Con Nella Scrofani. Abuela de Residencial SOL «Me siento mimada por mis nietos»

Siendo la mayor de tres hermanos, Nella se encuentra radiante y con una mente privilegiada.
Lleva ya un tiempo en Residencia de SOL, donde ha conseguido compartir un disfrute total junto a sus compañeros.

Nella Scrofani

Nella Scrofani

Su familia se conforma por dos hijos y dos nietos, quienes mucho la consienten.
Dialogamos animadamente desde el comienzo y de esta manera:
¿Dónde nació?
En Salto, en calle Joaquín Suárez 228.
¿Qué recuerdos guarda de la casa donde se crió?
¡Recuerdo bastante! Diría que era una casa más bien grande, con tres dormitorios, living comedor, baño, cocina, pero todo muy amplio.
¿A qué juegos disfrutaba?
A la rueda rueda, a la rayuela, entre tantos.
Teníamos a nuestras tías, todas solteras en la zona del Abasto de Barrio Artigas y nos íbamos en el ómnibus de Barla. Donde jugábamos mucho y no nos queríamos venir nunca.
Era un placer, porque nos reuníamos los domingos todos en familia, con el famoso pollo estofado.
¡Riquísimo!
¿Tuvo muchas penitencias?
No, porque éramos dóciles, si nos reprendían, nos callábamos.
Pienso que por nuestro carácter, no fueron muchas.
Pero sí, había reglas de que hasta las 17 hs. por ejemplo, se podía estar afuera con los otros vecinos chicos, después teníamos que entrar, porque había deberes y tareas para hacer de la casa.
¿Tuvo oportunidad de estudiar?
Soy Bachiller en Ciencias económicas. Y empecé a trabajar como Docente en Diferentes Institutos, comenzando en el Liceo Zona Este.
Guardo tantos recuerdos, tantos, que de alguno y otro alumno, todavía me acuerdo.
¿Había amores de adolescente?
(Lleva sus manos a la cara) Te puedo contar de mi primer amor. Con 14 años.
¡Yo me enamoré de un muchacho!
Pero no pasó nada, porque creo que él ni se enteró.
Yo lo veía venir y era tan tímida, que me escondía para que el no me viera, ¡pero me encantaba!
¿Por qué no se dió esa relación?
Porque él no gustaba de mí y yo además, era muy tímida.
Cuando lo veía a una cuadra de distancia, me temblaban las piernas.
¡Pero era un amor platónico!
Y después llegó José mi esposo.
¿Cómo lo conoció?
Nos conocíamos de siempre, porque vivíamos en la misma cuadra pero fue con la creciente del año ´59 que fue fatal. Nace una conversación y de allí el afecto amoroso.
Estuvimos siete años de novios, hasta que él me propone casamiento.
¿Cómo fue su boda?
Nos casamos por civil y lo compartimos con una reunión entre amigos y familiares, ya que mis tías eran realmente un apoyo en todo.
Siempre estaban presentes, al igual que mis padres que eran un amor.
¿Cuándo llegan sus hijos?
No demoraron mucho, yo era muy joven.
Llega primero José Luis y luego María Alejandra.
Y fueron la alegría del hogar, demasiado diría.
El día en que nació José Luis fue maravilloso, porque la cuadra entera estaba en casa.
Éramos todos los integrantes una sola familia. Excelentes vecinos, viviendo muy unidos en Joaquín Suárez.
De reunirnos en el muro del Sanatorio Uruguay y pasar horas allí.
Y hasta ahora pasa ésa unión.
¿Le dió trabajo la crianza de sus hijos?
De mi hijo más que la nena.
Porque él era medio terrible, porfiadito (sonríe).
Lo ponía en penitencia, pero para que el la terminara, también la hacía yo. Haciendo alguna tarea juntos.
¿Cómo vivió la llegada de los nietos?
Tengo dos, uno de José Luis y otro de María Alejandra. El primero se llama José Antonio y María Alejandra tuvo una nena.
¿Vienen seguido a verla?
No como yo quisiera pero vienen, o me llaman por teléfono.
¿Les traen regalos?
Si, siempre me traen algo, pero yo no pido nada.
Ellos me miman mucho, eso sí.
¿Con que le gusta disfrutar con ellos?
Con salir.
Me gusta mucho salir a pasear, cuando me vienen a buscar en el auto. Siempre me gustó salir, ir a la costanera y andar mucho.
¿Acostumbra a consentirlos a sus nietos?
¡Si, ni hablar!
Me encanta consentirlos, son muy mimosos míos.
Pasa que desde siempre los cuidé todo lo que pude, llevándolos a la escuela, quedándome con ellos cuando los padres iban a trabajar.
Ahora no lo hago, porque estoy acá y ya están grandes.
¿Qué le gustaría hacer con ellos hoy que ya están grandes?
Estar más juntos.
Estamos a cinco cuadras.
Yo puedo ir siempre allá y ellos también vienen todos los días y eso nos complementa como familia.
Es una suerte que estemos tan cerquita. Es un «pegote» muy grande con ellos.
¿Cómo llegó a SOL?
Cuando SOL se instaló hace muchos años,
yo me hice su socia, más que nada por el servicio de acompañantes.
Luego cuando me vine, me hacen sentir muy bien. Me atienden maravillosamente.
En mi casa es imposible poder estar, porque no me querían dejar sola, ya que mi familia trabaja mucho.
Me encantaría poder estar más activa, cuidando mis plantas, con los helechos que son los que más me gustan.
Extraño el movimiento que yo tenía.
¿De que se siente orgullosa?
De mis logros, que fueron muchos.
De mis hijos y de mis nietos, que amo.
¿Qué le gustaría decirle a sus nietos?
Decirles que sigan como hasta ahora, estudiando.
Ellos saben que vendrán muchas cosas, pero lo primero es el estudio que deben realizar.
Que sean amables, simpáticos, que se hagan querer y sean buena gente.
Que los quiero mucho a todos y extraño a mi nieta que no está en Salto.
Gracias a Diario EL PUEBLO, por la oportunidad de esta entrevista, en estos suplementos tan lindos que hace.

