Denis Araújo, otro jockey salteño se destaca en el plano internacional

Las últimas diez de la última presentan hoy a Denis Vicente Araújo Leoni, jockey salteño que se ha destacado a nivel local y nacional, llegando a correr en Canadá, lo que define como una de sus “mejores experiencias”.
A sus treinta años, y prácticamente la mitad de su vida dedicada a este deporte, que consiste en conducir caballos de image1carreras, está orgulloso de lo que ha logrado, ama su trabajo, le gustan los desafíos y no descarta seguir creciendo profesionalmente.
Nació en Salto, el 28 de octubre de 1986, cursó la primaria en la escuela número 81, ubicada al este de esta ciudad.
Teniendo su familia vinculada al turf, comenzó a correr a los quince años, avanzó rápidamente y en poco tiempo logró correr en el Hipódromo de Maroñas, el principal escenario hípico de Uruguay.

1. ¿Cómo está compuesta su familia?

Mi familia está integrada por mi padre, Ignacio, su señora, Silvia, y mi hermano, Juan Manuel.

2. ¿Cuándo comenzó su carrera de jockey, y cómo fueron los inicios?

Es que desde niño me gustaron los caballos, mi familia de alguna manera está relacionada con las carreras y mi viejo siempre fue propietario de caballos. Entonces de ahí nace el acercamiento al turf y mi predilección por las carreras de caballos.
A los quince años debuté montando en una penca un caballo de mi viejo, a los dieciséis, corrí en el Hipódromo de Salto y a los dieciocho, comencé a montar en el Hipódromo de Maroñas como aprendiz.
Gracias a Dios me fue muy bien, fui aprendiz de moda y al próximo año terminé tercero en la estadística.
Mi familia siempre me ha apoyado en lo que hago, y eso genera más fuerza para luchar.

3.¿Qué es lo que más disfruta hacer?
Sinceramente montar a caballo es lo que más disfruto, amo mi trabajo y lo disfruto cada día más.
Además de ser jockey, me gusta mucho la cocina, soy buen chef.

4. ¿Pensó llegar hasta donde llegó en su carrera?

No sé realmente si algún día pensé en estar donde estoy, pero siempre trato de seguir mejorándome profesionalmente.

5. ¿Cuál fue su carrera más importante y a quién dedica sus triunfos?

Tuve la suerte de ganar varios premios importantes, como el Ciudad de Montevideo con Luckily un 6 de enero, ese día será siempre muy bien recordado.
Mis triunfos siempre van dedicados a mi familia, a mi prometida, a mis amigos, y a toda la gente que me brinda su apoyo y confía en mí.

6. ¿Cómo se prepara para llegar en óptimas condiciones? ¿Cómo es su rutina diaria?

Siempre he sido muy exigente y riguroso con la nutrición y el entrenamiento para poder el máximo de mi en cada conducción. Aparte de montar veinte caballos en las mañanas solo en montura, concurro al gimnasio semanalmente.
Diariamente me levanto a las cinco de la mañana, desayuno y me voy al vareo (entrenamiento del caballo) cada mañana.

7. ¿En qué consiste la preparación para lograr destacarse como jockey? ¿Tuvo o tiene algún referente?
Bueno se necesitan muchas cosas, una de ellas es tener buenas habilidades como jinete, además hay que encontrar

Araújo en una de las carreras disputadas en Maroñas

Araújo en una de las carreras disputadas en Maroñas

buenos caballos y sobre todo la suerte siempre debe de acompañar.
En cuanto a los referentes, mi favorito siempre fue un jockey americano llamado Garrett Gómez, pero me gusta mirar mucho, carreras de todos los hipódromos y siempre hay un jockey que te llama la atención por cosas que hacen.

8. ¿Tuvo algún accidente o lesiones realizando esta actividad?
Sí, he rodado varías veces, pero gracias a Dios nunca sufrí lesiones de gravedad.

9. ¿Ha cumplido sus objetivos, y qué satisfacciones le ha dado esta carrera?

Creo que estoy orgulloso de la carrera que voy llevando, pero soy de los que busca oportunidades y me gustan los desafíos. Esta carrera me ha dado muchas satisfacciones; cruzar el disco primero es una bonita satisfacción, pero haber tenido la oportunidad de correr en Canadá fue de las mejores experiencias.

10. Tiene alguna anécdota

Recuerdo que un día corría un caballo llamado Neón Porá y venía último con Hanti Gonzáles a la altura de los 800 finales en Maroñas, cuando me dice; qué lejos van los punteros y le respondo; no te preocupes que les gano yo igual y así fue, mi caballo termina ganando la carrera… Fue inolvidable.

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Un salteño que hace patria en Vietnam

Con Felipe Llantada Soldi, representante diplomático de Uruguay en el país asiático

Es joven y tiene sueños. Para él, estudiar mucho es el camino y está todo el tiempo dándome para adelante. “No vayas a dejar de estudiar”, me dijo un día que caminábamos juntos por la calle 18 de Julio de nuestro Salto y donde con 17 años teníamos siempre charlas interesantes. Allí mismo le pregunté: “¿Vale la pena estudiar tanto?”, al ver una enfermera sentada con cara de no querer más nada. “Claro” me contestó él. Felipe Llantada Soldi siempre fue una persona decidida, inteligente y muy ordenada en todo lo que hacía. Hijo del periodista Modesto Juan Llantada Fabini y de la profesora Amalia Soldi, Felipe es el mayor de tres hermanos.
Nació y se crió en Salto, estudió en Montevideo y en Londres. Entró al servicio exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores y en 2011 se fue a Hanoi, la capital de Vietnam a abrir la Embajada de Uruguay. Allí conoció a su esposa y tuvo a sus dos hijos. Aprendió a ser un lugareño más y hoy es uno de los máximos representantes diplomáticos del país en esa zona. Corriendo de atrás por las 12 horas de diferencia al tomar contacto con nuestro entrevistado, lo logramos. Con Felipe Llantada, hoy en nuestra sección semanal.

¿Quién es Felipe Llantada?
Nací en Salto en 1980, por lo que supongo que soy de la generación X. Hice mis estudios secundarios en el Liceo Nº1 IPOLL, cuando cumplí los 18 años me fui a a estudiar a Montevideo donde me recibí de Economista en la Universidad ORT. En el año 2008 ingresé al Servicio Exterior de la Cancillería por un concurso y después tuve la suerte de conseguir una beca Chevening y estudiar un postgrado en Diplomacia en la Universidad de Oxford en Inglaterra. Por lo que si bien tengo un título de Economista, me considero en realidad un diplomático de profesión.
Actualmente, mi familia está conformada por mi esposa Nhung que es vietnamita y a quien conocí acá y mis dos hijas, Leticia May y Lucía Kim que tienen 2 años y 2 meses respectivamente, y que son ambas orientales, en realidad por ambos padres.

¿Cómo surgió el hecho de ingresar a la Cancillería y prepararse para la carrera diplomática?
En realidad fue algo bastante fortuito. De estudiante había realizado una pasantía en la Sección Comercial de la Embajada de Argentina en Montevideo, pero después que me recibí y empecé a trabajar en el sector financiero, me olvidé completamente del tema. En esa época quería dedicarme por entero a las finanzas, pero después de estar 5 años en un Banco en Montevideo, bastante decepcionado con el trabajo en ese momento por la falta de movilidad laboral y de oportunidades para los profesionales jóvenes, por casualidad vi el llamado a Concurso para el Servicio Exterior de la Cancillería que había salido en el diario y me acordé de la experiencia que tuve en la Embajada de Argentina. A partir de allí, me empecé a informar y finalmente terminé ingresando al año siguiente.

¿Pensabas alguna vez conocer un país como el que estás viviendo ahora?
Nunca me imaginé en mi vida terminar en un país como Vietnam. Mi idea, bastante poco original al ingresar a la carrera de diplomático, era irme a Europa o a algún destino de los que se les conoce como la línea Revlon que es Londres- París – Nueva York. Por suerte la experiencia de la beca que tuve en Inglaterra me abrió bastante el horizonte y al final terminé en el Sudeste Asiático, una región fascinante.

¿Qué fue lo más difícil y lo más fácil que aprendiste en Vietnam?

Lo más difícil que aprendí fue a comer con palitos, me costó bastante pero a partir del tercer año de estar acá, ya le agarré la mano y hoy en día soy un vietnamita más. Y creo que lo más fácil, puede ser que a andar en moto, porque si bien soy de Salto, de adolescente nunca tuve una moto y en Hanoi, que es la capital y la ciudad donde vivo, la moto es el mejor medio de transporte dada la geografía de la cuidad, así que con 30 años se puede decir que aprendí a andar en moto.

¿Cuál es la tarea específica que hace ahí?
La gran mayoría de nuestras representaciones en el exterior, desde el punto de vista del personal diplomático cuentan con el Jefe de Misión, además de un funcionario. Este es el esquema de trabajo aquí en Vietnam, por lo que actualmente estoy a cargo de la Sección Consular de la Embajada y asisto al Embajador de Uruguay en Vietnam en todos los temas políticos, económicos y culturales.

¿Qué se conocía de Uruguay antes que ustedes llegaran y cómo y en qué cosas lo han posicionado ahora?
Bueno, Uruguay se conocía por el fútbol, como siempre y quiero creer que a partir de la apertura de la Embajada de nuestro país acá, se ha diversificado un poco más la imagen de nuestro país, fundamentalmente como un socio confiable de Vietnam y como un proveedor de materias primas y productos alimenticios de alta calidad.

¿Cómo se ve lo que pasa en el país desde el exterior?
Se lo ve en perspectiva y cuanto más lejos y más diferente la realidad cotidiana, la perspectiva es mayor y también quizás con un poco de preocupación.

¿Se pudo acostumbrar a las costumbres y cultura vietnamitas?
Acostumbrarte te acostumbras, no queda opción,es acostumbrarse o pedir la adscripción, de ahí a compartir ciertos dictámenes culturales es otra cosa, fundamentalmente en lo que se refiere al rol de la mujer en la sociedad, son cosas muy diferentes.

¿Cuándo vuelve al país?
Ahora voy a estar volviendo al país el próximo 12 de junio, donde llegaré con toda mi familia a Montevideo.

¿Extraña algo de Salto?, ¿qué recuerdos tiene?
Bueno en realidad hay muchas cosas que se extrañan, sobre todo a la familia, a los amigos, el tomar mate en la costanera, el meterse en las piscinas de las termas en un día de invierno y comer las naranjas, porque las de acá no tienen gusto a nada. Y por otro lado, tengo muy lindos recuerdos de haber tenido una infancia feliz y sana y también los de una adolescencia independiente y muy divertida, cosas que veo que los chicos de hoy, sobre todo los que viven en las ciudades más grandes, no lo tienen y eso es algo por lo que estoy muy agradecido.

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“Me encantaría conquistar al mundo con mi arte”

Con Álvaro Walter Caffre Soto: policía y artista plástico

Álvaro Walter Caffre Soto nació el 2 de julio de 1979 en el barrio Delgue, concurrió a la Escuela No. 81 y al Liceo No. 3, que en ese entonces estaba ubicado en uno de los galpones del granero oficial, donde hoy se levanta el Salto Shopping.
“Desde los ocho años me gustaba dibujar a lápiz. ..dibujaba con los clásicos lápices de colores de niño en el tiempo de la Escuela”; nos adelanta en el comienzo de la entrevista.aldorso001
Walter Caffre es policía y utiliza el dibujo para desestrezarse de su intensa labor. A su vez su arte a menudo le trae réditos económicos.

¿Qué técnicas empezó a explorar en un principio?
Me gustaba dibujar a lápiz…dibujaba con los clásicos lápices de colores de niño en el tiempo de la Escuela. Pude lograr con el tiempo mucha práctica para dibujar.
Un rostro a lápiz tiene su proceso hasta lograr el efecto deseado.
Un cuadro al óleo lleva tiempo intentando lograr lo que uno quiere. Lo que puedo decir – con respecto a mi trabajo que quien observa mis cuadros puede saber que fui yo quien los hice. Mi objetivo con respecto a la técnica es trabajar hasta lograr lo que quiero”.
Uno de los elementos más importantes del dibujo es que puede fácilmente transmitir ideas, conceptos, sensaciones y sentimientos, independientemente del grupo al que uno pertenezca, teniendo un idioma diferente al del autor, viviendo en lugares extremadamente lejanos.
Esto no sucede con todas las ramas del arte y sin duda, el dibujo, la pintura y la escultura son privilegiadas a la hora de transmitir incluso a aquellos que se sienten más lejanos.
A diferencia de lo que sucede con la pintura, la precisión y la técnica en el dibujo parece estar todavía muy presente.

¿El dibujo en su caso es una cualidad genética o es el único artista plástico en su familia?
“En realidad hay algo de genética tengo un tío que dibujaba revistas de cauwoy y cuestiones de ese tipo en los años 70 y 80…. y tuvo la posibilidad de ganar muchos premios”.

¿Cómo se inspira para luego plasmar sus obras?
-“Es algo que simplemente surge de forma natural… voy hacia la hoja o el lienzo y comienzo de una… dibujo a mano alzada, de allí que me favorece la práctica de años.
Voy imaginando cosas y las pongo en práctica. A su vez trabajo mucho con el retrato a lápiz que tiene su grado de dificultad. Muchas personas me encargan retratos”.

¿Ya ha realizado alguna exposición o tiene miras de organizarla?
-“Ya he participado en exposiciones colectivas y tengo la intención de – en algún momento – organizar la propia”.
¿Qué le atrapa más a la hora de dibujar? ¿Los retratos o la naturaleza?
-“Me gusta mucho dibujar desnudos con telas encima. En realidad, sé dibujar de todo.
El cuerpo humano a lápiz o al óleo. También cuadros con flores y naturaleza muerta. A veces hasta a mí mismo me sorprende lo que sale”.

¿Qué devoluciones ha recibido del público que aprecia sus obras?
-”Gente de todas partes del mundo hacen comentarios muy positivos de mis obras – con la oportunidad de poder divulgarlas en las redes sociales. Como dicen Pinky y Cerebro me encantaría conquistar al mundo, pero con mi arte…Y con las redes sociales miles de personas a diario ven lo que hago. Por ejemplo recibo comentarios de Ushuaia, Bahía Blanca, Santa Fe.
Lo cierto es que hay obras mías en diferentes partes del mundo, ya que durante ocho años fui al restaurante El Palenque Punta del Este a vender mis obras. He vendido cientos y cientos de retratos a lápiz. Trabajaba en vivo con el público del restaurante, donde acudían turistas de todo el mundo”.

Cuéntenos algo más sobre sus exposiciones…
-“Las exposiciones la hicimos con todos los artistas que participábamos del taller en La Casa de Nuna”. Uno de mis talleristas fue el rochense Daniel Amaral”. Luego estudie con la profe Alice Neugebaguer dibujo un par de años.
En realidad lo mio es innato. Ambos me enseñaron más de teoría que práctica.

¿A dónde le gustaría llegar… se ha conectado a otros artistas del departamento?
-”Me encantaría viajar a los Estados Unidos, pero la verdad es que dependo pura y exclusivamente de mi trabajo como policía… con respecto a los vínculos con otros artistas puedo decir que no los tengo… ni siquiera busco un libro para ver las obras de los pintores famosos.
Me gustaría ser reconocido fuera de mi país. Debo decir que el dibujo es muy importante para mí.
Puedo compartir una anécdota: en una de mis primera temporadas en Punta del Este, Álvaro me comunicó que un mexicano quería que le hiciera un retrato de su hija,es el que esta allí. Le respondí que sí… fui a la mesa.
Comencé a hablar con él y me comentó que le encantaba salir a recorrer el mundo con su familia.
Me pidió que hiciera un retrato de su hija de ocho años, dibujo que me llevó unos cuarenta minutos hacerlo. Observó el trabajo durante algunos minutos y me felicitó. Me comentó que en cada lugar que visitó hizo hacer un dibujo de la niña; en Francia, Estados Unidos, Alemania, Australia, Argentina, Noruega y otros muchos países. Me afirmó que el mejor retrato fue el mío.
Me puse a pensar que en Francia se supone que viven los mejores dibujantes y pintores. Yo soy un simple salteño del barrio Delgue. Me empecé a preguntar qué hago aquí”.

¿Cómo está integrada su familia?
-“Por mi madre, cinco hermanos y yo. Mi mamá enviudó hace 22 años y se volvió a casar. Yo vivo solo en una casa aparte”.

¿Cómo se perfila en sus proyectos para este año?
-“La idea es seguir vendiendo más cuadros y contar con un stock para realizar mi exposición. Por suerte tengo varios encargues de distintos departamentos y a veces más y otras menos, siempre estoy pintando y dibujando.
Yo diría que el arte es algo que nos aísla de los problemas diarios, el estrés diario… el dibujo nos lleva más allá… nos distrae.
Es algo que lo traigo desde niño y me gusta. Creo que la gente debería valorar mucho más el arte. Me he planteado dentro de mis proyectos la posibilidad de dar clases más adelante, manejando obviamente mis tiempos.
Me gustaría ayudar a los niños a desarrollar diversas técnicas.
Quiero poner un taller para poder transmitir todo lo que aprendí durante estos años.
A mí nadie me enseñó a dibujar… en los talleres los docentes no me prestaban mucha atención. Llegué a lograr muchas técnicas y transmitir lo real en la pintura y el dibujo.
Recuerdo que el Profesor Planke me dijo que no todos los artistas lograban esas cosas. Participé durante nueve años consecutivos en los concursos patrocinados por la Intendencia y de los nueve gané siete”.

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“A la Justicia debería dársele mayor trascendencia y relevancia”

El impartir Justicia no es una tarea fácil, menos cuando se la debe desempeñar en el interior más profundo del país y se es mujer. Cristina Marabotto, ha sido una de las artífices de que la Ley tuviera su presencia en aquellas localidades perdidas y casi olvidadas de nuestro Departamento, carentes en la mayoría de las veces, de los más elementales recursos de digno confort.
Aun así y gracias a su innegable compromiso con la gente que tenía “a su cargo”, no escatimó esfuerzos en hacer todo lo necesario para no abandonarlos y ayudarlos dentro de sus posibilidades.
Hoy recuerda esos momentos vividos, y manifiesta en AL DORSO, que lo volvería a hacer.

¿En qué momento comenzó su carrera dentro del Poder Judicial?
Comencé a trabajar en el Poder Judicial en 1972, desempeñándome la mayor parte del tiempo en el Juzgado Penal, hasta 1999, cuando la Suprema Corte de Justicia me designó como Juez de Paz Rural de la 6ta Sección Judicial de Salto. Recordemos que, en esa época no era requisito excluyente el ser Abogado para ocupar dicho cargo. Me jubilé en septiembre de 2012.
¿Cuáles fueron los lugares que le tocó como destino?
El destino primario fue Pueblo Quintana, a unos 160 kilómetros de la ciudad, al este del departamento, al que se llega por ruta 31 hasta el kilómetro 120, debiéndose tomar luego por un camino de tierra. Una localidad, cuyas únicas construcciones de material eran la Escuela, dos comercios, la Seccional 12ª, una pequeña capilla y muy pocas casas.
Al poco tiempo se edificó el Juzgado de Paz de la 6ta Sección en Paso Cementerio, anexándose el Juzgado de Paz de la 5ta, que funcionaba en Cerros de Vera, el cual se cerró, pasando a formar ambos Juzgados una comunidad geográfica, subiendo de grado, teniendo bajo su jurisdicción a la 11ª -12ª-13ª y 14ª Seccionales policiales, que abarcaban a las localidades de: Pueblo Quintana, Paso Cementerio, Pepe Núñez, Cerro Chato, Paso de las Piedras de Arerunguá, Paso Potrero, Carumbé, Paso Valega, Pueblo Fernández-Masoller, Zanja del Tigre, Cerros de Vera y Levitán. Indudablemente que durante ese tiempo, tuve que subrogar a compañeros de otras secciones judiciales, lo que también cuenta.
¿Conllevó muchos sacrificios?
En parte sí, más que nada por el alejamiento de la familia al ser un cargo full time, y por las largas distancias que recorría, con pésimos caminos en su mayoría y con condiciones de vida bastantes difíciles de transmitir, debiendo realizar ítinerancias, contando siempre con la colaboración de vehículos del Ministerio del Interior.
Pero por otra parte, me siento enriquecida, porque dicha experiencia me hizo conocer la realidad del interior del departamento, pobre, digamos que paupérrima, y alejada de la comprensión de la “civilización”.
Nunca pensé en encontrarme con ciudadanos de más de 70 años indocumentados; con gente que nunca salió del lugar y no conocían Salto, por quedar lejos o no tener dinero para viajar; que tenían atención médica cada 15 días cuando el médico de Valentín, que era el Dr. Ramón Soto, excelente persona y profesional, recorría la zona; o que para poder comunicarme, tuviera que subir a un cerro para tener algo de línea en el celular; o lo más cómico que recuerdo al pasar el tiempo, que fue el llegar al lugar donde me tocó desempeñarme primariamente y ver que el Juzgado consistía en una pieza anexada al destacamento, cuyo “baño” quedaba a unos 50 metros. Me quería morir. Agradezco especialmente al Prof. Jorge Cabral Vinci, quien refaccionó el pequeño baño, colocándole los artefactos indispensables, lo que por lo menos aminoró la desazón. Afortunadamente pude contar con excelentes colegas, tanto en la órbita de los Juzgados de Paz, como en el de los Letrados, lo que fue muy importante para mí. En fin, no fue fácil, para nada, pero lo volvería a hacer.
¿Qué es la Justicia para usted?
Para mí es muy importante pues rige la convivencia de las personas en un país, algo que parece tan simple, pero que es trascendental. Considero que a la Justicia debería dársele mayor relevancia, no olvidando nunca, de que se trata de uno de los tres Poderes del Estado y que se lo debe de considerar y tratar como tal, con mucho respeto. Pues, una democracia sin un Poder Judicial sólido y que garantice una Justicia seria, no es tal y peligra.
¿Recuerda alguna anécdota de ese tiempo?
Una vez – para que tengas una idea de la idiosincrasia de muchas personas que no han tenido educación y que conforman el importante número de analfabetos que hay todavía en lo más profundo del Uruguay- me llamó un vecino de la zona, yo estaba en Pueblo Quintana, preguntándome si se podía casar, obviamente que le dije que sí, respondiéndome que en un rato estaba en el Juzgado. Le manifesté lo impropio de la hora y la documentación que debía presentar, pero el hombre no entendió. Resumiendo, a la media hora estaba golpeándome la puerta, sólo, para casarse. Le pregunté: ¿y la novia, y los testigos?, y con toda su sencillez e inocencia, me contestó: “ella quedó allá, cáseme que le llevo la libreta”. También, en una oportunidad repartimos juguetes en Paso Potrero de Arerunguá, y ver la felicidad de los niños nos marcó bastante, más cuando la madre de varios de ellos, nos dijo que era la primera vez que sus hijos recibían un juguete.
Teniendo en cuenta lo que nos ha contado, ¿cómo fue el conciliar los tiempos entre su trabajo y la familia?
No muy fácil por el régimen full time de la función, como ya lo mencioné; no pude estar presente muchas veces en cumpleaños, ni en Navidad, ni en Año Nuevo, lo que fue bastante duro. Fíjate que el trayecto desde Salto a la localidad de Pueblo Quintana o Cerro Chato, de por sí ya queda a contra mano, imagínate en días de lluvia donde quedábamos absolutamente aislados, dependiendo también en el lugar donde estuviera realizando el recorrido de las localidades bajo mi jurisdicción, contando siempre, por suerte, con el apoyo de Empresa Toriani, Juan Frola, guarda y chofer, quienes fueron incondicionales. Fue un tiempo de muchas ausencias, pero era el trabajo.
Háblenos de sus seres queridos
Bueno, lo que te puedo decir es que mi núcleo familiar más íntimo, se constituye con mis dos hijos, un varón y una mujer; ésta última radicada aquí en Salto con mi yerno y mis dos nietas; mientras que el hijo vive en Montevideo. Lamentablemente hoy ya no cuento con la presencia de mis padres, pero tengo un hermano, sobrinos y sobrinos nietos con quienes mantengo muy buena relación.
En estos momentos tenemos entendido que su principal labor es la de ser abuela, y una muy dedicada por cierto, ¿es verdad?
Ser madre ha sido maravilloso; pero el ser abuela, es algo superlativo, difícil de explicar. Todo aquello que no pudimos brindarles en su momento a nuestros hijos, por diferentes circunstancias, lo hacemos con los nietos, lo que me ha llevado en alguna oportunidad a tener reproches por parte de los padres. Hoy ya son grandes, la mayor tiene 22 años y la chica 20.
Retrocediendo a lo que nos mencionaba y de acuerdo a su participación actual en Rotary, ¿podemos decir sin lugar a dudas, que una de sus pasiones ha sido la filantropía?
Creo que la labor social, el poder dar una mano a quien lo necesita, lo aprendí desde muy chica, en mi casa, y hoy lo continúo haciendo desde Rotary.
Verdaderamente me siento feliz de haber podido colaborar de alguna forma con los lugares en los que trabajé, llevando por ejemplo, cursos de carpintería; tejidos a telares, que todavía existen; huertas orgánicas a cargo de Ing. Baldasini; hilado de lana y tejido; computación, con las dos primeras computadoras en la zona; panadería; el haber concretado una biblioteca; la entrega de pintura y vidrios para las escuelas, y otras tantas cosas que se pudieron realizar gracias al apoyo de hacendados de la zona, que entendieron lo importante de brindar ayuda a su propia gente. Pero dos hechos de los que me siento realmente orgullosa es el haber podido ser una de las impulsoras de las viviendas de MEVIR en la localidad de Pueblo Quintana; y de la obtención de un generador para Paso Cementerio, el que quedaba frecuentemente a oscuras, sin teléfono e incomunicado.
¿Se siente satisfecha por el camino recorrido, o guarda alguna pequeña deuda que desearía saldar?
La verdad, es que me siento satisfecha; y la única “deuda pendiente” que tendría, es el llegar a ver realizadas en la vida a mis nietas, las que actualmente se encuentran estudiando en la Universidad en Montevideo.

 

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Carlos A. “Moro” Vargas

“Vine a Salto “provisorio” por tres días y hace casi 50 años…”

Llegó a Salto donde le pidieron que se quedara por dos o tres días, hace de esto casi 50 años. Carlos Alberto Vargas Introini, más conocido como “Moro” Vargas ha sido pieza fundamental en la industria frigorífica local, desde que en 1963 la firma Dutra, ampliamente conocida en el ámbito agropecuario nacional, adquirió lo que había sido hasta entonces el “Saladero La Caballada” y en esos momentos llevaba algunos años de inactividad. Pero el aporte de “Moro” Vargas no se limitó a estar al frente del frigorífico por muchos años, sino que además fue suplente de diputado (de Omar Castro), integró durante nueve años la comisión pro ayuda del Hospital y la comisión fomento de la seccional tercera de Policía. Posee todo un record de aportes al Banco de Previsión, dado que desde que comenzó a trabajar en el ámbito rural, su padre lo afilió a la Caja Rural, tenía por entonces 14 años. Posteriormente pasó a Industria y Comercio, pero se mantuvo aportando en ambas cajas,motivo por el cual logró reunir más de 90 años de aportes, dice sonriendo.

¿Es oriundo de Salto?
No soy nacido en Montevideo, siempre tuve afición por los trabajos de campo. Hice un curso de técnico agropecuario, empecé mis actividades en el ámbito agropecuario en una chacra de Montevideo, en Melilla. Era una chacra de mi padre de seis has. En la que comencé a trabajar a los 14 años, arando con un buey. En el año 1959, con las inundaciones los frutales que ya estaban comenzando a dar fruta, se me secaron todos. Fue cuando don Pico Dutra, del escritorio Ponce de León y Dutra, que era mi padrino, muy amigo de mi padre, quería poner gente joven en el escritorio y quería que yo me integrara, a lo que yo me negaba porque en la chacra me había ido bien. Había comenzado a los 14 años, arando con un buey y a esa altura ya tenía dos tractores y una camioneta y ya me movilizaba diferente, pero después de la inundación de 1959 tenía que empezar de cero de nuevo. No tenía problemas, lo iba a hacer, pero la presión de Dutra y la posibilidad me llevó a pensar en lo otro.

¿Así surge su vinculación a la firma Dutra?
Fue así que me vinculé a Ponce de León y Dutra para probar, porque según don Pico Dutra quería que probara a ver si me gustaba. La verdad que es un trabajo muy lindo y muy absorbente que pronto me fue atrapando, porque armonizaba con mis gustos por los negocios rurales, el manejo de ganado. Esto era lo que a mi me gustaba. Justo en el escritorio no había aviador y yo tenía el brevet de piloto y en ocasiones se alquilaban avionetas para hacer el recorrido en campos ubicados en diferentes zonas del país. Un día Pico Dutra y José Luis Dutra me encargaron que comprara un avión para tener el avión propio de la firma. Fue así que conseguimos la primera avioneta Cessna, una cuadriplaza que estaba muy bien.

¿Fue importante tener un avión para desplazarse?
Sí, sin dudas que lo fue . Era raro el día en que no volábamos con José Luis Dutra, porque nos movilizábamos en todo el país. Esto permitió vigorizar los negocios y ampliar los desplazamientos, facilitando muchísimo las actividades. Vale decir que el avión fue un cambio importante. Además tanto pico como José Luis Dutra eran muy inquietos y siempre aspiraron a tener otra canasta vale decir a no poner todos los huevos en la misma canasta. Era lo que siempre repetían.

Esto los llevó a la industria frigorífica
Efectivamente, un día estábamos José Luis Dutra y yo en una exposición en Melo y nos llamó el pato Lima de Salto, diciéndonos que había posibilidad de que se vendiera el Saladero La Caballada que estaba parado hacía diez o quince años.
José Luis se entusiasmó y al otro día de mañana nos vinimos. Llegamos a Salto, recorrimos el Saladero que estaba abandonado con don Pedro Solari, un caballero, o sea José Luis Dutra, el pato Lima y yo, recorrimos el Saladero o sea de industria frigorífica no tenía nada.
Era una sociedad anónima, pero don Pedro era el principal de la firma. Era el año 1963.
Luego volvimos a Montevideo, habló con su hermano pico y se compró se comenzó con la industria frigorífica se puso en marcha con una faena de ovinos para exportación.
Se armó todo con un equipo de gente de barrio Artigas, recuerdo al turco Vital y al pichu Vargas, eran la base junto a otro Vargas cuyo nombre ahora no recuerdo, que tenía una cuadrilla de gente.

¿Que recuerda de aquella época?
Primero hubo que adecuarlo a las exigencias del Ministerio, que si bien no son las de ahora, porque se trabajaba descalzo,de short, de remera, había que adecuar la industria a esto. Recuerdo que se comenzó con la exportación de ovinos para Brasil y para Europa.
Tanto es así que a los ovinos los exportábamos desde Las Piedras. Era posible en aquella época, hoy sería impensable. Así se fue trabajando, se fue invirtiendo, no se retiraba un peso.
Fue todo trabajo de inversión hasta que vino don Alberto Hintermeister, en el año 1964, quien técnicamente fue la base, porque era un individuo muy visionario y con muchas condiciones técnicas, dominaba la parte eléctrica, la parte de frío, de infraestructura.

Habla de esa época con cariño
Si porque éramos un verdadero equipo, el personal desde el primero hasta el último éramos todos iguales. Todos empujábamos para adelante, trabajando, trabajando y todos nos rompíamos el lomo trabajando.
Yo en aquel momento seguía trabajando en la chacra y acá vino un señor Monge muy trabajador, luego vino un argentino y yo como andaba en la avioneta, cuando tenía que pasar la noche en algún lugar, pasaba acá.
Por lo tanto la vinculación era mucho más fuerte. En ese entonces el pico Dutra y José Luis Dutra querían que yo me viniera a Salto y yo la verdad que no quería, porque tenía todo armado allá. Mi casa,mi familia, la granja, que seguíamos trabajando.

¿Cuando se radica en Salto?
En 1972 tuve que venir con Pico Dutra por dos o tres días a Salto para hacer una revisión de cosas que había que hacer. Pico se volvió a Montevideo y me pidió que me quedara por dos o tres días provisorio para ponerme al frente de esta revisión. Fue pasando el tiempo, vinieron dos personas a hacerse cargo de la gerencia. Vinieron, pero no engancharon en la rutina de trabajo.
Lo que pasa que para hacerse cargo de una planta como esta hay que ensuciar los zapatos, la túnica la ropa de trabajo y demás porque no se puede pedirle a la gente que haga tal o cual cosa si uno no es capaz de hacerla. Tenga en cuenta que han llegado a trabajar hasta 700 personas en la planta industrial local.

¿Que capacidad tenía la planta por entonces?
Alrededor de 500 o 600 reses.. Lo que pasa que por entonces nosotros también teníamos la forestación e instalamos la primera caldera a leña con gasógeno. Habíamos hecho un plan que consistía en plantar 400 hás., de monte de eucalipto para que el frigorífico pudiera autoabastecerse. En ese momento teníamos alrededor de 650 personas trabajando y trabajamos con un ausentismo del 4 %. O sea que todo el mundo asistía al trabajo.

Recuerda alguna anécdota en particular…
Si dos. Una, cuando empezamos a trabajar teníamos varios empleados que firmaban con el dedo, porque no sabían leer ni escribir. Nosotros teníamos una maestra (de apellido Ulián) que trabajaba en desosado. Hablamos con ella para saber si estaba dispuesta a enseñarles, nos dijo que sí y un día vinieron a mi escritorio a leerme el diario. Era realmente para llorar otra experiencia linda fue la de llevar a varios gurises a trabajar en las vacaciones, hijos de funcionarios, que nos pedían para trabajar en vacaciones. Sacaban el permiso correspondiente y los poníamos a trabajar en lugares de menos riesgo. Había que ver el entusiasmo de esos chiquilines.

¿Como se integra hoy su grupo familiar?
Con mi esposa tenemos cuatro hijos y siete nietos. Fernando, Diego y Rosario vinieron chicos a Salto y Mercedes nacida en Salto. Las discusiones familiares se arman cuando esta al sacar pecho como la única auténticamente salteña.., aunque en realidad son todos salteños, porque los otros tres tampoco quieren saber nada con Montevideo.

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Con el legado de la innovación

Con Nicolás Sant’Anna, presidente del Centro Comercial e Industrial de Salto

El legado más claro que tiene de sus antepasados es el de emprender y tratar de hacer que todo funcione. Prolijo, meticuloso y ordenado, arriesga siempre con la convicción de que las cosas tienen que andar y ese impulso lo lleva a trazarse metas buscando cumplir con la mayor cantidad posible de ellas. Así es Nicolás Sant’Anna, un empresario de raíces salteñas que trilló por varios lados aprovechando siempre las oportunidades para encontrar un resultado nicolas sant'annaexitoso en cada cosa que hacía. Y si las cosas no venían del todo bien, el desafío constante que tiene como ley motive lo lleva a plantar bandera en otro lado, para nunca volver al puerto sin peces. Y que hoy preside el Centro Comercial e Industrial de Salto, buscando darle un perfil más dinámico pero con resultados visibles.
Es salteño, tiene 50 años de edad, está casado y tiene 4 hijos. Es hincha de Nacional de Montevideo y de Arsenal de Salto, empresario, Licenciado en Dirección de Empresas por la Universidad Católica y tiene un posgrado en la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo.
Es de familia católica, pero admite no ser asiduo practicante y en cuanto a la política, dice haber votado a todos, pensando en las mejores propuestas. “Como dicen los chinos, no importa de qué color es el gato sino que cace al ratón”, dijo sonriente. Con él nuestra sección semanal Las Diez Últimas de la Última.

¿Ya venía en la tradición de su familia el hecho de ser emprendedor y de abrirse caminos?
De las generaciones para atrás sí hay varios emprendedores. Como son familias de otra época la mayoría lo hacía en el rubro agropecuario, algo que siguen haciendo dos de mis hermanos porque tengo tres hermanos, de los cuales dos de ellos se dedican a la parte de campo y yo con otro agarramos para otro lado, porque bueno, el campo no da para todos. Lo que pasó fue que decidí dedicarme a otra cosa y listo, menos mayonesa, hice de todo.

Claro porque todo lo ha hecho en cierta medida ligado a su familia, ¿su infancia transcurrió acá?
Yo nací en Salto, mi infancia transcurrió en Salto, estudié acá, fui al Crandon e hice bachillerato en el Liceo Ipoll. Luego me fui a estudiar a Montevideo, hice Licenciatura en Dirección de Empresas en la Universidad Católica y después me puse a trabajar y ahí me casé seguí trabajando. Y bueno nacieron mis hijos y tuve una experiencia en la que emprendí que se hizo en Montevideo y que eran los 0900, que anduvo bárbaro y como fue exitosa la experiencia nos asociamos con un porteño y lo hicimos en Buenos Aires en lo que se llamaban audio textos, fue algo previo a Internet, allá eran los 0600 famosos. Incluso en aquel momento hicimos un acuerdo con Marcelo Tinelli, que estaba en sus inicios, no era el Tinelli que es ahora y nos sacaba el chivo en el programa. Después pasaron varias cosas y terminó, al poco tiempo salió Internet y eso lo podíamos haber aprovechado de otra forma, pero bueno, fue una muy buena experiencia. En aquel momento sacamos un empate en Buenos Aires, porque se invirtió bastante y cada uno para su casa.

¿Y después que hizo?
Me volví a Montevideo y ahí hice un posgrado en Empresas en la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo, y empezamos con una venta de productos dedicados al público femenino en el 95%, una suerte de bodyshop donde vendíamos cremas, perfumes y esas cosas, tuvimos siete locales en todo el país, llegamos a tener una isla en el Shopping de Salto. Después nos agarró el 2002 y bueno, de siete locales pasamos a tener uno, como a mucha gente, nos comprometió la situación económica y bueno, hubo que cambiar de rubro.

¿Ahí empezó a ver otros horizontes y apareció Salto como opción?
Sí, empezaron a darse otras cosas y ahí terminé comprando la parte de la distribuidora El Tropero. En las crisis surgen oportunidades y me vine para acá. Mis amigos me preguntaban si me había golpeado fuerte en la cabeza, porque me vine para acá y porque encaré un negocio en esa época. Y mi señora en Montevideo con su trabajo y los niños. Y ahí pesó también el hecho de que yo quería criar a mis hijos como lo hice yo acá, con otra calidad de vida y bueno pusimos muchas cosas en la balanza. Pero mi señora está en (el diario) El Observador, entonces eso hace que el desarraigo no sea tanto, porque ella viaja y bueno, pero en Salto ganamos en otras cosas como en calidad de vida por ejemplo. Acá están mis hermanos y tengo cierta contención en esa medida.

Se está viendo una situación de una sociedad más fragmentada, donde hay gente que accede cada vez menos a los bienes y servicios y otros que llegan a tener acceso a determinadas cosas ¿le preocupa esa situación?
Sí, es algo que se está dando, que lamentablemente está pasando, pero esto pasa sobre todas las cosas por la educación que reciben las personas. Esa es la diferenciación del concepto de clases medias poderosas, algo que en Uruguay se ha ido perdiendo mucho, por ejemplo en países avanzados la clase media es poderosa. Entonces cuando vemos bolsones de población que no acceden a determinadas cosas ese tren se pierde y la sociedad se quiebra, y eso no es bueno hace que las cosas retrocedan. La educación de calidad es la clave y se necesita gente que esté preparada, Ernesto Talvi (economista, director de Ceres) dice que en 25 años no va a existir el 50 por ciento de los empleos que hay ahora y hay que estar preparado para eso.

¿Piensa que era una deuda pendiente haber hecho tanta cosa y no haberse metido de lleno en el gremio de su sector, el empresarial, para aportar ideas?
Sí, pero al tiempo que estás en tu actividad, estar en un lugar de esto te permite ver otras cosas, otras perspectivas, entonces estar acá te permite aportar lo que se pudiera y estar enterado de lo que estaban pasando y esa fueron las premisas por las que estoy acá. En principio era algo que pensé que no lo podía hacer por falta de tiempo. Pero tampoco estaba proyectado lo de la presidencia. Entonces en ese aspecto fue que fui armando equipos de trabajo, porque me parece que sumar de esa forma da mejores resultados. Por ahora vamos un trimestre, así que vamos a ver cómo termina.

¿La gente viene o hay crisis de participación?
Por ahora hay participación, es algo interesante, porque cuando pedís una mano la gente te da, te apoya, pero como todo, tenés que ver algún resultado, porque sino no tiene sentido. Hay gente treintañera, joven, que está y que tiene mucha polenta, pero que estoy convencido que necesita combinar la experiencia del que tiene 50, porque esa es una buena combinación para ver cosas desde otra óptica, lo digo para ambos casos.

¿El denominado bagashopping sigue siendo un problema para el Centro Comercial?
Ya no lo es tanto, cuando no hay un tipo de cambio favorable pero como esto es cíclico ahora no lo es tanto, pero lo que pasa que no hay un proceso de formalización de esos comercios y eso es con lo que en realidad no estamos de acuerdo. A mi no me interesa que lo cierren, pero sí que paguen impuestos como pagamos nosotros, no puede ser que la DGI inspeccione el comercio formal y que no vaya al bagashopping, porque dejarlos ser informales en un país donde los comercios pagamos mucho impuesto, es competencia desleal.

¿Cómo ve la economía en estos momentos y la situación de Salto?
Bueno, los economistas dicen que el país no va a crecer al ritmo al que lo venía haciendo hasta ahora. Al 3 o 4 % anual, con que mantengamos el ritmo actual del 1% es mejor que el hecho de no crecer. Pero este año todavía es de mesura, es como para ver qué es lo que va a pasar, tenemos que ver los indicadores que tenemos y bueno, la situación de Salto preocupa porque hay un desempleo alto pero es todo parte de lo mismo, tiene que haber estabilidad, para que después haya crecimiento y la carga tributaria es importante también y eso juega. Pero esperemos que se revierta en breve.

¿Espera poder lograr las metas que se trazó al inicio de la gestión?
Espero lograr al menos 2 de 5, es importante trabajar y hacer cosas pensando en lograr resultados. Uno cuando se mete en esto dona su tiempo, pero tiene que ver algo y aportar y recibir aportes. Creo que entre todos podemos lograr desarrollo para Salto y si eso se logra nos beneficiamos todos, por eso estamos trabajando y haciendo nuestro aporte para que eso suceda.

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Luis Benítez Da Rosa: “La política educativa debe estar dotada de mayores recursos”

Es doctor en Medicina y Tecnología Veterinaria, Técnico en Laboratorio Clínico, Profesor de Biología,  docente de Histología y Biología del Desarrollo, Profesor de Estructura y Funciones Normales de la Facultad de Enfermeria, músico y cantante. Y todas estas especialidades las ha logrado conjugar en su vida junto a su esposa Rosario – que también es artista y profesional, siendo conocidos en nuestro medio como el dúo Luis y Rosario. Luis Benítez Da Rosa comparte relatos de sus vivencias personales y cómo se fue amalgamando a su actividad docente y también de que forma fue canalizando su vocación musical.

¿Qué recuerdos tiene de su infancia y en cuál barrio creció?
Mi infancia transcurrió en una zona que yo no sé bien cómo catalogar: en la calle Andresito, una cortada entre el aldorso001comienzo de 8 de Octubre y Belén, muy cerca de la costa, del puerto y la costanera, vinculado más al Cerro o Baltasar Brum. Era un barrio muy tranquilo, con pocas personas, pero con mucho contacto con el río, y la naturaleza. Era de la época que se dormía con la puerta abierta… nos conocíamos todos… y cada sonido y cada ruido, era típico, con escaso ruido de tránsito… Desde la escalinata de 8 de octubre hay una vista maravillosa del río y del puerto”.
¿Cuando descubre su vocación por la música?
Desde pequeño, con mi padre, a él le gustaba cantar y tocar la guitarra, y tenía amigos que siempre se juntaban en casa; por ejemplo, recuerdo que uno de ellos era Roberto Castro, el compositor de la famosa Canción para el Uruguay Crecido, que anduvo un tiempo por Salto, como muchos otros artistas que solían pasar por la ciudad y varios se quedaban a probar fortuna, conseguían programas de radio en vivo- y en una de esas crecientes el agua lo había sacado de su casa y ahí surge ese tema. Eran épocas en que se hacían peñas folklóricas en distintos clubes, y yo siempre acompañaba a mi padre.
Y claro, obviamente que yo siempre tenía inclinación por la música, y uno se va juntando con amigos que también tienen esa vocación. Recuerdo haber empezado estudios en el conservatorio de música, pero duré poco… je je…como siempre fui muy activo y yo quería salir tocando, me aburría en las clases de solfeo… entonces iba aprendiendo con otros “guitarreros”, con amigos, etc. Pero siempre muy autodidacta y como una diversión más que una opción de vida.
¿Cómo inicia su carrera profesional?
-”Siempre atraído por las áreas biológicas, tenía intención de hacer la carrera de Medicina, y cuando termino 6º año de liceo, en mi querido Liceo Piloto (hoy Liceo 2), me quedaba una materia y me inscribí en Veterinaria; allí descubrí mi verdadera vocación y entonces continué hasta que llega el momento de tener que ir a Montevideo. No era fácil, en tiempos de dictadura las cosas no eran sencillas, trabajar y estudiar, luego conformar una familia…
Pero paso a paso, y con la invalorable ayuda de la familia y de mi compañera, gano mi primer concurso e ingreso a la Cátedra de Histología, donde continúo hasta hoy.
A la vez que estudiaba Veterinaria también cursaba estudios de Laboratorio Clínico, en Facultad de Medicina y terminé ambas carreras en el mismo año.
De inmediato comencé a trabajabar en el Laboratorio del Hospital de Clínicas, donde también ejercí la docencia algún tiempo en la propia carrera de laboratorista, además de las actividades propias de diagnóstico. También en esos casos ingresé por concurso.
En el año 1991 regresamos a Salto con mi esposa y mis dos hijos, y durante un tiempo ejercí la profesión de Médico Veterinario y también la docencia en la Regional Norte (hoy CENUR). En determinado momento se me propone presentarme en el Liceo Rural de Valentín que recién se había iniciado. Fue una época muy linda, donde aprendí muchísimo, sobre todo de un entorno diferente para mi hasta ese momento, de un contexto educativo distinto.
Al seguir profundizando en el ámbito de la enseñanza secundaria decido cursar profesorado de Biología, pues consideré que sólo con contar con conocimientos académicos de una materia no bastaba. Si bien no culminé la carrera al tener pendientes tres asignaturas, accedí a la efectividad por concurso de oposición”.
¿Qué experiencias podría compartir desde su ejercicio docente?*
-”Muchas. El haber trabajado en la Universidad, y en Enseñanza Secundaria, me ha dado una visión más completa de ambos sistemas y también entender algunos de sus inconvenientes de integración”.
¿En qué momento de su vida conoce a su compañera de vida y del arte y conforman el dúo?
-”Hace tiempo, desde el principio, nos conocimos cantando en grupo entre amigos y eso fue un elemento clave en nuestro acercamiento a través de la música coincidiendo en la misma sensibilidad por el arte; creo que es un gran ingrediente para compartir cosas y maneras de ver y entender la vida.
En cuanto al dúo Luis y Rosario al principio como siempre se dice, cantando ente amigos, en reuniones; después nos empiezan a invitar, y empezamos a tomar más en serio las cosas, a ensayar con más estudio y dedicación; y poco a poco cuando quisimos darnos cuenta el dúo fue tomando forma definitiva, aunque creo que siempre, desde un principio ya estaba conformado, aun sin darnos cuenta nosotros mismos”…
¿Qué lectura hace del sistema educativo actual desde su lugar de docente?
– Existen problemas, como todo en las vida -bueno sería que no los hubiera- pero creo que en el mundo actual tan complejo y diverso, el sistema educativo debe dar ciertos pasos más adelante.
Reivindico el rol de los docentes que cotidianamente y a pesar de todo, seguimos sosteniendo la educación del país, luchando y haciendo frente a muchas situaciones, que muchas veces no son valoradas en su totalidad. En estos días, que tanto se ha hablado y escrito sobre los resultados de la pruebas PISA, poco se tiene en cuenta el contexto en que se enmarcan dichas pruebas, y sin embargo por otro lado poco se ha difundido que hay un grupo muy importante de alumnos de todo el país que han obtenido importantes logros en diferentes concursos y proyectos, entre otras cosas vinculados a las ciencias (Informática, Robótica, aplicables a la salud, etc.), incluso a nivel internacional, y parece que esos trabajos no importan, sólo se trata de fomentar lo negativo en muchos ámbitos.
El tema de “los recursos” parece una “mala palabra” para muchos, pero una política de estado en materia educativa debe también estar dotada de más recursos, de más inversión. En algo tan real, como por ejemplo, contar con más docentes, construir más centros educativos, mejorar los actuales, contar con más equipamiento. Podremos discutir la implementación de determinados planes dentro de una concepción de proyecto de sociedad y país, pero primero hay que dotar de los recursos necesarios, hasta para poder evaluar resultados. Más allá de los planes y proyectos en materia de desarrollo educativo”.
Compártanos algunos de sus proyectos musicales y un suceso memorable que recuerde…
-”Podría mencionar muchos, por ejemplo cuando tuvimos el gusto de participar en murgas y ganar algunos concursos.
También fue un hito importante en nuestra vida haber integrado el coro Cantares con una importante trayectoria local e internacional y la gran experiencia haber participado en varios viajes por Europa”.
Y con el dúo junto a Rosario, ni que hablar: la producción del disco Para Cantar Juntos, dedicado a jóvenes y niños, pero con una temática muy seria, en cuanto a la lucha por la paz, por la ecología y por los valores humanos”.
Como integrante de la cooperativa «Víctor Lima.-”»¿Qué opinión le merece la labor cooperativa?
-”Estoy realmente convencido que es una gran herramienta, que debe ser aprovechada mucho más. Los artistas pueden tener un espacio de desarrollo y de crecimiento muy importante en una actividad de este tipo. En las actividades con la Cooperativa Artística “Víctor Lima”, más allá de que actualmente nos toca la presidencia, nuestra experiencia nos ha demostrado que se pueden construir mucho y de mejor manera en forma cooperativa, mucho más que individualmente…eso está claro; se aprende a crear y construir entre varios, a superar problemas, a obtener logros importantes. Reitero, individualmente se puede, pero siempre es más más difícil…”
¿Proyectos por cumplir que aún queden en el tintero?
-”Muchos… siempre hay muchos, por suerte; hay algunos proyectos como poder grabar un nuevo disco. Tenemos también un proyecto de participar en teatro en una obra con música”.
Un balance del año 2016…
-”Siempre tiene que ser positivo, más allá de los avatares que nos da la vida… vivir es de por sí positivo; siempre hay de todo, en lo personal, familiar,laboral, artístico y ello es lo que le da sentido a las cosas. Y al final, creo que la balanza se inclina para el lado bueno, aunque sea un poco y el hecho de tener proyectos de futuro a desarrollar es un plus”.

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Martha Cámpora “Pedirle más a la vida sería demasiado”

Martha Cámpora ha ejercido por 40 años, una vasta profesión de Fonoaudióloga,  la que ha sido y es la vocación de su vida, y que le permitió cumplir su sueño de adolescente de enseñar a hablar, como ella misma nos lo cuenta. Hoy, ya abuela y a punto de jubilarse, considera que no le quedaron asignaturas pendientes en la vida, y es una agradecida a la misma por la familia, la profesión y el grupo de amigos que le tocó en suerte.

Comencemos hablando de su padre Roberto y de su pasión por la arqueología
Esa vocación de arqueología, surgió por amor a la naturaleza, a raíz de su pasión por pescar; cada vez que volvía de pescar, cosa que encontraba y que le gustaba, fuera una piedra, una raíz con forma a algo o cualquier cosa que le interesara, la traía a casa; también toda antigüedad que pudiese encontrar en cualquier lugar, también era conservado y cuidado, como las cosas que descubría en el aserradero y la fábrica de carruajes ubicados en la esquina de Errándonea y Brasil que perteneció a mi bisabuelo y a mi abuelo Aurelio, principalmente fierros, o lo que nosotros llamábamos porquerías, para él eran tesoros, como dos faroles de carruajes de bronce trabajado, que aún los conservo en el living de casa; así empezó a enamorarse de esa búsqueda incansable, yendo a Salto Grande cada fin de semana a recorrer las islas que antes había en la zona de las cascadas, obviamente antes de la construcción de la represa, y piedra que veía, piedra que analizaba, entrando cada vez más al mundo arqueológico, donde había y encontró bastante material, leyendo, consultando, concurriendo a congresos sobre el tema, hasta que se unió a la gente del Museo, o sea, un autodidacta en la materia.

Existe una colección en el Museo del Hombre y la Tecnología que fue donada por su familia, y que él reunió, ¿es así?
Si exactamente, la colección de papá la donamos en el período anterior, para el Departamento; no sé si él estaría de acuerdo o no con la donación, porque en determinado momento retiró las piedras del Museo, por determinadas asperezas que mantuvo, aunque luego las subsanó y las volvió a llevar; entonces, Mario Trindade, las inventarió y las documentó, transformándose en la única colección arqueológica que está documentada, con fechas y lugares de procedencia aproximadamente, trabajo que no fue hecho por otros coleccionistas. Nuestro criterio siempre fue que lo que es de Salto, lo que es de la tierra, debe de volver al Departamento y a su gente.

¿Alguno de sus familiares quiso seguir sus pasos?
Yo en algún momento quise unirme a él, pero según su visión no era cosa de mujeres, con un machismo muy típico de su tiempo.

¿Entonces a raíz de esa negativa, le surgió a usted su vocación por la fonoaudiología?
No. Mi vocación empieza a los 12 años, edad en la que ya sabía que quería enseñar a hablar. Pienso que fue a causa de tener una prima de mi edad quien precisó de un tratamiento fonoaudiológico, lo cual me marcó, entonces, cuando tuve la edad para irme proyectado un futuro, decidí hacerlo, lo que era raro en su momento, pero me dejaron ir a Montevideo y estudiar eso que quería desde muy joven.

¿Cuántos años de ejercicio?
Me recibí en 1974, así que 42 años de profesión, algunos añitos, en los cuales en un principio me dediqué al trabajo que había y que me dieron, pero mi idea siempre fue la atención a niños. Estuve 10 años en Montevideo, y gracias a que tuve muy buenos compañeros de trabajo, estando allí me propusieron para el cargo de Fonoaudióloga en el Hospital Pereira Rossell, el que ejercí hasta 1980, atendiendo específicamente a niños, que era lo que a mí me fascinaba.

¿Cuándo volvió a Salto?
En ese entonces ya tenía a mi hija mayor, y por razones un poco complicadas, estábamos saliendo del Proceso, yo tenía dos opciones, o pedía mi traslado para Salto y dejaba al Pereira Rossell sin el cargo, o apostaba a conseguir nuevamente el cargo aquí en Salto una vez que renunciara, lo cual no conseguí, pero la vida me dio otras posibilidades, al tener en la esfera de la otorrinolaringología, a dos muy buenos amigos, el Dr. Bonilla y el Dr. Silveira, que me propusieron una sociedad, donde compramos los aparatos para hacer los estudios auditivos, que en aquél momento los tenía solamente el Dr. Abadie, arrancando por otro camino de mi carrera, trabajando en el Centro Médico y en la parte de foniatría, y también audiometría. Obviamente, pude hacerlo al recibir una gran ayuda, de lo contrario no lo hubiese podido hacer.

¿Es especial trabajar con niños desde su experiencia?
No, porque uno da todo lo que puede dar, y sabés que no es solamente lo que puedas dar, sino que también atrás de ese niño hay una familia, aparte de la patología que padezca, y uno tiene que ser consciente de que no puede hacer milagros, porque, si la familia no te apoya y el niño tiene una patología muy severa, no podés comprometerte; siempre hay que separar, así como separamos la casa de la profesión, también hay que hacerlo a la inversa. Pero me ha tocado sí, momentos tristes, como por ejemplo hace poco tiempo un niño al que ayudé toda su vida a hablar, falleció, y eso duele; al mismo tiempo, están los que me saludan en la calle porque su madre le dice, mirá, esa señora te enseñó a hablar, y eso es invalorable.
En cuanto a su labor en Primaria, ¿qué nos puede contar?
Es otra de las suertes que tuve en mi vida. Trabajé en el Centro Médico, en el BPS, en el Instituto Evolución, entrando a trabajar en Primaria hace unos 12 años, más o menos, donde he tenido y tengo excelentes compañeros, lo cual no es poca cosa. Ahora, me encuentro formando parte de los Equipos de Escuelas Disfrutables, dentro de los que hay dos grupos: el Psicosocial, que va a las escuelas, y el Técnico, que está dentro de lo que a mí me gusta llamar la Casita de Primaria, que queda en República Argentina 24, a la vuelta de la Inspección. Ahí concurren a atenderse los niños de las escuelas que no tienen recursos, ni beneficios del BPS, ni el Centro Médico; actualmente trabajamos una Maestra, una Psicóloga y yo, en lo que creo que es una obra social importante, en la que lamentablemente perdimos a la Psicomotricista y a la Psiquiatra.
El niño problemático al principio era detectado por el docente, ahora, por los equipos psicosociales que van a los centros educativos y los derivan a nosotros; también concurrimos, no siempre, a escuelas rurales, muy alejadas, pero lo que sucede es que un tratamiento establecido, es muy difícil que esos niños lo puedan hacer, por lo complicado del traslado, lo único que podemos hacer es darles pautas e indicaciones a sus padres, lo cual es una pena, ya que somos solamente un equipo para todo el Departamento.

