“El Rey, en sus 90 primaveras” “Me siento muy cómodo y muy bien atendido aquí”

Nuestros Abuelos del Hogar Municipal. Idelfonso (Cano) Andrada Brittos

Idelfonso es uno de los treinta y cinco abuelos que conforman el grupo humano del Hogar Municipal.
Se lo puede notar muy tranquilo, con todas sus facultades intactas.
Guardan los demás internos, el hermoso recuerdo, cuando en un evento del centro donde están instalados, se realiza una elección y se lleva la mayor cantidad de votos, Idelfonso Andrada.Abuelito Rey
Fue allí que se lo nombró El Rey del Hogar, ya que contaba con todas las condiciones para serlo: además del más antiguo, es el más compañero y respetuoso.
Muy considerado por  todos, disfrutando de lo que la vida le regala, nos estaba esperando:
“Llámame Cano, que es mi sobrenombre”, nos dice.
¿De dónde es oriundo?
Del centro de Salto, de calle Misiones y Varela. Pero me llevaron de niño para campaña, porque mi padre trabajaba afuera en estancias, era puestero, peón de campo y tropero.
Pero yo no trabajé fijo en ninguna estancia, iba para las cosechas.
¿Cuánto hace que integra la familia del hogar?
Desde el año ´99. Cuento con 90 años.
¿Cómo fue su llegada aquí?
Llegué en el mes de octubre y fue hermoso.
Acá es un lugar alto, donde se ve para todos lados y estamos siempre sentados en el patio si es verano y si es invierno es muy lindo igual, porque está todo cerradito de vidrio y podemos estar sentados al lado de la estufa, mirando para la calle.
¿Qué es lo que lo entretiene?
A mí, en realidad lo que más me gusta son los paseos afuera del hogar.
Me gusta andar conociendo lugares.
Cuando vienen los estudiantes de la Facultad de Enfermería, que lo hacen cada tanto, en  tres grupos de seis o siete y es para nosotros una compañía.
Podemos conversar y contarnos cosas.
¿Me contó un pajarito que le gusta comerse muchas tortas cuando hay eventos en el Hogar?
¡No, no, no! (sonríe), me gustan más las cosas fritas.
Me encantan las tortas, pero fritas. Trato de no abusar y me como dos nomás.
¿Cómo está su salud?
Me siento bien, pero trato de cuidarme. A veces el estómago se me resiente, pero pienso que es tal vez por la edad.
¿Qué se siente contar con su edad?
Que se tiene mucha suerte.
Lo que quedan son muchas historias y anécdotas, pero de muchas ya no me da la cabecita y no puedo acordarme.
Pero he tratado de viajar para conocer el país y he llegado hasta San José. Nunca pude llegar a Montevideo.
Pero me conformo, porque he andado mucho, pero siempre trabajando afuera y eso no me permitía muchas veces salir de Salto.
Pero estoy muy conforme con la vida que llevé.
Hoy con 90 años, no puedo pedir más, estoy muy cómodo viviendo en este lugar, me siento tranquilo.
El encargado de aquí es Carlitos Viera, un ser excepcional, que está entregado de lleno a nosotros, anda en la vuelta todo el día.
Nos da todo lo que puede de comodidades, facilitándonos cantidad de cosas y es nuestro gran compañero.
Espero que se quede por siempre con nosotros, porque es un hombre que se preocupa por todo, para que esto funcione en las mejores condiciones y por sobre todas las cosas, busca nuestra comodidad, nuestro disfrute y nos cuida.
Yo le estoy muy agradecido a Carlos Viera, porque desde que él entró a trabajar acá, esto cambió.
¿Desea enviarles un saludo a los abuelos en su día?
Que sean muy felices y se diviertan bastante.
Que tengan bastante salud, como yo.
Yo soy muy alegre, aunque no ando bien, pero todavía, me mantengo.
¡Así que vaya mi saludo a todos con mucha positividad!
Y quedo por aquí a las órdenes para lo que necesiten.

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“La abuela es la base sólida de la familia”

Luisita Berreta, a través de sus nietos:

