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Para “Cantares” fue el acontecimiento del año

1988 fue para Cantares, un año especial.
El año anterior habíamos celebrado los diez años del coro. Se habían programado una serie de actos para recordar esa primera década. Se convocó a un Concurso de Afiches, hubo varias presentaciones de artistas, se concurrió a un Festival Coral en Paraguay, realizamos nuestro 9º Festival Cantares en la Catedral y culminamos el año con el
Gloria de Vivaldi en el Concierto de Navidad.

1988 fue para Cantares, un año especial.

El año anterior habíamos celebrado los diez años del coro. Se habían programado una serie de actos para recordar esa primeraamalia y el papa década. Se convocó a un Concurso de Afiches, hubo varias presentaciones de artistas, se concurrió a un Festival Coral en Paraguay, realizamos nuestro 9º Festival Cantares en la Catedral y culminamos el año con el

Gloria de Vivaldi en el Concierto de Navidad.

El 1988 se  presentaba con la expectativa de cantar el Elías de Mendelssohn en el Teatro Solís en el  mes de julio, con la dirección del Maestro Eric Simon, con quien veníamos trabajando en obras sinfónico-corales desde 1985. Tendríamos, por cierto, un considerable trabajo de ensayos, pues la obra, magnífica,  era extensa y en alemán. Estábamos con esa perspectiva, en marzo, al empezar nuestro trabajo coral, cuando nos llega de la Curia, la invitación para participar en la Misa Campal que celebraría el Santo Padre en mayo. Era un honor inesperado que se nos hacía. La invitación causó un revuelo en las filas del coro.

Recuerdo con alegría todo ese tiempo que nos sumió en un verdadero trajín. En la Misa debíamos cantar en tres momentos: a la entrada, luego de la Comunión y al final. Elegimos para la entrada el primer coro de El Mesías de Haendel “Y la gloria de Dios será revelada”; para la Comunión, un canto popular “Quédate aquí, Señor” para cuyo estribillo hicimos un arreglo a cuatro voces; en el final cantaríamos el vibrante “Aleluia” de Haendel. Con un órgano portátil se solucionaría el acompañamiento.

Los ensayos se hicieron en mi casa, como siempre, pero debíamos probar cómo saldría al aire libre. Cuando fuimos al lugar por primera vez, encontramos prontas las tarimas para los cantantes y nos dimos cuenta de que era necesaria una pared detrás de ellos para que las voces se proyectaran mejor. Así se hizo y en el último ensayo, una pared curva de paja entretejida, amparó mejor las voces.

Y llegó el 9 de mayo: hacía frío, no parecía otoño sino invierno, aunque el sol brillaba esplendoroso sobre la muchedumbre. El quincho que protegía el altar lucía maravilloso en su sencillez. Flores circundaban el camino de acceso a la celebración.

Todos estábamos expectantes. El Santo Padre se revestía en una casa situada detrás de donde el coro se hallaba formado.  Alguien avisó:  -Ya viene.

Cuando los celebrantes que acompañaban a Su Santidad  pasaban al costado de nuestro sitio  comenzamos a cantar con emoción inmensa: “Y la gloria de Dios será revelada al hombre. Y el hombre sabrá su venida porque así lo ha dicho Dios”.

Ni que se hubiera calculado: el Santo Padre llegó justo al altar cuando el coro terminaba de cantar.

Comenzó la ceremonia en medio del imponente silencio y bajo aquel cielo otoñal, claro y brillante. Todo era especial y parecía moverse en otro tiempo y en otro lugar. Las palabras de bienvenida, las lecturas de la primera parte de la Misa., todo lo que allí ocurrió tuvo su repercusión. La presencia de un Papa en Salto fue realmente un grandísimo acontecimiento que tal vez la ciudad no ha aquilatado todavía en su verdadera importancia. Y la visión de S. S. Juan Pablo II, con su rostro que irradiaba paz y humanidad nos llenó de esperanza y alegría.

En el silencio, luego de la Comunión, el coro cantó “Quédate aquí, Señor, con nosotros, quédate aquí, tu amor nos alegra…”

Y en verdad esas palabras eran las adecuadas para el momento.

Al finalizar la Misa y cuando Su Santidad se retiraba, entonamos jubilosos y con la fuerza que da la emoción el Aleluia de Haendel.

Para Cantares fue el acontecimiento del año. Nadie pensaba que unos años después, volveríamos a encontrarnos con el Papa en Roma. Tampoco imaginamos en aquel momento que nuestro canto resonaría en la propia Catedral de San Pedro.

Amalia Zaldúa Mayo de 2013.

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Con la presencia del Nuncio se realizó simulacro

El viernes 29 de abril, se realizó un simulacro de la visita papal, a los efectos de prever en todos sus detalles el desarrollo de los acontecimientos.
Participaron el entonces Nuncio Apostólico en el Uruguay Monseñor Andrea Cordero Lanza di Montezémolo, y el Prosecretario de la Presidencia de la República señor Wálter Nessi. También estuvieron presentes las más altas autoridades eclesiásticas, políticas, policiales y castrenses.
Pasadas las 16 horas, se concretó el simulacro del descenso del avión, el recorrido hacia el Parque Mattos Netto, la llegada a la casa que ofició de sacristía  y el traslado hasta el altar.
Mucho público se congregó en las proximidades del altar, para presenciar el ensayo de cómo se desarrollaría el arribo de Juan Pablo II al Parque Mattos Netto.

El viernes 29 de abril, se realizó un simulacro de la visita papal, a los efectos de prever en todos sus detalles el desarrollo de los acontecimientos.

Participaron el entonces Nuncio Apostólico en el Uruguay Monseñor Andrea Cordero Lanza di Montezémolo, y el Prosecretario de la Presidencia de la República señor Wálter Nessi. También estuvieron presentes las más altas autoridades eclesiásticas, políticas, policiales y castrenses.

Pasadas las 16 horas, se concretó el simulacro del descenso del avión, el recorrido hacia el Parque Mattos Netto, la llegada a la casa que ofició de sacristía  y el traslado hasta el altar.

Mucho público se congregó en las proximidades del altar, para presenciar el ensayo de cómo se desarrollaría el arribo de Juan Pablo II al Parque Mattos Netto.

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Sanguinetti visitó el parque Mattos Netto

El entonces presidente de la República Dr. Julio María Sanguinetti estuvo en Salto el jueves 28 de abril, es decir, once días antes de la llegada de Juan Pablo II.
El mandatario inauguró la Torre de Control del Aeropuerto de Nueva Hespérides, y posteriormente, en uno de los ómnibus de la Intendencia, y en compañía de autoridades departamentales, efectuó una recorrida por los lugares por donde transitaría la comitiva papal el 9 de mayo.
En el Parque Mattos Netto, visitó la casa donde se revestiría el Papa, y estuvo observando el lugar en compañía de Mons. Marcelo Mendiharat, el intendente de Salto esc. Eduardo Malaquina, y el obispo auxiliar Mons. Carlos Nicolini.

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El entonces presidente de la República Dr. Julio María Sanguinetti estuvo en Salto el jueves 28 de abril, es decir, once días antes de la llegada de Juan Pablo II.

El mandatario inauguró la Torre de Control del Aeropuerto de Nueva Hespérides, y posteriormente, en uno de los ómnibus de laIntendencia, y en compañía de autoridades departamentales, efectuó una recorrida por los lugares por donde transitaría la comitiva papal el 9 de mayo.

En el Parque Mattos Netto, visitó la casa donde se revestiría el Papa, y estuvo observando el lugar en compañía de Mons. Marcelo Mendiharat, el intendente de Salto esc. Eduardo Malaquina, y el obispo auxiliar Mons. Carlos Nicolini.

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La comitiva Papal

La comitiva que acompañó al Sumo Pontífice Juan Pablo II estuvo integrada por las siguientes  personalidades:
Cardenal Agostino Casaroli, Secretario de Estado
Monseñor Eduardo Martínez Somalo, Arzobispo sustituto de la Secretaría de Estado
Monseñor Dino Monduzzi, Obispo Prefecto de la Casa Pontificia
Monseñor Andrés di Montezemolo, Nuncio Apostólico en Uruguay
Monseñor José Gottardi, Presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay
Monseñor Macelo Mendiharat, Obispo del lugar visitado.
Monseñor Piero Marini, Maestro de Ceremonias  Pontificias
Monseñor Francisco Javier Lozano, Oficial de la Secretaría de Estado
Mons.Emil Tsscherrig, Oficial de la Secretaría de Estado
Monseñor Joséf Kowalczyk, Oficial de la Secretaría de Estado
Padre Pedro  Tucci, Encargado de la organización del viaje.
Padre Pasquale Borgomeo, director general de Radio Vaticano
Profesor Mario Agnes, Director de L’Osservatore Romano”
Profesor Dr. Joaquín Navarro Valls, Directror de la Sala de Prensa de la Santa Sede
Dr. Renato Buzzonetti, Médico del Santo Padre
Com. Angelo Gugel, Ayudante de cámara de Su Santidad
Com. Camilo Cibin, Directror de Seguridad Vaticana
Dr. Alberto Gasbarri, Asistente del Padre Tucci
Sr. Pietro Mancinelli, Técnico de Radio Vaticano
Alberto Goroni, Técnico de Radio Vaticano.
Sr. Arturo Mari, Fotógrafo oficial.
Com. Alois Esteermann, Teniente Coronel de la Guardia Suiza Vaticana
Sr. Martín Utz, Capitán de la Guardia Suiza Vaticana
Sr. Gianfilippo Albini, de la Seguridad Vaticana
Sr. Egildo Biocca,  de la Seguridad Vaticana
Sr. Renzo Alocci, Técnico Operador del  Centro Televisivo Vaticano
Sr. Antonio Morgillo, Técnico Operador del Centro Televisivo Vaticano.

La comitiva que acompañó al Sumo Pontífice Juan Pablo II estuvo integrada por las siguientes  personalidades:

Cardenal Agostino Casaroli, Secretario de Estado

Monseñor Eduardo Martínez Somalo, Arzobispo sustituto de la Secretaría de Estado

Monseñor Dino Monduzzi, Obispo Prefecto de la Casa Pontificia

Monseñor Andrés di Montezemolo, Nuncio Apostólico en Uruguay

Monseñor José Gottardi, Presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay

Monseñor Macelo Mendiharat, Obispo del lugar visitado.

Monseñor Piero Marini, Maestro de Ceremonias  Pontificias

Monseñor Francisco Javier Lozano, Oficial de la Secretaría de Estado

Mons.Emil Tsscherrig, Oficial de la Secretaría de Estado

Monseñor Joséf Kowalczyk, Oficial de la Secretaría de Estado

Padre Pedro  Tucci, Encargado de la organización del viaje.

Padre Pasquale Borgomeo, director general de Radio Vaticano

Profesor Mario Agnes, Director de L’Osservatore Romano”

Profesor Dr. Joaquín Navarro Valls, Directror de la Sala de Prensa de la Santa Sede

Dr. Renato Buzzonetti, Médico del Santo Padre

Com. Angelo Gugel, Ayudante de cámara de Su Santidad

Com. Camilo Cibin, Directror de Seguridad Vaticana

Dr. Alberto Gasbarri, Asistente del Padre Tucci

Sr. Pietro Mancinelli, Técnico de Radio Vaticano

Alberto Goroni, Técnico de Radio Vaticano.

Sr. Arturo Mari, Fotógrafo oficial.

Com. Alois Esteermann, Teniente Coronel de la Guardia Suiza Vaticana

Sr. Martín Utz, Capitán de la Guardia Suiza Vaticana

Sr. Gianfilippo Albini, de la Seguridad Vaticana

Sr. Egildo Biocca,  de la Seguridad Vaticana

Sr. Renzo Alocci, Técnico Operador del  Centro Televisivo Vaticano

Sr. Antonio Morgillo, Técnico Operador del Centro Televisivo Vaticano.

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Una huella luminosa en nuestra historia

Haber participado en un evento tan maravilloso, ha dejado en todos quienes lo vivimos una huella indestructible. La expectativa comenzó ni bien se supo la noticia de que un papa iba a visitar Salto. Estuvimos integrados a los trabajos preparativos. Vivimos los entusiasmos y las zozobras, estas,  porque nunca faltan,  estén relacionadas con los detalles de organización que es difícil resulten perfectos, y en este caso por la amenaza del tiempo sobre cuyas condiciones había noticias preocupantes. Sobre aquellos, gozar del privilegio de tener a un Papa en nuestra tierra, aunque sea por dos tres horas, no es cosa de todos los días, ni de todos los siglos.
El traslado  a pie por la costanera, -los vehículos no podían transitar en esa zona- fue un viaje de la niebla hacia la luz. Porque desde temprano una densa cortina intermitente poblaba el río y el paisaje. Pero ya en el  histórico escenario, la claridad anuló los presagios pesimistas,  relativos al tiempo, pero también  a los otros aspectos, porque no faltaron quienes pronosticaron embotellamientos  a la  terminación de la ceremonia, y desesperación por recurrir  a los expendios de comida y bebida en los alrededores, y problemas con el tránsito y demás….sin embargo, la multitud llegó en paz y se fue en paz.  Esa paz que el Pontífice trasmitió en  su sonrisa, en sus brazos que se agitaban como alas, y sobre todo en su mirada.
Haber deambulado entre la gente, nos permitió constatar  el magnetismo de aquel hombre: gente que agitaba sus manos, sus pañuelos, saludaba a viva voz,  entre sonrisas y lágrimas, algunas personas  desfallecían. En este clima emotivo, cayó la buena semilla del mensaje papal sobre la Evangelización Nueva   que dejó en nuestro suelo, y que ciertamente dio nuevos bríos a los habitantes de esta región del pueblo de Dios.
El diario EL PUEBLO, estuvo, por supuesto en los acontecimientos preparativos del gran suceso – su director en aquel tiempo, el Esc., Enrique Cesio fue el encargado de prensa y coordinador con los medios de difusión internacionales -, y los lectores tuvieron al detalle lo ocurrido aquel 9 de mayo de 1988.
Cuando se cumplieron diez años de su visita, EL PUEBLO, publicó un Suplemento conmemorativo con una reseña histórica y repercusiones posteriores. Dicho documento fue remitido al Vaticano por el Nuncio de entonces Mons. Francesco de Nittis, que tuvo la gentileza de enviar un mensaje, publicado en dicho Suplemento.
Hoy, a veinticinco años, EL PUEBLO se asocia una vez más a la fecha, con este nuevo trabajo, que reitera algunos datos que no deben olvidarse, y añade otros documentos gráficos, comentarios y recuerdos de quienes intervinieron en el acontecimiento, para que este, que fue uno de los hechos preponderantes de nuestra historia, tenga el lugar que le corresponde en la memoria colectiva. Esperamos contribuir a ello, aunque siempre se podrá enriquecer el tema con nuevos aportes, que ciertamente los hay, y los habrá en el futuro. Porque la visita de Juan Pablo II, será un tema que Salto siempre mantendrá vivo, y florecerá en cada aniversario.
J.L.G.

Haber participado en un evento tan maravilloso, ha dejado en todos quienes lo vivimos una huella indestructible. La expectativa comenzó ni bien se supo la noticia de que un papa iba a visitar Salto. Estuvimos integrados a los trabajos preparativos. Vivimos los entusiasmos y las zozobras, estas,  porque nunca faltan,  estén relacionadas con los detalles de organización que es difícil resulten perfectos, y en este caso por la amenaza del tiempo sobre cuyas condiciones había noticias preocupantes. Sobre aquellos, gozar del privilegio de tener a un Papa en nuestra tierra, aunque sea por dos tres horas, no es cosa de todos los días, ni de todos los siglos.

El traslado  a pie por la costanera, -los vehículos no podían transitar en esa zona- fue un viaje de la niebla hacia la luz. Porque desde temprano una densa cortina intermitente poblaba el río y el paisaje. Pero ya en el  histórico escenario, la claridad anuló los presagios pesimistas,  relativos al tiempo, pero también  a los otros aspectos, porque no faltaron quienes pronosticaron embotellamientos  a la  terminación de la ceremonia, y desesperación por recurrir  a los expendios de comida y bebida en los alrededores, y problemas con el tránsito y demás….sin embargo, la multitud llegó en paz y se fue en paz.  Esa paz que el Pontífice trasmitió en  su sonrisa, en sus brazos que se agitaban como alas, y sobre todo en su mirada.

Haber deambulado entre la gente, nos permitió constatar  el magnetismo de aquel hombre: gente que agitaba sus manos, sus pañuelos, saludaba a viva voz,  entre sonrisas y lágrimas, algunas personas  desfallecían. En este clima emotivo, cayó la buena semilla del mensaje papal sobre la Evangelización Nueva   que dejó en nuestro suelo, y que ciertamente dio nuevos bríos a los habitantes de esta región del pueblo de Dios.

El diario EL PUEBLO, estuvo, por supuesto en los acontecimientos preparativos del gran suceso – su director en aquel tiempo, el Esc., Enrique Cesio fue el encargado de prensa y coordinador con los medios de difusión internacionales -, y los lectores tuvieron al detalle lo ocurrido aquel 9 de mayo de 1988.

Cuando se cumplieron diez años de su visita, EL PUEBLO, publicó un Suplemento conmemorativo con una reseña histórica y repercusiones posteriores. Dicho documento fue remitido al Vaticano por el Nuncio de entonces Mons. Francesco de Nittis, que tuvo la gentileza de enviar un mensaje, publicado en dicho Suplemento.

Hoy, a veinticinco años, EL PUEBLO se asocia una vez más a la fecha, con este nuevo trabajo, que reitera algunos datos que no deben olvidarse, y añade otros documentos gráficos, comentarios y recuerdos de quienes intervinieron en el acontecimiento, para que este, que fue uno de los hechos preponderantes de nuestra historia, tenga el lugar que le corresponde en la memoria colectiva. Esperamos contribuir a ello, aunque siempre se podrá enriquecer el tema con nuevos aportes, que ciertamente los hay, y los habrá en el futuro. Porque la visita de Juan Pablo II, será un tema que Salto siempre mantendrá vivo, y florecerá en cada aniversario.

J.L.G.

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El Papa viajero

Adriana Martínez

9 de mayo, 25 años de la visita de Juan Pablo II a nuestra ciudad, el primer Papa que nos visitaba.
La ciudad era una fiesta, los preparativos intensos, la expectativa enorme.
Recuerdo perfectamente el saludo de Juan Pablo II en su Papa-móvil por la Avenida Solari, cerca del aeropuerto.
Cuando pasó frente de  nosotros , sentimos su bendición, sentimos la serenidad de su mirada, sentimos que estaba junto a nosotros.
No fue solamente  una fiesta para la Iglesia Católica sino para todo Salto.
La ciudad se preparaba para recibir a un invitado especial y ello ameritaba una perfecta organización.
Se levantó un altar rústico con materiales autóctonos en un descampado , un quincho criollo que se construyó  para esa oportunidad ,  todos pensamos que quedaría como símbolo de su visita, los malintencionados  que siempre existen , lo destruyeron para siempre. Hoy existe en el predio una cruz y un monumento en recuerdo.
La construcción del quincho se convirtió en el  paseo obligado de los salteños, la prensa en especial Diario El Pueblo informaba paso a paso los preparativos, en ese momento yo no pertenecía al mismo, pero lo recuerdo fehacientemente, hasta que llegó el gran día.
Su mensaje fue claro y sencillo “llevar adelante una evangelización nueva, la evangelización de todos los cristianos en su entorno familiar, laboral y social, con el buen ejemplo de la conducta diaria”. Debe preocuparse por el pan para el hombre, símbolo de las necesidades temporales, y debe promocionar la justicia y el desarrollo, como también la justa distribución de la riqueza y el respeto por la dignidad de la persona”.
El Papa Viajero llegó a nuestra tierra, hecho que aún luego de tantos años, recordamos con el mismo cariño de entonces. En su homenaje este suplemento de diario EL PUEBLO y de la mano del Profesor José Luis Guarino quien recuerda la presencia, la visita y el mensaje de Juan Pablo II.

