Hoy con: Dra. María Noel Biassini

Tras más de 20 años de ejercer como Abogado, la Dra. María Noel Biassini, es una de las profesionales del derecho más conocidas del medio. Actuando también en la docencia universitaria, ha colaborado con significativo interés a la formación de muchos jóvenes que optaron por seguir la carrera de las leyes, de los que asegura aprender mucho a diario.
Madre de un hermoso niño de cuatro años -por medio de la fertilización in vitro-, envía un mensaje positivo al respecto de dicha manera de procreación, felicitando al Estado por haberse ocupado de un aspecto tan importante.
De éstos temas y otros tantos, dialogó con EL PUEBLO para ésta edición de Al Dorso.maria noel biassini

¿Por qué y para qué el Derecho?
Para mí fue muy difícil tomar la decisión de qué camino seguir – pues por lo general a los 18 años, no tenemos las cosas tan claras como se tienen algunos años después-, naciendo la opción del derecho más que nada como una inquietud, como una gran interrogante, pues si bien sabía de cierta forma qué hacían los abogados, no estaba cien por ciento consciente de lo que significaba. Así digamos que surgió el por qué. En cuanto al para qué, desde mi punto de vista, y lo sigo sosteniendo, pues es como ejerzo la profesión, el derecho es una herramienta para aliviar, para ayudar a las personas con los problemas que tienen, los que para ellos es su mundo. A veces cuando llegan al estudio uno les advierte que el dilema no es tan grave cómo lo creían, o al contrario, le hacemos ver que están ante uno serio y grave. Por lo tanto, mi primer abordaje es, cómo poder ayudar, más allá inclusive de lo jurídico, encontrándonos muchas veces con personas –hombres y mujeres-, que únicamente lo que necesitan es un oído, un desahogo.

¿Cuál es la problemática que considera que está más acentuada en nuestra sociedad y que requiere los servicios del Abogado?
Quizás el problema que más veo latente y que siempre estará, es el familiar (divorcios, tenencias, pensiones alimenticias, incumplimientos, etc.); no en vano creo que los juzgados que más trabajan son precisamente los de familia, sumándole el considerable aumento de los casos de violencia doméstica. Lo que no terminará nunca de sorprenderme, es el tema de los menores de edad y su situación. Cada vez más vemos a menores en situación de riesgo, casi que abandonados por sus padres, donde no hay referentes, ni nadie que se haga cargo de ese menor; teniendo pocas veces un abuelo o un tío que asumen la responsabilidad del cuidado. En 22 años de ejercicio nunca vi ni recuerdo que alguien me haya contado lo que se está pasando en éste sentido, habiéndose producido un cambio radical. Antes era prácticamente imposible que se le sacara un hijo a una madre; hoy, vemos madres a los que se los sacan, y también, madres que no los quieren, directamente.

¿Satisfecha de su gestión como Presidente de la Asociación de Abogados de Salto?
Sí. La presidencia de la Asociación de Abogados de Salto fue una experiencia bellísima e inolvidable para mí; conté con el respaldo de muchas personas que debo nombrar, porque no fue una tarea en solitario. En primer lugar al Dr. Fulvio Gutiérrez, apoyo incondicional; al Dr. Hugo Ferreira; a la Dra. Verónica Gancharov; pilares fundamentales, junto a quienes hicimos un equipo fuerte y que trabajó mucho, contando también con el apoyo de otros invalorables colegas.
Creo que conseguimos un logro fundamental para Salto, como fue la concreción del Juzgado de 7mo Turno. En su momento surgió la inquietud entre jueces y la colectividad de abogados, de qué hacer ante la sobrecarga de expedientes, pues veíamos que precisábamos urgentemente otro Juzgado, no solamente en el tema familia sino también en lo laboral. En base a ello, hicimos un relevamiento del trabajo entre los Magistrados, y las necesidades que se tenían, para trasladárselos a los Ministros de la Suprema Corte de Justicia, y plantearles la realidad de Salto. Luego de mantener una reunión con los Ministros -cuyo nexo fue el Dr. Raúl Oxandabarat-, de la cual no nos volvimos con las manos vacías, al poco tiempo se habilitó otro Juzgado en familia, lo cual fue una gratísima noticia y un logro sumamente importante, si bien no tuvimos suerte en lo que respecta a los juzgados laborales.

¿Cómo ve a la Justicia hoy en día?
Veo una Justicia quizás lenta, pero no por las personas que trabajan en el sistema, sino por el sistema mismo. Existen cosas que sigo sin entenderlas, por ejemplo -y son críticas que efectué en su momento-, cuando se aprobó la Ley de Abreviación de Juicios Laborales, los alegatos que se hacían por audiencia, a partir de dicha ley comenzaron a entregarse en baranda, lo que se podría haber hecho para todos los juicios, para agilizarlos, ahorrándose muchísimo tiempo. Estamos ante una Justicia frente a la cual se está judicializando lo político, que es un tema que ojalá no siga ocurriendo, porque hace muchísimo daño; pero de todas formas, más allá de algunas críticas, creo en la Justicia uruguaya, pues luego de tantos años de ejercicio conozco a gente dentro del Poder judicial que siempre está dispuesta a solucionar los problemas, constituyéndonos quizás en una gran familia, a pesar de poder tener en algún momento alguna diferencia, que no significa problema. Sí creo, que la gran deuda, es la poca cantidad de funcionarios que trabajan, ya que lamentablemente, los que están no dan abasto.

Ese compromiso con el derecho, ¿la hizo emprender también el camino de la docencia universitaria?
Podemos decir que sí. Gracias a Dios he tenido la oportunidad de dar clases en Consultorio Jurídico de Facultad de Derecho, cuya labor es importantísima, al servir a gente que, no solamente no puede muchas veces acceder a un abogado particular por causa de los honorarios, sino que también por no poder hacer frente a los timbres para iniciar el juicio, o las inscripciones, o los edictos, etc. Y ahí está la tarea de Consultorio Jurídico, que es darle la oportunidad a esa persona que tiene un problema, de acceder a la Justicia de forma absolutamente gratuita. Después está, obviamente el trato con los estudiantes, el que me encanta, y de los cuales aprendo mucho y no dejo de sorprenderme a diario.

¿Le gustaría compartir la historia de su embarazo?
Mi historia como madre creo que es corta y larga a la vez. Santino, mi hijo, no venía –de hecho me casé grande con 38 años-, y reconozco que nunca antes había sentido la necesidad o el sentimiento de ser mamá. Había vivido mi vida intensamente, gracias a Dios había viajado, me había realizado como profesional, también en lo material, y nunca me lo había planteado. Luego de casarme, y ya con 42 años, viendo que no quedaba embarazada, recurrí a Cerhín, y tras una consulta y los estudios correspondientes de por medio, hice el tratamiento en tan sólo 18 días, único tratamiento al que me sometí, y me embaracé. Fue en el año 2012; me realizaron la transferencia de los embriones (tres), y me dijeron que tenía que hacer reposo, cosa muy difícil en mí por la propia actividad. Luego de tomar consciencia, el 26 de diciembre me hicieron la primera ecografía en Montevideo, a las seis semanas, y el 27 hice un acv isquémico, que era el segundo que sufría, y quedé con todo el lado izquierdo paralizado, prácticamente no veía. En Montevideo me sometí a todo tipo de exámenes, volví a Salto, con mucha fuerza de voluntad, pensando siempre en querer ser una madre para mi hijo, y al regresar a Montevideo a realizarme otros estudios, entré caminando, lo cual fue todo un logro.

¿La fuerza para superar dicha circunstancia tan complicada, fue su hijo, entonces?
Recuerdo estar internada en el Sanatorio Americano, intentando llegar a plantearle a mi bebé que, si no me quería acompañar y ver en esas condiciones, que yo lo iba a entender; quizás suena ridículo y cursi lo que estoy contando, pero fue lo que sentí y se me pasó por la cabeza ante aquella situación. Haciendo catarsis pensaba: qué tipo de madre iba a poder ser en esas condiciones, no podía casi caminar, ni ver; entonces, hoy en día vivo por él; quien me conoce me verá siempre de su mano, porque ya que no me quiso dejar a mí, decidiendo quedarse, trato de estar bien por él. Ambos superamos ese difícil momento.

Por su propia experiencia, ¿aprueba la existencia de la Fertilización in vitro?
Me parece muy bien, estoy de acuerdo y felicito al Estado por haber visto que era un tema del que debía de ocuparse. Y me gustaría dejar un mensaje alentador al respecto, si bien creo que hay temas complementarios que también deberían ser abordados, como por ejemplo el tema de la adopción, lo cual en Uruguay es una batalla titánica; porque si bien hay que apostar al nacimiento, no podemos olvidarnos de todos los niños que esperan acceder a un hogar, siendo los más perjudicados por el paso del tiempo.

¿La familia es un pilar importante en su vida?
Mis padres han sido fundamentales en mi vida. Mi padre, aunque ya no está, me enseñó el concepto del valor del trabajo; mi madre, además de ser la única persona que me puede retar (risas), es quien siempre está, es un apoyo insustituible, importantísimo, es lo positivo.
En cuanto a Pablo (Perna), quien además de ser mi esposo, es también abogado, lo admiro mucho.
Es un apoyo fundamental tanto en lo personal como en lo profesional; es una persona que siempre me incentiva a seguir adelante en todo lo que me propongo y jamás me desalienta. Y mi hijo, bueno, ya lo expresé, vivo por él.

¿Le quedan deudas pendientes?
Tener más hijos, lo que no descarto a pesar de mi edad.
En las demás áreas, creo que no.

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“En el silencio siento la maldad Con total frialdad… Y cruel encanto Yo me pregunto donde esta el final entre el bien y el mal Pa’ ponerse de acuerdo” (Pichón Dutra)

Hoy, con Sergio “Pichón” Dutra: músico y compositor que vive la música desde su naturaleza esencial

Sergio Daniel “Pichón” Dutra da Costa tiene veintinueve años y es músico, sesionista, arreglador, compositor y docente salteño. En la actualidad está al frente del Conservatorio Musical Darío Alegre en nuestro departamento.
Desde muy pequeño recibió la influencia de su padre Denis Dutra, uno de los músicos referenciales en el ámbito murguístico de Salto.3B0A5265
Esa experiencia tan cercana lo catapultó al despertar temprano de su vocación y ese camino lo llevó a alternar con músicos de la talla de Hugo Fatorusso, Darío Alegre y otros de relieve internacional.

¿Qué recuerda de su niñez?
-“Recuerdo mi pasaje por el baby fútbol en Nacional… mis primeras intenciones en música ingresando al Conservatorio Municipal de Salto para estudiar guitarra donde tuve la suerte de tenerlo al Profesor Antonio López y seguir muy de cerca toda la movida de las murgas.
Me recuerdo yendo con mi padre a los ensayos… recorriendo tablados, desfiles y concurso de murgas, donde ese ámbito me hizo interesar por los arreglos corales, la armonía, la rítmica de distintos estilos musicales.
Con diez años comencé en el Conservatorio y luego mi formación continuó en la Escuela Universitaria de Música en la capital del país”.
¿En cierta medida su padre Denis Dutra – también músico y compositor – fue su referente?
-”Siempre estuve cerca de todo lo que mi padre hacía, observaba atentamente su facilidad para tocar varios instrumentos y para armonizar voces…él fue el que despertó en mí lo más lindo de la música.
Me enseñó que para hacer música la técnica y el estudio son muy importantes, pero el secreto esta en lograr sacar las emociones y sentimientos que están en lo más profundo de nuestro ser, trasladándolos al instrumento”.
¿Por qué eligió la guitarra al emprender su carrera profesional dentro de la música?
-”Seguramente porque fue el primer instrumento que incorporé de inmediato por la marcada influencia del Profesor Antonio López en mi tránsito por el Conservatorio Municipal.
López fue para mí un gran maestro en todos los sentidos…. él lograba que el estudiante comenzara no solo a querer la guitarra sino la música en todas su dimensiones… que la música fuera un integrante más de la familia”.
El proceso de componer canciones fue paulatino o desde el comienzo descubrió que tenía la inspiración para hacerlo?
-”Comencé tocando y cantando canciones de grandes compositores a mi parecer pero siempre en mi cabeza estaba la idea de componer… además de hacer cosas de otros que si bien eran muy importantes, cuando se interpreta algo de autoría propia, tiene otro sabor”.
Qué experiencias más significativas rescata de su vida académica musical?
-”Mi gran experiencia fue y es, descubrir que la música es infinita, es amor, es humildad, es saber compartirla de la forma más auténtica”.
Conocer a Malosetti y a mi actual amigo y Maestro Darío Alegre, me dieron la oportunidad de trasmitirme ese conocimiento… pude proyectarme de otra manera, siento que tengo mucho por conocer y mucho para andar…. mucho para aprender”.
¿Qué estrategias son importantes a la hora de transmitir los conocimientos?
-“No sé si se le puede llamar estrategia… tuve la suerte de tener y aún tengo grandes maestros y no podría transmitir diferente a como me lo han transmitido ellos a mí.
Mi padre, Antonio López, Malosetti, Darío Alegre fueron y son mis guías y espero significar de igual manera para mis alumnos. Ellos me enseñaron trasmitir la música con mucho respeto y transparencia”.
¿Cómo han sido sus vínculos con los músicos de trayectoria con los que ha tenido la oportunidad de alternar?
No puedo dejar de nombrar a Darío Alegre que aparte de ser mi maestro actual, es el músico con el que más me vinculo, el me dio la oportunidad de tocar con músicos que nunca pensé que llegaría a compartir escenarios. Hugo Fatorusso me ha dejado un montón de cosas en lo personal y en lo profesional…esos valores que tengo la oportunidad de rescatar en cierta manera me están formando y enriqueciendo no solo como músico sino también como persona”.
¿Cuáles son los factores son los que permiten a un músico que pueda crecer en conocimientos y a nivel artístico?
-”En primer lugar la dedicación. Si quieres crecer musicalmente deberás de exigirte un día más que el anterior.
Es necesario tener la cabeza abierta a todas las propuestas, en la conjunción de propuestas puedes elaborar la que realmente deseas hacer y todas te pueden dar una idea de creación, la diversidad de propuestas hace que puedas rescatar de cada una de ellas las que mas te favorecen para lo que estas haciendo.
Seguramente uno no elige ser bueno, genial, regular o malo.
Solamente hace todo lo posible por sacar lo mejor que uno tiene y desarrollarlo captando distintas formas y expresiones”.
¿Cómo ve el futuro de la música?
-”Es difícil pronosticar el futuro de un arte. Pienso que todavía quedan cosas por crear, creo en que vamos evolucionando como seres humanos y con nosotros también la música.
Creo que tiene sus tiempos.
Salto ha tenido grandes poetas y fue toda una época. Horacio Quiroga, Marosa Di Giorgio, Víctor Lima, Enrique Amorín.
En otros departamentos como Treinta y Tres se destacaron Los Olimareños, en Paysandú cantaban Puerto Montt con Los Iracundos, en Montevideo en unos boliches se paseaba Eduardo Mateo y en las Termas del Arapey el Arquitecto César Rodríguez Musmanno dejaba obras para la eternidad y orgullo de todos los salteños.
Seguramente la música en Salto le espera un futuro prometedor… hay muchos músicos jóvenes que vienen pisando fuerte y seguramente alguno de ellos nos tiene preparada alguna sorpresa de futuro”.
¿A dónde le gustaría llegar a partir de su experiencia?
-Lograr que la música llegue a lo más profundo de mi ser para despertar los suficientes conocimientos en algún momento y trasmitirlos de la manera más sublime.
Quiero extender un agradecimiento personal a mi padre Denis, quien puso por primera vez una guitarra en mis brazos y me enseñó los primeros acordes… a la memoria del Prof. Antonio López.
Estoy seguro que muchísimos de sus alumnos se harán eco de este reconocimiento por lo que ha significado su vida de docente para varios músicos que hoy están en diferentes lugares, portando las enseñanzas de López… también a mi actual Maestro Darío Alegre que me sigue guiando por este infinito camino”.

María Fernanda Ferreira

 

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Un apasionado del caballo que comparte su pasión con el público

Con Mario Rossi

Mario Rossi, es el impulsor de las hoy conocidas Cabalgatas Guiadas en Termas del Daymán.
Nació el 7 de octubre de 1979, es nacido en Salto, pero se crió en Colonia Rubio, junto a sus padres y sus dos hermanos; Mary y Luis.
Se casó en el año 2010 -luego de once años de noviazgo- con Gabriela Dondo, con quien tuvo a sus hijos (gemelos) Genaro y Jesús.

¿Dónde cursó la escuela?
Fui a la escuela Nº 83 de Colonia Rubio, iba a caballo, y todos los días tenía que recorrer veinte kilómetros. La escuela sigue funcionando y ahora mi hermana es maestra allí.

¿Qué recuerdos tiene de esa época?
Lindos recuerdos; como soy el menor de los tres, cuando yo arranqué la escuela ellos ya iban, entonces cuando llegué a casa le conté a mis padres las picardías que ellos hacían, por ejemplo que saltaban alcantarillas y después vino la amenaza por parte de ellos de que si seguía contando, no me llevaban más, entonces me enganché a hacer lo mismo (se ríe).
La infancia en el campo fue muy linda.
Teníamos lugares donde hacíamos carreras y siempre había algún vecino que contaba.
Recuerdo que había lugares donde mamá no nos veía y ahí corríamos carreras con otros compañeros con los que nos juntábamos en el trayecto a la escuela.
En esa época todos aquellos que vivían lejos, iban a caballo a la escuela, alguno iba en bicicleta, pero por las condiciones de los caminos y la lejanía, todos iban a caballo, no existía la moto. Hoy muy pocos irán a caballo, pero esa era una época espectacular.

De ahí surge la actividad con los caballos
Sí, porque desde chiquito estuve conviviendo con los caballos.

-¿Cuándo comenzó con las cabalgatas?
Cuando comencé el liceo me vine a vivir a Salto y como la fracción de campo donde viven mis viejos es chica y obviamente los tres no nos podíamos quedar en el campo, hubo que buscar nuevos horizontes y empezamos a estudiar.

¿Algo vinculado al campo?
No, algo totalmente diferente, hice hotelería, y cuando estaba cursando los estudios una profesora me preguntó si quería trabajar, como estaba acostumbrado a trabajar desde chico, obviamente le dije que sí, y empecé a trabajar en la recepción de un hotel.
Trabajando allí, los clientes me preguntaban dónde podían hacer cabalgatas y así surgió la idea.
Eso fue en el 2003 o 2004, y durante un tiempo tuve las dos actividades ya que arranqué solo en la Semana Santa.
En ese momento arreglé con el camping, el encargado del camping (Domingo Carbone) me apoyó plenamente en la actividad, confió en mi y me abrió las puertas para comenzar el proyecto.
Comencé con cuatro caballos, de los cuales uno era mío y tres eran prestados.
Hicimos algo de publicidad con folletos en los hoteles, y la respuesta de la gente fue buena, como eran pocos caballos, yo hacía los recorridos caminando.
Así lo hicimos durante varios años; terminaba la Semana Santa y llevábamos los caballos para afuera.

Luego fue aumentando la demanda por las cabalgatas
Sí; muchas veces la gente me llamaba fuera de Semana Santa, analizamos el tema, probamos estar también en Carnaval, y anduvo más o menos bien entonces decidimos estar todo el año.
Pero como durante el año hay temporadas bajas en cuanto al turismo, decidimos anexar la actividad para Salto, eso nos costó bastante pero ahora ya tenemos un público fluido de alumnos.

Qué comprende la actividad para Salto
Tenemos una escuelita donde personas de todas las edades desde niños de dos años en adelante, hasta adultos, aprenden a andar a caballo, se preparan para hacer pruebas de rienda, así como también aprenden todo lo relacionado al caballo. De hecho este fin de semana tuvimos unas competencias.
Los niños salen un poco de todo lo cibernético y disfrutan de la naturaleza y el entorno del caballo.
No es equinoterapia pero han concurrido algunos chiquilines con problemas de autismo y les ha dado unos resultados bárbaros.
Para mejorar la atención de quienes concurren a la escuelita, hemos inaugurado un nuevo predio (La Buena Rienda), donde hay más espacio; allí cada tantos meses se va a hacer una actividad de prueba para que puedan competir. En este sentido próximamente haremos un campeonato entre los alumnos de la categoría menores, donde el premio será un potrillo y los niños están más que motivados.
Por otra parte en la categoría de mayores, se hará una competencia cuyo premio para el ganador será ir a competir a Cardona, fiesta donde se realiza el mayor campeonato de pruebas de rienda a nivel nacional, donde se anotan alrededor de 300 caballos. El ganador de la prueba tendrá todo nuestro acompañamiento, pago de inscripción y demás gastos.

A propósito de las pruebas de rienda, ha logrado ganar varios campeonatos…
Sí, con Hidalgo gané un campeonato de pruebas de rienda en el Parque Indígena, en Valentín Aparcero fue con otro ejemplar.
Gané tres veces el campeonato salteño y he ganado torneos en día con distintos caballos mostrando que el tipo de doma que hacemos sirve.
Hidalgo es un caballo tordillo al cual le tenemos mucha confianza, es muy manso, ha llevado a novias, a quinceañeras, y ahora ya no compite en pruebas de rienda, lo dejamos para que lo disfruten los chiquilines, tiene 13 años, yo lo crié y lo domé con doma racional.
Ya tiene varias reservas para llevar a quinceañeras, y este año fue modelo para el almanaque que hicimos.

También hace doma racional
Sí, porque la doma que hacia mi padre era un estilo de doma racional, y yo le fui agregando algunas técnicas como por ejemplo para domar en menos tiempo. También me traen caballos para corrección de doma, para corregir vicios que el animal adquiere como consecuencia de que los humanos los llevan a hacer cosas mal.

Cuál es su objetivo
El objetivo es perdurar en el tiempo con la actividad, seguir relacionado al caballo que aparte de mi trabajo es mi pasión, trabajar con los alumnos, poder enseñar lo que uno hace y que se vea reflejado en ese logro que han tenido por ejemplo el fin de semana, ganando las pruebas compitiendo con gente de afuera, para mi es un orgullo.

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Beatriz Volpi, Directora del Conservatorio y la obra de Jaurés Lamarque Pons

Hoy por:
María Fernanda Ferreira

Beatriz Volpi Heguaburo es la Directora del Consevatorio Departamental de Música de Salto, Beatriz Volpi Heguaburo y en esta entrevista ha compartido parte de sus vivencia y una pequeña reseña sobre el músico salteño Jaurés Lamarque Pons y hace un análisis personal subjetivo de algunas de sus obras realizada por la Directora del Conservatorio Departamental de Música “Mtro. Bautista Peruchena”.
“Cuando comenzamos a estudiar sobre el arte musical – sostuvo – nos enseñan siete sonidos, vibraciones con nombres que debemos escribir en el papel, adentro, abajo y arriba de un pentagrama, punto de partida para llegar a comprender lo que grandes maestros, a través de la historia, fueron descubriendo, creando y dejando en teorías sus investigaciones sobre el arte musical. beatrizvolpi001

¿Todo el mundo tiene aptitud para ser músico?
-“Gracias a las múltiples inteligencias que tiene el ser humano se destaca una habilidad que no todos tienen, la de poseer un oído relativo, motivo de felicidad para aquella persona que eligió ser músico, porque esta cualidad nos permite identificar con mayor facilidad los intervalos musicales, las frecuencias de los sonidos, los tonos, escalas y modos”.
¿Quien era Jaurés Lamarque Pons?
-“Jaurés Lamarque Pons era un músico privilegiado por poseer esta cualidad, lo demostró desde niño con su especial inclinación hacia la música.
El día 6 de mayo de 1917 nació Jaurés en la ciudad de Salto R.O.U.
A los 8 años de edad, su madre lo llevó a aprender la técnica del violín con el Mtro. Monetti y piano con la prof. María Victoria Varela.
A la vez que estudiaba la nomenclatura musical, la melodía y el ritmo, su oído desarrollaba el buen gusto por la música popular de su entorno, como el vals, el tango.
La familia de Jaurés se mudó a Montevideo y allí con 17 años de edad, continuó sus estudios con el Maestro Kolischer”.
¿ Que se sabe de su pasión por la música?
-“A los 22 años, tomó una decisión importante en su vida, fue que, para poder costear los estudios comenzó a recorrer los centros nocturnos de la Ciudad Vieja. Interpretó en el piano música de boleros y canciones románticas en el café Montevideo del cual su padre era dueño.
En el cabaret Capitol Dancing ejecutó música de Jazz y llegó así hasta el varieté. Integró también la orquesta típica de Luis Caruso que se presentaba en el Café Tabarís. En el restaurant Bungalow Suizo realizó acompañamientos musicales a artistas como Lolita Torres, Sofía Bozán, Hugo del Carril entre otros cantantes de tangos, milongas y valses. Se presentó además, en programas de radio y televisión donde interpretó la música que los oyentes en el momento le pedían.
Ello realza aún más su figura de extraordinario músico. Esta experiencia enriqueció su conocimiento y memoria musical sobre temas populares.
De ésta manera trabajó y a la vez, estudió composición con el maestro Guido Santórsola, Tomás Mujica y Casal Chapí”.
¿Por qué se lo vincula tanto a la música uruguaya?
-“Jaurés disfrutaba de la música nacional uruguaya…creció con ella, era parte de ella, tenía en su memoria el ritmo de las figuras sincopadas del folklore urbano. También poseía la sólida formación como compositor, es así que desde la música popular del cabaret hasta la Barroca, los Minuets e Invenciones de J.S. Bach y la etnomusicología del húngaro contemporáneo Bèla Bartock, crea una estructura única y personal, con claridad de exposición y equilibrio.
En su obra Jaurés no realiza una imitación ni recoge formas elaboradas sino que trabaja con un proceso de abstracción, de estilización y decantamiento, con giros melódicos, rítmicos y disonancias propias. A esta forma se le llama Tropos expresivos, estéticos, que definen la identidad cultural del compositor”.
También se lo vincula al nacionalismo uruguayo…
-“En la primera etapa del Nacionalismo uruguayo se destacan músicos como Eduardo Fabini con sus creaciones de formas musicales clásicas, tonalidades y melodías evocando sonidos de ambientes del campo uruguayo, Alfonso Brocqua, Luis Cluzeau Mortet, compositores de vertiente folklórica rural entre otros.
Jaurés Lamarque Pons pertenece a la segunda etapa del Nacionalismo uruguayo de Vertiente del Folklore Urbano”.
Al oír el tema Tango de la ópera Marta Gruni …podemos descubrir el ritmo de un tango tan vanguardista como propio de su estilo. Comienza en compás tético, en tono menor, con el tema de carácter íntimo, muy expresivo, de modulación continua que enriquece la melodía. Creando matices que van desde el piano, de sensación melancólica, hasta cerca del final, donde llega al clímax de carácter dramático, para concluir en la cadencia perfecta típica del tango”.
Qué particularidades tiene la investigación en Jaurés?
-“Es todo un desafío, donde denota un trabajo excepcional tanto de composición como de investigación. Mientras desarrollaba conocimientos entre la tónica, la dominante y la sensible y entre cadencias perfectas, imperfectas y rotas, iban naciendo sus ideas musicales, fusionando lo culto con el “dos por cuatro” del tango, con la milonga, el candombe”.
Precisamente se lo vincula también al ritmo del candombe…
-“Sí, él recogió el ritmo percutido sobre lonjas de tres tamboriles (chico, repique y piano) y lo adaptó al teclado del piano. Creó la Suite de ballet según Figari donde se basa en los cuadros de negros de nuestro plástico compatriota. Jaurés forma el tema musical con ritmo de milonga ciudadana, comienza con la introducción y danza del negro Sayago, personaje de principio de siglo que tocaba el clarín en una banda del cuartel y a la vez vendía yuyos. Le sigue Entierro de negros, de carácter lento y sombrío con toques de timbal con ritmo uniforme que se quiebra dos veces.
Primero por un breve tema de milonga y segundo por un creccendo y un gran tutti orquestal que coreográficamente lo produce la entrada de un borracho haciendo gran alboroto. El tercer cuadro es el de Los Reyes formado de alegres poli ritmos con matiz religioso. El cuadro final es Candombe, donde la escueta melodía surge de una cédula rítmica y se confunde con ella. Es toda una riqueza sonora y rítmica. En el estreno de la obra La suite del ballet según Figari… tocó la orquesta OSSODRE dirigida por el Mtro. Guido Santórsola, conjuntamente con tres morenos tamborileros, y es de destacar una anécdota donde en la última danza de este ballet, “Candombe” Jaurés reemplaza al pianista de la orquesta, porque los tamborileros estaban acostumbrados a seguir su toque personal del candombe. (oímos el sonar de una cuerda de tamboriles del Conservatorio Departamental de Música a cargo del Profesor Martín Correa y sus alumnos Nazarena Pereira, Agustín Alvarez y Martín Silveira.)”
Contribuyó también al surgimiento de otros artistas…
-”El planteamiento sobre la fusión de su creatividad fue ejemplo para que otros compositores o artistas amantes de la música, realizaran sus propias composiciones tomando como base una rica armonía musical fusionada con lo nacional folklórico. Podemos citar a algunos de ellos: Osiris Rodríguez Castillos, Daniel Viglietti, Los Olimareños, Aníbal Sampayo, El Sabalero, Ruben Rada, Eduardo Mateo, Jaime Roos, Jorge Drexler, Agustín y Abel Carlevaro , Alfredo Zitarroza y muchos más”.
-¿Hizo música para ser oída y danzada?
-“Su música fue hecha para ser oída y para ser danzada.
(el alumno Nazareno González del Conservatorio Departamental interpreta en guitarra la obra Milonga Oriental de Abel Carlevaro y el trío de guitarras conformado por los alumnos Franco Núñez, Daniel Albarenque y Javier Pedrozo interpretarán Estéfani y “El violín de Becho” de Alfredo Zitarrosa con arreglo musical del Prof. Antonio López”
¿También Piazzola se sirvió de lo descubierto por Jaurés?
-“Otro gran músico que supo fusionar lo clásico con lo popular fue Astor Piazzola. ( nuevamente Natali y Sebastián interpretaran “Libertango”). También entre sus obras se encuentra la “Milonga Suite Rioplatense”, composición que comienza con un ataque de acorde forte de tónica, seguido de un inciso stacatto en la introducción para dar entrada al tema. Se reconoce el ritmo de carácter vivo de la milonga ciudadana con un importante juego de semicorcheas, sobre un motivo popular que va creciendo con mucha densidad cromática y polifónica, hasta fusionarse con el sincopado del candombe. Se desarrolla con una variación disonante del tema, con el sonido de novena del acorde de tónica y culmina con una fuerte cadencia perfecta propia del carácter de milonga. Nos resta decir que Jaurés Lamarque Pons, tan reconocido y genial músico haya nacido en Salto, nos llena de orgullo. Su fecha de desaparición física fue el 11 de julio de 1982 en Montevideo”.

 

 

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Juan Carlos “Chino” Rodríguez, sacando sonrisas a quienes más lo necesitan

Con el don de hacer reír y saber aprovecharlo.

