En el Día del Libro y un gran impulsor

Hoy 26 de Mayo, se celebra el Día del Libro en nuestro país, concomitantemente con el recuerdo de la inauguración de la Biblioteca Nacional, encargada por el Gral. José Gervasio Artigas al presbítero Dámaso Antonio Larrañaga.
Es que el jefe de los Orientales consideraba que la cultura en el país debía ser esencial y de allí que nos haya dejado un santo y seña inolvidable “Sean los Orientales tan ilustrados como valientes”.
En este sentido queremos hoy subrayar un aporte silencioso, de “perfil bajo” y casi sin que nadie lo supiera. Es la tarea efectuada por don Lorenzo Martínez Izquierdo (que ya no está entre nosotros), en representación de la Asociación Española que cada 26 de mayo procedía llevar libros a escuelas rurales y otras instituciones.
Y nos referimos en forma personal a Martínez Izquierdo, porque conocemos que esta actividad se cumplía esencialmente por su esfuerzo personal, obviamente contando con el respaldo de la institución que representaba.
Seguramente que la posibilidad de un futuro mejor al actual, de la difusión de valores y la recuperación de muchos de ellos, está relacionada a los valores atesorados en los libros.
El libro es por esencia la columna vertebral de la palabra escrita que puede presentarse de diversas maneras. Es más, hoy las nuevas tecnologías de la comunicación nos presentan diversos soportes, del mundo digital, pero el libro de papel es hasta hoy insustituible, porque nada ha logrado eclipsar sus muchas virtudes.
No hay conocimiento que no se haya registrado en un libro para su permanencia, porque nada más permanente que éste. Incluso los diarios y las revistas que comparten el privilegio de atesorar la palabra escrita, tienen en cambio una vida más efímera. Su “reinado”, salvo excepciones, es sólo de algunos días o a lo máximo de meses, sin embargo hoy tenemos libros de cientos de años.
El libro es el encargado de atesorar lo más destacado de las obras de escritores, poetas y novelistas, además del conocimiento en general.
El libro comparte además la responsabilidad de calificar a cada obra. Sólo los más requeridos y los de mayor demanda, que a la postre son reconocidos como los mejores, logran permanecer vigentes en el tiempo.
Son los libros, los capaces de hacer destacados y hasta famosos a nivel internacional a algunos escritores y poetas y en cambio relega al ostracismo y la ignorancia a aquellos libros cuya demanda va condenándolos al olvido.
Hoy más que nunca tiene vigencia para nosotros una de las tantas frases que hemos leído y que hace referencia a los logros que se consideraba debían fundamentar la acción humana: plantar un árbol, engendrar un hijo y escribir un libro.
Sin duda pura sabiduría.
Alberto Rodríguez Díaz

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Venezuela: lo que se ve y lo que no se ve

Negar el sufrimiento y las penurias que está experimentando en los últimos tiempos el pueblo venezolano es inadmisible. No tenemos duda alguna que es quien está pagando el mayor precio en esta situación. Es lo que se ve, lo innegable y lo injustificable.
En cambio lo que no se ve, lo invisible, lo que pocos o muy pocos venezolanos conocen, porque nadie habla de ellos ni los reconoce, son los intereses que existen tras esta situación y que no se detienen en el sufrimiento del pueblo.
Es que tanto oficialistas como opositores tienen su interés en este sentido. Podrán compartirse unos u otros o dejar de compartirse ambos, pero es necesario saber ante qué nos encontramos.
El régimen de Nicolás Maduro pretende convertir Venezuela en una nación no “alineada” a los Estados Unidos y el mundo occidental, situación que obviamente favorece a quien toma las determinaciones en este sistema, vale decir a los Estados Unidos y sus socios.
Obviamente estos son los intereses que no se ven, que tratan de que el costo que paga el pueblo venezolano caiga sobre las espaldas del oficialismo. Tampoco se hace demasiado hincapié en las consecuencias del “bloqueo” económico que lleva adelante Estados Unidos contra Venezuela y que impide adquirir medicamentos y alimentos.
Es la verdadera situación y hay que conocerla a fondo para tomar una posición válida, debidamente argumentada.
En nuestro caso no ignoramos los sufrimientos del pueblo. No ignoramos las enormes penurias que sufren los venezolanos, los que no son admisibles en ningún caso, e incluso no descartamos que haya vinculaciones entre el régimen y el narcotráfico, la corrupción y demás.
Pero tampoco nos comemos la pastilla de que quienes combaten esta situación y a sus impulsores, quieren “lo mejor” para los venezolanos, porque precisamente sus intereses son prácticamente invisibles, pero muy eficaces, si se dan situaciones que han regido hasta el momento.
Pocos saben, por ejemplo que las grandes potencias se llevan el fruto principal de la producción tanto de Venezuela, como de otros países en todo el mundo y nada de lo que pretenda cambiar esta situación es admitido por aquel país, que domina las principales multinacionales en el mundo.
No tenemos dudas del sufrimiento del pueblo venezolano, situación sobre la que se hace hincapié frecuentemente, como si alguien lo ignorara. En cambio pocas veces se informa del otro interés, tanto o más nocivo que éste.
A.R.D.

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Por qué así no

Mucho tiempo ha pasado desde que en estas columnas sostuvimos que el tema de la inseguridad sería determinante para las próximas elecciones. Hoy las encuestas así lo confirman, no sólo es el tema más preocupante para los uruguayos, sino que el proyecto sobre el tema, presentado por el senador Jorge Larrañaga para ser plebiscitado junto a las próximas elecciones nacionales, es el que recibe mayor adhesión popular.
También hemos difundido nuestra posición contraria a este proyecto, que supone sacar militares a la calle para cumplir tareas policiales. Y nuestra oposición surge, no porque consideremos que los militares no estén capacitados para cumplir esta tarea, sino por el hecho de que un proyecto de este tipo sólo es aceptable para nosotros si al mismo tiempo se establecen estrictas formas de control, de fiscalización de las acciones de estos militares, cosa nada fácil por supuesto, porque darles carta blanca para hacer lo que sea, sin responder ante nadie por sus acciones no es admisible y esta película ya la hemos visto.
Es la misma situación que se presenta con el denominado “gatillo fácil”, cuando la policía -en estos casos- aprovecha su inmunidad para sacarse de encima a personas que “molestas” con sus denuncias o su posición política, ideológica o similar.
No admitimos tropezar dos veces con la misma piedra. Por lo menos no seremos nosotros quienes miraremos para otro lado cuando se pretenda otorgar las mismas facultades a la fuerza que en el pasado dio origen a excesos y arbitrariedades, sin dar cuenta a nadie.
Y tenemos muy claro que otros son los militares actuales. Probablemente ni siquiera hubieran nacido cuando se produjeron estas arbitrariedades, pero hay que tener muy claro también que lo que hizo posible estas arbitrariedades fueron las facultades, que en aquellos días se tomaron (no fueron concedidos) sin que hubiera nada ni nadie tuvieran facultades para pedirles cuenta de lo que hacían.
Que quede claro, no estamos contra la vigilancia militar, sino contra los excesos que han sido el común denominador en todos los casos similares conocidos.
Más aún, estamos seguros que en los primeros tiempos de aplicación de este proyecto -si es aprobado – los resultados serán buenos y beneficiosos. La cuestión es precisamente pasado el tiempo, que es cuando suelen descubrirse casos de corrupción y de desvíos de los objetivos buscados.
Precisamente es también cuando se toma conciencia de la gravedad de dar inmunidad a alguien y esto es lo que no compartimos.
A.R.D.

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Trabajo, a todos nos corresponde responsabilidad

El trabajo es el elixir para muchos de los problemas que nos afectan y en especial para la seguridad. Quien tiene un buen trabajo, estable, digno y debidamente remunerado difícilmente abandona esta vida para someterse a situaciones lamentables, sencillamente porque valora debidamente la cultura del trabajo.
Es que además el ocio sigue siendo como bien se dice “el padre de todos los vicios”. En nuestra sociedad este aspecto es sabido, conocido, pero poco o nada cuidado.
Estamos en un año que ha sido calificado como “histórico” en esta materia. Las estadísticas revelan un preocupante aumento de la desocupación. Al mismo tiempo que estamos en pleno desarrollo del mayor número de negociaciones tripartitas (trabajadores – empresarios – gobierno) en el último año de modificación presupuestal para el gobierno nacional que es por su parte el “patrón” de los empleados estatales. El trabajo está en crisis en todas partes del mundo y hasta hay quienes vaticinan la terminación del mismo a manos de las nuevas tecnologías, pero no debe desconocerse que este puede ser un elemento de presión formidable en las negociaciones.
De todas formas, se trata de entender que lo que debe primar en estas negociaciones debe ser la buena voluntad y saber que tanto empresarios (patronos), como trabajadores se necesitan en este mundo globalizado.
El empresario, sin una mano de obra calificada, sin trabajadores responsables y sin un entorno de paz y tranquilidad, es difícil que logre competir debidamente.
El trabajador necesita que la empresa donde trabaja y produce sea competitiva, alcance los niveles de producción razonablemente requeridos y pueda asumir sus compromisos, además de dejar las ganancias razonables y legítimas que la hagan viable.
El gobierno, que tiene como fuente de ingresos los aportes de patronos y trabajadores para solventar su presupuesto, debería de ser un observador, con mínima intervención en el tema.
Como en toda negociación, el éxito está estrechamente vinculado a la disposición con que se negocie. Si partimos de bases ideológicas, de posiciones antagónicas e irreconciliables, al punto de mirar a la otra o las otras partes como enemigas, entonces es poco lo que podemos esperar.
Gran parte de este partido, para decirlo con términos futboleros, se juega afuera y es hacia allí donde debemos dirigir el mayor de los esfuerzos.
En un año donde el auge de la conflictividad seguramente será el común denominador es de esperar que cada cual asuma su responsabilidad y se imponga el sentido común en cada parte.
Es la única forma en que gane el país y ganemos todos.
A.R.D.

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Todo bien, pero no el aborto

Mientras no reconozcamos que la educación machista que hemos recibido está en la base del problema, seguiremos en la misma situación, porque muy a pesar de lo que podamos pensar la educación del país hasta el momento ha privilegiado al varón.
Nos llama la atención ver en las marchas condenatorias de la violencia -que compartimos – a mucha gente de la que sabemos ha tenido y tiene manifestaciones de violencia.
¿Como se llama esto? Hipocresía. Es una buena parte del problema, no darnos cuenta que también nosotros somos parte del problema, porque a menudo levantamos la voz, imponemos, exigimos y hasta podemos llegar a golpear en algunos casos no sólo a los niños.
Mientras no cambiemos todos, los que integramos la sociedad, seguiremos llorando, haciendo marchas y participando del dolor ajeno, porque en realidad esto es más fácil que reconocer y admitir que somos parte del problema.
Hoy tenemos una situación delicada. Mucha gente está dispuesta a salir a la calle a manifestarse, a “cacerolear” a hacer ruido de cualquier manera, considerándose “libre de pecado”, pero en realidad forma parte del problema.
Nos atrevemos a decir que en nuestros días existen muchos más pedófilos de lo que imaginamos, nada más que no se manifiestan o no encuentran las condiciones que consideran propicias para sus execrables andanzas.
Tanto es así que la mayor parte de las violaciones y los casos de abusos sexuales se dan en el interior de las familias o su entorno cercano y la hipocresía de nuestra sociedad determina que gran parte de estos casos no salgan a luz nunca, pero existen.
Si en lugar de marchas, hiciéramos actos de verdadero sinceramiento, quizás se podría enfocar el tema con mayor profundidad.
Seguro que para mejorar la situación que nos hallamos debemos encontrar la forma de participar obligatoriamente en talleres y otras iniciativas que nos alerten del problema y a la vez nos hagan ver la profundidad del mismo.
Pero en lo personal no renegaremos nunca, no por testarudo sino porque estamos convencidos que es lo más justo, de nuestra oposición al aborto. Pretender establecerlo como norma admitirlo, es para nosotros es un claro indicio de irresponsabilidad, de una sociedad individualista que sólo piensa en su bienestar, en su comodidad, en su placer así el precio sea quitarle el derecho a vivir a otro ser humano, antes de nacer.
A.R.D.

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Mucho más grave de lo que se supone

La situación que se vive en relación a la calidad del agua, ya sea dulce o salada en nuestro país y en el mundo todo es grave, muy grave diríamos si tomamos en cuenta las advertencias que formula un grupo de científicos que día a día se vuelve más numeroso.
Es que ya no se trata de los plásticos que van a parar al mar y afectan tan negativamente la flora y fauna de estas concentraciones de agua, tampoco se trata de los residuos químicos y hasta los detergentes hogareños que origen a las cianobacterias o algas verdosas que han alcanzado hasta el mar frente a nuestras costas.
No hablamos de la contaminación que ha arruinado por completo la calidad del agua de nuestros ríos y arroyos.
Nuestro interés es analizar lo que está sucediendo con el agua potable que habitualmente bebemos en los hogares uruguayos y que hasta el momento sigue siendo la de mayor consumo, al menos en el interior del país.
Es que a menos que trascienda un problema puntual o suceda una notoria inconveniencia, los uruguayos ignoramos por completo como se procede a la potabilización del agua. La misma que otrora era bebible, casi en el estado que la encontrábamos en arroyos y ríos de donde se extrae y hoy eso es impensable.
Esto nos confirma que el tema es mucho más grave de lo que se supone. La llegada de las cianobacterias a la costa marítima, base del turismo uruguayo, es un indicio, una alerta de la gravedad de lo que está sucediendo.
Es que habitualmente los uruguayos creemos que “se exagera”, que estamos lejos de enfrentar un caos en el tema ambiental y de acuerdo a las advertencias científicas, estamos mucho más cerca de lo que creemos.
El agua es uno de los elementos más amenazados por nuestra “inconducta”. No sólo por el maltrato, por la ignorancia y desconocimiento que tenemos de cómo funciona una cuenca, un ecosistema hidrológico, sino esencialmente por el desconocimiento del daño que causan algunas de nuestras acciones que consideramos “inofensivas”.
Prueba de ello, es que sepamos nadie ha dejado de utilizar detergente u otro tipo de jabones líquidos al saber el daño que los mismos causan cuando son arrastrados hacia el agua.
Se considera que este es uno de los factores claves en la contaminación ambiental. Sin embargo estamos seguros que su consumo sigue siendo el mismo desde hace mucho tiempo, porque nadie ha dejado de usarlo voluntariamente.
Es sólo una muestra, seguramente ni siquiera la más preocupante de la cuestión, pero es indicadora del largo camino que se hace cada vez urgente recorrer si pretendemos conservar un planeta habitable.
A.R.D.

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Cortamos la rama pero no tocamos el árbol

Somos acérrimos defensores de lo que sostiene la Constitución de la República, no podemos negociar con las consecuencias de quien o quienes la han desconocido, violado o cancelado, por la sencilla razón quien o quienes hagan esto no son dignos de representarnos en ningún plano, invistiendo el uniforme de una institución.
Por uno u otro motivo, hasta el momento hay muchos culpables directa o indirectamente de estos hechos aberrantes que no han pagado por su responsabilidad en estos hechos.
No nos mueve en esto ningún rencor, ningún revanchismo, sino simplemente el deseo de hacer justicia, de que nadie quede indemne luego de haber delinquido abiertamente.
De la misma manera que entendemos justo que quien cometió un delito contra la Constitución, invocando cualquier idea y creyendo que eso le daba derecho a pasar por encima de la Constitución, fue responsabilizado y pagó con prisión sus acciones, sostenemos que quien lo hizo creyendo que defendía a la ciudadanía o la institución cuyo uniforme vestía, también debe pagar por ello si es que cometió delitos.
Cuando se utiliza cualquier argumento para relegar a un segundo plano cualquier medida que pretenda responsabilizarlo, es complicidad. Sabemos lo que esto significa. Sabemos las reacciones que seguramente despertará esta opinión, pero tenemos claro que nadie debe estar más allá de la Constitución de la República, porque sencillamente es lo que nos hace iguales ante la ley y el orden ciudadano.
Sabemos también que se nos tratará de encolumnar con esta o aquella ideología, por la sencilla razón de pedir justicia y equidad. Sabemos que arriesgamos esta posibilidad, pero no nos detendremos.
Sabemos también que estas cosas sólo se entienden y asumen a la larga. Recordamos cuando en períodos de determinados intendentes se nos acusaba de ser opositores.
Sucedió cuando los gobiernos de Minutti (Eduardo), cuando los de Malaquina, de Fonticiella, de Coutinho. Entendemos que fue este el mejor y mayor mérito de esta columna, porque sencillamente somos demócratas, no nos decimos, sino que lo somos y esto supone asumir determinada conducta.
Todavía recordamos los resquemores que despertábamos cuando nos referíamos a los 12 años que van desde 1973 al 85, como “dictadura”, cuando la mayoría de los colegas preferían referirse a esta época como el “período de facto” u otros eufemismos que permitían disimular las cosas y que algunos prefieren seguir usando.
Asumimos los riesgos y hoy a nadie se le ocurriría acusarnos por esto. En esta línea seguiremos.
A.R.D.

