La asunción de Donald Trump

Por estas horas se está aprontando la asunción de Donald Trump en el país considerado el más importante no sólo de América, sino del orbe.
Es la primera vez, desde que tenemos uso de razón, que una asunción en los Estados Unidos está rodeada de tanta expectativa. Es que las afirmaciones y la manifiesta posición del electo mandatario sobre temas muy caros para Latinoamérica sobre todo, han despertado mucha preocupación.
En esta ocasión sorprendentemente Donald Trump, ha ganado contra todos los pronósticos y aún contra la oposición manifiesta de los grandes colectivos de emigrantes de otros países que ya tienen derechos ciudadanos.
Según la mayoría de los intérpretes, el triunfo de Trump está dado por los propios conciudadanos blancos, los que habían dejado de tomar parte en las elecciones y sólo observaban su resultado, sin preocuparse por otros aspectos y menos por sufragar.
Esto explica por qué un candidato que prometió cerrar la frontera a los emigrantes mexicanos, porque habló de construir “un muro” para controlar debidamente las fronteras, aunque esto no significa seguramente de un muro físico, sino de un impedimento a las actuales facilidades que hallan los latinos que ingresan por México, a veces arriesgando la vida en mano de los denominados “coyotes” que les cobran para llevarlos hasta cierto lugar del desierto limítrofe con los Estados Unidos desde donde deben arreglárselas por sí solos para ingresar a Norteamérica.
De todas formas, muchos latinos terminaron votándolo, porque no se consideran dentro de los latinos criminales, ladrones o narcotraficantes que Trump prometió expulsar del país.
Aún así, nadie garantiza que el flamante presidente se limite a expulsar a estos latinos, porque nada prometió con respecto a los otros millones de latinos indocumentados que residen y trabajan en los Estados Unidos.
Pero más allá de todo esto, los grandes derrotados, las encuestadoras y los grandes medios de comunicación que predecían la victoria de Clinton, han perdido asimismo una buena cuota de credibilidad en el público y este es el tesoro más valioso para estas empresas.
El televidente, el oyente y el lector confía en los medios, pese a saber que también defienden sus intereses y en los hechos hasta algún empresario de estas ramas es candidato político.
Estas empresas están siempre bajo sospecha, debido a que también tienen intereses y de allí que un contraste como el que acaban de tener les resulte sumamente dañino.
Recuperar la credibilidad de la gente es tarea harto difícil y no siempre lograble, pero es el camino que les queda.

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Conocer nuestras limitaciones

Que el Uruguay es un país caro, es una discusión que pocas veces se ha profundizado. Es decir, más allá de reconocer que no es un país barato precisamente, hay que entender los diferentes factores que inciden en este sentido.
Comenzando por ser un país pequeño, tanto geográficamente como demográficamente, lo que de por sí supone varias limitaciones. Un país pequeño por lo general dispone de menos recursos naturales que uno más extenso geográficamente.
Por otra parte, el nivel de vida de Uruguay si bien no es el más alto de Latinoamérica, está muy cerca de ello y por lo tanto esto supone costos.
Un país con poca gente, tiene un mercado interno sumamente limitado y estos factores entre otros son determinantes al momento de evaluar los costos.
En materia de energía, el Índice Medio de la Canasta indica que los uruguayos tienen un gasto de casi 2.000 pesos mensuales, exactamente 1.931,8 pesos mensuales y se incrementó un 8,9 por ciento en el 2016, y este costo se considera el más alto entre los países de la región.
El costo de la energía industrial es considerado sumamente alto en el país y es un factor determinante al momento de competir en el mercado internacional.
Uruguay, un país dependiente energéticamente ha dado pasos muy importantes en los últimos años para disminuir esta dependencia y explotar al máximo sus recursos naturales en la producción de energía.
Es así que la hidroelectricidad hoy aporte un gran porcentaje de la energía que requiere el país y a su vez la energía eólica y la solar constituyen un complemento muy importante en el rubro.
Aún así la energía en el Uruguay tenía hasta poco tiempo atrás un costo que era más del doble de lo que costaba en Argentina, situación que hoy cambió bastante y este costo se acercó mucho al de Uruguay, tanto en Argentina, como en Brasil y Chile.
De todas formas, la cuestión en nuestro país será siempre determinar qué nivel de confort pretendemos, qué costo tiene el mismo y cuánto estamos dispuestos a invertir cada uno de los uruguayos para alcanzarlo, porque el Estado no tiene otra forma que recaudar para pagar costos de financiamiento exterior, que a través de los impuestos y las tarifas públicas.
Esto depende esencialmente del tipo de gobierno que elijamos, de la honestidad (que no haya corrupción), la prolijidad y sobre todo de la idoneidad de los hombres que elijamos para la conducción del país para hallar fórmulas sustentables.
Mientras sigamos manipulando estos temas políticamente, tratando de arrimar agua a nuestro molino, en lugar de manejarlos como políticas de Estado, que estén por sobre estos mezquinos intereses, seguiremos siendo lo que se llama una “república bananera” en que se aspira a acceder al gobierno para sacar provecho propio, directa o indirectamente…
Alberto Rodríguez Díaz

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Los mensajes contradictorios

El Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma) anunció una multa de 59.000 dólares a los organizadores de la Fiesta Corona Sunsets, recientemente realizada en el balneario Buenos Aires.
El monto corresponde a dos multas, una por no haber parado la construcción del escenario cuando la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA) lo indicó y la otra por daños ocasionados en las dunas de arena y por no haber acatado la normativa correspondiente.
De no pagar la empresa organizadora de la fiesta debería de pagar la Intendencia de Maldonado, como responsable solidaria por daños ocasionados.
La posición del Intendente nacionalista Enrique Antía ha sido defendida por su colega y correligionaria de Lavalleja, Adriana Peña y a su vez el diputado del Partido Nacional, Nelson Rodríguez entiende que se ha realizado un “acoso al gobierno departamental” y pretende llamar al Parlamento a las autoridades del Mvotma, entendiendo que obran de mala fe.
Para enturbiar más las aguas, la Ministra de Turismo, Liliám Kechichian ha salido a sostener “debemos pelear para mantener fiestas como la de Corona Sunsets”.
Con toda honestidad, entendemos que se está perdiendo la cuestión de fondo y con esos mensajes contradictorios, lo que se está haciendo es tratando de sacar rédito político, de ponerle un matiz de color al tema, cuando la cuestión es muy diferente.
Se trata de establecer en qué medida podemos sacar provecho de los recursos naturales sin afectar la preservación de los mismo. El Mvotma sostiene que el movimiento de maquinaria ha afectado las dunas de arena y la vegetación que sirve de contención para estas dunas. Es la posición que mantiene la DINAMA (del Mvotma).
En tanto en la vereda de enfrente, a la que según las versiones de prensa se ha sumado la Ministra de Turismo, se defiende la realización de esta fiesta en la arena. En medio de esta polémica hemos escuchado argumentos que se nos ocurren absurdos, como el mantenido por la intendente de Lavalleja, ha preguntado “si hubo controles en fiesta anteriores”.
Hay que ser claros y específicos en estos temas.
En primer lugar diciendo a qué fiestas se refiere. En segundo lugar, si fueron similares, realizadas en los mismos lugares y no se los controló como ahora, se hizo mal y es condenable, pero de ninguna manera los errores del pasado obligan a seguirlos cometiendo en el futuro.
Aquí se trata de determinar técnicamente y con la seriedad que corresponde, si es posible hacer este tipo de concentraciones masivas en esos lugares para determinar qué consecuencias traerán y esto no debe politizarse.

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Lamentablemente el tiempo nos ha dado la razón

La guerra contra el tráfico de drogas está perdida porque “el narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción (…) En cuanto a los capos, encerrados, muertos o extraditados, sus reemplazos ya andan por ahí”, dijo Ismael “Mayo” Zambada al semanario Proceso, la revista política más vendida de México y muy crítica con el gobierno tiempo atrás.“En la portada de la edición que dedicó a la entrevista de referencia se publicó una fotografía en la que aparece Zambada rodeando con un brazo al periodista Julio Scherer, de 83 años, autor del reportaje titulado ‘En la guarida del Mayo Zambada. Crónica de un encuentro insólito’.“La entrevista aparecía en el contexto del violento combate del gobierno mexicano -con casi 50.000 militares en las calles- contra el Cártel de Sinaloa de Zambada y otras organizaciones narcotraficantes, a las que responsabiliza de más de 15.000 homicidios en los últimos tres años, hace de esto alrededor de 13 años atrás.“La cuestión que nos ocupa y preocupa es el meollo de los grandes problemas sociales de la actualidad porque desde entonces hasta ahora nada ha cambiado, todo lo contrario.
Las afirmaciones del tenebroso narcotraficante, lamentablemente tienen mucho de realidad. El narcotráfico que todo lo pudre, compra, vende o mata, es el fruto de una sociedad que explícita o implícitamente ha pregonado y llevado adelante la filosofía de que el fin justifica los medios y por lo tanto, cuando el fin es “tener”, dinero, poder, fama, etc, cualquier medio se justifica, incluso el crimen más alevoso.
Esto es lo que hemos fomentado o permitido que se fomentara, cuando llevamos gente corrupta al poder. Este monstruo no vino de otro lado, lo creamos nosotros, inculcando esta filosofía que muy bien podría denominarse también por aquello de “hacé la tuya”.
Por lo tanto, el punto de partida para cualquier intento serio de eliminación de esta realidad debe arrancar muy de abajo, atendiendo las nuevas generaciones y cambiando las reglas de juego, porque hoy, mal que nos pese seguimos dominados por la misma filosofía.
Si hiciéramos un relevamiento entre la gente joven de nuestros días, desde los adolescentes en adelante, nos asombraríamos de cuán alto es el porcentaje de quienes justifican el camino “fácil” hacia el pseudo “éxito”, sin detenerse en la forma de llegar, precisamente.
Esta es la realidad y nada podrá cambiarse mientras no cambiemos su origen, tal como lo dijimos por entonces.

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La seguridad es un tema de todos

El Tema de la seguridad en la ciudad es como hemos dicho reiteradamente, una de las preocupaciones más grandes de la población y al mismo tiempo el talón de Aquiles de cualquier gobierno.
Es que no es este un tema propio de un país, o de un lugar siquiera, sino de toda urbe. No lo decimos como excusa para justificar la situación que se vive, sino para entender cómo surge el problema, cuales son sus causas y qué medidas han sido efectivas para enfrentar esta situación, si es que las hay.
Generalmente es muy diferente la opinión de la población cuando se ha sufrido un delito en carne propia que cuando no se lo ha hecho.
Hoy día las tecnologías de comunicación, con el celular a la cabeza, pero también el más fácil acceso a un vehículo, como una moto que ha sustituido largamente el rol que antes cumplía la bicicleta entre los trabajadores, son elementos que han incidido e inciden fuertemente para aumentar la delincuencia.
Los denominados “motochorros” constituyen uno de los motivos de preocupación. Es usual hoy que se produzca una media docena de estos “arrebatos” que no siempre son denunciados, entre un motonetistas con casco y un cómplice que lo espera, generalmente con la moto en marcha para la fuga.
No es la única modalidad porque lamentablemente se registran con mayor asiduidad también las rapiñas que antes difícilmente teníamos alguna en el mes.
El acceso a las armas de fuego, es otro de los elementos que fomentan la delincuencia. Las armas circulan a troche y moche y obviamente que facilitan enormemente los delitos.
En muchas ocasiones se pide más policías como forma de obtener mayor seguridad. Es un aspecto cuestionable, porque no se trata de amontonar policías, sino también de proteger más su función, de controlar más que no tengan enemigos dentro de sus propias filas, porque lamentablemente se han descubierto hechos muy graves, como el alquiler de armas y hasta la desaparición nada menos que de miles de municiones y algunas armas del propio arsenal de las Fuerzas Armadas.
Debido a estos elementos, entre otros, la confianza de la población en la Policía no es la misma de otrora.
Es necesario involucrarse y denunciar todo movimiento “raro” cuando se tenga confirmación de los mismos, porque nada se logrará si seguimos por este camino, el de una situación que se agrava día a día y nada de “sensación térmica”, porque aún cuando no se haya sufrido el delito en carne propia, sólo es cuestión de tiempo para que lo haga.

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El “clavo” de las motos incautadas

La incautación de motos con irregularidades se ha transformado en un problema en todas las intendencias del país. Salto ha pergueñado un sistema que consiste en notificar a los propietarios, dándoles una última oportunidad para pagar con facilidades y levantar sus vehículos, una vez regularizada la irregularidad que determinó su incautación..
En otros lugares, como en la Intendencia de Maldonado, se ha publicado en estos días lo que se considera “un clavo” con 7.000 motos incautadas algunas desde hace mucho tiempo que son mantenidas bajo galpón, pero no se retiran.
El tema obliga a replantear la cuestión porque indudablemente requiere de una agilización de los trámites dado que las intendencias tienen que hacerse cargo del mantenimiento de los vehículos en las condiciones en que fueron incautados y esto requiere de disponer de un espacio adecuado para su conservación. Vigilancia permanente y demás.
Generalmente estos vehículos no son retirados porque el pago de las multas requiere de un desembolso casi igual al costo al menos de la entrega para comprar un vehículo nuevo.
Vale decir que en esta situación el retiro de los vehículos se vuelve una política estéril. Si el vehículo es retirado por irregularidades, falta de luz, de frenos adecuados o similares y aún cuando haya aparejado el retiro de la licencia de conducir, hoy el control posterior para que estos conductores no anden nuevamente circulando es harto difícil, teniendo en cuenta los miles de motos que circulan a diario en la ciudad. En definitiva, aún sin documentación siguen circulando y evitando los controles, mediante las comunicaciones casi instantáneas que permiten hoy las últimas tecnologías. Vale decir siempre estarán en la calle estos conductores irresponsables.
Si el fin fuera recaudar (cosa que no creemos que sea así en ningún caso), tampoco se lograría, debido a que la gran mayoría de los sancionados opta por no pagar.
En suma, es necesario proceder a fijar plazos cortos y atribuciones adecuadas a las intendencias, para que luego de notificada la situación a sus propietarios, o promitentes compradores en su mayoría, se pueda proceder con los vehículos, amparados por la ley.
En caso contrario, como sucede en la actualidad, seguiremos en una indefinición que atenta contra todo y cuesta dinero que bien podría dedicarse a otras cosas.

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Leishmaniasis: un tema que debe movernos a preocupación

Desde que se comprobó la presencia del mosquito Aedes Aegypti, transmisor del dengue en nuestro país, pasaron muchos años sin que Uruguay comprobara la existencia de casos autóctonos de la enfermedad, es decir, de personas que contrajeron la enfermedad sin haberse movido del país.
Pero desde un principio se advirtió que no existe lugar alguno con presencia del vector, que tarde o temprano no haya padecido la enfermedad.
En estos momentos está sucediendo lo mismo con el flebótomo que transmite la Leishmaniasis. Es de señalar que existen en nuestro departamento más de 200 casos comprobados de animales enfermos.
El tipo de Leishmaniasis aparecido en la zona norte del país es el visceral, o sea el que ataca las vísceras (órganos internos) y se trata de una de las modalidades con más alto índice de mortalidad.
Esta plaga es temible en cualquiera de sus modalidades, pero la visceral se considera una de las más graves.
Ahora bien, las recomendaciones difundidas por la Comisión Departamental de Zoonosis, en la que entre otros aspectos confirma el número de casos comprobados, refrenda precisamente la gravedad de la situación de la que hablamos.
Si bien no pretendemos alarmar a nadie con esta publicación, sí creemos que es hora de atender el tema como se debe y preocuparnos en la medida que el tema lo requiere.
Tiempo atrás el propio Director Nacional de Salud anunció en Salto que el MSP había presentado tres denuncias penales por tenencia irresponsable de animales. Esto tiene que ver precisamente con los propietarios de los animales a los que se ha comprobado, por parte de la Comisión Departamental de Zoonosis, que padecen la enfermedad, o sea, son potenciales transmisores de ella si un flebótomo los pica y luego pica un ser humano.
Siempre sostuvimos que en esta situación no hay opción posible. Se trata de elegir entre la vida del perro, que puede ser una mascota muy querida o la salud de un ser humano, integrante de la familia. La irresponsabilidad en estos casos puede llegar a pagarse con la vida y por lo tanto no vemos que haya una opción posible.
Nadie en su sano juicio podría poner en riesgo la salud de un hijo, sus padres, sus hermanos o cualquier integrante de la familia por mantener con vida a una mascota.
Este es el asunto, aclaremos que somos fervientes amantes de los animales, y de los perros en particular, que consideramos tienen un rol en la vida como cualquier otro animal, pero este nunca será causa suficiente para poner en riesgo la vida de un ser humano.

