Una antigua reivindicación

La denominada veda de propaganda política existe desde que nos conocemos con uso de razón, sin embargo a través de los años hemos visto transgredirla “olímpicamente”, sin que a la larga acarree consecuencia alguna.
Una cosa es transgredirla por error o descuido y otra muy diferente hacerlo de ex profeso a sabiendas que no hay sanción alguna y en algunos casos ni siquiera “apercibimiento”.
Es lo mismo que sucede y lo hemos visto, con la obligatoriedad del sufragio. Antes de todo acto eleccionario obligatorio, se hace hincapié en las multas y las consecuencias que puede traer el no votar.
Una de las más efectivas “recomendaciones” a votar va por el lado de que se exigirá la constancia del voto para poder cobrar haberes en el Banco de Previsión Social o cualquier otra institución que abone pasividad o pensión alguna.
En los hechos lo que hemos visto y nos consta es que transcurridos unos meses esto queda totalmente sin efecto y la constancia de voto, que en esta ocasión supone un riesgo, ya que debe ser otorgada por la mesa receptora y manuscrita, en todas las ultimas ocasiones queda sin efecto.
Ahora más que nunca se justificaría que lo volvieran a hacer disminuyendo el riesgo.
Pero el hecho es otro. Como lo expresara el Dr. Jorge Batlle en su oportunidad, no hay peor ley que aquella cuyo cumplimiento no se exige. Es lo que sucede con la denominada veda de publicidad electoral.
Es que hoy, cuando nos sentimos invadidos por la denominada red de redes, o Internet, no parece tener sentido dicha veda, ya que nadie puede ignorar que a este nivel no hay veda alguna posible.
Compartimos el espíritu de la ley de la veda, que pretende otorgar una horas de tranquilidad para que la ciudadanía medite su voto, pero en los hechos creemos que ya no tiene sentido. Bastaría con “recomendar” la omisión de propaganda dado que ya no tiene sentido mantener una ley obsoleta que ha caído en desuso.
Es utópico pensar que la ciudadanía aun no ha decidido su voto. Eliminar la obligatoriedad a nuestro entender obligaría a que los políticos se preocuparan más por convencer a la ciudanía.
De no lograrlo seguramente que se perderían votos y votantes, pero también obligaría prestar más atención a la función política.

A.R.D

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La violencia no debe pasar desapercibida

Tres hechos de violencia han manchado la realización del acto eleccionario que afrontará la ciudadanía el domingo próximo.
El más grave sin duda el apuñalamiento de un joven militante del Frente Amplio días pasados en la zona del obelisco a Rodo.
Felizmente se recuperó el agredido y aunque algunos pretendieron hacerlo pasar por un incidente callejero más, lo dijimos siempre, se trató de una demostración de intolerancia política hacia determinado sector político.
No por eso entendimos que debía atribuírselo a partido o sector político alguno, pues nos consta que todos rechazan este tipo de violencia.
Días después se produjo la agresión a una edila colorada que resultó internada a raíz de una pedrada en la nuca. Felizmente también se recuperó. Lo diferente en este caso es que aunque nunca vio a su agresor, lo atribuyó directamente a determinadas filas políticas.
Por último un confuso incidente supuestamente entre adherentes a un mismo partido en el pueblo de San Antonio, que habrá de elegir sucesor del alcalde del pueblo, incidente en el que resultó apuñalada una persona.
Son todos hechos detestables, aborrecibles y por supuesto condenables, porque no hay razón, motivo o argumento alguno que justifique tamaños hechos de violencia.
No ignoramos porque los hemos visto y hasta sufrido años atrás, algunos hechos de violencia, comandados por “patoteros” que se sienten envalentonados cuando se juntan, pero por lo general terminaban con insultos, pedreas o similares que no pasaban a mayores.
Siempre hemos destacado que entendemos que la discusión y el debate debe ser de ideas, de la propuesta de caminos para lo que en el fondo queremos todos, vale decir el mejoramiento del nivel de vida de los uruguayos.
Sobre todo en estos dos últimos casos no hemos escuchado todas las voces que nos hubiera gustado escuchar, condenando los hechos de violencia.
Tampoco ignoramos que la actitud de los políticos son muy diferentes. Los hay quienes prácticamente instigan y desafían a sus contrincantes y quienes prefieren debatir civilizadamente, debatiendo sobre propuestas y proyectos.
De cualquier forma, entendemos que la mejor forma de restar trascendencia a estos hechos de violencia es restándoles trascendencia, nunca dejándolos pasar, porque los más perjudicados son esencialmente quienes los llevan cabo y supuestamente en nombre de quienes lo hacen.
Pretendemos que el domingo todo se desarrolle en paz y en orden, como corresponde a un pueblo civilizado.

A.R.D

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No soluciona nada, pero sería una buena señal

No es que signifique una solución definitiva para nada. Ningún problema de fondo será resuelto con lo que se logre restar del sueldo del intendente entrante, pero seguramente sería una buena señal, cuando hay muchos uruguayos que han quedado sin trabajo o han visto retaceado éste, pasando al seguro de paro.

Es por eso que nos sentimos avergonzados cuando la Junta Departamental debe tratar este tema y en lugar de ponerse de acuerdo para considerarlo una política de Estado, vale decir que gane quien gane el domingo próximo, deba llevarlo a la práctica de todas formas, se manifiestan discrepantes de diversas formas.

En lugar de fijarse esta posición y hacer lo posible por asumirla, muchos de los ediles terminan peleados y además se argumenta que según sea el proponente se lo apoya o no.

Mucho nos tememos que esto es inadmisible. El argumento tendría que ser otro, si se comparte el propósito del proyecto, debería respaldárselo, si no se comparte es obvio que no se lo haga, pero explicando racionalmente la discrepancia.

Nos resulta difícil de entender, aún sabiendo que el sueldo del próximo intendente debe ser fijado por la Junta Departamental saliente, es decir cuando aún no se sabe quién será el próximo intendente, pero nos sorprende que alguien se oponga cuando el propio gobierno nacional está tomando medidas para disminuir los salarios públicos por determinado tiempo.

Es que el sueldo del intendente no sólo determina cuanto ganará éste, sino que además determina automáticamente los sueldos de las personas de confianza designadas por él, que no pueden ser mayores a determinado porcentaje de lo que gana el intendente.

Seguramente que quien deja la actividad pública o privada para ejercer como intendente, debe ganar un sueldo acorde al cargo y la función que pasará a desempeñar, pero es lógico que éste debe estar también de acuerdo a la situación del país.

No ignoramos que hay situaciones muy diferentes, nótese lo que gana un legislador en este país o un integrante del Poder Ejecutivo o del propio Poder Judicial, con lo que se fija como sueldo mínimo para los trabajadores uruguayos.

No tenemos empacho en decirlo que consideramos que debe reducirse el sueldo del intendente y de todo su personal de confianza y lo decimos sea quien sea el próximo intendente, por la sencilla razón que mientras el pueblo sufre una situación penosa, preocupante al menos, nadie debe considerarse más allá de la misma y sentirse fuera del alcance de las medidas de solidaridad que se han tomado para enfrentar esta hora.
A.R.D.

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Una prueba de fuego

Los uruguayos tendremos el domingo próximo un gran desafío. Una prueba de fuego diríamos. Lo sabe el gobierno nacional que ha dispuesto sendas medidas para la oportunidad, a través de la Corte Electoral.

Se trata de las elecciones nacionales obligatorias. El acto eleccionario tradicionalmente reúne a más de dos millones de personas, ciudadanos en nuestro país, que se aglomeran en los locales habilitados para votar y comparten muchas de las cosas que hoy no se recomiendan.

Quizás más que la elección en si, lo que nos interesa a todos los uruguayos es saber cómo saldremos de esta instancia, en la que tradicionalmente se concurría sabiendo que es un día de fiesta, de participación y obviamente de festejo para los ganadores, cuestiones que seguramente no se darán el domingo próximo.

Hasta el momento más allá de las consecuencias que se van teniendo (no consideramos que la pandemia esté superada ni mucho menos), es bueno reconocer que Uruguay está siendo mirado como uno de los pocos países en el mundo que ha enfrentado con relativo éxito esta situación, sin obligar a nada, exhortando en lugar y prohibiendo muchas de las cosas que se desaconsejan.
Seguro que tampoco es para tirar cohetes, anunciando un triunfo ineludible, porque no hay que descuidarse y no se desconoce que la situación demográfica ha jugado en este caso a nuestro favor. Tan es así que no sabemos que pasaría en el Uruguay si su población fuera diez o doce veces superior, como lo es en Argentina.

Por el momento sólo podemos decir que notamos una gran expectativa. Una sola cosa está clara, estamos seguros que ya sea por razones sanitarias, por temor o por otros motivos, estamos seguros que no se alcanzarán las cifras de votantes de otras veces.

Es de esperar que todos demostremos responsabilidad, que nos informemos profusamente antes de concurrir para saber que cosas pueden hacerse y qué cosas no. Una de ellas es que tenemos entendido que el sobre no se cierra, como se lo ha hecho siempre, sino que bastará con doblarle la oreja hacia el interior.

Esto significará además un crédito extra para las mesas receptoras de votos, porque significa que será también más fácil poder cambiar la papeleta que ha sido introducida en el interior del sobre, consiguiendo su variación o su anulación.
Que quede claro, nosotros confiamos en el sistema y en la responsabilidad no sólo de la Corte Electoral, sino de todos los uruguayos que el domingo próximo habrá de concurrir a sufragar.

A.R.D.

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No es la forma

Entre las decisiones que se procuran en el nuevo presupuesto gubernamental se halla el notorio aumento de los sueldos de los directores de las empresas estatales.
La explicación de representantes del nuevo gobierno es que se procura con esto captar el interés de los mejores hombres para dirigir las empresas estatales.
Se da al mismo tiempo que se pretende rebajar en un tanto por ciento los sueldos de los funcionarios públicos en general, prometiéndoles que al final del período “rescatarán” el mismo porcentaje que tienen actualmente en referencia al costo de vida.
Con todo respeto creemos que aumentar el sueldo a nivel gerencial y de los directores de las empresas públicas es una muy mala señal. Recibir una mejor o mayor paga por la función que cumplen no asegura que se interesen ni los más capacitados, ni los más honestos, ni los mejores.
En nuestro criterio al menos, los más capacitados y los mejor preparados para esta función, deben de comenzar por ser buenas personas, vale decir justas y honestas y responsables.
Se ha dicho por parte del Director de Oficina de Servicio Civil que entre otros objetivos se trata de poner en estas funciones aquellas personas que estén capacitadas para lograr la mentada reducción del 15 por ciento de los gastos en las empresas públicas, gastando menos y mejor.
Por nuestra parte entendemos que los directores de las empresas públicas deben de comenzar por ser buenas personas, y en este concepto sólo caben para nosotros las personas que no tienen mancha alguna ni ser considerados corruptibles.
Deben ser personas justas, honestas e intachables. Comenzando por saber que no reúnen este concepto aquellos directores que aceptan un cargo en el que se les pagará más que a sus antecesores, mientras que a todos sus subordinados se les recortará el sueldo, con la promesa de recuperar su porcentaje de sueldo en relación al costo de vida al final del período. Esto significa a lo sumo quedar igual que en estos momentos, ni más ni menos.
Es también una gran tentación para que se “premie” con buenos sueldos a los amigos y correligionarios, con estos cargos. Hay que tener en cuenta que en el país, un trabajador público en un trabajo común gana entre 15 y 25 mil pesos en el bolsillo.
Si se piensa que un director de empresa se ganará el respeto de sus subordinados ¿ganando diez veces más? Es un error.
Para nosotros no es la forma de asegurarse los mejores hombres y los más capacitados para la función.
¡Ojalá nos equivoquemos!
A.R.D.

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Lo sabemos nosotros y lo saben las autoridades

Reiteradamente hemos expresado en estas columnas nuestra convicción que gran parte del contrabando y otros elementos prohibidos en el país, pasa al menos por el Río Uruguay. Un río angosto que cada vez es más fácil superarlo con vehículos rápidos que sólo requieren algunos minutos tanto para ingresar mercadería a nuestro país, como para retirarla de la costa.
Lo sabemos nosotros y lo saben todas las autoridades.
Bastaría con establecer una vigilancia “sería” y responsable a lo largo de este lugar para corroborarlo. También resulta llamativo que muchas de las chacras que dan hacia el río estén hoy arrendadas o hayan sido compradas por gente que se dedica a estas actividades.
Lo sabemos nosotros y lo saben las autoridades.
Las dos últimas incautaciones así lo indican. Si se registran estas actividades es porque cuentan con la complicidad de alguien.
Lo sabemos nosotros y lo saben las autoridades.
No es una actividad propia de Salto donde sin lugar a dudas que existe y es intensa, pero se registra también en muchos otros lugares del país.
La cuestión radica entonces en cómo es posible terminar con esta situación. En primer lugar es volviendo a instalar los puestos de vigilancia que inexplicablemente han sido cancelados en los últimos tiempos, hace ya muchos años que fue cancelado por ejemplo el puesto de prefectura en Corralito y que sepamos nunca fue repuesto, cuando es sabido que por allí y por Arenitas Blancas pasa buena parte del contrabando que llega al país.
En segundo lugar y esto es lo más complicado, es teniendo vigilantes que cumplan a carta cabal con su función. Es sabido que “don dinero” es un “poderoso caballero” y bien sabemos que en estos lugares y en estas actividades se maneja mucho dinero.
Alguien duda que para un Policía o un integrante de las fuerzas armadas la tentación es muy grande cuando por mirar para otro lado o “liberar” un lugar por pocos minutos puede recibir lo que cumpliendo su labor con honestidad ganaría en un mes?
Lo sabemos nosotros y lo saben las autoridades.
Estamos plenamente convencidos que el camino que intentan el Ministerio de Defensa Nacional y el Ministerio del Interior es el correcto, aunque seguramente también el más duro y riesgoso, porque los intereses en juego son muchos.
Para lograr buenos frutos deberán arriesgar también bastante y sobre todo recuperar valores que hoy no sólo son escasos, sino lamentablemente inexistentes.
Lo sabemos nosotros y lo saben las autoridades.

A.R.D

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Recuperando Salto para los salteños y visitantes…

La “limpieza” de la chatarra –principalmente autos y otros vehículos en desuso que se utilizan para sacarle piezas- que se había acumulado en “la Vasca” uno de los lugares emblemáticos de la costa del río Uruguay, guardiana de una antigua tradición de otras épocas que dieron origen al departamento, fue reclamada en estas páginas desde hace mucho tiempo.

Es que esta chatarrería (no es la única que existe en la ciudad), se había adueñado del sitio, impidiendo que el público lo disfrutara.

Hoy al enterarnos que al menos se ha logrado la limpieza del lugar luego de mucho tiempo, no podemos menos que alegrarnos, aunque es sabido que son poco los visitantes de este sitio, debido a otro aspecto que incide negativamente. Es el mal olor que proviene de la industria frigorífica radicada desde hace muchos años precisamente frente a este lugar, dicho sea de paso otro de los temas a solucionar, aunque nos consta que se han hecho esfuerzos para ello.
Pero no es del caso desconocer que el esfuerzo se hace. Aprovechamos la oportunidad para señalar que ha sido muy exitoso el desalojo de los “ranchos” existentes en una desembocadura del arroyo San Antonio, donde se lo aprovechó para instalar una destacada escultura que recuerda el Éxodo del Pueblo Oriental y actualmente es uno de los sitios más visitados de la Costanera Norte.

Sin lugar a dudas que la reconquista de estos lugares para el disfrute de todos los salteños y no de unos pocos, es un gran logro, tanto de Prefectura Nacional Naval, con jurisdicción en toda la costa de ríos y arroyos limítrofes, como de la Intendencia y demás.

No es lo único que debería de recuperarse, tampoco puede desconocerse que varias de las personas que se han instalado ilegalmente en estos sitios se dedican a actividades “non santas” precisamente.

Mucho tiempo llevamos batallando para que la costa del río sea devuelta al uso público, a todos los salteños y visitantes que gustan de disfrutar de estos lugares, pero que se encuentran con canes vigilantes, con instalaciones y campamentos que han usurpado “de hecho” la costa y viven en ella.

Seguro que Salto tiene otros problemas a solucionar y que son incluso más importantes que el tema que hoy nos ocupa, pero este no se debería de relegarse, porque va con la imagen que el departamento turístico pretende, y debe dejar en el visitante.

