El “cáncer” social de toda la democracia

El próximo lunes se habrá de conmemorar el día Internacional contra la Corrupción, un flagelo que es cada vez más determinante en cuanto a las posibilidades de felicidad de los pueblos.
El único antídoto que se conoce frente a esto, es la transparencia, la honestidad, la fortaleza de los valores que cimentaron la creación de nuestra nacionalidad.
La corrupción es el cáncer social que ha carcomido las bases de nuestro sistema y de todas las democracias del mundo. Sobrevuela más allá de todo sistema político, religioso o filosófico.
La corrupción no es más que otra consecuencia de la política del “hacé la tuya”. Nos explicamos, un alto número de trabajadores y también de funcionarios públicos y privados de alto rango, tienen siempre la ambición de conseguir más dinero para satisfacer sus inacabables aspiraciones económicas.
De allí que es fácil determinar que el “ofrecimiento” de dinero a cambio de algunas decisiones corruptas, ya sea para mirar para otro lado, para dejar de controlar y fiscalizar o incluso para pasar por alto medidas dispuestas precisamente a los efectos de enfrentar y combatir la corrupción.
La premisa de que lo que vale es “tener” y no importa el “como” hacerlo, está en la base de la corrupción.
No sólo caen en la corrupción los ambiciosos, que no reparan en la forma de obtener beneficios, sobre todo económicos, sino que cada vez más lo hacen también las personas que sienten la “necesidad “ de ganar más dinero para satisfacer sus necesidades.
Estas necesidades han sido promovidas e incentivadas por políticas como las de “hacé la tuya” o “lo que importa es tener”. Vale decir que se erradica todo lo solidaridad social, se predica el individualismo, el egoísmo y todo lo que sea el hedonismo o el placer por el placer mismo y todo tipo de individualismo y bienestar individual, sea cual sea el precio que esto conlleve.
Reina “don dinero” y es el máximo valor que puede alcanzarse. Aquello que ya sostenían los franceses en la antigüedad, de que “todo hombre tiene su precio”, se hace carne más que nunca.
Hoy, a las puertas de un nuevo gobierno nacional, es imprescindible una convocatoria a la trasparencia y a la honestidad, porque la justicia social es la mejor forma de considerar a todos los pobladores del país de la misma forma.
A.R.D.

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El índice de desempleo no revela la situación real

Guatemala es el país de América Latina que posee el menor índice de desempleo (solo el 2,2 por ciento), le siguen México y Bolivia.
Ahora bien, ese bajo índice no significa que la situación sea mejor, o sea no indica necesariamente una mejor situación de su población, sino que sencillamente revela que hay una mayor informalidad.
Gran parte de la población de menores recursos está en “negro”, tiene trabajo informal que como diríamos aquí, les permite como máximo “hacer la diaria”, sin aportar y sin tener un panorama de futuro. Son vendedores ambulantes, changadores o similares.
Ni que hablar si esos trabajadores se enferman, adonde van a parar, porque cobertura de salud no tienen ninguna y el país en que se desenvuelven tampoco les puede ofrecer mucho, en cuanto los aportantes para sostener un adecuado servicio de salud son muy pocos.
Es la situación de Guatemala y de México y aunque la de Bolivia obedece a otros factores, que se han mejorado en los últimos años, igualmente es complicada.
Vale decir que no siempre el índice de desempleo revela una situación concreta. El hecho de que las encuestas nos digan que el índice de desempleo es bajo, no quiere decir mucho, porque la calidad del trabajo deja mucho que desear, al punto que la solidaridad social que se entiende fundamental en otros países, en los que se destacan por el bajo índice de desempleo parecen estar ausentes.
Es más aún, diríamos que en algunos casos la situación es peor de la que muestran otros países con mayores índices de desempleo, pero “en blanco”.
La calidad del empleo o de la actividad que desempeña una persona no surge generalmente de estas encuestas en que sólo se pregunta si la persona está desempleada o no.
En nuestro departamento, por ejemplo, hay cientos de personas dedicadas a cuidar motos y autos, evidentemente porque los ingresos que reciben no les alcanza siquiera para cubrir su presupuesto mínimo.
¿Tienen ocupación?. Si que la tienen y más de uno trabaja más de ocho horas.
Más allá de la realidad local, aunque aquí también podemos encontrar ejemplos de ello. Están los malabaristas de los semáforos, los que distribuyen volantes y los que arriesgan su vida a diario en las calles como “deliverys”.
Son todas actividades precarias y no se puede decir que esta gente tenga empleo. Cuando se miden el índice de desocupación de un país debería de medirse también la calidad del empleo, porque en muchos casos deja mucho que desear.

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El cangrejo debajo de la piedra

A estas horas han surgido diferencias entre el gobierno electo y el actual que está terminando su mandato. La piedra del escándalo ha sido la reafirmación por parte de éste que no habrá aumento de tarifas de los servicios públicos el mes próximo.
El gobierno electo, que no sólo prometió una rebaja de 900 millones de dólares al año del presupuesto estatal, sino que además ha sostenido que la población uruguaya ya ha hecho el máximo esfuerzo posible en materia de pago de impuestos y no soporta más, afirmó que cuando logre equilibrar los ingresos del Estado con el gasto público, habrá de abocarse a estudiar una rebaja de las tarifas.
Por su parte el actual gobierno le recuerda al gobierno electo, encabezado por el Luis Lacalle Pou, que la decisión de no aumentar las tarifas públicas fue adoptada y comunicada públicamente en julio pasado, cuando obviamente no se sabía quién ganaría las elecciones.
Algunas figuras del gobierno electo han calificado la decisión del gobierno actual como una “chicana política”, que obligará al nuevo gobierno a aumentar las tarifas cuando asuma, para poder hacer frente al aumento de salarios y de las jubilaciones mínimas.
Entendemos que adquiere una importancia determinante, el hecho de haber anunciado esta medida en julio pasado. Esto indica que obviamente el nuevo gobierno -que no se sabía a esa altura cual sería – tendría que estar enterado de la situación que enfrentaría cuando asumiera dos meses después de enero.
Recordamos que cuando el gobierno actual anunció el “congelamiento” tarifario para enero próximo, se afirmó desde la oposición, que era una medida populista que se la tomaba en un año electoral y nada más que con el propósito de captar más adhesiones.
Sin lugar a duda que se trata de una jugada política. Tanto la decisión de no aumentar el costo de las tarifas, como la de tratar de que éstas sean aumentadas, pero el peso de esta determinación, que siempre será “antipática” para la población, caiga sobre el gobierno saliente es y será siempre una jugada política.
Es hora de que se deje de manipular las empresas públicas con fines políticos. Las tarifas – a nuestro criterio – deberían de manejarse exclusivamente en base a su costo y no como cajas recaudadoras del Estados.
Según lo que demande el costo de los sueldos y otros gastos del Estado, se determinan las tarifas, de acuerdo al criterio actual. Para nosotros es totalmente contraproducente. Los servicios del Estado deberían de manejarse con criterio de empresa privada. Vale decir, sueldos justos y un rendimiento acorde a lo que se ofrece a sus funcionarios, además de asumir los denominados “costos fijos”, de insumos y otros gastos, pero jamás con criterio recaudador.
Es lo que pensamos al menos.
A.R.D.

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Rivales sí, enemigos no

Días atrás destacábamos en estas columnas la tremenda sabiduría del pueblo uruguayo, pese a que las elecciones presidenciales terminaron inicialmente en un “empate técnico”, vale decir que la diferencia entre los más dos millones de ciudadanos habilitados para votar, fue de apenas poco más de un uno por ciento, la transferencia de un gobierno a otro se está haciendo en paz y en orden.
Pese a la exigua diferencia no ha habido absolutamente ningún problema que sepamos y tras los primeros contactos al menos se plantea un panorama auspicioso.
Esto dice mucho del sistema electoral uruguayo. No es la primera vez que se define elecciones por tan poca diferencia. Recordamos las elecciones de 1971, cuando Wilson Ferreira Aldunate perdió las elecciones por poco más de diez mil votos. Otra era la situación del país y es lógico que surgieran denuncias de irregularidades, denuncias de la aparición de urnas en la basura y similares.
Esto en realidad habla de un país dividido a la mitad, situación que ha leído muy bien el presidente electo, al decir que no puede gobernar para el 50 por ciento del país ignorando que hay otro 50 por ciento que no votó esta fórmula.
La cuestión es entender que no es hora de actitudes de soberbia, de ignorancia y desconocimiento del resto de los sufragantes, sino de convencer, de tender puentes y de dialogar.
Conceder en el diálogo no es perder poder, sino saber ganárselo. Aún a sabiendas que hay gente que no está de acuerdo con la propuesta de la coalición multicolor, el diálogo es lo que permite asegurar condiciones de gobernabilidad y evita pérdidas de tiempo que impiden construir y asegurar un país que ofrezca condiciones de vida para todos.
El camino que ha empezado a recorrerse debe mostrar a dos sectores de un mismo país. Somos todos uruguayos. Unos llamados a gobernar y otros a fiscalizar. En la medida que ambos sectores obren como rivales y no como enemigos, seguramente nos irá mejor a todos los uruguayos.
La transición es el primer desafío. Es el primer paso, una transición profunda, ordenada y trasmitida con la mejor disposición es un aporte invalorable que evita pérdidas de tiempo, pérdidas económicas en la contratación de técnicos y otros auditores y nos beneficia a todos.
Dentro de pocos meses los partidos de los nuevos gobernantes deberán afrontar la primera gran prueba, como serán las elecciones departamentales.
Es de desear que para entonces ya tengamos un panorama claro y definido. Para nosotros se resume en dos aspectos: quien haya cometido actos de corrupción que enfrente la Justicia y lo pague como corresponde.
Si no los hubo y no hay nada para aclarar, dediquémonos a sentar las bases de un gobierno en beneficio de todos los uruguayos sin pérdida de tiempo.
A.R.D.

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La hora de las denuncias

Entre las denuncias que han proliferado estos días escuchamos una que por provenir de quien proviene nos parece que debe investigarse.

Más allá de todo nos llama poderosamente la atención la cantidad de denuncias en algunos casos de flagrante delito, que están proliferando. Mucho nos tememos que en realidad se esté tratando de ocultar alguna otra situación.
Las amenazas de muerte contra el presidente de la república y otros altos jerarcas del actual gobierno, son una prueba de lo que decimos.
Pero hoy nos convoca otra denuncia, que para nosotros es tan grave como aquella. Es la referida por el hoy senador electo Guido Manini Ríos, quien acaba de sostener que está en conocimiento que en los últimos días de campaña previa al ballotage el Banco de la República procedió a conceder préstamos en condiciones “muy favorables” a personas de escasos recursos y aunque no lo dijo Manini, se supone que estos “favores” se hicieron a cambio de la promesa de voto.
Es grave, de extrema gravedad para nosotros, porque nos consta que muchas décadas atrás era una práctica corriente a determinado nivel, que se concedieran préstamos similares que luego fueron a la categoría de “incobrables” y así terminaron prácticamente fundidos el Banco de la República y el Banco Hipotecario del Uruguay, entre otros.
Si el senador aludido, integrante de la coalición multicolor tiene pruebas de lo que dice, debe denunciarlo ante la Justicia porque sería vergonzoso dejarlo pasar.
Si no tiene pruebas y sólo se ha hecho eco de un rumor debe recibir las advertencias que corresponden, porque no es cuestión de ensuciar la cancha y embarrar personas gratuitamente.
Mucho se ha dicho en la reciente campaña electoral sobre mentiras, falsedades y verdades parciales que tanto daño hacen.
De allí que para nosotros es importantísimo llegar hasta el fondo del asunto. Si existió o existe una actitud como la que afirma el senador, debe ser sancionada con todo el peso de la ley, sería por lo menos un tráfico de influencias.
Si no existió ni existe nada de ello es necesario hacerlo saber y dejar constancia de las responsabilidades que caben.
De allí que consideramos una cosa sustancial realizar un informe, con auditorías privadas, sobre la situación de cada dependencia estatal. Servirá al gobierno actual para documentar en que situación se entrega y a los nuevos responsables para determinar en qué situación se reciben los bienes públicos.
No desconocemos la gravedad de estas denuncias, pero tampoco queremos dejarnos llevar hacia pantallas que escondan los temas realmente trascendentes para el país.

A.R.D.

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Al comenzar

La tarea del nuevo gobierno no es fácil ni mucho menos. Armar y liderar un equipo, lograr que todos sus integrantes respondan de acuerdo a las expectativas y que este equipo se consolide, funcionando como espera y quiere su conductor es el desafío.
Nadie ignora que ya hoy hay diferencias, hay discrepancias entre los integrantes de la coalición multicolor y casi la mitad del país que ha confiado el poder a esta, está observando, aguardando resultados y cotejando con pasados gobiernos.
Gobernar desde el centro para satisfacer a la mayoría de los uruguayos y a su vez evitar posiciones extremas, no es tarea fácil, pero seguramente es la más desafiante y también la que puede deparar más satisfacciones.
El colegio electoral uruguayo ha demostrado que si bien no se deja llevar por discursos y promesas, es capaz de ver más allá de las buenas intenciones. Al menos así es de esperar.
El pueblo uruguayo es el único que tiene la potestad de equivocarse llegado el momento, pero también de corregir su propia decisión como lo ha demostrado la reciente segunda vuelta en la que ha dejado claro el mensaje: queremos un cambio y confiamos en Ud. para dirigirlo, pero lo estaremos observando y según lo que haga y lo que respondan sus dirigidos, seguirá contando con el respaldo de la ciudadanía o no.
El mandatario elegido cuenta con un aspecto a su favor, la experiencia de su padre quien también desempeñó la presidencia del país. Pero cada presidente debe ser diferente, debe marcar su propia impronta y seguramente que quien asume así lo hará o tratará de hacerlo al menos.
El primer gran desafío será sin duda poner en su lugar a los extremos, a los radicales, a los que se creen “dueños” del país, a los soberbios, porque si hay una cosa que estará minuciosamente bajo la lupa será la atención que el nuevo gobierno preste a los sectores más necesitados.
Lo sabe el nuevo presidente. Lo sabe el país entero y del éxito o el fracaso de su conducción, como líder del gobierno, dependerá sin lugar a dudas el país del futuro.
Medio país le está observando y entre este medio país se halla la masa de votantes que no integra el “núcleo duro” de quienes le han confiado el poder y por lo tanto, una cosa es innegable, los cambios deben notarse y deben ser para mejorar la situación actual, cosa seguramente difícil de lograr, aún en los aspectos más deficitarios, porque en caso contrario se correrá el riesgo de defraudar a esta masa inconstante y tan cambiante.
A.R.D.

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La lucha contra el HIV debe continuar

Desde que fuera impuesto en 1988 el primero de diciembre como el Día Mundial de Lucha contra el Sida, más de 25 millones de personas han perdido la vida por esta cruel enfermedad.
Entre ellos se afirma que más de 100 mil niños han muerto a causa del Sida. Se trata de inocentes que nacieron con la enfermedad o la contrajeron por la desidia de personas mayores. En otros casos incluso las víctimas no se enteraron que estaban contrayendo el virus, dado que un alto número de portadores ignoran que lo tienen.
Hoy treinta años después se hace hincapié en el papel que tienen las comunidades en esta lucha. En efecto, detectado los grupos de mayor riesgo, se apuesta a las comunidades para intentar frenar las infecciones.
Aunque la ciencia ha avanzado bastante en el intento por enfrentar la enfermedad, estos tratamientos han logrado alargar la vida pero a altísimos costos que no todo el mundo puede afrontar y los laboratorios que han descubierto estos fármacos están haciendo pingües ganancias. No condenamos esta política, porque para llegar a descubrir estos fármacos hubo que invertir mucho tiempo, conocimientos y honorarios en investigación, pero entendemos que son los estados los que debieran hacer un aporte determinante en este aspecto.
Más allá de la mala fama que tiene esta enfermedad y que en muchos aspectos hay sectores de la población que la consideran una enfermedad “moral” que sólo afecta a gente de vida desordenada o desprolija, seguramente que hay casos y casos. No siempre es este el caso ni todas las personas que la sufren son culpables de haberla contraído.
Mañana se habrá de conmemorar nuevamente el día Mundial de Lucha contra el Sida y obviamente que en nuestros días el temor a contraer el HIV y sobre todo la importancia que se asigna a la campaña de enfrentamiento a esta enfermedad ha disminuido.
La aparición de fármacos que han permitido alargar la expectativa de vida para los pacientes y la discreción con que se la sigue tratando ha hecho que ya no se le preste la misma atención que supo tener años atrás.
Este es nuestro temor, que bajemos los brazos ante una cruel enfermedad que no está dominada ni mucho menos.
Lamentablemente los antecedentes en la materia no son buenos. Existen enfermedades que se han considerado erradicadas en muchos casos y algunos años después reaparecen con tremenda virulencia, tornándose mucho más peligrosas aún.
No queremos que esto vuelva a plantearse.
A.R.D.