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Tiempo de diferencias

Los tiempos que corren y sobre este año, contando para ello los 12 meses siguientes, son tiempos difíciles, tiempos en los que se hace hincapié más en las diferencias que en las coincidencias de los ciudadanos y que por lo tanto debemos saber manejarlos para que no dejen daños difíciles de superar luego.
Conservamos en nuestra memoria un concepto del tres veces intendente de Salto, Esc. Eduardo Malaquina, quien reunido con sus amigos al cumplir 80 años, y pregunta. Tiempo sobre la decisión del intendente Andrés Lima de denominar un tramo de la costanera con el nombre de Malaquina expresó su beneplácito y sostuvo: la gente no tiene ni idea de lo que nos apreciamos los políticos…
Así debe ser, para nosotros por encima de la diferencia de las ideas, debemos apreciar los valores personales. Las ideas se rebaten con argumentos, con otras ideas que pueden ser valoradas en mayor o menor medida por unos y otros, pero nada puede ser más importante que los valores personales.
Cuando se trata de buena gente, es decir de buenos ciudadanos, preocupados por lo mismo, vale decir por el bienestar de todos sus ciudadanos, no debemos permitir que las ideas políticas sirvan para separarnos.
Felizmente Uruguay es un ejemplo en esta materia. Tiempo atrás nos sorprendía saber que había líderes extranjeros que se asombraban al saber que líderes políticos uruguayos se encontraban, saludaban y reunían aún en los tiempos más difíciles y aunque ideológicamente estuvieran en las antípodas unos de otros.
Esto no quiere decir que las ideas no se defiendan con pasión y con vehemencia, como se lo hace, sino que todos tienen claro que las contiendas políticas no deben eclipsar otros valores, otras vivencias que más allá de las ideas son las que definitivamente nos hacen pensar en quienes son buenas personas y quienes no.
Estos son tiempos para saber ante qué estamos en todos los casos. La pasión en la defensa de las ideas no debe hacernos dejar de lado la caballerosidad, defender y argumentar nuestras ideas con el máximo de nuestras fuerzas para tratar de convencer a los demás, pero sin desconocer que pasados estos tiempos deberemos seguir conviviendo y compartiendo con nuestros vecinos, con nuestros conciudadanos y nuestros circunstanciales adversarios.
Competir con nuestros adversarios, con la altura que corresponde, es lo que verdaderamente hace a la grandeza de los políticos y de la democracia uruguaya.
A.R.D.

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Lejos de lo aceptable

Es uno de los temas a los cuales habitualmente no les prestamos mayor atención, debido a que inconscientemente pensamos que es una acción inocente, pero quienes creen que Salto es una ciudad pulcra, higiénica y ordenada, está muy lejos de la realidad.
Es que lo habitual de los salteños es que sean por lo menos totalmente insensibles con los temas ambientales.
Nos quejamos de las bolsas de nylon, de los plásticos y sus derivados, y de varios elementos más, pero en realidad no se habla del elemento determinante en todos estos temas, que es en realidad la conducta humana.
Los plásticos, los nylon, los papeles, cartones y otros muchos elementos más que pululan en nuestras calles, en baldíos o en cualquier otro lugar no llegan solos ni por sus propios medios hasta allí hasta donde aparecen.
Salvo excepciones es el hombre quien desaprensivamente arroja estos residuos en cualquier lugar, a lo sumo apenas fuera de la vista de otros pobladores.
Este es el verdadero problema, mientras los seres humanos no cambiemos nuestro concepto de la conciencia social, no habrá ley, ni reglamentación, ni multa alguna que nos haga tomar conciencia de por que no debemos descartar nuestros residuos en cualquier lugar.
Más de una vez me ha tocado circular o viajar en un ómnibus y observar como muchas personas arrojan a la calle sus residuos, bajan la ventanilla para hacerlo o bien lisa y llanamente cuando van caminando arrojan el papel, envase o similares en la vía pública.
No existe la más mínima responsabilidad social. Si alguien les reprocha esta actitud, por supuesto que se burlarán o a lo sumo lo mirarán como “sapo de otro pozo”, porque no tienen la más mínima noción de las consecuencias que puede tener su actitud…
Basta con recorrer el río, los arroyos y sus afluentes, principales receptores de esta política desaprensiva e irresponsable de la mayoría de las personas, para tener noción del enorme daño que se hace sólo desde el punto ambiental y estético.
Quizás el mayor daño incluso no se verifica por estas vías visibles, sino que lo más graves es probable que sea lo que no se ve. Vale decir el daño que estos residuos producen a la flora y fauna de nuestros ríos y arroyos.
Solo cuando hayamos adquirido conciencia social, cuando cuidemos el ambiente como lo que es, es decir nuestra casa, nuestro lugar en la vida podremos vigorizar el concepto de tener una vida mejor y más digna.
A.R.D.

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El verdadero cangrejo escondido

Hoy es habitual que cuando vemos a un niño, casi bebé, “manejando” un celular nos sorprendamos y el comentario que habitualmente nos despierta es “que increíble” las nuevas generaciones “nacen sabiendo manejar las nuevas tecnologías”. Apenas superado el año de vida son capaces de prender y apagar un teléfono móvil, subir y bajar el volumen e incluso cambiar de función.
Ojo: porque sostener esto es precisamente lo que quieren que hagamos quienes están detrás de todo esto y que habitualmente no aparecen.
Nos explicamos. Cuando hablamos de educación siempre se discute sobre la forma, no el fondo. Importa el acceso a las tecnologías y obviamente que esto es importante, pero no es lo más importante.
Aprender a tocar el botón correcto que hace tal o cual cosa, que cumple tal o cual función, no es ni será nunca lo más importante, aunque sea lo más difundido y quien más conoce obtiene de la “masa” un reconocimiento que no le corresponde.
No es precisamente “un genio”, sino sencillamente alguien que se ha informado, ha visto y ha aprendido a usar mejor la herramienta, tal como sucede con los carpinteros, los herreros, los artesanos en general que hay muchos pero siempre alguno se destaca por determinada aptitud.
El desconocimiento de la tecnología nos lleva a esta confusión. Habitualmente confundimos el acceso y el uso de la herramienta con la capacidad para analizarla, estudiarla y entenderla, entender el sistema, saber para qué se usa y por qué cumple tal función…
Se llama capacidad analítica, y esta es un arma que ningún político o casi ninguno quiere que se difunda, por la sencilla razón que si la “masa” aprendiera a analizar y a mirar en cada caso donde puede estar escondido el cangrejo, se vuelve un ciudadano “poco recomendable” para cualquier político improvisado, que siempre esconde algo.
No con esto pretendemos demonizar a todos los políticos. No estamos contra el sistema democrático que seguimos considerando el mejor, sino tratando de corregir algunos defectos que no siempre se visibilizan y atentan decididamente contra la mejor democracia.
El camino que ha abierto el denominado Plan Ceibal, es acertado, ha sido pionero, pero no debe agotarse allí.
Superada la etapa del acceso a la tecnología y la herramienta física, deben necesariamente llegar otras hasta conseguir transformar y preparar debidamente a las futuras generaciones de uruguayos para las próximas décadas, donde la inteligencia artificial y otras posibilidades serán las que dominen, tanto el mundo del trabajo, como el del estudio y sobre todo el del análisis inteligente y adecuado.

A.R.D.

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Cambiar si, pero nunca olvidando el pasado

Es uno de los temas más importantes en toda campaña electoral. La financiación de las actividades, ¿quiénes son los aportantes? ¿Qué actividades tienen en el seno de la comunidad? ¿Cuánto ha aportado en cada caso?
Existen disposiciones legales en este sentido que establecen exigencias y disposiciones, pero hasta el momento los partidos políticos han hallado la forma de eludirlas y aún existen posibilidades de aportar evadiendo dichas disposiciones.
Parece un tema menor, pero esta ha sido la forma más frecuente de corrupción. Es obvia la explicación, pero de todas formas vale la pena. Cuando una empresa o un empresario o cualquier otra persona aporta a una campaña, lo más frecuente es que aliente una forma de resarcirse de ese aporte y generalmente con sumas que van mucho más allá de lo “invertido”.
Y la violación de estas leyes se hace con la complicidad ya sea expresa o subliminal de los actores políticos. Hasta el momento todos ellos o la gran mayoría al menos lo hace. En algunos casos se manifiestan oposiciones, pero que luego no se defienden o lisa y llanamente “se olvidan”.
Así ha sido siempre y el caso más sonado, porque se ha probado que abarcaba prácticamente a toda América Latina, es el de la constructora brasileña Odebrecht, que ha sacudido gobierno en varios países de América del Sur, incluyendo Argentina, Perú, Paraguay, Colombia y “ainda mais”
Famosos mandatarios, como el caso de Lula da Silva en Brasil, Cristina Fernández en Argentina, Alan García en Perú y otros han sido salpicados por las acciones corruptas de esta empresa.
Es hora de exigir transparencia y no sólo de anunciarla, porque las intenciones generalmente llegado el momento “se olvidan” o lisa o llanamente se desconocen.
La corrupción debe ser el cáncer del sistema político. Hay que determinar en que grado están realmente dispuestos a hacerlo, quienes se manifiestan a favor de establecer controles a estas prácticas del poder.
Quienes soñamos con llegar a disfrutar un país diferente antes de abandonar nuestro pasaje terrenal, hoy vemos que se van dejado de lado los principales postulados, aquellos que pregonábamos con tanto énfasis.
No estamos estancados en el pasado, pero tampoco estamos dispuestos a olvidar con “cheques en blanco” a quienes desconocieron, pisotearon y violaron los derechos humanos fundamentales. Y esto no significa rencor ni revanchismo alguno, solo “justicia”
Implementar el futuro es esencial. Sostenemos y defendemos este cambio, este “aggiornamiento”, siempre y cuando no se haga “olvidando” los casos aberrantes del pasado reciente.

A.R.D.

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No es un delito menor

Muchas veces nos hemos ocupado del tema en estas columnas, pero como entendemos que es poco lo que ha cambiado creemos que sigue teniendo plena vigencia.
Uno de los aspectos esenciales de la consideración del delito de abigeato por parte de la comisión de Diputados, fue la denominación de delito menor, como ha sido hasta el momento o no.
Aunque parezca cosa menor, en cuanto a que no es un delito que tenga coso de vidas humanas, salvo excepciones, en nuestros días el abigeato tampoco es un delito menor.
La cuestión es que en algunos ámbitos se sigue creyendo que estamos hablando del robo de una oveja por parte de un padre de familia que busca alimentar a sus hijos.
En realidad el abigeato de hoy día nada tiene que ver con esta situación, se roba ganado en camiones y habitualmente se faena y traslada uno o más animales robados en camionetas o vehículos similares o se lo lleva “en pie” hacia otro país aprovechando que Uruguay es un país de fronteras sumamente permeables.
Esto no es precisamente un delito menor porque muchas veces los afectados son pequeños productores precisamente y se les roba los pocos animales con que cuentan a veces la vaca de la que obtenían la leche para su familia.
Pero aún si no fuera así, el sólo hecho de robar bienes ajenos para comercializarlos es un delito grave. No se puede creer que estemos ante un delito menor.
El proyecto aprobado por la comisión de diputados de todas formas establece algunos aspectos importantes, aunque no se aprueba en la medida que pretendía el Poder Ejecutivo, el agravamiento de las penas como se pedía, de todas maneras hay modificaciones que entendemos positivas que significan un avance en la cuestión.
Dentro de éstas hay dos aspectos que creemos son esenciales. En primer lugar, que la Justicia -esperemos que lo haga – pueda determinar la incautación de él o los vehículos utilizados para cometer el delito.
En segundo lugar que este delito tenga una pena mínima de dos años de penitenciaría, vale decir que se trata de un tiempo en el que no es posible salir en libertad.
Podemos pecar de conservadores, si así fuera no tenemos inconveniente que se nos considere tales, pero entendemos porque así nos han inculcado desde pequeños y nunca encontramos argumento suficiente para rebatir esta premisa, que los bienes ajenos, son ajenos y por lo tanto el único camino para apropiarnos de ellos debe ser mediante la ley, dentro de ella y respetándola como debe ser y esta no puede ser tan contemplativa con quien o quienes no lo entienden así.
Cuando nos encontramos con gente que es altamente probable que viva del delito, porque no tiene modo de vida sano y conocido, se impone que quienes tienen la responsabilidad de investigar y cerciorarse de cómo son las cosas, cumplan con su función.
Estos conceptos no son nuevos ni es la primera vez que los vertimos, pero seguiremos insistiendo hasta que se lo asuma.
Ni más ni menos.
A.R.D.

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Los candidatos “a medida”: conozcamos ventajas y desventajas

Seguramente que la mayor novedad en este ciclo de elecciones próximo a iniciarse es la reciente aparición de alguien totalmente ajeno a la política, alguien a quien nadie conocía pocos meses atrás y sin embargo hoy casi ya nadie ignora de quien se trata cuando se lo nombra.
Más allá de tomar posición a favor o en contra de la persona de quien se trata y de esta novedad, nos interesa analizar todo lo que rodea a este hecho.
En primer lugar, nadie puede dudar que la adhesión que despierta esta nueva opción dentro del Partido Nacional responde al hecho de que hay un gran escepticismo entre los uruguayos con la política toda. Mejor dicho, con el sistema político y muchas de las personas que ingresan a los cuadros directrices de él.
Si la opción ha “prendido” más allá de lo que se podía esperar es porque seguramente tiene varios aciertos.
En primer lugar y más allá de lo que la enorme mayoría afirmaba meses atrás, cuando recién apareció, hoy Sartori aparece como un rival a tener en cuenta en el Partido Nacional donde “`puntea” muchos mejor que varios candidatos tradicionales del partido. Quien se ha quedado con los viejos folletines, haciendo política a la antigua, seguramente observará como se desdibuja.
Es que Sartori es un producto que maneja muy acertadamente las nuevas tecnologías y en principio aparece como respondiendo a la expectativa sobre todo de la juventud y de hombres y mujeres ya más que cuarentones que no vivieron los tiempos difíciles del país. Sus dichos nos resultan “simpáticos”, su figura agradable y bien cuidada, con un dejo de sencillez y humildad, que dicho sea de paso, no sabemos si es la verdadera…
Hay que tener mucho cuidado con estos candidatos “a medida”, porque los jóvenes pueden cometer errores, pero la gente madura, mayor que ellos está obligada a analizar más, a informarse más y a hurgar más en la historia para conocer de primera mano de dónde venimos, quiénes somos y cómo venimos…
Como todo en la vida, tiene ventajas y desventajas…
No se trata sólo de lo que nos resulta agradable escuchar y prometer… procurando trazarnos el camino a nuestra voluntad. Estamos obligados a pensar más y a ayudar a pensar, a combatir los dichos que entendemos se expresan a la ligera, porque sus consecuencias las padeceremos luego todos y no sólo ellos y sus seguidores.
Ojalá nos equivoquemos, pero los antecedentes que existen de estas situaciones no sólo a nivel regional, no son muy auspiciosos precisamente…

A.R.D.

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Incongruencia muy difícil de entender

Que las denominadas “noticias falsas” o difamaciones inventadas a través de las redes sociales han incidido fuertemente en las últimas campañas electorales, sobre todo de Brasil y los Estados Unidos, casi nadie lo discute ya. En el Uruguay, que habrá de celebrar elecciones durante este año y el próximo, también se ha comenzado a notar su incidencia y tan es así que ya existen denuncias al respecto, al tiempo que la Asociación de Periodistas del Uruguay, con todos los partidos políticos intentan hallar la forma de impedir esta modalidad de infamias. Esto es loable, pero nos hemos enterado de un aspecto que no se puede entender, el o los responsables de estas infamias, en el caso que sean puestos al descubierto, no tienen ninguna responsabilidad penal, porque no está considerado delito este proceder. Es una incongruencia, teniendo en cuenta que quien o quienes lo hacen, no sólo pagan para ello y por lo tanto ponen de manifiesto su expresa intención de hacer daño a un rival, sino que se trata de gente sin escrúpulos, de gente capaz que no repara en su proceder con tal de sacar ventaja para sus tiendas.
Lógicamente que nadie se hace cargo públicamente y nos alegra que todos los partidos políticos hayan respondido a la convocatoria periodística y estén abocados a establecer un tipo de protocolo para determinar si una noticia es verídica o no.
Pero esto no significa que todo el mundo esté dispuesto a acatar lo determinado, máxime si no configura delito alguno. La prueba tenemos en lo que sucede con la publicidad electoral. Más de un partido comenzó antes del período habilitado para ello, a efectuar la propaganda electoral.
La Corte Electoral, máxima autoridad en la materia, al constatar el hecho hizo lo que puede hacer, lo máximo que la ley le habilita a hacer, vale decir una suerte de “tirón de orejas” a los responsables, que se han valido de otras argucias para continuar con su publicidad.
Mucho nos tememos que con las denominadas “noticias falsas” pase lo mismo. Incentivados por la filosofía del “hacé la tuya”, cueste lo que cueste y afecte a quien afecte, habrá un gran riesgo de la proliferación de esta modalidad de “noticias” a medida que se acerquen las elecciones.
La peor ley es la que no se cumple o no se sanciona, porque sólo sirve para demostrar que sin sanciones que obliguen a cumplir y penen a sus infractores, nadie se preocupa por respetarla.
A.R.D. 

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Cuando de periodismo se trata

La reciente publicación de una entrevista al represor Gavazzo, efectuada por uno de los periódicos de mayor circulación en el país, tiene -a nuestro entender – varias puntas. En primer lugar periodísticamente siempre existió la discusión de si corresponde o no entrevistar a este tipo de gente, presa por delitos de lesa humanidad.
Somos de los que entendemos que nos guste o no, la entrevista debe hacerse, porque la libertad de expresión no debe ser censurada en ninguna circunstancia y por lo tanto pese a que nos resulte aberrante escuchar sus argumentos, el camino correcto es rebatirlos, con inteligencia, con la verdad, con el diálogo, si no seríamos iguales a él. Pero al mismo tiempo, entendemos que en estos casos sólo cabe la publicación de sus dichos ubicándola en el contexto que corresponde. Vale decir, en el caso que nos ocupa, debió recurrirse al expediente. Debió cotejarse lo que dice el torturador con lo que consta en el expediente del caso, el que tuvo sentencia definitiva, luego de las apelaciones correspondientes, hace casi diez años.
Publicar exclusivamente las afirmaciones (para nosotros falsas y mentirosas del ex represor Gavazzo), significa en el fondo tomar parte y prestarse a sembrar dudas sobre la Justicia que actuó en el caso.
No tenemos por qué tomar parte “a priori” en este asunto, pero entendemos que periodísticamente lo que corresponde es contextualizar las afirmaciones de todos y mencionar fuentes, cotejar lo que dice un reo con lo que surge como probatorio en el expediente que manejó la Justicia como corresponde.
Que conste que para nosotros no es este represor digno de crédito, sabiendo que ha mentido y escondido a sabiendas todo lo obrado en los años de la dictadura. Lógicamente que ahora, en los años en que lleva preso, se ha dedicado a reunir sus documentos y sus “pruebas” que obviamente alguien le ha proporcionado, para tratar de echar por tierra las acusaciones de la Justicia.
Nadie es inocente en esto. Dos grandes medios nacionales ya se han prestado a entrevistar a Gavazzo, dado a conocer sus afirmaciones sin contextualizarla y sobre todo sin entrevistar a ninguno de los actores de la contraparte.
Nadie tampoco puede creer que estos medios “no saben” como deben tratarse las noticias y qué es lo que exige el buen periodismo en cada caso. No nos engañemos, aquí hay intereses e intenciones que pueden ocultarse a primera vista, pero están presentes, como lo estuvieron siempre.
Nadie debe desconocer que durante la dictadura hubo grandes medios beneficiados económicamente y es obvio que nadie puede desprenderse de esta mochila, mucho menos si no le interesa despojarse de ella.
No con esto pretendemos dar cátedra a nadie, sino sólo aportar el resto de la película…
A.R.D.