Publicado en SUPLEMENTO DIA DEL ABUELOComentarios (0)

Con Edi Ellen Ojeda Portillo. Esteticista Profesional «Siento que estoy enamorada de mi nieto»

Edi ha logrado conquistar con su desempeño, a una parte importante de nuestra sociedad con su profesión de Esteticista.

Edi con su esposo y nieto

Edi con su esposo y nieto

Acompaña por más de tres décadas a Farmacia Albisu, logrando especializaciones continuas.
Conforma una hermosa familia junto a su esposo Federico y tres hijos.
Y hoy la convocamos, por ser la abuela de Diego Martín, de lo que se siente muy orgullosa.
Cuando le preguntamos ¿dónde nació?, esto nos respondió:
En Salto y en pleno carnaval.
Con una anécdota contada por mis hermanos, que como yo no nacía, se fueron ellos a misa. Cuando llegaron al hospital, yo ya había nacido y se vinieron al desfile de carnaval.
Se dice que cuando uno nace, hay un sonido en el universo y que uno lo lleva durante toda nuestra vida.
Yo supongo que el primer sonido que escuché fue de una zamba, por eso amo el carnaval (sonríe).
¿Cuáles son los recuerdos de su casa y su familia de pequeña?
Mi papá siempre trabajó afuera, venía una véz al mes, pero me llevé muy bien con él.
Mi mamá trabajaba también y me tocaba hacerme cargo de mi hermano más chico.
Quedábamos con mamá la mayoría de nuestro tiempo y era muy estricta. Tanto en lo que había para hacer en casa, como con nuestra forma de ser.
Pienso que de alguna manera, eso me enseñó a organizarme y a conocer lo que era la limpieza.
Y desde muy chica aprendí a trabajar y lo comencé haciendo con 13 años, en una peluquería.
¿Con que juegos disfrutaba de pequeña?
Jugando a las muñecas. Armaba su vestuario con pañuelos y accesorios y por sobre todas las cosas, me encantaba andar de taco.
Tenía una tía, que venía seguido a pasear y yo con 8 años, me calzaba sus zapatos, todos con taco.
¿Tuvo oportunidad de estudiar?
Realice el Bachillerato mientras trabajaba.
Luego comencé a hacer Formación Docente con el fin de recibirme de Profesora de Literatura.
Luego me casé, quedé embarazada enseguida y tuve mi primer hijo y cuando me enganché de nuevo para empezar a prepararme, quedé embarazada de mi hijo varón.
¿A qué hijo le dió primero la bienvenida?
Tuvimos el placer con mi esposo Federico, de recibir a Carmen Natalia. Luego vino Sebastián y por último Virginia.
Y terminando de conformar mi familia, hace 6 años que soy abuela de un nieto que amo: Diego Martín.
¿Cuándo comienza a estudiar para Esteticista?
Me dediqué en principio a hacer un curso de dos años de Tratamiento de Estética.
Y allí comenzó mi profesión con la que hoy, me siento muy bien.
¿Cuándo ingresa a Farmacia Albisu?
Hace 33 años.
Mientras trabajaba en la peluquería mencionada, conocí a Adriana, una de las principales de Farmacia Albisu.
Me comentó que iban a comenzar con las importaciones y me propone trabajar con ella.
