Pegar primero no siempre es aconsejable

Años atrás los diarios y revistas gustaban en establecer: “exclusivo”, “único medio presente”, “primeros en informar” etc. etc. en lo que publicaban.
Siempre cuestionamos este aspecto, porque llegar primero o ser los únicos presentes en determinado momento o en determinada situación, puede ser algo casual y sin otro mérito, no significa que luego se trate un tema con profesionalismo, con la debida seriedad y responsabilidad que corresponde en esta materia.
En estos tiempos en que la inmediatez es uno de los elementos que han “descubierto” quienes pretenden informar, y las redes sociales constituyen una herramienta formidable para ello, existe siempre el riesgo del apresuramiento, de la falta de profesionalidad y de conocimiento de los aspectos esenciales de la comunicación social.
Es así que quienes suelen manejarse en las redes habrán visto que se publicó hasta la muerte de Maradona, siempre bajo un halo misterioso de que “todavía no lo quieren decir, o lo están manejando…”. En materia informativa nada más importante que la comprobación de lo que se escribe.
Mucho más allá de darlo a conocer primero, a veces basta un solo aspecto equivocado es suficiente para echar abajo todos los demás aspectos que entendemos de destacar en una información. Saber distinguir entre una información y un rumor es vital.
Para explicarnos mejor. En nuestro país circuló una versión por los medios digitales que “informaba” del fallecimiento de la joven Alejandra Forlán, hermana del futbolista Diego e hija de otro destacado jugador de fútbol en su época como Pablo Forlán.
Sucede que la joven, conocida en todo el país por su trabajo social que apunta a combatir los siniestros de tránsito, siendo ella misma víctima de uno que la mantiene postrada. Felizmente para ella y para todos, la “noticia” no era cierta. Alejandra estaba internada con un problema respiratorio, pero lejos estaba de tener su vida en riesgo.
El hecho nos ilustra una situación de apresuramiento, donde se privilegió la inmediatez de la noticia sin confirmarla. Ni siquiera como broma es admisible prestarse para este tipo de difusiones.
La comunicación social es hoy una ciencia y específicamente en cuanto a la información tiene sus propias reglas. La primera de ella es la confirmación, por lo menos por dos fuentes de una noticia, cuando no la tenemos de primera mano.
La identificación de las fuentes y el debido recaudo, es decir la grabación o documentación similar de la fuente, para que el lector sepa quien o quienes están sosteniendo lo que se publica es otra regla muy importante.
Por este camino se va probablemente más lento, pero mucho más seguro en la obtención de la credibilidad del público, el valor más preciado para cualquier medio de comunicación masiva.
A.R.D.

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Basta de discusión y manos a la obra

Tenemos fresco en la memoria cuando Mujica a poco de asumir la presidencia de la República, sostenía como columna vertebral de su gobierno la de “educación, educación, educación”.
Si en una cosa coincidimos con la lectura de la necesidad prioritaria que tiene el país y no sólo nosotros, es que sólo la educación puede darnos una situación diferente para dentro de algunos años.
Sin embargo pasó todo su gobierno y está avanzado ya el siguiente y poco o nada ha cambiado la situación en este tema.
Seguimos arrastrando tremendos problemas de todo tipo, de seguridad, de trabajo, de producción, y no se vislumbra una mejora de esta situación en el corto ni el mediano plazo.
Seguimos discutiendo cual es el mejor camino, si el económico, si el de la solidaridad, si el de la cultura o si todos ellos deben estar presentes en la salida que se proponga. El gobierno tiene su óptica que a veces no coincide ni siquiera con la visión de su propia ministra, los gremios tienen la suya, los partidos políticos, cada uno también tiene su propia fórmula o visión del tema.
Como quien dice “cada maestrito con su librito” y mientras tanto esta es la mejor forma de no hacer nada, de no avanzar en la cuestión que cada vez se agrava más.
Ya estamos hartos de leer y escuchar fórmulas, de tener datos de diagnósticos de la situación del país. Sabemos que la educación está en la base de toda la problemática y que no es posible solucionar nada en el corto plazo, sino que las medidas tienen que tender a ir mejorando la situación hasta que llegado el momento se puedan encarar otras etapas.
Educación, educación y más educación es la fórmula, pero por favor, comencemos por ponernos de acuerdo, por lo menos en lo básico: hay que comenzar ya a mejorar en algunos aspectos.
Luego discutiremos los aspectos más “finos” de la cuestión que es esencial sin duda alguna, pero encaremos ya el problema porque en tanto las malas consecuencias, es decir el ocio, el desánimo, el número de consumidores de estupefacientes crece y se afianza.
Ni que hablar del auge de la delincuencia que sabemos en alguna medida también tiene por origen las dificultades de algunos jóvenes e incluso sus padres y generaciones anteriores, no todos por supuesto pero si en buena medida quienes no han accedido a la educación, pronto se encuentran “embretados” y no ha hallan otra salida que delinquir.
A.R.D.

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Los desafíos de la población mundial

En la presente jornada se celebra el Día Mundial de la Población. Una fecha establecida por las Naciones Unidas para analizar la problemática poblacional del planeta. Problemática esta que está estrechamente vinculada a las condiciones de vida de quienes habitamos este planeta.
En este sentido es bueno saber que la población mundial, en estos momentos estimada en más de 7.000 millones de personas, tiene sus desafíos tanto en la atención de una eventual superpoblación, como en una drástica reducción del número de habitantes del planeta que pusiera en riesgo algunas de las condiciones de vida alcanzadas.
Los principales problemas que tiene hoy la población mundial están referidos a la pobreza, íntimamente ligada a la alimentación y la vivienda y la salud, también ligada a estos aspectos.
Cuando nos quejamos por las malas condiciones existentes en nuestro país, no debemos olvidar que en el mundo hay situaciones tremendamente más graves.
No significa que debemos conformarnos con lo que tenemos, porque la equidad no es precisamente la mejor, pero comparándola con la que viven otras naciones la nuestra es bastante mejor.
Las condiciones de vida están a su vez estrechamente vinculadas al desarrollo. En este sentido debe entenderse que “desarrollo” no necesariamente significa mejores condiciones económicas, por la sencilla razón que esta no asegura nada, aunque tampoco justifica que haya en el mundo niños muriéndose de hambre y desnutrición. Mientras que otras poblaciones derrochan y malogran muchos alimentos y otros elementos.
Hoy el mayor problema sigue siendo el mismo de hace muchos años atrás. Vale decir, la ambición humana de unos pocos que aspiran a quedarse con la parte que la equidad establece que corresponde a muchos otros.
Este es el manto que cubre todo. En salud y no nos referimos específicamente a nuestro país, seguimos determinando de acuerdo a las posibilidades económicas del paciente.
Operarse en salud privada tiene mejores y mayores posibilidades de quien o quienes lo hacen en la salud pública por la sencilla razón que tanto los recursos tecnológicos, como los humanos son mayores.
En materia habitacional el panorama es muy similar. Más allá de quienes viven en verdaderos palacetes, hay gente acaudalada que tiene dos y tres viviendas, además de los especuladores que cuentan aún con mayor número, mientras en otras naciones los pobres no tienen donde refugiarse siquiera de la inclemencia del tiempo.
No lo olvidemos…

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Abrir los ojos a tiempo

El tema de la seguridad, hoy manejado generalmente como “inseguridad” se va agravando aceleradamente y la visión sobre él también se ha politizado en tal medida que impide verlo en toda su realidad.
Sin desconocer que se trata del talón de Aquiles (punto más débil del guerrero de la mitología griega), entendemos que enceguecerse en desconocer la realidad es tan nefasta como exagerarla tratando de sacar provecho de la percepción popular de ella.
Hoy es inocultable que la población tiene miedo, un miedo justificado porque ya sea por exageración de las condiciones en que se vive o por simple asunción de la realidad, se vive pendiente del tema.
En la calle desconfiamos de todo y de todos, miramos con recelo a quienes se nos acercan y proliferan las rejas, las alarmas, los alambres de púas y demás.
Lamentablemente todos los días los medios de comunicación nos informan sobre hechos delictivos que décadas atrás ni soñábamos que podíamos llegar a vivir.
Seguramente que quienes marcan la senda de los medios de comunicación también juegan su rol, consciente o inconscientemente, ya sea por ideología, por conveniencia o intereses o simplemente por ignorancia del verdadero rol y la preponderancia que tienen los medios sobre la comunidad.
Pero una cosa es innegable. Los hechos indican que hoy se roba, se manejan armas de fuego en la vía pública y hasta se mata alevosamente por parte de la delincuencia y esta en alguna medida se siente “protegida” por las leyes, por la debilidad del sistema, por la desprotección de quienes tienen por misión su combate. Por esto exhortamos a abrir los ojos a tiempo.
No podemos entender como uno de los “cabecillas” de un reciente levantamiento en una cárcel de seguridad puede conseguir un “disfraz” de policía y estar a punto de concretar su fuga, sin que se explique de dónde sacó su “disfraz”, quién se lo proporcionó o cómo lo obtuvo.
Entendemos que hay aspectos de la investigación que no deben manejarse apresuradamente por parte de los medios, pero también consideramos ineludible que llegado el momento la población debe ser debidamente informada de todos los detalles, porque en caso contrario se está “jugando” precisamente para los intereses de los delincuentes.
En estas columnas hemos reclamado que se prohíba el uso del casco protector por parte de los motonetistas y se nos dirá que vamos a contramano de la seguridad en el tránsito y seguramente que es cierto, aun cuando sumamos nuestra voz a los primeros reclamos de la imposición de la obligatoriedad del casco.
Pero una cosa es cierta. La prudencia es la que “manda” en estos casos y aun cuando sabemos que la eliminación del casco no será una solución “de raíz” al problema, es al menos quitarles un elemento asiduamente usado en sus fechorías.
A.R.D.

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Seguimos esperando definiciones claras

En estas columnas henos sostenido que las atribuciones de negligencia o falta de cooperación que se cruza la Policía, los fiscales, el Poder Judicial y el Poder Legislativo, es una pérdida de tiempo y un “divague” sensacional.
Mientras seguimos en esto y se piden renuncias, se anuncian interpelaciones, se apoya por una parte y se cuestiona por otra, la población que trabaja y procura vivir honestamente sufre las consecuencias de una delincuencia que cada día avanza más, se vuelve más audaz y gana más terreno.
Desconocer esta realidad hoy, sería torpe. Desconocer que algunos pretenden sacar provecho en su beneficio también. Ha sido siempre así y nadie está libre, estamos seguros que si la oposición fuera gobierno y este oposición, tendríamos la misma situación, es lo lógico.
Seguir afirmando que “pese a todo” estamos mejor que… y seguimos siendo el país más seguro de América Latina y demás, es torpe, es conformarnos con aquello de que mal de muchos consuelo de tontos…
Lo que aquí interesa es saber que el deterioro es cada día mayor, que vamos mal, que algo está fallando o al menos no está dando el resultado esperado.
Si alguien como el Director Nacional de Policía, un técnico con experiencia en la materia, salió a reconocerlo y a advertir que vamos mal, no hay nada – a nuestro juicio – que reprochar. Bienvenidas las advertencias, es un tirón de orejas para los que deberían de reconocer que hay que ajustar o cambiar con urgencia algunas de las cosas que lejos de favorecernos nos han arrojado a la boca del lobo…
No queremos vivir en un país dominado por las mafias, donde haya que pagarles a ellas para vivir “más o menos tranquilos”, donde la mayoría de la población se mantiene ociosa y vive de los pocos que trabajan.
No ignoramos que predicar en este sentido es prestarse precisamente a los intereses de quienes quieren sacar provecho de la situación, pero esta posición es tan negativa como esconder la cabeza para no ver la realidad.
Hay que tener la suficiente visión como para analizar los temas en profundidad, no sea que salgamos de “guatemala, para caer en guatepeor…”
Todavía no vemos que se haya entendido que la única salida posible en esto comienza por unirnos, cerrar filas para detener la delincuencia. Si seguimos pensando que la seguridad es responsabilidad sólo de otro, que a nosotros no nos va a alcanzar el delito, y cosas por el estilo, sólo cabe esperar el auge delictivo que ya está agotando nuestra capacidad de asombro.
Lamentablemente las últimas experiencias indican que el tema se sigue agravando.
A.R.D.  

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Sigo sin entender…

El Fiscal General de la Nación sostuvo recientemente que en nuestro país se sigue aplicando mal el régimen de libertades anticipadas y a esto atribuyó la “flexibilidad” actual. En la mayoría de los casos los reclusos recuperan su libertad en menos de la mitad del tiempo que se le ha estipulado como pena. Más aún, a veces la pena recién se conoce cuando el recluso ya ha cumplido o al menos ha cumplido la fracción de ella que le habilita para gestionar la libertad.

De acuerdo a lo que tenemos entendido, el régimen de reducción del tiempo de reclusión no debe aplicarse en todos los casos, sino en aquellos en que puntualmente el reo ha cumplido a carta cabal con las exigencias impuestas para su reclusión las que de aplicarse debidamente no son tan lasas precisamente.
Hoy vemos como esta reducción se aplica prácticamente en todo los casos, aún en aquellos en que es evidente que no corresponde. Hay casos de “presiones” hacia quienes tienen una palabra influyente en cada caso y también puede haber otras formas de presión de las que no poseemos siquiera argumentos sólidos para sostener que han existido en determinados casos, pero esto no quiere decir que no existan.
Aclaremos que a nuestro criterio la reclusión de una persona debería de servirle a esta precisamente para recapacitar, para reflexionar sobre sus pasos y para reencauzarle como un individuo valioso para la sociedad.
Sabemos que lejos de esto han estado las cárceles uruguayas, y de nada sirve compararlas con otras de la región cuyas condiciones son aún mucho más lamentables.
Pero vamos a entendernos. No debemos perder de vista que quienes van a parar a la cárcel son en su gran mayoría, no todos por supuesto, delincuentes que han infringido la ley y por lo tanto deben pagar su deuda con la sociedad.
Para nosotros seguirá siendo prioritario atender a las víctimas de los delincuentes, que a ellos mismo y es por esto que no entenderemos nunca como autores de homicidios logran recuperar su libertad a los sumo tres o cuatro años después, mientras que sus víctimas muchas veces son “condenadas” a la miseria por el resto de su vida, porque un delincuente les mató a quien aportaba el sustento de la familia.
Estos conceptos que estamos reiterando ponen de manifiesto algo que reiteramos y es que sigo sin entender nuestra “justicia”.

A.R.D.

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Fomentar la música es fomentar valores

Pocas posibilidades tienen los pueblos para festejar acontecimientos en común, que “muevan” a todos y a los que nadie pueda oponerse racionalmente, como es el caso de la celebración del Día de la Música, celebrado en el Uruguay el primero de octubre de cada año.

Aún lejos de esta fecha conviene rescatar y valorar como corresponde este tipo de iniciativas.
Se afirma a nivel popular que la música amansa a las fieras, y si bien no pasa de ser un dicho popular, está basado en un aspecto indesmentible, la música es capaz de apaciguar, de aportar paz y tranquilidad a aquellos espíritus angustiados, que sin embargo son capaces de reconocer y dejarse imbuir por la buena música que aleja los aires de violencia e ira.
Así también sucede con los pueblos, con la convivencia pacífica que se procura con este tipo de celebraciones. Cada pueblo tiene su música preferida, que en muchos casos le identifica y el vivirla y disfrutarla aporta a la buena convivencia capaz de manifestarse más allá de los avatares circunstanciales.
Apostar a enseñar y difundir los valores de la música, es seguramente un buen camino. Los niños que se dedican a aprender música están encaminando debidamente su vida.
La música no sólo requiere de aptitud, de “oído” y obviamente de talento como señalaban nuestros mayores, sino también de constancia, de perseverancia y de mucha dedicación, valores no muy frecuentes en nuestros días pero que identifican y enriquecen como pocos los espíritus de quienes los profesan.
La música además permite a quien la cultiva acceder a un contexto privilegiado de valores humanos donde precisamente se cultivan y comparten los valores espirituales y es lo que identifica a quienes en ella se desempeñan.
De allí que la promoción de la música con esta jornada dedicada a difundir y destacar sobre todo nuestra música, es uno de los aciertos que se han determinado por parte de quienes valoran los bienes culturales.
Seguramente que no basta tener mucha y buena música para tener un pueblo educado y culturalmente destacado, pero es un aporte beneficioso en esta materia que se inscribe en el camino correcto.
La misma percepción nos deja la “locura celeste” y por nuestra parte entendemos que un pueblo musicalmente educado es un pueblo alegre y optimista, como pretendemos que sea el pueblo uruguayo.

A.R.D.

