Buena hora para reflexionar

Nos rechina la gente que está mirando la emergencia mundial que vivimos pensando en cuál será la mejor forma de sacar provecho de esto y la que está festejando de que los aportes obligatorios no les alcanzarán.
No les importa la cantidad de compatriotas que está quedando sin trabajo, no les importa el número de comercios cerrados, no les importa la severa reducción de ventas.
Menos aún les importa a cantidad de enfermeros, médicos y demás personal de la salud que se juega hasta la vida enfrentando esta pandemia.
Menos aún les importa la vida de las personas de la denominada tercera edad, sexagenarios, septuagenarios y demás.
Nos referimos a quienes aún no han difundido medidas especiales para enfrentar la crisis y a los políticos que tratan de llevar agua para su molino en esta situación.
Y que conste, no es lo mismo tener que aportar obligado (medida que compartimos), que hacerlo en forma voluntaria.
No es lo mismo aportar en un fondo anunciado con bombos y platillos por la tele y hasta capaz que luego hallo la forma de descontarlo de los impuestos o gravámenes que debo realizar al estado, que hacerlo voluntariamente y en forma anónima.
Seguramente que el mundo cambiará que habrá un antes y un después del Covid-19, pero depende de nosotros que también haya un antes y un después de la solidaridad humana, del concepto con que miramos el medio ambiente que nos rodea.
Alguien ha dicho que la única forma de enfrentar a esta pandemia es la solidaridad humana. Seguro que cuando se llegue a un Hospital como portador del terrible virus y sea confinado, siguiendo el protocolo establecido, no importará cuanto tenga, ni que bienes, ni que posesiones. Lo que se anhelará fervientemente será un respirador. De esos mismos respiradores cuyo número no es suficiente, entre otras cosas porque no ha sido suficiente la solidaridad recibida para comprarlos o fabricarlos.
Hemos reclamado en estas columnas que se deje de buscar culpables de la situación que vivimos, no porque olvidemos el asunto, sino sencillamente porque consideramos que no es oportuno hacerlo en estos momentos.
Ya llegará el momento de investigarlo, de saber con la mayor precisión posible como, donde y quien ha sido el responsable de esto, que desde ya anunciamos que en menor o mayor medida somos muchos más de lo que se supone.
La mediocridad humana nos hace ver la pandemia con diferente actitud. Desde quienes creen que se está a salvo de la misma, sencillamente siguiendo los protocolos y esperan agazapados para seguir con su concepto de tener y tener, al precio que sea y quienes han entendido que sólo será posible un mundo donde los seres vivos (animales y vegetales), todos, tengamos las condiciones necesarias para vivir y “honrar” la vida.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

No es tiempo de buscar a responsables

Los de mente minúscula no podrán nunca responder en los casos que se hace necesario dejar las pequeñeces y mezquindades de lado para ocuparnos de lo que verdaderamente vale, la vida.
Cuando anteponemos la ideología o la política en circunstancias en que es necesario sacar lo mejor de nosotros mismos y dejar de lado estas rispideces, estamos mostrando lo minúsculo de nuestras ideas.
Por estos días hemos escuchado duras acusaciones al Director de un hospital montevideano, por el hecho de que en dicho hospital se cuenta con un equipamiento capaz de hacer 200 análisis por día para determinar si un paciente está infectado con Coronavirus o no.
De acuerdo a la denuncia este hospital se habría negado a satisfacer la demanda de estos análisis, a pesar de tener capacidad para hacerlos.
Ahora bien, apenas trascendió la denuncia pública, efectuada por una autoridad de la salud, el director del hospital aludido aclaró que si bien se cuenta con el equipo, importado tiempo atrás, no se dispone de los materiales imprescindibles para efectuar dichas muestras y esto es responsabilidad precisamente del Ministerio de Salud Pública.
Honestamente nos causó profunda pena ver como se politizaba un tema que debiera estar totalmente relegado, en momentos en que el humanismo y la solidaridad debieran aflorar en todas las personas de buena voluntad.
Para entendernos no sabemos exactamente cual ha sido la situación, aunque sospechamos. El hecho es que se recae en algo que hemos cuestionado permanentemente en estas columnas. La comunicación es pésima. Por una parte no se ha investigado a que podría deberse la omisión de los análisis y por otra parte, algo que ocurre frecuentemente, al paciente no se le explica debidamente por qué no es posible cumplir con lo que se pretende.
En definitiva, quien debiera ser el receptor y es el más interesado en conocer su situación, el paciente es el más perjudicado. Todo el esfuerzo debiera volcarse a zanjar las rispideces, a dejar de lado las pequeñeces para centrarnos en lo que realmente debiera importarnos, vale decir el cuidado de la vida.
Hoy nos está convocando la situación de emergencia y sólo podremos salir de ella, superarla si nos unimos, si en lugar de buscar responsables de alguna deficiencia nos abocamos a solucionar los problemas, los errores, las dificultades y no a atribuirlos a determinada persona o colectividad. Para ello ya habrá tiempo.

A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Con qué poco sería suficiente

De asegura que en los pocos días que se ha aconsejado y en algunos casos prohibido la circulación de las personas en el planeta y sobre todo se ha detenido parcial o totalmente la producción industrial, el ambiente se ha recuperado a punto tal que donde se consideraba prácticamente irrecuperable, hoy ya se nota el cambio, las aguas transparentes y hasta la existencia de fauna marina en lugares donde había desaparecido hacía mucho tiempo.
Aún con las reservas del caso, pues no tenemos pruebas fehacientes que demuestren efectivamente esta recuperación, estamos seguros que indirectamente esta terrible y nociva pandemia, que se va llevando miles de vidas, ha tenido un lado positivo y nos enseña, más bien nos muestra, cuáles pueden ser rápidamente las consecuencias de un drástico cambio de actitud frente a la naturaleza.
Estos nos indica que estamos a tiempo en muchos aspectos, diría que en todos, porque a poco la mayor parte del planeta tome en serio la cuestión se notan cambios favorables que nos permiten ser optimistas en cuanto al futuro del planeta que habitamos.
Mucho se ha hecho para destruirlo. La ambición humana desmedida y sin límites nos ha llevado al borde de un camino sin retorno, pero esto nos prueba que aún estamos a tiempo de revertirlo.
Es que hasta el momento el planeta entero está orientado hacia la obtención de riquezas materiales, el cuidado ambiental ha sido no sólo relegado, sino condenado severamente por quienes no piensan en otra cosa que extraer riquezas, así sea sacrificando los bienes de flora y fauna que tantos beneficios nos aportan y exterminándolos.
Estamos a tiempo de tomar conciencia de que somos parte de esa naturaleza y toda actividad humana influye sobre la misma. Explotarla, preservándola y conservándola, es el papel que debemos jugar, porque en la medida que la condenemos a muerte también nos estaremos condenándonos.
Todo tiene su límite y por supuesto que las futuras generaciones nos agradecerán esta actitud.
Hoy el verdadero enemigo es la ambición humana. Las reglas del mercado orientado a tener y tener nos están llevando al despeñadero. Con qué poco podríamos evitarlo, si en realidad nos interesáramos en hacerlo.
Este virus minúsculo y casi imperceptible ha servido para que tomáramos conciencia de cuan frágiles y vulnerables somos. Si seguimos destruyendo y complicando las condiciones de este bendito planeta, seguramente que lo lamentaremos.
No somos predictores del apocalipsis, pero si lectores de una realidad, que aunque quiera ocultarse y evadirse de la visión pública, nos rompe los ojos…
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Cuando la ciencia se da de bruces con la realidad

Por estos días se ha planteado una polémica sobre la pertinencia de establecer la reclusión obligatoria para toda la población uruguaya como lo ha reclamado el Sindicato Médico del Uruguay (SMU) y varias gremiales sociales, hasta el ex presidente del país y médico oncólogo, Dr. Tabaré Vázquez o la reclusión voluntaria parcialmente lograda tras la reiterada solicitud del gobierno nacional.
No tenemos duda alguna que la posición científica es la forma más efectiva de lograr éxito más rápidamente en la lucha contra el coronavirus, pero tampoco tenemos duda alguna que el reclamo científico, con ser el más acertado científicamente, no tiene en cuenta la realidad social, sobre todo de los sectores más pobres de la sociedad.
Nos retrotrae a décadas atrás, cuando en el hospital Salto, veíamos indicar a muchas personas que cambiaran de alimentación, “tienen que comer mucha fruta y verduras”, era el consejo habitual de muchos galenos a los pacientes.
Como a muchos de estos conocíamos, sabíamos que no tenían recursos, ni posibilidad alguna de adquirir los alimentos que les aconsejaban, por la sencilla razón que se alimentaban con lo que podían y lo que llegaba a sus manos.
En una palabra, una medida seguramente correcta y beneficiosa, pero imposible de llevar a la práctica por más que estas personas quisieran hacerlo.
Es lo mismo que vemos estos días. Existe una especie de condena pública a quienes salen a la calle. No se tiene en cuenta que algunas de estas personas salen empujadas por su realidad, “me cuido, no salgo a la calle, no me enfermo del coronavirus… pero el hambre y la desnutrición me obligan a salir, no sólo por nosotros, sino muchas veces por nuestras familias, nuestro niños y ancianos…”.
Es la cruda realidad y mal que le pese a la ciencia, nos alineamos a la exhortación, a la convicción, y no a la obligación, aunque no tengamos duda alguna que es la medida más efectiva para combatir la plaga, pero no es posible llevarla a la práctica, por la sencilla razón de que no es razonable hacerlo. Si se obligará a la población a mantenerse en el ámbito de su casa, a una población envejecida como la uruguaya en todos los casos, seguramente se corre el riesgo de generar un caos social, una situación altamente controvertida pero clara y contundente, no queremos un Uruguay sólo para los más pudientes, para quienes pueden recluirse por muchos días, sin trabajar, sin salir, sin tener incluso que dejarse ver, porque sería nefasto para todos.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

El derecho al agua es el derecho a la vida

El pasado domingo se recordó en el Uruguay el día Nacional de Agua, un elemento imprescindible para la vida, que por suerte en nuestro país ha sido declarado, plebiscito mediante, un derecho de la humanidad.
En otros continentes hay pueblos enteros que sufren la falta de agua, vale decir las clases menos favorecidas, porque las autoridades y las clases más pudientes en todos lados disponen de todo.
Pero el agua dulce es un recurso finito y en alguna medida lo estamos desperdiciando y derrochando. Es sabido que hay pueblos enteros y sectores en otras partes del mundo que carecen del vital elemento.
Así como ha llegado el coronavirus, planteando un verdadero caos a nivel mundial y sólo así la humanidad ha tomado conciencia de que la mayor parte de los recursos han sido dedicados a la fabricación de armas nucleares y otros fines superfluos y en cambio los recursos dedicados a investigación y a la salud humana han sido restringidos.
Mientras no tengamos una crisis como la que está causando el coronavirus a nivel mundial, que se ha expandido explosivamente en un mundo globalizado y en el que las comunicaciones sobre todo de transporte le han permitido llegar a todos los continentes, a excepción de Oceanía en estos momentos, la humanidad no parece dispuesta a tomar en serio la escasez y el derroche de agua potable que existe en el mundo.
Muchas veces se ha denunciado en estas columnas, la falta de agua potable en algunas zonas rurales, la escasez de agua dulce en zonas agrícolas y el avance cada vez mayor de la desertificación de las tierras agrícolas en el país.
El agua dulce es sólo un ínfimo porcentaje en el mundo y la mayor parte se halla en los casquetes polares y cada vez más se pierde al derretirse los mismos y viertes su agua a los mares y océanos.
La ambición humana hace que día a día se hipoteque y se pierda cada vez más el agua dulce, elemento esencial para la vida. Para entendernos, el agua dulce que se va por las cisternas y que se vuelca a la producción excesiva de frutas y hortalizas que requieren mayor cantidad de agua, frente a aquellas, tan nutritivas y ricas para el ser humano como éstas y que requieren menos cantidad de agua dulce.
El mercado se rige por los valores económicos y por lo tanto lo que le interesa es lo que más se paga y no lo que menos agua requiera.
Este es uno de los principales problemas a resolver.

A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

No es tiempo de buscar a responsables

Los de mente minúscula no podrán nunca responder en los casos que se hace necesario dejar las pequeñeces y mezquindades de lado para ocuparnos de lo que verdaderamente vale, la vida.
Cuando anteponemos la ideología o la política en circunstancias en que es necesario sacar lo mejor de nosotros mismos y dejar de lado estas rispideces, estamos mostrando lo minúsculo de nuestras ideas.
Por estos días hemos escuchado duras acusaciones al Director de un Hospital montevideano, por el hecho de que en dicho hospital se cuenta con un equipamiento capaz de hacer 200 análisis por día para determinar si un paciente está infectado con Coronavirus o no.
De acuerdo a la denuncia este hospital se habría negado a satisfacer la demanda de estos análisis, a pesar de tener capacidad para hacerlos.
Ahora bien, apenas trascendió la denuncia pública, efectuada por una autoridad de la salud, el director del hospital aludido aclaró que si bien se cuenta con el equipo, importado tiempo atrás, no se dispone de los materiales imprescindibles para efectuar dichas muestras y esto es responsabilidad precisamente del Ministerio de Salud Pública.
Honestamente nos causó profunda pena ver como se politizaba un tema que debiera estar totalmente relegado, en momentos en que el humanismo y la solidaridad debieran aflorar en todas las personas de buena voluntad.
Para entendernos no sabemos exactamente cual ha sido la situación, aunque sospechamos. El hecho es que se recae en algo que hemos cuestionado permanentemente en estas columnas. La comunicación es pésima. Por una parte no se ha investigado a que podría deberse la omisión de los análisis y por otra parte, algo que ocurre frecuentemente, al paciente no se le explica debidamente por qué no es posible cumplir con lo que se pretende.
En definitiva, quien debiera ser el receptor y es el más interesado en conocer su situación, el paciente es el más perjudicado. Todo el esfuerzo debiera volcarse a zanjar las rispideces, a dejar de lado las pequeñeces para centrarnos en lo que realmente debiera importarnos, vale decir el cuidado de la vida.
Hoy nos está convocando la situación de emergencia y sólo podremos salir de ella, superarla si nos unimos, si en lugar de buscar responsables de alguna deficiencia nos abocamos a solucionar los problemas, los errores, las dificultades y no a atribuirlos a determinada persona o colectividad. Para ello ya habrá tiempo.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

El manejo de la información debe hacerse profesionalmente

La llegada del denominado Coronavirus ha puesto en evidencia algo que no siempre se observa, es el manejo de la información.

Reiteradamente hemos visto y escuchado hasta advertencias hacia quienes manejan los rumores y las versiones -hoy las redes sociales atestadas de estas versiones- constituyen un elemento más en este sentido.
Por favor no se hagan eco de versiones sin confirmar ni difundan “noticias” que no sean chequeadas… Pero en contrapartida las autoridades que hacen este tipo de solicitudes no siempre están disponibles para informar correctamente o bien prefieren retrasar de ex profeso la información para “no alarmar”.
Este es un mal manejo. En primer lugar porque mientras no se establezcan debidamente las formas de “chequear” un rumor para saber si tiene veracidad o no, es absurdo pedir que sencillamente que se las omita, porque lo que corresponde es aclararlo o investigarlo.
Sin lugar a dudas que una versión falsa, pero que nadie aclara o desmiente se reproduce rápidamente. Generalmente las autoridades prefieren evadir a la prensa o esquivar la responsabilidad que conlleva cuando se afirma algo que puede ser parcialmente veraz.
Hoy tenemos la impresión que la información de la pandemia se está manejando de la misma forma. No nos cierra que los dos casos de personas que llegaron a Salto, provenientes de la región de Italia más afectada por el coronavirus, hayan dado positivo a “dengue”, una enfermedad que ya no asusta aquí.
Realmente nos falta información, ¿cuándo se hicieron los últimos análisis?, ¿Dónde? ¿Quién o quienes los han interpretado?. No afirmamos nada, pero seguramente cabe la interrogante.
En caso de que no sea la enfermedad que se difundió, existe una notoria responsabilidad de quien o quienes lo sostuvieron públicamente.
Es esta la mejor forma de propiciar la desconfianza, el ocultamiento de información o el manejo inapropiado de la misma.
La comunicación social tiene que hacerse por parte de profesionales. Desde hace algunos años atrás la comunicación social ha pasado a ser una ciencia, porque no se trata de difundir el primer rumor que os llega, tampoco de hacerlo irresponsablemente.
Una sociedad debidamente informada está mejor preparada para defenderse en cualquier circunstancia y por lo tanto quien no sabe manejar la información no debe considerarse preparado para hacerlo.
A.R.D.