Es integrante de la familia más chica de los que tienen el apellido Rodríguez, ya que sus padres tienen la particularidad de ser hijos únicos y por lo tanto, dice haber crecido sin tíos, ni primos. Pero tiene dos hermanos mas, Sergio y Stella María, que han sido sus compañeros de vida. Con su hermano, a quien apodan el “Cucaracho”, ha tenido el privilegio de compartir escenario con las mismas murgas, siendo ambos siempre los que tiene el rol de hacer reír a la gente.
Así es Juan Carlos “el Chino” Rodríguez, un personaje que ha hecho reír a miles de salteños en sus diversas presentaciones en el carnaval salteño o en sus personajes interpretados en programas de televisión local, pero también y sobre todo cuando uno entra a las oficinas centrales del BPS, con sus problemas a cuestas, él se encarga de sacarle una sonrisa a todos y distender el ambiente.
En un diálogo que varió entre el mate y las risas por acotarle una cuota de jocosidad a cada respuesta, nuestro entrevistado contó su historia y por momentos los recuerdos lo obnubilaron y dieron paso a la seriedad en su rostro, algo pocas veces visto, por quienes le conocemos de verlo en su función habitual, la de hacer reír. Con él, damos paso a nuestra sección semanal Al Dorso.

Todos te conocemos por tu apodo “Chino”, pero ¿cómo es tu nombre? Y ¿quién está detrás del mote?

Soy Juan Carlos Rodríguez, tengo dos hermanos, Sergio y Stella María. Yo nací en el Hospital, eso me dijo mi madre, (dice riendo) y tengo la particularidad de que mis dos padres son hijos únicos, por eso no tengo ni tíos, ni primos, y eso siendo Rodríguez de apellido. La mia es la familia chica de los Rodríguez. Y me crié toda la vida en calle Uruguay al 2100, allí viví hasta los 21 años donde mi padre Carlos Alberto era mecánico y mi madre estaba en casa con nosotros. Tengo cuatro hijas de dos matrimonios diferentes, la mayor tiene 23 años y la menor tiene 6, con todas me llevo bien por suerte porque las quiero a todas por igual.

¿Te sentís identificado con la zona, con la escuela, el barrio?
Sí claro, fui a la Escuela Nº2, al Liceo Zona Este (que después lo tiraron abajo para que no fuera más, acota entre risas) y con Ferro Carril donde jugué al fútbol en la Cuarta y la Tercera, con el ‘Indio’ Gularte, Moller, Arrúa y otros más, porque antes para jugar en la Primera tenían que morirse los jugadores (se ríe). Y jugaba bien, hasta que un día vino un hombre a buscarme para probarme en Danubio en Montevideo, pero mi padre no me dejó, me dijo que estaba para estudiar. Cosas de otra época, porque ahora son los padres los que llevan a los hijos a ver si tienen suerte y se salvan ellos…

Algo que te caracteriza con tu hermano es la manera cómica, jocosa de ver las cosas porque lo mismo que hacen en los escenarios, lo practican en la vida cotidiana ¿cómo surge?
Creo que es algo que ya lo traemos, no sé. Mi padre era un poco así también, él era mecánico, trabajó en la Ford muchos años, después puso un taller particular en casa y en un momento le fue bien, pero su inclinación hacia la bebida lamentablemente le hizo perder mucho más. Después con el paso de los años fue a Alcohólicos Anónimos y pudo curarse, pero ya falleció(cuenta con ojos tristes).

¿Dónde fue tu primer trabajo?
Mi primer trabajo fue en el ferrocarril, no en el club sino en AFE. Entré ahí jovencito y el mérito que tengo que no pinchamos ningún tren (dice con la locuacidad que lo caracteriza y agrega) en diez años de trabajo nunca, fijate que al gomero que teníamos lo echaron. Luego fue redistribuido al BPS, pero ya soy parte de este último lugar porque hace 25 años ya que trabajo en esta institución.

El BPS es un lugar donde la mayoría de la gente que acude va con un problema, por lo general de índole social, ¿cómo es convivir con eso todos los días y encima tratar de generar una sonrisa en la gente?
A ver, yo también tengo problemas, vivo situaciones personales que me angustian, pero trato de sobrellevarlos y no dejar que los problemas me generen situaciones complicadas y creo que el humor me ayuda, a veces opera como un mecanismo de defensa. Pero es como todo, cuando iba a la televisión al programa Esperando El Fútbol (por Canal 4 local, donde interpretaba un personaje cómico) había días que no tenía ganas de estar, ni de ir, pero bueno tenía que estar y era un trabajo por el que me pagaban.

Sí claro, como todo el mundo, pero tratar de generar una sonrisa en quien llega al BPS cuando está atravesando un problema no es tarea fácil
No, porque uno ve por ejemplo mucha madre soltera que llega a pedir una ayuda, con cuatro o cinco hijos, recibiendo pensiones de 8 mil pesos, la verdad no sé cómo hacen para vivir. Ves personas enfermas, niños y adultos con enfermedades graves o con discapacidades, cosas muy jodidas y uno trata de hacer que la gente se sonría, pero no quiere decir que uno no sienta la tristeza de lo que allí ve. A veces la procesión va por dentro.

Pero con todo esto, entre la comicidad que llevas dentro y la tarea que tenés que cumplir de ser el portero de las angustia ajenas ¿te gusta lo que haces?
Sí, a mi me gusta mi trabajo. Yo estoy en ese lugar y me gusta atender a la gente, hablar con todo el mundo y tener contacto con el público. Tengo compañeros a los que no les ha gustado nada esa tarea y se han estresado solamente con las preguntas de la gente y es entendible. Porque hay gente que viene con muchos problemas juntos, y uno mira la fila y ve toda esa cantidad de gente y se da cuenta que cada uno es un problema, yo llegué a atender a 500 personas en un solo día. Y les doy número y trato de ayudarlos, porque si me pongo a pensar en lo que les pasa, se me hace bravo.

¿Cómo llegó la murga a tu vida?
Cuando era chico no iba nunca a las murgas, es más mi madre ni al centro nos llevaba, íbamos a la Plaza de Deportes, porque no teníamos auto, teníamos una sola bicicleta que pasó por los tres hermanos. Y la murga llegó porque mi hermano (Sergio) Cucaracho, empezó a salir. Él llegó de Montevideo porque se había recibido de profesor de Electrotecnia y el finado Rúben Miláns lo invitó a salir en la murga Jaque Mate y fue un boom en aquella época, mi hermano lo imitaba al comunicador radial (Francisco) Garaventa. Yo salí después que pasó el concurso porque faltó alguien y me metí a cantar ahí. No sabía cuplé ni nada, pero anduve bien. Después pasé por varios grupos y murgas como Uno Más Uno y Falta La Papa donde estuve muchos años, gané varios primeros premios. También estuve en el grupo de parodistas Los Bloopers en la década del 90 con Pedro Antipuy, fueron lindas épocas. Ahora desde hace años que me alejé y no salgo en nada.

¿Volverías al carnaval?
Y no lo sé, porque en realidad hay muchas cosas que ver. Quizás sí, pero ha cambiado mucho todo ¿no?. En los últimos carnavales fui a Montevideo a ver murgas y me reí de lo lindo, porque los personajes meten humor y está muy bueno, pero acá lo han teatralizado mucho al género y le han hecho perder comicidad y a veces el que va a ver las murga espera eso. No sé, es una forma de ver las cosas, pero quizás algún día salga. Mi hermano sale en Punto y Coma, allá hacen buenos asados, así que por ahí, si me invitan…

¿Si pudieras empezar de nuevo harías lo mismo?
En cuanto al humor sí, sin dudas. En lo personal corregiría muchos errores personales, muchas cosas que he hecho que me han generado problemas por mi forma de ser nomás. Pero sí, corregiría muchas cosas de mi forma de ser y hacer las cosas y dejaría otras, como por ejemplo el humor.

chino rodriguez

Publicado en - Especiales Semanales, 2- Martes, Al DorsoComentarios (1)

La medicina es servicio, y el servicio es un don

Con el Dr. Hertz Ganzo Alvarez

El Dr. Hertz Ganzo es uno de los tantos salteños adoptados, oriundo de Melo, pero con un inconmensurable cariño por nuestra ciudad a la que eligió como su lugar en el mundo, desde hace muchísimos años, y que lo ha transformado en un naranjero de pura cepa. Médico de los de antes, radiólogo de suma importancia en el medio y a nivel país, que AlDorsoGANZO2305consideró a su profesión más que un trabajo, como una labor-terapia, según sus palabras, se muestra satisfecho por su desempeño llevado a cabo a lo largo de sus jóvenes 80 años, teniendo como sostén y apoyo indeleble a su familia, así como también un marcado compromiso social, convencido de que el servicio a la comunidad es necesario.
El Dr. Ganzo es el suscriptor que lleva el número 1 de la segunda época, recibiendo el diario en 25 años en forma ininterrumpida. En él, agradecemos a todos nuestros lectores en este 23 de mayo, día que cumplimos 20.000 ediciones de noticias en casi 58 años.
De ésta manera dialogó con EL PUEBLO el Dr. Ganzo.

¿Médico por convicción?
Me formé y conformé para seguir la carrera de medicina – radiología, para ejercerla en mi ciudad natal; soy del centro de la ciudad de Melo, Departamento de Cerro Largo, nacido y criado allí, donde estuvimos con mi señora por cinco años -ella es médica anestesióloga- y muy buena médica por cierto, de la que sabe realmente medicina, pero cada vez practicábamos más ésta y menos nuestra especialidad. La primera placa me la solicitó un médico-cirujano, que falleció hace muchos años, quien exigía buenas placas, que fue en cierta manera quien me motivó a decidirme a tomar la senda que tiempo después posibilitó que viniéramos a Salto; y así surge, digamos, la idea de apostar, no era fácil, por hacer lo que me gustaba dentro de la medicina, aquello para lo que me había especializado y que practiqué hasta que me jubile hace algunos años y que me hizo afincarme en esta hermosa ciudad.

¿Vivió el ejercicio de la medicina tan sólo como un trabajo?
La medicina para mí nunca fue un trabajo, fue como le llamo yo, una labor-terapia; el día que no iba al consultorio extrañaba. Durante mis estudios de radiología atendí en Pando por 2 años, y una vez especializado, como le mencioné, volví a Melo. Pero, no hacía lo que era mi especialización, a pesar que lo que hacía sí me era redituable. De todas maneras la satisfacción de ser retribuido por el agradecimiento de la gente, me mantuvo firme hasta que surgió la oportunidad de dar el gran paso. Nunca tomé la profesión como un peso, al contrario, la viví a pleno. Le cuento una infidencia, hasta tenía un pequeño frigobar con refrescos y una cafetera en el consultorio, para atender y de esa manera pasar un buen momento (risas).

¿Todo tiempo pasado es mejor?, y se lo pregunto desde la perspectiva de su profesión.
En esa época, había enfermedades como el cáncer de esófago, por ejemplo, del cual solamente se hacía el diagnóstico, pero el tratamiento…, porque eran muy bravos, como una carretera en bajada, veíamos al paciente y ya sabíamos hasta la fecha aproximada de deceso. Ahora la cosa cambió mucho, existe muchísima medicación anticancerosa; hay médicos especializados como los oncólogos, etc., y un claro ejemplo lo tenemos aquí en Salto, el Dr. Atahualpa Campos, quien una vez que finalizó medicina se quedó especializándose en cirugía de tórax por cinco años; sin embargo, antiguamente le entrábamos al tórax como viniera, de corajudos; también se usan las radiaciones de muy buena manera, en fin, a Dios gracias, la medicina se renueva permanentemente para bien de los pacientes y de los médicos también.

¿Se respeta la vida, o no se es consciente de su valor?
No concibo cómo, por un lado nos desvelamos para darle un año más de vida a una persona de 97 años; y por otro lado, los muchachos con motocicletas, a los 14 años están buscándose la muerte no de esquina a esquina solamente, sino que también en el trayecto de toda la cuadra. Debería de haber una real conciencia de lo que significa la vida y tratar de vivirla de la mejor manera posible.

¿Ha cambiado mucho el mundo desde aquél Melo natal al día de hoy?
Muchísimo, y diría que cambió para bien, si comparamos a Melo con Salto o con Montevideo mismo, todos ellos, como el mundo, han cambiado para bien. Pero situándonos específicamente en Salto, ha habido un permanente proceso de crecimiento, el cual en otros lugares del país, como en Melo mismo, lo hubo durante un tiempo para luego estancarse. Salto tiene sus barrios, que en muchos casos son pueblos, con todo, bellísimos; tiene sus espacios públicos, sus avenidas, su impulso; y lo bueno también, más allá de ciertas rencillas, es que cada gobernante que llega, aporta algo nuevo, deja una obra nueva (luces, semáforos, calles, plazas, etc.), y eso hay que valorarlo, lo que no sucedió en mi pueblo, cosa que lamento. Contamos con la voluntad de la gente, fíjese sino en la fuerza que se puso para lograr el IMAE; y deberíamos también, y es un proyecto, por qué no, de lograr en un futuro el resonador magnético, que le daría a Salto un importante lugar en lo que respecta a la salud.

Sabemos que tiene también una pasión oculta, que se la impuso, llamémoslo así, la familia de un paciente, ¿podríamos saber cuál es?
Exactamente. Hace muchos años le “salvé”, por decirlo así, la vida a un paciente; eran otros tiempos, y su familia, un día apareció en el consultorio con un paquetito de obsequio, y al abrirlo, me encontré con algo desconocido para mí hasta ese momento, y que tampoco nunca había usado: una pipa; yo fumaba, pero cigarrillos. Desde ese instante, hasta el día de hoy, soy fumador de pipa, lo cual es todo un ritual y me gusta.

¿Cómo llegó a estos pagos del Salto?
Me trajeron; fue la Sociedad Médico – Quirúrgica, porque precisaban a un radiólogo, al haber fallecido el Dr. Amorim. Y la verdad, que como teníamos el conocimiento que en la clínica de Amorim se hacían las cosas bien, tanto desde la óptica médica, esencial, como en la empresarial, decidimos arriesgarnos y apostar, tanto a ello, como al futuro, y creo no haberme equivocado. Creo que realizamos un buen trabajo que benefició a mucha gente, pues de algo estoy seguro, supe hacer mi trabajo, porque sabía hacerlo bien y con responsabilidad. También me ayudó el que soy un enamorado de Salto, cuando salgo por sus calles, me siento contento. Lo único que veo es que le falta un empujoncito en la toma de conciencia de que es una ciudad turística, si bien ya descubrió que es una ciudad universitaria.

¿La vocación de servicio es necesaria?
Yo formé parte muchos años del Club de Leones, por lo que le digo que creo que la vocación de servicio es necesaria. Si mal no recuerdo fue Gabriela Mistral en un poema la que dijo: ¿Serviste hoy? La medicina es servicio y el servicio es un don que tenemos todos los seres humanos, unos lo dan y otros no, pero ahí está. Y la verdad que hace bien, tanto al que lo da como al que lo recibe, pero entendamos al servicio no como la limosna, pues ella humilla al que la recibe, y degrada al que la da.

¿Le preocupa el futuro de Uruguay?
No lo veo tan lindo como me gustaría verlo. Tenemos un Estado que desde hace tiempo nos viene apretando demasiado a los ciudadanos; cada vez más impuestos, cada vez se complica el llegar a fin de mes, cada vez cuesta todo mucho más. Ese mismo estado es burocrático, ineficiente en muchos aspectos, y eso lo pagamos todos, usted, los lectores, yo, todos; todos los aportes que realizamos con esfuerzo del trabajo, no son bien aplicados y eso se transforma en encarecimiento de la vida pues se precisan más impuestos y se ven pocos resultados eficaces, para mi entender.

¿Qué significa la familia para usted?
Es todo. No concibo mi vida sin mi mujer Dora, con la que llevamos 55 años de casados, y sin mis hijos. La mayoría está en Uruguay y una en España. Tengo 7 hijos y 20 nietos, y bisnietos en viaje. Son mi vida. Con mi esposa nos conocimos en la Facultad de Medicina, y desde ahí hasta el presente estamos juntos y logramos conformar una hermosa familia.

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La vida a través de la música

Sergio Calvo – Pianista y compositor

A lo largo de la historia, hemos advertido que la vocación y la inspiración tienen una gran cuota parte de vivencias y experiencias que nos van marcando y formando nuestra personalidad. Y Sergio Calvo – pianista y compositor salteño – una vez más nos da muestras de que es así. A lo largo de esta nueva entrega de “Al Dorso” vamos desentrañando sucesos de su vida y de cómo todo lo que llevando al misterioso y vasto camino de la composición.

¿Qué recuerda de su vínculo con la música de la infancia? ¿En qué medida influyó el hecho de que su padre fuera músico?
-”Desde que tengo recuerdo la música ha girado a mí alrededor ya sea por mi viejo o por la sociedad misma. Es sabido que uno es la suma de las personas que pasan por nuestra vida así como lo que leemos pero también lo que hemos escuchado; esto último junto con nuestras experiencias forjan nuestro aparato emocional y sensorial de la realidad. Dentro de esta línea de pensamiento es que tengo grabado a fuego en mi memoria auditiva el hecho de despertar cuando era niño escuchando a mi viejo tocar el acordeón: tangos, milongas, valses, pasodobles, boleros, rancheras… en fin diversos estilos. También recuerdo asistir con él a ensayos de los grupos que integraba… hizo que a los 7 años empezara a estudiar o más bien jugar con el teclado Farfisa que tenía mi viejo.
Por otra parte es imborrable los asados en lo de mi abuelo paterno dónde era infaltable que me hicieran tocar y todos se sentaban como si fuera un recital a escucharme….
Lo recuerdo con cierta nostalgia así como las devoluciones estéticas que hacía mi abuelo luego de mi interpretación.
No debo olvidar también las fiestas de fin de curso de primaria que durante seis años tuve que tocar delante de todo el mundo… eso si me ponía nervioso……en fin creo que todo ello fue inclinándome indefectiblemente a ver la vida a través de la música.

- ¿En qué momento comienza a formarse como músico?
-”Creo que arrancó mi formación desde lo auditivo escuchando tocar a mi viejo y verlo dar clases de música en casa. Allí arranque sin saberlo. Me genera cierta perplejidad esta pregunta…….no estoy seguro de la respuesta pero considero que la esencia de lo creativo siempre estuvo en mi….ahora, la composición formal alrededor de los veinte años más o menos….pero desde el 2006 he empezado seriamente a realizar una suma de intentos de música instrumental.

-¿Cuándo se le despierta la inspiración como compositor?
-“Al principio… cuando era niño en la década de los años 80 siempre quedaba colgado escuchando en las peliculas los pianistas de restaurante americano sin saber que era esa música tan fascinante.
Hoy siento que lo más cercano a la sensación de libertad es la estética jazzística, es el estilo que me permite volar libremente sin fronteras armónicas y emocionales .Creo que es el más inefable de los estilos contemporáneos occidentales”.

-¿Qué fue lo que le atrapó del Jazz?
-”El jazz me permite componer y estudiar obsesivamente para poder luego tocar histriónicamente(con palabras de un querido amigo músico)….. es decir poder seducir al tocar….que al fin al cabo de eso trata el arte”.

-¿Cómo fueron los pasajes de su formación académica?
-En cuanto a mi formación académica musical pasé como lo dije anteriormente por mi viejo luego por algunos músicos del medio hasta que hice el conservatorio municipal y luego la Escuela Universitaria de Música. Esta última fue la que me transformó en casi lo que soy actualmente. De la mano de la pianista Carmen Navarro logré lo que es tan difícil conseguir: el equilibrio entre la razón y la pasión, la técnica y el caos, el criterio estético y la intuición.
Luego que adquieres esas capacidades es un camino de experimentación e investigación constante… en fin es un viaje”.

-¿Qué importancia reviste el hecho de que los jóvenes mantengan conexión con la música?
-”La importancia que los jóvenes tengan contacto con la música es muy grande ya sea de efectos positivos o no. Es un tema complejo… pero desde lo positivo es indiscutible que la música genera pensamiento divergente y autoconocimiento emocional así como desarrollo de sensibilidad humana. Depende lo que se escuche o se toque….por eso creo que es complejo el asunto y a su vez discutible”.

-¿Qué nuevos proyectos tiene en mente?
– “La idea es grabar un nuevo disco con músicos extranjeros invitados y con nuevas composiciones. Así como también estoy pensando en diseñar conciertos con una estética diferente a la cuál he venido realizando”
-Una reflexión para compartir acerca de su carrera…
-”En principio no sé si se puede hacer carrera en lo musical en este país…. y más aún si haces música instrumental ,así que te puedo decir que desde el 2006 que me propuse tocar mi música hasta la fecha siento que he tenido algunos pequeños logros importantes.
Por ejemplo que la sala Zitarrosa en el 2010 se interesara por mi música y nos ofreciera hacer un recital. Obtener varias criticas importantes de melómanos del jazz en el Uruguay.
Así como ver la sala llena de gente cada vez que realizo un recital junto a los músicos que me acompañan y que la gente te pida algún tema…Domingo Otoñal, Géminis o “Nos veremos luego…eso es una sensación rara siempre y a su vez gratificante”.

-¿Cómo fue el proceso de formación de su banda?
-”En cuanto a la formación de la banda siempre es difícil en el interior del país y más aún si hablamos de música inédita instrumental. En lo personal busco músicos que aporten, que sumen, que estudien que tengan autocrítica y que busquen la excelencia así como el goce por hacer música. Que crean en mi música sino es imposible tocar juntos. Y ello simplemente significa que se logren conectar con lo que hago y en definitiva que les guste.
Actualmente me acompaña Oscar Barla en Bajo eléctrico, Marcos Pamparato en batería y se está incorporando un chico guitarrista de 19 años llamado Leo Silveira. Y no puedo olvidarme del imprescindible Sergio Silveira, nuestro sonidista”.

-¿Ya tiene planificado su próximo recital?
– “El próximo recital en Uruguay seguramente será en julio en vacaciones…..un formato nuevo…es decir algo íntimo dónde la gente pueda interactuar con los músicos y la música.
Esto en el real sentido de la palabra , quiero decir poder preguntar o hasta elegir el orden de lo que se va a tocar así como hacer desaparecer el escenario y que el público pueda si desea sentarse entre los músicos”.
También la posibilidad de que gente joven talentosa de nuestro medio pueda participar y mostrarse. Desde lo sonoro estoy pensando agregar algo diferente pero aún no lo tengo decidido.

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En el deporte “que no tiene tribuna” siempre hay que estar preparado para lo inesperado

Con Juan Carlos Latuada, instructor de Vela y presidente del Yacht Club Salto

Se vinculó a la náutica del lado argentino pero una vez que descubrió el Yacht Club de Salto no dudó en participar activamente del mismo. Fue instructor de vela, presidente y actualmente es integrante de la Comisión Fiscal. Hizo AL DORSO-notar que la primera competencia a nivel mundial fue de vela, en Inglaterra en el año 1852, mucho antes que las competencias de fútbol pero reconoció que la vela es un deporte que “no tiene tribuna”. Destacó de este deporte la influencia que tiene en la formación de la personalidad y como ayuda en la toma de decisiones, forjando un carácter que permite abordar las situaciones inesperadas y resolver los problemas con rapidez e incluso acomodarlos sobre la marcha, como
consecuencia de todo lo que se debe resolver sobre el barco. En esta sección, da cuenta de sus conocimientos sobre la náutica, su experiencia en la
navegación y la situación actual del Yacht Club Salto.

¿Cómo entró en contacto con la náutica?
“Allá por el año 86 más o menos, a través de un compañero de trabajo que le gustaba muchísimo la náutica, oriundo de Argentina, me invitó a empezar a navegar en el club San Luis (Argentina), donde él tenía su barco. Por ese entones, acá prácticamente no había nada. El Yacht Club se había fundado en el año 79. Yo empecé a navegar a vela en Argentina, con alrededor de 30 años y no sabía que había un club de este lado, que si bien tenía una existencia legal no tenía mucha actividad. Con el tiempo me dan ganas de comprar un velero, allá por el 94 y necesito un lugar para tenerlo por eso empiezo a averiguar por algo acá, de este lado. Ahí recién doy con el Yacht Club Salto, que en aquel entonces tenía un solo velero, de un contador, Juan Colina, que trabajaba en Salto Grande, pero en Buenos Aires y por eso yo no lo conocía. Él se había comprado un velero y lo trajo para Salto. Entonces estaba ese velero y el mío”.

¿Cómo fueron esos primeros años del Yacht Club Salto?
“El Yatch Club se fundó en 1986 pero con poca actividad, después, en el año 92 construyó su sede en colaboración con varios socios y en el 94 fue que me incorporé yo. Cuando caí en el club, estaba presidido por Juan Carlos Abarno, había gente trabajando y se hacían varias cosas como clases de vela para chicos, con los optimist, que son una clase de veleros para una sola persona de hasta 15 años y no más de 50 kg., se había formado una asociación con clubes del río Uruguay, haciendo regatas anuales. Esa actividad tuvo altibajos. Para ese entonces el instructor de vela era Alejandro Montero, un montevideano casado con una salteña, que estuvo un tiempo acá y después pasó al lado argentino a dar clases. Entonces, cuando se va, me plantea a mi para sustituirlo a él como instructor de vela para los chicos. Fue por el año 96 más o menos. Yo había estudiado bastante todo lo referido a la navegación a vela, tenía también bastante experiencia en regatas y ese tipo de cosas que había aprendido en un comienzo con la gente del lado argentino. Alejandro me pasó todos los materiales y me dio una mano en todo lo que significaba dar esas clases a los chicos, y empecé, como instructor de vela”.

¿Fue instructor de vela pero además ocupó la presidencia del club?
“Estuve hasta el año 2000 como instructor, fueron cuatro años. En esa época seguimos afiliados al Grand Prix del Río Uruguay, que era esa asociación de clubes que llegaba hasta Gualeguaychú y participamos en varias regatas con resultados muy interesantes dentro de las condiciones en que estábamos. Entre 2000 y 2006 estuve como presidente y actualmente formo parte de la Comisión Fiscal y colaboro en las clases junto al instructor de vela José Ignacio Quiroga, que es un joven que aprendió optimist conmigo”.

¿Qué particularidades tiene enseñar a navegar a los más chicos?
“Los chicos a los 6 o 7 años pueden empezar y son muy rápidos para aprender. En el término de un año es increíble lo que saben. Si pudieras ver la primera clase donde reciben las instrucciones básicas y verlos a las pocas horas, ya AL DORSO 0905 (copia)andan navegando solos. Los acompaña el instructor en otra lancha pero ellos manejan solos su barco. Después el afinar y desarrollar las técnicas de navegación es otra historia. Pero los chicos aprenden muy rápido todo. Cuando preparás a los chicos para una regata tenés que dejarles muy en claro las condiciones en las que se va competir. Si vamos a competir con gente que está hace mucho tiempo en esto y tiene mejores barcos, siempre les digo que vamos a fijarnos una meta más aproximada a lo que podemos hacer. En la vela, capaz lo más importante de todo no es ganarle al rival, como pasa en el fútbol por ejemplo, sino cumplir un objetivo y superarse a sí mismos, navegar hoy mejor que ayer y superar todo lo que se presente”.

¿La navegación ayuda a formar un carácter más decidido?
“La navegación es algo que es muy bueno para el fortalecimiento de la personalidad de los chicos, porque el chico va solo arriba del barco y las decisiones que tome son las que va a tener que afrontar. Ayuda a formar un carácter más independiente, sobre todo en la toma de decisiones. Arriba del barco hay que tomar decisiones sí o sí y si se equivoca hay que aguantar lo que venga, y corregir sobre la marcha si se puede, incluso si se tumba el barco que es lo peor que puede pasar, hay que saber que hacer en esos casos”.

¿Recuerda alguna de sus más grandes travesías?
“No he hecho grandes travesías, pero el viaje más largo que hice fue cuando vine de Montevideo a Salto. De ahí volví con un amigo, el mismo que me había enseñado a navegar en Argentina. Fue un viaje muy lindo porque fuimos parando.
Pero hay otras personas que han hecho travesías más largas. La náutica tiene mucho eso de disfrutar estar sobre el agua”.

¿Debió afrontar dificultades?
“Yo he podido navegar el río Uruguay, el río de la Plata, el río Paraná. Y en los cursos de náutica siempre se hace hincapié en que hay que estar preparado para afrontar todo tipo de situaciones. Porque navegar donde hay 20 km/h de viento y sol, se aprende rapidísimo. El tema es que hacer cuando tenés tres metros de ola y viento fuerte o se te rompió algo. En estos años, me ha pasado de todo, he roto el timón, la vela. Por eso los barcos tienen que estar preparados con todo un equipamiento o bien tener la posibilidad de pedir ayuda”.

Entonces, ¿hay qué estar bien preparado para salir a navegar?
“Siempre les enseño a los muchachos que hay que estar preparado para esperar lo inesperado. Aunque una de las cosas que hacemos siempre antes de salir a navegar es mirar pronósticos de tiempo, porque la náutica no es subirse a un barco y que el viento nos lleve. Es fundamental tener un conocimiento pleno del medio en que nos movemos, del aire y del agua, y del barco en el que vamos. Tenemos que conocer también las medidas de seguridad que tenemos para afrontar lo que pueda pasar y un conocimiento de la tripulación que llevamos. Hay que saber hasta donde puedo llegar yo y hasta donde puede llegar el que me acompaña”.

¿Tuvo miedo alguna vez?
“Todas las precauciones que tomes no te va a evitar tener problemas, ni te va a evitar sentir miedo. Pero lo fundamental es saber que hacer en esos momentos y hacer lo que hay que hacer a pesar del miedo que puedas llegar a tener. Y sí, te da miedo”.

¿Hoy como está el Yacht club ?
“El club es abierto, siempre lo fue. No cobramos matrícula de inscripción. Hoy estamos con entre 150 y 200 socios. Hay una docena de veleros y una veintena de lanchas, más algunas que se suman del otro lado.
El club tiene entre siete y ocho optimist en condiciones de navegar y 2 veleros clase Punta del Este para adolescentes. Es un club que está abierto y aspira a crecer”.

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Muchas veces los problemas de la gente de campo no se llegan a conocer en la ciudad

Daniel Constantín, presidente de la Asociación Agropecuaria de Salto AL DORSO, presentan hoy a Daniel Constantín, presidente de la Asociación Agropecuaria de Salto, productor de la zona de Valentín, un hombre estrechamente vinculado a la producción agropecuaria, desde toda su vida.
Si bien hace casi dos años asumió la presidencia de la mencionada gremial, Constantín estuvo desde joven vinculado a este tipo de actividades, siendo directivo de la Asociación Fomento Rural de Valentín, institución de la cual también llegó a ser presidente.
De perfil bajo, con ideas firmes, y un único objetivo; trabajar con seriedad y responsabilidad por el bien de toda la roducción agropecuaria, Constantín dialogó con EL PUEBLO respondiendo con amabilidad cada una de nuestras preguntas.

¿Dónde y cuándo nació?
Nací en Salto el 22 de marzo de 1965.
¿Siempre estuvo vinculado al campo?
Sí, formo parte de la tercera generación familiar (de la familia Constantín) de productores agropecuarios en la zona de Valentín, e inclusive ya está la cuarta generación preparándose para continuar trabajando. (Se refiere a sus hijos Mauro y Francisca).

¿Cuándo comenzó su actividad gremial?
Desde joven integré la directiva de la Asociación Fomento Rural de Valentín, de la cual fui presidente, y luego integré la directiva de la Asociación Agropecuaria de Salto, en algún momento estuve retirado, luego volví a integrar la directiva, siempre quise dar una mano, colaborar, se fueron dando las circunstancias, los momentos, hasta que fui electo presidente de la Asociación Agropecuaria de Salto el 25 de julio de 2015.

