“Lo primero que pensé es que de esa iba a salir”

Angelita Ferrari de Rattín. Ama de casa

El problema de salud de Angelita comenzó en su mama izquierda.
Fue sorprendida por dos nódulos malignos, hace ya un año y medio, culminando en una cirugía que supo sobrellevar. Con toda una carga de energía positiva y el respaldo incondicional de su familia, amigos y su entorno, que mucho la quieren.
Con un valor increíble, dejó en manos de su médico la decisión más importante: la de quitar o no la mama.
Dialogamos con ella, y en un mensaje muy alentador, esto nos decía:

 Angelita Ferrari de Rattín

Angelita Ferrari de Rattín

“Acostumbraba a realizarme las mamografías cada año.
Luego comenzaron a hacérmelas en un tiempo más reducido, de seis y luego de ocho meses.
¿Coincidió justamente en tu examen de rutina cuando recurriste al médico?
No, porque yo tenía que hacérmelo en febrero al examen y estábamos en diciembre, cuando un día muy tranquila en casa, sentí como que me picó un bichito. Me toqué, sentí que tenía un nódulo y me dolió.
Fue como una señal, porque ese nódulo no era maligno.
Sí, eran los otros, que luego examinaron.
¿Te realizan allí la mamografía?
Sí, y me indican que tengo que hacerme una punción, pero no en el que me había dado la alerta, en los otros, en lo que mandaban estudiar cada ocho meses.
Me realiza la punción el Dr. Andrade, guiado por una ecografía, y luego, me fui de vacaciones a Punta del Este. Al mes más o menos, es que me entero de que era maligno.
¿Cuántos nódulos eran los afectados?
Dos.
Pero de todas formas me propone si quería quitarme la mama o realizar un tratamiento.
Ése fue el momento más difícil para mí, porque ahí entendí que era malo lo que tenía.
¿Cómo fue tu reacción?
Lo primero que pensé, es que de esa, iba a salir.
Pero la gran duda, era acerca de la pregunta que el médico me había realizado de retirar la mama.
Si me inclinaba por esa opción, no tenía que hacer ningún tratamiento. De lo contrario, tenía que sí o sí, comenzarlo.
“Tienes unos días para pensarlo”, me dijo el médico, porque si te decides por la operación, va a ser dentro de quince días recién.
Y un día me siento a conversar con mi hija Fabiana y allí le dije que había decidido, no quitarme la mama.
No estaba preparada. Y como el médico no me lo dijo como una exigencia, cuando quitara los nódulos, lo decidí así.
Cuando se lo comunico, me dice que había sido una buena elección, la de no sacármela.
Pero de todas formas, me animé a decirle en el último momento: “doctor, si usted ve que tiene que sacar, saque todo. No lo haga porque yo haya tomado esa decisión. Usted ve”.
Había tomado incluso la decisión de un implante, si me quitaba la mama y el médico, estaba ya preparando todo.
¿Cómo fue esa experiencia?
Me comunican de mañana el día de la operación y de tarde tenía yo que mantener una reunión con un cirujano plástico, para la restauración.
Estaba muy nerviosa con el tema de la operación y pensar en quitarme la mama y encima la restauración… Dije: “no, la voy a cortar acá”.
Ni me quito la mama, ni me hago restauración.
¿Cómo siguió todo?
Estuvo presente en la operación de los ganglios el Dr. Andrade, porque los analizaron allí, en el momento para saber si eran malignos. Y así fue.
Eso fue lo que más mal me dejó, porque uno queda sabiendo que el problemita es para siempre.
Pero dentro de todo, nada es doloroso, ni complicado.
Es un tratamiento suave. Lo peor es la quimioterapia, pero así mismo, de todo se sale.
¿Cómo tomaste la noticia de cómo iba a ser el tratamiento?
Me lo fueron diciendo todo de a poquito.
Me dijeron primero que me tenía que hacer treinta y seis sesiones de radioterapia y yo pensé que terminaba allí la historia. Porque nunca me habían hablado de la quimioterapia.
Lo que sí sabía era que si no me quitaba el seno, tenía que hacer radioterapia.
Luego de terminadas las radio, el médico me comunica que tenía que hacerme cuatro sesiones de quimio.
Le pregunté si se me iba a caer el pelo y me dijo que sí.
Eso me dejó muy mal. Antes de comenzar, concurrí a la Psicóloga, donde me pregunta, si yo sabía los malestares que me iban a dar y todo lo que encerraba hacer el tratamiento.
Yo le respondí que había oído hablar de todo eso, pero no quería saber nada. “Quiero que me sorprenda”, le dije.
Porque pensaba que si me ponía a averiguar, para mí iba a ser peor aún. Me dijo que estaba bien.
Y me entregué a lo que pasara.
¿Cómo fuiste superando la situación?
Tan bien que a los quince días de la operación, ya estaba haciendo mis labores y mis manualidades. Con el brazo del lado del seno operado, bastante inmóvil, pero me dijeron que era bueno que intentara movilizarlo.
Lo más complicado para mí, fueron las quimio, porque me las hacían cada veintiún días y a los tres, después de hacérmela, me quedaba tirada por la vida. Muy mal.
Pero tengo que reconocer que lo mío, fue tratado muy a tiempo.
Y que las mujeres tienen que concientizarse, de que la mamografía, es muy importante para ello.
¿Cómo fue el apoyo de la familia?
Para mí es más que importante.
Tuve el apoyo incondicional de mi esposo y de mis hijas, que estuvieron en todo momento conmigo, tanto Fabiana que se encuentra acá en Salto, como de las que no.
Incluso Patricia se venía de Montevideo a quedarse conmigo esas cuatro horas de la quimio. Se preocupaban más ellas, siendo que la enferma era yo.
Agradezco también al resto de mis familiares, hermanas, cuñadas y sobrinos, a todos en general, así como a los vecinos.
Estuve y me sentí muy apoyada.
¿Cómo te sientes hoy?
Muy bien. Ya terminé el tratamiento y solamente me queda seguir realizando la fisioterapia. Gracias a Dios me siento perfectamente.
Y para festejar me fui de paseo. ¡Pero ya estoy pronta para otro! (sonríe).
Siempre digo que me parecía en aquel momento, que lo mío era insignificante, comparado con el problema de otras mujeres. Pero no era así.
¿Un mensaje a quien esté pasando por lo que fue tu experiencia?
Que hay que estar muy positiva.
Es difícil, pero de esto se sale. Si uno se entrega, se hace todo mucho más difícil.
Además, la tecnología ha avanzado tanto, que sin dudas cada vez, mejora todo. No siendo los tratamientos agresivos que eran antes.
Y que el apoyo y la contención familiar es fundamental, así como la del entorno, que de mí, mucho se preocuparon rezando y dándome fuerzas.
¡Agradezco mucho a todos!”

