Profesión: Maestra. María Celeste Roux

Celeste RouxMaría Celeste se casó a los 26 años con su esposo Elbio Cardozo.
A los pocos meses, llega a su hogar su primer hijo Carlos, a los catorce meses, lo hace el segundo Elbio Esteban, criándolos a ambos con poca diferencia de edad.
Llega la niña un tiempo después, MarÍa Gabriela; allí sí, con algo de diferencia entre los demás, para que mucho tiempo después, llegara su nietita Milena.
Tuvo siempre un deseo desde niña, y fue el de ser maestra.
El destino, las ganas y el sacrificio por conseguirlo, le demostró que se podía. Aún cuando creía que no sería posible, se recibe de maestra.
Hablamos con María Celeste que de esta forma su historia de vida nos contaba:
¿Cómo fue su hogar con los tres niños?
Mi esposo trabajaba en Montevideo en una empresa, pero venía en Semana Santa y a fin de año.
A pesar de ello, no era un padre ausente, estaba continuamente enviándole cartas a mis hijos, que las guardo con mucho cariño.
Se da que en el año ´99, se viene para Salto y es ahí el tiempo que hemos estado todos juntos.
Aunque la situación económica no era buena del todo, estaba Elbio siempre tratando de realizar algún trabajo que lo remunerara, para poder seguir adelante solventando los gastos del hogar.
A su vez, conseguimos en ese entonces, la patente para vender quiniela y me instalo en la esquina de la cuadra.
Lo hacía durante todo el día y con ello, supimos manejarnos en la economía, para poder seguir adelante.
¿Cómo comienza la idea para reintegrarse a los estudios?
En el año 2005, se le ocurre a uno de mis hijos estudiar, sentía el deseo de hacer el liceo nocturno. Llegamos al Liceo Ipoll y la cola era larguísima para las inscripciones.
De repente, se me ocurre a mí preguntar por mi situación, ya que estaba debiendo algunas materias de 5° y contaba con 46 años.
¡Me entusiasmé, con la respuesta de las administrativas que enseguida me dijeron que lo podía hacer!
En ese año, recursé las materias de 5° y recursé ya al año siguiente 6°.
Recuerdo a mi madre, esperándome en casa para saber si había corrido con suerte en el último examen de Literatura, y cuando le digo que sí, ¡estaba tan contenta!
Fue ella la que me sugirió, luego de preguntarme “¿qué sigue ahora? Tenés que seguir alguna carrera” me dijo: ¡Maestra!
No lo pensé, porque había un límite de edad para magisterio y no lo podía hacer.
Además en esa época, vendía diarios para Diario El Pueblo, frente a la escuela N° 2, como toda la familia, y solventábamos muchos gastos con ese dinero, incluso luego, las fotocopias para mis estudios.
Estoy muy agradecida, con Diario El Pueblo, ya que hasta ahora lo siguen haciendo mis hijos.
Fallece mamá en el 2007, y yo recibida de bachiller con todo pronto para inscribirme en la Universidad, para seguir la carrera de Asistente Social.
Ese mismo día, escucho por radio que había inscripciones para magisterio, sin límite de edad.
Llego, me anoto, pero sin demasiada expectativa, porque tenía todo pronto para ingresar a la Universidad.
¿Cómo fue la sorpresa en la familia por la elección de estudios?
Llego a casa ese día y le comento a mi esposo, de que no iba a ir a la Universidad.
Iba a estudiar magisterio. ¡Fue una sorpresa!
Comencé la carrera en el 2008 y la terminé en el 2012.
Con mucho sacrificio. Vendía quiniela, tenía las clases de segundo en adelante, en el instituto y en las escuelas.
Tuve la suerte de que mi esposo se hizo cargo de la casa.
Fue muy sacrificado, pero valió la pena.
¿Cómo fue la alegría de recibirse de maestra?
Me recibí en febrero del 2012, anotándome en las escuelas de por aquí, para hacer el 662, que son maestro por día.
Había hecho la práctica en Escuela 88, otra en la 105, luego en Escuela de San Antonio, porque luego cuando se elige, se los selecciona a los que están en la lista de concursantes, después a los egresados.
Era muy deprimente ir tantas veces a la inspección para saber si había algún cargo vacante y no lo podíamos conseguir.
¿Cuál fue su primer trabajo?
En Cuchilla de Arapey por una semana, a finales de abril.
Luego me correspondió la semana de vacaciones de Termas de Arapey, durante un mes, y cuando terminé allí, me correspondió Pueblo Olivera donde me estacioné por un período largo hasta fin de año.
Se había jubilado el Director y la maestra más veterana en el cargo había pasado a Dirección.
Ya luego, me tocó transitar en el 2013, un tiempo en Belén y el año pasado, fue en Pueblo Quintana.
Este año, estamos trabajando en Carumbé, a 145 Km. de la ciudad.
¿Qué le ha dejado todo este tiempo de mamá-maestra?
Lo más difícil que me ha tocado vivir es dejar a mi familia y tener que retirarme tan lejos para ir a trabajar.
Cuando mi esposo fallece, se me hizo mucho más difícil todo.
Quedan mis hijos acompañados, pero solos.
Uno renuncia a muchas cosas, el solo hecho de no poder estar con mis hijos, es muy doloroso para mí.
¿Cuál es su expectativa en cuanto a sus hijos?
Uno siempre quiere lo mejor para los hijos.
Se encuentra uno de ellos casado y viene en camino un segundo niño, que es lo que nos hace estar expectantes y contentos.
Les envío un mensaje a todas las madres,: “ el tesoro más grande que tenemos, son los hijos: cuidémoslos mucho”.

