162 AÑOS DEL NACIMIENTO DE BATLLE Y ORDÓÑEZ

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Aprendiendo un poco de historia con la Profesora Ofelia Piegas, fuente inagotable de conocimientos, cuya palabra es siempre un enorme placer escuchar; nos indicaba que, fiel a la concepción jurídica heredada de la propia España, que se remontaba a los tiempos del Imperio Romano y el “ius abutendi” (derecho absoluto de propiedad); la Independencia de América se gestó en el pleno ejercicio de la soberanía –en el entendido de que el pueblo poseía la propiedad del Estado-, haciendo uso de las leyes fundamentales que estaban más allá del poder del Rey o de quien estuviera al frente del Estado, que posibilitaban que el poder se retrotrajera al pueblo, ante la vacante de la dirigencia, lo cual sucedió en España, tras la invasión napoleónica.
Con ese espíritu, la emancipación de las colonias se erigió, aunque parezca extraño, dentro de la más clara legalidad y cumplimiento al derecho español; lo que transformó a Artigas, en el verdadero e indudable revolucionario rioplatense y gran transgresor, ya que la llamada Revolución de Mayo y su Junta, no hizo más que apegarse a las normas de la Madre Patria; no teniendo en mente la Independencia del Virreinato, lo que sí plasmó Artigas en las Instrucciones del Año XIII, con la idea del abatimiento de la monarquía, la independencia y el federalismo.
Los Orientales, sin Artigas; abandonados por Montevideo; traicionados por Buenos Aires; invadidos por Portugal primero y Brasil después; continuaron estoicos su marcha hacia su libertad, entre el unitarismo y el federalismo, entre tirios y troyanos, arremetiendo contra el centralismo porteño y la dominación extranjera; sin claudicar de aquélla utopía que, se estaba logrando en territorio de las Provincias Unidas, y que se veía perdida en suelo de la vieja Banda Oriental.
Así se llegó al 25 de Agosto de 1825, cuando en la Piedra Alta, Florida, se reunió la Sala de Representantes, para aprobar las Leyes Fundamentales de la Florida: LEY DE INDEPENDENCIA: 1) Declara írritos, nulos, disueltos y de ningún valor para siempre todos los actos de incorporación, reconocimiento, aclamaciones y juramentos arrancados a los pueblos de la Provincia Oriental por la violencia de la fuerza, unida a la perfidia de los intrusos poderes de Portugal y el Brasil, que la han tiranizado, hollado y usurpado sus inalienables derechos, sujetándola al yugo de un absoluto despotismo desde el año 1817 hasta el presente de 1825 (…). 2) En consecuencia de la anterior declaración, reasumiendo la Provincia Oriental la plenitud de los derechos, libertades y prerrogativas inherentes a los demás pueblos de la tierra, se declara de hecho y de derecho libre e independiente del Rey de Portugal, del Emperador del Brasil y de cualquier otro del universo, y con amplio y pleno poder para darse las formas que en uso y ejercicio de su soberanía estime convenientes.
LEY DE UNION: En virtud de la soberanía ordinaria y extraordinaria que legalmente inviste (…) (la Sala de Representantes), declara que su voto general, constante, solemne y decidido es y debe ser por la unidad con las demás provincias argentinas a las que siempre perteneció por los vínculos más sagrados que el mundo conoce.
Que, por lo tanto, ha sancionado y decreta por ley fundamental, lo siguiente: queda la Provincia Oriental del Río de la Plata unida a las demás de este nombre en el territorio de Sud América por ser la libre y espontánea voluntad de los pueblos que la componen, manifestada por testimonios irrefragables y esfuerzos heroicos desde el primer período de la regeneración política de las Provincias.
LEY DEL PABELLON: Establecía, como enseña de la Provincia, un pabellón, (…) compuesto de tres franjas horizontales, celeste, blanco y punzó, por ahora, hasta tanto que incorporados los diputados de esta Provincia a la soberanía nacional, se enarbole el reconocido por el de las unidades del Río de la Plata a que pertenece.
Gran parte de la historiografía patria considera que, la verdadera razón de nuestra Independencia, radica en la propuesta del embajador británico, Lord John Ponsonby, de crear un estado independiente entre Argentina y Brasil, que pusiera fin a las controversias por éste territorio y no se continuase perjudicando los intereses comerciales del Imperio Británico; por lo cual ésta, no fue tal; aunque no se desconoce la indudable autonomía de un pueblo que, en el acierto o en el error, tomó decisiones claras sobre su destino, el que comenzó a trazar, no sin vaivenes, con la gesta heroica de la “Redota”, momento en el que se constituyó como Nación.
En base a dichos argumentos, los que compartimos, deberíamos considerar, sin más, que la Declaratoria de Independencia, fue el último acto artiguista, en ausencia de Artigas.

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ETERNOS AMIGOS DEL ASÍ NOMÁS

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Nuevamente la educación sufre y sufrirá la indiferencia de gobernantes inmorales y necios, que bien saben la imperiosa necesidad que tiene el Uruguay de apostar con todas sus fuerzas a la preparación de su riqueza más sublime que es el capital humano, y, sin embargo, no habiéndoles alcanzado con años de derroche y de falta de una brújula que indicara el camino a seguir, dejando de realizar los cambios en una matriz educativa que lo pedía a gritos, ahora, prorratean, cosa que sabemos que tampoco se cumplirá, la entrega de los dineros destinados a ANEP y a la Universidad, para un futuro incierto y algo borroso, que llegará o no.
La educación, herramienta esencial para la obtención de la libertad de los seres humanos, pues les permite tomar su destino en sus propias manos y ser, eso mismo, ser; ha venido colapsando a diario, desde que se la considera un elemento de campaña electoral, más que como lo que es: el futuro.
Mucho hemos escuchado ya de los que ningunean al pueblo uruguayo con ridículas excusas del por qué no se concretan los hechos tan anunciados; vergüenza nos dan cuando tratan de aminorar la obvia preocupación que los seres pensantes sentimos en cuanto al derrumbe de lo que supo ser nuestro mayor orgullo como Nación, comparándonos con países de la región cuyas idiosincrasias distan muchísimo de la nuestra y, que por ende, no cuentan para aplacar la legítima indignación, pues no debe importarnos en el escalafón que se encuentren, sino en el que nos encontramos nosotros.
La izquierda ha deseado ser algo que no pudo, y ha ostentado un lugar que le quedó grande; no sin cómplices, que no son otros que aquellos que tampoco buscaron en estos años la real recuperación de la educación, sino que supieron utilizarla hipócritamente para perdurar en puestos retribuidos, cuando tuvieron que ser los principales interesados en luchar por la salvación de un patrimonio que no puede, no debe, tener color político partidario, y sí, muchísimo sentimiento patriótico.
Mal que les pese a muchos, por mucho que duela y que argumenten en su contra, pues es lo único que les resta hacer, ya que despilfarraron a troche y moche hermosas oportunidades económicas y de tiempo, y lo hecho, hecho está, y lo que no, no; lo último en educación que perdura y que se sumó a la hermosa idea de los Centros CAIF, y que dio reales oportunidades a los educando, permitiéndoles formarse también como docentes, tener un plato de comida con el que alimentarse, y muchos etcéteras más, fue la Reforma Educativa instaurada en la Segunda Presidencia del Dr. Julio María Sanguinetti (1995-2000).
A partir de 1995 el sistema educativo uruguayo experimentó un ambicioso programa de innovaciones tendiente a alcanzar dos objetivos: la mejora de la calidad de los aprendizajes y el fortalecimiento de la equidad en el acceso a la educación. La Reforma Educativa (tal como se la denominó desde el gobierno y la oposición) constituyó una de las principales apuestas del segundo mandato del Dr. Sanguinetti. La reforma uruguaya mantuvo una impronta centralista, se ubicó fundamentalmente del lado de la “oferta” educativa y apostó al fortalecimiento del sector público en las sucesivas fases del proceso, desde el diseño, a la implementación concreta de las políticas aplicadas. Las principales líneas de esta acción reformista, fueron las siguientes: la expansión de la oferta pública en educación inicial, apuntando a su universalización; el desarrollo de políticas compensatorias en educación básica o primaria (creación de escuelas de tiempo completo en sectores pobres); la reforma curricular de la educación media pública (junto con la extensión del horario y la concentración de las actividades de los profesores); así como el desarrollo de la formación docente a través de la creación de seis centros estatales regionales, descentralizados (CERP).
Este programa de reforma tuvo en sus inicios un apoyo político considerable, que incluyó a los sectores de la oposición de la izquierda. En virtud de los componentes evocados, el programa coincidía en mucho con las demandas y propuestas de los gremios de la enseñanza pública, pero, diferencias que no se pudieron o quisieron superar en pro de algo superior como la necesaria instauración de una Política de Estado Educativa, generó enfrentamientos que derivaron en marchas, ocupaciones de centros educativos y vaivenes que no capitalizaron una oportunidad presente de hacer lo que no se hizo más y que pudo consolidarse fehacientemente.
Aunque, sin la bonanza de los últimos 13 años; sin mayorías parlamentarias; sin los gremios 100% acólitos al gobierno; sin la demagogia adormecedora de la realidad; aquellos a los que tanto vapulearon, que tanto defenestraron y a los que le cargan todas las culpas, aún hoy, de lo peor del Uruguay; fueron los que sí se ocuparon de lo que no pudieron hacer los eternos amigos del así nomás.

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EL URUGUAY DE LAS DESCALIFICACIONES

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. En los últimos tiempos, Uruguay atraviesa un período de soberbia por parte de algunos de los actuales gobernantes, el partido político que lo sustenta y por determinados actores sociales, que se han respaldado en el ser izquierdista, para blandir la bandera de la autoridad mora, intelectual y filosófica, arremetiendo contra todo aquel que ose contradecir la doctrina; aún, los que hasta hace poco tiempo, fueron como ellos.
Meses atrás, el destacadísimo y reconocido humorista compatriota, Petru Valensky, fue blanco de duras críticas por parte de simpatizantes del gobierno, al apoyar la iniciativa llevada a cabo por el Senador nacionalista Jorge Larrañaga, quien pretende reformar la Constitución y crear una Guardia Nacional para combatir la inseguridad.
En los últimos días, el actor Franklyn Rodríguez, también fue atacado por las huestes frentistas, por haberse atrevido a criticar, en una entrevista que le concedió al semanario Voces el 16 de junio pasado. En ella se refirió duramente al programa “Socio Espectacular” del Teatro El Galpón y a figuras de izquierda como el expresidente José Mujica y a la exfiscal Mirtha Guianze (por este último caso pidió disculpas). Por esas declaraciones, la obra dirigida por Mario Morgan que Rodríguez estaba ensayando en esa misma institución -“El Nombre”- debió irse a preparar a otro lado, entre afirmaciones y desmentidos de haber sido declarado persona no grata. El 11 de julio, la Federación Uruguaya de Teatros Independientes (FUTI) respaldó a El Galpón. Y ahora la SUA (Sociedad Uruguaya de Actores), luego de estudiar el caso en su Comisión de Ética, tomó esta decisión, en el entendido que esas expresiones afectan la credibilidad y la actividad del sindicato y la profesión.
Pero también, recordemos la penosa arremetida que ha tenido que soportar la escritora Mercedes Vigil, firme detractora del actual gobierno, que llegó al colmo de promover que se le fuera retirado el galardón de Ciudadana Ilustre de Montevideo.
Y así, cuántos casos más de los que no nos hemos enterado, ni nos enteraremos. Situaciones en las que es mejor soportar calladamente la ira de los “administradores” de la verdad, con temor a que la represalia sea aun peor.
Ahora; en honor a la coherencia y en contra del doble discurso, debemos destacar que, del otro lado, del de los opositores al gobierno, ergo, la oposición, también se practica en muchos casos dicho autoritarismo.
En los partidos tradicionales, por ejemplo, no es raro ver que, si algún simpatizante de tal o cual corriente sale a la palestra pública a manifestar una opinión que no se encuentra alineada a la versión oficial, es objeto de los ataques de sus correligionarios; o sucede, hoy que ya comenzó el pre calentamiento electoral, que si surgen nuevos sectores o nuevos dirigentes con visiones diferentes, también sean vilipendiados por los que supuestamente son “compañeros”.
Ni que hablar de lo que sucede con la pésima educación que dan algunos padres a sus hijos cuando increpan violentamente a los docentes tras algún reto educando, sea en primaria o en secundaria. En fin.
La estructura social ha venido sistemáticamente siendo socavada, y vemos su consecuencia en la abominable pérdida de valores; entre ellos, el no debatir concienzudamente, y ante la discrepancia, combatir con la ignorancia, el insulto y la ordinariez intelectual.
Mientras que los que deben dar el ejemplo, como los señores y señoras de los que hicimos mención anteriormente, aumentan la enorme herida a la cultura nacional; el resto de los orientales, no podemos desalentarnos y debemos vencer a lo que quieren transformar en regla, pero que sabremos dejar en el área de las excepciones: el Uruguay de las descalificaciones.

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¿Y SI ENSEÑAMOS A LOS NIÑOS AQUELLO DE LOS TALENTOS Y VIRTUDES?

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Ayer nos enteramos de una noticia que nos dejó desconcertados. En el afán que ha surgido en los últimos tiempos de disputarse el descubrimiento de la pólvora, se han propuesto varios cambios en el ambiente educativo, principalmente en el escolar.
La semana pasada, padres de alumnos sugirieron que se cambiara el color de la histórica, distintiva y democrática túnica blanca con su incondicional moña azul, por un verde que representara la defensa del medio ambiente y su conservación, palabras más, palabras menos. Afortunadamente, tanto las autoridades de la educación, como el mismísimo Presidente de la República, salieron al cruce, argumentando en contra de la idea, lo que nos tranquilizó, más allá de que es loable de vez en cuando, la discusión de si la moña, hoy, en pleno siglo XXI, cumpliría alguna otra función que la mera decoración para muchos pasada de moda y de época.
Lo nuevo, y también desconcertante por todo lo que significa, viene del lado de esas mismas autoridades que tuvieron buen tino, a nuestro entender, en el asunto de la túnica y la moña. La inspección de Primaria, propone pasar de la meritocracia a la democracia; quieren que el abanderado sea el más popular y no el mejor alumno. Sin palabras.
Se argumenta a favor de la propuesta, que la democracia y no la meritocracia es la guía del sistema político uruguayo. ¿Acaso la escuela no debería seguir la misma lógica para elegir a sus abanderados? Esa fue la pregunta que se hizo el equipo de Primaria y que llevó a una propuesta de cambio de la normativa. “La nueva concepción, como sucede en la vida real, es que todo alumno pueda ser elector y elegible”, explicó Milka Shannon, inspectora técnica.
Hoy los alumnos que llegan a quinto de escuela con calificaciones de muy bueno para arriba, con buena asistencia y conducta son candidatos a abanderado. Y a partir de esa selección se abre a la votación. Así lo dispuso una circular de 1990 que continúa vigente.
La nueva propuesta, en cambio, establece que la elección se haga en la primera quincena de marzo con todos los escolares que llegaron a sexto; sin importar sus notas ni su asistencia. Los alumnos votan y en base a los resultados se genera el ordenamiento. Luego se reparten las tres banderas —el Pabellón Nacional, la de Artigas y la de los Treinta y Tres Orientales— para cada acto.
Supongamos que hay seis actos en el año; “los seis niños más votados se alternarán sucesivamente para portar el Pabellón Nacional”, ejemplifica el tercer artículo del nuevo reglamento que está a estudio de los maestros. Los siguientes seis más votados llevarán la de Artigas y así sucesivamente. Salvo que en la clase haya muy pocos estudiantes, un mismo niño no puede repetir el rol. Cuando se agota el listado, se vuelve a empezar. Y cuando ni siquiera se llega al mínimo de abanderados de sexto año, típicamente en las escuelas rurales, pueden ser portadores los niños de otras generaciones. También hay excepciones para las escuelas que llevan el nombre de un país con el que Uruguay mantiene relaciones: agregarán tres abanderados para portar ese pabellón.
Así será la elección si prospera la iniciativa oficial: cuando un niño llega a sexto de escuela tiene que declarar si quiere ser abanderado o no. Entre aquellos que pretenden serlo, se arma la lista de votación. Un día la maestra establece un “cuarto secreto”. Cada alumno ingresa, toma el listado con los nombres y señala a tres compañeros que quiere como abanderados. Luego dobla la hoja y la coloca en un sobre “debidamente firmado por el presidente y secretario”; cierra el sobre y lo deposita en una urna “a la vista del presidente”. El reglamento señala que “si hubiera niños que no obtuvieron votos o en caso de empate, se los ordenará por sorteo”. El orden de votación es alfabético y por clase: 6°A, 6°B… Cuando termina la votación se realiza el escrutinio ante los delegados. Habrá dos actas: “Una por orden alfabético de los niños en cuyo margen se irán marcando los votos; y otra, la definitiva, en que se ordenarán los nombres según el resultado de la votación en orden decreciente”. Aunque suene a un juego de niños, la inspección técnica le ordena a la dirección de cada escuela que preste atención a que se cumplan debidamente todas las etapas y el justo procedimiento. En fin.
Para la inspectora Shannon “en la sociedad actual no debemos funcionar por premios”. Así como “cualquier persona tiene el derecho a ser presidente, todo alumno puede ser elector y elegible”, explicó. Ni siquiera la conducta, dijo, “debe ser un impedimento para el reconocimiento, porque en la práctica los propios compañeros no suelen apoyar a quien se porta mal”; confundiendo, la jerarca, absolutamente una cosa con otra, y desvirtuando lo que significa la imprescindible enseñanza de que ante el trabajo, el esfuerzo y la responsabilidad, se puede acceder a recompensas que estimulen la sana competencia, que el mundo real, y no el ficticio que parecería querer hacerse primar, le impondrá al hoy estudiante y mañana adulto, a fuerza de golpes, y para lo que debe estar preparado.
En tal sentido, hacemos nuestras las palabras del Diputado del Partido Colorado Ope Pasquet, quien al respecto manifestó que “la idea central de la figura de los abanderados es reconocer a quienes se destacan por su calificación, pero la iniciativa de Primaria abandona la idea de premiar el mérito; se quiere emparejar para abajo”.
Creemos que en la escuela se deben forjar ciudadanos que, en su adultez, sepan y puedan, con mejores herramientas, defender a esa democracia que hoy, siendo niños, poco entienden. Sería bueno que nos preguntemos, ¿y si enseñamos a los niños aquello de los talentos y virtudes?

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LA BANDERA BICOLOR (PARTE 2)

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Continuando con la exposición de ciertos datos respecto de nuestra bandera, creemos necesario explicar el por qué, de los dos artículos realizados sobre la misma.
Consideramos harto importante, más para las futuras generaciones, el conocimiento de la historia e importancia del símbolo que nos une como Nación, por sobre toda diferencia ideológica, religiosa, étnica o de sexo, en un auténtico plano de igualdad republicana.
En cuanto al izamiento de la bandera, de acuerdo al decreto del 18 de febrero de 1952, es obligatorio todos los días festivos o de conmemoración cívica por las oficinas públicas y establecimientos fiscalizados por el Estado o con protección oficial, siéndolo diariamente en: Presidencia de la República; edificios de los Ministerios; barcos de la Marina Mercante, en cuanto no afecten las disposiciones vigentes, reglamentos de navegación o prácticas internacionales; Residencia del Presidente de la República; principales oficinas públicas que tengan relación con el tránsito internacional, situadas dentro de una distancia de cinco kilómetros de la frontera terrestre y fluvial del Río Uruguay.
Se permite, por otra parte, el uso del Pabellón Nacional por particulares sin autorización previa; estando prohibido el enarbolamiento de ninguna bandera que no sea la Uruguaya, en ningún edificio público o particular. Las Legaciones y Consulados extranjeros son los únicos que pueden izar sus respectivos pabellones en los edificios de su sede.
Por último, no podemos dejar de recordar la importancia que tienen dos homenajes, que por lo menos en una ocasión en su vida todo ciudadano natural o legal del Uruguay está obligado a prestar a nuestro mayor símbolo patrio, como lo son la Promesa de Fidelidad a la Bandera Nacional, tomada a los niños de primer año de escuela, junto al Juramento de Fidelidad a la misma, tomada a su vez a los alumnos de primer año del Liceo, cada 19 de junio, por disposición de la ley N° 9.935, del 14 de junio de 1940.
La obligación de la Jura, fue establecida por el artículo 28 de la ley N° 9.943, del 20 de julio de 1940, y decretos reglamentarios del 19 de diciembre de ese año y del 26 de mayo, 10 de junio y 1° de julio de 1943. Allí se establece que, todo ciudadano, natural o legal, está obligado a prestar Juramento de Fidelidad a la Bandera Nacional, en acto público y solemne. La Universidad y la Enseñanza Secundaria, así como todos los Institutos privados de enseñanza secundaria y profesional, dispondrán que en sus respectivos locales los alumnos presten ese juramento en idénticas condiciones.
Como dato a destacar, la falta de Juramento de Fidelidad a la Bandera acarrea sanciones. No se podrán expedir títulos profesionales o técnicos sin el cumplimiento de esa obligación. Asimismo, ningún ciudadano será admitido a desempeñar cargos en la Administración Pública sin haber justificado el cumplimiento de la obligación de Juramento de Fidelidad a la Bandera. A su vez, los institutos educativos oficiales omisos en organizar el acto de juramento pueden ser pasibles de sanciones administrativas y los privados pueden ser multados.
Promesa de Fidelidad a la Bandera:
¿Prometéis respetar y honrar esta Bandera que representa la dignidad, la soberanía y la gloriosa historia de nuestra Patria, la República Oriental del Uruguay?
A lo que, al prestar la promesa, se responde: ¡Sí, prometo!
En tanto, el correspondiente al Juramento de Fidelidad a la Bandera, reza:
¿Juráis honrar vuestra Patria, con la práctica constante de una vida digna, consagrada al ejercicio del bien para vosotros y vuestros semejantes; defender con sacrificio de vuestra vida, si fuere preciso, la Constitución y las Leyes de la República, el honor y la integridad de la Nación y sus instituciones democráticas, todo lo cual simboliza esta Bandera?
A lo que, al prestar el juramento, se responde: ¡Sí, juro!
Que dicha Promesa y Juramento sigan teniendo algún valor, constituye, en parte, una de las principales responsabilidades de los padres hacia sus hijos.
Quien esto escribe, padre de un pequeño de casi tres años, ansía la llegada del momento en que pueda transmitirle a ese futuro ciudadano, el real significado de dichas palabras y el compromiso patriótico de su cumplimiento, empapado en el orgulloso sentimiento de ser por encima de todo, Oriental.

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LA BANDERA BICOLOR (PARTE 1)

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Cuántas veces nos habrá sucedido pasar por algún lugar donde se encuentre la bandera bicolor, y casi con un sentimiento de complicidad, aunque no nos demos cuenta, la saludamos con una rápida mirada, le sonreímos o agachamos la cabeza en reverencia; cuántas otras, la miramos maravillados y se nos enciende el alma al verla en cualquier lugar que aparezca, sea en la televisión porque se juega un partido, o al viajar al extranjero, encontrándola sorpresivamente. Estamos seguros que en muchas oportunidades, y que si bien, quizás no lo reconozcamos, forma parte de nuestra esencia y la llevamos como marca estampada en nuestro ser. En este último tiempo, el Mundial de Fútbol ha hecho blandir nuevamente con fervor a nuestro Pabellón; pero, ¿sabemos cuál es su significado, y cuál fue la evolución hasta llegar a ser lo que es hoy en día? La primera bandera de nuestro país, fue utilizada entre 1825 y 1828, cuando aún no nos habíamos constituido en República independiente. La misma se aprobó en el Congreso de la Florida, luego de que el Gral. Lavalleja convocara a los pueblos para que decidieran la formación de un Gobierno Provisional, el que después de elegido, bajo la presidencia de Manuel Calleros, comenzó a actuar el 14 de junio en dicha localidad, convocando a una Sala de Representantes de los cabildos de todos los pueblos de la provincia, la que inició sus funciones el 20 de agosto, presidida por Juan Francisco Larrobla.El 25 de agosto de 1825, dicha Asamblea declaró unánimemente la Independencia de la Provincia Oriental con respecto a Brasil, así como la unión a las Provincias Unidas del Río de la Plata y la creación del primer Pabellón Nacional, variante de la bandera de los Treinta y Tres Orientales, especificada en la llamada Ley de Pabellón que declaraba: “La bandera de la Provincia Oriental estará compuesto de tres franjas horizontales, celestes, blanca y punzó…” La Provincia Oriental eligió así su primer pabellón, conservando los colores de la época artiguista, aunque sin el lema “Libertad o muerte”, usándose posteriormente, el reconocido por las Provincias Unidas del Río de la Plata. Luego de la Independencia, se promulgaron nuevas normas, una de las que estableció el uso de la segunda bandera de Uruguay, utilizada entre 1828 y 1830. Cuando el 28 de agosto de 1828 se firmó la Convención Preliminar de Paz, en la cual se estableció la creación de un Estado independiente de Argentina y de Brasil en el territorio de la Banda Oriental; se marcó el nacimiento del Uruguay como país. Dicha Convención pautó que, los orientales habrían de elegir un Gobernador Provisorio y una Asamblea Constituyente, cuyas primeras reuniones se llevaron a cabo en San José de Mayo y en Villa Guadalupe (actual Canelones). Es allí donde el Gobernador Provisorio, Joaquín Suárez, planteó la necesidad de contar con un Pabellón Nacional propio, ya que hasta ese momento se utilizaba el de las Provincias Unidas del Río de la Plata.De tal manera, el 16 de diciembre de 1828 se aprobó por decreto-ley, la creación del Pabellón Nacional. Artículo único: “El Pabellón del Estado será blanco con nueve listas de color azul celeste horizontales y alternadas, dejando en el ángulo superior del lado del asta, un cuadrado blanco en el cual se colocará el sol”. Las nueve franjas azul-celestes representaban a los departamentos en los cuales se dividía el territorio uruguayo en esa época: Canelones, Cerro Largo, Colonia, Durazno, Maldonado, Montevideo, Paysandú, San José, y Soriano. Posteriormente, por ley del 12 de julio de 1830, la bandera fue modificada, reduciendo sus franjas a cuatro azules y cinco blancas, manteniendo la simbología de la representación de los departamentos. Pasaron los años, y finalmente, el decreto del 18 de febrero de 1952, especificó oficialmente que el dibujo del sol consistiría en un círculo radiante, con cara y orlado de 16 rayos (ocho rectos y ocho flamígeros intercalados), con un diámetro de 11/15 del cuadro blanco. Este sol, conocido como Sol de Mayo, es una representación del Dios del Sol Inca, Inti. Su denominación hace referencia a la Revolución de Mayo, ocurrida en la semana del 18 al 25 de mayo de 1810, que marcó el inicio del proceso de independencia de España de los actuales territorios que en ese momento formaban el Virreinato del Río de la Plata. Los colores del Pabellón Nacional uruguayo, están tomados de los colores de la bandera de las Provincias Unidas, creada por el Gral. Manuel Belgrano, quien había propuesto como color de las franjas, un azul próximo al turquesa porque era uno de los colores de la Casa de Borbón; pero, dado que por entonces era bastante difícil encontrar paños de color turquesa, se optó por utilizar provisoriamente el color azul o el color celeste.
En tanto, la disposición de los elementos está inspirada en la bandera de los Estados Unidos de América. Las nueve franjas horizontales que se distribuyen sobre el campo representan los primeros nueve departamentos del país. En la bandera de los Estados Unidos, las 13 franjas rojas y blancas distribuidas de forma alterna representaban las Trece Colonias británicas que proclamaron su independencia en 1776. En el caso de Uruguay el Sol de Mayo simbolizaría el vínculo con las Provincias Unidas del Río de la Plata.

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45 AÑOS DESPUÉS

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores.
Se cumplieron 45 años del Golpe de Estado del 27 de Junio de 1973. Como sucede año a año, se compartieron distintas vivencias y visiones respecto a los acontecimientos de aquéllos años; se narraron hechos históricos conocidos por todos nosotros; anécdotas; opiniones políticas; reproches y algún que otro comentario de dudosa exactitud histórica, que procura distorsionar los hechos, con un clarísimo provecho proselitista.
Sin ser nuestro interés el entrar en la discusión ideológica sobre aquélla época, por una cuestión de respeto a los protagonistas que continúan vivos, quienes poseen sus legítimas razones para defender posturas y criterios; por respeto a las heridas que permanecen abiertas y son difíciles de cicatrizar de un lado y del otro; por respeto a una generación de compatriotas que en el lugar que la vida los colocó, defendieron la democracia y la libertad; pero por respeto, también, a otra generación de uruguayos, la nuestra, la que no debe ni puede cargar con culpas, odios y responsabilidades que no le quepan; es que sostenemos la necesidad imperiosa de atrevernos a pasar el umbral hacia el porvenir.
Deseamos ansiosamente que la página sea dada vuelta.
Anhelamos patrióticamente que se convoque a un gran Acuerdo Nacional, donde los partidos políticos, como fieles representantes de la democracia, zanjen para siempre, el desencuentro que nos ha dividido desde 1985.
Defendemos sin fisuras el pronunciamiento del pueblo en las urnas, el que fue desconocido por el Parlamento; pero, comprendemos de la misma manera, el derecho que tienen las familias de las víctimas de velar por ellos, en el entendido que, la Justicia, debe de ser pareja para todos, de acuerdo con nuestra Constitución, la que en su Artículo 8 reza: ”Todas las personas son iguales ante la ley (…)”.
Los años han pasado y los cucos de antaño quedaron en él; la historia y los hombres racionales, reconocen el esfuerzo de aquellos que apostaron a la pacificación nacional -muchas veces a contramano de los principios con los que comulgaban y comulgan-, tantas veces incomprendidos y otras cuantas malinterpretados.
El Uruguay, es un país joven, donde queda mucha carretera por recorrer.
Debe de ser la impronta del futuro, la que guíe los pasos a seguir; siempre en la comprensión de que no existen uruguayos buenos y malos; de que no los hay de una clase y de otra; de que somos por encima de todo, Orientales.
Por lo tanto, hacemos nuestras las palabras vertidas por el ex Senador Juan Martín Posadas –protagonista importante de aquellos años oscuros- quien en el camino de apostar a ese futuro, aludiendo al 27 de junio y a su recuerdo, manifestó: “Si para algo sirve traer a colación el 27 de junio es para revalorizar lo que tenemos, conjurar aquel ánimo descreído en la democracia y en los partidos, honrar a quienes se jugaron por esa parada, y cuidar con más respeto y menos palabrerío barato la libertad, la democracia, el derecho como norma, la democracia como espacio vital y la política como campo de tramitación de las diferencias”.
Si somos capaces, como pueblo, de saldar las deudas y cumplir con la construcción del porvenir, podremos orgullosos gritar al mundo que, supimos derrotar a una férrea dictadura, con esperanza y unidad, aunque lo hayamos conseguido, 45 años después.