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No es el mejor momento, pero es imprescindible

Dentro de las particularidades que presenta un año electoral a estos efectos, se cuenta el hecho que se trata de un período inoportuno para lograr acuerdos en materia política. Pero de todas formas convendría tener muy claro que Uruguay necesita si o sí, políticas de Estado en materia educativa, en materia de educación, en temas laborales, en temas ambientales y demás.
Siempre hemos sostenido que es fácil criticar y cuestionar lo que se hace y efectivamente cuando se adoptan políticas individuales, teniendo en cuenta sólo la ideología que mejor nos convenga a lo que pensamos, estamos errándole de pe a pa.
En educación, por ejemplo, todos los sectores políticos defienden “una educación de calidad”, un nivel académico destacado, pero en realidad, lo que hemos visto que estos valores se predican y se defienden siempre y cuando convengan o armonicen con lo que pensamos.
Generalmente estos valores se pierden cuando tratamos de aterrizar o “bajar la pelota al piso”, porque en realidad existen muchos intereses que pregonan esto, pero al momento de implementar las medidas correspondientes ponen obstáculos o discrepan con los pormenores y en realidad lo que buscan es hacerlas fracasar.
Convengamos que es de por si un tema bastante complejo. Por ello requiere de la buena voluntad y de la buena disposición de todos los que participan en la búsqueda de bases comunes.
Acordar significa negociar, significa dejar por lo menos parcialmente las ideas que nos mueven de lado para asumir la necesidad de mejorar la formación educativa de nuestros jóvenes. Para atender las necesidades y los desafíos que nos plantea el futuro y en especial las nuevas tecnologías.
Para tener idea de lo que hablamos, basta señalar que entendidos en el tema laboral coinciden en señalar que al menos el 50 por ciento de los trabajos que existen hoy, ya no existirán en algunas décadas más y en cambio existirán trabajos que al día de hoy ni soñamos.
Si continuamos enfrascados en nuestras discusiones actuales, es probable que no haya trabajadores uruguayos preparados para estas tareas y por lo tanto lo más probable es que nuestros trabajadores compatriotas tengan que engrosar las largas filas de desocupados.
Es solo un botón de muestra, porque tanto o más seria es la situación en materia educativa, íntimamente ligada a este y del que procuraremos abocarnos en otra entrega.
A.R.D. 

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El caso Balcedo sigue esperando

Casi un año y medio después de la detención de los principales acusados, el caso sigue esperando. Marcelo Balcedo tenía más de 6 millones de dólares bajo diferentes formas en nuestro país, cuando fuera detenido en enero del 2018, sin que hasta ahora nadie sepa como ingresó ese dinero en efectivo sin control alguno.
Además de ellos había comprado un par de fincas muy valiosas, aparentemente al contado, poseía y usaba una docena de lujosos coches matriculados en Argentina que nadie sabe cómo ingresaron al país, porque no había registro en ninguna parte.
En Argentina está requerido y es investigado por su presunta vinculación a la banda de narcotraficantes de Santa Fe, conocida como ¨los monos¨, uno de los grupos mafiosos más tenebrosos de los que se han instalado en el vecino país.
En el Uruguay está acusado de lavado de dinero, tráfico de animales, la eliminación de media hectárea de monte natural y otros delitos.
Pero si alguien piensa que aclarando el caso Balcedo, definiendo el destino final tanto su dinero, como de sus bienes terminamos el problema y solucionamos la situación que ofrece Uruguay en este sentido, está profundamente equivocado.
Si Balcedo ingresó este dinero en efectivo -porque no estaba ingresado al sistema bancario – si desmontó media hectárea de monte natural, si ingresó una docena de coches de alta gama sin que nadie lo notara, además de otras irregularidades, es porque hubo más de un control que miró para otro lado.
Este es el tema, no nos olvidemos que cuando se investigó la ruta del dinero ¨K¨ se probó que hubo una estancia comprada en casi 20 millones de dólares supuestamente también al contado, luego se fraccionó dicha estancia cuando legalmente no se podía hacerlo, pero alguien autorizó y por lo menos miró para otro lado.
Significa que esto no ha comenzado con Balcedo, que puede y seguramente hay mucho más para investigar y el sistema está vigente. Por lo tanto este es el gran tema para nosotros. Hay controles que por lo menos están fallando, por no decir delinquiendo y la investigación en nuestro país no puede agotarse en el caso Balcedo, sino que allí debería recién iniciarse si realmente pretendemos cerrarle las puertas al delito que mueve más cantidad de dinero.
Aquí es evidente que hay muchas puntas más que es necesario investigar, porque barrer para debajo de la alfombra y dejar todo como está, sigue siendo una pésima política.
A.R.D.

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Daymán sigue esperando

El robo de la recaudación de los días principales de la pasada Semana de Turismo en Termas del Daymán, ha dejado al menos una cosa positiva. Nos ilustra sobre la realidad de los ingresos de los centros termales, temas que habitualmente se maneja con mucha discreción, por no decir secretismo.
Si el principal fin de semana del año en este centro termal, el que permaneció colmado prácticamente toda la semana, no es precisamente un gran negocio. Debe tenerse en cuenta el monto de las inversiones, el costo de los servicios, el mantenimiento y demás que en los restantes días del año no anda ni cerca de lo que es en estas fechas.
No estamos condenando las inversiones que hacen allí tanto el gobierno departamental como el nacional, ni mucho menos las inversiones privadas que sabemos que son importantes. Somos de los que sostenemos que los gobiernos departamentales deben ir mucho más allá del famoso ABC (alumbrado, basura y calles) que requieren atención en forma imprescindible. Es más entendemos que un buen gobierno ya sea local, departamental o nacional debe de preocuparse por dar mejor calidad de vida a sus gobernados y estos tiene que ver esencialmente con los servicios y la ocupación laboral de éstos.
Vale decir que es perfectamente válido que desde el municipio, la Intendencia o el gobierno nacional a través del organismo que sea, se procure apoyar y favorecer la instalación de determinadas actividades que redunden en una mejora de servicios o incluso en la apertura de nuevas fuentes de trabajo.
Concretamente viene al caso porque no olvidamos que Termas del Daymán, un lugar particularmente gravado por la Intendencia departamental como centro turístico, carece de saneamiento en una gran parte y ninguno de los sectores de actividad mencionados se ha preocupado por dar un buen servicio en este sentido.
No dudamos que las gestiones están hechas, que la preocupación existe, pero no basta porque el problema subsiste. La Intendencia considera que la inversión para solucionar el problema es demasiado onerosa y no redituaría a corto plazo.
El gobierno nacional, sostiene que la prioridad se la otorga a lugares de interés social, y no turístico y por lo tanto también ha relegado siempre este tema.
Finalmente los vecinos y empresarios privados de por si solos y sin una unión monolítica, poco o nada mas que patalear, pueden hacer al respecto. Por lo tanto es necesario determinar qué grado de importancia se le adjudica al tema y en qué medida se está dispuesto a contribuir a lograr una solución, porque que sepamos el tema lleva ya varios años esperando y la solución provisoria tiene una incidencia muy negativa para el cercano río Daymán, que es decir el río Uruguay que recibe sus aguas y demás.
A.R.D.

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Quien comete una fechoría debe pagarla

No sé por qué esperamos otra cosa de estos chicos…, fue la afirmación reciente de alguien que se desempeña a cargo de menores infractores, simplificando y generalizando uno de los temas tan candentes en la opinión pública uruguaya.
Es que en alguna medida le cabe razón, cuando alguien nace en determinada situación, cuando debe enfrentar algunos inconvenientes que no buscó pero “heredó” de sus mayores o sus antecesores, es obvio que tiene un altísimo porcentaje de posibilidades de tomar el camino errado, el único que habrá de conocer en la mayoría de los casos y éste no otro que el de la delincuencia, como única forma de hacer dinero fácil y rápido, aunque esto signifique quitarle la vida a otro ser humano.
Cuando analizamos este tema no podemos desprendernos de la idea dada a conocer pocos días atrás por alguien que tiene que ver con la seguridad pública, el que señaló que hoy la mayoría de los sicarios que existen en el país, tienen entre 12 y 15 años.
Es que se trata de niños, a veces a quienes se les promete determinada suma de dinero y se le proporciona un arma de fuego para matar a “alguien” que no saben quien es, pero les proporcionan su foto y todos los datos necesarios para ejecutar la tarea.
Así son las cosas. Este es un problema complejo en el que se amalgaman, situación económica, social, educativa y demás. Es uno de los temas más delicados, que no tiene una solución fácil, ni mucho menos inmediata.
Somos partidarios del endurecimiento de las penas, en todos los casos en que se hayan cometido delitos graves, porque no podemos sino ponernos en la piel de la familia de ese trabajador que salió de su Soriano natal para trabajar en Maldonado y de madrugada fue asesinado para robarle.
No podemos detenernos en quien o quienes queden vivos, sino que somos de los que pensamos que las víctimas deben tener siempre en todos los casos la prioridad correspondiente.
Es lamentable lo que afirmaremos, pero estamos convencidos que a determinada altura de la vida y luego de haber demostrado determinada saña en la delincuencia, hay individuos que ya no son recuperables para la sociedad.
No participamos de la idea de “enterrarlos” para siempre en una cárcel, pero tampoco entendemos cómo es posible que se trate de perdonarles todo, aún sus crímenes y volverlos a la sociedad sin antecedentes.
Aún cuando tenemos muy claro que en democracia este sistema tiene determinado alcance y en dictadura, ojalá que nunca más, tiene otro muy diferente y nefasto, lo justo para nosotros es que quien comete un crimen, ya sea por dinero o por beneficio propio o incluso en el entendido que es lo que la patria le reclama, debe ser juzgado y sancionado como tal, es decir como asesino.
A.R.D.

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El problema es el ser humano

La enorme controversia que supone la preservación del agua es en nuestros días un elemento vital, entre otras cosas porque somos agua. Tanto el universo que habitamos, como el propio cuerpo humano, están conformados esencialmente por agua.
El agua constituye más del 70 por ciento de la superficie) no de la masa total) de la tierra, pero sólo algo así como el 3 por ciento es agua dulce, que la encontramos en los ríos y arroyos que conocemos.
Para colmo, la mayoría del agua dulce se halla en forma de hielo en los casquetes polares, pero es precisamente el agua dulce, un elemento vital, el que provoca la mayor controversia de nuestros días.
Para ser exactos, la última controversia data de pocos días, cuando en Paysandú se comprobó que una parte del agua de lluvia que se registra en dicho departamento está severamente contaminada.
Pero unido a eso, digamos que este no es más que un hecho puntual. Lejos de ser Paysandú una excepción, es bueno señalar que no sabemos cual es la situación existente en otros lugares, pero sería sencillamente inusual que fuera diferente.
Es que aquí y en todas partes del mundo creemos que el agua es un elemento natural inagotable y que siempre se conservará inalterada, pese a lo que hagamos.
Por eso la maltratamos. Por eso usamos los ríos y arroyos como basureros. Es por eso que seguimos despreocupándonos por los residuos químicos de nuestras producciones.
Muchas veces creemos que quemando y sacando de la vista algunas cosas estas “se terminan”. Es así que procedemos a quemar los plásticos y otros materiales, convencidos que al terminar su estado físico los habremos eliminado. Nada más equivocado, porque los gases que emanan de estos residuos van a la atmósfera y luego las lluvias se encargan de devolvérnoslo.
Pasar por la costa de nuestros ríos y arroyos es sentirnos avergonzados de lo que vemos y seguramente es sólo una ínfima parte de los elementos dañinos que diariamente volcamos a ellos.
Pero coincidimos con las campañas impulsadas para enfrentar este problema. No son los plásticos, no son los residuos tóxicos que se derivan a los cursos de agua, ni el resto de basura que diariamente va a parar en ellos.
El gran problema somos nosotros, los seres humanos, porque ni los plásticos, ni los pesticidas, ni ninguna basura dañina llega de por si sola al agua, sino que somos nosotros, los seres humanos, los que obramos irresponsablemente y consciente o inconscientemente estamos arruinando la naturaleza.
¡Que conste!
A.R.D.

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No endemoniar las redes sociales

Desde luego que actualmente vivimos en un mundo dominado por lo virtual, lo que se expresa y se repite a través de las redes sociales, sin que nos detengamos a analizar o revisar en profundidad quien lo dice, basado en qué pruebas, es lo más frecuente.

Hoy para tener idea de lo que expresamos basta con los siguientes ejemplos: la radiotelefonía necesitó casi 50 años para llegar a los 50 millones de oyentes. La televisión llevó casi 13 años para llegar a una cifra similar, sin embargo Facebook, superó esta cifra de usuarios en poco más de un año.
Lamentablemente en esta urgencia y en esta alocada carrera se hayan dejado por el camino varios aspectos positivos e imprescindibles de la comunicación.
Aún aquellos que acostumbramos revisar y chequear lo que se nos dice o afirma, usamos las redes sociales para saber qué es lo que se dice o se afirma.
En estas columnas nos hemos ocupado del tema de las redes sociales en muchas oportunidades y nunca de ninguna forma las endemoniamos, porque consideramos que se trata de una herramienta y como tal, depende para qué las usamos.
Más diríamos, una herramienta formidable, pero que como tal puede usarse en forma muy beneficiosa, como de hecho así se hizo o para hacer muchísimo daño, como lamentablemente también se lo ha hecho.
El aporte de las redes ha sido muy importante en algunos casos, sobre todo para alejarnos de la hipocresía y de la mentira, para romper con la opresión de “la verdad oficial”. Tanto es así que todo poder que pretenda imponerse a una población o a todo el orbe incluso su visión, lo primero que hace es ejercer dominio sobre las redes sociales. Lo que antes era la televisión u otros medios, ahora lo monopolizan las denominadas redes sociales, que son restringidas o suprimidas por el poder de turno que procura tener un dominio absoluto sobre ellas.
No pretendemos tener censuradas las redes sociales ni mucho menos prohibir el acceso a las mismas. Pero creemos sensato, responsable y necesario trabajar para hallar la forma de responsabilizar a quienes a sabiendas las usa para hacer daño.
No es tarea fácil y lo tenemos muy claro, pero al menos hay casos en que perfectamente se sabe de que tiendas provienen las falacias o difamaciones y es razonable adoptar sanciones en estos casos, porque se trata también de defender el buen uso y la correcta utilización de una formidable herramienta de comunicación.

A.R.D.

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Nadie más allá de la ley

Años atrás, en plena dictadura, recordamos cuando alguien que ejercía una magistratura en Salto, le llamó por teléfono a un periodista que había informado de un tema “vidrioso” y algunos términos de la nota no le habían gustado al magistrado y por lo tanto lo “citaba” a concurrir a su despacho.
A pesar de que eran tiempos difíciles, el periodista, hoy ya fallecido, se negó a acatar dicho requerimiento telefónico, haciendo saber a quien ejercía la magistratura, que tenía sus derechos y por lo tanto la convocatoria debía hacerse mediante notificación escrita.
Como este alcance no se concretó la cosa quedó allí, pero lamentablemente era lo habitual de aquellos días, si algo se consideraba inconveniente para quienes gobernaban, el periodista era convocado, ya fuera a la jefatura de policía, al cuartel militar, o cualquier otra dependencia o al Juzgado mismo.
Lógicamente ni que hablar con pensar en pedir información o preguntar más allá de lo que se decía “oficialmente”, por lo general mediante “comunicados” porque quien o quienes lo hacían eran mal vistos.
Hoy varias décadas después y también luego de varias modificaciones sustanciales, como la Ley de Acceso a la Información Pública, los juicios penales son públicos y los periodistas pueden asistir a ellos con determinadas condiciones. Entre ellas, no se puede filmar o fotografiar a menores, a testigos o personas cuya culpabilidad no esté debidamente probada y además tengan antecedentes suficientes como para mostrarlos.
Hasta aquí todo bien, incluso tanto la fiscalía, como los magistrados están facultados a establecer la restricción de acceso a los periodistas, en determinadas situaciones, debidamente establecidas. Aspectos que en el caso recientemente registrado en Salto no parecen haberse dado.
La Justicia debe tener muy claro que debe proteger a la sociedad, no a los malhechores. Que los periodistas no somos “de cuarta” y por lo tanto se nos “comunican” algunas decisiones que nunca se sabe de quien o quienes proceden, porque generalmente el encargado de hacerlas saber es el policía de turno.
Que el periodismo debe profesionalizarse y obrar con conocimiento de sus deberes y derechos, ni que hablar, pero la Justicia debe ajustarse a las facultades que establecen las leyes.
Para eso está debidamente facultada para sancionar excesos e irresponsabilidades, cuando ocurren y no es admisible por lo tanto vetar o censurar de antemano a todo el mundo “por las dudas”.
Es hora de asumir los deberes y derechos de cada uno, porque es lo que establece la ley.
Todavía esperamos explicaciones de la reciente censura al periodismo registrada en los Juzgados Penales de la calle Artigas.
Al menos esta es nuestra opinión.
Alberto Rodríguez Díaz

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Conocer todos los aspectos primero

Prosiguiendo con nuestro análisis sobre el hecho de Daymán, el que quedara demostrado en las últimas horas, creemos que las cosas son elocuentes.
No olvidemos que en el departamento se han registrado hechos muy graves en los últimos tiempos y han quedado totalmente impunes, nada se supo nunca y por lo tanto jamás fueron aclarados.
En este sentido hemos apuntado siempre a nuestras dudas de cómo se eligen a los nuevos ingresados a las fuerzas policiales, no tanto de donde proceden, pero si a mantenerse atentos a estos aspectos, porque es obvio que el entorno social influye también en muchos casos.
En algunos casos puntuales, la acción policial deja mucho que desear, se muestra poco afecta a ser justa, a evitar y llegado el caso a investigar y tratar de sancionar a los delincuentes.
No se trata de hallar impedimentos “estigmatizando” la procedencia o la escasa formación en este sentido, sino que se trata de promover e incentivar los verdaderos valores, el sentido de responsabilidad y de defensa de los valores democráticos en cada caso.
La policía debe ser un bastión en la defensa del ciudadano, porque es parte de la población y se suponen que integra los cuadros de quienes trabajamos y pretendemos vivir en paz y tranquilos.
No se puede ignorar que la situación que se ha dado es una excepción, pero ignorar la existencia de estos cuadros dentro de las fuerzas de seguridad sería muy lamentable.
Aquí hemos sostenido que a pesar del mejoramiento salarial, el policía sigue recibiendo un sueldo bajo y por lo tanto es lógico que sea “tentado” por lograr el dinero fácil.
Muchos policías viven además situaciones difíciles, complicadas, sobre todo cuando tienen que hacer frente a un alquiler, además del presupuesto familiar y su pareja no trabaja.
No tenemos dudas que esta es también, una consecuencia del “hacé la tuya”. El “dinero fácil” es una tentación real y concreta. Muchas veces ni siquiera se sabe que es lo que hacen quienes les pagan o les “regalan” algo sencillamente por mirar para otro lado o por informarles de determinadas situaciones.
Reiteramos que entendemos que no toda la policía es corruptible, que no toda la policía obra de esta manera, pero lamentablemente sigue habiendo de estos casos y las reacciones que vemos siguen siendo impulsivas, llevadas a opinar sin analizar los hechos o lo que es peor, repetir lo que se vuelca a las redes sociales sin saber quien, ni por qué lo hacen.