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¡Una mamá súper feliz! Gabriela Dondo de Rossi

Gabriella dondo 1Durante mucho tiempo, Gabriella soñó este presente.
Deseosa de ser mamá, lo organizó por el lapso de unos años muy ansiosa, para llegado el momento, poder disfrutar de sus niños, como lo está haciendo.
Esta es una tierna historia, que compartimos con ustedes hoy, dejemos entonces que nos la cuente Gabriella, ya que…
¡Han llegado a su vida, dos hermosos gemelos!
“Desde muy joven siempre como mujer, cuando comencé a enfocarme en la maternidad a futuro, ya que te hablo de mucho tiempo atrás, fue tener un embarazo múltiple”, nos dice Gabriella.
El hecho de tener en la familia, antecedentes por parte de mi abuela por dos veces y de la abuela de mi esposo, nos ayudó.
Luego fue una prima, y tal vez porque lo veía posible, soñaba con que me pasara.
Era mi deseo. Además llegaba a la calle, veía a distintas mamás con dos niños, y pensaba “yo también quiero tener dos”.
No pensaba en el trabajo que me decían podía pasar. Solo quería tenerlos.
¿Cómo vio su esposo Mario, la idea de dos bebés?
Desde el noviazgo, fue todo planificado, medio a la antigua.
Estuvimos diez años y medio de novios, luego nos casamos y al cuarto año, comenzamos a pensar en la maternidad.
Incluso Mario es uno de mis testigos principales de mi deseo.
Pero fue un milagro, porque no siempre conseguimos lo que deseamos.
¡Fue mi sueño hecho realidad!
¿Cómo reciben la noticia?
Comenzamos a buscarlo y quedé embarazada. Nuestros amigos, nos preguntaban si habíamos hecho algún tipo de tratamiento para que fueran dos. ¡No! ¡Era maravilloso, vinieron naturalmente!
El día que recibimos la noticia, nos realizan la primera ecografía y como son gemelos, no se veía muy bien, uno tapaba al otro.
Tuvo que pasar el tiempo, y con unos meses de embarazo, en la tercera ecografía, recién nos comunica la doctora: “Tengo una noticia que darles: son dos”.
Sentí que era un sueño y una inmensa felicidad. Me corrían las lágrimas emocionada y le dije a la doctora, que no podía creer lo que me estaba diciendo. Me respondió: “a estas cosas, cuando uno las desea fuertemente, Dios nos las concede”.
¿Cómo siguió el embarazo?
Muy bien. Normalmente los gemelos nacen sietemesinos.
En este caso lo hicieron con ocho meses, y un peso maravilloso.
Jesús fue el mayor con dos minutos de diferencia, lo hizo con 2.540kg, y Genaro 2.340kg.
¿Cómo fueron elegidos los nombres?
Desde que fuimos novios veníamos pensando en Genaro, por el deseo de la mamá de mi esposo, con un significado del primer mes del año, donde comienza todo, y viéndolo por ese lado, fue que nos gustó.
Y Jesús, por mi esposo que se llama Mario Jesús. Además porque el día que nos dijeron que eran dos, pensé que se nos había dado el milagro y me parece que hay que creer o creer.
Yo soy muy católica, lo tengo a Dios muy presente y en forma diaria, nombrándolo, ni lo dudamos, se nos dió el milagro y por ello el nombre de Jesús.
¿Con cuántos meses cuentan?
El 10 de mayo, día de la madre cumplen tres meses.
Y a pesar de haber sido un parto por cesárea, fue todo muy normal.
Son muy parecidos entre sí, que hasta se nos han confundido más de una vez, les hemos puesto una cintita para poder identificarlos.
Como madre, ahora ya no me pasa, estoy aprendiendo cuál es cuál.
Por allí el perfil de cada uno no es tan igual, pero en algunas cosas, llegan a confundirnos por momentos.
¿Cómo fue su llegada al hogar?
Fue todo un cambio. Gira todo en torno a ellos. Si un bebé demanda atención, imagínate dos.
Pero al ser tan deseados, tan queridos, tan esperados, uno disfruta cada momento. Uno se olvida de las primeras etapas que hemos pasado sin dormir, desvelados totalmente.
Nos apoyamos mutuamente con mi esposo, al igual que mi mamá, él es muy compañero y vamos saliendo adelante, cambia pañales, hace dormir, da las memas, comparte las actividades conmigo.
Si no fuera por el apoyo del padre, sería imposible llevarlo a cabo.
¿Es muy pronto para preguntar si se va a seguir agrandando la familia?
¡Sí! Me encantaría, a la maternidad es algo a lo que no me cierro, aún sabiendo, que todos mis embarazos serán múltiples.
Hay una herencia muy fuerte. Pero seguiremos buscando las nenas.
Hoy por hoy, queremos disfrutar de ellos.
No puedo pedirle nada más a la vida, por el regalo que me hizo.
Después que uno es madre, ve las cosas desde otro punto de vista, con el corazón más abierto.
Así que para este 10 de Mayo, quiero enviarles a todas las madres, un abrazo de corazón y que disfrutemos de los hijos.
¡Es el único amor más puro!; el de una madre por un hijo.