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PRESIDENCIA DE JORGE BATLLE

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Hoy concluimos con la visión que los presidentes uruguayos pos dictadura y pre gobiernos de izquierda, han manifestado respecto a sus administraciones. El compartir con ustedes estas síntesis, responde a la intención de que se pueda realizar una minuciosa comparación de los gobiernos nacionales de los últimos años, con los llevados adelante por los Dres. Sanguinetti, Lacalle y Batlle. El por qué o para qué, lo dejamos al fuero íntimo de cada uno, en el entendido que todos somos capaces de evaluar circunstancias, coyunturas y los consecuentes resultados que surgen de las mismas, y que se ven plasmados, en la mayoría de los casos, en obras, soluciones, y legados para el porvenir. En ésta oportunidad, ofrecemos la opinión que el Dr. Jorge Batlle tuvo de su mandato. “El gobierno que tuve el honor de presidir se fundó en una profunda fe en la función creadora de la libertad y una absoluta convicción de que la democracia se funda en la persona y a ella se destina. Fue ejercido con sentimiento ético-político: la ética de la libertad y del esfuerzo. Fue desde esa filosofía que quisimos resolver desde el inicio la cuestión de los desaparecidos, buscando la paz como estado del alma. Y fue con esa filosofía que sacamos al país de la crisis. No nos entregamos a la demagogia ni al mito. No hicimos de la libertad una bandera sino una costumbre. Obedecimos al sentimiento ético que generó la comunidad nacional mucho antes de que fuéramos independientes. La institucionalidad fue mantenida con firmeza pero sin crispación. Entregamos el país en paz y en libertad, con la caja en orden y sin necesidad de ajustes fiscales. La crisis bancaria y el corralito argentino nos golpearon como un tsunami. Perdimos el 50% de los depósitos. No podré olvidar jamás el día en que el representante de uno de los bancos extranjeros propietarios del Comercial me notificó que no cumplirían con sus obligaciones. Le expresé que su conducta merecía que el gobierno hiciera lo posible por mandarlo preso. Iniciamos los juicios correspondientes. Acudimos al Fondo Monetario, pero su representante, el señor Aninat, dijo que no teníamos otro camino que declarar la quiebra. Nuestra delegación en Estados Unidos me comunicó que no había nada que hacer allí. Le indiqué al embajador Hugo Fernández Faingold que se dirigiera al secretario del Tesoro y le hiciera saber que, de no resolverse, la crisis arrastraría a las instituciones. Esa misma noche, el embajador me comunicó que el presidente Bush había dado la orden de ayudar a Uruguay con un fuerte crédito puente. Nadie intervino en esa oportunidad, directa ni indirectamente, ante el presidente de Estados Unidos. Yo no halé con él. Fue una decisión personal que el Uruguay siempre tendrá que agradecer. Devolvimos el crédito de 1.500 millones de dólares en cuatro días. Cinco meses después, el país pudo colocar títulos en pesos uruguayos. En marzo de 2003 solo hubo una voz discordante: el líder del Frente Amplio, doctor Tabaré Vázquez, aconsejó la quiebra. Por suerte para el Uruguay y para él, no seguimos su consejo. Durante el período de gobierno también nos golpeó la aftosa. El primer embate llegó el 24 de abril de 2001. Poco antes de entrar a la Casa Blanca recibí una llamada diciéndome que el mal había llegado a Artigas. De inmediato comunicamos al mundo lo sucedido. Informamos a todos los destinatarios de las carnes uruguayas. Dijimos la verdad. Esa fue nuestra salvación. El segundo embate vino desde Argentina. A pesar de nuestros reclamos, el gobierno vecino negaba desde hacía un año que existiera la enfermedad. Cuando finalmente estalló, la aftosa fue un fuego: dos mil focos en pocos días. No teníamos vacuna. Como éramos un país libre de aftosa sin vacunación, no podíamos tenerla. Martín Aguirrezabala, por encargo del Ministro González, llamó al Gobernador de Entre Ríos (que no era el señor Busti) para pedirle que nos abasteciera. Su respuesta fue: “Para los orientales, primero los orientales”. Resolvimos la aftosa, contribuimos a modificar las reglas del mercado en la OIE, entramos nuevamente al mercado de Estados Unidos. Desde entonces, el Nafta es nuestro gran cliente. Nos esforzamos por incorporar al país al mundo globalizado. Logramos tratados de libre comercio con México y un gran acuerdo con China que generaron mercados para el citrus y la soja. Otro con Finlandia que garantizó sus inversiones industriales y el Acuerdo de Garantía de Inversiones con Estados Unidos. También concretamos la desgravación de los productos informáticos, las concesiones de tres puertos (Montevideo, Palmira y La Paloma) y del aeropuerto de Carrasco, así como la llamada “Mega-concesión”. Esas iniciativas fueron criticadas en s momento, pero hoy son mantenidas y alabadas. También impulsamos la apertura a la telefonía celular, la radicación de polos informáticos y de centros de investigación como el Instituto Pasteur, y la concreción del gasoducto con Argentina. Todos estos elementos, que en varios casos supusieron la continuación de políticas anteriores, permitieron que el producto agropecuario creciera como nunca. Fondo lechero, fondo arrocero, fondo de la granja, canje de deuda, financiación del gasoil sin intereses, silos, trazabilidad y cajas negras, mantenimiento de los reintegros, ausencias de retenciones y disminución de impuestos a la producción permitieron al país salir con fuerza de la crisis. Lo mismo se aplica a la apertura de Funsa, de la ex Sudamtex, del Molino Santa Rosa y del Hipódromo de Maroñas. La crisis no hizo que Uruguay descuidara el gasto social, que siguió siendo el más alto de América Latina. Se instrumentaron programas de atención a la infancia y a la familia, se aumentó el gasto dirigido a los más necesitados y se hizo una inversión considerable en el área de los asentamientos. Departamentos como Salto y Paysandú fueron testigos del cambio. En el área educativa se estimuló la formación de maestros y profesores en nuevas tecnologías, se introdujo la enseñanza del inglés en primaria, se siguió apoyando a las escuelas de tiempo completo y a los centros de formación docente en el interior. También se continuó el desarrollo de los bachilleratos tecnológicos en UTU. Llegado el final del período, entregamos el país en paz y con un 12 por ciento de crecimiento en el último año. Además generamos un clima de entendimiento con las autoridades electas. Durante los tres meses siguientes a las elecciones, proporcionamos toda la información que se nos solicitó. El gobierno que asumió en marzo de 2005 estaba en posesión de todo lo que necesitaba para iniciar sus tareas”.

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SEGUNDA PRESIDENCIA DE SANGUINETTI

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. En el presente artículo, continuamos compartiendo la visión que ex mandatarios uruguayos tuvieron de sus respectivos gobiernos; recordamos que son síntesis elaboradas para una entrega histórica realizada hace algunos años por El País. En ésta oportunidad, podrán leer respecto a la segunda presidencia del Dr. Julio María Sanguinetti. “Entre 1995 y 2000, el Uruguay vivió un formidable período de transformaciones, pese a que el quinquenio se inauguró con la crisis del “tequila”, cuando México entró en default en 1995, y culminó con la devaluación brasileña de enero de 1999 que hundió al Mercosur en una crisis. En esos años se lograron armonizar los siguientes extremos: 1)derrotar la inflación, que pasó de un promedio superior al 60% en la década a un entorno del 5% en los últimos dos años. Pocos creían en que pudiera alcanzarse esa meta con gradualidad sin un brusco retroceso de la actividad económica. Desde un 44% en 1994 se fue bajando un 8% por año hasta llegar al 4% en 1999.
2)crecer económicamente un 11% pese a dos años negativos, causados por los factores externos ya mencionados. 3)mejorar la distribución del ingreso, sobre la base de programas sociales que permitieron a un 65% de la población habilitar en alojamiento propio (se ofrecieron 50.000 viviendas nuevas, en el mayor plan de la historia); mejorar la mortalidad infantil, que cayó de un 20% a un 15% y llegar a los más pobres con más y mejor educación.
4)realizar reformas estructurales del Estado tan significativas como el cambio de un sistema de seguridad social en quiebra, basado en un clásico régimen de reparto, a uno mixto de distribución solidaria y ahorro individual en empresas de derecho privado (AFAP), que hoy administran 3 mil millones de dólares del ahorro de los trabajadores, depositados en cuentas que son de su propiedad. El Banco de Seguros y la Administración de Puertos, salidos de sus viejos monopolios, encararon con éxito su incorporación al mundo de la competencia. Al mismo tiempo, se redujeron los empleados públicos en 20 mil puestos, bajando su porcentaje sobre el total de trabajadores ocupados de un 24% en 1984 a un 17% en 1999.
La modernización del Estado fue llamativa, pese a vivir en medio de un debate cargado de la vieja retórica sesentista. Antel alcanzó a satisfacer el 100% de la demanda telefónica, por primera vez en la historia, al tiempo que se digitalizaba totalmente. UTE quedó incorporada, con una ley de marco energético, a un mercado ampliado de competencia, al cual se le añadió el gas natural.
El primer informe sobre Desarrollo Humano de las Naciones Unidas dijo que, al analizar el período de 15 años que comienza en 1985, “en el marco regional Uruguay se distingue por un desarrollo social más elevado que el de sus pares latinoamericanos. Ello responde no sólo a su nivel de desarrollo económico sino a una preocupación por la justicia social, cuya continuidad fue favorecida a lo largo de este siglo por una estabilidad democrática relativamente alta”. La reforma educativa marcó una verdadera revolución.
La universalización de la enseñanza preescolar para niños de 4 y 5 años permitió saltar de 40 a 80 mil alumnos, llegando a los hogares más necesitados. Lo mismo ocurrió en la enseñanza primaria, donde la apertura de escuelas de tiempo completo formalizó el ataque estructural a las raíces de la pobreza endémica. Se crearon en todo el país centros de formación docente (CERP), que descentralizaron y profundizaron esa imprescindible capacitación. Se reconfiguró el Ciclo Básico y los nuevos Bachilleratos Tecnológicos renovaron la enseñanza técnica, mostrando hasta hoy una demanda superior a la oferta, con notable mejoría de resultados.
Tanto esta reforma como todas las que involucraron al Estado (marco energético, seguridad social) enfrentaron enconadas oposiciones y felizmente fueron ratificadas en procesos plebiscitarios. Hasta la construcción de una moderna sede para Antel, obra diseñada por el arquitecto Ott, mereció críticas inverosímiles, hoy acalladas por su aceptación popular. A ese paisaje urbano se incorporó también el Día del Patrimonio, jornada cultural de masiva resonancia, y la construcción de 48 hoteles nuevos, en Montevideo y en todo el país, sustento de la expansión de la industria turística.
También se encaró una profunda reforma del sistema político. Se incorporaron las elecciones internas obligatorias para darle transparencia a la elección de candidatos, se establecieron candidaturas presidenciales únicas con una finalidad de seguridad para el elector y se instauró el sistema de doble vuelta en la elección presidencial, constituyendo así gobiernos más representativos.
La deuda externa neta cayó a solo 15% del PBI y el país alcanzó el “investment grade” que le permitió pagar la tasa de interés más baja de América Latina. Ese sólido equilibrio macroeconómico permitió afrontar con estabilidad la crisis regional, llegando a las elecciones nacionales en un clima de paz y tranquilidad en que fue electo un presidente del partido gobernante. Las reformas emprendidas abrieron un debate, aún no cerrado, sobre el necesario equilibrio entre un mercado activo y un Estado abierto a la competencia, que abandona actividades ineficientes y concentra sus esfuerzos en imprescindibles roles sociales”.

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PRESIDENCIA DE LACALLE

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Continuando con la reseña histórica que comenzamos a compartir con ustedes en el artículo anterior, en el marco de una obra histórica editada hace algunos años por el diario El País, en ésta oportunidad presentamos la visión que el Presidente Luis Alberto Lacalle tuvo de su gobierno, y que fuera vertida por el mismo para la citada publicación.
“En marzo de 1990, el Partido Nacional llegó a la Presidencia de la República por única vez en el siglo XX. Nuestra propuesta preelectoral, sencilla y concreta, presentaba una serie de metas y propuestas pensadas para el Uruguay de aquel entonces. Al final del período, estas metas y propuestas se habían logrado en su casi totalidad.
Al inicio del gobierno la situación era difícil. El déficit fiscal equivalía al 7 % del PBI, el Banco Central carecía de fondos y el Banco Hipotecario estaba a punto de cerrar. Sobre las finanzas públicas empezaba a gravitar la reforma constitucional que ligaba las pasividades al índice de salarios.
Desde diciembre de 1989 trabajamos en el Parque Hotel, estableciendo contactos con todos los sectores políticos, económicos y sociales. La finalidad era lograr las mayorías parlamentarias y explicar las metas gubernativas. Nadie podía abrigar dudas acerca del rumbo y los objetivos que se perseguían.
Para lograr mayorías legislativas se concretó un acuerdo con el Partido Colorado. Pero ese acuerdo duró menos de un año. Primero dejó de integrarlo el Foro Batllista, después el sector del doctor Jorge Batlle y finalmente el dirigido por don Jorge Pacheco Areco. Cada ley, cada presupuesto y cada rendición de cuentas tuvieron que ser negociados.
Sintetizamos los principales resultados de la gestión:
Uno de los objetivos principales era la reforma del Estado, que asumió varias formas. Una de ellas fue la reforma de las empresas públicas, que establecía un mecanismo de propiedad compartida entre el Estado (que conservaba un 40 % del capital), los trabajadores (que pasaban a ser propietarios de un 8%) y los inversionistas privados (que adquirían un 62%).
La ley fue aprobada en el Parlamento previo desglose del capítulo referido al puerto, que se aprobó en una ley separada. Contra la ley madre se interpuso un recurso de referéndum que, en diciembre de 1992, derogó sus 5 artículos principales. La ley de puertos quedó intacta e introdujo cambios cuyos beneficios duran hasta hoy. También se aprobó la desmonopolización de los seguros de automóvil.
En política internacional se ingresó al Mercosur, se firmó el Tratado de la Hidrovía, se concretó el acuerdo para el dragado del canal de Martín García, se firmaron los documentos para la construcción de un gasoducto con Argentina y se obtuvieron recursos para los estudios preliminares. Se negoció la refinanciación de la deuda externa y se recompró un 30% de la misma. La deuda externa pasó de representar el 75% del PBI a representar el 29%.
La política económica permitió enderezar al país. El PBI creció un 23%. La inflación pasó del 139% en abril de 1990 al 42% al final del gobierno. El desempleo osciló entre el 8 y el 9%. Las pasividades crecieron un 37% en términos reales. El consumo privado aumentó un 5% anual. Se llegaron a vender 100 autos nuevos por día.
Fue en el área social donde se lograron los mejores resultados. La pobreza bajó del 12 al 6% de la población. El porcentaje de hogares con necesidades básicas insatisfechas pasó del 8,2 al 4,8 en Montevideo, y del 16 al 14% en el interior. El Ministerio de Vivienda entregó 4.374 viviendas y otorgó 3.116 subsidios de compra. El Banco Hipotecario finalizó 11.036 viviendas, otorgó 14.127 préstamos e inició unas 7.000 obras. Se construyeron unas 5.000 viviendas de Mevir en 5 años (lo mismo que en los 22 años anteriores). El presupuesto de salud pasó de 90 millones de dólares en 1990 a 200 millones en 1994. Se construyeron 2 hospitales nuevos (en Canelones y Las Piedras), se compró equipamiento hospitalario por 50 millones de dólares y se entregaron 336 nuevas ambulancias en todo el país. El Programa de Inversión Social (PRIS) construyó 92 obras entre las que había liceos, escuelas, hogares estudiantiles, hogares de ancianos y centros barriales.
El presupuesto de la enseñanza pasó de 180 a 400 millones de dólares en 5 años. Se construyeron 16 liceos nuevos y se crearon las aulas de informática. La UTU recibió equipamiento por 17 millones de dólares. El número ce centros CAIF pasó de 25 a 110. El programa Verano Solidario hizo que 240 mil niños se educaran y alimentaran. Se creó el Fondo de Solidaridad, que lleva otorgadas unas 35 mil becas a estudiantes de bajos recursos que asisten a la Universidad de la República.
En lo cultural, fueron creados el INJU, la Tarjeta Joven, el Fondo Nacional de Música, la Casa de las Comedias, el Instituto Audiovisual, el Fondo Nacional de Cultura, el Día del Inmigrante y el de la Tradición.
Fue un gobierno que intentó fijar una agenda nacional transformadora y moderna, sin temor a los cambios. Al final de la gestión se pudo decir, no todo está bien, pero todo está mejor”.

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PRIMERA PRESIDENCIA DE SANGUINETTI

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Ya se cumplieron 33 años del retorno formal a la democracia. El 1° de Marzo de 1985, asumía la Primera Magistratura la fórmula Sanguinetti – Tarigo, luego de 11 años de la peor dictadura cívico-militar de nuestra historia. Este artículo, transcribe una reseña de aquellos primeros cinco años de libertad, vistos por su principal protagonista, el Presidente Julio María Sanguinetti, quien algunos años atrás la escribiera para una edición especial publicada por el Diario El País, titulada “Historia Reciente”; la presente, es la primera de otras que consideramos interesante compartir, y que revelan la diferencia que radica entre gobernar para el hoy, y el hacerlo con la visión puesta en el porvenir.De ésta manera el Dr. Sanguinetti vertía su conclusión de aquellos años: “Por encima de todo estará siempre la prioridad constitucional y democrática a la que trataremos de servir con devoción fanática”. “Esta frase de nuestro discurso inaugural en el Parlamento el 1° de Marzo de 1985, define la esencia de un gobierno que se inauguraba bajo el lema de “el cambio en paz” luego de 11 años de dictadura. Lo primero fue superar los factores de desestabilización. Uno era la deuda externa, en plena eclosión en la región y que en ese año nos demandaba el 90% de las exportaciones para atender sus intereses. Se refinanció sucesivamente y logró administrársela hasta llegar el Plan Brandy de 1989. Otro era una crisis bancaria que estaba pronta a estallar en aquel momento inaugural: sabíamos que el Banco Comercial, el Pan de Azúcar, la Caja Obrera y el Banco de Italia estaban prácticamente en cesación de pagos. Hubo que enfrentar y superar esas quiebras, reciclando esas empresas con el apoyo del Estado. La economía venía de una brutal caída del 14% en los tres años anteriores, producto de la llamada crisis de “la tablita”, de Noviembre de 1982. En el quinquenio 1985 -1989 se logró una reactivación del aparato productivo que permitió terminar el período con un crecimiento del 15% de la producción, sobre la base de una expansión de las exportaciones del 66%, al pasar de 925 a 1.984 millones de dólares. Este despegue alentó una mejoría histórica del salario real, del orden del 30%, un aumento de la masa salarial del 40% y un abatimiento de la desocupación, que cayó del 15% en 1984 a solo un 8% en 1989. Se repartieron 35 mil viviendas y la mortalidad infantil cayó del 30 por mil en 1984 al 19 por mil en 1989, a consecuencia de un programa de atención primaria basado en un sistema de médicos de familia. Estos guarismos devolvieron esperanza y tranquilidad a la sociedad uruguaya. No se intentó un fuerte plan antiinflacionario precisamente para mantener un ambiente de crecimiento y mejor distribución de la riqueza, como asiento de una transición institucional definida como prioridad. Los países vecinos cayeron en esos años en la hiperinflación y el Uruguay parecía ser una isla de tranquilidad, con una inflación más moderada y, sobre todo, previsible. Así retornó en plenitud la vida cívica, con un ejercicio cabal de las libertades públicas, gozadas –además- en paz, mientras Argentina vivía permanentes convulsiones, con rebeliones militares y recaídas guerrilleras. La transición se abordó desde la generosidad: una amnistía generalizada para los guerrilleros y presos políticos, una facilitación de la repatriación de emigrados y una recomposición de carreras administrativas para todos los destituidos (más de 3.000 solo en la educación). La primera amnistía se votó no bien comenzado el gobierno y su generalidad llevó, por equidad, a una amnistía parecida para el lado militar, cuando comenzaron a arreciar denuncias contra quienes venían de entregar el poder. La llamada Ley de Caducidad se discutió ardorosamente y finalmente fue ratificada en un plebiscito el 16 de Abril de 1989, ya en el año electoral, cerrando así el proceso sin desbordes revanchistas de la vieja guerrilla ni rebrotes autoritarios de unas Fuerzas Armadas subordinadas al poder civil. En lo internacional, se reanudaron relaciones con China y Cuba y se realizó la conferencia del GATT en Punta del Este, primera vez que el organismo comercial internacional salía de Europa. Allí se lanza la Ronda Uruguay de negociaciones comerciales, que durante años mantendría a nuestro país en las páginas de todos los periódicos del mundo. En la innovación productiva se fundó el INAVI, para administrar un formidable programa de reconversión del viñedo y la bodega nacional; se creó el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA), al tiempo que se abrían los mercados para una renovada lechería exportadora. En 1987 se lanza –con una ley como base- el programa de forestación, que modificó la matriz productiva de la agropecuaria y ha producido un cambio estructural de relevancia. También mirando hacia el futuro es que se dictó la nueva Ley de Zonas Francas, apertura formidable a nuevas modalidades de producción, se creó el Programa para el Desarrollo de las Ciencias Básicas (PEDECIBA) y se agilizó la justicia civil con un nuevo Código de Procedimientos.
Los servicios públicos comenzaron su modernización , especialmente en UTE y ANTEL. La telefonía aumentó un 54% su tráfico y comenzó su digitalización.El mundo cultural vio instalarse el Museo Torres García e iniciarse la construcción del complejo Sodre, obra fundamental desgraciadamente no bien entendida aún.La paz es un proyecto siempre difícil. Costó y cuesta aún dolores e incomprensiones, pero es el más grande premio para un gobierno democrático”.

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MARCHEMOS HACIA LA BASTILLA

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. La gente se cansó. El sentimiento de inseguridad latente en toda la sociedad, a lo largo y ancho de la República, ya dejó de ser hace mucho, pero mucho tiempo, una sensación térmica.
Las vidas perdidas, sean por el motivo que fueren, relacionadas a la violencia, no hacen más que mostrarnos una cruel realidad que se ha venido sistemática y mañosamente negando por las autoridades nacionales.
Lo sucedido ayer en nuestra ciudad, refleja la impotencia y la bronca de quienes ven peligrar el bien más preciado, que es la vida, en manos de personas que, lamentablemente, están jugadas y nada tienen que perder.
Los ciudadanos han confiado y de hecho confían en la Constitución, en la ley y en las instituciones democráticas; pero, no son pocos los que han manifestado su deseo de vivir en paz, aunque sea a cambio de la libertad formal. ¿A que nos referimos? Bueno. Compatriotas de diversas condiciones sociales, culturales, laborales y hasta ideológicas, consideran que para preservar su integridad física y las de sus seres queridos, se debe tener mano dura, y creen que la mejor solución, es sacar a los militares a la calle, o crear grupos de choque asimilados a aquellos, creencia legítima ante el miedo, pero que asusta y preocupa en demasía.
En agosto de 2016, en nuestra conversación mensual, el Dr. Jorge Batlle nos manifestó su preocupación ante esta forma de pensar que, ya en ese entonces, se esgrimía por muchos. Batlle nos planteó que la situación estaba empeorando y que la gente comenzaría, ante el temor, a pedir medidas fuertes, que conllevarían el endurecimiento del gobierno y la justicia por mano propia; y, que, cuando eso sucediera, los uruguayos estaríamos paulatinamente perdiendo el sentir democrático y todo lo que éste implica. Es una pena, darle una vez más la razón.
El ver cómo se increpaba al Jefe de Policía, quien, nobleza obliga reconocer, dio la cara; nos habla a carta cabal de cómo está latiendo la cosa.
Sucede que, por más rutas que cortemos; por más que increpemos a tal o cual autoridad; perdemos la posibilidad de ver el bosque, quedándonos tan sólo con la visión del árbol; ojo, se entiende.
La mayor responsable de lo que los orientales, todos, estamos padeciendo, y que ha jugado con las emociones del pueblo, es la necesaria e imprescindible herramienta para el real funcionamiento de una República: la clase política.
Esta, y ya lo hemos dicho hasta el hartazgo en esta columna, ha minado la credibilidad de la política, por decir siempre lo políticamente correcto, en ves de, decir y llamar las cosas por su nombre, sin temor a perder un poco de votos.
Todos, o la gran mayoría, consideran que todo se fue al carajo (lugar que ocupa el vigía en las embarcaciones antiguas), desde que comenzó a regir el nuevo CPP (Código del Proceso Penal); y saben qué, en parte, pero solamente en parte, tienen razón. No porque la ley no sea buena o porque no contenga la mejor y más moderna visión en cuanto a los derechos humanos, o porque no haya el presupuesto y los recursos humanos para su mejor desarrollo; sino, porque no se supo tomar la temperatura de la sociedad, y se aplicó en un pésimo momento.
Tampoco es justo sostener que sólo el gobierno y su partido lo aprobaron, no; todos los partidos más importantes, dieron el sí en el Parlamento, para que empezara a partir del 1º de noviembre de 2017 a regir.
¿Hay derecho a enojarse?, sí. ¿Hay derecho a protestar aunque violemos otros derechos?, y, sí, es legítimo pero ilegal. ¿Hay derecho a criticar, insultar y exigir acción?, por supuesto. Ahora, hagámoslo donde se cocina el bacalao, y ese lugar, compatriotas, es en el Parlamento.
En él, a contramano de lo que ha sido la historia de Uruguay, se han aprobado normas inconstitucionales; incoherentes; nefastas; siempre de espalda a la enorme mayoría de los uruguayos, y la mayor de las veces, beneficiando a un pequeño conglomerado.
Cuando Francia se cansó; se dirigió hacia el bastión del Ancien Régime; ergo, marchemos hacia el bastión de la democracia, para defenderla de quienes la han hecho resquebrajar. Marchemos hacia la Bastilla.

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162 AÑOS DEL NACIMIENTO DE BATLLE Y ORDÓÑEZ

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Cuando hablamos de Don José Batlle y Ordóñez, recordamos su enorme obra de estadista y conductor del Partido Colorado; ese recuerdo no es menor, ya que fue la aplicación de su ideario de país, el cual a lo largo de los años se fue transformado, no solamente en una visión exclusiva de una determinada colectividad política, sino que en el mismísimo ser nacional, y en nuestra propia idiosincrasia.
Don Pepe comenzó a pensar el país que anhelaba, desde muy joven; hijo del ilustre Gral. Don Lorenzo Batlle, héroe de la Defensa y Presidente de la República, adquirió de éste, la conciencia, sobre la responsabilidad que debería de tener en la construcción del progreso del país.
Con tan sólo 22 o 23 años de edad, inició su prédica periodística en el Semanario “El Espíritu Nuevo”, publicación realizada por un grupo de jóvenes intelectuales que mucho darían de que hablar en el futuro del Uruguay. Si bien se basó en un trabajo científico y filosófico, supo desarrollar su opinión de hombre, dispuesto a enfrentarse contra la más ortodoxa de las costumbres, en pos de su ideal. Lo podemos apreciar en sus poemas “Mi Religión” o “Como se adora a Dios”, en los que fundamentó su oposición a un catolicismo que él consideraba, no permitía conocer a Dios por medio del
libre albedrío; echándose por tierra, así, la creencia popular de que era ateo, condición falsa de quien creía en un ser superior, al que debíamos rendirle pleitesía con el ejemplo de la acción.
Se fue gestando así, poco a poco, el carácter del joven de principios irrenunciables e incorruptibles, al que jamás le tembló el pulso a la hora de enfrentar con su distinguida pluma, a lo que consideraba inmoral, antisocial o injusto. Mucho tiempo después, habiendo sido ya dos veces Presidente de la República, diría que el periodismo fue su verdadera vocación, y así lo demostró al nunca dejar de serlo ni siquiera cuando ocupó el más alto de los puestos nacionales.
Su afán consistió en hacer conocer al hombre común, el contexto en el cual se encontraba, y hacerlo razonar por sí mismo, ofreciéndole de ese modo, la más clara y reveladora de las libertades, que es la libertad de conciencia. Ejemplo cabal de tal espíritu, fue su participación junto a otros jóvenes de diferentes partidos y credos, en la lucha entablada contra la dictadura de Máximo Santos, en la no muy recordada pero inmensamente gloriosa, Batalla del Quebracho; en ésta, muchachos de todas las clases sociales, unidos por los deseos de patria, fueron al campo de batalla sin medir consecuencias personales, solo con el ímpetu de recuperar la libertad para sus compatriotas; juventud que no se guiaba por apasionamientos irracionales sino por un fuerte sentimiento y compromiso de responsabilidad y honor, demostrando ser la voz de un pueblo avasallado, que encontró en la letra y en la acción, el impulso necesario para salir de la transigencia y elevar el grito defensor de los derechos sagrados.
Luego de la derrota frente al ejército nacional, la lucha, esta vez periodística, subió su tenor y no dejó la prédica.
Consecuente con dicha idea, el 16 de Junio de 1886, Batlle fundó “El Día”, de cuyas páginas se edificó el pensamiento Batllista. Vendido a un vintén, para que las clases humildes pudieran ser partícipes del acontecer político y social, se transformó en el bastión más popular y preponderante en defensa de la democracia.
Mucho más podemos decir; pero basta con recordar que ese ilustre hombre, también fue joven, y supo entender aún en esa juventud, la imperiosa necesidad que tienen los países, de que su sabia nueva participe en la creación del presente, para forjar el futuro.
Hoy más que nunca, en momentos en que el Partido de éste gran republicano se encuentra en crisis, es que se debe de dar un golpe de timón, como lo supo dar en su momento junto a sus correligionarios, y modernizarlo, tanto en ideas como en dirección; hoy más que nunca, el legado de los que tanto dieron de sí por el Uruguay, debe de estar presente. Debemos las nuevas generaciones, proteger la perdurabilidad de los valores y principios rectores de nuestra sociedad -los que nunca pasan de moda- a través del conocimiento de nuestra historia y del orgullo ante nuestras tradiciones; honrándolas con carácter y sin desprestigiarlas por medio de la mediocre concepción de que en la política vale todo, siendo conscientes de la tarea que nos espera y actuando en consecuencia.
A 162 años de su nacimiento, la mejor manera de homenajearlo, es ejerciendo nuestro derecho-obligación de velar por nuestra rica ideología, aggionarla a la actualidad, y ser fieles a su impronta, volviéndonos a acercar al ciudadano, para ser receptores de sus inquietudes y anhelos, pues su enseñanza ha sido muy clara: “La tarea de la edificación moral y material de la nación, no debe ni puede corresponder exclusivamente a un hombre solo o a un número reducido de hombres; esa tarea corresponde a la nación misma”.

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LA ECONOMÍA EN LOS 90, ¿FUE TAN MALA EN REALIDAD?

