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“Soy un abuelo super compinche”

Según nos cuenta Claudino, su familia, no es de las más numerosas.
Pero al tratarlo, nos trasmite de la unión que siempre mantienen, de su cálido hogar, colmado de cariño, y de lo que ha llegado a significar ese afecto que tanto satisface.
Es maravilloso oírlo. Expresa con tanta naturalidad las vivencias junto a sus hijos, el pasaje por distintos medios de comunicación siendo periodista, entre otras cosas.
Más  que nada lo que es el nacer como tal  por mayo del  79 y el vivir día a día, junto a Diario EL PUEBLO con prácticamente todos los roles en comunicación.
Cuando le preguntamos, cómo estaba conformada su familia, nos respondió:
-Por mi esposa Pelusa, que ha tenido un papel fundamental en lo que ha sido la conformación de la familia.
Mis dos hijos, Pablo Marcelo y Martín el menor. Luego vienen las nuevas incorporaciones a la familia que son las nueras en este caso:
Gabriela que junto a Marcelo, me han regalado a Juan Cruz, que creo que es el motivo de esta nota.
Y en el caso de Martín, en su etapa de novio con Sofía, que realmente para nosotros es una hija en la familia, como lo son las nueras.
¿Cómo fueron incorporando sus hijos, su trabajo a medida que crecían?
Siempre me sentí muy respaldado por la familia y eso es fundamental.
Es decir, el apoyo necesario que permitió, que mis hijos se criaran. Si no estuviera la madre con ellos, muchas veces, a mí me tenían mucho menos, y ella se hacía cargo de cumplir la función de todo.
Al ser chicos, les gustaba toda la tarea que hacia el padre, porque con el periodismo, uno se vincula mucho y tiene la oportunidad de viajar.
Por eso más que todo me acompañaban, porque les atraía el entorno que tenía mi actividad.
Y de mi señora, aunque no me acompañaba directamente, porque ella tenía su trabajo, pero si contaba con todo el apoyo de su parte, incluso en la organización de todo.
¿Qué siente, después de tanto tiempo vinculado  a este ambiente?
A uno lo ayuda a comprender muchas cosas. Ha sido un trabajo de mucha experiencia y lo enriquece muchísimo. La mayor universidad que tenemos es la calle. Solamente se la puede disfrutar si uno participa.
¿Cuántos nietos tiene?
Tengo uno por ahora, Juan Cruz de 4 añitos.
Pero espero tener muchos más, porque somos muy compinches con Juan Cruz, y por lo general me pide que lo lleve al jardín y lo hago, pero no como quisiera.
Lo vemos feliz, alegre, cuando él se siente que va con el abuelo, es diferente y son las cosas lindas. Pero ojala me tocara más seguido hacerlo.
¿Cuánto tiempo le dedica?
Todo el tiempo que uno puede. Como no vivimos juntos, eso hace que las obligaciones, y como tienen estructurado su vida, hace que los otros abuelos lo compartan todo lo que pueden.
Como sus papas son muy activos, estuvo de pañales acompañándolos en toda actividad, eso hace que muchas veces, no esté en la casa en los horarios que uno lo puede ir a ver.
Pero trato en lo posible de formar parte de sus juegos en la tarde, o que pide para quedarse a sestear conmigo. Pero los sábados y domingos, podemos estar juntos. Creo que comparto un buen tiempo con él. Le gusta el campo, y permanentemente me pide para ir. Y es una materia pendiente, pero mientras se va estirando la idea de lo que es el campo y de lo que tiene para ofrecernos, y que noto lo logre de un día para el otro.
Hemos disfrutado de vacaciones juntos, estar muchos días viviendo casi juntos, y son las cosas que a uno le hacía falta, lo vuelven a un tiempo ido, con un escenario diferente.
¿Cómo es esta situación?
Es mas cómoda que ser la del  padre, la que tiene que estar con él las 24 hs, educando, enseñando, compartiendo todos los momentos, el trabajo y la responsabilidad propia que tiene un niño en cada familia.
Y la del abuelo, es verlo para disfrutarlo todo. Y aprender mucho de sus cosas, ubicándose en un tiempo diferente. En una edad diferente y volver a pasar por situaciones de la vida que han cambiado mucho, mostrando un escenario totalmente distinto de cuando teníamos a nuestros hijos.
Ser abuelo es un poco, volver a empezar con una edad diferente, y fundamentalmente a disfrutar de cosas que como padre no lo podemos hacer.
Cuando somos padres, exigimos. Y en el caso de abuelo, protegemos más, y tomamos parte total por lo que es el nieto.
Una educación más temprana, sorprendiéndonos con sus conversaciones y tienen una soltura extraordinaria que no la veíamos en nuestros hijos.
¿Qué es lo que más le gusta realizar con él?
Estamos en una etapa donde él un poco, marca el camino que vamos a seguir, cada vez que nos encontramos.
Juan Cruz, es un niño que tiene una dinámica excepcional en toda su tarea y está en una etapa, típica de su edad, sorprendiéndonos todos los días con cosas diferentes. Es muy alegre e inteligente y a uno lo involucra mucho.
Marca el escenario, de donde vamos a estar y que vamos a  hacer. Yo simplemente le agrego la parte de abuelo, a las cosas que él me plantea como juego.
Le gusta que le cuente historias, se hace las propias con personajes, de los cuales todos los días me habla.
De lo que son sus personajes, de lo que hacen, de lo que a él lo aflige, y los problemas que tiene a diario.
Me pide el domingo que esté con él, que lo lleve a caminar, a jugar a la pelota, que participe en sus juegos y que vaya  a pescar con él.
¿Cómo es el ser abuelo?
A uno le cambia la vida. A una persona que ya pasó los 60, como en mi caso, no soy de los abuelos más jóvenes y siempre le pedía un nieto a mi hijo. Porque cuando llegara, en vez de jugar a futbol con él, iba a andar con un bastón, y no lo iba a poder compartir.
Pero me llegó en una edad creo que justa, y eso implica que uno se programe la vida de manera diferente.
Cuando tenemos un hijo, le damos una educación,  lo formamos, le mostramos de la vida todas las cosas tal cual son, y que después  cada uno de nuestros hijos, elija, el camino que quiere seguir, pero siempre marcándole desde niño sus límites, intentando que sea una persona insertada en una comunidad, dándole la mejor educación.
Y cuando uno tiene un nieto, uno lo deja en manos de los padres y solamente lo tiene para el disfrute, de esos años de verlo crecer y no dejar escapar esa etapa.
Dándole cosas y permitiéndoselas a  algunas que probablemente no se las permitió a  sus hijos.
Somos compinches de cosas que tal vez los papás ni se enteran y porque están con nosotros, se le permite que la hagan.
Ser abuelo es saber que estamos para brindarle otras cosas que muchas veces los padres no le pueden dar. O por falta de tiempo o porque el abuelo, contempla siempre todas las situaciones que a veces el nieto con el padre no lo consigue y el abuelo si le puede dar.
Y el abuelo contempla todas las situaciones y estamos para cubrir todos los baches que quedan en su hogar y es el cable a tierra, que tenemos todos los días. El sentirse abuelo es una de las cosas más lindas que le puede pasar a un ser humano.
Doy gracias a Dios, por la familia que tengo y por el nieto tan lindo que me ha regalado.

