Día del Arquitecto

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La formación de los Arquitectos en el Uruguay

El Plan de Estudios que fue aprobado en el año 1952 constituye un hito en la historia y es un referente en el presente de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República. Los postulados fundamentales de su Exposición de Motivos aún mantienen vigencia.
“La Arquitectura es un arte vital; no es desahogo, ni pasatiempo, ni capricho. Si bien está en parte condicionada al temperamento, como toda otra actividad humana, el estímulo que pone en marcha la creación es exterior. Debe responder con alta precisión a las necesidades de la comunidad, debe ambientar e interpretar las relaciones sociales, debe contribuir a resolver problemas que solo en su ámbito pueden ser resueltos.”
“La honda raíz social de la arquitectura exige que la enseñanza se oriente a proporcionar al profesional un serio dominio de su técnica, una certera concepción de su arte y una desarrollada capacidad creadora; pero sobre todo, ineludiblemente, el más profundo conocimiento del medio y sus problemas, y una conciencia clara de los objetivos hacia los cuales debe tender la sociedad.”
El Plan de Estudios hoy vigente en la Facultad de Arquitectura de la UdelaR apuesta a la formación universitaria integral del estudiante, en tanto individuo y en tanto ciudadano, resaltando los aspectos éticos de una conducta universitaria tendiente a generar y desarrollar un compromiso con el medio y con la sociedad que promueva su superación.
La Facultad, comprometida por una historia de constante superación, busca en esta instancia mantener el permanente mejoramiento de la calidad de la formación, estando alerta a las exigencias que impone el avance del conocimiento.
El desarrollo y diversificación de la disciplina, así como la necesidad de adecuar el papel del Arquitecto a condiciones de una realidad cambiante con altos grados de indeterminación futura, la obliga a preparar egresados comprometidos a proseguir un proceso de formación permanente, capaz de permitir la actualización continua y habilite a enfrentar responsable y eficazmente los diversos matices y modalidades que el desempeño profesional les requiera.
Los egresados cuentan con una formación generalista y equilibrada de la disciplina, que les permite ejercer la profesión de Arquitecto, y los habilita para ello, desarrollando en consecuencia en forma autónoma tareas de programación, planificación, proyecto, dirección, producción, gestión, asesoramiento, mantenimiento y equipamiento referidas a la arquitectura, entendida ésta en su más amplia acepción, en todas sus dimensiones y escalas de actuación, incluida la territorial, así como integrándose en equipos para abordar las mismas actividades u otras de mayor complejidad o que requieran niveles de interdisciplinariedad.

El Plan de Estudios que fue aprobado en el año 1952 constituye un hito en la historia y es un referente en el presente de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República. Los postulados fundamentales de su Exposición de Motivos aún mantienen vigencia.

“La Arquitectura es un arte vital; no es desahogo, ni pasatiempo, ni capricho. Si bien está en parte condicionada allogo-SAU-600ptemperamento, como toda otra actividad humana, el estímulo que pone en marcha la creación es exterior. Debe responder con alta precisión a las necesidades de la comunidad, debe ambientar e interpretar las relaciones sociales, debe contribuir a resolver problemas que solo en su ámbito pueden ser resueltos.”

“La honda raíz social de la arquitectura exige que la enseñanza se oriente a proporcionar al profesional un serio dominio de su técnica, una certera concepción de su arte y una desarrollada capacidad creadora; pero sobre todo, ineludiblemente, el más profundo conocimiento del medio y sus problemas, y una conciencia clara de los objetivos hacia los cuales debe tender la sociedad.”

El Plan de Estudios hoy vigente en la Facultad de Arquitectura de la UdelaR apuesta a la formación universitaria integral del estudiante, en tanto individuo y en tanto ciudadano, resaltando los aspectos éticos de una conducta universitaria tendiente a generar y desarrollar un compromiso con el medio y con la sociedad que promueva su superación.

La Facultad, comprometida por una historia de constante superación, busca en esta instancia mantener el permanente mejoramiento de la calidad de la formación, estando alerta a las exigencias que impone el avance del conocimiento.

El desarrollo y diversificación de la disciplina, así como la necesidad de adecuar el papel del Arquitecto a condiciones de una realidad cambiante con altos grados de indeterminación futura, la obliga a preparar egresados comprometidos a proseguir un proceso de formación permanente, capaz de permitir la actualización continua y habilite a enfrentar responsable y eficazmente los diversos matices y modalidades que el desempeño profesional les requiera.

Los egresados cuentan con una formación generalista y equilibrada de la disciplina, que les permite ejercer la profesión de Arquitecto, y los habilita para ello, desarrollando en consecuencia en forma autónoma tareas de programación, planificación, proyecto, dirección, producción, gestión, asesoramiento, mantenimiento y equipamiento referidas a la arquitectura, entendida ésta en su más amplia acepción, en todas sus dimensiones y escalas de actuación, incluida la territorial, así como integrándose en equipos para abordar las mismas actividades u otras de mayor complejidad o que requieran niveles de interdisciplinariedad.

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“Un mirar desde adentro” en la Asociación Departamental de Arquitectos de Salto

