Compraventa de inmuebles creció 21% en el primer semestre del año

Se hicieron negocios por al menos US$ 775 millones; DGI recaudó US$ 31 millones
“““Compartimos informaciòn publicada en EL OBSERVADOR Septiembre 12, 2017.
Los números del primer semestre muestran un mayor dinamismo del mercado inmobiliario, en sintonía con las buenas expectativas que se abrieron en el sector, precios en dólares que se mantienen en aumento y de la mano del repunte de la actividad económica en general.
““En el primer semestre de 2017 el total de operaciones de compraventas registradas en Montevideo fue de 10.488, frente a las 8.657 en igual período del año pasado, según datos de la Dirección General de Registros aportados a El Observador por el consultor inmobiliario Julio Villamide.
Esos números marcan un crecimiento de 21% en la comparación interanual, aunque están casi 15% debajo del pico de la primera mitad de 2011, de 12.174 operaciones.

EL OBSERVADOR

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Se dinamiza la venta de vivienda social, pero hay menos proyectos

El mayor dinamismo que mostró el mercado inmobiliario en su conjunto durante el primer semestre del año se refleja en un aumento de la comercialización de Viviendas Promovidas (VP), antes Vivienda de Interés Social. Pero mientras eso ocurre, la presentación de proyectos nuevos cae de manera acelerada.
Entre enero y junio de este año se vendieron en total 670 unidades frente a 453 viviendas que se habían colocado en igual período de 2016. Con ese antecedente favorable, operadores del sector esperan que la segunda mitad de 2017 también cierre mejor en la comparación interanual, cuando se habían vendido 776 viviendas.
La disponibilidad de inmuebles nuevos en el mercado es amplia y seguirá consolidándose a medida que se vayan terminando los edificios en construcción.
No obstante, la presentación de nuevos proyectos comenzó a caer de manera significativa a partir de marzo, cuando entraron en vigencia los cambios en el sistema de tope de precios dispuestos por el Poder Ejecutivo. Los promotores privados señalan ese factor como el principal elemento que ha modificado sus ecuaciones y que ha desestimulado la presentación de nuevas obras. Los empresarios entienden que la única regulación de ese mercado promovido desde el gobierno con exoneraciones impositivas casi totales debe estar dada por la oferta y la demanda.
Entre 2012 y 2016 se presentaron a la Agencia Nacional de Vivienda (ANV) para acceder a ese régimen unas 15 mil unidades habitacionales, lo que da un promedio de 250 unidades por mes, la mayoría ya finalizadas o en obra. De marzo hasta la fecha ese promedio mensual de presentación de unidades se redujo a la quinta parte.
Originalmente cuando se aprobó la ley de Vivienda Social en 2011 no había topes sobre los precios de venta. Tres años después se limitó el precio del 25% de las unidades de cada proyecto. Luego, en marzo de este el tope se redujo al 10% de las viviendas, pero con la salvedad de que esas unidades estarán a disposición del Ministerio de Vivienda hasta un año después de terminadas y a valores de entre US$ 35 mil y US$ 40 mil menos que su valor de mercado.
«Esto significa perder el dinero de esas unidades o trasladar esos costos al resto de las unidades», afirmó el asesor inmobiliario Alfredo Kaplan días atrás en el evento Uruguay Invierte, organizado por Infocasas.
También se modificaron los beneficios fiscales para las viviendas que se vuelcan al mercado de arrendamiento. Los inversores que adquieren esos inmuebles pueden exonerar el 100% de IRPF e IRAE siempre que los precios de arrendamiento no superen los topes que determina el gobierno. Cuando se supera ese límite, el beneficio se reduce a 40% de las rentas generadas. Antes la normativa no hacía referencia a los precios y el porcentaje de exoneración se establecía por zonas.
«De alguna forma el mercado está reaccionando. Estas nuevas reglas de juego están complicando el futuro crecimiento del sector, uno de los sectores más dinámicos de la economía», dijo Kaplan.
Además, el promotor expresó que cuando se fija un precio máximo de cualquier producto o servicio, en general lo que sucede no es que los productos sean más accesibles, sino que los productores conserven su margen de ganancia apelando a una calidad inferior en la producción. «El control de precios no siempre es positivo, porque lleva a construcciones de menor calidad», aseguró.
Según dijo, también hay repercusiones directas sobre el empleo. Cuando la ley alcanzó su auge, la industria de la construcción llegó a tener más de 75 mil trabajadores y hoy tiene poco más de 40 mil, de los cuales en Montevideo más del 60% está vinculado a la VP.
6.702 era la cantidad de viviendas finalizadas al 31 de agosto bajo el régimen de promoción de la ley 18.795. Otras 5.396 estaban en construcción y 2.290 sin iniciar, según la ANV.
Por Miguel Noguez
www.elobservador.com.uy