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Presidenta del Grupo Oncológico Vivir Mejor

Teresita Artave Bordenave. Profesora  Adscripta en UTU

El interés despertado en Teresita por conformar y fundar un grupo de apoyo para las personas afectadas de cáncer, nace sin dudas por la experiencia que el destino le deparó hace años.
Conforma una hermosa familia, muy unida, que junto a los demás familiares y amigos, fueron su respaldo en esos momentos difíciles que tuvo que pasar.
Dejemos que Teresita sea quien no regale su historia de vida, contada a su manera:
“Mi problema de salud me toma muy de sorpresa.
En el año ´98 me operan de útero.
Según el médico, eran células no cancerígenas, pero había que quitarlas por miedo a que surgiera algún otro problema.

Teresita Artave Bordenave

Teresita Artave Bordenave

Pasado un tiempo de la cirugía, comienzo a notar que mi materia fecal no era normal.
Traía conmigo una experiencia de cerca de treinta años con mi papá con problemas de colon, que termina falleciendo de cáncer de estómago. Y siempre mamá nos decía que su caso debía ser hereditario ya que familiares suyos habían tenido la misma patología.
Consulto con el Dr. Néstor campos, que sabía de la historia de papá e insistió en hacer estudios.
Lo único que me quedo para realizar fue la rectocolonoscopía, y me la realizo en setiembre.
Como presintiendo lo que venía, le dije al doctor en ese momento: -¿Dónde lo tengo al tumor?
-¿Pero por qué me pregunta eso?
-Porque mis muchos de familiares lo han tenido y si es que es hereditario, yo supongo que lo debo tener.
-No le puedo decir nada. Sí, mañana venga a su médico temprano.
Fui. Y es mi hermana la que va a hablar con el Dr. Campos, entra a una pieza y cuando sale, lo hace llorando.
Me dice que el médico me operaba el jueves.
¿Cómo fue tu reacción?
Recuerdo muy bien ese momento, porque estaba de lentes y por debajo de ellos, las lágrimas caían en el piso.
Yo tenía 39 años cuando me operaron.
¿Cómo fue tu recuperación?
Salgo de alta el 2 de octubre de mañana y a la noche, me internan de urgencia, porque estaba haciendo una peritonitis, con una falla de sutura y me vuelven a operar, estando en CTI durante diecinueve días.
Luego me Ostomizaron, con una iIiostomía, en el intestino delgado, en el lado derecho e izquierdo del abdomen. Con la bolsita solamente en el lado derecho.
Paso veinte meses así y allí comienzo la quimioterapia, durante un año. Y en julio del 2001, me reconstruyen y gracias a Dios nunca más tuve problemas.
Cuando esto me sucede me quedé asombrada, ya que mis familiares, amigos y conocidos, se anotaban para ir a cuidarme. De Artigas y otros departamentos.
Me hacía sentir muy bien.
Entonces a medida que me iba mejorando, fui pensando, que todo lo que yo había recibido de esta gente, tenía que devolverlo.
¿Es allí que se te ocurre la idea de formar un grupo de apoyo?
Me hice amiga de Silvia Tarabini, una muchacha que trabajaba en ASISPER, y conocimos a un señor que tenía un programa de radio y fue cuando le comentamos lo que deseábamos hacer para promoverlo.
Como conformaba yo la comisión de apoyo del club Chaná, comenzamos allí las primeras reuniones.
Luego me enteré de que Pocha Rodríguez y Fausto Bentancourt, habían tenido cáncer, los invito y luego se suma Mireya Beneditto, conformando un grupo precioso, que se llama: “Grupo Oncológico Vivir Mejor”.
El fin del grupo es la autoayuda. Para compartir todos los momentos buenos y malos que nos toca pasar.
Y fue fundado el 3 de febrero del 2003.
¿Qué logros han conseguido con el grupo de apoyo?
Mucho.
Cuando comenzamos a trabajar, la única que se atendía en Hospital era yo. Y allí no se contaba con un espacio físico donde hacerse la Quimioterapia y comenzamos a trabajar para conseguir el Hospital de día, que luego lo logramos, con la ayuda de todo Salto.

