El cangrejo debajo de la piedra

La situación que se ha planteado desde el mes anterior con referencia al movimiento que adoptó como eslogan “Un solo Uruguay”, es hoy vista desde varios ángulos, pero sin embargo para nuestro gusto nadie ha mostrado toda la película.
El fondo de la cuestión a nuestro entender radica precisamente en el concepto que tenemos con respecto a la realidad del campo, cuál es y cuál debería ser. ¿Cuáles son los problemas? ¿Cuáles son sus causas? ¿A qué rubros afecta y en qué medida? Analizar cada uno de estos aspectos, juntos y por separado, nos dará un verdadero diagnóstico, o un panorama más certero.
Hoy es sabido que hay muchos intereses y muy distintos en este aspecto. Desde los dueños de la tierra, que reciben dinero sólo por prestar su tierra para que alguien la trabaje, el ganadero que produce y vende carne, pero también tiene que sacar las vacas hacia el frigorífico y por lo tanto tiene que usar transporte.
Existen diferentes productores arroceros, lecheros, ganaderos, sojeros, agricultores en general y también hay quienes producen en más de un rubro, según la aptitud de los suelos que tengan, las posibilidades de inversión y el riesgo que quieran asumir.
Incluso aquellos que difícilmente pueden predecirse, como la sequía o las inundaciones.
No es precisamente la situación más difundida. No ignoramos que hay dificultades. Es más, sabemos que algunos de estos sectores atraviesan situaciones críticas, pero también que hay otros que ni siquiera aparecen, que no hacen ruido, pero no están mal precisamente.
El tema es que hasta el momento lo que vemos se asemeja más a un diálogo de sordos que a un verdadero diálogo donde se procura escuchar y atender la situación, tanto de un lado como del otro. Porque en ambos lados existen razones, intereses y demás.
No vemos que esté mal que los haya, lo que no nos gusta es que no se hable claro, que se evite lo que no nos favorece.
Para decirlo con todas las letras: lo que está en juego es la situación general del campo uruguayo. Si es que queremos que siga como hasta hoy, con unos pocos grandes (no son muchos), dueños de la tierra, ganando bien al menos (quizás no tanto como afirman algunos) sin trabajar y sin arriesgar nada y una gran mayoría trabajando, produciendo, endeudándose e incluso arriesgando lo poco que se tiene para pagar sus compromisos.
Este es el cangrejo que tenemos debajo de la piedra y esto es la realidad de fondo…
Alberto Rodríguez Díaz

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El rol sustancial de Educación Secundaria

Como la enorme mayoría de los temas en nuestro país y máxime aquellos vinculados a la educación, todo lo referente a Educación Secundaria está regido por los mismos vicios.
La educación, rol esencial en cualquier país que aspire a aprovechar lo mejor posible sus propias posibilidades, las aptitudes de sus ciudadanos, en el Uruguay ha estado siempre bajo la lupa.
Cada partido político aspira a arrimar agua para su molino en este sentido y por lo tanto el trasfondo de todo esto es que se procura establecer un sistema que asegure la salida de este nivel tan importante en la educación de las nuevas generaciones, con determinados valores y aptitudes que los “arrimen” más a su ideología, a su forma de pensar, de razonar, que a cualquier otra.
Es el trasfondo no admitido por todos quienes debaten el tema de la educación.
Y en esta disyuntiva se pierde de vista la esencia, que es la formación del joven que luego se manejará en el resto de su vida con los valores o “antivalores” adquiridos.
De allí las grandes discusiones cuando se trata de establecer una reforma, de cambiar o “mejorar” algo (siempre y cuando convenga a nuestros intereses) y de allí también que hasta las cosas elementales, como las reformas edilicias, las adecuaciones de algunos edificios vetustos o incluso la construcción de un nuevo liceo, todas cosas que no afectan el fondo de la cuestión, se demoren años.
Salto no es una isla y por lo tanto esta situación se da también en nuestro departamento, aunque nunca se admite con claridad.
No sólo se viven problemas y dificultades en materia docente, sino que sobre todo en la Universidad del Trabajo (UTU) suele saberse de materias sin docentes hasta avanzado el año, de locales sin suficientes auxiliares administrativas o de mantenimiento.
Sabemos que es en la educación donde primero se notan los cambios generacionales. La educación pública ha sido señalada como una de las responsables de la pérdida de valores, de mala calidad de enseñanza, de desinterés general. Los docentes acusados de estar allí sólo por el sueldo y esta generalización no sólo es errónea, sino injusta. Sigue habiendo buenos docentes y gente preocupada por trasmitir y difundir valores a través de la educación, pero también hay de los otros. La cuestión es saber determinar si son excepciones o es la realidad general.
En estos días previos al inicio del ciclo escolar 2018 la cuestión se replantea. Esperemos que sepamos separar la ideología de las cuestiones prácticas porque en ello vamos todos.
A.R.D. 

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No es forma de dialogar

Mantener la cabeza fría luego de un incidente como el que hemos observado el pasado lunes en las puertas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, es bastante difícil.
De todas formas entendemos que tiene dos puntos esenciales. El primero, saber que felizmente vivimos en un país donde cualquier ciudadano puede increpar abiertamente al Presidente de la República y “trenzarse” incluso en una discusión acalorada, sin sufrir represalia alguna, como ha sido en los hechos.
Es hablar de una verdadera democracia, de un valor que ojalá pueda entenderse debidamente, porque no queremos pensar qué pasaría si esto no fuera una democracia.
Pero lamentablemente el hecho tiene también aspectos negativos y más de uno. En primer lugar, levantar la voz sólo lo hace aquel que quiere imponer sus propios argumentos mediante la fuerza, no mediante el razonamiento. En estos ambos participantes, tanto el Presidente de la República como su indignado interlocutor son culpables de alzar la voz y “debatir” a los gritos.
Debemos analizar también aspectos formales, el fondo de la cuestión es el momento de alta tensión que se vive, pero también aspectos formales, los argumentos hasta ridículos que a veces se manejan en estos incidentes. Sostener “yo que soy un peón rural vengo y lo agarro (en referencia al criminal “Kiki”), es de una ignorancia total.
En primer lugar porque entendemos que se lo está buscando y quienes lo hacen en su gran mayoría están arriesgando su vida, a sabiendas que lo más probable es que este criminal, acusado de varios asesinatos se resista a la detención. Vale decir, no es tan fácil como se sostiene. No dudamos que haya policías que miren para otro lado o traten de evitar situaciones donde no saben si saldrán vivos, pero estamos seguros que son sólo algunas excepciones.
A la vez creemos que tratar de sacar provecho político partidario de estas situaciones es también equivocado. Ojalá siempre podamos parar a un Presidente de la República y reclamarle directa y personalmente lo que entendemos que nos está perjudicando. Pero ojalá también que se entienda que no es la mejor forma de dialogar precisamente.
El Presidente de la República es elegido siempre por la mayoría de los uruguayos, nos manifestemos o no, y en una democracia esta es una institución que merece el mayor respeto, trate de quien se trate y pertenezca al partido que pertenezca.
Nunca lo olvidemos.
A.R.D. 

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Entre el país que queremos y el país que podemos tener

Antes que nada nos interesa decir que no tenemos una posición tomada en el tema que plantearemos a continuación, porque entendemos que se trata de una decisión que significa ubicarse entre el país que queremos, lo más cercano posible al primer mundo en salarios, en servicios, y demás y el país que podemos tener, de acuerdo a nuestro tamaño, al volumen de producción, a la eficiencia de los servicios, a nuestro mercado interno y las posibilidades en el exterior…

A que viene el tema. Pues precisamente a que la decisión de la Suprema Corte de Justicia sobre el reclamo de la Intendencia de Salto, en la pasada administración sobre los bienes de AFE y la exoneración que los protege, está ubicada precisamente en esta línea.
Cuando hablamos de “un solo Uruguay”, debemos saber que los intereses son muy distintos. Por ejemplo, lo que sucede con el transporte de carga, uno de los costos más importantes para el productor rural a la hora de sacar su producción.
Los camioneros que han hecho costosas inversiones, basados en las condiciones que les ofrecía el país, se quejan y con razón, de que hoy ya no son las mismas. La cantidad de producción que mueven ya no son las mismas, los costos de combustible y otros insumos tampoco y tampoco la incidencia de los impuestos es la misma que ofrecía un país con ínfimo transporte de carga por ferrocarril o fluvial.
Obviamente que la obligación a AFE de pagar contribución en Salto determinará mayores costos que los actuales. Puede ser justo, pero no razonable en un país tan pequeño que no ha podido hasta el día de hoy dejar claramente establecidas posibilidades factibles de transporte por los dos medios más baratos y menos contaminantes que se conocen a nivel mundial, el fluvial y el ferroviario.
Un país que tiene en estos temas una materia pendiente no puede darse el lujo de improvisar de acuerdo a los intereses sectoriales, sino que obviamene necesitamos pensar en grande, en medidas que beneficien a la mayor cantidad de uruguayos y perjudiquen a los menos, porque de esta disyuntiva no nos salvaremos jamás.
La Intendencia de Salto se verá beneficiada con el cobro a AFE, pero al mismo tiempo los uruguayos todos deberemos seguir pagando servicios más caros y probablemente más impuestos, porque en alguna medida esto es como quitarles y rematarles la casa a nuestros padres, para repartirnos el dinero, aunque sin mirar si los dejamos en la calle o no..
Si esto es justicia entonces… que nunca nos llegue.

A.R.D.

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Por capacidad sí, pero por amiguismo nunca

En estas columnas hemos opinado sobre el reciente proyecto del senador Pedro Bordaberry, que llamativamente nos ha parecido poco profundo. Tratándose de un senador que acostumbre a estudiar muy bien sus proyectos, a argumentarlos debidamente con datos y señales, nos llamó la atención que en esta oportunidad al menos por lo que revela su proyecto no parece haberlo hecho.
Nos explicamos. La pretendida prohibición de prohibir e incluso destituir a familiares de jerarcas públicos que ocupan ya sea puestos de confianza o de cualquier otra naturaleza, podría constituirse en un arma de doble filo que termine haciendo más daño que bien.
Nos explicamos, la prohibición e incluso revocación a cualquier título de estas situaciones es absolutamente nociva. Estamos de acuerdo con terminar el amiguismo y los puestos adjudicados a familiares e incluso a la “repartija” de cargos.
Sin embargo es un tema complejo. Por una parte porque cualquier jerarca público necesita contar con un entorno de total confianza, pero además porque a veces un familiar del jerarca reúne todas las condiciones que se requieren para el cargo, aptitud, idoneidad, conocimientos y sobre todo confianza.
En estos casos prohibirle que se presente como aspirante al cargo -como sucedería de aprobarse el proyecto de Bordaberry tal como está, es discriminatorio y sobre todo injusto. Nada tenemos contra aquellos jerarcas que son elegidos de esta forma, casos los ha habido y los hay. La cuestión es entonces saber qué criterio se ha usado para su designación.
Cuando se abusa de la potestad de designar en los cargos de confianza a gente que sólo nos inspira confianza, fidelidad, entonces estamos cayendo en el más estricto amiguismo. Nadie de mayor confianza que nuestros familiares y amigos, pero ¿es esta la democracia que pretendemos?
No estamos siendo injustos y tomando por idiotas a la gran mayoría de los ciudadanos que creyeron que sería otra cosa, obrando con justicia social, considerándonos a todos los uruguayos como iguales, con iguales posibilidades.
¿Sabrá Bordaberry cómo se obró en Salto cuando su sector del Partido Colorado gobernó? ¿Sabrá quién o quiénes se opusieron a llenar las vacantes de la Intendencia por concurso o sorteo?
Sería bueno que se lo recordáramos.
A.R.D.

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Que quede claro: el problema no es el celular

Interesante entrevista hemos escuchado recientemente a un psicólogo a quien se le consultó en referencia al tema de los celulares.
El uso y abuso de los teléfonos móviles, “acusados” frecuentemente de haber terminado con la comunicación familiar, de las tertulias compartidas con quienes están a nuestro lado y la respuesta fue más que interesante, no por desconocida, sino porque frecuentemente la pasamos por alto, ya acostumbrados a reaccionar y no a pensar con profundidad.
Los celulares son inocentes. No son más que una herramienta, pero los verdaderos culpables de haber terminado el diálogo, de haber afectado la comunicación familiar y demás, no son ellos, sino nosotros que abusamos de nuestros teléfonos.
En la vida todo es cuestión de límites. Un celular debidamente usado es una gran herramienta tecnológica, aunque nuestros amigos, familiares y nuestro entorno en general debe saber que no puede llamarnos ni mandarnos “what” siquiera por cualquier motivo y a cualquier hora.
Usado correctamente un celular es de una gran ayuda, es una herramienta y como tal de gran utilidad, pero usada debidamente y con los límites que corresponden.
Todo es cuestión de límites si vivimos pendientes del celular, si vivimos pendientes del Facebook, de Instagram u otras funciones de la telefonía móvil, entonces significa que hemos perdido el señorío sobre la tecnología, hemos pasado a ser dependientes de ella. En épocas anteriores los mencionábamos como “autómatas”, es decir, una especie de robots incapaces de pensar por sí mismo, pero capaces de llevar a la práctica lo que le ordenábamos.
Si miramos lo que nos está pasando hoy cuando en la calle ya resulta difícil encontrarse con alguien que no esté usando su celular a menos que lo tenga prohibido por su trabajo, deberíamos de pensar si no hemos llegado a una sociedad de autómatas.
Tampoco es cuestión de prohibir el uso de los celulares, sino de manejarlo con el debido criterio. De usarlo y no dejar que nos use. Hay familias que tratando de enfrentar este problema han prohibido el uso de celulares, durante los almuerzos o las reuniones familiares. Puede ser una solución provisoria, pero en realidad, la cuestión de fondo es que consciente o inconscientemente nos estamos dejando convertir en autómatas. Hemos perdido el señorío sobre la tecnología y en lugar de servirnos de ella, no estamos dejando que ella nos use.
Esto es lo inadmisible.
A.R.D.

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La información que se sigue escondiendo

En las últimas semanas la modalidad delictiva que ha ganado espacio en el Uruguay es la de hacer volar los cajeros automáticos mediante la utilización de supergás, una modalidad que viene de otros países de la región y nos atrevemos a decir que aquí se han volado o intentado volar por lo menos una veintena de ellos.
Demoró varias semanas, pero al fin las autoridades lograron saber que esta modalidad delictiva ya se había usado en la región y lo más reciente era en Paraguay.
Ante esa realidad también fue posible interiorizarse sobre qué se había hecho en otros países para enfrentar esta realidad delictiva y fue entonces que se supo que en Paraguay se había puesto en práctica un sistema de entintado que consiste en disponer un recipiente con tinta adentro del cajero junto al dinero, que al ser explotado mancha los billetes.
Obviamente que luego se persigue a quienes usan estos billetes, los que son repuestos por el Banco Central.
Ahora bien, en nuestro país a pesar de que hace casi tres meses que se produjo el primer robo con estas características recién y muy lentamente se está poniendo en práctica la medida, según se informa.
Ahora bien, nadie sabe a ciencia cierta si la reposición de los billetes tiene costo y quien lo asumirá. Nadie sabe cómo funciona. Nadie o muy pocos al menos saben cuáles son los cajeros donde se ha puesto en práctica el sistema y qué resultados se han obtenido en otros lugares.
La inseguridad es uno de los temas que “prende” más rápidamente en la población y por lo tanto la única forma de combatir esta difusión, a menudo manipulada, agrandada y tergiversada, es informando debidamente y oportunamente, porque informarse es un derecho ciudadano y por lo tanto, todo aquello que está más allá del secreto obvio que envuelve una investigación, debe ser informado al público, porque si hay algo que no se entiende es por qué se oculta tanto, cuando es precisamente este quien indirectamente habrá de hacerse cargo de alguna forma de estos gastos.
Difícilmente se sabe cuánto se roban en cada caso, a qué hora, ¿hay testigos? ¿Hay filmaciones?
Todas preguntas sin respuesta, porque aparentemente no conviene que trasciendan demasiado a pesar de que tenemos derecho de saberlo.
A.R.D.

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Más allá de los políticos, que no muera la política

Por estos días se ha dado una especie de cacería de brujas, de esas en las que yo no creo, pero que las hay las hay, tras la detección de familiares, amigos y ‘áinda mais´ y conste que estamos totalmente de acuerdo y compartimos los esfuerzos que se hacen por lo menos para echar luz sobre temas en los que parecen estar totalmente de acuerdo todos los partidos políticos. Al punto que nadie se salva de los casos que han trascendido a la opinión pública.
En este tema descubrimos la mediocridad y la miseria humana. Vemos que hay quienes pretenden mostrar la parte de la película que los favorece o sencillamente no los perjudica directamente.
Es lo más lamentable, porque todos, absolutamente todos los partidos políticos están salpicados por esta corruptela. Todos han aprovechado, ya sea por la vía de la designación directa, los pseudos cargos de confianza o similares, para hacer ingresar a la opinión pública a familiares, amigotes o similares con verdaderos sueldones.
No hay partido político alguno que se salve de esta corruptela. Los que están hoy y los que han estado y probablemente también los que vengan tendrán sobre sí esta espada de Damocles. Es que indirectamente, a pesar de los que digan las encuestas, el pueblo uruguayo es corrupto y la enorme mayoría de nosotros ponemos el grito en el cielo cuando se destapan estos casos, pero nada decimos cuando el beneficio es un familiar o un amigo.
Además muchas veces tenemos la esperanza que tal o cual amigo que anda bien en la política, y con el cual “somos íntimos” nos tire una migaja, llámese un puestito o una licitación, si llega al poder.
Esto de por sí es lamentable, pero lo más lamentable de todo es que el gran perjudicado de todo esto es el sistema político. Esto le hace mucho mal a la política. Tanto es así que cada vez escuchamos más frecuentemente aquello de que los políticos son todos iguales. Esto es lo inadmisible. En primer lugar porque no todos los políticos son iguales, aunque sean muy parecidos y cada uno por su parte se considere “la excepción…”. Unos se corrompen y otros miran para otro lado…
Nosotros tenemos muy claro que la política, si bien está sujeta a las personas que la asumen, como toda actividad humana, la política bien encarada y debidamente entendida es una de las actividades más nobles y altruistas que puede ejercer la persona humana, porque se trata de hacer el bien a los demás, de procurar un país mejor para todos y no sólo para familiares y amigos.
Así de simple.
A.R.D.