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Las redes no son culpables, los que las mal usan sí

A raíz de un triste y lamentable hecho, difundido por “alguien” que volcó imágenes de la víctima al Whatsapp se planteó a nivel público una fuerte discusión sobre estas redes y el funcionamiento de las nuevas tecnologías.
La mayoría de los comentarios que escuchamos, reclamaban vehementemente por sancionar este tipo de conducta y abogaban por el control de estas redes y de sus contenidos, cuando no lisa y llanamente su clausura. Existen en este sentido algunos casos en el mundo y están concentrados en países totalitarios, donde el control del Estado es omnipotente y nadie opina ni difunde nada a escondidas del Estado.
Realmente no estamos de acuerdo. Las redes sociales sólo son un instrumento y la tecnología moderna toda es sumamente útil, siempre y cuando la usemos debidamente.
Este es el punto. No nos equivoquemos, como toda herramienta las redes sociales se pueden usar para el bien o para hacer el mal. Si a un martillo lo usamos para el fin con el que fue construido, es decir, para golpear ya sea en la construcción o en otros oficios similares, es muy útil y valioso. Sin embargo si lo utilizamos para agredir y golpear a una persona o en alguna otra función no específica, puede volverse un arma letal.
El Whatsapp es exactamente igual. Bien utilizado es sumamente útil para comunicarnos rápidamente, casi al instante diríamos. Mal usado puede causar graves daños, como el caso que nos ocupa, el que ha causado un rechazo general.
“Alguien ”que acertó a pasar por el lugar o estuvo allí cumpliendo funciones tomó una imagen de la víctima del hecho y no tuvo mejor idea que compartirla en la mencionada red. Horas más tarde supimos también de la desesperada solicitud de la ex esposa de la víctima, y madre de un niño de ambos, de tres años, solicitando por favor que no compartieran dicha foto y que la eliminaran, porque no quería que su hijo pudiera verla.
La cuestión es que las redes no tienen control, ni código alguno, por lo tanto no existe ética, ni se miden los daños que pueden hacerse por el mal uso.
Es uno de los grandes problemas que han explotado con la globalización y las nuevas tecnologías, que no son las culpables, porque en el fondo el morbo de la gente y hasta la malignidad siempre existió, nada más que ahora tiene mayores posibilidades de ventilarse y trasmitirse.
Por lo tanto, la cuestión es trabajar en este sentido. Un ciudadano bien formado y mentalmente sano no usará jamás las redes sociales para este tipo de acciones morbosas y aberrantes. En cambio si en realidad existen personas capaces de hacerlo – ya sea por ignorancia o por expreso deseo de herir susceptibilidades – siempre estaremos expuestos a estos casos, que sólo pueden explicarse si hablamos de mentes enfermizas.
Así las cosas confiemos en que la formación profesional de quienes asumen la carrera de la comunicación social sea capaz de poner las cosas en su lugar.
Alberto Rodríguez Díaz

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No es un delito menor

Uno de los aspectos esenciales de la consideración del delito de abigeato por parte de la comisión de Diputados, fue la denominación de delito menor, como ha sido hasta el momento o no.
Aunque parezca cosa menor, en cuanto a que no es un delito que tenga costo de vidas humanas, en nuestros días el abigeato tampoco es un delito menor.
La cuestión es que en algunos ámbitos se sigue creyendo que estamos hablando del robo de una oveja por parte de un padre de familia que busca alimentar a sus hijos.
En realidad el abigeato de hoy día nada tiene que ver con esta situación, se roba ganado en camiones y habitualmente se faena y traslada uno o más animales robados en camionetas o vehículos similares.
Esto no es precisamente un delito menor porque muchas veces los afectados son pequeños productores precisamente y se les roba los pocos animales conque cuentan a veces precisamente la vaca de la que obtenían la leche para su familia.
Pero aún si no fuera así, el sólo hecho de robar bienes ajenos para comercializarlos es un delito grave. No se puede creer que estamos ante un delito menor.
El proyecto aprobado por la comisión de diputados de todas formas establece algunos aspectos importantes, aunque no se aprueba en la medida que pretendía el Poder Ejecutivo, el agravamiento de las penas como se pedía, de todas maneras hay modificaciones que entendemos positivas que significan un avance en la cuestión.
Dentro de estas hay dos aspectos que creemos son esenciales. En primer lugar, que la Justicia -esperemos que lo haga – pueda determinar la incautación del o de los vehículos utilizados para cometer el delito.
En segundo lugar que este delito tenga una pena mínima de dos años de penitenciaría, vale decir que se trata de un tiempo en el que no es posible salir en libertad.
Podemos pecar de conservadores, si así fuera no tenemos inconveniente que se nos considere tales, pero entendemos porque así nos han inculcado desde pequeños y nunca encontramos argumento suficiente para rebatir esta premisa, que los bienes ajenos, son ajenos y por lo tanto el único camino para apropiarnos de ellos debe ser mediante la ley, dentro de ella y respetándola como debe ser y esta no puede ser tan contemplativa con quien o quienes no lo entienden así.
Cuando nos encontramos con gente que es altamente probable que viva del delito, porque no tiene modo de vida sano y conocido, se impone que quienes tienen la responsabilidad de investigar y cerciorarse de cómo son las cosas, cumplan con su función.
Estos no son nuevos ni es la primera vez que los vertimos, pero seguiremos insistiendo hasta que se lo asuma.
Ni más ni menos.
A.R.D.

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Imprescindible actualizar las formas de combatir el delito

Resulta realmente difícil de entender la posición de algunas voces que se han hecho sentir por estos días en referencia a la utilización del sistema conocido como “El guardián” tecnología sofisticada en materia de comunicaciones que permite escuchas con mucha nitidez en condiciones incluso resguardadas también por tecnologías de avanzada cuando hay fundadas sospechas de estar ante bandas criminales de alto poder.
El Ministerio del Interior manifestó que este sistema fue el que permitió desbaratar las andanzas de un grupo ligado a uno de los cárteles mexicanos de la droga más poderosos en el mundo. Aunque el avance de la tecnología es tal que tenemos entendido que hoy las funciones que presta “El Guardián” son ya restringidas.
Si los que impulsaron la adquisición de esta tecnología hubieran pensado en qué temas podría ser de mucha utilidad, seguramente en el combate a la droga sería una de las razones fundamentales para aconsejar su adquisición.
Sin embargo, aunque antes de utilizarlo hubo que llegar a un acuerdo con la Suprema Corte de Justicia, cosa que se hizo, informando de todos los detalles y aspectos de su funcionamiento y en qué sería utilizado, lo insólito es que ahora haya voces del propio Poder Judicial que de alguna manera estén planteando sus discrepancias, porque aparentemente, a pesar de este acuerdo, faltó algún detalle para que la puesta en funcionamiento fuera totalmente autorizada.
Honestamente ya no entendemos más nada. Una cosa es que se pusiera en práctica para realizar actividades al margen de la ley, para escuchas no autorizadas o incluso para investigar o chequear la vida privada de alguien y otra que sea usado para lo que entendemos es correcto y adecuado, es decir, luchar contra las sangrientas mafias que han comenzado a operar en nuestro país.
Creemos que nos estamos volviendo más realistas que el rey. En estas mismas columnas hemos sostenido que resulta lastimoso comprobar como el delito avanza mucho más rápidamente que el sistema legal y las formas de protección y defensa que tienen los ciudadanos frente al delito.
Cuando ponemos este tipo de reparos, estamos precisamente incidiendo en este sentido y “jugando para el contrario”, para decirlo con términos futboleros.
No estamos ante un exceso, o un mal uso de la tecnología disponible en el país, sino frente a un caso en que cualquiera con uso de razón aprobaría. Si seguimos dormidos mientras la delincuencia avanza en el país, seguramente las mafias nos pasarán por encima, adueñándose definitivamente de lo que se supone debería de ser paz y tranquilidad de la ciudadanía.
Es hora de asumir las cosas tal como son, de dejarse de preámbulos y vericuetos legales que no hacen otra cosa que ir contra los intereses del ciudadano que aspira a tener seguridad, paz y tranquilidad.

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Demasiado grave para ser ignorada

La afirmación trascendida en las últimas horas, sobre la denuncia del propietario de un auto robado en Montevideo, que la Policía no fue a recuperarlo, pese a que se le dio la ubicación exacta, lograda por rastreo informático (GPS), es demasiado grave como para ignorarla o dejarla correr tal como ha trascendido.
Antes que nada digamos que el hecho fue denunciado en Montevideo y el propietario le proporcionó a la Policía la ubicación exacta donde se hallaba el vehículo robado (barrio Las Acacias), pese a lo cual la Policía no hizo nada por recuperarlo, argumentando que era una “zona roja” en la que la Policía no ingresaba.
De haber sucedido tal como se ha denunciado, sería nefasto para nuestro país y sobre todo para el ciudadano en general porque supone que en el país se han formado “territorios” donde manda la delincuencia y la Policía indirectamente les reconoce estos territorios como “suyos”, es la delincuencia la que manda en estas zonas y sólo ingresa o egresa quien o quienes ellos autorizan y por supuesto que no las autoridades legales. ¿Es esto admisible?
¡Pobre de nosotros! Si hemos llegado a esto sólo cabe que les sigamos entregando barrios enteros, o zonas de las ciudades donde mande la delincuencia y se haga lo que a ellos se les antoja.
No pretendemos con esto asumir que así hayan sido los hechos, porque no los conocemos en detalles. Ahora que quede claro, muy claro tampoco nos sirve el argumento que hemos oído de que si bien se informó donde se hallaba el vehículo, no era posible allanar porque no había número concreto y la zona del barrio mencionado a la que se aludía no tenía numeración.
Existen disposiciones municipales en ese sentido y hay responsabilidades muy claras y concretas sobre el punto. Si así fuera lo que cabe es denunciar los hechos para corregirlos y que cada quien asuma responsabilidades.
No nos sirve el argumento que como no hay numeración ni datos concretos se otorgue impunidad. Digámoslo claro, aquí hay responsabilidad de la Justicia, que aún cuando no se conozcan datos concretos de un lugar debería de permitir los allanamientos, si se tiene la certeza de que lo robado está en ese lugar.
También hay responsabilidad policial, porque bajo ningún argumento se puede omitir la información a la opinión pública, otorgando total impunidad en estos casos.
Esperemos que se aclaren las cosas, antes que se sigan agravando.
A.R.D.

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Una pata imprescindible para la salida

Tenemos fresco en la memoria cuando Mujica a poco de asumir la presidencia de la República, sostenía como columna vertebral de su gobierno la de “educación, educación, educación”.
Si en una cosa coincidimos con la lectura de la necesidad prioritaria que tiene el país y no sólo nosotros, es que sólo la educación puede darnos una situación diferente para dentro de algunos años.
Sin embargo pasó todo su gobierno y está avanzado ya el siguiente y poco o nada ha cambiado la situación en este tema.
Seguimos arrastrando tremendos problemas de todo tipo, de seguridad, de trabajo, de producción, y no se vislumbra una mejora de esta situación en el corto ni el mediano plazo.
Seguimos discutiendo cual es el mejor camino, si el económico, si el de la solidaridad, si el de la cultura o si todos ellos deben estar presentes en la salida que se proponga. El gobierno tiene su óptica que a veces no coincide ni siquiera con la visión de su propia ministra, los gremios tienen la suya, los partidos políticos, cada uno también tiene su propia fórmula o visión del tema.
Como quien dice “cada maestrita con su librito” y mientras tanto esta es la mejor forma de no hacer nada, de no avanzar en la cuestión que cada vez se agrava más.
Ya estamos hartos de leer y escuchar fórmulas, de tener datos de diagnósticos de la situación del país. Sabemos que la educación está en la base de toda la problemática y que no es posible solucionar nada en el corto plazo, sino que las medidas tienen que tender a ir mejorando la situación hasta que llegado el momento se puedan encarar otras etapas.
Educación, educación y más educación es la fórmula, pero por favor, comencemos por ponernos de acuerdo, por lo menos en lo básico: hay que comenzar ya a mejorar en algunos aspectos.
Luego discutiremos los aspectos más “finos” de la cuestión que es esencial sin duda alguna, pero encaremos ya el problema porque en tanto las malas consecuencias, es decir el ocio, el desánimo, el número de consumidores de estupefacientes crece y se afianza.
Ni que hablar del auge de la delincuencia que sabemos en alguna medida también tiene por origen las dificultades de algunos jóvenes e incluso sus padres y generaciones anteriores, no todos por supuesto pero sí en buena medida quienes no han accedido a la educación, pronto se encuentran “embretados” y no hallan otra salida que delinquir.
A.R.D.

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Los reclamos deben hacerse sin engaños

Se dice que sobre “noticia” hay tantas definiciones como del amor. Para el poeta es una cosa, para el psicólogo otra, para el religioso etc.,etc. Lo mismo sucede cuando tratamos de definir ¿qué es noticia?. Hay cientos de definiciones, cada una basada en un aspecto diferente.

Por lo que sabemos en España se le ha dado preferencia en este último sentido al periodismo y el criterio que se maneja es el que “es noticia”, aquello que el periodismo considera que es noticia.
Esto no sólo supone una preferencia, sino que esencialmente supone también un reconocimiento a la preparación profesional y una enorme responsabilidad. Si bien se atribuye al periodismo la capacidad de determinar qué es noticia, al mismo tiempo se lo expone a los cuestionamientos que surjan sobre el tema.
La cuestión va más allá de lo que revela en si, por el hecho que considera que el periodismo debe estar capacitado para determinar si un tema reúne los elementos necesarios para considerarlo noticia. Lo primero, esencial y “sine cuan non” es que realmente sea verdad lo que se afirma. Es decir si es un tema de interés masivo (no sólo individual o de un círculo muy reducido de personas), si tiene suficiente importancia (que se ausculta luego viendo su trascendencia) e interés.
Puede un tema ser importante, pero no tener interés público y viceversa, dado que importante no es lo mismo que interesante. ¿A que viene todo?. Pues por el hecho de que si alguien debe estar capacitado y preparado para determinar, si está ante una noticia o un simple rumor, es el periodista y fundamentalmente el responsable de un medio de comunicación social.
Más aún, en nuestros días donde “reinan” los rumores a través de las denominadas redes sociales, el periodista es quien debe saber ante qué está. Se nos ha enseñado que lo que se publica o dice públicamente debe ser irrefutable. De allí que el periodista tiene que chequear y verificar por lo menos un par de fuentes que lo que va a decir o escribir sea realmente verdad.
Hoy día cualquier persona, incluido menores de edad, puede largar cualquier versión o rumor por las redes sociales, sin tener conocimiento alguno del alcance y las consecuencias de su acción, pero es el periodista quien debe determinar ante qué está.
Al lector, oyente o televidente no le interesa de donde ha sacado la “noticia”, sino que dicho medio es quien la ha tomado como tal. Es decir, antes que nada, es una cuestión de credibilidad, de seriedad y de responsabilidad.
Por estos días en que la atención popular está concentrada en el campeonato mundial de fútbol nos ha llegado primero una carta supuestamente del capitán celeste Diego Godín y luego una atribuida nada menos que al Maestro Oscar Tabárez.
El contenido en ambos casos apunta a la unidad de los uruguayos y a la motivación de un pueblo junto a “la celeste”, pero lo que debe tenerse muy en cuenta es que ambas cartas son apócrifas y en especial la segunda que sobre todo apunta al reclamo de 6 % del PBI para la educación.
No tenemos nada contra el reclamo, pero si contra el engaño porque no es por este camino que se convence leal y francamente al ciudadano.

A.R.D.

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Aprovechar los recursos al máximo

Es frecuente que los uruguayos creamos que somos los mejores del mundo, los más educados, los más amables, los más cuidadosos del ambiente y demás. Sin embargo la realidad indica que estamos muy lejos de eso. Por lo menos en materia de orden y de disciplina, porque a poco que conozcamos algunas disciplinas existentes y conservadas en pueblos asiáticos incluso algunos mucho menos desarrollados que nuestro Uruguay nos daremos cuenta que estamos muy lejos de lo que creemos.
Tampoco es que consideremos que todos los pueblos asiáticos son mejores, más disciplinados u ordenados que nosotros, pero hay algunos que sí lo son y están muy por encima de nosotros en estas materias.
Nos explicamos. La disciplina y el orden existente en Japón, es el único elemento capaz de darles a los japoneses la fuerza y la entereza suficiente como para hacerle frente a las catástrofes sufridas, como han sido sangrientas guerras y un potentísimo tsunami.
Esto es quizás difícil de entender para nosotros. Sin embargo en lo personal siempre he sabido que en Japón existe un orden meticuloso, impensado para nosotros.
Un amigo que viajó años atrás a participar de un evento en la capital nipona, nos comentaba por ejemplo, la extrañeza que le causó notar que en las plazas públicas, existían por ejemplo plantas de cebolla en flor y absolutamente nadie la dañaba, ni mucho menos se servía de ellas.
Otro aspecto que le resultó llamativo, según nos expresó, fue observar como en las veredas atiborradas de gente se caminaba sin problemas, puesto que había aceras para ir y otras para venir y a nadie se le ocurría transgredir este orden predeterminado.
Antes de eso nos habíamos enterado que uno de los problemas existentes allí eran los de espacio, precisamente, y por eso había “barcos dormitorios”, vale decir, antiguos barcos que se mantenían a flote no para explotarlos como embarcaciones, sino sencillamente para usar sus camarotes como dormitorios.
Una medida ingeniosa seguramente, propia de una nación que usa su inteligencia y maximiza todas sus posibilidades para satisfacer las necesidades de su población.
En cambio si alguien planteara algo similar acá, para sacarle el máximo provecho a ciertos recursos parcialmente explotados, estamos seguros que se encontraría con una montaña de dificultades, de requisitos y exigencias que por lo menos devengarían en un segura decepción.
Es hora de ponerse a pensar, por ejemplo, que hay centros educativos (como algunas escuelas), que sólo funcionan medio día o menos aún, mientras que la Universidad de la República debe dar algunas materias debajo de un árbol. ¿No será posible armonizar esas horas en que dichos centros de estudio permanecen ociosos para cederlos a las clases universitarias que actualmente se deben dar a la intemperie?
A.R.D.