Teresita  Artave en  Casa Amiga

Teresita Artave en Casa Amiga

El Dr. Mouse, nos apoyó mucho.
Actualmente el grupo se encuentra muy unido, por tantas familias agradecidas por su apoyo.
Y en cuanto al trabajo, contamos además del Hospital de Día, con la Salita de Cuidados Paliativos y todos los aparatos donados para el Hospital.
¿Cómo se logra Casa Amiga?
Es una casa monumental, administrada por el Grupo Oncológico Vivir Mejor. Una necesidad que tenía Salto.
Un proyecto magnífico que llevó tres años el poder conseguirla.
Y ahora intentamos poder ampliar, para construir un depósito.
¿Cuáles son las necesidades de Casa Amiga actualmente?
Estamos enfocados hoy en abrir los pliegos de la licitación a la que hemos recurrido, para realizar la obra del depósito.
Hemos podido obtener colchas nuevas para todas las habitaciones.
Y para sellar que las habitaciones queden en excelentes condiciones, sería un frigobar, por cada habitación, que se vuelve muy necesario, más aún, cuando llega el verano.
Y también solicitamos a quien desee y pueda donarnos algunos televisores, que los de las habitaciones, ya están cumpliendo sus últimas funciones, ya que llegaron allí donados, de segunda mano. Y lo último sería poder habilitar un aire acondicionado para el salón donde acostumbran a estar los enfermos y sus familiares.
Aceptamos también a socios, que deseen apoyarnos, con la cuota que puedan, llamando a Casa Amiga al 47339077.
¿Cuándo se reúne el grupo?
Nos vamos a reunir todos los jueves a partir de las 18. 30 hs.
En un encuentro tan renovador, sanador y cada uno de los participantes, lo sabe.
Estamos todos comunicados constantemente y pendientes uno de del otro.
Se puede trabajar muy bien y estamos muy contentos de todo lo que hemos conseguido. Agradecidos a toda la ciudad y la región por todo el apoyo que nos han brindado.

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“Cuando nos llega el problema, es como que la fe se despierta”

 Mirta Susana Machado. Ama de casa.