La Sociedad de Arquitectos del Uruguay, es, digamos la Institución que nuclea a todos los Arquitectos del país, y es el único de carácter gremial que los nuclea. Defendiendo el ejercicio entre otras cosas de la buena arquitectura, volcada en beneficio de  toda la comunidad.
Siendo el presidente a nivel nacional, la Arquitecta Eneida de León, y en las distintas ciudades mantiene comisiones  delegadas departamentales, como lo es en este caso el Arquitecto  Juan Silva, presidente por la ciudad de Salto.
Desde hace seis años, es el Arquitecto  Juan Silva quien viene desempeñando dicha  función.
Elegido por elección  en  asamblea, en 2006, se nombró además a toda la directiva, siendo ocho personas las que integran la misma.
Los grandes fines por los cuales se creó la Asociación son:
*Coordinar y dirigir los esfuerzos de los arquitectos uruguayos, en la defensa de los ideales, y los interese morales y materiales de su profesión.
*Dictar las reglas para el ejercicio de la profesión de arquitecto y velar por su observación.
*Establecer y estrechar vínculos entre sus asociados y promover el auxilio mutuo, moral y material, entre los mismos.
*Propiciar el mejoramiento y desarrollo de la arquitectura en el Uruguay.
*Promover y fomentar los estudios relacionados con la arquitectura y difundir la cultura educativa correspondiente.
* Prestigiar y contribuir al estudio y a la realización de las iniciativas relacionada con su fin.
Hoy la asociación cuenta con cincuenta y siete socios.
Se venía trabajando en elecciones bianuales, pero a partir del 2006, no se dio esa renovación.
¿Por qué pasa esto?
En parte, porque no ha habido tal vez toda la participación que nosotros hubiésemos querido y es verdad que somos pocos, no tenemos demasiada gente que se postule para trabajar.
Tampoco quiere decir que siempre participen los cincuenta y siete socios, no se dio nunca.
Pero en la realidad, la idea es peleada desde hace bastante tiempo, un poco también, para hacer descansar a todos los que hasta ahora nos han acompañado y hacer intervenir a gente más nueva, ya que siempre es bienvenida la nueva idea, ganas de trabajar y hacer cosas distintas.
¿Hubo algún cambio, de algún tiempo hasta ahora?
Estuvieron las aguas un poco quietas, y en el ’98,  se reflotó.
Tuvo otro dinamismo. Fue creciendo, porque hasta ese entonces los asociados llegaban a treinta.
Ha ido creciendo. Hasta el 2004  o 2005, la participación era mejor.
Había en aquellos años, con todo lo de la crisis de 2002, más tiempo para dedicarse a otras cosas.
Hoy por hoy, ha cambiado todo. Los arquitectos tenemos trabajo, en mayor  o menor grado y esto le quita tiempo a otras cosas.
Pero también,  estaría bueno que se mantuviera una cierta vitalidad de la asociación, porque siempre hay mucho para hacer.
¿Cómo ves ese dinamismo y la participación del grupo?
Es baja. Este año hemos hecho creo, una asamblea.
Hubo años que hicimos cinco o seis. También la directiva ha tenido menos funcionamiento. Y  también hubo años que  se ha llegado a reunir semanalmente.
Se han dado situaciones que generaron que nos congregáramos, y seguramente si surge algún tema que sea de nuestro interés y nos toque de alguna manera, nos vamos a juntar, seguro.
Con casi sesenta asociados y aproximadamente unos cuarenta arquitectos  más, que no están dentro de la asociación, ¿cómo lo ves para una ciudad como Salto?
Lo veo viable. Me parece que en este momento hay trabajo.
Pero no olvides que en el grupo que no están en la Asociación, algunos son jubilados, otros docentes, y puede haber fundamentalmente alguno que se dedique a algún trabajo en particular, y no tanto  a la actividad profesional independiente.
No estamos los casi cien compitiendo en lo mismo.
Distribuidos en las diferentes actividades en las que estamos, hoy en día tenemos cabida en lo laboral en la ciudad.
¿Se han ido simplificando las construcciones en lo arquitectónico?
Las casas antiguas tenían mucha ornamentación aplicada.
Muchas cosas eran hechas en yeso y se aplicaban sobre el revoque, o tenían profusión, de elementos decorativos.
Si uno ve la historia de la arquitectura, sí, se ha ido simplificando todo eso.
Hoy es impensable hacer una arquitectura con las decoraciones que tenían ese tipo de casas, como todavía las hay: Altas, muy decoradas y con diseños únicos.
Ha cambiado el gusto, las tendencias y los materiales, porque ese tipo de casas, entre otras cosas, llevaría, mucha mano de obra y hay que estar dispuesto a pagarlo. Además, en la evolución de la arquitectura y de los sistemas tecnológicos constructivos vamos buscando la simplicidad, la rapidez y la practicidad.
Son cosas que se valoran. Hay sistemas constructivos que están entrando al mercado,  como por ejemplo en madera y lo que se difunde es la rapidez de la construcción. Porque a todos nos gusta y somos demasiado ansiosos queriendo ya la entrega de la construcción. Son cosas que se valoran.
Y toda la ornamentación y lo aplicado es tiempo extra que insume la construcción, pero además es un costo extra, que no sé si hoy en día, deseamos pagarlo.
¿Qué recuerdos tenés de tus primeros trabajos en lo personal?
Cuando nos recibimos con Adriana Machado y Gonzalo Suárez, dos colegas, nos instalamos en un estudio entre los tres y comenzamos a trabajar.
Ellos llegaron a Salto en el ¨97 y yo me sumé al año siguiente.
Los primeros trabajos, como suele suceder, fueron para amigos, algún familiar.
En general fueron viviendas y son anecdóticos, donde te enfrentas al ejercicio de la profesión, donde existen miedos que surgen, porque estuviste mucho tiempo estudiando, pero una cosa es lo que estudias y dibujas, pero llegó el momento de aplicarlo.
Al enfrentarte a la realidad hay muchos temores. Desde el proceso de cómo se registra una obra en la intendencia en  los demás organismos públicos, hasta el proceso de construcción.
Y fueron saliendo las cosas, con la ventaja de sentirnos apoyados entre los tres. Fue muy bueno y positivo.
Después el estudio se disolvió, me fui abriendo camino y actualmente, en lo particular, mi trabajo primordial es con la ANEP.
El trabajo es bastante, pero es también muy lindo.
Me gusta mucho el trabajo de las escuelas y liceos rurales.
¿Cuál es el edificio o arquitectura que te gusta más en Salto?
Hay edificios que desde que fui muy pequeño, tal vez por su tamaño me ha llamado la atención: el edificio de El Palacio de Oficinas Puúblicas.
No solo por su tamaño, sino por lo interesante.
Acostumbrados a una ciudad como Salto, que es una ciudad baja, en general, los edificios altos nos llama la atención.
Por ejemplo, actualmente el más alto de Salto y muy lindo es el que está ubicado en Invernizi y Brasil: El Mirador.
Otro que me gusta mucho es el proyecto de Cacho Rodríguez Fosalba, esta en Artigas y Juan C. Gómez. Es un hermoso edificio.
En cuanto a Iglesias, la más antigua es la del Carmen, pero fue hecha en etapas. Y así tendría mucho más para contarte de lo que me gusta.
Les envío un afectuoso saludo a todos los colegas, augurándoles ¡un muy feliz día!

La Sociedad de Arquitectos del Uruguay, es, digamos la Institución que nuclea a todos los Arquitectos del país, y es el único de carácter gremial que los nuclea. Defendiendo el ejercicio entre otras cosas de la buena arquitectura, volcada en beneficio de  toda la comunidad.

Siendo el presidente a nivel nacional, la Arquitecta Eneida de León, y en las distintas ciudades mantiene comisiones  delegadas departamentales, como lo es en este caso el Arquitecto  Juan Silva, presidente por la ciudad de Salto.

Desde hace seis años, es el Arquitecto  Juan Silva quien viene desempeñando dicha  función.

Elegido por elección  en  asamblea, en 2006, se nombró además a toda la directiva, siendo ocho personas las que integran la misma.

Los grandes fines por los cuales se creó la Asociación son: DSCF9142

*Coordinar y dirigir los esfuerzos de los arquitectos uruguayos, en la defensa de los ideales, y los interese morales y materiales de su profesión.