Los nietos de Luisa son  sus más grandes admiradores.
Todo el tiempo que pueden lo pasan a su lado porque la sienten  una abuela muy compinche y compañera.
“El corazón de la abuela  le dio para criar a su familia y para ayudar a la de sus hermanos”, nos dicen sus nietos. “Y obviamente, para apoyarnos en todo a nosotros”.
Ellos son: Alfonsina, Simón, Sebastián,  Emilio, Facundo,  Martín, Esperanza, Santiago, Victoria y Ámbar.
Éstos últimos, fueron los que nos acompañaron dialogando sobre ella:luisita
¿Cómo es la abuela?
-Santiago: La abuela es una gran persona, con un corazón enorme.
Que  nos demuestra cada día, que su generosidad no tiene límites.
¿Cómo son esos momentos juntos?
Es que siempre está a nuestro lado y más cuando la necesitamos.
Para acompañarnos y para darnos ese abrazo que nos llena el alma.
Todo lo que hacemos para estar con la abuela, es siempre porque ella se lo merece.
¿Es habilidosa?
En la cocina.
Unas manos maravillosas que están bendecidas. No creo que haya otras parecidas.
Es su fuerte.
Es quien mejor cocina en el mundo. Sólo  aquel que probó sus tortas de fiambre, puede saber de lo que le hablo.
¡Y no todos tienen esa suerte!
Me parece que en el conjunto de ingredientes que lleva, ella le agrega uno  que no se compra en ningún lado, que solamente ella lo puede dar y es ese amor, que le agrega.
Cuando almorzamos los domingos con ella, tiene una particularidad de que cocina demasiada comida  y parece que por más que comamos, repitamos, sigue apareciendo comida.
¿Hay muchas cosas que aprendieron de ella?
Sí, lo más importante ha sido el tema de la fe.
Nos enseñó que nunca íbamos a caminar solos, si solamente le abríamos el corazón a Jesús.
Y que encontraríamos ése apoyo, que nos iba a dar la fuerza para cada día, enfrentar  la vida y luchar por nuestros sueños.
Y eso me parece que fue el regalo más grande que pudo hacernos.
¿Qué te gusta hacer con ella?
Charlar. Estar en su compañía.
Tratar de tener tiempo para admirar su sabiduría.
Siempre es muy clara en sus conceptos. Las veces que voy a charlar con ella y llevo conmigo alguna inquietud, y ella me saca de las tinieblas, intentando que tome el mejor camino.
A veces a contarle también mis cosas buenas, porque no siempre voy a ir con la mala.
Está siempre muy presente.
-Victoria: Antes que nada, debo decirte que es una abuela muy presente, siempre está ahí, en los malos momentos y buenos.
No recuerdo haber mirado en algún momento para el costado y que no estuviera presente. Es como la base sólida de la familia.
Siempre está organizando programas, para tratar de  unir a la familia.
¿Tienen algún momento en que se  reúnen toda la familia?
Sí, los lunes por ejemplo, ya está programado  de reunirnos todos a la tardecita a rezar el rosario con ella, porque siempre nos está dando su ejemplo, en base a valores cristianos.
No solamente hablándonos, lo hace con el ejemplo.
¿En qué se destaca la abuela?
Es una persona sumamente generosa, solidaria.
Vive pendiente de las necesidades del otro y ayudando, siempre queriendo darle una mano al otro y súper activa.
¿Cuál es su mayor actividad?
Sin dudas que la cocina.
Va muy seguido a tomar el té y a comer con sus amigas.
También, como lo hizo con nosotros, a los nietos más chicos, los va a buscar al colegio o los trae.
Tiene además a Esther (“Tita”), mi madrina, una excelente compañía como de la familia compartiendo su hogar.
¿Pasaste mucho tiempo de niña con ella?
Sí, siempre, desde muy chica.
Pasamos mucho tiempo organizando actividades y demás.
Los domingos son muy buenos, reuniéndonos todos en su casa.
¿Con qué disfruta?
-Santiago. Nació de ella la iniciativa hace un par de años, de realizar viajes a algún destino.
Nos parece mentira que tenga esas ganas de reunir a la familia. Es muy activa.
-Victoria: Y cuando la vemos sentada, es porque está tejiendo algún “aprieta corazón” a alguien que lo necesita. De lo contrario, está siempre en actividad.
Está muy cerca de la Iglesia católica, ya que es Ministra y lleva la comunión a los enfermos. Lo desempeña desde la Catedral.
Siempre piensa en ella por último, haciendo todo lo que puede por los demás, creemos que disfruta con eso.
-Santiago: Cuando alguien dice que le hace falta algo, ella ya lo trae.
Identifica la necesidad y la cubre.
¿Cómo la ven a la abuela?
-Muy coqueta, muy prolija. Ese es su estilo. Va muy seguido a la peluquería.
Y en su forma de ser: tiene un corazón gigante, muy compañera, siempre presente, incondicional.
-Victoria: su aspecto personal, es impecable. Muy coqueta.
Siempre está en actividad, súper solidaria y generosa. Atenta, servicial y por sobre todo una abuela incondicional.
¿Cuál es el regalo que le harían en su día?
-Santiago: Me parece que el regalo que le tendríamos que hacer, es que debemos darnos cuenta y tratar de llevarlo a cabo. Por más que tengamos mil cosas en la cabeza y no nos permiten,  ir a visitarla más seguido.
Principalmente hablando por mí, es una materia que tengo que tratar de ponerle más énfasis.
Porque yo sé que le gusta y sería el mejor regalo que le podríamos dar.
La mayor presencia nuestra posible, sería lo ideal.
-Ámbar: es que la abuela siempre nos cuida.
Es muy buena, siempre nos hace comida a todos y me va a buscar a la escuela. Hace las milanesas ¡más ricas del mundo!
-Esperanza: siempre vamos todos a comer juntos.
-Martín: A mí me gusta cocinar con ella.
Esta siempre muy atenta a nosotros.
– Sebastián: ella es una gran luchadora, por tener la familia unida y tenerla cerca de Dios también.
Es una abuela que siempre está para lo que necesitemos y siempre va a estar y confía mucho en nosotros.
-Ámbar: la abuela es lo mejor para nosotros.
Siempre, siempre, hace muchas cosas por nosotros.
¡Es la más genia!