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Sería nefasto para la igualdad democrática

La dependencia de la Universidad de la República en Salto ha marcado un camino emblemático y nos atrevemos a decir que es un elemento determinante para la situación que ostenta la ciudad a nivel del interior del país.
Con más de 6.000 estudiantes, buena parte de ellos procedentes de otros departamentos, ha tenido un auge económico y sobre todo en el sector inmobiliario que es imposible de ignorar. Bastaría recorrer las inmediaciones de la sede de la regional universitaria para ver que existen al menos tres edificios de apartamentos construidos en la zona, con un buen número de apartamentos de un dormitorio, además de edificaciones que reúnen un buen número de los denominados “monoambientes” que se alquilan generalmente para estudiantes de otros departamentos que alquilan en conjunto.
Desconocer esta realidad sería absurdo y aunque tenemos nuestros reparos, debido a que consideramos que proporcionarles alojamiento a los estudiantes es un rol que debe cumplir el Estado, no se puede desconocer que aún así se ha mantenido lo que para nosotros es la esencia del sistema y es la democracia que rige en las posibilidades de estudio, aún cuando es innegable que esta igualdad se vea recortada y limitada por las posibilidades económicas.
Ahora existe una situación que ha sido denunciada incluso por el actual Rector de la Universidad de la República. Dr. Roberto Markarián y es que se tenga que a falta de aulas y locales adecuados se tenga incluso que dar clases debajo de un árbol.
Es una situación vergonzosa, no tanto por la imagen que deja, sino esencialmente porque determina que penda sobre la regional la enorme injusticia que sería la fijación de cupos para el acceso estudiantil.
Sea cual sea el criterio con que se haga, siempre sería una discriminación, una injusticia que afectaría nada menos que una de las características de nuestra educación universitaria que tanto nos enorgullece, como es la igualdad y gratuidad del acceso a la educación.
Lo más lamentable de esto, es que hay en Salto edificios públicos que bien podrían ser cedidos a la Universidad para que esta los remodele (caso del Palacio de Oficinas Públicas) y otros a efectos de que sirvieran para albergar aulas universitarias.
Esperemos que aparezcan los fondos necesarios para evitar que el crecimiento de la Universidad de la República en la región no se vea afectado.
Alberto Rodríguez Díaz

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El costo de la sangría humana

El “Documento Marco sobre Política Migratoria en Uruguay” de la Junta, Nacional de Migración, un organismo oficial integrado por la Presidencia de la República, los ministerios de Relaciones Exteriores, Interior, Trabajo y Seguridad Social y de Desarrollo Social, reconoce que aún en momentos de crecimiento económico los profesionales uruguayos tienen una fuerte propensión a emigrar, debido a que las remuneraciones que pueden obtener en el territorio nacional no compiten con las que ofrecen otros países.
que el Poder Ejecutivo aprobó la semana pasada, se señala que es necesario, por lo tanto, diseñar una Política de Retención.
El tema no es nuevo y es propio de un país chico como el nuestro. Desde hace muchas décadas que se registra este tema que incluso es muy conocido a nivel de la población, son contados los estudiantes que tienen posibilidades de especializarse afuera o hacer una carrera en el extranjero, que luego vuelven a radicarse en el país.
El estudio al que hacemos referencia constata algunos aspectos que son conocidos, pero no muy difundidos. En este aspecto, apuntamos específicamente al hecho de que los estudiantes que se van al exterior a hacer una carrera por lo general tienen altas calificaciones y de allí que al terminar sus estudios en el extranjero se les presenten posibilidades laborales que no tienen en nuestro país.
La información de que se habrá de diseñar una política migratoria que sea atractiva para el regreso de esos jóvenes al país, es sumamente interesante. Diríamos más. Es trascendente, porque nadie ignora que el futuro pasa por el conocimiento y para competir en el mundo que se nos viene necesariamente habrá que estar preparado y bien preparado.
A nadie escapa que las grandes potencias han captado permanentemente a los “cerebros”, más destacados en cada disciplina y esto les ha permitido mantenerse en la cúspide del desarrollo no sólo tecnológico, sino en cuanto al nivel general de sus actividades.
Recién asumimos que esta política es trascendente y que más allá de las ventajas que representen personalmente para los jóvenes que emigran, esta sangría de cerebros tiene una contrapartida muy negativa para el país.
No somos partidarios de prohibir o sancionar el éxodo, sino por el contrario, de idear, como aparentemente se lo está haciendo políticas atractivas para que estos técnicos opten por quedarse, como estamos seguros sería el deseo de la mayoría de ellos, porque aunque se vayan, se radiquen y echen raíces por allá, el “paisito” no se olvida.

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No a costo de la salud humana

Existe en nuestro país una legislación considerada de avanzada en la región en cuanto a prohibición del uso de algunos de los productos considerados nocivos para el hombre o el ambiente.
El tema radica en que los controles y la fiscalización del cumplimiento de estas disposiciones legales dista mucho de ser satisfactorio.
Existen disposiciones muy claras, no sólo en cuanto al tipo de productos autorizados para usar en el control sanitario, sino también en la forma de hacerlo y los sitios en que no se puede fumigar.
Sobre estos aspectos, tenemos entendido que corresponde al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, el controlar que las etiquetas de los productos incluyan las disposiciones vigentes para la aplicación de los mismos.
Pero además existe una disposición específica que prohíbe la aplicación aérea a 500 metros de cualquier centro poblacional y a 300 metros cuando la aplicación es terrestre.
Estas disposiciones parecen atinadas, pero la cuestión es luego ¿Quién controla? La Policía sanitaria en materia agrícola la tiene el Ministerio de Ganadería (MGAP), pero que sepamos no actúa “de oficio”, sino que lo hace sólo en casos en que reciba alguna denuncia específica.
Si esto fuera realmente así, porque no lo hemos podido confirmar, sería de lamentar, porque las consecuencias del mal uso o la mala aplicación de un producto puede acarrear consecuencias muy lamentables para las personas que resulten afectadas y muchas veces para quienes los aplican.
No sólo se trata de afecciones importantes en la piel, sino que también es posible que se registren problemas bronquiales y similares y aunque resulta casi imposible lograr la confirmación o desestimación en este aspecto, hay quienes denuncian consecuencias mucho más graves.
Y no se trata de entorpecer u oponerse al desarrollo de la producción en el país, sino de proteger la salud de la población y en especial de los niños que están expuestos a la mala aplicación de estos productos químicos cuando no se respetan las normas legales en el tema.
No tenemos dudas que de cumplirse estas disposiciones Uruguay estaría debidamente protegido de las malas consecuencias que acarrea la fumigación hecha fuera de lugar.
No pretendemos opinar específicamente sobre el hecho mencionado, porque ya lo harán las autoridades competentes, lo que tratamos de hacer es alertar sobre la necesidad de que se controle debidamente, en tiempo y forma el cumplimiento de las disposiciones, porque los buenos resultados económicos de una producción no debe hacerse sobre la destrucción y el daño ni para seres humanos ni para el ambiente.

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Un camino acertado

La apuesta de Uruguay por las energías limpias es una de las iniciativas más acertadas de los últimos años. Luego de varios años en que no se previó absolutamente nada en cuanto al desarrollo del país en esta materia, hoy Uruguay es visto como un ejemplo a seguir en la materia y seguramente que es así, debido a que pocos países en el mundo pueden mostrar tan bajo aporte de contaminación al medio ambiente como el Uruguay.
Un país como el nuestro que hasta el momento no ha descubierto hidrocarburos en su suelo seguramente tiene en el máximo aprovechamiento de las energías “limpias” el camino casi que inevitable a seguir por varios factores.
Prácticamente agotadas las posibilidades de la hidroelectricidad, las posibilidades de desarrollo pasan por la energía eólica, la solar y las biomasas.
Seguramente que las posibilidades de la energía eólica es la más interesante en cuanto una vez conseguidas las instalaciones sólo se depende de que haya viento para producir energía. A su vez, al pie de los molinos generadores prácticamente no hay restricciones y el ganado puede pastar libremente.
Las granjas solares tienen un potencial similar en cuanto a que sólo se depende de que el sol suficiente para llegar al máximo de potencial de generación.
Ambos son recursos naturales, renovables por la propia naturaleza y por lo tanto su explotación no supone degradación alguna para el medio ambiente.
Ningún país logra desarrollarse, sobre todo a un ritmo aceptable si no cuenta con suficiente energía en forma constante, si esta es energía “limpia” mejor aún, porque no tendrá consecuencias negativas.
Hoy Uruguay ostenta una posición privilegiada en la materia, no sólo en cuanto a la producción de energías limpias, sino también porque los indicadores de producción hacen ser muy optimistas, porque Uruguay no sólo tendrá energía suficiente para apuntalar su desarrollo, sino que si todo funciona bien y los sistemas producen al máximo habrá un excedente que hace pensar incluso en exportarlo a la región.
Cómo se ha llegado a esta situación y el costo que ha tenido este desarrollo, además de las condiciones que tiene hoy para abonar este costo, es harina de otro costal.
En definitiva, un camino a reafirmar y profundizar, porque quizás lo más importante sea haber conseguido lo que hoy procuran al menos atemperar, sin mayores éxitos, como es la contaminación ambiental por la producción de energías “sucias” a partir de los hidrocarburos.
Seguramente que resta mucho camino en la materia, pero Uruguay ha marcado un camino que es mirado y admirado por países poderosos incluso, un mérito que merece reconocimiento.

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“Que el árbol no nos impida ver el bosque…”

Uno de los cuestionamientos más frecuentes que hemos escuchado a la hora de evaluar el nivel del sistema educativo del país, es el referente a la pérdida de valores. A la incidencia de la familia en este sentido, considerada la célula madre de la educación en épocas pasadas, dado que los valores comenzaban a inculcarse en ella y proseguían en la escuela.
Claro está que en este sentido y como suele suceder en estos casos no nos detenemos a analizar las causas de la situación, sino que sólo reparamos y nos escandalizamos con las consecuencias que estas tienen.
No nos detenemos a evaluar el “por qué” llegamos a esto. Ni tampoco el “cómo”. Es que lo que les hemos inculcado en los últimos años ha sido siempre el “hacé la tuya”. Es decir, borramos de un plumazo los valores de solidaridad, de sensibilidad social hacia el que más sufre o el más necesitado.
Es más reciente la medida del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de “tolerancia cero” a la emigración, es de tal crueldad y de tal insensibilidad social que ha movido a todos los sectores del mundo, incluidos los más difíciles de reaccionar ante estas situaciones, a condenar la medida, dejada sin efecto de ahora en adelante, pero mantenido para los más de 2.500 niños que han sido ya separados de sus padres en este mes en que fue aplicada la medida.
Seguramente de haber tenido que soportar las mismas condiciones de separación de nuestros pares, de haber sufrido la disolución de las parejas, cosa que hoy se hace con tanta facilidad, sin detenerse a observar que son los niños las principales víctimas en estos casos, es probable que quienes cuestionamos la actual situación, nos hubiéramos comportado igual o peor que ellos aún. Y conste que no estamos bregando por ser más tolerantes con quienes cometen graves delitos, porque sabemos que la represión debe hacerse con medidas correctivas adecuadas.
Lo que hemos sostenido siempre es que no existen medidas capaces de solucionar estas situaciones en lo inmediato. Para pensar en soluciones válidas hay que pensar a mediano y largo plazo, pero sin dejar por ello de reprimir y sobre todo de prevenir los delitos que están sucediendo en nuestros días.
De todas formas hay que tener claro que una de las claves está en la situación familiar y si seguimos atentando contra su buena conformación, entonces estamos haciendo precisamente lo contrario a lo que entendemos debería hacerse.
Como quien dice, que el árbol no nos impida ver el bosque…
A.R.D.

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Crearla y rodearla como corresponde

En primer lugar digamos claramente que estamos de acuerdo con la creación de la Universidad de la Educación, si esto aporta al prestigio de los docentes.
Es que entendemos que lo más importante en materia de educación no es la categoría de títulos que puedan tener los docentes, sino de la capacitación y sobre todo del aporte que deban hacer para que nuestra educación recupere el sitial que le corresponde, educando para la vida, en una realidad diferente, moderna y en un mundo globalizado en el que se han desdibujado tantas cosas.
Los docentes deben tener oportunidad de obtener la mayor capacitación y sobre todo de actualizar sus conocimientos que no se agotan en el plano teórico por supuesto.
La educación pública universitaria tiene hoy un gran vacío, que es el que no existe posibilidades para los docentes de hacer una licenciatura o un doctorado en la materia.
Se habla mucho, demasiado probablemente en materia educativa, se resaltan los magro resultados, se cuestiona hasta los tuétanos todo, en materia edilicia, en materia de formación, de seguridad de convivencia entre el estudiantado, pero nadie se detiene a analizar y destacar si se está aportando a la capacitación de los docentes, uno de los elementos esenciales en la materia.
Es de esperar que finalmente la Universidad de la Educación tenga luz verde para su aprobación, pero no bastará con crearla y apoyarla, sino que se hace imprescindible dotarla de todos los recursos que se requieren para que cumpla el rol que le corresponde en la temática y rodearla del apoyo que necesita de arte de otros organismos e instituciones.
En estas columnas hemos expresado nuestro convencimiento que el nivel de la educación en nuestro país no es el que quisiéramos, pero tampoco es deficiente, lo que precisamos es un sinceramiento no sólo en cuanto a los planes y objetivos del sistema, sino una entrega sincera y honesta de todos los actores de la docencia.
Sin duda que mientras no logremos disciplina, orden y respeto en el aula y desde ella en el educando para enfrentar la vida, será una utopía esperar una sociedad respetuosa de los derechos de todos.
La educación tiene que ver con todo en la vida, desde la conducta de los jóvenes y adolescentes en el seno de la comunidad, hasta las acciones de estos en materia de expectativa de vida, vale decir su entrega a formas de vida positivas, que los aleje de los peligros de nuestros días, léase alcohol, drogas y sobre todo los de los elementos suficientes como para saber pararse en la vida frente a los actuales desafíos que supone sobre todo la denominada red de redes, o Internet si no se sabe usar positivamente estas herramientas.

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La ley y el orden deben ser adecuados

En estas columnas hemos opinado sobre la irregularidad de ciertas acciones de organismos de seguridad que se hacen al margen de la ley y obviamente la Justicia no puede ni debe avalar.
Esta es una de las medidas impulsadas y aprobadas en el período inmediato a la dictadura militar, debido a que se tenían suficientes elementos para pensar que había casos en que se temía que estas acciones hubieran incluso sido fomentadas desde el interior de estos grupos y por personas infiltradas. De allí la investigación de espionaje y seguimiento a políticos, gremialistas y otros en el período inmediato a la recuperación de la democracia.
Vale decir, no se tenía claro si quienes las llevaban a cabo eran sus impulsores o habían sido impulsados a ello. Por entonces compartimos la medida y ante la sospecha nos pareció un acierto prohibir dichas infiltraciones.
Ahora bien, hoy tenemos una realidad muy diferente y la propia policía está impedida no sólo de infiltrarse, sino de investigar y hacer el seguimiento de personas.
Esto lleva a que se vea impedida, por ejemplo, de investigar y tener bajo vigilancia a gente “pesada” con antecedentes y que se tienen suficientes elementos como para sospechar que están participando de ciertas acciones delictivas. Concretamente en la comercialización de estupefacientes mediante la modalidad del denominado menudeo.
Al punto que frecuentemente tenemos noticias que quienes participan hechos delictivos de gravedad, tenían ya varios antecedentes y habían “pasado” por la reclusión. Es que las actuales disposiciones determinan que mediante estudios, trabajo, o buena conducta se pueda reducir las penas a tal punto que las condenas de años de prisión terminan quedando apenas en algunos meses.
Vale decir que aquello que se adoptó bajo determinadas circunstancias hoy aparece como totalmente contraproducente.
Muchas veces nos preguntamos ¿por qué la Policía no los mantuvo bajo vigilancia o los siguió para estar al tanto de sus andanzas cuando se trata de gente del ámbito delictivo?
Es cuando hay que saber que la Policía está específicamente maniatada en este sentido. Si vigilara o mantuviera bajo sospecha a alguien que ha sido liberado por la Justicia estaría cometiendo una irregularidad, cosa que algún jerarca se ha apresurado en negar.
Vale decir que en estos casos la ley parece proteger al delincuente.
Esto significa que se hace necesario adecuar las leyes a los tiempos que vivimos, porque en caso contrario sencillamente vamos a ser testigos de cómo la delincuencia sigue ganando terreno y sus acciones son cada vez más audaces.
A.R.D.

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Reparar la crueldad de una injusticia

La divulgación de las imágenes de niños y adolescentes presos en “jaulas” y separados de sus padres, en los Estados Unidos, ha sido un clamor demasiado grande y grave para que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien un mes atrás comenzó a poner en práctica la medida, pudiera ignorarla.
Es que tanto las Naciones Unidas, a través de organismos como la UNICEF, y muchos miles más hicieron oír su voz de condena a la situación.
La crueldad de la medida no dejaba espacio para otra cosa que no fuera su condena, salvo – claro está – que se compartiera sus objetivos.
No hay situación alguna que justifique la separación de los niños de sus padres, como lo ha puesto en práctica el régimen de Trump.
Pero no ignoramos que también hay otros países, incluso centroamericanos que tienen políticas similares e incluso alguna nación europea, como Italia mismo, que se niega a recibir a inmigrantes. Uruguay es un país conformado fundamentalmente por migrantes, gente que debió dejar su patria para buscar nuevos horizontes, recalando en América y en el caso específico en el Uruguay. Pero no sólo se trata de separar a los niños de sus padres, sino que a nuestro juicio es injusto acusarles de delitos graves, por el sólo hecho de tratar de buscar un mejor nivel de vida.
Este es el punto precisamente. A través de la publicidad y de muchas otras formas, el mundo desarrollado incentiva la búsqueda de este mejor nivel de vida, pero cuando se dejan muchos aspectos de lado para intentar acceder a ese mejor nivel de vida, se los condena abiertamente como si fueran feroces delincuentes.
Todo país tiene derecho a adoptar la política que considere más beneficiosa para sus habitantes a la hora de recibir emigrantes, siempre y cuando no sea la de cerrarle las puertas a muchas personas que de alguna manera han sido y son sus propios socios estratégicos.
Nos explicamos, si los países “en desarrollo” no fueran grandes consumidores de los productos industrializados que venden los países “desarrollados”, como los Estados Unidos y varios de los europeos, difícilmente estos países pudieran lograr el nivel de vida que ostentan.
Podemos llegar a admitir que se limite por tiempo determinado el ingreso de extranjeros a determinados países, pero esto no es argumento válido para demonizarlos, olvidar que se trata de personas y sobre todo desconocer que en alguna medida son estos países mismos quienes les han incentivado para lograr un mejor nivel de vida, nada menos que en la “meca” del consumismo.
Es de esperar que la medida anunciada, que dejaría sin efecto la separación de los niños de sus familias, se cumpla efectivamente y beneficie a todos los que se hallan en esta situación, no como ha trascendido que sólo regiría para quienes sufrirían la medida de ahora en delante.
Alberto Rodríguez Díaz