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Curso de Rematador y Corredor Inmobiliario en UTU. Con el Director de Escuela Superior Tecnológica de Administración  y Servicios UTU: Miguel Ángel Texeira.

“Ambos cursos son muy interesantes”.

Desde el año ´97,  contamos en Salto, con cursos de Rematador y Corredor Inmobiliario brindados por UTU, dictado por profesionales y docentes de nuestro medio.
Se puede acceder a  ellos por medio de requisitos básicos, con una duración total de tres años.
Brinda herramientas importantes para  todo el que desarrolle su tarea laboral en el rubro y  también para el que desee incursionar en el mismo. Miguel Texeira
Dialogamos con Miguel Texeira, Director del ente que pone a disposición  los mencionados cursos y así  comenzamos dialogando:
¿De qué consta el curso de Rematador y Corredor Inmobiliario?
El curso de Rematador  y Corredor Inmobiliario, consta de tres años.
Los alumnos que aquí asisten, hacen en primer lugar el curso de  Rematador  y en segunda instancia el de Corredor Inmobiliario, al finalizar.
La idea es formar a  las personas, para que  puedan trabajar en todo lo que tiene relación, con los negocios inmobiliarios.
O sea que nuestra esperanza, es que en un tiempo determinado, la Intendencia de salto, exija para  vender propiedades inmobiliarias, el título de Corredor  Inmobiliario.
De la  misma  manera  que para  rematar se exige el de Rematador.
¿Es un curso que se lo puede tomar todos los años en UTU?
No, es un curso que no se dicta todos los años.
Se dicta el de Rematador-Corredor Inmobiliario y luego se realiza una pausa de tres o cuatro años como para no saturar la plaza de personas con el título, ya que no  es tan amplia.
¿Qué brinda el mencionado curso?
Es un curso muy lindo, muy bueno y que le da las herramientas muy importantes para poder trabajar.
En el mercado inmobiliario no alcanza con saber hablar y mostrar un bien, sino que existen  otras cualidades que el Operador debe tener en cuenta llegado el momento de la venta o cual sea el negocio que debe llevar adelante.
Es bien importante saber manejar criterios de tasación entre otros temas.
El curso tiene varias asignaturas como las matemáticas, pero también tiene tasaciones que es una signatura fundamental del mismo.
Los alumnos inclusive, hacen tasaciones de propiedades.
En  el curso de Rematador el año pasado hicieron un remate y éste  año, salieron por diferentes propiedades a realizar las tasaciones.
¿Hay posibilidad de que el alumno decida hacer solamente curso de Rematador?
Lo puede hacer, pero por lo general lo que el alumno decide es que va a hacer el de Corredor Inmobiliario también. Hace un año más y tiene otro título, ya que está todo relacionado.
¿Cuáles son los requisitos para  acceder al curso?
Hay que tener 6º año (bachiller) aprobado, sin previas, el pase, fotocopia de cédula, entre otros.
En el 2018 ya no  va a ser posible que  el curso tenga andamiento y por tres o cuatro años no se dictará, porque éste es un año en el que ellos lo culminan.
El único lugar donde sí se dictan todos los años, es en Montevideo. Manteniendo el mismo valor siempre que sea en UTU.
¿Se va instalando en departamentos?
Exactamente.
Se realiza acá en Salto, cubriendo los tres años y luego se va a otro departamento.
Se traslada a otro y así sucesivamente va rotando por diferentes lugares del país, dependiendo de las necesidades que haya.
¿Tiene límites de edad?
No, son todas personas que en su mayoría, tienen ya su título de profesionales como Contadores, Abogados, Escribanos, etc., relacionados directa o indirectamente con el rubro y  también hay  alumnos que son jóvenes deseando lanzarse al mercado inmobiliario.
Todavía el decreto de que la  inmobiliaria tenga que tener aunque sea un funcionario como Corredor Inmobiliario, no está aprobado.
Lo ideal sería que todas las inmobiliarias, tuvieran un Corredor Inmobiliario. Así como actualmente se exige por ejemplo al abrir una veterinaria, que tenga  un Veterinario que figure como el médico de la misma.
Ésa es la idea en este rubro y hay algunas inmobiliarias en Salto que ya lo tienen, porque éste curso  lleva muchos años dictándose aquí.
En la UTU hace veinte años, comenzó en el ´97.
¿Por quiénes son dictados los cursos?
En las materias comunes, son Egresados del Instituto de Formación Docente y las asignaturas  técnicas son dictadas por profesionales que trabajan en esa área.
Es un curso muy interesante, que brinda muchas herramientas para poder trabajar.
¿Cuándo cree usted que volverá a dictarse en Salto?
Pienso firmemente que se lo volverá a hacer, para el 2020.
Con un cupo limitado, ya que por lo general son alrededor de treinta alumnos.
Es un curso que va dirigido específicamente al rubro, a aquel que en algún momento piensa instalarse con una empresa del rubro inmobiliario o para  el que ya se encuentra  instalado y  todavía no ha logrado cursarlo.
Lo que sucede es que nosotros no podemos cursarlo todos los años, para no llenar la plaza de Rematadores y Corredores Inmobiliarios. De lo contrario las Asociaciones de Rematadores entre otras, no nos brindan apoyo.
Si tenemos tanta gente recibida, en definitiva no trabajan todos por igual y no es la idea.