¿Qué objetivos se planteó al asumir la presidencia?
La idea es continuar trabajando para dejar bien representada a la institución y lógicamente trabajar por el objetivo común de toda la producción agropecuaria.

¿Cómo ve hoy al sector agropecuario?
El sector está atravesando momentos difíciles, hoy por hoy el problema más grande del rubro pasa por los costos de producción; está muy caro producir. Por suerte hemos tenido un fin de primavera, un verano y un otoño climáticamente muy bueno, los campos están muy bien, la hacienda en general está en muy buen estado más allá de algunos problemas sanitarios que todos sabemos que estamos padeciendo, el clima ha ayudado bastante.

Uno de los planteos que siempre realiza la institución, es el tema del abigeato; ¿ha habido avances en ese sentido?
La Asociación Agropecuaria de Salto integra la Comisión de Seguridad Rural Departamental, y previo a la asunción de este nuevo comando en la Jefatura de Policía de Salto, hace poco más de un mes, ya habíamos tenido algunas reuniones. Posteriormente al cambio de comando, hemos tenido nuevas reuniones y tenemos expectativas que desde ese punto de vista -de la Policía- se siga trabajando bien y combatiendo este flagelo que hace tiempo viene perjudicando bastante al sector.

¿Cómo ve la relación entre el campo y la cuidad?
Muchas veces la manera que se vive y las limitaciones que hay en el medio rural, no se conoce en la ciudad. Entre ellos tenemos un problema de infraestructura, de caminería, muy grande y serio que, de a poquito se va solucionando. De apoco va en vías de mejorar, pero todavía queda mucho por delante.
Por otra parte hay un problema importante en cuanto a la conectividad, en cuanto a las líneas de teléfono que realmente está mal, hay lugares de muy mala señal en el campo, y de repente la gente que vive en la ciudad no conoce esa realidad, piensa que todo es igual que acá (en la ciudad), y por ejemplo, cuando ténes una lectura (de campo) y ténes que mandar una información al SNIG (Sistema Nacional de Información Ganadera), en los embarques, muchas veces hay que andar moviéndose de un lado para otro para agarrar señal y son cosas que complican el funcionamiento y el trabajo de la vida en el campo; pero también es un estilo de vida.

A propósito de eso, cómo ve el avance de la tecnología en el campo, como el caso de la trazabilidad…
Personalmente y como institución (la Asociación Agropecuaria de Salto), estamos a favor de la trazabilidad. Sin dudas que hay muchas cosas para mejorar al sistema, y más allá de que en algún momento ha habido alguna instancia en que el sistema se haya cuestionado –nosotros no la cuestionamos- sí decimos que hay muchas cosas que hay que mejorarle, pero estamos a favor del sistema de trazabilidad.

¿Este domingo se celebró el Día del Trabajador Rural, considera que este es un incentivo a la labor en el campo?
Desde la Asociación Agropecuaria de Salto siempre hemos reconocido, apreciamos y valoramos a todas aquellas personas que trabajan en el sector agropecuario.

Como presidente de la Agropecuaria, cuál es su mensaje
Quiero saludar a todos los productores, transmitir que la institución gestiona y hace planteos, pero hay decisiones que dependen del gobierno.
En el momento que tomamos este desafío, este compromiso, lo hicimos con mucha seriedad y responsabilidad, y lo venimos haciendo de esa manera semana a semana desde la institución, trabajando con mucha seriedad y responsabilidad.

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Un sindicalista visceral

Con Miguel Fiordelmondo, Coordinador departamental del PIT CNT

Es el representante de los trabajadores organizados de Salto, está en toda las movilizaciones, asambleas, reuniones y negociaciones entre empleadores y trabajadores cada vez que un conflicto asoma se hace presente. Es oriundo del barrio Salto Nuevo, trabajó de vendedor de cuadros y de jornalero en El Espinillar hasta su cierre cuando fue miguel fiordelmondoredistribuido y recaló en la Universidad de la República. También fue mozo y deportista. Hoy Miguel Fiordelmondo es quien da la cara por los sindicatos pero no se guarda nada y denuncia los problemas económicos y sociales, declarando independencia del gobierno. Hoy en nuestra sección semanal responde a las Diez Últimas de la Última.

-¿Es de Salto?, ¿cómo se conformaba su familia?
Nací en Salto y crecí con mi familia, donde somos cinco hermanos, tres varones y dos mujeres. Tengo dos hijos y una nieta de 5 años que por suerte me acompaña siempre. Con mis hermanos crecimos todos en el barrio Salto Nuevo. Pero fui a la Escuela Nº4 y al Colegio Salesianos. Aunque después hice otro liceo también.

-¿Cómo y cuándo fue su ingreso al mundo del trabajo?
Comencé trabajando con los hermanos Anselmo y Luis Gómez, quienes trabajan en fotografía y vendía cuadros con ellos, después estuve haciendo trabajos de changas hasta que ingresé a El Espinillar en el año 1981.

-¿Cómo fueron esos años donde se vivió la previa del cierre del ingenio de El Espinillar?
Cuando ingresé nosotros todavía no estábamos efectivizados, porque había tres tipos de trabajadores en El Espinillar. Estaban los cortadores de caña, los jornaleros entre los que estaba yo y los efectivos. Fue muy poquito antes del cierre que nos presupuestaron, y en el tiempo (en que era presidente de la República) del señor Lacalle que nos resdistribuyeron. Yo me quedé en Salto y me dieron una orden, o iba a Primaria, si no a Secundaria o a la Universidad de la República, y si no entraba en ninguna de esas instituciones iba para afuera y tuve que ingresar en la Universidad.

-¿Estaba en la lucha contra el cierre o ya en ese momento sabían que se cerraba y estabas a la expectativa por lo que pudiera pasar?
No, en ese momento estaba a la expectativa porque sabíamos que venía el cierre y a mi como a la mayoría sabíamos que nos mandaban de cabeza, hay gente que se pudo acomodar, pero yo no tenía padrinos. A mi me mandaron de cabeza y tuve que ir adonde me mandaban.

-¿Le costó mucho el pasaje de El Espinillar hacia la Universidad?
Sí me costó mucho ese pasaje, porque en El Espinillar éramos una gran familia y en la Universidad era totalmente distinta y al principio me costó muchísimo que me aceptaran, sobre todo porque venía de otro lado, pero después me aceptaron y hasta ahora soy el representante de ellos. Algo que me deja muy contento, porque me costó mucho, después me conocieron y bueno ahora tengo una muy buena relación con todo el mundo.

-¿Hizo otras tareas también además de las que mencionó en régimen de multiempleo?
Sí soy mozo profesional, trabajé durante años a la par del trabajo en el sector público, de noche trabajaba en el centro de mozo. También trabajo en la reparación de teléfonos, hasta ahora, hago algo de telefonía. También fui deportista, jugué al fútbol y al basketball en varios clubes, en Chaná, en Salto Nuevo, en Cerro, Huracán, Libertad, Universitario, Nacional, Ferro Carril. Anduve por varios clubes.

-¿Cómo fue su ingreso al terreno sindical?
Cuando estaba en ANCAP era bastante joven, aún así empecé yendo a reuniones de la Federación Ancap junto a Luis Batalla, íbamos a Montevideo con él, pero no estaba en la orgánica de la Federación. Después pasé a la Universidad y en una oportunidad pasaron las elecciones y me gustó trabajar en eso porque era hacer el bien a la colectividad de la que yo participaba que en este caso era la de la Universidad.

- Vive el sindicalismo como algo visceral, eso es lo que se aprecia de afuera
Sí, claro, pero además he tenido muchas experiencias positivas gracias al sindicalismo, estuve en varias partes del mundo, en Sudamérica estuve en todos los países. Luego en el año 2009 estaba representando al sindicato de funcionarios de la Universidad de la República, y ya venía a la directiva del PIT CNT pero no pinchaba mucho ni nada de eso, nunca metía nada. Pero en el año 2010 Gonzalo Acuña me vino a buscar para que le dé una mano para levantar la directiva y bueno desde entonces estoy en la directiva del PIT CNT y ahora soy el Coordinador Departamental.

- ¿Cómo ve posicionado al PIT CNT hoy frente a un gobierno de izquierda?
Nosotros como PIT CNT tenemos independencia de clase desde siempre, el tema es que a veces no se marcaba mucho, nosotros la venimos marcando hace rato. Independencia de clase la tenemos con todos los gobiernos y en Montevideo también pasa porque actualmente ellos están en contra de un montón de cosas del gobierno, entonces es importante porque la gente nos identifica como movimiento sindical y cosas que son a favor del gobierno las decimos y las que están mal también, y han salido a pegarnos y nosotros ni pedimos disculpas, ni salimos a aclarar. Porque nos desmarcamos de los gobiernos de turno.

¿Se siente un representante de los trabajadores?
Sí claro, me siento un representante de los trabajadores y hay mucha gente que nos está apoyando, sino no estaría acá.

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Hoy con Aníbal Alberto Alberro

Con más de 30 años al servicio de la Junta Departamental de Salto, Aníbal Alberto Alberro ha sabido transitar por diversos gobiernos de distintos colores, siempre con la convicción de que al ser un funcionario público, su ideología quedaba en la puerta del legislativo.
Habiendo ocupado diferentes cargos, desde jardinero, remesero, hasta ser el organizador de la hermosa biblioteca con la que cuenta hoy la Junta Departamental, se siente satisfecho de haberse desempeñado y continuar haciéndolo con seriedad, responsabilidad y respeto, tanto con sus compañeros de trabajo, los Ediles, como con la población que se acerca hasta el lugar, buscando muchas veces soluciones a sus problemas, constituyéndose en un referente, y en una de las personas que más conoce el funcionamiento del deliberativo departamental.

¿Desde hace cuántos años se desempeña como funcionario de la Junta Departamental de Salto?
A la Junta Departamental ingresé en el primer gobierno democrático luego de la dictadura, a fines de 1985 y comienzos de 1986. En ese entonces el intendente era el Esc. Eduardo Malaquina. Hace ya 32 años; pasé por los gobiernos de Malaquina, Minutti, Fonticiella, Coutinho y ahora por el de Lima.

¿Cuál fue la primera tarea que desempeñó?
Cuando a mí me tomaron como funcionario, comencé como jardinero y peón; cuando se volvió a la democracia la condición edilicia de la Junta era la de una tapera, claramente, si bien era una casa muy bonita, estaba sumamente abandonada. Entonces se precisaba a alguien que realizara el mantenimiento (pintar las rejas, sacar la maleza, acondicionar los accesos) y así me fui haciendo y conociendo a muy buenos compañeros como Daniel Felipe Silva, que en lo personal fue mi maestro y quien me brindó todo el apoyo para que pudiera cumplir una tarea no muy sencilla, como era la de dejar en condiciones nada más y nada menos que la parte edilicia de la Junta y su cara visible.

Pero tenemos entendido que inmediatamente lo llamaron para realizar una tarea de mayor responsabilidad, ¿es verdad?
Así es. En primer lugar, no tengo mucho estudio, y Silva, pasando por alto esa condición, al mes y medio de mi ingreso, como éramos tan pocos funcionarios, me encomendó una función que no era la que me habían asignado. Se estaba discutiendo el primer presupuesto municipal y el nuestro de la Junta, lo cual ni sabía de qué se trataba, estando a la orden de los Ediles durante las reuniones, sin descuidar mis labores designadas. La primer tarea interna, digámoslo así, fue el hacer copias de los repartidos para los Ediles; obviamente que no se contaba con la tecnología de ahora (fotocopias, computadoras, etc); eran hechas a mano, en el viejo mimeógrafo, lo cual llevaba muchísimo tiempo, teniendo en cuenta que para esa ocasión hice unas 9.000 copias.
Y así comencé a compenetrarme de las diversas funciones internas de la Junta y como siempre fui una persona voluntariosa, acepté continuar en todas las tareas en las que fui asignado (remesero, repartidor de las citaciones a los Ediles, etc).

Cuéntenos de la biblioteca de la Junta, en cuya actual existencia, según nos comentaron, tiene cierta responsabilidad
Tenemos una hermosa biblioteca que, cuando tomé la posta de acondicionar varios sectores, la encontré abandonada, la que tengo el orgullo de decir que la fui de a poco organizando, con la invalorable ayuda del compañero “Quique” Ávalos, padre de otro excelente funcionario Ángel Ávalos, seleccionando libro por libro que encontrábamos en el piso y que tenían mucho valor, los que fueron clasificados y seleccionados por importancia de sus temas, y todo esto sin tener estudios, le repito, pero que me daba cuenta de su valor. Le puedo decir a modo de ejemplo, que salvé una enorme cantidad de libros de la Justicia Uruguaya, que estaban tirados y estragados, en una clara demostración que para quienes entregaron el gobierno, no tenían ningún valor, menos si eran leyes.

La biblioteca sabemos que cumplió un rol importante inclusive prestándose libros a estudiantes de derecho, ¿puede ser?
Todo surge porque se me encomendó hacerme cargo del Diario Oficial y a través de él fui conociendo lo que eran las leyes y también teniendo noción de los libros que allí habían; luego de organizarlos, libros y leyes, llegó un momento, que para mí fue una satisfacción muy grande, en el que abogados jóvenes y estudiantes concurrían a pedir material, y yo sabía cuál entregarles. Sin ir más lejos, entre muchos de ellos se encontraba el actual Intendente, el Dr. Andrés Lima.

¿Recuerda alguna anécdota de aquellos inicios?
Por supuesto, un hecho que quedó para la historia, justamente cuando empecé a hacer las copias que le comenté.
Yo no conocía todavía la máquina, y un día me preocupé bastante, porque me salían todas las copias en negro, pasaba la tinta directamente al papel; por lo tanto fui a hablar con Silva y le comenté que tenía ese problema con la copiadora, para lo cual ya había hecho unas 100 copias todas en negro; entonces Silva la abre, la mira y me dice que lo que sucedía era que se había escapado la matriz y al escaparse la máquina la tragó y pasa el rodillo sólo.
Y esa fue mi primera macana; a los 5 o 6 meses ya sabía cuántas piezas llevaba el mimeógrafo y cómo limpiarlo.

Notamos un especial recuerdo por Daniel Silva, connotado funcionario que muchos señalan como un excelente compañero, ¿qué significó para usted?
Silva fue un maestro incluso para los Ediles. Era una persona con una vasta experiencia que la tenía re clara; él trabajó muchísimo tiempo en la mesa de presidencia ayudando a los Presidentes de la Junta de turno, a sacar, como quien dice, los temas de la galera. De esos compañeros que no tenían problemas de dar una mano y de enseñar al mismo tiempo. Por eso lo recuerdo con afecto y agradecimiento, porque a mí en lo personal, me permitió conocer la Junta y superarme como funcionario, lo cual no todos lo hacen, por eso le estoy tan agradecido, por todo lo que aprendí por esa oportunidad y confianza que depositó en mí.

¿Podemos hablar de que en la Junta se hayan respirado siempre aires de libertad?
Sí. Al principio, en aquellos años, recordemos que veníamos de la dictadura y de una Junta de Vecinos, había un conjunto de personas que trabajaban en la misma, los cuales merecían su respeto, pues había cordialidad y eso permitía trabajar bien. Y una vez ya viviendo en democracia plena, el relacionamiento con los Ediles siempre fue bueno; dicho sea de paso, en mi caso particular, y pienso que también en el de mis compañeros, en ese momento el sueldo no era bueno, pero entre todos poníamos voluntad y así funcionó la cosa. Una persona me convenció de que el salario iba a mejorar, que tan sólo esperara a que la situación del nuevo gobierno se normalizara y así fue; me quedé.

¿Qué es para usted ser funcionario público?
Es estar siempre a la orden de la gente; nosotros existimos para servirle, por encima de las ideologías y colores políticos. Yo tengo mi corazoncito, pero mi función me impide demostrarlo, lo dejo en la puerta de la Junta cada vez que voy a cumplir con mi trabajo. A todas las personas que se acercan a la Junta, las tratamos de atender como corresponde, con respeto; como también cumplir con los jerarcas administrativos y con los designados políticamente.

¿Y la Junta Departamental?
El día que me vaya, que no queda mucho tiempo, me llevaré muchas amistades que pude cosechar a través de los años, con compañeros de trabajo, Ediles, Secretarios Generales y Presidentes. Más allá de alguna diferencia que pudimos tener en algún momento, lo importante es saber trabajar con respeto teniendo en claro que lo más importante es siempre la Institución Junta Departamental.

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En la búsqueda de conquistar América con su bici “La Botija”

Tiene 29 años y se crió en la zona céntrica de Salto. Nicolás Godoy es un joven que alimentó durante mucho tiempo el sueño de recorrer América en bicicleta y finalmente decidió dar el primer paso. “La infancia que tuve fue muy buena. Crecí con mi familia compuesta por mis padres Hugo y Rossana, y mi hermana Ana Lucía. Siempre rodeado de mis abuelos, tíos y primos. A la edad de 3 ó 4 años comencé a aprender a nadar…iba todos los veranos, luego jugué al básquetbol y así fue que empezaron los viajes a distintas ciudades de Uruguay y Argentina. Era lo más lindo viajar y compartir con gente nueva. Creo que allí empezó a despertarse el bichito viajero, que por supuesto siguió en la adolescencia y continúa hasta el día de hoy. Esas ganas de salir y conocer el mundo… hoy lo hago en mi bicicleta” – nos relata.

¿Cómo han sido para usted estos últimos años?
-”Los últimos tres años estuve viviendo en Montevideo, con mi expareja y luego solo.
Me adapté muy bien a la capital, es una ciudad que quiero mucho.
La conocí por completo gracias a mi bici, mi transporte diario para ir a trabajar, estudiar, entrenar, etc.
Este ultimo año me dedique a pleno a organizar mi viaje, trabajar y ahorrar para comprar los accesorios que necesitaba para viajar.
También estuve recibiendo cicloviajeros y algunos mochileros ya que vivía solo y tenia lugar. Han pasado de muchas nacionalidades, taiwaneses, alemanes, argentinos, catalanes, franceses, chilenos, entre ellos mujeres y hombres, todos viajeros. Aprendí de ellos que no era imposible viajar en bicicleta”.

¿Cuando surge la idea de recorrer América?
-”Las ganas… el sueño siempre estuvo, nada más que desde que era adolescente lo quería hacer de mochilero.
Pero como ya hace 8 años me muevo en bicicleta y al recibir viajeros, decidí unir lo que más amo, viajar y en la bicicleta, y acá estamos en ruta.
Busqué mucha información de viajeros que hace años están en ruta, por ejemplo Pablo García un argentino que salió en 1999 y aún esta en ruta. Otro es un español llamado Alvaro Neil (BiciClown) es payaso y hace sus shows en donde el cree que la gente necesita de alegría, lleva unos 15 años en viaje y aún también está en ruta.
También está Tabaré Alonso, un uruguayo que salió de Montevideo en marzo de 2016, Estamos en contacto via redes sociales y ya hemos hablando un par de veces”.

¿En qué momento empezó con los preparativos?
-”Creo que estuve algo más de un año organizando y viendo como hacerlo… para animarme a realizar mi sueño, mi aventura de vida, costo mucho tiempo, pero siempre teniendo en claro lo que quería para mi vida.
Nunca me adapté a la vida de una persona stándar.
Cuando podía me hacia algún viaje corto por alguna playa cercana, no más de 60km, y luego había que volver a la rutina”.

¿Hubo algún hecho inspirador para tomar esta decisión?
-”No… nada más seguir mi sueño. Luego de conocer gente viajera o nómade, vi que se podía realizar.Y ahí voy en busca de conquistar América con mi bici “La Botija” (Su nombre), solo los dos a puro pedal y siempre para adelante”.

¿Cuando se lo comentó a su familia?
-”Creo que ellos sabían que en algún momento iba a pasar, como dije anteriormente, siempre lo tuve presente a esto de dejar todo e irme a viajar.
Al principio no les gusto mucho, ya que tenía un buen trabajo en Montevideo y ello para la sociedad es importante. A mí no me importa mucho, por como veo la vida.
Igualmente creo que este último tiempo luego de hablar, explicar y hacerlos ver que esto no era tan loco me entendieron y apoyan a la distancia. Con mi familia, amigos, gente en el camino y mucho conocidos que me alientan a seguir, sigo mi camino firme y siempre rodando libre.

¿Cómo vivió la víspera del inicio de su viaje?
-”Con mucha ansiedad….renuncié a mi trabajo el 20 de diciembre de 2016. Ya en noviembre empecé a dejar mis pequeñas cuentas en cero, comencé a vender todo lo que tenía, a regalar y donar lo que se podía.
El 21 de enero entregué el apartamento. Me fui a vivir los últimos días a la casa de una muy buena amiga Cam Poo, así le digo yo.
Estuvimos una semana conviviendo y el 28 de enero salgo a recorrer Uruguay antes de llegar a Salto y quedar una semana en casa de mis padres.
A todo esto lo viví con mucha ansiedad, con la cual lucho todos los días.
Quiero llegar rápido a todos lados, ya me controlo más, me di cuenta que todo llega a su tiempo.
Mi manera de viajar es lento pero seguro y siguiendo la ruta”.

¿De qué manera se han dado las primeras experiencias?
-”En mi primer día de viaje luego de hacer unos 40 o 50 kilómetros camino a Piriápolis me cruzo una pareja de españoles Pablo y Olga… hace cuatro años y medio están viajando por el mundo. Nos fuimos juntos a Piriápolis, acampamos en el cerro del Toro y a la mañana siguiente cada uno siguió su camino. Por supuesto tuvimos grandes charlas, yo un principiante en esto y ellos con miles de kilómetros rodados, así que escuché mucho.
Resumiendo un poco el camino pase por Piriápolis, Maldonado, San Carlos, Villa Edén, Minas, Tala, Florida, Durazno.
En Durazno conseguí un warmshowers, una chacra donde Federico su dueño recibe viajeros quienes trabajan por alojamiento y comida”.

¿Qué trato ha recibido en este inicio de la travesía?
-”La hermana República Argentina me ha tratado de lujo hasta el momento, aun sigo por acá.
Su gente es muy hospitalaria… se acercan a preguntar si preciso algo, desde agua, comida, lugar donde quedar, plata, etc.
En el interior de Uruguay me pasó lo mismo, el mundo no está tan mal como lo muestra la TV. Recorrí algo de Entre Ríos, Federación, Chajarí y no mucho más.
En Chajarí donde armé la tienda conocí una familia que viajaba en su motorhome.
Esa noche me invitaron a seguir viaje con ellos ya que el clima no me acompañaba para nada. Y me llevaron hasta Paso de los Libres, ese día llovía mucho, pero mucho; y no encontré nada para refugiarme, nada más que un techo. Entonces decidí irme a Posadas en bus… me pasó lo mismo, llegué a la noche y quedé en la terminal. No habían caras muy amigables en la vuelta y me ficharon la bici y mis cosas.
Me han pasado también algunas cosas malas que prefiero no contar…cuestiones de viaje. No todo es lindo, como en la vida, siempre tenemos obstáculos y hay que superarlos.

Siempre está, temor o miedo, el no saber donde dormir, hasta encontrar donde hacerlo o en ruta con camiones, autos, motos que pasan muy cerca, algunos respetan otros no tanto.
Es lo que busco, es lo que me pasa a diario y me gusta, es lo que me mueve a seguir todos los días. El secreto esta en vencer el miedo, enfrentarlo y seguir el camino.
Desde que dejé de trabajar no usé más el despertador…simplemente me levanto cuando despierto, luego de las 8 am.
Desayuno, trato de comer lo que tengo, café infaltable y a veces lo que sobra de la noche, marcha también. Luego desarmo todo y armo la bici, viajo con un peso de 60 o 70 kilos en total sin contar mi peso. De donde esté salgo a mi próximo destino que casi siempre lo se, a veces no y voy viendo en el camino o preguntando. Todo eso me lleva unas dos horas aproximadamente hasta partir.
Hago un promedio de 80km pero puede ser más o menos, depende a donde este yendo.

¿Cuánto tiempo estima que durará este viaje?
No lo sé…que dure lo que tenga que durar. Elegí este estilo de vida, nómade sin rumbo, así que es probable que los próximos 30 años recorra el mundo de un lado a otro, mientras se pueda.
Es como digo, el mundo es muy grande y la vida es muy corta, arranqué por América pero me falta mucho por conocer.
También quiero pedalear en Asia, Medio Oriente, África y Europa. Así que queda mucho sobre ruedas.
En este momento llevo 1.326 kilómetros en la bici, obviamente sin contar las veces que me llevaron.
Y acepto que me lleven, ya que son experiencias que no volverán a pasar y es probable que sea la última vez que vea a esas personas.

¿Se comunica con su familia?
Nicolás trata de mantener comunicación con sus familiares, ya están avisados de que si desaparece por unos cuantos días es por que me internó en algún parque nacional o provincial, o en alguna montaña sin señal de ningún tipo. Nicolás quiere agradecer a su familia por el apoyo constante, a sus amigos y a quienes se muestran interesados por su viaje.
“Lo que les puedo decir es que luchen, persistan por sus sueños que de ello vivimos. Sean felices con lo simple de las cosas, disfruten día a día de sus seres queridos.
Como dijo el poeta Peruano César Vallejo :Amemos las actualidades, por que nunca estaremos como estamos” – comparte nuestro entrevistado.

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Hoy, con Álvaro Anchorena, el youtubers salteño que está próximo a obtener el Botón de Plata por su canal “el Farraón”

Álvaro Anchorena, es un salteño que esta próximo a alcanzar el botón de plata como youtuber, y será el primero en nuestra ciudad en obtener ese galardón que otorga YouTube por su canal “el Farraón, artes marciales”.
Toda su vida estuvo vinculado a los deportes y de profesión es Personal Trainer, lo que vinculó a trabajar en la hotelería, primero a la actividad física en el Hotel Barceló (en termas de Arapey), después en Salto Hotel y Casino y más tarde en Altos del Arapey desde su inauguración. AL DORSO 0404
“Cuando era niño tenía un problema de obesidad y los médicos le decían a mis abuelos que tenía que hacer algún deporte y me pusieron en fútbol y básquetbol, pero no era algo que me gustara por completo, así que se resignaron a que fuera gordo el resto de mi vida. Hasta que conocí las artes marciales a eso de los nueve años y a partir de ahí siguió mi pasión por ese deporte. Después seguí con mi vida y el trabajo, pero siempre estuve con un pie adentro de las artes marciales y eso fue en definitiva lo que me llevó a crear mi canal en YouTube con esa temática y que hoy me llena de satisfacción”, comentó el entrevistado para esta sección de EL PUEBLO.

¿Qué significa ser un Youtuber?
“Para poder contestar esto primero hay que entender que es YouTube. YouTube es un servicio gratuito de acceso compartido a vídeos en internet, cuyo alcance parece no tener límites. Se ha convertido en el más grande, importante y principal canal de comunicación y promoción de videos, y en uno de los iconos de referencia mundial en lo que a la web social se refiere. Este portal fue fundado apenas en febrero de 2005 y creció de manera tan abrumadora, que en octubre de 2006, la empresa Google lo compró por 1.650 millones de dólares. Llegado a este punto podemos decir que un Youtuber es un individuo que trabaja para esta plataforma, en YouTube, creando contenido audiovisual para el consumo de otras personas”.
¿Desde cuándo trabaja para YouTube y cómo comenzó?
“Fue por julio del año 2015, cuando un amigo llamado Jared, que trabajaba conmigo en el hotel Altos del Arapey, me comentó de la existencia de youtubers que creaban contenidos muy interesantes. Yo, hasta ese momento creía que en YouTube solamente existían contenidos musicales y videos o cámaras ocultas y otras sandeces. Pero después me di cuenta que así como en la televisión, en YouTube existen contenidos bizarros pero también podemos encontrarnos con videos y materiales que van desde la medicina, pasando por la tecnología, gastronomía, arte, ciencia, historia y otros contenidos interesantes. Fue ahí, cuando tomé la decisión de crear mi propio canal de YouTube, para subir mi propio contenido”.
¿Se puede ganar dinero con YouTube o es solamente un pasa tiempo?
“Es exactamente igual que la radio o más bien como la televisión. Para el consumidor final es nada más que un pasa tiempo o un espacio de carácter educativo, pero para los productores o creadores de contenido, es, o puede llegar a ser una muy buena fuente de ingreso. La manera en que trabaja YouTube es igual que la televisión, en base a publicidades y o contratos con firmas de sponsors comerciales”.
¿Cualquier persona puede hacer ese trabajo?
“Cualquiera puede crearse un canal en YouTube hoy mismo, porque es libre y gratuito. Tu primero te creas tu canal y luego comienzas a subir contenido, si a la gente le gusta lo que haces, entonces se comenzarán a suscribir a tu canal y darle like a tus videos. Cuando llegues más o menos a los 10 mil suscriptores, YouTube se contactará contigo para que puedas asociarte a una pathner de Argentina porque aquí en Uruguay no hay sede de Google, por lo tanto necesariamente tienes que trabajar para una pathner de Argentina. Luego que te asocias a una pathner, por ejemplo yo trabajo con Mitu Network, ésta se encarga de toda la gestión publicitaria y también de tu respectiva paga por reproducciones, pero todo esto no sucede hasta que tu canal no llega a sus 10 mil suscriptores. Aquí en Uruguay, es necesario lograr esas metas para poder concretar un acuerdo con una Pathner y de esa forma poder monetizar tus videos”.
¿De qué tratan sus videos?
“Antes de empezar a subir videos te tienes que crear un canal y ese canal tiene que tener una temática definida. Como en la televisión, existen canales de gastronomía, musicales, de documentales, de deportes etc, en YouTube es exactamente igual que la TV. Mi canal es de deportes y más específicamente de artes marciales. Hablo de artes marciales, de boxeo, de todo lo que sea deportes de contacto. Hago la historia de lo que subo, desde algo biográfico a videos Top, mi personaje es el Farraón de las artes marciales. Mi primer video lo subí en agosto de 2015 y fue sobre siete actores de cine que son verdaderos artistas marciales. Ese video comenzó a girar y cuando menos lo esperaba llegué a tener 100 mil reproducciones y la gente empezó a dejar comentarios alentándome a que hiciera otro. Arrancó como hobbie y así se transformó en una bola de nieve que fue creciendo y continúa creciendo”.
¿Por qué artes marciales?
“Durante toda mi infancia y adolescencia he practicado Kung Fu con el Maestro Ricardo Villareal y con su hijo el profesor Moisés a quien quiero como un hermano. También ya de grande tuve la oportunidad de conocer y entrenar con el gran maestro Sirio Sosa quien es un referente a nivel nacional de las artes marciales. Todo esto, sumado a mi experiencia como Personal Trainer generó en mí la motivación para la creación de -el Farraón artes marciales-”.
¿Qué se necesita para tener muchas reproducciones, likes y suscriptores?
“Te lo describo así, necesitas un 70% creatividad, inventiva, ingenio y por sobre todo talento, igual que en al televisión, más un 15% de conocimientos de herramientas informáticas relacionadas a la producción audiovisual y otro 15% de manejo de las redes sociales. El manejar bien una computadora o conocer de redes sociales es nada más que el 30% de la historia, o quizás menos del 30%, es como decir que un hombre solo por tener la voz grabe puede ser exitoso en radio, es una tontería, si la persona no es talentosa en ese terreno no va a lograr nada solo por la voz, sino, fíjate en Petinatti, lo exitoso que es con la voz que tiene ¿quien se lo hubiera imaginado?” (risas).
¿Cuántos suscriptores tiene su canal?
“En mi caso, tengo en este momento 82 mil seguidores, a nivel país mi canal estaba posicionado en el lugar 23 dentro de una lista de los primeros cien. Estoy inclusive por encima de algunos que tienen más suscriptores que yo, pero ese ranking se debe a que YouTube toma en cuenta además cuestiones técnicas y el perfil de la gente a la que va dirigida y te sigue. Mis videos los miran desde un niño hasta un adulto y tengo más de un millón y medio de reproducciones mensuales en todo el canal”.
¿Entra en contacto con sus seguidores?
“Yo sé por YouTube que el 60 % de mi público mira mis videos desde Estados Unidos y el otro 30 % me mira desde México. Pero también sé que los que me miran en Estados Unidos no son norteamericanos sino inmigrantes mexicanos que viven allí, porque mis videos son de habla hispana. Uno al saber eso, lo que puede hacer es mejorar cada vez más sus contenidos para abarcar otros lugares. Con mi público tengo una relación estupenda, yo en mis videos no aparezco, edito con imágenes, hago el libreto, lo narro. La gente lo que conoce es la voz detrás de las imágenes y esa es la mística. Empecé a tener contacto con gente de todas partes del mundo. Todas las semanas hago entrevistas vía Skipe con radios, dos de Chile, una de Venezuela y otra de Colombia, que tratan específicamente el tema de las artes marciales. También cada cuatro o cinco horas entro a mi canal a contestar los comentarios que me dejan en los videos. Es algo que me gusta hacer”.
¿Qué perspectivas tiene para el futuro?
“Lo primero que espero es seguir creciendo y llegar a la meta de los 100 mil suscriptores y de esa forma ganarme el botón de plata de YouTube. Es igual que el Óscar en las películas, o más bien, como en la música que existen galardones como los discos de plata, oro y platino, YouTube tiene un sistema de premiación con botones de plata, oro y diamante. Si logro obtener el botón de plata, sería uno de los pocos en Uruguay y bueno obviamente el primer salteño en lograrlo. Además de eso, acabo de firmar un acuerdo con una marca de productos deportivos de la línea Universal para la creación de un nuevo canal que llevará como nombre -El Faraón Trainer- en donde deberé subir videos y contenidos relacionados al entrenamiento, nutrición, y deportes en general”.

