No se trata de deformar el idioma

El pasado lunes se celebró a nivel internacional el Día del Idioma Español supuestamente en todos los países de habla hispana.
Debido a que se trata de un día para recalcar la importancia del idioma que compartimos y para vislumbrar el por qué de esta importancia.
El rol del idioma es generalmente relegado. En nuestros días el cuidado y la preservación idiomática ocupa un rol totalmente secundario. La hemos dejado de lado a tal punto que ni siquiera se nota el deterioro que ha sufrido y sigue sufriendo, por la sencilla razón que “da lo mismo”, escribir una palabra correcta o hacerlo en forma incorrecta de “ex profeso”.
Es así que hemos visto por ejemplo escribir “Karnes”, con “K” y usarlo como un “acierto” en materia publicitaria y esto no es más que un ejemplo. En estas columnas hemos hecho referencia a un uso cada vez más extendido de usar como una “innovación” el “todos y todas”, cuando en realidad cuando decimos “todos”, vale decir que no debería de quedar nadie afuera, decir “todos y todas”, es a nuestro entender una innecesaria redundancia. Pero además cuando usamos el “todas”, estamos discriminando y reduciendo alcance a un término que se supone es total y absoluto.
Otra deformación idiomática muy frecuente en nuestros días -que hemos hallado incluso en varios presentadores televisivos- es la “innovación”, de suprimir el verbo en la frase, Fulano de tal… para decirnos…, por ejemplo, es una espantosa redacción- En realidad debe usar “fulano de tal, nos dijo:….”, es que al usar el “para” el verbo pasa a ser un complemento y no un verbo conjugado.
Es más, los “horrores” ortográficos abundan. Hoy hallar un texto correctamente escrito, respetando y poniendo en práctica las reglas de la sintaxis, es prácticamente una utopía.
El deterioro ha alcanzado a todos los participantes en el tema y en este sentido los medios de comunicación masiva tienen un rol esencial.
La irrupción de las denominadas “redes” sociales ha sido una contribución determinante a este deterioro.
Si bien no debemos perder de vista el aporte mayor que a nuestro juicio significa el acceso a mucha gente a estos medios (no a todos), tampoco es bueno desconocer que al “abrir la puerta” a la opinión de todos, también se la ha abierto a las incorreciones, a los errores ortográficos, a la ignorancia de la sintaxis y en suma, no sólo por el rol de las redes, sino por la poca valoración que muestra la comunidad en este aspecto, hemos retrocedido abiertamente y estamos maltratando abiertamente el idioma español porque “todo da igual” y este no es precisamente un cambio positivo, porque “innovar” no es deformar, precisamente.

A.R.D.

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El rol de los municipios

El rol de los municipios de América, incluyendo en ellos a las intendencias municipales es actualmente muy diferente al que era años atrás.
Los gobiernos municipales han dejado de tener -como tenían antes – un “protocolo” que se agotaba en el denominado “ABC” (Alumbrado, Basura y Calles) y si dejar esto de lado, hoy va mucho más allá, llega esencialmente a la generación de trabajo genuino y a la captación de inversiones, aspectos que en nuestros días se consideran sustanciales para contribuir a la generación de un panorama apropiado de paz y tranquilidad en la comunidad.
Pero también es muy diferente – o debería serlo – nuestra concepción y nuestra posición con respecto al Estado en si y obviamente a los aportes que hacemos al mismo y al manejo de estos.
Sólo cuando logremos amalgamar debidamente todos estos aspectos podremos tener municipios apropiados, correctos y satisfactorios en cuanto al cumplimiento de su rol.
Hasta poco tiempo atrás entendíamos que el Estado, ya fuera a través de los gobiernos locales, departamentales o nacional, tenía como rol principal darnos “un puesto” porque en calidad de correligionarios o de amigos, nos debía favores.
Este ha sido el manejo habitual y no sólo en nuestro país. Entender al Estado como “paternalista”, vale decir una institución o un órgano que tenía como función satisfacer mis intereses, fue lo que nos llevó a una situación de crisis, de tremendos problemas, debido a que se fue imponiendo el amiguismo, la politiquería, la desprolijidad y sobre todo la injusticia social.
De esta manera se fue imponiendo la gente que entendió que los gobiernos deberían de satisfacer su incapacidad, su mediocridad o su ineficiencia, sustituyéndo su capacidad y “arrastrar” con sus mentiras o falsas promesas, que no se detienen en aspectos profundos y verdaderos de las situaciones, sino por un concepto totalmente inadmisible.
Vale decir que lamentablemente cada partido, o sector de partido político que llegó al poder ha puesto en práctica esta política.
En esta situación lamentablemente debemos incluir a todos los partidos políticos y a todos los gobiernos que han tenido la responsabilidad del poder en el país.
En mayor o menor medida, todos han hecho lo mismo hasta hoy y han “contaminado” una de las funciones que si se desempeña correctamente es una de las más altruistas que puede ofrecer una persona a la comunidad, obviamente si ésta tiene un concepto justo de la cuestión.
Al celebrarse hoy el Día de los Municipios de América entendemos que no debe de agotarse en un festejo, en un asueto, en un día de alegría para los trabajadores y sus niños, sino que también es una ocasión oportuna para reflexionar más allá de estos aspectos.
A.R.D.

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En el Día del Idioma Español

El 22 de abril de 1816 falleció Miguel de Cervantes Saavedra (si tomamos la fecha real de su deceso y no la de su sepelio que por entonces se acostumbraba a tomar), universalmente conocido por su obra inmortal “Don Quijote de la Mancha”, considerado el más grande escritor en español, fue además de novelista, poeta, dramaturgo y hasta soldado.

“El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha”, (que así es el título completo de su obra) es considerada una de las mejores obras de la literatura universal, y el libro más editado y traducido de la historia después de la Biblia.
Pero no nos atrevemos a aventurar que hoy cualquiera de nosotros que leyera la obra original difícilmente la entendería, debido a que el idioma está también estrechamente vinculado a una época, a una forma de vida y a muchos otros aspectos.
Pero en este día en que se conmemora “El Día del Idioma Castellano”, queremos reivindicar el valor del mismo como vehículo de valores, de conocimientos y saberes.
En nuestros días sólo las excepciones de quienes escriben en la prensa (diario, revistas, periódicos no diarios),conocen minuciosamente la ortografía, en tanto la buena caligrafía ya es cuestión del pasado y casi que nadie escribe manuscritos porque sencillamente las letras mayúsculas y minúsculas, como se usaban en décadas atrás, ya no existen.
Existe no sólo una desvalorización de la ortografía y la caligrafía, sino también del idioma todo.
Si no rigiéramos rigurosamente por las reglas de la ortografía, el idioma debería servir para que nos entendiéramos perfectamente en todas las naciones de habla hispana.
Más allá de la tonalidad que le impone cada uno, hoy los regionalismos y los dichos impuestos en cada lugar predominan a punto tal que hacen prácticamente ininteligible la lectura de un periódico por parte de alguien que no sea de dicha región.
Cuando los chilenos se refieren a un “pololo” (novio), o una “guaguita” (bebé), difícilmente logren hacerse entender por un paraguayo y menos por un español. Lo mismo sucede cuando los salteños nos referimos a una “enchorrada” (riada), término que ni siquiera se usa en el resto del país.
De esta forma, se pierde uno de los objetivos más trascendentes del idioma, como es el hecho de servir de vehículo de comunicación entre todos los países que hablamos el mismo idioma.
Hoy en el “Día del Idioma Español”, tenemos una buena oportunidad para profundizar en el valor del mismo.

A.R.D.

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No destruyamos la casa de nuestros hijos

En la presente jornada se celebra el Día Mundial de la Tierra. Una jornada específicamente dedicada a tomar conciencia sobre la necesidad de preservar y proteger a la “pacha mamma” o madre tierra en el estado natural o las condiciones en que nos fue legada.
Hoy la contaminación, la extinción de varias especies y la destrucción, de distintas formas del planeta en que vivimos es lo que vemos a diario, sin que a nadie parezca importarle demasiado.
Cada vez son menos los científicos que dudan de la destrucción de la tierra en que vivimos. La polémica que años atrás era si el planeta estaba amenazado de destrucción o no, porque muchos consideraban que las modernas tecnologías podrían salvarle, hoy se traslada sólo a la cuestión del tiempo, vale decir “cuándo”.
Es que todo parece apuntar a esta “alegre” destrucción y de diferentes formas se compromete la supervivencia del planeta y con ello la de la propia humanidad.
No sólo la tierra, sino el agua y el aire están severamente comprometidos, la contaminación, la desertificación, el agotamiento de la fertilidad de la tierra son índices elocuentes. Estamos haciendo lo posible por terminar con los recursos naturales, cambiándolos por dinero y cueste lo que cueste, sean las que sean las consecuencias, seguimos adelante con esta destrucción.
El mundo sigue considerando que el éxito es la obtención de dinero, cuanto más se gane en el menor tiempo posible mejor, mayor “triunfo”.
Cierto es que hay varios movimientos e instituciones preocupadas por limitar o poner fin concretamente a estas políticas de exterminio, pero nos atrevemos a decir que lo que se ha hecho y se hace hasta el momento es muy poco y a todas luces insuficiente.
Medidas tibias, “para la tribuna”, medidas que hablan de buenas intenciones, como la decisión de cobrar por las bolsitas de nylon no reciclables que a diario contaminan la tierra por millones, no serán nunca suficientes ni eficaces para evitar el daño que se está haciendo día a día a nuestro planeta.
El mal uso de los agroquímicos, cuyos residuos van a la tierra y luego al agua, el abuso de los transgénicos, de los materiales no reciclables, el deterioro de la capa de ozono, son todos elementos que aparentemente nos preocupan, pero no somos capaces de ocuparnos eficazmente por detenerlos, de revertirlos, de evitarlos, sino que todos parecemos movidos por la misma “filosofía” del “hacé la tuya” que en buenos términos puede traducirse como “el hacé el máximo de dinero que puedas, sin importar el daño o las consecuencias que puedan causarse”.
A.R.D.

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La única salida factible

Una sociedad enferma, irremediablemente enferma y afectada en sus valores espirituales es la única explicación que puede hallarse para la cadena de los denominados “femicidios” que se vienen registrando.

Curiosamente cuando los movimientos feministas, entendiendo por ellos a los que reivindican los derechos de la mujer, como persona con iguales derechos al hombre, desarrollan su más intensa lucha por la reivindicación de estos valores, el país se siente conmovido por los aberrantes hechos que se registran casi a diario.
Muchos de ellos tienen un mismo denominador. La disolución del vínculo de pareja y sobre todo el innegable machismo que ha denominado la sociedad hasta el momento.
Es probable que la situación que vivimos no tenga solución, no muestre un cambio radical en tanto no se registre un cambio cultural que sólo a través de la educación puede registrarse y obviamente no en el plano inmediato.
Sin pretender simplificar un tema tan delicado, entendemos que la enfermedad mayor de la sociedad es la pérdida de valor de la vida. Hoy las personas que cargan su propio cuerpo de bombas para hacerlas explotar, asesinando a la mayor cantidad posible de personas, muchas de ellas, sino todas inocentes, sabiendo que también ellos habrán de morir cuando lo hagan, no reparan en las consecuencias.
Es la misma actitud de quienes deciden poner fin a la vida de su expareja y luego a la propia, sin pensar en los hijos, a veces de su pareja, a veces incluso de ambos.
Sólo mediante una demencia circunstancial o un escepticismo total de la vida, se puede de alguna manera “explicar” estas actitudes, totalmente impensadas en épocas pasadas, salvo excepciones que sacudían la opinión pública.
Hoy necesitamos reencontrarnos como sociedad, saber que somos iguales, y que como dice nuestra ´constitución, sólo los conocimientos, la capacidad y los “saberes” deben marcar diferencias entre la gente, sin tratar de imponer nada, sino de conquistar, de convencer, mucho más allá del género de cada quien.
Saber que todos los integrantes de la sociedad somos iguales, mujeres, hombres, niños, ancianos, cada uno ha hecho, hace o hará su aporte a la comunidad que integramos y debemos asegurarnos que cada uno tenga las oportunidades que merece.
Respeto y educación son ingredientes imprescindibles para tratar de salir de esta situación en que hemos caído y que hace que cada día nos sumerjamos más en un oscuro panorama de dolor y pesar que tanto daño nos hace.

Ojalá lo entendamos a tiempo…

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El mundo del trabajo que ya nos golpea a la puerta

El futuro debe ser construido entre todos. Mirando la realidad de nuestros días, en un año particularmente complejo, esta premisa parece ser inalcanzable, desde el momento en que cada sector del mundo laboral – empresarial (íntimamente ligados) aparecen como enfrascados en la defensa de su reducto, al punto que en la mayoría de los casos, explícita o subrepticiamente, son las ideologías las que están detrás de las posiciones de cada uno.
Lejos estamos de entender que necesariamente el trabajador necesita del trabajo (es decir de la empresa) y el empresario necesita trabajadores capacitados, bien formados y responsables.
Esta es la visión que se necesita priorizar, más allá de las posiciones extremistas, de quienes exigen, reclaman o incluso pretenden imponer sin tener en cuenta en absoluto la situación de los restantes actores en el tema, sólo las excepciones parecen conscientes de la situación real y concreta que enfrenta el mundo de hoy.
Y no estamos ni defendiendo, ni acusando a nadie en particular. Estamos tratando de ser razonables. Hay empresarios que son conscientes, que cuando deben tratar con sindicalistas bien formados y capacitados, es diferente que cuando se lo debe hacer con personas que sólo ostentan un caudillismo o un populismo basado en el reclamo totalmente irracional.
Es el mismo caso del empresariado obtuso y testarudo que sólo trata de imponer, no de negociar y por lo tanto el conflicto es inevitable y estas situaciones no favorecen a nadie.
El mundo del trabajo enfrenta hoy una tremenda realidad en la que Uruguay aún no ha caído en cuenta que el mayor esfuerzo debe ser volcdo a la educación, a la capacitación de los futuros trabajadores, porque hoy las tecnologías amenazan sobre todo a la mano de obra no capacitada, que hace trabajos repetitivos y por lo tanto están a merced de los denominados “robots” inteligentes.
Felizmente el panorama no es totalmente negro en nustro país, desde el momento en que hay esfuerzos -debemos admitir que casi todos gubernamentales – que apuntan a la capacitación, el análisis y estudio del mundo laboral que se viene.
Un estudio reciente de un organismo internacional afirma que un 63 por ciento de los niños que están naciendo hoy, habrán de trabajar en trabajos que aún ni siquiera están creados.
Este es el desafío. Dejemos de discutir las actuales condiciones, que deberían de insumirnos muy poco tiempo y volquemos el máximo esfuerzo y los mayores recursos a prepararnos para enfrentar airosamente el mundo que ya nos golpea a la puerta.
A.R.D.

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La atrocidad golpea de nuevo

Cuando a comienzos de la década del noventa, EE.UU. y sus aliados iniciaron la famosa Guerra del Golfo contra Irak tuvo un gran apoyo, alguno explícito, otro muy amplio de quienes observaron sin intervenir para nada y apoyando con su silencio.
Es que el argumento para concretar el bombardeo misilístico fue destruir supuestos arsenales químicos que nunca aparecieron. Irak está sobre un mar de petróleo, que se sospecha haya sido el verdadero motivo de esta guerra, además de originar una “limpieza” de armas, agradecida por la industria armamentista de estos países. Los arsenales químicos, nunca aparecieron.
Quienes pagaron el precio de esta locura fue precisamente el pueblo iraquí, el que ya se hallaba sometido a las atrocidades del dictaor de turno, Sadam Hussein.
Esto sirve para explicar por qué preferimos no pronunciarnos aún en este complejo tema, en el que se amalgaman intereses tan diversos e ideologías tan diversas que incluye el Movimiento Hamas, el Estado Islámico (ISIS), Irán, Rusia, Estados Unidos y sus aliados.
Es que hoy es fácil iniciar un ataque con armas que lleven a la opinión pública a pensar que es el enemigo quien inicia la atrocidad.
Por aquello de que “el quemado con leche ve la vaca y dispara”, preferimos tener más información fidedigna, creíble, comprobada antes de dar a conocer una posición concreta.
Lo curioso de esto es que ninguna de las dos potencias parece darle importancia a los verdaderos argumentos que se manejan para originar esta guerra. Como si no importara.
En tanto las víctimas son siempre las mismas, niños, mujeres y hombres inocentes que nada saben incluso sobre los intereses que están detrás de esta locura de horror, sangre inocente y muerte.
Esta masacre, que comienza como algo “aceptable” y hasta casi inocente como es el ataque a bases militares, supuestos almacenes de elementos químicos y se envuelve en el silencio de sus participantes, determina como siempre, el horror que se extiende y la sangre inocente que se derrama.
No olvidemos que detrás de todo esto hay intereses: que las armas se fabrican para usarse y si no se las usa se acumulan.
Que los verdaderos intereses difícilmente se llegan a conocer y que además de la sangre inocente que es el costo principal, “alguien” hace negocio, y detrás de esta como en todas las últimas guerras, se pueden descubrir los verdaderos intereses, el de las potencias nucleares, como lo son Rusia, los EE.UU. y otros que se mantienen expectantes.
¡Ojalá no tengamos que lamentar más muertes inocentes, de niños, mujeres, ancianos y hombres pacíficos que nunca sabrán el por qué de esta locura demencial!
A.R.D.