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Bruno Mori. Contador Público. Estudiante de Rematador Público y Operador Inmobiliario.

“El curso tiene un gran campo laboral abierto”.

Bruno, es un joven profesional reconocido en nuestro medio por sus diferentes actividades empresariales.
Este año culmina sus estudios relacionados al rubro inmobiliario, conjuntamente con el de Rematador Público y  se encuentra dichoso de haber sumado conocimientos a todo lo que es su futuro laboral.
Cuando le preguntamos detalles sobre el curso realizado en UTU, esto nos respondía:
“El curso de Rematador Público y Operador Inmobiliario, tiene una duración de tres años.
Son dos carreras universitarias a  nivel técnico, dictadas en UTU. Contador Bruno Mori
El primer año es de área común, el segundo es el de Rematador Público y el tercer  año es el de Operador Inmobiliario.
Son dos diplomas en la misma carrera”.
¿Cómo llega a t, la noticia del curso a dictarse?
En 2012 me  recibo de Contador Público y al tiempo con  mis dos socios actuales, decidimos instalarnos con un estudio contable.
Brindando además el área de  Gestoría  y enseguida decidimos comenzar en el rubro inmobiliario.
Muchas de las funciones se compensaban, viendo  un mercado donde era posible desarrollarlo de una manera distinta.
Haciendo una Inmobiliaria dinámica, eficiente ya que de cada uno de los negocios nos hacemos cargo personalmente.
Y en el año 2014, me inscribo en el curso de Rematador-Operador Inmobiliario, porque me pareció interesante anexarlo a mi preparación académica.
¿Cuánto tiempo lleva cada curso?
El de Rematador lleva dos años, del cual me recibí el año pasado.  Donde tiene una temática bastante relacionada a la venta y a las tasaciones ya que el Rematador es el único capacitado para realizarlas.
Es por ello que tanto Rematador, como Operador Inmobiliario son dos carreras que se encuentran muy ligadas.
Y en el tercer año, realizamos la Tecnicatura de Operador Inmobiliario, donde se anexó además de los conocimientos de tasación que teníamos, toda la  parte de urbanismo con  técnicas notariales.
Todo lo necesario para concretar una venta y brindar el servicio de un asesoramiento integral.
Colaborando con los Escribanos, para acercarle toda la información necesaria y controlar que la documentación se encuentre en perfecto estado.
También dentro del curso de Rematador pasamos de una  tasación general más profunda, adonde podemos ver aspectos constructivos.
“Modelos  y materiales de Construcción”, se llama una materia donde  se analizan tanto costos, como tendencias en la construcción y además poder tasar.
La materia también contempla tecnología de ventas, donde ayuda a generar herramientas y condiciones  necesarias para una buena comunicación y venta.
También contamos con una carga horaria importante  en Derecho: comercial, público, civil y laboral.
¿Lograste incorporar los conocimientos adquiridos?
Si, sin dudas se conocen por el uso de la práctica y se logran ver en profundidad.
Es un curso que además de su carga horaria, es bastante práctico. Se ven muchos ejemplos en lo cotidiano y eso lo hace mucho más llevadero.
En el caso de actividades prácticas, podemos  ver tasaciones que son fuera  del aula.
Hemos realizado tasaciones de varios inmuebles en Salto y visto tasaciones en lo  agrícola, rurales, urbanas, también fuera del departamento, cuando existe un contexto turístico que  revaloriza una  propiedad por encima del valor constructivo que tiene.
Además de una serie de aspectos que enriquecen el buen uso de  una tasación.
¿Cuáles son las  principales herramientas que brinda el curso?
Sin duda que está en gran parte lo que es el derecho, los conocimientos notariales que hay que tener, porque cada vez son más las exigencias del mercado inmobiliario.
¿Cuál es el mensaje que les dejas a los futuros estudiantes de éste curso?
El mensaje es el de invitarlos a que lo realicen, ya que tiene un gran campo laboral abierto.
Es una carrera que no tiene edad para iniciarlo, enriquece mucho y si lo tengo que definir en dos palabras, el Curso de Rematador Público  y Operador Inmobiliario es interesante  y práctico.

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“Nuestra sociedad más que de amigos, es de hermanos”

Escribanos Eduardo Pigurina y Juan Manuel Aguerre.
Principales de APIS Inmobiliaria.

