Cuando reina la confusión

El mundo de la economía ha sido siempre bastante “complejo” y difícil de entender por parte del ciudadano “común” en particular.
En buena medida porque hay intereses que precisamente especulan con esta confusión. Porque hay quienes se interesan por dificultar su entendimiento para esconder su verdadera motivación.
Es así que cuando se habla de cifras, de porcentajes y se esconde las políticas económicas detrás de teorías, de intereses, de actitudes y demás en realidad se está complejizando intereses.
Mal que nos pese Uruguay sigue siendo una de las plazas económicas más importantes para los capitalistas argentinos, quienes tienen, según las cifras trascendidas algo así como 500 mil millones de dólares fuera del país. Hemos oído que en nuestro país se ha llegado a afirmar a nivel universitario que el tener una sociedad “offshore” no es ilegal y la cuestión puede incluso ser así, pero a todas formas es inmoral.
La existencia de las sociedades “offshore” reveladas en gran medida por los denominados “papeles de Panamá”, han puesto de manifiesto que se trata de una de las formas más usadas de evasión fiscal. Los capitalistas tienen registro de su actividad en el exterior, en países que generalmente se consideran “paraísos fiscales”, vale decir donde no realizan actividad económica alguna y se hacen acreedores a las ventajas que allí se ofrecen, cobijados generalmente en un manto de confidencialidad y de secretismo que usan quienes sencillamente entienden que es una manera de proteger su capital, pero también de quienes lo obtienen en actividades desleales, corruptas o incluso delictivas.
En contrapartida se usa como argumento que se usan las “offshore” porque no se quiere aportar dinero a gobiernos -mediante el pago de impuestos – para que los políticos corruptos le den un destino que no se sabe.
Esto no es de recibo, por la sencilla razón de que en estos casos lo que cabe es exigir transparencia y no evadir para argumentar que no se sabe adónde va a parar, ni a qué manos.
En esto hay dos cosas importantes, tan importantes como imprescindibles. No evadir, porque cuando menos paguen será más onerosa la carga para quienes paguen y en segundo lugar la transparencia debe ser imprescindible.
Los gobiernos necesitan recursos para bajar las diferencias, para obtener mayor equidad. De no tener recursos no habrá planes sociales ni buenos, ni malos y por lo tanto no tendremos derecho a quejarnos de la violencia y la inseguridad.
A.R.D.

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El terrorismo de Estado, el peor de los terrorismos

Cuando días atrás pudimos ver y escuchar en los noticieros televisivos las diferentes posiciones con respecto al recuerdo de las víctimas del terrorismo de Estado, en el que no se incluían a las personas que murieran en acciones desencadenadas por el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros- como en la denominada Toma de Pando, por ejemplo, sentimos poco menos que vergüenza ajena, por la enorme confusión que se pasaba por alto.
En primer lugar aclaremos que para nosotros las muertes no son todas iguales, pero las de aquellas personas que se matan por “error” o por hallarse en un lugar de riesgo cuando se desata una acción, son tan inocentes como aquellos que mueren sencillamente por el “pecado” de pensar distinto.
Decimos esto, porque para nosotros los inocentes muertos tienen cierta similitud, pero a su vez existe una gran diferencia. Las personas inocentes que fueron asesinadas, (lamentablemente no cabe otro término), por error o vaya a saber que, tienen una gran diferencia con los inocentes asesinados por pensar diferente.
Mientras aquellos se sabe donde están, sus cuerpos fueron entregados a sus familiares y demás, éstos ni siquiera sabemos donde han ido a parar, cómo murieron, en manos de quien y sobre todo, quienes fueron sus asesinos.
Mientras quienes mataron por “error” o no,a algún inocente pagaron su delito con años de cárcel y tormentos.
Quienes ejercieron terrorismo de Estado, en muchos casos aún, siguen libres, nunca estuvieron presos, han tenido y siguen teniendo una situación económica privilegiada en virtud de lo que les paga el Estado, que somos todos.
Vale decir que es muy diferente una cosa de la otra. Aún entendiendo que ambas son delitos, en un caso se pagaron, se conocieron sus culpables y se los condenó.
En los otros casos nada de esto sucedió. Solo un ínfimo puñado de responsables pagó por sus crímenes.
Lo más justo entonces – a nuestro entender – es separar los tantos. No es lo mismo ni se ha tratado de la misma forma. Si se pretende meter todo en la misma bolsa se está cometiendo un grave error. Si lo que se quiere es recordar a las víctimas, reconociendo las diferencias, entonces hablemos de dos monumentos, porque si bien están tan fallecidos unos como los otros, las consecuencias para sus ejecutores han sido y son muy diferentes y esto jamás se puede olvidar.
A.R.D.

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Solos no, pero sin ellos tampoco

El pasado martes se conmemoró en nuestro país el Día del Trabajador Social, sin lugar a duda estos profesionales tienen en sus manos una herramienta formidable a la hora de encarar soluciones verdaderas y profundas en la sociedad uruguaya.
Para entender de qué se trata tenemos que mirar la evolución que de la comunidad que integramos desde el patriarcado más genuino, donde el dueño de casa era “el señor”, o “el patrón” con poder y potestades ilimitadas, hasta nuestros días, donde las cosas han cambiado a tal punto que este extremo resulta tan malo como aquel.
El camino de la equidad y la justicia social parece ser el único capaz de sacarnos de esta situación donde no sólo reina de distintas formas la discriminación, sino que además se esconde, se barre para debajo de la alfombra la enorme inequidad existente.
Nadie puede ignorar – a menos que quiera hacerlo expresamente – que las diferencias sociales son tan profundas que hay personas cuya vida se limita a pensar qué hacer para comer al día siguiente.
Hoy sabemos que los planes o programas sociales, aportan un mínimo casi vergonzoso a sus beneficiados, mínimo que ni siquiera les alcanzaría para alimentarse diariamente.
Que estos programas tienen defectos y errores, sin duda alguna, pero también hay que reconocer que nadie podría vivir decentemente sólo con “el plan social”.
Los trabajadores sociales tienen en sus manos la gran herramienta para tratar de cambiar las cosas en este sentido. Nadie como ellos conoce la realidad de las familias más necesitadas. Nadie como ellos sabe que en el origen de muchos de los problemas que tiene la sociedad, sobre todo del auge de la violencia, debe buscarse precisamente en estas inequidades. Pero no les pidamos que lo hagan solos, sin prestarles el apoyo debido y sobre todo sin darles el lugar que les corresponde a la hora de buscar soluciones profundas y valederos a los problemas sociales.
Si seguimos aceptando directa o indirectamente, una sociedad injusta, sin equidad, con enormes diferencias que van mucho más allá de los económico, entonces no habrá salida.
Seguiremos enfrentados a situaciones cíclicas. Depende de quien prevalezca en cada momento para saber a qué consecuencias atenernos y lamentablemente todo indica que las inequidades tienden a profundizarse. Vale decir que cada vez serán más los uruguayos con problemas económicos, sociales, de discriminación de cualquier tipo, que quienes ostentan una vida “tranquila” o “normal” al menos, porque tienen estos problemas resueltos.
Todavía estamos a tiempo para asumir estas cosas en profundidad y buscar salidas entre todos y con todos en especial prestando la debida atención a los trabajadores sociales.
De no ser así, sólo nos queda aguardar una profundización de los problemas que hoy tenemos.
A.R.D.

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Mientras nosotros divagamos, los delincuentes se siguen “floreando”

Las atribuciones de negligencia o falta de cooperación que se cruza la Policía, los fiscales, el Poder Judicial y el Poder Legislativo, es una pérdida de tiempo y un “divague” sensacional.
Mientras seguimos en esto y se piden renuncias, se anuncian interpelaciones, se apoya por una parte y se cuestiona por otra, la población que trabaja y procura vivir honestamente sufre las consecuencias de una delincuencia que cada día avanza más, se vuelve más audaz y gana más terreno.
Desconocer esta realidad hoy, sería torpe. Desconocer que algunos pretenden sacar provecho en su beneficio también. Ha sido siempre así y nadie está libre, estamos seguros que si la oposición fuera gobierno y este oposición, tendríamos la misma situación, es lo lógico.
Seguir afirmando que “pese a todo” estamos mejor que… y seguimos siendo el país más seguro de América Latina y demás, es torpe, es conformarnos con aquello de que mal de muchos consuelo de tontos…
Lo que aquí interesa es saber que el deterioro es cada día mayor, que vamos mal, que algo está fallando o al menos no está dando el resultado esperado.
Si alguien como el Director Nacional de Policía, un técnico con experiencia en la materia, salió a reconocerlo y a advertir que vamos mal, no hay nada – a nuestro juicio – que reprochar. Bienvenidas las advertencias, es un tirón de orejas para los que deberían reconocer que hay que ajustar o cambiar con urgencia algunas de las cosas que lejos de favorecernos nos han arrojado a la boca del lobo…
No queremos vivir en un país dominado por las mafias, donde haya que pagarles a ellas para vivir “más o menos tranquilos”, donde la mayoría de la población se mantiene ociosa y vive de los pocos que trabajan.
No ignoramos que predicar en este sentido es prestarse precisamente a los intereses de quienes quieren sacar provecho de la situación, pero esto, esta posición es tan negativa como esconder la cabeza para no ver la realidad.
Hay que tener la suficiente visión como para analizar los temas en profundidad, no sea que salgamos de “guatemala, para caer en guatepeor…”.
Todavía no vemos que se haya entendido que la única salida posible en esto comienza por unirnos, cerrar filas para detener la delincuencia. Si seguimos pensando que la seguridad es responsabilidad sólo de otro, que a nosotros no nos va a alcanzar el delito, y cosas por el estilo, sólo cabe esperar el auge delictivo que ya está agotando nuestra capacidad de asombro.
A.R.D.  

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Asumir que somos parte de la cuestión

Las declaraciones del Director Nacional de Policía, Mario Layera no fueron felices o por lo menos la interpretación de sus palabras no lo fueron. El tema de la seguridad pública es hoy un tema inocultable en el Uruguay y tal como lo hemos sostenido siempre es el talón de Aquiles para cualquier gobierno o cualquier sistema político.
En nuestro país, la cuestión no comenzó hoy, sino varias décadas atrás, sólo que se ha ido agravando al punto que hoy el Director Nacional de Policía “vaticina” que si seguimos por el mismo camino llegará el momento en que los delincuentes serán el mayor número de pobladores del país. ¿cómo los detendremos? Se autopregunta Layera.
Seguramente que razón no le falta y el temor de alguien que hace varios años se desempeña en un puesto jerárquico del Ministerio del Interior es fundado. Pero existen dos cosas que al menos en estas primeras horas se nos ocurren muy cuestionables.
La primera de ellas es el hecho de que un jerarca de alta investidura en el Ministerio encargado de combatir el delito, no puede limitarse a “predecir” lo que va a pasar, sino que como parte de la temática debe asumir que lo que se ha hecho hasta el momento no ha dado los resultados buscados o bien que no se ha sabido enfrentar la situación.
Lo segundo y más triste aún, es ver como los organismos del Estado, que recién parecen caer en la cuenta que el tema de la inseguridad existe y no es “invento” de nadie, aunque haya gente que lo quiera manejar para sacar provecho en su favor, se achacan la culpa unos a otros, cuestionan lo que hacen unos y otros y se ponen “a salvo” en la vereda de enfrente.
En cuanto los que festejan son los delincuentes que cada vez más obran con total impunidad y se muestran dispuestos a hacer lo imposible para que no los capturen “in Fraganti”, porque saben que después será prácticamente imposible probarle su delito.
Todavía no entendimos que la única salida a esta situación está en la unión de todos los sectores del Estado, en la colaboración y la contribución en el combate de la delincuencia.
Hoy pareciera que hay sectores que están involucrados con la delincuencia o al menos se manejan con resabios de otras épocas, no se han actualizado y directa o indirectamente vuelcan su mayor esfuerzo y su preocupación a los “derechos humanos” de los delincuentes en las cárceles, desprotegiendo o ignorando lisa y llanamente las consecuencias que sufren las víctimas.
Comencemos por asumir entonces que somos parte de la cuestión y el mayor bien a proteger es la vida de los ciudadanos de bien y no los “derechos” de quienes optan por el camino del delito, y la violencia sin límites.
A.R.D. 

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Una gran incógnita

Si bien al momento de escribir estas líneas todavía no se conocía información oficial al respecto, se ha confirmado que el dinero retirado por usuarios de cajeros automáticos en algún caso puntual ha aparecido manchado o entintado.

En tiempos que la voladura de cajeros automáticos ha llegado con gran furor a nuestro país, imitando lo que ya sucedida desde hace tiempo en otros países de la región y ha reportado a la delincuencia más de un millón y medio de dólares, este hecho merece una explicación oficial.
El hecho – de acuerdo a lo que hemos podido saber – es muy llamativo y entendemos que hay dos hipótesis posibles de la forma en que los billetes entintados puedan llegar a estos cajeros.
En primer lugar hay que saber que la instalación de un sistema de entintado de los billetes cuando los cajeros son explotados para robar su dinero, es uno de los sistemas ideados y puestos en práctica para frustrar las intenciones de los delincuentes, porque al mancharse con tinta estos billetes pierden valor en el mercado y entendemos que salvo en las instituciones financieras oficiales no es posible canjearlos.
En estos casos lo que se aconseja es “mostrarle” a la cámara al momento de retirar el dinero, que ya estaba entintado cuando el cajero se lo proporcionó, elemento imprescindible poder probarlo para lograr su recambio.
La explicación para esta hipótesis es que estos billetes se hayan manchado por un defecto del propio sistema.
Para la restante hipótesis, los billetes manchados provendrían de algún robo y en este caso resulta sustancial saber cómo fue cargado el cajero con estos billetes o sea ¿Quién lo cargó con estos billetes?. ¿Quién tiene acceso a estos cajeros para cargarlos de dinero?, porque en estos casos habría en la acción una rama de la delincuencia involucrada.
El Estado tiene una gran responsabilidad en este tema, desde el momento que a través de la ley de Inclusión Financiera está exigiendo que prácticamente toda operativa de cobro o de pago se haga por esta vía y por lo tanto debe ser el más interesado en dar las máximas garantías en este sentido.
Por lo tanto lo primero que debe informar es precisamente de qué forma se produce esto ¿por defecto o por delito?
Esta es la cuestión.

A.R.D.

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La Universidad: un tesoro a resguardar

Dentro de las instituciones más prestigiosas de nuestro país se halla precisamente la Universidad de la República, cuya autonomía es uno de los elementos que han servido para ganar en prestigio, al no ser arrastrada por los sacudones políticos circunstanciales, que ha sabido sobrellevar aunque no sin el costo de algunos mártires estudiantiles que no se tienen que olvidar jamás.
Precisamente el mantenimiento de este prestigio se asentó en la cristalinidad de los elementos que se exigen para participar en la elección de sus autoridades de los tres órdenes (egresados, estudiantes y docentes).
La reciente instancia vivida en la principal casa de estudios del país, debe servir para el estudio y el análisis, a la luz de la defensa de estos postulados, muy caros para la democracia nacional.
Todas las ideologías tienen entre sus aspiraciones prioritarias incidir en la educación, incluida la UDELAR para lograr egresados afines a sus ideas, aspecto que hasta el momento ha sido sorteado con éxito por sus conductores.
En tiempos de menor conflictividad, cuanto disminuye el interés por la militancia y el interés se pone en otros temas, es cuando se intenta hacer prosperar intereses que nada tienen que ver con el rico historial de la Universidad Pública del Uruguay, una institución que ha abierto sus puertas a los sectores de menos recursos.
Pocas universidades del mundo pueden compararse a la nuestra en cuanto a libre acceso, porque en la mayoría de los casos estos estudios tienen costo. Las universidades gratuitas son pocas en el mundo.
Aquí en especial en Salto, el crecimiento de la matrícula y el acceso a la UDELAR por parte de los hijos de obreros y de personas que no tendrían ninguna posibilidad en otras partes del mundo es notorio y es uno de los valores que todos los uruguayos estamos obligados a defender.
Seguramente que el sistema tiene defectos, tiene cosas a corregir y costos (para los egresados) que probablemente haya que revisar, pero esto no debe opacar las bondades de un sistema que ha ido ganando prestigio paulatinamente a través de los años.
Al momento de escribir esta columna en EL PUEBLO, no disponemos de una información fina y detallada de los resultados de esta instancia cívica, pero todo indica que las bases sustanciales de la institución señera para el país se mantendrán como un preciado tesoro que a todos nos corresponde resguardar.
Esperamos que así haya sido.
A.R.D.

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Delinear una política firme y mantenerla

Uruguay es un país chico, de poca y envejecida población y por lo tanto también de un mercado interno muy reducido.
Años atrás surgió una máxima que en sentido figurado nos da idea de la situación cuando se dice “Argentina estornuda y Uruguay se resfría”. Esto grafica la dependencia económica y comercial existente entre el mercado uruguayo y su similar argentino.
En este sentido se debe necesariamente reconocer que en las últimas décadas Uruguay ha conseguido reducir esta dependencia en una gran medida. Tan es así que en estos momentos, cuando los vecinos del Plata enfrentan graves problemas económicos, para los organismos financieros internacionales Uruguay se halla muy lejos de esta situación, tan es así que varios de ellos mantienen para nuestro país el grado inversor, uno de los más altos.
El campo económico es de por sí complejo y no todos estamos capacitados para manejarlo.
A la hora de negociar y aprobar un Tratado de Libre Comercio (TLC) Uruguay está obligado a mirarlo con lupa, teniendo en cuenta la mayor parte posible de intereses que están presentes en cada TLC.
Incluso en algunos casos los mismos intereses pueden ser muy beneficiosos para algunos sectores, como ser para el sector exportador, que venden su producción en dólares, pero a su vez totalmente negativos y contraproducentes para otros sectores, también agropecuarios, como lo son todos aquellos que compran tecnología, maquinaria, vehículos y demás contrayendo obligaciones en dólares.
Es la misma situación de los productores que vuelcan su producción al mercado interno, debido a que es producción, como la hortifrutícola, sumamente perecedera y por lo tanto la exportación se hace muy dificultosa.
Esto obliga también a ser muy prudentes y cautelosos, más allá que sea imprescindible dejar los temas económicos en manos de técnicos, economistas y similares que deberían al menos conocer a fondo la materia a su cargo, a tener en cuenta en forma imprescindible a las características de nuestro país.
Obviamente que un paso en falso, como el de conceder ventajas excesivas ya sea a un país a un inversor, puede llegar a tener un costo sumamente lamentable para nuestro país.
Entiéndase bien. En el tema económico, deberían de analizarse las cosas despojados de todo apasionamiento, de toda ideología. No debe darnos escozor reconocer los logros en estas materias, vengan de donde vengan porque de esta manera estaremos dando una muestra de madurez.
A.R.D.