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Poco o nada se ha avanzado

La delincuencia organizada va ganando terrero en el país, al punto que hoy se están registrando hechos y acciones que los uruguayos no conocíamos y estábamos convencidos que estaban reservados para otros lugares donde el delito ha “copado” casi todo.
Nos referimos concretamente a las amenazas de muerte recibidas en los últimos días por dos fiscales y una juez. Estos hechos suceden a la amenaza efectuada con un revólver a un abogado capitalino, el que se había negado a defender a un “supuesto” delincuente preso en Rivera, estratagema utilizada por quien posteriormente le amenazaría de muerte. El individuo se presentó vestido de mujer en el estudio del profesional y según este gatilló el revólver y no salió el disparo. El delincuente, ahora procesado, quien admitió ser un sicario, dijo que había usado un revólver de juguete y confesó además haber sido contratado por 50 mil pesos para “dar una lección” al abogado.
Pero todas estas amenazas han partido de individuos con profusos antecedentes policiales y judiciales, integrantes de bandas organizadas tras el narcotráfico capitalino u otras actividades.
Lo peor que podemos hacer en estos casos es restar importancia a estos hechos, porque vaya si son graves. Hay que saber perfectamente que si las delincuencia logra acallar de alguna forma o torcer el accionar de la Justicia, luego no habrá forma alguna de ponerla en vereda.
Por eso entendemos que es ahora, cuando estos son los primeros casos que se conocen en el país, cuando hay que detener esta escalada que todo indica que llega desde el exterior, porque fue precisamente la Policía brasileña la que detuvo a quien había amenazado con una arma al abogado y también serían mafias extranjeras, cuya llegada al país, se alertó desde Brasil tiempo atrás.
Si no queremos ver a nuestro país transformado en un segundo México, o Honduras donde operan temibles bandas que usando todo tipo de presiones han logrado “copar” estos lugares y hacen y deshacen a su antojo, es hoy cuando debemos unirnos, ofrecerles una resistencia sólida, homogénea, sin fisuras y si hay traidores o gente que de alguna manera colabora con quienes intentan amedrentarnos, reciben su dinero sucio para ofrecerles algún tipo de colaboración, debemos detectarlos a tiempo. A los traidores el máximo rigor de la ley y a quienes están siendo amedrentados prestarles todo el apoyo necesario para ayudarlos a superar esos trances.
Por nuestras familias, por nosotros mismo y por nuestra patria, es importante que nos unamos y exijamos hoy que se tomen urgente las medidas que sean necesarias para que estos hechos no se diseminen.
Esta opinión fue publicada dos años atrás y lamentablemente debemos reconocer que poco o nada se ha logrado cambiar hasta el momento.
Alberto Rodríguez Díaz

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Ahora es la mejor época

El Ministerio de Salud Pública declaró tiempo atrás la emergencia sanitaria para el departamento de Salto. En principio pareció una medida exagerada, teniendo en cuenta que no se han registrado casos concretos de ninguna de las enfermedades que motivan esta declaración, es decir el Dengue, Chikungunya, el Zika y la Leishmaniasis, presentes en la región, pero no aquí. Sin embargo, entendemos que es absolutamente acertada esta declaración, teniendo en cuenta que están presentes los vectores de estas enfermedades, que en algunos casos concretos tienen particular gravedad.
El Aedes Aegypti, es el mosquito que trasmite las tres primeras enfermedades, mientras que una diminuta mosquita (flebótomo), es la que trasmite la temible Leishmaniasis. Esta última enfermedad en la modalidad de Leishmaniasis visceral, ha aparecido en Salto, no a nivel humano, pero sí en animales, y es la más temible, dado que los expertos consultados coinciden en señalar que no hay tratamientos efectivos ni para los animales infectados (principalmente el perro), ni para los humanos. En caso de los seres humanos, si bien hay caso en que no resulta letal, la enfermedad suele dejar graves secuelas, volviendo muy vulnerables a los organismos que la han padecido.
El período invernal, con temperaturas particularmente bajas es la época más recomendable para encarar un combate frontal contra los vectores. Es sabido que el Aedes Aegypti deposita sus huevos que luego se transforman en larvas, en el agua de lluvia, agua limpia en la que se desarrollan las larvas y de allí que se recomiende la eliminación de todo recipiente por diminuto que sea e incluso las plantas de jardín que almacenen agua de lluvia.
A diferencia de este mosquito, el flebótomo que transmite la Leishmaniasis no necesita agua para reproducir sus larvas, sino que lo hace en la humedad que almacenan las hojas caídas, los escombros acumulados o cualquier otro ambiente similar.
Es la información que debemos conocer para proceder a tratar de eliminar al máximo los lugares que pudieran servir para la reproducción de estos insectos.
Evidentemente que no es tarea sencilla, pero debemos asumirla con mucha conciencia comunitaria, porque las plagas no respetan edad, ni condición social, ni menos ideas políticas o religiosas. Es decir, a todos nos debe interesar sumarnos a su combate, por la sencilla razón que lo peor que podemos hacer es mantenernos como simples observadores, viendo como los vectores proliferan a nuestro alrededor.
De nosotros depende.
A.R.D.

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Una fecha que no debe eclipsarse

Día del Abuelo, Día del Árbol, Día de la Bandera, todos elementos que se invocan como elementos para celebrar el 19 de junio, aunque no debemos olvidar jamás que el motivo mayor, real y concreto, es el natalicio del más grande de los uruguayos, el Gral. José Gervasio Artigas.
No es un día más, ni es un día para dejarnos llevar por otros motivos que bien pueden ser conmemorados en otra fecha.
El 19 de junio es el día real y concreto para conmemorar el nacimiento y la vida de prócer de los orientales.
Es probable que pocos uruguayos sepamos hoy cuál es el motivo mayor de la celebración de este día. Alguien que dedicó su vida a darle a sus compatriotas condiciones de vida mejores y sobre todo darle la ansiada libertad que es uno de los valores más preciados del ser humano.
El Gral. José Gervasio Artigas ha sido y es el más altruista de los orientales. Un hombre demasiado lúcido y un adelantado para su época.
Seguramente todo lo que hagamos para agradecerle su entrega en post de legarnos una patria libre y una nacionalidad digna, no será suficiente para recordarlo.
Nada tenemos con los otros motivos que se invocan en la misma fecha, salvo el hecho de que consideramos totalmente inoportuna la recordación en esta fecha.
El 19 de Junio, fecha de nacimiento de Artigas, debe ser una fecha preponderante, que nos dé un motivo particular para recordar al prócer.
Como deben ser también las restantes fechas de las gestas que supo llevar adelante. Sus principales victorias, acciones como la que tuvo como epicentro esta bendita región como lo ha sido el Éxodo del Pueblo Oriental o mejor dicho “La Redota”, como es recordada por un altruista grupo de coterráneos.
Pero no es su aspecto militar, a pesar de ser un gran estratega, el que deberíamos recordar en forma permanente, sino su altruismo, su don de gente y sobre todo su ideología.
Nunca debemos olvidar aquella frase que tendría que estar en la cabecera de todos los uruguayos: “los más infelices deben ser los más privilegiados”, un concepto que seguramente gustan hacer suyo todos los políticos, pero en los hechos sobrarían los dedos de la mano para probar debidamente que anteponen este concepto a todo otro interés.
A.R.D.

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Lo primero es dejar de ser cortoplacistas

Desde hace mucho tiempo los uruguayos, cuando el clamor popular sube de tono, nos dedicamos a poner parches en situaciones urgentes, que poco tiempo después reaparecen y generalmente con mayor fuerza.
Cuando hablamos de seguridad podemos sostener, sin temor a equivocarnos que hace por lo menos veinte años o más, que el tema preocupa. Hemos perdido muchísimo tiempo en discutir diversos aspectos, todos válidos, pero también todos parciales.
Que el número de policías, que la capacitación, que las cámaras, que las alarmas, que las leyes que es necesario sacar los militares a la calle.
Han pasado varios gobiernos, y muchas autoridades de diversos partidos, todas cuestionadas, todas señaladas como responsables por el auge delictivo, que aunque con distinto ritmo ha seguido creciendo incesantemente.
Es por eso que creemos que si hiciéramos un análisis profundo y honesto, sin tendencias de ningún tipo, sobre todo político, tendremos que admitir que nadie ha sabido encarar el tema con acierto.
Es que los uruguayos somos absolutamente cortoplacistas y aquellos problemas que requieren soluciones a largo plazo se nos escapan de la mira. A nadie interesan las soluciones que escapan al período de gobierno que estamos transitando.
Cuando dejemos de pensar en el corto plazo, mirando todo de acuerdo al interés político, entonces podremos pensar en verdaderas soluciones.
Días atrás alguien nos comentaba como luego de un viaje a China volvió sorprendido por la política que allí se emplea. Del desarrollo poco o nada se habla, porque está establecido de antemano (por lo que acá denominamos una política de Estado) la forma de desarrollo. Cada tres años se toman medidas menores, que se mantienen luego y cada diez años encaran una gran obra, para la que han estado trabajando durante los años anteriores.
Cuando se me mostró el proyecto que comenzaba a ejecutarse, de un puente de 50 kilómetros sobre el mar (ya tienen uno de 32 km), entonces fue más fácil entender por qué China es hoy una de las más grandes potencias mundiales.
Y no es que ellos no tengan problemas, incluso delito, porque allí funciona una de las mafias más temibles del mundo, pero para eso se ha trabajado y se trabaja con seriedad, sin otro interés que no sea el de todo el país.
China es hoy una potencia mundial en todos los aspectos, comenzando por el económico y eso no es improvisación, precisamente.
A.R.D.

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Evitemos los excesos

Seguramente que las personas formadas académicamente podrán explicar con mayor propiedad las causas de la conducta humana, mejor dicho de estas “inconductas” y sobre todo lo que lleva a cometer desmanes tanto contra la propiedad pública como privada.
Seguramente también que existen explicaciones, motivaciones para que se obre de esta manera, pero jamás habrá argumentos que justifiquen tan detestable conducta.
No es nueva la lucha entre capital y trabajo, la denominada “lucha de clases” que intenta destruir todo lo que la sociedad ha construido y levantado para disfrutar ya sea a nivel público o como forma de organizarse para desempeñarse con total normalidad y todos los derechos propios que les concede la ley.
Tampoco es nueva la política que tiene como argumento la destrucción de todo lo que es el mundo organizado, entendiendo que todo se ha hecho mal y es injusto, por lo tanto -sostienen – hay que rehacerlo.
Más allá de esta pseuda justificación, que algunos hallan pertinente, es de reconocer que vamos cada vez peor por el camino del “hacé la tuya”, que significa entre otros aspectos que a la menor oportunidad podemos y debemos alzarnos con lo que encontremos a mano, sea de quien sea y de la forma que sea…
Ni que hablar que cuando se trata de manifestaciones masivas, motivadas por el tema que fuere, ya sea deporte, política, trabajo o similar, cualquier motivo sirve porque no es lo que a estos vándalos les sirve. Esto también es propio de los nuevos tiempos y los saqueos que se han producido en ocasión de caravanas populares así lo indican.
No hay medida alguna capaz de disuadir a los saqueadores, convencidos que no habrán de ser identificados, pese a que pruebas en contra hay y suficientes.
Los salteños debemos recordar permanentemente lo sucedido en Concordia cuando la Policía hizo una huelga y hubo gente, entre ella familiares de los propios policías que aprovecharon para saquear.
Muchos de ellos, tanto policías como familiares terminaron en prisión y por mucho tiempo.
No somos partidarios de arreglar las cosas con duros castigos, pero tampoco de dejar estas acciones sin castigar.
Resulta imprescindible conocer las motivaciones, saber por qué nos hallamos en estas encrucijadas y tratar de prevenirlas y sobre todo reducir a sus cultores, porque será siempre lo mejor que se pueda hacer.
Las manifestaciones pacíficas son propias de la democracia. Hacerlas sin dañar, solamente expresando puntos de vista o diferencia es lo correcto y robustece el sistema. Cuando sirven para cobijar excesos o intenciones delictivas se transforman en actos vandálicos que lejos de ser constructivos, dañan y destruyen.
A.R.D.

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Que nunca desaparezca la palabra escrita en papel

Una de las mayores incógnitas para el futuro es cómo se habrá de resolver el tema del soporte de la lectura que será preferido para las nuevas generaciones.
Básicamente el tema se circunscribe al papel que utilizan lo que hasta el momento conocemos como diarios y las publicaciones digitales.
Si bien sigue siendo letra escrita, los diarios papel siguen teniendo un “valor agregado” que hasta el momento les ha servido como el horcón del medio para sostenerse. Es que no sólo se trata del diario papel, sino del libro, las revistas y similares y el aspecto esencial en este sentido es que mientras que los soportes digitales, como la computadora, el celular y aparatos similares son esencialmente medios masivos pero de uso personal, pocas personas son las que comparten su celular con otras personas para la lectura de información y menos aún los que lo hacen a efectos de facilitar la lectura de un libro.
Cuando se trata de una computadora, precisamente denominadas en sus inicios “Personal Computers” o computadora personal, es más difícil aún que se la comparta.
Es que tanto el libro, como el diario y las revistas tienen un elemento socializador que es uno de los aspectos básicos y sustanciales de la palabra escrita. El hecho de que se pueda compartir y difundir promueve la lectura, el análisis y afianza los vínculos entre diversas generaciones.
Hoy estamos en un momento en que este tema está en plena discusión. Por una parte desaparecen publicaciones de papel, que se van convirtiendo estrictamente en conversaciones digitales. Uno de los últimos ejemplos en nuestro país es el diario oficial, una publicación reconocida y exigida en forma imprescindible por parte del sistema jurídico uruguayo, que hoy se ha convertido en una publicación exclusivamente digital.
Por nuestra parte entendemos que a pesar del enorme ingreso que han tenido y tienen las publicaciones digitales, que cada vez cuentan con mayor promoción, la letra en papel jamás morirá, precisamente porque representa mucho más que lo escrito y si llegara a desaparecer sería un gran retroceso en materia de comunicación, porque hoy día encontramos algunos escritos con tantas faltas de ortografía que “duelen” cuando se sabe que pretender constituirse en comunicación, en cuya esencia figura precisamente la de ser comprensible por todos quienes hablan ese idioma.
A.R.D.

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Uruguay es un país caro para el que trabaja

La discusión sobre los aumentos al Impuesto a las Retribuciones Personales Físicas (IRPF), que pretenden el gobierno nacional es mucha y muy amplias.
Existe casi unanimidad en considerar que es inadecuado pretender cobrar este impuesto desde los 33.450 pesos (la franja más baja), debido a que los costos fijos que tiene una familia tipo determina que esto es casi una media canasta familiar.
Uruguay es reconocido como uno de los países más caros del mundo, en cuanto a alimentación, pero esta comparación debe hacerse en todos los sentidos. Al poner en la balanza sólo la alimentación de un país productor de alimentos, sobre todo carne y lácteos, los dos productos más caros en todo el mundo, seguramente que aparecemos como un país tremendamente caro.
Si en cambio incorporamos a la comparación el hecho de que la salud es relativamente accesible, a un costo promedio de 100 dólares por persona, si tenemos en cuenta que la educación incluso terciaria es gratuita, probablemente la ubicación del país mejore notoriamente.
El Estado no produce riquezas y por lo tanto, necesariamente debe financiarse a través de los impuestos que cobra, el tema está en saber determinar con precisión cuál es el límite razonable de lo que puede pagar un ciudadano para ser solidario con sus conciudadanos y a su vez tener lo suficiente para llevar un nivel de vida digno.
Esta discusión es eterna. Difícilmente nos pongamos de acuerdo, porque siempre está impregnada además de intereses políticos, que ven el tema desde su conveniencia.
Hay países donde la carga impositiva es incluso más alta que en el Uruguay de nuestros días, pero también, para saber si la vida resulta más conveniente o no, mejor o peor que en el Uruguay hay que saber qué beneficios supone el pago de tan altos impuestos.
En suma, aquí hay dos cuestiones básicas. La primera de ella es saber en qué medida la carga impositiva que se pretende está ajustada y tiene en cuenta las retribuciones que reciben los uruguayos y luego tan o más importante que esto es determinar qué hace el Estado con lo que recauda.
¿Si la plata se usa para ayudar a quienes lo están necesitando en estos momentos en que atraviesan situaciones difíciles o se lo utiliza para un asistencialismo inconducente, que sólo motiva la existencia de verdaderos zánganos?
Con estas líneas no pretendemos fijar una posición sobre el tema de fondo, sino sencillamente aportar elementos para una discusión sana y sensata que nos permita hallar la mejor fórmula para todos y sobre todo para el país que queremos.

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La experiencia de nuestros abuelos: un desperdicio intolerable

En China, una de las civilizaciones más antiguas del mundo, se mantiene una tradición: los ancianos son considerados sabios y toda comunidad que se precie de tal, mantiene sus consejos de ancianos, que más allá de ser autoridades electivas, son considerados autoridades éticas.
Es que por el sólo hecho de ser anciano, un hombre merece el mayor de los respetos de parte de la comunidad, no por ser considerado frágil y vulnerable, sino por el conocimiento empírico, el que procede de la experiencia es sumamente valorado en aquella civilización.
Es así como se mantienen las tradiciones y sólo en estas civilizaciones es posible hallar aún ciertos valores que el mundo occidental ha perdido por completo. Porque no hablamos solo de usarlos para que nos transmitan sus conocimientos, sino esencialmente de valorarlos como personas que han sabido legarnos todo lo que tenemos.
Hoy los ancianos son frecuentemente considerados como material de descarte en nuestra sociedad. A menudo van a parar a un “hogar”, que vaya paradoja es lo menos parecido a esto, porque muchos de ellos -no todos – son verdaderos depósitos donde los ancianos nos tienen otra opción que aguardar el fin de sus días.
Esta conducta social es la que ha contribuido a que se hayan perdido muchos oficios en nuestra sociedad, zapateros, relojeros, mimbreros, muebleros, “guasqueros” y una larga lista más de oficios que podríamos enumerar ya no existen. Es más las jóvenes generaciones suelen preguntar de qué se trata, cuando hacemos alguna referencia a ellas.
En su lugar han aparecido artículos y artefactos similares, aunque la calidad no sea la misma y en su mayoría tienen el mismo origen “made in China”. Aquello que solíamos mirar despectivamente, considerándolo de baja calidad, hoy nos está invadiendo, artículos y artefactos de todas las calidades. Vale decir que si alguien sigue considerando que lo que produce China es sólo de baja calidad, se equivoca de cabo a rabo.
Lo único cierto es que la industria que produce artículos de alta calidad, ya sea norteamericana, inglesa, brasileña o china, es también de alto precio. La diferencia de esta última procedencia es que se produce de todo precio y de todas las calidades.
Es decir, que aquella civilización que creíamos “atrasada”, con una industria “antigua”, hoy nos está atiborrando de productos de todo tipo. Es más hasta nos acaba de donar una escuela completa.
En tanto nosotros, que siempre nos creímos más “avanzados”, hoy estamos casi a expensas de ella y asistimos a una problemática compleja porque son pocas las posibilidades que tenemos de competir en calidad y precios con sus productos.
Sencillamente tenemos mucho para aprender.
A.R.D.