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Aprendamos a razonar más allá de lo que se nos muestra

El riesgo de procurar una “fórmula” y aplicarla siempre y a todos los hechos similares, es en muchos casos lo que esperan y a lo que apuestan quienes esconden sus intereses detrás de esta “fórmula” popular.
Nos explicamos, cuando en la mañana del lunes 22 de abril la población se enteró del robo de la recaudación de Termas del Daymán, mediante una rapiña armada, lo primero en lo que pensó fue en el hecho que los delincuentes tienen prácticamente “vía libre” en nuestro país, para cometer todo tipo de delitos y esto obviamente refuerza la convicción de pensar en esto a la hora de expresar su voluntad en las urnas.
Nadie o muy pocas personas son las capaces de sospechar de la policía, y una de las medidas más pedidas por la población para enfrentar a la delincuencia, es precisamente mayor presencia policial.
En estas columnas hemos planteado nuestras dudas al respecto y conste no estamos sospechando de toda la policía, porque felizmente la enorme mayoría sigue haciendo honor al uniforme que viste.
Pero sería necio ignorar que como todo ser humano también hay policías, corruptibles, venales, que son tentados y se convierten en los peores delincuentes.
Es de ciegos ignorar que en la grave situación que tenemos hoy en materia de seguridad incluye la acción de gente que reviste en los cuadros represivos y que sin embargo está involucrada de diferentes formas en beneficio de los cuadros delictivos.
Es más aún, si no fuera por un hecho fortuito (se habla de un tatuaje que quedó grabado en una de las cámaras de seguridad que se salvaron de la destrucción promovida por los delincuentes), es probable que el hecho también hubiera quedado oculto, sin aclarar y sus autores totalmente impunes.
El hecho debe servirnos para aprender a analizar fríamente los hechos, sin “aplicarle la fórmula” más difundida, la que quienes tienen interés en sacar provecho, ya sea político o de algún otro tipo a estas situaciones, se apresuran a aplicar.
Nadie ignorar que tenemos problemas de seguridad, pero no se trata de opinar a la ligera. De ir hacia el lado que quieren llevarnos mansamente, sin que siquiera nos demos cuenta que estamos siendo arriados por la nariz.
El tema de la seguridad y todos sus derivados aparece hoy como el que seguramente incline la balanza en las próximas elecciones, pero mucho nos tememos que si nos dejamos llevar por lo que seguramente otros promueven, n haremos más que agravar la situación.
A.R.D.

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Un buen indicio aunque insuficiente

El acuerdo que acaban de firmar varios líderes políticos (algunos a través de representantes), con la Asociación de la Prensa del Uruguay (APU), es un buen indicio, una medida que hace alentar esperanzas de que se pueda sanear el malogrado sistema democrático uruguayo, acusado de corrupción en varios frentes.
Lo peor de todo no son aquellos casos de corrupción explícita, en los que a poco de comprobarse no queda otra cosa que asumir los hechos, sino que en este maremágnum de dimes y diretes en que se han convertido las redes sociales, muchas veces se prestan para difamar, para acusar, para difundir calumnias o hechos graves que no son ciertos. Son las denominadas “Fake News” o noticias falsas que luego se desvirtúan, pero jamás en todo el alcance del daño. Queda mucho camino por recorrer, porque hoy vemos que se ha producido un cambio rotundo que puede influir, para bien o para mal en esta situación. Ya los grandes medios, los que resultaban creíbles, porque generalmente había varios redactores dedicados a chequear cada noticia o información que se difundía, antes de publicarla, hoy ya no existen. La potestad de saber si una noticia es verdadera o falsa, ha sido depositada en su mayor grado en el público a través de las redes sociales y por lo tanto es cada vez más difícil saber ante qué nos encontramos.
El acuerdo establecido entre APU y los principales líderes políticos de nuestro país es un indicio de madurez, pero que de nada servirá si no se le proporcionan herramientas sencillas y claras al público para saber si está ante una falsa noticia o ante la revelación de una verdad.
Detrás de una, como de otra posición habrá siempre intereses. Quienes manipulan y tratan de volcar la opinión pública a su favor siempre han existido. Es aquello de mostrar la parte de la película que me favorece y ocultar la que no me conviene, aunque somos de los que estamos convencidos de que la verdad siempre encuentra un resquicio para resplandecer.
En definitiva, se ha demostrado que se está en el camino correcto, la intención es buena porque se trata de combatir la mentira, pero en los hechos falta mucho. Falta decirle a la gente cómo puede saber si algo es falso, qué aspectos debe tener en cuenta y sobre todo, tener muy claro que antes de reenviar o difundir algo que simplemente “circula” en las redes sociales, debería de comprobar que grado de veracidad tiene. Si no lo hace, no sólo será usado por quien se dedica a difundir estas falacias, sino que mostrará que es altamente manipulable a poco se encuentre la forma de manejarle.
A.R.D.

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De trabajo, trabajadores y empleadores

Mañana se cumplirá en buena parte del universo el Día de los Trabajadores. Una actividad que cobra particular importancia en un año electoral, como el que transcurre en nuestro país.

Un tema sobre el cual también hemos hecho referencia reiteradamente. Es que el trabajo, como tal no escapa a los grandes cambios que fundamentalmente la ciencia y la tecnología han aparejado a nivel mundial.
No pocos son los “profetas” de la extinción de trabajo como tal, el que según predicen será paulatina y rápidamente ocupado por robots, inteligencia artificial y “ainda mais”.
Pero hoy por hoy es necesario tener muy claro que el mundo del trabajo sigue moviendo el mundo y tanto necesita el trabajador del empresario que apueste a producir, comercializar y demás, como el empresario del buen trabajador que comparta el esfuerzo, que valore al buen empresario.
En ocasión hemos visto que los mayores conflictos se dan cuando uno u otro interés se consideran dueño absoluto de la situación.
Cuando el empresario supone que como dueño puede hacer y hace lo que se le antoja con sus trabajadores, se equivoca.
Cuando el trabajador piensa y cree que el empresario “se equivoca” y debe producir o negociar exclusivamente para pagar salarios y otros beneficios, se equivoca.
Cuando el Estado exige más de lo razonable a quien instala una fuente de trabajo o a los propios trabajadores mediante retenciones o el pago de impuestos, se equivoca.
El trabajo debe ser la actividad humana que requiere mayor grado de buena voluntad de todas las partes involucradas. Requiere que más allá de lo que se dice o sostiene públicamente, demuestre con los hechos su buena voluntad, su conducción acertada, porque lo más importante no es lo que se dice, sino lo que se hace.
Lo hemos dicho y estamos convencidos de ello, que es el trabajo el mejor elixir contra la inseguridad, porque si bien no es cierto que quien no tiene trabajo, o quien no ve claras sus posibilidades de instalarse en la sociedad, cae en el delito, lo cierto es que es mucho más fácilmente reclutable en este sentido quien se halla ocioso que quien tiene un trabajo digno y estable en la vida.
Nada mejor entonces que un trabajo digno para un país en paz, aunque para esto se necesita tener muy claro que como en toda actividad humana compartida, que requiere negociación, debemos asumir que sólo es posible cuando todos los integrantes ponen la voluntad y buena disposición imprescindible para ello.

A.R.D.

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Ventajas y desafíos de nuestros tiempos

Oír hablar a favor y en contra de las redes sociales en nuestros días es algo totalmente habitual. Es que las redes sociales ya forman parte de nuestra era, a punto tal que pueden llegar a tomar decisiones por nosotros, sin que lo notemos. Vale decir “convenciéndonos” de qué es lo mejor mediante recursos tecnológicos sin que nosotros lo sospechemos.
En los hechos hay serias sospechas de que esto incluso ya haya sucedido y siga sucediendo sin que nosotros hayamos reparado y mucho menos aceptemos esta como una posibilidad cierta y factible en nuestros días.
Es que precisamente ha sucedido lo que hace mucho tiempo sospechábamos que podía suceder. El mundo y hasta los jóvenes de nuestros días han caído en una confusión tal que salvo algunos avanzados que dominan plenamente las tecnologías, conocen sus ventajas y desventajas, las posibilidades que ofrecen, los que son rápidamente eclipsados o incluso captados para intereses mezquinos y egoístas que se basan en la filosofía del “hacé la tuya”, vale decir para los intereses individuales o grupales a lo sumo, relegando o descartando incluso el interés general o masivo.
Prueba de ello en nuestros días es lo recientemente sucedido en Ucrania, donde el comediante y novato en materia política Volodimir Zelenski acaba de arrasar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, con más de 70 por ciento de los votos.
De sólo 40 años y doctor en derecho, Zelenski ha sido considerado una “bocanada de aire fresco” para el sistema político ucraniano, severamente acusado de corrupción y otros vicios y hasta delitos similares.
El malestar y la disconformidad de los votantes ucranianos fue canalizado por este comediante que con ”perfil” afín a lo que estos votantes esperaban encontrar en un político al servicio del pueblo, para hacerse de la presidencia, aunque nadie sabe a ciencia cierta para que la usará y cómo hará para responder a las demandas del pueblo.
Lamentablemente los antecedentes de casos similares a nivel mundial no son buenos, sino todo lo contrario y quienes han tomado decisiones similares aún lo lamentan.
El 2019 será un año muy particular para América Latina en cuanto habrá elecciones en Argentina, Uruguay y Bolivia, entre otros países. La mayoría de ellos sacudidos por casos de corrupción, ciertos o no, pero razonablemente bajo sospecha. Habrá que extremar precauciones entonces, para no tener que lamentarnos luego por varios años.
A.R.D.

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No hay lugar para neutralidad

Ojalá aprendamos algo porque el haber mirado para otro lado en su momento o simplemente hacernos los distraídos cuando en el país se torturaba y asesinaba, entendiendo que a nosotros no nos alcanzarían porque “no teníamos nada que ver”, debemos saber que en realidad era lo que los represores y militares querían.
El haber permanecido neutrales no ha sido precisamente no manifestarse a favor o en contra de la dictadura, sino aceptarla, admitirla aunque sin decirlo específicamente. Nunca mejor aplicado aquello de que “el que calla otorga”.
Hoy sucede lo mismo, quienes no vivieron la dictadura o no la sufrieron cada vez más frecuentemente sostienen que “ya fue”. Que debemos mirar hacia el futuro y no quedarnos en el pasado. Que quienes lo hicieron ya pagaron etc.etc.
Quizás las madres y abuelas, además de otros familiares que siguen buscando a sus hijos y familiares, sean los únicos que entiendan de lo que hablamos.
Los jóvenes y ya no tan jóvenes que no vivieron la dictadura, e incluso aquellos que eran niños cuando esto ocurría en nuestro país, seguramente que tendrán una percepción diferente del tema.
Es lógico, el hombre como todo ser viviente, está hecho para la vida y por lo tanto todo aquello que se oponga a su bienestar que “le complique” u obligue a pensar en cada caso, lo considera un contratiempo, una dificultad.
Por estos días el conocimiento de las manifestaciones de Gavazzo ante el tribunal militar que lo juzgó llevó a que un fiscal pidiera que se “desarchivara” el crimen de Gomensoro, el que siempre ha sido negado por Gavazzo, que sin embargo en las declaraciones ante el Tribunal Militar contó hasta como se desprendió del cuerpo.
Sin embargo por razones humanitarias, las que no tuvo nunca Gavazzo, una juez se negó a levantar el archivo del caso y aceptó incluso retirarle la pulsera electrónica (en caso de ser necesario para dializarse) y la guardia dispuesta para controlarlo.
Esto no quita que cambiemos de opinión, es un asesino, un criminal que no osó en torturar y matar y en esto no hay odio, ni revanchismo, como algunos quieren hacer creer.
Vale decir es autor de crímenes de lesa humanidad y frente a esto no hay opción posible, debemos estar de un lado o de otro, porque se trata de respetar la vida o de denigrarla y nosotros estaremos siempre del mismo lado.
Así de simple.
A.R.D.

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Cosas muy diferentes

La muerte de dos caballos en las Criollas del Prado en la Capital de la República, uno de ellos “sacrificado” (víctima de una muerte “piadosa” al sufrir una lesión irrecuperable) ha reactivado por estos días una discusión sobre la utilización que hace el hombre de los animales.
No es una polémica propia del Uruguay sino que va mucho más allá. Es la misma que logró erradicar a los animales de los circos.
Es la misma que está tratando de erradicar a los animales en cautiverio en los zoológicos y demás.
Entendemos que se procure aliviar los tormentos de los animales, en algunos casos hambrientos o presos en ambientes prácticamente carcelarios, pero las jineteadas, declaradas deporte nacional, son una competencia entre el hombre y el caballo y a veces gana aquel y a veces lo hace éste.
Claro está que como en toda actividad humana pueden suceder accidentes o imprevistos, el caballo puede golpearse o caer mal, como también puede caer sobre el jinete y las consecuencias pueden ser lamentables para éste.
Pero estos son accidentes, imprevistos, que suceden esporádicamente. Al ciudadano o el hombre urbano “le espanta” el sufrimiento del animal que se lo ata, se lo venda y cuanto más bellaquea y trata de librarse de su jinete más puntos le da a este si logra dominarlo.
Lo que tiene que saber es que los potros (caballos sin domar) deben ser los caballos que tienen mejor pasar de todos los de su especie. Por preservar su condición de indómitos, no se los hace trabajar, no tiran de ningún carro ni deben ser montados por nadie. Se los alimenta debidamente y se mantienen en libertad salvo cuando un par de veces al año a lo sumo son llevado a algún festival y montado por uno o dos minutos.
Como amantes de los animales estamos de acuerdo en que se trate de evitarles sufrimientos innecesarios, pero no es el caso.
Aplaudimos la medida de la Intendencia de Montevideo que permitió sustituir los carros tirados por equinos por motos.
Aplaudimos también la eliminación de los animales en los circos y su derivación gradual a reservas donde puedan vivir en libertad.
Aplaudimos los planes para exigir la tenencia responsable de los perros frecuentemente abandonados a su suerte en calles de esas ciudades.
Pero no estamos de acuerdo con quienes apuntan a meter en la misma bolsa a los caballos de las jineteadas, sencillamente porque la situación es muy diferente, aunque reditúe mucho más en algunos medios de comunicación que ir a manifestarse a las puertas de los frigoríficos que faenan cien o doscientos caballos por día, por ejemplo.
A.R.D.