9 de mayo, 25 años de la visita de Juan Pablo II a nuestra ciudad, el primer Papa que nos visitaba.Martínez Adriana

La ciudad era una fiesta, los preparativos intensos, la expectativa enorme.

Recuerdo perfectamente el saludo de Juan Pablo II en su Papa-móvil por la Avenida Solari, cerca del aeropuerto.

Cuando pasó frente de  nosotros , sentimos su bendición, sentimos la serenidad de su mirada, sentimos que estaba junto a nosotros.

No fue solamente  una fiesta para la Iglesia Católica sino para todo Salto.

La ciudad se preparaba para recibir a un invitado especial y ello ameritaba una perfecta organización.

Se levantó un altar rústico con materiales autóctonos en un descampado , un quincho criollo que se construyó  para esa oportunidad ,  todos pensamos que quedaría como símbolo de su visita, los malintencionados  que siempre existen , lo destruyeron para siempre. Hoy existe en el predio una cruz y un monumento en recuerdo.

La construcción del quincho se convirtió en el  paseo obligado de los salteños, la prensa en especial Diario El Pueblo informaba paso a paso los preparativos, en ese momento yo no pertenecía al mismo, pero lo recuerdo fehacientemente, hasta que llegó el gran día.

Su mensaje fue claro y sencillo “llevar adelante una evangelización nueva, la evangelización de todos los cristianos en su entorno familiar, laboral y social, con el buen ejemplo de la conducta diaria”. Debe preocuparse por el pan para el hombre, símbolo de las necesidades temporales, y debe promocionar la justicia y el desarrollo, como también la justa distribución de la riqueza y el respeto por la dignidad de la persona”.

El Papa Viajero llegó a nuestra tierra, hecho que aún luego de tantos años, recordamos con el mismo cariño de entonces. En su homenaje este suplemento de diario EL PUEBLO y de la mano del Profesor José Luis Guarino quien recuerda la presencia, la visita y el mensaje de Juan Pablo II.

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Un mar humano se integró a la caravana

Dos minutos después de las 10 y 30 horas la caravana papal partió desde el aeropuerto de Nueva Hespérides. Abrió camino un grupo importante de funcionarios policiales motorizados, llegados desde Maldonado para apoyar a los agentes salteños.
Luego lo hizo el automóvil que trasladó al Padre Tucci y al médico personal de Karol Wojtyla. Detrás de un coche de seguridad se desplazó el Papamóvil. Más atrás circuló un coche de seguridad, dos microbuses con integrantes del séquito papal, luego una ambulancia. En otro microbús viajaron los Obispos, detrás de un coche auxiliar del Papamóvil, un vehículo con repuestos y mecánicos, y más coches de seguridad.
En todo momento un helicóptero  con efectivos de seguridad siguió el recorrido del Pontífice. También lo hizo al regreso, después de la ceremonia.
A medida que pasaba la caravana pontificia, particulares que se encontraban a los costados de la Avenida Solari, salían detrás para llegar al Parque Mattos Netto. Eso determinó que se viera dificultado el ómnibus de Chadre, que transportó a los periodistas y fotógrafos locales, nacionales y extranjeros, y el coche del Intendente Municipal que trasladó a las autoridades.
Al llegar a la intersección de las Avdas. Solari y Pascual Harriague, era imposible circular y los dos ómnibus se vieron demorados. El Jefe de Policía Gral. Cándido Jaureguizar descendió del ómnibus de las autoridades y colaboró con los funcionarios policiales en organizar el tránsito. Solo después de unos minutos se pudo continuar el recorrido. Cuando llegaron al lugar de la Misa los dos ómnibus, el Santo Padre ya salía de la Sacristía al Altar para comenzar la Misa.
Mucha gente formó un verdadero mar humano a ambos lados de las calles por donde transitó el Visitante, a lo largo de todo el recorrido de unos seis kilómetros aproximadamente.
La gente llegó allí con banderas y carteles para saludar al sucesor de San Pedro. Tal como estaba previsto, el recorrido de la comitiva desde el aeropuerto hasta el lugar de la ceremonia central  tomó por Avenida Solari, Pascual Harriague, Costanera Sur “Juan Pablo II” y llegó al lugar de la misa campal..

Dos minutos después de las 10 y 30 horas la caravana papal partió desde el aeropuerto de Nueva Hespérides. Abrió camino un grupo importante de funcionarios policiales motorizados, llegados desde Maldonado para apoyar a los agentes salteños.

Luego lo hizo el automóvil que trasladó al Padre Tucci y al médico personal de Karol Wojtyla. Detrás de un coche de seguridad se desplazó el Papamóvil. Más atrás circuló un coche de seguridad, dos microbuses con integrantes del séquito papal, luego una ambulancia. En otro microbús viajaron los Obispos, detrás de un coche auxiliar del Papamóvil, un vehículo con repuestos y mecánicos, y más coches de seguridad.

En todo momento un helicóptero  con efectivos de seguridad siguió el recorrido del Pontífice. También lo hizo al regreso, después de la ceremonia.

A medida que pasaba la caravana pontificia, particulares que se encontraban a los costados de la Avenida Solari, salían detrás para llegar al Parque Mattos Netto. Eso determinó que se viera dificultado el ómnibus de Chadre, que transportó a los periodistas y fotógrafos locales, nacionales y extranjeros, y el coche del Intendente Municipal que trasladó a las autoridades.

Al llegar a la intersección de las Avdas. Solari y Pascual Harriague, era imposible circular y los dos ómnibus se vieron demorados. El Jefe de Policía Gral. Cándido Jaureguizar descendió del ómnibus de las autoridades y colaboró con los funcionarios policiales en organizar el tránsito. Solo después de unos minutos se pudo continuar el recorrido. Cuando llegaron al lugar de la Misa los dos ómnibus, el Santo Padre ya salía de la Sacristía al Altar para comenzar la Misa.

Mucha gente formó un verdadero mar humano a ambos lados de las calles por donde transitó el Visitante, a lo largo de todo el recorrido de unos seis kilómetros aproximadamente.

La gente llegó allí con banderas y carteles para saludar al sucesor de San Pedro. Tal como estaba previsto, el recorrido de la comitiva desde el aeropuerto hasta el lugar de la ceremonia central  tomó por Avenida Solari, Pascual Harriague, Costanera Sur “Juan Pablo II” y llegó al lugar de la misa campal..

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Por un minuto rompió el protocolo

Un hecho realmente emocionante y fuera de todo protocolo tuvo lugar en el Parque Mattos Netto, frente al novedoso altar papal, cuando Juan Pablo II desviando brevemente sus pasos se dirigió a un sector destinado a los minusválidos y saludó a los mismos, apretando las manos de estos, besando sus frentes, dirigiéndoles palabras de aliento.
Por un momento los encargados de la seguridad del Papa se vieron sorprendidos por esta actitud que provocó una ola de enorme emoción en todos los presentes.
No faltaron tampoco los padres que, burlando la celosa custodia pudieron alzar a sus pequeños hijos y acercarlos para que recibieran la bendición y un cálido beso en sus frentes. (Foto de archivo de El Pueblo).

Un hecho realmente emocionante y fuera de todo protocolo tuvo lugar en el Parque Mattos Netto, frente al novedoso

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altarpapal, cuando Juan Pablo II desviando brevemente sus pasos se dirigió a un sector destinado a los minusválidos y saludó a los mismos, apretando las manos de estos, besando sus frentes, dirigiéndoles palabras de aliento.

Por un momento los encargados de la seguridad del Papa se vieron sorprendidos por esta actitud que provocó una ola de enorme emoción en todos los presentes.

No faltaron tampoco los padres que, burlando la celosa custodia pudieron alzar a sus pequeños hijos y acercarlos para que recibieran la bendición y un cálido beso en sus frentes. (Foto de archivo de El Pueblo).

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Esto también sucedió

UN DOMINGO SIN FÚTBOL
El domingo 8 de mayo, víspera del arribo del Pontífice, los hinchas del fútbol dominguero, se quedaron sin espectáculos.
La decisión de suspender la fecha, fue adoptada a instancias de los árbitros de la Liga Salteña de Fútbol, por carecer de servicio policial, ya que todo el personal, había sido destinado en su totalidad a las tareas preparatorias para la venida del Papa.
SIN VISITAS A SALTO GRANDE
Otra actividad que quedó sin efecto, fue el servicio de visitas a la represa de Salto Grande.
En efecto, la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, suspendió todas las visitas, en los días domingo 8 y lunes 9, a efectos de facilitar el movimiento de vehículos por el Puente Internacional y adyacencias, ya que se esperaba que una nutrida afluencia de visitantes argentinos, que llegarían al Parque Mattos Netto, producirían un fluido tránsito por el lugar.
ESTACIONAMIENTOS – La Intendencia Municipal de Salto reglamentó para el día 9 de mayo tres zonas de estacionamiento: Costanera y 19 de abril; Avda. Harriague hasta Treinta y Tres; Avenida Solari y Pascual Harriague, zona esta contigua a la ex cancha de Salto Uruguay , y estacionamiento especial para colectivos de excursiones únicamente en el predio de la cancha de Saladero.
OFICINA DE PRENSA – La oficina de prensa para periodistas locales, nacionales y extranjeros funcionó en la Casa Diocesana, en calle 25 de Agosto y Gral. Artigas. ANTEL  instaló allí cuatro cabinas, dos para telediscado directo con Argentina y a distintos lugares del Uruguay, y dos para telediscado directo internacional. En el mismo local se instalaron equipos de télex y la central de control de las cabinas telefónicas.
FRONTERAS ABIERTAS Para los días domingo 8 y lunes 9 de mayo, hubo régimen de “fronteras abiertas” para facilitar el acceso de peregrinos de Argentina. Se resolvió eliminar el cobro de tasas de aduana y tasa migratoria. Cabe señalar que en la zona del litoral argentino el lunes 9 fue declarado feriado para la libre afluencia hacia Salto.
BITUMEN
Dentro de las importantes mejoras que concretó la Intendencia Municipal de Salto en la zona de  Saladero y Barrio Jardines, se construyeron cinco kilómetros de bitumen con 46.700 metros de bitumen con tratamiento doble con sellado. Si bien los trabajos estaban previstos para el ejercicio, debieron adelantarse por la visita papal.
OMNIBUS
La Intendencia Municipal dispuso para el día de la presencia del Papa un servicio especial de ómnibus para facilitar la concurrencia de los pasajeros a la función del Parque Mattos Netto. Todos los colectivos de todas las líneas, desde todos los puntos de la ciudad tuvieron como punto final de sus recorridas, la intersección de las calles Juan Carlos Gómez y Uruguay.
ACOMPAÑANTES
Los integrantes del Poder Ejecutivo acompañaron al Papa en los distintos lugares de su visita. El lunes 9 de mayo estuvieron junto al Pontífice el Ministro de Transporte y Obras Públicas Jorge Sanguinetti y el de Economía y Finanzas Cr. Ricardo Zerbino.
CALLE JUAN PABLO II
La Junta Departamental de Salto, en su sesión del jueves 5 de mayo, aprobó el proyecto de la Comisión de Nomenclátor designando con el nombre de JUAN PABLO II la calle conocida como Costanera, en el tramo comprendido entre Rambla Tomás Berreta y Catalina Harriague de Castaños.
TELEVISIÓN
La televisión salteña realizó una serie de programas preparativos para la visita de Su Santidad a Salto. El programa televisivo fue enmarcado en el siguiente precepto: Salteño, contribuye a realizar capital espiritual del mundo a tu ciudad de Salto”.
La trasmisión de la ceremonia del Parque Mattos Netto, estuvo a cargo de Canal 12 de Montevideo, desde la hora 10 hasta las 13 horas, en el Sistema de Red Nacional. Tres cámaras abarcaron distintos aspectos de la ceremonia. Antes de la Misa y después de la conexión internacional, se proyectó una filmación de la ciudad de Salto y sus atractivos turísticos.
JÓVENES
Doscientos jóvenes entre 16 y 27 años conformados en cuatro grupos identificados por diferentes colores, actuaron en diversas tareas antes, durante y después de la ceremonia.
Sus funciones consistían fundamentalmente en dar garantía y seguridad al Pontífice, controlar el acceso de las personas, especialmente de los invitados, colaborar con las asistencia pública que realizó un formidable trabajo, y con la Cruz Roja que realizó una encomiable trabajo de asistencia. El grupo juvenil también acompañó a los sacerdotes y ministros laicos que tuvieron a cargo la distribución de la Eucaristía a gran parte de  los fieles, especialmente a los que se encontraban a mayores distancias del altar.
Los colores que distinguían a los jóvenes por la función que cumplían, fueron: azul, verde, rojo y blanco.

UN DOMINGO SIN FÚTBOL

El domingo 8 de mayo, víspera del arribo del Pontífice, los hinchas del fútbol dominguero, se quedaron sin espectáculos.

La decisión de suspender la fecha, fue adoptada a instancias de los árbitros de la Liga Salteña de Fútbol, por carecer de servicio policial, ya que todo el personal, había sido destinado en su totalidad a las tareas preparatorias para la venida del Papa.

SIN VISITAS A SALTO GRANDE

Otra actividad que quedó sin efecto, fue el servicio de visitas a la represa de Salto Grande.

En efecto, la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, suspendió todas las visitas, en los días domingo 8 y lunes 9, a efectos de facilitar el movimiento de vehículos por el Puente Internacional y adyacencias, ya que se esperaba que una nutrida afluencia de visitantes argentinos, que llegarían al Parque Mattos Netto, producirían un fluido tránsito por el lugar.

ESTACIONAMIENTOS – La Intendencia Municipal de Salto reglamentó para el día 9 de mayo tres zonas de estacionamiento: Costanera y 19 de abril; Avda. Harriague hasta Treinta y Tres; Avenida Solari y Pascual Harriague, zona esta contigua a la ex cancha de Salto Uruguay , y estacionamiento especial para colectivos de excursiones únicamente en el predio de la cancha de Saladero.

OFICINA DE PRENSA – La oficina de prensa para periodistas locales, nacionales y extranjeros funcionó en la Casa Diocesana, en calle 25 de Agosto y Gral. Artigas. ANTEL  instaló allí cuatro cabinas, dos para telediscado directo con Argentina y a distintos lugares del Uruguay, y dos para telediscado directo internacional. En el mismo local se instalaron equipos de télex y la central de control de las cabinas telefónicas.

FRONTERAS ABIERTAS Para los días domingo 8 y lunes 9 de mayo, hubo régimen de “fronteras abiertas” para facilitar el acceso de peregrinos de Argentina. Se resolvió eliminar el cobro de tasas de aduana y tasa migratoria. Cabe señalar que en la zona del litoral argentino el lunes 9 fue declarado feriado para la libre afluencia hacia Salto.

BITUMEN

Dentro de las importantes mejoras que concretó la Intendencia Municipal de Salto en la zona de  Saladero y Barrio Jardines, se construyeron cinco kilómetros de bitumen con 46.700 metros de bitumen con tratamiento doble con sellado. Si bien los trabajos estaban previstos para el ejercicio, debieron adelantarse por la visita papal.

OMNIBUS

La Intendencia Municipal dispuso para el día de la presencia del Papa un servicio especial de ómnibus para facilitar la concurrencia de los pasajeros a la función del Parque Mattos Netto. Todos los colectivos de todas las líneas, desde todos los puntos de la ciudad tuvieron como punto final de sus recorridas, la intersección de las calles Juan Carlos Gómez y Uruguay.

ACOMPAÑANTES

Los integrantes del Poder Ejecutivo acompañaron al Papa en los distintos lugares de su visita. El lunes 9 de mayo estuvieron junto al Pontífice el Ministro de Transporte y Obras Públicas Jorge Sanguinetti y el de Economía y Finanzas Cr. Ricardo Zerbino.

CALLE JUAN PABLO II

La Junta Departamental de Salto, en su sesión del jueves 5 de mayo, aprobó el proyecto de la Comisión de Nomenclátor designando con el nombre de JUAN PABLO II la calle conocida como Costanera, en el tramo comprendido entre Rambla Tomás Berreta y Catalina Harriague de Castaños.

TELEVISIÓN

La televisión salteña realizó una serie de programas preparativos para la visita de Su Santidad a Salto. El programa televisivo fue enmarcado en el siguiente precepto: Salteño, contribuye a realizar capital espiritual del mundo a tu ciudad de Salto”.

La trasmisión de la ceremonia del Parque Mattos Netto, estuvo a cargo de Canal 12 de Montevideo, desde la hora 10 hasta las 13 horas, en el Sistema de Red Nacional. Tres cámaras abarcaron distintos aspectos de la ceremonia. Antes de la Misa y después de la conexión internacional, se proyectó una filmación de la ciudad de Salto y sus atractivos turísticos.

JÓVENES

Doscientos jóvenes entre 16 y 27 años conformados en cuatro grupos identificados por diferentes colores, actuaron en diversas tareas antes, durante y después de la ceremonia.

Sus funciones consistían fundamentalmente en dar garantía y seguridad al Pontífice, controlar el acceso de las personas, especialmente de los invitados, colaborar con las asistencia pública que realizó un formidable trabajo, y con la Cruz Roja que realizó una encomiable trabajo de asistencia. El grupo juvenil también acompañó a los sacerdotes y ministros laicos que tuvieron a cargo la distribución de la Eucaristía a gran parte de  los fieles, especialmente a los que se encontraban a mayores distancias del altar.

Los colores que distinguían a los jóvenes por la función que cumplían, fueron: azul, verde, rojo y blanco.

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Juan Pablo II en el corazón de los salteños

Cada tanto es agradable caminar sin apuro por nuestra ciudad, observando edificios, casas y monumentos. Y mejor si lo hacemos acompañados con gente memoriosa, que enriquece esta mirada con el paisaje humano, histórico y cultural. Recorrer con este espíritu exige una pequeña dosis de información e imaginación. Algo semejante a lo que sucede cuando visitamos otros lugares. Roma antigua, por ejemplo, es un lugar donde en cada esquina, puente o callecita aparecen huellas de un pasado que convive amablemente con el presente. Desde el foro romano donde entre columnas, escalinatas o arcos uno tiene que imaginar y oír a Cicerón declamando sus Catilinarias. O cuando compartiendo una pizza con amigos en una vereda y de pronto la mirada se detiene en un punto, es una estatua de los primeros siglos donde un tal Pasquino colgaba en el siglo XVI sus sátiras contra políticos o papas de la época y de allí viene nuestro término “pasquín”.
JUAN PABLO II en la MEMORIA de los SALTEÑOS
Mons. Pablo Galimberti

Cada tanto es agradable caminar sin apuro por nuestra ciudad, observando edificios, casas y monumentos. Y mejor si lo hacemos acompañados con gente memoriosa, que enriquece esta mirada con el paisaje humano, histórico y cultural. Recorrer con este espíritu exige una pequeña dosis de información e imaginación. Algo semejante a lo que sucede cuando visitamos otros lugares. Roma antigua, por ejemplo, es un lugar donde en cada esquina, puente o callecita aparecen huellas de un pasado que convive amablemente con el presente. Desde el foro romano donde entre columnas, escalinatas o arcos uno tiene que imaginar y oír a Cicerón declamando sus Catilinarias. O cuando compartiendo una pizza con amigos en una vereda y de pronto la mirada se detiene en un punto, es una estatua de los primeros siglos donde un tal Pasquino colgaba en el siglo XVI sus sátiras contra políticos o papas de la época y de allí viene nuestro término “pasquín”.