Mirta siempre fue una persona muy activa.
Le gusta mucho el deporte, es hincha de Peñarol y hoy, luego de vivencias, que supo superar, ve la vida de otra forma.
“Todo está en nuestra mente”, nos dice.
Dio a luz cinco hijos y aunque la vida le arrebató uno, siguió adelante. Sin saber que llegaba un desafío, que de nuevo, iba a tener que poner todo de sí para salir adelante.Suple Cancer Mirta
¡Y lo logró!
Así fue su experiencia:
“Anteriormente a mi problema de salud, nunca los había tenido.
Nuca tomé medicamentos, fui una persona activa, muy del deporte. Técnica hasta del Baby Fútbol de Peñarol, marcadora de cancha, así como de la misma manera, me entendí con la gurisada del básquetbol de Peñarol.
Fue muy importante toda esa actividad.
Teniendo tres meses y medio de embarazo de mi último hijo, me iba a hacer gimnasia en Peñarol y todas las chiquilinas que concurrían a hacer gimnasia del liceo Zona Este, se cansaban. Yo terminaba todavía picando la pelota de básquetbol en la cancha y después me iba a mi casa.
Siempre fui de tener mucha actividad, hasta ahora.
¿Cómo es que comienza tu problema de salud?
Creo firmemente de una angustia tremenda, a raíz de un problema de salud que tuvo mi hijo mayor Marcelo. Pasamos una etapa muy dolorosa en la familia por causa de una enfermedad que contrajo y culminó en su fallecimiento, con más de treinta años él.
Nunca vi a nadie sufrir así y para mí, fue muy angustiante.
El estaba últimamente con mucho dolor de cabeza, le daban medicamentos y un dia le dolía tanto, que lo internan y pasó mucho tiempo así.
Comenzó a rechazar los medicamentos y a empeorar, porque nada le hacía bien.
Yo tenía que contenerme mucho por mi hijo más pequeño, que cuando llegaba a casa, me estaba esperando y era un admirador de su hermano. Tenía que hacerme fuerte delante de mi hijo enfermo. Llegar a casa y decirle al chiquito que las cosas iban a mejorar y todo iba a estar bien con el hermano internado.
Estuve siempre acompañándolo durante su internación y un 1º de enero falleció, de una meningitis fulminante.
Me dejó devastada la situación, parecía que no iba a poder recuperarme.
¿Te percatas enseguida de ello, del problema en la mama?
Luego de todo el problema con mi hijo, siempre estaba haciéndome el auto-examen, para controlarme y un día, me voy a bañar, me encuentro como un bultito, que desaparecía y volvía.
Estaba mi cuñada conmigo y cuando le cuento, me dice: “Ya, vamos al médico”, era conocida del Dr. Abelleira.
Fuimos al médico y yo no sabía siquiera lo que era una punción, porque nunca había ido al médico. Sí recuerdo, que aunque mi papá había sido un hombre muy fuerte, mi mamá había tenido cáncer de mama, cuando yo tenía cinco años. Pero antes, no se comentaban esas cosas en casa, o de repente era yo muy chiquita, por eso no supe más.
Cuando me va a revisar el médico, lo comienza a buscar y lo encontraba y lo perdía al nódulo, entonces cuando lo encuentra, yo le digo “ ¿y si usted me da una cremita para pasarme, tal vez se me va?”(Sonríe)
Lo llamó al Dr. Andrade, para hacerme la punción y había que esperar. Cuando vuelve con el resultado, me dice” Mirta, te salió mal, pero no te asustes, lo tuyo es tan chiquito, que te vamos a operar”.
“Yo voy a abrir y voy a limpiar y te voy a quitar lo que haya que quitar”.
Eso me dejó paralizada.
Recuerdo que estaba mi cuñada conmigo y me sacudió en un momento y me dijo “¡Mirta, depertá!”, porque yo no entendía nada.
¿Cómo fueron los momentos previos a la cirugía?
Fueron todos los análisis en el mismo día.
Me operan, me quitan unos poquitos ganglios, no me hice quimioterapia. Sí, el tratamiento de los cinco años.
Luego de la operación, nunca sentí dolor, me sentía bien, pero estaba con el drenaje.
Estuve cuatro días internada, y me dan el alta.
Cuando me vuelve a ver el médico, ya me lo quitó.
Me decía una amiga que me cuidó, que pasaba yo muy bien, dormía casi toda la noche, comía durante el día y estaba siempre muy tranquila, sin dolerme nada.
Me fui para mi casa, solamente con el tratamiento de una pastilla por día, que duró cinco años.
¿Cuánto hace de esto?
Hace doce años y jamás sentí nada.
Me seguí cuidando durante esos cinco años, y cada seis meses me hacía un control, luego fue cada año.
Actualmente cada año o año y medio, pero me siento muy bien.
Va todo en la forma de ser de cada uno, porque a mí me salía y me surge hasta hoy una salida, un cumpleaños con baile y, ¡ahí estoy! Me encanta.
¿Envías un mensaje aquella mujer que se encuentre hoy con un problema de salud, como el tuyo?
Justamente ayer conocí una señora que estaba muy angustiada, llorando, porque le habían diagnosticado a su hija la misma enfermedad.
Le decía que todo tiene solución y que hoy, no hay de qué preocuparse, porque la ciencia está tan avanzada, que todo lo logra.
Y cuando nos llega el problema, es como que la fe se despierta en nosotros y es porque tenemos que aferrarnos a algo.
Y con la fe y los tratamientos, se sale adelante.
Es un proceso que hay que pasarlo, pero se puede. Es por ello, que hacemos tanto hincapié a veces, en salir con el moñito que identifica al cáncer de mama. Lo hacemos para que la gente se dé cuenta que se puede prevenir con controles, a tiempo.
Toda está en la mente de la persona. Porque cuando me siento triste, pienso en mi hijo que ya no está y me digo, que él está ahí acompañándome siempre.
Eso me da una fuerza increíble, por eso nunca decaí.
Solo espero que este testimonio sirva de mucho, porque debemos concientizarnos, en que siempre se sale adelante.
¡Siempre!

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“El médico me quitó ocho meses y me regaló cuarenta años”

Margarita Da Costa. Marinero Administrativo de Prefectura de Salto

Margarita comenzó su profesión hace veintidós años.
Ingresó en la Escuela de Especialidades de la Armada en Montevideo y luego de dos años, se inclinó por la administración, desarrollando toda su tarea hasta la actualidad, aquí en Salto.
Tiene una hermosa familia conformada por su esposo Álvaro y su hijo Valentín.