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Luis Montero destacado y reconocido jinete salteño

Montó más de 20 años en la Patria Gaucha y aún piensa seguir participando

Las últimas diez de la última, presentan hoy a Luis Bignoli, más conocido como Luis Montero, reconocido jinete y domador salteño, con muchos años de trayectoria y cientos de triunfos en los ruedos de jineteadas tanto en Uruguay como Argentina.
Recientemente, y tal como ilustra la foto, participó en la rueda de basto argentino en la 12ª edición de Valentín Aparcero, donde dio vuelta de honor, siendo uno de los jinetes más ovacionados por el público presente, logrando el 2º premio en dicha categoría.
A sus casi 48 años, piensa continuar participando de este deporte, y profesión que eligió siendo niño, hasta que el físico se lo permita.sara foto aldorso

Cuando lo presentan en las jineteadas lo llaman Luis Bignoli o Luis Montero, ¿cuál es su apellido?
Me llaman Montero por mi padre, pero llevo el apellido de mi madre; Bignoli.

¿Cuándo y dónde nació? ¿Cuántos hijos tiene?
Nací el 26 de abril de 1969, aquí en Salto, pero cuando tenía cuatro años mi padre se fue a trabajar a una estancia en Valentín, muy cerca del local de la Asociación Fomento Rural de Valentín donde se realizan las jineteadas.
Fui a la Escuela en esa localidad y con 13 años, ya me fui a trabajar para la zona de Cerros de Vera en las estancias.
Después mi padre se vino para el pueblo (cuidad) y yo me quedé en campaña, pasaba hasta dos años sin venir a Salto.
Después conocí a mi mujer (Gladys Santana) y me casé con 20 años, ella tenía 16.
Tuvimos ocho hijos, el más mayor; Luis, falleció en 2012. Eran cuatro varones y cuatro mujeres; Luis, Ignacio, Néstor, Roberto, María Elena, María Victoria, María Itatí, y María Luisa.

¿Continúan ellos la tradición de las jineteadas?
Sí, aunque Nacho está más para las carreras, corre en el Hipódromo, y ya estuvo en Maroñas.
N de R: Luis, conocido como “Coto” Montero, se destacó mucho en las jineteadas e incluso fue campeón de la “Criolla del Bicentenario” en el Prado en el año 2011.

¿Cuándo comenzó a participar de las jineteadas?
Desde que iba a la Escuela, nos escondíamos atrás de los cerros a enlazar terneros para jinetear y con 14 años ya empecé a montar en los ruedos.
En esos años no había tantas exigencias, no se necesitaba permisos para montar siendo menor. Recuerdo que tenía tropilla Pepe Dalmao y montaba en el Parque Policial.
Enseguida que me casé había muchas domas, iba a Paysandú y a Artigas, y muchos años viví de la doma, porque todos los fines de semana tenía alguna actividad y tenía suerte.

¿Cuáles son los principales cambios de esos años a este momento?
En esos años no era como ahora, que los premios son motos, u otras cosas, en ese tiempo daban plata (efectivo) y era más lindo porque usted iba, y no tenía que pagar nada, no se cobrara la inscripción como ahora que en la mayoría hay que pagar la monta y para uno que es trabajador, es difícil, a veces tenés para pagar una monta (que como mínimo tiene un costo de mil pesos), y va otro que tiene (más dinero) y monta cuatro o cinco veces, entonces no es tan linda la competencia.
Antes cualquiera lo levantaba en la calle, encontraba tiraje enseguida, entonces todo era ganancia.
Si no montaba acá me iba para Argentina (Colón, Villa Elisa, Federal), tengo muchos conocidos allá. A veces iba un sábado y participaba de las montas nocturnas y el domingo de día iba para otra doma.

¿Es verdad que su señora también participaba de las jineteadas?
Sí, montábamos juntos, en Argentina. Seguido montábamos en cuatro espuelas, y siempre nos iba bien, a veces caíamos.
Enseguida que nos casamos yo agarraba potros para domar y ella me ayudaba a apadrinar.

¿Sabe cuántos trofeos tiene?
No, pero debe haber más de cien, entre otros que se han roto, alguno como uno muy lindo que gané en Palmitas que presté y no me devolvieron, y además ahora ya no dan trofeos, pocos lugares aún lo hacen.

¿Por qué prefiere el basto argentino? ¿Y a qué edad piensa retirarse?
Porque hubo un tiempo que iba muy seguido para Argentina, y ahí se ve mucho esa modalidad. A mi hijo Luis, lo llevaba con 13 años para allá y ahí aprendió.sara aldorso
No se bien hasta cuando voy a seguir montando, el año pasado clasifiqué para ir al Prado, pero después de los 45 años, se puede montar pero bajo su misma responsabilidad, y no quise.
Hasta el 2013 participé y ese año me pasaba de la edad y ya no quise, además son muchos días y uno ya está sentido, se me salen los hombros, hay días que ando muy dolorido.
Pero siempre me están llamando, hace unos días por ejemplo me llamaron de Puerto Yeruá y sigo… por lo menos hasta los 50, además ando bien.

Alguna anécdota
Anécdotas varias, una vez me caí en una doma en la Costanera hace muchos años y me quebré las dos mandíbulas, vino un Policía y me ató un pañuelo (alrededor de la cabeza), eso fue un domingo y el miércoles tenía que montar de nuevo, me até un parche y monté igual.
De cuando íbamos a Argentina, íbamos a alguna doma de noche, y salíamos, después hacíamos dedo para ir a la otra jineteada de día, y dormíamos un poco en la calle.

Ha cumplido con sus objetivos como jinete
Si, cuando era gurí pensaba ir al Prado, y fui muchos años, después en Patria Gaucha subí como 20 años.
Quiero agradecerle a (Marcos) Alonso porque siempre me invita, y a los que siguen haciendo jineteadas así como en Valentín que no cobran la inscripción (se ríe).

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Que el letrista no se olvide…

Con Marcelo “Galleta” Cayetano, un murguista que canta con el alma

La primera vez que lo vi actuar arriba de un escenario, fue cuando hizo de cupletero. Era en el año 2000 y hacía de trabajador, cantaba Celia Cruz sobre el escenario y aparecían Las penas. Pero cuando terminó el espectáculo y lo fui a entrevistar teniendo yo apenas dos semanas como periodista de este diario, él estaba enojado consigo mismo porque no había dado lo suficiente. Ese año perdieron por 10 décimos con Uno Más Uno, en realidad fue un empate técnico pero el jurado le quería cortar la racha que ya traía su murga con dos primeros premios. PAPÁ Y ADEA partir de ahí tuvo una racha imparable y La Nueva se convirtió en la murga que más títulos ganó en Salto y que mejor ha representado al género fuera de fronteras. Con el quebranto de salud del director original Alberto Chiriff, tomó la batuta y se convirtió en un mago. Y ahí le llegó la hora de ser letrista, ha escrito repertorios en varias ocasiones, este año lo hizo con Falta La Papa. Es chef, padre y está en pareja. Las viviendas del barrio Progreso, lo vieron crecer y la eclosión murguera de los 80′ hizo que esas noches lo escucharan hacer sus primeras armas.
Marcelo “Galleta” Cayetano, se ha vuelto un referente ineludible en Salto a la hora de hablar de murga. Con él nuestra sección semanal “Las 10 Últimas de la Última”.

¿Dónde naciste, en qué lugar estudiaste y cómo se compone tu familia?
Nací en Salto el 14 de enero de 1972, acabo de culminar los estudios secundarios y mi familia se compone de mi compañera Romina Matte y mi pequeña hija de un año y diez meses llamada Adelina.

¿Cuál fue tu primer encuentro con el género murga?
Me encontré con la murga una tarde noche al costado del tanque, en las viviendas COVIFOEB-COVISUNCA de barrio Progreso, allá por el año 1987. Un sonido raro y nuevo me llamó poderosamente la atención, me arrimé a chusmear y desde ese día nunca más pude serle infiel. La murga era Falta la Papa, el tachuela García bailoteaba tocando un viejo redoblante chato de comparsa con un Rúben Balbuena improvisado en el bombo le daban sonoridad a un irreverente coro integrado por Orlando, Pololo, Darío y grandes murguistas que el tiempo ha ido haciendo desaparecer pero que indudablemente viven en la memoria de todos aquellos que los apreciamos y los recordamos; su director, bailarín y desfachatado era el gran Rúben Milán… ¡genio!

¿Por qué tomaste la decisión de dedicarte al carnaval y a la murga en particular?
Yo no sabría decir si elegí dedicarme a ser murguista, sólo contesto que de todas las actividades artísticas que tuve la suerte de conocer e involucrarme, la murga es de todas ellas la que hace vibrar mi alma, la que me transporta y me aleja del mundo, la que me conmueve, la que disfruto, la que amo, la que entiendo y creo saber respetar, la que me permite cantarle a muchísimas personas que se conmueven junto conmigo, la que es uruguaya, la que es hermosa y la que es mía.

¿Cómo fue tu primer carnaval y cuántos premios obtuviste?
Mi primer carnaval fue con la murga Canta Pueblo que ensayaba en AUTE allá por 1988, tenía muchos integrantes de mi barrio y me invitaron a salir. ¿Para qué? Dicen que una vez que te involucras no salís más; es cierto. En esa época había 18 murgas y un tablado en cada esquina (literalmente hablando), en murgas estaba Barcelona, Real Madrid y el Manchester (Falta la Papa, Punto y Coma y los Presidiarios). Nosotros salimos cuartos, era como salir primeros porque a esas tres no les ganaba nadie. Raso, lamé, guirnaldas de arbolitos de navidad, gorros con estructuras de alambre que pesaban un kilo y medio. Con muchas ganas y el amateurísmo propio de la época salimos a cantar por todos los barrios de Salto y a concursar en un Parque Harriague que llevaba 12.000 personas a la final; era una fiesta popular que movilizaba. Con respecto a los premios que obtuve fueron muchos; no soy bueno para esos datos.

¿Cuál fue la experiencia más fuerte con la murga? ¿ganar tantos premios u otra de índole personal?
Podría caer en cursileria barata o viejos clichés….y voy a caer je je; indudablemente que el tiempo marchita las flores de viejas tumbas, el tiempo olvida donde quedaron los laureles, el tiempo pierde la libreta donde estaban los versos que la murga cantó, el tiempo tiñe de gris el colorido raso y te deja recuerdos; lo que yo recuerdo y aún está en mi memoria debe de ser lo que me importa.
Tengo tantos de esos recuerdos, tengo tanta gente que me conoce y yo conozco, tengo tantos aplausos, tengo tanta marcha camión, tengo tantas retiradas y tres cuplés, tengo tantos personajes, ninguna lágrima; todas alegrías. Eso me dejó y me dejará la murga.

¿Has cambiado la forma de pensar la vida, la sociedad, el mundo en todos estos años?
Sí, el mundo ha cambiado, mi barrio ha cambiado; el almacén de la Gabi ha cambiado; la parada de ómnibus ha cambiado, el carnaval ha cambiado y yo he cambiado.
Cuando comencé a escribir era muy de dar consejos a la gente (bla, bla, bla): como si yo tuviera la varita mágica, luego me di cuenta que el mensaje tenía que ser otro y eso se dio solamente por la perspectiva, antes escribía desde allá y lo que veía era aquello que decía, ahora estoy sentado en otro lugar y trato de ser más murguero y no consejero.

¿Y eso lo plasmas en los textos de carnaval?
Sí, lo que trato de buscar en éstos años es arrimarme más al código murga, como género vivo ha ido mutando y transformándose en un ámbito de expresión para jóvenes, niños, viejos, mujeres, facultativos, en fin, en sectores de la sociedad que antes no se vinculaban al género y eso ha ido generando cambios en la forma. Me parece genial pero debemos saber cambiar lo ya establecido luego de conocer realmente lo que se pretende cambiar, sino se corren riesgos.

¿Cuando te dedicaste a enseñar en los centros educativos y hablabas de la murga te identificabas con lo que te decían tus alumnos?
La murga carga con los prejuicios que arrastra de los 60; 70, aquello del murguista pobre y borracho que cantaba y no se entendía nada; luego los 80 con las murgas de izquierda, todo eso aún hoy convive en la cabeza del pueblo; los gurises del liceo en un noventa y cinco por ciento desconocen y no les gusta la murga; es muy difícil luchar contra el prejuicio por un lado y los medios de comunicación por el otro. Una vez que se logra el producto es otra historia; se dan cuenta que simplemente es un ámbito donde se pueden expresar; crear textos, trajes, canciones y divertirse un rato.

¿Qué fue lo último que hiciste para carnaval y qué tenés pensado hacer?
Este año escribí junto a Javier Urreta y el pico Román los textos de Falta La Papa. Si la vida me permite transitar por carriles normales tengo ganas de sacar nuevamente (la murga de la cual fue su director escénico) La Nueva, si aparecen los pozos del camino; veré.

¿Si pudieras volver atrás habrías hecho lo mismo o cambiarías de rol u oficio?
La murga me hizo; la murga es mi vida, la murga sabe quién soy y yo sé quién es ella; lástima que sea tan huérfana de pesos.

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Con Carolina María Boero Peralta ganadora del premio Odiseo

“Pese a cualquier problema la vida es bella”

Con una natural simpatía que emerge de su interior, Carolina Boero Peralta conquista a quien se le acerca a mantener un simple diálogo. Tiene 36 años y heredó las mismas dotes literaria de su madre, la docente y escritora Marta Peralta. Hace poco tiempo atrás presentó su libro de cuentos y poesías, mérito que le valió un reconocimiento a nivel nacional. Lo cierto es que Carolina María ha recibido siempre un gran estímulo por parte de su núcleo familiar, lo que le permitió vencer todos los obstáculos que pueden presentarse ante una discapacidad intelectual y ha logrado destacarse en sus emprendimientos que involucran a la pluma y el papel.

¿Dónde realizó sus estudios?
-”Fui a la Escuela No. 97 y Nora Ravagni fue mi maestra. Dicho centro educativo es para Discapacitados Intelectuales”.
- ¿En qué lugar nació y se crió?
-”Nací en Salto, en el barrio llamado La Estrella, pero nosotros les decimos La Cachimba. Cuando era bien chica y jugaba con Xenia, Silvana, mis hermanos, después me hice amiga de Ana Laura y Verónica y María José Massi (nombra a sus grandes afectos)… mis hermanos me cuidaban, Gastón es el más grande y me cuidaba mucho. Con Natalia, nos peleábamos porque yo le quitaba los chiches”.
- ¿Recuerda sus primeros versos?
-Lo primero que escribí fue Laura y Alfredo van a tener un bebé, con la orientación de mi abuela.

-¿Cómo es la relación con su mamá Marta y cómo vive el hecho de que sea docente?
-”Me gusta que mamá enseñe, y trabaje con escritores, poetas y mi tío Elder es también poeta… mi tío Brian también lo era.
Yo siempre escucho y leo lo que cantan y escriben y recitan. Todavía me acuerdo de Jardim (Altamides) y de Milans (Martínez) que era poeta y pintor.
– Cuéntenos acerca de sus premios recientes…
-”Escribí dos libros y saqué un premio en Maldonado, por un cuento de San Gregorio, ahí narro una fea experiencia que vivimos en San Gregorio, un mal momento que vivimos una amiga y yo.
Después escribí Mis amigos en Salto y por ese trabajo me dieron el premio Odiseo. Son cuentos e historias de mis amigos.
-¿Cómo es la relación con sus amistades?
-”Muy buenas. Salimos a pasear, nos juntamos en los cumpleaños, nos queremos mucho y sin amigos no somos nada. Mis hermanos viven en Montevideo y todos los días nos hablamos y cada vez que podemos nos vemos. Yo los extraño, pero me gusta vivir aquí .
-¿Cómo se enteró del concurso literario en el cual participó y ganó?
-”Mi hermano me avisó que había un concurso en Maldonado y mamá me pasó el cuento porque yo escribo todas las palabras juntas y nadie lo iba a entender.
Luego me llamaron que salí premiada y teníamos que ir a Maldonado… el gran tema es que no teníamos plata para el viaje y además llovía mucho.
Al final fuimos igual y me dieron el premio Odiseo, es el premio que se da a las personas con discapacidad una vez al año.
De todos modos yo escribí el libro sin la idea de ganar un premio…. pensé en regalárselo a mis amistades y familiares.
Pero le avisaron a mamá que había sido nominada para ese premio. Ella no me dijo nada hasta último momento porque sabía que me iba a poner muy nerviosa y ansiosa”.
-¿Qué piensa usted de la vida misma?
-”Pienso que la vida es bonita y bella aunque uno tenga problemas y tiene que disfrutar que es lo que hacemos con Santiago y Franco…mis amigos. Nos juntamos y nos reímos mucho, siempre.
Yo quiero trabajar…hacer cosas lindas y siempre estar con mis amigos, mi mamá y mis hermanos.
No me gustan las cosas feas que le pasan a algunas personas y que las muestran en el teléfono o Facebook, porque no me gusta que nadie sufra”.
-¿Y qué mensaje le gustaría compartir?
-”Hay que querer a los abuelos… quiero mucho a mi abuela, aunque ya no esté conmigo. Hay que querer a los niños y a los que no pueden vivir solos.
Por otra parte pienso seguir escribiendo… seguir saliendo a pasear.
A veces pinto y a veces cuido a mis amigos chicos. Pero quiero escribir otro libro más .Y siempre pienso que hago esto porque mi abuela me enseñó y mis maestras queridas de la Escuela 97 me acompañan desde siempre, siempre como si aún fuera una niña.
Escuela. Mis maestras a las que quiero mucho son Clarita Cayetano, Leticia González y Jesusa Juanena”.
Carolina también tiene especial gusto por la pintura, por hacer manualidades y creaciones en cerámica… Es feliz compartiendo historias de su vida con sus amistades o personas a las que les une un profundo afecto.

-Compártanos una anécdota de esas que no se olvidan…
-”Una vez mi padre me mandó un loro de juguete y lo fuimos a buscar a Concordia.
Hacía mucho calor y a la vuelta nos bañamos en un arroyo. Nos reímos mucho, porque yo tenía un loro igual y fuimos a buscar ese a Concordia.
Y a veces cuando era chica, mamá me llevaba a lo de su amiga Elena, ahí disfrutaba mucho y me bañaba en la laguna …Elena me llevaba a pasear en una goma y una vez mamá quedó atracada en las piedras y no podía salir. Nos matábamos de risa…todos. Esa historia la pienso escribir.
En mi casa siempre había reuniones que se leían poemas y mamá me daba para leer El Quijote para niños… a mi me gustaba Neruda, que recitaba la abuela y a veces mamá… también me gusta Corazón Coraza de Benedetti. Ella leía lo que los alumnos escribían cuando corregía y yo no hacía ruido.—
Después que empecé a escribir seguí y seguí y siempre escribo contando cosas. Lo que pasa o lo que siento”
Uno de los relatos más interesantes de Carolina es el intitulado “Mary Poppins en el Barrio”… que escribió inspirada en las vivencias de una familia cercana a su casa.
Carolina ama a los niños y comparte sus juegos. A continuación, les damos a conocer el cuento a nuestros lectores.
”Era una mañana linda en la calle Vilardebó… el profesor Barreto empezaba el día llamando a sus tres hijos. Todos varones. Para que hicieran los mandados, ayudaran a su madre Verónica, estudiaran mientras él arreglaba la casa.
Diego no se levantaba y Carolina ya estaba golpeando para conversar y jugar.
Como no tenían niñera, jugaban a que venía Mary Poppins y los atendía.
Carolina le enseñó a Diego a decir Supercalifragilístico espialidoso, pero el repetía todo mal y ella se enojaba. Después que ayudó a su amigo a levantarse, le mostró el día supercalifragilisticoespialidoso y se fue a charlar con Verónica. En el camino pensó si Camila, la perra de la casa hablaba con las hadas y pensó que sí.
Después de un rato fueron a jugar a la casa de Carolina.
Por el camino se encontraron con Mary. Ella vestía toda de negro con un paraguas negro, una valija negra y un loro. Venía rezongando con Elbio, el tío actor de Caro, que andaba por los techos de peluca azul y disfrazado.
Mientras ellos dos se reían mucho, mucho, empezaron a volar. Se juntaron en un techo del barrio, Juan Diego se carcajeaba y Elbio hacía piruetas en el aire. Todo se veía hermoso, pero apenas dejaron de reirse cayeron arriba de Camila, la perrita que estaba dormida y empezó a ladrar como loca.
De repente Mary se fue y nuevamente estaban en el patio de la abuela Peet… Elbio no estaba y había un chat de él. Por el fondo se escuchó la voz de Marcelo que llamaba a Juan Diego. Así terminó la mañana con Mary Poppins”.

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Luciano Rosconi: Joven salteño integrante del departamento de Promoción de Exportaciones de Uruguay

Cuando los lectores conozcan a través de EL PUEBLO la historia de Luciano Rosconi, él estará en Japón, en la feria Foodex. Es que este joven salteño, de tan solo 27 años forma parte del equipo de trabajo de Uruguay XXI, más precisamente del departamento de Promoción de Exportaciones y su trabajo le insume viajar constantemente acompañando los empresarios uruguayos que buscan exportar sus productos en los más diferentes puntos del globo.
Recientemente formó parte de las giras presidenciales por países como China, Alemania, Finlandia y Rusia y aseguró que para el empresario uruguayo que quiere vender sus productos la clave es “la calidad”, algo que “nos abre las puertas”.
En 2009 viajó a Montevideo para estudiar relaciones internacionales, graduándose el año pasado. Sin embargo, Luciano asegura que “todo empezó a los 16 años” cuando se fue como estudiante de intercambio IFU (Youth for Understanding) por un año a Minnesota (EEUU).

¿Cómo se siente en su trabajo?
“Yo me siento feliz, amo mi trabajo y me encanta todo, desde el aprendizaje que implica día a día hasta el relacionamiento con la gente”.

¿Cuándo ingresó a Uruguay XXI ?
“Cuando yo entré a Uruguay XXI lo hice como pasante, con 22 años y ya van a ser cinco años que estoy ahí. Lo que aprendí y crecí fue muchísimo, desde estadística, economía y todo lo que engloba esa área porque yo estaba estudiando relaciones internacionales, así que para mi fue algo nuevo todo eso. El trabajo me ayudó muchísimo para la facultad, sobre todo para informes y tesis. Yo estudié Relaciones Internacionales”.

¿A qué se dedica en su trabajo?
“Donde yo trabajo nos dedicamos a hacer informes sectoriales de mercados específicos, por ejemplo si queremos ver lo que le podemos vender a China, estudiamos todo lo referente a ese país y que le puede ofrecer Uruguay. La Sede de mi trabajo es en Montevideo, pero como ahora formo parte del Departamento de Promoción en Exportaciones me toca viajar mucho. En donde estoy ayudamos a la promoción de la empresa uruguaya en el exterior y organizamos ferias o misiones comerciales en diferentes países del mundo. En cada país al que vamos creamos un stand donde invitamos a las empresas uruguayas a formar parte para que puedan mostrar sus productos o servicios en el exterior. Eso es fundamental para entrar en contacto con futuros clientes. Es vender Uruguay. Nosotros vamos con un stand que es del país, con logos como Marca País, Uruguay Natural y de las empresas que nos acompañan. Ahí les ofrecemos a los empresarios uruguayos mesas para hacer sus negociaciones y les organizamos una agenda con reuniones con otros empresarios extranjeros. No solo tratamos con grandes empresarios, también con pequeñas y medianas empresas y con ellos también organizamos giras comerciales acompañando las giras presidenciales. En lo que va de este año viajamos a China, Alemania, Finlandia y Rusia, coordinando una agenda de negocios para los empresarios”.

¿Qué es lo que más exporta Uruguay y a dónde?
“Hoy en día lo que más se exporta es carne y soja a China, pero la idea es ampliar el abanico y atraer inversiones para que se diversifiquen los productos y los países y así se genere más empleo en Uruguay. En el último viaje a China fuimos con cerca de 30 empresas y ahí manejamos dos agendas, una pública y otra privada con los empresarios, pero hay momentos en que coinciden ambas agendas en un mismo encuentro. Pero mi trabajo se encarga básicamente de la parte privada”.

¿Qué pasa con los pequeños empresarios que quieren crecer y no pueden viajar?
“Sobre ese punto te puedo contar que algo importante que surgió este año en que se llevará a cabo en Punta del Este el China-LAC, que es una pequeña feria con empresarios de países de toda América Latina que vienen a negociar con China y este año Uruguay será la Sede a fines de noviembre. Eso esta bueno sobre todo para la empresa uruguaya que es chica y no tiene tanto potencial como para salir al exterior. Dentro de mi trabajo en Uruguay XXI lo que también hacemos es traer empresarios extranjeros a nuestro país, nosotros las llamamos misiones inversa. En ese marco vamos a traer para marzo varios empresarios del sector maquinaria agrícola para la Expo Activa, se trata de importadores de diferentes partes del mundo que quieren comprar maquinaria agrícola que se fabrica en Uruguay. También tendremos ahora en marzo una misión inversa de supermercados donde traemos más que nada empresarios de supermercados de la región para que conoscan y compren productos uruguayos. Toda esa movida al empresario uruguayo que recién empieza o no tiene tantos recursos, le facilita muchísimo porque lo pone en contacto con grandes importadores a nivel mundial”.

¿Qué le pareció China, fue su primer viaje a ese país?
“Fue mi primer viaje a China, fue increíble todo, desde la cultura, sus paisajes, su gastronomía, la gente. No pude pasear mucho, porque tuvimos una agenda muy apretada con muchas reuniones lo que implicaba estar muy al tanto de todo en la organización, pero se nota que es un país con mucha historia que invita a querer conocerlo más”.

¿También formó parte del último viaje de la delegación presidencial?
“Sí, la primer semana estuvimos en Alemania y la siguiente en Finlandia y Rusia. Estructuralmente lo que estamos haciendo en este tipo de viajes, es marcar un día en el que Uruguay expone. Primero habla el Presidente de la República, luego uno o dos ministros y finalmente se presentan testimonios de empresarios de diferentes partes del mundo que eligieron invertir en Uruguay y explican como fue esa experiencia para ellos. Luego, se arma la ronda de negocios de empresarios uruguayos con empresarios de ese país a través de reuniones particulares”.

¿Todo esto implica un intenso trabajo previo?
“Sí, claro, eso se logra gracias a un trabajo previo, donde se estudia todo el mercado del país al que se va a visitar, se trata de conocer quienes pueden ser nuestros futuros clientes, que es lo que a ellos les puede interesar de Uruguay y que pueda coincidir con los intereses de la empresa uruguaya y lo que nosotros podemos ofrecer como país. En cada país que visitamos se repite más o menos la misma estructura. Como parte de mi trabajo trato de que este todo listo para que esas reuniones se realicen bien, que cuenten con la folletería necesaria para exponer sus productos, controlar las presentaciones y los videos que se exponen”.

¿Cuántas personas trabajan en Uruguay XXI?
“En Uruguay XXI somos alrededor de 70 personas trabajando pero en cada viaje junto a la delegación de empresarios viajamos entre cuatro y cinco personas, depende. Del último viaje participamos: el Director de Uruguay XXI, Antonio Carámbula; el Gerente de Inversiones, Alvaro Brunini; una funcionaria del área de servicios globales que se dedica a la promoción de importaciones y exportaciones del Uruguay en la parte de servicios; Rocío Merino encargada en Alemania de la feria Fruit Logist y yo que trabajo en el área de exportaciones”.

¿Cómo ve al empresario uruguayo para competir en el mundo?AL DORSO - Luciano Rosconi con el Presidente de Finlandia - Sauli Niinistö
“El empresario uruguayo tiene potencial, es difícil salir a competir en el mundo, pero lo que más tenemos es calidad y en eso es lo que más hay que hacer hincapié porque es lo que nos abre las puertas. Por ejemplo, el tema de la trazabilidad de la carne, de los cítricos, hoy en día es muy importante contar con alimentos seguros y saber cual es el origen de lo que uno come, es algo diferencial y la gente paga mejor por calidad”.

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Abogado, docente y hombre fuertemente influenciado por su fe y pensamiento cristiano

Con Enrique Garbarini Lluberas

Abogado, docente de derecho, Notario de la Curia, Canciller del Tribunal Eclesiástico de la Diócesis de Salto, y dirigente político del Partido Nacional, el Dr. Enrique Garbarini puede definirse como un hombre multifacético, que encara cada actividad con la que se encuentra comprometido, bajo la fuerte influencia de su fe y pensamiento cristiano.
Agradecido a Dios por poder transitar su camino tanto personal como profesional junto a su esposa María Noel FOTO AL DORSO GARBARINIRealini, desea poder seguir formando jóvenes, en ésta sociedad que hoy necesita no sólo gente con conceptos intelectuales, sino también ciudadanos formados para que en un futuro puedan sustentarla sólidamente.