JUAN PABLO II en la MEMORIA de los SALTEÑOS

Mons. Pablo Galimberti

Una memoria en el corazón de los salteños

Me refiero a una memoria que no es nostalgia ni marketing turístico sino oportunidad de evocar páginas de la historia reciente cuyas huellas siguen vivas en personas y lugares de nuestra ciudad.

Quién era el Papa Wojtyla que nos visitaba

Para la multitud silenciosa y expectante que aguardaba curiosa luego de la “fumata bianca” en Plaza San Pedro, cuandogalimbertipablose anunció con solemnidad ¡Habemus Papam” resultaba un extraño. El mismo Cardenal Felici, que debía pronunciar su nombre desde el balcón, preguntó a un cardenal austríaco cómo se escribía el nombre y murmuró ¡qué ortografía terrible! Sin embargo su trayectoria no era desconocida por la mayoría de los cardenales electores.

Wojtyla fue elegido el 16 de octubre de 1978 después del cuarto escrutinio y al preguntársele si aceptaba la elección, asumió la responsabilidad que se le encomendaba expresando: “Con la obediencia de la fe delante de Cristo mi Señor, abandonándome a la Madre de Cristo y de la Iglesia, consciente de las grandes dificultades, ¡acepto!”. Y cuando el maestro de ceremonias lo invitó a tomar asiento para recibir el saludo de los cardenales, Wojtyla rompió el protocolo. Dijo “¡a mis hermanos los recibo de pie!”. El anciano cardenal polaco Wysynski, con la experiencia de los años y la sabiduría de la memoria histórica de los eslavos, le dijo a Juan Pablo II que Dios lo había elegido para conducir a la Iglesia hacia el tercer milenio.

La visita a Uruguay y a Salto se inscribe en ese espíritu cargado de urgencia y novedad, para que la fe de los cristianos y de la comunidad católica, tocada por la novedad que le es intrínseca, sea capaz de inyectar savia nueva en la iglesia y la sociedad. Ese fue el mensaje que nos trajo Juan Pablo II. Era un hombre “todoterreno”, madurado en las adversidades y que podía testimoniar cómo se puede ser cristiano con esperanza, sagacidad y audacia en escenarios complejos como los del fin del milenio que se avecinaba.

Evocar la visita del Papa Juan Pablo II a Salto, escuchando memorias, anécdotas y vivencias de quienes pasaron la noche en vela y volver al lugar, puede ser un paseo no sólo para el visitante sino para quienes allí estuvimos.

Los obispos acompañamos al Papa en el avión que  despegó en Montevideo con tiempo inestable y leves lloviznas, pero al aterrizar en Salto las condiciones habían mejorado.

En el lugar de la celebración numerosas personas estaban preparadas para asegurar el mejor desarrollo de la ceremonia religiosa pero también para intervenir en cualquier emergencia; las medidas sanitarias incluían contar con  sangre del mismo grupo sanguíneo del Papa ante cualquier emergencia.

Multitud entusiasta

Llegados al lugar el paisaje era de una multitud entusiasta, muchos de ellos instalados desde la medianoche, agitaban banderas o levantaban carteles con mensajes. Una era de los adolescentes de la Diócesis que le pedían a Juan Pablo que los mencionara en algún momento, como lo hizo. Otros pedían la canonización del Padre Pío. Los que estaban atrás levantaban sus voces pidiendo que bajaran los carteles porque les tapaban la visual. El coro Cantares tuvo una participación de excelente nivel al inicio y al final. Los cantos de la Misa con la entusiasta participación del pueblo dieron calor y ritmo gracias a un buen número de guitarras coordinadas con mucha paciencia y destreza.

La bienvenida al comienzo de la  celebración correspondió al obispo Monseñor Marcelo Mendiharat, quien trazó a vuelo de pájaro algunos perfiles de la situación  religiosa, social, humana y laboral de la ciudad, el campo y del litoral norte del país, que abarca los cuatro departamentos de la Diócesis más extensa en superficie del país, desde Artigas hasta Fray Bentos.

Mensaje del Papa

Juan Pablo II dirigió su mensaje a partir de las palabras del Evangelio que se habían proclamado en la misa, resaltando el dinamismo y la eficacia de la Palabra de Dios. Proclamar un pasaje de la Biblia no es mera información, como quien lee una página histórica. “Jesucristo es el primer evangelizador”, enfatizó. Es así que “dondequiera que se anuncia la Buena Nueva en nombre de Cristo, allí mismo actúa él como mensajero de salvación”. Cuando uno expresa “tal palabra me tocó”, puede también decir, Jesucristo “tocó” una fibra de mi vida.

Evangelio y promoción humana, social y cultural

Juan Pablo II ubicó Salto y el país dentro de un mapa cultural de América del Sur. Hizo memoria de los primeros evangelizadores de estas tierras americanas, quienes realizaron una labor admirable para acercar a Cristo a los pueblos recién conocidos. Al mismo tiempo, “llevaron a cabo un ingente trabajo de promoción social y cultural que hoy es orgullo y patrimonio de todo el Continente y forma parte del ser nacional de todos estos países. Monumentos artísticos y literarios, gramáticas y catecismos en las principales lenguas indígenas,… son algunos de los frutos de esa obra de civilización”. El Evangelio “se extendió en muchas ocasiones, antes de que se instalaran de manera permanente los pobladores europeos y fue siempre un factor de armonía y defensa de los derechos de los más débiles”.

El Papa saludó también durante sus palabras a los fieles llegados de otros puntos del país y de lugares limítrofes de Argentina y Brasil.

El núcleo central consistió en un llamado a “una nueva evangelización”. La novedad no es novelería. Nace de un ardor nuevo y lleva a métodos y expresiones nuevas. Era el programa que el  Papa había empezado a proponer a todos los obispos de América Latina y el Caribe a partir del año 1983. Invitó con energía a no ocultar nunca la propia fe o ponerla entre paréntesis cuando hay que enfocar o resolver problemas de convivencia.

¡No tengan miedo! Cuidado con la táctica de avestruz

Juan Pablo II repitió entre nosotros el mismo llamado realizado cuando inauguró  su pontificado: No tengan miedo. Intuía que ante los desafíos de los tiempos actuales una estrategia frecuente es esquivar el bulto, esconder la cabeza y eludir dar una respuesta. En términos criollos “la táctica del avestruz”. No utilizó esta expresión pero expresó lo mismo: “No tengan miedo a las dificultades ni a las incomprensiones tantas veces inevitables que produce en el mundo el esfuerzo por ser fieles al Señor! Ya sabemos que el cristianismo nunca fue un camino cómodo. Y también sabemos que vale la pena gastar la vida, día a día, en un trabajo constante por ser coherentes con la fe que hemos recibido”.

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Algunos recuerdos que nunca serán olvidados

Planificar, preparar, organizar y luego ejecutar, una visita papal, es asunto complicado. Cuesta trabajo, imaginación, disciplina, ejecutividad, coordinación, vocación y dinero. También meses  de previsiones y decisiones, para solamente dos horas de presencia. Así fue la visita del Papa Juan Pablo II a Salto, el 9 de mayo de 1988.

Anuncio
Una tarde fui convocado a la Curia Diocesana y me encontré allí con varias personas del laicato católico, acogidos en la Biblioteca por Monseñor Marcelo Mendiharat y los sacerdotes Emilio Ghidotti y Carlos Bernardi. Nos comunicaron que oficialmente se había confirmado la nueva visita de Juan Pablo II al Uruguay y que estaría en Montevideo, Florida, Melo y Salto. Una misa campal a las 10 de la mañana del 9 de mayo de 1988. Nos dieron, además, las informaciones básicas: la formación de una comisión ejecutiva de la propia sede episcopal, además de las diversas comisiones de carácter nacional y departamental que se formarían. La alegría fue total y total también, el trabajo que nos adjudicaron a cada uno. Desde la liturgia a la prensa, desde el lugar al altar más un larguísimo etcétera.
El lugar
El Comité comenzó a funcionar de inmediato. Cada uno buscando las soluciones de su trabajo específico y cada tanto en reuniones para poner cosas al día. Uno de los puntos clave fue elegir el lugar de la Misa.  Grande mi sorpresa al saber que para decidir, había que tener en cuenta muchas variables. Espacio para la concurrencia, acceso fácil, elementos de seguridad, cercanías al aeropuerto y muchas variables adicionales. Se anunció la visita del Nuncio, para dar el visto bueno. Monseñor Andrea Lanza di Montezémolo, quien era parte de esa familia del norte de Italia, vinculada a Fiat y Ferrari; y luego Cardenal. Hombre ejecutivo y visionario. Miró varios lugares, entre otros: el Parque Harriague,  el Dickinson; la Avenida Batlle, la subida al cuartel etc,; hasta que llegamos al sitio del Parque Mattos Netto. Entre pastizales y sin la calle que hoy pasa por frente al Monumento, se paró, miró hacia abajo, y dijo:” Acá”. Había visto la capacidad, la visual , la visión del río detrás.
El Altar
Alfredo y Gustavo Peirano quedaron a cargo de la idea y de su construcción. Se buscó y logró darle una identidad semejante a la vivienda de campaña, por sus materiales, que fuera digna y modesta al mismo tiempo. Los largos ,muy largos troncos que formaban la pirámide, en sus ejes, se seleccionaron de los montes de eucaliptos del ·El Espinillar. La construcción demando, además, todo un acondicionamiento de los costados, las escaleras, los sectores del público, las vallas de seguridad. Su posterior pérdida en un incendio previsible, dejó a las fotos como único recuerdo.
Los medios de
comunicación
Acá jugaba la modernización. Los medios de comunicación debían tener infraestructura y amplia posibilidad de acceso a todo, prioridad absoluta. La prensa local no era lo mismo, que las exigencias de la nacional, ni mucho menos, que los “monstruos” de la internacional. Una cosa éramos los que estábamos aquí en el país y otra-muy distinta- los especialistas vaticanistas que viajaban con S.S, ya hacía años. Acreditaciones oficiales, seguras, firmadas y selladas, sitio especial para cubrir la noticia, seguridad para cumplir sus funciones.
La televisión
Como encargado de prensa debí coordinar con la gente del canal 10, a cargo de la trasmisión internacional, la instalación de la torre de captación de imágenes, la ubicación de las demás cámaras y la seguridad de que las imágenes saldrían en vivo y con calidad, para todo el mundo. Esas visitas papales eran difundidas por la TV Vaticana, en directo al resto del mundo. Se puede afirmar que los técnicos nacionales y sus ayudantes locales, más la acción de ANTEL, cumplieron sus tareas.
La sala de prensa
Aunque la prensa local tenía sus modos de trasmitir en directo y la nacional también, era obvio que los periodistas extranjeros, que viajaban en el avión papal, llegaban, cubrían y se iban. Pero igual –por las dudas- se instaló una sala de prensa en la Casa Diocesana, dotada de comunicaciones telefónicas directas al mundo. No había celulares ni internet. Por las dudas recuerdo que no había celulares, ni cámaras digitales, y que la larga distancia internacional, había que pedirla por operadora. Se previó todo, pero el uso fue escaso. La única periodista que el día anterior anduvo por ahí fue Sonia Breccia. El único llamado telefónico lo aproveché yo, para hablar (gratis por supuesto) con mi hija que vivía en Alemania
La coordinación
No creo que nunca haya habido necesidad de coordinar más entre tanta gente. Había que hacer obras, por ejemplo la pavimentación a nuevo de Avenidas Solari, Pascual Harriague y Costanera sur hasta el Altar, limpieza, vallados, torres,  todo. La Intendencia, el Ministerio del Interior, la Cancillería, Defensa Nacional, el puente de la represa, los servicios de UTE,ANCAP, ANTEL, etc etc, la Salud, la Seguridad, el comercio y la industria, el transporte y las comunicaciones. Meses y meses de labor sin pausas.
La amplificación
“El Papa viene para que lo oigan, no para que lo vean”, así definió el Nuncio, la necesidad de que la amplificación fuera potente, clara y sin baches. Tenían que haber micrófonos para orquesta, coro, sacerdotes, el Papa, que no se acoplaran y el sonido fuera audible a miles de personas. Un equipo capaz de cubrir esa necesidad, no había entonces, en el Uruguay. Se contactó una empresa de Rosario, Argentina, con la cual hubo que negociar arduamente. Primero, por las garantías del servicios, luego por el costo, que llegó a los U$S 25.000 y después, por las facilidades de traslado, paso de frontera, instalación, alojamiento etc.  Nadie imagina las horas que costó llegar al punto exigido. Se cumplió.
Invitaciones y disposiciones
Un asunto aparte de allanar y limpiar el lugar, era donde se ubicaba la gente, sin que hubiera el mínimo desorden y cada uno llegara fácil, a donde le tocaba. Si se pone atención en las trasmisiones vaticanas de hechos importantes, se observará, que hay zonas delimitadas, donde van unos invitados, de diverso tipo y preferencia la misma clase, es decir hay jefes de estado, embajadores, visitantes ilustres y de los otros y público en general. Esa misma tarea –y sin la experiencia vaticana- debió armarse aquí. La zona fue perfectamente delimitada, así como los accesos y las invitaciones , con diversa redacción ,indicaban todo: desde que los sacerdotes debían llevar sus hábitos, hasta el acceso y la silla que le tocaba a los demás. Los carnecitos diferentes  para periodistas, cooperadores, comulgantes; los necesarios para los autos
Rigurosidad
Debió aplicarse en todo. No valía amistad alguna para hacer un favorcito, ubicar a alguien, darle noticias confidenciales a nadie. En especial, no violar la seguridad. Muy pocos sabían-ni saben- que detrás del papamovil, hubo un coche de emergencia, con solamente el conductor. Fue “Tomate” García, el empleado bancario. Pocos saben que el día anterior llegó el papamóvil,  en el Hercules C-130 de la FAU. Casi nadie vio al GEO, recién creado, tomando a su cargo la pista de Nueva Hespérides. Tanta  seguridad que casi me afecta. Fui uno de los 60 privilegiados que tomarían la Comunión, de las manos de Juan Pablo II , pero se habían olvidado de darme un carnecito amarillo, sin el cual no se podía pasar a hacer la fila. Diga que la chiquilina que estaba asegurando no se colara nadie, me identificó y corrió a traerme una. Si no, la quedo.
Chorizos
Se editó un boletín durante semanas antes, para informar de todos los detalles. En enero me reuní con la Directiva del Centro Comercial, para prever los temas de los “puestos”, aclarando que no se permitiría venta de nada. Menos si hacía ruido o provocaba humo. Ellos entendieron y apoyaron. Pero otra gente se aferró a que podrían hacer la zafra. La semana antes del día fijado, era vox populi que habría decenas de vendedores, sobre todo medio tanques. Pedí una asamblea con todos los interesados, que se hizo en el patio del Centro. No se eludió nada, desde que se sacaría a cualquiera que irrumpiera en el predio  boceando productos a que se desalojaría a quienes estuvieran en el predio o a la vista. Todavía más: se trató de convencerlos de que no había “Mercado”. La gente tenía tiempo de desayunar, trasladarse para estar a las 10 y regresar al mediodía para almorzar, en un día que era feriado local. Algunos entendieron y otros buscaron calles laterales, predios vacíos, algunos garajes. Les pasó lo mismo que al hombre de la película “El Baño del Papa”.. Al otro día andaban ofreciendo “el clavo”.
Los argentinos
Otro mito fue el de la concurrencia masiva de argentinos y el trancazo en el puente. Hablaban de 500 ómnibus y miles de autos. En un salón de la Intendencia traté de explicar que la cifra de ómnibus era exagerada, casi apocalíptica; que el Pontífice había estado hacía poco en Argentina, que allá no era feriado, etc etc. No me creyeron. Gente de muy buena voluntad se instaló desde el paso de fronteras hasta  elAltar, para aliviar el tránsito. A las 9 de la mañana uno de los entusiastas me llamó apara decirme que  “usted tenía razón, pasaron tres autos y un ómnibus.
Ensayo
Uno o dos días antes, cuando se suponía estaba todo pronto, alguien dispuso había que hacer un simulacro. Pero no cualquiera: el de un posible atentado contra el Pontífice, o la ocurrencia de una indisposición de salud. Se necesitaba un “doble”. Monseñor Nicolini se ofreció. Se sentó en la silla papal y se hizo el desmayado. El Dr, Leal que encabezaba el equipo de emergencia, demostró su agilidad subiendo desde el costado, con sus auxiliares, colocaron al desmayado en la camilla y lo reanimaron y llevaron a la sala de primeros auxilios. Lástima que cuando Monseñor Nicolini tuvo su infarto, nadie pudo ayudarlo.
Sala de urgencia
Debía haber cerca del sitio, una sala equipada de cuidados intensivos. Casi nadie sabe que estuvo en la Capilla Don Bosco, con equipo completo y a las órdenes del Dr. Néstor Campos. Felizmente nadie necesitó auxilios y todo transcurrió en paz. Cabe señalar que hubo gente presente en vigilia desde la noche anterior, que muchos pudieron sentirse mal, pero no ocurrió. El acceso del público a pie estaba bien marcado y tanto al llegar como al irse, nadie sufrió trastorno alguno.
La casa
para cambiarse
Juan Pablo II llegaba con revestimientos propios de su cargo, subía al papamóvil, hacía su recorrido, entraba saludando, pero debía revestirse para la Misa. En la manzana adjunta al sitio de la ceremonia, estaba el rancho de José Cujó y allí se efectuó esa parte, como la del final, para regresar. En la casa, entonces pequeña, se dispuso de todo, lo que se sabía el Santo Padre pudiera necesitar. Incluido un teléfono directo con el Vaticano, por si pasaba algo. No se usó.
Discusiones
en la noche
Nadie podrá suponer que en semejante experiencia, no haya habido alguna trifulca. Menores, de palabra no más. La noche anterior yo tuve dos. Una, con mi queridísimo Padre Emilio. El dueño de los servicios de amplificación, me exigía dos tarjetas para la zona preferencial, para dos de sus empleados y el P. Ghidotti (nunca entendí porqué) se enojó y dijo que no daba nada. El otro me amenazó con no hacer la amplificación. Yo caminaba desconcertado por el pasillo de la Curia, cuando llegó Mons.Marcelo, me dio los dos pases y me indicó silencio. La otra, fue el secretario de la Presidencia Walter Nessi, en presencia del Intendente Malaquina, parados frente al Altar. Nessi, vio unas nubecitas y se alarmó. Quería llamar al cuartel y a los camioneros y toldar todo el espacio. Yo sentí que era arruinar todo lo que se había preparado. Miré el cielo y le dije, de puro atrevido  :” Como salteño, le digo que mañana no llueve”. Malaquina asintió con la cabeza y Nessi se convenció. Bendito sea Dios que al otro día fue una espléndida mañana.  Pero que pasé la noche inquieto, no lo dude nadie.
Los saludantes
Cuando el avión levantó vuelo de Carrasco, estábamos en la estación de Nueva Hespérides, algunas autoridades, algunos encargados y alguien preguntó cuál era la fila para saludar. Es decir, quienes se formaban al costado de la escalerilla, para ser saludados por el Romano Pontífice. Cancillería no la había hecho. Vaticano decía debían ser no más de diez. Había más de diez que querían. Por esas cosas, me había reencontrado con el Dr. Jorge Carvalho Santini, amigo de la niñez, en ese momento embajador a cargo de la visita y en el mostrador del aeropuerto, hicimos la lista. Conformamos a todos, bueno, a casi todos.
Los muchachos exigen
Ya dije que había llegado el GEO (Grupo especial de Operaciones ) de la Policía capitalina, que hacía sus primera acción. Era la primera vez que veíamos a esos tipos todos de negro, con mil artefactos en la cabeza, las piernas, los tapabocas, los chalecos, las armas, bueno, esos de las películas. El jefe muy atento, pero riguroso, exigía la pista “limpia”. Solo para autorizados. Mientras tanto, afuera de la sala de pasajeros, los cronistas y fotógrafos de la prensa local y nacional, querían ingresar a la pista. El jefe no quería. Yo fui y vine varias veces, recibiendo los propios insultos que entre colegas nos damos. Muchos eran mis amigos, la cosa se ponía gruesa, hasta que no sé cómo, logré que el GEO aflojara y me dejara pasar a los muchachos.
Los otros muchachos
Mi posibilidad de andar suelto en la pista, se debía a que se me había asignado la tarea de recibir y trasladar a los periodistas que venían en el avión. Las instrucciones decían que mientras el Papa bajaba por la puerta delantera y saludaba, y antes de que saliera el papamóvil, los periodistas bajaban por la puerta trasera y yo debía acomodarlos en el ómnibus y salir antes que el Pontífice, para que ellos estuvieran en el Altar cuando arribara. Tenía un ómnibus de Agencia Central conducido por Urtarán, pronto, con motor prendido y puerta abierta. Me puse en la escalerilla y con cuanta forma rudimentaria de italiano, inglés y francés, pude ejercitar, los invitaba a subir al transporte. Ni pelota. Se fueron todos a captar la salutación del papa. Fueron segundos decisivos, hasta que por arte de magia, salimos un momento antes que el móvil papal.
De otra galaxia
Así me sentí , cuando quise , parado en el pasillo, contarles algo de Salto, mencionarles el río, la costa argentina, entregarle una carpetas informativas que habíamos preparado. Unos cerraban los ojos, otros armaban sus cámaras, alguno me recibía los folletos, otros hablaban entre ellos. Los señores de la prensa mundial, acostumbrados a hablar con el Santo Padre en los vuelos, ¿qué bolilla podían dar al pelado ese que molestaba con sus cosas?. Peor fue cuando al llegar al costado del Altar, les informé que debían ir al Palco que nos habían hecho hacer para la prensa y donde estaban los chicos de Salto y debajo, a la sombra, Sonia Brecia. Los tipos, siguieron caminando hasta donde quisieron, tenían la complicidad de toda la guardia vaticana ,que sabía quiénes eran. Entonces vino Rodolfo Katzenstein, encargado nacional de prensa de la visita, muy amigo y me dijo: “Quique, no te preocupes, es así siempre”.
Al retorno
La otra tarea que tenía, era llevar de regreso a los citados colegas, para que subieran al avión antes que Juan Pablo II. Es decir, que cuando el visitante regresara en su vehículo, saludara a quienes le despedían, unos pocos y subiera último, para partir. Ahí sí, me acataron las sugerencias. Subieron todos al avión de PLUNA, un 737, no de “estos de ahorita”. Cerraron la puerta. En ese instante llegaba el Papa. Me fui al costado de la puerta delantera. Bajó del coche y la Banda Municipal, dirigida por Bautista Peruchena, tocaba una pieza polaca. Wojtyla se separó de sus custodios y fue directamente a saludar a Bautista. Se dio vuelta y vino hacía donde estaba. Le tendí la mano para besar la suya y decirle gracias. Por más normas,  protocolos, previsiones, planes que se hagan, siempre hay un agujerito. Yo tuve el mío en ese momento.