A.R.D

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Siempre fue así y no debiera preocuparnos tanto…

Lo hizo Mujica, lo hizo Tabaré Vázquez y ha sido frecuente en todos sus antecesores, y también recibieron ácidas críticas por ello. Lo curioso es que quienes los criticaron son los que hoy están practicando lo mismo.
Es que cualquier acción de un presidente de la República y sus hombres de gobierno, genera una acción política, es decir va a favor de algo o de alguien y en contra de otros, y es normal que así sea, desde el momento que se trata de un hombre político, que ha llegado a la investidura que ostenta representando a un partido político y por lo tanto salvo que se lo “congele” o se lo “exporte” del país hasta que pase el acto eleccionario, tendremos la misma situación.
Vale decir que mientras no resalte específicamente una candidatura o una divisa (ni falta hace que lo haga), no hay nada nuevo.
Hoy tenemos una gran polémica que atraviesa el oficialismo y la oposición salpicando incluso a filas de la propia coalición de gobierno. El hecho es que según el cristal con que se lo mire, para algunos es inadmisible la acción presidencial y para otros está dentro de sus potestades normales.
La cuestión es que se ve con distinta óptica el hecho de que el presidente de la República visite algunos departamentos, donde dentro de pocos días tendrán lugar las elecciones departamentales, inaugurando obras, anunciando otras y donando incluso algunas ambulancias.
En lo personal creo que no es relevante y ojalá no lo fuera. A pesar de que estamos hablando de un presidente que tiene una muy buena imagen pública, no reconocerlo sería necio, entendemos que la ciudadanía uruguaya a la hora de votar debería de guiarse por otros elementos. Vale decir por su capacidad para gobernar, su equipo de colaboradores, su capacidad para determinar en quienes deposita su confianza y demás.
Desconocer que la visita presidencial incide en una elección departamental sería de tontos, lo sabe él y lo saben sus seguidores. Salto ha sido específicamente uno delos departamentos señalados donde el candidato afín a Lacalle Pou, es uno de los más serios competidores por el gobierno departamental.
Si está bien o está mal esta visita. Si es legal o ilegal es harina de otros costal y seguramente se seguirá discutiendo por mucho tiempo más, en las cercanías de una elección.
Nadie puede durar que la amabilidad del joven presidente del país tiene sus seguidores, pero para nosotros lo importante no es la imagen, sino que lo importante pasa por otro lado, mucho más profundo. Esta es la cuestión…

A.R.D

 

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El turismo ante el desafío

Las termas son en Salto el verdadero emblema del turismo y en estos momentos se encuentran en una situación muy difícil.
Requieren que con el mismo ímpetu que se trabajó para convertirlas en el centro de atracción más importante del turismo en el departamento, debe entenderse que en estos momentos es una suerte de renacer y necesita del mismo apoyo y de los mismos incentivos para alcanzar el sitial que tenían en la preferencia popular antes de esta pandemia.
Las termas del Arapey dejaron de ser el centro de atracción por excelencia del departamento, reuniendo solo en la denominada Semana de Turismo o Semana Santa y algunas otras fechas puntuales, como carnaval, a miles de visitantes. Ahora compiten por ese sitial de privilegio con las termas del Daymán, que suelen (o solían) reunir a miles de visitantes más frecuentemente, todos los fines de semana largos y con las Termas de Salto Grande, que también gozan de cierta preferencia sobre todo en el público regional.
Ha sido el sector más golpeado por la pandemia y seguramente que no le será fácil recomenzar en la actividad, habida cuenta que hoy varias empresas se hallan aún cerradas debido al escaso público que les visita.
Significa que en buena medida requieren de un apoyo decidido para comenzar de nuevo y en esto es el propio Estado a través del ministerio respectivo y la Intendencia departamental quienes deben hallar medidas para incentivar y promover nuevamente esta actividad. Un sector que hace más de seis meses que prácticamente no tiene ingresos.
Las termas son el verdadero motor de la ciudad y tienen por delante un gran desafío, nunca más acertado el término, porque en adelante tendrán que competir duramente con los demás centros termales que han proliferado en la región en los últimos tiempos.
Salto y nuestro país en general parte de una situación privilegiada, en cuanto las consecuencias de la pandemia en estos lugares no ha tenido la gravedad que muestra en los países vecinos, pero el visitante necesariamente tendrá que hallar aquí la tranquilidad, la seguridad y otros aspectos que espera hallar cuando venga a “hacer” turismo.
Por el momento hemos visto un público local responsable, prudente y cuidadoso – no todos lamentablemente – y en adelante a las puertas de la llegada del mejor tiempo (primavera, verano y otoño) para el turismo, debemos seguir cuidándonos por nosotros mismos y por los demás, porque es mucho lo que está en juego y en pocos días se puede perder lo que se ha construido en varios meses.

A.R.D.

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La duplicación de la cantidad de peajes debe ser cuidadosa

La proyectada duplicación en la cantidad de peajes existente en el país, es bastante cuestionable. Todo depende de las condiciones que se establezcan para el funcionamiento de los mismos.
Nos explicamos. Entendemos que el cobro de los peajes al pasar por determinadas rutas es una forma bastante admisible de obtener fondos teóricamente para la construcción, el mantenimiento y las mejoras que habitualmente requieren las rutas nacionales.
En los últimos tiempos estas rutas han sido sometidas a un tránsito que hasta entonces no tenían, dado que con la concreción de las plantas de celulosa existentes en el país, el transporte de troncos y rolos de diversas medidas se ha acentuado constituyéndose en uno de los principales transporte de carga desde todo el país hacia estas plantas ubicadas en Colonia y Río Negro esencialmente.
Las rutas nacionales que en su mayoría al menos no fueron proyectadas y concretadas para este tipo de tránsito pesado y sufrieron las consecuencias de ello, al punto que hoy la mayoría de ellas muestran las consecuencias.
Los peajes son una forma de recaudar por parte de quienes transitan por estos lugares, pero mucho nos tememos que si no se establecen condiciones justas, esto es que paguen más quienes las usan más (y el tema es cuanto más), terminan siendo una condición totalmente injusta, dado que los vecinos de estos lugares, que inicialmente al menos pagaban menos que los demás, pero tenían que pagar para pasar por estos puntos, resultaban los más afectados.
Entendemos que el país necesite sacar la producción de madera y árboles, generadoras entre otros elementos de la celulosa que hoy constituye uno de los principales rubros de exportación del país, pero lo que no nos parece justo es que precisamente los eslabones más débiles de la cadena, esto es los vecinos de estos lugares tengan que aportar específicamente para mantener las rutas y carreteras, cuando sólo las usan esporádicamente y generalmente sin llevar carga alguna.
Con esto queremos expresar que la duplicación de la cantidad de los peajes (tenemos entendido que actualmente hay 15 y el MTOP proyecta llevarlos a 30), no debe ser tomado a la ligera, ni mucho menos.
Estamos convencidos que deben de pagar más quienes más usan las carreteras y sobre todo quienes las rompen, porque una cosa es transportar un camión cargado de troncos -y no estamos en contra de esto- y otra muy diferente trasladar a niños o jóvenes a los centros de estudio.
Son aspecto a tener en cuenta necesariamente si queremos impulsar proyectos justos.
A.R.D.

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De extremo a extremo no sirve…

El video de una detención a la salida de uno de los “shopping” de Montevideo ha causado un gran revuelo, contando con adhesiones y detractores.
De acuerdo a la declaración de apoyo del Ministro del Interior al Policía cuestionado y del propio sindicato policial, éste actuó correctamente y de acuerdo al protocolo. No es esto lo que se ve precisamente en el video, que en parte fue reproducido por los medios de comunicación.
El Ministro hizo hincapié en que comparte la acción policial, porque siempre se menoscaba ésta, tanto si no se detiene a los delincuentes, como cuando se lo hace como en este caso…
Aduce a que la mujer detenida tiene antecedentes (no sabemos por qué delito), aunque ello no justifica que cuando robe (se dijo que robó un chocolate) se la trate con violencia.
Que había robado y por lo tanto debía ser detenida, no hay duda alguna, pero no justifica algunas medidas de violencia que pueden apreciarse.
En segundo lugar que una persona que vio el hecho interfiera también es un delito y debe ser sancionado como corresponde, pero si hay excesos creemos que cualquier uruguayo “normal” es capaz de señalarlo y tratar de impedirlos. No por ello desconocemos que hay un hecho incorrecto, pero no creemos que pueda ser considerado “desacato” y castigado con varios meses de cárcel.
Por último, que un policía, repela a trompadas la intervención de un particular, en lugar de solicitar refuerzos par detenerlos, no creemos que esté establecido en ningún protocolo.
Creo que en esto hay varios errores que creemos el Ministro haya sido mal informado o haya visto sólo parcialmente el video, porque apadrinar reacciones como éstas con el declamado propósito de respaldar a la policía, es un flaco favor que se hace y termina precisamente por desprestigiar y resta credibilidad al buen accionar policial.
Cuando nos vamos de un extremos al otro, le estamos errando. En lo personal hemos padecido muchas veces acusaciones de que estamos contra la policía y a favor directa o indirectamente de los “pichis”, como suele llamárseles en alguna jerga policial.
Nada más erróneo, estamos a favor de los policías que obran correctamente, no de los que abusan, cosa muy diferente. Siempre estaremos del lado de la ley y de las cosas que se hacen correctamente, aunque no nos gusten. Nunca del lado de las arbitrariedades y de los abusos de poder.
A.R.D.

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Un tema complejo…

La seguridad social está en el meollo de la cuestión y a la hora de buscar una salida no admitimos los sistemas que prueban en los que terminan pagando más los que menos tienen, porque estos intentos de reforma, que en realidad esconden los perjuicios y destacan algunos pobres beneficios, ya los hemos visto muchas veces.

El creciente e insostenible déficit del sistema de previsión social uruguayo ya lo hemos visto muchas veces y lo conocemos. En realidad hace muchos años que tuvimos conocimiento de la situación. La gente que trabaja “en negro” y no aporta, más la gente que lisa y llanamente no trabaja, va complicando cada vez más la situación de un país envejecido.

También somos conocedores de que el tema se ha politizado al punto que todas las soluciones propuestas hasta el momento han sido parciales, la última reforma se hizo hace casi 25 años atrás, y se han votado o no según quien lo propusiera.
Tomar algunas medidas, como el de “congelar” o incluso rebajar los altos sueldos de los jerarcas militares jubilados ha sido una de las medidas que contó con el rechazo incluso de algunas de las autoridades actuales, cuando eran legisladores.
Vale decir que el tema siempre se ha politizado y se hace necesaria una política de Estado sobre el mismo. Para intentar una salida para este ajuste o bien para cualquier otro proyecto que intente corregir esta situación se necesita una política de Estado que esté por encima de cualquier interés político partidario.

Hay medidas que no significan una solución de fondo, pero contribuyen a bajar el déficit al menos. Por ejemplo, no hemos visto que se haya volcado mucha convicción del BPS a tratar de promover las jubilaciones parciales.

Esta consiste en que el trabajador, en edad de jubilarse lo haga con medio horario. El BPS le paga media jubilación y el trabajador conviene con su empleador el resto del pago.

Las ventajas de este sistema –actualmente vigente – son que el trabajador trabaja menos y gana lo mismo o más que antes. El BPS por su parte paga el 50 % de lo que le correspondería al nuevo jubilado y a su vez sigue recibiendo los aportes por las 4 horas que sigue en actividad el trabajador.

Obviamente que la ceguera política no es buena consejera y medidas como éstas no han recibido el espaldarazo y la difusión que merecen –a nuestro criterio – por parte del BPS.

Es hora pues de pensar en grande, en políticas de Estado y este es uno de los temas que requiere de una urgente y firme medida.

A.R.D.

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No nos gusta que nos tomen por tontos…

Si un militar o exjerarca militar afirma que tiene entre sus propósitos matar al presidente de la República, lo menos que puede hacerse es investigar para determinar si se trata de una amenaza seria, o si de una broma de mal gusto o un enfermo mental que se aprovecha de su situación para fantasear.
Pero cuando quien lo sostiene tiene entre sus antecedentes crímenes y torturas, no sólo debe investigarse “de oficio”, sino que es una obligación legal para el presidente de la República, ordenar la investigación.
En caso contrario, no sólo que estará incumpliendo con sus obligaciones, sino que entendemos que lisa y llanamente no está capacitado para conducir un país.
Lo anterior viene al caso, a raíz de las declaraciones del Cnel. (En situación de reforma), Gilberto Vázquez, que fueran emitidas en el 2006 (catorce años atrás, recapturado luego de su fuga de un penal) y teóricamente debieron haberse puesto en conocimiento del Presidente de la República y éste haberlas enviado a la Justicia para que investigara.
Para nosotros no hay duda alguna. En primer lugar si estas declaraciones hubieran sido puestas en conocimiento de la presidencia de la República, que no es sólo el presidente, sino que tiene asesores supuestamente dedicados a revisar todo lo que debe firmar, o sea aprobar el presidente y luego informarlo.
Si se hubiera omitido este paso, y no se le hubiera prestado atención, ha sido un grave error y la Justicia será quien determine si hay responsabilidad penal o no.
Pero para nosotros, conociendo al presidente de la República de entonces, Tabaré Vázquez tenemos la convicción de que el texto de dichas declaraciones no estuvo a mano hasta los últimos meses del presente año o por lo menos no se le prestó la atención que corresponde.
No sabemos que decisión penal hubiera merecido, pues el exjerarca militar ya se encontraba preso y sigue estándolo, aunque en su casa del departamento de Rivera, pero no tenemos duda alguna que al menos a nivel de los medios de comunicación social, sobre todo de los más comprometidos hubiera tenido una gran repercusión.
¿A alguien se le ocurre que si un militar torturador y asesino, que ha declarado sus propios crímenes, amenaza con matar al presidente no será al menos investigado?
No nos gusta que nos tomen por tontos, por eso esperamos que esto se investigue seriamente y se aporten los datos correspondientes, porque toda verdad a medias es también una mentira…

A.R.D

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Que no sea para mantener privilegios…

Una de las mayores y mejores obras que hemos visto concretarse en Montevideo es el edificio del Mercado Agroalimentario (UAM), que sustituirá al actual Mercado Modelo. Se ubica en los accesos a la Capital y está dotado de todos los servicios.
El costo, según se ha sostenido, es superior a los 90 millones de dólares y la mayor parte ha sido volcado por la Intendencia de Montevideo, aunque el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca, sostiene que proviene de esta cartera estatal.
El traspaso de su funcionamiento desde la Intendencia municipal al gobierno nacional, como establece el proyecto de Ley de Presupuesto Quinquenal ha dado lugar a una gran polémica, por parte de quienes en alguna medida dominan hoy el ingreso al Mercado Modelo y la Intendencia de Montevideo.
Se argumentan diferentes motivos. El gobierno nacional, que pasaría a administrar en adelante este mercado, que siempre ha sido administrado por el gobierno departamental, sostiene a través del ministro del ramo, que lo hace para asegurarse que todos los productores tengan derecho y acceso al mercado.
La Intendencia y productores chicos en general, sostienen que precisamente lo que se pretende con este cambio es asegurarse que los productores chicos, aquellos que plantan poco o tienen sólo determinados rubros que llevan puntualmente a vender durante un par de semanas, puedan acceder a un puesto del mercado cuando lo necesiten,
En el medio queda la gran duda ¿A quién se está defendiendo con este proyecto? ¿A quién se está dejando afuera, tanto en las actuales circunstancias como en la situación futura que se pretende?
Requiere una aclaración oportuna, profunda y convincente, porque si de algo estamos seguros, es de que el gran riesgo es que sean los productores más chicos y más pobres los que “paguen los platos rotos”.
Es tiempo de mirar este tema sin politizarlo. En muchas oportunidades hemos visto recurrir a aquella frase de Artigas que sostiene que “los más pobres sean los más privilegiados”, pero esto no es lo que suele suceder en los hechos.
Las dudas que nos quedan están referidas a los verdaderos intereses de quienes sostienen tanto una como otra posición. Mucho nos tememos que se trate de un intento de mantener injustos privilegios que benefician a unos pocos y perjudicar a la enorme mayoría de los que menos tienen.
Si así sucediera, desde ya que nos opondremos tenazmente a este intento de modificación de las cosas.
A.R.D.

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Y el mundo cambió…

Entre las carátulas de los medios de comunicación masiva que informaron al día siguiente del atentado de las torres gemelas, permanece imborrable en nuestra memoria aquel que decía: “Nada será igual”.
No sólo fue una acertada demostración creativa de quien tituló, para no repetir los aspectos trillados del atentado, como hora, número de víctimas, lugar y demás, detalles que por supuesto estuvieron en el contexto informativo de uno de los más terribles atentados terroristas que recuerda la humanidad, sino que fue también una predicción imborrable.
Aquel 11 de setiembre de 2001 seguro que el mundo cambió. Cambiaron muchas cosas, no sólo las reconstruidas y reformadas torres gemelas y hasta el propio Pentágono, que también resultó afectado, sino que cambiaron muchas de las condiciones generales exigidas a las personas que proviniendo de determinados países visitaban los Estados Unidos.
El mundo supo que muchas de las cosas que se consideraban invulnerables no lo eran tanto. En los hechos, estos atentados fueron considerados como uno de los mayores fracasos de la CIA, que no los detectó a tiempo para frustrarlos.
Pero no sólo esto, sino que a aquel 11 de setiembre del 2001, cuando el atentado de las torres gemelas en Manhattan, Estados Unidos, le siguió el 11 de marzo del 2004 en Madrid, España, que dejó más de 190 muertos.
Pero al mismo tiempo entre los cambios que determinó la “guerra al terrorismo”, decretada por los Estados Unidos, se contó el endurecimiento de la guerra en Afganistán que aún continúa veinte años después.
Esto muestra que las víctimas por lo general son inocentes que nada tienen que ver con los “motivos”, si así se les puede llamar que argumentan tanto terroristas, como otros señores que se atribuyen la facultad de bombardear, torturas y asesinar en nombre de la Justicia divina o terrena.
Nada tenían que ver las casi 3.000 víctimas del atentado perpetrado en Nueva York, los pasajeros y la tripulación de los aviones comerciales secuestrados, los habitantes de las torres gemelas y hasta quienes coincidentemente pasaban por el lugar.
Nada tenían que ver tampoco las 190 y tantas personas que viajaban en tren en Madrid, España, en marzo del 2004 cuando la banda terrorista decidió atentar y sembrar la muerte.
Lamentablemente el vaticinio fue acertado. Nada es igual hoy, en el mundo, aunque la actual pandemia es también consecuencia en parte de esta respuesta que tantos recursos económicos se vuelquen a la guerra y la industria armamentista, y no a la ciencia que pudiera ponernos a salvo de estas pandemias.
A.R.D.