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. La evolución de la economía puede ser, en la mayoría de los casos, un tema de poca o nula importancia, quizás por su complejidad o porque simplemente nos es indiferente; sucede que, su presencia, existe más allá de nuestros deseos y agrados, y el tener un poco, aunque sea, de conocimiento sobre la misma, no perjudica, por la sencilla razón de que es a través de ella que pasa el meollo del todo, más en un mundo globalizado y de mercado abierto como en el que habitamos. Hemos escuchado en reiteradas oportunidades hablar del neoliberalismo y de lo nefasto que el mismo ha sido en el progreso de los estados, más que nada en los del tercer mundo o subdesarrollados. En Uruguay, dicha crítica no estuvo ausente, y quienes hoy nos gobiernan, arremetieron contra esa concepción con uñas y dientes, transformándose en un leit motiv del discurso de la izquierda, que la veía como el mal de todos los males, al que había que derribar, por una cuestión de patriotismo y defensa de la soberanía nacional. Consecuente con ese pensamiento, hace un tiempo atrás, el Ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro, manifestó que: “En la década del 90, la economía creció seis veces más que los salarios y las pasividades”, agregando, en contrapartida, que en los gobiernos del Frente Amplio, se apostó al crecimiento con distribución, en una clara crítica a las políticas económicas aplicadas en dichos años. La afirmación realizada por el Ministro, si bien no es del todo errónea, no es exacta. El Índice de Volumen Físico (IVF) –que se utiliza para medir la evolución de la actividad económica en su totalidad, aplicándose a distintas ramas como la construcción, la producción manufacturera, la industria, la metalúrgica, etc.-, en las estadísticas proporcionadas por el Banco Central del Uruguay (BCU) en la década de los 90, indicó que la evolución de la economía nacional, registró un crecimiento de un 37%, lapso tomado desde el año 1990 a 1994, observándose una caída en 1995, volviendo a retomar el crecimiento hasta 1999. En tanto, el crecimiento de los salarios –cuya evolución es obtenida a partir del Índice de Salario Real elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas- rondó en el orden del 13,9% los salarios privados y los públicos en un 15,9%, lo que totaliza un aumento del salario real de 13,7%. “Por otro lado, los datos sobre las pasividades elaborado por el Banco de Previsión Social, muestran que a excepción del año 1995, la pasividades tendieron al aumento en toda la década de los 90, creciendo un 54,9%. Por lo tanto, el Sr. Ministro Murro se equivocó en su apreciación -quizás por desconocer los números y cifras manejados por el BCU, INE y el BPS-, debido a que la economía sí creció en la década de los 90 en relación con los salarios, pero no lo hizo 6 veces más como aseguró, sino que dicho crecimiento fue de 2,7 más, mientras que las pasividades, crecieron más que la economía en total, de acuerdo con la información brindada por dichos organismos estatales. Lo que se evidencia, es una notoria mala fe, al comparar tiempos económicos diversos y, porque no, mundos distintos, tratando de eclipsar la verdad y las coyunturas, en un obvio interés justificativo de la mayor inoperancia conocida, en tiempos de bonanza.En la década de los 90, los sucesivos gobiernos debieron estabilizar a un Uruguay que provenía de una época negra en cuanto a la inflación, la deuda externa, el crecimiento de la brecha entre ricos y pobres, con un alto desempleo y tantas otras nanas que heredaron de la dictadura. Lo hecho -consecuencia directa de las posibilidades existentes de maniobras, pocas en la tarea de “reconstrucción” de las distintas capas que conforman la sociedad, entre ellas las productivas-, fue sin embargo resultado de la voluntad, el criterio y la apuesta permanente hacia el futuro, cosa que no podemos decir de los últimos años de gobierno de izquierda, donde el espíritu del porvenir ha sido inexistente. En los 90, se comenzaron a aplicar políticas de suma importancia para el futuro del país, que desembocaron en lo que hoy es el desarrollo forestal, el portuario, el educativo, viviendas, reforma de la seguridad social, etc., los que también fueron puestos en su momento en tela de juicio, por aquellos que hoy, al pretender minimizar la incompetencia, la negligencia y la imprudencia con las que han manejado los recursos públicos, se retrotraen a casi 20 años, deseando revivir viejos y perimidos miedos, ante la inobjetable posibilidad de que el pueblo los desplace del poder por medio de las urnas.El Frente Amplio se hizo trampa al solitario, mintiéndole a su gente y erigiéndose en agente de un neoliberalismo al que tanto aborreció; terminando siendo él, quien aplicó y aplica recetas llenas de impuestos, restricciones, y ahorcamiento al trabajo y producción nacional, con cierre de fábricas, empresas y pérdida de mano de obra.En síntesis. La izquierda, no los partidos tradicionales, ha sido la mayor y mejor alumna del capitalismo feroz, que hizo y hace que cada día nos preguntemos: la economía en los 90, ¿fue tan mala en realidad?

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LA OBLIGACIÓN DE PENSAR EL URUGUAY QUE QUEREMOS SER

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Se acerca la etapa preelectoral y ya podemos divisar en el horizonte, varios movimientos que nos indican que, las colectividades, comenzaron a preparar sus menús de candidatos, sea para el cargo electivo que fuere.
Indudablemente que, lo que más anhela saber cualquier ciudadano que se preocupe por la política y el Uruguay (hay quienes no revelan el más mínimo interés por ninguno de ellos), es con cuáles precandidatos a la presidencia contarán los partidos, para así -como corresponde en una democracia que se jacte de tal-, elegir dentro de sus preferencias, al que más le guste, o en el peor de los casos, al menos peor de todos, como encargado de dirigir por 5 años, los destinos de la Patria.
Sucede que, en los últimos años, la ciudadanía ha venido sistemáticamente perdiendo la fe en quienes deberían ser los principales propulsores de esperanzas colectivas: los políticos. Hemos hablado de ello en varias ocasiones; pero, es imposible no recalcarlo en cada oportunidad que tengamos, por una cuestión de honestidad intelectual y justicia a la noble profesión de dirigente político, tan olvidada, en la amplitud de su real concepto, por quienes son los artífices del decaimiento de su buena concepción general.
Desearíamos que, en esta etapa, todos, aunque sabemos que es un tanto surrealista y utópico, pensáramos, antes de colocar el sufragio en la urna, en qué país desearíamos vivir, y qué futuro nos gustaría legarle a nuestros hijos; más que en la simpatía que nos causa tal o cual candidato.
Ergo. Bregamos porque la política vuelva a ser ese espacio digno de formar parte; donde quien logre elevarse en representante de sus pares, honre ese honor, con responsabilidad, decoro, austeridad (que no es lo mismo que dejadez y chabacanería, ojo), y, sobretodo, el semillero de ideas que piense el Uruguay del mañana, como un todo indivisible, sin diferencia de colores, y sin obstáculos mezquinos que solamente aportan atraso y postergación.
Algunas vez Wilson Ferreira Aldunate dijo que: “El Uruguay es y solamente es una comunidad espiritual”. Cuanta razón. Uruguay pide a gritos, los uruguayos sentimos la necesidad de que se tome conciencia y se tracen los caminos para alcanzar nuevamente esa comunión espiritual que, lamentablemente, se ha venido minando sistemática y gradualmente. ¿Los responsables?…
Ya no interesan las culpas, aunque quienes las tengan deberían de hacerse cargo; lo que debe de aquí en adelante, o debería, canalizar nuestras energías, es el debate serio, pormenorizado, maduro, de cuáles son las problemáticas que aquejan a nuestra sociedad, y buscar esas posibles soluciones que deben abarcar no a un gobierno determinado, sino que, a varios.
Al resultado de esa manera de trabajar, se le llama Política de Estado. Esas palabras han sonado mucho; lástima que nunca se concretaron. Han existido coreografías “pour la galerie”, o sea, con la finalidad de provocar un efecto determinado ante un auditorio particular, que necesitaba oír tal o cual ”aparente” solución al dilema del momento; recordemos, para poner ejemplos, las reuniones por la seguridad en la Torre Ejecutiva y sus magros o nulos logros; y la eterna negativa a la celebración de Tratados de Libre Comercio -que muchos beneficios traerían al país-, como “salvaguarda de la soberanía popular”, mientras Chile, que hasta hace pocas semanas era gobernada por la izquierda, ya va por el número 21 y tiene el trillo limpio para muchos más.
A lo que apuntamos, es a que sintamos, la preocupante coyuntura social que enfrentamos, y que es menester asumir nuestra cuota parte de responsabilidad e involucrarnos en cambiarla para bien.
¿Cómo hacerlo? Escuchando las propuestas, primero; y después de evaluarlas, eligiendo a quien nos haya inculcado la obligación de pensar el Uruguay que queremos ser.

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El TLC con Chile lo debe decidir la ciudadanía a través de sus legítimos representantes

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Lamentablemente, una vez más, en estos años de gobierno del Frente Amplio, el futuro de todo el Uruguay se podría encontrar en manos de personas desconocidas para la enorme mayoría de los orientales, quienes no fueron electos gobernantes ni representantes en los actos comiciales indicados en la Constitución de la República, pero que, para la gobernante fuerza política, pesa, importa y tiene mayor relevancia que lo elegido por la ciudadanía en las urnas. El próximo sábado 5 de mayo, el destino del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Chile, será decidido por el Plenario del Frente Amplio, donde los opositores al acuerdo poseen una importante mayoría. De acuerdo a lo trascendido, los sectores que apoyan al tan discutido tratado comercial, serían el FLS (Frente Líber Seregni), la Vertiente Artiguista y el Partido Socialista; mientras que el Partido Comunista, Casa Grande, la Lista 711, la Liga Federal y el Partido por la Victoria del Pueblo, se oponen tajantemente con un discurso perimido. Pero, lo que podría llegar a inclinar la balanza hacia la victoria de la propuesta del gobierno, que sin lugar a dudas en varios temas viene en una sintonía absolutamente diferente a la de los radicales que comandan al partido; es la posición que adopte el MPP al respecto, cuyos líderes máximos (el expresidente Mujica y la Vicepresidente Topolansky), se han manifestado a favor, en la línea de respaldar lo que indique el gobierno. Sucede que, fiel a su estilo poco serio y peligroso, el actual Senador, al mismo tiempo de encolumnarse con Vázquez y Nin Novoa, hizo un llamado a la unidad y al “respeto a las mayorías” dentro del partido, en medio de esas aguas divididas. “La unidad significa discutir para sintetizar, pero las discusiones no pueden ser infinitas cuando hay que gobernar. Al final hay que respetar a las mayorías, aunque uno se tenga que comer un sapo”.
“Es mucho más importante la unidad de la herramienta que lo que uno pueda pensar individualmente. Hay que tener la humildad de someterse al papel de las mayorías porque de lo contrario no hayunidad”, agregó. Claro, Mujica, ni lerdo ni perezoso, apuesta a quedar bien con Dios y con el Diablo. No asume, como nunca lo ha hecho, una posición firme respecto a temas centrales y trascendentales para el porvenir del país que él, ha venido minando en sus principales aptitudes y orgullos, que tanto reconocimiento le valieron a lo largo de su corta pero seria historia. Mujica, demócrata por conveniencia, desoye la decisión de sus compatriotas que, si bien votaron a su fuerza política, no lo hicieron para que ésta dejase el gobierno en manos de sus militantes, sino que, lo hicieron convencidos y esperanzados en que los políticos a los que mandataron, tomarían las decisiones correctas para construír el país que todos soñamos. Ante esta diyuntiva, le damos la razón sin miramiento alguno, al Máster en Política Internacional Nicolás Albertoni, quien claramente ha expresado que: “Nuestra política exterior solo se trasnformará con acciones concretas. Mientras nosotros seguimos debatiendo sobre la etimología de la sigla TLC, nuestros competidores avanzan a pasos agigantados”. No lo entiende quien no lo quiere entender. Una vez más lo reiteramos: Uruguay necesita urgentemente la elavoración de políticas de estado que nos permita conectarnos al mundo, en serio. Y, esa patriótica tarea, no le compete solamente al gobierno de turno, sino que también a la oposición, mediante una pormenorizada discusión, y una responsable campaña informativa, a favor o en contra, dirigida a la gente, la que, si lo considera pertinente, pueda, en el buen sentido de la palabra, obligar a sus políticos electos, a que actuen según el supremo interés de la República. Eso sí, lo que no podemos permitir, es que sean unos pocos, ilegítimos y representantes de nada, los que nos hipotequen el futuro. El TLC con Chile, lo debe decidir la ciudadanía, a través de sus legítimos representantes.

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FUEROS PARLAMENTARIOS

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Ante los muchos hechos de corrupción a los que hemos venido asistiendo en los últimos tiempos; donde la famosa vara de la ética ha sido esgrimida por todos los sectores políticos y sociales, en una competencia cerrada por comprobar quién o quiénes la poseen más alta, surgió una vez más el tema recurrente de los fueros parlamentarios.
El Senador nacionalista Luis Lacalle Pou presentó en dos oportunidades proyectos de ley al respecto (2011 – 2016), en los que se plasma en dos artículos sustitutivos de los artículos 114 y 93 de la Constitución de la República, lo siguiente: en el primer caso se propone que los legisladores (Diputados y Senadores), “podrán ser acusados penalmente por los delitos que fueren pasibles de haber cometido, no pudiendo invocar ningún tipo de fueros o inmunidades” y “en el supuesto de que a un Senador o Representante, la Justicia competente le atribuya la comisión de un delito y decrete el procesamiento con prisión, el mismo quedará automáticamente suspendido en sus funciones debiendo ser sustituido por su respectivo suplente”.
También, se propone que en el artículo 93 se determine que “compete a la Cámara de Representantes el derecho exclusivo de acusar ante la Cámara de Senadores a los miembros de ambas Cámaras, al Presidente y el Vicepresidente de la República, a los Ministros de Estado, a los miembros de la Suprema Corte de Justicia, del Tribunal de lo Contenciosos Administrativo, del Tribunal de Cuentas y de la Corte Electoral, por violación de la Constitución, después de haber conocido sobre ello a petición de parte o de algunos de sus miembros y declarado haber lugar a la formación de causa” y que finalmente la modificación “será sometida a plebiscito de ratificación popular. Entrará en vigor en la fecha que quede firme la resolución de la Corte Electoral que proclame el resultado del plebiscito”.
La semana pasada, el expresidente José Mujica, hizo alusión al tema, dando a entender que estaría dispuesto a limitar los mismos y dejarlos solo para los casos de opinión y no para delitos.
Deberíamos saber qué piensan las demás colectividades políticas con representación en el Parlamento, y ver a qué acuerdo se puede llegar sobre el asunto, en momentos en que la ciudadanía ha perdido la fe y la confianza en un sistema político (no todo, gracias a Dios), que la ha venido desilusionando poco a poco.
Dejemos en claro que, los fueros no son una artimaña, como escuchamos en alguna oportunidad, creada por los políticos para escapar de la Justicia. Ese instituto de rango constitucional, tiene su razón de ser en una larga y complicada defensa del derecho a expresar las diversas opiniones en los ámbitos legislativos, y no ser perseguidos sus exponentes, por sus ideas, por el gobierno de turno.
Por lo tanto, se tendría que equilibrar muy bien la noble idea de que todos los uruguayos somos iguales ante la ley, sobre todo en la comisión de delitos, donde deberíamos ser castigados sin miramientos de ningún tipo; y la no menos importante custodia de la libertad de expresión. Si bien, una cosa no es excluyente de la otra, nunca debemos dar por culminada la tarea de quienes, ante la menor oportunidad, puedan conculcar los derechos de quienes opinan diferente y erigen banderas distintas de los que detentan el poder momentáneamente.
De todas formas, la última palabra, siempre la tendrá el pueblo. Por lo tanto, nada cuesta discutir sobre un punto que, en el Uruguay de hoy, tiene, o así parece, una importancia de no descuidar, donde también debemos incluir los fueros parlamentarios.

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¡ARGENTINOS – ORIENTALES!

Por Dr. Adrián Báez

El 19 de Abril de 1825, los 33 Orientales desembarcaron en la playa de La Graseada, en el Departamento de Soriano, que un embellecimiento posterior bautizó como la “Agraciada”. Según recordaba Spikerman, uno de los protagonistas, Lavalleja desplegó la bandera tricolor con la leyenda “Libertad o Muerte” y sus palabras fueron más o menos las siguientes: “Amigos, estamos en nuestra Patria. Dios ayudará nuestros esfuerzos, y si hemos de morir, moriremos como buenos en nuestra propia tierra. ¡Libertad o Muerte! De inmediato los sublevados comenzaron a marchar rumbo a Montevideo mientras, incesantemente, aparecían partidas de hombres en armas que se les sumaban. Pero, antes de iniciar dicha marcha, el Gral. Lavalleja repartió entre su gente una proclama para ser distribuida en los pueblos, que decía así: “¡Viva la Patria! Argentinos orientales: llegó el momento de redimir vuestra amada Patria de la ignominiosa esclavitud con que ha gemido por tantos años, y elevarla con nuestro esfuerzo al puesto eminente que le reserva el destino entre los pueblos libres del Nuevo Mundo. El grito heroico de libertad retumba ya por nuestros dilatados campos con el estrépito belicoso de la guerra. El negro pabellón de la venganza se ha desplegado, y el exterminio de los tiranos es indudable. ¡Argentinos orientales! Aquellos compatriotas nuestros, en cuyo pecho arde inexhausto el fuego sagrado del amor patrio y de que más de uno ha dado relevantes pruebas, entusiasmo y su valor, no han podido mirar con indiferencia el triste cuadro que ofrece nuestro desdichado país, bajo el yugo ominoso del déspota del Brasil. Unidos por su patriotismo, guiados por su magnanimidad, han emprendido el noble designio de libertaros. Decididos a arrostrar con frente serena toda clase de peligros, se han lanzado al campo de Marte con la firme resolución de sacrificarse en aras de la Patria o reconquistar su libertad, sus derechos, su tranquilidad y su gloria. Vosotros, que os habéis distinguido siempre por vuestra decisión y energía, por vuestro entusiasmo y bravura, ¿consentiréis aun en oprobio vuestro el infame yugo de un cobarde usurpador? ¿Seréis insensibles al eco dolorido de la Patria, que implora vuestro auxilio? ¿Miraréis con indiferencia el rol degradante que ocupamos entre los pueblos? ¿No os conmoverán vuestra misma infeliz situación, vuestro abatimiento, vuestra deshonra? No, compatriotas: los libres os hacen la justicia de creer que vuestro patriotismo y valor no se han extinguido y que vuestra indignación se inflama al ver la provincia Oriental como un conjunto de seres esclavos, sin gobierno, con nada propio más que sus deshonras y sus desgracias. Cese ya, pues, nuestro sufrimiento. Empuñemos la espada, corramos al combate y mostremos al mundo entero que merecemos ser libres. Venguemos nuestra Patria; venguemos nuestro honor y purifiquemos nuestro suelo con sangre de traidores y tiranos. ¡Tiemble el déspota del Brasil de nuestra justa venganza! Su cetro tiránico será convertido en polvo y nuestra cara Patria verá brillar en sus sienes el laurel augusto de una gloria inmortal. ¡Orientales! Las provincias hermanas solo esperan vuestro pronunciamiento para protegeros en la heroica empresa de reconquistar vuestros derechos. La gran nación argentina, de que sois parte, tiene gran interés en que seáis libres, y el Congreso que rige sus destinos no trepidará en asegurar los vuestros. Decidíos, pues, y que el árbol de la libertad fecundizado con sangre vuelva a aclimatarse para siempre en la Provincia Oriental. ¡Compatriotas! Vuestros libertadores confían en vuestra cooperación a la honrosa empresa que han principiado. Colocado por voto unánime a la cabeza de estos héroes, yo tengo el honor de protestaros en su nombre y en el mío propio que nuestras aspiraciones solo llevan por objeto la felicidad de nuestro país, adquirirle su libertad. Constituir la provincia bajo el sistema representativo republicano en uniformidad a las demás de la antigua unión. Estrechar con ellas los dulces vínculos que antes las ligaban. Preservarla de la horrible plaga de la anarquía y fundar el imperio de la ley. ¡He aquí nuestros votos! Retirados a nuestros hogares después de terminar la guerra, nuestra más diga recompensa será la gratitud de nuestros conciudadanos. ¡Argentinos Orientales! El mundo ha fijado sobre vosotros su atención. La guerra va a sellar nuestros destinos. Combatid, pues, y reconquistad el derecho más precioso del hombre digno de serlo”. Juan Antonio Lavalleja. Campo volante, en Soriano, Abril de 1825.
El extenso texto aventa cualquier duda que pudiera subsistir sobre los objetivos del movimiento, que no eran otros que los de expulsar a los brasileños y regresar al seno de las Provincias Unidas. Por entonces, nadie se planteaba, con mínima seriedad, la constitución de la Provincia en Estado independiente; siendo suficientemente significativo, el término que se repite más de una vez: “argentinos – orientales”.

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LA IZQUIERDA QUE LULA PUDO FORJAR

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. La prisión del ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no es un hecho para conmemorar, si divisamos el bosque y no el árbol.
Que un dirigente político de la envergadura del brasileño, lo cual no hay que negar, culmine (o no, en política todo es sumamente dinámico) una apoteósica carrera política en un país como Brasil, más, teniendo en cuenta su procedencia obrera y perteneciendo a una clase social no acomodada, quien supo lucir un abrumador apoyo popular traducido en millones de votos; no deja de ser para la democracia, una verdadera pena.
Lula pudo haber pasado a la historia de su país, de la región y del mundo, como un político inteligente; popular, pero no populista; que llevaría a la vetusta izquierda latinoamericana al siglo XXI; que usó la política como debe de ser usada, como herramienta para igualar las oportunidades de todos y permitir la superación de los más desvalidos (lo que en gran parte hizo). Lástima que, esa corrosión que tanto combatió, como es la corrupción (quienes vivimos años en la frontera lo escuchamos en reiteradísimas oportunidades), pudo más que su antigua lucha, y lo zambulló a lo más profundo.
Con un Lula en prisión por corrupción -pues ese es el motivo y no otro, por más que sus simpatizantes traten de justificarlo y achaquen conspiraciones internacionales para impedirle ser electo nuevamente Presidente de la República Federativa do Brasil-, es el sistema político todo (ya más que salpicado y cuestionado por el estrafalario Mensalao y Lava Jato), el que recibe un nuevo y fuertísimo cimbronazo; y con él, en parte, el sentimiento republicano.
Decimos en parte, pues -mal que le pese a muchos, a esos mismos a los que no se les movió ni se les mueve un pelo por la sí dictadura chavista que padece Venezuela en manos del infame Maduro-, en Brasil, aun hoy, existe un Poder Judicial, único de los Poderes del Estado que hasta el momento no cayó en la red de la corruptela en la que sí lo hizo el Ejecutivo y el Legislativo, y por lo cual muchos de sus integrantes, han sido colocados donde deben de ir los delincuentes, sean de cuello blanco, de derecha o de izquierda: la cárcel.
Lula ha sido y continuará siendo para muchos, un ícono. También lo fue y es el Che Guevara, a pesar de sus ilimitados actos de desprecio sistemático contra la democracia. La comparación sirve, pues, tanto uno como el otro, pudieron ser lo que pregonaron, y no lo supieron o quisieron ser.
Brasil obtuvo durante los años de gobierno del expresidente, reivindicaciones necesarias y de larga data, para una enorme cantidad de ciudadanos que, por décadas, estuvieron relegados del sistema; es una realidad que nadie puede ni debe desconocer.
Lula y su PT (Partido de los Trabajadores), otorgaron la posibilidad de revertir dicha injusta condición, llevando dignidad y progreso a dichos compatriotas. Esa es la razón por la que todavía ejerza una enorme influencia sobre una mayoría que de ser hoy las elecciones, lo volverían a elegir.
Pero, cuando se está bajo le égida del Estado de Derecho, no existe buena acción, por más que haya beneficiado a millones, que justifique la violación de la ley; tampoco, que quien la concrete, se escabulla de su alcance.
Las ideologías, sean del lado que fueren, y las colectividades que las representan, no están, señores, o no deberían de estar, en un pedestal desigual respecto al resto de los ciudadanos.
Un ejemplo simple y claro: ¿por qué quien hurta una motocicleta debe de ir a prisión por violar la propiedad privada; y quien comete cohecho, estafa, lavado de activos, abuso de funciones (aunque se esté en desacuerdo con dicho delito, el que mientras no se derogue, está vigente y hay que castigar su concreción), por el sólo hecho de ser político, debe de ser absuelto y protegido a más no poder?
Para muchos, nos incluimos, Lula fue un buen gobernante para su pueblo. Al mismo tiempo, fue el mayor responsable de haber defraudado a dicho pueblo, al caer él, quien debía dar el ejemplo, en la más ruin de las maniobras a las que puede acceder un gobernante: la corrupción.
Él, Lula, ha hecho que personas de buena fe y principios –como ocurre en Uruguay-, justifiquen en él, por ser ideológicamente afines, lo que no le tolerarían a cualquier hijo de vecino.
En esto, en la doble moral, se le va la vida a una concepción política que, por muchísimos años, señaló con el dedo y satanizó algo que sus principales referentes terminaron por volver moneda casi corriente. Argentina, Perú, Venezuela, Ecuador, han sido ejemplo de ello; esperamos, deseamos, por el bien de nuestro país y consolidado sistema de partidos, que Uruguay sea la excepción.
Si es verdad que todo tiene su ciclo; nos quedamos sin ver la izquierda que Lula pudo forjar.

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UN 40% DE ABSTENCIÓN ELECTORAL, ¿NO NOS DICE ALGO?

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. El pasado 22 de marzo, CIFRA publicó la encuesta: Intención de voto “Si las elecciones fueran hoy”. En la misma se detalló que, en caso de que se realizaran las elecciones para elegir Presidente, Senadores y Diputados, el 25% votaría al Partido Nacional, el 24% al Frente Amplio, el 5% al Partido Independiente, el 3% al Partido Colorado, el 2% al Partido de la Gente y Unidad Popular tendría el 1% de los votos. En tanto, menos del 1% de los encuestados mencionó a otros partidos, mientras que el 40% restante votaría en blanco, anularía su voto, no sabe o no dice qué votaría, lo cual no deja de ser un importante llamado de atención, pues evidencia un claro descreimiento en los partidos políticos (todos), tal como se manifestó en una anterior encuesta de FACTUM, que ubicaba en un magro 21% a la confianza en los mismos, frente a un 58% de confianza en los bancos, a lo que hicimos mención en esta columna.
En realidad, aun falta un año y medio para las elecciones nacionales, y poco más de uno para las elecciones internas. Sin embargo, muchos ciudadanos -al revés de lo que sucedió en el pasado-, no tienen idea de a qué partido votarían hoy. Si se les pregunta a los uruguayos qué votarían si las elecciones fueran el domingo próximo, cuatro de cada diez no saben o dicen hoy que votarían en blanco, porque no hay ningún partido que los convenza. Por lo tanto, la enorme “abstención”, augura una campaña electoral en la que quienes aspiren a obtener la “victoria”, deberán esforzarse muchísimo para convencer a una ciudadanía hastiada por tantas incoherencias, corrupción e injusticias provocadas por la ineptitud del sistema político en su conjunto. Aquel compatriota que desee llegar a la Torre Ejecutiva y quienes anhelen subir las escalinatas del Palacio Legislativo; deberán recordar que, hace muchísimo tiempo que en el Uruguay, no se veía un descontento generalizado, que supera fronteras partidarias y se transforman en posturas sólidas, no contra la política en sí, sino contra la manera de manipular la misma, lo que es visto por la mayoría como perjudicial para los intereses colectivos.
Las calles hablan a diario: movilizaciones por la seguridad, contra la violencia, contra los impuestos y las tarifas confiscatorias, a favor de diferentes derechos, y un largo etc. que encierra a aquellos que no participan en dichas demostraciones de “descontento”, pero que, en el interior y en la tranquilidad de sus hogares, o meditan sobre dicha realidad y a quien apoyarían ante los eventuales comicios, o, desganados, tiraron la toalla y ya no les importa nada, aunque, ante la menor oportunidad de revertir la cosa, optarían por quien más les satisfaga, o en el peor de los casos, por quien consideren menos malo, lo que no deja de ser una decisión.
Los políticos, mal necesario, dicen algunos; herramientas de la democracia, pensamos otros; han ido sostenida y persistentemente minando la credibilidad de esa honrosa tarea que es el representar a sus compatriotas en elevadas tareas de responsabilidad pública, con un accionar abusivo (unos), y con una omisión apabullante (otros).
Esos “dignos” ciudadanos que solicitan tan simpáticamente el voto cada cinco años, han olvidado que su estar en dichos cargos, desde Presidente de la República hasta Concejal, conlleva una enorme responsabilidad moral, ética y patriótica; que deben ser los mejores guardianes de los valores y principios que nos nuclea como Nación, lo cual no significa ser santos, pero sí incansables trabajadores en la salvaguarda de los mismos; tarea esta en que la mayoría, ha obtenido como calificación, un R (regular).
La ineficacia del gobierno y del partido que lo sustenta, en resolver problemáticas varias e insistir en su inexistencia; y la transigencia de la oposición, que hace lo que considera oportuno en vez de embestir con rigor, que no es lo mismo que oportunismo; ha llevado a la desazón en gran parte de la gente, que no puede de ser desoída, pues, un 40 % de abstención electoral ¿no nos dice algo?

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BALTASAR BRUM

Por Dr. Adrián Báez   ADRIAN

“Nuestro pueblo es un pueblo manso, acostumbrado a votar cada dos años, a dirimir los problemas en las urnas; está anonadado ante la caída de las instituciones. Hay que organizar, y para inculcar la idea de la resistencia hay que dar ejemplo. La patria reclama sangre (…) y yo le ofrezco la mía. Este gobierno fascista que hoy se inicia durará veinte años; con mi muerte tal vez yo reduzca esos veinte años a cinco”. Estimados lectores. Con esas palabras, hace 85 años, el 31 de Marzo de 1933, el Dr. Baltasar Brum, respondía a sus amigos y familiares que trataban infructuosamente de convencerlo de refugiarse en la embajada de España, ante su eminente arresto por las fuerzas policiales leales al Golpe de Estado perpetrado por el Presidente Terra en la madrugada de ese mismo día.
Tras la muerte de Don José Batlle y Ordóñez en 1929, la política nacional comenzó a tomar tintes de dudoso afianzamiento de los conceptos instaurados en la Constituyente de 1917, considerándose el retorno al Ejecutivo presidencialista, en vez de continuar con el bicéfalo vigente (Presidencia y Consejo Nacional de Administración); algunos quienes en vida de Batlle defendían esa forma de gobierno y los adversarios acérrimos de la misma, vieron la oportunidad de modificar la Constitución, ante los problemas económicos y sociales en los que se encontraba el país, achacándole al sistema colegiado, los males imperantes por tornarse poco eficaz la gestión administrativa.
Ante éste cambio de rumbo, se alzaron las voces de los Batllistas, quienes encabezados por el Dr. Brum, arremetieron duramente contra el Presidente Terra y sus momentáneos socios, entre los que se encontraban Herrera, Manini Ríos, Serrato, Williman, Campisteguy, entre otros connotados caudillos.
Una vez disueltos el Parlamento y el Consejo Nacional de Administración, la orden fue detener a varios opositores al régimen en ciernes, quienes desde hacía tiempo venían alertando a la población, sobre los propósitos dictatoriales de Terra, a quien acusaban de ser simpatizante del fascismo, al igual que Herrera.
Cuenta Lincoln Maiztegui Casas que: “A las 7 de la mañana de aquel 31 de Marzo de 1933 dos policías – los comisarios Carlos Castelli y Mario Gamboa Ledes – golpearon la puerta del domicilio del ex presidente, en Río Branco 1394. Se les permitió pasar y se hizo presente Brum; cuando le dijeron que llevaban órdenes de detenerlo, respondió con firmeza que estaba dispuesto a resistir. Cuando uno de los policías amagó ponerle una mano encima, Brum sacó un revólver que llevaba en el bolsillo derecho y apuntó a los policías. “¿Qué va a hacer, Dr. Brum?”, preguntó Castelli. Ingresaron en ese momento dos amigos del ex presidente, y uno de ellos se dirigió al policía preguntando: “¿Trae usted orden del Juez?”. “No, Señor, del Presidente de la República”. Ante esa respuesta Brum alzó el arma e hizo fuego dos veces; una de las balas pasó a centímetros de la cabeza de Gamboa y la otra hirió a Castelli en el brazo. Ambos policías se marcharon precipitadamente. Mientras descendían la escalera, Brum volvió a disparar sin dar en el blanco. Cuando llegaban a la puerta de calle, apareció Blanca Nieves Frías (esposa de Brum), que les cerró el paso. En ese momento un cuarto disparo del ex presidente voló la gorra de Gamboa.”
Al mediodía Brum salió a la puerta junto a sus hermanos, Alfeo y Lirio y su amigo el Dr. Eduardo Acevedo Álvarez; se encontraba armado con un revólver en cada mano, caminando de un lugar a otro, desafiando al perímetro que rodeaba su casa. Terra había ordenado cercarlo, pero que no lo tocaran. Luego de varias negativas, como la que reza el comienzo del artículo, Brum aceptó refugiarse en la embajada de España. Los trámites hechos por su sobrino político el Sr. Conrado Hugues ante el Presidente Terra, otorgaron el permiso de aquél para trasladarlo. En momentos en que estaba todo listo, Brum acusando a los presentes de traidores y cobardes, se dirigió a la calzada y al grito de “¡Viva Batlle!”, “¡Viva la Democracia!”, se disparó en el corazón. Alrededor de 5.000 personas (o más) acudieron al sepelio; y hasta el Presidente Terra, según su hija Matilde Terra, expresó: “No puede ser, ¿cómo pudo haber pasado eso? ¡Si él había decidido albergarse en la embajada de España!”. Más allá de los hechos históricos, cada cual hijo del contexto de su tiempo, la defensa de los ideales, debe estar siempre presente en la memoria de los pueblos. Muchos han emulado la heroica entrega, que quizás en la actualidad parezca desproporcionada o melodramática, pero que para aquellos hombres de honor, revestía la esencia del carácter y de los principios con los que se manejaban en su vida política, que nunca fue excluyente de la privada.
Depende de nosotros, que en el porvenir, no sean necesarios más sacrificios parecidos; teniendo en cambio muy presente, la enseñanza y el ejemplo del patriotismo de nuestros mártires y en especial el de Baltasar Brum.

