pero mantenido para los más de 2.500 niños que han sido ya separados de sus padres en este mes en que fue aplicada la medida.
Seguramente de haber tenido que soportar las mismas condiciones de separación de nuestros pares, de haber sufrido la disolución de las parejas, cosa que hoy se hace con tanta facilidad, sin detenerse a observar que son los niños las principales víctimas en estos casos, es probable que quienes cuestionamos la actual situación, nos hubiéramos comportado igual o peor que ellos aún. Y conste que no estamos bregando por ser más tolerantes con quienes cometen graves delitos, porque sabemos que la represión debe hacerse con medidas correctivas adecuadas.
Lo que hemos sostenido siempre es que no existen medidas capaces de solucionar estas situaciones en lo inmediato. Para pensar en soluciones válidas hay que pensar a mediano y largo plazo, pero sin dejar por ello de reprimir y sobre todo de prevenir los delitos que están sucediendo en nuestros días.
De todas formas hay que tener claro que una de las claves está en la situación familiar y si seguimos atentando contra su buena conformación, entonces estamos haciendo precisamente lo contrario a lo que entendemos debería hacerse.
Como quien dice, que el árbol no nos impida ver el bosque…
A.R.D.

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Crearla y rodearla como corresponde

En primer lugar digamos claramente que estamos de acuerdo con la creación de la Universidad de la Educación, si esto aporta al prestigio de los docentes.
Es que entendemos que lo más importante en materia de educación no es la categoría de títulos que puedan tener los docentes, sino de la capacitación y sobre todo del aporte que deban hacer para que nuestra educación recupere el sitial que le corresponde, educando para la vida, en una realidad diferente, moderna y en un mundo globalizado en el que se han desdibujado tantas cosas.
Los docentes deben tener oportunidad de obtener la mayor capacitación y sobre todo de actualizar sus conocimientos que no se agotan en el plano teórico por supuesto.
La educación pública universitaria tiene hoy un gran vacío, que es el que no existe posibilidades para los docentes de hacer una licenciatura o un doctorado en la materia.
Se habla mucho, demasiado probablemente en materia educativa, se resaltan los magro resultados, se cuestiona hasta los tuétanos todo, en materia edilicia, en materia de formación, de seguridad de convivencia entre el estudiantado, pero nadie se detiene a analizar y destacar si se está aportando a la capacitación de los docentes, uno de los elementos esenciales en la materia.
Es de esperar que finalmente la Universidad de la Educación tenga luz verde para su aprobación, pero no bastará con crearla y apoyarla, sino que se hace imprescindible dotarla de todos los recursos que se requieren para que cumpla el rol que le corresponde en la temática y rodearla del apoyo que necesita de arte de otros organismos e instituciones.
En estas columnas hemos expresado nuestro convencimiento que el nivel de la educación en nuestro país no es el que quisiéramos, pero tampoco es deficiente, lo que precisamos es un sinceramiento no sólo en cuanto a los planes y objetivos del sistema, sino una entrega sincera y honesta de todos los actores de la docencia.
Sin duda que mientras no logremos disciplina, orden y respeto en el aula y desde ella en el educando para enfrentar la vida, será una utopía esperar una sociedad respetuosa de los derechos de todos.
La educación tiene que ver con todo en la vida, desde la conducta de los jóvenes y adolescentes en el seno de la comunidad, hasta las acciones de estos en materia de expectativa de vida, vale decir su entrega a formas de vida positivas, que los aleje de los peligros de nuestros días, léase alcohol, drogas y sobre todo los de los elementos suficientes como para saber pararse en la vida frente a los actuales desafíos que supone sobre todo la denominada red de redes, o Internet si no se sabe usar positivamente estas herramientas.