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Celestes, pero no cegados

La inauguración del torneo mundial de fútbol hoy acapara mayor atención que las guerras, las relaciones de las grandes potencias (Estados Unidos – China – Corea y demás).
En otras épocas estas instancias fueron utilizadas para fines poco agradables, que pasaban desapercibidas al estar la mayor parte de la atención pública concentrada en la instancia mundial, como lo es el fútbol, por lo menos para Sudamérica.
Lamentablemente en otras latitudes, como en la Rusia de Putin mismo, siguen existiendo casos de arbitrariedades que nadie o muy pocos parecen reconocer, mucho menos la política y los discursos oficiales.
En este sentido hay que tener en cuenta la denuncia de Reporteros Sin Fronteras, hecha en las últimas horas, sosteniendo que hay 37 periodistas que permanecen detenidos allí, muchos de ellos por atreverse a denunciar casos de corrupción.
Nos complace saber que al menos en nuestro país y en esta oportunidad no se ha utilizado para esto, pero de todas formas por unos días al menos todos los temas, desde los más graves y vaya si los tenemos, hasta los más superficiales, serán eclipsados por el desarrollo del torneo mundial de fútbol, aquí denominada “la locura celeste”.
De todas formas, conviene “rescatar” algunos temas y acciones que se cumplen al mismo tiempo y es justo valorarlos como corresponde.
Una de estas acciones es precisamente la donación de sangre. Una acción que ennoblece a quien la hace porque donar sangre es donar vida y lógicamente quien está en condiciones debería hacerla, pero es libre de hacerla o no.
La donación de sangre habla de un país solidario, de una comunidad comprometida que piensa no sólo en su salud, sino en la salud de los congéneres.
En nuestro país -felizmente- la donación de sangre sigue siendo voluntaria y por lo tanto se hace como un gesto altruista, no remunerado, un valor que debe ser así preservado.
Hacerlo en estos momentos, indica que felizmente sigue habiendo personas que ponen al fútbol en su lugar y no desconocemos la enorme importancia que este tiene para todos los uruguayos, pero sí, no debemos olvidar que se trata de un deporte, que no debemos permitir que se use para fines detestables.
Dicho esto, sólo cabe la mejor de la suerte a “la celeste”, pero no olvidemos que los problemas de mayor gravedad que nos afectan están lejos de los estadios de fútbol…
A.R.D. 

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Erradiquemos la rémora

Aún cuando podemos admitir como verdadera la afirmación gubernamental de que en nuestro país ha descendido el trabajo infantil, hay que admitir que aún quedan niños y adolescentes trabajando y muchos de ellos en condiciones totalmente deplorables.
Hoy en día cerca de 250 millones de niños trabajan en el mundo y más de 150 millones lo hacen en condiciones peligrosas. Adicionalmente, cada año más de 1 millón de estos niños son víctimas de tráfico humano. (Humanium.org.es.)
El trabajo infantil es definido como toda aquella actividad remunerada o no, que priva al niño de disfrutar de su infancia.
Es así que muchas veces creemos que cuando un niño trabaja “para colaborar con su familia”, no se puede considerar “explotación”, porque seguramente si esa familia funciona como tal, una de sus preocupaciones será precisamente atender a esos niños.
Sin embargo esta es una extendida práctica de trabajo infantil, que es dable encontrar en nuestros barrios y en otros sectores de la población, desde el momento que se le está privando al niño de poder disfrutar de su infancia.
Los derechos del niño establecen entre otros conceptos que durante estas edad el niño tiene derecho a ser protegido, alimentado y educado, para dedicarse pura y exclusivamente a disfrutar de su infancia, edad sustancial en la que el niño recibe valores, aprende a respetar y sobre todo a ser solidario con los demás. De allí que resulte fundamental que se respeten y cumplan sus derechos.
Pero estos derechos están muy lejos de ser genuinos en nuestro país. A lo sumo se los ignora o disimula, pero nadie pone en práctica efectivamente el derecho del niño a jugar, por ejemplo.
Cierto es que el Uruguay ha eliminado las formas más vergonzantes de explotación infantil, como son la explotación sexual, la prostitución, la crueldad, el tráfico, entre otros, aunque de tanto en tanto se ponen al descubierto algunos casos de estos tipos aberrantes de explotación infantil.
Tan condenable o más aún, es el reclutamiento forzoso que aún existe en países donde se desarrollan conflictos bélicos o bien donde accionan grupos terroristas que usan este tipo de prácticas.
Uruguay ha avanzado en la eliminación del trabajo infantil, teniendo en cuenta que hasta hace algunos años atrás podíamos ver a niños mendigando o incluso revolviendo la basura, cosa que actualmente es difícil de ver, aunque permanezcan algunos casos.
Ayer se celebró el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, una instancia dedicada a poner de manifiesto este tema y en la que es bueno detenernos a pensar con ánimo de eliminar definitivamente esta vergonzante rémora social, que todavía tiene algunas manifestaciones entre nosotros.
A.R.D.

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Que más tendremos que ver?

El pasado domingo en los noticieros capitalinos se incluyó el asalto por parte de unos rapiñeros a una comisaría, de donde se llevaron armas y chalecos antibalas, entre otras cosas.
Más allá de que se trata de un hecho lamentablemente factible de ver en nuestros días, en que la delincuencia avanza a pasos agigantados y no parece importarles las leyes, las penas e incluso el riesgo de perder la vida en sus andanzas.
Pero en este caso en particular ya no se trató de atracar un comercio, un local de pagos o un hogar incluso, hechos de por sí altamente reprobables, sino que los rapiñeros optaron por golpear a quienes tienen por objetivo la prevención y represión de delito, para aumentar el desprestigio que campea en nuestros días.
Ni hablar del hecho de que resulte imposible detenerlos en su huida.
Las interrogantes que nos surgen son ¿es posible en nuestro país manejar libremente los chalecos antibalas, las esposas y las armas que utilizaron estos delincuentes sin que sepamos al menos su procedencia?
Está la policía preparada para hacer frente a situaciones difíciles como es la existencia de delincuentes armados y detenerlos cuando ha sido alertada de su presencia y de la acción que están desarrollando?.
¿Cambiaría realmente la situación de haber más policías disponibles en una comisaría?
Por el momento nada de esto parece amedrentar a los delincuentes que han tenido el tupé de copar una comisaría y robar las armas de los propios policías.
En realidad no es un hecho que nos sorprenda, porque el tema de la seguridad es sin duda alguna, una de las mayores preocupaciones de los uruguayos en estos momentos, pero ¿alguien duda que el problema existe, es real y concreto?
No ignoramos que la inseguridad es también el “talón de Aquiles” para cualquier sistema político o cualquier gobierno al que se quiera desprestigiar.
Siempre ha sido así. El llamado “oficialismo”, esto es el gobierno o el partido gobernante tratando de minimizar el problema y la oposición tratando de sacar rédito de ello. Esto ha sido así en todos los tiempos y no importa quien gobierne, el tema de la seguridad va mucho más allá de lo político, pero mientras no lo entendamos así, estaremos prestándonos a la inmunidad de los delincuentes.
Las interrogantes son muchas, la información muy poca y sobre todo nos falta conocer los pormenores de esta situación para saber exactamente ante qué estamos.
Que alguien lo explique por favor.

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Ambiente: no hay peor ciego que el que no quiere ve

El Presidente estadounidense, Donald Trump hizo trizas un decreto de su antecesor, Barack Obama en materia de control ambiental para frenar el recalentamiento global.

La excusa hallada por Trump, un magnate al que obviamente interesa darle a las personas mayores beneficios económicos y para ello incentiva la producción industrial, aunque esto signifique la destrucción irrevocable del planeta, ha sido la incredulidad en las afirmaciones de contaminación.
Donald Trump ha prometido mayor ocupación para los estadounidenses, más trabajo, mejores salarios y demás, todas cosas que el habitante común de los Estados Unidos comparte y aplaude, porque le han instruido para no pensar más allá de sus narices. Esto es, una sociedad hedonista a la que le resulta trascendente sólo que podrá recibir en cuanto a “beneficios” económicos en el corto plazo para tener más placer, así signifique esto la miseria para quienes vienen detrás, es decir las futuras generaciones.
Desde su campaña proselitista Trump ha sostenido que el calentamiento global no es tal. Que es un “invento” de los chinos para frenar la competencia de la industria estadounidense y obviamente que las personas que ha elegido para conducir las diferentes políticas en la materia están en línea con este pensamiento y las medidas por lo tanto irán en contrasentido con la medidas destinadas a proteger el medio ambiente.
Paradójicamente china, una de las grandes potencias y también gran contaminadora del medio ambiente, que se contaba entre quienes se oponían a las medidas ambientales, asumidas por un enorme cantidad de naciones en Kyoto, ha variado su opinión sobre tema y ha adherido, aunque aún muy tímidamente, a la adopción de medidas de protección del ambiente.
En tanto el pensamiento de Trump obviamente que se da de patadas con la opinión del 97 por ciento de la comunidad científica internacional que hoy opina que el calentamiento global es un hecho innegable. Tanto es así que 10 de los 12 últimos años están entre los de mayor temperatura en toda la historia conocida y registrada hasta el momento.
Las medidas de Trump no harán más que acelerar la destrucción de los recursos naturales que aún conserva el planeta y obviamente habrán de comprometer la supervivencia de los futuros habitantes de nuestro planeta.
La liberación de la emisión de gases industriales es un contrasentido. Una afrenta a la comunidad científica internacional, que no obviamente no profesa ninguna posición política y mucho menos sentimiento alguno anti Estados Unidos, porque la mayoría de ellos proceden y viven precisamente allí.
Ojalá que cuando el daño demuestre a Trump cuán equivocada ha sido su política, aún haya tiempo de revertir este daño, cosa que no siempre será posible.

A.R.D.

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Por un mundo sin olvidados

Siguiendo con el tema de la vivienda, para nosotros uno de los más acuciantes de nuestros días. Digamos que es muestra del gran desorden y la improvisación que hemos tenido y seguimos teniendo no sólo aquí sino en todo el país. Mal que nos pese la aparición de los cada vez más frecuentes asentamientos son consecuencia de ello .
Las jóvenes parejas que se forman en nuestros días sufren poco a poco esta realidad y obviamente que las que menos posibilidades tienen de resolver satisfactoriamente el problema son las que menos tienen, para decirlo sin eufemismos, las parejas de mayor pobreza material.
Esto determina que la salida – nos resistimos a llamarle solución – a esta realidad es afincarse, con lo que se tiene y en el primer lugar que se encuentre cuyos propietarios no están visibles o bien sean lugares públicos.
Esto obviamente que crea un gran desorden, una improvisación de tal grado que en realidad origina asentamientos y hacinamientos similares donde las problemáticas se multiplican, los servicios son pocos o inexistentes y la forma de hacerse un lugar generalmente es “a lo codazos”, léase mediante formas violentas, discusiones, agresiones o similares.
Salto no escapa a esta realidad y quien crea que este es un problema sólo de gente que está fuera de la ley se equivoca. Una sociedad individualista, la que promueve el bienestar y el placer individual, exhortándose a olvidar a los demás, obviamente que genera estos “bolsones” de rencor, de violencia y de resentimientos, en los que se vive con muchas penurias y a nadie se le ocurra convencer a los habitantes de estos lugares que “la vida es agradable, es un regalo y es placentero sencillamente vivir el día a día…”, porque no es su caso precisamente.
Se nos dirá que el Estado no tiene por qué hacerse cargo de quienes no han querido estudiar o prepararse para la vida, de quienes no han sido prolijos para presentarse a un trabajo o no se han disciplinado lo suficiente como para tener otras posibilidades.
Es una verdad a medias, porque también cabe preguntarse en qué medida han tenido ellos la posibilidad de hacerlo. No se trata sólo de tener un sistema gratuito, sino que integrarlos a él y para ello necesita alimentarse, vestirse y tener las mismas posibilidades que los demás, aspectos que generalmente no se ven, pero vaya si se sufren.
Por ejemplo, es difícil que un o una adolescente se concentre en los estudios si sabe que en su casa su madre o sus hermanos en esos momentos pasan hambre o sufren otro tipo de penurias.
¿Se hace cargo el Estado de estas situaciones? ¿Está en conocimiento de la situación social de cada alumno? ¿Se preocupa el sistema por saber y conocer más en detalle la problemática de cada alumno?
Cómo se verá una problemática muy difícil y si hay una cosa que no debemos hacer es sentirnos totalmente ajenos a ella.
A.R.D.

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La vivienda: esa gran preocupación

Días atrás nos ocupábamos en estas columnas, entre otras cosas del tema de la ocupación de los espacios públicos y el gran tema de la vivienda para la enorme mayoría de la población.
Es que seguramente este debe estar entre los más preocupantes, sobre todo para la gente joven que necesariamente debe resolver este tema para realizarse en la vida.
“El que se casa, casa quiere…”, decían nuestros mayores y no les faltaba razón. La vida en pareja requiere de construir su propia familia en un ámbito que se siente de su dominio, más allá que sea de su propiedad o arrendado, pero donde puedan tomar sus propias decisiones, ver el resultado de sus aciertos y también reconocer y evaluar los errores cometidos.
Esta es la necesidad, pero ¿cuál es la realidad de nuestros días en materia de vivienda?
En primer lugar, son muy pocos, las más estrictas excepciones que tienen posibilidades de adquirir un terreno y levantar su propia vivienda. Algo absolutamente vedado para las parejas de trabajadores y de clase media en general.
La salida de emergencia entonces es el arrendamiento y un arrendamiento de una vivienda con las comodidades mínimas para una familia “tipo”, con dos hijos, ubicada en un lugar con todos los servicios y en zona “potable”, desde el tema de seguridad y demás, no puede hallarse siquiera por un monto igual a un sueldo mínimo y medio. En todos los casos es superior a este (en alquiler en estas condiciones es difícil hallar por menos de 15 mil pesos) y por lo tanto al menos uno de los dos cónyuges o integrante de la pareja debe trabajar para costear el alquiler.
Del sueldo del otro, que necesariamente deberá ser superior al mínimo, deberá costearse alimentación, vestimenta, servicios, educación y demás.
Esta es la realidad y esto determina que haya hoy un enorme problema social, aunque no siempre trascienda en toda su dimensión. Más grave aún. La delincuencia afecta en menor o mayor grado en muchas partes de la ciudad, y por lo tanto se está permanentemente expuestos a perder total o parcialmente los bienes que se tenga, cuando no lo más preciado: la vida.
Lamentablemente nos constan casos en que el problema que surge de estas situaciones, sobre todo en lo económico que entra a complicarse día a día, es tan grave que desemboca en casos de violencia doméstica, cuando no en la disolución lisa y llanamente del vínculo de la pareja, con el abandono a los hijos a su suerte a menudo de las malas compañías que van hallando en las calles.
Quienquiera auscultar el tema más allá de lo que puede verse a simple vista, se encontrará con raíces de la violencia doméstica, la delincuencia, la drogodependencia y necesariamente deberá analizar estos aspectos, porque están en la génesis del problema.
A.R.D.

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El plástico nos está matando

Un grupo de diez científicos ha pedido a los gobiernos que declaren a los plásticos residuos peligrosos porque su acumulación amenaza con convertirse en una verdadera bomba de tiempo que pone en riesgo el futuro de toda la naturaleza sobre la tierra.
Obviamente que el poder político y el de grandes multinacionales en muchos casos más poderosas que los gobiernos mismos, han hecho oídos sordos a la advertencia y creen que estos científicos exageran, que a poco se lo propongan podrán limpiar los mares y la naturaleza misma.
Nada más errado, ellos saben que el problema es de muy difícil solución y está causando un grave daño que lejos de evitarse se sigue agravando, nada más que a una marcha más lenta. Es que quien obtiene suculentas ganancias utilizando el plástico bajo cualquier forma, no parece dispuesto a dejar de lado sus ganancias o reducirlas, porque “no le interesa” el mundo del futuro, sólo el actual y la acumulación de dinero es su único objetivo.
El tema nos retrotrae a la década del setenta, cuando se iniciaba el grupo de científicos para alertar sobre el calentamiento global. Fueron acusados de extremistas y varias cosas más. Hoy ya nadie discute la enorme amenaza que significa el calentamiento global, al punto que algunas de las poderosas naciones que se oponían a reducir sus emisiones anhídrido carbónico (establecida en el Protocolo de Kyoto) hoy están en otra posición, ya no se niegan a esta reducción, ya no niegan que de no asumirse el tema y tomar las medidas preventivas correspondientes, los cataclismos derivados del recalentamiento global serán inevitables.
Sólo en nuestra vecina Argentina, hay 3.000 vertederos a cielo abierto, con todo menos de los existentes en Brasil.
Es que hasta hoy nadie se ha tomado el tema en serio. El mentado reciclado sigue siendo más que un objetivo un elemento político más. Quienquiera que se ocupe en serio del tema tendrá que saber que no sólo se ha inutilizado la tierra de lo que antes fueron chacras fecundas, sino también las aguas del arroyo San Antonio y varias partes de la ciudad convertidas en basureros malolientes, que aportan una imagen lamentable a la ciudad.
Este caso que puede verificarse en Salto se multiplica lo largo y ancho del territorio nacional y más allá, porque no hay país en el mundo que haya logrado dominar debidamente este tema.
Nosotros también somos parte del problema y por lo tanto nuestra conducta aporta un granito de arena a favor o en contra del tema.
A.R.D. 