Háblenos de su familia
Mirá, tuve padres ejemplares, con una madre sumamente luchadora a quien le debo todo lo que soy, y un padre, que si bien tenía un perfil más bajo que el de mi madre, era un hombre muy sano y muy de la familia; una buena hermana; dos hijas divinas y cuatro nietas hermosas, qué más puedo pedirle a la vida.

¿Le queda alguna asignatura pendiente en su vida?
Creo que no; es decir, en lo profesional, para nada, fue una vasta profesión, en la que logré cosas que ni yo misma creí que podía lograrlas; y en lo familiar, ya lo mencioné.
Para mí la vida no fue nada fácil, y menos al ser disléxica, y el haber ido a la escuela en la década del 50 donde nadie sabía cuál era mi enfermedad, era complicado; si no fuera por mi madre que todos los días pacientemente me hacía hacer dictados y copias, hubiese sido peor. Entonces, creo que pedirle más a la vida sería demasiado, sumado al maravilloso grupo de amigos que tengo, por lo que estoy sumamente satisfecha por todo, más sería un abuso.

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Nelson Meirelles a sus 70 años sigue estudiando para terminar su ciclo básico

A sus 70 años, Nelson Meirelles está terminando el ciclo básico en la UTU con muy buenas notas, pero sus anhelos no culminan ahí, aspirando a continuar estudiando electrotecnia.
Tras una historia de vida de trabajo en la construcción, con un accidente en la Represa de Palmar al caer de una altura de 30 metros que lo mantuvo un año y seis meses internado en Montevideo, este trabajador se siente con las ganas y la capacidad de continuar progresando.IMG_3154
Más allá de las dificultades propias de sumarse a una institución educativa luego de casi sesenta años de estar alejado de las aulas, Meirelles se siente orgulloso de hasta donde llegó en la vida y agradecido del apoyo de sus compañeros y profesores.
Una historia que invita a quienes se sienten con el ánimo de continuar creciendo a no bajar los brazos, porque se puede.

¿Usted está terminando el liceo en la UTU?
“Sí, estoy haciendo tercer año, completando el ciclo básico. Yo había hecho hasta la escuela nomás, tenía el pase de sexto año para el liceo, pero nunca fui”.
¿Por qué no terminó el liceo?
“Lo que pasa que arranqué a trabajar porque en aquel tiempo se necesitaba trabajar, y bueno, no pude seguir estudiando. Nosotros nacimos en la zona del Ombú, cerca de la cancha de Chaná, ahí nacimos y nos criamos. Eramos ocho hermanos. Yo soy el mayor, pero ninguno terminó el liceo ni la (escuela) industrial ni nada. Mi padre era empleado del Hotel Salto de aquel tiempo y mi primer trabajo fue ahí. Primero fui ascensorista, tendría 14 años más o menos, después pasé al bar como mozo y trabajé ahí como 14 o 15 años. Después me tiré a otros lados donde se ganaba mejor, como Salto Grande, en la época en que empezó a hacerse la represa, ahí se ganaba bien. Estuve en la parte de las tomas y conocí a mucha gente trabajando ahí. Después me fui para Palmar, a trabajar en la construcción de la represa. Ahí tuve un accidente muy grave, me caí de como treinta metros de alto. Pero acá me ves (risas). Me quebré todo, piernas, brazos (hace una pausa recordando el trágico momento). Estuve como un año y seis meses internado en Montevideo. No llegué a caer al suelo, quedé enganchado en unos chapones que había en las guías de las compuertas. En Palmar hubo muchos accidentes, porque era una empresa brasilera. Después que empezaron los accidentes empezaron los paros y empezaron a poner redes abajo. Yo estuve hasta el final ahí, porque después que me recuperé, volví a trabajar a la represa. No quedaba otra”.
¿Se acuerda de ese momento?
“No me voy a acordar. Para mi que cuando iba cayendo inventé un salto, que se yo, sino no lo cuento. Yo lo único que pensé es que no me salvaba nadie de esa. Imagínese que hay treinta metros de allá arriba y abajo hay todo barras de puntas, si llegaba al suelo quedaba un colador. Yo en esa época ya tenía a mi señora y mi hijo de dos años. Ellos vivían acá (en Salto), yo me iba a trabajar a Palmar y venía cada quince días. Cuando pasó lo del accidente mi señora se fue con mi hijo hasta Montevideo y se quedó conmigo hasta que me volví. Ella empezó a trabajar allá y puso al hijo en un jardín, yo tenía familiares allá, pero no fue fácil para nadie”.
¿Después que terminó en Palmar, que hizo?
“Cuando terminó la represa me dediqué a trabajar de particular, en la construcción”.

¿Y cuándo vuelve a las instituciones educativas?
“Primero hice una capacitación de herrería y soldadura en la UTU, porque era algo que me gustaba y quería hacer, y que te sirve, porque si no tenés un trabajo tenés otro. Entonces hacía algo de construcción, a veces hacía algo de herrería, lo que saliera, todo. Aprendí acá, en la UTU, creo que fueron seis meses del taller. Después me dieron el diploma”.
¿Pero cuándo decidió continuar estudiando para terminar el liceo?
“Después que hice herrería yo pensé esto, si me quedo en mi casa ¿que voy a hacer?, me quedo a mirar televisión, a discutir con mi señora por cualquier cosa. Entonces, ¡mejor hago algo! Y decidí empezar a estudiar de noche. Yo fui, averigüé y me inscribí. El programa al que voy se llama Rumbos. Hay que ir de noche, no es tan pesado. Llego a las cinco más o menos de trabajar de mis changas en la construcción, me baño, como algo y después salgo de nuevo para la UTU. Ahí, me quedo desde las 7 de la tarde hasta como las 9:30 o 10 de la noche, según las clases que haya. Tengo todas las materias del liceo, inglés, ¡en inglés soy malísimo! (risas). Nunca en mi vida había hablado inglés, imaginate que escribo el español con faltas, el inglés mucho más, porque es bravísimo. Después tengo español, física, matemática, y todas las materias. El módulo dos lo salvé con 8 en física y matemática. Pero no me gusta mucho matemática, lo hice porque tenía que hacerlo. Y no me quedé con ninguna, gracias a Dios”.
¿Este año termina el ciclo básico?
“Estoy haciendo tercer año, completando el ciclo básico. Ahora a fin de año me dijo la adscripta que tenía que inscribirme para ver que iba a hacer y lo que a mi me gustaría es electrotecnia. El otro día, el profesor también me preguntó que iba a seguir y yo le dije que quería hacer construcción porque es un poco lo que yo sé, o electrotecnia. Son dos años más y después el tercer año. Ellos (los profesores) me aconsejaron que hiciera algo de lo que ya se hacer, porque yo trabajé toda la vida en la construcción y a mi lo que me falta es lo teórico. Pero yo quiero aprender algo nuevo, así que capaz me tire por electrotecnia”.
¿Cómo es su grupo de estudio en la UTU?
“Mi grupo es bueno, somos todos compañeros. Uno ayuda a un compañero y de repente otro te ayuda a vos y así. De los profesores, ni te digo, buenísimos todos. El grupo esta formado más que nada por gente grande, que trabaja, uno de los más grandes soy yo. Yo cumplí 70 años el 19 de setiembre. Después hay muchachas jóvenes que trabajan y quieren terminar el liceo, de 27 o 28 años y entonces van de noche. No es tan difícil, pero tenés que estudiar un poco”.
¿Qué materias le resultaron más fáciles o más difíciles?
“Informática, fue algo totalmente nuevo para mi, porque yo no sabía ni prender una computadora, pero de a poco le fui agarrando la mano. Los profesores te mandan el trabajo por Internet y uno tiene que hacerlo en una plataforma y mandarlo. Una de las cosas que más me costó fue hacer las ecuaciones en matemática. Pero si yo no sabía algo, preguntaba a uno, preguntaba a otro, buscaba información, entraba a Internet, y ahí esta todo. Por ejemplo, yo a veces me mareaba un poco con inglés, pero no es tan difícil, porque esta todo en Internet, hay que tener un poquito de inteligencia y darse maña”.
¿Se imaginó alguna vez qué iba a poder terminar de estudiar?
“Yo dije, voy a probar. Si no me da la cabeza voy a dejar, o repito, porque si me quedo con inglés al año siguiente puedo repetir solo inglés, o inglés y química. Cuando me dijeron para hacer la nota, yo me sorprendí, por eso dije enseguida que en la clase hay muchos que saben mucho más que yo. Pero entonces entendí, que no era tanto por eso, sino por mi historia y por lo que significa que a mi edad continúe estudiando. Los profesores incluso, se asombraron de las notas que tenía y mi familia también está contenta”.

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Un apasionado de las cosas que hace

Con el Dr. Ivo Araújo, abogado y docente universitario

Salto es un gran productor de abogados a nivel país. No en vano, es el segundo lugar del Uruguay después de Montevideo donde la carrera está completa a la cursan cientos de personas cada año. Una de las particularidades que eso presenta, es que muchos jóvenes llegan a estudiar a Salto desde otros departamentos y luego que egresan como Abogados o Escribanos eligen quedarse en nuestro medio.
Sin embargo, también hay jóvenes salteños que eligen a Salto como una gran opción para sus vidas y que sin moverse del barrio pudieron tener éxito en sus estudios y desarrollar carreras exitosas. Pero también promoviendo derechos e igualdad de oportunidades, con profesionales jóvenes que se dediquen a formarse como docentes y a quedarse en Salto para que los jóvenes siempre tengan material de consulta. Uno de ellos es el Dr. Ivo Araújo Márquez, a quien EL PUEBLO consultó para su sección semanal.

¿Dónde nació y estudió?

Nací en Salto en 1979 y fui a la Escuela Nº3, que primero estaba en el local actual de la Escuela Nº1 en Artigas y Larrañaga. Siempre fui una persona de barrio y en eso puedo decir que el Liceo me quedaba cerca porque fui al Nº1 Ipoll y la Universidad también donde tuve la suerte que la carrera que elegí la pude hacer en Salto completa y tenía la Facultad en el barrio.

¿Cómo se compone su familia y a qué se dedica actualmente?
Hoy estoy casado y tengo dos hijos, Valentina e Ivo. Me pude recibir de abogado, tengo una Especialidad en Derecho Procesal y cursé la Maestría y el Doctorado en Derecho Procesal en la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) donde soy aspirante al título de Magíster porque aún no presenté la tesis, pero estoy en eso. También soy Docente de Derecho Procesal en la Regional Norte.

¿Por qué optaste por la abogacía?
Tuve un docente de Historia, Llovet de apellido, que era un gran motivador. Ahora, haciendo un curso sobre neurociencia y neuropsicoeducación me cierran algunas cosas que me han sucedido en la vida, pero en cuanto a ese docente él me decía que tenía cierto talento para argumentar y me preguntó si me gustaba el Derecho y eso me llevó un poco a hacer la carrera. Además hasta por una cuestión económica porque no habría podido ir a estudiar a Montevideo.

¿Te recibiste y cómo fue el salto al vacío?
Era complicado, fundamentalmente una de las cosas que siempre comento es que empecé a trabajar de cero. Porque no conocía a un abogado, no tenía experiencia en ningún estudio y por lo tanto no tenía a quién preguntarle las cosas, era totalmente virgen en eso porque en la primera audiencia no sabía ni siquiera cómo pegar el timbre y fui aprendiendo.

Fuiste, como muchos otros pero especialmente en tu caso, un estudiante que trabajabas para solventar tus gastos
Sí, y una de las cosas que siempre le digo a mis alumnos en la Facultad, porque a veces ellos me dicen que no les fue bien en un examen porque no pudieron estudiar porque trabajan y les comento que durante toda mi carrera también trabajé, porque desde que estaba en el Liceo lo hacía y siempre estudié. Me quedaban solamente cuatro o cinco horas libres por día después del trabajo para poder estudiar y siempre las aprovechaba porque sino, no me habría recibido.

Sos de la camada que tomó el toro por las astas y se preparó para la docencia universitaria generando cuadros de profesores locales, algo que no existía antes y que actualmente refuerza la calidad de enseñanza en Derecho en Salto, ¿lo sentis como un desafío?
Sí claro, particularmente me parece que es muy bueno que en Salto se generen docentes locales, aunque en mi caso notamos diferencias con los docentes de Montevideo, por el trabajo que hacen, el tipo de tarea que desarrollan en la profesión y en la docencia, y eso es un diferencial en la formación. Me parece muy bueno que se generen docentes locales pero que lo hagan con una visión crítica, y no que por el hecho de se locales es que tiene que ser docentes, porque eso no es positivo. No soy muy camisetero ni siquiera de Salto en ese sentido.

¿Ejercer la profesión es más difícil de como te la esperabas?
Soy un apasionado de las cosas que hago, entonces eso es como un motor que te hace que vayas para adelante y veas las cosas un poco más sencillas. Como decía un profesor que tuve en la Maestría en Rosario, Adolfo Alvarado Velloso, el ejercicio de la abogacía no es difícil, es dificilísimo y el que considere lo contrario es porque no tiene mucha idea de cómo funciona la profesión.
Y yo comparto eso porque alguien puede ejercer sin haber estudiado mucho, pero lo hará desde un plano práctico, pero el trabajo de abogado no tiene día ni horario, no en vano es una de las profesiones que causan más stress.
Hay que priorizar los problemas de la gente, saber atender varios casos a la vez y tratar de resolverlos a todos, hay que empatizar con la gente y ser claros y comunicativos, no técnicos porque ellos no entienden. Encima muchas veces te chocas contra el sistema y generas complicaciones para tu cliente estando vos en el medio, es complicado.

Últimamente se habla de un nuevo proceso penal que entrará en vigencia en unas semanas, ¿a qué se refieren con esto?, ¿usted lo ve necesario?
Sí, yo lo veo como algo absolutamente necesario. Tuve la oportunidad de estar en Chile, en Brasil y en Perú, y cuando hablaba del proceso civil no había problemas, pero cuando me tocaba hablar del proceso penal uruguayo me avergonzaba, porque además nosotros resolvemos el problema en 24 horas, metiendo presa a un persona y nos vamos todos para casa. Pero ahora las cosas serán muy distintas con estructuras diferentes y roles bien definidos en cada caso.

Una vez que se recibe, el abogado ¿debe seguir estudiando?
Sí claro, hay que seguir, porque hoy incluso hay un quiebre de paradigmas muy importante en el ejercicio de la abogacía.
Un quiebre de paradigmas como en el caso del abogado litigante, el que lleva todo a juicio, porque en este caso hoy existe un gran desarrollo en lo relativo a lo que se denomina la abogacía preventiva, cuya idea es la de tratar de solucionar y encauzar un conflicto y así evitar un litigio ya generado. Otro de los cambios de paradigmas es la de aquel abogado que trabajaba en forma solitaria, con un escritorio y su secretaria, ahora hay una tendencia importante de una abogacía colectiva, donde está probado las sinergias que se generan y la abogacía tiende a eso a trabajar de forma colectiva.

¿Si tuvieras que volver a empezar serías nuevamente abogado?
Sí, claro, sin dudas. Insisto, yo soy un apasionado de las cosas que hago y tanto la docencia en la Facultad de Derecho como el ejercicio de la profesión, me han dado grandes satisfacciones y uno se pone muy contento cuando la gente queda satisfecha.

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“Hay que superarse permanentemente”

Con la dramaturga Escribana Beatriz Corbella

“Dirigido a los que escriben: No hay un solo punto de vista, ni una perspectiva única. Para lograr escribir un libro, una obra cualquiera sea,  no solamente se necesita  inspiración, hay que esforzarse, tratar de superarse, trabajar y no desanimarse. Seguir” – nos expresa convencida esta señora de exquisita estampa y de expresiones Beatriz Corbella yBeatriz Corbella junto a sus alumnos de taller accede a compartir con “Al Dorso” sus más ricas vivencias en sus creaciones literarias, talleres y experiencias de sus viajes.

¿En que momento de su vida descubre firmemente su vocación por las letras?
No hay un momento fijo, ya venía desde niña con mucho interés en la lectura en español e inglés y recitando, me encantaban los poemas pero puede decirse que fue cuando hice un curso de capacitación en el MEC en el año 2001 cuando decidí dedicarme al mundo de las letras.
¿Cómo describe usted al gran universo de la dramaturgia?
-”Es enorme, inconmensurable. Con las nuevas tecnologías, los estudios en todas las disciplinas, es un universo que crece, se perfecciona se difunde, se metamorfosea, se complementa con lo nuevo, pero siempre mantendrá su perfil, un mundo que se volvió Universo”.
¿Cómo fue su experiencia y pasaje por el Instituto de Cultura Hispánica en Europa?
-”Fue hermoso haber podido pasar por allí… conocí mucha gente de otros países que se interesaron por la literatura para niños, también hubo clases de teatro para niños, seminarios, psicología aplicada al cuento infantil. Los docentes excelentes, tales como la titular del curso, Prof. Carmen Bravo Villasante, el cubano Suárez Radillo, que también ha escrito para niños”.
¿Cuando llega su primera creación literaria y por qué?
-”Mi primera creación habrá sido un poema. También recitaba desde niña, tan es así que la Prof. Ofelia Piegas que me conoce desde muy pequeña me llevó a hablar con Fonseca, el recitador una vez que vino al Ateneo, mis maestros querían que yo siguiera el camino de las tablas, pero no se dio, yo tenía entonces unos 9 o 10 años, también recité en la Escuela y en el Liceo en actos patrios”.
¿Cuál es el espíritu de <Las voces de extramuros>?
-”Las voces de extramuros – título de una de mis obras – son las voces de esos seres anónimos que estaban fuera de la muralla de Montevideo hacia 1811, que se sumaron a La Redota, por ansias de libertad sin importarles lo que perdían, eso lo fuimos viendo desde la escuela y se resume en el himno a Salto. “Reunidos al Salto volad, libertad entonad en la marcha y al regreso decid Libertad”. La obra teatral fue editada por AEDI y presentada en el IFD con ilustración a cargo de alumnas del IFD, a sala llena. Fue muy gratificante. Mi agradecimiento a su equipo de Dirección en la persona de Sirley Ferreira, la subdirectora, Sra. Jaureguy y a la profesora Ángela Russo, que hizo la presentación, alumnas etc. Fue la oportunidad para ver en acción lo que uno imagina. Si bien la idea es muy conocida, tiene algo original que es la puesta en escena, los recursos que se emplean la música, clásica y folklórica y el final abierto, la música se menciona, se indica en la obra, pero el Director le agregó música del salteño Espinosa para unir las escenas lo que le da un plus. En mis obras siempre está presente la música, pues va muy bien con lo que escribo, pequeño homenaje a mi abuelo Joaquín Corbella que tocaba el violín, en el grupo de Agides Monetti.
¿Se animaría a rememorar su viaje por el camino del Quijote y describirnos nuevamente esa historia?
“Hay varias rutas del Quijote en las guías turísticas. Yo anduve por La Mancha por los lugares muy típicos, fui a la zona donde están los Molinos de viento en Campo de Criptana que impresionan por su tamaño y tienen nombres tales como El jardinero… ello me llamó la atención y yo en la obra dije que tienen nombres de poetas. El panorama de los campos de La Mancha con sus sembradíos, muy bonito. Visité el Museo Casa de Dulcinea, en el Toboso, tomé una fotografía que está en el libro. Fui a un Mesón en Ciudad Real, donde se degustaba el menú con algunos platos típicos de la época del Quijote. Como viajaba en automóvil se podía apreciar la naturaleza, se sentía el aroma de las flores y la visión del panorama era excelente. Había un cielo muy azul, con mucha luz, todo resplandecía. Pasé y me detuve en Las Ventas, que era una especie de feria y luego pasé por Argamasilla de Alba donde compré ricos panecillos y una botella de vino Manchego. También allí encontré un labriego conduciendo un burro a quien pregunté el camino que conducía a las Lagunas de Ruidera, muy amablemente me indicó por donde ir y conversamos brevemente, son cosas que ocurren muy cálidas que te quedan, de lo contrario más vale mirar una postal o un vídeo. Fue un viaje muy lindo en especial porque iba con mi esposo, el escritor Douglas Simonet y nos encontramos allá, con nuestra hija que entonces estaba estudiando Diseño Industrial en Italia. Al regreso escribí el libro: Una ruta real e imaginaria. Obra teatral pero que puede leerse como narrativa. Por ser 2016 un año Cervantino, hago una acotación, que he seguido estudiando y creando sobre El Quijote. Este año se representó una adaptación de escenas del Quijote que titulamos: Cervantes, “Seso locura y fantasía”, en una representación magistral de Oscar Bibbó y su elenco. También tengo una obra para niños que obtuvo un premio de la Asociación de Escritores del Uruguay en su cincuenta aniversario y el mes pasado concurrí a un taller en INAE, (Instituto Nacional de artes escénicas) La palabra Cervantina, creado por un Académico de la Real Academia Española”.
¿Qué mirada hace hacia la literatura actual?
“Es muy esperanzadora, debido al gran número de personas escriben editan y eso hace que a su vez tengan que procurar superarse porque el medio lo impulsa. Es como un gran abanico que se abre con las más variadas expresiones, lo que vuelve a la Literatura, una actividad más enriquecedora, variada.
Compártanos su experiencia vertida en los talleres de Lectoescritura y Creatividad…
-”Fue excelente porque no solamente uno brinda conocimientos, sino porque hay intercambio y se va creciendo con el grupo. Y, de esa manera cada nuevo Taller es diferente al anterior al incorporar los aportes y experiencias del grupo para la formulación de la temática a desarrollar. También fue destacable la integración con otras artes, se representaron textos creados por los alumnos, destacamos la presencia de la Sra. Adriana Martínez, que con sus conocimientos como maestra y en la redacción del diario hizo valioso aporte. Deberíamos haber hecho una muestra pero no se pudo por cuestión de tiempo y actividades de los alumnos, aunque disponíamos de la Biblioteca y un lugar para ensayar que me ofreció el director de Cultura de entonces, pero tenemos fotos y se hizo una reunión final. También hay un legajo, dossier, trabajos de los alumnos que fue al MEC y como resultado me dieron por expediente la aprobación del Director Nacional de Cultura Dr. Hugo Achugar. El diario La Prensa testimonió ese aspecto. Debo destacar que en el último año de taller que tuve me acompañó en el Proyecto una docente que secundó muy bien, la Dra. Sarah Ardaix Peirano, (fue el taller que ganó Fondos Concursables para la Cultura, del MEC año 2012 y se realizó en 2013).
No puedo entrar en detalles pero no podría terminar esta nota sin decir que siempre trato de rescatar lo bueno de cada alumno y potenciarlo, porque acá en Salto tenemos grandes valores, hay que apoyar, ayudar. De modo que el ser humano se pueda desarrollar, sin tener que asistir a clases, al aula, que a veces no puede o no dispone de tiempo mientras estudia.
Siempre presento algún cuento de Horacio Quiroga, también de otros autores salteños, materiales sobre Marosa di Giogio, o autores nacionales como Carlos Liscano, Felisberto Hernández, etc.
Otros aspectos que complementaron y enriquecieron los Talleres fueron el ciclo de Puertas abierta, donde se invitó a escritores salteños para que relataran sus experiencias en escritura y publicaciones y también la presentación de libros de escritores tales como Pablo Vierci, Milton Fornaro, Graciela Martínez Montaldo. Jornada de integración de las artes. Toda esta experiencia pienso volcarla en dictados de nuevos talleres, pero lamentablemente mis actividades particulares no me lo han permitido. Veamos si en 2017 puedo retomar nuevamente el dictado de Talleres.
Organicé en el marco del taller un concurso literario con, premios en libros y de la Asoc Española.También ha apoyado el Hotel Concordia, la Regional Norte de la Universidad con visita de su Director, Dr. Julio Irigoyen y algún profesor en Sicología.
Hubo veladas con música de Pablo Iribarne, Luciano da Costa Nunes. Lo de los talleres fue una experiencia fantástica.
Fueron muchos años donde me acompañó gente variada, asistían no solamente principiantes, sino personas ya formadas, que habían editado y hacían sus aportes, sin olvidar a algunas profesores de Literatura que desde su óptica y conocimientos dieron hasta clases o las de teatro, que complementaron varias actividades. También participamos en los 250 años de Salto.
¿Cómo se presentan las musas inspiradoras en esta etapa de su existencia?
-”Están ahí, latentes, alertas, el ser creativo es así. Lo que cada uno de nosotros hace podrá o no gustar pero “la creación poética es un misterio indescifrable, como el misterio del nacimiento del hombre” (Palabras de Federico García Lorca), que también dijo algo que comparto en torno al teatro: El teatro es poesía que sale del libro para hacerse humana, por eso mi gusto por la poesía desde edad temprana sumada a una cabeza teatral según el Director Oscar Bibbó, hace que me haya volcado a ese género, el teatro. Cuando me dicen dramaturga, me impresiona pero en realidad como bien dice la Prof. Mariana Percovich, no hay que asustarse es solamente un formato. Las musas me llevan mayormente por ese camino.
¿Qué reflexión hace del arte literario y su aporte a la vida cotidiana y como alimento a nuestro desarrollo intelectual y espiritual?
-”El arte literario llena gran parte de nuestra existencia, es muy importante para el desarrollo intelectual y espiritual, nos socorre en momentos tristes y alegres. Cada libro, cada poema, cada premio o reconocimiento por pequeño que sea, nos alimenta el alma”.

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El CAIF al principio era sólo para los barrios carenciados

Hoy con Edison Gustavo Da Cunda Silva

Luego de haberse desempeñado por un largo tiempo en la actividad pública, de la cual se encuentra jubilado, Edison Gustavo Da Cunda Silva, recuerda con afecto esos años, preferentemente los que estuvo vinculado a los centros CAIF, a los que no abandonó, por vocación de servicio, y sus comienzos como encargado del comedor del CERP por el que han pasado miles de estudiantes de diferentes lugares que hoy ejercen la docencia, muchos de los cuales de vez en cuando aparecen a saludarlo. En las clásicas 10 preguntas de AL DORSO, nos cuenta su trayectoria e indudable bagaje de servicio social.

Usted es una de las personas que más involucrado ha estado con los centros CAIF en Salto, cuéntenos cómo surgió dicho Plan.
El Plan CAIF empezó en el año 1987, con el advenimiento de la democracia, donde se vio la necesidad que había en el país y el problema habitacional que se tenía, como también en el área de la alimentación, entre otros, se pensó en aplicar un sistema que dio resultado en Chile, con fondos que entregó en su momento UNICEF y que duró hasta el año 1989, creándose lo que llamamos Jardines Maternales, los que estaban enclavados en barrios periféricos de las ciudades, teniendo Salto el orgullo de ser el primer Departamento en donde se abrieron los dos primeros, uno en barrio Don Atilio y el otro en barrio Williams, el mismo día con una diferencia de media hora, siendo Intendente el Escribano Eduardo Malaquina y Presidente el Dr. Sanguinetti, en cuyo gobierno se crearon los primeros 80 centros en todo el país.
En el gobierno del Dr. Lacalle se creó el Fondo de Inversión Social de Emergencia, que lo dirigía la primera dama Julia Pou, dentro del cual se crea una Secretaría Ejecutiva, y ahí pasa a denominarse Plan CAIF (Centro de Atención Infancia y la Familia).
¿En qué consistía en esos primeros tiempos la tarea que se desarrollaba?
Esos centros de referencia en los barrios periféricos de la ciudades, atendían a los niños en la primera infancia, hasta que cumplieran la edad para comenzar la escuela, dándoles alimentación, apoyo escolar en sus primeros inicios; funcionaba desde el 1º de enero hasta el 31 de diciembre, no se cerraba nunca, el niño cumplía 6 años en marzo y empezaba la escuela directamente. Después con el tiempo se fue profesionalizando y en esos 5 años de la administración del Dr. Lacalle, se crearon 120 centros más, contando entonces con 200 centros.
¿Cuándo y cómo comienza su vinculación?
Me vinculé en 1991 a instancias del entonces Jefe de Policía de Salto, Dr. Néstor Albisu, cuando por insistencia de su esposa Juanita, se decidió hacer algo para los niños, y tras seguir los pasos correspondientes, algunos funcionarios de Jefatura nos sumamos a colaborar. Culmina el gobierno del Dr. Lacalle y el 31 de diciembre de 1994, termina el aporte de fondos estipulado en la ley de presupuesto que había creado la Secretaría, y entre los centros que estábamos funcionando en ese momento, creamos una Comisión Honoraria Nacional con un delegado por Departamento, teniendo el honor de haber sido designado en representación de Salto, quedando a cargo del funcionamiento de los 200 centros por el período de transición, hasta que comenzó el segundo gobierno del Dr. Sanguinetti, y ahí se crea definitivamente la Secretaría en la órbita de Presidencia, al dejar de ser una experiencia piloto, con 8 años de funcionamiento
¿Podemos catalogar a los CAIF como una de las pocas políticas sociales que han trascendido los distintos gobiernos?
Desde que se estableció definitivamente la Secretaría y se comenzaron a votar recursos en las leyes de presupuesto, que continúan hasta el día de hoy, pasando, como lo dijo, por varios gobiernos, cumpliendo el Plan el año que viene 30 años, no habiendo hoy en día, nadie, ningún político, ni ningún partido que se le ocurra decir, vamos a cortar o vamos a quitarle fondos, al contrario, ya se transformó en una política nacional institucionalizada, la cual ha ido cambiando para bien, porque las cosas necesitan ir evolucionando.
¿Cuáles han sido esos cambios?
Primero trabajamos con la universalización de 5 años, después de 4 años de Primaria, hasta que llegó un momento en el que nos estábamos superponiendo, con la misma cantidad de niños, entonces, en el 2004, se entró en un programa que se llama “Experiencia oportuna”, donde se lleva al bebé desde los tres meses con un referente familiar, que puede ser madre, padre, un tío, un hermano mayor, abuelos, entonces se les enseña prácticas de crianza con un equipo técnico formado por psicólogo, asistente social, psicomotricista, maestros especializados, educadores, trabajando en total alrededor de unas 15 personas, eso hasta los 2 años, cuyos cupos van aumentando, de 3 meses a 1 año y de 1 año a 2; luego entra en un régimen diario hasta los 3 años, saliendo directamente a la escuela en nivel 4. Hoy en día se está hablando también de universalizar los 3 años, pero eso llevará un tiempo todavía.
¿Costó convencer a la sociedad de las bondades del Plan?
A veces la misma gente de los barrios que tenía otra mirada, eran los primeros que llevaban a los niños, pero a veces, el niño que más necesitaba ir, no era llevado por un tema de idiosincracia, entonces, en el año 2006, estando como delegado nacional por las asociaciones civiles, se creó un programa llamado “Derribando muros”, en el cual el CAIF salió puertas afuera, a vender su “producto”, y tratando de que no fuera el vecino el que fuera, sino que fuera el CAIF, el que ofreciera el servicio, mostrando los beneficios para sus hijos, y así fue como aquello que al principio era solamente para los barrios carenciados, hoy en día está arraigado en todo el mundo, pues todo el que puede, solicita llevar a su hijos, habiéndose llegado en la actualidad a unos 400 centros en todo el Uruguay, con un promedio de 150 niños cada uno, con una amplia lista de espera de unos 1.000 solamente en Salto, que cuenta con 24 CAIF.
Desde hace años regentea una empresa que se hace cargo del comedor del CERP, lo cual no deja de ser también un importante aporte a otra obra social de envergadura, que ha brindado y brinda muchas oportunidades a la juventud; ¿ha pensado en ello?
Es verdad, es una de las grandes obras que se han hecho en los últimos años, fíjese que el CERP comenzó en el año 1997, tras la polémica reforma del Profesor Rama, donde lo que se hizo fue emparejar hacia arriba, porque aquéllos muchachos que vivían en ciudades chicas o en pueblos como Constitución, Belén, Gomensoro, San Javier, entre otros, no tenían otra opción, o estudiaban magisterio en su ciudad, o entraban a la Policía o a la Intendencia, no teniendo muchas otras posibilidades de venir a estudiar a Salto y a Montevideo ni que hablar; por lo cual, con éste sistema lo que se hizo fue democratizar las oportunidades, donde se les brinda alojamiento, almuerzo y cena, y pasajes cada 15 días, y ahí entra nuestra parte. En el año 2002 se llamó a licitación y la empresa en la que trabajo se presentó y desde ese momento, en el que empezamos por un año, hasta el día de hoy, presentándonos en cada llamado.
¿Se siente satisfecho con tanta experiencia adquirida en rubros tan diferentes y no tanto, al ser al fin una apuesta solidaria?
El haber sido llamado a colaborar con los CAIF, ha sido sin lugar a dudas una de las mayores satisfacciones de mi vida; a través de él pude conocer a mucha gente de todo el país, y al país mismo, con conexiones y vinculaciones que han ido aumentando y quedando; y en cuanto al comedor, uno ve el agradecimiento de los muchachos, muchos de los cuales nos dicen que si no fuera por éste sistema, no podrían estudiar, recibiéndose por año, un promedio de unos 20 o 25 nuevos docentes. Muchos han vuelto a sus pagos y los que se quedaron de vez en cuando aparecen a saludarnos y eso nos deja muy contentes, pues es nuestro aporte a esa gran obra.
Sin el respaldo familiar dichas tareas no serían posible de realizar, ¿o nos equivocamos?
Para nada; uno tiene que disponer de tiempo que le saca a la familia, estando muchas veces fuera del departamento, en lo que refiere en mi actividad en los CAIF; hoy mis hijos ya están grandes, pero en su momento viajé mucho y no deja de ser un sacrificio. Sin duda que me han apoyado muchísimo.
¿Cómo se conforma esa familia?
Mi señora, tres hijos y un nieto de 5 años, de los cuales hoy disfruto más al estar jubilado.

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El sueño de concretar la Fundación Planke y su museo

Con Teodomira “Nena” Olivera, viuda del Profesor Walter Planke

Con el sueño de crear un museo con el nombre de su querido Walter, Teodomira “Nena” Olivera, viuda del profesor, pintor y restaurador de esculturas Walter Planke, dialogó con EL PUEBLO para esta sección y contó como fue su vida junto al artista plástico y estudioso de la arqueología y las experiencias extraterrestres o extrasensoriales, con quien dijo compartir “las mismas locuras”.14 10 16 004
“Nena” (como le dicen sus amigos y familiares), mostró su gran sencillez, simpatía y soltura para hablar durante el tiempo en que nos recibió, lo que nos hizo sentir como en nuestra propia casa. Su fascinante estado de ánimo apenas se embargó por la melancolía durante unos minutos, al sentirse dolida por ver que “los años pasan y nadie se acuerda” de la figura de Planke. Pero de inmediato se incorporó con su ímpetu soñador “sería como un reconocimiento ¿sabés que lindo sería?, lo tendríamos precioso entre la hija y yo, le pondríamos Fundación Planke. Me encantaría eso. Y va a salir, yo se que algún día va a salir”, comentó “Nena “ Olivera.

¿Cómo siente que Salto recuerda al Profesor Planke?
“Yo creo que se va a recordar por muchísimo tiempo. A veces se me arrima una persona mayor o una chica joven y me dicen cosas, que fueron sus alumnas o lo conocían de tal lado. Yo creo que va a ser recordado siempre porque dejó mucho en la gente, pero también lo ignoran y yo me enojo y me digo -¡bueno, ta, chau!. Pero es bastante olvidado a veces, e injustamente olvidado. Pero no importa, el valor está en quienes lo quisieron de verdad y lo llevan en el corazón”.
¿Y usted, cómo lo recuerda?
“Él fue profesor de dibujo, de geología, pintor, restaurador de pinturas y escultura, hacía de todo. Era muy apasionado por muchas cosas. Le apasionaban los extraterrestres y “La Aurora”. Aquella “Aurora” que era antes, porque ahora no es la misma. Antes era la estancia La Aurora y con Walter íbamos a acampar y tuvimos experiencias extraordinarias, pero después ya no fue lo mismo, cambió mucho, antes iba el que creía, tenía su lugarcito en el campo y podía quedarse. Yo lo acompañaba siempre. Estuvimos casados 44 años y tuvimos tres hijos, Fernando (un médico cardiólogo que vive en San José), Antonio (que trabaja en Arapey) y Sofía (su hija más chica, que vive en Concordia y es casada con un abogado). Pero yo venía de un matrimonio anterior y ya tenía tres hijos más”.
¿Compartían muchas cosas juntos?
“Sí (risas). Mirá, te voy a contar una cosa, nosotros nos conocimos leyendo y compartiendo las locuras, porque yo siempre digo que no lo conquisté porque fuera linda. Él tenía muchas admiradoras, porque Walter era muy buen mozo. Pero se enamoró de mi porque hablábamos el mismo idioma, éramos medio locos los dos. Empezamos a hablar, a comentar los mismos libros que leíamos, a hablar de los extraterrestres, una pasión que los dos compartimos. Pero no fue un flechazo, fue poco a poco. Hablábamos el mismo idioma y si bien yo nunca pinté, yo siempre me metía y opinaba y él me hacía caso. Yo le decía – ¿a vos te parece que esto va acá?- y él quedaba mirando y pensando. Y no creo que estuviera mal lo que opinaba porque él siempre me hacía caso y le quedaba precioso todo (risas). Nosotros eramos muy andariegos, teníamos un Ford Ocho y salíamos por ahí. Yo manejaba y lo sacaba por todos lados y él hacía sus bosquejos. Después llegaba a su taller y empezaba a plasmar en el lienzo”.
¿Vivieron durante mucho tiempo en el Museo María Irene Olarrega Gallino?
“Vivimos 16 años en el museo de Bellas Artes, criamos todos los hijos ahí. Él era el director del museo y pintaba y restauraba. Tenía en el sótano su taller y pintaba con una música muy suave, yo le cebaba mate, miraba lo que hacía, metía la cuchara y opinaba. Los gurises tenían un fondo enorme para jugar”.
¿Usted estuvo siempre dedicada a la casa y los hijos?
“Él daba clases en el liceo y en casa daba clases particulares de pintura. Yo casi siempre estaba ahí en la vuelta porque era muy celosa. En el fondo, desparramaban los caballetes y ahí Walter les daba el tema y les iba enseñando y los iba corrigiendo. Y yo miraba. Recién cuando Sofía se fue a las Capuchinas con 18 años, al año siguiente yo empecé a trabajar, en el CASMU, era administrativa, pero antes jamás trabajé, me dediqué siempre a la casa y a los hijos”.
¿Fue difícil ver a los hijos tomar vuelo?
“Yo no sufrí cuando los hijos tomaron vuelo, pero Walter sí. Cuando nos mudamos al barrio San Martín fue más bravo para él porque yo estaba en el apartamento frente a la escuela y él tenía el taller por Acuña de Figueroa, en el número 161. Ahí pintaba, recibía gente, tenía su museo, todo lo de él. Lo que pasa que yo me había enamorado del apartamento y cuando nos mudamos él se compró esa casita en Acuña de Figueroa y la reformó toda para armar su museo de arqueología. Pero la época más difícil fue cuando vivimos en calle Colón, ya en sus últimos días”.
¿El Profesor Planke dejó muchas obras?
“Sí, muchas, yo tengo todo guardado, son muchas cosas, está todo en cajas. Me gustaría que algún día pudiéramos abrir su museo, se llamaría Fundación Planke, yo siempre sueño antes de morir poder hacerla. Yo sola tengo como 20 cuadros y hay muchos cuadros de él por todos lados también. En el Museo de Arqueología hay como 400 flechas, meteoritos, piedras raras, de todo, de todo”.
¿Le gustaría concretar la Fundación Planke?
“Mi sueño es armar un salón de arqueología con sus obras, no para la venta, sería como un reconocimiento, ¿sabés que lindo sería? Lo tendríamos precioso entre la hija y yo, le pondríamos Fundación Planke. Me encantaría eso. Ese es mi sueño, pero no se si se va a cumplir porque los años pasan, nadie se acuerda y yo soy media corta para andar en esas cosas. La que siempre dice que en algún momento va a cumplir ese sueño y va a hacer su museo es mi hija Sofía, ella siempre dice que eso lo va hacer. Cada vez que viene vamos al cementerio a visitarlo, con sus hijas, las mellicitas. Pero va a salir, yo se que algún día va a salir su museo”.
¿Hay algún cuadro en particular que pueda destacar de Planke?
“Te puedo contar del cuadro que le hizo al Papa (Juan Pablo II) cuando vino. Cuando se lo fue a entregar, el obispo de esa época le dijo -¡sí, déjelo ahí que yo cuando pueda se lo entrego!- Ah, pero él se ofendió mucho con eso y se lo llevó para casa. Se lo dio después al Papa, pero él mismo. Esas cosas lo ofendían mucho, lo herían, porque sus pinturas las hacía con mucho amor”.
¿Cómo fue su vida con él?
“Mi vida con él fue como la de cualquier matrimonio. Teníamos nuestros agarres porque él era muy mujeriego y me celaba mucho. Eramos inseparables porque eramos muy celosos uno del otro. Pero eso nos unió mucho, leíamos lo mismo, tomábamos cerveza juntos, él, como buen alemán me transmitió ese gusto. Él era increíble, miraba una planta, se enamoraba de ella, y en un ratito te hacía un croquis y la dibujaba. Tenía esa cosa de bondad, si vos estabas mal, él se arrimaba y te decía una palabra, siempre ayudando al prójimo, era muy servicial, un ser muy especial”.

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Alberto Juan Crescionini una vida estrechamente vinculada al servicio

Alberto Juan Crescionini  Beriau, tiene 60 años, está casado (por segunda vez con la misma persona, Jessica Mackern, de quien se divorció y volvió a casarse), profesora de Inglés del Anglo madre de sus dos hijas; Ana de 24 años y Lucía de 18 años. Ana es estudiante de veterinaria, ya en los últimos años y Lucía está comenzando la Facultad. Crescionini es salteño de nacimiento, pero a los pocos días de haber nacido, sus padres, que estaban radicados en Calpica, azucarera Artigas, entre Salto y Bella Unión, donde hoy es el centro poblado Mones Quintela se lo llevaron a vivir allí donde transcurrió su infancia.

Su niñez transcurre en Calpica…
Ahí fue mi niñez, fui a la escuela rural Nº 32 de Calpica, toda la escuela hasta sexto, el liceo lo hice en Salto, como teníamos familiares tanto por Crescionini como Beriau en Salto, hice el liceo en Salto. En el año 1972 falleció mi padre, soy hijo único, y con 16 años me volví a la chacra, de Calpica, y me hice cargo de la explotación agrícola junto con mi madre.
En esa época todo era monocultivo de la caña de azúcar a pleno, estaba recién inaugurado Calnu, año 1970, habían cerrado la fábrica Calpica (fue la primera fábrica de azúcar del país, había venido de Tucumán y toda la maquinaria -ya usada- fue cruzada en balsa).

¿Cómo se dio su regreso a Bella Unión?
“Eramos productores medianos de caña de azúcar, y al poco tiempo, principio de los 80, en Salto ya había tenido una actividad gremial (Asociación estudiantil Osimani y Llerena), como también las primeras integraciones a la familia rotaria, y a principios de la década del 80 me empecé a relacionar con las empresas de Bella Unión, tanto en el directorio de Calnu luego en el directorio de la cooperativa Calvinor de la fui presidente durante muchos años, ya en la época de la asociación a la CND , paralelamente a eso ejercí la gerencia general de la cooperativa Calpica, que en esa época al igual que ahora, es una cooperativa fundamentalmente de riego, y además desde el punto de vista de la producción agrícola, en la época de comienzo de la crisis de la caña de azúcar en Bella Unión, donde la merma de las hectáreasy de la rentabilidad fueron significativas, nos dedicamos a una explotación hortícola, una particularidad fue el espárrago, donde yo ya estaba con la actividad de la dirección de las empresas, viajaba mucho Montevideo por lo que mi esposa que vivía afuera, fue la que se hizo cargo de la parte hortícola, fue quien la llevó adelante. Fue un año de bastante sacrificio

El cultivo del espárrago fue una frustración?
En parte si. Incluso llegamos a producir espárrago, importamos las semillas directamente de Estados Unidos, se preveía nichos de mercados muy específicos sobre todo en el hemisferio norte que por problemas sanitarios fundamentalmente no fueron posible llevarlos a cabo. Las semillas que importamos, y llegamos a plantar, no tuvieron el desarrollo productivo que se pensaba y terminaban siendo las raíces de la planta de espárrago que es el sustento de la planta, porque el espárrago se planta y dura años, porque el tallo vuelve a nacer año a año, esas raíces eran afectadas por un hongo que los primeros años algunas variedades tenían una buena productividad pero luego se empezaba a mermar que era imposible continuar la producción. Era un lindo cultivo porque mercado para el espárrago siempre hubo, pero el nivel productivo se complicó.

También incursionó en la producción hortícola y el cooperativismo de ahorro y crédito.
Si, después incursionamos en frutilla, zanahoria, se plantó para productos congelados.
Durante ese período siempre se continuó con la caña de azúcar, sobre todo cuando funcionaba Greenfrozen. En cuanto a la parte empresarial, llegué a ser secretario del directorio de Calnu, la presencia de Calvinor fue una época de mucho desafío porque fue una bodega pionera en el sector vitivinícola del país, por lo tanto desde el punto de vista del desarrollo de los productos, del desarrollo comercial, fueron épocas muy interesantes.
En esa época me invitaron a participar de la dirección de cooperativa ACAC, y fue otra etapa de mi vida, totalmente inesperada, muy desafiante pero muy gratificante también.
Después , por un problema de salud, me retiré de la actividad, dado que estuve 21 años viajando desde Calpica a Montevideo todas las semanas y hasta dos veces por semana. Iba los martes y volvía los viernes, a veces tenía que ir los domingos, volver el lunes y regresar el jueves, fueron 21 años de una actividad frenética pero muy desafiante, y muy linda, con un apoyo incondicional de mi esposa que fue la que bancó en el campo mi ausencia.

Posteriormente regresa a Salto…
Al regresar a Salto cuando nuestras hijas, que habían ido a la misma escuela rural que yo, pero en la época que comenzaban el liceo, optamos por venirnos y radicarnos en Salto y ahí comenzaron ellas su desarrollo educativo luego de haber pasado por la misma escuela que yo.

¿Cómo nace su vinculación a Rotary?
Como ya dije al principio, cuando estuve haciendo el liceo en la ciudad de Salto me vinculé a Rotary, a través de Interact y Rotaract (capítulos juveniles del club de servicios) y lo hago a través de una familia, que fue la de don Héctor Estévez, y Lula su esposa, padres de Elena, de Rodolfo y Patricia con quienes mantengo una relación que va mucho más allá de la amistad fraterna y don Héctor era rotario y Rodolfo integraba Rotarac y yo siempre digo que después que uno se vincula a una institución de estas características, como es el Rotary, nunca más sale de la familia rotaria. Fue lo que me pasó a mi. Si bien después que me fui a Bella Unión mantuve muy poco contacto con la familia rotaria por mucho tiempo, no dejé de recordar que había pertenecido a Rotaract e Interac en una época de oro, es decir en una de las mejores épocas de mi juventud en la que aprendí a cultivar una forma de vida y algunos valores que luego uno conserva para el resto de la vida, de solidaridad, de amistad, de trabajo en equipo, realmente espectaculares.

Tu regreso te lleva a otro club rotario de Salto…
Yo había sido rotaractiano en el Rotary Club Salto y cuando regresé me invitaron a participar en el club Rotary Salto Noreste y enseguida dijimos que sí, porque era una cosa que la llevamos muy adentro. El que nos acercó a Rotary Salto Noreste fue Mario Machado, con quien habíamos esado en Rotarac en la primera época. Así fue que volvimos a integrarnos y eso fue hace ya diez años. Comenzamos a tener nuevamente una actividad bastante intensa en Rotary que nos llevó tres años después a ocupar la presidencia, hecho que me llevó a recuperar la presidencia el año anterior y hoy el Rotary Salto Noreste, hoy con 26 socios se encuentra muy bien integrado, con un equipo de gente espectacular.

El Rotary Club Salto Noreste ha cobrado notoriedad e impulsado varios proyectos destacados en los últimos años…
Si, han surgido proyectos muy interesantes, como el Salón del Vino, como forma de recaudar fondos. Creo que en eso influyó mucho la vinculación que yo tenía por haber sido presidente de CALVINOR en Bella Unión y el apoyo de los viticultores de Salto fue trascendente para que esto se llevara adelante. Se dio forma también al cordero tannat, de la bodega Bertolini y Broglio, que ahora ha obtenido un premio espectacular con su vino Tannat y así nacieron esos proyectos de servicio, nuestro sistema de becas, de acercamiento rural urbano y la conformación de un Interac que después se disolvió porque los gurises cambian de estudio y se van. Además la conformación de un Rotarac club que sigue existiendo, nuestro apoyo al hospital con el cual tenemos un apoyo importante y permanente y el año pasado hicimos un apoyo importante a la sala de Endoscopía Digestiva, o sea que la vinculación con Rotary volvió a ser una actividad importante de nuestra vida estando en Salto. También nos vinculamos bastante a nivel internacional. Nosotros tenemos la particular de ser un distrito binacional que comprende.

Nombreme algunos rotarios destacados que le hayan servidos de referentes para su trayectoria rotaria…
Como no. Cuando yo me integré a Interact en aquella época, el Rotary Club Salto tenía más de 80 socios. Era de una pujanza enorme. Las obras que hay de aquella época así lo confirman; Clínica Kenny, CERENAP, que se acaba de “reinaugurar”, Dr Nery Campos Texeira y su hijo, Nery Campos Pierri “Toto”, Jacobo Zubí, Héctor Estévez, El Ing. Domingo Mario Fuentes, Ruben Machado, padre de Mario, el “pato” Schiavi, Alfredo Peirano, Héctor, Carlos y el Dr. Irazusta; el Ing. Diómedes García, Ariel Villar, Haroldo Grasso, “Nito” Tambucho, Hermes Guglielmone, Juan Trindade, el “Nolo” Fontes, José Boada, Ghioldi, Taalat Chaibum, don Mauro Alves Da Silva y Waldemar Alves da Silva, Cecilia Curubeto y seguramente muchos más que ahora no me vienen a la memoria.

Familiarmente está vinculado al recordado maestro Ariel Crescionini , que además fue el grado máximo de la masonería local ¿es Ud. Masón o fue invitado por su tío a integrarse?
Sí fui invitado varias veces desde que estaba en Bella Unión, pero no me integré, pero por esas cosas no me integré. Me atrae más un club de servicios, abierto, como es el rotary. Le tengo mucho respeto a la masonería, he l eído mucho y leo sobre la masonería, me interesa, son de las cosas que Ariel nunca me perdonó, en broma, pero me lo dijo muchas veces, “no me acompañaste…”, pero son opciones que uno toma. A veces voy a la Escuela Hiram a algunas de las actividades culturales que hacen y me enorgullece mucho ver que la sala principal lleva el nombre de Ariel Crescionini en un lugar privilegiado…

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Un hombre del Presidente

Con Eduardo Bandeira, vicepresidente de CTM y 26 años junto a Tabaré Vázquez

Fueron 26 años al lado del hoy Presidente de la República, Tabaré Vázquez, entre giras, reuniones, encuentros con mandatarios, reuniones políticas y actividades de toda índole que lo unieron indisolublemente en una entrañable amistad con quien hoy nos gobierna. Alto, espalda recta y mirada observadora, así es este hombre de casi la misma edad que su amigo, Tabaré, rondando los 74 años de vida. eduardo bandeira
Tiene tres hijos dos de los cuales por las vueltas de la vida viven en Salto desde hace mucho tiempo al igual que seis de sus nietos, algo que lo deja unido a esta tierra más allá de su paso circunstancial como vicepresidente de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande. Activo, dinámico, entrador, “tengo el cuero duro ya no me entran ni las balas”, me dijo un día cuando le conté una anécdota que lo había tenido a él como protagonista en una venida a Salto de Tabaré Vázquez como candidato.
Bandeira está hoy al frente de las actividades de relacionamiento con la comunidad de la Delegación Uruguaya de la CTM y aprovecha para interactuar con los distintos actores sociales de nuestro medio para fomentar un acercamiento más estrecho entre las autoridades de un organismo tan importante para los lugareños como lo es Salto Grande y la población local.
El actual vicepresidente de la margen uruguaya de Salto Grande, Eduardo Bandeira, fue entrevistado para nuestra sección semanal. Las Diez Últimas de la Última.

¿Donde nació, dónde estudió, dónde vivió, cómo se compone su familia?

Nací en Montevideo el 28 de julio de 1942, hice los 6 años de Primaria y los 4 de Secundaria en el Liceo y Colegio Pío de los sacerdotes Salesianos. Viví hasta los 16 años en una chacra que administraba mi padre en la zona rural de Montevideo, propiamente en Melilla, Camino de la Redención y los 33 Orientales. Mi familia está compuesta por mi señora, mis tres hijos, dos yernos, una nuera y 9 nietos.

¿A qué rubro o sector laboral se dedicó durante su vida?
Toda mi relación laboral giró en el rubro del comercio y la industria como dependiente y como propietario de mis emprendimientos.

¿Cuándo y de qué manera conoció a Tabaré Vázquez?
Al señor Presidente lo conocí formalmente en el año 1989 con motivo de la campaña electoral por la Intendencia de Montevideo.

Durante los años que estuvo trabajando a su lado ¿qué aspectos destaca de él como el compañero de trabajo y cuáles resalta de él como su amigo?
En lo que respecta al trabajo lo que puedo destacar entre otras tantas pero que me sorprendió, es lo ordenado que es en su vida y en el trabajo, un hombre que planifica, con una dinámica de trabajo impresionante, con una memoria sorprendente.
Como amigo, un gran amigo, un amigo en serio, un amigo para toda la vida.

- ¿Le ha dado consejos durante las campañas electorales? ¿Cuáles y porqué?
¿Y durante la presidencia? ¿qué le cuenta de Salto al Presidente?

Durante la preparación de las campañas electorales él siempre tuvo muy clara la metodología de trabajo y hablo desde 1989, conversábamos permanentemente, analizando las mejores opciones, éramos un equipo muy reducido y muy dinámico, campañas electorales que no olvidaré jamás por la riqueza de lo aprendido con él y con la gente. Creo que pocas personas podemos tener ese capital enorme de recuerdos que por suerte los malos son los mínimos y no permanecen en el recuerdo.
Con respecto a mi trabajo ininterrumpido codo con codo con el Sr. Presidente durante 26 años no puedo agregar más de lo que ya expresé, es una cantera inagotable de recuerdos.
Como sé del enorme trabajo que tiene como Presidente mantengo el contacto necesario con los temas más importantes y que por supuesto involucran a Salto y a Salto Grande. Como amigo sé que lo puedo llamar cuando lo desee.

¿Esperaba ser designado en Salto Grande? ¿qué visión tenía de la represa y de la importancia de la misma para la política energética del país?

No, no lo esperaba, pero como dije anteriormente él es muy ordenado y planifica, cuando me lo propuso conversamos, intercambiamos y visualicé la propuesta y aquí estoy.
Siempre tuve una visión muy clara de la importancia estratégica y la magnitud de lo que representa Salto Grande para Uruguay, cuando yo conocí a mi señora, uno de su tíos, el Ingeniero Claudio Viera, estuvo involucrado desde el principio en el diseño de la represa y siguió trabajando en ella hasta su muerte y fue Presidente de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, por lo tanto conozco mucho de Salto Grande gracias a él. Ahora me tocó conocer el corazón de Salto Grande y puedo palpar la importancia estratégica energética de Salto Grande, mucho más que antes.