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Trabajo, a todos nos corresponde responsabilidad

El trabajo es el elixir para muchos de los problemas que nos afectan y en especial para la seguridad.
Quien tiene un buen trabajo, estable, digno y debidamente remunerado difícilmente abandona esta vida para someterse a situaciones lamentables.
Es que además el ocio sigue siendo como bien se dice “el padre de todos los vicios”. En nuestra sociedad este aspecto es sabido, conocido, pero poco o nada cuidado.
Estamos en un año que ha sido calificado como “histórico” en esta materia. Las estadísticas revelan un preocupante aumento de la desocupación.
Al mismo tiempo que estamos en pleno desarrollo del mayor número de negociaciones tripartitas (trabajadores – empresarios – gobierno) en el último año de modificación presupuestal para el gobierno nacional que es por su parte el “patrón” de los empleados estatales.
El trabajo está en crisis en todas partes del mundo y hasta hay quienes vaticinan la terminación del mismo a manos de las nuevas tecnologías, pero no debe desconocerse que este puede ser un elemento de presión formidable en las negociaciones.
De todas formas, se trata de entender que lo que debe primar en estas negociaciones debe ser la buena voluntad y saber que tanto empresarios (patronos), como trabajadores se necesitan en este mundo globalizado.
El empresario, sin una mano de obra calificada, sin trabajadores responsables y sin un entorno de paz y tranquilidad, es difícil que logre competir debidamente.
El trabajador necesita que la empresa donde trabaja y produce sea competitiva, alcance los niveles de producción razonablemente requeridos y pueda asumir sus compromisos, además de dejar las ganancias razonables y legítimas que la hagan viable.
El gobierno, que tiene como fuente de ingresos los aportes de patronos y trabajadores para solventar su presupuesto, debería de ser un observador, con mínima intervención en el tema.
Como en toda negociación, el éxito está estrechamente vinculado a la disposición con que se negocie. Si partimos de bases ideológicas, de posiciones antagónicas, al punto de mirar a la otra o las otras partes como enemigas, entonces es poco lo que podemos esperar.
Gran parte de este partido, para decirlo con términos futboleros, se juega afuera y es hacia allí donde debemos dirigir el mayor de los esfuerzos.
En un año donde el auge de la conflictividad seguramente será el común denominador es de esperar que cada cual asuma su responsabilidad y se imponga el sentido común en cada parte.
Es la única forma en que gane el país y ganemos todos.
A.R.D.

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No nos gusta

La colocación de familiares, amigos o correligionarios en un puesto público cuando se asume un puesto político de relevancia o un cargo jerárquico es de por si contraproducente.

Pero es importante separar los casos, porque son muy diferentes. Sólo en el plano departamental debemos decir que esto siempre ha sido así y al menos desde que tenemos conocimiento de los mismos, ha habido amigos, hermanos, hijos, parejas, correligionarios y amigos ingresados a la Intendencia Departamental, “por la ventana”.
No es cuestión de dar nombres, porque cualquier salteño que haya pasado por estas etapas sabe a lo que nos referimos.
Hoy trascienden nombres y situaciones similares prácticamente en todos lados, en Intendencia y más allá, que trascienden todos los partidos que han tenido cargos de gobierno e incluso otros jerarcas que no están vinculados a ningún cargo dentro del gobierno, pero si del Estado, que mantienen también situaciones polémicas.
Pero como decíamos no todos los casos son lo mismo. Cuando alguien accede a un cargo de confianza, es obvio que el gobernante tiene la potestad de designar legalmente a quien entienda que es más capaz y de más confianza para el mismo.
Tampoco entendemos cuestionable cuando un cargo se cubre con una persona que por su capacidad o sus conocimientos es elegida, aún cuando se trate de un familiar, de un amigo o de un correligionario, pero en estos casos entendemos que quien lo designa tiene el compromiso de dar a conocer la situación, para que no sea secreta, para que no se haga a espaldas del pueblo y sea éste quien avale o no la designación.
No es esto lo que habitualmente sucede. Se prefiere hacerlo “de callado” y en estos casos por lo general se esconde la verdad de la cuestión, se está ante un caso de corrupción o de corruptela que bien se sabe el pueblo no habrá de compartir.
Que sepamos, nunca se dan a conocer estos ingresos y sería una sana costumbre, porque quien no tiene nada que esconder debe proceder en forma transparente.
En épocas pre electorales prácticamente todos los partidos se golpean el pecho y se declaran los más transparentes, pero no es así llegado el momento de poner en práctica lo que predican.
El mejor favor que se puede hacer a la democracia desde estas tiendas es obrar con la mayor transparencia, porque esta es la forma de prestigiar y engrandecer la democracia.
A.R.D.

Se dijo lo contrario a lo que se pensó

Por eso, por el bien de la democracia y por América Latina toda, esperamos que se expongan fehacientemente las pruebas de tan trascendente determinación y que éstas sean contundentes, y en caso contrario que se tomen medidas arbitrarias.
Por el bien de la democracia.
Por el bien de América Latina esperamos que así sea.
A.R.D.

Esto fue lo que salió publicado en el editorial del pasado sábado. Corresponde asumir el error cometido porque faltó el NO lo que debió publicarse fue “que NO se tomen medidas arbitrarias”
Vale la aclaración, con las disculpas del caso.

Alberto Rodríguez Díaz

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Antes que sea demasiado tarde

Días atrás nos ocupábamos en estas columnas de la basura. Estudios difundidos meses atrás dan cuenta que sólo un 5 por ciento del total de la basura pasible de reciclar se está efectivamente reciclando en el mundo.

Los mismos estudios sostienen que para el 2.030 se espera que el aumento del consumo humano y las nuevas tecnologías determinen que cada ser humano “produzca” diariamente el doble de la cantidad de basura que produce actualmente y que ya nos está causando problemas.
A todas luces lo que se hace con la basura es hoy en día uno de los problemas a los cuales hemos hecho oídos sordos. Escuchamos lo que pasa, lo vemos incluso pero no le prestamos mayor atención.
Lo sucedido con las bolsitas de nylon, que constituye sólo una pequeña parte del problema, constituye también una prueba irrefutable de nuestra actitud frente a estos problemas.
Tuvieron que pasar varias décadas para que se tomara alguna medida con las mismas y la medida ha sido más que tibia, porque no se prohibieron ni se exige que se usen sólo bolsas reciclables, sino que únicamente se decidió que quienes las usen paguen a razón de 2 pesos, (menos de 7 centavos de dólar), motivo por el cual entendemos que de por sí sola no tendrá mucha incidencia en la eliminación de tan nocivos elementos.
Existe aún mucho debe en este sentido. Existen muchos materiales pasivos de ser recuperados como esos mismos elementos o como materia prima para otros productos. Es el caso del aceite usado, tanto a nivel familiar como en las empresas que usan mayor cantidad.
Hoy es desechado y en algunos casos vertido en lugares inadecuados. Se ha dicho que un solo litro de este aceite usado es capaz de inutilizar hasta mil litros de agua dulce y ni que hablar cuando va a la tierra, esterilizando esta.
Sin embargo este aceite es factible de ser recuperado como aceite fuel oil para motores. Esta medida no sólo evitaría gran parte del daño ambiental, sino que proporcionaría materia prima para la producción del aceite para motores.
En los hechos, ya en Argentina hay empresas que se dedican a este reciclaje, que obviamente requiere de apoyo y de exoneraciones estatales concretos e importantes, porque el dinero que se ahorra para evitar el daño que produce su vertido en el agua o en la tierra siempre será mucho más oneroso.
Alguna vez tendremos que asumirlo, antes que sea demasiado tarde.

A.R.D.

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Trabajo, a todos nos corresponde la responsabilidad

El trabajo es el elixir para muchos de los problemas que nos afectan y en especial para la seguridad.
Quien tiene un buen trabajo, estable, digno y debidamente remunerado difícilmente abandona esta vida para someterse a situaciones lamentables.
Es que además el ocio sigue siendo como bien se dice “el padre de todos los vicios”. En nuestra sociedad este aspecto es sabido, conocido, pero poco o nada cuidado.
Estamos en un año que ha sido calificado como “histórico” en esta materia. Las estadísticas revelan un preocupante aumento de la desocupación.
Al mismo tiempo que estamos en pleno desarrollo del mayor número de negociaciones tripartitas (trabajadores – empresarios – gobierno) en el último año de modificación presupuestal para el gobierno nacional que es por su parte el “patrón” de los empleados estatales.
El trabajo está en crisis en todas partes del mundo y hasta hay quienes vaticinan la terminación del mismo a manos de las nuevas tecnologías, pero no debe desconocerse que este puede ser un elemento de presión formidable en las negociaciones.
De todas formas, se trata de entender que lo que debe primar en estas negociaciones debe ser la buena voluntad y saber que tanto empresarios (patronos), como trabajadores se necesitan en este mundo globalizado.
El empresario, sin una mano de obra calificada, sin trabajadores responsables y sin un entorno de paz y tranquilidad, es difícil que logre competir debidamente.
El trabajador necesita que la empresa donde trabaja y produce sea competitiva, alcance los niveles de producción razonablemente requeridos y pueda asumir sus compromisos, además de dejar las ganancias razonables y legítimas que la hagan viable.
El gobierno, que tiene como fuente de ingresos los aportes de patronos y trabajadores para solventar su presupuesto, debería de ser un observador, con mínima intervención en el tema.
Como en toda negociación, el éxito está estrechamente vinculado a la disposición con que se negocie. Si partimos de bases ideológicas, de posiciones antagónicas, al punto de mirar a la otra o las otras partes como enemigas, entonces es poco lo que podemos esperar.
Gran parte de este partido, para decirlo con términos futboleros, se juega afuera y es hacia allí donde debemos dirigir el mayor de los esfuerzos.
En un año donde el auge de la conflictividad seguramente será el común denominador es de esperar que cada cual asuma su responsabilidad y se imponga el sentido común en cada parte.
Es la única forma en que gane el país y ganemos todos.
A.R.D.

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El riesgo es para la democracia

No opinaríamos sobre un tema regional si no consideráramos que en él nos va también buena parte del interés de nuestro país.
Es que la prisión dispuesta por la Justicia brasileña al ex presidente Luis Inacio da Silva “Lula” por presunta corrupción. Está acusado de usufructuar un apartamento de lujo como forma de comprar beneficios por parte de una constructora brasileña, trasciende Brasil y afecta por lo menos a toda Latinoamérica.
Es que para Uruguay, por ejemplo, Brasil es un mercado muy importante, no sólo por la cantidad de productos que se le venden al país norteño, sino sobre todo por las condiciones en que se exportan estos productos.
Brasil es uno de los pocos mercados al que Uruguay le exporta productos con Valor Agregado. Mientras a los demás les exportamos “comodities”, vale decir materia prima, sin industrializar, a Brasil y algo a la Argentina, les exportamos productos industrializados, vale decir con mano de obra incorporada.
Hoy existe una gran confusión. Lula y sus seguidores afirman que no hay ninguna prueba de que el apartamento sea de él, mientras que quienes les siguen afirman que hay pruebas suficientes e incluso que dicho apartamento figuraba entre los bienes propiedad de Lula, hasta años atrás.
Vale decir que la politización del tema no deja ver fácilmente cual es la verdad de la cuestión.
Si no hubiera pruebas y como han dicho los propios jueces que han procesado a Lula, existe la “convicción” de que el apartamento es de Lula y esta es la causa por las cuales ha ido a prisión, sería catastrófico para la democracia la determinación.
A diferencia de nuestro país, el principio de inocencia es muy diferente en Brasil. Nadie en el Uruguay sería procesado sin pruebas. En los hechos, aún algunas personas sobre las cuales hay lo que antes se llamaba “semiplenaprueba” siguen libres, porque se considera que no son prueba suficiente para el procesamiento.
En Brasil el actual presidente -para muchos usurpador del poder – tiene un uno por ciento de popularidad, mientras que Lula sigue siendo el pre candidato con más alta popularidad. De allí que las sombras que caigan sobre la democracia van a generar lo que llamaríamos un “agujero negro” y en esta circunstancias el gran riesgo es que sea aprovechado por fuerzas que hoy ya aparecen en la palestra pública, y en América Latina ya conocemos y lamentamos.
Por eso, por el bien de la democracia y por América Latina toda, esperamos que se expongan fehacientemente las pruebas de tan trascendente determinación y que éstas sean contundentes, y en caso contrario que se tomen medidas arbitrarias.
Por el bien de la democracia.
Por el bien de América Latina esperamos que así sea.
A.R.D.

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Las redes sociales no son el problema

Cuesta creer que haya gente que repita algunas cosas que ve o lee en las redes sociales, sin siquiera ponerse a pensar unos minutos si es creíble, si su fuente es identificable, si está debidamente descripta y corroborarlo antes de repetirlo.
Cuando uno escucha, como ha sucedido, que un periódico de los Estados Unidos afirma que en Uruguay a las mujeres infieles se les corta la nariz, como medida represiva. Cuando uno escucha versiones como que la muralla china (tiene algo así como 6.000 Km de largo), fue construida para que a un mandamás chino no se le escapara el perro, no puede creer que haya gente que repita estas payasadas sin ton, ni son y las tome como “informaciones”.
Esto nos da pie precisamente para lo que sostenemos, el problema no son las redes sociales ni siquiera el uso que hagamos de ellas, sino que somos nosotros (o muchos de nosotros al menos) que no sabemos manejarlas en cuanto no sabemos discernir entre una información creíble y un rumor o una versión, sin fuente alguna o con alguna totalmente inventada.
Es más, nos consta que algunas personas se “divierten” caricaturizando algunos temas, trucando fotografías o incluso dando a conocer versiones más o menos “fundadas” sobre diferentes temas.
Esto que hoy parece simple y hasta rudimentario, puede llegar a ser tremendamente sofisticado, porque las modernas tecnologías lo permiten y por lo tanto quienes manejan estas tecnologías son capaces de manipularnos incluso sin que nos demos cuenta de ello.
A esto precisamente queríamos llegar. Hoy en un mundo donde “mandan” las nuevas tecnologías, la ciencia de la comunicación a la vez que ha avanzado extraordinariamente también se ha vuelto confusa, al punto que resulta difícil saber cuándo estamos ante un objeto real de uno “virtual”. Es más, a esta también se le denomina “realidad” virtual y de esta confusión obviamente que alguien saca provecho.
Es frecuente también encontrarnos ante personas que usan las redes sociales – que ha realizado un formidable aporte en la democratización de la información – sin tener noción de lo que hacen. Por ejemplo, el hábito de publicar en las redes fotos de niños y adolescentes, hijos, sobrinos, nietos y demás sin saber que puede pasar con ellas, es a nuestro criterio una irresponsabilidad.
Es que no se ha entendido que las redes sociales en contrapartida a su innegable aporte beneficioso, también tienen una parte negativa, que es la finalización de la intimidad.
Esto es lo que debemos entender.
A.R.D.

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El problema de la basura

Muchas veces nos hemos ocupado en estas columnas del tema la basura de la ciudad.
Sin lugar a dudas que es uno de los problemas más graves que tiene cualquier urbe, no porque la afectación a la vida humana sea inmediata, sino porque según el destino final que se le dé y la forma en que se realice el mismo, el problema no sólo pasa a ser grave, sino grande y llega el momento en que puede ser irreversible.
Con ser la parte más visible de este tema, la gestión de los residuos domiciliarios se llevan las mayores acusaciones y vaya si se trata de algo mal manejado. Que sepamos sólo una ínfima parte de los mismos se está reciclando, se está recuperando y obviamente que no de la mejor forma.
El objetivo hoy es sacarla de la vista pública, al punto que hasta se ha prohibido las visitas al basurero municipal, seguramente porque de poderse mostrar el destino final que se da la basura de la ciudad cualquier salteño más o menos consciente, se espantaría.
Muchos años hace que los vecinos del arroyo San Antonio, uno de cuyos brazos pasa cerca del resumidero municipal, se quejan no sólo de la contaminación, sino de los olores nauseabundos, de la aparición de ratas y otras alimañas y de la destrucción total de las condiciones de la naturaleza en la zona.
Pero con ser uno de los aspectos lamentables de la cuestión, no es todo. La basura electrónica, vale decir los restos de celulares, computadoras, televisores, pantallas, las pilas y demás superan largamente el daño que causan en la naturaleza las bolsitas de nylon, los neumáticos en desuso y otros, que ya es bastante preocupante porque no son biodegradables fácilmente y por lo tanto permanecen allí donde se los deposite, durante miles de años.
Sabemos que no se trata de un tema fácil, porque al menos en los residuos domiciliarios gran parte de la culpa nos corresponde a los pobladores. Es que para cambiar así sea un poco las cosas, tendríamos que mostrar un cambio cultural, una mayor responsabilidad social, un compromiso con la naturaleza y el planeta, todas cosas absolutamente impensables por ahora.
Como principio quieren las cosas, entendemos que deberíamos comenzar por la clasificación, vale decir, por diferenciar los residuos orgánicos, de los inorgánicos, los vidrios, los plásticos y otros. La Intendencia debería de proporcionar bolsas reciclables de distintos colores según los fines (hasta el momento hemos sabido que sólo las proporciona en caso de industrias y grandes consumidores), pero esta medida debería de alcanzar también a los domicilios de todos los usuarios.
Mientras no asumamos la dimensión del problema seguiremos pudriendo y destruyendo la casa de nuestros descendientes…
A.R.D.

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Que no pase desapercibido

La juez penal Julia Staricco, dispuso la citación en calidad de indagados de una veintena de militares en actividad, médicos e incluso algunos particulares. Un hecho que no debería de pasar desapercibido.
En el año 2011 un grupo de 28 ex presas políticas presentó una denuncia penal por delitos sexuales y torturas cometidos en los centros de detención durante la dictadura militar.
La denuncia detallaba las prácticas de violencia sufridas por las mujeres detenidas, que incluían manoseos, desnudez, torturas y violaciones grupales.
Mediante distintas estratagemas legales, basadas en una afirmación de “inconstitucionalidad” los acusados han logrado hasta el momento “congelar” estas denuncias y algunas mujeres afirman incluso ver a sus torturadores paseando por la calle.
Es más, la convocatoria era para el pasado lunes y falló esta vez, por una excusa que nunca habíamos escuchado: la justicia no pudo ubicar a tres de los diez médicos que tenía que notificar (¿¿). Nadie ha explicado qué pasará en adelante y cuándo.
Hoy estos hechos vinculados a los delitos de lesa humanidad, que no prescriben vuelven a estar sobre el tapete y es importante que de una vez por todas se llegue hasta el fondo de la cuestión.
Es que nadie que haya participado o sabido incluso de estas violaciones de los derechos humanos puede quedar impune o callar sencillamente para proteger a alguien.
Nadie puede admitir estas prácticas, porque hoy cuando una sociedad sumamente violenta se organiza y denuncia los “femicidios”, no debiera dejar pasar aquellas denuncias, porque tanta violencia como la que hoy padecemos y nos aflige o más aún fue aquello, porque las víctimas ni siquiera pudieron contar con el apoyo y el respaldo de la sociedad, como en forma casi unánime tienen hoy.
Es que más allá de lo que se les acusaba, en muchos casos sin razón alguna, ninguna acusación justifica los amedrentamientos, las violaciones y vejaciones a que eran sometidas, según relatan, por quienes se habían apoderado del poder.
Es un hecho demasiado grave como para seguir ignorándolo, sobre todo porque cuando se reivindica con tanta fuerza los derechos de la mujer, debería de comenzarse por protegerla de las más grandes aberraciones, porque si en este país hubo abusos, vejaciones, violaciones contras las mujeres, es la mayor demostración de machismo y de sometimiento que pueda concebirse.
Si no queremos volver a tropezar con la misma piedra, deberíamos de prestarle la debida atención a este tema, al menos para que no pase desapercibido, porque hoy hay mucha gente interesada en olvidarlo…
A.R.D.