La docencia en su caso particular, ¿es una vocación heredada?

La docencia viene impregnada en uno por la familia; mis dos abuelas, Clelia Repetto de Lluberas y Sara Macció de Garbarini, fueron maestras; mi madre y varias tías y tías abuelas también lo fueron, así que me formé en un núcleo docente importante. Pero en mí, la vocación surge desde muy joven, luego de haber cursado en Brasil “Comunicación Social”, gracias a una beca otorgada por la Congregación Salesiana y la Diócesis de Salto; orientando al volver, un Taller de Comunicación en el Colegio Salesiano, y ahí tuve mi primera experiencia docente. Después orienté un Taller de Espacio Curricular Abierto en el Liceo Nº 7, hasta que en el 2011, se efectuó un llamado para docentes en la Universidad Católica, ingresando a dictar clases allí de Derecho en tres áreas: Entorno Legal, como materia introductoria de derecho en el ciclo fundamental que tiene en la carrera de Ciencias Empresariales; Derecho Comercial, en la carrera de Contador Público; y Legislación Rural a los estudiantes de la carrera de Licenciatura en Gestión Agrícola – Ganadera. Y en éste 2017, con un nuevo desafío, que es orientar el curso de derecho de la carrera de Ingeniería en Informática.

¿Qué significa para usted?
En sí es un desafío, pero antes que nada es una vocación. Yo tengo una formación de raíz salesiana, lo que me lleva a que me guste trabajar con los jóvenes, lo cual implica que la docencia sea un trabajo directo, en el entendido de que los jóvenes necesitan no sólo que se los formen curricularmente, sino que también les enseñemos prepararse para la vida, para enfrentar los desafíos que vendrán. Y eso la Universidad Católica con su lema de formar personas para la sociedad, tanto en lo académico como también en valores y en la fe, lo tiene muy claro; por lo tanto, los docentes que trabajamos allí y en particular, tratamos de aplicarlo en cada asignatura que dictamos.

¿Por lo tanto el enseñar conlleva otras aptitudes amén del conocimiento?
El docente no sólo enseña, también recibe, y va formándose con el alumno, en un ida y vuelta, en un dar y recibir, lo cual es muy importante, ya que el alumno espera del docente, no sólo que le dicte una clase, sino que también lo forme u oriente en otros aspectos de la vida. Entonces, nos encontramos frente a un compromiso que he asumido y que comparto junto a María Noel, mi esposa, que es quien me acompaña en la cátedra, y en ese sentido ambos nos sentimos contentos de poder trabajar con la juventud, lo cual siempre agrada, y agradecido personalmente a la vida de haber tomado éste camino y a la Universidad Católica por la oportunidad, deseando poder seguir formando jóvenes, en ésta sociedad que hoy necesita no sólo gente con conceptos intelectuales, sino también ciudadanos formados para que en un futuro puedan sustentarla sólidamente.

¿Cómo ve a la educación uruguaya y cuál considera que sea la falencia más grande que la misma tiene hoy por hoy?
Estamos atravesando sin duda, una etapa difícil; vemos día a día y año a año, en los que van ingresando las nuevas generaciones a la universidad, cómo cuesta tratar con algunos aspectos a los que recuerdo que antes, fuera en primaria o en secundaria, era imprescindible llegar; hablo de las exigencias y los niveles necesarios, y que hoy en día nos enfrentamos ante carencias en la comprensión lectora, por ejemplo; o la lentitud para sacar un cálculo; etc. Y creo que no hay que culpar a los docentes; la alta población que se da en secundaria, o el docente que va de un lado a otro en el día, no permite que se dedique el tiempo que en otras épocas sí existía y se dedicaba, habiéndose producido un estancamiento de la educación que hay que destrabar, tanto en el sector público como en el privado. Por otra parte, tenemos las serias carencias por las que está pasando el sistema, que hace que Uruguay tenga un gran desafío por delante en superarlas, pues las exigencias en el mundo laboral para los jóvenes de hoy, son elevadísimas, por lo cual hay mucho por hacer y aportar, al haber un futuro que lo reclama.

Desde su perspectiva cristiana, ¿el uruguayo es un pueblo de fe?
Uruguay tiene una rica tradición cristiana de orígenes, desde los tiempos de los héroes como Artigas, Lavalleja, Oribe, Rivera, lo que no hay que desconocerlo; recordemos que una de las primeras iglesias se fundan en el tiempo de Artigas, como es la de Carmelo; los Treinta y Tres que desembarcan en la Playa de la Agraciada con la imagen de la Virgen; etc. Y esa rica tradición se dio y no se perdió; pero el cambio de los primeros años del Siglo XX, marcó un quiebre, que llevó a que el uruguayo no haya perdido su fe, sino que no la manifieste como en otros países, bajo una fuerte influencia del laicismos, transformándonos quizás, en un pueblo débil al momento de demostrar nuestras creencias y nuestra fe. Pero somos un pueblo al mismo tiempo, en el que todas las creencias se practican y en las que los creyentes están presentes.

También cumple funciones de responsabilidad dentro de la Curia, ¿en qué consisten?
En el año 2013 asumí el cargo de Notario del Tribunal Eclesiástico Interdiócesano de Segunda Instancia, que antes era el Tribunal Nacional de Apelación para las causas de nulidad matrimonial que se tramitaban hasta hace un tiempo atrás, todas en Montevideo. A partir del 8 de diciembre de 2015, cambió el sistema, y por nombramiento del Obispo, se creó el Tribunal Eclesiástico de Primera Instancia de la Diócesis de Salto, del cual desde el 19 de marzo del 2016, soy el Canciller y Notario. Las funciones van un poco juntas, aunque tienen tareas que se diferencian; a modo de ejemplo, cumplo todas las funciones de un Actuario en el sistema judicial, dando fe y certificando todos los actos que se realicen en el Tribunal Eclesiástico; y paralelamente, cumplo el cargo de Notario de la Curia, que es dar fe de todos los documentos eclesiásticos que el Obispo o que el Vicario General o el Pastoral emitan, de una decisión que se toma.

¿Podemos hablar de que la Iglesia Católica está transitando un período de cambio de la mano del Papa Francisco?
El Papa Francisco ha mostrado una nueva cara de la Iglesia, sin dejar de reconocer el gran camino que hicieron todos los Papas desde León XIII. Francisco, como buen hombre que es, y a quien todos ya conocían en su misión pastoral como Cardenal y Arzobispo de Buenos Aires, tiene una forma muy particular de ser, por lo que lo podemos ver expresándose de otra manera, siendo quizás más cercano, con su forma de decirnos: “vayan, salgan, no se queden, hagan lío”, en el buen sentido, con un estilo muy rioplatense, muy nuestro, que lo demostró desde el inicio, dándole a la Iglesia una nueva impronta pastoral, manteniendo al mismo tiempo toda la tradición, con la idea de salir del encierro, yendo en busca del hermano, apostando a la unidad de los cristianos.

¿Cuándo surge la decisión de abocarse al derecho como profesión?
Surge un poco en la búsqueda de la vocación; porque originalmente la misma estuvo en el rubro de la comunicación social, dentro del ámbito de la Iglesia. Pero luego esa búsqueda continuó, donde lo hablamos con la familia, con algún sacerdote amigo, pues también transitaba por la búsqueda de saber si iba a ser religioso o no; y al final llegué a la conclusión de que los tiempos en ese momento eran los que me hablaban de poder encaminarme por la Facultad de Derecho. Tuve la gracia de encontrar a un excelente grupo de compañeros, y lo quiero mencionar, pues me ayudaron muchísimo en encaminarme en dicha vocación, como fueron Gerardo Leis, Hugo Villanueva y Héctor Lacoste, entre otros, pero con ellos una vez recibidos, hasta hace un tiempo atrás, continuamos trabajando juntos. Fueron un montón de años transcurridos y eso me ayudó muchísimo, egresando en el 2007.

¿Cuánto tiempo compartiendo “el camino”, como le llama, junto a María Noel?
Desde el 24 de agosto del 2009, somos producto de la Noche de la Nostalgia, hasta el 8 de febrero de 2013 como novios; y desde el 8 de febrero de 2013, que marcó el paso hacia la vida conyugal, hasta hoy, y que Dios sea quien marque el camino, juntos; pidiéndole que nos permita continuar por el resto de nuestras vidas, uno al lado del otro.

¿Es un agradecido por sus logros?
Le estoy agradecido a la vida, a Dios que me orientó por el camino de mis decisiones, y a mi familia que me apoyó en un largo camino, la que con altibajos de la carrera y la vida, siempre estuvo ahí.

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Denis Araújo, otro jockey salteño se destaca en el plano internacional

Las últimas diez de la última presentan hoy a Denis Vicente Araújo Leoni, jockey salteño que se ha destacado a nivel local y nacional, llegando a correr en Canadá, lo que define como una de sus “mejores experiencias”.
A sus treinta años, y prácticamente la mitad de su vida dedicada a este deporte, que consiste en conducir caballos de image1carreras, está orgulloso de lo que ha logrado, ama su trabajo, le gustan los desafíos y no descarta seguir creciendo profesionalmente.
Nació en Salto, el 28 de octubre de 1986, cursó la primaria en la escuela número 81, ubicada al este de esta ciudad.
Teniendo su familia vinculada al turf, comenzó a correr a los quince años, avanzó rápidamente y en poco tiempo logró correr en el Hipódromo de Maroñas, el principal escenario hípico de Uruguay.

1. ¿Cómo está compuesta su familia?

Mi familia está integrada por mi padre, Ignacio, su señora, Silvia, y mi hermano, Juan Manuel.

2. ¿Cuándo comenzó su carrera de jockey, y cómo fueron los inicios?

Es que desde niño me gustaron los caballos, mi familia de alguna manera está relacionada con las carreras y mi viejo siempre fue propietario de caballos. Entonces de ahí nace el acercamiento al turf y mi predilección por las carreras de caballos.
A los quince años debuté montando en una penca un caballo de mi viejo, a los dieciséis, corrí en el Hipódromo de Salto y a los dieciocho, comencé a montar en el Hipódromo de Maroñas como aprendiz.
Gracias a Dios me fue muy bien, fui aprendiz de moda y al próximo año terminé tercero en la estadística.
Mi familia siempre me ha apoyado en lo que hago, y eso genera más fuerza para luchar.

3.¿Qué es lo que más disfruta hacer?
Sinceramente montar a caballo es lo que más disfruto, amo mi trabajo y lo disfruto cada día más.
Además de ser jockey, me gusta mucho la cocina, soy buen chef.

4. ¿Pensó llegar hasta donde llegó en su carrera?

No sé realmente si algún día pensé en estar donde estoy, pero siempre trato de seguir mejorándome profesionalmente.

5. ¿Cuál fue su carrera más importante y a quién dedica sus triunfos?

Tuve la suerte de ganar varios premios importantes, como el Ciudad de Montevideo con Luckily un 6 de enero, ese día será siempre muy bien recordado.
Mis triunfos siempre van dedicados a mi familia, a mi prometida, a mis amigos, y a toda la gente que me brinda su apoyo y confía en mí.

6. ¿Cómo se prepara para llegar en óptimas condiciones? ¿Cómo es su rutina diaria?

Siempre he sido muy exigente y riguroso con la nutrición y el entrenamiento para poder el máximo de mi en cada conducción. Aparte de montar veinte caballos en las mañanas solo en montura, concurro al gimnasio semanalmente.
Diariamente me levanto a las cinco de la mañana, desayuno y me voy al vareo (entrenamiento del caballo) cada mañana.

7. ¿En qué consiste la preparación para lograr destacarse como jockey? ¿Tuvo o tiene algún referente?
Bueno se necesitan muchas cosas, una de ellas es tener buenas habilidades como jinete, además hay que encontrar

Araújo en una de las carreras disputadas en Maroñas

Araújo en una de las carreras disputadas en Maroñas

buenos caballos y sobre todo la suerte siempre debe de acompañar.
En cuanto a los referentes, mi favorito siempre fue un jockey americano llamado Garrett Gómez, pero me gusta mirar mucho, carreras de todos los hipódromos y siempre hay un jockey que te llama la atención por cosas que hacen.

8. ¿Tuvo algún accidente o lesiones realizando esta actividad?
Sí, he rodado varías veces, pero gracias a Dios nunca sufrí lesiones de gravedad.

9. ¿Ha cumplido sus objetivos, y qué satisfacciones le ha dado esta carrera?

Creo que estoy orgulloso de la carrera que voy llevando, pero soy de los que busca oportunidades y me gustan los desafíos. Esta carrera me ha dado muchas satisfacciones; cruzar el disco primero es una bonita satisfacción, pero haber tenido la oportunidad de correr en Canadá fue de las mejores experiencias.

10. Tiene alguna anécdota

Recuerdo que un día corría un caballo llamado Neón Porá y venía último con Hanti Gonzáles a la altura de los 800 finales en Maroñas, cuando me dice; qué lejos van los punteros y le respondo; no te preocupes que les gano yo igual y así fue, mi caballo termina ganando la carrera… Fue inolvidable.

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Un salteño que hace patria en Vietnam

Con Felipe Llantada Soldi, representante diplomático de Uruguay en el país asiático

Es joven y tiene sueños. Para él, estudiar mucho es el camino y está todo el tiempo dándome para adelante. “No vayas a dejar de estudiar”, me dijo un día que caminábamos juntos por la calle 18 de Julio de nuestro Salto y donde con 17 años teníamos siempre charlas interesantes. Allí mismo le pregunté: “¿Vale la pena estudiar tanto?”, al ver una enfermera sentada con cara de no querer más nada. “Claro” me contestó él. Felipe Llantada Soldi siempre fue una persona decidida, inteligente y muy ordenada en todo lo que hacía. Hijo del periodista Modesto Juan Llantada Fabini y de la profesora Amalia Soldi, Felipe es el mayor de tres hermanos.
Nació y se crió en Salto, estudió en Montevideo y en Londres. Entró al servicio exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores y en 2011 se fue a Hanoi, la capital de Vietnam a abrir la Embajada de Uruguay. Allí conoció a su esposa y tuvo a sus dos hijos. Aprendió a ser un lugareño más y hoy es uno de los máximos representantes diplomáticos del país en esa zona. Corriendo de atrás por las 12 horas de diferencia al tomar contacto con nuestro entrevistado, lo logramos. Con Felipe Llantada, hoy en nuestra sección semanal.

¿Quién es Felipe Llantada?
Nací en Salto en 1980, por lo que supongo que soy de la generación X. Hice mis estudios secundarios en el Liceo Nº1 IPOLL, cuando cumplí los 18 años me fui a a estudiar a Montevideo donde me recibí de Economista en la Universidad ORT. En el año 2008 ingresé al Servicio Exterior de la Cancillería por un concurso y después tuve la suerte de conseguir una beca Chevening y estudiar un postgrado en Diplomacia en la Universidad de Oxford en Inglaterra. Por lo que si bien tengo un título de Economista, me considero en realidad un diplomático de profesión.
Actualmente, mi familia está conformada por mi esposa Nhung que es vietnamita y a quien conocí acá y mis dos hijas, Leticia May y Lucía Kim que tienen 2 años y 2 meses respectivamente, y que son ambas orientales, en realidad por ambos padres.

¿Cómo surgió el hecho de ingresar a la Cancillería y prepararse para la carrera diplomática?
En realidad fue algo bastante fortuito. De estudiante había realizado una pasantía en la Sección Comercial de la Embajada de Argentina en Montevideo, pero después que me recibí y empecé a trabajar en el sector financiero, me olvidé completamente del tema. En esa época quería dedicarme por entero a las finanzas, pero después de estar 5 años en un Banco en Montevideo, bastante decepcionado con el trabajo en ese momento por la falta de movilidad laboral y de oportunidades para los profesionales jóvenes, por casualidad vi el llamado a Concurso para el Servicio Exterior de la Cancillería que había salido en el diario y me acordé de la experiencia que tuve en la Embajada de Argentina. A partir de allí, me empecé a informar y finalmente terminé ingresando al año siguiente.

¿Pensabas alguna vez conocer un país como el que estás viviendo ahora?
Nunca me imaginé en mi vida terminar en un país como Vietnam. Mi idea, bastante poco original al ingresar a la carrera de diplomático, era irme a Europa o a algún destino de los que se les conoce como la línea Revlon que es Londres- París – Nueva York. Por suerte la experiencia de la beca que tuve en Inglaterra me abrió bastante el horizonte y al final terminé en el Sudeste Asiático, una región fascinante.

¿Qué fue lo más difícil y lo más fácil que aprendiste en Vietnam?

Lo más difícil que aprendí fue a comer con palitos, me costó bastante pero a partir del tercer año de estar acá, ya le agarré la mano y hoy en día soy un vietnamita más. Y creo que lo más fácil, puede ser que a andar en moto, porque si bien soy de Salto, de adolescente nunca tuve una moto y en Hanoi, que es la capital y la ciudad donde vivo, la moto es el mejor medio de transporte dada la geografía de la cuidad, así que con 30 años se puede decir que aprendí a andar en moto.

¿Cuál es la tarea específica que hace ahí?
La gran mayoría de nuestras representaciones en el exterior, desde el punto de vista del personal diplomático cuentan con el Jefe de Misión, además de un funcionario. Este es el esquema de trabajo aquí en Vietnam, por lo que actualmente estoy a cargo de la Sección Consular de la Embajada y asisto al Embajador de Uruguay en Vietnam en todos los temas políticos, económicos y culturales.

¿Qué se conocía de Uruguay antes que ustedes llegaran y cómo y en qué cosas lo han posicionado ahora?
Bueno, Uruguay se conocía por el fútbol, como siempre y quiero creer que a partir de la apertura de la Embajada de nuestro país acá, se ha diversificado un poco más la imagen de nuestro país, fundamentalmente como un socio confiable de Vietnam y como un proveedor de materias primas y productos alimenticios de alta calidad.

¿Cómo se ve lo que pasa en el país desde el exterior?
Se lo ve en perspectiva y cuanto más lejos y más diferente la realidad cotidiana, la perspectiva es mayor y también quizás con un poco de preocupación.

¿Se pudo acostumbrar a las costumbres y cultura vietnamitas?
Acostumbrarte te acostumbras, no queda opción,es acostumbrarse o pedir la adscripción, de ahí a compartir ciertos dictámenes culturales es otra cosa, fundamentalmente en lo que se refiere al rol de la mujer en la sociedad, son cosas muy diferentes.

¿Cuándo vuelve al país?
Ahora voy a estar volviendo al país el próximo 12 de junio, donde llegaré con toda mi familia a Montevideo.

¿Extraña algo de Salto?, ¿qué recuerdos tiene?
Bueno en realidad hay muchas cosas que se extrañan, sobre todo a la familia, a los amigos, el tomar mate en la costanera, el meterse en las piscinas de las termas en un día de invierno y comer las naranjas, porque las de acá no tienen gusto a nada. Y por otro lado, tengo muy lindos recuerdos de haber tenido una infancia feliz y sana y también los de una adolescencia independiente y muy divertida, cosas que veo que los chicos de hoy, sobre todo los que viven en las ciudades más grandes, no lo tienen y eso es algo por lo que estoy muy agradecido.

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“Me encantaría conquistar al mundo con mi arte”

Con Álvaro Walter Caffre Soto: policía y artista plástico

Álvaro Walter Caffre Soto nació el 2 de julio de 1979 en el barrio Delgue, concurrió a la Escuela No. 81 y al Liceo No. 3, que en ese entonces estaba ubicado en uno de los galpones del granero oficial, donde hoy se levanta el Salto Shopping.
“Desde los ocho años me gustaba dibujar a lápiz. ..dibujaba con los clásicos lápices de colores de niño en el tiempo de la Escuela”; nos adelanta en el comienzo de la entrevista.aldorso001
Walter Caffre es policía y utiliza el dibujo para desestrezarse de su intensa labor. A su vez su arte a menudo le trae réditos económicos.

¿Qué técnicas empezó a explorar en un principio?
Me gustaba dibujar a lápiz…dibujaba con los clásicos lápices de colores de niño en el tiempo de la Escuela. Pude lograr con el tiempo mucha práctica para dibujar.
Un rostro a lápiz tiene su proceso hasta lograr el efecto deseado.
Un cuadro al óleo lleva tiempo intentando lograr lo que uno quiere. Lo que puedo decir – con respecto a mi trabajo que quien observa mis cuadros puede saber que fui yo quien los hice. Mi objetivo con respecto a la técnica es trabajar hasta lograr lo que quiero”.
Uno de los elementos más importantes del dibujo es que puede fácilmente transmitir ideas, conceptos, sensaciones y sentimientos, independientemente del grupo al que uno pertenezca, teniendo un idioma diferente al del autor, viviendo en lugares extremadamente lejanos.
Esto no sucede con todas las ramas del arte y sin duda, el dibujo, la pintura y la escultura son privilegiadas a la hora de transmitir incluso a aquellos que se sienten más lejanos.
A diferencia de lo que sucede con la pintura, la precisión y la técnica en el dibujo parece estar todavía muy presente.

¿El dibujo en su caso es una cualidad genética o es el único artista plástico en su familia?
“En realidad hay algo de genética tengo un tío que dibujaba revistas de cauwoy y cuestiones de ese tipo en los años 70 y 80…. y tuvo la posibilidad de ganar muchos premios”.

¿Cómo se inspira para luego plasmar sus obras?
-“Es algo que simplemente surge de forma natural… voy hacia la hoja o el lienzo y comienzo de una… dibujo a mano alzada, de allí que me favorece la práctica de años.
Voy imaginando cosas y las pongo en práctica. A su vez trabajo mucho con el retrato a lápiz que tiene su grado de dificultad. Muchas personas me encargan retratos”.

¿Ya ha realizado alguna exposición o tiene miras de organizarla?
-“Ya he participado en exposiciones colectivas y tengo la intención de – en algún momento – organizar la propia”.
¿Qué le atrapa más a la hora de dibujar? ¿Los retratos o la naturaleza?
-“Me gusta mucho dibujar desnudos con telas encima. En realidad, sé dibujar de todo.
El cuerpo humano a lápiz o al óleo. También cuadros con flores y naturaleza muerta. A veces hasta a mí mismo me sorprende lo que sale”.

¿Qué devoluciones ha recibido del público que aprecia sus obras?
-”Gente de todas partes del mundo hacen comentarios muy positivos de mis obras – con la oportunidad de poder divulgarlas en las redes sociales. Como dicen Pinky y Cerebro me encantaría conquistar al mundo, pero con mi arte…Y con las redes sociales miles de personas a diario ven lo que hago. Por ejemplo recibo comentarios de Ushuaia, Bahía Blanca, Santa Fe.
Lo cierto es que hay obras mías en diferentes partes del mundo, ya que durante ocho años fui al restaurante El Palenque Punta del Este a vender mis obras. He vendido cientos y cientos de retratos a lápiz. Trabajaba en vivo con el público del restaurante, donde acudían turistas de todo el mundo”.

Cuéntenos algo más sobre sus exposiciones…
-“Las exposiciones la hicimos con todos los artistas que participábamos del taller en La Casa de Nuna”. Uno de mis talleristas fue el rochense Daniel Amaral”. Luego estudie con la profe Alice Neugebaguer dibujo un par de años.
En realidad lo mio es innato. Ambos me enseñaron más de teoría que práctica.

¿A dónde le gustaría llegar… se ha conectado a otros artistas del departamento?
-”Me encantaría viajar a los Estados Unidos, pero la verdad es que dependo pura y exclusivamente de mi trabajo como policía… con respecto a los vínculos con otros artistas puedo decir que no los tengo… ni siquiera busco un libro para ver las obras de los pintores famosos.
Me gustaría ser reconocido fuera de mi país. Debo decir que el dibujo es muy importante para mí.
Puedo compartir una anécdota: en una de mis primera temporadas en Punta del Este, Álvaro me comunicó que un mexicano quería que le hiciera un retrato de su hija,es el que esta allí. Le respondí que sí… fui a la mesa.
Comencé a hablar con él y me comentó que le encantaba salir a recorrer el mundo con su familia.
Me pidió que hiciera un retrato de su hija de ocho años, dibujo que me llevó unos cuarenta minutos hacerlo. Observó el trabajo durante algunos minutos y me felicitó. Me comentó que en cada lugar que visitó hizo hacer un dibujo de la niña; en Francia, Estados Unidos, Alemania, Australia, Argentina, Noruega y otros muchos países. Me afirmó que el mejor retrato fue el mío.
Me puse a pensar que en Francia se supone que viven los mejores dibujantes y pintores. Yo soy un simple salteño del barrio Delgue. Me empecé a preguntar qué hago aquí”.

¿Cómo está integrada su familia?
-“Por mi madre, cinco hermanos y yo. Mi mamá enviudó hace 22 años y se volvió a casar. Yo vivo solo en una casa aparte”.

¿Cómo se perfila en sus proyectos para este año?
-“La idea es seguir vendiendo más cuadros y contar con un stock para realizar mi exposición. Por suerte tengo varios encargues de distintos departamentos y a veces más y otras menos, siempre estoy pintando y dibujando.
Yo diría que el arte es algo que nos aísla de los problemas diarios, el estrés diario… el dibujo nos lleva más allá… nos distrae.
Es algo que lo traigo desde niño y me gusta. Creo que la gente debería valorar mucho más el arte. Me he planteado dentro de mis proyectos la posibilidad de dar clases más adelante, manejando obviamente mis tiempos.
Me gustaría ayudar a los niños a desarrollar diversas técnicas.
Quiero poner un taller para poder transmitir todo lo que aprendí durante estos años.
A mí nadie me enseñó a dibujar… en los talleres los docentes no me prestaban mucha atención. Llegué a lograr muchas técnicas y transmitir lo real en la pintura y el dibujo.
Recuerdo que el Profesor Planke me dijo que no todos los artistas lograban esas cosas. Participé durante nueve años consecutivos en los concursos patrocinados por la Intendencia y de los nueve gané siete”.

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“A la Justicia debería dársele mayor trascendencia y relevancia”

El impartir Justicia no es una tarea fácil, menos cuando se la debe desempeñar en el interior más profundo del país y se es mujer. Cristina Marabotto, ha sido una de las artífices de que la Ley tuviera su presencia en aquellas localidades perdidas y casi olvidadas de nuestro Departamento, carentes en la mayoría de las veces, de los más elementales recursos de digno confort.
Aun así y gracias a su innegable compromiso con la gente que tenía “a su cargo”, no escatimó esfuerzos en hacer todo lo necesario para no abandonarlos y ayudarlos dentro de sus posibilidades.
Hoy recuerda esos momentos vividos, y manifiesta en AL DORSO, que lo volvería a hacer.

¿En qué momento comenzó su carrera dentro del Poder Judicial?
Comencé a trabajar en el Poder Judicial en 1972, desempeñándome la mayor parte del tiempo en el Juzgado Penal, hasta 1999, cuando la Suprema Corte de Justicia me designó como Juez de Paz Rural de la 6ta Sección Judicial de Salto. Recordemos que, en esa época no era requisito excluyente el ser Abogado para ocupar dicho cargo. Me jubilé en septiembre de 2012.
¿Cuáles fueron los lugares que le tocó como destino?
El destino primario fue Pueblo Quintana, a unos 160 kilómetros de la ciudad, al este del departamento, al que se llega por ruta 31 hasta el kilómetro 120, debiéndose tomar luego por un camino de tierra. Una localidad, cuyas únicas construcciones de material eran la Escuela, dos comercios, la Seccional 12ª, una pequeña capilla y muy pocas casas.
Al poco tiempo se edificó el Juzgado de Paz de la 6ta Sección en Paso Cementerio, anexándose el Juzgado de Paz de la 5ta, que funcionaba en Cerros de Vera, el cual se cerró, pasando a formar ambos Juzgados una comunidad geográfica, subiendo de grado, teniendo bajo su jurisdicción a la 11ª -12ª-13ª y 14ª Seccionales policiales, que abarcaban a las localidades de: Pueblo Quintana, Paso Cementerio, Pepe Núñez, Cerro Chato, Paso de las Piedras de Arerunguá, Paso Potrero, Carumbé, Paso Valega, Pueblo Fernández-Masoller, Zanja del Tigre, Cerros de Vera y Levitán. Indudablemente que durante ese tiempo, tuve que subrogar a compañeros de otras secciones judiciales, lo que también cuenta.
¿Conllevó muchos sacrificios?
En parte sí, más que nada por el alejamiento de la familia al ser un cargo full time, y por las largas distancias que recorría, con pésimos caminos en su mayoría y con condiciones de vida bastantes difíciles de transmitir, debiendo realizar ítinerancias, contando siempre con la colaboración de vehículos del Ministerio del Interior.
Pero por otra parte, me siento enriquecida, porque dicha experiencia me hizo conocer la realidad del interior del departamento, pobre, digamos que paupérrima, y alejada de la comprensión de la “civilización”.
Nunca pensé en encontrarme con ciudadanos de más de 70 años indocumentados; con gente que nunca salió del lugar y no conocían Salto, por quedar lejos o no tener dinero para viajar; que tenían atención médica cada 15 días cuando el médico de Valentín, que era el Dr. Ramón Soto, excelente persona y profesional, recorría la zona; o que para poder comunicarme, tuviera que subir a un cerro para tener algo de línea en el celular; o lo más cómico que recuerdo al pasar el tiempo, que fue el llegar al lugar donde me tocó desempeñarme primariamente y ver que el Juzgado consistía en una pieza anexada al destacamento, cuyo “baño” quedaba a unos 50 metros. Me quería morir. Agradezco especialmente al Prof. Jorge Cabral Vinci, quien refaccionó el pequeño baño, colocándole los artefactos indispensables, lo que por lo menos aminoró la desazón. Afortunadamente pude contar con excelentes colegas, tanto en la órbita de los Juzgados de Paz, como en el de los Letrados, lo que fue muy importante para mí. En fin, no fue fácil, para nada, pero lo volvería a hacer.
¿Qué es la Justicia para usted?
Para mí es muy importante pues rige la convivencia de las personas en un país, algo que parece tan simple, pero que es trascendental. Considero que a la Justicia debería dársele mayor relevancia, no olvidando nunca, de que se trata de uno de los tres Poderes del Estado y que se lo debe de considerar y tratar como tal, con mucho respeto. Pues, una democracia sin un Poder Judicial sólido y que garantice una Justicia seria, no es tal y peligra.
¿Recuerda alguna anécdota de ese tiempo?
Una vez – para que tengas una idea de la idiosincrasia de muchas personas que no han tenido educación y que conforman el importante número de analfabetos que hay todavía en lo más profundo del Uruguay- me llamó un vecino de la zona, yo estaba en Pueblo Quintana, preguntándome si se podía casar, obviamente que le dije que sí, respondiéndome que en un rato estaba en el Juzgado. Le manifesté lo impropio de la hora y la documentación que debía presentar, pero el hombre no entendió. Resumiendo, a la media hora estaba golpeándome la puerta, sólo, para casarse. Le pregunté: ¿y la novia, y los testigos?, y con toda su sencillez e inocencia, me contestó: “ella quedó allá, cáseme que le llevo la libreta”. También, en una oportunidad repartimos juguetes en Paso Potrero de Arerunguá, y ver la felicidad de los niños nos marcó bastante, más cuando la madre de varios de ellos, nos dijo que era la primera vez que sus hijos recibían un juguete.
Teniendo en cuenta lo que nos ha contado, ¿cómo fue el conciliar los tiempos entre su trabajo y la familia?
No muy fácil por el régimen full time de la función, como ya lo mencioné; no pude estar presente muchas veces en cumpleaños, ni en Navidad, ni en Año Nuevo, lo que fue bastante duro. Fíjate que el trayecto desde Salto a la localidad de Pueblo Quintana o Cerro Chato, de por sí ya queda a contra mano, imagínate en días de lluvia donde quedábamos absolutamente aislados, dependiendo también en el lugar donde estuviera realizando el recorrido de las localidades bajo mi jurisdicción, contando siempre, por suerte, con el apoyo de Empresa Toriani, Juan Frola, guarda y chofer, quienes fueron incondicionales. Fue un tiempo de muchas ausencias, pero era el trabajo.
Háblenos de sus seres queridos
Bueno, lo que te puedo decir es que mi núcleo familiar más íntimo, se constituye con mis dos hijos, un varón y una mujer; ésta última radicada aquí en Salto con mi yerno y mis dos nietas; mientras que el hijo vive en Montevideo. Lamentablemente hoy ya no cuento con la presencia de mis padres, pero tengo un hermano, sobrinos y sobrinos nietos con quienes mantengo muy buena relación.
En estos momentos tenemos entendido que su principal labor es la de ser abuela, y una muy dedicada por cierto, ¿es verdad?
Ser madre ha sido maravilloso; pero el ser abuela, es algo superlativo, difícil de explicar. Todo aquello que no pudimos brindarles en su momento a nuestros hijos, por diferentes circunstancias, lo hacemos con los nietos, lo que me ha llevado en alguna oportunidad a tener reproches por parte de los padres. Hoy ya son grandes, la mayor tiene 22 años y la chica 20.
Retrocediendo a lo que nos mencionaba y de acuerdo a su participación actual en Rotary, ¿podemos decir sin lugar a dudas, que una de sus pasiones ha sido la filantropía?
Creo que la labor social, el poder dar una mano a quien lo necesita, lo aprendí desde muy chica, en mi casa, y hoy lo continúo haciendo desde Rotary.
Verdaderamente me siento feliz de haber podido colaborar de alguna forma con los lugares en los que trabajé, llevando por ejemplo, cursos de carpintería; tejidos a telares, que todavía existen; huertas orgánicas a cargo de Ing. Baldasini; hilado de lana y tejido; computación, con las dos primeras computadoras en la zona; panadería; el haber concretado una biblioteca; la entrega de pintura y vidrios para las escuelas, y otras tantas cosas que se pudieron realizar gracias al apoyo de hacendados de la zona, que entendieron lo importante de brindar ayuda a su propia gente. Pero dos hechos de los que me siento realmente orgullosa es el haber podido ser una de las impulsoras de las viviendas de MEVIR en la localidad de Pueblo Quintana; y de la obtención de un generador para Paso Cementerio, el que quedaba frecuentemente a oscuras, sin teléfono e incomunicado.
¿Se siente satisfecha por el camino recorrido, o guarda alguna pequeña deuda que desearía saldar?
La verdad, es que me siento satisfecha; y la única “deuda pendiente” que tendría, es el llegar a ver realizadas en la vida a mis nietas, las que actualmente se encuentran estudiando en la Universidad en Montevideo.