Apostando a un proyecto que seguro los llevaría al éxito empresarial, los Escribanos Eduardo Pigurina y Juan M. Aguerre, comparten  hoy, una trayectoria de 45 años con Inmobiliaria APIS.
Es una de las empresas de nuestro medio, que ha sabido vencer dificultades,  realizado su labor de forma permanente y con mucha confianza. Eduardo Pigurina y Juan Manuel Aguerre
Orgullosos de acompañarse mutuamente  en todo este tiempo, los Escribanos, nos narran su historia de ésta manera:
-Escr. Juan M. Aguerre: “Me instalo en Salto en calle Soca 35, en el año ´74 y nuestra sociedad surge, de una relación diaria.
Conocía poco al Escribano Pigurina pero tenía un  gran amigo en la esquina, el Escribano Héctor Borrelli y Pigurina estaba al lado, pegadito a un escritorio muy importante.
Era una época en que nos reuníamos todos los días en lo de Borrelli,  en mi estudio o íbamos a tomar algo.
Allí surge  la idea con Pigurina de  instalarnos con la Inmobiliaria”.
-Escr. Eduardo Pigurina: Como ambos estábamos en el rubro de escribanía, inmueble y demás, lo pudimos lograr. Porque con el tiempo compartido, nuestra sociedad más que de amigos, se ha vuelto de hermanos.
Y conseguimos cada uno una cartera de clientes que querían vender, formamos una y  luego  empezamos con la Inmobiliaria junto al Contador Constela. Hoy le sigue sus pasos su hija Contadora Elena.
¿Había pocos servicios en este rubro?
-Escr. Aguerre: Sí, como había pocos en la Zona Este se nos ocurrió abrirla aquí y empezamos en Agraciada 1977. Al  año nos trasladamos a Agraciada y Blanes, hasta donde actualmente estamos. A veces cuesta mantenerse en un mismo lugar, pero lo pudimos hacer.
Incluso manteniendo los dos, nuestros estudios como Escribanos.
¿Qué se estilaba más en aquella época, la venta o alquileres?
En aquella época eran muy  pocas la Inmobiliarias que funcionaban, se trabajaba con ventas y además con la administración de propiedades.
Ése era el rubro medular, como para tener ingresos fijos en la inmobiliaria.
Le venta era un ingreso que venía  desde luego, esporádicamente, ya que  no era tan  rápida.
Además trabajamos con la parte de Gestoría, junto al Contador Constela desde los inicios. No solamente llevando la  parte contable, sino asesorando a los clientes.
Si bien no había competencia, ¿cómo se lograba conquistar a los  clientes?
-Escr. Pigurina: Eran prácticamente, clientes míos o de Aguerre y gente conocida.
El boca a boca andaba fundamentalmente bien.
Pero lo que se necesitaba en ése entonces, era seriedad y confianza para atraer a la gente. A eso lo teníamos por suerte, entonces llegó un momento que teníamos una cartera muy grande de clientes.
Y con  el correr de los años fue  mejorando.
Solo que en la actualidad hay muchísimas inmobiliarias.