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Cuando se erra el camino

Fue en la segunda quincena de febrero último, el colono Gabriel Arrieta encaró al Presidente de la República, Tabaré Vázquez a quien trató de “mentiroso”, cuando ingresaba a una reunión con los productores denominados “autoconvocados”.
Pocas horas después la página oficial de Presidencia de la República divulgó información personal de Arrieta, dado cuenta que ocupaba un predio propiedad de colonización, que tenía deudas con el INC y que había sido denunciado por productores, enfrentando los trámites judiciales correspondientes para la devolución del predio ubicado en Kiyú, San José.
Más allá de que la presidente del INC salió a afirmar que la información divulgada por Presidencia de la República, era pública porque figura en la página web del INC, la divulgación, quedó flotando en la población como un revanchismo, una reacción totalmente intempestiva y fuera de lugar.
Es que para nosotros Vázquez erró el camino, tanto como Arrieta que fue el primero de todos en errarlo, porque si bien compartimos la libre expresión de opinión, tal como lo consagra la Constitución de la República, entendemos que no sólo se trata del fondo de la cuestión, sino también de la forma.
A nadie puede privársele de opinar libremente, pero si debe exigírsele que lo haga responsablemente, con pruebas que demuestren lo que afirma.
Arrieta pudo reclamar si entiende que la asiste la razón en su reclamo, sin necesidad de insultar.
Nadie, ningún ciudadano de este país, ni siquiera el más encumbrado debería tener derecho a llamar “mentiroso” a un Presidente de la República (sea quien sea y del partido político que sea), sin ser acusado ante la Justicia donde debería de aportar pruebas de lo que dice y por qué lo dice.
Si no las tiene al menos debería de exigírsele la rectificación correspondiente.
Pero también consideramos totalmente desafortunada la publicación oficial, porque “huele” a una revancha propia de quien no tiene otro argumento que denostar a quien le ha agraviado.
Hemos preferido dejar pasar unas semanas del episodio precisamente para no opinar sobre caliente, para no reaccionar en lugar de reflexionar con cabeza fría, pero para nosotros queda claro que se ha errado el camino. Debió procederse a la demanda correspondiente, no para sancionar, sino para evitar que quede la convicción de que en este país se puede insultar y difamar libremente al Presidente de la República, sin que pase absolutamente nada. A.R.D.

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Preservar la salud: un tema complejo, pero alcanzable

El sábado anterior 7 de abril se celebró el Día Mundial de la salud y curiosamente hemos notado muy poca repercusión del tema en nuestro país.
Aún reconociendo que se trata de un tema complejo, dado que la salud humana está vinculada a varios aspectos, es prácticamente imposible la referencia al tema, sin determinar si se trata de la preservación, de la recuperación o del estado y nivel de los servicios de salud disponibles en cada país.
Entendiendo que es uno de los aspectos determinantes en la materia habremos de referirnos exclusivamente a la preservación de la salud. Esto es desde que se nace hasta que se muere, la preservación de la salud es la mejor política que se puede implementar.
Es sabido que somos esencialmente lo que comemos y por lo tanto la preservación de la salud está vinculada esencialmente a la alimentación. Es sabido que Uruguay es uno de los países latinoamericanos que tiene mayor índice de obesidad y este es el origen de varios problemas de salud. En el fondo se vincula el problema al abuso del consumo de sal en productos industrializados que se conservan precisamente en sal, como las papas fritas, las cebollitas, los “chicitos” e incluso el maní.
Desde pequeños nos llamó la atención una incongruencia. Es que como usuarios de Salud Pública veíamos frecuentemente a personas mayores que concurrían a consultar al hospital por algún tema de salud y frecuentemente también los médicos les recetaban el consumo de frutas y verduras, entre otras cosas.
Algunas de estas personas que conocíamos, sabíamos que no tenían mayores opciones de elegir su alimentación, sencillamente porque consumían lo que podían…
Esta es la cuestión, si quisiéramos tomar en serio el tema de la preservación de la salud el Estado debería de preocuparse por facilitar el acceso de esta población a frutas y verduras.
Obviamente que no es este un aspecto fácil porque no sólo está involucrado el consumidor, sino también el productor, el intermediario y el comerciante, antes que la fruta o la verdura llegue al consumidor final y es lógico que los intereses de todos ellos deben de ser resguardados, porque son tan legítimos unos como otros.
Lo que a nuestro entender resulta inadmisible son los abusos, tratándose de elementos tan importantes en la dieta de la población y es en este aspecto que debe – a nuestro entender- intervenir el Estado.
En cuanto a la reducción del índice de obesidad, más allá de los problemas de herencia genética, es sustancialmente un tema de conciencia, de voluntad y de responsabilidad, sobre todo de los padres.
A.R.D.

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Desarmar el “hacé la tuya”

Ayer en estas columnas nos ocupábamos del tema de la seguridad y cuando escribíamos tratábamos de ubicarnos en el dolor de los familiares del policía asesinado en Salto, de la familia del joven asesinado cuando salió a enfrentar al rapiñero que se llevaba el fruto del trabajo y el esfuerzo del comercio de su madre. Pero también pensábamos en la mujer asesinada aquí por su ex pareja, a la que había denunciado y la Justicia le adjudicó protección por amenazas. En ese joven que apareció acuchillado en barrio Malvasio y falleció poco después…
En el niño que recibió un balazo en el corazón y felizmente pudo superar el trance en la Capital….
Para unos son casos de delincuencia, como la rapiña en Ceibal, o el enfrentamiento a balazos en Montevideo. Pero todos estos hechos tienen un común denominador: la violencia que nos ha ganado en toda la sociedad. Violencia que tiene una filosofía común ¨Hacé la tuya¨. Hoy ya no importa si para “hacer” esto hay que balear o matar a mansalva, porque en realidad “la tuya” no es tuya, es de otro y como su dueño no acpetará entregármela, se la tengo que quitar, rapiñándolo, arrebatándolo o estafándolo, no importa cómo. Esta filosofía que comenzó como algo inocente, está directa o indirectamente detrás de todo esto.
Violencia que se manifiesta en el fútbol, en el tránsito, en las relaciones familiares y hasta en los lugares comunes, cuando hay que compartir porque así lo indica la convivencia.
Nada justifica la violencia y deberíamos asumir que existen leyes, ordenanzas y hasta normas que regulan y organizan una sociedad.
Lo que antes se arreglaba con el retiro del hogar de alguien infiel o demasiado desprolijo, hoy frecuentemente se arregla a balazos.
Los líos del fútbol que antes se arreglaban con insultos recíprocos que eran acallados por gente más razonable o incluso las reacciones violentas que siempre encontraban “apartadores” más sensatos, hoy se transformaron en cánticos obsenos, en reacciones de barras bravas, donde precisamente la ley que impera es la violencia extrema.
Las hinchadas que antes compartían tribunas hoy están rigurosamente separadas incluso para ingresar o retirarse de los estadios. Es que también en estas circunstancias ha habido hechos lamentables con un costo de vidas humanas.
Y esto ha tenido un proceso del que todos somos parte. Más allá de los cambios que produce la tecnología y la ciencia mismo, hay medidas, hay acciones, hay leyes que han sido al menos permisivas fomentando el camino de la violencia.
Lamentablemente hoy cuesta mucho más sonreír que insultar o reaccionar con dureza y esto es lo que no podemos permitir.
Conviene analizar los hechos a fondo y ver en que nos equivocamos como sociedad para no seguir cometiendo los mismos errores, porque todavía hay esperanza de recuperar lo perdido…
A.R.D.

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No, mientras miremos con un solo ojo

La seguridad o “inseguridad” como se le ha dado en llamar ahora, sigue siendo una de las grandes preocupaciones. El hecho no es nuevo aunque nadie puede negar que hoy se ha extendido y agravado.
Recordamos por ejemplo cuando el entonces Intendente de Salto, Germán Coutinho, junto al Jefe de Policía de entonces, (Ayuto), anunciaron una medida de la que esperaban muy buenos resultados, la colaboración de los funcionarios municipales con el tema, ya fuera para denunciar situaciones sospechosas o de alguna otra forma contribuir a la vigilancia nocturna en la ciudad.
No pasó absolutamente nada. Ni siquiera tenemos información de que se haya llevado a la práctica, por una razón muy sencilla, los funcionarios municipales no asumieron jamás este rol, sencillamente porque entendieron que no les correspondía. Es probable que ni siquiera se haya instrumentado.
Hoy cuando vemos los diferentes enfoques del tema, nos da idea de que no hemos aprendido nada. Seguimos jugando para la tribuna, hay discursos, ideas, proyectos, intenciones aparentemente muy buenas, pero en el fondo, es poco lo que se aporta.
El tema se ha politizado tanto que primero se mira quién propone un proyecto, o una medida y luego se asume posición, sin analizar, sin ver cuál es la realidad, cuáles pueden haber sido las variaciones que puede haber sufrido el tema.
Seguramente cada partido político se sentirá libre de culpa en este sentido y “verá” a los demás en la posición aquí descripta. Esto es precisamente gran parte del problema.
En esto no hay soluciones “mágicas”, hay aportes sin lugar a dudas, el endurecimiento de las penas, mayores atribuciones a la Policía (aunque controladas), mejores condiciones de vida para estos, la represión sin miramiento a acciones delictivas como el porte de armas, las amenazas, los “desalojos” forzados, o la expulsión de los dueños de sus viviendas y ni que hablar la acción de los sicarios, deben ser analizadas y reprimidas con toda dureza, pero sin desconocer la experiencia de otros lugares en la región y el mundo donde se han puesto en práctica.
Por último, vemos que aquí se sigue “en la chiquita”, tomando posición frente a tal o cual medida impulsada por otras tiendas.
La cuestión es entender que no se trata de saber por qué ni cómo hemos llegado a esto, tampoco interesa hoy determinar quiénes son los responsables de que hoy tengamos esta realidad, porque los hay.
Se trata de entender que si pretendemos recuperar al menos en parte la seguridad que nos ha caracterizado como país, es necesario unirnos por sobre las ideologías políticas (nunca sin desconocerlas), pero asumiendo que se trata de un tema de todos, que debemos enfrentarlo todos y con un proyecto que abarque todas las áreas, desde la educación, la prevención, la represión y además que no hay salidas inmediatas, porque solo a mediano y largo plazo podrán verse resultados y según lo que hagamos, estos serán buenos o malos según lo que hagamos hoy.
A.R.D. 

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La Salud Mental requiere del “Último Recurso”

El cese de la Organización No Gubernamental “Último Recurso” que durante los últimos treinta años atendió telefónicamente a quienes buscaban ayuda antes de caer en el suicidio, a un promedio de 15 personas por día, ha desatado una fuerte polémica.
Mientras ASSE promete la pronta instalación de un servicio similar, la orfandad del servicio, que cayera por la caducidad de los convenios oficiales, reitera la polémica en referencia a la atención de la salud mental en el país.
Mientras los impulsores de la ONG que acaba de cerrar actividades por falta de fondos, al caer todos los convenios que tenía con organismos del Estado, señala que la orfandad de este servicio “responde a una lógica tercermundista” del gobierno, técnicos en la materia cuestionan severamente todo lo que se ha hecho y se hace hasta el momento.
Es que hasta el día de hoy la salud mental se atiende con un criterio represivo, de encierro y de prisión frecuentemente, que sólo sirve para agravar las cosas ya que el paciente lejos de ser atendido es reprimido y castigado como forma de la gente “normal” y para que el enfermo mental no constituya un riesgo. Para agravar las cosas trasciende ahora una denuncia que sostiene que usaba a los pacientes para comprar artículos y bienes con su dinero.
Seguramente que no se trata de un tema fácil y quienes deben orientar las acciones en este sentido deben ser los técnicos, psicólogos, psiquiatras y similares, porque muchas veces se improvisa o sencillamente se trata de dormirlos o drogarlos “para que no molesten” y obviamente este “tratamiento” no apunta a mejorar su salud mental, sino sencillamente a sacarlo del escenario público.
La tarea que cumplía la ONG “Último Recurso” ha sido loable, sacando de profundas depresiones a algunos de quienes recurrían a ella y brindando asistencia a quienes la necesitaban, con teléfonos disponibles las 24 horas del día.
Hay estadísticas en este sentido que indican que los uruguayos somos “tristes y grises, con tendencias depresivas”, alcance que no compartimos, pero que también merece atención.
En tanto la cuestión ha sido tratada siempre con un criterio simplista, a tal punto que la información de los suicidios, por ejemplo, no se da por parte de la Policía, ni tampoco se publica como noticia en los medios de comunicación masiva, salvo contadas excepciones que por sus características o la relevancia del suicida, adquiera de por sí carácter informativo, porque se entiende que tiene un efecto de imitación entre gente depresiva, aunque no hay estudios que digan si el ocultamiento de estos hechos ha incidido en algo en el tema.
El trato ambulatorio (no en reclusión) y la ayuda telefónica no será lo ideal, pero seguramente era un aporte importante. Hoy ya no está y las autoridades de la salud, ASSE concretamente, tienen la responsabilidad de volver a ofrecer el servicio.
A.R.D.

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La información pública les pertenece a los ciudadanos

La Ley de Derecho de Acceso a la Información Pública, (No. 18.381), según la Guía para Periodistas editada y publicada por el Banco Mundial y CAinfo (Centro de Archivo y Acceso a la Información Pública), “el acceso a la información pública es considerado un derecho humano fundamental que establece que toda persona puede acceder a la información en posesión de órganos públicos, sujeto sólo a un régimen limitado de excepciones, acordes con una sociedad democrática y proporcionales al interés que los justifica”.
Añade que “La idea que se encuentra detrás de este derecho es que los gobiernos poseen información de la cual no son dueños únicos, sino que ellos actúan sólo como guardianes de un bien público”.
Agrega la convicción de que “los gobiernos son servidores del pueblo, no sus amos”. Es decir, la información que los gobiernos producen y poseen pertenece a los ciudadanos, y son ellos los que deben utilizar esa información para controlar y evaluar las decisiones que los funcionarios adoptan. Si las personas cuentan con información, se encontrarán en mejores condiciones para juzgar y exigir razones acerca de las decisiones adoptadas, y el respeto por sus derechos, por parte del gobierno”.
En el aparte dedicado a los estándares internacionales dicha ley aboga por la máxima publicidad señala que “la publicidad de la información es la regla, y el secreto es la excepción. Es decir, que sólo en casos muy específicos y que deberán estar debidamente señalados en la misma legislación, los funcionarios pueden no brindar la información solicitada; pero ello debe ser excepcional”.
En cuanto a la obligación de publicar, señala “bajo esta premisa, los órganos públicos no sólo deberían responder a las solicitudes de información, sino también deberán publicar y difundir todo documento que se considere de interés público”.
Vale la pena recordar estos aspectos de la información, porque si bien es un terreno donde Uruguay ha avanzado, falta todavía mucho para que los periodistas y más aún los ciudadanos, se habitúen a reclamar la información pública.
Hasta el momento el secretismo es un aspecto que va de la mano de la corrupción. Todo lo que se hace a espaldas del pueblo y ha habido muchas cosas que se lo ha hecho así, esconde algo que los involucrados no quieren que se conozca en todos sus detalles.
Queda claro el derecho ciudadano a reclamar la información que corresponde, no cómo dádiva, sino porque es suya…Quien mienta u oculte la verdad debe atenerse a las consecuencias.
A.R.D.

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Las bolsitas deben ser erradicadas

A comienzos de la década del sesenta, llegaba a las redacciones de los periódicos y otros medios de comunicación masiva, un periódico editado en la entonces Alemania Federal (por entonces todavía estaba vigente “el muro”, que separaba a la Alemania Occidental (RFA), de la Oriental (RDA). Felizmente hoy ya es sólo un mal recuerdo.
Recordamos haber leído en dicho periódico “Tribuna Alemana”, una nota que se nos antojó “curiosa” y llamativa. Es que los alemanes se comenzaban a preocupar por un tema ambiental que veían venir. Las bolsitas de nylon que comenzaban a ser conocidas en el Río de la Plata, ya estaban atestando el ambiente en Europa, al punto que el gran problema que veían por entonces era la proliferación de estas bolsitas en las playas, donde se llenaban de arena y permanecían en estos lugares, dando una terrible mala imagen.
Todavía no se había detectado en toda su dimensión el daño que hacían a la fauna marina, dado que los peces las tragaban confundiéndolas con amebas y morían asfixiados.
Pero la proliferación continuó y hoy hasta en los países más pobres del
África se muestran preocupados por el daño ambiental que están provocando las bolsitas, tan prácticas y cómodas… que llegan sobre todo en manos de turistas y otros visitantes.
Hasta las famosas nieves que dieron nombre a la película “Las Nieves Eternas del Kilimanyaro” (la montaña más alta del África), están en peligro, debido entre otros motivos a la proliferación de bolsitas de nylon que caen sobre el suelo y no permiten a este que alcance las temperaturas que conllevan a la formación de la nieve.
Hoy las nieves ya no son eternas y el pico nevado del Kilimanyaro está retrocediendo al punto que entre otras cosas Tanzania (país donde se encuentra la montaña), ha prohibido las temibles bolsitas.
Pero estas pueden verse en los ríos y arroyos, que a veces como hilos de agua corren entre grandes pendientes.
Esto nos lleva a celebrar la exigencia de cobrar desde el pasado primero de abril las bolsitas de nylon, por más prácticas que resulten.
Aún cuando como muchas cosas en nuestro país, la medida llegue tarde, quizás muy tarde porque el daño en gran parte ya está hecho, no deja de ser un buen comienzo en materia ambiental, tema en el cual Uruguay está obligado a acelerar también más medidas como las que hoy comentamos, mientras haya tiempo y entre ellas la erradicación total de las bolsitas…

A.R.D.