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Los fanatismos nunca fueron buenos

El mundo asiste a una terrorista que nadie sabe dónde terminará, si es que algún día termina. La vida de un ser humano, ya sea un niño, un anciano, una mujer o un varón no tiene valor alguno para quienes profesan la violencia.
Hoy se considera que cualquier motivo es bueno para asesinar. La ambición humana ha llegado a un punto tal que no tiene límites. Las guerras más sangrientas, las decapitaciones, las bombas y las balaceras están a la orden del día.
Seguramente lo más importante si queremos detener esa barbarie es hurgar en los motivos que llevan a quienes así obran a manejarse con esta violencia demencial. Quienes están inmersos en ella a menudo consideran que todo quien no está con ellos está contra ellos y esto no hace más que aumentar la ola de violencia.
Días atrás asistimos al asesinato por parte de un joven soldado israelí de un atacante palestino que se hallaba herido y tendido en el suelo cuando el joven soldado le dispara a la cabeza.
El estado israelí condenó al soldado israelí por homicidio, pero las encuestas de opinión conocidas indican que la mitad del pueblo judío al menos consideraba que no se debía condenar al joven soldado.
Ahora se produce un terrible atentado de un palestino que conduciendo un camión mató a cuatros soldados (tres mujeres y un varón) y dejó 17 heridos. Otro hecho tan repugnante como aquel que merece también una enérgica condena.
En esta situación, el gobierno de Tabaré Vázquez emitió la siguiente condena: “La República Oriental del Uruguay expresa su más enérgica condena al atentado terrorista perpetrado el día 8 de enero de 2017 en la ciudad de Jerusalén, el cual cobró la vida de 4 personas e hirió a otras 17″, dice el texto oficial.
En ese sentido el comunicado reiteró la “solidaridad con Israel, su población y los familiares de las víctimas”, y manifestó el “firme compromiso” con el proceso de paz en Medio Oriente. “Repudio a estas prácticas terroristas que, además de ser violatorias de los principios más fundamentales del Derecho Internacional”, señala el texto y agrega que ese tipo de prácticas no contribuyen a la búsqueda de una solución pacífica y negociada entre los involucrados.
Sin embargo las palabras del gobierno no fueron suficientes para la comunidad israelita uruguaya. El Comité Central Israelita del Uruguay (CCIU) emitió un comunicado en duros términos y remarca que no alcanza con expresiones públicas, sino que en estos momentos son centrales las acciones.
En lo personal entendemos que las radicalizaciones no sirven porque sólo traen más violencia. Entendemos que Uruguay ha estado en la senda correcta, la violencia debe condenarse venga de donde venga y en todos los casos por igual.
No nos parece justo que se acuse a Uruguay, como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, de “promover” la violencia. Tampoco de pretender que se “mire con un solo ojo”, porque es justo condenar a todo hecho de violencia, venga de donde venga.
Alberto Rodríguez Díaz

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Conocer los riesgos es la esencia

Las redes sociales han venido para quedarse y significan un gran aporte para la libertad de expresión.
En los hechos, hubo instancias claves para naciones enteras en los últimos tiempos, en que la posibilidad de comunicarse por estas redes han sido de gran utilidad.
Pero también hay que tener en cuenta, sobre todo cuando se desconoce lo que supone la incorporación a ellas aportando la información personal, pero también sin adherir a estas redes.
A raíz de ello hemos recibido numerosos correos electrónicos ampliando nuestra información sobre el tema.
Incluso se registró el hecho inusual de un candidato a la Intendencia de Montevideo (Javier de Haedo), quien públicamente hizo apreciaciones sobre un supuesto diálogo con el candidato presidencial del Partido Colorado, Pedro Bordaberry a través de una red social, cuando Bordaberry le aclaró que “nunca dialogó con él por esta red”.
Conclusión: alguien se hizo pasar por el líder de “Vamos Uruguay” y logró su aviesa intención, hacerle creer a De Haedo que hablaba con Bordaberry y debatía con él, cuando este nunca lo hizo.
También hay que saber que la posibilidad del anonimato se presta para difamar y difundir cualquier tipo de calumnias.
Ahora bien, cuando alguien desliza un comentario difamante por una red social, y se pude determinar quién es el autor, en cualquier parte del mundo es pasible de ser responsabilizado penalmente.
Pero esto no siempre es así. La acusación, ahora admitida por Donald Trump, de la incidencia de Rusia en las elecciones de los Estados Unidos, es por lo menos factible, aunque no podamos afirmar que haya existido.
Estamos en una era en que se piensa poco. Lo que sirve es lo que me deja ganancia, ya sea en dinero, en fama o en poder o todo junto. Se nos tildará de “saurio” seguramente, pero no nos tragamos la píldora de poner toda nuestra información personal en una red a la que el denominado “gran hermano” (uno nunca sabe quién o quiénes están detrás de estas redes) el que tiene acceso y logrando las claves correspondientes pueden no sólo conocerla, sino usurparlas y hasta manejarlas.
El riesgo siempre existe y a la prueba están los grandes desfalcos que se han constatado a través de ellas.
Entiéndase bien, somos fervientes partidarios de las nuevas tecnologías, pero no de incorporarnos a ellas de buenas a primeras sin conocer debidamente qué es lo que estamos haciendo… Ver a los niños de cortar edad que han incorporado estas tecnologías a su vida, nos produce escalofríos.
¡Que conste!

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El zarpazo del oso que sorprendió a los incautos

Aún antes de asumir el gobierno de los Estados Unidos Donald Trump está recogiendo los frutos de haber mantenido una campaña aferrada a los valores más ortodoxos de la tradición estadounidense y es para nosotros una apreciación personal basada en la producción nacional y su gran mercado.
Trump ha amenazado incluso a su vecino México con levantar un muro para evitar la emigración de los mexicanos hacia los Estados Unidos.
Anunció una férrea política hacia los indocumentados, a quien dijo habrá de deportar de buenas a primera.
Lo mismo les ha dicho a las grandes multinacionales estadounidenses, que han llevado su producción fuera del país, atraídos por los beneficios de los Tratados de Libre Comercio (TLC) que los exoneran de impuestos que tendrían que abonar si su producción estuviera en los Estados Unidos, que o vuelven a instalar sus fábricas o les cobrará igual los impuestos porque dejará sin efecto los TLC.
Esto ha determinado que las principales firmas productoras de vehículos, Ford, Fiat, etc., hayan anunciado su retorno al país con grandes inversiones y la apertura de miles de puestos de trabajo.
Esto tiene por contrapartida la consecuencia de dejar sin trabajo a miles de trabajadores fuera de los Estados Unidos y obviamente crearle graves problemas económicos a estos países que han incorporado a su economía el aporte, por lo menos en mano de obra de estas empresas.
El más perjudicado por todo esto es sin duda México, como país vecino a los EE.UU., pero también todos los latinoamericanos que están radicados en los Estados Unidos, aunque sin documentación.
Lógicamente que esta política tiene dos lecturas. Vista desde dentro de los Estados Unidos, seguramente contará con un gran apoyo, pues todo indica que es muy beneficioso para el país, aporta trabajo, aporta divisas y demás.
Visto desde el extranjero, para aquellos países que incluso han eliminado sus propias producciones para incorporarse al “mundo globalizado”, que lleva a producir donde es más barato, donde se paga menos tanto a los trabajadores como a los países y se puede llevar a vender a los Estados Unidos, es un desastre.
Es lo que llamaríamos el “oso dormido que está detrás de los TLC”, seguramente que no es el camino que seguirían gobiernos como los demócratas de Obama, que honestamente entendemos que promueven una verdadera integración, más justa y más equitativa sin fomentar la pobreza y la miseria de nadie.
Pero lo de Trump es un verdadero “zarpazo” que no puede sorprender más que a los incautos, a quienes han creído que los TLC con las grandes naciones, son la salvación “de por vida”. Seguramente que resultan beneficiosos en su momento, pero también nos vuelven más vulnerables porque su inmediata consecuencia es el desmantelamiento de la producción nacional.
No creemos que las medidas de Trump haya sido fruto de una improvisación, sino de una política a mediano y largo plazo en la que están involucradas incluso las propias multinacionales y seguramente esto recién comienza.
Quizás nos sirva para analizar las cuestiones más a fondo.

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Que sería del carnaval sin polémica

Estamos a las puertas de un nuevo carnaval, considerada la fiesta popular por excelencia.
Tratándose también de un tema polémico por excelencia, trataremos de dar nuestra opinión antes que se planteen los puntos más candentes que aparejan siempre rispideces y tensiones.
Los carnavales más destacados, incluso los más participados y festejados por EL PUEBLO, han sido siempre aquellos que se desarrollan cuando el pueblo está “atragantado” con determinados temas que no se pueden revelar o manejar públicamente sin temor a represalias, debido a algún tipo de censura que cae de por sí en estos días, cuando el pueblo se junta.
Por este motivo, es que se dan las transgresiones, lo “normal” en estos tiempos es precisamente lo que raya entre la broma osada, atrevida, irrespetuosa, si se quiere y la agresión grosera o malintencionada.
Pero es tiempo de carnaval, la fiesta pagana o “de la carne”, que antecede luego en materia religiosa a la severa rigurosidad del “tiempo del Señor”, de los acontecimiento de la Semana Santa, las fechas más sagradas y profundas para el pueblo cristiano.
Pero vamos al punto. En materia de bromas de carnaval, hay muchas anécdotas y muchas historias.
Admitimos que no conocíamos la que involucra al extinto presidente, Juan José de Amézaga, en cuyo gobierno se eliminó de concurso a una murga (Asaltantes con Patente) porque tenía la desfachatez de imitar y en alguna medida ridiculizar al presidente…
Era tan buena la imitación que hacía su director, que estando un día actuando la murga, Amézaga estaba en las primeras filas del público. La murga se confundió pensando que se trataba de él y en realidad era el presidente de la República.
Pero no termina allí la anécdota, porque lo más sabroso de la misma pasó después. Una vez terminado el carnaval, Amézaga convocó al cupletero y a toda la murga, les hizo un agasajo (léase asado) y luego les entregó una suma que se estima era el triple de lo que les hubiera correspondido por el premio.
Le dijo que a él le divertía la murga, aunque no así a su entorno.
Creemos que esto es lo mejor.
Entender que el carnaval es broma, asumirlo como broma y obviamente, dejarlo en el ámbito carnavalero, es la mejor forma de dejar expresar al pueblo, de escucharlo y muchas veces de saber que imagen tiene de sus gobernantes…
Así vistas y entendidas las cosas, como dice la murga “todos detrás de momo”.

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El acceso a la vivienda

Es probable que estas líneas sean vistas con recelo en alguna medida por quienes se consideren afectados, pero es el riesgo que hemos asumido siempre al opinar.
Estamos convencidos de que es necesario plantear nuestra opinión frontalmente, como lo hemos hecho siempre, como lo seguiremos haciendo, mientras tengamos oportunidad, sin apego a idea o partido político en particular.
Hemos dicho en estas columnas que el tema de la vivienda, sobre todo para los sectores de menores recursos, es una emergencia nacional. Las parejas jóvenes y no tan jóvenes y aún muchos adultos mayores viven el drama de la vivienda y ello conspira contra uno de los bienes más importantes de la sociedad, que hoy se ve seriamente afectado: la familia.
La desintegración familiar está en la raíz de muchos de los males que enfrentamos, de todos ellos diríamos y el problema económico, comenzando por saberse resguardado por un techo seguro, está a su vez en la base del problema.
Una de las formas de enfrentarlo ha sido el trabajo de la pareja, decisión que deja a los niños en manos de terceros. En el mejor caso en mano de abuelos u otros familiares, pero a veces ni eso.
Por lo tanto, como toda emergencia, debe ser enfrentada también con medidas de emergencia. Es así que nos hemos pronunciado con buenos ojos en cuanto a la posibilidad de recurrir a los efectivos de las fuerzas armadas para contribuir a la construcción de viviendas en todo el país.
Hemos visto con buenos ojos que aquellos sectores de trabajadores, comenzando por los de la construcción, que se dedican habitualmente a hacer viviendas, a veces suntuosas edificaciones y muchas veces viven en asentamientos o similares, tengan facilidades y oportunidades, para construir su vivienda familiar.
En su momento compartimos el espíritu de lo que hizo el gobierno municipal del maestro Fonticiella donando un predio para que los trabajadores agremiados puedan abocarse a construir sus viviendas propias.
También señalamos que lo mejor no son “dádivas” o prebendas, sin una correspondencia adecuada. Nos consta también que no es esta la aspiración del SUNCA. Los bienes públicos son de todo el pueblo uruguayo y por lo tanto, para entendernos. Creemos que la mejor forma de acordar estos beneficios, como la donación de un predio municipal, es establecer también una forma de retribución, ya sea con trabajo o con una cuota mínima que permita mantener el patrimonio municipal.
No hay que perder de vista que esos bienes son de todos, por lo tanto también de los que vienen y los que vendrán y nuestro compromiso es la custodia de ellos.
Somos partidarios de la vivienda comunitaria. Esto es, de hacer viviendas públicas y entregarlas en usufructo, a los ususarios mediante el pago de una suma módica, menor a un alquiler por supuesto, como ha sido encarado por el BPS, pero con determinadas exigencias de mantenimiento y sin derecho a propiedad.
Es una forma. Habrá otras seguramente, pero no compartiremos que se haga entrega benevolentemente de los bienes públicos si ello pone en riesgo en alguna medida el futuro del patrimonio municipal que tanto ha costado reunir.
No creemos que sea lo más justo.
Esta fue nuestra opinión sobre el tema vertida siete años atrás, sin embargo nada ha cambiado hasta nuestros días.

Alberto Rodríguez Díaz

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No hay peor “sordo que el que no quiere oir…

Ningún uruguayo puede decir que no ha oído hablar del recalentamiento global, de los cambios ambientales y demás.
Sin embargo son pocos aún los uruguayos que realmente asumen y tienen en cuenta las recomendaciones del sistema meteorológico nacional.
Es mas, durante la última alerta, amarilla la mayor parte del tiempo y luego anaranjada, fueron muy pocas las familias que tomaron precauciones ante las advertencias meteorológicas. La situación no se da sólo en Salto, sio que es la misma en todo el país.
Es que aún existe cierto descrédito en las tecnologías de predicción, que no son otra cosas que estudios científicos y evaluaciones del estado del tiempo, la dirección de los vientos, las condiciones atmosféricas y demás.
Vale decir que los viejos estudios que se basaban más que nada en vaticinios, y observaciones de la experiencia, fácilmente rebatibles debido a que no eran científicos, hoy ya no existen.
La realidad de hoy indica que las posibilidades de anunciar los fenómenos atmosféricos con mayor anticipación son más reales.
Los estudios que se conocen confirman que el cambio climático ya está entre nosotros y los fenómenos que antes eran muy esporádicos y sin la violencia de los que hoy se registran, han pasado a ser más frecuentes.
En contrapartida, Uruguay, un país alejado de los grandes accidentes geográficos, como montañas, frecuentemente blanco de movimientos sísmicos, hoy también está bajo la posibilidad de ser sacudido principalmente por sus costas oceánicas y las grandes tempestades que se suceden con inusual virulencia.
Nuestra nación no ha tomado precauciones y los grandes edificios que existen sobre todo en la zona capitalina no están construidos para soportar estas tempestades.
Tal vez sea hora de replantearse esta realidad, antes que sea demasiado tarde, porque lo que está sucediendo cada vez con mayor frecuencia, es sin duda alguna un aviso de lo que vendrá, de continuar el mundo manejándose como lo hace hasta el momento, profundizando las causas del recalentamiento global sin detenerse a analizar las consecuencias.
No queremos ser catastróficos, ni predictores del apocalipsis, pero si hacer un llamado a la sensatez, una convocatoria a asumir con la responsabilidad que cabe el desafío de nuestros días y para esto necesariamente se precisamente un cambio cultural, una mayor confianza en los predictores y estos a su vez deben intentar recuperar la credibilidad de la población.
Es la única posibilidad de disminuir los daños de los grandes fenómenos climáticos.

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Todos somos responsables del consumo de la droga más difundida

La droga de mayor consumo en nuestro país, no se compra “en una boca”, no hay que pedirla a un “transa”. Siquiera hay que andar ocultándose para consumirla, porque se lo hace libremente en cualquier lugar.
A las bebidas alcohólicas se las compra diríamos en todos los comercios del país y libremente. En horarios prohibidos, siempre se encuentran excepciones por más duros que sean los castigos legales y los menores siempre encuentran un mayor “pierna”, que recién ha dejado de ser menor muchas veces, para que les consiga la droga.
Tiempo atrás difundimos un informe de la Fundación Manantiales, que orienta sus actividades a combatir la adicción a las drogas, el que alerta sobre el aumento explosivo del consumo de alcohol por parte de los adolescentes.
La cuestión es preocupante sin lugar a dudas, y la Fundación Manantiales, responsable de una obra social de mucho valor, hace muy bien en alertar sobre este tema.
Que nadie lo ignore, controlar el consumo de bebidas alcohólicas por parte de los menores, es una cuestión muy importante.
Pero con todo respeto, si nos quedamos mirando las consecuencias e ignoramos el trasfondo no podremos lograr más que mejorías puntuales, sin solucionar el tema de fondo.
Aclaremos. La primera responsabilidad en el consumo de alcohol por parte de los jóvenes está en nosotros, los padres.
Pero no está en la adolescencia, porque esta edad ya comienza a ser tardía para intentar enderezar el árbol.
La responsabilidad de los padres en referencia al consumo de alcohol comienza a la edad escolar o primer año liceal a lo sumo, cuando el niño tiene que tener muy claro los riesgos del consumo de bebidas alcohólicas exageradamente. Tiene que ver en sus padres, que no consumen o lo hacen con mucha moderación. Un niño que suele ver a sus padres o sus hermanos borrachos, seguramente intentará el mismo camino.
Si este consumo sigue teniendo una suerte de “protección” y carta blanca en todos los ambientes de la sociedad, e incluso en nuestra familia, entonces lo más que nos quedará será “apagar el incendio”, asumir las consecuencias del consumo de esta droga, que todos sabemos que pueden llegar a ser catastróficas.
Felizmente tenemos muy claro que no toda la juventud uruguaya es alcohólica. Que no todos nuestros jóvenes se dejan llevar a niveles ilimitados en el consumo de alcohol.
Felizmente la mayoría de nuestros jóvenes, aún cuando hayan pasado por alguna experiencia, saben plantarse frente al consumo irresponsable y lo que llenan los noticieros son las excepciones, que lamentablemente sigue habiéndolas y están aumentando.

