“Tenemos que venir a la escuela a pasarla bien”

Fernando Mesta. Maestro Director de Escuela N° 4 de tiempo completo.

Tranquilo y amable en su manera de ser.
Con un estilo muy particular de ver su trabajo, y en forma positiva, nos cuenta una experiencia bien marcada de lo que es la docencia, así como la diferencia de su época de recién recibido y la actual.
Nos recibe hoy Fernando, para contarnos detalles de su trayectoria:
¿Cuánto tiempo lleva de Maestro?
Tengo treinta y tres años siendo maestro. De docencia un poco más, ya que fui profesor antes de llegar a magisterio.
Y hace ya unos años que soy Director.
¿Cómo nace esta vocación?
Por sugerencia de una prima que ya era maestra y luego mi señora que también lo era y que actualmente está jubilada.
Con dos hijas además, dedicadas a la misma profesión.
Es muy lindo en la familia compartir charlas y vivencias de lo mismo. La docencia es la columna vertebral de mi casa.
¿El alumnado de la Escuela Nº 4, es todo del cono urbano?
Son en su totalidad doscientos cuarenta niños, con ochenta de la zona céntrica. La escuela en realidad no es tan grande, pero cundo fue en su momento de doble turno llegó a los cuatroscientos ochenta niños, con una cantidad de docentes muy importante.
En el año 2008 quedamos solamente con ciento ochenta, parecía que el doble turno, no convencía a los padres.
Había que transformarla en uno solo, o en tiempo completo que era a lo que se aspiraba.
¿Cuál es la diferencia?
De dos turnos, funcionando en la mañana y en la tarde se necesitan más docentes, eso si el alumnado lo amerita.
Pero si es tiempo completo, es con un turno solo, de 8 a 15.30 hs. O sea almuerzan y meriendan en la escuela.
Es otra propuesta, que en el año 2008, cuando se empezó a hablar de tiempo completo superó la expectativa.  De los ciento ochenta saltó a los doscientos treinta  niños.
Y cuando se confirma que iba a ser así, hubo que parar la matrícula porque no teníamos capacidad, y se iban a quinientos niños fácilmente.
Hoy contamos con grupos de más o menos treinta niños por aula, justamente por la infraestructura del edificio.
Estamos muy contentos porque la propuesta de tiempo completo cumplió la expectativa y fue muy bien recibida.
Considero que es una buena propuesta, si es  bien interpretada, es la salida que tiene la educación.  A veces se ignora lo que es tiempo completo, piensan que es más de lo mismo.
No es así, la escuela común tiene opciones como es el comedor y la copa de leche. El que desea desayunar o merendar, lo hace o lo puede hacer en su casa.
Tiempo completo tiene un servicio de alimentación: se trata de desayuno, almuerzo, y merienda. El servicio apunta a que se está tantas horas dentro de la escuela que deben estar bien alimentados.
El desayuno no es una copa de leche, es un verdadero desayuno: donde hay una taza de leche con vainilla, café o té, acompañada de pan con manteca, mermelada, dulce de leche o con biscochos.
El almuerzo es también bien consistente, equilibrado, y supervisado por la nutricionista de primaria.
La escuela de tiempo completo lo que hace es brindar un servicio de alimentación , para una cierta cantidad de personas que están varias horas en un mismo lugar, y quieren tener un desayuno, almuerzo o merienda digna de estar tanto tiempo junto.
Nos dice la nutricionista: no es la cantidad de veces que se alimenten, sino la calidad.
Me parece que eso es una escuela de tiempo completo bien interpretada, y no pensando que es más de lo mismo.
¿Qué le han dejado estos 33 años de ser maestro?
Por sobre todo, experiencias. Positivas, y de todo tipo.
Pero el mayor tiempo de esa trayectoria la tuve en tiempo completo.
Serían 17 años, un poco más de la mitad de mi trayecto. Y  es muy rico y positivo, sobre todo cuando entramos a tiempo completo.
Cuando uno llega encuentra mucho desorden y justamente es buscar un orden en ese desorden. Hay que acomodarse a la situación y eso cuesta.
Si bien uno trae consigo una experiencia en el área del tiempo completo, es difícil a veces poder aplicarlo en las distintas escuelas. Cada realidad es diferente.
Lo que sí vemos en nuestra tarea, que tal vez una escuela común no tenga ese alcance, es un tiempo dedicado a reuniones sin los niños presentes, que se llaman: salas docentes. Es como la cocina de la escuela. Donde nos reunimos para llegar a concretar cosas. Son tiempos muy ricos para llevar a cabo grandes planes y  proyectos.
¿Cómo está compuesta su familia?
Por mi señora Gisela, y mis hijas: Margarita y Marcela.
Mi esposa, antes de jubilarse como maestra, que ya hace 4 años de esto, trabajaba en la escuela 120 de Salto Nuevo. Tuvimos un tiempo largo como para intercambiar experiencias.
También con mis hijas conversamos mucho sobre la docencia ya que Margarita es profesora de Ciencias Físicas y Marcela de Filosofía.
Comparamos mis tiempos de docencia, con los de ellas y notamos la diferencia. Las épocas han cambiado, aunque hay experiencias que pasan en todas las épocas.
Solo que, no solo en esta profesión, cualquier trabajador que tenga una tarea a cumplir, tiene que encontrar día a día, esa chispa que tanta falta nos hace.
A mí me pasa que todavía sigo encontrando el venir a la escuela por un motivo. Y el mío personal, y que siempre me ha incentivado son las actuaciones teatrales. Me gusta realmente mucho y me atrae.
Pero siempre digo que hay que buscarlo y encontrarlo al motivo, a la chispa que lo motiva a uno y lo hace ir para adelante.
¿Le envía un mensaje a sus palomitas?
El mensaje sería, que tengan un motivo para venir a la escuela.
Tenemos muchas horas para estar juntos y tenemos que sentirnos cómodos.  Venir a la escuela a divertirse,  a jugar, y por supuesto a estudiar. A pasarla bien.
Tengo un mensaje de mi madre que lo grabé a fuego en mi mente que es la palabra “responsabilidad”. Paso por las clases siempre tratando de inculcárselo y se lo digo a los niños: sean responsables desde la acción más pequeña que vayan a realizar, hasta la mayor, tenemos que tener responsabilidad para todo.