Según nos cuenta Claudino, su familia, no es de las más numerosas.

Pero al tratarlo, nos trasmite de la unión que siempre mantienen, de su cálido hogar, colmado de cariño, y de lo que ha llegado a significar ese afecto que tanto satisface.

Es maravilloso oírlo. Expresa con tanta naturalidad las vivencias junto a sus hijos, el pasaje por distintos medios de comunicación siendo periodista, entre otras cosas.

Más  que nada lo que es el nacer como tal  por mayo del  79 y el vivir día a día, junto a Diario EL PUEBLO con prácticamente todos los roles en comunicación.

Cuando le preguntamos, cómo estaba conformada su familia, nos respondió:

-Por mi esposa Pelusa, que ha tenido un papel fundamental en lo que ha sido la conformación de la familia.

Mis dos hijos, Pablo Marcelo y Martín el menor. Luego vienen las nuevas incorporaciones a la familia que son las nueras en este caso:

Gabriela que junto a Marcelo, me han regalado a Juan Cruz, que creo que es el motivo de esta nota.

Y en el caso de Martín, en su etapa de novio con Sofía, que realmente para nosotros es una hija en la familia, como lo son las nueras.

¿Cómo fueron incorporando sus hijos, su trabajo a medida que crecían?100_5196

Siempre me sentí muy respaldado por la familia y eso es fundamental.

Es decir, el apoyo necesario que permitió, que mis hijos se criaran. Si no estuviera la madre con ellos, muchas veces, a mí me tenían mucho menos, y ella se hacía cargo de cumplir la función de todo.

Al ser chicos, les gustaba toda la tarea que hacia el padre, porque con el periodismo, uno se vincula mucho y tiene la oportunidad de viajar.

Por eso más que todo me acompañaban, porque les atraía el entorno que tenía mi actividad.

Y de mi señora, aunque no me acompañaba directamente, porque ella tenía su trabajo, pero si contaba con todo el apoyo de su parte, incluso en la organización de todo.

¿Qué siente, después de tanto tiempo vinculado  a este ambiente?

A uno lo ayuda a comprender muchas cosas. Ha sido un trabajo de mucha experiencia y lo enriquece muchísimo. La mayor universidad que tenemos es la calle. Solamente se la puede disfrutar si uno participa.

¿Cuántos nietos tiene?

Tengo uno por ahora, Juan Cruz de 4 añitos.

Pero espero tener muchos más, porque somos muy compinches con Juan Cruz, y por lo general me pide que lo lleve al jardín y lo hago, pero no como quisiera.

Lo vemos feliz, alegre, cuando él se siente que va con el abuelo, es diferente y son las cosas lindas. Pero ojala me tocara más seguido hacerlo.

¿Cuánto tiempo le dedica?

Todo el tiempo que uno puede. Como no vivimos juntos, eso hace que las obligaciones, y como tienen estructurado su vida, hace que los otros abuelos lo compartan todo lo que pueden.

Como sus papas son muy activos, estuvo de pañales acompañándolos en toda actividad, eso hace que muchas veces, no esté en la casa en los horarios que uno lo puede ir a ver.

Pero trato en lo posible de formar parte de sus juegos en la tarde, o que pide para quedarse a sestear conmigo. Pero los sábados y domingos, podemos estar juntos. Creo que comparto un buen tiempo con él. Le gusta el campo, y permanentemente me pide para ir. Y es una materia pendiente, pero mientras se va estirando la idea de lo que es el campo y de lo que tiene para ofrecernos, y que noto lo logre de un día para el otro.

Hemos disfrutado de vacaciones juntos, estar muchos días viviendo casi juntos, y son las cosas que a uno le hacía falta, lo vuelven a un tiempo ido, con un escenario diferente.

¿Cómo es esta situación?

Es mas cómoda que ser la del  padre, la que tiene que estar con él las 24 hs, educando, enseñando, compartiendo todos los momentos, el trabajo y la responsabilidad propia que tiene un niño en cada familia.

Y la del abuelo, es verlo para disfrutarlo todo. Y aprender mucho de sus cosas, ubicándose en un tiempo diferente. En una edad diferente y volver a pasar por situaciones de la vida que han cambiado mucho, mostrando un escenario totalmente distinto de cuando teníamos a nuestros hijos.

Ser abuelo es un poco, volver a empezar con una edad diferente, y fundamentalmente a disfrutar de cosas que como padre no lo podemos hacer.

Cuando somos padres, exigimos. Y en el caso de abuelo, protegemos más, y tomamos parte total por lo que es el nieto.

Una educación más temprana, sorprendiéndonos con sus conversaciones y tienen una soltura extraordinaria que no la veíamos en nuestros hijos.

¿Qué es lo que más le gusta realizar con él?

Estamos en una etapa donde él un poco, marca el camino que vamos a seguir, cada vez que nos encontramos.

Juan Cruz, es un niño que tiene una dinámica excepcional en toda su tarea y está en una etapa, típica de su edad, sorprendiéndonos todos los días con cosas diferentes. Es muy alegre e inteligente y a uno lo involucra mucho.

Marca el escenario, de donde vamos a estar y que vamos a  hacer. Yo simplemente le agrego la parte de abuelo, a las cosas que él me plantea como juego.

Le gusta que le cuente historias, se hace las propias con personajes, de los cuales todos los días me habla.

De lo que son sus personajes, de lo que hacen, de lo que a él lo aflige, y los problemas que tiene a diario.

Me pide el domingo que esté con él, que lo lleve a caminar, a jugar a la pelota, que participe en sus juegos y que vaya  a pescar con él.

¿Cómo es el ser abuelo?

A uno le cambia la vida. A una persona que ya pasó los 60, como en mi caso, no soy de los abuelos más jóvenes y siempre le pedía un nieto a mi hijo. Porque cuando llegara, en vez de jugar a futbol con él, iba a andar con un bastón, y no lo iba a poder compartir.