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El justo equilibrio

Desde el pasado primero de enero rige el aumento promedial del ocho por ciento en las tarifas de los servicios públicos, como también rige el aumento de las pasividades y de los salarios en aquellos sectores en que ha habido acuerdo entre empleados y empleadores.
El ajuste de las tarifas ha sido denominado “tarifazo” por la oposición y el oficialismo alega que no se le puede denominar así.
De todas formas más allá de la denominación que centró la polémica, la cuestión de fondo es la definición del porcentaje de aumento de las tarifas de los servicios públicos.“Más allá de la denominación, la cuestión es definir en qué medida es adecuado el ajuste, porque el Estado no tiene otra forma de reunir fondos para costear todas las empresas y los beneficios sociales a los que hace frente, que aumentando las cargas fiscales, es decir los impuestos y gravámenes que establece.
Tal es así que se ha explicado que no en todos los casos era necesario aumentar el ocho por ciento.
Tal es el caso de UTE una empresa estatal que se considera en una muy buena situación, que está lejos de requerir apoyo estatal, porque en realidad vuelca periódicamente grandes sumas a las arcas de la administración central.
Sin embargo se le marcó dicho incremento porque precisamente debe de aportar una suma importante al Estado.
La energía es una materia donde el Uruguay ha sido tomado como referencia para muchos otros países, en cuanto al aprovechamiento solar y el aprovechamiento de la energía eólica, además de las posibilidades de la hidroelectricidad que tiene su bastión en la represa de Salto Grande.
Obviamente entonces que lo que debe discutirse con la seriedad correspondiente es ¿en que medida es válido el porcentaje de incremento?
En este punto es cuando entendemos necesario analizar el peso del Estado sobre la producción nacional y sobre los presupuestos de los uruguayos en si.
Es necesario analizar si la cantidad y los porcentajes del costo de los servicios son adecuados a la realidad presupuestal de los uruguayos.
Uruguay tiene fama de ser un país sumamente caro. Los servicios son una prueba de esto y se debe más que nada al hecho del peso que tienen algunos impuestos tanto a la hora de producir, como de financiar algunas actividades.
Seguramente es allí donde debe radicar la discusión y el análisis de la incidencia de los impuestos.
Dejemos de discutir si tarifazo o no tarifazo y ocupemos el tiempo en analizar lo que verdaderamente debe repensarse.

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Del mundo del repárelo todo al del use y tire

Quienes tuvimos la suerte de vivir desde varias décadas atrás no podemos evitar marcar las diferencias que se dan en estos momentos y aunque parezca una paradoja desdeñada hasta el cansancio lamentamos decir que en muchos aspectos, no en todos seguramente, el tiempo pasado, el vivido tres, cuatro o cinco décadas atrás fue mejor del que transcurre en nuestros días.
Y nos basamos en cosas simples. Antes era usual que en cada barrio, hubiera dos o tres zapateros remenderos, porque los zapatos se reparaban casi a nuevos luego de usarlos bastante tiempo.
Pero también era habitual encontrarnos con mimbreros, relojeros, colchoneros y tantos otros oficios hoy perimidos o a punto de extinguirse.
Es que pasamos del mundo del “repárelo a nuevo” al mundo del “use y tire”. Lo que antes veíamos espantados que sucedía en sociedades ricas y derrochonas, como eran y siguen siendo las del denominado primer mundo, hoy nos ha llegado a nosotros. Con la diferencia que allá sin detenerse a pensar en la actitud original, es posible usar, tirar y comprar nuevo, porque los salarios son adecuados para ello y acá tiramos porque ya no se puede reparar o ésta cuesta lo mismo o muy cerca del valor de un equipo nuevo, con la diferencia que no siempre dura lo mismo.
Pero lo más inquietante no es el hecho de que ya no se repare, sino la mentalidad que promueve estas acciones.
Se nos inculca que todo da igual, que lo que vale es el rédito que le podamos sacar a lo que producimos. Así los recursos naturales se han degradado al punto que hoy hallar una fruta con el aroma o el sabor típico que tenían décadas atrás es una utopía.
Todo se ha ido degradando. Lo que importa hoy es producir más en igual área o frutas y hortalizas más vistosas, porque es lo que requiere el mercado.
Hoy cuando las tecnologías y las posibilidades de producción son mayores y muy superiores a lo que teníamos, las encaminamos mal, en forma deficiente, atraídos por el mercado que valora la presentación, el aspecto exterior y el bajo precio de producción por sobre los aspectos que debiera valorar prioritariamente, vale decir la forma en que se produce, el aroma, el sabor y el cuidado del ambiente, hábitat de quienes nos sucederán, hijos, nietos y demás.
Hoy las tecnologías están orientadas a hallar mejor sabor, mejor aroma, pero siempre con un alto rendimiento y por lo tanto sin detenerse a analizar el costo ambiental de esa producción.
Vamos por mal camino, muchos lo sabemos, pero no lo asumimos, preferimos hacernos los distraídos.
Siempre hay tiempo para cambiar de actitud.
Esperemos que lo entendamos y lo hagamos antes que el propio planeta nos pase factura por tantos malos tratos que le hacemos.

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La llegada de un nuevo año: una nueva oportunidad

La llegada de un nuevo año representa también un nuevo desafío, un pararse, analizar las cosas y tratar de vislumbrar el mejor camino para lo que se viene.
Es tiempo de evaluar lo hecho, de mirar hacia atrás sólo para hallar nuevas fuerzas para tomar lo que se ha hecho acertadamente y desechar lo que vemos que no ha sido correcto o provechoso, que no es lo mismo.
Este 2017 que según se vaticina será un año más benévolo que el que acabamos de culminar, desde el punto de vista de las posibilidades del país para un desarrollo económico, debe ser también aprovechado para un desarrollo humano, una recuperación de los valores y de la justicia social que comienza por tomar conciencia que el individualismo que promueve la globalización no nos llevará a ningún buen destino.
El inicio del año es una hora propicia para evaluar nuestra inserción en el mundo, para analizar las cosas, no sólo desde el punto de vista personal, sino de nuestro compromiso con el resto de la humanidad y de la naturaleza.
El ser humano es parte del universo donde vivimos y lamentablemente sus acciones han ido hasta el momento en dirección equivocada. Estamos haciendo todo lo posible por destruir lo que la naturaleza nos ofreció y cada vez comprometemos más la existencia del planeta.
Especies animales que se extinguen en nuestra fauna, porque la naturaleza ya no les ofrece las condiciones ambientales para su existencia.
Especie de la flora que ven comprometida su existencia por el clima, ha cambiado y hoy el desorden de lluvias y sequías y demás han determinado que su existencia vaya languideciendo.
El hombre permanece incrédulo y se desentiende de la realidad global, escuchando sólo lo que quiere escuchar, vale decir aquello que no le acarrea mayor preocupación. Las campanas que les advierten de las posibles consecuencias de su irresponsabilidad son desoídas, como se desoyó según la biblia a los profetas que advirtieron las consecuencias que tendría la falta de fe religiosa, el desoír las enseñanzas de la Palabra, antes de la llegada de Cristo.
El 2017 puede ser sencillamente un año más, en el que transitemos la vida, es decir la dejemos transcurrir, cosa que incluso no depende de nosotros, o bien puede de alguna manera significar el comienzo de una necesaria aceleración de tomar conciencia de nuestro papel en el mundo.
Es decir de lo que debe ser nuestro compromiso con un mundo responsable, solidario y justo donde haya menos diferencias entre los seres humanos.
Ojalá sepamos asumirlo.

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Tiempo de darle una oportunidad a la reconciliación

La llegada de las fiestas tradicionales es una especie de “amnistía” para muchas rencillas y resentimientos entre las personas, rencillas que muchas veces maximizamos a punto tal que se convierten en obstáculos insalvables para una buena relación.
No significa esto que por el simple hecho del cambio de almanaque o la llegada de las fiestas tradicionales nos reconciliemos sin más, ni más con todo el mundo, olvidando por completo lo pasado y el origen del entredicho.
Lo que sostenemos es que es saludable para todas las personas de buena voluntad hacer el esfuerzo necesario para darle a cada problema su justa dimensión. Cuando se trata de rencillas, de malos entendidos o sencillamente de controversias totalmente habituales en el relacionamiento humano, no tendríamos que convertir a estas en grandes y graves problemas.
No se trata de otorgar “cheques en blanco”, de darle “carné de bueno” a todo el mundo, haya hecho lo que haya hecho, porque sería caer en una ingenuidad absolutamente irreal.
Se trata de concederle una oportunidad a quien – a nuestro entender – no ha obrado como una persona justa, honesta y solidaria cuando ha tenido oportunidad de hacerlo.
Se trata de entender que la posibilidad de equivocarse está tanto de un lado como del otro y generalmente estos temas no son en blanco y negro, sino en tono de grises. Vale decir que ninguna de las dos partes tenemos toda la verdad.
Nada perdemos al bajar un poco la guardia para concederle, al menos el beneficio de la duda a la persona de quien nos hemos distanciado por estos temas y seguramente que la reconciliación justifica todo el esfuerzo que se haga.
Hoy vemos a muchas familias distanciadas. Un mundo tremendamente individualista lleva precisamente al distanciamiento, a encontrarnos con padres que nada saben de sus hijos y con hijos que se han desentendido por completo de su familia paterna.
Este individualismo tiene consecuencias desastrosas porque se manifiesta en una destrucción total de las redes comunitarias, de las buenas relaciones, de una convivencia sana, pacífica y comprometida entre las personas que comparten y comulgan con los mismos valores.
Para esto, es necesario abrirse de corazón, darle una oportunidad a los demás de mostrase tal como son. Si no recuperamos esta disposición. Si no estamos por lo menos dispuestos a darle esta oportunidad a quienes no piensan o no obran igual que nosotros, sencillamente nos estamos equivocando.
Ojalá estas fechas ayuden a la reflexión.

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Si esto es ser conservador, entonces soy conservador

Una de las discusiones inacabables de nuestros días, es si la izquierda uruguaya sigue siendo izquierda y “progresista”, reformadora y demás o si también se ha quedado en el tiempo y ha pasado a engrosar las filas de los conservadores.
A su vez se discute, a nuestro entender totalmente fuera de foco, si en los denominados partidos “tradicionales”, hay gente progresista, gente con ideas y ganas de reformular muchas cosas.
Etiquetar de esta manera a los partidos políticos, significa encasillarlos, ponerles un tipo de corsé, que no les permite salirse de él y esta simplificación es más facilonga de usar como argumento.
Obviamente que esto determina que de tanto en tanto surjan “alas” de izquierda en los partidos tradicionales, como también sectores denominados “de derecha” dentro del propio Frente Amplio, símbolo tradicional de la izquierda uruguaya.
Y entendemos que esta discusión es una pérdida de tiempo, banal y sin sentido, porque lo que debería verse y discutirse no es la postura ideológica, es decir si los partidos si alinean de un lado o del otro, sino en qué medida estamos parados en referencia a la denominada “globalización”, que no es otra cosa que un individualismo atroz.
Hoy todo está encaminado para que cada vez seamos más individualistas, más egoístas, compartiendo menos y tratando de abarcar más, aunque nos proclamemos como los campeones de la solidaridad social.
Cuando vemos sobre todo a los jóvenes inmersos en Internet, en sus audífonos, en las redes sociales, abstraídos de lo que pasa a su alrededor, es decir del mundo real, asumimos que vamos hacia un mundo individual donde cada uno vive para su interior, para su pequeño mundo y el entorno que elige, dejando absolutamente afuera a los demás.
No es esto precisamente lo que fomenta la democracia, la política bien entendida, que aboga por el bien común, que procura hallar caminos para que cada vez sean más las familias y las personas que vivan mejor, pero unidos y comprometidos con los destinos de su propio país.
Somos de los que añoramos aquellos barrios donde en las fiestas tradicionales los vecinos se juntaban, se saludaban y hasta se armaban bailes callejeros para disfrutar porque todos nos conocíamos y todos nos sentíamos unidos, cercanos y juntos.
Somos de los que añoramos la vecindad del compromiso, del vecino que encomendaba su casa y sus pertenencias al vecino cuando se iba de vacaciones.
Somos de los que entendemos que cuanto más nos involucramos y más nos comprometemos en lo social, hacemos más por la democracia porque creemos que siempre hay posibilidades de cambiar y mejorar las cosas si nos comprometemos más.
Si esto es ser conservador, entonces somos conservadores…
Alberto Rodríguez Díaz

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Cuando se aplica la ley con todo su rigor

Seguramente que la preocupación de todas las familias salteñas en ocasión de las fiestas tradicionales es precisamente el problema derivado del consumo de bebidas alcohólicas y la posterior conducción de un vehículo en el congestionado tránsito de estas oportunidades.
Esta vez, como se viene haciendo en los últimos años se delineó y puso en práctica un nuevo operativo. El resultado de las medidas dispuestas para ordenar el tránsito en la noche del 24 y las primeras horas del 25 de diciembre último, fue muy satisfactorio.
Pero curiosamente lo mismo sucedió en todo el país, donde los accidentes de tránsito (casi todos caerían bajo la denominación de “siniestros”, o accidentes provocados), constituye una verdadera pandemia, la que se lleva más vidas jóvenes del Uruguay, sin embargo entre la Nochebuena y las primeras horas del domingo de navidad no se registró ninguna.
En horas de la tarde del domingo lamentablemente ya no fue así y los siniestros se llevaron tres vidas en diferentes circunstancias. . En Salto hubo uno en las primeras horas del día 25 pero felizmente no fue de mayor gravedad.
En una primera lectura sobre el resultado de este operativo, hay que señalar que seguramente las medidas fueron acertadas.
No es la primera vez que se ha hecho y seguramente habría que pensar si no sería oportuno ponerlos en práctica sorpresivamente y en forma más frecuente.
Pero a su vez, creemos que en esta oportunidad queda demostrado que a poco de tomar conciencia del problema y de saber que habrá un amplio operativo de prevención y control a quienes conducen en infracción, seguramente “ayuda” a evitar la circulación en estas condiciones
Este es para nosotros el elemento determinante. Por más y mejores medidas que tomen las autoridades con el propósito de evitar accidentes, si nosotros no asumimos el riesgo de conducir alcoholizados o sin luces o a exceso de velocidad, es poco el resultado que puede esperarse.
En cambio si tomamos conciencia de las consecuencias que puede acarrearnos esta conducta impropia, quizás sea lo mejor y más eficiente que podamos hacer.
No queremos quitar mérito a nadie ni a nada, pero entendemos que ha habido varios elementos que contribuyeron a que felizmente no se produjeran accidentes de gravedad.
Pero no siempre es así y mal que nos pese, las leyes existen y cuando son bien aplicadas nos hacen ver que no siempre las responsabilidades son las que se manejan y luego se repiten masivamente, sin conocer debidamente los pormenores de los mismos.

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Educar sí, pero ¿sobre qué bases?

América latina y El Caribe viven una particular y delicada emergencia educativa. En efecto, las nuevas reformas educacionales de nuestro continente, impulsadas para adaptarse a las nuevas exigencias que se van creando con el cambio global, aparecen centradas prevalentemente en la adquisición de conocimientos y habilidades y denotan un claro reduccionismo antropológico, ya que conciben la educación preponderantemente en función de la producción, la competitividad y el mercado.
Por otra parte, con frecuencia propician la inclusión de factores contrarios a la vida, a la familia, y a una sana sexualidad. De esta forma, no despliegan los mejores valores de los jóvenes ni su espíritu religioso, tampoco les enseñan los caminos para superar la violencia y acercarse a la felicidad, ni les ayudan a llevar una vida sobria y adquirir aquellas actitudes, virtudes y costumbres que harán estable el hogar que funden, y que les convertirán en constructores solidarios de la paz y del futuro de la sociedad.
El concepto precedente fue tomado del documento conclusivo de la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, realizado en Aparecida, Brasil, en mayo del 2007 y hoy lo recordamos porque entendemos que mantiene plena vigencia y se redondea con la reflexión consiguiente.
“Ante esta situación, fortaleciendo la estrecha colaboración con los padres de familia y pensando en una educación de calidad a la que tienen derecho, sin distinción, todos los alumnos y alumnas de nuestros pueblos, es necesario insistir en el auténtico fin de toda escuela.
Ella está llamada a transformarse, ante todo, en lugar privilegiado de formación y promoción integral, mediante la asimilación sistemática y crítica de la cultura, cosa que logra mediante un encuentro vivo y vital con el patrimonio cultural. Esto supone que tal encuentro se realice en la escuela en forma de elaboración, es decir, confrontando e insertando los valores perennes en el contexto actual. El realidad, la cultura, para ser educativa, debe insertarse en los problemas del tiempo en el que se desarrolla la vida del joven. De esta manera,las distintas disciplinas han de presentar no sólo un saber por adquirir, sino también valores por asimilar y verdades por descubrir”.