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Hasta erradicar absolutamente toda la violencia machista

El pasado lunes 25 del corriente Uruguay conmemoró el Día de Lucha contra la violencia de género. Ese mismo día hubo un nuevo hecho de este flagelo que azota al país. Un hombre en las inmediaciones de Montevideo asesinó a su joven esposa de dos disparos en la cabeza, al lado del cuarto donde dormía el niño de ambos de pocos años y luego se suicidó. Un caso espeluznante, como han sido la mayoría de ellos.
Es quizás una de las situaciones más preocupantes de nuestro país. No pasan más que días para que se registren hechos similares. Es curiosa la situación porque nuestro país demuestra tener una alta concientización en muchos aspectos. Sin embargo los casos de machismo, en los cuales los hombres se sienten “dueños” de las mujeres, se multiplican y el avance de esta situación nos ha hecho encender todas las luces de alarma, debido a que está muy lejos todavía la erradicación de estos hechos.
La situación sigue en auge y las normas y medidas adoptadas con el propósito de hacer frente a estos casos no parecen dar los resultados buscados, pero no por eso debemos bajar los brazos, seguiremos adelante porque podremos fatigarnos, pero jamás claudicar.
Es difícil de entender por qué se registran estos casos, en los que se conculca la libertad de la persona. Es difícil de entender por qué tan tremendas decisiones. Las víctimas seguramente han sufrido mucho y es probable que las decisiones que comunican generalmente antes de estos hechos tan aberrantes seguramente que le fueron muy difícil de adoptar.
La denominada violencia doméstica es uno de los flagelos que más nos preocupan. El machismo no es propio de nuestros días, sino todo lo contrario. Más que violencia en nuestros días, el signo de nuestra era debería de ser el amor, el respeto, el entendimiento y no la violencia.
La lucha de las mujeres de negro y de otras instituciones que acompañan estas manifestaciones permite tener siempre presente a estas mujeres que han sido asesinadas por reivindicar sus derechos de sentirse libres, de sentirse personas, de sentirse respetadas y de decidir sobre su vida.
La cuestión es poner en la consideración pública el tema y mantenerlo siempre vigente, porque mientras no logremos erradicar estos hechos seguiremos insistiendo como corresponde porque es una verdadera afrenta a la dignidad de la persona.
A.R.D.

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El desafío asumido

Una de las cosas más claras y contundentes que arroja el resultado de esta segunda vuelta es que en un solo país conviven dos ideologías perfectamente determinadas y bien diferentes, que tienen casi igual cantidad de adherentes.
El resultado del reciente “Ballotage” confirma que existe una gran masa de uruguayos “centristas”, capaces de correrse entre derecha e izquierda, según lo que más le convenza. Es la única explicación lógica para entender porque casi 150 mil uruguayos cambiaron su voto en menos de un mes. Es que éste péndulo es altamente sensible y cualquier hecho (comunicado o manifestación) que se vea como radical, puede cambiar las cosas. A punto tal que faltó muy poco para se diera vuelta un resultado que todo indicaba sería contundente.
Esto obliga a pensar en tender puentes, en acercamientos, en dejar de lado posiciones soberbias y clasistas para pensar en convencer y no en imponer, en construir escuchando y atendiendo las opiniones ajenas, para tratar de entender y conocer la situación de cada uno y no decretando y obligando porque es este el país que tenemos que forjar entre todos. Suturar, acordar y no imponer es lo mejor que podemos hacer.
La democracia uruguaya, que tanto nos enorgullece no escapa a la realidad que se vive en otras zonas. La diferencia – por el momento al menos – radica en que todas las discrepancias se dirimen en las urnas, a la uruguaya y se cuenta con el respaldo de una Corte Electoral que ofrece las mayores garantías para todos.
La situación que tenemos hoy en nuestro país pone a prueba el sistema. Los principales problemas y la mayor preocupación de los uruguayos, tiene que ver con el trabajo, la seguridad y la economía. El compromiso asumido por el ganador de las elecciones, es encarar las soluciones para estos temas, cosa que no será fácil ni mucho menos si no se cuenta con el apoyo de la mayor parte de los uruguayos.
La mayoría de los uruguayos ha depositado su confianza en la propuesta encabezada por el Dr. Luis Lacalle Pou y la responsabilidad es grande. El hecho de haber encabezado una coalición deja expuesto al nuevo gobierno a acuerdos y exigencias que no siempre serán fáciles de satisfacer ni mucho menos de dejar a todos los participantes satisfechos.
Esto obligará a ceder por parte de cada uno de los sectores que integran esta coalición, parcialmente sus posiciones. Hoy todo se ve lograble y se exhibe una buena disposición, pero lamentablemente las experiencias a nivel internacional no indican lo mismo.
Hoy es tiempo de cambios. Fundamentalmente el interior ha encomendado este cambio a quienes ha considerado más convincente para llevarlo adelante. Es de esperar que la decisión no sea equivocada porque en ello nos va la suerte de todos los uruguayos.
A.R.D. 

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La sabiduría del pueblo uruguayo

Nada más sabio y equilibrado de lo que ha sucedido en la segunda vuelta del Uruguay. Una ínfima diferencia indica que el país está dividido ideológicamente en dos familias, y el péndulo de la balanza es altamente sensible.
A la prueba está que si tenemos en cuenta el resultado del acto eleccionario del 27 de octubre, la suma lineal del porcentaje de la voluntad de los cinco partidos que conformaron luego la alianza multicolor (cosa que la experiencia indica que nunca es lo que sucede), nos daba cerca del 55 por ciento del total del electorado. Vale decir una mayoría clara y contundente, teniendo en cuenta que su contrincante era el Frente Amplio en solitario, el que no había llegado al 40 por ciento de los votos y por sus propias actitudes no tenía posibilidad de aliarse con nadie.
Sin embargo en poco menos de un mes después el resultado de la segunda vuelta mostró otra cosa, al punto que no escuchamos caravana alguna y a pesar de todo nadie se animó a proclamarse antes que lo confirmara la Corte Electoral.
Eso si, esa paridad es posible que desencadenara caos y desórdenes de todo tipo en otras naciones. En nuestro Uruguay estamos seguros que no será así. Aún cuando al momento de escribir estas líneas no se tiene confirmación oficial sobre el resultado definitivo, existe una Corte Electoral, integrada por representantes de todos los partidos y cuya palabra es “santa”. Nadie la discutirá, nadie la pondrá en duda porque es una de las instituciones que cuenta con la más alta credibilidad y confianza de los uruguayos.
Así la diferencia sea ínfima, como puede llegar a suceder, nadie osará en dudar de la honestidad y las cifras que proporcione la corte Electoral.
El desafío es entonces muy grande. Quienquiera que resulta electo presidente tendrá que saber que la mitad del país no lo votó y por lo tanto no podrá hacer y deshacer a su antojo, pero la mayoría de la ciudadanía le ha dado suficiente confianza para ejercer el mando con responsabilidad y un parlamento con suficiente apoyo en el parlamento para asegurar la denominada gobernabilidad.
Es lo que deberá hacer, cuidando el sistema democrático que tanto nos enorgullece y poniendo en su lugar a los radicaletas, a los nostálgicos de la dictadura y a quienes no dudan en desconocer los derechos del pueblo.
¡De eso Nunca más!
A.R.D.

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Las cosas en su lugar

El Centro Militar intentó tomar distancia del comunicado difundido durante la veda de propaganda electoral, el que derramaba odio, sosteniendo que no se trata de un comunicado oficial de la institución, sino que simplemente se usó la vía del Centro porque es de práctica hacerlo.
Le diríamos al propio Centro y a todo el militarismo que el Día de Reyes es el 6 de enero. En los demás días, argumentar estos aspectos es tomar al pueblo por sonso.
Sabemos muy bien que si este comunicado se difundió a través del Centro Militar es porque cuenta con su respaldo, vale decir que la mayoría de sus directivos hicieron la vista gorda o se hicieron los distraídos, porque en realidad es como piensan.
No nos confundamos, sembrar odios y violencia no es buena cosa. Condenar el sistema político democrático que nos enorgullece mucho menos. No hay lugar para revanchismos, no es tiempo de dividir, sino de unir y de hacer lo mejor posible para sacar adelante el país.
Esperemos que quienes piensan que es tiempo de revanchismos, de odios y violencia no asuman los saqueos, los enfrentamientos y los disturbios que hemos visto en otros pueblos de nuestra patria grande.
No siempre los saqueos y la violencia vienen de donde la vemos y de donde uno piensa a primera vista, porque basta que algunos extremistas, sean de derecha, de izquierda o de ellos mismos, que se incorporen a las manifestaciones para echar culpa en la dirección que se les antoja.
En estas columnas nos hemos manifestado abiertamente a favor del respeto a la voluntad del pueblo, a los planes y proyectos que han merecido la voluntad mayoritaria del pueblo uruguayo. Pero eso no quiere decir que se acepte cualquier tipo de actitudes sobre todo de odio, discriminación y diferencias sociales.
De ahora en delante los ganadores tienen cinco años para demostrar lo que se ha prometido, para hacer las cosas diferentes a como se lo hacía. Estos planes deben contar con el respaldo de todos los uruguayos que han creído que en ellos están las soluciones que se buscaron.
Si a ellos les va bien, les va bien al país, porque será en beneficio de todos los uruguayos, según se ha prometido. Esto no puede ser rechazado ni condenado por ningún uruguayo que piense en los demás, con justicia social como nos consta que debe ser.
A.R.D.

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Desde hoy un solo Uruguay sin excepciones

Tenemos nuevo Presidente de la República y se inicia otro tiempo para el país toda la ciudadanía.
Hoy quedan atrás las diferencias que nos mantuvieron separados durante largo tiempo. Hoy debemos hacer un esfuerzo todos para pensar juntos en el país que se viene. Hoy la justicia social y el mejoramiento de la situación de cada uruguayo, desde todo punto de vista debe agendarse con la prioridad que corresponde.
Nada más sano y justo que limar asperezas, que darle oportunidad de gobernar a otros compatriotas, así sea discutiendo y discerniendo el camino.
Sabemos que hay aspectos en que no transaremos, que habrá diferencias, que habrá discrepancias, pero una sola cosa deberá guiarnos: la justicia en general, nadie que infrinja la ley, así sea de mano negra o de guantes blancos, o de botas negras y uniforme verde olivo deberá quedar impune.
Todos iguales ante la ley y para eso debemos tener leyes justas y jueces capaces de aplicarlas como corresponde.
Esperemos que no se den en nuestro país algunos de los incidentes y desmanes que hemos observado en otros. Uruguay es uno sólo y debemos demostrar al mundo que somos capaces de convivir en paz, de manifestarnos con libertad y en forma pacífica.
Los extremos deberán ser reprimidos, y vaya si los hay, los hubo y los habrá siempre, vengan de donde vengan y sin lugar para la impunidad.
Nace un tiempo nuevo. Un tiempo signado por la expectativa de quienes o quienes han sabido obtener el voto favorable de la mayoría de la ciudadanía uruguaya.
Es tiempo de observar, de comparar, de fiscalizar como corresponde, pero eso si, ni un paso atrás con quienes infringen la ley y el orden y esperemos que se sepa analizar y no dejarse arriar por la primera impresión, o lo que se dice, porque es esta una vieja estrategia que conocemos.
Ha habido un comunicado publicado por el Círculo Militar en plena vigencia de la veda electoral, primera y flagrante violación. Si bien es cierto que la prohibición no establece sanciones para los infractores, simplemente no nos gusta, porque la ley debe ser respetada. Cabe aguardar las responsabilidades del caso, porque de una cosa estamos seguros, no hay ni habrá lugar en el país para el militarismo o los golpistas que guardan viejas reminiscencias de épocas en que se cobraron la sangre de muchos uruguayos, en su mayoría jóvenes y esto no lo aceptaremos nunca más.
¡Que conste!
A.R.D.

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¡Con la responsabilidad que corresponde!

Acallado el “ruido” de las campañas electorales en la presente jornada todos los ciudadanos uruguayos, esto es básicamente la población mayor de 18 años, sin delitos graves, participamos en la elección de quienes nos habrán de gobernar en los próximos cinco años.
No dudamos que la enorme mayoría de los uruguayos procuramos asegurar las mejores condiciones del país, eligiendo las mejores personas, hombres y mujeres para gobernarnos y lo que consideremos las mejores propuestas, las personas más confiables para dirigir el Uruguay que queremos para nuestros descendientes y es este un bien común para todos los ciudadanos.
En lo que se difiere es en los caminos. Mientras unos confiamos en determinada persona para conducir el país, otros lo hacen en la otra. Nadie tiene una certeza absoluta en esto y gran parte de la expectativa recién comenzará a develarse el próximo primero de marzo.
No es esta una ciencia exacta y por lo tanto es entendible que pensemos diferente, que confiemos en personas y partidos diferentes, aunque estamos seguros que todos buscamos lo mismo: tener las mejores condiciones de vida.
No puede ser un motivo de separación, de división, de alejamiento de unos y de otros. Mañana tendremos que seguir construyendo este país de la mejor manera posible y con la mayor justicia social.
La de hoy debe ser una jornada cívica ejemplar, tal como nos tiene acostumbrados el pueblo uruguayo hace ya varias décadas, más allá de los años oscuros en que no pudimos ejercer nuestros derechos y que debe ser una condición innegociable ¡Nunca más!.
Concurrir a votar, expresar nuestra voluntad, así sea equivocadamente, es un derecho que no debemos de perder jamás.
Nada más lamentable que un pueblo a quien le han suprimido sus derechos.
Votar es un derecho del pueblo, que nunca debemos permitir que lo usurpen las botas.
A.R.D.

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Votemos a conciencia y valoremos lo que tenemos

Pocas horas después del actual descanso, para reflexionar en silencio (o casi porque las redes sociales siguen habilitadas), Uruguay tiene la enorme responsabilidad de elegir entre los dos candidatos más votados en primera vuelta, Ing. Daniel Martínez y Dr. Luis Lacallle Pou, quien dirigirá al país durante los próximos cinco años.
No importa en estos momentos en quien consideremos que es el más apto, porque el próximo lunes deberíamos de encolumnarnos todos en la misma dirección.
Llega la hora de demostrar en los hechos lo mucho que se ha prometido y comprometido para que los uruguayos podamos tener un mejor nivel de vida en muchos aspectos.
Y no es poco lo que se decidirá y por lo tanto es en estos momentos en que queremos compartir algunas de las diferencias que felizmente mantiene el sistema uruguayo en la región.
Para eso sólo recordaremos uno y no porque queramos intrometernos en asuntos de otros países, sino sencillamente para que valoremos debidamente lo nuestro.
En la convulsionada América Latina de nuestros días, uno de los países de los que menos se habla es del Perú. Sin embargo para sintetizar la situación que vive el país incaico, recordemos que el congreso de Perú desconoció por “incapacidad temporal” al actual presidente incaico, Martín Vizcarra y nombró como presidente interina a la vice Mercedes Araoz, que renunció al considerar que el orden institucional en Perú estaba roto.
Esto sin olvidar que la corrupción ha campeado en los últimos tiempos en Perú y desde el exterior ni siquiera se sabe quien manipula a quien, al punto que todos los presidentes, desde Alberto Fujimori hasta el presente están presos por corrupción o procesados, como Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski. Hasta la hija de Fujimori, Keiko, la principal líder de la oposición, está presa.
Esto sin olvidar que Alan García, otro ex presidente se suicidó cuando la justicia lo requería en torno al caso Odebrecht, el mayor caso de corrupción descubierto en América.
Es sólo una muestra de la podredumbre que azota América Latina. De los sueños que albergaban los líderes de otrora a esta etapa en que el dinero lo manda todo, lo decide todo porque “el fin justifica los medio…”
Ojalá los uruguayos demos una nueva lección y condenemos la corrupción venga de donde venga. El pueblo tiene derecho a saber y exigir absolutamente todo.
A.R.D.

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Uruguay en el mundo de la globalización

Las distinciones obtenidas por Jorge Drexler en la música latinoamericana, distinciones que continúan a las obtenidas en años anteriores, nos reafirman en un axioma: salvo contadas excepciones los uruguayos que han triunfado en el mundo son aquellos que han emigrado, sobre todo a la Argentina o Europa.
Esto nos reafirma en nuestra convicción de que Uruguay debe ceñirse estrictamente a sus posibilidades. Somos un “paisito” con sus valores y sus antivalores, con sus posibilidades y sus limitaciones. Para nosotros los uruguayos es lo mejor del mundo, sin embargo cuando nos analizamos y nos ubicamos en relación al mundo que nos rodea tomamos conciencia de nuestra pequeñez.
Desde Gardel a Francescoli, de Drexler a Suárez y Cavani, pasando por Rocha, Schiaffino, el mismo Horacio Quiroga, son prueba de ello.
Basta entonces de creernos el ombligo del mundo. Somos uruguayos u orientales (ubicados al oriente del Río Uruguay), y nada hay en el mundo con más valor sentimental para nosotros que el suelo donde nacimos, pero esto no debe cegarnos, no debe hacernos desconocer nuestras limitaciones y a ellas debemos ceñirnos.
Seguramente que en otros mercados. En otras realidades más grandes, las posibilidades pueden ser mayores o mejor la capacitación.
Es probable que con mejor gestión, más acertado manejo de los recursos de que disponemos podamos obtener mejores logros, pero no estamos tan lejos.
Esto nos reafirma el concepto de que Uruguay es un país felizmente diferente a otros de la región, pero no por esto debemos sentirnos diferentes o mejores que otros. En el Uruguay considerado el país con menos corrupción en América Latina, también se han registrado casos por lo menos oscuros y de mala gestión, por no avanzar más allá de lo que la Justicia considera probado.
Este es -para nosotros- un aspecto esencial en nuestros días. Don dinero es capaz de interferir en cualquier ley o cualquier situación porque hoy más que nunca lo que rige es el “hacé la tuya” y por lo tanto la corrupción ha avanzado al punto que la democracia está en riesgo.
Ha contaminado muchos ámbitos, entre los que se cuentan el político, el judicial, el de seguridad y demás y si bien jamás compartiremos la corrupción, podemos entender sus raíces y podemos explicarnos también porqué se incentiva y corrompe cada vez más ámbitos.
Si queremos soluciones de fondo no podemos improvisar. El diagnóstico debe ser exacto y elementos como el que nos ocupa no se pueden ignorar, porque es intentar cubrir el sol con un dedo.
A.R.D.