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“La abuela es la mejor”

Llegaron todos juntos y felices a la entrevista.
Con la idea fija de querer sorprender a la abuela, a quien consideran una Abuela “con mayúscula”.
Ellos son cuatro nietos y una bisnieta, de los dieciocho que disfruta Ana:
Jonathan, Facundo, Soledad, Lucía y Priscila, con quien dialogaremos sobre la abuela. Además de la hija política de Ana: Fabiana.
“Enseguida llega Toto, que quedó estacionando el auto”, nos dijeron.IMG-20160610-WA0041
“Toto” es  Wilson Ramón,   uno de los cinco hijos que tiene Ana, la gran colaboradora de nuestro Diario EL PUEBLO y se encuentran trabajando juntos, desde hace más de veinticinco años.
Con su tenacidad, su humilde manera de ser y su compañerismo, nos tiene a todos de su lado.
Así dialogamos con sus nietos:
“A la abuela la vemos más, los que trabajamos en el diario”, nos dice Jonathan.
-Facundo, “Tratamos de estar con ella, lo más que podemos, pero  la veo más al mediodía cuando llego de estudiar, es muy buena con nosotros.
Como vivimos prácticamente juntos, estamos todos siempre muy unidos.
Tengo recuerdos de chico, de que siempre mantuvimos una excelente relación. Ella tiene una forma de ser increíble.
Me encantaría poder hacer un viaje todos juntos en familia.
Pero lo que más me gustaría es poder pasar más momentos juntos. Nos hace falta.
-Soledad. Yo vivo un poco apartado del lugar donde vive ella, pero solo tengo recuerdos lindos, hasta de cuando era pequeña.
Es muy tierna la abuela. Recuerdo que cuando éramos chicas, nos peleábamos con Lucía por sentarnos en su falda, ya que vivíamos en la misma casa.
Si hay algo que me gustaría, es pasar más tiempo juntas, porque no la disfruto tanto como quisiera.
Una vez, de las veces que me he ido a quedar en su casa, pude notar como le gusta la música, porque escucha desde  muy temprano.
Le encanta Marco Antonio Solís, pero por si eso fuera poco, le encanta Latinplena.
Le gusta bailar, es divertida, por más cansada que esté, mantiene constantemente el buen humor.
Siempre que puedo, le pido que no trabaje tanto, para poder estar más tiempo haciendo cosas y disfrutando.
-Lucía: Yo sí, vivo con ella, junto a mi hija Priscila.
La pasamos muy bien, porque además, se han hecho muy compinches con Priscila y son bailarinas, parecen profesionales.
Disfrutan del baile con Latinplena, pero la abuela, tiene sus momentos románticos también, porque se la ve por allí, escuchando a Marco Antonio y se pone pensativa, tomando mate.
Puede ser también que sea su momento para descansar, porque siempre le pido que lo haga. Que nos regale un poco más de tiempo que la vida pasa y no la tenemos siempre como queremos.
Su otra gran compañera es Milagros, mi hermana.
¿Tienes  alguna anécdota para compartir de las dos?
-Lucía: Sí, yo era la mal enseñada de la abuela, pero luego siguieron llegando nietos y pasé al olvido (sonríe).
Como  anécdota, no puedo contarte una en particular, porque con la abuela, hemos vivido mil cosas, de las lindas y de las otras, siempre juntas.
Ella tiene una manera muy especial de ser.
-Wilson Ramón (Toto): Mamá es muy sensible.
Mi vieja en casa es todo, es la que trabaja mucho, la que descansa poco, siempre está en pie y la que lleva el sustento al hogar.
A veces pienso y ruego que Dios quiera, nunca nos separemos de ella, porque no sé lo que haríamos.
Es la unión de la familia, es siempre querer estar con ella.
A mi me preocupa mucho, su seguridad cuando se viene a trabajar, porque ya no tiene la juventud de antes y la calle está muy complicada.
Aunque celebro esas ganas enormes que tiene de no rendirse ante nada, ella tiene que cuidarse. Me quedo muy preocupado  por el peligro existente en la calle. Y a mí me gusta y quiero cuidarla.
No me gustaría que le pase nada, porque mamá es todo para nosotros.
-Fabiana su nuera: nos queremos mucho con ella. Siempre que podemos nos vamos a la costa los domingos cuando ella tiene libre o a la feria. Nos encanta conversar.
Pero hay días en que la invito para salir y se siente cansada, entiendo que su deseo es quedarse quieta, relajada.
-Lucía: le gusta mucho las novelas, siempre que puede las mira, aunque se sienta a mirar, tomando mate y da la impresión de que se quedó dormida.(sonríe).
¿Acostumbra a darles consejos?
-Jonathan: sí, cuando no trabajaba yo aún en el diario, me decía que tratara de encontrar un trabajo, me ponía a papá (Toto) como ejemplo, que trabajó desde los 14 años. Que no me cortara el pelo como lo tengo. ¡Y muchos consejos más! (Sonríe).
Acostumbro a escucharla porque la respeto y quiero mucho.
-Lucía: me gustaría acompañarla cuando anda en la calle y ella no me deja, porque  quiere cuidarme. Prefiere pasar trabajo sola.
Esperemos que pronto se quede más en casa y la podamos disfrutar.
¿Cómo la definen a la abuela?
-Fabiana: Ana es muy buena, trabajadora y cariñosa con todos los nietos.
-Soledad: la abuela siempre me demuestra que me quiere, es súper cariñosa. ¡La queremos mucho y la queremos tener por siempre!
-Lucía: es la mejor abuela, la que siempre está en todo momento.
Y yo estoy para ella.
Toto: ¿y yo? ¿Qué puedo decirle a mi vieja?:
Simplemente…¡Gracias!