*Dictar las reglas para el ejercicio de la profesión de arquitecto y velar por su observación.

*Establecer y estrechar vínculos entre sus asociados y promover el auxilio mutuo, moral y material, entre los mismos.

*Propiciar el mejoramiento y desarrollo de la arquitectura en el Uruguay.

*Promover y fomentar los estudios relacionados con la arquitectura y difundir la cultura educativa correspondiente.

* Prestigiar y contribuir al estudio y a la realización de las iniciativas relacionada con su fin.

Hoy la asociación cuenta con cincuenta y siete socios.

Se venía trabajando en elecciones bianuales, pero a partir del 2006, no se dio esa renovación.

¿Por qué pasa esto?

En parte, porque no ha habido tal vez toda la participación que nosotros hubiésemos querido y es verdad que somos pocos, no tenemos demasiada gente que se postule para trabajar.

Tampoco quiere decir que siempre participen los cincuenta y siete socios, no se dio nunca.

Pero en la realidad, la idea es peleada desde hace bastante tiempo, un poco también, para hacer descansar a todos los que hasta ahora nos han acompañado y hacer intervenir a gente más nueva, ya que siempre es bienvenida la nueva idea, ganas de trabajar y hacer cosas distintas.

¿Hubo algún cambio, de algún tiempo hasta ahora?

Estuvieron las aguas un poco quietas, y en el ’98,  se reflotó.

Tuvo otro dinamismo. Fue creciendo, porque hasta ese entonces los asociados llegaban a treinta.

Ha ido creciendo. Hasta el 2004  o 2005, la participación era mejor.

Había en aquellos años, con todo lo de la crisis de 2002, más tiempo para dedicarse a otras cosas.

Hoy por hoy, ha cambiado todo. Los arquitectos tenemos trabajo, en mayor  o menor grado y esto le quita tiempo a otras cosas.

Pero también,  estaría bueno que se mantuviera una cierta vitalidad de la asociación, porque siempre hay mucho para hacer.

¿Cómo ves ese dinamismo y la participación del grupo?

Es baja. Este año hemos hecho creo, una asamblea.

Hubo años que hicimos cinco o seis. También la directiva ha tenido menos funcionamiento. Y  también hubo años que  se ha llegado a reunir semanalmente.

Se han dado situaciones que generaron que nos congregáramos, y seguramente si surge algún tema que sea de nuestro interés y nos toque de alguna manera, nos vamos a juntar, seguro.

Con casi sesenta asociados y aproximadamente unos cuarenta arquitectos  más, que no están dentro de la asociación, ¿cómo lo ves para una ciudad como Salto?

Lo veo viable. Me parece que en este momento hay trabajo.

Pero no olvides que en el grupo que no están en la Asociación, algunos son jubilados, otros docentes, y puede haber fundamentalmente alguno que se dedique a algún trabajo en particular, y no tanto  a la actividad profesional independiente.

No estamos los casi cien compitiendo en lo mismo.

Distribuidos en las diferentes actividades en las que estamos, hoy en día tenemos cabida en lo laboral en la ciudad.

¿Se han ido simplificando las construcciones en lo arquitectónico?

Las casas antiguas tenían mucha ornamentación aplicada.

Muchas cosas eran hechas en yeso y se aplicaban sobre el revoque, o tenían profusión, de elementos decorativos.

Si uno ve la historia de la arquitectura, sí, se ha ido simplificando todo eso.

Hoy es impensable hacer una arquitectura con las decoraciones que tenían ese tipo de casas, como todavía las hay: Altas, muy decoradas y con diseños únicos.

Ha cambiado el gusto, las tendencias y los materiales, porque ese tipo de casas, entre otras cosas, llevaría, mucha mano de obra y hay que estar dispuesto a pagarlo. Además, en la evolución de la arquitectura y de los sistemas tecnológicos constructivos vamos buscando la simplicidad, la rapidez y la practicidad.

Son cosas que se valoran. Hay sistemas constructivos que están entrando al mercado,  como por ejemplo en madera y lo que se difunde es la rapidez de la construcción. Porque a todos nos gusta y somos demasiado ansiosos queriendo ya la entrega de la construcción. Son cosas que se valoran.

Y toda la ornamentación y lo aplicado es tiempo extra que insume la construcción, pero además es un costo extra, que no sé si hoy en día, deseamos pagarlo.

¿Qué recuerdos tenés de tus primeros trabajos en lo personal?

Cuando nos recibimos con Adriana Machado y Gonzalo Suárez, dos colegas, nos instalamos en un estudio entre los tres y comenzamos a trabajar.

Ellos llegaron a Salto en el ¨97 y yo me sumé al año siguiente.

Los primeros trabajos, como suele suceder, fueron para amigos, algún familiar.

En general fueron viviendas y son anecdóticos, donde te enfrentas al ejercicio de la profesión, donde existen miedos que surgen, porque estuviste mucho tiempo estudiando, pero una cosa es lo que estudias y dibujas, pero llegó el momento de aplicarlo.

Al enfrentarte a la realidad hay muchos temores. Desde el proceso de cómo se registra una obra en la intendencia en  los demás organismos públicos, hasta el proceso de construcción.

Y fueron saliendo las cosas, con la ventaja de sentirnos apoyados entre los tres. Fue muy bueno y positivo.

Después el estudio se disolvió, me fui abriendo camino y actualmente, en lo particular, mi trabajo primordial es con la ANEP.

El trabajo es bastante, pero es también muy lindo.

Me gusta mucho el trabajo de las escuelas y liceos rurales.

¿Cuál es el edificio o arquitectura que te gusta más en Salto?

Hay edificios que desde que fui muy pequeño, tal vez por su tamaño me ha llamado la atención: el edificio de El Palacio de Oficinas Puúblicas.

No solo por su tamaño, sino por lo interesante.

Acostumbrados a una ciudad como Salto, que es una ciudad baja, en general, los edificios altos nos llama la atención.

Por ejemplo, actualmente el más alto de Salto y muy lindo es el que está ubicado en Invernizi y Brasil: El Mirador.

Otro que me gusta mucho es el proyecto de Cacho Rodríguez Fosalba, esta en Artigas y Juan C. Gómez. Es un hermoso edificio.

En cuanto a Iglesias, la más antigua es la del Carmen, pero fue hecha en etapas. Y así tendría mucho más para contarte de lo que me gusta.

Les envío un afectuoso saludo a todos los colegas, augurándoles ¡un muy feliz día!

