Un poco de historia

Un 8 de marzo de 1857, un grupo de obreras textiles tomó la decisión de salir a las calles de Nueva York a protestar por las míseras condiciones en las que trabajaban.
Distintos movimientos se sucedieron a partir de esa fecha. El 5 de marzo de 1908, Nueva York fue escenario de nuevo de una huelga polémica para aquellos tiempos. Un grupo de mujeres reclamaba la igualdad salarial, la disminución de la jornada laboral a 10 horas y un tiempo para poder dar de mamar a sus hijos. Durante esa huelga, perecieron más de un centenar de mujeres quemadas en una fábrica de Sirtwoot Cotton, en un incendio que se atribuyó al dueño de la fábrica como respuesta a la huelga.
En 1910, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras celebrada en Copenhague (Dinamarca) más de 100 mujeres aprobaron declarar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Actualmente, se celebra como el Día Internacional de la Mujer.

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“La docencia nos hace sentir bendecidos y unos privilegiados”

Marcela Fontes. Profesora de Educación Física y Directora de Plaza de Deportes.

Muy comprometida con lo que hace, Marcela atiende en su lugar de trabajo en Plaza de Deportes, a estudiantes, niños y adultos.
Viene madurando desde niña la idea de transformarse en lo que hoy es como profesional. Con tanta dedicación en su labor, que actualmente, se encuentra en un lugar de privilegio dentro del deporte que tanto quiere.
Reconocida en nuestro medio, por su excelente trayectoria, así comienza a relatarnos cómo comenzó su inclinación por el rol que desempeña:
“Siempre me gustaron los deportes y cuando estaba en 6º de secundaria, decidiendo cuál sería mi futuro, me pareció que ser profesora de educación física era lo mejor que podía elegir.
Recordaba a mis profesores, al mío concretamente llegar a la escuela y para mí era lo más divino que me podía pasar. Me gustaría que me pasara eso a mí, con mis alumnos, pensaba. Entonces mi inclinación tuvo ese motivo.
Y estoy feliz, porque me ha dado muchas satisfacciones.
¿Cómo está compuesta tu familia?
Llevo casada veintiún años con Juan Diego y tengo tres hijos: Faustino de 19 años, Esperanza de 15 y Amanda de 3 años.
Hace unos años que nos instalamos en la ciudad, ya que anteriormente vivimos durante ocho años en una zona rural,  luego cuando mis hijos comenzaron primaria, nos trasladamos a la ciudad y seguí mi actividad laboral acá.
¿Cómo se lleva a cabo la misma?
Cumplo un horario en Plaza de Deportes, tratando de coordinar y gestionar todas las actividades que hay, y sobre todo, las relacionadas con las demás instituciones, como son Primaria, Secundaria y la Intendencia.
¿Cómo es tu tiempo de mujer?
Me gusta mucho hacer deporte.
Tengo la posibilidad de concurrir al Club Remeros y allí nos entrenamos con todo lo que sea deportes.
En todo lo que me invitan participo porque me encanta.
Me gusta salir a caminar por la costanera, el compartir una charla de crecimiento personal. Me gusta viajar con mi esposo.
Las plantas me encantan, son mi apoyo cuando las necesito y tengo tiempo libre. Son mi  terapia. Cuando tenemos que hacer “un parate” y un contacto con la naturaleza.
Salir en bicicleta, es como una conexión que me sirve, me ayuda y me pone los pies en la tierra, relajándome.
¿Con qué disfrutas?
El estar en familia, creo que es fundamental y todos tenemos que aprender a valorar.
Ver crecer a mis hijos, los sueños que logran y que espero lo sigan haciendo. Mucho más allá de los nuestros.
Amo la compañía de mis padres, Luis y Elena que son todo para mí,  siempre han estado a mi lado, apoyándome en todo.
También disfruto de mis amigas, con las cuales mantengo un vínculo muy especial y somos muy compañeras todas.
También cuento con un excelente grupo de compañeros de trabajo, que me hacen el día a día transitar por un camino, haciéndolo mucho más fácil, mucho mejor, así que soy una privilegiada, por contar con ellos.
¿Qué te han dejado estos años de experiencia en tu tarea?
Que los chiquilines me vean con el tiempo y me recuerden con alegría.
No por lo que soy, pero sí pienso que es porque algo les he dejado.
Que me vean en la calle y me digan: ¡Profe! Para mí es de verdad impagable.
He tenido una experiencia divina con momentos deportivos en los que hemos tenido que ir a competir, que han sido muy importantes para cada uno de nosotros.
Pero creo que el haberle dejado algo, a algunos alumnos que han pasado por mi vida, es divino.
La docencia, nos hace sentir bendecidos y unos privilegiados.
¿Qué sueños tienes?
Lo que estoy haciendo, hacerlo con alegría. Disfrutar de lo que estoy haciendo hoy por hoy, que es la dirección en La plaza de Deportes.
Disfrutar de la familia, acompañar a mis hijos en la etapa de estudios universitarios, no dejándolos nunca solos.
Seguir disfrutando de mi vida.
¿Un mensaje a la mujer en su día?
Dejemos muchas cosas de lado y disfrutemos el día a día.
Disfrutemos de ser mujer, de la amistad, de la familia, sin preocupaciones, que a veces nos hace distraer de los disfrutes de la vida, de la salud y de tantas cosas buenas.
Agradeciendo a Dios, siempre por lo que tenemos.
Un afectuoso saludo a mi madre Elena, por ser mi ídola como mujer  y a todas las mujeres, madres, esposas, hijas, que tenga un día maravilloso, junto a todos sus seres queridos y en familia:
¡Feliz día mujer!