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La seguridad: lo que vemos y las verdaderas raíces

Por estos días cuando ya se avecinan las elecciones internas de los partidos que determinarán los candidatos presidenciales resurge el elemento esencial, el que hace ya bastante tiempo identificamos como el que seguramente decidiría las próximas elecciones presidenciales en el país si fueran hoy.
La seguridad o mejor dicho la inseguridad reinante, tema que nos merece una reflexión más profunda porque la gente confía en lo que considera la mejor propuesta para enfrentar el tema más acuciante: la inseguridad.
Para esto quien aparecen hoy con más adhesión y mejores posibilidades son las propuestas que prometen más “mano dura”, militares en la calle liderando la represión y si se pudiera (cosa que felizmente no se puede porque se cometería un delito) también quienes apoyaran la pena de muerte.
Es que reiteramos por enésima vez, somos partidarios de establecer y hacer cumplir a rajatabla sanciones más estrictas, más duras a quien delinque, pero sobre todo de hallar la forma de capacitar debidamente y darle a la Justicia todos los elementos necesarios para cumplir debidamente la función de aplicar y cumplir la ley.
Y uno de los aspectos más manejados y por estos días base del proyecto de seguridad que se maneja a nivel parlamentario, es el respaldo a la policía. Honestamente no compartimos. Conocemos casos en que policías prefieren mirar para otro lado o hacerse los “distraídos” cuando notan que hay algún delito en curso.
Es verdad y hay que decirlo, no siempre es así, ni todos los policías obran de la misma manera, pero los hay.
A veces se pide más policías, creyendo que ello puede ser una solución.
Se pide mayor respaldo, debido a que se entiende que el policía está desprotegido.
Pero hay que saber también que muchas veces los policías provienen de los sectores más marginados de la población y por lo tanto no es raro que en su propia familia o en su entorno cercano haya gente vinculada al delito.
Es que este tema tiene muchas aristas y quien sólo ve la parte que le sirve o que le interesa que se vea, promete más represión y no va más allá de eso.
Nadie se pregunta por ejemplo ¿por qué roba en los CAIF, en las escuelas y en los liceos? Y no sólo se roba, sino que se destruye y se rompe.
¿No es esto un síntoma de que hay algo más que analizar con respecto a este tema?. ¿Se arregla sólo con mas represión?
Alberto Rodríguez Díaz

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El mejor antídoto es un lector maduro

Días atrás en estas mismas columnas dábamos cuenta de la presunta existencia de un PDF falso que ha circulado en las redes sociales y en el que atribuyéndolo al autor del libro “Luis Lacalle Pou. Un rebelde camino al poder”, afirma que es autor del homicidio culposo de una mujer a quien habría matado en un accidente de tránsito.
Lacalle Pou ha salido a denunciar este hecho, en el que se lo acusa de haber cometido un delito y luego de denunciarlo ante “Delitos Complejos” ha sostenido públicamente la falsedad y mala intención de esta acción que atribuye a no sólo alguien con mala intención, sino que según expresa teme que esté orquestado por gente mucho más preparada capaz de publicar algo y haciendo muy dificultoso su rastreo.
No dudamos que esto haya sido así. Como tampoco tenemos dudas que si se prueba suficientemente de donde provino esta acción malvada, sus impulsores, lejos de beneficiar a quien denostaron habrán de beneficiarlo, porque el ciudadano no es tonto.
¿Cuál es la mejor forma de luchar contra estas acciones? Sin lugar a dudas que es la preparación y la debida madurez de los lectores para que sepan distinguir entre una falsa noticia y una noticia bien fundamentada, auténtica, con fuentes claras y debidamente identificadas.
Esta máxima la hemos hecho pública en muchas ocasiones, pero lamentablemente se sigue ignorando. Nada mejor que un lector maduro e inteligente para que sepa cuando está ante una noticia auténtica y cuando se lo está embaucando.
Lo más lamentable es que quien pretende embaucarlo lo considera tonto, fácil de engañar y terriblemente desinformado, cosa que obviamente a nadie le gusta.
Cuando repetimos o “retuiteamos” una información falsa lamentablemente estamos dando esta imagen y obrando como realmente nos consideran los autores de estas malvadas acciones.
Por lo tanto se hace necesario confirmar debidamente lo que decimos, lo que repetimos, porque cabe la posibilidad que nos prestemos sin quererlo a lo que esperan ellos.
Quienes no están habituados a desempeñarse en el mundo de las comunicaciones, quienes no ponen en práctica las formas de determinar si se está ante una falsa noticia, totalmente tendenciosa o ante una auténtica información, son los que corren el mayor riesgo.
Por supuesto que en ellos la inmediatez de la información, el deseo de ”saber más que sus interlocutores” puede ser contraproducente.
A.R.D.

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Buenos síntomas

Días atrás escuchábamos a un analista de mercados afirmando que cada vez más los consumidores sobre todo en los países denominados mas “desarrollados” leen las indicaciones en los envases de los productos, los contenidos, la fecha de vencimiento y demás.
Al mismo tiempo -afirmó – cada vez más se nota que el consumidor se fija en detalles de cómo ha sido cosechado y donde si se trata de frutas u hortalizas. En qué medida se ha respetado al medio ambiente y se lo ha preservado. Si se ha utilizado trabajo infantil y demás.
No sabemos en qué medida es esto así, pero sin lugar a duda que de serlo es un gran paso adelante. Los consumidores están interesándose cada vez más en la trazabilidad de los productos.
Es sin lugar a duda una buena cosa. Si leyéramos toda la denominada letra chica de los envases nos sorprenderíamos. En primer lugar por la procedencia, Hemos encontrado frutas que llegan desde Israel, desde Chile y ni que hablar de nuestros vecinos, Argentina y Brasil.
Nada tenemos contra la procedencia, siempre y cuando se respeten debidamente los valores naturales que nos permiten tener estos frutos y esas verduras y si los productores locales han sido protegidos en las posibilidades de producir en iguales condiciones que los productores de tierras lejanas..
Es que necesariamente los consumidores tendremos que preocuparnos más por estos aspectos, debido a que muchos de los bienes que nos regala la naturaleza, tanto de flora como de fauna, están seriamente degradados y amenazados por las acciones del más grande de todos los depredadores, vale decir por el hombre mismo.
Las “reglas” del mercado no son generalmente las más beneficiosas con la naturaleza. La fruta más vistosa, de mejor aspecto, aunque haya perdido por completo su aroma, su sabor y en gran medida sus propiedades, son las más buscadas en el mercado.
Uruguay tiene necesariamente que transitar en ese camino. La trazabilidad que se ha impuesto en la producción ganadera con tanto éxito en la conquista de mercados, debe también ser extendida hacia otras producciones, conservando siempre la cuestión central del sistema, vale decir la credibilidad de los datos que establece.
Sabemos que no es un camino fácil, pero vale la pena recorrerlo y procurar los mercados más exigentes, vale decir aquellos que valoren como corresponde estos aspectos, porque de ello dependemos todos.
No sólo la venta sino el trabajo manual y la conservación ambiental son elementos muy importantes a tener en cuenta a la hora de nuestra producción.
A.R.D.

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Una omisión inadmisible

Siempre tuvimos claro que gobernar no es lo mismo que cuestionar las decisiones desde “el otro lado del mostrador”. Vale decir que es fácil cuestionar y criticar, pero lo difícil es hacer. La cuestión es saber diferenciar entre una y otra cosa.
Muchas veces en estas columnas denunciamos un hecho que siempre supimos era antipopular, pero no por ello dejaba de ser absolutamente justo, la desafectación de las instalaciones permanentes en lugares públicos que no sólo afectan la costa, sino que lo peor de todo es una usurpación.
Hoy vemos y así lo hemos reconocido, que se ha avanzado en el desalojo y la recuperación de los espacios públicos, aunque queda bastante por hacer, debido a que hay espacios que siguen estando en una especie de “limbo”, por tratarse de espacios privados o bien se hallan en una situación que no es ni lo uno ni lo otro y así siguen. Hablamos de La Vasca y algunos más, que siguen constituyendo verdaderos “cementerios” de chatarra, inutilizando hermosos predios costeros.
En esta línea siempre mantuvimos el reclamo por la costa del Río Uruguay, la que desde la desembocadura del arroyo San Antonio, hasta la desembocadura del Río Daymán, donde pescadores y gente amante de pasar los fines de semana y algunos otros días o noches en la costa la han “privatizado”.
La cuestión es sencilla. Se trata de lugares públicos, vale decir que pertenecen a toda la población. Esto está debidamente establecido y reglamentado, pero el libertinaje que reinó durante algunos años, sin que hubiera existido ningún control en este sentido, posibilitó que las instalaciones permanentes “florecieran” y se adueñaran de estos lugares.
El origen de este problema habría que buscarlo en el amiguismo y la politiquería, por no hablar de alguna otra cosa. La misma que ambientó la aparición de tantas ocupaciones y asentamientos.
Pasaron varios gobiernos departamentales sin que nadie se haya animado a hacer lo que corresponde, vale decir a recuperar para todos estos paseos públicos y tampoco nadie ha dado explicaciones.
Lo primero a entender en este aspecto es que los bienes públicos no deben ser apropiados por nadie, por la sencilla razón de que son precisamente de todos y su uso no puede ser restringido, salvo esporádicamente con la debida autorización y nunca en forma permanente. Todo el que allí se instale debe saber a que atenerse.
Asimismo, la autoridad responsable, sea Prefectura, Intendencia o Policía debe saber que si no lo hace, con o sin orden judicial, estará en omisión.
Insistiremos en el tema.
A.R.D.

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Mucho más grave de lo que se supone

Las noticias falsas denunciadas por el escritor Esteban Leonis, autor del libro biográfico “Luis Lacalle Pou. Un rebelde camino a la presidencia”, es un hecho mucho más grave de lo que se supone.
Es lisa y llanamente el uso de la tecnología con un fin malvado y lamentablemente no es la primera vez que se comprobaría esto. Recordemos que existe una acusación enorme a nivel mundial, jamás debidamente aclarada, que acusa a Rusia, en complicidad con alguien en los Estados Unidos, de haber influido en la pasada campaña presidencial de los Estados Unidos a favor de la candidatura de Donald Trump y contra las aspiraciones de Hillary Clinton de llegar a la presidencia.
Lamentablemente la tecnología existente hoy hace posible esto, por parte de quienes se han especializado en leer, interpretar y sacar provecho de los datos informativos que publican los internautas.
En el caso del PDF falso, conteniendo información falsa y conteniendo una afirmación tremenda (homicidio) contra Lacalle Pou, se trata de una acción no sólo malvada y mal intencionada, sino específicamente destinada a perjudicar la imagen del candidato.
Lo más lamentable de todo esto es que rebela que hay gente que todavía no ha entendido que la competencia política debe de ser una competencia de ideas, de opiniones y llevada adelante con la máxima honestidad.
El hecho de alguien no nos guste o no colme nuestras expectativas no habilita a nadie a descalificarlo ni mucho menos a acusarlo de ser, como sucede con este PDF falso y anónimo, autor de un tremendo acto delictivo.
La Justicia debe llegar al fondo de este asunto, porque es necesario desterrar de raíz este tipo de acciones que configuran una verdadera estafa a la voluntad popular y si es posible llevar a sus autores (blancos, azules, verdes o rojos o de cualquier pelo político) al lugar donde deben estar todos los delincuentes.
De acuerdo a las manifestaciones hechas públicas por Lacalle Pou, la acción está realizada por gente muy ducha en la cuestión y aunque no especificó de quienes sospecha, todo indica que se trata de un grupo o una organización poderosa. Tanto es así que a pesar de la denuncia ante “Hechos Complejos”, dependencia del Ministerio del Interior, hasta el momento nada se había podido detectar sobre sus autores, porque el camino para crearlo habría sido meticulosamente planeado.
Es necesario entonces rascar hasta el hueso, porque si esto pasa quedando impune mucho nos tememos que puedan pasar otras acciones de más gravedad aún, que puedan servir para realizar acciones malévolas, engañando o estafando a diestra y siniestra.
A.R.D.

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El más grande acto de amor

No hay mayor demostración de amor al prójimo que el hecho de dar nuestra vida por él. Siempre ha sido así y quienes somos cristianos sabemos que la mayor muestra de este amor a la humanidad ha sido y sigue siendo el calvario de Cristo, torturado hasta la muerte terrenal.
Quienes no profesan la fe cristiana pueden creer o no en la resurrección, piedra angular de la fe cristiana. Lo que no pueden poner en tela de juicio es el enorme valor de la coherencia, de dejarse matar incluso por su fe, por sus creencias, por su convicción de estar en el camino correcto para mostrarle el camino a los demás seres humanos.
Hoy se renueva este misterio. Para los cristianos que creemos en la resurrección de Cristo Jesús, no hay duda alguna. El hombre es mucho más que un animal que vive y muere, porque más allá de lo físico y terrenal, que todos tenemos muy seguro desde que nacemos a la vida, creemos en una vida eterna, que va mucho más allá de esto y es lo que realmente justifica la vida terrenal.
Hoy sabemos que no todo el mundo es capaz de llegar a esta entrega, pero de todas maneras esta entrega conserva su enorme valor, justifica realmente la vida de cada persona.
Los que creemos en el enorme valor de este acto sabemos que todos somos capaces de conseguirlo, pero depende de nuestro grado de fe y de coherencia en la vida. Paso a paso hay gente que aún sin ser cristiana es capaz de jugarse por los demás de exigir justicia sencillamente porque entienden que todos debemos ser iguales ante la ley, más allá del poder económico, político o cualquier otro poder.
Más que una cuestión de fe, es un acto de amor y de justicia. Es entender que la justicia no emana de ninguna ley, sino del concepto y del amor que tengamos hacia los demás.
Nada mejor para simbolizar esta máxima que aquello de que “vivir la vida se debe de tal suerte, que vivo quede en la muerte…”
Quien crea que la vida se termina con la muerte física, no puede entender esto.
Sólo quienes creen en que hay otra vida, por la que seguramente vale la pena vivir de acuerdo a las enseñanzas que se nos han legado, creemos que la vida es para vivirla y disfrutarla, pero honrándola y sin pisotear ni degradar a nadie.
Ojalá cada vez haya más gente que así lo entienda y viva de acuerdo a esto.
Dicho esto, les deseo a todos ¡Felices Pascuas!
A.R.D.

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Más vale prevenir que curar

Se lo ha dicho millones de veces, pero el hombre “bicho duro de entendeder” sigue desconociendo la máxima que sostiene “más vale prevenir que curar…” y es que anualmente las campañas contra la gripe revelan que aún subsiste un núcleo importante de la población de riesgo (niños mayores de seis meses, adultos mayores de 65 años y mujeres embarazadas), que siguen prefiriendo no vacunarse, haciendo oídos sordos a las exhortaciones de las autoridades sanitarias.
Algunos lo hacen por desidia “a mi nunca me hizo (la gripe) nada más que mantenerme unos días en cama”. Otros lo hacen sosteniendo que “fulano se vacunó y le dio más fuerte…”. Tanto una como otra actitud son inadmisibles.
En primero porque el organismo humano cambia según la edad y también evolucionan y se vuelven más resistentes a algunos medicamentos, los virus, bacterias y otros microorganismos causantes de las enfermedades.
La prueba está entre otras cosas en lo que está sucediendo, con el sarampión, una enfermedad respiratoria, viral y muy contagiosa que se creía definitivamente erradicada en el país y hoy volvió a estar presente y con mayor agresividad, al punto que se la considera una enfermedad grave, capaz de llevar a la muerte en determinados casos.
Se difunde por vía aérea, es decir por la tos y el estornudo de pacientes enfermos o de quienes están incubando la enfermedad sin saberlo aún.
Fiebre, nariz tapada, tos y dolores de garganta son los síntomas más comunes, antes de que aparezcan las “famosas” manchas rojas en todo el cuerpo de los pacientes.
Ceguera, encefalitis, diarrea y neumonía pueden ser también algunas de las complicaciones surgidas a consecuencias de este virus. Precisamente la muerte se produce por complicaciones vinculadas a la enfermedad y sobre todo en aquellas personas que integran los denominados “grupos de riesgo”.
Queda claro entonces que negar el beneficio o la importancia de la vacunación es sólo una muestra de ignorancia en la ciencia. Es cierto que algunas de las personas que se vacunan igual pueden presentar la enfermedad, porque hay muchas cepas o diferentes tipos de gripe y la vacuna no inmuniza contra todas ellas, pero anualmente los técnicos del Ministerio de Salud Pública, responsable de la salud de la población, se encargan de comprar las vacunas contra las cepas más comunes. Vale decir que el tipo de fiebre más frecuente en cada temporada pueda ser controlado.
Por lo tanto se impone demostrar la responsabilidad correspondiente para poner en práctica aquella máxima “más vale prevenir que curar…”
A.R.D.

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El alcance de la renuncia

No tenemos duda alguna que la “salida en paz” que pregonó el Dr. Julio María Sanguinetti cuando en 1985 impulsó la salida a la dictadura, con medidas como el perdón irrestricto a los militares autores de torturas y asesinatos, era lo único factible en aquellos momentos.
Con la renuncia la pretensión punitiva del Estado, que no ha sido otra cosa que ignorar lo acontecido en los oscuros años de la dictadura, era lo más aconsejable y además la única salida posible en aquellos momentos, lo tenemos claro.
Aún a sabiendas que estábamos concediendo un cheque en blanco y a pesar de que la mayoría del pueblo uruguayo dejó claro y posteriormente lo ratificó que compartía la salida, no significa que no tuviéramos también muy claro que lo que se buscaba era precisamente tapar u ocultar los crímenes aberrantes que se habían cometido.
Ahora bien, que casi 45 años después de aquellos hechos (el crimen de Gomensoro y probablemente también del salteño Eduardo Pérez Silveira, salteño fue en 1973) se siga sosteniendo que no se sabe si realmente ocurrieron, si realmente hay desaparecidos, es una ofensa gratuita que no podemos permitir.
Una cosa es la renuncia la pretensión punitiva del Estado, vale decir a no castigar o sancionar a los autores de los hechos, otra muy diferente es ocultar o pretender decir que no existieron, porque al decir que no se sabe si realmente hay desaparecidos, lo que se está haciendo es prestar atención y confiar en la propia versión elucubrada para tapar los crímenes por parte de sus propios autores.
La renuncia a castigar estos crímenes, no supone que también hay que negarlos, sino solamente no castigarlos específicamente como correspondería, pero jamás renunciar a saber que fue lo que pasó y quienes fueron sus autores.
Es la propia conciencia de los militares, la que se encargará de recordarles siempre qué es lo que han hecho. Es su propia conciencia la que los condenará, porque aunque la voluntad popular les haya dado esta chance, si la respuesta no es adecuada jamás volveremos a tener a las fuerzas armadas integradas realmente al sistema democrático republicano que les ha dado vida, les paga su sueldo y mantiene proporcionándoles lo necesario para constituirse en verdaderos defensores del pueblo.
Así son las cosas y negarlo o pretender desconocer la realidad nunca ha sido buena cosa.
A.R.D.

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Los puntos sobre las “ies”

Que el Presidente de la República no sea aplaudido y en cambio el cesado comandante en Jefe del Ejército Nacional sea calurosamente aplaudido en sus manifestaciones es de una gravedad inusitada. Mucho más importante de lo que ven quienes pretenden relativizar el hecho.
Y no se trata de dejar de aplaudir a Tabaré Vázquez, quien hoy circunstancialmente ocupa la presidencia de la república, ni tampoco de aplaudir calurosamente los dichos de Manini Ríos, actual candidato a la presidencia de la República por un partido nuevo.
Es que más allá de esto no se aplaude al presidente y si se aplaude a un infractor, a alguien que ha desconocido la Constitución de la República y esta es la gravedad de la cuestión.
El trasfondo de todo esto es que indudablemente existe cierto malestar en las fuerzas armadas, que se ven, por primera vez en las últimas décadas, obligadas a cumplir con lo preceptuado en la Constitución de la República, vale decir a someterse al poder civil.
Es que los militares siguen creyendo que el poder de las armas es el verdadero poder en nuestros días y que los militares siguen siendo quienes verdaderamente componen una fuerza superior a la democracia, capaz de imponerla cuando y como se les antoje.
Varios elementos han dado prueba de que este concepto, surgido de la tenebrosa doctrina de la seguridad nacional sigue vigente. Que se diga que no se sabe si hay desaparecidos o no en el país, es una afrenta a familiares que varias décadas después de los hechos aún no saben nada de sus desaparecidos.
Que se diga que no hay pacto de silencio, pero en los hechos nadie habla, también lo es.
Entendámonos bien, porque ocultar la realidad nunca ha sido bueno. Existe una fuerza militar que se considera superior a toda la población civil.
Existe un cuerpo de generales del país que osa hacer reuniones específicas para decidir que hacer en cada circunstancia, hecho que constitucionalmente no lo puede hacer, porque es un desconocimiento a la autoridad máxima por encima de este cuerpo que son el Ministro de Defensa Nacional y el Presidente de la República, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y por lo tanto no lo pueden hacer al menos que se informe detallada y previamente y se logre la autorización correspondiente.
Mientras se mantengan estas actitudes. Mientras sea ésta la mentalidad de nuestros militares, seguramente que no se dará la ansiada integración al pueblo, por la sencilla razón que existe un cuerpo de oficiales que sigue equivocado, reivindicando los crímenes aberrantes del pasado o pretendiendo ignorarlos.
Alberto Rodríguez Díaz.