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Alerta médico: mientras haya tiempo

El Consorcio de la Sociedad Médica sobre el Clima y la Salud, grupo que representa a más de la mitad de los médicos de Estados Unidos y pretende ayudar a quienes delinean las políticas públicas a comprender los peligros para la salud del calentamiento global y orientar sobre qué hacer para protegerse en los próximos años ha advertido en un estudio que piensa hacer llegar a todos los congresistas de aquel país, que el medio ambiente está enfermando a las personas.
A los problemas de la contaminación de las fuentes de agua, de diversas maneras, el aumento de la temperatura y la humedad que apareja la proliferación de los mosquitos, como el Aedes Aegypti y en los últimos tiempos los graves incendios forestales que están afectando el planeta han aparejado la aparición de enfermedades en lugares donde no existían o se las consideraba extinguidas.
“Los doctores de todos los rincones del país vemos que el cambio climático está generando más enfermos”, dijo Mona Sarfaty, una médica y directora del nuevo consorcio.
“Los médicos están en la primera línea y ven los impactos en los exámenes. Lo peor es que los daños los están sintiendo en su mayoría los niños, las personas mayores, de bajos recursos o que sufren males crónicos y las que viven en comunidades negras, afirmó.
El grupo divulgó un informe que explica cómo afecta el cambio climático a la salud e insta a una rápida transición a energías limpias renovables.
El informe “¡Alerta médica! El cambio climático está perjudicando nuestra salud” ha sido distribuido entre los miembros del Congreso estadounidense.
Algunas de sus advertencias claves se relacionan con problemas respiratorios y del corazón asociados con el aumento de los incendios forestales y el aire.
Ni que hablar con aquellos aspectos que tienen que ver con la producción de alimentos y productos agrícolas, animales y demás en cuya producción se manipula cada vez más con productos que no siempre resultan inocuos para las personas humanas.
Vale decir que el alerta médico que se está emitiendo en estos momentos no debería de caer en saco roto. Es sólo una parte del enorme riesgo que nos amenaza y no queremos ver.
La cuestión es asumirlo mientras tengamos tiempo para revertir las cosas, aspecto que muy pocas veces trasciende porque los poderosos intereses que hay detrás no dejan que trascienda y si algún medio escapa a este control es pronto acusado de “apocalíptico” o “sensacionalista”.
No se trata de esto, pero tampoco de ser manejados como conejillos de india limitando el conocimiento de estas cuestiones sólo a la parte que estos intereses les interesa que se conozca. Esto tiene una enorme cantidad de aspectos vinculados, desde la producción de alimentos, la producción farmacéutica para el control de las enfermedades, el consumismo en general y otras.
De allí que siempre es bueno hurgar más y en fuentes confiables.
A.R.D.

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Nepotismo y amiguismo: los casos inadmisibles

A poco de conocerse varios casos de nepotismo en el país (adjudicación de cargos públicos a los parientes) o de amiguismos, lo que quizás sea peor aún. El senador Pedro Bordaberry ha presentado un proyecto que a nuestro entender peca por ser poco estudiado.
No es habitual en el mencionado legislador que presente un tema sin analizarlo con la debida seriedad y profundidad, por eso preferimos pensar que ha sido fruto de una reacción impulsiva, habida cuenta de que han surgido casos similares en la Intendencia de Artigas, gobernada por un intendente blanco; de Lavalleja y Florida, donde también el gobiernoe está en manos de intendentes blancos, además de otros casos que han hecho “ruido político”.
De acuerdo al proyecto de Bordaberry los familiares de un intendente, legislador, ministros y similares jerarcas en el gobierno, hasta una cuarta generación (padre, hijo, nieto y bisnietos) no podrían ingresar a la función pública.
Pero además de ello, tampoco podrían ingresar -aún siendo militantes o dirigentes de otros partidos políticos – las parejas, hijos o sobrinos de las parejas y un montón de gente más.
En definitiva, un texto que merece el apoyo popular termina por ser tan radical que no puede ser apoyado, por la sencilla razón que terminaría por sancionar y vetar de la administración pública a gente que tiene derecho a competir y concursar como cualquier hijo de vecino.
Lo que más nos preocupa es que se termine por afectar precisamente lo que se quiere promover, que es la “transparencia” en las designaciones de la gente más capaz a la hora de ingresar a los cargos de empleos públicos. Nada tenemos contra los puestos de confianza, siempre y cuando se manejen con la debida prudencia. Por ejemplo nos parece vergonsozo que un director de ASSE tenga seis secretarios (la renunciante por ser novia de su hijo tenía un sueldo de 57 mil pesos) sin que se explique que función cumplen, mientras que en la misma ASSE se reclama permanentemente funcionarios de enfermería y otros cargos donde son absolutamente necesarios.
Pero el proyecto de Bordaberry, aún con lo radical que se piensa puede ser, debería de apuntar también a los amigotes, los que terminan como jerarcas o beneficiados de cualquier otra forma, por la sencilla razón de ser correligionarios o amigos de los gobernantes.
Debemos terminar con estos vicios del sistema político, que queda claro afectan a todos los partidos políticos, pero debemos también de ser cuidadosos para no afectar precisamente lo que pretendemos preservar.
El sorteo o concurso, según el caso debe ser rigurosamente respetado y los cargos de confianza limitados y celosamente controlados.
Es lo mejor que se puede hacer.
A.R.D.

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La cuestión es hasta donde lo permitiremos

La ley debe responder efectivamente a la necesidad de las personas que necesitan ser defendidas en cada caso, porque este es precisamente el objetivo del sistema jurídico y por lo tanto debe ofrecer garantías reales en este sentido.
Días atrás tuvimos conocimiento del caso de una madre de tres niños, que se trasladó a una vivienda de los barrios más polémicos de Montevideo y tras radicarse allí durante algunos días recibió un “mensaje” de la pandilla que tiene dominada la zona.
Se le decía, ni más ni menos que debía abandonar esa vivienda porque ellos “la necesitaban”.
En este caso, para el que se solicitaba ayuda a través de un medio capitalino, es explicable que esta madre hubiera abandonado el lugar, debido a que en caso contrario viviría un verdadero calvario, tanto ella como sus hijos. Vale decir los delincuents se salieron con la suya y la ley fue absolutamente ineficaz para brindar protección.
No parece que esto pudiera suceder en nuestro Uruguay, pero es así. La cuestión está en saber exactamente hasta donde permitiremos a estos malvivientes que se salgan con la suya.
Nuestros legisladores hasta el momento se han manejado con códigos que seguramente están atrasados, boletines viejos, y a la prueba está que hoy son moneda corriente los “ajustes de cuentas”, pero también otras acciones de estos delincuentes que tratan de hacerse dueños de determinadas zonas de las ciudades, mediante el miedo.
En Salto aún no conocemos estos casos, pero estamos seguros que tampoco están muy lejanos. Es más, conocemos vecinos de algunas “bocas” de venta de droga (a las que todos conocen, menos la policía), que se manifiestan cansados de los frecuentes hurtos, muchos de ellos cometidos en pleno día y aún con ocupantes dentro de las viviendas y saben que no pueden dejar sus domicilios sin ocupantes, porque seguramente habrán de ser blanco de robos.
Más de un autor de hurto ha manifestado abiertamente haber entregado su “botín” en este lugar, aunque la mayoría nada dice.
Esto es lo que no puede seguir pasando porque indica invariablemente que la delincuencia está ganando terreno y a la vez que se vuelve más peligrosa, se siente fuera de los límites de la ley y se sirven de estos aspectos.
No desconocemos el esfuerzo policial para tratar de desbaratar estas acciones, pero no obstante se siguen cometiendo y seguramente la única forma de enfrentarlas es con leyes que permitan efectivamente plantarse frente a los delincuentes y sacarles la información que se requiere, porque en caso contrario cada vez asistiremos a un mayor agravamiento de la delincuencia.

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Seguimos derrochando el agua dulce

Ciudad del Cabo en Sudáfrica dio la alarma el mes pasado, porque cada vez son más los científicos que coinciden en que esta podría ser la primera ciudad del mundo en quedarse sin agua.
Esto ha determinado que en otras partes del mundo, incluida Sud América, se hayan tomado algunas medidas. En Perú, por ejemplo, se ha decidido tomar algunas medidas para cuidar el agua dulce, un elemento vital para la vida humana, como para toda la vida en general, incluida la vegetal.
Se ha llegado a prohibir el llenado de las denomiandas “piscinas portátiles”, porque para llenarlas se requieren – según sostienen – 7.000 litros de agua, cantidad equivalente al consumo familiar de 15 días.
Hasta el momento “la culpa” se atribuye a fenómenos climáticos, dado que según se señala el Fenómeno del Niño en esta parte del sub continente ha determinado una fuerte sequía que tiene a los ríos que abastecen de agua potable a grandes áreas, como la propia capital peruana, con un caudal mínimo.
Pero estos casos no son tenidos en cuenta más que en forma anecdótica en otras partes del mundo, incluido nuestro país.
Varios años hace que hemos escuchado a científicos coincidir que en nuestro país las fuentes de agua están amenazadas por varios motivos.
Recordamos uno de ellos, el exceso de residuos de fósforo en los ríos y sus afluentes que determinan la eutrofixación, o sea el exceso de fósforo que determina la aparición de algas tóxicas que conforman grandes manchas verdes en los ríos.
Este es sólo uno de los factores que amenazan las fuentes de agua en nuestro país. Los ríos y arroyos son tomados como verdaderos basurales adonde arrojamos todos los residuos que nos molestan y la cuestión es que no se vean. A nadie parece importarle las consecuencias que esta conducta pueda tener sobre estos cursos de agua, que es decir sobre la vida en el futuro.
Las fuentes de agua que pasan por las ciudades “recogen” todas las inmundicias que los habitantes de las cercanías arrojan en ellas.
Sabemos que es un tema difícil. Que generalmente se lo elude para “no alarmar”, cosa que entendemos, pero lamentablemente también ha servido para justificar la irresponsabilidad, la desidia de quienes se tendrían que preocupar más por el estado de los cursos de agua.
Estas fuentes son receptoras de todo lo que les arrojamos y lo más preocupante es que se están muriendo silenciosamente, sin que su estado trascienda demasiado y sin que “se alarme” a la opinión pública, pero probablemente cuando pretendamos recuperarlas las posibilidades de hacerlo ya no serán las mismas.
Que no sea que cuando abramos el grifo y ya no salga más agua, recién comencemos a pensarlo seriamente, porque hace ya tiempo que cada vez es menos la cantidad de personas que aún bebe agua de la canilla.
Alberto Rodríguez Díaz

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Un solo Uruguay debería de ser más que un eslogan

Uno de los eslogan más utilizado por los denominados “autoconvocados” en estos días es el de “un solo Uruguay”, apuntando a que todos los pobladores del país tengan los mismos beneficios, el mismo tratamiento ante el Estado y las mismas condiciones ya sea para producir, vender, comprar y vivir, entre otras cosas.
Este eslogan ha surgido en contraposición a la posición que sostiene el gobierno nacional, considerando que la situación no puede tomarse precisamente como igual para todos los sectores.
Al así considerarlo, el gobierno nacional ha tomado medidas provisorias y parciales para los tres rubros que considera con mayores dificultades y más urgencias.
Obviamente que entonces el eslogan ha surgido en un intento de que se considere a todo el mundo en la misma situación y no rubro por rubro.
Esta confrontación que a primera vista podría pensarse que es simplemente una visión diferente, pensando en que todo el país está en grandes dificultades, tiene un enorme trasfondo: lo que se está pidiendo es que no se cambie nada de la situación general.
Aquí radica precisamente nuestra discrepancia con los hechos. Es que si alguien cree que el Uruguay actual es uno solo, que con medidas iguales para todos obtendremos un país equitativo y justo para todos, nos estamos equivocando de cabo a rabo.
Hoy hay varios Uruguay. Yo pregunto si se considera que un muchacho que nació ciego, que anda por la ciudad como puede, al que vemos casi que a diario, tiene las mismas posibilidades que uno normal. Nos condolemos por él le ayudamos, nos interesamos por su situación?
Pregunto: ¿será que entiende que Salto es una ciudad sensible a su situación?. Una ciudad que piensa en quienes enfrentan estas y otras dificultades?. ¿Una ciudad donde no se ponen obstáculos a su paso, no hay motos ni otros vehículos sobre las veredas?
Este es sólo un caso, pero de estos hay cientos sólo en nuestro alrededor. Los que venden pasteles y alfajores para hacer “la diaria”, los que venden artesanías y hasta almanaques en calle Uruguay… Está haciéndolo porque no les gusta trabajar en algo “normal” o porque no le queda otra. ¿Realmente nos hemos interesado por ellos?
Por eso nuestra convicción es que cuando pedimos “un solo Uruguay”, en realidad estamos pidiendo que se trate por igual a todos los iguales, no sea cosa que alguien piense que tenemos también que ser sensibles con los desiguales…
Las cosas por su nombre lo que se pide es igualdad, pero ¿estamos dispuestos a darla también nosotros?
Alberto Rodríguez Díaz

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El mito de la “Opinión Pública”

En épocas anteriores escuchábamos con frecuencia que “la opinión pública”, sostenía tal o cual cosa. Uno de los mitos que felizmente el tiempo ha borrado de un plumazo, precisamente porque la “opinión pública” no existe.

Para entendernos, “opinar” significa dar nuestra posición frente a determinado tema. Por eso la opinión es siempre personal lleva firma, salvo que sea la opinión de un medio todo y no de un columnista.
No hay dos opiniones iguales, por la simple razón que aún aquellos que opinan lo mismo, lo hacen con palabras diferentes y a menudo en base a argumentos diferentes, porque no hay dos personas iguales.
De allí que no existe una opinión “pública”. Este era uno de los argumentos más usados en el pasado reciente. Hoy se diría por ejemplo que la “opinión pública” sostiene que vivimos en una inseguridad permanente. Que difícilmente se logra recuperar cuando lo que se roba es dinero, joyas o cosas de alto valor, por ejemplo.
Pero en realidad cuando decimos “la opinión pública”, deberíamos decir que nuestra opinión es tal.
Volviendo al caso de la seguridad nacional, seguramente hay muchos uruguayos que opinan en la misma dirección, pero esto no quiere decir que haya una opinión pública, unánime y atendible como tal.
La cuestión es que cuando alguien opina en alguna medida “se desnuda” frente al lector, oyente o televidente. Vale decir que se expone en mucho sentidos. En primer lugar en cuanto a su capacidad analítica, su capacidad para profundizar y revisar todos los aspectos e intereses que pueden estar detrás de un tema o una opinión y que no aparecen a simple vista.
Es una de las buenas cosas que nos dejan las denominadas “redes sociales”, debido a que hay opiniones que son absolutamente impresentables, absurdas, que sólo niños de escuela, con el debido respeto a estos, pueden emitirlas.
Quienes opinan con propiedad, con argumentos sólidos son los menos. No es sólo tener posibilidad de expresarse, sino que además hay que hacerlo con la propiedad que corresponde.
Todo aquel que opina con propiedad y con argumentos sólidos, merece nuestro mayor respeto, aún cuando no compartamos sus puntos de vista como sucede en muchos casos.
Opinar es una de las funciones más delicadas del ciudadano y hacerlo con argumentos sólidos, irrebatibles, capaces de convencer aún a quien discrepa, es más difícil todavía.

A.R.D.

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Educar si, pero ¿sobre qué bases?

América latina y El Caribe viven una particular y delicada emergencia educativa.
En efecto, las nuevas reformas educacionales de nuestro continente, impulsadas para adaptarse a las nuevas exigencias que se van creando con el cambio global, aparecen centradas prevalentemente en la adquisición de conocimientos y habilidades y denotan un claro reduccionismo antropológico, ya que conciben la educación preponderantemente en función de la producción, la competitividad y el mercado.
Por otra parte, con frecuencia propician la inclusión de factores contrarios a la vida, a la familia, y a una sana sexualidad.
De esta forma, no despliegan los mejores valores de los jóvenes ni su espíritu religioso, tampoco les enseñan los caminos para superar la violencia y acercarse a la felicidad, ni les ayudan a llevar una vida sobria y adquirir aquellas actitudes, virtudes y costumbres que harán estable el hogar que funden, y que les convertirán en constructores solidarios de la paz y del futuro de la sociedad.
El concepto precedente fue tomado del documento conclusivo de la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, realizado en Aparecida, Brasil, en mayo del 2007 y hoy lo recordamos porque entendemos que mantiene plena vigencia y se redondea con la reflexión consiguiente.
“Ante esta situación, fortaleciendo la estrecha colaboración con los padres de familia y pensando en una educación de calidad a la que tienen derecho, sin distinción, todos los alumnos y alumnas de nuestros pueblos, es necesario insistir en el auténtico fin de toda escuela. Ella está llamada a transformarse, ante todo, en lugar privilegiado de formación y promoción integral, mediante la asimilación sistemática y crítica de la cultura, cosa que logra mediante un encuentro vivo y vital con el patrimonio cultural.
Esto supone que tal encuentro se realice en la escuela en forma de elaboración, es decir, confrontando e insertando los valores perennes en el contexto actual.
En realidad, la cultura, para ser educativa, debe insertarse en los problemas del tiempo en el que se desarrolla la vida del joven.
De esta manera,las distintas disciplinas han de presentar no sólo un saber por adquirir, sino también valores por asimilar y verdades por descubrir”.