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“El 8 de Marzo es un día de reflexión, de amor y de lucha”

Anabel Silva. Auxiliar de Enfermería.

Alegre, simpática y comprometida con su trabajo, así es Anabel.
Mamá de una niña: Summer, de cinco años que la tiene orgullosa. Ha luchado mucho por todo lo hoy conseguido y se siente una mujer realizada, con solo unos pocos años de vida.
“Es como si hubiese vivido muchos”, comienza diciéndonos Anabel. Se recibió de enfermera el 17 de setiembre de 2013.
Cuando le preguntamos por qué estudió enfermería, esto nos respondía:
“Comencé con mis estudios en esta profesión, porque había tenido un accidente fuera del país, donde me había quedado inválida con veinte años. Donde me internan en un centro asistencial y me atendían chiquilines de mi edad, algunos médicos, otros,  estudiantes de medicina.
Me realizaron una cirugía en la cabeza, comenzando el médico a dar el primer punto y luego siguieron los demás, practicando su desempeño en lo que harían al recibirse y me encantó verlos trabajar.
Esto cambió mi forma de pensar, ya que antes de irme a Estados Unidos, cuando contaba con tan solo dieciséis años, yo quería ser arquitecta y mi padre con su sueldo de policía, muy bajo en aquel tiempo, no podía solventármelo.
Miraba todos los días un terreno que estaba lindero al de mi familia y decía “yo a ese terreno lo voy a comprar”.
Fue con esta idea que me fui, solita a Estados Unidos con la idea de estudiar y trabajar, allá me esperaban familiares. Al llegar tuve muchos inconvenientes, pero logré estudiar, trabajar y salir adelante.
Hacía de todo en cuanto a trabajo: ponía el asfalkote en la calle, en las puertas de las casas, el tendido eléctrico en la fábrica de camiones, haciendo trabajos en estancias, pintándolas en el frente y detrás del edificio.
Estuve cinco años y me vine a raíz del accidente mencionado.
Querían los médicos operarme y yo no los dejaba. ¡Tenía en mente que iba a caminar y que iba a caminar!
Y al año, pude hacerlo.
Lo bueno de todo, es que mientras estuve allá trabajando tanto, logré comprar el terreno y hacerme mi casa.
Con un dinero que me quedó, me propuse estudiar enfermería porque, ya que soy madre soltera,  tenía que solventar los gastos de la casa y mi hija, solita.
Por suerte fui una de las mejores calificaciones de ése año en mis estudios y me sentía muy orgullosa y felíz de que lo había logrado.
Ya que cuando tuve el accidente, al principio, pasé una neumonía, que según los doctores no iba a vivir más de dos días.
Me dejó muy mal Y cuando me dieron el alta, los médicos me dijeron que no me iba a poder concentrar en nada, no iba a retener nada en la mente y además, “no vas a poder caminar”, me dijeron.
Llegué a Salto y fui la superación misma a los médicos de Estados Unidos. Nada fue como me lo plantearon, gracias a Dios.
Es un logro total y me siento sumamente orgullosa de haber dejado todo atrás.
¿Cómo está compuesta tu familia?
Está compuesta por mi hija Summer y yo. Pero me acompañan en la casa contigua a la mía, mis padres: Iris Alvez y Miguel Silva.
Siendo ambos mi pilar. Son mi apoyo para poder criar a mi hija, están en todo momento.
¿Con qué disfrutas como mujer?
Disfruto estar en la compañía de mi hija, que por suerte luego de pasar por una muy preocupante operación, se recuperó maravillosamente.
Me gusta disfrutar de la compañía de mis padres, que adoro.
Siento que soy una mujer  privilegiada por todo: tengo una hija adorable, unos padres maravillosos y un novio espectacular, como lo es Matías Malaquina. ¿Qué más puedo pedir?
Disfruto con el trabajo en ANAHATA, que somos como una familia, donde me siento my cómoda.
Es como que vengo a la casa de mis tías donde la paso muy bien.
Donde Beatriz, que es la patrona, es una mujer espectacular en todo sentido y me brinda todo su apoyo. Me hace sentir en mi casa.
Esta profesión y este lugar de trabajo, me dan la posibilidad de dignificar  la etapa más difícil de la vida de una mujer.
La última etapa
La etapa en que  ya no tienen fuerzas para luchar, como es este caso de las abuelitas de nuestra residencia.
Por eso cada 8 de marzo, honro junto a las residentes de ANAHATA, todos los días, todo lo que ellas han logrado  en su vida. Aunque algunas, ya no lo pueden recordar.
Para mí y para ellas, es un día de reflexión, de amor y de lucha, por un futuro mejor.
¡Felicidades  a todas las mujeres este 8 de Marzo!