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Más sobre Salto Grande

Tal como hemos destacado en los últimos días, Salto Grande es una obra maravillosa, que tiene sobrados motivos para ser considerada como un emblema a nivel regional.

Una obra en la que se utilizó tanto cemento como el que demandaría la construcción de mil edificios de treinta pisos (ninguno de los hoy existentes en Salto llega siquiera a la mitad de esta cantidad de pisos).
Esto sin olvidar que de todas formas el sueño de aquellos visionarios que la impulsaron tiene muy poco que ver con lo que se concretó.
Para refrescar la memoria de muchos jóvenes y no tan jóvenes que no tuvieron la suerte de vivir aquellas etapas de la construcción de la represa, reseñamos los usos múltiples de la obra abrigados por quienes soñaron esta construcción durante tantos años.
La generación de energía, prácticamente el único objetivo que se cumplió debidamente de los seis que alentaba el proyecto inicial, era el cuarto entre los que abrigaban ellos.
Los objetivos eran:
1) El uso del agua del río para fines domésticos y sanitarios.
2) Lograr la plena navegabilidad del río, salvando el escollo que representaban las cascadas de Salto Grande.
3) Usar el agua del Río Uruguay para el riego y fomentar así la producción en las 100 mil hectáreas en cada margen del río, que podrían ser regadas con el agua del embalse.
4) Producción de energía mediante el aprovechamiento de la fuerza del río que se transformará en energía eléctrica.
5) Fomentar la riqueza ictícola del curso de agua, mediante incluso la siembra de alevinos o peces juveniles.
6) Fomentar y apuntalar el Desarrollo Regional.
Como notará el lector de aquellos objetivos poco es lo que se ha logrado. Sin desconocer el generoso aporte que realizan los delegados uruguayos actuales y algunos de los jerarcas de la obra, para la conformación del Fondo de Salto Grande, el gran sueño de aquellos visionarios, que pensaban ver a la obra convertida en un gran polo de desarrollo de la región, sigue durmiendo, porque los gobiernos nacionales nunca los apuntalaron.
El canal de navegación de 13 Km. proyectado para ser construido en margen Argentina, quedó restringido a una esclusa en ociosa en la represa. Nunca se construyó, la esclusa de aguas abajo, en Salto Chico y menos el canal de 13 Km en suelo argentino que permitiría salvar el obstáculo de la represa por parte de las embarcaciones.
Quizás sea la muestra más elocuente entre lo que se proyectó y lo que hoy tenemos. La evaluación queda a cargo del lector…

Alberto Rodríguez Díaz

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Por qué Salto Grande merece el homenaje

En una publicación distribuida por la propia Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, en ocasión de completarse la construcción de la represa, leímos lo siguiente:
Salto Grande significa
-La primera concreción Argentino-Uruguaya en la Cuenca del Plata.
-El triple de las necesidades energéticas del Uruguay y más del 20 % de las argentinas.
-El ahorro de1.700.000 toneladas de petróleo por año, lo que equivale aproximadamente a 200.000.000 de dólares.
-La primera de las obras públicas de la Argentina y del Uruguay que superó el millón de metros cúbicos de hormigón colocados.
-La gran presa de llanura de los países que la construyeron, en la que sus técnicos han adquirido gran experiencia.
-El trabajo coordinado de contratistas de tres continentes.
-La presencia de más de un millón de personas que la han visitado durante su construcción, en las que se incluyen autoridades nacionales e internacionales.
-Un hito de fundamental importancia en la región.
-La declaración por parte del PNUMA (organismo de Naciones Unidas para el Medio Ambiente), como ejemplo para el mundo de empresa que salvaguarda el ambiente.
-La primera y única conexión ferroviaria Argentino-Uruguaya y la tercera vial.
-Integración energética de los sistemas interconectados de ambos países.
-La primera obra de integración de América Latina.
-En síntesis, agregaba la publicación mencionada, un esfuerzo común para el progreso y la paz.
Por nuestra parte diremos que también porque la docena de víctimas fatales que ofrendaron su vida durante la construcción merecen ser recordados, eran trabajadores, la mayoría de ellos fallecieron durante una turbonada que afectó el lugar. Eran trabajadores de los que generalmente nadie se acuerda a la hora de los homenajes, pero perdieron la vida en la construcción.
Hoy insistimos en la justicia de este homenaje, porque ¡vaya si son suficientes estos argumentos! no sólo con los pioneros de aquel proyecto que transformó la realidad de la zona, por lo menos durante los años de la construcción, sino también por todas las personas que trabajaron en el lugar y que merecen ser recordados por las actuales y futuras generaciones, porque fue gracias a su entrega que se logró la construcción que hoy todo visitante admira.
Alberto Rodríguez Díaz

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Insistimos: por justicia con ellos

Porque fue el 1º de Abril de 1974 cuando los pueblos de Salto y Concordia, aún escépticos por tantos años de lucha infructuosa, vieron cristalizar la integración regional que desde hacía muchos años atrás los países de Uruguay y Argentina habían concretado para luchar conjuntamente por el aprovechamiento de los rápidos de Salto Grande con la construcción de la represa. Fue en esta fecha que se comenzó con los trabajos de construcción de la represa.
Porque fue el 1º de Abril de 1979 que cumplida la deforestación y el retiro de muchos ejemplares de la fauna autóctona de la zona (en este caso promovido por Hugo Galbarini Dondo) comenzó a formarse el lago que conforma el embalse de la represa.
Porque Salto Grande ha marcado un camino pionero y emblemático en la integración regional, con la unión de dos pueblos, como Concordia (Entre Ríos, Argentina) y Salto (Uruguay), que por encima de todo nacionalismo tonto y camisetero supieron unirse para luchar juntos por el aprovechamiento de uno de los recursos naturales más importantes con que la naturaleza nos ha beneficiado en la zona y que hasta entonces permanecía desaprovechado, salvo por su riqueza natural y pintoresca.FOTO de la EXPOSICION
Porque la construcción de la obra significó un antes y un después no sólo para la zona, durante su construcción alcanzaron a ser 5.000 los trabajadores que se desempeñaron en ella, sino especialmente para ambos países en materia energética. A la prueba está que en Uruguay la represa de Salto Grande ha alcanzado a generar, con el 50 por ciento de la producción que le corresponde (el otro 50% es de Argentina), hasta el 60 por ciento de la demanda energética del país.
Es por eso que desde hace muchos años insistimos en que el primero de abril debe ser declarado el día de Salto Grande, destinado a recordar una gesta histórica para la región.
No importa que hasta el momento hayamos estado reclamando en el vacío. Que hayamos estado solos en este reclamo. Mientras podamos seguiremos haciéndolo, porque entendemos que es lo que corresponde, sobre todo para honrar la memoria de tantos preclaros salteños y concordienses que supieron mover verdaderas “montañas” para ver cristalizada la obra.
Desde don Gregorio Soler en los últimos años del siglo XIX hasta todos los que compusieron la última integración del recordado Comité Popular Pro Represa de Salto Grande.
Esto sin olvidar que su sueño era otro: que la represa se constituyera en un verdadero polo de desarrollo regional, sueño que aún duerme en los escritorios de la burocracia…
(seguiremos con el tema) Alberto Rodríguez Díaz

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Flaco favor

Uno de los argumentos que hemos oído en estos días en relación a la corruptela que ha significado el uso y abuso de las denominadas “tarjetas corporativas”, es que antes esto era usual y como hace tanto tiempo que ha pasado, si había algo irregular o delictivo ya ha caducado, ha sido perimido.
Se dice además que el exdirector del BROU García Pintos es una persona mayor y por lo tanto no se sabe si las cosas fueron realmente como él lo ha dicho.
Esto es para nosotros precisamente parte de la irregularidad. Es que según quienes hoy ven una posición diferente de la ciudadanía que plantea (no exige que es otra cosa), mayor transparencia y una ética intachable a quienes manejan los dineros aportados por el pueblo uruguayo, es que “antes” esto era aceptado casi como algo “normal” del sistema político y hoy la posición del pueblo parece estar cambiando.
Para nosotros esta valoración es equivocada. Quienes escuchamos hablar toda la vida de la corrupción de los políticos (no del sistema) y hemos estado vinculados a los medios de comunicación masiva, sabemos que no es cierto. La cuestión es que estas cosas siempre se manejaron con total “discrecionalidad”, era imposible saberlo y conocer los tejes y manejes que tenían sobre todo algunos políticos, porque era mucho lo que se manejaba a espaldas del pueblo.
Por una parte estos mismos se encargaban de bloquear cualquier intento de investigación y por otro lado los principales medios de comunicación masiva, con estrechos lazos con el poder político se “desinteresaban” de estas cuestiones.
Para nosotros la cuestión es clara. Caiga quien caiga estos casos deben de investigarse siempre y ninguna acción de los hombres públicos (los políticos lo son), debe hacerse a espaldas del pueblo. Si después este avala esas acciones, porque las mismas no inciden en la voluntad popular al momento de elegir a sus gobernantes, o no, es cuestión del ciudadano.
Ocultar o minimizar estos hechos porque han sucedido hace unos cuantos años atrás cuando eso “era usual” es en alguna medida intentar justificar estas acciones. Es más, si pudiéramos laudar en ellos diríamos que deberían de ser imprescriptibles, como lo son los delitos de lesa humanidad.
En un país donde un legislador gana 204 mil pesos (incluidos los casi 30 mil de “partida para gastos”, más de dos sueldos mínimos, que se le otorga para comprar periódicos e informarse) y un trabajador del comercio gana poco más de un sueldo mínimo (13.430 pesos), estas cosas deben saberse, publicarse y conocerse para que el pueblo decida.
Flaco favor se le hace ocultándolas y obrando a sus espaldas, por lo tanto nunca lo compartiremos.
A.R.D.

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Ante la mayor prueba de amor a la humanidad

Antes que nada debemos solicitar las disculpas del caso a nuestros lectores que no profesan la fe cristiana, pero en esta ocasión habremos de referirnos a lo que a nuestro juicio es la mayor prueba de amor hacia la humanidad que hemos conocido.
La muerte de Jesús en la cruz, hecho que conocemos y compartimos todos los cristianos es a nuestro juicio el hecho más trascendente de la fe que profesamos.
Es más, si Cristo no hubiera resucitado (como lo sabemos a través de la fe), poco o nada de su misión en esta tierra tendría sentido.
En años en que la ciencia y la tecnología avanza a pasos agigantados no es menos importante que las verdades dogmáticas de la fe cristiana sigan en pie y aunque sean sacudidas por los tremendos avances de la ciencia no cambiarán nuestra Fe.
Las tecnologías actuales nos llevan a disfrutar, a dar rienda suelta al placer y sobre todo al “hacé la tuya”. Vale decir a dejar de lado la solidaridad, a dejar de lado los bienes comunitarios, para sumergirnos en el más profundo individualismo.
El hedonismo más acentuado que lleva a olvidarnos del otro para enfrascarnos en nuestro propio placer que significa tener y tener, bienes materiales, bienes terrenales esos que no se llevan cuando nos vamos de este mundo terrenal.
Hoy navegamos en una realidad que a veces es “real” y a veces “virtual”, dado que pocas posibilidades van quedando para saber si realmente lo que “vemos” o sentimos es real o inventado por las modernas tecnologías, denominadas tridimensionales y demás.
Sin embargo la crucifixión y muerte de Jesús sigue cimentando una fe genuina, y la religión que cuenta con más seguidores en el mundo occidental.
Se nos perdonará la digresión pero para nosotros como “intentos” de cristianos, es el mayor hecho en la vida de Cristo Jesús, dado que ni siquiera la Navidad o nacimiento del creador es un hecho de tanta trascendencia como su pasión, muerte y resurrección, verdadera piedra angular de la fe cristiana.
Por eso hoy dedicamos hoy estas columnas con el mayor recogimiento y respeto a recordar este, para nosotros el mayor gesto de amor a la humanidad…, como es el hecho de entregar nuestra vida por quienes amamos.
A.R.D.

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Es hora de entender que somos parte de la cuestión

Dos hechos importantes han trascendido a la luz pública la presente semana.
El primero de boca de uno de sus protagonistas, el nacionalista exintegrante del directorio del Banco de la República, Pablo García Pintos, quien acaba de admitir que usó dinero de dicho banco estatal obtenido a través de la tarjeta corporativa para aportar fondos a su Partido.
Aún cuando el propio involucrado haya admitido esta acción que por aquellos tiempos se consideraba “normal”, todavía resta saber si realmente ha sido así y cuál será la actitud del Partido Nacional que se ha roto las vestiduras con las denuncias de corrupción de Sendic y otros directores de ANCAP.
El segundo hecho al que hacíamos referencia es el resultado obtenido por una de las más importantes encuestadoras de opinión del país, que llega a la conclusión de que hoy la intención de voto muestra que si las elecciones fueran hoy, cuatro de cada diez ciudadanos uruguayos votarían en blanco o anulado.
Esto marca una enorme decepción con los partidos políticos, decepción esta que es inocultable y tremendamente peligrosa, porque lo que ha sucedido en el mundo en esas situaciones es el aprovechamiento de este vacío por parte de cualquier arribista que ofreciendo lo que el pueblo considera que se ha perdido, como los valores de honestidad, de transparencia en el manejo de los dineros públicos puede llegar al poder y allí tomar cualquier rumbo.
Los ejemplos de esto son numerosos e invariablemente todos han sido nefastos.
Es que a medida que el ciudadano se informa más, que es capaz de analizar y razonar más, exige más y sobre todo exige coherencia a los políticos entre lo que se dice y lo que se hace.
Esto explica por qué tan alto grado de decepción.
Nuestros mayores decían: mal de muchos consuelo de tontos y evidente que esta máxima rige en el caso.
Es que el hecho de que ninguno de los partidos que han estado en el poder se salve de actos de corrupción o de corruptela, como quiera llamarles, abona el escepticismo de la gente, que ya no sabe en quién ni en qué creer.
Es hora de razonar, de pensar de asumir que somos parte de lo que sucede y no sólo simples espectadores y receptores de los que otros hacen.
Es hora de entender que en buena medida quien llegue al poder depende de nosotros y si seguimos confiando en lo que nos dicen, sin revisar lo que se hace, pobre de nosotros…
A.R.D.

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Una situación inadmisible

Tras el último operativo en Casavalle, en Montevideo, en el que participaron 400 policías, se detuvo a una docena de personas con antecedentes policiales, algunos incluso requeridos en nuestros días por sospecharse que han estado vinculados a determinados delitos.
En el mismo operativo se incautaron armas y una cantidad importante de drogas, algunas prontas para ser comercializadas. Lamentablemente el epílogo de la acción de las fuerzas de seguridad fue lamentable, debido a que un ómnibus de la Guardia Republicana embistió a una señora mayor de edad que falleció en el lugar.
Pero esta lamentable tragedia no debería eclipsar lo otro. Se ha sabido tras este episodio que en el lugar se llevan contabilizados ¡más de 40 expulsiones! de familias a quienes los delincuentes les exigieron que se fueran del barrio porque “necesitaban” su vivienda ya sea para sus reuniones, para venderlas posteriormente o para usarlas como depósito de objetos robados… Más de 200 personas han sufrido esta acción vandálica, según el registro policial, sintiéndose totalmente desprotegidas.
Es más la persona que “administraba” las fincas que quedaban vacías fue detenida por la Policía, pero al no haber suficientes pruebas en su contra, “zafó” con una levísima pena de algunos días.
Es más, frecuentemente las víctimas “explican” que no se animan a denunciar nada porque saben que ellas mismas o sus familiares pagarían las consecuencias, debido a las amenazas de los delincuentes que los conocen bien.
A estos nos referíamos ayer, cuando afirmamos que a nuestro juicio la ley necesita “aggiornarse”, es decir actualizarse porque en caso contrario quienes se ven favorecidos son los propios delincuentes.
Más aún, en el hipotético caso que alguien fuera a parar a la cárcel (desde donde se afirma que salen las órdenes para cometer graves hechos delictivos), pronto trascienden las quejas, porque el sistema “no ayuda a recuperarse, no sirve para la rehabilitación” de quien delinque. Se quejan de hacinamiento, de malos tratos y demás.
No desconocemos esta realidad, pero no tiene la misma prensa la situación de las víctimas, de las familias que muchas veces se ven privados de su principal sostén, de quienes de una u otra forma son sometidos a la acción delictiva, sin que a nadie parezca importarle.
Y conste que no desconocemos que la seguridad ha sido y es el principal argumento político de quienes se oponen a un gobierno, pero esta situación nos involucra a todos y si seguimos creyendo que “no es problema mío” e indirectamente deseando que la cosa se agrave para arrimar leña a nuestro fogón, ya sabemos quienes sacarán provecho…
A.R.D.

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La ley necesita “aggiornarse” para dejar de proteger al delincuente

Cuando se comprueban casos de Leishmaniasis, por ejemplo y se hace necesario sacrificar un perro, existen serios inconvenientes. La medida no es obligatoria y por lo tanto queda a voluntad del propietario del animal el sacrificarlo o no.
Para nosotros no hay opción, pues la decisión es entre la vida de las personas y la de un animal enfermo que tarde o temprano morirá, aunque antes salvajes que matan corderos, atacan incluso a las personas o causan graves daños. La Policía no puede sacrificar a los canes, salvo que lo ordene la Justicia, so pena de tener que enfrentar severas dificultades ante la ley.
Sin embargo si un delincuente mata un perro o más de uno para ingresar a una vivienda, nadie le pide cuentas y esta acción pasa desapercibida, quedando frecuentemente impune.
Si un policía hiere o mata a alguien durante un tiroteo con maleantes, deberá enfrentar serios problemas ante la Justicia y probablemente resulte procesado por lo menos sin prisión.
No es así el caso de delincuentes que hieren y matan a cualquier persona, a sabiendas que si no es detenido “in fraganti delito” seguramente “zafará” a la ley y pronto estará nuevamente en la calle para seguir cometiendo delitos.
En el caso de la denominada “defensa propia” sucede algo muy similar. Si un ladrón es sorprendido dentro de una vivienda, y es baleado o muerto por ocupantes de la vivienda que vieron violentada su intimidad, la ley parece estar del lado del delincuente, porque se buscarán todos los detalles que puedan complicar a quien se defendió.
El lugar, la forma, la correlación de fuerza, el poder de las armas en caso que el delincuente también haya estado armado, son todos detalles que se buscan en definitiva contra quien defendió su hogar o sus bienes.
Que el delincuente haya entrado a robar se toma como un hecho menor, casi sin relevancia…
No estamos pidiendo “gatillo fácil” ni mucho menos. Estamos afirmando que la ley necesita “aggiornarse” a estos tiempos. No puede ni directa ni indirectamente favorecer a quien delinque.
Por supuesto que no defendemos exceso de tipo alguno, pero tampoco admitiremos jamás el privilegio que la ley parece conferirle en estos momentos a quien delinque, frente a cualquier otra persona que se le enfrente…
A.R.D.