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Recuperar lo que aún es posible

A comienzos de la década del sesenta, llegaba a las redacciones de los periódicos y otros medios de comunicación masiva, un periódico editado en la entonces Alemania Federal (por entonces todavía estaba vigente “el muro”, que separaba a la Alemania Occidental (RFA), de la Oriental (RDA).
Recordamos haber leído en dicho periódico “Tribuna Alemana”, una nota que se nos antojó “curiosa” y llamativa. Es que los alemanes se comenzaban a preocupar por un tema ambiental que veían venir. La bolsitas de nylon que comenzaban a ser conocidas en al Río de la Plata, ya estaban atestando el ambiente en Europa, al punto que el gran problema que veían por entonces era la proliferación de estas bolsitas en las playas, donde se llenaban de arena y permanecían en estos lugares, dando una terrible mala imagen.
Todavía no se había detectado el daño que hacían a la fauna marina, dado que los peces las tragaban confundiéndolas con amebas. Vale decir que el tema ambiental tiene ya más de sesenta años y lo que se ha hecho ha sido poco, por no decir nada.
Cuando aparecieron las cianobacterias señalamos nuestras sospechas que vinieron para quedarse y el problema de las denominadas algas verdes o verdosas, por el aspecto que le dan a las aguas no nace hoy y tampoco son desconocidas sus causas, pero los sucesivos gobiernos no sólo en el Uruguay, sino en la región toda han desoído las alertas de la naturaleza.
Hoy sólo es posible tratar de reparar algo del daño que ya se ha hecho, o se ha permitido. El deterioro en muchos aspectos es irreparable. Las cianobacterias se habrán de multiplicar y con ello se verá afectado no sólo el turismo de nuestras inigualables playas, sino lo que es quizás peor aún, el agua dulce que ingerimos.
A la hora de buscar responsables seguramente será difícil dar con ellos. Quienes no hicieron caso de las advertencias a su tiempo, no aparecerán fácilmente. Nos gustaría saber quien o quienes han lucrado con la situación, suponiendo que alguien lo haya hecho.
Sin descartar claro está que sencillamente estemos ante casos de negligencia, desidia en la gestión ambiental.
Las cianobacterias no son otra cosa que los residuos de fósforo y nitrógeno determinados por el uso abusivo de fertilizantes y otros productos químicos.
Como sus efectos no aparecen inmediatamente se pueden disimular, tirar para adelante, como quien dice y eso lo que ha pasado. Hoy estamos ante las consecuencias de esta negligencia y en el mejor de los casos y según lo que hagamos por lo menos podremos recuperar parcialmente lo que nuestra negligencia ha arruinado.
A.R.D.

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Son tiempos determinantes

Comenzamos una semana determinante en relación al futuro del país. Son tiempos en que parecen olvidarse todas las cosas malas y sólo se recuerdan las buenas, las que se hicieron y son buenas y las que se prometen hacer.
Por una parte para hacer hincapié en ellas, por la otra, para pegar donde más duele y prometer tiempos diferentes.
Esta es la realidad, siempre ha sido así. El domingo próximo los uruguayos elegiremos a la persona que habrá de conducir el destino del país en los próximos cinco años.
En lo que a nosotros respecta nos gustaría que los políticos se pusieran de acuerdo en algunos aspectos que son esenciales para la superación y el desarrollo del país. Esto es educación, seguridad, cuidado ambiental y aspectos económicos esenciales.
Parece sencillo, pero en los casi 200 años de vida independiente del país nunca fue posible hacerlo y a pesar de que el Partido Colorado ha gobernado por varias décadas, nunca vimos que se pusieran metas de largo alcance.
Al contrario, lo que hemos visto ha sido siempre la vigencia del “hacé la tuya”. Esto es, gente que ha trabajado políticamente con tal de conseguir “un puestito” llegado el momento o con tal de ingresar a la función pública donde se limita a “hacer la plancha”, vale decir simular que trabaja y en realidad nomás se limita a responder al partido político que le ha colocado en el lugar.
Hay quienes lo dicen abiertamente y hay quienes lo hacen sin decirlo, sin admitirlo expresamente. Si es justo o no, no les importa. Si esto significa dividir a la población en privilegiados y “condenados” por el color político que profesen tampoco.
Esto ha determinado marchas y contramarchas y así hemos visto pasar buenos y malos momentos. Tiempos en que no fueron aprovechados sino para el provecho propio, de algunas personas, algunos grupos o a lo sumo de sectores que se vieron enriquecidos a costilla de otros que se vieron cada vez más empobrecidos.
La realidad de otras naciones que han visto la aplicación de políticas similares es hoy más que preocupante. La sociedad se ha dividido al punto de la existencia de verdaderos “ghettos”. Los que tienen un mayor poder económico que viven “presos” tras las rejas que se extienden cada vez más y los demás, cuyo número se multiplica rápidamente y deambulan esperando ver una oportunidad capaz de llegar a matar o morir.
No exageramos y lo saben quienes han sufrido la delincuencia. Estamos frente a un “cruce de caminos”, es cierto. Esperemos que esto no signifique una marcha atrás, porque a la larga sería nefasto para todos.
A.R.D.

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El punto de partida en la reforma de la educación

Una de las cosas más difíciles de entender es que en materia educativa los resultados de los cambios y las modificaciones que se adopten nunca pueden verse en el corto plazo.

Nos explicamos, es frecuente escuchar por ejemplo, que las modificaciones adoptadas por el sistema educativo del gobierno actual, llevan ya más de doce años y lo que vemos en egresados de la educación muestran las deficiencias y defectos recogidos en la escuela, son los mismos que egresaban del ciclo escolar doce años atrás. Incluso los códigos y valores que aún subsistían se ha seguido perdiendo.
Es más, nobleza obliga a admitir que recién hoy se están reconociendo algunos de los frutos de la denominada ¨Reforma Rama¨, bastante cuestionada en su momento y entre sus críticos de entonces nos incluimos, pero también reconocemos que la misma ha mostrado tener aciertos.
Es obvio que la educación es un rubro esencial para cualquier sistema político,y sobre todo para la democracia, dado que es la escuela la que puede formar al niño en los valores y la formación que deben ostentar luego los buenos ciudadanos.
Uno de los mayores defectos que notamos en este tema es la intransigencia que exhiben todos los sectores políticos al discutir mejoras para el sistema educativo. Muchos meses y hasta veces años dedicamos a discutir aspectos muchas veces irrelevantes y mientras tanto siguen recibiendo una formación deformada y a veces equivocada las generaciones en la escuela.
No es este un tema para ser analizado por impacientes precisamente, porque si algo requiere de un análisis paciente, es la formación educativa de los futuros ciudadanos.
El desafío de las nuevas tecnologías, la irrupción, por ejemplo de las pantallas digitales, como soporte frecuente de la lectura que hacen las nuevas generaciones y las tecnologías de la comunicación en general, uno de los rubros donde la tecnología muestra mayores y más rápido avance deben ser serenamente analizados e incorporados en el sistema educativo.
Recién el día que asumamos la necesidad de tirar todos para el mismo lado, dejando en plano secundario los intereses grupales, corporativos y similares para analizar en el contexto social del país y no independiente de éste, para priorizar la esencia en esto que es la educación de nuestros niños, estaremos en condiciones de pensar en el mejor sistema educativo posible para el país.
Esta es la base. Este el punto de partida. Lo demás es todo un ¨bla bla¨, cansino y desgastante. Algún día deberemos entenderlo.

A.R.D.

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El periodismo respetable

Me han preguntado si estaba de acuerdo o no con que un periodista tome posición partidaria o si entendía que éste no debe expresar opinión alguna para ser respetado.

Al respecto debemos decir dos cosas que para nosotros resultan esenciales. En primer lugar que no se debe olvidar que el periodista es también ciudadano y como tal debe – según nosotros- expresar explícitamente su forma de pensar y su inclinación ideológica.
En segundo lugar que hay varias formas de hacer periodismo, pero dos conceptos esenciales en este aspectos son a) información y b) opinión.
Cuando el periodista informa y aún a sabiendas que somos sujetos y no objetos y por lo tanto no existe la información totalmente objetiva, porque siempre estará sujeta a una forma de decir, a nuestros valores o antivalores, incluso a la forma en que hemos sido criados, creencia religiosa, política y demás el periodista debe de tratar de que estos aspectos no “contaminen” la información.
Es el medio de comunicación el encargado de determinar si se guardan estos aspectos y de allí que el propietario del medio, que no siempre es el responsable, es quien tiene a su cargo o debería de tener la función de determinar en cada caso el desempeño de cada uno de sus periodistas.
Es la mejor forma de resguardar al máximo el acercamiento a la objetividad y la forma de resultar creíble para el público lector, cualquiera sea la ideología de éste.
La segunda función del periodista, para nosotros tan imprescindible como la primera, es la de opinión. Esto es, para nosotros bajo firma y debidamente alertado el lector el periodista, como un ciudadano más y que se pretende esté informado y además tenga determinada trayectoria en la comunidad, debe decirle a los lectores, como piensa, a que concepción o idea política adhiere, aunque también entendemos a quien o quienes prefieren no expresarlo explícitamente, porque también están en su derecho.
En lo personal preferimos saber qué piensa y por qué, cada periodista. Nos resulta más respetable y más cercano a ganarse nuestra credibilidad, quien se manifiesta abiertamente, aunque no compartamos sus ideas y sus conceptos, que quienes se desempeñan en la nebulosa indefinida.
Esta es la concepción personal y de allí que mantengamos el mejor concepto de Manuel Flores Mora, “Maneco”, connotado dirigente colorado que no tuvo empacho en denunciar en su revista “Jaque” el último crimen de la dictadura militar uruguaya, cuando los militares asesinaron al Dr. Roslik en San Javier, Río Negro y en contra de la actitud que tuvo siempre su partido con la dictadura..
El periodismo tiene un rol esencial en la defensa de la democracia, entendida ésta como el interés del pueblo y su papel en cuanto a investigar y acercarse a la verdad es ineludible y de allí que más allá de sus ideas personales, ningún periodista honesto y comprometido con la verdad debe o1vidar estos aspectos.

Alberto Rodríguez Díaz

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Nobleza obliga: nunca vimos discriminar a alguien por su forma de pensar

Nobleza obliga decir que en estos 60 años que ha cumplido EL PUEBLO, de los cuales tuvimos el privilegio de desempeñarnos en 52 de ellos, nunca fuimos relegados o discriminados por ideas políticas.
Tampoco hemos visto discriminar a nadie, ni antes ni ahora y nobleza obliga decirlo, esto habla muy bien de su conducción, antes y ahora. Podrá compartirse o no, podrá gustarnos o no, pero siempre hemos convivido, compartido y fraternizado entre quienes pensamos diferente.
Durante estos años hemos asistido a fuertes discusiones, sobre todo en la primera etapa de EL PUEBLO, donde gente más politizada defendía apasionadamente su forma de sentir y pensar y siempre había quienes se oponían a estas.
Pero entendemos que siempre se ha contribuido a la convivencia. Siempre se han respetado las diferencias y escuchado los argumentos de los demás. No hubo nadie que se creyera dueño de la verdad absoluta. La convivencia siempre fue respetuosa y pacífica.
La democracia nos enseñó a compartir, a discutir y debatir escuchando al otro, tratando de analizar argumentos y esencialmente procurando convencer, jamás imponer una forma de pensar.
En estos tiempos electorales, cuando la pasión suele nublar la razón, es cuando más se debe valorar. Luego del domingo 24 de noviembre, en que toda la ciudadanía se expresará para elegir el próximo presidente vendrá el lunes 25 y todos deberemos encolumnarnos para defender este bendito país.
Nadie dude que así será, como nadie debe dudar tampoco que seguramente habrá excepciones. Quienes aspiren a alguna otra cosa deberán saber que los ciudadanos uruguayos habremos de defender siempre el sistema democrático que nos vio nacer.
Una frase que Flores Mora gustaba pronunciar era “no estoy de acuerdo con tus ideas, pero daría mi vida para que pudieras expresarlas”. Este es el verdadero sentido de una democracia y no debemos olvidar el articulo 29 de la Constitución de la República que establece: Será enteramente libre en toda materia la comunicación por palabras, escritos privados o publicados en la prensa o por cualquier otra forma de divulgación, sin necesidad de previa censura, responsable, el autor, el impresor o emisor con arreglos a la ley por los abusos que cometiere”.
Vale decir que claramente la constitución consagra la libre expresión del pensamiento y esto es lo que debe saberse y respetarse por parte del periodista.
A.R.D.

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Nunca mas valioso que hoy

Uruguay vive tiempos electorales, que comenzaron varios meses atrás con las elecciones internas y habrán de culminar recién el año próximo con las elecciones departamentales.
Es un tiempo en que aparecen las rispideces, las discusiones y cuestionamientos propias del apasionamiento cuando se confrontan ideas, propósitos y se determina a cual persona se considera más capaz para dirigir un proceso.
En este contexto algunos gestos, actitudes y similares adquieren más valor, como el que pudimos apreciar recientemente en la Universidad Católica del Uruguay, cuando los dos contendientes del próximo “ballotage” en el Uruguay, Luis Lacalle Pou y Daniel Martínez, decidieron compartir el encendido de la séptima vela, en recuerdo de las víctimas de la denominada “noche de los cristales rotos”.
Este gesto significa asumir la condena a la masacre realizada por las huestes afines a Hitler, aunque este y sus principales seguidores afirmaron que se trató de una reacción del pueblo alemán, por el asesinato de un secretario de Hitler en Paris, por parte de un joven judío polaco residente en Alemania, contra el pueblo judío.
Una de las tantas excusas que siempre se intentan para justificar acciones de las fuerzas armadas o sus seguidores contra los pueblos. En esta ocasión, según cuenta la historia, el ejército alemán se limitó a observar las acciones sin intervenir.
Que los dos principales líderes políticos de nuestro Uruguay en estos momentos coincidan en la condena a este tipo de masacres, es una señal para el mundo, porque felizmente reafirma los valores democráticos y establece indudablemente que los uruguayos no aceptaremos jamás semejantes barbaries.
En estos momentos América Latina se halla convulsionada, desde Chile, pasando por Bolivia, Ecuador, Venezuela, Nicaragua, Cuba y demás son países que se hallan convulsionados porque sus sistemas políticos, sacudidos por gruesas y graves inequidades, expresan muchas veces violentamente estas diferencias.
A veces son causantes de incendios, saqueos, hurtos y demás. Instigando estas acciones suelen haber activistas que no dan la cara, pero instigan y estos individuos, extremistas y similares los hay tanto en los denominados partidos de izquierda como en los de derecha, porque en realidad su única ideología es el daño o la obtención de bienes personales y para ello no se detienen a pensar si es justo o no lo que hacen.
Felizmente a esta altura, cuando dentro de pocos días Uruguay elegirá un nuevo gobierno, parece muy claro que en nuestro país no tendrá cabida estas acciones, porque provengan de donde provengan y busquen lo que busquen, no tendrán cabida entre nosotros.
A.R.D.

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Sesenta años y la utopía vive

Sesenta años atrás un puñado de gente vinculada a la Iglesia Católica y pensando siempre en desarrollar y mejorar las condiciones de vida en el terruño, pensó en dar voz al mundo católico salteño, fundando EL PUEBLO, bajo el manto de una por entonces exitosa imprenta “Editorial Sarandí”.
La tarea le fue encomendada por mons. Alfredo Viola, a varias personas de prestigio en la comunidad.
La dirección del diario le fue encomendada a un talentoso profesor, Adolfo Silva Delgado, quien poco tiempo después se trasladaría a Montevideo para continuar una brillante carrera.
Se hizo cargo de la dirección, un joven y talentoso escribano, a quien en principio se había encomendado la secretaría de redacción, Enrique Agustín Cesio Blanc.
Los tiempos fueron cambiando y hubo que enfrentar mil avatares, de los que quienes subsistimos podemos decir hoy que se salió, no ileso, no sin rasguños, pero fueron superados.
Aquellos hombres que pretendieron acallar EL PUEBLO, apresarlo, destruirlo, fueron pasando y la historia ni siquiera los recuerda.
“La verdad en la caridad” fue el eslogan elegido por los fundadores de EL PUEBLO, premisa que se mantuvo por varias décadas. Surgió como un desafío a los poderosos intereses predominantes por entonces.
Posteriormente hubo que ir adecuándose a los tiempos y tratando de no dejar por el camino los valores que impulsaron su creación se llega hasta nuestros días.
Como una voz genuinamente salteña y teniendo muy presentes los valores que inspiraron su creación queremos seguir acompañando a los salteños como antes, como hoy, como siempre….
A.R.D.

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Se llama “Golpe de Estado”

Ayer en estas columnas comentábamos la difícil situación de Bolivia y hacíamos votos para que fueran los bolivianos los que resolvieran sus dudas y diferencias, luego que el presidente Evo Morales anunciara su decisión de realizar nuevas elecciones, renovando toda la integración de la Corte Electoral.

Esto se producía luego que la Organización de Estados Americanos (OEA), auditara el acto electoral, a pedido del propio Morales y llegara a la conclusión que se habían producido irregularidades.
Para nosotros, la decisión fue la correcta. Ante las dudas Morales anunció la realización de nuevas elecciones y la decisión última sería sometida a la voluntad del pueblo boliviano, el que decidiría en definitiva.
Ahora lo que vemos es como quienes de alguna manera cobijan el golpe de Estado que se produce en Bolivia, obligando a Morales a dejar el poder sin realizar las anunciadas elecciones, hacen miles de malabares para no llamar golpe de Estado lo que se ha producido en el altiplano, donde Evo Morales fue obligado a renunciar, su casa y las de varios de sus seguidores fueron saqueadas y él obligado a refugiarse en México, país que le cobijó ante el riesgo que corría su vida.
Lo que nos llama poderosamente la atención es que la misma gente que exigía que las fuerzas de izquierda llamaran “dictadura” al gobierno de Maduro en Venezuela, ahora hacen malabares para evitar llamar dictadura y golpe de Estado lo que acaban de producir la policía, el militarismo y el poderoso empresariado de ultraderecha en Bolivia.
Que sepamos nunca los autores de un golpe de Estado o quienes le cobijan han reconocido que su acción sea precisamente la de un golpe. Eufemismo como “vacíos de poder”, gobierno de facto, se han impulsado para cobijar estos hechos aberrantes.
Bolivia a pesar de ser una nación mediterránea, con un alto porcentaje de indígenas, también tiene muchas riquezas, no sólo en gas, sino en metales y otros recursos naturales.
Precisamente de la zona más rica, como lo es Santa Cruz de la Sierra, parte este golpe de Estado de quienes siempre se mostraron incómodos por las nacionalizaciones de los recursos que efectuó Evo Morales.
Los heridos y muertos obviamente que los pondrán los indígenas azuzados por los golpistas y como siempre será necesario que aparezca la fuerza de las armas para poner “orden”, cosa que será bien vista por el mundo para evitar el derramamiento de sangre que “vaya a saber quien impulsó” y enquistarse en el poder al mismo tiempo.
Para nosotros al pan pan y al vino vino, Bolivia vive un golpe de Estado y el pueblo boliviano lo sufre y seguirá sufriendo.