En ocasiones vemos como quienes pretender alertar de que no se alarme, no se fomente el pánico porque no ayuda, están precisamente haciéndolo al revés de lo que tendrían que hacerlo.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Las mil caras de la discriminación

Más allá del continente africano hay en las Amèricas 200 millones de personas que se autoidentifican como afrodescendientes y otros muchos millones más dispersos en diferentes partes del mundo, ha sostenido la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Ya sea como descendientes de las víctimas de la trata transatlántica de esclavos o como migrantes más recientes, los afrodescendientes constituyen algunos de los grupos más pobres y marginados. Todavía tienen acceso limitado a educación de calidad, servicios de salud, vivienda y seguridad social y su grado de participación política es, a menudo, bajo.
Además, pueden sufrir múltiples formas de discriminación por edad, sexo, idioma, religión, opinión política, origen social, propiedad, discapacidad, nacimiento u otra condición. Ya sea como descendientes de las víctimas de la trata transatlántica de esclavos o como migrantes más recientes, los afrodescendientes constituyen algunos de los grupos más pobres y marginados.
Todavía tienen acceso limitado a educación de calidad, servicios de salud, vivienda y seguridad social y su grado de participación política es, a menudo, bajo. Además, pueden sufrir múltiples formas de discriminación por edad, sexo, idioma, religión, opinión política, origen social, propiedad, discapacidad, nacimiento u otra condición, agrega ONU.
Por nuestra parte añadimos que sin lugar a dudas siguen existiendo en nuestro país diferentes formas de discriminación racial. Hemos avanzado sin lugar a dudas, pero todavía resta mucho camino por andar en post de una eliminación de la discriminación.
La educación es uno de los caminos más válidos en este sentido, dado que un profesional afrodescendiente es discriminado en menor escala. En cambio un afrodescendiente, pobre e ignorante sufre muchísima mayor discriminación y esto es innegable, aunque muchos que miran hacia otro lado sostengan que en nuestro país no existe discriminación alguna.
Que el acceso a la educación universitaria es gratuita para todo el mundo y además con posibilidades de recibir una beca, es cierto, pero no alcanza. Libre no quiere decir igualitaria e igualitaria sólo es cuando el estudiante y su entorno tienen iguales condiciones, vale decir que no tiene que preocuparse porque su familia no tenga trabajo, no tenga que comer o tenga que salir a la calle a buscar una “changa” para subsistir.
Creer que al ofrecer gratuidad de acceso a la educación pública supone solucionar absolutamente toda la discriminación es un error garrafal.
Mientras no eliminemos absolutamente todas las diferencias, seguiremos teniendo discriminación.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Las mil caras de la discriminación

Más allá del continente africano hay en las Amèricas 200 millones de personas que se autoidentifican como afrodescendientes y otros muchos millones más dispersos en diferentes partes del mundo, ha sostenido la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Ya sea como descendientes de las víctimas de la trata transatlántica de esclavos o como migrantes más recientes, los afrodescendientes constituyen algunos de los grupos más pobres y marginados. Todavía tienen acceso limitado a educación de calidad, servicios de salud, vivienda y seguridad social y su grado de participación política es, a menudo, bajo.
Además, pueden sufrir múltiples formas de discriminación por edad, sexo, idioma, religión, opinión política, origen social, propiedad, discapacidad, nacimiento u otra condición. Ya sea como descendientes de las víctimas de la trata transatlántica de esclavos o como migrantes más recientes, los afrodescendientes constituyen algunos de los grupos más pobres y marginados.
Todavía tienen acceso limitado a educación de calidad, servicios de salud, vivienda y seguridad social y su grado de participación política es, a menudo, bajo. Además, pueden sufrir múltiples formas de discriminación por edad, sexo, idioma, religión, opinión política, origen social, propiedad, discapacidad, nacimiento u otra condición, agrega ONU.
Por nuestra parte añadimos que sin lugar a dudas siguen existiendo en nuestro país diferentes formas de discriminación racial. Hemos avanzado sin lugar a dudas, pero todavía resta mucho camino por andar en post de una eliminación de la discriminación.
La educación es uno de los caminos más válidos en este sentido, dado que un profesional afrodescendiente es discriminado en menor escala. En cambio un afrodescendiente, pobre e ignorante sufre muchísima mayor discriminación y esto es innegable, aunque muchos que miran hacia otro lado sostengan que en nuestro país no existe discriminación alguna.
Que el acceso a la educación universitaria es gratuita para todo el mundo y además con posibilidades de recibir una beca, es cierto, pero no alcanza. Libre no quiere decir igualitaria e igualitaria sólo es cuando el estudiante y su entorno tienen iguales condiciones, vale decir que no tiene que preocuparse porque su familia no tenga trabajo, no tenga que comer o tenga que salir a la calle a buscar una “changa” para subsistir.
Creer que al ofrecer gratuidad de acceso a la educación pública supone solucionar absolutamente toda la discriminación es un error garrafal.
Mientras no eliminemos absolutamente todas las diferencias, seguiremos teniendo discriminación.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Las mil caras de la discriminación

Más allá del continente africano hay en las Amèricas 200 millones de personas que se autoidentifican como afrodescendientes y otros muchos millones más dispersos en diferentes partes del mundo, ha sostenido la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Ya sea como descendientes de las víctimas de la trata transatlántica de esclavos o como migrantes más recientes, los afrodescendientes constituyen algunos de los grupos más pobres y marginados. Todavía tienen acceso limitado a educación de calidad, servicios de salud, vivienda y seguridad social y su grado de participación política es, a menudo, bajo.
Además, pueden sufrir múltiples formas de discriminación por edad, sexo, idioma, religión, opinión política, origen social, propiedad, discapacidad, nacimiento u otra condición. Ya sea como descendientes de las víctimas de la trata transatlántica de esclavos o como migrantes más recientes, los afrodescendientes constituyen algunos de los grupos más pobres y marginados.
Todavía tienen acceso limitado a educación de calidad, servicios de salud, vivienda y seguridad social y su grado de participación política es, a menudo, bajo. Además, pueden sufrir múltiples formas de discriminación por edad, sexo, idioma, religión, opinión política, origen social, propiedad, discapacidad, nacimiento u otra condición, agrega ONU.
Por nuestra parte añadimos que sin lugar a dudas siguen existiendo en nuestro país diferentes formas de discriminación racial. Hemos avanzado sin lugar a dudas, pero todavía resta mucho camino por andar en post de una eliminación de la discriminación.
La educación es uno de los caminos más válidos en este sentido, dado que un profesional afrodescendiente es discriminado en menor escala. En cambio un afrodescendiente, pobre e ignorante sufre muchísima mayor discriminación y esto es innegable, aunque muchos que miran hacia otro lado sostengan que en nuestro país no existe discriminación alguna.
Que el acceso a la educación universitaria es gratuita para todo el mundo y además con posibilidades de recibir una beca, es cierto, pero no alcanza. Libre no quiere decir igualitaria e igualitaria sólo es cuando el estudiante y su entorno tienen iguales condiciones, vale decir que no tiene que preocuparse porque su familia no tenga trabajo, no tenga que comer o tenga que salir a la calle a buscar una “changa” para subsistir.
Creer que al ofrecer gratuidad de acceso a la educación pública supone solucionar absolutamente toda la discriminación es un error garrafal.
Mientras no eliminemos absolutamente todas las diferencias, seguiremos teniendo discriminación.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Si se lo hace correctamente nadie debe sentirse agredido

Nadie que no tenga nada que esconder puede sentirse agredido si la Policía le pide correctamente que presente documentación personal.
Hacemos la aclaración para reiterar que estamos de acuerdo con la medida, siempre y cuando se lo haga correctamente, sin patotear, sin agredir y sin insultar.
Por estos días se ha planteado una fuerte polémica por este tema y sobre ello nos interesa dejar muy claro que las numerosas denuncias que han sido planteadas ante Derechos Humanos y ante otros organismos. Deben ser investigadas minuciosamente.
No debemos ignorar que existe la posibilidad de manejo del tema según intereses políticos, pero también cabe la posibilidad de que haya gente que confunda mayor respaldo, mayores atribuciones, que por otra parte siempre tuvieron, nada más que como nadie los fiscalizaba debidamente se omitían, con los abusos, las arbitrariedades y los excesos.
Nada tenemos contra la solicitud de la Cédula de Identidad, siempre y cuando se lo haga correctamente. Si nos opondremos y denunciaremos siempre, los abusos, los excesos, vengan de donde vengan.
Así como entendemos que durante la dictadura hubo excesos y abusos, algunos terminaron en asesinatos. Lo que hoy se denuncia, menos grave, pero igualmente fuera de lugar. El gobierno que lo impuso y en especial el Ministro que lo ha reclamado permanentemente, tiene la responsabilidad de investigar, informar y responsabilizar a quienes tienen la potestad de llevar la medida a la práctica.
Que la delincuencia respete y tema a la Policía y a la ley es lo correcto, corresponde y entendemos que es lo que cabe. Que quien tema a la Policía sea la población trabajadora o estudiante que nunca delinquió configura un abuso.
Ojo que como sucede en muchos casos, quienes pretenden lograr el levantamiento de la medida puede cometer abusos y excesos, precisamente para desprestigiarlas y tratar de abatirlas.
Para entendernos, nada tenemos en contra del pedido de documentación, siempre y cuando se lo haga correctamente. No nos sentiremos agredidos por ello, pero esperamos que los abusos y excesos sean incluso denunciados por los compañeros de quien o quienes los cometen.
Omitirlos, creyendo que con ello se está protegiendo a un compañero de tareas es equivocado, porque se está protegiendo o contribuyendo con un abusador que mal utiliza la potestad que le han obligado a llevar a la práctica.
¡Que conste!
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Un ejemplo de madurez cívica

No puedo ocultar que la aparición frente a las cámaras de televisión de tres líderes de los tres principales partidos políticos (Pablo Abdala (PN), Javier Miranda (FA) y Julio Sanguinetti (PC) me hizo sentir reconfortado y asumir que en determinadas circunstancias los uruguayos nos sentimos capaces de unirnos y dispuestos a librar batalla por el bien de todos.
No somos de dejarnos llevar por signos sensibleros. Por aquellos que bien pueden ser instrumentados y aprovechados con otros fines, pero hasta que no nos demuestren lo contrario creemos en las personas, en sus intenciones y en sus propósitos.
Ante esta pandemia que azota el país en estos momentos, nada mejor que unirse y dar pelea en forma conjunta para disminuir las consecuencias de esta enfermedad.
Entendimos como muy acertadas las medidas que se han tomado e incluso el respeto a los pacientes portadores de la enfermedad, que hay causado estragos muy grandes en todo el mundo.
Las particularidades de esta enfermedad llevan a pensar que es poco lo que podemos hacer para evitar que la enfermedad nos llegue, pero mucho lo que está a nuestro alcance para lograr para prevenir que se disemine libremente.
Sean propuesto medidas en este sentido, desde el saludo que mal que nos pese debemos cambiarlo, porque el beso fraterno con que acostumbrábamos saludarnos, hoy conlleva un enorme riesgo y por lo tanto se impone el saludo con el puño o sencillamente el saludo oral a la distancia.
Otras medidas propuestas (el “caderazo” por ejemplo) se nos antojan absolutamente ridículas. Los medios de comunicación tienen en esto una gran responsabilidad social. No ignoramos que algunos de estos cambios llevarán mucho tiempo en conseguirse. Es más ni siquiera sabemos si todos los uruguayos estarán dispuestos a aceptarlos y llevarlos a la práctica, pero en esto hay una cosa insoslayable, quien no lo asuma estará arriesgando la salud no sólo suya, sino de todos los seres queridos que los rodean.
Y en esto somos tajantes, preferimos pecar de exagerados antes que de negligentes.
Aunque nos cueste, aunque no estemos convencidos de su eficacia, debemos comportarnos como seres socialmente conscientes, cosa fácil de decir pero muy difícil de mostrar y por lo tanto es necesario llevar a la práctica esta conducta.
No es hora de debatir ni de dividir, sino de juntarnos y encarar las cosas en forma conjunta muchos más allá de las ideas políticas, que ya habrá tiempo de analizar, discutir y exponer, como corresponde en una democracia que se precie de tal.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Uruguay frente a la actual pandemia

Estamos convencidos que la mayor parte del pueblo uruguayo- no todo por supuesto- se ha plantado frente a la pandemia del Coronavirus, causante de la temible enfermedad Covid 19 con una alta responsabilidad y un grado de acatamiento de las medidas aconsejadas para disminuir el riesgo de contraer la enfermedad que nos hace pensar en una buena respuesta que derive en una baja incidencia de la enfermedad en el país.
Pese a ello, hay una cosa clara y contundente. La naturaleza nos ha golpeado de tal forma que nos ha hecho saber mediante este cachetazo que compartimos el mismo ambiente, respiramos el mismo aire y transitamos los mismos caminos.
Lo mejor de todo esto (algo bueno tiene que tener) es que nos obliga a dejar el individualismo y pensar en los demás, en la vida social, en las personas que comparten con nosotros el aire, el agua, los alimentos y demás.
Pensar en cuidarnos para cuidar a los demás, comenzando por el entorno cercano, nuestras propias familias y luego los demás seres humanos que comparten la vida de la comunidad con nosotros.
Esto supone que es necesario adoptar las medidas recomendadas, no sólo por nosotros, sino también por los demás.
El coronavirus nos ha obligado cambiar hábitos y costumbres profundamente arraigadas en nosotros. Desde el saludo hasta todos los utensilios y el emblemático mate amargo, con sabor muy diferente cuando se comparte que cuando se lo toma sólo, sin compartir con nadie.
Hay medidas que son razonables, que sin duda la responsabilidad nos obligará a asumir, como la del mate que tendremos que sacrificar restringiéndolo. Pero también hay otras medidas que suponen verdaderos cambios culturales y no se cambian de la noche a la mañana lógicamente.
Por ejemplo, tratándose de fumadores nos preguntamos ¿Quién se preocupa por determinar donde tirará la colilla?. Si se supiera que aún hoy día son millones y millones las colillas de cigarrillos que van a parar a la calle, a la basura generalmente y luego a los cursos de agua, sin tener en cuenta el daño ambiental que producen en el aire que respiramos, seguramente que muchos de ellos cambiarían de actitud.
Uruguay está aún lejos de ser ejemplar en esta materia, pero estamos seguros que hemos avanzado. Hoy tenemos un motivo más para verificar que compartimos un planeta que es nuestra casa y lo que hagamos repercutirá, primero en nosotros, luego nuestras familias y por último en todos los seres que cohabitan con nosotros.
¡No lo olvidemos!
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Respiramos el mismo aire, pero ¿hasta cuando será respirable?

Seguimos con el Coronavirus, aunque no por esto pretendemos aportar a la alarma social instalada en nuestros días.
En este caso lo que pretendemos hacer es analizar, no sólo de donde proviene, como se ha instalado sino también en qué medida puede aparecer otros virus tan o más temibles que éste.
Hace mucho tiempo que hemos sostenido desde estas columnas que los grandes intereses, estimulados o cobijados por gobiernos insensibles o corruptos, siguen destruyendo la naturaleza y el planeta todo sin que las poblaciones o los pobladores comunes lo noten o les importe mayormente.
Y esto se paga. Desde varias décadas a esta parte hemos notado un crecimiento en el número de científicos que advierte sobre la destrucción de la naturaleza y nosotros escuchamos como quien oye llover, para decirlo con palabras de nuestros mayores. Es que parece que habláramos de un mundo virtual, de algo que no es real, que “no nos toca” y ese es el peor error que hemos cometido.
Llegará el momento en que la naturaleza nos pasará factura, ya sea con un “coronavirus” o con cualquier otro, pero no nos escaparemos.
Uruguay tiene uno de los más alto índices de obesidad de América Latina, sin embargo seguimos ingiriendo aquellos alimentos que recomiendan descartar por ser ultraprocesados o contener elementos altamente nocivos, como sal, azúcar y demás.
Hoy estamos alarmados, por el “coronavirus”. Nos recomiendan tomar medidas (desde no compartir el mate hasta no besar a nadie) lo que supone cambios culturales que obviamente no se logran en corto tiempo.
Lo que no vemos es que se diga con claridad que hay muchas medidas que se recomiendan, pero no se adoptan. Bastaría con recorrer la ciudad para ver cual es la realidad. No es precisamente la mejor y sin bien nada tiene que ver con el coronavirus, habla de una población que no creemos capaz de adoptar todas las medidas de precaución a tiempo y en forma.
En este barco vamos todos. Intendencia y población en general. Habitantes de los barrios más modestos y de las mansiones más ostentosas. Todos conformamos el mismo ambiente, respiramos el mismo aire y tomamos en buena medida agua de los mismos lugares.
Mientras no asumamos la responsabilidad de preservar estos recursos naturales, lo mejor posible, sobre todo para las generaciones que nos sucederán seremos presa fácil para los desarreglos causados por nuestra propia irresponsabilidad.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Preocupante pero no alarmante

Decir que el tema del día de todos los noticieros y de todos los medios de comunicación masiva es el coronavirus, que puede llegar a ser fatal en algunos grupos de riesgo es una obviedad.
Que hay una importante alarma social, más que nada trasmitida por las redes sociales, también lo es.
Esto no significa desconocer el riesgo que supone la llegada en cualquier momento de la enfermedad COVIP – 19, pero la cuestión – a nuestro entender- radica en la actitud que tengamos frente a la situación, que resumiríamos de esta manera: una actitud responsable, previendo la probable llegada de la enfermedad, pero sin alarmar.
Los testimonios llegados desde Europa en estos momentos hablan de una situación caótica, una especie de guerra interna en cada país con un enemigo casi invisible.
Por eso es importante ubicarnos con exactitud frente a la situación en el país. Nada se gana alarmando, exagerando o haciéndose eco de situaciones que pueden ser muy particulares de un lugar, grupo humano o similar, pero felizmente muy diferente a la nuestra.
Como toda herramienta las redes sociales, tan vigentes en nuestros días, contribuyen para bien o para mal en este tema. Lamentablemente las versiones alarmistas, falsas, retaceadas o exageradas están a la orden del día y se multiplican siete veces más rápido que las informaciones chequeadas y veraces.
En estas ocasiones es cuando se nota con mayor nitidez el rol social que cumplen los medios de comunicación masiva. Con el sólo hecho de reproducir una versión sin confirmar y sin alertar al destinatario que se trata de una versión, no de una información, se está equivocando el camino.
Los medios de comunicación masiva tienen una gran responsabilidad social, sobre todo los medios escritos que siguen siendo los principales destinatarios de la confianza popular.
Hoy día se puede leer cualquier cosa, casi lo que se nos antoje, en los medios electrónicos, pero no siempre es verdad lo que se dice. No siempre se ha manejado con responsabilidad y la debida responsabilidad profesional, una versión.
Se pueden manejar las versiones, los rumores, siempre y cuando se advierta de esta condición. ¿En que porcentaje se confirman luego? Es casi imposible decirlo porque depende de cada caso, pero podemos afirmar dos cosas: 1) que la enorme mayoría resulta falsa y 2) Que no siempre es así, porque puede ser parcialmente verdad o bien puede ser tan difícil saberlo que resulte imposible probarlo, lo que no quiere decir que no sea verdad.
La cuestión es entonces a nuestro entender, mantenerse alerta, tomar todas las precauciones que se puedan tomar, sabiendo que se está ante una situación preocupante, pero no desesperante.
Al menos así lo vemos.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Sobre las tarifas de los servicios públicos