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Mucho mejor que los buenos deseos

Por estos tiempos es habitual la expresión de buenos deseos y de los mejores augurios para todas las personas que apreciamos y aún aquellos que no conocemos mayormente, pero como “se estila”, también le hacemos llegar nuestros buenos deseos.
Es una buena costumbre, un hábito gentil, agradable y está muy bien. Claro que si se agota en estos buenos deseos, poco o nada aporta al mejoramiento de la convivencia ciudadana.
Si apenas dejamos atrás las “fiestas tradicionales” para el común de la gente o la Navidad que recuerda el Nacimiento de Cristo, para el mundo cristiano, volvemos a comportarnos como siempre, a tener las mismas actitudes, a seguir los mismos caminos de individualismo, en nuestro comportamiento social, es poco o nada lo que podemos esperar en cuanto a la materialización de tantos y tan buenos augurios.
No dudamos que estos se expresan con la mejor buena voluntad, pero muchas veces vacíos de contenido, “de la boca para afuera”, porque no están acompañados de la voluntad de cambiar las bases de una sociedad con tantos desarreglos, materialista y consumista. En el interior de nosotros mismos no estamos dispuestos a hacer nada diferente.
Casi que para acallar nuestra conciencia, expresamos voluntarismo, pero no pasamos de esto. No estamos dispuestos a llegar más allá.
Este es el fondo de la cuestión.
Mucho más que la mejor tarjeta, que las bonitas palabras.
Incluso mejor que el más fino gesto, es el más pequeño, pero firme y valedero compromiso de revisar nuestra conducta ciudadana diaria.
La actitud de llevar a la práctica nuestro aporte por un mundo más justo y solidario.
No importa tanto “proclamarnos” solidarios, sino ser solidarios con el que menos tiene, con el que más sufre, aunque nadie se entere.
No se trata de vivir condenando la actitud de los demás, que corren tras los bienes materiales, tras la satisfacción de su propio placer, sin reparar en el daño que pueden hacer, sino mostrar con una vida sencilla, austera y auténtica, que no se trata de “consejos para los demás”, sino de convicciones profundas y valederas que ponemos en práctica en nuestra vida diaria y cuya coherencia podemos demostrar.
Dicho esto, deseamos a todos y con todos, el niño Dios que nace nos haga mejores a todos, porque es entre todos que podremos tener un mundo mejor.

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Pirotecnia: un tema de alto riesgo

La catástrofe sucedida en la feria de pirotecnia de México. Como fue antes la de Toledo (Canelones) en el Uruguay que costó cuatro vidas humanas, constituyen una muestra del mal manejo y descuido en el uso de los artefactos que contienen pólvora.
En México fueron más de 30 víctimas y decenas de heridos, muchos de gravedad.
En el Uruguay y en Salto en particular se da una situación bastante semejante en cuanto al riesgo.
Sobre todo los puestos de venta de pirotecnia proliferan en esta época del año, aunque es justo decirlo, esta vez su número es bastante menor al de otros años, aunque frecuentemente está a cargo de menores de edad.
No se puede desconocer que se trata de menores que procuran hacerse de un dinerillo con esta actividad y dedican muchas horas a ella y esto es un mérito que no debería desconocerse.
Pero la cuestión en la seguridad con la que se desenvuelve la actividad. En su mayor. Se trata del manejo de explosivos, es decir, una actividad de alto riesgo que no debería descuidarse porque precisamente el riesgo de siniestro en estas ocasiones está siempre latente.
Prueba de ello es que en el caso de la tragedia de Canelones se estima que uno de los factores que desencadenaron la tragedia ha sido la presencia de pólvora en el aire.
Y esto es lo más lamentable porque seguramente la necesidad de trabajar de esas personas le llevó a hacerlo sin exigir los cuidados y las normas de seguridad que deben respetar este tipo de empresas.
Es diferente cuando se trata de ferias o puestos de venta de pirotecnia en los que generalmente son sus propios dueños los responsables, pero de todas formas, el Estado comparte la misma.
En Salto hemos visto que este año hay mayores exigencias para instalar un puesto, pero también deben implementarse la fiscalización de los mismos, porque en caso contrario es exactamente igual a que no existiera.
No estamos contra el derecho al trabajo de nadie, sí entendemos que es el Estado quien debe proporcionar las condiciones mínimas al menos para que se lo haga con ciertas seguridades para todos.
En el caso como el de la fábrica de Canelones existe un alto riesgo, que si bien los trabajadores lo asumen, con conocimiento o sin él, pero la responsabilidad será siempre del empresario, tal como lo establece la ley.
Ojalá aprendamos de estas tragedias y aunque es lamentable que tenga que suceder algo así, con un costo de varias vidas para que lo aprendamos, pero así somos.

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Una afirmación desacertada

El director general de secretaría del Ministerio del Interior, Charles Carrera, criticó las declaraciones del presidente de la Suprema Corte de Justicia, Ricardo Pérez Manrique, sobre la ley de libertad anticipada.

En declaraciones a radio M24, Carrera dijo que le sorprendieron los dichos de Pérez Manrique. “¿No será 28 de diciembre, el Día de los Inocentes?”, comentó el jerarca.
El presidente de la Suprema Corte dijo a El Observador que ese organismo es contrario a la ley que determina que los delincuentes reincidentes no puedan obtener el beneficio de la libertad anticipada y que “si hay libertades anticipadas, que son las que puede dar la Corte, se darán a pesar de lo que dice la nueva ley”.
Carrera afirmó que “las leyes se tienen que aplicar”, ya que la única forma de que eso no suceda es si la norma se declara inconstitucional, lo que no está planteado.
(Observa.com.uy, 21 12 16)

El tema que nos ocupa es realmente preocupante, que un ministro de la Suprema Corte de Justicia afirme que no habrá de cumplir el mandato de una ley – si es que ha sido esto lo que dijo – es una cuestión muy grave.
Las leyes son para cumplirlas y si realmente todos los pobladores de este país somos iguales ante la ley, significa que todos debemos cumplirlas, nos guste o no.
En estos momentos, uno de los puntos que se argumenta para justificar la presunta falta de compromiso o de actitud de algunos policías, es precisamente que no se sienten respaldados por la Justicia.
Si en estos momentos nada menos que un ministro de la Suprema Corte afirma que está dispuesto a desobedecer lo que indica la ley, es un flaco aporte que hacemos a la situación.
Es más, aún cuando no se expresara públicamente esta actitud, el sólo hecho de desconocer el mandato del soberano expresado en la Constitución de la República sería de mucha gravedad.
Las consecuencias de una afirmación de este tipo, sobre todo entre la Policía, auxiliar de la justicia, que debe hacer el trabajo práctico de investigación y detención de los delincuentes, son muy lamentables.
No somos de los que compartimos la afirmación de que la falta de compromiso en la función policial se debe a que la Justicia es demasiado “blanda” con quienes delinquen y muchas veces hemos oído que “los ladrones llegan antes a su casa de regreso, que nosotros a la comisaría…”, afirmación que lógicamente no compartimos, pero que se robustecen con este tipo de afirmación.

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En la raíz del odio y la violencia

No hay peor sordo que el que no quiere ver, decían nuestros antepasados y seguramente que la máxima sigue teniendo una gran vigencia.
La demencia criminal que hoy está afectando al mundo, cada vez con mayor frecuencia, es una muestra inequívoca de las consecuencias del odio, el resentimiento y las injusticias que está provocando el mundo en que vivimos, en que cada vez más se promueven las inequidades, las injusticias y las diferencias sociales basadas en lo económico.
Existe un mundo enormemente desparejo en materia de posibilidades económicas en nivel de vida y esta inequidad sólo puede acarrear violencia, disturbios, y rencor.
Las matanzas se suceden en todos lados, en Francia, en Turquía, en Alemania y poco antes fueron en los Estados Unidos y en España y seguramente seguirán, mientras que se acentúen las diferencias.
Quienes están en la cúspide de esta pirámide, disfrutando de las mejores condiciones de vida y las máximas posibilidades no quieren ver cual o cuales son las verdaderas causas de tanta demencia criminal.
Por su parte, quienes las han sufrido y siguen sufriendo las injustas consecuencias de una guerra, de una dictadura o cualquier otro régimen impuesto mediante la violencia y las arbitrariedades, no encuentran otra forma de reclamar que no sea mediante el derramamiento de sangre inocente.
Tan malo lo uno como lo otro, pero esto tiene un principio y seguramente un final.
Nadie ignora que la base de este mundo globalizado descansa sobre situaciones tremendamente injustas y arbitrarias. Manda el mercado y todo se rige por la máxima que “tener es poder”. No importa como se logre obtener dinero, riquezas y demás, “lo importante” es acceder a esto porque nos dará poder dentro de una sociedad globalizada con mucho olor a putrefacción, a desigualdades y a corrupción.
Lógicamente que es más fácil atribuir esta demencia criminal a radicalismo religiosos, a insensatez a fanatismos, que pretenden arrasar la libertades, pero en el fondo sabemos que la verdadera causa no es esta.
Sabemos que la verdadera paz sólo se logra con justicia, sobre todo con justicia social y cuanto mínimas sean las diferencias de todo tipo entre los seres humanos, mas paz y tranquilidad tendremos.
Es el único camino.
Jamás justificaremos el derramamiento de sangre inocente, pero tampoco se nos puede engañar fácilmente, sobre la verdadera raíz del mal.
¡Ojalá algún día lo entendamos!

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Jamás debemos olvidarlos

Cincuenta y siete periodistas murieron en el mundo en 2016 ejerciendo su profesión, principalmente en países en guerra como Siria, pero también en Estados donde no hay ningún conflicto como México, anunció en su informe anual este lunes la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF).
En 2016 murieron diez periodistas menos que el año anterior, pero Siria se convirtió en un “infierno” en 2016 con 19 periodistas asesinados, seguido por Afganistán (10), México (9), Irak (7) y Yemen (5), precisó la organización.
Al balance de 57 muertos hay que sumarle nueve “periodistas-ciudadanos” (blogueros) y ocho “colaboradores” de medios de prensa, con lo que el total de muertos sube a 74.
“Esa disminución significativa se explica por el hecho de que cada vez más periodistas huyen de los países demasiado peligrosos: Siria, Irak, Libia, pero también Yemen, Afganistán, Bangladés o Burundi, que se han convertido en agujeros negros de la información donde reina la impunidad”, explica RSF.
En México, fueron asesinados 9 periodistas en 2016, es el país de América más mortífero para la profesión. Allí el 10 de julio fue asesinado el reportero Pedro Tamayo Rosas, que fue abatido a tiros delante de su mujer y sus hijos, mientras estaba bajo protección del Estado.
(El Observador, 19,12,2016).
Esta realidad nos está indicando que lamentablemente la maldad, la corrupción, las injusticias están avanzando aceleradamente y todo aquel profesional que “molesta”, termina muerto o exiliado.
Son muchos los intereses que cobijan esta realidad, que participan en la corrupción o la avalan, directa o indirectamente, consciente u obligados por la extorsión hacia ellos o sus familias.
Esta es la vergüenza más grande y la mayor preocupación porque más allá de lo que vemos, de los que conocemos y sabemos que integran las grandes mafias o los grupos de corruptos más desalmados, hay un “verdadero ejército” de otros tan criminales y tan desalmados como ellos, que no aparecen, pero resultan determinantes cuando hay que ejecutar a un periodista.
Desde nuestro humilde trabajo diario, desde una ciudad que felizmente aún está muy lejos de llegar a estos extremos, levantamos la misma bandera de ellos: la de la verdad, la libertad de informar sin condicionamientos, la justicia social y la ley igualitaria para todos los ciudadanos.
Jamás debemos olvidar su compromiso porque en alguna medida ellos entregaron su vida para alcanzar un mundo más justo y honesto para nosotros.
¡Haya paz en vuestras tumbas!

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La explotación del puerto y el río Uruguay

La Administración Nacional de Puertos (ANP), ha estado impulsando importantes inversiones en los puertos del litoral, hasta Paysandú y según se anuncia ahora se encarará también el dragado del río a efectos de darle un mayor calado y hacerlo navegable al menos hasta nuestra ciudad.
Se ha dicho que de no conseguir condiciones para convertirse en un puerto comercial, no se descarta darle un giro turístico al puerto local, aunque entendemos que si no se integra el río a esta propuesta, tiene poca chance de ser exitosa.
El tema nos retrotrae a varios años atrás, cuando Salto tenía barcos que iban desde el puerto local a Buenos Aires y existía incluso una fuerte corriente cultural entre nuestra ciudad y la capital argentina.
Si bien hablamos de mediados del siglo anterior y ya es pasado, prácticamente olvidado, esto demuestra que no es una utopía pensar en la explotación comercial del río, porque en otros tiempos ya fue una vía navegable.
Sin embargo, más acá en el tiempo, recordamos el frustrado viaje de la chata Amambay, encallada en la zona del Hervidero, cuando llevaba un viaje de granos desde el puerto local a Nueva Palmira.
Si bien puede admitirse que el río haya cambiado su conformación después de varias décadas e incluso importantes inundaciones, pero es más razonable pensar que el calado de los buques que se está usando hoy, no es el adecuado para las condiciones de navegabilidad del río.
Ahora bien, siempre sostuvimos que el río Uruguay, pintoresco como pocos, es un curso de agua que de dársele las condiciones adecuadas, mediante el dragado, o incluso el derrocamiento en algunos casos si es aconsejable, posee algunos lugares francamente envidiables que incluso de adecuarlos para hacer pic nic, estamos seguros que tendrían una gran aceptación.
Ahora bien, hablando en real y concreto, esto no es fácil, debido a que la incidencia de los vaivenes del nivel del río por las maniobras en Salto Grande, son muy importantes y permanentes.
En algunos casos nos refieren propietarios cuyos predios dan a la costa del río que han llegado a perder varios metros en pocos años. Es tierra fértil que se lleva el río, pero también es sedimento que se va depositando para complicar aún más las ya comprometidas condiciones de navegación.
Esto determina que se requieren estudios serios y profundos para asegurar las condiciones de navegabilidad antes de realizar cualquier inversión, porque éstas son onerosas y muy difíciles de recuperar.

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No nos atrae opinar con liviandad en un tema tan profundo

Es innegable que se trata de un tema de tremenda responsabilidad social. Honestamente, la situación de Aldeas de la Bondad y en especial la de esos chicos y niños que allí se hospedan es de una tremenda responsabilidad y constituye de por sí una denuncia a toda la sociedad que generalmente se desentiende de ellos y opta por sacarlos de la vista de la comunidad, porque su presencia en lugares más vistos representa una permanente denuncia del tratamiento que les damos.
No nos sentimos capaces de dar un opinión ecuánime en este asunto, por la sencilla razón que sabemos que no tenemos la vocación de servicio, que se asemeja casi a un apostolado, que hay que tener para atender debidamente a estas personas generalmente incapaces de valerse por sí mismas, las que viven gracias a los cuidados que reciben de personas que tienen que renunciar prácticamente a todo en la vida para esar disponibles.
Es por eso que no queremos juzgar a nadie, no queremos echar culpas, ni a una ni a otra parte, por la sencilla razón que no disponemos de información seria, veraz y debidamente corroborada para expresarnos al respecto y además porque en alguna medida, como parte de esta comunidad también nos sentimos culpables.
Y no estamos eludiendo nuestra responsabilidad, sino tratando de no ser hipócritas. No es una situación que busquemos, que nos guste o hayamos elegido, sino que es de los imponderables de la vida que cuando nos toca, cada quien reacciona en forma diferente frente a ella.
No es de recibo argumentar que se trata de un tema económico, la razón del traslado de estas personas a otros lugares, sencillamente porque es el Estado quien debiera hacerse cargo, en estos casos tan especiales de proveer al menos los fondos suficientes para su cuidado y este debe ser adecuado a lo que necesitan.
Pero tampoco es de recibo opinar con liviandad, juzgar y acusar a unos y a otros, porque estamos seguros que quien o quienes lo hacen ni siquiera han movido un dedo nunca por cambiar o mejorar la situación de estas víctimas.
Y esto va para todos, porque no hay colectividad política alguna que al menos no haya mirado para otro lado, ignorando o desatendiendo el tema, porque no es agradable ni mucho menos rentable en votos, pero constituye una permanente afrenta a la justicia social que lamentablemente sólo resulta visible en esas ocasiones.
Alberto Rodríguez Díaz

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El ajuste de tarifas públicas

La estrategia de anunciar las subas de las tarifas de servicios públicos, todas juntas y en el mes en que el consumidor está obviamente concentrado en otros asuntos, seguramente más placenteros, responde a una estrategia, que sin duda tiene defensores en el gobierno nacional y detractores o críticos al menos en la oposición. Obviamente que como estrategia, estamos convencidos que es acertada, o sea que si la separamos de las consecuencias, del impacto que obviamente podría tener de hacerlo en otras fechas, resulta aconsejable hacerlo ahora.
Pero bien, si profundizáramos un poco más y llegáramos a ver cuál es la incidencia de estos aumentos en los presupuestos familiares, es evidente que no podemos estar de acuerdo en que precisamente estos aumentos pasen desapercibidos o con poca trascendencia.
Y no nos gusta que se trate de alguna manera de engatusar o de desviar la atención pública en estas ocasiones.
Siempre hemos tratado de obrar con sentido común, de racionalizar los temas y en este caso no será diferente.
El porcentaje de aumento de las tarifas públicas no ha sido bajo y lo que menos puede hacerse es esperar que los ajustes salariales que el gobierno debe negociar, tanto con trabajadores como con los empresarios, se haga obrando con la misma rapidez y con el mismo criterio, o sea no sólo de cobertura de pérdidas, sino de disminución del déficit que cada una de estas empresas estatales pueda tener.
Somos testigos de las dificultades existentes al momento de negociar índices de recuperación salarial, para mantener la capacidad de compra de los trabajadores.
No estamos tomando posición, ni siquiera reclamando más allá de lo que consideramos el sentido común, pero de alguna manera debe entenderse que cuando se trata de intereses de la “empresa” que de alguna manera tiene al gobierno como responsable, no puede obrarse en forma diferente a cuando se estudian y revisan los índices de incremento salarial con las empresas privadas.
Si es fácil pretender cortar el desajuste tarifario de las empresas públicas, aumentando “en un saque” todas ellas y no se obra de la misma manera cuando se trata de los salarios entonces es fácil saber la conflictividad que se está desatando.
No pretendemos tratar este tema con la simpleza que se trata a menudo cuando se politiza o mejor dicho, se partidiza, pero sí pretendemos que se lo trate con la misma lógica y la misma responsabilidad y prudencia que se muestra a la hora de las tarifas de los servicios públicos.
Alberto Rodríguez Díaz