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“El abuelo es nuestro tatuto y la abuela, nuestra iaia”

Con los nietos de: Luis Fernández y Tusnelda González

Luis y Tusnelda tienen una hermosa y muy unida familia, conformada por
sus hijas: Cristi, Ana Lucía, Yanina y respectivos esposos.
Además el destino quiso que recibieran en sus vidas a cuatro nietos.
Ellos son Federica, Josefina, Joaquín y el más pequeño, Felipe que no nos visitó en esta oportunidad, además de Delfina que viene en camino.
Fue una entrevista entretenida, porque tenían mucho para contar.foto pincha
Estaban eufóricos deseando destacar el gran amor que sienten por sus abuelos.
Concurren a distintos colegios y dos, coinciden en la edad.
Es Joaquín quien comienza narrándonos:
“Yo cumplo años el 12 de julio. Igual que mi abuelo Luis.
Voy a la peluquería con él, pero es mi madre la que me aconseja en cuanto a los cortes de pelo.
¿Qué comparten con los abuelos?
-Joaquín: la comida.
Al abuelo le gusta la salsa y disfruta mucho el pescado.
Pero hay pila de cosas que nos gustan a los dos.  Por ejemplo las películas. ¡Es muy compinche el abuelo!
-Federica: solemos andar en bici, nos gusta el cine y vamos a lugares de paseo.
Por ejemplo el viaje que hicimos  a Federación, me encantó.
¿Por el hecho de ser el varón de la familia, eres muy pegado al abuelo?
-Joaquín: Si, solo que antes, le tenía miedo a la lancha cuando salíamos al agua, pero ahora, como que se lo perdí. Hasta aprendí a manejarla, solo que recuerdo, una vez olvidé ponerle el freno.  (Sonríe).
Es todo muy lindo con el abuelo.
¿Suelen pedirle regalos a los abuelos?
-Joaquín: Sí, siempre es comida (Sonríen).
Pedimos pizza, pero a él le gusta asado, pollo o pescado.
-Federica: antes, dormíamos con el abuelo en la siesta y le pedíamos siempre que nos contara cuentos. Él se encargaba de contarnos historias y cosas re lindas.
Pero además, cuando nos escondemos con el Joaco (Joaquín), debajo de las sábanas, el abuelo viene y se acuesta arriba de nosotros.
-Joaquín. Yo por las dudas igual, me escapo antes que la Fede.
¿Qué anécdota tienen con los abuelos?
-Joaquín: yo tengo mucho en común con el abuelo, además de que yo “nazco”, cuando el cumple años, somos iguales.
Y cuando yo era chiquito, el siempre me llevaba a su cama cuando yo lloraba, pero si no lloraba, él me llevaba igual.
¿Cómo ves Joaquín lo de la pesca? ¿Por qué le gustará tanto al abuelo?
-Ni idea, ¡como a mí nunca  me gusta la pesca!
-Josefina: ¡A nosotros las nietas, sí!
Nos acoplamos en todo con él. Yo creo que ahora en este momento, está pescando. ¡Y después nos dice que extraña! (sonríe).
¿Qué me pueden contar acerca de la abuela?
-Joaquín: la anécdota que tengo de la abuela, es que siempre me cuida y mamá me dice que ella me mal enseña. ¡Pero no!
-Josefina: nunca voy a olvidarme de una vez que estábamos en la Meseta, vino viento y se volaba todo. La abuela y el abuelo juntaban cosas,  porque se nos caía todo encima.
-Joaquín: ¡Ah, no sé! Yo cuando vi que se venía el viento, y empezó a llover, fui el primero que me metí adentro en la camioneta y no salí más. ¡Le tengo un miedo al viento!
Luego todo pasó y entramos todos a la camioneta y dormimos ahí, y la lluvia me había dejado tan “inquietado”, me quedé despierto hasta las tres de la mañana, vigilando.
¡Porque si la tormenta venía de nuevo, otra vez me iba a meter adentro de la camioneta!
¿Tienen planes de algún viaje con los abuelos?
-Joaquín: si yo tengo uno, pero vení conmigo que te lo digo en la habitación de al lado, porque las chicas no lo pueden saber. (Fuimos a  la habitación de al lado). ¿Sabes qué es?, que me iba a llevar a un cine con aire, con 6 D, donde se mueven las sillas. (Volvimos al grupo).
-Josefina: seguramente en las vacaciones de julio, haremos algún viaje.
Ya hemos ido a Mundo Marino, Federación  y otros lugares.
También en las vacaciones de verano, vamos  a las Termas de Arapey, o  en Semana Santa y en Setiembre también nos vamos a la Meseta o Termas.
¿Por qué les gusta visitar a los abuelos?
-Josefina: a mí me gusta, porque muchas veces, nos quedamos a dormir la siesta y el abuelo nos cuenta cuentos y chistes.
-Federica: a mí porque nos hacen historias de lo que han vivido en la Meseta u otras.
-Joaquín: Me gusta mucho mirar películas y después comentarlas con el abuelo.
-Josefina: La abuela es re buena.
Siempre que hay partido de Salto Uruguay, me encanta ir con ella. Es muy compañera.
-Federica: es re buena la abuela. Cuando yo iba a la Escuela 3, me quedaba en su casa y con el Joaco, íbamos al básquetbol, porque ella nos llevaba.
-Joaquín: otra cosa bien importante, es que ella nunca me reta tanto, nunca como mamá.
Y si tengo que decidir entre mi madre y el abuelo, es una decisión súper difícil.
¡Tal vez prefiero al Tata!
¿Cómo los ven a los abuelos?
-Joaquín: es dormilón, pero es muy buen pescador y además le gusta mirar películas.
-Federica: Nos gusta que nos llevan a muchos lugares.
La abuela nos mal enseña mucho y es lindo. Es re buena compañera, y el abuelo es muy buen pescador.
-Josefina: Son muy buenas personas y divertidas.
La abuela, nos lleva a todos lados y nos cocina siempre lo que queremos.
¡Son abuelos  que siempre están con nosotros y nosotros los queremos!