Tranquilo y amable en su manera de ser.

Con un estilo muy particular de ver su trabajo, y en forma positiva, nos cuenta una experiencia bien marcada de lo que es la docencia, así como la diferencia de su época de recién recibido y la actual.

Nos recibe hoy Fernando, para contarnos detalles de su trayectoria:

¿Cuánto tiempo lleva de Maestro?

Tengo treinta y tres años siendo maestro. De docencia un poco más, ya que fui profesor antes de llegar a magisterio.

Y hace ya unos años que soy Director.

¿Cómo nace esta vocación?

Por sugerencia de una prima que ya era maestra y luego mi señora que también lo era y que actualmente está jubilada.

Con dos hijas además, dedicadas a la misma profesión.

Es muy lindo en la familia compartir charlas y vivencias de lo mismo. La docencia es la columna vertebral de mi casa.

¿El alumnado de la Escuela Nº 4, es todo del cono urbano?

Son en su totalidad doscientos cuarenta niños, con ochenta de la zona céntrica. La escuela en realidad no es tan grande, pero cundoFernando Mesta. fue en su momento de doble turno llegó a los cuatroscientos ochenta niños, con una cantidad de docentes muy importante.

En el año 2008 quedamos solamente con ciento ochenta, parecía que el doble turno, no convencía a los padres.

Había que transformarla en uno solo, o en tiempo completo que era a lo que se aspiraba.

¿Cuál es la diferencia?

De dos turnos, funcionando en la mañana y en la tarde se necesitan más docentes, eso si el alumnado lo amerita.

Pero si es tiempo completo, es con un turno solo, de 8 a 15.30 hs. O sea almuerzan y meriendan en la escuela.

Es otra propuesta, que en el año 2008, cuando se empezó a hablar de tiempo completo superó la expectativa.  De los ciento ochenta saltó a los doscientos treinta  niños.

Y cuando se confirma que iba a ser así, hubo que parar la matrícula porque no teníamos capacidad, y se iban a quinientos niños fácilmente.

Hoy contamos con grupos de más o menos treinta niños por aula, justamente por la infraestructura del edificio.

Estamos muy contentos porque la propuesta de tiempo completo cumplió la expectativa y fue muy bien recibida.

Considero que es una buena propuesta, si es  bien interpretada, es la salida que tiene la educación.  A veces se ignora lo que es tiempo completo, piensan que es más de lo mismo.

No es así, la escuela común tiene opciones como es el comedor y la copa de leche. El que desea desayunar o merendar, lo hace o lo puede hacer en su casa.

Tiempo completo tiene un servicio de alimentación: se trata de desayuno, almuerzo, y merienda. El servicio apunta a que se está tantas horas dentro de la escuela que deben estar bien alimentados.

El desayuno no es una copa de leche, es un verdadero desayuno: donde hay una taza de leche con vainilla, café o té, acompañada de pan con manteca, mermelada, dulce de leche o con biscochos.

El almuerzo es también bien consistente, equilibrado, y supervisado por la nutricionista de primaria.

La escuela de tiempo completo lo que hace es brindar un servicio de alimentación , para una cierta cantidad de personas que están varias horas en un mismo lugar, y quieren tener un desayuno, almuerzo o merienda digna de estar tanto tiempo junto.

Nos dice la nutricionista: no es la cantidad de veces que se alimenten, sino la calidad.

Me parece que eso es una escuela de tiempo completo bien interpretada, y no pensando que es más de lo mismo.

¿Qué le han dejado estos 33 años de ser maestro?

Por sobre todo, experiencias. Positivas, y de todo tipo.

Pero el mayor tiempo de esa trayectoria la tuve en tiempo completo.

Serían 17 años, un poco más de la mitad de mi trayecto. Y  es muy rico y positivo, sobre todo cuando entramos a tiempo completo.

Cuando uno llega encuentra mucho desorden y justamente es buscar un orden en ese desorden. Hay que acomodarse a la situación y eso cuesta.

Si bien uno trae consigo una experiencia en el área del tiempo completo, es difícil a veces poder aplicarlo en las distintas escuelas. Cada realidad es diferente.

Lo que sí vemos en nuestra tarea, que tal vez una escuela común no tenga ese alcance, es un tiempo dedicado a reuniones sin los niños presentes, que se llaman: salas docentes. Es como la cocina de la escuela. Donde nos reunimos para llegar a concretar cosas. Son tiempos muy ricos para llevar a cabo grandes planes y  proyectos.

¿Cómo está compuesta su familia?

Por mi señora Gisela, y mis hijas: Margarita y Marcela.

Mi esposa, antes de jubilarse como maestra, que ya hace 4 años de esto, trabajaba en la escuela 120 de Salto Nuevo. Tuvimos un tiempo largo como para intercambiar experiencias.

También con mis hijas conversamos mucho sobre la docencia ya que Margarita es profesora de Ciencias Físicas y Marcela de Filosofía.

Comparamos mis tiempos de docencia, con los de ellas y notamos la diferencia. Las épocas han cambiado, aunque hay experiencias que pasan en todas las épocas.

Solo que, no solo en esta profesión, cualquier trabajador que tenga una tarea a cumplir, tiene que encontrar día a día, esa chispa que tanta falta nos hace.

A mí me pasa que todavía sigo encontrando el venir a la escuela por un motivo. Y el mío personal, y que siempre me ha incentivado son las actuaciones teatrales. Me gusta realmente mucho y me atrae.

Pero siempre digo que hay que buscarlo y encontrarlo al motivo, a la chispa que lo motiva a uno y lo hace ir para adelante.

¿Le envía un mensaje a sus palomitas?

El mensaje sería, que tengan un motivo para venir a la escuela.

Tenemos muchas horas para estar juntos y tenemos que sentirnos cómodos.  Venir a la escuela a divertirse,  a jugar, y por supuesto a estudiar. A pasarla bien.