Anuncio

Una tarde fui convocado a la Curia Diocesana y me encontré allí con varias personas del laicato católico, acogidos en la Biblioteca por Monseñor Marcelo Mendiharat y los sacerdotes Emilio Ghidotti y Carlos Bernardi. Nos comunicaron que oficialmente se había confirmado la nueva visita de Juan Pablo II al Uruguay y que estaría en Montevideo, Florida, Melo y Salto. Una misa campal a las 10 de la mañana del 9 de mayo de 1988. Nos dieron, además, las informaciones básicas: la formación de una comisión ejecutiva de la propia sede episcopal, además de las diversas comisiones de carácter nacional y departamental que se formarían. La alegría fue total y total también, el trabajo que nos adjudicaron a cada uno. Desde la liturgia a la prensa, desde el lugar al altar más un larguísimo etcétera.

El lugar

El Comité comenzó a funcionar de inmediato. Cada uno buscando las soluciones de su trabajo específico y cada tanto en reuniones6  CESIO IMPONENTE VISTA para poner cosas al día. Uno de los puntos clave fue elegir el lugar de la Misa.  Grande mi sorpresa al saber que para decidir, había que tener en cuenta muchas variables. Espacio para la concurrencia, acceso fácil, elementos de seguridad, cercanías al aeropuerto y muchas variables adicionales. Se anunció la visita del Nuncio, para dar el visto bueno. Monseñor Andrea Lanza di Montezémolo, quien era parte de esa familia del norte de Italia, vinculada a Fiat y Ferrari; y luego Cardenal. Hombre ejecutivo y visionario. Miró varios lugares, entre otros: el Parque Harriague,  el Dickinson; la Avenida Batlle, la subida al cuartel etc,; hasta que llegamos al sitio del Parque Mattos Netto. Entre pastizales y sin la calle que hoy pasa por frente al Monumento, se paró, miró hacia abajo, y dijo:” Acá”. Había visto la capacidad, la visual , la visión del río detrás.

El Altar

Alfredo y Gustavo Peirano quedaron a cargo de la idea y de su construcción. Se buscó y logró darle una identidad semejante a la vivienda de campaña, por sus materiales, que fuera digna y modesta al mismo tiempo. Los largos ,muy largos troncos que formaban la pirámide, en sus ejes, se seleccionaron de los montes de eucaliptos del ·El Espinillar. La construcción demando, además, todo un acondicionamiento de los costados, las escaleras, los sectores del público, las vallas de seguridad. Su posterior pérdida en un incendio previsible, dejó a las fotos como único recuerdo.

Los medios de comunicación

Acá jugaba la modernización. Los medios de comunicación debían tener infraestructura y amplia posibilidad de acceso a todo, prioridad absoluta. La prensa local no era lo mismo, que las exigencias de la nacional, ni mucho menos, que los “monstruos” de la internacional. Una cosa éramos los que estábamos aquí en el país y otra-muy distinta- los especialistas vaticanistas que viajaban con S.S, ya hacía años. Acreditaciones oficiales, seguras, firmadas y selladas, sitio especial para cubrir la noticia, seguridad para cumplir sus funciones.

La televisión

Como encargado de prensa debí coordinar con la gente del canal 10, a cargo de la trasmisión internacional, la instalación de la torre de captación de imágenes, la ubicación de las demás cámaras y la seguridad de que las imágenes saldrían en vivo y con calidad, para todo el mundo. Esas visitas papales eran difundidas por la TV Vaticana, en directo al resto del mundo. Se puede afirmar que los técnicos nacionales y sus ayudantes locales, más la acción de ANTEL, cumplieron sus tareas.

La sala de prensa

Aunque la prensa local tenía sus modos de trasmitir en directo y la nacional también, era obvio que los periodistas extranjeros, que viajaban en el avión papal, llegaban, cubrían y se iban. Pero igual –por las dudas- se instaló una sala de prensa en la Casa Diocesana, dotada de comunicaciones telefónicas directas al mundo. No había celulares ni internet. Por las dudas recuerdo que no había celulares, ni cámaras digitales, y que la larga distancia internacional, había que pedirla por operadora. Se previó todo, pero el uso fue escaso. La única periodista que el día anterior anduvo por ahí fue Sonia Breccia. El único llamado telefónico lo aproveché yo, para hablar (gratis por supuesto) con mi hija que vivía en Alemania

La coordinación

No creo que nunca haya habido necesidad de coordinar más entre tanta gente. Había que hacer obras, por ejemplo la pavimentación a nuevo de Avenidas Solari, Pascual Harriague y Costanera sur hasta el Altar, limpieza, vallados, torres,  todo. La Intendencia, el Ministerio del Interior, la Cancillería, Defensa Nacional, el puente de la represa, los servicios de UTE,ANCAP, ANTEL, etc etc, la Salud, la Seguridad, el comercio y la industria, el transporte y las comunicaciones. Meses y meses de labor sin pausas.

La amplificación

“El Papa viene para que lo oigan, no para que lo vean”, así definió el Nuncio, la necesidad de que la amplificación fuera potente, clara y sin baches. Tenían que haber micrófonos para orquesta, coro, sacerdotes, el Papa, que no se acoplaran y el sonido fuera audible a miles de personas. Un equipo capaz de cubrir esa necesidad, no había entonces, en el Uruguay. Se contactó una empresa de Rosario, Argentina, con la cual hubo que negociar arduamente. Primero, por las garantías del servicios, luego por el costo, que llegó a los U$S 25.000 y después, por las facilidades de traslado, paso de frontera, instalación, alojamiento etc.  Nadie imagina las horas que costó llegar al punto exigido. Se cumplió.

Invitaciones y disposiciones

Un asunto aparte de allanar y limpiar el lugar, era donde se ubicaba la gente, sin que hubiera el mínimo desorden y cada uno llegara fácil, a donde le tocaba. Si se pone atención en las trasmisiones vaticanas de hechos importantes, se observará, que hay zonas delimitadas, donde van unos invitados, de diverso tipo y preferencia la misma clase, es decir hay jefes de estado, embajadores, visitantes ilustres y de los otros y público en general. Esa misma tarea –y sin la experiencia vaticana- debió armarse aquí. La zona fue perfectamente delimitada, así como los accesos y las invitaciones , con diversa redacción ,indicaban todo: desde que los sacerdotes debían llevar sus hábitos, hasta el acceso y la silla que le tocaba a los demás. Los carnecitos diferentes  para periodistas, cooperadores, comulgantes; los necesarios para los autos

Rigurosidad

Debió aplicarse en todo. No valía amistad alguna para hacer un favorcito, ubicar a alguien, darle noticias confidenciales a nadie. En especial, no violar la seguridad. Muy pocos sabían-ni saben- que detrás del papamovil, hubo un coche de emergencia, con solamente el conductor. Fue “Tomate” García, el empleado bancario. Pocos saben que el día anterior llegó el papamóvil,  en el Hercules C-130 de la FAU. Casi nadie vio al GEO, recién creado, tomando a su cargo la pista de Nueva Hespérides. Tanta  seguridad que casi me afecta. Fui uno de los 60 privilegiados que tomarían la Comunión, de las manos de Juan Pablo II , pero se habían olvidado de darme un carnecito amarillo, sin el cual no se podía pasar a hacer la fila. Diga que la chiquilina que estaba asegurando no se colara nadie, me identificó y corrió a traerme una. Si no, la quedo.

Chorizos

Se editó un boletín durante semanas antes, para informar de todos los detalles. En enero me reuní con la Directiva del Centro Comercial, para prever los temas de los “puestos”, aclarando que no se permitiría venta de nada. Menos si hacía ruido o provocaba humo. Ellos entendieron y apoyaron. Pero otra gente se aferró a que podrían hacer la zafra. La semana antes del día fijado, era vox populi que habría decenas de vendedores, sobre todo medio tanques. Pedí una asamblea con todos los interesados, que se hizo en el patio del Centro. No se eludió nada, desde que se sacaría a cualquiera que irrumpiera en el predio  boceando productos a que se desalojaría a quienes estuvieran en el predio o a la vista. Todavía más: se trató de convencerlos de que no había “Mercado”. La gente tenía tiempo de desayunar, trasladarse para estar a las 10 y regresar al mediodía para almorzar, en un día que era feriado local. Algunos entendieron y otros buscaron calles laterales, predios vacíos, algunos garajes. Les pasó lo mismo que al hombre de la película “El Baño del Papa”.. Al otro día andaban ofreciendo “el clavo”.

Los argentinos

6 CESIO FOTO PARQUE Otro mito fue el de la concurrencia masiva de argentinos y el trancazo en el puente. Hablaban de 500 ómnibus y miles de autos. En un salón de la Intendencia traté de explicar que la cifra de ómnibus era exagerada, casi apocalíptica; que el Pontífice había estado hacía poco en Argentina, que allá no era feriado, etc etc. No me creyeron. Gente de muy buena voluntad se instaló desde el paso de fronteras hasta  elAltar, para aliviar el tránsito. A las 9 de la mañana uno de los entusiastas me llamó apara decirme que  “usted tenía razón, pasaron tres autos y un ómnibus.

Ensayo

Uno o dos días antes, cuando se suponía estaba todo pronto, alguien dispuso había que hacer un simulacro. Pero no cualquiera: el de un posible atentado contra el Pontífice, o la ocurrencia de una indisposición de salud. Se necesitaba un “doble”. Monseñor Nicolini se ofreció. Se sentó en la silla papal y se hizo el desmayado. El Dr, Leal que encabezaba el equipo de emergencia, demostró su agilidad subiendo desde el costado, con sus auxiliares, colocaron al desmayado en la camilla y lo reanimaron y llevaron a la sala de primeros auxilios. Lástima que cuando Monseñor Nicolini tuvo su infarto, nadie pudo ayudarlo.

Sala de urgencia

Debía haber cerca del sitio, una sala equipada de cuidados intensivos. Casi nadie sabe que estuvo en la Capilla Don Bosco, con equipo completo y a las órdenes del Dr. Néstor Campos. Felizmente nadie necesitó auxilios y todo transcurrió en paz. Cabe señalar que hubo gente presente en vigilia desde la noche anterior, que muchos pudieron sentirse mal, pero no ocurrió. El acceso del público a pie estaba bien marcado y tanto al llegar como al irse, nadie sufrió trastorno alguno.

La casa para cambiarse

Juan Pablo II llegaba con revestimientos propios de su cargo, subía al papamóvil, hacía su recorrido, entraba saludando, pero debía revestirse para la Misa. En la manzana adjunta al sitio de la ceremonia, estaba el rancho de José Cujó y allí se efectuó esa parte, como la del final, para regresar. En la casa, entonces pequeña, se dispuso de todo, lo que se sabía el Santo Padre pudiera necesitar. Incluido un teléfono directo con el Vaticano, por si pasaba algo. No se usó.

Discusiones en la noche

Nadie podrá suponer que en semejante experiencia, no haya habido alguna trifulca. Menores, de palabra no más. La noche anterior yo tuve dos. Una, con mi queridísimo Padre Emilio. El dueño de los servicios de amplificación, me exigía dos tarjetas para la zona preferencial, para dos de sus empleados y el P. Ghidotti (nunca entendí porqué) se enojó y dijo que no daba nada. El otro me amenazó con no hacer la amplificación. Yo caminaba desconcertado por el pasillo de la Curia, cuando llegó Mons.Marcelo, me dio los dos pases y me indicó silencio. La otra, fue el secretario de la Presidencia Walter Nessi, en presencia del Intendente Malaquina, parados frente al Altar. Nessi, vio unas nubecitas y se alarmó. Quería llamar al cuartel y a los camioneros y toldar todo el espacio. Yo sentí que era arruinar todo lo que se había preparado. Miré el cielo y le dije, de puro atrevido  :” Como salteño, le digo que mañana no llueve”. Malaquina asintió con la cabeza y Nessi se convenció. Bendito sea Dios que al otro día fue una espléndida mañana.  Pero que pasé la noche inquieto, no lo dude nadie.

Los saludantes

Cuando el avión levantó vuelo de Carrasco, estábamos en la estación de Nueva Hespérides, algunas autoridades, algunos encargados y alguien preguntó cuál era la fila para saludar. Es decir, quienes se formaban al costado de la escalerilla, para ser saludados por el Romano Pontífice. Cancillería no la había hecho. Vaticano decía debían ser no más de diez. Había más de diez que querían. Por esas cosas, me había reencontrado con el Dr. Jorge Carvalho Santini, amigo de la niñez, en ese momento embajador a cargo de la visita y en el mostrador del aeropuerto, hicimos la lista. Conformamos a todos, bueno, a casi todos.

Los muchachos exigen

Ya dije que había llegado el GEO (Grupo especial de Operaciones ) de la Policía capitalina, que hacía sus primera acción. Era la primera vez que veíamos a esos tipos todos de negro, con mil artefactos en la cabeza, las piernas, los tapabocas, los chalecos, las armas, bueno, esos de las películas. El jefe muy atento, pero riguroso, exigía la pista “limpia”. Solo para autorizados. Mientras tanto, afuera de la sala de pasajeros, los cronistas y fotógrafos de la prensa local y nacional, querían ingresar a la pista. El jefe no quería. Yo fui y vine varias veces, recibiendo los propios insultos que entre colegas nos damos. Muchos eran mis amigos, la cosa se ponía gruesa, hasta que no sé cómo, logré que el GEO aflojara y me dejara pasar a los muchachos.

Los otros muchachos

Mi posibilidad de andar suelto en la pista, se debía a que se me había asignado la tarea de recibir y trasladar a los periodistas que venían en el avión. Las instrucciones decían que mientras el Papa bajaba por la puerta delantera y saludaba, y antes de que saliera el papamóvil, los periodistas bajaban por la puerta trasera y yo debía acomodarlos en el ómnibus y salir antes que el Pontífice, para que ellos estuvieran en el Altar cuando arribara. Tenía un ómnibus de Agencia Central conducido por Urtarán, pronto, con motor prendido y puerta abierta. Me puse en la escalerilla y con cuanta forma rudimentaria de italiano, inglés y francés, pude ejercitar, los invitaba a subir al transporte. Ni pelota. Se fueron todos a captar la salutación del papa. Fueron segundos decisivos, hasta que por arte de magia, salimos un momento antes que el móvil papal.

De otra galaxia

Así me sentí , cuando quise , parado en el pasillo, contarles algo de Salto, mencionarles el río, la costa argentina, entregarle una carpetas informativas que habíamos preparado. Unos cerraban los ojos, otros armaban sus cámaras, alguno me recibía los folletos, otros hablaban entre ellos. Los señores de la prensa mundial, acostumbrados a hablar con el Santo Padre en los vuelos, ¿qué bolilla podían dar al pelado ese que molestaba con sus cosas?. Peor fue cuando al llegar al costado del Altar, les informé que debían ir al Palco que nos habían hecho hacer para la prensa y donde estaban los chicos de Salto y debajo, a la sombra, Sonia Brecia. Los tipos, siguieron caminando hasta donde quisieron, tenían la complicidad de toda la guardia vaticana ,que sabía quiénes eran. Entonces vino Rodolfo Katzenstein, encargado nacional de prensa de la visita, muy amigo y me dijo: “Quique, no te preocupes, es así siempre”.

Al retorno

La otra tarea que tenía, era llevar de regreso a los citados colegas, para que subieran al avión antes que Juan Pablo II. Es decir, que cuando el visitante regresara en su vehículo, saludara a quienes le despedían, unos pocos y subiera último, para partir. Ahí sí, me acataron las sugerencias. Subieron todos al avión de PLUNA, un 737, no de “estos de ahorita”. Cerraron la puerta. En ese instante llegaba el Papa. Me fui al costado de la puerta delantera. Bajó del coche y la Banda Municipal, dirigida por Bautista Peruchena, tocaba una pieza polaca. Wojtyla se separó de sus custodios y fue directamente a saludar a Bautista. Se dio vuelta y vino hacía donde estaba. Le tendí la mano para besar la suya y decirle gracias. Por más normas,  protocolos, previsiones, planes que se hagan, siempre hay un agujerito. Yo tuve el mío en ese momento.