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“Estamos siempre buscando una excusa para estar todos juntos”

Los nietos de Arístides Carballo y Susana Almeda

Al convocarlos accedieron gustosos para hablar sobre los abuelos.
Son una nueva generación del grupo humano que transforma y termina de completar, día a día a Inmobiliaria Larrañaga, en una verdadera familia.IMG_2411
Arístides, el abuelo, es el encargado de manifestarse como empresario hace ya más de cuarenta años, fundando la empresa en nuestro medio. Luego, lo acompañaron  sus hijos: Yisel, Álvaro y Gustavo de la mano de sus hijas políticas: Cecilia y Carolina.
Hoy, parece mentira, su ideología de vida y de trabajo se la ve reflejada en algunos de sus familiares más jóvenes: los nietos: Guillermina, Natalia, María Laura, Rodrigo, Martín, Joaquín, J. Diego, Sofía y Yuliana.
Dialogamos con algunos de ellos y así se fue realizando, animadamente la conversación:
“Yo soy la mayor”, nos dice  María Laura “y estamos siempre muy cerca de los abuelos”.
“Solemos reunirnos para almorzar los domingos, una vez por semana, así es que mantenemos una relación muy cercana con ellos.
Y en la semana mismo, siempre nos estamos viendo.
Con la abuela, somos de juntarnos a tomar mate, porque ella  tiene más tiempo libre y hoy pasa lo mismo con el abuelo.
-Guillermina: Nos gusta mucho en verano, ir a la  playa.
Más cuando es en Punta del Este. Disfrutamos mucho juntos.
Compartimos los asados y nos gusta a todos el hecho de realizar reuniones.
-Natalia: Nos reunimos todos los domingos a almorzar, dado que el Tata, como le solemos llamar, es el asador oficial de la familia.
Y en la semana, ahora  que es invierno, como el otro día que jugó Uruguay, hacemos algo en la parrilla.
Estamos siempre buscando una excusa, para estar todos juntos.
¿Te hubiese gustado trabajar con el abuelo en la empresa?
-Natalia: Sí, claro.
Hay muy buenas referencias del abuelo y escucho muy seguido  decir que era re lindo trabajar con él.
Re inteligente, los hijos están orgullosos de haber compartido el trabajo en su compañía y me parece que hubiese sido muy lindo para poder aprender de él.
Es divino el abuelo, sereno y tranquilo.
De la abuela, también puedo decirte que me encanta su compañía.
Recuerdo que el abuelo, cuando éramos chicas, se iba los viernes a Círculo y nosotros, felices de ir a dormir con la abuela.
-María Laura: es que son muy cariñosos, los dos.
¿Tienen alguna anécdota con ellos?
-María Laura: Lo que más recuerdo, es cómo nos gustaba ir a quedarnos a dormir en su casa.
La abuela era la que siempre me llevaba al Zoológico, a la plaza, nos iba a buscar a la escuela.
Nos gustaba mucho ir a La Floresta, a la playa.
-Natalia: en La Floresta, habían unos huequitos, donde se escondían los sapos, chiquitos y nos encantaba sacarlos con el chorro de agua de la manguera y era todo una diversión en el patio.