Pero me llegó en una edad creo que justa, y eso implica que uno se programe la vida de manera diferente.

Cuando tenemos un hijo, le damos una educación,  lo formamos, le mostramos de la vida todas las cosas tal cual son, y que después  cada uno de nuestros hijos, elija, el camino que quiere seguir, pero siempre marcándole desde niño sus límites, intentando que sea una persona insertada en una comunidad, dándole la mejor educación.

Y cuando uno tiene un nieto, uno lo deja en manos de los padres y solamente lo tiene para el disfrute, de esos años de verlo crecer y no dejar escapar esa etapa.

Dándole cosas y permitiéndoselas a  algunas que probablemente no se las permitió a  sus hijos.

Somos compinches de cosas que tal vez los papás ni se enteran y porque están con nosotros, se le permite que la hagan.

Ser abuelo es saber que estamos para brindarle otras cosas que muchas veces los padres no le pueden dar. O por falta de tiempo o porque el abuelo, contempla siempre todas las situaciones que a veces el nieto con el padre no lo consigue y el abuelo si le puede dar.

Y el abuelo contempla todas las situaciones y estamos para cubrir todos los baches que quedan en su hogar y es el cable a tierra, que tenemos todos los días. El sentirse abuelo es una de las cosas más lindas que le puede pasar a un ser humano.

Doy gracias a Dios, por la familia que tengo y por el nieto tan lindo que me ha regalado.

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“Recompensados por la vida, con una familia super unida”

Héctor Castell y Maruja Henderson

L as paredes están repletas de vivencias de toda la familia.
Alegres fotografías, que ilustran esa completa felicidad, de una vida llena, que los rodea.
Ella le lleva dos años. Tiene 82 primaveras.
El, nunca le dio importancia  al tema de la edad, porque esta más enamorado que nunca de Maruja, hasta hoy. Al igual que ella de él.
Héctor y Maruja, se conocieron hace 56 años, en una quermese de la escuela Nº 24 de Corralitos.
¿Cómo fue?
-Héctor. Acompañaba yo al muchacho que se hacía cargo de la música, en esa fiesta, y ese día termine haciendo los remates que se hacían a la americana.
Comenzó el baile, le hice una señita a Maruja para ver si salía a bailar conmigo, porque, trabajaba yo en lo de Solaro como cajero y ella en la Singer y siempre que podía,  iba yo con cualquier excusa allí, para verla, porque estaba totalmente prohibido por los patrones que tuviera novio, y por supuesto de sus padres. Que se enteraron luego, a los tres meses.
Del día que la saqué a bailar, pasaron tres años y nos casamos.
¿Cómo fueron llegando los hijos?
-Maruja: antes del año llegó Pedro,  a los 15 meses, nacieron Cristina María y Elia María, Néstor Luis y por último a los dos años Ricardo Daniel.
¿Cuántos nietos tienen?
-Maruja, tenemos felizmente siete nietos: Carlos Alberto, Agustín, Nicolás, Bruno, Federico, Clarita y Juan Francisco, y una bisnieta Alfonsina.
¿Cuánto tiempo le dedican?
-Héctor: Actualmente, estamos todo el tiempo en contacto y nos vemos todos los días. Somos una familia muy unida.
Los jueves comemos pescado y nos reunimos a los que les gusta el pescado.
Pero los domingos, es increíble de ver con las ganas y el entusiasmo que los vemos llegar. Inventamos un asado, y preparamos todo contándonos y haciendo planes para divertirnos.
Me ha llegado un regalo de un lavavajillas en estos días, para que no pase trabajo ya los domingos después de comer.
¿Qué es lo que más les gusta hacer con ellos?
-Héctor: pasa que hay diferentes etapas. Me encantaba, cuando eran chiquitos llevarlos  a pasear, hacerles la cometa, llevarlos al fútbol, y jugar con ellos.
Pero luego van creciendo, y van dejando de lado esas cosas, por alguna invitación de amigos o por alguna salida. Así que lo que más nos gusta es estar simplemente con ellos. ¡Pero ahora llegan los bisnietos!  Tenemos incluso un nietito postizo de enfrente, Valentino, que aprendió a decir Castell, antes de mama y papa.
¿Cuéntenme una anécdota?
-Maruja: Cuando le decimos: ¿Vamos a pescar?
Es de reírse, porque  salen inmediatamente a juntar todas las cosas de pesca, ¡con un entusiasmo increíble! Y la pasamos genial! Con un desorden total.
-Héctor: antes, teníamos una combi y la llenábamos de nietos y de vecinos y salíamos a cualquier lado a pasear.
¿Qué es lo que más les gusta de ser abuelos?
-Héctor: No me gusta decir soy abuelo, solo por tener nietos.
La unión que existe entre todos, es lo que me hace sentir tan bien.
Mi nieto es hijo de un hijo, a su vez mi afecto sobre mi hijo es también  inigualable. Con el cariño que les tengo a mis hijos, se refleja en el nieto. Poder decirles bienvenidos hijos, es un placer también decirles bienvenidos nietos!
-Maruja: siempre he tratado de estar en todos los detalles, porque siempre hemos estado juntos. ¡Y ojala siempre lo estemos!

L as paredes están repletas de vivencias de toda la familia.

Alegres fotografías, que ilustran esa completa felicidad, de una vida llena, que los rodea.

Ella le lleva dos años. Tiene 82 primaveras.

El, nunca le dio importancia  al tema de la edad, porque esta más enamorado que nunca de Maruja, hasta hoy. Al igual que ella de él.

Héctor y Maruja, se conocieron hace 56 años, en una quermese de la escuela Nº 24 de Corralitos.

¿Cómo fue?

-Héctor. Acompañaba yo al muchacho que se hacía cargo de la música, en esa fiesta, y ese día termine haciendo los rematesCastell y señora que se hacían a la americana.

Comenzó el baile, le hice una señita a Maruja para ver si salía a bailar conmigo, porque, trabajaba yo en lo de Solaro como cajero y ella en la Singer y siempre que podía,  iba yo con cualquier excusa allí, para verla, porque estaba totalmente prohibido por los patrones que tuviera novio, y por supuesto de sus padres. Que se enteraron luego, a los tres meses.

Del día que la saqué a bailar, pasaron tres años y nos casamos.

¿Cómo fueron llegando los hijos?

-Maruja: antes del año llegó Pedro,  a los 15 meses, nacieron Cristina María y Elia María, Néstor Luis y por último a los dos años Ricardo Daniel.