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Facebook y el riesgo de las redes sociales

Mark Zuckerberg, creador de la red social Facebook declaró que la red estaba “escandalizada” por el uso electoral de los datos de millones de usuarios de dicha red.
La filtración revelada por la consultora británica Cambridge Analytica obtuvo los datos privados de millones de usuarios de Facebook y los usó para un programa destinado a predecir la voluntad de los votantes e influir en ella, favoreciendo el triunfo de Donald Trump en los Estados Unidos, uno de cuyos asesores es inversor de esta red.
Pero no menos grave que esto es el hecho que una fuente vinculada a dicha empresa admitió que la misma práctica ha sido empleada para incidir en las elecciones de muchos países, incluida la Argentina.
La red informática señaló haber sido “engañada” y sentirse “escandalizada” por ello. En los Estados Unidos el escándalo ha llegado a los tribunales y Facebook podría ser pasible de una multa millonaria, lo que seguramente no le devolverá la credibilidad de sus usuarios, que facilitan sus datos personales confiados en la discreción que les ofrece la red.
Este es uno de los riesgos que corremos todos los usuarios de las redes sociales, dado que “la nube” o vaya a saber quién o dónde está almacenada toda esta información y nadie puede dar certezas de que no será “pirateada”.
Quienes manejan las redes sociales saben que el gran tesoro a proteger es la credibilidad. Un tesoro que resulta muy difícil de conseguir, pero que una vez que se lo obtiene, es fácil perderlo en un “santiamén”.
Proporcionar los datos personales es casi que inevitable cuando uno se maneja a través de las redes sociales. Las compañías ofrecen diferentes opciones para que el usuario se sienta protegido contra el uso indebido de su información personal.
Pero esto no siempre se logra. A la prueba está lo sucedido recientemente. Detrás de estas maniobras seguramente se hallan las grandes potencias, las que conocen el uso de las redes más allá de lo que conocemos y sabemos los usuarios comunes. Cuando un gobierno como el uruguayo establece como obligatoria una ley como es la denominada “Ley de Inclusión Financiera”, la que paulatinamente va empujando a toda la población a manejarse a través de sistemas electrónicos, debe al menos hacerse totalmente responsable, porque también existen riesgos concretos en el manejo de la información y sobre ello debe alertarse debidamente.
En caso contrario se está obligando a los uruguayos a que permitan que los roben o los usen al menos… y eso jamás lo admitiremos.
A.R.D.

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Seguridad y control del Río Uruguay

A iniciativa de Argentina en las próximas semanas se procedería a conformar una comisión especial binacional para el control del narcotráfico y del contrabando en el río Uruguay, tramo entre Argentina y Uruguay.
Parece broma, pero es una realidad. Varios años hace que venimos planteando nuestra sorpresa por la eliminación del puesto de la Prefectura Nacional instalado en la playa de Corralito sin que nadie se preocupara.
A nivel popular se ha sostenido que con las nuevas tecnologías y las posibilidades de rápido desplazamiento en la vía fluvial, el puesto de referencia no era necesario.
En los hechos esto significó vía libre para muchas actividades ilegales, incluida la delincuencia que se sabe o al menos se sospecha fuertemente que actúan de uno y otro lado.
Cigarrillos, drogas de todo tipo y el gran contrabando tiene en el río su pasaje habitual. Una prueba de ello ha sido la bolsa con valiosas alhajas hallada en una roca del río meses antes.
Para esto hay que saber que del lado argentino se halla uno de los barrios más problemáticos de Concordia, donde hasta la Policía ha admitido que tiene dificultades para hacerse presente allí.
De este lado, tenemos entendido que algunas de las chacras han cambiado de propietarios y de estos, hay algunos que están fuertemente sospechados de mantener actividades fuera de lo legal.
Este es sólo un punto en el control del río que como se sabe con las actuales posibilidades de transporte su pasaje de un lado a otro no insume más de cinco minutos.
Este ha sido hasta el día de hoy un reclamo infructuoso, aún cuando de tanto en tanto trascienden algunas actividades que no hacen más que confirmar las acciones que se cumplen a través del río.
Esperemos que en esta oportunidad se llegue más allá de los discursos, que ya han sido abundantes aunque el inicio de la puesta en vigencia no ha sido diferente al de otras oportunidades: conformar una comisión para que se dedique a la tarea de control.
El primer gran desafío en este sentido es nuestra vieja y conocida burocracia capaz de enlentecer y hasta frustrar los propósitos más positivos en este sentido.
Esta vez el mayor interés nace desde la vecina orilla y es de esperar que Uruguay se ponga a la altura de lo que se le exige y se llegue a fondo en los controles, aunque para ello hay muchas cosas que cambiar.
A.R.D.

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Trabajo, equidad y pobreza

Ignorar la relación existente entre trabajo, equidad y pobreza, hoy puede deberse únicamente a dos factores.
El primero a desinformación. El desconocimiento de los aspectos esenciales, de donde se produce por ejemplo la mayor deserción y ausentismo escolar del país. ¿Qué características tienen esos lugares (barrios), ¿qué causas estarán “explicando” esas deserciones… ¿Por qué prácticamente no hay deserciones en los centros educativos de Pocitos, Carrasco, Malvín y similares y las hay muy altas en los barrios más pobres y carenciados de Montevideo?
El segundo factor es sencillamente el deseo de ignorar esta realidad, porque no hay ningún interés en modificarla, porque no nos favorece…, porque estamos sacando provecho de ella.
Lamentablemente en esta última opción sólo es cuestión de tiempo para que el crecimiento de quienes pretenden una educación más justa e igualitaria sea tal que haga imposible mantener la actual situación.
En recientes manifestaciones el presidente del PIT -CNT, afirmó que ocho de los dueños de los avances tecnológicos más revolucionarios del mundo en estos momentos, son dueños del 50 % de la riqueza del mundo. Es sin lugar a dudas una situación insostenible. El trabajo es, como lo hemos expuesto en estas columnas el mejor de los planes sociales y el gran desafío es hallar la forma de habilitar nuevos trabajos, permanentes, decentes, con salarios dignos que permitan a la población tener un mejor nivel de vida y a su vez el desestímulo del camino de la delincuencia.
Obviamente que no es este un tema fácil. La tecnología hoy camina hacia la reducción del trabajo humano y sólo aquellos países que han invertido grandes sumas en la capacitación de su fuerza de trabajo han encontrado la forma de disminuir el impacto que está significando la intromisión cada vez mayor de nueva tecnologías y de modernos equipamientos que significan al mismo tiempo la reducción del trabajo humano.
Los países se ven en la necesidad de estudiar el tema a fondo y quizás la salida pueda venir por la capacitación de la mano de obra, por la reducción de la jornada laboral que debe hacerse paulatinamente a nuestro entender a efectos de no impactar negativamente en la producción y al mismo tiempo posibilitar que no se pierdan tantos puestos de trabajo al mismo tiempo.
Cuando hablamos de seguridad y del auge de la delincuencia tenemos necesariamente que analizar también estos aspectos.
A.R.D.

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El agua que desperdiciamos

Técnicos extranjeros que han llegado eventualmente a nuestro país se muestran sorprendidos por el desperdicio de agua dulce que se registra en nuestro país. Israel y otros países en el mundo sufren un pronunciado déficit de agua dulce. Por este motivo mantienen un costoso sistema de desalinización del agua de mar, con cuyo producido logran paliar el déficit de referencia.
Los sistemas de desalinización más grandes del mundo están en países ricos en energía, como Arabia Saudita y Emiratos Árabes, debido a que precisamente los dos sistemas más conocidos de desalinización requieren de grandes cantidades de energía, lo que lo vuelve muy costoso.
En el norte de Chile, donde la lluvia promedio es de 5 milímetros al año, existen ya dos desalinizadoras –“ Antofagasta”, que se utilizan para tratar de producir una cantidad de agua suficiente como para paliar aquel déficit.
En nuestro país en cambio seguimos malgastando “alegremente” el agua dulce, no sólo en lo que se va por la cisterna (y podemos entender cuán costoso puede llegar a ser la instalación de un sistema paralelo de agua de mar para esto), sino que esencialmente el mayor desperdicio se produce en referencia al agua de lluvia, la que promedialmente es aceptable en nuestro país, pero termina toda en arroyos, ríos y luego en el mar, sin que haya mayores aprovechamientos.
Cuando suceden déficit hídricos, como el presente o lisa y llanamente sequías que tienen un alto costo para el país, sobre todo en el daño que provocan a la producción agrícola – ganadera, lo primero que hacemos es reclamar auxilio, tanto mediante el suministro de alimento, como de agua mismo a través de camiones cisternas.
No estamos oponiéndonos a estos reclamos, pero estamos señalando la imprevisión, la falta del debido aprovechamiento del agua natural en todas las posibilidades que en buena medida podría ser combatida mediante una optimización del agua dulce que desperdiciamos.
No se trata de desoír las necesidades de quienes hoy padecen el desastre climático, pero lo que tenemos que entender de una vez por todas y sobre todo por parte de quienes cuestionan la “mala gestión o mala administración de los recursos”, es que no se puede seguir derrochando los recursos naturales cuando la ONU ha advertido que dentro de 7 años (en el 2025), serán 1.800 millones las personas que sufrirán graves carencias de agua potable en el mundo.
Seguir mirando para otro lado y derrochando el recurso del que felizmente disponemos es una omisión imperdonable.
A.R.D.

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Que la democratización no vaya contra la calidad

Pocos elementos como la imagen han ganado tanto terreno en el mundo actual de nuestros días y dentro de estos, la fotografía ha alcanzado una masividad innegable.
Hoy es frecuente escuchar, “no contratamos fotógrafo porque hoy todos sacamos con los celulares y la foto digital…”.
El haber puesto a disposición de un mundo masivo la posibilidad de obtener fotografías con mucha facilidad, es un elemento a festejar, un innegable avance en la democratización de la actividad. Seguramente esta masividad de la imagen que ha sido fomentada por el desarrollo de las tecnologías de la comunicación ha aportado mucho en materia de comunicación en sí.
Ahora bien, hay que tener en cuenta que no es lo mismo la fotografía profesional que la fotografía amateur, obtenida por una persona que no dispone de otras cosas que un teléfono móvil capaz de registrar una imagen. La fotografía profesional sigue siendo una especialización. Vale decir que sacar una foto y registrar un momento, un hecho, hoy puede hacerlo cualquier persona, pero obtener una fotografía artística o una foto periodística, por ejemplo es muy diferente…
En estos últimos casos, hay que tener los conocimientos correspondientes, no sólo para manejar el sistema de registro de imágenes en el teléfono móvil, a efectos de obtener una fotografía movida o de baja calidad, sino también del manejo de la luz, de los gestos, del momento exacto para registrar la imagen e incluso el lugar desde donde registrarla.
En este sentido hay que saber que todos somos “sacafotos”, pero esto no quiere decir que seamos “fotógrafos”.
En este aspecto, más allá de la democratización que supone la extensión de las posibilidades de obtener una foto, es necesario tener la capacidad suficiente para determinar la calidad de una fotografía, no tanto en materia de oportunidad, porque cualquiera de nosotros puede “encontrarse” con un hecho o un incidente que tenga valor periodístico, por ejemplo, pero no todos estamos capacitados para tomar una foto profesionalmente acertada.
A nuestro entender, esto es lo que hace que el fotógrafo profesional siga teniendo vigencia, porque los resultados de las fotos “familiares” son muy diferentes con los de las fotos profesionales. Quienes entienden de esto, saben apreciarlo y esto es la calidad que hace la diferencia tanto del fotógrafo como del medio de comunicación en sí.

A.R.D.

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Educar, educar, educar…

Uno de los elementos manejados por los críticos en materia de educación es el hecho de que cuando vienen grandes inversores al país no hallan aquí la mano de obra especializada que necesitan.
En tanto en algunos ámbitos juveniles hemos escuchado argumentar… “para qué nos vamos a preparar, vamos aprender si después no tenemos donde trabajar y tenemos que improvisarnos en cualquier otra cosa… Peor aun cuando la única opción que se nos presenta es irnos al extranjero donde nos valorarían como corresponde.
Aquí es preciso hacer algunas puntualizaciones. En primer lugar, entendemos que como decían nuestros mayores “el conocimiento no ocupa lugar”. Es decir el conocimiento, la educación nunca estará demás.
El tema nos ubica precisamente en nuestra pequeñez de mira. En primer lugar porque nos detenemos en estos pormenores cuando es hora de proceder, de ejecutar, así sea experimentando con el ensayo de acierto y error, pero que el debate, la discusión no nos paralice y todo joven con ganas de aprender un oficio o una profesión pueda hacerlo.
La cuestión es hacer, sin que esto signifique dejar de lado el análisis, el estudio pormenorizado de los temas con el propósito de disminuir el riesgo de error.
Aún resuenan en nuestros oídos las palabras de Mujica al asumir la presidencia de la República en el 2010, sosteniendo que el objetivo que guiaría su gobierno sería el de “educar, educar, educar…”, cosa que compartimos plenamente porque para nosotros si hay una llave capaz de abrirnos el camino del futuro es la educación.
Lástima que este propósito quedó solo en eso. Hoy casi ocho años después, se sigue tratando de implementar en forma eficiente el aporte de la denominada “Universidad Tecnológica”, sueño de Mujica que poco o nada pudo hacerla para verla realizada.
En mayor o menor medida todos los temas de la educación en el país se hallan en la misma situación, “sobrediagnosticados”, pero estancados.
Para peor, cuando existe una leve posibilidad de instalación de una inversión importante, surgen cuestionamientos de todos lados, que lo menos que hacen es aportar a esta instalación. Por el contrario, se toma como un éxito el fracaso de dicha inversión. ¡Pobre de nosotros!
Los defensores de la planificación sostienen que es necesario conocer a fondo las posibilidades del país que tenemos para luego determinar qué es lo que necesitamos.
Puede compartirse el propósito, tema está en ¿hasta cuándo diagnosticaremos?
A.R.D.

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En el Día de José Pedro Varela

En la presente jornada en nuestro país se conmemora un nuevo natalicio de José Pedro Varela (1845 – 1879 , considerado el padre de la escuela pública uruguaya, cuyas bases aún se elogian a nivel mundial y no siempre las consideramos plenamente vigentes.
Es entendible y acertado entonces que en esta misma jornada se celebre el “Día de la Educación Popular”, uno de los rubros más polémicos y discutidos a nivel mundial en nuestros días.
Cuenta la historia que en 1876 año en que Varela apenas llegaba a los 31 años, el dictador Lorenzo Latorre le ofreció el cargo de Director de Instrucción Pública, al cual en principio se negó Varela, por ser rival político de Latorre, pero finalmente aceptó imponiendo sus propias reglas y convencido de que prestaría un servicio positivo para el pueblo uruguayo.
Precursor de ideas liberales que por entonces estaban en auge en Europa, Varela estaba convencido que le sería posible aportar a la educación pública uruguaya, aspecto que ya desde entonces estaba identificado como esencia de la formación ciudadana.
José Pedro Varela vivió sólo 34 años, pero estos fueron suficientes para que dejara marcada una huella indeleble en la educación pública uruguaya, “gratuita, obligatoria y laica”. Este último aspecto fue el más discutido y el que más tardara en aplicarse, debido a la fuerza de la Iglesia Católica tutora por entonces del Estado uruguayo.
Sin embargo aún para quienes profesamos la fe cristiana, es entendible que aquellas personas que se consideran ateas o agnósticas (debido a que no profesan fe religiosa alguna), deben ser respetadas y valoradas asumiendo que pueden tener iguales valores a los cristianos, porque el manifestar que se profesa una fe religiosa no es garantía de nada.
José Pedro Varela pese a su juventud fue capaz de pelear por establecer este concepto y más allá de toda religión logró darle a la escuela pública un prestigio mundial, al establecer la “Ley de Educación Común”, aprobada en 1877.
Para entender más el pensamiento de Varela, basta con transcribir un concepto esencial, que hoy para nosotros sigue teniendo el mismo valor dado por Varela hace más de 140 años atrás: “La educación es cuestión de vital importancia, para aquellos pueblos que, como el nuestro, han adoptado la forma de gobierno democrática – republicana (…) La extensión del sufragio a todos los ciudadanos exige…la educación difundida a todos: ya que sin ella el hombre no tiene la conciencia de sus actos”.