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“La arquitectura es la parte que encierra una actividad humana. Sea industrial, de vivienda, de desarrollo cultural, artístico, y de todos los órdenes “

Alfredo José Peirano

Fue docente durante 17 años en el Instituto Técnico de la UTU.
Profesor de dibujo, técnico  de carpintería y de mecánica.
Contando siempre con muchísima actividad y de la mas variada, podemos nombrar una etapa de su vida laboral: La Escuela Industrial, un tambo, su profesión, y como si todo esto fuera poco, las tasaciones en los bancos.
Todo eso le permitió llegar donde hoy se encuentra. Con un lugar de privilegio entre los empresarios salteños.
Callado, sencillo, con una sonrisa en su rostro, nos recibió.
Fue un placer entrevistar a un hombre, que guarda tanto orgullo y amor  por su familia, y tanta experiencia en lo laboral, humildemente narrada.
Agradecemos profundamente al Arquitecto Alfredo Peirano el habernos recibido.
¿Por qué tomó la decisión de ser Arquitecto?
Estaba yo terminando el cuarto año de liceo en el Instituto IPOLL, Osimani y Llerena, y mi profesor de dibujo era el Arquitecto  Lucas Gaffré.
Al terminar el año, me preguntó que carrera iba a hacer.
Le dije que iba a ayudar  a mi padre a trabajar en el campo, que era lo que conocía.
-No, me dijo.
- Para mí es una barbaridad lo que vas a hacer. Voy a hablar con tus padres, porque vos tenés que ser Arquitecto.
Habló con ellos y los convenció, para que yo empezara el preparatorio de Arquitectura. Y de ahí fue que arrancó mi desarrollo vocacional. Impulsado por Francisco Lucas Gaffre.
Yo tenía en ese entonces 15 años, pero ya a los 14 fui tres años alumno  en dibujo de Lucas Gaffre, también fui un año alumno del Arquitecto Armando I. Barbieri en física. Era un excelente profesor, todo lo que explicaba sin ninguna duda lo aprendía. Era de una fácil comprensión.
Además me dio un incentivo para profundizar en la matemática también, que él dominaba muy bien, asi como la física. Entonces de ahí mi admiración por la profesión  de esas dos redes.
¿Cómo siguió su inclinación por esta profesión?
Comencé a estudiar, recuerdo que éramos once en preparatorio y yo tuve la suerte de ser el único que me recibí. Los demás fueron quedando por dificultades, en matemática.
Yo tenía facilidad para esa materia, también para el dibujo y  la física.
Eran las tres que mejor defendía y afortunadamente me permitieron, y posibilitaron  avanzar en los estudios profesionales.
¿En qué se parecen, ese, su grupo de profesores y los de ahora?
No conozco los profesores de ahora. Yo hasta el año 74 fui profesor de dibujo técnico en la Escuela Industrial y después perdí contacto con la docencia.
Asi que no me animo a opinar. Sé que en aquella época, nuestros profesores de todas las materias, eran de un altísimo nivel. Con unos conocimientos extraordinarios.
Los de aquella época para mí, eran profesionales tal vez sin preparación docente, pero con un conocimiento de lo que estaban enseñando muy profundo, muy grande. Muy  serios y abarcadores eran.
¿En qué año se recibe?
Me recibí en mayo del 1956, en Montevideo.
¿Recuerda sus primeros pasos laborales?
Empecé en realidad, antes de recibirme, con el Arquitecto Lucas Gaffre.
Que cuando estaba excedido en algunos trabajos, me pedía que yo desde Montevideo, lo ayudara.
Mi primer trabajo en Salto fue en el año 1952, en una casa que hice para mis padres. Yo realicé el proyecto y el Arquitecto Lucas, hizo la dirección de obra, en la calle 19 de Abril 534, que fue siempre la casa de mis padres.
Actualmente vive la familia Mattos.
Todo comenzó porque me enteré  que mi padre había vendido una fracción de campo, tenía un dinero, entonces le propuse, aprovecharlo y hacerse una casa  con las comodidades de ahora.
No como la que ellos tenían que era una casa muy antigua de una sucesión de  mi abuelo. Y me dijo que sí.
Allí comenzamos a tener con Lucas Gaffré una relación profesional, del  cual tengo maravillosos  recuerdos como persona y como profesional.
¿Y a partir de allí, no paró?
También antes de recibirme el señor Horacio Grassi, que tenía un almacén en la esquina enfrente a donde había vivido toda mi familia, en la calle 19 de Abril y Joaquín Suárez, me conocía de niño de ir  a su almacén y pedir la yapa, me propuso después de haber visto la casa de mis padres, construirle una.
“Está pasando el riacho “me dijo.
Es la famosa casa del puente, que le llamamos. Porque para llegar a la casa hay que transitar un puente, por arriba del arroyo.
Esa casa la proyecté en el año ´54, y  Lucas Gaffré fue el director de la obra. Yo no estaba recibido todavía. Estaba cursando en la facultad de Arquitectura, con un Arquitecto al que le tengo un gran reconocimiento: Mario Paisé Reyes, profesor de taller y excelente catedrático.
¿A partir de esas dos construcciones, siguieron muchas?
Yo trabajé en sociedad con el Arquitecto Lucas Cafré, durante diez años.
En todo ese tiempo,  podría  destacar algunas obras muy queridas.
El Liceo Salesianos, el Edificio Daymán – Arapey, el Sanatorio Panamericano, con todo el material que trajo el doctor Umpierre, y Lucas de un viaje que hicieron a Francia, donde estaba en ese momento muy avanzada la parte hospitalaria.
Y en ese entonces se hizo, a escala de Salto, el único Sanatorio que hasta ahora, fue inicialmente, proyectado como sanatorio.
Los demás fueron casas antiguas, adaptadas, con todos los problemas de funcionamiento, que ya conocemos.
La Casa Diocesana, en Artigas y 25 de Agosto. Abrió allí, la posibilidad de considerar otras orientaciones, en cuanto a desarrollo comunitario.
Y trabajamos mucho tiempo, con el Padre Emilio Guidotti.
Me quedan obras para nombrar, pero no va a faltar oportunidad de recordarlas.
Después de diez años dejamos la sociedad de  común acuerdo con el Arquitecto Lucas en muy buenos términos. Él entendió que yo tenía otras inquietudes.
Me inclinaba por el lado de la industria. Me gustaba diseñar y crear cosas novedosas de aquella época en las obras que hacíamos.
Hacíamos prefabricados, con los mismos constructores, pero sin la tecnología que yo consideraba en el momento que estaba al alcance de nosotros.
Fue cuando empecé en el año 70, con esta empresa que es hoy PREINCO.
A pesar de ello seguí trabajando, hasta el ¨95.
¿Cuál fue su última obra?
El edificio Queguay. Está en Amorim entre 19 de Abril y Agraciada. Lo hice con fondos propios, y  en ese momento no podía firmar los planos porque ya estaba jubilado.
Era el Club Atlético Arsenal, y  yo lo transformé en  un edificio de viviendas,  de locales comerciales y garaje.
¿Y el que más le haya gustado?
CERENAP. No por su arquitectura,  no por su despliegue técnico, sino por  su finalidad social.
Era imperiosa la necesidad en el Uruguay de un centro de esas características. Y yo me sentí un privilegiado, por haber podido realizar el proyecto. La construcción la realizaron los hermanos Puig.
La financiaron con la campaña de los cigarrillos, donando todo el personal de Salto Grande el valor de un paquete de cigarrillos por dia  y las demás donaciones, que también hubo.
¿Qué opina de las construcciones de las grandes superficies, en lo arquitectónico?
Son utilitarias, comerciales. Tienen la pretensión de usar los elementos estéticos en función de un negocio, que es muy lógico y respetable.
Pero no dejan de tener un enorme valor arquitectónico, con materiales muy distintos a los que disponíamos  hace 50 o 60 años.
Siempre que hacía un proyecto tenía como idea central,  ver qué es lo que  tenia de naturaleza en ese terreno y tratar de respetarla en lo posible. Le hice la casa al contador Pedetti, había un ciprés muy lindo, que lo tuvieron que sacar porque se crió demasiado.
Hice la casa con un hueco, donde estaba el ciprés que salía para arriba. No fue ninguna originalidad, porque Enrique Amorin, construyo Las Nubes. Alrededor de un árbol, yo lo conocí cuando tenía diecisiete años.
¿Se siente un hombre satisfecho con la vida?
Si. Soy rico. Tengo a  mi mujer, cinco hijos, trece nietos, una bisnieta y dos futuros bisnietos, que ya se sabe que son varones y llegarán para los primeros meses del año entrante.
Mi señora, Nery me acompaño toda la vida y dicen que detrás de alguien que hace algo, hay una mujer que apoya.
Tuve además siempre el apoyo de mis hijos Gustavo, María Alicia, Enrique, Ana Lucía y Cecilia, la más chica y la más alta, al mismo tiempo.
Y un grupo de colaboradores trabajando en excelentes relaciones entre sí, que nos apoyan. Porque es un placer verlos llevarse bien.
¿Qué privilegio que algunos de sus hijos sientan la inclinación por lo arquitectónico?
Tengo dos hijos Arquitectos y un Ingeniero. Me siento feliz, de poder estar unidos.
Eso es un trabajo en conjunto del matrimonio. Los hijos, creo yo, maman lo que tienen en la casa.
Quiero aprovechar esta oportunidad, para enviarles un gran saludo a todos los colegas que están  en actividad y los que no están también en el día del Arquitecto, porque se lo merecen realmente.
Y quiero recordar también algunos que ya no están con nosotros, como  el Arquitecto Horacio Terra Arocena y Juan Pablo Terra.
Trabajé con ellos, como dibujante,  fuimos compañeros de trabajo y fueron excelentes.  También tengo una admiración muy especial por el Arquitecto Rodríguez Fosalba, excelente profesional y amigo, lo mismo que por Rodríguez Musmano.
Y estoy muy contento de poder haber hecho algún aporte a Salto.