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45 años después aún quedan criminales sueltos

El viernes 9 de febrero de 1973, fecha hoy bastante ignorada por los uruguayos se puede decir que se inició oficialmente la dictadura en el Uruguay. Aunque no haya mayor coincidencia entre quienes recordamos estos hechos sucedidos hace 45 años atrás, debido a que se toma como fecha de inicio de la dictadura la del 27 de junio del mismo año, cuando Juan María Bordaberry procedió a la disolución del parlamento, es inocultable que la dictadura en realidad comenzó en febrero, cuando se emitieron los comunicados 4 y 7 por parte de las Fuerzas Conjuntas (por entonces integradas por el Ejército y la Aviación).
En tanto el contraalmirante de la Armada, Juan José Zorrilla, uno de los pocos militares que se opusieron al golpe de Estado, se declaraba fiel a las instituciones y procedía a cercar la ciudad vieja, mientras los barcos de la armada tomaban posiciones de combate.
Se trata de una página negra en la denominada historia reciente del Uruguay que habría de desembocar en los 12 años más oscuros del país, cuando ya en Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros) había sido derrotado.
Hay mucha gente joven que no sabe ni quiere saber que fue lo que pasó por entonces, que se queda con lo que le dicen algunas personas aún vivas de aquel entonces y sostienen que “ya fue…” aquello. Craso error.
La responsabilidad de cada uno es de interiorizarse debidamente, de informarse, de saber exactamente qué pasó, por qué y cuando.
Son pocas las personas que purgaron y purgan condenas por crímenes de lesa humanidad cometidos por entonces, mientras que hay otros hechos, como la muerte del Dr. Vladimir Roslik, en San Javier (Río Negro), poco antes de finalizar la dictadura, un joven profesional detenido por las Fuerzas Conjuntas que murió durante la detención. Para los responsables de la misma, porque sufrió un infarto durante la misma, cosa bastante difícil teniendo en cuenta que se trataba de un joven (iba a cumplir 41 años), y para los familiares como consecuencia de las torturas a las que fuera sometido.
Son aspectos a tener en cuenta, porque nunca se aclaró debidamente este y otros asesinatos, no sólo para ubicar a sus responsables, cosa totalmente justa, sino sobre todo para no olvidar el pasado porque como se ha dicho “pueblos que olvidan su pasado están expuestos a repetir sus errores” y vaya si los hubo en aquellos años.
Alberto Rodríguez Díaz

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El censo una herramienta descuidada

En el año 2011 luego de 15 años el país volvió a realizar el Censo Nacional, un estudio que debió hacerse en forma periódica cada cinco años, porque en caso contrario pierde valor comparativo. El VII Censo General de Población y III de Hogares y V de Viviendas, se había efectuado antes el 22 de mayo de 1996 y los datos ordenados fueron dados a conocer en una publicación que llevó fecha de mayo del 97, es decir un año después.
También por primera vez se recogió en esta oportunidad la información referida al entorno medio ambiental y a otros aspectos que hacen tanto a la vivienda como al “habitat” de la población del país.
Estos aspectos tienen hoy mayor incidencia aún que en aquellos años y lamentablemente no hemos sabido enfrentar los riesgos de los que nos advertían ya aquellos estudios en esta materia adelantaban los inconvenientes que poco a poco han ido llegando, porque estamos seguros que si hoy se recogiera información de estos mismo aspectos, el deterioro ha avanzado y la realidad es aún más cruda de lo que era..
El Censo Nacional que le sucedió posteriormente se hizo recién en el 2011. El censo es una herramienta imprescindible no sólo para estudiar la evolución de la masa demográfica del país, promedio de edad de sus habitantes, promedio de vida, las condiciones de vida, la vivienda, los hogares, el medio ambiente, sino también otros aspectos similares que tienen mucha incidencia en las futuras generaciones.
Nadie que pretenda hacer alguna inversión seria y responsable en el país, puede desatender la información emanada del Censo Nacional, porque no sólo es una fotografía del presente, sino que muestra las tendencias de futuro.
El valor de esta herramienta es muy grande y por lo tanto el Gobierno Nacional está obligado a rodearla de las máximas garantías y la máxima seriedad para lograr la mayor adhesión posible de la población.
No es secreto para nadie que muchas veces la población tiene cierto recelo de proporcionar información que entiende que no le beneficia para nada, pero si de ser mal usada podría llegar a perjudicarle.
Por lo general, lamentablemente, los uruguayos somos reacios a confiarnos en las promesas estatales de seguridad, garantías y demás, porque el campo de estas promesas está “minado” de violaciones a esos derechos.
Aún así, es necesario -en bien de todos – que proporcionemos la información correspondiente y fundamentalmente que el estudio en que consiste un censo se haga en forma periódica y permanente, porque es la mejor forma de sacar conclusiones válidas.
¡No lo olvidemos!

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Carnaval: la fiesta donde reina el humor popular

En varias oportunidades vimos gente enojada por el hecho de que las murgas los toman como centro de sus burlas, para mojarse de ellos ya sea por sus acciones o por las decisiones que las agrupaciones entienden que dejan marco para las burlas.
Debemos decir que para nosotros es una actitud totalmente equivocada.
El carnaval como fiesta popular debe ser tomada como tal y por lo tanto, todos los uruguayos indistintamente estamos expuestos a ser tomados como centro de las bromas carnavalescas y nadie se debería enojar por ello.
En los últimos años hemos visto como han sido tomados como blanco de estas bromas, los presidentes de la República, como Julio Sanguinetti, Jorge Batlle y hasta el propio José Mujica.
Las reacciones han sido diferentes, desde la indiferencia de Sanguinetti, hasta el festejo de Mujica y de Batlle mismo.
Como han surgido voces que hasta consideran una “falta de respeto” las burlas que se profieren en estos casos hacia las autoridades, creímos importante reiterar nuestra opinión.
Siempre entendimos que no es un tiempo para tomar las cosas en serio, las críticas y burlas son jocosas y no creemos que se hagan con otro propósito que el de reírse y hacer reír al público. Si así no fuera la broma no tendría sentido. Si no “prendiera” en un público cómplice que festejara las bromas entonces no tendría razón de ser.
La cuestión es entonces no “flechar” las cosas en un solo sentido, respondiendo a intereses partidarios, cosa bastante fácil de hacer en estos casos, sino usar la misma vara para todo el mundo, o sea elegir las bromas en virtud de lo jocoso que resulten para el público sea quien sea la víctima.
Hay gente que lo entiende y asume debidamente, como lo que son, bromas de carnaval y hay quienes no lo admiten para nada, en una actitud que para nosotros al menos es equivocada.
No creemos que estas bromas vayan más allá de este ámbito, a la prueba está que aún recordamos las bromas que tuvieron como centro al escribano Eduardo Malaquina, quien sin embargo ostenta el record de haber sido el único intendente de Salto que gobernó el departamento durante tres períodos.
Ministros (con Bonomi a la cabeza), legisladores y otras autoridades son blanco de estas bromas, así como en otro tiempo lo fueron intendentes y hasta periodistas a nivel departamental.
Para nosotros no hay que dar por el pito más de lo que el pito vale.

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La sabiduría esta en determinar que es lo más justo

Más allá de todos los pormenores que implica una situación compleja como es la de la producción nacional, es importante asumir hoy que realmente se está ante una coyuntura difícil, compleja de la que sin duda sólo se logrará superarla con una gran dosis de buena voluntad y sobre todo de sensibilidad para entender la situación.
Lejos de nosotros de rechazar los reclamos de los denominados “autoconvocados”, debemos asumir que algunas de las medidas que se reclaman no son favorables para todos.
El precio del dólar por supuesto, si el gobierno no interviniera estaría aún mucho más bajo, según opinan economistas. Esto perjudicaría mucho más a los exportadores, pero al contrario beneficiaría a quienes están pagando insumos o inmuebles o rentas en dólares.
No se puede negar en cambio, que Uruguay se ha transformado en un país sumamente caro, debido al costo de los servicios y a los impuestos que se cobran a la producción y a otros sectores del quehacer nacional.
Por el momento aparentemente las cosas se van encauzando, no han habido manifestaciones de violencia, a pesar de que algún desacatado siempre aparece y recurre al insulto soez o a la agresión verbal. Aspectos sumamente contraproducentes en ocasión de estas manifestaciones masivas.
Si bien todavía no se vislumbran soluciones viables para los principales problemas, el sólo hecho de que ambos sectores demuestren que están dispuestos a escuchar, a analizar todos los aspectos que hacen al tema, es un buen indicio.
Despojar la situación de todo interés político, parece ser lo más indicado. En los últimos días hemos visto salir a la palestra pública a algunos voceros políticos, tratando de arrimar agua para su molino. El gobierno nacional aspira a dividir por sectores a los manifestantes, en el entendido que no tienen todos la misma situación. En tanto fuentes de los manifestantes se aferran al concepto de que hay “un sólo Uruguay” y por lo tanto las medidas deben ser para todos.
En esto no debe haber otro interés que contribuir a encauzar una actividad benéfica para el país. Entender que no se puede matar la gallina de los huevos de oro, que es la producción, para el Estado, pero al mismo tiempo entender también que un Estado necesita aportes para funcionar satisfactoriamente es el mayor cuello de botella.
La cuestión está en saber determinar cual es la medida justa y necesaria que se requiere en estos casos.

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Tribunal de Cuentas: ¿un rol decorativo?

Varias veces hemos escuchado como argumento de quienes cuestionan o se oponen a determinadas medidas, ya sea de las intendencias departamentales, como de organismos del Estado, que dicho gasto o inversión (que no es lo mismo), fue observado por el Tribunal de Cuentas.

Es así que a nivel de ASSE se dice que muchas de las decisiones que hoy están investigadas fueron observadas. Es más algunas fuentes señalan que en determinados hospitales la observación alcanzó el 97 por ciento de los gastos.
Desde el avión de presidencia – que es justo reconocer que se ha usado varias veces con fines sanitarios – hasta los gastos en servicios de traslados de pacientes en forma urgente, han sido reiteradamente observados por el Tribunal de Cuentas.
Es más, el intendente de Cerro Largo, Sergio Botana, acaba de admitir públicamente que él no tiene en cuenta las observaciones del Tribunal de Cuentas y retomó 200 funcionarios municipales que su antecesor, también blanco pero de otra fracción, había dejado cesantes.
Más allá de todo lo que ha significado esta ignorancia en cada caso puntual, es importante saber que la opinión del Tribunal de Cuentas es nada más que decorativa, porque basta que el organismo “observado” reitere el gasto para que la observación no tenga consecuencia alguna.
Y este es precisamente el punto. Para que mantener un organismo “decorativo” si su opinión no se a de tener en cuenta para nada.
Es hora de analizar la cuestión, porque que sepamos no es precisamente “honorario” y por lo tanto supone al mismo tiempo un gasto del Estado. Tenerlo para la función que cumple no es razonable.
La cuestión es simple si se quiere un organismo que observe y fiscalice las decisiones deben dárseles otras instrucciones y sobre todo otras potestades. Pero tener un organismo que se limite a aconsejar, a opinar, sin que sea tenido en cuenta para nada no parece ser lo indicado.
En una palabra, así tal como está y con las potestades que tiene no sirve para nada y es mejor suprimirlo. Claro que no es, en nuestra opinión lo mejor, porque se necesita algún organismo que realmente controle y tenga la potestad al menos de trabar aquellos gastos que considere inadecuados.

A.R.D.

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Debería ser el inicio y no el final

El “sindicalista” argentino Marcelo Balcedo tenía más de 6 millones de dólares bajo diferentes formas en nuestro país sin que hasta ahora nadie sepa como ingresó ese dinero en efectivo sin control alguno.
Además de ello, había comprado un par de fincas muy valiosas, aparentemente al contado, poseía y usaba una docena de lujosos coches matriculados en Argentina que nadie sabe cómo ingresaron al país, porque no había registro en ninguna parte y seguramente no lo hicieron volando.
En Argentina está requerido y es investigado por su presunta vinculación a la banda de narcotraficantes de la provincia de Santa Fe, conocida como ¨los monos¨, uno de los grupos mafiosos más tenebrosos de los que se han instalado en el vecino país.
En el Uruguay está acusado de lavado de dinero, tráfico de animales, la eliminación de media hectárea de monte natural, además de otros delitos, acusación que será concretada formalmente en las próximas horas.
Pero si alguien piensa que aclarando el caso Balcedo, definiendo el destino final tanto de su dinero, como de sus bienes terminamos el problema y solucionamos la situación que ofrece Uruguay en este sentido, está profundamente equivocado.
Si Balcedo ingresó este dinero en efectivo -porque no estaba ingresado al sistema bancario – si desmontó media hectárea de monte natural, si ingresó una docena de coches de alta gama sin que nadie lo notara, además de otras irregularidades, es porque hubo más de un control que miró para otro lado.
Este es el tema, no nos olvidemos que cuando se investigó la ruta del dinero ¨K¨ se probó que hubo una estancia comprada en casi 20 millones de dólares supuestamente también al contado, luego se fraccionó dicha estancia cuando legalmente no se podía hacerlo, pero alguien autorizó y por lo menos miró para otro lado, nunca quedó claro quién había sido.
Significa que esto no ha comenzado con Balcedo, que seguramente hay mucho más para investigar y el sistema está vigente o sea la eventualidad que pudiera repetirse reiteradamente está abierta. Por lo tanto este es el gran tema para nosotros. Hay controles que por lo menos están fallando, por no decir delinquiendo y la investigación en nuestro país no puede agotarse en el caso Balcedo, sino que allí debería recién iniciarse si realmente pretendemos cerrarle las puertas al delito que mueve más cantidad de dinero.

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Nada para festejar

Por estos días hemos escuchado una referencia de satisfacción emanada desde el Ministerio del Interior, porque la cifra anual de rapiñas en el país ha disminuido.
En estas columnas nos hemos ocupado de estos temas y las cifras son las siguientes: 20.372 rapiñas fueron cometidas en el año 2016 y 19.418 en el 2017.
Las rapiñas son hurtos cometidos con violencia, e incluso pueden ser con desenlace fatal, es decir con algún muerto.
¿Puede un país “festejar” que hayan bajado de 20.372 a 19.418 las rapiñas en el año?. ¿Esto es menos de mil de estos delitos? ¿Qué nos está pasando? En el orden de las 20 mil rapiñas anuales para nuestro país es una afrenta, realmente inadmisible. Más de cincuenta de estos hechos por día, cuando entendemos que no debiera producirse uno sólo.
¿Cuándo seremos capaces de revisar en profundidad lo que se está haciendo para evitar que haya armas de fuego en las calles, para saber por qué hay gente decidida a todo, incluso a robar y matar para quedarse con lo que no es suyo?
No ignoramos que la seguridad es el talón de Aquiles de cualquier sistema político y en especial para un período de gobierno.
No somos partidarios de tratar de solucionar una situación agravando las penas, endureciendo las sanciones ni mucho menos de la ley del talión “ojo por ojo y diente por diente”, pero si compartimos que a los autores de estos delitos, que tienen a mal traer a todo el país, se los sancione como corresponde. Ni más de lo que exige la ley ni tampoco menos.
Hoy lamentablemente existen formas de reducción de penas que aún en el caso de los máximos, 30 años de prisión más 15 de medidas de seguridad, es factible reducir esta sanción hasta algo más de la tercera parte y este mensaje es para los legisladores que han establecido el sistema.
No es el camino adecuado. Si pretendemos cambiar esta realidad, lo primero es determinar las causas del problema, tema del cual hemos venido hablando en estos días, pero luego el mayor esfuerzo debe estar dedicado a la educación y a la difusión de valores desde edades muy tempranas, porque si no cambiamos esto desde el Jardín de Infantes no lo cambiamos más.
Pretender enfrentar la situación sólo con el endurecimiento de las penas es para nosotros un error. Nos guste o no nos guste, mientras haya gente a la que le da lo mismo lastimar o incluso matar para quitarle a otra persona lo que él quiere, porque sabe que su vida en la calle sin recursos no es muy diferente a lo que le espera en la cárcel, entonces no habrá forma de cambiar nada.
A.R.D.