Tengo un mensaje de mi madre que lo grabé a fuego en mi mente que es la palabra “responsabilidad”. Paso por las clases siempre tratando de inculcárselo y se lo digo a los niños: sean responsables desde la acción más pequeña que vayan a realizar, hasta la mayor, tenemos que tener responsabilidad para todo.

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“Me siento muy contenida y apoyada aquí”

María Beatriz Dalmao de Gonzálvez Brum.
Maestra Directora de Escuela N° 91 Portugal.
Zona San Lorenzo, ex-Polígono de Tiro.

María Beatriz Dalmao de Gonzálvez Brum.

Maestra Directora de Escuela N° 91 Portugal. Zona San Lorenzo, ex-Polígono de Tiro.

Sencilla, amable, alegre.

Con una sonrisa siempre presente, muy contenta con la tarea que lleva adelante y orgullosa de sus chiquitos. Sorteando constantemente obstáculos en su camino, durante su labor como docente.

Les presentamos a Beatriz, una luchadora incansable:

¿Cuántos años de docencia?

Veintiocho años, comencé en una escuela a 128Km. de aquí.

Recién recibida, me fui con mi hijo con dos meses y me instalé en Paso de las Piedras de Arerunguá.

Recuerdo ese y todos los lugares que estuve trabajando con mucho cariño. Porque es la vocación que hace que uno disfrute, tenga buenas experiencias y excelentes recuerdos de toda la gente que nos rodea.

¿Por qué la decisión de ser maestra?

Fui a colegios de curas, y al ver a las monjas, que eran mis maestras, pensaba: “cuando sea grande quiero ser monja”, pero cuandoMaría Betaríz Dalmaocrecí, me di cuenta de que no era eso. Quería ser maestra.

Fue desde muy chica la decisión, con todo el apoyo de mi familia, valorando la carrera, y crecí con esos valores: respetando a la maestra en el lugar que esté. En la ciudad o en la campaña.

¿Desde cuándo es maestra rural?

Desde siempre.

De paso de Arerunguá me fui cuatro años a Paso del Parque del Daymán, de donde es oriundo mi papá, luego estuve dos años en Cerro Chato, un año en Casa Muguerza, quince años en Paso de la Herrería donde me casé, y hace cinco que estoy en la Escuela Nº91.

¿Cómo es que llega a dicha escuela?

Por un problema familiar de salud de  un hijo.

No lo dudé un instante, fui a la Inspección y me anoté para un traslado. No importaba dónde, pero venirme bajo el costo que fuera. Hoy  estoy feliz de haber tenido la oportunidad de elegir el lugar  en el que me encuentro.

Conformamos entre todas las docentes un hermoso grupo humano.

Somos todas efectivas: una maestra inicial con un grupo familístico que lleva adelante a niños de cuatro y cinco años con la maestra Luciana Gelóz. Una ayudante, Evangelina Cavalho con dieciocho  niños de 1º, 2º y 3º y yo en la dirección con niños de 4º y 5º año a cargo. También contamos con la profesora  de segundas lenguas, Pamela Piegas de clases de portugués. Haciendo un total de cuarenta y seis niños.

Contamos además con  la colaboración como auxiliar de servicio de Rosita da Silva, desde hace ya un tiempo, conformando este hermoso  grupo con nosotras.

¿Cómo está compuesta su familia?

Por mi esposo Edgardo, y mis hijos: Guillermo y Ulises.

Guillermo está a un paso de recibirse de Arquitecto y Ulises, siguiendo la carrera de periodista deportivo. Le gusta y sabe mucho del tema, lo veo muy entusiasmado.

¿Cómo es su traslado diario hasta la escuela?

Aunque es bastante alejado, cuento con la compañía de mi esposo que se encarga de llevarme a la mañana, y luego de ir a recogerme por la tarde.

Somos muy compañeros. Reconozco y me reconforta saber que cuento para todo con él. Encuentro además mucho apoyo en toda mi familia, los sé incondicionales.  Los veo orgullosos de mí, aprecian mi dedicación por todo lo que hago, porque saben que amo mi tarea. Mis hermanas también lo saben y cuando vivían mis padres, también encontraba todo su respaldo.

Para mí es un placer ir a trabajar, contenta todos los días. Esperando el momento de reencontrarme con mis niños. Porque son “mis niños”.

Llueva o no, ahí estamos todos los días, sin ganas de faltar nunca al encuentro con ellos, salvo alguna enfermedad que por allí aparece, y es cuando intentamos buscar una suplente para que no pierdan clases.

¿Qué le ha dejado todo este tiempo siendo maestra?

Mucha satisfacción, y una gran alegría de saber que fui yo quien los preparé para el futuro. Me pasa que  encuentro a veces a niños que hace veinte años fueron alumnos míos y me lo agradecen. Como hace poco nos encontramos en  facebook con uno de ellos,  y me señalaba no solo las matemáticas y otras materias enseñadas, sino la parte humana junto a los valores inculcados.

Como así algunas madres con hijas profesionales, que han sido alumnas mías. Eso me llena de placer.

¿Cuál es el mensaje que envía a sus palomitas?

Que no pierdan la esencia de cada uno.

Que miren hacia el futuro sin olvidar los valores y la enseñanza que les dejó esa gran familia que es la escuela rural.

Y que como yo, se sientan siempre orgullosos de haber pertenecido a ella. En la que dejo todo de mi, cada día, y es un nuevo reto enfrentarme a la educación de ellos, pero lo hago con gran cariño y alegría. Con la convicción de que si se quiere, se puede.

Es importante que sean seres humanos íntegros. Nosotros enseñamos para que sean ciudadanos del futuro, cuando el día de mañana sean padres o madres de familia, para que no pierdan lo que tanto les inculcamos en la escuela y en la familia. Que lo valoren.

En la escuela los educamos para la vida, y estamos todos involucrados y más aún comprometidos con su educación.

Estoy feliz de trabajar en esta escuela con todos estos niños. Sola como Directora, no lograría nada, si no fuera por el apoyo del grupo fabuloso de padres con el que contamos y sus estupendas familias, con todas las maestras que son muy compañeras, la auxiliar de servicio, la comisión de fomento que siempre dice presente cuando los necesitamos y nunca me ha dejado de a pie.