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La ley y el orden deben ser adecuados

En estas columnas hemos opinado sobre la irregularidad de ciertas acciones de organismos de seguridad que se hacen al margen de la ley y obviamente la Justicia no puede ni debe avalar.
Esta es una de las medidas impulsadas y aprobadas en el período inmediato a la dictadura militar, debido a que se tenían suficientes elementos para pensar que había casos en que se temía que estas acciones hubieran incluso sido fomentadas desde el interior de estos grupos y por personas infiltradas. De allí la investigación de espionaje y seguimiento a políticos, gremialistas y otros en el período inmediato a la recuperación de la democracia.
Vale decir, no se tenía claro si quienes las llevaban a cabo eran sus impulsores o habían sido impulsados a ello. Por entonces compartimos la medida y ante la sospecha nos pareció un acierto prohibir dichas infiltraciones.
Ahora bien, hoy tenemos una realidad muy diferente y la propia policía está impedida no sólo de infiltrarse, sino de investigar y hacer el seguimiento de personas.
Esto lleva a que se vea impedida, por ejemplo, de investigar y tener bajo vigilancia a gente “pesada” con antecedentes y que se tienen suficientes elementos como para sospechar que están participando de ciertas acciones delictivas. Concretamente en la comercialización de estupefacientes mediante la modalidad del denominado menudeo.
Al punto que frecuentemente tenemos noticias que quienes participan hechos delictivos de gravedad, tenían ya varios antecedentes y habían “pasado” por la reclusión. Es que las actuales disposiciones determinan que mediante estudios, trabajo, o buena conducta se pueda reducir las penas a tal punto que las condenas de años de prisión terminan quedando apenas en algunos meses.
Vale decir que aquello que se adoptó bajo determinadas circunstancias hoy aparece como totalmente contraproducente.
Muchas veces nos preguntamos ¿por qué la Policía no los mantuvo bajo vigilancia o los siguió para estar al tanto de sus andanzas cuando se trata de gente del ámbito delictivo?
Es cuando hay que saber que la Policía está específicamente maniatada en este sentido. Si vigilara o mantuviera bajo sospecha a alguien que ha sido liberado por la Justicia estaría cometiendo una irregularidad, cosa que algún jerarca se ha apresurado en negar.
Vale decir que en estos casos la ley parece proteger al delincuente.
Esto significa que se hace necesario adecuar las leyes a los tiempos que vivimos, porque en caso contrario sencillamente vamos a ser testigos de cómo la delincuencia sigue ganando terreno y sus acciones son cada vez más audaces.
A.R.D.

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Reparar la crueldad de una injusticia

La divulgación de las imágenes de niños y adolescentes presos en “jaulas” y separados de sus padres, en los Estados Unidos, ha sido un clamor demasiado grande y grave para que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien un mes atrás comenzó a poner en práctica la medida, pudiera ignorarla.
Es que tanto las Naciones Unidas, a través de organismos como la UNICEF, y muchos miles más hicieron oír su voz de condena a la situación.
La crueldad de la medida no dejaba espacio para otra cosa que no fuera su condena, salvo – claro está – que se compartiera sus objetivos.
No hay situación alguna que justifique la separación de los niños de sus padres, como lo ha puesto en práctica el régimen de Trump.
Pero no ignoramos que también hay otros países, incluso centroamericanos que tienen políticas similares e incluso alguna nación europea, como Italia mismo, que se niega a recibir a inmigrantes. Uruguay es un país conformado fundamentalmente por migrantes, gente que debió dejar su patria para buscar nuevos horizontes, recalando en América y en el caso específico en el Uruguay. Pero no sólo se trata de separar a los niños de sus padres, sino que a nuestro juicio es injusto acusarles de delitos graves, por el sólo hecho de tratar de buscar un mejor nivel de vida.
Este es el punto precisamente. A través de la publicidad y de muchas otras formas, el mundo desarrollado incentiva la búsqueda de este mejor nivel de vida, pero cuando se dejan muchos aspectos de lado para intentar acceder a ese mejor nivel de vida, se los condena abiertamente como si fueran feroces delincuentes.
Todo país tiene derecho a adoptar la política que considere más beneficiosa para sus habitantes a la hora de recibir emigrantes, siempre y cuando no sea la de cerrarle las puertas a muchas personas que de alguna manera han sido y son sus propios socios estratégicos.
Nos explicamos, si los países “en desarrollo” no fueran grandes consumidores de los productos industrializados que venden los países “desarrollados”, como los Estados Unidos y varios de los europeos, difícilmente estos países pudieran lograr el nivel de vida que ostentan.
Podemos llegar a admitir que se limite por tiempo determinado el ingreso de extranjeros a determinados países, pero esto no es argumento válido para demonizarlos, olvidar que se trata de personas y sobre todo desconocer que en alguna medida son estos países mismos quienes les han incentivado para lograr un mejor nivel de vida, nada menos que en la “meca” del consumismo.
Es de esperar que la medida anunciada, que dejaría sin efecto la separación de los niños de sus familias, se cumpla efectivamente y beneficie a todos los que se hallan en esta situación, no como ha trascendido que sólo regiría para quienes sufrirían la medida de ahora en delante.
Alberto Rodríguez Díaz