 

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EN URUGUAY, ¿SE CONFÍA MÁS EN LOS BANCOS QUE EN LOS PARTIDOS POLÍTICOS?

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. El pasado sábado fue publicado por la Consultora Factum, una encuesta realizada el año pasado (en el cuarto trimestre), que arroja datos novedosos y a la vez preocupantes.
El ránking reveló que la institución en que los uruguayos más confían son los bancos, que sumaron 58 puntos; en segundo lugar, se ubicó a la Policía, con 48 puntos; al Poder Judicial en el tercer puesto, con 41 puntos; seguido por las Fuerzas Armadas, 36 puntos; la Iglesia Católica, 34 puntos; el Parlamento, 32 puntos; los empresarios, con 30 puntos; los sindicatos con 26 puntos; mientras que los partidos políticos – aquí lo novedoso y preocupante por todo lo que ello implica-, lograron el último lugar, con apenas 21 puntos.“La encuesta, que se realiza cada año; en 2017 entrevistó a 1.873 uruguayos de todo el país, presentando un margen de error de “más o menos 2,3 %”, se indicó.“El analista político y director de la consultora uruguaya, Eduardo Botinelli, señaló a la emisora Radio Universal que “lo que hay que comprender es que para la gran mayoría de los uruguayos, el concepto de banco queda asociado al Banco de la República (…) uno de los cuatro organismos públicos de mejor evaluación”.
“Eso explica, en un país fuertemente estatista, donde hay una gran imagen y confianza en el Estado, que los bancos sean la institución más confiable de todas. Los bancos son el Banco República y por lo tanto son El Estado”, acotó.
“Desde 2015 el sector lidera en Uruguay la encuesta de confianza en instituciones aunque en comparación con 2016 perdieron siete puntos, mientras que los partidos políticos han recibido la peor calificación en el año de 2016 por primera vez en los últimos tres años.“La policía, a su vez, perdió cuatro puntos en comparación con 2016, así como las Fuerzas Armadas y la Iglesia. Mientras tanto, el Poder Judicial y el Parlamento presentaron una mejora de seis puntos con relación al año anterior.
Dichos datos, si bien no son para alarmarse, demuestran la alicaída confianza de la ciudadanía, en la principal herramienta democrática, como lo es, sin lugar a dudas, el Partido Político. La aprobación de los encuestados fue pro Estado, como mencionó Botinelli, lo que no significa que se crea en el sistema republicano.
Se preguntarán, ¿pero si se respalda el accionar de un ente estatal, o el de Poderes tales como el Legislativo y el Judicial, entre otras instituciones; no significa en espaldarazo a la democracia? No.
Muchos ejemplos han existido a lo largo y ancho de la historia, donde un Estado sólido, avasallante y “cumplidor”, sometía en pos de esa “buena marcha”, al más elemental y significativo soporte en el cual se ha apoyado –y en el único que podría hacerlo- la República: las colectividades representativas de las ideas, valores y principios regidores de una sociedad en un momento dado.
Ahora, ¿debemos ofuscarnos e endilgar a esos compatriotas sentimientos antidemocráticos?, por supuesto que no. Si no se sienten representados por los partidos políticos, la culpa, a no dudarlo, es pura y exclusivamente de quienes deben – en primer lugar con su ejemplo-, salvaguardar esas ideas, valores y principios a los que nos referíamos.
No compartimos, por más que muchos se esfuerzan en demostrarlo, que la política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos, como lo sostuvo Louis Dumur; ni que sea la única profesión para la que no se considera necesaria ninguna preparación, al decir de Robert Louis Stevenson.
Consideramos que la política y los partidos políticos, son los que desenvuelven la personalidad del ciudadano, le dan conciencia de su derecho y el sentimiento de la solidaridad en los destinos comunes, según el pensamiento de ese gran argentino, Leandro Além. Tampoco adherimos al equívoco concepto que tanto daño trae a la larga, de que hay que votar a aquel que prometa menos, pues será el que menos te decepcione; más bien profesamos el pensamiento de que los partidos políticos en general y el político en particular, deben ser capaces de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que predijo. Así lo veía Winston Churchill. El poder, a pesar de ser uno de los medios más eficaces para hacer practico un programa, no es el fin al que pueda aspirar un partido de principios ni el único resorte que pueda manejar para influir en los destinos del país; pues como sabiamente lo explicó Hipólito Irigoyen: “Solo los partidos que no tienen más objetivo que el éxito aplauden a benefactores que los acercan al poder a costa de sus propios ideales”.
En fin. Estamos convencidos que, si la gente se siente huérfana de todo liderazgo; no existen mayores culpables –lo repetimos-, que los líderes. A ellos les quepa la enorme e imprescindible tarea de devolver la confianza al pueblo, quien de acuerdo a la encuesta a la que hicimos mención, nos invita a una penosa reflexión cargada de estupor: en Uruguay, ¿se confía más en los bancos que en los partidos políticos?

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EJÉRZASE LA AUTORIDAD

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. La pasada, fue una semana triste y de desasosiego. Triste, por las desafortunadas pérdidas sufridas en mano de irracionales delincuentes, cuyas conciencias –que dudamos las tengan-, serán sin dudas, su peor castigo. Desasosiego, por la proliferación de hechos similares a lo largo y ancho del país, pareciendo ser infructuosos los esfuerzos por minimizarlos y erradicarlos, se lo mire por donde se lo mire.
Si bien vivimos en un Estado de Derecho, donde reina (por más que a veces se dude de tal condición) la independencia de Poderes; donde se posee un Poder Judicial (encabezado por los Jueces) que hace de tripas corazón para poder afrontar su ardua y pesada tarea de impartir Justicia y tratar de conformar a todos quienes claman por ella; donde sus funcionarios, con las menguadas herramientas que se les ha puesto a disposición para actuar, se sacrifican en lo posible para que el sistema ande; donde los operadores jurídicos (Abogados, Fiscales, Defensores de Oficio, Alguaciles, Actuarios, Policías), buscan equilibrar la cosa entre el deseo de los que a ellos acuden y la cruel realidad que más que menos, echa por tierra las esperanzas de ambos, y que va más allá de sus aptitudes como creadores, interpretes, consultores y aplicadores del Derecho, y que se da, muchas veces, de bruces contra un ideal que se entrelaza en una férrea e interminable batalla entre el “ser” y el “deber ser”; la falta de respuestas y la falta de resultados, inclinan la balanza hacia el descontento.
La judicialización de la política y la politización de la Justicia, son inobjetables factores a la hora de cuestionar el poco satisfactorio mundo legal.
Quienes deberían de hacer las leyes, teniendo siempre en claro que, por encima de espúreos intereses sectoriales -donde prima el discurso de lo políticamente correcto-, debe de estar el supremo interés de la ciudadanía; se embarcan en un viaje de elaboración de la plataforma jurídica de la Nación, desconociendo en la mayoría de los casos la esencia del Derecho, transformándolo en una vil herramienta electoralista, en vez de alzarlo al nivel que le corresponde como sostén de la vida democrática, olvidándose de aquella premisa.
La soberbia e ignorancia de quienes consideran que por el hecho de haber sido electos por el pueblo para ocupar cargos de responsabilidad, están habilitados a ni siquiera escuchar a los estudiosos de las materias, aprobando leyes contradictorias o incitando a que no se cumplan las ya existentes (estas sí hechas concienzudamente), imposibilitando el funcionamiento que la cosa debería de tener; atentan directamente contra todo aquello por lo que tanto se dice pelear.
En Uruguay, rigen normas penales fuertes, cuyos supuestos de hecho (falta, delito), son perfectamente aplicables a situaciones que tipifican; las que deberían de someterse a la consecuencia jurídica o sanción (medida de seguridad, pena).
El problema no radica, entonces, en la falta de leyes que indiquen qué debe de ser hecho y qué no y cuáles serían las responsabilidades y las penitencias ante el incumplimiento de las mismas; el problema radica en la falta de voluntad de reconocer que el poder de hacerlas cumplir, es legítimo, y que quienes lo hagan, no pueden ni deben ser catalogados de fascistas, autoritarios ni de violadores de los Derechos Humanos, como más de una vez hemos escuchado de boca de quienes, al mismo tiempo, piden algo que no permiten que se realice.
De nada sirve, tampoco, habilitar esa vía, dejar hacer, si no existe una convicción para que ello ocurra. La indigna dependencia económica del Poder Judicial; la incoherente ilusión de que aprobando nuevas y más lindas leyes con carácter de “justas”, pero sin tener a disposición un presupuesto acorde a su lógica aplicación -como ocurre con el nuevo Código del Proceso Penal-; constituyen los elementos inconfundibles de un ir y venir constante; modus operandi de indecisos, que quieren, pero no; saben qué debe de ser hecho, pero el grito de la tribuna puede más y no lo hacen.
El día que nos animemos a decir sin tapujos que, a la autoridad hay que respetarla; las normas hay que cumplirlas y castigar con “todo el peso de la ley” a quienes las infringen; que el que atenta contra la vida, la integridad física, la propiedad privada de otro (en sus varias formas), es un delincuente y que por ende su lugar es donde deben de ir los que delinquen; ese día, sin falsos e hipócritas mensajes dados cuando las cosas les suceden a otros y no a mí; ese día, puede ser que el panorama comience a cambiar. Mientras tanto; los inadaptados y opresores deambulan con absoluta libertad, aterrorizando al ciudadano digno; y éste, aterrorizado a pesar de su dignidad, pide a gritos -que nadie parece escuchar-: EJÉRZASE LA AUTORIDAD.

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LOS HABER Y LOS DEBE DEL GOBIERNO DE VÁZQUEZ

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Estamos convencidos que sostener que un gobierno es malo in totum, y que nada de positivo pudo haber dejado en tantos años de gobierno, es un débil argumento político, que no resiste análisis alguno. Sabemos que muchos consideran que estar en la oposición, significa oponerse ferozmente a toda iniciativa oficialista; pero, en honor a la sensatez, y como la colectividad a la que pertenecemos supo ser gobierno durante la mayor parte de la historia del Uruguay, a la que por parte del actual partido gobernante poco o nada se le reconoció de todo lo que hizo por el país; es que no caeremos en la misma incoherencia.
El actual gobierno del Presidente Vázquez, y con él el equipo económico liderado por el Ministro Astori, puede jactarse de que la economía no dejó de crecer, pese a que el mundo, y en particular la región, atravesó un período turbulento; la inflación logró tender al rango meta y, según el Banco Mundial, Uruguay es el país con mayor riqueza per cápita de América Latina, (permitiéndosenos ejercer el beneficio de la duda).
En cuanto a la seguridad, a pesar de que sigue siendo una de las principales deudas y reclamos sociales, los números respaldarían a Vázquez y al Ministro Bonomi. En el período 2015-2017, las denuncias de rapiñas bajaron 8,1% y los homicidios 3,4%, y por primera vez desde la reapertura democrática, habría descendido la cantidad de denuncias por rapiñas (según los datos oficiales que mucho no se reflejan en la diaria realidad).
Luego podemos hablar del Sistema de Cuidados, buque insignia de la campaña electoral de Vázquez, el cual se encuentra en marcha. En mayo de 2017 -último dato difundido-, 2.400 personas con dependencia severa, ya contaba con su asistente personal.
Y no podríamos olvidarnos de un acontecimiento que pasó prácticamente inadvertido, como fue la inauguración en agosto de 2017 por parte de ANTEL, del primer cable submarino uruguayo de fibra óptica que une las Américas. El mismo tiene capacidad para satisfacer la demanda de conectividad de Uruguay y transforma a la empresa pública en proveedor internacional de servicios de telecomunicaciones, colocándonos en un destacado lugar en el avance tecnológico, lo cual aplaudimos. Hasta aquí, cosas que creemos que han sido buenas, aunque no compartamos (en algunos casos) su prioridad ni su mayor beneficio a la ciudadanía.
Por lo mismo, sostenemos que los debe, son más profundos y concentran aspectos fundamentales del quehacer nacional, no poco importantes en la construcción del porvenir.
En cuanto a la educación, la cosa sigue sin mayores adelantos, recordando que era el área en la que el programa del Frente Amplio prometía más transformaciones; sin embargo, siete meses después de iniciado el gobierno, las dos principales figuras del “Cambio de ADN”, Fernando Filgueira y Juan Pedro Mir, ya habían renunciado, y posteriormente fueron blanco de ataques lamentables por parte de jerarcas, por el sólo hecho de discrepar con el desnorteado rumbo que se le estaba dando. Por otro lado, algo que se ve a simple vista y que se sufre por parte de la mayor parte de los uruguayos, en especial los del interior, es la carencia de infraestructura, punto sobre el cual durante su campaña, el Presidente prometió un “shock”, constituyéndose en otra promesa que tampoco se ha concretado, pero que podría concretarse –en parte-para satisfacer exigencias foráneas como las de UPM. Luego aparecen dos inconvenientes serios: el déficit fiscal y la pérdida de empleo. Pese al crecimiento de la economía, algunos problemas se están transformando en “estructurales”, según lo sostenido por el politólogo Gerardo Caetano. El déficit Fiscal, que cerró en 3,6% en 2017, y la pérdida de 40.000 puestos de trabajo en tres años, preocupa (o debería) no sólo al Ministerio de Economía, sino que también a todo el país (las últimas movilizaciones del sector productivo y empresarial lo demuestra).
Ni que hablar de la corrupción; esa que no podría importarnos si es pequeña o grande, pues sin fijarnos en su tamaño, no deja de ser inmoral y un factor que desprestigia al sistema republicano.
Por último, algo que la oposición lo recalca como la principal crítica, es la falta de agenda y también lo marcan los expertos. El gobierno carece de un programa claro para llevar a cabo reformas estructurales imprescindibles, que se transformen en política de estado, que a esta altura de la historia y de la supuesta madurez política y democrática de la que goza Uruguay, es esencial; de eso nadie puede no darse por enterado.
Para nosotros –y ustedes podrán agregar los suyos-, estos son los haber y los debe del gobierno de Vázquez.

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150 AÑOS DE LA MUERTE DE BERRO Y FLORES (PARTE II)

Por Dr. Adrián Báez

¡Mataron a Venancio Flores!, fue el grito que se extendió por toda la ciudad. Cuando quienes conducían a Berro llegaron al Cabildo, comenzaron los insultos y los intentos de agresión. Una carta de Carlos Bustamante, colorado, sobrino de la esposa de don Bernardo, quien fue testigo presencial de los hechos, narra estremecedoramente el momento de la llegada del ex presidente al Cabildo, aún entero, tocado con sombrero de copa, y cuenta que mientras él trataba de protegerlo de quienes querían agredirlo, junto a Julio Herrera y Obes, José Cándido Bustamante, José Ellauri y Obes y otros, Eduardo Flores le dio una estocada por debajo de su brazo. El historiador Jorge López Guitar, atribuye a Eduardo Flores la frase “perdone, padrino”.
La herida fue superficial. Berro se quitó el sombrero, entró al Cabildo y se encaró con Pedro Varela, Presidente interino de la República. “¿Qué ha hecho don Bernardo?”, le preguntó con severidad. “Qué ha hecho con el general Flores?” Extrañado por la indagatoria, el prisionero respondió: “Es cierto que yo me lancé a la revolución para conquistar los derechos de mi partido, pero la vida de Flores está tan garantida como la mía”. Por toda respuesta, Pedro Varela levantó la bandera que cubría un bulto y dejó ver el cadáver ensangrentado del general. Berro, pálido como la muerte, alcanzó a musitar: “Yo no tengo nada que ver con esto”. De inmediato lo empujaron brutalmente hacia un calabozo. Allí el ex presidente fue objeto de infinitas vejaciones y crueldades hasta que, según la citada carta de Carlos Bustamante, un tal Machín le pegó un tiro en la cabeza. Carlos Real de Azúa, citando a un testigo (Huertas), afirma que “lo apuñalaron tan salvajemente que los billetes de banco que llevaba encima quedaron totalmente inutilizados”.
Al caer la tarde, dos cadáveres eran sacados del Cabildo, sin ataúd, y arrojados en el carro fúnebre del hospital: eran los de Bernardo P. Berro y Avelino Barbot, viejo amigo de su compañero de infortunio, que se había negado a secundar su aventura, aunque por su afiliación blanca fue considerado sospechoso y llevado al Cabildo y asesinado a sangre fría. La puerta del carruaje quedó abierta y por ella podía verse, colgando hacia fuera, la cabeza y un brazo del ex presidente. Según relato de Federico Brito del Pino, yerno de Berro, el carro llegó al Cementerio Central, y el conductor, tiró los cadáveres al suelo frente a Eloy García, inspector de cementerios y amigo de la familia Berro, con la orden de que los enterrase en una fosa común excavada para inhumar a las víctimas de la fiebre amarilla. García, cumplió la orden, empero, señaló el lugar de tal manera que fuera identificable, lo que permitió, diez años más tarde, exhumar el cuerpo –o uno que se le parecía- y trasladarlo al panteón familiar.
El gobierno ordenó enviar un mensaje a los jefes políticos del interior con el siguiente texto, que se haría legendario: “Mataron a nuestro querido general Venancio Flores. Reúna a su gente y véngase”. Pero el texto fue alterado y circuló así: “Reúna a su gente y vénguese”. La matanza se extendió por todo el país, con saña salvaje. El número de muertos, no puede calcularse ni aproximadamente, pero seguramente superó los miles. Los fusilados oficialmente alcanzaron los 500.
¿Quiénes mataron a Venancio Flores? La viuda del general colorado se negó pugnazmente a aceptar la versión oficial y acusó directamente al general Gregorio Suárez de haber sido el responsable intelectual del asesinato de su esposo. En un prostíbulo de la calle del Yerbal fue detenido un hombre de apellido Zuleta, que presumía en copas de haber matado a Flores y vestía, según testigos, la misma ropa que uno de los asesinos, además de ser de filiación colorada y ser afecto al sector conservador de Suárez.
Flores –o lo que quedaba de él según la versión no confirmada de que lo que se embalsamó fue solamente su cabeza-, fue enterrado con toda pompa y suma de honores y una lápida situada en la Iglesia Matriz. El cadáver de Berro, en cambio, tal vez descansa en el panteón familiar del Cementerio Central, pero no hay certeza al respecto.
En las calles de los barrios populares de Montevideo, se mantuvo largamente la tradición de que Berro no había sido responsable de la muerte de Flores. Las lavanderas negras, en las tardes de los veranos subsiguientes, solían cantar, mientras frotaban la ropa, esta estrofa muy explícita: “Dicen que fueron los blancos los que mataron a Flores. Confiésenlo, sean francos, fueron los conservadores”.
Un hecho histórico más, que quedará en la discordia de las pasiones políticas del Uruguay.

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150 AÑOS DE LA MUERTE DE BERRO Y FLORES (PARTE I)

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Se cumplen en el día de hoy, los 150 años de lo que al decir de Carlos Real de Azúa, se dio a conocer como “El día de los cuchillos largos”.

Adrián Baez.

Adrián Baez.

En una calurosa tarde del 19 de febrero de 1868, Montevideo se vio sacudida por dos acontecimientos –que si bien eran en silencio esperados-, nadie creía posible que fuera a suceder en realidad: los brutales asesinatos de los máximos exponentes de la política de ese tiempo, Bernardo Prudencio Berro y Venancio Flores.
El tórrido verano de 1868, entró azotando a la capital del país con una terrible epidemia de fiebre amarilla, que mató a más de 2.000 personas; y con la noticia de que Venancio Flores abandonaría el poder el 15 de febrero, ante la negativa de varios de sus adherentes, entre ellos dos de sus hijos, quienes, luego de levantarse contra su propio padre para que éste permaneciera al frente del gobierno, les valió el destierro. Antes de bajar al llano, Flores dio garantías a Berro –quien ya era identificado como el promotor de una conspiración para volver al poder-, de que nadie atentaría contra su persona. “Curiosa relación la de estos dos hombres”, dice Maiztegui Casas, “ferozmente enfrentados, que se mostraron siempre un respeto personal muy parecido al afecto”. El día 19 a las dos de la tarde, Berro inició su aventura revolucionaria. El plan preveía un ataque simultáneo a seis objetivos: el Fuerte (Casa de Gobierno); el Cuartel de Dragones; la Fortaleza de San José y tres comisarías importantes (Manga, Carrasco); mientras tanto, los caudillos Timoteo Aparicio y Baztarrica esperaban a las puertas de Montevideo para entrar en acción.
Al sonar la segunda campanada de la Catedral estalló la revuelta. A poco de comenzar, el intento se vio hundido en el naufragio.
De inmediato se comunicó los acontecimientos a Flores (quien ya no detentaba el poder, estando éste a cargo de Pedro Varela).
Cuando el expresidente Berro vio que lo planeado no resultó de la forma estipulada, y que quienes se acercaban no eran sus aliados sino tropas enemigas, salió a pie, armado con una pistola y una pequeña lanza, rumbo al puerto, con miras de refugiarse en un barco extranjero. Al fallar el contacto que debía trasladarlo hasta allí, enfiló por calle Cámaras (hoy Juan Carlos Gómez) hacia el norte y procuró amparo en casa de un pariente, pero la puerta permaneció cerrada.
Dejó sus armas, probablemente, allí, y continuó su marcha hasta calle Buenos Aires. Tomó por Reconquista y, al cruzar una esquina, vio que el comisario Leonardo Mayobre y un policía aguardaban a alguien. Se tocó el sombrero en señal de saludo y continuó; los aludidos respondieron brevemente; no lo habían reconocido. Un poco más adelante se cruzó con Carrillo, un fabricante de cigarros de filiación colorada, y lo ignoró, temiendo lo peor. En efecto, Carrillo que bien lo conocía, apresuró el paso y vio que el comandante Manuel Lasota corría por la acera de enfrente; aquél cruzó la calle y le dijo: “Berro acaba de dar vuelta la esquina “. Lasota corrió hacia Mayobre y le comunicó: “Ese que pasó es Berro”. Siguió una carrera, una poderosa voz de alto, y el fugitivo, sin huida posible, se entregó. Eran las cinco y media de la tarde.
Mientras tanto, Venancio Flores, al corriente de la sublevación, preparó su carruaje y salió de su casa hacia el Cabildo. Con él viajaban su secretario personal, Amadeo Errecart, y dos empresarios que circunstancialmente estaban con él, Antonio Márquez y Alberto Flangini. Entraron desde Florida con dirección a Rincón, sólo para caer en una trampa mortal. En el cruce de Ciudadela y Rincón se había volcado una carreta y el paso estaba interrumpido; cuando el carruaje se detuvo, un grupo de enmascarados comenzó a disparar a mansalva contra sus ocupantes y mató al conductor. Los viajeros abandonaron a toda prisa el vehículo y huyeron, pero Flores, aturdido por un golpe, no pudo salir y fue acribillado a balazos a través de la ventanilla. En un último esfuerzo logró bajarse, ya malherido, intentando una fuga imposible; cayó de rodillas sobre la acera y fue ultimado a puñaladas. En ese preciso momento, pasaba casualmente por el lugar el padre Soubervielle, quien le dio la extremaunción.

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AYER Y HOY LA DENUNCIA DE DON AMÍLCAR

Por Dr. Adrián Báez
(…) el país está entrando nuevamente a otro “período militarista” (…) Las instituciones, por otra parte, y el respeto a las mismas, poseen ahora una fuerza de “hecho histórico” que nadie puede negar. Quien levante su mano para traicionarlas -nadie lo ignora- aunque pueda recoger el momentáneo aplauso de los serviles de turno y de los incautos que rinden tributo al vencedor de la hora, llevarán consigo una mancha indeleble que recaerá no sólo sobre su persona sino que se volcará sobre sus descendientes. (…) Nadie (…) salvo por cobardía, por comodidad o por ceguera histórica, tiene el derecho de ignorar que hay en marcha en este nuestro Uruguay -más allá de las declaraciones que se hayan hecho y que se puedan hacer- un movimiento que busca desplazar a las instituciones legales para sustituirlas por la omnímoda voluntad de los que pasarían a ser integrantes de la “internacional de las espadas”.
Así, el 1º de febrero de 1973, por CX 16 Radio Carve, el Dr. Amílcar Vasconcellos, Senador del Partido Colorado, denunció ante la ciudadanía la injerencia que comenzaban a tener las Fuerzas Armadas en el plano político; esa injerencia que se transformó en un derrocamiento de la democracia y de las libertades.
El Presidente Bordaberry no hizo esperar su respuesta, y con carta fechada el 2 de febrero, contestó al legislador Batllista: “He confirmado una y otra vez, y lo reitero en ésta oportunidad, que no será con mi consentimiento que el país se apartará de su tradición democrática, y reafirmo una vez más la voluntad de cumplir con el mandato de entregar el poder sólo a quien determine la voluntad soberana del pueblo”.
La carta tranquilizó momentáneamente a la opinión pública, la que se vio agitada nuevamente el día 6 de febrero, tras la renuncia del Ministro de Defensa Dr. Malet, al estar en desacuerdo con el Presidente y los comandantes en jefe del Ejército y la Aviación, sobre la forma de contestar la carta del Dr. Vasconcellos. Pero no sólo el Dr. Malet se plantó ante la mencionada actitud; también se opuso al método planteado por lo mandos citados, reivindicando la obligada lealtad a las instituciones, el C/A Juan José Zorrilla, Comandante en Jefe de la Armada.
La respuesta se hizo pública el día 7; las FF.AA. se sentían víctimas de una “concertada maniobra política que persigue, entre otros objetivos, desprestigiar a las FF.AA. ante la opinión pública”; considerándose al Dr. Vasconcellos como “portavoz de una conjura de sectores partidarios en base a la posibilidad de ganar prestigios o caudal electoral”. En esa respuesta, fue estampada la idea fundamental de la llamada “doctrina de la Seguridad Nacional”, que buscaba atribuir a las FF. AA., la preservación del país, inmiscuyéndose hasta en la moral y estilo de vida.
Bordaberry creyó calmar las turbulentas aguas, designando al Gral. Antonio Francese, como nuevo Ministro de Defensa. La idea no fue consensuada, provocando el acuartelamiento del Ejército y la Aviación; mientras que el Presidente y Francese, le ordenaron al C/A Zorrilla, hacer lo mismo en la Ciudad Vieja; copándose a su vez por parte del Ejército, Canal 5 y otros medios de comunicación. Era el 8 de febrero. Los temores, no habían sido infundados.
El viernes 9, el Ejército y la Fuerza Aérea, emitieron el Comunicado Nº 4, que pasó a ser el programa político del militarismo. Al día siguiente, al considerar insuficientes los 19 puntos del Comunicado anterior, se emitió el Nº 7, que profundizó la inmoral y atroz puñalada a la democracia.
Ante la indiferencia de muchos; el sorprendente apoyo de parte del Frente Amplio y de la central obrera CNT, que veían en la lucha contra la “oligarquía”, un punto de encuentro con unas Fuerzas Armadas que, de tomar el poder, podrían instaurar un gobierno cívico-militar al estilo peruanista del Gral. Velasco Alvarado; renunció Zorrilla, bastión de la defensa institucional. La primera parte de la peripecia culminó el 12 de febrero en la base de Boiso Lanza, donde se acordó la incorporación de las Fuerzas Armadas a la estructura de gobierno. El Golpe de Estado estaba técnicamente dado. Bordaberry continuaba siendo Presidente, pero había entregado el poder.
La Dictadura fue consecuencia directa de la subversión guerrillera. Ésta, surgió contra la democracia en 1963, en pleno gobierno Blanco; no contra el totalitarismo; dándole al mismo, la excusa ideal para hacerse con el poder político.
A 45 años de aquellos sucesos, las nuevas generaciones debemos conocerlos, para tratar con toda nuestra fuerza y convicción, de no cometer los mismos errores, y que nunca jamás, nuestra tierra viva las barbaridades que los prosiguieron. Tenemos el deber de hacer memoria de verdad, para ambos lados.
Pero no olvidemos que, cuando la indiferencia, el servilismo y la falta de compromiso, son más fuertes que el amor a nuestra nación, las horas de la libertad están contadas. En eso se basó, la denuncia de Don Amílcar.

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NO SE PUEDE MULTIPLICAR LA RIQUEZA DIVIDIÉNDOLA

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Hace algún tiempo, mi abuela, que hoy cuenta con 92 venerables años, me contó un cuento que encerraba una moraleja nada despreciable de tener en cuenta en los días actuales. Se trataba de una discusión entre un padre y una hija, cuyas diferencias políticas parecían irreconciliables, como sucede en numerosas familias compatriotas. Decía así: “Una universitaria cursaba el último año de sus estudios. Como suele ser frecuente en el medio universitario, la chica pensaba que era de izquierda y, como tal, estaba a favor de la distribución de la riqueza. Tenía vergüenza de su padre, un empresario exitoso. Él era de derecha y estaba en contra de los programas socialistas. La mayoría de sus profesores le habían asegurado que la de su papá era una filosofía equivocada.
Por lo anterior, un día ella enfrenta a su padre. Le habló del materialismo histórico y la dialéctica de Marx tratando de hacerle ver cuan equivocado estaba al defender un sistema tan injusto. En eso, como queriendo hablar de otra cosa, su padre le preguntó: -¿Cómo van tus estudios? –Van bien –respondió la hija, muy orgullosa y contenta-. Tengo promedio de 9, hasta ahora. Me cuesta bastante trabajo, prácticamente no salgo, no tengo novio y duermo cinco horas al día, pero, por eso ando bastante bien, y voy a graduarme a tiempo.
Entonces el padre le preguntó: -Y a tu amiga Melisa, ¿cómo le va? La hija respondió muy segura: -Bastante mal, Meli no se exime porque no alcanza el 6, apenas tiene 4 de promedio. Pero ella se va a bailar cada semana, pasea, fiesta que hay está presente, estudia lo mínimo, y falta bastante… no creo que se reciba este año.
El padre, mirándola a los ojos, le respondió: -Entonces habla con tus profesores y pídeles que le transfieran 2.5 de los 9 tuyos a ella. Esta sería una buena y equitativa distribución de notas, porque así las dos tendrían 6.5 y se graduarían juntas.
Indignada, ella respondió: ¡¿Estás borracho?! ¡Me rompo el alma para tener 9 de promedio! ¿Te parece justo que todo mi esfuerzo se lo pasen a una vaga, que no se esfuerza por estudiar? Aunque la persona con quien tengo que compartir mi sacrificio sea mi mejor amiga… ¡¡No pienso regalarle mi trabajo!!
Su padre la abrazó cariñosamente y le dijo: ¡Bienvenida a la derecha!
Moraleja: Todos somos rápidos para repartir lo que es ajeno. Este mensaje es muy cortito, tremendamente claro y se aplica 100% a nuestra realidad social.
El mismo esta en consonancia con el pensamiento del reconocido predicador norteamericano, Dr. Adrián Rogers, quien expresó una idea que hoy, se encuentra latente en la discusión general y más vigente que nunca: qué país queremos y sobre qué bases.
Rogers sostuvo: “Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona debe haber trabajado para ello, pero sin recibirlo… El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a otra persona”. “Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso… mi querido amigo… es el fin de cualquier Nación. No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola”.