Y ni hablar  de los vecinos que no tienen niños en la escuela y también dicen presente colaborando. Me siento muy contenida y apoyada por todos en esta escuela.

¡Juntos, todo se logra y la unión hace la fuerza!

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“Aquí, todos los días crecemos, lloramos, aprendemos y valoramos juntos”.

Giovanna Barboza.
Maestra Directora de Escuela 114 de B° Burton.

Giovanna Barboza.

Maestra Directora de Escuela 114 de B° Burton.

Una docente entregada totalmente a su tarea de educar, feliz con lo que hace. Con alumnos que perciben ese deseo de brindar lo mejor de sí, como lo es el de Giovanna.

Nos cuenta hoy sobre su manera y deseo de ver el futuro de “sus palomitas”:

¿Cuándo comienza su trayectoria en la docencia?

Me recibí el 21 de Diciembre de 1998, y mi primer lugar de trabajo fue en la Escuela Nº 11 de Saladero, donde concurrí yo de niña.

Debuté como maestra en mi escuela. Aunque la práctica la realicé en la Escuela rural Nº 70,  con el puntaje de egresados tomo unaGiovanna Barboza licencia por diez días y  termino en interinato.

De allí paso a la Escuela 14 de Bº Artigas, y luego tomé mi efectividad en la Escuela 11. Estuve allí hasta el 2003, y me fui a trabajar a la Escuela Nº 3, hasta el año 2008.

Y en el 2009, me traslado a la 114 de Bº Burton.

¿Cómo es que llega a la dirección de la misma?

En realidad la Directora de la escuela, era Rosa Pissaco, y yo la secretaria.

Pasó ella a la Inspección, se ordena por artículo, y como mis compañeras de más trayectoria no se animaron, este es mi primer año como Directora.

Si bien yo conocía todo el manejo de la escuela, este es ya mi quinto año, junto a la problemática del barrio, lo asumí con mucho miedo, ya que era todo nuevo.

Cuando comienzo yo con mi labor, estaba todo muy bien organizado.

Porque el personal, hace ya mucho tiempo que se encuentra trabajando, y además Rosa es muy organizada. O sea que solamente seguí sus lineamientos, que nos habíamos planteado juntas.

¿Cuántos docentes trabajan?

Son ocho docentes, una maestra secretaria, la Directora, una profesora de Inglés, otro profesor de educación física, otro de danzas y los tres auxiliares de servicio: José, Silvia y Beatriz.

Son doscientos veinticinco niños, ciento diez varones y ciento quince niñas. Funcionando la escuela en tiempo completo.

Buscando estrategias para que el niño esté ocho horas,  disfrutando y aprendiendo. Realizamos talleres por la tarde de manualidades, donde esperamos que ellos se encuentren siempre activos.

Se trabaja mucho la convivencia, junto a los valores, tenemos un encuentro una vez al mes, donde muestran  lo que vienen haciendo.

Si están trabajando con un cuento lo dramatizan, y con la colaboración de las familias. ¡Tienen una facilidad y ganas de realizar manualidades!

Pero creemos que no solo las familias de los niños, sino que toda la gente que reside en el barrio es así.

Les gusta realizar cosas para representar cuentos. Es que la escuela, es el lugar social del barrio. Y la gente se presta para ello.

Y me parece oportuno agradecer a nuestra Comisión Fomento que nos apoya día a día y que siempre está al pie del cañón para lo que la escuela necesite. Sin ellos todo sería muy difícil.

¿Cómo se compone su familia?

Por mi esposo Antonio, casados hace 15 años, pero 22 que nos conocemos, y por mi hijo Lorenzo de 10 años, que concurre a la escuela Nº 3, y juega en el baby de Saladero.

Y se llama así porque según mi esposo en tren de broma me decía siempre que el apellido materno es inútil, se pierde.

Entonces como nombre le puse a nuestro hijo, los apellidos de las dos abuelas: por parte de mi madre Lorenzo y por parte de la suya Alexandruk. Así que su nombre es: Lorenzo Alexandruk.

Y ahora le pregunto a mi esposo:” ¿Qué pasaba con los apellidos de las madres?”, y nos reímos juntos.

Me acompañan siempre incentivándome a que siga estudiando, pero tendría que dejar muchas cosas de lado y ellos son mi prioridad.

El éxito en la vida de cualquier persona es una familia bien constituida. Actualmente extraño los almuerzos en familia ya que mi horario en la escuela me lo impide, pero por la noche lo disfrutamos todo en casa.

¿Qué le han dejado todos estos años de experiencia?

Un enriquecimiento como persona. Es una película diaria.

Todos los días crecemos, lloramos, aprendemos y valoramos otras cosas. Como las necesidades que están a la vista.

Entonces uno es madre, directora, tía y todo lo que puedas imaginar.

Como ser humano, y persona nos enriquece muchísimo, como profesionales, nos hace buscar todos los días, cómo atrapar a estos niños y que les guste todo lo que hacen.

Lo que les dejamos a ellos, es lo que tienen para toda la vida.

Tenemos un proyecto de centro que se llama: Revalorizando el entorno. Trata sobre todo del área disciplinar en biología, partiendo del entorno, brindamos todo el conocimiento, de ciencias naturales, química, pero luego está toda la parte de convivencia, de valorizar su lugar, cuidarlo y quererse como personas, teniendo su espacio, mejorándolo.

¿Le envía un mensaje a sus palomitas?

Que no dejen de volar nunca.

Que si bien es difícil, y en ese vuelo muchas veces tenemos el viento en contra, hay que seguir.

Porque la única forma de salir adelante es estudiando y educándonos. Es lo que tenemos y a la educación la llevamos siempre con nosotros toda la vida. Y  ser maestros es una gran responsabilidad, con mayúscula. Estamos tratando con personas, futuras madres, padres, enseñándoles a caminar.

Con el mayor deseo de que lo valoren y sean buena gente. Aprendiendo a quererse y querer al otro.