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Una sana costumbre

Las requisas dispuestas por el Ministerio del Interior, si no nos equivocamos se han efectuado ocho, representan una buena costumbre, dado que en cada una de ellas se han descubierto y decomisado, no sólo peligrosos “cortes” carcelarios, sino también droga, bebidas alcohólicas, celulares y hasta armas de fuego.
Si alguien cree que esto es “normal que pase en cualquier cárcel”, está equivocado. Para que los reclusos cuenten con estos elementos tiene que haber corrupción, no sólo de los reclusos y sus amigotes o secuaces que le visitan, sino esencialmente de sus vigilantes.
Si alguien cree que las armas, la droga y los celulares ingresan “desde el aire”, traídos por el viento, es o se hace el ingenuo. Aquí hay corrupción, hay gente que saca provecho de esta situación y hace valer muy bien su complicidad que posibilita esta tenencia.
Cuando se afirma que muchos delitos, comenzando por las estafas, algunas cuantiosas que se efectúan son planificadas y dirigidas desde los propios establecimientos carcelarios, está reconociendo que existe una delincuencia que se maneja y está dirigida desde las propias cárceles.
Mientras no seamos capaces de controlar y combatir esta situación, no podremos esperar cambios. Reconocemos que las nuevas medidas que se están poniendo en práctica significan al menos el deseo de pasar de las declaraciones a los hechos.
Hace tiempo que sabemos que muchos de los delitos se planifican desde las cárceles. Sabemos que los reclusos que salen de allí no tienen mayores opciones de cambiar de vida y un poco porque no les interesa y otro porque no pueden hacerlo, siguen transitando el camino del delito.
Salto es uno delos lugares que tiene un excedente de reclusos, desde el momento que a pesar de que la cárcel haya sido planificada para determinado número, hoy éste está totalmente excedido y día a día sigue engrosando.
Al mismo tiempo que hemos sostenido que entendemos que éstos deben trabajar o estudiar y capacitarse para la vida, entendemos que hay gente a la que no le interesan estos aspectos.
Son los que prefieren comer, dormir y pensar en cómo hacer dinero fácil. Es una situación insostenible. Nada peor que esto, porque significa que es nuestra propia sociedad que los mantiene y allí “se forman”, para cometer luego los peores delitos.
Las requisas no deben ser un fin en si mismo, pero compartimos en que se sigan haciendo y se llegue más profundamente, hasta descubrir a todos los que pueden estar involucrados.
A.R.D.

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Que se aclare debidamente

El traspaso del Mercado Agroalimentario, actualmente en la última etapa de construcción desde la Intendencia de Montevideo a la órbita del gobierno nacional, es una medida confusa, que merece ser explicada debidamente, porque tal como se ha difundido se parece más a una usurpación que a una buena medida.

Más explicación, el nuevo Mercado Agroalimentario que sustituirá al Mercado Modelo, se está construyendo, tenemos entendido en la zona de los acceso a Montevideo, donde por otra parte se asienta todo un polo agroindustrial.

Se trata de un proyecto liderado por la Intendencia de Montevideo, que siempre ha estado regido por las medidas y ordenanzas emitidas desde la Intendencia capitalina. El traslado a su nueva ubicación ha requerido un proyecto que se estima en más de 90 millones de dólares. Proyecto para el cual fue necesario conseguir financiación y alinear detrás de él a la enorme mayoría de los productores, dado preferencia, según el ex intendente capitalino Daniel Martínez, a los más pequeños, que no estarían obligados a tener un puesto en forma permanente en el lugar, sino de arrendar por algunas semanas este lugar para ofrecer su producción.

Hasta aquí el proyecto, con mayor o menor acierto, es lo que se ha explicado. Ahora, mediante determinación comprendida en la Ley de Urgente Consideración (LUC), la soberanía sobre dicho mercado pasaría a ser responsabilidad del gobierno nacional. Se ha dicho que el objetivo es el de dar cabida a todos los productores (¿?), cosa que no está clara como tampoco está claro que pasa con la inversión y las obligaciones que han contraído, tanto la Intendencia capitalina, como otros inversores para llevar adelante el proyecto cuya planta física está a punto de concluirse.

Para nosotros falta información. Faltan detalles de este cambio para asumir tamaña determinación. Que sepamos, el mercado modelo siempre ha estado en jurisdicción de la Intendencia. Con sus errores y defectos, con sus aciertos y desaciertos, siempre ha sido así y si bien este argumento no justifica que siga en la actual situación, tampoco es cuestión de cambiar la misma por gusto y gana.

Nadie ignora que luego del gobierno nacional y sobre todo la presidencia de la República, el botín más preciado para cualquier partido político en el Uruguay es la comuna capitalina. Vale decir entonces que no admitimos que se cambie la situación, sin argumentos válidos que justifiquen tal decisión.

A.R.D.

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Una medida que no debería transformarse en su esencia

Una de las medidas del nuevo gobierno que a nuestro entender no debiera ser discutida, ni mucho menos cuestionada es la medida impulsada por la Oficina del Servicio Civil, que dirige Conrado Ramos y es la de Racionalizar los servicios y recursos humanos estatales.

La explicación de los detalles del plan, explicados por el Director de la Oficina, no merece otra cosa que la aprobación general. Siempre y cuando en la etapa de aplicación no se desvirtúen y pase aquello de “borrar con el codo lo que se escribió con la mano”.

Es que tenemos entendido que hace ya bastante tiempo que tenemos a la función pública no se puede ingresar si no es mediante concurso o sorteo, se trate de un cargo técnico o una función general que no requiere especialización alguna.
Sin embargo, como dijera hasta el propio José “Pepe” Mujica, el ingreso por concurso se transformó en la mejor forma de “ingresar por la ventana”, a la función. Es que hecha la ley hecha la trampa. Y en este caso la trampa radicaba siempre en la formación de los tribunales integrado por amanuenses colocados también por su militancia y su color político.

De esto nadie escapa. Todos los partidos políticos lo hicieron más allá de los cargos de confianza que pueden llegar a ser entendibles. Hoy los planes, según Ramos, son de determinar qué servicios son innecesarios – y seguro que los hay – y obviamente las personas que están en ellos también. El compromiso del Estado es darle oportunidad a estos funcionarios excedentes, de reciclarse en cursos que serán dictados a tales efectos. De no participar en ellos o perder las pruebas de capacitación respectivas, quedan en situación de ser destituidos, explicó el mencionado director.

Hasta aquí compartimos, siempre y cuando no se transforme en una buena forma de prescindir de quienes piensa distinto o han sido tomados por gobiernos de diferente pelo, o de prescindir de quienes han ”molestado” al poder de turno mediante medidas gremiales o similares, porque esta película ya la hemos visto reiteradamente.
O sea si se transforma en una nueva “estrategia” para premiar al amigo o al militante, no la compartimos. Si se aplica tal como ha sido detallada, no nos merece ningún reparo.

Pretendemos que en cada caso el funcionario que ingrese reúna el perfil que se está requiriendo, piense como piense, siempre y cuando cumpla con su deber. En una palabra, que se tome el funcionario que se necesita y no que se cree el cargo que se necesita para dárselo al amigo o al correligionario.

A.R.D.

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Prevenir la posibilidad de una “muerte súbita”

Prevenir la posibilidad de una “muerte súbita”
Muerte súbita es aquella que llega cuando uno menos la espera y de la forma más inesperada posible. Generalmente afecta a personas totalmente sanas. Tres jóvenes deportistas uruguayos han sufrido este tipo de muerte en los últimos meses en el país y otros tantos casos pudieron ser salvados al atendérselos a tiempo.
Para evitar este tipo de muerte lo único factible hasta el momento es la prevención y sobre todo saber que pueden esperarse estos casos, de acuerdo a la salud del joven o incluso niño, de la actividad que practican y demás.
En este sentido todo pasa por la ficha médica que tenemos entendido es una exigencia ineludible o debiera serlo para todo aquel que practica deporte en el país.
No entendemos porqué la ficha médica actualmente se limita a conocer e informar del estado de la boca del niño o el joven y poco más. Las cifras se han disparado al punto que hace algunos meses se comenzó a hablar de exigir en forma ineludible la existencia de desfibriladores y la presencia de al menos una persona que sepa manipularlo adecuadamente.
Esta exigencia existe para todos los lugares donde se registra aglomeración de personas, debiera a nuestro criterio, existir también para los campos deportivos porque es allí donde se han producido quizás la mayoría de las muertes en los últimos tiempos-
Y entendemos que la cuestión no debe limitarse a una “recomendación”, sino que debe ser una exigencia ineludible y cuya omisión debe ser duramente sancionada.
Resulta muy difícil explicarle a una familia que ha podido ver a un hijo hasta hace un rato en todo su esplendor, pletórico, practicando deporte y corriendo, que de buenas a primera está muerto.
Se ha dicho que la mayoría de las víctimas son niños o jóvenes que ya tenían malformaciones o tendencia genética que los predisponía a este tipo de afecciones.
Pero la cuestión es porqué se sabe esto recién después del desenlace fatal y no ante. No hay nada que pueda devolvernos una vida, pero tampoco debiera haber nada que impidiera prevenir este desenlace.
Es uno de los renglones donde vemos que no se está haciendo todo lo que corresponde. En primer lugar, existen “formas” de conseguir la ficha médica, sin pasar por los controles necesarios. Es hora entonces de que los médicos u otras personas “amigas” de las que existen en casi todas las instituciones, dejen de ser condescendientes a la hora de respetar las ordenanzas y realmente sometan a los aspirantes a los exámenes correspondientes.
Obtener la ficha médica no debe ser vista como una molestia, sino como una exigencia razonable y necesaria tanto del Estado, como de todos los que tienen que ver con el tema, para proteger la vida. Esto es asumir la responsabilidad que corresponde.
A.R.D.

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Hicieron lo que corresponde

Los familiares de detenidos desaparecidos han quedado – para algunos – en el medio de una polémica que les reprocha el momento en que vuelve a la opinión pública el tema de las declaraciones del Cnel. (en Situación de Reforma) Gilberto Vázquez.
Es esto para nosotros lo que vemos difícil de entender, entre otras cosas porque precisamente hay intereses que tratan de aportar confusión, de entreverar los naipes en su provecho.
Es en estas ocasiones, en que se hace necesario confiar en determinadas personas o instituciones en que la posibilidad de pensar con claridad y firmeza es lo más importante.
Es uno de los aspectos más complicados, cuando es necesario basarse en la confianza y la credibilidad de las personas, algo muy caro y conocido en periodismo.
Cuando alguien analiza o interpreta situaciones que invariablemente puedan ser “manejadas” hacia una u otra ideología es necesario tener la cabeza muy fría para no dejarse manejar y apartar la paja del trigo.
Para nosotros lo que ha hecho Familiares de Detenidos Desaparecidos es correcto, se hizo lo que debía hacerse. Vale decir que cuando llega a sus manos la información, sea el momento que sea, lo que corresponde es que se la difunda, sin tener en cuenta a quién beneficia y a quien puede perjudicar, sencillamente porque es lo que corresponde.
El tema que los nuclea y mueve sus actividades está mucho más allá que cualquier interés político, es muy caro y delicado de lo que pueda pensarse, por lo tanto no hay razón alguna, ni argumento capaz de justificar una demora o manipulación en beneficio de tal o cual ideología.
Difundirlo, dando a conocer todos los detalles y las circunstancias de quien se la dio y cuando, como de quien pudo negársela porque hasta el momento no se había podido acceder a este informe, son todos aspectos que deben aclararse, ventilarse, y luego saber los porqué, cómo y quién, es harina de otros costal.
Seguramente que saber todo ayuda a ubicar el tema y la situación. Muchas veces las versiones están tan bien “armadas” que resulta difícil saber exactamente ante qué nos encontramos, pero creemos que lo más sano e inteligente es tratar de ver más allá de lo que nos muestran o de la forma en que nos presentan las cosas.
De lo contrario corremos riesgo de ser manejados y de creer ingenuamente en la primera versión que se nos proporciona.

 

A.R.D

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No es el mejor camino…

Cuando Isaac Alfie, director de la OPP (Oficina de Planeamiento y Presupuesto) justificó la reducción de recursos para la educación en el hecho de que ha disminuido el índice demográfico escolar y por lo tanto la cantidad de niños que concurre a la escuela, es menor a la que había, consideramos que es un error inadmisible.
Entendemos que la disminución en el número de escolares nos da oportunidad para mejorar los servicios, para anexar y sobre todo para mejorar y superar el nivel de lo que se ofrece.
No entendemos a quienes se han pasado años cuestionando y criticando permanentemente el nivel educativo del país, que según ellos se ha deteriorado al punto de caer en un nivel lamentable y hoy, cuando circunstancialmente tienen posibilidades favorables para redirigir la conducción de la misma y sobre todo para darle más posibilidades de superarse, optan por mantener su nivel actual, conformándose con hallar la forma de ahorrar recursos.
Creemos equivocado además porque precisamente vivimos en un país envejecido, con un bajo índice de natalidad uno de los aspectos a incentivar y promover es precisamente el índice de natalidad. Es decir tratar de que el número de niños crezca , que tengan cada vez mejores posibilidades de desarrollarse y capacitarse para la vida, en igualdad de condiciones, lo que no es poco, ni fácil por supuesto, pero es lo que corresponde.
Retacear fondos porque ha bajado el número de niños es a todas luces equivocado. Nos deja la idea de que el camino más adecuado, es decir tener menos escolares y gastar menos en ellos.
Nosotros somos partidarios del extremo contrario precisamente, es decir de invertir, promover que haya más niños en la escuela, que se capaciten más y mejor.
Esto es invertir en promover más niños con mejores posibilidades, mejores servicios y mayor igualdad. Hay sectores dela actividad uruguaya que reclama porque no encuentra técnicos formados en el país y hablan de un déficit importante, que están disimulando con técnicos extranjeros, mientras que hay jóvenes uruguayos que no se preparan, quizás alguno porque no quiere y otros porque no pueden… Cualquiera de los dos aspectos debería de preocuparnos para rescatar a todo el que quiera tener un panorama diferente en la vida.
Ni manteniendo, ni mucho menos reduciendo recursos es el camino adecuado. Invertir es apostar al futuro para nosotros lo más indicado y el único camino recomendable.
Es lo que pensamos.

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En su oportunidad… no es lo mismo

En estos momentos de cercanía de una elección, pandemia de por medio caemos en un panorama de confusión en el que es difícil tomar posición.
Las declaraciones del Cnel. Gilberto Vázquez, que trascienden en este momento son en buen romance la causa principal de esta confusión o intento de confusión al menos. Si estaban disponibles o no, si se las conocía total o parcialmente las respuestas por parte de quienes tenían la responsabilidad de darle trámite ante la Justicia; si se las “cajoneó” o no y con qué propósito, son todas cosas que no están claras y mucho nos tememos que son manejadas por determinados intereses.
Otro aspecto que sobrevuela en estos momentos es el pedido desafuero efectuado por la fiscalía del actual senador Guido Manini Ríos, precisamente por lo actuado al tener conocimiento de las confesiones del jerarca militar mencionado. ¿Lo hizo en tiempo y forma de acuerdo a lo que establece la ley?.
Pero hay una cosa muy clara, aunque para nada visible porque es intención de mantener “invisible” o bajo hermético secreto el poder del militarismo en este país. Es para nosotros la principal amenaza para la vida democrática del país. Sobre todo teniendo en cuenta el pasado reciente que aunque tomando distancia las versiones existentes y haciendo hincapié en las declaraciones del propio jerarca militar hoy en situación de reforma, el militarismo torturó y asesinó a quienes consideró enemigos.
Y conste que sabemos que lo sucedido en aquellos años no fue en blanco y negro, pero no por esto abonamos la teoría de los “dos demonios”, cuando hubo gente que torturó, asesinó e hizo “desaparecer” y otros que asesinaron y secuestraron. La diferencia radica en que la gente que participó en la guerrilla, mató cinco o seis personas. Estuvo años presa a veces en condiciones lamentables, mientras que en el otro extremo se mantiene el pacto de silencio que permite que cerca de 200 familias sigan buscando los restos de sus muertos y haya muchas personas que se murieron sin saber adónde fueron a parar sus muertos.
En oportunidad las declaraciones del Cnel. (en situación de reforma) Gilberto Vázquez aportan mayor confusión pues no aclaran realmente remitió las declaraciones de Vázquez a la Justicia Penal o tuvo intención de hacerlo (será oportunamente remitidas) cosa muy diferente a un recibido y firmado por parte de quien debe conocerlas.
Esperemos que la ciudadanía Uruguaya sepa pararse y discernir la verdad en todo esto y no se deje manipular por quienes a sabiendas siembran confusión.

A.R.D.

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La improvisación es mala consejera

Cuando nos referimos a los desafíos que tendrá el próximo gobierno departamental, hemos antepuesto siempre en primer término, a la obtención de trabajo digno para la población.
Y es que esto, que entendemos es uno de los grandes desafíos que tendrá quien asuma el gobierno del departamento, es también un gran riesgo que es el de improvisar proyectos.
Urgido por el momento y la necesidad y con la mejor buena voluntad, se corre el riesgo de improvisar de caer en proyectos poco viables. Lo que hemos visto y escuchado no nos satisface. Somos de los que entendemos que para impulsar este tipo de proyecto deben de agotarse los estudios de factibilidad, porque de nada valen aquellos proyectos destinados al fracaso.
Todos sabemos que más allá de la efímera etapa de construcción de planta o plantas física, el funcionamiento y la viabilidad toda de estos proyectos es lo que lo justifica o no.
En nuestro pasaje por el periodismo informativo hemos visto de todo. Hemos visto armar grandes proyectos, como el de Bella Unión, con CALNU, financiando proyecto como CALAGUA, CALVINOR, y alguna más, que a poco de la etapa de puesta en funcionamiento, como fueron las dos cooperativas mencionadas se fundieron y hoy no son más que un mal recuerdo.
Hoy escuchamos hablar de la navegabilidad del rio Uruguay, una obra faraónica, hasta ahora desechada y vemos también poner en marcha la Central Hortícola de Salto. Esperemos que ambos proyectos, que no son nuevos ni mucho menos, hayan sido debidamente estudiados para que no se corra el riesgo de la improvisación que mencionamos.
Nada más frustrante que ver fracasar uno de estos proyectos en los que los pobladores suelen convencerse y depositar en ellos grandes esperanzas en la lucha contra el desempleo o la inestabilidad.
Salto, como todo el país o quizás más aún, necesita trabajo y a raíz de ello enfrenta graves problemas sociales, a los que la pandemia agravó más, pero no por ello deben manejarse improvisadamente proyectos que embauquen o se valgan de una necesidad con planes sencillamente poco factibles.
Ojalá no nos equivoquemos este mes, cuando se deba elegir al futuro intendente y a los alcaldes correspondientes. Aunque todos queremos tener un trabajo estable y bien remunerado, en esto hay que ser honestos y cuidadosos, porque no cualquier empresa es viable en estos momentos de tan alta tecnología y en todos los casos debe de cuidarse que se hable con propiedad y argumentos sólidos.
A.R.D.