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Poco o nada se ha avanzado

La delincuencia organizada va ganando terrero en el país, al punto que hoy se están registrando hechos y acciones que los uruguayos no conocíamos y estábamos convencidos que estaban reservados para otros lugares donde el delito ha “copado” casi todo.
Nos referimos concretamente a las amenazas de muerte recibidas en los últimos días por dos fiscales y una juez. Estos hechos suceden a la amenaza efectuada con un revólver a un abogado capitalino, el que se había negado a defender a un “supuesto” delincuente preso en Rivera, estratagema utilizada por quien posteriormente le amenazaría de muerte. El individuo se presentó vestido de mujer en el estudio del profesional y según este gatilló el revólver y no salió el disparo. El delincuente, ahora procesado, quien admitió ser un sicario, dijo que había usado un revólver de juguete y confesó además haber sido contratado por 50 mil pesos para “dar una lección” al abogado.
Pero todas estas amenazas han partido de individuos con profusos antecedentes policiales y judiciales, integrantes de bandas organizadas tras el narcotráfico capitalino u otras actividades.
Lo peor que podemos hacer en estos casos es restar importancia a estos hechos, porque vaya si son graves. Hay que saber perfectamente que si las delincuencia logra acallar de alguna forma o torcer el accionar de la Justicia, luego no habrá forma alguna de ponerla en vereda.
Por eso entendemos que es ahora, cuando estos son los primeros casos que se conocen en el país, cuando hay que detener esta escalada que todo indica que llega desde el exterior, porque fue precisamente la Policía brasileña la que detuvo a quien había amenazado con una arma al abogado y también serían mafias extranjeras, cuya llegada al país, se alertó desde Brasil tiempo atrás.
Si no queremos ver a nuestro país transformado en un segundo México, o Honduras donde operan temibles bandas que usando todo tipo de presiones han logrado “copar” estos lugares y hacen y deshacen a su antojo, es hoy cuando debemos unirnos, ofrecerles una resistencia sólida, homogénea, sin fisuras y si hay traidores o gente que de alguna manera colabora con quienes intentan amedrentarnos, reciben su dinero sucio para ofrecerles algún tipo de colaboración, debemos detectarlos a tiempo. A los traidores el máximo rigor de la ley y a quienes están siendo amedrentados prestarles todo el apoyo necesario para ayudarlos a superar esos trances.
Por nuestras familias, por nosotros mismo y por nuestra patria, es importante que nos unamos y exijamos hoy que se tomen urgente las medidas que sean necesarias para que estos hechos no se diseminen.
Esta opinión fue publicada dos años atrás y lamentablemente debemos reconocer que poco o nada se ha logrado cambiar hasta el momento.
Alberto Rodríguez Díaz