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«Debemos reivindicar a la mujer en su esencia femenina»

Rosita Blanco. Médico Pediatra- Especialista en adolescentes y Orientadora Familiar.

Rosita es esposa, madre y adora estar con su familia.
Ha logrado mucho a lo largo de su vida y nos contagia la felicidad de esa pasión que siente por su labor en la sociedad.
Destacándola por su solidaridad, brindando su  apoyo en la comunidad, con su dulzura toda y sensibilidad, como mujer.
Está recibida de médica hace aproximadamente veintiocho años y de ésta forma, nos sigue relatando sobre su profesión y su vida:
“Mi familia se compone por mi esposo Alfredo Abelleira, casados hace ya casi treinta años y mi hijo Francisco, que vive y trabaja en Buenos Aires, quien estudió negocios internacionales, sin querer saber nada de la medicina.
Y allí se encuentra, en el mundo de la farmacéutica y de la gestión de emprendimientos nuevos para personas jóvenes, también.
Nuestro núcleo familiar es reducido, pero en sí, se hace grande si hablamos de mis hermanos, los de mi esposo y muchos sobrinos.
Contamos con una pequeña familia, pero con un corazón muy grande.
Además tengo una sobrina, Manuela, que se cría muy cerca nuestro y siempre ha estado con nosotros. Encontrándose ahora, en la espera de una hermanita, que se va a llamar Matilde.
¿Su tarea abarca muchas áreas?
Sí, durante muchos años me dediqué a la Pediatría en el consultorio y durante quince años, fui miembro del Staff de CACENAS, funcionando en el Sanatorio Salto.
Fue una experiencia fantástica, no solo por el grupo humano,  conformando una gran familia, sino por todo lo que se aprende, con los padres y niños, cuando están en situaciones límites, como es un CTI.
Fue una etapa muy nutritiva en mi vida, pero también,  fue bueno haberlo terminado, porque me permitió poder realizar otras cosas.
Estudiar la parte de familia, dedicarme más a la especialidad que es la adolescencia y poder disfrutar de otras cosas.
De la casa,  poder visitar más a mi hijo, que hace mucho tiempo se fue y ahora disfrutarlo aún más,  ya que se casa este año.
Estamos con todos los preparativos, deseosos de que forme una linda y gran familia con su novia Mikaela.
¿Por qué la inclinación del trabajo con adolescentes?
Me gusta mucho y decidí comenzar a estudiar algo de familia, porque me parecía muy importante  poder llevar adelante la adolescencia como especialidad, logrando hacer abordajes familiares, ya que era muy difícil tratar al adolescente aislado de la misma.
Realicé primero el Postgrado y ahora trabajo en la tesis de maestría.
Cuando terminé el postgrado, comencé a trabajar con los padres, o con los familiares o las personas que están a cargo de este adolescente.
Fue muy importante porque me abrió un campo atrapante, en lo que es el rol educativo que tiene la familia y cómo ésta se integra, orientándola con la Sicología Sistémica, en el ámbito que se mueve.
¿Qué le han dejado estos años de experiencia?
Creo que si volviera a nacer, haría lo mismo.
Porque todas las etapas de mi vida, me han dejado una enseñanza: los quince años en CTI, acompañando a los padres a sobrellevar duros momentos o la misma pérdida.
Y para eso tuve un gran maestro en la medicina toda, realmente, como lo es el Dr. Osvaldo Bello.
Maestro para la vida, en todo. Para cómo darle una noticia a un padre, cómo acompañarlo en situaciones críticas y eso completó una forma de visión que tengo del mundo, que creo que si no la hubiera pasado, hoy no me habría dado cuenta.
Y el trabajo con el adolescente es un doble sentimiento.