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Cuando la tecnología “manda” no me gusta

Los avances de la tecnología de la comunicación son de los más formidables y rápidos de nuestra era. Esto supone grandes ventajas, pero también un riesgo innegable.
Neófitos en la materia hemos leído frecuentemente sobre los riesgos que supone el uso de ciertas tecnologías o ciertos sitios informáticos y nos preocupa el hecho de que muchas veces en forma coercitiva los propios sistemas, como el bancario, obliga a usarlos.
No es secreto para nadie saber que hoy la informática “manda” y toda la información que surja de ella es la que define y ordena o autoriza las acciones humanas.
Desde la conducción de un avión, que surca el aire a miles de kilómetros de altura, hasta las operaciones bancarias fundamentales, se basan en la información que proporcionan los aparatos.
Existe más de un sistema de verificación de esta información, pero al menos la enorme mayoría de ellos, por no decir todos, son vulnerables a los denominados “ciber ataques”, a cargo de gente especializada en estos sistemas que en algunos casos, conociendo minuciosamente a los mismos, deciden transitar el camino de la delincuencia, de lo que hoy se conoce como los “cibercrímenes”, en que los delincuentes pueden llegar a cometer grandes estafas, vaciar cuentas bancarias y acumular riquezas ajenas sin otra herramienta que una computadora o un teléfono móvil.
Seguramente que es este el negocio de unos pocos, pero también ellos corren grandes riesgos, porque de caer en manos del crimen organizado, serán obligados a realizar estas maniobras para ellos.
Hoy lo que nos está faltando es precisamente recorrer el camino de la seguridad, de la verificación y hallar, a través de las propias empresas informáticas, las formas más seguras de cerrar el paso a estos “ciberdelincuentes”.
No parece ser esta la preocupación mayor de las grandes empresas proveedoras de lo informático que a menudo recargan la responsabilidad en el usuario, por entrar a sitios pocos seguros o usar programas que no son recomendables en este sentido.
Los “ciberdelincuentes” tienen hoy muchas formas de usurpar la información personal y se valen más que nada del poco conocimiento que tenemos los adultos en el manejo de dichas herramientas.
Los especialistas en la materia alertan de que el usuario debe tener muy en cuenta que está a “un clic” de ser “contaminado” y que su computadora pase a ser parte de una red de la ciberdelincuencia, en lo que hoy se denomina “botnets”. De esto deberían de proteger las grandes compañías, porque sólo el conocimiento nos alejará del riesgo, aunque la permanente evolución de la tecnología ya es de por sí un riesgo difícil de dominar…

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Para tener en cuenta

Concluimos hoy la transcripción del articulado de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un documento de sólo 30 artículos y aunque ya tiene 68 años sigue manteniendo plena vigencia, porque lamentablemente la humanidad sigue adoleciendo de los mismos errores y atrocidades que motivaron la firma de ella y es hora de que al menos se demuestre una actitud diferente en pro de su pleno cumplimiento.
Artículo 26
1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.
Artículo 27
1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
Artículo 28
Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.
Artículo 29
1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.” 2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.
Artículo 30
Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

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Los deberes a cumplir en Derechos Humanos

Prosiguiendo con la transcripción del articulado de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, hemos subrayado algunas de las máximas, que específicamente mandata dicha Declaración y por lo menos deberían de analizar pormenorizadamente políticos y mandatarios para saber exactamente si están cumpliendo con ellas o no.
Los que siguen son los cinco penúltimos artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Artículo 21
1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.
Artículo 22
Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.
Artículo 23
1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.
Artículo 24
Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.
Artículo 25
1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

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¡Cuánto para aprender…!

Proseguimos hoy difundiendo el texto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuya vigencia es incuestionable y su violación explica algunos de los conflictos más profundos, no sólo en lo doméstico, sino también en el plano internacional.
Artículo 11.  (1) Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
(2) Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.
Artículo 12. Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.
Artículo 13. (1) Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
(2) Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.
Artículo 14. (1) En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.
(2) Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.
Artículo 15. (1) Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
(2) A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.
Artículo 16. (1) Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
(2) Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
(3) La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.
Artículo 17. (1) Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
(2) Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.
Artículo 18. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.
Artículo 19. Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
Artículo 20. (1) Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.
(2) Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación
¡Cuánto para reflexionar y aprender de esta Declaración, si realmente tenemos la cabeza los suficientemente abierta para entender que los mayores logros del humanismo han llegado a través de la paz, el diálogo, la concordia y no mediante el amedrentamiento, la tortura y la violencia.

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Y por casa ¿cómo andamos?

Ayer en estas columnas comentábamos el hito que significó para la humanidad toda la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un documento emblemático para la humanidad. Pero obviamente que resulta casi utópico pensar que haya una sola nación en el mundo que cumpla absolutamente todas las disposiciones. A lo sumo puede haber y seguramente las hay, naciones que se aproximan o hacen esfuerzos por cumplir todas las normas, pero nadie lo ha logrado hasta el momento y para ello comenzamos hoy a recordar lo que establece este texto emblemático.
Los diez primeros artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, establecen:
Artículo 1.
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Artículo 2.
Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.
Artículo 3.
Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
Artículo 4.
Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.
Artículo 5.
Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Artículo 6.
Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.
Artículo 7.
Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.
Artículo 8.
Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.
Artículo 9.
Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.
Artículo 10.
Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

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68 años después la llama sigue ardiendo

El 10 de diciembre de 1948, la Declaración Universal de Derechos Humanos fue adoptada por la tercera Asamblea General de las Naciones Unidas, en París. Ninguno de los 56 miembros de las Naciones Unidas votó en contra del texto, aunque Sudáfrica, Arabia Saudita y la Unión Soviética se abstuvieron. Hoy, 68 años después, la llama de la más trascendente de las decisiones de las Naciones Unidas sigue encendida iluminando la humanidad.
De dicha Declaración tomamos los considerandos que fundamentan la resolución, porque siguen teniendo tanta vigencia como entonces y deseamos analizar junto a nuestros lectores.
Dicen los preámbulos de la resolución:
Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;
Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;
Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;
Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;
Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;
Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y
Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;
La Asamblea General proclama la presente
Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.
Este ha sido el emblema esgrimido en el mundo entero para hacer frente a tantas barbaries y el espíritu de la Declaración se refleja en el primer artículo que establece:
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Simple y sencillo, sin embargo tan difícil de hacerlo realidad.
Alberto Rodríguez Díaz

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El paso está dado pero ¿se cumplirá?

El Congreso Nacional de Intendentes ha dado otro paso en dirección a unificar criterio en todo el territorio con respecto a las disposiciones que afectan el tránsito en la vía pública.
En esta ocasión se trata del costo de las multas que una vez promulgado el acuerdo alcanzado en la última sesión del Congreso, será el mismo en todo el territorio nacional.
Es una muestra más de que la disposición a acatar las disposiciones de la Ley Nacional de Tránsito se predica, se alardea de los logros, pero luego la realidad indica que no es así.
La Ley Nacional de Tránsito establece la obligatoriedad del uso de chaleco o cintas reflectivas para motonetistas y ciclistas ¿Cuántos usan en Salto?.
La Ley prohíbe el uso de vidrios polarizados que no permiten ver para adentro del vehículo. Sin embargo hasta se publicita mediante cartelería la instalación de “polarizados”.
La ley prohíbe hablar por celular mientras se conduce y aquí es harto frecuente ver a conductores hablando por celular aún en la zona céntrica de la ciudad
La ley exige para las motos los dos espejos ¿Cuántas los tienen?
Ni que hablar de luces, frenos, señaleros, volumen de los aparatos de música y similares.
No hablemos de los ruidos de los escapes, de los excesos de velocidad, de las transgresiones a los espacios reservados para otros fines, como el paso de discapacitados, o las cebras por donde existe preferencia de paso para los transeúntes.
Nos alegra que el Congreso Nacional de Intendentes de pasos hacia adelante en este sentido, pero a fuer de ser sinceros, estamos muy lejos de aproximarnos siquiera al cumplimiento de estas normas.
Sabemos que el cumplimiento estricto de todas las normas aún no alcanzaría para prevenir los siniestros de tránsito, pero ¡Cuánto ayudaría en la prevención!.
Siempre hemos sostenido que el elemento más importante para prevenir siniestros en la vía pública es el respecto a las normas, la prudencia y sobre todo la responsabilidad del ciudadano.
Sin embargo, todos vemos como a diario existen numerosas transgresiones y muchas veces vemos como quien tiene que controlar y ordenar este desorden optan por mirar hacia otro lado.
Es sólo parte del problema pero seguramente lo más importante, porque mientras no asumamos que quien conduce debe tener el máximo conocimiento primero y respeto luego a las normas de tránsito no habrá mejoría posible en este tema.

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Llegó la hora de asumir el riesgo

Las posibilidades de que en el verano que se inicia Uruguay tenga alguna o todas las enfermedades que transmite el mosquito Aedes Aegypti, son muy altas.
Es que ha habido ya más de 40 casos autóctonos, de Dengue, algunos de Chikungunya (aunque no autóctonos) y no sería raro que aparecieran también casos de Zika.
Es que hace cerca de treinta años, cuando se pesquisó por primera vez la presencia del mosquito transmisor de estas enfermedades, que se lo halló en el país, aunque no se sabe desde cuándo está.
Desde entonces se ha iniciado una campaña apuntando a la erradicación del insecto, campaña que hasta el momento, no ha dado los resultados esperados. En alguna ocasión en que se ha manifestado que el hecho de que Uruguay seguía siendo el único país de América Latina que no registraba casos autóctonos de Dengue, se debía al éxito de la campaña preventiva, dijimos que era un error.
Primero, porque en todos los lugares en que se había comprobado la presencia constante del mosquito, vector de estas enfermedades, tarde o temprano aparecerían los casos autóctonos.
Segundo, Uruguay no tiene barreras geográficas importantes, como la cordillera, o el océano con otros países de la región, como para sentirse más aislado de países donde existen estas enfermedades.
Tercero, el elemento más importante de todos es el hecho que la población, sobre todo a determinados niveles, no le presta atención y por lo tanto mucho menos asume las recomendaciones de las autoridades sanitarias.
Claro está que creer que es posible eliminar todos los reservorios de agua limpia en los que pueden criarse las larvas del mosquito es una utopía porque es imposible, teniendo en cuenta que hasta una tapita de refresco semienterrada puede conservar suficiente agua para la reproducción de las larvas, ni que hablar de algunas plantas de jardín y demás. Lo que sí es posible es disminuir sensiblemente el riesgo, eliminando al máximo posible estos reservorios, o bien desentendernos del tema y demás que el mosquito prolifere.
Lamentablemente, para ser sinceros, estamos más cerca de esta última posibilidad que de la primera.
Ni siquiera los neumáticos en desuso han sido eliminados, porque si damos una vuelta por las gomerías de la ciudad nos encontraremos con más de un depósito en estas condiciones.
¿De quién depende la eliminación? ¿Han sido notificados y sancionados los omisos? Más aún, existen lugares donde tampoco se ha procedido a eliminar estos flgrantes reservorios y la responsabilidad es nada menos que de la autoridad pública, llamese Intendencia, Ministerio etc.
¡Ojalá no tengamos que lamentar consecuencias irreparables!

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La politización de las pruebas

La politización de las pruebas PISA es lo que está haciendo el mayor daño al país. En estos días el principal matutino de El País tituló su edición del pasado lunes sosteniendo: “Uruguay sufre el peor resultado de los últimos años”.
Ayer se publicaron los datos oficiales, no sólo en Uruguay, sino en toda América y estos confirman que “Uruguay alcanzó los mejores puntajes promedio desde que participa en la evaluación en dos de las áreas: Ciencias, con un puntaje promedio de 435 puntos, y Lectura, con un puntaje de 447, en tanto que Matemática obtuvo 418 puntos”.
Al mismo tiempo que publica el informe oficial de la OCDE, “El País” explica cómo llegó al título del lunes último y de quienes tomó las declaraciones que le llevaron a sacar dicha conclusión.
Más allá de esto. En nuestro caso, que tras asistir a una de las presentaciones oficiales (2014) del resultado de las pruebas en el país, dijimos que era como “tomar sopa con el tenedor…”, porque Uruguay no estaba bien, por supuesto, pero tampoco estaba tan mal si se lo comparaba a otros países de la región con similar potencial, no nos sorprende para nada ni los resultados, ni obviamente la politización que se ha generado tras este tema.
Dijimos que era como tomar sopa con el tenedor, porque se pretendía mediar estudiantes de diferentes edades, de diferentes sistemas educativos – en algunos países no existe por ejemplo la repetición (Cuba por ejemplo) porque el estudiante tiene diferentes opciones de preparación y estudio de los temas, con otros en que fracasar en una sola prueba puede llevarle a repetir el año.
Quienes apuntan a destruir lo que queda en pie del sistema educativo nacional, sostienen que nunca hemos caído tan bajo y detrás del sistema educativo, apuntan a destruir todo lo que se ha puesto en vigencia. Los objetivos habría que analizarlos…
Para quienes han impulsado estos cambios y modificaciones, los resultados si bien no han sido todo lo exitoso que se esperaban, van por el camino correcto.
Nadie parece reparar lo suficiente de que el éxito o fracaso de un sistema educativo no se puede medir de un año a otro, ni siquiera diríamos de un lustro a otro. Son cambios lentos, que requieren tiempo y por lo tanto hay que esperar muchos años, décadas de trabajo insistente en la misma línea para poder evaluarlos.
Significa que no creemos que Uruguay esté tan bajo y sobre todo tan diferente a los resultados del sistema de otros países de la región, como tampoco creemos que estemos bien. Por honestidad, debemos reconocer que estamos en camino, que hay muchas cosas para corregir, pero nadie puede negar que hay esfuerzos para tratar de encaminar debidamente el sistema educativo, que no es otra cosa que el reflejo de la situación social en general.
Si no logramos mejoras en temas sociales como la violencia de género, la discriminación, los objetivos que hoy suelen ser “el fin justifica los medios…”, y no todos quienes aúllan por una “mejor educación” están dispuestos a caminar por esta senda, nunca lograremos recuperar los valores perdidos en la escuela, el liceo o la universidad.
Alberto Rodríguez Díaz

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Difícil de entender, pero seguramente en la base del problema

Por estos días, han recrudecido los robos y daños en perjuicio de escuelas públicas del país.
Resulta curioso, llamativo y muy difícil de entender porque esta insanía que en algunos parece ser una obsesión. Seguramente debe de responder a algún trauma en especial, porque si hay una institución democrática que uno supone merece el máximo respeto de todos nosotros es la escuela pública.
Más allá de las discrepancias que en algún momento podamos tener con algún docente, sin duda que la institución como tal es de lo mejor que tenemos.
Hipócritas seríamos si no reconociéramos que siempre hay alguna diferencia y hay trato diferente a los hijos de determinadas personas, pero son excepciones contra las cuales es importante luchar, revelar y exponer, porque estas excepciones no condicen con el espíritu democrático e igualitario que pregonó José Pedro Varela y todos los impulsores de la escuela pública, gratuita y laica.
Alguna vez nos preguntamos si quienes roban en una escuela o dañan incluso los bienes de ésta no han pasado por allí o bien tienen por objetivo “pegar donde más duela” porque se sienten o se han sentido excluidos o maltratados en ella.
Nos preguntamos si realmente lo que buscan son alimentos, porque les acosa el hambre, aspecto que las más de las veces desechamos porque frecuentemente lo que hacen los intrusos es arruinarlos, deteriorarlos, para producir un daño y no aprovecharlos precisamente, quizás para alimentar a un hermano, u otro familiar que concurre a la escuela.
Cabe también pensar que es sabido que en las escuelas públicas del país no existen serenos ni cuidadores, por lo tanto salvo los vecinos que generalmente conforman la comunidad escolar, no hay posibilidades de que alguien los delate pronto.
Además, como toda responsabilidad compartida se diluye y nadie quiere asumir el rol de denunciante, ya sea por la exposición que significa o los contratiempos, a veces de ex profeso y a veces no, que supone el ser denunciante de los hechos cuando están sucediendo.
Lo que sucede en nuestro departamento, reiteradamente, se repite en todo el país donde por estos días precisamente se están dando a conocer las cifras de hurtos y daños que han tenido como blanco las escuelas públicas.
Es realmente tema para la psicología, porque a simple vista y mediante un razonamiento lógico es imposible saber por qué se apunta a las escuelas.