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Ahora es la mejor época

El Ministerio de Salud Pública declaró tiempo atrás la emergencia sanitaria para el departamento de Salto. En principio pareció una medida exagerada, teniendo en cuenta que no se han registrado casos concretos de ninguna de las enfermedades que motivan esta declaración, es decir el Dengue, Chikungunya, el Zika y la Leishmaniasis, presentes en la región, pero no aquí. Sin embargo, entendemos que es absolutamente acertada esta declaración, teniendo en cuenta que están presentes los vectores de estas enfermedades, que en algunos casos concretos tienen particular gravedad.
El Aedes Aegypti, es el mosquito que trasmite las tres primeras enfermedades, mientras que una diminuta mosquita (flebótomo), es la que trasmite la temible Leishmaniasis. Esta última enfermedad en la modalidad de Leishmaniasis visceral, ha aparecido en Salto, no a nivel humano, pero sí en animales, y es la más temible, dado que los expertos consultados coinciden en señalar que no hay tratamientos efectivos ni para los animales infectados (principalmente el perro), ni para los humanos. En caso de los seres humanos, si bien hay caso en que no resulta letal, la enfermedad suele dejar graves secuelas, volviendo muy vulnerables a los organismos que la han padecido.
El período invernal, con temperaturas particularmente bajas es la época más recomendable para encarar un combate frontal contra los vectores. Es sabido que el Aedes Aegypti deposita sus huevos que luego se transforman en larvas, en el agua de lluvia, agua limpia en la que se desarrollan las larvas y de allí que se recomiende la eliminación de todo recipiente por diminuto que sea e incluso las plantas de jardín que almacenen agua de lluvia.
A diferencia de este mosquito, el flebótomo que transmite la Leishmaniasis no necesita agua para reproducir sus larvas, sino que lo hace en la humedad que almacenan las hojas caídas, los escombros acumulados o cualquier otro ambiente similar.
Es la información que debemos conocer para proceder a tratar de eliminar al máximo los lugares que pudieran servir para la reproducción de estos insectos.
Evidentemente que no es tarea sencilla, pero debemos asumirla con mucha conciencia comunitaria, porque las plagas no respetan edad, ni condición social, ni menos ideas políticas o religiosas. Es decir, a todos nos debe interesar sumarnos a su combate, por la sencilla razón que lo peor que podemos hacer es mantenernos como simples observadores, viendo como los vectores proliferan a nuestro alrededor.
De nosotros depende.
A.R.D.

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Una fecha que no debe eclipsarse

Día del Abuelo, Día del Árbol, Día de la Bandera, todos elementos que se invocan como elementos para celebrar el 19 de junio, aunque no debemos olvidar jamás que el motivo mayor, real y concreto, es el natalicio del más grande de los uruguayos, el Gral. José Gervasio Artigas.
No es un día más, ni es un día para dejarnos llevar por otros motivos que bien pueden ser conmemorados en otra fecha.
El 19 de junio es el día real y concreto para conmemorar el nacimiento y la vida de prócer de los orientales.
Es probable que pocos uruguayos sepamos hoy cuál es el motivo mayor de la celebración de este día. Alguien que dedicó su vida a darle a sus compatriotas condiciones de vida mejores y sobre todo darle la ansiada libertad que es uno de los valores más preciados del ser humano.
El Gral. José Gervasio Artigas ha sido y es el más altruista de los orientales. Un hombre demasiado lúcido y un adelantado para su época.
Seguramente todo lo que hagamos para agradecerle su entrega en post de legarnos una patria libre y una nacionalidad digna, no será suficiente para recordarlo.
Nada tenemos con los otros motivos que se invocan en la misma fecha, salvo el hecho de que consideramos totalmente inoportuna la recordación en esta fecha.
El 19 de Junio, fecha de nacimiento de Artigas, debe ser una fecha preponderante, que nos dé un motivo particular para recordar al prócer.
Como deben ser también las restantes fechas de las gestas que supo llevar adelante. Sus principales victorias, acciones como la que tuvo como epicentro esta bendita región como lo ha sido el Éxodo del Pueblo Oriental o mejor dicho “La Redota”, como es recordada por un altruista grupo de coterráneos.
Pero no es su aspecto militar, a pesar de ser un gran estratega, el que deberíamos recordar en forma permanente, sino su altruismo, su don de gente y sobre todo su ideología.
Nunca debemos olvidar aquella frase que tendría que estar en la cabecera de todos los uruguayos: “los más infelices deben ser los más privilegiados”, un concepto que seguramente gustan hacer suyo todos los políticos, pero en los hechos sobrarían los dedos de la mano para probar debidamente que anteponen este concepto a todo otro interés.
A.R.D.

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