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Lo lamentable es el concepto

El genocidio de Ruanda. Es un tema que tiene poca prensa, aunque haya dejado casi un millón de muertos en sólo cien días.
Es que la matanza de los Tutsi, a manos de los Hutu y probablemente según se sospecha contando con la aquiescencia de alguna potencia europea o asiática se estima que alcanzó a asesinar cerca del 75 por ciento de los Tutsi, la última tribu llegada a Rwanda.
El reciente descubrimiento de una fosa común, con algo así como 80 mil cadáveres, da idea de la crueldad de esta matanza.
Obviamente que Rwanda (o Ruanda), en el Africa Central es un territorio pobre, queno tiene las riquezas del Congo o de Sudáfrica mismo y por lo tanto lo que allí suceda no es de interés de las grandes potencias.
Pero la matanza de los Tutsi en Rwanda alcanza cifras muy parecidas al genocidio del pueblo armenio, a manos de ´Turquía, aunque hasta el momento este país no o haya reconocido.
Es hora que entendamos que el planeta es uno solo y lo que pasa en Africa nos debe de interesar e importar como lo que pasa alrededor nuestro. Es que tarde o temprano también aquí se verán las consecuencias.
Es probable que si saliéramos a preguntar a nuestros conciudadanos si están enterados de lo que pasó en Rwanda hace ya 25 años, difícilmente lo sepan. Es que así son las cosas, no somos capaces ni lo hemos sido históricamente, de ver más allá de nuestras narices- De ver qué es lo que se está gestando o existe en otras latitudes e inexorablemente se habrá de proyectar en nosotros.
La existencia de este concepto de que las cosas “se solucionan” eliminando a los rivales o adversarios o simplemente a quienes piensan diferente traerá tarde o temprano seguidores e imitadores que habrán de enquistarse entre nosotros.
La matanza de Rwanda debe ser condenada unánimemente por todo el planeta. Casi un millón de personas, mujeres, niños y ancianos han sido cruelmente asesinado solamente por su raza o mejor dicho por su procedencia.
Y no son sólo sus acciones, de por si aberrantes, lo que debe movernos, sino sobre todo la existencia de un concepto totalmente condenable. Europa tiene en estos momentos que resolver el tema de una migración permanente. También lo tienen los Estados Unidos.
No es por casualidad que se registran estos movimientos masivos, sino por causalidad. El mundo del neoliberalismo económico nos ha convencido de que existen verdaderas “mecas” económicas y hacia allí debemos dirigirnos. Millones y millones de personas lo están haciendo y si la solución fuera “eliminarlos”, ¡pobre de nosotros!

A.R.D.

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Más allá de lo que vemos

La afirmación del Rector de la Universidad Católica del Uruguay, doctor Julio Fernández Techera. sosteniendo que sólo un 22 por ciento de los jóvenes que cumplen 18 años logran egresar de secundaria habiendo completado su formación a este nivel es realmente muy preocupante, al punto que coincidimos en el término utilizado por el docente de “escandaloso”. Es que no sólo se trata del bajísimo porcentaje de egreso a este nivel educativo (que según señaló debiera ubicarse en un 85 por ciento, de acuerdo a la población del país que concurre a Secundaria), sino que además quienes egresan presentan grandes falencias, en aspectos básicos, como en comprensión lectora, en comunicación, en matemática. Poco importa si estamos peor o mejor que otras naciones, lo que realmente debe importarnos es que esto indica que poquísimo más de uno de cada cinco jóvenes de 18 años termina la educación media que les habilita para ingresar a nivel terciario, o sea para estudiar una carrera o una profesión.
Significa que prácticamente cuatro de cada cinco jóvenes uruguayos quedan “empantanados”, en sus estudios y seguramente terminan en la calle como los miles y miles de uruguayos que son “ni ni” y con facilidad caen en la droga o el delito. No estamos diciendo que todos ellos son delincuentes ni mucho menos. Lo que pretendemos alertar es que sin tener un mínimo de preparación estos jóvenes a lo sumo tendrán que ir a hacer fila, presentar curriculums y demás para tratar de acceder a uno de los escasísimos puestos de trabajo de nuestros días.
Esto significa también que pese a que en nuestro país se puede acceder gratuitamente a la educación terciaria, en las bases de la educación hay algo que se está haciendo mal y no hay tal equidad a la hora de estudiar o aprender un oficio.Siempre hemos sostenido que una educación gratuita, laica y obligatoria no asegura nada si el educando no tiene además otras condiciones familiares y de su entorno en general que lo motive y lo incline al camino de la formación, en lugar de llevarlo al ocio.
Si se pretende mayor equidad debemos interesarnos por la situación de cada niño y de cada adolescente en nuestro país. No basta con abrirle las puertas de la escuela o el liceo si ese niño o adolescente debe salir a trabar, a rebuscarse en las calles para contribuir en su casa o hacerse cargo de sus hermanos menores porque sus padres no están o están trabajando.Si alguien pretende ocuparse “en serio” de los problemas que tiene el país en este sentido, debe analizar todos los aspectos y no sólo los que se ven a simple vista.
A.R.D.  

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La eterna discusión

La discusión sobre los aumentos al Impuesto a las Retribuciones Personales Físicas (IRPF), que pretenden el gobierno nacional es mucha y muy amplias.
Existe casi unanimidad en considerar que es inadecuado pretender cobrar este impuesto desde los 33.450 pesos (la franja más baja), debido a que los costos fijos que tiene una familia tipo determina que esto es casi una media canasta familiar.
Uruguay es reconocido como uno de los países más caros del mundo, en cuanto a alimentación, pero esta comparación debe hacerse en todos los sentidos. Al poner en la balanza sólo la alimentación de un país productor de alimentos, sobre todo carne y lácteos, los dos productos más caros en todo el mundo, seguramente que aparecemos como un país tremendamente caro.
Si en cambio incorporamos a la comparación el hecho de que la salud es relativamente accesible , a un costo promedio de 100 dólares por persona, si tenemos en cuenta que la educación incluso terciaria es gratuita, probablemente la ubicación del país mejore notoriamente.
El Estado no produce riquezas y por lo tanto, necesariamente debe financiarse a través de los impuestos que cobra, el tema está en saber determinar con precisión cual es el límite razonable de lo que puede pagar un ciudadano para ser solidario con sus conciudadanos y a su vez tener lo suficiente para llevar un nivel de vida digno con lo que gana de salario.
Esta discusión es eterna. Difícilmente nos pongamos de acuerdo, porque siempre está impregnada además de intereses políticos, que ven el tema desde su conveniencia.
Hay países donde la carga impositiva es incluso más alta que en el Uruguay de nuestros días, pero también, para saber si la vida resulta más conveniente o no, mejor o peor que en el Uruguay hay que saber que beneficios supone el pago de tan altos impuestos y los ingresos “per cápita” que allí existen.
En suma, aquí hay dos cuestiones básicas. La primera de ella es saber en qué medida la carga impositiva que se pretende está ajustada y tiene en cuenta las retribuciones que reciben los uruguayos y luego tan o más importante que esto es determinar que hace el Estado con lo que recauda.
¿Si la plata se usa para ayudar a quienes lo están necesitando en estos momentos en que atraviesan situaciones difíciles o se lo utiliza para un asistencialismo inconducente, que sólo motiva la existencia de verdaderos zánganos?
Con estas líneas no pretendemos fijar una posición sobre el tema de fondo, sino sencillamente aportar elementos para una discusión sana y sensata que nos permita hallar la mejor fórmula para todos y sobre todo para el país que queremos.
A.R.D.

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Las redes sociales no son el problema

Cuesta creer que haya gente que repita algunas cosas que ve o lee en las redes sociales, sin siquiera ponerse a pensar unos minutos si es creíble, si su fuente es identificable, si está debidamente descripta y corroborarlo antes de repetirlo.
Cuando uno escucha, como ha sucedido, que un periódico de los Estados Unidos afirma que en Uruguay a las mujeres infieles se les corta la nariz, como medida represiva. Cuando uno escucha versiones como que la muralla china (tiene algo así como 6.000 Km de largo), fue construida para que a un mandamás chino no se le escapara el perro, no puede creer que haya gente que repita estas payasadas sin ton, ni son y las tome como “informaciones”.
Esto nos da pie precisamente para lo que sostenemos, el problema no son las redes sociales ni siquiera el uso que hagamos de ellas, sino que somos nosotros (o muchos de nosotros al menos) que no sabemos manejarlas en cuanto no sabemos discernir entre una información creíble y un rumor o una versión, sin fuente alguna o con alguna totalmente inventada.
Es más, nos consta que algunas personas se “divierten” caricaturizando algunos temas, trucando fotografías o incluso dado a conocer versiones más o menos “fundadas” sobre diferentes temas.
Esto que hoy parece simple y hasta rudimentario, puede llegar a ser tremendamente sofisticado, porque las modernas tecnologías lo permiten y por lo tanto quienes manejan estas tecnologías son capaces de manipularnos incluso sin que nos demos cuenta de ello.
A esto precisamente queríamos llegar. Hoy en un mundo donde “mandan” las nuevas tecnologías, la ciencia de la comunicación a la vez que ha avanzado extraordinariamente también se ha vuelto confusa, al punto que resulta difícil saber cuando estamos ante un objeto real de uno “virtual”. Es más, a esta también se le denomina “realidad” virtual y de esta confusión obviamente que alguien saca provecho.
Es frecuente también encontrarnos ante personas que usan las redes sociales – que ha realizado un formidable aporte en la democratización de la información – sin tener noción de lo que hacen. Por ejemplo, el hábito de publicar en las redes fotos de niños y adolescentes, hijos, sobrinos, nietos y demás sin saber que puede pasar con ellas, es a nuestro criterio una irresponsabilidad.
Es que no se ha entendido que las redes sociales en contrapartida a su innegable aporte beneficioso, también tienen una parte negativa, que es la finalización de la intimidad.
Esto es lo que debemos entender.
A.R.D.

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El problema de la basura

Muchas veces nos hemos ocupado en estas columnas del tema la basura de la ciudad.

Sin lugar a dudas que es uno de los problemas más graves que tiene cualquier urbe, no porque la afectación a la vida humana sea inmediata, sino porque según el destino final que se le de y la forma en que se realice el mismo, el problema no sólo pasa a ser grave, sino grande y llega el momento en que puede ser irreversible.
Con ser la parte más visible de este tema, la gestión de los residuos domiciliarios se llevan las mayores acusaciones y vaya si se trata de algo mal manejado. Que sepamos sólo una ínfima parte de los mismos se está reciclando, se está recuperando y obviamente que no de la mejor forma.
El objetivo hoy es sacarla de la vista pública, al punto que hasta se ha prohibido las visitas al basurero municipal, seguramente porque de poderse mostrar el destino final que se da la basura de la ciudad cualquier salteño más o menos consciente, se espantaría.
Muchos años hace que los vecinos del arroyo San Antonio, uno de cuyos brazos pasa cerca del resumidero municipal, se quejan no sólo de la contaminación, sino de los olores nauseabundos, de la aparición de ratas y otras alimañas y de la destrucción total de las condiciones de la naturaleza en la zona. En el arroyo San Antonio ya no existe un solo pez.
Pero con ser uno de los aspectos lamentables de la cuestión, no es todo. La basura electrónica, vale decir los restos de celulares, computadoras, televisores, pantallas, las pilas y demás superan largamente el daño que causan en la naturaleza las bolsitas de nylon, los neumáticos en desuso y otros, que ya es bastante preocupante porque no son biodegradables fácilmente y por lo tanto permanecen allí donde se los deposite, durante miles de años.
Sabemos que no se trata de un tema fácil, porque al menos en los residuos domiciliarios gran parte de la culpa nos corresponde a los pobladores. Es que para cambiar así sea un poco las cosas, tendríamos que mostrar un cambio cultural, una mayor responsabilidad social, un compromiso con la naturaleza y el planeta, todas cosas absolutamente impensables por ahora, pero que de no producirse seguramente destruirán el planeta.
Como principio quieren las cosas, entendemos que deberíamos comenzar por la clasificación, vale decir por diferenciar los residuos orgánicos, de los inorgánicos, los vidrios, los plásticos y otros. La Intendencia debería de proporcionar bolsas reciclables de distintos colores según los fines (hasta el momento hemos sabido que sólo las proporciona en caso de industrias y grandes consumidores), pero esta medida debería de alcanzar también a los domicilios de todos los usuarios.
Mientras no asumamos la dimensión del problema seguiremos pudriendo y destruyendo la casa de nuestros descendientes…

A.R.D.

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Mientras haya tiempo

Voces que nos llegan desde el Sur, nos afirman que verdaderamente la última temporada veraniega no ha sido buena, teniendo en cuenta las que le precedieron.
Es que nos guste o no, lo que esto reafirma es que Uruguay sigue dependiendo en gran parte de Argentina y en la medida que a los vecinos del Río de la Plata no les vaya bien, tampoco nos irá bien a nosotros.
Es uno de los elementos determinantes para que se haya dado esta situación. Argentina pasa por una época de grandes penurias y esto sin duda que se ha reflejado en el Uruguay, porque una de las primeras cosas que se suprime en estas ocasiones son las vacaciones.
Se comienza por gastar menos y se termina por suprimir lisa y llanamente las vacaciones.
Pero estos problemas coyunturales siempre han existido. Se trata de fenómenos cíclicos que por lo general se superan y todo vuelve a la “normalidad”, nos dice un operador del sector.
Si bien puede entenderse su posición, lo que vemos que aún no se admitido es el riesgo de lo que se hace en materia de medio ambiente. La naturaleza, tanto en materia de flora, como de fauna presenta en nuestros días un severo deterioro que hace temer por su preservación.
Por estos días han aparecido en tierras lejanas ballenas muertas portando en su estómago varios kilos de plástico. El hecho alarmó tanto en aquellas latitudes que una medida destinada a prohibir el uso de ciertos plásticos, prevista para comenzar a aplicarse en el 2021, comenzará a aplicarse de inmediato.
Es que estos animales que han viajado para morir en la costa, han dejado un mensaje de alerta a toda la humanidad, porque recordamos la máxima que en los Estados Unidos se atribuye a uno de los últimos caciques pieles roja: “cuando el último árbol caiga, y el último pez muera, Uds. Se darán cuenta que el dinero no se come”.
Quizás haya llegado el momento para tomar en serio esta máxima, porque si nos interesamos por saber exactamente con lo que pasa con la naturaleza en nuestros días nos daremos cuenta que estamos en muy mal camino y serán las generaciones futuras, de nuestros hijos, nietos y demás descendientes, los que tendrán que afrontar el daño que estamos causando con nuestra irresponsabilidad y nuestra conducta totalmente derrochona e insensible que estamos practicando.
A.R.D. 

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Patrimonio: la memoria debe ser viva e integrada

La demolición del emblemático edificio del hotel San Rafael en Punta del Este, Maldonado y de otras residencias, no menos emblemáticas de aquel lugar tan apetecido por parte de los argentinos y visitantes en general, despertó una gran polémica.
El hotel San Rafael fue por muchos años un verdadero símbolo del lugar. Marcó Punta del Este como uno de los lugares más privilegiados de la costa uruguaya enmarcado en construcciones palaciegas.
Ahora bien, desde hace varios años el gran hotel se ha ido deteriorando por falta de mantenimiento al punto que actualmente aparece abandonado, con un aspecto lastimoso y aun hallándose en un punto estratégico del lugar no da otra imagen que la del deterioro y abandono al que está sometido.
Cuando trasciende un proyecto para recuperarlo y transformarlo en un moderno hotel, surgen al mismo tiempo las voces que pretenden conservarlo como símbolo y emblema de los primeros tiempos del balneario.
Esta discusión se ha planteado desde hace muchos años. En el fondo se trata del concepto a tener en cuenta en materia de patrimonio.
Es un concepto que los uruguayos debiéramos haber laudado hace ya muchos años. El patrimonio nacional pasa por aquellos emblemas cuya sola presencia nos retrotrae a la memoria épocas o hechos memorables, que debieran permanecer en la memoria del pueblo.
Ahora bien. En primer lugar, no toda edificación, ni todo elemento, tangible o no, reúne las condiciones necesarias para ser declarado patrimonio, porque si así fuera nos hallaríamos estancados en el pasado, sin posibilidades de actualizarnos y de construir nuestros propios emblemas de las nuevas épocas.
En segundo lugar, somos de los que pensamos que todo lo que constituye patrimonio nacional requiere de la atención y los cuidados necesarios para que cumplan una función aún viva en la memoria popular.“Esto es, tener edificaciones u otros elementos declarados patrimonio nacional o departamental, sin dedicarles los cuidados necesarios, no es de recibo.
Tenemos varios de estos elementos que avalan lo que decimos.
El simple amontonamiento de elementos, así sean emblemáticos símbolos de un pasado venturoso, no justifica esta declaración.
A la prueba está que Salto tiene algunos edificios declarados patrimonio, como el propio mercado 18 de julio, que data del 1800 y sin embargo permanece casi que totalmente ocioso, sin los cuidados correspondientes y sobre todo sin configurar un elemento vivo y activo en la memoria popular.
En definitiva los uruguayos debemos decidir lo que constituye patrimonio, no sólo para conservarlo sino esencialmente para que permanezcan vivos en la memoria popular e integrados a ella.
A.R.D.