Alberto Rodríguez Díaz

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Bolivia en una hora oscura

Días atrás comentábamos en estas columnas las horas complicadas que vivía Bolivia y aunque no somos partidarios de opinar sobre realidades regionales, de las que no somos parte, en esta ocasión y dada la incidencia que pudiera tener en un hecho puntual, como es la elección presidencial en nuestro país, nos atrevemos a sacar algunas conclusiones preliminares.
En primer lugar, tal como sostuvimos en aquella oportunidad, nos parece acertada la decisión del presidente Evo Morales de dar participación a la Organización de Estados Americanos (OEA) para revisar todo lo actuado en el acto eleccionario realizado en aquel país.
Digamos que no somos partidarios de las reelecciones y mucho menos de varias veces como ha sucedido en Bolivia.
Pero de una cosa estan convencidos. Estas decisiones corresponden al pueblo y son los bolivianos los que deben decidir al respecto. Tenemos entendido que incluso ya lo habían hecho, habilitando la reelección de Evo Morales, el primer presidente de origen indígena que llega al poder en aquel país.
Cuando Morales aceptaba el resultado del estudio de la OEA y confirmaba que habría una segunda vuelta, se produce un levantamiento liderado por fuerzas militares y policiales que incluso -según se afirma- buscan a Morales para pedirle cuentas de la situación.
En momentos en que trasciende la renuncia de Evo Morales, para muchos “exigida” por el levantamiento, quedan grandes dudas sobre la cuestión. Se le atribuyen a Morales maniobras para quedarse en el poder, mientras que sus oponentes exigían una segunda vuelta, similar a la que habrá de producirse en el Uruguay, aparece un tercer poder en pugna que es el militarismo, el que para nada se basa en la voluntad popular sino en la armas que porta.
Esto es lo inadmisible. Deseamos que Bolivia decida su suerte de acuerdo a la voluntad de la mayoría de los bolivianos y de allí que jamás aceptaremos que se imponga nada contra el pueblo.
Si ha habido irregularidades deben aclararse. Si debe haber una segunda vuelta para decidir, que la haya, pero jamás aceptaremos una imposición a través de las armas.
Cuando esto escribimos no estamos pensando en Bolivia precisamente, sino en nuestro querido Uruguay, cuyo sistema democrático no debemos perder de vista jamás, por la sencilla razón que pese a las discrepancias, a las diferencias que existen y ojalá existan siempre, nada hay mejor que elegir a nuestros gobernantes, en paz y en orden como corresponde y felizmente podemos hacerlo hoy.
A.R.D.

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Treinta años después de la caída del muro de la ignominia

Fue una de las ignominias más grandes de los últimos tiempos. El muro que separaba las dos Alemanias, República Democrática Alemana (RDA), que respondía al sistema de la Unión de repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la República Federal Alemana (RFA).
Ambas Alemanias se dividían a su vez la capital, Berlín, la que era separada por un alto muro que impedía que los habitantes de un lado pasaran hacia el otro. Inmediatamente luego de finalizada la guerra mundial la Alemania de Hitler fue un verdadero botín de guerra para los aliados y las fuerzas vencedoras, lideradas por los Estados Unidos y la Unión Soviética no tuvieron mejor idea que separar al pueblo alemán, dividirlo, para tratar de impedir que volviera a reunirse para desatar un conflicto bélico.
Fue el 9 de noviembre de 1989, treinta años antes, en que se anunció que los habitantes de un lado podrían pasar al otro sin solicitar autorización y sin pedir permiso a nadie. Vale decir que esto significaba la caída del muro de Berlín.
Fue una verdadera fiesta que hasta el día de hoy se recuerda porque los integrantes de familias que no se reunían desde hacía muchos años, pudieron encontrarse y reunirse libremente.
El hecho resulta emblemático para la libertad de los pueblos, marca un verdadero hito histórico por el que lucharon ambos bandos de un mismo pueblo, lucha que incluso costó algunas vidas, pero logró derribar el muro que separaba a las familias alemanas.
Hoy no es más que un mal recuerdo. El muro cuyos pedazos incluso hoy se venden como recuerdo de una época, parece impensable en nuestros días, porque los pueblos difícilmente pueden ser separados, desunidos y divididos, por más que se trata de aislarlos, de fraccionarlos, de dividirlos, porque la unión de los pueblos es superior a cualquier fuerza.
Es una historia que hoy casi no se la recuerda y que debiera de servirnos de enseñanza permanente. La violencia de las guerras es una enseñanza para toda la humanidad.
Nada más dañino y más lamentable para la humanidad que una guerra, en la que las víctimas generalmente suelen ser los niños, las familias, los pueblos y los que ganan, sean quienes sean los vencedores de la guerra, son los fabricantes de las armas.
Ojala que hayamos aprendido por lo menos esta lección para no tropezar dos veces con la misma piedra.
A.R.D.

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Un terrible desafío de nuestros días

Toda reconversión y adaptación a los tiempos modernos necesita hacerse sobre determinados postulados. Vivimos una época que ha descartado prácticamente de plano la intuición el “ojo de buen cubero”, como decían nuestros mayores.
Hoy es la ciencia y la tecnología la que domina todo. El mercadeo está en la base de toda innovación y de todo emprendimiento porque la viabilidad y el éxito de cualquier emprendimiento requiere de estudios y análisis a la luz de la ciencia y no de “intuición”, aunque ésta siga siendo muy importante.
Con esto nos estamos refiriendo muchas de las empresas que conocemos que hasta el día de hoy hemos visto y considerado como empresas exitosas y hoy están severamente amenazadas por el avance de otras opciones con mayor tecnología y con más estudios y análisis de los que conocemos.
El avance de la denominada “inteligencia artificial” y los soportes digitales en el mundo supone desafíos para muchas otras empresas vinculadas. Es más, días atrás llegó a nosotros un video donde una de las grandes multinacionales mundiales difunde una nueva tecnología, basada en inteligencia artificial, que prácticamente no tiene trabajadores.
El control de lo comprado, o devuelto incluso si uno toma el artículo para consultar su precio y lo devuelve a la góndola, es controlado electrónicamente y de la misma forma se descuenta de la tarjeta de débito del cliente el monto de su compra.
Se nos asegura que en algunos de los países más avanzados existen ya supermercados en los que no hay presencia humana. Todo lo hacen las máquinas y obviamente la cifra de desocupados aumenta.
Nadar contra la corriente ha sido siempre difícil y a menudo extenuante, pero es lo que queda.
Quizás lo único a tener en cuenta es que esta no es una época de expansión, sino todo lo contrario y en estas circunstancias sólo habrán de subsistir lo que mejor se hayan adaptado a los nuevos tiempos.
El desafío es “aggionarse”, adaptarse a las nuevas tecnologías y qué cosas tener en cuenta para prepararse lo mejor posible a efectos de subsistir. El mismo desafío rige para todas las empresas y los emprendimientos de nuestros días, donde las tecnologías son tan cambiantes y avanzan tan rápidamente que quien no se adapta a ellas, prontamente quedan rezagadas y condenadas a hacer malabares para subsistir.
Con ellas también quedan en similar situación sus trabajadores que van engrosando la fila de desocupados, un mal terrible de nuestros días.
A.R.D.

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Cuando se acalla la razón

Uno de los dos candidatos presidenciales sostenía días atrás que al ingresar a un barrio “problemático” de Montevideo, un joven que le veía le dijo: vos si podés entrar porque trabajas por los pobres…”
Viendo que se trataba de un joven veinteañero, el candidato le dijo entonces: ¿porque en lugar de “adueñarte” del barrio no estudias o trabajas para prepararte para la vida?
La respuesta fue “para que quiero prepararme si no voy a vivir mucho más?. Obviamente que había abrazado el camino del delito como salida a la situación que tenía…
Este es el mundo al que tenemos que enfrentar. Hay quienes trabajamos para forjarnos un futuro mejor y quienes entienden que la cuestión es vivir el hoy, tener, conseguir, a cualquier precio aunque se tenga que arriesgar la vida…
Es la misma irracionalidad que se encuentra en el origen de los ataques a las ambulancias, a los servicios médicos, a los ómnibus del transporte colectivo.
La gente ”razonable” dice, ¿no entienden que el enfermo puede ser su familiar, madre, padre, hermano, abuelo..?
¿No entienden que si atacan estos servicios terminan sufriéndolo en carne propia?
Pero nada de esto se tiene en cuenta. Lo que rige es la política del “hacé la tuya…”, aunque claro está los que la impulsaban y pregonaban en el pasado hoy no aparecen, no admiten ni admitirán jamás que por lo menos se han equivocado.
Todo indica que vamos por mal camino y ahogar en plomo a quienes no tienen otro objetivo en la vida que obtener lo que quieren, aunque sea de otro y aunque tengan que matar para obtenerlo, no es la mejor opción por supuesto.
La seguridad es un tema complejo. Requiere de sembrar hoy para recoger frutos dentro de 15 o 20 años. Pero además no se puede tomar una sola medida, la represión por ejemplo, medida que consideramos imprescindible, sino todas al mismo tiempo porque son tan importantes unas como las otras si realmente queremos ver mejoras en este sentido.
Es importante combatir el desempleo, atender las necesidades básicas, de alimentación e indumentaria de las familias más necesitadas, proporcionar los servicios básicos a cada uno. Mientras no se entienda esto, lógicamente no se entenderá nada y los delincuentes hoy casi niños seguirán en la misma senda: arriesgando hasta la vida para obtener lo que les gusta, porque es lo que saben hacer, robar, violar, matar con tal de “hacer la suya”, porque es esto lo que les hemos enseñado.
A.R.D.  

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Emergen las fuerzas ocultas

La aparición de Cabildo Abierto como un nuevo partido político y la obtención de más del 10 por ciento del total de sufragantes en pocos meses, no es para nosotros ninguna sorpresa.
En toda América Latina – no conocemos lo que sucede en otras partes del mundo – no sólo existen fuertes sentimientos militaristas con determinado poderío y de acuerdo a estas circunstancias se integran o no al sistema democrático.
Sucedió con Alberto Fujimori en Perú, que arrasó en las elecciones presidenciales en su país y luego encabezó uno de los gobiernos más corruptos y corrompidos que tuvo el país andino.
Desde hace varios años y a poco de terminar su gobierno debió responder ante la Justicia y está encarcelado, a pesar de su avanzada edad al probarse su responsabilidad en hechos lamentables.
Con todo su poderío no desapareció, al punto que su hija y una de las principales defensoras de su progenitor, estuvo a punto de volver a ganar la presidencia en Perú.
Esto demuestra que la mentalidad que nos ocupa, el militarismo, que no sólo comprende a los militares y sus familiares por supuesto, sigue vigente.
Casos similares podríamos mencionar en Brasil, en Paraguay (aunque no sea lo mismo), en la propia Venezuela y seguramente en la mayor parte de los países sudamericanos podemos afirmar que la situación es muy similar.
La seguridad es ciertamente el talón de Aquiles de la democracia en estos momentos y la herida por la cual se cuela el virus del militarismo. No tenemos empacho en decir que a nuestro entender es preferible toda la vida que estas fuerzas emerjan, se vuelvan visibles para todos y se expresen en el sistema democrático, antes que participen en golpes de Estado, alcance que estamos seguros muchos de ellos al menos compartirían.
Lo hemos expresado en estas columnas en forma reiterada. Para nosotros la inseguridad, tema que merece un análisis aparte, ha sido el causante del desnivel en la voluntad del pueblo.
Todos los partidos democráticos coinciden en admitir que hay un problema de seguridad. La diferencia está en cuanto a los caminos, a la lectura de las causas del problema. Este tema divide a los uruguayos, al punto que más de un millón de compatriotas estuvieron de acuerdo en sacar a la calle a los militares y darles atribuciones especiales para enfrentar a la delincuencia.
Aspecto que salvo algunos se considera necesario, pero la cuestión es que la mayoría discrepa con el alcance de estas medidas y también con la lectura de las causas del problema.
A.R.D.

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Que nadie se equivoque

Faltan pocos días para que la ciudadanía uruguaya consolide la elección del nuevo presidente del país. Más allá de quien resulte ganador de esta segunda vuelta, debe entenderse que sea cual sea quien encabece el nuevo gobierno no la tendrá fácil.
Así se trate de la continuación de los planes actuales, los que en más de un caso llevan 15 años de puesta en práctica o de la llegada al poder de quien encabeza según sus propias palabras una coalición multicolor, no será un quinquenio fácil para el país.
La cuestión es muy sencilla. Se trata de elegir el gobierno para los próximos cinco años y no habrá dentro del sistema la más mínima posibilidad de cambiar de planeas antes de que se cumplan los cinco años de gobierno y por nuestra parte deseamos que esto no se modifique.
Solamente el pueblo uruguayo tiene la potestad de equivocarse y para nosotros no es más que un mito la afirmación de que “el pueblo nunca se equivoca”, porque para esto tendríamos que tener un pueblo no sólo culto, sino formado y capacitado, capaz de analizar y profundizar los planeas, la idoneidad, capacidad y honestidad de las personas que se eligen.
Al mismo tiempo tendría que ser capaz de captar las falsedades que se difunden fundamentalmente por las redes sociales, las ambiciones, las aspiraciones que muchas veces se ocultan tras los planes inocentes y cristalinos que son compartidos casi unánimemente por todos los aspirantes a encabezar el próximo gobierno.
Hoy los desafíos son más grandes, los riesgos y las ambiciones suelen estar más ocultos que nunca.
Somos ciudadanos y como tal tenemos nuestras ideas, nuestra posición, nuestra opinión política que por parte de quienes nos siguen es conocida y sabida. Lo que no quiere decir que esto afecte el respeto que nos merece la opinión de la ciudadanía uruguaya y a la posición de empresa que deposita en nosotros su confianza para desempeñar esta función, y que lejos de ser una empresa política, prefiere tomar distancia de todas las posiciones políticas y limitarse a la defensa del sistema democrático y a los valores esenciales del sistema que distingue al Uruguay.
Dentro de pocos días volveremos a pronunciar la voluntad popular y nuestra expectativa está en que sea una instancia tranquila, normal, apacible y consciente.
Las urnas dirán a quien prefieren los uruguayos para dirigir el país durante el próximo lustro. El 25 del corriente todos seremos uno y oficialistas y opositores deberemos unir nuestras voluntades para salir adelante.
Que sea de la mejor manera.
A.R.D. 

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Una salida errónea

Días atrás, durante una rueda de prensa ofrecida por Luis Lacalle Pou, en compañía de Guido Manini Ríos, le fue preguntado al líder nacionalista que opinaba de las expresiones vertidas con anterioridad por su acompañante, ya electo senador de la república, sobre si se acogería a los fueros parlamentarios o no, si fuera procesado (formalizado) por la Justicia.
Lacalle Pou comenzó a explicar su posición, basada en tres puntos, que según señaló fue avalada por un jurista. La misma se refría a cuando comenzaban a regir los fueros, o sea desde qué momento:
1) al momento de ser electo por el voto popular
2) al ser proclamado por la Corte Electoral o
3) al asumir el cargo.
Explicó Lacalle Pou que su posición personal era la que compartía que los fueros comenzaban al asumir el cargo, por la sencilla razón que hacerlo antes sería poner en vigencia dos cámaras altas (en este caso) al mismo tiempo.
Pero no es esto lo que nos ocupa, sino la intempestiva salida del Gral. Manini Ríos, quien irrumpió para señalar que su defensa ya tenía instrucciones expresas al respecto y eran que él no pensaba cobijarse en ningún fuero (dicho sea de paso los fueros son de la cámara para protección de sus integrantes y no de los legisladores, por lo tanto por más que personalmente se piense u opine, o incluso se solicite una cosa), es la cámara la que decide si levanta o no los fueros.
Pero la cuestión es que el Gral. Manini agregó “no creo que sea este el tema a tratar en esta reunión…”
Aquí está el motivo de nuestra preocupación. ¿Es el entrevistado o el periodista quien debe determinar qué tema debe preguntar?
Por casualidad cree el general que estamos en tiempo de dictadura, donde se determinaba de antemano ¿de que se hablaría y de que no se podría hablar?
Nos oponemos tajantemente a que se determinen las condiciones de la agenda de que se hablará y de que no se podrá hablar durante una rueda de prensa.
Para nosotros, la cuestión debe ser libre y sin condicionamiento alguno, porque el periodista que asume debidamente su función no es un mandadero, sino un servidor de la comunidad y tiene la obligación de preguntar lo que considere de interés para ésta, aunque como sucede a menudo sus preguntas “incomoden” al entrevistado.
Si lo que se pretendió fue enfocar la rueda de prensa en otros temas, es la respuesta, no la pregunta la que estuvo errada.
¡Que conste!
A.R.D.