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Explicable aunque inadmisible

La primera reacción humana es absolutamente entendible. Ante la malignidad no tanto del robo en si, sino de la destrucción que se practica contra una Escuela Especial, como es la 97 con una larga trayectoria de apoyo a niños con capacidades diferentes, la reacción es la de pedir penas más duras, ejemplarizantes para que esto no vuelva a suceder, para que no existan más de estos hechos vandálicos.
Estamos de acuerdo con que se pidan penas duras para quienes han cometido este tipo de acciones, pero esto no significa que creamos que la salida para que estos hechos no existan más sea precisamente este tipo de sanciones.
La cuestión va mucho más allá de esto.
La acción desarrollada por estos malvivientes, casi seguramente menores de edad, revelan mucho más que el simple deseo de robar y de obtener elementos, seguramente para malvenderlos luego.
Esta acción revela que más allá de eso existe una especie de rencor, de odio hacia otros estamentos de la sociedad, hacia quienes están cómodamente instalados en la sociedad. Para ellos sencillamente quien tiene trabajo, una vivienda y quizás una conducción y no se acuerda de la situación de ellos, en la mayoría de los casos huérfanos o hijos de padres desocupados, separados, cuando no encarcelados con poca o ninguna chance de cambiar su situación, es entendible que nos mire con cierto rencor.
La realidad indica que en estos casos, a las mujeres les queda casi que exclusivamente el camino de la prostitución y a los varones, los más despiertos, la delincuencia, porque los que no se animan a recorrerlo suelen tomar decisiones trágicas.
Lejos de nosotros pretender justificar las acciones vandálicas, sino que lo tratamos de explicar es que nos guste o no, estas acciones se repetirán mientras no queramos ver las causas, el origen de los problemas.
Decían nuestro mayores que cuando un árbol crece torcido es difícil enderezarlo, pero cuando se lo ayuda a crecer, poniéndole un tutor o un referente, entonces es más factible que se logre hacerlo, pero para esto hay que interesarse y comprometerse con un cambio de la realidad.
La Escuela 97 está enclavada casi frente a uno de los barrios más carenciados y de mayor mala fama que existen en la ciudad. Aunque no quisiéramos estigmatizarlo, esto indica que esta es la realidad y no se puede ignorarla.
Nos guste o no, para cambiarla necesitamos comprometernos y no siempre estamos dispuestos a hacerlo.
A.R.D.

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La familia en la mira

Uno de los temas que más nos preocupa en nuestros días es precisamente el futuro de la familia, núcleo esencial de la sociedad.
Hoy abundan las familias disueltas, los niños sin padre o sin madre y esto parece haberse naturalizado.
En nuestra época lo que más se tenía en cuenta en situaciones similares era precisamente la situación que deberían de enfrentar los niños. En breve consulta a gente de Primaria en estos días se nos aseguró que en algunas escuelas, sobre todo la de barrios carenciados, aunque también en zonas céntricas, la situación “normal” es de hijos de padres separados.
Esto es también una muestra del “hacé la tuya…”, no importa otra cosa que no sea nuestro propio placer. Aquella premisa de formar una familia y luchar por ella con la prioridad puesta en los hijos quedó olvidada.
Hoy da lo mismo cualquier cosa en materia de orientación sexual, la denominada “lucha de género” nos ha metido en la cabeza que lo mismo da todo. La sentencia de la biblia “Dios los creó hombre y mujer…” ha quedado totalmente olvidada.
Cuando se analiza la difícil situación de inseguridad en que vivimos, con delincuentes que cada vez más se manifiestan dispuestos a jugarse la vida con tal de despojar a otra persona de lo que tiene y adueñarse ellos, difícilmente se observa la situación en que han sido criados la gente joven que hoy es carne de cañón, está totalmente destruida por la droga y orientada hacia el “hacé la tuya” y de allí que le de lo mismo vivir o morir.
En alguna medida fueron abandonados a edades muy tempranas, porque cuando padre y madre se separan lo que menos suele importar son los hijos, los que quedan abandonados a su suerte y si no es por otros familiares,como tíos, abuelos o similares que generalmente no alcanzan a verlos convertidos en jóvenes ni mucho menos pueden acompañarlos en su crecimiento, ellos quedan totalmente abandonados a su suerte.
En estas ocasiones la escuela es la calle, con todos los vicios que suelen encontrarse en ella y un alto porcentaje termina en la cárcel donde el delito les absorbe y difícilmente puedan salir.
Es más fácil pedir penas “duras” para tratar de sacar del seno de la comunidad a estos jóvenes, que mirar realmente las causas y el origen que han tenido.
Felizmente todavía son casos de excepción, porque no somos de los que creemos que todos puedan ser rescatados y recuperados como individuos valiosos para la sociedad, pero tampoco estamos convencidos y enceguecidos de que la salida para esta situación debe llegar a través del endurecimiento de las penas, alcance que consideramos necesario, importante, pero nunca jamás solución de fondo para el problema porque en buena medida también nosotros tenemos parte de la culpa.

A.R.D.

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Nadie debe comprar cosas de dudosa procedencia

Frecuentemente solemos ponernos de un lado o de otro en materia de la inseguridad que lamentablemente existe en el país.
Es así que encontramos a menudo posiciones tajantes, pidiendo penas y sanciones “duras” para los delincuentes.
Son posiciones entendibles en aras en una delincuencia que cada vez es mayor, más audaz y más maligna en cuanto demuestra que no tienen reparos al momento de tirar a matar.
En Salto, sólo para mencionar un par de casos, digamos que el cuidacoches cortado en la cara porque se negó a darles sus exiguas monedas recogidas tras un día de labor a tres “motochorros” que le pararon y arma blanca mediante le exigían la entrega de su dinero.
El otro caso, que nos ha llegado en estos días es el de una abuela, que al concurrir días atrás al Banco de Previsión Social a recoger su exigua pensión, que cobró junto a los 1.700 pesos que el gobierno dispuso como compensación de fin de año a las jubilaciones y pensiones mínimas.
Sucede que al salir de la mencionada dependencia estatal, casi en la puerta misma, una “dama” le arrebató su cartera y se fue raudamente en una moto que le aguardaba.
Este tipo de acciones lleva a entender que se pidan sanciones más duras para los delincuentes. Ahora bien, vamos a entendernos, gran parte de lo que se roba se vende rápidamente o se entrega en las “bocas” como parte de pago.
Significa que hay un mercado negro para las cosas robadas y si se rasca un poco más allá de lo que se dice, veremos que muchas veces los compradores de las cosas robadas no son sólo los malvivientes en las bocas de pasta base, sino también muchas personas comunes y corrientes a las que les interesa comprar a “precio de ocasión” algunas cosas, sobre todo electrodomésticos, sin importarle su procedencia ni la forma en que llegaron a las manos de quien la ofrece en venta.
Esto es lo que tenemos que cambiar. Es necesario oponerse tajantemente y denunciar a quier ofrece estos artículos baratos.
Mientras haya mercado, mientras aceptemos comprar estos artículos a precios de ganga, estaremos siendo cómplices vaya a saber de quién sabe qué tipo de delitos y además de llegar a la justicia podemos enfrentar una acusación de receptación, por tener cosas robadas.
Esto es lo primero que debemos saber. Si nadie comprara no habría por lo menos este tipo de robos que hoy por hoy es de los más frecuentes en nuestra ciudad.

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Un testimonio imperecedero

Fue y es de los testimonios cristianos capaces de conmover y convencer al más pintado de los hombres que realmente tenga “la cabeza abierta” a recepcionar la lecciones de vida de quienes asumen a Cristo como centro de su vida.
Dora Paiva, La Tablada, Marcelo Mendiharat constituyen verdaderos mojones en la vida de cualquier cristiano que los hubiera conocido. Es que fueron perseguidos. Dora fue encarcelada, torturada y denostada siempre por su fidelidad al Evangelio y por seguir las enseñanzas de Cristo.
Quien le haya conocido sabe que es imposible olvidar a Dora, su entrega, su testimonio, su desprendimiento, su calidez humana y su lucha permanente por los más pobres y los más débiles.
Jamás le oímos otra cosa que no fuera agradecimiento a Cristo por lo que entendía era su acompañamiento permanente. Seguidora además de Carlos de Foucault de quien se manifestaba fiel seguidora, por su entrega y su fidelidad a Cristo.
Dora,oriunda de Artigas, ciudad a la que nunca renunció. Había nacido el 28 de enero de 1931 y partió, seguramente a la Casa Grande del Señor, en febrero del 2015, en Montevideo.
En recuerdo de Dora, compartimos algunos conceptos dejados por ella en ocasión de una de las tantas reuniones en la que supo participar, vitando “ a todos mis ahijados, ahijadas, comadres y compadres, a miembros de la JOC de la década del 50 y 60. A todos las amigas y amigos y miembros de las comisiones vecinales y de las cooperativas y a todos los familiares (que gusten de compartir una misa) y celebrar una convivencia.
Decía Dora: Quiero contarles que si soy como soy es pura gracia de Dios, que me hace tener al Señor Jesús como único modelo.
En el año 1952 fui a Montevideo a estudiar servicio social. El quinto domingo de abril de ese año me encuentro con el Padre Antolín (S. Carmelita), me dice que “hay un grupo que te caerá muy bien”. Eran los equipos del Bien Común, Movimiento formado por el Padre Lebret (S.Dominico), que sostenía que para cambiar esta sociedad debemos lograr una Economía Humana, un mundo más justo, más solidario, para ello debemos trabajar por una reforma de vida y de estructura (simultáneamente) para esto debemos hacer trabajo de base: prolongado y ascendente, apoyado en las ciencias sociales y demás disciplinas.
Sobre Carlos de Foucault sostenía: “él decía que debíamos gritar el Evangelio con toda nuestra vida”. Lo esencial de su espiritualidad que dejó por escrito fue “es amando a las personas que aprendemos a amar a Dios”. La manera de adquirir la caridad en relación con Dios es practicándola con las personas”.
Dora sostenía que tenemos tres pilares para no equivocarnos en esta misión: Jesús, los pobres y la Iglesia.
Para quienes tuvimos el privilegio de conocerte serás siempre un faro que nos ilumine. Haya paz en tu tumba, querida Dora.
A.R.D.

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La avenida Manuel Oribe: tierra de nadie

Dos accidentes fatales con pocas horas de distancia uno del otro, evidencian una realidad innegable.
La avenida Manuel Oribe, que representa el ingreso a la ciudad desde el este o la salida hacia la ruta 3 cuando se va hacia el norte, está en la mira de todo quien transita a diario por ella pero dicen quienes transitan frecuentemente por ella que hay que redoblar la atención en este tramo de ruta 31, porque parece “tierra de nadie”.
Es que no sólo deja bastante que desear en cuanto al estado general, nos dicen sino sobre todo que quienes conducen motos se muestran sumamente arriesgados.
Las imprudencias están a la orden del día, no sólo porque se circula en la mayoría de los casos sin casco protector, sino que además se desarrollan altas velocidades.
A esto debe unírsele el hecho de que son escasos -por no decir nulos – los controles a los vehículos que circulan a diario por el lugar.
Debe reconocerse que se han hecho mejoras en el asfalto que sencillamente estaba en estado calamitoso, pero esto no significa que se le haya dado el nivel que se requiere cuando se trata de una ruta de acceso.
La Avda. Manuel Oribe no tiene más de cinco kilómetros, y por lo tanto creemos que su reparación para dotarla de la carpeta asfáltica que requiere, no debe ser demasiado costosa.
Pero aún cuando sea mejorada y señalizada como corresponde, aún cuando se dispongan todos los controles que correspondan, las imprudencias seguramente seguirán cobrando vidas o inutilizándolas, porque nadie ignora que la principal causa de accidentes en estos casos es la propia irresponsabilidad de los conductores.
No hablamos de nadie en particular, sino de las condiciones generales que vemos cuando circulamos por estos lugares.
El mal estado de la avenida maximiza el riesgo cuando se excede la velocidad y hoy día parece una enfermedad, sobre todo en los motonetistas más jóvenes, el tener que circular a alta velocidad.
No queremos con esto decir que son ellos siempre los causantes de los accidentes, pero existe un alto porcentaje que así lo indica.
Tampoco es exclusividad de esta avenida el alto riesgo, porque en otros puntos de la ciudad y sobre todo en los lugares alejados del centro la situación es muy parecida.
De todas formas, entendemos que con mayores controles se puede al menos bajar la cifra de esos accidentes y evitar que sigan habiendo consecuencias graves.

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No es tan sencillo

Cuando analizamos las “mochilas” mencionadas por el Ing. Agr. Blasina, con que a su juicio carga el agro, y con el debido respeto a tan destacado técnico, debemos señalar nuestra discrepancia en relación al primer punto, es decir, al valor del dólar, que según el planteamiento carga la producción agropecuaria y no debería ser así.

El planteo tiene su razón de ser, porque quien produce carne, lana y demás, cobra su producción en dólares y como vive en nuestro país y aquí consume, necesariamente necesita pesos uruguayos. Cuando va a cambiar sus dólares por pesos, le van a pagar 28 o 29 pesos por cada dólar y no los 36 ó 37 que entiende debería valer la moneda norteamericana en nuestro país.
Ahora bien, los productores que producen para exportar son la enorme mayoría del país, pero no son todos. Significa que hay rubros que producen y venden casi que el cien por ciento del producto de su trabajo en el país, como los horticultores, los fruticultores, parte de los apicultores y demás. Estos venden en pesos uruguayos, pero compran los vehículos y la maquinaria que necesitan en dólares.
Vale decir que si el dólar estuviera más caro tendrían que poner más producción para pagar sus compromisos.
Caso similar es el de quienes compran un vehículo o un bien inmueble, que invariablemente está cotizado en dólares y tendrán que pagar dólares, no pesos uruguayos.
Unido a esto van otros rubros, como la propia inflación, que al dispararse el dólar también se dispara esta. No es cuestión de hacer recaer en un sólo rubro la solidaridad o “el peso” de un Estado que logra dominar algunos rubros, pero a costa del sacrificio de otros y esto no parece justo precisamente.
En este tema, como en algunos otros se requiere sentido común. Es necesario tomar medidas razonables, justas y lo más ecuánimes posibles. Si para equilibrar algunas consecuencias negativas de estas medidas hay que subvencionar otros, es necesario estudiar caso por caso, tema por tema y si la única salida viable es esta entonces habría que estudiar muy bien el problema y sus consecuencias para llegar a una solución lo más equitativa posible.
No con esto queremos decir que no se estudie la situación de cada rubro. Pueden haber medidas “masivas” tomadas en conjunto, pero resulta difícil asumir que sea esto lo más justo y equitativo, porque sin lugar a dudas cuando se toman medidas “al voleo”, estas terminan beneficiando bastante a unos pocos y perjudicando mucho a la mayoría. Esto es lo que hay que saber y entender para evitarlo.

A.R.D.

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Nuestros inadmisibles prejuicios

Entre las diez “mochilas”, que según el Ing. Agr. Eduardo Blasina (para nosotros el orador con argumentos más sólidos en el acto de Durazno), carga la producción agropecuaria, la última, que el disertante no explicó demasiado, es la de los “prejuicios”. A cuenta de un análisis más profundo de la cuestión, nos interesa detenernos hoy en este aspecto, que seguramente es tan válido y al mismo tiempo complejo como otros.
Nos apresuramos a señalar que compartimos la mayoría -no todos ni tal como se expresaron – las “mochilas” que carga el campo, según el disertante.
Pero la décima mochila, de los prejuicios, más allá de la incidencia que pueda tener es real y concreta, aunque no debiera existir para nada, porque es indicadora de una realidad absurda y equivocada que no le hace bien a nuestro país ni a nadie.
Días atrás sosteníamos en estas columnas y lo seguimos haciendo, que siempre existió y existe una especie de controversia “campo -ciudad”. Su existencia es innegable, pero no resulta absurda, casi estúpida diríamos.
Es tan errado reírse y “ningunear” a nuestra gente del campo o del interior todo cuando va a una ciudad más grande, como Montevideo, que reírse y burlarse de los “puebleros”, cuando van al campo o preguntan si es una vaca o un toro, porque no conocen.
También es absurdo creer que todos los que habitan en una ciudad son holgazanes, que viven sin trabajar o hacen el mínimo esfuerzo, tomando café sentados en sus escritorios con aire acondicionado. Ni son todos, aunque haya alguno. Es más, resulta difícil que haya alguien que viva sin trabajar.
Tanto como decir que todos los manifestantes el pasado martes en Durazno andaban en su “4 x 4”. En primer lugar, ciertamente que había muchos de estos vehículos, pero es real que hoy por el estado de los caminos y porque permiten circular en condiciones en que no lo permiten otros vehículos, que estas camionetas se hayan transformado en una herramienta de trabajo y por lo tanto tener una no es indicio necesariamente de riqueza, de bienestar o de poderío.
Son prejuicios innegables que lo que indican es nuestra incapacidad para analizar profundamente cada caso o cada situación, porque si así fuera veríamos que todos tenemos conocimientos e ignorancias porque obviamente nadie puede ser “logo” en todo.
Esta es la mochila probablemente más fácil de erradicar, bastaría con tomar conciencia que somos todos iguales, que todos nos necesitamos y que cada uno debe aportar lo suyo y ser sensible con los demás, como única forma de crear las bases de un país más humano y más equitativo.
Alberto Rodríguez Díaz

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La seguridad en el tapete

Aún a riesgo de que se nos acuse de exagerar o “dar manija” sobre el tema reiteramos hoy nuestra preocupación sobre el tema de la seguridad en el país, sobre todo en la zona Sur del país.
A pesar de todos los planes que se han puesto en práctica y la intensificación del patrullaje, seguimos asistiendo a un agravamiento de la situación, en cuanto en las últimas semanas incluso se han registrado hechos que no eran habituales en el país hasta poco tiempo atrás.
La irrupción de las denominadas la o las bandas del Supergas que utilizan una garrafa de este elemento al que hacen llegar al interior de los cajeros automáticos y luego lo accionan con una chispa eléctrica, provocando una violenta explosión que les permite incluso abrir cajas de seguridad de estos locales, es una de las nuevas modalidades delictivas que han irrumpido en nuestro país sin que hasta el momento se haya logrado dar con uno sólo de los malvivientes dedicados a este tipo de acciones.
Para completar un panorama preocupante, digamos que en las últimas horas se han dado dos hechos “de película”. Uno ha sido el atraco al casino del Montevideo Shopping. Los malvivientes, dos de ellos vestidos de mujer, cayeron justo a la hora en que se procede a contar el dinero de estos lugares, llevándose casi 6 millones de pesos en efectivo. Luego huyeron portando incluso armas de guerra, en dos vehículos que luego se comprobó habían sido robados horas antes y aparecieron incendiados en la vía pública.
Pocas horas después, en Rocha, se ha producido un rapto y copamiento de una vivienda, de la propietaria de un local de cobranza en un balneario de la zona, y se llevaron las imágenes de las cámaras filmadoras. De esta forma un par de delincuentes se alzaron con 3 millones de pesos y unos 22.000 dólares. Luego, según las víctimas fugaron a pie del lugar.
Esto obliga al menos a saber en qué estamos con el tema de la seguridad ciudadana, porque la imagen que nos queda es que cada vez estamos peor.
Más allá de si es una imagen real o no, entendemos que el Ministerio del Interior por lo menos debería de informar debidamente sobre la situación.
La realidad pone en tela de juicio la eficiencia de los organismos del Ministerio que tienen por cometido investigar y tratar de dar con estos malvivientes y en este punto habría que saber cuáles son las dificultades que tienen para aclarar y dar con los responsables de estos hechos.