Ver todas las capacidades que tenemos en ese edad, que todos la vivimos: la espontaneidad, la alegría, la creatividad y como hoy el entorno y la forma que tenemos de conducirnos como sociedad, no estemos sacando lo mejor de nuestros jóvenes.
Con una crisis educativa que nos acompaña, junto a la crisis moral y en valores muy fuerte.
Atiendo adolescentes de todos los extractos sociales, desde el bajo al más alto. Conozco esta comunidad, porque la he arado: Salto Nuevo, Horacio Quiroga, Minervine, son mi segundo barrio.
El Cerro, los liceos, pero nos damos cuenta que estamos haciendo poco para darles  mucho y que con un poquito más, podríamos sacar de ellos su mejor parte.
La otra parte que me ha dejado muchas satisfacciones, son  los equipos que conformamos. Me ha dado hijos, hermanas, compañeras de ruta, que me han enseñado muchísimo y hoy son parte de mi pequeño mundo. Trabajar en equipo es realmente un gran desafío y de las cosas más lindas que me han pasado. Sin dejar de mencionar, que de los padres de mis pacientes, he aprendido mucho y sigo aprendiendo.
¿Con qué disfruta?
Me gusta mucho la casa. Sus cosas, cocinar, la comida casera y que haya olor a comida en la casa. No importa si es una sopa, un asado cuando viene mi hijo, o una pasta frola.
No tengo mucho tiempo para cocinar, pero tengo una compañera de vida, Eva (Gina) que me acompaña hace más veinte años,  le da ese perfume a mi casa que me encanta.
Es parte de mi familia, ya que sus abuelos eran los capataces de mi padre y su tía, me crió a mí y en parte a mi hijo. Después ella se lo robó (sonríe).
Y su cuñada Mónica, hace también más de veinte años que está conmigo.
Me gusta además cambiar los muebles, leer, las redes sociales.
Soy católica cristiana y tengo un  grupo de oración, con una escuela que se llama Espíritu Santo con toda una labor comunitaria.
Somos un grupo de amigas que nos reunimos a hacer Rosarios y pienso que es bastante más que una obra en sí, es una forma de a través de la oración y de la caridad, transitar una vida juntas.
Estar más cerca de los que están sufriendo una situación crítica o particular.
También me gusta mucho conversar con mi madre Elma, que está muy bien de salud y tiene 87 años. Me gusta mucho estar en familia y también viajar. Mi otra pasión es el campo, contamos con una pequeña producción rural, que la hacemos en nombre de todo lo que ha hecho uno de los hombres más importantes para mí, que ha sido mi padre y también se llamaba Francisco.
Pero lo que más me gusta en el mundo es estudiar.
¿Un sueño?
Que cuando nos podamos retirar, estar en una linda casa en el campo.
Entre mi familia, mi casa, mi profesión, mis equipos de trabajo, el campo y la fe, anda mi vida.
¿Un mensaje a las mujeres en su día?
Me gustaría como mujer, agradecer a Dios por la vida, la salud.
Y un mensaje para las mujeres de la familia que son un pilar fundamental, pero que a veces, confundimos nuestro rol de mujer con el de súper poderosas y eso hace que hagamos todo a medias.
Tenemos que darnos tiempo para cada uno de los roles que tenemos.
Optimizarlo a nuestro rol de mujer, en donde nos toque, haciendo lo mejor posible como mujeres.
Respetando nuestros tiempos, nuestros espacios, nuestras debilidades y nuestras fortalezas, pero siendo siempre mujeres.
Revindicar a la mujer, en su esencia femenina: fuerte, valiente, contenedora, compasiva, integradora, comprometida y sabiendo cuáles son nuestras limitaciones.
Enseñarle eso a las niñas, para que descubran su verdadera esencia.
¡Feliz día a todas!