Fue docente durante 17 años en el Instituto Técnico de la UTU.

Profesor de dibujo, técnico  de carpintería y de mecánica.

Contando siempre con muchísima actividad y de la mas variada, podemos nombrar una etapa de su vida laboral: LaDSCF9152Escuela Industrial, un tambo, su profesión, y como si todo esto fuera poco, las tasaciones en los bancos.

Todo eso le permitió llegar donde hoy se encuentra. Con un lugar de privilegio entre los empresarios salteños.

Callado, sencillo, con una sonrisa en su rostro, nos recibió.

Fue un placer entrevistar a un hombre, que guarda tanto orgullo y amor  por su familia, y tanta experiencia en lo laboral, humildemente narrada.

Agradecemos profundamente al Arquitecto Alfredo Peirano el habernos recibido.

¿Por qué tomó la decisión de ser Arquitecto?

Estaba yo terminando el cuarto año de liceo en el Instituto IPOLL, Osimani y Llerena, y mi profesor de dibujo era el Arquitecto  Lucas Gaffré.

Al terminar el año, me preguntó que carrera iba a hacer.

Le dije que iba a ayudar  a mi padre a trabajar en el campo, que era lo que conocía.

-No, me dijo.

– Para mí es una barbaridad lo que vas a hacer. Voy a hablar con tus padres, porque vos tenés que ser Arquitecto.

Habló con ellos y los convenció, para que yo empezara el preparatorio de Arquitectura. Y de ahí fue que arrancó mi desarrollo vocacional. Impulsado por Francisco Lucas Gaffre.

Yo tenía en ese entonces 15 años, pero ya a los 14 fui tres años alumno  en dibujo de Lucas Gaffre, también fui un año alumno del Arquitecto Armando I. Barbieri en física. Era un excelente profesor, todo lo que explicaba sin ninguna duda lo aprendía. Era de una fácil comprensión.

Además me dio un incentivo para profundizar en la matemática también, que él dominaba muy bien, asi como la física. Entonces de ahí mi admiración por la profesión  de esas dos redes.

¿Cómo siguió su inclinación por esta profesión?

Comencé a estudiar, recuerdo que éramos once en preparatorio y yo tuve la suerte de ser el único que me recibí. Los demás fueron quedando por dificultades, en matemática.

Yo tenía facilidad para esa materia, también para el dibujo y  la física.

Eran las tres que mejor defendía y afortunadamente me permitieron, y posibilitaron  avanzar en los estudios profesionales.

¿En qué se parecen, ese, su grupo de profesores y los de ahora?

No conozco los profesores de ahora. Yo hasta el año 74 fui profesor de dibujo técnico en la Escuela Industrial y después perdí contacto con la docencia.

Asi que no me animo a opinar. Sé que en aquella época, nuestros profesores de todas las materias, eran de un altísimo nivel. Con unos conocimientos extraordinarios.

Los de aquella época para mí, eran profesionales tal vez sin preparación docente, pero con un conocimiento de lo que estaban enseñando muy profundo, muy grande. Muy  serios y abarcadores eran.

¿En qué año se recibe?

Me recibí en mayo del 1956, en Montevideo.

¿Recuerda sus primeros pasos laborales?

Empecé en realidad, antes de recibirme, con el Arquitecto Lucas Gaffre.

Que cuando estaba excedido en algunos trabajos, me pedía que yo desde Montevideo, lo ayudara.