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Que triunfe el sentido común y la sensatez

Para hoy está prevista la concentración de productores, empresarios, industriales y gente que no está agremiada ni vinculada a ninguna institución, conocida como la gente “de a pie” que se ha autoconvocado para realizar una de las manifestaciones más importantes que se han registrado en el país para protestar contra un gobierno nacional. Tendrá lugar esta tarde en Durazno.
Ya hemos manifestado en estas páginas que a nuestro criterio es legítimo manifestar en una democracia y sólo por este hecho deberíamos de agradecer el poder hacerlo libremente, cuando sabemos que existen casos en nuestra propia América en que esto no es posible sin que termine con sangre derramada.
Hemos hecho votos para que ambas posiciones se avengan a dialogar, sin soberbia de ningún tipo, sin posiciones radicales e intempestivas que no conducen a nada.
En ambos casos entendemos que existen razones de fondo, argumentos válidos y lo que cabe es precisamente escuchar, atender y dentro de las posibilidades buscar soluciones para la situación que se plantea.
No estamos con esto tomando posición alguna. Tampoco queremos lavarnos las manos y buscar cobijo en posiciones tibias y cómodas que no significan compromiso alguno y buscan quedar bien con todos.
En este sentido hemos expresado, pensamos que con total claridad, que nuestro temor es que saltemos de la sartén para caer en las brasas. Sumarse a un movimiento para protestar por el costo de los servicios, de las tarifas, los altos impuestos y demás puede ser algo fácilmente atractivo porque en alguna medida afecta a toda la población.
Pero ¡cuidado! Que no todas las situaciones son iguales, aunque se quiera tapar todo con el mismo poncho.
Lo difícil es entender que un país necesariamente debe cobrar por los servicios que presta y además exigir el pago de impuestos, por la sencilla razón que no tiene otra forma de recaudar para ofrecer los servicios que está obligado a contraprestar al ciudadano y por los cuales los reclamos son permanentes.
Por lo tanto necesariamente debe prevalecer el sentido común. Un gobierno no debe “asfixiar” a nadie y mucho menos a los sectores de la producción.
Ahora bien, entender que Uruguay es un país pequeño, con posibilidades también pequeñas de recaudar sin exagerar y por lo tanto también son pocas las posibilidades de realizar grandes obras para el desarrollo porque no se financiarían salvo, que se asfixiara a la población con impuestos precisamente.
Esto requiere prudencia, sensatez y sentido común. Un país donde sea posible vivir razonablemente con lo que se produce y lo que se gana es a lo que debemos aspirar.
Alberto Rodríguez Díaz

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Los “ajustes de cuentas no deben quedar impunes

Cada vez con mayor frecuencia escuchamos de muertes por “ajustes de cuentas”, debido a que los asesinados tenían antecedentes penales. En estos casos existe la convicción casi unánime que “no se perdió nada” y estos crímenes no merecen ser investigados.
Nada más errado. Aún los ajustes de cuentas son crímenes y quienes se acostumbran a resolver sus cuentas asesinando, hoy lo hacen con alguien de su propia laya, pero si mañana tiene que enfrentar o matar a una persona que nada tiene que ver con el delito, también lo hará sin vacilar.
Por esta razón entendemos que es un craso error entender que los “ajustes de cuentas” no merecen ser investigados y casi que deberían aplaudirse porque en definitiva quien es asesinado de esta forma también estaba en el mismo camino. Quienes así piensan casi que entienden que se trata de una “operación limpieza”, sin notar que se está saltando del sartén para caer en las brasas.
Aún cuando así fuera, entendemos que deben de agotarse las posibilidades de aclarar cada homicidio y más aún, de atrapar a quien lo ha cometido, sea quien sea su víctima.
Es que los antecedentes que existen en otros lados indican que es esta la puerta de ingreso a una sociedad más violenta, donde los homicidas tienen prácticamente carta libre para sus asesinatos. Cuando se incorpora la corrupción, cuando el dinero hace su irrupción entonces el panorama pasa a ser mucho más que complejo y quienes salen ganando son precisamente aquellos que se han acostumbrado a resolver sus diferencias mediante el asesinato.
La irrupción de sicarios, una modalidad de criminales de lo más temible, en cuanto se trata de asesinos que cobran para matar a una persona, sin importarles por qué se le pide este asesinato, ni mucho menos quién es su víctima.
En un país como el Uruguay, en que la enorme mayoría de la población se ha caracterizado siempre por tratarse de gente pacífica y honesta, este tipo de criminales no tiene ninguna cabida y es una obligación de todos luchar para ponerlos en vereda.
Los denominados “ajustes de cuentas” que no son otra cosa que crímenes por encargo, vienen aumentando escandalosamente en el país y como estos asesinos se sienten prácticamente impunes, no pasa nada. Pronto son olvidados.
No es esto lo que queremos para nuestro país.

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Que el remedio no sea peor que la enfermedad

Se inicia hoy una de las semanas quizás más trascendentes para el Uruguay actual y el del futuro. No pretendemos exagerar la importancia del movimiento de “indignados” que se ha gestado en los últimos días, ni exagerar tampoco la cantidad de gente que se habrá de reunir el martes próximo en Durazno.
Pero lo que vemos más preocupante, es el riesgo de repetir en nuestro país lo que ha sucedido en otros países latinoamericanos, e incluso en España, donde en principio el grupo “Podemos” tuvo una enorme respuesta positiva, ha alcanzado tal dimensión que amenazó con dejar en segundo o tercer plano a alguno de los partidos más tradicionales de España en cuanto a representación parlamentaria, pero luego poco a poco ha ido perdiendo trascendencia y las cosas vuelven a su rutina habitual.
Lo que vemos como preocupante es precisamente la posibilidad de que se plantee en el Uruguay lo mismo que ha pasado, por ejemplo en Perú, donde el descontento de mucha gente fue aprovechado por el fujimorismo para llegar al poder con un amplio margen de apoyo popular, pero una vez en este, se caracterizó por ser uno de los gobiernos más corruptos y sanguinarios que ha tenido la nación incaica, aunque aún tiene importante número de seguidores.
Tal es así que el octogenario Alberto Fujimori permaneció en prisión hasta pocos días atrás, cuando mediante un acuerdo político – hasta hoy muy cuestionado – el actual presidente le concedió el indulto para que abandonara la prisión. Por el bien de todos y sobre todo por el bien del país, convendría que los “indignados” bajaran un cambio, expusieran lo que entienden sus razones y se avinieran a la búsqueda de soluciones, cosa bastante difícil por supuesto.
Por su parte el gobierno nacional también debería bajar un cambio, admitir que hay sectores de la producción “asfixiados” por los costos de los servicios que necesitan para producir.
Esto es lo menos que se puede pretender. De esto sólo se sale mediante posiciones humildes, sin soberbia de ninguna especie, asumiendo que lo mejor para hallar una salida es el diálogo, abierto y sincero y no las posiciones radicales, obstinadas y testarudas que sólo pueden llevarnos a callejones sin salida, donde las soluciones halladas pueden ser más nefastas que la situación actual.
A.R.D.

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Las posiciones extremas no llevan a nada

Para el martes próximo está programada una marcha de los productores agropecuarios denominados “Los indignados” hacia la ciudad de Durazno. Todo indica que productores, comerciantes, empresarios y “gente de a pie” autoconvocada para la oportunidad habrán de reunirse en un número muy importante en esa instancia.
El movimiento de productores disconformes con las condiciones de producción que ofrece en estos momentos el país, comenzó a manifestarse recientemente, en este incipiente 2018.
En principio se dijo que el motivo principal de la manifestación que tuvo lugar en Paysandú, radicaba en el hecho de que el gobierno nacional, encabezado por el Dr. Tabaré Vázquez no les prestaba atención y no quería recibirlos.
Posteriormente se realizó una reunión entre dirigentes de instituciones de productores y representantes del gobierno, encabezados por Tabaré Vázquez.
En la ocasión el gobierno convocó a conformar una mesa de diálogo para analizar la situación rubro por rubro.
En el marco de esta situación, los “indignados” manifestaron que no se sienten representados por las instituciones y a su vez el gobierno nacional se niega a reconocer otros representantes de la producción que no sean las instituciones debidamente conformadas.
Lo que vemos es que estas posiciones indican una radicalización que puede ser muy negativa para todos y en especial para el país. El gobierno se niega a legitimar la situación de todos los que participan en estas marchas, mientras que los “indignados” se niegan a considerar solución alguna que no contemple a todos los sectores, porque consideren que no es un problema puntual, sino una situación generalizada.
En este contexto, creemos que es una situación relativamente nueva (tiene como antecedente el movimiento “No Va Más”, o movimiento de las piedras verdes que surgiera en Salto, a principios del 2.000 y se extendiera a todo el país, llegando con tractores y a caballo hasta el mismísimo Palacio Legislativo.
Creemos que sería un error entender que sólo se trata de poca gente o de algunos sectores, precisamente porque mal o bien son muchos los que se sienten involucrados.
Por otra parte, la cuestión en estos movimientos es precisamente mantenerlos en el tiempo, porque en caso contrario “mueren de inanición”, debido a que la falta de respuestas, los pone en la disyuntiva de ir tomando acciones cada vez más graves o disuadirse.
Frente a este panorama hemos dicho e insistimos: la única salida es el diálogo, con disposición a entender y atender la situación.
Ojalá se entienda.
A.R.D.

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Nunca voy a entenderlo

Tiempo atrás publicamos en estas columnas el chiste del entonces Presidente de la República, Dr. Jorge Batlle, cuando una vez bajando de las escaleras del Hotel Salto, expresó que a alguien le comunicaron que era inminente el fin del mundo.
Habiendo comprobado que no había opción alguna de escapar a este destino, el hombre pidió entonces “que lo trajeran a Uruguay”.
¿”A Uruguay”? fue la pregunta de sus asesores ¿por qué?
Porque al Uruguay todo llega diez años después, fue la irónica respuesta…
Más allá del apunte jocoso, lamentablemente esta afirmación encierra algo de verdad. Quizás las cosas no demoren diez años en llegar, pero es cierto que demoran bastante más de lo razonable.
Veamos un ejemplo, cuando a fines del año anterior se produjo la comprobación de la primera voladura de un cajero automático mediante la utilización de supergás, pronto se manejó que en Paraguay había antecedentes de una banda similar, que usaba el mismo sistema para concretar sus delitos.
Se señaló entonces que la solución que se encontró por entonces fue la de “marcar” con tinta los billetes contenidos en estos cajeros.
Desde entonces han pasado varias semanas y no ha habido novedades. Hubo nuevos cajeros explotados. En algunos casos se concretó el robo y en otros no pasó de ser un intento fallido.
Sin embargo el sistema que había impuesto Paraguay y había servido para impedir que se siguieran concretando estos robos, no llegó nunca aquí. Ahora se vuelve a hablar del tema, mientras siguen las explosiones. Se afirma que será implementado aquí el mismo sistema que dio buenos resultados en Paraguay.
Vale decir, no ha habido otro adelanto más que la decisión de adoptar este sistema que ha dado buen resultado en otro lugar.
Esto es, no es que se lo haya impuesto aquí, sino que se maneja con mayor firmeza la decisión de ponerlo en práctica. En pocoas palabras, sesigue estudiando el tema.
No es cuestión de impacientarse tampoco, para los diez años que decía Batlle todavía faltan nueve, así que a lo mejor algún cajero automático se salva…
A.R.D.

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Una oportunidad a los jóvenes

Uruguay es un país de viejos y eso lo sabemos todos. Las estadísticas indican que no sólo hace muchos años que somos la misma cantidad de pobladores, un poco más de 3 millones de personas, sino que lo más preocupante es que tenemos una población envejecida, con todo lo que esto supone.
Los planes de seguridad social se ven cada vez más complicados, porque no sólo los uruguayos vivimos más en promedio, sino que a la vez los jóvenes que trabajan son menos y el trabajo en sí se ha complicado. Unido a esto también se debe analizar el hecho de que muchos de los jóvenes más valiosos laboralmente hablando, vale decir, aquellos que han completado una carrera universitaria o estudiado un oficio hoy optan por irse a buscar otros rumbos, atraídos por mejores condiciones económicas.
Uruguay está urgido de analizar estos aspectos, porque indudablemente es un tema que se va agravando con el correr de los años y cada vez cuesta más a todos.
Unidos a estos temas específicos de los jóvenes hoy insertos en una era en la que se les exhorta a “hacer la suya” y esto significa trabajar algunos meses, reunir algún dinerillo y luego abandonar el trabajo también hay que tenerlo en cuenta.
Significa también dejar los estudios, dejar la preparación para dedicarse al “placer”, esto es al ocio, a vagar y deambular sin responsabilidades o en trabajos pésimamente remunerados o que no les dejan más que “la diaria” para subsistir en el “mercado informal”.
Es así que el panorama es complejo. Si estos jóvenes no trabajan no habrán de aportar tampoco para el sistema de seguridad social. Las máquinas no aportan y en este panorama todo aquel que puede sustituir una persona por una máquina lo hace sin miramientos.
Es hora entonces de proteger a los jóvenes, desde la escuela diríamos, donde los planes educativos deben desterrar por completo la premisa nacional e internacional del “hacé la tuya”.
Una comunidad sólo puede sostenerse y crecer cuando está signada por la solidaridad generacional, cuando los jóvenes saben que tienen que trabajar, entre otras cosas para sostener un sistema de seguridad social al que tarde o temprano tendrán que ingresar ellos también.
Es hora también de que el Estado evalúe e incentive los planes destinados a promover el trabajo juvenil y conste que conocemos la ley que promueve el trabajo juvenil y beneficia a las empresas que se acogen a ella, pero lo que vemos es que no basta con esta ley, porque siguen subsistiendo problemas de salud, de vivienda y demás que hacen que sean los jóvenes el sector de población que más dificultades tiene a la hora de conseguir empleo.
Si nada se hace hoy, lo lamentaremos mañana.
A.R.D.

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Una situación que a nadie beneficia

Aunque de ambas partes se considera que el enfrentamiento entre el campo y la ciudad es una falacia, la realidad indica otra cosa.
La Capital del país que alberga a la mitad de la población uruguaya consume casi toda la producción hortifrutícola que el país produce.
Consume también la mayor parte de la producción de carne del consumo interno, pero en realidad tiene el concepto de que la gente del interior es una llorona, que siempre está protestando, pero se mueve en coches lujosos.
A su vez la gente del interior se queja que la Capital y todo lo que de ella depende en materia de producción y venta no le da importancia alguna al campo. Esto, con sus pormenores en alguna medida es así, en cuanto cada vez que algún productor necesita un trámite o una diligencia en la Capital las gestiones son lentas, engorrosas y complejas, sobre todo para quien va por el día a Montevideo.
Estos preconceptos son los que tienen que superar las partes que hoy de alguna manera aparecen como enfrentadas.
Acá lo que importa es la situación real y concreta y no creemos que ninguna de las dos partes tenga toda la verdad absoluta y se mueva sin intereses atrás.
La situación que plantean los productores de diferentes rubros, aunque Uruguay como país exportador de los principales rubros depende mucho del exterior, tiene asidero y aún cuando haya alguna exageración, sus argumentos merecen ser atendidos. No compartimos aquello de que todo lo que se ganó en los años de bonanza, en que el país produjo bien y vendió mejor, fue despilfarrado. Es probable que se hayan hecho malos negocios, PLUNA, ANCAP entre ellos, pero ya nadie habla de “corrupción”, porque es innegable que nadie se llevó el dinero para sus bolsillos.
Tampoco ayudan en la actual situación las afirmaciones que estos movimientos ruralistas responden a intereses políticos. Es probable que entre los manifestantes haya dirigentes de segunda línea del Partido Nacional y de otros, pero es casi lógico que los haya, dado que en el campo la mayoría de los empresarios integran este partido.
Por eso entendemos que echar leña al fuego, tratando de acentuar una brecha que es innegable entre el campo y la ciudad (Capital) no ayuda.
El movimiento de indignados tiene sus razones, pocas o muchas, pero válidas y el gobierno nacional tiene una gran responsabilidad de contribuir al diálogo y si bien no puede ni debe dejarse llevar con el poncho, debe buscar desactivar este movimiento porque a nadie beneficia.
A.R.D.