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Lo que hay que saber y conocer…

Seguramente desde esta semana hasta el domingo 24 de noviembre serán días de altísimo contenido político. Días seguramente de muchas discusiones, de intercambio de opiniones. Lo que deseamos es que no se pierda el respeto, la tolerancia y la madurez de discutir con argumentos sólidos, chuequeados, confirmados y no en base a rumores o a lo que se dice en redes sociales sin saber quien, ni en base a qué.
Dentro de algunos días los periodistas regionales habrán de reunirse en Paysandú, en un evento patrocinado por la asociación de la Prensa del Uruguay (APU) en un evento que tiene el propósito de capacitar al periodismo regional para ayudar al oyente, televidente o lector a diferenciar entre una noticia o una información verdadera, con fuente debidamente identificadas y chequeadas, y un rumor o un “bolazo”, a veces difundido de ex profeso para confundir o manipular una opinión.
Tiene que ver precisamente con el rol esencial del periodismo. En España, según nos cuentan, se toma casi como una verdad dogmática, que sólo es noticia e información, lo que sostienen los medios. Es que para ejercer el periodismo allí, hay que capacitarse, prepararse y no lo logra nadie que sea un improvisado.
Seguramente que esto no rige en toda España. Es más, aún cuando rigiera, para que la población lo asumiera y dejara de opinar y de situarse a la ligera frente a cada tema, seguramente que costaría mucho tiempo, como cuesta cualquier tema cultural.
En el Uruguay es uno de los puntos en que hay más retraso. Los medios de comunicación en general están en manos de empresarios, a lo sumo de empresarios comerciales que procuran darle a cada medio un carácter de empresa rentable, capaz de solventarse en cualquier situación.
Para nosotros es equivocado. Los medios de comunicación social tienen una gran responsabilidad, que es la de difundir los valores esenciales que deberían de regir en la sociedad. Si un periodista predica una cosa, con notas muy “lindas”, bien escritas, bien fundamentadas y demás, pero en su vida demuestra otra cosa, con desorden, con deshonestidad e injusticias, entonces no debería de llamarse periodista y en lo particular jamás lo consideraremos así.
Seguramente que es cierto que como en cualquier otra profesión, hay periodistas buenos y malos. Hay gente que procura formarse y capacitarse para ejercer la profesión y hay quienes lo asumen como una tarea más para ganarse la vida.
Esto es lo que debemos saber para pararnos frente a cada tema.
A.R.D.

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Bolivia en la mira

No somos partidarios de introducirnos en la problemática de otros países, salvo claro está que esta situación tenga alguna relación nosotros y en un mundo globalizado como el actual es innegable que casi todos los temas la tienen.
En este caso nos convoca la situación de Bolivia. El país andino que mantiene un alto índice de persona oriundas del lugar, los que solemos llamar indígenas o despectivamente “indios”, celebró elecciones presidenciales recientemente y la interrupción del escrutinio durante determinada cantidad de horas, arrojó sombras sobre el resultado electoral.
Esto determinó que hubiera protestas, denuncias y reproches esgrimidos por los manifestantes entre quienes se han registrado heridos y demás.
Ante esto el gobierno encabezado por Evo Morales (también de origen indígena), ha sostenido que el gobierno está dispuesto a aceptar la auditoría y el recuento voto por voto del reciente acto eleccionario de la Organización de los Estados Americanos (OEA), tal como lo ha propuesto dicho organismo internacional, con la participación de veedores internacionales.
Pero inusualmente la oposición encabezada por el ex mandatario Mesa no acepta esta fiscalización, entendiendo que las bases de la misma debieron convenirse teniéndolo en cuenta también a su sector.
Esto significa que no se confía plenamente en la OEA, que de alguna manera cuenta con el aval de las Naciones Unidas, que se desestima una de las herramientas propuestas por un órgano internacional que incluso está acusado de asumir posiciones a favor de la denominada “derecha”, en otras ocasiones.
Honestamente creemos que el posicionamiento de Mesa no responde a la lógica, debido a que si hay alguna irregularidad en el resultado proclamado, que diera vencedor en primera vuelta al actual presidente Evo Morales, es la OEA uno de los organismos más indicados para realizar esta fiscalización.
Obrar de antemano con desconfianza no le hace bien a estas auditorías, porque no alcanzarán para dejar de lado las sombras, ni mucho menos para sostener el reclamo de nuevas elecciones en caso de que se confirmarán irregularidades.
En definitiva, creemos que se ha errado el camino y sin tomar posición alguna de antemano, entendemos que se pierde una magnífica oportunidad de verificar debidamente un resultado y se da a entender que salvo que nos favorezca explícitamente, no nos sirve el resultado de estas fiscalizaciones.
Flaco favor se le hace a la democracia de esta manera, puesto que se alintan movilizaciones y manifestaciones que no siempre están debidamente justificadas.
A.R.D.

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Puede ser lo mejor o lo peor

Lejos de pronosticar un resultado de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del próximo 24 de noviembre, hay un hecho incuestionable: el próximo gobierno no tendrá mayoría parlamentaria propia y por lo tanto necesariamente deberá negociar, acordar con otros partidos para poder alcanzar la tan mentada “gobernabilidad”.
Es una de las facetas que identificará al próximo gobierno, sea cual sea su ideología de base. La “gobernabilidad”, manejada reiteradamente por Wilson Ferreira, no es más que tener los votos necesarios (mayoría simple o mayoría especial según de lo que se trate) en el parlamento para aprobar las leyes que el gobierno de turno, o el ejecutivo considere necesarias.
Esto no se dará en el parlamento electo, dado que el único que ha tenido mayoría simple por muy poco y por determinado período (no durante el período en que Gonzalo Mujica se fue al Partido Nacional), ha sido el Frente Amplio, situación . Esta situación no se dará en el futuro gobierno, porque ninguno de los partidos que participaron en el reciente acto eleccionario logró votos suficientes para ello.
Teniendo en cuenta que gobernar por decreto es totalmente contraproducente y nocivo para una democracia y además no es posible para todos los casos, el nuevo gobierno deberá necesariamente acordar y dialogar con otros partidos, otras ideas y otras propuestas.
La cuestión es si realmente hay la madurez que esto significa. En primer lugar debe abandonarse la idea de imponer ideas o propuestas a los demás “socios”, porque negociar es acordar, lo que supone ceder y conceder alguna cosa a cambio de otra y esto supone ceder a veces en cuestiones en las que estamos convencidos que es lo ideal. En este caso a cambio del voto o la aprobación parlamentaria.
De no ajustarse debidamente esta situación resulta desgastante. Si hace necesario discutir y acordar cada tema puntual, es casi seguro que el diálogo termine rompiéndose.
Si en cambio se acuerdan las bases de antemano y luego se respetan las mismas, la cuestión es más sencilla.
El pueblo uruguayo tiene la palabra y deberá decidir y los políticos (término que en la antigüedad refería a quien asumía la defensa para las mejores condiciones de vida del pueblo o la “polis”), mostrar la suficiente madurez y ductilidad para manejar esta situación que puede considerarse la mejor para una democracia o la peor, según se la mire.
Por ahora esperaremos para saber a qué atenernos.
A.R.D.

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El mal uso del “Gran Hermano”

La empresa de mensajería WhatsApp, propiedad de Facebook, acaba de presentar en un juzgado de San Francisco, una demanda contra una firma israelí, a la que acusa de haber “hackeado”. “La demanda se interpone en el entendido que la firma israelí lleva adelante un plan de espionaje para conocer los planes de activistas de los derechos humanos, periodistas y otros actores de la sociedad civil.
La firma judía las acusaciones, sosteniendo que sus actividades se limitan a tareas de inteligencia para ayudar a gobiernos y otros organismos a luchar contra el narcotráfico y el terrorismo.
Cada lector debe saber a qué atenerse. Por nuestra parte estamos convencidos que el peligro existe y más allá de si es o no culpable la firma acusada en esta oportunidad. Es evidente que las nuevas tecnologías, que tienen innegables ventajas para la humanidad, y han sido ampliamente difundidas también tienen sus desventajas y el “gran Hermano” que sobrevuela estas tecnologías conoce todo, sabe todo y lo peor de todo, puede usarlo en contra nuestro en cualquier momento.
No con esto pretendemos demonizar todas las nuevas tecnologías, porque en alguna medida han terminado o disminuido sensiblemente al menos, las posibilidades del secretismo. Aquellas posibilidades que conformaban una especie de “limbo” en que se desenvolvían quienes obraban con las famosas “manos blancas”.
Es que el hombre común, el ciudadano, las personas abocadas a lo suyo, trabajo, profesión y demás, jamás se enteraban de las acciones que se “cocinaban” a este nivel y todo quedaba en este secretismo.
A lo sumo si algo trascendía, siempre era cubierto con la sombra de la duda o el descrédito. Es que era tanta la ignorancia del hombre común que resultaba casi imposible informarse fidedignamente de lo que sucedía a este nivel.
Felizmente esto hoy ha cambiado. Prácticamente nada se puede ocultar y hacer a escondidas. Todo trasciende o al menos es ya diferente cuando los protagonistas saben que sus acciones son conocidas y “alguien” sabe lo que hacen.
Obviamente no quiere decir que esto sea bueno, pero al menos contribuye a la transparencia, a la información que a poco sea manejada debida y profesionalmente contribuye en buena forma a que la población este verdaderamente informada, que no sea engañada.
La veleidad de los hombres deshonestos, inescrupulosos, puede desvirtuar y volver contraproducente esta formidable herramienta.
De allí que a nuestro entender la cuestión radica en poner límites y mantener el control sobre quienes tratan de utilizar la herramienta en direcciones que no corresponden.
A.R.D. 

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La mejor forma de recordarlos

El Día de los Difuntos, es una de las fechas que sigue despertando mayor reflexión y análisis entre los uruguayos.
Recordar y homenajear a nuestros mayores es a nuestro criterio de buena sociedades. Es ofrecer el justo reconocimiento a quienes forjaron nuestra historia familiar, nuestro hoy.
Todo ser vivo, animal o vegetal debiera tener muy claro que la vida tiene principio y tiene fin.
Recordar y agasajar a quienes nos precedieron en la vida y nos legaron prácticamente todo lo que hoy tenemos, es justo y merecido hacerlo.
Como todos los seres humanos quienes nos precedieron habrán tenido aciertos y errores, méritos y defectos, pero hay un común denominador en todos ellos, quienes les lideraron o condujeron, supieron alcanzar estos tiempos que aún con los mismos defectos nadie puede discutir que ofrecen mejores posibilidades, no sólo de más tiempo de vida, sino de mejor nivel.
Pasó el tiempo en que los vehículos de carga eran las carretas y lógicamente hoy se hace referencia a él despectivamente. Sin embargo si aquellos sacrificados abuelos no hubieran usado estos vehículos les hubiera sido imposible algunos de los logros que hoy gozamos.
Recordar a nuestros difuntos no es sólo una cuestión de sentimientos que se expresa de diferentes maneras. Es justo y muy merecido, porque desconocerlos es desconocer su contribución y en este aspecto nunca nos sumaremos.
Que los sentimientos se expresen de diferentes maneras, ya sea concurriendo a llevar flores a la tumba o los panteones donde descansan sus restos o incluso en una oración o un recuerdo nada más que de su memoria, es mostrar el agradecimiento que corresponde.
Las sociedades más antiguas y señeras de nuestra humanidad reconocen y reverencian el aporte de sus ancianos con la conformación de consejos honorarios, que si bien no tienen explícito sobre estos pueblos, tienen una autoridad moral que muchas veces excede incluso los argumentos de quienes sólo ven lo que anda sobre el agua…
La vejez, innegablemente asumida como etapa final de la vida, es también el momento para reconocer el aporte de nuestros mayores y para hacerlo no necesariamente se necesitan homenajes, ni corte de cintas, ni placas ni nada por el estilo.
Sencillamente se trata de saber que gran parte de lo q ue hoy tenemos se debe a su esfuerzo y su sacrificio.
Es de justicia reconocerlo.
A.R.D.

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Un error que ojalá no cometamos

Días atrás en estas mismas columnas expresábamos nuestra convicción que las dos personas que aparecían con más chance de llegar a la presidencia del país, sostenían, por lo menos teóricamente ideas y propuestas que nadie podría rechazar.
Caminos diferentes, pero objetivos muy similares, porque en definitiva lo que se pretende para el pueblo uruguayo es también muy parecido.
No es de recibo que la esposa de un militar, además líder de un sector de derecha, diga abiertamente que “no sabe si dentro de cinco años podrá volver a votar…”.
Esto es inadmisible. Es echar sombras sobre el sistema democrático en el que vivimos, y viniendo de un partido muy afín al militarismo, adquiere una gravedad inusitada.
¿Qué es lo que está alertando la esposa de un ex general en jefe de las fuerzas armadas, que se supone tiene una gran incidencia en filas de la denominada “familia militar”?.
Por nuestra parte exigimos al nuevo partido y en especial a su dirigencia, que se alineen plenamente en torno al sistema democrático. Si para obtener algún voto más hay que agitar alguno de estos “cucos” es inadmisible.
Sea cual sea el dirigente que afirma esto lo rechazaremos siempre. No se trata de sembrar el miedo a un golpe o una dictadura, formas que impiden el voto popular, venga de donde venga, siempre estaremos en contra.
Felizmente el pueblo uruguayo votó en contra de la reforma proyectada, la que haciendo base en el miedo existente en la población pretendía llevar a la práctica un total endurecimiento de las sanciones a quien cometiera un delito.
Entiéndase bien. No defendemos a la delincuencia. Todo lo contrario, entendemos que quien delinque debe pagar su delito ante la sociedad, tal como lo establece la ley. Nada más que no compartimos ni aceptamos las arbitrariedades, ni la pérdida de los derechos que la ley no ha establecido.
No ignoramos el dolor de las víctimas, ni el resentimiento de las personas a quienes roban o rapiñan reiteradamente, pero la diferencia está en el remedio. Esto es lo que no compartimos. El endurecimiento de las penas ha sido puesto en práctica en muchos países y el resultado nunca ha sido el que se buscó, al menos con permanencia en el tiempo.
Felizmente la ciudadanía compartió este concepto y rechazó el proyecto. Esto no significa desconocer que casi la mitad de los uruguayos comparte la idea de endurecer la represión del delito. Lo que no se comparte – a nuestro criterio – es que buscar únicamente este aspecto es errado, tan errado como no hacer nada, error que ojalá no cometamos.
A.R.D. 

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Y como siempre, fue una fiesta

Más allá de alguna muestra de la tan nociva “viveza criolla”, el acto eleccionario del pasado domingo se desarrolló con total normalidad.
Sabemos que darle difusión, ocuparnos de estos actos de “viveza criolla”, es precisamente lo que no debemos hacer, salvo que como pretendemos, su objetivo sea alertar a los incautos.
Nos explicamos, en algunas mesas, más allá de la “desaparición” de algunas listas que aparecieron debajo de las mesas o sencillamente alguien se las llevó, hubo algunas otras estratagemas inadmisibles, si lo que se pretende es respetar la voluntad popular, genuinamente.
En determinadas mesas algunos de los montoncitos de las listas fueron cubiertos poniendo encima una lista diferente. El resultado es que las listas inicialmente previstas “desaparecen” a primera vista nadie de avanzada edad se va a detener a buscar la lista de su preferencia, verificando cada montoncito y así se corre el riesgo que acabe votando alguna que no era de su preferencia.
Incluso, aunque no hay tiempo determinado para estar dentro del cuarto donde se hallan las hojas de votación, notamos que la disposición de éstas, siendo tantas, resulta relevante. El votante que no lleva la lista pronta, busca de inmediato la que está más a mano si “la suya” no está, se corre el riesgo de que cambie su preferencia, obligado por las circunstancias.
Es más, son pocas las personas que saben que deben hacer si no encuentran disponibilidad de la o las hojas que le interesa votar, en el cuarto reservado para tener disponibilidad de todas.
En este caso debe plantearle a la mesa que la disposición está incompleta, sin identificar nunca la lista o las papeletas que faltan. La mesa junto a los delegados de los partidos deben verificar la existencia de todas cada una de las papeletas en su lugar.
Otro error notado el pasado domingo fue la omisión de habilitar una mesa especial para los discapacitados. Se nos explicó que hubo modificaciones dispuestas por normas de último momento esto impidió que modificara el plan circuital, que según nos dicen debe ir antes a Montevideo si allí se le hacen modificaciones hay que asumirlas en Salto volver a enviar el plan definitivo. La inexistencia de una mesa habilitada específicamente para estas personas, determinó que algunos de los votantes “normales” que hicieron cola en estos debieran esperar hasta tres horas para sufragar, debido a que con justicia (que compartimos) las personas con alguna discapacidad tenían preferencia.
Dentro de algunas semanas el pueblo uruguayo deberá volver a pronunciarse. Esta vez definitivamente por lo tanto sería bueno que se procurara subsanar todas estas deficiencias.
A.R.D.