 

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Carlos A. “Moro” Vargas

“Vine a Salto “provisorio” por tres días y hace casi 50 años…”

Llegó a Salto donde le pidieron que se quedara por dos o tres días, hace de esto casi 50 años. Carlos Alberto Vargas Introini, más conocido como “Moro” Vargas ha sido pieza fundamental en la industria frigorífica local, desde que en 1963 la firma Dutra, ampliamente conocida en el ámbito agropecuario nacional, adquirió lo que había sido hasta entonces el “Saladero La Caballada” y en esos momentos llevaba algunos años de inactividad. Pero el aporte de “Moro” Vargas no se limitó a estar al frente del frigorífico por muchos años, sino que además fue suplente de diputado (de Omar Castro), integró durante nueve años la comisión pro ayuda del Hospital y la comisión fomento de la seccional tercera de Policía. Posee todo un record de aportes al Banco de Previsión, dado que desde que comenzó a trabajar en el ámbito rural, su padre lo afilió a la Caja Rural, tenía por entonces 14 años. Posteriormente pasó a Industria y Comercio, pero se mantuvo aportando en ambas cajas,motivo por el cual logró reunir más de 90 años de aportes, dice sonriendo.

¿Es oriundo de Salto?
No soy nacido en Montevideo, siempre tuve afición por los trabajos de campo. Hice un curso de técnico agropecuario, empecé mis actividades en el ámbito agropecuario en una chacra de Montevideo, en Melilla. Era una chacra de mi padre de seis has. En la que comencé a trabajar a los 14 años, arando con un buey. En el año 1959, con las inundaciones los frutales que ya estaban comenzando a dar fruta, se me secaron todos. Fue cuando don Pico Dutra, del escritorio Ponce de León y Dutra, que era mi padrino, muy amigo de mi padre, quería poner gente joven en el escritorio y quería que yo me integrara, a lo que yo me negaba porque en la chacra me había ido bien. Había comenzado a los 14 años, arando con un buey y a esa altura ya tenía dos tractores y una camioneta y ya me movilizaba diferente, pero después de la inundación de 1959 tenía que empezar de cero de nuevo. No tenía problemas, lo iba a hacer, pero la presión de Dutra y la posibilidad me llevó a pensar en lo otro.

¿Así surge su vinculación a la firma Dutra?
Fue así que me vinculé a Ponce de León y Dutra para probar, porque según don Pico Dutra quería que probara a ver si me gustaba. La verdad que es un trabajo muy lindo y muy absorbente que pronto me fue atrapando, porque armonizaba con mis gustos por los negocios rurales, el manejo de ganado. Esto era lo que a mi me gustaba. Justo en el escritorio no había aviador y yo tenía el brevet de piloto y en ocasiones se alquilaban avionetas para hacer el recorrido en campos ubicados en diferentes zonas del país. Un día Pico Dutra y José Luis Dutra me encargaron que comprara un avión para tener el avión propio de la firma. Fue así que conseguimos la primera avioneta Cessna, una cuadriplaza que estaba muy bien.

¿Fue importante tener un avión para desplazarse?
Sí, sin dudas que lo fue . Era raro el día en que no volábamos con José Luis Dutra, porque nos movilizábamos en todo el país. Esto permitió vigorizar los negocios y ampliar los desplazamientos, facilitando muchísimo las actividades. Vale decir que el avión fue un cambio importante. Además tanto pico como José Luis Dutra eran muy inquietos y siempre aspiraron a tener otra canasta vale decir a no poner todos los huevos en la misma canasta. Era lo que siempre repetían.

Esto los llevó a la industria frigorífica
Efectivamente, un día estábamos José Luis Dutra y yo en una exposición en Melo y nos llamó el pato Lima de Salto, diciéndonos que había posibilidad de que se vendiera el Saladero La Caballada que estaba parado hacía diez o quince años.
José Luis se entusiasmó y al otro día de mañana nos vinimos. Llegamos a Salto, recorrimos el Saladero que estaba abandonado con don Pedro Solari, un caballero, o sea José Luis Dutra, el pato Lima y yo, recorrimos el Saladero o sea de industria frigorífica no tenía nada.
Era una sociedad anónima, pero don Pedro era el principal de la firma. Era el año 1963.
Luego volvimos a Montevideo, habló con su hermano pico y se compró se comenzó con la industria frigorífica se puso en marcha con una faena de ovinos para exportación.
Se armó todo con un equipo de gente de barrio Artigas, recuerdo al turco Vital y al pichu Vargas, eran la base junto a otro Vargas cuyo nombre ahora no recuerdo, que tenía una cuadrilla de gente.

¿Que recuerda de aquella época?
Primero hubo que adecuarlo a las exigencias del Ministerio, que si bien no son las de ahora, porque se trabajaba descalzo,de short, de remera, había que adecuar la industria a esto. Recuerdo que se comenzó con la exportación de ovinos para Brasil y para Europa.
Tanto es así que a los ovinos los exportábamos desde Las Piedras. Era posible en aquella época, hoy sería impensable. Así se fue trabajando, se fue invirtiendo, no se retiraba un peso.
Fue todo trabajo de inversión hasta que vino don Alberto Hintermeister, en el año 1964, quien técnicamente fue la base, porque era un individuo muy visionario y con muchas condiciones técnicas, dominaba la parte eléctrica, la parte de frío, de infraestructura.

Habla de esa época con cariño
Si porque éramos un verdadero equipo, el personal desde el primero hasta el último éramos todos iguales. Todos empujábamos para adelante, trabajando, trabajando y todos nos rompíamos el lomo trabajando.
Yo en aquel momento seguía trabajando en la chacra y acá vino un señor Monge muy trabajador, luego vino un argentino y yo como andaba en la avioneta, cuando tenía que pasar la noche en algún lugar, pasaba acá.
Por lo tanto la vinculación era mucho más fuerte. En ese entonces el pico Dutra y José Luis Dutra querían que yo me viniera a Salto y yo la verdad que no quería, porque tenía todo armado allá. Mi casa,mi familia, la granja, que seguíamos trabajando.

¿Cuando se radica en Salto?
En 1972 tuve que venir con Pico Dutra por dos o tres días a Salto para hacer una revisión de cosas que había que hacer. Pico se volvió a Montevideo y me pidió que me quedara por dos o tres días provisorio para ponerme al frente de esta revisión. Fue pasando el tiempo, vinieron dos personas a hacerse cargo de la gerencia. Vinieron, pero no engancharon en la rutina de trabajo.
Lo que pasa que para hacerse cargo de una planta como esta hay que ensuciar los zapatos, la túnica la ropa de trabajo y demás porque no se puede pedirle a la gente que haga tal o cual cosa si uno no es capaz de hacerla. Tenga en cuenta que han llegado a trabajar hasta 700 personas en la planta industrial local.

¿Que capacidad tenía la planta por entonces?
Alrededor de 500 o 600 reses.. Lo que pasa que por entonces nosotros también teníamos la forestación e instalamos la primera caldera a leña con gasógeno. Habíamos hecho un plan que consistía en plantar 400 hás., de monte de eucalipto para que el frigorífico pudiera autoabastecerse. En ese momento teníamos alrededor de 650 personas trabajando y trabajamos con un ausentismo del 4 %. O sea que todo el mundo asistía al trabajo.

Recuerda alguna anécdota en particular…
Si dos. Una, cuando empezamos a trabajar teníamos varios empleados que firmaban con el dedo, porque no sabían leer ni escribir. Nosotros teníamos una maestra (de apellido Ulián) que trabajaba en desosado. Hablamos con ella para saber si estaba dispuesta a enseñarles, nos dijo que sí y un día vinieron a mi escritorio a leerme el diario. Era realmente para llorar otra experiencia linda fue la de llevar a varios gurises a trabajar en las vacaciones, hijos de funcionarios, que nos pedían para trabajar en vacaciones. Sacaban el permiso correspondiente y los poníamos a trabajar en lugares de menos riesgo. Había que ver el entusiasmo de esos chiquilines.

¿Como se integra hoy su grupo familiar?
Con mi esposa tenemos cuatro hijos y siete nietos. Fernando, Diego y Rosario vinieron chicos a Salto y Mercedes nacida en Salto. Las discusiones familiares se arman cuando esta al sacar pecho como la única auténticamente salteña.., aunque en realidad son todos salteños, porque los otros tres tampoco quieren saber nada con Montevideo.

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Con el legado de la innovación

Con Nicolás Sant’Anna, presidente del Centro Comercial e Industrial de Salto

El legado más claro que tiene de sus antepasados es el de emprender y tratar de hacer que todo funcione. Prolijo, meticuloso y ordenado, arriesga siempre con la convicción de que las cosas tienen que andar y ese impulso lo lleva a trazarse metas buscando cumplir con la mayor cantidad posible de ellas. Así es Nicolás Sant’Anna, un empresario de raíces salteñas que trilló por varios lados aprovechando siempre las oportunidades para encontrar un resultado nicolas sant'annaexitoso en cada cosa que hacía. Y si las cosas no venían del todo bien, el desafío constante que tiene como ley motive lo lleva a plantar bandera en otro lado, para nunca volver al puerto sin peces. Y que hoy preside el Centro Comercial e Industrial de Salto, buscando darle un perfil más dinámico pero con resultados visibles.
Es salteño, tiene 50 años de edad, está casado y tiene 4 hijos. Es hincha de Nacional de Montevideo y de Arsenal de Salto, empresario, Licenciado en Dirección de Empresas por la Universidad Católica y tiene un posgrado en la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo.
Es de familia católica, pero admite no ser asiduo practicante y en cuanto a la política, dice haber votado a todos, pensando en las mejores propuestas. “Como dicen los chinos, no importa de qué color es el gato sino que cace al ratón”, dijo sonriente. Con él nuestra sección semanal Las Diez Últimas de la Última.

¿Ya venía en la tradición de su familia el hecho de ser emprendedor y de abrirse caminos?
De las generaciones para atrás sí hay varios emprendedores. Como son familias de otra época la mayoría lo hacía en el rubro agropecuario, algo que siguen haciendo dos de mis hermanos porque tengo tres hermanos, de los cuales dos de ellos se dedican a la parte de campo y yo con otro agarramos para otro lado, porque bueno, el campo no da para todos. Lo que pasó fue que decidí dedicarme a otra cosa y listo, menos mayonesa, hice de todo.

Claro porque todo lo ha hecho en cierta medida ligado a su familia, ¿su infancia transcurrió acá?
Yo nací en Salto, mi infancia transcurrió en Salto, estudié acá, fui al Crandon e hice bachillerato en el Liceo Ipoll. Luego me fui a estudiar a Montevideo, hice Licenciatura en Dirección de Empresas en la Universidad Católica y después me puse a trabajar y ahí me casé seguí trabajando. Y bueno nacieron mis hijos y tuve una experiencia en la que emprendí que se hizo en Montevideo y que eran los 0900, que anduvo bárbaro y como fue exitosa la experiencia nos asociamos con un porteño y lo hicimos en Buenos Aires en lo que se llamaban audio textos, fue algo previo a Internet, allá eran los 0600 famosos. Incluso en aquel momento hicimos un acuerdo con Marcelo Tinelli, que estaba en sus inicios, no era el Tinelli que es ahora y nos sacaba el chivo en el programa. Después pasaron varias cosas y terminó, al poco tiempo salió Internet y eso lo podíamos haber aprovechado de otra forma, pero bueno, fue una muy buena experiencia. En aquel momento sacamos un empate en Buenos Aires, porque se invirtió bastante y cada uno para su casa.

¿Y después que hizo?
Me volví a Montevideo y ahí hice un posgrado en Empresas en la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo, y empezamos con una venta de productos dedicados al público femenino en el 95%, una suerte de bodyshop donde vendíamos cremas, perfumes y esas cosas, tuvimos siete locales en todo el país, llegamos a tener una isla en el Shopping de Salto. Después nos agarró el 2002 y bueno, de siete locales pasamos a tener uno, como a mucha gente, nos comprometió la situación económica y bueno, hubo que cambiar de rubro.

¿Ahí empezó a ver otros horizontes y apareció Salto como opción?
Sí, empezaron a darse otras cosas y ahí terminé comprando la parte de la distribuidora El Tropero. En las crisis surgen oportunidades y me vine para acá. Mis amigos me preguntaban si me había golpeado fuerte en la cabeza, porque me vine para acá y porque encaré un negocio en esa época. Y mi señora en Montevideo con su trabajo y los niños. Y ahí pesó también el hecho de que yo quería criar a mis hijos como lo hice yo acá, con otra calidad de vida y bueno pusimos muchas cosas en la balanza. Pero mi señora está en (el diario) El Observador, entonces eso hace que el desarraigo no sea tanto, porque ella viaja y bueno, pero en Salto ganamos en otras cosas como en calidad de vida por ejemplo. Acá están mis hermanos y tengo cierta contención en esa medida.

Se está viendo una situación de una sociedad más fragmentada, donde hay gente que accede cada vez menos a los bienes y servicios y otros que llegan a tener acceso a determinadas cosas ¿le preocupa esa situación?
Sí, es algo que se está dando, que lamentablemente está pasando, pero esto pasa sobre todas las cosas por la educación que reciben las personas. Esa es la diferenciación del concepto de clases medias poderosas, algo que en Uruguay se ha ido perdiendo mucho, por ejemplo en países avanzados la clase media es poderosa. Entonces cuando vemos bolsones de población que no acceden a determinadas cosas ese tren se pierde y la sociedad se quiebra, y eso no es bueno hace que las cosas retrocedan. La educación de calidad es la clave y se necesita gente que esté preparada, Ernesto Talvi (economista, director de Ceres) dice que en 25 años no va a existir el 50 por ciento de los empleos que hay ahora y hay que estar preparado para eso.

¿Piensa que era una deuda pendiente haber hecho tanta cosa y no haberse metido de lleno en el gremio de su sector, el empresarial, para aportar ideas?
Sí, pero al tiempo que estás en tu actividad, estar en un lugar de esto te permite ver otras cosas, otras perspectivas, entonces estar acá te permite aportar lo que se pudiera y estar enterado de lo que estaban pasando y esa fueron las premisas por las que estoy acá. En principio era algo que pensé que no lo podía hacer por falta de tiempo. Pero tampoco estaba proyectado lo de la presidencia. Entonces en ese aspecto fue que fui armando equipos de trabajo, porque me parece que sumar de esa forma da mejores resultados. Por ahora vamos un trimestre, así que vamos a ver cómo termina.

¿La gente viene o hay crisis de participación?
Por ahora hay participación, es algo interesante, porque cuando pedís una mano la gente te da, te apoya, pero como todo, tenés que ver algún resultado, porque sino no tiene sentido. Hay gente treintañera, joven, que está y que tiene mucha polenta, pero que estoy convencido que necesita combinar la experiencia del que tiene 50, porque esa es una buena combinación para ver cosas desde otra óptica, lo digo para ambos casos.

¿El denominado bagashopping sigue siendo un problema para el Centro Comercial?
Ya no lo es tanto, cuando no hay un tipo de cambio favorable pero como esto es cíclico ahora no lo es tanto, pero lo que pasa que no hay un proceso de formalización de esos comercios y eso es con lo que en realidad no estamos de acuerdo. A mi no me interesa que lo cierren, pero sí que paguen impuestos como pagamos nosotros, no puede ser que la DGI inspeccione el comercio formal y que no vaya al bagashopping, porque dejarlos ser informales en un país donde los comercios pagamos mucho impuesto, es competencia desleal.

¿Cómo ve la economía en estos momentos y la situación de Salto?
Bueno, los economistas dicen que el país no va a crecer al ritmo al que lo venía haciendo hasta ahora. Al 3 o 4 % anual, con que mantengamos el ritmo actual del 1% es mejor que el hecho de no crecer. Pero este año todavía es de mesura, es como para ver qué es lo que va a pasar, tenemos que ver los indicadores que tenemos y bueno, la situación de Salto preocupa porque hay un desempleo alto pero es todo parte de lo mismo, tiene que haber estabilidad, para que después haya crecimiento y la carga tributaria es importante también y eso juega. Pero esperemos que se revierta en breve.

¿Espera poder lograr las metas que se trazó al inicio de la gestión?
Espero lograr al menos 2 de 5, es importante trabajar y hacer cosas pensando en lograr resultados. Uno cuando se mete en esto dona su tiempo, pero tiene que ver algo y aportar y recibir aportes. Creo que entre todos podemos lograr desarrollo para Salto y si eso se logra nos beneficiamos todos, por eso estamos trabajando y haciendo nuestro aporte para que eso suceda.

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Luis Benítez Da Rosa: “La política educativa debe estar dotada de mayores recursos”

Es doctor en Medicina y Tecnología Veterinaria, Técnico en Laboratorio Clínico, Profesor de Biología,  docente de Histología y Biología del Desarrollo, Profesor de Estructura y Funciones Normales de la Facultad de Enfermeria, músico y cantante. Y todas estas especialidades las ha logrado conjugar en su vida junto a su esposa Rosario – que también es artista y profesional, siendo conocidos en nuestro medio como el dúo Luis y Rosario. Luis Benítez Da Rosa comparte relatos de sus vivencias personales y cómo se fue amalgamando a su actividad docente y también de que forma fue canalizando su vocación musical.

¿Qué recuerdos tiene de su infancia y en cuál barrio creció?
Mi infancia transcurrió en una zona que yo no sé bien cómo catalogar: en la calle Andresito, una cortada entre el aldorso001comienzo de 8 de Octubre y Belén, muy cerca de la costa, del puerto y la costanera, vinculado más al Cerro o Baltasar Brum. Era un barrio muy tranquilo, con pocas personas, pero con mucho contacto con el río, y la naturaleza. Era de la época que se dormía con la puerta abierta… nos conocíamos todos… y cada sonido y cada ruido, era típico, con escaso ruido de tránsito… Desde la escalinata de 8 de octubre hay una vista maravillosa del río y del puerto”.
¿Cuando descubre su vocación por la música?
Desde pequeño, con mi padre, a él le gustaba cantar y tocar la guitarra, y tenía amigos que siempre se juntaban en casa; por ejemplo, recuerdo que uno de ellos era Roberto Castro, el compositor de la famosa Canción para el Uruguay Crecido, que anduvo un tiempo por Salto, como muchos otros artistas que solían pasar por la ciudad y varios se quedaban a probar fortuna, conseguían programas de radio en vivo- y en una de esas crecientes el agua lo había sacado de su casa y ahí surge ese tema. Eran épocas en que se hacían peñas folklóricas en distintos clubes, y yo siempre acompañaba a mi padre.
Y claro, obviamente que yo siempre tenía inclinación por la música, y uno se va juntando con amigos que también tienen esa vocación. Recuerdo haber empezado estudios en el conservatorio de música, pero duré poco… je je…como siempre fui muy activo y yo quería salir tocando, me aburría en las clases de solfeo… entonces iba aprendiendo con otros “guitarreros”, con amigos, etc. Pero siempre muy autodidacta y como una diversión más que una opción de vida.
¿Cómo inicia su carrera profesional?
-”Siempre atraído por las áreas biológicas, tenía intención de hacer la carrera de Medicina, y cuando termino 6º año de liceo, en mi querido Liceo Piloto (hoy Liceo 2), me quedaba una materia y me inscribí en Veterinaria; allí descubrí mi verdadera vocación y entonces continué hasta que llega el momento de tener que ir a Montevideo. No era fácil, en tiempos de dictadura las cosas no eran sencillas, trabajar y estudiar, luego conformar una familia…
Pero paso a paso, y con la invalorable ayuda de la familia y de mi compañera, gano mi primer concurso e ingreso a la Cátedra de Histología, donde continúo hasta hoy.
A la vez que estudiaba Veterinaria también cursaba estudios de Laboratorio Clínico, en Facultad de Medicina y terminé ambas carreras en el mismo año.
De inmediato comencé a trabajabar en el Laboratorio del Hospital de Clínicas, donde también ejercí la docencia algún tiempo en la propia carrera de laboratorista, además de las actividades propias de diagnóstico. También en esos casos ingresé por concurso.
En el año 1991 regresamos a Salto con mi esposa y mis dos hijos, y durante un tiempo ejercí la profesión de Médico Veterinario y también la docencia en la Regional Norte (hoy CENUR). En determinado momento se me propone presentarme en el Liceo Rural de Valentín que recién se había iniciado. Fue una época muy linda, donde aprendí muchísimo, sobre todo de un entorno diferente para mi hasta ese momento, de un contexto educativo distinto.
Al seguir profundizando en el ámbito de la enseñanza secundaria decido cursar profesorado de Biología, pues consideré que sólo con contar con conocimientos académicos de una materia no bastaba. Si bien no culminé la carrera al tener pendientes tres asignaturas, accedí a la efectividad por concurso de oposición”.
¿Qué experiencias podría compartir desde su ejercicio docente?*
-”Muchas. El haber trabajado en la Universidad, y en Enseñanza Secundaria, me ha dado una visión más completa de ambos sistemas y también entender algunos de sus inconvenientes de integración”.
¿En qué momento de su vida conoce a su compañera de vida y del arte y conforman el dúo?
-”Hace tiempo, desde el principio, nos conocimos cantando en grupo entre amigos y eso fue un elemento clave en nuestro acercamiento a través de la música coincidiendo en la misma sensibilidad por el arte; creo que es un gran ingrediente para compartir cosas y maneras de ver y entender la vida.
En cuanto al dúo Luis y Rosario al principio como siempre se dice, cantando ente amigos, en reuniones; después nos empiezan a invitar, y empezamos a tomar más en serio las cosas, a ensayar con más estudio y dedicación; y poco a poco cuando quisimos darnos cuenta el dúo fue tomando forma definitiva, aunque creo que siempre, desde un principio ya estaba conformado, aun sin darnos cuenta nosotros mismos”…
¿Qué lectura hace del sistema educativo actual desde su lugar de docente?
– Existen problemas, como todo en las vida -bueno sería que no los hubiera- pero creo que en el mundo actual tan complejo y diverso, el sistema educativo debe dar ciertos pasos más adelante.
Reivindico el rol de los docentes que cotidianamente y a pesar de todo, seguimos sosteniendo la educación del país, luchando y haciendo frente a muchas situaciones, que muchas veces no son valoradas en su totalidad. En estos días, que tanto se ha hablado y escrito sobre los resultados de la pruebas PISA, poco se tiene en cuenta el contexto en que se enmarcan dichas pruebas, y sin embargo por otro lado poco se ha difundido que hay un grupo muy importante de alumnos de todo el país que han obtenido importantes logros en diferentes concursos y proyectos, entre otras cosas vinculados a las ciencias (Informática, Robótica, aplicables a la salud, etc.), incluso a nivel internacional, y parece que esos trabajos no importan, sólo se trata de fomentar lo negativo en muchos ámbitos.
El tema de “los recursos” parece una “mala palabra” para muchos, pero una política de estado en materia educativa debe también estar dotada de más recursos, de más inversión. En algo tan real, como por ejemplo, contar con más docentes, construir más centros educativos, mejorar los actuales, contar con más equipamiento. Podremos discutir la implementación de determinados planes dentro de una concepción de proyecto de sociedad y país, pero primero hay que dotar de los recursos necesarios, hasta para poder evaluar resultados. Más allá de los planes y proyectos en materia de desarrollo educativo”.
Compártanos algunos de sus proyectos musicales y un suceso memorable que recuerde…
-”Podría mencionar muchos, por ejemplo cuando tuvimos el gusto de participar en murgas y ganar algunos concursos.
También fue un hito importante en nuestra vida haber integrado el coro Cantares con una importante trayectoria local e internacional y la gran experiencia haber participado en varios viajes por Europa”.
Y con el dúo junto a Rosario, ni que hablar: la producción del disco Para Cantar Juntos, dedicado a jóvenes y niños, pero con una temática muy seria, en cuanto a la lucha por la paz, por la ecología y por los valores humanos”.
Como integrante de la cooperativa «Víctor Lima.-”»¿Qué opinión le merece la labor cooperativa?
-”Estoy realmente convencido que es una gran herramienta, que debe ser aprovechada mucho más. Los artistas pueden tener un espacio de desarrollo y de crecimiento muy importante en una actividad de este tipo. En las actividades con la Cooperativa Artística “Víctor Lima”, más allá de que actualmente nos toca la presidencia, nuestra experiencia nos ha demostrado que se pueden construir mucho y de mejor manera en forma cooperativa, mucho más que individualmente…eso está claro; se aprende a crear y construir entre varios, a superar problemas, a obtener logros importantes. Reitero, individualmente se puede, pero siempre es más más difícil…”
¿Proyectos por cumplir que aún queden en el tintero?
-”Muchos… siempre hay muchos, por suerte; hay algunos proyectos como poder grabar un nuevo disco. Tenemos también un proyecto de participar en teatro en una obra con música”.
Un balance del año 2016…
-”Siempre tiene que ser positivo, más allá de los avatares que nos da la vida… vivir es de por sí positivo; siempre hay de todo, en lo personal, familiar,laboral, artístico y ello es lo que le da sentido a las cosas. Y al final, creo que la balanza se inclina para el lado bueno, aunque sea un poco y el hecho de tener proyectos de futuro a desarrollar es un plus”.

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Martha Cámpora “Pedirle más a la vida sería demasiado”

Martha Cámpora ha ejercido por 40 años, una vasta profesión de Fonoaudióloga,  la que ha sido y es la vocación de su vida, y que le permitió cumplir su sueño de adolescente de enseñar a hablar, como ella misma nos lo cuenta. Hoy, ya abuela y a punto de jubilarse, considera que no le quedaron asignaturas pendientes en la vida, y es una agradecida a la misma por la familia, la profesión y el grupo de amigos que le tocó en suerte.

Comencemos hablando de su padre Roberto y de su pasión por la arqueología
Esa vocación de arqueología, surgió por amor a la naturaleza, a raíz de su pasión por pescar; cada vez que volvía de pescar, cosa que encontraba y que le gustaba, fuera una piedra, una raíz con forma a algo o cualquier cosa que le interesara, la traía a casa; también toda antigüedad que pudiese encontrar en cualquier lugar, también era conservado y cuidado, como las cosas que descubría en el aserradero y la fábrica de carruajes ubicados en la esquina de Errándonea y Brasil que perteneció a mi bisabuelo y a mi abuelo Aurelio, principalmente fierros, o lo que nosotros llamábamos porquerías, para él eran tesoros, como dos faroles de carruajes de bronce trabajado, que aún los conservo en el living de casa; así empezó a enamorarse de esa búsqueda incansable, yendo a Salto Grande cada fin de semana a recorrer las islas que antes había en la zona de las cascadas, obviamente antes de la construcción de la represa, y piedra que veía, piedra que analizaba, entrando cada vez más al mundo arqueológico, donde había y encontró bastante material, leyendo, consultando, concurriendo a congresos sobre el tema, hasta que se unió a la gente del Museo, o sea, un autodidacta en la materia.

Existe una colección en el Museo del Hombre y la Tecnología que fue donada por su familia, y que él reunió, ¿es así?
Si exactamente, la colección de papá la donamos en el período anterior, para el Departamento; no sé si él estaría de acuerdo o no con la donación, porque en determinado momento retiró las piedras del Museo, por determinadas asperezas que mantuvo, aunque luego las subsanó y las volvió a llevar; entonces, Mario Trindade, las inventarió y las documentó, transformándose en la única colección arqueológica que está documentada, con fechas y lugares de procedencia aproximadamente, trabajo que no fue hecho por otros coleccionistas. Nuestro criterio siempre fue que lo que es de Salto, lo que es de la tierra, debe de volver al Departamento y a su gente.

¿Alguno de sus familiares quiso seguir sus pasos?
Yo en algún momento quise unirme a él, pero según su visión no era cosa de mujeres, con un machismo muy típico de su tiempo.

¿Entonces a raíz de esa negativa, le surgió a usted su vocación por la fonoaudiología?
No. Mi vocación empieza a los 12 años, edad en la que ya sabía que quería enseñar a hablar. Pienso que fue a causa de tener una prima de mi edad quien precisó de un tratamiento fonoaudiológico, lo cual me marcó, entonces, cuando tuve la edad para irme proyectado un futuro, decidí hacerlo, lo que era raro en su momento, pero me dejaron ir a Montevideo y estudiar eso que quería desde muy joven.