¿Cuántos nietos tienen?

-Maruja, tenemos felizmente siete nietos: Carlos Alberto, Agustín, Nicolás, Bruno, Federico, Clarita y Juan Francisco, y una bisnieta Alfonsina.

¿Cuánto tiempo le dedican?

-Héctor: Actualmente, estamos todo el tiempo en contacto y nos vemos todos los días. Somos una familia muy unida.

Los jueves comemos pescado y nos reunimos a los que les gusta el pescado.

Pero los domingos, es increíble de ver con las ganas y el entusiasmo que los vemos llegar. Inventamos un asado, y preparamos todo contándonos y haciendo planes para divertirnos.

Me ha llegado un regalo de un lavavajillas en estos días, para que no pase trabajo ya los domingos después de comer.

¿Qué es lo que más les gusta hacer con ellos?

-Héctor: pasa que hay diferentes etapas. Me encantaba, cuando eran chiquitos llevarlos  a pasear, hacerles la cometa, llevarlos al fútbol, y jugar con ellos.

Pero luego van creciendo, y van dejando de lado esas cosas, por alguna invitación de amigos o por alguna salida. Así que lo que más nos gusta es estar simplemente con ellos. ¡Pero ahora llegan los bisnietos!  Tenemos incluso un nietito postizo de enfrente, Valentino, que aprendió a decir Castell, antes de mama y papa.

¿Cuéntenme una anécdota?

-Maruja: Cuando le decimos: ¿Vamos a pescar?

Es de reírse, porque  salen inmediatamente a juntar todas las cosas de pesca, ¡con un entusiasmo increíble! Y la pasamos genial! Con un desorden total.

-Héctor: antes, teníamos una combi y la llenábamos de nietos y de vecinos y salíamos a cualquier lado a pasear.

¿Qué es lo que más les gusta de ser abuelos?

-Héctor: No me gusta decir soy abuelo, solo por tener nietos.

La unión que existe entre todos, es lo que me hace sentir tan bien.

Mi nieto es hijo de un hijo, a su vez mi afecto sobre mi hijo es también  inigualable. Con el cariño que les tengo a mis hijos, se refleja en el nieto. Poder decirles bienvenidos hijos, es un placer también decirles bienvenidos nietos!

-Maruja: siempre he tratado de estar en todos los detalles, porque siempre hemos estado juntos. ¡Y ojala siempre lo estemos!

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“Deseo ser una abuela dedicada”

Lizabeth Machiavello

Una abue muy conocida por  su labor en la ciudad. Una emprendedora.  Empresaria entregada a toda tarea que realiza, como le llamamos: una guerrera.
Y ni hablar  con la familia que compone. Se le nota el entusiasmo con que habla de todos. Hijos, hijos políticos y nietos.
Esta feliz y se emociona contándonos sobre ellos.
Comienza haciéndolo, de qué manera está conformada su familia:
“Soy viuda hace ya quince años, y tengo tres hijas mujeres. Gabina, que es quien trabaja conmigo, y además de diplomarse en parte de la administración, es rematadora al igual que su papá.
Agustina, maestra, Paulina, que es Ingeniera Química y un hijo de mi esposo, Enrique, que es Rematador, y con el cual tengo muy buen relacionamiento”.
Además cuento con los demás hijos de mi esposo, y sus respectivas familias, que siempre me están rodeando, en los momentos buenos y no tan buenos.
Es lo bueno que he cosechado a lo largo de mi vida y me hace sentir muy satisfecha. Son personas que me quieren y obviamente, quiero mucho también.
¿Presénteme ahora a los nietos?
Son cinco: Martina de siete, Felipe de seis, Sofía de cinco y Joaquín de cuatro añitos. Y también te voy a hablar de Mateo que es nieto de mi esposo, esta hoy con 28 años, y tengo mucho contacto.
¿Cuánto tiempo tiene para dedicárselo a ellos?
En realidad, no todo el que quisiera.
Pasan dos cosas, tengo que trabajar. Es una opción que me gusta, pero también tengo que sostener la empresa.
Mis hijas trabajan y entre los horarios de los chicos en el colegio y el de nosotros los adultos, no coincidimos mucho.
Por lo general, los veo de tardecita. Los sábados, si nos reunimos al mediodía, en mi casa, me lo he impuesto  desde siempre.
Los domingos mis hijas se van a almorzar a la casa de la familia de los esposos.
¡Cuénteme una anécdota de un nieto!
¡Son todos divinos!
Pero hay uno, Joaquín, que desea por sobre todas las cosas, ser bombero o algún dio lo será. Lo dice.
Mantiene todo el rumbo, para lo que es maquinaria y camión.
Un día estábamos en vacaciones y lo invito a visitar el destacamento de bomberos, acá en Salto. Nos recibe Andrés, un bombero destacado allí, y lo paseó por todo el departamento, lo subió a la autobomba, le mostró todas las camionetas, proponiéndole subir a una común y él respondió que en esa no quería. Quería el camión bomba.
Lo disfrazó con todo el traje enorme y pesadísimo, lo vistió de bombero.
El chico pinta para ese lado.
Felipe, cuando era chico, desea desde siempre subirse a los camiones de un familiar.
El único contacto, debe ser la herencia de que mi papa, que tenía una empresa de camiones. Me subo en una oportunidad con él, y se impresiono de verlo enorme. Todavía no tuve la oportunidad de salir a dar una vuelta con él en camión, aunque  está la promesa del amigo del papá de poder hacerlo.
En cuanto a las niñas, les gusta venir a dormir todos juntos.
Armamos cama redonda, solo que Felipe, le encanta dormir conmigo y no deja que nadie más lo haga.
¿Le queda algo pendiente como para compartir con ellos?
Sí, hay cosa pendientes, y aunque no soy de esas abuelas dedicadas, se que lo voy a lograr, porque es cuestión de tiempo.
Me gustaría que de aquí en más, el atractivo principal, sea ir a la casa de la abue. Es un objetivo, que es una materia pendiente.
Que el niño elija venir a lo de la abuela y no a otro lado. Que sea parte de su programa, y tengan interés de venir.
Porque uno los mima, por las ganas de estar, porque le guste la cama de la abue para mirar los dibujitos, por lo que sea.
Pero si le doy a elegir un día de fútbol y mi casa, ¡no! Estoy clarísima en eso, de que van a preferir el futbol.
¿Qué es lo que más le gusta de ser abuela?
Lo que más me gusta, es la posibilidad de no estar exigida en aquellas cosas que yo si le exigí a mis hijas.
En el tema conducta, soy exigente, por ejemplo en los límites normales.
Si un niño, no quiere darme un beso, pues que no me lo dé. Yo no le quiero exigir.
Pero mis hijas sí, tenían la obligación de darme el beso de las buenas noches. Que es lo que ellas sí le exigen. Para  la conducta, el buen trato, y todo lo demás.
Pero ellas tienen que exigirlo, yo no.
Y se sienten los protagonistas del momento, cuando están conmigo.
Les ofrecemos todo para comer, y los dejamos elegir en qué momento hacer sus cosas, que en su casa no lo pueden hacer.
Es la libertad de tener los tiempos que  pueden ser ahora o más tarde y en cambio con sus padres no lo tienen.
Pero de cualquier modo reconocemos, que están en la obligación de inculcárselo con cariño. Firmeza con amor.