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Libertad pero con responsabilidad

Días atrás en estas columnas analizábamos la vigencia de la Libertad de Opinión en nuestro país y coincidíamos en que se trata de un valor muy importante de nuestro sistema democrático, que es necesario cuidar y defender permanentemente.
Esto no significa que se defienda a rajatablas el derecho a decir “todo lo que se me antoja y de quien se me antoja”.
Para entendernos. Somos acérrimos defensores de la Libertad de Opinión, conocemos y valoramos debidamente su plena vigencia, como también sabemos el costo que tiene la eliminación o la supresión de los mismos.
Esto no significa que apoyemos y admitamos los alcances que están fuera de la ley. Vale decir que la difamación y la calumnia no son de recibo. Somos partidarios de que se les siga considerando delito y de probarlo debidamente deben ser sancionados por la ley como corresponde.
Que se entienda bien, la Libertad de Opinión no se estableció para cobijar delitos de especie alguna y no es el concepto que tenemos en la materia.
Creemos que tampoco debe prestarse para sancionar a quien o quienes la violan por ignorancia o desconocimiento de su alcance, pero sí a aquellos represores que aún conociendo su alcance especulan o tratan de manipularla para acallar aquellas voces que “les molestan”.
Siempre hemos defendido la Libertad de Opinión y aún a riesgo de favorecer infractores, de saber que se han violado las disposiciones al respecto, hemos optado por tratar de exonerar a infractores, antes que de sancionar a inocentes o gente que no conoce debidamente el alcance de dicho derecho.
La actual Ley de Prensa (16.099) establece una condición esencial para condenar por este motivo a un acusado y es la de probar que hubo “real malicia”, vale decir el deseo de hacer daño específico a quien se ha involucrado.
Este aspecto, impecablemente establecido es a nuestro criterio el que hace la diferencia entre el deseo de dañar y perjudicar específicamente a una persona o institución o cuestionar y acusar incluso a una persona.
De todo esto, lo que defendemos es una Libertad de Opinión responsable, argumentada e irrefutable, rechazando y condenando a quienes acusan teniendo como base “rumores” o “bolazos” sin identificar fuente alguna.
En esto es a nuestro criterio necesario que se haga una permanente y profunda difusión de dichas disposiciones.
A.R.D.

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Mayo Amarillo debe apuntar a la cabeza

Quienquiera que maneje en Salto coincidirá con nosotros en que “es una de las ciudades del país más complicadas para el tránsito” y para esto existen varios factores.
Salto es uno de los departamentos con más altos porcentajes de motos por habitante.
Salto es una de las ciudades en la que es factible obtener la licencia de conducir con mayores facilidades.
Salto es una de las ciudades donde el control vehicular tanto policial como de parte de la Intendencia es muy benévolo.
De hecho a diario vemos como se violan las normas de tránsito. Conductores que paran sin pudor alguno sobre espacio reservado para el pasaje peatonal y no son capaces de mover su vehículo para liberar dicho espacio.
Conductores que conducen con una mano mientras que con la otra sostienen el aparato celular por el cual hablan.
Motonetistas que se adelantan pasando por la derecha, que no respetan preferencia alguna, que no conocen las normas mínimas de tránsito.
Vehículos que no están en condiciones de circular, sin luces, sin frenos o con ellos en mal estado. Ni que hablar que estamos seguros que muchas motos circulan con patentes que no les corresponden.
A todo esto nos gustaría saber qué porcentaje de conductores conoce y respeta las principales disposiciones -al menos – que exige o debería de exigir la Intendencia para habilitar la licencia de conducir.
A todo esto sabemos, porque lo vemos a diario como se violan las disposiciones, a veces ante la vista de los propios inspectores de tránsito, lo decimos con propiedad porque en pleno centro hemos visto más de una vez como pasan los inspectores cuando hay vehículos estacionados en infracción, ya sea en lugares no habilitados. Es más, nos consta que algunos vehículos paran casi doblando en una esquina y allí se estacionan para esperar la habilitación de los semáforos.
Apuntar a la concientización, a disminuir la velocidad que a menudo es excesiva, controlar la aplicación del cero alcohol ayudará sin lugar a dudas a mejorar las condiciones en que se transita.
De la misma forma la aplicación de fuertes sanciones a los infractores, deberían de ser disposiciones habituales que nunca entenderemos por qué muchas veces no se aplican.
En esta línea debería apuntarse, porque está visto que la “flexibilización” en los controles, no se traduce en una mayor concientización de los conductores, como sería de esperar.
Es oportuno entonces aplicar las disposiciones existentes con todo el peso de la ley y esencialmente que la población así lo aprecie y lo valore.
A.R.D.

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Ni ignorar ni estancarnos en el pasado reciente

El senador Jorge Larrañaga acaba de actualizar un proyecto de seguridad que a su juicio ayudará a mejorar el tema de la seguridad en la población, hoy innegablemente acuciado por una situación que amenaza salirse totalmente de control.
Lejos de cuestionar dicha iniciativa, nos interesa pronunciarnos con respecto a un punto específico. El senador nacionalista ha vuelto a proponer la conformación de una guardia nacional militarizada, que sin sustituir a la Policía, ni a órgano alguno, ayuda sobre todo en la prevención y el combate del delito.
Quienes se han opuesto hasta ahora a la conformación de este cuerpo militarizado, que supone sacar a los militares de sus cuarteles no sólo para apoyar tareas de ayuda social, sino también para algunas labores más afines a su función original, lo han hecho temiendo que vuelva a suceder lo que sucedió en el pasado próximo, cuando los militares fueron sacados de los cuarteles para conformar las mal recordadas “fuerzas conjuntas”, que no conformes con la función asignada, reprimió, torturó y asesinó en algunos casos a gente que no tenía delito alguno.
Esto pasó en nuestro país. No debemos ignorarlo, pero tampoco puede estancarnos en este temor, sacar a los militares de los cuarteles, pero debidamente controlados y sujetos al poder democrático es perfectamente factible.
Hoy quienes se mueven fuera de la ley, lo hacen casi con total impunidad, ya sea por carencias del Poder Judicial, o por carencias y deficiencias de la Policía encargada de prevenir y reprimir a los delincuentes.
No ocultamos que hasta el momento hemos expresado nuestra opinión contraria a la conformación de esta guardia, porque aún nos produce resquemor, debido a que nadie conoce a ciencia cierta cuál o cuáles son los controles que tienen las FF.AA.
Pese a esto, entendemos que las condiciones actuales justifican la conformación de estas guardias, pero imprescindiblemente integradas y controladas al sistema democrático. Si así no fuera, no estaremos de acuerdo, porque aspiramos a que ante la primera insinuación de salirse del sistema se debe anularla.
Entendemos que la labor debe ser más que nada disuasiva, pero con la atribución de reprimir en tiempo y forma y debidamente respaldada. Aunque deseamos dejarlo claro antes de aprobarse. Nadie puede ignorar que seguramente habrá errores, porque al autorizarse el uso de armas de fuego para reprimir a tiempo, esto significa que habrá casos que se dispare ante la sospecha que no siempre será certera.
A.R.D.

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La pena de muerte que tememos aplicar, otros ya lo hacen

Antes que nada aclaremos que no somos partidarios de la instalación y mucho menos de la aplicación de la pena de muerte en el país.

Tampoco creemos que de por si solo el endurecimiento de las penas al delito habrá de solucionarnos el innegable problema de seguridad que tenemos hoy.
Eso si, se nos ha hecho ver fehacientemente que la pena de muerte que nosotros nos negamos a establecer y sobre todo a aplicar, otros ya la están aplicando en el país y matan hasta inocentes sin el menor resquemor.
Es así que quienes se les oponen, tratando de evitar una acción delictiva, como puede ser una rapiña, son frecuentemente asesinados a mansalva.
Sabe el delincuente que de ser identificado y detenido primero habrá que probarle su crimen y luego incluso puede beneficiarse hasta “acordando” con quien le condena y su contraparte sobre la pena a aplicarle.
Es una prueba más que la ley en nuestro país no se ha actualizado, no ha acompañado a los tiempos y hoy quienes delinquen tiene ventajas. Salen sin haber cumplido toda la pena, se benefician con reducciones muchas veces aplicadas a la ligera.
Muchos jueces parecen temerosos de ir a fondo en las denuncias por temor a los famosos derechos humanos, que parecen formulados para defender a quien delinque y no a quienes tratan de combatirlos. En estos casos algunos magistrados parecen mirar más su propia proyección que la justicia o injusticia de lo que decida.
En estos días, gente vinculada a la policía nos ha comentado hechos que le han sucedido. Delincuentes que han sido detenidos y cuya responsabilidad aparece como muy probable, optan por “marcarse” o golpearse, para inculpar a sus captores ante el juez, invocando “malos tratos”. Ante este riesgo y para evitar complicaciones los policías, nos han explicado, a veces optan por dejarlos ir.
Admitimos que puede haber exageraciones, que a lo sumo serán excepciones y también que pueden ser excusas para no cumplir debidamente con la responsabilidad que les cabe a quienes tienen por deber, prevenir y disuadir, antes que reprimir el delito.
De todas formas si la ley tuviera la capacidad de actualizarse. Esto es si el legislador que hace las leyes (que no es sólo el PL, sino también el PE) seguramente que tendría en cuenta también esta posibilidad, como corresponde y con las garantías adecuadas para todos.
Es necesario saberlo, conocerlo y tenerlo en cuenta a la hora de hablar… y sobre todo de legislar.

A.R.D.

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La libertad de opinión bien entendida

La libertad de prensa, como si fuera una parte más del organismo humano, se valora realmente cuando nos falta, porque cuando la tenemos la vemos como algo absolutamente natural y lógico que lo tengamos.
Quienes tenemos algunos años más recordamos tiempos difíciles, casi frustrantes, donde era absolutamente imposible decir lo que se pensaba. Solo era factible hacerlo si era “funcional al régimen dictatorial”. Quienes discrepaban y sobre todo quienes lo hacían mostrando argumentos más sólidos y mayor contundencia en su posición estaban absolutamente prohibidos y eran objeto de un control y seguimiento absolutamente inaceptable en tiempos de plena vigencia democrática.
Poder decir, escribir y transmitir por el medio de reproducción que sea, lo que pensamos, sin otra censura que el razonamiento y la discusión racional y lógica de las ideas, es un bien valioso e innegable que sólo las democracias más fuertes y sólidas pueden ostentar.
Hoy aún hay quienes se aferran a ideologías y totalitarismos que disimulados o no, niegan absolutamente la libertad de expresión, reniegan de los opositores y castigan a veces hasta con penas de cárcel a quienes profieren ideas que no coinciden con los poderes en el gobierno.
Hay en esto ideas y posiciones muy visibles e innegables, pero también las hay “invisibles”, pero tan poderosas e innegables como las otras.
Generalmente vemos y combatimos con dureza regímenes totalitarios, como Cuba, Venezuela, Corea del Norte, Irán, entre otros, pero no vemos las ideologías “invisibles” que han explotado y siguen explotando a los seres humanos en su beneficio, manteniendo sistemas absolutamente injustos e inhumanos.
La libertad de opinión es por lo tanto también una gran responsabilidad, porque hay que saber que frecuentemente hay sistemas que la niegan de una u otra forma y sólo vemos los casos que “andan sobre el agua”, cuando lo que está sumergido puede ser mucho más nocivo.
La libertad de opinión debe ser ejercida con el máximo de responsabilidad y no a la ligera. Honestamente y en esto no ocultamos prendas, muchas veces hay opiniones que se publican o se difunden y se nos antojan casi ridículas, por su ligereza, por su banalidad, por su simplismo.
Sólo se nos ocurren respetables y dignas de ser tenidas en cuenta aquellas de quienes han sufrido la represión en carne propia y sólo las excepciones de quienes “versean” sobre su pérdida, sin haberla sufrido jamás, pero las conocen por casos cercanos.
A.R.D.

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La ceguera de los grandes radicalismos

Ayer en estas columnas hacíamos referencia a la ceguera de los partidos políticos que cada vez vemos más distanciados de la ciudadanía, disputando posiciones antagónicas.
Es que nadie puede dudar que hoy existen dos Uruguay, uno para el PIT- CNT y el gobierno nacional, que maneja cifras estadísticas y demás y “otro” para la oposición que también maneja cifras y demás.
Nadie muestra la parte de la película que no le favorece. Ni uno ni otro dice toda la verdad. Existe una parte importante de los uruguayos que está enfrentando dificultades y penurias. La cuestión está en las causas y el grado de dichas penurias.
Existe por otra parte una porción importante de la población que también se ha visto favorecida e incluso está sacando provecho de la situación que otros padecen. Esto también hay que decirlo.
Mientras ambas posiciones radicales discuten y se agravian, hay gente que saca provecho de la situación.
Sacan provecho, en primer lugar los delincuentes, existe un sector de la delincuencia que difícilmente pueda recuperarse para ser transformada en sujetos valiosos para la comunidad.
Sacan provecho también los especuladores, que son capaces de aprovecharse de las penurias y la desgracia de otros compatriotas, comprando a precios de miseria.
Sacan provecho quienes prestan a intereses impagables y terminan por adueñarse de bienes y tierras de gente que no puede pagar.
Sacan provecho también esos uruguayos que han vivido y siguen viviendo con privilegios, disfrutando mientras a su lado hay compatriotas que siguen bregando por tener un trabajo y una vivienda digna.
De estas cosas habría que hablar, discutir y analizar para encontrar una salida que nos sirva a todos los uruguayos.
Pero mientras no haya un punto de partida, humilde, sensato, dispuesto a escuchar y aceptar que el otro puede tener parte de la verdad al menos, será muy difícil hallar salidas válidas.
Estamos a tiempo para iniciar este camino. Para hallar puntos en común entre todos los uruguayos con buena voluntad y para entender de una vez por todas que en materia de conducción política y de gobiernos nacionales rigen grandes intereses que suelen estar incluso por encima de los gobiernos de turno.
Cuando seamos capaces de ver esto. De analizar sobre qué bases, qué ideologías gira el mundo hoy “globalizado”, si es que algún día lo logramos, recién estaremos en condiciones de iniciar el camino.
A.R.D.

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El lamentable divorcio de posiciones y el escepticismo generalizado

Quienes tienen la capacidad de auscultar la opinión pública, habrán notado que existe hoy un gran escepticismo en relación a los partidos políticos. Una decepción generalizada es que lo que vemos a diario son las discusiones, las desacreditaciones, los “desmentidos” sin mencionar muchas veces las fuentes en que se basan dichas versiones.
Y esto vale para todo el mundo. No somos partidarios posiciones “tibias” o equilibristas, sino de hallar la verdad donde esta se encuentre, por eso entendemos que sólo posiciones sólidas, argumentos valederos y perfectamente comprobados son capaces de obtener una amplia aceptación de la ciudadanía.
Hoy lamentablemente vemos con asiduidad como se sostiene una posición, con mucha fuerza y aparente convicción y casi al mismo tiempo la contraparte sostiene absolutamente lo contrario, con la misma convicción.
En el medio suele quedarse el ciudadano común, el que se queda sin conocer las fuentes en las que se basan las diferentes posiciones. Lamentablemente tampoco el Poder Judicial hoy tiene absoluta credibilidad, fruto de posiciones que han dejado muchas dudas en cuestiones muy caras para la opinión pública.
Lejos, muy lejos han quedado las posibilidades de llegar a bases de opinión compartidas, a la búsqueda de posiciones que traten de hallar el bien común, vale decir el mayor bienestar para los más desfavorecidos y las normas más justas y ecuánimes hacia ellos.
Hoy es factible ver como un legislador nacional o nacional es capaz de pasarse al partido opositor con mucha frecuencia y total facilidad. Cosa absolutamente impensable años atrás, cuando las convicciones eran otras, los hombres eran otros, más sólidos y coherentes, por supuesto.
Hoy la cuestión es sacar el mejor provecho en cada situación y “arrimar agua para su molino”. La ceguera es tal que no se vislumbra siquiera que se está disputando una porción casi insignificante de la voluntad ciudadana, que se siente totalmente dejada de lado. Sea cual sea la posición “ganadora” en cada caso, la ciudadanía se siente muy alejada de ella.
Lo que mucho nos tememos es que el año que viene, año electoral, refleje el gran descontento y escepticismo que existe en la población en nuestros días. Si no estamos equivocados, será una instancia en que el voto en blanco y anulado habrá de reflejar este descontento.
Ojalá nos equivoquemos y haya un cambio rotundo en las posiciones de aquí a allá, pero mucho nos tememos que no sea así.
Si las elecciones nacionales fueran hoy, estamos seguros que la mayoría de la voluntad popular reflejaría una posición de escepticismo.