A esta hora creo que ya se ha conocido el aumento de tarifas públicas y servicios, aunque personalmente al momento de escribir esta nota aún no lo conocemos. Pero creemos que la presente nota mantiene vigencia porque no será la única vez que nos encontraremos frente a esta situación.
En primer lugar corresponde preguntarse si se deben aumentar las tarifas o no, ¿cuando? y ¿por qué?.
El tema de nuestros días acarrea una gran polémica y esconde también un aspecto sustancial de nuestra democracia: deben las empresas públicas ser manejadas con criterio comercial o como generadoras de la recaudación que precise el Estado para hacer frente a sus necesidades.
Cuando el Estado es manejado con un criterio politiquero, esto es cuando se incorpora un correligionario o un dirigente barrial o de otra institución teóricamente representativa de varios votantes, bajo la promesa de concerdele un cargo público, entonces las necesidades no sólo que son mayores, sino que además se suele perder eficiencia y pensar en vender o privatizar para recaudar.
Lamentablemente experiencias de este tipo son conocidas, aunque felizmente no en nuestro país.
Ha sido este el primer choque frontal entre oposición (hasta ayer oficialismo) que entendió que no era necesario el aumento y anunció meses atrás que no aumentaría las tarifas y el oficialismo (hasta ayer oposición) que pretendía que el gobierno saliente adoptara el aumento de las tarifas.
El trasfondo de esto es que nadie quiere hacerse padre de la criatura, porque saben que es esta una medida tremendamente antipopular, antipática.
Esta es la verdad de la milanesa y el Estado no tiene otra forma de financiarse que no sea mediante las tarifas de los servicios o los impuestos. La oposición hoy oficialismo ha dicho que se ha encontrado con un Estado en peores condiciones de las que creía estaba.
Que las tarifas deben adecuarse a los tiempos lo sabemos y ha sido así, ahora, como ayer y en todos los tiempos. ¿Cuánto deben ajustarse y con que criterio? Esta es la cuestión. Analizarlo desde la oposición, sin ninguna responsabilidad es fácil y siempre será mucho más rentable.
Hacerlo desde el oficialismo, supone defender los aumentos no sólo es antipático, sino que se cree que tiene una gran carga de impopularidad y por lo tanto supone la pérdida de adhesiones.
Nosotros pensamos igual que ayer. Las empresas públicas y el Estado en general deben manejarse como cualquier empresa comercial, pero sin olvidar que algunas ellas, agua, luz, saneamiento, conllevan una carga social que no debe olvidarse, pero tampoco permitir que desnivelen los márgenes que requieren las empresas debidamente manejadas, porque quien las paga en definitiva es el propio pueblo.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Una definición que no podemos menos que aplaudir

Cuando al flamante Canciller, Ernesto Talvi le “sugirieron” el nombre de hijo de un connotado líder de su partido para presidir la delegación uruguaya ante la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), se opuso tajantemente y explicó que mientras estuviera al frente de dicha cartera y por lo tanto las resoluciones requirieran su firma, no aceptaría otra forma de ingreso que no fuera por idoneidad.
Es más, explicó que muchos de los cargos de cancillería ya habían sido ocupados por funcionarios de carrera, algunos de los cuales ya venían de la etapa anterior, es decir cuando al frente el Palacio Santos estaba Nin Novoa.
Es una decisión que compartimos y aplaudimos, por la sencilla razón que es lo más justo. Para nosotros nada justo que premiar a alguien que ha invertido tiempo y esfuerzo para prepararse y capacitarse sin detenerse siquiera a pensar que vota o cuales son sus ideas, siempre y cuando mantenga la línea en relaciones Exteriores que fija el Canciller.
Talvi no ha descartado la posibilidad de que en algún cargo en especial sea designado un político y no un funcionario de carrera, pero explicó que no sería el criterio que emplearía. Más aún, para la embajada de Uruguay en Argentina propuesto al ex canciller nacionalista Sergio Abreu, hombre afín al ministro del Interior Jorge Larrañaga y el presidente de la República, Luis Lacalle Pou lo descartó.
En muchas ocasiones hemos criticado en estas columnas la politiquería que significa designar a un familiar o a un correligionario por el simple hecho de serlo, en detrimento de alguien preparado, capacitado para el cargo.
No podemos menos que felicitar y regocijarnos con esta determinación porque habla de una patria más justa para todos los uruguayos. En buena medida el amiguismo o cualquier otra medida de politiquería se acerca mucho al nepotismo y esto resulta imperdonable, no por los sujetos que pudieran beneficiarse con esta política, sino por miles y miles de uruguayos que quizás con los mismos o mayores méritos que los elegidos, son injustamente relegados.
Desde ya no adelantamos a aclarar que no somos votantes del canciller, ni nos convencen sus ideas, pero en esta ocasión nos ha sorprendido su decisión y creemos que no puede menos que aplaudirse y regocijarse con una buena medida.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

El tema de la seguridad

Desde luego que no es nada nuevo para quienes siguen nuestra opinión, pero siempre hemos considerado que creer que puede ubicarse a personas que puedan no ser corrompidas es un error porque aunque tenga muchos años aquella máxima de “todo hombre tiene su precio” sigue teniendo plena vigencia.
No vemos un análisis serio y profundo del tema. No vemos que haya sido manejado en profundidad el tema de los militares que presuntamente vaciaban a los aviones oficiales en Maldonado y vendían el combustible a los veraneantes dueños de aviones privados.
No vemos que hayan sido manejados reiteradamente, como otros temas policiales, los casos de los policías que extorsionaban a familiares de reclusos para concederles “favores” a estos.
No vemos que se haya aclarado fehacientemente para la opinión pública el caso de las 40 fotos de policías en poder de personas vinculadas al narcotráfico.
No ha trascendido si se aclaró o no, el robo en plena Jefatura de Policía de Salto.
Esto es lo que nos llevó a considerar equivocada la propuesta de reforma a la seguridad nacional, impulsada por quien será el próximo ministro del interior y por lo tanto conductor de la política en la materia, el senador nacionalista Jorge Larrañaga.
No nos opusimos nunca por considerar que impulsaba medidas equivocadas o fuera del alcance de la ley. Nos opusimos siempre por considerar que no era este el camino acertado para buscar una solución de fondo en la materia.
En los hechos se trató de la segunda iniciativa en la materia que fracasó y ello nos llevó a pensar que la ciudadanía uruguaya, sabiamente estaba en lo cierto.
La primera iniciativa fue impulsada por el senador Pedro Bordaberry y se trató de la baja de la imputabilidad de los 18 a los 16 años para los menores de edad.
En el mismo sentido nos opusimos, no por considerar que fuera equivocada, sino por creer, por parte de quienes impulsaban la idea, que era el camino correcto para intentar una solución de fondo al tema y no fijar controles efectivos en casos de excesos.
Hoy seguimos pensando lo mismo y pese a que siguen sucediéndose crímenes aberrantes, entendemos que la solución para el tema no viene por la represión, aspecto imprescindible en la cuestión, sino que basándonos en las experiencias internacionales que se conocen y pese a que hay algunas medidas represivas muy aplaudidas, lo único que arroja resultado favorable y permanente camina por el lado de la educación y de aspectos sociales que inexorablemente deben acompañar a las medidas represivas.
En las últimas horas trascendió el asesinato de un policía y el robo de sus armas a otros dos, uno de ellos baleado en el cuello. No vemos que se haya tomado en serio la advertencia de que las principales mafias brasileñas planeaban mudarse al Uruguay.
Todo lo contrario se comprueba que por nuestros puertos y aeropuertos siguen saliendo toneladas de droga, ni que hablar de la situación en los puentes. ¿Cómo pasa esta droga?. Nadie lo explica y si alguien “cae” cuando se descubre uno de estos cargamentos, pronto el tema se olvida y no se “quema” el sistema.
Aquí está el punto y esperemos que las cosas cambien pronto..
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Planificar debidamente antes de realizar

El puente más largo del Uruguay se levanta entre Tacuarembó y Durazno, tiene más de 20 cuadras (2 Km) y lo insólito: no se usa porque no se le construyeron las rutas de acceso y por lo tanto para llegar a él hay que hacer entre 40 y 50 km de caminería de tierra y piedras gruesas. Se halla en las cercanías de la ruta 6 y se le llama el puente 329.
Fue inaugurado durante el gobierno del Luis Alberto Lacalle de Herrera, en 1994 es un magnífico puente no inundable que permite atravesar el Río Negro.
Hoy es motivo de controversias, el ministro de Transporte y Obras Públicas anterior, Víctor Rossi, explicó que hacer las rutas de acceso sería sumamente costoso y la utilidad que proporcionaría sería poca.
A su vez quienes defienden la construcción del puente, afirman que permitiría ahorrar unos 100 ó 120 km a quienes transitan hacia Montevideo. La cuestión hoy es que muchos más allá de la responsabilidad por la inversión es este un claro ejemplo de lo que no debe hacerse en materia de obras públicas.
Decimos esto porque reconocemos que la ruta 31 que une Salto con Tacuarembó, es muy pintoresca, pero tiene varios inconvenientes, entre ellos el exceso de curvas y rectificarla o mejorar su carpeta asfáltica no se justificaría, según el MTOP, porque el uso que se le da es muy escaso.
Esto es lo que nosotros llamamos una gestión responsable. Antes de efectuar una inversión debemos saber su rentabilidad y cual es la necesidad de hacer la misma que puede resultar tremendamente importante para alguien, pero a su vez tremendamente costosa e inútil para el pueblo uruguayo.
Más allá de saber quien la hizo y por qué, si era aconsejable o si se hizo con el criterio de hacer primero los puentes para que posteriormente se hagan las rutas de acceso, lo que interesa saber – a nuestro criterio – es si era necesario hacer dicho puente , cuyo costo no se conoce a ciencia cierta pero seguramente que lo pagamos todos los uruguayos.
Cuando desde muchos sectores se reclama bajar el costo del Estado para los uruguayos, porque se entiende que el Uruguay es un país caro, es difícil entender como se ha hecho esta multimillonaria obra, si haber estudiado como corresponde su viabilidad económica.
Es una materia pendiente para el nuevo titular del MTOP y seguramente una brasa ardiendo debido a que la obra fue inaugurada precisamente por el padre del actual presidente del país.

A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Para entendernos

Cuando aún no ha llegado felizmente a nuestro país, el denominado coronavirus, que se ha extendido rápidamente conformando una verdadera pandemia y ha matado ya a más de 3.000 personas en China, es importante aclarar algunos puntos.
En primer lugar, entendemos que el país está aceptablemente preparado para enfrentar la llegada de este virus que ya se encuentra incluso en los dos países más cercanos.
En segundo lugar, dicho esto con todo respeto, el pueblo uruguayo ignora a que se enfrenta. Como en el caso del dengue, de la leishmaniasis y de otras enfermedades graves y contagiosas, la población en su gran mayoría sigue obrando como si se estuviera a salvo, haga lo que se haga.
Esta es precisamente la mejor forma de propender a la propagación del virus cuando se halle entre nosotros. No con esto pretendemos crear alarma social, ni una preocupación exagerada, pero es necesario tener muy claro a que nos enfrentamos y qué es lo mejor que podemos hacer en esta situación.
El coronavirus es hasta el momento algo que vemos como muy distante de nosotros, aunque bastante riesgoso. Sin embargo no hemos sabido de que se hayan tomado medidas para controlar debidamente a quienes viajan a la nación afectada o provienen de allí.
Uruguay es un país sanitariamente aceptable, una de las naciones que puede mostrar muy buenos indicadores precisamente por las acciones llevadas a cabo en los últimos años.
Si bien la mayoría de estas medidas solo han sido “vistas pasar” por la población que desaprensivamente sigue teniendo conductas inapropiadas. Basta ver como se obra con respecto a los posibles reservorios de agua, tapitas neumáticos y hasta plantas que acumulan agua limpia para darse cuenta de que hablamos.
En relación a la Leishmaniasis visceral (uno de los tipos más temibles y con mayor índice de mortalidad de Leishmaniasis) tampoco se ha hecho demasiado. En este caso quizás sea más entendible, pero no por ello justificable. Es que todo perro que de positivo al control de la enfermedad, la ley establece que debe ser sacrificado, porque no hay cura ni tratamiento eficaz.
Entendemos más estos casos, porque sabemos que ordenar la muerte de una mascota que se ha criado con nuestros hijos o nietos no es fácil.
Convengamos entonces que la acción debe ser encaminada a la prevención, pero a nuestro entender con mucho más énfasis del que se muestra hoy porque siempre será mejor prevenir que curar, sobre todo cuando no hay curación conocida.
Estamos a tiempo.

A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

La violencia de nuestros días

Mucho tiempo atrás dijimos en estas columnas que la seguridad seguramente sería el talón de Aquiles del próximo gobierno del país, habida cuenta que era desde hace mucho tiempo identificado como el principal problema que enfrentaban los uruguayos y no nos equivocamos.

Quizás desde la Capital del país, donde viven permanentemente un millón y medio de uruguayos se vea diferente la situación, pero la verdad es que en el interior del país al menos, la situación es totalmente distinta y sólo una visión terca y soberbia podría ignorarla.
Antes acostumbrábamos a salir y dejar la puerta abierta, a sestear de la misma forma y hasta a dormir descuidadamente. Es que nos conocíamos todos y sabíamos incluso quién o quienes llegaban o se iban de la ciudad.
Hoy cuantas cosas han cambiado. La ciudad es diferente. Hay mucha más gente y muchos desconocidos. Hoy por ejemplo vemos como se mueven en forma enloquecida los “delivery”, que no son otra cosa que los “mandaderos” de las empresas dedicadas a proporcionar generalmente comida.
Estos mandaderos (nos resistimos a llamarlos “delivery”), aparentemente cobran un porcentaje de acuerdo a la cantidad de pedidos que distribuyen, los hay en moto, la gran mayoría, pero también los hay en bicicleta y cada cual anda más enloquecido, arriesgando su vida.
Es que el tiempo es cada vez más preciado y salir a la calle supone no sólo tiempo invertido, sino también riesgo de ser asaltado, rapiñado o robado. Antes el encuentro obligado de los vecinos se daba en la verdulería el almacén u otro comercio del barrio, hoy ya nó.
Al comienzo de un nuevo gobierno, creemos que el tema de la seguridad es clave. Nadie que aspire a hacer un buen gobierno y por lo tanto a mantenerse en el poder puede descuidar este tema, ni puede equivocar el camino para controlar el mismo.
No tenemos duda alguna que ha sido uno de los principales factores tenidos en cuenta por parte de la población al votar.
Es probable que la enorme mayoría de las víctimas de la delincuencia haya elegido otra forma de encarar el tema, que de por sí es complicado. Entendemos por nuestra parte que asumir el riesgo que significa enfrentar a la delincuencia requiere de una armonía de esfuerzos. Requiere una política de Estado y lamentablemente vemos muy lejos a nuestro país de esto.
La forma más sencilla y pronta de usarse como respuesta adecuada a la violencia es la represión, dura y violenta, casi igual a los factores que la causan. Sin embargo esta represión -para nosotros imprescindible – no solucionará el problema de fondo.
Quien piense que la solución está por este camino, se equivoca. Ojalá los equivocados seamos nosotros.

A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Mujer, Madre, María

Curiosamente la fémina que reúne las tres “M” es para nosotros el paradigma de lo que debe significar toda mujer en la vida. Una mujer es ternura, sensibilidad, amor, pero es también tesón y compromiso como persona.
Madre y María son para nosotros sinónimos y si bien entendemos y creemos que para sentir y demostrar amor de madre no es requerimiento imprescindible haber parido hijos biológicamente es el rol más grande que puede cumplir una mujer en la vida.
Para nosotros las “madres del corazón”, aquellas que han adoptado un niño, lo protegen, los cuidan y en definitiva lo aman como si fuera un hijo biológico, son tan meritorias como éstas.
Nada mejor para nosotros que el respeto que corresponde a una mujer. Cuando la sociedad entienda que las personas somos todas iguales, que tenemos deberes y derechos y sobre todo tenemos derecho a la plena libertad. Que todas podemos cumplir el mismo rol en la comunidad, entonces es posible soñar con igualdad, más allá del género de cada una.
Ni más, ni menos, ni mejor ni peor, capaces de cometer los mismos errores. Capaces de ser corrompidas tanto como los hombres y de cometer sus mismas injusticias. En definitiva, iguales, absolutamente iguales en derechos y obligaciones.
Si el camino para lograr la igualdad es la ley de cuotas vigente en el Uruguay (establece que en cada trío de candidatos a cargos públicos debe haber al menos una mujer) la ley que ha sido trampeada y violada permanentemente porque las mujeres que figuran en las listas finalmente no asumen y en su lugar lo hacen sus suplentes, generalmente hombres.
O si es el mérito, la idoneidad y la capacidad para desempeñar el cargo, lo dirá el tiempo y su desempeño. La cuestión hoy es llegar y de seguir como estamos jamás lo veremos en los hechos por eso, ya sea por cuota o por capacidad urge avanzar en la temática.
Para nosotros existe una sola prioridad y es eliminar la denominada “violencia doméstica” que se genera cuando los hombres se sienten “dueños” de las mujeres y no hay otro camino que seguir luchando para lograrlo.
Tampoco se puede ignorar que hay mujeres increíblemente capaces de abusar de sus derechos para acusar injustamente al hombre y beneficiarse injustamente.
Establecer un Día de la Mujer en el año para agasajarla no tiene sentido mientras no valoremos a esta como se merece cualquier persona, todos los días del año.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Que quede claro