-Más allá de que estuvo de gira varias veces por acá ¿conocía la realidad de Salto, sus barrios, sus problemas sociales y económicos?
A Salto lo conocía en líneas generales no tanto como lo conozco ahora, al estar involucrado en la Fundación Regional Salto Grande, a la que no dudé ni un instante en apoyar con el aporte de parte de mi sueldo, el trabajar en los proyectos sociales que impulsamos, me da una visión muy profunda de la realidad social de acá, también desde Salto Emprende (iniciativa que integra la Fundación Salto Grande con la Intendencia y el Centro Comercial de Salto) uno visualiza que hay salteños que quieren ir a más, por mi contacto con las instituciones que componen el entramado social, porque tengo dos hijos y 6 nietos que viven hace años en Salto, ahora sí puedo decir que conozco una parte de Salto y a su sociedad.

-¿Se ha familiarizado con nuestro departamento? ¿Le gusta?
Considero que con lo expresado en la pregunta anterior he dicho casi todo.

-¿Qué cosas cree que le hacen falta?
Si se refiere a los salteños sería un atrevido si opinara, si se refiere a Salto, es un departamento que tiene un potencial enorme.

-¿A qué se dedicará después que termine su gestión como autoridad en Salto Grande?
Como jubilado no dejaré de trabajar, haré artesanía en madera y hierro y me dedicaré más a mi familia.

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Enseñar para aplicar en la vida laboral de los alumnos

Camilo Pascual Monetta Mandarín (41) es Maestro Técnico en Electrónica y lleva más de una década dedicado a la docencia en UTU y ha publicado un libro Organización del Computador ante la necesidad de proporcionar material de apoyo a su alumnado. Con respecto a la situación de la realidad educativa actual sostiene:
“Tenemos docentes de mutiempleo, repartidos en diversos centros educativos del medio. Todos estos factores y alguno más hacen a la calidad educativa. Hoy en día se pone al docente como el único responsable de los resultados aldorso 001educativos, de la deserción, de la repetición, pero nos olvidamos de los demás actores. Es más fácil criticar al docente, porque es el que da la cara día a día, las otras autoridades no aparecen”.

¿Por qué eligió el camino de la docencia y no otro?
“Cuando cursaba la carrera, era de observar mucho a los docentes en como llevaban adelante su clase, más allá que en ese tiempo no me imaginaba en este rol. Fueron muchos profesores de la carrera que dejaron su impronta personal, tales como Juan Acuña, Germán Solaro, Miguez, Brioso, y recuerdo por la manera simple de explicar lo difícil a Mario Pizonero, un docente de UTN Concordia. Luego de recibirme trabajé unos años en la parte técnica y un día uno de mis exprofesores (Juan Acuña) me comunica de un llamado en UTU y fue allí donde presente carpeta. Una vez en la docencia decidí hacer el profesorado. Es una carrera que te deja muchas satisfacciones personales”.
- Desde su experiencia- ¿Cómo describe al paradigma educativo actual?
“Comparado con mi tiempo de alumno, las cosas que han cambiado y no todas ellas para bien. En mi época de estudiante existía un respeto hacia el docente como persona y su sabiduría. Hoy por hoy eso no se nota tanto. Para que esto haya cambiado sucedieron muchas cosas, cambios en la estructura y funcionamiento de la familia, cambios en la forma de gestionar los centros educativos y en algunos casos alumnos que asisten a cursos sin tener definida una vocación, entre otras cosas. Hoy por hoy el docente no es tan respetado ni por los alumnos ni por los padres de los mismos.
- Hablemos del libro que publicó recientemente …
“El libro llamado Organización del Computador, nace como una necesidad personal de escribir material de apoyo a mis alumnos de electrónica y de informática. Es un texto que intenta ser sencillo y lo guía a el alumno hasta temas más complejos. Conté con la colaboración de Rodrigo Texeira para la revisión del texto y hoy está siendo estudiado por la inspección de electrónica de UTU. Cuando logre la aprobación de UTU, que el libro sea declarado como referencia bibliográfica para los cursos técnicos de electrónica e informática, lo publicaré. Este año comencé a escribir el segundo libro que aún está lejos de ver el final”.
- ¿Qué características tiene el rol docente en esta nueva era?
“El docente hoy por hoy en muchos casos es una contención ante situaciones que antes eran resueltas o contenidas en el hogar, ahora se filtran en el aula. En este nuevo rol muchas veces los docentes se ven desbordados por tener que afrontar nuevas situaciones que muchas veces no estamos preparados. Problemáticas de violencia cada vez más frecuentes, y alumnos con problemas de droga son problemáticas para las cuales hoy están presentes pero no estamos todos preparados, creo que el rol del docente se amplía cada vez más, incorporando no sólo el deber del conocimiento disciplinar sino otros factores mencionados”.
-¿Por qué se da el ausentismo estudiantil?
“Son diversos factores que influyen en el ausentismo, es multicausal. Por mencionar algunos, podemos decir que los jóvenes muchas veces no tienen clara su vocación y se inscriben a un curso para ver si les gusta, una vez en el se dan cuenta que no es de su interés y abandonan. Tenemos situaciones en que el ausentismo se debe a razones laborales, se ve más en los cursos nocturnos. El embarazo adolescente es algo a considerar cada vez más y es factor de abandono de los cursos. Hilando más fino podemos decir que tenemos instituciones muchas veces poco atractivas desde el aspecto edilicio y en algunos casos con ofertas educativas que no son acompañadas con las herramientas tecnológicas para desarrollarse.
-¿Qué desafíos se plantea usted en esta etapa de su vida como docente y a modo personal?
“El mayor desafío que seguirá vigente hasta el último día como docente, enseñar y que esas enseñanzas puedan ser aplicadas en la vida laboral de mis alumnos. Mejorar todos los aspectos posibles para crecer como docente e ir mejorando. Continuar con la curiosidad para investigar nuevos temas y tener una formación continua ya que la tecnología sigue avanzando. Hace poco culminé la maestría en educación , hoy me planteo otros objetivos de aprendizaje, ya que ellos darán sus frutos dentro y fuera del aula. Quisiera escribir otros libros enfocados a la temática que desarrollo en UTU. Este año comencé a escribir mi segundo libro dedicado a informática aplicada a la carrera de ingeniería tecnológica, creo que me llevara un año o un año y medio en terminarlo. Ahora, recientemente fui becado OEA para realizar una Maestría en Electrónica Industrial y Automatismos, siendo el único de Uruguay”.
-¿Por qué la demanda a realizar los cursos de UTU es creciente?
“Considero que UTU es diferente a los restantes centros educativos. Cuando se es adolescente y se concurre al liceo se tiene un panorama menor de las utilidad de las materias que se imparten. En cambio cursando un bachillerato tecnológico de UTU o un curso técnico el panorama es otro, ya que el alumno cursa y va aplicando el conocimiento técnico adquirido en el taller y materias como matemática y física son aplicables, no es algo abstracto. En UTU se trabaja mucho con proyectos y es allí donde el alumno se enfrenta a un problema que para resolverlo y construirlo debe aplicar diferentes áreas del conocimiento. En el armado de la carpeta se aplica materias como APT, física, matemática y taller. Además consideremos que UTU está en cada departamento y la oferta de orientaciones es muy diversa captando el interés de muchos alumnos. No solo del nivel bachillerato sino que también ofrece carreras terciarias como lo son técnico prevencionista, tecnicatura en informática y la carrera de ingeniería en dos orientaciones, electrónica y electrotecnia.
-¿Cómo vivió su experiencia de formación en Corrientes?
“Fue una experiencia enriquecedora, desde todo punto de vista. Cuando decidí cursar la carrera de Maestro Técnico en Electrónica, lo primero que hice fue inscribirme en INET Montevideo. Al tener la carrera de ingeniería tecnológica en electrónica aprobada pensaba que la mencionada institución podía recibirme como alumno y convalidar algunas de las materias, ya que el nivel de ingeniería es mayor que el que se desarrolla en INET. En la ciudad de Corrientes se encuentra una universidad que brinda formación en docencia, brindando la formación didáctica pedagógica. La carrera la desarrollé en modo semi presencial y al finalizar las materias se tenía exámenes obligatorios de todas , en cuanto a las practicas docentes, tuve que trasladarme a Corrientes para realizar las observaciones de clases y el número de horas de clases de práctica las realice distribuidas entre Corrientes, UTN Concordia y en la ciudad de Salto Universidad Católica cede Salto y en la Escuela Técnica Catalina Harriague de Castaños. Hoy en día contamos con el Maestro Técnico en Electrónica”.
- Usted recientemente señaló que los centros educativos deben abrirse más a la comunidad ¿Existe en verdad un ánimo desde la comunidad docente apoyar a los estudiantes para que no abandonen los centros educativos?
“Cuando hice esa apreciación me refería a una apertura hacia la comunidad. En el caso particular de UTU de establecer convenios con los diferentes entes estatales. Involucrarse en realizar investigaciones y resolver problemas reales donde puedan participar nuestros alumnos y adquieran experiencia de trabajo. Establecer vínculos con Argentina y Brasil, realizar intercambios académicos que son enriquecedores. Considero que no existen motivos de oponerse a este tipo de actividades.
¿Cuáles son la claves para lograr una educación de calidad?
“Si el Uruguay quiere transitar este camino, deberíamos tener un proyecto educativo como país, consensuadas por todos los partidos políticos. Un proyecto a largo plazo que no sea afectado con los gobiernos de turno. Teniendo un proyecto educativo que si bien puede ser inspirado en diferentes modelos que se desarrollan en otras latitudes, debe ser nuestro, adecuado a nuestra realidad”.

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Récord nacional en la natación “Máster” y novel escritor

Hoy por: Wanda Aranguren

Rodolfo Nario, es un conocido deportista salteño destacado en competencias de natación a nivel nacional e internacional, primero en su juventud y actualmente en la categoría “Máster” donde ha sumado varios títulos y trofeos y sobre todo batiendo récords nacionales. AL DORSO - Rodolfo Nario
Recientemente sumó a su actividad en las piscinas su dedicación a las letras. Tras haber participado en un concurso de cuentos y relatos cortos en el año 2015 incursionó en el mundo de la escritura y publicó su primer libro el año pasado, titulado “Regreso a la ilusión”. Ahora, acaba de publicar su segundo libro “Caleidoscopio” que se presentará públicamente antes de finalizar el mes de octubre en la biblioteca departamental Felisa Lisasola.
Un hombre que procura que la gente grande busque algo para hacer y encuentre algún pasatiempo, una actividad de su agrado a la cual dedicar su tiempo y evitar quedarse “sentado en la casa tomando mate”.

¿Dónde pasó su infancia?

“Yo nací el 15 de octubre de 1945, ahora cumplo 71 años. Soy de Salto y nunca me fui de acá, mi niñez la pasé en la zona de Paso del Bote, tuve amistades muy disímiles, algunos del barrio y otros de un nivel más pudiente porque yo fui desde chico al club Remeros, pero me sentí siempre muy bien en todos los ambientes. Yo vengo de una familia de clase media, pero pasó que mi padre murió cuando yo tenía 3 o 4 años y como mi madre trabajaba me inscribió en ese club para que me entretuviera. De chico era bastante tranquilo, era otra época, pero cosas malas hubo siempre solo que ahora son más peligrosas, por eso creo que el cuidado de los niños empieza por lo que los padres les inculcan”.
¿Cuándo aprendió a nadar?
“Fui a una clase de natación en el Club Remeros a los ocho o nueve años, con Eduardo Sequeira Leite, que venía de la Asociación Cristiana de Jóvenes de Brasil. Yo no sabía nadar pero como anduve bien al otro día fui al club y me paré frente a una planchada de madera donde antes estaba un barco atravesado. Desde la costa a esa planchada habría unos 30 metros y ya el río es profundo en esa zona y yo me paré mirando la planchada y me pregunté ¿llegó o no llego?, sí, llego, me dije a mi mismo y me tiré al agua. La verdad llegué a duras penas a la planchada pero a partir de ahí no fui a ninguna clase más (risas). Fue una inconsciencia total, que salió bien”.
¿Recuerda su primera competencia?
“Mi primera competencia la recuerdo muy bien. Fue en Concepción del Uruguay, en el Campeonato del río Uruguay, tenía 14 años. Sé que ganamos una posta con gente muy conocida de aquella época como el Toto Veche, los mellizos Abarno y muchos otros, gente que al tiempo dejó la natación. Después de eso transcurrieron algunos años, competí en natación y me fue bastante bien, no era de los mejores pero con mi grupo salimos campeones nacionales de waterpolo. Me acuerdo que más de la mitad de los que jugábamos ahí después pasaron a formar la cúpula tupamara. En esa época yo tendría 17 o 18 años”.
¿Después cómo continuó su trayectoria en la natación?
“Con el tiempo dejé de competir y estuve de entrenador en el Remeros enseñando a nadar hasta los 28 o 29 años. También trabajaba de guardavidas en la Intendencia y me iba a pie desde Paso del Bote a Salto Chico todos los días a las ocho de la mañana. Después volvía, comía algún refuerzo y entraba a trabajar al Remeros hasta las siete u ocho de la tarde. A los 29 años participo de un concurso para oficinista en la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande y ahí estuve treinta y pico de años hasta que me jubilé, entonces me retiré bastante de la natación”.
¿Cómo entrenador que destaca al enseñar a nadar?
“Lo que tenés que lograr es que la criatura te tenga confianza. Una de las cosas más perjudiciales es cuando entras con tres o cuatro chiquitos a la piscina y tenés a los papás prácticamente al lado. Ellos le transmiten su miedo al niño y eso hay que evitar porque el miedo endurece, contrae los músculos y el chico se hunde. Después, cuando ya esta más grande viene la enseñanza técnica, donde cada estilo tiene su posición del cuerpo, del brazo, de la mano y ahí se entra a seleccionar a quienes tengan condiciones para competir”.
¿Tiene alguna anécdota de sus competencias?
“Yo siempre competí en espalda y crol, son los estilos que nadé siempre y en los que más me siento cómodo. De cuando competí en aguas abiertas tengo algunos trofeos, de Punta Gorda a Trouville me acuerdo que entré segundo y me ganó un argentino que después salió campeón mundial de aguas abiertas. De eso me acuerdo hasta el tiempo, el puso dos horas y yo dos horas cero cinco. Después que empecé a trabajar estuve como 15 años sin nadar hasta que vi que habían comenzado competencias máster y a los 45 o 46 años empecé de nuevo”.
¿Eso significó volver a entrenar?
“Costó tener que bajar 15 kilos y tratar de dejar el cigarrillo que hasta ahora no lo he logrado del todo. A partir de ahí continué compitiendo en Uruguay normalmente y en algunos países de sudamérica como Perú, Chile, Argentina, Colombia, Venezuela. Pero más allá de la competencia llega un momento en que uno dice ¡voy a tratar de dar lo mejor de mi mismo! y si mejoraste tu tiempo eso quiere decir que anduviste bien. Yo entreno cinco días a la semana y de los 50 a los 1500 metros en estilo libre tengo todos los récords nacionales, lo mismo que en espalda y eso es muy gratificante para uno. Después esta lo otro, la cantidad de amistades que hacés, porque lo principal es la gente, charlar con las personas”.
¿Que significa nadar para usted?
“El agua para mí es un desahogo físico y psicológico. Ahí si tenés algún problema lo largás, nadar es una actividad muy recreativa y reconfortante”.
¿Algo qué no se conoce mucho de su vida fue su incursión en la política?
“Estuve muy poco tiempo en política, fui el secretario departamental de la lista 99 en Salto que en ese momento lo tenía a Hugo Batalla al frente. Después esa lista prácticamente desapareció y cuando murió Hugo dejé totalmente la política. Yo más que una idea lo seguía a él porque me parecía que era un hombre bueno y que tenía buenas ideas para trabajar”.
¿Recientemente publicó su segundo libro?
“Caleidoscopio, que es mi último libro se presenta antes de finalizar este mes en la biblioteca Felisa Lisasola. A mi me pasó algo muy particular y fue encontrarme después que me jubilé con mucho tiempo para hacer cosas y me incliné por escribir que es algo que me gusta. Hay algo muy importante y es que al momento en que la gente deja de trabajar no sabe que hacer y ese momento hay que aprovecharlo. En mi caso con la natación y la escritura hay días en que no tengo tiempo para nada”.

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Omar Burutarán lo que fue el campo y lo que es hoy

Omar Burutarán es un conocido productor de nuestro departamento, directivo desde hace muchos años de la Asociación Agropecuaria de Salto, institución de la que llegó a ser presidente y fue además hace 24 años, uno de los impulsores de la nueva etapa de la Expo Salto donde fue director de exposiciones durante 17 años. Burutarán refleja 20161003_172018en sus palabras el amor y el gusto por lo que hace tanto en su labor diaria como productor, así como directivo de la Asociación Agropecuaria de Salto.
Se casó a los 20 años con Susana Franzoni con quien tuvo cuatro hijos, María Noel, Rafael, Sebastián y Matías. En diferentes eventos, exposiciones, etc. se lo ve siempre acompañado de su esposa. La unión a la familia la heredó de su padre. Cuenta Omar que su padre administraba un campo, cuando sacaba licencia, salía un mes, generalmente en enero, ocasión que “nos ponía a mi madre, a los seis hijos, a mi abuela Cata, a mi tía Elsa en una camioneta de tres asientos y marchábamos a Montevideo donde pasábamos un mes y donde fuera, íbamos todos; papá, mamá la abuela, la tía, y los seis hijos”.

¿Desde cuándo está vinculado a la Asociación Agropecuaria de Salto?
Hace 24 años. Fui durante 17 años director de exposiciones, y luego fui presidente de la Asociación Agropecuaria de Salto.
Entré con la directiva con Ernesto Chuy de presidente.Mi hermano, también Ernesto, integraba la Agropecuaria, fue director de exposiciones y presidente, y tras un período que hubo donde no se hizo la exposición durante algunos años, nos juntamos una barra de muchachos amigos, y cuando termina el período Chuy, asume Carlos Secco, yo fui de director de exposiciones, empezamos y ahí se realizó la primera fiesta de la producción.

¿Qué cambió a partir de entonces?
A la exposición ganadera se sumaron los stands, la exposición empezó a crecer y nos posicionamos muy bien.
Con orgullo digo que Carlos Secco, Walter Texeira y yo, fuimos los que de aquella época nos conservamos, estaba Alfredo Berreta, Martín Berretta en la secretaría y ahí empezamos y cuando quisimos acordar nos habíamos ido para arriba. Puedo afirmar que siendo director de exposiciones, escuché en el Prado de varios presidentes de la Asociación Rural del Uruguay e inclusive en este Prado, volvieron a decir que después del Prado, a nivel de categoría, y stand, estamos segundos; es el Prado y después Salto, no así en la parte ganadera, ya que otras exposiciones son mayores y tienen ventas, algo que acá ha caído, pero no hay que olvidar que acá tenemos 10-12 remates de cabañas.

¿Qué lo lleva a seguir luego de tantos años participando de esta actividad?
En este momento estoy apoyando a las nuevas generaciones, aunque trato de ir a todas las reuniones, charlas, trato de ir a Montevideo. Lo hago porque me gusta y me hago mi tiempo que hoy en día dispongo más. Asimismo cuando estaba al frente de Limitour, que era una empresa que requería de mucha dedicación, había que hacerse un tiempo, y estar. Pero es porque te gusta, sino, no lo podes hacer. Al igual que el trabajo en el campo; yo voy para afuera y disfruto de ver el trabajo.

Sus hijos siguen sus pasos…
Sí, es lo mejor que me pudo haber pasado. Rafael con el centro de toros, administrando una estancia grande en Paysandú, y prácticamente al frente de cabaña La Elisa, y le pone todo. Matías (el menor), está tatuando para la Sociedad de Criadores de Hereford, está asesorando cabañas de la zona, y más allá de lo económico, los dos disfrutan lo que hacen.

¿Cuáles son los principales cambios que nota desde que comenzó su vínculo con la Agropecuaria?
Muchos cambios, el primer cambio que veo es que antes hablábamos el mismo idioma que las autoridades y hoy lamentablemente no lo estamos haciendo, se usan las tribunas nosotros para exponer lo que pensamos y la parte ejecutiva para decir también su punto de vista; me parece muy bien, toda la vida se usaron las tribunas para decir las cosas, pero antes me parece que siempre llegábamos a un punto donde se juntaban las partes y hoy no me está gustando que no solo no se están juntando las partes, sino que se está formando como un muro entre medio y que está llevando a que no sea la misma relación que había que se trasluce hasta con la gente en los pueblos de campaña, en el personal de campo y para mi esto es lamentable, porque yo me crié en la zona de Belén, y con 17 años me fui a Colonia Lavalleja, a los 20 años me casé, luego vinieron los hijos, que fueron a la escuela en Colonia Lavalleja, y en Colonia Lavalleja conozco gente que he recomendado en varios lugares, cuando voy me encuentro con gente que me trata muy bien pero las nuevas generaciones están con una mentalidad totalmente distinta, estamos perdiendo la confianza, el amiguismo que teníamos con la gente.

¿A qué cree que se debe ese distanciamiento?
Tenemos que tener claro que hubo gente que nos dimos cuenta de que el personal de campo, era humano igual que nosotros, cuando no se usaba, dimos baño con agua caliente, cama tendida, pusimos televisión en los establecimientos, los ayudamos a financiar motos, pero hubo productores que hasta hace muy poco tiempo se mantuvieron con otro trato como si el personal quería comer galleta tenía que pagarla, la carne se pesaba para poner de acuerdo a la cantidad de gente que había, no se daba cama tendida, no había agua caliente, entre otras y por lo tanto los productores agropecuarios tenemos que hacer mea culpa y decir; “no vimos la realidad que se nos venía. Son pocos los que están quedando (con ese criterio) pero quedan.
Nos tenemos que dar cuenta que esa obligación la tenemos, tenemos que saber transmitir que para llegar a ese tipo de cosas, la persona tiene que tener responsabilidad, seriedad, cumplir con las actividades, y reenganchar aquella amistad que había. Yo me crié en la cocina del personal jugando al truco con el personal de los establecimientos que no eran pocos.

¿Qué destaca de esos momentos?
Llegué a tener hasta cien personas a mi cargo, e iba a pagar los sueldos en efectivo, y nunca tuve un problema. Todos los respetábamos. Cuando me quedé a trabajar solo, a los 18 años, a un mes de comenzar la esquila cuando se esquilaba 8 mil ovejas, tenía el respaldo de un capataz que nos había visto nacer, yo tenía ciega confianza en él, y él en mi al punto que sus ahorros estaban a mi nombre en el antiguo Banco Caja Obrera. Hasta el día de hoy me sigo encontrando con las hijas de ese hombre y tenemos una amistad más que de patrón a empleado, de amigos.
La señora de ese hombre era muy rústica, pero muy cariñosa y se desvivía por mandarle regalos a mis hijos, por tejerles una prenda, hacerles un dulce. Eso era así y hoy lamentablemente ya no se ve.

¿Por qué entiende que se llegó a eso?
Primero, no es de ahora, sino de muchos gobiernos, la educación por ejemplo en Colonia Lavalleja o en Guaviyú de Arapey, no era la misma que en Salto, ahí comenzaron las diferencias.
También ahora se le ha hecho creer a la gente que se puede vivir sin trabajar, y eso es un error.
No hay cosa más digna que exigirle al patrón que le pague lo que corresponde, pero también hay que fomentar la capacitación. Hoy se brindan muchos cursos y el consejo es que hay que ser cada vez más profesionales.

¿Y a nivel de la ganadería, cuáles son los mayores cambios que nota?
Hoy tenemos muchas herramientas como por ejemplo en la cría, manejamos EPD, ganancia, medimos grasa, carcasa, todo se mide, hay ecografías, respecto a la reproducción hay técnicas de inseminación a tiempo fijo, inseminación artificial tradicional, hay trasplante de embriones y hasta clonación.
Otro de los cambios es la forma en que se trabaja, antes se decía que la gente era campera porque tiraba el lazo y pialaba, hoy en día si hacemos eso, somos retrógrados, porque machucamos el animal, o se nos quiebra un animal que puede costar mucho, no con esto quiero decir que no hay que saber enlazar, pero la técnica de trabajo pasa por tener buenas herramientas, buenos bretes, mangas, personal que trabaje con banderitas sin perros y sin gritar.

¿Cuáles son los beneficios de estas herramientas?
Pienso que los EPD como toda evaluación, es un apoyo, hay que saberla usar. En Estados Unidos es impensable seleccionar un animal sin pasar primero por un escritorio donde se vean los números, Creo que Uruguay tiene la gran virtud de tener el mejor Hereford del mundo, y lo ha logrado con grandes visionarios, con grandes cabañeros que a la larga fueron grandes genetistas, que hicieron todo el trabajo mirando en los bretes, seleccionando toros y vacas, y cuando aparecieron los EPD, supieron apoyarse en ellos. Acá hay cabañas que valen la pena resaltarlas, dentro de la raza Hereford una autoridad no solo a nivel de nosotros, sino a nivel mundial, es Germán Morixe, fue un adelantado en saber aplicar eso. También en Aberdeen Angus hay gente que lo ha usado muy bien, concretamente el ingeniero Julio Mattos (padre de María Mattos), fue un adelantado de América y no en vano Bayucuá ocupa los puestos que ocupa y hay un banco genético que es realmente muy importante.

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El arte de una esquina diferente

Con Martín Caballero, el verdulero que regala alegría con su creatividad

Cada vez que alguien pasa por la esquina de Artigas y Washington Beltrán, es inevitable que mire hacia la verdulería de la esquina para ver cuál fue la figura, que usando frutas de distintos colores armó Martín, uno de los verduleros del lugar, que tiene encantado a grandes y chicos con sus creaciones habituales, donde por lo general los personajes que 26 9 16 006allí lucen son los que les piden los chicos, por los dibujos animados que están en boga en ese momento.
Mientras acomodaba unas frutillas del cajón, con los guantes manchados del color de esa fruta y en plena tarea habitual lo encontramos a media mañana cuando el calor del sol empezaba a hacerse sentir. Al consultarle por su trabajo y si podía acceder a una entrevista para esta sección, antes pidió permiso y tras lograr ser autorizado, se dispuso en plena calle a contar para nuestra sección semanal, cómo y porqué se las ingenia para crear esos personajes que tanto le agradecen grandes y chicos.

¿Quién es el autor de estas figuras que tanto llaman la atención?
Soy Martín Caballero y tengo 33 años de edad. Soy un salteño que le gusta su trabajo y le encanta hacer manualidades, tengo un hijo de 11 años que se llama Santiago, vivo con él y con mis padres y hermanos. Fui a la escuela 98 del barrio San Martín porque vivo en esa zona y en los talleres de Don Bosco aprendí a hacer algo de esto.

¿Siempre te gustó hacer este tipo de manualidades o es algo que surgió ahora?
Siempre me gustó hacer este tipo de cosas. Primero aprendí con el propietario del local acá que fue el que me enseñó porque él hacía este tipo de cosas. Lo primero que me pidió fue hacer la bandera de Uruguay una vez que había partido de fútbol y que jugaba la selección. Como le llamó la atención la bandera de Uruguay a toda la gente y le gustó a él y a los demás, decidimos seguir haciendo este tipo de cosas.

¿Alguna vez te gustó la manualidad, el arte, trabajar con los colores?
Sí siempre me gustó, pero nunca pude dedicarme a hacer eso. Fui aprendiendo de a poco, cuando fui a la (Obra) Don Bosco ahí hice algo de eso y la verdad que me gusta. Pero siempre me gustó la artesanía.

¿Qué sentís cuando viene gente a la verdulería y pregunta quién fue el autor de esa imagen?
Siento mucha alegría, que a la gente le guste lo que uno hace es algo que es muy positivo, significa mucho para mí saber que hay alguien que le gusta lo que hice, porque me llevó mucho tiempo y dedicación poder hacerlo. Sobre todo los gurises que quedan muy contentos y vienen solo para ver qué dibujo hay colocado ahí.

¿Sabés que hay gente que pasa mirando siempre para esta esquina con el fin de saber cuál es la imagen del momento?
Sí, incluso me ha pasado que estoy trabajando en una nueva imagen, en una de las figuras que estoy creando y cuando quiero ver hay gente que está parada a mi alrededor que está mirando lo que estoy haciendo. Sobre todo a veces miro y hay niños que se juntan a veces para ver cómo voy armando la figura que voy creando.

¿En qué te inspiras para hacer los dibujos de los personajes que mostrás?
Sí, siempre hago lo que se me va ocurriendo a mi, aunque a veces miro cuales son los personajes que están en boga y ahora estamos haciendo caricaturas que son las que miran los chicos y para eso hay que estar al tanto, conversar con la gente para saber qué le gustaría ver reflejado en esta esquina y uno va sacando de ahí la idea.

¿Pero te ha pasado que te piden que armes tal o cual personaje que es el que le gusta a los chicos?
Sí claro, el otro día me llegaron varias cartitas de niños que tenían varios dibujitos, donde ellos me pedían que hiciera tal o cual personaje con las frutas. Yo lo puse en el facebook porque la verdad que me encantó y me sentí muy bien, porque en esas cartas además me estaban agradeciendo y son as cosas que te impulsaban a seguir adelante, a dedicarle tiempo para hacer este tipo de manualidades lo mejor posible. Y yo trato de complacerlos.

¿Cuánto tiempo te lleva dedicarte a hacer un trabajo como estos y lo haces dentro de tu horario habitual o pedís para venir fuera de hora?
No, lo hago dentro del horario de trabajo. Hay veces que me ha llevado todo un día poder hacer el personaje porque entre que estás atendiendo a la gente que viene a cada rato y entre que estás haciendo el trabajo de la verdulería, de limpiar los cajones, separar la fruta y otras cosas, se te va la jornada. Ahora si me dedico solo a hacer esto en dos o tres horas puedo llegar a hacerlo.

¿Vos seleccionas la fruta que vas a usar para hacer este tipo de caricaturas o te manejas con lo que hay a tu disposición?
Yo busco los papeles de colores y envuelvo la fruta con los colores que necesito, sino hay me arreglo con la fruta que haya y le busco la vuelta. Pero por suerte acá tengo a mis compañeros que me ayudan mucho y que me alientan a hacer el trabajo. Incluso las compañeras me recortan los papeles de colores cuando necesito alguno para ilustrar el personaje, la verdad que todo apoyan acá y por eso las cosas salen bien.

¿Tu hijo sabe estos trabajos que haces acá?
Sí mi hijo, Santiago, sabe y le encanta. Siempre me pregunta incluso qué es lo que voy a hacer, con cuál pienso empezar el próximo trabajo, y me dice incluso qué dibujos son los que les gusta a los más chicos para que tenga éxito.
Me gustaría hacer algún taller o curso de arte y diseño, poder aprender algo más y así capaz hacer otro tipo de trabajos.
Para el próximo dibujo ya tengo tres en mente. Pero por ahora vamos a ver cuál sale primero.

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“Ser profesional implica tener vocación y espíritu de compromiso”

Con María Isabel Beasley docente y fundadora del grupo de danza folklórica “Andante”

María Isabel Beasley ha logrado consolidarse a lo largo de los años como una artista que desde la danza ha logrado un lugar de prestigio fundando junto a su esposo y pareja de baile José Luis Pereira el grupo de danza folklórica “Andante” que ha sido embajador de nuestra ciudad y país. Recordamos que el grupo “Andante” mantiene una política de realizar presentaciones en diferentes eventos, instancias y escenarios del departamento, con el ánimo de llevar un buen mensaje y difundir el valor de las tradiciones.
Se hacen presentes en festivales folklóricos, escuelas, liceos, desfiles y en las fechas patrias. Recorren también el interior del departamento, donde se han formado grupos juveniles de danza, Colonia Lavalleja, Valentín, Pueblo aldorso001Fernández y Chapicuy.
Son respetuosos de la imagen y de la estética, no solamente en el estilo sino en el vestuario, que mantiene un rigor en el diseño.
La danza folklórica es una expresión que muestra parte de nuestra cultura escenificada por medio de bailes y danzas representativas de cada Estado.
Los grupos representativos de danza folklórica pretenden preservar nuestras costumbres y transmitir por medio de la ejecución coreográfica, tanto el contexto histórico cultural como el sentimiento que nos identifica, con todo lo que ello implica: cultura, raíces, creencias y tradiciones.

¿Cómo comienza el tema de la danza en su vida?
-“La danza en mi vida comienza con la vida misma, aunque el despertar a la práctica de las danzas como forma de expresarme, de comunicarme, como arte, como disciplina fue a los 17 años a través del folklore”.

¿Qué países ha recorrido con su grupo?
-“Con mi grupo de danza Andante que este año estamos cumpliendo 15 años y en la dirección junto a José Luis Pereira hemos recorrido varias provincias de Argentina, sur de Brasil, Chile y el Uruguay todo, todas las capitales y el Uruguay más profundo participando en los festivales más importantes del país, como La Patria Gaucha en Tacuarembó, El festival de Guitarra Negra en Prado, El festival del Olimar, la Fiesta de la Cerveza en Paysandú, entre otros”.

- ¿Cómo se vive en una familia donde se comparte el arte, como el caso de la suya?
– “Se comparte con la familia estando todos integrados, respetando los tiempos de cada uno y generando los espacios para que todos nos sintamos parte. Hay cosas muy vivenciales que afectan positivamente si así te lo propones y haces como compartir un ensayo, seleccionar música, preparar el vestuario con tu familia y bailarines, cosas todas que intervienen en la cotidianeidad de la familia, fines de semanas enteros, noches de ensayos, almuerzos postergados. Así que indefectiblemente cada uno a su ritmo pone lo suyo y terminas hablando el mismo lenguaje, entonces el escenario, un taller, una clase, un viaje son solo una parte visible de todo eso. El arte se respira, se siente… va más allá de la danza porque para que esta sea posible hay que tener apertura a otras sensibilidades, la pintura, la música, los paisajes, la cultura y los afectos a nuestra historia. Mis hijos han bailado conmigo desde la panza y en su estilo los tres son bailarines aunque han ido sumando otras disciplinas artística, Abril estudiando Arte dramático en la EMAD ya en su segundo año, Nazarena en la música por medio de el estudio de la percusión y Gervasio con la expresión por medio de la pintura.

¿Cómo son sus vivencias desde su lugar de docente?
-“La labor docente va más allá de las horas de clase, ser profesional implica una fuerte vocación y compromiso, es mucho más que tratar de enseñar un conocimiento, sino de construir con tus estudiantes, ayudarlos a ser personas comprometidas, solidarias, respetuosas de las diferencias, porque la educación es liberadora, con disciplina, compromiso, trabajo y entrega es la manera de ser libre, de poder elegir para poder ser feliz y hacer feliz a los demás”.

¿Qué reflexión le merece la tarea educativa actual?
-“Insustituible como tarea humana que es, muy solitaria por momentos, pero muy gratificante, sobre todo cuando veo a mis gurises, como me gusta llamarlos, agradecidos consigo mismo y con su docente porque siente que tiene una herramienta para enfrentar el mundo, tanto la matemática como la danza los ayuda a esto.

Los espacios que se propician para el arte y los jóvenes – ¿son suficientes?
-“El arte lucha permanentemente por espacios en nuestro medio, así que todo esfuerzo que se haga en este sentido será poco. Es necesario generar espacios y las condiciones para que ese espacio sea aprovechable y disfrutable. Muchas veces no hay conciencia de la importancia de la formación artística de los niños, adolescentes y jóvenes, el generar espacios debe ser a conciencia, que a la sociedad le importe y respete ese espacio independientemente del gusto”.

¿Cómo viene la agenda de actuaciones para el grupo Andante este año?
-“Siempre muy movida, además de la docencia, la presentación en congresos, cumpleaños, encuentros culturales, congresos, porque además de interesarnos la formación de bailarines respetuosos de nuestras danzas nos interesa también la difusión, la revalorización de nuestras raíces”.

¿Qué proyectos tiene para el futuro?
-“Seguir con mis clases de matemática y danzas”.

Una reflexión para compartir con los lectores, desde tu experiencia artística y docente
-“Es importante ser profesional en todo lo que uno elige hacer, la formación de bailarines requiere trabajo, disciplina, dedicación, muchas veces se piensa que la danza es puro entretenimiento, pero más allá que puede serlo también es para formar personas, ya sea como practicantes de la propia disciplina o como consumidores culturales.

¿Cómo definiría los vocablos «danza», folklore, arte, docencia, identidad?
-“La danza es comunicación a través del cuerpo en un momento y lugar. Es ser libre. El folklore es el saber del pueblo. El arte es la expresión de la sensibilidad humana. La docencia es vocación, compromiso, gratitud. La identidad es todo lo que nos une y nos hace ser parte de un todo, respetando la diversidad”.

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Analía Etchart: la educación como opción de servicio

“Cuando los docentes tienen proyectos, los alumnos tienen destino y cuando estos tienen proyectos, la Nación tiene destino”. “Recientemente jubilada luego de 40 años de docencia ininterrumpida, la Prof. Etchart continúa apostando a la educación, desde una óptica innovadora. Formada al lado de prestigiosos docentes, supo comprender la para nada fácil tarea de educar a las nuevas generaciones, como una verdadera vocación de servicio, y un verdadero compromiso con el futuro.
La ahora abuela, procura dejarle como legado a su pequeña nieta, la invalorable enseñanza de que con el mejoramiento personal, el conocimiento y el respaldo fundamental de la familia, soñar es posible, lo cual refleja al evaluar su carrera: “la intensa y extensa vida en la docencia, la hemos transitado en su mayor parte con felicidad”.

¿Cuándo y de qué manera surge la vocación docente?
Desde niña, mi madre Ita Peyró, Maestra de Primaria y Profesora de Español, fue mi primera referente; yo llegaba de la escuela y le daba clase a los muñecos. Luego la acompañé siendo adolescente, a algunas actividades, y a partir de Preparatorios di algunas clases particulares por un tiempo, para empezar luego formalmente como docente de Historia. Quien fue y ha sido mi principal referente es la Profesora Ofelia Piegas, a quien considero excelente investigadora e Historiadora, admirable mujer y amiga. También la Dra. Lidia Polto, quien me orientó y acompañó.

¿Cuáles fueron los destinos como educadora?
Comencé a la vez que estudiaba Notariado en Montevideo; mi primer Liceo fue el hoy Liceo Nº 4. También en los Liceos 1, 2, 5 y Nocturno; fui docente interina de Informática en la Escuela de Administración y Servicios, en el Liceo Nº 4 y en el Instituto de Formación Docente por algunos años. Luego como Directora efectiva por concurso, de 1999 al 2015. Anteriormente fui Subdirectora del Liceo IPOLL por tres años, 10 años como Directora del Liceo Nº 4, y culminé mi carrera docente en el Liceo Nº 5, dirigiéndolo desde el 2013 al 2015.

¿Le fue fácil el desempeño de una carrera tan compleja?
No fue fácil, pero eran otros tiempos, otro compromiso y visión, existía la idea de la capacitación permanente para el mejor desempeño de la actividad. El involucrarse es necesario, por eso participé como Delegada Nacional y Departamental por más de 20 años, encabezando una lista en su mayoría con docentes del Interior; integré comisiones permanentes, especialmente de educación en valores y de profesionalización docente. Desde el año 2007 al 2013, impulsé y trabajé en la participación juvenil, integrando el grupo permanente que publicó sus memorias y que dio nacimiento a los encuentros nacionales de estudiantes y a la formación de la mesa permanente. El cursar el postgrado y otros cursos me posibilitó la capacitación para el desempeño a través de la mejora continua.

¿Tuvo muchos retos como Directora de los centros de enseñanza que le tocó dirigir?
Muchos y variados, pero con optimismo se pudieron sortear. Recuerdo que dábamos la Copa de Leche, al ser un centro de contexto crítico, único alimento para muchos chicos. Se trabajaba en equipo, ayudaban las madres a preparar y servir; al panadero del barrio, le dábamos la harina que nos entregaba el Inda, y a diario nos proporcionaba el pan y una vez a la semana, bollos. También realizábamos Obras de Teatro como complemento, dirigidas por Yanely de Vecchi, excelente profesional y amiga. En el Liceo Nº 5, presentamos en el Larrañaga, «América entre luces y sombras» y por dos veces consecutivas ganamos el primer premio del Concurso de la Fiesta de la Juventud; en el Liceo Nº 4, realizamos la Comedia Musical basada en un libro del Conventillo del Medio Mundo.

¿Cómo ve el sistema educativo actual?
La Educación Pública necesita imperiosamente resolver problemas de formación docente, de carencias de infraestructura, de recursos humanos, de Equipos Multidisciplinarios, los que son imprescindibles en cada Liceo, los docentes, los adscriptos, las direcciones necesitan de su apoyo. Cada vez hay más democratización en el ingreso de más alumnos, pero, no es posible que todos egresen en tiempo y forma, presentando dificultades cognitivas, de aprendizaje, de los vínculos, de violencia en sus diversas formas. Nadie hoy puede sólo; precisa de otro, sea para aprender, enseñar, gestionar; es cuestión de agudizar el ingenio y la creatividad. Hoy a nivel secundario, se dan los mayores problemas, en la deserción, en la repetición, lo que se llama fracaso escolar.

Si tuviera en sus manos el poder decidir el rumbo que debería tomar la educación, ¿cuál sería el mismo?
En la multiplicidad de planes y programas, en que verdaderamente los intereses de los alumnos van por otro lado, no hay posibilidad de currícula construida. Se debe potenciar la Educación a distancia, especialmente para los adultos; el Liceo Nocturno presenta un gran problema con la deserción, con la motivación. En Salto, hay que instalar un centro secundario que contemple la extra edad exclusivamente, con currícula adecuada y docentes capacitados para el desafío; qué hacer para que los padres asuman efectivamente su rol. Se añade que algunos docentes faltan mucho y ello incide negativamente en los aprendizajes y la motivación, con el plus que en algunas materias no se consiguen suplentes. Hay que continuar descentralizando la gestión administrativa y de supervisión. Los procesos de enseñanza y de aprendizaje cada vez son más complejos, la cuestión radica en cómo ayudamos a que aprendan, sin caernos de nuestro rol de padres o docentes, lo que nos desafía y compromete a diario.

¿ Qué evaluación hace de tantos años al servicio de la educación?
Esta profesión me ha permitido conocer muchísima gente linda, chicos y adultos, hacer amistades y vivir para compartir aprendizajes, proyectos, sueños, alegrías y tristezas, pero sobretodo aprendí a ser, tratando de dar lo mejor. Los desafíos fueron muy intensos, pero siempre construyendo pro activamente, sobre la misión de educar para la vida, creciendo en valores. Inolvidables los alumnos y su gran diversidad, sus trayectorias y sus competencias, hoy puedo decir que estoy feliz de haber compartido y acompañado sus logros. Por eso mi reconocimiento a tantos padres comprometidos y la invalorable acción de los docentes, por la oportunidad de compartir e intercambiar, por permitirme orientar, motivar, y soñar haciendo posible aquello de que «Cuando los docentes tienen proyectos, los alumnos tienen destino y cuando estos tienen proyectos, la Nación tiene destino».

¿Podría contarnos alguna anécdota que recuerde?
Muchas, que con el paso del tiempo se aquilatan y ponderan. En el Liceo Nº 5, como docente de segundo ciclo, organicé un seminario sobre derechos humanos y una mesa de debate sobre el derecho a la vida. Entre otros, concurrió la Doctora Marina Vinci, recientemente fallecida, que sólo mostrando los instrumentos explicó cómo se hace un aborto. La sala estaba repleta de padres y estudiantes. Días más tarde me llamó la madre de una alumna para decirme que su hija, que estaba embarazada, había decidido tener a su hijo. Hoy es una hermosa joven. En tanto en Liceo Nº 4, ya como Directora, hacíamos una muestra anual de actividades. Una querida alumna, quedó sin luz eléctrica en la casa, y terminó su trabajo con luz de vela. Al otro día su obra lucía en la muestra. Hoy es una profesional, y me da mucho orgullo recordarlo.

En estos momento se encuentra gozando de su jubilación, pero tenemos entendido que continúa con muchas inquietudes que la llevaron a comenzar otra actividad docente, ¿de qué se trata?
Ahora, me encuentro estudiando Programación Neuro Lingüística, haciendo el Practitioner, y espero el año venidero lograr el Master. Pienso que hay ideas, prácticas y contenidos muy buenos, que sería buen momento para incorporarlos tanto a Primaria como a Secundaria. Ayudaría a docentes y estudiantes, a desarrollar la inteligencia emocional, integrando herramientas poderosas para mejorar la comunicación intra e interpersonal, ya que se define a PNL, como la ciencia y el arte de la excelencia personal. Además también se pueden y tendría que incorporarse recursos prácticos, para desarrollar habilidades cognitivas, ejecutivas y de inteligencia emocional, tanto con las Neurociencias y la Bioneuroemoción.

Sabemos que su familia ha sido su apoyo inobjetable, háblenos de ellos.
Sin lugar a dudas. Mi familia se compone de mi esposo Walter Olhausen, con el que llevamos 42 años construyendo el camino del amor y la tolerancia; tuvimos 4 hijas, María Belén, que es Contadora; Anna Karen, Odontóloga; Larisa Sofía, Cosmetóloga Médica; y Helen Veronique, estudiante de Ingeniería de Sistemas. Tres de ellas viven en Montevideo y una en Paso de los Toros. Y ahora, una nietita de 20 meses, Larita, que nos colma de felicidad y alegría y que es nuestro sol. Mi esposo ha interpretado, acompañado mi vocación y trabajo, la pasión por el hacer y las ganas de involucrarme intensamente; muchas veces con santa paciencia y comprensión, ya que resigné horas de familia. Y mis hijas, a veces también, junto a mis yernos que han entendido y comprendido; otras, han sufrido, pero siempre compartido y diciendo, aquí estamos. Solo resta decir que esta intensa y extensa vida en la docencia, la hemos transitado en su mayor parte con felicidad.

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Hoy con la docente de música Beatríz Harreguy

“La música armoniza, cura, libera, educa, sensibiliza y siempre hace bien”, comenzó diciendo la profesora Beatríz Harreguy sobre lo que significa la música para ella.
Con la elegancia que la caracteriza, Beatríz dialogó con EL PUEBLO para la sección de Al Dorso y habló sobre su experiencia en la enseñanza musical con niños y adolescentes tras 35 años de docencia y con adultos, con quienes mantiene en la actualidad dos coros muy activos.aldorso 001Casada desde hace 34 años, es madre de Mauricio y abuela de Ema, una pequeña niña que el pasado 22 de agosto cumplió su primer año de vida.
Al hablar sobre su trayectoria y su vida misma, Beatríz mostró su gran sensibilidad al punto de emocionarse y agradeció a Dios todo lo que le dio y lo que le da día a día. “Solo le pido que me de vida para poder disfrutar ahora de mi nieta, que nació prematura, lo que nos hizo pasar por momentos muy difíciles. Pero yo siento una enorme gratitud, le doy gracias a Dios por haberme dado la posibilidad de estar vinculada a la música porque con los coros formamos una gran familia, estamos en los momentos buenos y malos, porque la música genera un vínculo que ayuda y que integra, es algo hermoso, que nos une y nos sensibiliza y nos permite disfrutar juntos de la vida”, comentó con emoción.

¿Cuándo comenzó con la música?
“La música siempre me gustó. Comencé mis estudios de piano a los 6 años, con la profesora Victoria Chaibún, con ella me recibí, acá en Salto. Pertenezco al conservatorio Fallero Balzo. Una vez que me recibí a los 18 años comencé a acompañarla en sus clases como educadora en las escuelas donde no contaba con pianista acompañante y así lo hice honorariamente durante varios años, en la escuela 3, 8 y 119. De Chaibún tengo muy buenos recuerdos, era una muy buena profesora, muy exigente pero muy cálida también. Con el tiempo hicieron un llamado, me presenté, salvé y comencé a trabajar en el año 75, de forma interina, con pruebas trienales, que eran muy exigentes, con una parte teórica y otra práctica. Entre las primeras escuelas que trabajé ya con esta efectividad de tres años, fueron la Nº 5, 9, 64 y 111 de las cuales guardo muy gratos recuerdos”.

¿Cómo era dar clases de música en las escuelas?
“Me encantó trabajar con todas las escuelas, pero principalmente con las escuelas de barrio. A los niños les gustaba mucho ir a las clases de música. A veces me decían, ¿vas a ir a trabajar a la escuela 8?, ¡con esos niños! Pero yo me sentía feliz en esa escuela, con todo el material humano con el que trabajaba, desde maestros, personal de servicio, las cocineras que nos atendían tanto a la pianista como a mi de forma amorosa, y los niños que son siempre niños, pero en las escuelas de barrio uno notaba que ellos necesitaban más de la música, de la clase, se podía ver como la disfrutaban, como que vivían más la música y eso se notaba”.

También fue profesora de música en secundaria, ¿es diferente trabajar con niños y adolescentes?
“En secundaria tuve clases de aula y tuve coros. En el liceo Nº 1, 2, 3, 4. Es diferente trabajar con niños y adolescentes, sobre todo en lo que tiene que ver a la música y más que nada en los varones adolescentes. Porque a muchos varones le gustaba el canto pero formar parte de un coro era motivo de burla. De los 35 años que trabajé con la música en las escuelas y liceos yo me siento muy feliz, siento que los disfruté y me siento muy orgullosa”.

¿Fue la primera directora del Coro Departamental de Niños?
“Sí, yo fui la directora desde el año 80 al 2010. Ese coro que se llamaba Paulina Sastre de Pons, surgió a iniciativa de primaria que quería formar un coro de niños que representara al departamento, integrado por niños de las diferentes escuelas, con voces seleccionadas. Llegamos a tener hasta 60 niños y había que reunirlos a todos en un solo lugar, para ensayar, algo que no era fácil. Con ese coro viajamos muchísimo, a certámenes o encuentros, fuimos a varios departamentos, incluso a Montevideo, cantamos muchas veces en el teatro Solís, en el Sodre. Para muchos niños ese viaje significaba el primer viaje a un lugar lejos de su casa, era pisar por primera vez un teatro, ir por primera vez a Montevideo, algo que es una experiencia sumamente enriquecedora. En esa etapa tengo que destacar la labor de Elizabeth Chaibún que fue la pianista mía de toda la vida en el coro departamental y en las escuelas públicas”.

¿Hoy ese coro ya no existe?
“Yo me retiré en el año 2010 y en el 2011 creo no hubo coro departamental, luego hubo en el 2012 un año y ahora ya no está más, no se si es solo en Salto o a nivel país, creo que ha ido desapareciendo y eso es realmente una pena porque lo que disfrutamos, lo que vivimos y como se sentían esos niños representando a su departamento, era algo único y su cierre fue una pérdida grande”.

¿También fue la primera directora de la Escuela de Música de Educación Primaria?
“Yo entré en la dirección de la escuela de Música en el año 98 y estuve hasta el 2010, cuando me jubilé. En ese entonces estaba como Inspector Departamental de Primaria el maestro Miguel Angel Ferreira Carreño y de Inspector Nacional de Música, Humberto Grieco Catalurda, una persona a la que yo admiré y admiro por todo lo que hizo, porque sabía muchísimo y te enseñaba y compartía sus conocimientos. Esos dos inspectores trabajaron incansablemente para que se creara en Salto una escuela de música que finalmente surgió en el año 1998. En marzo comenzamos con las inscripciones y al finalizar el año se la inauguró”.

Fueron más de 10 años, ¿qué significó esa escuela para usted?
“La escuela de música es hermosa, me siento orgullosa de todo lo que creció, porque tuvimos muchísimos egresados que después siguieron sus estudios en el Conservatorio Municipal y en la Escuela Universitaria de Música y ahora están trabajando de profesores en el Conservatorio en la misma escuela. Nosotros empezamos con dos grupos de primer año, uno en la mañana y otro en la tarde con apenas 75 alumnos y cuando yo me retiré había 450 niños”.

¿Qué pasa cuándo se encuentra con algunos de sus primeros alumnos?
“Es muy lindo, a veces me encuentro con personas en la calle o en diferentes lugares que se arriman y me saludan y recuerdan cuando fuimos a tal encuentro o tal otro porque fueron alumnos míos en el Coro Departamental o de alguna de las escuelas en que trabajé y es muy lindo que te recuerden. Eso da cuenta que con la música vivimos experiencias que se mantienen muy presentes tanto en ellos como en nosotros los docentes”.

¿Pero todavía continúa con actividades vinculadas a la música?
“Es cierto, si bien yo me jubilé, mi actividad continúa, pero con coros de adultos, que es otra cosa muy diferente. Tengo dos coros de adultos, el coro Río Uruguay que pertenece al Club Remeros Salto y el grupo coral Armonía integrado por personas que pertenecían a diferentes coros. En los dos coros cada uno hace lo que puede porque no hay voces específicamente seleccionadas, pero todos disfrutamos muchísimo. Con el Coro Río Uruguay este año por los 100 años del club organizamos dos encuentros de coros uno a nivel local y otro a nivel internacional y con el grupo coral Armonía tendremos un encuentro el 10 de setiembre en Piriápolis y en noviembre en Rivera”.

¿Cómo encuentra en la actualidad la formación musical que hay en el medio?
“Yo siempre digo que lo mio fue un don de Dios porque la voz que tengo es la vos que Dios me dio y que se ha ido formando con el correr del tiempo, con los ejercicios y talleres que he hecho. En la actualidad sobre todo los jóvenes tienen más oportunidades para formarse musicalmente y eso es muy importante. Yo lo que hago es lo que siento y lo que aprendí de mis superiores y de las personas que me orientaron, pero ahora los jóvenes sobre todo tienen la posibilidad de formarse y eso es algo que hay que aprovechar”.

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Con José Jorge Lalindre. Un gaucho afincado en la ciudad

José Jorge Lalindre, de Colonia Lavalleja, en la cerrillada de Lavalleja, lugar que también se conoce como la Zanja de Alcain. En diciembre cumpliría sus 72 años, nació en la que ahora se llama Estancia La Nueva y que antiguamente era puesto de Jorge Curbelo, había una estancia que se llamaba La Dorita, donde su madre era cocinera y sus abuelos eran puesteros donde ahora se llama Estancia La Nueva. Era el tiempo en que “se tenía al gurí” en la casa nomas, asistido por las viejas comadronas, que ayudaban en el parto. Es una peculiar historia de uno de los tantos “gauchos” que se arrimó a la ciudad, ya jubilado, para pasar sus últimos años.

¿Cuándo se vino a la ciudad?
En el año 1976 me viene a Salto y en el año 1981 compré un terreno, y después me fui a trabajar en las estancias, anduve domando, tropeando, trabajando. También hice algo de construcción, pero estuve siete años y no aprendí siquiera a colocar bien un ladrillo… Ese terreno en Barrio Ceibal lo tuve ahí 18 años vacío, porque en el año 1983 me fui a trabajar en la Estancia El Viraró, de Errandonea a domar, en el año 1986 me vine y quedé viviendo en Barrio Artigas, en el año 1998 me vine e hice mi casita de maderas donde estoy viviendo ahora en Ceibal, en el terreno que me había comprado.

¿Siempre trabajó en el campo?
No, acá en Salto (ciudad) estuve trabajando en la construcción, pero yo quería campo, como soy como el perro ovejero que cuando ve ovejas quiere trabajar, y yo nací para el campo, allí nací y siempre me atrajo todo lo que fueran tareas en el campo.
Trabajé siete años de albañil donde está El Revoltijo (en Uruguay y Soca), allí empecé de abajo, limpié el terreno, había la construcción iniciada de una casa queno sé por qué había quedado detenida muchos años no sé por que, deshicimos a marrón esa construcción que había, una especie de gran galpón, pero luego me di cuenta que no era lo mío y volví al campo.

¿Cuál era su oficio?
En campaña me crié en las estancias, trabajando como peón de campo, después aprendí a domar, anduve trabajando en las máquinas de esquila como agarrador, y esquilé también. Hice de todo lo que eran tareas rurales. Me crié en las estancias y envejecí en las estancias.

¿Como domador se llevó algún golpe?
Algún revolcón llevé, pero empecé muy chico, con 15 años ya andaba domando, era lo que me gustaba, y en todo el tiempo que anduve no tuve ninguna quebradura, golpes fuertes sí, pero quebraduras no ninguna y en eso doy gracias a Dios. Conocí muchos que tuvieron que andar enyesados tres o cuatro meses, a veces con quebraduras de caderas, pero a mi nunca me tocó.