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El fácil recurso de “politizar”

Es necesario entender que la humildad engrandece. Si algo hemos comprobado en nuestra trayectoria de más de cuatro décadas en el periodismo, es la verdad irrefutable de que la humildad engrandece y es una característica de quienes realmente saben y constituyen verdaderos emblemas en sus ambientes.
Viene al caso porque en los últimos meses hemos notado una total falta de humildad en los receptores y muchas veces también en los impulsores de reclamos. Antes de analizar la justicia de un reclamo o de una posición determinada, se mira quien o quienes la están impulsando o defendiendo y entonces el argumento para restarle importancia, cuando no rechazarlo lisa y llanamente, es el mismo ¨se trata de algo politizado”.
¿Qué hay contra la política? Les preguntaríamos. Es política prácticamente todo lo humano, porque en el fondo los hombres nos movemos a favor o en contra de algo. Diferente es cuando se pretende “usar” una posición o un movimiento a favor de determinada posición ideológica.
Para nosotros el hecho de tener militancia política, no invalidad para nosotros el derecho a manifestarse a favor o en contra de una situación, aún cuando obligue a mirar más detenidamente cada posición.
Pero es igualmente condenable el apresuramiento en calificar de “politizada” una manifestación o una posición porque está “fulano”, o “sutano”, sin detenerse a analizar si se trata de un reclamo justo o no. Es un recurso habitual, tanto a nivel gubernamental como en la oposición y suele usarse con mucho apresuramiento. Negar que existen problemas de seguridad hoy es tan equivocado, como lo es también negar que vivimos en un mundo cada vez más violento, en el que el recurso más fácil y a mano que parece estar disponible, parece ser la violencia del insulto o la agresión lo que suele manejarse más fácilmente.
Es para nosotros el mismo error que negar que el vertedero a cielo abierto de Salto constituye un gran problema que debemos resolver entre todos los salteños para que deje de ser notoriamente perjudicial para la salud humana. Pero esto sólo será posible si se comienza por asumir la existencia del problema.
Cuando se recurre a la negación o el desconocimiento del problema nos hace acordar aquello de la política del avestruz que si bien nunca pudimos comprobar, conocemos la máxima que asegura que cuando el ave se siente perseguida y acorralada mete la cabeza en cual que hueco creyendo que si no lo ve, el problema no existe…
Lamentablemente es una situación frecuente en nuestros días.
Alberto Rodríguez Díaz

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Los TLC ¿si o no?

Aún dentro del Partido de Gobierno, o sea el Frente Amplio, las posiciones de aprobación o desaprobación de los TLC, son bastante dispares.
Aunque las aguas parecen encauzarse tras la aprobación del acuerdo ya firmado por el Presidente de la República, subsisten sectores que no están convencidos de que la mejor decisión sea aprobar la medida.
Y eso es lógico y natural. Un TLC es un acuerdo, implica una negociación y negociar significa lograr ventajas y también conceder ventajas a quien negocia con nosotros.
Esta es la cuestión, generalmente quienes se oponen o quienes defienden la firma del TLC no suelen explicar los “por qué” defienden su posición.
Lo primero que habría que explicar para que la “masa” (entendiendo por esta a la mayor parte de la población), entienda de qué se trata, es que en la negociación de un TLC confluyen siempre numerosos intereses.
No sería razonable que un gobernante o cualquier otro negociante conceda gratuitamente condiciones ventajosas a su oponente, sin nada a cambio.
Cuando se trata de países, hay que entender que estos comprenden empresarios, trabajadores, comerciantes y demás. Unido a ello hay que tener en el tamaño del mercado de cada país. Chile, además de tener promedialmente condiciones económicas aceptables en su población, posee un mercado interno que ronda los 18 millones de habitantes, es decir, algo así como seis veces más grande que el mercado interno uruguayo.
Unido a ello hay que entender que los países generalmente producen materia prima o artículos distintos. Uruguay produce y vende primordialmente carne, lana y ahora celulosa. Chile produce cobre y otros minerales, como también pescado, papel, pasta de celulosa, fruta, vinos y demás.
Se trata de un mercado abierto al mundo y es considerado un país con ingresos altos.
Esta es la situación inicial. Los comerciantes uruguayos ven con buenos ojos, por ejemplo el ingreso de productos chilenos sin aranceles o con menos aranceles, porque podrían vender más, al comprarlos más baratos. Los trabajadores e industriales lo ven con mucha preocupación, porque los productos chilenos competirían con ventajas y seguramente afectarían negativamente las fuentes de trabajo de estos sectores en el país.
Vale decir que no es una situación en blanco y negro, sino que hay que poner mucha inteligencia y capacidad para negociar, cuando se representa a un país tan pequeño como el nuestro, pero seguramente en algún momento habrá que aprobar un TLC porque Uruguay no tiene un mercado interno capaz de absorber todo lo que produce y a buenos precios.
Ojalá que lo que se acuerde sea ventajoso para nosotros, eso sí, sin perjudicar a nadie, porque no es la forma de negociar que ha caracterizado al país.
A.R.D.

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Todos iguales ante la ley

Días atrás en estas columnas nos ocupábamos de los fueros parlamentarios y sosteníamos nuestra convicción de que los mismos se deberían eliminar, para todos aquellos casos en que un legislador sea acusado de un delito común y limitado, mantenido o a lo sumo restringido, cuando se trate de acusaciones por opiniones, por ideología.
Gente que recuerda los años “negros” para la democracia uruguaya nos ha hecho ver cuán peligroso ha sido el “desafuero” en el caso de las dictaduras porque se usó para perseguir a quien o quienes pensaban distinto. Lo sabemos y lo tuvimos en cuenta, de allí nuestra postura de que hay que ser muy cuidadosos en estos casos porque cuando se trata de supuestos delitos de opinión, es necesario que la ley y la Constitución de la República sigan rigiendo y protegiendo como lo establece su artículo 29, a la libertad de expresión de los uruguayos.
Ahora bien, es buena cosa que también como lo establece la Constitución de la República, “todos seamos iguales ante la ley”. Si alguien que tiene la potestad de participar en la redacción de las leyes, queda “exonerado” de su alcance mientras ocupa la banca, la cuestión se presta para el manejo y las arbitrariedades.
Nos consta que en los hechos los legisladores en los últimos años, no se han protegido en esta impunidad, pero de todas formas se pidió el levantamiento de los fueros a 23 parlamentarios, de los cuales sólo se concedió en dos ocasiones, al diputado colorado Carlos Signorelli (de Artigas) y al nacionalista Wilson Esquerra, en este caso un autopedido al ser requerido por la Justicia debido a haber protagonizado un accidente de tránsito estando alcoholizado.
De todas formas, tratándose de delitos comunes entendemos que no deben tener la posibilidad de “refugiarse” en los fueros parlamentarios, sino de someterse a la Justicia como cualquier hijo de vecino.
Es por lo tanto, cuestión de asumir que por justicia precisamente los legisladores deberían ser los primeros en demostrar la justicia de las leyes que ellos mismos aprueban para regir a todos los habitantes del país.
Por lo tanto salvo en los casos puntuales de persecución ideológica, en los demás casos deberían ser los primeros interesados en someterse a la Justicia, porque no se puede pedir orden y responsabilidad a los conciudadanos, si quien lo pide y ha decidido las normas para que así sea, es el primero en evadirlas.
A.R.D.

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En este Primero de Mayo

Mañana se habrá de conmemorar el Día de los Trabajadores en nuestro país, como también en muchísmos países del mundo.
Sin embargo, quienes conocen la historia que diera origen a la festividad del Día de los Trabajadores, saben que no siempre fue así, ni tampoco ha sido fácil lograr una amplia conmemoración.
El origen del primero de mayo, como Fiesta de los Trabajadores, tiene lugar en la lucha de los trabajadores en los albores de la era industrial cuando se priorizara a denominada productividad, mientras los trabajadores luchaban por lograr las jornadas de trabajo de ocho horas, algo que hoy en muy pocos casos se discute.
Entre los denominados “mártires de Chicago” considerados impulsores de aquella huelga que reunió alrededor de veinte mil almas, varios fueron condenados a muerte y fusilados, mientras que otros fueron condenados a cadena perpetua.
Entre quienes fueran condenados a muerte, había varios periodistas, que mucho más allá de su ideología, reivindicamos hoy por su entrega a la defensa de la libre expresión.
Hoy cuando las nuevas tecnologías amenazan con invadir los puestos de trabajo, es necesario que los trabajadores apunten hacia otros aspectos, como la capacitación, la preparación, la identificación de las profesiones y los oficios que habrán de tener mayor demanda en los años próximos.
Sin embargo nadie como un periodista libre puede asumir la defensa de estos, como de otros postulados dentro de la sociedad. Postulados que nos llevan a mejorar y desarrollar las condiciones. En esta línea de pensamiento debemos señalar que hoy en nuestro Uruguay, a pesar del innegable avance en muchos aspectos que han logrado los trabajadores, se sigue discutiendo la labor de los peones rurales.
La producción agropecuaria es bastante particular sobre todo e los tambos o en la producción pecuaria, donde generalmente se requieren jornadas que exceden las ocho horas. La cuestión está en asumir el debido respeto tanto por parte de los patrones como de los trabajadores, para asumir estas particularidades.
No somos partidarios de exigir a rajatablas, porque se hacen necesarios cambios culturales y sobre todo los acuerdos correspondientes para ir hacia una situación de mayor justicia social y de trabajo razonable y digno a efectos de que el trabajador trabaje para vivir y no viva para trabajar…
A.R.D.

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A nadie debería molestar

La cobertura de los puestos públicos que requieren algún tipo de conocimiento ya sea técnico o artesanal, mediante concurso “limpio” de oposición y méritos a nadie debería de molestar.
Por estos días se ha planteado una fuerte polémica en virtud de la decisión de las nuevas autoridades de los Seguros Sociales por Enfermedad (ASSE) de proceder a pedir la renuncia a 16 de los actuales directores de nosocomios para llenar esos cargos jerárquicos mediante concursos públicos.
Uno de los aspectos que se cuestionan es el hecho de que los directores renunciantes que actualmente están denunciados incluso algunos ante la Justicia puedan presentarse a concursar.
En este aspecto entendemos que lo que se ha decidido es correcto. Que estén denunciados no quiere decir que estén prohibidos y mientras la Justicia no se expida en este sentido nadie puede llegar más allá de lo que la ley establece.
Pero lo que nos interesa subrayar en estas columnas es el hecho que siempre entendimos que lo más justo para la ciudadanía y lo mejor para el Estado, es que la cobertura de estos, como de otros cargos jerárquicos y no jerárquicos en el Estado, sean cubiertos mediante concurso, en el caso que el cargo requiera algún tipo de conocimiento específico o mediante sorteo, cuando no se requiere ningún conocimiento previo a la función que se está cubriendo.
Nos consta que incluso hay otros conceptos, defendidos y expuestos por algunos partidos políticos en especial, que prefieren cubrir estos cargos y todo puesto público por gente “de confianza”, concepto que respetamos, pero no compartimos.
En los hechos esto ha servido para que a través de los años hayamos visto como se ha puesto en práctica la politiquería, el “pago” de ciertos servicios partidarios con un trabajo público y sobre todo la puesta en práctica del amiguismo que deja afuera generalmente a la gran mayoría de los compatriotas que no pueden postularse y competir “limpiamente” y por lo tanto el Estado se vuelve benefactor para algunos pocos “amigos” o correligionarios.
En este caso se anuncian concursos “limpios” y cristalinos. Se ha difundido inclusive las instituciones que estarán representadas en los jurados y afirma que en adelante se habrá de procurar llevar adelante siempre esta política a la hora de cubrir cargos públicos.
Es una política bienvenida, que ojalá se revista de todas las garantías necesarias para que realmente sea “limpia y transparente”, porque nadie debería de molestarse por ella.
A.R.D.

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Lo que dejamos de lado

Muchas veces dejamos de lado, a veces sin dejarnos cuenta y a veces de ex profeso, la responsabilidad que nos cabe como adultos, como padres, como
conductores de vehículos, como ciudadanos o como simples integrantes de la comunidad.
No es secreto para nadie, por ejemplo, que como consecuencia del doble trabajo (de padre y madre), los niños que no tienen un familiar directo, como pueden ser abuelos u otras personas de confianza, suelen ser confiados a terceras personas que muchas veces no son todo lo confiable que se piensa, precisamente.
Lo que acaba de trascender a la opinión pública, con un niño que sufría ataques de epilepsia y muriera asfixiado en el interior de un castillo inflable, cuando participaba de un cumpleaños y nadie se interesó por su suerte cuando, según la fiscalía actuante, se lo veía caído en el centro de otros niños que saltaban a su alrededor.
Es que frecuentemente los padres y las personas adultas confiamos nuestros hijos en la puerta de los cumpleaños, a los padres del niño que festeja su cumpleaños, sin interesarnos mayormente en quienes son, y sobre todo que responsabilidad tienen. Mucho menos nos interesamos por saber como pasan nuestros niños en esas circunstancias.
Como conductores de vehículos resulta fácil saber que prácticamente no hay nadie que en alguna ocasión no haya visto, por lo menos a un conductor, manejando con una mano y sosteniendo con la otra el teléfono móvil o celular, mientras habla.
Si la referencia es más amplia y abarcan a la mayoría de los integrantes de la comunidad, nos encontramos con que la conducta frente al medio ambiente deja mucho que desear. La enorme mayoría de la población se maneja irresponsablemente frente a la preservación de los recursos naturales, ya sea el agua, el aire o la tierra misma, elementos que aparecen cada vez mas contaminados.
Cuando nos asombramos por la irresponsabilidad y las imprudencias de adolescentes y jóvenes, ya sea cuando consumen sustancias que saben que a lo largo les serán nocivas. Cuando se manejan con total imprudencia manejando una moto o cualquier otro vehículo en la vía pública, deberíamos de pensar si no tenemos al menos parte de la responsabilidad en estas situaciones.
Es que tenemos que admitir que muchas veces nos manejamos irresponsablemente y nuestra conducta en la comunidad deja mucho que desear.
A.R.D.

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Medida plausible

Lamentablemente lo habitual en materia de información, “la noticia”, suele ser una acción, un hecho, negativo y nunca positiva. Técnicamente es lo que más atrae, el desorden y no el orden, la maldad y no la bondad. Esto tiene que ver incluso con la propia naturaleza humana.

Es por eso que no queremos dejar pasar desapercibida la medida impulsada por el Centro Comercial e Industrial de Salto y la Intendencia Departamental, en referencia al cobro de las bolsitas de nylon.
Polémica aparte si contaminan mucho o poco, es innegable que se trata de una de las acciones que requiere muy poco de nuestra parte para evitarla y en cambio nos proporciona mucho en materia sobre todo de aspecto, de imagen, porque nadie puede ignorar el lamentable aspecto que dejan las bolsitas de nylon colgadas de los árboles por el viento y sobre todo por las crecidas del río.
Esto sin descartar el enorme daño que hace a la fauna, cuando se descartan en el agua y los peces y otros animales las ingieren y se asfixian.
En esta misma línea nos hemos preguntado siempre ­¿Por qué cuesta tanto y nos demoramos tanto en proceder a la clasificación de los residuos domiciliares?
¿Es que no sirve iniciar la clasificación en el ámbito domiciliario?. Salvo que alguien nos demuestre lo contrario entendemos que de esta forma no sólo estaríamos facilitando la tarea del clasificador, sino que esencialmente estaríamos contribuyendo con el ambiente al evitar que vaya a parar a la naturaleza, muchos materiales que son perfectamente reciclables.
Hablamos del poliuretano, las “espumaplast” (poliuretano expandido) y varias formas más de utilización de los derivados del petróleo, regidos todos por la misma filosofía del “use y tire”, en una demostración innegable del derroche y una conducta irresponsable con el medio ambiente.
Lo que hoy debemos celebrar es la instalación voluntaria de la obligación de cobrar las bolsitas de nylon. Más allá que es una medida que pudo y debió ser adoptada mucho tiempo antes y probablemente con un costo mayor “que duela” porque de otra manera la contribución es insuficiente, lo que hoy debemos celebrar es precisamente que se haya hecho lo que muchos pudieron y debieron hacer antes y no lo hicieron.
Será una contribución escasa y tardía, pero seguramente es beneficiosa y como decían nuestros antepasados, “mejor tarde que nunca”.

A.R.D.

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Explicar siempre es lo correcto

En nuestros días se va volviendo habitual – o al menos así se lo da a entender- lo que en otros tiempos llamábamos “matar con la indiferencia”, para usar una parábola del lunfardo argentino.
Vale decir ignorar una cuestión o un tema como forma de restarle trascendencia de “taparlo” o relegarlo. Es así que muchas cuestiones urgentes van quedando de lado “olvidados” sencillamente porque “no es oportuno” o “no lo ha planteado el sector político que nos interesa” o lisa y llanamente no tenemos interés en ocuparnos debidamente de él.
Sólo así puede explicarse que haya aspectos de la educación que han sido relevados, denunciados y expuestos muchas veces, pero poco o nada se ha avanzado en su consideración. Lo mismo sucede en materia de manejo de recursos del Estado, en materia de seguridad y de gobierno en general y en este aspecto debemos quebrar una lanza por lo que se ha hecho.
No ignoramos los avances logrados en determinados asuntos, pero nobleza obliga a reconocer que dicho avance aún no es satisfactorio y no somos de los que sencillamente reclamamos, sin atender el fondo de cada cuestión,
En este sentido siempre tenemos presente una frase que siempre le gustó al ex Intendente Néstor J. Minutti, a punto tal que tenía un cuadrito con la misma, ubicado en el hall principal de la sede municipal de la calle Juan C. Gómez. La frase dice: “si no traes una solución, entonces eres parte del problema”
Muchas veces esta es la cuestión. Sólo vemos lo que nos interesa ver, “la parte de la película” que nos favorece, pero no la contrapartida.
Muchas veces hacemos reclamos justos, necesarios, pero no nos detenemos a analizar si existen recursos, si existen posibilidades de llevar a la práctica lo que reclamamos y más importante aún: en qué medida estamos dispuestos a contribuir a la solución.
Esta es la cuestión, aún es más responsable y prudente de los gobiernos municipales tiene limitaciones para llevar a la práctica alguna medida. Esto es parte de la cuestión.
No dudamos que Salto debiera tener una mayor planificación, que los centros termales debieran tener saneamiento, que la limpieza de la ciudad debería de ser mucho más minuciosa y hecha en forma más ordenada, que los residuos debieran ser más y mejor reciclados, pero tampoco ignoramos que somos parte del asunto.
Esto no justifica la ignorancia de los problemas, ni mucho menos la orfandad de información, pero en alguna medida “explica” por qué muchas veces no se alcanza.
A nuestro entender cuanto esto sucede, es imprescindible explicarlo, porque al menos quienes razonan sin apasionamientos, pueden entenderlo, compartiendo o no dichos razonamientos, pero eso ya es harina de otro costal.