Salíamos a caminar en la playa y jugábamos al tejo, a  las paletas, mientras nuestros padres, tiraban la red.
Allí fue que se caracterizó el abuelo por hacer los asados, porque de esa época ya le encantaba.
-Guillermina: Los guisos de arroz del abuelo, son exquisitos, hasta ahora.
Me acuerdo que salíamos de la escuela, cuando vivían en calle Rincón y nos encantaba ir para allá por los guisos.
-Natalia: La abuela, se caracteriza, por hacer muy buenas pascualinas y pan de nuez. ¡Riquísimo!
-María Laura: tenemos además anécdotas de cuando los abuelos volvían de los viajes, nosotros le preparábamos un show, donde nuestro primo  Rodrigo el mayor de los varones, nos presentaba.
-Natalia: Comenzábamos a bailar y venía papá (Gustavo) y nos hacía terminar el show. No éramos las mejores bailarinas, pero…
¡Quedábamos muy aburridas! (risas).
¿Se sienten mal enseñadas de parte de los abuelos?
-Guillermina: No, no somos mal enseñadas.
Nos gusta por ejemplo ir a comer o a tomar el té con la abuela en  Trouville.
Nos encanta.
-María Laura: La abuela sí, es en cierta forma la que nos mal enseña, más que el abuelo.
¿Los ven cambiados?
-María Laura: En realidad la forma de verlos, es la misma. Hasta físicamente.
¿Con qué creen que disfrutan los abuelos?
-Natalia: Al Tata lo que le gusta es el jardín.
Él tiene una chacra, que le decimos el campamento y allí siempre tuvo rosas, que también nos llevaba a nosotros.
Le gusta el asado y le gusta mucho la actividad física.
Sale a caminar dos veces por día. Le gusta además manejar y antes le gustaba ir a Círculo  Sportivo a jugar al truco.
¿Qué les gustaría hacer con los abuelos?
-Natalia. La idea es poder hacer un viaje todos juntos.
El que hicimos anteriormente, fue a Miami y a un crucero por la Bahamas.
Estaría bueno hacerlo ahora, disfrutaríamos mucho, porque somos muy unidos.
¿Cómo los definen?
-Natalia: el abuelo es: hiperactivo, re inteligente.
-María Laura: Atento, servicial.
-Guillermina: Humilde.
-Yuliana: Solidario.
-María Laura: y la abuela, es de las personas que le gusta mucho compartir el tiempo con nosotros. ¡Como el abuelo!
Que vayamos y pasemos largos ratos con ellos.
-Natalia: la abuela es muy coqueta, le gusta arreglarse, muy bien vestida, estar siempre peinada.
-Yuliana: Yo siempre los sentí muy presentes a los dos.
Desde que era yo muy chiquita, la abuela me mandaba cartas, el día de mi cumpleaños. O detrás de alguna foto, escribía la fecha y donde fue el acontecimiento. Todo es con mucho cariño.
Coincidimos todos en que son unos abuelos muy presentes.
¡Los queremos mucho y queremos estar siempre con ellos!

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“Nosotros desde que llegamos nos enamoramos del Hogar”

Amanda Brizuela y Alberto Máscolo. “61 años de convivencia juntos”