Margarita Da Costa

Margarita Da Costa

Su problema de salud comienza en agosto del año pasado, pero hoy se siente totalmente recuperada.
Su historia, narrada por ella:
“Concurrí a realizarme un análisis de rutina y me encuentro con que tenía un tumor de un centímetro y medio.
La operación llega muy rápido, en el mes de agosto, pero lo que me pasó luego, fue muy sorprendente, ya que me volvieron a operar en setiembre nuevamente.
Porque se dan cuenta los médicos, de que me habían quitado el ganglio, pero la operación estuvo realizada en un área tan cerca al mismo, que quedaron secuelas y rastros del ganglio infectado, alrededor.
Me ve el médico y luego de revisar toda la historia, me dice que hay que operar nuevamente, porque estaba la zona infectada y no había alternativa.
En esa segunda operación donde el médico me decía que tenía que ampliar la cirugía, nos trasladamos con mi esposo a Montevideo en setiembre y le planteamos que yo estaba decidida, si había que quitar la mama, sin dudas que lo hiciera.
Le dije: “Yo quiero vivir. Tengo cuarenta años ya estoy grande, y tengo un hijo. Si usted ve que hay que quitar el seno, ni lo dude”.
Me respondió que no era para sacar el seno.
“Si yo le dijera a usted que debe sacárselo, sería injusto e innecesario. Y me animo a decirle más: ni los ganglios es para sacar, porque lo suyo, fue encontrado bien a tiempo”.
¿Qué sentías?
Absolutamente nada. No tenía ningún dolor, ni incomodidad.
Pero había que esperar unos dieciocho días, para poder contar con el resultado de la operación y ver que procedimiento seguía.
Me había quitado el ganglio centinela. Y si estaba éste comprometido, me tenían que quitar todos los demás.
Pero por suerte, dio negativo.
Cuando lo visito ya con un resultado por ver, me dice que yo era muy joven y tenía que hacerme quimioterapia y radioterapia.
Recordaba todo lo que había pasado con mamá, que a los cincuenta y seis años, la operaron del seno izquierdo.
Pensé que podía llegar a ser hereditario y lo voy a saber en un análisis de genética que en abril me lo van a realizar.
¿Qué pasos siguieron luego?
Me dan cita con el oncólogo y como el resultado de la segunda operación estaba excelente, ya me dieron órdenes para realizar algunas tomografías y comenzar el tratamiento con las quimioterapias.
Me las realicé, dos en Montevideo y dos acá en salto.
¿Cómo fue tu reacción, ante la noticia del tratamiento a cumplir?
Fue muy fuerte.
El doctor me había explicado en que consistía, cómo me iba a sentir y que se me iba a caer el cabello.
Para mí fue muy desalentador.
¿Por qué te realizaban el tratamiento, si todo estaba bien?
Me dijo que por la edad, por ser tan joven, sí o sí, había que hacerlo.
Eran ocho sesiones de quimio, y me hacen un estudio de proteínas y me dio negativo, al final me hicieron solo cuatro.
Pasé muy mal con las quimio, además sabiendo todo lo que venía después con la caída del pelo y demás.
Comencé con la primera, el 20 de noviembre en Montevideo y ya cuando venía en el viaje me sentía muy mal.
En la segunda, que fue el 11 diciembre, se me empezó a caer el cabello y comencé a usar pañuelo.
Para mí fue mucho más fuerte que me haya dicho lo del tratamiento, en sí, que lo que tenía. Yo al principio lo había tomado bien.
Siempre pensé en positivo, y todo lo que el médico me decía que había que hacer, lo hacía y lo sigo haciendo.
Además de la inmensa fe que tengo, rezo mucho.
Pero estoy siempre con un estado de ánimo muy bueno, porque sé que lo que haga, va a ser para mi bien.
¿Concurrías a algún grupo de apoyo?
Concurrí a una charla, antes de comenzar con las quimios, con Dania Castañeira, que me hizo mucho bien.
Me fortaleció y me gustó mucho haber concurrido a esa reunión, para darme el valor que conseguí, yendo allí.
¿Cómo te sientes hoy?
Hoy estoy bárbara.
En realidad yo he llorado muy pocas veces.
Simplemente vivo. No pienso nada, como que mi mente estaba preparada. Nunca dejé de trabajar. Solo en los días cuando me hacían las quimio, demoraba como tres días en recuperarme. Pero me reponía, me ponía la peluca y me iba a trabajar, aunque fuera más tarde. Pero siempre con fortaleza.
Recuerdo que el jefe que tenía en ese entonces, era excelente.
Hoy la ciencia está tan avanzada, que es como que uno sí o si, sale adelante.
Recuperé kilos y me voy cortando dos veces ya el pelo. Eso me deja muy contenta.
¿Cuáles son tus planes?
Seguir viviendo bien, para poder criar mi hijo y seguir con mi familia reunida, mi casa, soy joven y tengo que salir adelante.
Tengo mis raíces en la localidad de San Antonio y conozco una señora de la zona que ha pasado por un momento similar al mío hace unos diecisiete años y está bárbara.
Yo la admiro mucho. Siempre le estoy diciendo a mi esposo que la tomo de ejemplo, porque supo salir adelante y sentirse bien.
Quisiera agradecer al Hospital Militar, en el cual me operaron las dos veces que necesité, la atención es excelente.
Otra persona que siempre digo, me salvó la vida, es la Dra. Flavia Albini, que me trató siempre y desempeña su tarea en el lugar donde trabajo.
¿Un mensaje a quienes estén pasando por tu misma situación?
Tener mucha fe.
Pero además de eso, pensar en positivo. Yo tuve el gran apoyo de mi esposo, que es de destacar y de la familia.
Aprendí a valorar las simples cosas, como mirar una flor de otra manera. Mi esposo tiene un hermoso jardín y yo lo disfruto mucho, diariamente.
El médico me dijo: “Yo le voy a robar ocho meses de vida, pero le voy a devolver cuarenta años. Porque usted de esto, va a salir”, y cada vez que quiero deprimirme, pienso en las palabras del médico y me vuelvo a levantar.
Yo pude salir adelante. ¡Y si yo pude, se puede!