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Mucho más allá de suprimir el concurso…

Cuando las redes sociales se usan bien, para decir lo que de otra forma no se puede decir, porque se carece de pruebas, aunque esto no significa que no sea verdad, se está cumpliendo a satisfacción la función esencial que deben tener las redes sociales.

Cuando se usan para dar a conocer la tremenda falta de libertad y de igualdad que sufren las mujeres bajo los regímenes islámicos, obligadas a usar velos a cubrirse totalmente y prohibidas de hacer determinadas cosas y de concurrir a eventos reservados para los hombres, cumplen una función honesta y altruista que debe reconocerse.

En cambio cuando se las utiliza para difamar, denigrar y enlodar personas e instituciones escudados en el anonimato resultan aborrecibles y rechazables en cualquier instancia.

En el caso que nos ocupa- las denuncias sobre abusos en el carnaval de las promesas en Montevideo – creemos que debe separarse la paja del trigo. No tenemos dudas que no es ambiente recomendable para ningún menor de edad, sobre todo si en algún momento se lo larga solo o a cargo de alguien poco recomendable.

Entendemos que la actividad en sí, tiene poco o nada de denigrante o ruin, pero es el ambiente, el contexto en cual se cumple, el que no es precisamente favorable o beneficioso para la expresión de un menor de edad, ya sea varón o mujer.
Y nada tiene que ver –a nuestro juicio – que se trata de una competencia o simplemente de una exposición o un desfile y no un concurso. Es que quien le hace mal al carnaval en si, vale decir las personas dispuestas a abusar de estos menores, poco tienen en cuenta la competencia, porque sus aborrecibles propósitos son otros.

Entendemos que se halla denunciado y creemos que debe de investigarse los hechos hasta el más mínimo detalle, pero no descartamos de plano que existan otros intereses y deban ser analizados en cada caso, porque el anonimato suele cobijar hechos que en realidad tienen poco que ver con lo que se denuncia.

La protección delos menores está fuera de discusión. El darles crédito a sus afirmaciones e investigarlas, no debe discutirse, pero que esto no suponga de antemano ensuciar y enlodar sin más ni más.

La idea de crear con el “carnaval de las promesas” un semillero para la fiesta, no es condenable. Lo que debe hacerse es transformarse en celosos guardianes a los responsables en todos los casos. Algo que jamás debe obviarse.

A.R.D.

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No nos engañemos ¿Confesión o estrategia?

Una muestra impecable de cómo se marca una agenda

Si no hubiera habido una postergación, determinada por la pandemia, el tema de las elecciones departamentales y municipales debiera estar definido ya desde hace seis meses atrás.
Sin embargo recién el mes que se inicia tendremos los uruguayos la posibilidad de pronunciarnos al respecto. En condiciones normales debiéramos estar hoy discutiendo sobre los gobiernos actuales de los departamentos y de los municipios.
El tema del estado de las calles, de la basura, de la situación de la vivienda que enfrentan muchas familias de uruguayos y sobre todo de la seguridad o “inseguridad” que se puso sobre el tapete en los últimos meses y acaparó la atención, al punto de decidir – a nuestro entender – las elecciones nacionales.
Sin embargo todo esto ha quedado momentáneamente relegado y el interés de los uruguayos está circunstancialmente en la repercusión de las declaraciones del Cnel. Gilberto Vázquez.
Hoy los uruguayos estamos “ocupados”, opinando sobre las declaraciones del Cnel. Vázquez. La pandemia del COVID 19, el famoso coronavirus y sus consecuencias sobre la salud y la economía en el Uruguay fue “olvidado” por estos días.
Es una forma impecable de tirar sobre la mesa de la opinión pública un tema capaz de hacer olvidar varios otros.
No seamos ingenuos, como aquellos que creyeron que no hubo segundo vuelo sobre el Río de la Plata, que no hay “pacto de silencio” y hoy se “desasnan” por boca de uno de los más temibles represores.
El tema de la seguridad sigue teniendo plena vigencia. La delincuencia que no tiene color político ni ideal alguno, sigue matando a mansalva, robando y rapiñando a gusto y gana, pero a nadie se le ocurre salir a condenar o a manifestar pidiendo “justicia” en estos momentos.
No pretendemos desconocer la importancia del tema de los detenidos desaparecidos y de tanta gente que no sabemos que fin tuvo. Para nosotros queda claro que este tema no debe olvidarse ni relegarse jamás, por la sencilla razón que no caduca.
Ahora eso sí, que diferente hubiera sido si se lo hubiera tirado sobre tapete un mes después. Vale decir ¿pasadas las elecciones departamentales?
No somos ingenuos, aunque tengamos cara de ello, aquí han jugado intereses muy puntuales y todos los involucrados deben de saberlo y tenerlo muy claro para no dejarse manejar.
La agenda fue marcada en forma inteligente, impecable, diríamos y nos lleva a hablar y opinar de cosas que no pensábamos analizar en estos momentos, escondiendo o pasando a segundo planos los demás.
A.R.D.

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No nos engañemos ¿Confesión o estrategia?

El trascendido público de las manifestaciones realizadas por el Cnel (en situación de reforma) Gilberto Vázquez ha revolucionado el panorama político y por ello creemos necesario hacer algunas precisiones.
En primer lugar, se señala que dichas declaraciones ante un tribunal militar fueron formuladas en el 2006, es decir hace 14 años y nunca se revelaron públicamente porque nunca se preguntó sobre estos aspectos en particular, según las fuentes de quienes respondieron a pedidos de información desde entonces.
Llama la atención de que precisamente ahora, un mes antes de las elecciones departamentales, surjan a nivel público estas manifestaciones que efectuadas en ese entonces seguramente hubieran tenido otra repercusión.
Veamos entonces a quién beneficia y a quien perjudica dicha revelación y sobre todo el hecho de que se hubieran efectuado 14 años atrás.
El más perjudicado es el Frente Amplio, pues en ese entonces tenía el gobierno nacional y se supone que era quien debió hacer públicas dichas declaraciones y sobre todo ponerlas en conocimiento de la Justicia, porque que sepamos nadie en una democracia puede declarar abiertamente que torturó, asesinó y tiene el propósito de seguir matando, sin responder por ello ante la Justicia.
En segundo lugar se supone que también habría militares afectados. Quienes tuvieron la obligación de poner en conocimiento de las autoridades la gravedad de la confesión. Se supone que al menos deberán aclarar su situación de entonces.
¿Quien se beneficia? En primer lugar el propio declarante, que no tenemos duda alguna que no esté sólo en esto. La prueba está de su fuga anterior. Nunca se supo que ayuda recibió ni de quien. Ahora trasciende –según lo publicado – que escapó entre otras cosas para matar hasta el presidente de la República, Tabaré Vázquez.
Ya se fugó una vez de la cárcel, pero esto no ha sido obstáculo para darle la prisión domiciliaria supuestamente donde hoy permanece por razones de salud aunque lleva ya varios años en esta situación, a escasos metros de la frontera con Brasil y en un lujoso edificio.
Pero hay más, antes de que Fernández Huidobro fuera ministro, el Cnel. Vázquez cobraba la tercera parte de su sueldo, pues un fallo judicial le condenó por los crímenes en Argentina y entre otras medidas le impuso esta rebaja del sueldo. Fernández Huidobro decidió restituirle el ciento por ciento que cobra desde entonces y aunque no es determinante, no deja de ser un “premio” que a nuestro juicio no se merece.
Por último también se benefician “de rebote o no”, las actuales autoridades que compiten por los gobiernos departamentales y elevaron de inmediato las confesiones mencionadas a la Justicia.
Dejemos entonces que las cosas se aclaren y conozcamos la verdad o lo más cercano a ella.
A.R.D.

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Fruto de la politiquería

Seguramente si le preguntamos a cualquier uruguayo cuál es su concepto de los empleados públicos, ya sea de la administración central o de los gobiernos municipales habría pocas diferencias. Salvo los que están involucrados familiarmente, los demás tienen una visión similar.
Ser empleado público en nuestro país “es una panacea”, por lo beneficios que se le atribuyen dada la inmovilidad -salvo determinadas situaciones- los buenos sueldos y la comodidad de los trabajos.
Esto determina que un alto número de jóvenes uruguayos aspiren a un puesto público. Es más, estamos seguros que la gran mayoría de los militantes políticos trabaja con esta aspiración, para sí o para algún familiar.
El concepto que tiene la población uruguaya del empleado público no difiere mayormente de esto. Es que se sabe que un alto porcentaje de ellos ingresó por esta vía, vale decir “por política”, como se suele decir y por lo tanto salvo excepciones no son ni los más capaces, ni los mejor preparados, ni los más trabajadores, los que han ingresado.
Tanto es así, que tenemos entendido que consciente de esta realidad la Confederación de Empleado Estatales (COFE) ha contratado una consultora para tratar de revertir esta imagen en la población.
Es que lamentablemente el chiste de “Mafalda” sobre la burocracia grafica la imagen que tiene la población de los empleados públicos (hay dos filas, en la primera de ellas un solo cliente” y del otro lado del mostrador numerosos funcionarios haciendo “cola” para atenderlo. La fila restante, al lado de la primera, es la de numerosos clientes y un solo funcionario para atenderlos).
Obviamente que el ingenioso cordobés, Joaquín Lavado “Quino” ha exagerado, pero su interpretación del concepto que tiene la población sobre el empleado público tanto en Argentina, como aquí y en otros lados es la misma.
La desidia, el menosprecio por el público y las pocas ganas de trabajar, válidas o no, es lo que sustancia la imagen del empleado público. Sabemos y nos consta que no siempre ni en todos los casos es así, pero ellos, más que nadie deberían de hacer lo que corresponde, ni más ni menos, para erradicar esta imagen.
Sabemos que hoy existen disposiciones que fomentan el ingreso por sorteo o concurso, como forma de paliar esta situación, esperemos que no se transforme en otra trampa, porque los “famosos” concursos, con tribunales digitados han sido una de las principales formas de ingreso “por la ventana”, al decir de José Mujica y han existido en todos los gobiernos.
Por estos días se ha cumplido un paro gremial de COFE. No sabemos qué grado de acatamiento tuvo, pero es en estos casos con la adhesión o el rechazo popular que puede notarse con mayor nitidez esta imagen y debería preocuparle en primer término al propio gremio.
A.R.D

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Basta de subrayar lo bueno y ocultar lo malo

Desde el escepticismo que me embarga en estos momentos por todo lo político, deseo expresar que no me siento animado a participar en contienda política, ni social, ni gremial alguna y esto no es bueno, por supuesto.
Pero a menudo veo que los informativos de los medios de comunicación masivos se limitan a lo sumo a dar a conocer las versiones que según el cristal con que se los mire son blancas o negras.
Es así que desde las filas de quienes hasta ayer fueron oficialismo y hoy están en la oposición, se condena todo lo que está haciendo el actual gobierno, debemos “padecer” durante cinco años, porque cada paso, cada medida adoptada por quienes hoy son mayoría parlamentaria es catastrófico.
No se habla por ejemplo del desempleo, del hecho de que el tan mentado “rescate” de la pobreza de miles de familias uruguayas no condice con la existencia de tantas ollas populares y de tanta gente que ha tenido que ir al seguro de paro apenas asumido el nuevo gobierno.
Desde quienes hasta ayer estuvieron en la oposición y hoy son gobierno, se condena todo lo hecho, se ”pinta” una situación lamentable y se da a entender que han recibido un país en ruinas, en un estado calamitoso. Todos los problemas son consecuencia de estos malos gobiernos o a lo sumo de la pandemia que llegó 15 días después de asumir ellos el gobierno nacional.
En tanto se condena a un gobierno que despilfarró los años de bonanza y gastó mal y exageradamente, según el hoy oficialismo, se usa intensamente el sistema informático y el Seguro de Salud implementado por el gobierno anterior. Obviamente que de esto no se habla.
En filas de la hoy oposición, se atribuye en tanto todo lo que está mal y los problemas de seguridad que no han cambiado mayormente y han llevado al gobierno a los cinco partidos que hoy integran la denominada coalición multicolor, a los gobiernos blancos y colorados que gobernaron el país durante décadas anteriores.
En medio de estas dos visiones, tengo la sensación que ni lo uno ni lo otro. Basta de resaltar y destacar lo bueno que se ha hecho o se promete hacer, y de ocultar lo que se hizo mal o sencillamente no se hizo.
Un poco más de autocrítica no vendría mal, porque hay que entender que la política es una acción noble, quizás la más noble de todas si se la asume con honestidad, con justicia y con equidad, pero la politiquería, la deshonestidad, la corrupción se constituye en la más aberrante de las acciones humanas.
A.R.D. 

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El que calla otorga…

No podemos menos que aplaudir la iniciativa del Ministro del Interior de convocar a su despacho a todos los líderes y representantes de los partidos con representación parlamentaria para que compartieran el compromiso de bregar por una campaña de elecciones departamentales, en paz, tranquilidad y orden.
Esto ha sido también un intento de desterrar la violencia que desdichadamente se ha manifestado en las últimas semanas en el país con hechos realmente lamentables, como ha sido el apuñalamiento de un militante que colocaba carteles en Salto y el ataque a otros dos de sus compañeros.
Creemos que nadie en su sano juicio tiene interés en empañar con estas manifestaciones de violencia e intolerancia política, una campaña que entra prácticamente en su último mes y debería de ser muestra de todo el sistema democrático uruguayo.
En esta reunión convocada por el ministerio del Interior vimos prácticamente a todas las principales figuras de cada partido político. Sin embargo su participación ha sido muy diferente, desde quienes abrazaron la idea con entusiasmo, entendiendo que el destierro de la violencia no debe quedar en palabras, sino que debe de expresarse en toda y cada oportunidad que sea posible, hasta quienes daban a entender que concurrían casi “obligados” a manifestar algo que no compartían plenamente.
Es con respecto a este segundo caso que queremos manifestarnos. Esto no debe politizarse, porque no importan las ideas que profesen las víctimas de semejante atentado, como tampoco importa la filiación o supuesta filiación de quien o quienes lo concreten.
Jamás caeremos en el error de atribuir a un partido político concreto la instigación de un hecho de esta naturaleza, aunque hemos dicho y sabemos que en toda campaña política han sido, son y seguramente serán usuales los gritos, insultos, agravios y hasta pedreas entre manifestantes.
Pero un apuñalamiento, sólo puede atribuirse a una persona anormal, fuera de sus cabales, capaz de tratar de atacar y quizás matar a quien no piensa igual.
De todas formas también lo hemos expresado en estas columnas. No debiera haber dos posiciones en este sentido y la condena debiera hacerse fuertemente y por parte de todos los partidos representados por sus líderes en toda ocasión.
En esto, quien calla otorga o cobija al menos y es una forma de apañar las acciones. Sabemos que las expresiones que recogen los medios masivos son siempre digitados y se trata de dar a conocer los más representativos, pero no es este el caso, porque aquí deben estar todos, aparecer todos, porque en este caso más que nunca el silencio es cómplice…

A.R.D.

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La represión de por sí, no es el mejor camino

Insistimos, el mayor desafío de las futuras autoridades departamentales será el de conseguir trabajo para la gente. Superada la pandemia, cosa que aspiramos a que un día se logre, quedarán las secuelas y estas no serán pocas ni menores.
No hay tiempo para distracciones. Hoy vemos que se pierde tiempo en si debate si o debate no, si ha hecho todo lo que se pudo o se malgastó y despilfarró, si la ciudad puede mostrar más limpieza y calles en mejor estado o no.
Honestamente creemos que están errando, todos. Porque la gente anda preocupada en si va a comer mañana, no ya qué va a comer, ni que hablar que el vestirse y cubrir otras necesidades mínimas ha pasado a segundo plano, totalmente relegado.
Aquello de que la función esencial de las intendencias era el ABC (Alumbrado, Basura y Calles) no es lo que más preocupa hoy. No porque lo dejemos de lado sino sencillamente porque las necesidades que urgen son otras.
Es en el trabajo que deben enfocarse y como lo hemos sostenido siempre este es el mejor remedio para una sociedad atribulada. Cuando la gente tiene trabajo estable y con sueldo digno, mejora la seguridad, disminuye los problemas sociales y la gente en general se interesa por otros temas.
En caso contrario ni siquiera escucha. Quien va a preocuparse por clasificar, reciclar, cuidar el ambiente si no tiene trabajo y su familia reclama con todo derecho por la alimentación que no recibe.
Cuando alguien visita un barrio enseguida nota la diferencia entre alguien que tiene trabajo y quien no lo tiene y no considero un trabajo digno las formas de subsistencia que encuentran muchos coterráneos para subsistir, como la torta frita, el cuidar motos y autos, vale decir vivir de la caridad pública.
Trabajo digno y estable es lo que piden hoy las comunidades locales y debiera ser la prioridad esencial de quienes aspiran al poder. Existe gente que revuelve los contenedores de basura buscando algo de comida si la hay. Es cierto que para llegar a esto hay muchos motivos, como la droga, la plata fácil, la desidia.
También hay muchas medidas que pueden tomarse. Desde la represión y las sanciones duras para los infractores, hasta la atención honesta y profunda de los problemas sociales.
¿Qué es lo que buscamos y cual la mejor solución? ¿Solo el tener una ciudad más limpia y ordenada? Para nosotros lo más justo es darle a todo el que demuestre ganas de salir de esta situación la posibilidad de hacerlo, de formarse, de educarse, de prepararse para enfrentar la vida.
Es una tarea que debiera de concientizarnos a todos, pues todos tenemos una tarea a cumplir en esto y todos nos merecemos una vida más digna, justa y equitativa.