Acepté y comencé a hacerlo con su padre, Horacio «pilucho» Albisu.
¿Qué fue lo que la hizo anclarse en la empresa por tantos años?
Pienso que hay que sacarse el sombrero ante Horacio «tito» Albisu, que preparó a todo su personal, enviándonos a Montevideo a diferentes cursos, con una profesional espectacular.
Luego continué siempre capacitándome con el correr del tiempo y hoy disfruto con lo todo lo que hago.
Me gusta la atención al cliente en mostrador, asesorándolo, pero mucho más el trabajo en cabina.
Una de mis mayores satisfacciones, es cuando se acerca una clienta, que muchas veces le cuesta tomarse su tiempo para ella, llegando triste por las mismas preocupaciones.
La invitamos a la cabina, en la que puede relajarse mientras hacemos el tratamiento y la hacemos sentir muy cómoda.
Cuando sale, sale bárbara. Es otra persona.
Me hace sentir felíz, el hecho de verlas renovadas y contentas.
Y eso es tan importante, porque nos ayudamos entre mujeres.
Siento que es un mimo, no solo en la estética, es un masaje al alma el hecho de regalarse un tratamiento en la cabina.
¿Cómo recibe la noticia de ser abuela?
Un impacto.
Nuestros tiempos, parecen no ser los reales. Como que no estamos preparados.
A mi me pareció, que Carmen se casó y pasó luego todo tan rápido.
Cuando Diego Martín nació, para mí fue una locura, porque siempre fue un divino.
¿Con que disfrutan juntos?
Solamente con dialogar. Es un divino, muy inteligente y muy querible,
Siento que estoy enamorada de mi nieto.
Es un niño que se detiene a conversar, conoce de muchos temas, hablando por ejemplo de la chacra donde vive, de situaciones que suceden.
Juega en una categoría de Universitario y es Federico quien se encarga de pasar mucho tiempo con él.
Disfrutamos mucho cuando se queda en casa.
Todo es disfrutable con él y me encanta poder llevarlo a diferentes lugares, como el fútbol, termas, entre tantas.
¿Qué significa para usted ser abuela?
Otra etapa que nos tocó vivir.
¡Y bienvenido sea! Dando gracias a Dios por eso, porque es algo maravilloso, un sentimiento diferente. Y lo bueno es que puedo disfrutarlo.
¿De que se siente orgullosa?
De mis hijos, mi familia.
Y como abuela, cuando Diego Martín me dice: «¡yo me quiero quedar con vos abuela!, Abuela, ¿me compraste las figuritas?, (sonríe), Abuela, ¿qué me cocinaste?»
¿Qué palabras tiene hoy para su nieto?
Que debemos luchar por lo que uno realmente quiere y ser comprometido con lo que asume.
¡Felíz día a todos los abuelos en su día y que disfruten todo el tiempo junto a los nietos, porque estamos todos chochos de ser abuelos!

Publicado en SUPLEMENTO DIA DEL ABUELOComentarios (0)

Con el Dr. Eduardo Preve Piegas. Médico «Que mis nietos puedan disfrutar de todo estando en paz con la vida»

Con una rica historia laboral en su entrega a la medicina, el Dr. Eduardo Preve cuenta con una historia mucho más rica aún.