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Es hora de que lo entendamos

La violencia de las armas de fuego que ha ganado las calles de todo nuestro país, debe ser uno de los temas más recurrentes en estas columnas de opinión. Esta vez le ha tocado a un niño totalmente inocente y ajeno a la balacera que un par de individuos desencadenaron en el barrio capitalino de Casavalle. Las balaceras son hechos lamentablemente más frecuentes de lo que suponemos en varios barrios no sólo de la capital, sino también del Interior.
Es uno de los aspectos que hemos insistido que merecen sanciones más duras, porque nos consta que personas que han sido detenidas portando armas de fuego entre las pertenencias que llevaban, sólo pasan algunas horas a lo sumo en calidad de detenidos y luego son liberadas.
El hecho de no vincularlos a alguna acción concreta o de no haberlo detenido en “in fraganti delito” es uno de los principales obstáculos para incriminarlos con mayor rigor y además impedida de interrogar sin presencia de un abogado defensor, impide a la Policía obtener más información de estos individuos. Vale decir, que el porte de armas de fuego está lejos de ser un delito grave en nuestro país y cualquier excusa, como haberlas hallado tiradas o recibido de una persona desconocida para ser llevada a determinado lugar puede servir para escapar a la ley.
Hoy lloramos lo que le ha pasado a un niño de ocho años, caso extremo, pero también es lamentable cuando la víctima es otra persona, cualquiera sea su pasado o su presente, porque nadie tiene derecho a atentar contra la vida de nadie.
Y en este punto queremos hacer una salvedad que ya hemos incluido en comentarios anteriores. Cuando se considera que un hecho ha sido un “ajuste de cuentas” y la víctima tenía antecedentes policiales, no es menos grave. Nadie puede tomar la ley en sus manos, salvo aquellos actores a quienes la propia ley le ha conferido esta potestad. Hoy vemos que muchas veces nos hacemos los desentendidos y hasta “justificamos” de alguna manera cuando a raíz de estos hechos resulta baleado o incluso muerto una persona con antecedentes delictivos.
Es un error, no sólo porque una vez que alguien se acostumbra a cometer estos hechos con la mayor impunidad, puede hacerlos luego contra cualquier otra persona. No sólo como en el caso que nos ocupa que resulta víctima una persona totalmente inocente, sino esencialmente porque un país que se precie de tal debe cumplir y hacer cumplir las leyes que se ha impuesto para tratar de dar tranquilidad y orden a todos quienes aquí vivimos.
A.R.D.

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Un tema a atender

La presente semana se encara a nivel nacional el tema de la hipertensión arterial (presión alta), uno de los problemas de salud más preocupantes que tenemos los uruguayos.
Los desarreglos que acarrea el descontrol de la hipertensión arterial, se consideran entre las principales y más frecuentes causas de muerte de la población uruguaya. La ingesta de sodio, principal componente de la sal, se considera entre las causas más frecuentes de los accidentes cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y cardiopatías coronarias en adultos.
Otros de los tabúes es creer que la sal marina y otros tipos de sal son menos nocivos, cuando se acaba de explicar que su nocividad es idéntica.
En esta línea se ha explicado que existe una creencia popular que se considera exagerada, sino errónea. La sal que nos llega a través del salero, vale decir, aquella que agregamos a las comidas por esta vía, sólo aporta el 14 por ciento del exceso de sal que presenta la población. Es menor aún las sal que aportan las frutas y verduras al organismo humano.
En tanto la sal que nos llega a través de los alimentos industrializados, fundamentalmente los fiambres, lácteos, panes y galletas saladas, huevos y otros alimentos que se conservan en sal y por lo tanto están saturados de ella, son el problema principal.
Uno de los aportes que hemos incorporado es el saber que el potasio (contenido fundamentalmente en las bananas), opera como contrapartida para contrarrestar el exceso de sal.
Uruguay es uno de los países cuya población presenta un notorio exceso en el consumo de sal, al punto que se considera entre el doble y el triple de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que recomienda no exceder los 5 gramos de consumo diario.
El mayor problema no radica en los adultos mayores que obviamente ya han dañado su salud con un excesivo consumo de sodio, sino en el cuadro que presenta la niñez uruguaya en este sentido. Se considera que uno de cada dos niños uruguayos presenta problema de sobrepeso u obesidad, claro indicio de que es proclive a tener uno de estos problemas en el resto de su vida.
Todavía estamos a tiempo para tomar medidas acordes, sensatas y razonables para bajar el consumo de sodio hasta ubicarlo en las cantidades recomendadas. No hay tiempo que perder, por ellos, por nuestro futuro, por las generaciones que nos sucederán.
A.R.D.

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Un solo ejemplo bastaría para justificar el programa

Recientemente en estas columnas nos referíamos a la situación de la inseguridad en nuestro país y en el mundo en general, sus causas y consecuencias.
En este contexto afirmábamos que mal que nos pese el tema va mucho más allá de las consecuencias, muchas veces trágicas y deleznables que vemos y en los que se desencadena la situación.
Pero yendo un poquito más allá de lo que puede verse a simple vista, nos encontramos con un problema que surge desde la familia, el contexto social en que se crían esos niños y las posibilidades mismas que tiene el país para reeducar a los delincuentes, generalmente adolescentes y jóvenes, cuando no niños aún.
Hacíamos alusión a las teorías académicas las que sostienen que no existe un solo individuo que o pueda ser recuperado y todo depende de los sistemas y de las formas de recuperación que puedan ofrecérsele.
Una prueba más de esta situación la acaba de dar el propio comisionado parlamentario, designado para ocuparse de la situación de las personas privadas de libertad en el país.
El Dr. Petit, acaba de presentar junto a la comisión que le acompaña en su tarea, un proyecto de alfabetización de las personas que se hallan en esta situación, pero tienen interés en superarla.
Es que de acuerdo al Dr. Petit, un alto número de estas personas, no sabe leer ni escribir. Esto es lo que no queremos ver. Mientras sigan existiendo personas en esta situación no se puede esperar otra cosa que no sea el agravamiento de la inseguridad.
Y no pecamos de ingenuos. Quizás no todas las personas que expresan su deseo de ser alfabetizadas, están tratando de superarse, de pelear la vida en mejores condiciones, de mejorar sus posibilidades de conseguir un trabajo digno. ¨Seguramente que quienes lo están haciendo porque el régimen actual otorga la posibilidad de reducir las sanciones determinadas por la Justicia, si existe buena conducta y la persona privada de libertad estudia o demuestra interés en hacerlo.
De todas formas, con los controles correspondientes, lo mejor que puede hacerse es incentivar a estas personas a educarse, a dejar de lado el camino del delito para incorporarse a la senda del estudio o del trabajo.
Seguramente que no todos lo lograrán, pero bastaría con que uno de los que realmente están interesados en salir adelante, tuviera la posibilidad de hacerlo, para que el programa se justifique.
Mientras no asumamos esto, no habrá salida posible.
A.R.D.

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Recuperables, pero ¿cómo?, ¿cuándo?, y ¿dónde?

Cuando el criminólogo compatriota Dr. Germán Aller, afirma que no hay teoría en el mundo que pueda avalar que un individuo es irrecuperable, despierta mucha polémica. Es que hay criminales que matan, violan y destruyen a mansalva, demostrando un verdadero odio y rencor hacia el resto de la sociedad, incluyendo los demás individuos que la componen.
Es en estos casos de crímenes aberrantes que buena parte de la denominada “sociedad” se inclina por sancionar con la pena de muerte, la cadena perpetua o penas similares, convencida de que los individuos que la merecen no son recuperables.Cárcel1503
Es que los crímenes de esta naturaleza, como la violación e incluso el asesinato de niños, a veces bebés, llevan a estas reacciones impulsivas.
Por nuestra parte siempre hemos sostenido lo mismo. Hay que entender que los delincuentes que cometen estos crímenes, ya sean adolescentes, pre adolescentes, menores o jóvenes, o incluso mayores de edad, son producto de esta “sociedad”. Mal que nos pese, no han nacido con esta maldad inconcebible, sino que poco a poco las condiciones en que han vivido, marginados de la educación (que no sólo debe ser gratuita, sino también debe darle a todos las condiciones económicas mínimas para ir a la escuela alimentado y decentemente vestido). Generalmente con una familia destruida, hijos de padres presos o sencillamente víctimas de una pobreza irreversible, condiciones que les “empujan” a tratar de subsistir de cualquier forma y la más fácil, aunque no la compartamos, es el delito, la única senda que conocen.
Si estos sujetos son recuperables o no, es harto cuestionable. En lo personal tenemos nuestras dudas, no porque no compartamos la afirmación teórica de la academia, sino porque estamos seguros que en nuestro país, no se tiene el sistema, ni están dadas las posibilidades para “rescatar” a estas personas de lo que les ha tocado vivir. Es decir, de la situación que la sociedad que integramos todos les ha dado como marco de su existencia.
Es más, cuando se trata de educandos que recién comienzan su transitar en la vida, en los CAIF no tenemos duda alguna que puedan ser encaminados, pero a medida que van padeciendo condiciones inhóspitas ellos o su familia, entonces las posibilidades se vuelven más difíciles.
El desafío es saber identificar el problema. No tomar distancia sosteniendo “no es mi problema”, sino saber que como sociedad todos tenemos al menos parte de responsabilidad en esto.
Alberto Rodríguez Díaz

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Por lo menos inoportunas

La triste realidad del hecho registrado precisamente el 8 de marzo, Día de la Mujer en nuestra ciudad nos ha puesto como lamentable muestra de la violencia doméstica a nivel nacional.
Que estos sujetos atrofiados, capaces de semejantes atrocidades sean coterráneos, es algo que nos entristece y lamentamos profundamente.
Es que semejante hecho no puede tener otro calificativo. Sólo totalmente fuera de sus cabales o atrofiado en su raciocinio, un sujeto es capaz de consumar semejante acción.
Nadie duda lo lamentable que resulta el asesinato de esta mujer que al sentirse amenazada buscó protección, la que la ley dispone y a la que podía recurrir en estos casos. Pero qué decir del agente policial, que en cumplimiento de su deber daba protección a esa mujer, junto a un colega, cuando este sujeto insano le asesinó a mansalva antes de asesinar a su expareja, disparándole directamente al corazón.
Tan lamentable un crimen como el otro, lo único que el policía no tenía otra “culpa” que estar cumpliendo con su deber cuando fue asesinado, incluso cuando inicialmente no le correspondía dicha tarea.
Padre de tres hijos, fue cruelmente asesinado por este sujeto que totalmente enajenado pretendió escapar luego de semejantes asesinatos.
Pero lo que hoy queremos destacar es precisamente lo que consideramos por lo menos inoportunas, por usar un calificativo “suave” y es la referencia a que el policía asesinado no llevaba puesto el chaleco antibalas cuando fuera cruelmente asesinado.
Deja entender que si lo hubiera llevado quizás el balazo recibido no hubiera tenido tan trágica consecuencia, o incluso que no habría sido muerto.
Nadie pueda dudar que siendo el asesino un hombre con formación en las armas, estando dispuesto a matar no le hubiera disparado a la cabeza o a otra parte vital al infortunado policía si estaba decidido a matarlo.
En definitiva, aún asumiendo la omisión del protocolo o de las reglas que rigen en estos casos, convengamos que estas afirmaciones no deberían de haberse hecho, al menos no en lo inmediato, porque no hacen otra cosa que sembrar dudas sobre alguien que murió en el cumplimiento de su deber como policía, que no es otro que procurar darle seguridad a los ciudadanos y quien obviamente nos merece el mejor de los recuerdos.
A.R.D.

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La “ceguera blanca”, detectada por Saramago

El escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998, definió magistralmente la realidad social de la actualidad que predomina en muchas partes del mundo como “la ceguera blanca”, en su “Ensayo sobre la Ceguera”, novela corta a la que definía como «la novela que plasmaba, criticaba y desenmascaraba a una sociedad podrida y desencajada».
La pluma magistral de Saramago fue capaz de profundizar más allá de lo superficial para hacernos ver la realidad de un mundo preocupado nada más que por su propia subsistencia, un mundo que sólo es capaz de producir consumidores a cualquier precio, depredadores y devastadores a quienes no les importa las consecuencias de sus acciones.
Esta y no otra es la verdadera realidad que tenemos hoy, una sociedad a la que no le importan como viven sus cohabitantes de la tierra, cómo está incidiendo sobre la naturaleza ni como quedará el planeta tras su intervención, si es que queda algo habitable.
No estamos pintando una realidad apocalíptica, sino sencillamente tratando de alertar sobre los verdaderos resultados de nuestra acción humana.
De seguir obrando como lo hemos hecho hasta ahora, motivados por el “hacé la tuya”, que rige a todo nivel, entonces pobre de las generaciones que habrán de seguirnos.
Saramago en su ensayo nos habla de aquellos ciegos que no padecen ninguna deficiencia física, pero que aún así “miran”, sin ver. No son capaces de ver realmente lo que está pasando a su alrededor, porque en realidad sólo ven con “los ojos” que le han impuesto y por lo tanto a lo único que aspiran es a satisfacer sus propios intereses, para nada comunitarios, ni menos solidarios, precisamente.
Hoy es usual encontrarnos con las ambiciones personales o grupales, que aspiran prioritariamente a lo económico, a la búsqueda de los denominados “bienes materiales”, que no es otra cosa que la expresión del tener y tener, cuanto más mejor…
Lamentablemente si no rectificamos el rumbo nos espera un futuro miserable, un mundo donde los que nos sucedan deberán aprender a vivir con lo que quede del planeta, porque hoy no sólo hay muchas especies en extinción, seres vivos, animales y vegetales, sino también minerales y otros recursos que nos han sido regalados y el hombre se empeña en exterminarlos.
El agua contaminada y sin agua no hay vida; el aire contaminado por un smog que avanza día a día, los suelos fértiles que se están volviendo desérticos a fuerte ritmo.
Reiteramos, no es nuestra intención enviar con esto un mensaje apocalíptico, sino sencillamente tratar de alertar que este no es el camino correcto.
Alberto Rodríguez Díaz

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Entre la necesidad y la justicia social

Uno de los temas más discutidos y a nuestro juicio “absurdos” que hemos escuchado en los últimos tiempos, es el relativo a las ocupaciones de tierras.
Entendámonos bien. Todos sabemos cómo se producen estas ocupaciones, porque no es precisamente “al voleo” que alguien se asienta ya sea en un terreno, o un edificio en ruinas o similar, sino que por lo general los ocupantes han sido “asesorados” (por no decir “instigados”) por un puntero político o alguien que tiene acceso a cierta información.
Lo cierto es que una vez que se producen estas ocupaciones, por lo general en horas de la noche, resulta muy difícil lograr la desocupación, porque hay una cantidad de requisitos que cumplir, sobre todo tratándose de terrenos públicos, propiedad de los gobiernos nacionales o departamentales o de otros organismos similares.
En Salto hay casi una docena de estos denominados “asentamientos” y más de uno de ellos bien sabemos que fueron instigados, impulsados por lo general cerca de actos eleccionarios, porque de esta manera los impulsores confían en obtener muchos votos en esos lugares.
Ahora bien, hay en estos casos varios puntos a considerar. En primer lugar, sería un error entender que los casos son todos iguales, que las situaciones de las familias que muchas veces ocupan son iguales. Es más, si hay algo que los iguala es la necesidad de vivienda, un tema sin lugar a dudas muy extendido y sin solución adecuada en todo el país.
Si bien es cierto que en estos asentamiento suelen ubicarse familias y ocupantes “corridos” de otros lados, sería un error creer que son todos iguales. Nos consta que hay de todo. Mucha gente de trabajo, gente que no tiene posibilidades de alquilar ni mucho menos de pagarse un terreno. Vale decir, hay un tema social inocultable.
También hay de los otros y no se puede desconocer tampoco.
Lo que pretendemos es que la sociedad asuma el tema como corresponde. Con la mayor justicia social, porque no sólo quienes van a parar a un asentamiento tienen derecho a conseguir un lugar donde levantar su vivienda, ni son los más necesitados muchas veces.
Tampoco es justo que el Estado les regale lo que nos pertenece a todos, porque los bienes públicos son de todos debido a que esto es lo más injusto y discriminatorio.
En suma, el Estado debe dar una mano dentro de sus posibilidades, pero también debe exigir una contrapartida ya sea en dinero o en trabajo a quienes se benefician de esta manera, porque es lo más justo para recuperar así sea parcialmente lo que pertenece a todos y por lo tanto nadie tiene derecho a regalarlo.
A.R.D. 