A.R.D.

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No más perros feroces

Seguramente la persona atacada cuando jugaba con uno de los diez pit bull que tenía en la ciudad de Artigas, es de las que sostienen que no hay perros feroces, depende de cómo se lo críe y de la forma en que se los enseñe.
En caso contrario, no hallamos justificación alguna para que alguien se dedique a la cría de estos perros (pequeños toros, según la traducción) y nos gustaría saber qué opina ahora, luego de haber sido hospitalizado por el ataque de estos canes.
No es el primer ataque de un perro de esta raza, tampoco el más grave. Eso sí, los canes de esta raza han sido protagonistas de la mayoría de los ataques de esta naturaleza.
Adultos mayores y niños de corta edad han estado siempre entre sus víctimas predilectas, pero en realidad nadie escapa cuando se desata su furia.
En estas columnas siempre hemos reclamado en contra de la tenencia de estos animales. Existe una clara omisión y también responsabilidades muy concretas en quienes se han prestado para autorizar la cría de estos animales.
Es más, para nosotros es lo mismo que si a alguien se le ocurriera criar un león o un tigre desde cachorro, asegurando que es inofensivo. No sólo corre peligro su dueño y las personas que la rodean, sino que también corren peligro otras personas que circunstancialmente pueden pasar por el lugar, coincidir con ellos en la misma ciudad, el mismo barrio o similar.
Tenemos entendido que en el caso de animales feroces existe una prohibición concreta. Somos amantes de los animales, pero cada cosa en su lugar, deben de estar en las reservas o mejor aún en sus hábitat naturales, no en el estrés de una ciudad o un ambiente humano.
Nadie sabe cuándo un animal está molesto, malhumorado, que no es lo habitual pero según las condiciones puede darse y por lo tanto nadie ni siquiera su dueño está libre de ser atacado.
El primer argumento de quienes tienes estos perros, es el de la seguridad. Vale decir que sostienen que se valen de estos animales para vivir “tranquilos”. Nada más equivocado. Los peores delincuentes, aquellos que están dispuestos a herir o matar para conseguir sus objetivos no se detienen si tienen que matar a estos animales o sencillamente tirarles algo insoportable para el animal que lo mantenga alejado de ellos.
En cambio si es para usarlos como mascotas y su misión es ladrar y avisar, existen muchas razas de canes que no son feroces y cumplen esta función a satisfacción. Ojalá se reponga rápido la persona atacada y ojalá también que entendamos no más perros feroces porque el daño que pueden causar es muy superior al beneficio.
A.R.D.

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Las redes sociales, una herramienta formidable o un arma repugnante

Recientemente en estas columnas opinábamos sobre la libertad de prensa, sosteniendo que resulta harto difícil hallar un solo hecho en el país en el que realmente se respete la libertad de prensa.
Ahora bien surge el fenómeno de las “redes sociales” y los “blogs” personas en que el periodista es libre de opinar bajo su firma y nada más, aunque ello obviamente no lo exime de consecuencias, sólo que en este caso los asume o deja de asumir conscientemente.
Si bien es sabido que hay condiciones y responsabilidades algunas lógicas y otras no tanto, para tener acceso a un blogs, estimamos que es la herramienta que más nos permite acercarnos hoy a la libre expresión del pensamiento.
Por supuesto que la libertad no es libertinaje y de allí que entendamos que ciertas condiciones son razonables, como el uso de un lenguaje sin agresiones, sin groserías. La no utilización de violencia para exponer ideas y demás.
Los límites a la difamación y la responsabilidad ante la Justicia por los excesos e infracciones penadas por la ley, aspecto que aún no está totalmente claro cuando se trata de las redes.
La cuestión pasa a ser del lector o consumidor que debe ser capaz de determinar con precisión en quien confía, o que cosa es información y que es una simple versión que no reúne las condiciones necesarias para ser creíble, como fuente debidamente identificada, pruebas fehacientes o elementos que lleven a ellas y demás.
Otra zona oscura en las redes sociales sigue siendo la responsabilidad social. Si bien nadie bien formado cree en el primer “bolazo” que se publica, todavía quedan muchas personas que los replica “por las dudas”.
Como toda herramienta las redes sociales han significado un gran aporte, en caso de oscuros totalitarismos, capaces de limitar o vetar la libertad de prensa, pero también pueden constituirse en una forma repugnante de desprestigiar, o difamar, para hacer el mal o destruir a quien se pone delante de sus intereses.
Por lo tanto lo sabio es saber usarlas como corresponde, con la inteligencia suficiente como para saber ante que nos encontramos en cada caso y si para ello es necesario tomarse un tiempo, hagámoslo antes de prestarnos a ser usados ingenuamente.
A.R.D.

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Cuando sale a la luz lo más aberrante de nosotros

Es una de las acciones más aberrantes que existen en el seno de una sociedad. Los abusos sexuales son además de las acciones más escondidas o “secretas” de las sociedades que prefieren barrer para debajo de la alfombra, relegando la justicia y haciendo caso omiso de las leyes en función de no exponerse al “que dirán” de la sociedad.

Lamentablemente el mayor porcentaje de este delito se da en el seno “intra familiar”, vale decir en el interior de las familias mismo.

La denominada “operación Océano” lleva ya 24 personas “formalizadas” (nuevo término asimilado al de investigado) como presuntos autores de casos de delitos sexuales, con retribución o promesa de retribución material a menores de edad.

En realidad lo que ha hecho esta operación es desnudar una realidad que la mayoría de los uruguayos sabemos que existe, pero preferimos no hablar para no complicarnos.

Existen varios motivos para que se siga con esta actitud, aunque ninguno de ellos sea realmente justificativo suficiente para que una víctima quede desguarnecida o abandonada a su suerte.

Las dificultades para probar los hechos, la disposición o no de las víctimas a asumir el trámite de la denuncia, el involucramiento con menores de edad a quienes por un lado la ley se ufana de proteger, pero por otro llegado el momento los abandona, son los argumentos o “excusas” que si bien no debieran existir, siguen vigentes.

Es un hecho sabido o sospechado al menos, que existe un denominado “turismo sexual”, requerido por visitantes y una alta demanda entre quienes se desempeñan en el rubro que “no saben del tema”, pero saben quién puede “saber algo”.

Si bien ha sido el tema sanitario el que más ha contribuido a detener el crecimiento de esta infamia, cuando se descubrió el HiV, es sabido que sigue existiendo y un alto porcentaje se infecta a través de las relaciones sexuales.

Ha habido muchas vidas inocentes, destruidas o severamente afectadas de esta forma. Hoy la tecnología (léase las redes sociales, el celular y demás), nos ha ayudado a combatir la hipocresía, a descubrir este mundo subyacente que muchas veces está entre nosotros, pero no lo sabemos.
La Operación Océano no debería ser la única, ni la última, porque mientras haya consumidores habrá abusos sexuales y turismo sexual.
A.R.D.

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Ni mejores ni peores, simplemente menos

El tema de la basura es uno de los más recurrentes de los gobiernos departamentales y las alcaldías.
Una de las respuestas más difundidas para enfrentarlo es la utilización de contenedores que para nosotros son una muestra cabal, no sólo de la solidaridad de empresas comerciales, sino también de la respuesta que son capaces de ofrecer los vecinos.
Sin embargo también hay que saber que hay gente, quizás resentida, quizás más interesadas en el caos y la crisis, que son capaces de romper, destruir y hasta incendiar los contenedores.
No ignoramos que puede haber un poco de descuido o irresponsabilidad de los propios usuarios, que sobre todo en invierno arrojan cenizas, algunas todavía encendidas, en ellos. Tampoco que hay hurgadores que a falta de luz encienden algún fuego para ver qué hay dentro de los contenedores.
Pero esto no explica, por ejemplo, que en una misma noche se hayan incendiado varios contenedores de plástico en la ciudad de Salto y en el mismo recorrido. Que en Montevideo, haya decenas de contenedores incendiados por día y la reparación de ellos, cuando es posible, cuesta alrededor de 500 dólares, cada uno, se nos dice.
Tampoco se puede ignorar, porque lo hemos visto, a la gente que se arrima a un contenedor abierto y arroja hacia él su bolsa de residuos, si cae adentro o afuera ya no les preocupa…
Es que así somos algunos uruguayos, no todos por suerte. Ni mejores ni peores que otras sociedades, sencillamente que somos pocos, pero si hablamos de porcentajes, seguramente que no somos tan diferentes. Así como hay gente que asume con responsabilidad e incluso hace más de lo que le corresponde, hay otra que tiene una conducta vergonzosa. Pareciera que basta con que no la registren o que el fruto de su mala conducta no se vea para que “esté bien”.
Es así que los cursos de agua sean los lugares preferidos para arrojar sus desperdicios, si no se los registra no se los multará y del ambiente que se encarguen otros, parecen reflexionar en su necia actitud.
Lo que debemos tener claro es hacia dónde vamos. ¿Cuál es el camino correcto?. Los contenedores deben de ser el primer paso hacia una clasificación seria, responsable que permita recuperar y reciclar muchos de los materiales que hoy sencillamente arrojamos a la basura.
Con todo, creemos que el camino es la educación. Más allá de la sanción (que debe de aplicarse a los reincidentes), para nosotros la única respuesta válida llegará por la educación, aunque haya excepciones que siempre las habrá, pero al menos en un número menor.
A.R.D.

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La “nostalgia” nos pondrá de cara a la realidad

Se acerca la noche del 24 de agosto, una noche en que los uruguayos de la mano de Pablo Lecueder, un “disc jockey” ya veterano, han impuesto en el mundo para rememorar viejas épocas como “La Noche de la Nostalgia”.
Pero en esta ocasión las condiciones son diferentes, la pandemia recomienda especialmente a los adultos mayores a permanecer en casa y de no hacerlo que haya motivos suficientemente valederos para hacerlo, usando tapabocas, manteniendo la denominada distancia social, el lavado de manos y demás recomendaciones.
En esta ocasión todo indica que la verdadera nostalgia dejará de lado gran parte de su perfil comercial, la reunión con amigos, el baile y demás, para concentrarse en el recuerdo musical de viejos temas.
Es un desafío a la responsabilidad. Una verdadera apuesta a mostrar la prudencia y responsabilidad de que tanto hablamos. Hoy nada vale más que esto en la vida. Los uruguayos nos sentimos orgullosos de como hemos manejado la pandemia hasta estos momentos, pero es en estas circunstancias en que verdaderamente se nota si obedece a una mayor responsabilidad o sencillamente a una menor concentración demográfica.
Una reunión, una fiesta, un baile no justifica que mostremos irresponsabilidad, tanto con nosotros mismos, como con los demás. Es seguro que más de cinco meses de encierro de la denominada “cuarentena” que nos ha obligado a quedarnos en casa, salvo en caso y condiciones muy particulares, hacen que estemos deseosos de salir y reencontrarnos con nuestra vida normal, que se ha visto drásticamente reducida.
Pero no es un 24 de agosto más. No puede ser una “noche de la nostalgia más”. Es la noche de la pandemia y seguro que el futuro de los uruguayos pasa por las consecuencias de esta noche.
Seguro que habrá ocasiones de celebrar, de festejar y de recordar junto a viejos amigos, pero seguro también que no es en estas circunstancias. Hoy lo que se impone es mostrar al mundo que somos capaces de conducirnos con la debida responsabilidad. Que más allá de las necesidades, podemos manejarnos con criterio.
Resulta obvio que también aquí en nuestro país, la pandemia ha cobrado sus víctimas. Resulta obvio también que tenemos rebrotes y enfrentamos verdaderos desafíos en la zona fronteriza. Pero es la oportunidad de decirle al mundo entero que también podemos manejarnos con seriedad y prudencia, sin dejar por ello de ser prudentes y solidarios.

A.R.D

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La realidad de las “domésticas”, de las más grandes colaboradoras

Antes que nada debemos decir que el término “doméstica” nos parece imperdonable, en cuanto significa “criada” o “servidor”, vale decir una persona que está al servicio de los demás y aunque ha existido desde siempre, no compartimos no compartimos la superioridad con que la sociedad suele mirarle o considerarle.
El término no antepone la calidad de persona, que cumple una tarea, un rol muy importante para los demás, igual a las demás personas e incluso a su “amo”, “patrón” o “jefe”. Nunca compartimos el término porque entendemos que se trata de un resabio de otras épocas, que incluso supo de esclavitud, de menosprecio y de arbitrariedades inadmisibles.
Para nosotros cada persona vale lo mismo, son sus valores los que la identifican y cada persona tiene nombre y es por él que debemos referirnos siempre a ellas.
Ayer se conmemoró en el país del “Día de la Empleada Doméstica”, para nosotros una trabajadora más y vaya si se trata del sector más golpeado en la actual situación. Muchas de ellas no tienen siquiera cobertura social y muchas también no alcanzan el mínimo requerido para ser tenidas en cuenta por ésta.
La pandemia les hizo en muchos casos perder su trabajo. Muchas de ellas de edad avanzada, debieron resignar todo al dejar de percibir un ingreso, por menor que este fuera.
Son de los sectores más vulnerables de la sociedad, porque generalmente saben sus integrantes que no tienen otras posibilidades. Generalmente no han tenido oportunidad de educarse, de formarse y por lo tanto no porque rechacen la posibilidad de asegurarse, sino que conocen sus limitaciones y están casi “obligadas” a tomar la propuesta que se les haga, por más injusta que les parezca.
Es uno de los sectores del trabajo que tiene mayor índice de informalismo y no por voluntad propia, sino porque la realidad indica que es esto o quedarse ociosa en casa.
Es bueno decir que nuestro ideal es de una sociedad más justo, solidaria y respetuosa, en la que todas las personas valgan no por lo que tienen o lo que son, sino por su calidad de persona.
Los valores que debe distinguir a éstas deben ser iguales para todos. No hay personas más valiosas que otras, por la sencilla razón que llegamos a este mundo en igualdad de condiciones y nos vamos de él con lo mismo, absolutamente todos.
Decían los más veteranos que hay personas que nacen en “cunas de oro” y otros lo hacen en establos de animales. Todas diferencias que ha establecido el hombre y que debemos tener claro que de nada valen a la hora de la verdad.

A.R.D.

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Serás frío o caliente, si fueras tibio, te escupiré en la cara…

En estas columnas siempre hemos descartado que el incidente registrado en las inmediaciones del obelisco a Rodó la pasada semana, hubiera sido instigado o inspirado por algún partido político.
Esto no significa que ignoremos que aquí hubo y no es el primer caso ni será el último, una intolerancia, un acto de odio hacia determinado sector político y en esto queremos ser muy claros.
Siempre hubo y seguramente seguirá habiendo gritos, insultos, actos de violencia rechazando a quienes piensan diferente, así pertenezcan a determinado partido político que se halla dentro del sistema democrático y por lo tanto está debidamente avalado y respaldado, o debiera estarlo, por el sistema político .
¿Cuál es la diferencia entonces?
Pues precisamente que aquí quienes tienen la palabra son los líderes de cada sector y es en estas oportunidades donde se ve su grandeza o su pequeñez insignificante.
Y no nos referimos al caso puntual, porque entendemos que nadie puede apañar semejante enfermo, capaz de armarse y volver a apuñalar a quien discrepó con él.
Lo que no escuchamos, ni mucho menos vimos, fue a algunos de los líderes, preocupados porque la Justicia le pide cuentas a quien de alguna manera al menos apañó hechos de lesa humanidad, pero se guardan a silencio o tratan de minimizar hechos de inusitada violencia como el que aquí ha sucedido.

En esta línea recordamos la grandeza de José “Pepe” Batlle, del Gral. Líber Seregni, apenas fuera liberado y sin odios, ni rencor alguno, reclamó un país pacificado. De Wilson Ferreira Aldunate, con el corazón hirviendo por haber sido vetado a ser candidato a la presidencia de la República, pero con la grandeza de quien rechaza odios y violencia, llamó a pacificar el país.
Y como estos, tantos otros, que supieron poner el país por encima de todo. Que eran capaces de discutir ideas, de argumentar, equivocados o nó, pero jamás admitiendo, fomentando o dejando pasar la violencia fratricida.
Ha hecho muy bien el presidente de la República, al condenar el apuñalamiento de los militantes, porque aquí no importa a qué partido pertenezcan. Este anormal atentó contra el sistema democrático todo y no debiera haber caudillo alguno que quedara sin condenar tamaña afrenta.
Es repugnante intentar sacar rédito político de este intento de homicidio, casi tan oprobioso como es cobijarlo, llamarnos a silencio o apañarlo de alguna forma, restándole importancia.
Al que le quepa el sayo que se lo ponga…
A.R.D

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El profesionalismo que algunos proclaman y borran con el codo

Desde luego que entendemos que al escribir estas líneas estamos metiéndonos en un campo minado.
Desde luego también que sabemos que todo lo que suceda en estos tiempos, 40 días antes de las elecciones departamentales, pasa por una óptica política.
Pero esto no quita que eludamos la responsabilidad de tratar de ser justos y objetivos, o lo más cercano a ello que podamos, en todo lo que sucede a nuestro alrededor.
Para explicarnos, recientemente vimos en uno de los “grandes” medios televisivos capitalinos al referirse al lamentable apuñalamiento de tres militantes frenteamplistas en Salto, mostrar con orgullos escenas de la segunda etapa del incidente y dar a entender que se trató de un incidente callejero puntual. Curiosamente en beneficio del agresor que antes fue hasta su casa en las cercanía y regresó armado. Esto no se ve.
Por nuestra parte creemos que esto está muy lejos de ser profesional. En primer lugar porque al tratarse de un incidente que es visto de diferente forma, no se puede ni mucho menos se debe mostrar algo parcial, sino en todo su contexto.
No sirve la referencia y la advertencia que “se consiguió”, sólo esta parte de la grabación, sin audio, y sin mostrar el contexto en que se desarrolló.
No tenemos por qué dudar de la buena fe del periodista, pero sí de las intenciones de quien se lo proporcionó. Se supone que si está la segunda parte, también debe existir grabación de la primera, que supuestamente fue la que suscitó el incidente.
Mostrar sólo la reacción de los militantes, no es periodísticamente válido. Pero además hacerlo sin audio, y evaluar y juzgar el hecho de acuerdo a esta grabación, es para nosotros al menos algo lamentable.
Nos gustaría saber en primer lugar, quien o quienes proporcionaron la grabación. ¿Por qué no se grabó la primera parte?. Se habla de la existencia de cámaras del Ministerio del Interior en el lugar ¿no tienen audio?-
Esto me da margen para la sospecha. Para sospechar que este acto de intolerancia política, es cobijado por alguien. No me sirve el hecho que años atrás el agresor se hubiera confesado del mismo partido. No es la primera vez que “alguien” se infiltra en determinadas filas para desprestigiarlas.
Menos me sirve que algunos partidos se llamen a silencio o se manifiesten tímidamente frente al intento de homicidio (que esperamos no se concrete), cuando al menos y pese a todo esto ha sido al menos un acto de intolerancia política.
Podemos tener cara de ingenuos pero no ser ingenuos.
A.R.D.