¿Los bancos en ése entonces al cerrar, brindaban la posibilidad a los privados de hacerse cargo  de la parte  inmobiliaria?
Sí, nos daban la oportunidad de incursionar en un mercado que no estaba  tan despierto a lo que era lo privado.
Ahí nacimos en ése rubro, nos criamos y  seguimos todavía desarrollándonos.
¿Cuáles eran los requisitos para instalarse?
Tener una cartera de clientes, un escritorio y una máquina de escribir.
Con eso ya se instalaba una Inmobiliaria.
¿Había posibilidad de trabajar fuera del departamento?
Sí.
Primero teníamos Salto-Bella Unión, con una sucursal allí.
¿Había además otras inmobiliarias ya instaladas?
-Escr. Aguerre: la Inmobiliaria con más años que aún sigue trabajando, es SIMAR, también  estaba Inmobiliaria 33 y después llegamos nosotros.
¿Cuándo comenzó a cambiar en cuanto a la cantidad de Inmobiliarias?
-Esc. Pigurina: Hace aproximadamente cinco o seis años.
Nosotros mantenemos clientes de aquella época y tenemos mucha vinculación con las otras inmobiliarias.
¿Cómo fue incursionar en el mercado?
Nosotros abarcábamos la Zona Este.
Con zona de chacras y todo el cordón hortifrutícola.
La gente de afuera venía al centro hasta Barbieri Leggire y se  manejaba en la Zona Este.
Gracias a Dios nos fue bien.
¿Cómo ha visto éste año, el desarrollo del rubro?
Muy paralizado en cuanto a ventas.
Pero la parte inmobiliaria con la administración, alquiler, se moviliza mucho.
¿La cotización de la moneda, tiene mucho que ver?
Es la escasees de dinero lo que paraliza todo, pero el dólar tiene mucho  que ver, porque todas las propiedades se cotizan en dólares.
Eso influyó mucho.
¿Cuál es su expectativa para ésta temporada veraniega?
Una gran expectativa. Ni bien los bancos abran un poco los créditos hipotecarios, todo se comienza a movilizar.
Y creo que va a ser  a la brevedad.
¿En qué época  del año, se trabaja más?
Más cerca de fin de año.
Los estudiantes buscan lugares, la gente de afuera  que viene con su capital de la lana, de su cosecha para invertir en propiedades y eso es muy bueno.
¿Cuáles son sus planes?
Seguir prestando servicios a nuestra clientela por muchos años más. Viene una generación nueva de atrás nuestro. Mi hijo, junto a nuestros colaboradores  que son todos jóvenes y eso le da  un nuevo impulso a la Inmobiliaria.
¿Usted cree que es importante la capacitación para ingresar al rubro?
Debería de tener cada Inmobiliaria un Operador, con los nuevos cursos que en la actualidad se están dictando, donde  preparan muy bien a los alumnos.
Pero sobre todo lo más valioso en éste negocio, es la honestidad de la persona. Va de la mano, sin dudas.
Les envío un saludo a los colegas de todas las Inmobiliarias, porque estamos en un permanente contacto y mantenemos una muy buena  relación con todas.
Apoyándonos unos a  otros, es una competencia leal la que mantenemos.
Y es un placer trabajar asi.