¿Anduvo por otros departamentos?
Sí, llevaba tropas a Río Negro, también pasando Mercedes, una vez llevamos 500 novillos de la estancia El Tala, de Curbelo, por tierra para esa zona, llevábamos como 25 días para llegar, después de pasar Mercedes anduvimos todavía tres días más para llegar a una estancia de un tal Ortegui y no se moría ningún animal. Una vez llevamos 2 mil ovejas de la estancia El Caruyo (sic) al otro lado de Baygorria éramos 16 troperos, el capataz era Gaspar Gómez, que murió hace poco tiempo y se nos murió solo una oveja en toda la tropa. Llevamos 38 días para llegar.

Hay una anécdota de que una vez usted encontró un bolso…
Sí, fue en calle Agraciada y Blandengues. Llegué a la parada del ómnibus y vi a esa señora con unos bebitos, llegó la línea 11 y la señora se levantó apurada; “llegó el ómnibus”, dijo.
Agarró los bebitos y se sentó en el ómnibus, se fue y quedó ese bolso ahí. Había una muchachita de unos 11 años que entraba y salía de un despacho y le pregunté si sabía de quién era el bolso y dijo que era de la señora que había subido en el ómnibus recién.
Entonces dije; ¿qué hago con el bolso?, lo voy a tener que llevar. Lo agarré y me fui para el barrio Calafí, porque soy evangélico y fui a un culto en ese barrio.
Abrí el bolso y tenía 8 mil pesos, un celular, tarjetas, cédulas, otros documentos y ropa de bebé. Busqué en un papel la dirección, en calle Maldonado, y después de la reunión fui a llevarlo y la dueña me abrazó y me dio 500 pesos.
Eso fue el año pasado.

¿Cómo ve la campaña de ahora?
La campaña de ahora no tiene nada que ver con la de antes. Antes era todo a fuerza y sin nada de tecnología, había que andar de noche muchas veces, porque era orden del patrón, del capataz, de levantarnos a las 4 de la mañana y había que salir y volver a las 8 o 10 de la noche.
En tiempo de verano prácticamente no se dormía, salíamos a las 4 y media de la mañana para el campo y volvíamos a las 9 o 10 de la noche, entre que comíamos y nos bañábamos nos acostábamos a las 11 de la noche como temprano, y a las 2 de la mañana ya teníamos que estar levantados.
Ahora en el 2010 estuve trabajando en otra estancia y salíamos a las 7 de la mañana, a las 11 estábamos de vuelta, en tiempo de verano salíamos a las 15 y a las 7 de la tarde ya estábamos de vuelta. En eso ha mejorado y los sueldos también. Aunque para mi los sueldos son siempre lo mismo, en relación a lo que puede comprar con lo que gana.

¿Estuvo preso alguna vez?
Sí, estuve tres años preso por una menor y en la comisaría estuve varias veces porque tomaba mucho, pero cosas pasajeras. Ahora hace 36 años que no tomo ni fumo más.

Cómo lo lleva la vida en la ciudad
Para mi bien, nunca dejé de hacer changas, viene de campaña a vivir en barrio Artigas y enseguida empecé a trabajar en lo de Solari, y tuve más de 2 años, después en lo de Caputto, hacía la zafra y después me iba para alguna chacra o estancia, nunca dejé de trabajar. Los últimos años, del 2000 en adelante, salía de una estancia y al otro día estaba en la otra. Queda poca gente entendida de campo, o muchos, porque con el tema del celular y la computadora, si a mi me mandan a atender un plantel para ver si una oveja está preñada, sé de vista, pero no con aparatos. Si no tuviera mi casa sola, me iría a alguna estancia.

¿Fue jockey también?
No… alguna carrerita nomás. Pero nunca fui muy de eso. Cuando estaba en la estancia La Magdalena en la colonia Artigas iba a las carreras, pero no me llamaban mucho la atención. A mi me gustaba la doma.

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El Orgullo de ser Cuevas

Con Gabriel Cuevas, padre del mejor tenista uruguayo de la historia

Cuando uno pasa por la esquina de Brasil y Viera, hay un kiosco en el que ocasionalmente pudo haber ingresado alguna vez a comprar o algo, o por el contrario ser asiduo comprador. Al tratar con el comerciante del lugar, uno ve a un hombre alto, corpulento, de voz ronca y que te recibe con la amabilidad típica de todo kiosquero, pero que está imbuido un poco más que el resto en las cosas que pasan en el deporte internacional, sobre todo en el tenis. Ese 22 8 16 010hombre de bigote largo y ojos azules es Gabriel Cuevas, padre del mejor tenista de la historia del país por los logros y posiciones alcanzadas hasta la actualidad, Pablo Cuevas.
Casado con la salteña Lucila Urroz Barrera, a quien conoció en Concordia de donde es oriundo, tiene el “orgullo” de ser padre de dos de los mejores tenistas que ha dado el deporte uruguayo, Pablo y Martín “Bebu” Cuevas. Se ríe de que discutan si su hijo es argentino porque nació en Concordia y se crió en las dos orillas, “Pablo siente la celeste como nadie” dice y admite que le hicieron guiños desde Argentina, pero prefirió su tierra materna y aunque es un poco de los dos lados, no duda en “pelear por Uruguay”. Con Gabriel Cuevas, exfuncionario de Aerolíneas Argentinas, sindicalista y secretario político en Entre Ríos, hoy devenido en comerciante salteño en las Diez Últimas de la Última.

Más allá de su situación actual ¿Usted está muy vinculado a Salto desde siempre?
Nací en Concordia, mis padres son de allá y crecí y viví allí siempre. La conocí a Lucila (Urroz) mi mujer, en la Facultad, donde ella estudiaba Economía en Concordia. Bueno, nos pusimos de novios y ella si bien se recibió de Contadora allá, trabajaba en una de las Obras Sociales más grandes de Entre Ríos, que era la de los empleados rurales. Y aparte tenía el estudio allá y después dejó todo. Mientras tanto yo estaba en Aerolíneas Argentinas cuando era del Estado, hasta que después se privatizó. Nuestros hijos nacieron en Concordia pero vivieron en las dos orillas, porque los abuelos maternos estaban acá en Salto.

¿Viviste épocas conflictivas con tu trabajo en Argentina?
Sí, yo era Secretario Gremial del Departamento de Personal Aeronáutico de Aerolíneas Argentinas y al estar en el sindicato hubo un tiempo que vivía en Buenos Aires de lunes a viernes. Cuando empezaron las privatizaciones en la época de Menem comenzaron a intensificarse los conflictos, y hasta nos intervinieron el sindicato. Entonces se acentuó el hecho de que yo estuviera en Capital (Buenos Aires) y viniera poco. A Pablo prácticamente no lo disfruté de chico, porque yo venía los fines de semana a Concordia o veníamos para Salto, pero estábamos allá prácticamente. A Martín sí porque ya lo agarré en otra etapa.

¿Y cómo terminó ese conflicto?
Con las privatizaciones empezaron a desaparecer un montón de escalas, entre ellas la de Concordia. Y bueno, no me podían echar, además yo estaba en el sindicato, pero negocié un retiro voluntario y me terminé yendo. En esa época los gurises eran chicos todavía y como a Pablo prácticamente no lo había disfrutado nunca, me dije, pucha, tanto sacrificio ¿vale la pena? (La conversación se interrumpía a cada rato por clientes que ingresaban al lugar)

¿Después qué rumbo tomaron como familia?
Bueno, ganó el radicalismo en Argentina con De La Rúa y como yo siempre fui Radical, ganamos en la Provincia de Entre Ríos y fui de Secretario Político del Presidente de la Cámara de Diputados Provinciales, pero estuve tres o cuatro meses y cuando vi que las cosas se complicaban y que no estaban bien, decidí irme. Fue un poco antes de la gran crisis pero eran momentos difíciles. Y le dije a Lucila ‘vámonos de acá’. Y nos vinimos para Salto, pero la idea era irnos a la costa este.

¿Pero por qué se quedaron en Salto?
Anduvimos cerca de Atlántida, nos gustaba mucho la zona y queríamos quedarnos allá. Pero el tema era que nos complicaron con las garantías para alquilar, no servía la garantía de Salto, y nos pidieron mil cosas. Aparte fue el peor año, porque después cayó De La Rúa, no hubo ni un solo argentino que viniera a veranear al este, así que en cierta medida nos salvamos, porque fueron temporadas muy malas. Eran épocas complicadas, además había fallecido mi suegra y estaba solo mi suegro y él se empezó a complicar de salud y nos terminamos viniendo para Salto.

¿Y una vez en Salto qué hicieron?
Nos instalamos en la casa de los padres de Lucila, ella es hija única entonces teníamos que estar nosotros sí o sí. Su padre tenía un bazar en la esquina que se llamaba Rebelión en Uruguay y Córdoba, y más abajo está la casa. Ahora el local está alquilado, pero la casa está igual que es donde vivimos nosotros.

¿Pablo y Martín ya estaban adaptados al medio?
Sí, pero ellos prácticamente ya estaban acá más que nosotros.
Es más, Pablo se instaló definitivamente en Salto con 14 años y nosotros queríamos irnos al sur porque él ya jugaba al tenis y estaba yendo a Montevideo. Pero bueno, al final las cosas salieron así y nos quedamos.
Él pasaba todo el día jugando en el Club Regatas en Concordia y se fue vinculando, en ese momento nos conectamos con el Club Remeros porque había un primo de Lucila que estaba con el tenis y le dijimos que Pablo había jugado los torneos provinciales y siempre los ganaba y que quería probar acá. Y empezó, pero la historia es conocida, venía en la lancha con la bicicleta al hombro y después cruzaba el río con el kayak y llegaba hasta el Remeros, tenía mucho tesón y esa es una virtud.
Y de ahí lo llevamos a Montevideo y jugó un torneo que nos pidieron que lo lleváramos para que lo vieran, todavía vivíamos en Concordia, y él ganó allá y se quedó a jugar en Uruguay, que era lo que él quería.

¿Tuvo un buen recibimiento?
No, mirá, él con Felipe Macció presentaron un montón de proyectos y nunca les dieron un peso, no les dieron ni bolilla. Con 15 años se fue a Río de Janeiro, porque Felipe tenía un amigo en Brasil, venía de salir tercero en un Mundial y estaba buscando esponsorizaciones y tampoco le dieron nada. Por eso me enojo con los de la Asociación de Tenis del Uruguay que ahora pasan hablando, pero nunca le dieron un mango, ni lo apoyaron. Y estuvo a punto de dejar el tenis por falta de apoyo, pero se fue a jugar un torneo a Rosario (Argentina) y lo vio un hombre allá que se interesó por él y terminó siendo su esponsor.

Cómo su padre, estando muchas veces lejos, al prender la televisión y que se hable de tu hijo ¿que le pasa por la cabeza?, ¿está orgulloso, se siente parte de ese proceso? ¿se cuida para que no hablen de usted como el padre del tenista internacional Cuevas?
Yo estoy con él todo lo que puedo, lo acompaño, sigo paso a paso su carrera y me enojo cuando escucho periodistas que hablan de más. Yo trato de mantener una conducta lo más prolija que puedo, porque la gente te ve y mañana dice ‘el padre de Pablo Cuevas esto o aquello’, por él sobre todo y por nuestra familia. Creo que por ahora voy bien (se ríe).

El diario El País de España se refería a su hijo hace pocos días como el ‘argentino’ Pablo Cuevas ¿cómo lo toma usted a esto de las nacionalidades?
No nos preocupa ni le damos bolilla a ese tema. A Pablo el entrenador del equipo argentino me ha dicho que él le haría falta, pero Pablo eligió jugar por Uruguay pudiendo jugar también por Argentina. Él siente la camiseta y Martín tiene su forma de pensar también, nosotros no nos metemos en eso. Pero lo más importante es que sean humildes y para mi, que les digan uruguayo o argentino no me importa, lo que me importa como padre, es cuando me felicitan porque los ven sencillos y buenas personas (se emociona) eso es lo más valioso.
Y estoy orgulloso más de eso que de cualquier otra cosa.

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Fundador del grupo musical “La Base”

Con Néstor Martín Salgado

“En los primeros tiempos mencionar la palabra cumbia era tabú… hoy es el ritmo que más funciona”. Nos dijo Néstor Martín Salgado Jorge, un músico salteño que lleva ya una larga experiencia en los escenarios dentro y fuera del país y es el fundador del grupo La Base, que continúa conquistando los escenarios. Tiene 42 años y a su niñez la vivió junto a su familia en el barrio Progreso y actualmente mora en barrio Delgue.
“Mis comienzos fueron a una edad muy pequeña ya que con 6 años iba a una academia musical empezando con el acordeón, luego conocí la era del teclado electrónico y cambié al órgano y decidí seguir estudiando hasta recibirme de Profesor de Teoría, Solfeo y Teclados” – comparte.
Actualmente “La Base” cuenta con seis integrantes: Federico Benítez, Caro Núñez, Emilio Martínez, Matías Merlo, Emanuel Ferreira, Néstor Salgado; tres voces y cuatro músicos “con muchas ganas de tocar”.
El lugar de ensayo es la casa de Néstor donde el grupo se reúne dos veces a la semana.
El repertorio que interpretan es variado según el evento a realizar: desde clásicos, melódicos, pop, rock, cumbias, plenas, cuartetos.
“Los turistas conforman un público muy especial ya que cuando disfrutan de sus vacaciones y le ofrecen un buen espectáculo de show, son los primeros en demostrar su respuesta de agradecimiento con sus aplausos y baile” – puntualizó Salgado.
También esta realidad queda demostrada en los videos que “La Base” comparte en las redes sociales como Facebook, YouTube y personales.

¿Cuáles fueron sus primeras vivencias en el ámbito del espectáculo local?
– “Comencé en escenarios con 6 años en la academia Sagaría y al experimentar la emoción que nos brinda la música y poder disfrutar lo que sentimos en nuestro interior para hacer que las personas que no se sintieran felices y esperar los aplausos como todo músico me significó una experiencia única e intransferible”.

¿Cómo era la época en que comenzó a pisar los escenarios?
-“Esperamos… la época era difícil, habían pocos lugares donde actuar pero de a poco se iba trepando lugares,…
Ya con once años tocaba en grupos de tropical que en aquel tiempo era un estilo tabú el mencionar cumbia, hoy en día es lo que funciona”.

¿Cómo fue construyendo su propia imagen?
“Mi persona y mi imagen, creo que más que músico, es ser una persona de frente con aciertos, errores, uno va construyéndose con valores que el día a día de conocer a demás personas con experiencia en poder aceptar consejos y ahí ver el camino para demostrar lo que realmente somos y poder disfrutar la vida con la frente en alto y seguir luchando por ti y por los que te rodean”.

¿En qué momento funda el grupo La Base?
-“Me emociona muchísimo pensar en ese proyecto tan querido y que me ha brindado muchas satisfacciones.
Cansado de andar saltando de un grupo a otro, pasando etapas difíciles, ya sea económica y andar sin dormir varios días…
Ya no era disfrutar, era desgaste físico psicológico, entonces anteriormente formé grupos de Rock pero fue temporal a la época que me gustó mucho pero La Base nació cuando decidí comprar un teclado que tenía todo musicalmente y conseguir uno o dos cantantes.
Fue que un día ofrecí mi show en Argentina y me preguntaron como se llama el grupo y cuantos integrantes eran y les dije La Base y somos tres…me preguntaron ¿ Y los demás músicos? Respondí: La Base está los cantantes y yo músico en el teclado, y así empecé hasta los días de hoy de sumar músicos y cantantes al grupo y formar algo de estilo propio que cada uno del grupo este cómodo y disfrute de la música en cada show. Y verdaderamente ¡La Base está!”.

¿Es usted también profesional de enfermería?
Así es soy enfermero… me recibí en el 98 y mi desempeño fue en carácter honorario en Hospital, después me dediqué a hacerlo en forma honoraria particular ya que en aquel tiempo el salario no era bueno y para ello decidí ayudar a personas en particular sin costo, y lo sigo haciendo hasta hoy en día…
Es hermoso ayudar a personas sin esperar algo a cambio.. Es vocación y ganas…yo soy así…. Al menos hasta que Dios me siga iluminando”.

Recuerde alguna actuación que lo haya marcado…
“Todas las actuaciones que he tenido siempre me han dejado algo y siempre trataré de no olvidar a ninguna, ciertamente disfruto al máximo lo que hago y mientras mi salud lo permita lo seguiré disfrutando en el lugar que sea”.

¿Qué le significa su familia en todo este camino recorrido?
“Mi familia es lo más grande que tengo! He pasado etapas difíciles, pero siempre luchando por mis hijos, que son mis soles que me iluminan cada día al igual que a la mamá de mis hijos más chicos, Silvana, que es la madre, mujer, compañera que me sacó adelante con mi problema de salud que tuve en mi columna y nunca me dejó. Luchó hasta que logré caminar nuevamente y seguir en la música”.

¿Cómo se está desarrollando la agenda del grupo La Base 2016?
-“Gracias a Dios, estamos actuando a full en Arapey Hoteles, y fiestas privadas como 15 años, casamientos y eventos, es darle gracias a todas las personas que siguen confiando en nuestro show del grupo… Ya que en Salto somos también el único grupo que tiene su propio sonido e iluminación de última generación”.

¿Qué proyectos se plantea para cumplir en un futuro inmediato?
-“Mis proyectos es seguir siempre adelante con el grupo y darle más felicidad a las personas en cada show. Y seguir cosechando más amistades y poder compartir cada vez más”.

¿Qué análisis hace de la movida musical actual?
-“Falta mucho apoyo a músicos que comienzan a nivel departamental, lo que si hacen algunas instalaciones del estado, es usar a grupos nuevos y no le dan el interés que merecen y retribuirlos con mejor reconocimiento.
Considero que la Asociación de Músicos de Salto, debe defender y apoyar a los músicos y afines, pero incentivándolos a que crezcan, no para hacerse de carteles a costillas de músicos.
El músico debe ser respetado como un oficio más y valorado”.

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“La juventud lo puede todo”

Con Magdalena Tomeo de Bertolotto

Mujer de bajo perfil, ha sido el alma mater junto a su esposo José Luis Bertolotto, de una de las empresas turísticas más exitosas de nuestro medio, reconocida a nivel nacional e internacional.
Salteña por adopción, formó una familia que la tiene indudablemente como una matriarca que los reúne, sosteniendo como leiv motiv, que estar tiempo juntos, es lo más importante.
De esta manera dialogó con El Pueblo, transitando por su profesión de docente, empresaria, madre y abuela.

¿Fue difícil adaptarse a la sociedad salteña?

Trato de adaptarme siempre a todas las situaciones, por una cuestión de la naturaleza de supervivencia. Tuvo sus cosas buenas y sus cosas difíciles; pero creo que eso es parte de la sociedad humana, y por lo tanto puedo decir que MAGDALENA TOME ACOMPAÑADA DE SU NIETA AGOSTINAme adapté, aunque al principio no fue fácil desprenderme de lo que dejé en Montevideo, si bien la vida que llevábamos allá no era la que deseábamos desde el punto de vista familiar, ya que procurábamos tener más tiempo para pasar juntos con nuestros hijos, verlos al mediodía, almorzar, cenar, comunicarnos, compartir, o sea, lograr la tranquilidad que hay en el interior y no en la capital, motivo por el cual decidimos venirnos a Salto, y continuar aquí.
A pesar de que pudimos lograr muchas cosas, también es cierto que la lucha fue mucha y dura.

¿Una de sus grandes pasiones ha sido y es aún la docencia del idioma Inglés?
Soy Profesora de Inglés y comencé la docencia en Montevideo donde trabajaba con 100 alumnos, a los que tuve que abandonar cuando vine a vivir a Salto; luego, una vez aquí, empecé enseguida a dar clases particulares en el Colegio Crandon, luego dos años después, abrimos con una socia de Paysandú el Instituto Cedi, ejerciendo mi profesión desde el año 1982 hasta el año 1994, y todavía algo hago, ayudando a la nieta con sus clases, y además concurro a un grupo de conversación donde hablamos el inglés para no perder el ritmo.
La verdad que extraño la docencia, pero debí abandonarla para ocuparme de lo turístico.

¿Cuándo comenzó el emprendimiento turístico en Termas del Daymán?
Quien comenzó con el emprendimiento fue mi esposo; yo lo que hice fue seguirlo a él, quien siempre tuvo una gran visión, muy especial para ese tipo de cosas, y a quien en ese terreno nunca he cuestionado.
Él decía: éste lugar tiene futuro, y mirábamos y veíamos un campo desierto, abandonado, sin nada, pero él lo visualizaba cómo sería.
Creo que nadie puede quedarse con las ganas de hacer cosas, por eso lo apoyé y acompañé en la aventura, respaldándolo en la compra del campo, en sociedad con mi cuñada, pues el dinero no nos alcanzaba; después se le ocurrió construir dos monoblocks de 4 habitaciones, o sea, 8 cabañitas.
Recuerdo que iba en el auto con una sombrilla, una silla plegable y una mesa y me sentaba bajo un árbol, esa era mi recepción y recibía a los clientes, el tiempo pasó, y pasamos por mucho trabajo, muchos sacrificios, muchos dolores de cabeza, debimos abrir una sociedad anónima pues en un momento no daba para seguir adelante, y por suerte unas cuantas personas se sumaron a la idea y continuamos.
Tuvimos bastantes problemas, aunque no lo crea, para poder acceder a la autorización que nos habilitara tener un pozo termal, idas y vueltas, hasta que la DINAMA, luego de 11 años, nos permitió hacerlo. También nos agarró la crisis, la que debimos sobrellevar y un montón de imponderables que supimos sortear hasta llegar al presente, y ver a la Posada del Siglo XIX, tal cual es hoy.
Ahora que veo hacia atrás, desde ésta altura de la vida y pienso, ¿cómo hicimos para pasar por todo eso?, las rabietas, las desilusiones, la necesidad de dinero; lo que me indica que, la juventud lo puede todo.

Entonces, ¿debe de sentirse muy orgullosa de lo logrado y del lugar que ocupa su centro termal como destino turístico de primer nivel?
No sé si es tan así, hay varios lugares buenos; ahora, orgullosa estoy por todo lo conseguido en base al esfuerzo, y lo miro y veo todo el tiempo transcurrido, y la satisfacción de saber que son muchas personas las que trabajan allí y que viven de su trabajo, por lo tanto ser o dar oportunidades de trabajo, visto desde ese punto de vista, creo que sí, que es algo bueno y que se ha hecho una buena labor.

¿Había en ese momento respaldo del Estado para fomentar ese tipo de proyectos?
No. Nosotros no podemos decir, sinceramente, que hayamos tenido, como otras empresas turísticas del medio, respaldo político de ninguna índole, ni a nivel departamental, ni a nivel nacional.
Hicimos lo que hicimos, como pudimos, sin recibir favores de ningún lado, aún teniendo entre nuestros socios a una persona muy vinculada a las esferas políticas, al que nunca le pedimos absolutamente nada al respecto, comprometiéndolo a nada, ni él jamás se comprometió a interceder por la empresa, siendo que era uno de los dueños.

Actualmente, ¿el turismo departamental se encuentra respaldado como debería, comparado al empuje dado desde el Estado a otros lugares del país?
Lamentablemente a nosotros el Ministerio de Turismo nos pega y mucho; no nos da el respaldo que tendría que darnos, y cuando digo no nos da, me refiero a todo el sector termal, siendo una de las injusticias más grandes, pues siempre se dio prioridad a otros centros como a los balnearios del Este, donde están colocados todos los intereses y eso desde siempre, por lo cual, honestamente, no tengo nada que agradecerle al Ministerio, al contrario, tengo mucho para reprocharle.
En estos momentos sé, a través de mi hijo que forma parte de la Asociación de hoteleros, gastronómicos y demás de Termas, que hay varios enfrentamientos, por las negativas recibidas en la ayuda solicitada, cuando sabemos que existen dineros destinados, los que siempre hubieron, qué no sabemos su destino.

¿Los salteños no estamos enterados de lo que somos y significamos turísticamente hablando?
Creo que hay una gran indiferencia desde las autoridades; el destino lo que quiero pensar, no es que no sé, no lo quiero pensar.
No se valora lo que es el turismo para el Departamento, la importancia que tiene al dar trabajo a muchísimas familias a través del comercio, la gastronomía, los hoteles y todo lo que está abocado al mismo, inclusive aquello que estaría prohibido como el paseo de compras, el que está siempre llenó de turistas pues es un atractivo en sí mismo, lo que contradictoriamente le está dando ganancias también al país, dejando de lado el tema de los impuestos y demás, que es otro tema.

¿Familia numerosa y unida?
Mi familia está conformada por tres hijos – una mujer y dos varones -, y seis nietos, divinos todos ellos, por los que siempre estoy enloquecida, y que son tanto para mí como para mi marido, nuestra vida. Sé que somos un poco pesados, estando arriba de cada uno viendo como está, qué precisan, qué podemos hacer y qué no. Con nuestros nietos tenemos la oportunidad de salir de vacaciones, pasear, estar tiempo juntos que es lo más importante; el compartir.
Lo que sí me apena un poco, es que mi hija y sus dos hijos no vivan en Uruguay, pues los extraño, pero sí están bien en donde eligieron vivir, para mí está bien, que es lo importante.

¿Recuerda alguna anécdota en especial, después de tantos años tratando con gente?
Si, una anécdota que me acuerdo y me da mucha gracia. Una vez llegaron unas turistas argentinas que deseaban conocer la Gruta del Padre Pío y tratar de ver “las luces”, como le decían, y las llevé, o mejor dicho las acompañé, ellas en su auto y yo en el mío, en una noche muy oscura, hasta el Tambo El Mirador; a la ida yo iba adelante y al regreso ellas, y en un momento, en medio de esa oscuridad en la que no se veía nada, de repente vemos unas luces que se movían, iban y venían; bueno, esas mujeres aceleraron aquel auto de tal manera, que las perdí, no podía llegar a alcanzarlas, hasta llegar a la Posada. Qué era, un tractor que estaba trabajando. No me olvido más el susto que se dieron esas dos mujeres, me decían: usted no las vio, iban y venían, parecía que se nos venían encima. Fue muy cómico.

¿Le ha quedado alguna asignatura pendiente?
Un montón, tendría que vivir otra vida para cumplir con todas las que me quedan por hacer. Viajar, estudiar cosas que no he podido, pintar, y otras tantas más

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Una mirada social más abierta hacia el colectivo afro

Con Alejandra Fernández Ramos

Alejandra Fernández Ramos es una joven perteneciente al colectivo afro descendiente denominado Matamba.
Alejandra nació en Montevideo el 15 de noviembre de 1990 en el Hospital Militar y por razones de la vida, se trasladó junto a su familia al interior del país. En ese ir y venir concurrió a varios centros de enseñanza, tanto de nuestro departamento como de la capital del país.
“Concurrí a la escuela 4 de Salto, luego a la No. 273 Dardo Ortiz en Pocitos terminando mi ciclo escolar en la escuela Evaristo Ciganda en Punta Carretas
A liceos fui a varios, comencé en el liceo No.7 Suárez de Montevideo luego lo seguí en Fray Bentos. A posteriori retornamos Montevideo y más tarde me inscribí en el Liceo No.5 de Salto., Volvimos más tarde a Fray Bentos y por motivos de salud debí abandonar, retomando mis estudios en el liceo No. 5 de Salto” – relató Fernández.
En cuanto al colectivo que integra vale destacar que éste colectivo busca defender y reivindicar su cultura y aporte al imaginario colectivo.
En su lucha buscan hacerse visibles en una sociedad que amalgamó a los diversos sectores a través del Estado, pero al costo de la homogeneización y la fidelidad obstaculizando otro tipo de lealtades como ser la étnica.
Al resquebrajarse esa hiper integración, que se basó en la homogeneidad, lealtad y amortiguación de los conflictos, éstos se reeditan en un nuevo contexto histórico.
Las tendencias hacia la homogenización social y hacia la heterogeneidad cultural y las tensiones resultantes de las mismas están presentes en el discurso de la colectividad afro-uruguaya, sobre todo de la organizada. Ya sea mediante el reclamo de
una mayor presencia de los afro descendientes- acorde a su peso poblacional general en las instituciones democráticas, en las espacios productores de conocimientos científicos y técnicos, en los medios de comunicación, así como también en la aspiración a un nivel de consumo que permita una calidad de vida de acuerdo a las pautas de valor de la modernidad. Los afro descendientes manifiestan querer ser definitivamente iguales al resto de la población.

¿Cómo se compone su familia?
-“Mi núcleo familiar se compone por mi mamá Nelsa, mi hermana y mi sobrino Emiliano. Mi papá vive en Montevideo. Mayte y Valentina son mis hermanas del corazón. Tengo una familia muy grande, son once tíos por parte materna y 13 por parte paterna. Fue hermosa, como en casi toda niñez, campo, caballos, vacas, ovejas, sol, aire puro, imposible no ser feliz con la naturaleza al lado.
¿Cuáles son sus impresiones de su primera etapa de vida?
-Cuando tenía dos años más o menos nos fuimos con mi madre con y hermana para Caraguatá (Tacuarembó) donde vivía mi abuela con dos de mis tíos, consiguiéndole uno de ellos trabajo como cocinera en una estancia acá por camino Sopa, estancia en la cual me crié y puedo decir con una sonrisa en el rostro que fui feliz. Aprendí muchas cosas, además de montar a caballo… con apenas tres años años, apartaba ganado, los agrupaba y hacía otras tareas”.
¿Y cómo sigue su historia en el interior del país?
-“Al tener la edad para comenzar el jardín y mi hermana el liceo nos vinimos para la ciudad, yendo todos los fines de semana al campo”
¿Cómo se da su vínculo con Mundo Afro?
-“En otro día justamente nos acordábamos con Mayte de cómo nos conocimos. Fue en el 2009… yo trabajaba en Arenitas Blancas y volviendo en el ómnibus se acercó Mayte a invitarme a adherirme al grupo que en ese entonces pertenecía ella y Omar, que era Mundo Afro Salto. Comencé a interiorizarme y ver de qué se trataba.
Y como todo, cuanto más se sabe del tema más atrapa y crea esa duda y ganas de saber más, pudiendo compartir varios encuentros y ser parte de grandes trabajos como lo fue el futbol callejero entre otras herramientas”.
¿Particularmente en algún momento de tu vida sufrió discriminación por ser de la colectividad afro?
-“Siempre fui de hacerme respetar tanto por ser una mujer y por ser afro, de niña lamentablemente sufrí bullying en la escuela pero siempre supe a quién recurrir. Sabía hacerme respetar pero no sabía hacer valer aun mis derechos, realidad que ahora al mirar para atrás advierto mi crecimiento como persona y mujer afro descendiente”.
¿En qué se ha ido avanzando y qué aspiraciones quedan aún en el tintero?
Se ha avanzado mucho, sino claramente no estaríamos festejando el Decenio Internacional de los Afro descendientes ni la ley 19.122 de acciones afirmativas para la población afro descendiente decretado por la ONU, este es un gran paso, pero es uno de unos cuantos de los que tenemos que dar juntos como sociedad, para seguir adelante .Debemos de dejar de ver el tema del racismo como un tema aparte, es un tema de todos”.
¿Qué actividades está desarrollando Matamba en la actualidad? ¿Cómo nació el grupo?
-“Matamba nació hace aproximadamente un año, lo que estamos haciendo junto con la Secretaría de Género y Generaciones de la Intendencia es abarcar la temática afro, por ejemplo el miércoles pasado en el marco del Decenio se realizó el lanzamiento del decenio en el Museo del Hombre y la Tecnología, con un muy buen marco de público interesadas en el tema”.
¿Qué actividades e han programado para la generación de conciencia hacia el colectivo afro?
El sábado 16 se realizaron las llamadas del Decenio también con un número muy bueno de espectadores, pudiendo contar con la presencia de la banda de rock local Mate Marquiño y desde Montevideo Suena Candombe, una banda de candombe fusión muy popular en la movida montevideana con varios de sus integrantes muy conocidos. Y el 29 y 30 realizaremos un encuentro de mujeres en Termas del Arapey
¿Qué objetivos tiene trazados para cumplir en el futuro desde su lugar?
Mi proyecto es seguir militando dentro de la organización y prepararme aún más para los desafíos que vendrán. Debemos de tomar conciencia y decisiones a largo o plazo, no sólo por ser julio,
Una reflexión para compartir…
-“Es necesario lograr que el mundo pueda tener una mirada social más abierta una comunidad más unida y con menos brechas de desigualdad, como lo subraya uno de los puntos de la Ley 19.122. Es preciso construir un mundo mejor para las generaciones que vendrán… que éstas puedan sensibilizarse con estos temas”.

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Un sindicalista con pensamiento optimista

Dio concurso para entrar al Banco Hipotecario en 1986 y se convirtió en bancario en ese entonces, siendo actualmente funcionario de la Agencia Nacional de Vivienda, tiene más de 20 años como militante sindical y ocupa desde hace una década la Secretaría General de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU). Es considerado el “canciller” del PIT CNT, ya que se desempeña como Secretario de Relaciones Internacionales de la central obrera y ha representado en los últimos años a nuestro país, como integrante de su movimiento sindical ante la Organización gamberaInternacional del Trabajo (OIT) en Suiza. Fernando Gambera, conversa con EL PUEBLO para nuestra sección semanal y así poner en contexto la situación actual de las relaciones laborales en nuestro país.

¿Quién es Fernando Gambera? ¿Dónde nació? ¿Dónde vive actualmente? ¿Cómo se compone su familia?
Nací en Santa Rosa en el departamento de Canelones y por la cercanía con la capital me fui de joven a Montevideo. Soy un hombre que cree en la lucha por la justicia, que ingresé al Partido Socialista para cambiar el mundo y vivir en una sociedad sin explotados ni explotadores. Estoy casado en segundas nupcias y tengo dos hijas de mi primer matrimonio. Una de ellas vive en Italia donde ejerce como profesora y jugadora de Handball profesional, en la región de Bologna.

¿Por qué se dedicó al sindicalismo?
A mi me dicen “el manso”, pero de manso tengo poco, ya que llevo muchos años como militante sindical, actualmente estoy en el PIT CNT, también estoy en AEBU ocupando la secretaría general hace ya unos 10 años, primero con Gustavo Pérez como presidente y ahora con Pedro Stéfano, en la corriente Articulación. Fui estudiante de la Facultad de Ingeniería y ya me metí en el gremio de estudiantes donde llegué a ser dirigente y ahí arranqué. Elegí el sindicalismo como una de las trincheras de lucha para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y generar condiciones adecuadas para los trabajadores en sus respectivos lugares de trabajo, porque considero que cuánto mejor sea la situación en la que se encuentran, mayor calidad tendrá su trabajo.

¿Cuándo usted plantea un paro, cree que la gente se moviliza por el descontento que tenga con el gobierno o porque acata lo que dicen los dirigentes sindicales?
Puede ser que haya a los que movilice el descontento, pero por lo menos el PIT CNT aspira a que se pueda generar una conciencia en lo que hemos avanzado en todo este tiempo y lo que más nos moviliza es preservar y cuidar las conquistas que hemos logrado durante todo este tiempo. En este caso puntual del reclamo que nos llevó el 14 de julio al paro general, más que el descontento considero que hay que cuidar que no haya pasos atrás, y uno de ellos es no perder salario.

¿Por esa razón es que como sindicalista se plantea un discurso más amplio? ¿Más abarcativo a otros sectores de la sociedad?
Sí claro, por eso es que cuando hacemos una movilización o un planteo general queremos que se plieguen todos los sectores sociales que se ven afectados por la realidad económica, como el caso de los jubilados, de los estudiantes, de los cooperativistas de vivienda que son en su amplia mayoría trabajadores, y también por los comerciantes, porque si un trabajador tiene pérdida de salario, sus comercios se verán afectados también, ya que la gente no podrá salir a comprar.

¿Pero usted como sindicalista cuando lanza una medida de esta naturaleza busca que el país de paralice para conseguir que se su reclamo sea escuchado?
Los que paramos somos los trabajadores que estamos sindicalizados, pero puede haber formas de manifestar adhesión habiendo menos actividades o habiendo una disminución ostensible de la actividad del país que involucra a más de los 400 mil trabajadores que somos los que estamos sindicalizados y hacemos el paro de acuerdo a la decisión que adopte al PIT CNT.

¿Y un paro sigue siendo la herramienta válida para sus reclamos? ¿no es una contradicción paralizar la economía cuando justamente reclaman que haya más actividad?
Sí, pero nosotros vamos matizando nuestra manera de movilizarnos, porque el paro es la expresión más fuerte, pero no es que sea lo único que hacemos, porque hace un año que no había un paro general. Pero lo que siempre tratamos de hacer es tener gente movilizada en la calle y evidentemente cuando hacemos un paro general lo que se trata es poder marcar la cancha, quisimos dar una señal porque se viene un segundo semestre con mucha conflictividad, que luego se expresará en los resultados que se logren para los distintos sectores de la actividad. Pero además el trabajador no tiene muchas maneras de expresar su descontento.

¿Y qué respuesta concreta esperan de un gobierno que también es de izquierda, luego de una medida sindical que busca meter presión?
En lo que me es personal, lo que espero es que haya un cambio y el gobierno en este caso que es al que le estoy reclamando tenga más cercanía con la gente, que las dificultades que existen sean más conversadas y haya contactos más periódicos y más fluidos que nos permita a una parte y a la otra ir mostrando nuestras cartas y puntos de vista e interese para conciliarlos.

¿Pero creen que haciendo un paro, logran lo que plantean?¿Usted es optimista?

Bueno se logran las cosas, porque por algo tomamos medidas drásticas como estas de hacer paros. Si nos metemos en la actualidad, si hablamos de lo que ocurre hoy por hoy, nosotros hemos tenido conversaciones con el gobierno sobre estos temas, pero no hemos logrado que entiendan que hay algunas situaciones que deben ser contempladas de otra manera. Porque sino es perder lo ya alcanzado. Por ejemplo, nosotros hemos constatado que existe en muchos casos y en varios sectores pérdida salarial y para el gobierno esa pérdida no existe, por lo tanto me parece que sentarse a hablar es buena cosa porque parte de razón hay en cada uno. Y en cuanto a si soy optimista sí por lo general sí (sonríe). Pero sí soy optimista en este caso puntual por los antecedentes que tiene este gobierno de darle atención a los reclamos que provienen del movimiento sindical

Usted planteó en Ginebra problemas en las relaciones laborales ¿en qué sector avizora que habrá más inconvenientes?
Sí, en el sector público es dónde más se han notado los problemas en las relaciones laborales, y dentro de este, la rama de actividad en la que más considero que hay dificultades es en el de las intendencias de municipales, porque en esos casos hay una cantidad importante de intendentes de todo el país que apelan al principio de las autonomías municipales para evitar cumplir con la ley de negociación colectiva. Lo ideal es que esa situación se revirtiera y que cada Intendencia convocara al sindicato en el marco de esa autonomía de acuerdo con cada sindicato.

En el caso de la adhesión que se da en las movilizaciones, la lectura que se hace cuando uno mira la respuesta de la gente es ¿hay crisis de participación o el PIT CNT ya no convoca?
Claramente hay en estos tiempos una nueva forma de participación y eso está pautado hasta por los cambios en la forma de comunicación que existen, que se da principalmente a través de las redes sociales y que siendo un tipo con más de 50 años trato de ir adaptándome como puedo. Y en ese sentido, como el PIT CNT va nutriendo sus filas con dirigentes jóvenes, creo que se van actualizando para lograr que haya gente que siga de cerca lo que piensa y dice, el movimiento sindical. Y de esas nuevas generaciones surgirán las nuevas formas de participación que irán pautando las maneras que ese movimiento vaya legitimando.

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Hoy con Patricia Gorriti: Una mujer en “campos” masculinos

El pasado viernes 24 de junio, se realizó la Asamblea Anual Ordinaria de la Asociación Fomento Rural de Valentín. En la oportunidad se eligió el directorio por los períodos 2016-2017. Por primera vez la institución que celebra sus 72 años de fundación, tiene a una mujer como presidente.
Se trata de Patricia Gorriti, productora proveniente de varias generaciones vinculadas al sector agropecuario en la zona de Valentín. Desde niña mostró predilección por el campo y se le notó atraída por el sector. Ama el campo y no oculta su predilección por todo lo que significa el ambiente rural, cuna de nuestra nacionalidad.
Patricia Gorriti Texeira nació el 12 de abril de 1961 en Salto, es casada y tiene tres hijos, con esta designación pretende colaborar con la zona y trabajar por la comunidad. Divide su vida entre el campo y la ciudad, además de disfrutar de las plantas y el diseño. Es una mujer respetada y querida en la zona en donde vuelca sus mayores desvelos. Sabe que deberá desenvolverse en una ambiente tradicionalmente a los hombres, pero confía en ganarse también el respeto correspondiente entre ellos.
Admite que las mujeres han ido ganando espacio también en el ambiente rural y de allí que hoy haya muchas damas en diferentes tareas que antes eran reservadas exclusivamente a los hombres. Con ella quisimos dialogar para llevarle a nuestros lectores de AL DORSO el testimonio de una mujer que muestra el suficiente temple como para ganarse el espacio al que no le ha esquivado, el mismo en el que se han desempeñado con total éxito para forjar lo que es hoy la Fomento de Valentín. Don Roberto Texeira Nuñez, Enrique Silveira Riet, Ramón y Eduardo Muguerza, don Olavo Pereira, los Bortagaray, para nombrar sólo algunos de los que impulsaron una zona quehoy se muestra pujante y vigorosa..

¿Dónde cursó sus estudios?
Estudié en Salto, en la Escuela Nº 3, José Pedro Varela, luego continué mis estudios, cursé el liceo en el Colegio y Liceo Crandon y el preparatorio en el Liceo Nº1 Instituto Politécnico Osimani y Llerena (IPOLL).

¿cómo está compuesta su familia?
Por mi marido Julio Meirelles, y mis tres hijos; Facundo, Marcela y Gabriela.

¿Cuál es su vínculo con la zona de Valentín?
Estoy vinculada a Valentín desde siempre ya que mis abuelos eran propietarios de tierras ahí, las cuales seguimos explotando hasta el día de hoy y de allí mi profunda vinculación a la zona y al ambiente rural.

¿Cómo llegó a ser presidente de la Asociación Fomento Rural de Valentín?
Hace dos años los compañeros que estaban en la comisión me invitaron a participar, y este año me propusieron para la presidencia. Como oriunda de allí estoy profundamente vinculada a la problemática de la gente de la zona y a todas las inquietudes que mantienen los vecinos y las instituciones.

¿Qué significa para usted este desafío?
Es un compromiso de aportar mi granito de arena a la Asociación Fomento Rural de Valentín, que cumple una obra social y gremial muy importante en la zona, y en la cual han participado directamente, mi abuelo, mi padre, mi hermano, mi esposo, y ahora mi hijo y yo.

¿Cuál es su principal objetivo como presidente de la institución?
Aportar a la fomento una forma de ver las cosas algo diferentes, por ser desde el punto de vista femenino, y seguir trabajando por el bien de la comunidad, en una comisión directiva donde se trabaja y resuelven las cosas en forma conjunta con todos los compañeros.
¿Cuál es su labor, además de esta?
Somos productores rurales, en el rubro de ganadería, alternando la vida en el campo y la ciudad.

¿Cuál es el mensaje para la gente de la zona?
Que vamos a seguir bregando por el desarrollo de la zona, en lo social y en lo gremial, siguiendo el camino que marcaron nuestros predecesores.

¿Cuál es su hobby, qué cosas disfruta hacer?
Actualmente mi hobby son las plantas y el diseño, actividades que me atraen y también me distraen.

¿Cómo se definiría?
Como una persona normal, interesada por los problemas de la zona, que quiere colaborar con la gente del lugar y siente que puede sumar al esfuerzo que hacen otros vecinos del lugar.

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“Hacemos un seguimiento de los niños”. Hoy con Elba “Tati” García da Rosa

Conocida por todos como “Tati”, Elba García da Rosa, es una mujer multifacética que ha sabido conciliar los roles de hija, madre, esposa y abuela, con su vocación desempeñada a servicio de la Justicia como funcionaria de carrera del Poder Judicial, donde supo adquirir el respeto de compañeros, profesionales y toda persona que la conozca en la tarea; merecido reconocimiento brindado a los que ejercen su labor con responsabilidad y seriedad.
Pero quizás, el más loable de los compromisos adquiridos y de las actividades que realiza, sin quitarle importancia a las demás, es el asumido hace 16 años en la lucha contra el cáncer padecido por niños, lo que la define como un ser humano de los que ya quedan pocos.
En el diálogo mantenido con El Pueblo, nos inmiscuimos en la interesante trayectoria de vida de una mujer de carácter, que ha sabido transitar digna y honorablemente por la vida, y que lo hará por mucho tiempo más.

Más de 40 años como funcionaria del Poder Judicial, tiempo en el que desarrolló una carrera admirable, perdurando en un ámbito no siempre fácil y complejo, ¿cómo han transcurrido para usted éstos años en dicha tarea?
Hace 43 años que comencé a trabajar en el Poder Judicial, lo que es mucho tiempo, toda una vida; aún hoy me siento muy contenta y bien, lo que es importante, y con ganas de continuar por algún tiempo más, ya que el Juzgado para mí es como mi familia, mi casa, donde pasamos muy bien con los compañeros, y nos llevamos muy bien entre todos, en definitiva, es mi vida.
En aquél entonces se ingresaba a la función pública por medio de algún contacto amigo, no por concurso, comenzando a trabajar en el Juzgado de Paz, que se encontraba en aquel entonces en el edificio que ocupaba el Correo, hacia la izquierda del mismo, siendo 6 funcionarios varones y yo la única mujer que formábamos parte del mismo en esa época, compañeros que me trataban divinamente.
Era una tarea muy sencilla y a veces un poco a contramano, porque, por ejemplo, era una oficina en la que no teníamos teléfono y usábamos el del Correo, el que nos prestaba muy amablemente el Jefe que en ese entonces era Tito Coutinho.
Y bueno, durante este tiempo aprendimos que la práctica lo es todo, porque toda la experiencia adquirida, todo lo que hemos visto, y me refiero a casos de todo tipo, es impagable,

¿Cómo ha ido evolucionando el Poder Judicial desde su óptica?
Ha ido evolucionando bien y mucho en algunos aspectos, y en otros no tanto; en lo que considero que ha avanzado, es el haber establecido que para ingresar al mismo y poder desarrollar la carrera y ascender, se tiene que dar concurso, lo que me parece bien.

¿Qué cargo desempeña en la actualidad?
En éstos momentos ocupo el cargo de Alguacil, que es el cargo máximo al que se llega en la carrera, la cual desempeño hace ya 7 años; ahí sí, para poder ascender, como lo manifesté anteriormente, se debe de dar concurso por la importancia y la responsabilidad del cargo.

¿Siente que se deja de lado al Poder Judicial en el Uruguay, no otorgándole los recursos genuinos que necesitaría para realizar mejor su tarea?
Siempre hemos luchado por los presupuestos; desde que me conozco hemos estado realizando paros y en la lucha, al nunca poder tener un presupuesto propio, lo que ha sido y es un gran inconveniente.
Recuerdo que hace unos 30 años aproximadamente, hicimos un paro que duró unos 3 meses, logrando solamente negociar que los descuentos que se nos aplicaban se pudieran pagar en más tiempo, algo parecido a lo que vivimos ahora. Siento que muchas veces no se valora la tarea que hace el Poder Judicial y en él a los funcionarios; además de que siempre existen distintos intereses en juego que influyen.

¿Les daría alguna sugerencia a las nuevas generaciones de funcionarios judiciales?
Que aprendan de la experiencia, pues todo lo que uno ha hecho ha sido en base a ella; sobretodo ser humildes en la función, con los conocimientos, con los compañeros de trabajo, con las personas con las que se tiene que tratar, no haciéndose los fuertes ni los duros, porque uno llega muchísimo más a la gente hablando, que actuando de pesado. Pero que lo apliquen también en todos los ámbitos de la vida, donde creo que hay que actuar de igual forma.

¿Recuerda en especial alguna anécdota que haya vivido?
Sí. Una vez fuimos con un Abogado a hacer una Inspección Ocular en la zona de Tropezón, y quedamos aislados cuando volvíamos, porque cayó una de esas bombas de agua de la nada y la calzada estaba totalmente crecida y tapada por el agua. Entonces me enojé mucho con el Dr., porque me decía que sabía manejar bien y que iba a cruzar igual en ese estado, y me le planté y le dije que no con mucha fuerza, la que no sé de donde me salió, qué eso hacía la gente irresponsable, que nos iba a arrastrar; bueno, al rato, cuando paró de llover, pasó un camión chico y nos ofreció cruzar primero para abrir el torrente de agua y que pudiéramos pasar, lo que hicimos.

También se encuentra comprometida en el área social en una temática muy seria como es la lucha contra el cáncer padecido por niños, ¿desde cuándo sintió el llamado a sumarse a una causa tan importante?
Exactamente hace 16 años que trabajo en la lucha contra el cáncer en niños; primero comencé en la Fundación Peluffo Giguens, y ahora continúo en la Comisión de Apoyo de Salto a la Fundación Pérez Scremini, trabajo en el cual hemos tenido muchas satisfacciones y de lo otro también.
¿En qué consisten específicamente las actividades que realizan?
Hacemos un seguimiento de los niños con los que nos toca trabajar, ocupándonos de ellos desde cerca, yendo a la casa, viendo si le hace falta algún útil escolar o alguna otra cosa, en el cumpleaños de alguno de ellos vamos juntos al cine, en algunos casos colaboramos con comestibles para su hogar, etc; en mí caso particular, que tengo a mi cargo a un niño desde que tenía 1 año de edad, concurro a las reuniones de padres cuando la madre no puede asistir, porque él va a la UTU, en fin, asegurarnos de que lo que precise y esté a nuestro alcance, se lo podamos brindar.
También concurrimos como delegados, a las reuniones que se llevan a cabo en distintos departamentos y en la Sede Central en Montevideo, que se encuentra en el Hospital Pereira Rossell, y al Campamento al que concurren los niños sorteados cada vez, donde realizan muchas actividades y confraternizan entre sí.
En Salto hacemos varias campañas para obtener recursos, pero con la que más recaudamos en éste momento es con “La hamburguesa amiga”, la que va a realizar este año en el mes de agosto o septiembre.

¿Cuántos niños salteños son atendidos en éste momento?
Unos 30 niños en total; atendiéndose regularmente, tal vez sean unos 10, los demás van a hacerse controles, y uno que lo hace una vez al año; son una cantidad de chiquilines, todos ellos usuarios de Salud Pública.
No es fácil, pero se puede sobrellevar, sobre todo ahora que los niños parece que superan todo, siendo difícil, no imposible, que un niño hoy en día se nos vaya, por eso lo apoyamos y a su familia en todo lo que podamos.

En cuanto a la familia; es hija, madre, abuela y esposa, ¿qué faceta sobresale?
Bueno, en realidad soy todo a la vez y trato de cumplir las funciones lo mejor que puedo. Tengo dos hijos y 4 nietos: Alejandro, el mayor, que es Contador Público y tiene 3 hijos: Paulina, Joaquín y Santiago, y Angelina, que es Psicóloga y tiene a Vittorio; mi esposo Juan Carlos y mi madre Elba Picción más conocida como “Beba”, la que está muy bien a pesar de ser una persona mayor. La verdad que somos una familia unida, lo que creo que es lo más importante.

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“La meta es el andar…”

Hoy con el artista plástico Robert Burton

“Cuando después de recorrido un tramo del camino se descubre que la meta es el andar, nos liberamos de la ansiedad de llegar a algún sitio y se disfruta de los pequeños logros”.
Con este texto Robert Burton quiso sintetizar el significado de “Andando” su primer muestra pictórica realizada el pasado 22 de junio en el salón “Biblos” de la galería del Hotel Los Cedros.24 6 16 056
Próximo a llegar a los 60 años, Burton comenzó a pulirse en el arte de la pintura, un hobby dormido que comenzó a lucir sus colores desde hace 2 años y hoy lo lleva por el camino del arte plástico.
Nacido en Montevideo, este salteño por convicción, nos cuenta sobre la necesidad de cumplir con esas materias pendientes que se transforman en un hobby y le dan otro significado a la vida misma.

¿Cuándo empezó con la pintura?
“Desde hace 2 años, un poco por hobby. Lo mio es bien atípico, yo tengo un conocimiento básico de dibujo y lo que estoy aprendiendo y sigo aprendiendo todavía es la pintura con óleo, que es algo que para mi siempre fue una materia pendiente en mi vida. Antes había hecho unos años de cocina también por hobby”.

¿Cómo fue estudiar cocina?
“Hace 4 años atrás empecé a estudiar algo de cocina, fui a la UTU de acá, a IGA en Concordia y todo eso un poco por el afán de mantener la cabeza ocupada y con el interés de salir de la rutina diaria. Yo hace 36 años que trabajo en el BPS (Banco de Previsión Social), estoy en el sector de jubilación y pensiones y ahí la tarea es un poco rutinaria y uno ve muchos problemas de la gente, la realidad que para muchos es muy dura con pensiones a niños pequeños (…), por eso siempre quise hacer algo que me sacara un poco de todo. Como a mi no me interesa el deporte, porque no me gusta mucho el fútbol ni el básquet, entonces me metí un poco en la cocina. Después empecé con otro hobby de otra materia pendiente que yo tenía y era la pintura”.

¿ De niño se imaginó pintando en algún momento de su vida?
“No, para nada, yo nací en Montevideo, pero desde los 11 días mi familia se vino a Salto, fui al colegio Crandon y ahí hice escuela y liceo, pero en ese entonces no tenía ni idea que me iba a gustar la pintura como ahora”.

¿Piensa continuar desarrollando y perfeccionando ese hobby?
“Pienso seguir en esto, un poco mirando al futuro, a lo que uno puede hacer después que se retira, porque a veces se tiene una rutina cada día tan metódica que cuando llega el momento en que uno se jubila te das cuenta que no tenés que hacer. Es como cuando salís casi un mes de licencia, los primeros días decís -¡voy a dormir todo el día y a salir a pasear o caminar!-, pero después de una semana ya no sabés que más hacer. Hoy la pintura es un hobby pero el día de mañana podrá transformarse en otra actividad”.

¿Cómo fueron sus primeros pasos en el arte?
“Yo empecé a estudiar pintura con Carolina Albernáz, en APLAS y continúo yendo a sus talleres. Siempre trabajé en pintura que es lo que me gusta, no tanto dibujar. Soy más de tomar una foto o un paisaje que me gusta y llevarlo a la pintura, hacerlo un poco a mi manera. Mis primeros cuadros fueron impresionistas, pero luego continué en mi búsqueda y pasé al abstracto. Hoy en día puedo decir que me gusta más el abstracto y es hacia donde creo que me voy a inclinar, porque me siento como más liberado y uno puede trabajar más en la creación por eso me siento cómodo cuando hago una pintura abstracta. Pero también tengo cuadros hechos solo con espátula y combinados con espátula y pincel”.

¿Tiene algún referente o artista plástico que admire por sus obras?
“A mi me gusta y admiro mucho la pintura de Páez Vilaró y siempre digo que me hubiera gustado haberlo conocido”.

¿“Andando” fue su primer muestra individual?
“Sí, fue mi primer exposición individual y también fue todo un desafío. Antes yo había participado en el taller Baúl de Roble orientado por Carolina Albernáz, en una muestra colectiva en el Palacio Córdoba, pero ésta era mi primer muestra individual. También en el aeropuerto de Montevideo tengo dos obras en exposición después que me invitaron a participar en una muestra a cargo del Círculo Vip Gallery y Book Art & Desing llamada Arte en Alto Vuelo. Esas obras están desde mayo allí”.

¿ Pensó que a dos años de comenzar a pintar su arte tendría tanta repercusión?
“De cierta manera es un poco un asombro para mi que a dos años de haber empezado a pintar ya esté con una muestra individual. Para mi la pintura es un poco de todo, hay que conocer y aprender diferentes técnicas porque siempre hay algo para aprender. En mi caso todo salió desde el vamos para adelante, en arriesgarme y continuar, gracias al apoyo de mi pareja y de mi profesora”.

¿Qué se pudo ver en dicha exposición?
“La muestra se llamaba “Andando” porque mostraba el andar mío un poco desde mis comienzos. Se expusieron 15 obras entre pinturas en abstracto, impresionistas y acuarela al café. Esta última técnica es algo muy novedoso, básicamente es tomar el acuarela y aplicarlo con el café y después manejar un poco las tonalidades porque significa pintar en monocromático y hay que jugar con las sombras. Yo creo que fue un éxito la muestra, porque fue un poco lo que esperaba, vino mucha gente a ver los cuadros, pasamos un momento muy lindo. Se contó con un espectáculo de música de Jazz mientras iban llegando los invitados, hubo un lindo juego de luces que se logró con la iluminación de los cuadros y a mi entender todo salió muy bien”.