En estos días especiales que vive el país cuando comienza a instalarse un nuevo gobierno, hemos hallado reacciones de todo tipo. Hay quienes han destacado la transición en paz y en orden como corresponde y también hay quienes han optado por “apedrear el rancho” desde el comienzo mismo y profieren todo tipo de improperios, agravios y palabras soeces.
Que quede claro, no nos alineamos con esta posición, por la sencilla razón que siempre hemos rechazado todo tipo de fanatismos. No nos consideramos dueños de la verdad ni creemos que nuestra forma de pensar sea la única válida.
Quienes nos conocen saben cómo pensamos y mientras no nos demuestren lo contrario seguiremos pensando más allá de lo que se dice, o se afirma, porque pretendemos profundizar y rascar hasta el hueso antes de pronunciarnos.
Pero esto no nos enceguece y de hecho leemos y escuchamos a quienes no piensan como nosotros, pero tienen argumentos serios y profundos que vale la pena analizar.
No nos gustan los agravios y de hecho nos rechinaron los insultos a la gente del interior que fue a caballo a participar en el desfile de asunción del nuevo presidente. Conocemos la realidad del campo, sabemos que en algunos casos se participa porque así lo manda el patrón, pero esto no nos da derecho a insultar y denigrar a estas personas.
En casos que conocemos “la peonada” como le llamamos los puebleros, participan porque de no hacerlo se arriesga a quedar sin trabajo y de esto si que sabe. Ellos saben de tener una familia para alimentar y no tener de dónde sacar para mantenerla. Saben de pasar días y días deambulando en busca de trabajo sin conseguirlo.
Que nos perdonen los compañeros que piensan distinto, pero para nosotros estas personas son muy respetables y la tarea allí es demostrarles los cangrejos que pueden esconderse debajo de las piedras. Los verdaderos intereses que se juegan en cada caso. Esto es lo que nunca lograremos por el camino del insulto soez y del agravio.
Somos conscientes que muchas veces “la barra reacciona” según la traten y cuando recibe insultos, insulta y agravia. Pocas veces se sabe quién tiró la primera piedra, pero de todas formas que quede claro que no es el camino correcto. Felizmente sólo un puñado de desacatados, que ni siquiera sabemos de dónde proviene ha elegido este camino.
Felizmente ningún partido político ni ningún sector organizado de la sociedad uruguaya ha aconsejado esta actitud y este montón de desacatados no representa a nadie.
A.R.D

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Ya no somos súbditos

En ocasión de los días previos a la asunción del actual presidente de la República llegó con anticipación el rey de España y con él varios de los periodistas que habitualmente cumplen la cobertura de las actividades del monarca.
Sinceramente hemos dejado pasar algunas jornadas para comentar la impresión ´lamentable que nos causó la insistencia de una ´”periodista” española que al interrogar al presidente uruguayo sobre esta presencia insistía en ¿Qué significa para Ud. que el rey de España venga a su asunción.
El presidente uruguayo hábilmente restó trascendencia al interés de la periodista, destacando que esta presencia lo enorgullecía pero sin exagerar su importancia, se nos ocurre que en un país como el nuestro claramente opuesto a la monarquía, la presencia del rey debe de tener el mismo significado que la presencia de cualquier otro mandatario que se haga presente.
Es probable que pequemos de exagerados, pero creímos notar en el interés de la periodista española en que aquí se le diera una importancia exagerada a la presencia monárquica. Es lo que nos molesta, debería de saber España que ya no somos sus súbditos ni de esa ni de ninguna corona.
La presencia del rey de aquel país, debería de ser exactamente igual que la presencia del trabajador más humilde y menos agraciado, porque su esfuerzo para estar presente debe tener el mismo o mayor valor aún que el de un monarca.
Para asistir a un acto como el que nos ocupa un trabajador debe a menudo hipotecar hasta su trabajo diario, el que le aporta el sustento y francamente no creemos que sea ésta la problemática del rey de España cuando viene con su séquito a hospedarse en un hotel de máximo lujo.
La cuestión es que mientras España considere que los “sudacas” seguimos siendo tan ignorantes e ingenuos como cuando ellos llegaron, se equivocan.
Habrá gente que aspira a que la corona de España los favorezca y los cobije, pero felizmente no es la mayoría. Por nuestra parte creemos claramente que estos tiempos ya pasaron, hoy ya no nos venden espejitos de colores y el tiempo dirá si el mundo depredador y derrochón al que aspira llegar España, es el mundo al que debemos aspirar o si es el de nuestros antepasados, cuidadores de la naturaleza y de los bienes que Dios, para los cristianos, o la “Pachamama” (madre tierra) para los no cristianos, son los que debemos cuidar porque constituyen la verdadera riqueza de una persona, de un pueblo o de la humanidad toda.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Las auditorías una cuestión imprescindible

Las auditorias son a nuestro criterio la mejor forma de conocer la realidad de cada afirmación. Nos explicamos. A menudo según el color político o la ideología de quien hable, se afirma una u otra situación del mismo servicio.
Sobre la misma empresa pública o el mismo servicio puede haber diferentes miradas. Sólo una auditoría honesta objetiva y neutral puede darnos una idea real y concreta del estado de una empresa estatal o privada.
Es lo normal cuando nos vamos a hacer cargo de una empresa, ya sea comprada o confiada por diferentes motivos. Nadie puede sentirse atacado o acusado cuando se le hace una auditoría sencillamente porque es lo que corresponde.
Lamentablemente no es habitual. Las auditorías en nuestro país se demoran eternamente y resultan tan engorrosas que se vuelven incomprensibles y poco o nada aportan a la opinión pública.
Somos defensores a rajatablas de las auditorías, que entendemos deben hacerse en un lenguaje sencillo y comprensible para todo el mundo.
Nada mejor y más justo. Luego cada quien confiará o creerá a quien crea que debe hacerlo, pero las auditorías son la mejor forma de poner freno a la corrupción, de destapar las acciones politiqueras, el amiguismo o la politiquería.
Muchas cosas y muy diferentes se han afirmado durante la reciente campaña presidencial. En medio de ambas visiones el pueblo uruguayo no sabe a quien creer. Una auditoría, cuyo costo no es bajo y lo sabemos, es imprescindible para determinar en que estado o situación se encuentra algo.
Mientras no tengamos ésta, sólo podemos confiarnos en las palabras y éstas son muy veleidosos. Hay gente muy hábil para el discurso, gente capaz de engatusar hábilmente al pueblo, diciéndole lo que éste ansía oír y hasta prometiendo cosas que sabe muy bien no podrá cumplir.
Hacer una auditoría permite a su vez evaluar resultados y determinar la veracidad o falsedad de lo que se escucha.
De hecho en ocasión de la última intendencia de Germán Coutinho escuchamos versiones muy diferentes sobre el estado económico de la Intendencia. Se prometió auditoría. Que sepamos incluso se solicitó una que llegó a determinada situación que presentó ante la Justicia, pero hasta hoy a poco más de dos meses para una nueva elección departamental, nada mas se ha sabido.
Por eso entendemos que algo está fallando. Alguien demuestra incapacidad o impericia para realizar los estudios del caso y en definitiva el pueblo sigue ignorando cual es la realidad y esto es una cuestión inadmisible.

A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Gestionar con acierto, justicia y honestidad

Que gobernar un país significa una enorme responsabilidad no es nada nuevo ni estamos descubriendo nada cuando lo afirmamos. Integrar todos los equipos necesarios, darle representatividad a la oposición que tiene por misión controlar y fiscalizar las acciones de gobierno, no es una tarea sencilla y supone mucha negociación, mucho diálogo y entendimiento.
En definitiva, manejarse y “apedrear” desde la oposición sin una responsabilidad de gobierno concreta, es más fácil que tener que responder por cada una de las acciones que se llevan a la práctica en la conducción del país.
El nuevo gobierno está en “los cien días de bonanza” que se acostumbra sostener se le dan a todo nuevo gobierno para “acomodar el cuerpo” y disponerse a llevar a la práctica los enfoques de las diferentes problemáticas que comprende la conducción de un país, como lo ha prometido en la campaña electoral.
Ahora es el tiempo de gestión, vale decir de llevar a la práctica lo que se ha pregonado y lo que se entiende se ha hecho mal o erróneamente.
En estas columnas lo hemos expresado con claridad. Es el tiempo de la gestión. Es el tiempo de demostrar que existe una forma más acertada de hacer las cosas. Existen políticas más justas y valederas.
No nos impacientemos. El nuevo gobierno ha sido suficientemente claro en expresar lo que piensa y lo que pretende del país. Esperemos que acierte tanto en la óptica expresada como en las personas que elija para llevar a cabo su gestión.
Uruguay no es una isla y el mundo con la globalización a cuestas vive horas aciagas, horas en que ineludiblemente deberán adoptarse medidas, hacerse cosas y llevar adelante políticas de todo tipo para no quedar lejos de lo que pretendemos.
Existen desafíos de todo tipo, desde la seguridad, en todo sentido. La honestidad, porque frecuentemente hoy los delincuentes ni siquiera usan guantes para concretar grandes estafas o desfalcos, con o sin anuencia de los gobiernos.
La corrupción de la que nadie se salva, todo lo pudre. El dinero lo maneja todo y tarde o temprano el país deberá encarar el combate también a estos desafíos.
Aprender a manejarnos en un mundo que cambia aceleradamente y no siempre para bien, es hoy un desafío ineludible y hacerlo acertadamente es cuestión imprescindible para todos.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Obremos con el máximo de acercamiento posible

Días atrás sosteníamos en estas columnas que el tratamiento que recibirá la Ley de Urgente Tratamiento denominada popularmente como ley de urgencia, será la primera gran pulseada entre gobierno y oposición.
No ignoramos el contexto que mueve este paso. Por parte del nuevo gobierno se trata de resolver de entrada todos los puntos discordantes, en los que sabe que la oposición piensa distinto para dedicarse a gobernar sin tener que dedicar esfuerzo a largos debates de estos temas.
Por su parte la oposición pretende discutir más a fondo y por lo tanto con más tiempo algunos de los temas emblemáticos para el país, como la educación, la seguridad, el tratamiento y suministro de los combustibles, porque considera que se trata de temas complejos que tienen muchos enfoques posibles.
El nuevo concepto que habrá de regir en el país tiene seguramente sus aciertos y sus errores y dependerá mucho de la forma en que sea puesto en práctica. Variar la conducción del país y sobre todo los hombres que ostentan el poder público, no es a nuestro entender una mala cosa, porque como se ha dicho el poder desgasta y corrompe.
La cuestión es mantener con firmeza el rumbo prometido y sobre todo saber en quien se deposita la confianza para no levarse decepciones. No dudamos que entre quienes han asumido el gobierno desde la pasada jornada, existe gente muy bien orientada, gente que pretende hacer las cosas lo mejor posible para el país y para los uruguayos.
Pero como en todos los ámbitos de la vida, también hay de los otros, los que sólo buscan su placer o su bienestar personal y a los que queremos lejos de la conducción del país.
Que no es fácil determinar de antemano quien asumirá la tarea de una u otra forma ya lo sabemos. Que más allá del color o las ideas políticas hay gente que demuestra luego sus verdaderos intereses, muy alejados de lo que profesaron, también lo sabemos.
La cuestión es entonces determinar de antemano quienes son las personas honestas e idóneas para cada función.
Que la ley de urgencia es la primera pulseada no caben dudas y más allá del resultado sobre el contenido definitivo del proyecto definitivo, esperamos que sea producto de la máxima negociación, única forma de acercar las posiciones lo máximo posible.
De no ser así, nos esperan cinco años de enfrentamientos, de conflictividad, de disturbios, de caos que no queremos ni para nuestro país ni para nadie.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Que la prioridad la tengan los más necesitados

Más allá de toda posición ideológica y en el entendido que es muy buena demostración democrática, creemos muy importante abrirle una carta de crédito al nuevo gobierno que regirá los destinos del país desde hoy.
Antes que nada reafirmamos nuestras ideas democráticas y diferentes a lo que piensan los partidos que integran la denominada coalición multicolor que asume el poder.
Pero no por eso le deseamos que le vaya mal porque más allá de todo lo que se afirma reiteradamente nuestro deseo es que realmente le vaya bien. No nos consideramos dueños de la verdad y admitimos la posibilidad de equivocarnos, aunque en tanto no nos demuestren esto, seguimos pensando de la misma manera.
No deseamos que le vaya mal al nuevo gobierno, pero nos tememos que así sea por la sencilla razón de que consideramos que algunas de las valoraciones que fundamentan sus posiciones son equivocadas, superficiales o sencillamente erróneas.
De todas formas, es un gran día para la democracia uruguaya que tanto nos enorgullece.
Equivocadamente o no, la mayoría del pueblo uruguayo ha depositado su confianza en la propuesta que se hará cargo del gobierno. Para demostrar algunas cosas diferentes a las que se han hecho hasta ahora, el nuevo gobierno dispone de cinco años.
Solo deseamos y esperamos que la honestidad y el bien común de los uruguayos más necesitados tenga prioridad sobre todos los demás intereses, porque lo mandata la Constitución y la República y de ello depende el éxito o no de un gobierno.
Quienes sólo piensan en un cargo, en un sueldo o un puesto de poder para enriquecerse o hacerse de más bienes económicos, que se mantengan lejos, porque seremos los primeros en denunciarlos.
No pensamos en armonía con el gobierno que asume, pero entendemos que por el bien de nuestra democracia y por el Uruguay todo, están en su derecho de festejar y de considerar que es un día de fiesta.
Demostrarlo luego es otra cosa. Esperemos que lo hagan por el bien de los uruguayos, del Uruguay y del sistema democrático que jamás nos cansaremos de defender.
Alberto Rodríguez Díaz.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Demostremos que ya no nos mueve la ignorancia

Días atrás sosteníamos que seguramente la actividad de los próximos meses en el departamento estará volcada a la elección departamental. Intendente y Junta Departamental, vale decir el gobierno del departamento, conjuntamente con los seis alcaldes existentes en Salto, serán elegidos el próximo 10 de mayo.
Por eso se nos ocurre importante refrescar la memoria en referencia a algunos puntos habituales en estos casos que entendemos importante reiterar hoy.
En primer lugar, debemos admitir que quiérase o no, cuando alguien hace una opción política, esconde un interés y son muy pocas las excepciones. Un empleo o un cargo ya sea para un hijo, un hermano, una pareja o cualquier otro familiar, es la aspiración más común, cuando no se trabaja directamente en post de una retribución mediante un cargo político.
¿Que hay de malo en esto? Precisamente que no responde a lo que es la mayor justicia. Nada tenemos contra quien o quienes deciden dedicarse a la política, porque entendemos que ésta, bien entendida es el trabajo por el bienestar del pueblo y nada hay más dignificante que esto.
Lo malo es cuando se aspira a sacar un rédito del voto, hipotecando el suyo y comprometiendo el de todo el entorno con tal de sacar un provecho.
El segundo elemento a tener en cuenta, es para nosotros imprescindible. Es planificar, planificar y organizar la tarea a cumplir. Es por eso que asumimos que los intendentes más destacados que ha tenido el departamento han sido todos arquitectos o se han acompañado de arquitectos destacados.
Se dice que el sueño de todo arquitecto es planificar una ciudad nueva (como en su momento se plebiscitó entre los pobladores de Belén y Constitución que iban a ser desalojados por el lago de Salto Grande, que optaron por seguir en sus pueblos y las nuevas viviendas fueron construidas allí y no junto a la nueva ruta como se proponía).
Es que además de las viviendas en si, debe tenerse en cuenta la existencia o no de los servicios, agua, luz, saneamiento o si está cerca y en condiciones factibles de ser llevados al nuevo urbanismo.
Es frecuente escuchar que tal barrio o asentamiento pide servicios, porque no tiene y es lógico que lo haga, aunque debiera explicarse por qué es difícil que se lleven. Resulta antipático, pero responde a una realidad. Las obras de los servicios deben ser planificadas, por costo, por condiciones favorables o nó.
Muchas veces por un tema de costos los asentamientos y los nuevos barrios son instalados en lugares donde el acceso de los servicios es prácticamente imposible. En tanto en otros puntos, donde incluso hay servicios o éstos están muy cerca, vemos extensos predios vacíos.
Es una situación absolutamente inadmisible y debería dejarse librada a los vaivenes del mercado.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Declaraciones absolutamente erradas

Las manifestaciones del ex jefe de cuartel General Artigas de Salto, el entonces Cnel. Rivera Elgue, sosteniendo que de haber actuado en forma más exigente los mandos militares del período dictatorial seguramente los detenidos desaparecidos habrían sido más.

La afirmación de Rivera Elgue, designado próximo sub secretario del Ministerio de Defensa, es realmente inconcebible. No parece condenar con la firmeza que corresponde los crímenes aberrantes, porque nadie puede ignorar que todos los detenidos desaparecidos de entonces fueron asesinados, vale decir torturados hasta la muerte, sino que aplaude cierta “benevolencia” (¿?) que permitieron que estas personas conservaran la vida.
En ningún momento habla de ley, ni de justicia, porque para el hoy Gral. Rivera Elgue seguramente no son más que letras escritas en un papel intrascendente.
Encima hay quienes salen a defender esta posición diciendo que hay muchos uruguayos “hartos de que se les hable del pasado y quieren ocuparse del futuro.
Deberían de saber que existen heridas que no han cicatrizado, que hay padres, madres, hermanos e hijos que siguen preguntando por sus familiares y sobre todo buscándolos para saber donde llevarles una flor.
SE hace mal cuando se cobija directa o indirectamente a los asesinos que han sido capaces de torturar hasta la muerte a los detenidos.
Rivera Elgue y seguramente muchos militares más, saben más delo que han dicho y si no tienen datos concretos, tienen pistas para llegar a la verdad si es que les interesa. Claro está que no lo hará porque existe “un pacto de silencio” no escrito ni mandatado, pero vigente.
Nos contamos entre quienes prefieren llamar asesinos a los mandos militares de la dictadura. No somos ni nos hemos contado nunca entra las ideologías radicales, que justifican el uso de armas de fuego o similares, pero siempre hemos estado claramente identificaos con la Justicia y la Ley y de ello nos enorgullecemos.
Si se hubiera aplicado este concepto para todos, por igual, nada tendríamos que decir. Si quien o quienes decidieron tomar las leyes en sus manos y aplicar su propia justicia, debieran haber respondido ante la ley y sin excepciones.
Si aún permanecen hay heridas abiertas, a casi cincuenta años de los hechos, sabemos por qué y quienes tienen la mayor responsabilidad.
Nunca más vigente aquello de que “los pueblos que ignoran los errores del pasado están condenados a repetirlos”.