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EL DECÁLOGO DE ABRAHAM LINCOLN

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Hace algún tiempo, un amigo me pasó un audio sumamente interesante, a raíz de una conversación que mantuvimos respecto a la situación política, económica y social del Uruguay, que creemos que hoy más que nunca, encierra una sensata y para nada despreciable síntesis, de muchos ítems que hemos perdido como país.
En dicho audio, se marcaban algunas pautas que han servido a los Estados Unidos a convertirse en la potencia que es, en varios sentidos. Sin desear ser iguales a los americanos del norte, pues nos separan tradiciones, visiones del mundo y de la vida misma, en muchísimos puntos; nos gustaría compartirlo con ustedes, pues entendemos que lo importante es el mensaje y la idea misma.
Comienza así: “¿Sabe usted dónde está el secreto de los norteamericanos? Es muy sencillo. Hace más de 150 años, aprendieron algo que en Latinoamérica pareciera que no aprendimos ni queremos aprender. Son sólo diez simples premisas, es el Decálogo de Abraham Lincoln:
1-Usted no puede crear prosperidad, desalentando la iniciativa propia;
2-Usted no puede fortalecer al débil, debilitando al fuerte;
3-Usted no puede ayudar a los pequeños, aplastando a los grandes;
4-Usted no puede ayudar al pobre, destruyendo al rico;
5-Usted no puede elevar al asalariado, presionando a quien paga el salario;
6-Usted no puede resolver sus problemas, mientras gaste más de lo que gana;
7-Usted no puede promover la fraternidad de la humanidad, admitiendo e incitando el odio de clases;
8-Usted no puede garantizar una adecuada seguridad, con dinero prestado;
9-Usted no puede formar el carácter y el valor del hombre, quitándole su independencia e iniciativa;
10-Usted no puede ayudar a los hombres, realizando por ellos permanentemente, lo que ellos pueden y deben hacer por sí mismos”.
A esto podríamos agregar otra lección del gran Estadista y Presidente Abraham Lincoln: “Un político puede engañar a unos todo el tiempo, y puede engañar a todos por algún tiempo; pero, lo que no podrá lograr, es engañar a todos, todo el tiempo”.
Uruguay atraviesa por un indiscutible período de descreimiento del sistema político, por parte de la ciudadanía. Los últimos acontecimientos vividos la semana pasada, donde miles de compatriotas se autoconvocaron al margen de las instituciones imperantes (políticas, gremiales, sociales) para reivindicar anhelos y derechos; habla por sí sólo de la falta de liderazgos.
Los diez puntos o máximas, o como quiera llamárselas, constituyen un ideal en el cual, más allá de las idiosincrasias propias de cada nación, son pautas a tener en cuenta, para intentar dar un primer paso en la búsqueda de una solución –ni inmediata ni mágica-, a una honda problemática que planea sobre la vida política (en el sentido amplio), como es la dejadez moral, gran impulsora de otros muchos males.
En los últimos años, hemos sido testigos de cómo, de forma gradual pero a paso firme, los más simples valores (trabajo, respeto, esfuerzo, meritocracia, etc.) han caído en un desuso atroz, fomentado por el poder, al basarse éste en el credo de qué, cuanto más ignorante se es, cuanto más dependencia se tiene del Estado y cuanto más se pueda quitarle al que genera la riqueza para “redistribuirla”, se consigue una igualdad que más que igualdad se constituye en la mayor de las torpezas e ineficacias: el igualar hacia abajo, cercenando de esa forma el futuro del país.
Ese miope concepto, procura el alistar a una importante cantidad de acólitos, a quienes se convence de que, quien se esfuerza, se esmera, trabaja, se supera, progresa y se eleva en la vida; es el causante de sus frustraciones y por ende, debe de ser castigado.
Estamos convencidos que la batalla contra tanta mediocridad, puede ser ganada. Nuestro aporte para empezar a lograrlo: el Decálogo de Abraham Lincoln.

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UN AUTÉNTICO FIN POLÍTICO

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Escuchando con atención las palabras del flamante Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Enzo Benech, al momento de su asunción; se nos presentó un dilema serio, que es el de no saber a ciencia cierta, si los jerarcas del gobierno viven en una realidad paralela, o simplemente son necios.
Una vez más apareció la incoherente y ridícula muletilla utilizada cuando se desea deslegitimar las luchas de los que piensan distinto: “esto tiene fines político”.
Pero obvio, señores, que tiene un fin político en sí mismo. Porque todos, absolutamente todos los problemas y temas que hacen a la vida de una sociedad, son políticos. Por favor. Dejemos de una buena vez de ser tontos y elevemos el nivel de la argumentación.
Otra cosa muy diferente, es que se encubran intereses partidarios y electorales, utilizando la coyuntura para acarrear simpatías para su causa. Ahora, pregunto: ¿qué partido político no lo ha hecho?; ¿está mal que se intente marcar las diferencias con el reclamado?; ¿por qué siempre la respuesta más fácil es la de atribuirle al contrario malas intenciones en vez de pensar que a lo mejor puede aportar soluciones?
Recordemos que, el actual partido de gobierno, en la crisis del 2002, abrazó con una fuerza inusitada la legítima lucha de los agropecuarios, fuertemente golpeados por aquellos sucesos, y que muy buenos réditos sacaron de ello, amén de actuar, por cierto, con una mala leche que no se ve hoy en día, por parte de los integrantes de la oposición. Eso en cuanto a la arena política.
Por otro lado, nos parece que el afán de algunos (no todos los integrantes del gobierno piensan igual), en socavar y menospreciar el espíritu de la movilización espontánea -porque eso es lo que es-, es paupérrimo; siendo que han apoyado otro tipo de movimientos que –si bien tienen todo el derecho a ser escuchados-, no son lo suficientemente significativos en cantidad de acólitos, ni representativos de un gran segmento social.
Sin embargo, lo que ha convocado a la ciudadanía (productores, comerciantes, profesionales, trabajadores de varios rubros, etc.), no es otra cosa que el lógico deseo de ser tenidos en cuenta y tomados en serio por su gobierno, se lo haya votado o no. Es atender los fidedignos reclamos de los mayores sectores del país –campo y comercio, con todo lo que ello implica-, de los cuales, por si no se enteraron, vive la inmensa mayoría de uruguayos, salvo quienes trabajan en el Estado, quienes también, se ven de cierta forma tocados por las mismas problemáticas contra las que aquéllos pelean.
Ese permanente ninguneo, al que inmediatamente se sumó el nuevo Ministro, nos revela la falta de respuestas y la poca imaginación y menor cintura política que reina en la Torre Ejecutiva.
La perimida idead de que existe un complot internacional de la derecha vernácula, ha caído por sí misma, al ser muchos de los participantes de dicha “conjura”, compatriotas que manifestaron haber apoyado al partido gobernante en más de una oportunidad.
Ni se desea desestabilizar al gobierno, ni se pretende prender fuego la pradera, aunque haya algunos pocos – tanto de un lado como del otro -, que lo esperen con ansiedad. Pero creamos, en honor a la verdad, de que son un puñado, que no lograran que esta real y patriótica, por qué no decirlo, manifestación popular, pierda su esencia.
En el día de mañana, muchos compatriotas se nuclearán en Durazno, tras un fin común: defender al país, desde su perspectiva. Esa perspectiva (quizás distinta según con el cristal con el que se la mire), es por la que pelean los docentes, los bancarios, los empleados municipales, los de la construcción, los públicos.
Deseamos que todo transcurra con la tranquilidad y tolerancia debida; y que podamos enfrentar las diferencias con altura y cordura.
Deseamos que nuestro gobierno, demuestre tener la suficiente calidad, como para entender que lo que está sucediendo en el afable terruño, no es en contra suyo, sino que es a favor del Uruguay de todos, ejerciendo el tradicional derecho a reunirse en Cabildo Abierto, esencial atributo que nos legó el Gral. Artigas. Instancia que se constituye, obviamente, por ser consecuencia directa de vivir en una República, en un auténtico fin político.

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AL CAMPO DE LA PATRIA, SALUD

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Que el campo estallara, era de esperarse. No nos puede tomar de sorpresa que el principal sector productivo del país -mal que le pese a muchos ignorantes de la historia y esencia nacional-, alzara su voz en contra de las altísimas tarifas, precios (el combustible es el más alto de la región), impuestos y todo lo que signifique recaudación confiscatoria a la que nos tiene sometido – a todos- este gobierno auténticamente neoliberal.
Hemos optado por no enojarnos, ni siquiera molestarnos, cuando escuchamos tantas sandeces y ridiculeces, provenientes de personas (del interior y de la capital), que opinan de una realidad que les es ajena in totum, pero contra la cual despotrican y arengan cual eruditos, sin siquiera tomarse la molestia, por honestidad intelectual, de comprenderla.
Tantas veces fuimos testigos en nuestros años de estudiantes universitarios, cómo, desde una malintencionada manipulación, ciertos sectores de la sociedad, han intentado una y otra vez, estigmatizar al campo y a sus trabajadores (empleados y patrones, de los cuales la mayoría trabajan a la par, eh, a no confundirnos), adoctrinando a la juventud en la obtusa idea de que el campo representa la oligarquía opresora de los derechos sublimes de la clase trabajadora, dividiendo o agrandando una perimida concepción de que la ciudad y el campo, son antagonistas irreconciliables. Por favor. Se han quedado en la noche de los tiempos.
Uruguay fue, es y será hasta el fin de su existencia: agropecuario. Por imposición de la naturaleza, de la Divina Providencia o de lo que se quiera creer. No tenemos ni tendremos otra mayor y mejor actividad en la historia de la humanidad, que la de ser selectos y excelentes productores de alimentos. Entiéndase de una buena vez. Es así, y no cambiará.
Cuando, con la bienvenida bonanza, lograda por los favorables precios internacionales de los productos del sector considerado “exagerado” en sus reclamos, se llenaron las arcas del Estado; el sector era alabado y el Uruguay Natural era el orgullo de tirios y troyanos. Pero, cuando las condiciones ya no fueron tan buenas, y la enorme fortuna que ese sector hizo posible reunir, empezó a disolverse (por pésimas administraciones y despilfarros nunca antes vistos), y sin comprender que, en vez de aumentar las cargas, la forma de alivianar la situación (cualquiera lo entiende, sin necesidad de ser economista), era soltar un poco la soga del cuello, y el sector reclamó; ah, no señores, ese sector pasó a ser vendepatria, perjudicial a los intereses turísticos y desestabilizador de las instituciones.
Ahora; bien que tembló Casa de Gobierno ante la amenaza (para nosotros innecesaria), de bloquear el acceso de alimentos a la zona metropolitana y a los balnearios del Este.
Seremos siempre defensores del diálogo, como mejor manera de alcanzar entendimientos. Estamos convencidos de que así debe de ser. Pero al mismo tiempo, y con la misma contundencia de criterio, consideramos que de vez en cuando, hay que mover el avispero, para que se nos despierte de la modorra, y seamos, todos, testigos de la realidad, la que también es nuestra responsabilidad y de la que formamos parte, ya que hoy, nada nos puede ser, ni nos es ajeno.
Las actuales movilizaciones, representan a miles de compatriotas que sienten en el alma, el ver su ámbito de trabajo en una compleja encrucijada. Nadie, pero absolutamente nadie, tiene el derecho a menoscabar y menospreciar los fidedignos sentimientos de personas que han dejado su vida por una empresa familiar; que han sabido honrar el sacrifico de su antepasados, sabiendo cuidar y expandir el terruño legado, generando riquezas (algunos), si, pero a no olvidarlo, en demasía también para el país.
De la misma manera que defendemos el derecho a toda clase de movimientos (sindicales, sociales, políticos), en reivindicar sus objetivos; defendemos el de quienes ven cerrarse tambos, granjas, chacras, etc. y procuran advertir del peligro que significaría, el despoblamiento de la campaña.
Sabemos que muchos nos preguntarán, como ya lo han hecho, por qué defendemos a los productores; la respuesta será siempre la misma: “Porque todos son iguales ante la ley; ya que no hay otra diferencia entre los Orientales, más que la de los talentos y virtudes”.
Al Campo de la Patria, Salud.

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UN ORIENTAL LISO Y LLANO

Por Dr. Adrián Báez
“Durante el gobierno que me habéis confiado, vuestros destinos dependerán de vosotros mismos. La ley lo hará todo: que el imperio de las instituciones se afiance. No exijáis la perfección ni esperéis que todo sea acertado. Yo no os prometo una carrera de prodigios; y sin embargo, puede obrarlos muy grandes vuestra virtud y sobre todo, vuestra unión: sin éstas no hay orden, no hay patria. Los orientales han acreditado muchas veces que son valientes y ¿por qué dejarían de ser generosos? En un pueblo de bravos nadie invoca la concordia por debilidad; y mi mayor gloria se cifra en presidir ciudadanos libres e independientes” (Discurso de asunción de su primera presidencia en Noviembre de 1830).
De esa manera el General Fructuoso Rivera, inauguraba el primer gobierno constitucional de nuestra historia como Nación independiente, en octubre de 1830, cuando fue elegido primer Presidente de la República.
Personaje polémico si los hay; ha sido una de las figuras más gravitantes en la historia del Uruguay, sea por ser protagonista en las gestas más importantes; sea por su valía de baqueano y caudillo; siendo siempre objeto de fuertes amores y odios.
Nació el 27 de octubre de 1784 (no habiendo seguridad en cuanto al año), hijo de Pablo Perafán de la Ribera, cuyo apellido fue acortado y cambiada la letra “b” por la “v”, y Andrea Toscano o Toscana, ambos de origen argentino. Su crianza transcurrió en el medio rural, donde adquirió su indómita personalidad, la que lo empujaría a sumarse a las huestes artiguistas, demostrando sus dotes militares en la Batalla de las Piedras, el 18 de Mayo de 1811, acrecentando las mismas en la de Guayabos, en enero de 1815.
Luego de la derrota de Artigas en Tacuarembó y su exilio al Paraguay, se enfrentó al Jefe a quien había servido con más sacrificio que nadie. Ya no quedaban muchos para luchar. Los Oribe y Bauzá se habían ido al bando de Buenos Aires en 1817; Otorgués, Lavalleja y Bernabé, se encontraban presos en Brasil desde 1818. Su visión consistía en que sólo manteniendo una fuerza armada propia, algún día se podría recuperar la autonomía de la Provincia. Pacta, entonces, con los portugueses y consolida su posición, desde la que mantendrá contacto con la gente, ejerciendo un permanente padrinazgo, siendo esta etapa de la vida del caudillo, una de las más polémicas.
Unido a la Cruzada Libertadora de 1825, ejerció su liderazgo junto a Lavalleja, llevando al ejército patriota a la victoria de Rincón el 24 de Septiembre de 1825, siendo pieza clave en la de Sarandí, librada el 12 de Octubre del mismo año.
Cuando el poder porteño puso en jaque la autonomía de los orientales, realizó su gran hazaña, insertando la guerra en el corazón del Imperio, al invadir las Misiones Orientales en Febrero de 1828. Cuenta la leyenda que, el General Lavalleja envió al General Oribe a perseguirlo y detenerlo. En esa ocasión, cuando avanzaba por lo que hoy es Rio Grande do Sul, se encontró con las fuerzas brasileñas que intentaron impedir su paso. Hábilmente le dijo al jefe de la partida imperial que, lo que veía a lo lejos, era un ejército del cual él era la avanzada y que si quería evitar una derrota en su foja de servicios, debía dejarlo pasar. Los hombres a los que se refería, en realidad eran los comandados por Oribe, quien al ver que Rivera conversaba con los brasileños, creyó que se estaban uniendo a éstos, por lo que decidió retirarse por considerarse en desventaja. Habiéndose librado de los que le obstaculizaban el paso y de los que lo perseguían, pudo tomar las Misiones y demostrar su poder de negociación o mejor dicho su “viveza criolla”.
Al retorno, se instaló en el río Ibicuy dispuesto a no permitir más concesiones de tierras al Brasil; el gobierno oriental le impuso el acuerdo de Iberé-Ambá, viéndose obligado a retirarse hasta el Cuareim donde fundó la actual ciudad de Bella Unión, llamada entonces Santa Rosa.
Como lo explicó Don Juan Pivel Devoto, lejos de nacer nuestro Estado como una “invención” diplomática, su reconocimiento fue la culminación de 17 años de lucha militar y enormes sacrificios, que habían moldeado un fuerte vínculo nacional entre los ciudadanos de la vieja “Banda Oriental”, devenida después en Provincia” y finalmente en “República” desde el 18 de Julio de 1830.
Cuando en 1845 la clase doctoral que gobernaba la Defensa de Montevideo lo desterró, clase que si bien le temía, también le admiraba, se proclamó al mismo tiempo, el mejor de sus perfiles, para la posteridad: “Id y preguntad desde Canelones hasta Tacuarembó quién es el mejor jinete de la República, quién el mejor baqueano, quién el de más sangre fría en la pelea, quién el mejor amigo de los paisanos, quien el más generoso de todos, quién en fin el mejor patriota, a su modo de entender la patria, y os responderán todos, el General Rivera”.

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MANDELA: CAMPEÓN DE LA DIGNIDAD HUMANA

Por Dr. Adrián Báez
(…) “la celda es un lugar idóneo para conocerte a ti mismo, para indagar con realismo y asiduidad cómo funciona tu propia mente y tus sentimientos.
Al juzgar nuestra evolución como personas, solemos centrarnos en factores externos como la posición social, la influencia y la popularidad propias, la riqueza y la formación. Sin duda, esos parámetros son importantes al evaluar el éxito de uno mismo en cuestiones materiales y es perfectamente comprensible que mucha gente se esfuerce especialmente por cumplirlos.
Sin embargo, los factores internos pueden ser aún más cruciales a la hora de evaluar el desarrollo como seres humanos. La honradez, la sinceridad, la sencillez, la humildad, la generosidad sin esperar nada a cambio, la falta de vanidad, la buena disposición a ayudar al prójimo (cualidades muy al alcance de todo ser) son la base de la vida espiritual de una persona. La evolución en cuestiones de esa índole es inconcebible sin una introspección de tus puntos débiles y de tus errores. Al menos, aunque sólo sirva para eso, la celda te da la oportunidad de analizar a diario toda tu conducta, de superar lo malo y de potenciar lo bueno que hay en ti. A tal efecto, meditar con regularidad (digamos que unos quince minutos al día antes de acostarte) puede resultar muy fructífero. Al principio te puede parecer difícil definir los aspectos negativos presentes en tu vida, pero al décimo intento puede reportar muchas recompensas. No olvidemos nunca que un santo es un pecador que simplemente sigue esforzándose”.
Con estas palabras escritas en una carta, único medio por el cual durante años pudo comunicarse con sus seres queridos, se dirigía a su esposa Winnie Mandela, el 1 de febrero de 1975, desde la cárcel de Kroonstad.
En ella se denota la madurez del futuro estadista, quien prisionero de sus enemigos desde 1962 y por unos largos 27 años, bregó por la paz espiritual que más tarde lo caracterizaría, permitiéndole llevar los destinos de su país, Sudáfrica, por la senda de la reconciliación y el entendimiento. Demostró, desde su silencio impuesto, que se puede defender lo que es correcto, sin importar los obstáculos que haya que sortear.
Una vez libre, el 11 de febrero de 1990, transitó por la alfombra del reconocimiento, otorgándosele en 1993, el Premio Nobel de la Paz; pero quizás, el mayor de los homenajes propiciados, fue el haber sido electo primer Presidente de la Sudáfrica democrática, el 9 de mayo de 1994.
Sin odios ni rencores, preparó a su nación para la vida tolerante en un régimen democrático; tanto afán dedicó a la causa, que no en vano, las Naciones Unidas declararon al día de su cumpleaños, el 18 de julio, como el Día Internacional de Nelson Mandela.
Tras su fallecimiento, el 5 de diciembre de 2013, se erigió en el espejo en el cual podemos ver reflejada la luz del porvenir; habiéndose ganado con creces el derecho al descanso.
Su legado se sintetiza modestamente en estas palabras en las que resumió su idea de libertad: “Deja que la libertad reine. El sol nunca se pone sobre tan glorioso logro humano”. Su vida, a su vez, trascenderá hacia el futuro, de la manera que lo definió sabiamente el Presidente Obama: “Campeón de la dignidad humana”.

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ES HORA DE RESPONSABILIZAR A LOS POLÍTICOS POR SUS ACTOS

Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Dijo Frédéric Bastiat: “El Estado, no lo olvidemos jamás, no tiene recursos que le sean propios. No tiene nada, no posee nada que no tome de los trabajadores”.
Leyendo estas sabias palabras, podríamos entender que bajo un gobierno republicano (de derecha o izquierda), este concepto debería de estar marcado a fuego; más, tratándose de la última parte de la cita, donde se aclara que los dineros adquiridos, provienen del esfuerzo de todos y cada uno de los miles de contribuyentes que, no justamente, aportan al sistema innumerables sumas, provengan del sector que provengan.
Para tener una idea de la poca o prácticamente nula atención que se le presta a dicha máxima –quizás por desconocerla, quizás por considerarla irrelevante-, basta con mirar las cifras que el gobierno frenteamplista (pero que es el de todos los uruguayos), ha malgastado en la subvención de aventuras poco redituables.
El FONDES (Fondo Nacional de Desarrollo), ha “invertido” a troche y moche en dichos fracasados emprendimientos, la suma nada despreciable de 70 millones de dólares. Los ejemplos más salientes han sido la malograda ALAS U, a la que se le aportó 15 millones de dólares -a los que habría que sumarle otros 10 millones por el seguro de paro desde el año 2012 al 2015-, por volar tan sólo durante 10 meses, quebrando recientemente; y la empresa Envidrio, la cual hace un año que se encuentra parada en sus actividades, tras recibir 11,5 millones de dólares.
Las preguntas imposible de no realizarnos son: ¿qué condiciones se solicitan al momento de otorgarse dichos “préstamos”? (si es que se solicitan); ¿existe un estudio previo que habilite el emprendimiento, tanto de la parte privada como de la pública?; ¿cuál sería la modalidad de recupero de dichas sumas, si en realidad hablamos de préstamos?
Sabemos que muchas cooperativas han visto en dicha mano brindada por el gobierno, una salida -por lo menos circunstancial- a una grave problemática de desempleo; pero, también se han dado de bruces con la realidad, cuando las condiciones de competitividad y el mal manejo de las finanzas, les ha jugado en contra, sea por una mala gestión o por la inviabilidad de la idea.
Ante dicha coyuntura, la gente esperanzada (como los funcionarios de la ex Pluna y de la ex Cristalerías del Uruguay), han visto sus sueños hechos añicos; y saben qué, ellos no son los principales responsables si se quiere buscarlos; sin embargo, sí lo es el gobierno (el anterior, gran gestor del Fondo, y el actual por ser más de lo mismo), al no saber decir que no, y aventurarse y hacer aventurar a personas que no buscan otro fin que el de conservar la fuente de sus ingresos; ingresos que por ende, si bien, por un lado, son “otorgados” o mal otorgados, por el otro, son quitados para transitar por sendas muy poco claras, que terminan en rotundos fracasos y dinamitan la fe de aquellos a quienes se dice proteger. Y todo por irresponsabilidad y mucho de demagogia.
Se ha hecho costumbre en los últimos tiempos en Uruguay, sostener que las irregularidades y el mal manejo de los recursos públicos (tanto en el gobierno central, como en las comunas), son errores y pasan por ello.
Si bien algunos de dichos casos –como los dos ejemplos dados y la infaltable Ancap- están en la órbita judicial; lo cierto es que no puede suceder que, quienes tienen el deber de velar por el erario de los ciudadanos, lo administren inescrupulosamente y con total desfachatez, y no sean responsables en lo más mínimo.
Cuando en Uruguay alguien se atrasa en abonar alguna cuenta, cae en el inquisitivo sistema del Clearing, y durante cinco años, estará sancionado, condenado e inhabilitado en su acceso al crédito; en tanto, los gobernantes, despilfarran a piacere nuestros impuestos, y nada sucede.
Por lo tanto, no solamente consideramos que debe de existir la responsabilidad política, sino que también la jurídica y sin remordimientos. De lo contrario, la tan alagada igualdad ante la ley, se transforma en un discurso ridículo y vacío de contenido. Simplemente, entendemos que, ya es hora de responsabilizar a los políticos por sus actos.

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SEÑALES AMBIGUAS EN ASUNTOS TAN SERIOS NO DAN RESULTADO

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Los casos de “corrupción”, o que rayan la misma, han sacudido a los tres principales partidos políticos nacionales, en los últimos tiempos.
En el Frente Amplio, conocida es la triste situación del ex Vicepresidente Raúl Sendic, y el lamentable episodio de su renuncia, la que dio que hablar en el mundo entero, dejando una veta nada despreciable de vergüenza en la larga trayectoria política del país, pero que al mismo tiempo fue –en cierta forma-, un ejemplo de salvaguarda institucional. Sin embargo, no podemos olvidarnos de las denuncias que se encuentran en manos de la Justicia, la que hoy, tiene el camino libre, tras perder Sendic los fueros parlamentarios. Aunque -tengámoslo en cuenta-, el dirigente no fue sancionado de manera alguna por su fuerza política, a pesar de que el informe realizado por la JUTEP y el del Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio, fueron lapidarios.
El Partido Colorado, tuvo el caso Sanabria, que si bien no tocó la cosa pública, al no ostentar el mismo más que la calidad de suplente a una banca de la Cámara de Representantes, también convulsionó la opinión pública, poniendo en tela de juicio hasta a la misma dirigencia del partido, por considerarse que quizás, se podría estar al tanto del mal obrar del dirigente, lo que determinó que, la mismísima Convención Nacional, lo desvinculara de la colectividad. Recordemos que Sanabria, terminó siendo detenido una vez regresado de su corto exilio en los Estados Unidos, para ser sometido al debido proceso como indica la ley.
Más recientemente, la situación del Intendente de Soriano, Agustín Bascou –lo de Ezquerra es un tema muy distinto, por lo personal y distante al quehacer público, y el propio legislador solicitó que se le levanten los fueros para poder someterse a la Justicia-, quien habría comprado combustible para la comuna a la estación de servicio de su propiedad o de la que tenía parte; dividió a la interna nacionalista. Un informe de la Comisión de Ética, resolvió aplicarle una observación; decisión que por cierto, disgustó a muchos blancos. Pero, ahora se sumó el informe realizado por la JUTEP, que al igual que el efectuado en el caso Sendic, no es nada auspicioso para el protagonista, estándose a la espera de lo que nuevamente resuelvan los órganos pertinentes del nacionalismo.
Más allá de las ópticas –pues en estos temas por lo general aparecen varias, cuando debería existir tan sólo una-, lo cierto es que, los dos partidos tradicionales –para bien o para mal, eso lo sabrán dichas colectividades si sus sanciones han sido acorde a lo que deberían ser-, aplicaron amonestaciones; en tanto, el Frente Amplio, se vio aliviado en la responsabilidad que le cabía, al renunciar Sendic, y así no forzar una decisión que, habría sido una clara y buena señal de que por encima de la buena conducta exigida, por más que reconozcamos nuestros errores, no hay nada; y que las reglas aplican para todos y no para ciertos casos, como los de algunos frentistas que osaron contradecir la voz dogmática y fueron disciplinariamente “retados”.
Sendic, hoy por hoy, goza de todos sus derechos partidarios, y de hecho ya comenzó su campaña para volver a lograr un cargo electivo. De su “reto” por sus actitudes indecorosas, nada.
Mientras unos alardean de un actuar firme y ejemplar, pero al momento de aplicarlo, “arrugan”, como se dice vulgarmente; otros –unos un poco más-, actúan.
La ética y la honestidad son cosas serias e importantes; su práctica debe de ser la regla, no la excepción.
El problema no es pertenecer a una entidad impoluta, pues está conformada por hombres y siempre habrá una oveja descarriada; el asunto pasa por cómo enfrentar esos casos, y actuar en consecuencia, con la misma vara que juzgamos cuando sucede en la tienda opuesta.
Si hay corrupción, si existen irregularidades injustificables, que se combatan a más no poder, pero, con un criterio razonable que no deje dudas que se está en contra de dicho obrar, sin importar quién lo realizó; pues dar señales ambiguas en asuntos tan serios, no da resultado.

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UN AÑO SIN FIDEL

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. El pasado 25 de noviembre se cumplió el primer aniversario del fallecimiento de Fidel Castro. Como es lógico, cuando se vive bajo un régimen autoritario y despótico como el cubano, el pueblo salió -o lo sacaron- a las calles de la hermosa isla, para recordar al “magnífico líder”, como dijo un acólito; líder cuya “magnificencia” se sostuvo en nombre de una “revolución” que oprimió, empobreció y aniquiló la libertad de su pueblo durante casi 60 años.
Lamentablemente, continuamos viendo y escuchando a los hipócritas de siempre, romperse las vestiduras por personajes nefasto para la historia del continente americano, como lo fueron el “Che” Guevara y el propio Fidel.
Quienes ensalzan sus “bondades” bañadas de sangre, nunca vivieron, ni jamás vivirían bajo una bota tan pesada, como con la que dichos individuos sometieron a miles de compatriotas suyos y de otros; he ahí la mayor hipocresía.
Los que proclaman a los cuatro vientos la humanidad de la ideología comunista y socialista de la vieja guardia –reconozcamos que dichos partidos en otras partes del mundo evolucionaron a una concepción democrática fidedigna o a sí lo han venido demostrando-, lo pueden hacer viviendo en sistemas democráticos en los cuales, por más disparatadas que sean sus argumentaciones, tienen derecho a decirlas con absoluta libertad.
No escribimos estas líneas para recordar esa falsa historia sobre dichos individuos; lo hacemos para recordar sí, la historia que pocos cuentan o divulgan, y que los obnubilados por tiempos de guerrillas, no reproducirán jamás, unos por desconocerla, otros por avalarla.
Respecto a Fidel Castro, ese carismático dirigente –por qué no decirlo-, ídolo de la ultra izquierda mundial, llegó al poder en 1959 tras derrocar a otra dictadura, la de Batista, pero se olvidó de llamar a elecciones libres durante 60 años, autorizando a presentarse a los “comicios”, a un único partido político, al suyo, el comunista.
Durante estos años, hubieron alrededor de 8.000 asesinatos de opositores, entre quienes se encontraron ex camaradas de armas; amén de la innumerable cantidad de presos políticos, algunos ya muertos y otros que continúan encerrados en las mazmorras hasta la actualidad; todos ellos (los asesinados y los presos políticos), juzgados por tribunales en cuyas audiencias –si las hubo-, existió de todo, menos el debido proceso legal.
Por lo tanto, creemos que lo que se debe de recordar, son las atrocidades cometidas por dicho autócrata, quien supo, indudablemente, hechizar a los crédulos de antes y a los de hoy, con un discurso cautivador como extenso, donde se las ingenió para convencer a los oyentes de todos lados, que los males del mundo radicaban en aquellos que pensaban diferente a ellos – a él en realidad-, y que todo accionar valía y era legítimo, para defender e imponer su visión del mundo.
Se las ingenió para que las comparaciones con personajes tan detestables y malignos como él, lo exaltaran como un apóstol de la “libertad”, cuyo accionar impulsó a defenderla contra los malvados, debiendo, en nombre de aquella, emplear medios poco ortodoxos, pero justificables.
Mientras a Augusto Pinochet se lo acusó de maldito opresor, genocida asesino, de títere yanqui, etc., etc., cosas que sin duda son ciertas; a Fidel Castro se lo vivó, desmintiendo las represiones denunciadas como falacias y mentiras de los fascistas; y al grito de “Viva la Revolución Cubana”, refrendaron –no con el voto, obvio-, 61 años de dictadura, con más 8.000 muertos y un millar de torturados y desaparecidos; hechos estos que también son verídicos.
Una vez más, la doble moral y el equivocadísimo concepto en el que muchos han caído en los últimos tiempos, al pensar de que las muertes, las torturas, las desapariciones, los presos políticos y todo tipo de violación a los derechos humanos, lo son, cuando se cometen contra unos, y no contra otros; se transformó en la gran victoria de los dictadores, quienes mantienen su poder al dividir y oprimir, aún cuando ya no están. Así estamos, a un año sin Fidel.