¿Qué siente al pintar?
“Para mi pintar más que una actividad es un hobby y me gusta mucho. Te cuento una anécdota, cuando llego del trabajo a veces a la tarde tomamos mate con mi pareja mientras estoy pintando un rato y ella siempre se queja que le paso el mate frío (risas) lo que pasa que yo me compenetro con la pintura y tomo un mate y quedo como aislado totalmente y sigo pintando. Pintar es como un hobby que me da libertad y tranquilidad”.

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Un abogado con legado propio

La abogacía es una profesión fascinante que lleva al profesional del Derecho a luchar por lo que considera que es justo para quien defiende. Eso fue lo que descubrió Joaquín Silva, quien casi por información genética ya traía consigo la pasión por el derecho, al decidir con 16 años de edad, convertirse en la tercera generación de su familia en un abogado, luego de estar convencido hasta un año antes de que lo mejor, era ser un buen médico.

Con el Dr. Joaquín Silva

Con el Dr. Joaquín Silva

Políticamente correcto, con capacidad discursiva y afable, aspectos que distinguen al profesional con experiencia, así es nuestro entrevistado quien habla de la profesión, del ejercicio de la misma y de su vida en nuestra sección semanal Las Diez Últimas de la Última.

¿Estudió siempre en Salto?
Sí, nací y crecí acá, y estudié en el Colegio y Liceo Crandon, menos el preparatorio o bachillerato, que lo cursé en el Liceo Ipoll y después me fui a Montevideo a hacer mi carrera de abogacía. Me recibí y me volví en el año 1986, ya habían cambiado un poco los tiempos en esa época, había retornado la democracia, eran otros tiempos.

¿Por qué eligió estudiar abogacía?
Hay cosas que no las puedo desconocer, mi padre era abogado y mi abuelo también. De hecho mi abuelo era socio fundador e integró la primera comisión directiva de la Asociación de Abogados, hay algo así como un legado genético. Aunque mi abuelo falleció cuando yo tenía 8 años y mi padre al año siguiente, cuando yo tenía solo 9 años. Pero a veces las cosas te condicionan un poco. Porque yo fui médico, es decir, se suponía que iba a ser médico hasta cuando llegué a 4º año de liceo, después me incliné para la abogacía. Capaz que era una cuestión psicológica o una deuda pendiente. Pero nunca pensé después en hacer otra cosa que no fuera ser abogado.

¿Al llegar a Salto como fue empezar a ejercer en aquella época?
El hecho de ser conocido no tiene nada que ver, es un chiste que muchos pensaban y que me hablaban de mi padre y mi abuelo, y mi viejo falleció en el año 1974 y yo me recibí en el 1986, así que pasó un montón de tiempo. Esto es persona a persona, y tenés feeling con determinada persona que no quiere decir que el hijo va a ser lo mismo. Y si precisas un abogado vas a ir al que vos quieras, no vas a estar esperando al hijo de. Siempre me puse como norma tener un horario y dedicarme. Pero luego tuve otros negocios conexos, fui copropietario y administrador de una inmobiliaria, soy asesor del Banco de Seguros, pero si uno hace retrospectiva y se pregunta ¿cómo fueron los comienzos? Duros, fueron duros.

¿Se imaginaba que iba a tener un comienzo así como lo describe?
Yo creo que todos salimos de la Facultad pensando que es cuestión de trabajar. Pero después te das cuenta que las horas extras no dependen de vos, sino de que esté el cliente y que las necesite. O sea que necesiten tu esfuerzo. Las cosas te van llegando, el tiempo va pasando, y lo que era un comienzo fue dando lugar al desarrollo del ejercicio de la profesión.

¿Se llevó alguna decepción con el sistema judicial? Porque muchas veces lo que dicen los libros no se aplica del todo.
El sistema muchas veces puede ser distinto a lo que dice la normativa. Al sistema lo usan los abogados, lo que puede terminar siendo un problema, porque defendiendo cada parte las cosas se alargan un poco más de lo debido. Pero más allá de los problemas que tenemos ahora con un Poder Judicial sin presupuesto, creo que tenemos un sistema judicial que es limpio, que es transparente y cuando miro lo que pasa en otros lados, observo otras realidades, pienso que es bueno que tengamos esa ventaja y que es algo que en definitiva que tenemos que aprovecharlo. Faltan un montón de cosas, que necesitamos que se mejoren, que se actualice un poco, que se considere al norte tanto como al sur, porque es importante tener las mismas comodidades para trabajar en un lugar como en otro, pero bueno es lo que hay.

En su opinión y haciendo honor a los Mandamientos del Abogado que escribió Eduardo J. Couture, que dice que cuando el derecho entra en conflicto con la justicia, el abogado tendría que pelear porque prevalezca la justicia, ¿pasa eso realmente, se pelea por lo que se cree justo?
No creo que el derecho y la justicia sean algo antagónico, pero lo que sí pasa, es que no siempre quedan de la mano, por distintas interpretaciones. No en vano en un juicio siempre hay dos partes, hay dos interpretaciones de una misma realidad, y siempre hay alguien que sentirá insatisfecha su necesitad de justicia. Si hay dos y uno gana. Esto tiene que ver con el sentido de justicia de cada uno, que de repente es algo subjetivo y que no es tan objetivo como el derecho que aunque es opinable y lo puedas analizar, no necesariamente lo que uno entiende por justicia es lo que entiende el de al lado.

Desde su óptica como abogado ¿es positivo que esté presente la Facultad de Derecho en Salto?
Si yo te dijera lo políticamente correcto, diría que es brillante que esté la Facultad en Salto porque es algo positivo para la ciudad contar con una universidad. Además porque la gente tiene más posibilidades de acceder a los estudios terciarios porque aún hoy ir a Montevideo es complicado, hasta ahí fenómeno. Y en Derecho por ejemplo, es algo a observar, tenemos una Facultad donde egresa gente que no se cuánta cantidad es y además viene gente de otro lado, que estudia acá, se hacen amigos, alguna novia, se casan y se terminan quedando. Y eso termina determinando que seamos muchos abogados. De repente muchos para la realidad en la que vivimos. Y eso termina retaceando el trabajo un poco de todos; ¿cuál es la solución?, no se, pero el hecho que la Facultad esté ahí tiene cosas interesantes y algunas preocupantes. Porque no sé cómo será en otras carreras, pero en el caso de Derecho hay muchos abogados en Salto. Pero está bien y es legítimo, porque así como lo tuve yo, todos tienen derecho a estudiar.

¿El hecho de plantear las necesidades de cobrar las consultas parte de todas esas situaciones que usted menciona?
No, el tema de cobrar consultas tiene otra génesis. Hay muchos servicios en los que uno cuando va a consultar se le cobra, yo tendría que pensar cual no, porque cuando la gente se sienta ahí y te hace una consulta y está media hora conversando, es tu tiempo y tu conocimiento el que se está invirtiendo, porque para evacuar una consulta hay que estudiar e invertir, y en cualquier lado cobran consulta, pero los abogados no cobramos y se termina desmereciendo la profesión, pero en definitiva esto es un servicio, y al servicio hay que cobrarlo. Tu trabajas y tu cobras, pero es algo que lo intentamos poner como un deber gremial, que cada uno cobre. Si bien no es una norma establecida, es un deber gremial de cada uno. Y lo hicimos con ese espíritu, con la idea de que tengamos todos una misma forma de trabajar.

Con todo lo que hablamos ¿qué perspectivas le ve usted al ejercicio de la abogacía?
Yo soy un abogado con 30 años de ejercicio, la abogacía es una carrera muy linda, la gente cuando viene a buscarte es porque tiene un problema.
Y no puedo llamar a nadie al recato porque así como yo estudié hay otros que tiene el mismo derecho que yo a hacerlo. Pero es como todo, en mi época cuando recién me recibí pasaba lo mismo, hay algunos que la peleaban con mas suerte y otros con menos suerte. Yo soy muy litigante cuando tengo que litigar, y me gusta acordar cuando considero que es muy importante acordar y veo que el interés de las dos partes es acordar.
Pero de ahí a ser yo un conciliador, no lo sé.

Si empezara de nuevo ¿volvería a estudiar abogacía?
Casi con certeza le digo que es prácticamente lo único que haría de nuevo sin dudarlo, estudiaría abogacía sí.

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Amante de la naturaleza y protector de especies nativas

Las casualidades o causalidades hicieron que llegara a EL PUEBLO en la mañana del domingo 5 de junio, fecha en que se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente; y haciendo honor a como se fueron sucediendo los hechos en gran parte de su vida, Wilson González, un amante y protector de la flora y la fauna comentó sobre su historia y su vinculación al cuidado del ambiente.WilsonGonzález
Nació en el Barrio El Cerro de nuestra ciudad, un populoso barrio en el que echó raíces como un árbol y fue el suelo fértil en que alimentó sus proyectos de protección y difusión del cuidado al medio ambiente junto a su compañera de vida y de inquietas ideas María Carmen Jiménez. De joven, poco y nada sabía de la vida silvestre o del campo, pero la ilusión de conocer más sobre la biología animal lo llevó a Montevideo en busca de una formación agrónoma, que le diera las herramientas para transitar el camino que anhelaba.
La capital, fue un antes y un después para Wilson y lo marcó en muchas etapas de su vida. Le dio la formación en Ingeniero Agrónomo a través de sus estudios en la Universidad de la República, allí conoció a su esposa y allí también, por esas coincidencias del destino nacieron sus tres hijos, Tacuabé, Nandí y Arandí.
La ciudad del cemento, a la que su madre lo acompañó a llegar tras un largo viaje de tren hace exactamente 50 años, fue también (y aunque parezca contradictorio), el lugar que le dio la oportunidad de conocer por primera vez el campo, gracias al trabajo que inició en el MGAP (Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca) y que le llevó a conocer prácticamente todo el interior del país en una experiencia invaluable.
Pero más allá de eso, sus raíces siempre estuvieron en Salto y aquí volvió y aquí continuó sus proyectos que lo mantienen como un “jubilado activo” (como él mismo se define) trabajando de forma incesante en lo que considera son “pequeñas acciones que en el medio en que se vive pueden adquirir una gran trascendencia”.

¿Nació en el barrio en que actualmente vive pero la búsqueda de una formación lo llevó a Montevideo?
“Yo nací propiamente en el Cerro y no en el Hospital, así que podemos decir que soy un producto del Cerro, en la zona que de alguna manera todavía vivo. Nací un 22 de noviembre de 1947 y mi hermano nació tres años más tarde en la misma fecha. Concurrí a la escuela Nº 64 y al liceo Nº 1 y en marzo del 66 fuimos a Montevideo con mi madre que me acompañó hasta la estación Sayago. Después, en el año 68 dí un concurso e ingresé al MGAP para trabajar en la protección de cultivos y praderas, mientras continuaba estudiando. El trabajo me permitió conocer el campo en esos viajes que hacíamos y empezar a ver la práctica con otra visión. Esos años no fueron fáciles porque el cambio fue abrupto y perdí algunos exámenes que me hicieron pensar en volver, pero continué. También jugué al fútbol en la Liga Universitaria y tuve el honor de capitanear el cuadro. Jugaba de 9 y todavía guardo en mi casa la camiseta” (risas).

En Montevideo trabajaba, estudiaba y jugaba al fútbol, ¿se podía con todo?
(Risas). “Sí, se podía. Y también de alguna manera colaboraba con las actividades del grupo de estudiantes de agronomía. Algo que tengo que destacar de Montevideo fue la zona en que viví, de todos los años en que estuve allá, 10 viví en Sayago. Con ese lugar tengo como una conexión especial porque es un barrio que siempre me recordó mucho a Salto. Yo sabía que trabajando iba a retrasar un poco mi carrera, pero la experiencia que me dio el Ministerio en aprender a ver el tema ambiental es algo que yo valoro mucho. Hasta que en el 74 terminé la carrera”.

¿Y cuándo vuelve a Salto?
“En 1977 gestioné mi traslado para Salto porque era una época muy compleja para nuestro país a nivel político y yo era militante en uno de los primeros comité de base de Sayago en Montevideo. No era tan partícipe, pero colaboraba con el grupo. En un momento pensamos con mi señora en irnos al exterior pero fue algo que descartamos y la opción fue venir a Salto. Vivimos un tiempo con mis padres y después nos fuimos a vivir en el Cerro más propiamente en el barrio Baltasar Brum. Acá continué trabajando en el Ministerio y con María Carmen en el cuidado del medio ambiente, en el barrio, en lo local, porque sabemos que el mundo como tal no lo vamos a cambiar globalmente pero sí podemos tener acciones donde vivimos que pueden ser muy importantes”.

¿Sus hijos llevan nombres muy particulares que tienen un gran significado para la familia?
“Sí, es así. En 1971 nos conocimos con María Carmen y en el 72 nos casamos. Nos conocimos por amigos en común en Montevideo y va para 4 décadas que estamos juntos. Los hijos demoraron un poco y dio la casualidad que los 3 nacieron en Montevideo. El primero de ellos nació en 1976 y se llama Tacuabé Gabriel, el segundo nació en el 78 que es Nandí y en el 81 Arandí. Son todos nombres que significan mucho para nosotros. Tacuabé fue uno de los nativos que llevaron a Europa, Nandí quiere decir libre en guaraní y Arandí significa luz. Además, ellos también le pusieron a sus hijos nombres muy particulares y significativos lo que de alguna manera nos reconforta en las decisiones que hemos tomado”.

¿Integra la Comisión vecinal del barrio Baltasar Brum desde su fundación?
“A partir del año 85, empieza a gestarse la Comisión del barrio Baltasar Brum y ya van a hacer 30 años que participamos en ella. Una comisión que se ha mantenido y ha ido escalando logrando metas que le permiten tener una identidad propia dentro del departamento, que sigue muy activa y en lo que hace a temas ambientales como a otros temas siempre estamos participando”.

¿Con María Carmen trabajaron en el Club de Ciencias Ibirapitá?
“En el año 87 proponemos la creación de un grupo de niños y jóvenes para hacer tareas en el barrio que pasó a llamarse Club de Ciencias Ibirapitá. Trabajamos con las escuelas Nº 5 y Nº 11 con grupos extracurriculares que realizaran acciones en el barrio para mejorarlo. Durante 10 años este club funcionó con alrededor de 20 niños que iban todos los sábados a la mañana en un proyecto denominado “mi barrio es un ecosistema”. También trabajamos con un grupo de jóvenes del liceo 2 que tomaron como referencia el arroyo Sauzal y lo que era un proyecto por un año continuó por 2 años más”.

¿Pero la educación en el cuidado del ambiente también fue con personas más grandes?
“De alguna manera es así, porque cuando se crea la UNI 3, estuvimos a cargo del taller del grupo educación ambiental durante 10 años. En ese caso trabajamos con personas de una mayor edad y trabajamos en el aula y en el entorno de la ciudad compartiendo y valorando el ambiente que nos rodea. Esa fue una experiencia muy importante también”.

Actualmente integra la Asociación de Amigos de la Flora Nativa …
“Empezamos como un grupo que le gustaba mucho el tema de la Flora Nativa con personas que venían del Garden y después se sumaron más personas. En 2004 se da un curso de flora nativa que era para 25 personas y se inscribieron cerca de 150. Ese grupo se consolidó y hoy muchos de ellos conforman la identidad de ese grupo de Flora Nativa con el cual hacemos actividades. Cuidamos el parque de Flora Nativa que es un monumento en representación a la Redota ubicado sobre la ex ruta 3 próximo a la Gaviota, conformado por árboles y especies nativas”.

¿Cuál es su próximo proyecto en este tema?
“Ahora estamos retomando el proyecto que iniciamos con el grupo en el 2006, cuando Salto celebró los 250 años del proceso fundacional. En ese entonces plantamos 1 árbol por cada año de Salto en diferentes espacios públicos y privados. Hoy estamos retomando eso yendo a visitar cada uno de esos árboles para ver como están y tomar contacto con quienes los cuidan”.

¿Cómo ve Salto respecto al cuidado del ambiente y las especies nativas?
“Salto como departamento con una obra tan grande como la represa perdió gran parte de su monte ribereño, en la ciudad no hay prácticamente nada de especies nativas y algo se recupera en la zona de Corralito.
Un departamento que tiene a su lado un río como el Uruguay casi no tiene monte ribereño y todavía no se ve una actitud que contribuya a una forestación.
El río no debería verse desde la costa, debería haber un monte ribereño que hoy ya no está, pero no es fácil revertir eso porque conlleva un proceso muy lento por la naturaleza y nosotros hacemos poco y nada por mejorarlo”.

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“Hay que agilizar la mente…

Hoy con Hugo D´Angelo, un escribano nonagenario

“Hay que agilizar la mente, no decaer, porque si llegamos a ese extremo, enterramos las velas y a otra cosa”

Con sus venerables 90 años, el Escribano Hugo D´Angelo nos abrió la puerta de su hogar junto a su inseparable María Concepción Santana “Chona”, contándonos sus anécdotas y vivencias dignas de un hombre que supo vivir en un Uruguay regido por valores muy distintos a los actuales, donde el respeto, la palabra y la hombría de bien, no eran la excepción, sino la regla.

Es cabeza de una numerosa familia, ¿podemos decir que nos encontramos frente a un patriarca?
La familia es grande y se compone de 4 hijos, 11 nietos y 3 bisnietas por los que siento un amor que traspasa todo límite de lo que se puede decir amor; más allá de las gracias que hacen cuando van creciendo. No sé si seré patriarca, pero, creo que educamos bien y por el camino correcto a nuestros hijos y espero estar para desviarles el timón, si rumbean para un lado no deseado.

¿Su inclinación hacia el notariado nació por elección o tradición familiar?
Adquirí la vocación desde antes de ir a la Facultad, más allá de que mi padre fuera Escribano y Actuario del Juzgado; aprendí mucho junto a él y a los profesores extraordinarios, de altísimo volumen que tuve, como Couture, quien era Decano de Facultad de Derecho cuando comencé a estudiar; Jiménes de Aréchaga; Cestau; como quien dice, los pesos pesados. Yo concurría todos los días, no faltaba ni uno, y los escuchaba como embobado, porque me gustaba la profesión, además de que nos enseñaban las formas de proceder con el cliente, el trato y la manera de actuar en la parte económica. Cuando llegué recibido a Salto habían 10 Escribanos entre los que estaban, Mació, Pigurina, y otros, de primer nivel, yendo a saludar a cada uno de ellos, los que me ofrecieron ayuda en el comienzo del ejercicio, porque uno se recibe y sale sabiendo la letra, pero la práctica a veces se le queda en el tintero.

Desde el punto de vista ético; ¿el ejercicio de la profesión ha variado desde su época a la actual?
La ética comprende muchas cosas. Primero, por supuesto la confianza entre el profesional y el cliente, algo fundamental; un correcto proceder, por ejemplo, venía un cliente y me decía: Escribano, me guarda en su caja fuerte éstos $ 5.000 hasta el día de la firma de la escritura, y se lo guardaba, no sé hoy cómo será la cosa. Pero claro, en segundo lugar, también depende del ser de cada persona, porque se puede ser un gran Escribano, muy erudito, pero si falla por otro lado, ya no es ese gran Escribano que algunos piensan, como en cualquier otra profesión. Yo felizmente tomé el ejemplo de mi padre, Don Atilio D´Angelo, quien era muy estricto en cuanto al trabajo y a esa confianza de la que le hablé.

¿Qué anécdota recuerda de aquéllos años?
Yo iba mucho a la oficina de Catastro, y allí había un jefe que era muy buena gente, muy buen hombre, pero muy cascarrabias, en cuanto llegaba me abarajaba en la entrada y de mala gana me decía: ¿qué viene a hacer?; entonces un día me dije: está bien que sea un gurisote, pero tampoco la pavada. Un día fui, aparece y me dijo: ¿qué anda haciendo mi amigo?, y le digo: mire don Héctor, le voy a ser bien sincero, vine para que usted me encaje el consabido reto de todos los días; y podrá imaginarse, me dijo de todo.
Al otro día aparezco, y cada cual en un lado del mostrador, y me puso la mano en el hombro, y pensé: lo conquisté; y ahí me pidió disculpas, diciéndome que era medio arrebatado y que no lo tomara en cuenta; y de ahí, quedamos muy bien.

¿Volvería a elegir la misma carrera?
Totalmente, cada vez le fui agarrando más amor a la profesión, me sentía muy plantado en donde estaba, me auto estimulaba para seguir adelante. Tuve la suerte de haber sido recibido muy bien por todos los colegas, tuvimos muy buen diálogo, donde nunca hubo nada de aquello de: me sacaste un cliente; no, esas cosas no existían.
Y de mis hijos, una hija, Marta, fue la que continuó con la profesión notarial; y tengo nietas que se encuentran estudiando también en el área del derecho. Ahora, confieso que lo que me sedujo en alguna oportunidad, fue arquitectura, de vez en cuando hacía unos dibujitos, pero, también tuve bastante contacto con los números, los que me agradaban y agradan, recomiendo leer un libro fantástico por su contenido que se llama “El hombre que calculaba”.

Lo sabemos inquieto respecto a los temas sociales y lo demuestra a través de las columnas que escribe en éste medio; ¿considera que hace falta compromiso con las causas nacionales?
En primer lugar el compromiso; y luego el agilizar la mente, no decaer, porque si llegamos a ese extremo, enterramos las velas y a otra cosa.
Creo que hay mucha falta de compromiso, mucha falta de lectura sobre temas importantes, eso me lleva a estar actualizado y a pensar.

¿Cómo ve al Uruguay de hoy?
Ahí ya entraríamos en un tema político. No me da mucha confianza la situación actual; claro, se me escapa un poco la parte financiera del país, lo que es algo complicado y para gente entendida, pero, no lo veo bien. Yo tengo un concepto no muy elevado de los políticos ambiciosos, escaladores, arribistas, esos son los que me enferman, lo que es un problema de mucha gente que de un partido se han pasado para otro, cuando son ideas distintas y que no tiene nada que ver, que no se sustancian unas con otras; qué pasa, esos están en un partido en el que no pueden llegar a nada, y se van para otro que tiene el poder; a esa gente hay que dispararle, porque son malas personas. En cambio, conocí a un gran hombre, que para mí fue lo mejor que tuvo el Uruguay y que no pudo cristalizarse, y que es un ejemplo, el sumun del político, como fue Wilson Ferreira. Hoy, el político de lengua sobada, conquista al mediocre y así vamos. Harían falta políticos con valores y principios, pero lamentablemente hoy cuentan los pesos, el bolsillo.

Si éste fuera el momento para dejarles un mensaje a sus nietos, ¿cuál sería?
Les diría que sigan el sendero de nuestros abuelos; esa gente era recta y seria. Siempre les aconsejo a mis nietos, los que ya son mayores, que deben tener principios; todos deberían ser así, para llegar a un mundo mejor, porque mientras estemos practicando ideas foráneas, no vamos a llegar a buen puerto. Felizmente, mis nietos por lo menos me escuchan y a la abuela también, ahora no sé si me dan bolilla, espero que sí.

¿Quién es y qué significa “Chona” para usted?
Algo incomparable, incomparable. Nos casamos hace 64 años; juntos criamos a nuestros hijos, quienes felizmente han salido personas de bien, como queríamos que lo fueran.

¿Se considera satisfecho con el camino recorrido?
Tengo el gran orgullo de decir que mis hijos se criaron de la forma que con mi esposa queríamos, con principios. Somos una familia muy unida, donde siempre recuerdo a mi padre, Don Atilio D´Angelo, quien era un hombre muy circunspecto, pero tenía sus cosas muy buenas, y a mis tías, las hermanas de mi madre quienes fueron muy importantes luego de que la misma falleciera. Ejercí la profesión que quise, y formé junto a Chona, una familia unida. Volvería a transitar el mismo camino.

 

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Con el Músico y compositor Yony Rodríguez

De la mano de su padre dio sus primeros pasos en el camino de la música, una profesión que ha sabido cultivar durante toda su vida y que lo ha llevado a seguir luchando por una ley que reconozca un trabajo que tiene el mismo valor que cualquier otra actividad laboral. Yony ha integrado varios grupos musicales de diversos estilos y en la actualidad se desempeña en el área de Cultura de la Intendencia Departamental.

¿En cuál etapa de su vida tuvo en claro su vocación por la música?
-“Es difícil definir en qué etapa de mi vida, me di cuenta que mi vocación era la música, entiendo que ya venía en los genes, para que tengas una idea, tanto mis abuelos Pedro Ferreira y paterno José Rodríguez… fueron músicos, al igual que mi padre “Yoyo” Rodríguez quien además fue compositor, por lo tanto llegué a este mundo inmerso en música… a los nueve , diez años ya acompañaba a mi padre, el viejo tocaba la primera guitarra, cantaba y yo tocaba la segunda guitarra”. El primer docente que tuve fue mi propio padre”.

¿Qué características culturales reunía la época de sus inicios?
-“Estamos hablando de que empecé a empuñar la guitarra, a fines de la década de los 60 y principio de los 70. Fue una época que en Salto había mucha actividad musical y cultural importantes, y en la diversidad de géneros. Estaban las agrupaciones musicales dedicadas a la animación de bailes…en la época se decía música moderna al género de pop, también habían orquestas típica, tropicales. Pero también había un importante movimiento del género musical folclórico… existían números importantes de solistas, dúos y conjuntos, también hubo importantes guitarristas hoy algunos ya no están entre nosotros. Era una época que aún existía la cultura del bar…se decía vamos al Bodegón.
Luego vino la época dura ya conocida… nada buena para los músicos populares, y ahí se marcó más la tendencia por la música de divertimento, grupos musicales amenizadores de bailes populares, fiestas privadas como casamientos, cumpleaños… estos grupos tenían todos los fines de semanas de dos a tres toques por noche… se trabajaba bien con este tipo de agrupaciones musicales”.

¿Por qué eligió la guitarra como instrumento para ejecutar?
-“A la guitarra me la legaron mis abuelos, mi padre, tíos y primos mayores que yo, que también eran ejecutantes”.

¿Cómo influyó su entorno familiar en sus decisiones artísticas?
-“Nací y me desarrollé en una familia que amaba la música. Además de mi padre músico y murguista mi madre era una muy buena vocalista. Por lo tanto siempre conté con el apoyo de mis padres en el tema de la música.- Ellos primeramente me enviaron a estudiar guitarra al Conservatorio Municipal cuando funcionaba en el Ateneo, fui tres años, luego fui a la Academia Barrios del Prof. Ramón Gómez Cruz cuatro años”.

¿Cómo fue su integración a ASDEMYA y qué logros se obtuvieron durante su gestión?
-“La primera vez que integré la directiva de ASDEMYA fue en el año 1984, y fui invitado por el Músico Eddy Lombardo quien fue presidente y el suscrito vicepresidente y ahí estuve por dos años como directivo… Luego no participe más en directiva y continúe dedicado a trabajar como músico hasta la fecha…En el año 2002 más precisamente en el mes de febrero, paso un día de mañana por la vereda de ASDEMYA y sale de la institución el compañero Antonio Nan y me comenta como se encontraba la institución.
En marzo del 2002 se conformó una Comisión Directiva provisoria y comenzamos a trabajar…en menos de un año ya contábamos con casi 90 socios, nos conectamos con lo que quedaba de directiva de FUDEM, Federación Uruguaya de Músicos y a través de ella nos comunicamos con el FONAM. El FONAM fue quien nos dio el primer apoyo para comenzar a arreglar la parte edilicia de la institución, de ahí en más con mucho trabajo y lograr nuevamente la confianza de los músicos, fuimos creciendo en la masa social, y llevando adelante una importante agenda de actividades.
En ASDEMYA cumplí la función de secretario, presidente y vocal el último periodo, estuve en directiva aproximadamente unos diez años.- Ante la tarea que se estaba llevando adelante en la institución, fuimos invitado a participar de la 1era. Asamblea de la Cultura que se llevó a cabo en Paysandú y Minas Dpto. de Lavalleja, también participamos de las Asambleas de la Cultura que se llevó adelante en el año 2005 y anteriormente a esta, participamos del proyecto Cultural Un Solo País”.
Por el trabajo realizado, logramos la confiabilidad de organismos estatales, como de la Intendencia Municipal de Salto, del Ministerio de Transporte de Obras Públicas y otros, quienes apoyaron el proyecto de obra, que instrumentamos en aquellos momentos .- Así mismo llevamos adelantes un proyecto cultural ,que lo denominamos ASDEMYA con Un Salto hacia la Música y la Cultura, con mucho éxito fue desarrollado como cuatro o cinco años consecutivos, también llevamos adelante el proyecto del Carnaval Musical…y para estos proyectos contamos con el apoyo de la Intendencia, el FONAM, AGADU, SUDEI y el comercio local…
Logramos en el periodo que estuve como directivo de ASDEMYA, primero acrecentar la masa social hasta lograr alrededor de 300 socios, mejorar la parte edilicia de nuestra sede, trabajo para los músicos, a través de las asambleas culturales aportar ideas para lograr la ley con que hoy cuentan los artistas, nos integramos al PIT CNT como trabajadores de la Cultura, fuimos uno de los fundadores de las comisión de cultura del PIT CNT Salto y ocupar el cargo de coordinador de la comisión, fundadores del Dpto. de Cultura del PIT CNT Nacional a través de FUDEM, contribuimos a la rehabilitación de asociaciones (UDEMCO –Colonia, AMDEL-Lavalleja) ,creación y fundación de otras asociaciones en el interior como lo son AUDEFLO (Flores),ADEMABU( Bella Unión) , y en la capital a través de FUDEM se contribuyó a Fundar AGREMYARTE.- Así mismo cuando quiere comenzar a funcionar la ley de los artistas, el Ministerio de Trabajo nos reconoce y designa a FUDEM como la 1era. Suplencia ante la Comisión Certificadora de Artistas, en área de la música.-
Y los más importante a nivel personal, es que logramos (en el periodo que tuve responsabilidad como directivo) posicionarlas a ASDEMYA y a FUDEM para que fueran reconocidas a nivel nacional, como una institución gremial de gran porte”.

¿Qué otras organizaciones ha integrado?
-“Integre la directiva FUDEM ocupando los cargos como Tesorero, Secretario Gral., Presidente, y fui Delegado de FUDEM ante GLM (Grupo Latino Americano de Músicos).- Integré la comisión de Carnaval, la comisión de Salto en el proyecto cultural de Un Solo País, la comisión de la organización de la Asamblea de la Cultura realizada en nuestro departamento. En temas de Carnaval fui fundador de COMUS (Coordinadora Murgas de Salto), ASAC (Asociación Salteña de Agrupaciones de Carnaval)
Hoy, continuo siendo socio de ASDEMYA, a través de ella de FUDEM, y de FUDEM a la FIM (Federación Internacional de Músicos), asimismo soy socio de COOPARTE – Y desde hace unos meses integro el equipo de la dirección de cultura de la comuna departamental y en representación de la Dirección de Cultura integro la Comisión de Carnaval”.

Qué lectura hace de la actual ley del músico?
-“No es el ideal que se pretendía, pero es algo, y como se dice en la jerga popular, principio tienen las cosas.- Los dirigentes de hoy, deberán continuar trabajando al respecto, pero primero hacer cumplir lo que hoy tenemos como ley”.

Volviendo a su camino recorrido… qué grupos integró?
“Primeramente con mi padre, luego en el 79 ingresé a un grupo de música moderna, como se denominaba en aquella época – Ilusión-, Sacrificio- Folk Rock, Axis Band- rock,Tropical Barracuda, Jazz Band, Avanzada, Reflexiones -Candombe Beat, Grupo Bell y Afectos. En género de música popular, integré el grupo Zapada, Recuerdos, Firulete Típica, hoy nuevo grupo Sin Fronteras… en géneros de carnaval integré y dirigí la murga Los Presidiarios, integré como músicos el grupo de parodista Los Bluppers. Algo que me quedó gravado fue la experiencia que tuve en la final de murgas del año 1987 y 1988. Nunca más se tuvo tanto público en parque Harriague como esas dos finales, en la final de 1988 se alcanzó a casi doce mil persona, fue algo muy emocionante, recuerdo que cuando baje del escenario la emoción era tal, que no pude contener el llanto, mucho público te esperaba en la puerta te abrazaba, te felicitaba, y te agradecía por lo que presentaba la murga… fueron épocas que las llevare conmigo más allá de mi vida existencial”.

¿Cómo fueron sus vivencias en el Perú y otros países?
-“El ser dirigente de FUDEM me dio la posibilidad de viajar y conocer otros sindicatos de la música, palpar de primera mano sus logros , carencias y conocer de cerca las facetas culturales .Tuve la oportunidad de viajar a México distrito y allí conocí el Sindicato de Músicos de México SUTM, al Sindicato Nacional de Argentina en B. Aires SADEM, al Sindicato de Músicos de PERU en Lima SIMCAP, y el Sindicato de Músicos de Ecuador en Quito y Guayaquil FENARPE.- El salir un poco de nuestro país, me dio otra visión de cómo estamos aquí en nuestro paisito, y no estamos tan lejos de los países que tuve la oportunidad de estar…hay que trabajar, no hay otro secreto en este sentido… y todos por un mismo objetivo”.

¿Qué proyectos tiene aún pendientes?
“En lo personal, continuar ejecutando mi instrumento del alma, tratando de trasmitir los conocimientos adquirido en tantos años de trabajo sindical dentro de la música, a jóvenes interesados en el tema…desde el área que actualmente estoy trabajando en el equipo de cultura, tratar de llevar adelante todo aquello que algún momento plantee en nombre de los artistas, a las distintas administraciones del departamento”.

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Contando varias décadas de vuelo

Tiene 20 mil horas de vuelo, poco más de 60 años como piloto aviador y está cerca de las ocho décadas de vida. En los aviones que ha pilotado trasladó a varios presidentes, ministros, legisladores, intendentes, empresarios y personalidades de distintos países. Si bien la vida le ha dado muchas oportunidades de transitar por otros caminos, eligió quedarse en Salto. Tiene 51 años de casado y se muestra feliz de haber conformado su familia con los que vive en Salto Nuevo, donde estuvo siempre, zona que vio crecer y desarrollarse.
Es del Partido Nacional pero tiene amigos en todos los partidos y muchos, tantos, como anécdotas para contar, de las buenas y de las otras, pero todas son parte de una historia de vida que alcanzan para escribir un libro. Afable, piola, emotivo y frontal, así es Hebert Rattín Tanoni, un salteño que vibró con la aviación desde niño, que sonó con surcar los cielos desde muy temprano y que su trajín lo hizo “ver el techo de su casa” muchas veces sin poder pisarla. Hoy se siente orgulloso cuando vuela con sus nietos y observa cómo ellos ven desde el aire, lo que él a sus edades hubiera querido mirar. Con este aviador nato, nuestra sección semanal.

¿Dónde nació usted?
Frente a la zona de El Chircal, una zona de tambos, fue en el año 1937 en la casa de una partera, o alguien que en aquella época se hacía llamar así. Salía a la ruta para mirar los coches de la Onda y tenía los horarios controlados. Y después me fui a la zona de Nueva Hespérides donde concurrí a la Escuela Nº35, cuando mi padre se mudó donde hoy es la esquina del aeropuerto, ahí ya tenía la intención de andar por los aires.

¿Pero cuándo se le despertó el interés de subirse a un avión?
Mi tío Bautista era uno de los fundadores del Centro de Aviación y estaba entre los primeros 11 pilotos salteños. Yo lo veía volar, veníamos con mi padre a los festivales del centro de aviación de aquella época y para mi era impresionante ver todo, yo me paraba al lado de los aviones con 7 u 8 años y los contemplaba, era toda una novelería. Pero después me fui para al campo con mi padrino, fue antes de volver y dedicarme de lleno a la aviación.

¿Trabajó en el campo?
Me fui a vivir a la estancia La Aurora, con mi tío y padrino Angel Tonna porque quería que trabajara con él. Y a mi no me convencía mucho eso, ellos tenían un tambo moderno allí, pero primero que nada había que madrugar y a la hora que yo me acostaba había que levantarse para trabajar y como extrañaba a mi madre y me surge la oportunidad por mi padre de ponerme a trabajar en el campo de aviación lavando aviones, empujándolos y barriendo los hangares me volví, ya tenía 12 años.

¿Había mucha actividad en ese momento?
Sí había, porque se trabajaba mucho con las estancias, ya que antes no había ni teléfono afuera y había que llevar gente. Se hacía de avión ambulancia, y había un importante movimiento. Hice mecánica de aviación y después el curso para ser piloto, a los 18 años de edad me recibí, mi madre miraba todo esto de reojo. Y así he ido volando y sumando horas. Trabajé mucho como piloto de avión ambulancia y después tuve avión privado. Pude haber ingresado a Pluna porque tuve la oferta, pero no quise, aunque no me arrepiento, no es ninguna asignatura pendiente para mi.

¿Participó de la inundación del 59 como piloto trasladando personas afectadas?
Sí, claro, estuve trabajando como piloto llevando a mucha gente, sobre todo como ambulancia, trasladando enfermos hacia los distintos pueblos, había muchos aviones trabajando y habían mandado a un Mayor de la Fuerza Aérea desde Montevideo para que nos diera instrucciones de cómo hacer las operaciones de vuelo. Pero lo volvimos loco, porque yo tenía 22 años y era rebelde, pero había otros más rebeldes que yo, estaba Omar Varese, Hugo Da Rosa, el “Negro” Azambuja y trabajamos mucho con los inundados, pero lo hicimos a nuestra forma y llevábamos de todo a todos lados. Pero nunca pensé en ese momento que ya pasaron casi 50 años y todavía sigo volando.

Una de las anécdotas más tristes de su vida fue cuando ocurrió la tragedia aérea en la que falleció el Intendente Néstor Minutti ¿qué recuerda de esa instancia?
Yo era blanco de la Lista 4, de Juan Echeverry, y como él no quiso ser candidato a intendente salimos a buscar uno y recalamos en Minutti, que no era político sino arquitecto, y empezaba a trabajar en sus obras en la zona de Calnu, en Bella Unión. Minutti fue candidato y ganó la elección. Después vino el Golpe de Estado y él dijo que si no lo molestaban, él iba a hacer obras y lo dejaron. Esa trágica tarde sucede lo que sucedió…. (lo emociona el recuerdo) y me encuentra al rato buscando entre la oscuridad de un avión retorcido a sobrevivientes. Allí falleció el doctor Gonzaga, yo voy al lugar que estaba todo oscuro y apunto con una linterna y le ilumino la cara a ‘Pitín’ y le digo ‘¿qué haces acá?’, y él me grita: “sacame de acá que no aguanto más”. Y se sentían los gritos del copiloto y de un rabino que me pedía que le alcanzara una valija que tenía allí. Yo no me daba cuenta que Pitín se estaba muriendo, me metí para adentro del avión con Bernabé González, un operador de radio ya fallecido, y me lastimé todo, no había unidad de emergencia ni nada de lo que hay ahora, demoró todo en hacerse. Al rato entró un enfermero y estuvieron como dos horas para sacarlo a Minutti, cuando lo sacaron, él estaba calmado, yo nunca pensé el desenlace que tuvo, al menos no en ese momento.

¿Tuvo otros viajes donde vivió situaciones fuertes?
Sí, hace unos 20 años volamos hacia el norte de Argentina y Paraguay, llegamos hasta el Matto Grosso, donde nos decían que no voláramos porque era muy peligroso y comprobamos que era cierto. Un día estando en Ciudad del Este, aterrizamos el avión y nos llevaron hasta un lugar lejos del lugar de salida, porque bajamos obligadamente pero teníamos que seguir vuelo. Allí me pasaron dos cosas, se me acerca un piloto uruguayo, como vio que el avión era uruguayo y me preguntó a qué nos dedicábamos, entonces yo le dije que era taxi aéreo. Y él me dijo que volaba aviones para traficantes de armas, drogas y de todo un poco, creo que quería saber si éramos competencia o algo así. Y después fuimos a hacer el papeleo y nos demoraban mucho, nos tenían a las vueltas y por allá le pregunto al funcionario paraguayo por un militar que yo conocía, le dije que no me acordaba el nombre pero que habíamos sido muy amigos y que nos habíamos conocido en Uruguay. Cuando reconocí el nombre, el funcionario enseguida me entregó la carpeta con todo el papeleo a medio hacer y me dijo que nos fuéramos que no me hacían perder más tiempo, y encima se disculparon. Y hay un montón de cosas más, como al llegar a una ciudad brasileña en las inmediaciones con la Triple Frontera por ahí, me dijeron que preguntara por un mecánico uruguayo que trabajaba allí para no tener problemas. Y entonces yo aterricé en esa ciudad y fui por los hangares preguntando por ese hombre, allá uno de los que estaba reparando un avión me dijo muy parco él, que no lo conocía al que yo buscaba. Seguí buscando y al no tener éxito me fui, cuando me iba el sujeto parco me chista y me llama, me dice: “a ese que usted busca lo mataron hace tres días, fue por un tema de drogas”. Ahí te das cuenta que también en este rubro hay de todo.

Siempre se les adjudica a los pilotos ser testigos de OVNIS, ¿le tocó alguna vez ver algo raro en el cielo?
Una sola vez pero hace muchos años, yo venía llegando a Artigas y encima de mi y muy lejos divisé un objeto, romboide y de colores, que estaba inmóvil, pero además mucho más alto que yo. Entonces comunico a la Torre de Control lo que estaba viendo y ellos me dicen que lo veían también y que hacía rato estaba ahí. Pero al rato desapareció, nunca supe de qué se trataba. Después vino un oficial de la Fuerza Aérea de esos que se encargan de investigar el fenómeno OVNI y me entrevistó para saber qué era lo que había visto. Aunque no vi más que eso y fue la única vez que me pasó.

¿Si hace un análisis de lo que ha vivido está conforme?
Sí muy conforme, soy feliz con lo que hice, tuve muchos amigos, muchas experiencias, tengo mil aventuras vividas, anécdotas de todo tipo y pude hacer lo que siempre quise que fue volar. Soy una persona común que hizo lo que le gustaba, tuve la chance y aún la tengo de volar que es lo que más quiero. No sé si cambié, espero que no, tampoco sé si me la creí, espero no haberlo hecho y creo que no, pero fui muy afortunado de todo, de tener a mi familia, a mi compañera de toda la vida, a mis hijas, y a mis nietos. Eso es lo más importante.

¿Si tuviera que volver a vivir haría lo mismo?
Sin dudas, haría lo mismo, me gustaría tener más tiempo porque la aviación ha cambiado mucho y ha mejorado, pero estoy orgulloso de tener 60 años y medio de piloto, porque eso habla de que pude hacer lo que siempre soñé y eso no se paga con nada.

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El orgullo que sus alumnos aún la recuerden con cariño

Su madre la llamó Lira Esther, pero es conocida por todos como “Lithé” Avellanal, “incluso yo me conozco como Lithé”, dijo entre risas al iniciarse la entrevista. Va a cumplir 86 años y goza de gran lucidez y simpatía por la vida, manteniendo vivo el amor por la lectura, que la atrapó desde niña cuando con tan solo 7 años se trepaba a un árbol de su casa a leer su libro favorito “Botón Tolón”. 9 5 16 005
Vivió desde niña en la casa de sus abuelos, en Artigas 1047, junto a sus padres, su tía y su marido José Bourdin, y luego que la vida se los fue quitando, se refugió en sus hijos, sus nietos y bisnietos, con quienes hoy mantiene los lazos familiares más fuertes.
Lithé es una mujer autodidacta, que llegó a la docencia impulsada por el profesor Luis Alberto Thevenet, a quien considera su “padre en la docencia”, recordándolo con gran cariño por haberla introducido en un mundo que amó y desarrolló con pasión, como lo es la literatura. Hoy, recuerda con regocijo sus primeras clases y cuenta sobre el encuentro con quienes fueron sus alumnos que día a día le ofrecen gestos de cariño cuando la ven.

¿Cómo fue su infancia y su incursión en la docencia?
“Fui prácticamente hija única, porque era la única mujer y la más chica de todos mis primos, yo tenía 11 años cuando nació mi hermano, que lamentablemente falleció después. Papito, era mecánico dentista, trabajó desde los 14 años. Mi madre era ama de casa y ayudó mucho a mi padre cuando él se enfermó y terminó ella con su oficio hasta que se hizo viejita. Mi infancia fue muy feliz porque tuve gente que me mimó mucho, era la nena de la familia. Cuando terminé el bachillerato ayudaba al profesor Luis Alberto Thevenet, quien fue el padre de mi docencia, me prestaba libros, me orientaba y me inclinó aún más por las letras, que ya me gustaban desde chica. Cuando salí del preparatorio hice una suplencia de tres grupos del profesor Varela y desde ahí nunca dejé de dar clases. Yo fui completamente autodidacta en mi docencia, dirigida y ayudada por Luis Alberto”.

¿Recuerda sus primeras clases?
“Mi primer grupo era el tercero A y me acuerdo como si fuera hoy. Mis alumnos en ese entones tenían muy poca diferencia de edad conmigo, yo tenía 23 años y ellos entre 15 o 16 años. Me acuerdo muy bien de Daniel García da Rosa, el “gordo” Chouhy como le llamábamos con cariño y Galliazzi, porque cuando había un poquito de revuelo en la clase, ellos que se sentaban en el primer banco se daban vuelta y decían ¡cállense la boca!, tenían más autoridad que yo. Pero gracias a Dios me fui del liceo invicta, porque nunca tuve problema de conducta con ninguno. Al contrario, me siento muy orgullosa cuando me encuentro con muchachos y muchachas en la calle que me dicen ¡hola profesora!, y se acuerdan de mi. Me recuerdan con cariño y eso me llena de alegría porque pienso que les llegué muy bien. Me pasa una cosa muy curiosa, yo estoy en el coro de la Uni 3 y el profesor José Pedro Huvatt, fue alumno mío y cuando me ve me dice ¡se acuerda de Don Quijote! (risas)”.

¿Antes se enseñaba diferente?
“Teníamos un programa muy completo y lindo, que llevaba desde literatura griega hasta literatura moderna, era muy completo y variado. Se lo llevaba cronológicamente y los chicos terminaban sabiendo de todas las épocas, llevaban un orden que ahora no se sigue. Mis nietos a veces me consultan cosas y yo les digo ¿no puede ser qué no sepas lo que pasó? Un día, mi nieta me empezó a hablar del modernismo y yo le dije ¡para eso tenés que saber las corrientes que lo originaron! y de eso no sabía nada, no le habían enseñado y en eso no estoy de acuerdo”.

¿Qué pasa con la lectura hoy en día?
“Ahora no leen y eso es terrible. No estoy contra lo moderno y las computadoras, me parece bien que recurran a eso para consultar, pero ahora se lo dan todo cocinado. Supongamos que tengan el capítulo tal de El Quijote, ellos no van al texto a leer, van a la computadora y sacan solo lo que necesitan y pasan por alto todo lo demás y como tienen todo a la mano eso anula su imaginación. Aparece muy segmentado todo y leer es fundamental para mantener fresca la cabeza”.

¿Siempre tuvo esa misma pasión por la lectura?
“Sí, a mi me encanta leer, cuando yo era pequeña y me iba de vacaciones a la estancia de un tío, tenía un arbolito que era mío y me subía a él con un libro que se llamaba Botón Tolón. Me lo leía de principio a fin y desde entonces continué leyendo siempre hasta hoy. Puede ser que ese gusto por la lectura sea un poco innato o por genética, porque la familia Avellanal ha sido muy lectora y mis hijos han sido lectores también”.

¿Cómo fue su vida junto a Luis Bourdin?
“Yo lo vi parado en la puerta del cine Metropol y eso fue amor a primera vista, por lo menos para mi. Cuando lo vi me dije, con ese hombre me voy a casar. Yo tenía 15 años en ese momento y él era 5 años mayor. Nos conocimos y empezamos a salir. El trabajaba en la barraca Americana (zona portuaria) y me hacía la pasadita en ómnibus, a las 12 menos 20 pasaba por casa y yo lo esperaba en la puerta, entonces él me tiraba billetitos. Salíamos mucho, íbamos a la Vía Blanca, a tomar un helado, al Sorocabana a tomar un café. Siempre acompañada. Después pasamos a hablar en el zaguán como se solía hacer, hasta que formalmente tuvo que pedirle a papito mi mano. Mi padre era sumamente celoso, no sé lo que le dijo ese día, porque a mi me hicieron salir para afuera del escritorio, pero se acordó que me visitaría lunes, miércoles y viernes; pero yo hacía trampa, porque los martes y jueves cuando tenía clases de inglés en el Anglo, él me esperaba sentado en la vereda para vernos un ratito. Hasta que al final se hizo de la familia, simpatizó mucho con mi madre y me acompañó y ayudó mucho con mi padre cuando estuvo enfermo. Mi padre que era tremendamente celoso en un principio después lo tuvo como hijo. Estuvimos 8 años de novio y 43 años casados. Nos casamos el 10 de abril de 1954 y ahí nacen mis tres hijos, Ricardo, Gustavo y Mauricio, tengo 6 nietos y varios bisnietos”.

¿Vivieron un tiempo en Corrientes (Argentina)?
“Cuando mi marido terminó el trabajo en la represa de Salto Grande se fue a trabajar a la represa de Yacyretá en Corrientes (Argentina). Entonces inicié mi jubilación para irme con él. En ese lugar vivimos 3 años, a mi me gustó mucho, pero mi marido nunca se adaptó. Allí, desarrollamos una amistad con Sheila Jack, a quien conocía desde antes pero allí afianzamos aún más la amistad y hoy continuamos ese contacto. En ese sentido, fueron momentos muy lindos, ella fue mi sostén, mi amiga íntima, íbamos con Luis a mirar televisión en su casa, jugábamos Scrabble, la pasábamos muy bien”.

¿Participó en la Comisión Honoraria de Cultura?
“Sí, fui miembro durante mucho tiempo de la Comisión Honoraria Municipal de Cultura, cuando Campos (Nery “Toto”) era presidente. Yo me encargaba de la parte literaria”.

¿También trabajó junto a la Dra. Jacinta Balbela de Delgue?
“Sí, porque trabajé 20 años en el Poder Judicial, entré por concurso y trabajé junto a la Dra. Jacinta Balbela de Delgue, (magistrada uruguaya y ministra de la Suprema Corte de Justicia entre 1985 y 1989). Era una mujer maravillosa, que además de tener una gran sabiduría era una belleza de mujer como persona, con ella compartí muchos años y tengo muy buenos recuerdos”.

¿Cómo analiza su vida?
“Mi vida fue como la vida de toda la gente, con problemas, con alegrías, con altibajos, pero siempre haciendo lo que me gustaba, la lectura y la música. Hoy me dedico a hacer lo que me gusta, leer lo que se me da la gana.
Me gusta mucho García Márquez, Jorge Amado y muchos más”.

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De los maestros carpinteros, que marcaron una época

Juan José Sanguinetti es uno de los carpinteros, mueblero, más reconocidos de la ciudad; tras su jubilación del noble oficio, su hijo mayor, Juan Pablo, tomó las riendas de su taller, continuando un legado que comenzó con su abuelo, y que ha marcado la vida de la familia. En tiempos en que parecen haber desaparecido aquellas labores que marcaron épocas; el también maestro, docente de carpintería durante años en la UTU, aspira a que el arte de la carpintería y demás oficios, no sean dejados de lado, prestándose a las tecnicaturas, la importancia que tienen. Conocedor de los nuevos tiempos que se viven a los que considera de “inmediatez”, sostuvo que aún pueden realizarse obras como las de antaño, dependiendo siempre de la demanda y del deseo de pagar el alto costo que tienen.
Padre de siete hijos, reconoce en la carpintería, su vocación que le permitió fundar y sostener a su familia.

¿Cómo y cuando surge su vocación por la carpintería?
Mi padre era carpintero, y yo desde los 6 o 7 años andaba agarrando las herramientas de él, quien era muy celoso de las mismas, y mis primeras obras fueron los trompos para jugar; hice un curso en la UTU, aunque ya tenía el dominio de las herramientas, y después a los 20 años me fui a Montevideo a estudiar, pero mis posibilidades eran trabajar de día y estudiar de noche, por lo cual, al otro día que llegué, comencé a trabajar en lo que sabía que era carpintería en un lugar que no me gustaba mucho, por lo que empecé a agrandar el radio de búsqueda, y cuando veía algún taller interesante donde creía que podía aprender algo, entraba; a veces me decían que no precisaban gente y otras no. Esos fueron mis primeros pasos.

¿En aquel entonces la carpintería era una profesión que permitía sostener a una familia con su labor?
Bueno, le puedo contar de algunos años que estuve en Montevideo, porque luego me vine a Salto y empecé a trabajar en la UTU como docente. En general, los oficios en nuestra sociedad, siempre estuvieron en segundo plano; es como el caso de la enseñanza técnica, que parecería que recién en los últimos años se le está dando un poco más de importancia frente a secundaria. Muchas veces, y ojalá que no esté ocurriendo hoy, en la misma escuela se le decía al alumno con alguna dificultad, vos anda a la UTU. Entonces, no era muy fácil. Le repito, yo trabajé la mayor parte como docente, sin dejar de lado el taller.

¿Se considera a la carpintería tradicional como un viejo oficio en extinción?
Cuando se refiere a los viejos oficios, creo que hace 50 años o más que vienen desapareciendo, y ya en esa época se hablaba de que eran viejos oficios; yo tengo un concepto particular, por ejemplo, hoy se recurre al zapatero remendón como le decíamos antes, sin desmerecer la profesión; no, porque ya no existen más, cuando antes íbamos a uno o a otro dependiendo de los requerimientos, ya que uno se dedicaba más a algo que otro, y había uno por barrio; y por qué no existen más, porque los bienes de producción que hoy utilizamos, como la sociedad y sus preferencias y necesidades han cambiado.

¿Se ha perdido la calidad en el mobiliario?
Dentro de la gama de muebles u otros objetos hay distintas calidades, y tal vez en otras épocas en las clases modestas, los mismos no guardaban la vestimenta en un ropero y sí en un baúl porque un mueble así no estaba a su alcance; aquellos muebles de madera de roble y de porte, estaban al alcance de las clases pudientes, no de todos; y hoy me parece que hay una gama de productos, que tratan de abarcar a todos los segmentos del mercado, lo que está bien.
Estamos de acuerdo, eso sí, que quizás se ha perdido un poco la parte estética y la durabilidad, ya que hoy se produce no para que las cosas duren 10 años, sino para que duren 1 o un poco más.

¿La nueva metodología en la construcción de éste tipo de artículos, golpea al campo laboral de dichos oficios?
La visión que tengo al respecto es que, si hoy en día se necesita un mueble determinado, una reja de hierro forjado, o una pieza decorativa como una alhaja, encontrar a gente que trabaje en eso, se encuentra, sucede que el mercado se ha achicado porque la demanda es mucho menor, lo que lleva a que no se encuentren tantos trabajadores en esas ramas. Sin embargo vemos que en una cuadra hay varios comercios que venden celulares, ¿por qué será?, porque la gente lo requiere y desea consumir eso.

¿Se busca lo simple antes que lo elaborado y perdurable?
Le pongo un ejemplo: en la década del 50, si mal no recuerdo, se hizo el murallón desde el puerto hasta el final de la playa Las Cavas, en esos años la Intendencia no tenía retro excavadora, no había camiones, tenía transporte tirados por mulas, y el trabajo era a pala y pico, y lo hicieron, y durante 50 años prácticamente, no necesitó que se le hiciera mantenimiento.

¿Entiende esa clase de oficio como una vocación artística, más que como un trabajo?
Las dos cosas; necesidad de dinero siempre hubo, la gente tiene necesidad de vestirse, comer, y normalmente se trabajaba y trabaja por el dinero; ahora, que hubiera más celo porque su trabajo se distinguiera, también. Cualquiera que haga su trabajo con gusto, tratará de hacerlo lo mejor posible. Yo comencé con mi padre, y mirando en la vidrieras los estilos para poder copiarlos, siempre observando como manejaba el oficio, y así aprendí.

La buena carpintería, ¿es cara hoy en día?
Todo tiene su costo; si bien estoy jubilado, mi hijo continúa con el taller y hablamos siempre sobre el tema, y veo que el tema sigue siendo el mismo, el económico, sumado las variantes que han ocurrido en la sociedad respecto a las preferencias, como lo dijimos. Hoy podemos decir que como accedemos a muchas más cosas, los materiales utilizados no son como aquellos materiales nobles, que no están al alcance de toda la sociedad por lo caro que son, por lo cual a menor demanda, menos conveniencia en comenzar a fabricarlos, y algunos materiales no vale la pena repararlos pues ya culminaron su vida útil. Un cristalero de roble o de pitiribí, hacer se pueden hacer, hay que pagarlos; materiales nobles aún se consiguen; artesanos, también.