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El cangrejo debajo de la piedra…

Tres de los líderes de las barras bravas que promovieron los desórdenes previos al clásico último, son presos que en estos momentos están en la cárcel y desde allí promovieron los desórdenes que determinaron la pérdida de puntos para el club aurinegro.
En esto y en muchos otros temas es muy diferente lo que “se informa” de lo que realmente constituye la piedra angular de la cuestión.
Es que hemos visto agotadores informes de la garrafa que por poco mata a uno o más, del saqueo del puesto de refrescos y choripanes y demás, cuyos promotores fueron a parar a la cárcel.
Se podrá discutir el lugar donde los destinaron, sobre todo a quienes no tienen antecedentes y seguramente hoy no piensan igual a como se manifestaron por las redes sociales.
Pero esto determina también que de inmediato, quienes piensan poco y se dejan llevar por estos “informes”, pidan interpelaciones, renuncias, hagan acusaciones y demás.
La mejor aproximación a los motivos esenciales de los hechos lo hemos leído ayer en los matutinos de la capital. En este caso, se trata de “El País”, informe del que seguidamente reproducimos algunos párrafos:
Están de vivos. Se va a pudrir todo”, fue la amenaza que le lanzaron treinta hinchas de Peñarol a los jugadores del plantel en Los Aromos días atrás, cuando respondieron negativamente a su exigencia de entregarles 400 entradas y fuegos artificiales.
En ese grupo de barrabravas había dos de los llamados “referentes” que fueron procesados en la madrugada del sábado último junto a otros tres que estaban presos.
El juez Néstor Valetti, a pedido del fiscal Gilberto Rodríguez, procesó a cuatro de ellos por los delitos de asociación para delinquir y extorsión, y solo a uno de ellos por extorsión.
Los procesados son Walter Gastón Sánchez, E.D.P.F., S.P.L.R., R.D.T.T., y S.N.P.B.
“De los cinco procesados, cuatro tienen antecedentes penales y solamente uno de los barrabravas es primario” dijo el juez. Incluso tres de ellos estaban presos y desde la cárcel dirigían a los barrabravas.
En total la Justicia había indagado a diez integrantes de la barrabrava aurinegra, pero otros cinco fueron liberados.
En su dictamen el fiscal concluyó que los imputados “conformaron una organización con la finalidad de cometer delitos para obtener y/o conservar determinados beneficios económicos de parte del club”.
Esta es la cuestión. Esta la motivación de los incidentes, aunque no haya dirigentes, ni jugadores, ni hinchas siquiera que se animen a contar la realidad de la cuestión… porque están amenazados, atemorizados ellos y su entorno, ya sea familiar y demás.
Pero esta cuestión tiene muchas más raíces, que seguiremos tratando de descubrir.
Por nuestra parte seguimos sosteniendo que no estamos dispuestos a vivir de rodillas, ante estos matones ni ningún otro por más “pesados” que se los considere.
Alberto Rodríguez Díaz

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Más que una emoción un acto de justicia

Año a año la Teletón viene alcanzando una y otra meta y aún cuando hay diferentes visiones en referencia a quién en realidad es el que más aporta a través de las donaciones de las empresas y del público en general. Si es el Estado que permite la deducción de parte de lo donado de los impuestos que deben abonarse o si las empresas que deben hacer frente al resto, o el público de todas las condiciones sociales que también pone lo suyo.
Pero también conmueve la contribución de mucha gente de los medios de comunicación masiva y de los propietarios de los mismos que se prestan para un fin tan loable como es esta obra, que goza del más alto prestigio dentro de la comunidad. La transparencia en el uso de recursos, la “rendición de cuentas”, debidamente verificada, son elementos que han prestigiado esta obra en la comunidad. Ni que hablar de los testimonios de chicos que han pasado o están integrado a la comunidad de Teletón.
Cerca de dos mil niños y adolescentes ha atendido Teletón el último año en sus dos centros, el de Montevideo y el de Fray Bentos.
Sólo el trabajo conjunto y en equipo de la gente que se integra a la Teletón, es una experiencia memorable, es una forma de trabajar unidos, compartiendo el mismo objetivo y sobre todo sintiendo que se está contribuyendo a una obra dignificante de la persona.
Como se ha indicado, más que la recuperación en todo lo posible de los chicos con capacidades diferentes, que es sólo el instrumento, el medio, el fin último es lograr una sociedad inclusiva. Vale decir, una sociedad donde toda persona “normal” o con capacidad diferente sea tratada de la misma forma porque sucede que muchas veces los “normales”, tienen tantas o más discapacidades, aunque no físicas, que los demás.
Teletón es una obra que llega al corazón y vaya si esto es válido, porque significa la expresión de simpatía y el afecto que despierta esta obra en la población uruguaya, pero mucho más que esto, hay que entender que el verdadero fin debe ser obtener una comunidad en la que las personas con capacidades diferentes sean consideradas exactamente iguales. En momentos de escribir estas líneas la meta recaudatoria estaba muy lejos de ser alcanzada, pero se confiaba en obtenerla a pesar de que este año las condiciones existentes para el éxito deseado son diferentes a las de años anteriores.
De todas formas, sería importantísimo que hoy la noticia fuera que nuevamente Teletón alcanzó la meta propuesta porque estaría haciendo realidad el eslogan de este año, que apoyando la Teletón “Crecemos todos”.

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Más allá de lo deportivo

Desde luego que las medidas difundidas por Jefatura de Policía para las etapas finales del fútbol salteño, aún cuando puedan ser cuestionadas en algún punto, son acertadas, compartidas y apuntan a resguardar el orden que debe haber en todo ámbito deportivo.

Sin embargo, no nos equivoquemos. Cuando Jefatura de Policía debe difundir medidas como estas y exhortar a acatarlas y respetarlas, es porque hay indicadores que muestran lo contrario. Es decir, hay antecedentes que indican lo contrario.
Lo mejor sería que no hubiera que adoptar medidas específicas en estos casos, porque una comunidad respetuosa y disciplinada no las necesita. En cambio cuando hay riesgo o se entiende que existen posibilidades, que la situación se “desmadre”, es cuando se toman estas medidas y se las difunde reiteradamente.
En el Uruguay de nuestros días hay antecedentes muy feos en este sentido y entre ellos los más frescos son los sucedidos el domingo anterior, cuando debió suspenderse el clásico mayor del fútbol uruguayo, es decir, Peñarol y Nacional.
Hay acciones criminales y hay mafias organizadas que actúan dentro del fútbol y de otros deportes masivos y no se los puede denominar “hinchas” de ninguna institución.
Son mafiosos que están haciendo lo suyo, es decir, extorsionando, presionando, vendiendo las porquerías propias del narcotráfico y pudriendo todo lo que se halla a su alrededor.
En alguna medida esto también se da en Salto, quizás con no tanta gravedad, pero sí con demostraciones incipientes de falta de respeto a la autoridad, de transgresiones flagrantes a las medidas dispuestas, basadas en el obrar patoteril.
Vivimos en una sociedad desordenada, en una sociedad que en determinadas condiciones se vuelve violenta, transgresora y hasta puede llegar a convertirse en autora de desmanes que en otras situaciones resultan impensadas.
El fenómeno de la violencia en el deporte ha sido explicado de diversas maneras, pero ninguno de los motivos justifican ciertas acciones. Hay gente que fuera de la cancha es correcta y respetuosa, pero en una cancha de fútbol y durante un partido, es “desconocida”, se desacata y se vuelve lamentable.
Muchas veces hemos escuchado “pero no pueden procesar con prisión”, a estos, cuando a aquellos, autores o participantes en hechos mucho más graves, los dejaron libres.
No nos equivoquemos, lo que se ve y se oye dentro de un terreno de juego, o en su entorno, difícilmente tiene relación con esas mismas personas fuera de este ámbito y es hora de endurecer la mano, como parte de las medidas para encarrilar la situación.
Prevenir los hechos es lo mejor que podemos hacer…

Alberto Rodríguez Díaz

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Un ejemplo memorable

Acualquier persona más o menos sensible, escuchar el pasado miércoles a la hora en que debió disputarse el partido final de la Copa Sudamericana, a la hinchada del Nacional de Medellín, Colombia, victoriando y cantando los cánticos del equipo rival que pereció en una catástrofe aérea, se le ponía “la piel de gallina”.
Es que más allá de la emotividad que despertó el hecho, los dos pueblos, de Medellín (Colombia) a quien representa de alguna manera el Nacional, y de Chapecó (Santa Catarina, Brasil) se sintieron profundamente unidos por el dolor.
Más allá también de lo deportivo y del gesto de dirigencia y jugadores del equipo colombiano que propusieron que se declarara campeón a Chapecó, la demostración simultánea realizada en Medellín y en Chapecó, es un claro ejemplo de deportividad.
En tiempos en que el fútbol, como el deporte todo está infectado de otros intereses, como el narcotráfico, los intereses económicos y demás, la acción de los dos equipos mencionados resulta aleccionadora.
Medellín, en Colombia, es una ciudad a menudo mencionada como uno de los centros del narcotráfico y Colombia mismo una de las naciones latinoamericanas que más mala fama en cuanto a violencia, guerrilla y narcotráfico tiene. Sin embargo el pueblo de Medellín, como todos los pueblos generalmente están al margen de esta delincuencia que generalmente los tiene de rehenes.
En esta ocasión ha quedado más que de manifiesto, porque ha sido el propio pueblo colombiano, en este caso de Medellín el que ha dado conmovedoras muestras de dolor ante la tragedia de su ocasional rival.
Luego vendrán las horas de las responsabilidades que seguramente las hay, y no son pocos, pero hoy nos queda una enseñanza: cuando el deporte, es deporte, todos sentimos lo mismo.
Ojalá sirva de ejemplo para quienes han copado el fútbol convirtiéndole en algo aberrante, que nada tiene que ver con el deporte precisamente.
Para quienes distribuyen entradas gratuitas, vaya a saber por qué intereses, aunque luego lo niegan.
A quienes facilitan los espacios y lugares dentro de los estadios para la venta de los estupefacientes y sobre todo quienes apañan las acciones criminales de algunos violentos que no pueden llamarse “hinchas” precisamente.
Por aquí y sobre todo en nuestros días, sabemos de esto ¿verdad?

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No bajemos los brazos

78 millones [de personas han contraído la infección por el VIH desde el comienzo de la epidemia hasta finales del año 2015.
35 millones de personas han fallecido a causa de enfermedades relacionadas con el sida desde el comienzo de la epidemia (final de 2015)
Fuente (PNUD)
Si bien hay noticias esperanzadoras en la lucha contra este flagelo, también hay que saber que los avances en el control y sobre todo en la cura de este virus siguen siendo muy frágiles y sobre todo tremendamente costosos.
De allí que optemos por transcribir el Mensaje del Secretario General de la ONU, Ban Ki moon, en ocasión de celebrarse hoy el Día Mundial de Lucha contra el Sida.
Expresó el Secretario General de ONU:
Treinta y cinco años después de la aparición del SIDA, la comunidad internacional puede echar la vista atrás con cierto orgullo por los resultados conseguidos, pero también debe mirar hacia el futuro con la determinación y la voluntad de lograr el objetivo de poner fin a esta epidemia para 2030.
Se ha avanzado mucho en la lucha contra la enfermedad. En la actualidad, más personas que nunca reciben tratamiento. Desde 2010, el número de niños infectados por transmisión maternoinfantil se ha reducido a la mitad. Cada vez son menos las personas que mueren al año por causas relacionadas con el SIDA, y quienes tienen el VIH viven durante más tiempo.
El número de personas con acceso a medicinas esenciales se ha doblado en los últimos cinco años y supera ahora los 18 millones. Con las inversiones adecuadas, el mundo puede acelerar el logro del objetivo que se ha propuesto de conseguir que 30 millones de personas estén en tratamiento para 2030. Actualmente, más del 75% de las personas que lo necesitan tienen acceso a medicinas para el VIH que previenen la transmisión maternoinfantil.
Aunque los avances son evidentes, los logros siguen siendo frágiles. Las mujeres jóvenes son especialmente vulnerables en los países donde la prevalencia del VIH es alta, sobre todo en África Subsahariana. El virus sigue afectando a las poblaciones clave de manera desproporcionada, y el número de casos nuevos de infección va en aumento entre las personas que se inyectan drogas, así como entre los gais y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. La epidemia del SIDA avanza en Europa Oriental y Asia Central, donde se ve recrudecida por el estigma, la discriminación y unas leyes punitivas. En el mundo, las personas económicamente desfavorecidas no tienen acceso a los servicios y los cuidados necesarios. La penalización y la discriminación hacen que más personas se infecten cada día. Las mujeres y las niñas se siguen viendo especialmente afectadas.
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible se aprobó con la promesa de no dejar a nadie atrás. En ningún otro ámbito es esta promesa tan importante como en la lucha contra el SIDA. Prestar apoyo a las personas jóvenes, vulnerables y marginadas cambiará el curso de la epidemia. El marco estratégico de ONUSIDA se ajusta a los ODS, en los que se ponen de manifiesto los vínculos entre el VIH y el progreso en materia de educación, paz, igualdad de género y derechos humanos. Me enorgullece ver cómo las Naciones Unidas y ONUSIDA, con Michel Sidibé a la cabeza, tienen la determinación de buscar nuevas y mejores formas de poner fin a esta epidemia.
En este Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, aplaudo los esfuerzos incansables de los dirigentes, la sociedad civil, los compañeros del sistema de las Naciones Unidas y el sector privado en favor de esta causa.
Al finalizar mi mandato como Secretario General, hago un firme llamamiento a todos: volvamos a comprometernos a hacer realidad, todos juntos, nuestra visión de un mundo sin SIDA.
Ban Ki-moon

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Se habla mucho, se hace poco

En nuestros días es muy frecuente que las personas adultas asuman sorprendidas cómo el nene maneja el teléfono celular, cómo pasa las fotografías, maneja el video y demás, a veces apenas sabe caminar, pero ya sabe un manejo básico de la computadora o el celular y lo vemos como algo destacado. “Es que las nuevas generaciones ya han incorporado esto como algo natural, “normal” para su época, nos han dicho.
En tanto los más veteranos ya “quemados con leche”, vemos con preocupación cómo estas tecnologías han invadido los espacios de la vida joven en otras épocas reservados para los juegos en la calle, las bolitas, el fútbol del campito, las rondas de los más chiquitos y la mancha, por ejemplo.
Recordamos nuestra niñez muchas veces descalzos corriendo por las veredas, corriendo detrás de una pelota o algo similar, pero desarrollando nuestros físicos, generalmente flacos y largos, porque los niños gordos eran una excepción.
No discriminamos, sino miramos la realidad, hoy lo habitual es que el sedentarismo de pasarse frente a la computadora, el celular o la televisión junto a una mala alimentación, frecuentemente saturada de sal, de conservantes y similares, ha hecho que un alto porcentaje de nuestros niños sean obesos, tengan problemas de salud totalmente excepcionales en nuestra época, como la hipertensión.
Tampoco desconocemos el enorme valor de las nuevas tecnologías de la comunicación, los videos, las videoconferencias, Internet y similares. Lo que nos preocupa es precisamente el manejo que hacemos de ellas.
Les hemos cedido prácticamente todos los espacios y todo el tiempo de nuestros niños a ellas. Hoy a los niños no se los atiende, se les prende el televisor o se les proporciona un video en el celular “para que se distraiga” y se lo enchufa en el famoso “chupete electrónico”.
Es cierto que de esto se habla mucho, todos lo notamos, pero se hace poco, muy poco, porque quien más quien menos mira hacia otro lado, pensando que mientras el problema no nos toque de cerca, mejor dejarlo correr.
Craso error, porque esas son las generaciones del futuro y mientras no les inculquemos valores genuinos, los que no están precisamente en lo que ven o en lo que hacen, ellos sólo se regirán por lo que les dé placer en lo inmediato y esto es harto riesgoso, primero porque los pone en manos de ciertas drogas “porque estás bajoneado” iniciando un camino de difícil retorno y segundo porque llegará el momento en que su mente obnubilada por lo que le han mostrado, eso tan hermoso y útil (¿…?). habrá de considerar que debe obtenerlo de cualquier manera porque es aquello de que “el fin justifica los medios…”.
Así vamos.

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Simplemente un criminal

Arrojar una garrafa (o cilindro) de supergás de 13 kilos o de menos aún hacia una persona, desde una altura de aproximadamente 10 ó 15 metros, es un acto criminal.

Si esta acción es dirigida a un grupo de personas, en el caso específico policías, es mayor aún porque seguramente a alguien va a pegar y pobre de él.
No cabe en la cabeza de ninguna persona normal, tamaña acción y por lo tanto, entendemos que el autor de ella, que según puede verse en los videos que circulan por facebook podría ser identificada perfectamente, debe ser tratada como un criminal, un asesino, por más que su acción no haya tenido la consecuencia que seguramente él pretendió.
Nada ni nadie pretende disminuir otros hechos vandálicos registrados el pasado domingo en el estadio Centenario, pero sin dudas también que la acción que nos ocupa ha sido la más cruel y criminal de lo que vimos.
Es un vandalismo también saquear los puestos de venta de la gente que concurre a estos espectáculos públicos a ganarse un peso vendiendo refrescos (gaseosas) y choripanes. Son los uruguayos que prefieren laburar en lugar de dedicarse al vandalismo, a usurpar o robar.
Frente a estas acciones los uruguayos comunes no podemos ni debemos permanecer impávidos. Esta gente no tiene institución, no tiene colores ni muchos menos pasión deportiva. Son delincuentes, capaces de asesinar y como tales deben ser erradicados de todo espectáculo público.
El espiral de violencia comienza por acciones menores, no surge por generación espontánea, pero lamentablemente hoy ha ido creciendo, se nos ha escapado de las manos, como otros aspectos de la vida comunitaria y no es con medidas aisladas que las podremos corregir. No renegamos de aplicar sanciones, penas y multas severas a los autores aún de las más mínimas manifestaciones de violencia, pero si creemos que es este el camino para corregir tanta violencia nos estaremos equivocando.
El deporte uruguayo se encuentra en una encrucijada de la que seguramente será muy difícil salir, alcohol, droga, violencia y corrupción, una mezcla letal de la que no será fácil escapar, pero es hora de asumir que todo aquel involucrado en el tema sea puesto en su lugar.
O estamos con los violentos o estamos con quienes queremos volver a los estadios con nuestra familia, pero ahora estamos muy lejos de hacerlo.