Mi primer trabajo en Salto fue en el año 1952, en una casa que hice para mis padres. Yo realicé el proyecto y el Arquitecto Lucas, hizo la dirección de obra, en la calle 19 de Abril 534, que fue siempre la casa de mis padres.

Actualmente vive la familia Mattos.

Todo comenzó porque me enteré  que mi padre había vendido una fracción de campo, tenía un dinero, entonces le propuse, aprovecharlo y hacerse una casa  con las comodidades de ahora.

No como la que ellos tenían que era una casa muy antigua de una sucesión de  mi abuelo. Y me dijo que sí.

Allí comenzamos a tener con Lucas Gaffré una relación profesional, del  cual tengo maravillosos  recuerdos como persona y como profesional.

¿Y a partir de allí, no paró?

También antes de recibirme el señor Horacio Grassi, que tenía un almacén en la esquina enfrente a donde había vivido toda mi familia, en la calle 19 de Abril y Joaquín Suárez, me conocía de niño de ir  a su almacén y pedir la yapa, me propuso después de haber visto la casa de mis padres, construirle una.

“Está pasando el riacho “me dijo.

Es la famosa casa del puente, que le llamamos. Porque para llegar a la casa hay que transitar un puente, por arriba del arroyo.

Esa casa la proyecté en el año ´54, y  Lucas Gaffré fue el director de la obra. Yo no estaba recibido todavía. Estaba cursando en la facultad de Arquitectura, con un Arquitecto al que le tengo un gran reconocimiento: Mario Paisé Reyes, profesor de taller y excelente catedrático.

¿A partir de esas dos construcciones, siguieron muchas?

Yo trabajé en sociedad con el Arquitecto Lucas Cafré, durante diez años.

En todo ese tiempo,  podría  destacar algunas obras muy queridas.

El Liceo Salesianos, el Edificio Daymán – Arapey, el Sanatorio Panamericano, con todo el material que trajo el doctor Umpierre, y Lucas de un viaje que hicieron a Francia, donde estaba en ese momento muy avanzada la parte hospitalaria.

Y en ese entonces se hizo, a escala de Salto, el único Sanatorio que hasta ahora, fue inicialmente, proyectado como sanatorio.

Los demás fueron casas antiguas, adaptadas, con todos los problemas de funcionamiento, que ya conocemos.

La Casa Diocesana, en Artigas y 25 de Agosto. Abrió allí, la posibilidad de considerar otras orientaciones, en cuanto a desarrollo comunitario.

Y trabajamos mucho tiempo, con el Padre Emilio Guidotti.

Me quedan obras para nombrar, pero no va a faltar oportunidad de recordarlas.

Después de diez años dejamos la sociedad de  común acuerdo con el Arquitecto Lucas en muy buenos términos. Él entendió que yo tenía otras inquietudes.

Me inclinaba por el lado de la industria. Me gustaba diseñar y crear cosas novedosas de aquella época en las obras que hacíamos.

Hacíamos prefabricados, con los mismos constructores, pero sin la tecnología que yo consideraba en el momento que estaba al alcance de nosotros.

Fue cuando empecé en el año 70, con esta empresa que es hoy PREINCO.

A pesar de ello seguí trabajando, hasta el ¨95.

¿Cuál fue su última obra?

El edificio Queguay. Está en Amorim entre 19 de Abril y Agraciada. Lo hice con fondos propios, y  en ese momento no podía firmar los planos porque ya estaba jubilado.

Era el Club Atlético Arsenal, y  yo lo transformé en  un edificio de viviendas,  de locales comerciales y garaje.

¿Y el que más le haya gustado?

CERENAP. No por su arquitectura,  no por su despliegue técnico, sino por  su finalidad social.

Era imperiosa la necesidad en el Uruguay de un centro de esas características. Y yo me sentí un privilegiado, por haber podido realizar el proyecto. La construcción la realizaron los hermanos Puig.

La financiaron con la campaña de los cigarrillos, donando todo el personal de Salto Grande el valor de un paquete de cigarrillos por dia  y las demás donaciones, que también hubo.

¿Qué opina de las construcciones de las grandes superficies, en lo arquitectónico?

Son utilitarias, comerciales. Tienen la pretensión de usar los elementos estéticos en función de un negocio, que es muy lógico y respetable.

Pero no dejan de tener un enorme valor arquitectónico, con materiales muy distintos a los que disponíamos  hace 50 o 60 años.

Siempre que hacía un proyecto tenía como idea central,  ver qué es lo que  tenia de naturaleza en ese terreno y tratar de respetarla en lo posible. Le hice la casa al contador Pedetti, había un ciprés muy lindo, que lo tuvieron que sacar porque se crió demasiado.

Hice la casa con un hueco, donde estaba el ciprés que salía para arriba. No fue ninguna originalidad, porque Enrique Amorin, construyo Las Nubes. Alrededor de un árbol, yo lo conocí cuando tenía diecisiete años.

¿Se siente un hombre satisfecho con la vida?

Si. Soy rico. Tengo a  mi mujer, cinco hijos, trece nietos, una bisnieta y dos futuros bisnietos, que ya se sabe que son varones y llegarán para los primeros meses del año entrante.

Mi señora, Nery me acompaño toda la vida y dicen que detrás de alguien que hace algo, hay una mujer que apoya.

Tuve además siempre el apoyo de mis hijos Gustavo, María Alicia, Enrique, Ana Lucía y Cecilia, la más chica y la más alta, al mismo tiempo.

Y un grupo de colaboradores trabajando en excelentes relaciones entre sí, que nos apoyan. Porque es un placer verlos llevarse bien.

¿Qué privilegio que algunos de sus hijos sientan la inclinación por lo arquitectónico?

Tengo dos hijos Arquitectos y un Ingeniero. Me siento feliz, de poder estar unidos.

Eso es un trabajo en conjunto del matrimonio. Los hijos, creo yo, maman lo que tienen en la casa.

Quiero aprovechar esta oportunidad, para enviarles un gran saludo a todos los colegas que están  en actividad y los que no están también en el día del Arquitecto, porque se lo merecen realmente.

Y quiero recordar también algunos que ya no están con nosotros, como  el Arquitecto Horacio Terra Arocena y Juan Pablo Terra.

Trabajé con ellos, como dibujante,  fuimos compañeros de trabajo y fueron excelentes.  También tengo una admiración muy especial por el Arquitecto Rodríguez Fosalba, excelente profesional y amigo, lo mismo que por Rodríguez Musmano.

Y estoy muy contento de poder haber hecho algún aporte a Salto.