Como ex docente, ¿considera un error que no se le de la importancia merecida a las profesiones de las que hablamos?
Indudablemente, porque si hoy se requiere un técnico de buena calidad, con buena formación, hay que darle buena formación, buscársela. Para mí, tal vez el término de que han desaparecido es erróneo, para mí han desaparecido un poco la demanda, por los costos, lo repetimos; también decimos que hoy no vamos a encontrar a alguien que haga una rueda de carruaje, cosa común en la década del 60 cuando comencé, porque ya no se usan, desapareció, lo que no significa que no se pueda hacer. Muchas veces llevan a reparar algunas piezas que requieren reparación, pero la misma es más costosa que si compraran una nueva; a mi personalmente no es que me disgusta hacer reparaciones, lo que me gusta más es reparar algo que valga la pena hacerlo.

Hijo y padre de carpinteros, uno de sus hijos continúa con su taller, ¿siente orgullo en que haya seguido sus mismos pasos?
Más que orgulloso, desearía que él se sintiera realizado. No porque yo hubiese aprendido ese oficio y haber vivido de él parte de mi vida, sino que se sienta realizado en la profesión que eligió. Tengo siete hijos, y Pablo, es el mayor de los varones, quien no tuvo su vocación forzosamente, sino que la eligió el.

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Para el logro personal es necesario romper esquemas

Funcionario Adjunto de la Secretaría de Género y Generaciones de la Intendencia de Salto. “Es nuestra tarea como actores políticos de turno hacer tanto como esté a nuestro alcance para mejorar la realidad de quienes nos rodean”. Ramiro Ferreira Suárez tiene 23 años y es Funcionario Adjunto de la Secretaría de Género y Generaciones de la Intendencia Departamental de Salto.
Creció en el barrio Cerro, en Silvestre Blanco al 5, “un barrio dispar pero muy unido y con vecinos y vecinas humildes y atentos”.
Ramiro tiene muy gratos recuerdos de esa etapa. Concurrió a la Escuela N.3 José Pedro Varela y su padre Carlos

Hoy Ramiro Ferreira Suárez

Hoy Ramiro Ferreira Suárez

Ferreira, era maestro en esa escuela y lo fue hasta su lamentable deceso en 2001, cuando él contaba con apenas 9 años. Ramiro fue construyendo su forma de ver y de pensar y sostiene que para el logro personal de cada uno es necesario romper esquemas, sin dejar que nada nos limite.

¿Cómo recuerda su etapa de formación escolar?
Por lo demás, en lo que a mi educación formal respecta, nunca fui un niño muy aplicado ni disciplinado, probablemente, además, porque mis educadoras aspiraban a niños que permanecieran sentados y en silencio durante horas respondiendo solo a lo que se les preguntaba. Digamos que fue un paso desafiante e interesante con altibajos que hacia el final de los 6 años de primaria, encontraron su cauce en un entendimiento entre los educadores, de manera que pude expresarme de forma genuina en un marco grato. Asumo, que como casi todo, fue una cuestión de proceso”.
Luego ya de haber emprendido la etapa secundaria. ¿Cuál fue la opción que eligió?
-“La secundaria para mí fue lo que podríamos denominar como un viaje de arena gruesa. A principios de los 2000 el bullying y la violencia interna a la institución era asumido por los adultos responsables como una cuestión natural de relacionamiento de las juventudes en las que no debía haber mayor intromisión, recuerdo tribunales de disciplina que cuestionaban a fondo qué había hecho yo para recibir algún golpe o alguna forma de acoso en lugar de garantizarme el poder educarme en paz. Lo mismo sucedió con varios de quienes reuníamos diversas formas de discriminación: orientación sexual, apariencia, forma de hablar, tener interés en el estudio, en fin. La realidad es qué, afortunadamente y gracias a tener un entorno familiar y social ameno, pude hacer de la inseguridad mi fuerza y de esa manera enfrentar el enorme mundo por mí mismo”.
¿Su familia contribuyó a la reafirmación de su naturaleza resiliente para enfrentar la situación?
-“Indudablemente, el solo cuidado y atención, el cambio de institución para finalizar el bachillerato en el Liceo 2 Antonio Grompone, institución tan querida y arraigada fuertemente en mi familia y en la comunidad de la zona, fue determinante en esta situación, no imagino cómo haber procedido sin esas herramientas. Tras finalizar la secundaria en 2009, como la mayoría de los y las jóvenes decidí tomar un año experimental o sabático, un año para una desintoxicación institucional tras 12 años ininterrumpidos de educación formal, es en ese mismo año, 2010 que el Partido Socialista, Partido al que pertenecieran mis abuelos y mis padres, resolvió designarme como Secretario de la banca del edil Rodolfo Urrutia, quien había resultado electo edil tras la elección que tan lamentablemente perdiera el FA y cuyo resultado aún hoy pesa profundamente para toda la sociedad salteña.
¿Cómo fue el comienzo de su carrera política?
-“Permanecí cinco años trabajando al lado de Rodolfo Urrutia, un maestro del magisterio y de la vida, un verdadero señor y un socialista de ley, junto a otros compañeros y compañeras sumamente valiosos. Iniciamos refundando lo que fuera la Juventud Socialista de Salto, entre 2010 y 2012 la brigada Salto de la JSU fue una de las más numerosas y activas, al punto de ser consagrada como Mejor Brigada en las Tolderías 2012, campamento nacional de la JSU. A partir de esta labor, la toma de contactos y la formación viene sola, si se la sabe aprovechar.
Fuimos protagonistas del proceso del matrimonio igualitario, regulación y control del cannabis e interrupción voluntaria del embarazo: hitos en la historia nacional del movimiento social y primeros pasos para futuras conquistas.
Existen muchos ciudadanos descreídos de la política. ¿Cuál es su lectura al respecto?
– “Tienen sus claros motivos, parte de las tesis del socialismo uruguayo hace referencia a la visión que tenemos sobre este proceso: apuntamos a la profundización de la democracia en la sociedad. El empoderamiento de la población radica en la toma de conciencia real sobre el papel de cada uno en su realidad social. Esto no quiere decir que todos deban ser militantes sociales, activistas o militantes políticos, aunque nuestra sociedad esté sanamente politizada respecto a otros colectivos poblacionales de la región, hace referencia a la transformación participativa y real del entendimiento de ser parte de un todo.
¿De qué forma se puede revertir ese concepto?
-“Todos tenemos algo que nos caracteriza, todos hacemos algo o tenemos interés en algo. El inicio de toda colectividad radica en encontrar lo que les une y agruparse para cultivarlo. El arte, la política, el deporte, la religión, las grandes formas colectivizadoras de la humanidad. No todos vamos a ser los mejores oradores o los mejores candidatos, es en esa búsqueda, a mi entender banal, que vemos como la política se desvirtúa. Hace algunos años escuché a un joven político señalar que estaba militando en su Partido porque de esa manera podía conseguir cosas que de otras maneras no, lo cual me pareció nefasto.
¿Qué particularidades tiene su labor actual?
-“Terminado el período 2010-2015 que encuentra al FA en Salto con un holgado triunfo en las elecciones de octubre y noviembre y con uno un tanto más estrecho en mayo pero triunfo al fin, el Partido Socialista no renueva banca en la Junta Departamental por primera vez en muchos años y llegaba el momento de tomar acciones y hacer planes. Entonces otra de esas personas que uno conoce en esta vida y que se las guarda en el corazón para siempre, María De Los Ángeles Machado…una madre prestada, me propuso integrar el equipo de la Secretaría de Género y Generaciones, flamante espacio de gestión del recientemente asumido gobierno del FA, de la cual se encontrara al frente, a cargo de la Coordinación de Políticas en Diversidad Sexual. Durante los cinco años anteriores tuvimos varios hitos en campañas con los colectivos y Kake estuvo presente en cada uno de ellos desde su labor en la gestión pública.
8¿Cómo se ha proyectado la actividad para este año?
-“Este tema en general es sumamente discutido, hace falta mucha más justificación teórico práctica para dar contenido y lograr entender su importancia que sobre cualquier otro tema. Es decir, debemos ser más serios que la mayoría, para que nos tomen en serio. Es como la violencia de género, todo es normal hasta que le arrancan la vida a golpes a una nueva víctima. Esto, lejos de detenernos, nos motiva. Siempre he señalado que la realidad social nos obliga a las personas LGBT (Lesbianas, Gay, Bisexuales y Trasnsexuales) a ser tan aptos y capaces como los heterosexuales para lograr los mismos objetivos. Este año arrancamos con una planificación más ordenada, con objetivos concretos y medios para alcanzarlos. Hemos tenido una excelente articulación de instituciones que comienzan a interesarse en el tema como la Inspección Departamental de Secundaria, actores fundamentales para llegar a la sociedad de manera real para lograr transformaciones, lo cual es nuestro objetivo último en todos los escenarios. Pienso en lo que compartí sobre la secundaria y lo que hubiera dado por haber tenido un taller sobre diversidad en el aula. Estamos con todas las pilas para este año y ponerle cabeza y trabajo hace que todo cobre un sentido a futuro, de manera de darle significado real a la frase «cambiemos el mundo» que adoptara el MIDES en su campaña contra la violencia a jóvenes LGBT. No podemos determinar cuánto vamos a lograr o cuantas personas dejarán de discriminar o cuantas de sufrir discriminación, pero sabemos por dónde empezar. Y lo haremos.
¿Cómo se siente a nivel personal en estos momentos?
-“Sumamente gratificado. Poder articular políticas reales, poder transmitir mensajes y ver como motivan a cambiar realidades no tiene precio. Es un desafío permanente, lo que hace que la monotonía de la vida quede relegada a un plano inexistente y la mente esté permanentemente creando. Lo que más me enriquece han sido los equipos que hemos sido capaces de conformar, con los queridos compañeros y compañeras de los colectivos LGBT y los movimientos sociales, con los actores institucionales, con los compañeros municipales, con los docentes y la sociedad que se arrima. No hay gratificación superior.
¿Qué reflexión desea compartir con la comunidad general y sobre todo con los jóvenes?
-“Busquen, pregunten… rebélense… constrúyanse…. No crean lo que les dicen ni crean en quien les dice lo contrario de lo que le dijeron: encuentren su verdad, construyan su realidad y siempre hagan el bien. Hay que romper con todos todos los esquemas y que nada nos limite, nada cambia si no empezamos por algo. Ninguno de los grandes personajes de la historia se consagró como tal esperando algo que cayera del cielo, ellos y ellas actuaron, protagonicen su historia y haz historia con ella. Como dice Kase: Aprende del que sabe, enseña lo aprendido a tu hermano. Mantente positivo… haz del mundo un sitio más humano.

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Joven cantautor y flamante abogado

“Si tuviera que volver a nacer elegiría nuevamente estudiar  Derecho”, Christian Marcelo Bernaola Maciel (24) es un joven cantautor conocido en nuestro medio y recientemente ha logrado dar un paso significativo, logrando el título de abogado, otro logro que sin dudas le ha sumado una gran satisfacción, tanto a él como a su entorno familiar. “La historia entre la música y yo comienza desde que tengo memoria. Desde mis más tiernos años supe mostrarle a mi familia esa pasión, ese deseo que me produce cada nota musical que llega a mí. Es más, mis padres dicen que aprendí antes a cantar que a hablar, ya que tarareaba a media lengua todo el día cuando apenas tenía unos años de vida. Luego ya un poquito más grande, pero aun concurría yo al Jardín de Infantes Nª103, así que debía tener unos cuatro o cinco años, agarraba una vieja guitarra criolla de mi papá, la cual había sido regalada por mi abuela paterna a la edad de 15 años de mi padre”. Paralelamente a su camino artístico, fue forjando su carrera de Derecho, inspirado en las clases de un docente que recibiera en su época de estudiante de Secundaria.

1- Algunas vivencias que recuerde y desee compartir en este momento…
-“Anécdotas se me vienen un montón a la cabeza como por ejemplo las veces que me han retado en el jardín cuando aprovechaba cualquier descuido de la maestra para levantar la tapa del piano y tocar sus teclas.
Sentía y siento una gran fascinación por esa gran caja musical de madera. Creo que ese entusiasmo nunca lo perdí y es por eso que estudie el profesorado de piano y hoy soy profesor de dicho instrumento. Otra anécdota de mi niñez se me viene a la mente cuando estando en clase de canto, la cual consistía en que una profesora de canto y pianista (concurría a la Escuela No.5) y nos enseñaba canciones una vez a la semana, escuchó mi voz entre las demás voces de mis compañeros y me invitó a formar parte del Coro Departamental de Niños, más comúnmente denominado como el Coro de la Escuela de Música.
Acepté encantadísimo esa invitación, estando yo en 4º de la escuela. Al poco tiempo fui elegido por la directora del coro como solista. Fue un gran orgullo y responsabilidad, ya que estaba representando al departamento junto a los demás compañeros de coro. Tengo grandes recuerdos de esos años”.
2- ¿De qué manera influyó su entorno familiar en tus posteriores decisiones artísticas?
-“Siempre de una manera muy positiva. Nada sería posible sin ellos, son parte de mi pasado, mi presente y mi futuro hasta donde Dios lo decida. Y dentro del mundo de la música ellos fueron siempre mi primeras influencias: ya sea por el lado de mamá y su gran gusto para con la música y la danza, y es a ella a quien le debo gran parte de mi desenvolvimiento arriba de un escenario, ya que desde chico me aconsejaba como bailar en un escenario y animar al público; o por el lado de papá el cual influenció en mi ese gusto por la poesía y la música. De escucharlo cantar en mi casa, como toda persona, fue que nacen las primeras canciones que recuerdo. Siendo niño mis padres me cantaban canciones infantiles y leían muchos cuentos, pienso que eso me influencio al 100% en mi creatividad y gusto por lo artístico”.
3- ¿En qué momento de su vida supo que la música era parte de su esencia?
-“Desde siempre, desde que tengo memoria. Jamás pude disimular ese gusto por la música en todas sus áreas, ya sea en el canto como en el instrumento musical así como en el baile. He estado en escenarios ininterrumpidamente desde los 8 años hasta la fecha, lo que da un número de 16 años estando en contacto con la música, el público y el escenario.
No me imagino a mi mismo sin cantar, sin componer canciones… en fin… no me imagino sin la música.
4-En el terreno profesional; ¿Cómo se dio su decisión por la formación en Derecho?
-“Siempre tuve claro que mi orientación iba por el lado de las humanidades. Soy apasionado por la Historia, la Literatura y la Filosofía, gustos intelectuales que comparto con papá. Cuando llegué a 6º de Bachillerato me inclinaba por estudiar Psicología. Pero durante el transcurso de ese año tuve un gran profesor de Derecho, el Dr Héctor Ferreira, el cual transmitía una gran pasión por la asignatura y sus clases no tenían desperdicio, de manera que me enamoré del Derecho y creo que fue la mejor elección que hice dentro de mi formación.
Si tuviera que volver a nacer elegiría estudiar nuevamente Derecho, abogacía. La verdad que disfruté cada año, cada materia en Facultad de Derecho de la Regional Norte. Han sido hermosos estos últimos 6 años de mi vida concurriendo casi que diariamente a la Regional, no habiéndome atrasado ni perdido ningún año y obteniendo el titulo en los 6 años que dura la carrera. Ahora que tengo mi título de abogado seré siempre un eterno agradecido a la educación pública uruguaya”.
5- En tu vida de relación ¿Qué cuestiones pueden ser negociables y qué no?
-“Tengo firmes valores en los cuales soy intransigente, no son negociables. La honestidad, la verdad, el interés común, la justicia, el respeto entre otros valores personales que cultivo no son negociables. Pienso que un ser humano se debe a sus principios, y que aquellos que carecen de valores son de las personas más peligrosas y dañinas”.
6-Ante determinadas situaciones: ¿Actúa por impulso o de forma reflexiva?
-“Usualmente suelo ser reflexivo. Trato de tener siempre presente aquello de que tenemos dos oídos y una boca, para que escuchemos el doble de lo que hablamos. De manera de que trato de analizar cada paso y prever sus consecuencias. Aunque no siempre en toda situación es fácil ser racional. Hay veces que donde manda el corazón no manda la razón”.
7- ¿Cómo fue esa recta final hasta el logro del título?
-“Fue un camino arduo, con muchos sacrificios, pero siempre con un objetivo en mente: el título. Gracias a Dios, he tenido siempre buenos compañeros de generación, compañeros de estudios, con los cuales estudiábamos y nos dábamos impulsos para seguir, ya que estábamos más cerca del final que del principio.
Fue un año muy lindo, ya que fui parte del Consultorio Jurídico de la Facultad de Derecho; una de las materias más ricas en experiencia, donde te llevas un montón de conocimiento práctico y sentimos que le podemos devolver a la sociedad un poco de lo tanto que nos brinda al permitirnos tener una educación gratuita y de alta calidad. Tengo siempre presente que los obreros que nunca pudieron ir a una universidad son también quienes hoy con su trabajo nos permiten esta educación pública y gratuita”.
8-¿Qué le deja y le ha dejado el escenario?
-“Lo mejor. Es realmente mi lugar en el mundo. Cada escenario para mí es un universo en sí mismo. Ninguno es igual al otro, es algo muy dinámico, cambiante. Lograr esa conexión con el público, sentir esa energía positiva que te rodea con cada aplauso.
En cada escenario soy feliz. He estado en varias situaciones: ya sea desde escenarios muy humildes pero muy cálidos…en algunas escuelas rurales donde voy a colaborar con mi show, hasta una Plaza Artigas repleta de gente o un Parque Harriague en similares condiciones u otros escenarios de otros departamentos del país en los cuales he estado.. El show siempre va a ser el mismo. Siempre procuro que tenga la misma calidad, por que toda persona es valiosa, y la música no distingue sexo, ni clase social, ni cantidades de gente. El público siempre merece el mayor de los respetos”.
9-¿Cómo siguen de aquí en más sus proyectos de vida?
-“Seguir creciendo y aprendiendo de todos y todas. Uno nunca para de aprender.
Tal vez en lo académico dejé de ser un estudiante pero deberé ser un estudioso, ya que siempre hay que actualizarse y más aun en el mundo del Derecho que todo es tan cambiante.
Y respecto a la música se viene un proyecto grande y muy interesante para la segunda mitad del año, en el cual tengo puesta todas mis expectativas. Esperemos poder seguir contando con el apoyo de la gente que siempre me alienta y gusta de mi música”.
10- ¿Cuál desde su experiencia es la clave del éxito?
-“Se me vienen a la mente dos frases que procuro tener siempre presente: A Dios rogando y con el mazo dando y lo que una vez dijo Thomas Edison:Para el éxito se precisa un 1% de inspiración y un 99 % de transpiración. Pienso que el éxito es el resultado del trabajo duro, de la perseverancia, del tener objetivos a corto y mediano plazo. Es algo subjetivo… cada persona puede diferir de lo que es exitoso o no… pero de ultima es el paso del tiempo y el estar en paz con nuestro sueños lo que consagrarán la realización personal”.

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Apostando al país de los emprendedores

Con Noel Alejandro Méndez Malaquina y la fábrica de dulces

“Este debe ser un país de pequeños emprendedores, esa debe ser la gran apuesta, porque así se levantó Italia de la Segunda Guerra, creo que si todos empujamos un poco podemos generar cosas muy positivas, lo que pasa es que el uruguayo es difícil para eso”, así resumió su manera de pensar Noel Alejandro Méndez Malaquina, un salteño que conoce y quiere a su ciudad, que piensa en grande y que desde hace un tiempo tiene el placer de combinar sus dos noelpasiones, el comercio y la cocina. Formado en lechería, su padre era tambero y su madre maestra rural. Comenzó vendiendo sus productos, los dulces y mermeladas Celinda, puerta a puerta. Hoy tiene un local comercial propio en la zona de Daymán el cual es referencia para los visitantes del lugar y ha dado sus primeros pasos para expandirse. Vivió en Colombia y España.
Tiene una hija de la que está orgulloso y feliz porque lo acompaña, y comparte el negocio con su madre a quien identifica como la “gran impulsora” de este emprendimiento. Actualmente, a su intensa actividad diaria, agarró la changa de presidir la Asociación de Gastronómicos, Hoteleros y Afines de Daymán (AGHA), una organización que busca potenciar la zona y como “a todo, hay que ponerle garra”, dice como un cliché. Con él las 10 últimas de la última.

¿Dónde estudió y creció?
Hice escuela pública, fui a la Nº4 y a la Nº2, crecí en la zona del centro, jugaba al básquetbol en Salto Uruguay, fui al Liceo Piloto (Nº2), después hice UTU, ahí estudié Cocina, fui al Liceo Nº5 y después cursé la Tecnicatura en Lechería en Colonia Suiza (Colonia) también de UTU. Mi padre tenía tambo en Itapebí y en Arroyo Malo (Paysandú), pero se fundió como mucha gente durante la crisis del 2002.

¿Estuviste ligado al tambo de tu padre, por eso estudiaste lechería?
En realidad yo lo acompañé a mi viejo hasta que se fundió, porque mi viejo perdió todo y no pude seguir la parte de producción, entonces me dediqué a la parte de industrialización, así fue como al final empezó a gestarse la producción de dulces que es el giro al que se dedica mi comercio.

¿Cómo surge la instalación en la zona de Daymán?
Fue cuando mi madre vino como directora de la Escuela Nº34 de Daymán, donde no solo trabajaba sino que también vivía, y yo llegué a vivir ahí. Trabajé en la zona, conocí el lugar y si bien tuve la oportunidad de viajar por algunos países, me instalé acá para quedarme.

¿Pero cuándo nace la idea de empezar a elaborar dulces para vender?
Cuando terminé el Liceo y después de que me vine de la Escuela de Lechería, estaba trabajando en el parque acuático Acuamanía, y trataba todo el tiempo con turistas. Allí vi la posibilidad de hacer una empresa familiar, aparte mi madre tenía el antecedente de que siendo maestra rural había creado la cooperativa de mujeres rurales cuando estaba en Parada Herrería, en esa cooperativa hacían dulces de todo tipo, pero sobre todo dulces de frutas. Y yo por mi trabajo en el parque trataba todo el tiempo con turistas, fue ahí que noté la necesidad que tenían de comprar un producto autóctono del lugar y no lo encontraban. Entonces se me ocurrió porqué no usar el conocimiento que tenía de hacer dulce de leche y de los dulces que hacía mi madre, para poner este negocio de Dulces Artesanales Celinda, y hoy tenemos 35 variedades diferentes de dulces, mermeladas y dulce de leche.

¿Y tu madre qué tuvo que ver con este emprendimiento?
Mi madre tuvo que ver mucho porque ella cuando estaba en la cooperativa que se llamaba Las Campesinas hacían dulce de frutas y ella elaboraba esos dulces, y los incorporó a la venta del local nuestro. Ella es mi socia, me acompaña en el emprendimiento y tiene mucho que ver porque era la directora de la escuela en Daymán y en cierta medida estaba muy ligada a la zona, no éramos desconocidos acá.

¿Cómo fueron los primeros pasos de ese emprendimiento?
Cuando surge la idea yo trabajaba en Acuamanía y con un dinero que traje de un viaje que había hecho a Colombia, donde trabajé un año con una empresa de espectáculos con delfines que estuvo en Daymán a finales de los año 90 y yo me embarqué con ellos para allá, estuve y trabajé allí y me traje un dinero, con ese dinero me compré una moto y 10 frascos, y ahí arrancamos con mi madre y empezamos a vender en los restaurantes de las termas y en los hoteles.
Les dejábamos dulces en los restaurantes para los desayunos, a veces a consignación y el producto gustaba. Incluso con quien era mi pareja y es la madre de mi hija, nos íbamos a algunas zonas de Salto, dejábamos la moto en una esquina y caminábamos varias cuadras vendiendo dulce puerta por puerta.
Y nos fue bien y entonces conseguimos un local chiquito frente a las termas, donde ahí vendíamos el producto pero la elaboración era en nuestra casa. Con el paso del tiempo, pudimos extendernos a un local más grande con elaboración a la vista y eso nos permite otras aspiraciones y oportunidades.

¿Comercializan el producto solo acá en Salto?
La venta es a todos los comercios de plaza, pero también le vendemos a muchísimos visitantes de distintas partes del país que ya nos conocen. Pero actualmente también tenemos un emprendimiento en España, donde estamos en el armado del proyecto aún, pero anhelamos que a más tardar el año que viene estemos empezando la producción. Aunque para haber arrancado con 10 frascos a este momento, estamos contentísimos de cómo se ha dado el desarrollo de todo esto, porque empezamos con poco y ahora estamos vendiendo alrededor de 3.000 kilos mensuales de dulces.

Pasado el tiempo en ese lugar ¿empezó a ver que Daymán se trataba de una comunidad a la que atender?
Siempre estuvimos hablando con los vecinos, con los hoteleros y con los demás gastronómicos, acerca de lo que considerábamos que era lo mejor para Daymán. Opinábamos de cómo había que hacer para ayudar a mejorar el lugar y siempre pensábamos en eso.
A mí quien me convocó para formar una comisión fue Paola Rapetti, que es la actual secretaria de la Asociación (AGHA) de la cual yo soy ahora el presidente, y la titular del Hotel Géminis. Y después de un tiempo de trabajo, se ha sumado también José Luis Bertolotto que es una pieza fundamental. Pero la idea siempre fue mejorar el lugar en todo sentido, desde las calles hasta la situación del parque termal y velar porque se cumpla lo que se promete para esta zona y pelear por eso.

¿Cómo piensa que debe ser el centro turístico de Daymán?
Apunto a un lugar que tenga una buena calidad de servicios y mejorarlos para ponderar el destino. Eso comprende agregarle atractivos nuevos y lograr que Daymán sea un lugar con turismo de calidad.
Porque al pensar a Daymán uno piensa en un turismo de salud, y no apuntamos mucho a eso y por eso la idea nuestra es el atractivo turístico por sí mismo, pero también que el mismo sea identificado con la parte de salud, por el tema que lo que se consume son aguas termales. Queremos un desarrollo real, porque sabemos que Daymán genera mucho a través del turismo, pero no vemos acompasado eso a lo que es el lugar. Sabemos que es un lugar con desarrollo, pero muy desordenado ya que Daymán ha crecido muy poco ordenado.

¿En lo personal sentís que te queda mucho por hacer?
Sí, tengo una hija que me acompaña mucho y que quiero que ella también viva todo este proceso de crecimiento y desarrollo que en lo personal me reconforta.
Y estoy viendo la posibilidad de que puedan crearse algunas empresas afuera del país y después me gustaría que pudiéramos expandirnos y vender la marca, porque si bien la empresa ha crecido mucho siento que nos queda mucho por hacer y en lo personal es una gran apuesta, porque a base del ingenio, de aprovechar nuestras capacidades personales hicimos un emprendimiento familiar, y creo que ese debe ser el mensaje hacia la gente, el del sí se puede, hay que soñar las cosas y hacerlas posibles con trabajo y dedicación.

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Carmen Avellanal: Palma Académica de Francia

Hoy con Carmen Avellanal, recientemente galardonada con la medalla Palma Académica de manos del Embajador de Francia

Carmen Avellanal, docente y directora de la Alianza Francesa, recientemente galardonada con la medalla Palma Académica por el Embajador de Francia en Uruguay, habló para AL DORSO sobre su vinculación a la Alianza, a la lengua francesa y a Francia, país que supo admirar de joven a través de sus antecesores  franceses y su amor a dicha cultura. Una cultura que años más tarde pudo vivirla e incorporarla propiamente, junto a su esposo (de nacionalidad francesa), luego de pasar muchos años en el país europeo. Allí, además de vivir la cultura francesa, aprovechó su instancia para perfeccionar sus estudios en la lengua francesa y adquirió conocimientos invaluables que hoy transmite a sus alumnos de la Alianza Francesa.

¿Cómo surge su interés por la lengua francesa?
“En mi familia hay una cierta vinculación con Francia, por mis antepasados, que tienen un origen francés. Pero Palmas, Carmen y flía.además de eso, desde muy temprana edad además de realizar mis estudios en el liceo, concurrí a la Alianza Francesa, donde me involucré aún más con su lengua y su cultura. Con el tiempo, el destino pareció unirme más a Francia, porque aquí conocí a mi esposo que es francés y entre los años 1968 y 1975 estuvimos viviendo en Francia”.

¿Esa instancia habrá sido muy fructífera para usted?
“Sí, sin dudas lo fue. No solo por vivir propiamente la cultura francesa y compartir con franceses su cotidianeidad, sino también porque aproveché para perfeccionar mis estudios en su lengua. Allí, cursé la licenciatura en letras en la Universidad de Grenoble. Y en mi regreso a Uruguay continué con mi vinculación a la Alianza Francesa y en la formación continua a través de los cursos como docente, hasta que en el año 2004 me nombran Directora de la institución. Cargo en que permanezco hasta la fecha”.

¿Cómo surge la Alianza Francesa en nuestro medio?
“La Alianza este año celebra sus 80 años de vida en Salto. Se creó en 1936 y su fundador fue el canadiense George Roy, más tarde ocupa la dirección Ethel Nunes, hasta que en el año 2004 asumo yo como Directora. Cuenta con una matrícula muy interesante de alumnos, que en los últimos años ha vuelto a crecer de forma considerable.
¿Actualmente hay interés en aprender el idioma francés?
“ Hoy en día se nota un mayor interés por las personas en aprender el idioma francés. Desde el año rige un acuerdo con el Instituto Crandon para dictar clases de francés en los alumnos de primer año del ciclo básico. También tenemos un convenio con la escuela 98, José Enrique Rodó donde estamos dando clases a los alumnos de cuarto, quinto y sexto año”.
¿El idioma francés fue de cierta forma relegado de la enseñanza media?
“Es cierto, antiguamente se enseñaba francés en los liceos y un poco fue relegado por la gran vigencia del inglés. Pero en ocasión de la última visita del Presidente de Francia a nuestro país, y la firma de un acuerdo entre ambos estados, las autoridades uruguayas de la enseñanza implementaron la creación de un profesorado de francés en el IPA, para formar docentes en la lengua que puedan dictar clases en diferentes centros educativos”.
¿Se piensa volver a dictar francés en los liceos?
“Sí, el proyecto, es para la re instalación del francés en los liceos, porque hace muchos años era una lengua que se enseñaba en la educación media y luego fue de cierta forma relegada por el inglés. Si bien todavía no sabemos cuando comenzará a implementarse, sin dudas un paso muy importante”.
¿Pero el francés continúa siendo idioma oficial en muchas organizaciones internacionales?
“Sí, el francés es idioma oficial en las Naciones Unidas, el Correo y en muchos países de los 5 continentes, incluso en América.
Recientemente fue galardonada con la medalla Palma Académica
“Así, es, el acto se realizó sobre el mediodía del pasado 29 de abril en la Alianza Francesa y el embajador de Francia en nuestro país me otorgó la medalla Palma Académica. Además, estuvo presente la Directora de la Alianza Francesa en Montevideo que también es delegada general de la Alianza Francesa en Uruguay”.

¿Cómo fue ese momento?
“Fue un momento muy emotivo y un gran honor para mí. Pero también significa redoblar el compromiso y el esfuerzo en lo que uno hace y en poner el máximo en todas las tareas que vinculan a la Alianza Francesa y al desarrollo de la lengua y la cultura francesa en nuestro país.

¿Tras su vivencia en el país europeo cómo definiría la cultura francesa?
“La cultura francesa es hermosa. Es cierto que está vinculada a cierto refinamiento, el hecho de haber tenido durante tantos siglos la Corte y el reinado francés, esto de cierta manera influyó mucho.
Después con la revolución francesa las cosas cambiaron pero todavía persiste el buen gusto y la cultura es algo que se siente y se cultiva en la población. Actualmente hay muchas actividades culturales en todas las ciudades francesas”.

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Para militar “hay que tener el cuero duro porque lo único que recibimos son latigazos”

Gonzalo Acuña (33) nos recibió en pleno barrio El Prado de Montevideo, en la sede sindical de su gremio, el de trabajadores del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (SUINAU). En una casona de calle Agraciada, a metros de Plaza Cuba, dialogó con EL PUEBLO de varios temas, de su pasado salteño, de sus inicios en la Regional Norte, de

Hoy con Gonzalo Acuña

Hoy con Gonzalo Acuña

su rol al frente del PIT CNT en Salto, de su actual trabajo al frente de la organización de un colectivo que nuclea a más de cinco mil obreros en todo el país, del cual el 70 % son mujeres. Justo en la ocasión de la entrevista, el SUINAU celebraba el día de la mujer trabajadora. Con Gonzalo Acuña Las Diez Últimas de la Última.

¿Usted comenzó a estudiar en la Regional Norte Abogacía, ahí despertó su vocación por el derecho de los trabajadores?
Estudié en la Regional Norte de la Universidad de la República, ingresé en 2001, en los cursos de la Facultad de Derecho. En esos tiempos era simpatizante del Partido Colorado, ya que algunos de mis familiares habían trabajado para (el exintendente Eduardo Malaquina) y yo participaba de muchos de sus actos. Tuve una formación colorada que me alejó de pensamientos distintos y crecí en un entorno donde los tupamaros y los comunistas eran mala palabra. Cuando ingresé a la Facultad fui ampliando mi visión y conocimientos y me integré al grupo de estudiantes Alternativa Universitaria. Fue la la primera agrupación de izquierda estudiantil que hubo en la Regional Norte, que se organizó en los centros de todas las facultades y que se identificó políticamente con el Frente Amplio y con la izquierda en general. Pero dejé de estudiar derecho cuando dejé de creer en él y en ese momento dejé de estudiar porque habían muchas cosas que no me cerraban”.
¿Pero llegó a ocupar la Regional Norte en la crisis del 2002?
A mí la Regional Norte me marcó y mucho. Creo que hemos sido parte de esa historia porque protagonizamos la primera ocupación documentada del local de la Regional, el 9 de agosto del 2002. Recuerdo el rol de Miguel Fiordelmondo, funcionario de la Universidad y dirigente del PIT CNT. Nosotros firmamos el acta de ocupación del edificio y eso nos valió mucha gente en contra. Por asamblea del 8 de agosto (de 2002) se resolvió ocupar, una ocupación que duró nueve horas y que fue muy dura porque hubo docentes que se resistían a salir y muchos estudiantes que estaban en contra de la medida.
¿Pero porqué se tomó esa medida?
Porque en aquel momento, había “gasto cero” para la Universidad y se estaba manejando el cierre de la Regional. En esos tiempos militaban en las agrupaciones estudiantiles figuras públicas de hoy, como la actual diputada Cecilia Eguiluz, el edil Gabriel Duarte, el dirigente socialista Alejandro Domostoj y estaba como director de la Regional el Dr. Veterinario Julio Irigoyen y entonces tomamos esa medida como respuesta a la situación, yo integraba la Asamblea del Claustro de la Regional Norte y el Centro de Estudiantes de Derecho.

¿Usted empezó a estudiar en el nuevo edificio?
Sí fui integrante de la generación de estudiantes que comenzó sus estudios en el actual edificio de la Regional en Misiones y Rivera, inaugurado en su primera etapa el 1º de abril de 2001, cuando se hizo presente el entonces Presidente de la República, Jorge Batlle.
Le pregunto porque el día de la inauguración se lo ve en en una foto captada por EL PUEBLO donde usted pasa al lado del presidente Jorge Batlle.
Si estuve al lado de él y eso se ve en una fotografía donde entre el público estoy yo y estoy al lado de donde estaban las autoridades de la época, y bien cerca de Batlle, en ese momento era un joven estudiante. Hasta el 2000 los cursos universitarios se dictaron en la sede de calle Artigas 1251, antiguo Seminario de la Diócesis de Salto, actual sede central de la Universidad Católica. Pero yo me uní a la aquella gran movida sindical de aquellos años 2002 y 2003, en plena crisis donde fue una época en la que emergió mucha militancia y tuvieron que pasar varios años para que la misma vuelva a tener fuerza, ya que la llegada del Frente Amplio al gobierno, bajó el nivel de movilización. Yo creo que nací como militante en la Regional Norte.
¿Ahí se dedicó a hacer política partidaria?
Sí yo ingresé a militar en un Comité de Base del Frente Amplio en el 2001, luego en el MPP (Tupamaros) y luego en el Comité “Hospital”, donde conocí a mi referente político el “Pepé Urreta”, me enseñó todo lo que sabía de política y con él estuve hasta sus últimas horas. Luego me desafilié del Frente y comencé a militar sindicalmente. Yo empecé a trabajar en el INAU en el año 2007, el mismo año en el que ocupé la presidencia del sindicato de trabajadores de la departamental del SUINAU.
Siento tan nuevo en el INAU ¿cuáles eran sus objetivos?
Y ese año me preocupé por fortalecer COFE (Confederación de Funcionarios del Estado) y trabajé junto a buenos dirigentes sindicales como Miguel Fiordelmondo, Esteban Ramírez que es de la Salud, Ismael Sequeira de los trabajadores de la Pesca, José Buslón de la Educación, todos ellos han sido referentes de aquellos años 2009 en adelante. La articulación y la unidad se unieron a medidas de lucha. Recuerdo que el 7 de octubre de 2010 COFE de Salto cortó la ruta 3 a la altura del puente sobre el río Daymán, justo al ingreso al departamento. Otro hecho importante de aquellos tiempos fue la ocupación del local sindical de AEBU (Bancarios) por parte de trece trabajadoras de una financiera que duró treinta y tres días y que tuvo al PIT CNT en el medio del conflicto, y en la disyuntiva de apoyar al gremio de AEBU o a las extrabajadoras. Pero creo que de todos esos hechos salimos bien parados.
¿Cómo es ser militante?
Yo soy montevideano pero de chico me fui a vivir a Salto, pero ahora vivo en Montevideo por cuestiones de militancia sindical. Yo soy un tipo que piensa que hay que tener la cabeza abierta, que siempre hay ideas mejores que las que uno tiene y que hay que ceder ante cualquier idea que esté por encima de los intereses personales. Para militar hay que tener el cuero duro porque acá lo único que recibimos son latigazos. Y es así porque el movimiento sindical es duro, porque los problemas de los trabajadores son serios y para tratarlos hay que tener paciencia, tolerancia pero mucha firmeza, estar convencido de lo que se está defendiendo. Lo que no se salda en la negociación, se salda en la movilización, y ahí está en juego el ejercicio pleno del derecho de huelga y la capacidad de estrategia del sindicato. Nuestro sindicato tiene una capacidad muy buena de pasar al ataque. De estar negociando en las generales de la ley y pasar a la movilización, recomponiéndose de manera rápida.
Pero ahora un cargo alto dentro del movimiento sindical
Desde el 2014 ocupo la secretaria de organización del SUINAU. Esa tarea me implica coordinar con todo Montevideo, con el interior, con los compañeros que trabajan en el SIRPA (menores en conflicto con la ley penal). Además organizamos las movilizaciones a nivel nacional, los plenarios, la dinámica activa del sindicatos, de los paros y otros detalles que tienen que ver con el funcionamiento efectivo de la organización. La secretaría que ocupo es rentada, motivo por lo cual no estoy trabajando en mi puesto dentro del INAU, a nosotros se nos paga una partida semanal para poder desempeñar nuestra actividad, que es una responsabilidad de 24 (horas al día) por 7 (días a la semana). Te llaman de cualquier servicio, estamos en todos los conflictos con organización y participación y concurrimos a trabajar unas pocas horas a un Centro, es no cumplir en realidad con el trabajo, porque lo central está en el sindicato. El fuero sindical es un derecho conquistado por los trabajadores, a través de la ley Nº17.940, de protección de la libertad sindical. En dicha ley se consagra la licencia sindical y por cada trabajador el sindicato dispone de media hora de fuero sindical. Hay una bolsa general mensual que ronda en tres mil horas, y en ese marco se distribuyen las horas entre dirigentes y militantes.
Si uno lo ve, por su forma de vida y su dedicación a la militancia, podría decirse que le gusta andar ligero de equipaje
Sí, yo he pasado por muchos lugares. Hasta escribí letras de murga y me subí a tablados y al escenario del Parque Harriague en el 2009 con la murga “Alto Riesgo” y salimos últimos recuerda, con el espectáculo de los siete pecados capitales. Mis venidas a Salto tienen que ver con Valentino, uno de mis hijos que ya tiene nueve años y que es fruto de mi primer matrimonio. Ahora estoy casado desde el 17 de abril de 2015 con Magdalena y hace un mes y medio nació Salvador mi segundo hijo. Tengo 33 años de vida, y considero que los hombres no deben apegarse a las cosas, tienen que andar ligero de equipaje y buscar la felicidad. La militancia es parte de mi vida. No es que uno va a casa y hablas de otra cosa, es tu vida. Cuando uno hace algo las 24 horas, tu hijo, tu mujer y tus amigos son parte de eso.

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Con el dúo “Luis y Rosario”: referentes de la música salteña

María de Rosario Sosa Macedo es Licenciada en Fisioterapia y Terapeuta Corporal… nació en Salto, estudió música desde pequeña y Profesorado de Acordeón a Piano y Solfeo.
Luis Humberto Benítez es montevideano, empero se radicó en Salto desde temprana edad; es Doctor en Medicina Veterinaria y Profesor de Biología, también es músico autodidacta. Desde hace muchos años conforman el reconocido dúo Luis y Rosario, con una larga trayectoria de reconocimientos por su performance artística.

¿En qué momento se conocieron?
“Fue a principios de los 80´, en Montevideo…casi sin querer, nos encontramos cantando en casa. Compartíamos un mismo grupo de amigos”.luisyrosario001

¿Qué estilo de música cultivaron en el primer momento y en qué lugares realizaban sus presentaciones?
-“Siempre cantamos música popular uruguaya, capitalina, folclore latinoamericano. Al principio cantábamos en reuniones de amigos, la típica: en los asados y fiestas… Y empezamos a armar un repertorio; eran épocas donde había mucha “movida” por el renacer de nuestros artistas populares, había una gran efervescencia en todas las ramas artísticas al final de la dictadura, eran nuevos tiempos al retorno de la Democracia”.

¿Cómo fue la experiencia de ser ambos integrantes del coro “Cantares” y los viajes que realizaron con el mismo?
-“Al regresar a Salto, después de varios años de vivir en la capital por motivos de trabajo y estudios, el poder integrarnos a Cantares fue una experiencia invalorable. Allí encontramos un grupo humano maravilloso, con la gran dirección de Amalia Zaldúa. Eso significó un gran crecimiento, no sólo en lo artístico sino también en lo personal: allí aprendimos a valorar la disciplina, el tesón, el esfuerzo, la organización, y a amar el canto coral. El grupo que conformamos era como una gran familia. La experiencia de los viajes fue valiosísima, donde todo se coordinaba con uno y hasta dos años de anticipación. Era además una época donde no era tan fácil viajar, sobre todo en un grupo numeroso en una gira artística. En los tres viajes a Europa, visitamos y cantamos en Roma y El Vaticano, y recorrimos también otras ciudades de Italia, como Asís, Florencia, Siena, Nápoles, Pompeya y Madrid también. En España participamos en un Festival Coral Internacional en Extremadura, en ciudades como por ejemplo Salamanca, Ciudad Rodrigo, Plasencia, entre otras. También en un Festival Internacional de coros en el País Vasco en Álava, y pudimos conocer Bilbao y San Sebastián. Y además en un Festival Coral en la ciudad de Burgos. En estas giras nos encontramos con coros de todas partes del mundo porque eran festivales donde cada coro tenía un itinerario concreto, en varios pueblos y ciudades de la región, y al final participábamos todos en un evento final común. Fueron experiencias increíbles, donde encontrarse y convivir con coros de países tan diferentes como Rusia, Ucrania, Camerún, México, Argentina, Italia, España, EEUU, Filipinas, Venezuela, significó un importante crecimiento personal y de intercambio cultural… De los europeos rescatamos el valor y el apoyo que le dan a la cultura, y como a través de estos eventos también fomentan el turismo cultural. También con el coro participamos en numerosos encuentros y eventos corales en nuestra ciudad y en nuestro país, así como también en Argentina, Brasil y Paraguay.

¿Cómo surge el proyecto de grabar un CD para niños?

-“Conocimos al escritor Ignacio Martínez en una oportunidad en que él presentaba tres de sus trabajos literarios, en Paysandú y en Salto. Nosotros fuimos convocados a realizar la parte musical en ambas actividades, y a raíz de ello Ignacio nos propuso la idea de realizar un material discográfico, donde nosotros musicalizaríamos poemas para niños de uno de sus libros. Fue una hermosa tarea, que significó mucho trabajo, no sólo en la elección y musicalización de los poemas, donde a propósito hay varios géneros musicales (candombe, murga, milonga, tango, y hasta una canción de cuna), sino también en la grabación del disco, que fue realizada en un estudio que con mucho esfuerzo habíamos montado a esos efectos; por otro lado, la producción implicó realizar los arreglos musicales, organizar la participación de varios músicos amigos y la participación en un par de temas del coro de niños Sara Irazú de Pandolfi de la que era la Escuela Departamental de Música, hoy Escuela Departamental de Artes; el librillo y el arte del CD (carátula) también fueron realizados en Salto. Este CD contó con el apoyo del FONAM, de la “Fundación Amigos de la Tierra”, de MOSCA Hnos. y del MEC, quienes hicieron posible la realización de este trabajo. Obviamente, Ignacio Martínez también jugó un importante papel. Este CD fue presentado en una actuación en vivo, en el teatro Larrañaga, en dos funciones que sumaron alrededor de 1.400 personas, y con todos los artistas que participaron en su grabación. Así como también en el LATU y en el teatro del Colegio Lamennais de Montevideo”.

¿Cómo se conectan con la Cooperativa de artistas Víctor Lima?
-“De la CO.AR.SA.VI.LI. somos socios fundadores. Su antecedente fue la conformación del “Movimiento Víctor Lima” en 2003. Allí se planteaba la importancia de contar con una institución o un espacio que nucleara al artista popular, y las raíces folclóricas locales, nacionales y regionales, no sólo en la música, sino también en el teatro y la danza, entre otras expresiones. Ante la necesidad de formalizarnos, surgieron dificultades para obtener la personería jurídica, y fuimos perdiendo fuerza; es así que surge la idea de formar una cooperativa, pero legalmente no había una figura que contemplara nuestras necesidades, y nace como una Cooperativa de Trabajo Artístico. Cuando se aprueba la nueva ley de cooperativas, nuestra experiencia pionera en el país sirve de modelo, y se crean las cooperativas de artistas, ahora sí más específicas, y en ese sentido podemos decir que marcamos un rumbo”.

¿Qué les significa ser compañeros en el arte y en la vida?
-“Una experiencia especial… tiene muchos aspectos positivos, y donde muchas veces estamos preparando o planificando alguna actividades casi sin darnos cuenta en otros momentos del día, fuera de un ensayo específico… es muy peculiar…”.

Algunos de los proyectos culturales en los cuales se presentaron
-“Aparte de nuestra actividad como intérpretes y cantautores en el dúo, hay algunas actividades en el carnaval muy recordadas, por ejemplo haber integrado la murga Falta la Papa en los años 90, donde pudimos ganar algún primer premio, o como también haber integrado como vocalistas la comparsa de negros y lubolos Sudacan, en 2002…fue primera comparsa salteña en ese género, donde dicha experiencia terminó con la grabación de un CD. Entre muchos proyectos realizados, podemos citar También Suena, llevado a cabo en la anterior administración del FA, donde se hacían espectáculos en distintos barrios de la ciudad, con la participación de los distintos artistas, interactuando con las comisiones barriales y los vecinos de nuestra ciudad. Fueron hermosas las experiencias con el club de niños del barrio La Tablada, o en la Cárcel Departamental, en una actividad artística para muchos internos junto a sus familias, o en el hogar de ancianos en la calle Asencio al norte, por citar algunas que marcaron nuestra participación”.

Algunos de los proyectos culturales que han desarrollado….
“Realizamos muchos espectáculos multidisciplinarios, en el marco de varios llamados a concurso por la Dirección de Cultura de la Intendencia de Salto, donde no sólo participábamos músicos, sino también la danza, el teatro, etc. Por ejemplo: Víctor y Aníbal, Poetas de dos Pueblos. Sobre la vida de Víctor Lima y Aníbal Sampayo. Que no nos descubra el olvido, sobre los 500 años de América. Otro trabajo para niños: Te cuento un cuento, te canto un canto. Actuación en varios homenajes a Carlos Gardel, Mario Benedetti, Zitarroza. Con Oscar Bibbó, director de teatro, compartimos trabajos tales como Encuentro con la vida en estos tiempos, basado en poemas musicalizados y textos, de Ignacio Martínez, que también fue presentado en algunas salas de Montevideo , o un sentido homenaje a Federico García Lorca, o a Mario Benedetti, con sus Poemas de la oficina, en el teatro Larrañaga; y la experiencia inolvidable de participar en El regreso del gran Tuleque, impresionante obra de Mauricio Rosencof, con temas musicalizados por Luis, que fue presentada por primera vez en Salto bajo la impecable dirección de Oscar y un elenco de queridos compañeros, y que también llevamos a las ciudades de Iquique y Chillán, en Chile, participando de dos Festivales Internacionales de Teatro con talleres de excelente nivel”.

¿Qué balance hacen de este largo trayecto recorrido de la mano del arte?
-“Hay una experiencia compartida de vida y de trabajo, así como también de valores humanos y socioculturales comunes, o coincidencias de objetivos similares. También, como en toda actividad humana, donde hay perspectivas comunes, muchas veces también puede haber miradas diferentes frente a una determinada situación, pero gracias a esas características comunes siempre las hemos resuelto”.

Proyectos futuros…
-“Siempre pensando en presentaciones en vivo, pero además trabajar en un nuevo disco para niños, también en un espectáculo de candombe integrando algunos temas propios del dúo junto a otros músicos, y hay en etapa embrionaria un proyecto de música sefaradí española y portuguesa”.
Últimamente estamos pensando en producir un CD para adultos, ya que mucha gente nos ha solicitado un trabajo discográfico al respecto” – María Fernanda Ferreira

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Hoy, con Inés Bortagaray y las letras de su historia y sus éxitos…

Hoy por: Wanda Aranguren

Una joven que sabe lo que quiere, que lo busca, que trabaja en aras de ello, porque más que un trabajo es su vocación y devoción. Así es Inés Bortagaray, una salteña que desde niña lleva las letras en el alma, desde donde emerge la tinta a sus manos marcando el fino blanco de un papel que luego se transforma en un texto reconocido y engalanado con imágenes.
En los albores de sus 4 décadas, Inés aborda la maternidad junto a las letras, la docencia y un sinfín de proyectos desde la capital del país, donde vive actualmente.
Recientemente, fue reconocida en la 33a. edición del Festival de Sundance, el evento más importante del cine independiente que tiene lugar año a año en el estado de Utah, Estados Unidos, por el guión de la película “Mi amiga la del Parque”, junto a la Argentina Ana Katz.
Más allá de sus éxitos, Inés está siempre con un pie en nuestra ciudad, hace poco tiempo participó de varias actividades en el Chalet Las Nubes con el proyecto “Las Nubes” en el cual participó junto a su hermana Lucila y otra salteña, Alicia Cano.
Como guionista, Bortagaray siempre estuvo escribiendo literatura y varios relatos, pero actualmente se ha lanzado a realizar guiones para películas.
EL PUEBLO, comparte hoy con sus lectores a través de estas breves líneas, la historia de una mujer salteña y su pasión por las letras.

1-¿De qué zona de Salto es? ¿Cómo fue su infancia, qué recuerdos le vienen de esa etapa y de su adolescencia?
“Soy de una zona de Salto que es a la vez centro y puerto. De una esquina en que se enclava una frontera muy borrosa entre ambos sitios. Crecí a una cuadra de la plaza Treinta y Tres, a dos de la Roosevelt (la más bonita), cerquita del puerto, de la plazoleta que homenajea a Gardel y a Leguizamo, del puente de los algarrobos. Mi infancia fue feliz. Ya de grande aprendí que la felicidad es algo intermitente, efímero, que llega, se posa y se va, que ocurre casi como una epifanía o una revelación. Sin embargo, cuando ahora pienso en mi infancia, lo que aparece es un sentimiento permanente. Eran días de mucha libertad, de mucho juego, de alianzas y peleas y nuevas alianzas entre hermanos, de jugar a los experimentos científicos (pociones y mejunjes) con mi amiga María Eugenia, de visitar la casa de mis abuelos en las tardes de verano, de ir al río, a las rocas y ver saltar las mojarritas contra la corriente en las cascadas, de esperar atardeceres en la costa, de comer helados palito, de andar en bicicleta, de andar en barra con mis amigas de acá para allá, de cierto estado (inconsciente, pero ahí latiendo) de promesa, de imaginar que todo, todo, todo, era posible. La adolescencia vino, con sus pliegues y dobleces, a mostrar un escenario tal vez más áspero. Las pérdidas y los caminos que van mostrando un mundo de aprendizajes. En mi recuerdo de esa época, la felicidad se pone más discontinua y la mirada se desencanta un poco. Pero sólo un poco, ¿eh? La niñez no se termina con la infancia. Hay algo que perdura y está siempre”.

2-¿Cómo está compuesta su familia?
“Por mis padres y mis cuatro hermanos. Ahora además se suma una tercera generación, preciosa, que formamos junto a mi esposo y mis dos hijos varones (Dino y Antonio). También se suman mis tres sobrinas (Manuela, Emilia y Elena)”.

3-¿Cómo surgió su idea de seguir el camino de la comunicación y las letras?
“Fue algo natural. Me gustaba mucho leer y escribir. Me gustaba mucho hablar, era la pesadilla durante la adolescencia usando el teléfono de casa, mis padres protestaban porque siempre el teléfono en casa estaba ocupado, hablaba sin parar con mis amigas. De algún modo se fue consolidando en mí la percepción de que muchos escritores eran o habían sido periodistas. Entendí que esos dos oficios estaban hermanados y cuando tuve que elegir una carrera creí que estudiar comunicaciones iba a ser una especie de atajo. Luego, ya cursando la carrera, dejé de lado la idea de ser periodista porque me vi conquistada por el cine”.

4-¿Desde cuándo escribe, como nació esa vocación?
“Desde que era una niña, tenía cuadernitos donde escribía poemas y cuentos. No sé cómo nació, fue algo muy natural”.

5-¿Cómo se definiría en la escritura, cuál diría que es su estilo?
“Me cuesta muchísimo responder esta pregunta. No lo tengo muy claro y creo que aquí es mejor ceder una eventual definición a quien mire mi trabajo. Por otra parte, a pesar de que he escrito mucho, mi publicación es bastante escueta, entonces creo que cualquier mirada es incompleta y provisoria. Es una obra en construcción”.

6-¿En qué se inspira para escribir?
“Todo empieza en una imagen que se desprende del resto. Puede surgir de una expresión de anhelo de alguien que cruzo en la calle, de una frase que queda golpeando, de una estampa cualquiera en un lugar cualquiera como una palabra que escucho haciendo una cola en un local de pagos o una discusión que sucede entre una pareja ante una góndola del supermercado. También de la memoria, que nunca tiene por qué ser del todo obediente y que se forma de retazos de imaginación”.

7-¿Cuáles son sus escritores favoritos y porqué?
“No existe una lista que permanezca inmutable. La constelación de gustos y afinidades se va corriendo de lugar todos los días. Hay algunos faros que permanecen como Felisberto Hernández, Clarice Lispector, John Cheever, Carson Mc Cullers, Fiódor Dostoievski, Mark Twain, Manuel Puig y otros.
Me gusta ir descubriendo nuevos libros, nuevos autores. A veces los más nuevos son los clásicos, por ejemplo, hace unos años descubrí a Goethe y fue fascinante. Es lindo trabar una relación íntima, hasta irreverente, con esos autores tan enormes, hay que leerlos, pero no por una cuestión de deber o devoción distante, sino por su gracia, su talento, su brillo, por los caminos que abren en la imaginación”.

8-¿Puede resumir algunos de sus principales trabajos?
“He trabajado como docente en talleres de guión, en los últimos años en la Escuela Nacional de Bellas Artes, en Maldonado y en la Universidad Católica. También como investigadora y editora durante varios años en el Almanaque del BSE. Trabajé en varios proyectos editoriales en estos años.