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“Si volviera a nacer, volvería a elegir la misma profesión”

Anahir Galbarini  Álvarez
Docente Directora de Escuela N° 3 “José Pedro Varela”.

Anahir Galbarini  Álvarez

Docente Directora de Escuela N° 3 “José Pedro Varela”.

Aunque trae consigo mucha experiencia, falta también mucho camino todavía por recorrer. Anahir está convencida de que llegará el momento en que su tiempo será dedicado totalmente a su familia, a sus nietos, con un trofeo de mayores satisfacciones aún.

Sobre su trayectoria, sus proyectos y el amor por los niños que dirige, esto nos cuenta:

¿Cómo comienza su trayectoria?

Me recibí en el año ´76,  iniciándome en Paso del Daymán, siendo allí mi primera experiencia. Luego trabajé en Zanja de Alcaim,Anahir Galbarini Avarezejerciendo la dirección por primera vez y después trasladándome a Valentín, donde también trabajé en una de las escuelas de la zona como Directora.

Siendo en la zona la Directora de la Unidad escolar de Valentín. Es un agrupamiento oficial y único que quedaba en el país, donde, el Director de la Unidad, hacía el trabajo de Coordinador, entre cuatro escuelas que estaban agrupadas. Estas eran: 23, 33, 42, y la 43. Luego dejó de funcionar como agrupamiento oficial.

Un trabajo muy lindo, con equipos muy fuertes conformado con directores de las distintas escuelas, que muchas veces nos tocó ir y venir caminando cinco kilómetros.

Pero nada importaba, era muy lindo.

Si volviera a nacer  volvería a elegir la misma profesión, porque me encanta lo que hago.

¿Por qué decidió maestra?

En aquel tiempo, creo que a los adolescentes nos costaba más decidir qué carrera seguir.

No podía ir a Montevideo y al quedarme en Salto me decido por magisterio, con todo el apoyo de la familia.

Incluso, cuando comencé a estudiar me encantaba la idea de empezar en una escuela rural, y así fue. Conociendo  todos esos lugares hermosos donde me tocó vivir.

¿Cómo es que llega a la escuela Nº 3?

Por traslado. Soy maestra efectiva y hace 11 años que llegué.

Como es una escuela de doble turno, los directores tenemos uno de ocho horas.

Cada escuela tiene su identidad, y cuál más linda. Había trabajado en escuelas rurales, luego en Salto Nuevo,  a la 112 y por último acá.

¿Cuántos alumnos son?

Son un poco más de setecientos cuarenta en los dos turnos.

Con una categoría de docentes efectivos la mayoría, es una escuela habilitada de práctica.

¿Si me tiene que definir su trayectoria, qué le ha dejado?

Me encanta lo que hago y cuando uno lo hace con gusto y realmente de vocación, uno viene contento a trabajar.

El día que me tenga que jubilar, es porque se termina una etapa de la vida. Pero me ha dejado más cosas positivas y muchísimas satisfacciones. Deseo de todo esto, que la escuela no se vea en términos fríos, sino que sea un lugar donde pasemos lo mejor posible.

Porque con el tiempo, los compañeros pasan a formar parte de otra familia, formándose un grupo humano sólido y solidario.

Es una de las cosas más importantes y positivas que recogí. El haber tenido muchos amigos, y esto realmente me lo dio el magisterio.

¿Qué opina su familia de su trabajo?

Tengo tres hijas:

La mayor es Pía, Licenciada en Relaciones Internacionales, Rafaela, que le queda una materia para ser escribana, y es mamá de Dante y Estephany, que estudió y se recibió en Cuba de médica. Trabajando en Montevideo y actualmente se encuentra por un llamado que hubo en Porto Alegre.

Ellas saben que amo lo que hago, y cuento con todo su apoyo. Tal vez por el hecho de haberse criado viéndome todos los días planificar y en el entorno de los niños.

Incluso cuando hablamos de jubilarme, me dicen que piense qué es lo que deseo realmente.

Pero me gustaría disfrutar un poco más de mi nieto Dante y Pía  que también ya pronto será mamá de una nena. Así que voy a ser doblemente abuela y quiero disfrutarlo a pleno.

¿Le gustaría enviarles un mensaje a sus niños?

Decirle a mis niños y a sus padres: muchas gracias por venir y por enviar a sus hijos a esta escuela.

Ellos nos hacen felices con su sonrisa, dentro de alguna contramarcha.

Pero es normal dentro de la vida del maestro, y es parte de la vida del niño. Realmente aquí, es una escuela donde nos sentimos felices.

Son niños que tienen valores y sus padres ayudan a que los conserven. Para nosotros es muy importante, porque siempre estamos tratando de incentivar el vínculo con  la familia, a través del diálogo. Es una escuela abierta donde los padres apoyan y concurren muchísimo.

Lo importante es ser buena gente para todo en la vida.

Y el ser buena gente para mi, implica ser comprometidos con lo que hacemos, honestos, sinceros, y tener dignidad, respetando al otro. Esos valores de familia, también los podemos transmitir en la escuela.

Y a los funcionarios no docentes de esta escuela decirles que los valoramos muchísimo. Ellos son parte de la misma ya que algunos, hace más de 15 años que trabajan aquí.

Son parte de la comunidad y se lo agradecemos.