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Memorias de un gran día

Hace 25 años (1988), Mons. Carlos Nicolini, Obispo Coadjutor de Salto entonces,  nos había “apurado” a Enrique Correa y a mí, porque quería que los Diáconos del Papa, en su Visita a Salto, fueran diocesanos.  Nos hizo hacer el Mes de Ejercicios en la Casa San José y nos sacó decididos, en tercero de teología, a ordenarnos durante la Misa Crismal.
Diez años antes, en 1978 yo estaba trabajando en el Citibank de la Ciudad Vieja de Montevideo. Salí de trabajar una noche de octubre y compré el diario ( “El Diario”, recuerdo). En la tapa,  en blanco y negro, la foto del nuevo Sucesor de Pedro, Karol Wojtyla, polaco,  desde entonces Juan Pablo II. Me impresionó tan bien que recuerdo haber pensado “ este va a ser un buen Papa” …su rostro tenía firmeza, personalidad, carácter, fe”….
¿Quién iba a decir que diez años después estaría sirviendo el Altar en Salto durante su visita?
Puedo decir que fue el Papa de mis años de Seminario, el Papa de mi vida de Cura hasta hace muy poco.  ¡Santo Varón! Hombre de Dios como pocos!
En la Sacristía, de la Casa de Cujó,  estábamos todos expectantes de su llegada. El Parque Mattos Netto estaba lleno de una multitud entusiasta de fieles, muchos de los cuales habían pasado la noche de Vigilia.  En la Sacristía el P. Pancho, nervioso, acomodaba todo. Los Obispos y Presbíteros esperaban en fila a los costados del camino de entrada.
Días, semanas antes, me las había ingeniado para aprenderme algún saludo en polaco con un compañero de estudios de ese origen. Me lo repetía interiormente hasta que lo aprendí. En Florida, donde también había servido como Diácono, creo habérselo dicho al Papa, pero en Salto, cuando entraba fue dónde tuve su respuesta. “Vitame chen oichez vente”, le dije, en mi bien aprendido saludo (“sea bienvenido Santo Padre”) a lo que él me contestó “¿polaco?” , “no, uruguayo” y ahí quedamos presentados en Salto.
Recuerdo bien la discusión por la Casulla (la vestimenta que cubre al celebrante de la Misa) entre el P. Pancho y el Maestro de Ceremonias del Papa. Había una confeccionada acá, por artesanas locales y otra la que estaba dispuesta por el Ceremonial, que luego quedó en la Diócesis de regalo. Lo cierto que pulseaban hasta que intervino Juan Pablo II y dijo claramente que usaría la vestimenta local. ¡Pastor el hombre!
La entrada al Altar fue impresionante, conmovedora todavía, El Papa vivía intensamente la Misa pero vivía tan intensamente su relación con la gente que celebraba con él. ¡No vivía en una “isla espiritual”!
Me tocó leer el Evangelio ese día. Hago memoria de las palabras de bienvenida de Marcelo (Mons. Mendiharat), el texto de Isaías y el Evangelio (“me envió a anunciar la Buena Noticia a los pobres” y la multiplicación de los panes) y la homilía del Santo Padre sobre la Nueva Evangelización ( nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión)… ¡Todavía estamos en eso! Ahora, gracias a Dios,  ¡Francisco nos da un “empujoncito” más!
Cada tiempo tiene su visita de Dios, su Palabra “hecha carne” en hombres y mujeres concretos.  Hay que estar atentos, abrir los ojos y los oídos…¡No dejar pasar la oportunidad!
Dos cositas más. Durante la Misa  apareció un cartel enorme que decía “DIGA ADOLESCENTES”. El Papa lo vió, preguntó y dijo “ADOLESCENTES”, para alborozo generalizado de los mismos y sonrisa alegre de todos.
Años más tarde me encontré, cuando fui a estudiar a Roma con otro Wojtyla. Me encontré con sus libros, con sus textos profundamente personalistas, con su pensamiento ordenado.
Agradezco a Dios por haberlo conocido en mi tiempo, a este hombre, al que pensándolo bien, no estaría nada mal hacerle un monumento ahí en el mismo lugar donde nos visitó a todos.
Fernando
Pigurina

Hace 25 años (1988), Mons. Carlos Nicolini, Obispo Coadjutor de Salto entonces,  nos había “apurado” a Enrique Correa y a mí, porque quería que los Diáconos del Papa, en su Visita a Salto, fueran diocesanos.  Nos hizo hacer el Mes de Ejercicios en la Casa San José y nos sacó decididos, en tercero de teología, a ordenarnos durante la Misa Crismal.

Diez años antes, en 1978 yo estaba trabajando en el Citibank de la Ciudad Vieja de Montevideo. Salí de trabajar una noche de

<p>El entonces Diácono Fernando Pigurina –hoy Párroco de la Catedral de Salto- en la lectura del Evangelio.</p>

El entonces Diácono Fernando Pigurina –hoy Párroco de la Catedral de Salto- en la lectura del Evangelio.

octubre y compré el diario ( “El Diario”, recuerdo). En la tapa,  en blanco y negro, la foto del nuevo Sucesor de Pedro, Karol Wojtyla, polaco,  desde entonces Juan Pablo II. Me impresionó tan bien que recuerdo haber pensado “ este va a ser un buen Papa” …su rostro tenía firmeza, personalidad, carácter, fe”….

¿Quién iba a decir que diez años después estaría sirviendo el Altar en Salto durante su visita?

Puedo decir que fue el Papa de mis años de Seminario, el Papa de mi vida de Cura hasta hace muy poco.  ¡Santo Varón! Hombre de Dios como pocos!

En la Sacristía, de la Casa de Cujó,  estábamos todos expectantes de su llegada. El Parque Mattos Netto estaba lleno de una multitud entusiasta de fieles, muchos de los cuales habían pasado la noche de Vigilia.  En la Sacristía el P. Pancho, nervioso, acomodaba todo. Los Obispos y Presbíteros esperaban en fila a los costados del camino de entrada.

Días, semanas antes, me las había ingeniado para aprenderme algún saludo en polaco con un compañero de estudios de ese origen. Me lo repetía interiormente hasta que lo aprendí. En Florida, donde también había servido como Diácono, creo habérselo dicho al Papa, pero en Salto, cuando entraba fue dónde tuve su respuesta. “Vitame chen oichez vente”, le dije, en mi bien aprendido saludo (“sea bienvenido Santo Padre”) a lo que él me contestó “¿polaco?” , “no, uruguayo” y ahí quedamos presentados en Salto.

Recuerdo bien la discusión por la Casulla (la vestimenta que cubre al celebrante de la Misa) entre el P. Pancho y el Maestro de Ceremonias del Papa. Había una confeccionada acá, por artesanas locales y otra la que estaba dispuesta por el Ceremonial, que luego quedó en la Diócesis de regalo. Lo cierto que pulseaban hasta que intervino Juan Pablo II y dijo claramente que usaría la vestimenta local. ¡Pastor el hombre!

La entrada al Altar fue impresionante, conmovedora todavía, El Papa vivía intensamente la Misa pero vivía tan intensamente su relación con la gente que celebraba con él. ¡No vivía en una “isla espiritual”!

Luego del  saludo en polaco a Juan Pablo II, la sonrisa y  el servicio como diácono en el altar.

Luego del saludo en polaco a Juan Pablo II, la sonrisa y el servicio como diácono en el altar.

Me tocó leer el Evangelio ese día. Hago memoria de las palabras de bienvenida de Marcelo (Mons. Mendiharat), el texto de Isaías y el Evangelio (“me envió a anunciar la Buena Noticia a los pobres” y la multiplicación de los panes) y la homilía del Santo Padre sobre la Nueva Evangelización ( nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión)… ¡Todavía estamos en eso! Ahora, gracias a Dios,  ¡Francisco nos da un “empujoncito” más!

Cada tiempo tiene su visita de Dios, su Palabra “hecha carne” en hombres y mujeres concretos.  Hay que estar atentos, abrir los ojos y los oídos…¡No dejar pasar la oportunidad!

Dos cositas más. Durante la Misa  apareció un cartel enorme que decía “DIGA ADOLESCENTES”. El Papa lo vió, preguntó y dijo “ADOLESCENTES”, para alborozo generalizado de los mismos y sonrisa alegre de todos.

Años más tarde me encontré, cuando fui a estudiar a Roma con otro Wojtyla. Me encontré con sus libros, con sus textos profundamente personalistas, con su pensamiento ordenado.

Agradezco a Dios por haberlo conocido en mi tiempo, a este hombre, al que pensándolo bien, no estaría nada mal hacerle un monumento ahí en el mismo lugar donde nos visitó a todos.

Fernando Pigurina

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Históricos implementos utilizó el Papa en Salto

Durante la ceremonia litúrgica el 9 de mayo de 1988, el Papa Juan Pablo II utilizó algunos implementos históricos que pertenecen a la Diócesis de Salto. Como los mismos son considerados reliquias, no  se habían utilizado en los últimos tiempos.
SILLÓN DE MONSEÑOR CAMACHO
Uno de esos elementos fue el sillón que perteneció al primer Obispo de Salto Mons. Tomás Gregorio Camacho.  Se trata de una antigüedad de la década de 1920, que se conserva en el llamado “Salón del Trono” de la Curia de Salto, y que en esta oportunidad fue ocupado por el Sumo Pontífice. También los dos sillones que utilizaron las jerarquías eclesiásticas que secundaron al Papa en el altar, pertenecen al mencionado salón.
EL CÁLIZ DE MONSEÑOR VIOLA
El cáliz  con el ofició JUAN Pablo II, perteneció al segundo Obispo de la Diócesis de Salto Mons. Dr. Alfredo Viola. Se trata de una artística copa confeccionada en plata blanca, finamente decorada. Una verdadera joya.  Además utilizó para distribuir la Eucaristía, otra reliquia que pertenece a la Iglesia Nuestra Señora del Carmen.
También se ubicó en el altar de consagración, otra reliquia de gran valor artístico que es el cáliz de la parroquia de San Ramón de Paysandú, que perteneciera al Padre Salaberry, uno de los salesianos más antiguos que llegaron a Paysandú. Está logrado en plata con incrustaciones de oro y piedras finas.
El Papa Wojtyla utilizó el incensario de la Catedral para cumplir el ritual de incensar el escenario y el altar en el Parque Mattos Netto antes de comenzar la Misa.
También se puede indicar que el mantel que cubrió el altar fue  primorosamente confeccionado por las Hermanas Siervas de María.

Durante la ceremonia litúrgica el 9 de mayo de 1988, el Papa Juan Pablo II utilizó algunos implementos históricos que pertenecen a la Diócesis de Salto. Como los mismos son considerados reliquias, no  se habían utilizado en los últimos tiempos.

SILLÓN DE MONSEÑOR CAMACHO

Uno de esos elementos fue el sillón que perteneció al primer Obispo de Salto Mons. Tomás Gregorio Camacho.  Se trata de una antigüedad de la década de 1920, que se conserva en el llamado “Salón del Trono” de la Curia de Salto, y que en esta oportunidad fue ocupado por el Sumo Pontífice. También los dos sillones que utilizaron las jerarquías eclesiásticas que secundaron al Papa en el altar, pertenecen al mencionado salón.

EL CÁLIZ DE MONSEÑOR VIOLA

El cáliz  con el ofició JUAN Pablo II, perteneció al segundo Obispo de la Diócesis de Salto Mons. Dr. Alfredo Viola. Se trata de una artística copa confeccionada en plata blanca, finamente decorada. Una verdadera joya.  Además utilizó para distribuir la Eucaristía, otra reliquia que pertenece a la Iglesia Nuestra Señora del Carmen.

También se ubicó en el altar de consagración, otra reliquia de gran valor artístico que es el cáliz de la parroquia de San Ramón de Paysandú, que perteneciera al Padre Salaberry, uno de los salesianos más antiguos que llegaron a Paysandú. Está logrado en plata con incrustaciones de oro y piedras finas.

El Papa Wojtyla utilizó el incensario de la Catedral para cumplir el ritual de incensar el escenario y el altar en el Parque Mattos Netto antes de comenzar la Misa.

También se puede indicar que el mantel que cubrió el altar fue  primorosamente confeccionado por las Hermanas Siervas de María.

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Los ornamentos

También los ornamentos litúrgicos utilizados en la histórica celebración  fueron confeccionados por manos salteñas.
Al Santo Padre se le ofreció una casulla trabajada en tela de hilo dorado y adornado con un tapiz de lana, con símbolos que representaban la Evangelización Nueva de nuestro pueblo.
Las casullas de los Obispos eran de tela de algodón, y ostentaban los mismos adornos que la del Papa.
Los sacerdotes oficiantes ostentaron estolas en hilo de algodón y constaban del mismo diseño de la Nueva Evangelización.
MONSEÑOR NICOLINI AUTOR DEL DISEÑO
El diseño de la Evangelización Nueva, fue ideado por el recordado Mons. Nicolini, entonces Obispo Auxiliar de la Diócesis de Salto. La realización estuvo a cargo de la señorita Silvia Amaral.  Este diseño, aparecía en la parte delantera de las casullas, y ostentaba  sobre un campo de arena la Cruz de la primera evangelización  en América Latina, y la M que representaba la presencia de la Virgen María.
En un segundo campo, color naranja,  una iglesia en medio del pueblo, y en un tercer campo –color tierra- unas espigas doradas.
En la parte posterior, el diseño cambia en el primer campo, en el que se dibujó el emblema de la visita papal al Uruguay.
En su conjunto quiere celebrar el Mensaje de Cristo al llegar la Iglesia a estas tierras, y esta Nueva Evangelización dando abundantes frutos en esta tierra latinoamericana.
MANOS A LA OBRA
El corte y la confección de las casullas  y estolas, los realizaron las Hermanas Cooperatrices de Cristo Rey de la Casa San José de Salto. Los tapices para las casullas fueron obra de doce hábiles y prestigiosas artesanas de Salto.
Las estolas de los sacerdotes fueron pintadas por un grupo de diez selectas artesanas . Las madejas de lana para los tapices de las casullas, han sido una fina y valiosa colaboración de Paylana de Paysandú.
Las telas para los ornamentos fueron adquiridas y donadas por personas amigas, que han querido colaborar  con la novedad y belleza de esta singular ceremonia.

También los ornamentos litúrgicos utilizados en la histórica celebración  fueron confeccionados por manos salteñas.

Al Santo Padre se le ofreció una casulla trabajada en tela de hilo dorado y adornado con un tapiz de lana, con símbolos que representaban la Evangelización Nueva de nuestro pueblo.

Las casullas de los Obispos eran de tela de algodón, y ostentaban los mismos adornos que la del Papa.

Los sacerdotes oficiantes ostentaron estolas en hilo de algodón y constaban del mismo diseño de la Nueva Evangelización.

MONSEÑOR NICOLINI AUTOR DEL DISEÑO

El diseño de la Evangelización Nueva, fue ideado por el recordado Mons. Nicolini, entonces Obispo Auxiliar de la Diócesis de Salto. La realización estuvo a cargo de la señorita Silvia Amaral.  Este diseño, aparecía en la parte delantera de las casullas, y ostentaba  sobre un campo de arena la Cruz de la primera evangelización  en América Latina, y la M que representaba la presencia de la Virgen María.

En un segundo campo, color naranja,  una iglesia en medio del pueblo, y en un tercer campo –color tierra- unas espigas doradas.

En la parte posterior, el diseño cambia en el primer campo, en el que se dibujó el emblema de la visita papal al Uruguay.

En su conjunto quiere celebrar el Mensaje de Cristo al llegar la Iglesia a estas tierras, y esta Nueva Evangelización dando abundantes frutos en esta tierra latinoamericana.

MANOS A LA OBRA

El corte y la confección de las casullas  y estolas, los realizaron las Hermanas Cooperatrices de Cristo Rey de la Casa San José de Salto. Los tapices para las casullas fueron obra de doce hábiles y prestigiosas artesanas de Salto.

Las estolas de los sacerdotes fueron pintadas por un grupo de diez selectas artesanas . Las madejas de lana para los tapices de las casullas, han sido una fina y valiosa colaboración de Paylana de Paysandú.

Las telas para los ornamentos fueron adquiridas y donadas por personas amigas, que han querido colaborar  con la novedad y belleza de esta singular ceremonia.

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El Quincho

La construcción del legendario “quincho”  que cobijó la parte medular de la visita del Beato Juan Pablo II a Salto, demandó un importante aporte de creatividad y de esfuerzo para concretarlo.
Para empezar se quiso integrarlo con materiales exclusivamente autóctonos, utilizando elementos de nuestro departamento y de otros vecinos. El proyecto fue realizado por los arquitectos salteños Alfredo y Gustavo Peirano, quienes, además, dirigieron la obra que fue adjudicada a la empresa constructora de Héctor Silveira.
Lo importante era lograr algo que brindara un aspecto característico de nuestra región, y revistiera la unción y dignidad acorde a las circunstancias históricas y religiosas que significaba la visita de un Papa a nuestra tierra salteña.
DESDE FEBRERO CONSTRUYENDO
Las obras se   iniciaron en la segunda quincena de febrero, pero ya desde los primeros días del mes se estaba efectuando el acopio de materiales. La realización incluyó una suma de esfuerzos sincronizados, que dieron armonía a todo el procedimiento.
El Ejército Nacional con asiento en Paso de los Toros aportó los puentes de metal denominados Bayley para conformar la estructura de la plataforma.
La estructura principal se logró en base a gruesos troncos de eucaliptos, varejones y cañas , y el  de paja quinchada. La plataforma tenía una forma de trapecio y el techado fue realizado a cuatro aguas.
A nivel del suelo, el altar abarcaba veinticinco metros de frente, en la parte posterior, trece metros, y tenía un largo de veinte metros. La cruz que remataba la construcción estaba a quince metros de altura.
LOS MATERIALES UTILIZADOS
Se necesitaron mil mazos de paja y una importante partida de cañas. Todo este material fue transportado desde el departamento de Tacuarembó, merced a la colaboración de la Intendencia Municipal de Salto.
Los largos y pesados troncos de eucaliptos fueron cortados en un monte del establecimiento azucarero El Espinillar.  Posteriormente fue necesario utilizar más cañas,  desde una quinta de San Antonio.
En total se utilizaron mil mazos de paja,  mil cuatrocientos lineales de caña y seiscientos metros de varejones de eucaliptos.
EL ALTAR DE LA CELEBRACIÓN
El altar en que ofició la Misa el Pontífice, fue construido en madera de pino en la Escuela Taller  de Quebracho “Santa Teresita”, del departamento de Paysandú. Se confeccionó de medidas especiales, para permitir  una óptima visión por parte del público, especialmente de los momentos cruciales de la Misa, por ejemplo en  el momento de la Consagración.
Dicho altar, fue posteriormente trasladado nuevamente a la Parroquia Santa Teresita de Quebracho y recibido en el marco de las celebraciones de los 25 años de esa comunidad cristiana de Paysandú, que integra la Diócesis de Salto.

La construcción del legendario “quincho”  que cobijó la parte medular de la visita del Beato Juan Pablo II a Salto, demandó un importante aporte de creatividad y de esfuerzo para concretarlo.

Para empezar se quiso integrarlo con materiales exclusivamente autóctonos, utilizando elementos de nuestro departamento y de otros vecinos. El proyecto fue realizado por los arquitectos salteños Alfredo y Gustavo Peirano, quienes, además, dirigieron la obra que fue adjudicada a la empresa constructora de Héctor Silveira.

Lo importante era lograr algo que brindara un aspecto característico de nuestra región, y revistiera la unción y dignidad acorde a las circunstancias históricas y religiosas que significaba la visita de un Papa a nuestra tierra salteña.

DESDE FEBRERO CONSTRUYENDO

Las obras se   iniciaron en la segunda quincena de febrero, pero ya desde los primeros días del mes se estaba efectuando el acopio de materiales. La realización incluyó una suma de esfuerzos sincronizados, que dieron armonía a todo el procedimiento.

El Ejército Nacional con asiento en Paso de los Toros aportó los puentes de metal denominados Bayley para conformar la estructura de la plataforma.

La estructura principal se logró en base a gruesos troncos de eucaliptos, varejones y cañas , y el  de paja quinchada. La plataforma tenía una forma de trapecio y el techado fue realizado a cuatro aguas.

A nivel del suelo, el altar abarcaba veinticinco metros de frente, en la parte posterior, trece metros, y tenía un largo de veinte metros. La cruz que remataba la construcción estaba a quince metros de altura.