¿Cuántos años de ejercicio?
Me recibí en 1974, así que 42 años de profesión, algunos añitos, en los cuales en un principio me dediqué al trabajo que había y que me dieron, pero mi idea siempre fue la atención a niños. Estuve 10 años en Montevideo, y gracias a que tuve muy buenos compañeros de trabajo, estando allí me propusieron para el cargo de Fonoaudióloga en el Hospital Pereira Rossell, el que ejercí hasta 1980, atendiendo específicamente a niños, que era lo que a mí me fascinaba.

¿Cuándo volvió a Salto?
En ese entonces ya tenía a mi hija mayor, y por razones un poco complicadas, estábamos saliendo del Proceso, yo tenía dos opciones, o pedía mi traslado para Salto y dejaba al Pereira Rossell sin el cargo, o apostaba a conseguir nuevamente el cargo aquí en Salto una vez que renunciara, lo cual no conseguí, pero la vida me dio otras posibilidades, al tener en la esfera de la otorrinolaringología, a dos muy buenos amigos, el Dr. Bonilla y el Dr. Silveira, que me propusieron una sociedad, donde compramos los aparatos para hacer los estudios auditivos, que en aquél momento los tenía solamente el Dr. Abadie, arrancando por otro camino de mi carrera, trabajando en el Centro Médico y en la parte de foniatría, y también audiometría. Obviamente, pude hacerlo al recibir una gran ayuda, de lo contrario no lo hubiese podido hacer.

¿Es especial trabajar con niños desde su experiencia?
No, porque uno da todo lo que puede dar, y sabés que no es solamente lo que puedas dar, sino que también atrás de ese niño hay una familia, aparte de la patología que padezca, y uno tiene que ser consciente de que no puede hacer milagros, porque, si la familia no te apoya y el niño tiene una patología muy severa, no podés comprometerte; siempre hay que separar, así como separamos la casa de la profesión, también hay que hacerlo a la inversa. Pero me ha tocado sí, momentos tristes, como por ejemplo hace poco tiempo un niño al que ayudé toda su vida a hablar, falleció, y eso duele; al mismo tiempo, están los que me saludan en la calle porque su madre le dice, mirá, esa señora te enseñó a hablar, y eso es invalorable.
En cuanto a su labor en Primaria, ¿qué nos puede contar?
Es otra de las suertes que tuve en mi vida. Trabajé en el Centro Médico, en el BPS, en el Instituto Evolución, entrando a trabajar en Primaria hace unos 12 años, más o menos, donde he tenido y tengo excelentes compañeros, lo cual no es poca cosa. Ahora, me encuentro formando parte de los Equipos de Escuelas Disfrutables, dentro de los que hay dos grupos: el Psicosocial, que va a las escuelas, y el Técnico, que está dentro de lo que a mí me gusta llamar la Casita de Primaria, que queda en República Argentina 24, a la vuelta de la Inspección. Ahí concurren a atenderse los niños de las escuelas que no tienen recursos, ni beneficios del BPS, ni el Centro Médico; actualmente trabajamos una Maestra, una Psicóloga y yo, en lo que creo que es una obra social importante, en la que lamentablemente perdimos a la Psicomotricista y a la Psiquiatra.
El niño problemático al principio era detectado por el docente, ahora, por los equipos psicosociales que van a los centros educativos y los derivan a nosotros; también concurrimos, no siempre, a escuelas rurales, muy alejadas, pero lo que sucede es que un tratamiento establecido, es muy difícil que esos niños lo puedan hacer, por lo complicado del traslado, lo único que podemos hacer es darles pautas e indicaciones a sus padres, lo cual es una pena, ya que somos solamente un equipo para todo el Departamento.

Háblenos de su familia
Mirá, tuve padres ejemplares, con una madre sumamente luchadora a quien le debo todo lo que soy, y un padre, que si bien tenía un perfil más bajo que el de mi madre, era un hombre muy sano y muy de la familia; una buena hermana; dos hijas divinas y cuatro nietas hermosas, qué más puedo pedirle a la vida.

¿Le queda alguna asignatura pendiente en su vida?
Creo que no; es decir, en lo profesional, para nada, fue una vasta profesión, en la que logré cosas que ni yo misma creí que podía lograrlas; y en lo familiar, ya lo mencioné.
Para mí la vida no fue nada fácil, y menos al ser disléxica, y el haber ido a la escuela en la década del 50 donde nadie sabía cuál era mi enfermedad, era complicado; si no fuera por mi madre que todos los días pacientemente me hacía hacer dictados y copias, hubiese sido peor. Entonces, creo que pedirle más a la vida sería demasiado, sumado al maravilloso grupo de amigos que tengo, por lo que estoy sumamente satisfecha por todo, más sería un abuso.

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Nelson Meirelles a sus 70 años sigue estudiando para terminar su ciclo básico

A sus 70 años, Nelson Meirelles está terminando el ciclo básico en la UTU con muy buenas notas, pero sus anhelos no culminan ahí, aspirando a continuar estudiando electrotecnia.
Tras una historia de vida de trabajo en la construcción, con un accidente en la Represa de Palmar al caer de una altura de 30 metros que lo mantuvo un año y seis meses internado en Montevideo, este trabajador se siente con las ganas y la capacidad de continuar progresando.IMG_3154
Más allá de las dificultades propias de sumarse a una institución educativa luego de casi sesenta años de estar alejado de las aulas, Meirelles se siente orgulloso de hasta donde llegó en la vida y agradecido del apoyo de sus compañeros y profesores.
Una historia que invita a quienes se sienten con el ánimo de continuar creciendo a no bajar los brazos, porque se puede.

¿Usted está terminando el liceo en la UTU?
“Sí, estoy haciendo tercer año, completando el ciclo básico. Yo había hecho hasta la escuela nomás, tenía el pase de sexto año para el liceo, pero nunca fui”.
¿Por qué no terminó el liceo?
“Lo que pasa que arranqué a trabajar porque en aquel tiempo se necesitaba trabajar, y bueno, no pude seguir estudiando. Nosotros nacimos en la zona del Ombú, cerca de la cancha de Chaná, ahí nacimos y nos criamos. Eramos ocho hermanos. Yo soy el mayor, pero ninguno terminó el liceo ni la (escuela) industrial ni nada. Mi padre era empleado del Hotel Salto de aquel tiempo y mi primer trabajo fue ahí. Primero fui ascensorista, tendría 14 años más o menos, después pasé al bar como mozo y trabajé ahí como 14 o 15 años. Después me tiré a otros lados donde se ganaba mejor, como Salto Grande, en la época en que empezó a hacerse la represa, ahí se ganaba bien. Estuve en la parte de las tomas y conocí a mucha gente trabajando ahí. Después me fui para Palmar, a trabajar en la construcción de la represa. Ahí tuve un accidente muy grave, me caí de como treinta metros de alto. Pero acá me ves (risas). Me quebré todo, piernas, brazos (hace una pausa recordando el trágico momento). Estuve como un año y seis meses internado en Montevideo. No llegué a caer al suelo, quedé enganchado en unos chapones que había en las guías de las compuertas. En Palmar hubo muchos accidentes, porque era una empresa brasilera. Después que empezaron los accidentes empezaron los paros y empezaron a poner redes abajo. Yo estuve hasta el final ahí, porque después que me recuperé, volví a trabajar a la represa. No quedaba otra”.
¿Se acuerda de ese momento?
“No me voy a acordar. Para mi que cuando iba cayendo inventé un salto, que se yo, sino no lo cuento. Yo lo único que pensé es que no me salvaba nadie de esa. Imagínese que hay treinta metros de allá arriba y abajo hay todo barras de puntas, si llegaba al suelo quedaba un colador. Yo en esa época ya tenía a mi señora y mi hijo de dos años. Ellos vivían acá (en Salto), yo me iba a trabajar a Palmar y venía cada quince días. Cuando pasó lo del accidente mi señora se fue con mi hijo hasta Montevideo y se quedó conmigo hasta que me volví. Ella empezó a trabajar allá y puso al hijo en un jardín, yo tenía familiares allá, pero no fue fácil para nadie”.
¿Después que terminó en Palmar, que hizo?
“Cuando terminó la represa me dediqué a trabajar de particular, en la construcción”.

¿Y cuándo vuelve a las instituciones educativas?
“Primero hice una capacitación de herrería y soldadura en la UTU, porque era algo que me gustaba y quería hacer, y que te sirve, porque si no tenés un trabajo tenés otro. Entonces hacía algo de construcción, a veces hacía algo de herrería, lo que saliera, todo. Aprendí acá, en la UTU, creo que fueron seis meses del taller. Después me dieron el diploma”.
¿Pero cuándo decidió continuar estudiando para terminar el liceo?
“Después que hice herrería yo pensé esto, si me quedo en mi casa ¿que voy a hacer?, me quedo a mirar televisión, a discutir con mi señora por cualquier cosa. Entonces, ¡mejor hago algo! Y decidí empezar a estudiar de noche. Yo fui, averigüé y me inscribí. El programa al que voy se llama Rumbos. Hay que ir de noche, no es tan pesado. Llego a las cinco más o menos de trabajar de mis changas en la construcción, me baño, como algo y después salgo de nuevo para la UTU. Ahí, me quedo desde las 7 de la tarde hasta como las 9:30 o 10 de la noche, según las clases que haya. Tengo todas las materias del liceo, inglés, ¡en inglés soy malísimo! (risas). Nunca en mi vida había hablado inglés, imaginate que escribo el español con faltas, el inglés mucho más, porque es bravísimo. Después tengo español, física, matemática, y todas las materias. El módulo dos lo salvé con 8 en física y matemática. Pero no me gusta mucho matemática, lo hice porque tenía que hacerlo. Y no me quedé con ninguna, gracias a Dios”.
¿Este año termina el ciclo básico?
“Estoy haciendo tercer año, completando el ciclo básico. Ahora a fin de año me dijo la adscripta que tenía que inscribirme para ver que iba a hacer y lo que a mi me gustaría es electrotecnia. El otro día, el profesor también me preguntó que iba a seguir y yo le dije que quería hacer construcción porque es un poco lo que yo sé, o electrotecnia. Son dos años más y después el tercer año. Ellos (los profesores) me aconsejaron que hiciera algo de lo que ya se hacer, porque yo trabajé toda la vida en la construcción y a mi lo que me falta es lo teórico. Pero yo quiero aprender algo nuevo, así que capaz me tire por electrotecnia”.
¿Cómo es su grupo de estudio en la UTU?
“Mi grupo es bueno, somos todos compañeros. Uno ayuda a un compañero y de repente otro te ayuda a vos y así. De los profesores, ni te digo, buenísimos todos. El grupo esta formado más que nada por gente grande, que trabaja, uno de los más grandes soy yo. Yo cumplí 70 años el 19 de setiembre. Después hay muchachas jóvenes que trabajan y quieren terminar el liceo, de 27 o 28 años y entonces van de noche. No es tan difícil, pero tenés que estudiar un poco”.
¿Qué materias le resultaron más fáciles o más difíciles?
“Informática, fue algo totalmente nuevo para mi, porque yo no sabía ni prender una computadora, pero de a poco le fui agarrando la mano. Los profesores te mandan el trabajo por Internet y uno tiene que hacerlo en una plataforma y mandarlo. Una de las cosas que más me costó fue hacer las ecuaciones en matemática. Pero si yo no sabía algo, preguntaba a uno, preguntaba a otro, buscaba información, entraba a Internet, y ahí esta todo. Por ejemplo, yo a veces me mareaba un poco con inglés, pero no es tan difícil, porque esta todo en Internet, hay que tener un poquito de inteligencia y darse maña”.
¿Se imaginó alguna vez qué iba a poder terminar de estudiar?
“Yo dije, voy a probar. Si no me da la cabeza voy a dejar, o repito, porque si me quedo con inglés al año siguiente puedo repetir solo inglés, o inglés y química. Cuando me dijeron para hacer la nota, yo me sorprendí, por eso dije enseguida que en la clase hay muchos que saben mucho más que yo. Pero entonces entendí, que no era tanto por eso, sino por mi historia y por lo que significa que a mi edad continúe estudiando. Los profesores incluso, se asombraron de las notas que tenía y mi familia también está contenta”.

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Un apasionado de las cosas que hace

Con el Dr. Ivo Araújo, abogado y docente universitario

Salto es un gran productor de abogados a nivel país. No en vano, es el segundo lugar del Uruguay después de Montevideo donde la carrera está completa a la cursan cientos de personas cada año. Una de las particularidades que eso presenta, es que muchos jóvenes llegan a estudiar a Salto desde otros departamentos y luego que egresan como Abogados o Escribanos eligen quedarse en nuestro medio.
Sin embargo, también hay jóvenes salteños que eligen a Salto como una gran opción para sus vidas y que sin moverse del barrio pudieron tener éxito en sus estudios y desarrollar carreras exitosas. Pero también promoviendo derechos e igualdad de oportunidades, con profesionales jóvenes que se dediquen a formarse como docentes y a quedarse en Salto para que los jóvenes siempre tengan material de consulta. Uno de ellos es el Dr. Ivo Araújo Márquez, a quien EL PUEBLO consultó para su sección semanal.

¿Dónde nació y estudió?

Nací en Salto en 1979 y fui a la Escuela Nº3, que primero estaba en el local actual de la Escuela Nº1 en Artigas y Larrañaga. Siempre fui una persona de barrio y en eso puedo decir que el Liceo me quedaba cerca porque fui al Nº1 Ipoll y la Universidad también donde tuve la suerte que la carrera que elegí la pude hacer en Salto completa y tenía la Facultad en el barrio.

¿Cómo se compone su familia y a qué se dedica actualmente?
Hoy estoy casado y tengo dos hijos, Valentina e Ivo. Me pude recibir de abogado, tengo una Especialidad en Derecho Procesal y cursé la Maestría y el Doctorado en Derecho Procesal en la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) donde soy aspirante al título de Magíster porque aún no presenté la tesis, pero estoy en eso. También soy Docente de Derecho Procesal en la Regional Norte.

¿Por qué optaste por la abogacía?
Tuve un docente de Historia, Llovet de apellido, que era un gran motivador. Ahora, haciendo un curso sobre neurociencia y neuropsicoeducación me cierran algunas cosas que me han sucedido en la vida, pero en cuanto a ese docente él me decía que tenía cierto talento para argumentar y me preguntó si me gustaba el Derecho y eso me llevó un poco a hacer la carrera. Además hasta por una cuestión económica porque no habría podido ir a estudiar a Montevideo.

¿Te recibiste y cómo fue el salto al vacío?
Era complicado, fundamentalmente una de las cosas que siempre comento es que empecé a trabajar de cero. Porque no conocía a un abogado, no tenía experiencia en ningún estudio y por lo tanto no tenía a quién preguntarle las cosas, era totalmente virgen en eso porque en la primera audiencia no sabía ni siquiera cómo pegar el timbre y fui aprendiendo.

Fuiste, como muchos otros pero especialmente en tu caso, un estudiante que trabajabas para solventar tus gastos
Sí, y una de las cosas que siempre le digo a mis alumnos en la Facultad, porque a veces ellos me dicen que no les fue bien en un examen porque no pudieron estudiar porque trabajan y les comento que durante toda mi carrera también trabajé, porque desde que estaba en el Liceo lo hacía y siempre estudié. Me quedaban solamente cuatro o cinco horas libres por día después del trabajo para poder estudiar y siempre las aprovechaba porque sino, no me habría recibido.

Sos de la camada que tomó el toro por las astas y se preparó para la docencia universitaria generando cuadros de profesores locales, algo que no existía antes y que actualmente refuerza la calidad de enseñanza en Derecho en Salto, ¿lo sentis como un desafío?
Sí claro, particularmente me parece que es muy bueno que en Salto se generen docentes locales, aunque en mi caso notamos diferencias con los docentes de Montevideo, por el trabajo que hacen, el tipo de tarea que desarrollan en la profesión y en la docencia, y eso es un diferencial en la formación. Me parece muy bueno que se generen docentes locales pero que lo hagan con una visión crítica, y no que por el hecho de se locales es que tiene que ser docentes, porque eso no es positivo. No soy muy camisetero ni siquiera de Salto en ese sentido.

¿Ejercer la profesión es más difícil de como te la esperabas?
Soy un apasionado de las cosas que hago, entonces eso es como un motor que te hace que vayas para adelante y veas las cosas un poco más sencillas. Como decía un profesor que tuve en la Maestría en Rosario, Adolfo Alvarado Velloso, el ejercicio de la abogacía no es difícil, es dificilísimo y el que considere lo contrario es porque no tiene mucha idea de cómo funciona la profesión.
Y yo comparto eso porque alguien puede ejercer sin haber estudiado mucho, pero lo hará desde un plano práctico, pero el trabajo de abogado no tiene día ni horario, no en vano es una de las profesiones que causan más stress.
Hay que priorizar los problemas de la gente, saber atender varios casos a la vez y tratar de resolverlos a todos, hay que empatizar con la gente y ser claros y comunicativos, no técnicos porque ellos no entienden. Encima muchas veces te chocas contra el sistema y generas complicaciones para tu cliente estando vos en el medio, es complicado.

Últimamente se habla de un nuevo proceso penal que entrará en vigencia en unas semanas, ¿a qué se refieren con esto?, ¿usted lo ve necesario?
Sí, yo lo veo como algo absolutamente necesario. Tuve la oportunidad de estar en Chile, en Brasil y en Perú, y cuando hablaba del proceso civil no había problemas, pero cuando me tocaba hablar del proceso penal uruguayo me avergonzaba, porque además nosotros resolvemos el problema en 24 horas, metiendo presa a un persona y nos vamos todos para casa. Pero ahora las cosas serán muy distintas con estructuras diferentes y roles bien definidos en cada caso.

Una vez que se recibe, el abogado ¿debe seguir estudiando?
Sí claro, hay que seguir, porque hoy incluso hay un quiebre de paradigmas muy importante en el ejercicio de la abogacía.
Un quiebre de paradigmas como en el caso del abogado litigante, el que lleva todo a juicio, porque en este caso hoy existe un gran desarrollo en lo relativo a lo que se denomina la abogacía preventiva, cuya idea es la de tratar de solucionar y encauzar un conflicto y así evitar un litigio ya generado. Otro de los cambios de paradigmas es la de aquel abogado que trabajaba en forma solitaria, con un escritorio y su secretaria, ahora hay una tendencia importante de una abogacía colectiva, donde está probado las sinergias que se generan y la abogacía tiende a eso a trabajar de forma colectiva.

¿Si tuvieras que volver a empezar serías nuevamente abogado?
Sí, claro, sin dudas. Insisto, yo soy un apasionado de las cosas que hago y tanto la docencia en la Facultad de Derecho como el ejercicio de la profesión, me han dado grandes satisfacciones y uno se pone muy contento cuando la gente queda satisfecha.

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“Hay que superarse permanentemente”

Con la dramaturga Escribana Beatriz Corbella

“Dirigido a los que escriben: No hay un solo punto de vista, ni una perspectiva única. Para lograr escribir un libro, una obra cualquiera sea,  no solamente se necesita  inspiración, hay que esforzarse, tratar de superarse, trabajar y no desanimarse. Seguir” – nos expresa convencida esta señora de exquisita estampa y de expresiones Beatriz Corbella yBeatriz Corbella junto a sus alumnos de taller accede a compartir con “Al Dorso” sus más ricas vivencias en sus creaciones literarias, talleres y experiencias de sus viajes.

¿En que momento de su vida descubre firmemente su vocación por las letras?
No hay un momento fijo, ya venía desde niña con mucho interés en la lectura en español e inglés y recitando, me encantaban los poemas pero puede decirse que fue cuando hice un curso de capacitación en el MEC en el año 2001 cuando decidí dedicarme al mundo de las letras.
¿Cómo describe usted al gran universo de la dramaturgia?
-”Es enorme, inconmensurable. Con las nuevas tecnologías, los estudios en todas las disciplinas, es un universo que crece, se perfecciona se difunde, se metamorfosea, se complementa con lo nuevo, pero siempre mantendrá su perfil, un mundo que se volvió Universo”.
¿Cómo fue su experiencia y pasaje por el Instituto de Cultura Hispánica en Europa?
-”Fue hermoso haber podido pasar por allí… conocí mucha gente de otros países que se interesaron por la literatura para niños, también hubo clases de teatro para niños, seminarios, psicología aplicada al cuento infantil. Los docentes excelentes, tales como la titular del curso, Prof. Carmen Bravo Villasante, el cubano Suárez Radillo, que también ha escrito para niños”.
¿Cuando llega su primera creación literaria y por qué?
-”Mi primera creación habrá sido un poema. También recitaba desde niña, tan es así que la Prof. Ofelia Piegas que me conoce desde muy pequeña me llevó a hablar con Fonseca, el recitador una vez que vino al Ateneo, mis maestros querían que yo siguiera el camino de las tablas, pero no se dio, yo tenía entonces unos 9 o 10 años, también recité en la Escuela y en el Liceo en actos patrios”.
¿Cuál es el espíritu de <Las voces de extramuros>?
-”Las voces de extramuros – título de una de mis obras – son las voces de esos seres anónimos que estaban fuera de la muralla de Montevideo hacia 1811, que se sumaron a La Redota, por ansias de libertad sin importarles lo que perdían, eso lo fuimos viendo desde la escuela y se resume en el himno a Salto. “Reunidos al Salto volad, libertad entonad en la marcha y al regreso decid Libertad”. La obra teatral fue editada por AEDI y presentada en el IFD con ilustración a cargo de alumnas del IFD, a sala llena. Fue muy gratificante. Mi agradecimiento a su equipo de Dirección en la persona de Sirley Ferreira, la subdirectora, Sra. Jaureguy y a la profesora Ángela Russo, que hizo la presentación, alumnas etc. Fue la oportunidad para ver en acción lo que uno imagina. Si bien la idea es muy conocida, tiene algo original que es la puesta en escena, los recursos que se emplean la música, clásica y folklórica y el final abierto, la música se menciona, se indica en la obra, pero el Director le agregó música del salteño Espinosa para unir las escenas lo que le da un plus. En mis obras siempre está presente la música, pues va muy bien con lo que escribo, pequeño homenaje a mi abuelo Joaquín Corbella que tocaba el violín, en el grupo de Agides Monetti.
¿Se animaría a rememorar su viaje por el camino del Quijote y describirnos nuevamente esa historia?
“Hay varias rutas del Quijote en las guías turísticas. Yo anduve por La Mancha por los lugares muy típicos, fui a la zona donde están los Molinos de viento en Campo de Criptana que impresionan por su tamaño y tienen nombres tales como El jardinero… ello me llamó la atención y yo en la obra dije que tienen nombres de poetas. El panorama de los campos de La Mancha con sus sembradíos, muy bonito. Visité el Museo Casa de Dulcinea, en el Toboso, tomé una fotografía que está en el libro. Fui a un Mesón en Ciudad Real, donde se degustaba el menú con algunos platos típicos de la época del Quijote. Como viajaba en automóvil se podía apreciar la naturaleza, se sentía el aroma de las flores y la visión del panorama era excelente. Había un cielo muy azul, con mucha luz, todo resplandecía. Pasé y me detuve en Las Ventas, que era una especie de feria y luego pasé por Argamasilla de Alba donde compré ricos panecillos y una botella de vino Manchego. También allí encontré un labriego conduciendo un burro a quien pregunté el camino que conducía a las Lagunas de Ruidera, muy amablemente me indicó por donde ir y conversamos brevemente, son cosas que ocurren muy cálidas que te quedan, de lo contrario más vale mirar una postal o un vídeo. Fue un viaje muy lindo en especial porque iba con mi esposo, el escritor Douglas Simonet y nos encontramos allá, con nuestra hija que entonces estaba estudiando Diseño Industrial en Italia. Al regreso escribí el libro: Una ruta real e imaginaria. Obra teatral pero que puede leerse como narrativa. Por ser 2016 un año Cervantino, hago una acotación, que he seguido estudiando y creando sobre El Quijote. Este año se representó una adaptación de escenas del Quijote que titulamos: Cervantes, “Seso locura y fantasía”, en una representación magistral de Oscar Bibbó y su elenco. También tengo una obra para niños que obtuvo un premio de la Asociación de Escritores del Uruguay en su cincuenta aniversario y el mes pasado concurrí a un taller en INAE, (Instituto Nacional de artes escénicas) La palabra Cervantina, creado por un Académico de la Real Academia Española”.
¿Qué mirada hace hacia la literatura actual?
“Es muy esperanzadora, debido al gran número de personas escriben editan y eso hace que a su vez tengan que procurar superarse porque el medio lo impulsa. Es como un gran abanico que se abre con las más variadas expresiones, lo que vuelve a la Literatura, una actividad más enriquecedora, variada.
Compártanos su experiencia vertida en los talleres de Lectoescritura y Creatividad…
-”Fue excelente porque no solamente uno brinda conocimientos, sino porque hay intercambio y se va creciendo con el grupo. Y, de esa manera cada nuevo Taller es diferente al anterior al incorporar los aportes y experiencias del grupo para la formulación de la temática a desarrollar. También fue destacable la integración con otras artes, se representaron textos creados por los alumnos, destacamos la presencia de la Sra. Adriana Martínez, que con sus conocimientos como maestra y en la redacción del diario hizo valioso aporte. Deberíamos haber hecho una muestra pero no se pudo por cuestión de tiempo y actividades de los alumnos, aunque disponíamos de la Biblioteca y un lugar para ensayar que me ofreció el director de Cultura de entonces, pero tenemos fotos y se hizo una reunión final. También hay un legajo, dossier, trabajos de los alumnos que fue al MEC y como resultado me dieron por expediente la aprobación del Director Nacional de Cultura Dr. Hugo Achugar. El diario La Prensa testimonió ese aspecto. Debo destacar que en el último año de taller que tuve me acompañó en el Proyecto una docente que secundó muy bien, la Dra. Sarah Ardaix Peirano, (fue el taller que ganó Fondos Concursables para la Cultura, del MEC año 2012 y se realizó en 2013).
No puedo entrar en detalles pero no podría terminar esta nota sin decir que siempre trato de rescatar lo bueno de cada alumno y potenciarlo, porque acá en Salto tenemos grandes valores, hay que apoyar, ayudar. De modo que el ser humano se pueda desarrollar, sin tener que asistir a clases, al aula, que a veces no puede o no dispone de tiempo mientras estudia.
Siempre presento algún cuento de Horacio Quiroga, también de otros autores salteños, materiales sobre Marosa di Giogio, o autores nacionales como Carlos Liscano, Felisberto Hernández, etc.
Otros aspectos que complementaron y enriquecieron los Talleres fueron el ciclo de Puertas abierta, donde se invitó a escritores salteños para que relataran sus experiencias en escritura y publicaciones y también la presentación de libros de escritores tales como Pablo Vierci, Milton Fornaro, Graciela Martínez Montaldo. Jornada de integración de las artes. Toda esta experiencia pienso volcarla en dictados de nuevos talleres, pero lamentablemente mis actividades particulares no me lo han permitido. Veamos si en 2017 puedo retomar nuevamente el dictado de Talleres.
Organicé en el marco del taller un concurso literario con, premios en libros y de la Asoc Española.También ha apoyado el Hotel Concordia, la Regional Norte de la Universidad con visita de su Director, Dr. Julio Irigoyen y algún profesor en Sicología.
Hubo veladas con música de Pablo Iribarne, Luciano da Costa Nunes. Lo de los talleres fue una experiencia fantástica.
Fueron muchos años donde me acompañó gente variada, asistían no solamente principiantes, sino personas ya formadas, que habían editado y hacían sus aportes, sin olvidar a algunas profesores de Literatura que desde su óptica y conocimientos dieron hasta clases o las de teatro, que complementaron varias actividades. También participamos en los 250 años de Salto.
¿Cómo se presentan las musas inspiradoras en esta etapa de su existencia?
-”Están ahí, latentes, alertas, el ser creativo es así. Lo que cada uno de nosotros hace podrá o no gustar pero “la creación poética es un misterio indescifrable, como el misterio del nacimiento del hombre” (Palabras de Federico García Lorca), que también dijo algo que comparto en torno al teatro: El teatro es poesía que sale del libro para hacerse humana, por eso mi gusto por la poesía desde edad temprana sumada a una cabeza teatral según el Director Oscar Bibbó, hace que me haya volcado a ese género, el teatro. Cuando me dicen dramaturga, me impresiona pero en realidad como bien dice la Prof. Mariana Percovich, no hay que asustarse es solamente un formato. Las musas me llevan mayormente por ese camino.
¿Qué reflexión hace del arte literario y su aporte a la vida cotidiana y como alimento a nuestro desarrollo intelectual y espiritual?
-”El arte literario llena gran parte de nuestra existencia, es muy importante para el desarrollo intelectual y espiritual, nos socorre en momentos tristes y alegres. Cada libro, cada poema, cada premio o reconocimiento por pequeño que sea, nos alimenta el alma”.

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El CAIF al principio era sólo para los barrios carenciados

Hoy con Edison Gustavo Da Cunda Silva

Luego de haberse desempeñado por un largo tiempo en la actividad pública, de la cual se encuentra jubilado, Edison Gustavo Da Cunda Silva, recuerda con afecto esos años, preferentemente los que estuvo vinculado a los centros CAIF, a los que no abandonó, por vocación de servicio, y sus comienzos como encargado del comedor del CERP por el que han pasado miles de estudiantes de diferentes lugares que hoy ejercen la docencia, muchos de los cuales de vez en cuando aparecen a saludarlo. En las clásicas 10 preguntas de AL DORSO, nos cuenta su trayectoria e indudable bagaje de servicio social.