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Perdió la oportunidad…

El presidente del directorio nacionalista, Luis A. Heber acaba de hacerle una denuncia pública al intendente de Salto, Andrés Lima, acusándolo de “colaborar con el contrabando”, porque –según el denunciante – habría colaborado con la reconstrucción de los puestos incendiados del “bagashopping”.
Se trata de un viejo tema en Salto, que creemos a esta altura ningún partido político puede rasgarse las vestiduras sobre este tema, porque si mal no recordamos esto nació apenas superada la dictadura militar (1985) y buscando eliminar la proliferación de pustos callejeros que había invadido calle Uruguay, el intendente Eduardo Malaquina les autorizó a instalarse en el interior del Mercado 18 de Julio.
Posteriormente los denominados “bagayeros” se instalaron en el predio que hoy ocupa la Regional Norte (CENUR) Salto, delimitado por la calles Rivera, Varela. Misiones y Cerrito.
Allí se mantuvieron durante varios años, pero una vez que se concretó la obra de la Universidad la salida fue trasladarse al predio que ocupan actualmente, propiedad del club Ferro Carril, alrededor del parque Luis T. Merazzi.
Desde la autorización del Esc. Eduardo Malaquina (Partido Colorado) se han sucedido en el gobierno municipal, el Cr. Eduardo Minutti Migliaro (Partido Nacional); Ramón Fonticiella (Frente Amplio), Germán Coutinho (Partido Colorado) y ahora Andrés Lima (F.A.)
Vale decir que se han turnado en el gobierno departamental los tres principales partidos del país, incluido el del legislador Luis A. Heber y nadie fue capaz de darle al tema una solución adecuada, por tratarse de un tema harto complejo.
Es que detrás del tema del contrabando hay un problema social, que hoy prácticamente está minimizado, debido a que los “bagayeros” que iniciaron este movimiento, los que deambulaban por la ciudad con sus bolsos vendiendo puerta a puerta, ya no existen.
Hoy es innegable que éstos han desaparecido y los dueños de los puestos en un buen número se mueven en costosos vehículos y por lo general tienen dependientes al frente de los puestos.
En otras palabras, el presidente del directorio nacionalista perdió la oportunidad de callarse la boca. Contribuir a apagar un incendio que amenazaba a mucha gente, ayudar en la limpieza de lo que dejó este incendio y estudiar el ordenamiento del tránsito en el lugar no significa para nosotros, colaborar con el contrabando.
¡Que conste!

A.R.D.

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Las cosas en su lugar

Uno de los defectos que hemos notado a diario entre los uruguayos, es que estamos prestos a criticar pero difícilmente a reconocer. Tanto es así que en más de una oportunidad, con cierta ironía se ha calificado que criticar es un poco “deporte” nacional.
Es mucho más fácil hacerlo, criticar, aportar a la destrucción que aportar y comprometerse con una salida concreta a los problemas.
¿A qué viene esta reflexión? Pues sencillamente que no hemos oído reconocimiento alguno a la labor policial en el departamento en estos primeros quince días del año.
El año 2017 venía con una serie de rapiñas armadas, e incluso con un policía que en su labor particular colabora en un kiosco, el que fue baleado alevosamente.
Esta racha se cortó y aunque nadie puede decir que el problema se ha solucionado, porque delincuentes es lo que abunda en nuestros días, debemos admitir que hoy en día la situación es otra. Salvo raterías y hechos menores sólo alguna excepción, no ha habido hechos de gravedad. Se nota más presencia policial en las calles de la ciudad y es más, hay un movimiento continuo y más intenso de los móviles policiales, camionetas y motos.
Hemos visto personalmente a la policía haciendo lo que entendimos siempre debería hacer: solicitando documentación a quienes registran actitudes sospechosas.
Se nos puede acusar de “miliqueros” o de tradicionalistas que justifica incluso los excesos policiales. Nada más lejos de nosotros que desde estas páginas hemos tratado siempre de poner coto a los excesos, vengan de donde vengan, pero seguir pensando como se lo hacía cuatro o cinco décadas atrás es para nosotros un error.
Cuando la Policía cumple correctamente con su labor debe ser reconocida. Cuando se excede e identificados los abusadores también.
“Ser joven no es delito” rezaba una difundida máxima de tiempo atrás y la aplaudimos, pero esto no significa cobijar y desconocer que un alto porcentaje de jóvenes y adolescentes se halla en conflicto con la ley y muchas veces por acciones graves.
Las cosas en su lugar.

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Ni la soberbia del poder ni la reacción impulsiva

Por estos días está en pleno auge la controversia entre los productores autoproclamados independientes (que no representan a ninguna institución en particular) y el gobierno nacional a quien acusan de no atenderlos, ni de atender una situación que a su entender los está aniquilando.
Sobre el tema entendemos conviene hacer algunas reflexiones. En primer lugar creo que los productores y todos los grupos y movimientos que se hallen dentro de la ley tienen derecho a manifestarse, obviamente dentro de los límites que establece la ley y el orden.
Obviamente que en este sentido los manifestantes deben ser cuidadosos de no perjudicar directa o indirectamente a otros grupos o movimientos de la población que estén directa o indirectamente vinculados a la actividad de los productores. En el caso concreto se amenazó con cortar el abastecimiento de alimentos provenientes del campo a todo el este uruguayo donde en estos meses la principal actividad es el turismo precisamente. Sería un error innegable porque sería ponerse en contra a otra cantidad de uruguayos que nada tiene que ver con la situación de los productores.
En segundo lugar, lo que plantean los manifestantes es que están padeciendo una situación que los está dejando fuera del mercado paulatinamente y las autoridades, incluido el presidente de la República, no parece interesado en atender sus reclamos. En este caso, sería también un grueso error no escuchar los argumentos de los manifestantes para dialogar.
Para nosotros es tan errado manejarse con soberbia desde el poder. Vale decir, imponer decisiones, decretos, leyes y otras disposiciones, como el aumento de las tarifas en forma antojadiza, sencillamente porque “yo soy el que manda…” y dando a entender que como soy el que define las políticas lo que haga está bien, será acertado, nunca me equivoco. Una muestra inequívoca de negligencia.
Es tan errado como reaccionar sencillamente en base a impulsos y amenazar o adoptar medidas extremas, aún a sabiendas de que irán contra otros sectores, quizás tan comprometidos en su subsistencia como ellos mismos.
En definitiva, para hallar una salida que sirva sino a todos al menos a la gran mayoría de los afectados por la situación, será necesario dialogar y dialogar con disposición a escuchar al otro y ceder eventualmente si nos demuestran razones, sin soberbia y también sin radicalismos.
A.R.D.

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El beneficio de la duda

El salteño Andrés Tolosa, presidente de ANTEL ha formulado declaraciones en respuesta a quejas de usuarios manifestadas en redes sociales. ANTEL había anunciado que el primero de enero habría de tomar algunas medidas. Algunos clientes de la empresa manifestaron malestar al notar modificaciones en las políticas de consumo de llamadas, mensajes y datos (internet).

Tolosa aceptó que “hubo errores” en la forma en la que se comunicaron estos cambios que son, en realidad, beneficios para los clientes.
“¡Ahora tus planes son mucho más convenientes! Usá tu crédito como quieras.
Navegá y hablá, descontando lo consumido de un único saldo en tu plan mensual”, dice un tuit publicado por ANTEL en su cuenta oficial de Twitter. Para muchos, queda poco claro cómo se va a consumir el dinero, y si esto rige para aquellos que tienen planes pospago o para aquellos que optan por el sistema prepago y recargan saldo periódicamente.
La compañía publicó un comunicado en su portal web en el que explican las variaciones llevadas a cabo:
“Si tenés un plan LTE, ahora podés usar tu plan como prefieras, utilizando el crédito total del contrato de forma indistinta entre llamadas, mensajes y datos (Internet)”, explican. “Para hacerlo, no necesitás hacer nada: simplemente, a medida que se hacen las llamadas, se envían los mensajes, o se usa Internet, el costo de cada operación se descuenta del monto total del contrato”, continúa el comunicado.
Para los planes con límite de crédito, ya no hay que enviar un SMS al 226 para transformar saldo en datos, al tiempo que agregaron el servicio de SMS ilimitados para destinos ANTEL (con un límite de hasta 10.000 mensuales).
“Si tenés servicio prepago, podés hablar, mensajear y navegar con la misma recarga. Es decir, que no necesitas enviar un SMS al 226 para comprar datos. ¡Ya los tenés disponibles en tu recarga!”, aclaran. “Esta modalidad funcionará para las nuevas recargas de saldo que realices a partir de $1 y también para usar tu saldo acumulado”, añaden.
Finalmente la decisión de ANTEL fue la de liberar a los clientes a la posibilidad de aceptar las modificaciones anunciadas (para lo cual no tienen que hacer nada) o dejarlas sin efecto expresándolo específicamente.
Esto nos deja la idea, que o hubo una gran sensibilidad ante el pronunciamiento de un millar de clientes en las redes socialesm lo que nos parece plausible o bien las modificaciones no habían sido suficientemente estudiadas y por eso “tambalearon”, lo que entendemos no debe pasar.

A.R.D.

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No hay peor ciego que el que no quiere ver…

En realidad el problema no es de ahora, sino “desde siempre”. Una cosa es el “mensaje” o “discurso” para la tribuna y otra muy diferente la realidad de lo que practicamos.

La cuestión viene al caso por la situación del sindicalista argentino detenido en Playa Verde, Uruguay.
Sucede que según nos señalan, escuchar un discurso de Marcelo Balcedo al frente del sindicato que lideraba en Argentina, era escuchar una verdadera apología de la equidad, de la justicia social, de la distribución de la riqueza y demás.
Sin embargo el dirigente sindical vivía a cuerpo de rey, es decir todo lo contrario a lo que predicaba. En el “Gran Chaparral”, donde tenía su residencia, de más de 100 hectáreas, tenía poderosas armas de fuego, diversos sistemas de seguridad, incluidos guardaespaldas, cercos y demás.
Al detenérsele en esta residencia se le incautaron 500 mil dólares en efectivo y se sostiene que se hallaron las llaves de siete cofres fort, con el detalle del contenido de cada uno de ellos que totalizaría unos siete millones de dólares más.
Ahora bien, el Uruguay tiene leyes claras que prohíben la tenencia de armas de fuego sin permiso y según se señala existen muchas dudas que las armas incautadas tuvieran esta documentación.
Existen otras interrogantes. El Uruguay impide el ingreso de dinero en efectivo y además todo aquel que va a ingresar al país y trae más de 10 mil dólares debe hacer una minuciosa declaración sobre la procedencia del dinero para poder ingresarlo al país.
El ingreso de mercadería extranjera está sujeto a reglas “estrictas”, que supuestamente deberían impedir traer determinada mercadería y sobre todo en grandes volúmenes.
Significa que las reglas y disposiciones existen, pero no se ponen en práctica. En algún punto fallan los controles, al punto que todos sabemos que existen verdaderas tiendas dedicadas a la venta de mercadería extranjera. Más de un extranjero ingresa al país pasando libremente por los puntos de Aduana sin que nadie le pregunte qué trae y sobre todo “cuánto”.
Cuando alguien sostiene que Uruguay es una república bananera, nos enojamos mucho, nos sentimos ofendidos pero ¿significa que tenemos razón?
Si no se hubiera recibido un pedido de captura internacional de la persona mencionada ¿alguien se hubiera interesado en investigar su forma de vida?
Es evidente entonces que algo no anda bien y esto lo sabemos todo, aunque quienes tienen el deber de controlar prefieran mirar para otro lado, vaya uno a saber por qué, pero nos trae a la memoria aquel viejo adagio que expresa que “no hay peor ciego que el que no quiere ver…”.

A.R.D.

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Ha sido siempre una frecuente estrategia usada como “pantalla”

Los vecinos del sindicalista argentino, Marcelo Balcedo, lamentaron la detención y sostuvieron que se trata de un vecino muy benefactor. Contribuye permanentemente con la escuela rural de la zona y da trabajo a unas veinte personas, pagando buenos sueldos y en fecha, sostuvieron.
Quienes así se manifestaron incluso señalaron que el anterior propietario de la chacra que actualmente poseía Balcedo también colaboraba mucho con la escuela del lugar y “no por eso terminó preso”.
Esto nos trae a la mente el comentario de una persona amiga que hallándose en Colombia, al pasar en taxi por un núcleo de viviendas, el taxista le comentó: a esto lo hizo Escobar… Se trató de un comentario sin ningún apasionamiento, pero que de alguna forma indicaba cierta simpatía por el capo del narcotráfico muerto al enfrentarse con la policía.
Ni que hablar que en las favelas de Río y San Pablo, en Brasil, el narcotráfico se escuda en los habitantes de esos lugares, a los que protege y proporciona determinados bienes a cambio de que ellos les sirvan de protección y pantalla ante la ley.
Es el mejor indicio de que no importa la forma en que se obtienen las ganancias, sino que rige aquello de que “el fin justifica los medios” y no importa a qué se dedique alguien. No importa como en el caso de Escobar que esté acusado de miles de asesinatos, si reparte el producido de esos crímenes con la gente de sus alrededores.
Para nosotros es sencillamente aberrante. Nadie debería mostrar simpatías por quienes están al margen de la ley y obviamente que también quienes están protegidos por la ley deberían ser más sensibles y considerados con las necesidades de la población.
Los bienes que se están descubriendo como presuntamente pertenecientes al “sindicalista” argentino y la ostentación que hacía este en su pomposa vida constituye una verdadera afrenta a la honestidad de las personas.
No condenamos a nadie de antemano, ni acusamos a nadie sin tener elementos suficientes para hacerlo, pero tampoco podemos admitir que por considerarse un benefactor con ciertos intereses sociales, alguien sea eximido de los delitos de que se le acusa.
Con este criterio terminaríamos justificando cualquier tipo de delito con tal de recibir alguna “migaja” del producto que ellos dejan.
No es lo que pensamos. No es lo que entendemos que corresponde y por lo tanto no lo admitiremos jamás. La justicia debe investigar y chequear cada caso independientemente de lo que se haga con el dinero malhabido.
Los Robin Hood ya no tienen cabida en nuestros días.
A.R.D.

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La última y no la primera medida

Cerca de 400 productores agropecuarios – según fuentes de los participantes – fueron los que se reunieron en el local Feria de Paysandú para analizar la difícil situación que viven y que según señalan se arrastra desde mucho tiempo a esta parte.
Sucede que el costo de producción es tan alto que los productores se están fundiendo porque no hay rentabilidad alguna en los rubros de la agropecuaria.
Debido a esta situación, la asamblea de productores reunida en Paysandú decidió analizar en una nueva asamblea a realizarse el 23 del corriente, en Durazno, la posibilidad de impedir el abastecimiento de frutas, verduras y otros insumos perecederos a la Capital y el sur del país.
Sucede precisamente cuando el Uruguay está “tirando cohetes” porque las cifras del turismo nacional, que se concentra precisamente en el Sur del país, está confirmando que se produce un récord histórico con más de 4.000 millones de turistas.
Ninguna otra actividad industrial en el país reparte tantos beneficios como el turismo, desde los arrendamientos, la alimentación y todos los servicios. Por eso entendemos que la presión con la que amenazan los productores reunidos en Paysandú debería de ser analizada pormenorizaamente antes de ser siquiera difundida.
No creemos que el objetivo sea precisamente perjudicar al turismo, ni a través de este al gobierno nacional, impidiéndole recibir ganancias a través de esta actividad e incluso engrosando las cifras de desocupados, pero en realidad nadie debe llamarse a engaño, solo este sería el resultado posible de llevarse a la práctica la medida anunciada.
Entendemos la posición de los productores y entendemos también su deseo de difundir la situación que los aflige, urgiendo medidas que les permitan zafar del momento que viven.
A ciencia cierta no sabemos si realmente el diálogo “está agotado” como hemos oído sostener por parte de alguno de los productores que han manifestado estos días o si la medida con la que amenazan algunos productores radicalizados responde a una reacción impulsiva, pedida por algunos pero sin el respaldo de la mayoría.
Es más, creemos que se trata de alguna manera de un amedrentamiento, que se podrá compartir o no, pero está dentro del derecho de los manifestantes. De todas formas, hacemos votos para que triunfe la racionalidad y tanto el gobierno nacional como los sectores de la producción comprometidos en el tema, encaminen el diálogo necesario e imprescindible, que significa negociar, ponerse de acuerdo y evitar los radicalismos que a nada ni a nadie convienen.
A.R.D.

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La cuestión de las armas de fuego

En nuestros días se ha planteado una interesante discusión. Está referida a la tenencia y el uso de armas de fuego en los hogares uruguayos.