 

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“Me siento feliz de haber podido realizarme como profesional”

Marina Manassi. Escribana. Empresaria.

Marina es una luchadora incansable por lo que quiere.
Orgullosa de sus logros como profesional, nos deleita con su historia, de cómo fue la decisión de dedicar un poco de su tiempo al estudio, a pesar de que debía ocuparse de su empresa y su maravillosa familia que la ha apoyado en todo:
¿Cómo  se encuentra compuesta tu familia?
Estoy  casada hace veinticinco años con José Pedro Bortagaray y tenemos tres hijos: Pedro, Andrés y Lucía.
Dos de ellos, están en caminados con estudios en facultad y Lucía que comenzó 5ª de primaria.
¿Cómo surge la idea de retomar tus estudios para Escribana?
En el año 2012 surge la idea de volver a retomar mis  estudios, ya que era como una asignatura pendiente y parecería que nunca me llegaba el momento.

Había hecho hasta 3º año y los había suspendido porque me casé, luego comencé a trabajar, llegaron los hijos y aunque lo intenté, se me hizo imposible.
Cuando fueron creciendo ellos, decidí por medio de mi amiga  Giana, quien me incentivó para que probara hasta mediados de año, me propuso.
Viendo qué pasaba y si no funcionaba, lo dejaba.
Cuando le comento a José Pedro, lo que iba a hacer me dijo:
“mmm… ¿Podrás?”.
Comencé y desde allí no paré más.
Al mes siguiente ya estaba preparando el primer examen.
No se me hacía muy fácil, por el hecho de que era madre de tres niños, trabajaba en la boutique y estudiaba.
Me encantó. Me hizo  dar cuenta que después de cierta edad, valoras más el tiempo, lo miras con otros ojos.
Aprendí a estudiar mientras los chicos miraban la tele.
Fui haciendo la carrera con Giana, estudiando sábados,  domingos, siempre juntas. Es muy compañera y era mi apoyo, nos llevamos muy bien.
¿Cuánto tiempo te llevó para recibirte?
Fueron siete años, sin perder ninguno, por suerte.
Me gustó mucho el ambiente de la facultad, fue un grupo increíble de compañeros.
Yo entraba a facultad y realmente me olvidaba de mis problemas. ¡Era divino!
Ahora felizmente, entramos en la otra parte.
Estamos esperando el título para poder empezar a trabajar,  ya que al examen lo rendí el día  26 de setiembre.
¿Cuáles son los planes, seguramente a corto plazo?
La idea es instalarnos con una compañera y dedicarnos de lleno a la profesión.
Recibirme fue para mí, saldar una asignatura que tenía pendiente. Y a su vez, creo  firmemente que es una gran enseñanza, no solo para mí, sino para las demás mujeres.
Que también llevamos adelante una casa, hijos, atendiendo todo.
Tal vez  nos cueste un poco más, nos sacrificamos, incluso haciéndolo en la madrugada, de noche, pero al tiempito hay que encontrarlo, porque se puede.
No hay edad y los sueños están para ser cumplidos.
Cada vez  que pensaba que estaba por llegar a la meta, me parecía mentira y hoy estoy feliz por haberlo logrado.
Tuve conmigo una pareja como lo es José Pedro, que me ayudó muchísimo y fue  fundamental. Sin su apoyo, seguro, no lo hubiese logrado.
Mis hijos, felices, encantados de que yo pudiera lograrlo, ya que la mamá estudiaba e iba a clases con ellos, (sonríe).
A los cuales también tengo que agradecer, porque la comida estaba siempre atrasada. Salía  de la facultad corriendo, porque entraban ellos y era una vida un poco alocada. Lo supieron entender.
Lo importante, era que yo sabía que aunque me llevara uno o dos años más, lo iba a lograr. Porque mi sueño, pensando  que era la última vez que probaba y era para terminar la carrera.
¿Piensas que se torna fácil entrar a nuestro medio con tu profesión?
Pienso que es una etapa difícil al principio, a pesar de que somos bastante relacionados por el comercio en nuestro medio y un grupo importante de amigos, que van a estar presentes, seguro.
¿Cuál es tu tiempo como mujer?
Lo disfruto saliendo a caminar, me gusta mucho la familia, quedarme a leer un libro, estando en casa.
¿Queda un sueño aún por cumplir?
Sí, ver triunfar a mis hijos y verlos realizados.
En cuanto a mí, estar ejerciendo mi carrera a la brevedad.
¿Un mensaje a las mujeres en su día?
Para mí  fue una etapa maravillosa de mi vida que nunca pensé que la iba a pasar.
Mi mensaje  es decirles a las mujeres que se puede. Que intenten estudiar, que la facultad en Salto está divina, con profesores excelentes. Los van a hacer sentir divino, las entusiasmo a que vuelvan, a las que piensan en superarse.
Y que no solo es en el estudio, siempre se puede cuando deseamos llegar a una meta. Somos  las que hacemos un millón de cosas en el día, pero siempre tenemos tiempo para nosotras acompañando a la familia.
Es bien importante la satisfacción de lograr algo para uno. Mucho tenemos que trabajar.
¡Felíz día a todas las mujeres el próximo día 8 y que se animen a hacer algo por ellas, tomándonos un tiempo para nosotras!