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UNA JOVEN DE 14 AÑOS NOS PIDIÓ PRESTADO UN LIBRO DE HISTORIA

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. En tiempos en los que, lamentablemente, la cultura ha pasado a ser la excepción en el bagaje de herramientas de una persona –o por lo menos así se presume ante tanto así nomás-; dónde la juventud se ha ganado el mote de indiferente y desinteresada, en una clara alusión a su rechazo a todo lo que tenga que ver con “la formación”, que indudablemente conlleva –o así debería de ser-, ciertas responsabilidades; con una tecnología que avanza a pasos agigantados y cada vez aísla a sus consumidores en mundos paralelos al real, sumergiéndolos en horas y horas de estrepitoso chateo, navegar y teclear; que una adolescente de 14 años nos solicite prestado un libro de historia nacional, sorprende y al mismo tiempo nos indica lo prejuiciosos que solemos ser al generalizar, en vez de detenernos a ver que no todo es igual, ni está supuestamente perdido.
Pero, más allá del grato momento que la joven Isabella nos hizo pasar al preguntarnos si teníamos un libro y si se lo podíamos prestar; la satisfacción mayor, fue a raíz del temario que éste trata, y lo que representó y representa para la historia, el autor.
El libro en cuestión es uno de los más leídos en los últimos años, y hace mención a los tiempos oscuros de la vida política de nuestro Uruguay; se trata de “La Agonía de una Democracia”, escrito por el expresidente, Dr. Julio María Sanguinetti.
Podrán preguntarse el por qué de tanto asombro; y la respuesta que recibirán es que: durante tanto tiempo, se ha tergiversado la historia nacional y se ha vapuleado tanto a muchos compatriotas que hicieron más que muchos por recuperar la vigencia de las instituciones democráticas, que ante una veta de luz, la que nos demuestra que los tiempos están cambiando, y que los mismos podrán gozar de una juventud dispuesta a indagar y a no dejarse influenciarse –ni de un lado, ni del otro-, a través de su sola e imprescindible curiosidad intelectual; no podemos, a riesgo de pecar de esa misma indiferencia que adjudicamos, dejar de sentirnos contentos y efusivos.
También, es bueno recalcar que, la política, está siendo pausada, pero firmemente renovada, lo que también satisface. Los partidos tradicionales, los tan denostados partidos tradicionales, lograron llevar a las urnas a miles de jóvenes de todos los rincones de la República, para que elijan a sus pares y sean al mismo tiempo electos; con una fuerza de compromiso admirable, que ojalá muchos adultos pudieran, quisieran o lograran emular.
No queremos creer y rechazamos concienzudamente la idea de que todo está perdido (aunque a veces no parezca), y que las nuevas generaciones nada de bueno traerán; sabemos que existe una fuerza joven y vibrante en cada punto cardinal del país, que con su esfuerzo en el estudio y/o el trabajo, con su compromiso en diversas instituciones sociales y con su sólo deseo de superación, serán las semillas fundamentales a germinar en un futuro que ya está, y que promete muchísimos retos.
Quizás, a muchos de ustedes les habrá pasado y no les sorprenda nuestra experiencia, -y permítasenos dudar de que haya ocurrido en más de una oportunidad-; pero, es que no podemos no compartir esta alegría -pues eso es lo que es realmente-, de que una jovencita de apenas 14 años nos haya hecho el pedido que nos hizo, porque le interesa saber y aprender al respecto.
“Una biblioteca satisface cualquier estado del alma”, dijo el Príncipe de Talleyrand; por eso, a ella, Isabella, que también nos manifestó ser lectora de éste medio, le dedicamos estas líneas; que no buscan más que desearle que no afloje en su interés por la lectura, más allá de la temática o materia que le atraiga, y del pensamiento que hoy forje o llegue a forjar mañana; al mismo tiempo, agradecerle por esa gratísima sorpresa, pues no todos los días, podemos decir que una joven de 14 años nos pidió prestado un libro de historia.

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CIEN AÑOS DE LA CONSTITUCIÓN QUE DEMOCRATIZÓ LA POLÍTICA NACIONAL

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. En noviembre de 1917, fruto de un pacto político entre batllistas y nacionalistas, cuyas

Adrián Baez.

Adrián Baez.

negociaciones se llevó adelante por reconocidos dirigentes de ambas colectividades y que se dio a conocer como “Pacto de los 8”; se plebiscitó por primera vez una reforma constitucional, que dejó su marca hasta nuestros días y sirvió de inicio a la cultura de acuerdos políticos en el país, transformándose en la primera Carta Magna producto del accionar de los partidos políticos nacionales, al haber sido la de 1830, establecida por el Imperio del Brasil y Argentina, con el arbitraje de Gran Bretaña.
Algunas de las modificaciones más importantes que se realizaron a la Constitución de 1830, fue el cambio de la denominación del país; ya en su artículo 1, dejó de llamarlo como el “Estado Oriental del Uruguay”, para nombrarlo “República Oriental del Uruguay”. Luego, instaló algunos cambios tan profundos, como por ejemplo, la separación de la Iglesia y el Estado, dejando de ser la Católica Apostólica Romana la “religión oficial”, y estableció que todos los cultos religiosos son libres en el país, al tiempo que el Estado no sostiene ninguna creencia.
Por otro lado, la reforma más controvertida, fue pactar una presidencia y un colegiado simultáneamente. Habría un Presidente de la República, cuyas tareas serían las de un Jefe de Estado, teniendo bajo su órbita a las fuerzas armadas, la seguridad interior y las relaciones exteriores; y un colegiado llamado Consejo de Administración, que desempeñaría la tarea más ejecutiva: comercial, industrial, cultural y educativa; integrado proporcionalmente por los dos partidos más votados. La nueva Constitución entró en vigencia el 1° de marzo de 1919, cuyas consagraciones democráticas esenciales fueron: el voto secreto, la representación proporcional y la eliminación de la pena de muerte. También, incluyó el derecho del hábeas corpus, por el cual una persona pasaba a tener el derecho a comparecer ante un juez para determinar la legalidad de su arresto. Para lograrse dicha reforma, se tuvo que atravesar un largo y tortuoso camino, ya que la Constitución de 1830, estableció un mecanismo muy exigente, que demandaba el acuerdo de tres períodos de gobierno consecutivos para poder modificarse. Como un entendimiento político de tal magnitud era difícil de alcanzar, los dirigentes de la época tuvieron la idea de acordar una reforma estrictamente para cambiar el mecanismo de reforma, o sea, cambiar la forma de cambiar la Constitución.
Pero también, existió un duro enfrentamiento en las internas de los dos partidos tradicionales; principalmente entre quienes apoyaban las ideas de Batlle y Ordóñez de establecer un Ejecutivo colegiado al estilo de Suiza, y la secularización del Estado; y quienes no. Esto llevó a que se llegara a una transacción que conformara a ambos sectores (mezclados entre sí), de la que resultó la contemplación de dichas ideas y las solicitadas por los la mayoría de los blancos, como la descentralización y defensa de la pureza del sufragio, el voto secreto y obligatorio, la inscripción obligatoria en el registro, y el derecho a ser elegible, condición sumamente vedada en la anterior Constitución.
Las discrepancias políticas generadas en la convivencia del Presidente y el Consejo, pudo haber sido una de las causas del Golpe de Estado de 1933, a juicio de algunos historiadores; tema discutible, pero que no debería descartarse. Si bien muchos facultativos entienden que la Constitución de 1934 (aprobada por medio de plebiscito en plena dictadura Terrista), es más revolucionaria, al establecer prácticamente el modelo actual, y aportar derechos de segunda generación, como la huelga; la de 1917, fue un gran paso hacia un aggiornamento fundamental, que marcó el comienzo de la participación ciudadana en la vida política del Uruguay, volviéndolo un terruño fuertemente politizado, esencia misma de nuestra idiosincrasia.
Por eso, consideramos compartir algunas líneas al respecto, y homenajear, de alguna manera, los cien años de la Constitución que democratizó la política nacional.

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EL TLC CON CHILE ¿OTRO TREN QUE VEMOS PASAR?

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. El TLC (Tratado de Libre Comercio) con Chile, se firmó entre ambos gobiernos en octubre del año pasado, encontrándose en estos momentos en discusión en los parlamentos de dichos países, para lograr la ratificación del mismo.
En Uruguay, algunos sectores de la coalición oficialista Frente Amplio, como el sector que lidera el expresidente José Mujica (MPP), el Partido Comunista o el sector Casa Grande, han planteado objeciones para dar el voto a favor en el Parlamento.“A esas voces discrepantes, se sumó la de la Vicepresidente de la República, Lucía Topolansky, quien aseguró que Uruguay “no depende demasiado” de una ratificación del TLC que firmó con Chile, ya que el intercambio entre las dos naciones “no es algo voluminoso”.“Por su parte, el Canciller de la República, Rodolfo Nin Novoa, defendió el TLC, manifestando que “es un buen tratado, que tiene temas muy importantes” y que incluye aspectos de preservación ambiental, anticorrupción y transparencia, entre otros. “Me parece que es un tratado lleno de beneficios para Uruguay, porque ordena, no desregula, regula las normas de comercio. Me parece que no votar este tratado es una pésima señal para Uruguay, con un pronóstico muy malo para toda su inserción internacional”, sentenció el ministro.“En cuanto a la fuerte resistencia que le impone su propia coalición partidaria, con la cual no es la primera vez que se enfrenta, recordemos la no firma del TISA, o la no firma del TLC con China, nada más y nada menos; el jerarca expresó que “Al país lo complicaría mucho. Lo complica porque este es un precedente que queda en la historia de los tratados de comercio. Después los países van a decir: “¿Un tratado con Uruguay? ¿Para qué? Si te gastás, hacés las reuniones, viajás, discutís, acordás, y después en el último momento te dicen que no”.
Pero lo que más preocupa, es la necedad que ostenta a más no poder el Frente Amplio, cuando en temas similares -como la instalación de inversiones a cualquier precio (UPM), sin previa consulta con la oposición que representa a la mitad del país-, en asuntos que hacen al futuro de Uruguay, se encolumnan firmemente, no dándose cuenta –o no queriéndosela dar-, que son piezas de un mismo engranaje.“”Me extraña que una fuerza política que está en el gobierno, con mayoría parlamentaria, niegue la posibilidad de llevar adelante acciones que emprendió el Poder Ejecutivo y que son beneficiosas para el Uruguay”, manifestó el canciller, y tiene toda la razón.
La oposición ha vertido una sabia y coherente intención de apoyar al gobierno con los votos necesarios para que el objetivo sea alcanzado; sumando esfuerzos con aquellos legisladores oficialistas que comprendan que se está ante una política de Estado necesaria, y no en un tira y afloje de niños berrincheros en el recreo de la escuela.
A estas alturas, los sectores reaccionarios de la izquierda nacional, no pueden desconocer la realidad, continuando enfrentándose con viejos fantasmas perimidos, como lo es la hipócrita lucha contra el sistema de mercado. Con dicha actitud, ya le han hecho perder al Uruguay ilimitadas oportunidades de progreso sostenido y fidedigno, que no fue conseguido con los “socios” ideológicos (Venezuela y la Argentina de los Kirchner), pues sus modus operandi a la vista está que cayeron en el fracaso más profundo; pero sí podrían lograrlo, con la apuesta al hoy y con él al mañana, incorporándose a una carrera imprescindible para que no tengamos que reprocharnos como sociedad el no animarnos a tomar nuestro destino en nuestras propias manos.
Esperamos que, el Presidente Tabaré Vázquez y su gobierno, no prefieran darle la espalda a dicha oportunidad, con tal de no tener que recibir el respaldo de la oposición; deseamos que, no tengamos que hacernos lo que sería una penosa pregunta, la que tememos terminaremos haciéndonosla: el TLC con Chile ¿otro tren que vemos pasar?“

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EN EL TRABAJO ESTÁ SU PORVENIR…

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. De acuerdo a lo informado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el desempleo se ubicó en 7,8% – dos décimas de punto porcentual más que en julio, cuando se registró un 7,6 %-.
Dichas cifras, demuestran que nos encontramos (al mes de agosto de éste año, momento en el cual se efectuó la encuesta), ante el nivel más bajo de empleo de los últimos 10 años, luego de cuatro meses consecutivos a la baja; lo que traducido a números contantes y sonantes, significa que 136.700 uruguayos buscaban un empleo y no lo encontraron.
Si se compara con el mismo mes del año anterior, la tasa de desempleo para el total del país subió un punto porcentual, ya que en agosto de 2016 el valor fue de 7,7 %; en tanto, la tasa de empleo en agosto para el total del país fue de 56,8 %, cifra que marcó una diferencia de 1,5 puntos porcentuales respecto al mes anterior, cuando fue de 58,3 %.“Otro dato importante –para nosotros, los uruguayos del interior-, es que mientras el desempleo se redujo en Montevideo (ubicándose en un 7,3%), el índice creció en el resto del país (8,2 %); al mismo tiempo que, la tasa que indica qué porcentaje de la población en edad de trabajar tiene efectivamente un empleo, descendió a 56,8%, la menor en 10 años, debiéndonos retrotraernos al mes de febrero de 2008, para encontrar un dato tan bajo de empleo (56,4%).
El deterioro del empleo, que se constata en la pérdida de 20 mil puestos de trabajo en el último año, circunstancia que, para un país como Uruguay, cuya demografía es estática, con una población envejecida, con una juventud que no posee las herramientas necesarias para enfrentarse a un mundo cada vez más cambiante y desafiante, nos preocupa y mucho.
A lo ya mencionado, sumémosle que, el futuro, ya se está haciendo sentir por estos lares; y que la tan anunciada robotización, esa que solamente veíamos posible en las ingeniosas y grandilocuentes películas de ciencia ficción de Steven Spielberg, es una realidad universal que afectará –mal que nos pese y no nos convenza-, cada vez más a la masa trabajadora, de todos los estractos sociales.
Pero, tampoco nos olvidemos de algo fundamental, y que mucho hemos mencionado en éste espacio, que es el aggiornamento de la educación, ante las múltiples necesidades que la modernidad (que avanza a pasos agigantados), nos impone arbitrariamente, sin darnos otra opción, más que la de aceptar las reglas del juego y adherirnos al “progreso”, bajo apercibimiento de quedarnos varados al costado de la historia.
El gobierno, por supuesto que es el primer responsable de la carencia de oportunidades del hoy; pero, al mismo tiempo, no deja de ser víctima de un mañana que llegó, y que exige a gritos que sea todo un país (Uruguay), el que aúne esfuerzos, primero, para comprender el mundo en el que vivimos; segundo, para emprender la enorme e imprescindible labor, de salvaguardar la tarea que más dignifica al hombre, como claramente nos lo enseña el lema de nuestro Salto, y que tan bien reza en su Escudo como faro guía; ya que no existió, ni existirá idea o principio más elemental y verdadero que ese: “En el trabajo está su porvenir…”.

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BATALLA DEL RINCÓN

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. De acuerdo a lo informado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el desempleo se ubicó en 7,8% – dos décimas de punto porcentual más que en julio, cuando se registró un 7,6 %-. Dichas cifras, demuestran que nos encontramos (al mes de agosto de éste año, momento en el cual se efectuó la encuesta), ante el nivel más bajo de

Adrián Baez.

Adrián Baez.

empleo de los últimos 10 años, luego de cuatro meses consecutivos a la baja; lo que traducido a números contantes y sonantes, significa que 136.700 uruguayos buscaban un empleo y no lo encontraron. Si se compara con el mismo mes del año anterior, la tasa de desempleo para el total del país subió un punto porcentual, ya que en agosto de 2016 el valor fue de 7,7 %; en tanto, la tasa de empleo en agosto para el total del país fue de 56,8 %, cifra que marcó una diferencia de 1,5 puntos porcentuales respecto al mes anterior, cuando fue de 58,3 %.“Otro dato importante –para nosotros, los uruguayos del interior-, es que mientras el desempleo se redujo en Montevideo (ubicándose en un 7,3%), el índice creció en el resto del país (8,2 %); al mismo tiempo que, la tasa que indica qué porcentaje de la población en edad de trabajar tiene efectivamente un empleo, descendió a 56,8%, la menor en 10 años, debiéndonos retrotraernos al mes de febrero de 2008, para encontrar un dato tan bajo de empleo (56,4%).
El deterioro del empleo, que se constata en la pérdida de 20 mil puestos de trabajo en el último año, circunstancia que, para un país como Uruguay, cuya demografía es estática, con una población envejecida, con una juventud que no posee las herramientas necesarias para enfrentarse a un mundo cada vez más cambiante y desafiante, nos preocupa y mucho. A lo ya mencionado, sumémosle que, el futuro, ya se está haciendo sentir por estos lares; y que la tan anunciada robotización, esa que solamente veíamos posible en las ingeniosas y grandilocuentes películas de ciencia ficción de Steven Spielberg, es una realidad universal que afectará –mal que nos pese y no nos convenza-, cada vez más a la masa trabajadora, de todos los estractos sociales.
Pero, tampoco nos olvidemos de algo fundamental, y que mucho hemos mencionado en éste espacio, que es el aggiornamento de la educación, ante las múltiples necesidades que la modernidad (que avanza a pasos agigantados), nos impone arbitrariamente, sin darnos otra opción, más que la de aceptar las reglas del juego y adherirnos al “progreso”, bajo apercibimiento de quedarnos varados al costado de la historia.
El gobierno, por supuesto que es el primer responsable de la carencia de oportunidades del hoy; pero, al mismo tiempo, no deja de ser víctima de un mañana que llegó, y que exige a gritos que sea todo un país (Uruguay), el que aúne esfuerzos, primero, para comprender el mundo en el que vivimos; segundo, para emprender la enorme e imprescindible labor, de salvaguardar la tarea que más dignifica al hombre, como claramente nos lo enseña el lema de nuestro Salto, y que tan bien reza en su Escudo como faro guía; ya que no existió, ni existirá idea o principio más elemental y verdadero que ese: “En el trabajo está su porvenir…”.

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MALAQUINA, EL INTENDENTE

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. El pasado lunes, Salto vivió una jornada digna de la madura democracia en la que nuestro país supo forjar su destino, y con la que ha sido y es ejemplo, no sólo en el contexto regional, sino que también mundial.
El merecido y justo reconocimiento que el pueblo salteño le rindió al Esc. Eduardo Malaquina, al denominar parte de un tradicional paseo como lo es la Costanera entre calle Artigas y 19 de Abril, en una zona memorable y emblemática de nuestra ciudad, con su nombre; ha sido más que un oportuno homenaje en vida del ilustres ciudadano; se ha constituido en un llamado de atención a la clase política – efectuado por ella misma, a sabiendas o no-, a que si existe voluntad y diálogo en homenajear a un gobernante por encima de las diferencias ideológicas que pudieron existir en su momento, con más razón, se podría aunar esfuerzos para conseguir muchas cosas importantes para la gente, de seguirse la misma tesitura, lo que sería, evidentemente, lo más lógico y coherente.
La propuesta del Gobierno Departamental, que contó con el unánime respaldo de la Junta Departamental, refleja una latente esperanza de evolución institucional, que sin duda espera impaciente que la experiencia sea emulada por ese mismo espectro político, ante la necesaria e imperiosa necesidad que tiene nuestro departamento, en ver andar propuestas y concreciones que traigan prosperidad y progreso.
Ejemplo de ello, lo tenemos en la persona de quien fuera tres veces Intendente; hombre que, más allá de las diferencias que se haya podido mantener en cualquiera de sus gestiones, instauró una línea ética y responsable en la manera de dirigir un gobierno, que sin miramientos, podría y debería haber sido tenido en cuenta por pasados gobernantes, y que deberá, por el bien de Salto, tenerse presente hacia el futuro.
Es la única explicación por la cual representantes de todos los partidos políticos, rindieron su respetuoso consenso y posterior homenaje a ese dirigente colorado (con presencias bienvenidas y ausencias incomprensibles); líder inteligente que supo rodearse de hombres y mujeres capaces, íntegros y con visión de futuro, que apuntalaron tres administraciones que lograron para nuestra tierra: inversiones, trabajo, universidades privadas, el afincamiento sólido de la Udelar con un magnífico edificio, el Cerp, etc.
Es que el Esc. Malaquina, legó a la vida política (local y nacional), un requisito prácticamente perdido en la actualidad, que es el profesionalismo en dicha actividad. El entender que, cuando el pueblo honra con una designación como gobernante, esa condición se debe exaltar, actuando con la grandeza, corrección y mesura imprescindible, ante el manejo del erario público y el depósito de los anhelos del porvenir.
Malaquina dejó como enseñanza, nada más y nada menos que, la máxima de un verdadero republicano: “la política es trabajar a favor de la gente, sin pedir otra cosa a cambio, que el reconocimiento ante el deber cumplido”.
Por su carácter, honorabilidad, honradez, responsabilidad e incuestionable talla de Político, es que consideramos que se ha ganado la admiración y el respeto de todos sus conciudadanos y coterráneos, pues se encuentra ya, entre los prohombres de éste Salto Oriental, y por eso, se lo recuerda y recordará siempre como Malaquina, el Intendente.

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¿SIRVE DE ALGO EL CONSEJO DE MINISTROS ITINERANTE?

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. La Ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, al participar de reuniones con diferentes representantes de la comunidad del Departamento de Cerro Largo, previas al Consejo de Ministros que se reunirá en el día de hoy en la ciudad de Melo, manifestó que: «La construcción de liceos es una necesidad en todo el país, porque el Gobierno apuesta en la universalización de la enseñanza media». Al mismo tiempo, respecto a la situación edilicia de los liceos, la Ministra señaló que es clara la necesidad de nuevos locales, cuando se observa que hay más de 2.200 escuelas y los liceos no llegan a 400. Asimismo, la jerarca en reunión con el sindicato docente de dicho Departamento, les manifestó las aspiraciones del Gobierno de que los grupos sean más chicos, que los profesores perciban «un salario digno» y la idea de llegar al 6 % del Producto Interno Bruto (PIB) para la educación. Finalmente, la titular de la cartera de Educación expresó que ya tienen fechas previstas para la construcción de nuevos liceos, otros se encuentran en llamados para Participación Público Privada (PPP) y que todos los previstos se finalizarían antes de 2020.
Una vez más los anuncios son rimbombantes y similares a los que hemos escuchado a lo largo y ancho del país, cada vez que el Presidente y sus Ministros, recorren el interior, promocionando vaya uno a saber qué, cuando pasa el tiempo y tanto los reclamos efectuados por el “pueblo”, al que dicen escuchar en esas instancias, quedan en la nada, ahondándose las problemáticas y quedando la mayoría en el olvido, razón por la cual varios sectores productivos y comerciales del lugar, adelantaron que no concurrirán y no solicitaron reuniones con los Ministros de sus respectivas áreas, en señal de protesta.
Por supuesto que estamos a favor y damos la bienvenida a toda obra que permita avanzar en un alicaído panorama edilicio, por aquello de que más vale tarde que nunca; sucede que, simplemente, nos parece harto complicado que se lleven a cabo, sea por medios públicos o asociándose con lo privado, pues si no se ejecutaron en plena etapa de bonanza y despegue económico, hoy en día, que vemos como el Estado se viene apretando sistemáticamente el cinturón, tras una década de despilfarro, nos aparece la legítima duda y con ella el pesimismo, que ojalá, sea desautorizado con hechos y concreciones.
El Gobierno intenta por medio de la realización del Consejo de Ministro fuera de la capital, vender la imagen de que está cerca del ciudadano; no estamos en contra de la idea, que nos parece buena para que el que detenta el poder se de un baño de realidad; pero nos parece una tomada de pelo y una subestimación de la inteligencia de los compatriotas, que se desplieguen recursos para hacerlo y se haga una puesta en escena que, no busca otro cometido que el proselitista, en vez del lógico y mucho más leal de saber fidedignamente las carencias existentes, para actuar en consecuencia.
Dicha metodología la hemos visto en varios países latinoamericanos donde los gobernantes arengan al pueblo sobre las virtudes sacramentales del “progresismo”, achacándole culpas de sus inoperancias e incapacidades a la oposición de cada país y al fabuloso complot internacional para combatirlos.
No he visto, nobleza obliga aclarar, semejante desfachatez en los Consejos de Ministros en Uruguay; lo que no quita que se haga un evidente uso y muchas veces abuso de un populismo triste y de pequeñez intelectual a la uruguaya, que más que construir o sostener una buena imagen del quehacer político, lo denigra y envilece, en momentos en que dicho espectro necesita credibilidad ante la opinión pública.
No decimos que no se haya cumplido alguna que otra promesa; lo que sostenemos, sin temor a equivocarnos, es que así como el Sr. Presidente, tan suelto de cuerpo, afirmó ante una desolada Dolores, que el empeño de su gobierno la había dejado en mejores condiciones de las que se encontraba antes del tornado, siendo que aún muchos no han encontrado una solución habitacional y su liceo continúa a la intemperie; de la misma forma, el Primer Mandatario se hace trampa al solitario –a sabiendas o no-, y nos la hace a todos los uruguayos, al creer que con su hablar pausado y con tono de docente erudito, continúa convenciéndonos de que ha hecho algo fructífero por Uruguay, que lo sobreviva y eleve a la condición de Estadista.
Cuando habla, la embarra; y cuando envía a sus pésimos emisarios como la célebre Ministra todo terreno, más aún.
Ergo, nos preguntamos: ¿sirve de algo el Consejo de Ministros itinerante?

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CATALUÑA SE QUEDARÁ EN ESPAÑA POR LAS BUENAS, NO POR LAS MALAS

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Más allá de estar de acuerdo o no con la independencia catalana, asunto complejo si los hay, debido a que su normativa exige seguir ciertos parámetros para lograrla -lo cual parecería no haber sucedido-, y es evidente el fraccionamiento existente entres quienes desean ésta y quienes no; lo que vimos ayer, fue lamentable y no debería quedar impune.
La arremetida de las fuerzas del “orden” -la cual no dudamos que cumplían ordenes de alguien-, contra la gente, fue impropia e indigna de un régimen que se llame democrático.
Tanto hemos alzado la voz en contra de las atrocidades vistas en Venezuela -salvando las enormes diferencias, que se entienda bien-, que no podemos omitir hacerlo contra la represión vivida por quienes, con o sin razón, procuraban ejercer su derecho al sufragio, sean muchos –y permítasenos dudar de ese 90% que se asegura votó por el sí-, o pocos.
Lo hemos manifestado en reiteradas oportunidades: se es o no se es demócrata; se defiende o no se defiende la libertad de expresión, por más antagónica que ésta sea a nuestras creencias, por aquello que dijo Voltaire: “No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”.
También es necesario decir, en honor a la verdad, que si bien el deseo de parte de Cataluña de separarse de España viene de larga data; la otra parte, no la quiere; pues Cataluña, conforma la unidad de los territorios que integran el Estado español, y para lograr la secesión, debe recorrer determinadas instancias, no pudiendo quedar librada –por respeto al Estado de Derecho-, al arbitrio de una pequeña o gran cantidad de simpatizantes de la idea; siendo, por ende, deber del gobierno defender el fiel miramiento de la norma, pero, sin traspasar la salvaguarda de otros derechos; porque, en nombre de la defensa de unos, no se pueden socavar otros. Eso, precisamente, es lo que ha venido pasando; quienes se erigen en caudillos separatistas, infringen las leyes del Estado – al que se sometieron voluntariamente, leamos la historia-; mientras que el gobierno (Parlamento y Ejecutivo), no ha sabido manejar la situación, abonando la discordia, vulnerando la autonomía.
No ponemos en tela de juicio el derecho que puedan o no tener en buscar esa independencia, pues no nos compete; pero, es público y notorio, pues así lo han manifestado las autoridades españolas y de la Unión Europea, que de lograrse en algún momento, Cataluña perdería todas las dádivas, beneficios y prerrogativas que hoy posee como parte de España, y que por lo tanto, quedaría sola y a la deriva, ante una comunidad internacional que ve con desconfianza la legitimidad de esa coyuntura, lo que le acarrearía no pocos problemas económicos, laborales y sociales; temor, que poseen quienes están en contra de la propuesta.
Mucho se ha dicho respecto a la libre determinación de los pueblos, pero, no hay que mezclar las cosas, y menos ignorar las normas, a las que se deben someter todos por igual; la mismísima Constitución española de 1978, expresa la «indisoluble unidad» de España; en tanto, el Tribunal Constitucional ha venido declarando de forma reiterada y constante en los últimos años que: “un referéndum de autodeterminación no se puede llevar a cabo de forma constitucionalmente lícita sin una previa reforma constitucional que así lo prevea; una reforma constitucional que, por añadidura, sería agravada, pues afectaría al Título Preliminar de la Constitución (artículo 1.2, que residencia la soberanía nacional en el pueblo español, y artículo 2, que proclama “la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”).
Lo cierto es que, deberá ser el pueblo español todo, no sólo el catalán, el que tendrá que resolver dicho dilema; y en caso de que los vientos cambien, Cataluña se quedará en España por las buenas, no por las malas.