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Una mamá empresaria Beatriz Viera

Beatríz VieraUna empresa reconocida en nuestro medio, como lo es PARCABAT, atendida en forma excelente por sus propietarios, hace de la misma un lugar confiable para la atención del automóvil, con seres humanos sumamente agradables.
Al negocio lo iniciaron juntos Enrique y Beatriz, siendo ella la que lleva un poco las riendas del mismo, con esfuerzo, esmero y dedicación al igual que su compañero, llegados juntos desde Montevideo hace muchos años.
Tienen tres hijos y es uno de ellos quien los acompaña actualmente en la empresa.
Amablemente, nos atiende Beatriz y así charlamos con una mamá y abuela feliz:
“Hace muchísimos años que nos dedicamos a la empresa.
Desde las 7.30 de la mañana, hasta las 19.30 que volvemos a nuestro hogar. Es un poco, porque fue lo que nos tocó en la vida y además porque amamos lo que hacemos.
A mí me apasiona el rubro automovilístico desde que me casé, y lo llevo en la sangre.
Tengo el ejemplo de mi esposo del gusto por los autos, por haber trabajado en distintas fábricas de automóviles en Montevideo, viajando y conociendo empresas automovilísticas en distintos países.
¿Cuándo comienza a despertar su interés por los autos?
Creo que uno lo trae.
Cuando mi esposo compró la moto, comenzamos desarmándola y armándola juntos. Con el primer auto, incluso pasó lo mismo.
Yo guiada por él, todo el tiempo. Luego que empezamos a hacerlo, le fuimos tomando el gustito y nos siguió gustando.
Hoy por hoy, con internet, tenemos todo al alcance de la mano. Podemos ver los distintos modelos y motores, con la velocidad que desarrolla, pero tiene que gustarte, si no, no tendría sentido.
¿Le corresponde en la empresa también la parte administrativa?
Sí. Contamos con una persona que se encarga de la contaduría, la diaria la tengo que hacer. Me corresponde esa parte del negocio, además de la cobranza, ya que es una empresa familiar y tenemos todos que repartirnos un poco, haciendo lo que nos corresponda a cada uno.
¿Cuántos hijos tiene y como se desarrolla su rol de madre?
Tengo tres: Erika, Alex y Mathías, además de un nieto que es un bombón: Santino.
Recuerdo épocas en que mi esposo viajaba a distintos países, y me quedaba en el hogar haciendo el rol de padre y madre sin demasiada dificultades.
Aunque Enrique ha sabido ser un padre muy presente, me acostumbré un poco a llevar una familia, incluso en Montevideo, donde no tenía familiares. Pero me gusta estar con mis hijos, siempre. Al igual que con mi nieto. Se va todos los domingos a almorzar con nosotros, lo llevo y lo traigo todos los días del lugar donde lo cuidan.
Trato de ser una abue muy presente.
¿Cómo fue su vida, luego de que nacieran sus hijos?
Mis hijos se han criado prácticamente en guarderías.
A partir de los cuarenta días, no tenía otra solución. Las distancias eran muchas y no tenía alternativa.
Sé que eso no es fácil, pero tuvimos que acostumbrarnos.
¿Cómo son actualmente los momentos junto a mamá?
Somos todos muy familieros. Incluso los dos que viven en Montevideo, proponen una fecha para que los visitemos, armamos viaje y vamos todos para ese lugar. Si se organiza en otro, también vamos. Se prenden todos. Incluso ahora con mi nieto.
Si organizamos un asado, también tratamos de estar todos, sí o sí.
Tengo la suerte de que mis hijos, son muy pegados a la familia.
¿Qué le ha dejado este tiempo de mamá-empresaria?
Uno va dejando algunas cosas y adquiriendo otras.
Pero yo tengo una materia pendiente que es la pintura, aunque no tengo tiempo para realizarla. Además soy muy exigente para mí, me gusta programar algo y poder cumplirlo. Y en este caso, no se me da la oportunidad. Pero si de algo estoy segura, es que todo este tiempo compartido, me ha dejado muchos amigos.
¿Cuál es la expectativa en cuanto a sus hijos?
Me gustaría que se recibieran. Están muy cerca ya, pero es lo que desea toda madre.
¿Desea enviar un mensaje a las madres en su día?
¡Un saludo a todas las madres en su día!
Y aunque aprendemos a ser madres en la diaria, es una tarea linda y muy gratificante. ¡Y nunca dejamos de ser madres!