Alberto Rodríguez Díaz

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Reaccionar a tiempo

Que el hombre es la peor amenaza para la vida sobre el planeta no es nada nuevo y las acciones del máximo depredador constituyen el problema más serio para la preservación ambiental.
Lo testifican 100 millones de toneladas de desperdicios plásticos que han sido arrojadas a los océanos y permanecen allí formando verdaderas islas. Es sólo lo que se ve, pero seguramente sólo una de las más grandes amenazas para la subsistencia de la vida en el planeta.
Pero no solo se trata de los desperdicios, sino de las acciones que evidencian un interés de hacer daño, de perjudicar al otro. Neófitos en psicología entendemos que esto evidencia problemas sociales. Siempre existieron resentidos y personas que tratan de perjudicar o dañar a quien se halla en mejor situación, ostentan un mejor nivel de vida o sencillamente tienen más recursos económicos, pero hasta el momento habían sido una ínfima minoría que estaba controlada y no representaba mayor riesgo.
Pero actualmente nos tememos que ese número se disparó, a tal punto que sus acciones constituyen un verdadero peligro. Un elemento que prueba lo que decimos son los incendios que se registran anualmente.
En verano, cuando los bosques de pinos y eucaliptos que suelen rodear a casas veraniegas en los balnearios uruguayos constituyen un gran riesgo de incendio, se producen éstos y según bomberos más del 90 por ciento de los mismos, son producidos de ex profeso, o sea intencionalmente o por descuidos. En ambos casos estas acciones denotan al menos una falta de responsabilidad y al menos una falta de sensibilidad ante el riesgo que constituyen los denominados fogones, tan nuestros en esta época.
Pero no es la única mala acción de nuestros días, porque basta observar las denuncias de los servicios médicos por ataques, robos y rapiñas ya sea contra los propios médicos o los funcionarios de las ambulancias, cuando están cumpliendo funciones.
Son a nuestro entender muestra de que algo anda mal. Quienes incendian de ex profeso son resentidos o sencillamente delincuentes. Quienes lo hacen por irresponsables son al menos seres inconscientes e insensibles.
Los que atacan a las ambulancias o los médicos y otros funcionarios, seguramente que no están cubiertos por estos servicios y odian a quienes lo están. Lejos entonces de justificar estas acciones, creemos que es necesario revisar algunas cosas, porque esto no nace por generación espontánea y seguramente hay algo que está originando conductas impropias y no queremos qué estas hagan eclosión, como en otros países latinoamericanos, con un costo que no quisiéramos lamentar jamás.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Preferimos alinearnos a la defensa de la vida

Uruguay ha marcado un rumbo firme, inexpugnable y decidido contra el tabaquismo. A pesar de ser un país de dimensiones minúsculas y sólo alcanzar dimensiones de un pequeño granito de arena en el inmenso mar de los mercados del mundo, decidió enfrentarse a una de las tabacaleras más poderosas del planeta.
En defensa de la salud de la población el presidente saliente, Dr. Tabaré Vázquez, oncólogo de profesión y hoy paciente de la dolencia mencionada, decidió plantear una demanda judicial internacional por los daños a la salud que comprobadamente tiene el tabaco.
Luego de un largo camino, la Justicia internacional le dio la razón y permitió que el país recibiera un jugoso resarcimiento que Vázquez destinó a fines benéficos. Cuando se juzga de alguna manera la labor de Vázquez entendemos que debe hacérselo con todas sus acciones, errores y aciertos, virtudes y defectos, yerros y demás deben figurar para hacer una valoración justa de su función como presidente.
Estamos haciendo mención al tema porque se ha planteado una acertada discusión sobre lo obrado por Vázquez en referencia al consumo legal de marihuana en el país. Entendemos que a primera vista podría decirse que existe casi una contradicción entre la lucha anti tabaco y la admisión del consumo de marihuana.
Pero seamos honestos. En primer lugar la legalización de la marihuana no es de su gobierno y mal que le pese a Vázquez y aún en la posibilidad de vetar la ley correspondiente al asumir, cosa que no hizo, nos parece muy respetable la decisión de respetar – valga la redundancia – la decisión soberana de autorizar la legalización.
No nos gusta el consumo de marihuana y no compartimos su consumo, por más que sea denominada una droga “blanda” altamente consumida sobre todo por las generaciones jóvenes.
Siempre consideramos que debe trabajarse por defender la vida y no por atacarla. Si de algo estamos seguros es que la marihuana fumada no es precisamente beneficiosa. Respetamos y seguimos pendiente por saber si ajo otras formas y determinadas especies resulta medicinalmente adecuada, cosa que no es disparatada ni mucho menos, pero esto no justifica lo otro.
Mucho menos justifica el narcotráfico, en una lucha reiteradamente usada como argumento para la legalización, porque en algún momento habrá que revisar si realmente ha sido eficaz y eficiente en esta área.
En tanto día a día se incautan miles de kilos de la droga que sigue entrando por el mercado ilegal al país. Se impone revisar como ha resultado en este sentido.

A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Una norma que debe mantenerse

La obligación de los colonos de vivir en el predio adjudicado, es a nuestro entender una medida justa y entendible. Existen motivos valederos para pensar que se deben establecer, como en los hechos los hay, razones justificadas para otorgar excepciones, pero éstas no pueden ser la regla general.

Nos explicamos, cuando no existía o no se cumplía al menos esta exigencia, lo que determinó fue que los objetivos del Instituto Nacional de Colonización se perdieran por completo y mientras numerosas familias de colonos seguían esperando turno y posibilidades de acceder a alguna chacra, cientos de políticos avivados o sus amigotes, se adueñaron de las tierras y en un alto porcentaje siguieron residiendo en las ciudades dejando a alguien a cargo del campo.
Esto es lo que nos tememos, porque seguro que a ellos le sirve suprimir esta exigencia. Tenemos muy claro que hay trabajos y funciones que justifican la ausencia de los titulares de los campos de colonización y esto debe mantenerse. Pero también debe mantenerse la exigencia de residir en el predio, que no debe ser tenido como una casa de vacaciones, sino de una unidad productiva que debe ser explotada en toda su potencialidad.
Más que la exigencia legal en si, interesa aquí la vigencia de los controles y la fiscalización que se haga. Ni que hablar de la forma “non santa”, o sencillamente sin ética ninguna que han permitido a algunos personajes hacerse de la propiedad de algún campo por unos pocos pesos.
Seguramente que a ellos y su entorno no les sirve la exigencia de vivir en el campo, debidamente fiscalizada como lo estamos planteando. Es que si se cumpliera se evitaría que muchos “avivados” se alzaran con estas tierras, relegando los legítimos derechos de familias enteras que hace muchos años aguardan sus posibilidades.
En estas columnas ya hemos expresado que nada tenemos contra quienes abrazan la política como una acción destinada a servir a los demás, a proteger a los desvalidos y proteger a los más humildes, que pocas veces tienen verdaderos defensores de sus intereses.
Pero si nos hemos opuestos y seguiremos haciéndolo, y denunciando a quienes con máscara de benefactores, buscan “hacer la suya”, pisoteando y pasando sobre los derechos de los demás.
Es obvio que resulta difícil descubrirlos, porque tiene muy bien guardados sus intereses y además las relaciones existentes en nuestra sociedad hace que estos personajes puedan desempeñarse y hasta ser valorados por su “entrega desinteresada”, cuando en realidad no hacen más que esconder sus verdaderos y nefastos intereses.

A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Quien no conoce el pasado no entenderá el futuro

En estas mismas columnas nos hemos ocupado de dar nuestra opinión sobre el nuevo parlamento y más allá de las posiciones que cada quien adopte creemos importante dar a conocer nuestro concepto sobre el tema.
Entendemos que un representante popular debe ser antes que nada una persona capaz de razonar con honestidad intelectual, es decir de valorar lo que realmente hay detrás de cada tema y de tomar posición en base a esto.
Nos explicamos. El pasado domingo vimos publicada en la contratapa de EL PUEBLO, una interesantísima nota a alguien que nos ilustró sobre algunos temas desconocidos para los salteños, porque sencillamente han estado ocultos o disfrazados bajo el manto de acusaciones ideológicas o similares.
Lidio Néstor Bertolotto, un veterano salteño a quien Salto seguramente le debe un merecido reconocimiento, es una verdadera biblioteca, un archivo viviente de temas pocos conocidos en nuestra ciudad.
Bertolotto era por allá en el 70 un orgulloso horticultor que experimentaba con el primer invernáculo y recordamos los preciosos tomates que obtenía.
Pero lo más sabroso de su experiencia en el puerto de Salto, uno de los tantos lugares en que trabajó fue la confirmación de lo que ya sospechábamos. El río Uruguay, la más barata de las vías de transporte que venía desde el Planalto brasileño y traía las jangadas de madera, se terminó como tal por exigencia del FMI.
Es que el organismo crediticio internacional estaba presionado por las petroleras, que no sólo nos vendían el petróleo, sino también pusieron como condición que se favoreciera el transporte carretero, en el que tenían intereses, para seguir vendiéndonos petróleo.
Estas cuestiones desconocidas a nivel popular estaban en las denominadas “cartas intenciones”, firmadas por el FMI y los gobiernos de turno por entonces. No se daban a conocer al público, precisamente porque de lo contrario se revelaría la corrupción y la deshonestidad de quienes no dudaban en hipotecar los intereses del pueblo uruguayo con tal de obtener jugosas ganancias.
Esto explica la temprana muerte del puerto de Salto, cuyos empleados “famosos” por entonces eran conocidos porque cobraban, pero no trabajaban, camino que luego siguió al ferrocarril otro de los medios de transporte más económicos
Quien no conoce el pasado no puede entender el futuro. Allí está la explicación de tanto relegamiento, de tanta postración. Negarlo es hacerse cómplice de acciones deshonestas y vergonzantes que nunca debieron existir.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

No olvidemos lo esencial en el departamento

La actividad de los próximos meses seguramente estará volcada a la elección departamental. Intendente y Junta departamental, vale decir el gobierno del departamento, conjuntamente con los seis alcaldes existentes en Salto, serán elegidos el próximo 10 de mayo.
Por eso se nos ocurre importante refrescar la memoria en referencia a algunos puntos habituales en estos casos.
En primer lugar, debemos admitir que quiérase o no, cuando alguien hace una opción política, esconde un interés y son muy pocas las excepciones. Un empleo o un cargo ya sea para un hijo, un hermano, una pareja o cualquier otro familiar, es la aspiración más común, cuando no se trabaja directamente en post de una retribución mediante un cargo político.
¿Que hay de malo en esto? Precisamente que no responde a lo que es la mayor justicia. Nada tenemos contra quien o quienes deciden dedicarse a la política, porque entendemos que ésta, bien entendida es el trabajo por el bienestar del pueblo y nada hay más dignificante que esto.
Lo malo es cuando se aspira a sacar un rédito del voto, hipotecando el suyo y comprometiendo el de todo el entorno con tal de sacar un provecho.
El segundo elemento a tener en cuenta, es para nosotros imprescindible. Es planificar, planificar y organizar la tarea a cumplir. Es por eso que asumimos que los intendentes más destacados que ha tenido el departamento han sido todos arquitectos o se han acompañado de arquitectos destacados.
Se dice que el sueño de todo arquitecto es planificar una ciudad nueva (como en su momento se plebiscitó entre los pobladores de Belén y Constitución que iban a ser desalojados por el lago de Salto Grande, que optaron por seguir en sus pueblos y las nuevas viviendas fueron construidas allí y no junto a la nueva ruta como se proponía).
Es que además de las viviendas en si, debe tenerse en cuenta la existencia o nó de los servicios, agua, luz, saneamiento o si está cerca y en condiciones factibles de ser llevados al nuevo urbanismo.
Es frecuente escuchar que tal barrio o asentamiento pide servicios, porque no tiene y es lógico que lo haga, aunque debiera explicarse por qué es difícil que se lleven. Resulta antipático, pero responde a una realidad. Las obras de los servicios deben ser planificadas, por costo, por condiciones favorables o nó.
Muchas veces por un tema de costos los asentamientos y los nuevos barrios son instalados en lugares donde el acceso de los servicios es prácticamente imposible. En tanto en otros puntos, donde incluso hay servicios o éstos están muy cerca, vemos extensos predios vacíos.
Es una situación absolutamente inadmisible y debería dejarse librada a los vaivenes del mercado.
A.R.D. 

Publicado en - EditorialComentarios (0)

El nuevo parlamento

Nadie puede ignorar que en el nuevo parlamento hay representantes nacionales que hacen sus primeras armas en la política, como los hay también viejos abonados del sistema. Si esto es bueno o malo. Si es lo aconsejable o no, nadie lo sabe. Es lo que ha decidido el pueblo y por lo tanto son los hombres que le merecen mayor confianza en el desempeño de su representación.
Hay un elemento positivo – a nuestro entender – y es que nadie puede considerarse “dueño” del poder. Si bien quien asume la labor parlamentaria tiene ventaja sobre los políticos que no alcanzan esta distinción, tampoco significa mucho si su labor no trasciende o no logra al menos la resonancia que le mantendrá en la consideración pública.
De hecho, la mejor prueba surge del ámbito local mismo, donde ninguna de las tres diputadas (dos del FA y una del Partido Colorado), fueron reelectas.
Nuestra posición ha sido siempre la misma, entendemos que la labor parlamentaria, lejos de ser regida por posiciones ideológicas, debe ser regida por el razonamiento y la vigencia de valores como la honestidad, la justicia social, la equidad y la igualdad de posibilidades para todos los uruguayos, sin otras diferencias que su leal saber y entender, como lo da a entender la Constitución de la República.
Las denominadas “manos de yeso”, (una acepción muy gráfica para ilustrar el accionar de algunos parlamentarios) ejemplifican la falta de razonamiento, de capacidad para levantarse por sobre las barreras ideológicas.
Para nosotros sólo determinados temas merecen una conducta así, nadie puede ignorar que el presupuesto nacional y unos pocos temas más requieren de este tipo de actitud, porque sencillamente es lo que ha elegido el pueblo, en el acierto o el error.
En los demás asuntos, para nosotros la enorme mayoría. Deberían buscarse bases comunes, sentando políticas de Estado destacando las coincidencias y minimizando o reduciendo las discrepancias.
Seguramente que las denominadas “manos de yeso” o disciplina partidaria, seguirán viéndose y escondiendo flagrantes ignorancias en algunos temas. No deberían existir, porque para nosotros al menos, la razón debiera de prevalecer por sobre la ideología y nadie, nunca debiera compartir leyes o medidas que terminen siendo contra los intereses del pueblo.
Por el momento veremos que nos depara este anteproyecto, cuando sea presentado en el parlamento, porque seguramente nos dará idea de cuál será el panorama que tendremos en los próximos cinco años.
A.R.D. 

Publicado en - EditorialComentarios (0)

La primera pulseada

La denominada ley de urgente consideración, ley de urgencia en una denominación popular, constituye la primera gran pulseada entre el actual gobierno, que será oposición desde el próximo primero de marzo y la oposición conformada por la denominada coalición multicolor que será gobierno desde dicha fecha.
Nadie ignora que tras la discusión planteada, que por el momento se limita más que nada a cuestión de forma y no de fondo, se esconde la primera gran pulseada, entre gobierno actual y el próximo.
Es que mientras el gobierno electo considera que hay muchos asuntos que aunque no resultan de urgente consideración, deben de encararse a la brevedad y por lo tanto es necesario tener resuelta su implementación cuanto antes para quienes habrán de asumir la responsabilidad de gobernar desde el próximo primero de marzo.
Como mantener o no el carácter de urgente, depende de la decisión del parlamento, ya impuesto y en el que hay una mayoría del nuevo gobierno, en los hechos esto resulta casi utópico cambiarlo.
Pero tratándose de un anteproyecto (aún no llegó al nuevo parlamento con forma de proyecto), es factible que haya alguno de los temas que sea sacado del proyecto definitivo y presentado como una ley común, sin el exiguo plazo que requiere una ley de urgencia.
Considerando la expuesta intención del gobierno entrante de dialogar y negociar, no vemos imposible que finalmente se opte por este camino.
Ahora bien, que quede claro. Sacarle el rótulo de urgente consideración a algunos proyectos, no puede transformarse en un elemento más de burocracia, el que se discute por años y cuando se llega – si es que se llega – a una definición esta es obsoleta, porque la realidad ha cambiado.
Creemos que el paso correcto está en lo intermedio. Hay temas de urgente consideración y sabemos muy bien cuales son y también hay temas que requieren mayor revisión, pero no una eterna discusión que lo que logra es mantenerlo lejos de las decisiones debidas.
Que nadie se equivoque. Lo que se discute son elementos ideológicos y por lo tanto es necesario darles el lugar que les corresponde. El pueblo no puede ser rehén de estas discusiones, porque es en definitiva quien será beneficiado o perjudicado por el resultado de esas decisiones.
Nuestra opinión es que hay asuntos que deben ser considerados con urgencia y otros que no. Que quienes serán oposición pretenden “hacer tiempo”, para decirlo con términos futboleros y quienes serán gobierno a su vez pretenden tener resuelta (de acuerdo a su concepción) la mayor cantidad de temas posibles lo sabemos, el tiempo dirá en que se equivocan unos y otros, porque esto no es una ciencia exacta.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Un homenaje desacertado

Fuerte polémica se ha desatado a raíz del homenaje que realizara el PIT- CNT al presidente de la República en ejercicio, Tabaré Vázquez. Sin pretender involucrarnos en esta polémica, creemos oportuno dar a conocer nuestra opinión al respecto.
Lo primero a establecer es que en lo personal no estamos de acuerdo. No nos parece acertado realizar una distinción por parte de un sindicato, de una institución representativa de los obreros del país, innegablemente identificada con la izquierda del país, a un presidente que debe representar a toda la población uruguaya, más allá de sus ideas y de su color político.
Es la misma posición que esperamos expresar y defender si el homenajeado fuera de cualquier otro partido o ideología. Sencillamente no cabe el homenaje estando en ejercicio del cargo.
No somos ingenuos. Sabemos que nadie como un presidente de izquierda puede armonizar con el reclamo de derechos de los obreros. No podemos desconocer que durante la presidencia de Vázquez los obreros vinculados al PIT CNT y todos los que existen en el país lograron conquistas importantes, las ocho horas para los trabajadores del campo, el pago de salario vacacional y licencia para los mismos y ni que hablar todo lo que han logrado las trabajadoras domésticas.
Ni que hablar que todavía es poco, que estamos lejos de lograr equidad, de desterrar el trabajo esclavizante, pero se han dado grandes pasos hacia esta conquista.
Es probable que se haya errado al realizar este homenaje, pero no se puede desconocer las posiciones que se han mantenido a lo largo de estos años. Es más las estadísticas indican que en toda Latino América nadie ha realizado más medidas en reclamo de sus derechos ante un gobierno nacional que el PIT-CNT en el Uruguay.
Tampoco es posible olvidar que Vázquez tuvo posiciones antagónicas con el PIT.CNT en algunos casos, como en referencia al aborto, en que el presidente de la República vetó lo decidido por el Parlamento y apoyado por el PIT- CNT.
De todas formas, consideramos que hacer este reconocimiento durante el mandato de Vázquez es casi mojarle la oreja a quienes pensamos diferente sobre este tema y ello no es lo mejor. No nos parece acertado incluso decidir hacerlo aún a sabiendas que varios sindicatos no lo consideran oportuno. Respetar la mayoría puede ser democrático, pero es al menos muy antipático.
No por ello dejamos de reconocer los argumentos esgrimidos y para nosotros valederos, pero hay una cuestión de forma y diríamos de oportunidad, que opacan e invalidan – para nosotros – lo demás.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Aprender a escuchar

Uno de los errores que hemos visto cometer a diario sobre todo por parte de las personas más jóvenes, es no escuchar. A menudo vemos que a lo sumo se escucha a las personas mayores como quien oye llover, vale decir escuchando, pero sin prestar la debida atención y sin la más mínima intención de analizar lo que se le está tratando de trasmitir.