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EL ADOCTRINAMIENTO POLÍTICO EVITARÍA MUCHOS MALES

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Estamos convencidos que, los partidos políticos, deben de dar el mayor espacio posible a la juventud, no solamente por una cuestión de renovación –necesaria y siempre oportuna-, sino que también, por una apuesta al futuro compromiso que deberán asumir algún día, sea tan sólo con el voto (lo que no es poca cosa), como con la militancia; dos formas de ejercer el derecho-deber de participar en las cuestiones que hacen a la vida política del país, que, si son blindadas y munidas de herramientas de discernimiento, son mejores aún.
Desde hace algunos años, las colectividades vienen realizando (enhorabuena), elecciones juveniles en las que participan muchachos (hombres y mujeres), desde los 14 a los 29 años; éstas, han permitido que muchos vayan perfilándose como futuros líderes entre sus iguales, lo cual nos da un poco de respiro, ante la envejecida dirigencia (de todos los partidos), que representan tiempos diferentes y visiones distintas del mundo, la región y el propio Uruguay.
Ahora; renovación generacional, no siempre significa estar aggiornado; muchos jóvenes que en su momento eran “prometedores”, terminaron demostrando, más temprano que tarde, su absoluto conservadurismo, y lo que es peor, su anquilosamiento en viejas prácticas y mañas que, fueron en cierta medida, causantes del descreimiento de la ciudadanía.
Tuve y tengo el honor de conocer a muchos dirigentes de otras épocas, que sin embargo, a diario, nos enseñaron y enseñan a mirar hacia el porvenir; aduciendo que, si bien el ayer constituye algo que debe conocerse para saber en qué mundo vivimos y el por qué éste es como es; nuestro deber como “gurises”, es proyectarnos al mañana, tomando las experiencias de ese pasado, impulsándonos en el hoy.
Creemos que es harto importante para lograrlo, que las colectividades impartan a las nuevas generaciones, una sana enseñanza. La misma debería consistir, en primer lugar, en preguntar sencillamente, por qué se simpatiza con ese partido, y de ahí, arrancar, dependiendo de la respuesta. Saber qué es Uruguay; de dónde proviene; por qué se es colorado, blanco, izquierdista, y dentro de esas tendencias, batllista, herrerista, wilsonista, socialista, comunista, etc; brindaría a ese futuro líder o militante, la amplitud de criterio para observar si realmente se siente consustanciado con ese ideal, esos valores y principios; dándosele la oportunidad (que al ser joven la tiene de mayor manera que un adulto y no corre el riesgo de ser catalogado de “panqueque”), de cambiar de rumbo si le place.
No es una tarea fácil, pero sí necesaria. No se puede admitir de alguien que pretende dirigir, que confunda el 18 de Julio con el 19 de Abril; o el tiempo de Rivera y Lavalleja, con el Neobatllismo. Un colorado, no puede desconocer a los Batlle, Grauert, Brum o Rivera; un frentista, no puede no saber quién fue Frugoni o Vivián Trías; un blanco, no puede sorprenderse con el nombre de Timoteo Aparicio, Berro, Giró o Diego Lamas; pues al hacerlo, no entenderá, será imposible que lo haga, cómo llegamos a ser el país que somos; y un político que desconozca la historia de su pueblo, desconoce la esencia del mismo y será, no tengamos dudas, un muy mal líder.
El joven, debe poder saber hacia qué horizonte tomar, y por qué defiende tal o cual pensamiento; sin mentiras ni intentos carentes de toda honestidad intelectual, de tergiversarle el pasado, estafándolo en su derrotero elegido; claro, esto es difícil y no todos los “profesores” ostentan dicha honestidad, pero si no se intenta…
El presente de nuestra política, nos demuestra cómo el uruguayo reniega de muchos malos hábitos de sus dirigentes; por eso, consideramos que el adoctrinamiento político evitaría muchos males.

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ENTRE SU PASADO GLORIOSO Y LA ENCRUCIJADA DEL PORVENIR

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. 181 años de historia, transforman al Partido Colorado (junto a su tradicional adversario, el Partido Nacional, quien el pasado 10 de agosto celebró la misma cantidad de años), en una de las colectividades políticas más longevas del mundo.
Habiendo sido la mayor parte de dicha historia, gobierno nacional; hoy se enfrenta a una cruda y triste realidad que deberá revertir con mucho criterio y trabajo, para dejar de ser tan sólo una expresión testimonial, de lo que un día fue.
Ese volver a estar en la escena política nacional que marca agenda; se logrará a partir de la aparición de una aggiornada propuesta, munida de claras soluciones a las múltiples problemáticas que aquejan a la sociedad uruguaya, de la forma y con el vigor que lo hizo a principios del siglo XX con el Batllismo.
A esa batería de Políticas de Estado, se le deberá sumar un equipo sólido de políticos y técnicos, que no vean en la arena política una forma de vida en sí misma, sino que comprendan que tan sólo se trata de un medio, para alcanzar lo verdaderamente importante en una República feliz y justiciera, como la llamaba Don José Batlle y Ordóñez: el bienestar del pueblo.
Ese bienestar, no es tan difícil de alcanzar en una sociedad pequeña como la nuestra, y demostrado quedó en los 20 o 30 primeros años del pasado siglo, cuando el compromiso, el fidedigno interés de conseguir una sociedad de avanzada y la rectitud en el obrar para llegar a esa meta, era cuestión de honor, y no de mero interés masajeador de egos personalistas y mezquinos.
El bagaje histórico y tradicional que ostenta esta vieja y querida colectividad que supo cobijar bajo su ala a muchos de los más brillantes líderes democráticos de América; tiene que concientizarse de que forma parte esencial del quehacer nacional y que por ende, le quepa la nada sencilla pero enormemente necesaria tarea de resurgir como el ave fénix, para preservar esos principios y valores que tanto enaltecieron al Uruguay en el pasado, y que puede, sin lugar a dudas, hacer brillar nuevamente.
Cuando Batlle y Ordóñez fundó la tribuna democrática y bastión de la libertad por excelencia, como fue El Día, lo vendía a vintén, para que todo ese pueblo, desde el más encumbrado hasta el más humilde ciudadano, tuviera la oportunidad de saber qué sucedía en su país, y participara con su opinión de la construcción del mismo.
Pues bien; vuelva entonces el Partido de los Batlle, Arena, Brum, Grauert, Vasconcellos, Michelini, Roballo, Batalla, Sanguinetti, Atchugarry y tantos compatriotas que sin figurar laten con el más profundo sentimiento republicano, a ser lo que debe ser: un Partido con ideas claras, realizables, coherentes y avancistas.
Más que candidaturas, sectores, pases –que son necesarios pues hacen a la cosa política, pero no fundamentales en éste momento-, el Partido Colorado implora a gritos, el acercamiento a la gente y que retorne a compenetrarse y representar sus anhelos y esperanzas.
Discusión, debate, respeto al correligionario que piensa diferente, hacer funcionar las Convenciones (Nacional y Departamentales), reabrir los Comité de Barrio, darle el valor que se merece el Dirigente Barrial, eso, tan simple como eso, lo que nadie más que los colorados crearon y se olvidaron quien sabe en qué circunstancia de seguir aplicando, devolverá, sin más, la mística, la simpatía, la militancia y el respaldo de un pueblo que busca y está huérfano de caudillos, y no de omnipresentes, omnipotentes ni iluminados dirigentes que indiquen, en vez de sugerir, qué camino transitar.
El Partido Colorado; colectividad política democrática fundada por Fructuoso Rivera, afirmada en la gesta de la Defensa de Montevideo, renovada por los ideales de justicia social de José Batlle y Ordóñez y organizada sobre la base del respeto a todas sus tendencias; se encuentra entre su pasado gloriosos y la encrucijada del porvenir.

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CORRIDOS A LOS PONCHAZOS CADA VEZ QUE SE PORTAN MAL

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. La renuncia del Vicepresidente Raúl Sendic, nos tomó a todos por sorpresa; si bien muchos lo esperaban, y otros tantos (nos incluimos), aspirábamos a un tratamiento de su situación más ajustada a lo que establece la Constitución de la República, como es el Juicio Político -sobre lo que escribimos anteriormente-, por tratarse de un jerarca del más alto nivel, al presidir uno de los tres Poderes del Estado.
De ninguna manera podríamos alegrarnos con esta coyuntura, pues por encima de todo, colocamos el fortalecimiento de las Instituciones, a través de la mejor herramienta que existe para ese cometido: los partidos políticos y su armónico funcionamiento.
El mensaje que estos deben enviar a la ciudadanía, tiene que ser claro y sin dobleces; el ejemplo que los dirigentes políticos están obligados a dar al común de sus compatriotas, no debe de ser minimizado y mucho menos ladeado, actitudes que lamentablemente han sido la moneda corriente, y han minado paulatinamente la credibilidad de las colectividades y sus dirigencias.
Muchos querrían ver correr sangre, pero, afortunadamente para la democracia misma, hubieron dos hechos que más tarde que temprano, pero consumados al fin, propiciaron a una salida, aunque no salomónica a nuestro entender: el dictamen del Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio, y la propia renuncia de Sendic.
Se podrá debatir sobre la corrección o no de ambas, pero el mensaje fue dado: un integrante obró mal, y su fuerza política lo amonestaría, y de hecho lo hizo; ante el revuelo político y la pésima imagen brindada a propios y extraños, abandonar el cargo, y dejar el agua correr.
No nos compete analizar la interna frentista, pues no pertenecemos a dicha colectividad; eso sí, observamos que la misma, se encuentra ante una disyuntiva seria, que deberá solucionar con sabiduría si aspira a un cuarto período de gobierno; porque, que todo esto ha causado heridas, no quepa la menor duda; la profundidad y las facturas a pasarse, el tiempo lo dirá.
En cuanto a la existencia o no de una crisis institucional, nos parece desproporcionado hablar de una, pues no existe un resquebrajamiento de la República, ni un descontento tal de la ciudadanía frente a la democracia, que la haga peligrar; lo que sí, puede llegar a producirse, es un leve aumento del descreimiento ante el espectro político, al constatarse que, de actuar correctamente y sin desviarse del principal objetivo que es el hacer por y para la gente y el país; las energías podrían estar puestas en centrarse en las problemáticas que aquejan a los uruguayos (que no son pocas), y sus correlativas soluciones, y no en comportamientos erróneos que rozan lo ético y lo moral, allende de lo político.
Sendic se irá, una vez aceptada la renuncia por la Asamblea General, y asumirá la Vicepresidencia la Senadora Lucía Topolansky; ¿el mundo se parará?: no, continuará andando y debe hacerlo, pues, bien o mal, nos guste o no, hubo una solución más o menos prolija y hasta digna de parte del Vicepresidente; y el mensaje político -tanto de la oposición al pedir la renuncia, como del Frente Amplio en allanar el camino a la misma-, no fue del todo malo.
Mientras tanto, Uruguay espera que su élite política gobierne y sea opositora; que quienes fueron elegidos para dirigir, dirijan, y no sean permanentemente corridos a los ponchazos cada vez que se portan mal.

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LA VIGENCIA DE ARTIGAS

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Tras 202 años del Reglamento Provisorio para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados, aprobado por nuestro Prócer José Artigas en Purificación el 10 de Septiembre de 1815, con el inteligente objeto de establecer en estas tierras una realidad social de trabajo y producción, al decir de Maiztegui Casas; podríamos deducir que -salvando las diferencias conceptuales- entre los anhelos del Protector -muchas veces mal interpretados y otras tantas peor aplicados-, y la actualidad, existe un lazo inconmensurable, donde sus inquietudes continúan latentes.
Muchas veces hemos oído la célebre frase, que surge del popularmente llamado Reglamento de Tierras: “Qué los más infelices sean los más privilegiados”; y siempre lo asociamos, en parte con razón, al criterio de que aquellos que son menos favorecidos, o los que padecen penurias, sean tenidos en cuenta de mayor y mejor manera; sin embargo, quizás por no tomarnos el tiempo de leer con exactitud y pensar con seriedad las brillantes ideas (aunque para la época muchas veces controvertidas), que defendía el Gral., si bien la intención iba en cierta manera dirigida hacia ese lado, también ostentaba la responsable y racional decisión de que se debía combatir y “desterrar a los vagamundos y aprehender malhechores y desertores”, y que los “vagos” serían remitidos al cuartel general “para el servicio de las armas” y que cualquiera que cometiese “algún homicidio, hurto o violencia con cualquier vecino de su jurisdicción” sería remitido al gobierno de Montevideo para ser juzgado.
No sólo se procuraba obtener una sociedad organizada bajo un orden imperantemente agropecuario, lógico y con sentido común -al provenir la principal riqueza de ese sector-, otorgando dádivas como extensas proporciones de tierra, llamadas suerte de estancia, animales, herramientas de labranza y demás, para lograr el afincamiento y sentido de pertenencia necesario para el entusiasmo de la gente, con ciertas exigencias igualitarias para todos, como el de tener construido (en el plazo de dos meses), un rancho y dos corrales, con un mes de tolerancia, determinando la omisión, la pérdida del beneficio, no fomentando, de esa manera, la haraganería y muchísimo menos la “viveza criolla”, de tener los mismos derechos, a cambio de ninguna obligación; sino que, también, al mismo tiempo y de forma complementaria, se deseaba establecer un estricto control de seguridad contra todo desmán y delito, que podría conseguirse a través de una fuerte prevención y consecuente represión, como garantía de la tranquilidad y paz que debía reinar para el desarrollo de una sociedad próspera; pero, habiendo primariamente, brindado las mismas oportunidades de superación, a través de la opción del trabajo, hábito que se tenía que inculcar.
Aclaramos -por las dudas-, que la mentalidad de la época y el concepto de clases sociales, sumamente arraigado en la idiosincrasia colonial, es un factor de primer orden para entender algunas actitudes incomprendidas en éstos momentos; pero, que no difieren mucho de una problemática que aún hoy, a 202 años, nos persigue: la inseguridad y el desempleo; a los que se le suma, la pésima creencia, de que se debe, por parte del Estado, todo tipo de derechos, pero no puede el mismo exigir obligaciones, sin incurrir en el calificativo de autoritario e injusto, colocando en un mismo parangón a ciudadanos que luchan a diario por un futuro más digno, de los que ni intentan hacerlo, por comodidad, desinterés o haraganería, siendo muy distinta, claro está, a la situación a la que se enfrentan muchos compatriotas que buscan empleo y no lo hallan.
La filosofía avanzada de la que hacía gala Artigas, lo ha colocado, con justicia, en el sitial de Héroe político de primer nivel, siendo el único de los Libertadores Americanos con un proyecto definido de República y Democracia, que ha traspasado los tiempos; con un postulado de Estadista, que demuestra que la historia es cíclica, y que las injusticias se repiten aunque con matices. Por tal motivo, es menester conocer la historia propia, y prestigiar con hechos, más que con loas, a quien nos marcó el camino a transitar, con una clarividencia notoria, colocándonos en frente soluciones a dilemas del hoy, con recetas del ayer.
Campo y ciudad; sector agropecuario y progreso; seguridad y paz; educación y futuro; Democracia y Libertad; son elementos esenciales para entender el ideario y los pilares fundamentales, que nos convenzan de la vigencia de Artigas.

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EL ÚLTIMO ACTO ARTIGUISTA, EN AUSENCIA DE ARTIGAS

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Aprendiendo un poco de historia con la Profesora Ofelia Piegas, fuente inagotable de conocimientos, cuya palabra es siempre un enorme placer escuchar; nos indicaba que, fiel a la concepción jurídica heredada de la propia España, que se remontaba a los tiempos del Imperio Romano y el “ius abutendi” (derecho absoluto de propiedad); la Independencia de América se gestó en el pleno ejercicio de la soberanía –en el entendido de que el pueblo poseía la propiedad del Estado-, haciendo uso de las leyes fundamentales que estaban más allá del poder del Rey o de quien estuviera al frente del Estado, que posibilitaban que el poder se retrotrajera al pueblo, ante la vacante de la dirigencia, lo cual sucedió en España, tras la invasión napoleónica.
Con ese espíritu, la emancipación de las colonias se erigió, aunque parezca extraño, dentro de la más clara legalidad y cumplimiento al derecho español; lo que transformó a Artigas, en el verdadero e indudable revolucionario rioplatense y gran transgresor, ya que la llamada Revolución de Mayo y su Junta, no hizo más que apegarse a las normas de la Madre Patria; no teniendo en mente la Independencia del Virreinato, lo que sí plasmó Artigas en las Instrucciones del Año XIII, con la idea del abatimiento de la monarquía, la independencia y el federalismo.
Los Orientales, sin Artigas; abandonados por Montevideo; traicionados por Buenos Aires; invadidos por Portugal primero y Brasil después; continuaron estoicos su marcha hacia su libertad, entre el unitarismo y el federalismo, entre tirios y troyanos, arremetiendo contra el centralismo porteño y la dominación extranjera; sin claudicar de aquélla utopía que, se estaba logrando en territorio de las Provincias Unidas, y que se veía perdida en suelo de la vieja Banda Oriental.
Así se llegó al 25 de Agosto de 1825, cuando en la Piedra Alta, Florida, se reunió la Sala de Representantes, para aprobar las Leyes Fundamentales de la Florida: LEY DE INDEPENDENCIA: 1) Declara írritos, nulos, disueltos y de ningún valor para siempre todos los actos de incorporación, reconocimiento, aclamaciones y juramentos arrancados a los pueblos de la Provincia Oriental por la violencia de la fuerza, unida a la perfidia de los intrusos poderes de Portugal y el Brasil, que la han tiranizado, hollado y usurpado sus inalienables derechos, sujetándola al yugo de un absoluto despotismo desde el año 1817 hasta el presente de 1825 (…). 2) En consecuencia de la anterior declaración, reasumiendo la Provincia Oriental la plenitud de los derechos, libertades y prerrogativas inherentes a los demás pueblos de la tierra, se declara de hecho y de derecho libre e independiente del Rey de Portugal, del Emperador del Brasil y de cualquier otro del universo, y con amplio y pleno poder para darse las formas que en uso y ejercicio de su soberanía estime convenientes.
LEY DE UNION: En virtud de la soberanía ordinaria y extraordinaria que legalmente inviste (…) (la Sala de Representantes), declara que su voto general, constante, solemne y decidido es y debe ser por la unidad con las demás provincias argentinas a las que siempre perteneció por los vínculos más sagrados que el mundo conoce.
Que, por lo tanto, ha sancionado y decreta por ley fundamental, lo siguiente: queda la Provincia Oriental del Río de la Plata unida a las demás de este nombre en el territorio de Sud América por ser la libre y espontánea voluntad de los pueblos que la componen, manifestada por testimonios irrefragables y esfuerzos heroicos desde el primer período de la regeneración política de las Provincias.
LEY DEL PABELLON: Establecía, como enseña de la Provincia, un pabellón, (…) compuesto de tres franjas horizontales, celeste, blanco y punzó, por ahora, hasta tanto que incorporados los diputados de esta Provincia a la soberanía nacional, se enarbole el reconocido por el de las unidades del Río de la Plata a que pertenece.
Gran parte de la historiografía patria considera que, la verdadera razón de nuestra Independencia, radica en la propuesta del embajador británico, Lord John Ponsonby, de crear un estado independiente entre Argentina y Brasil, que pusiera fin a las controversias por éste territorio y no se continuase perjudicando los intereses comerciales del Imperio Británico; por lo cual ésta, no fue tal; aunque no se desconoce la indudable autonomía de un pueblo que, en el acierto o en el error, tomó decisiones claras sobre su destino, el que comenzó a trazar, no sin vaivenes, con la gesta heroica de la “Redota”, momento en el que se constituyó como Nación.
En base a dichos argumentos, los que compartimos, deberíamos considerar sin más que, la Declaratoria de Independencia, fue el último acto artiguista, en ausencia de Artigas.

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CONVERSANDO CON ERNESTO TALVI

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. La visita a nuestra ciudad del reconocido economista, ha sido sin lugar a dudas, uno de los acontecimientos más trascendentales de los últimos tiempos; no sólo por el nivel del conferencista, sino que, sobretodo, por la realidad, franqueza y visión de futuro con que expuso sus conclusiones respecto a importantes problemáticas que aquejan a nuestra sociedad y al mundo, y los posibles caminos a transitar para su superación.
Con él, tuvimos la oportunidad de dialogar y conversar largo y tendido sobre muchos de dichos temas, algunos de los cuales ya vertimos en la entrevista publicada el pasado día jueves, y otros, que deseamos compartir con ustedes en la presente columna.
Al abordar su postura sobre si el Mercosur es en la actualidad un obstáculo para Uruguay, refiriéndonos a esa competitividad de la que ha hablado en varias oportunidades, Talvi nos manifestó: “Tenemos que ser realistas. Nosotros entramos en un matrimonio con el Mercosur con la expectativa de que fuera una piedra de toque, un trampolín, para que juntos pudiéramos insertarnos en el mundo, lo que en la jerga se llama, un regionalismo abierto.
Eso es lo que hace la Alianza del Pacífico, la que tiene Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos, con Europa, con Japón, con Corea del Sur, con China; tiene abiertos esos mercados que son los más importantes del mundo, con condiciones preferenciales. Por ejemplo: Chile tiene TLC con el 95% del producto mundial; casi que tiene una organización mundial de comercio propia.
A mí me hubiera encantado que Uruguay hubiera optado por la estrategia chilena; pero bueno, hicimos la opción del Mercosur, creyendo que iba a ser un trampolín, y no lo fue. Por muchísimos años fue un obstáculo, porque Argentina y Brasil son de los países más proteccionistas del planeta; sin embargo, estamos en este matrimonio del cual no es fácil salir, porque hay mucha producción importante del país que se destina a Argentina y a Brasil.
Lo que tenemos que aprovechar es una circunstancia que se está dando en la actualidad, donde, tanto el gobierno de Argentina como de Brasil, tiene una vocación mucho más integracionista y aperturista.
En el caso de Brasil, se viene dando porque el sector privado se dio cuenta que se estaban aislando del resto del mundo, y que si no se abren, se quedarán sin futuro, por lo que están comenzando a aplicar una dinámica de inserción más agresiva. Aclaremos que dicha postura viene desde antes del gobierno de Dilma Rousseff, y que se perfila, indudablemente, a la firma de un TLC con los Estados Unidos, que es el eslabón que falta.
Entonces; nosotros no solamente que nos tenemos que subir a ese carro, sino que tenemos que ser abanderados, líderes de la inserción del Mercosur en el mundo; tenemos que ser los que estemos a un nivel de propuestas estratégicas y de ideas, que nos permita liderar ese proceso”.
A raíz de su respuesta, recordamos un concepto que recientemente escuchamos del periodista Andrés Openheimer, quien sostuvo que, mientras en Latinoamérica se discute por la ideología, en países como China, Singapur, Vietnam, se aplica el pragmatismo, y que esa es la razón de la gran diferencia entre ambos hemisferios; le preguntamos al Dr. Talvi, si estaba de acuerdo con dichas apreciaciaciones; la respuesta del entrevistado fue rotunda:
“No estoy de acuerdo con ese concepto; de hecho estoy en un profundo, total y absoluto desacuerdo. A mí que no me hablen de pragmatismo en un país como China donde hay un gobierno de partido único, donde hay una represión feroz, y donde los derechos humanos no se respetan. A mí no me importa el pragmatismo de esos lugares; que lo tengan ellos, felicitaciones. A mí me importa el pragmatismo de un país donde hay una democracia, un estado de derecho; donde la gente tiene posibilidades de disentir, de opinar, y por ende, donde los consensos son trabajosos.
Nuestro camino, no es el camino de los gobiernos autoritarios asiáticos; nuestro camino, es el camino de España, la que salió de una dictadura dura y se democratizó, con un proceso de construcción democrática que fue difícil, pero enormemente exitoso.
Después de construir una democracia vibrante, Felipe González, integrante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Presidente del Gobierno, decidió, estratégicamente, integrarse a Europa; tuvo feroces resistencias internas de quienes decían que esa integración liquidaría la identidad cultural española; tuvo resistencias de las empresas que decían que no podrían competir con la producción europea y, de quienes afirmaban que la integración europea, drenaría a toda la gente capaz, llevándosela a Alemania y a Francia.
No creamos que fue fácil. Pero hoy, España, de ser un país mediocre, de ingresos bajos para los conceptos europeos, es un país rico, vibrante, moderno, el que genera oportunidades; pero, esa integración, llegó después de la democracia.
Entonces; ese pragmatismo del que tanto se habla, es fácil en los países autoritarios. Ahora, en las democracias, donde hay que consensuar intereses contrapuestos, hay que ejercer un liderazgo firme, serio, que sepa a qué destino se quiere llegar y comprometerse con el mismo, obteniendo el mandato ciudadano, para legitimar ese liderazgo. Ese es el pragmatismo que me gusta, el que legitima la ciudadanía a través del voto, basándose siempre en la Constitución y la Ley. Es más; no concibo éticamente, que se le de legitimidad a este tipo de gobiernos, simplemente porque han tenido éxito en lo económico. Lo material es deseable, pero no es el único valor, hay otros valores que valen en sí mismos como la libertad, la democracia, la tolerancia y el debate civilizado, aunque tengamos que vivir un poco menos ricos; prefiero tener dichos valores y no trabajos esclavos, por ejemplo”.
De más está decir que, en la concordancia o en la discrepancia, valió la pena cada minuto que estuvimos conversando con Ernesto Talvi.

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Día de los Mártires Estudiantiles: ¿sentimiento o propaganda?

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Un año más, se recuerda el fallecimiento de Líber Arce, Susana Pintos, Hugo de los Santos y a tantos estudiantes que en la década del 60 luchaban por sus ideales, se comulguen o no con ellos, pero legítimos al fin.
Año a año, los estudiantes uruguayos, tanto de secundaria como de la universidad, realizan en todo el país, justos homenajes a estos jóvenes, que en tiempos difíciles y duros, no temieron enfrentarse a un Estado que reprimía (la discusión de la conveniencia o no de dicha represión es un tema a discutir, valga la redundancia), convencidos de que su lucha era una forma de “salvar” a su patria, con un valor admirable y digno de honesto respeto.
Nos alegra – pues fuimos militantes universitarios en nuestra época de estudiantes y sabemos lo que significa vibrar con los ideales con los que nos sentimos representados-, que la juventud recuerde a quienes de una forma u otra marcaron el camino de los deberes cívicos, en el entendido de que la única manera de lograr el progreso de una nación, es el compromiso de sus jóvenes, a quienes les está encargado la construcción del porvenir, al decir de Don José Batlle y Ordóñez.
Ahora bien. Recordar y tomar como guía a una o a varias personas que tuvieron el altruismo, poco común, de dar su vida por un ideal, significa honrarlos con el ejemplo, y actuar en consecuencia.
No vivimos los movidos años sesenta, pues somos de los años 80; pero imagino, intuyo, y me baso, en lo que la generación a la que sí le tocó pasar por dichos años turbulentos, muchas veces contaron: que luchaban por la libertad.
Precisamente, esa libertad que aquellos jóvenes reclamaban y por la que estaban dispuestos a todo, es la misma libertad que en el día de hoy el pueblo hermano de Venezuela reclama; la libertad que se les está negando a estudiantes que, como ellos (los recordados), anhelaban y pedían a gritos, por más que las circunstancias sean diferentes, lo que también es tema de vasta discusión.
Deseamos profundamente que, los muchachos que en el día de hoy alzarán sus voces y sus banderas –no importando el color partidario de las mismas-, enalteciendo las virtudes de nuestros muertos, pues son de todo el Uruguay y no de tal o cual divisa, recuerden también a los hermanos caribeños que están siendo detenidos, torturados, secuestrados, fusilados y vejados, por un régimen despótico y brutal.
Sería una verdadera pena que, dogmatizados por un argumento político-partidario vetusto y perimido, una instancia de homenaje y retrospección, se transforme -al no reconocer de una buena vez las penurias por la que está pasando Venezuela-, en una vil movilización cómplice, del ser más denigrante, despreciable y ruin, como lo es el actual Presidente de facto, ilegítimo y asesino, Nicolás Maduro.
Dios quiera que en la próxima columna -honestidad intelectual mediante-, debamos reconocer que nuestros temores, que son también de muchos, fueron tan sólo eso, y que la juventud que se movilizará por nuestros Mártires Estudiantiles, es consciente que, hoy más que nunca, su solidaridad con los de antaño, debe ser extendida a los del presente, y que la libertad es una sola, sea para ser usufructuada por los que piensan como uno, o sea también, con más razón, para los que piensan diferente.
Dios quiera que, en la próxima columna, no debamos afirmar la pregunta que nos surge hoy: día de los Mártires Estudiantiles: ¿sentimiento o propaganda?

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Sendic debe irse, pero por Juicio Político

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. La telenovela del Vicepresidente de la República, Raúl Sendic, ha rebasado, sin lugar a dudas, cualquier ficción que pudiera escribir el más connotado libretista; tanto es así, que hasta sus propios –antes defensores a ultranza- “compañeros”, hoy, consideran más apropiado su alejamiento, pues con éste, no continuaría salpicándose de barro a la coalición de izquierdas, y por ende, al gobierno mismo.
Mucho se ha hablado de los por qué, y creemos, estamos convencidos, que la mayoría de la ciudadanía, ya se encuentra hastiada por tanta alharaca, la cual no permite divisar un problema mayor y más profundo, como puede llegar a ser –pero puede evitarse- el debilitamiento de la institucionalidad.
Escuchar decir con tanta soltura que, la renuncia del Vicepresidente la debe de presentar al Presidente Vázquez; que se debe esperar al Plenario del Frente Amplio para que éste decida si amonesta y considera oportuno solicitarle u ordenarle que abandone su cargo (el cual fue otorgado por una importante mayoría de electores), y tantas sandeces más; hace que se nos ponga la piel de gallina.
No se puede actuar con tanta irresponsabilidad, pasando por alto y arremetiendo desconsideradamente contra la Constitución de la República, la cual establece específicamente el método apropiado para apartar a un gobernante de su cargo; no se puede manosear tan descaradamente la sacro santa institución Poder Legislativo, del cual el Vicepresidente es la cabeza (Presidente del Senado y de la Asamblea General); en fin, no se puede menospreciar y mucho menos no tener en cuenta las reglas del juego, dentro de las cuales entra, por lógica, el respeto a la legalidad.
Los artículos 93, 102 y 103 de nuestra Carta Magna expresamente establecen el Instituto del Juicio Político. ART 93: “Compete a la Cámara de Representantes el derecho exclusivo de acusar ante la Cámara de Senadores a los miembros de ambas Cámaras, al Presidente y el Vicepresidente de la República, a los Ministros de Estado, a los miembros de la Suprema Corte de Justicia, del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, del Tribunal de Cuentas y de la Corte Electoral, por violación de la Constitución u otros delitos graves, después de haber conocido sobre ellos a petición de parte o de algunos de sus miembros y declarado haber lugar a la formación de causa”.
ART.102: “A la Cámara de Senadores corresponde abrir juicio público a los acusados por la Cámara de Representantes o la Junta Departamental, en su caso, y pronunciar sentencia al solo efecto de separarlos de sus cargos, por dos tercios de votos del total de sus componentes”.
ART. 103: “Los acusados, a quienes la Cámara de Senadores hayan separado de sus cargos de acuerdo con lo dispuesto en el artículo anterior, quedarán, no obstante, sujetos a juicio conforme a la ley”.
Como lo enseñara en Facultad de Derecho el prestigioso docente de Derecho Constitucional el Dr. José Korzeniak, “El juicio político en el Uruguay y, en casi todos los países, es un procedimiento parlamentario no legislativo, en el cual se juzga la responsabilidad político-penal de determinados gobernantes, con el efecto de que, si se le encuentra culpable, se le destituye o se le separa del cargo, quedando luego a disposición del Tribunal competente de la Justicia común (Justicia ordinaria”). En nuestra Constitución, el instituto está regido por los arts. 93, 102 y 103 (…)”. Prosigue el Catedrático: “La acusación es decidida por la Cámara de representantes, sin que requiera mayoría especial, cuando el acusado es un gobernante nacional (art. 93) (…)”.
“Los órganos políticos (Cámara de Representantes como “acusadora” y el Senado como Juez de “sentencia”), son los órganos que juzgan los delitos en el Juicio Político”.
Creemos en la Constitución y en las Leyes de nuestra República; creemos en el honor y en la responsabilidad que conlleva un puesto como el que ostenta el Sr. Vicepresidente. Somos defensores de las investiduras de la democracia, y por lo tanto, exigimos el formal cumplimiento de la norma; y si bien estamos seguros que le haría bien a la salud de la República que haya una actitud política que nos dé la esperanza que, para ocupar determinados sitios debemos ser merecedores de ellos y que quienes violen ese precepto serán castigados; también es cierto que no respaldamos que dicho castigo sea al margen de lo que corresponde y a cualquier precio. Ergo, Sendic debe irse, pero por Juicio Político.

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VENEZUELA SUFRE ANTE LA INDIFERENCIA DE URUGUAY

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Más allá de los resultados obtenidos o que hayan podido obtenerse en las convocatorias a las urnas realizadas en la hermana República de Venezuela (y no utilizo el Bolivariana, pues ya es demasiado manosear el nombre del Libertador Bolívar), tanto a favor como en contra de la Dictadura Chavista; lo que me preocupa en

Adrián Baez.