El caso de un niño de ocho años, que fuera baleado por un hermano de 5 en la ciudad de Artigas, reactivó esta discusión. El desarme tiene tantos defensores como detractores. Vale decir que en el fondo lo que está en juego es la inseguridad que siente el ciudadano y las precauciones que cada uno entiende debe adoptar como forma de defenderse y defender mejor a su familia.
Anualmente es importante la cantidad de armas de fuego que se consigue retirar de manos de la población civil, pero de todas formas la cantidad de armas de fuego en poder de la población uruguaya sigue siendo muy alta.
Lo peor de todo esto es que el problema de la posesión de las armas de fuego es precisamente “quien” las tiene.
Es sabido que se puede obtener un arma de diversas maneras y uno de los canales de uso más frecuente es el denominado “mercado negro”. Allí los uruguayos acostumbran a comprar un arma, la que habrán de poseer en general sin ningún tipo de documentación, ni de permiso para tener ni menos para portar un arma.
Estas armas generalmente en manos inexpertas y no apropiadas para tenerlas, se guardan en lugares poco seguros (como en el caso de los niños protagonistas del reciente hecho en Artigas). Se guardan en condiciones no recomendables y sobre todo se dejan en casa cuando sale la persona que supuestamente sabe usarla o cuando salen todos los habitantes del domicilio y por lo tanto van a parar a manos de los delincuentes que entran a robar.
Más aún, la delincuencia en Uruguay ha hecho ostentación de armas pesadas, las que usa sólo la policía o el ejército nacional, armas robadas o compradas en el mercado negro y con ellas comete rapiñas y homicidios en grado más que preocupante.
La cuestión de fondo en este tema es la seguridad, cuanto más insegura se sienta la población, más pensará en tomar todas las medidas que crea conveniente, incluso armarse, para tratar de protegerse.
No somos partidarios de las armas de fuego, pero entendemos perfectamente a quienes optan por tenerlas. Es más creemos que debería de perseguirse la tenencia al punto de que quien ostente un arma sea pasible de duras sanciones, salvo que pruebe que la tiene por un uso profesional.
Las armas no aportan solución en definitiva y en definitiva, mientras no se consiga un clima de seguridad y de tranquilidad en que la población no piense en defenderse de cualquier forma no será posible el desarme.

A.R.D.

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No asegura nada, pero contribuye mucho

Cuatro de cada diez accidentados en moto en Montevideo son repartidores. De las personas que ingresan a CTI, los denominados “delivery” demoran diez días más en recuperarse. Se puede estimar el costo que esto determina para el país y el sistema de salud todo, pero no es esto lo que interesa hoy.

Lo que más nos interesa destacar hoy, luego de haber visto algunos accidentes de estos repartidores a los que evidentemente les pagan por la cantidad de repartos que hagan, son las secuelas que suelen quedar en la mayoría de ellos.
Piernas rotas, brazos, espaldas o incluso la cabeza sufren las consecuencias de su premura.
Por eso nos parece una buena medida la que comenzó a regir desde el pasado primero de enero en Montevideo, en que los repartidores de farmacias y locales gastronómicos están obligados a exhibir la constancia de haber asistido a los cursos de manejo que ha implementado el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP). El Banco de Seguros del Estado y la Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV) en forma obligatoria.
Sólo consta de tres jornadas de cuatro horas y hasta el año anterior, el curso era voluntario pero, desde este año será obligatorio.
Se trata sin dudas de una buena medida, aunque dudamos mucho que arroje los resultados esperados. Los delivery en su gran mayoría desarrollan altas velocidades, al menos es lo que vemos a diario en nuestra ciudad y no porque todos sean insensatos, sino porque tenemos entendido que a la mayoría de ellos se les paga un “plus” por llegar pronto y sobre todo porque llegando pronto tienen más chance de recibir una “propina”.
Nadie ignora el riesgo que corre por su imprudencia, pero el incentivo económico hace que no se midan mucho los riesgos. Se trata entonces de que todos asumamos la responsabilidad que nos cabe. En primer lugar, sepamos darles a los repartidores el tiempo necesario para que no corran con los alimentos. Sepamos desestimular su premura, premiando su eficiencia, pero no su imprudencia en el tránsito.
Sepamos también controlar y fiscalizar los excesos de quienes aún conociendo y sabiendo del peligro que corren arriezgan su vida en la calle.
Sólo si todos contribuimos a lograr el objetivo de manejarnos con mayor sensatez podremos conseguir el preciado objetivo de cuidarnos y cuidarlos más allá de sus imprudencias.

A.R.D.

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O todos O nadie

El diálogo con un policía, convocado a raíz de un robo reciente fue claro y contundente. El nuevo Código Penal está a favor de los que delinquen. Nosotros no podemos interrogar más, mientras el delincuente no esté asistido por un abogado.
Vale decir que prácticamente hay que pedirles por favor que confiesen y aporten información, porque saben que todo lo que digan puede ir en su contra y la ley no nos deja mayor margen para obtener las pruebas contundentes.
Vale decir que lo que hacíamos antes, cuando “apretábamos” a alguien – lo que no significa pegarle o torturarlo – para que nos diera rápidamente la información que nos interesaba hoy no se puede hacer.
Es más, pese a que muchas veces detenemos a un sospechoso casi en el mismo lugar del hecho y con todas las características del delincuente que acaba de consumarlo o al menos participar en el mismo, nada se puede hacer antes que el sospechoso esté en presencia de un abogado.
Es más, los delincuentes saben que si no son detenidos en flagrante delito (cuando están concretando el hecho), no les podrán probar nada porque generalmente se manejan munidos de cascos o capuchas y por lo tanto difícilmente la ley pueda probarles su vinculación.
Más grave aún, el delincuente sabe que lo que no debe permitir es que lo detengan en el lugar de los hechos y por lo tanto está dispuesto a matar si es necesario para impedirlo. Esto es para escapar.
En lo que va del año ya ha caído el primer policía y también un taximetrista, asesinado por un criminal de sólo 14 años, de acuerdo a lo trascendido.
Esto es lo que debe tenerse en cuenta. O nos unimos todos para enfrentar a la delincuencia, es decir, que nadie mire para otro lado, o sencillamente los delincuentes nos pasarán por encima.
No queremos integrar una comunidad cobarde, regida por el “no te metás”, temerosa de las represalias hacia sí mismo o sus familiares. Somos de los que entendemos que es preferible morir de pie antes que vivir de rodillas ante los criminales.
El propio Estado debe entender que su rol es proteger debido a los ciudadanos, cosa que hoy no hace y la población asumir que lamentablemente sin tomar debida posición en esto no habrá salida.
El ejemplo de lo que ha sucedido y sucede en otros lugares debe servirnos de experiencia…
Alberto Rodríguez Díaz

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Las muertes evitables

Desde el 10 de diciembre en que se puso en marcha el servicio de guardavidas para la temporada 2017 – 2018 este servicio lleva contabilizados seis casos fatales de niños de escasa edad y un caso muy grave, aunque no fatal.
Precisamente el Ministerio de Salud Pública que intenta crear conciencia sobre el riesgo de algunas conductas en el mar, alerta sobre el riesgo de descuidar a los niños de corta edad, víctimas más frecuentes de estos accidentes,
Pero no es un problema exclusivo de las playas en el mar, sino que se trata de un tema que debe preocuparnos a todos, tanto quienes viven en zonas con costas marítimas, como los restantes del interior donde existen río o arroyos.
Es probable que en el interior las víctimas más frecuentes no sean los niños de escasa edad, sino los adolescentes e incluso algunos jóvenes que llevados por la imprudencia que algunos consideran propia de la edad, se bañan y divierten en lugares no habilitados para ello.
En el caso del mar, entendemos que es vital la tarea que se ha encarado, para que los adolescentes y jóvenes, pero también los imprudentes mayores de edad, sepan conocer debidamente el riesgo que supone meterse en el mar con bandera roja u otra que alerta sobre determinados riesgos.
Nadie puede ignorar que todas las temporadas veraniegas en Salto debemos lamentar alguna víctima por este tema.
Por lo general estos accidentes se producen precisamente por imprudencias dado que los adolescentes acostumbran a bañarse en el lugar más cercano, sin medir para nada el riesgo que pueden correr.
Las muertes por ahogamiento se inscriben en los casos de muertes que no fueron específicamente buscadas por nadie, pero lamentablemente debemos decir que las imprudencias hacen que precisamente tampoco se califiquen como accidentales, porque existe irresponsabilidad de los chicos, pero también de las personas mayores que deberían de velar por ellos.
En esta ocasión han sido numerosas las instituciones que han unido esfuerzos para tratar de alertar de estos riesgos y tratar de crear conciencia sobre el riesgo.
Es de esperar que también en nuestro medio se inicien campañas similares, no sólo de información, sino también de controles y sanciones a los infractores, porque siempre será mejor prevenir que curar y en estos casos, generalmente no hay cura posible.
A.R.D.

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El “no te metas” que nos condenará a todos

El hombre acababa de presenciar un audaz robo en un domicilio en las inmediaciones del parque Harriague en plena mañana y salió a la calle para pedir ayuda a efectos de perseguir al ladrón que se llevaba una silla plegable de aluminio.
Pasaron varios motonetistas y algunos automovilistas, pero nadie prestó atención a mis gritos nos dijo.
Todos hicieron lo mismo “se hicieron los distraídos para no complicarse”. Mientras tanto el ladrón que huía por la calle con la silla plegable se fue con la misma.
Es lamentable, pero rige aquello del “no te metás” si no es con vos. Una máxima cobarde y egoísta que terminará hundiéndonos a todos.
El hecho nos hace acordar de aquello de Bertolt Brecht, el poeta alemán decía:
Primero se llevaron a los comunistas, pero a mí no me importó porque yo no lo era; enseguida se llevaron a unos obreros, pero a mí no me importó porque yo tampoco lo era, después detuvieron a los sindicalistas, pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista; luego apresaron a unos curas, pero como yo no soy religioso, tampoco me importó; ahora me llevan a mí, pero ya es demasiado tarde.
Si no aprendemos a ser realmente solidarios, Si no entendemos que lo que hoy le pasa a otro mañana puede pasarme a mí, entonces estamos condenados a que tarde o temprano sufriremos en carne propia la misma situación y no podremos esperar ayuda alguna.
La vida es cíclica y además en la medida que le vamos dejando el campo libre a la delincuencia esa avanza, se vuelve más audaz y se extiende al punto de afectar a quien o quienes se creen a salvo.
Es hora de entenderlo. En Salto se van registrando más de vente rapiñas y no somos nosotros quienes “daremos manija” a la situación que desde ya entendemos que es grave, porque es sabido que se trata uno de los aspectos más sensibles para cualquier gobierno y no somos de los que entendemos que se debe “cobrar al grito”. Eso sí, el Ministerio del Interior debe reconocer que algunas de las medidas que se practican no han dado los resultados esperados y por lo tanto urge revisarlas.
Una de ellas es sin duda el respaldo a la Policía. Ayer explicábamos que para nosotros la seguridad es un tema complejo, arduo, pero no por eso debemos dejarlo pasar desapercibido.
El Nuevo Código del Proceso Penal no está dando los resultados buscados, eso es inocultable y esperamos tener los índices de las rapiñas y los robos cometidos y los aclarados para manejarnos con propiedad.
En tanto, debo decir que si algo aprendí de mis mayores es que es preferible morir de pie, que vivir de rodillas ante los delincuentes…
Alberto Rodríguez Díaz

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La protección debida a quien tiene por misión protegernos

El vil asesinato de otro policía en Montevideo ha reactualizado una de las polémicas más duras de nuestros días. Quienes reaccionan impulsivamente “piden que se cobre al grito” y las medidas que piden son desde la pena de muerte hasta la cadena perpetua.
Se afirma a su vez que la Policía está totalmente desprotegida y quienes tienen ventajas en la situación actual son los delincuentes.
Así enunciadas estas medidas parecen exageradas, pero encierran algunas verdades que justificarían penas más duras, pero al mismo tiempo parten de un análisis equivocado, intempestivo, impulsivo y por lo menos parcial.
Conste que hemos planteado en estas columnas nuestra convicción de que lo peor que podríamos hacer es quedarnos indiferentes ante estos hechos.
Es así que tratándose de un tema cuya complejidad nadie niega, es necesario verlo en toda su profundidad.
En primer lugar, creemos que algunas de las medidas que se han tomado por parte del Ministerio del Interior van en una dirección acertada. Se han mejorado los sueldos, aunque siguen sin ser suficientes, se trata de reducir sus jornadas laborales para que el cansancio de extensos horarios no le jueguen en contra a su concentración, aunque muchos policías siguen teniendo otra función además de la policial.
Esto es cierto y tal como lo plantean los policías sindicalizados, las medidas van en buena dirección, pero el Ministerio del Interior debe reconocer que no han dado los frutos que se pretendió alcanzar con ellas.
Para nosotros un aspecto importante, que generalmente no se tiene en cuenta es la formación profesional. Se han tomado medidas en la Escuela de Policía para mejorar la formación, pero no todas las que se requieren para darle la debida formación a quienes deben arriesgar su vida al enfrentar el delito.
Es innegable que el ingreso a la Policía ha sido tradicionalmente en nuestro país tomado como uno de los caminos más fáciles y de esta manera ha ingresado personal que no siempre tiene perfil para policías, si bien satisfacen el nivel de estudios y la preparación que se exige. Quizás ha sido un factor que no se tuvo en cuenta y seguramente está influyendo porque para ser policía seguramente que se requiere más que eso.
El tema de la vivienda – se afirma que hay 800 policías viviendo en asentamientos y prácticamente conviviendo con los delincuentes. La incertidumbre de lo que puede hacer y lo que no puede van en detrimento de una labor profesional. El policía tiene reglas para cumplir y muchas veces duda. El delincuente no conoce más regla que la de escapar a cualquier costo, porque si no es detenido en el lugar del hecho difícilmente se le puede probar el delito.
Así estamos, así vamos y la complejidad del tema no exime de la responsabilidad de tomar medidas urgentes.
El Ministerio del Interior y el Parlamento tienen la palabra…
A.R.D.

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Un poco de lo nuestro

En la época en que vivimos las redes sociales ocupan un lugar destacado en materia de comunicación. Es así que han cumplido un rol preponderante sobre todo en regímenes que siguen pensando que lo mejor es mantener un sistema de censura que impide a los ciudadanos el libre acceso a estos medios.
En caso de revueltas populares, cuando se trata de manifestaciones de los pueblos, como ha sucedido en Irán, como ha sucedido incluso en Venezuela, han sido las redes sociales las que han permitido burlar estas disposiciones para dar a conocer aspectos esenciales referidos a dichas manifestaciones y las acciones represivas que suelen originar.
Claro está que también esta libertad para acceder a las redes sociales permite publicar lo primero que escuchamos o “lo que dice la calle” y de esta manera se siente y se observa cualquier tipo de versiones.
Peor todavía, este acceso libre a las redes habilita también la posibilidad de manipular la información e incluso manejarla de acuerdo a los intereses personales o grupales, que no siempre son bien intencionados.
Por lo tanto entendemos que corresponde recordar las bases del periodismo explicativo y el maestro español Martínez Albertos lo define así:
“Fase histórica del periodismo que comprende desde 1956 hasta nuestros días. Tiene su origen en el periodismo informativo y el orientado ideológicamente. Incorpora a los datos los elementos valorativos, antecedentes, prospección, etc. Lo que supone dosis de opinión. Ofrece al lector todos los hechos para que éste saque sus conclusiones o juicios. “El periodismo de explicación utiliza equilibradamente ambos géneros básicos – el relato y el comentario -, pero situándolos en una nueva perspectiva mediante la cual el lector encuentra los juicios de valor situados de forma inmediata al lado de la narración objetiva de los hechos” (Martínez Albertos 1974, 72).
El juicio del maestro español Martínez Albertos, entiende que “el periodismo explicativo prescinde, en general, de la fotogrfía noticiosa, ya que no le es inmediatamente necesaria, y se sitúa más cerca del tabloide que del (diario tamaño) sábana, en lo que respeta al formato.
Cuando alguien habla con propiedad de periodismo informativo, debe saber diferenciar y explicar qué es el periodismo informativo y qué es periodismo explicativo, para nosotros interpretativo, que va más allá de la información, pero diferenciando con mucha claridad entre ambas cosas.
A.R.D.

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Lo peor que podemos hacer, es permanecer indiferentes

El policía que se hallaba de particular charlando con una persona amiga al frente del comercio en la zona del Cordón, Montevideo, observó cuando bajaban dos personas de una moto y sin quitarse el casco se encaminaron a ingresar al supermercado, evidentemente con intenciones de concretar una rapiña.
El policía decidió darles la voz de alto, y al escucharla, los delincuentes lejos de acatarla lo acribillaron a balazos. Sucedió en la Capital hace pocas horas atrás.
Lejos de nuestras intenciones las de “dar manija” en el tema de la seguridad porque sabemos que debe ser el tema más sensible a nivel popular, pero innegablemente las medidas que existen hoy no son las adecuadas para enfrentar a una delincuencia cada vez mayor y más decidida a matar.
En este caso la policía logró detener a dos jóvenes, al menos uno sería menor de edad, los que habrían sido reconocidos como los autores del crimen.
De todas formas urge revisar algunas de las leyes y exigencias que rigen en la materia. ¿Cuándo más se requiere para entender que el casco de un motonetista, exigido por la Ley Nacional de Tránsito, se ha transformado en una suerte de salvoconducto para burlar la ley, porque resulta prácticamente imposible inculpar a alguien y probar su participación en un hecho, cuando éste se refugia en un casco.
No ignoramos que se corre el riesgo de confusión con alguien que sencillamente se olvide de quitarse el casco antes de ingresar a un comercio, pero es un riesgo menor, quien o quienes usamos cascos sabemos que es tan incómodo que apenas uno desciende del vehículo atina a quitárselo.
Tampoco ignoramos que se trata de un elemento verdaderamente eficiente al momento de proteger la vida de un motonetista y a la prueba está que varios accidentados han salvado la vida cuando se lo usa debidamente.
Pero estamos convencidos que los motonetistas imprudentes, los que suelen participar en picadas y hasta levantar las ruedas de sus vehículos, corren riesgo de muerte con o sin casco, por lo tanto de poco o nada sirve que se les exija el uso del mismo.
Se nos puede argumentar que hoy prácticamente nadie atiende a quienes ingresan con casco a un comercio, e igual lo hacen. Es cierto, pero de todas formas significa jugar para quienes pretenden cumplir con las leyes y no inconscientemente para quienes no tienen reparos en matar a un padre de familia o un trabajador.
Nadie puede quedar indiferente ante esto.
A.R.D.