9-¿Cuál de ellos considera que es el más importante en su carrera, que significó para usted?
“No sé si lo tengo muy claro. Hay un lugar para los proyectos artísticos y otro para la vida profesional. A veces se cruzan, pero la mayor parte del tiempo no. Tengo experiencias felices y queridísimas en ambos mundos”.

10-¿En qué proyecto está trabajando ahora y cuáles serían sus pasos dentro de unos años?
“Ahora estoy escribiendo relatos. Tengo proyectos de escritura para guiones de largometrajes con Federico Veiroj y con Ana Katz. A la vez, sigo el trabajo como docente. Dentro de unos años, me veo buscando, inquieta, aprendiendo y buscando otra vez”.

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“Cuando apenas cursaba la etapa escolar supe que quería ser abogado”

Tiene 37 años y es abogado de profesión. Gabriel Eduardo Cartagena Sanguinetti también es aspirante docente en Informática Jurídica. Ha formado una familia con Vanesa Farías – que es escribana- y tienen una pequeña hija cartagena001llamada Sofía. Gabriel Cartagena a muy temprana edad descubrió su vocación y supo que quería ser abogado. Desde su mirada cuestiona el paradigma político por el cual las figuras llegan al poder y sostiene que es necesario estar más cercano a las realidades y necesidades de la comunidad y no “usar a la política para el beneficio propio”.

¿Cómo incidió en su vida la experiencia voluntaria?
-“Comenzó todo a raíz de una invitación de un amigo Raúl Goncálvez… que me conoció por ser en ese entonces becario de la Casa del León.
Ahora por motivos personales estoy alejado de ese club… pero reconozco que la institución y los amigos – que muchos de ellos siguen allí me posibilitaron vivir esa importante etapa de voluntariado.
Ser voluntario es muy lindo se ayuda a los que menos tienen”

¿Y en qué aspectos de su vida le enriqueció esa labor?
-“En conocer otras realidades… en saber que hay personas que necesitan de un abrazo…una sonrisa o un juguete…
Resulta muy gratificante recibir una sonrisa… solucionar en parte las necesidades de una persona enferma. Cada una de estas experiencias – sin lugar a dudas – nos deja siempre un gran aprendizaje.
Esta etapa nos permitió a mi señora y a mí conocer niños y jóvenes de todos los barrios y las necesidades reales que existen allí”.

¿Ello le significó un valor agregado y una gran responsabilidad?
-“Ciertamente. Es una responsabilidad importante. Es un modo de vivir muy positivo. Tratar de alejar a los jóvenes de las drogas, el alcohol y otras adicciones… realmente tiene un gran valor”.

¿En qué momento de su vida se percató de que te atraía el ámbito de las leyes?
A los 8 años… ya cursando la etapa escolar supe que quería ser abogado. Se lo comuniqué a mi maestra Isabel y luego lo dije en casa. Aún recuerdo claramente ese día.

Hace algunos años en una entrevista que nos brindara a nuestro medio expresó que le gustaría un día gobernar al país. ¿Ese deseo aún sigue en pie?
“Con los ejemplos que veo… hoy lo pongo en dudas.
Cada día es más complicado. Pero es un sueño que tal vez algún día puede convertirse en realidad.
No obstante, habré que ver en qué condiciones.
Creo que el país se merece otro rumbo… alejado de ideales y más cercano a la realidad de la gente.
Debemos ser ejemplo para gobernar y no un referente negativo, sino positivo.
Esta mirada debe ir más allá de la política partidaria y promover la honestidad y lealtad, cuestiones que no se compran… se construyen día a día”.

¿Considera que habría que llevar a cabo un paradigma político diferente?
De ser así, ¿Qué modelo propondría?
-“Gente con éxito en sus negocios personales…
Porque muchos lo que intentan es salvarse o posicionarse en la política en pos de un beneficio propio. De ello me sobran ejemplos a nivel local y nacional. Es una situación muy lamentable.
Muchos abusan… piensan en sí mismos y no en las necesidades de la comunidad.
Es necesario promover una democracia… que sea igualitaria y donde el equilibrio sea el eje. Donde el trabajo y la educación sean puntos claves para el desarrollo.
Y la seguridad sea la verdadera defensa de los Derechos Humanos. Pero que sea en beneficio de todos y no que se queden en promesas que luego no se cumplan. Hay mucho para hablar acerca de este tema”.

¿De qué se trata la informática jurídica?
-“Es una materia que se dicta en sexto año de la Facultad de Derecho. Se trata de la Informática aplicada al Derecho y es amplia.
Desde los concepto básicos incluye Informática de Gestión… delitos marcas y señales. El uso de las TICs en el trabajo dentro del Poder Judicial, en registro y en estudio”.

¿Este sistema viene dando resultados favorables?
-“Es una materia dentro de la Abogacía, la cual le entrega herramientas a los estudiantes para desarrollarse en su futuro profesional, ya que el acceso a internet es muy amplio.
Realmente estamos luchando para que pase de una materia opcional a obligatoria dentro de las treinta materias de las que deben estudiarse”.

¿Cómo van sus proyectos personales?
-“Estamos en pleno desarrollo del escritorio… que ya cumplimos 10 años junto a mis hermanos y mi cuñada.
También abriendo nuestro estudio en Montevideo…. a pasos del Nuevo Centro Shopping.
El objetivo es brindar un mejor servicio a nuestros clientes y debido que fuimos contratados por empresas de la capital del país para asesoramiento permanente.
Estamos brindando siempre nuevas propuestas a nuestros clientes…
El comienzo de clases de nuestra hija de tres años es todo un desafío y aspiramos a que tenga la educación que necesita….
Sofía es la razón de vida que tenemos con Vanesa
Hace 18 años que luchamos juntos”.

Una reflexión que desee compartir con los lectores para concluir esta entrevista…
-“Proteger a la familia… es lo más importante y luchar día a día para que nuestros hijos sientan orgullo de lo que somos.
Que logremos integrar una sociedad menos egoísta. Y con una construcción en valores morales y éticos que podamos sentirnos de la mejor forma para tener un presente agradable y que depende de nosotros mismos el futuro. Que se pueda terminar la miseria y puedan triunfar las personas sanas”.

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“El arte es un trayecto sin fin”

Oscar Terrones tiene 34 años recién cumplidos… nació en la ciudad de Salto. Fue a la escuela 120 y a la 95 de Salto Nuevo. Después el IPOLL y escuela Tecnica Catalina Harriague de Castaños.
Desde muy pequeño demostró interés por la pintura y el dibujo… pasaba más de catorce horas dibujando sobre una mesa de PVC. Era habitual que se escapara al monte a buscar inspiración… a intentar conectarme con lo natural donde el sonido de las aves, el viento, el canto sonoro del agua y otros minúsculos cantos captaran su atención. “Y con ello creaba una sinfonía para atraer la inspiración volcándola sobre los papeles. En esa etapa desarrollaba únicamente el dibujo artístico” – reveló.aldorso001
Cuando le preguntamos hasta dónde quisiera volar con su arte, Oscar Terrones es categórico: “No quisiera tener un límite más que disfrutar su camino… si llegara al final del vuelo sabiendo que para todos existe un final, estaría hablando de que cumplí una misión en mi vida conmigo y con los demás… y lo disfruté de la manera más intensa”.

¿Cómo vivía a edad tan temprana el despertar de su instinto creador?
-“A veces me olvidaba hasta de comer…que tenía que dormir y papá me exigía que me fuera a acostar. A los nueve años experimentaba el color y empleaba útiles que estuvieran a mi alcance, colores, silvapenes y témpera. Mi hermana coleccionaba muñecas barbies y a veces me pasaba de la línea… a escondidas le cortaba el pelo sin que se diera cuenta. Iba al monte y buscaba ramas que estuvieran rectas y con una gomita me creaba mis propios pinceles provocando el interés por las manchas, mundos atmosféricos y efectos que le otorgaban misterios a mis creaciones artísticas”.
¿Y de qué forma va desarrollando su identidad en el arte pictórico?
-“Transité por el comics, caricaturas el cual aplicaba el color logrando efectos espectaculares, y cada vez era más intenso y apasionante crear. Tenía un grupo de amigos que estábamos en la misma, y nos juntábamos en la casa a compartir la diversidad de estilos día a día , varios de ellos son excelentes hoy en día, hasta producen ilustraciones para el mundo y crean personajes para videos juegos y celulares. Siempre estuve ensimismado con mi interior y asilado del entorno social…me costaba expresarme o veía que no le interesaría lo que para mí era mi escape a otras dimensiones.
Siempre creaba en base a mis sueños, pocas veces interpretaba de la realidad. Pero mis padres me preguntaban que quería ser cuando fuera grande… me imagino que es normal para todo adolescente, pero siempre inseguro. Pensé en ser carpintero…porque papá tiene una carpintería. Siempre tuve una buena óptica y manejo del espacio, las perspectivas”.
¿Cuándo se decide a dictar talleres?
-“Me encontraba trabajando en una empresa constructora en Buenos Aires… incursioné allí en la Facultad de Bellas Artes Manuel Belgrano y así descubrí mi vocación por las artes plásticas. El contacto con la gente, la docencia fue un fuerte llegar satisfacer sus objetivos en los talleres cuando realicé prácticas como pasantía. Hace siete años que llevo adelante con éxito el taller en la ciudad de Salto y a través de la Intendencia de Paysandú realice cursos de capacitación para niños con capacidades diferentes y me fui actualizando en otras áreas dentro del rubro. Siento pasión por la docencia. Hoy en día tengo dos ateliers de arte aquí, uno destinado para los niños de 4 hasta 12 años que está ubicado en Asencio y 8 de Octubre y el de adultos en Uruguay 932 más uno en la ciudad de Paysandú que suman un total de 110 alumnos. También he trabajado en la Escuela Nº3 y el año pasado estuve a cargo como maestro de artes plásticas en la Escuela Nº5 participando con un proyecto dentro del área del conocimiento junto a la directora Cristina Panissa, la cual me valoró, confió y me apoyó obteniendo un éxito histórico en la ciudad, donde expusimos 600 obras de 600 alumnos que integraban todos los niveles educativos de la Escuela. En mi atelier se integran todas las edades… La expresión y formación artística me ha llevado a transitar este sendero de satisfacción personal y pienso seguir hasta que la vida lo desee”.
Cuéntenos de su experiencia con el grupo Unidos por el Arte, ahora UPEARTE…
-“UPEARTE es un proyecto familiar, que integra a todos los alumnos del atelier en la exposición más esperada del año… su significado Unidos por el Arte. Este año realizamos el décimo encuentro de arte regional de arte entre las ciudades de Salto y Paysandú. Su contenido se caracteriza por exhibir obras que cumplen con temáticas y consignas del año, la expresión libre es el arma para dejar volar el alma de cada expositor bajo las condiciones teóricas. A su vez realizamos otra muestra denominada Entre Libros y Pinceladas. El año anterior hicimos un homenaje a la escritora Salteña Miryam Albisu conjugando la poesía y el arte en una sola veta. También sellamos el Premio UPEARTE, como valor al compañerismo, desempeño y compromiso artístico”.
Dentro de la pintura ¿Qué es lo que más le atrae?
-“Tengo una fuerte atracción por la marinas, el sub realismo neo expresivo, pero desde una óptica mas catastrófica, subjetiva e histórica. Como punto inicial, no apunto al marketing y sigo expresando una identidad en mis creaciones y las ejecuto dentro de lo que mi espíritu necesita… me insume muchísimo tiempo la docencia durante el año. Aprovecho las vacaciones para exponer en un lienzo mis inspiraciones. En el momento de crear, la música es el factor clave para conocer mundos internos, luego el dominio del color vibrante en escena.
Estoy creando una atmósfera que me sugiere apariencias o fisonomías extrañas de las piezas a crear dentro de la temática. Histórica es el habla de aquel objeto que hoy en día es olvido y desecho del tiempo, los metales hablan… también tienen una historia que contar… el entorno caótico y sus temperaturas calientes es la fuerza el cual defino mi paleta. Tengo una página en la web, donde galerías de arte, artistas y críticos de todo el mundo juzgan mis obras, les llama mucho la atención despertando el reconocimiento de mi estilo por sus contrastes claros oscuros, la armonía del monocromo, el impacto lumínico y la temperatura cálida de la paleta. Sin luz no hay sombras, es tanta la importancia que le contribuyo al grado y contraste de las luces y sombras que me identifican como El Pintor de Luz o bajo la crítica del impresionante artista acuarelista Alvaro Castagnet reconocido como jurado en bienales de varios países, siendo en Shangai su última participación el cual me estimula a que participe diciéndome que soy el William Turner de America que hasta me vinculó con un gestor Cultural Chin ShinG YinG de la República China en la aquisición y promoción de mis obras a traves de Art Banck para las galerías y que habían rastreado alguna de mis obras y que mi estilo fue muy bien aceptado en la república. Estoy estudiando esta propuesta, ya que es un poco confusa y las leyes son distintas en Uruguay y China en las condiciones escritas. Pero estoy motivado, si la vida abre esa puerta estoy dispuesto a caminar. Ante todo, mi inspiración surge por una poesía de la escritora Miryam Albisu, Marina.
Un poco en el agua…un poco en la arena recostada entre algunas rocas se muere poco a poco, la vieja barcaza. La espuma del mar borda las maderas viejas para que se sienta más bonita. El viento hace crecer algunas olas que la bañen para que se sienta en viaje y las gaviotas sobrevuelan y se posan en el inclinado mástil. Ella sabe, que cuando se acerca la hora hay que buscar un lugar para morir… Cuando caía lo que creía su última tarde un pintor se instaló frente a ella para pintarla. Y su destino desde ese día fue otro, pues no moriría jamás”.
Si tuvieras que hacer un paisaje de su interior… de su esencia humana… ¿Cómo sería y qué contendría?
-“Siempre me identifique con un ave… el dominio de contemplar lo bello desde las alturas, la libertad, la pureza del aire y el viento. Todos tenemos un color interior o varios, pero siempre nos identificamos con el aura de uno y el mío es el fuego, lo cálido…
Conservo una esencia humana muy armoniosa y cálida, con temores como todos lo tenemos…volar es posible, tuve la experiencia de hacerlo en parapente de vuelo en Brasil, recorriendo kilómetros entre el mar y la arena. Esa inmensidad nos muestra cuán pequeños e insignificantes somos en la tierra… sentirnos dueños de ese paisaje por un momento es maravilloso. Pero la magia de interpretar un paisaje desde mi interior, con mis manos y a través de la pintura sería contemplar y navegar por una puesta de sol en las alturas donde me encuentre con esa paz infinita y sus tonalidades cálidas… La sensibilidad es un don que hoy en día poco se distingue. Pero el arte es magia convertido en realidad que trasciende las emociones y es un portal a lo terapéutico para volar y transmitir esa energía a los demás”.
¿Qué proyectos están planteados para este año?
-“Cuatro exposiciones regionales, en Salto y Paysandú. UPEARTE; Entre libros y Pinceladas, mi exposición personal y nuevamente está la propuesta de trabajar en una Escuela pública céntrica. Estoy muy conectado y comprometido con mis alumnos y en la nueva decoración de ambos atelieres y a seguir conectándome con gente de buenas energías y descubriendo a nuevos talentos… pueden surgir nuevos emprendimientos”.
¿Tiene pensado también proyectarse internacionalmente?
-“Estoy decidido, ya está en manos de escribano y traductor la propuesta. Esperemos contar con el apoyo de la Intendencia… sería un contrato hasta el 2020 y se trataría de la reproducción de mis piezas artísticas. Siempre tuve la idea, mis obras deberían ir también a exponerse a los balnearios, por la temática”.
Hoy al hacer una mirada retrospectiva y apreciar sus logros ¿Qué siente?
-“Que recién estoy emprendiendo el camino, porque el arte es un trayecto sin fin en elcual mirando hacia atrás, día a día veo como voy madurando en la parte artística y como docente. Porque el arte sin amor no es arte… y con errores, que me hacen reflexionar y aprender de ellos”.
¿Qué esencia es la que define un artista?
-“La sensibilidad, la neutralidad y el compromiso”.

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Jesús Nasario: la familia, el trabajo y el estudio

Jesús Nasario, de padres artiguenses, nació en nuestra ciudad un 10 de noviembre de 1953 y a los pocos días de nacido su familia se fue a Palomas y luego a San Antonio, donde vivió parte de su niñez de la cual tiene “muy lindos recuerdos”. En la libertad del campo, solía pasar largas horas jugando con sus hermanos o pescando con su padre. Allí cultivó un amor por la geografía y la historia, que más tarde lo hicieron querer ser docente de estas áreas, un sueño 1 2 16 004que cambió por la abogacía y el amor a las leyes y que lo adquirió siendo ya grande a raíz de su experiencia laboral en el Poder Judicial, donde actualmente se desempeña.
De su juventud recuerda con nostalgia no haber podido ingresar a la escuela militar, sus trabajos en AFE que le llevaron a conocer prácticamente toda la campaña a través de las estaciones de trenes y poder arbitrar los partidos de fútbol, otra de sus grandes pasiones.
La vida le puso una prueba muy grande que debió enfrentar junto a su familia cuando a uno de sus hijos lo aquejó un grave problema de salud. Allí, pudo comprobar la solidaridad de muchos que le tendieron una mano y hoy, emocionado hasta las lágrimas, recuerda ese momento con mucho dolor por los angustias pasadas y con hondo agradecimiento de que su hijo haya podido salir adelante.

¿Qué recuerdos le vienen de su infancia en el interior del departamento?
“Me vienen muy lindos recuerdos, pero no sé porque una de las cosas que más me acuerdo de cuando era gurí fue la creciente del 59, eso me quedó marcado. Hice hasta quinto año en San Antonio y después fui a la escuela del Ceibal, donde fui abanderado y en el 67 arranqué el liceo en el viejo y querido galpón de la Zona Este, donde hoy está el shopping. En San Antonio jugaba mucho con mi hermano a la pelota, teníamos una pelota de trapo que en aquella época era todo para nosotros, también hacíamos los mandados al almacén y la carnicería que quedaba a más de 1 kilómetro de nuestra casa. Me acuerdo también que con mi hermano y papá eramos de ir a nadar al arroyo San Antonio en verano con toda una barra y pasábamos hermosas tardes en el agua. Yo siempre digo que estando en campaña tenés la misma libertad que tiene el viento”.

¿Como continuó su vida en Salto?
“En 1968 me vine a la ciudad y después que terminé el liceo quise hacer la escuela militar en Montevideo, pero no pude pasar la prueba de ingreso, así que fue un intento fallido, perdí con 4,6 puntos y el mínimo era 5. Enseguida me vine de Montevideo a Salto y le dije a papá que yo lo que quería era trabajar, así que me puse un puesto de venta de maníes y otras cosas; al poco tiempo conseguí trabajo en la panadería PamPam y estuve ahí cerca de 10 años. Primero ayudaba a limpiar las latas donde se hacía el pan, después empecé con el reparto en bicicleta y me acuerdo como si fuera hoy del canasto de lata de la bicicleta donde llevábamos el pan porque era algo que bromatología exigía. En el año 80, mi suegro tuvo que hacer una carta de renuncia del ferrocarril y yo se la escribí y cuando su jefe la vio y le preguntó quien se la había hecho me mandó a que fuera para inscribirme. Así, el 17 de julio de 1981 ingresé a trabajar efectivamente en AFE (Administración de Ferrocarriles del Estado) hasta diciembre del 91, que me declararon excedente”.

AFE dejó a mucha gente en esa situación ¿cómo fue trabajar allí y afrontar después otro destino?
“Durante el tiempo en que trabajé en AFE pasé muchos años en Parada Daymán, a 17 km rumbo a Paysandú por la vía, una zona conocida como los Blandengues. Después cuando cierran parte del ferrocarril, cierran la parada y me sacaron a trabajar afuera y así me recorrí prácticamente todas las estaciones que había en el interior. Estuve un tiempo trabajando en Piedras Coloradas al este de Paysandú y otras estaciones más. En AFE creo que éramos cerca de 10 mil empleados y el cierre afectó a muchas familias. Uno se iba enterando de los cierres y la disminución del personal que había y que era necesario ir a buscar otro trabajo; hasta que a mi me cayó la piedra y me declararon excedente desde diciembre del 91 a febrero del 93 cuando me llamaron del Poder Judicial para ingresar. Ahí, me hicieron una prueba y como yo por suerte sabía escribir a máquina que en ese momento era algo que no todos sabían, me pasaron del escalafón obrero a administrativo. Ahora estoy encargado del archivo del Juzgado de Paz Departamental”.

¿Recuerda alguna anécdota de su pasaje por AFE?
“Una anécdota muy particular fue cuando un tren que iba cargado de azúcar desde Calnú en Bella Unión a Montevideo descarriló saliendo de una curva antes de entrar a la Avda Paysandú. Se descarrilaron cerca de 3 o 4 vagones y esa vez me tocó ir junto con mi padre porque él trabajaba en la cuadrilla y yo desde la estación provisoria. En total eran cerca de 45 mil kilos, porque 30 mil pesaba la carga y 15 mil kilos el vagón”.

¿También tuvo un pasaje por el arbitraje de fútbol?
“Algo que me gustaba mucho de joven era jugar al fútbol, pero es algo muy diferente ser jugador a ser árbitro y dirigir un partido o estar como asistente. Recién en el año 77 arranqué como árbitro en la ASDAF (Asociación Salteña de Árbitros de Fútbol), cuando tenía 23 años y me llevó a permanecer en forma ininterrumpida hasta el 3 de diciembre del 2003 cuando cumplí 50 años. En primera estuve desde el año 90 y junto con otros compañeros estuve casi 9 años integrando ternas de árbitros en diferentes selecciones de OFI (Organización de Fútbol del Interior). Así, pude conocer muchos lugares y departamentos, todo gracias al arbitraje, hasta que me retiré con casi 26 años de labor”.

¿Qué nos puede decir de su desempeño en organizaciones sindicales?
“Mi actividad laboral me llevó a vincularme al sindicato, estuve primero afiliado desde AFE, después cuando ingresé al Poder Judicial también continué afiliado y ahí tuve que ir a Montevideo varias veces como delegado porque es algo que me gusta hacer porque soy integrante de la AJU (Asociación de Judiciales del Uruguay)”.

¿Cómo está compuesta su familia?
“En el 75 me casé con la que hoy es mi señora, Lourdes Leites, con quien tuvimos cinco hijos: Martín que era mellizo con otro varoncito que falleció a las 12 horas de nacido; después está Felipe Gabriel, Richard Gustavo y Fernando Agustín. También tengo 2 nietos. Vinimos a vivir en las viviendas que se conocen como de los ferroviarios o de AFE y ahí estamos hasta hoy”.

¿Fue un momento muy difícil la afectación a la salud de uno de sus hijos?
“Agustín tuvo un problema muy serio de salud en diciembre del 2006. La madre lo notó con un color raro y quiso llevarlo a la policlínica para ver que podía ser. Ahí la doctora que lo atendió (hace una pausa para poder continuar hablando porque las lágrimas lo ahogan) nos dijo que podía ser Leucemia. Agustín tenía solo 11 años (dice mientras trata de recomponerse). Ahí comienzan los viajes periódicos a Montevideo hasta que vino ya curado. Todo salió muy bien. La atención fue impecable, tanto en el Hospital Pereira Rossell como en el hogar La Campana y yo estoy muy agradecido por todo eso y por como nos trataron. Conté con una gran mano que me dio Raúl Oxandabarat (Vocero de la Suprema Corte de Justicia y oriundo de nuestra ciudad), que me consiguió un traslado para un juzgado de Montevideo y así pude estar con mi hijo durante todo el tratamiento. Le voy a estar muy agradecido por eso siempre. Agustín hoy está con 20 años y estudia escribanía, empieza tercero este año”.

¿Actualmente trabaja y estudia abogacía?
“Sí, pero es muy casual como empiezo con eso. Yo tenía un negocio de pizzas, pero con la crisis del 2002 el negocio dejó de rendir y a impulso de una de mis cuñadas arranqué a terminar quinto y sexto año del liceo con la intención de ser profesor de geografía o historia que son dos materias que me gustan mucho. Pero terminé cambiando y me inscribí en la Universidad. Mis compañeros de trabajo me dijeron que al trabajar en el Poder Judicial eso podía ser algo muy útil por el conocimiento que tenía en el área y así arranqué la Facultad de Derecho”.

¿Pero sus metas no se terminan con recibirse?
“Mi aspiración es llegar al título y poder ser Juez de Paz”.

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El legado de una voz privilegiada

Con José María Berniz, un salteño sin miedo a cumplir sus sueños

Tiene una voz única como legado de su padre y mil historias que contar. Es uno de los locutores que ha querido innovar a pulmón en el ámbito de la comunicación radial y lo ha logrado a su manera. Con una vida en Salto y sus anhelos y sueños junto a sus hijos en los Estados Unidos, donde vivió por más de una década y latió la idiosincracia de ser inmigrante en un país que es un crisol de razas, José “Pajarito” o “Berch”, Berniz, con 57 años de edad, narró durante la hora y minutos que conversamos, un sinfín de anécdotas.
Desde su apodo de “loro” por estar vinculado a la desaparecida radio Cultural solamente para dar la hora y su jose bernizincursión como impulsor de discotecas, como “Impactos” en el viejo Centro Recreativo Este Salteño (CRES) y hasta le puso el nombre a la primera discoteca que yo conocí in situ, “Papis” cuya cabeza visible era el conocido comunicador Víctor Hugo Solís, con quien los une una importante amistad. Con él, la presente edición de las “Diez últimas de la última”.

¿Aparece en tu juventud la inclinación por el tema de la comunicación, la música y las radios?
En realidad yo podría catalogarme “un hijo de la radio”. Porque mis padres trabajaban los dos en radio. Mi padre falleció en 1964, era locutor de Radio Cultural, se llamaba Artigas Ivón Berniz y tras ese suceso, Don Ramón (Vinci, entonces titular de la desaparecida emisora) le dio la oportunidad a mi madre de trabajar ahí. Yo había decidido ir a estudiar a la UTU, mecánico tornero, aunque me hacía las excursiones a la radio y me quedaba en la cabina con gente como el ‘Flaco’ Garaventa, el ‘Pepe’ Vinci o John Weston, con quienes hice mis primeras armas y me enseñaban a trabajar como operador.

Comenzaste con grandes personajes de la radio…
Sí tuve esa suerte de trabajar con gente como Hugo Felipe Rolón, Juan Alberto Rodríguez Cristaldo, el Fogón de los de Viana, incluso se hacían programas para la República Argentina y después me puse a trabajar y uno va descubriendo de a poco. Pero no puedo decir que trabajé tantos años en Radio Cultural, por ejemplo, porque siempre fui una persona muy andariega y eso que se ha dado así por razones de la vida, me ha enriquecido mucho y me ha hecho conocer gentes y lugares bien distintos, que me terminan haciendo aprender más acerca de la vida.

¿De la comunicación radial incursionaste en las discotecas?
Allá por 1979 nació Impactos, era una de las primeras discotecas, las hacíamos en el CRES y pasábamos horas armando las luces con lamparitas envueltas con celofanes de colores o las pintábamos entonces eran luces que estaban conectadas en un interruptor y las prendíamos y las apagábamos. Después conseguíamos música que nos llegaba de Montevideo a través de las azafatas y los pilotos de Pluna que venían a Salto y nos traían los discos de vinilo y así nos poníamos al corriente de la música que se pasaba en la capital. En el 1983 o en el 84 fue que estábamos con el Oscar Amaral y el ‘Negro’ Víctor Hugo (Solís) y apareció mi hijo y me llamó “papish”, porque así me decía él y así quedó el nombre de la discoteca Papis. Pero yo empecé a trabajar en radio y Víctor Hugo siguió con el tema de la discoteca y era la cara visible de Papis.

¿Hacías programas en radio en esa época, cómo se llegaba a tener un espacio?
Yo hacía programas que eran exclusivos, con el advenimiento de las emisoras de FM para Salto, Del Lago y Del Éxodo, había oportunidades para trabajar. Entonces me acuerdo que tenía un programa de sobremesas al mediodía, que se llamaba “Mil y Una Melodías al Mediodía” y se lo vendía a la pizzería que tiene el mismo nombre. Pasaba música suave, de sobremesa, música instrumental.

¿Cómo entraste a Estados Unidos? ¿Fue difícil?
Un día vino la gente la Embajada de Estados Unidos a la radio, los agregados culturales que estaban en Montevideo y así conseguí una visa como Corresponsal Musical de la Radio Emisora Del Éxodo de Salto. Le dije al Pepe (Leonardo José Vinci) haceme una nota como Corresponsal de la radio y con eso me fui. Y allá le mandaba en rollos, en cassette, a través de un estudio que tenía mi primo, todos los éxitos musicales de allá, los mandaba para acá. En aquella época no había Internet y tenía que viajar no se cuanto para hacer un paquete y enviarlo por correo, que demoraba como un mes en llegar, pero lo importante era que llegara porque en el lugar donde pusiera esa música era algo nuevo para Salto.

¿A qué te dedicaste en Estados Unidos?
Fui un nene mimado allá, porque un día le dije a mi primo que quería irme a Estados Unidos y me dijo que me subiera a un avión y que fuera. Y tenía casa, alojamiento y todo. Empecé a trabajar en una empresa de reparaciones de casas que tenía mi primo allá, y me vinculé bien al punto que me puse a grabar y lo hice en el Blassing Recording Studio de Nueva York, donde grababa algunas cosas para la radio Del Éxodo y trabajé con un médico argentino en una radio americana que se llama Parsippany Troy Hills del estado de Nueva Jersey. Pero hice de todo, salí a vender publicidad a la calle en Estados Unidos, algo increíble porque allá nadie sale a vender publicidad a la calle. Allá no se hace así y yo salí como se hacía acá. Pero también trabajé en el Hotel Hilton y en mantenimiento, me revolví bastante.

¿Tus hijos están allá?
Sí están allá, se fueron de chiquitos y siendo un trabajador, porque soy sincero, ya que muchos dicen cualquier cosa después que están allá y yo voy a decir la verdad, yo ganaba como un trabajador y así eduqué a mis hijos en Estados Unidos y hoy ellos tienen su trabajo y viven bien, y además pueden educar a sus hijos, a mis nietos que son cuatro y que a tres de ellos no los conozco por eso creo que en cualquier momento me voy de nuevo, porque es una ley de la naturaleza, tengo que verlos y estar con ellos.

¿Cuál fue una de las vivencias más fuertes que tuviste en todos esos años en Estados Unidos?
Y quizás una de las experiencias más fuertes fue cuando cayeron las Torres Gemelas en Nueva York en 2001. Estaba viviendo en Nueva Jersey, en un pueblo que se llama Patterson y mis hijos estaban en la escuela, yo no creía lo que estaba pasando, la gente miraba por televisión aquello pero nadie creía. Nosotros estábamos a pocos kilómetros de Nueva York y aquello fue un caos, para los estadounidenses parecía que se les terminaba el mundo, todo quedó paralizado y dejó de funcionar. Yo tuve que ir urgente a buscar a mis hijos a la escuela porque habían clausurado las clases y la gente se encerraba en sus casas, había policía y militares por todos lados. Fue una época bien complicada, yo creo que eso cambió todo para el país, no solo para Nueva York, sino para todo el país. Hubo una sicosis muy grande y quizás eso haya sido lo más grande como experiencia de las que viví.

Haces Radio Feria los domingos ¿es una manera de no desprenderte de la radio y el contacto con la gente?
Sí, lo de Radio Feria es algo lindo, porque empezó con una propuesta que me hizo el titular de Arte Mimbre y me dijo para “meter algo de ruido” y bueno empezamos con unos parlantes y nos pusimos a vender avisos y a hacer publicidad en el lugar. Ahora tenemos toda la red de la feria y hacemos publicidad de todo tipo, tanto de la feria como de los puestos que están ahí y también publicidad política o comercial de cualquier tipo. Pero me llevo bien con todos porque mantengo el respeto y la altura suficiente, no me meto con nadie.

¿Qué te gustaría ver de Salto que no ves ahora?
No lo veo bien a Salto, las calles están con muchos pozos, espero que se arreglen, no echo culpas pero sí espero por el bien de mi querida ciudad que las cosas estén mejor, porque Salto siempre fue un hermoso lugar para vivir y me gustaría verlo mejor de lo que está ahora. Creo que todos los salteños nos merecemos eso.

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Luis Alberto Cáceres otro señor profesional con la fusta bajo el brazo

Como Irineo Leguisamo, el más grande de todos los tiempos, inmortalizado por su amistad con Carlos Gardel, Luis Alberto Cáceres Aranda (31) salió también de un pago salteño, y llegó a Maroñas casi adolescente para intentar suerte en la conducción de “los burros”. Hoy se codea con los mejores jockey del país y acaba de ganar la principal carrera del turf nacional, hecho que en realidad es la frutilla que corona una actuación destacada en el turf uruguayo.
Cáceres mantuvo un diálogo con EL PUEBLO pocas horas después de haber ganado el premio más importante de sus carrera, como el mismo lo define al José Pedro Ramírez, corrido el pasado 6 de enero.

¿Cómo y cuando comienza tu vinculación con el turf?
Desde muy chico, debido a que soy de Campo de Todos, en el departamento de Salto. Me crié en ese pueblo, Después nos mudamos para barrio Artigas e hice la escuela allí en barrio Artigas, creo que es la Escuela 14. Después me volvía al campo con mi padre, hasta que el campo me aburrió y mas o menos a los 15 años me volví a la ciudad. Estando en la ciudad me fui al hipódromo donde pido trabajo a Ribeiro que es hoy cuidador acá (en Maroñas). Así me fui vinculando al mundo del turf. Ribeiro me da la posibilidad de hacer de peón y de varear (enseñar a correr) algún caballo y ese fue el comienzo y mi vinculación con los caballos de carrera..

¿Cuánto tiempo hace que estás corriendo?
Y habré debutado a los 16 años, hoy tengo 31 o sea que hace mas o menos 15 años que estoy en esto. Primero corrí en algunas “pencas” domingueras en Salto, después corrí en hipódromo antes de pasar a Maroñas. Fue allá por el año 2002, cuando el Dr. Alvaro Echeverría, médico veterinario en Salto, vinculado al mundo del turf me dijo que había la posibilidad de venir a Montevideo. También por intermedio del propio Ribeiro que hablan con el stud “La Horqueta” que hoy tienen caballos acá.

¿En que condiciones correrías en Montevideo?
Llegamos a un acuerdo y me hicieron un tipo de contrato para venir a correrles casi en exclusividad a ellos y me vine, Era un fin de semana me hicieron el contrato el día sábado y aún recuerdo que el 8 de mayo del 2002 llegué a Maroñas. Llegué como monta exclusiva de La Horqueta, ya que corría sólo para ellos.

¿Sigues teniendo familiares en Campo de Todos?
Si efectivamente sigo teniendo familiares por esos pagos, porque somos siete hermanos, cuatro varones y tres mujeres, además de mi padre y mi madre. Tengo a mi hermano mayor, que es herrero que está acá en Montevideo, tengo una hermana que está en San José, tengo otro hermano que corre caballos en las pruebas de enduro en Río Negro y los demás hermanos están en Salto. En Montevideo tengo un hijo, Máximo, de casi cuatro años y todo lo que hago es por él, es mi sostén, que también disfruta al máximo las carreras, le gustan mucho y por lo tanto siempre en todo lo que hago es también pensado en él.

¿Cuál fue la carrera más importante que has ganado hasta el momento?
Sin dudas que fue el José Pedro Ramírez, que es la carrera que uno siempre quiere ganar y se prepara mentalmente durante todo el año para correrla. Pero también he ganado el Premio Nacional con Forgotten, también tengo dos premios Jockey Club que son premios importantes ganados, uno con Forgotten y otra con Boby Di Job. Además en el año 2013 y 2015 me tocó ganar la estadística de jockey por mayor número de carreras ganadas en el año. Son también logros importantes porque es el trabajo de todo el año y es con lo que todo jockey sueña, como también ganar un Ramírez. Por suerte a mi se me ha dado esa posibilidad y la estoy disfrutando al máximo.

¿Te tenías fe para ganar el Ramírez?
Si me tenía fe, me tenía mucha confianza porque el caballo “Fletcher” andaba bárbaro, Había tenido un poco de mala suerte en carreras anteriores y es un caballo un poco difícil de correr, pero para esta carrera yo lo había preparado especialmente. El caballo hacía todo bien en la mañana y también hizo todo bien en la tarde y por suerte ganó una linda carrera y salió todo bien.

¿Qué sentiste cuando ganaste?
Algo inexplicable. Una emoción bárbara porque es una carrera que todo jockey sueña ganar. Cuando yo comencé a correr en Salto nunca soñé con correr en Maroñas y mucho menos ganar una carrera de éstas y hoy en día se ha hecho realidad y la verdad es que estoy muy contento. En cuanto al futuro y la posibilidad de ir a correr afuera no se ha dado. Estoy muy bien en Maroñas, los premios son muy importantes y uno está bien acá donde es local, porque se está trabajando bien, así que por el momento el futuro es seguir trabajando y seguir superándome porque el trabajo es lo que hace posible luego los grandes triunfos.

¿Has corrido caballos de figuras importantes ya sea de la política nacional o de otras figuras conocidas?
Si soy el jockey oficial de l os caballos del Dr. Jorge Larrañaga. Tuvimos la suerte en el año 20014 ganar el Gran Premio Maroñas con un caballo muy bueno de él. Le corro a caballos de gente no se si importante, pero conocida, muchos políticos, futbolistas y demás, pero como profesional les corro como lo hago con todo el mundo, tratando de triunfar siempre. Corro los caballos de estas personas, como corro el de algunos cuidadores y de gente que trabaja acá y que de repente tiene sólo un par de caballos, yo estoy para trabajar y por eso lo trato de hacer con mucha profesionalidad. Yo trato de cumplir siempre con la gente porque no me olvido de cuando vine de Salto que no tenía nada y si ahora estoy mejor es porque me han dado la oportunidad y pudiendo le corro a todo el mundo.

¿Tienes algún ídolo en particular?
No, soy un admirador de los grandes jockey. En la actualidad soy admirador de Méndez que es un profesional con todas las letras. También por afuera Pablo Falero que para mi es un grande por todo lo que ha logrado el hombre, como jockey y como persona, Siempre trato de mirarlos y sacar lo bueno de todos ellos, copiarlo en carrera o hacer algo parecido.

¿Qué te dice Irineo Leguisamo, paisano tuyo porque nació en Arerunguá, también tierra salteña?
He leído el libro que habla de su vida y realmente es un grande el hombre. He mirado algunos videos viejos y la verdad que es un “jockazo”. En aquellos tiempos se ganó todo y no hay nada que decir al hombre.

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La literatura que te hace pensar y sentir distinto

La literatura debe ayudar a las personas a redescubrirse, a repensar las cosas, a tener espíritu crítico, y eso es importante para tener una mirada diferente en el mundo en el que vivimos. Por eso, hay gente que pese a que vivimos en un mundo donde reina la pantalla y todo es inmediatez y redes sociales, aún se dedican a escribir y a contar historias que nos hacen pensar e imaginar, apelando a nuestra creatividad. Por suerte aún hay escritores y de los buenos, en un país donde el mercado literario es basto por un lado y escaso en calidad por otro. Pablo Silva
En oportunidad de conocerlo Pablo Silva Olazábal, reconocido a nivel nacional por la distinción de sus obras literarias, nos concedió una entrevista donde hablamos de literatura, para nuestra sección semanal Al Dorso.

¿Quién es Pablo Silva Olazábal?
Soy un escritor y también soy periodista radial uruguayo. Conduzco un programa que se llama La Máquina de Pensar que se emite todos los días de noche por Radio Uruguay (1050 AM) en Montevideo. Nací en Fray Bentos el 18 de marzo de 1964 y en 1976 mi padre, que era dirigente sindical bancario y edil del Frente Amplio en Río Negro, se exilió en España y nosotros nos fuimos un año después para allá. Pero volví en 1986. En España me gradué de Maestro en la Escuela Normal “María Díaz Giménez”, que depende de la Universidad Complutense de Madrid, pero nunca trabajé de maestro. Escribí la novela “Pensión de Animales” y obtuve el Segundo Premio de Narrativa Inédita en los Premios Anuales del MEC (Edición 2012) y una mención de honor en el concurso Banda Oriental-Lolita Rubial (Edición 2013).

¿Es importante que el escritor le deje un legado a la gente con cada obra que escribe o simplemente el lector tiene que apreciar el trabajo que se hace en el momento y seguir viendo otros trabajos?
Creo que el arte de escribir es pasar de lo conocido a lo desconocido, hay que ir tanteando una historia. Y cuando se termine, cuando la historia está redonda, que el lector sienta que está avanzando hacia lo desconocido.
Y de alguna forma sienta la experiencia de abrir una puerta que uno no sabe adónde te va a llevar. Un lector me dijo que lo que más le había gustado de mi libro “Pensión de Animales”, era que en un momento empiezan a pasar muchas cosas y ya se llenaban de expectativas de abrir cada puerta.
Entonces despertar esa imaginación del propio lector de qué es lo que va a haber detrás de cada puerta es algo muy bueno.

¿Qué es lo que contás en Pensión de Animales?, el libro con el que ganaste el Premio Nacional de Literatura.
Detrás de cada puerta, en cada habitación hay historias algunas de ellas terribles, o de hombres y de mujeres que están muy animalizados, es como un bestiario.

¿Qué reflexión te deja el libro, o pensás tu que le hace sentir a quien lo lee?
Bueno lo que yo creo, y es lo que le pasa tanto al autor como a un lector, es que el mismo te pone en contacto con partes de tu personalidad, con facetas que todos tenemos que normalmente están en la oscuridad. Nosotros hablamos, y tenemos una máscara, pero todos tenemos nuestras zonas oscuras. Y lo que hace este libro es que en cada habitación de esa pensión de animales aparece una de nuestras zonas oscuras, en una de ellas está la violencia y en otra está la lujuria, en otra el miedo a la muerte. Y así surgen distintas facetas de la personalidad de un ser humano cualquiera. Sí, es como pasar de lo conocido a lo desconocido y meterte en una pieza oscura y ver que lo que hay ahí también es parte tuyo. Una lectura me dijo que toda la pensión es el cuerpo del aura, su organismo. Creo que están pasando muchas cosas.

En Uruguay vivimos un momento muy marcado por ese mercado chico, en el que a veces a los escritores se les hace difícil desarrollar sus obras, ¿es importante tener en cuenta eso a la hora de escribir un libro y de valorar esa obra?
Cuando uno escribe lo hace con todo su cuerpo, con toda la mente, con todas sus historias y eso se filtra, en mi caso no lo hago pensando en el porvenir del libro. Alguien me dijo que en este caso de piezas donde la gente está aislada podía ser la historia de las redes sociales, donde en algunos casos nos estamos viendo, pero estamos aislados. Y bueno, eso puede ser. O no es casualidad que forcemos los límites y que la historia que yo escribió transcurra en 10 minutos y la historia que escribió el otro lo haga en 8 horas, no se, puede ser un momento de esta época. Insisto en que estamos rodeados en un momento de la humanidad, que estamos en transición de lo conocido a lo desconocido.

¿Eso aplica a la literatura también?
Sí claro, todo, todo es así. Toda la cultura, toda la educación, el sistema de salud, eso creo que está experimentando, está en crisis y está experimentando una transición hacia no sabemos dónde. Entonces eso genera miedos también.
¿Es importante generar un aporte desde la literatura y desde la escritura, para tener pensamiento propio y espíritu crítico?
Claro, yo creo que la literatura y el arte lo que hacen es generar incertidumbre, que te pienses, que te saque un poco del lugar en el que estás, de lo conocido, y que te haga pensar que hay otras cosas. Hay gente que te habla por ejemplo de cosas espirituales y de que un libro, te hablo del caso del que yo escribí, te puede hacer pensar que hay otros mundos, que están ahí, en forma paralela.

¿En Salto puede adquirirse Pensión de Animales dado el particular sistema de distribución de libros que tiene el país?
Sí claro, porque hubo gente que lo compró. Yo le digo a la gente que el sistema uruguayo de distribución es de una sola forma, hay uno o dos distribuidores nacionales, y esos solamente le llevan libros a quienes se los piden, si se editan 100 libros no van a mandar los 100 libros a Salto, mandarán solamente lo que los libreros les piden. Y los libreros van a pedir solo lo que la gente le pide.

¿Hay que exigir mucho para poder tener la literatura que uno quiere?
Las librerías tienen ganancias, y por eso exigen que la gente vaya, busque, elija y quiera pedir lo que quiere leer, es parte de un circuito donde la idea final es dejar ganancias, pero los autores muchas veces, la mayoría de las veces, estamos lejos de eso.

¿Pensás que la literatura en Uruguay en esta época pasa por un buen momento?
Sí, pero lo que pasa es que hay mucha producción, muy diversa, de muy buena calidad, quizás parte de este cambio tecnológico que estamos experimentando hacen que los libros se editen muy rápido, haya muchos títulos y eso va en contra de una cierta decantación, porque la literatura, a diferencia de otras artes, requiere de un tiempo más lento. Pero estamos cada vez más acelerados todos, todo está más acelerado, en algunas cosas está bueno, pero hay cosas que requieren de un proceso.

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“He esperado al hombre nuevo… a ese ser solidario y esperanzado”

Poetisa… docente… ama de casa y pensadora Martha Beatriz Peralta Siffredo nació en el barrio Cerro en la media del siglo XX. “Pertenezco a dos siglos y me siento orgullosa de ello… época que permitió una vuelta de tuerca tecnológica… que debemos aprender a usar para enriquecernos.
aldorso001Martha concurrió a la Escuela No. 64 a la que ama profundamente. Luego tuvo un pasaje por la Escuela No 3, cuando ésta compartía local con la Escuela No. 1. Confiesa que la etapa de su infancia fue muy feliz hasta que la muerte de su hermano mayor marcó un antes y un después en su existencia.
Martha Peralta con el paso del tiempo fue adueñándose del mundo de las letras y reconoce que suele escribir más de lo que habla.
Asegura que ha sabido a través de su filosofía de vida compensar los dolores con alegrías y aún espera “el despertar del hombre nuevo, más solidario, dotado de una energía esperanzadora”. Desde su interior siente que Salto es su lugar en el mundo y aquí desea “ser y hacer”… no obstante dentro de sus temores existenciales está el no poder llegar a ver un cambio en sí misma y en la humanidad.

¿Cómo fueron sus tiempos de estudiante?
-“Leía mucho, aprendía vorazmente y era irremediablemente ya poeta. Jugaba inventando mundos paralelos y así veía en las terrazas de la Escuela 64 bailes de soldados y damas, minués, bailantas… mujeres bellísimas y soldados arriesgados”.

¿Y las reminiscencias de la niñez?
Pero también, comía macachines y jugaba con mis dos hermanos y sus amigos. Tuve una infancia feliz hasta los once años que murió mi hermano mayor. La enfermedad y la muerte de los demás, me lastima enormemente.

¿En qué momento se percató que le gustaba la docencia y las letras?
“Al principio pensé que quería ser médico pues tenía una idea muy romántica de la labor médica y fui a facultad y después de dos años y pico de estudiar, empecé a fracasar a no estudiar más, a ir a recitales, a vincularme con escritores y pintores. Me casé joven, tengo tres hijos, la menor es Carolina pero las cartas estaban echadas, con los poetas de Salto, Marosa, Milans Martínez como referentes, Jardim. Amorim como paradigmas, no había escapatoria, me presenté a varios concursos, de los que saqué premios, pero después deje de hacerlo. Por convicciones que se me fueron instalando y sobre todo por la absoluta propiedad de mis palabras. Después de hacer el IPA; inconcluso. Lo terminé cuando hacía años que era docente, ya viviendo en Montevideo. Alrededor de 1985 empecé a dar clases”.

¿Influyó en su elección el hecho de que su padre fuera docente?
-“En mi casa se leía mucho, se recibía a mucha gente, se discutía mucho en un disenso clarificador que agradezco aun después de tantos años y que me enseñó que los malos no tienen partido, ni religión ni ideología y como dice Carolina, se caracterizan por hacer el mal”.

Mencione un libro que le haya movido el piso….
“En mi corazón están algunos autores con los que me encontraré en el Limbo de Dante, Vallejo, Lorca, Gelman, Dylan Thomas, Idea Vilariño, con la que hablaremos de lo pesado, denso, doloroso es ser mujer y no hacer lo que se espera que hagamos”.

Desde su experiencia – ¿Cómo ha sido la evolución en el ámbito de la enseñanza y el aprendizaje?
-“Creo que terminaré de aprender cuando me muera. He aprendido más de los jóvenes que ellos de mí. Me dieron la mutabilidad de las palabras, la alegría de vivir a pesar de todo. La gracia de las sonrisas y el canto, el desparpajo, con el que pude criar a los hijos, la falta de miedo. Siempre digo que por suerte trabajé en lo que amé. Tuve reconocimiento de alumnos, del gremio, de los docentes, pero eso son carisias de mimosa. Lo importante que aun tengo muchas ganas de seguir”.

¿Qué deudas pendientes siente que tiene con la vida?
-“¿Deudas? ¿La vida conmigo? ¿Yo con la vida? He esperado al hombre nuevo, ese ser humano, solidario, esperanzado, sin egoísmos personales, lo espero. Lo esperaré… tengo miedo de no ver el cambio, en mí y en los otros. Apunto a la utopía y pido más…hay cosas que no hubiera querido, vinculadas a la injusticia, a la muerte y el dolor. Pero personalmente, la vida no me debe ni le debo. He compensado dolores con alegrías”.

¿Qué significa la ciudad de Salto para usted?
“Salto es mi lugar en el mundo, a veces hablamos con mis hijos mayores, que viven en Montevideo, que me necesitan y los necesito, de la necesidad de estar juntos. Pero he sido una extranjera en Buenos Aires en Montevideo…busqué siempre esa sombra de paraíso que me airó en verano y escondió el primer beso, la calle con cada baldosa que tiene algún recuerdo…y sí este es mi lugar, aquí quiero ser y hacer”.

Una reflexión sobre sus poesías y creaciones literarias…
-“Soy una poeta mujer, escribo acerca y desde la mujer, la madre, la militante, la trabajadora, ama de casa con ganas y escasez… la que sabe el precio de las cosas, que sabe cuánto cuesta. Y escribo sobre eso, mi trabajo, mis amigos, mis hijos, mi familia, pues sé que las pequeñas cosas que nos hacen son la esencia del mundo. No me concibo sin las palabras. Todo en mí son palabras. Y escribo mucho más de lo que hablo”.

¿Qué siente ante el hecho de que su hija también ha tomado el camino de las letras?
-“Mi hija Carolina me probó que para ser feliz, existir y estar junto a los demás sólo hay que querer. Estoy orgullosa de los tres, como toda madre los amo desde la noche a la madrugada y cuando duermo sueño con ellos. Cada uno es diferente y con cada uno tengo lazos diferentes. Natalia, mi otra hija escribe muy bien, también, tiene un bellísimo trabajo de la que estoy orgullosa en el Museo Blanes y Gastón… prefiero no hablar de él, por largos años el único hijo es mi locura.
Como es sabido para la madre cada hijo es diferente. Carolina es diferente a sus hermanos, pero está en el ojo de la maravilla expectante de amor para todos”.
Me preguntas si la vida me debe algo… tiempo, tal vez… porque la vida es lo mejor que nos puede pasar. Lo demás lo construimos nosotros”.

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Ramón Ariel Rosconi: un maestro apegado al campo

Ramón Ariel Rosconi Aguerre, nacido el 5 de abril de 1956, nací en Salto capital, más concretamente en Raffo 46 porque en esa época las parteras iban a la casa, expresó.  Nací en la casa de una tía, una hermana de mi padre que vivía en Salto, pero me crié en la zona de Sauce Chico, Laureles. Mi familia siempre vivió en campaña y vino a Salto por la circunstancia del nacimiento del último varón. Somos seis hermanos y yo soy el menor nacido después de 18 años de casados. No se olvide que soy hijo de padres mayores. Con él compartimos una diálogo agradable y ameno cuyos tramos principales compartimos.

¿Cuénteme como eran sus padres y que hacían?
Mi madre era ama de casa, pero de esas amas de casa que además de cocinar, se dedicaban a lavar y aprontar siempre la ropa de la familia, pero además se dedicaba a todo lo que eran los postres, los dulces, las comidas caseras. Tenía su enorme jardín y su enorme huerta. De mi padre tengo vagos recuerdos porque cuando yo nací él ya tenía 50 años y mi madre 41.
¿Cómo fue esa infancia con hermanos mayores tan grandes?
Yo era como el hijo de todos. Con mi hermana que me seguía, ahora es fallecida, ella siempre me decía que yo era “malenseñado” y yo le decía que no, que era mimoso y siempre hago la diferencia, porque si yo hubiera sido malenseñado, no hubiera tenido los logros personales y familiares que he tenido. Por eso hay que diferenciar bien. Ser mimoso es una cosa y ser malenseñado es otra.Incluso yo hoy a mis alumnos les cuento que yo a los 13 años me vine de una escuela rural a la ciudad a vivir primero a la casa de una hermana y luego a la de un hermano y pasé de ser niño a ser hombre, a independizarme para poder estudiar.
O sea que de la escuela rural le vino a la ciudad para poder seguir estudiando en el liceo ¿a que zona?
Primero me vine a vivir con mi hermana a la zona de barrio Albisu y luego con un hermano en la zona del parque Solari, pero cuando empecé tercer año del liceo ya pudimos tener nuestra casa en la ciudad y mi madre se vino a vivir conmigo.
 ¿Todos sus hermanos habían estudiado o ud. tenía como un objetivo personal de estudiar?
No, en realidad uno de mis hermanos había estudiado tornería y por “equis” causa le quedó una materia que no dio y mi padre siempre le decía que por caprichoso no había terminado y tenía el temor de que yo hiciera lo mismo. Al ver el sufrimiento que tenía mi padre por ese motivo me propuse terminar, porque la opción era –como él me lo dijo clarito un día – estudiar o ser peón de campo. No es desmérito para los peones, pero la situación era que mis padres tenían un pequeño campito que si bien les daba para vivir ellos, nosotros, sus hijos teníamos que independizarnos porque no podríamos vivir de lo que producía el campo. No daba para todos y nosotros teníamos que independizarnos y buscar nuestro propio camino. Yo siempre dije que quisiera haber tenido la inteligencia y la visión que tenía mi padre. Siempre estaba como adelantado a los tiempos que se venían y lamento que hoy ambos sean ya fallecidos.
Cuando murió mi padre si bien yo ya tenía 27 años él no alcanzó a conocer mis hijos. Mi madre si aunque chiquitos, alcanzó a disfrutarlos…
Cuándo se vino a la ciudad a estudiar, ¿ya tenía decidido que iba a hacer o vino a ver que pasaba?
Yo vine como probando, porque siempre extrañé el campo y me apego al campo hasta ahora. Yo hacía tareas de campo y cuando me hice un poquito más grande, un vecino de mis padres me iba a buscar los fines de semana y yo hacía tareas de campo con él. Era un peón medio mimoso, porque compartía con él y su familia los fines de semana. El iba a buscarme los sábados de tarde y yo trabajaba con él sábado y domingo y me ganaba mi dinero. Si bien no era una tarea permanente, eso me permitía tener mis ingresos y evitaba que tuviera que pedirle dinero a mi padre para los bailes o alguna ropa extra que me quisiera comprar.
¿Era de salir frecuentemente en esa etapa?
Si era salidor, aunque con mi señora, Rosario Machado nos conocimos cuando me recibí. O sea que comencé mi carrera docente ennoviado y ya bastante formal. Casi enseguida obtuve la efectividad como maestro y a los dos años y medio de novios nos casamos y casi a l os tres años después nació Etelvina, que es mi hija y colega docente, que a su vez es mamá de Maite que tiene dos años y medio y de Mauro que tiene tres meses, que son mis nietos.
Después a los 5 años de Etelvina nació Luciano, mi hijo que vive en Montevideo y que si Dios quiere en poco tiempo se recibirá de licenciado en Relaciones Internacionales y se ha recorrido todo el mundo.
¿En que fecha se casó?
Me casé el 26 de octubre de 1983. En 1981 cuando me recibí conocí a mi señora. Lo que pasó es que por mi apego al campo, yo fui alumno además de escuela rural, hice los seis años en la Escuela 36 de Sauce Chico. Iba a caballo, en un petiso primero y después ya quería ir en los parejeros y quizás por eso mismo, mi inclinación era hacia agronomía o veterinaria, porque me atraen además los animales, pero justo cuando termino el Preparatorio de Veterinaria, por los problemas que había en la época se cierra la Facultad de Veterinaria y eso hizo que me inclinara accidentalmente por el magisterio. Eramos tres estudiantes que habíamos hecho una muy linda amistad y el profesor en ese momento que era el Dr. José Rufino Martínez nos sugirió dar el examen de fisioterapia. Había como 800 aspirantes dando el examen. Los tres salteños que fuimos aprobamos el examen y después supuestamente por sorteo quedamos eliminados. Fue entonces que paralelamente me inscribí para hacer un profesorado de Biología. Allí me dijo Juan Claudio Lagaxio que después con el tiempo fue director del Instituto de Formación Docente, “Cholo” por qué no haces magisterio que nos hacen falta varones. Así comencé haciendo un profesorado y terminé siendo maestro.
¿Cholo era su apodo?
Si efectivamente, me siguen diciendo, porque en realidad mi apodo era “cholongo”, que según me decían era un personaje de una historieta de la época y mis primos que vivían en la casa donde yo nací y eran adolescentes me dijeron desde un principio “cholongo”. . Después en el liceo mis amigos me comenzaron a decir Cholo, aunque muchos maestros e incluso durante mi pasaje como Inspector de Primaria me decían nombrando como “Cholongo”, porque me conocían desde aquella época.
Aunque la elección fue accidental, el magisterio se transformó luego en vocación?
Si efectivamente, comencé a ejercer en el año 81, en la Escuela de Corral de Piedra. Allí tenía todas las clases y la única que no tenía era quinto. En las demás clases había dos o tres alumnos. Incluso en el 2013 y 2014 que fui a Pepe Nuñez, que era la escuela vecina y reencontrarme con mis alumnos que hoy ya son padres o incluso abuelos, es muy emocionante. Había que cocinar, limpiar y hacer muchas cosas porque se estaba solo. Yo creo que hoy los programas hablan mucho del maestro comunitario y en realidad se oficializó lo que nosotros ya hacíamos, el mandado para el vecino, organizar la actividades, ser un poco el referente de la gente del lugar. porque si uno se abre a la comunidad, a la gente, se pasa mal. Por ejemplo yo tenía que hacer más de 40 km. Para ir a tomar el ómnibus y esos 40 km los hacía en un caballo que me prestaba la gente y lo tenía como mío. Después de las vacaciones de julio recién pude ahorrar un dinero y sacar una moto a crédito.
¿También fue director e inspector?
Ya en mi segundo año me fui a Paso del Parque allí estuve seis años, di concurso para director y logré la efectividad. Antes ya era maestro – director pero en forma interina, como escuela unidocente. Una vez que logré la efectividad fui nombrado director, con maestro a cargo.
Tuve la suerte de cumplir la efectividad en la Colonia Solari. Luego pasé a la Coordinación de Educación Física, le plantié al Inspector Departamental de aquel momento de no hacer oficina, ya que era una tarea administrativa, sino de salir a recorrer las escuelas a trabajar como profesor de educación física y allí fue cuando se inician las escuelas de Tiempo Completo y allí tuve la experiencia de trabajar en la Escuela 1, en la Escuela 78 especialmente y después tuve un pasaje por la Escuela 4 y la 64.