LOS MATERIALES UTILIZADOS

Se necesitaron mil mazos de paja y una importante partida de cañas. Todo este material fue transportado desde el departamento de Tacuarembó, merced a la colaboración de la Intendencia Municipal de Salto.

Los largos y pesados troncos de eucaliptos fueron cortados en un monte del establecimiento azucarero El Espinillar.  Posteriormente fue necesario utilizar más cañas,  desde una quinta de San Antonio.

En total se utilizaron mil mazos de paja,  mil cuatrocientos lineales de caña y seiscientos metros de varejones de eucaliptos.

EL ALTAR DE LA CELEBRACIÓN

El altar en que ofició la Misa el Pontífice, fue construido en madera de pino en la Escuela Taller  de Quebracho “Santa Teresita”, del departamento de Paysandú. Se confeccionó de medidas especiales, para permitir  una óptima visión por parte del público, especialmente de los momentos cruciales de la Misa, por ejemplo en  el momento de la Consagración.

Dicho altar, fue posteriormente trasladado nuevamente a la Parroquia Santa Teresita de Quebracho y recibido en el marco de las celebraciones de los 25 años de esa comunidad cristiana de Paysandú, que integra la Diócesis de Salto.

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Radio Vaticano y BBC difundieron detalles

La visita al Uruguay de Su Santidad el Papa Juan Pablo II fue difundida a todo el mundo en la misma noche del lunes a través de Radio Vaticano y la BBC de Londres, por intermedio de las emisiones de sus respectivas ondas  corta , habladas en castellano para América Latina.
En un espacio emitido entre las 21 y 21 y 30 la difusora de onda corta vaticana hizo un minucioso informe sobre la estadía en Uruguay del sucesor de San Pedro, y dedicó  los últimos diez minutos al evento que viviera Salto en el Parque Mattos Netto.
En el tramo del informe, se efectuó un resumen de la homilía sobre la Evangelización Nueva, dando previamente referencia sobre esta ciudad  y dio detalles acerca de la Diócesis de Salto.
Lo mismo hizo la BBC de Londres, que horas después en un sintético informe, describió los momentos culminantes de la etapa uruguaya en el periplo pastoral del Vicario de Cristo.

La visita al Uruguay de Su Santidad el Papa Juan Pablo II fue difundida a todo el mundo en la misma noche del lunes a través de Radio Vaticano y la BBC de Londres, por intermedio de las emisiones de sus respectivas ondas  corta , habladas en castellano para América Latina.

En un espacio emitido entre las 21 y 21 y 30 la difusora de onda corta vaticana hizo un minucioso informe sobre la estadía en Uruguay del sucesor de San Pedro, y dedicó  los últimos diez minutos al evento que viviera Salto en el Parque Mattos Netto.

En el tramo del informe, se efectuó un resumen de la homilía sobre la Evangelización Nueva, dando previamente referencia sobre esta ciudad  y dio detalles acerca de la Diócesis de Salto.

Lo mismo hizo la BBC de Londres, que horas después en un sintético informe, describió los momentos culminantes de la etapa uruguaya en el periplo pastoral del Vicario de Cristo.

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Ofrendas: jubilados ofrecieron una carta

Cuatro fueron las ofrendas presentadas por parte de la comunidad diocesana, una por cada departamento. Todas ellas, de profundo significado.
La primera fue presentada por una familia de “La Arena”, departamento de Río Negro, que consistió en una casa de hornero, símbolo de la necesidad de hogar digno para las familias uruguayas.
Dos obreros de Paysandú ofrecieron sus manos, disponibles para construir, como obreros de la esperanza, la justicia y la paz.
Símbolo del sufrimiento de pensionistas y jubilados uruguayos, dos jubilados presentaron al Santo Padre una cruz y una carta. En último término, dos laicos comprometidos en promoción humana presentaron al Papa un álbum fotográfico con muestras de la tarea que se realiza en ese sentido.
El texto de la carta ofrecida, era el siguiente: “Santo Padre: Los Pensionistas y Jubilados no privilegiados del Litoral Norte Uruguayo le decimos emocionados: Bienvenido a nuestra Diócesis de Salto. Como sabemos que al igual que Cristo le preocupa y se interesa por los más humildes, es que decidimos enterarlo de la situación de este grupo de pasivos, para lo cual, dejemos hablar a varios de ellos.
“Tengo noventa años. Resolví mi situación, penosa por cierto, viviendo con mis familiares. Entre varios hacemos un pozo común, para la compra de alimentos. La ropa o los remedios se adquieren si hay sobrante de dinero, circunstancia que rara vez se da”. Otro dijo: “Mi jubilación no alcanza, pero..a quién quejarse?…Y muy resignado agregaba: “Mire mis brazos, ya no tengo fuerzas, pero aún así cultivo mi huertita”.
Y otro, mostrando su mano llena de cicatrices, dijo: “Mi jubilación no me alcanza para vivir con mi mujer y un hijo que estudia. Debí seguir trabajando y una máquina me destrozó la mano”.

Cuatro fueron las ofrendas presentadas por parte de la comunidad diocesana, una por cada departamento. Todas ellas, de profundo significado.

La primera fue presentada por una familia de “La Arena”, departamento de Río Negro, que consistió en una casa de hornero, símbolo de la necesidad de hogar digno para las familias uruguayas.

Dos obreros de Paysandú ofrecieron sus manos, disponibles para construir, como obreros de la esperanza, la justicia y la paz.

Símbolo del sufrimiento de pensionistas y jubilados uruguayos, dos jubilados presentaron al Santo Padre una cruz y una carta. En último término, dos laicos comprometidos en promoción humana presentaron al Papa un álbum fotográfico con muestras de la tarea que se realiza en ese sentido.

El texto de la carta ofrecida, era el siguiente: “Santo Padre: Los Pensionistas y Jubilados no privilegiados del Litoral Norte Uruguayo le decimos emocionados: Bienvenido a nuestra Diócesis de Salto. Como sabemos que al igual que Cristo le preocupa y se interesa por los más humildes, es que decidimos enterarlo de la situación de este grupo de pasivos, para lo cual, dejemos hablar a varios de ellos.

“Tengo noventa años. Resolví mi situación, penosa por cierto, viviendo con mis familiares. Entre varios hacemos un pozo común, para la compra de alimentos. La ropa o los remedios se adquieren si hay sobrante de dinero, circunstancia que rara vez se da”. Otro dijo: “Mi jubilación no alcanza, pero..a quién quejarse?…Y muy resignado agregaba: “Mire mis brazos, ya no tengo fuerzas, pero aún así cultivo mi huertita”.

Y otro, mostrando su mano llena de cicatrices, dijo: “Mi jubilación no me alcanza para vivir con mi mujer y un hijo que estudia. Debí seguir trabajando y una máquina me destrozó la mano”.

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La nueva evangelización

LA HOMILÍA
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los que sufren (Isaías 61,1). Estas palabras del profeta Isaías que acabamos de escuchar fueron escritas varios siglos antes de la venida de Cristo.
El mismo día en que daba comienzo a su actividad mesiánica –como nos narra el evangelista San Lucas- Jesús, tomando el volumen del profeta Isaías en la sinagoga de Nazaret leyó estas mismas palabras . Ante la gente de su misma ciudad, con quien había vivido durante treinta años declaró: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír” (Lucas 4,21).
El Señor se presenta abiertamente como Aquel a quien el Padre “ha ungido” (Is.6l,1) y “ha enviado” al mundo, el que viene con la potencia del Espíritu de Dios para anunciar la Buena Nueva del Evangelio.
Las palabras del profeta Isaías que Jesús aplicó a sí mismo en la sinagoga de Nazaret, señalan el comienzo de la proclamación del Evangelio: el comienzo de la evangelización.
Jesucristo es el primer evangelizador, y así, dondequiera que se anuncia la Buena Nueva en nombre de Cristo, allí mismo actúa. Él como mensajero de salvación. Esta es la salvación que toda la asamblea ha invocado, dirigiéndose a Dios: “Muéstranos, Señor tu misericordia, y danos tu salvación” (Salmo 84/85,8).
El Evangelio es la revelación de Dios, el cual tanto amó al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que el hombre tenga la vida eterna (Cf. Juan 3,15), porque anuncia la liberación a aquellos que se encuentran en la  esclavitud del pecado y de la muerte (Cf.Ibid.); porque sana las llagas del corazón destrozado (Cf.Ibid.) y proclama el “año de gracia del Señor” (Is.6,21), es decir la vida de Dios en los corazones humanos.
500 AÑOS DE DIFUSION
DE LA BUENA NUEVA
Jesucristo, a la vez que dio el Evangelio a la Iglesia, ordenó a los Apóstoles –a ellos en primer lugar-  pero con ellos a todos nosotros: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Marcos 16,15) “hasta los confines de la tierra (Act.1,8).
Se acerca, hermanos míos, el año en que el continente americano –y particularmente América Latina- dará gracias a la Santísima Trinidad por los quinientos años de evangelización, es decir, por los quinientos años de la llegada de la “Buena Nueva” hasta lo que entonces eran “los confines de la tierra”. Discípulos de Cristo proclamaron el Evangelio en las tierras recién descubiertas. Entonces como ahora, seguían teniendo vigencia las palabras que había pronunciado el Maestro: “el que crea y sea bautizado se salvará, el que no crea se condenará” (Mc. 16,16). Conscientes de ello, los primeros evangelizadores, movidos por la fe en las palabras de Cristo y por su amor a las almas, realizaron una labor admirable para acercar a Cristo a los pueblos recién conocidos. Al mismo tiempo, llevaron a cabo un ingente trabajo de promoción social y cultural que hoy es orgullo y patrimonio de todo el Continente, y forma parte del ser nacional de todos estos países. Monumentos artísticos y literarios, gramáticas y catecismos en las principales lenguas indígenas, las ordenanzas y leyes de Indias, son algunos de los frutos de esa obra de civilización. La “Buena Nueva” se extendió en muchas ocasiones, antes de que se instalaran de manera permanente los pobladores europeos y fue siempre un factor de armonía y defensa de los derechos de los más débiles.
LA CONTINUIDAD DE
LA EVANGELIZACIÓN
Jesucristo, a la vez que dio el Evangelio a la Iglesia, ordeno a los Apóstoles- a ellos en primer lugar- pero con ellos a todos nosotros: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Mc.16,15) “hasta los confines de la tierra (Act.1,8).
Se acerca, hermanos, el año en que el continente americano –y particularmente América Latina- dará gracias a la Santísima Trinidad por los quinientos años de evangelización, es decir, por los quinientos años de  la llegada de “Buena Nueva” hasta lo que entonces eran “los confines de la tierra”. Discípulos de Cristo proclamaron el Evangelio en las tierras recién descubiertas. Entonces, como ahora, seguían teniendo vigencia las palabras que había pronunciado el Maestro: “el que crea y sea bautizado se salvará, el que no crea se condenará” (Mc.16,16).Conscientes de ello, los primeros evangelizadores, movidos por la fe en las palabras de Cristo y por su amor a las almas, realizaron una labor admirable para acercar a Cristo a los pueblos recién conocidos. Al tiempo, llevaron a cabo un ingente trabajo de promoción social y cultural que hoy es orgullo y patrimonio de todo el Continente, y forma parte del ser nacional de todos estos países. Monumentos artísticos y literarios, gramáticas y catecismos en las principales lenguas indígenas, las ordenanzas y leyes de Indias, son algunos de los frutos de esa obra de civilización. La “Buena Nueva” se extendió, en muchas ocasiones, antes de que se instalaran de manera permanente los pobladores europeos y fue siempre un factor de armonía y defensa de los derechos de los más débiles.
LA CONTINUIDAD DE
LA EVANGELIZACIÓN
Este proceso –con sus variaciones locales- tuvo lugar también en el Uruguay. En efecto, las reducciones guaraníticas en el norte y las fundaciones de los Padres Franciscanos en las desembocaduras de los ríos  Negro y Uruguay precedieron en vuestro país a los nuevos asentamientos urbanos, indios misioneros, procedentes de aquellas históricas instituciones, participaron activamente en el establecimiento, construcción y defensa de las poblaciones que fueron apareciendo sucesivamente. La Iglesia estuvo también presente en Montevideo desde su nacimiento como ciudad, cuando fue fundada bajo el patrocinio de los santos Felipe y Santiago, por familias venidas de las Islas Canarias en el navío “Nuestra Señora de la Encina”, siendo acompañadas por algunos eclesiásticos. Es motivo de sano orgullo para los uruguayos representar la presencia constante de Nuestra Señora de los Treinta y Tres en la configuración de esta tierra como nación. El trabajo denodado de tantos sacerdotes, religiosos y laicos, y la llama de la fe siempre viva en las familias cristianas, verdaderas iglesias domésticas, hicieron  posible la continuidad de aquella primera evangelización, y la gozosa realidad de vida cristiana que he comprobado entre vosotros durante mi estancia entre vosotros. Vuestra presencia aquí es una muestra clara de ese “fruto” (Sal.84/85, 13) que ha dado la “tierra” (ibid,) regada por la lluvia del Señor. Todos los que me acompañáis en esta Eucaristía sois parte de esa corona y de esas joyas (cf. Is. 61,10) con que Dios adorna a los que son fieles, a cuantos no cesan  en su empeño por mantener la fe en este país. Por eso es para mí motivo de alegría estar en Salto entre vosotros. A todos saludo con entrañable afecto: al Obispo de esta diócesis, a las autoridades, a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, y a todos los fieles. Saludo también a todos los Hermanos en el Episcopado aquí presentes, en especial al Obispo de Tacuarembó y a los fieles de Tacuarembó, así como a los venidos de otros lugares del Uruguay, y a los llegados de regiones limítrofes de Argentina y Brasil.
NUEVA EN SU ARDOR,
MÉTODO Y EXPRESIÓN.
Del profeta Isaías hemos escuchado: “Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos” (Is.61,11). En el año 1992 daremos gracias a Dios, de modo particular, por los continuos brotes y las  continuas “semillas” que ha producido la evangelización, iniciada siglos atrás.  Recordaremos también con gratitud a aquellos que incansablemente han proclamado aquí la “Buena Nueva”, generación tras generación. Llegaremos , en fin, con grata memoria hasta aquellos “primeros cristianos” de América Latina que fueron como tierra buena en la cual la semilla enraizó y dio “fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta” (cf. Mt.13,8). Dispongamos ahora nuestro espíritu para celebrar este V Centenario llevando a cabo en todo el continente americano y en el Uruguay en particular, uma “evangelización nueva”- Nueva en su ardor, en sus métodos en su expresión” (Discurso al CELAM 9.11.83).
Será nueva en su ardor si a medida que se va obrando, corroboráis y más a la unión con Cristo, primer evangelizador. “Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos, los que se convierten de corazón” (Sal. 84/85-9)- El tiempo nuevo de evangelización se inicia por la conversión del corazón. Para entender este anuncio de paz hemos de ser sus amigos, hemos de descubrir nuevamente que la vocación cristiana es vocación de santidad (cf. Lumen gentium 11), pues Dios dijo “Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial” (Mt.5,48). Como ya indicó mi venerable predecesor Pablo VI en el Concilio Vaticano II “ha exhortado con premurosa insistencia a todos los fieles de cualquier condición o grado, a alcanzar la plenitud de la vida cristiana, la perfección de la caridad. Esta fuerte vocación a la santidad puede ser considerada como el elemento más característico de todo el Magisterio conciliar, y por así decir, su último fin” (Sanctitatis clarior 19.3.69)  Es la clave del ardor renovado de la nueva evangelización.
LA PATRIA NACIO CATÓLICA
Vuestra patria, como os recordé el año pasado en Tres Cruces, nació católica y ha dado muchos frutos de apostolado. Ahora ha llegado el momento de la maduración de vuestra fe y el tiempo de una “nueva evangelización”. El renovado ardor apostólico que se requiere en nuestros días para la evangelización arranca de un reiterado acto de confianza en Jesucristo; porque El es quien mueve los corazones. El es el único que tiene palabras de vida eterna para alimentar a las almas hambrientas de eternidad. El es quien nos trasmite su fuego apostólico en la oración, en los sacramentos y especialmente en la Eucaristía. “He venido a traer fuego la tierra y ¿qué quiero sino que arda?” (Lc.12,49). Estas ansias de Cristo siguen vivas en su corazón.
La evangelización, que tiene como proyección necesaria también la preocupación por el bienestar material del prójimo y por hallar remedio a sus necesidades, será eficaz si culmina en la práctica sacramental, que es el cauce por donde discurre la nueva vida que Cristo ofrece como fruto de la redención. A este propósito, aliento vivamente la iniciativa pastoral de vuestros Obispos al haber convocado un Año Eucarístico para que la virtud del amor de Cristo que se nos entrega como alimento, sea la fuente de donde broten los nuevos apóstoles que necesita el Uruguay de hoy.
Sentir ardor apostólico significa tener hambre de contagiar a otros la alegría de la fe. Ciertamente respetando la libertad del prójimo, lo cual no quiere decir indiferencia respecto a la verdad que Dios nos ha revelado. “La palabra que oís no es mía, sino de Aquel que me ha enviado, nos dice Jesús (Jn.14,24). El cristiano por tanto, no da testimonio de un hallazgo humano, sino de una certeza que procede de Dios. Por eso, en un clima de diálogo sincero y de amistad no puede ocultar nunca su fe o prescindir de ella en el enfoque y en la resolución de las distintas cuestiones que plantea la convivencia entre los hombres. El ardor apostólico no es, pues, fanatismo, sino coherencia de vida cristiana. Sin juzgar las intenciones ajenas debemos llamar bien al bien y mal al mal. Es de sobra sabido que desfigurando la verdad no se solucionan los problemas. Es la apertura a la verdad de Cristo  la que trae la paz a las almas. No tengáis miedo a las dificultades ni a las incomprensiones tantas veces inevitables, que produce en el mundo el esfuerzo por ser fieles al Señor. Ya sabemos que el cristianismo nunca fue un camino cómodo y también sabemos que vale la pena gastar la vida día a día, en un trabajo constante por ser coherentes con la fe que hemos recibido.  Abrid a Cristo las puertas de vuestros corazones para que os transforme en propagadores de su Evangelio.
NUEVA EN
SUS MÉTODOS
La evangelización será “nueva en sus métodos si cada uno de los miembros de la Iglesia se hace protagonista de la difusión del mensaje de Cristo”. “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor () me ha enviado para dar la Buena Noticia”(Is.61,1) Cada cristiano, puede repetir estas palabras del profeta. Cada uno puede escuchar también, como dirigidas a él , las palabras de Cristo a los Apóstoles poco antes de la Ascensión : “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Mt. 16,15). “Todos los fieles –os digo con palabras del Concilio Vaticano II- tienen el deber de hacer apostolado según su condición y capacidad”. La evangelización, pues es la tarea de todos los miembros de la Iglesia. Todos los fieles bajo la guía de sus Pastores, han de ser verdaderos apóstoles. Se trata  de un apostolado que está al alcance de todos los cristianos en su entorno familiar, laboral y social. Es un apostolado que tiene como principio imprescindible el buen ejemplo en la conducta diaria – a pesar de las propias limitaciones personales- y que debe continuarse con la palabra, cada uno de acuerdo con su situación en la vida privada y en la vida pública.
NUEVA EN
SU EXPRESION
Para que la evangelización seá nueva también en su expresión, debéis estar con los oídos atentos a lo que dice el Señor, esto  es, siempre en actitud de escucha a lo que el mismo Señor puede sugerir, en cualquier momento “Muéstranos, Seño, tu misericordia y danos tu salvación. Voy a escuchar lo que dice el Señor (Sal. 84/85, 8-9). Cada hombre y cada mujer cristiano ha de adquirir un sólido conocimiento de las verdades  adecuado a su propia formación cultural e intelectual, siguiendo las enseñanzas de la Iglesia. Cada uno ha de pedir al Espíritu Santo que le permita llevar el “alegre anuncio”, la Buena Nueva”, a todos los ambientes en que se desarrolla su existencia. Esa profunda transformación cristiana le permitirá  verter “el vino nuevo” de que nos habla el Evangelio, en “odres nuevos” (Mt.7,17), anunciar la Buena Noticia con un lenguaje que todos puedan entender.
Los grupos y asociaciones apostólicas han de demostrar particular interés en una mayor profundización en la vida cristiana, en un conocimientos más hondo de la fe católica, así como una participación más frecuente y activa en la vida litúrgica de la Iglesia. Por su parte, los diversos movimientos de apostolado en el Uruguay, los grupos de reflexión y oración, las comunidades de base y asociaciones eclesiales, han dado y continuarán dando, con la gracia de Dios,  frutos que manifiesten la vitalidad propia de la Iglesia. A todos deseo recordarles que “deben ser destinatarios especiales de la evangelización y al mismo tiempo evangelizadores” (Evangeli nuntiandi,58), mostrando en todo momento su genuina fidelidad al Magisterio de la Iglesia, al Papa y a  los Obispos, así como su proyección universalista y misionera, y un decidido compromiso por la justicia.
PROMOCIÓN DE
LA  JUSTICIA
La lectura de hoy, tomada del evangelio de San Lucas, nos muestra a Jesús que siente compasión por la muchedumbre, y que realiza la multiplicación de los panes. Nos dice el texto sagrado que cuando se hizo tarde, se acercaron los discípulos de Jesús a decirle –“despídelos..que vayan a los expendios y aldeas de alrededor y se compren de comer (Mc.6,36). El Señor  respondió_-“Dadles vosotros de comer” (Mc.6,37). Y cuando se vio que las provisiones eran insuficientes, Cristo tomó lo poco que tenían, mandó que se sentaran  todos sobre la hierba y se produjo el milagro: cinco panes y dos peces fueron suficientes para saciar el hambre de cinco mil hombres (cf. Mc.6,44). San Marcos añade que sobraron “doce cestos de pan y  sobras de peces”. (Mc.6,43).
Este acontecimiento es un testimonio elocuente de que la preocupación por el pan para el hombre acompaña siempre la evangelización. Y el pan es símbolo de sus necesidades temporales. La Iglesia ha entendido la evangelización a lo largo de la historia, y por esto, junto con la proclamación de la Buena Nueva se emprendían iniciativas que buscaban satisfacer tales necesidades. Como bien lo señalaba mi predecesor Pablo VI, de feliz memoria, “evangelizar para la Iglesia es llevar la Buena Nueva a todos los estratos de la humanidad, es, con su influjo, transformar desde dentro, hacer nueva la humanidad misma: “Mira que hago un mundo nuevo” (Ap. 21,5 –Evangeli nuntiandi 18). La nueva evangelización, impulsada por el mandamiento del amor, hará brotar la deseada promoción de la justicia y el desarrollo  en su sentido más pleno, así como la justa distribución de las riquezas y el respeto de la dignidad de la persona, como imperativo ineludible para todos y cada uno de los uruguayos. Y “en este empeño –como he indicado en la encíclica “Sollicitudo rei sociales”- deben ser ejemplo y guía los hijos de la Iglesia, llamados según el programa anunciado por el mismo Jesús en la sinagoga de Nazaret, a anunciar a los pobres la Buena Noticia…a proclamar la liberación de los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar  un año de gracia del Señor (Lc.4, 18-19).
EL EVANGELIO DE
LOS POBRES
Leemos también en el libro de Isaías: “Desbordo de gozo en el Señor, y me alegro con mi Dios, porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo (61,10). Así habla la Iglesia a Cristo. En efecto, Cristo es el Esposo de la Iglesia, según leemos en la carta a los Efesios (cf.Ef.,5,25- 27.32). Como Esposo se preocupa de que su Esposa sea revestida con el manto de salvación. Dios, en efecto, ha amado tanto al mundo que le dio su Hijo unigénito “para que el mundo se salve por El” (Jn.3,17) El Hijo de Dios, se ha dado a sí mismo para restituir al hombre la belleza de la imagen y de la semejanza de Dios. En la Cruz de Cristo y en su resurrección encuentra la fuente el “Evangelio de los pobres” y el “pan de la Eucaristía, así como la fuerza curativa del sacramento de la Reconciliación para vendar los corazones desgarrados (Is.61,1) Y por más que en el camino de la evangelización a lo largo de la historia de la Iglesia- también en este continente- no falten las huellas propias de la debilidad y el pecado multiforme- a pesar de todo, elevemos nuestros ojos con gratitud a Aquel que “nos amó hasta el extremo (Jn.13,1) y nos ha revestido con el manto de salvación (Is. 61,10). Démosle gracias por el amor, por la redención, por la Alianza con Dios en su Sangre. Por la fe y por la vida de fe. Agradezcamos al Señor los cinco siglos de evangelización en toda la América Latina. ¡Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo!”-