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“Devolverle a la comunidad, todo lo que me ha brindado, es mi objetivo de vida”

Elizabeth Widmaier. Coordinadora de la Colectividad Alemana. Relaciones Públicas y Protocolo en la Unión  Inmigrantes de Salto.

Elizabeth es una mujer feliz viviendo en Salto.
Carismática, solidaria y por sobre todo, muy alegre. Se siente orgullosa de sus raíces con sangre Alemana. Dedicando parte de su tiempo, para hacer conocer sus orígenes.
De ella conocemos además que le gusta atender su hogar, pasar mucho tiempo con su familia y también atender la parte social de su vida.
La acompaña en todo su esposo Willi, que también es descendiente de alemanes y sus dos hijas: Claudia y Cárolin, de nacionalidad alemana.
Nos recibe gustosa y una charla muy amena entre nosotras, de esta forma se desarrolló:
“Nací en la ciudad de Paysandú, a los veintiún años me casé y me fui a vivir a Alemania con mi esposo Willi que es salteño y en el año ´94, retornamos a Uruguay, pero con una familia.
Y desde hace veintidós años, decidimos radicarnos en Salto.
¿Cómo te recibe la ciudad?
A Salto la amé desde mi adolescencia. Vine a Salto y me gustó todo de ella, sin  saber que algún día iba a ser mi hogar.
Estoy muy feliz, sintiéndome una salteña más.
Incluso mis padres cuando se casan, pasan su luna de miel en El Hotel Salto y mi madre siempre dice: “en tus orígenes, ya eras salteña”, (sonríe).
Amo su gente, su forma de ser, es muy especial y muy cálida.
Y una de las cosas que aprendí en el extranjero, es que tu vecino es tu primera familia, siendo muy importantes.
Es así, que la vida me fue enseñando que un “por favor”, “un gracias”, “un disculpe”, te abre todas las puertas.
También me lo han enseñado en mi casa y hoy se lo transmito a mis hijas.
¿Cuál es tu actividad?
En sí, en Salto soy conocida por la movida cultural. Comencé siendo la primera Presidenta de la Unión Inmigrantes de Salto, hace ya dieciséis años.
Por ser descendiente de alemanes,  siempre me interesó esta parte de la cultura.
En mi niñez, tuve una experiencia que me marcó, hasta mi personalidad. Nuestra lengua madre era el alemán y cuando ingreso a primer año, comencé a hablar un español muy malo, atravesado.
Mezclado, mitad alemán y mitad español, generando una cierta burla entre los compañeros y lo peor que me podía pasar era que un niño se riera de mi forma de hablar.
Con estas nuevas políticas de integración me parece genial que se trate estos temas. Pero con el tiempo fui evolucionando y me di cuenta que lo que yo poseía, era un plus cultural.
Mientras  otros tenían que pagar para aprender esta lengua, yo la traía de cuna y era una gran herramienta, muy importante para aprovechar.
¿Cómo está relacionada tu actividad a nuestra sociedad?