A.R.D.

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No se trata de deformar el idioma

El pasado lunes se celebró a nivel internacional el Día del Idioma Español supuestamente en todos los países de habla hispana.
Debido a que se trata de un día para recalcar la importancia del idioma que compartimos y para vislumbrar el por qué de esta importancia.
El rol del idioma es generalmente relegado. En nuestros días el cuidado y la preservación idiomática ocupa un rol totalmente secundario. La hemos dejado de lado a tal punto que ni siquiera se nota el deterioro que ha sufrido y sigue sufriendo, por la sencilla razón que “da lo mismo”, escribir una palabra correcta o hacerlo en forma incorrecta de “ex profeso”.
Es así que hemos visto por ejemplo escribir “Karnes”, con “K” y usarlo como un “acierto” en materia publicitaria y esto no es más que un ejemplo. En estas columnas hemos hecho referencia a un uso cada vez más extendido de usar como una “innovación” el “todos y todas”, cuando en realidad cuando decimos “todos”, vale decir que no debería de quedar nadie afuera, decir “todos y todas”, es a nuestro entender una innecesaria redundancia. Pero además cuando usamos el “todas”, estamos discriminando y reduciendo alcance a un término que se supone es total y absoluto.
Otra deformación idiomática muy frecuente en nuestros días -que hemos hallado incluso en varios presentadores televisivos- es la “innovación”, de suprimir el verbo en la frase, Fulano de tal… para decirnos…, por ejemplo, es una espantosa redacción- En realidad debe usar “fulano de tal, nos dijo:….”, es que al usar el “para” el verbo pasa a ser un complemento y no un verbo conjugado.
Es más, los “horrores” ortográficos abundan. Hoy hallar un texto correctamente escrito, respetando y poniendo en práctica las reglas de la sintaxis, es prácticamente una utopía.
El deterioro ha alcanzado a todos los participantes en el tema y en este sentido los medios de comunicación masiva tienen un rol esencial.
La irrupción de las denominadas “redes” sociales ha sido una contribución determinante a este deterioro.
Si bien no debemos perder de vista el aporte mayor que a nuestro juicio significa el acceso a mucha gente a estos medios (no a todos), tampoco es bueno desconocer que al “abrir la puerta” a la opinión de todos, también se la ha abierto a las incorreciones, a los errores ortográficos, a la ignorancia de la sintaxis y en suma, no sólo por el rol de las redes, sino por la poca valoración que muestra la comunidad en este aspecto, hemos retrocedido abiertamente y estamos maltratando abiertamente el idioma español porque “todo da igual” y este no es precisamente un cambio positivo, porque “innovar” no es deformar, precisamente.

A.R.D.

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El rol de los municipios

El rol de los municipios de América, incluyendo en ellos a las intendencias municipales es actualmente muy diferente al que era años atrás.
Los gobiernos municipales han dejado de tener -como tenían antes – un “protocolo” que se agotaba en el denominado “ABC” (Alumbrado, Basura y Calles) y si dejar esto de lado, hoy va mucho más allá, llega esencialmente a la generación de trabajo genuino y a la captación de inversiones, aspectos que en nuestros días se consideran sustanciales para contribuir a la generación de un panorama apropiado de paz y tranquilidad en la comunidad.
Pero también es muy diferente – o debería serlo – nuestra concepción y nuestra posición con respecto al Estado en si y obviamente a los aportes que hacemos al mismo y al manejo de estos.
Sólo cuando logremos amalgamar debidamente todos estos aspectos podremos tener municipios apropiados, correctos y satisfactorios en cuanto al cumplimiento de su rol.
Hasta poco tiempo atrás entendíamos que el Estado, ya fuera a través de los gobiernos locales, departamentales o nacional, tenía como rol principal darnos “un puesto” porque en calidad de correligionarios o de amigos, nos debía favores.
Este ha sido el manejo habitual y no sólo en nuestro país. Entender al Estado como “paternalista”, vale decir una institución o un órgano que tenía como función satisfacer mis intereses, fue lo que nos llevó a una situación de crisis, de tremendos problemas, debido a que se fue imponiendo el amiguismo, la politiquería, la desprolijidad y sobre todo la injusticia social.
De esta manera se fue imponiendo la gente que entendió que los gobiernos deberían de satisfacer su incapacidad, su mediocridad o su ineficiencia, sustituyéndo su capacidad y “arrastrar” con sus mentiras o falsas promesas, que no se detienen en aspectos profundos y verdaderos de las situaciones, sino por un concepto totalmente inadmisible.
Vale decir que lamentablemente cada partido, o sector de partido político que llegó al poder ha puesto en práctica esta política.
En esta situación lamentablemente debemos incluir a todos los partidos políticos y a todos los gobiernos que han tenido la responsabilidad del poder en el país.
En mayor o menor medida, todos han hecho lo mismo hasta hoy y han “contaminado” una de las funciones que si se desempeña correctamente es una de las más altruistas que puede ofrecer una persona a la comunidad, obviamente si ésta tiene un concepto justo de la cuestión.
Al celebrarse hoy el Día de los Municipios de América entendemos que no debe de agotarse en un festejo, en un asueto, en un día de alegría para los trabajadores y sus niños, sino que también es una ocasión oportuna para reflexionar más allá de estos aspectos.
A.R.D.

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En el Día del Idioma Español

El 22 de abril de 1816 falleció Miguel de Cervantes Saavedra (si tomamos la fecha real de su deceso y no la de su sepelio que por entonces se acostumbraba a tomar), universalmente conocido por su obra inmortal “Don Quijote de la Mancha”, considerado el más grande escritor en español, fue además de novelista, poeta, dramaturgo y hasta soldado.

“El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha”, (que así es el título completo de su obra) es considerada una de las mejores obras de la literatura universal, y el libro más editado y traducido de la historia después de la Biblia.
Pero no nos atrevemos a aventurar que hoy cualquiera de nosotros que leyera la obra original difícilmente la entendería, debido a que el idioma está también estrechamente vinculado a una época, a una forma de vida y a muchos otros aspectos.
Pero en este día en que se conmemora “El Día del Idioma Castellano”, queremos reivindicar el valor del mismo como vehículo de valores, de conocimientos y saberes.
En nuestros días sólo las excepciones de quienes escriben en la prensa (diario, revistas, periódicos no diarios),conocen minuciosamente la ortografía, en tanto la buena caligrafía ya es cuestión del pasado y casi que nadie escribe manuscritos porque sencillamente las letras mayúsculas y minúsculas, como se usaban en décadas atrás, ya no existen.
Existe no sólo una desvalorización de la ortografía y la caligrafía, sino también del idioma todo.
Si no rigiéramos rigurosamente por las reglas de la ortografía, el idioma debería servir para que nos entendiéramos perfectamente en todas las naciones de habla hispana.
Más allá de la tonalidad que le impone cada uno, hoy los regionalismos y los dichos impuestos en cada lugar predominan a punto tal que hacen prácticamente ininteligible la lectura de un periódico por parte de alguien que no sea de dicha región.
Cuando los chilenos se refieren a un “pololo” (novio), o una “guaguita” (bebé), difícilmente logren hacerse entender por un paraguayo y menos por un español. Lo mismo sucede cuando los salteños nos referimos a una “enchorrada” (riada), término que ni siquiera se usa en el resto del país.
De esta forma, se pierde uno de los objetivos más trascendentes del idioma, como es el hecho de servir de vehículo de comunicación entre todos los países que hablamos el mismo idioma.
Hoy en el “Día del Idioma Español”, tenemos una buena oportunidad para profundizar en el valor del mismo.

A.R.D.

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No destruyamos la casa de nuestros hijos

En la presente jornada se celebra el Día Mundial de la Tierra. Una jornada específicamente dedicada a tomar conciencia sobre la necesidad de preservar y proteger a la “pacha mamma” o madre tierra en el estado natural o las condiciones en que nos fue legada.
Hoy la contaminación, la extinción de varias especies y la destrucción, de distintas formas del planeta en que vivimos es lo que vemos a diario, sin que a nadie parezca importarle demasiado.
Cada vez son menos los científicos que dudan de la destrucción de la tierra en que vivimos. La polémica que años atrás era si el planeta estaba amenazado de destrucción o no, porque muchos consideraban que las modernas tecnologías podrían salvarle, hoy se traslada sólo a la cuestión del tiempo, vale decir “cuándo”.
Es que todo parece apuntar a esta “alegre” destrucción y de diferentes formas se compromete la supervivencia del planeta y con ello la de la propia humanidad.
No sólo la tierra, sino el agua y el aire están severamente comprometidos, la contaminación, la desertificación, el agotamiento de la fertilidad de la tierra son índices elocuentes. Estamos haciendo lo posible por terminar con los recursos naturales, cambiándolos por dinero y cueste lo que cueste, sean las que sean las consecuencias, seguimos adelante con esta destrucción.
El mundo sigue considerando que el éxito es la obtención de dinero, cuanto más se gane en el menor tiempo posible mejor, mayor “triunfo”.
Cierto es que hay varios movimientos e instituciones preocupadas por limitar o poner fin concretamente a estas políticas de exterminio, pero nos atrevemos a decir que lo que se ha hecho y se hace hasta el momento es muy poco y a todas luces insuficiente.
Medidas tibias, “para la tribuna”, medidas que hablan de buenas intenciones, como la decisión de cobrar por las bolsitas de nylon no reciclables que a diario contaminan la tierra por millones, no serán nunca suficientes ni eficaces para evitar el daño que se está haciendo día a día a nuestro planeta.
El mal uso de los agroquímicos, cuyos residuos van a la tierra y luego al agua, el abuso de los transgénicos, de los materiales no reciclables, el deterioro de la capa de ozono, son todos elementos que aparentemente nos preocupan, pero no somos capaces de ocuparnos eficazmente por detenerlos, de revertirlos, de evitarlos, sino que todos parecemos movidos por la misma “filosofía” del “hacé la tuya” que en buenos términos puede traducirse como “el hacé el máximo de dinero que puedas, sin importar el daño o las consecuencias que puedan causarse”.
A.R.D.

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La única salida factible

Una sociedad enferma, irremediablemente enferma y afectada en sus valores espirituales es la única explicación que puede hallarse para la cadena de los denominados “femicidios” que se vienen registrando.

Curiosamente cuando los movimientos feministas, entendiendo por ellos a los que reivindican los derechos de la mujer, como persona con iguales derechos al hombre, desarrollan su más intensa lucha por la reivindicación de estos valores, el país se siente conmovido por los aberrantes hechos que se registran casi a diario.
Muchos de ellos tienen un mismo denominador. La disolución del vínculo de pareja y sobre todo el innegable machismo que ha denominado la sociedad hasta el momento.
Es probable que la situación que vivimos no tenga solución, no muestre un cambio radical en tanto no se registre un cambio cultural que sólo a través de la educación puede registrarse y obviamente no en el plano inmediato.
Sin pretender simplificar un tema tan delicado, entendemos que la enfermedad mayor de la sociedad es la pérdida de valor de la vida. Hoy las personas que cargan su propio cuerpo de bombas para hacerlas explotar, asesinando a la mayor cantidad posible de personas, muchas de ellas, sino todas inocentes, sabiendo que también ellos habrán de morir cuando lo hagan, no reparan en las consecuencias.
Es la misma actitud de quienes deciden poner fin a la vida de su expareja y luego a la propia, sin pensar en los hijos, a veces de su pareja, a veces incluso de ambos.
Sólo mediante una demencia circunstancial o un escepticismo total de la vida, se puede de alguna manera “explicar” estas actitudes, totalmente impensadas en épocas pasadas, salvo excepciones que sacudían la opinión pública.
Hoy necesitamos reencontrarnos como sociedad, saber que somos iguales, y que como dice nuestra ´constitución, sólo los conocimientos, la capacidad y los “saberes” deben marcar diferencias entre la gente, sin tratar de imponer nada, sino de conquistar, de convencer, mucho más allá del género de cada quien.
Saber que todos los integrantes de la sociedad somos iguales, mujeres, hombres, niños, ancianos, cada uno ha hecho, hace o hará su aporte a la comunidad que integramos y debemos asegurarnos que cada uno tenga las oportunidades que merece.
Respeto y educación son ingredientes imprescindibles para tratar de salir de esta situación en que hemos caído y que hace que cada día nos sumerjamos más en un oscuro panorama de dolor y pesar que tanto daño nos hace.

Ojalá lo entendamos a tiempo…

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El mundo del trabajo que ya nos golpea a la puerta

El futuro debe ser construido entre todos. Mirando la realidad de nuestros días, en un año particularmente complejo, esta premisa parece ser inalcanzable, desde el momento en que cada sector del mundo laboral – empresarial (íntimamente ligados) aparecen como enfrascados en la defensa de su reducto, al punto que en la mayoría de los casos, explícita o subrepticiamente, son las ideologías las que están detrás de las posiciones de cada uno.
Lejos estamos de entender que necesariamente el trabajador necesita del trabajo (es decir de la empresa) y el empresario necesita trabajadores capacitados, bien formados y responsables.
Esta es la visión que se necesita priorizar, más allá de las posiciones extremistas, de quienes exigen, reclaman o incluso pretenden imponer sin tener en cuenta en absoluto la situación de los restantes actores en el tema, sólo las excepciones parecen conscientes de la situación real y concreta que enfrenta el mundo de hoy.
Y no estamos ni defendiendo, ni acusando a nadie en particular. Estamos tratando de ser razonables. Hay empresarios que son conscientes, que cuando deben tratar con sindicalistas bien formados y capacitados, es diferente que cuando se lo debe hacer con personas que sólo ostentan un caudillismo o un populismo basado en el reclamo totalmente irracional.
Es el mismo caso del empresariado obtuso y testarudo que sólo trata de imponer, no de negociar y por lo tanto el conflicto es inevitable y estas situaciones no favorecen a nadie.
El mundo del trabajo enfrenta hoy una tremenda realidad en la que Uruguay aún no ha caído en cuenta que el mayor esfuerzo debe ser volcdo a la educación, a la capacitación de los futuros trabajadores, porque hoy las tecnologías amenazan sobre todo a la mano de obra no capacitada, que hace trabajos repetitivos y por lo tanto están a merced de los denominados “robots” inteligentes.
Felizmente el panorama no es totalmente negro en nustro país, desde el momento en que hay esfuerzos -debemos admitir que casi todos gubernamentales – que apuntan a la capacitación, el análisis y estudio del mundo laboral que se viene.
Un estudio reciente de un organismo internacional afirma que un 63 por ciento de los niños que están naciendo hoy, habrán de trabajar en trabajos que aún ni siquiera están creados.
Este es el desafío. Dejemos de discutir las actuales condiciones, que deberían de insumirnos muy poco tiempo y volquemos el máximo esfuerzo y los mayores recursos a prepararnos para enfrentar airosamente el mundo que ya nos golpea a la puerta.
A.R.D.

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La atrocidad golpea de nuevo

Cuando a comienzos de la década del noventa, EE.UU. y sus aliados iniciaron la famosa Guerra del Golfo contra Irak tuvo un gran apoyo, alguno explícito, otro muy amplio de quienes observaron sin intervenir para nada y apoyando con su silencio.
Es que el argumento para concretar el bombardeo misilístico fue destruir supuestos arsenales químicos que nunca aparecieron. Irak está sobre un mar de petróleo, que se sospecha haya sido el verdadero motivo de esta guerra, además de originar una “limpieza” de armas, agradecida por la industria armamentista de estos países. Los arsenales químicos, nunca aparecieron.
Quienes pagaron el precio de esta locura fue precisamente el pueblo iraquí, el que ya se hallaba sometido a las atrocidades del dictaor de turno, Sadam Hussein.
Esto sirve para explicar por qué preferimos no pronunciarnos aún en este complejo tema, en el que se amalgaman intereses tan diversos e ideologías tan diversas que incluye el Movimiento Hamas, el Estado Islámico (ISIS), Irán, Rusia, Estados Unidos y sus aliados.
Es que hoy es fácil iniciar un ataque con armas que lleven a la opinión pública a pensar que es el enemigo quien inicia la atrocidad.
Por aquello de que “el quemado con leche ve la vaca y dispara”, preferimos tener más información fidedigna, creíble, comprobada antes de dar a conocer una posición concreta.
Lo curioso de esto es que ninguna de las dos potencias parece darle importancia a los verdaderos argumentos que se manejan para originar esta guerra. Como si no importara.
En tanto las víctimas son siempre las mismas, niños, mujeres y hombres inocentes que nada saben incluso sobre los intereses que están detrás de esta locura de horror, sangre inocente y muerte.
Esta masacre, que comienza como algo “aceptable” y hasta casi inocente como es el ataque a bases militares, supuestos almacenes de elementos químicos y se envuelve en el silencio de sus participantes, determina como siempre, el horror que se extiende y la sangre inocente que se derrama.
No olvidemos que detrás de todo esto hay intereses: que las armas se fabrican para usarse y si no se las usa se acumulan.
Que los verdaderos intereses difícilmente se llegan a conocer y que además de la sangre inocente que es el costo principal, “alguien” hace negocio, y detrás de esta como en todas las últimas guerras, se pueden descubrir los verdaderos intereses, el de las potencias nucleares, como lo son Rusia, los EE.UU. y otros que se mantienen expectantes.
¡Ojalá no tengamos que lamentar más muertes inocentes, de niños, mujeres, ancianos y hombres pacíficos que nunca sabrán el por qué de esta locura demencial!
A.R.D.