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Osvaldo Simonet Arburúas. Principal de SIMAR Inmobiliaria

“Nuestra trayectoria es de 49 años en el medio salteño”

Pionero en el rubro Inmobiliario en Salto, Osvaldo Simonet es el fundador y actual propietario de SIMAR  Negocios Inmobiliarios, ubicado en su moderno y amplio local de calle Amorim 36 desde el año 1969.
Además de su pasión por lo que hace a la Venta y Administración de Propiedades, lleva consigo la profesión de Perito Agrónomo y Rematador Público. Osvaldo Simonet
Con sus múltiples facetas, Osvaldo le ha brindado al negocio inmobiliario un sólido prestigio, con una actividad continua,  lo que le ha permitido mantenerse vigente.
Con él dialogamos en el Día del Operador Inmobiliario:
¿Cuándo nace SIMAR Inmobiliaria?
El 23 de enero de 1969, con Juan Carlos Arena en sociedad, por  ello el nombre  de SIMAR, por Simonet-Arena.
Con actividad ininterrumpida durante  todos éstos años en el mismo rubro.
Pero en esa  época, no se conocía la palabra  Inmobiliaria.
Los dos éramos funcionarios de banco pertenecientes al Banco  Regional, este termina cerrando sus puertas  y fuimos absorbidos por diferentes bancos.
Y en el año 1968 sale una ley, donde los bancos debían dejar la administración de propiedades. Teniendo éstos, todos diferentes financieras que  eran las que se dedicaban a la administración de propiedades.
Allí es que se me ocurre la idea de abrir una inmobiliaria.
Los alquileres de inmuebles, estaban en manos de Rematadores como Massaferro, Herrandonea, Marinco, como financiera  arrendadora y AXA que era una filial del Banco Comercial.
Después incorporamos el área del comercio exterior, a raíz de que tuve una oficina en Bella Unión donde se realizaron muchos fraccionamientos y venta de terrenos a plazo.
Vinculándome además con un despachante de Aduana: “Titito” Ferreira y lo invité a un acuerdo de trabajo compartido.
¿Traían consigo una experiencia bancaria?
Exactamente.
Yo con 29 años y antes de iniciar SIMAR,  había comenzado a llevar a cabo  contabilidades de empresas del medio. Con un escritorio que se llamaba 16 en calle Asencio.
Y cuando se me ocurre  incursionar en el mundo de las Inmobiliarias, estaba desocupado un local en calle Amorín Nº 39.
Era mucho para mí con todas las contabilidades que llevaba. Es ahí cuando lo invito a mi socio Arena y convoco a mi primera secretaria, Juana Fernández.
Comenzamos a trabajar juntos y funcionamos.
Nos favoreció mucho el conocimiento del sistema  bancario que luego lo aplicamos para nosotros.
¿Cómo era el sistema de trabajo?
Solo contábamos con máquinas de escribir y la primera todavía conservo.
Con  una mecánica de barras,  teclado numérico y a golpe de puño.
¿Cómo fue  les fue, incursionando en  el mercado?
Entramos al mercado, sin nada.
Contamos con la suerte de que llama Don Claudino Brites, Gerente del Banco Comercial y me dice: “las administraciones de propiedades de acá (del banco), se van parte para usted y parte para Édgar Hernández”.