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“Si venimos con alegría a enseñar, el ambiente se transforma”

Simpática, conversadora, nos recibió amablemente.
Comenzó contándonos sobre el principio de su trayectoria con algunas dificultades y de lo que hoy disfruta con lo que ha cosechado, gracias a su buenísima experiencia con sus alumnos.
Esta  es la historia de la Directora Elba:
¿Cuánto hace que se recibió?
Hace veintidós  años.
¿Cómo y dónde fue su primer labor como maestra?
En la estancia La Verónica, en Puntas de Cañas.
Era en la Escuela 102 unidocente, tenía tres alumnos y quedaba este lugar a más de doscientos kilómetros de la ciudad de Salto.
Habían cedido el espacio físico de 3m x  3m, para que fuera la escuela, lo que le llaman en campaña, la carnicería.
Los alumnos eran tres, una de primero, una de sexto y uno de inicial, hermano del de primero y sobrino del de sexto. Estuve allí un año y la experiencia fue buenísima.
Era un medio rural y yo siempre estuve viviendo en la zona urbana.
Me dejaba mucho tiempo lejos de mi casa. Tenía novio, y  esperaba el fin de semana para poder venirme todos los viernes. Pero no era muy fácil.
Tenía que esperar a que alguien pasara en conducción para poder hacerlo.
Si veía que algún estanciero había pasado hacia su campo el día jueves por ejemplo, yo el viernes lo pastoreaba, porque sabía que iba a pasar y venía por la ruta Jones. Muchas veces no venía nadie, y el día sábado a las 10 de la mañana por la Escuela 104 de Puntas de Cañas, pasaba el ómnibus, donde tenía que ir a esperarlo.
Pero me tenían que llevar hasta allí, eran unos 20 kilómetros.
Cuando eso pasaba, me iba ya el día viernes a la casa de uno de mis niños, me quedaba por la noche, y el sábado por la mañana sus padres, me llevaban a tomar el ómnibus, que salía a las 10 y llegaba a las 15hs. a Salto.
A partir de allí, me fui a Belén. Luego me efectivicé, me fui a Lavalleja  donde estuve durante dos años, y me trasladé a la escuela 107 de Bº Uruguay. Empecé a estudiar para dirección rural primero, luego urbana, y me casé.
¿Cómo llega a un cargo de dirección?
Tomé una suplencia de sub-Directora en la 107, tuve tres años digamos de práctica,  luego me animé a estudiar un poquito más y elegí esta escuela.
Comencé como directora, pero no efectiva, y estando acá fue que realicé el curso de dirección urbana, de Inspectora, efectivizándome en esta misma escuela.
Hace que llegue aquí seis años ya.
¿Cómo encontró la situación de la escuela cuando llegó?
Tenían los niños muchos problemas de conducta. Pero cuando uno tiene ganas de trabajar,  siempre hay unas cuantas cosas para arreglar.
La escuela estaba linda, porque la gestión del director anterior había sido muy buena, dentro de lo que él veía.
Y al llegar yo, como todos tenemos distintos puntos de vista, lo vi diferente, y empezamos a trabajar.
Como es una escuela de contexto sociocultural crítico,  nuestro deseo es que sea una escuela de todos, y para todos.
De manera de que sea cuidada por los alumnos y padres, para ellos. De tal forma, que vengan todos con ganas de trabajar en talleres y en todo lo que se propone. Se abre las puertas a los padres de los alumnos, participando en las actividades, donde los maestros realizan como un tipo de escuelas para padres, ayudando a sus hijos a mejorar.
¿Cómo es el funcionamiento de la escuela de esta forma?
Somos una escuela A.P. P.R.E.N.D.E.R .Presentamos un proyecto, el cual fue aprobado y solventado por este programa.
Participan todos los maestros desarrollando distintos talleres.
Puede ser en lenguas, matemáticas, la huerta, lo artístico, etc. Y trabajan con los padres, haciendo estos de coeducadores.
El  padre se siente feliz de apoyar a su hijo y éste a su vez, ver al padre participando de estas actividades, lo incentiva muchísimo.
La familia participa y la violencia entre otras cosas desagradables, quedan de lado.
Contamos con un invernáculo, que permite que todo lo que se coseche, como por ejemplo la frutilla, se realice la mermelada y la consuman.
Existe también lo que se llama el quiebre de grupo, donde los niños van rotando con diferentes actividades. Siempre van a ser niños de la escuela y no de una clase en particular, aprendiendo a respetar y a trabajar con todos ellos. Al ser variado y tener tanto material se estimulan todos.
¿Cuántos maestros son?
Son veintidós maestros y quinientos treinta niños, aproximadamente.
¿Qué le ha dejado su experiencia?
Me ha dejado mucho aprendizaje, para volcarlo a los demás, y a moldear mi carácter.
Hace ya seis años que estoy en esta escuela, y así como aquí, durante toda mi trayectoria no he encontrado más que satisfacciones.
Solo dan ganas de seguir.
¿Cómo está compuesta su familia?
Por mis dos hijos, José y Carlos.
Esther es la abuela paterna que vive con nosotros, también comparte todo conmigo mi mamá Margarita que es muy contenedora, y dos hermanas que también son maestras: Rosario y Cristina.
Entienden y valoran mi labor, me siento muy apoyada por toda la familia.
¿Les envía un mensaje a sus niños?
A mis hijos y a mis niños: que no dejen de estudiar.
Y que no dejen de ser personas alegres, porque de esa forma, no existen los problemas.
A mis colegas: hay que disfrutar las cosas diarias, del trabajo que hacemos. Valorémoslo, que por mínimo que creamos que sea, estamos desde la actitud, enseñando y brindando alegría.
Repartiendo de esa misma alegría, para que los demás mantengan las ganas de seguir trabajando. Si venimos con alegría el ambiente se transforma.
Para mí eso es fundamental. Les envío un especial agradecimiento a mi papá que ya no está, a mi madre que siempre está al pie del cañón, y un saludo grande a los docentes que hemos tenido la oportunidad de conocernos  durante la carrera.

Elba Alejandra Chamorro Reina.

Directora de Escuela N° 10 Italia, de Salto Nuevo.

Simpática, conversadora, nos recibió amablemente.

Comenzó contándonos sobre el principio de su trayectoria con algunas dificultades y de lo que hoy disfruta con lo que ha cosechado, gracias a su buenísima experiencia con sus alumnos.

Esta  es la historia de la Directora Elba:

¿Cuánto hace que se recibió?

Hace veintidós  años.

¿Cómo y dónde fue su primer labor como maestra?

En la estancia La Verónica, en Puntas de Cañas.

Era en la Escuela 102 unidocente, tenía tres alumnos y quedaba este lugar a más de doscientos kilómetros de la ciudad de Salto.Elba Alejandra Chamorro Reina

Habían cedido el espacio físico de 3m x  3m, para que fuera la escuela, lo que le llaman en campaña, la carnicería.