Dr. Eduardo Preve y familia

Dr. Eduardo Preve y familia

La de una familia numerosa, conformada por su esposa, hijos y nietos, con los que mantiene unión, respeto y sobre todo, mucho afecto.
El solo hecho de verlo hablar de sus nietos, es observar unos ojos colmados de alegría y entusiasmo.
Parte de lo que siente, lo ha volcado aquí, en nuestro suplemento Día del Abuelo:
¿Dónde nació?
En Sanatorio Uruguay.
Vivíamos en ese entonces en calle Artigas.
¿Qué recuerdos guarda de esa casa?
Estuvimos allí, hasta que cumplí los 2 años, motivo por el cual no guardo muchos recuerdos.
Sí, de donde luego nos mudamos en calle Larrañaga y estuve hasta las 9 años.
Luego me fui a vivir a calle Cerrito, hoy Bortagaray, donde dos casas de por medio por la vereda de enfrente, vivía mi abuela.
Y a los once, nos mudamos a calle 8 de Octubre.
Tengo anécdotas muy divertidas de cuando estábamos en calle Larrañaga.
Donde está hoy la Escuela Nº 1, llegaba siempre un Circo y mi padre temeroso, cerraba el portón, para que los leones no se fueran a escapar y comer a sus nenes (sonríe).
¿Hacia rezongar mucho?
Era muy manso, muy tranquilo. Tanto, que mamá a veces se ofuscaba conmigo.
Un día con 7 años, andaba yo en bicicleta dando vueltas manzana y por Artigas, venía caminando un muchacho de unos 13 años, vendiendo loritos, con una cantidad de jaulas.
Me dice: ¿te animas a prestarme la bicicleta y me cuidas los loritos? Y yo quedé sentado, cuidándolos.
Demoraba tanto, que fui hasta casa y le conté a mamá. ¡Salió corriendo para ver si lo encontraba!
Al rato apareció el muchacho, me trajo la bicicleta y a mamá le costaba creer que había vuelto (sonríe).
Era muy ingenuo yo.
Tenía un compañero de clase en la Escuela 4, mayor que yo que hacía boxeo. Estaba muy atrasado y muchas cosas, no sabía, entonces yo le hacía los dibujos, redacciones y demás y el era mi guarda espaldas (sonríe).
Cuando me fajaban en la escuela, el me defendía (sonríe). Todavía lo sigo viendo.
¿Se le hizo difícil estudiar?
Tenía un ejemplo en casa.
Papá era médico y el de mamá también, entonces ella se había empeñado en que yo tenía que estudiar medicina.
Pero tenía facilidad para aprender.
Luego me case en el ´69 y me recibí el 1º de febrero del ´72.
¿Cómo está compuesta su familia?
Por mi esposa Celia Cocco, Mis hijas Magdalena, Eduardo, Lucía, Francisco y Federico.
Y cuento con ocho nietos: Nicolás, Federica, Juana, Felipe, Valentín, Camila, Juan Francisco y María Joaquina.
¿Qué ha significado la llegada de los nietos?
Es algo muy diferente a los hijos.
Con los nietos uno se ablanda, se vuelve menos exigente y más consentidor.
Interesa menos educarlos, sino darles valores afectivos, sociales.
Que uno a los hijos se lo da en el convivir, pero con los nietos la relación es mucho mas afectuosa.
¡Es hermosa!
¿Por qué cree es más exigente con los hijos?
Porque le xigimos normas morales y sociales, imponiéndoles una obligación de vivir de determinada manera.
Con los nietos, somos más consentidores.
¡Que se encarguen de eso los padres!
La relación es más auténtica.
¿Con que disfruta con ellos?
Es diferente con cada uno, ya que están algunos en Montevideo, viéndolos en forma esporádica.
Con el mayor, hay una relación muy rica.
Tanto es así de mal enseñado mío, que yo tenía un BMW que no usaba y cuando cumplió los 18 años, se lo mandé.
Ellos viven en Montevideo en la actualidad y los veía mucho más seguido, cuando estaba ejerciendo la presidencia de La Sociedad Neurología de la Sociedad de Neurofisiología y también cuando fuí integrante de la Comisión de la Sociedad de Sueño, concurría a esas reuniones gremiales.
Y con los que están acá, siempre que podemos nos reunimos los domingos. Haciendo un asado y probando el vino, ya que estoy en casa y puedo.
¿De qué se siente orgulloso?
De tener la conciencia tranquila. Siempre intenté vivir mi vida de manera coherente con lo que pensé.
De lo divinos que son mis nietos.
De los logros de mis hijos, recibiéndose de lo que eligieron porque les gustaba.
El único no recibido es Eduardito, que en la actualidad es Director de Subrayado, pero es su vocación.
¿Qué planes tiene en mente con sus nietos?
Organizamos un viaje a Punta Cana con toda la familia. Va a ser una manera de convivir durante nueve días, e inolvidable.
Además de una experiencia que hasta ahora nunca la tuve.
¿Está ansioso?
Un poco nervioso.
Tengo un barco, que siempre me puso muy nervioso cuando salgo con los gurises, mis nietos.
Lo veo como mucha responsabilidad y no me deja disfrutar como debería.
¡Porque son momentos lindos de la vida con ellos!
¿Es creyente?
No. Soy ateo.
Tengo mucha vinculación con personas allegadas a la Iglesia, los aprecio y los respeto.
Lo mismo a la figura de Jesús, porque vivió su vida por los demás.
¿Qué desea para el futuro de sus nietos?
Que puedan llegar a ser felices y disfrutar de la vida como ellos quieran.
Que no tengan que vivir frustrados, temerosos, o colonizados por una situación de vida creada por necesidad.
Que puedan disfrutar de todo honestamente y que digan: «estoy en paz con la vida».
Que lo que hagan, lo hagan con gusto y felicidad.
Que en definitiva, es lo único que importa.