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Las cosas en su lugar

Casi coincidentemente las encuestadoras señalan que una de las grandes sorpresas del acto eleccionario del pasado domingo fue la votación que obtuvo el Partido Cabildo Abierto, considerado de extrema derecha.
Según los datos que poseemos obtendría por lo menos tres senadores y 10 u 11 diputados.
Entre sus filas cuenta el nuevo partido con gente que ha estado procesada o investigada en relación casos de tortura hasta asesinatos, en la región.
En lo personal no nos preocupa este alcance. En la debida cuenta que preferimos toda la vida que algunos de los opositores del actual sistema o al menos de quienes lo cuestionan severamente, como es el caso del líder de Cabildo Abierto, acusado frente al poder Judicial por presunto ocultamiento o demora al menos de trasladar a la Justicia Penal las afirmaciones del confeso asesino José “Nino” Gavazzo en el asesinato la desaparición del cuerpo de Roberto Gomensoro.
Que en una democracia haya un 10 u 11 por ciento de gente que profesa ideas afines a estas personas, no es para nada preocupante. Hasta diríamos podría considerarse normal.
Si se excede largamente o esta franja ciudadana muestra una evolución favorable, entonces estamos en problemas analizar debidamente las causas, porque evidentemente no es sano para el sistema democrático.
No compartimos algunos de los puntos de vista del líder del nuevo partido político que ha irrumpido en nuestro país, pero preferimos tenerlos siempre dentro del sistema.
Después de todo si ha ciudadanos que comparten sus ideas sobre todo sus acciones, es seguramente porque no todo lo que se hace está bien.
Algunas de las acciones que se anuncian por parte del nuevo partido, sin lugar a dudas de base militar o adherentes con ideas similares, es la lucha contra la corrupción, cosa que nadie puede rechazar.
Otra cosa es la idea de revisar el sistema judicial, porque somos de los que creemos en nuestra Justicia, a pesar de que no ignoramos algunos errores deficiencias. Que sepamos los fiscales siempre pertenecieron al Ministerio de Educación Cultura fueron designados por éste, nunca escuchamos que fueran rechazados por este aspecto.
Por lo tanto para nosotros no es de recibo pretender ahora rechazar el sistema, sencillamente porque el nuevo código les ha dado nuevas atribuciones mayores responsabilidades.
Si ahora no son fiables, tampoco lo eran antes para nosotros al menos esto es inadmisible. Otra cosa es calificar el tema según nos va en la feria.
A.R.D.

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Todavía no tomamos conciencia

La Leishmaniasis es una enfermedad grave y letal en caso de detectarse ya avanzada. Pero a su vez es una enfermedad que tiene sus complejidades. Nadie sacrifica contento a sus mascotas por más que esté confirmada la enfermedad que porta.
Sin embargo este alcance es esencial, imprescindible diríamos para enfrentar con éxito la enfermedad, aunque no por ello se nos asegure que esta será erradicada.
Es una situación muy parecida a lo que pasa con el Dengue, aunque tiene sus diferencias. El mosquito vector de varias enfermedades, el Dengue, la Chikunguña, el Zika y la Fiebre Amarilla, entre otros está entre nosotros desde hace varios años.
En este caso eliminar al vector, el mosquito Aedes Aegypti es tan o más difícil aún que en el caso del flebótomo de la Leishmaniasis. Para eliminar su reservorio, hasta una tapita de refresco enterrada que pueda acumular agua de lluvia es un reservorio, pasando por muchas plantas ornamentales y demás, es necesaria la decidida participación de la comunidad, cosa que está muy lejos de alcanzarse en Salto a punto tal que diríamos es casi utópica.
Bastaría pasar por cualquier gomería y ni que hablar de las chatarrerías, (por señalar sólo dos casos) que tengan depósitos al aire libre, para entender cuan lejos estamos de una lucha con posibilidades de éxito frente a este insecto. El calor del varano aumentará la amenaza.
La Leishmaniasis, enfermedad que ha llegado fundamentalmente a Salto y Bella Unión, se está diseminando abiertamente por la desidia de la población que aún no toma conciencia de la gravedad de esta plaga.
Como amantes de los animales, entendemos que nada más hermoso que la relación de un niño con un animal, que en la mayoría de los casos el perro o el gato puede llegar a considerarse un integrante más de la familia.
Exigir que se sacrifique a una mascota es algo realmente tremendo, porque en ocasión ésta se ha criado junto con alguno de los integrantes de la familia.
No lo ignoramos. Sin embargo hay que entender que en estos casos no hay opciones. Es la mascota o el integrante de la familia y para nosotros la cuestión, por dura que sea no admite dos valoraciones.
Ojalá lo entendamos antes que sea demasiado tarde, porque de no hacerlo las consecuencias que habremos de pagar serán muy caras y no queremos tener que dar cuenta de ello.
A.R.D.

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¡Que sea una fiesta!

Con humildad, respeto y teniendo muy presente la frase artiguista de “clemencia para los vencidos”, es como nos gusta vivir esta jornada.

Sin estridencias y sobre todo sin demostraciones de soberbia y superioridad.
Que la pasión no nuble la razón. No olvidemos que somos todos uruguayos y el país necesita de todos para poder avanzar, desarrollarnos y sobre todo dejarles un país mejor del que tenemos a nuestros descendientes.
Por lo tanto nada justifica que nos enemistemos con nuestros vecinos, compañeros de trabajo o similares.
No importa que no hayamos coincidido.
No importa que depositemos nuestra confianza en hombres y mujeres distintos.
Tampoco importa que defendamos y proclamemos ideas diferentes.
Si se cumple lo que indican casi coincidentemente todas las encuestas, deberemos volver a sufragar dentro de pocas semanas.
Esto es un tema para otra ocasión, porque cada acto eleccionario cuesta millones de dólares en logística, en recursos humanos y demás.
Lo de hoy debe ser una fiesta en todo sentido porque nada más lindo que ver una urna, hacer “cola” sintiéndonos todos iguales y expresar nuestra opinión.
¡No lo olvidemos!
A.R.D.

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¡Viva la democracia uruguaya!

Un poco de cordura nos lleva a reclamar que el derecho al voto sea para todos los ciudadanos sea por igual y son ciudadanos todos los uruguayos mayores de 18 años que no hayan cometido delitos de tal gravedad que le hayan quitado este derecho. Estén en el país o muy lejos de él y a éstos no se los considera ciudadanos, esta es para nosotros una mancha que no se puede soslayar.
Los uruguayos habremos de vivir el próximo domingo una de las instancias más emblemáticas de un pueblo al que queremos cada vez más igualitario, más justo e instruido.
Un pueblo que no sea fácil de “engatusar”.
Un pueblo que de oportunidades por igual a hombres y mujeres y sobre todo que sepa valorar y distinguir capacidad, honestidad, trayectoria y responsabilidad.
Para eso tenemos grandes y buenos espejos en que mirarnos. Desde nuestro prócer, que aún con sus defectos y virtudes, como todo ser humano, supo ser el más grande, hasta gente contemporánea que profesa los mismos ideales y no claudica.
Ostentó ideales de justicia y equidad que lo convierten en el más grande y mejor uruguayo de todos los tiempos.
Pero no nos equivoquemos, porque hoy muchos se embanderan con sus ideas, pero las acomoda a su modo, las entiende como quiere, las amaña y tergiversa.
Las jornadas cívicas del Uruguay se han caracterizado siempre por ser una verdadera fiesta, enmarcadas en el respeto, la tolerancia, la paz y tranquilidad de un pueblo que se considera amante de la democracia.
Esperemos que en esta oportunidad no sea diferente. Los uruguayos nos debemos una buena jornada de respeto, de recuperación de valores perdidos, de paz y tranquilidad.
No importa a quien votes. No importa si te equivocas. No importan tus ideas políticas.
Lo importante es defender esta democracia, que como cuando se nos estropea un órgano del cuerpo es cuando más lo valoramos, cuando más la extrañamos es cuando alguien nos ha quitado este derecho.
Como nunca Uruguay se habrá de pronunciar el domingo próximo entre varias opciones, entre muchas ideas y posiciones y esto es lo más valioso.
Ojalá que cada uno de nosotros elija lo que entiende mejor para los próximos cinco años y gane quien gane, sea capaz de llevarlo a la práctica.

A.R.D.

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En estas horas de reflexión

Acallada la publicidad (no toda porque no debemos olvidar que vivimos en tiempo de redes sociales) todo está dispuesto para la jornada cívica y son estas horas de reflexión.
Los ciudadanos uruguayos, seguramente más de 2 millones y medio habremos de concurrir a las urnas mañana a expresar nuestra opinión en paz y en orden.
Seguro también que habrá discrepancias a la hora de elegir, pero es precisamente lo que debemos festejar. A la hora de elegir cada uno de nosotros puede hacerlo libremente, según nuestro leal saber y entender.
Seguro que no coincidiremos mucho y de allí que se pronostique una elección muy pareja y reñida.
Es que felizmente vivimos en democracia y no hay aquí los desmanes que se viven en otros lados bastante cercanos.
Seguro que también aquí hay muchas cosas por solucionar, desajustes, inequidades y similares que seguramente representan un rompecabezas para el próximo gobierno, pero los uruguayos hemos aprendido a dirimir nuestras diferencias por la vía del diálogo y ojalá terminemos de aprenderlo definitivamente porque seguramente el próximo lustro será de tiempos difíciles
La mentada globalización nos ha acarreado algunas ventajas -no lo debemos desconocer- pero también nos ha traído sinsabores profundos a punto tal que hoy parece que todo vale con tal de conseguir lo que queremos.
Los caminos elegidos para hacer frente a esta situación pueden ser diferentes, pero las metas no difieren tanto porque los hombres justos siempre aspiraremos a lo mejor para todos nuestros conciudadanos.
Como seres humanos no todos pensamos igual y poder expresar estas diferencias es lo que nos hace libres y auténticos. Por encima de todo celebremos la democracia y el poder expresarnos libremente, sin tanques en la calle, sin llorar muertos o heridos, sin saqueos, sin vandalismos.
Nada mejor entonces que festejar en paz y en orden para dar una muestra más de lo que somos y de los queremos seguir siendo, porque si hay una cosa en la que coincidimos todos los uruguayos es en la característica del mundo que pretendemos dejar vigente para nuestros sucesores, dominado por el orden y la justicia social para todos por igual.
A.R.D.

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Antes que se apaguen los micrófonos

Hoy es la última jornada habilitada para convocar a la ciudadanía a optar por los planes que ofrece cada partido y es por eso que queremos dejar muy clara una cosa: Uruguay tiene dos excelentes candidatos y seguramente uno de ellos se calzará la banda presidencial en marzo próximo.
Es un privilegio del Uruguay que no debemos desconocer. Tenemos rivales, no enemigos. La cuestión es propia y muy personal, se trata de la credibilidad , de la confianza que nos merecen las personas en lo que dicen y los partidos en sus ideologías, su concepto del ser humano.
Se trata también de ver y analizar las personas que rodean a cada candidato, que integran sus equipos, porque no sólo se trata de lo que piensen hacer, sino si lo saben y lo pueden hacer y ello depende fundamentalmente de sus equipos.
Esta es la cuestión. No podemos olvidar que cuando se instaló la dictadura en nuestro país, como toda dictadura, lo primero que hizo fue anular y desconocer la Constitución de la República y todos los derechos individuales que existían e ir a investigar y pedir explicaciones en los cuarteles era una verdadera utopía.
De allí que en lo personal nos hemos manifestado reiteradamente en contra de la reforma que se habrá de votar el domingo y nos explicamos por qué. Para nosotros no se trata de lo que contiene la reforma, sino esencialmente de los controles, las responsabilidades y sobre todo de la identificación clara y concreta de los responsables de cada acción.
Que no pase como hoy cuando escondidos en una insólita amnistía, todavía muchos autores de delitos de lesa humanidad siguen ilesos paseando por las calles y que no se diga que esto es venganza o rencor, porque lo único que nos mueve es el sentimiento de justicia, igual para todos.
No ignoramos que existen problemas de seguridad y son graves, pero la diferencia es en la forma de enfrentarlos. La represión es sólo uno de varios de los aspectos que hacen a la inseguridad y que necesariamente deben tomarse en forma simultánea.Tomar sólo una no lleva a otra cosa que al fracaso, porque precisamente es lo que estamos viendo, cuando los militares en las calles no tienen una medida clara y contundente que le ponga límites es demasiado peligroso. Los excesos que incluso pueden reunir a delincuentes, extremistas y represores, escondidos tras las legítimas y pacíficas manifestaciones populares. No olvidemos que no hay vacuna contra la corrupción y cuando la premisa con que fuimos formados es de “hacé la tuya” no importa la forma en que lo consigamos, y eso es inadmisible.
Alberto Rodríguez Díaz

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Los fueros no deben proteger a delincuentes

En una de las instancias más recordadas y ¨mediáticas¨ para usar un término actual, poco antes de su disolución por parte de la dictadura militar, el parlamento de entonces rechazó un pedido de desafuero al diputado Enrique Erro, acusado por versiones que provenían de informantes del Ejército Nacional y que lo acusaban de haberse integrado al MLN-T Tupamaros, debido a sus furibundas exposiciones.

Esta acusación a Erro, a quien gran parte del parlamento consideraba un ¨revoltoso¨ tenía muchos parlamentarios adeptos, pero sin embargo ganó la posición de rechazo al desafuero y Erro continuó ejerciendo su banca hasta que la dictadura disolvió las cámaras.
Nos viene a la memoria como un hecho en el que más allá de las banderías políticas, el parlamento de entonces hizo jugar el espíritu de la ley que instituyó los fueros parlamentarios precisamente para poner a estos a cubierto de todo intento de persecución por motivos políticos o posiciones antojadizas a los representantes del pueblo.
Es que los fueros son una potestad del cuerpo parlamentario y no de persona alguna.
En nuestros días se han conocido algunas situaciones que nos retrotraen a aquella situación, protagonizada por parlamentarios que están protegidos, durante toda la legislatura por los fueros, que los eximen de concurrir cuando un juez los convoca.
Para nosotros la cuestión es muy clara. Los fueros parlamentarios fueron instituidos (a nuestro entender con total acierto), para protección de los representantes del pueblo, ante mezquinos intereses e intenciones aviesas de quienes se sienten cuestionados o ¨molestados¨ por algunos parlamentarios que hurgan en su accionar.
Por lo tanto, cuando la justicia convoca a un parlamentario por otros motivos, o sea por supuestos delitos o hechos que pueden llegar a constituir delitos comunes el cuerpo no debiera cobijarlos.
Todo lo contrario, para hacer realidad lo que establece la Constitución de la República, de que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley, debieran de ser los primeros en presentarse sin fueros ante el Poder Judicial.
Lamentablemente no siempre ha sido así y en más de una ocasión hemos tenido la impresión que se han cobijado en los fueros para escapar precisamente a la acción judicial, con lo que los fueros los ponen en una situación privilegiada frente a todos los demás uruguayos y en caso que no se le otorgue el levantamiento de los mismos, la Justicia no puede tocarlo, ni aún cuando éste se presente voluntariamente.
Si bien no siempre alguien acusado de un supuesto delito, como puede ser una negligencia o una falta en el tránsito, debe ser llamado delincuente, tampoco es un accionar correcto hacer valer sus privilegios de legislador en casos comunes y corrientes.
Lo hemos dicho varias veces y lo ratificamos nuevamente hoy.

A.R.D.

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Que no sea un retroceso

Por estos días de tiempos electorales en que se juega el gobierno que tendremos los uruguayos en los próximos cinco años, vemos con mucha preocupación como poco a poco volvemos a vivir situaciones que creíamos que nunca más volveríamos a vivir.
Es que agazapados en un hecho inevitable, es decir en la necesidad de dejar atrás definitivamente el pasado para pensar y planificar el futuro, hay hechos y personajes que se animan a salir a la luz, luego de haber cometido hechos aberrantes y haberlos ocultados para escapar a la ley.
Más aún, se dan el lujo de amenazar poderes del Estado y anunciar específicamente el desconocimiento de estos. Dejar pasar por alto esto o apañarlo de alguna manera es volverse cómplice de un hecho inadmisible.
No cobijamos el odio, el rencor o la venganza, es más nos consideramos hermanos de los soldados y de los oficiales que supieron enfrentar a los dictadores de turno, jamás de éstos mientras no confiesen y digan lo que hicieron.
Pero nadie nos apartará de la defensa de la Justicia. Anunciar que no se acatará un fallo de ella, es un delito, y quien quebranta la ley en un hecho menor, acabará quebrantando todo el sistema, es decir los derechos que determina la democracia.
Hoy los jóvenes que vivieron la dictadura en el Uruguay de niños inocentes y ajenos al dramatismo de la misma, son hombres de más de 40 años y no tienen más que una vaga idea de lo que fue.
No se pueden dejar engañar, no con los mismos cantos de sirena que nos engañaron a nosotros, seis o siete décadas atrás, cuando éramos jóvenes veinteañeros.
Es fácil decir “a mi no me molestaron los militares” o incluso trabajé mejor con mayor seguridad en aquellos años. Pero esto esconde una cosa mucho más profunda. Si nadie nos molestó ha sido porque no hicimos nada por entender lo que se vivía, por asumir que el gobierno había sido usurpado, que se torturaba, robaba y mataba impunemente.
A los conformistas les da igual que sea el que sea el sistema de gobierno vigente. A nosotros no. Creemos en la justicia y en la honestidad. No admitimos hecho alguno de corrupción ni de politiquería barata.
La presente reflexión viene al caso porque vemos que el Uruguay camina inexorablemente al olvido de lo que sucedió en el país en esos doce años fatídicos. Algunas personas lo hacen de exprofeso, porque no quieren aparecer demasiado para no evidenciar qué hicieron durante esos años. Otros sencillamente apuestan al olvido y la poca memoria del pueblo.
A la hora de decidir debiéramos tener presente esto. Un solo Uruguay para todos los uruguayos, regidos por la ley y la Constitución, como corresponde.
A. R. D.