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Trabajo, a todos nos corresponde responsabilidad

El trabajo es el elixir para muchos de los problemas que nos afectan y en especial para la seguridad.
Quien tiene un buen trabajo, estable, digno y debidamente remunerado difícilmente abandona esta vida para someterse a situaciones lamentables.
Es que además el ocio sigue siendo como bien se dice “el padre de todos los vicios”. En nuestra sociedad este aspecto es sabido, conocido, pero poco o nada cuidado.
Estamos en un año que ha sido calificado como “histórico” en esta materia. Las estadísticas revelan un preocupante aumento de la desocupación.
Al mismo tiempo que estamos en pleno desarrollo del mayor número de negociaciones tripartitas (trabajadores – empresarios – gobierno) en el último año de modificación presupuestal para el gobierno nacional que es por su parte el “patrón” de los empleados estatales.
El trabajo está en crisis en todas partes del mundo y hasta hay quienes vaticinan la terminación del mismo a manos de las nuevas tecnologías, pero no debe desconocerse que este puede ser un elemento de presión formidable en las negociaciones.
De todas formas, se trata de entender que lo que debe primar en estas negociaciones debe ser la buena voluntad y saber que tanto empresarios (patronos), como trabajadores se necesitan en este mundo globalizado.
El empresario, sin una mano de obra calificada, sin trabajadores responsables y sin un entorno de paz y tranquilidad, es difícil que logre competir debidamente.
El trabajador necesita que la empresa donde trabaja y produce sea competitiva, alcance los niveles de producción razonablemente requeridos y pueda asumir sus compromisos, además de dejar las ganancias razonables y legítimas que la hagan viable.
El gobierno, que tiene como fuente de ingresos los aportes de patronos y trabajadores para solventar su presupuesto, debería de ser un observador, con mínima intervención en el tema.
Como en toda negociación, el éxito está estrechamente vinculado a la disposición con que se negocie. Si partimos de bases ideológicas, de posiciones antagónicas, al punto de mirar a la otra o las otras partes como enemigas, entonces es poco lo que podemos esperar.
Gran parte de este partido, para decirlo con términos futboleros, se juega afuera y es hacia allí donde debemos dirigir el mayor de los esfuerzos.
En un año donde el auge de la conflictividad seguramente será el común denominador es de esperar que cada cual asuma su responsabilidad y se imponga el sentido común en cada parte.
Es la única forma en que gane el país y ganemos todos.
A.R.D.

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No nos gusta

La colocación de familiares, amigos o correligionarios en un puesto público cuando se asume un puesto político de relevancia o un cargo jerárquico es de por si contraproducente.

Pero es importante separar los casos, porque son muy diferentes. Sólo en el plano departamental debemos decir que esto siempre ha sido así y al menos desde que tenemos conocimiento de los mismos, ha habido amigos, hermanos, hijos, parejas, correligionarios y amigos ingresados a la Intendencia Departamental, “por la ventana”.
No es cuestión de dar nombres, porque cualquier salteño que haya pasado por estas etapas sabe a lo que nos referimos.
Hoy trascienden nombres y situaciones similares prácticamente en todos lados, en Intendencia y más allá, que trascienden todos los partidos que han tenido cargos de gobierno e incluso otros jerarcas que no están vinculados a ningún cargo dentro del gobierno, pero si del Estado, que mantienen también situaciones polémicas.
Pero como decíamos no todos los casos son lo mismo. Cuando alguien accede a un cargo de confianza, es obvio que el gobernante tiene la potestad de designar legalmente a quien entienda que es más capaz y de más confianza para el mismo.
Tampoco entendemos cuestionable cuando un cargo se cubre con una persona que por su capacidad o sus conocimientos es elegida, aún cuando se trate de un familiar, de un amigo o de un correligionario, pero en estos casos entendemos que quien lo designa tiene el compromiso de dar a conocer la situación, para que no sea secreta, para que no se haga a espaldas del pueblo y sea éste quien avale o no la designación.
No es esto lo que habitualmente sucede. Se prefiere hacerlo “de callado” y en estos casos por lo general se esconde la verdad de la cuestión, se está ante un caso de corrupción o de corruptela que bien se sabe el pueblo no habrá de compartir.
Que sepamos, nunca se dan a conocer estos ingresos y sería una sana costumbre, porque quien no tiene nada que esconder debe proceder en forma transparente.
En épocas pre electorales prácticamente todos los partidos se golpean el pecho y se declaran los más transparentes, pero no es así llegado el momento de poner en práctica lo que predican.
El mejor favor que se puede hacer a la democracia desde estas tiendas es obrar con la mayor transparencia, porque esta es la forma de prestigiar y engrandecer la democracia.
A.R.D.

Se dijo lo contrario a lo que se pensó

Por eso, por el bien de la democracia y por América Latina toda, esperamos que se expongan fehacientemente las pruebas de tan trascendente determinación y que éstas sean contundentes, y en caso contrario que se tomen medidas arbitrarias.
Por el bien de la democracia.
Por el bien de América Latina esperamos que así sea.
A.R.D.

Esto fue lo que salió publicado en el editorial del pasado sábado. Corresponde asumir el error cometido porque faltó el NO lo que debió publicarse fue “que NO se tomen medidas arbitrarias”
Vale la aclaración, con las disculpas del caso.

Alberto Rodríguez Díaz

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Antes que sea demasiado tarde

Días atrás nos ocupábamos en estas columnas de la basura. Estudios difundidos meses atrás dan cuenta que sólo un 5 por ciento del total de la basura pasible de reciclar se está efectivamente reciclando en el mundo.

Los mismos estudios sostienen que para el 2.030 se espera que el aumento del consumo humano y las nuevas tecnologías determinen que cada ser humano “produzca” diariamente el doble de la cantidad de basura que produce actualmente y que ya nos está causando problemas.
A todas luces lo que se hace con la basura es hoy en día uno de los problemas a los cuales hemos hecho oídos sordos. Escuchamos lo que pasa, lo vemos incluso pero no le prestamos mayor atención.
Lo sucedido con las bolsitas de nylon, que constituye sólo una pequeña parte del problema, constituye también una prueba irrefutable de nuestra actitud frente a estos problemas.
Tuvieron que pasar varias décadas para que se tomara alguna medida con las mismas y la medida ha sido más que tibia, porque no se prohibieron ni se exige que se usen sólo bolsas reciclables, sino que únicamente se decidió que quienes las usen paguen a razón de 2 pesos, (menos de 7 centavos de dólar), motivo por el cual entendemos que de por sí sola no tendrá mucha incidencia en la eliminación de tan nocivos elementos.
Existe aún mucho debe en este sentido. Existen muchos materiales pasivos de ser recuperados como esos mismos elementos o como materia prima para otros productos. Es el caso del aceite usado, tanto a nivel familiar como en las empresas que usan mayor cantidad.
Hoy es desechado y en algunos casos vertido en lugares inadecuados. Se ha dicho que un solo litro de este aceite usado es capaz de inutilizar hasta mil litros de agua dulce y ni que hablar cuando va a la tierra, esterilizando esta.
Sin embargo este aceite es factible de ser recuperado como aceite fuel oil para motores. Esta medida no sólo evitaría gran parte del daño ambiental, sino que proporcionaría materia prima para la producción del aceite para motores.
En los hechos, ya en Argentina hay empresas que se dedican a este reciclaje, que obviamente requiere de apoyo y de exoneraciones estatales concretos e importantes, porque el dinero que se ahorra para evitar el daño que produce su vertido en el agua o en la tierra siempre será mucho más oneroso.
Alguna vez tendremos que asumirlo, antes que sea demasiado tarde.

A.R.D.

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Trabajo, a todos nos corresponde la responsabilidad

El trabajo es el elixir para muchos de los problemas que nos afectan y en especial para la seguridad.
Quien tiene un buen trabajo, estable, digno y debidamente remunerado difícilmente abandona esta vida para someterse a situaciones lamentables.
Es que además el ocio sigue siendo como bien se dice “el padre de todos los vicios”. En nuestra sociedad este aspecto es sabido, conocido, pero poco o nada cuidado.
Estamos en un año que ha sido calificado como “histórico” en esta materia. Las estadísticas revelan un preocupante aumento de la desocupación.
Al mismo tiempo que estamos en pleno desarrollo del mayor número de negociaciones tripartitas (trabajadores – empresarios – gobierno) en el último año de modificación presupuestal para el gobierno nacional que es por su parte el “patrón” de los empleados estatales.
El trabajo está en crisis en todas partes del mundo y hasta hay quienes vaticinan la terminación del mismo a manos de las nuevas tecnologías, pero no debe desconocerse que este puede ser un elemento de presión formidable en las negociaciones.
De todas formas, se trata de entender que lo que debe primar en estas negociaciones debe ser la buena voluntad y saber que tanto empresarios (patronos), como trabajadores se necesitan en este mundo globalizado.
El empresario, sin una mano de obra calificada, sin trabajadores responsables y sin un entorno de paz y tranquilidad, es difícil que logre competir debidamente.
El trabajador necesita que la empresa donde trabaja y produce sea competitiva, alcance los niveles de producción razonablemente requeridos y pueda asumir sus compromisos, además de dejar las ganancias razonables y legítimas que la hagan viable.
El gobierno, que tiene como fuente de ingresos los aportes de patronos y trabajadores para solventar su presupuesto, debería de ser un observador, con mínima intervención en el tema.
Como en toda negociación, el éxito está estrechamente vinculado a la disposición con que se negocie. Si partimos de bases ideológicas, de posiciones antagónicas, al punto de mirar a la otra o las otras partes como enemigas, entonces es poco lo que podemos esperar.
Gran parte de este partido, para decirlo con términos futboleros, se juega afuera y es hacia allí donde debemos dirigir el mayor de los esfuerzos.
En un año donde el auge de la conflictividad seguramente será el común denominador es de esperar que cada cual asuma su responsabilidad y se imponga el sentido común en cada parte.
Es la única forma en que gane el país y ganemos todos.
A.R.D.

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El riesgo es para la democracia

No opinaríamos sobre un tema regional si no consideráramos que en él nos va también buena parte del interés de nuestro país.
Es que la prisión dispuesta por la Justicia brasileña al ex presidente Luis Inacio da Silva “Lula” por presunta corrupción. Está acusado de usufructuar un apartamento de lujo como forma de comprar beneficios por parte de una constructora brasileña, trasciende Brasil y afecta por lo menos a toda Latinoamérica.
Es que para Uruguay, por ejemplo, Brasil es un mercado muy importante, no sólo por la cantidad de productos que se le venden al país norteño, sino sobre todo por las condiciones en que se exportan estos productos.
Brasil es uno de los pocos mercados al que Uruguay le exporta productos con Valor Agregado. Mientras a los demás les exportamos “comodities”, vale decir materia prima, sin industrializar, a Brasil y algo a la Argentina, les exportamos productos industrializados, vale decir con mano de obra incorporada.
Hoy existe una gran confusión. Lula y sus seguidores afirman que no hay ninguna prueba de que el apartamento sea de él, mientras que quienes les siguen afirman que hay pruebas suficientes e incluso que dicho apartamento figuraba entre los bienes propiedad de Lula, hasta años atrás.
Vale decir que la politización del tema no deja ver fácilmente cual es la verdad de la cuestión.
Si no hubiera pruebas y como han dicho los propios jueces que han procesado a Lula, existe la “convicción” de que el apartamento es de Lula y esta es la causa por las cuales ha ido a prisión, sería catastrófico para la democracia la determinación.
A diferencia de nuestro país, el principio de inocencia es muy diferente en Brasil. Nadie en el Uruguay sería procesado sin pruebas. En los hechos, aún algunas personas sobre las cuales hay lo que antes se llamaba “semiplenaprueba” siguen libres, porque se considera que no son prueba suficiente para el procesamiento.
En Brasil el actual presidente -para muchos usurpador del poder – tiene un uno por ciento de popularidad, mientras que Lula sigue siendo el pre candidato con más alta popularidad. De allí que las sombras que caigan sobre la democracia van a generar lo que llamaríamos un “agujero negro” y en esta circunstancias el gran riesgo es que sea aprovechado por fuerzas que hoy ya aparecen en la palestra pública, y en América Latina ya conocemos y lamentamos.
Por eso, por el bien de la democracia y por América Latina toda, esperamos que se expongan fehacientemente las pruebas de tan trascendente determinación y que éstas sean contundentes, y en caso contrario que se tomen medidas arbitrarias.
Por el bien de la democracia.
Por el bien de América Latina esperamos que así sea.
A.R.D.

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Las redes sociales no son el problema

Cuesta creer que haya gente que repita algunas cosas que ve o lee en las redes sociales, sin siquiera ponerse a pensar unos minutos si es creíble, si su fuente es identificable, si está debidamente descripta y corroborarlo antes de repetirlo.
Cuando uno escucha, como ha sucedido, que un periódico de los Estados Unidos afirma que en Uruguay a las mujeres infieles se les corta la nariz, como medida represiva. Cuando uno escucha versiones como que la muralla china (tiene algo así como 6.000 Km de largo), fue construida para que a un mandamás chino no se le escapara el perro, no puede creer que haya gente que repita estas payasadas sin ton, ni son y las tome como “informaciones”.
Esto nos da pie precisamente para lo que sostenemos, el problema no son las redes sociales ni siquiera el uso que hagamos de ellas, sino que somos nosotros (o muchos de nosotros al menos) que no sabemos manejarlas en cuanto no sabemos discernir entre una información creíble y un rumor o una versión, sin fuente alguna o con alguna totalmente inventada.
Es más, nos consta que algunas personas se “divierten” caricaturizando algunos temas, trucando fotografías o incluso dando a conocer versiones más o menos “fundadas” sobre diferentes temas.
Esto que hoy parece simple y hasta rudimentario, puede llegar a ser tremendamente sofisticado, porque las modernas tecnologías lo permiten y por lo tanto quienes manejan estas tecnologías son capaces de manipularnos incluso sin que nos demos cuenta de ello.
A esto precisamente queríamos llegar. Hoy en un mundo donde “mandan” las nuevas tecnologías, la ciencia de la comunicación a la vez que ha avanzado extraordinariamente también se ha vuelto confusa, al punto que resulta difícil saber cuándo estamos ante un objeto real de uno “virtual”. Es más, a esta también se le denomina “realidad” virtual y de esta confusión obviamente que alguien saca provecho.
Es frecuente también encontrarnos ante personas que usan las redes sociales – que ha realizado un formidable aporte en la democratización de la información – sin tener noción de lo que hacen. Por ejemplo, el hábito de publicar en las redes fotos de niños y adolescentes, hijos, sobrinos, nietos y demás sin saber que puede pasar con ellas, es a nuestro criterio una irresponsabilidad.
Es que no se ha entendido que las redes sociales en contrapartida a su innegable aporte beneficioso, también tienen una parte negativa, que es la finalización de la intimidad.
Esto es lo que debemos entender.
A.R.D.

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El problema de la basura

Muchas veces nos hemos ocupado en estas columnas del tema la basura de la ciudad.
Sin lugar a dudas que es uno de los problemas más graves que tiene cualquier urbe, no porque la afectación a la vida humana sea inmediata, sino porque según el destino final que se le dé y la forma en que se realice el mismo, el problema no sólo pasa a ser grave, sino grande y llega el momento en que puede ser irreversible.
Con ser la parte más visible de este tema, la gestión de los residuos domiciliarios se llevan las mayores acusaciones y vaya si se trata de algo mal manejado. Que sepamos sólo una ínfima parte de los mismos se está reciclando, se está recuperando y obviamente que no de la mejor forma.
El objetivo hoy es sacarla de la vista pública, al punto que hasta se ha prohibido las visitas al basurero municipal, seguramente porque de poderse mostrar el destino final que se da la basura de la ciudad cualquier salteño más o menos consciente, se espantaría.
Muchos años hace que los vecinos del arroyo San Antonio, uno de cuyos brazos pasa cerca del resumidero municipal, se quejan no sólo de la contaminación, sino de los olores nauseabundos, de la aparición de ratas y otras alimañas y de la destrucción total de las condiciones de la naturaleza en la zona.
Pero con ser uno de los aspectos lamentables de la cuestión, no es todo. La basura electrónica, vale decir los restos de celulares, computadoras, televisores, pantallas, las pilas y demás superan largamente el daño que causan en la naturaleza las bolsitas de nylon, los neumáticos en desuso y otros, que ya es bastante preocupante porque no son biodegradables fácilmente y por lo tanto permanecen allí donde se los deposite, durante miles de años.
Sabemos que no se trata de un tema fácil, porque al menos en los residuos domiciliarios gran parte de la culpa nos corresponde a los pobladores. Es que para cambiar así sea un poco las cosas, tendríamos que mostrar un cambio cultural, una mayor responsabilidad social, un compromiso con la naturaleza y el planeta, todas cosas absolutamente impensables por ahora.
Como principio quieren las cosas, entendemos que deberíamos comenzar por la clasificación, vale decir, por diferenciar los residuos orgánicos, de los inorgánicos, los vidrios, los plásticos y otros. La Intendencia debería de proporcionar bolsas reciclables de distintos colores según los fines (hasta el momento hemos sabido que sólo las proporciona en caso de industrias y grandes consumidores), pero esta medida debería de alcanzar también a los domicilios de todos los usuarios.
Mientras no asumamos la dimensión del problema seguiremos pudriendo y destruyendo la casa de nuestros descendientes…
A.R.D.