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Diana Muffolini de Espalter, Docente junto a su hija Cecilia Espalter, Oncóloga

Diana Muffolini e hijaEn un ejemplo de compañerismo para todos nosotros, son madre e hija, muy unidas.
Traen consigo una historia de vida, que con valentía han sabido superarla. Con tropiezos y también con exitosos deseos hechos realidad, que hace a los primeros, quedar en el recuerdo.
Momentos que fueron muy especiales en la vida de Diana en cuanto a su salud, para que pasado el tiempo, Cecilia lograra recibirse en su especialidad, como para estar siempre presente por y para mamá.
Este es su relato, de una historia con un final sumamente feliz:
“En esta entrevista de Diario El Pueblo para el día de la madre, me gustaría empezar por mi mamá” nos dice Diana.
De la que uno va aprendiendo los valores de la familia. Y que después con el tiempo, nos vamos dando cuenta de una cantidad de cosas, que es lo que tratamos de transmitirle a los hijos.
Viene todo eso cargado de valores y de vivencias de lo sencillo. Yo no soy una persona complicada. No aspiro a cosas que sean imposibles, ni materiales.
Para mí las personas no son medibles, no se valoran por lo material ni por lo físico. Sí por lo que es la persona.
¿Qué fue cambiando en su vida cuando se hizo adolescente?
Los hijos. Me casé a los 24 años con José y al año de haberlo hecho llega Octavio y a los tres años, nace Cecilia, esperando que fuera una nena.
Cuando yo era niña y jugaba a las muñecas, la mía se llamaba Cecilia, además de que el tercer nombre de mi mamá era este.
Cuando los hijos llegan, ya uno no es uno. Es el otro.
Como lo hago en mi trabajo, y eso es lo que me llena como persona.
Me siento muy cómoda con lo que hago, es muy gratificante, porque trabajo con jóvenes y eso me gusta.
No porque sea yo joven, sino porque me gusta aprender. Aprendo mucho de los jóvenes y de mis hijos. Me hace sentir, por eso sigo trabajando.
¿Cuál fueron las satisfacciones con la llegada de sus hijos?
No hay una palabra para poder manifestar esa sensación. Se siente.
Yo tengo dos hijos que son sanos, que es lo principal, y siempre con su padre, tratamos en todo lo posible de que fueran felices.
Nunca tuvimos para brindarle muchas cosas materiales. Cecilia ha hecho una carrera y Octavio se está encausando a realizar lo que él quería, pero nosotros siempre tenemos que estar, si bien no físicamente, de alguna manera, pero estar presente.
¿Cómo fue su reacción, en cuanto a la decisión de Cecilia de ser médica?
Creo que siempre, respeté sus decisiones.
Al hijo hay que dejarlo crecer, no podemos organizarle su vida y sus decisiones.
Yo sabía que era una persona que estaba decidida a estudiar, lo iba a conseguir y cuando decidió hacer medicina, estuvimos todos apoyando la idea.
Pasaron doce años de estar separados y no es fácil, pero es lindo el resultado.
Cecilia ¿por qué la decisión por la medicina?
Cecilia: en el liceo ya contaba con la vocación de tratar de ayudar al otro. Pero también me gustaba la parte de investigación, de los avances, de la tecnología, para poder apoyar a los que lo necesitan.
Siempre me gustó la ciencia, así que se juntó lo humano también.
Y me he decidido por la oncología, ya que durante toda la carrera, me inclinaba por la ginecología. Tenía para elegir entre las dos ramas: la oncológica y la obstetricia.
Y fue una decisión un poco dura, porque en medio de todo eso, se da la enfermedad de mamá y por suerte marchó todo bien.
Por lo que yo viví en ese momento, tal vez inconscientemente, veía todas aquellas necesidades que se crean para ella y hoy en día para los otros pacientes.
Cuánto se necesita la imagen de un especialista, como una sueña ser. Y que en el proceso, se lo pueda lograr.
¿Cuales son sus sentimientos en cuanto al acto de amor de Cecilia por usted?
Mucho orgullo y mucha tranquilidad. Mi problema oncológico ya está, fue superado. Aprendí muchas cosas, pero lo más importante a conocerme a mí misma, ya que no tenía tiempo de pensar. Me cambió la vida.
Hoy solo me falta ser abuela.
¿Cuál es la expectativa de aquí en más con mamá?
Cecilia: Por suerte nunca tuve que hacerme esa pregunta.
Ambos. Padres e hijos, creo, que lo vivimos así, porque siempre nos dejaron ser.
Obviamente deseo acompañarlos siempre y darles felicidad, porque nuestros logros son los de ellos.
Pero no pienso nunca que podemos hacer algo para agradar al otro.
Somos de hacer, no de charlarlo o de pensarlo mucho.
¿Qué desea para sus hijos Diana?
Que sean felices. Porque en lo que ellos elijan, está la felicidad y son ellos los que la tienen que encontrar.
¿Desean enviar un mensaje a las madres?
Cecilia: un saludo muy especial a mi abuela Mary, que es mi compinche y a la mamá de Sebastián mi pareja: Laura.
No quiero dejar pasar la oportunidad de saludar a mi tía Laura que me ha apoyado mucho, al igual que mi tía Inés, mi madrina.
Y un abrazo a todas las madres en su día, que en mi pensamiento las defino como: la imagen de fortaleza, sencillez y ternura a la vez, que es lo que me inspira mi madre.
Diana: A todas las madres: creo que hay que buscar el tiempo para sentarse y escuchar a los hijos.
Yo también he cometido el error de no haber escuchado lo suficiente y me he dado cuenta después. Aunque los dos padres juegan un rol fundamental, es principalmente con la madre el mayor trato.
¡Disfrutemos de nuestros hijos!