Una abue muy conocida por  su labor en la ciudad. Una emprendedora.  Empresaria entregada a toda tarea que realiza, como le llamamos: una guerrera.

Y ni hablar  con la familia que compone. Se le nota el entusiasmo con que habla de todos. Hijos, hijos políticos y nietos.

Esta feliz y se emociona contándonos sobre ellos.

Comienza haciéndolo, de qué manera está conformada su familia:

“Soy viuda hace ya quince años, y tengo tres hijas mujeres. Gabina, que es quien trabaja conmigo, y además de diplomarse en parte de la administración, es rematadora al igual que su papá.

Lizabeth MaquiavelloAgustina, maestra, Paulina, que es Ingeniera Química y un hijo de mi esposo, Enrique, que es Rematador, y con el cual tengo muy buen relacionamiento”.

Además cuento con los demás hijos de mi esposo, y sus respectivas familias, que siempre me están rodeando, en los momentos buenos y no tan buenos.

Es lo bueno que he cosechado a lo largo de mi vida y me hace sentir muy satisfecha. Son personas que me quieren y obviamente, quiero mucho también.

¿Presénteme ahora a los nietos?

Son cinco: Martina de siete, Felipe de seis, Sofía de cinco y Joaquín de cuatro añitos. Y también te voy a hablar de Mateo que es nieto de mi esposo, esta hoy con 28 años, y tengo mucho contacto.

¿Cuánto tiempo tiene para dedicárselo a ellos?

En realidad, no todo el que quisiera.

Pasan dos cosas, tengo que trabajar. Es una opción que me gusta, pero también tengo que sostener la empresa.

Mis hijas trabajan y entre los horarios de los chicos en el colegio y el de nosotros los adultos, no coincidimos mucho.

Por lo general, los veo de tardecita. Los sábados, si nos reunimos al mediodía, en mi casa, me lo he impuesto  desde siempre.

Los domingos mis hijas se van a almorzar a la casa de la familia de los esposos.

¡Cuénteme una anécdota de un nieto!

¡Son todos divinos!

Pero hay uno, Joaquín, que desea por sobre todas las cosas, ser bombero o algún dio lo será. Lo dice.

Mantiene todo el rumbo, para lo que es maquinaria y camión.

Un día estábamos en vacaciones y lo invito a visitar el destacamento de bomberos, acá en Salto. Nos recibe Andrés, un bombero destacado allí, y lo paseó por todo el departamento, lo subió a la autobomba, le mostró todas las camionetas, proponiéndole subir a una común y él respondió que en esa no quería. Quería el camión bomba.

Lo disfrazó con todo el traje enorme y pesadísimo, lo vistió de bombero.

El chico pinta para ese lado.

Felipe, cuando era chico, desea desde siempre subirse a los camiones de un familiar.

El único contacto, debe ser la herencia de que mi papa, que tenía una empresa de camiones. Me subo en una oportunidad con él, y se impresiono de verlo enorme. Todavía no tuve la oportunidad de salir a dar una vuelta con él en camión, aunque  está la promesa del amigo del papá de poder hacerlo.

En cuanto a las niñas, les gusta venir a dormir todos juntos.

Armamos cama redonda, solo que Felipe, le encanta dormir conmigo y no deja que nadie más lo haga.

¿Le queda algo pendiente como para compartir con ellos?

Sí, hay cosa pendientes, y aunque no soy de esas abuelas dedicadas, se que lo voy a lograr, porque es cuestión de tiempo.

Me gustaría que de aquí en más, el atractivo principal, sea ir a la casa de la abue. Es un objetivo, que es una materia pendiente.

Que el niño elija venir a lo de la abuela y no a otro lado. Que sea parte de su programa, y tengan interés de venir.

Porque uno los mima, por las ganas de estar, porque le guste la cama de la abue para mirar los dibujitos, por lo que sea.

Pero si le doy a elegir un día de fútbol y mi casa, ¡no! Estoy clarísima en eso, de que van a preferir el futbol.

¿Qué es lo que más le gusta de ser abuela?

Lo que más me gusta, es la posibilidad de no estar exigida en aquellas cosas que yo si le exigí a mis hijas.

En el tema conducta, soy exigente, por ejemplo en los límites normales.

Si un niño, no quiere darme un beso, pues que no me lo dé. Yo no le quiero exigir.

Pero mis hijas sí, tenían la obligación de darme el beso de las buenas noches. Que es lo que ellas sí le exigen. Para  la conducta, el buen trato, y todo lo demás.

Pero ellas tienen que exigirlo, yo no.

Y se sienten los protagonistas del momento, cuando están conmigo.

Les ofrecemos todo para comer, y los dejamos elegir en qué momento hacer sus cosas, que en su casa no lo pueden hacer.

Es la libertad de tener los tiempos que  pueden ser ahora o más tarde y en cambio con sus padres no lo tienen.

Pero de cualquier modo reconocemos, que están en la obligación de inculcárselo con cariño. Firmeza con amor.