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Que no pase desapercibido

La juez penal Julia Staricco, dispuso la citación en calidad de indagados de una veintena de militares en actividad, médicos e incluso algunos particulares. Un hecho que no debería de pasar desapercibido.
En el año 2011 un grupo de 28 ex presas políticas presentó una denuncia penal por delitos sexuales y torturas cometidos en los centros de detención durante la dictadura militar.
La denuncia detallaba las prácticas de violencia sufridas por las mujeres detenidas, que incluían manoseos, desnudez, torturas y violaciones grupales.
Mediante distintas estratagemas legales, basadas en una afirmación de “inconstitucionalidad” los acusados han logrado hasta el momento “congelar” estas denuncias y algunas mujeres afirman incluso ver a sus torturadores paseando por la calle.
Es más, la convocatoria era para el pasado lunes y falló esta vez, por una excusa que nunca habíamos escuchado: la justicia no pudo ubicar a tres de los diez médicos que tenía que notificar (¿¿). Nadie ha explicado qué pasará en adelante y cuándo.
Hoy estos hechos vinculados a los delitos de lesa humanidad, que no prescriben vuelven a estar sobre el tapete y es importante que de una vez por todas se llegue hasta el fondo de la cuestión.
Es que nadie que haya participado o sabido incluso de estas violaciones de los derechos humanos puede quedar impune o callar sencillamente para proteger a alguien.
Nadie puede admitir estas prácticas, porque hoy cuando una sociedad sumamente violenta se organiza y denuncia los “femicidios”, no debiera dejar pasar aquellas denuncias, porque tanta violencia como la que hoy padecemos y nos aflige o más aún fue aquello, porque las víctimas ni siquiera pudieron contar con el apoyo y el respaldo de la sociedad, como en forma casi unánime tienen hoy.
Es que más allá de lo que se les acusaba, en muchos casos sin razón alguna, ninguna acusación justifica los amedrentamientos, las violaciones y vejaciones a que eran sometidas, según relatan, por quienes se habían apoderado del poder.
Es un hecho demasiado grave como para seguir ignorándolo, sobre todo porque cuando se reivindica con tanta fuerza los derechos de la mujer, debería de comenzarse por protegerla de las más grandes aberraciones, porque si en este país hubo abusos, vejaciones, violaciones contras las mujeres, es la mayor demostración de machismo y de sometimiento que pueda concebirse.
Si no queremos volver a tropezar con la misma piedra, deberíamos de prestarle la debida atención a este tema, al menos para que no pase desapercibido, porque hoy hay mucha gente interesada en olvidarlo…
A.R.D.

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Cuando se erra el camino

Fue en la segunda quincena de febrero último, el colono Gabriel Arrieta encaró al Presidente de la República, Tabaré Vázquez a quien trató de “mentiroso”, cuando ingresaba a una reunión con los productores denominados “autoconvocados”.
Pocas horas después la página oficial de Presidencia de la República divulgó información personal de Arrieta, dado cuenta que ocupaba un predio propiedad de colonización, que tenía deudas con el INC y que había sido denunciado por productores, enfrentando los trámites judiciales correspondientes para la devolución del predio ubicado en Kiyú, San José.
Más allá de que la presidente del INC salió a afirmar que la información divulgada por Presidencia de la República, era pública porque figura en la página web del INC, la divulgación, quedó flotando en la población como un revanchismo, una reacción totalmente intempestiva y fuera de lugar.
Es que para nosotros Vázquez erró el camino, tanto como Arrieta que fue el primero de todos en errarlo, porque si bien compartimos la libre expresión de opinión, tal como lo consagra la Constitución de la República, entendemos que no sólo se trata del fondo de la cuestión, sino también de la forma.
A nadie puede privársele de opinar libremente, pero si debe exigírsele que lo haga responsablemente, con pruebas que demuestren lo que afirma.
Arrieta pudo reclamar si entiende que la asiste la razón en su reclamo, sin necesidad de insultar.
Nadie, ningún ciudadano de este país, ni siquiera el más encumbrado debería tener derecho a llamar “mentiroso” a un Presidente de la República (sea quien sea y del partido político que sea), sin ser acusado ante la Justicia donde debería de aportar pruebas de lo que dice y por qué lo dice.
Si no las tiene al menos debería de exigírsele la rectificación correspondiente.
Pero también consideramos totalmente desafortunada la publicación oficial, porque “huele” a una revancha propia de quien no tiene otro argumento que denostar a quien le ha agraviado.
Hemos preferido dejar pasar unas semanas del episodio precisamente para no opinar sobre caliente, para no reaccionar en lugar de reflexionar con cabeza fría, pero para nosotros queda claro que se ha errado el camino. Debió procederse a la demanda correspondiente, no para sancionar, sino para evitar que quede la convicción de que en este país se puede insultar y difamar libremente al Presidente de la República, sin que pase absolutamente nada. A.R.D.

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Preservar la salud: un tema complejo, pero alcanzable

El sábado anterior 7 de abril se celebró el Día Mundial de la salud y curiosamente hemos notado muy poca repercusión del tema en nuestro país.
Aún reconociendo que se trata de un tema complejo, dado que la salud humana está vinculada a varios aspectos, es prácticamente imposible la referencia al tema, sin determinar si se trata de la preservación, de la recuperación o del estado y nivel de los servicios de salud disponibles en cada país.
Entendiendo que es uno de los aspectos determinantes en la materia habremos de referirnos exclusivamente a la preservación de la salud. Esto es desde que se nace hasta que se muere, la preservación de la salud es la mejor política que se puede implementar.
Es sabido que somos esencialmente lo que comemos y por lo tanto la preservación de la salud está vinculada esencialmente a la alimentación. Es sabido que Uruguay es uno de los países latinoamericanos que tiene mayor índice de obesidad y este es el origen de varios problemas de salud. En el fondo se vincula el problema al abuso del consumo de sal en productos industrializados que se conservan precisamente en sal, como las papas fritas, las cebollitas, los “chicitos” e incluso el maní.
Desde pequeños nos llamó la atención una incongruencia. Es que como usuarios de Salud Pública veíamos frecuentemente a personas mayores que concurrían a consultar al hospital por algún tema de salud y frecuentemente también los médicos les recetaban el consumo de frutas y verduras, entre otras cosas.
Algunas de estas personas que conocíamos, sabíamos que no tenían mayores opciones de elegir su alimentación, sencillamente porque consumían lo que podían…
Esta es la cuestión, si quisiéramos tomar en serio el tema de la preservación de la salud el Estado debería de preocuparse por facilitar el acceso de esta población a frutas y verduras.
Obviamente que no es este un aspecto fácil porque no sólo está involucrado el consumidor, sino también el productor, el intermediario y el comerciante, antes que la fruta o la verdura llegue al consumidor final y es lógico que los intereses de todos ellos deben de ser resguardados, porque son tan legítimos unos como otros.
Lo que a nuestro entender resulta inadmisible son los abusos, tratándose de elementos tan importantes en la dieta de la población y es en este aspecto que debe – a nuestro entender- intervenir el Estado.
En cuanto a la reducción del índice de obesidad, más allá de los problemas de herencia genética, es sustancialmente un tema de conciencia, de voluntad y de responsabilidad, sobre todo de los padres.
A.R.D.

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Desarmar el “hacé la tuya”

Ayer en estas columnas nos ocupábamos del tema de la seguridad y cuando escribíamos tratábamos de ubicarnos en el dolor de los familiares del policía asesinado en Salto, de la familia del joven asesinado cuando salió a enfrentar al rapiñero que se llevaba el fruto del trabajo y el esfuerzo del comercio de su madre. Pero también pensábamos en la mujer asesinada aquí por su ex pareja, a la que había denunciado y la Justicia le adjudicó protección por amenazas. En ese joven que apareció acuchillado en barrio Malvasio y falleció poco después…
En el niño que recibió un balazo en el corazón y felizmente pudo superar el trance en la Capital….
Para unos son casos de delincuencia, como la rapiña en Ceibal, o el enfrentamiento a balazos en Montevideo. Pero todos estos hechos tienen un común denominador: la violencia que nos ha ganado en toda la sociedad. Violencia que tiene una filosofía común ¨Hacé la tuya¨. Hoy ya no importa si para “hacer” esto hay que balear o matar a mansalva, porque en realidad “la tuya” no es tuya, es de otro y como su dueño no acpetará entregármela, se la tengo que quitar, rapiñándolo, arrebatándolo o estafándolo, no importa cómo. Esta filosofía que comenzó como algo inocente, está directa o indirectamente detrás de todo esto.
Violencia que se manifiesta en el fútbol, en el tránsito, en las relaciones familiares y hasta en los lugares comunes, cuando hay que compartir porque así lo indica la convivencia.
Nada justifica la violencia y deberíamos asumir que existen leyes, ordenanzas y hasta normas que regulan y organizan una sociedad.
Lo que antes se arreglaba con el retiro del hogar de alguien infiel o demasiado desprolijo, hoy frecuentemente se arregla a balazos.
Los líos del fútbol que antes se arreglaban con insultos recíprocos que eran acallados por gente más razonable o incluso las reacciones violentas que siempre encontraban “apartadores” más sensatos, hoy se transformaron en cánticos obsenos, en reacciones de barras bravas, donde precisamente la ley que impera es la violencia extrema.
Las hinchadas que antes compartían tribunas hoy están rigurosamente separadas incluso para ingresar o retirarse de los estadios. Es que también en estas circunstancias ha habido hechos lamentables con un costo de vidas humanas.
Y esto ha tenido un proceso del que todos somos parte. Más allá de los cambios que produce la tecnología y la ciencia mismo, hay medidas, hay acciones, hay leyes que han sido al menos permisivas fomentando el camino de la violencia.
Lamentablemente hoy cuesta mucho más sonreír que insultar o reaccionar con dureza y esto es lo que no podemos permitir.
Conviene analizar los hechos a fondo y ver en que nos equivocamos como sociedad para no seguir cometiendo los mismos errores, porque todavía hay esperanza de recuperar lo perdido…
A.R.D.

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No, mientras miremos con un solo ojo

La seguridad o “inseguridad” como se le ha dado en llamar ahora, sigue siendo una de las grandes preocupaciones. El hecho no es nuevo aunque nadie puede negar que hoy se ha extendido y agravado.
Recordamos por ejemplo cuando el entonces Intendente de Salto, Germán Coutinho, junto al Jefe de Policía de entonces, (Ayuto), anunciaron una medida de la que esperaban muy buenos resultados, la colaboración de los funcionarios municipales con el tema, ya fuera para denunciar situaciones sospechosas o de alguna otra forma contribuir a la vigilancia nocturna en la ciudad.
No pasó absolutamente nada. Ni siquiera tenemos información de que se haya llevado a la práctica, por una razón muy sencilla, los funcionarios municipales no asumieron jamás este rol, sencillamente porque entendieron que no les correspondía. Es probable que ni siquiera se haya instrumentado.
Hoy cuando vemos los diferentes enfoques del tema, nos da idea de que no hemos aprendido nada. Seguimos jugando para la tribuna, hay discursos, ideas, proyectos, intenciones aparentemente muy buenas, pero en el fondo, es poco lo que se aporta.
El tema se ha politizado tanto que primero se mira quién propone un proyecto, o una medida y luego se asume posición, sin analizar, sin ver cuál es la realidad, cuáles pueden haber sido las variaciones que puede haber sufrido el tema.
Seguramente cada partido político se sentirá libre de culpa en este sentido y “verá” a los demás en la posición aquí descripta. Esto es precisamente gran parte del problema.
En esto no hay soluciones “mágicas”, hay aportes sin lugar a dudas, el endurecimiento de las penas, mayores atribuciones a la Policía (aunque controladas), mejores condiciones de vida para estos, la represión sin miramiento a acciones delictivas como el porte de armas, las amenazas, los “desalojos” forzados, o la expulsión de los dueños de sus viviendas y ni que hablar la acción de los sicarios, deben ser analizadas y reprimidas con toda dureza, pero sin desconocer la experiencia de otros lugares en la región y el mundo donde se han puesto en práctica.
Por último, vemos que aquí se sigue “en la chiquita”, tomando posición frente a tal o cual medida impulsada por otras tiendas.
La cuestión es entender que no se trata de saber por qué ni cómo hemos llegado a esto, tampoco interesa hoy determinar quiénes son los responsables de que hoy tengamos esta realidad, porque los hay.
Se trata de entender que si pretendemos recuperar al menos en parte la seguridad que nos ha caracterizado como país, es necesario unirnos por sobre las ideologías políticas (nunca sin desconocerlas), pero asumiendo que se trata de un tema de todos, que debemos enfrentarlo todos y con un proyecto que abarque todas las áreas, desde la educación, la prevención, la represión y además que no hay salidas inmediatas, porque solo a mediano y largo plazo podrán verse resultados y según lo que hagamos, estos serán buenos o malos según lo que hagamos hoy.
A.R.D. 

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La Salud Mental requiere del “Último Recurso”

El cese de la Organización No Gubernamental “Último Recurso” que durante los últimos treinta años atendió telefónicamente a quienes buscaban ayuda antes de caer en el suicidio, a un promedio de 15 personas por día, ha desatado una fuerte polémica.
Mientras ASSE promete la pronta instalación de un servicio similar, la orfandad del servicio, que cayera por la caducidad de los convenios oficiales, reitera la polémica en referencia a la atención de la salud mental en el país.
Mientras los impulsores de la ONG que acaba de cerrar actividades por falta de fondos, al caer todos los convenios que tenía con organismos del Estado, señala que la orfandad de este servicio “responde a una lógica tercermundista” del gobierno, técnicos en la materia cuestionan severamente todo lo que se ha hecho y se hace hasta el momento.
Es que hasta el día de hoy la salud mental se atiende con un criterio represivo, de encierro y de prisión frecuentemente, que sólo sirve para agravar las cosas ya que el paciente lejos de ser atendido es reprimido y castigado como forma de la gente “normal” y para que el enfermo mental no constituya un riesgo. Para agravar las cosas trasciende ahora una denuncia que sostiene que usaba a los pacientes para comprar artículos y bienes con su dinero.
Seguramente que no se trata de un tema fácil y quienes deben orientar las acciones en este sentido deben ser los técnicos, psicólogos, psiquiatras y similares, porque muchas veces se improvisa o sencillamente se trata de dormirlos o drogarlos “para que no molesten” y obviamente este “tratamiento” no apunta a mejorar su salud mental, sino sencillamente a sacarlo del escenario público.
La tarea que cumplía la ONG “Último Recurso” ha sido loable, sacando de profundas depresiones a algunos de quienes recurrían a ella y brindando asistencia a quienes la necesitaban, con teléfonos disponibles las 24 horas del día.
Hay estadísticas en este sentido que indican que los uruguayos somos “tristes y grises, con tendencias depresivas”, alcance que no compartimos, pero que también merece atención.
En tanto la cuestión ha sido tratada siempre con un criterio simplista, a tal punto que la información de los suicidios, por ejemplo, no se da por parte de la Policía, ni tampoco se publica como noticia en los medios de comunicación masiva, salvo contadas excepciones que por sus características o la relevancia del suicida, adquiera de por sí carácter informativo, porque se entiende que tiene un efecto de imitación entre gente depresiva, aunque no hay estudios que digan si el ocultamiento de estos hechos ha incidido en algo en el tema.
El trato ambulatorio (no en reclusión) y la ayuda telefónica no será lo ideal, pero seguramente era un aporte importante. Hoy ya no está y las autoridades de la salud, ASSE concretamente, tienen la responsabilidad de volver a ofrecer el servicio.
A.R.D.

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La información pública les pertenece a los ciudadanos

La Ley de Derecho de Acceso a la Información Pública, (No. 18.381), según la Guía para Periodistas editada y publicada por el Banco Mundial y CAinfo (Centro de Archivo y Acceso a la Información Pública), “el acceso a la información pública es considerado un derecho humano fundamental que establece que toda persona puede acceder a la información en posesión de órganos públicos, sujeto sólo a un régimen limitado de excepciones, acordes con una sociedad democrática y proporcionales al interés que los justifica”.
Añade que “La idea que se encuentra detrás de este derecho es que los gobiernos poseen información de la cual no son dueños únicos, sino que ellos actúan sólo como guardianes de un bien público”.
Agrega la convicción de que “los gobiernos son servidores del pueblo, no sus amos”. Es decir, la información que los gobiernos producen y poseen pertenece a los ciudadanos, y son ellos los que deben utilizar esa información para controlar y evaluar las decisiones que los funcionarios adoptan. Si las personas cuentan con información, se encontrarán en mejores condiciones para juzgar y exigir razones acerca de las decisiones adoptadas, y el respeto por sus derechos, por parte del gobierno”.
En el aparte dedicado a los estándares internacionales dicha ley aboga por la máxima publicidad señala que “la publicidad de la información es la regla, y el secreto es la excepción. Es decir, que sólo en casos muy específicos y que deberán estar debidamente señalados en la misma legislación, los funcionarios pueden no brindar la información solicitada; pero ello debe ser excepcional”.
En cuanto a la obligación de publicar, señala “bajo esta premisa, los órganos públicos no sólo deberían responder a las solicitudes de información, sino también deberán publicar y difundir todo documento que se considere de interés público”.
Vale la pena recordar estos aspectos de la información, porque si bien es un terreno donde Uruguay ha avanzado, falta todavía mucho para que los periodistas y más aún los ciudadanos, se habitúen a reclamar la información pública.
Hasta el momento el secretismo es un aspecto que va de la mano de la corrupción. Todo lo que se hace a espaldas del pueblo y ha habido muchas cosas que se lo ha hecho así, esconde algo que los involucrados no quieren que se conozca en todos sus detalles.
Queda claro el derecho ciudadano a reclamar la información que corresponde, no cómo dádiva, sino porque es suya…Quien mienta u oculte la verdad debe atenerse a las consecuencias.
A.R.D.

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Las bolsitas deben ser erradicadas

A comienzos de la década del sesenta, llegaba a las redacciones de los periódicos y otros medios de comunicación masiva, un periódico editado en la entonces Alemania Federal (por entonces todavía estaba vigente “el muro”, que separaba a la Alemania Occidental (RFA), de la Oriental (RDA). Felizmente hoy ya es sólo un mal recuerdo.
Recordamos haber leído en dicho periódico “Tribuna Alemana”, una nota que se nos antojó “curiosa” y llamativa. Es que los alemanes se comenzaban a preocupar por un tema ambiental que veían venir. Las bolsitas de nylon que comenzaban a ser conocidas en el Río de la Plata, ya estaban atestando el ambiente en Europa, al punto que el gran problema que veían por entonces era la proliferación de estas bolsitas en las playas, donde se llenaban de arena y permanecían en estos lugares, dando una terrible mala imagen.
Todavía no se había detectado en toda su dimensión el daño que hacían a la fauna marina, dado que los peces las tragaban confundiéndolas con amebas y morían asfixiados.
Pero la proliferación continuó y hoy hasta en los países más pobres del
África se muestran preocupados por el daño ambiental que están provocando las bolsitas, tan prácticas y cómodas… que llegan sobre todo en manos de turistas y otros visitantes.
Hasta las famosas nieves que dieron nombre a la película “Las Nieves Eternas del Kilimanyaro” (la montaña más alta del África), están en peligro, debido entre otros motivos a la proliferación de bolsitas de nylon que caen sobre el suelo y no permiten a este que alcance las temperaturas que conllevan a la formación de la nieve.
Hoy las nieves ya no son eternas y el pico nevado del Kilimanyaro está retrocediendo al punto que entre otras cosas Tanzania (país donde se encuentra la montaña), ha prohibido las temibles bolsitas.
Pero estas pueden verse en los ríos y arroyos, que a veces como hilos de agua corren entre grandes pendientes.
Esto nos lleva a celebrar la exigencia de cobrar desde el pasado primero de abril las bolsitas de nylon, por más prácticas que resulten.
Aún cuando como muchas cosas en nuestro país, la medida llegue tarde, quizás muy tarde porque el daño en gran parte ya está hecho, no deja de ser un buen comienzo en materia ambiental, tema en el cual Uruguay está obligado a acelerar también más medidas como las que hoy comentamos, mientras haya tiempo y entre ellas la erradicación total de las bolsitas…

A.R.D.