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Una afirmación que no cabe

El ex comandante en jefe del ejército nacional y actual pre candidato a la presidencia de la República, Gral. Guido Manini Ríos expresó “ me duele también la forma “canallesca” en que se destituyó al ex Ministro de Defensa, Jorge Menéndez, aunque Manini Ríos no lo mencionó.
En el acto de lanzamiento de su candidatura, por el flamante partido “Cabildo Abierto” ante una pléyade de seguidores, Manini Ríos expresó: “me duele muchísimo la forma canallesca en la cual fue cesado el ministro de defensa nacional que está gravemente enfermo. El señor presidente firmó la homologación sin haber leído el expediente. Eso es grave. Pero en realidad creo que a quien debía de haber relevado era a otro y no a los mandos intermedios de las fuerzas armadas”, afirmó.
Mal comienzo para alguien que aspira a llegar a la presidencia de la república. Es una acusación gratuita a quien decidió relevarlo de su cargo, algo así como acusarlo de la enfermedad que padece el ministro, cuando no ha quedado claro si se lo relevó o el propio Menéndez presentó renuncia por su propia iniciativa..
La tremenda dolencia del ministro nada tiene que ver con este hecho ni creemos que haya sido contraída debido al actual estado de cosas.
Hacer referencia a esta situación, es sencillamente alevoso, Se tendría que interpretar entonces que debido sus dolencias toda persona que esté grave debería de ser considerada inamovible.
De acuerdo a lo que se sostiene de las propias filas oficialistas, Jorge Menéndez es una persona intachable, decididamente de confianza y a la prueba está que nunca había sido observado ni su accionar puesto en tela de juicio por parte de quien le invistió en el cargo.
Esto no significa que se lo exima de la responsabilidad que le cabe, al frente de la cartera ministerial que le había sido encomendada.
Lamentablemente gestionar un país requiere no sólo honestidad y preparación para el cargo confiado, sino esencialmente capacidad de mando y suficiente responsabilidad para la delegación de tareas cuando la situación lo exija (como en el caso que nos ocupa). Estamos seguros que no ha sido una decisión fácil para el presidente de la República relevar de su cargo al ministro, que procede de las mismas filas de donde surgió políticamente el Dr. Vázquez.
Pero tratar de sacar provecho de una situación tan desgraciada, que no ha sido buscada ni determinada por nadie en particular, es lamentable, por calificarlo benevolentemente.
A.R.D.

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Que la historia juzgue

Si callar permitiendo que un inocente permanezca preso durante tres años por un crimen que no cometió no afecta el honor de las fuerzas armadas, no entendemos de que “honor” hablamos.
Sin la tortura, los crímenes y la mentira no afecta el honor de las fuerzas armadas, no entendemos de que “honor” hablamos.
Si el argumento para ocultar los hechos o no darle la importancia que tiene a un crimen, es que ya ha pasado mucho tiempo, “es una causa vieja” y por eso los criminales deben seguir sueltos e impunes, no sabemos de que honor se habla.
Y ni que hablar que la tortura de gente indefensa, atada, como muchas veces sucedió y rodeada de gente armada que lo hizo hasta cometer el más vil asesinato, no afecta el honor de las fuerzas armadas, honestamente no sabemos de qué honor se habla.
De una cosa estoy seguro No son estas las fuerzas armadas que quiero para mi país y si para lograrlo hay que sacrificar generaciones enteras, considero que es justo y necesario hacerlo.
Para mí y esto escribo en primera persona porque no quiero involucrar a nadie en mi opinión, quien tortura y mata es sencillamente un asesino y debe pagar su delito como cualquier otro uruguayo, ya sea de overol o de uniforme militar.
Creo que es tan delincuente quien tortura y mata, como quien lo oculta o indirectamente justifica estos hechos.
Hoy Gavazzo y Silveira autores de crímenes de lesa humanidad y presos, aunque algunos en su casa, siguen disfrutando de jugosas pensiones y jubilaciones muy superiores a los sueldos de un obrero o de un trabajador y mucho más a las jubilaciones o pensiones de estos.
Son sueldones “retribuciones” que les pagamos todos los uruguayos a través de los impuestos, que ellos se dan el lujo de cuestionar y que nos cuestan casi 500 millones de dólares al año.
Hay que decirlo muy claro. Hay políticos que no quieren cambiar las cosas (Ud. los conoce ) sino volver a darles atribuciones ocultando los hechos del pasado y buscando y rebuscando cualquier argumento para justificar su posición.
Se nos ha acusado en más de una oportunidad de “odiar” a las fuerzas armadas o de buscar “revancha”. Nada más errado. Ni lo uno ni lo otro. Quienes nos siguen saben que somos respetuosos de las FF.AA. que dignifican su uniforme, pero no de quienes lo manchan con acciones cobardes y aberrantes.
Alberto Rodríguez Díaz

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Las cosas en su lugar

Muy sueltos de cuerpo hemos escuchado a algunos “periodistas” sostener sin analizar que los periodistas que cubrieron la conferencia de prensa de Gavazzo y Cía en Paso de los Toros, cuando se halló el cuerpo de Roberto Gomensoro no investigaron y simplemente repitieron las mentiras de Gavazzo que los usó para mentirle al pueblo uruguayo y seguramente se burló de ellos.
Dijo que Gomensoro había desaparecido y el cuerpo que apareció flotando en aguas del Río Negro, rodeado de alambre y con varias piedras atadas al cuerpo “era de un hombre de 60 años, cuando el mismo lo había torturado, asesinado y luego arrojado al río.
Sostener esta irresponsabilidad, sin revelar el contexto que se vivía en aquellos días es también fomentar una idea equivocada de la cuestión. Debe decirse claramente ¿qué posibilidades había de investigar estos hechos?. ¿Qué les pasaba a quienes hurgaban en estas cuestiones? Se olvidan que se trataba con asesinos desalmados, criminales que osaban en torturar, matar y hacer “desaparecer” a la gente.
Es fácil decir por parte de quienes no vivieron estos años decir “no investigaron”, sin detenerse a explicar “por qué” no se investigaba.
No es de recibo decir que los militares de hoy nada tienen que ver con lo sucedido en aquellos años y las revelaciones periodísticas así lo prueban.
La oficialidad toda sabe mucho más de lo que dice sobre lo que pasó y sigue pensando de la misma manera.
Incluso se ha llegado a sostener que se le hizo un bien al país y se lo haría nuevamente. Esto significa legitimar la tortura y el asesinato, delitos que jamás pueden ser aceptados, porque quienes los cometen son antes que nada “criminales”.
Bienvenida la investigación periodística de Leonardo Haberkcorn, porque demuestra que cuando se tienen las condiciones y la capacidad suficiente, además de las agallas que se requieren para ello, el periodismo uruguayo puede cumplir su rol con creces.
Sufrimos aquellos años en que no se podía pensar siquiera en ir a un cuartel a pedir explicaciones, ni mucho menos a investigar más allá de lo que le dijeran.
Quizás cometimos el error de “no jugarnos” lo suficiente, pero al menos no vendimos nuestros ideales, como hubo mucha gente que lo hizo. La que comía asados con los militares de entonces, la que era llamada para que tuvieran las primicias”. Integrar el bando contrario no sólo nos significó ser dejados de lado, lo que a la larga fue un verdadero honor para nosotros, sino ser despedidos de algún trabajo.
Esto también hay que saberlo, porque la honestidad periodística no se proclama, se la demuestra con los hechos y es justo poner las cosas en su lugar.
Alberto Rodríguez Díaz

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Se llama “tirar el chico lejos…”

Es probable que sólo los jugadores de billar entiendan lo que decimos. Pero la manipulación y desviación del centro de esto: el vil asesinato del estudiante de agronomía Roberto Gomensoro, hacia las responsabilidades del presidente de la república u otras autoridades es una maniobra estúpida y cobarde que intenta desviar el centro de la cuestión.
Aquí el centro de la cuestión es el cobarde asesinato y las torturas previas a que fue sometido el joven tupamaro. No tiene sentido, más que la intención explícita o implícita de disimular este crimen y esta acción que “no salpica el honor de las fuerzas armadas”.
Que quede claro, no somos tupamaros ni mucho menos participamos de lo que han hecho las fuerzas armadas en los años de dictadura y los momentos previos.
Hoy para algunos ya es “historia vieja” no hay que estancarse en la historia antigua, bla, bla, bla…Es lamentable, quienes así piensan están condenados a repetir estos errores.
Dejar pasar impunemente estos crímenes significa aceptar que hay gente que por llevar armas de fuego puede someter y hacer lo que se le antoja ante el pueblo.
Se nos ha dicho y entendemos que es un hecho cierto, que la ideología de las fuerzas armadas, se halla “contaminada” por la doctrina de la seguridad nacional, la que guio y fue seguida al pie de la letra por los militares de la dictadura, poniendo en práctica el tristemente célebre Plan Cóndor.
No somos partidarios de darle nuevas atribuciones a las fuerzas armadas en el Uruguay en tanto no expresen específicamente su subordinación al poder del pueblo, al Estado democrático y sobre todo, mientras no se pongan en práctica los mecanismos ineludibles que obligarán a los militares a someterse al poder popular.
Esta es la única forma de que el pueblo las respete, que las consideren su misma vereda y no en la de enfrente.
Por estos días hay una persona acusada de un crimen atroz, sindicado por todas las semiplenas pruebas como autor de un asesinato horrendo. Sin embargo se mantiene en silencio y no habla. El hecho nos rechina a todos los ciudadanos de este país y se oye más de una voz diciendo “si estuviéramos en dictadura, seguramente ya lo hubieran hecho hablar…”
Y seguro que hubiera sido así. Pero por más que nos rechinen los dientes, comprobando como hay asesinos que se valen de los derechos que otorga la democracia para tratar de ocultar sus acciones, mantenemos nuestra convicción de que no se puede por ello justificar la tortura y los apremios ilegales.
Corresponde a quienes defendemos la democracia y los derechos humanos, preparar debidamente a quienes imparten justicia para desbaratar la acción de estos criminales.
Al menos es lo que pensamos.
Alberto Rodríguez Díaz

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Que la historia juzgue

Si callar permitiendo que un inocente permanezca preso durante tres años por un crimen que no cometió no afecta el honor de las fuerzas armadas, no entendemos de que “honor” hablamos.
Sin la tortura, los crímenes y la mentira no afecta el honor de las fuerzas armadas, no entendemos de que “honor” hablamos.
Si el argumento para ocultar los hechos o no darle la importancia que tiene a un crimen, es que ya ha pasado mucho tiempo, “es una causa vieja” y por eso los criminales deben seguir sueltos e impunes, no sabemos de que honor se habla.
Y ni que hablar que la tortura de gente indefensa, atada, como muchas veces sucedió y rodeada de gente armada que lo hizo hasta cometer el más vil asesinato, no afecta el honor de las fuerzas armadas, honestamente no sabemos de qué honor se habla.
De una cosa estoy seguro No son estas las fuerzas armadas que quiero para mi país y si para lograrlo hay que sacrificar generaciones enteras, considero que es justo y necesario hacerlo.
Para mí y esto escribo en primera persona porque no quiero involucrar a nadie en mi opinión, quien tortura y mata es sencillamente un asesino y debe pagar su delito como cualquier otro uruguayo, ya sea de overol o de uniforme militar.
Creo que es tan delincuente quien tortura y mata, como quien lo oculta o indirectamente justifica estos hechos.
Hoy Gavazzo y Silveira autores de crímenes de lesa humanidad y presos, aunque algunos en su casa, siguen disfrutando de jugosas pensiones y jubilaciones muy superiores a los sueldos de un obrero o de un trabajador y mucho más a las jubilaciones o pensiones de estos.
Son sueldones “retribuciones” que les pagamos todos los uruguayos a través de los impuestos, que ellos se dan el lujo de cuestionar y que nos cuestan casi 500 millones de dólares al año.
Hay que decirlo muy claro. Hay políticos que no quieren cambiar las cosas (Ud. los conoce) sino volver a darles atribuciones ocultando los hechos del pasado y buscan y rebuscan cualquier argumento para justificar su posición.
Se nos ha acusado en más de una oportunidad de “odiar” a las fuerzas armadas o de buscar “revancha”. Nada más errado.
Somos respetuosos, muy respetuosos diríamos, de los militares que honran el uniforme, sometidos al poder del pueblo y acatando sus órdenes como un ciudadano más, pero no de aquellos torturadores y asesinos que escudados tras un uniforme son capaces de todo tipo de arbitrariedades.
Eso es lo que pensamos y repetiremos hasta el cansancio.
Alberto Rodríguez Díaz

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Valores perdidos

En Montevideo se ha anunciado con bombos y platillos que los ómnibus del transporte departamental serán dotados de cuatro asientos especiales, uno para anciano, otro para personas con algunas discapacidad, uno para no videntes que se acompañan por un perro adiestrado y uno para mujeres embarazadas.
La iniciativa no puede ser cuestionada, en cuanto no puede discutirse la justicia de conceder un lugar preferencial en el transporte público a estas personas. Lo que realmente nos plantea dudas es si realmente es necesario establecer, mediante leyendas específicas esta preferencia. Somos del tiempo en que cuando subía a un ómnibus una persona de avanzada edad, inmediatamente los jóvenes nos parábamos para ofrecerle el asiento, ni que hablar que esto sucedía en todos los casos, incluso cuando quien ascendía era una mujer embarazada. Lamentablemente es este uno de los valores que perdimos. Hoy es frecuente ver que cuando asciende una persona de edad, o con cualquiera de las otras situaciones, que todos los jóvenes que viajan sentados se hagan los distraídos. Nadie se para para cederle el asiento. Parece ser un acto ínfimo, incluso a veces quienes viajan sentados son niños de corta edad que bien podrían hacerlo en la falda o parados, porque su estado no es el mismo de quien tiene setenta o más años, padece alguna deficiencia física o cualquier otra discapacidad e incluso las personas que no tienen la capacidad visual de que gozamos los otros.No dudamos que quienes van sentados tienen derecho a hacerlo, porque han pagado el mismo boleto o lo que se les fija para usar el transporte público, pero como reza la máxima de la época lo cortés no quieta lo valiente” y la caballerosidad es una prueba de ello. Es que la solidaridad es uno de los valores que hemos perdido socialmente. Nadie puede dudar de que las campañas que se llevan adelante para reunir fondos y encarar situaciones especiales son autènticas y reveladoras de solidaridad social, pero éstas son situaciones especiales, excepcionales, porque la generalidad de las situaciones que vemos a diario no es esto lo que nos revelan. Significa que hoy se hace necesario instrumentar e implantar en el transporte público estos asientos con sus respectivos letreros, cosa que antes se nos ocurre eran innecesarios porque quien no tenía esta deferencia con las personas mayores o discapacitadas eran mal vistos en la sociedad. Lamentablemente no sucede lo mismo hoy, porque nada le pasa a quien obra diferente y más aún la sociedad ni siquiera lo nota.
Indudablemente es uno de los valores que hemos perdido.

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También son salteños

Salto es uno de los departamentos más centralistas del país. La macrocefalia departamental es tan grande que en ninguno de los numerosos departamentos que la OPP ha propuesto crear nuevos municipios, o gobiernos de tercer orden, en nuestro país, hay uno sólo de Salto.
Es que un requisito para crear estos municipios es que tengan mil o más habitantes y en el departamento de Salto no hay más. Las seis alcaldías creadas, Constitución, Belén, San Antonio, Rincón de Valentín, pueblo Lavalleja y Mataojo, son las únicas localidades que reúnen esas características y dudamos que todas ellas las reúnan.
Lo que entendemos que no está de acuerdo a las necesidades de cada una de estas poblaciones es la delegación de poder y recursos que se requiere para la verdadera transferencia de gobierno.
En la mayoría de los casos, lo que se ha hecho es dotar de recursos –sin saber si es la cantidad que se necesita – para cubrir las necesidades más urgentes, pero se carece de controles, se carece de proyectos debidamente seguidos y fiscalizados que determinen que se cubren las necesidades de esos pobladores y sobre todo falta fiscalizar qué es lo que se hace con esos recursos.
Por nuestra parte entendemos que vivir lejos de la ciudad significa carecer de muchos servicios. Es innegable que hoy la realidad de nuestra campaña es diferente a la de años atrás, cuando no había luz ni existían las formas de comunicación que tenemos hoy.
De todas formas estamos aún lejos de alcanzar una forma aceptable de vida en estas localidades. La mayoría de ellas aún carecen de médicos radicados y las que los tienen deben luchar a diario con los escasos recursos técnicos y humanos de que disponen.
En algunos países la vuelta al área rural ha comenzado a darse con mayor frecuencia. Es que la incorporación de servicios y una tranquilidad que no siempre se encuentra en las ciudades llevan a que esta forma de vida esté más demandada.
No sabríamos que prioridad asignarle a la descentralización en este sentido, porque sin duda alguna que la ciudad capital también necesita y requiere inversiones económicas importantes, pero es indudable que tampoco se les ha prestado mayor atención.
Salto tiene el deber de encarar este aspecto y asumir la necesidad de preocuparse debidamente por las poblaciones rurales, porque si bien no son demográficamente numerosas, también son ciudadanos salteños los que allí están radicados y deben ser atendidos como corresponde.
A.R.D.