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Una muy mala señal

Las acusaciones que se vienen cruzando entre la Suprema Corte de Justicia, el Ministerio del Interior y el Ministerio Público (Fiscalía), sobre los motivos por los cuales el nuevo Código del Proceso Penal (CPP), no ha logrado convencer en cuanto a eficiencia, es una muy mala señal.
Se supone que las tres instituciones mencionadas tendrían que trabajar juntas y unidas en el combate del delito. Sin embargo la impresión que se deja es todo lo contrario, cada uno intentando despojarse de responsabilidad e inculpando a otro.
Estamos seguros que cada caso ha sido diferente y cualquiera de los tres organismos puede tener responsabilidad, según sea el caso, pero de trabajar en forma armónica y complementaria, estos defectos deberían de sortearse y permitir que la Justicia salga airosa.
A nivel público al menos la impresión que queda es que no hay coincidencia alguna entre dichos organismos y por lo tanto quien sale beneficiado de estas situaciones es precisamente quien debería de ser juzgado con el máximo rigor, de acuerdo a lo que indique la ley, por haber delinquido.
Admitimos nuestros escasos conocimientos en la materia y sólo nos manejamos con los elementos que trascienden a la opinión pública y lo que sostiene cada una de las fuentes involucradas en el tema.
Es así que hemos oído acusaciones desde el Ministerio del Interior a fiscales; a estos sosteniendo que han obrado tal como lo exige el CPP, e incluso a ministros de la Suprema Corte, saliendo al cruce de acusaciones y sosteniendo que siempre ha obrado debidamente, en tiempo y forma.
Es difícil saber si alguien ha obrado permanentemente con negligencia o irresponsabilidad. Creemos que puede haber algún caso excepcional y como toda acción humana, también cometerse errores, pero no creemos que sea de exprofeso o en todos los casos.
Aclarada esta posición, digamos que hay aspectos que entendemos absolutamente errados, para señalar sólo uno de ellos, que no sabemos exactamente a quién corresponde, pero días atrás, al referirse a uno de los dos delincuentes capturados tras una balacera con la Policía, hecho en el cual incluso se incautaron armas de fuego, la versión informaba que uno de ellos había sido condenado a dos años de prisión tras un “acuerdo”, suponemos que con los abogados defensores.
Lo que nos parece totalmente equivocado es referirse a este fallo como un “acuerdo” con el delincuente. ¿Desde cuándo se “consulta” a un delincuente para saber si está de acuerdo o no con la pena que se le impondrá? No se trata de desconocer derechos, pero personalmente entendemos que cada quien en lo suyo y un juez debe juzgar y penar, de acuerdo a lo que corresponde según la ley y no consultar o “acordar”.
¿Se entiende verdad?
Alberto Rodríguez Díaz

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200 dólares por grupo confiere el derecho a exterminar dorados en Salto Grande

La empresa “River Plate Outfitters” que tiene competencia en nuestro país para la pesca y la caza menor, como también la tiene en varios países más de Latinoamérica es la que tiene licencia exclusiva en el Río Uruguay para la pesca deportiva con devolución, del dorado. Es que esta empresa es la única que ha logrado autorización para pescar en la reserva biológica existente al pie de la represa, del lado uruguayo.
Los clientes de la mencionada empresa son gente adinerada que llega no sólo de los países de la región sino esencialmente de Europa, Estados Unidos, y de otros lugares del mundo y que luego de satisfacer su “hobby” se van hacia los remotos lugares de donde provinieron.
De acuerdo a alguna publicación en la que habla una representante jerárquica de la empresa, en Salto Grande existen posibilidades muy grandes de batir “record” mundiales en cuanto a la captura del dorado más grande que existe en el mundo entero. De hecho se menciona el récord actual de alguien que sacó una pieza de 28 kilos. Se sostiene que hay “piques” de dorados “entre 3 y 5 minutos”.
Se explica en la publicación de referencia que la licencia de pesca otorgada a la empresa es de pesca “con devolución”, precisamente para conservar la especie ictícola.
Pero en general el tema está rodeado de un enorme secretismo. Que sepamos nunca se divulgó en Salto los pormenores del mismo. No se conocen detalles de la licitación que se supone ganó la mencionada empresa. ¿Por cuánto tiempo está vigente? ¿Quién controla la devolución de las piezas al agua, cuántas veces lo hizo el año anterior, quién y cómo, hay algún tipo de prueba de lo que se sostiene? ¿Qué obligaciones tiene la empresa cuando sale en una embarcación llevando a algún cliente o un grupo de ellos?
En los hechos la jerarca referida sostiene que la licencia que les exige el Estado uruguayo en cada oportunidad de la llegada de un contingente de turistas con el propósito de pescar en Salto Grande, para otorgar el permiso de ingreso de armas para la caza menor y la licencia de pesca es de aproximadamente 200 dólares por grupo.
En el mejor de los casos, dando por hecho que todos los controles funcionen debidamente, que las exigencias se cumplan, significa que pagando 200 dólares (poco más de 5.700 pesos actualmente), estamos permitiendo que se atente contra esta riqueza ictícola inigualable, con que la naturaleza nos ha privilegiado, porque salvo que alguien nos lo demuestre debidamente, estamos seguros que esto, unido a otras políticas muy cuestionadas en relación a la riqueza ictícola del río Uruguay, consiste en los hechos una licencia para exterminar, tanto el dorado como el surubí, las especies más grandes que habitan el río y que nadie ha demostrado fehacientemente que son capaces de remontar la represa, por más esclusas y túneles que se hayan previsto.
Lo que nos consta, porque lo hemos visto, es que los grandes peces mueren golpeándose contra los murallones en un vano intento de superar la represa y cuando se limpian las turbinas también se encuentran restos de grandes peces.
Alberto Rodríguez Díaz

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Si no nos involucramos todos, no habrá salida posible

Cuando nos “manijeamos” en base a un aspecto que tiene que ver con la problemática general, sin saber mirar más allá de lo que se ve a simple vista, entonces corremos el riesgo de errarle como a las peras.
Y nos estamos refiriendo a la temática de la inseguridad, seguramente un tema que nos preocupa a todos, pero que difícilmente seamos capaces de analizar a fondo, de ver el tema en toda su dimensión, de saber distinguir las excepciones de la generalidad y entonces, seguramente las acciones serán equivocadas, los reclamos en dirección incorrecta y el análisis por lo menos parcial.
Es lo que vemos que ha sucedido y sucede con el tema de la inseguridad. Es un tema que sin dudas nos involucra a todos y lo peor que podemos hacer es desentendernos de él. Mirar para otro lado y creer que “no es tema mío”.
Esto es precisamente lo que ha pasado y sigue pasando. Cuando miramos para otro lado les estamos dejando campo libre a los delincuentes.
Hoy el Uruguay tiene una problemática delictiva que cada vez se asemeja más a la de los lugares más peligrosos en este sentido. Hoy que haya familias desplazadas de sus hogares porque son echados por los delincuentes que dominan esos barrios no es admisible bajo ningún concepto.
Seguramente que hay responsabilidad de varios actores en este sentido. Seguro que para haber llegado a eso ha debido pasar por la complicidad o al menos la inanición de muchos responsables (¿?) que han preferido mirar para otro lado, en lugar de ocupar su rol y no los culpamos, porque si están sólos, sin son desatendidos o se sienten huérfanos de apoyo, nadie está obligado a hacerlo.
Hay a lo largo y ancho del país muchas bocas de venta de droga. Todos las conocemos, todos sabemos donde están y quienes son sus “responsables”, pero siempre “faltan pruebas” para la justicia, o falta alguna otra cosa. Mientras tanto se siguen registrando robos, “ajustes de cuentas” y hasta muertes relacionadas a estas bocas y nadie parece capaz de enfrentarlas.
Así están las cosas. Si algo es claro y concreto es que no podemos esperar que los demás asuman todo el riesgo, llámense policías, jueces, fiscales o sencillamente ciudadanos.
De esto salimos todos o no se escapa nadie, porque tarde o temprano nos llegará a todos y no estamos pidiendo “gatillo fácil” ni mucho menos. Estamos diciendo que de esto se sale juntos o no se sale y yo no quiero vivir en un país, donde los delincuentes, los corruptos o los mafiosos, sean los que imponen sus “leyes”.
Alberto Rodríguez Díaz

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En el Día de la Mujer

En estas columnas hemos expuesto nuestra posición radicalmente opuesta a la definición por parte de la Justicia a la figura de “femicidio” o “feminicidio” cuando entre la víctima de dicha acción y el victimario hubiera habido una vinculación de tipo sexual.
Significa que, de tratarse de un acosador primario, que no tiene vinculación alguna con su víctima, queda fuera de esta tipificación.
Y conviene dejar perfectamente aclarada esta posición. No significa oponerse a la calificación con todo el peso de la ley al delito de violencia de género, es decir cuando un hombre mata a una mujer tras el frustrado intento de someterla a su voluntad. Es decir, tras una prueba del más estricto machismo, el que considera que una mujer es de su “propiedad” y por lo tanto no le reconoce capacidad alguna para tomar sus decisiones, para aceptar o rechazar la voluntad ajena cuando la involucra a ella.
Entendemos que la ley penal actual ya establece suficiente sanción y confiere suficiente gravedad a este tipo de crímenes. Sólo haría falta entonces aplicar la ley en todos sus términos, en todo su rigor y no crear una nueva ley para ello.
La nueva tipificación aprobada por el parlamento nacional no hace otra cosa que dejar afuera y probablemente beneficiar con penas más benévolas a aquellas personas capaces de matar a una mujer sencillamente por no querer acatar su voluntad, o incluso en una reacción enfermiza, como el reciente crimen de la cajera de un supermercado que se puso nerviosa ante el delincuente y no pudo abrir su caja.
Si la idea es dar una señal contundente a los violentos que pretenden someter a una mujer a su voluntad, entonces el camino es errado. En estos casos debe preverse esta situación trabajando a mediano y largo plazo en la educación, única forma de lograr que todos los individuos que integramos una sociedad seamos capaces de respetarnos como personas, sin tener en cuenta el género o la opción sexual de cada uno. Prueba de esta falta de respeto hacia la mujer es lo que algunos hombres siguen considerando su “derecho” a piropear a una mujer y en el argentinísimo término “piropo” entre desde la más pura galantería hasta la grosería más soez.
Se nos dirá que por eso se requieren salidas urgentes y no a mediano y largo plazo, pero que sepamos tampoco en esto hay soluciones “mágicas”
La denominada “violencia doméstica” constituye uno de los mayores problemas de nuestro país, pero a nuestro entender no es dando mayor significación a su vida, sobre la de otras personas, niños o ancianos incluso, que habremos de lograr dominar el problema.
En tanto por más marchas, y manifestaciones y paros que se haga, no creemos que haya avances en el enfrentamiento del tema, como en los hechos está sucediendo.
A.R.D.

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En Turismo: no siempre mucho quiere decir mejor

Siempre hemos sostenido que es erróneo evaluar los resultados de una temporada turística tomando en cuenta para ello el número de entradas vendidas en Termas del Daymán o incluso la cantidad de personas ingresadas por los puentes internacionales, por ejemplo.
Si realmente queremos evaluar los resultados de una temporada turística, debemos tener en
cuenta que no todos quienes suelen visitar Termas del Daymán en estas épocas, por ejemplo, son turistas.
Daymán ha tenido el defecto que hemos señalado reiteradamente en estas columnas, de no definirse como un lugar exclusivamente turístico, ni tampoco de recreo social y por lo tanto combina ambas cosas que a nuestro juicio no son compatibles.
Cuando tomamos en cuenta para evaluar el éxito o fracaso de una temporada en el lugar la cantidad de entradas vendidas nos estamos equivocando. La mayor cantidad de esas personas son de la ciudad, incluso muchas familias, que van por el día, no consumen nada o muy poco y tampoco pernoctan, ¿a esto le llamamos turistas? No y no estamos menospreciando a estos visitantes que es obvio tienen todo el derecho del mundo de disfrutar el lugar, sino sencillamente ubicándolos en su lugar.
Si se tratara de un paseo social estaría cumpliendo debidamente su función, pero el tema es cuando queremos evaluar las termas como un lugar turístico, capaz de atraer gente de fuera de fronteras. Entonces, a nuestro juicio, deberíamos de concurrir a los lugares de hospedaje y a los restoranes que es donde verdaderamente se nota la incidencia de los turistas.
Este año además de eso se ha dado otra particularidad en el sur del país. Allí el Ministerio de Turismo ha evaluado y publicado con bombos y platillos que el número de turistas ha sido el mayor de todas las épocas, alcanzando cifras inusuales.
Sin embargo, pocos días después, los agentes del turismo receptivo del lugar difundieron un aspecto casi impensado en épocas anteriores. Medido en lo que han gastado dichos turistas el resultado ha sido más magro que en años anteriores.
Finalmente el Ministerio de Turismo debió admitirlo, hubo más gente, pero se gastó menos en cuanto a consumo de alimentos y otros rubros similares.
Para evaluar con honestidad y para mirar fielmente la evolución del turismo en el país no sólo hay que mirar número de visitantes, sino que debemos observar en detalle los resultados, sobre todo para saber por dónde transitar en el futuro…

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Confrontar es bueno, el extremismo es malo

El “clima” de confrontación que se vive en nuestro país en estos días es en alguna medida beneficioso y en otra muy malo.

Depende de la posición que demuestre cada uno de nosotros al ubicarnos en la situación.
Confrontar argumentos, cuestionar lo que entendemos que está mal, que debe hacerse en forma diferente, es una buena cosa.
Claro está que cuando la confrontación se cierra, cuando quienes cuestionan adoptan posiciones extremas y sólo admiten como solución la satisfacción total de sus reclamos, se vuelve contraproducente, rayana en el anarquismo opuestos absolutamente a toda salida racional, y esto no es seguramente lo que no queremos la mayoría de los uruguayos.
La lectura de la actual situación de enfrentamiento entre los denominados “autoconvocados” y el gobierno nacional, más que nunca representando a la izquierda, sin extremos, debe verse en toda su magnitud, con sus luces y sombras de uno y otro lado.
Cuando nos dejamos llevar por impulsos, por el fragor de un enfrentamiento entre una masa (se estimó en 50.000 los participantes en la reunión de Durazno) y el poder, nada bueno es posible conseguir.
Seguramente que hay buenos argumentos tanto de un lado como del otro. Hay verdades y razones tanto de un lado como del otro y también hay exageraciones e ignorancia de algunos aspectos de la situación tanto de un lado como del otro.
Cuando no se admite otra salida que la satisfacción plena de nuestros intereses arriesgamos caer plenamente en un extremismo contraproducente, al que no le sirve ningún orden. Ojo, no estamos diciendo que sea esta la posición de los “autoconvocados”, pero el riesgo de caer en esta posición existe.
En el otro extremo, el riesgo es el de caer en la soberbia del poder, en creer que el hecho de estar allí, de haber sido elegido por la mayoría del pueblo justifica todo lo que hagamos.
Se trata de confrontar ideas con “cabeza abierta”, conscientes de la situación contraria. Conscientes que todo país ordenado para hacer una buena gestión debe ordenarse para enfrentar las diversas situaciones. Se puede discrepar en este sentido sobre cual es la mejor forma de gestionar, pero no se puede hacerlo testarudamente desde una posición de intransigencia.
Confrontar buscando lo mejor, es dialogar.
Confrontar sin admitir nada que no sea la satisfacción total de nuestras demandas es anarquismo y en lo personal no lo admitimos.

A.R.D.

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Gobernar no es decir que si a todo

Una de las cosas más difíciles de entender y asumir es determinar qué país queremos.

Generalmente los partidos políticos lo saben, al menos su plana directriz, pero no es frecuente que reconozcan debidamente las características del país que se pretende. Seguramente que todos los partidos habrán de “declamar” y “pintarnos” países maravillosos, como los que buscan e impulsan, pero una vez en el poder la realidad ha sido y es muy diferente.
Pocos somos los que sabemos que un Estado no debe ser “paternalista” por la sencilla razón que no tiene rubros, no produce nada y todo lo que consigue y maneja son los rubros que aportan sus contribuyentes a través de impuestos y otros gravámenes.
Esto que parece tan elemental y fácil de entender, es sin embargo uno de los aspectos más difíciles de asumir. Mucha gente piensa que el Estado es el “padre” que debe darnos todo, frente al cual tenemos muchos derechos, pero ningún deber.
Esto es lo más equivocado. Más allá de lo que pregonan algunos líderes políticos, lo que hoy se llama “gestión” es precisamente el manejo responsable de los recursos del Estado, tratando de ser lo más justo y equitativo.
El ciudadano reclama y está en todo su derecho de hacerlo cuando paga altas facturas por servicios que el Estado le brinda, si considera que estos son malos o insuficientes.
Sin embargo no parece preocuparse por quienes están “colgados” o enganchados al agua o la luz, cosas que va contra un buen servicio a precios razonables y frecuentemente oímos decir “no es mi problema”
Se nos dirá que a veces esa gente de asentamientos y similares no tiene ni para comer y se le ha creado la necesidad de tener su televisión, Internet, el cable y otros servicios, que como no puede pagar opta por “robarlos”.
Hay casos y casos, porque en esto no todo es en blanco y negro, pero una cosa hay que entender, gobernar un país no es sólo hacer frente a todas las preocupaciones del pueblo, sino esencialmente es manejar debidamente los recursos para que resulten lo más equitativo posible.
Sin duda esto va con las posibilidades, el manejo y también con condiciones muchas veces externas a las buenas intenciones o los mejores planes.

A.R.D.

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El control de las encuestas

Quienes hemos estado vinculados a los medios de comunicación masiva durante varias décadas, somos testigos privilegiados del enorme manoseo que ha habido en este tema.
La difusión de encuestas “truchas” pretendiendo inclinar la balanza de una elección hacia uno u otro lado, es harto frecuente.
Como hasta el momento no ha habido control ninguno en este sentido, cualquier medio o incluso programa tenía la potestad de dar a conocer una encuesta sin precisar los detalles esenciales, vale decir, cuando se la ha hecho, por parte de quien, en qué universo, en qué contexto social, y sobre todo encargada por quién.
Esto ha determinado que cerca de los actos eleccionarios pululen las encuestas y ¡vaya casualidad! siempre resultan favorables a la opción que nos interesa apuntalar o está cercana a quien encomendó el trabajo.
Aquí ha estado en juego siempre la honestidad, la responsabilidad y la credibilidad, no sólo de los medios de comunicación masiva, sino también de los propios actores políticos que recurren a este tipo de artimañas.
Nos consta porque incluso hemos visto cómo se improvisan, se manipulan y deforman para que el resultado resulte lo más “creíble” posible. Podemos dar fe incluso de hechos concretos, que más de una persona conoce y sin embargo se han tomado como algo absolutamente “normal” dentro de lo que la ley permite, cuando las hemos visto “armar” e improvisar.
Hoy el estudio estadístico es una ciencia y por lo tanto estamos totalmente de acuerdo que se fijen normas, que se pongan exigencias, estudiadas y sugeridas por quienes están en el conocimiento fino del tema.
Personalmente somos escépticos en cuanto a la potencialidad de las encuestas en materia de incidencia en la opinión pública, aunque nadie ignora que en general existe un exitismo innegable en la ciudadanía y a nadie le gusta votar a perdedor, por lo tanto si una encuesta “creíble” da como ganador a tal opción, lo más probables que la denominada masa de indecisos se vuelque mayoritariamente a esa opción.
Ahora bien, quien es capaz de manipular una encuesta deshonestamente, también es capaz de manejar con la misma deshonestidad otros temas.
Por lo tanto, bienvenidos los controles y las exigencias para quienes se dedican a realizar encuestas, siempre y cuando también los controles sean serios e imparciales y se los lleve efectivamente a la práctica.
A.R.D.