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Más sobre Salto Grande

Tal como hemos destacado en los últimos días, Salto Grande es una obra maravillosa, que tiene sobrados motivos para ser considerada como un emblema a nivel regional.

Una obra en la que se utilizó tanto cemento como el que demandaría la construcción de mil edificios de treinta pisos (ninguno de los hoy existentes en Salto llega siquiera a la mitad de esta cantidad de pisos).
Esto sin olvidar que de todas formas el sueño de aquellos visionarios que la impulsaron tiene muy poco que ver con lo que se concretó.
Para refrescar la memoria de muchos jóvenes y no tan jóvenes que no tuvieron la suerte de vivir aquellas etapas de la construcción de la represa, reseñamos los usos múltiples de la obra abrigados por quienes soñaron esta construcción durante tantos años.
La generación de energía, prácticamente el único objetivo que se cumplió debidamente de los seis que alentaba el proyecto inicial, era el cuarto entre los que abrigaban ellos.
Los objetivos eran:
1) El uso del agua del río para fines domésticos y sanitarios.
2) Lograr la plena navegabilidad del río, salvando el escollo que representaban las cascadas de Salto Grande.
3) Usar el agua del Río Uruguay para el riego y fomentar así la producción en las 100 mil hectáreas en cada margen del río, que podrían ser regadas con el agua del embalse.
4) Producción de energía mediante el aprovechamiento de la fuerza del río que se transformará en energía eléctrica.
5) Fomentar la riqueza ictícola del curso de agua, mediante incluso la siembra de alevinos o peces juveniles.
6) Fomentar y apuntalar el Desarrollo Regional.
Como notará el lector de aquellos objetivos poco es lo que se ha logrado. Sin desconocer el generoso aporte que realizan los delegados uruguayos actuales y algunos de los jerarcas de la obra, para la conformación del Fondo de Salto Grande, el gran sueño de aquellos visionarios, que pensaban ver a la obra convertida en un gran polo de desarrollo de la región, sigue durmiendo, porque los gobiernos nacionales nunca los apuntalaron.
El canal de navegación de 13 Km. proyectado para ser construido en margen Argentina, quedó restringido a una esclusa en ociosa en la represa. Nunca se construyó, la esclusa de aguas abajo, en Salto Chico y menos el canal de 13 Km en suelo argentino que permitiría salvar el obstáculo de la represa por parte de las embarcaciones.
Quizás sea la muestra más elocuente entre lo que se proyectó y lo que hoy tenemos. La evaluación queda a cargo del lector…

Alberto Rodríguez Díaz

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Por qué Salto Grande merece el homenaje

En una publicación distribuida por la propia Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, en ocasión de completarse la construcción de la represa, leímos lo siguiente:
Salto Grande significa
-La primera concreción Argentino-Uruguaya en la Cuenca del Plata.
-El triple de las necesidades energéticas del Uruguay y más del 20 % de las argentinas.
-El ahorro de1.700.000 toneladas de petróleo por año, lo que equivale aproximadamente a 200.000.000 de dólares.
-La primera de las obras públicas de la Argentina y del Uruguay que superó el millón de metros cúbicos de hormigón colocados.
-La gran presa de llanura de los países que la construyeron, en la que sus técnicos han adquirido gran experiencia.
-El trabajo coordinado de contratistas de tres continentes.
-La presencia de más de un millón de personas que la han visitado durante su construcción, en las que se incluyen autoridades nacionales e internacionales.
-Un hito de fundamental importancia en la región.
-La declaración por parte del PNUMA (organismo de Naciones Unidas para el Medio Ambiente), como ejemplo para el mundo de empresa que salvaguarda el ambiente.
-La primera y única conexión ferroviaria Argentino-Uruguaya y la tercera vial.
-Integración energética de los sistemas interconectados de ambos países.
-La primera obra de integración de América Latina.
-En síntesis, agregaba la publicación mencionada, un esfuerzo común para el progreso y la paz.
Por nuestra parte diremos que también porque la docena de víctimas fatales que ofrendaron su vida durante la construcción merecen ser recordados, eran trabajadores, la mayoría de ellos fallecieron durante una turbonada que afectó el lugar. Eran trabajadores de los que generalmente nadie se acuerda a la hora de los homenajes, pero perdieron la vida en la construcción.
Hoy insistimos en la justicia de este homenaje, porque ¡vaya si son suficientes estos argumentos! no sólo con los pioneros de aquel proyecto que transformó la realidad de la zona, por lo menos durante los años de la construcción, sino también por todas las personas que trabajaron en el lugar y que merecen ser recordados por las actuales y futuras generaciones, porque fue gracias a su entrega que se logró la construcción que hoy todo visitante admira.
Alberto Rodríguez Díaz

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Insistimos: por justicia con ellos

Porque fue el 1º de Abril de 1974 cuando los pueblos de Salto y Concordia, aún escépticos por tantos años de lucha infructuosa, vieron cristalizar la integración regional que desde hacía muchos años atrás los países de Uruguay y Argentina habían concretado para luchar conjuntamente por el aprovechamiento de los rápidos de Salto Grande con la construcción de la represa. Fue en esta fecha que se comenzó con los trabajos de construcción de la represa.
Porque fue el 1º de Abril de 1979 que cumplida la deforestación y el retiro de muchos ejemplares de la fauna autóctona de la zona (en este caso promovido por Hugo Galbarini Dondo) comenzó a formarse el lago que conforma el embalse de la represa.
Porque Salto Grande ha marcado un camino pionero y emblemático en la integración regional, con la unión de dos pueblos, como Concordia (Entre Ríos, Argentina) y Salto (Uruguay), que por encima de todo nacionalismo tonto y camisetero supieron unirse para luchar juntos por el aprovechamiento de uno de los recursos naturales más importantes con que la naturaleza nos ha beneficiado en la zona y que hasta entonces permanecía desaprovechado, salvo por su riqueza natural y pintoresca.FOTO de la EXPOSICION
Porque la construcción de la obra significó un antes y un después no sólo para la zona, durante su construcción alcanzaron a ser 5.000 los trabajadores que se desempeñaron en ella, sino especialmente para ambos países en materia energética. A la prueba está que en Uruguay la represa de Salto Grande ha alcanzado a generar, con el 50 por ciento de la producción que le corresponde (el otro 50% es de Argentina), hasta el 60 por ciento de la demanda energética del país.
Es por eso que desde hace muchos años insistimos en que el primero de abril debe ser declarado el día de Salto Grande, destinado a recordar una gesta histórica para la región.
No importa que hasta el momento hayamos estado reclamando en el vacío. Que hayamos estado solos en este reclamo. Mientras podamos seguiremos haciéndolo, porque entendemos que es lo que corresponde, sobre todo para honrar la memoria de tantos preclaros salteños y concordienses que supieron mover verdaderas “montañas” para ver cristalizada la obra.
Desde don Gregorio Soler en los últimos años del siglo XIX hasta todos los que compusieron la última integración del recordado Comité Popular Pro Represa de Salto Grande.
Esto sin olvidar que su sueño era otro: que la represa se constituyera en un verdadero polo de desarrollo regional, sueño que aún duerme en los escritorios de la burocracia…
(seguiremos con el tema) Alberto Rodríguez Díaz

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Flaco favor

Uno de los argumentos que hemos oído en estos días en relación a la corruptela que ha significado el uso y abuso de las denominadas “tarjetas corporativas”, es que antes esto era usual y como hace tanto tiempo que ha pasado, si había algo irregular o delictivo ya ha caducado, ha sido perimido.
Se dice además que el exdirector del BROU García Pintos es una persona mayor y por lo tanto no se sabe si las cosas fueron realmente como él lo ha dicho.
Esto es para nosotros precisamente parte de la irregularidad. Es que según quienes hoy ven una posición diferente de la ciudadanía que plantea (no exige que es otra cosa), mayor transparencia y una ética intachable a quienes manejan los dineros aportados por el pueblo uruguayo, es que “antes” esto era aceptado casi como algo “normal” del sistema político y hoy la posición del pueblo parece estar cambiando.
Para nosotros esta valoración es equivocada. Quienes escuchamos hablar toda la vida de la corrupción de los políticos (no del sistema) y hemos estado vinculados a los medios de comunicación masiva, sabemos que no es cierto. La cuestión es que estas cosas siempre se manejaron con total “discrecionalidad”, era imposible saberlo y conocer los tejes y manejes que tenían sobre todo algunos políticos, porque era mucho lo que se manejaba a espaldas del pueblo.
Por una parte estos mismos se encargaban de bloquear cualquier intento de investigación y por otro lado los principales medios de comunicación masiva, con estrechos lazos con el poder político se “desinteresaban” de estas cuestiones.
Para nosotros la cuestión es clara. Caiga quien caiga estos casos deben de investigarse siempre y ninguna acción de los hombres públicos (los políticos lo son), debe hacerse a espaldas del pueblo. Si después este avala esas acciones, porque las mismas no inciden en la voluntad popular al momento de elegir a sus gobernantes, o no, es cuestión del ciudadano.
Ocultar o minimizar estos hechos porque han sucedido hace unos cuantos años atrás cuando eso “era usual” es en alguna medida intentar justificar estas acciones. Es más, si pudiéramos laudar en ellos diríamos que deberían de ser imprescriptibles, como lo son los delitos de lesa humanidad.
En un país donde un legislador gana 204 mil pesos (incluidos los casi 30 mil de “partida para gastos”, más de dos sueldos mínimos, que se le otorga para comprar periódicos e informarse) y un trabajador del comercio gana poco más de un sueldo mínimo (13.430 pesos), estas cosas deben saberse, publicarse y conocerse para que el pueblo decida.
Flaco favor se le hace ocultándolas y obrando a sus espaldas, por lo tanto nunca lo compartiremos.
A.R.D.

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Ante la mayor prueba de amor a la humanidad

Antes que nada debemos solicitar las disculpas del caso a nuestros lectores que no profesan la fe cristiana, pero en esta ocasión habremos de referirnos a lo que a nuestro juicio es la mayor prueba de amor hacia la humanidad que hemos conocido.
La muerte de Jesús en la cruz, hecho que conocemos y compartimos todos los cristianos es a nuestro juicio el hecho más trascendente de la fe que profesamos.
Es más, si Cristo no hubiera resucitado (como lo sabemos a través de la fe), poco o nada de su misión en esta tierra tendría sentido.
En años en que la ciencia y la tecnología avanza a pasos agigantados no es menos importante que las verdades dogmáticas de la fe cristiana sigan en pie y aunque sean sacudidas por los tremendos avances de la ciencia no cambiarán nuestra Fe.
Las tecnologías actuales nos llevan a disfrutar, a dar rienda suelta al placer y sobre todo al “hacé la tuya”. Vale decir a dejar de lado la solidaridad, a dejar de lado los bienes comunitarios, para sumergirnos en el más profundo individualismo.
El hedonismo más acentuado que lleva a olvidarnos del otro para enfrascarnos en nuestro propio placer que significa tener y tener, bienes materiales, bienes terrenales esos que no se llevan cuando nos vamos de este mundo terrenal.
Hoy navegamos en una realidad que a veces es “real” y a veces “virtual”, dado que pocas posibilidades van quedando para saber si realmente lo que “vemos” o sentimos es real o inventado por las modernas tecnologías, denominadas tridimensionales y demás.
Sin embargo la crucifixión y muerte de Jesús sigue cimentando una fe genuina, y la religión que cuenta con más seguidores en el mundo occidental.
Se nos perdonará la digresión pero para nosotros como “intentos” de cristianos, es el mayor hecho en la vida de Cristo Jesús, dado que ni siquiera la Navidad o nacimiento del creador es un hecho de tanta trascendencia como su pasión, muerte y resurrección, verdadera piedra angular de la fe cristiana.
Por eso hoy dedicamos hoy estas columnas con el mayor recogimiento y respeto a recordar este, para nosotros el mayor gesto de amor a la humanidad…, como es el hecho de entregar nuestra vida por quienes amamos.
A.R.D.

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Es hora de entender que somos parte de la cuestión

Dos hechos importantes han trascendido a la luz pública la presente semana.
El primero de boca de uno de sus protagonistas, el nacionalista exintegrante del directorio del Banco de la República, Pablo García Pintos, quien acaba de admitir que usó dinero de dicho banco estatal obtenido a través de la tarjeta corporativa para aportar fondos a su Partido.
Aún cuando el propio involucrado haya admitido esta acción que por aquellos tiempos se consideraba “normal”, todavía resta saber si realmente ha sido así y cuál será la actitud del Partido Nacional que se ha roto las vestiduras con las denuncias de corrupción de Sendic y otros directores de ANCAP.
El segundo hecho al que hacíamos referencia es el resultado obtenido por una de las más importantes encuestadoras de opinión del país, que llega a la conclusión de que hoy la intención de voto muestra que si las elecciones fueran hoy, cuatro de cada diez ciudadanos uruguayos votarían en blanco o anulado.
Esto marca una enorme decepción con los partidos políticos, decepción esta que es inocultable y tremendamente peligrosa, porque lo que ha sucedido en el mundo en esas situaciones es el aprovechamiento de este vacío por parte de cualquier arribista que ofreciendo lo que el pueblo considera que se ha perdido, como los valores de honestidad, de transparencia en el manejo de los dineros públicos puede llegar al poder y allí tomar cualquier rumbo.
Los ejemplos de esto son numerosos e invariablemente todos han sido nefastos.
Es que a medida que el ciudadano se informa más, que es capaz de analizar y razonar más, exige más y sobre todo exige coherencia a los políticos entre lo que se dice y lo que se hace.
Esto explica por qué tan alto grado de decepción.
Nuestros mayores decían: mal de muchos consuelo de tontos y evidente que esta máxima rige en el caso.
Es que el hecho de que ninguno de los partidos que han estado en el poder se salve de actos de corrupción o de corruptela, como quiera llamarles, abona el escepticismo de la gente, que ya no sabe en quién ni en qué creer.
Es hora de razonar, de pensar de asumir que somos parte de lo que sucede y no sólo simples espectadores y receptores de los que otros hacen.
Es hora de entender que en buena medida quien llegue al poder depende de nosotros y si seguimos confiando en lo que nos dicen, sin revisar lo que se hace, pobre de nosotros…
A.R.D.

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Una situación inadmisible

Tras el último operativo en Casavalle, en Montevideo, en el que participaron 400 policías, se detuvo a una docena de personas con antecedentes policiales, algunos incluso requeridos en nuestros días por sospecharse que han estado vinculados a determinados delitos.
En el mismo operativo se incautaron armas y una cantidad importante de drogas, algunas prontas para ser comercializadas. Lamentablemente el epílogo de la acción de las fuerzas de seguridad fue lamentable, debido a que un ómnibus de la Guardia Republicana embistió a una señora mayor de edad que falleció en el lugar.
Pero esta lamentable tragedia no debería eclipsar lo otro. Se ha sabido tras este episodio que en el lugar se llevan contabilizados ¡más de 40 expulsiones! de familias a quienes los delincuentes les exigieron que se fueran del barrio porque “necesitaban” su vivienda ya sea para sus reuniones, para venderlas posteriormente o para usarlas como depósito de objetos robados… Más de 200 personas han sufrido esta acción vandálica, según el registro policial, sintiéndose totalmente desprotegidas.
Es más la persona que “administraba” las fincas que quedaban vacías fue detenida por la Policía, pero al no haber suficientes pruebas en su contra, “zafó” con una levísima pena de algunos días.
Es más, frecuentemente las víctimas “explican” que no se animan a denunciar nada porque saben que ellas mismas o sus familiares pagarían las consecuencias, debido a las amenazas de los delincuentes que los conocen bien.
A estos nos referíamos ayer, cuando afirmamos que a nuestro juicio la ley necesita “aggiornarse”, es decir actualizarse porque en caso contrario quienes se ven favorecidos son los propios delincuentes.
Más aún, en el hipotético caso que alguien fuera a parar a la cárcel (desde donde se afirma que salen las órdenes para cometer graves hechos delictivos), pronto trascienden las quejas, porque el sistema “no ayuda a recuperarse, no sirve para la rehabilitación” de quien delinque. Se quejan de hacinamiento, de malos tratos y demás.
No desconocemos esta realidad, pero no tiene la misma prensa la situación de las víctimas, de las familias que muchas veces se ven privados de su principal sostén, de quienes de una u otra forma son sometidos a la acción delictiva, sin que a nadie parezca importarle.
Y conste que no desconocemos que la seguridad ha sido y es el principal argumento político de quienes se oponen a un gobierno, pero esta situación nos involucra a todos y si seguimos creyendo que “no es problema mío” e indirectamente deseando que la cosa se agrave para arrimar leña a nuestro fogón, ya sabemos quienes sacarán provecho…
A.R.D.