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El tema del trabajo y los trabajadores

Que alguien me explique. Días atrás leíamos en EL PUEBLO, el reclamo del gremio de funcionarios del Hospital Salto, sosteniendo que la falta de personal en casi todos los servicios determina que muchos de ellos no se presten o se lo haga parcialmente.
Al mismo tiempo en esta época electoral escuchamos todos tipo de propuestas sobre el trabajo, uno de los problemas cruciales que enfrenta el país. Por lo general estas propuestas van a la reducción de puestos de trabajo en la esfera pública, mediante la no cobertura de las vacantes por renuncias, jubilación o muertes que se producen anualmente.
Al mismo tiempo escuchamos los reclamos de más policías en determinados lugares como forma de enfrentar la inseguridad, probablemente el principal problema del Uruguay de nuestros días.
Honestamente, no entendemos más nada. Si alguien quisiera dar una señal de austeridad a la población, probablemente bajando los sueldos de los legisladores, el número de ediles del país (que aunque sean “honorarios” tienen un montón de prebendas), se logre ahorrar la misma cantidad de dinero o más aún, que suprimiendo algunos puestos de trabajo.
No hay dudas que el trabajo en el país no debiera tocarse. Tampoco que el puesto público tampoco debiera la salida para el desempleo, sencillamente porque se termina amontonando trabajadores ociosos, que dan una pésima imagen al contribuyente y nada aportan.
No pretendemos con esto decir que los trabajadores estatales son todos ineficientes u ociosos, pero tampoco nadie dudará que es fácil hallar de estos casos en la función pública.
Hay aquí para nosotros dos aspectos esenciales. Por una parte mantener un Estado eficiente, que utilice los trabajadores que necesita, ni uno más. Por otro lado debe tener un órgano fiscalizador, que evalúe el trabajo de cada trabajador, para determinar su idoneidad para la función que cumple, su disposición y su responsabilidad, ni más ni menos.
Todo uruguayo conoce a empleados públicos, que hacen “la plancha”, incluso a veces abusan de los certificados médicos o similares para faltar a su trabajo y en cambio se desempeñan en la función privada.
No creemos que el recorte de trabajadores en la función pública sea la manera de solucionar, ni siquiera parcialmente este problema, aunque adherimos plenamente a la exigencia de responsabilidad y entrega a la tarea que debe de cumplir todo trabajador.
El Estado debe aportar su cuota parte, pero no puede ser manejado con el paternalismo que muchos uruguayos le reclaman y cuando acceden a un puesto público, se echan para atrás, entendiendo que han llegado a lo buscado.
Alguna vez debemos de analizar el tema en profundidad y con el criterio de justicia social que corresponde.
A.R.D.

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La alimentación infantil y sus consecuencias

La desnutrición, deficiencias en el desarrollo neuronal y la obesidad son las tres consecuencias habituales que tienen las deficiencias alimenticias infantil.

Con motivo de conmemorarse el pasado 16 del corriente el Día Mundial de la Alimentación, Naciones Unidas dio a conocer un índice reconocido en el mundo que en esta oportunidad asegura que uno de cada tres niños menores de cinco años, en el mundo está sub alimentado.
La cuestión no deja de ser preocupante, en cuanto Uruguay tiene uno de los mayores índices de obesidad de América Latina.
En nuestro país la cuestión radica en aspectos culturales. Si bien en los últimos años se han tomado medidas a nivel escolar, el tema sigue siendo preocupante, debido a que la ingesta de productos industrializados, salados o azucarados en exceso.
La realidad indica que la mayoría de los niños son adeptos a consumir estos productos que resultan atractivos, ya sea por su precio (son más baratos), su practicidad y porque los gustos han sido incentivados hacia su consumo.
A ello debemos anexar las consecuencias negativas, cada vez más notorias del recalentamiento global que malogra muchos cultivos y ha hecho que gran parte de lo que se había avanzado hasta el momento, procurando disminuir las cifras de niños sub alimentados, se haya reducido.
En nuestro país seguimos viendo gente que revisa la basura, los contenedores y los basurales. Felizmente el número de niños se ha reducido notoriamente, porque los que hoy vemos son jóvenes y adultos, aunque también hay algunas familias enteras haciéndolo.
Seguramente que en alguna medida los seguirá habiendo, pero la cuestión es tener claro si se avanza hacia la erradicación del problema, si no se hace nada o si se retrocede y cuales son las causas de estas situaciones.
La infancia debe ser el tesoro mayor a preservar por parte de los países. De ellos depende el futuro, mucho más que de los jóvenes y adolescentes, que esencialmente ya fueron formado en determinados valores o antivalores.
Cuidar la debida alimentación de nuestros niños es un compromiso ineludible y nada podrá cambiarse si no atendemos en primera instancia sus necesidades. Hay quienes piensan que siempre podrán conservar su situación privilegiada, escapando a la situación que enfrentan estos sectores de la población.
Nada más equivocado, porque la cuestión tiene cientos de derivaciones, en salud, en imagen, y sobre todo en cuanto a posibilidades intelectuales para todos.

A.R.D.

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La respuesta está en manos del Estado

Los reiterados atracos a las ambulancias de servicios médicos y algunas agresiones a las maestras registradas en Montevideo y Canelones fundamentalmente, aunque también se han registrado en otras partes del país, mueven a una reflexión que va mucho más allá de lo que se ve.
Lo primero que se atina a ver es lo irracional de los hechos, en cuanto a que quienes rapiñan o roban a estas ambulancias o atracan a los maestros no piensan que quienes lo necesitan estos servicios pueden ser sus familiares, padre, madre, hermanos y nadie en sus cabales puede pensar que el objetivo sea hacerles daño a ellos.
Cosa que sucede cuando se adoptan medidas de seguridad, como ha sucedido en otras partes, en que la respuesta ha sido cancelar el ingreso a estos lugares.
Años atrás se registraron casos similares en Argentina, donde existen territorios absolutamente dominados por poderosas bandas de narcotraficantes y otros delincuentes. Antes estas situaciones los vecinos se reunieron y propusieron a las empresas de salud que les dejaran conducir las ambulancias a la entrada de estos barrios, cosa que obviamente no fue aceptada.
Se asegura que el mensaje de la delincuencia en estos casos trata de marcar territorio y dejar claro que en esos barrios “mandan ellos”.
No podemos olvidar que años atrás llegó a la Argentina una joven italiana, por vía aérea y tomó un automóvil rentado con anterioridad para dirigirse a la casa de su amiga Argentina, pero para su desgracia equivocó el ingreso a la ruta que debía tomar e ingresó a un asentamiento. Allí no sólo fue saqueada, sino que terminó vilmente asesinada.
Son las cosas que no pueden entenderse racionalmente.
Para nosotros esto lo que demuestra es por lo menos un déficit del Estado. No hay argumento alguna que pueda manejarse para explicar al menos que puedan existir estos “territorios”, donde no existen otras leyes que las que imponen los delincuentes.
Nadie puede ignorar los problemas de seguridad que vive el país, pero a la hora de encarar soluciones aparecen las discrepancias. Atacar únicamente las consecuencias, vale decir reprimir por más eficiente que sea ésta, no ha sido una buena medida en ninguna parte.
La prueba está en lo que sucede con las denominadas “bocas de venta de droga”. Apresado un responsable no demoran otros en tomar su lugar y así sucesivamente.
A que nos lleva esto. Pues a entender que sólo con medidas multidisciplinarias y simultáneas se podrá enfrentar eficientemente el tema y aguardar que ha mediado y largo plazo podamos ver salidas aceptables.
A.R.D.

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Mucho más allá de lo que se ve

El alcance de la máxima “lo que importa es el fin, no los medios” es imprevisible. Al punto que quienes la defendieron y pusieron en práctica nunca pudieron estimar el alcance de sus consecuencias.
Gabriel Pereira un profundo conocedor de la realidad en materia de seguridad en el país, en reciente entrevista, señaló que el camino de la delincuencia en el país comienza a edad muy temprana.
Comienza cuando un narcotraficante le da un silbato y 200 pesos a un niño y le dice sencillamente «cuando veas a la Policía en el barrio has sonar el silbato…”
Esto sólo lo puede afirmar quien conoce el mundo delictivo hasta en sus menores detalles. El reciente libro de Pereira ilustra sobre detalles que el gran público ignora, nunca fueron revelados y son francamente interesantes.
Para comenzar debería de saber ¿cuántos niños están dispuestos a hacer lo que les piden?. Nos vienen a la memoria los “soldaditos”, niños de escasa edad, que venden la droga a través de un agujerito en una pared o un portón en Argentina.
¿Cuál es la situación de estos niños? ¿En que ámbito y con qué premisas fueron formados? ¿No es la ambición y el tener como lo único valedero que les hemos inculcado por todos los medios?
Quienquiera llegar al fondo del asunto y encarar verdaderas soluciones al problema, lejos de detenerse en las sanciones o endurecerlas debería de dedicarse a llegar al fondo de las causas que están provocando la proliferación del delito, su agravamiento, que ha aniquilado todos los valores y todos los escrúpulos que caracterizaron a nuestro país.
Para ello se necesita encarar el problema desde sus raíces y hay muchas cosas para cambiar y eliminar al mismo tiempo, si pretendemos intentar al menos llegar a cambiar las cosas, porque esta es sólo la puerta de entrada al delito ¿o alguien cree que estos niños tendrán otro camino cuando crezcan?
Hoy Uruguay es el reino de la corrupción y no importa lo que digan las encuestas, en los barrios y en determinados ambientes que cada vez son más numerosos “manda” el dinero, o los bienes que permiten llegar a él (auto, casa, moto, electrodomésticos y similares) y no importa como se lo consiga, sino que lo que importa es tenerlo, conseguirlo de la manera que sea, aunque para ello se tenga que pisarle la cabeza a nuestra madre.
Y “don dinero” es capaz de corromper a todos, como decía el político francés del siglo XVIII Joseph Fouché “todo hombre tiene su precio”.
Sólo esperemos que por esta vez lleguemos a tiempo para desbaratar la vigencia de la máxima.
A.R.D.

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San Antonio: lo razonable y lo inaceptable

Para entender lo que ha sucedido en la alcaldía de San Antonio, hay que poner todo sobre la mesa y analizar los aspectos lo más fríamente posible.
Barla, un hombre profundamente vinculado a San Antonio se ha manejado y se maneja con criterios que no han sido actualizados y por lo tanto permanecen funcionando como si estuvieran en décadas atrás, en épocas en que quienes representaban al gobierno departamental en el lugar eran verdaderos “dueños” de las decisiones.
En el caso que nos ocupa, Barla representa al partido que se ha levantado como el principal opositor del actual gobierno departamental y por lo tanto, es entendible que haya fricciones, que haya posiciones enfrentadas, como las hubo siempre en situaciones similares.
En este contexto si la reparación de calles y las mejoras edilicias del municipio han sido relegadas hasta este momento, en que se pretende hacerlo para mostrarlo, es entendible y hasta compartible la posición del alcalde, nunca la acción.
En cambio si se ha especulado precisamente para tomar esta posición llegado el momento, no es compartible para nada y nunca.
En este aspecto hay que saber que cada municipio tiene su maquinaria propia para encarar estas obras y tienen sus funcionarios para hacerlo, además de determinados recursos, que los municipios consideran totalmente escasos y los gobiernos, tanto nacionales, como departamentales sostienen que son los que corresponden de acuerdo a las posibilidades de recursos del país y del departamento.
Que estos hechos hagan explosión en épocas electorales es algo totalmente habitual. Para nosotros, existen algunos aspectos determinantes en estos casos. Las mejoras y reparaciones tanto en la ciudad como en los municipios no se deben hacer según la fuerza del reclamo, si no de acuerdo a una planificación razonable, planeada y otorgadas las prioridades que correspondan.
Si este fue el caso, es absolutamente compartible y la reparación intentada ha sido y es lo que debió hacerse.
Obrar como si fuéramos los dueños de un municipio es mala cosa y la Justicia es la indicada para determinar en qué medida se han violado los bienes y derechos de las demás personas e incluso de los uruguayos que tenemos que pagar estos bienes, y su reparación.
Ninguna autoridad es dueña de una localidad y eso hay que entenderlo y respetarlo. Se supone que una autoridad política debe enfocar su tarea en trabajar todo lo que considera positivo para su comunidad y debe -en nuestro criterio- de denunciar y dar a conocer las acciones que puedan esconder segundas intenciones, pero nunca poniendo en riesgo la vida y los bienes de los demás.
A.R.D.

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Nunca más errado

Recordamos que en una oportunidad una persona educada e intelectualmente bien formada expresó ante determinada propuesta “yo elijo la forma en que pierdo tiempo…”
Vale decir que para leer, ver o escuchar algo totalmente vacío, que no aporta nada, ni a la formación, ni a la información en el caso de hacerlo, prefiero conservar mi libertad de elegir incluso de invertir mi tiempo libre en esto o en otra actividad…
Esto viene al caso, porque no entendemos qué interés pueden tener los programas o las notas que tienen como objetivo “saber” quien ganó el debate presidencial entre Daniel Martínez y Luis Alberto Lacalle Pou, registrado hace ya 15 días atrás.
En estas columnas hemos dado nuestra opinión sobre el debate, que en buen romance es para nosotros un aporte a la difusión de ideas, de programas, de propuestas, pero jamás algo decisivo, determinante, por la sencilla razón que aún cuando se tengan en cuenta los más mínimos detalles para hacerlo lo más objetivo posible, estos debates son a nuestro criterio la reiteración y reafirmación de lo que ya se sabe.
Los conceptos que defienden cada uno de los candidatos, pero que no dejan de ser propuestas, hipótesis que probablemente enfrentarán un alto porcentaje de riesgo, al momento de ponerlos en práctica.
Existe una notable exageración en este sentido, otorgándole al debate una importancia que no tiene, que nunca la tuvo. Entendemos que el interés, fundamentalmente de la televisión es el famoso “rating” o la atención que despierten, los programas o los temas analizados, traducidos en puntos de “rating”.
Hasta ayer escuchamos programas o “encuestas” impulsadas por los medios, que apuntan a saber “quien ganó el debate…” y honestamente nos parece ridículo, obviamente que los partidarios de un candidato determinado opinarán que “su” candidato fue el ganador. Exactamente lo mismo que opinarán quienes tienen ideas diferentes.
Es definitiva: es una forma de perder tiempo, propia de estas épocas electorales en que todo lo que pasa se le ve color partidario y todo pasa por la lente del partido. Antes de saber si una propuesta es positiva, beneficiosa o no, se trata de saber si aporta a nuestras ideas o va en contra de ellas.
Pensar que esto puede ser decisivo es una estupidez, casi tan grande como seguir pretendiendo tomar como una información valiosa, ¿quien ganó el debate?
Sostener esto es creer que hay alguien capacitado para juzgar y determinar quien ganó la “contienda” y este rol sólo le cabe al pueblo uruguayo y lo habrá de expresar el próximo domingo 27.
A.R.D 

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Por qué NO este proyecto de reforma

Antes que nada recordemos que en estas columnas nos hemos pronunciado a favor de la necesidad de “aggiornar” las leyes y esto supone reclamar la necesidad de establecer algunas concesiones que están impedidas estrictamente por la ley y a veces hasta por la Constitución de la República, como el caso de los allanamientos nocturnos.
Al respecto hemos escuchado de quienes defienden el intento de reforma a plebiscitarse el domingo 27 del corriente junto a las elecciones nacionales, el hecho de que la autorización para los allanamientos nocturnos, no serán sino para delitos graves y deberán ser autorizados por un juez.
Este es sencillamente el error que nos lleva a oponernos a este texto, que debe votarse tal como está redactado, sin posibilidad alguna de modificarlo en punto alguno o se lo aprueba o se lo deja.
Precisamente lo que no vemos en este texto modificativo de la Constitución de la República en este sentido, son los mecanismos específicos para que quien o quienes violen o desconozcan la ley, la manipulen o la manejen a su antojo, deban responder tarde o temprano por ello y que sean concretamente responsabilizados.
Recordamos que cuando en 1973 se disolvieron las cámaras y comenzó la dictadura, existían leyes, había una Constitución claramente estipulada y sin embargo se la desconoció, se la anuló y hubo quienes se la pusieron en sus bolsillos, cuestión que nunca hubiera sido aceptada por el pueblo, si no hubiera habido un alto porcentaje de ese mismo pueblo que clamaba por lo que consideraban mayor seguridad.
A punto tal que se cobijó y aceptó como algo totalmente “normal”, que se torturara, que se asesinara y que se robara y persiguiera a quien quisieran los usurpadores del poder de turno.
Han pasado casi 35 años desde el retorno de la democracia al país y sin embargo aún queda mucha gente responsable de estas atrocidades libre y añorando volver a aquellos días.
No nos mueve el odio, ni el rencor. Tampoco somos partidarios de la venganza, sino acérrimos defensores de la ley y la justicia.
Quien o quienes cometen delitos son delincuentes y no tranzaremos nunca en dejarlos libres.
Tanto un rapiñero, como un uniformado. Todo aquel que excede las potestades o desconoce los derechos que otorga la ley, debe responder por ello.
Coincidimos en que es necesario actualizar algunos aspectos de las leyes para enfrentar con mejores posibilidades a los delincuentes, pero es necesario ver el tema en toda su dimensión, por aquello que no sea cosa de aquello de que salgamos de Guatemala para caer en “Guatepeor”.

A.R.D.

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No agujeremos el barco en el que navegamos

Cuidar el medio ambiente es vital para los humanos. Es que aún falta mucho para entender, si es que llegamos a tiempo, porque como rezaban algunas pancartas en reciente manifestación “No hay planeta B”.
Una máxima atribuida a los indios piel roja de los Estados Unidos, reza: “Cuando muera el último pez, cuando caiga el último árbol, uds., se darán cuenta que el dinero no se come…”
Es sabiduría plena. La soberbia y la ambición humana que día a día nos demuestra que no tiene límites, ha desdeñado estas advertencias y aunque no lo confiese específicamente, confían en que el avance de la ciencia y la tecnología le pondrá definitivamente a salvo cuando termine destruirse el mundo.
Cuando la naturaleza ya no pueda subsistir, debido al derroche y la destrucción a la que le ha sometido permanentemente el ser humano. Cuando ya no queden peces en los ríos y mares. Cuando el agua dulce ya no pueda beberse, debido a la contaminación.
Cuando el aire que necesitamos para vivir esté tan contaminado que se vuelva irrespirable, quizás le demos a este tema la importancia que tiene.
No somos predictores de apocalipsis, de grandes e irreversibles catástrofes, sino sencillamente lectores analíticos de la situación global que se vive hoy, sin que los países más influyentes en este sentido, asuman la responsabilidad que les cabe por ello.
No pregonamos volver al tiempo de las cavernas, ni renegamos de los formidables avances de que disponemos hoy, pero pretendemos ser muy claros y firmes en cuanto a la necesidad de entender que la ambición no es buena consejera.
Explotar los recursos naturales, pero sin comprometer su subsistencia.
Servirnos de la naturaleza, sacar provecho de ella, pero preservando al mismo tiempo lo que hemos tomado prestado de las futuras generaciones, debe ser una premisa ineludible.
Cuando Salto Grande tomaba medidas para preservar la riqueza ictícola del río Uruguay, afectado por la construcción de la represa hidroeléctrica, escuchamos una máxima “no destruya el hombre lo que Dios le dio o vivirá en la miseria”.
Puede discreparse con el origen de la naturaleza. Lo que no puede desconocerse es cuanto dependemos de su preservación.
Ojalá lo entendamos a tiempo, porque somos pasajeros del mismo barco cuyo piso hoy estamos agujereando.
A.R.D.