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La educación: el cuello de botella

Todos los años cuando se comienza un nuevo año lectivo, suceden polémicas, conflictos y enfrentamientos de conceptos y posiciones entre diferentes actores de la educación, llámense estos autoridades educativas, docentes u otros.
Lo que menos se tiene en cuenta es el interés de los educandos, generalmente influenciados por el pensamiento o las actitudes de otros sectores de la educación.
Nos explicamos, hubo años en que la contraposición de lo que han sostenido los docentes con lo que sostenían las autoridades ha derivado en paros y huelgas, que pudieron ser justas, pero resultan totalmente inoportunas porque estas marcan un desnivel desde el arranque mismo del año escolar, entre quienes asisten a clase y quienes no lo hacen.
Es más, estas medidas suelen hacerse en el entendido que se busca lo mejor para el estudiante, un mejor nivel de conocimientos, mejores condiciones locativas y similares.
Sin embargo terminan perjudicando precisamente a aquellos alumnos que no concurren, acatando la medida gremial.
Felizmente este año no ha sucedido esto y todo indica que el comienzo de clases se ha hecho con normalidad, aunque recién será el lunes próximo cuando realmente se pongan en funcionamiento todas las actividades.
No dudamos que siguen habiendo inconvenientes y siguen faltando designaciones de docentes en algunos grupos, pero aparentemente se ha entendido que el hilo no puede cortarse siempre por el lado más delgado. Vale decir, no puede ser que sean los alumnos quienes resulten más perjudicados.
Esto también tiene que ver con la calidad educativa, porque luego, cando se apuntan todas las baterías a la crítica de la educación del país, se señala la cantidad de días de clases que se les ha dado, cantidad que resulta sumamente deficitaria, no sólo con respecto a la región, sino a todos los países donde desde hace tiempo se ha entendido que la enorme mayoría de los problemas que enfrentan los países han surgido a partir de una educación deficitaria o sencillamente de la carencia de educación de quienes posteriormente en la vida se encuentra desprotegidos y sin otras opciones que no sean las que ofrece la violencia, de un lado o del otro de la ley.
Es lo que pensamos.
A.R.D.

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El estigma del repetidor

A raíz de un reciente fallo judicial, finalmente dejado sin efecto por un tribunal de apelaciones, se reflotó la vieja polémica sobre la conveniencia o no de la repetición por parte de alumnos escolares, liceales y demás.
En realidad hace muchos años que oímos hablar de este tema y nunca, que sepamos hubo acuerdo sobre el mismo.
Los repetidores, generalmente más grandes que los demás por ser extraedad, siempre fueron tratados despectivamente y en este concepto caían frecuentemente incluso aquellos que habían quedado repetidores por motivos de salud, traslados o similares.
En realidad ahora que todo tiene denominación en inglés se conoce como “bullying”, ya lo sufrían quienes repetían que se sentían señalados, tratados como “burros” y demás.
Por lo tanto el problema no es de la enseñanza, o de la educación, como quiera llamarle, sino de nosotros mismos que les inculcamos a nuestros niños estos conceptos dañinos, maliciosos y en muchos casos totalmente injustos.
Nos gustaría saber si hay encuestas independientes que hayan tomado en cuenta el resultado final de las repeticiones. ¿Cuántos son los alumnos que repiten que luego logran “reenganchar” en la educación formal?
¿Cuántos terminan abandonando la educación, cansados de ser perseguidos y estigmatizados?
Es sabido que en países más desarrollados es bastante frecuente que los alumnos universitarios, antes de decidir qué carrera habrán de hacer, se tomen lo que ellos suelen llamar un año sabático, vale decir un año sin estudiar nada para tratar de madurar su opción.
Y a nadie le parece descabellado o una pérdida de tiempo. Es más, aquí en nuestro país conocemos casos de jóvenes que han comenzado una carrera y luego la abandonan para seguir otra que les resulta más atractiva. Y esto no se ve como un retroceso, sino como un signo de madurez y de reafirmación de lo que se quiere.
Queda claro entonces que el problema no es la repetición en sí, la que está sumamente cuestionada e incluso se ha abolido en algún país, sino el concepto que seguimos teniendo de la misma. Existen opciones, una es la de reforzar aquellas materias en que el alumno hubiera andado flojo, con clases extras, que obviamente deberían existir en todos los liceos para que no fuera discriminatoria, pero sin dejar de asistir al siguiente grado.
Si hay en algunos liceos y no hay en otros, como en la actualidad, sólo por problemas locativos, entonces deja de ser democrático y deja de ser una enseñanza igualitaria para todo el mundo.
Si atendemos el fondo de la cuestión el problema no es la repetición, sino el concepto que tenemos de la misma y esto no se arregla con un fallo judicial ni tampoco estigmatizando al niño o adolescente.
A.R.D.

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Lo menos malo no deja de ser malo

Cuando una autoridad nombra en un cargo público a un familiar (tenga el grado de parentesco que tenga), o un amigote, por la sola razón de serlo o incluso con el ánimo de beneficiarlo, está mal.
Cuando nombra a alguien por ser el hijo, el hermano, esposo, o tiene algún otro grado de parentesco con alguna persona influyente en el ámbito donde vamos a desempeñarnos, está mal.
Cuando uso como excusa el argumento que es un puesto donde necesito alguien de confianza y a todas luces estoy pagando un acuerdo político, adjudicando este cargo a la fracción con la cual acordé previamente, o al caudillo al cual recurrí para que me arrime determinada cantidad de votos, está mal.
Cuando oculto el verdadero motivo por el cual designo a una persona en el puesto y procuro hacerlo pasar como concursando, yendo a Montevideo, en realidad a asumir el cargo, aunque se argumente otra cosa, está mal.
Si siendo autoridad ordeno compras a empresas con las cuales tengo intereses comerciales o les adjudico obras, está mal.
Ni que hablar que está mal pretender presupuestar o dejar como “lastre” a futuras autoridades a quienes he designado de esta forma, porque en alguna medida seguiré manejando este organismo a la distancia, a través de mi gente.
Y conste que no veo que esté mal, que alguien nombre a una persona de su estricta confianza cuando se trata precisamente de funciones en la autoridad necesita confiar ciegamente, como alguien que esté al tanto de todos los movimientos de su seguridad y de las personas que integran este grupo. O bien gente que tiene que desempeñarse muy cercana a la autoridad, como un chofer o un secretario.
Y no nos sirve la excusa de que primero lo hago y después consulto a los organismos de ética para saber si está mal o no.
No nos sirve incluso que se demuestre que no hay nada jurídicamente ilegal o pasible de sanción.
Para nosotros nadie mejor que nosotros mismos para saber si estamos haciendo algo que no corresponde, ética o jurídicamente y por lo tanto no se debe esperar a que se nos diga por parte de organismo alguno lo que corresponde hacer.
Si hacemos las cosas como corresponde debemos estar muy tranquilos. Si sabemos que las hemos hecho así entonces estamos en falta y el menos mal es corregir la falta, sacando – no trasladando a ese funcionario – por la sencilla razón de lo que enumeramos, “lo menos malo no deja de ser malo”.
A quien le caiga el sayo que se lo ponga…
Alberto Rodríguez Díaz

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La obesidad: un tema que asusta

La mitad de los niños uruguayos en edad escolar tienen problemas de obesidad o sobrepeso. Así lo asegura un reciente informe de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que agrega además que en la región mueren más personas por problemas derivados del sobrepeso o la obesidad anualmente, que víctimas de homicidios. El problema radica en la alimentación, porque paradójicamente, en aquellos países que ha aumentado el hambre en la región, con Venezuela a la cabeza, pero también Argentina y Perú, por ejemplo, también ha aumentado la obesidad. La FAO afirma que en América Latina hay 90 millones de personas que pasan hambre. De todas formas, el hambre – dice la FAO – no es un problema de falta de alimentos, sino de acceso a los mismos.

La organización de Naciones Unidas insta a una solución política y a convertir el acceso a los alimentos en una política de Estado. Señala que el tema será tratado en la próxima conferencia regional que se celebrará en Jamaica, del 5 al 8 de marzo próximo. En nuestro país, donde la obesidad y el sobrepeso también gana terreno, la cuestión – a nuestro entender – tiene como causa principal el mayor el consumo de alimentos saturados en sal o en aceite. Las “famosas” papitas, los “chicitos”, cierto tipo de alfajores, y otros alimentos que tienen buen sabor, pero resultan harto dañinos, se consumen en grandes cantidades y cuentan con el aval indirecta de padres que con tal de calmar los berrinches de los pequeños que obviamente no saben que consecuencias tiene un consumo excesivo de estos alimentos, acceden a proporcionárselos cada vez que éstos los reclaman. Educación Primaria ha puesto en práctica el programa “merienda saludable”, que incentiva el consumo de frutas, pero como muchas otras cosas en el país, han faltado controles adecuados. Prohibida la venta de este tipo de alimentos en un radio cercano a las escuelas y centros de estudio, nada impide que los niños traigan su merienda desde la casa, incluyendo los alimentos prohibidos. Vale decir estamos “haciendo que se lucha” en este tema, pero la realidad indica todo lo contrario. Además de nada vale prohibir estos alimentos dañinos en la escuela si después el consumo en casa o en el seno familiar es libre. Aquí falta conciencia. Si realmente queremos evitar la obesidad y el sobrepeso, antes que nos llegue, entonces debemos prevenirlo, vigilando lo que comen nuestros hijos y prohibiendo este consumo en todo momento.

A.R.D.

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La justicia tarda y ¡como tarda!

La denuncia de “indicios” de corrupción por parte de la Intendencia de Salto al anterior gobierno departamental, nos deja un sabor amargo, por la sencilla razón que no se habla con claridad.
Podemos entender que no es la función específica de la Intendencia investigar y denunciar delitos concretos, sino aportar elementos para que la Justicia investigue.
Es importante decir que el informe de la auditorïa elevado a la Justicia Penal, de acuerdo a lo que pudo ver EL PUEBLO, tiene datos, cifras y detalles concretos de las situaciones irregulares.
No podemos desconocer que anteriormente también ha habido denuncias concretas ante la Justicia que terminaron en nada.
Hoy se da otra etapa, el abogado patrocinante, Dr. Federico Alvarez Petraglia, hombre de leyes, que estuvo incluso en el Juzgado Contra el Crimen Organizado, luego renunciante, manejó la presentación legal con mucha cautela. Se limitó a poner en conocimiento de la Justicia los resultados de este informe de auditoría, haciendo incluso la salvedad que no hay denunciados específicos, ni denuncias de delito específico, porque esto es lo que deberá determinar la Justicia.
Por nuestra parte, lo que pretendemos es que las cosas se tomen en serio de una vez por todas. Deben despolitizarse los asuntos que ameritan ser investigados como cualquier otra irregularidad.
Hay cosas demasiado graves entre lo que ha verificado la auditoría de Deloitte, una empresa que goza de prestigio suficiente como para creer que se haya manejado con suficiente imparcialidad en los estudios.
Los indicios, de confirmarse las sospechas que se ciernen luego de la auditoría sobre el gobierno departamental anterior, pueden llevar a tipificar delitos graves y quienes han firmado informes que no concuerdan con la realidad pueden tener responsabilidades concretas ante la ley.
La cuestión es poder determinar con exactitud ante qué estamos. Hay en juego muchos valores. En primer lugar el prestigio de las personas, que aunque no se nombren, son fehacientemente conocidas a nivel popular. Luego la honestidad en el manejo de los fondos públicos, es decir aportados por todos los salteños en este caso. Una cosa es el error, que puede caber en cualquier gobierno y otra muy diferente la malversación, el abuso y el derroche inadmisible de los dineros públicos.
Son valores demasiado caros a la ciudadanía como para que las investigaciones se diluyan sin ser profundizadas y pasen como si nada, sin que haya siquiera una información de resultados a la población.
Esperemos, para llamarle a las cosas por su nombre.
Hace más de un año que publicamos el editorial que hoy reiteramos sin quitarle ni ponerle una coma, bajo el título “llamemos a las cosas por su nombre” porque como observará el lector, la situación es exactamente la misma.
A.R.D.

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En el país de los ciegos el tuerto es rey…

La metáfora precedente viene al caso porque una encuestadora internacional acaba de difundir un trabajo en el que se califica a Uruguay conjuntamente con Chile como el país menos corrupto de América del Sur.
Según el organismo responsable de dicha encuesta basa este concepto no tanto en la existencia o no de corrupción, sino en la reacción del gobierno y la población ante la misma.
En este sentido es muy saludable la reacción de la población ante el acomodo y el amiguismo, dos de los vicios más frecuentes en este sentido. Vicios estos que han recorrido la escala de todos los partidos políticos que han estado en el poder y que felizmente ha sido uno de los motivos para que finalmente se los rechace.
En los años que tenemos siempre hemos asistido a la misma situación. El oficialismo obrando como si todo fuera justo, legal y “normal”, acomodando paulatinamente a amigos y correligionarios y muchas “premiando” a un correligionario fracasado con un cargo “de confianza”.
Pero no es de recibo argumentar que “siempre fue así” para llevar a la práctica el acomodo. Tampoco que no hay nada “ilegal” en esto, pero para nosotros no sólo es vergonsozo éticamente, sino que es inmoral y conste que no nos oponemos ni consideramos nada fuera de lugar que a una persona se la tome por su capacidad, por sus conocimiento y su preparación, así sea hermano, hijo o nieto de la autoridad que lo designa.
Es cierto y así lo hemos planteado en estas columnas que sería discriminatorio radiar de los cargos públicos a toda persona que por capacidad, preparación y conocimientos es sindicado como el capaz para un puesto. Pero en estos casos la persona debe demostrar más conocimientos incluso que cualquier otro conciudadano que no sea pariente.
Pero también han sido moneda corriente, los concursos arreglados. Tal es así que Mujica en su momento sostuvo que “los concursos se han vuelto la forma más frecuente de entrar por la ventana”, en referencia a los “concursos” arreglados de antemano y cuyos “ganadores” paradógicamente son conocidos amigos o correligionarios de algunos políticos.
Podremos tener cara de tontos, pero de ahí a que seamos tontos hay una gran distancia.
Esto vale para todos los partidos políticos, porque siempre ha sido así, y abundan los ejemplos, lo que no quiere decir que esté bien, todo lo contrario, seremos menos corruptos que otros pero ¡cómo serán esos otros!
A.R.D.

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Demasiado graves para dejarlas pasar por alto

Dos acusaciones hemos oído en estos días que nos parecen demasiado graves como para dejarlas pasar por alto, esto sin la debida aclaración.
La más grave es la acusación, “atribuida a fuentes policiales” no identificadas, que habrían reconocido la existencia de “filtraciones” en los propios equipos de investigación del Ministerio del Interior.
De esta manera intentarían explicar por qué desde el primer crimen del que se acusaba a “Kiki” hubo seis allanamientos y ninguna pudo dar con nada.
Pero precisamente en esta dirección se realizó la segunda queja pública. La fiscal del caso sostuvo que en una ocasión una solicitud de allanamiento que tiene que ser dada por el juez, único autorizado a estos efectos, demoró cinco o seis horas en ser firmada…
Cualquiera de los dos hechos son graves y deben ser explicados. Si hay “filtraciones” es un delito que no puede ser tolerado, al contrario, debe ser perseguido y aclarado.
El segundo caso es un aspecto a ajustar. No hay nada que justifique que un juez omita una rápida diligencia en estos casos, cuando de ello depende el éxito o fracaso de una acción.
Siempre hemos sostenido que un policía traidor, sea por la causa que sea, debe ser tratado como tal, porque es un enemigo de quienes se juegan la vida en estas circunstancias.
Trabajar al lado de algún traidor es realmente una acción que debe ser evitada de cualquier manera.
Pero de la misma forma puede y debe encararse el rol del juez si de él depende un allanamiento, algo que obviamente no se puede autorizar con liviandad. Pero tampoco demorarlo cuando hay argumentos suficientemente serios como para autorizarlo.
Todos sabemos que tenemos muchos problemas de seguridad. Todos tenemos lecturas diferentes, pero ha llegado la hora de ponernos de acuerdo en todo aquello que representan dificultades y que a la postre pueden determinar el éxito o fracaso de la lucha contra el delito, un tema de por sí complejo, que ha sabido de diferentes formas de enfrentarlo en el mundo, pero en mayor o menor grado tiene aciertos y errores, porque nadie, ni siquiera el promocionado alcalde Giuliani en Nueva York, puede enorgullecerse de haber logrado éxito.
La cuestión pasa por dejarse de arrimar brasas para su fogón, porque en esto vamos todos, hasta el momento la delincuencia que tenemos aquí no distingue el pelo político y por lo tanto sólo juntos podemos hallar una salida en este tema.
A.R.D.

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Las tediosas discusiones dialécticas ya no tienen cabida

Quizás lo que hoy escriba tenga más detractores que gente que comparta, pero es lo que sentimos y no seríamos honestos con nosotros mismos si no lo expresáramos.
Creo honestamente que el país tiene que pensar a fondo la situación que se plantea con aquellas personas privadas de libertad. Dos de los últimos delitos importantes cometidos en el país tuvieron como principales responsables a gente extranjera, esto sin entrar a considerar que uno de los recientemente detenidos tras una balacera, lo primero que dijo fue que es argentino.
Esto supone un doble problema. Primero que estaría indicando que para la delincuencia al menos Uruguay es un país fácil. Un país que aún en el caso de ser detenidos en poco tiempo podrán dejar la cárcel.
Supone además que a estos sujetos, la mayoría procesados con prisión, habrá que alimentarlos y darle alojamiento, así sea en una cárcel.
Pero en la misma línea, hemos expuesto en estas columnas lo que entendemos está definitivamente equivocado y que nos perdone el Dr. Petit, pero los derechos de los delincuentes parecen estar más resguardados y tener más defensores que los derechos de las víctimas mismo.
Siempre hemos considerado que las cárceles deberían ser un lugar de rehabilitación, pero esto no quiere decir que ignoremos que hay gente que no quiere ser recuperada, que no quiere vivir de otra manera e incluso gente quienes desprecian la vida, tanto la suya como la de los demás.
Esta tesitura está ganando terreno e nivel mundial y la prueba de ello son los propios terroristas suicidas, que no reparan un ápice al tiempo de inmolarse con tal que su demencial acción arrastre con ellos a varias personas más.
Estamos convencidos que si bien el endurecimiento de las penas y una represión más dura no será nunca solución de fondo, sino sólo paliativos, son imprescindibles para enfrentar a un puñado de delincuentes que hoy tienen a mal traer a muchos.
Por supuesto que no somos partidarios de la pena de muerte, ni de la cadena perpetua, pero debemos entender de una vez por todas que el delito nos lleva ventaja. Quienes no tienen reparos en tirar a matar inocentes, por el sólo deseo de ganarse “respeto” en el mundo delictivo, no se detienen ante leyes, ni penas de clase alguna.
La única salida que queda es trabajar en la educación, dejar de una vez por todas las largas y tediosas discusiones, para tratar de conseguir soluciones verdaderas, que en unos años más nos permitan tener una situación diferente.
Esto no se logra con tercos mensajes partidarios, sino con la sana disposición a lograr políticas de Estado, por encima de cualquier ideología en materia educativa.
A.R.D.

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