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La ley necesita “aggiornarse” para dejar de proteger al delincuente

Cuando se comprueban casos de Leishmaniasis, por ejemplo y se hace necesario sacrificar un perro, existen serios inconvenientes. La medida no es obligatoria y por lo tanto queda a voluntad del propietario del animal el sacrificarlo o no.
Para nosotros no hay opción, pues la decisión es entre la vida de las personas y la de un animal enfermo que tarde o temprano morirá, aunque antes salvajes que matan corderos, atacan incluso a las personas o causan graves daños. La Policía no puede sacrificar a los canes, salvo que lo ordene la Justicia, so pena de tener que enfrentar severas dificultades ante la ley.
Sin embargo si un delincuente mata un perro o más de uno para ingresar a una vivienda, nadie le pide cuentas y esta acción pasa desapercibida, quedando frecuentemente impune.
Si un policía hiere o mata a alguien durante un tiroteo con maleantes, deberá enfrentar serios problemas ante la Justicia y probablemente resulte procesado por lo menos sin prisión.
No es así el caso de delincuentes que hieren y matan a cualquier persona, a sabiendas que si no es detenido “in fraganti delito” seguramente “zafará” a la ley y pronto estará nuevamente en la calle para seguir cometiendo delitos.
En el caso de la denominada “defensa propia” sucede algo muy similar. Si un ladrón es sorprendido dentro de una vivienda, y es baleado o muerto por ocupantes de la vivienda que vieron violentada su intimidad, la ley parece estar del lado del delincuente, porque se buscarán todos los detalles que puedan complicar a quien se defendió.
El lugar, la forma, la correlación de fuerza, el poder de las armas en caso que el delincuente también haya estado armado, son todos detalles que se buscan en definitiva contra quien defendió su hogar o sus bienes.
Que el delincuente haya entrado a robar se toma como un hecho menor, casi sin relevancia…
No estamos pidiendo “gatillo fácil” ni mucho menos. Estamos afirmando que la ley necesita “aggiornarse” a estos tiempos. No puede ni directa ni indirectamente favorecer a quien delinque.
Por supuesto que no defendemos exceso de tipo alguno, pero tampoco admitiremos jamás el privilegio que la ley parece conferirle en estos momentos a quien delinque, frente a cualquier otra persona que se le enfrente…
A.R.D.

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Facebook y el riesgo de las redes sociales

Mark Zuckerberg, creador de la red social Facebook declaró que la red estaba “escandalizada” por el uso electoral de los datos de millones de usuarios de dicha red.
La filtración revelada por la consultora británica Cambridge Analytica obtuvo los datos privados de millones de usuarios de Facebook y los usó para un programa destinado a predecir la voluntad de los votantes e influir en ella, favoreciendo el triunfo de Donald Trump en los Estados Unidos, uno de cuyos asesores es inversor de esta red.
Pero no menos grave que esto es el hecho que una fuente vinculada a dicha empresa admitió que la misma práctica ha sido empleada para incidir en las elecciones de muchos países, incluida la Argentina.
La red informática señaló haber sido “engañada” y sentirse “escandalizada” por ello. En los Estados Unidos el escándalo ha llegado a los tribunales y Facebook podría ser pasible de una multa millonaria, lo que seguramente no le devolverá la credibilidad de sus usuarios, que facilitan sus datos personales confiados en la discreción que les ofrece la red.
Este es uno de los riesgos que corremos todos los usuarios de las redes sociales, dado que “la nube” o vaya a saber quién o dónde está almacenada toda esta información y nadie puede dar certezas de que no será “pirateada”.
Quienes manejan las redes sociales saben que el gran tesoro a proteger es la credibilidad. Un tesoro que resulta muy difícil de conseguir, pero que una vez que se lo obtiene, es fácil perderlo en un “santiamén”.
Proporcionar los datos personales es casi que inevitable cuando uno se maneja a través de las redes sociales. Las compañías ofrecen diferentes opciones para que el usuario se sienta protegido contra el uso indebido de su información personal.
Pero esto no siempre se logra. A la prueba está lo sucedido recientemente. Detrás de estas maniobras seguramente se hallan las grandes potencias, las que conocen el uso de las redes más allá de lo que conocemos y sabemos los usuarios comunes. Cuando un gobierno como el uruguayo establece como obligatoria una ley como es la denominada “Ley de Inclusión Financiera”, la que paulatinamente va empujando a toda la población a manejarse a través de sistemas electrónicos, debe al menos hacerse totalmente responsable, porque también existen riesgos concretos en el manejo de la información y sobre ello debe alertarse debidamente.
En caso contrario se está obligando a los uruguayos a que permitan que los roben o los usen al menos… y eso jamás lo admitiremos.
A.R.D.

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Seguridad y control del Río Uruguay

A iniciativa de Argentina en las próximas semanas se procedería a conformar una comisión especial binacional para el control del narcotráfico y del contrabando en el río Uruguay, tramo entre Argentina y Uruguay.
Parece broma, pero es una realidad. Varios años hace que venimos planteando nuestra sorpresa por la eliminación del puesto de la Prefectura Nacional instalado en la playa de Corralito sin que nadie se preocupara.
A nivel popular se ha sostenido que con las nuevas tecnologías y las posibilidades de rápido desplazamiento en la vía fluvial, el puesto de referencia no era necesario.
En los hechos esto significó vía libre para muchas actividades ilegales, incluida la delincuencia que se sabe o al menos se sospecha fuertemente que actúan de uno y otro lado.
Cigarrillos, drogas de todo tipo y el gran contrabando tiene en el río su pasaje habitual. Una prueba de ello ha sido la bolsa con valiosas alhajas hallada en una roca del río meses antes.
Para esto hay que saber que del lado argentino se halla uno de los barrios más problemáticos de Concordia, donde hasta la Policía ha admitido que tiene dificultades para hacerse presente allí.
De este lado, tenemos entendido que algunas de las chacras han cambiado de propietarios y de estos, hay algunos que están fuertemente sospechados de mantener actividades fuera de lo legal.
Este es sólo un punto en el control del río que como se sabe con las actuales posibilidades de transporte su pasaje de un lado a otro no insume más de cinco minutos.
Este ha sido hasta el día de hoy un reclamo infructuoso, aún cuando de tanto en tanto trascienden algunas actividades que no hacen más que confirmar las acciones que se cumplen a través del río.
Esperemos que en esta oportunidad se llegue más allá de los discursos, que ya han sido abundantes aunque el inicio de la puesta en vigencia no ha sido diferente al de otras oportunidades: conformar una comisión para que se dedique a la tarea de control.
El primer gran desafío en este sentido es nuestra vieja y conocida burocracia capaz de enlentecer y hasta frustrar los propósitos más positivos en este sentido.
Esta vez el mayor interés nace desde la vecina orilla y es de esperar que Uruguay se ponga a la altura de lo que se le exige y se llegue a fondo en los controles, aunque para ello hay muchas cosas que cambiar.
A.R.D.

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Trabajo, equidad y pobreza

Ignorar la relación existente entre trabajo, equidad y pobreza, hoy puede deberse únicamente a dos factores.
El primero a desinformación. El desconocimiento de los aspectos esenciales, de donde se produce por ejemplo la mayor deserción y ausentismo escolar del país. ¿Qué características tienen esos lugares (barrios), ¿qué causas estarán “explicando” esas deserciones… ¿Por qué prácticamente no hay deserciones en los centros educativos de Pocitos, Carrasco, Malvín y similares y las hay muy altas en los barrios más pobres y carenciados de Montevideo?
El segundo factor es sencillamente el deseo de ignorar esta realidad, porque no hay ningún interés en modificarla, porque no nos favorece…, porque estamos sacando provecho de ella.
Lamentablemente en esta última opción sólo es cuestión de tiempo para que el crecimiento de quienes pretenden una educación más justa e igualitaria sea tal que haga imposible mantener la actual situación.
En recientes manifestaciones el presidente del PIT -CNT, afirmó que ocho de los dueños de los avances tecnológicos más revolucionarios del mundo en estos momentos, son dueños del 50 % de la riqueza del mundo. Es sin lugar a dudas una situación insostenible. El trabajo es, como lo hemos expuesto en estas columnas el mejor de los planes sociales y el gran desafío es hallar la forma de habilitar nuevos trabajos, permanentes, decentes, con salarios dignos que permitan a la población tener un mejor nivel de vida y a su vez el desestímulo del camino de la delincuencia.
Obviamente que no es este un tema fácil. La tecnología hoy camina hacia la reducción del trabajo humano y sólo aquellos países que han invertido grandes sumas en la capacitación de su fuerza de trabajo han encontrado la forma de disminuir el impacto que está significando la intromisión cada vez mayor de nueva tecnologías y de modernos equipamientos que significan al mismo tiempo la reducción del trabajo humano.
Los países se ven en la necesidad de estudiar el tema a fondo y quizás la salida pueda venir por la capacitación de la mano de obra, por la reducción de la jornada laboral que debe hacerse paulatinamente a nuestro entender a efectos de no impactar negativamente en la producción y al mismo tiempo posibilitar que no se pierdan tantos puestos de trabajo al mismo tiempo.
Cuando hablamos de seguridad y del auge de la delincuencia tenemos necesariamente que analizar también estos aspectos.
A.R.D.

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El agua que desperdiciamos

Técnicos extranjeros que han llegado eventualmente a nuestro país se muestran sorprendidos por el desperdicio de agua dulce que se registra en nuestro país. Israel y otros países en el mundo sufren un pronunciado déficit de agua dulce. Por este motivo mantienen un costoso sistema de desalinización del agua de mar, con cuyo producido logran paliar el déficit de referencia.
Los sistemas de desalinización más grandes del mundo están en países ricos en energía, como Arabia Saudita y Emiratos Árabes, debido a que precisamente los dos sistemas más conocidos de desalinización requieren de grandes cantidades de energía, lo que lo vuelve muy costoso.
En el norte de Chile, donde la lluvia promedio es de 5 milímetros al año, existen ya dos desalinizadoras –“ Antofagasta”, que se utilizan para tratar de producir una cantidad de agua suficiente como para paliar aquel déficit.
En nuestro país en cambio seguimos malgastando “alegremente” el agua dulce, no sólo en lo que se va por la cisterna (y podemos entender cuán costoso puede llegar a ser la instalación de un sistema paralelo de agua de mar para esto), sino que esencialmente el mayor desperdicio se produce en referencia al agua de lluvia, la que promedialmente es aceptable en nuestro país, pero termina toda en arroyos, ríos y luego en el mar, sin que haya mayores aprovechamientos.
Cuando suceden déficit hídricos, como el presente o lisa y llanamente sequías que tienen un alto costo para el país, sobre todo en el daño que provocan a la producción agrícola – ganadera, lo primero que hacemos es reclamar auxilio, tanto mediante el suministro de alimento, como de agua mismo a través de camiones cisternas.
No estamos oponiéndonos a estos reclamos, pero estamos señalando la imprevisión, la falta del debido aprovechamiento del agua natural en todas las posibilidades que en buena medida podría ser combatida mediante una optimización del agua dulce que desperdiciamos.
No se trata de desoír las necesidades de quienes hoy padecen el desastre climático, pero lo que tenemos que entender de una vez por todas y sobre todo por parte de quienes cuestionan la “mala gestión o mala administración de los recursos”, es que no se puede seguir derrochando los recursos naturales cuando la ONU ha advertido que dentro de 7 años (en el 2025), serán 1.800 millones las personas que sufrirán graves carencias de agua potable en el mundo.
Seguir mirando para otro lado y derrochando el recurso del que felizmente disponemos es una omisión imperdonable.
A.R.D.

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Que la democratización no vaya contra la calidad

Pocos elementos como la imagen han ganado tanto terreno en el mundo actual de nuestros días y dentro de estos, la fotografía ha alcanzado una masividad innegable.
Hoy es frecuente escuchar, “no contratamos fotógrafo porque hoy todos sacamos con los celulares y la foto digital…”.
El haber puesto a disposición de un mundo masivo la posibilidad de obtener fotografías con mucha facilidad, es un elemento a festejar, un innegable avance en la democratización de la actividad. Seguramente esta masividad de la imagen que ha sido fomentada por el desarrollo de las tecnologías de la comunicación ha aportado mucho en materia de comunicación en sí.
Ahora bien, hay que tener en cuenta que no es lo mismo la fotografía profesional que la fotografía amateur, obtenida por una persona que no dispone de otras cosas que un teléfono móvil capaz de registrar una imagen. La fotografía profesional sigue siendo una especialización. Vale decir que sacar una foto y registrar un momento, un hecho, hoy puede hacerlo cualquier persona, pero obtener una fotografía artística o una foto periodística, por ejemplo es muy diferente…
En estos últimos casos, hay que tener los conocimientos correspondientes, no sólo para manejar el sistema de registro de imágenes en el teléfono móvil, a efectos de obtener una fotografía movida o de baja calidad, sino también del manejo de la luz, de los gestos, del momento exacto para registrar la imagen e incluso el lugar desde donde registrarla.
En este sentido hay que saber que todos somos “sacafotos”, pero esto no quiere decir que seamos “fotógrafos”.
En este aspecto, más allá de la democratización que supone la extensión de las posibilidades de obtener una foto, es necesario tener la capacidad suficiente para determinar la calidad de una fotografía, no tanto en materia de oportunidad, porque cualquiera de nosotros puede “encontrarse” con un hecho o un incidente que tenga valor periodístico, por ejemplo, pero no todos estamos capacitados para tomar una foto profesionalmente acertada.
A nuestro entender, esto es lo que hace que el fotógrafo profesional siga teniendo vigencia, porque los resultados de las fotos “familiares” son muy diferentes con los de las fotos profesionales. Quienes entienden de esto, saben apreciarlo y esto es la calidad que hace la diferencia tanto del fotógrafo como del medio de comunicación en sí.

A.R.D.

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Educar, educar, educar…

Uno de los elementos manejados por los críticos en materia de educación es el hecho de que cuando vienen grandes inversores al país no hallan aquí la mano de obra especializada que necesitan.
En tanto en algunos ámbitos juveniles hemos escuchado argumentar… “para qué nos vamos a preparar, vamos aprender si después no tenemos donde trabajar y tenemos que improvisarnos en cualquier otra cosa… Peor aun cuando la única opción que se nos presenta es irnos al extranjero donde nos valorarían como corresponde.
Aquí es preciso hacer algunas puntualizaciones. En primer lugar, entendemos que como decían nuestros mayores “el conocimiento no ocupa lugar”. Es decir el conocimiento, la educación nunca estará demás.
El tema nos ubica precisamente en nuestra pequeñez de mira. En primer lugar porque nos detenemos en estos pormenores cuando es hora de proceder, de ejecutar, así sea experimentando con el ensayo de acierto y error, pero que el debate, la discusión no nos paralice y todo joven con ganas de aprender un oficio o una profesión pueda hacerlo.
La cuestión es hacer, sin que esto signifique dejar de lado el análisis, el estudio pormenorizado de los temas con el propósito de disminuir el riesgo de error.
Aún resuenan en nuestros oídos las palabras de Mujica al asumir la presidencia de la República en el 2010, sosteniendo que el objetivo que guiaría su gobierno sería el de “educar, educar, educar…”, cosa que compartimos plenamente porque para nosotros si hay una llave capaz de abrirnos el camino del futuro es la educación.
Lástima que este propósito quedó solo en eso. Hoy casi ocho años después, se sigue tratando de implementar en forma eficiente el aporte de la denominada “Universidad Tecnológica”, sueño de Mujica que poco o nada pudo hacerla para verla realizada.
En mayor o menor medida todos los temas de la educación en el país se hallan en la misma situación, “sobrediagnosticados”, pero estancados.
Para peor, cuando existe una leve posibilidad de instalación de una inversión importante, surgen cuestionamientos de todos lados, que lo menos que hacen es aportar a esta instalación. Por el contrario, se toma como un éxito el fracaso de dicha inversión. ¡Pobre de nosotros!
Los defensores de la planificación sostienen que es necesario conocer a fondo las posibilidades del país que tenemos para luego determinar qué es lo que necesitamos.
Puede compartirse el propósito, tema está en ¿hasta cuándo diagnosticaremos?
A.R.D.

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En el Día de José Pedro Varela

En la presente jornada en nuestro país se conmemora un nuevo natalicio de José Pedro Varela (1845 – 1879 , considerado el padre de la escuela pública uruguaya, cuyas bases aún se elogian a nivel mundial y no siempre las consideramos plenamente vigentes.
Es entendible y acertado entonces que en esta misma jornada se celebre el “Día de la Educación Popular”, uno de los rubros más polémicos y discutidos a nivel mundial en nuestros días.
Cuenta la historia que en 1876 año en que Varela apenas llegaba a los 31 años, el dictador Lorenzo Latorre le ofreció el cargo de Director de Instrucción Pública, al cual en principio se negó Varela, por ser rival político de Latorre, pero finalmente aceptó imponiendo sus propias reglas y convencido de que prestaría un servicio positivo para el pueblo uruguayo.
Precursor de ideas liberales que por entonces estaban en auge en Europa, Varela estaba convencido que le sería posible aportar a la educación pública uruguaya, aspecto que ya desde entonces estaba identificado como esencia de la formación ciudadana.
José Pedro Varela vivió sólo 34 años, pero estos fueron suficientes para que dejara marcada una huella indeleble en la educación pública uruguaya, “gratuita, obligatoria y laica”. Este último aspecto fue el más discutido y el que más tardara en aplicarse, debido a la fuerza de la Iglesia Católica tutora por entonces del Estado uruguayo.
Sin embargo aún para quienes profesamos la fe cristiana, es entendible que aquellas personas que se consideran ateas o agnósticas (debido a que no profesan fe religiosa alguna), deben ser respetadas y valoradas asumiendo que pueden tener iguales valores a los cristianos, porque el manifestar que se profesa una fe religiosa no es garantía de nada.
José Pedro Varela pese a su juventud fue capaz de pelear por establecer este concepto y más allá de toda religión logró darle a la escuela pública un prestigio mundial, al establecer la “Ley de Educación Común”, aprobada en 1877.
Para entender más el pensamiento de Varela, basta con transcribir un concepto esencial, que hoy para nosotros sigue teniendo el mismo valor dado por Varela hace más de 140 años atrás: “La educación es cuestión de vital importancia, para aquellos pueblos que, como el nuestro, han adoptado la forma de gobierno democrática – republicana (…) La extensión del sufragio a todos los ciudadanos exige…la educación difundida a todos: ya que sin ella el hombre no tiene la conciencia de sus actos”.

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