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“Disfrutamos a nuestras nietas”

Jesús Humberto Eguiluz y María Juana Laxague

El nombre María, se extiende de abuela a nieta.
Y da la casualidad de que Jesús es el nombre del abuelo.
Muy tranquilo, con muchas historias para compartir, amablemente nos recibe, en un lugar donde por doquier se respira el ambiente con muchos detalles alegres. Entre fotografías, juguetes, y accesorios de bebes.
Se integra a la reunión María Juana, para hacer deliciosa esta charla que vamos  a compartir con ustedes.
Comienza Jesús, contándonos, sobre las vivencias en esa casa, su hogar desde hace ya mucho tiempo.
Son cuarenta años al lado de María Juana. Cuenta además  con la compañía de dos maravillosos  “pura raza” y  disfruta de un gran jardín en la parte trasera de la misma. Lleno de plantas y lindos recuerdos.
Llega el momento de hablar de los afectos, y le preguntamos,
¿Cuántos hijos tiene Jesús?: Y muy orgulloso nos dice:
-Dos mujeres. María Cecilia y María Irene. Integra también la familia, mi hijo político Gustavo.
Pero tengo dos preciosuras de nietas que vienen a pasar el día con nosotros: la mayor María Victoria, y Sofía. Y a veces se quedan con nosotros.
María Victoria está con cinco años, transcurriendo su vidita entre jardín y las actividades de la danza.
Y Sofía, es muy dócil y se adapto bárbaro con nosotros.
¿Qué actividad prefieren  hacer con ellas?
-María Juana: Como pasamos el día con ellas, en actividades, no nos gana nadie. Jugamos, me gusta mucho la naturaleza y trato de inculcarle el gustito a las plantas y  a lo natural de la vida.
María Victoria, es una niña que está inmersa en la tecnología, con celulares, por ejemplo. Aunque no sea todo el tiempo, me preocupa un poco, porque me parece que no es conveniente.
Me gusta más que se ocupe de lo cotidiano durante el día.
Salimos en el auto, a pasear. Vamos a hamacarnos y jugamos a quien lo hace más alto.
Nos gusta jugar una carrera aunque para mí no pueda ser muy extensa. Disfrutar de esos pequeños grandes detalles. También hay momentos en que me invita: Abuela, ¿Vamos a comer un asadito?
¡Cuénteme una anécdota de alguna de ellas!
-María Juana: María Victoria, comenzó de muy chiquita a hablar, y bastante claro.
Entonces a mí me encanta jugar, y hacerles cuentos. Pero María Victoria me los da vuelta. Es tremenda!
Comienzo con un cuento de Caperucita Roja, y ella me dice: no abuela, yo te voy a hacer un cuento bien en serio.
“Vos sabes, que había una vez una niña que iba a la escuela, y había una abuelita, que subía en un Fusca y siempre la iba a buscar a la escuela. Y el fusca siempre paraba lejos y estaba el abuelito esperándome  adentro y nos veníamos.
-¿Y cómo se llamaba esta niña?, le pregunto.
-Se llama Pitu! (que es como le decimos cariñosamente)”. ¿Te gustó abuela? Porque ese cuento si es en serio.
¿Cómo es para ustedes ser abuelos?
Fue una experiencia nueva.
María Victoria llegó y prácticamente se instaló con nosotros. Ella sabe que esta es, su casa.
Va a la escuela y vuelve para acá, va a danzas y vuelve.
Tiene un sector de la casa donde están sus cosas, como vestimenta, juguetes, etc.
Y Sofía igual, creo están muy cómodas con nosotros.
Y ser abuelos, es lo más lindo que hay. Las chiquitas son amorosas, y uno quiere saber todo el tiempo si están bien.
Me gusta mantener sus cosas en orden, la comida en hora, el tecito de cedrón para Sofía. Son detalles y tal vez pavadas o  mimos que me gusta hacerles. Y que también me hacen.
Se duerme conmigo Sofía, y no sé como lo logra, pero siempre termina con mis dijes en sus manitos. ¡Tiene una facilidad para sacármelos!
Con nueve meses, intuimos, que en cualquier momento va a comenzar a caminar.
¿Cómo las ve en un futuro a las dos?
-Jesús: Pienso que el niño que tiene buen cimiento, es como una casa. No cae.
Para eso estamos los abuelos, tíos, y principalmente los padres.
Y aunque los abuelos los mimemos mucho, tenemos que ser conscientes de que hay muchas veces que imponerle algunos pequeños límites.
¡Pero quisiéramos tenerlas siempre con nosotros!

El nombre María, se extiende de abuela a nieta.

Y da la casualidad de que Jesús es el nombre del abuelo.

Muy tranquilo, con muchas historias para compartir, amablemente nos recibe, en un lugar donde por doquier se respira el ambiente con muchos detalles alegres. Entre fotografías, juguetes, y accesorios de bebes.

Se integra a la reunión María Juana, para hacer deliciosa esta charla que vamos  a compartir con ustedes.JESUS EGUILUZ Y NIETAS

Comienza Jesús, contándonos, sobre las vivencias en esa casa, su hogar desde hace ya mucho tiempo.

Son cuarenta años al lado de María Juana. Cuenta además  con la compañía de dos maravillosos  “pura raza” y  disfruta de un gran jardín en la parte trasera de la misma. Lleno de plantas y lindos recuerdos.

Llega el momento de hablar de los afectos, y le preguntamos,

¿Cuántos hijos tiene Jesús?: Y muy orgulloso nos dice:

-Dos mujeres. María Cecilia y María Irene. Integra también la familia, mi hijo político Gustavo.

Pero tengo dos preciosuras de nietas que vienen a pasar el día con nosotros: la mayor María Victoria, y Sofía. Y a veces se quedan con nosotros.

María Victoria está con cinco años, transcurriendo su vidita entre jardín y las actividades de la danza.

Y Sofía, es muy dócil y se adapto bárbaro con nosotros.

¿Qué actividad prefieren  hacer con ellas?

-María Juana: Como pasamos el día con ellas, en actividades, no nos gana nadie. Jugamos, me gusta mucho la naturaleza y trato de inculcarle el gustito a las plantas y  a lo natural de la vida.

María Victoria, es una niña que está inmersa en la tecnología, con celulares, por ejemplo. Aunque no sea todo el tiempo, me preocupa un poco, porque me parece que no es conveniente.

Me gusta más que se ocupe de lo cotidiano durante el día.

Salimos en el auto, a pasear. Vamos a hamacarnos y jugamos a quien lo hace más alto.

Nos gusta jugar una carrera aunque para mí no pueda ser muy extensa. Disfrutar de esos pequeños grandes detalles. También hay momentos en que me invita: Abuela, ¿Vamos a comer un asadito?

¡Cuénteme una anécdota de alguna de ellas!

-María Juana: María Victoria, comenzó de muy chiquita a hablar, y bastante claro.

Entonces a mí me encanta jugar, y hacerles cuentos. Pero María Victoria me los da vuelta. Es tremenda!

Comienzo con un cuento de Caperucita Roja, y ella me dice: no abuela, yo te voy a hacer un cuento bien en serio.

JESUS EGUILUZ Y MARIA JUANA“Vos sabes, que había una vez una niña que iba a la escuela, y había una abuelita, que subía en un Fusca y siempre la iba a buscar a la escuela. Y el fusca siempre paraba lejos y estaba el abuelito esperándome  adentro y nos veníamos.