En este contexto luego los vemos cometer gruesos errores que seguramente pudieron ser salvados de escuchar debidamente y a tiempo la voz de la experiencia.
Pero no es privativo de los jóvenes, porque uno de los errores que vemos cometer casi ineludiblemente a todo nuevo gobierno, así sea del mismo partido gobernante, es cambiar aspectos de política educativa, comercial, de relacionamiento internacional y en definitiva casi de todo lo que se le antoja a cada nueva fuerza política que asume cada cinco años en nuestro país.
Aquello de “cada maestrito con su librito”, es aplicable aquí como en ninguna otra parte y el costo de la improvisación lo paga invariablemente el pueblo uruguayo todo.
Seguramente si aprendiéramos a escuchar como corresponde, no para seguir al pie de la letra lo que se nos afirma, sino para analizarlo y recoger todo lo bueno y desechar lo malo, evitando en lo posible cometer los mismos errores, parece lo más sabio e inteligente.
No significa esto que desconozcamos los cambios. Que no entendamos que los tiempos que vivimos hoy son muy diferentes a los de décadas atrás. Los avances de la tecnología y de la ciencia sobre todo se notan a inciden en muchos aspectos de la vida diaria, pero lo que no cambia son los valores humanos.
Pero lamentablemente la experiencia indica que la enorme mayoría delos jóvenes “le ha colgado una tarjetita” a las personas adultas y sobre todo a los ancianos, considerando que “ya fue” y todo lo que diga o haga está referido a tiempos que ya no existen.
El pensar con honestidad. El valorar la solidaridad y el compromiso comunitario por sobre el individualismo y el placer personal, son aspectos que no debiéramos perder y sin embargo cada día son más raros.
En el mejor de los casos el que piensa en los demás o demuestra ser solidario, es un “gil” como dicen los porteños y por lo tanto el concepto de felicidd y de disfrutar la vida se reduce a disfrutar, a darse placer, dinero, fama, sexo y todo aquello que me permita “vivir bien”, ganar “plata fácil” y nada mas.
Así nos va en la vida…

A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Que alguien lo explique

Que alguien explique por qué un recluso fugado hace ya varios meses de la cárcel departamental (hoy llamada Instituto Nacional de Rehabilitación INR), puede mantenerse prófugo durante tanto tiempo y además seguir cometiendo rapiñas con armas de fuego, vale decir hasta cabe la posibilidad de que cometa homicidios.

Se ha sabido ahora que es uno de los dos delincuentes que intentó “copar” una chacra de las inmediaciones de la cárcel central. Vale decir que ha estado y se ha desenvuelto muy cerca del lugar donde a diario transitan muchos policías y lo hizo por lo menos durante tres meses sin que nadie lo advirtiera.
Esto nos replantea la manida interrogante ¿lo que necesitamos es más policías o mayor compromiso?. Los policías han sido en los últimos tiempos el blanco principal de la delincuencia y obviamente que esto nos preocupa, pero antes que nada deberíamos revisar qué policías están decididamente cumpliendo con su deber y quienes de alguna manera apoyan o facilitan al menos el desempeño de los delincuentes.
En el caso que nos ocupa quedan muchas interrogantes. ¿Quién es el delincuente fugado? ¿Cómo pudo fugar? ¿Qué antecedentes tiene? ¿Nadie sabía donde estaba ni con quien andaba?.
Generalmente estas interrogantes quedan sin respuestas. Nadie se hace cargo de brindar la información correcta y completa, como debiera ser. Mucho menos de investigar los hechos. Cobijar la delincuencia de alguna manera es apoyarla, ponerse de su lado y como lo hemos sostenido reiteradamente, en estas columnas, de esta situación no hay salida posible si no nos involucramos.
Aunque los visitantes entiendan otra cosa, los salteños sabemos que nuestra ciudad ya no es lo que era. Aquella ciudad que alguien denominó “de los perros chicos”, dado que los canes eran mascotas y no mastines guardianes, ya no existe, pero de nosotros depende recuperarla.
Si seguimos de alguna manera cobijando a la delincuencia, seguro que no volveremos a tenerla. Cuando un Policía mira para otro lado para “no complicarse”, debe saber muy claramente, primero que está cometiendo una omisión a su deber y en segundo lugar que es probable que dejándole el campo libre a un delincuente, puede incluso estar poniendo en riesgo la integridad física de algún compañero de armas o un conciudadano.
Cuando se cometen robos dentro de la propia sede de la Policía, como es la Jefatura de Salto y “se tapa” con silencio, estamos tomando partido por la delincuencia.
Por lo menos debiera informarse debidamente de todo lo que la ley permite y en caso de ser un prófugo, seguramente con antecedentes penales (sino no estaría preso) la ley faculta a informar con pelos y señales. ¿No se lo hace por ignorancia, por comodidad o por complicidad?.

A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Endurecer la represión sin apuntar a una mayor equidad no es el camino

90e42f2e43402151e91e5c72b87b888f

 

Los abigeatos o robos de ganado y con ello nos referimos específicamente al robo de lanares o vacunos que son los más frecuentes, es uno de los más graves problemas que tiene el país. Es que como lo han explicado las propias autoridades en la materia hoy no se trata de quien roba una oveja para comerla, sino de verdaderas organizaciones que disponen hasta de vehículos adecuados para trasladar numerosos animales por vez.

Para probar lo que decimos basta con recurrir a los pocos casos que se han aclarado en este sentido.

El gobierno electo ha manifestado que habrá de crear una Dirección en el Ministerio del Interior para atender a los casos de la seguridad rural e incluso estudia la posibilidad de ampliar las posibilidades para la defensa personal.

Si bien tenemos temor de que las cosas se salgan de su cauce y vuelvan a repetirse casos como el reciente en que resultó víctima fatal un adolescente al tocar un alambrado electrificado, no podemos menos que entender que el dueño de una propiedad privada, cansado por los frecuentes robos de sus bienes tome las precauciones que la ley le autoriza.

No podemos compartir siquiera el hecho de que alguien robe para alimentar a su familia, por la sencilla razón de que entendemos que en un país que existiera equidad, nadie debiera tener necesidad de robar para satisfacer sus necesidades o las de los suyos.

Preferimos luchar por lograr equidad dentro de la ley y no por usurpar lo que no es nuestro.

Pero es la realidad de adonde hemos llegado. La política del “hacé la tuya”, o de lograr dinero fácil, nos ha llevado a esto. Hoy no hay códigos, nos hay límites para tener, tener y tener, que es lo que se ha pregonado y por lo tanto de lo que se trata es de conseguir lo que otro tiene sea a precio que sea.

Para tener una idea concreta de esto, bastaría con preguntar a cualquier niño de los asentamientos o barrios carenciados o incluso de otros ámbitos donde se conoce o padece con mayor crudeza por estos temas, ¿Qué quiere ser cuando sea mayor?. La respuesta es conocida “narcotraficante”.

Es que existe al menos el mito de que quien vive mejor, no trabaja, maneja dinero en cifras importantes y demás, es que se dedica a esto.

Obviamente que no compartimos y que entendemos que algo debe hacerse para enfrentar esta situación, pero no es con la sola represión, sino con normas  y leyes más justas que podamos lograrlo algún día.

A.R.D.

Publicado en - Editorial, - Titulares -Comentarios (0)

Algo anda mal en el tránsito

Que el tránsito en la ciudad es un caos no es ninguna novedad para quien circula habitualmente por ella. Sin embargo a menudo vemos irregularidades, faltas, infracciones que no son corregidas por algunos de los inspectores de tránsito como corresponde.
Nos explicamos ¿Quién no ha observado motos estacionadas sobre una vereda? O lo que es peor aún, autos u otros vehículos atravesados sobre la acera por la que están obligados a transitar los peatones, según establecen las normas municipales.
No estamos pidiendo sanciones en estos casos, pero si advertencias, notificaciones para que quienes lo hacen por ignorancia de la ley lo puedan evitar y quienes reincidan y persistan en su falta a sabiendas de lo que están haciendo, sean sancionados como corresponde.
La cuestión es quien controla a los controladores. Tampoco es secreto para nadie que salvo en la zona céntrica donde los inspectores hacen la zafra, multando a quienes no han comprado su boleta para estacionar en las horas en que está prohibido hacerlo sin exhibir esta boleta, en los demás casos hemos presenciado personalmente las omisiones, que se dan incluso en la zona céntrica.
Esto es parte del problema. Algunos motonetistas -no todos por supuesto – adelantan a los demás vehículos por donde notan un hueco circunstancial, derecha izquierda, en las esquinas, en lugares donde no tiene preferencia y demás.
Estamos seguros que la mayoría de ellos no sólo no tiene documentación alguna del vehículo, sino que ni siquiera ha pasado por la cercanías de los lugares donde se expiden estos documentos.
Lo triste del caso es que tampoco esto les trae consecuencia, porque a veces sus temerarias maniobras se registran ante los ojos mismo de los inspectores y estos “no los ven” o prefieren mirar para otro lado para no complicarse.
Aun así el número de vehículos decomisado a diario por irregularidades es alto. Lo lamentable de esto es que no se registra al infractor, sino sólo al vehículo y por lo tanto, es probable que el conductor se haga de otro vehículo, vaya a saber de qué manera, y pueda circular nuevamente hasta que lo vuelvan a detener.
Es evidente que el sistema no funciona correctamente y por lo tanto debemos revisarlo. Quien maneja un vehículo en irregularidad debiera ser sancionado e impedido de conducir nuevamente mientras no haga frente a la multa por lo menos.
En esto sigue siendo rescatable el emblema de la bandera brasileña “Orden, e Progreso”.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Tomar conciencia del alcance de nuestras acciones

En estas columnas nos hemos referido reiteradamente a la educación popular y es probable que no haya quedado suficientemente claro que no nos referimos al conocimiento de una profesión o de un oficio, sino lisa y llanamente a lo que significa la prolijidad, la higiene y el orden que debemos mostrar en los lugares públicos.
Apenas observemos la conducta de los compatriotas en estos lugares, nos daremos cuenta a que nos referimos “la gente es sucia” hemos escuchado reiteradamente y no compartimos esta aseveración.
En primer lugar porque cuando se generaliza, se corre el riesgo de cometer injusticias. Hay compatriotas que nos hacen sentir orgullosos del país que integramos, prolijos, ordenados y correctos. ¿Cuántos son o qué porcentaje de la población obra así? Eso no lo sabemos.
Se nota en el tránsito y en toda ocasión que estos se desenvuelven en espacios públicos compartidos.
Seguro que también hay de los otros, la gente que tira papeles, botellas, envases de plástico y todos sus desperdicios fuera de lugar, así haya papeleras o contenedores cerca para recoger ordenadamente estos residuos.
Las ciudades son un reflejo de la conducta de quienes les habitan y no basta con que el gobierno departamental o municipal haga el máximo esfuerzo en este sentido para anular los malos hábitos, porque si nosotros seguimos mostrando nuestra desprolijidad de poco o nada servirán estos esfuerzos políticos.
Sabemos que estamos refiriéndonos casi a una utopía, pero para explicarlo gráficamente vayamos a la eliminación del mosquito del Dengue (Aedes Aegypti), depende de la eliminación total de los recipientes que contienen agua limpia, desde las tapitas a aquellas plantas que las contienen, ninguna población del mundo ha logrado eliminar este zancudo una vez que se instala pero eso no es excusa para que bajemos los brazos en esta lucha.
Es que mal que nos pese y sabemos que con esta opinión nos estamos ganando la antipatía de mucha gente, los pobladores somos parte de estos problemas y en buena medida la solución de los mismos depende de lo que hagamos.
Cuando obramos dando a entender que no nos importa lo que estamos incidiendo, es decir si para bien o para mal con nuestra conducta, seguiremos en esta situación, mostrando que no merecemos otra cosa que este mundo miserable, que ve proliferar los basureros tanto en el agua, como en los baldíos o en cualquier lugar público.
Es probable que esta conducta esconda otros problemas sociales, pero lo primero a tener en cuenta tiene que ser el tomar conciencia de nuestra realidad. Nadie puede encarar una solución adecuada a algo que no ve o no considera un problema.
Comencemos por el principio.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

No basta, pero es una buena muestra

La palta o aguacate como se le llama más allá de Sudamérica, es considerada actualmente el “oro verde” por sus grandes beneficios para la salud, que determina una gran demanda a nivel internacional, con buenos precios. Todo esto estimulado por su generosa producción de frutos.
Esto explica por qué el cultivo ha proliferado y se ha extendido en muchos casos desplazando otros cultivos hortícolas o frutícolas.
Lo que poca gente o nadie sabe es que la palta para producir un fruto requiere cientos de litros de agua y por lo tanto las miles de hectáreas sembradas en países como Chile, que ha aumentado notoriamente su producción y exportación de paltas, es la crisis de agua dulce que hay detrás.
Es el denominado lado oscuro de la palta, lo que constituye el centro de la actual “guerra por el agua” en Chile. Petorca es un pueblo chileno cuyos habitantes hace siete años que no tienen agua potable.
Desde que las llamadas “agrícolas”, comenzaron a perforar pozos más profundos que se llevaron el agua para el oasis que puede verse casi al otro lado de la calle consistente en un monte o plantación de aguacates de miles de hectáreas.
Es que además la legislación chilena establece que el agua puede extraerse libremente y basta contar con un permiso o autorización de Estado para llevarse todo lo que se pueda extraer.
Es más los excesos al permiso, en caso de ser constatados son sancionados como falta administrativa y por lo tanto se zanja con una multa. Las grandes empresas pagan las multas y pueden seguir consumando sus infracciones.
Es por eso que en esta región de Petorca, donde antes existió un río en el que los habitantes del lugar se bañaban e incluso pescaban salmones, hoy sólo se ve tierra árida y reseca. Los pobladores del lugar dependen del camión cisterna municipal que les abastece para sus necesidades mínimas.
Nadie, ni el gobierno, ni los políticos, ni nadie hace nada para devolver este derecho humano a los pobladores, a excepción de Holanda, uno de los más importantes puertos del mundo para la fruta, que ha prohibido importar aguacates desde Petorca.
Es sólo un granito de arena, pero es caminar en la dirección correcta. El aguacate producido en grandes cantidades daña el ambiente donde sea producido esto es en Chile, México, España o cualquier otro lugar y por lo tanto la prohibición debería de ser total venga de donde venga.
Es obvio que no alcanza el ejemplo holandés, pero al menos es una muestra de buena voluntad.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Que nunca se nos olvide

Auschwitz (1940-1945), centro de un complejo grupo de campos de exterminio. 6.000.000 de personas asesinadas. El doble de la población uruguaya. Entre ellas había niños, mujeres, hombres. No importa su nacionalidad no deja de ser menos barbarie atroz, los tormentos y las masacres.
Ruanda (1994) casi un millón de muertos, pertenecientes en su mayoría a una raza o una tribu africana, lo que no hace menos aberrante y condenable los crímenes. En este caso el horror duró 100 días y la mayoría de los tutsi, víctimas de la mayoría hutu, de Ruanda (Africa), fueron asesinados en sus propias casas, en iglesias u otros lugares donde se habían refugiado.
Esto sin olvidar el denominada genocidio armenio, del que se afirma que dejó más de 2.000.000 de víctimas entre asesinados y deportados de Armenia durante la primera guerra mundial 1915 -1917.
En todos estos casos hubo un común denominador. Las cosas no se dieron por generación espontánea, sino que fueron creciendo y desarrollándose con la complicidad de los países poderosos y de otros poderes que prefirieron mirar para otro lado, antes que comprometerse por defender la vida y la libertad ante los atropellos a que eran sometidos.
Más acá en el tiempo se han dado en nuestro sub continente, hechos muy similares. No creemos que haya una sola persona que justifique por ejemplo, la tortura, los tormentos y el asesinatos así sea de criminales que han cometido muertes aberrantes.
Entendemos que hay leyes para juzgarlos y una sociedad organizada debe de obrar de esta manera, no con el ánimo de escarmentar, sino para que se sepa que quien delinque debe pagar a la sociedad que integra por su delito.
Así sea una persona carente de recursos, debe de alguna manera resarcir el daño provocado y sobre todo, lo más importante tanto para ellos, como para nosotros, es el hecho de que se asuma, de que se tome conciencia del daño y la injusticia que se ha hecho.
El crimen no compensa, decían nuestros mayores y seguramente que es así, pero no sólo se trata de no asesinar por el hecho de que no compense, sino porque lo justo es respetar la vida y los derechos de los demás. Sólo así podremos dar forma a una comunidad en la que sea dignificante vivir.
Asiduamente nos encontramos con la afirmación de que “Nunca más” deben de repetirse estas masacres, estos crímenes de lesa humanidad, pero seguramente el riesgo está latente, por dos motivos esenciales: 1) El olvido de lo espeluznante de estas masacres, por parte de quien no las vivió en carne propia 2) La costumbre cómoda y cobarde de mirar para otro lado y dejar pasar los primeros síntomas sin condenarlos como se debe.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Resta mucho en el camino hacia la equidad

Frecuentemente escuchamos a mucha gente proclamar con orgullo que el sistema uruguayo establece que la educación es gratuita e igualitaria para todo el mundo.