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Las redes sociales no son culpables

Entre los errores que vemos cometer a diario en materia de comunicación vemos frecuentemente que cuando se comienzan a verificar los temas, se les atribuyen errores o dislates a “las redes sociales”.
En realidad esto está indicando que muchas veces las propias personas que formulan estas aseveraciones denotan que son proclives a dejarse llevar por las redes.
Es que muchas personas son proclives a repetir lo primero que leen, ven o escuchan, sin prestar atención sobre lo sustancial en materia de comunicación, vale decir a las fuentes, a quien lo dice, qué es exactamente lo que afirma, en que se basan, cuales son sus argumentos.
Es que una de las principales formas de inducir el error, es precisamente deformar, comunicar parcialmente, atribuir una versión a una fuente inubicable o no identificable. Como “gente que estaba allí…” o los vecinos del lugar… sin determinar exactamente “que” gente, “que” vecinos, con nombre y apellido, única forma que conocemos de verificar algo.
Precisamente esto habla de una ignorancia muy extendida. Un buen lector debe ser capaz de analizar, de profundizar, de investigar una noticia o una versión antes de repetirla como una información veraz.
En caso contrario lo que corresponde es aclarar que “fulano” de tal o la publicación “tal o cual”, sostiene tal argumento.
Es que esta es la única forma de ganar en credibilidad y prestigio. Un medio que se precie de ser creíble debe dejar de correr tras las “primicias”, que felizmente hoy están bastante venidas a menos.
Si bien siempre es importante dar una información en cuanto se la conoce y se la tiene verificada, los medios más creíbles no son los que acostumbran a dar “primicias”, sino aquellos que investigan, profundizan y chequean todos los aspectos de una información antes de darla a conocer.
Aún en aquellos casos, donde las cosas no parecen claras, es importante dar a conocer todas las versiones y posiciones, identificando con claridad las fuentes y los informantes, porque no se puede ignorar que detrás de toda información generalmente se esconden intereses, legítimos o no tanto, pero intereses.
Por nuestra parte hemos aprendido en nuestro largo caminar que una información es tal cuando se la investiga, se la analiza, se obtienen fuentes identificables y por lo tanto resulta irrefutable.
Que quede claro, la culpa no es de las redes, sino de los que repiten versiones poco confiables.
A.R.D.

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“No conozco a ese señor”

Realmente nos da vergüenza ajena el haber tomado conocimiento de que un legislador departamental fuera capaz de invocar tamaña ignorancia para negar su voto a un maestro, medalla de oro del Instituto de Formación Docente, de su generación, ilustrador y escritor de 30 libros de cuentos infantiles, uno de los cuales fue llevado al cine incluso.
Que un legislador departamental sostenga que debió recurrir a Internet porque “no conozco a este señor”, realmente es lastimoso.
El maestro Sergio López es realmente un orgullo para los salteños. No sólo por sus éxitos como escritor y realizador, sino esencialmente por su bonhomía su persona de bien y su destacada trayectoria como referente de la cultura nacional.
Ha sabido integrar jurados del más alto nivel del país y la adhesión y apoyo recibido por estas horas de parte de altos exponentes de la cultura nacional, de la talla de Roy Berocay, Magdalena Helguera y varios más seguramente servirá al desorientado edil para saber de quién se trata.
Sergio López no necesita ser declarado “ilustre” por parte de nadie porque ya es ilustre en todo el país y aunque nos duela decirlo, la declaración de una junta de tan pobre nivel como es la actual en el departamento, nada agregaría a su sobresaliente curriículum.
El Maestro Sergio López, uno de los primeros en usar y destacar al sapo Ruperto, goza de un gran respeto no sólo entre sus pares y los padres de los niños escolares, sino sobre todo por estos que conocen sus cuentos, los aplauden y disfrutan como seguramente los disfruta su autor.
Sergio López Suárez es un señor y de allí que haya reaccionado con la humildad y la grandeza que lo caracteriza, porque lo que no sabe este edil, es que la cultura no sabe de política, de ideologías, de votos. La cultura es talento, es conocimiento, es sensibilidad y respeto a ideas ajenas a las que se puede discutir, pero jamás faltar al respeto.
Para su conocimiento (aunque dudamos que el edil lea alguna otra cosa que no sea el pizarrón de la quiniela) debería saber que si alguien debe sentir vergüenza por lo que ha pasado es Ud.
Alberto Rodríguez Díaz

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Una de las mayores amenazas

El mensaje de este Día Mundial del Medio Ambiente es simple: rechaza el plástico reciclable.
“Si no puedes reusarlo, rehúsalo”, dice el mensaje difundido por el Secretario General de Naciones Unidas, en un acertadísimo juego de palabras que sintetiza la posición que debiéramos tener frente al tema.
En el mismo mensaje se sostiene que cada año ocho millones de toneladas de plástico van a parar a los océanos y de continuar esta tendencia, en el año 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos.
Si alguien duda hacia donde vamos bastaría que pasara por detrás del Salto Rowing Club para observar un predio atiborrado por la contaminación generada por plásticos.
Las consecuencias de este desorden, que comienza por nuestra casa y nuestros hábitos son nefastas. Parece incluso una paradoja que algo que vemos como algo tan frágil y endeble, sea una de las amenazas más graves para el futuro de nuestro planeta.
La elección del combate al plástico como centro de la campaña mundial en este Día del Medio Ambiente, ha sido para nosotros un gran acierto.
El plástico bajo sus diversas formas es hoy una amenaza más grave de nuestros días y no podemos culpar a nadie más que a nosotros mismos por nuestros malos hábitos que son la mayor contribución a la gravedad del asunto.
Hemos destacado el acierto que se ha puesto en práctica semanas atrás en nuestro medio, cuando en un acuerdo conjunto entre el Centro Comercial y la Intendencia se decidió que se comenzara a cobrar las bolsas de plástico en los expendios.
Es un pequeño pasito. Falta muchísimo más. En primer lugar porque salvo algunas excepciones muy puntuales en los demás comercios, las bolsas se siguen proporcionando sin costo, porque no se ha entendido aún cual es el verdadero sentido de la medida.
Poco o nada aportaría a la preservación del planeta la contribución surgida del costo que se pudiera cobrar por cada bolsa. Lo que realmente interesa lograr es la disminución del uso de las bolsas plásticas, que constituyen un verdadero atentado contra la subsistencia de un planeta verde y limpio como es nuestra obligación legarlo a las generaciones futuras.
Nuestras dudas siguen radicando en los tiempos, ¿será suficiente para salvar al planeta de la destrucción a la que va encaminado aceleradamente?
Seguramente que no. Sólo será posible cuando no aceptemos un solo envase de plástico, ni menos una bolsa, aunque sea regalada. Si esto no es posible, tampoco será posible salvar al planeta.
A.R.D.

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Lo primero es diagnosticar en forma acertada

Las medidas reclamadas como respuesta impulsiva ante una situación o un hecho concreto, suelen ser parciales, erradas y poco pensadas. Cuando reclamamos más policías como solución al problema de violencia o la inseguridad que nos afecta.
Cuando se reclaman más policías entendiendo que puede ser la forma de enfrentar y eliminar o disminuir al menos la delincuencia, creemos que se está errando.
No dudamos que la incorporación de más policías puede ayudar, favorecer, pero como se ha dicho, ni siquiera poniendo un policía en cada hogar solucionaríamos el tema de fondo. Creemos que más importante que aumentar el número de policías de por sí no soluciona el problema. Lo más importante -pero que tampoco es una solución de fondo- es la preparación, la capacitación y sobretodo la adhesión del policía a su tarea específica.
Tampoco las penas más duras, como la cadena perpetua revisable, como se propone y ni siquiera la incorporación de los militares a las tareas represivas, de por sí solo significan una solución.
Somos partidarios de autorizar allanamientos nocturnos, durante determinado tiempo, debidamente controlados y asumidos porque estamos hablando de uno de los derechos “inviolables” como es el hogar familiar.
En estas columnas hemos expuesto nuestra posición contraria a la incorporación de los militares a las tareas represivas porque sencillamente creemos que no es tarea de los militares y quienes tenemos unos años más, sabemos la situación vivida en los doce años oscuros en que fueron conculcados todos los derechos ciudadanos.
Existen dos elementos fundamentales en esto. Lo primero es combatir a fondo el tráfico y consumo de drogas y para ello es necesario encarar a fondo el combate a la corrupción, porque estamos convencidos que si la droga no contara con algunas puertas abiertas no podría tener la difusión que tiene.
El segundo elemento a combatir con la máxima severidad es el porte y tráfico de armas de fuego.
El combate a estos dos elementos requiere de la actualización de leyes, del “aggiornamiento” para poder encarar la tarea al menos en las mismas condiciones de la delincuencia.
Hoy en las actuales circunstancias, los delincuentes saben que si no son detenidos “in fraganti”, vale decir, en momentos en que están cometiendo el delito, difícilmente puedan ser inculpados.
Queda toda la convicción de que las leyes “protegen” a los delincuentes y no así a quienes los combaten. Por lo tanto si se quiere combatir con mayor éxito al delito hay que partir de un diagnóstico acertado.
Alberto Rodríguez Díaz

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Por qué NO más atribuciones a los militares Es fácil sacarlos a las calles, lo difícil es exigirles que vuelvan a sus cuarteles

Cuando a principios de la década del setenta hacíamos nuestras primeras armas como periodista en diario EL PUEBLO, fuimos testigos de años difíciles.
Años en los que observamos sencillamente como la mayoría de la población, pedía “mano dura” y la intervención de los militares para detener acciones delictivas que se consumaban día a día.
Hubo civiles que llegaron incluso a golpear la puerta de los carteles pidiendo la intervención militar. Recordamos a un conocido hacendado – ya fallecido – que recorría la ciudad en su jeep verde olivo y se vestía como militar, botas incluidas. Cuando llegaba al cuartel los militares le hacían la venia como si fuera un jerarca más. Era amigo del jefe de turno del cuartel y de allí el respeto que despertaba para satisfacción de su deformado ego.
Observamos también quienes eran los “comunistas”, los “tupamaros” y los “subversivos” perseguidos y como conocíamos a algunos sabíamos que algo “no cerraba”.
Resultaba difícil entender “por qué” eran considerados indeseables. Pronto notamos como el poder corrompía también la cúpula militar y obviamente que no había derecho alguno, ni existía periodista alguno capaz de interrogar, de hurgar y profundizar en lo que sostenían los comunicados militares o sus voceros, sin sufrir las consecuencias.
Hubo periodistas perseguidos y “condenados” por pensar distinto y también “mimosos” que tenían fuentes directas en los cuarteles y en la dictadura, porque sencillamente transcribían lo que se les “informaba”.
Comenzamos a mirar más detenidamente a quienes tenían siempre primero las informaciones y entendimos que para ello era necesario “vender su alma al diablo”, nada de preguntar, nada de hurgar y profundizar.
Aún recordamos cuando recién comenzaban a aparecer cuerpos en la costa de Rocha, que el mar traía y preguntamos a un periodista capitalino que conocíamos y le sabíamos afín a los militares, de qué se trataría. Con total desparpajo nos dijo: “seguramente producto de algún motín en uno de esos pesqueros coreanos que andan por ahí, y en los que suelen ser frecuentes los motines”.
Ninguna posibilidad de ir más allá. No existía ese derecho. No existía la ley de Acceso a la Información Pública.
Es más, pronto se “barrieron” los restantes derechos y luego se supo de los famosos “vuelos de la muerte”, en los que se arrojaban al mar detenidos, hoy desaparecidos.
Se entenderá ahora por qué NO comparto el proyecto de sacar a los militares de sus cuarteles.
Sí entiendo necesario “aggiornar” las leyes, capacitar debidamente a los jueces para que asuman el riesgo de error al autorizar un allanamiento nocturno, alcance que entendemos que hoy se hace necesario, pero en forma provisoria y con el menor riesgo de error posible. Además entiendo imprescindible capacitar y darle a la policía las atribuciones necesarias para combatir con éxito el delito que hoy no es el mismo que en 1830, cuando se firmó la Constitución de la República, que entre otras cosas prohibía los allanamientos nocturnos.
Hoy en los asentamientos y barrios “complicados” existen “boquetes” para pasarse de una casa que estén allanando a otra. No tanto las personas, pero si las “mochilas” con droga o armas de las “bocas”.
Existe la urgente necesidad de tomar medidas para enfrentar con éxito la situación, para detener los crímenes, rapiñas y copamientos, pero no sea que con el propósito de combatir el delito larguemos a la calle un monstruo mayor aún, porque esta película ya la vimos y la seguimos lamentando.
Primero sepamos donde están los detenidos desparecidos, quienes y como los hicieron “desaparecer”, porque esto señores, son crímenes, asesinatos, que también siguen impunes.
Alberto Rodríguez Díaz

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Entre lo que se dice, lo que se hace y lo que se puede hacer

Tiempo atrás leíamos en EL PUEBLO, declaraciones atribuidas al Jefe de Policía de que se sabía que en la ciudad de Salto existían 150 bocas de pasta base, información que no fue negada por él, aunque se argumenta siempre que no se hace nada porque no hay pruebas…
Es indudable que una de las decepciones más grandes de la Policía al detener a un presunto delincuente, cuando lo sabe culpable, pero no lo puede probar suficientemente.
Nuestras leyes en estos casos son inapelables, si no hay pruebas suficientes, el sospechoso queda libre. Esto ha llevado a que se utilice cascos de motonetistas y capuchas, además de otro tipo de máscaras, porque los delincuentes saben que si no son identificados y detenidos en el momento difícilmente serán responsabilizados.
Esto es precisamente lo que entendemos que debe estudiarse a fondo. Fuimos impulsores del casco protector para los motonetistas, a sabiendas que es un elemento trascendente a la hora de proteger la vida de ellos, sin embargo hoy estamos reclamando su eliminación, porque muchas veces ha servido para esconder la identidad de los malvivientes.
No esperamos con ello una solución de fondo, pero sí una disminución del riesgo, porque hoy ver a motonetistas con casco es lo más normal, eso está siendo mal utilizado y sirve para que los delincuentes logren impunidad.
La ciudadanía tiene la convicción de que el nuevo CPP favorece a los delincuentes y en los hechos ha demostrado que en alguna medida es así o por lo menos la Policía así lo argumenta.
No somos de obrar con impaciencia, pero tampoco de dejar pasar por alto situaciones en las que se va expandiendo la convicción de que no hay nada que hacer porque están con las manos atadas.
Creemos que falta aclarar cosas. Falta informar debidamente del alcance y los objetivos de las leyes.
Hoy tenemos no sólo en Salto, sino en todo el país, la misma situación. El auge de los crímenes y de los hechos de violencia que ganan terreno día a día. Resulta obvio que alrededor de cada boca de droga, existen delitos cometidos a diario, robos, arrebatos, rapiñas y hasta crímenes.
La población tiene el convencimiento que la Policía sabe dónde se vende la droga, quiénes trafican con ella, quiénes son los que delinquen y resulta difícil entender, que no puedan hacer nada efectivamente.
A.R.D.

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Corresponde negociar con una buena disposición

El trabajo es el elixir para muchos de los problemas que nos afectan y en especial para la seguridad.
Quien tiene un buen trabajo, estable, digno y debidamente remunerado difícilmente abandona esta vida para someterse a situaciones lamentables.
Es que además el ocio sigue siendo como bien se dice “el padre de todos los vicios”. En nuestra sociedad este aspecto es sabido, conocido, pero poco o nada cuidado.
Estamos en un año que ha sido calificado como “histórico” en esta materia y en materia de violencia y seguridad asistimos a un empuje inédito. Al mismo tiempo las estadísticas revelan un preocupante aumento de la desocupación.
Estamos en pleno desarrollo del mayor número de negociaciones tripartitas (trabajadores – empresarios – gobierno) en el último año de modificación presupuestal para el gobierno nacional que es por su parte el “patrón” de los empleados estatales.
El trabajo está en crisis en todas partes del mundo y hasta hay quienes vaticinan la terminación del mismo a manos de las nuevas tecnologías, pero no debe desconocerse que este puede ser un elemento de presión formidable en las negociaciones.
De todas formas, se trata de entender que lo que debe primar en estas negociaciones debe ser la buena voluntad y saber que tanto empresarios (patronos), como trabajadores se necesitan en este mundo globalizado.
El empresario, sin una mano de obra calificada, sin trabajadores responsables y sin un entorno de paz y tranquilidad, es difícil que logre competir debidamente.
El trabajador necesita que la empresa donde trabaja y produce sea competitiva, alcance los niveles de producción razonablemente requeridos y pueda asumir sus compromisos, además de dejar las ganancias razonables y legítimas que la hagan viable.
El gobierno, que tiene como fuente de ingresos los aportes de patronos y trabajadores para solventar su presupuesto, debería de ser un observador, con mínima intervención en el tema.
Como en toda negociación, el éxito está estrechamente vinculado a la disposición con que se negocie. Si partimos de bases ideológicas, de posiciones antagónicas, al punto de mirar a la otra o las otras partes como enemigas, entonces es poco lo que podemos esperar.
Gran parte de este partido, para decirlo con términos futboleros, se juega afuera y es hacia allí donde debemos dirigir el mayor de los esfuerzos.
En un año donde el auge de la conflictividad seguramente será el común denominador es de esperar que cada cual asuma su responsabilidad y se imponga el sentido común en cada parte.
Es la única forma en que gane el país y ganemos todos.
A.R.D.