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Y se va el 2017…

31 de diciembre, último día del año, tiempo de balance.
¿Qué nos dejó este 2017?
Año raro, si los hubo, para muchos bueno, con la sensación de que para otros fue un año difícil, pero cada uno tiene una opinión propia de lo vivido, a nivel personal, a nivel ciudad y a nivel país.
En estos dos últimos puntos nos detenemos.
Así como hablamos de una sensación de cierta ambivalencia entre muy bueno y malo, podemos afirmar que lo que está viviendo la ciudad de Salto en lo que respecta a seguridad, es preocupante.
En los dos últimos meses hubo más de veinte asaltos, muchos a mano armada, utilizando la misma modalidad en la mayoría de ellos.
Hombre con casco y moto en la puerta del comercio, pocos segundos alcanzan para llevar a cabo el hecho delictivo.
Lamentablemente se ha vuelto un delito rutinario, agradeciendo que en cada uno de ellos, las pérdidas sean solo económicas.
¿Hasta cuándo? ¿Hasta que exista una victima fatal? ¿Ese es el límite?
No se trata de ser fatalista, sino realista.
¿Las autoridades no perciben qué puede llegar a suceder?
Luego seguramente los líderes políticos se lamentarán, con elegantes palabras, culpando a la oposición, intentarán en una conducta egoísta tratar de anotarse un próximo votante.
¿Y el gobierno qué dirá?
No es necesario ser futurista para imaginarnos que seguramente muchos parlamentarios darán su opinión y ocuparán espacios en la radio, TV y en la prensa escrita, esos mismos diputados y senadores que votaron la modificación del Código del proceso penal.
Seguramente el presidente de los uruguayos, brindará sus condolencias a la familia, hasta tal vez, el propio ministro del Interior tendrá una mirada piadosa para el interior del país.
Habrá marchas del silencio, reclamos de justicia y estaremos unidos como pocas veces.
No somos autores de novelas policiales, pero la realidad lo está anunciando.
Hay varios dichos populares que indican que tomar el problema antes que suceda es lo recomendable
“Más vale prevenir que curar”, Toma el toro por las astas”, “excava el pozo antes de que tengas sed”. “Hombre prevenido vale por dos”.
Llegando a la conclusión de que cuánta verdad es la famosa frase que expresa “que el hombre es el único que tropieza dos veces con la misma piedra”.
Adriana Martínez

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De cuál equidad me hablan…

Varias veces hemos oído que Uruguay es el país más equitativo de América Latina e incluso que la distribución de la riqueza existente en nuestro país ha sido la mayor de toda América en los últimos tiempos.
Es una afirmación que rechazamos tajantemente. No sabemos si esta referencia es al Uruguay, donde los integrantes de las Fuerzas Armadas se jubilan con poco más de 40 años y con un sueldo mayor al último recibido; al Uruguay donde la mayoría de los médicos cobran más de 150 mil pesos; donde gerentes de bancos y otras empresas similares ganan algo así como 10 mil dólares por mes.
O si la referencia es al Uruguay donde las jubilaciones mínimas apenas superan los 10 mil pesos (algo así como 380 dólares) o los sueldos mínimos que hasta que finalice el año 2017 será de poco más de 420 dólares ( $ 12.265).
Por eso cuando escuchamos a algún legislador usar el argumento de que se opone a gravar más las jubilaciones militares, porque sería “discriminatorio”, nos parece sinceramente ridículo. No creemos que sea este realmente el argumento que se defiende, sino alguna motivación política especial.
No tenemos nada en particular contra nadie, pero es innegable que esto no es equidad, precisamente. Si hacemos números, no creemos que los oficiales militares que están jubilados con estos sueldos sean muchos, pero en cambio son cientos de miles los trabajadores que ganan sueldo mínimo y los jubilados o pensionistas que reciben una menguada pasividad.
Cuando se sostiene que uno de los problemas que tiene el Uruguay, es que la expectativa de vida es cada vez más extensa (80 años en los hombres) y más aún en las mujeres, nos llama la atención de que nadie se acuerde de que estos militares se jubilan con poco más de 40 años.
Tampoco se hace mención a que hay militares encarcelados, por delitos de lesa humanidad, cometidos durante la última dictadura militar que cobran jubilaciones cercanas a los 500 mil pesos.
Hablemos claro, la equidad según el diccionario consiste en dar a cada uno lo que se merece en función de sus méritos o condiciones. ¿Podemos sostener entonces que el Uruguay es un país de equidad?
Sabemos que no todos los militares cobran sueldones, ni todos los médicos, ni todos los gerentes, pero hay unos cuantos y no creemos que sacarles algo de la forma que sea para financiar el déficit que genera, por ejemplo la caja militar sea injusto precisamente.
A.R.D.

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Las “bromas” del “Día de los Inocentes”

Particularmente nunca fuimos partidarios de las denominadas “bromas” del Día de los Inocentes. Probablemente porque para los cristianos no es precisamente un día para bromear.
Según las sagradas escrituras, la denominación surge del día en que Herodes, informado por sus sacerdotes y magos de que había nacido un niño al que llamarían Jesús y quien posteriormente sería llamado “rey de los judíos…”, como no admitía competencia alguna, ordenó su muerte.
Alertados los padres terrenales de Jesús, José y María habían escapado la noche anterior con su hijo recién nacido. Fue tal la bronca de Herodes al enterarse de que había fracasado en su plan de asesinar al niño que ordenó asesinar a todos los bebés menores de 2 años que habitaban en ese suelo.
Esta es la génesis del “Día de los Inocentes”, que como se ve no tiene nada para bromear porque ha sido una de las decisiones más crueles de que se tenga conocimiento, una matanza de bebés.
En el mundo occidental y no sabemos por qué, este día se ha transformado en un día donde se admite toda suerte de bromas, que es rubricada con la sentencia “que la inocencia te valga…”.
Es lamentable, pero este hábito seguido por miles y miles de personas que no tienen tiempo para analizar el por qué de este día y a veces hacen bromas absurdas, hasta ridículas diríamos, que nada tienen que ver con el origen de este día.
Ayer algunos medios de comunicación masiva, se sumaron a este día de bromas, aunque no en el número que lo hacían años atrás, tienen derecho a hacerlo, como lo tiene todo el mundo no cristiano y lo respetamos, aunque no lo compartamos, allá ellos.
Pero dicho sea con todo respeto nos parece una falta de respeto hacia los lectores y por ello no nos sumamos.
Una de estas bromas que leímos ayer daba la noticia de la renuncia del Intendente de Soriano Agustín Bascou, luego de la reiteración de la amonestación por parte del directorio nacionalista, debido a la compra de combustible por parte de la Intendencia que encabeza, a una de sus dos estaciones de servicio.
En el último párrafo de la noticia recién se advierte al lector “que la inocencia le valga”…
Para nosotros, tampoco es un tema para bromear.
A.R.D.

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El ansiado desarrollo y nuestros mezquinos intereses

Desde que tenemos uso de razón hemos oído hablar de las posibilidades de desarrollo del departamento y de las de encarar obras ambiciosas que nos permitan avizorar un futuro más promisorio.
Sin embargo más allá de las bonitas palabras y de los encendidos discursos que se hacen achacando negligencia o desidia al gobierno departamental de turno y prometiendo el oro y el moro para el futuro, todo ha quedado siempre en aguas de borrajas.
Salvo el ambicioso proyecto de Salto Grande, que dicho sea de paso, prácticamente ha cumplido uno sólo de su objetivos, que es el del aprovechamiento de los rápidos de Salto Grande para la generación de energía eléctrica.
Los cuatro restantes y en especial el de convertirse en un polo de desarrollo regional impulsado por las divisas generadas en energía, han quedado en la papelera.
No ignoramos la buena voluntad de muchos de sus principales jerarcas que ha dado forma al Fondo de Salto Grande para impulsar varios pequeños proyectos a favor de la comunidad.
Pero como un gran proyecto que podría haber significado un cambio radical en la región, Salto Grande quedó relegado, más en el Uruguay, donde desde el último gobierno del Dr. Luis A. Lacalle, todos los fondos que genera la represa van a Rentas Generales y es el gobierno nacional el que remite luego lo suficiente para financiar los gastos de funcionamiento de la represa.
Y que ningún gobierno se atribuya esta obra, porque han sido los pueblos los que la hicieron posible. Los mismos pueblos que hasta el día de hoy no tienen una sola jornada de conmemoración de esta gesta, probablemente única al menos en el momento de su creación en Latinoamérica.
Existe un solo caso similar restringido al departamento y al pueblo salteño, que ha sido el movimiento por la Universidad de la República en Salto.
Atrás han quedado otros proyectos ambiciosos y a vuelo de pájaro, recordamos la posibilidad del pasaje de la ruta interoceánica por Salto, ruta que naciendo en Chile, sobre el Pacífico, llegará a San Pablo. Estuvieron en nuestra ciudad los impulsores del túnel que atravesará la cordillera, pero el proyecto no pudo ser etiquetado por ningún partido político, porque excedería un período de gobierno y no halló eco aquí.
Esta es la cuestión, mientras sigamos midiendo los grandes proyectos de acuerdo a nuestros mezquinos intereses partidarios lejos estará el ansiado desarrollo.
A.R.D.

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Ni más ni menos

En nuestra extensa trayectoria en los medios de prensa, hemos aprendido a tener muy clara una cosa: no somos más ni tampoco menos que nadie a la hora de cubrir una información.
Sencillamente tenemos nuestro rol y ocupamos nuestro lugar. Así las cosas, nunca permitiremos que se nos avasalle, porque sí, si a alguien se le ocurre que puede restringir nuestros derechos, más allá de la ley se equivoca y asumiremos nuestro derecho a hacerlo público.
No somos de los que exageramos nuestro rol, ni pretendemos constituirnos en ¨personajes¨ a la hora de reclamar nuestros derechos, sencillamente queremos dejar en claro que conocemos nuestros derechos y también nuestras limitaciones.
Cuando en una reconstrucción se pretende desalojarnos mucho más lejos que al público incluso, lo haremos saber, como también trataremos de identificar muy claramente de dónde y de quién procede la orden. Es nuestro derecho y nuestro deber.
Conocemos muy bien las disposiciones que limitan nuestra tarea, por ejemplo la preservación de la escena y el derecho de la justicia a impedir que se entorpezca su labor, siempre y cuando no se exageren las cosas.
Demasiados problemas tenemos precisamente por la sencilla razón de que la Justicia se toma atribuciones que no tiene con quienes tenemos el deber de informar debidamente a la población.
No es a nosotros precisamente a quienes tiene que correr o impedirle el acceso. Si esto sigue ocurriendo, seguiremos diciéndolo públicamente.
¡Que conste!
Alberto Rodríguez Díaz

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No gastemos pólvora en chimangos

El Uruguay vive días de tremendas complicaciones. El auge delictivo es notorio y por más que sepamos que la seguridad es el tema más sensible para la población y por lo tanto existe la convicción de que es también el que redunda en mejores resultados cuando se lo sabe manipular, creemos que no es un tema menor precisamente y de alguna manera debe preocupar a todos los uruguayos.

Pero lo que nos resulta tremendamente banal es discutir en estos momentos y dedicar tiempo a polemizar si la concurrencia casual del Presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez, justifica un juicio político o no.
A ver, ni el Dr. Julio María Sanguinetti dejó de ser colorado cuando fue presidente, ni el Dr. Luis A. Lacalle dejó de ser blanco, ni Tabaré Vázquez ha dejado de ser frenteamplista ahora. Es más quienes pretenden llevar a Vázquez a juicio político por este hecho, han admitido que siendo presidente Sanguinetti fue a la Casa del Partido Colorado a ver ciertas obras que se estaban haciendo.
La defensa que hacen de Sanguinetti y la condena de Vázquez radica en que según señala aquel tomó todas las precauciones para que el hecho no trascendiera, porque consideran que precisamente el ¨delito¨ está en que se difunda esta actividad (¿¿??) y no en que se lo haga.
Entendámonos bien. Para nosotros está mal, se lo haga a la vista de todo el mundo, como lo hecho por Tabaré Vázquez o lo haga a espaldas del pueblo como lo hizo Sanguinetti.
Defender la postura de que por qué se evitó la trascendencia está correcto y por que se lo hizo sin tomar precauciones está mal, es defender la hipocresía.
Para nosotros está mal siempre y no tenemos empacho en decir que la opinión más acertada que escuchamos sobre el asunto fue la del senador Luis A. Lacalle Pou, quien ubicó el tema en su justa dimensión a nuestro entender, sin evitar decir que estaba mal lo hecho por Vázquez, pero a su vez sin darle más importancia de la que tiene.
Si en vez de perder tiempo en estas cosas) o gastar pólvora en chimangos, como dicen los gauchos…) le dedicáramos mayor tiempo a los verdaderos problemas, seguridad, educación, aspectos económicos y demás, quizás podríamos pensar en obtener mejores resultados y mostrarnos como un país más consciente y socialmente responsable, como creemos que sea la aspiración de la gran mayoría de los uruguayos.

A.R.D

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El sentido de la Navidad

El nacimiento de Jesús es uno de los mayores acontecimientos para el mundo cristiano. A punto tal que para restarle trascendencia el mundo ¨no cristiano¨ inventó el ¨Papá Noel¨, el arbolito de Navidad, el San Nicolás, para tratar de eclipsar el acontecimiento cristiano.
Hoy día es frecuente ver como se confunden las cosas y nos encontramos frecuentemente con un arbolito en el pesebre, los animales junto al adorno, las borlas, las luces de San Nicolás y demás.
Hoy 24 de diciembre es un buen día para la reflexión, un día de encuentro de afectos, para cristianos y no cristianos porque por sobre todo la Navidad, hoy englobada bajo el término de una de las fiestas ¨tradicionales¨ es un tiempo que invita a dejar de lado los roces, las pequeñas distancias para comenzar a forjar una comunidad más auténtica y valiosa.
Para dejar de lado el sentimentalismo y buscar la auténtica solidaridad, la forma de ayudar a los demás, como hermanos, fraternos y preocupados por ellos tanto como por nosotros mismos y sin hacer alarde de ello.
Vivimos en un mundo donde el ¨hacé la tuya¨nos ha ganado un espacio enorme, donde la verdadera solidaridad ha sido reemplazada por la dádiva de lo que puede sobrarnos.
Los auténticos valores de honestidad, de responsabilidad, de solidaridad y de compromiso social son ¨raros¨y muy pocos frecuentes.
Hoy para nosotros cristianos y para el mundo no cristiano es una oportunidad de recordar a quien vino al mundo para salvarnos, para enseñarnos un camino que no pregona la violencia, sino la paz.
Que no mata, ni hiere ni perjudica de forma alguna al hermano sino que le ayuda en la vida.
Hoy es una buena oportunidad para el reencuentro y la renovación del compromiso de la búsqueda de ese compromiso de un mundo mejor para todos.
¡Feliz Navidad!

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Periodismo: profesión de alto riesgo en México

Hasta el 19 de diciembre último, eran 12 los periodistas asesinados en México en 2017. Las agresiones contra la prensa no se detienen y la impunidad campea, sin que nadie asuma responsabilidades.
Es una lista que crece rápidamente y para nosotros resulta inexplicable que los mexicanos sigan restándole trascendencia a lo que está pasando con sus mejores hombres y mujeres que no dudan en arriesgar su vida para tratar de poner al descubierto las actividades de las mafias.
Hasta mediados de mayo de 2017 se habían asesinado 105 comunicadores desde el año 2000. Cuarenta y ocho de ellos durante el gobierno de Felipe Calderón y 32 en el actual mandato de Enrique Peña Nieto, sin embargo, casi el 20% de esos asesinatos sucedió en menos de seis meses.
El Comité de Protección a Periodistas (CPJ por sus siglas en inglés) señala que México es el país en donde más muertes a periodistas hay en el mundo, superando a naciones como Siria, Filipinas, Irak, Paquistán y Bangladesh.
Tras el asesinato de Javier Valdez, medios de comunicación mexicanos han alzado la voz contra la impunidad, contra la injusticia y contra la ola de violencia que no deja de crecer y aplastar a la libertad de prensa en este país.
Es realmente vergonzoso lo que sucede donde un manto de silencio apaña la impunidad que gozan los sicarios. Lo que sucede en México puede extenderse a otros países latinoamericanos, más alejados donde es cada vez más audaz y también más impune hechos a mano armada que hasta hace poco tiempo atrás eran impensables.
La droga trae dinero y este es capaz de comprar conciencias. En nuestros días la corrupción campea. Es difícil hallar personas probas, que realmente demuestren necesidad, porque no sólo se trata de un líder o de un gobernante, sino de todo su entorno.
Felizmente estamos aún bastante lejos de estas situaciones, aunque en buena medida se debe también a que aquí los malvivientes van ganando espacio, ganan áreas para sus fechorías y en nuestros días las personas asesinadas y las “desaparecidas” son cada vez más numerosas.
No es entonces cuestión de bajar los brazos. De esto salimos todos, con policías, sanos, honestos y valientes, pero también con vecinos y periodistas claramente opuestos a estos malvivientes y dispuestos a demostrarle que sus andanzas no son bienvenidas entre nosotros.
Alberto Rodríguez Díaz

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