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No manchemos al más grande

¿Cuál Artigas será el que inspira y cobija criminales y asesinos? Obviamente que el caudillo no logró ganar las batallas que ganó sin matar y balear a quienes se oponían militarmente a sus ideas de libertad, pero nunca predicó, que sepamos, la violencia y el crimen como legítima forma de lograr la patria que anhelaba.
Hoy escuchamos reiteradas alusiones al pensamiento artiguista que cada cual “acomoda” a su gusto y gana para que “coincida” con sus propias ideas.
Por nuestra parte preferimos quedarnos con aquella sentencia de “clemencia para los vencidos y curad a los heridos”, pronunciada luego de la victoria de Batalla de Las Piedras, que a nuestro entender revela la grandeza del general.
Es por eso que nos rechina el tema. Cuando en algún caso escuchamos que quienes viven en asentamiento son “los pichis”, delincuentes sin hábitos de trabajo y acostumbrados a ser mantenidos por planes sociales de asistencialismo y en otros casos son “pobre gente” que ha perdido todo y no tiene otras posibilidades que irse a vivir donde pueda.
Es poco serio pensar de cualquiera de las dos maneras. Ni lo uno ni lo otro. Hay quienes seguramente viven allí porque no conocen otra forma de vida que la de robar, delinquir u otra de las posibilidades de vivir obteniendo “plata fácil” y también los hay – aunque sean los menos – los que no han hallado otra forma de solucionar el problema de vivienda que enfrentan.
Pero lo que más nos importa es señalar hoy que valerse de la situación de esta gente para hacer política no es aconsejable, El problema existe y vaya si será acuciante en este Uruguay de hoy, pero no lo veamos con mirada política.
Nunca nos harán creer que Artigas que repartió tierras y enajenó territorio, apañaba a los torturadores, a quienes aprovecharon circunstancias para robar y enriquecerse. No creemos que alguien que tuvo la grandeza de retirarse del territorio que había defendido a muerte, para morir lejos y pobre, creyera en la violencia para que poderosos intereses se enquistaran en estas latitudes.
Los más pobres serán los más privilegiados dijo y esto por más vueltas que se le de, no tiene atrás otra política que no sea preocuparse realmente por la situación del pueblo y de la gente.
Que quede claro para que no ensuciemos el nombre del más grande todos los uruguayos.

A.R.D.

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Nunca más intolerancia y provocación

No comparto tus ideas, pero daría mi vida porque pudieras expresarlas…” este emblema que hizo suyo con notable coherencia de vida el político colorado Manuel Flores Mora (Maneco) nos llamó siempre a respeto y a entender que sus inolvidables contratapas de la revista “Jaque”, eran mucho más que expresión de ideas “para la tribuna”.
Así lo demostró cuando el asesinato del Dr. Vladimir Roslik, en San Javier, Río Negro, jugando un papel primordial en la aclaración de los hechos.
En el extremo opuesto está el caso de intolerancia política que queda claro para nosotros, con el apuñalamiento de un hombre, una mujer y las lesiones a otro hombre, en la zona del obelisco a Rodó.
No caeremos en el error de atribuir intenciones políticas partidarias en el hecho, aunque sería ingenuo negar que se ha politizado y resulta obvio que las reacciones ante este intento de crimen (un apuñalamiento de estas características no es otra cosa), está lejos de ser un “incidente puntual”. Es que lo menos que debemos entender que en él confluyen varios aspectos y no faltan quienes pretenden restarle importancia al hecho.
Una cosa es pasar, pisotear y provocar a quienes cumplen una labor formal y legal, establecida y ajustada debidamente a las normas existentes y otra muy diferente pisar fortuitamente un cartel por venir distraído o porque éste se encontraba fuera de lugar.
Si bien no hay argumento alguno capaz de justificar tamaña agresión, mientras lo segundo entre personas racionales se arregla con un pedido de disculpas, en el primero seguro que el riesgo es de que originen reacciones de igual violencia.
Al momento de escribir estas líneas al menos las reacciones de los partidos políticos no han sido todo lo contundente que esperábamos. No escuchamos ni vimos algunas que pensábamos que se harían oír para tomar distancia.
En esto no hay lugar para “distracciones” ni olvidos. Tolerancia cero, ante la violencia y por eso no la dejaremos pasar, o se está de un lado o del otro y los cultores de la violencia nunca nos encontrarán entre sus filas.
Esto ha sido al menos una muestra de odio e intolerancia que debe ser específicamente condenada. No hay lugar para minimizar los hechos, sino para investigar a fondo, ¿quién es el agresor? ¿Tiene antecedentes similares?.
Aquí no hay dos opciones. No debe fomentarse el odio ni mucho menos apañarlo. No creemos en la proclamación de la condena, sino en la demostración de la misma en los hechos.
Aquí se impone investigar como sucedieron las cosas ¿Será posible).
Alberto Rodríguez Díaz

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No somos inocuos

No somos “tibios” precisamente pero creemos que hay actitudes que lejos de aportar al sentimiento democrático apuntan a motivar actos violentos. Cuando se califica a gobiernos de otros países de “cipayos” se está agrediendo y descalificando y son muchos los países que han firmado su adhesión a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos.
Creemos que hay formas de defender la democracia sin ofender, agredir ni insultar o provocar, precisamente porque creemos que las decisiones de otros pueblos son soberanas.
¿Qué pasa entonces con aquellos gobiernos que cobijaron a los torturadores, criminales, violadores y demás? Debemos entender que hicieron lo aconsejable?. ¿Qué es lícito hacer esto?
Nunca hemos oído al senador Manini Ríos condenar expresamente estos actos vandálicos, sino generalidades que intentan justificar lo injustificable. Nunca vi a este senador realizar una condena concreta a quienes realizaron estos actos en el pasado. Es como si nada hubiera ocurrido fuera de la ley o si su accionar hubiera sido inocuo.
Es obvio que hoy como ayer todos los partidos sin excepción condenan a las violaciones, las torturas y los asesinatos. Claro está que jamás se identifican ni se reconocen actores, solo las familias y quienes las han sufrido saben distinguir entre lo que se dice y lo que se hace o apaña.
En esto no hay ingenuos, no somos partidarios de muestras de violencia alguna, ni mucho menos de movimientos armados y así siempre lo hemos manifestado, pero esto no quiere decir que no conozcamos las técnicas y estrategias de quienes dicen una cosa y hacen otra.
Si alguien duda de esto es porque nunca ha estado en situaciones en las que haya tenido oportunidad de comprobar cómo se actúa.
No hay forma de engaño posible en nuestros días. Quien se deja engañar repitiendo lo primero que oye es porque no le interesa llegar al fondo de los asuntos o no le interesa escuchar todas las campanas para informarse.
Siempre que hemos expuesto estos argumentos, hemos sabido que hay gente a favor y en contra, como sucede cuando se habla directamente, sin tapujos, sin tibiezas y es lo que pretendemos, porque hay que entender que esta es la base de la democracia misma.
No lo podemos perder de vista y por lo tanto se impone usarla con responsabilidad y respeto. Así lo entendemos, así lo queremos y estamos dispuestos a defenderlo siempre.
A.R.D.

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No estamos de acuerdo

Entre quienes bregan por olvidar el pasado y tratan de reimplantar la denominada “ley de caducidad”, se sostiene que ya no quedan personas de aquellos años en que fueron cometidos los delitos de lesa humanidad y por lo tanto no existe más información posible de obtener y mucho menos de conseguir pruebas de lo que se hizo y de quienes lo hicieron en aquellos años.
Debemos decir en primer lugar, como lo hemos expresado reiteradamente en estas columnas, que lo justo es que se pague por lo que se hizo, tal como lo establecen las leyes internacionales y ha sido ratificado por Uruguay.
En segundo lugar, tal como lo han sostenido destacados historiadores, no creemos que se haya descartado o destruido toda la información sobre lo actuado en estos años. Sería un caso insólito, porque nadie que está convencido de que actuó “patrióticamente”, haciendo lo que entendió era lo mejor para el país, destruye o niega luego lo echo.
Somos partidarios de considerar a todos los uruguayos iguales ante la ley, para bien o para mal según su accionar. Es por lo tanto justo que quien infringió la ley, pague por su delito. No importa si tiene 20, 40 ó 90 años, porque la ley no mira estos aspectos. Si ha sido capaz de infringir la ley lo justo es que responda ante la justicia por ello, es la propia ciudanía la que luego juzgará si ha hecho bien o mal.
Por estos días se discute si corresponde o no aprobar el desafuero de uno de los integrantes de la Cámara de Senadores, que ha tenido el tupé de llamar “cipayos” (soldado indio que peleó al lado de los ejércitos invasores del imperio, constituyendo una especie de traición), a todos los legisladores que aprobaron estos derechos humanos y por lo tanto también a todas las naciones que lo hicieron.
Somos de lo que entienden que llegará el momento de dejar atrás el pasado para mirar hacia el futuro, lo que no significa olvidar y desechar los errores que se cometieron, sino sencillamente superarlos.
Si para ello se hace necesario negar algunas de las acciones cometidas y justificar otras, le estaremos errando y tentando a que surjan imitadores que nos vuelvan a traer días oscuros y sangrientos.
No compartimos, y esperamos no hacerlo jamás, el levantamiento de fueros en el parlamento, porque éstos no son de un legislador, sino de la cámara y han sido impuestos para proteger a quien opina, equivocado o no, en este caso desde una banca del parlamento.

A.R.D.

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Una medida entendible, pero antipática

Argentina ha sido para el Uruguay como el hermano mayor. Prácticamente no hay actividad del Uruguay que le vaya bien, si compite con Argentina. En cambio casi todos los uruguayos destacados a nivel internacional han pasado o se han relacionado de alguna manera con el vecino país.
En igual medida, aunque con las limitaciones lógicas que impone hablar en otro idioma, es la vinculación con Brasil el gigantesco país que tenemos en el lado opuesto.
Decimos esto porque una de las medidas anunciadas e intentadas por el actual gobierno uruguayo, es el de facilitar la radicación de inversores, procedentes sobre todo de Argentina, en nuestro país.
El tema es que bajando las exigencias para obtener la radicación en el país, se intenta captar una importante corriente de los pobladores con más recursos del vecino país.
En el fondo lo que busca Uruguay es que los inversores que se beneficien de estas ventajas, comiencen a aportar y tributar en nuestro país.
La cuestión parece lógica mirándola desde nuestro interés de país. En cuanto mayor sea la producción y el desarrollo que se alcance, seguro que el Estado recibirá más dinero por concepto de tributación y por lo tanto es entendible que procure captar más inversiones.
Ahora levantando la mira y viéndolo desde el interés argentino, seguro que no se comparten las medidas. Tanto es así que si bien no se puede impedir que un argentino se traslade a nuestro país para radicarse aquí, la AFIP (simil de la DGI en Argentina), ha dispuesto una mirada con lupa a quienes optan por abandonar el país y esto es lógico, en cuanto quien deja de tributar y aportar allí para hacerlo en nuestro país, viviendo enfrente a su país natal, está contribuyendo a hacer más difícil la salida del vecino país de la profunda crisis que enfrenta.
Una nación se mueve en virtud de lo que recauda y cuando esto es insuficiente, el déficit se va acentuando y acumulando. Es lo que seguramente pasaría si los argentinos optarán por venirse “en bandadas” a vivir al Uruguay.
Para nosotros tratar de captar inversiones desde Argentina, es una medida totalmente válida, aunque antipática, que no nos gustaría que se la aplicará a la inversa (aunque estamos seguros que la inmensa mayoría de la población argentina la aprobaría).
¿No habrá otra forma de captar inversiones sin perjudicar a otras naciones? Es la gran apuesta, pero para nosotros la mejor y más justa.
A.R.D.

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Que no se nos olvide

Por unos meses al menos, la pandemia desatada por el coronavirus (COVID-19), ha hecho olvidar o relegado al menos a dos de los temas más importantes que figuraban en la agenda. Vale decir la preocupación mayor de los uruguayos, que ha encabezado todas las encuestas conocidas, como es la seguridad pública y las elecciones de los gobiernos departamentales que debió realizarse en mayo último y han sido aplazadas para el último domingo de setiembre.

Cuando la pandemia llegue a su fin (esperemos que al menos disminuya su presencia y su trasmisión entre nosotros), seguramente que reaparecerán estos temas.

El primero de ellos sigue tan presente y es tan grave como en los meses anteriores, pese a todos los planes anunciados y las nuevas medidas dispuestas por el gobierno de la coalición multicolor.

El segundo ha pasado seguramente a un segundo plano y viéndolo desde la realidad salteña, donde los dados parecen echados, se le ha quitado trascendencia, pese a que para nosotros es el más importante de los temas mencionados.
La elección de los gobiernos de segundo y tercer nivel, vale decir las intendencias y alcaldías o municipios, es a nuestro criterio de los temas más importantes que tiene el ciudadano, debido a que se trata determinar nada menos que quien habrá de dirigir el destino de la comarca en que vivimos en los próximos cinco años, o cuatro y medio, vaya uno a saber.

Seguramente en los próximos días tendremos nuevos capítulos de quien o quienes procuran “convencer” a la ciudadanía local de cual es el mejor proyecto o la mejor persona para cumplir esta función.

Volverá a hablarse del manido tema de la descentralización, que como aquello de la lengua universal (el esperanto), todo el mundo habla de él y hace propuestas, pero nadie lo habla, se decía del lenguaje y nosotros podemos decir que la descentralización es una buena intención, que nadie parece realmente dispuesto a llevarla a cabo.

Esperemos que la puntualidad de la pandemia, tema obligado de nuestros días, no nos haga perder de vista la importancia de las elecciones departamentales, porque en buena medida también el control de la pandemia depende de lo que se haga o se exija también a este nivel.

A nuestro entender hoy más que nunca queda claro que gobernar un departamento o un municipio es mucho más que arreglar calles, mejorar el Alumbrado y mantener limpia una ciudad.
Asumamos que esto va mucho más allá y sólo los hombres probos y honestos son capaces de desempeñar gobiernos justos y buenos.
¡No lo olvidemos!

A.R.D.

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Nada nuevo bajo el sol

Hace mucho que en estas columnas sostuvimos que el río Uruguay es una de las vías más frecuentes de las varias que se utilizan en este país para el trasiego de todo lo que es ilegal o ilícito.
Es que todos lo sabemos y lo hemos publicado hasta el hartazgo, señalando las formas y los lugares más utilizados a estos efectos. Vale decir que las incautaciones de los últimos días no solo no nos sorprenden, sino que nos mueven a sospechar de los verdaderos motivos.
Es que no podemos olvidar -porque lo vimos – cuando los denominados «bagayeros» eran informados que debían traer determinada mercadería generalmente lo más barato, para
a efectos de acumular y luego hacer una «conferencia de prensa» o sencillamente llamar a los medios de comunicación, diarios, radios y T.V. para mostrar el «éxito» de los operativos aduaneros que habían logrado incautar determinada cantidad de mercadería.
De allí nuestras dudas y el hecho de que sostengamos que novemos «nada nuevo bajo el sol». Esperamos que no se trata de una nueva «estrategia» para disimular el verdadero fondo de la cuestión.
Lo único nuevo es que parece que se ven nuevas caras interesadas en llegar más allá de lo superficial, pero por aquello de que «el quemado con leche ve la vaca y dispara», hasta que no veamos los operativos que se cumplen permanentemente y el interés de verificar las situaciones reales y concretas, estamos convencidos que no hay nada nuevo bajo el sol.
Esperemos que no se trate de una nueva ráfaga, modalidad que estamos acostumbrados a ver cada vez que cambian las autoridades, pero bien sabemos que se trata de cambios para no cambiar nada.
Lamentablemente bien sabemos que luego de estas «ráfagas» las aguas se calman y todo vuelve «a la normalidad», porque suele llegar «don dinero» y todo se olvida.
Esperemos que hoy sea diferente, es al menos la expectativa que han despertado las nuevas autoridades. Esperamos que se maneje el tema con honestidad, que sean hombre probos y honestos los que conduzcan el país. Los necesitamos y esperamos que lleguen antes de que sea demasiado tarde.
Salto no es una isla y todos sabemos la dimensión del delito y la ilegalidad, que hoy aparece con mucho más «normal» de lo que se supone. Mientras no se encaren medidas de fondo, seguro que habrá cambios y cada vez será más difícil para quien aspira a tener un trabajo o una empresa legal, trabajando con honestidad.

A.R.D.