Si bien esto es filosóficamente así, en cuanto el acceso a la educación incluida la universitaria es totalmente gratuita para todo el mundo, lejos estamos de tener una educación igualitaria.
Nos explicamos porqué se habla de “bullying” en los centros educativos. Es que las diferencias siguen siendo notorias. No es cierto que haya equidad, aún cuando se haya avanzado hacia ésta.
Un estudiante de clase media alta o más aún de clase adinerada, nunca concurrirá a la escuela o el liceo o cualquier otro centro educativo, “a media barriga”. No sabrá nunca lo que es mojarse cuando llueve y permanecer con los pies mojados, porque seguramente concurrirá en el coche de sus padres o de algún vecino cercano.
No así el hijo del trabajador, del obrero que en el mejor de los casos tendrá que hacer determinada distancia a pie para tomar un ómnibus.
Un estudiante que no esté bien alimentado obviamente tendrá desventajas, pero máxime cuando está pensando en el panorama que queda en su casa, con padre desocupado o con menguado salario, con hermanos, padres o abuelos sin tener para alimentarse. Si “su cabeza” está enfrascada en esta situación, en lugar de concentrarse en los estudios, difícilmente rinda y logre las mismas calificaciones de quien no tiene estos problemas.
Esto es también violencia doméstica, sobre todo cuando los docentes y otras autoridades de los centros educativos miran para otro lado y no prestan suficiente atención a estas inequidades.
No afirmamos que sea en todos los casos, ni mucho menos hacemos responsable de ello a los estudiantes, pero si entendemos como padres, docentes y autoridades, tenemos responsabilidad y nos tenemos que hacer cargo de estas situaciones.
En tanto no eliminemos aspectos como los que hoy nos ocupan, seguiremos navegando en una burbuja y de nada valdrá poner el grito en el cielo, cuando estas situaciones de inequidades, estas diferencias de posibilidades exploten, con la misma o mayor violencia aún de la que les hemos impuesto nosotros.
Si se apunta sólo a la represión como forma de solucionar el tema de fondo estaremos errando el biscochazo. Los que “caen” o son apresados, son sólo los menos eficientes, los menos inteligentes porque los demás es probable que nunca los descubramos y seguramente son los más peligrosos.

A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Que nunca más falte el agua potable

Quienes tenemos algunos años más, recordamos con total claridad aquellos veranos crueles, en que Salto además había crecido o se había desarrollado urbanísticamente más rápido de lo que podían responder los servicios.
Es así que recordamos varios años en que la noticia del verano era invariablemente la escasez o nulo suministro de agua potable a la Zona Este. Muchos vecinos debían levantarse de madrugada para juntar un poquito de agua en algún cubo.
Después la responsabilidad, como la culpa nadie la quería, OSE que culpaba a la exageración en el consumo, los vecinos que afirmaban que fuera cual fuera su conducta el agua no les llegaba y la Intendencia que pese a no ser de su estricta incumbencia trataba de abastecer mediante camiones cisternas a los barrios donde la escasez de agua potable era evidente.
Así fue la situación hasta que OSE con una inversión importante y también una fuerte presión del entonces intendente Eduardo Malaquina, optó por ampliar la capacidad de “producción” de agua potable, construyendo la nueva potabilizadora. Desde entonces no hemos escuchado reclamo alguno.
Pero el tema no es nuevo, se trata del huevo o la gallina. Tanto las autoridades de OSE, como jerarcas de la Intendencia sobre todo de las anteriores, han explicado que el tema radica actualmente en los asentamientos y es probable que alguno de éstos carezca de agua potable.
Es que generalmente los asentamientos se instalan en lugares donde OSE no tiene previsto dotar agua potable, por las condiciones del terreno o su baja ocupación poblacional sobre todo.
Claro está que generalmente los servicios están lejos de estos lugares y por lo tanto llevarlos tiene un alto costo para las empresas estatales, que generalmente no están previstos.
Conviene saberlo, porque es frecuente ver o escuchar los reclamos vecinales, aspecto que no condenamos, pero hay que ver toda la película y no sólo la parte que me da la razón.
Hablar de estos temas, cuando no hay una emergencia, como puede ser la falta de agua potable ante una ola de calor, es lo que consideramos más apropiado, debido a que no existen presiones y cada uno sabe a qué atenerse.
No compartimos la falta de agua a ningún habitante del planeta. En primer lugar porque el acceso al agua es un derecho de toda persona, en tanto en ello le va la vida. Pero tampoco ignoramos que muchas veces se presiona partiendo de un hecho muy cuestionable.
Así las cosas esperemos que a ningún uruguayo le falte el agua en estos días de tanto calor.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

¡Basta ya!

Son de las actitudes que nos causan mayor enfado. Cuando vemos que alguien baja el vidrio de la ventanilla del coche en que viaja para arrojar así sea un papel de caramelos, una colilla de cigarrillo, un envase vacío o cualquier otro residuo, no sólo nos enfada, sino que lamentamos que haya gente que entiende que no tenga responsabilidad alguna en relación a la preservación ambiental del planeta que comparte y prefiere obrar desaprensivamente.
En realidad no sabemos si hemos avanzado o retrocedido en este aspecto en los últimos años, porque no podemos ignorar la cantidad de gente, que por fortuna demuestra otra actitud, arroja sus residuos en las papeleras instaladas en los lugares públicos y también los residuos domiciliarios en las volquetas instaladas con el propósito de recoger ordenadamente estos residuos.
No sabemos cómo nos hubiéramos comportado años atrás, si hubiéramos conocido los residuos plásticos, el polietileno, la denominada espumaplast y otros tantos elementos que acostumbramos arrojar en cualquier lado o a un curso de agua directa o indirectamente, donde terminan y luego van a los mares y forman las famosas islas de plástico que hoy constituyen una severa amenaza para la flora y fauna marina.
Vivimos en una época donde enfrentamos las consecuencias de una educación individualista, regida por el “hacé la tuya” y por lo tanto todo cambio cultural, que debe apuntar más que nada a lo social, es decir a tener en cuenta las consecuencias de nuestra conducta y de nuestras acciones en el universo de las demás individuos, ya sea una comunidad, un pueblo, una nación o el conjunto de éstas es casi una utopía.
En realidad hay que ser muy obstinado y confiar mucho en los humanos para asumir que algunas de las personas que hoy obran desaprensivamente, entendiendo que los bienes públicos, como ríos, calles y la naturaleza en general, son ajenos y por lo tanto no tenemos obligación de cuidarlos, tienen chance de llegar obrar distinto de lo que hoy lo hacen.
La cuestión es por lo tanto saber si llegaremos a tiempo para lograr que cambien de actitud o si llegaremos tarde y ya nada será posible salvar.
Es necesario entender que en esto nos va la vida misma, no tanto la de nosotros, sino la de todos los que nos sucederán.
Por lo tanto, así como recibimos este mundo de nuestros mayores debemos de entregarlo a quienes nos sucedan. Es nuestra responsabilidad y ¡basta ya! de tanta irresponsabilidad.
Caminemos en el sendero correcto.

A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Tarda pero ¿llega?

Dentro de pocas semanas la ciudadanía uruguaya concurrirá a las urnas por tercera vez en ´- forma obligatoria – en pocos meses. En esta oportunidad será para elegir a las autoridades departamentales y municipales.

En relación a este tema tenemos varios puntos a considerar, pero probablemente los dos más importantes sean, si ha sido acertado o nó la separación de la elección paralela con las elecciones nacionales, que regía en el país, hasta pocos años atrás.
No dejemos de lado el costo de cada acto eleccionario, esto es tanto en logística, como en todos los materiales que se requieren para consumar una elección.
Vale decir, estamos hablando de millones de dólares y la gran pregunta es si es necesario y conveniente que estas elecciones sean realizadas por separado, a pesar del costo que suponen o si lo aconsejable, a pesar de algunos inconvenientes, es realizarlas en forma paralela a las elecciones nacionales.
Es más entra en este tema el famoso “voto cruzado”, al que gran parte del sistema político se opone tajantemente y al ejecutar por separado estos actos eleccionarios lo que se está demostrando es precisamente que hay ciudadanos que prefieren optar por algunas ideas hombres en el plano nacional, vale decir para gobernar el país y otras u otros en el plano departamental, así sean candidatos de otro partido diferente.
Otro aspecto a considerar son las acusaciones que suelen hacerse en estos períodos. Algunas de estas denuncias suelen llegar incluso a la Justicia, como sucedió en ocasión del último acto eleccionario departamental y luego nada más se sabe. La Justicia no se pronuncia, ni para confirmar la pertinencia de la denuncia, ni para desestimarla por falta de elementos.
Esto es lo inadmisible, porque ya sea para limpiar el nombre de alguien que ha sido enlodado injustamente, o para reafirmar la pertinencia de las acusaciones, debería de pronunciarse.
La ciudadanía no es hemipléjica en esto y bien que nos acordamos de las serias acusaciones que se han hecho en los últimos meses. De rebote nos enteramos que la acusación de que fuera objeto Marcelo Fonticiella, varios años atrás, cuando se desempeñaba como Director de Turismo, recién fue archivada por la Justicia ahora, vale decir meses atrás, cuando han pasado varios años.
Al comenzar el reciente período la administración Coutinho, uno de los ex intendentes que va nuevamente por el sillón de la Intendencia Departamental, fue objeto de varias y severas acusaciones.
Que sepamos la Justicia recibió el detalle de una pre auditoría, conteniendo estas denuncias. Sin embargo hasta el momento más nada. Ni hemos sabido de su archivo, ni mucho menos si han tenido andamiento estas denuncias.
Por lo tanto, es necesario que se informe a la ciudadanía, porque un ciudadano correctamente informado es la mejor forma de contribuir a la democracia.

A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

El riesgo de reaccionar a los balazos

La vida de un Policía – sea éste varón o mujer- vale exactamente lo mismo para nosotros que la de un cuidacoches o de cualquier otro trabajador.

En estos días se han producido varios hechos que nos llevan a explicar la irritabilidad de la población uruguaya con respecto al tema de la delincuencia, las leyes y la labor de la Justicia.
No dudamos que existe en el país un auge de la delincuencia, y un agravamiento de la peligrosidad de esta. Es que hoy los delincuentes cuyas acciones a diario son reflejadas en los medios de comunicación ya no son los tradicionales rateros o “rastrillos” que ven algo descuidado y se lo llevan.
Hoy no sólo ingresan a su domicilio, copan y matan porque en su mayor número portan armas de fuego y están decididos a usarlas.
Que el Estado tiene un papel a jugar en esta situación, ni que hablar. Que se debe proteger la vida de los policías que hoy parece el blanco principal de los delincuentes para hacerse del arma que portan, tampoco.
Es más, el Estado debe de proteger la vida de cualquier poblador, permanente o no, y ya sea un Policía, un cuidacoches o un turista.
Es tan errado, pensar que un Policía, por ser tal debe estar mejor cuidado que el ciudadano común, como entender que como va armado y se le ha dado facultades específicas para usar su arma, debe ser librado a su entero riesgo.
Ni una cosa ni la otra. La Policía debe estar siempre alerta, como es y como debió ser siempre, pero también el poblador común, el trabajador, el empresario debe sentirse seguro, custodiado y defendido por el sistema. Sabemos que hay riesgos a asumir, como la posibilidad de llegar al denominado “gatillo fácil”, vale decir de reaccionar a los balazos ante el primer indicio del uso de la violencia.
Esta es una posibilidad que se debe tener clara, porque el riesgo siempre existe y no podemos abandonar a quien lo protagoniza, aunque si marcarle límites y hacerlos cumplir.
Tirar a matar como primera medida no lo toleraremos jamás a nadie, ni a delincuentes ni a policías, porque no es la forma de construir.

A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

El éxito no debe medirse según el dinero que se reúna

Por estos días hemos asistido a una fuerte polémica por los dichos de José Mujica al Dr. Alvaro Villar -uno delos candidatos del FA a la Intendencia de Montevideo, sobre algunos médicos especialistas.

Mujica al referirse a los médicos dijo que “algunos” médicos especialistas se dedican a hacer plata y necesitamos más médicos que piensen un poco en los demás” Sobre este tema en particular tenemos varios puntos a analizar.
En primer lugar, analizadas las palabras de Mujica no vemos que se desprenda de las mismas que la emprendió contra todos los médicos, sino contra algunos. Y lo que Mujica afirma es innegable. De hecho se ha acuñado el término de “mafia blanca” y no lo hemos hecho nosotros ni creemos que haya sido en el país, porque esta situación se verifica casi en todos los países del mundo.
Seguramente que son pocos – conocemos algunos – que partiendo de muy escaso casi nulo capital hoy tienen estancias pobladas.
No vemos mal que quienes se han esforzado para realizar una especialidad y en algunos casos aún se mantienen estudiando, ganen mejor que otros, pero no compartimos ni compartiremos jamás, que se asocie este hecho (el acumular dinero) al éxito.
En primer lugar porque sería irrespetuoso y una falta de consideración con quienes consideramos verdaderos “héroes”, como los integrantes de Médicos Sin Frontera que dejan de lado sus expectativas personales y aún sabiendo el riesgo que corren, concurren a ejercer su profesión y a veces pagan su osadía con su vida y obviamente que no reúnen el capital que hacen cómodamente otros.
Nadie ignora que existen grandes corporaciones, de laboratorios, de médicos especializados, de sanatorios que disfrutan de una situación privilegiada, de primer mundo diríamos, La cuestión está en los límites tanto hacia arriba como hacia abajo.
El Sindicato Médico del Uruguay se sintió agredido por las palabras de Mujica. Nosotros entendemos que no hubo agresión alguna por aquello de que “Con la Verdad ni Ofendo ni Temo”.
No nos ofenderíamos si alguien sostiene que hay malos periodistas, incluso quienes se han dedicado a sacar provecho de su posición privilegiada e incluso a aprovecharse con artimañas de alguna situación coyuntural.
De hecho nadie como el SMU sabe que existen situaciones totalmente injustas en la medicina. médicos comunitarios y médicos rurales, entre otros que renuncian a una serie de posibilidades de hacer dinero para ejercer a conciencia su profesión.
Sabe el SMU y ha sido objeto muchas veces de sus plataformas de reivindicación estas situaciones injustas que aspira a corregir.
Sabe el SMU que el mutualismo recaudando muy buen dinero, tiene cuentas pendientes con sus propios profesionales a quien no remunera como se debe.
Sabe el SMU que la Reforma de la Salud tiene muchas cosas a corregir, pero también sabe que se ha avanzado mucho hacia una situación socialmente más justa y equitativa.

A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Primera prueba

Dentro de diez días asumirá el nuevo parlamento uruguayo, en el marco de una gran expectativa. Por diferentes motivos en esta ocasión la mayoría que se requiere para aprobar determinadas leyes y acciones en general, estará dada por una mayoría autodenominada “multicolor”. El primer desafío que tendrá el nuevo parlamento que ha proclamado como una de sus principales banderas el bajar el costo del Estado, es la designación de secretarios.

Esto constituye uno de los vicios más antiguos y el “secreto mejor guardado” por los propios legisladores. Para tener idea de lo que decimos basta señalar que cada legislador tiene “derecho” a tener varios secretarios.
Para tener idea de lo que decimos, un senador uruguayo (son treinta) puede tener hasta ¡treinta asesores!
Para tener idea exacta del tema bastaría con ingresar a la página del parlamento, donde encontraremos secretarios, sub secretarios, coordinadores, sub coordinadores y demás.
Cuando se maneja la posibilidad de reducir los gastos del parlamento uruguayo, es probable que no se sepa a cuento asciende este gasto.
Pero lo más importante – para nosotros al menos- es el criterio con que se eligen los secretarios que en alguna medida cumplen el rol de asesores. Hasta el momento lo que hemos visto es que se pague la militancia o la armonía de ideas, con un cargo de secretario.
Esto es lo más criticable, porque si bien no dejamos de reconocer que un secretario debe ser una persona de total confianza del legislador, se suele perder de vista la capacitación, la idoneidad que debiera tener para ejercer la función que se le encomendará.
Nos gustaría saber cuántos secretarios hay en el parlamento, dado que nos ha resultado definitivamente intrincado conocer su número y remuneración, a pesar de que se supone que ítem “transparencia” de que dispone dicha página debiera informarlo con sencillez y muy claramente, cosa que al menos para nosotros no ha sido así.
Estamos seguros que la designación de los secretarios será la primera muestra de cómo se manejará el nuevo parlamento.
Por el bien de todos esperemos que sea con transparencia, con honestidad y justicia social, porque en caso contrario sólo asistiríamos a más de lo mismo.
La denominada ley de urgencia requiere de un tratamiento especial y seguramente un parlamento prestigioso podría convencer y sacar adelante muchos temas polémicos. En cambio si se trata de un parlamente que va desprestigiándose, poco o nada podrá aportar para convencer de sus intenciones.