Alberto Rodríguez Díaz

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Es tiempo de saldar la deuda

Uruguay es de los pocos países del mundo que no tiene en vigencia el voto consular. Vale decir que los uruguayos que están en el extranjero no tienen posibilidades de incidir en la conformación del gobierno que dirigirá los destinos de su país, porque no tienen una vía habilitada para la expresión del voto, salvo que viajen a hacerlo.
Se han manejado diferentes argumentos para prohibir esta posibilidad pero en el fondo la única razón para considerarlos menos uruguayos que quienes aquí vivimos es que algunos partidos políticos “temen” que los votos de la denominada “diáspora” vuelque las elecciones en que participen en su contra o sea que voten masivamente y sólo a la izquierda que es la que ha bregado insistentemente por establecer el voto consultar.
Argentina, Brasil, México, Colombia, Ecuador, Bolivia, Perú, Panamá y hasta Venezuela son sólo algunos de los países latinoamericanos que tienen establecido el derecho al voto de sus ciudadanos que residen en el extranjero.
Pueden votar en todo acto cívico, ya sean elecciones presidenciales, gubernamentales, legislativas o locales o bien pueden hacerlo en algunas de ellas y no en otras. Generalmente pueden hacerlo en todos los plebiscitos donde precisamente lo que se hace es convocar la opinión de todos los conciudadanos.
En cambio hay países que no han logrado establecer el voto consultar, ni siquiera en forma parcial. Chile, Uruguay, Paraguay, entre ellos, aunque en los dos primeros hay movimientos sociales pendientes a reparar la omisión, hasta el momento la posibilidad es nula.
Uruguay no puede seguir en esta lista de países que desconocen a sus compatriotas que han emigrado por diferentes motivos, políticos, económicos o incluso a veces por razones de estudio.
Sólo quienes han logrado una posición económica desahogada en el extranjero y tienen ganas de participar en las decisiones de su patria, están en condiciones de venir a cumplir con el voto.
Esto se vuelve profundamente discriminatorio, debido a que los que menos tienen son los que están verdaderamente imposibilitados de votar, porque aunque quieran no tienen posibilidades de concurrir a hacerlo.
Es de las cosas que Uruguay debe resolver urgentemente y cuanto más alejado de las fechas electorales mejor, porque sigue siendo vergonzoso el trato que se les da a los compatriotas que están en el extranjero y consiste en una mancha en el sistema electoral que tanto nos gusta referir como símbolo de la democracia que profesamos.

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Malabares por la diaria

Cuando veo a los jóvenes, casi niños a veces limpiando vidrios de los autos o haciendo malabares mientras el semáforo detiene a los vehículos. Pienso ¿adónde iremos?
¿Cómo es posible que haya jóvenes haciendo esto, en lugar de estudiar, de aprender un oficio o de trabajar en algo más digno?
Me pregunto asimismo. ¿Es correcto darle una moneda para ayudarles así sea (supuestamente) a alimentarse o lo mejor es pasar inconmovibles y dejar que se golpeen contra la realidad de la vida, para que aprendan que lo que deben hacer es trabajar, aprender un

oficio o adquirir conocimientos?
De quién ha sido la culpa o cuáles han sido los motivos que han determinado que no lo hagan y hayan optado por esta vida, que no es vida, que es sólo una forma de subsistir, sin mayor chance de un mañana mejor. ¿Ha sido de ellos, de sus padres, de su entorno o de todos?
Todos tenemos al menos parte de culpa en esto que hoy nos espanta, porque todos debimos pronunciarnos frente a determinadas políticas y fuimos advertidos a tiempo de cuáles serían los resultados, pero no creímos, optamos por otro camino. Nos equivocamos, aunque no lo asumamos.
Seguramente que no todos de estos chicos querían este camino cuando empezaron, pero con la barriga vacía, con su madre o sus hermanos en la misma situación, no se estudia, la mente está en otra cosa, imposible concentrarse y esto no es justicia social precisamente…
Estas políticas que no son otra cosa que fomentar el consumismo. El tener el último celular, la tele más grande, la mejor moto o el mejor automóvil, cueste lo que cueste. A esto es lo que se nos lleva a través de los grandes medios, de la publicidad cada vez más atractiva y esto es lo que lleva, primero a endeudarnos hasta la manija para comprarlos y luego asumiendo que la plata no da y por lo tanto hay que conseguir otro trabajo, aunque se termine por no cumplir en ninguno y se corra un alto riesgo de quedar sin ninguno…
En medio de esto las grandes víctimas son los niños. Esos niños que primero tuvieron todo lo que quisieron pero cuando vienen las dificultades, quedan con el deseo y la aspiración de tener lo que los demás tienen, pero sin posibilidad alguna de alcanzarlo.
Padres desesperados que pronto habrán de caer en desavenencias, cuando no en violencia doméstica.
Esos niños, luego adolescentes que miran como otros tienen y ellos no, tienen además muy metido adentro que la cuestión es alcanzar los bienes, sea como sea y por lo tanto, porque así le hemos inculcado, no repararán en los medios para alcanzar sus objetivos.
Esta misma sociedad ha llevado a la formación de clases sociales. Están los que disponen de algo de dinero para satisfacer sus aspiraciones de un nivel de vida digno y están aquellos que aspiran a lo mismo y no tienen ni van a tener nunca suficiente dinero bien habido para satisfacerse.
Esta es la realidad. Esto es lo que explica que haya cada vez más adeptos a obtener “plata fácil” y como se ve, el mal tiene muchas raíces y seguramente algunas de ellas nacen muy cerca de nosotros…
Alberto Rodríguez Díaz.

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La educación, esa piedra en el zapato….

Todavía recordamos las palabras de José “Pepe” Mujica al asumir el gobierno nacional en el 2010 al sostener que una de las fórmulas básicas de su gobierno sería: “educación, educación, educación…”.
Y por educación se entiende la facilitación del aprendizaje de conocimientos, oficios, destrezas y valores de todo tipo.
Sin embargo al retirarse del gobierno nacional cinco años más tarde, Mujica admitió que la fórmula había fracasado. Vale decir su intento por facilitar la educación y atraer con nuevos planes a la mayor cantidad de jóvenes en todo el país, por algún motivo no pudo llevarse a cabo como él quería.
Hoy ya próximos a los dos años del segundo gobierno nacional el Dr. Tabaré Vázquez, tercero consecutivo del Frente Amplio, la situación sigue siendo muy similar. Debe admitirse que existen planes, que existen posibilidades que facilitan la educación de quienes están interesados en educarse, pero sin embargo la cantidad de jóvenes denominados “Ni-Ni” (ni estudian, ni trabajan), es cada vez mayor.
La educación no es atractiva o lo que es peor, la sociedad no motiva a estudiar, a prepararse, a cultivar valores, sino todo lo contrario, lo único que vale de acuerdo a lo que les inculcamos directa o indirectamente es tener todo “ya” y la única forma de obtener esto, sin estudios, sin preparación, sin conocimientos, es usurpándolo.
No desconocemos los problemas intrínsecos que tienen el sistema educativo y los vicios cada vez más acentuados de este sistema, pero entendemos que las raíces de la cuestión van mucho más allá de esto.
No se trata de un sólo factor, sino de muchos asociados y seguramente los actores en este tema no son sólo los jóvenes, los niños, los adolescentes y los educadores, sino que la sociedad toda juega un rol esencial que no se puede desligar del tema.
Cuando vemos las posiciones políticas, tomando distancia del tema y achacando a otros los errores y el estado deficitario de la educación nos produce una profunda desazón.
Seguimos sin entender que la educación es uno de los temas que debería de ser política de Estado, más allá del gobierno de turno y mientras no lo entendamos, seguramente seguiremos estancados.
Hemos dado algunos pasos en la dirección correcta, porque efectivamente las evaluaciones periódicas de organismos extranjeros nos sitúan en el nivel real, sin las manipulaciones políticas, que tenemos hoy, pero no basta con saberlo, es necesario asumirlo y tratar de ir enmendando errores para avanzar en el asunto.
Pero la cuestión de fondo sigue sin tocarse. Es que el contexto, de padres ausentes, porque deben trabajar ambos en la mayoría de los casos, de “necesidades” económicas cada vez mayores, de ambiciones desmedidas impuestas por un consumismo voraz, a esas nadie las toca, se prefiere soslayarlas porque de alguna forma quien más, quien menos está comprometido con el tema.

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Ni un solo acto de violencia es admisible

El año 2016, que aún no ha terminado – falta para esto más de un mes – ostentará el triste record de ser el de mayor cantidad de homicidios de mujeres por casos de violencia doméstica. 29 mujeres han sido asesinadas en lo que va del año.
El promedio de personas muertas por este motivo en los últimos años ha estado entre los 25 y los 29 muertos motivo que nos lleva a pensar que por lo menos está estancado, sino creciendo en nuestro país.
Cualquier análisis que pretenda llegar un poco más allá de los superficial en el tema, nos dejará ver que se trata de varios factores los que inciden en los casos de violencia doméstica. Casi 80 casos se denuncian por día en el país y obviamente no todos son denunciados, motivo por el que se presume que su número es bastante mayor aún.
Entre los motivos más frecuentes de las manifestaciones de violencia física, no ya de la violencia psicológica, se esgrimen motivos económicos, consumo de drogas y lógicamente un machismo acentuado que nos viene desde tiempos inmemoriales.
Obviamente que rechazamos de plano toda esta violencia contra cualquier persona, ya sea niños, jóvenes, ancianos, varón o mujer, sencillamente porque entendemos que no es de recibo, ni siquiera el grito, mucho menos la violencia física.
Pero no sería acertado analizar los casos de violencia doméstica, si no lo hiciéramos en el contexto de la sociedad de nuestros días.
No es de recibo saber si la sociedad de nuestros días es más o menos violenta que la de años anteriores. Lo que importa es que hoy seguimos teniendo un problema grave. Nadie debe tolerar la violencia física, es más la violencia psicológica, como elemento previo a la acción física, debe ser tratada, dialogada e incluso tratada a tiempo para ser superada.
Cuando pretendemos resolver los problemas mediante el ejercicio de la violencia, estamos cayendo en el precipicio y esto es lo que debemos evitar.
Somos una sociedad violenta, transgresora y acostumbrada al ejercicio de la violencia. Lo vemos a diario en la calle, donde muchos son los que entienden que rige “la ley de la selva”, al primer hueco que encuentro paso, no importa si es por derecha, izquierda, si estoy habilitado para hacerlo o nó.
Tampoco se respetan los espacios determinados para el pasaje peatonal, son todos hechos de violencia, porque cuando transgredo el derecho de otros estoy pasando por sobre ellos y esto desde ya es una trangresión que no debe tolerarse y son las autoridades las primeras en que tendrían que ponerlas en su lugar.
Sólo una sociedad educada, respetuoso y tolerante es capaz de poner en su lugar a los violentos.
Hoy es el Día de la Lucha contra la Violencia Doméstica y este es un buen día para meditar sobre el tema.

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“Basta” una muestra conmovedora

No es de recibo llamarle “festejo” precisamente a las acciones que habrán de realizarse mañana en nuestro país, porque no tiene este carácter la movida que familiares de víctimas de la delincuencia realizarán. Bajo la consigna de “Basta”, la Asociación de Familiares y Víctimas de la Delincuencia (ASFAVIDE) impulsa una muestra que habrá de exhibir fotografías de los rostros de familiares de víctimas de la delincuencia que han sido asesinadas para ser robadas.
Los rostros de padres, madres y hermanos de estas víctimas de la delincuencia serán expuestos para que no se los olvide y con la consigna de que esto debe terminar, porque cada vez que es asesinada una persona inocente, un poco nos matan a todos, algo nos están robando a todos y nos debe afectar a todos, y todos deberíamos de hacer algo para que estos hechos no vuelvan a suceder nunca más.
Más allá de que los familiares de las víctimas suelen ser acompañadas en los momentos en que suceden estos hechos, luego generalmente son dejadas de lado, abandonadas tanto por el Estado como por la propia sociedad que olvida pronto estas acciones aberrantes.
La muestra fotográfica consiste en una delicada invitación a la reflexión de un proceso de duelo que debería de involucrarnos a todos, porque cuando estos hechos suceden afecta a toda la sociedad y si somos conscientes de ello no podemos menos que tomar conciencia de la gravedad de estos hechos.
Lejos de movernos una motivación política, tenemos que entender que la seguridad pública está deteriorada. Uruguay, como el mundo entero está sufriendo los coletazos de un consumismo atroz. Un mundo en el que sólo cuenta el “tener”, sea al precio que sea y por lo tanto si otro tiene, poco importa que se lo haya ganado legítimamente, lo que me interesa –lamentablemente – es cómo poder quitárselo, usurparlo, porque si lo consigo seré “alguien”, cosa que jamás seré si no lo tengo y en este camino todo vale, incluso el crimen.
Este es el mundo que hemos formado. Esto es lo que hace que haya tantos sicarios, tanta gente dispuesta a matar por algunos pesos, confiando en que no los descubrirán. No importa a quién ni por qué deben asesinar. La cuestión es tener (dinero) a veces nada más que para seguir comprando drogas…
Y esto no ha surgido de generación espontánea. Es el producto de muchas políticas y acciones que nos han llevado a pensar así, no tanto a nosotros, los adultos que ya tenemos formada una escala de valores, sino a las generaciones jóvenes, a las que se les inculca que de cualquier manera tienen que llegar a tener dinero, fama, bienes materiales…
Luego nos quejamos de las consecuencias de los hechos que estas políticas desencadenan, pero nadie admite que son producto de aquello.

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Un desafío al sentido común

La conflictividad de nuestros días no es algo inesperado. Al contrario, lo inusual es que en un país donde hay trabajadores que ganan entre 10 y 12 mil pesos al mes y gerentes de instituciones financieras que ganan 400 o 450 mil al mes, es obvio que existan conflictos porque donde hay excluidos hay conflictos.
No estamos justificando conducta alguna, menos aún apostando a la intransigencia que hemos notado muchas veces de parte de quienes en alguna medida ya han dejado de lado las posibilidades de diálogo, de entendimiento para entrar en el choque frontal sin reparar consecuencias.
Por estos días en Salto se llevan adelante diferentes conflictos y si bien no queremos hablar de ninguno en particular, sí debemos decir que las motivaciones son muy diferentes, desde el despido de algunos trabajadores (por motivos que difieren según la campana que se escuche), hasta el cierre o la clausura de actividades de una empresa por entender que la actividad ya no le es rentable.
En medio de esto, se hallan situaciones diferentes, gente que con lógico derecho reclama un salario digno, a gente que entiende que el resarcimiento a su trabajo no es justo y adecuado y los inversores se llevan la parte del león, sin mirar la situación de sus trabajadores.
En todo esto hay términos medios. Hay intereses de uno y otro lado, pero la parte más débil es sin lugar a dudas la del asalariado. El sistema hace que las fuentes de trabajo sean muy valoradas hoy día y por lo tanto a veces se les conceden beneficios y se les toleran acciones que no conllevan al mejor entendimiento precisamente.
Esto a lo largo del tiempo lo más probable es que desemboque precisamente en una situación de conflicto, en un choque de intereses que el Estado y el gobierno nacional debieran atender desde un principio, supervisando y exigiendo pautas tanto de uno como de otro lado para que no se llegue a las situaciones lamentables que tenemos hoy.
No es sencillo seguramente, pero tampoco es inalcanzable si pretendemos tener una sociedad más justa, solidaria y sensible como corresponde si entendemos que tanto inversores como trabajadores resultan imprescindibles para la salud del sistema.
Lo difícil es lograr que en una sociedad donde se promueve exclusivamente el consumo, el placer, el bienestar por encima de cualquier otra cosa, tengamos una sociedad solidaria y ojo, una cosa es decirse solidario, muy otra mostrar solidaridad.
Es por lo tanto un verdadero desafío al sentido común, que ojalá se imponga por sobre todos los demás intereses.