Publicado en SUPLEMENTO DIA DEL ABUELOComentarios (0)

Con Marta Flores de Ahlers. Empresaria «Se me inunda la cara de felicidad, hablando de mis nietos»

No por el hecho de ser Marta la mayor de los hermanos, fue menos mimada.
Nació en un hogar de personas íntegras, como es el caso de sus progenitores Néstor Flores y Mireya Vega, colmado de buenas costumbres.

Marta y Ricardo Junto a sus niestos

Marta y Ricardo Junto a sus niestos

Al conformar su hogar con Ricardo, Marta tuvo dos hijos: Eliana y Agustín. Ambos, compartiendo tareas en lo que ataña a Viviendas Prefabricadas y Carpintería.
Como si fuera poco el disfrute que lleva adelante la familia, le llegan a Marta dos nietos: Lautaro y Octavia.
Con una historia rica en valores y exigencias, que así nos la cuenta:
¿Dónde nació?
En Salto.
¿Qué recuerdos guarda de sus padres?
Como primer hijo y por ser mujer, muy mal enseñada. Conocí el deseo de papá, de que mientras venía yo en camino, fuera una nena y se le cumplió.
Al lado de nuestra casa vivían los abuelos maternos, me crié con ellos y con los abuelos paternos, donde tuvimos una relación de familia, muy unidos todos.
¿A que penitencias debía acatar, en su niñez?
Son cosas que ahora no están tan presentes.
No solían castigarnos, no se si era porque fuimos inculcados por el ejemplo de antes, ni más bueno, ni más malo que hoy.
Fuimos cinco hermanas y un hermano, con el rol de papá como trabajador y mamá costurera. Por ende mi hermana y yo ayudábamos mucho en la casa.
Entre las dos casas, compartíamos un fondo grande donde jugábamos mucho.
Teníamos vecinos con niños de nuestra edad y con muchos juegos entre todos, como la rayuela, la pachanga, la mancha y más.
Tengo un recuerdo guardado de mis tres años, de un jueguito de patio de hierro forjado como los de antes, que me lo trajeron con un juego de té y lo bajaron los Reyes Magos del camión de la Alaska.
Pero sin lograr relacionar a los Reyes con el camión, era muy chica.
¡Tengo para contarle a mis nietos! (sonríe).
¿Cuál es el recuerdo de sus abuelos?
Con el abuelo teniendo yo pocos años, ya éramos muy compinches.
Escuchábamos Tabaré al mediodía, con su medio vasito de vino rebajado con agua y azúcar, sentados los dos.
Me hacían el huevo batido con azúcar y yo le pedía al abuelo fuera cómplice de echarme unas gotas de vino en mi vaso. (Sonríe).
Se levantaba muy temprano, trabajaba en un aserradero, mi otro abuelo era policía y mi abuela ama de casa por parte paterna.
Tener los dos abuelos al lado, fue fantástico.
Y lo que uno trata de decir con estas anécdotas que contamos, es de lo importante que a veces somos los abuelos, ayudando en la crianza, además.
¿Tuvo la oportunidad de estudiar?