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“Si uno dice que se puede y se convence, se puede”

Gricelda Yacque de Morales

Gricelda, es ama de casa, está casada, es mamá de cuatro hijos y abuela de cinco hermosos nietos.
Transcurría su vida sin sobresaltos, cuando un día, como por intuición, quiso realizarse un análisis de rutina y le dio positivo en su mama izquierda.

Gricelda Yacque de Morales

Gricelda Yacque de Morales

Con una fe increíble y la misma fuerza que su familia le transmitía, supo dejar de lado la situación que le tocó vivir y superarse.
Hoy ya curada, se siente muy bien anímicamente. Y con una salud estupenda, nos narra su historia de vida.
¿Cuánto hace que comenzó con problemas en su salud?
En mayo de 2015, fue que me diagnosticaron cáncer de mama.
Por una mera casualidad. Yo estaba engripada y seguí luego con un dolor de oídos.
Concurro a la Policlínica de mi barrio y conversando con la doctora, le pregunto por la situación del mamógrafo del Hospital, que estaba fuera de circulación y no lo habían vuelto a arreglar.
Le comenté que hacía tiempo que no me hacia controles y quería hacerme.
La doctora me sugiere darme una orden para una ecografía y le acepté. Me la realizan y cuando estuvo hecho el examen, me lo comunican.
¿Cómo fue su reacción, con la noticia?
Fue muy difícil aceptarlo cuando el médico me lo comunicó.
Me parecía que no tenía la capacidad para entender lo que me estaba pasando.
Pasa que no acudía muy seguido a realizarme los controles. En mi vida, me hice solamente dos mamografías, anteriormente a todo lo que me pasó.
Luego del examen, me realizan la punción y salió un positivo dudoso.
¿Llegó a la cirugía?
Sí, llegué.
Me operan el 25 de mayo de 2015, me quitan en principio el nódulo, que era muy pequeño, no alcanzaba a un centímetro y luego de analizarlo, es que detectan el cáncer.
Luego me realizan nuevamente una operación, quitando once ganglios de la axila. Pero actualmente, vivo con la satisfacción, luego de todo lo que pasé, de que estoy curada, gracias a Dios.
¿Siguió con tratamiento luego?
El tratamiento de tres meses con cuatro quimioterapias simples, sin radioterapias. Ya en la primera quimio, me comenzó a caer el cabello y eso también fue muy difícil.
Pero me gustaría destacar el apoyo de mi familia, que me han contenido y cuidado con inmenso cariño.
Tomándolo con calma y transmitiéndomela.
¿Concurrió a algún grupo de apoyo, para sobrellevar la situación?
Sí, comencé a concurrir al grupo de apoyo Vivir Mejor en Casa Amiga, donde me brindan una inmensa e increíble ayuda.
Son personas maravillosas, que han pasado por lo mismo y hoy están curadas. Les agradezco inmensamente, porque es un grupo increíble.
Donde me dieron fuerzas y me ayudaron a quitar mis miedos.
Con una nurse, que es un amor, un ángel que Dios puso allí, su nombre es Didier Roacio.
¿Cómo se siente hoy?
Estoy muy bien.
De cada estudio que me realizo, vuelvo feliz, porque siguen saliendo todos bien.
¿Un mensaje a aquellas mujeres que están pasando por su misma situación?
Hay algo que quiero decirles, es que creo mucho en Dios y tengo mucha fe.
Existen personas que me enteré después que han realizado oraciones por mí y les quiero agradecer profundamente.
Estoy curada y lo sé con certeza, porque me han realizado varios estudios luego de mi operación y salieron todos negativos a la enfermedad.
Y me gustaría decirle a todas las mujeres, que al cáncer si lo advertimos a tiempo, tiene cura.
Por eso tienen que hacerse los controles. Y si con una mamografía, no se sienten seguras pídanle al médico para hacerse una ecografía.
Sigan luchando, que tenemos que tener mucha fuerza, porque el cáncer tiene cura.
Debemos pensar de otra manera, porque no siempre es lo que pensamos. Y si están pasando por la etapa de un tratamiento, hay que seguir luchando con fuerza y fe.
Si uno dice que se puede y se convence, se puede.
Hoy, tiene cura el cáncer.

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“La mamografía ha sido hasta hoy, insustituible”

Prevención. Con el Dr. Mauricio Luongo. Oncólogo.

“La Oncología en todo el mundo así como en Uruguay, apunta siempre a un tratamiento multidisciplinario de los pacientes oncológicos”, nos dice el profesional.
Porque una sola persona no puede tratar al paciente oncológico.