Comencé como Presidenta y fui pasando por todos los roles como Vice, secretaria etc. Y actualmente ocupo el cargo de Relaciones Públicas por unanimidad, porque aparentemente “me queda” y ya veo que es inamovible. (sonríe)
Hace cinco años que estoy en la parte de prensa- protocolo y además desde hace veinte, en la coordinación de la Colectividad Alemana en Salto.
Me corresponde atender las vinculaciones, como la llegada del Consulado Alemán a Salto y a toda su comunidad por documentación, entre otras cosas.
Amo lo que hago, le pongo tanta pasión y energía a todo, que no puedo parar.
Creo que es una oportunidad de mostrar a la gente lo que hacemos. Por eso me encanta esta movida cultural y el hecho de trabajar con jóvenes, porque les abre la cabeza.
Además, siento que es una manera de devolver a la gente todo lo que me han brindado con su apoyo en ayudar a formarme como ser humano.
Ese es mi objetivo de vida. Debo agregar que todo este trabajo es en forma honoraria, por convicción y valores, que uno trae incorporado.
¿Apoya la familia estas actividades?
Debo decir que les he restado mucho tiempo a ellos, pero por suerte siempre me han acompañado.
Además porque siempre me han tocado cargos que tengo que representar para un grupo, como que la familia, queda en segundo plano.
¿Con qué disfrutas tu tiempo como mujer?
Me gusta hacer todo en general.
Pero como hobby me gusta escuchar la música clásica. Leer libros en alemán por sus expresiones que me vinculan mucho con mis abuelos y tiene mucho contenido para mí.
Me gustan las novelas y he tratado de cultivarme en el idioma.
Las cosas lindas, prolijas, dedicarles tiempo a los adultos mayores y apoyar a los jóvenes.
Me gusta mi vida. He cumplido todos mis sueños y puedo decir que soy feliz y muy agradecida por todo.
Soy Evangélica –Luterana y a raíz de mi fe, mi vocación de servicio, estuvo siempre muy desarrollada.
¿Envías un mensaje a la mujer en su día?
Las mujeres uruguayas estamos en proceso de transición.
Yo me siento rehén de una cultura, en donde la mujer estaba en la casa. Donde ahora la mujer es totalmente independiente y tiene su propia personalidad.
No queremos dejar de lado las tareas del hogar, pero tampoco, queremos perder de vista nuestra capacitación profesional.
Invito a las mujeres a que la sigamos peleando y tratemos de mantener el equilibrio por ese afecto, por nuestros hijos.
No dejemos de ser profesionales, pero tampoco dejemos de ser madres, esposas y amas de casa.
Yo tuve la suerte de tener una mamá en casa esperándome con un beso y fue lo mejor que me pudo pasar.
Hoy me gustaría dar más besos y ya no tengo a esas personas.
Así que el mensaje a las mujeres, a las que son mamás, que le enseñen a su familia y a sus hijos, que un mimito, siempre viene bien. A toda hora.
¡Feliz día, este 8 de marzo a todas!

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“Las mujeres tenemos que luchar siempre, sin bajar los brazos”

Zully Godoy Ramos. Vendedora independiente de diario EL PUEBLO y ex Agente Comunitaria.