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45 años de espera y seguimos insistiendo

El primero de abril de 1974 cristalizaba para los salteños, la región y el mundo, un viejo anhelo, la decisión de construir la represa binacional de Salto Grande. La denominada “obra del siglo” para el país se ponía en marcha tras la aprobación de los dos gobiernos del Plata.
Una obra abrigada especialmente por los pueblos de Salto y Concordia, que diez años atrás (en octubre de 1964) se habían movilizado por miles para llegar hasta el parlamento uruguayo a reclamar una decisión favorable a esta construcción.
La construcción de la represa de Salto Grande fue una obra colosal, en su momento 5 mil obreros se desempeñaron en ella, percibiendo buenos salarios y volcando en estas comunidades una masa dineraria que permitió revitalizar todas las actividades en la zona.
La obra, ambicionada casi desde principios del siglo anterior, trajo un desarrollo notorio, pero lamentablemente efímero, si tenemos en cuenta cuáles eran los cinco objetivos propuestos en el proyecto:
1) Proveer el agua para fines domésticos y sanitarios
2) Facilitar la navegación posibilitando que las embarcaciones se desplacen hacia el norte hasta la frontera con Brasil.
3) Aprovechar la fuerza del agua para producir energía eléctrica
4) Utilizar el agua para riego.
5) Contribuir al desarrollo regional.
De estos cinco objetivos determinados por quienes concibieron y lucharon por el proyecto, al menos en el Uruguay ha quedado una deuda muy grande. Salvo la producción de energía los demás no se han logrado excepto en algún caso puntual y parcialmente.
La contribución de Salto Grande al desarrollo regional ha sido ínfima, efectuada en forma desordenada, dependiendo de la voluntad política de los delegados en la mayoría de los casos.
En cambio del otro lado del río, en virtud de sistemas diferentes (Argentina tiene establecido un sistema de regalías – contribución por la localización de grandes obras) la incidencia de estos aportes ha sido muy diferente y determinante en aspectos tales como la infraestructura vial y otras obras en beneficio de la comunidad.
En el Uruguay no solo no se ha logrado establecer regalías, sino que además la administración de las millonarias ganancias de la represa, que inicialmente se hacía por parte de la CTM permitiendo cooperar con obras de interés público, fue luego cancelada y en ocasión del gobierno del Dr. Luis A. Lacalle se estableció la obligatoriedad de remitirlas a Rentas Generales.
Es esta sin duda la gran deuda que tiene  Salto Grande con la región toda, pero en particular con Salto que aportó para consumar esta construcción un lugar privilegiado por la naturaleza, como eran las cascadas de Salto Grande y su entorno.
Ojalá algún día llegue la compensación correspondiente, porque es de justicia que así se lo haga.
Cinco años atrás publicábamos este editorial y hoy y lo volvemos a publicar sin cambiarle una sola coma, porque seguimos esperando.
A.R.D.

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El cambio que necesitamos

Debido a nuestra opinión expresada en estas columnas en la últimas edición, podría parecer que apoyamos el delito, desconociendo la situación de las víctimas del delito, teniendo en cuenta los derechos de los delincuentes, pero no de la ciudadanía en general y nada más errado.
Es por eso que en estas columnas procuraremos aclarar nuestra posición y sostener por qué no vemos con buenos ojos las atribuciones que se concederían a los militares.
En primer lugar digamos que siempre condenamos la inseguridad, un aspecto innegable que enfrenta la ciudadanía en nuestros días, pero a la hora de hacerle frente y combatirla tenemos nuestras grandes diferencias con lo que se proyecta.
En primer lugar porque entendemos que la represión de la delincuencia es sólo uno de los aspectos que inciden en este tema. Aún cuando se lograra delincuencia cero porque los militares cumplieran debidamente con el rol que se les asigna, estamos seguros que sólo será cuestión de tiempo para que el problema se replantee.
Lo que sucede con las denominadas bocas de venta de droga es una prueba de ello. La policía desbarata una boca, mete presos a sus responsables y a los pocos días sus familiares asumen la misma actividad y esto se hace una y otra vez. A la prueba está que a veces hay familias enteras en la cárcel.
Reprimir y prevenir bien es una necesidad, como lo es también sancionar debidamente de acuerdo al delito y sin debilidades. Pero al mismo tiempo deben tomarse medidas sociales y educativas capaces de formar en valores y en forma diferente a las futuras generaciones, porque una solución de fondo a esto en el plano inmediato no existe. La salida sólo se logrará a largo plazo y según lo que se haga..
De nada servirá ajustar la represión y sancionar en forma más dura (existe por allí una encuesta que indica que la mayoría de los jóvenes uruguayos está de acuerdo con la pena de muerte). Entendemos que es un error, porque no solucionará nada.
Las medidas que deben tomarse necesariamente deben apuntar a cambiar la situación, a darle mayor equidad a la sociedad, a atender las necesidades reales de los niños y adolescentes para que los que vienen detrás de los que hoy se sienten desamparados, desesperanzados, e ignorados tengan un mejor panorama, perspectivas más claras y mejores posibilidades.
Es esta la línea de trabajo a seguir. Vale decir prepararlos y darles las herramientas para que se transformen en individuos benéficos, positivos para la sociedad en lugar de delincuentes formados en la ley del “hace la tuya”, cueste lo que cueste, porque a la vista están sus consecuencias.
A.R.D.

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Seguridad y militarismo

Desde luego que el tema de inseguridad es hoy el principal problema del país. No tenemos duda que si los comicios presidenciales fueron en estos días, la posición de los uruguayos frente al tema sería capaz de inclinar la balanza de la voluntad popular.
Tal es así que todas las encuestas que conocemos les dan mayoría a los uruguayos que aprueban la propuesta del senador Larrañaga para formar una policía militarizada que se haga cargo tanto del cuidado total de las cárceles, como de la represión del delito en el país.
Frente a este proyecto el país aparece dividido entre quienes golpeados por el delito personalmente o en su ambiente más cercano, están decididos a aprobarlo y quienes (como nosotros) entendemos que al menos como viene en la iniciativa del senador nacionalista no es recomendable hacerlo, porque alentará arbitrariedades.
La fuerza militar es el verdadero poder en todo país, incluido el nuestro y lo militares, quienes tienen las armas de fuego en su poder siguen teniendo en sus manos una herramienta capaz de decidir e imponerse apenas le abramos la puerta.
Quienes vivimos los 12 años de dictadura en el país. Quienes fuimos despojados de todos nuestros derechos, incluida la posibilidad de investigar en cada caso no podemos olvidar que es el poder militar el único que sabe donde están los cuerpos de la gente que torturó y mató y sin embargo nunca lo dijo ni parece dispuesto a hacerlo.
Es una deuda demasiado grande como para olvidarla o dejarla pasar por alto. Hoy sentimos que cada vez más se repite, “ya fue” no podemos vivir en el pasado. Es necesario cerrar ese capítulo para mirar hacia adelante.
Todas éstas son expresiones erróneas, equivocadas, porque nadie nos puede convencer de que se deje la Constitución de lado y que se suprima aquello que somos todos iguales ante la ley.
Entendemos que quienes cometieron crímenes todos, absolutamente todos, deben pagarlo. Deben enfrentar un juicio justo, pero enfrentarlo y responder ante la ley.
Si lo olvidamos porque “no hay información” o simplemente porque ha pasado mucho tiempo y los militares de hoy ya no son lo m ismo que antes, entonces seguramente las generaciones futuras deberán pasar por lo mismo.
Estamos de acuerdo en que la fuerza militar asuma más roles contra la delincuencia, pero estableciendo las responsabilidades y obligaciones por las que deberán responder y determinando los organismo encargados de hacer cumplir las disposiciones en cada caso.
No olvidemos que el poder “endulza” y una vez que concedemos atribuciones al militarismo, es harto difícil volver a quitárselas.
Al menos es lo que veo.
Alberto Rodríguez Díaz

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Cuando manda el mercado

En estas columnas nos hemos referido a las dificultades que enfrenta la citricultura a nivel mundial. Dificultades que son fundamentalmente de dos órdenes.
Las sanitarias, (HLB) que procedente del Asia ha llegado al subcontinente americano para quedarse, debido a las enormes dificultades que supone su eliminación y el costo de la renovación de los montes y las comerciales.
Es en cuanto a este segundo aspecto que queremos referirnos hoy. El mercado norteamericano, principal objetivo de cualquier producción latinoamericana, no solo es un mercado superficial, banalizado y derrochón, sino que prefiere consumir productos que no sólo atentan muchas veces contra el medio ambiente, sino que también priorizan aspectos lamentables.
En el caso de los citrus que nos ocupa en la presente jornada, prefiere aquellos que no tienen semilla, que no tienen un aroma fuerte y que presentan una cáscara fina, fácilmente eliminable.
Todo bien, pero estos aspectos hablan de un consumidor haragán, que prefiere no tener que lavarse las manos luego de consumir naranjas o no andar depositando las semillas luego de consumir la fruta.
Es uno de los elementos más lamentables, en cuanto nuestra citricultura está basada en los mercados tradicionales, que valoran y destacan la fruta por su color, tamaño, grado de sabor más que nada, aspectos que aparentemente son relativizados por los nuevos consumidores.
Con todo respeto, entendemos que esto un signo de lo errado que estamos en materia de preferencias. Pretender cambiar los frutos de la naturaleza, es a nuestro entender un error. Nada tenemos contra los híbridos, contra los transgénicos, por la sencilla razón de que es un tema que no conocemos, pero nuestra postura va en línea con los productos naturales, con el fruto de una naturaleza que nos ha sido regalada y nos provee de todo lo necesario en las condiciones necesarias para nuestra subsistencia.
Asumimos que le mundo actual debe adaptarse a los cambios que muestran los mercados y los grandes consumidores en general, pero no todo los cambios son buenos ni van en la dirección correcta.
No siempre el “mejoramiento” de las condiciones de una producción es recomendable, porque no siempre un mejor rédito económico significa cuidar y preservar lo que tenemos.
No desconocemos la necesidad de adaptarnos a los nuevos tiempos y producir lo que los mercados demandan, pero esto no significa compartir las líneas de producción que esto supone.
A.R.D.

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El citrus en su hora más difícil

La citricultura uruguaya, que en su gran mayoría se encuentra en Salto, se halla en su hora más difícil, dado que la mayor empresa dedicada a esta producción y exportación ha manifestado su deseo de proceder a la venta de sus bienes.
Hay que saber que la citricultura es la mayor fuente de mano de obra local. En su momento llegó a emplear hasta 10 mil personas entre todas las actividades que comprendía.
Sin embargo actualmente en su mejor momento el total de obreros se estima en unos dos mil, vale decir la quinta parte de aquella cifra.
Nadie ignora que lo zafreros del citrus no tienen grandes sueldos, pero el número de ellos que se requiere para una cosecha hace que las sumas totales que deben verterse en salarios sean abultadas.
Más allá de los problemas sanitarios que enfrenta el sector, especialmente por la hemoglobina o HLB, Argentina es el octavo productor de citrus del mundo, y considera que en cinco años la plaga, cuyo vector ya está presente, arruinará el 40 por ciento de la producción citrícola nacional, si no se toman las medidas correspondientes a su debido tiempo.
Pero no es sólo el HLB la amenaza que debe enfrentar la citricultura nacional, sino que además las plantaciones actuales con varios años de implantadas no producen el fruto que hoy requieren los mercados internacionales, el que pasa por fruta sin semillas, con poco aroma y cáscara muy fina y fácilmente eliminable.
Es probable que sea este el factor principal a enfrentar, dado que la enorme producción de naranjas, limones y pomelos que existe en la región casi que ha quedado sin mercado. Ya no quedan compradores para nuestra fruta y por lo tanto la producción enfrenta enormes problemas que van mucho más allá de los salarios, la fuente de trabajo toda incluso.
Ha hecho bien el Estado en arrimarse y tratar de aportar una salida al menos momentánea para esas familias que dependen de esta fuente laboral, pero tanto el Estado como la empresa saben que es esta la hora más difícil de la citricultura nacional.
No depende solo de los protagonistas a nivel nacional, sino que esencialmente es un problema de mercado y aún cuando en los últimos tiempos Estados Unidos autorizó el ingreso a su mercado de los citrus uruguayos, el mercado no tiene interés en ellos y por lo tanto las dificultades para la producción y exportación se mantienen.
Todo indica que la única esperanza de salida radica en la unión de esfuerzos que Estado y empresariado sobre todo, para mantener una fuente de trabajo innegablemente importante para todos.
A.R.D.

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Cuidemos el agua

El pasado viernes 22 del corriente, en nuestro país se conmemoró el Día Mundial del Agua. Esto significa que no sólo se trata del agua dulce, sino del agua en general y esto incluye a los mares y los océanos de agua salada.
Y este es uno de los puntos más preocupantes de nuestros días, porque el estado del agua en general es un indicador inexorable del camino que está recorriendo la humanidad. Uno de los aspectos más destacados en este sentido es la riqueza de la flora y fauna que tenían otrora y hoy se ve totalmente amenazada, desde los peces, otros animales y la flora de la cual se alimentan en muchos casos. Uruguay tiene uno de los índices más elevados de saneamiento y esto significa de comodidad y buen nivel de vida para sus habitantes. Pero al mismo tiempo esto se contrapone con el tratamiento que le damos a las agua residuales, las que en buena medida se vuelcan “en crudo” a los ríos y éstos las transportan a los mares y océanos. Mucho tiempo hace que se ha denunciado que los detergentes que prácticamente se usan en todas las cocinas y los baños de nuestros días constituyen uno de los aspectos más negativos y generadores de contaminación de las aguas.En toda la región se da el mismo problema, gran parte del agua dulce de ríos y arroyos se va por el saneamiento, porque la usamos en el baño, como transporte en una demostración del más absoluto derroche, pues es agua en la que se ha gastado buenos recursos en potabilizarla y luego la volcamos sin ningún escrúpulo a las cañerías del saneamiento.
No ignoramos que se trata de un tema bastante delicado, porque usar otro tipo de agua requeriría de una infraestructura paralela y seguramente muy costos, pero hay que saber que esto es un derroche y el agua dulce es finita.El maltrato al agua dulce no termina allí porque las “famosas” cianobacterias (que en realidad son nuestras conocidas algas cuya presencia se ha denunciado hace muchos años), son producto también del maltrato que hacemos del agua.El exceso de fósforo y nitrógeno que se usa a troche y moche para la producción agropecuaria fundamentalmente deja como residuos estas algas que se crían y multiplican y han llegado para quedarse, no porque sean inherentes a las aguas, sino que son producto de nuestro desorden y de nuestros abusos que seguramente nos dejarán secuelas lamentables. A.R.D.

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El riesgo del escepticismo

En estos días me he encontrado con varios amigos que me han confesado que están desencantados de la política y por lo tanto no quieren saber de nada, ni de personas, ni de posiciones, mucho menos de ideas, de partidos y similares.
Esto es lo que más me asusta, porque conozco lo que ha sucedido en otros países donde la enorme mayoría de los ciudadanos asumen esta posición y las consecuencias siempre han sido desastrosas.
“Si no trabajo nadie me paga”, es una de las frases más frecuentes y utilizadas por los escépticos para justificar su decepción, cuando se les pregunta sobre el tema.
Hay que tener muy claro que cuando un ciudadano deja de asumir su derecho al voto, deja también de cumplir con una responsabilidad y seguro que alguien se aprovechará de esto. Otros decidirán por él, otros conducirán al país a su antojo y serán otros los que mandarán y ordenarán en el país, lamentablemente por lo general según sus intereses espúreos.
El daño que provoca el escepticismo es a menudo poco visible y hasta desconocido, pero resulta tan grande y trascendente que se especula que en aquellos países donde el voto no es obligatorio, precisamente lo que se busca es que sea sólo una mínima parte del colegio electoral la que concurra a cumplir con su obligación del voto.
Aún en el caso que no haya ninguna opción que nos convenza, hay que tener muy claro que el escepticismo de optar por pagar la multa (generalmente las sanciones quedan sin efecto al poco tiempo) por no votar es la peor de las opciones, debido a que estamos dejando que otros tomen las decisiones por nosotros.
La exhortación que hacemos desde estas columnas es a votar, a participar y a expresarse al menos por la opción que consideremos “menos mala”, pero jamás dejar de hacerlo.
Una democracia fuerte y vigorosa depende de la participación ciudadana. Cuando nos gana el escepticismo estamos dejando la puerta abierta, el campo abonado para que se instalen otros sistemas y esto es lo peor que puede pasarnos.
Entendemos perfectamente la decepción de quienes hoy no quieren “ni saber” de política, porque se sienten decepcionados por todos, pero también tenemos muy claro que las cosas pueden ser peores, que hay situaciones más graves y sobre todo, cuando se pierde la posibilidad de votar, de elegir, de expresarnos, en realidad estaremos cayendo al fondo de la cuestión y esto es lo peor que puede pasarnos.
¡No lo olvidemos¡
A.R.D.

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Aún vive y colea la discriminación

Uruguay tiene por delante la eliminación total de la discriminación más fina. Es la que se ve poco, porque es casi invisible, la que a primera vista diríamos que no existe, que en el Uruguay no, y sin embargo está muy presente aquí y ahora.
Se trata de lo que hoy llamamos “bullying”, pero que antes era lisa y llanamente la discriminación a nivel escolar. Los niños y adolescentes principalmente que eran y son discriminados por su vestimenta, por su apariencia, por su color de piel, por algún defecto físico o lisa y llanamente por ser pobre, al menos más pobre materialmente que sus pares de clase.
El pasado jueves se conmemoró en todo el mundo el Día contra la Discriminación racial. La fecha fue elegida para tener siempre presente uno de los mayores crímenes del denominado “Apartheid”. Cabe recordar que allá por la década del 60, cuando en Sud Africa, regía el famoso Apartheid (apartado), existían en el transporte público lugares para blancos (en su mayoría descendientes de europeos, para nacidos en Sud Africa) y negros. Así en el territorio todo, en las escuelas, en los hospitales y demás.
Ese día, 21 de marzo se realizó una manifestación pacífica para protestar contra esta política y la policía abrió fuego contra los manifestantes, dejando más de 60 muertos y 128 heridos. Una verdadera masacre.
Dos años después y tras 27 años de encarcelamiento era liberado Nelson Mandela “Madiba” un verdadero emblema en la lucha de los negros en Sud Africa, nación que pudo presidir luego, liderando la pacificación y la reunificación del enorme territorio sudafricano.
Hoy cualquier uruguayo podría decir que aquí somos “todos iguales ante la ley”, cosa harto discutible, porque no sin razón se dice también que hay una justicia para ricos y otra para pobres. La prueba está que delincuentes de guante blanco han escapado a la justicia, por falta de pruebas o por los vericuetos de la ley que hallan los abogados mas caros y mejor preparados que suelen defenderlos.
Pero yendo a lo cotidiano, quien sostenga que a una persona negra se la considera exactamente igual que a una blanca en nuestro país, también falta a la verdad o no está viendo sincera y honestamente lo que sucede.
Desde la escuela, pasando por la enseñanza media sobre todo, la discriminación sigue existiendo y lo peor de todo es que directa o indirectamente hay muchos uruguayos que la aceptan.
A.R.D.

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