Acostumbrados ya a un disfrute total en Hogar Municipal, Amanda con sus 83 primaveras y Alberto con 86,  se encuentran más satisfechos que nunca compartiéndolo todo allí.
Alberto es el gran apoyo de Amanda y viceversa, pero sobre todo, reina mucho amor entre los dos.
Prepara ella una serie de manualidades, las cuales piensa exponer el domingo 19, día de los abuelos en la misma fiesta del Hogar y Alberto está muy pendiente de todo,  expectante.
Es una muy feliz parejita de abuelos, que se disfrutan el uno al otro, cuidándose y mimándose.
Gustosos de recibirnos y de poder dialogar, sentados cómodamente comenzamos:Abuelitos del hogar Municipal
¿Desde cuándo forman parte de esta gran familia?
-Alberto soy sanducero y llegamos con Amanda aquí en el 2004.
-Amanda, yo soy montevideana y nos conocimos con Alberto en Paysandú.
Fui  a trabajar a FAMOSA y luego entró él a trabajar ¡y “me enganchó”!
Y en el año 75 fuimos para Buenos Aires, ya que no había trabajo allí.
¿Cuánto hace que están casados?
-Alberto: el día lunes de 20 de Junio cumplimos 61 años de casados.
¿Cuál es el primer hijo?
-Amanda: Alberto José. A los dos años, tuvimos a Luis María y luego llegó Raúl Francisco.
-Alberto: y tenemos siete nietos. ¡Y qué divinos que son! Viene en camino el primer bisnieto.
Estamos en permanente contacto con nuestra familia.
Cuando no pueden venir, vamos nosotros, ya que nos envían los pasajes  y nos llamamos en forma diaria.
-Alberto: Son algunos nietos profesionales y otros muy estudiosos, el mayor es Ingeniero de Sistemas, otra se encarga de la parte administrativa en una empresa, otro está recibiéndose de  Contador Público, trabaja en BAYER, hay también en la familia un nieto que estudia para Historiador, otra es Odontóloga y tiene mucho trabajo, pero igual vienen todos muy seguido.
Además estamos muy contentos con ellos, porque no hay problemas de los que suelen aparecer en la juventud actual.
Y cuando quieren, nos envían los pasajes y nos hacemos un viajecito para estar todos juntos.
Tenemos unas nueras adoradas, que están siempre muy presentes.
¿Cómo es que deciden instalarse aquí?
-Amanda: Fue por una coincidencia.
-Alberto: Estábamos en Buenos Aires, era yo encargado de edificio allí, pero  vivíamos con tanta inseguridad y con mucho miedo que teníamos que tomar una decisión.
Nos vinimos desde Buenos Aires a cuidarle la casa a una consuegra resultó que ella con el tiempo la necesitó y vivimos un tiempo todos juntos.
-Amanda: Hasta que un día, decidimos venir a una fiesta que había acá en el Hogar y ya cuando entramos nos encantó, quedamos maravillados con el lugar.
Pudimos ver que teníamos espacios amplios para poder estar los dos juntos, para recrearnos, tomar mate debajo de un árbol o lo que quisiéramos.
Hablamos antes de irnos de la fiesta con el encargado de aquel entonces, nos anotó,  al poco tiempo nos llamó y nos mostró la habitación, para compartirla entre los dos.
Fue ideal el poder estar todo el tiempo juntos con Alberto.
¿Cómo disfrutan la vida aquí?
-Amanda: Podemos decirte que desde la llegada de Caritos Viera, hubo un antes y un después. Es un dulce.
-Alberto: Nos cambió la vida su llegada. Carlitos es todo acá.
Desempeña su labor siempre fomentando la unión. Trata de reunirnos  alrededor de una mesa a almorzar o cenar, tratando de integrarnos y unirnos.
Somos muy católicos y estamos entregados a la mano del Señor.
-Amanda: yo a veces le digo: “Señor, estoy en tus manos, cuando tú quieras, me llevas… Pero por favor, todavía no, porque tengo cosas que hacer”.
¿Tienen alguna anécdota para compartir con nosotros?
-Alberto: Nos  gusta ir a  los bailes de AJUPENSAL y divertirnos mucho.
-Amanda: Yo tengo algunas nanas en la salud y a veces no puedo bailar, pero me divierto de todas formas.
La idea es salir y recrearnos. Nos gusta mucho esta vida juntos.
¿Qué es lo más lindo que reciben del Hogar?
-Alberto: nos brinda la contención y poder estar rodeados de personas que son buena gente.
Nos brindan todo el confort posible, haciéndonos sentir muy bien.
-Amanda: Este muchacho: Carlitos Viera: Anda todo el día corriendo, “buscando la partera”, le digo yo (sonríe).
Nos demuestra a cada momento lo que nos quiere.
Comencé a pintar de nuevo, porque él fue quien me facilitó todo para hacerlo. Nos trae revistas, tratando siempre de entretenernos.
Estamos muy bien.
-Alberto: No extrañamos nada de afuera del Hogar. Tenemos la tele y la radio y como somos gente alegre, ya con eso está.
Estamos muy cómodos y muy agradecidos.
¿Les envían un mensaje a los abuelos?
-Alberto: Que los abuelos no se entreguen, que la vida es la más lindo que hizo Dios. Que traten de tener acciones buenas, siendo siempre positivos.
Es por ello que cuido tanto a mi viejita, porque la amo y es mi gran compañera de vida. Sigo enamorado de ella, como el primer día.
¿Viste cómo se viste ella? Es tan coqueta y linda. A todos lados que vamos, es sensación. No pueden creer que tenga esa edad. Y a mí tampoco me dan esa edad.
Tendríamos muchas historias agradables para contar del estar juntos, ¡ y todo lo que tenemos para estar! Solo estamos bajo el cuidado de Dios.
-Amanda: En la vida, creo que reuní tres posibilidades para hacer: Ministro de la Eucaristía, integrar un coro y volver a pintar.
Luché en mi vida para poder lograrlo.
Ahora que los chicos están ya grandes, puedo lograrlo si Dios me lo permite.
Pero quiero decirles a los abuelos que todo se puede, no se entreguen, que en la vida uno  puede lograr con la fe, todo lo que se proponga.
¡Un fuerte abrazo a todos los abuelos, de parte de los dos!