Dr. Mauricio Luongo

Dr. Mauricio Luongo

Y es en el Comité de Tumores o Científico, donde nos reunimos todos los integrantes de ese mencionado equipo, para discutir los casos clínicos.
Muchas veces se nos hace difícil, discutir todos los casos, pero en su mayoría, lo hacemos. Más cuando son casos y pacientes complicados, lo hacemos entre todos.
¿Cómo se conforma el equipo?
La base de tratamiento Oncológico, es siempre un Cirujano, un Oncólogo Medico, Clínico o de Quimioterapia. Un Oncólogo de Radioterapia que es lo que yo realizo y lo complementa un Patólogo y un Imagenólogo.
Este conjunto de personas, son indispensables para conformar dicho comité.
Acá en Salto ya está funcionando en CAM, y no solo consultan básicamente pacientes de Centro de Asistencia Médica, sino de ASSE, o cualquier paciente oncológico que así lo requiera.
Participando incluso Hematólogos, Ginecólogos, Gastroenterólogo, Urólogos, entre otros.
De acuerdo a la patología de cada paciente, es que se invita a diferentes especialistas en particular.
¿Cuánto hace que se encuentra formado este comité?
Ya hace unos tres años. Quedó un poco en suspenso y ahora se retomaron las actividades con más fuerza, reuniéndonos todos los martes, para lograr discutir unos veinte casos por día.
¿Clínica del Litoral, apoya a instituciones del medio?
Sí, trabaja con el CAM, pacientes de ASSE y por supuesto con pacientes particulares.
Pero básicamente, Centro Médico, envía a todos sus pacientes a nuestra clínica, entonces al integrar ese Comité, estamos en contacto permanente con los pacientes que sufren ésta patología.
¿Cómo se encuentra actualmente la incidencia en Cáncer de mama en Uruguay?
La comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer, publica cada tres o cuatro años, un estudio epidemiológico por la incidencia de cáncer en general y por patología.
Se hace un relevamiento y comparación.
El cáncer de mama, no ha cambiado mucho en comparación.
Lo bueno que tiene, que con los estudios para clínicos que se han implementado y que han aumentado, estando algunos en tela de discusión, como lo son la mamografía, la ecografía mamaria y la obligación a las mujeres a realizarse el estudio, ha llevado a que se diagnostique, de manera más precóz.
Eso nos da la posibilidad de captar más pacientes, cuando antes, no se captaba o se lo hacía en forma tardía.
Parece ahí, que el número aumenta, pero lo que aumenta, es la captación precoz. Y eso está muy bueno.
Porque existen enfermedades pre malignas o in situ (en proceso de formación).
Cuando felizmente el paciente tiene un muy alto porcentaje de curación, en un noventa y nueve por ciento, con un tratamiento adecuado.
Esa es la etapa a la que hay que apuntar, a que las mujeres se diagnostiquen, porque hay probabilidad de curar.
¿Y si fuera un caso más grave?
Sería de un calcinoma inflitrante, donde el in situ se sigue transformando en un cáncer más profundo, que sea tratado en las etapas precoces.
Que es donde hay más chance de curabilidad.
Si se diagnostica en etapas más avanzadas, el índice de curación, va bajando.
¿Y en mamas?
En el caso de cáncer de mamas, con el descubrimiento de nuevas drogas, los cambios en la tecnología incluso de la Radioterapia, han mejorado tanto el tratamiento que la sobrevida de la enfermedad mamaria, se ha alargado mucho.
Se diagnostican muchos, pero muchos viven muchos años, también.
O sea que la mortalidad, ha bajado, o por lo menos, no es tan precoz.
Conocemos casos de pacientes con neoplasma de mamas, que llegan a vivir catorce, veinte años o más.
¿Va a depender mucho de la calidad de vida que lleve el paciente?
Sí, depende del estadío.
No estamos hablando de todos los casos. Cada uno es una persona y un paciente.
Pero en líneas generales, se apunta, a que el primer nivel de atención sea el examen clínico, el auto-examen mamario, la educación a las pacientes mamarios, a consultar de manera precoz ante cualquier sospecha, sin miedos.
La mujer por lo general tiene sus miedos, pudor, no va a consultar, se dejan estar. “Voy a ver si me duele, voy a ver si crece”.
No. Eso justamente, es lo que no hay que hacer.
Siempre tenemos que tener en cuenta, que la consulta precoz, lleva a una mejor opción, respuesta al tratamiento y por sobre todo, a sobrevida.
¿Existe algún cambio en la normativa de la obligatoriedad, para la edad de la mujer en realizarse la mamografía?
La mamografía viene a ser el estudio de Scrining (el más acertado) que puede hacerse.
Anteriormente, era obligatorio con las mujeres mayores a treinta y cinco años, luego fue mayor a cuarenta y actualmente, son a las mayores a cuarenta y cinco alargándose a los cincuenta.
Es que existen equipos de mamografía, de buena tecnología, que minimiza la radiación y hay conceptos de que la radiación es provocadora de cáncer. En mamas, tiroides, cuando uno utiliza los estudios radiológicos. Y eso no es tan así.
Pero si bien la tecnología ha avanzado y los equipos han mejorado, cada vez irradian menos y más localizados.
¡Es una verdad!
¿Existe otro tipo de examen a la mamografía?
Sí existen otros y son distintos que se sugieren, como la ecografía.
Y muchas veces se complementa, uno con radiación y el otro no.
Pero es verdad que hay cosas que muchas veces se ven en la ecografía que con la mamografía no se ven.
No sustituye uno al otro, se complementan y más ante una duda.
Lo mismo pasa con la resonancia, porque hay pocos en Uruguay.
Es un estudio que lleva mucho tiempo y no lo podemos hacer de rutina. Es por eso nosotros nos manejamos con Scrining, que es un estudio fácil y rápido, brindando una buena información.
La mamografía ha sido hasta hoy, insustituible.
Y los casos que puedan dar enfermedades secundarias a las mamografías, como pueden ser segundos tumores, son muchísimos menos, a la cantidad de casos, que se diagnostican precozmente.
Es por ello que nunca se va a abandonar la mamografía: son muchos más casos los que se detectan de los que se pueden enfermar por la radiación que se produce.
En cuanto a la edad de la mujer, es muy difícil establecer una edad.
Son normas que se van poniendo y que van cambiando.
Porque además de aconsejable es obligatorio.
Y yo creo que eso está bien, porque lleva al diagnóstico precóz, que es a lo que uno apunta.
Si vamos a esperar a los sesenta, para hacer una mamografía, va a ser tarde evidentemente. Hay que ver, cuántas personas menores a los sesenta se han visto beneficiadas.
De todas maneras, en el caso puntual de algunas personas que han contraído la enfermedad a los cuarenta, y la obligatoriedad es a realizarse la mamografía a los cuarenta y cinco, tendría que haberse realizado mucho antes igual.
De todas formas, hay mujeres que no se hacen nada nunca, ni un autoexamen. Y como piensan que la obligación es a los cuarenta y cinco o cincuenta, “me la hago más adelante” y ahí sí, ya puede llegar a ser tardía.
¿Para usted está bien, una mamografía a los cincuenta?
Es difícil saberlo, pero tenemos que ir a la mayoría de los números, que están situados en un porcentaje importante, la mayoría están después de los cincuenta.
Por supuesto que se la ve a la enfermedad en edades menores.
Pero son los menos, por suerte.
¿Se ha implementado nueva tecnología?
Sí, hemos tenido un gran acontecimiento, con el cambio de tecnología, para la clínica y toda la región, en sí. Implementando un Acelerador Lineal de última generación, con una variedad enorme de energías, con posibilidad de realizar tratamientos con electrones, que para la mama, sin dudas es un cambio positivo.
Ya que irradia de mejor manera conformada la radiación, con multiláminas realizando un mejor tratamiento.
Se evita irradiar zonas profundas y todo es por el cambio tecnológico.
La medicina cambia y hay que ir acompañando, porque se ve reflejado en el tratamiento y las pacientes sufren mucho menos.
¿Algunos consejos?
Al autoexamen mamario, tienen que hacerlo muy seguido y ante cualquier duda, no dejarse estar. Consultar al médico.
Esa es la conciencia que tiene que tomar una mujer, siempre.