LA HOMILÍA

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los que sufren (Isaías 61,1). Estas palabras del profeta Isaías que acabamos de escuchar fueron escritas varios siglos antes de la venida de Cristo.

El mismo día en que daba comienzo a su actividad mesiánica –como nos narra el evangelista San Lucas- Jesús, tomando el volumen del profeta Isaías en la sinagoga de Nazaret leyó estas mismas palabras . Ante la gente de su misma ciudad, con quien había vivido durante treinta años declaró: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír” (Lucas 4,21).

El Señor se presenta abiertamente como Aquel a quien el Padre “ha ungido” (Is.6l,1) y “ha enviado” al mundo, el que viene con la potencia del Espíritu de Dios para anunciar la Buena Nueva del Evangelio.

Las palabras del profeta Isaías que Jesús aplicó a sí mismo en la sinagoga de Nazaret, señalan el comienzo de la proclamación del Evangelio: el comienzo de la evangelización.

Jesucristo es el primer evangelizador, y así, dondequiera que se anuncia la Buena Nueva en nombre de Cristo, allí mismo actúa. Él como mensajero de salvación. Esta es la salvación que toda la asamblea ha invocado, dirigiéndose a Dios: “Muéstranos, Señor tu misericordia, y danos tu salvación” (Salmo 84/85,8).

El Evangelio es la revelación de Dios, el cual tanto amó al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que el hombre tenga la vida eterna (Cf. Juan 3,15), porque anuncia la liberación a aquellos que se encuentran en la  esclavitud del pecado y de la muerte (Cf.Ibid.); porque sana las llagas del corazón destrozado (Cf.Ibid.) y proclama el “año de gracia del Señor” (Is.6,21), es decir la vida de Dios en los corazones humanos.

500 AÑOS DE DIFUSION

DE LA BUENA NUEVA

Jesucristo, a la vez que dio el Evangelio a la Iglesia, ordenó a los Apóstoles –a ellos en primer lugar-  pero con ellos a todos nosotros: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Marcos 16,15) “hasta los confines de la tierra (Act.1,8).

Se acerca, hermanos míos, el año en que el continente americano –y particularmente América Latina- dará gracias a la Santísima Trinidad por los quinientos años de evangelización, es decir, por los quinientos años de la llegada de la “Buena Nueva” hasta lo que entonces eran “los confines de la tierra”. Discípulos de Cristo proclamaron el Evangelio en las tierras recién descubiertas. Entonces como ahora, seguían teniendo vigencia las palabras que había pronunciado el Maestro: “el que crea y sea bautizado se salvará, el que no crea se condenará” (Mc. 16,16). Conscientes de ello, los primeros evangelizadores, movidos por la fe en las palabras de Cristo y por su amor a las almas, realizaron una labor admirable para acercar a Cristo a los pueblos recién conocidos. Al mismo tiempo, llevaron a cabo un ingente trabajo de promoción social y cultural que hoy es orgullo y patrimonio de todo el Continente, y forma parte del ser nacional de todos estos países. Monumentos artísticos y literarios, gramáticas y catecismos en las principales lenguas indígenas, las ordenanzas y leyes de Indias, son algunos de los frutos de esa obra de civilización. La “Buena Nueva” se extendió en muchas ocasiones, antes de que se instalaran de manera permanente los pobladores europeos y fue siempre un factor de armonía y defensa de los derechos de los más débiles.

LA CONTINUIDAD DE

LA EVANGELIZACIÓN

Jesucristo, a la vez que dio el Evangelio a la Iglesia, ordeno a los Apóstoles- a ellos en primer lugar- pero con ellos a todos nosotros: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Mc.16,15) “hasta los confines de la tierra (Act.1,8).

Se acerca, hermanos, el año en que el continente americano –y particularmente América Latina- dará gracias a la Santísima Trinidad por los quinientos años de evangelización, es decir, por los quinientos años de  la llegada de “Buena Nueva” hasta lo que entonces eran “los confines de la tierra”. Discípulos de Cristo proclamaron el Evangelio en las tierras recién descubiertas. Entonces, como ahora, seguían teniendo vigencia las palabras que había pronunciado el Maestro: “el que crea y sea bautizado se salvará, el que no crea se condenará” (Mc.16,16).Conscientes de ello, los primeros evangelizadores, movidos por la fe en las palabras de Cristo y por su amor a las almas, realizaron una labor admirable para acercar a Cristo a los pueblos recién conocidos. Al tiempo, llevaron a cabo un ingente trabajo de promoción social y cultural que hoy es orgullo y patrimonio de todo el Continente, y forma parte del ser nacional de todos estos países. Monumentos artísticos y literarios, gramáticas y catecismos en las principales lenguas indígenas, las ordenanzas y leyes de Indias, son algunos de los frutos de esa obra de civilización. La “Buena Nueva” se extendió, en muchas ocasiones, antes de que se instalaran de manera permanente los pobladores europeos y fue siempre un factor de armonía y defensa de los derechos de los más débiles.

LA CONTINUIDAD DE

LA EVANGELIZACIÓN

Este proceso –con sus variaciones locales- tuvo lugar también en el Uruguay. En efecto, las reducciones guaraníticas en el norte y las fundaciones de los Padres Franciscanos en las desembocaduras de los ríos  Negro y Uruguay precedieron en vuestro país a los nuevos asentamientos urbanos, indios misioneros, procedentes de aquellas históricas instituciones, participaron activamente en el establecimiento, construcción y defensa de las poblaciones que fueron apareciendo sucesivamente. La Iglesia estuvo también presente en Montevideo desde su nacimiento como ciudad, cuando fue fundada bajo el patrocinio de los santos Felipe y Santiago, por familias venidas de las Islas Canarias en el navío “Nuestra Señora de la Encina”, siendo acompañadas por algunos eclesiásticos. Es motivo de sano orgullo para los uruguayos representar la presencia constante de Nuestra Señora de los Treinta y Tres en la configuración de esta tierra como nación. El trabajo denodado de tantos sacerdotes, religiosos y laicos, y la llama de la fe siempre viva en las familias cristianas, verdaderas iglesias domésticas, hicieron  posible la continuidad de aquella primera evangelización, y la gozosa realidad de vida cristiana que he comprobado entre vosotros durante mi estancia entre vosotros. Vuestra presencia aquí es una muestra clara de ese “fruto” (Sal.84/85, 13) que ha dado la “tierra” (ibid,) regada por la lluvia del Señor. Todos los que me acompañáis en esta Eucaristía sois parte de esa corona y de esas joyas (cf. Is. 61,10) con que Dios adorna a los que son fieles, a cuantos no cesan  en su empeño por mantener la fe en este país. Por eso es para mí motivo de alegría estar en Salto entre vosotros. A todos saludo con entrañable afecto: al Obispo de esta diócesis, a las autoridades, a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, y a todos los fieles. Saludo también a todos los Hermanos en el Episcopado aquí presentes, en especial al Obispo de Tacuarembó y a los fieles de Tacuarembó, así como a los venidos de otros lugares del Uruguay, y a los llegados de regiones limítrofes de Argentina y Brasil.

NUEVA EN SU ARDOR,

MÉTODO Y EXPRESIÓN.

Del profeta Isaías hemos escuchado: “Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos” (Is.61,11). En el año 1992 daremos gracias a Dios, de modo particular, por los continuos brotes y las  continuas “semillas” que ha producido la evangelización, iniciada siglos atrás.  Recordaremos también con gratitud a aquellos que incansablemente han proclamado aquí la “Buena Nueva”, generación tras generación. Llegaremos , en fin, con grata memoria hasta aquellos “primeros cristianos” de América Latina que fueron como tierra buena en la cual la semilla enraizó y dio “fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta” (cf. Mt.13,8). Dispongamos ahora nuestro espíritu para celebrar este V Centenario llevando a cabo en todo el continente americano y en el Uruguay en particular, uma “evangelización nueva”- Nueva en su ardor, en sus métodos en su expresión” (Discurso al CELAM 9.11.83).

Será nueva en su ardor si a medida que se va obrando, corroboráis y más a la unión con Cristo, primer evangelizador. “Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos, los que se convierten de corazón” (Sal. 84/85-9)- El tiempo nuevo de evangelización se inicia por la conversión del corazón. Para entender este anuncio de paz hemos de ser sus amigos, hemos de descubrir nuevamente que la vocación cristiana es vocación de santidad (cf. Lumen gentium 11), pues Dios dijo “Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial” (Mt.5,48). Como ya indicó mi venerable predecesor Pablo VI en el Concilio Vaticano II “ha exhortado con premurosa insistencia a todos los fieles de cualquier condición o grado, a alcanzar la plenitud de la vida cristiana, la perfección de la caridad. Esta fuerte vocación a la santidad puede ser considerada como el elemento más característico de todo el Magisterio conciliar, y por así decir, su último fin” (Sanctitatis clarior 19.3.69)  Es la clave del ardor renovado de la nueva evangelización.

LA PATRIA NACIO CATÓLICA

Vuestra patria, como os recordé el año pasado en Tres Cruces, nació católica y ha dado muchos frutos de apostolado. Ahora ha llegado el momento de la maduración de vuestra fe y el tiempo de una “nueva evangelización”. El renovado ardor apostólico que se requiere en nuestros días para la evangelización arranca de un reiterado acto de confianza en Jesucristo; porque El es quien mueve los corazones. El es el único que tiene palabras de vida eterna para alimentar a las almas hambrientas de eternidad. El es quien nos trasmite su fuego apostólico en la oración, en los sacramentos y especialmente en la Eucaristía. “He venido a traer fuego la tierra y ¿qué quiero sino que arda?” (Lc.12,49). Estas ansias de Cristo siguen vivas en su corazón.

La evangelización, que tiene como proyección necesaria también la preocupación por el bienestar material del prójimo y por hallar remedio a sus necesidades, será eficaz si culmina en la práctica sacramental, que es el cauce por donde discurre la nueva vida que Cristo ofrece como fruto de la redención. A este propósito, aliento vivamente la iniciativa pastoral de vuestros Obispos al haber convocado un Año Eucarístico para que la virtud del amor de Cristo que se nos entrega como alimento, sea la fuente de donde broten los nuevos apóstoles que necesita el Uruguay de hoy.

Sentir ardor apostólico significa tener hambre de contagiar a otros la alegría de la fe. Ciertamente respetando la libertad del prójimo, lo cual no quiere decir indiferencia respecto a la verdad que Dios nos ha revelado. “La palabra que oís no es mía, sino de Aquel que me ha enviado, nos dice Jesús (Jn.14,24). El cristiano por tanto, no da testimonio de un hallazgo humano, sino de una certeza que procede de Dios. Por eso, en un clima de diálogo sincero y de amistad no puede ocultar nunca su fe o prescindir de ella en el enfoque y en la resolución de las distintas cuestiones que plantea la convivencia entre los hombres. El ardor apostólico no es, pues, fanatismo, sino coherencia de vida cristiana. Sin juzgar las intenciones ajenas debemos llamar bien al bien y mal al mal. Es de sobra sabido que desfigurando la verdad no se solucionan los problemas. Es la apertura a la verdad de Cristo  la que trae la paz a las almas. No tengáis miedo a las dificultades ni a las incomprensiones tantas veces inevitables, que produce en el mundo el esfuerzo por ser fieles al Señor. Ya sabemos que el cristianismo nunca fue un camino cómodo y también sabemos que vale la pena gastar la vida día a día, en un trabajo constante por ser coherentes con la fe que hemos recibido.  Abrid a Cristo las puertas de vuestros corazones para que os transforme en propagadores de su Evangelio.

NUEVA EN

SUS MÉTODOS

La evangelización será “nueva en sus métodos si cada uno de los miembros de la Iglesia se hace protagonista de la difusión del mensaje de Cristo”. “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor () me ha enviado para dar la Buena Noticia”(Is.61,1) Cada cristiano, puede repetir estas palabras del profeta. Cada uno puede escuchar también, como dirigidas a él , las palabras de Cristo a los Apóstoles poco antes de la Ascensión : “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Mt. 16,15). “Todos los fieles –os digo con palabras del Concilio Vaticano II- tienen el deber de hacer apostolado según su condición y capacidad”. La evangelización, pues es la tarea de todos los miembros de la Iglesia. Todos los fieles bajo la guía de sus Pastores, han de ser verdaderos apóstoles. Se trata  de un apostolado que está al alcance de todos los cristianos en su entorno familiar, laboral y social. Es un apostolado que tiene como principio imprescindible el buen ejemplo en la conducta diaria – a pesar de las propias limitaciones personales- y que debe continuarse con la palabra, cada uno de acuerdo con su situación en la vida privada y en la vida pública.

NUEVA EN

SU EXPRESION

Para que la evangelización seá nueva también en su expresión, debéis estar con los oídos atentos a lo que dice el Señor, esto  es, siempre en actitud de escucha a lo que el mismo Señor puede sugerir, en cualquier momento “Muéstranos, Seño, tu misericordia y danos tu salvación. Voy a escuchar lo que dice el Señor (Sal. 84/85, 8-9). Cada hombre y cada mujer cristiano ha de adquirir un sólido conocimiento de las verdades  adecuado a su propia formación cultural e intelectual, siguiendo las enseñanzas de la Iglesia. Cada uno ha de pedir al Espíritu Santo que le permita llevar el “alegre anuncio”, la Buena Nueva”, a todos los ambientes en que se desarrolla su existencia. Esa profunda transformación cristiana le permitirá  verter “el vino nuevo” de que nos habla el Evangelio, en “odres nuevos” (Mt.7,17), anunciar la Buena Noticia con un lenguaje que todos puedan entender.

Los grupos y asociaciones apostólicas han de demostrar particular interés en una mayor profundización en la vida cristiana, en un conocimientos más hondo de la fe católica, así como una participación más frecuente y activa en la vida litúrgica de la Iglesia. Por su parte, los diversos movimientos de apostolado en el Uruguay, los grupos de reflexión y oración, las comunidades de base y asociaciones eclesiales, han dado y continuarán dando, con la gracia de Dios,  frutos que manifiesten la vitalidad propia de la Iglesia. A todos deseo recordarles que “deben ser destinatarios especiales de la evangelización y al mismo tiempo evangelizadores” (Evangeli nuntiandi,58), mostrando en todo momento su genuina fidelidad al Magisterio de la Iglesia, al Papa y a  los Obispos, así como su proyección universalista y misionera, y un decidido compromiso por la justicia.

PROMOCIÓN DE

LA  JUSTICIA

La lectura de hoy, tomada del evangelio de San Lucas, nos muestra a Jesús que siente compasión por la muchedumbre, y que realiza la multiplicación de los panes. Nos dice el texto sagrado que cuando se hizo tarde, se acercaron los discípulos de Jesús a decirle –“despídelos..que vayan a los expendios y aldeas de alrededor y se compren de comer (Mc.6,36). El Señor  respondió_-“Dadles vosotros de comer” (Mc.6,37). Y cuando se vio que las provisiones eran insuficientes, Cristo tomó lo poco que tenían, mandó que se sentaran  todos sobre la hierba y se produjo el milagro: cinco panes y dos peces fueron suficientes para saciar el hambre de cinco mil hombres (cf. Mc.6,44). San Marcos añade que sobraron “doce cestos de pan y  sobras de peces”. (Mc.6,43).