Los alumnos eran tres, una de primero, una de sexto y uno de inicial, hermano del de primero y sobrino del de sexto. Estuve allí un año y la experiencia fue buenísima.

Era un medio rural y yo siempre estuve viviendo en la zona urbana.

Me dejaba mucho tiempo lejos de mi casa. Tenía novio, y  esperaba el fin de semana para poder venirme todos los viernes. Pero no era muy fácil.

Tenía que esperar a que alguien pasara en conducción para poder hacerlo.

Si veía que algún estanciero había pasado hacia su campo el día jueves por ejemplo, yo el viernes lo pastoreaba, porque sabía que iba a pasar y venía por la ruta Jones. Muchas veces no venía nadie, y el día sábado a las 10 de la mañana por la Escuela 104 de Puntas de Cañas, pasaba el ómnibus, donde tenía que ir a esperarlo.

Pero me tenían que llevar hasta allí, eran unos 20 kilómetros.

Cuando eso pasaba, me iba ya el día viernes a la casa de uno de mis niños, me quedaba por la noche, y el sábado por la mañana sus padres, me llevaban a tomar el ómnibus, que salía a las 10 y llegaba a las 15hs. a Salto.

A partir de allí, me fui a Belén. Luego me efectivicé, me fui a Lavalleja  donde estuve durante dos años, y me trasladé a la escuela 107 de Bº Uruguay. Empecé a estudiar para dirección rural primero, luego urbana, y me casé.

¿Cómo llega a un cargo de dirección?

Tomé una suplencia de sub-Directora en la 107, tuve tres años digamos de práctica,  luego me animé a estudiar un poquito más y elegí esta escuela.

Comencé como directora, pero no efectiva, y estando acá fue que realicé el curso de dirección urbana, de Inspectora, efectivizándome en esta misma escuela.

Hace que llegue aquí seis años ya.

¿Cómo encontró la situación de la escuela cuando llegó?

Tenían los niños muchos problemas de conducta. Pero cuando uno tiene ganas de trabajar,  siempre hay unas cuantas cosas para arreglar.

La escuela estaba linda, porque la gestión del director anterior había sido muy buena, dentro de lo que él veía.

Y al llegar yo, como todos tenemos distintos puntos de vista, lo vi diferente, y empezamos a trabajar.

Como es una escuela de contexto sociocultural crítico,  nuestro deseo es que sea una escuela de todos, y para todos.

De manera de que sea cuidada por los alumnos y padres, para ellos. De tal forma, que vengan todos con ganas de trabajar en talleres y en todo lo que se propone. Se abre las puertas a los padres de los alumnos, participando en las actividades, donde los maestros realizan como un tipo de escuelas para padres, ayudando a sus hijos a mejorar.

¿Cómo es el funcionamiento de la escuela de esta forma?

Somos una escuela A.P. P.R.E.N.D.E.R .Presentamos un proyecto, el cual fue aprobado y solventado por este programa.

Participan todos los maestros desarrollando distintos talleres.

Puede ser en lenguas, matemáticas, la huerta, lo artístico, etc. Y trabajan con los padres, haciendo estos de coeducadores.

El  padre se siente feliz de apoyar a su hijo y éste a su vez, ver al padre participando de estas actividades, lo incentiva muchísimo.

La familia participa y la violencia entre otras cosas desagradables, quedan de lado.

Contamos con un invernáculo, que permite que todo lo que se coseche, como por ejemplo la frutilla, se realice la mermelada y la consuman.

Existe también lo que se llama el quiebre de grupo, donde los niños van rotando con diferentes actividades. Siempre van a ser niños de la escuela y no de una clase en particular, aprendiendo a respetar y a trabajar con todos ellos. Al ser variado y tener tanto material se estimulan todos.

¿Cuántos maestros son?

Son veintidós maestros y quinientos treinta niños, aproximadamente.

¿Qué le ha dejado su experiencia?

Me ha dejado mucho aprendizaje, para volcarlo a los demás, y a moldear mi carácter.

Hace ya seis años que estoy en esta escuela, y así como aquí, durante toda mi trayectoria no he encontrado más que satisfacciones.

Solo dan ganas de seguir.

¿Cómo está compuesta su familia?

Por mis dos hijos, José y Carlos.

Esther es la abuela paterna que vive con nosotros, también comparte todo conmigo mi mamá Margarita que es muy contenedora, y dos hermanas que también son maestras: Rosario y Cristina.

Entienden y valoran mi labor, me siento muy apoyada por toda la familia.

¿Les envía un mensaje a sus niños?

A mis hijos y a mis niños: que no dejen de estudiar.

Y que no dejen de ser personas alegres, porque de esa forma, no existen los problemas.

A mis colegas: hay que disfrutar las cosas diarias, del trabajo que hacemos. Valorémoslo, que por mínimo que creamos que sea, estamos desde la actitud, enseñando y brindando alegría.

Repartiendo de esa misma alegría, para que los demás mantengan las ganas de seguir trabajando. Si venimos con alegría el ambiente se transforma.

Para mí eso es fundamental. Les envío un especial agradecimiento a mi papá que ya no está, a mi madre que siempre está al pie del cañón, y un saludo grande a los docentes que hemos tenido la oportunidad de conocernos  durante la carrera.

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“Afecto y buenos recuerdos es lo que nos deja esta profesión”

Mariza Dalmaud Bernardi.
Maestra Directora de la Escuela N° 88 A.PR.EN.D.E.R”. Atención
Prioritaria en Entornos con Dificultades Estructurales Relativas.

Mariza Dalmaud Bernardi.

Maestra Directora de la Escuela N° 88 A.PR.EN.D.E.R”. Atención Prioritaria en Entornos con Dificultades Estructurales Relativas.

Una persona alegre, entusiasta, activa, con un carácter especial para la profesión que eligió.

Nos recibe con una sonrisa y dispuesta a una charla amena:

¿Cuánto tiempo lleva de recibida?

Llevo 29 años, soy recibida en Rivera de donde soy oriunda, de la localidad de Tranqueras.