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En el Día Mundial sin humo de Tabaco

Quienes tenemos algunos años más recordamos cuando al viajar en ómnibus o estando en cualquier ambiente cerrado era “normal” tener que aguantar el humo de tabaco, sin obviamente tener derecho alguno a protestar, porque por entonces no estaba prohibido.
Es así que los no fumadores debieron soportar años sin protestar e incluso algunos llegaron a enfermarse gravemente por estar sufriendo esta situación.
Hoy felizmente es cada vez menos frecuente ver a algún fumador, e incluso es casi inexistente ver a un fumador en un recinto cerrado público o privado, por la sencilla razón de que todos sabemos que está prohibido hacerlo y por lo tanto a todos nos consta que tenemos derecho a reclamar que se hagan cumplir las disposiciones en estas circunstancias.
Entre las enfermedades a consecuencia del tabaquismo se destacan dos: 1) el cáncer de pulmón por la acumulación de nicotina y 2) las enfermedades cardiovasculares, segunda causa de muerte después de la hipertensión arterial, en enfermedades relacionadas al corazón.
El tabaco causa por año algo así como siete millones de defunciones, el doce por ciento de estas muertes se relacionan a la exposición al humo de tabaco por no fumadores o fumadores “pasivos”, que aspiran el humo de tabaco que expelen otras personas.
Uruguay ha jugado un rol muy importante en la lucha contra el tabaquismo. En un juicio que llevó más de seis años (2010 – 2016) y luego de varias apelaciones, Uruguay salió airoso en la demanda que le iniciara la tabacalera estadounidense debido a la política antitabaco que fuera adoptada en nuestro país por el gobierno del Dr. Tabaré Vázquez.
De acuerdo al Ministro de Salud Pública, la tabacalera intentó aterrorizar a nuestro país por “atreverse” a adoptar una seria política antitabaco.
Finalmente el derecho internacional favoreció a Uruguay y la tabacalera debió pagar siete millones de dólares en materia de gastos y honorarios en la demanda que había entablado contra Uruguay.
Esto significó un espaldarazo importante para todos los países que establecieran limitaciones al tabaco y más allá de lo económico, creemos que es uno de los motivos a celebrar realmente porque quien ganó fue la población uruguaya toda, que sin ver impedida su libertad a fumar, ha sido debidamente advertida del riesgo que esto involucra, para sí y todos quienes le rodean.
Alberto Rodríguez Díaz

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El rol de la población

El último caso de dengue “importado” descubierto en el país , ha servido para recordarnos que la amenaza sigue latente en el territorio.
En esta ocasión no hubo duda alguna. El paciente ha sido una turista que incluso ya ha dejado el país, había venido desde la India, nación que tiene el Dengue en forma endémica. Allí lo contrajo e incubó en el viaje hacia el Río de la Plata, donde se le manifestó la enfermedad.
De todas formas la existencia del mosquito trasmisor de la enfermedad en nuestro país, lleva ya varios años e incluso no hace mucho tiempo se comprobaron los primeros casos de dengue ¨autóctono¨ esto es, de la enfermedad contraída en nuestro país por parte de personas que no han viajado al extranjero.
La cuestión es que los uruguayos estamos muy lejos de hacer todo lo que nos corresponde para tratar de erradicar al Aedes Aegypti, cuya población se ha extendido a todo el país.
Es una tarea de por sí difícil, dado que hasta las plantas ornamentales, muy abundantes en Salto donde la jardinería ocupa un lugar destacado en la preferencia de la población sirve de hábitat para el insecto.
Pero independientemente de esto, es sabido que hasta una diminuta tapita de refresco que haya juntado agua de lluvia le sirve al mosquito trasmisor de la enfermedad para desovar y criar por los días que requiere el desarrollo de las larvas para seguir reproduciéndose.
Pero más allá de estos aspectos menores y de poca relevancia, nos preocupa la existencia de abundante chatarrería en varios puntos de la ciudad, de depósitos de neumáticos viejos y de muchísimos recipientes que existen en casi todos los fondos de las fincas salteñas.
Si bien es cierto que las autoridades sanitarias y la Intendencia tienen un alto grado de responsabilidad en esta lucha, para nosotros la mayor de todas las responsabilidades es nuestra.
La población de Salto sigue sin asumir todo lo que puede y debe hacer en esto. Sigue sin entender que en el control del Dengue debemos involucrarnos todos, porque si se transformara en una epidemia habrá mucho que lamentar.
Ahora comienza un tiempo peligroso en la reproducción del insecto con el período de las lluvias y por lo tanto es necesario que sepamos dar la lucha que corresponde.
A.R.D.

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Una “mancha” avergüenza al sistema democrático uruguayo

Los uruguayos solemos enorgullecernos de nuestro sistema democrático, donde presidente y expresidentes pueden aparecer juntos y compartiendo en alguna ocasión especial.
Es además de los pocos países donde no existen atentados terroristas y casi todos los temas se dirimen mediante discusión y diálogo, que luego es la ciudadanía la que decide. Sin duda son valores que motivan este orgullo.
Sin embargo sigue habiendo una piedra en el camino y es nada menos que el voto desde el extranjero. Uruguay es de los pocos países del mundo que exige que los votantes estén en el territorio para sufragar, dado que no se habilita forma alguna de hacerlo desde el extranjero.
Es por este motivo que lo que se ha denominado la diáspora, o el departamento veinte lucha por conseguir el sufragio en el extranjero que se ha buscado de diferentes formas desde el inicio del siglo y nunca se lo ha conseguido.
Hoy se puede entender que no es uno de los temas urgentes a resolver en el país, pero sin duda alguna que es un “debe” de la democracia uruguaya. El domingo último se celebraron las elecciones en Colombia, un país que tiene habilitado el voto en el extranjero y más de 78 mil ciudadanos de aquel país sufragaron, incrementando notoriamente la cifra que había votado por esta vía en las elecciones pasadas.
Entendámonos bien, si las iniciativas han fracasado hasta el momento se debe fundamentalmente a que la posición de los partidos tradicionales (blanco y colorado) se ha mantenido invariable y se basa en la convicción de que quienes se han ido son esencialmente votantes del Frente Amplio.
Obviamente que no es este el argumento que se usa al momento de “explicar” el por qué de la negativa, pero resulta claro que es así.
Ahora bien, a juzgar por el resultado de las tres últimas elecciones ésta estrategia no ha dado resultado, debido a que casi el 50 por ciento de los uruguayos que se han ido, lo ha hecho hacia la Argentina, país vecino y de diferentes maneras se las arreglan para venir a votar llegado el momento.
Es hora entonces de pensar si realmente ese otro 50 por ciento que se halla en otros países será tan determinante como para cambiar el resultado electoral, cuando se asume que quienes se han ido a Miami (EE.UU), España y Europa, tres de los principales destinos después de Argentina, no son todos votantes del Frente Amplio precisamente.
Es hora de analizar en profundidad y sin apasionamientos, porque considerar que quienes están fuera del país no son uruguayos al momento de votar, es una mancha en el sistema democrático.
A.R.D. 

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Los primeros a proteger

Hasta nuestros oídos llegó un comentario al que prestamos atención. No sólo se trata de que la realidad prácticamente en todos los barrios de la ciudad es la misma, el miedo va ganando terreno y predomina.

En todos los barrios de Salto hay personas de trabajo, personas valiosas para la comunidad y también “barritas” o grupos de malvivientes que precisamente se dedican a vigilar a aquellos para robarles, amenazarlos o incluso agredirlos y en los hechos hay personas que se resisten a vivir allí, porque “mandan” los delincuentes.
Esto determina que haya mucho temor, generalmente en barrios de la denominada “zona roja”, donde se mueve el narcotráfico. Sabemos que existe información que no trasciende, precisamente porque nadie habla, pero esta regla no rige para los niños que con su característica inocencia comentan sobre todo en la escuela o en el jardín.
Esto lleva a saber que las maestras y padres de estos niños suelen manejar información que no llega a trascender, pero nada hay para reprocharles, porque tampoco se puede exigir que haya en esto quijotes, cuando quienes tienen la responsabilidad específica de brindar protección no la asumen.
Además las personas más desprotegidas son aquellas precisamente que están dedicadas a su trabajo, a su vida de honestidad y de concentración en esto.
Precisamente son ellas las personas que pagan las consecuencias, las principales víctimas de estos malvivientes.
Son los trabajadores honestos que viven en estos barrios los que pagan las consecuencias, los que sufren los estigmas, los que son atemorizados y hasta expulsados por ellos.
Allí precisamente radica la cuestión. Los primeros a proteger y a poner fuera del alcance de estos delincuentes deben ser estas personas, que sufren porque el servicio de ómnibus no les llega, los taxis no entran, los servicios de emergencia médica y otros servicios tampoco.
Cuando nos referimos a estos barrios tenemos que tener cuidado de no estigmatizar, de no “poner a todos en la misma bolsa” porque seguramente que hay en estos barrios personas tan o más valiosas que otras que viven barrios más “protegidos”.
Esto es lo que tenemos aprender, no sólo la población en general, sino también los empresarios, que se niegan a darles trabajos sólo por el lugar donde viven. En tanto debe saberse que precisamente los que tienen algo que esconder consiguen otro domicilio o sencillamente mienten su dirección.

A.R.D.

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Por siempre el libro

Hoy 26 de Mayo, se celebra el Día del Libro en nuestro país, concomitantemente con el recuerdo de la inauguración de la Biblioteca Nacional, encargada por el Gral. José Gervasio Artigas al presbítero Dámaso Antonio Larrañaga.
Es que el jefe de los Orientales consideraba que la cultura en el país debía ser esencial y de allí que nos haya dejado un santo y seña inolvidable: “Sean los Orientales tan ilustrados como valientes”.
EL PUEBLO acaba de sumarse a una iniciativa local de la promotora María Luisa de Francesco compartida con otras instituciones como el Colegio y Liceo de la Sagrada Familia y la artista plástica local, Elsa Trolio, con “Salto lee”. Una iniciativa que celebramos porque siempre hemos sostenido lo mismo aquello de “si quieres escribir bien, lee, lee y lee”.
La iniciativa se sustenta en el recuerdo de un ícono de la literatura sudamericana, como lo son los “Cuentos de la Selva”, del salteño Horacio Quiroga, una de las plumas más destacadas de la literatura universal.
El libro es por esencia la columna vertebral de la palabra escrita que puede presentarse de diversas maneras. Es más, hoy las nuevas tecnologías de la comunicación nos presentan diversos soportes, del mundo digital, pero el libro de papel es hasta hoy insustituible, porque nada ha logrado eclipsar sus muchas virtudes.
No hay conocimiento que no se haya registrado en un libro para su permanencia, porque nada más permanente que este. Incluso los diarios y las revistas que comparten el privilegio de atesorar la palabra escrita, tienen en cambio una vida más efímera. Su “reinado”, salvo excepciones, es sólo de algunos días o a lo máximo de meses, sin embargo hoy tenemos libros de cientos de años.
El libro es el encargado de atesorar lo más destacado de las obras de escritores, poetas y novelistas, además del conocimiento en general.
El libro comparte además la responsabilidad de calificar a cada obra. Sólo los más requeridos y los de mayor demanda, que a la postre son reconocidos como los mejores, logran permanecer vigentes en el tiempo.
Son los libros, los capaces de hacer destacados y hasta famosos a nivel internacional a algunos escritores y poetas y en cambio relega al ostracismo y la ignorancia a aquellos libros cuya demanda va condenándolos al olvido.
Hoy más que nunca tiene vigencia para nosotros una de las tantas frases que hemos leído y que hace referencia a los logros que se consideraba debían fundamentar la acción humana: plantar un árbol, engendrar un hijo y escribir un libro.
Sin duda pura sabiduría.
Alberto Rodríguez Díaz

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¡No lo olvidemos!

La realización de las marchas del 20 de Mayo, para recordar a los casi 200 detenidos desaparecidos durante la dictadura militar demuestra una vez más que es grande la cantidad de uruguayos que tienen muy frescas las arbitrariedades y los crímenes de quienes se apoderaron ilegítimamente del poder en aquellos años.
Reconforta saber que el pueblo uruguayo no olvida las injusticias que se realizaron durante estos años negros y la forma de tratar de evitar que se vuelva a reiterar esta situación, donde reinó el terrorismo de Estado, donde los militares impusieron sus propias leyes – por supuesto que invocando al pueblo – y que obviamente aún se sigue ignorando, desconociendo y tapando por parte de quienes no tuvieron ningún escrúpulo en pasar por encima de todas las leyes y de todos los derechos establecidos por el pueblo.
No tenemos más ambición de que se aclare hasta el último de los crímenes registrado en aquel tiempo.
No somos partidarios de ideología alguna ni nos consideramos como era habitual decirnos en aquellos tiempos “cretinos útiles” a las ideologías extremistas de la guerrilla y demás.
Si este es el precio por pedir justicia, por defender los derechos ciudadanos que marca la Constitución de la República, entonces que nos llamen como quieran, jamás olvidaremos, ni mucho menos compartiremos los métodos de aquellos años, cuando se suprimieron todos los derechos ciudadanos.
Años en los que permanecimos en los medios debimos extremar las precauciones, para que el mandamás de turno no nos tachara de “comunista”, aclarando que nada tenemos contra estos, si están dentro del sistema democrático. Esperamos que no se olviden quienes hoy estamos en los medios lo que sucedía en aquellos años, cuando a nadie en sus cabales se le ocurriría ir a pedir explicaciones a un cuartel, nadie si siquiera preguntaba… porque ya sabían qué les pasaba a los preguntones.
Los “periodistas” debimos limitarnos a transcribir comunicados, a describir y elogiar obras y acciones que nadie podía cuestionar.
Vale decir, la libertad de expresión no existía. Hoy es fácil sentirse mártires. Es fácil pedir militares con mayores atribuciones, todas cosas que comprendemos, aunque no compartamos, pero cosas delicadas que se tendrían que analizar en profundidad antes de aprobar o desechar.
Existe un pacto de silencio innegable y obviamente que muchos de los involucrados han decidido llevarse sus secretos a la tumba.
¡No lo olvidemos!
A.R.D.

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La vacunación es imprescindible

Por estos días se ha iniciado la vacunación contra tres cepas de virus de influenza en el país con una alta aceptación.
Esto significa que poco a poco la población ha entendido que por lo menos para los denominados “grupos de riesgo” la vacunación es imprescindible.
Si bien autoridades de la salud han explicado que la vacuna no es una garantía absoluta contra la posibilidad de enfermarse, disminuye fuertemente la posibilidad de hacerlo de las tres principales cepas que provocan la enfermedad en nuestros días.
Más de una persona, sobre todo adultos mayores, sostienen que no se vacunarán debido a que conocen casos de gente que se ha vacunado y se enfermó casi inmediatamente.
Sostener esto es prestar oídos a comentarios ignorantes que precisamente creen que la cepa de la gripe (Influenza), es una sola y por lo tanto no entienden cómo pueden enfermarse algunas personas que se han vacunado.
Hay que entender que en esto la ciencia está de un lado, respaldada obviamente por el conocimiento académico, surgido de la investigación y de la verificación imprescindible y del otro las afirmaciones hoy conocidas como “leyendas públicas”, que sostienen un alcance nunca verificado, insostenible a la luz de la ciencia y sólo basado en los rumores populares.
En esta ocasión se ha verificado un atraso que las autoridades explicaron en la necesidad de actualizar la vacuna a efectos de que alcance una nueva cepa que ha sido la que ha irrumpido en esta ocasión.
Sería conveniente que la población uruguaya madurara también en otros sentidos, como lo demuestra en estos momentos.
Confiar en la ciencia y descartar las afirmaciones producto de la sabiduría popular que se transmite de boca en boca, pero sin ningún basamento valedero, es lo más sabio en estas circunstancias. Ojalá así se lo entendiera.
Siempre hemos escuchado que fundamentalmente en salud rige aquello que es mejor prevenir que curar…
De esto precisamente se trata. Aún no hemos sabido de que haya un número importante de fiebre en nuestros días, pero es mejor que se trate de evitar que lleguemos a esta situación.
Todo lo que es posible evitar será siempre bienvenido. El Ministerio de Salud Pública ha fijado puestos, horarios y demás detalles para facilitar la vacunación, lo demás corresponde a la población, comenzando por los sectores de mayor riesgo.
A.R.D.

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Cuando reina la confusión

El mundo de la economía ha sido siempre bastante “complejo” y difícil de entender por parte del ciudadano “común” en particular.
En buena medida porque hay intereses que precisamente especulan con esta confusión. Porque hay quienes se interesan por dificultar su entendimiento para esconder su verdadera motivación.
Es así que cuando se habla de cifras, de porcentajes y se esconde las políticas económicas detrás de teorías, de intereses, de actitudes y demás en realidad se está complejizando intereses.
Mal que nos pese Uruguay sigue siendo una de las plazas económicas más importantes para los capitalistas argentinos, quienes tienen, según las cifras trascendidas algo así como 500 mil millones de dólares fuera del país.
Hemos oído que en nuestro país se ha llegado a afirmar a nivel universitario que el tener una sociedad “offshore” no es ilegal y la cuestión puede incluso ser así, pero a todas formas es inmoral.
La existencia de las sociedades “offshore” reveladas en gran medida por los denominados “papeles de Panamá”, han puesto de manifiesto que se trata de una de las formas más usadas de evasión fiscal. Los capitalistas tienen registro de su actividad en el exterior, en países que generalmente se consideran “paraísos fiscales”, vale decir, donde no realizan actividad económica alguna y se hacen acreedores a las ventajas que allí se ofrecen, cobijados generalmente en un manto de confidencialidad y de secretismo que usan quienes sencillamente entienden que es una manera de proteger su capital, pero también de quienes lo obtienen en actividades desleales, corruptas o incluso delictivas.
En contrapartida se usa como argumento que se usan las “offshore” porque no se quiere aportar dinero a gobiernos -mediante el pago de impuestos – para que los políticos corruptos le den un destino que no se sabe. Esto no es de recibo, por la sencilla razón de que en estos casos lo que cabe es exigir transparencia y no evadir para argumentar que no se sabe adónde va a parar, ni a qué manos.
En esto hay dos cosas importantes, tan importantes como imprescindibles. No evadir, porque cuando menos paguen será más onerosa la carga para quienes paguen y en segundo lugar la transparencia debe ser imprescindible.
Los gobiernos necesitan recursos para bajar las diferencias, para obtener mayor equidad. De no tener recursos no habrá planes sociales ni buenos, ni malos y por lo tanto no tendremos derecho a quejarnos de la violencia y la inseguridad.
A.R.D.