Este acontecimiento es un testimonio elocuente de que la preocupación por el pan para el hombre acompaña siempre la evangelización. Y el pan es símbolo de sus necesidades temporales. La Iglesia ha entendido la evangelización a lo largo de la historia, y por esto, junto con la proclamación de la Buena Nueva se emprendían iniciativas que buscaban satisfacer tales necesidades. Como bien lo señalaba mi predecesor Pablo VI, de feliz memoria, “evangelizar para la Iglesia es llevar la Buena Nueva a todos los estratos de la humanidad, es, con su influjo, transformar desde dentro, hacer nueva la humanidad misma: “Mira que hago un mundo nuevo” (Ap. 21,5 –Evangeli nuntiandi 18). La nueva evangelización, impulsada por el mandamiento del amor, hará brotar la deseada promoción de la justicia y el desarrollo  en su sentido más pleno, así como la justa distribución de las riquezas y el respeto de la dignidad de la persona, como imperativo ineludible para todos y cada uno de los uruguayos. Y “en este empeño –como he indicado en la encíclica “Sollicitudo rei sociales”- deben ser ejemplo y guía los hijos de la Iglesia, llamados según el programa anunciado por el mismo Jesús en la sinagoga de Nazaret, a anunciar a los pobres la Buena Noticia…a proclamar la liberación de los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar  un año de gracia del Señor (Lc.4, 18-19).

EL EVANGELIO DE

LOS POBRES

Leemos también en el libro de Isaías: “Desbordo de gozo en el Señor, y me alegro con mi Dios, porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo (61,10). Así habla la Iglesia a Cristo. En efecto, Cristo es el Esposo de la Iglesia, según leemos en la carta a los Efesios (cf.Ef.,5,25- 27.32). Como Esposo se preocupa de que su Esposa sea revestida con el manto de salvación. Dios, en efecto, ha amado tanto al mundo que le dio su Hijo unigénito “para que el mundo se salve por El” (Jn.3,17) El Hijo de Dios, se ha dado a sí mismo para restituir al hombre la belleza de la imagen y de la semejanza de Dios. En la Cruz de Cristo y en su resurrección encuentra la fuente el “Evangelio de los pobres” y el “pan de la Eucaristía, así como la fuerza curativa del sacramento de la Reconciliación para vendar los corazones desgarrados (Is.61,1) Y por más que en el camino de la evangelización a lo largo de la historia de la Iglesia- también en este continente- no falten las huellas propias de la debilidad y el pecado multiforme- a pesar de todo, elevemos nuestros ojos con gratitud a Aquel que “nos amó hasta el extremo (Jn.13,1) y nos ha revestido con el manto de salvación (Is. 61,10). Démosle gracias por el amor, por la redención, por la Alianza con Dios en su Sangre. Por la fe y por la vida de fe. Agradezcamos al Señor los cinco siglos de evangelización en toda la América Latina. ¡Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo!”-

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Fechas importantes en la vida de Juan Pablo II

KAROL WOJTYLA, futuro Papa Juan Pablo II nació en Wadowice el 18 de mayo de 1920.
Fue ordenado sacerdote el 1º de noviembre de 1946.
Fue nombrado Obispo Auxiliar de Cracovia por Pío XII el 4 de julio de 1958 y consagrado el 28 de setiembre de ese año.
Pablo VI  lo hizo arzobispo de Cracovia el 13 de enero de 1964 y luego Cardenal el 26 de junio de 1967.
El 16 de octubre de 1978 fue elegido Papa .
El 13 de mayo de 1981 sufrió un intento de asesinato.
Falleció en el Vaticano el 2 de abril de 2005.
Benedicto XVI lo declaró Venerable el 19 de diciembre de 2009 y lo beatificó el 1º de mayo de 2011-

KAROL WOJTYLA, futuro Papa Juan Pablo II nació en Wadowice el 18 de mayo de 1920.

Fue ordenado sacerdote el 1º de noviembre de 1946.

Fue nombrado Obispo Auxiliar de Cracovia por Pío XII el 4 de julio de 1958 y consagrado el 28 de setiembre de ese año.

Pablo VI  lo hizo arzobispo de Cracovia el 13 de enero de 1964 y luego Cardenal el 26 de junio de 1967.

El 16 de octubre de 1978 fue elegido Papa .

El 13 de mayo de 1981 sufrió un intento de asesinato.

Falleció en el Vaticano el 2 de abril de 2005.

Benedicto XVI lo declaró Venerable el 19 de diciembre de 2009 y lo beatificó el 1º de mayo de 2011-

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Mons. Mendiharat le dio la bienvenida

Antes de iniciarse la ceremonia en el Parque Mattos Netto, Mons. Marcelo Mendiharat, dio la bienvenida al Sumo Pontífice, que ya se encontraba  bajo el original quincho que cubría el altar. Estas fueron las palabras del entonces Obispo de la Diócesis de Salto:
“Te damos esta bienvenida de todo corazón, todos los que ves aquí reunidos, autoridades y pueblo cristiano. Lo hacemos frente y debajo del quincho que nos cobija, típica cobertura de las casas de nuestra gente humilde. Lo hacemos a la vista del hermoso río patrio, que nos da luz y energía, y podría proporcionar mucha vida.
Muchos han venido de lejos, de todos los rincones de la Diócesis de Salto, de la de Tacuarembó, y de las demás Diócesis del Uruguay, de la Argentina, del Brasil y del Paraguay, junto a tantos diocesanos salteños que buscan fuera de su tierra natal mejores condiciones de vida.
Santo Padre, todos nosotros, orientales, después de largos y duros años de dictadura, como bien sabes, luchamos por vivir en plenitud la democracia reconquistada.
Esta Iglesia diocesana, que ha compartido los sufrimientos de nuestro pueblo, padeciéndolos duramente en no pocos de sus miembros, quiere también contribuir en la construcción de una sociedad más justa y más fraterna. Es su voluntad decidida, no siempre bien comprendida y no pocas veces criticada, pero que está inscripta en la opción por los pobres y oprimidos.
Esto se enraíza en el legado que nos han dejado los que nos han precedido. Quiero tan solo recordar a los dos primeros pastores de esta joven diócesis: Mons. Camacho, primer Obispo, y Mons. Viola, que buscó toda su vida con incansable celo cumplir el lema: Me envió a evangelizar a los pobres.
Nos sigue preocupando, y ahora más que nunca, el creciente empobrecimiento de nuestro pueblo, con sus manifestaciones de falta  de vivienda digna, de salarios insuficientes, de alimentación y salud adecuados, de falta de trabajo, de mala distribución de la tierra, de pérdida de la noción de pecado y de valores morales.
Como Jesús, sentimos esto muy  hondamente y nos aflige,  y a su tiempo, hemos concordado que este es el desafío primero para nuestra pastoral. Santo Padre, recogiendo con amor tus propias palabras pronunciadas en Haití, cuando nos hablabas de la evangelización nueva, desde hace tres años nos esforzamos con nuevos bríos, en construir una Iglesia orante, servicial y fraterna.
Ejerciendo una corresponsabilidad efectiva, sacerdotes, religiosos, laicos consagrados y laicos, estamos actuando una nueva etapa a través de un plan de pastoral de conjunto adecuado a la realidad de nuestro litoral norte uruguayo, privilegiando las comunidades eclesiales de base, y  la pastoral social liberadora como respuesta al desafío planteado.

Antes de iniciarse la ceremonia en el Parque Mattos Netto, Mons. Marcelo Mendiharat, dio la bienvenida al Sumo Pontífice, que ya se encontraba  bajo el original quincho que cubría el altar. Estas fueron las palabras del entonces Obispo de la Diócesis de Salto:

“Te damos esta bienvenida de todo corazón, todos los que ves aquí reunidos, autoridades y pueblo cristiano. Lo hacemos frente y debajo del quincho que nos cobija, típica cobertura de las casas de nuestra gente humilde. Lo hacemos a la vista del hermoso río patrio, que nos da luz y energía, y podría proporcionar mucha vida.

Muchos han venido de lejos, de todos los rincones de la Diócesis de Salto, de la de Tacuarembó, y de las demás Diócesis del Uruguay, de la Argentina, del Brasil y del Paraguay, junto a tantos diocesanos salteños que buscan fuera de su tierra natal mejores condiciones de vida.

Santo Padre, todos nosotros, orientales, después de largos y duros años de dictadura, como bien sabes, luchamos por vivir en plenitud la democracia reconquistada.

Esta Iglesia diocesana, que ha compartido los sufrimientos de nuestro pueblo, padeciéndolos duramente en no pocos de sus miembros, quiere también contribuir en la construcción de una sociedad más justa y más fraterna. Es su voluntad decidida, no siempre bien comprendida y no pocas veces criticada, pero que está inscripta en la opción por los pobres y oprimidos.

Esto se enraíza en el legado que nos han dejado los que nos han precedido. Quiero tan solo recordar a los dos primeros pastores de esta joven diócesis: Mons. Camacho, primer Obispo, y Mons. Viola, que buscó toda su vida con incansable celo cumplir el lema: Me envió a evangelizar a los pobres.

Nos sigue preocupando, y ahora más que nunca, el creciente empobrecimiento de nuestro pueblo, con sus manifestaciones de falta  de vivienda digna, de salarios insuficientes, de alimentación y salud adecuados, de falta de trabajo, de mala distribución de la tierra, de pérdida de la noción de pecado y de valores morales.

Como Jesús, sentimos esto muy  hondamente y nos aflige,  y a su tiempo, hemos concordado que este es el desafío primero para nuestra pastoral. Santo Padre, recogiendo con amor tus propias palabras pronunciadas en Haití, cuando nos hablabas de la evangelización nueva, desde hace tres años nos esforzamos con nuevos bríos, en construir una Iglesia orante, servicial y fraterna.

Ejerciendo una corresponsabilidad efectiva, sacerdotes, religiosos, laicos consagrados y laicos, estamos actuando una nueva etapa a través de un plan de pastoral de conjunto adecuado a la realidad de nuestro litoral norte uruguayo, privilegiando las comunidades eclesiales de base, y  la pastoral social liberadora como respuesta al desafío planteado.

10 estandarte copy

Con muchos días de anticipación, y para crear el clima conveniente en la población, un grupo de personas distribuyó veinticinco posters gigantes de Juan Pablo II , para que fueran colocados visiblemente en puntos estratégicos de la ciudades de Melo, Florida, Salto y Montevideo, a modo de bienvenida.

Los comercios también se adhirieron, exponiendo en sus vidrieras, carteles alusivos y ofreciendo en venta estandartes con la figura del Pontífice.

Un grupo numeroso de personas, sobre todo de jóvenes entusiastas e impacientes por ver al Papa Juan Pab lo II, adelantaron sus presencias en el Parque Mattos Netto, y  sobreponiéndose al sueño y a la espera, aguardaron la llegada del día y del Visitante, con cantos y oraciones en la noche.

Un grupo numeroso de personas, sobre todo de jóvenes entusiastas e impacientes por ver al Papa Juan Pab lo II, adelantaron sus presencias en el Parque Mattos Netto, y sobreponiéndose al sueño y a la espera, aguardaron la llegada del día y del Visitante, con cantos y oraciones en la noche.

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Malaquina obsequió a Juan Pablo con escudo en cobre repujado

Cuando el Vicario de Cristo se aprestaba a ascender al avión, recibió de manos del Esc. Eduardo Malaquina, entonces Intendente Municipal de Salto, un Escudo del Departamento, que ostentaba la siguiente leyenda:
“GRACIAS POR TU VISITA A SALTO. Pueblo y Gobierno de Salto (Uruguay). 9 de mayo de 1988”.
El Pontífice agradeció con gestos muy cálidos el obsequio, y las atenciones recibidas durante su estadía.
Luego de saludar a las autoridades presentes y al director de la Oficina de Prensa de la Diócesis Esc. Enrique Cesio, se dirigió al avión.
Antes de ingresar a la aeronave paseó nuevamente su mirada sobre el gentío que lo estaba despidiendo y levantó su mano en el saludo característico del Mensajero de la Paz y la Justicia. Entretanto ascendían los Obispos que lo acompañaban, entre ellos, nuestro Monseñor Galimberti, en aquel entonces titular de la Diócesis de San José.

Cuando el Vicario de Cristo se aprestaba a ascender al avión, recibió de manos del Esc. Eduardo Malaquina, entonces Intendente Municipal de Salto, un Escudo del Departamento, que ostentaba la siguiente leyenda:

“GRACIAS POR TU VISITA A SALTO. Pueblo y Gobierno de Salto (Uruguay). 9 de mayo de 1988”.

El Pontífice agradeció con gestos muy cálidos el obsequio, y las atenciones recibidas durante su estadía.

Luego de saludar a las autoridades presentes y al director de la Oficina de Prensa de la Diócesis Esc. Enrique Cesio, se dirigió al avión.

Antes de ingresar a la aeronave paseó nuevamente su mirada sobre el gentío que lo estaba despidiendo y levantó su mano en el saludo característico del Mensajero de la Paz y la Justicia. Entretanto ascendían los Obispos que lo acompañaban, entre ellos, nuestro Monseñor Galimberti, en aquel entonces titular de la Diócesis de San José.

11  ADIOS A SALTO despedida

ADIOS A SALTO.

Esta es la imagen que ha quedado grabada en la retina de los salteños. La ceremonia ha terminado, y Juan Pablo II se retira del Parque Mattos Netto, saludando al público con los brazos abiertos y la sonrisa de un adiós perdurable.

Poco después, ya en el aeropuerto de Nueva Hespérides, saludó a las autoridades, y a los niños escolares que lo estaban despidiendo,  a la concurrencia que estaba ubicada detrás del tejido del aeropuerto agitando banderas y  vivando su  nombre, y luego se dirigió con paso firme y rostro sonriente  hasta la Banda Municipal  y saludó al director, maestro Bautista Peruchena.  Al instante la Banda comenzó a interpretar la canción de Víctor Rolando Lima

“ADIOS MI SALTO”.

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El Papa agradeció jornada de Salto

El 21 de mayo de 1988, llegó a la Curia salteña un telegrama procedente de Ciudad del Vaticano, que expresaba el agradecimiento del Papa Juan Pablo II, por el afecto recibido en su visita a Salto. EL PUEBLO publicó el mensaje en la primera página de su edición del 22 de mayo. El texto expresaba:
Mons. Marcelo Mendiharat Obispo de Salto.
25 de Agosto 71 Salto, Uruguay.
Concluidas las memorables jornadas vividas en esa amada nación donde he recibido tantas pruebas de afecto y adhe3sión, quiero expresar mi profunda gratitud a Ud., a los hermanos en el episcopado, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles de la Diócesis de Salto y de esa región, mientras elevo mi plegaria al Altísimo para que sean abundantes los frutos de la deseada Nueva Evangelización en las comunidades eclesiales del Uruguay, en prenda de copiosos dones divinos.
Les imparto cordialmente mi bendición apostólica. Joannes Paulus II.
(Foto archivo Cesio)

El 21 de mayo de 1988, llegó a la Curia salteña un telegrama procedente de Ciudad del Vaticano, que expresaba el agradecimiento del Papa Juan Pablo II, por el afecto recibido en su visita a Salto. EL PUEBLO publicó el mensaje en la primera página de su edición del 22 de mayo. El texto expresaba:

Mons. Marcelo Mendiharat Obispo de Salto.

25 de Agosto 71 Salto, Uruguay.

Concluidas las memorables jornadas vividas en esa amada nación donde he recibido tantas pruebas de afecto y adhe3sión, quiero expresar mi profunda gratitud a Ud., a los hermanos en el episcopado, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles de la Diócesis de Salto y de esa región, mientras elevo mi plegaria al Altísimo para que sean abundantes los frutos de la deseada Nueva Evangelización en las comunidades eclesiales del Uruguay, en prenda de copiosos dones divinos.

Les imparto cordialmente mi bendición apostólica. Joannes Paulus II.

(Foto archivo Cesio)

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La visita de Juan Pablo II a Salto, aparte de los efectos producidos en el interior de cada uno y de la población en general, y por eso mismo íntimos e impalpables, ha dejado una serie de símbolos visibles, que mostrarán a las generaciones venideras, la realidad vivida el 9 de mayo de 1988.
Como recuerdo, diez años después se  colocó en el lugar una gigantesca cruz blanca de 18 metros de altura, decisión de la Iglesia salteña, cuya obispo titular era Mons. Daniel Gil. Los gastos fueron asumidos por UTE, presidida en ese momento por el  salteño Luis María Leglise.
La calle por la que transitó el Pontífice hacia el Parque Mattos Nettto lleva su nombre, como permanente recuerdo de su presencia. En el sito en que rezó la misa, luce hoy una estela con la forma del Uruguay, y la inscripción: “AQUÍ SE RECIBIÓ CON ALEGRÍA A JUAN PABLO II”.
En la Iglesia Catedral, se ubicó un monumento con la figura de Juan Pablo II y en el pedestal, esta inscripción:”El Siervo de Dios Juan Pablo II visitó Salto el 9 de Mayo de 1988. La Diócesis de Salto y la Fundación Polaca Juan Kobylanski a los 20 años hacen memoria de este viaje apostólico”.
En la iglesia Nuestra Señora del Carmen, luce la imagen del Pontífice en su actitud de Papa viajero.
El legendario Quincho, sobre cuya construcción damos detalles en otra página, aunque destruido por un incendio, ha quedado en las fotografías de la época y en las retinas de quienes vivieron el singular acontecimiento como un símbolo inolvidable.

La visita de Juan Pablo II a Salto, aparte de los efectos producidos en el interior de cada uno y de la población en general, y por eso mismo íntimos e impalpables, ha dejado una serie de símbolos visibles, que mostrarán a las generaciones venideras, la realidad vivida el 9 de mayo de 1988.

Como recuerdo, diez años después se  colocó en el lugar una gigantesca cruz blanca de 18 metros de altura, decisión de la Iglesia salteña, cuya obispo titular era Mons. Daniel Gil. Los gastos fueron asumidos por UTE, presidida en ese momento por el  salteño Luis María Leglise.

La calle por la que transitó el Pontífice hacia el Parque Mattos Nettto lleva su nombre, como permanente recuerdo de su presencia. En el sito en que rezó la misa, luce hoy una estela con la forma del Uruguay, y la inscripción: “AQUÍ SE RECIBIÓ CON ALEGRÍA A JUAN PABLO II”.

En la Iglesia Catedral, se ubicó un monumento con la figura de Juan Pablo II y en el pedestal, esta inscripción:”El Siervo de Dios Juan Pablo II visitó Salto el 9 de Mayo de 1988. La Diócesis de Salto y la Fundación Polaca Juan Kobylanski a los 20 años hacen memoria de este viaje apostólico”.

En la iglesia Nuestra Señora del Carmen, luce la imagen del Pontífice en su actitud de Papa viajero.

El legendario Quincho, sobre cuya construcción damos detalles en otra página, aunque destruido por un incendio, ha quedado en las fotografías de la época y en las retinas de quienes vivieron el singular acontecimiento como un símbolo inolvidable..

También se entregaron medallas conmemorativas, con la efigie de Juan Pablo II y el reverso, luce la imagen de la Virgen María de la Nueva Evangelización-

Circunvala la efigie,  una leyenda en latín, alusiva al periplo papal cumplido entre los días  7 y  19 de mayo de 1988 por tierras de Uruguay, Bolivia, Paraguay y Lima.

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