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Ingeniera Agrónoma. Presidente del Centro Agronómico de Salto, en la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Uruguay. María Hilda Grasso Bouyssonade

Maria Hilda Grasso BouyssonadeMaría Hilda, recibida a los 23 años, formó su familia muy joven y tuvo dos hijos que colmaron su vida de alegría.
El disfrute es estar con la familia, por lo general, los fines de semana, pero a pesar de su entretenida tarea, es una madre muy presente.
Nos narra de esta manera su historia de vida:
“Mi vocación por la profesión viene desde que nací prácticamente.
Por el hecho de contar con un papá ingeniero, pasé toda mi infancia oyendo hablar de la agronomía. He pasado mis vacaciones en el campo, luego a mi padre le correspondió ser Director de Facultad de Agronomía y fue allí donde estuve en contacto con los distintos rubros que tiene la agronomía, mas allá de la ganadería, que era en lo que mi padre estuvo presente siempre.
Luego en Facultad comencé a ver toda la parte citrícola y hortícola, que es lo que en si me dedico en la actualidad y lo que me gusta.
Siempre tuve mucho interés por la naturaleza, por la jardinería, entre otras. Sobre todo por las plantas, que con siete años, me dedicaba a tener las mías en casa.
¿Cómo es su tarea en sí de lo que realiza?
Hace dieciséis años que me recibí de Ingeniera Agrónoma y enseguida comencé a trabajar en un proyecto que se llama PREDEG.
En ese momento fui contratada por medio de un ente del estado, que financiaba, para brindar asistencia técnica a pequeños productores, parte del productor privado y parte del ministerio.
Fue allí mi primer acercamiento con los productores hortícolas, siendo éste un grupo amplio, hasta que fue reduciéndose y actualmente, continúo en cierta parte en forma privada.
Además de la asistencia privada, en el año 2006, concursé en el Banco de Seguros del Estado y hoy, parte de mi actividad es la tasación y siniestros agrícolas allí.
En este caso abarco todos los cultivos, mas allá de la granja, sector de arroz, el agrícola, excepto la forestación y el resto de los rubros que se manejan en Salto y Artigas, soy la tasadora que brinda hoy el Banco de Seguros del estado.
También brindo asistencia técnica y desarrollo de algunos productos, para una empresa de Montevideo.
¿Cómo es la mujer agrónoma?
Cuando realicé la carrera, éramos, en un grupo de treinta y ocho personas, solamente cuatro mujeres, hoy ya la carrera tiene más cupos de éstas. Ha cambiado muchísimo.
Incluso me ha permitido desde muy chica recibida, mantener un trato directo y con mucha afinidad con los productores.
En el banco no he tenido problemas, ya que el trabajar allí, a mí me da un cierto poder de mediación con el productor, porque cuando uno indemniza, tiene que estar con el poder de pagar de acuerdo a lo que remite el daño.
Creo que hasta este momento no he tenido problemas, incluso cuento con todo el apoyo de mis compañeros técnicos de equipo en el que trabajo en el banco.
¿Cómo es la mamá- agrónoma?
Es que para mi trabajo no tengo muchos problemas. Soy mujer y soy madre, pero tomo las botas de goma, la capa de agua si está lloviendo, el filtro solar, el repelente y todo lo referido a lo que tenga contacto con el campo, me subo a la camioneta y salgo a trabajar, en lo demás, es una tarea como cualquier otra.
Me gusta mucho lo que hago.
Nunca fui haragana para madrugar, porque amo mi trabajo y lo disfruto.
¿Cuál es el tiempo para la familia y los niños?
En realidad trato de organizar con tiempo un poco todo.
Muchas son las veces que sacrifico un poco lo que es a nivel personal.
Tengo poco tiempo para mí como mujer, pero como madre, trato de destinarlo todo lo que puedo a mis hijos: María Magdalena y Juan Pablo.
Pero además, y felizmente cuento con tres hijos de mi pareja Juan, que son: Juan Francisco, Mauricio y María Victoria.
Me gusta mucho hacer los deberes con ellos, leer y dedicarles tiempo a todos.
¿Cómo es un día de María Hilda con sus hijos?
Es un todos los días, pero cuando más disfrutamos es el fin de semana.
Durante la misma, no hay mucho tiempo para compartir a no ser a la noche, pero en un feriado por ejemplo, nos dedicamos con mi hija de lleno a la cocina, haciendo postres, tortas decoradas y pasándola muy bien todos juntos.
¿Qué le ha dejado la experiencia de su profesión junto a su familia?
Estoy muy bien, siempre fui muy positiva y optimista.
Soy muy católica y siempre estuvo muy presente la Virgen María en todo paso que he dado, la virgen me ha apoyado.
Y si bien he tenido mis aciertos y errores como todo el mundo, estoy muy contenta con lo que he logrado.
Después de ponerle todo de mí, estoy viendo los resultados.
Considero que me dedico a mi profesión porque me gusta, y sin dudas, la maternidad, es algo muy lindo. Aunque soy demasiado protectora.
Pero es parte de ser madre y nunca más dormimos tranquilas.
¿Cuál es la expectativa que anhela en cuanto a sus hijos?
Lo que más anhelo es que sean buenas personas, y que formen su familia, trabajando en lo que más les guste. Que disfruten lo que hacen como lo hago yo. Pero también entiendo que tienen que ser ellos los que busquen en esta sociedad, lo mejor para cada uno. Buscando su felicidad.
Yo simplemente lo que puedo hacer es entregarles todas las herramientas, para que lo puedan lograr.
¿Un mensaje a las madres para este domingo 10?
Mucho de lo que tengo se lo debo a mi madre Isabel, (Chabela), a quien le envío un abrazo.
Lo aprendí de ella por ser tan luchadora. Mi madre es un gran ejemplo.
Me gustaría decirles a todas las madres, que disfruten este domingo junto a sus hijos. En mi caso, el tiempo que estoy sin su presencia, me cuesta.
Los extraño muchísimo si no los tengo conmigo. Así que en lo posible tratamos de estar muy unidos, siempre que podemos.