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Saneamiento para el barrio Quiroga y Bello Horizonte

El acuerdo logrado entre OSE, la Intendencia Departamental y los vecinos de los barrios beneficiados, permiten llevar un servicio tan esencial, como es el saneamiento a 700 familias salteñas, según se ha dado a conocer.
Bienvenido el servicio para estas familias que seguramente accederán de esta manera a una mayor calidad de vida. Ahora bien, esto no puede hacernos olvidar el origen sobre todo de uno de estos barrios, el Bello Horizonte y en buena parte también de la ampliación del barrio Horacio Quiroga.
La historia se repite, la mayoría de los vecinos del lugar seguramente recordarán como se hicieron de un predio en el lugar. Esto es lo que no hay que perder de vista. Alguien se aprovechó de la necesidad de estas familias para tratar de congraciarse con ellas, “exhortándolas” a ocupar un predio en un inmueble público (lo que no quiere decir que no sea de nadie, sino en buena medida, todo lo contrario, es de todos los pobladores del país), aunque también los ha habido a predios con propietarios privados.
Es una historia conocida y reiterada a través de los años. Ha sido utilizada una y otra vez y los “promotores” de estas acciones que “viven y calzan” bien que saben que lo que han hecho no es legal precisamente, pero de todas maneras lo hicieron, lo fomentaron y apoyaron a los ocupantes en diferentes medidas, nunca fueron “molestados”.
Nadie ignora la necesidad de la mayoría de estas familias, pero es necesario verificarlo, para que no se preste a corrupción, a especulación y que algunos aprovechados lo usen precisamente para sacar provecho.
Luego vienen los pasos posteriores, que siempre son los mismos. Los reclamos de seguridad, de servicios de todo tipo, lo que es entendible, pero no se debería esconder la verdadera situación, porque somos pocos y nos conocemos…
La contradicción de esto es que precisamente va en contra primero de toda justicia, porque los ocupantes suelen tener determinada filiación política, debido a que los que no la profesen generalmente quedan afuera.
Pero además de esto, va en contra de toda planificación, de todo orden, porque diríamos que de alguna manera primero se hacen los puentes y luego se pide la derivación del río. Primero se hacen los barrios y luego se reclaman los servicios, aunque éstos estén ociosos en otros lugares.
Esa es la cuestión y no hay que olvidarla…
A.R.D.
N.de R: Debido a que por una “mala pasada” de la tecnología, que suele suceder cuando se envían materiales a Redacción, el editorial de ayer quedó trunco y por este motivo lo publicamos hoy íntegramente, solicitando a todos, las disculpas del caso.
A.R.D.

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Saneamiento para el barrio Quiroga y Bello Horizonte

El acuerdo logrado entre OSE, la Intendencia Departamental y los vecinos de los barrios beneficiados, permiten llevar un servicio tan esencial, como es el saneamiento a 700 familias salteñas, según se ha dado a conocer.
Bienvenido el servicio para estas familias que seguramente accederán de esta manera a una mayor calidad de vida. Ahora bien, esto no puede hacernos olvidar el origen sobre todo de uno de estos barrios, el Bello Horizonte.
La historia se repite, la mayoría de los vecinos del lugar seguramente recordarán cómo se hicieron de un predio en el lugar. Esto es lo que no hay que perder de vista. Alguien se aprovechó de la necesidad de estas familias para tratar de congraciarse con ellas, “exhortándolas” a ocupar un predio.
Es una historia conocida y reiterada a través de los años. Ha sido utilizada una y otra vez y los “promotores” de estas acciones que “viven y calzan” bien que saben que lo que han hecho no es legal precisamente, pero de todas maneras lo hicieron, lo fomentaron y apoyaron a los ocupantes.
Nadie ignora la necesidad de la mayoría de estas familias, pero es necesario verificarlo, para que no se preste a corrupción, a especulación y que algunos aprovechados lo usen precisamente para sacar provecho.
Luego vienen los pasos posteriores, que siempre son los mismos. Los reclamos de seguridad, de servicios de todo tipo, lo que es entendible, pero no se debería esconder la verdadera situación, porque somos pocos y nos conocemos…

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La historia que sigue clamando justicia

Hoy 20 de mayo se cumple una nueva jornada de recordación de los desaparecidos durante los años de dictadura y por justicia pretendemos recordar hoy el caso de la maestra Elena Quinteros y su madre María Almeida “Tota” Quinteros que murió hace ya diez años sin poder saber el paradero de su hija.
No pretendemos en estas columnas analizar el acierto o desacierto de la ideología anarquista que defendía la maestra María Elena Quinteros, ni mucho menos sus acciones como activista.
No es el propósito de estas líneas, pero para quienes quieren meter todo en la misma bolsa, vale decir los crímenes de Estado, con los asesinatos de quienes se levantaron en armas en la década del setenta, la acción de quienes llevaron adelante la detención y desaparición de la maestra Elena Quinteros, quizás le sirva esto para entender las diferencias.
La maestra Elena Quinteros pretendió refugiarse en la embajada de Venezuela y fue literalmente arrancada de allí por policías y militares integrantes de las denominadas Fuerzas Conjuntas, no sin antes romperle una pierna en el forcejeo.
Para entendernos, los territorios de las embajadas son inviolables debido a que se consideran territorio de los países extranjeros, donde se asientan estas embajadas. Vale decir que en esa ocasión los militares y policías que integraban las fuerzas conjuntas actuaron por encima de la Constitución y de todo el derecho internacional.
Tal violación desembocó en un grave incidente entre Uruguay y Venezuela que determinó el rompimiento de relaciones diplomáticas.
Más allá que posteriormente fue enjuiciado y condenado por este y otros hechos el entonces canciller de la República, Juan Carlos Blanco, las fuerzas militares de la dictadura se negaron siempre a entregar con vida a la maestra Quinteros, cuyo destino final hasta el día de hoy es desconocido.
Vale decir que no es lo mismo el terrorismo de Estado, que el terrorismo proveniente de quienes están sublevados, debido a que en el primero de los casos se tiene todo el poder en las manos, incluso para pasar por arriba a cualquier derecho, a cualquier ley para torturar y matar incluso.
Esto no tiene parangón alguno. Lo otro también es delito y debió pagarse como se pagó, pero esto no da derecho a meter todo en la misma bolsa.
Los casos como el de Elena Quinteros y su madre siguen clamando justicia y mientras no se logre nunca habrá paz verdadera, porque los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla y esto sería catastrófico.
A.R.D.

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Cuando reina la confusión

El mundo de la economía ha sido siempre bastante “complejo” y difícil de entender por parte del ciudadano “común” en particular.
En buena medida porque hay intereses que precisamente especulan con esta confusión. Porque hay quienes se interesan por dificultar su entendimiento para esconder su verdadera motivación.
Es así que cuando se habla de cifras, de porcentajes y se esconde las políticas económicas detrás de teorías, de intereses, de actitudes y demás en realidad se está complejizando intereses.
Mal que nos pese Uruguay sigue siendo una de las plazas económicas más importantes para los capitalistas argentinos, quienes tienen, según las cifras trascendidas algo así como 500 mil millones de dólares fuera del país. Hemos oído que en nuestro país se ha llegado a afirmar a nivel universitario que el tener una sociedad “offshore” no es ilegal y la cuestión puede incluso ser así, pero a todas formas es inmoral.
La existencia de las sociedades “offshore” reveladas en gran medida por los denominados “papeles de Panamá”, han puesto de manifiesto que se trata de una de las formas más usadas de evasión fiscal. Los capitalistas tienen registro de su actividad en el exterior, en países que generalmente se consideran “paraísos fiscales”, vale decir donde no realizan actividad económica alguna y se hacen acreedores a las ventajas que allí se ofrecen, cobijados generalmente en un manto de confidencialidad y de secretismo que usan quienes sencillamente entienden que es una manera de proteger su capital, pero también de quienes lo obtienen en actividades desleales, corruptas o incluso delictivas.
En contrapartida se usa como argumento que se usan las “offshore” porque no se quiere aportar dinero a gobiernos -mediante el pago de impuestos – para que los políticos corruptos le den un destino que no se sabe.
Esto no es de recibo, por la sencilla razón de que en estos casos lo que cabe es exigir transparencia y no evadir para argumentar que no se sabe adónde va a parar, ni a qué manos.
En esto hay dos cosas importantes, tan importantes como imprescindibles. No evadir, porque cuando menos paguen será más onerosa la carga para quienes paguen y en segundo lugar la transparencia debe ser imprescindible.
Los gobiernos necesitan recursos para bajar las diferencias, para obtener mayor equidad. De no tener recursos no habrá planes sociales ni buenos, ni malos y por lo tanto no tendremos derecho a quejarnos de la violencia y la inseguridad.
A.R.D.

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El terrorismo de Estado, el peor de los terrorismos

Cuando días atrás pudimos ver y escuchar en los noticieros televisivos las diferentes posiciones con respecto al recuerdo de las víctimas del terrorismo de Estado, en el que no se incluían a las personas que murieran en acciones desencadenadas por el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros- como en la denominada Toma de Pando, por ejemplo, sentimos poco menos que vergüenza ajena, por la enorme confusión que se pasaba por alto.
En primer lugar aclaremos que para nosotros las muertes no son todas iguales, pero las de aquellas personas que se matan por “error” o por hallarse en un lugar de riesgo cuando se desata una acción, son tan inocentes como aquellos que mueren sencillamente por el “pecado” de pensar distinto.
Decimos esto, porque para nosotros los inocentes muertos tienen cierta similitud, pero a su vez existe una gran diferencia. Las personas inocentes que fueron asesinadas, (lamentablemente no cabe otro término), por error o vaya a saber que, tienen una gran diferencia con los inocentes asesinados por pensar diferente.
Mientras aquellos se sabe donde están, sus cuerpos fueron entregados a sus familiares y demás, éstos ni siquiera sabemos donde han ido a parar, cómo murieron, en manos de quien y sobre todo, quienes fueron sus asesinos.
Mientras quienes mataron por “error” o no,a algún inocente pagaron su delito con años de cárcel y tormentos.
Quienes ejercieron terrorismo de Estado, en muchos casos aún, siguen libres, nunca estuvieron presos, han tenido y siguen teniendo una situación económica privilegiada en virtud de lo que les paga el Estado, que somos todos.
Vale decir que es muy diferente una cosa de la otra. Aún entendiendo que ambas son delitos, en un caso se pagaron, se conocieron sus culpables y se los condenó.
En los otros casos nada de esto sucedió. Solo un ínfimo puñado de responsables pagó por sus crímenes.
Lo más justo entonces – a nuestro entender – es separar los tantos. No es lo mismo ni se ha tratado de la misma forma. Si se pretende meter todo en la misma bolsa se está cometiendo un grave error. Si lo que se quiere es recordar a las víctimas, reconociendo las diferencias, entonces hablemos de dos monumentos, porque si bien están tan fallecidos unos como los otros, las consecuencias para sus ejecutores han sido y son muy diferentes y esto jamás se puede olvidar.
A.R.D.

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Solos no, pero sin ellos tampoco

El pasado martes se conmemoró en nuestro país el Día del Trabajador Social, sin lugar a duda estos profesionales tienen en sus manos una herramienta formidable a la hora de encarar soluciones verdaderas y profundas en la sociedad uruguaya.
Para entender de qué se trata tenemos que mirar la evolución que de la comunidad que integramos desde el patriarcado más genuino, donde el dueño de casa era “el señor”, o “el patrón” con poder y potestades ilimitadas, hasta nuestros días, donde las cosas han cambiado a tal punto que este extremo resulta tan malo como aquel.
El camino de la equidad y la justicia social parece ser el único capaz de sacarnos de esta situación donde no sólo reina de distintas formas la discriminación, sino que además se esconde, se barre para debajo de la alfombra la enorme inequidad existente.
Nadie puede ignorar – a menos que quiera hacerlo expresamente – que las diferencias sociales son tan profundas que hay personas cuya vida se limita a pensar qué hacer para comer al día siguiente.
Hoy sabemos que los planes o programas sociales, aportan un mínimo casi vergonzoso a sus beneficiados, mínimo que ni siquiera les alcanzaría para alimentarse diariamente.
Que estos programas tienen defectos y errores, sin duda alguna, pero también hay que reconocer que nadie podría vivir decentemente sólo con “el plan social”.
Los trabajadores sociales tienen en sus manos la gran herramienta para tratar de cambiar las cosas en este sentido. Nadie como ellos conoce la realidad de las familias más necesitadas. Nadie como ellos sabe que en el origen de muchos de los problemas que tiene la sociedad, sobre todo del auge de la violencia, debe buscarse precisamente en estas inequidades. Pero no les pidamos que lo hagan solos, sin prestarles el apoyo debido y sobre todo sin darles el lugar que les corresponde a la hora de buscar soluciones profundas y valederos a los problemas sociales.
Si seguimos aceptando directa o indirectamente, una sociedad injusta, sin equidad, con enormes diferencias que van mucho más allá de los económico, entonces no habrá salida.
Seguiremos enfrentados a situaciones cíclicas. Depende de quien prevalezca en cada momento para saber a qué consecuencias atenernos y lamentablemente todo indica que las inequidades tienden a profundizarse. Vale decir que cada vez serán más los uruguayos con problemas económicos, sociales, de discriminación de cualquier tipo, que quienes ostentan una vida “tranquila” o “normal” al menos, porque tienen estos problemas resueltos.
Todavía estamos a tiempo para asumir estas cosas en profundidad y buscar salidas entre todos y con todos en especial prestando la debida atención a los trabajadores sociales.
De no ser así, sólo nos queda aguardar una profundización de los problemas que hoy tenemos.
A.R.D.

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Mientras nosotros divagamos, los delincuentes se siguen “floreando”

Las atribuciones de negligencia o falta de cooperación que se cruza la Policía, los fiscales, el Poder Judicial y el Poder Legislativo, es una pérdida de tiempo y un “divague” sensacional.
Mientras seguimos en esto y se piden renuncias, se anuncian interpelaciones, se apoya por una parte y se cuestiona por otra, la población que trabaja y procura vivir honestamente sufre las consecuencias de una delincuencia que cada día avanza más, se vuelve más audaz y gana más terreno.
Desconocer esta realidad hoy, sería torpe. Desconocer que algunos pretenden sacar provecho en su beneficio también. Ha sido siempre así y nadie está libre, estamos seguros que si la oposición fuera gobierno y este oposición, tendríamos la misma situación, es lo lógico.
Seguir afirmando que “pese a todo” estamos mejor que… y seguimos siendo el país más seguro de América Latina y demás, es torpe, es conformarnos con aquello de que mal de muchos consuelo de tontos…
Lo que aquí interesa es saber que el deterioro es cada día mayor, que vamos mal, que algo está fallando o al menos no está dando el resultado esperado.
Si alguien como el Director Nacional de Policía, un técnico con experiencia en la materia, salió a reconocerlo y a advertir que vamos mal, no hay nada – a nuestro juicio – que reprochar. Bienvenidas las advertencias, es un tirón de orejas para los que deberían reconocer que hay que ajustar o cambiar con urgencia algunas de las cosas que lejos de favorecernos nos han arrojado a la boca del lobo…
No queremos vivir en un país dominado por las mafias, donde haya que pagarles a ellas para vivir “más o menos tranquilos”, donde la mayoría de la población se mantiene ociosa y vive de los pocos que trabajan.
No ignoramos que predicar en este sentido es prestarse precisamente a los intereses de quienes quieren sacar provecho de la situación, pero esto, esta posición es tan negativa como esconder la cabeza para no ver la realidad.
Hay que tener la suficiente visión como para analizar los temas en profundidad, no sea que salgamos de “guatemala, para caer en guatepeor…”.
Todavía no vemos que se haya entendido que la única salida posible en esto comienza por unirnos, cerrar filas para detener la delincuencia. Si seguimos pensando que la seguridad es responsabilidad sólo de otro, que a nosotros no nos va a alcanzar el delito, y cosas por el estilo, sólo cabe esperar el auge delictivo que ya está agotando nuestra capacidad de asombro.
A.R.D.  

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Asumir que somos parte de la cuestión

Las declaraciones del Director Nacional de Policía, Mario Layera no fueron felices o por lo menos la interpretación de sus palabras no lo fueron. El tema de la seguridad pública es hoy un tema inocultable en el Uruguay y tal como lo hemos sostenido siempre es el talón de Aquiles para cualquier gobierno o cualquier sistema político.
En nuestro país, la cuestión no comenzó hoy, sino varias décadas atrás, sólo que se ha ido agravando al punto que hoy el Director Nacional de Policía “vaticina” que si seguimos por el mismo camino llegará el momento en que los delincuentes serán el mayor número de pobladores del país. ¿cómo los detendremos? Se autopregunta Layera.
Seguramente que razón no le falta y el temor de alguien que hace varios años se desempeña en un puesto jerárquico del Ministerio del Interior es fundado. Pero existen dos cosas que al menos en estas primeras horas se nos ocurren muy cuestionables.
La primera de ellas es el hecho de que un jerarca de alta investidura en el Ministerio encargado de combatir el delito, no puede limitarse a “predecir” lo que va a pasar, sino que como parte de la temática debe asumir que lo que se ha hecho hasta el momento no ha dado los resultados buscados o bien que no se ha sabido enfrentar la situación.
Lo segundo y más triste aún, es ver como los organismos del Estado, que recién parecen caer en la cuenta que el tema de la inseguridad existe y no es “invento” de nadie, aunque haya gente que lo quiera manejar para sacar provecho en su favor, se achacan la culpa unos a otros, cuestionan lo que hacen unos y otros y se ponen “a salvo” en la vereda de enfrente.
En cuanto los que festejan son los delincuentes que cada vez más obran con total impunidad y se muestran dispuestos a hacer lo imposible para que no los capturen “in Fraganti”, porque saben que después será prácticamente imposible probarle su delito.
Todavía no entendimos que la única salida a esta situación está en la unión de todos los sectores del Estado, en la colaboración y la contribución en el combate de la delincuencia.
Hoy pareciera que hay sectores que están involucrados con la delincuencia o al menos se manejan con resabios de otras épocas, no se han actualizado y directa o indirectamente vuelcan su mayor esfuerzo y su preocupación a los “derechos humanos” de los delincuentes en las cárceles, desprotegiendo o ignorando lisa y llanamente las consecuencias que sufren las víctimas.
Comencemos por asumir entonces que somos parte de la cuestión y el mayor bien a proteger es la vida de los ciudadanos de bien y no los “derechos” de quienes optan por el camino del delito, y la violencia sin límites.
A.R.D. 

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