Le dije que para  mí era un espaldarazo. Y así fue.
Vinieron muchos clientes del Banco Comercial y otros no, pero mucha gente siguiendo el consejo de  Don  Claudino, nos siguió.
¿Se trabajaba con  publicidad?
Sí, allí mismo comenzamos a hacer una publicidad fuerte y a ganar terreno, teniendo una cartelera  enorme de propiedades.
Trabajamos muy bien durante años, luego fuimos innovando.
¿Qué le hacía falta a la empresa?
Entre otras cosas, una fotocopiadora. Y la primera que vino a Salto fue la nuestra, porque viajo a Brasil y consigo adquirirla.
En aquella época se usaba papel sensibilizado, todavía no se trabajaba con papel común en la fotocopia.
Fue a finales del ´70 y tuvo un  costo de seis mil dólares la máquina.
¿Cuánto tiempo estuvo en sociedad con  Arena?
Del año ´69 al ´71, desde donde seguí solo, aunque la empresa se siguió llamando SIMAR.
¿Cómo comenzó a  lograr la fidelidad de la gente?
Trabajando con corrección, responsabilidad. Asegurándole el servicio al cliente.
¿Todavía  tiene clientes de aquella época?
Sí, claro.
Tengo la cuenta 0016, que seguramente va a  cumplir 50 años con  nosotros, la 0040 y después los números fueron correlativos.
¿Qué se le ha hecho más fácil, la administración o la venta?
Cualquiera de las dos cosas, tiene su complejidad.
Pero me gustan las dos y   las hago  con placer.
Aunque a veces tengamos sinsabores, algunos rechazos, personas que nos fallan, pero son cosas del negocio.
¿Cómo eran los  requisitos para  instalarse con una Inmobiliaria y cuáles son hoy?
Prácticamente los mismos, fuera de que hay alguna responsabilidad más.
Pero en aquella época, teníamos que instalarnos formalmente con aportaciones a DGI, a BPS  en aquella época Caja de Jubilaciones y Pensiones,  entre otras.
Estaba el impuesto a  las comisiones, que es mucho más real de lo que estamos haciendo ahora que nos cobran el IRAE. (Impuesto a la renta y actividad económica).
¿Cómo ve actualmente el desarrollo del área inmobiliaria?
Hay un impulso importante de dos empresas constructoras acá, que ha evolucionado mucho por la obra pública y volcó ese dinero a la construcción  y a la parte edilicia de Salto, que me parece muy bien.
Y se orientó muy bien en el tipo de construcción.
¿Cuál es la expectativa de la temporada?
Estamos en época de que la parte estudiantil, comienza a buscar alojamiento para  el próximo año.
Es en diciembre  el mayor movimiento y siempre sorprende mucho.
¿Es necesario capacitarse para ser Operador Inmobiliario?
Por supuesto que sí.
Porque el operador Inmobiliario es el intermediario en una venta y tiene que tener una preparación.
Para vender, tiene que  convencer y para convencer tiene que conocer.  Estar preparado  para inducir al cliente reuniendo las condiciones necesarias, con conocimientos de tasación además.
Es fundamental.
¿Se siente  un hombre realizado con su trayectoria laboral?
¡Sí! Y pretendo llegar a mis cincuenta años de trabajo  y  ahí sí tal vez retirarme.

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