Por cuestiones familiares y laborales nos trasladamos a Salto y  hace 25 años que estamos aquí.

¿Cuál fue su primera experiencia?

Nunca trabajé en campaña, la única experiencia que tuve con el campo, fue en la práctica rural durante un mes.Marisa Dalmaud Bernardi

Mi primer escuela fue la Nº 8. Luego me tocó estar en un medio semirural, en  la Escuela 17 de Pueblo Lluberas, estando dos años en la Dirección. Fue todo un proceso, muchos años de docencia directa como maestra de aula.

Luego vino el curso, el concurso, y cuando me llega la efectividad es muy difícil que no acepte el cargo.

Pero en Pueblo Lluberas, fue una experiencia maravillosa, no tengo más que buenos recuerdos de toda esa época.

Sentí ese regocijo de sentirme apoyada por la gente.

¿Cuánto tiempo lleva como Directora?

Son cinco, y este es mi segundo año en la Nº 88.

Se da  porque la directora que estaba efectiva se trasladó, yo hice mi traslado el mismo día, con mucha pena de dejar el lugar  en el que estaba trabajando en ese momento, pero me acostumbré a esta escuela enseguida y uno ya empieza a quererla.

¿Cómo es su llegada a ésta?

Me sentí muy bien sabiendo, que me quedaba tan cerquita para llegar.

En Lluberas me tomaba el ómnibus muy temprano para llegar a las dos horas, trabajar cuatro, y tener de regreso otras dos.

Y no había  días de lluvia, ni vientos ni frío, porque amo mi profesión y a mis niños. Y si no fuera maestra, no sabría qué hacer.

¿Cómo encuentra la problemática del lugar si es que la había?

Todas las escuelas tienen su particularidad, lo cual las hace distintas y únicas.

Venía yo de una escuela donde éramos muy poquitos, cuatro docentes, un profesor de educación  física, dos auxiliares y muy poquitos niños, a pasar a una escuela que tenía más de trescientos alumnos, y por supuesto muchos más docentes, era todo un desafío, entonces uno llega temerosa.

No sabés con  qué te vas a encontrar, como todo lo nuevo preocupa un poco, pero después, enseguida comencé a encontrar conocidas.

Eso me afianzaba en el cargo, y con el tiempo llegamos a conformar un excelente equipo de dirección, humano y de primer nivel. Trabajamos en forma de equipo, colaborativa,  todo el tiempo nos apoyamos. Somos como amigas, una familia.

El nivel de docentes es muy bueno, comprometidos y mis palabras de agradecimientos son siempre para ellos, porque me han acompañado, apuntalado, apoyado, y orientado todo este tiempo.

Somos un equipo de diecisiete docentes con un total de trescientos sesenta  niños.

Contamos con profesores de educación física Eduardo  Mazarino, de música Carolina Guarino, y actualmente con un proyecto importante que se llama: Proyecto Podes de Escuelas A. PR. EN. D.E.R.

Trabajan talleristas de carpintería, de manualidades en madera, en lanas, papel y de lenguas.

Y con Nora Cosolap, recibimos clases de lenguas los docentes. O sea que el proyecto incluye a todos.

Los talleres  se llaman “pre ocupacional”, porque los niños que aquí concurren, muchas veces, no siguen luego estudiando, entonces la idea y nuestra preocupación es que encontraran un medio para vivir. Sacarlos del ocio de la calle. Que tengan algo que hacer después que salen de la escuela.

¿Qué le han dejado todos estos años de docente?

Nada más que satisfacción.

Me ha dejado amigas, cariño, me ha aportado el recuerdo de tantos niños que tuve y hoy los encuentro por donde voy.

Solamente viviéndolo podés contarlo. Tenés que entregarte de corazón, porque más que afecto y buenos recuerdos, es lo que te deja esta profesión. Encuentros con ex-alumnos llenos de abrazos y cariño. Es maravilloso.

¿Su familia la compaña en sus pasos como docente?

Sí, tengo cuatro hijos: María Lucía Analista en recursos humanos, María José, se encuentra momentáneamente en Nueva York bailando, siguiendo un sueño, María Inés, estudia Licenciatura en Comunicación y es mamá de una niña hermosa: Paz de ocho meses y Santiago Andrés, que es el menor con 20 años.

Vivo con mi mamá Inés, y la verdad que tanto  ella, que es una tierna, como toda mi familia siempre han estado apoyándome.

Orgullosos de la carrera que elegí, siguiendo los pasos de dos tías maestras que ya están jubiladas y una prima. Así que te diría que vengo con cuna de docentes.

¿Desea enviar un mensaje a sus niños?

Gracias por haberme permitido amar más el magisterio, y la carrera. Ellos son la sonrisa y la alegría del mundo.

Están siempre felices y deben venir felices a la escuela. Debe ser un lugar de disfrute para todos, los que hacemos la escuela. Y tienen que ser recibidos por sus maestras muy contentas por la profesión que eligieron.

Los niños nos dan más de lo que nosotros les damos, por eso la retribución debe ser enorme de parte de los maestros hacia ellos.

Y a mis colegas docentes: debemos seguir en la lucha y a no bajar los brazos. La situación va a mejorar.

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Para mi maestro

Maestro
Es un día especial
digno de festejar,
un cariñoso beso
de amor te colmará.
No es por casualidad
la primavera ya está,
para alegrar el aula y
al patio colorear.
Aunque pasen los años
tú recuerdo estará,
tus buenos consejos
nunca nos dejarán.
Hoy mil veces decimos
mucha felicidad,
a ti querido Maestro
te queremos de verdad.
Adriana Martínez
(perdón a los poetas)

Maestro

Es un día especial

digno de festejar,

un cariñoso beso

de amor te colmará.

No es por casualidad

la primavera ya está,

para alegrar el aula y

al patio colorear.

Aunque pasen los años

tú recuerdo estará,

tus buenos consejos

nunca nos dejarán.

Hoy mil veces decimos

mucha felicidad,

a ti querido Maestro

te queremos de verdad.

Adriana Martínez

(perdón a los poetas)

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