Sí, logré el Bachiller con el interés mayor por Español y Biología, por ello seguí Veterinaria, con dos años y medio realizado acá en Salto, que era con lo que contábamos, luego me casé, enseguida quedé embarazada y ya no pude viajar a Montevideo para continuar con la carrera.
Y en ése entonces, ya estaba trabajando hacía un par de años Ricardo, mi esposo, por su cuenta con la Carpintería.
¿Cómo conoce a su esposo?
En un baile.Solíamos salir con un grupo de amigas, compañeras de liceo, quedándonos al finalizar, juntas en nuestras casas.
¿Cuál fue su mejor amiga en esa época?
Shirley Domínguez que es Médica y Adriana Etcheverriborda. Con las cuales, hasta ahora continuamos en una sincera amistad.
¿Cuándo es la llegada de su primer hijo?
Fue Eliana a mis 21.
Cuando nos dijeron que era una nena, mi esposo estaba feliz. Enseguida elegimos el nombre y hasta los 10 años, fue hija única, cuando nació su hermano Agustín.
¿Fue en ese entonces que comienza la fábrica de muebles a fortalecerse?
Sí. A los 3 años de Agustín. Y comencé yo a incursionar cada vez más en ella, aprovechando la buena voluntad de mi abuela y mamá que me cuidaban a mi hijo.
¿Se le ha hecho muy difícil tomar las riendas como empresaria además?
Si, con Eliana, vivíamos en casa de mi abuela, con papá y mamá a mi lado. De todas formas, siempre fuí una madre muy presente.
Y hoy me pasa con los nietos, que siempre me hago mi espacio para ellos y ellos un apego con nosotros.
¿Cómo es ser abuela?
¡Divino! Tenemos dos nietos, Lautaro que hoy tiene 7 años y Octavia con 2. ¡Una princesa, mimosa!
Soy de mal enseñarlos y a veces interceder por ellos cuando quieren algo y la madre dice: «¡no, porque tienen que entender que eso es después!».
Recibo retos de parte de sus padres, cuando a veces queremos romper reglas, que los padres impusieron, pero para eso estamos los abuelos, (sonríe).
Ya criamos a los hijos, así que nuestros nietos vienen a ser, una extensión de cosas que tal vez no nos permitíamos con los hijos porque queríamos que caminaran «derechitos».
Pero con los nietos… ¡yo sé que está mal, pero me divierte un poco lo de romper reglas!
Por algo los nietos dicen: ¡quiero ir con la abuela o el abuelo!
¿Con que disfrutan juntos?
Con ir a la placita en la costanera, al Lago a pescar.
Los domingos, con un almuerzo todos juntos, con los niños buscándose para jugar.
¿De qué se siente orgullosa?
De mi familia, del crecimiento con el esfuerzo propio trabajando con Ricardo,con 36 años de casados.
Con el sacrificio de dejar cosas de lado, para notar hoy los logros. Como el estudio de Eliana para recibirse de Arquitecta y viendo a Agustín trabajar con nosotros.
¿Qué palabras tiene hoy para sus nietos?
Amor, alegría, dulzura, juegos, diversión, complicidad y mucho, mucho más.
Se me llena la cara de felicidad cuando hablo de mis nietos y saco lo mejor de mí.