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Director del Departamento de la Regional Norte de Arquitectura coordinador- docente

Juan Ferrer

Hace 13 años que ejerce la docencia en el área de proyecto en la Regional Norte.
Y como  Director del Departamento Regional Norte de Arquitectura, hace un año y medio. La función que cumple actualmente  es la de coordinación.
Hoy nos acompaña para dar a conocer esta nueva oferta de formación que se va a dar el próximo año, aquí en la Regional Norte.
Es una nueva carrera de la Facultad de  Arquitectura, que él también tomará cargo como docente:
LICENCIATURA EN DISEÑO INTEGRADO.
¿Por qué el nombre?
El nombre viene un poco porque es otra mirada de la Arquitectura, que en realidad, lo que pretendemos es que enriquezca y aporte desde otros lugares.
Desde la incorporación de otras ramas o líneas de conocimiento que son más periféricos a lo que es en sí, la Arquitectura y lo central de la disciplina.
¿La complejidad de la formación es la misma, o es más simple?
No, es la misma. Lo que pasa es que esto viene de un proceso largo, que transforma la carrera de arquitecto que se estaba dictando en Salto de tres años, con algunas dificultades, para después seguir la carrera en Montevideo.
Esta nueva carrera lo que hace es tener un ciclo completo acá, el estudiante que ingresa en Salto, se recibe en Salto. Es una gran ventaja.
¿Es mas corto el periodo?
En realidad son cuatro años de carrera, para que el egresado reciba el titulo de licenciado, teniendo un grado de complejidad similar al de Arquitecto. Es mas corta, no más simple.
El campo de acción, el  trabajo,  el de disciplinar, es el mismo del de la Arquitectura.
Se comparte en líneas generales, la construcción del hábitat humano, de los edificios que vemos, los espacios que necesitamos. Es  el mismo campo de trabajo, pero se incorporan algunos conocimientos, como es el caso del manejo ambiental, sobre todo.
La industria de la construcción es de las más agresivas, de las que tiene mayor  impacto sobre el ambiente, por las transformaciones que genera, por el gasto  de energía.
Tanto en la etapa de la construcción, como en la etapa después de uso.
Nosotros pretendemos, que este Licenciado, este nuevo profesional, pueda aportar, trabajar junto con el Arquitecto, asesorando justamente en esos temas, que para el Arquitecto no son tan centrales, pero que nos parece muy importante incorporarlos.
Se han dado algunos cambios, jurídicos en el régimen político-administrativo, del país con el tercer nivel de gobierno. En la ley de ordenamiento territorial ha habido unos cambios importantes y por otro lado hay una mayor exigencia en  algunos aspectos en lo que tiene ver en la calidad constructiva y la eficiencia energética.
Y que las construcciones se comporten bien, que estén bien aisladas y que sea necesario usar menos aire acondicionado, y menos calefacción. Eso se esta incorporando en la normativa.
Lo que se pretende, es que este nuevo profesional, tenga una formación específica para eso y pueda participar en el proceso de diseño, justamente asesorando al Arquitecto en esto. Sobre todo en los temas ambientales, donde va a tener una formación un poco mas profunda.
¿Es una carrera a nivel de grado?
Sí. Como un licenciado en trabajo social. Después de terminar esta carrera, puede hacer un post grado, por ejemplo.
¿La carrera a que apunta?
A dos líneas: A la eficiencia energética, que  para hacerlo más graáfico, es trabajar sobre los edificios, sobre los espacios públicos, para generar ahorro de energía,  mejores aislaciones y comportamiento ambiental, economizando al máximo, en todos esos aspectos.
Basta ver las campañas que realiza la UTE, el Ministerio de Energía, esta saliendo el plan solar, es un interés muy fuerte. Un Uruguay  muy en carrera con el tema de las energías renovables, es un punto donde, desde las disciplinas del diseño, no tiene un técnico que las maneje directamente. Este perfil, apunta a que sea capaz de manejar este tipo de conocimientos.
Y la otra línea apunta más a la del desarrollo local, a la gestión de planes y a la participación en proceso de desarrollo local.
Quizás un poco más alejado de lo que es la Arquitectura, más bien tiene que ver con el ordenamiento territorial, con ese campo de acción de la arquitectura, pero no necesariamente con la construcción. Pasa por  los temas de desarrollo, dice para dónde  tiene que crecer la ciudad, para dónde los espacios públicos, dónde se tienen que ubicar el saneamiento, o instalar determinado  tipo de industria. Es mas integral, porque también incluye la cominería, incluso donde instalar las alcantarillas, que es algo practico y necesario.
¿Qué se le exige al egresado?
El bachillerato, matemática opción diseño, que es le mismo que sirve para arquitectura. Sin excepción por ahora.  Aunque ese tema lo estamos gestionando,  para que sea mucho más abierto y tengan más posibilidades al ingreso, no para todos los bachilleratos, pero sí para todo el que tenga ese perfil mas científico, tecnológico.
Como siempre, van a tener la misma posibilidad los egresados del bachillerato tecnológico de UTU. Que son los que están haciendo electricidad, construcción, etc.
¿Ya sale preparada la persona para trabajar?
Sí. Va a ser alguien que  va a asesorar al Arquitecto en temas que éste no maneja con fluidez en algunos temas particulares  del proceso de diseño.
En el proceso constructivo, se dan algunas instancias donde hay manejos tecnológicos de materiales, de protección frente al sol, de aislamiento, que el Arquitecto lo maneja, Pero no es especialista en eso.
Y esta persona si va a estar capacitada. En arquitectura bioclimática, que es el aprovechamiento pasivo del clima, sin el uso de tecnología y de equipamiento para lograr el confort térmico.
Cuál  va a ser la mejor manera de proteger del sol, de aprovechar los vientos, de colocar los vegetales, de las protecciones frente al factor clima, que es justamente esa rama de la eficiencia energética.
¿El momento es propicio?
Es muy propicio. Por algo la Universidad después de evaluar todo el proyecto que data ya de tres años, dijo sí es viable, necesitamos un profesional asi. Contamos con ese sustento, el del apoyo de la Universidad.
Y estamos muy entusiasmados en que va a tener su salida laboral y luego su desarrollo también. La ampliación de ese campo que hoy esta muy limitado.
¿Cuándo comienzan las inscripciones?
En febrero. Hemos hecho un poco de difusión en los liceos. Vamos a realizarlos en los medios también.
Somos un grupo de 27 docentes, solo de la Facultad, pero seguramente se van a incorporar algunos más.
Todo esto no hace otra cosa, que  apuntar a enriquecer el trabajo del arquitecto y ampliar el campo de la Arquitectura. A trabajar junto al arquitecto, estando en vinculación permanente.
n
Por contactos a todo aquel interesado, dirigirse a:
Arquitectura@unorte.edu.uy         tel: 47334816     int: 114

Hace 13 años que ejerce la docencia en el área de proyecto en la Regional Norte.