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La polémica se remonta a más de 527 años atrás

Pocas fechas en el mundo son más polémicas y discutidas que el 12 de octubre. Inicialmente concebido como “día de la raza”, pero signado por el “descubrimiento” de América a cargo de Cristóbal Colón, hecho registrado 12 de octubre de 1492, pasó luego por diferentes denominaciones.

Día de España, Día de la Hispanidad y Día de las Américas, entre otras. El hecho de fondo es que aún se mantiene la polémica de si el “descubrimiento” de América por parte de Europa, es un hecho para celebrar o para lamentar.
Esto es lo que motiva que en muchos lugares de América el 12 de Octubre sea denominado Día del Encuentro de Dos Culturas, Día de la Diversidad Cultural, designación que recibe en nuestro país.
Esto amerita que haya lugares, como en Cuba, que ni siquiera se lo considere una fecha digna de recordación, no es una fiesta oficial y en cambio se festeja el 10 de octubre, considerada la fecha de inicio de la guerra por la independencia contra España.
Es que para esto y sin tomar una posición radical sobre el hecho sucedido hace más de 525 años, hay que entender que América no tiene nada para festejar precisamente. Es más lo que América perdió con el “descubrimiento”, que lo que ganó y eso es lo que amerita que la discusión llegue hasta nuestros días.
Si hay algo que no justifica un festejó precisamente es la celebración de la “raza”, por la sencilla razón que festejar esto parece reconocer que existe cierta superioridad de la raza blanca, europea, cosa hoy archi discutida, al punto que nadie se anima a decir que las conquistas y los “descubrimientos” de Europa y los demás países del denominado “primer mundo” han acarreado más felicidad y más confort para el hombre.
Es probable que sólo le haya dado más avaricia, más ocio, más comodidad a determinada clase dominante y al mismo tiempo haya aparejado más pobreza y penurias en general para quienes menos tienen.
La América de nuestros días no es precisamente la que hallaron los europeos cuando vinieron precisamente a “hacerse la América”, como tampoco lo es Europa ni lo es el planeta en general, corroído por la avaricia y la codicia sin límites de ciertos seres humanos.
Quien entienda lo que aquí planteamos no festejará precisamente lo hecho por esta ”raza” y aunque no sea sólo culpa suya, tampoco pueden negar que les corresponde una parte grande de la situación que se halla hoy el continente americano.

A.R.D.

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Disparando de la vaca

Guando a la salida de los doce años de dictadura el pueblo uruguayo se pronunció a favor del voto amarillo o la denominada “amnistía” a los asesinos militares, responsables de los más crueles actos de tortura y muerte, no compartimos, pero entendimos perfectamente que el pueblo, votando aún con el miedo a lo vivido, al terror y la soberbia de los militares, prefiriera salir de esa situación, aunque el precio fuera muy alto, la absolución de los criminales.
Ahora bien, el pronunciamiento popular, luego ratificado, era entendible. Había en esos momentos mucho miedo, porque no imperaba precisamente la ley, sino que todos los derechos habían sido avasallados recientemente.
Muchas de las personas a las que hoy se les pide responsabilidad sobre esta cuestión, ni siquiera eran nacidos para entonces, pero tienen responsabilidad, sobre todo en aquellos delitos que por ser aberrantes no prescriben y ellos cuando conocieron lo sucedido, prefirieron callar, disimular o esconder los hechos, escudándose en la misma doctrina en que habían sido formados sus antecesores.
Matar a alguien en tortura. Luego tirarlo a un río envuelto en tejido y provisto de pesadas piedras para que no flote, es un crimen aberrante y quien lo cobija, es tan delincuente como quien lo comete.
No importa quien o quienes tienen la responsabilidad de llevarlo a la Justicia, esto no exime a quien haya sido informado o esté en conocimiento del hecho más grave, que es el asesinato.
Decir que no se sabe si hubo detenidos desaparecidos en el Uruguay es una falta de respeto y una afrenta a tantas familias que aún ignoran donde están los restos de sus seres queridos. Hay aquí una cuestión de forma y otra de fondo. En cuanto a la forma, puede haber un culpable o más, en diferentes grados, pero sólo uno de fondo en la cuestión, y es el máximo responsable del crimen, el que torturó y mató, el que debió y debe ser sindicado por todo aquel que conoce los hechos, salvo que justifique la tortura y el asesinato.
Cuando se dice que en el Uruguay todos tenemos miedo, es muy importante decir claramente a que le tememos. Por mi parte temo a los que se hacen “dueños” de los derechos ajenos y de todas las garantías ciudadanas, porque los que mandan son ellos, sólo ellos y hacen lo que quieren.
Quienes ya sabemos de que se trata, por haber vivido estos años, sabemos muy bien de lo que hablamos y por aquello de que “el quemado con leche ve la vaca y dispara”, y aunque nunca estuvimos presos, aunque sí debimos pasar por comisarías y similares, esperamos que nunca más volvamos a vivir esto.
A.R.D.

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Medidas acordes y ahora

Cuando el futbolista de Juventud de las Piedras transitaba en su moto en zona de ciudad de la Costa, sufrió un accidente y cayó de su moto. De inmediato comenzaron a salir de las inmediaciones jóvenes y personas adultas de ambos sexos, que lejos de ayudarlo a recuperarse como era de esperar, cual aves de carroña se abalanzaron sobre el joven accidentado, golpeándolo y tironeándolo para robarle sus pertenencias, aprovechándose del percance sufrido por el motonetista.
Es de no creer, pero este es el país que tenemos hoy. Lo que denominamos “sociedad” ya no tiene sentido, pues grandes zonas del país están habitadas por personas ya no sólo insensibles, sino capaces de cualquier tipo de tropelías con tal de sacar un provecho económico favorable a sus intereses.
Cuando escribíamos estas líneas, el joven de referencia peleaba por su vida en una mutualista de Las Piedras, Canelones. No podemos entender como hemos llegado a esto. Lo que antes veíamos en películas, en ciencia ficción, o en países lejanos, hoy es cada vez más frecuente entre nosotros.
Nos viene a la cabeza otro caso inadmisible sucedido días atrás. En una fiesta de quince años, el hermano de la novia se pelea con otros jóvenes.
La barra de éste amenaza al hermano de la joven con que lo pagaría en los integrantes de la familia. Pocas horas después de la quinceañera era baleada y asesinada.
El mundo de hoy no es el de décadas atrás y quien quiera adaptarse a él, pensando con cabeza de aquellos años, en que se cuidaba la vida al extremo, sabiendo que era el bien más preciado que teníamos.
Quien sabía que de cometer ciertos delitos debería de pagarlo con años de cárcel y quizás hipotecando su propia vida.
Hoy ya no importan estas consecuencias, por la simple razón que todo aquel que delinque está convencido que será descubierto o que no será posible probarle su delito.
Esto es, el delito ha logrado “aggionarse” para ponerse prácticamente fuera del alcance de la ley, mientras quienes preferimos vivir de acuerdo a ésta seguimos pensando y obrando como si se tratara de una comunidad sensible, capaz de respetar y obrar según los derechos de todos.
Nada será posible mientras no entendamos que la única forma de rescatar al menos algunos valores para la comunidad que integramos es “aterrizando” en el mundo de nuestros días, “aggiornándonos” a él y entendiendo que se trata de un problema complejo que requiere de soluciones multisectoriales e igualmente complejas que deben ser tomadas ya, sin demora y sin simplificarlas.
A.R.D. 

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Flaco favor a las calificadoras

El valor más preciado que manejan las calificadoras de riesgo es precisamente la credibilidad, la confianza de sus clientes y del público inversor en general.
Cuando se sostiene que una de ellas o varias han mentido, ha manipulado una situación, prestándose a pedido o por gestión de alguien a hacerlo, se le está afectando precisamente en este factor.
Quien sostenga algo por el estilo, está haciéndole un flaco favor a estas calificadoras, precisamente porque está afectando su credibilidad.
Para explicarnos, una empresa inversora, que consulta obviamente las condiciones que habrá de encontrar en un país, antes de realizar su inversión, no confía jamás en una empresa calificadora a la que le ha perdido su credibilidad, sencillamente porque no le resulta confiable.
Sostener algo así o amparar declaraciones en este sentido es a nuestro entender un grave error. Quien esto hace demuestra una de estas dos cosas. O ignora totalmente la importancia de lo que maneja o bien lo hace de ex profeso, a sabiendas, pretendiendo obtener una ventaja de algo que a la larga es insostenible y perjudicial para todos.
Esperemos que las calificadoras hagan oír su voz, porque si lo que se ha sostenido es verdad, salvo que haya una explicación lógica y razonable, resulta tremendamente grave y mucho dudamos que la haya.
Es que la credibilidad para una calificadora de riesgo es tan importante como lo es para un medio de comunicación masiva. Cuando se miente, se pierde la confianza, ya sea del lector, del oyente, del televidente o del inversor.
Vale decir que si estamos ante uno de estos casos, habrá que estar atentos, porque no creemos aquello de que todo vale en tiempos electorales, para nosotros la honestidad es un bien innegociable, ya sea en materia de economía, como en cualquier otro orden de la vida.
Si Uruguay no tiene grado inversor, o sea no es un país confiable para producir y traer dinero a efectos de invertirlo, sencillamente es una “república bananera”, pero lo más grave es que hay empresas que se están prestando para engañar, para mentir y para embaucar a los incrédulos seguidores de los estudios que hacen estas calificadoras y eso sería imperdonable.
En otras ocasiones Uruguay ya ha perdido el grado inversor y esto ha sido reconocido y difundido debidamente. Si esta es la situación actual, lo menos que puede pretenderse es que los asuma.
Si no lo es estaríamos ante una situación irreal, engañosa y esto jamás lo toleraremos, venga de donde venga.
A.R.D.

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Salud bucal, un gran avance

En la presente jornada se celebra en nuestro país el Día de la Salud Bucal y honestidad obliga el recuerdo en esta fecha debe ser presidido por la señora María Auxiliadora Delgado, quien desde un segundo plano, seguido con gran humildad logró prácticamente grandes resultados en la lucha por la salud bucal que muestra un significativo avance en los últimos años.
En alguna oportunidad expusimos en estas columnas la evolución que ha experimentado la salud bucal. No olvidamos lo que sucedía apenas algunas décadas atrás, cuando era el común denominador de los adolescentes y a veces hasta niños y mucho más los muchachos de barrios y zonas carenciadas de la ciudad estaban mutilados en su dentadura, debido a que la salud bucal, salvo la extracción, no existía.
Si bien no se trata de lo más importante, casi seguro que si constituía uno de los aspectos más sufridos por quienes no tenían todas sus piezas dentales. Debido a que no sólo se les había extraído sus dientes, sino que se les vetaba la posibilidad de reír abiertamente, con todas consecuencias que esto supone y ello les dejaba muchas veces afuera del mercado laboral y ni que hablar de integrarse a un centro de estudios y ser tratado en forma igualitaria sobre todo por sus pares.
Hoy felizmente tenemos una realidad totalmente diferente. Prácticamente no hay niños mutilados y por lo tanto todos pueden expresarse a pleno, mostrar su inocencia y tener las mismas posibilidades que los demás.
Tanto en escuelas urbanas, como suburbanas y rurales la atención bucal llega prácticamente al cien por ciento de los niños y también los controles.
Pero como bien se ha dicho salud bucal no son sólo dientes sanos, porque la función esencial de los dientes es la masticación y si esta es defectuosa o limitada causan otras dolencias y malestares de mayor gravedad en materia de digestión y de mal funcionamiento de otros órganos.
El de la salud bucal es uno de los programas que verdaderamente debe mover al orgullo de todos los uruguayos. Elemento sustancial -a nuestro entender – en la verdadera integración y la igualdad de posibilidades para todos los uruguayos, haciendo carne aquella máxima artiguista que las únicas diferencias deben radicar en sus capacidades y sus conocimientos.
Al eliminar estas diferencias se ha hecho justicia con los que menos posibilidades tenían en el seno de la sociedad y no porque fueran menos capaces precisamente. Los que peinan canas seguramente saben de que hablamos.
A.R.D.

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Criar y proteger, pero jamás maltratar

El viernes último se conmemoró a nivel mundial el Día del animal. Noventa años después de que el 4 de octubre de 1929 la Organización Mundial de Protección Animal en Viena estableció que en esta fecha se habría de conmemorar anualmente el Día de los Animales.
Para la Iglesia Católica la conmemoración se basa en la vida de San Francisco de Asís, quien llamaba “hermanos” a los animales y a todos los elementos de la naturaleza.
La apuesta al futuro es asumir las enseñanzas que tienen su génesis en libros que nos llevan al principio de todo. Los animales tienen derechos y el hombre como un animal más, también los tiene, con la salvedad que como animal inteligente tiene el poder de dominar a aquellos y servirse de ellos. De todo esto lo que debe comprenderse es que esto no supone abusar, ni maltratar de los animales, porque en buena medida dependemos de ellos, tanto para la vida en cuanto nos alimentamos de muchos de ellos, como para vestirnos y hasta protegernos de la inclemencia de la naturaleza en algunos casos. Como cristianos participamos del concepto que el hombre fue puesto sobre la tierra para “señoriar” (o valerse) o aprovechar todos los recursos existentes sobre ella.
Nuestro concepto de “señorío” sobre estos recursos significa mantener conductas tales que impidan la extinción de los animales y también la exagerada proliferación de algunos de ellos que se constituyan en amenaza para la subsistencia de otros.
Esto que parece bastante sencillo es difícil de lograr, prueba de ello es lo que sucede con las jaurías de perros abandonados en zonas sub urbanas y rurales, que en algunos casos constituyen amenazas letales para otros animales. Tampoco es de recibo la irresponsabilidad con que se manejan otros recursos que constituyen el hábitat natural para muchísimas especies de animales. Nos referimos al incendio de la selva amazónica. Cataloga como una de las catástrofes ambientales más grandes que ha conocido la humanidad hasta el momento, el incendio ha afectado tierra, agua y aire y seguramente serán muchas las especies animales que verán amenazada su existencia por la destrucción de su hábitat.Y no sólo se trata de la destrucción de la selva, hábitat también de algunas de las pocas tribus indígenas que aún viven plenamente de la naturaleza, sino también de las consecuencias que acarreará la destrucción de la cadena alimentaria desde las especies menores.
Ojalá aprendamos que los humanos no somos más que un eslabón en la cadena y esto no nos da derecho a maltratar a los demás animales.
A.R.D.

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Al pan, pan y al vino vino

Por estos días es importante dejar claros algunos temas.
Sabemos que hay personas que critican nuestra posición porque de alguna manera seguimos sosteniendo que el Uruguay tiene una herida abierta y es la que dejan los casi 200 casos de compatriotas detenidos desaparecidos.
Hay uruguayos que saben lo que ha pasado, pero prefieren callar o ocultar lo que saben, convirtiéndose en cómplices de acciones aberrantes.
Para que quede claro, para nosotros quien viola a mujeres detenidas, quien castiga y hasta es capaz de torturar y matar a personas detenidas y a menudo inmovilizadas, es un cobarde asesino.
No importa si viste uniforme o si usa saco o corbata.
Quien delinque es un delincuente.
Quien roba sea poco o mucho, es un ladrón.
Quien mata es un criminal.
Y no importa en nombre de que o de quien lo haga. No importa si se trata de un militar como Nicolás Maduro o de un represor asesino como Nino Gavazzo. Para nosotros son asesinos y criminales, porque no hay nada capaz de justificar tamañas tropelías.
Y no somos tibios ni “neutros” precisamente, sino todo lo contrario, preferimos llamar a las cosas por su nombre.
Dentro de pocos días más nuestro país elegirá un nuevo gobierno y hoy debemos celebrar que el pueblo puede expresar libremente su voluntad.
No conocemos un sistema mejor de gobierno y de elección de autoridades que no sea la democracia, también denominada gobierno del pueblo por el pueblo.
Obviamente que de las palabras a los hechos hay una gran distancia. Cuando el ciudadano no posee suficiente formación y conocimiento para saber discernir cada propuesta, seguirá siendo fácil presa de los denominados “populismos” que se dedican a prometer soluciones para aquellos problemas más preocupantes de la ciudadanía. Esto es a decir lo que el pueblo quiere oir.
Es importante que el ciudadano uruguayo ponga primero en la balanza, las acciones, los hechos, impulsados o llevados a cabo por cada fracción o colectividad política a la hora de expresar su voluntad en las urnas.
Para esto es necesario tener muy claro el concepto de justicia que va mucho más allá de lo que se ve a simple vista o lo que anda flotando, porque si hay algo que no se quiere que se visibilice es precisamente los intereses que cada quien esconde, pero igualmente trata de llevarlos adelante.
Solo nos sentiremos satisfechos cuando sentimos que vivimos en un país donde impera la ley y el orden.
Donde los delincuentes son perseguidos y condenados como tales.
Donde se castigan los delitos, pero no se tortura y mata.
Pero también donde la justicia es justa y se llega a ella luego de muchos análisis y mucha investigación.
A.R.D.

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