Publicado en SUPLEMENTO DIA DEL ABUELOComentarios (0)

Con Roberto Cardozo Chiara. Comerciante «¡Ser abuelo para mi, fue lo más grande!»

Cuando convocamos a Roberto nuevamente, nos respondió con mucha alegría.
Y lo hicimos, por ser un abuelo doblemente feliz.
Disfrutando de su nieto Sebastián y de la pronta llegada de otra nieta, que le quitará el sueño como el primero. Suple Roberto y nietos
Luego de transitar por un período complicado de salud, pero felizmente recuperado, Roberto continúa desempeñando su tarea como Panadero, junto a su esposa Mónica, su hija Karen y su hija de corazón Yeny, con sus respectivas familias.
Siendo el mismo hombre positivo y con una fé que conmueve.
Disfrutemos de esta entrevista, para conocer como continuó su salud luego del tratamiento que Salto se animó a apoyar:
¿Cómo está hoy su salud?
Muy bien.
Actualmente, realizo un tratamiento con Crotoxina y Ozonoterapia, con excelentes resultados.
Que aunque sea dificultoso en cuanto a lo económico, termina siendo mucho más económico que el realizado en Brasil.
Haciendo un poco de historia, ¿dónde nació?
En Villa Constitución.
Llegado a Salto, hace 10 años.
¿Cómo ha sido su actividad laboral?
Mientras estuve en la Villa, realicé el corte de caña de azúcar y cuando se nos cerraba la fuente de trabajo y no sabíamos que hacer para mantener a nuestra familia, pensamos en comenzar a hacer pan.
En realidad la panadera es mi señora Mónica, yo simplemente ayudaba.
Fue muy duro.
Al comienzo salía Mónica con una caja a vender. Compramos una bicicleta de carga y luego, muy de a poco, llegamos a una moto.
Muy de a poquito, veíamos que progresábamos.
Fue muy lindo haber optado por ese oficio, porque además de que me gustaba, era nuestro medio de vida.
¿Cuando decide venirse?
Un empresario que conocíamos de mucho tiempo, me propuso venirnos con la idea de poder trabajar acá con nuestra panadería.
En realidad, yo no soy muy apegado a lo material, pero la idea era encontrar un bienestar para mi familia.
¿Cómo conoce a Mónica?
Siempre cuento en los encuentros de matrimonios a los que concurrimos, que en casa de Mónica, vendían helados.
Yo me iba hasta la casa y les compraba todos los helados.
También ella hacía un trayecto en la Villa todos los días y yo la miraba de lejos. Ella pienso hacía lo mismo (sonríe).
También comenzamos a ir a los bailes y luego a bailar juntos.
Nos pusimos de novios durante ocho meses, hasta que le propuse matrimonio.
¿Cómo fue enterarse de la llegada de su única hija?
Al año de casados, la mamá de Mónica falleció, dejando a una niñita, Yeny, de dos meses a cargo de sus hermanos, decidiendo ellos entregárnosla. Con la única condición, de que en cuanto tuviera ella uso de razón, se lo contáramos.
Lo hicimos.
Y así Yeny se convirtió en nuestra primera hija.
Después el tiempo pasaba y parecía que nuestro hijo de sangre no llegaba, hasta que Mónica fue hasta la Iglesia y con mucha fe, se lo pidió a Dios.
Cuando habían pasado cinco años de casados fue que quedó embarazada de Karen como un milagro concedido, porque no tuvimos más hijos, por un problema que tuvo Mónica de salud.
¡Fue maravillosa la llegada de Karen!
Y con mucho mal enseño, asi como fue con Yeny, un privilegio de criarla.
¿Cómo se entera que va a ser abuelo?
Al principio, no tomé mucha conciencia, pero al pasar el tiempo, comenzando a ver el crecimiento de la pancita de mi hija, fuí como «cayendo».
¡Y llegó Sebastián!
Muchas personas me ven tan igual a «Sebita», que piensan firmemente que soy su padre, no su abuelo.
¿Qué significó para usted ser abuelo?
¡Lo más grande!
Estuvo siempre con nosotros y llegó una época en que se tuvo que trasladar «Sebita» con Karen a Montevideo. ¡Era tanto lo que lo extrañaba, que parecía que me arrancaban algo de adentro!
Y también a «Sebita» lo afectó. Comenzó con fiebre, mal, mirando nuestra foto y llorando.
Es así que se vinieron, por recomendación de la doctora que lo atendía. Porque si había sido criado con los abuelos, «había que traerlo».
También tengo nietos hijos de Yeny: Gianluca y Sofía, que son nuestros nietos de corazón.
¿Con que disfrutan juntos?
Somos muy compinches.
Conmigo «Sebita» aprendió a andar en bicicleta desde muy chiquito y con nosotros disfruta todo, siempre en familia.
Muchas veces con mis problemas de salud, entre otros, era quien nos sacaba una sonrisa, dándonos alegría.
¿Y como si fuera poco, viene otro nieto en viaje?
Sí, Karen nuevamente embarazada y estamos felices.
Muy pronto llegará Emily Izabella, sin temor a que el nombre vaya a cambiar, (sonríe).
¿Cuál es la expectativa para cuando llegue Izabella?
Yo siempre le pido a Dios, que me dé mucha salud, para poder estar rodeado de todos los nietos.
Es la mayor fortuna que tenemos y lo más grande, ¡son esas ganas de estar con ellos!
Me siento orgulloso de tener la familia que tengo. Gracias a Dios junto a mi madre que siempre está a mi lado.
Soy un agradecido incluso con la gente que estuvo a mi lado, con mi mochila cuando lo necesité.
Gracias a Diario EL PUEBLO que siempre ha estado acompañándome y agradezco a Dios haberlos puesto en mi camino.
¿Un mensaje a sus nietos?
Siempre estoy inculcándoles que sean personas de bien y de que lo que se propongan, lo van a lograr.
Sin bajar los brazos nunca.

Publicado en SUPLEMENTO DIA DEL ABUELOComentarios (0)