Y como  Director del Departamento Regional Norte de Arquitectura, hace un año y medio. La función que cumple actualmente  es la de coordinación.

Hoy nos acompaña para dar a conocer esta nueva oferta de formación que se va a dar el próximo año, aquí en la Regional Norte.

Es una nueva carrera de la Facultad de  Arquitectura, que él también tomará cargo como docente:

LICENCIATURA EN DISEÑO INTEGRADO.

¿Por qué el nombre?

El nombre viene un poco porque es otra mirada de la Arquitectura, que en realidad, lo que pretendemos es que enriquezca y aporte desde otros lugares.

Desde la incorporación de otras ramas o líneas de conocimiento que son más periféricos a lo que es en sí, la Arquitectura y lo central de la disciplina.

¿La complejidad de la formación es la misma, o es más simple?DSCF9147

No, es la misma. Lo que pasa es que esto viene de un proceso largo, que transforma la carrera de arquitecto que se estaba dictando en Salto de tres años, con algunas dificultades, para después seguir la carrera en Montevideo.

Esta nueva carrera lo que hace es tener un ciclo completo acá, el estudiante que ingresa en Salto, se recibe en Salto. Es una gran ventaja.

¿Es mas corto el periodo?

En realidad son cuatro años de carrera, para que el egresado reciba el titulo de licenciado, teniendo un grado de complejidad similar al de Arquitecto. Es mas corta, no más simple.

El campo de acción, el  trabajo,  el de disciplinar, es el mismo del de la Arquitectura.

Se comparte en líneas generales, la construcción del hábitat humano, de los edificios que vemos, los espacios que necesitamos. Es  el mismo campo de trabajo, pero se incorporan algunos conocimientos, como es el caso del manejo ambiental, sobre todo.

La industria de la construcción es de las más agresivas, de las que tiene mayor  impacto sobre el ambiente, por las transformaciones que genera, por el gasto  de energía.

Tanto en la etapa de la construcción, como en la etapa después de uso.

DSCF9167Nosotros pretendemos, que este Licenciado, este nuevo profesional, pueda aportar, trabajar junto con el Arquitecto, asesorando justamente en esos temas, que para el Arquitecto no son tan centrales, pero que nos parece muy importante incorporarlos.

Se han dado algunos cambios, jurídicos en el régimen político-administrativo, del país con el tercer nivel de gobierno. En la ley de ordenamiento territorial ha habido unos cambios importantes y por otro lado hay una mayor exigencia en  algunos aspectos en lo que tiene ver en la calidad constructiva y la eficiencia energética.

Y que las construcciones se comporten bien, que estén bien aisladas y que sea necesario usar menos aire acondicionado, y menos calefacción. Eso se esta incorporando en la normativa.

Lo que se pretende, es que este nuevo profesional, tenga una formación específica para eso y pueda participar en el proceso de diseño, justamente asesorando al Arquitecto en esto. Sobre todo en los temas ambientales, donde va a tener una formación un poco mas profunda.

¿Es una carrera a nivel de grado?

Sí. Como un licenciado en trabajo social. Después de terminar esta carrera, puede hacer un post grado, por ejemplo.

¿La carrera a que apunta?

A dos líneas: A la eficiencia energética, que  para hacerlo más graáfico, es trabajar sobre los edificios, sobre los espacios públicos, para generar ahorro de energía,  mejores aislaciones y comportamiento ambiental, economizando al máximo, en todos esos aspectos.

Basta ver las campañas que realiza la UTE, el Ministerio de Energía, esta saliendo el plan solar, es un interés muy fuerte. Un Uruguay  muy en carrera con el tema de las energías renovables, es un punto donde, desde las disciplinas del diseño, no tiene un técnico que las maneje directamente. Este perfil, apunta a que sea capaz de manejar este tipo de conocimientos.

Y la otra línea apunta más a la del desarrollo local, a la gestión de planes y a la participación en proceso de desarrollo local.

Quizás un poco más alejado de lo que es la Arquitectura, más bien tiene que ver con el ordenamiento territorial, con eseDSCF9145 campo de acción de la arquitectura, pero no necesariamente con la construcción. Pasa por  los temas de desarrollo, dice para dónde  tiene que crecer la ciudad, para dónde los espacios públicos, dónde se tienen que ubicar el saneamiento, o instalar determinado  tipo de industria. Es mas integral, porque también incluye la cominería, incluso donde instalar las alcantarillas, que es algo practico y necesario.

¿Qué se le exige al egresado?

El bachillerato, matemática opción diseño, que es le mismo que sirve para arquitectura. Sin excepción por ahora.  Aunque ese tema lo estamos gestionando,  para que sea mucho más abierto y tengan más posibilidades al ingreso, no para todos los bachilleratos, pero sí para todo el que tenga ese perfil mas científico, tecnológico.

Como siempre, van a tener la misma posibilidad los egresados del bachillerato tecnológico de UTU. Que son los que están haciendo electricidad, construcción, etc.

¿Ya sale preparada la persona para trabajar?

Sí. Va a ser alguien que  va a asesorar al Arquitecto en temas que éste no maneja con fluidez en algunos temas particulares  del proceso de diseño.

En el proceso constructivo, se dan algunas instancias donde hay manejos tecnológicos de materiales, de protección frente al sol, de aislamiento, que el Arquitecto lo maneja, Pero no es especialista en eso.

Y esta persona si va a estar capacitada. En arquitectura bioclimática, que es el aprovechamiento pasivo del clima, sin el uso de tecnología y de equipamiento para lograr el confort térmico.

Cuál  va a ser la mejor manera de proteger del sol, de aprovechar los vientos, de colocar los vegetales, de las protecciones frente al factor clima, que es justamente esa rama de la eficiencia energética.

¿El momento es propicio?

Es muy propicio. Por algo la Universidad después de evaluar todo el proyecto que data ya de tres años, dijo sí es viable, necesitamos un profesional asi. Contamos con ese sustento, el del apoyo de la Universidad.

Y estamos muy entusiasmados en que va a tener su salida laboral y luego su desarrollo también. La ampliación de ese campo que hoy esta muy limitado.

¿Cuándo comienzan las inscripciones?

En febrero. Hemos hecho un poco de difusión en los liceos. Vamos a realizarlos en los medios también.

Somos un grupo de 27 docentes, solo de la Facultad, pero seguramente se van a incorporar algunos más.

Todo esto no hace otra cosa, que  apuntar a enriquecer el trabajo del arquitecto y ampliar el campo de la Arquitectura. A trabajar junto al arquitecto, estando en vinculación permanente.

Por contactos a todo aquel interesado, dirigirse a:

Arquitectura@unorte.edu.uy         tel: 47334816     int: 114

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