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Sonia Blanco: una mujer que se sintió comprometida con su convicción y sus ideas

Talvez la pobreza que vivió de niña mientras la criaba su abuela con mucho sacrificio, la llevó a actuar con ahínco en la defensa de su ideal de igualdad y solidaridad muchos años después. Siendo la única mujer de 5 hermanos, su infancia transcurrió con muchas dificultades económicas, pero eso no impidió que “a pesar que éramos muy pobres, pobres, tuve una infancia preciosa”, comenzó diciendo Sonia.
A los 15 años, “todo se complicó”, la llegada de su primer hijo hizo que tuviera que dejar el liceo y se casara con José AL DORSO 2212“el Jopo” Figueroa (actualmente fallecido), uno de sus impulsores en su incursión en el partido de izquierda, con quien estuvo casada 13 años y tuvo 3 hijos (Ney, Darío, Rosana).
Después su casa en el Ceibal, formó parte del movimiento de Tupamaros en nuestra ciudad que albergó en su domicilio a un grupo de los (111) fugados de la cárcel de Punta Carretas. Como ella dijo, “lo que hubo en la casa de nosotros fue grande, el movimiento que vino de gente de Montevideo fue importante”.
Sus actuaciones la llevaron a estar detenida por cerca de 8 años (en Salto, Paso de los Toros y Punta de Rieles) y aunque aseguró no haber recibido graves torturas, reconoció que fue una etapa difícil de su vida.
Una vez en libertad, se fue a vivir a Venezuela, donde estaban sus padres y su hijo mayor Ney (quien falleció en ese país de un ataque cardíaco mientras jugaba un partido de fútbol). Allí, Sonia estuvo más de 20 años, con la intención de “cambiar de aire”, pero “no sirvió de nada”, solo pudo despejarse un poco. “Todo era con mucho sacrificio”, apenas llegó quería volver. Pero el trabajo y un nuevo amor, con quien compartió 18 años de su vida (y falleció poco antes de su intención de regresar a Uruguay), la retuvieron por más tiempo.
En el 2010, regresó a su casa en el barrio Ceibal, donde actualmente trabaja haciendo artesanías, algo que aprendió por distracción y para pasar el tiempo, durante su detención en la época de la dictadura. Un hobbie que luego de recuperar su libertad se transformó en su principal fuente de trabajo y un legado que transmitió a su hija Rosana con quien comparte el taller de su casa.
Hace pocos años volvió a recorrer el lugar de su detención en Punta de Rieles, donde se realizó un homenaje a los detenidos durante la dictadura y se colocó una placa. “Volví al mismo lugar donde estuvimos, pero no sentí nada. Yo soy una persona que saca todo lo positivo que puede de cada lugar en que estoy”, reflexionó Sonia sobre su vida.

¿Cómo surge tu vinculación al movimiento Tupamaro?
“En el 67 por ahí, empezamos a agruparnos. La vinculación a la izquierda surgió más que nada por mi esposo y con el tiempo me fui involucrando yo y así comenzó la militancia desde mi casa. Después empezaron a llegar más compañeros y hacíamos reuniones y conversaciones”.

¿Cómo se vivía entonces?
“En esa época se vivía muy mal. Lo que pasó es que en mi casa nos reuníamos con militantes que no eran de acá, algunos eran de Montevideo y de otros lados. Entonces los militares empezaron a revolver todo y mi casa fue un desastre. Vinieron varias veces, destrozaron todo, yo tenía un almacén y de eso no quedó nada, se llevaron hasta el sueldo de mi esposo que recién había cobrado y pasó todo eso que todo el mundo sabe, a muchos compañeros se los llevaron y les hicieron torturas”.

¿A su esposo lo llevaron detenido?
“Sí, yo me enteré enseguida, porque eso se corre por todos lados, se sabe enseguida y ahí ya lo que había eran muchos nervios. A mi marido ya se lo llevaron del Hospital (donde trabajaba) varios meses antes que me llevaran a mi. Pero no fue solo a mi marido, también mi cuñado y varios más. Ahí, mi hija más chica tenía 5 años y los gurises eran unos años más grandes, pero eran chicos todavía. En ese entonces vivíamos de la ayuda de la abuela de mis hijos y de un grupo de gente que nos dio una mano”.

¿Y cuándo la detuvieron a usted, cómo fue ese día?
“Lo que pasa, es que son cosas tan, tan… que a veces no es fácil contar (hace una pausa). Ese día yo estaba con mis hijos en mi casa, yo mandé al Ney (su hijo mayor) a buscar a su abuela que vivía a una cuadra para que se quedara con ellos. A mí ya me habían llevado varias veces, pero me detenían para declarar y después me largaban. Desde que se lo llevaron a mi marido (a la cárcel de Libertad) hasta que me llevaron a mi, cada día por medio estaban los milicos en casa. Ese día, cuando me llevaron del todo, fue un desastre total, toda la cuadra estaba llena de milicos y vinieron y me llevaron al cuartel, al séptimo (Batallón de Ituzaingó de Infantería Nº7) y me acuerdo que me tuvieron parada todo el día, eran muchas horas, mientras me interrogaban. Ahí estuve presa un año, desde el 72, me acuerdo que era diciembre. Después, estuve 4 años en Paso de los Toros y como 3 años más en Punta de Rieles”.

¿En que pensó cuando la llevaron presa?
“En todo, era de terror. Se comentaban todas las torturas que había y se sentía mucho temor de lo que te podía pasar, en esa época muchos compañeros eran trasladados y no se sabía más de ellos. Pero tenías la convicción de que ese era el camino, y lo que podía pasar de ahí en adelante había que soportar”.

¿Qué le hicieron en el cuartel, la torturaron?
“Primero estuve parada detrás de una carpa muchas, muchas horas. Otras veces me ponían en un lugar muy chiquito y me dejaban ahí. Me preguntaban mucho sobre la organización, ¿quien era esta persona, quien era esta otra, que hacían? Pero a mi nunca me torturaron, aunque sé, que acá en Salto muchas compañeras las vivieron en carne propia. Punta de Rieles era más severo, pero acá fue la peor parte porque desaparecía gente y no se sabía que iba a pasar. Después que te daban la condena de lo que hiciste ya te dejaban más tranquila para que cumplas tu pena. Para mi lo peor que me pasó fue el encerramiento, y el miedo al principio. Aunque en Punta de Rieles fue difícil”.

¿A usted, porqué la “condenaron”?
“¿A mí? ¡por todo! Toda la ley me la leyeron: atentado a la Constitución, el grado de conspiración, seguida de actos preparatorios, encubrimiento, ¡todo!”.

Pero en su casa el movimiento era importante, ¿cuál fue su grado de participación, qué hizo?
“Si bien en casa había un movimiento importante, que es cierto, mi actuación fue de cosas leves, estuve adentro, pero a mi me tocaba hacer cosas materiales como armar carpas y cosas para mandar al monte. El movimiento fue duro, pero en el caso nuestro, en Salto, no hubo muertos por parte del movimiento. Talvéz se hicieron cosas, porque en su defensa el movimiento hizo cosas, pero yo no las ví”.

¿Se arrepiente de algo?
“No, porque yo no hice nada. Si pudiera volver el tiempo atrás, diría que ese es el camino, pero tal vez no estaría igual de comprometida”.

¿Qué siente hoy por los militares?
“Hoy, solo siento rechazo, pero no los tengo presentes en mi. Me acuerdo de algunos de ellos pero nunca me los crucé porque después yo me fui a Venezuela y hoy, si me los cruzo, no me acuerdo de sus caras”.

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Desembarcar la aventura o morir en el intento

El desarrollo de las ciencias en nuestro país siempre fue muy endeble, sin embargo en los últimos tiempos las cosas cambiaron y la Universidad de la República ha hecho una apuesta importante en captar científicos uruguayos radicados en el exterior para traerlos a Salto y que quieren tener éxito en su incansable búsqueda de resultados. A Daniel Peluffo lo reclutaron en Nueva York y hoy nos cuenta su historia.

¿Quién es Daniel Peluffo, dónde nació, dónde estudió, qué estudió, dónde trabajó?

Nací en el Cerro de Montevideo, fui a la Escuela Santa María de la Ayuda y después al Liceo 11. Cursé el primero dedaniel peluffo Facultad de Química con 17 años de edad, hasta que la dictadura militar clausuró la Universidad. Con 19 años recién cumplidos viví en Buenos Aires donde conseguí trabajo como Técnico en Análisis Clínicos. Tras recibirme de doctor en Biofísica y realizar estudios postdoctorales en el exterior, trabajé como investigador y hoy estoy radicado en Salto haciendo investigación científica para el desarrollo de la Universidad de la República.

Siempre hay una diferencia entre el científico y el técnico que la gente no entiende mucho ¿usted es científico?
El uruguayo en general tiene una gran confusión entre lo que es un técnico y un científico. Es rutina ver en televisión gente que va desde el ciudadano común hasta miembros de gabinetes ministeriales, que llaman técnico al científico y científico al técnico. Ejemplo: aparecieron peces muertos en la costa de Montevideo y vino un grupo de investigadores de Facultad de Ciencias a tomar muestras, el reportero del noticiero dice: “ahí podemos ver a los técnicos tomando muestras”. Y cuando aquel edificio de El Buceo fue desalojado por inestabilidades y los ocupantes decían que era una maniobra para deshacerse de ellos, estos vecinos contrataron a alguien que con un casco y un equipo de mano vino a medir la estabilidad de las columnas de cemento, un procedimiento técnico de rutina, sin embargo la entrevistada dijo: “acá están los científicos determinando que el edificio es estable”.
¿Cuándo se recibió?
Trabajé 3 años en diversos laboratorios de Clínicas, Sanatorios y Hospitales bajo las órdenes de Bioquímicos Clínicos, hasta que un día algo en mi interior dijo “Daniel, hay que volver a estudiar”. Siempre había querido ser Bioquímico pero en Uruguay no existía esa carrera en los 70. En Buenos Aires se alza la Facultad de Farmacia y Bioquímica y entré en febrero del 79, nos presentamos 2500 y aprobamos 360. Seguí trabajando como técnico clínico durante toda mi carrera y di el último examen en abril del 86. A la semana de recibirme de Bioquímico ingresé a la Cátedra de Fisicoquímica Biológica del Dpto. de Química Biológica de la Facultad de Farmacia y Bioquímica. Durante 14 años dicté cursos de grado y de postgrado, en particular Fisiología y Biofísica de Membranas Biológicas para estudiantes del primer año de la carrera de Medicina y despegué como investigador independiente Monté mi propio laboratorio publicando 7 trabajos en 5 años en revistas arbitradas internacionales de buen nivel.
¿Cuándo llegó a Salto? ¿Por qué se radicó acá?
Un día de febrero del 2011 me invitaron al Consulado General del Uruguay en New York a presenciar la ponencia sobre la descentralización de la UdelaR que daría el entonces Pro-rector de la Universidad para Asuntos del Interior, Dr. Gregory Randall. Aquel helado día de febrero del 2011 en el Consulado, frente a un grupo de unos 50 uruguayos, el Dr. Randall hizo una presentación magnífica sobre el proceso de descentralización de la Universidad. Al finalizar su ponencia yo dije “no creo encajar en ninguno de esos ejes pero si tu me dices cual es mi lugar en este magnífico proceso de descentralización, mañana mismo saco el pasaje”… hubo risas pero Randall me miró con interés y me preguntó a qué me dedicaba, le dije que era Doctor en Bioquímica experto en Biofísica y que investigaba los mecanismos moleculares del funcionamiento de ciertas proteínas cardíacas, me contestó que existía un clamor en el Uruguay sobre la necesidad de fortalecer las “Ciencias Básicas” en el interior del país. Mi proyecto fue aprobado por unanimidad por el CDC de la Universidad, concursé y gané mi cargo como Profesor Grado 5 de Biofísica. Ahí mi llegada a Salto.

Para muchas personas hablar de ciencia es algo extraño, hasta lo relacionan con lo difícil, ¿cómo lo describiría usted para acercar ese concepto al lector?
La ciencia combina maravillosamente lo intricado de las teorías científicas con las explicaciones hermosamente simples de las cosas que nos rodean. Se suele decir en ciencia que cuanto más sencilla, más bella es la teoría que explica un fenómeno. Los científicos buscamos la armonía de las leyes que describen y rigen el Universo…estamos todos en busca de la verdad.

¿Pensó alguna vez en llegar a este punto del país?
Jamás en mi vida pensé en llegar a este punto del país, si bien siempre dije que tarde o temprano me gustaría volver al Uruguay a compartir con las nuevas generaciones de estudiantes y jóvenes científicos lo mucho o lo poco que he aprendido por el mundo. Me fui “por las mías” a Philadelphia, sin obligaciones de retorno, pensé que mi carrera pasaría por quedarme en el extranjero. Más aun cuando fui aceptado como joven Profesor en la Escuela de Medicina de Nueva Jersey (New Jersey Medical School), Todo esto hasta aquella nevada mañana de febrero del 2011.

¿El proceso de investigación que ha echado a andar la Universidad con inversión en recursos humanos y materiales, es el adecuado para el desarrollo de la investigación científica?
Entiendo que el proceso de investigación que ha echado a andar la Universidad es el adecuado para el desarrollo de la investigación científica tan anhelada en el interior, pero recién vamos dando apenas los primeros pasos. Hay muchísimo por hacer pero existe excelente material humano y creo humilde pero firmemente que estamos por la buena senda.

¿Cuáles son sus principales desafíos en la tarea que viene desarrollando ahora y en su carrera profesional?
El principal desafío es a todas luces el dejar establecida la nueva generación de biofísicos/científicos/docentes quienes continúen con este proceso. Esa continuidad dará la pauta sobre el triunfo o el fracaso de esta iniciativa, hablando estrictamente en el plano personal. Como suelo decir: “si cuando me retire mi laboratorio cierra sus puertas, entonces habré fracasado”. En este sentido es muy preocupante un problema que jamás anticipé cuando escribía este proyecto en EEUU: la notoria falta de recursos humanos que, a todos los niveles, quieran incorporarse a esta carrera/aventura. Todo esto constituye a su vez el principal desafío en esta etapa de mi carrera profesional ya que volví desde el exterior a radicarme en Salto para llevar adelante este proyecto o morir en el intento.

Si bien la tarea que desarrolla busca generar producción de resultados innovadores ¿piensa que esa labor debe ser conocida por el público para saber de qué se trata y sobre todo para captar el interés de jóvenes?
Por lo que menciono en el párrafo anterior, mi intención es a todas luces tratar de captar el interés primero de jóvenes de la zona o del resto del país, pero también del litoral argentino o del sur de Brasil que puedan querer seguir mis pasos. Más que la generación de resultados innovadores me interesa la generación de conocimiento en las áreas de los mecanismos biofísicos moleculares de proteínas, ácidos nucleicos y lípidos. La búsqueda de este conocimiento es para lo que fui entrenado, por lo que “triunfé” en EEUU y por lo que volví al país.

¿Cuáles son las próximas actividades que realizarán y dónde?
Acaba de terminar en Salto el curso del Postgrado Latinoamericano en Biofísica (POSLATAM) que se dictó por primera vez en nuestro país (23-25 de noviembre, Aula Magna, CENUR Litoral Norte) junto con la reunión científica conjunta de las Sociedades de Biofísica de Argentina y Uruguay, que se llevó a cabo desde el jueves 26 al domingo 29 de noviembre, en las hermosas instalaciones de la Comisión Técnica Mixta (CTM) de Salto Grande. Estas iniciativas convocaron a unos 150 participantes locales y extranjeros, incluidos 43 estudiantes de maestría y doctorado de toda América y más de 20 profesores y científicos invitados de la región, Estados Unidos y Europa. Como organizador general de estos eventos inéditos para Salto y la región toda, creo haber logrado mi objetivo de poner a Salto en el mapa de la Biofísica mundial y sembrar una memoria indeleble en los cien y tantos estudiantes, docentes y científicos de fama mundial que nos visitaron.

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Con Juan Nilo Núñez Martínez. “La música es el reflejo del alma”

Hoy por:  María Fernanda Ferreira

Juan Nilo Núñez Martínez (63) es un músico que ha logrado sustentar una carrera dentro del quehacer musical salteño.
Se crió en el centro en la calle 19 de abril a la altura del 900 entre las calles Osimani y Soca.
Seguramente su vocación fue alimentada por la referencia de sus padres, también dedicados al arte y que desde el principio lo apoyaron en todos sus proyectos.
“Mi niñez fue buena aunque con carencias de una familia de clase media con seis hijos… me construía mis propios juguetes” – recordó. Juan Nilo en la actualidad integra el grupo de música típica “Tango Nuestro” que ha cosechado varios reconocimientos tanto en el terreno departamental, nacional e internacional”.

1-¿Qué recuerdos guarda de sus primeros tiempos?
-“Mi madre… un ser humano extraordinario, me exigió que estudiara para ser independiente en la vida. Mi padre fue un gran mecánico…estudié en UTU y también fui docente en la misma.
Mi madre cantaba y mi padre tocaba la flauta armónica. Pienso que mi gusto por la música vino de allí. A los 9 años comencé a transitar por ese camino maravilloso que me llevó a conocer otros países con el tango. Fui baterista y cantante de muchas orquestas salteñas y también de la Banda y Orquesta Municipal; actualmente me desempeño como cantante de cuarteto Tango Nuestro”.

2-¿Y cuándo percibe la voz de su vocación?
“A los nueve años me di cuenta que tenía buen oído musical.
Los primeros tiempos en la banda fueron buenos… aprendí lo que era tocar con una agrupación grande, bajo la dirección del maestro Bautista Peruchena quien fue mi profesor de batería.
Integré los rítmicos-Melody, Grupo Azul, Horizonte-Los Lirios e Industria Uruguaya en 1990”

3-¿Qué enseñanzas le dejó el Maestro Peruchena?
-“Fue un gran director…dominaba junto conmigo los matices. Me decía que debían escucharse los clarinetes y toda la orquesta con la mano derecha y con la izquierda la percusión, Además era muy buen arreglador. La orquesta y banda sonaban con armonía casi treinta integrantes que nunca se volvieron a recuperar”.

4-¿Cómo fue su experiencia en cada grupo que integró?
-“Siempre se aprende de todo tipo de música o ritmo que se debe acompañar. Tuve la oportunidad de tocar y acompañar a buenos músicos y finalmente le dejé la batería para salir a cantar adelante con un compromiso que nadie podía creer. Lógicamente tuve que aprender a respirar y el oído me llevó a cantar y afinar bien. Cantar era mi otra pasión. Los once años que llevo con el tango años con el tango han sido maravillosos…Conociendo gente y lugares que jamás pensé conocer y mostrar nuestra música patrimonial”.

5-“¿Cómo surge la orquesta Tango Nuestro?
-“Finalizando el 2004 en conversación con Lidio Bacho Dacol
Le propuse armar un grupo de tango es algo que nadie hace bien y comenzamos con integrantes que fueron cambiando.
Alguno falleció y otros se fueron a lo largo del tiempo. Varios amigos y buenos músicos se retiraron por compromisos personales pero dejaron su recuerdo y buen trabajo para que en este año termináramos en otro festival nacional”.

6-¿Cómo fue la experiencia de sus presentaciones en el exterior?
Muy buena; participamos del Festival de Perú en 2009 y 2012 –También en Buenos Aires en 2012. Obtuvimos reconocimientos a nivel nacional e internacional Nominación Fox Music -Usa 2014
a los Grandes Valores de la Música Latina; Premio Fonam 2012 a la Música Patrimonial en las escuelas dos CD grabados; Por la Vuelta en 2009 y Remembranzas en 2011”.

7-¿Qué reflexión hace luego de un vasto y fructífero camino recorrido en la música?
– “Que la música es hermosa y te da mucha alegría…además siempre se cuenta con compañeros que te acompañan en la ruta y siguen nuestro camino y nos apoyan .También mi familia siempre me apoya en todo…una excelente esposa que me conoció en la música y me acompaña desde toda la vida. El año próximo me acompañará a recibir un reconocimiento a la trayectoria musical en la capital del país”.

8-¿Qué le complace más… cantar o ejecutar instrumentos?
-“Creo que cantar ha superado esa prueba aunque en las milongas toco el cajón peruano.
Por otra parte, no dejamos de soñar con nuevos proyectos y grabar otro CD en forma profesional. También queremos ir al festival de Brasil…estamos trabajando para ello ,seguir mostrando lo que hacemos con un grupo de músicos fantásticos y buenos compañeros que me bancan todas mis exigencias y también aportan mucho en el escenario”.

9-¿Cómo es la convivencia entre los integrantes del grupo?
-“Espectacular…somos tres jubilados y un joven en el piano…buen músico y compañero que el año que viene nos deja por que sigue su carrera de concertista lo vamos a despedir con un asado a Dimas Svedov. El joven nunca había tocado tango en su vida pero le encanta… se fusionan muy bien con el bandoneón
También fui durante varios años presidente de ASDEMYA y con respecto a mi desempeño prefiero que opinen mis colegas. Pero hay gente en la actualidad que está trabajando bien y llevando adelante las obras…hubo una época que vivíamos de la música.
Hoy es un complemento que nos gusta. Nadie es profeta en su tierra. Hay personas que todavía no nos conocen… gustan del tango pero no concurren a los eventos.
Se ha mantenido en el tiempo porque hay un sector de la juventud que baila y lo hace muy bien.
Para las nuevas generaciones pueden ser incentivadas a involucrarse más con esta música patrimonial. La unión con otra gente como actores y artistas haría pues más fuerte la idea de divulgar este tipo de expresión.
Con respecto a la ley del músico, está todo proyectado… los interesados pueden acceder por internet a toda la información”.

10-Una reflexión de su carrera como músico…
-“La música es el reflejo del alma…me ha dado mucha alegría y mientras tenga fuerzas para estar en un escenario voy a seguir. Agradezco a la gente que reconoce nuestro trabajo…a los amigos que comparten escenario y a los que han compartido conmigo. Hay que incentivar a la juventud que haga música, danza o teatro…los aleja de cosas malas de nuestra sociedad y los hace más seguros. Está comprobado que se desarrollan mejor. Hay mucho material técnico en internet que antes el músico no lo tenía programas de ayuda espectaculares que quienes lo sepan aprovechar tienen todo al alcance de la mano. Claro… algunos se conforman con saber tres o cuatro acordes mientras que otros tocan o interpretan música más difícil; ello hace la diferencia”.

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Al rescate de lo que nos hace humanos

Martín Bentancor le lee cuentos a sus hijos. Nació en Canelones en 1979 y es autor de los libros Procesión (2009), El despenador (2010), La redacción (2010), El aire de Sodoma (2012), Montevideo (Premio Espacio Mixtura/Casa de los Escritores, 2012), Muerte y vida del sargento poeta (Premio Narradores de la Banda Oriental, 2013) y La materia chirle del mundo (2015). Junto al dibujante argentino Dante Ginevra publicó la novela gráfica Cardal, que obtuvo los

Con el escritor Martín Bentancor,  Premio Nacional de Literatura

Con el escritor Martín Bentancor,
Premio Nacional de Literatura

Fondos Concursables del MEC en 2011. Colabora con varios medios de prensa y administra el blog sobre Literatura, asuntoliterario.blogspot.com. Su último libro “El Inglés” obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 2014 y por tal motivo Bentancor estuvo en Salto en una actividad pública, hablando del libro, la literatura y las costumbres uruguayas, donde fue entrevistado para nuestra sección semanal Al Dorso.

¿A qué apuntaste cuando escribiste el libro El Inglés?
Es una novela que toma muchos elementos que yo vi. Porque básicamente los libros que escribo están inspirados en cosas que veo. A diferencia de Pablo (Olazábal, escritor y Premio Nacional de Literatura) que las cosas que él hace son las que imagina y yo lo hago con las cosas que veo. El Inglés busca un camino que busca rescatar cosas que están desapareciendo, que son las actividades en las localidades rurales. Yo nací en una zona rural del departamento de Canelones y allí hay muchas fiestas, como la de la vendimia, las carneadas, pero hay un evento social que es el del velorio. Hasta hace un tiempo la gente moría en la casa y eran velados en la propia casa, se corrían los muebles y se los velaba en la misma cama. Entonces de chico me tocó acompañar a mis padres a muchos eventos de ese tipo.

Ahí surge tu historia, pensada en esas peculiares actividades
-Sí, ahí empieza a surgir la idea de cómo encarar la historia, y la empecé a escribir como un cuento. Pero allí nació mi inquietud y me puse a pensar, si está historia, en vez de escribirla como un cuento, se la hago escribir a alguien. Ahí va y si ese alguien a la historia, la cuenta en un velorio, porque en los velorios la gente se toma su tiempo, salen a fumar y siempre se juntan varios a conversar. Ahí el personaje que se llama Samurio, que es un veterano, empieza a contar la historia en un velorio de noche. Lo que busco con el libro es rescatar una forma de vida que está en extinción, que es esa cuestión del velorio de campaña.

Se trata de ese tipo de cosas es el reservóreo cultural que a través del libro se intenta plasmar y proteger, pero esto ¿también está atado a otro tipo de cosas que se intenta proteger como el dejar la puerta abierta y charlar a diario con el vecino?
Vivimos en una época donde en la localidad donde yo vivía cuando era chico, a nadie se le ocurría jamás cerrar una puerta, bueno si te ibas varios días, claro. Pero después había un montón de prácticas que eran propias de las localidades campesinas, por ejemplo, en el mes de junio en las localidades rurales de Canelones se celebraban las fogatas, era en Las Brujas, Paso del Bote, Parador Tajes y Los Cerrillos. Esos lugares conforman lo que se llama la Tercera Sección, es en ese lugar donde ubico todas mis historias las ubico, por supuesto que invento personajes y le sumo otras cosas.

¿Hay prácticas que también se perdieron incluso en esos lugares?
-Sí claro, por ejemplo el saludo era algo sacramental. Vos ibas caminando por el campo y alguien pasaba y te saludaba y vos no podías dejar de saludarlo. Y por ahí hasta te quedabas media hora conversando, hablando del clima y de todo un poco. Ahora vivimos en una época donde la vorágine en la que vivimos no nos permite nada de eso.

¿La velocidad de los tiempos con los que vivimos genera indiferencia?
-Totalmente, porque vos te encontrás con alguien con quien te pones a conversar y te suena el celular, y ya se terminó la conversación. Y el tipo te está diciendo cosas importantes, pero te sonó el celular y se terminó la conversación. O sea ni siquiera tenemos la capacidad de ignorar esto por un ratito y seguir. La sociedad ha ido cambiando, pero yo no hago una cruzada hablando de los valores y que se yo, sino que estas cosas han pasado, pasaron o pasan y acá estamos.

¿Pensás que es importante este tipo de cosas como legado para la sociedad actual y para los jóvenes sobre todo?
-Sí puede ser porque sobre todo ahora vemos a dos jóvenes sentados, imbuidos en sus respectivos teléfonos celulares sin hablar y en cierta medida están conversando a su manera. Pero el tema es que está bueno que las cosas que uno hace sobrevivan al tiempo y se genere que lo sobrevivan a uno mismo, pero uno tampoco puede imponer. Y eso lo digo por experiencia con mis propios hijos a quienes les facilito lecturas y libros, pero vos no podes imponerles nada por la fuerza, como diciéndoles que tienen que leer. En ese sentido, las cosas que uno escribe y esa es la magia de los libros, después que el libro sale no sabes dónde va a terminar ni quien lo va a leer. Incluso podes ver que hay un libro que está en una casa hace 20 o 30 años y no sabes quién lo trajo, ni quien pudo haberlo leído. Capaz que un día uno lo agarra y dice, ‘esto está buenísimo’, o no.

¿Y cómo escritor te sentís en la obligación de generar esa realidad que estás planteando?
-Sí claro, esto es como un deber, además del disfrute y todo porque nos encanta escribir. Surge como un deber. Cuidar el lenguaje, contar buenas historias, lograr que ese libro te deje algo. Incluso aunque no estés de acuerdo, aunque te remueva, aunque digas ‘ah no, esto así no es’. Porque te hace discutir y se generan estas cosas, creo que va por ahí el trabajo nuestro.

¿Pensás que el libro hoy tiene que guardar una particular vigencia en los jóvenes que viven en el mundo de la pantalla y eso hace difícil las cosas para los escritores que deben cambiar los formatos y cuidar las formas?
-Se van cambiando los formatos aunque no queramos, nosotros seguimos publicando en un papel, porque sigue habiendo editoriales que siguen publicando en papel, pero dentro de algunos años ya no va a ser muy práctico publicar en papel. Además es hasta contaminante, porque hay que cortar árboles para producir papel.

Pero aún en el mundo de la pantalla los jóvenes de hoy leen, aunque no sea libros, leen en formato video ¿eso es una ventaja?
-Sí, eso también hay que destacarlo, los jóvenes leen, pero lo que pasa es que lo que no leen es en papel, no leen el formato como nosotros aprendimos a leer, y no quiero decir que el hecho de que lean, esté bien lo que estén leyendo, porque ellos distorsionan mucho el lenguaje y no se de qué manera esto les puede aportar. Yo creo que están en contacto con la letra impresa.

¿Esto puede llevar a una crisis del libro y qué es lo que más te preocupa como escritor?
-Yo no lo creo porque uno entra a una librería y se siguen publicando novedades, y se entra a mirar y siempre está lleno de novedades. Por lo tanto como se siguen publicando libros, no creo que estemos frente a una crisis del libro, que es lo que nos preocupa, aunque creo que sí estamos en un momento de transición, en un momento donde el libro en papel ya no va a tener más sentido. Ya no van a nacer más lectores que busquen papel porque en un aparatito electrónico vas a poder tener millones de libros en formato electrónico. Y por último, lo que más me preocupa como escritor es no tener espacios para escribir, porque conozco muchos escritores que hacen mucho esfuerzo económico y eso a veces hace desistir al autor, pero esperamos que cada vez haya más escritores y más gente que lea.

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Ariel Villar referente privilegiado de un Salto fermental casi olvidado

Entrevistar al Dr. Ariel Villar, es introducirse en un Salto  fermental, incipiente, de hombres que luchaban desde diferentes tiendas por una mejor vida para todos sus coterráneos. Pero es también conocer los pormenores de diferentes aspectos de la vida comunitaria, porque el Dr. Villar no sólo tiene una extensa trayectoria como médico DSCN0340urólogo, sino también como rotario, habiendo llegado a ser gobernador del distrito que comprende Salto y Entre Ríos (Argentina). Se cuenta  también entre los primeros integrantes de la Comisión del Patrimonio Histórico, ha sido docente de historia e incluso no ocultó su breve pasaje por denominada “Junta de Vecinos” integrada por la dictadura militar. Lo que sigue es parte del diálogo mantenido con el Dr. Villar.

¿Fue Ud. el primer urólogo de Salto?
No, no… en ese sentido tengo un gran agradecimiento, a una gran persona y un gran hombre, yo diría un “prohombre” el Dr. Fernando Lucas Gafrée, hermano del arquitecto Francisco “Pancho”, Lucas Gafrée, fue del grupo de grandes hombres que entre otras cosas impulsó la Federación Médica del Interior (FEMI). El Dr. Lucas tenía la intención de defender la urología, porque las especializaciones en aquella época eran un poco resistidas por los médicos viejos que decían “Uds. vienen a diluir las cosas…” El Dr. Lucas se había especializado haciendo cursos en muchas partes, sobre todo en Buenos Aires y en Montevideo donde estudió con el padre de la Urología en el Uruguay, como fue el Dr. Surraco.
¿Cuándo se decide Ud. A hacer Urología?
Yo era cirujano y perdí el concurso de docente y decidí meterme de urólogo. Fernando Lucas era muy blanco, se metió en política y salió senador. Allí fue que quedó vacante el cargo en Salto. Yo estaba en Montevideo y no tenía ninguna gana de venirme a Salto. Pero mi padre estaba muy enfermo y me vine.
¿Por qué el agradecimiento al Dr. Lucas Gafrée?
El agradecimiento que tengo a este hombre es que cuando asumí el cargo me dijo “te voy a hacer un regalo y me regaló un montón de libros. El era historiador, y le gustaba la docencia y enseñaba. Me entregó una cantidad de libros y me dijo: cuando un médico viene al interior tiene tres tentaciones, en las cuales es fácil caer: las mujeres, la timba y el alcohol…Yo te daré estos libros y te invito a que en el tiempo que tengas libre te pongas a estudiar, te vas a hacer de una enorme cultura y además vas a cumplir con una obligación con tu país. Si tu que provienes de una familia de escasos recursos pudiste estudiar y hacer una carrera es porque en tu país la Universidad es gratis. Bueno ahora tienes que devolverle algo al Estado, eso que te dio siendo muy pobre. Fíjese que mi padre tenía diez hermanos y aquí hay que hacer una aclaración.
¿Ud viene de una familia de militares?
No. Hay gente que cree que yo provengo de los Villar militares, cuando en realidad el militar fue mi abuelo, mi padre no. Mi padre fue un bacán, luego fundió todo lo que tenía y lo que consiguió fue un puesto de cónsul. Era muy amigo de Baltasar Brum y éste le consiguió un consulado en Paso de los Libres, Argentina.
Me acuerdo que en Salto había un cónsul de apellido Cabrera, que me decía !yo soy conocido de su padre, porque soy nacido un 25 de agosto, entonces cada 25 de agosto me iba a festejar al consulado de su padre, que mientras él festejaba la fiesta patria, yo festejaba mi cumpleaños…”
¿También le atrajo la docencia de historia?
Si y fue así que me metí en otro tema. La parte de la historia. Me gustaba la docencia y si no seguí más (avanzando en la docencia) fue porque los inspectores se la tenían conmigo y me decían “Ud. es médico, tiene que andar con los bichitos, con la zoología y la botánica, y no me dejaban aprobar. En la misma situación estaba Cesio (el escribano Enrique Agustín) y Ofelia Piegas. Finalmente a Cesio lo dejaron y después también a Ofelia, pero a ella y a mi sólo me dejaban dar historia universal. En cambio historia latinoamericana era sólo Cesio el que podía dar, porque había salvado el concurso. Cesio era para haber seguido en la carrera docente, pero a los 18 años se casó, se fue a Londres y se distrajo de la docencia…
¿A que edad se recibió Ud. de médico?
A los 24 años. Me recibí muy joven, pero después me fui a hacer el postgrado. Tengo muchas anécdotas de esto. Por ejemplo, cuando cumplí 50 años de médico, como yo soy de Belén, a la Junta Local se le ocurrió hacerme un homenaje, pero había gente que no estaba de acuerdo, porque estaba la parte militar y demás…Fue cuando yo tuve que explicar Villar Grassi y esta casa donde estamos reunidos (la Junta de Belén) la hizo mi abuelo, el viejo Eduardo Grassi. El viejo tenía 18 años cuando se casó con mi abuela que tenía 15, eran estudiantes en la ciudad de Salto. Descendía de una familia que eran todos albañiles. El sabía todo de albañilería, pero tenía que conseguir algo de que vivir. Se le consiguió de guarda aduanero y yo tengo fotografías de una anécdota muy jocosa. Como aventurero que era en 1902 se le ocurrió ir a radicarse en Belén, donde sería guarda aduanero, pero por agua. La embarcación se le dio vuelta y la foto que tenemos estaban él arriba de los muebles todos mojados y la abuela llorando… Después se radicó en Belén y fue quien construyó todas las casas principales de Belén. Cuando les conté esta anécdota, entendieron como fueron los hechos y me concedieron la distinción por los 50 años de médico.
¿Tiene también anécdotas de las personas que conoció en Belén?
Allí fue que yo conocí al Dr. Realini (Miguel), padre del radiólogo, quien dejó el alma en aquella población. No sólo llevaba los medicamentos sino que a veces hasta llevaba comida, que pagaba de su bolsillo para los habitantes del lugar. Lo que Realini hizo por la gente de Belén fue realmente grandioso.
La trayectoria como rotario…
Ud. tiene además una extensa y destacada trayectoria como rotario…

El Rotary Club es otra historia en mi vida. Cuando yo decidí estudiar medicina mi padre no podía pagarme la carrera, pero era muy amigo de un cónsul argentino que se llamaba Curubeto. Se reunían los viernes a mediodía en el hotel Concordia y recordaba mi padre que un día dijeron vamos a ver si podemos conseguir que este muchacho estudie, porque yo había terminado el liceo me había ido muy bien en el bachillerato y el jefe de Policía era un señor Villasboas, que había venido de Nuevo Berlín (Río Negro) y me dijo, “los primeros tiempos yo te voy a mandar a lo de mi suegro…y entre todos vamos a conseguir lo que salía en ese momento el boleto de Salto a Montevideo por ONDA, salía 15 pesos. Yo me fui el 22 de marzo de 1946. Me parece increíble como recuerdo. No existía la ruta 3, íbamos por Mercedes, se viajaba todo el día. En Paysandú había que abrir las porteras cuando se pasaba.
En Rotary fui cinco veces presidente y todavía el Rotary Internacional me nombró gobernador. En aquella época la gobernación comprendía también la provincia Argentina de Entre Ríos y me tocó la caída de las torres en los Estados Unidos. Yo llegué a Victoria, un pueblito de EE.RR. y cuando estoy allí me dijeron “Ud. Sabe que hay una gran conmoción en el pueblo, porque acaban de bombardear las torres gemelas en EE.UU.” Yo dije entonces, lo que haremos será un minuto de silencio…Al rato me llamó el presidente del club y me dijo “yo no estoy de acuerdo con ese homenaje…” ¿Por qué? Porque yo tenía dos hijos médicos y los ingleses me los mataron, en el Belgrano…, en la guerra de las Malvinas porque los Estados Unidos les pasaron la información satelital a los ingleses de la posición del barco…
¿Cómo se salió de la situación…?
Después pudimos salvar la situación porque entre los muertos en las torres gemelas había también un club de Rotary íntegro, de alrededor de 20 personas. A ellos homenajeamos en esta ocasión con un minuto de silencio. Como también habían muerto todas las personas que integraban una compañía comercial, eran cerca de 200.
La actividad en la comisión del patrimonio
En cuanto a su actividad en referencia a la Comisión de Patrimonio Departamental, recordó que comenzó en ocasión de la segunda Intendencia del escribano Malaquina. Después vino Minutti, Fonticiella y Coutinho y uno de los motivos de que desertara Isidra Solari, fue porque Germán Coutinho no nos apoyó, a pesar de “Chilita” es colorada de toda la vida…Fue el único intendente que no nos ayudó. Ahora volvimos, porque la única condición que pusimos para volver es que volvíamos todos (el único que no lo hizo porque está en otras actividades es Cesio) y porque entendemos que esta Comisión está por encima de todo tema político departamental…

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Hoy, con Juan Carlos Nessi, actor principal de la comedia teatral “La tía de Carlos”

A sus 76 años de edad, Juan Carlos Nessi Cabaña, tiene apenas algunos pormenores propios de su edad y un ímpetu inquebrantable, que lo mantiene como el pilar de su familia. Lo encontramos un domingo a la mañana, sentado en el living de su casa tomando mate, sereno, tranquilo.
De complexión física pequeña y apacible, mantiene una lucidez intacta de los años de su niñez y juventud, atesorando los recuerdos de su mayor pasión, el teatro, y una de las obras que por la década del 60 fue un éxito total en Salto y Concordia, la recordada “La tía de Carlos”, donde Carlos Nessi interpretando a la tía, supo conquistar al público con su desopilante humor.
De andar cantando tangos en su casa mientras escucha la radio, se lo puede ver siempre de buen humor. Su hija, Elizabeth (con quien vive desde hace muchos años) lo definió como un personaje “muy histriónico”.
Contagiando eso de llevar los problemas de la vida diaria con liviandad, suele decir como una de sus frases más frecuentes, “ya va a pasar”, cada vez que aparece alguna dificultad, mostrando su gran optimismo por la vida.

¿Qué recuerdos tiene de su infancia?
“Yo nací en Paysandú, el 2 de setiembre de 1939, pero cuando mi madre murió me vine a vivir a Salto con mis abuelos y mi hermano Julio César (ya fallecido), me crié en 8 de Octubre 724. Esa era otra época, eramos todos amigos. Jugábamos a la bolita de barro que comprábamos en el almacén, era la época del vintén, jugábamos en al calle con pelotas de trapo y después empezaron a aparecer las pelotas de goma.
Yo me crié con el Dr Campos, jugábamos a la bolita, pero como él tenía más plata porque el abuelo de él era rico, tenía juguetes de cuerda. A veces yo le decía -¿qué lo tiró gordo, quien te regaló eso?- y él me decía -¡el abuelo me trajo!. Yo jugué toda la vida con el gordo Campos, cuando él vivía al lado de la tienda La Gioconda. Eramos muy amigos, compañeros de gurises”.

¿Comenzó a trabajar muy joven?
“Cuando mis abuelos fallecieron me fui a vivir unos años con mi tía, hasta que de gurí (a los 14 años aproximadamente) me fui a vivir a lo de los Lombardo en Corralito, ahí trabajaba para ellos en una empresa de ómnibus, era guarda. Hacía el recorrido de Corralito a Salto, pasando por Salto Nuevo y Saladero, traía a la gente hasta el centro, a lo que se llamaba el Control, en Florencio Sánchez al 100 (terminal de ómnibus rurales). Eso era lindo. Ahí estaba la confitería del Control que era muy famosa por sus masas. También estuve en la Intendencia, trabajé unos días de inspector de tránsito y después trabajé adentro (en las oficinas), hasta que el finado Bentancourt me pasó a Catastro. Estuve 40 años ahí hasta que me jubilé.
¿También tuvo un pasaje por los cines de la época?
“Sí, también estuve en los cines. Era acomodador y vendía golosinas. Trabajé en todos los cines de Salto, en el cine Sarandí, Metropol, Ariel, Plaza y Salto. Trabajaba en las oficinas durante el día, llegaba a casa, comía, me bañaba y a la noche iba a los cines. Estuve 20 años trabajando ahí. Lo lindo que tenía era que a esos lugares siempre iba mucha gente. Eso me llevó a conocer la noche salteña”.

¿Cómo era la noche salteña en ese entonces?
“Cuando yo era gurí, antes uno iba a cualquier casa de vecino y ya te servían un plato de comida y te decían, -¡pasá comé!- y por ahí yo decía -¡no, ya comí en casa!-, pero era otra época la que se vivía. En esa época era la vía blanca (peatonal) en calle Uruguay, y todo era muy tranquilo. Yo tampoco era de ir a bailes, era todo tranquilo. Lo que pasa que yo soy de otra época, de la época antigua y antes no era como es ahora. Antes no había barras, nadie peleaba con nadie”.

¿Pero el teatro fue su gran pasión?
“Sí, fui actor. Eso fue cuando era muchachito. Lo que pasa que me gustaba mucho el teatro, tenía muchos amigos y conocidos en el teatro. Lo más importante que hice fue -“La tía de Carlos” (una comedia teatral) que estuvo un mes en cartelera (en el Teatro Larrañaga) y siempre estuvo lleno. También la presentamos en Concordia.

¿Cuál era su papel en esa comedia?
“Ahí hacía el personaje principal, era La tía de Carlos, me vestía de mujer. Esa obra fue un éxito total, pero nunca cobré nada. El director de la obra era Arturo Fontalba, me acuerdo que hablé un día con él para empezar y así arranqué. Era otra época, eramos todos amigos”.
¿Qué le gusta hacer ahora?
“Me gusta jugar a la quiniela, a veces saco algo y a veces no. Ando por acá en la vuelta, no salgo mucho. Me gusta mirar el fútbol en la televisión, escuchar la radio, los tangos de la mañana sobre todo”.

¿Cómo está compuesta su familia?
“Cuando me casé con la madre de mis hijas (Elizabeth y Karina), me compré este terreno (en Salto Nuevo), donde construí esta casa. ¡Me salió 400 pesos el terreno, era un mundo de plata! … pero, hicimos la casa. Me ayudaron los vecinos y los amigos, porque antes no había de arquitectos ni constructores, uno se hacía las cosas solo. Era lindo el lugar, el bajo era todo campo y después de a poco empezaron a construir otros vecinos. Con el tiempo tuve otra pareja con la que tuve un hijo más (Richard)”.

¿Se considera una persona positiva?
“Capaz que el hecho de haber estado en lugares donde la gente transmite muy buena energía, como el ómnibus o los cines, que son lugares donde se conoce mucha gente, me hizo ver la vida de una forma más positivo, no sé. Pero cuando aparece algún problema, de esos que hay siempre en toda casa, yo soy de los que dice ¡ya va a pasar!”.

¿Cómo puede decir que vivió su vida?
“Yo viví toda mi vida bien, siempre con mucho sacrificio. Tengo tres hijos, dos mujeres y un varón y nueve nietos. También viene una bisnieta en camino. La jubilación mía me da para vivir y a esta altura del partido que más voy a pedir. Yo me encuentro bien y con eso ya está”.

Publicado en - Especiales Semanales, 2- Martes, Al DorsoComentarios (0)

Con el Licenciado en RR.II. y periodista Manuel Llobet Pregliasco

Manuel LLobet Pregliasco (33) es Licenciado en Relaciones Internacionales y administrador del sitio “Salto Sale.com”.
Cursó la primaria en la Escuela 1 “José Artigas” secundaria en el Liceo 1 “Osimani y LLerena” y la Universidad en Regional Norte… vive en el barrio Cerro y dice ser fanático de Nacional.

¿En cuál momento de su vida decidió instalarse en la capital del país para formarse en su especialidad?
-“En realidad, la carrera de Relaciones Internacionales la culminé aquí… a Montevideo voy luego por motivos aldorso 001laborales y para arrancar el postgrado en la carrera y mantenerme actualizado en cuanto a seminarios o simposios.
En ese momento tenía una página de Relaciones Internacionales “Orbita 360” y Montevideo era un nicho fundamental para lo que tenía que ver con informes y entrevistas”.
¿Cómo vivió la experiencia del cambio del modus vivendi del interior a pasar a formar parte de la realidad capitalina?
-“De chico estaba en contacto permanente con la capital… mi viejo fue a estudiar a Montevideo… conoció a una montevideana, mi madre y la trajo. Tengo allí familia materna amigos… en aquella ciudad se maneja esa dinámica no hay mucha diferencia en cuánto a adaptación refiere por mi propio modo de vida”.
¿En qué momento comenzó a tener una mirada crítica de la realidad?
-Tomo “crítica” como analítica…en realidad de chico leía y me gustó siempre saber un poco más, provengo de una casa donde se leía también. Mi padre leía mucho y eso favorece a que uno sea propenso a la lectura, a estar informado… salir y conocer.
Luego viene la escuela, que es dónde uno va forjando y complementando la educación… en mi caso tanto mi hermana y yo tuvimos la suerte de que – a pesar de que nuestros padres habían cursado la escuela en instituciones privadas – nosotros la hicimos en la Escuela 1.
Fue la primera escuela de tiempo completo del interior y donde además del programa se dictaban varios talleres desde ciencias experimentales.
En la época de la Guerra del Golfo Pérsico me encontraba realizando tercero de escuela y ya forjaba algo que siempre me quedó…el de saber apreciar que no todo es blanco o negro, que hay grises y esa forma de pensar me ha llevado a mantener cierta ecuanimidad en cuanto a un hecho”.
¿Por qué decide retornar a su tierra de origen?
– “Porque el último naranjal me reclamaba (risas)… en realidad volví por una ex novia. Igual siempre está latente la idea de volver a la capital”.
¿Cómo surge la iniciativa Salto Sale?
-“Finalizaba el año 2013 y a raíz de eventos que había organizado ese año, me pareció importante tener una especie de agenda virtual dónde tanto las actividades recreativas y culturales pudieran plasmarse.
Ello fue tomando color con la idea de que fuera una página web que no solo informara sino a la vez que entretuviera.
Es ahí cuando me contacto con el webmaster de Salto Sale que es Javier Molina.
Javier domina el tema del diseño entonces lo que yo edito él lo sube… es la persona encargada de subir a la web la información semanal, además de darle forma a cuestiones técnicas del sitio.
A mí me gusta salir, más allá del boliche.
Estar al pendiente de toda actividad cultural, sobretodo música y eventos. Siempre me han llamado la atención y sirven también, para relajarse después del trabajo diario… no soy de los que prefieren volver a la casa y sentarse a mirar televisión.
Ello favorece sin duda la aparición www.saltosale.com un sitio que preconiza el salir y no quedarse encerrado frente a la tv.
Además de su Facebook que es Salto Sale donde realizo semanalmente sorteos de entradas para el cine y el teatro. A fines del pasado año empecé las coberturas afuera de Salto mostrando la noche y la actividades diurnas también que ofrece cada departamento.
Este año la página estuvo en Rocha, Soriano, Artigas, Tacuarembó, San José y ahora en diciembre se viene el sureste Colonia, Canelones, Maldonado y nuevamente Rocha.
Además de la parte de discotecas, también se han cubierto eventos en Montevideo de interés para los visitantes de todo el país. Es llevar un poco de acá y traer otro poco de allá sin perder el sentido de lo que apunta la web”.
En sus columnas de opinión tiene una forma muy particular de abordar distintos temas… ¿Cómo son las devoluciones de sus seguidores?
– “Las columnas de la página…me pareció que una columna de turismo iba muy ligado a la temática de la página y así nace Turismo GPS. Tuve la suerte de contar con Cecilia Silva que tiene una mirada del turismo más que interesante y ahora con Laurita Falero que escribe y se expresa de una forma que no representa la edad que tiene.
Además del público local la página es visitada por turistas que quieren saber qué es lo que hay en la ciudad. Se cumplen 2 años en diciembre y se viene un gran sorteo para todos los visitantes además de los sorteos acostumbrados por días puntuales el sorteo por los dos años de Salto Sale promete.
En un tiempo escribía sobre Relaciones Internacionales a la vez que tuve una página dónde tuve el gusto de realizar entrevistas a personalidades relacionadas a ese mundo.
Fue una necesidad para seguirme formando que no todo termine en un título o un grado más, que te mantengas en la ola.
De nada sirve una persona con título sino ha salido o conocido sino ha contrastado la teoría con la práctica”.
Cuéntenos como idea el evento “Sabores Salteños”
-“Es el primer evento de carácter gastronómico con continuación, lleva ya el tercer año.
Empresas gastronómicas del departamento desde confiterías a bodegas, jugos, licores artesanales y pizzerías.
Se reúnen en el Mercado 18 de julio para que la persona con la compra de un ticket módico de $250 vaya pasando por cada stand y sirviéndose un producto típico elaborado por dicha empresa para la degustación.
Todo acompañado de un buen show musical para amenizar la tarde finalizando con sorteos.
Este año el slogan es La tercera es la servida.
Y lo más importante que es a beneficio es decir el esfuerzo redunda en ayuda y eso está bueno”.
¿Nuevos proyectos para el futuro?
-“Menos hijos, tengo pensado nuevos proyectos e ir evolucionando en los que ya estoy inserto, ya que todo va in crescendo por el paso de los años y de hacerse conocida tal o cuál actividad, pero hay que saber que existen variables que hay que manejarlas también, e influencian en el desarrollo de las mismas. Saber focalizar tus intereses, que a veces la vorágine diaria no te lo permite”.
¿Cómo ve usted el nivel de desarrollo turístico, comercial, económico y educativo del departamento? ¿Qué cuestiones deberían cambiar?
-“Ésta es una pregunta como para responder tesis mediante. Salto es un departamento con un enorme potencial ligado a una tradición cultural muy fuerte.
El problema es que tenemos distintas perspectivas de la realidad y todas confluyen mirándonos entre nosotros. Siempre digo que una debilidad del departamento es no tener puerto con arribo y salida de barcos ya que esto favorecería mirar un poco más allá.
Es evidente que la ciudad viene de una despreocupación estos últimos años y esto notoriamente repercute en el turismo.
Cómo se llegó a esta situación de abandono urbano, es lo que uno se pregunta. Seguimos con el pensamiento de que una divinidad dijo: A vos Salto que sos el playboy del norte te envío agua termal y ya estás hecho. ¡No es así!.
Chajarí evolucionó… también Federación, Concordia y Fray Bentos.
Hoy existe la voluntad de recuperación de la infraestructura termal…lógico que esto es a base de dinero y va a costar más de la cuenta, se deberá apelar mucho a la creatividad y dar participación a urbanistas, arquitectos jóvenes con ganas de ayudar.
Debemos entender que todos comemos con el turismo… a nivel país es así…la plata que queda en plaza por concepto de visitantes se vuelca a toda la sociedad.
Tengo una forma de ver las cosas que me permite no perder tiempo con gente que no aporta…trato de potenciar la buena gente que vaya si habrá, el tema es que no se difunde porque lo que vende es el conventillo. Hay que darle espacio a gente joven con ganas de trabajar y de crear, con un impulso y una ilusión propia de la edad.
Me enorgullece ser de la tierra de Suárez pero también me enorgullece ser de la tierra de Quiroga o Amorim…estamos destinados a volver a ocupar un sitio del que nunca debimos de haber salido”.
Una reflexión para compartir….
-“La que les digo a los chiquilines en la Universidad… salgan, conozcan, vean, descubran. No hay peor caso que un tipo formado a medias. Lamentablemente hay muchos profesionales que los sacan de lo que estudiaron y no saben hablar de otra cosa. Hay que seguir cultivándose y seguir aprendiendo… experimentando… viajar y salir.
Cuánto más sabemos nos damos cuenta de todo lo que ignoramos y debe ser una prédica diaria intentar conocer algo nuevo durante el día para reflexionar al final del día: hoy experimenté esto y está bueno; soy un afortunado”.

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