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Después de la información debe venir la sanción

Días atrás hacíamos referencia a la mala costumbre de ciclistas, motociclistas y demás de circular por las banquinas de las rutas. Cuando no se lo hace en bicicleta por las veredas de la ciudad. Es frecuente también ver circular a ciclistas contra flecha como si tal.
Por ese entonces nos preguntamos qué papel cumple la Policía Nacional (ex Policía Caminera) que solía estacionarse en las inmediaciones del tramo de ruta existente entre la ciudad y Termas del Daymán, donde se produce gran cantidad de estas infracciones.
Confesamos hoy que no sabemos qué ha pasado desde entonces, pero nuestro asombro no pudo ser mayor cuando descubrimos que en la ex ruta (tramo Gob. José J. de Viana), no sólo se circula por las banquinas, sino que hasta pueden encontrarse pizarrones anunciando la mercadería de los puestos (¿o supermercados?) del “bagashopping”.
Esto es índice del caos que es transitar en Salto. No sólo por la ciudad, donde quien conduce un vehículo de cuatro ruedas debe estar atento a quienes se le adelantan correctamente por la izquierda, sino a quienes circulan y se adelantan por la derecha, en absoluta infracción.
Pero sobre todo los motonetistas y no tenemos nada contra ellos, no por arriesgados, sino muchas veces por ignorancia, suelen cometer este tipo de infracciones. Estas líneas pretenden ser un llamado de atención. No sólo a cuidarse, sino a cuidar a los demás, porque la vida no siempre es reponible plenamente.
La labor a cumplir por la Intendencia y la Policía, debe apuntar a ordenar e informar, antes de sancionar y multar, pero los infractores reincidentes, una vez informados deben ser multados con dureza, porque no tenemos duda alguna que es la única forma de lograr los objetivos de ordenar el tránsito y evitar “accidentes” (para nosotros imprudencias).
De esta forma también se evita que los infractores se rían en la cara de la autoridad y apenas se alejan vuelvan a cometer las mismas infracciones.
Decían las personas con más edad “la letra con sangre entra” y tenemos que darles la razón, no porque se nos escape el enano fascista que entiende que todo se arregla sancionando, penando, o metiendo presos a los infractores, sino porque hay anarquistas que no entienden otra cosa que las duras sanciones.
Mal que les pese para integrar y compartir una sociedad, deben cumplirse las leyes y ordenanzas, nos gusten o no, pero sabiendo que es la voluntad de las mayorías, como forma de organizarse y poner orden en la sociedad en que vivimos.
Cuando no se quiere entender que se está afectando la integridad física y hasta la vida de los demás, es necesario obligarlos a que cumplan la ley

A.R.D.

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Más que nunca seamos prudentes porque la pandemia no ha pasado

El coronavirus (COVID-19) causante de la pandemia que se vive a nivel mundial ha costado ya una cifra abismal de enfermos (casi 12 millones) y también una muy alta cifra de fallecimientos.

En momentos en que se vive un recrudecimiento de la pandemia a nivel mundial Uruguay corre el riesgo de creer que la pandemia ha sido superada, que los casos que se han dado en Salto, casi todos importados; nos ponen a cubierto de ser enfermados.

Nada más errado. Los científicos que asesoran al gobierno nacional siempre han dicho que no se puede bajar los brazos, porque nadie sabe hasta cuándo la tendremos e incluso si no ha llegado para quedarse, lo cual depende en buena medida de que se logre dar con una vacuna eficiente o no.

Días atrás en estas columnas sosteníamos que estamos en un momento de los más difíciles. Uruguay (y cuando esto decimos consideramos a que se trata de la mayoría de la población), está casi convencido que “lo peor ya pasó”, cuando no hay nadie con suficiente autoridad en la materia que sostenga esto.

Pero la cuestión es que llegamos casi a los cinco meses de confinamiento y pese a que nunca hubo medidas obligatorias, la población en su gran mayoría ha sido conteste en asumir su responsabilidad, poniendo en práctica las medidas recomendadas por las autoridades sanitarias.

Es así que hoy vemos a la enorme mayoría de los salteños que transitan por el centro de la ciudad (no todos lamentablemente), usando “tapaboca” (que también debe tapar la nariz como una de las partes más vulnerables del ser humano.
Junto a ellos hemos visto como la mayoría de los comercios y otras empresas de la zona céntrica sobre todo han marcado el piso para tratar de mantener la denominada “distancia social” y se han munido de alcohol en gel para ponerlo a disposición de sus clientes.

De todas formas, entendemos que la convicción de los uruguayos que se han hechos bien las cosas y estamos entre los que hemos enfrentado la pandemia con mejores resultados en Latinoamérica, nos juega en contra pues lamentablemente vemos que muchas personas parecen convencidas que no serán alcanzadas nunca.

Quien se dé una vuelta por la costanera y otros lugares de paseo durante los fines de semana, sabrán de que hablamos y esta imprudencia nos puede costar muy caro a todos.
A.R.D

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Un enorme riesgo

La extensión del concepto de resistencia a la autoridad o desacato, que se acaba de legislar en el marco de la Ley de Urgente Consideración (LUC), constituye a nuestro juicio un enorme riesgo.

Vista tal como se la ha aplicado, no deja duda alguna que su aplicación es un acierto, responde a los motivos con que fue creada y constituye una eficaz protección a la acción policial, pero nadie puede asegurar que siempre será así.
No obstante entendemos que la cuestión es precisamente determinar en qué marco se aplica y que se hace con los abusos. ¿Quién los fiscaliza? ¿Quién investiga si ha habido exceso y atropellos? ¿La policía cuenta con protección, porque ahora hay muchas más formas de caer en desacato, pero ¿Quién protege los derechos de la persona que es detenida, o esto no importa?.
Un caso muy reciente ha sido la aplicación de la picana eléctrica a una persona detenida. Incluso se llegó a discutir si se trata de tortura o nó, debido a los malos antecedentes que tiene este aparato y su utilización en el ámbito de la dictadura militar que se apoderó del poder en nuestro país.

Honestamente la explicación del Ministro de Interior, Dr. Jorge Larrañaga, nos dejó una enorme insatisfacción. Más allá de lo que se ha hecho, iniciar un expediente inmediato a los policías que aplicaron la picana, como lo explicó Larrañaga, el argumento usado por el ministro para condenar el hecho, que a todas luces pareció compartir, se nos antoja enormemente liviano.

El Dr. Larrañaga afirmó que si bien la picana eléctrica no está entre el armamento que utiliza la policía, su uso tampoco está prohibido. Esto obviamente que dejó una puerta abierta a su utilización y a la impunidad de los abusadores.
Nos parece pobre, porque que sepamos, tampoco están entre el armamento cotidiano de la policía, las granadas de mano e incluso las denominadas “bazzokas”, y por lo tanto de acuerdo al argumento utilizado por el ministro como no están prohibidos se pueden utilizar.

Conste que no nos oponemos al uso de la picana porque sí, sino porque más allá de las medidas de protección que creemos necesarias para la policía, su uso constituye para nosotros, a todas luces un exceso.

No nos oponemos a que la policía investigue y combata el delito por todos los medios. Nos oponemos a los abusos y sobre todo tememos que al legitimar estas medidas de alguna forma estamos dejando una puerta abierta para los abusos y los excesos que no queremos ver nunca más en nuestro país.
A.R.D.

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Armarse no es solución, pero en muchos casos ayuda

Antes que nada es bueno señalar que no somos partidarios de tener armas de fuego en casa. No creemos que sea una buena solución en ningún caso, siquiera cuando se trata defenderse de delincuentes.

Es que no sólo se trata de tener y mostrar el arma de fuego, sino que el paso que supone accionarla, significa estar dispuesto a matar, ya sea para defenderse u otra causa, que bien pudiera entenderse y hasta la ley lo admite, pero jamás servirá – a nuestro entender – para justificar una muerte.

Es que a las personas que no estamos acostumbrados a usarlas, que no compartimos la acción de quitarle la vida a una persona, cualquiera de estos motivos nos hará duda, así sea unos segundos, que cuando se trata de armas de fuego, pueden resultar fatales.“En cambio al delincuente que ingresa a una propiedad privada, dispuesto a todo, nada le hará dudar, ya que tiene claro que no importa la entidad del delito que cometa, así sea un asesinato, porque con tal de que no lo atrapen “in fragantí” delito, tendrá muchas posibilidades de salir indemne.

Ahora bien, nadie puede ignorar que en determinadas circunstancias un arma de fuego ayuda a preservar la vida ya sea propia o de sus seres queridos, ante la insanía asesina de la delincuencia.

Se nos consulta por que no estamos de acuerdo con lo que establece la LUC en este sentido. Pensábamos que lo habíamos aclarado. Nuestro temor es que se preste para que quienes han sido preparados para el uso de arma de fuego se sientan amparados para disparar no en forma disuasiva, como están obligados a hacerlo en estos momentos, sino ante la primera sospecha de estar ante un delito.

Es el tristemente conocido como “gatillo fácil” y esto no supone ponerse de un lado u otro, porque fuimos de los primeros en reclamar un “aggiornamiento” de las leyes para evitar que los policías sigan pagando con su vida las desventajas que les impone la ley actual.

Significa que nos oponemos a Este proyecto, porque queremos tener claro y firme las formas de investigar cada caso, sabiendo también a que organismo responsabilizaremos por los excesos.

Sucede que estamos de acuerdo en darle mejores condiciones de defenderse a la Policía, pero nunca de balear libremente ante cualquier circunstancia.

¡Que quede claro!
A.R.D

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Ni una sola injerencia debe manchar el P.J.

La separación de poderes sirve si se la respeta y no si se la manosea con cualquier excusa.
La solicitud del senador Guido Manini Ríos, de restablecer la vigencia de la denominada Ley de Caducidad, nos parece disparatada desde todos los puntos de vista desde los cuales pueda mirársela.
En primer lugar porque dicha ley fue considerada inconstitucional desde su surgimiento y por lo tanto su restablecimiento adolecería del mismo defecto.
En segundo lugar porque Uruguay está mandatado por decisión propia cuando adhirió a tribunales internacionales establecido por las naciones unidas y que permiten mantener el carácter delictivo de ciertos delitos llamados de lesa humanidad.
Pero más allá de todo esto, entendemos que el Gral. (r) Manini Ríos, se debe en buena medida al grueso de sus votantes, que se ubican en la denominada “familia” militar.
La coalición gobernante no puede prescindir de ninguno de los legisladores que integran los cinco partidos que conforman dicha coalición. Manini no puede otra cosa que hacer este tipo de planteamientos, que aunque tiene claro que es descabellado, para “calmar” a gran parte de sus seguidores al menos se deben presentar e intentar, porque están convencidos que son factibles de lograr.
Es así que hemos visto además como el mencionado senador planteó la destitución del Fiscal General de la Nación, cuestionando además todo el sistema judicial porque hay “jueces predicadores” (¿?), según Manini, que siguen manejando las leyes a su antojo.
La primera consecuencia de estas actitudes constituye un brete para el propio gobierno nacional, que en alguna medida se ha comprometido a continuar los esfuerzos para dar con los detenidos desparecidos y además como lo han expresado (aunque sin ningún deseo de insistir), algunos integrantes del gobierno mismos “no estaba dentro del compromiso firmado por los partidos que integran la coalición.
Las fiscalías constituyen un órgano bajo jurisdicción del Poder Ejecutivo (Ministerio de Educación y Cultura) y por lo tanto sujeto a las decisiones que de allí surgen. Pero también el fiscal constituye una figura esencial en el sistema judicial, pues es en estos momentos el encargado de orientar las investigaciones y acusar.
Pretender inmiscuirse desde el poder político, al poder judicial no es buena cosa. En otros países de la región ya hemos visto lo que ha pasado cuando se permiten estas instancias).
Amantes y defensores de la separación de poder no compartimos ninguna clase de injerencia, ni directa ni indirecta de otros poderes del Estado en estas tiendas.
¡Que quede claro!
A.R.D.

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Paz y tranquilidad SI, cobijar asesinos y torturadores NO

Por estos días se ha replanteado la polémica si se debe reimplantar la ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, popularmente conocida como ley de caducidad.
Es más quien la ha replanteado es el senador Guido Manini Ríos, un hombre que aún con los conocidos altibajos, para nosotros al menos representa los intereses del militarismo que constituye al menos gran parte de sus votantes.

En primer lugar hay que saber que aunque el Poder Legislativo (que dudamos mucho que apruebe tamaña iniciativa), la aprobara con las mayorías correspondientes, jurídicamente esto no tiene validez ninguna, desde el momento que Uruguay signó el compromiso de los Derechos Humanos.

Pero no sólo por esto, sino por varias razones nos oponemos a tamaña aberración.

En primer lugar porque siempre hemos sostenido que los asesinos deben ir a la cárcel, y hayan esgrimido la ideología que sea. Para que quede claro, tanto los asesinos de la dictadura, como quienes asesinaron argumentando ideología opuestas, deben – para nosotros – pagar por sus acciones.

Para que se entienda mejor. Hay gente que pagó con cárcel y torturas durante muchos años e incluso hay inocentes que han pagado con su vida, en manos de gente que se adueñó del poder e hizo lo que quiso.
Hay también gente que ha salido impune. Ha vivido muchos años sin pagar absolutamente nada por sus acciones y con altos sueldos (un general uruguayo gana muchos sueldos mínimos juntos), sueldos que hemos pagado y hasta el día de hoy seguimos pagando los uruguayos todos.

En estas columnas hemos reclamado justicia. Un asesino es un asesino a los 20 y a los 90 años y tiene una deuda con la sociedad que integra, que debe pagar. No nos gusta tener ancianos en la cárcel y así lo hemos expresado, pero un criminal debe pagar mientras viva.

Lo que vemos hoy es que recrudece la gota que termina horadando la piedra. Los jóvenes que no vivieron la dictadura rondan hoy los 50 años y por eso entendemos que estén cada vez más cerca de cometer el mismo error que cometimos muchos de quienes éramos veinteañeros el principio de la década del 70.

Es que siempre creímos que Uruguay no aceptaría jamás un sistema de gobierno que no fuera democrático y nos equivocamos. Vino la dictadura y en poco tiempo barrió con todos los derechos ciudadanos.

No podemos olvidar aquello de que los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetir sus errores.

Por supuesto que somos partidarios de tener paz y tranquilidad, pero jamás al precio de cobijar asesinos y torturadores.
No lo olvidemos.

A.R.D.

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De nosotros depende

La reapertura de los cines, museos y teatros públicos en el país plantea en toda su crudeza la enorme responsabilidad que significa la medida para algunas de las personas que tienen competencia en este asunto.
Por una parte hace ya meses que quienes se desempeñan en este rubro no están trabajando y por lo tanto no tiene ingresos. Llámense actores o funcionarios de distinta índole, la cuestión es que constituyen un de los rubros más difíciles de rehabilitar en esta situación.
No ignoramos el esfuerzo que se ha hecho, procurando trabajar “on line” y buscando diferentes alternativas para sustituir la presencia humana a los espectáculos públicos.
A poco de reiniciarse estos espectáculos en el país y sometido a determinados “protocolos” que muchas veces encuentran excepciones no ya en los responsables de aplicar la medida sino en el propio público, entendemos que hay que tener claro bajo las circunstancias que se procede.
En primer lugar, siempre hemos opinado que en algún momento había que volver a la normalidad, entendiendo ésta, como las circunstancias existentes antes de comprobar la existencia de la pandemia.
Esto, tal como lo ha expresado el propio gobierno, es gradual y en alguna medida tentativo. Reconocemos la humildad de quienes lo dijeron, porque también han reconocido que si se comprueba que resulta nocivo para la situación en general, habrá que dar marcha atrás.
Es que esta situación es notoriamente manifiesta, nadie sabe a ciencia cierta cuando es el momento oportuno para proceder a la reapertura de algunas actividades y el país se ha manejado correctamente hasta el momento.
No estamos exentos de las consecuencias de la pandemia, pero al menos se ha ido enfrentando con relativo éxito. En estos días se jugará una carta difícil con la rehabilitación de los teatros y los cines. Es arriesgado y no creemos que nadie lo ignore, pero en algún momento había que hacerlo.
Hoy depende más que nunca de nosotros mismos. Arriesgado fue también la reapertura de las escuelas, la construcción y por último las termas. No hay más remedio que hacerlo, asumir los riesgos y jugarse a evitar las trasmisiones.
Depende prioritariamente de nosotros mismos. Porque existen tres medidas esenciales, el uso de tapabocas (y nariz), la distancia social (no siempre posible) y el lavado de manos, cosa que en alguna medida ha caído en desuso.
Y esto depende de nosotros, no lo olvidemos.
A.R.D.