-¿Y cómo se llamaba esta niña?, le pregunto.

-Se llama Pitu! (que es como le decimos cariñosamente)”. ¿Te gustó abuela? Porque ese cuento si es en serio.

¿Cómo es para ustedes ser abuelos?

Fue una experiencia nueva.

María Victoria llegó y prácticamente se instaló con nosotros. Ella sabe que esta es, su casa.

Va a la escuela y vuelve para acá, va a danzas y vuelve.

Tiene un sector de la casa donde están sus cosas, como vestimenta, juguetes, etc.

Y Sofía igual, creo están muy cómodas con nosotros.

Y ser abuelos, es lo más lindo que hay. Las chiquitas son amorosas, y uno quiere saber todo el tiempo si están bien.

Me gusta mantener sus cosas en orden, la comida en hora, el tecito de cedrón para Sofía. Son detalles y tal vez pavadas o  mimos que me gusta hacerles. Y que también me hacen.

Se duerme conmigo Sofía, y no sé como lo logra, pero siempre termina con mis dijes en sus manitos. ¡Tiene una facilidad para sacármelos!

Con nueve meses, intuimos, que en cualquier momento va a comenzar a caminar.

¿Cómo las ve en un futuro a las dos?

-Jesús: Pienso que el niño que tiene buen cimiento, es como una casa. No cae.

Para eso estamos los abuelos, tíos, y principalmente los padres.

Y aunque los abuelos los mimemos mucho, tenemos que ser conscientes de que hay muchas veces que imponerle algunos pequeños límites.

¡Pero quisiéramos tenerlas siempre con nosotros!

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“Una feliz abuela de campo y de la ciudad”

Ely Nunes Da Rosa de Cabrera

Nos recibe con una amplia sonrisa.
Una sonrisa cómplice, muy contenta con el tema que vamos a tratar. Sus nietos.
Le gusta estar afuera, en el establecimiento familiar y disfrutar de toda la naturaleza y lo que conlleva a vivir en “el campo” como dice ella, con toda esa tranquilidad que le fascina.
Cuando le preguntamos: ¿Cuántos son en la familia?, nos dijo:
-Mis hijos Ana Clara y Raúl Eduardo, mi hijo político Juan Francisco y mis nietas son tres mujeres: María Joaquina, María Vicentina y María Esperanza.
¿Cuánto tiempo les dedica?
Hoy no tanto, siento que ya no me necesitan como antes, han crecido.
Pero les entrego, si es por mí todo mi tiempo. Desde cuando eran chiquitas, desde hace ya 18 años, estamos siempre, todo el tiempo juntas.
Ya actualmente la más chiquita de ellas tiene 10 años y es muy madura, y para nada complicada.
La veo muy entusiasmada con el estudio y muy cambiada. Entonces ya no dan trabajo.
¿Qué es lo que más le gusta realizar con ellas?
Lo que me gusta es el estar con ellas.
Por ahí, no es el pasear, sino pasar momentos con ellas.
Me toca a mí, muchas veces recogerla del colegio a la mas chiquita, y es algo que me gusta, que lo hice siempre orgullosa de verlas tan dóciles y compañeras.
¡Cuénteme una anécdota de ellas!
Estábamos en el campo, porque  no teniendo clases, siempre se van conmigo para afuera, desde muy chiquitas.
Un día de lluvia en vacaciones de Julio, hacía frío y no sabía cómo entretenerlas.
Les encanta andar a caballo, entonces con unas bolsas de guardar ropa, muy grandes, las llené de prendas y les fabriqué unos caballos de colores.
Jugaron bastante en la lluvia y mojaron todo.
¡Había que ver como se divirtieron!
Al pasar la lluvia, deshice los caballos y puse la ropa toda colgada, para que se seque.
Llega una de ellas, reconoce la bolsa de su caballo desarmada y me dice: ¿Qué hicieron con mi caballo verde?
¡Como nos reímos!
¿Hacen juegos y organizan salidas afuera?
Constantemente. Juegan a las cartas, llevan amigas y salen todo el tiempo andando a caballo y yo acompañándolas en todo.
Hay una de ellas que tiene como hobby, ayudar al tío en las tareas del establecimiento y le gusta incluso dar inyecciones a los animales.
Está entusiasmada con alguna tecnicatura en tareas relacionadas con lo rural.
¿Qué es lo que más le gusta de ser abuela?
Que es una continuidad de uno.
Estoy siempre muy pendiente de ellas y ayudándolas en lo que pueda.
Y  mi mayor deseo es que tengan una carrera realizada.
¿Un mensaje para un abuelo?
A mi hermana Teresita, un gran saludo.
Es muy trabajadora y tiene muchos nietos rodeándola. ¡Que tengan todos los abuelos, un muy feliz día!

Nos recibe con una amplia sonrisa.

Una sonrisa cómplice, muy contenta con el tema que vamos a tratar. Sus nietos.

Le gusta estar afuera, en el establecimiento familiar y disfrutar de toda la naturaleza y lo que conlleva a vivir en “el campo” como dice ella, con toda esa tranquilidad que le fascina.

Cuando le preguntamos: ¿Cuántos son en la familia?, nos dijo:

-Mis hijos Ana Clara y Raúl Eduardo, mi hijo político Juan Francisco y mis nietas son tres mujeres: María Joaquina, María Vicentina y María Esperanza.

Ely Nunes Da Rosa de Cabrera¿Cuánto tiempo les dedica?

Hoy no tanto, siento que ya no me necesitan como antes, han crecido.

Pero les entrego, si es por mí todo mi tiempo. Desde cuando eran chiquitas, desde hace ya 18 años, estamos siempre, todo el tiempo juntas.

Ya actualmente la más chiquita de ellas tiene 10 años y es muy madura, y para nada complicada.

La veo muy entusiasmada con el estudio y muy cambiada. Entonces ya no dan trabajo.

¿Qué es lo que más le gusta realizar con ellas?

Lo que me gusta es el estar con ellas.

Por ahí, no es el pasear, sino pasar momentos con ellas.

Me toca a mí, muchas veces recogerla del colegio a la mas chiquita, y es algo que me gusta, que lo hice siempre orgullosa de verlas tan dóciles y compañeras.

¡Cuénteme una anécdota de ellas!

Estábamos en el campo, porque  no teniendo clases, siempre se van conmigo para afuera, desde muy chiquitas.

Un día de lluvia en vacaciones de Julio, hacía frío y no sabía cómo entretenerlas.