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Licenciada en comunicación Marilina Alves

Marilina AlvesMarilina es una mamá oriunda de Salto.
Abandonó el departamento con 10 años para trasladarse a Montevideo y volvió con 23, con una excelente preparación en cuanto a la comunicación.
Fue buscando su lugar, respetando el de los demás, creciendo día a día como profesional, pero sobre todo, disfrutando de lo que hace y de su familia.
Formó la misma aquí, es mamá de Martina, que hoy tiene veinte meses y espera seguir en carrera siendo mamá y profesional.
Una interesante historia de vida:
¿Cómo fue su decisión por la comunicación?
Una de las cosas que me condicionó para la decisión en mi carrera, fue tener una mamá profesora de Literatura.
De igual forma, siempre me gustó mucho el tema del periodismo deportivo, que fue lo que me incitó a averiguar a nivel universitario dónde podía estudiar para formarme.
Asi fue como en el 2003, me inscribí para comenzar la Licenciatura en Comunicación en la Universidad de la República en Montevideo.
Fue una experiencia muy productiva de cuatro años, y me especialicé en periodismo en general y en Comunicación Organizacional, que tiene mucho que ver con el trabajo que realizo en la Universidad de la República aquí en Salto. En la Sede Salto del CENUR Litoral Norte, en la Unidad de Comunicación. Además de desarrollar funciones en el Departamento de historia, turismo y comunicación.
Comienzo con mis primeras armas aquí en el periodismo, trabajando en Turística radio y en Diario Salto como primera experiencia. También desde el 2012 estoy con la conducción de Primer Plano, informativo que se transmite por Canal 4, la segunda edición a la hora 19.
¿De qué forma lleva los momentos en familia?
Es todo un desafío. Me sentí muy identificada con un artículo que decía cómo dedicarles calidad de tiempo a nuestros hijos cuando se tiene dos trabajos.
Tuve la suerte de no trabajar hasta los seis meses luego del nacimiento de mi hija, ya que lamentablemente nació prematura, a los siete meses y medio de embarazo, con 2.200kgs de peso.
Consideré que mi prioridad en ese momento era la de ser madre, pero a su vez, creo que el mejor ejemplo que le puedo dar a mi hija, es la de ser una mujer consagrada en lo que hace y feliz.
Porque si no desarrollara y no tuviera la capacidad de crecer profesionalmente, no podría estar feliz, contenta y sana para ella.
Hay veces que se me dificulta, pero necesito darle calidad de tiempo, enseñarle que se puede ser madre, mujer, esposa y trabajar sin perder el horizonte.
¿Cómo disfruta a su hija?
Los fines de semana. Son sagrados nuestros tiempos. Muchas veces relego actividades y algunos compromisos. Cuento con la suerte de que mi esposo Gabriel, hace un impás al mediodía, almuerzan juntos y la prepara para irse a lo de la abuela.
Es todo un desafío a la edad que tengo, y es como que me veo con una gran responsabilidad a la hora de ser madre, pero es lo más lindo que me pasó.
Me siento como mujer realmente realizada, a través de la maternidad, aunque tengo muchos temores en cuanto a tener más hijos, por todo lo que pasé con ella, pero me encantaría agrandar la familia.