Adrián Baez

demasía, es el cómo quedará la imagen de Uruguay ante la comunidad internacional, y la pasada de factura que, sin lugar a dudas, el destino nos cobrará llegado el momento, por cobardes, cómplices e hipócritas.
Claro, muchos de ustedes dirán, y con razón, que el silencio proviene por parte del gobierno izquierdista y que quienes avalan el avasallamiento de las libertades en Venezuela, son el Frente Amplio y sus acólitos; es verdad, gracias a Dios no todos los uruguayos defendemos ni con la acción (pues no militamos a favor), ni con la omisión (pues venimos alzando nuestra voz en contra desde larga data), la inhumana y terrible situación que está padeciendo desde hace años, ese queridísimo y hermoso país; ese mismo que, cuando Uruguay lloró sus lágrimas de sangre, acobijo a tantos –entre ellos izquierdistas que hoy no devuelven, como corresponde, tanta hospitalidad-, y que merece de todos quienes dicen llamarse demócratas, por lo menor, el apoyo a sus derechos conculcados, y el respeto a sus muertos. Pero, sucede que el gobierno no representa sólo a sus electores; nos representa, ante la opinión pública, a todos; y el día que -no lo permita la Divina Providencia-, lleguemos a precisar del respaldo de nuestros vecinos, será al Uruguay, al Estado uruguayo, a quien se le recriminará su postura vasalla y pro-chavista, y no se distinguirá a unos de otros, lamentablemente.
Podríamos hablar de la legalidad de las consultas; de si la mismísima Constitución votada en la época en que Chávez se encontraba en la cresta de la ola, ha sido violada o no por el despreciable Maduro; si la oposición tendría que tomar y buscar otro rumbo; si el diálogo –difícil cuando se reprime y mata impunemente por parte del Estado-, podría llegar a tener lugar; pero no lo haremos, y saben por qué; porque estamos convencidos que más temprano que tarde, ese vil despotismo, como reza el Himno de esa Patria, caerá, y con él el discurso mediocre y filo fascista de una parte de la izquierda latinoamericana que, disfrazada durante tantos años de “santa”, ha mostrado su real cara ante dicha coyuntura, que revela su verdadero ser y sentir.
Llamemos las cosas por su nombre; la izquierda mayoritaria en Uruguay ha traicionado el legado de hombres de la talla de Frugoni, Seregni, Lisandro, Michelini, y tantos otros que, con dolor, nos han ensordecido con su silencio, siendo que supieron ser adalides de las libertades, y no sabemos el por qué.
Sí, nos queda claro, que el Frente Amplio –Gobierno, no el de a pie, se encuentra indisolublemente ligado a la Dictadura por oscuros intereses; por eso, le negaron al Parlamento la posibilidad de investigar sus negocios, lo que tampoco nos amarga, pues ya se sabrá de qué se trataron, y ahí podremos advertir cuál es la verdadera causa de que Dinamarca huela tan mal.
Ahora; no dejaremos por un instante de remarcar y hacer recordar éste comportamiento carroñero -y utilizamos dicho término pues se argumenta sobre la carne de más de 11 muertos y miles de familias que sufren y padecen, quienes como nuestros compatriotas en la década del 70 y principios de la del 80, defendieron como pudieron, pero con convicción, la democracia herida de muerte-, al entender que es preciso tener memoria, pero siempre.
Uruguay le ha dado al mundo ejemplo de civismo, republicanismo y libertad; con ese espíritu y ese criterio de vida decimos y lo diremos siempre: Uruguay, en su enorme mayoría, repudia al Régimen Chavista; y debería pedir perdón al pueblo Venezolano, por la necia actitud de su pelafustán gobierno (el nuestro) que, alejado de la diplomacia, se escuda en ella para esconder su bajeza.
Él, será el único responsable de que soportemos el sayo que ya el mundo comenta asombrado: Venezuela sufre ante la indiferencia de Uruguay.

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NO FALTAN ALIMENTOS; SOBRA INMORALIDAD

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Tras la realización de la cumbre semestral de Jefes de Estado del Mercosur, en la ciudad argentina de Mendoza, dicho organismo y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), acordaron impulsar acciones para erradicar el hambre, la malnutrición, la pobreza rural, y proteger al sector agrícola en los países del bloque suramericano
.”Lo que el Mercosur haga o deje de hacer en términos de su desarrollo agrícola tiene el potencial de afectar a gran parte del mundo. Por eso es tan importante el trabajo conjunto con estos países: son socios claves para alcanzar tanto el desarrollo sostenible como hambre cero”, señaló el representante regional del organismo de la ONU, Julio Berdegué.“También sostuvo y destacó que, el peso del sector agrícola en los países del bloque convierte a este en un “jugador de importancia planetaria”, por lo cual, la FAO prestará asistencia técnica a los miembros del Mercosur para que se impulsen acciones que contribuyan a acabar con el hambre, la pobreza rural y la malnutrición en la región.
“Los países del Mercosur han hecho enormes avances en la reducción del hambre en la últimas décadas”, apuntó Berdegué. “Sin embargo, no debemos olvidar que prácticamente la mitad de quienes sufren hambre en América Latina y el Caribe son ciudadanos y ciudadanas de América del Sur”, puntualizó.“Por su parte y durante el discurso de apertura de la cumbre, el presidente argentino, Mauricio Macri, afirmó que es “vital” que los países del bloque (Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay) se apoyen mutuamente para avanzar en las negociaciones agrícolas, que, a su juicio, “tanto” les afectan.“Para la FAO, este convenio ratifica la “alianza” que ambos organismos han desarrollado durante los últimos cuatro años, por la que se han promovido “múltiples iniciativas” de apoyo a la agricultura familiar.
De más está decir que, siempre será bienvenido todo esfuerzo que se realice para mitigar de forma eficaz y fidedigna, ese enorme y maldito flagelo que padecemos en el mundo, y que nos debería llenar de vergüenza, asco y remordimiento.
No podemos estar más de acuerdo con lo planteado en la mencionada cumbre; pues si tomamos dicha problemática enserio y con la profundidad que debe de ser tratada, es hora de que nos sinceremos y busquemos soluciones, pues no existe una sola, lógica y convincente explicación -hasta que se presente una argumentación sólida y creíble-, del por qué hay tantos compatriotas, sean estos uruguayos o de la Patria Grande de Bolívar (y conste que no soy Chavista), que sufren una hambruna inhumana, como la que observamos también en países de África o Asia.
En la era de los Derechos Humanos, donde se enarbolan banderas de redención, abogando por derechos que no dudamos tienen importancia, pero, olvidando asimismo otros tantos, tan o más importantes aún; y cuando los nuevos populismos (tanto de derechas como de izquierdas) se jactan de tener todas las soluciones a los dilemas coyunturales; no vemos una real consciencia al respecto, y lo que es peor, observamos un temible acostumbramiento, que nos inhibe de sentir compasión.
Nuestra Patria, Uruguay, cuyas praderas son envidiables en el mundo, conformada por verdes y fértiles campos, con la mayor reserva de agua del planeta; no puede permitir, no debe permitir, que un solo oriental, no posea el más elemental de los elementos vitales (valga la redundancia), junto con el agua potable, como lo es la comida.
Qué bueno sería, que en vez de discutir tantas sandeces mediocres y sin valor alguno, todos los partidos políticos y los gobiernos –los de acá y los de allá-, trazaran políticas de Estado que reviertan la penosa realidad.
Consideramos que la manera más justa de definir la inentendible situación por la que atraviesan muchos países -entre ellos los del Mercosur, a no olvidarlo, cuyos principales ingresos provienen paradójicamente de exportar alimentos-, fue expresada hace muchos años por ese gran republicano y mejor humanista que fue el expresidente de la República Argentina, el Dr. Raúl Alfonsín –a quien no se lo podrá nunca acusar de demagogo-, cuando sostuvo que en su país existía el hambre, no porque faltaran alimentos; sino, porque sobraba inmoralidad.
Nos hacemos eco de su inteligente reflexión, y la hacemos extensible a nuestro amado Uruguay. Aquí hay ciudadanos que padecen hambruna, y saben por qué; no porque falten alimentos; sino porque lisa y llanamente, también sobra inmoralidad.

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LA JURA DE LA CONSTITUCIÓN

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Cuentan los historiadores, que a las 10:30 horas de la mañana de aquel 18 de Julio de 1830, el gobierno, encabezado por el Gobernador Provisorio y Capitán General Juan Antonio Lavalleja, salió del Fuerte (sede del gobierno, ubicado donde actualmente se encuentra la Plaza Zabala) con su cortejo, y se dirigió a la Iglesia Matriz

Adrián Baez.

Adrián Baez.

para asistir al Tedeum que se había dispuesto. Terminado el acto religioso, las autoridades se dirigieron al edificio que había sido erigido para el Cabildo de Montevideo, en uno de cuyos salones prestaron juramento a la Constitución, los miembros de la Asamblea General Constituyente y Legislativa del Estado, el Gobernador Provisorio y Capitán General Juan Antonio Lavalleja, los Ministros, el Cura Vicario, los Jefes de Tribunales y Oficinas y los Comandantes de Cuerpos y Jefes del Estado Mayor del Ejército. La ceremonia principal, sin embargo, se realizó por la tarde, en la actual Plaza Matriz – entonces denominada Plaza Mayor-, frente al edificio del Cabildo. Sobre uno de los lados de la plaza se habían formado las tropas militares al mando de los coroneles Manuel Oribe y Eugenio Garzón, vestidos con uniformes de gala coloridos. Cada integrante de la tropa prestó juramento a la Constitución frente a una cruz sostenida por un oficial, conformada por un fusil y un sable. Una ceremonia similar fue realizada, asimismo, en todas las ciudades y poblados de cierta importancia del interior del país.
Acto seguido, todos los civiles reunidos en la plaza, fueron invitados a subir sucesivamente a una tarima colocada frente al Cabildo, en cuyos balcones se encontraban las autoridades públicas, a prestar juramento de fidelidad a la Constitución, pasando frente al Alcalde Ordinario de Montevideo. El texto del juramento rezaba así: “¿Juráis a Dios y a la Patria cumplir y hacer cumplir en cuanto de Vos dependa, la Constitución del Estado Oriental del Uruguay sancionada el 10 de Setiembre de 1829 por los representantes de la Nación? ¿Juráis sostener y defender la forma de gobierno Representativo Republicano que establece la Constitución? Si así lo hiciérais Dios os ayudará; si no, Él y la Patria os lo demandarán?
Al presentar la Constitución, el constituyente José Ellauri expresó que, ella serviría para regir la vida política y civil de la Nación “si os resignáis a regir por ella vuestras conductas”. Terminado el acto del juramento general, tronó el cañón del viejo Fuerte de San José con una salva de 21 cañonazos, como anuncio al pueblo de que la Constitución de la República había sido solemnemente jurada.
Ésta estableció un estado unitario, republicano y confesional, donde la religión oficial era la católica. La ciudadanía estaba restringida a los propietarios y alfabetizados, excluyéndose a los asalariados y a los analfabetos, y por supuesto, de acuerdo a las costumbres de la época, a las mujeres.
Se trató de un instrumento jurídico avanzado, en un país que no se encontraba preparado para ello; transformándose en el texto constitucional de más larga permanencia, ya que recién fue modificado en 1917.
La Constitución contaba de 159 artículos, divididos en XII secciones, a su vez separadas en capítulos. Estaba precedida por una introducción o Preámbulo, donde se destacaba la importancia de Dios -en la concepción de los constitucionalistas-, ya que se lo consideraba como el inspirador de esa Ley Suprema, cuyos objetivos eran el bienestar general del pueblo, respetando su idiosincrasia, promoviendo la seguridad, la justicia, la libertad civil y política, la propiedad y la igualdad.
Qué bien le haría a nuestra República, que de vez en cuando, los gobernantes y dirigentes políticos recordaran dicho juramento, para así apegarse de mejor forma y debidamente a la Carta Magna; comprendiendo que, nadie, absolutamente nadie, puede ni debe considerarse por encima de lo que ella y las leyes establecen, al no existir gobierno, colectividad política, líderes, dirigentes ni ciudadanos, que sean mejores ni superiores, a los mandamientos que nos rigen y debieran seguir haciéndolo; no siendo de recibo los rebuscados argumentos que surgen ante claras violaciones a los mismos, por más insignificantes que se crea que son. Ese es el verdadero espíritu republicano y democrático; no hay otro.

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¿SIRVE DE ALGO EL CONSEJO DE MINISTROS ITINERANTE?

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. La Ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, al participar de reuniones con diferentes representantes de la comunidad del Departamento de Cerro Largo, previas al Consejo de Ministros que se reunirá en el día de hoy en la ciudad de Melo, manifestó que: «La construcción de liceos es una necesidad en todo el país, porque el Gobierno apuesta en la universalización de la enseñanza media». Al mismo tiempo, respecto a la situación edilicia de los liceos, la Ministra señaló que es clara la necesidad de nuevos locales, cuando se observa que hay más de 2.200 escuelas y los liceos no llegan a 400. Asimismo, la jerarca en reunión con el sindicato docente de dicho Departamento, les manifestó las aspiraciones del Gobierno de que los grupos sean más chicos, que los profesores perciban «un salario digno» y la idea de llegar al 6 % del Producto Interno Bruto (PIB) para la educación. Finalmente, la titular de la cartera de Educación expresó que ya tienen fechas previstas para la construcción de nuevos liceos, otros se encuentran en llamados para Participación Público Privada (PPP) y que todos los previstos se finalizarían antes de 2020.
Una vez más los anuncios son rimbombantes y similares a los que hemos escuchado a lo largo y ancho del país, cada vez que el Presidente y sus Ministros, recorren el interior, promocionando vaya uno a saber qué, cuando pasa el tiempo y tanto los reclamos efectuados por el “pueblo”, al que dicen escuchar en esas instancias, quedan en la nada, ahondándose las problemáticas y quedando la mayoría en el olvido, razón por la cual varios sectores productivos y comerciales del lugar, adelantaron que no concurrirán y no solicitaron reuniones con los Ministros de sus respectivas áreas, en señal de protesta.
Por supuesto que estamos a favor y damos la bienvenida a toda obra que permita avanzar en un alicaído panorama edilicio, por aquello de que más vale tarde que nunca; sucede que, simplemente, nos parece harto complicado que se lleven a cabo, sea por medios públicos o asociándose con lo privado, pues si no se ejecutaron en plena etapa de bonanza y despegue económico, hoy en día, que vemos como el Estado se viene apretando sistemáticamente el cinturón, tras una década de despilfarro, nos aparece la legítima duda y con ella el pesimismo, que ojalá, sea desautorizado con hechos y concreciones.
El Gobierno intenta por medio de la realización del Consejo de Ministro fuera de la capital, vender la imagen de que está cerca del ciudadano; no estamos en contra de la idea, que nos parece buena para que el que detenta el poder se de un baño de realidad; pero nos parece una tomada de pelo y una subestimación de la inteligencia de los compatriotas, que se desplieguen recursos para hacerlo y se haga una puesta en escena que, no busca otro cometido que el proselitista, en vez del lógico y mucho más leal de saber fidedignamente las carencias existentes, para actuar en consecuencia.
Dicha metodología la hemos visto en varios países latinoamericanos donde los gobernantes arengan al pueblo sobre las virtudes sacramentales del “progresismo”, achacándole culpas de sus inoperancias e incapacidades a la oposición de cada país y al fabuloso complot internacional para combatirlos.
No he visto, nobleza obliga aclarar, semejante desfachatez en los Consejos de Ministros en Uruguay; lo que no quita que se haga un evidente uso y muchas veces abuso de un populismo triste y de pequeñez intelectual a la uruguaya, que más que construir o sostener una buena imagen del quehacer político, lo denigra y envilece, en momentos en que dicho espectro necesita credibilidad ante la opinión pública.
No decimos que no se haya cumplido alguna que otra promesa; lo que sostenemos, sin temor a equivocarnos, es que así como el Sr. Presidente, tan suelto de cuerpo, afirmó ante una desolada Dolores, que el empeño de su gobierno la había dejado en mejores condiciones de las que se encontraba antes del tornado, siendo que aún muchos no han encontrado una solución habitacional y su liceo continúa a la intemperie; de la misma forma, el Primer Mandatario se hace trampa al solitario –a sabiendas o no-, y nos la hace a todos los uruguayos, al creer que con su hablar pausado y con tono de docente erudito, continúa convenciéndonos de que ha hecho algo fructífero por Uruguay, que lo sobreviva y eleve a la condición de Estadista.
Cuando habla, la embarra; y cuando envía a sus pésimos emisarios como la célebre Ministra todo terreno, más aún.
Ergo, nos preguntamos: ¿sirve de algo el Consejo de Ministros itinerante?

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¿CUÁNDO SE HABLARÁ DE MERITOCRACIA?

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Expertos de diversos sectores de la Universidad de la República, estudian la viabilidad de otorgar una renta básica universal a cada uruguayo. El proyecto fue lanzado por el secretario de Derechos Humanos (DD.HH.), Nelson Villarreal, quien declaró que su objetivo consiste en dar un sustento mínimo a todos los ciudadanos y que la idea se integre en la agenda para que «la política pública lo tenga como un horizonte de mediano y largo plazo», adelantando que, «el año que viene se comenzarán a generar resultados y propuestas».
Al beneficio se accedería indiferentemente de la condición social, tratándose de una materia «que está emergiendo en distintas partes del mundo debido a las transformaciones tecnológicas, la robotización y la destrucción de empleo», manifestaron los propulsores de la propuesta.
El criterio no es nuevo; ya fue mencionado en el siglo XVII durante la Primera Revolución Industrial en Inglaterra, pero, se cree que es una idea que se va a tener que implantar para proteger a las personas durante la Cuarta Revolución Industrial o «robotización en distintos niveles».
Con respecto a cuándo se podrá implantar esta medida en Uruguay, se prevé que el país tiene un plan al 2030 – 2050, pero también, otros piensan que en 2020 se podría empezar con un proceso focalizado.
Entre ellos se encuentra el economista y político frenteamplista Daniel Olesker (ex ministro del MIDES), quien considera que el grupo de estudio debería «trabajar más de aquí al año que viene la implementación para poder incorporarlo en el programa del Gobierno» para el período 2020-2025. Dicha implementación, según Olesker, no debe de ser un instrumento que anule otros derechos sociales, como el desempleo o la jubilación, pero sí, para la financiación, se podría optar por suprimir la asignación familiar, una ayuda que reciben cerca de 400.000 niños en situación de pobreza en la actualidad.
Asimismo, se señaló que hay que aplicar una reforma tributaria un poquito más adecuada a estos tiempos, expresando Olesker que «el país tiene margen para incrementar su presión tributaria, en particular en los impuestos al capital, para financiar un proceso gradual de implementación de la medida».
Aunque la renta básica tiene un carácter universal, los investigadores señalaron que lo ideal sería empezar con un grupo concreto y luego ir ampliándolo al resto de la sociedad. Habría varias opciones y propuestas que hablan de iniciar la primera etapa para los menores de 18 años -lugar donde se concentraría la mayor parte de la pobreza- y la otra alternativa es empezar en ambas puntas, es decir, para los mayores de 65 o 70 años y para los menores.
En lo referente al monto de esta renta básica, todos los expertos señalaron que aún no se puede especificar una cantidad concreta, pero que se tomaría como referente el salario mínimo nacional, $ 12.265 (unos 433 dólares), y la línea de pobreza del país.
Otra de las ventajas que podría tener esta implementación salarial, es que ayudaría a repensar el tema de la protección social, “lo cual es una buena solución para la alta tasa de informalidad que existe en América Latina”, agregándose que esta medida debe estar ligada a «incentivos para la innovación y la creatividad», y que es por ello, que el Estado tiene que «motivar» al ciudadano.
Ahora; nos gustaría que nos explicaran cómo fomentarán la “innovación y la creatividad”, cuando estamos frente a un panorama educativo que se encuentra al rojo vivo, con niños y adolescentes que no califican en aspectos básicos y esenciales como la ortografía, aritmética y lectura, por un lado; y por el otro, si la aplicación de dicha medida tiene en cuenta las disposiciones legales vigentes desde el punto de vista laboral y en cuanto a las condiciones exigidas para ser beneficiario de tal o cual prestación.
Son algunas de las tantas preguntas que nos hacemos; pues ante otra Rendición de Cuentas polémica, volvemos a oír el legítimo reclamo de más presupuesto para la educación, pero nunca percibimos movimiento en cuanto a comenzar un serio trabajo por la calidad educativa; al mismo tiempo que observamos la lucha de los “cincuentones” que apelan a poder vivir dignamente. En fin…
Frente a complejas problemáticas, la respuesta más fácil es siempre la misma: repartamos más dinero. Por ende, la última pregunta a formular es: ¿cuándo se hablará de meritocracia?

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EL GOLPE DE ESTADO Y EL MAÑANA

Estimados lectores. Se cumplen 44 años del Golpe de Estado del 27 de Junio de 1973. Con motivo de la fecha, como sucede año a año, se compartirán distintas vivencias y visiones respecto a los acontecimientos de aquellos años; se narrarán hechos históricos conocidos por todos nosotros; anécdotas; opiniones políticas; reproches y algún que otro comentario de dudosa exactitud histórica, que procura distorsionar los hechos, con un clarísimo provecho proselitista. Sin ser nuestro interés el entrar en la discusión ideológica sobre aquella época, por una cuestión de respeto a los protagonistas que continúan vivos, quienes poseen sus legítimas razones para defender posturas y criterios; por respeto a las heridas que permanecen abiertas y son difíciles de cicatrizar de un lado y del otro; por respeto a una generación de compatriotas que en el lugar que la vida los colocó, defendieron la democracia y la libertad; pero por respeto, también, a otra generación de uruguayos, la nuestra, la que no debe ni puede cargar con culpas, odios y responsabilidades que no le quepan; es que sostenemos la necesidad imperiosa de atrevernos a pasar el umbral hacia el porvenir. Deseamos ansiosamente que la página sea dada vuelta. Anhelamos patrióticamente que se convoque a un gran Acuerdo Nacional, donde los partidos políticos, como fieles representantes de la democracia, zanjen para siempre, el desencuentro que nos ha dividido desde 1985.
Defendemos sin fisuras el pronunciamiento del pueblo en las urnas, el que fue desconocido por el Parlamento; pero comprendemos de la misma manera, el derecho que tienen las familias de las víctimas, de velar por ellos, en el entendido que, la Justicia, debe de ser pareja para todos, de acuerdo con nuestra Constitución, la que en su Artículo 8 reza:”Todas las personas son iguales ante la ley (…)”.
Los años han pasado y los cucos de antaño quedaron en él; la historia y los hombres racionales, reconocen el esfuerzo de aquellos que apostaron a la pacificación nacional -muchas veces a contramano de los principios con los que comulgaban y comulgan-, tantas veces incomprendidos y otras cuantas malinterpretados.
El Uruguay es un país joven, donde queda mucha carretera por recorrer. Debe de ser la impronta del futuro, la que guíe los pasos a seguir, siempre en la comprensión de que no existen uruguayos buenos y malos; de que no los hay de una clase y de otra; de que somos por encima de todo, Orientales.
Por lo tanto, hacemos nuestras las palabras vertidas por el ex Senador Juan Martín Posadas –protagonista importante de aquellos años oscuros- quien en el camino de apostar a ese futuro, aludiendo al 27 de junio y a su recuerdo, manifestó: “Si para algo sirve traer a colación el 27 de junio es para revalorizar lo que tenemos, conjurar aquel ánimo descreído en la democracia y en los partidos, honrar a quienes se jugaron por esa parada, y cuidar con más respeto y menos palabrerío barato la libertad, la democracia, el derecho como norma, la democracia como espacio vital y la política como campo de tramitación de las diferencias”.
Si somos capaces, como pueblo, de saldar las deudas y cumplir con la construcción del porvenir, podremos orgullosos gritar al mundo que, supimos derrotar a una férrea dictadura, con esperanza y unidad, aunque lo hayamos conseguido, 44 años después.
La elección es una y es clara; sus contrincantes son dos y muy diferentes: el Golpe de Estado y el mañana.

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EL MÁS GRANDE DE LOS ORIENTALES

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Al hablar del Gral. Artigas, lo hacemos con cierta solemnidad; pero lamentablemente el respeto que proferimos a su vasta obra, es menguada; la que ha quedado estampada en esas Instrucciones del Año XIII y que supieron ser, al decir de Juan Zorrilla de San Martín: “La más monumental construcción de la autonomía de las Provincias del Río de la Plata dentro de una gran República Democrático Federal. Y constituyen la Carta Magna, el Código, la Credencial, el Mandato Imperativo de nuestra independencia”.
La historia que rodea a nuestro Prócer es rica en todo sentido, mucho hay para destacar de su accionar como primer y único libertador en promulgar a la democracia como sistema de gobierno, fiel al soberano por derecho propio: el pueblo.
Su credo es bastión de una Nación; aquélla que todo lo abandonó y transcurrió por el sacrificado trillo del Éxodo o Redota; la que nos une como compatriotas por encima de diferencias ideológicas y sabe ser una sola, en momentos de engrandecer su legado.
Los Orientales, y con más razón las nuevas generaciones, debemos conocer y recordar su magnífico discurso de aquel 5 de Abril de 1813 y que la posteridad conoce como la “ORACION INAUGURAL”, como justa manera de homenajearlo; como guía y meta de sus nobles aspiraciones patrióticas.
Artigas al Pueblo Oriental:
“Ciudadanos: el resultado de la campaña pasada me puso al frente de vosotros por el voto sagrado de vuestra voluntad general. Hemos recorrido diez y siete meses cubiertos de la gloria y la miseria, y tengo la honra de volver a hablaros en la segunda vez que hacéis el uso de vuestra soberanía. Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana. Vosotros estáis en el pleno goce de vuestros derechos. Ved ahí el fruto de mis ansias y desvelos. Nuestra historia es la de los héroes. El carácter constante y sostenido que hemos ostentado en los diferentes lances que ocurrieron, anunció al mundo la época de la grandeza. Cenizas y ruina, sangre y desolación. Ved ahí el cuadro de la Banda Oriental y el precio costoso de su regeneración. Pero ella es pueblo libre.
La Asamblea General, tantas veces anunciada, empezó ya sus funciones. Su reconocimiento nos ha sido ordenado. Resolver sobre ese particular ha dado motivo a esta congregación, porque yo ofendería vuestro carácter y el mío, vulnerando enormemente vuestros derechos sagrados, si pasase a resolver por mí una materia reservada sólo a vosotros.
Ciudadanos: los pueblos deben ser libres. Su carácter debe ser su único objeto y formar el motivo de su celo. Por desgracia va a contar tres años nuestra revolución y aun falta una salvaguardia general al derecho popular. Toda clase de precaución debe prodigarse cuando se trata de fijar vuestro destino. Es muy veleidosa la probidad de los hombres; sólo el freno de la Constitución puede afirmarla. La energía es el recurso de las almas grandes. No hay un solo golpe de energía que no sea marcado con laurel. ¿Qué glorias no habéis adquirido ostentando esa virtud?
Orientales: visitad las cenizas de nuestros ciudadanos. ¡Que ellas, desde lo hondo de sus sepulcros, no nos amenacen con la vergüenza de una sangre que vertieron para hacerla servir a nuestra grandeza!”.
Al conmemorarse un año más de su natalicio; su obra perdura, con la vigencia de ayer. Como sus legítimos herederos, preservémosla, aggiornándola al presente, y así poder ganarnos el derecho de venerar con los hechos, a éste nuestro Artigas, el más grande de los Orientales.

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EL RÍO URUGUAY NOS REVELA LA VERDAD

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. La triste situación que viene sufriendo parte de la población salteña a causa de las inundaciones –una vez más-, nos deja un sabor amargo por varias razones.
En primer lugar, sabido es que no se trata tan solo de la inundación misma y el desplazamiento de las familias de sus hogares, con todo lo que ello implica, sino que además se suma la complejísima disyuntiva del “dónde parar”; algunos lo pueden hacer en casas de parientes, amigos, en los albergues dispuestos para la ocasión, consiguen alquilar provisoriamente alguna vivienda cerca o lejos, pero otros, deciden –y se entiende-, quedarse en las inmediaciones de sus domicilios tratando de salvaguardar sus pertenencias (o lo que sobran de ellas, si no les dio el tiempo para retirarlas en su totalidad); surgiendo en cualquiera de dichas opciones, las difíciles condiciones de sobrellevar el momento, con carencias producto de la improvisación forzada, que desanima y hace desfallecer –aunque sea por un momento- al espíritu más sólido y voluntarioso.
También, aparece la problemática del “después”, luego que las aguas vuelven a su cause y los damnificados deben enfrentar la realidad con la que se encuentran en sus fincas, donde el estrago provocado suele ser vasto y caro, aparejando, sin lugar a dudas, una desorganización familiar y económica de suma importancia y una preocupación de envergadura, resultado también del cansancio por la reiteración más o menos prolongada de la vivencia, y del esfuerzo y sacrificio puesto al servicio de la mitigación de los daños (edilicios y morales).
Por otro lado, se dejan traslucir las “verdades” latentes en una sociedad que trata de que pasen inadvertidas, pero que la sabiduría de la naturaleza se empeña una y otra vez en señalarnos de vez en cuando, hijas de una pobreza que existe y se acrecienta ante este tipo de catástrofes, lo que nos hace pensar que la cosa no está tan bien como nos dicen que está, y anhelar, al mismo tiempo, llegar a estarlo. Porque nos damos por enterados de las poco saludables condiciones en las que viven muchos coterráneos, en dichas instancias de premura y de obligatoria solidaridad (ésta siempre bienvenida aunque sea de dicha forma); cuando las mismas están allí desde hace mucho, y seguirán estando en cuanto todo vuelva a la normalidad.
En tanto, nos preguntamos y damos de bruces con otra parte del mismo problema, que es el por qué dichos compatriotas no se mudan a lugares más protegidos, evitando de esa manera la repetición del sufrimiento. Muchos nos lo cuestionamos y al mismo tiempo nos respondemos que, no es nada fácil desarraigarse de la zona que nos vio nacer, crecer y transitar muchos buenos y malos momentos; que quizás sí sea esa la solución, pero que las circunstancias son adversas y el único remedio es quedarse, acostumbrarse y sobrellevarlo con hidalguía –si es la palabra correcta para definir la actitud-; en fin, hay que vivirlo para comprenderlo, siendo inválida la crítica apresurada y desmedida en la que solemos caer.
Pero, tampoco podemos olvidarnos de la enorme responsabilidad que le quepa al siempre presente y a su vez ausente Estado uruguayo (gobierno nacional, departamental, entes, etc.), en el que desde larga data se discute infructuosamente sobre la conveniencia o no de invertir en importantes obras que frenen el avance del agua por los dos arroyos que dividen en tres a la ciudad. Sabemos que, no hace mucho se presentó a los gobernantes de turno una posible solución, la cual, obviamente, requeriría de cuantiosos recursos, pero que posibilitaría que el río y los arroyos Ceibal y Sauzal no significaran más un enorme dolor de cabeza.
La cuestión es siempre la misma, saber a ciencia cierta si realmente interesa la mejor calidad de vida de una importante porción de la población, apostando a lo importante y primordial, o simplemente se prefiere seguir padeciendo penosos sucesos que podrían ser revertidos, con la ya perimida excusa de ¡cuesta mucho! La ciudad y los salteños se merecen que se tomen cartas en el asunto; los que, llegado el momento, así como han demostrado tener fuerzas para conseguir imposibles, deberán actuar con el mismo ímpetu para lograr una hazaña mas; pues, llegará el día en que no se pueda hacer más la vista gorda al respecto. Mientras tanto, el Río Uruguay nos revela la verdad.

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