Les encanta andar a caballo, entonces con unas bolsas de guardar ropa, muy grandes, las llené de prendas y les fabriqué unos caballos de colores.

Jugaron bastante en la lluvia y mojaron todo.

¡Había que ver como se divirtieron!

Al pasar la lluvia, deshice los caballos y puse la ropa toda colgada, para que se seque.

Llega una de ellas, reconoce la bolsa de su caballo desarmada y me dice: ¿Qué hicieron con mi caballo verde?

¡Como nos reímos!

¿Hacen juegos y organizan salidas afuera?

Constantemente. Juegan a las cartas, llevan amigas y salen todo el tiempo andando a caballo y yo acompañándolas en todo.

Hay una de ellas que tiene como hobby, ayudar al tío en las tareas del establecimiento y le gusta incluso dar inyecciones a los animales.

Está entusiasmada con alguna tecnicatura en tareas relacionadas con lo rural.

¿Qué es lo que más le gusta de ser abuela?

Que es una continuidad de uno.

Estoy siempre muy pendiente de ellas y ayudándolas en lo que pueda.

Y  mi mayor deseo es que tengan una carrera realizada.

¿Un mensaje para un abuelo?

A mi hermana Teresita, un gran saludo.

Es muy trabajadora y tiene muchos nietos rodeándola. ¡Que tengan todos los abuelos, un muy feliz día!

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¡Un grande! ¡Un gran abuelo! “Me gustaría volver a ser niño otra vez”

Sentado frente a la estufa, sonriente, con un nuevo reconocimiento en sus manos, por su labor en este último año, nos da la bienvenida.

Se trata de una plaqueta y un diploma, donde se le agradece por la colaboración y la participación en el 14º Campeonato Americanito 2013, del Pre Baby Futbol de Ferro Carril F.C.

Compartiéndolo con su familia, que lo mima,  escucha, lo entiende, por sobre todo lo quiere y mucho.ALFREDITO HONSI CON SUS DOS HIJOS

¿Y por qué no compartiéndolo con nosotros? Rápidamente nos hizo partícipes de esa alegría, y euforia que solo la puede tener un ser maravilloso, apasionado por lo que ha realizado a lo largo de toda su vida.

Dando muestras de afecto por las personas que lo reconocen y recordándolos.

Dándole gracias a Dios por todo lo que le ha dado y por lo que hoy es.

Es que Don Alfredito Honsi, puede llegar a tener una idea de todo lo que lo queremos, pero no de lo que significa para Salto entero. Y más.

También tiene muy claro lo que significan sus nietos para él.

Actualmente vive con sus hijos Teresita y  su hijo político Luis, acompañado siempre por su hijo Alfredo.

También con mucho cariño, le brindan su compañía en todos los momentos posibles, sus nueve nietos: Valeria, Paola, Adriana, Martin, Fiorella, Federico, Alejandro Francisco, Andrés Ismael y Cecilia Noelia.

Pero como por si esto fuera poco, once bisnietos, se sienten y lo hacen sentir orgulloso: Nicolás, Agustín, Juliana, Gianfranco, Natalia,  Luis Diego,  Belén,   Francesca, María Sol, Estefanía, Y  Federica.

Comienza en su reposera, contándonos: “he cosechado muchos amigos a lo largo de mi vida, gente linda que siempre me rodeó y que yo también aprecio mucho”

Mostrándonos la plaqueta recibida, nos dice: “esto, justifica el hecho de que yo algo hice”.

¡Es un paraíso este lugar! ¿Le gusta vivir aquí?

¡Me encanta! Es tranquilo. Además después que uno inicia relación, simpatiza con todo el mundo y para mí no hay maldades.

Al contrario, si Dios me puso en el mundo, por algo estoy en el quehacer.

¿Qué alegrías le brinda la vida o qué le gusta hacer?

Primero, educar a los niños. Porque después serán padres. Y es lo que le enseñaran a sus hijos. Yo quisiera volver a ser niño otra vez.

Para poder hacer todo aquello que hice en esa época, pero uno envejece.

A la edad que yo tengo, no corro como corría cuando era niño. Pero igual, comparto mucho con mis nietos. Jornadas enteras que vienen a estar conmigo y la pasamos muy bien.

¿Qué le gusta hacer con ellos?

Saborear un buen asado y tenerlos más que nada, que es cuando nos reunimos. Casi nunca podemos hacerlo todos, porque tienen ellos sus actividades, incluso los domingos.

Pero en fechas especiales, como por ejemplo en mi cumpleaños, el 15 de Octubre, si. Estamos todos juntos.

¿Ahora casi corre con los bisnietos?

¡Sí! Y es a los que yo puedo educar. Ellos aprenden del abuelo. Y la mejor escuela es la de los padres, en la casa. Que por algo te trajeron al mundo.

¿Cómo fue ese comienzo con el Baby Fútbol?

Es prácticamente hacer la niñez. Si comienzo contándote de mi historia, abreviada, construí en mis principios  el Club 19 de Abril, luego seguí con distintos clubes y en la década del 60, fundamos la Liga de Baby Fútbol del Ceibal.

Luego en el 70 fundamos la Liga Salteña de Baby, que es la que actualmente está. Después, la Liga que en aquel entonces era la Sub 14 y 15, hoy es El Consejo Único Juvenil. Estuve en esto, entre otras cosas, como en la Comisión Nacional de Baby Fútbol, en Montevideo como consejero. Y tengo el honor de decirte  que fui quien hice los estatutos del Baby.

Y si te sigo contando, en el patio del CRES, se hizo 26 años del mundialito, que fue donde comenzaron Cavani, De los Santos, Luis Suarez, Medina, entre otros, con 4 o 5 años, dando sus primeros pasos.

Y me gustó mucho hacerlo, fue una etapa imborrable y con muchas satisfacciones. Es lo que construímos, entre otras.

¿Qué se siente  ser tan querido?

Me siento feliz. El día que me vaya, me voy a ir alegre y contento, porque Dios y la Virgen siempre me ayudó.

Tengo muchísimos reconocimientos y los tengo a todos guardados, arreglados en mi dormitorio. Son para mí una reliquia.

¿Qué desea decirle a sus nietos en el día del abuelo?

Que deseo que estén orgullosos de mí. Que digan, “mirá esto hizo el abuelo”. “Y esto me enseñó el abuelo, porque a él se lo inculcaron sus padres”.

Eso me hace sentir, que tengo la cabeza blanca, pero la vida me ha dado muchas oportunidades y satisfacciones.

Que la vida me los ha regalado y me siento feliz con cada uno de mis nietos. Significa que no he vivido en vano.

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