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Lo que viene no será nada fácil

Amenos de dos meses de la carrera electoral departamental nos enteramos que las encuestas dan cuenta de una paridad entre los tres candidatos principales a la Intendencia de Salto. Esto es a pesar de que existe una diferencia notoria que ha venido manteniéndose desde hace muchos meses a esta parte, en favor del mismo candidato. Vemos que no es una diferencia indescontable para los demás candidatos.
Esto sin duda que le da más atractivo a la elección, la competencia vuelve más atrayente el acto eleccionario y suponemos que esto se habrá de traslucir en una mayor participación del electorado y a su vez en un mayor esfuerzo y mayor interés de parte de los candidatos de cada partido.
A diferencia de la elección nacional, no vemos en el departamento que los principales candidatos formen una coalición que les permita verse victoriosos de antemano y por lo tanto la competencia será individual.
Nos resulta realmente llamativo ver la situación de cada uno de los candidatos que luchan por el gobierno departamental. Dos de ellos se desempeñan en cargos, uno de confianza del actual gobierno nacional y otro en el más alto cargo legislativo a que puede aspirar un político uruguayo.
El tercero en discordia es el último de los intendentes del departamento que hubo de renunciar y dejar en la conducción del departamento a un suplente para volver a ser candidato a Intendente.
En cada caso y esto es una opinión personal, entendemos que es diferente la motivación que se esgrime para querer ser intendente del departamento.
El Dr. Albisu, un médico joven, en el ejercicio de su profesión, que si mal no recordamos lleva ya varios años desempeñándose en la delegación uruguaya de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, no le vemos otra motivación que la de conducir el departamento, porque siempre entendió que se puede hacer mucho desde la conducción desde el gobierno departamental.
Al senador Germán Coutinho, vemos como el político tradicional por excelencia, que tiene compromisos, con su gente, que ya ha sido intendente anteriormente y toma esto como una “revancha” de la última derrota sufrida.
Finalmente al último intendente, Andrés Lima, lo vemos como alguien que aspira a seguir haciendo mucho más por el departamento, convencido que se ha hecho lo que se pudo y hoy con un gobierno opuesto a su partido aún hay cosas que pueden lograrse.
Más allá de todo esto, los salteños sabemos que quien gobierne en los próximos cinco años no la tendrá fácil. Las consecuencias económicas de la pandemia se harán sentir, la ayuda del gobierno nacional será escasa y las posibilidades de hacer algo trascendente serán muy pocas.
Lo saben todos ellos y por lo tanto es hora de saber que sólo un político con verdadero sentido de justicia social y servicio a la comunidad puede marcar favorablemente el próximo gobierno departamental.
¡Ojalá no nos equivoquemos al elegir!
A.R.D.

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Sin unirnos no hay salida

Muchas de las cosas que hoy nos preocupan deberían de ser consideradas políticas de Estado por parte de toda la población. Vale decir que no tendría que haber más de una posición franca y tajantemente ejercida frente a dichos problemas.

Nos referimos a la pandemia en primer término, pero también a algunos problemas de seguridad, que han convertido a nuestro tranquilo y pacífico país de otros tiempos en un nuevo régimen donde todo parece arreglarse a balazos y asesinando a quien se nos opone.

Por nuestra parte entendemos que también el combate a las causas de la pobreza y el desamparo de muchos pobladores debería preocuparnos y movernos a hacer algo para que no haya tanta desigualdad entre los habitantes del país.
Hay en el país cientos de asentamientos u ocupaciones, algunos “motivados” por quienes están interesados en manipularlos de alguna forma y otros generados por la necesidad de vivienda, tan conocida en nuestro país.

Existe sin embargo cierta indiferencia, cierta ignorancia a nivel social del problema que pueden tener estas familias. Y conste que no nos chupamos el dedo, sabemos que en muchos casos la forma de vida de quienes allí habitan es el delito, el robo, la droga y demás y sabemos que muchos de ellos no quieren o no pueden salir.
Pero no caemos en la infamia de considerar que la pobreza es sinónimo de delincuencia, sí entendemos que muchas veces se cae en esto sencillamente porque no hay ningún otro camino posible.

Mientras en las cárceles se sigan amontonando todo tipo de delincuentes. Los que delinquen porque no tiene otra forma de vida, junto a los que lo hacen porque les gusta la “plata fácil” y no tienen escrúpulo ninguno para lograrla, no debemos esperar cosas muy diferentes a las actuales de la situación.

En toda ocasión que se realizan requisas en los centros carcelarios del país, sorprende la cantidad de “cortes” carcelarios y de teléfonos celulares existentes dentro de estos establecimientos. A nosotros no nos sorprende, ni tenemos duda alguna de que la enorme mayoría de estos elementos se da a partir de la corrupción y del dinero que mueve la delincuencia y sobre todo el narcotráfico, que de alguna manera sigue “mandando” en estos centros carcelarios.

El problema no es sólo de Uruguay, sino que prácticamente en todos los países del mundo existe –salvo contadas excepciones – es hora entonces de dejar posiciones antojadizas de lado y encolumnarnos juntos para combatir el origen de estos problemas.

A.R.D

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Que la esperanza no se trunque

Todos los asesinatos son oprobiosos y cuando se trata de personas que están dedicadas a servir a la sociedad y esta es en definitiva la causa de que se los mate, su crimen constituye un clamor para todos los hombres de bien de la patria.
Decimos esto porque no podemos ocultar lo que sentimos siempre ante el asesinato de Héctor Gutiérrez Ruiz (el Toba) y de Zelmar Michelini, dos legisladores uruguayos de entonces (1973) y paladines emblemáticos de nuestra democracia.
“Alguien los secuestró y asesinó en Buenos Aires hace de esto más de treinta años y hasta el momento los autores de este crimen aberrante siguen impunes. Hoy la novedad es que el legislador Jorge Gandini, nacionalista igual que Gutiérrez Ruiz, a pedido de un abogado argentino ha solicitado que se desarchive el caso, a la luz de nuevos descubrimientos de otro centro de reclusión y torturas de los militares de la dictadura argentina, relacionados con el tenebroso “Plan Cóndor” que abarcó toda la región y por lo tanto surgen nuevas esperanzas de dar con los autores de tamaños crímenes.
Nadie en este país que se precie de ser demócrata y demostrarlo (no de decirse demócrata), puede desconocer la tremenda aberración de estos crímenes.
Dos personas reconocidas como amantes y defensores de la democracia, que jamás pactaron con los usurpadores del poder y además constituían la piedra en el zapato de la dictadura uruguaya, fueron secuestrados y asesinados como tantos otros militantes por los militares que habían impuesto la última dictadura en la región.
Felizmente la solicitud llegada desde la vecina orilla ha sido bien recibida por el legislador mencionado y se han encaminado los pasos necesarios para reabrir el caso de aquellos crímenes. El plazo de 25 años para poder reabrir los casos investigados “bajo reserva”, ya ha caducado y sin embargo los familiares de ellos y el pueblo uruguayo todo sigue clamando por justicia.
Nadie ignora quienes han sido los autores intelectuales de los asesinatos, pero si hasta el momento no se sabe quién fue que los ejecutó, ni quien dio la orden. Seguramente cuando esto se sepa seremos muchos los sorprendidos.
En definitiva, no ocultamos que vuelve a renacer la esperanza de aclarar el crimen y dar con los asesinos, pero varias veces se ha llegado al mismo punto y luego vino la decepción.
Hoy no ocultamos que no somos demasiado optimistas en esto, pero confiamos en que la esperanza no sea truncada.
A.R.D.

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La realidad que nos condena

Desde luego que pasar por cualquier lugar del departamento y más diríamos del país que no sea muy visible, bastará para descubrir algún depósito de residuos y de inmundicias que habitualmente avergonzaría a quien los haya arrojado allí.
Quien recorra nuestra costanera o hasta las propias rutas departamentales o nacionales inclusive, notará el mismo “fenómeno”. Es que si alguien dudaba de lo desordenado y desprolijo que somos los uruguayos, (por utilizar términos benévolos), le aconsejaríamos que se diera una vuelta por ejemplo por la Avda, Trillo, entre el hipódromo y la salida a la nueva ruta 3, en colonia 18 de Julio.
Desde hace muchos años que escuchamos que Montevideo, por ejemplo, es una capital sucia, y coincidimos con esta observación. Pero lo que jamás escuchamos es que se sostenga las causas de esta realidad, seguramente porque no acerca votos a los politiqueros, precisamente.
Basta saber la cantidad de contenedores que se dañan al día por arrojar dentro de ellos cenizas aún encendidas, cuando no se les incendia intencionalmente.
Volviendo a la Avda. Trillo, el caso resulta realmente curioso. El basurero municipal, otro capítulo de este tema, queda muy cercano, pero ni que hablar que muchos salteños prefieren arrojar sus residuos y sus desechos en general allí, que hacer una cuadras más y llevarlos al basurero.
Este hecho se repite en todo los lugares pocos visibles, de la ciudad, del departamento y de otras tantas ciudades en el país.
Es que muchos salteños –no todos por supuesto – somos desprolijos, desordenados y demás, pero esto no es patrimonio únicamente de los salteños, sino que diríamos que todos los seres humanos somos iguales o parecidos. Creemos que deshaciéndonos de nuestra basura o nuestros residuos cuando no nos ven o en lugares en que éstos no sean visibles está bien.
Es una conducta lamentable, porque hemos tomado a todos los cursos de agua y a todos los lugares no muy visibles para convertirlos en basureros. Cuando se trata de residuos orgánicos, el daño a la naturaleza no es mayor, pero cuando se trata de residuos químicos o elementos que no resultan biodegradables, hasta dentro de cientos de años, la nocividad de nuestra conducta es incalculable.
El ser humano con su inconciencia o su irresponsabilidad es el culpable de la destrucción del planeta y que sepamos hasta el momento no hay otro lugar habitable.
¡Ojalá lo asumamos a tiempo!

A.R.D.

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Por qué NO a este proyecto

Dentro de las observaciones que se nos han efectuado por las opiniones vertidas, se nos ha indicado que muchas veces nos oponemos a medidas y aspectos pensando en que estamos en un sistema dictatorial y no en una democracia.
Esto es verdad, y ha sido así normalmente. Es que muchas de las medidas que se pueden tomar en tiempos de democracia, pensando que nunca serán las cosas diferentes, se vuelven tremendamente nocivas cuando el poder cae en manos impropias. En manos de quienes usan y abusan de él, sin reparar para nada en las leyes, porque se las meten en el bolsillo.
Es así que aunque resulte llamativo, siempre nos hemos interpuesto a darle al gobierno medidas tales como la facultad de allanar durante la noche, sin que haya nadie realmente responsable de estos allanamientos.
Lo peor para nosotros no son los allanamientos, que compartimos bajo estas condiciones, sino los abusos, el daño, la destrucción y hasta los robos que suelen acontecer durante los mismos. Si no hay nadie que los impida o los controle y nadie ante quien reclamar serán nefastos.
Lo hemos repetido una y cien veces, no nos oponemos al “aggiornamiento” de las leyes para combatir las actuales condiciones del delito. Nos oponemos a este proyecto si no se le dota de controles claros y específicos.
No nos sirve tampoco el hecho de que “tienen que ser autorizados por un juez y éste sólo lo puede aprobar si existen datos certeros y contundentes que en el lugar o los lugares a allanar se cometen determinados delitos”.
No nos convence por la sencilla razón de que hecha la ley hecha la trampa. Hoy no se puede allanar si no es con luz del sol y pese a todo hemos sabido algunas tropelías.
Tampoco está dentro del armamento de la Policía la famosa picana eléctrica, sin embargo en un caso reciente ha sido usada y denunciada. El Ministro del Interior se ha limitado a decir que su uso no está prohibido en el país…
Esto es lo que más tememos. No hay una condena clara y contundente.
Es lo que mueve nuestro concepto. El día que veamos a todos (todos y no sólo algunos) los líderes políticos del país condenar sin tapujos los abusos de la dictadura, de algunos militares, quizás comencemos a pensar diferente. Hoy no están dadas las condiciones y por lo tanto no seremos de los que apoyan algunas leyes que van contra Constitución de la República.
A.R.D.

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Una renuncia que tendrá consecuencias

Una de las carreras más fugaces de las que hayamos tenido conocimiento y también de las más destacadas, ha sido sin duda el pasaje de Ernesto Talvi, la persona más votada dentro del Partido Colorado.
Proveniente del mundo académico, Talvi pareció convencer a mucha gente que ya no confiaba en el Partido Colorado y sobre todo en la forma de hacer política de éste a integrarse y tratar de cambiar las cosas, desde adentro.
Es así que convencido de que existían otras formas de hacer política, más justas, más dignas y sobre todo más honestas, pronto Talví se encontró con que el mundo de la política no se vale por estos mismos códigos.
Dicen los más veteranos que para hacer política , no sólo hay que tener el cuero “duró” para tragarse algunos “sapos” cosas que generalmente no se manejan como uno piensa o pensaba que se manejaban, sin que también hay que ser medio “pillo” o “pícaro”, término lindante con el de corrupto y deshonesto.
Esto sin duda estuvo en la causas de los roces que tuvo el ex canciller de la República, con el Gral. (r) Guido Manini Ríos. Con el ex líder del Partido Independiente y actual Ministro de Trabajo, Pablo Mieres y sobre todo con el “mandamás” del Partido Colorado, y ex presidente de la República, Julio María Sanguinetti.
Hasta aquí toda la historia, pero lo que nos interesa analizar son las consecuencias de esta renuncia, porque sin duda ha sido la primera gran crisis que sufre la actual coalición de gobierno.
Aunque se le reste importancia. Aunque se quieran disimular las consecuencias, no tenemos dudas que las tendrá y seguramente no serán muy buenas para el sistema todo. En primer lugar ténganse en cuenta que existe una notoria mayoría en la bancada legislativa del Partido Colorado, que pertenece al sector “Ciudadanos” formado por Talvi y fueron llevados a la política por el ex canciller.
Las consecuencias no serán buenas seguramente para la coalición multicolor, ni tampoco para el sistema político en general, pero si lo serán para el ex presidente Sanguinetti, que ganará fuerza y poder dentro de su partido, aunque este languidezca y esté amenazado de desaparición.
Mucho nos tememos que la designación del flamante ministro de Medio Ambiente, proveniente del sector de Talvi, se haya hecho sin consultar a éste y por lo tanto tamaño desconocimiento pudo perfectamente ser la gota que colmó el vaso.
Por el momento se trata de una renuncia lamentable. Esperemos saber algún día cual ha sido su verdadera causa, porque el hecho de que “no se adaptó”, no convence ni al más crédulo.

A.R.D.

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Una infracción a corregir urgentemente

Circunstancialmente dirigiéndonos a Termas del Daymán, hemos comprobado las tremendas irregularidades existentes en el tránsito carretero en el lugar. Se trata sobre todo de la circulación por la banquina, vale decir por la derecha de quien circula correctamente por la ruta.
Lo peor de todo esto es que habitualmente en el tramo que va de la ciudad a las termas hay un coche de la Policía Nacional (ex Policía Caminera), que sin embargo no parece tomarse el trabajo de hacerles notar a estos conductores su irregularidad.
Tampoco notamos la existencia de ningún cartel que alerte sobre esta situación en un tramo corto, no más de ocho kilómetros, pero sumamente peligroso.
Sucede que se sabe que las banquinas no son circulables, sino que para eso está la calzada, y el tránsito carretero al ser más veloz y fluido es también más peligroso. Cualquier vehículo que deba estacionarse o salir de circulación para maniobrar o porque ha sufrido algún desperfecto, debe estacionarse en la banquina.
Si se registra esta situación en el tramo mencionado, las posibilidades de accidente son muy altas y creemos que la mayoría de estas situaciones se da por ignorancia de las normas de tránsito.
Honestamente no entendemos cual es el rol que cumple la Policía Nacional allí, incluso no sabemos si no advierte ante estas infracciones a los conductores, pero a juzgar por los resultados han sido por lo menos infructuosos.
Tenemos entendido que esta situación o se registra en otros lugares, donde se usan correctamente las banquinas y por lo tanto el peligro es aún mayor para estos conductores que están acostumbrados a que nadie les adelante ni circule a su derecha, sencillamente porque está prohibido hacerlo.
Tratándose de un lugar turístico esto se vuelve más riesgoso aún, teniendo en cuenta que un gran número de familias acostumbran circular hacia el lugar. Tenemos entendido que tanto la Policía Nacional, como la UNASEV e incluso los inspectores municipales de tránsito están autorizados para intervenir ante estas situaciones y por lo tanto no es este un argumento de recibo.
Entiéndase bien, no estamos pidiendo sanciones, salvo para los que a sabiendas son reincidentes, cuando ya fueron informados, sino educación, asesoramiento, porque entendemos que también es una forma de evitar accidentes de tránsito, generalmente graves.
A.R.D.

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Las redes sociales una herramienta formidable

Recientemente en estas columnas hemos opinado sobre la Libertad de Prensa, sosteniendo que resulta harto difícil hallar un solo medio de comunicación masiva en el país que se pueda jactar de respetar fehacientemente este derecho humano.
Es que el país no reúne condiciones para hacerlo las que no son fáciles. Ahora bien en este panorama surgen las denominadas “redes sociales” y los “blogs” personales en que un periodista se siente libre al opinar y decir lo que entiende es su verdad. Pero ¿es realmente libre, o está condicionado por el contexto?. Conocer y asumir el riesgo es elemental en este sentido.
Si bien es sabido que hay condiciones y responsabilidades algunas lógicas y otras no tanto, para tener acceso a un “blog”, estimamos que es lo que más nos permite acercarnos a la libre expresión del pensamiento.
Por supuesto que esta libertad no es libertinaje, no debe confundirse. Entendemos que ciertas condiciones son “razonables, como el uso de un lenguaje sin groserías, la no utilización de violencia de género, la no discriminación de ningún tipo y demás.
Los límites a la difamación y la responsabilidad ante la Justicia por los excesos o infracciones penadas por la ley, corresponden y son justas y necesarias.
La cuestión pasa a ser del lector o consumidor que debe estar preparado y ser capaz de determinar con precisión en quien confía o que cosa es información seria y creíble y que es una simple versión que no reúne las condiciones necesarias para ser considerada tal, como una fuente conocida y confiable, debidamente identificada.
Otra zona oscura en las redes sociales sigue siendo la responsabilidad social. Si bien nadie bien formado cree en el primer “bolazo” que se publica, todavía queda mucha gente que los replica “por las dudas”.
Como toda herramienta las redes sociales han significado un gran aporte, pero como toda herramienta se puede usar para hacer el bien o para dañar y hacer el mal. No podemos olvidar los cientos de casos de estafa que se cometen a través de ellas, luego de seleccionar cuidadosamente a sus víctimas. Generalmente personas mayores y vulnerables.
Usémoslas como corresponde, con la responsabilidad que corresponde, tomando las precauciones mínimas para no ser engañados, ni víctimas de los timadores inescrupulosos que también las usan.
Cuando nos cercioremos de que las estamos usando debidamente, seguro que celebraremos su existencia.

A.R.D.

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