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Hoy estaría muerta

Publicada el 11 de diciembre de 2015

Hace exactamente ocho años concurrí a hacerme los exámenes de rutina indicados y sugeridos para las mujeres mayores de cuarenta años, como lo establece la ordenanza del Ministerio de Salud pública como normativa vigente sobre exámenes preventivos. Debía realizarme mamografía y ecografía de mama, contaba con 42 años.
Concurrí sin ningún temor a realizarme los dos exámenes, la mamografía primero, no dolió tanto como dicen, luego esperé en la sala, pasados unos minutos me llaman, me comunican que van a repetir el examen, así lo hacen y le sigue una ecografía.
“Señora, va a tener que consultar con su cirujano, vemos un pequeño nódulo de 3 mm, paralizada frente a la técnica atiné a contestar, nunca me operaron, no tengo cirujano, «entonces consulte con su ginecóloga, ella le va a explicar».
Acudí al Dr. Juan José Leal, en menos de diez días estaba operada y en mi casa restableciéndome, antes de los quince días estaba trabajando, luego vino la etapa del tratamiento, radioterapia, cobalto y cinco largos años de tamoxifeno,
Todo sucedió muy rápido, el tumor era muy pequeño, sino la historia hubiese sido otra, pero todo pasa por algo, estuve en el momento justo, acudí a hacerme el chequeo como lo aconseja el Ministerio de Salud Pública.
El cáncer de mama es una de las principales causas de muerte en las mujeres uruguayas, según las estadísticas una de cada diez mujeres podrían desarrollar este cáncer. Se ha invertido mucho dinero para que se tome conciencia de esto.
Esta semana escuché ( mes de diciembre de 2015) al ministro de Salud Pública informar a la población que a partir de ahora sugiere realizarse la primera mamografía a los cincuenta años, diez años más tarde de lo estipulado en este momento, (¿tanto puede pasar en diez años ?).
Lamentablemente debe ser una cuestión económica, son diez años que se pospone la realización de este tipo de chequeos que entre otras cosas ya había calado en la conciencia de la mujeres que se quieren a sí mismas y aprecian la vida.
Subirl la obligatoriedad de realizarse chequeos a los cincuenta años supone para el Estado un gran ahorro de dinero que supone la realización del mismo.¿Estaré equivocada?
Siento una profunda tristeza y preocupación, no he sentido una sola voz en contra de esta modificación.
Las mujeres de 40 años pueden esperar diez años para realizarse la primera mamografía.
Esta determinación del ministerio de salud supone en mí muchas reflexiones pero hoy una es la que fundamentalmente da vueltas en mi cabeza:
“Si hace ocho años la sugerencia del Ministerio de Salud Pública del Uruguay hubiese sido que la momagrafía se realizara a partir de los 45- cincuenta años , yo estaría muerta».
Adriana Martínez

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