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Una carta a mi suegra sobre mis tres hijos

Todos sabemos sobre la rivalidad ancestral entre suegras y nueras. Probablemente te identifiques con alguna parte de esta carta y seguro que te cambia la manera en la que concibes la palabra “suegra”

14 de Abril de 2016
Tú siempre robaste mi encanto. Tú les dabas todo lo que querían. Tú jamás dijiste que no cuando te pedían algo.
Una segunda porción de postre. Dulces antes de la cena. Un par de minutos más en el baño. Dinero para el camión de helados. Me esforzaba para demostrarte respeto y aprecio mientras intentaba que no malcriaras a mis hijos. Creí que los convertirías en malcriados egoístas al darles todo lo que querían. Creí que nunca aprenderían a esperar, a tomar turnos, a compartir porque siempre les cumplías sus deseos tan pronto abrían la boca y señalaban.
Los mecías por mucho tiempo después de que se hubieran quedado dormidos. ¿No entendías que yo necesitaba que aprendieran a dormirse por sí solos?
Tú corrías a verlos tan pronto hacían el ruido más pequeño. ¿Cómo podrían aprender a calmarse solos?
Estuve resentida porque les comprabas los regalos más caros en sus cumpleaños y en Navidad. ¿Cómo podría competir contigo?
Y cómo amaban pasar las tardes contigo. Preparabas sus cosas favoritas para la cena: tres platos diferentes para tres niños diferentes. Y siempre tenías una pequeña sorpresa. Un regalito, dulce o un premio especial. Yo no quería asociarte con regalos y dulces. Creí que ellos debían amarte por lo que eras. Intenté decirte esto pero no escuchabas.
Dediqué mucho tiempo pensando por qué hacías todas esas cosas y cómo hacer que te calmaras. Sé que se supone que las abuelas son para “malcriar” y después mandarlos de vuelta a casa, pero tú eras… ridícula.
Hasta que te fuiste.
Tuve que juntar a mis chicos y decirles que su abuela había muerto. No parecía posible, se suponía que estarías allí para sus momentos especiales: bailes, graduaciones, bodas. Pero ellos perdieron a su abuela demasiado pronto. No estaban listos para decir adiós.
Durante esos años que deseaba que los dejaras de malcriar, jamás pensé en lo mucho que los amabas. Tanto que lo demostrabas de todas las maneras posibles. Tu cocina. Los regalos. Los dulces y golosinas. Tu presencia. La manera en que recordabas con detalle los momentos especiales, si era una atrapada perfecta en el campo de juegos o una nota desentonada en un concierto escolar. Tu amor de abuela por ellos no conocía límites. Tu corazón derramaba amor por todo lugar posible: tu cocina, tu libro de bolsillo, tus palabras y tus brazos incansables.
No tiene sentido lamentarse, pero a veces pienso en cómo lo pensaba todo mal. Estaba tan equivocada al percibir tu generosidad… Mis hijos, ahora adolescentes, te extrañan profundamente. Y no extrañan tus regalos ni tu dinero. Te extrañan a ti. Ellos extrañan correr a recibirte en la puerta y abrazarte aún antes de poner un pie dentro de la casa. Extrañan mirar a las gradas y verte, una de sus mayores admiradoras, sonriendo y concentrada en tener su atención.
Ellos extrañan hablar contigo y escuchar tus palabras de sabiduría, ánimo y amor.
Si pudiera hablar contigo una última vez, te diría que cada vez que un momento precioso me roba el corazón, cada vez que los miro llegar a una nueva meta y cada vez que me sorprendo con su perseverancia, talentos o triunfos, pienso en ti. Y deseo que ellos pudieran tenerte de vuelta.
Regresa y ámalos una última vez como nadie en el mundo lo hace. Trae tus dulces y tus sorpresas. Recompénsalos con regalos por sus más pequeños logros. Prepara cuidadosamente sus comidas favoritas. Llévalos a donde quiera que quieran ir. Todo sólo porque los amas.
Regresa y mira cuánto han crecido. Mira cada chico convertirse en su propia versión de un hombre joven. Estremécete conmigo mientras admiramos como la familia, los amigos, el tiempo y el amor los ayudó a crecer tan hermosamente con los años.
Y cuanto más deseo que regreses, más me doy cuenta de que jamás te fuiste. Ahora lo entiendo. Se que los amaste en todo modo posible. Sé que ser su abuela te dio alegría y propósito. Y claro que sé que no puedes regresar, pero sé que tu amor por ellos siempre permanecerá. Tu amor los cimentó y protegió de manera que no pueden ser descritas. Tu amor es una gran parte de lo que son ahora y de lo que serán cuando crezcan. Por esto, por cada premio y regalo, y cada vez que los meciste por demasiado tiempo o los consolaste mucho o los dejaste quedar despiertos hasta tarde,… por esto yo siempre te estaré agradecida.
Y desearé un millón de veces que lo pudieras hacer de nuevo.
No puedo negar que se me hizo un nudo en la garganta al leer esta sencilla pero poderosa carta. Nuestras abuelitas… a ellas hay que atesorarlas mientras todavía quede tiempo.
(Carta que circula en redes sociales)

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