Zully, junto a su familia está muy relacionada a la familia de Diario EL PUEBLO.
Desde hace mucho tiempo su medio de vida es la venta de diario El Pueblo en distintos puntos de nuestra ciudad los días domingos
Su vida es muy ocupada, dedicándola a su familia, con hijos casados y otros que están por cumplir sus sueños de estudiar para poder recibirse.
Es una de las constantes mujeres que en su quehacer, enorgullece a Salto con su tarea.
¿Cómo es un día de Zully?
De lo más tranquilo. Pero si hablamos de un día domingo hay más trabajo.
Me levanto a las 5.30 si tengo que vender los diarios en AV. Barbieri y Viera. Vuelvo a casa a las 15 y 30 y si estoy en la puerta de TA-TA, un poquito más tarde, porque el movimiento comienza más tarde allí.
Domingo por medio nos turnamos con mi hijo
El trabajo de la Avda. Barbieri, es mucho más, por el hecho de pasar de un lado al otro de la calle y en TA-TA, simplemente estoy parada y la gente lo levanta.
Por suerte ya hace un tiempo prolongado que trabajo de esta forma y la gente me conoce.
Por lo general, nos espera mi hijo más pequeño con el almuerzo, porque llegamos muy cansados, pero almorzamos todos en familia.
¿Cómo está compuesta la misma?
Por mi esposo Juan José que también es vendedor indepeniente de EL PUEBLO , mis hijos:  Juan Alejandro, que trabaja de taximetrista y Claudio Manuel, quien me suplanta en las ventas del diario,  mi niña Melody Fabiana, que tiene veintidós años y Angelo Mateo el más pequeño, que estudia.
Tengo cuatro nietos en total: Paula de 10 años, que le doy todo mi tiempo. Y todos los días que puede, se queda en casa y pasamos mucho tiempo juntas.
Un nieto que tiene 3 años, una nieta con 4, que  comienza este año el jardín y prácticamente va todos los días a casa. Ellos son hijos de mis hijos y mi hija me regaló una niña como nieta, que tiene actualmente un año.
¿Qué la llevó a vender los diarios?
Me llevó el estar desocupada.
Justamente coincidió de que mi hijo Claudio se fue un tiempito a Montevideo y dejó ese lugar libre.
Al principio uno se siente como que no sabe muy bien si va a funcionar vendiendo, pero ahora ya van diez años que realizo esa tarea.
La  de mi esposo, comenzó antes aún. Tuvieron una charla con Julio de Brum y comenzaron hace veinte años la venta en la calle. Casi podríamos decir que mi esposo es pionero en este sistema de venta. A mí me gusta mucho lo que hago.
El relacionamiento con la gente, me deja con una enorme satisfacción.
De vernos tan seguido, llegamos a conformar un vínculo con la gente. Personas que nunca vi y cuando comienzo a tratarlos, ya en la próxima vez que nos vemos, preguntamos por la familia.
Gente que concurre todos los domingos y cuando falta uno, ya los extraño y pienso; ¿qué le habrá pasado que no vino?
Lo mismo me pasó cuando realicé un curso de más de un año como Promotora de Salud para Agente Comunitaria, ya que necesitaba hacer algo, porque había entrado en crisis, por problemas económicos.
Aunque fuera en forma honoraria para ocupar mi tiempo, dejando de pensar en que estábamos muy mal económicamente.
Salíamos con mis chiquitos a hacer las visitas a distintos domicilios. Concientizando a las mujeres embarazadas a realizar su control, de llevar los niños al mismo,  entre otras cosas y allí pude ver que me encontraba con situaciones peores que la mía. Era increíble. Eso me enseñó mucho, dejándome una gran experiencia.
Incluso, tuve la oportunidad de dictar unas clases en escuelas, sobre prevención de enfermedades, cómo tenía que proceder en cuanto a la higiene bucal, entre otras.
Eran charlas muy lindas combinadas con las directoras y las maestras que necesitaban tocar un tema en especial, siempre referido a la salud.
Hoy veo que lo hacen las estudiantes de enfermería.
Es muy lindo, porque este tipo de cosas nos llevan a integrar un círculo con las demás personas y manteniendo un contacto fluido y muy agradable.
¿Cómo disfruta su tiempo de mujer?
Me gusta mucho leer.
Me gusta la lectura con novelas y temas que no me estresen tanto. Siempre pienso que a estas alturas de mi vida, tengo que cuidarme y dejar un poco las preocupaciones. La lectura me ayuda mucho a no pensar en ellas,  me distraigo.
Me gusta salir a caminar, antes que surgiera la Leishmaniasis, solía salir con mis dos perros, pero lo tuve que abandonar.
También  salir en bicicleta, es algo que me encanta, lo disfruto mucho siempre que puedo hacerlo.
Me gusta mucho tejer o hacer crochet, pero lo hago como un hobby, solamente para los familiares.
Pienso en todos y siempre estoy haciéndoles alguna prenda.
La verdad estoy siempre ocupada, porque al encargarme de la casa, el diario, mis costuras y mis manualidades, completo el tiempo, entreteniéndome.
¿Le queda un sueño por cumplir?
Verlos a mis hijos que estudian, realizados.
Ver a mis nietos crecer y desenvolverse solos. A Paula, que camine en la vida sin tener tropiezos, con un buen futuro.
¿Desea enviarles un mensaje a las mujeres en su día?
Que siempre hay que seguir luchando adelante, sin bajar los brazos. También cuando aparece una enfermedad, yo padezco de Lupus y sin embargo, la sigo peleando, tratando de seguir adelante.
Pensando y viendo en positivo. Muchas veces aparecen los problemas, pero tenemos que pensar que siempre hay alguien por quien luchar.
¡Les envío un afectuoso saludo a todas las mujeres en su día!

Publicado en 2016, Día Internacional de la MujerComentarios (0)




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