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Cuando todo da lo mismo

El siglo XXI es conocido como el de las comunicaciones, debido a que el avance en materia de las tecnologías de la comunicación ha sido formidable, al punto que hoy es factible comunicarse a todas partes del mundo en cuestión de segundos.
Sin embargo es hoy también cuando nos sentimos más incomunicados que nunca. Vale decir precisamente las tecnologías de comunicación han sido tan mal manejadas que han servido para aislarnos, para dejar de lado todas las comunicaciones positivas, las que utilizan para aprender, para ampliar conocimientos, para informarnos debidamente.
Su lugar ha sido ocupado por aquellas comunicaciones que nos proporcionan placer, que nos muestran cosas, algunas reales y otras “virtuales” que nos resultan interesantes o bien nos conectan con gente a veces recomendables y otras tanta lamentables.
Días atrás viniendo desde Montevideo, el coche interdepartamental ingresó a la ciudad de Paysandú, domingo a la noche allí subieron varias personas, la mayoría por su edad y su aspecto estudiantes universitarios que seguramente cursan en Salto destino final del coche.
Serían seis u ocho muchachos varones y mujeres y todos ellos, apenas se instalaron en el coche sacaron su teléfono celular y se colocaron los audífonos para “sumergirse” en otro mundo.
Vale decir totalmente aislados de quien o quienes estén a su lado, sin interés alguno tampoco en saberlo.
Así viajaron la mayor parte del tiempo.
Esto es lo más sintomático. Hoy cuesta hallar un sólo joven que no tenga un celular táctil con auriculares y no viva “metido” en él, escuchando música o viendo videos a veces absurdos.
Es más, resulta difícil también hallar un solo de estos jóvenes que explique cómo hace para determinar si lo que ve es real o “fotoshop” o una imagen “inventada”. A nadie parece importarle. Lo mismo da. Vale decir que si es real o no, no les importa, siempre se lo trata como tal, así se lo comenta, se lo difunde y ni siquiera se molestan en saber si es algo verídico o inventado.
Sexagenario ya siento que nada tengo que hacer, lo lamentable es ver como gente que uno piensa preparada y capaz de analizar ha sido totalmente dominada por la tecnología, ha perdido su señorío y la posibilidad de usar la tecnología cuando y como lo determine hoy está totalmente aniquilada. Es la tecnología quien domina y el que no está inmerso en ella queda al margen.
Es lamentable, pero totalmente real y en este mundo elegí vivir…

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No nos gustan las medias tintas

Las dimisiones de representantes electos por un partido a un cargo legislativo o similar se han registrado prácticamente en todas las épocas, pero por motivos muy diferentes.
Incluso en alguna ocasión en forma coercitiva.
Ahora bien, la polémica ha sido siempre la misma: ¿corresponde en estos casos la devolución de la banca al partido por el cual fue elegido o no?
Ha habido casos de las dos actitudes.
Lo que corresponde es – a nuestro criterio – determinar en forma fehaciente si la elección ha sido como integrante de una colectividad política o a las condiciones y la acción personal del elegido. Este no es un tema fácil, porque generalmente hay una mezcla de factores que determinan la elección.
Nada ni nadie mejor para determinarlo que el propio pueblo y de allí que en las elecciones siguientes saltará la verdad de la cuestión.
Lo que debemos tener muy claro es que con estas actitudes lo que estamos haciendo es ensuciar el concepto de la cuestión política.
Tratándose de legisladores nacionales nos queda toda la impresión de que lo que se está defendiendo es el sueldo del legislador (cerca de 10 mil dólares por mes) y no tanto la representatividad que supone.
En esta actitud, de renunciar a un partido, pero mantener la banca, han caído representantes de todos los partidos políticos (salvo, tenemos entendido del Partido Independiente y del novel Partido de la Gente (Novick).
No dudamos que las diferencias enriquecen a un partido, pero siempre y cuando se den en el seno de este y no fuera del mismo. Cuando alguien entiende que los postulados ideológicos de su propio partido ya no le representan, está bien que abandone el mismo, pero a nuestro criterio, lo correcto es la renuncia a todos los cargos y los puestos que puede desempeñar.
Hay una frase a la que se le atribuye valor bíblico: Serás frío o caliente, si fueres tibio te escupiré en la cara…
Nada más gráfico, una persona que recibe un escupitajo en la cara tiene únicamente dos opciones: o permanece impávido, lo cual indica su frialdad o reacciona violentamente, reacción que indica que se trata de una persona caliente.
Esto mismo – a nuestro criterio – se debe aplicar en política.
Si agotadas las posibilidades de congeniar o armonizar la ideología, entendemos que debemos irnos, que sea en forma total, no quedándonos con lo que nos sirve, porque esto es siempre un desprestigio.
Alberto Rodríguez Díaz

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Es hora de asumir la realidad

Los cargos de ediles de las juntas departamentales de todo el país, como los cargos de concejales (no así el de alcalde) de las juntas locales deben ser honorarios, esto es no remunerados según lo establece la Constitución de la República.
Ahora bien, si alguien entiende que al no tener sueldos los ediles no tienen beneficios, se equivoca.
Si cree que al no tener que pagar sueldos a los ediles, el funcionamiento de la Junta no tiene costo para el gobierno departamental, también se equivoca.
En primer lugar porque en la mayoría de las juntas departamentales al menos, los ediles tienen partidas de dinero ya sea para combustibles, para telefonía, o reciben celulares y teléfonos portátiles y similares que costean los gobiernos departamentales.
Son 31 ediles y además tres suplentes por cada uno de ellos, que no tienen las mismas prebendas, pero sí algunas de ellas.
La atención a estos ediles, titulares y suplentes, requiere de un presupuesto en mantenimiento y en servicios que no es bajo precisamente.
A menudo al cambiar los gobiernos departamentales, cambian las funciones dentro de las juntas y lejos de respetarse las carreras funcionariales de cada funcionario, se los premia o castiga de acuerdo a las simpatías políticas que hayan traslucido. Lejos se está de premiar la eficiencia, la preparación y el conocimiento.
Todo esto lleva a considerar que el actual sistema requiere de un ajuste urgente. Es sabido que la única forma de hacerlo es a través de una reforma constitucional, que ya ha fracasado en alguna ocasión, porque precisamente nadie o la mayoría de los partidos precisamente no quiere perder estas prebendas.
Desde estas columnas hemos sostenido un par de cosas con respecto al tema. En primer lugar, creemos que es absolutamente innecesaria una junta departamental de 31 integrantes, sus jerarcas rentados, más todo el funcionariado necesario para atender su funcionamiento.
Creemos que con menos de la mitad podría cumplir la misma o mejor función aún, siempre y cuando los cargos fueran rentados, porque el actual sistema reduce la posibilidad de ser un buen edil a gente adinerada. Es decir, concurrir a los barrios sin horario, interesarse en dedicar tiempo a los problemas que se les plantean y hacer las gestiones necesarias, para alguien que desempeña un trabajo privado es absolutamente imposible.
Por otra parte esto fomenta la corrupción, la “inflada” de boletas, la no presentación de gastos y demás para tratar de justificar lo injustificable.
Es hora de asumir el tema como corresponde porque en esto va también el prestigio y la trascendencia de los órganos legislativos.

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Un poco de sentido común

El paro anunciado por las estaciones de servicio para lunes y martes próximos, días en que han decidido no despachar combustibles, ha causado cierto “revuelo” a determinado nivel.
Las manifestaciones dela Ministra de Industria y Energía, Carolina Cosse, publicada en “El Observador”, sosteniendo que el Poder Ejecutivo no descartaría la posibilidad de descartar la esencialidad para evitar el paro, nos suena más a una reacción impulsiva, con rasgos de amenaza, que al deseo de analizar, de dialogar la situación y ponerle sentido común a la cuestión.
La ministra, según la nota aludida, afirma que el nuevo sistema es fruto de varios meses de estudio por parte de diversas instituciones públicas y esencialmente habrá de favorecer a las pequeñas empresas del rubro.
Teóricamente puede compartirse esta visión, pero sin embargo esta afirmación choca con la realidad de que las pequeñas empresas que conocemos están absolutamente en desacuerdo con algunos aspectos de las nuevas medidas que no les son favorables precisamente.
De acuerdo a lo que sabemos el tema está entre lo que se ha determinado entre ANCAP y los distribuidores y entre éstos y las estaciones de servicio. Vale decir es una cuestión netamente comercial, entre el Estado que maneja el tema de la importación y producción de los combustibles, las empresas distribuidoras y finalmente las estaciones de servicio que los expenden al público.
De acuerdo a lo que manifiestan éstas, se da una situación totalmente ilógica. Vale decir el Estado fija el precio máximo al que puede venderse al público el combustible, pero no fija nada con respecto al precio que pueden venderlo los distribuidores, con lo cual se deja a las estaciones “acogotadas” por el precio de venta al público y a expensas de tener que pagar sí o sí, lo que les cobren los distribuidores.
Así planteadas las cosas parece totalmente ilógico.
Se supone que el precio de venta de los combustibles de parte del Estado a las distribuidoras es fruto de un acuerdo, de una negociación, en la que falta una pata, porque en realidad si se acuerda un mayor porcentaje al que se venía aplicando, éste termina pagándolo el estacionero, dado que significa una reducción de su ganancia, que no puede compensar con el precio de venta al público.
Así las cosas, la situación no parece responder al sentido común y alguien ó todos los sectores involucrados tendrán que avenirse a negociar para obtener la mejor fórmula, pero no bajo amenazas o tratando de que la opinión pública crea que el o los otros son “los malos de la película”….

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Siempre fuimos partidarios de investigar

La posibilidad de conformar una comisión investigadora para analizar todo lo actuado por el gobierno nacional hasta el momento en relación a la regasificadora, está originando duros enfrentamientos incluso internos en el partido de gobierno.
En tanto la posibilidad de investigar todo lo actuado en relación a ANCAP, ha pasado a manos de la Justicia, porque los parlamentarios opositores entienden que hay elementos suficientes para investigarlos a ese nivel.
El tema de las investigadoras es uno de los más polémicos, que viene desde hace mucho tiempo atrás.
En lo personal somos partidarios de las investigadoras, porque en realidad se está hablando de dineros del pueblo y por lo tanto cabe investigar hasta la última de las acciones de quienes los gastan, ¿en qué lo gastan? ¿ cómo lo gastan?. ¿por qué se elige una empresa y las posibles vinculaciones de la misma con el poder político.
Son apenas algunas de las interrogantes que siempre deberían ser respondidas tratándose de empresas públicas.
No ignoramos que muchas veces se han conformado comisiones investigadoras para hacer política. Para hacer mucho “ruido” con alguna pequeña irregularidad que incluso puede no arrojar rédito económico personal para nadie, ni siquiera para amigos de algún gobernante, pero sólo al sembrar sospechas se está sacando rédito político.
Aún así, somos de los que creemos que cuando se obra con transparencia y dentro de la ley no hay nada que temer, pero si algo se lo hace por amiguismo, por afinidad política o similar, entonces estamos ante una cuestión más grave que generalmente se oculta de la opinión pública y se maneja entre bambalinas.
Somos partidarios de las comisiones investigadoras siempre porque no se trata de investigar sólo cuando me conviene y tapar, mediante los votos, cuando no me conviene que se investigue mucho.
No me sirven los cantos de sirenas. No me sirven aquellos que se proclaman “campeones” de la honestidad y la transparencia en el manejo de la cosa pública, pero en los hechos, cuando han tenido que manejar la cosa lo han hecho muy lejos de esto.
Entendámonos bien. Somos partidarios que se investigue todo, ahora y siempre, porque mal que nos pese es la única forma de demostrar madurez y de dejar atrás el concepto de “república bananera”, con que se conoce a los países donde la opinión pública no tiene ni idea de cómo se maneja la cosa pública, porque es fácilmente engañada, sin que nadie se interese verdaderamente por llegar al fondo de la cuestión.

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Materias pendientes

Que las termas sean centros turísticos que generen buenas divisas para el departamento y sus usufructuarios reciban los servicios adecuados o bien que se reduzcan a lugares de esparcimiento social, es una de las materias pendientes de los gobiernos departamentales.
Que la costa salteña vuelva a ser un paseo público en toda su extensión, incluido Saladero, Arenitas Blancas, desembocadura del arroyo San Antonio y demás, accesible a todos los visitantes que quieran disfrutarla.
Que los paseos públicos dejen de ser “tierra de nadie” para ponerlos a disposición de la población salteña.
Que el boleto de ómnibus tenga un precio acorde al mercado y el servicio que se ofrezca también sea uno que pueda ser mantenido con los ingresos que genere.
Que las veredas de la ciudad sean respetadas y se notifique a todas las personas o comercios que se han adueñado de las mismas obligando al público a bajar a la calle al pasar por el lugar.
Que se erradique todo aquello que ha usurpado lugares en paseos públicos o se han adueñado circunstancialmente de ellos para cobrar “peajes”, son algunos de los temas que los políticos locales han preferido “dejar quietos”. Hacerse los distraídos para no complicarse, porque obviamente que no son temas simpáticos, precisamente y por supuesto que no nos oponemos a que se les busque una solución, pero nunca usurpando, ocupando y pasando por sobre los derechos de los demás.
Así podríamos seguir enumerando, porque sin lugar a dudas somos una sociedad transgresora y desorganizada y de allí que aunque las normas y disposiciones estén establecidas, esto no significa que se cumplan y muchas de las personas que debieran hacerlas cumplir prefieren mirar para otro lado.
Así estamos y seguramente así seguiremos porque la cuestión es que nadie se quiere “complicar” a la hora de hacer cumplir las disposiciones y por lo tanto los transgresores siguen ganando terreno.
Lejos han quedado los tiempos en que las disposiciones eran para ser cumplidas y no porque se lo hiciera coercitivamente, sino porque sencillamente se entendía que una sociedad organizada debe manejarse por normas, por disposiciones y no por acciones antojadizas.
Hoy vemos que da todo lo mismo. Mientras no nos afecte directamente, “que siga el baile”. Esto es lo intolerable. Esta es la ceguera de los gobernantes que por “no chocar” dejan que las cosas sigan adelante y quienes usurpan, ocupan o “expropian” se salen con la suya.
No bajaremos los brazos jamás, porque sencillamente creemos en la ley y la justicia y estas situaciones claman que alguien “se ponga los pantalones” para hacerlas cumplir.
Ni más, ni menos…
Alberto Rodríguez Díaz

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Una decisión acertada

La decisión de un juez capitalino de remitir al Ejército Nacional a un rapiñero de 21 años, apresado junto a otros dos menores a poco de cometer una rapiña en Montevideo, ha salido de lo común.
Si nos quedáramos con los titulares al leer esta noticia, nos quedaríamos sin saber precisamente por qué la decisión del juez y en qué medida está legalmente avalada.
La explicación correspondiente fue conocida horas atrás por parte del vocero de la Suprema Corte de Justicia quien aportó detalles que no habían incluido los medios de comunición masiva.
En primer lugar, el rapiñero admitió el hecho y expresó que vive de changas, era un feriante pero no pudo continuar con dicha actividad y no podía pagar la pensión donde vivía.
Se trata además de una persona sin antecedentes penales y lo más importante que demostró interés en incorporarse al Ejército.
Estas entrelíneas “explican” los fundamentos de la medida.
A nuestro criterio, en estos casos la medida está correctamente aplicada y hay leyes que la avalan. Se trata – aparentemente – de una persona que delinque por necesidad, cosa que obviamente no justificamos, pero expresa interés en disciplinarse, educarse y cambiar de modo de vida.
En estos casos se impone al menos darle una oportunidad para concretar el cambio de vida que manifiesta interesarle. De él dependerá aprovechar esta oportunidad o no, pero nadie podría oponerse a dársela.
Lo que no puede es utilizarse el Ejército Nacional como un lugar de castigo, de reprimenda, sencillamente porque no debe ser visto así.
Los militares debidamente formados deben ser orgullo de la nación y poder ingresar al Ejército nacional, no debe ser un castigo, sino un premio, siempre y cuando sus máximos jerarcas entiendan el verdadero rol que les cabe, ser guardianes de lo que quería Artigas, que los más desposeídos sean los más privilegiados, formar gente con esta mentalidad y no transformar el Ejército y las demás fuerzas armadas en una cuna de delincuentes precisamente.
Los años oscuros de un Ejército nacional que no respetó los derechos de nadie, ni la vida misma, signado por la tortura y la muerte, deben quedar definitivamente atrás. Pero para ello es esencial que haya una orientación y un contro, adecuado para que los militares sean vistos por el pueblo como sus aliados, sus defensores y los defensores de sus derechos y no como quienes arbitrariamente son capaces de ignorar todas las leyes y los derechos de los demás, basados en el poder de las armas…
Al menos así lo veo.
Alberto Rodríguez

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Que nunca muera la búsqueda de la verdad

Casi concomitantemente a nuestro 57 aniversario y no porque lo hayamos buscado, EL PUEBLO acaba de lograr una nueva distinción por un trabajo periodístico a nivel de todo el interior del país.

Y creemos que caben algunas precisiones con respecto a este trabajo presentado el domingo 28 de junio del 2015 y titulado “Donde Están? Los desaparecidos salteños.
Fue un trabajo dedicado a rememorar la situación que viven las familias de estos salteños, desaparecidos durante la vigencia del tenebroso “Plan Cóndor” que vivió latinoamérica.
Es un trabajo que no tiene otra motivación ideológica que la búsqueda de la verdad. Vale decir de reconocer el derecho de estas familias de saber que fue de sus familiares y donde están sus restos. A seguir buscándolos, porque sencillamente aquí hay asesinados y asesinos.
Estamos seguros que si a los jóvenes salteños se les pregunta quienes fueron: 1) Silvina Saldaña, 2) José Caitano, 3) Leonardo Gelpi Cáceres, 4) Enrique Lucas, 5) Yolanda Iris Casco Ghelpi 6) Eduardo Gallo y 7) Hugo Cacciavillani, la enorme mayoría se quedaría sin palabras, admitiendo que no lo saben.
Es que han pasado muchos años y sin embargo, estos salteños fueron apresados, probablemente torturados y muertos por sus ideas, que podemos no compartir, pero que se debían de haber respetado y si habían cometido algún delito ser juzgados como corresponde, por jueces probos e independientes y sancionados de acuerdo a lo que establecen las leyes.
Jamás aceptaremos otra cosa y nada fuera de la ley.
No podemos aceptar el amedrentamiento, menos aún la tortura.
Jamás podríamos aceptar la imposición, el avasallamiento. Compartimos plenamente aquello de que es preferible caer de pie antes que vivir de rodillas…
Los pueblos que olvidan su pasado, que desconocen los errores cometidos estan condenados a volver a repetirlos…
Esta es la cuestión y no queremos que estas atrocidades pasen nunca más en nuestro país .
Como recordamos plenamente el eslogan de EL PUEBLO, en su primera etapa, con un fuerte componente cristiano: La verdad en la caridad, es que entendemos que tenemos el deber de mantener viva esta llama.
En honor a todos aquellos hombres que cimentaron las bases de un periódico independiente, que siempre hizo esfuerzos por cumplir una tarea periodística alejada de todo poder, económico, político y demás, queremos gritar hoy fervientemente;
¡Que nunca muera la búsqueda de la verdad!

Alberto Rodríguez Díaz.

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