Pero por ahora estamos muy dedicados a ella. Hoy es una niña muy sana y normal.
Lo que me sucedió con Martina al ser prematura, generó una experiencia totalmente nueva a nivel familiar y ante el inminente cierre de UCINSA, donde Martina permaneció sus primeros diez días de vida, tanto a mí como a un grupo de madres que nos conocimos en esta misma situación, nos movilizó muchísimo, ya que esta institución, ha marcado nuestra maternidad y a todo aquel que ha tenido a su hijo internado en este CTI pediátrico por otras razones, nos llevó a juntarnos, cuando recibimos la sorpresiva noticia del cierre.
Fue un poco de nostalgia, de tristeza, un sentimiento de injusticia y de saber que tenemos la obligación de hacer algo.
Porque a ese grupo de profesionales, le debíamos la vida de nuestros hijos, muchos de ellos son verdaderos milagros que a través de la ciencia, de la medicina, hoy pueden estar vivos y disfrutar de su familia.
Lo que primero sucedió, fue ese abrazo espontáneo para darles nuestra solidaridad a trabajadores de UCINSA, que perdían su fuente laboral y a los que nosotros considerábamos que tanto le debíamos.
Luego siguieron algunas marchas y concentraciones que nos parecían justas, reclamando por el derecho de nosotros y de nuestros hijos.
Pensamos que no es suficiente lo que se está garantizando a través de CERENAP, con cuatro camas para el sistema privado dentro de salud pública.
La última noticia que obtuvimos, fue cuando los propietarios de UCINSA, cedieron las gestiones en un cien por ciento del CTI pediátrico para que el CAM se hiciera cargo, con la condición de mantener las ocho camas que estaban funcionando y el total de los funcionarios.
El CAM no aceptó ésta propuesta, pero se sigue negociando para seguir incorporando al personal y aumentar el número de camas del CTI dentro del Hospital.
Creemos que poco a poco con nuestra lucha y con el amor de madres, saldremos adelante.
¿Cómo se considera?
Creo que estoy llegando a un momento donde estoy haciendo un clic.
Muy agradecida por los amigos que he cosechado en todo este tiempo.
Me siento una madre y una mujer muy exitosa. Todos los días agradezco la salud de Martina, mi esposo y mi madre.
Quiero que por sobre todo, Martina pueda tener paz interior, fuerza para enfrentar los momentos difíciles y me preocupa y me ocupa poder manejar sus temores y sus miedos, para que sea una niña feliz.
¿Desea enviar un mensaje a las mamás para este domingo?
Nos merecemos un día en el año, para recordar lo importante que es aprender a ser madre. Porque nadie nos enseña.
Para aquellas que no se deciden, es una experiencia maravillosa, que prueben, a las que tienen a sus hijos y los pueden abrazar, un muy felíz día compartiendo en familia y a aquellas que ya no tienen a sus hijos y que tienen a sus ángeles, sus guerreros de la vida, ¡a todas un saludo muy grande! Y a mi mamá Mirta que le debo mucho, le estoy muy agradecida, ¡le envío un beso enorme y un muy felíz día!

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Mamá de nuestros ídolos futboleros: Martín y Gastón Silva Patricia Perdomo