A.R.D

Publicado en - EditorialComentarios (0)

La oposición debe estar representada en todos los directorios de empresas públicas

El papel de la oposición en los directorios de las empresas públicas es imprescindible. No nos gusta que no haya representantes de la oposición en algunos directorios.
Concretamente, de acuerdo a lo que ha trascendido el gobierno electo no estaría dispuesto a dar lugar a integrantes de la oposición en los directorios de empresas que cumplen un rol social.
Una de ellas es el Instituto Nacional Colonización, donde a priori se establece que se eliminaría la exigencia de que el colono y su familia viven en el predio arrendado. Entendemos que cuando hay motivos fundados (como el hecho de ser parlamentario y vivir cerca del Palacio Legislativo donde se desempeña), se establecen las excepciones del caso, cosa que creemos absolutamente justificada.
La cuestión es que conocemos casos en que se ha comprado un predio de colonización de más de 70 hectáreas, en una colonia distante no más de media hora de la ciudad, con casco y monte de citrus, por algo así como 8.500 dólares.
Si no hay error alguno, es que el beneficiado fue un íntimo amigo del entonces presidente del INC que pagó la base que se pedía por dicho campo, que según se nos explicó vale por lo menos unas 50 veces más.
Lo que tememos es que al no haber representante de la oposición en estos directorios, se preste para estos chanchullos.
Precisamente lo que no vemos es argumento válido alguno para omitir estas representaciones que son absolutamente minoritarias, pero su sola presencia puede significar un freno a estas acciones.
La denominada coalición multicolor tiene por delante un gran desafío puede ser la última oportunidad de gobernar el país por parte de la derecha y de centro derecha, según su definición, pero también es sabido que de fracasar será muy difícil que vuelva a tener una oportunidad como la que hoy se presenta.
No creemos que la alternancia en el poder de por sí sea mala. Lo que no nos convence es que no se exprese con claridad de que manera se garantizará honestidad y justicia social en las acciones de todos los nuevos integrantes del gobierno nacional.
No hay vacuna contra la corrupción que aqueja a todos los gobiernos del mundo, pero hay formas de control que si se aplican debidamente disminuyen notoriamente estas posibilidades. De esto se trata.
A.R.D. 

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Demasiado riesgoso

De acuerdo a lo que se ha difundido en cuanto al contenido de la ley de emergencia, uno de los aspectos que contiene en materia de seguridad es que permite la detención de personas ante su presunta participación en hechos delictivos.
Desde estas columnas hemos abogado reiteradamente por el “aggiornamiento” o sea la actualización de las leyes y las potestades de quienes tienen como misión la disuasión y represión del delito. Pero esto no significa que se habilite cualquier medida. La potestad que se le daría a la policía de esta manera, es casi un cheque en blanco y por lo tanto si no se lo controla debidamente, o sea si no se determinan las formas de control necesarias, puede resultar en acciones nefastas.
Nos explicamos, si la potestad se aplica debidamente, tal como lo establecen sus impulsores y si se determinan con claridad la forma de controlar y reprimir los excesos y los abusos que podrían llevarse a la práctica no tenemos nada que decir.
Pero nuestro temor apunta precisamente a que si no se establecen los límites y las formas de control, como también lo encargados de llevarlos a la práctica, esta potestad puede prestarse para reprimir a cualquier persona que se considere que “molesta”, o que sencillamente se le tengan ganas de sacarlo del medio.
Aún cuando se proceda por la ocurrencia de un hecho delictivo cercano al lugar de la detención, pueden cometerse excesos y abusos que nadie quiere, pero están dentro de las posibilidades.
Si la policía no debe rendir cuentas a nadie de las detenciones y la ley le habilita a detener a quien se le antoje, con el sólo argumento que se lo cree vinculado a un delito, es demasiado riesgoso.
No pretendemos con esto cortar los brazos a la policía, que quede claro. No creemos que actualmente no tenga esta potestad, lo que importa a nuestro entender es determinar fehacientemente cuando y en qué medida no sólo puede ponerla en práctica, sino que debe hacerlo siempre, cuando tenga fundadas sospechas de estar frente al autor o co autor de un delito, para evitar abusos.
En definitiva, tratándose de un anteproyecto, creemos que estamos a tiempo de limarlo, de llegar a un texto que cumpla la función para lo cual fue fijado y pretende por parte de todos sus impulsores, que esperamos que seamos todos los uruguayos, porque lo que se busca es compartido por todos.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Menos voluntarismo y más realismo

Para un país pequeño como el Uruguay, que además no tiene combustibles fósiles, el argumento energético y sobre todo la rebaja del precio de los combustibles, es siempre una promesa electoral con mucho de voluntarismo, pero poco de realidad.
En los hechos todavía nos acordamos del eslogan que fue emblema en la campaña nacionalista de las elecciones presidenciales de 1995, dicho sea de paso, período presidencial nefasto para Salto porque no sólo se cerró definitivamente El Espinillar, sino que los recursos generados por Salto Grande que hasta ese momento se administraban aquí fueron volcados a Rentas Generales, que desde entonces se limitó a cubrir el presupuesto que demandaba la central hidroeléctrica.
Pero en ese mismo período aparecieron los famosos pegotines -similares a los que vemos hoy en el mismo sector – que decían “gasoil sin impuesto”. Este gasoil nunca llegó porque hasta el día de hoy el gasoil como las naftas y los combustibles en general tienen de los más onerosos impuestos que sepamos.
Es lógico que así sea. Uruguay no tiene petróleo, al menos no en cantidad ni en la calidad del que se precisa para sustituir al que se compra en el extranjero y al mismo tiempo para cubrir la tremenda inversión que significaría su extracción. O bien si lo tenemos no lo sabemos porque los estudios también tienen un costo millonario manejado por muy pocas multinacionales.
De cuando en cuando surgen noticias “fantasiosas” en este sentido, se hacen prospecciones, se dan a conocer expectativas que luego no se cumplen. En definitiva, seguimos y seguiremos siendo rehenes de esta situación, porque dependemos de lo que hagan terceros países en cuanto a precios internacionales y obviamente en cuanto a impuestos.
No hay que olvidar que el combustible es uno de los consumos de mayor demanda, por la sencilla razón de que los uruguayos priorizamos el transporte frente a muchas otras necesidades.
Hoy se anuncian nuevas medidas en el rubro. Esperemos que el resultado sea diferente a lo que ya conocemos, pero no somos optimistas precisamente. El petróleo hasta el momento sigue siendo uno de los elementos que mueve la aguja de los países en materia económica y Uruguay carece de él.
Quienes lo tienen especulan abiertamente con ello y las potencias que lo tienen lo guardan y tratan de obtenerlo a cualquier precio y generalmente no pagan por él, pero disimulan muy bien sus verdaderos intereses.
Desmantelar lo que tenemos en el país, refinerías y demás, es pasar a depender aún en mayor grado del extranjero, que obviamente puede ofrecer precios coyunturales, pero no mantenerlos, porque sabe que es un nuevo escalón en la especulación con el combustible.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

En el ojo de la tormenta

Desde luego que nadie puede o podría al menos mantenerse al margen e indiferente frente a la situación de inseguridad que en los últimos días parece apuntar contra la policía uniformada.
No por considerar a los uniformados como diferentes a la población civil, ni tampoco porque se considera que cumplen un servicio de mayor riesgo, sino sencillamente porque para enfrentar a los delincuentes que en los últimos tiempos han demostrado haber aprendido de otros lugares a obrar sin escrúpulos, sin código alguno y por lo tanto matan sin reparar absolutamente en nada, se impone proteger y amparar a quienes tienen por misión combatir la delincuencia.
En estos días llegó a nuestros oídos lo sucedido en Montevideo a un estudiante salteño. Sucedió que los delincuentes que estaban al tanto de la rutina del joven, estaban esperando que llegara a su casa y cuando lo hizo lo encañonaron y obligaron a entrar con ellos.
No obstante con desvalijarle la casa y llevarse todo lo que hallaron a mano obligaron al joven a tomar casi un frasco de pastillas, antidepresivas, que el joven consumía periódicamente, una por día.
El resultado pudo ser mortal. Felizmente no lo fue, pero esto da la pauta de cómo se maneja la delincuencia en nuestros días. Ya no se contenta con robar, sino que el objetivo es además dañar y hacerse de “fama” en el mundo delictivo por su maldad.
Es lo mismo que sucede cuando nos enteramos que una y otra vez se roba, rompe y destruye en centros CAIf, en escuela, en clubes de baby fútbol. Vale decir hay algo más que la aspiración de robar y hacerse con los bienes que tienen otros.
Esto lógicamente que mueve al odio, al rencor y la “vendetta”, una situación que obviamente no queremos en nuestro país, pero que está mucho más cerca de lo que pensamos.
Esto indica que más allá de que nos guste o no, existen en estos momentos motivos muchos más profundos de lo que vemos a simple vista, de lo que manejamos llevados por impulsos o reacciones lógicas, pero “en caliente”.
No tenemos duda alguna que todo delito debe pagarse frente a la sociedad y hoy el delito mira en especial a los menores de edad, porque sabe que tienen un régimen especial de sanciones, más “blandas”, menos rigurosas, que los mayores de edad y están formados en la misma temática del “hacé la tuya”.
En esto no puede haber dos lecturas y por lo tanto se impone aunar esfuerzos, entre todos, para entender que se trata de un tema complejo, que no tiene soluciones simples y por lo tanto, se trata de hallar la mejor salida entre legisladores, Poder Judicial, Poder Legislativo y Poder Ejecutivo, para analizar el tema en toda su dimensión.
A.R.D. 

Publicado en - EditorialComentarios (0)

El horror de nuestros días

La situación de los migrantes que un día y otro también se lanzan al mar en embarcaciones precarias para tratar de llegar a un lugar donde se les permita vivir en paz y tranquilidad, lejos de las bombas, de los misiles, de las guerras que no han provocado, pero igualmente les involucra, es cuestionante.
Cuesta entender como la muerte de niños (se estima que miles de ellos afrontan peligro de muerte por esta situación) no logra conmover a mucha gente.
Es la triste realidad. Un mundo cada vez más individualista e insensible, que cree que el futuro será de quienes sean capaces de encerrarse en su propia situación, olvidándose de todo lo que quede afuera.
Es así que hemos visto florecer los denominados “barrios privados”, generalmente rodeados de asentamientos y otras realidades muy parecidas.
Mientras no entendamos que la única salida a esta situación está en la integración, la equidad, la generación de trabajo digno y genuino que permita a las personas forjar su propio futuro con tranquilidad y decencia, seguramente que no habrá más que mejoras cíclicas y desmejoras siempre latentes.
Seguramente la “mano dura” aplacará durante un tiempo la delincuencia que hoy prolifera, pero apenas se afloje la mano o lo que es peor, quienes aprieten, tomen el gusto a participar en ciertas situaciones delictivas, el problema puede llegar a ser peor aún.
Es cierto que hablamos de situaciones hipotéticas, no de la realidad de nuestros días, pero también es cierto que hasta el momento todo lo que hemos visto y escuchado se agota en el endurecimiento de las penas, en leyes más estrictas y específicas, medidas que compartimos, pero sabemos que están muy lejos de significar una verdadera solución.
No puede ni debe llamarse cristiano quien no siente la más mínima preocupación ante esto. No buscamos “culpables” ni siquiera atribuimos responsabilidad a nadie en particular, pero sin duda que es un hecho que convoca a interceder urgentemente al menos para aliviar la situación de estos niños y esta gente que sólo quiere trabajar en paz y tranquilidad, con mejores resultados.
Se ha dicho que el problema mayor es que entre ellos hay muchos delincuentes que pretenden aprovechar el momento para ingresar a los EE.UU. Nunca admitimos que se hable en generalidades. Si es así se debe identificar debidamente a los inmiscuidos, pero jamás rechazar a todos con acusaciones de generalidad, porque sencillamente no es la realidad de la inmensa mayoría.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

El turismo termal

Reiteradamente hemos tratado de explicar aquí que si bien existen marcadas diferencias con los vecinos del Plata, la honestidad obliga a reconocer que en buena medida seguimos dependiendo de ellos.
Es lo que sucede en materia de turismo y no depende sólo de lo que hagamos en el Uruguay. Somos un país chiquito y muchas actividades, como el turismo, requieren de un mercado más grande.
En varias ocasiones hemos visto pregonar con bombos y platillos la cantidad de entradas vendidas en Termas del Daymán, o en Arapey, batiendo el parche sobre “la cantidad de turistas” que esto supone.
Afirmar esto, es sencillamente de ignorantes. No se puede desconocer que la mayoría de los visitantes a Termas del Daymán, que siempre han tenido que pagar su entrada, son salteños. Familias enteras que van a pasar el día al paraje termal que no es sólo agua caliente, sino vegetación y un entorno privilegiado.
Prueba de ello es la cantidad de personas que a diario se desplazan ya sea en los ómnibus que realizan el traslado hasta allí o en sus propios vehículos, automóviles o incluso motos, cuyo origen denuncian las matrículas.
Ya nadie “se come la pastilla” de que el número de entradas vendidas revela la cantidad de turistas, porque no es así. Si consideramos que es turista quien pernocta en el lugar, quien consume allí, ya sea en un restorán o su propio alojamiento, entonces el número de “turistas” se ve muy reducido.
En todo momento se ha trabajado en pro de Daymán, sobre todo en materia de infraestructura pública y varios organismos han contribuido a que hoy el centro termal tenga un nivel reconocido en la región.
Pero también es cierto que la aparición de las termas argentinas y algunas brasileñas, han reducido las posibilidades de Daymán. Esto unido a las innegables ventajas que ofrece el cambio monetario hoy a favor de Argentina, han inclinado la preferencia popular hacia las termas que se ubican del otro lado del río.
A nuestro entender no hay que alarmarse por esto, porque es una realidad sólo modificable en una ínfima parte, porque la preferencia popular, a similitud de servicios, se volcará siempre hacia donde debe pagar menos.
Los operadores del tema saben de las posibilidades que les ofrece el turismo termal, saben también que muchas veces se lo ha usado políticamente, afirmando lo que no es y sobre todo saben que se trata de un negocio cíclico que depende mucho de otras condiciones bastante distantes a las que están en sus manos.
Así las cosas conviene revelar la película en toda su extensión…
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Cuando la vida poco importa

En la mañana del 8 de enero último un avión ucraniano, que había partido de Paris y se dirigía a Alaska, fue derribado cerca de la capital Teherán, de Irán. Esa misma noche Irán lanzó un ataque a dos bases norteamericanas ubicadas en la ocupada Irak y luego explicó que el avión ucraniano fue derribado por “accidente” debido a un error humano, creyendo que era una respuesta estadounidense al bombardeo de las bases norteamericanas en Irak.
El hecho costó la vida a 82 iraníes, 57 canadienses, 11 ucranianos, 10 suecos, 4 afganos, 3 alemanes y 3 británicos, entre otros. En total se informó de 178 víctimas, porque no hubo sobrevivientes ni entre los pasajeros, ni entre la tripulación.
Seguramente más de una familia y de personas que esperaron mucho para realizar este vuelo de vacaciones, de trabajo o sencillamente de expectativas lejos del convulsionado mundo donde vivían.
Hasta el momento el reclamo de Ucrania por el hecho se limita a que Irán pague un resarcimiento a familiares de las víctimas, a que pida disculpas y asuma que fue el responsable del hecho.
Es una cruel muestra del mundo de nuestros días, en que la vida humana poco importa. Se trata de 178 personas, no trascendió cuántos de ellos eran niños, que sin tener nada que ver con la maldita guerra, pagaron con su vida el “error” humano que llevó a derribar el avión en que viajaban.
No se trata de un “accidente” (¿o negligencia?) humano que nadie explica como pudo suceder, pero que los involucrados en la guerra admiten que “puede suceder”, porque están proclives a ver enemigos en todas partes y se mantienen en estado de alerta máximo.
Así estamos. La vida de estas personas ha pasado a ser números, ¡Vaya error! El que se ha cometido. Para nosotros son 182 asesinatos, crímenes de los que lisa y llanamente alguien deberá responder algún día y obviamente que no es quien ha apretado un botón para disparar los mortíferos misiles, sin quien o quienes están detrás de cada guerra, mercaderes de la muerte a quienes no les importa otra cosa que satisfacer su ambición de dinero, bienes o poder como paso previo para lo otro.
Por nuestra parte entendemos que no basta con el resarcimiento económico o el reconocimiento del “accidente”, sino que es necesario poner fin a la barbarie y a estas guerras irracionales, sólo motivadas por las ambiciones humanas y sobre todo por los fabricantes de armas.
A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)

Que no sea abandonar a los más débiles

La ley de inclusión financiera obligatoria, que al día de hoy obliga a las empresas a pagar a sus trabajadores mediante un banco, ha tenido sus ventajas y desventajas.

Entre las primeras lógicamente hallamos todo lo que significa documentar debidamente todas las acciones de un trabajo formal, no sólo el monto de lo que se paga, sino de cuando se paga y demás.
No se puede ignorar que también ha servido para sacar de la calle bastante dinero en efectivo, porque el pago con “dinero plástico” es también ventajoso desde en este aspecto.
Vale decir que se trata de una buena herramienta para combatir la informalidad, en cuanto teóricamente todo movimiento queda registrado y documentado.
Entre las desventajas para el trabajador, enumeramos obviamente el hecho de que la coercitividad significa una pérdida de libertad. Vale decir que el trabajador ya no puede elegir la forma de cobro, sino que está obligado a hacerlo en un banco.
Se ha señalado que esto es también una desventaja en los lugares rurales más apartados en que no hay cajeros y por lo tanto el trabajador debe moverse a veces varios kilómetros para hacerse con sus haberes.
El gobierno electo ha hecho saber de su intención de eliminar tal obligatoriedad, dejando a la voluntad del trabajador la forma en que prefiere cobrar.
Respondiendo algunas de las primeras críticas que apuntan a señalar que fomentaría la informalidad, recordó no sin razón que pese a la vigencia de esta ley que incluso obliga a declarar sumas de dinero importantes y negocios millonarios, esto no impidió que un connotado argentino manejara millones de dólares, hubiera comprado una mansión y hasta “cortado” un cerro en Maldonado.
Ahora bien hasta aquí es entendible, puede compartirse o no, aunque la tendencia mundial indica que este es el camino que se está recorriendo. Pero lo que más nos preocupa es la vulnerabilidad del trabajador que es en realidad siempre la parte más débil.
En tiempos de escasez de trabajo, de poco o casi nulo respaldo oficial, es el gran riesgo que se corre, debido a que el empresario tiene campo para especular.
No decimos que siempre sea así, porque el buen empresario sabe que cuanto más preparado y eficiente sean sus empleados, mejor le irá en su producción, Pero lo que decimos es que el riesgo existe y si no se adoptan medidas para evitar las especulaciones, las persecuciones laborales, seguramente los que vendrán serán tiempos difíciles.

A.R.D.

Publicado en - EditorialComentarios (0)