Patricia PerdomoPatricia se casó muy joven, naciendo en ese hogar cuatro hijos: Noelia, Martín, Gastón y Crhistian.
Se abocó desde el momento de su primer hijo a ser madre, pero sin ninguna duda, a querer superase y seguir creciendo en distintos ámbitos.
Vivió siempre en Barrio Uruguay, donde construyó su hogar y criaron a sus niños, hasta que fueron adolescentes, llevando adelante una empresa familiar, en el rubro de panadería.
Esta es la historia de una madre con garras, batallando a la par de sus progenitores:
¿Cómo está compuesta su familia?
Por mis cuatro hijos y mi actual pareja: Heber Biassini, único e irrepetible como ser humano. Es mi compañero de vida, como así para mis hijos.
¿Qué se siente tener dos estrellas del fútbol, dentro de la misma?
Hay dos destacados en el fútbol, los cuales le han dado mucha alegría a Salto.
Gastón con sus vicecampeonatos mundiales dos veces en la sub 20 y la sub 17, entre otros. Ha marcado mucho para Salto para la corta edad que tiene, al igual que Martín.
Nosotros tenemos dos ídolos, que son Cavanni y Suárez, excelentes personas y compañeros de Gastón, el cual está aprendiendo muchísimo de ellos, ya que comparten y conviven mucho en la selección, que es lo que tiene de bueno la misma. Es una familia con el Maestro Tabárez.
¿Dónde se encuentran ambos en la actualidad?
Están viviendo juntos en Torino Italia, uno juega en la primera y el otro juega en el ACBRA, que tiene los colores de Gladiador de donde son sus orígenes.
¿Cómo llega a sus oídos la noticia de que viajan al exterior?
Es algo que viene repicando de mucho tiempo. Cuando la hermana decide a trasladarse a Montevideo a estudiar, nos comunican los dos que quieren ser jugadores de fútbol.
Tenían 14 y 16 años, jugaban en Gladiador. Decidimos con el padre, de que le dábamos dos años para que probaran y de lo contrario, volvían a Salto a estudiar o se ponían a hacer pan.
Fue muy grande el sacrificio, eran tres chicos que llevábamos a Montevideo.
¿A qué cuadro llegan allí?
Como todos saben, soy hermana de José Batlle, el “Chueco” Perdomo, entonces, los hice entrar con el apellido Silva, sin que mi hermano se enterara de que se encontraban en Montevideo, probando.
Los llevé primero a Martín a Defensor y a Gastón a Peñarol, y quedaron viceversa.
Gastón en Defensor y Martín en Peñarol.
Eran “uno más” del interior que llegaban. Yo no quería que entraran con el apellido Perdomo, porque a la larga, a esto luego se lo cobran.
El fútbol tiene un filtro. Hay que demostrar en la cancha lo que juegan. No juegan con un apellido y yo a ese daño, no lo quería para mis hijos.
Quería, convencida, de que llegaran a algo por lo que eran. Y más allá de Perdomo, llevan el apellido Silva, que era lo que importaba.
Fue un poco complicado nuestro traslado, sin conocer mucho, hasta que conseguimos dónde poder alquilar y vivieron los tres juntos en Montevideo.
¿Cuándo se realiza el feliz desenlace de comenzar a jugar?
Comienza Gastón con el proceso de selección con Tabárez, ya que fue citado enseguida para los sudamericanos de la sub 15, comenzando a crecer.
No fueron momentos fáciles, hasta julio del año pasado. El tema fútbol es muy complicado y pasamos por muchas cosas desagradables, para que pudieran llegar a donde están.
¿Cómo es un día en familia?
Nos juntamos todos.
Hasta el día de hoy, no hay cumpleaños que no nos reunamos, no hay fiesta tradicional, que no la pasemos juntos, vamos hasta donde tengamos que ir para estar con el otro.
¿Qué experiencia le ha dejado esta trayectoria de vida?
Mis hijos, me han dejado cosas hermosas.
Tengo cuatro adolescentes, donde cada uno sigue felizmente su camino.
Me siento bien como mujer, el haber apoyado a cada uno en lo que quería. Porque los cuatro son diferentes.
Me siento orgullosa de haber sido una compañera de vida de ellos, para ayudar a formar esa parte de cada uno, que así lo ha querido.
Es lo que me hace sentir realizada. El haber golpeado puertas, y que me las hayan abierto cuando las necesité.
Me hace bien tener el compañero que tengo al lado, que ellos tengan el padre que tienen. Me hace bien el día a día de la vida.
Nunca proyecto algo como un capricho, ya que nosotros somos muy humildes y no necesitamos el lujo para ser feliz.
Disfrutamos con las pequeñas cosas de cada día, a mi me crió mi hermana mayor y para mí, almorzar con ella los domingos, y estar con ella a cada rato, son esas pequeñas cosas que nos han enseñado y mis hijos las tienen.
¿Cómo ve el futuro de sus hijos como mamá?
Lo único que pretendo, es que ellos sean felices.
No me importa si es arrancando naranjas, jugando al fútbol, siendo doctores, no importa.
Si alguno de los que están afuera decide volver a casa, tiene las puertas abiertas. Porque decidió ser feliz.
Seguiré apoyando lo que ellos quieren. Hace muy poco de todo esto y todavía no lo podemos disfrutar, porque nada fue fácil.
Quiero ver a mis hijos sonreír, desde el corazón, porque yo fui y soy feliz con nada.
¿Desea enviar un mensaje a todas las madres en su día?
Todas las madres son especiales y únicas, pero lo más importante es que aprovechen el día a día con sus hijos.
Disfrutar de un diálogo en familia. Porque para toda madre, no hay mejor regalo que ese. Un mate, una tarde, un rato, un estar.

Publicado en 2015, Día de la MadreComentarios (0)




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