Usted es una de las personas que más involucrado ha estado con los centros CAIF en Salto, cuéntenos cómo surgió dicho Plan.
El Plan CAIF empezó en el año 1987, con el advenimiento de la democracia, donde se vio la necesidad que había en el país y el problema habitacional que se tenía, como también en el área de la alimentación, entre otros, se pensó en aplicar un sistema que dio resultado en Chile, con fondos que entregó en su momento UNICEF y que duró hasta el año 1989, creándose lo que llamamos Jardines Maternales, los que estaban enclavados en barrios periféricos de las ciudades, teniendo Salto el orgullo de ser el primer Departamento en donde se abrieron los dos primeros, uno en barrio Don Atilio y el otro en barrio Williams, el mismo día con una diferencia de media hora, siendo Intendente el Escribano Eduardo Malaquina y Presidente el Dr. Sanguinetti, en cuyo gobierno se crearon los primeros 80 centros en todo el país.
En el gobierno del Dr. Lacalle se creó el Fondo de Inversión Social de Emergencia, que lo dirigía la primera dama Julia Pou, dentro del cual se crea una Secretaría Ejecutiva, y ahí pasa a denominarse Plan CAIF (Centro de Atención Infancia y la Familia).
¿En qué consistía en esos primeros tiempos la tarea que se desarrollaba?
Esos centros de referencia en los barrios periféricos de la ciudades, atendían a los niños en la primera infancia, hasta que cumplieran la edad para comenzar la escuela, dándoles alimentación, apoyo escolar en sus primeros inicios; funcionaba desde el 1º de enero hasta el 31 de diciembre, no se cerraba nunca, el niño cumplía 6 años en marzo y empezaba la escuela directamente. Después con el tiempo se fue profesionalizando y en esos 5 años de la administración del Dr. Lacalle, se crearon 120 centros más, contando entonces con 200 centros.
¿Cuándo y cómo comienza su vinculación?
Me vinculé en 1991 a instancias del entonces Jefe de Policía de Salto, Dr. Néstor Albisu, cuando por insistencia de su esposa Juanita, se decidió hacer algo para los niños, y tras seguir los pasos correspondientes, algunos funcionarios de Jefatura nos sumamos a colaborar. Culmina el gobierno del Dr. Lacalle y el 31 de diciembre de 1994, termina el aporte de fondos estipulado en la ley de presupuesto que había creado la Secretaría, y entre los centros que estábamos funcionando en ese momento, creamos una Comisión Honoraria Nacional con un delegado por Departamento, teniendo el honor de haber sido designado en representación de Salto, quedando a cargo del funcionamiento de los 200 centros por el período de transición, hasta que comenzó el segundo gobierno del Dr. Sanguinetti, y ahí se crea definitivamente la Secretaría en la órbita de Presidencia, al dejar de ser una experiencia piloto, con 8 años de funcionamiento
¿Podemos catalogar a los CAIF como una de las pocas políticas sociales que han trascendido los distintos gobiernos?
Desde que se estableció definitivamente la Secretaría y se comenzaron a votar recursos en las leyes de presupuesto, que continúan hasta el día de hoy, pasando, como lo dijo, por varios gobiernos, cumpliendo el Plan el año que viene 30 años, no habiendo hoy en día, nadie, ningún político, ni ningún partido que se le ocurra decir, vamos a cortar o vamos a quitarle fondos, al contrario, ya se transformó en una política nacional institucionalizada, la cual ha ido cambiando para bien, porque las cosas necesitan ir evolucionando.
¿Cuáles han sido esos cambios?
Primero trabajamos con la universalización de 5 años, después de 4 años de Primaria, hasta que llegó un momento en el que nos estábamos superponiendo, con la misma cantidad de niños, entonces, en el 2004, se entró en un programa que se llama “Experiencia oportuna”, donde se lleva al bebé desde los tres meses con un referente familiar, que puede ser madre, padre, un tío, un hermano mayor, abuelos, entonces se les enseña prácticas de crianza con un equipo técnico formado por psicólogo, asistente social, psicomotricista, maestros especializados, educadores, trabajando en total alrededor de unas 15 personas, eso hasta los 2 años, cuyos cupos van aumentando, de 3 meses a 1 año y de 1 año a 2; luego entra en un régimen diario hasta los 3 años, saliendo directamente a la escuela en nivel 4. Hoy en día se está hablando también de universalizar los 3 años, pero eso llevará un tiempo todavía.
¿Costó convencer a la sociedad de las bondades del Plan?
A veces la misma gente de los barrios que tenía otra mirada, eran los primeros que llevaban a los niños, pero a veces, el niño que más necesitaba ir, no era llevado por un tema de idiosincracia, entonces, en el año 2006, estando como delegado nacional por las asociaciones civiles, se creó un programa llamado “Derribando muros”, en el cual el CAIF salió puertas afuera, a vender su “producto”, y tratando de que no fuera el vecino el que fuera, sino que fuera el CAIF, el que ofreciera el servicio, mostrando los beneficios para sus hijos, y así fue como aquello que al principio era solamente para los barrios carenciados, hoy en día está arraigado en todo el mundo, pues todo el que puede, solicita llevar a su hijos, habiéndose llegado en la actualidad a unos 400 centros en todo el Uruguay, con un promedio de 150 niños cada uno, con una amplia lista de espera de unos 1.000 solamente en Salto, que cuenta con 24 CAIF.
Desde hace años regentea una empresa que se hace cargo del comedor del CERP, lo cual no deja de ser también un importante aporte a otra obra social de envergadura, que ha brindado y brinda muchas oportunidades a la juventud; ¿ha pensado en ello?
Es verdad, es una de las grandes obras que se han hecho en los últimos años, fíjese que el CERP comenzó en el año 1997, tras la polémica reforma del Profesor Rama, donde lo que se hizo fue emparejar hacia arriba, porque aquéllos muchachos que vivían en ciudades chicas o en pueblos como Constitución, Belén, Gomensoro, San Javier, entre otros, no tenían otra opción, o estudiaban magisterio en su ciudad, o entraban a la Policía o a la Intendencia, no teniendo muchas otras posibilidades de venir a estudiar a Salto y a Montevideo ni que hablar; por lo cual, con éste sistema lo que se hizo fue democratizar las oportunidades, donde se les brinda alojamiento, almuerzo y cena, y pasajes cada 15 días, y ahí entra nuestra parte. En el año 2002 se llamó a licitación y la empresa en la que trabajo se presentó y desde ese momento, en el que empezamos por un año, hasta el día de hoy, presentándonos en cada llamado.
¿Se siente satisfecho con tanta experiencia adquirida en rubros tan diferentes y no tanto, al ser al fin una apuesta solidaria?
El haber sido llamado a colaborar con los CAIF, ha sido sin lugar a dudas una de las mayores satisfacciones de mi vida; a través de él pude conocer a mucha gente de todo el país, y al país mismo, con conexiones y vinculaciones que han ido aumentando y quedando; y en cuanto al comedor, uno ve el agradecimiento de los muchachos, muchos de los cuales nos dicen que si no fuera por éste sistema, no podrían estudiar, recibiéndose por año, un promedio de unos 20 o 25 nuevos docentes. Muchos han vuelto a sus pagos y los que se quedaron de vez en cuando aparecen a saludarnos y eso nos deja muy contentes, pues es nuestro aporte a esa gran obra.
Sin el respaldo familiar dichas tareas no serían posible de realizar, ¿o nos equivocamos?
Para nada; uno tiene que disponer de tiempo que le saca a la familia, estando muchas veces fuera del departamento, en lo que refiere en mi actividad en los CAIF; hoy mis hijos ya están grandes, pero en su momento viajé mucho y no deja de ser un sacrificio. Sin duda que me han apoyado muchísimo.
¿Cómo se conforma esa familia?
Mi señora, tres hijos y un nieto de 5 años, de los cuales hoy disfruto más al estar jubilado.

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El sueño de concretar la Fundación Planke y su museo

Con Teodomira “Nena” Olivera, viuda del Profesor Walter Planke

Con el sueño de crear un museo con el nombre de su querido Walter, Teodomira “Nena” Olivera, viuda del profesor, pintor y restaurador de esculturas Walter Planke, dialogó con EL PUEBLO para esta sección y contó como fue su vida junto al artista plástico y estudioso de la arqueología y las experiencias extraterrestres o extrasensoriales, con quien dijo compartir “las mismas locuras”.14 10 16 004
“Nena” (como le dicen sus amigos y familiares), mostró su gran sencillez, simpatía y soltura para hablar durante el tiempo en que nos recibió, lo que nos hizo sentir como en nuestra propia casa. Su fascinante estado de ánimo apenas se embargó por la melancolía durante unos minutos, al sentirse dolida por ver que “los años pasan y nadie se acuerda” de la figura de Planke. Pero de inmediato se incorporó con su ímpetu soñador “sería como un reconocimiento ¿sabés que lindo sería?, lo tendríamos precioso entre la hija y yo, le pondríamos Fundación Planke. Me encantaría eso. Y va a salir, yo se que algún día va a salir”, comentó “Nena “ Olivera.

¿Cómo siente que Salto recuerda al Profesor Planke?
“Yo creo que se va a recordar por muchísimo tiempo. A veces se me arrima una persona mayor o una chica joven y me dicen cosas, que fueron sus alumnas o lo conocían de tal lado. Yo creo que va a ser recordado siempre porque dejó mucho en la gente, pero también lo ignoran y yo me enojo y me digo -¡bueno, ta, chau!. Pero es bastante olvidado a veces, e injustamente olvidado. Pero no importa, el valor está en quienes lo quisieron de verdad y lo llevan en el corazón”.
¿Y usted, cómo lo recuerda?
“Él fue profesor de dibujo, de geología, pintor, restaurador de pinturas y escultura, hacía de todo. Era muy apasionado por muchas cosas. Le apasionaban los extraterrestres y “La Aurora”. Aquella “Aurora” que era antes, porque ahora no es la misma. Antes era la estancia La Aurora y con Walter íbamos a acampar y tuvimos experiencias extraordinarias, pero después ya no fue lo mismo, cambió mucho, antes iba el que creía, tenía su lugarcito en el campo y podía quedarse. Yo lo acompañaba siempre. Estuvimos casados 44 años y tuvimos tres hijos, Fernando (un médico cardiólogo que vive en San José), Antonio (que trabaja en Arapey) y Sofía (su hija más chica, que vive en Concordia y es casada con un abogado). Pero yo venía de un matrimonio anterior y ya tenía tres hijos más”.
¿Compartían muchas cosas juntos?
“Sí (risas). Mirá, te voy a contar una cosa, nosotros nos conocimos leyendo y compartiendo las locuras, porque yo siempre digo que no lo conquisté porque fuera linda. Él tenía muchas admiradoras, porque Walter era muy buen mozo. Pero se enamoró de mi porque hablábamos el mismo idioma, éramos medio locos los dos. Empezamos a hablar, a comentar los mismos libros que leíamos, a hablar de los extraterrestres, una pasión que los dos compartimos. Pero no fue un flechazo, fue poco a poco. Hablábamos el mismo idioma y si bien yo nunca pinté, yo siempre me metía y opinaba y él me hacía caso. Yo le decía – ¿a vos te parece que esto va acá?- y él quedaba mirando y pensando. Y no creo que estuviera mal lo que opinaba porque él siempre me hacía caso y le quedaba precioso todo (risas). Nosotros eramos muy andariegos, teníamos un Ford Ocho y salíamos por ahí. Yo manejaba y lo sacaba por todos lados y él hacía sus bosquejos. Después llegaba a su taller y empezaba a plasmar en el lienzo”.
¿Vivieron durante mucho tiempo en el Museo María Irene Olarrega Gallino?
“Vivimos 16 años en el museo de Bellas Artes, criamos todos los hijos ahí. Él era el director del museo y pintaba y restauraba. Tenía en el sótano su taller y pintaba con una música muy suave, yo le cebaba mate, miraba lo que hacía, metía la cuchara y opinaba. Los gurises tenían un fondo enorme para jugar”.
¿Usted estuvo siempre dedicada a la casa y los hijos?
“Él daba clases en el liceo y en casa daba clases particulares de pintura. Yo casi siempre estaba ahí en la vuelta porque era muy celosa. En el fondo, desparramaban los caballetes y ahí Walter les daba el tema y les iba enseñando y los iba corrigiendo. Y yo miraba. Recién cuando Sofía se fue a las Capuchinas con 18 años, al año siguiente yo empecé a trabajar, en el CASMU, era administrativa, pero antes jamás trabajé, me dediqué siempre a la casa y a los hijos”.
¿Fue difícil ver a los hijos tomar vuelo?
“Yo no sufrí cuando los hijos tomaron vuelo, pero Walter sí. Cuando nos mudamos al barrio San Martín fue más bravo para él porque yo estaba en el apartamento frente a la escuela y él tenía el taller por Acuña de Figueroa, en el número 161. Ahí pintaba, recibía gente, tenía su museo, todo lo de él. Lo que pasa que yo me había enamorado del apartamento y cuando nos mudamos él se compró esa casita en Acuña de Figueroa y la reformó toda para armar su museo de arqueología. Pero la época más difícil fue cuando vivimos en calle Colón, ya en sus últimos días”.
¿El Profesor Planke dejó muchas obras?
“Sí, muchas, yo tengo todo guardado, son muchas cosas, está todo en cajas. Me gustaría que algún día pudiéramos abrir su museo, se llamaría Fundación Planke, yo siempre sueño antes de morir poder hacerla. Yo sola tengo como 20 cuadros y hay muchos cuadros de él por todos lados también. En el Museo de Arqueología hay como 400 flechas, meteoritos, piedras raras, de todo, de todo”.
¿Le gustaría concretar la Fundación Planke?
“Mi sueño es armar un salón de arqueología con sus obras, no para la venta, sería como un reconocimiento, ¿sabés que lindo sería? Lo tendríamos precioso entre la hija y yo, le pondríamos Fundación Planke. Me encantaría eso. Ese es mi sueño, pero no se si se va a cumplir porque los años pasan, nadie se acuerda y yo soy media corta para andar en esas cosas. La que siempre dice que en algún momento va a cumplir ese sueño y va a hacer su museo es mi hija Sofía, ella siempre dice que eso lo va hacer. Cada vez que viene vamos al cementerio a visitarlo, con sus hijas, las mellicitas. Pero va a salir, yo se que algún día va a salir su museo”.
¿Hay algún cuadro en particular que pueda destacar de Planke?
“Te puedo contar del cuadro que le hizo al Papa (Juan Pablo II) cuando vino. Cuando se lo fue a entregar, el obispo de esa época le dijo -¡sí, déjelo ahí que yo cuando pueda se lo entrego!- Ah, pero él se ofendió mucho con eso y se lo llevó para casa. Se lo dio después al Papa, pero él mismo. Esas cosas lo ofendían mucho, lo herían, porque sus pinturas las hacía con mucho amor”.
¿Cómo fue su vida con él?
“Mi vida con él fue como la de cualquier matrimonio. Teníamos nuestros agarres porque él era muy mujeriego y me celaba mucho. Eramos inseparables porque eramos muy celosos uno del otro. Pero eso nos unió mucho, leíamos lo mismo, tomábamos cerveza juntos, él, como buen alemán me transmitió ese gusto. Él era increíble, miraba una planta, se enamoraba de ella, y en un ratito te hacía un croquis y la dibujaba. Tenía esa cosa de bondad, si vos estabas mal, él se arrimaba y te decía una palabra, siempre ayudando al prójimo, era muy servicial, un ser muy especial”.

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Alberto Juan Crescionini una vida estrechamente vinculada al servicio

Alberto Juan Crescionini  Beriau, tiene 60 años, está casado (por segunda vez con la misma persona, Jessica Mackern, de quien se divorció y volvió a casarse), profesora de Inglés del Anglo madre de sus dos hijas; Ana de 24 años y Lucía de 18 años. Ana es estudiante de veterinaria, ya en los últimos años y Lucía está comenzando la Facultad. Crescionini es salteño de nacimiento, pero a los pocos días de haber nacido, sus padres, que estaban radicados en Calpica, azucarera Artigas, entre Salto y Bella Unión, donde hoy es el centro poblado Mones Quintela se lo llevaron a vivir allí donde transcurrió su infancia.

Su niñez transcurre en Calpica…
Ahí fue mi niñez, fui a la escuela rural Nº 32 de Calpica, toda la escuela hasta sexto, el liceo lo hice en Salto, como teníamos familiares tanto por Crescionini como Beriau en Salto, hice el liceo en Salto. En el año 1972 falleció mi padre, soy hijo único, y con 16 años me volví a la chacra, de Calpica, y me hice cargo de la explotación agrícola junto con mi madre.
En esa época todo era monocultivo de la caña de azúcar a pleno, estaba recién inaugurado Calnu, año 1970, habían cerrado la fábrica Calpica (fue la primera fábrica de azúcar del país, había venido de Tucumán y toda la maquinaria -ya usada- fue cruzada en balsa).

¿Cómo se dio su regreso a Bella Unión?
“Eramos productores medianos de caña de azúcar, y al poco tiempo, principio de los 80, en Salto ya había tenido una actividad gremial (Asociación estudiantil Osimani y Llerena), como también las primeras integraciones a la familia rotaria, y a principios de la década del 80 me empecé a relacionar con las empresas de Bella Unión, tanto en el directorio de Calnu luego en el directorio de la cooperativa Calvinor de la fui presidente durante muchos años, ya en la época de la asociación a la CND , paralelamente a eso ejercí la gerencia general de la cooperativa Calpica, que en esa época al igual que ahora, es una cooperativa fundamentalmente de riego, y además desde el punto de vista de la producción agrícola, en la época de comienzo de la crisis de la caña de azúcar en Bella Unión, donde la merma de las hectáreasy de la rentabilidad fueron significativas, nos dedicamos a una explotación hortícola, una particularidad fue el espárrago, donde yo ya estaba con la actividad de la dirección de las empresas, viajaba mucho Montevideo por lo que mi esposa que vivía afuera, fue la que se hizo cargo de la parte hortícola, fue quien la llevó adelante. Fue un año de bastante sacrificio

El cultivo del espárrago fue una frustración?
En parte si. Incluso llegamos a producir espárrago, importamos las semillas directamente de Estados Unidos, se preveía nichos de mercados muy específicos sobre todo en el hemisferio norte que por problemas sanitarios fundamentalmente no fueron posible llevarlos a cabo. Las semillas que importamos, y llegamos a plantar, no tuvieron el desarrollo productivo que se pensaba y terminaban siendo las raíces de la planta de espárrago que es el sustento de la planta, porque el espárrago se planta y dura años, porque el tallo vuelve a nacer año a año, esas raíces eran afectadas por un hongo que los primeros años algunas variedades tenían una buena productividad pero luego se empezaba a mermar que era imposible continuar la producción. Era un lindo cultivo porque mercado para el espárrago siempre hubo, pero el nivel productivo se complicó.

También incursionó en la producción hortícola y el cooperativismo de ahorro y crédito.
Si, después incursionamos en frutilla, zanahoria, se plantó para productos congelados.
Durante ese período siempre se continuó con la caña de azúcar, sobre todo cuando funcionaba Greenfrozen. En cuanto a la parte empresarial, llegué a ser secretario del directorio de Calnu, la presencia de Calvinor fue una época de mucho desafío porque fue una bodega pionera en el sector vitivinícola del país, por lo tanto desde el punto de vista del desarrollo de los productos, del desarrollo comercial, fueron épocas muy interesantes.
En esa época me invitaron a participar de la dirección de cooperativa ACAC, y fue otra etapa de mi vida, totalmente inesperada, muy desafiante pero muy gratificante también.
Después , por un problema de salud, me retiré de la actividad, dado que estuve 21 años viajando desde Calpica a Montevideo todas las semanas y hasta dos veces por semana. Iba los martes y volvía los viernes, a veces tenía que ir los domingos, volver el lunes y regresar el jueves, fueron 21 años de una actividad frenética pero muy desafiante, y muy linda, con un apoyo incondicional de mi esposa que fue la que bancó en el campo mi ausencia.

Posteriormente regresa a Salto…
Al regresar a Salto cuando nuestras hijas, que habían ido a la misma escuela rural que yo, pero en la época que comenzaban el liceo, optamos por venirnos y radicarnos en Salto y ahí comenzaron ellas su desarrollo educativo luego de haber pasado por la misma escuela que yo.

¿Cómo nace su vinculación a Rotary?
Como ya dije al principio, cuando estuve haciendo el liceo en la ciudad de Salto me vinculé a Rotary, a través de Interact y Rotaract (capítulos juveniles del club de servicios) y lo hago a través de una familia, que fue la de don Héctor Estévez, y Lula su esposa, padres de Elena, de Rodolfo y Patricia con quienes mantengo una relación que va mucho más allá de la amistad fraterna y don Héctor era rotario y Rodolfo integraba Rotarac y yo siempre digo que después que uno se vincula a una institución de estas características, como es el Rotary, nunca más sale de la familia rotaria. Fue lo que me pasó a mi. Si bien después que me fui a Bella Unión mantuve muy poco contacto con la familia rotaria por mucho tiempo, no dejé de recordar que había pertenecido a Rotaract e Interac en una época de oro, es decir en una de las mejores épocas de mi juventud en la que aprendí a cultivar una forma de vida y algunos valores que luego uno conserva para el resto de la vida, de solidaridad, de amistad, de trabajo en equipo, realmente espectaculares.

Tu regreso te lleva a otro club rotario de Salto…
Yo había sido rotaractiano en el Rotary Club Salto y cuando regresé me invitaron a participar en el club Rotary Salto Noreste y enseguida dijimos que sí, porque era una cosa que la llevamos muy adentro. El que nos acercó a Rotary Salto Noreste fue Mario Machado, con quien habíamos esado en Rotarac en la primera época. Así fue que volvimos a integrarnos y eso fue hace ya diez años. Comenzamos a tener nuevamente una actividad bastante intensa en Rotary que nos llevó tres años después a ocupar la presidencia, hecho que me llevó a recuperar la presidencia el año anterior y hoy el Rotary Salto Noreste, hoy con 26 socios se encuentra muy bien integrado, con un equipo de gente espectacular.

El Rotary Club Salto Noreste ha cobrado notoriedad e impulsado varios proyectos destacados en los últimos años…
Si, han surgido proyectos muy interesantes, como el Salón del Vino, como forma de recaudar fondos. Creo que en eso influyó mucho la vinculación que yo tenía por haber sido presidente de CALVINOR en Bella Unión y el apoyo de los viticultores de Salto fue trascendente para que esto se llevara adelante. Se dio forma también al cordero tannat, de la bodega Bertolini y Broglio, que ahora ha obtenido un premio espectacular con su vino Tannat y así nacieron esos proyectos de servicio, nuestro sistema de becas, de acercamiento rural urbano y la conformación de un Interac que después se disolvió porque los gurises cambian de estudio y se van. Además la conformación de un Rotarac club que sigue existiendo, nuestro apoyo al hospital con el cual tenemos un apoyo importante y permanente y el año pasado hicimos un apoyo importante a la sala de Endoscopía Digestiva, o sea que la vinculación con Rotary volvió a ser una actividad importante de nuestra vida estando en Salto. También nos vinculamos bastante a nivel internacional. Nosotros tenemos la particular de ser un distrito binacional que comprende.

Nombreme algunos rotarios destacados que le hayan servidos de referentes para su trayectoria rotaria…
Como no. Cuando yo me integré a Interact en aquella época, el Rotary Club Salto tenía más de 80 socios. Era de una pujanza enorme. Las obras que hay de aquella época así lo confirman; Clínica Kenny, CERENAP, que se acaba de “reinaugurar”, Dr Nery Campos Texeira y su hijo, Nery Campos Pierri “Toto”, Jacobo Zubí, Héctor Estévez, El Ing. Domingo Mario Fuentes, Ruben Machado, padre de Mario, el “pato” Schiavi, Alfredo Peirano, Héctor, Carlos y el Dr. Irazusta; el Ing. Diómedes García, Ariel Villar, Haroldo Grasso, “Nito” Tambucho, Hermes Guglielmone, Juan Trindade, el “Nolo” Fontes, José Boada, Ghioldi, Taalat Chaibum, don Mauro Alves Da Silva y Waldemar Alves da Silva, Cecilia Curubeto y seguramente muchos más que ahora no me vienen a la memoria.

Familiarmente está vinculado al recordado maestro Ariel Crescionini , que además fue el grado máximo de la masonería local ¿es Ud. Masón o fue invitado por su tío a integrarse?
Sí fui invitado varias veces desde que estaba en Bella Unión, pero no me integré, pero por esas cosas no me integré. Me atrae más un club de servicios, abierto, como es el rotary. Le tengo mucho respeto a la masonería, he l eído mucho y leo sobre la masonería, me interesa, son de las cosas que Ariel nunca me perdonó, en broma, pero me lo dijo muchas veces, “no me acompañaste…”, pero son opciones que uno toma. A veces voy a la Escuela Hiram a algunas de las actividades culturales que hacen y me enorgullece mucho ver que la sala principal lleva el nombre de Ariel Crescionini en un lugar privilegiado…

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Un hombre del Presidente

Con Eduardo Bandeira, vicepresidente de CTM y 26 años junto a Tabaré Vázquez

Fueron 26 años al lado del hoy Presidente de la República, Tabaré Vázquez, entre giras, reuniones, encuentros con mandatarios, reuniones políticas y actividades de toda índole que lo unieron indisolublemente en una entrañable amistad con quien hoy nos gobierna. Alto, espalda recta y mirada observadora, así es este hombre de casi la misma edad que su amigo, Tabaré, rondando los 74 años de vida. eduardo bandeira
Tiene tres hijos dos de los cuales por las vueltas de la vida viven en Salto desde hace mucho tiempo al igual que seis de sus nietos, algo que lo deja unido a esta tierra más allá de su paso circunstancial como vicepresidente de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande. Activo, dinámico, entrador, “tengo el cuero duro ya no me entran ni las balas”, me dijo un día cuando le conté una anécdota que lo había tenido a él como protagonista en una venida a Salto de Tabaré Vázquez como candidato.
Bandeira está hoy al frente de las actividades de relacionamiento con la comunidad de la Delegación Uruguaya de la CTM y aprovecha para interactuar con los distintos actores sociales de nuestro medio para fomentar un acercamiento más estrecho entre las autoridades de un organismo tan importante para los lugareños como lo es Salto Grande y la población local.
El actual vicepresidente de la margen uruguaya de Salto Grande, Eduardo Bandeira, fue entrevistado para nuestra sección semanal. Las Diez Últimas de la Última.

¿Donde nació, dónde estudió, dónde vivió, cómo se compone su familia?

Nací en Montevideo el 28 de julio de 1942, hice los 6 años de Primaria y los 4 de Secundaria en el Liceo y Colegio Pío de los sacerdotes Salesianos. Viví hasta los 16 años en una chacra que administraba mi padre en la zona rural de Montevideo, propiamente en Melilla, Camino de la Redención y los 33 Orientales. Mi familia está compuesta por mi señora, mis tres hijos, dos yernos, una nuera y 9 nietos.

¿A qué rubro o sector laboral se dedicó durante su vida?
Toda mi relación laboral giró en el rubro del comercio y la industria como dependiente y como propietario de mis emprendimientos.

¿Cuándo y de qué manera conoció a Tabaré Vázquez?
Al señor Presidente lo conocí formalmente en el año 1989 con motivo de la campaña electoral por la Intendencia de Montevideo.

Durante los años que estuvo trabajando a su lado ¿qué aspectos destaca de él como el compañero de trabajo y cuáles resalta de él como su amigo?
En lo que respecta al trabajo lo que puedo destacar entre otras tantas pero que me sorprendió, es lo ordenado que es en su vida y en el trabajo, un hombre que planifica, con una dinámica de trabajo impresionante, con una memoria sorprendente.
Como amigo, un gran amigo, un amigo en serio, un amigo para toda la vida.

- ¿Le ha dado consejos durante las campañas electorales? ¿Cuáles y porqué?
¿Y durante la presidencia? ¿qué le cuenta de Salto al Presidente?

Durante la preparación de las campañas electorales él siempre tuvo muy clara la metodología de trabajo y hablo desde 1989, conversábamos permanentemente, analizando las mejores opciones, éramos un equipo muy reducido y muy dinámico, campañas electorales que no olvidaré jamás por la riqueza de lo aprendido con él y con la gente. Creo que pocas personas podemos tener ese capital enorme de recuerdos que por suerte los malos son los mínimos y no permanecen en el recuerdo.
Con respecto a mi trabajo ininterrumpido codo con codo con el Sr. Presidente durante 26 años no puedo agregar más de lo que ya expresé, es una cantera inagotable de recuerdos.
Como sé del enorme trabajo que tiene como Presidente mantengo el contacto necesario con los temas más importantes y que por supuesto involucran a Salto y a Salto Grande. Como amigo sé que lo puedo llamar cuando lo desee.

¿Esperaba ser designado en Salto Grande? ¿qué visión tenía de la represa y de la importancia de la misma para la política energética del país?

No, no lo esperaba, pero como dije anteriormente él es muy ordenado y planifica, cuando me lo propuso conversamos, intercambiamos y visualicé la propuesta y aquí estoy.
Siempre tuve una visión muy clara de la importancia estratégica y la magnitud de lo que representa Salto Grande para Uruguay, cuando yo conocí a mi señora, uno de su tíos, el Ingeniero Claudio Viera, estuvo involucrado desde el principio en el diseño de la represa y siguió trabajando en ella hasta su muerte y fue Presidente de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, por lo tanto conozco mucho de Salto Grande gracias a él. Ahora me tocó conocer el corazón de Salto Grande y puedo palpar la importancia estratégica energética de Salto Grande, mucho más que antes.

-Más allá de que estuvo de gira varias veces por acá ¿conocía la realidad de Salto, sus barrios, sus problemas sociales y económicos?
A Salto lo conocía en líneas generales no tanto como lo conozco ahora, al estar involucrado en la Fundación Regional Salto Grande, a la que no dudé ni un instante en apoyar con el aporte de parte de mi sueldo, el trabajar en los proyectos sociales que impulsamos, me da una visión muy profunda de la realidad social de acá, también desde Salto Emprende (iniciativa que integra la Fundación Salto Grande con la Intendencia y el Centro Comercial de Salto) uno visualiza que hay salteños que quieren ir a más, por mi contacto con las instituciones que componen el entramado social, porque tengo dos hijos y 6 nietos que viven hace años en Salto, ahora sí puedo decir que conozco una parte de Salto y a su sociedad.

-¿Se ha familiarizado con nuestro departamento? ¿Le gusta?
Considero que con lo expresado en la pregunta anterior he dicho casi todo.

-¿Qué cosas cree que le hacen falta?
Si se refiere a los salteños sería un atrevido si opinara, si se refiere a Salto, es un departamento que tiene un potencial enorme.

-¿A qué se dedicará después que termine su gestión como autoridad en Salto Grande?
Como jubilado no dejaré de trabajar, haré artesanía en madera y hierro y me dedicaré más a mi familia.

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Enseñar para aplicar en la vida laboral de los alumnos

Camilo Pascual Monetta Mandarín (41) es Maestro Técnico en Electrónica y lleva más de una década dedicado a la docencia en UTU y ha publicado un libro Organización del Computador ante la necesidad de proporcionar material de apoyo a su alumnado. Con respecto a la situación de la realidad educativa actual sostiene:
“Tenemos docentes de mutiempleo, repartidos en diversos centros educativos del medio. Todos estos factores y alguno más hacen a la calidad educativa. Hoy en día se pone al docente como el único responsable de los resultados aldorso 001educativos, de la deserción, de la repetición, pero nos olvidamos de los demás actores. Es más fácil criticar al docente, porque es el que da la cara día a día, las otras autoridades no aparecen”.

¿Por qué eligió el camino de la docencia y no otro?
“Cuando cursaba la carrera, era de observar mucho a los docentes en como llevaban adelante su clase, más allá que en ese tiempo no me imaginaba en este rol. Fueron muchos profesores de la carrera que dejaron su impronta personal, tales como Juan Acuña, Germán Solaro, Miguez, Brioso, y recuerdo por la manera simple de explicar lo difícil a Mario Pizonero, un docente de UTN Concordia. Luego de recibirme trabajé unos años en la parte técnica y un día uno de mis exprofesores (Juan Acuña) me comunica de un llamado en UTU y fue allí donde presente carpeta. Una vez en la docencia decidí hacer el profesorado. Es una carrera que te deja muchas satisfacciones personales”.
- Desde su experiencia- ¿Cómo describe al paradigma educativo actual?
“Comparado con mi tiempo de alumno, las cosas que han cambiado y no todas ellas para bien. En mi época de estudiante existía un respeto hacia el docente como persona y su sabiduría. Hoy por hoy eso no se nota tanto. Para que esto haya cambiado sucedieron muchas cosas, cambios en la estructura y funcionamiento de la familia, cambios en la forma de gestionar los centros educativos y en algunos casos alumnos que asisten a cursos sin tener definida una vocación, entre otras cosas. Hoy por hoy el docente no es tan respetado ni por los alumnos ni por los padres de los mismos.
- Hablemos del libro que publicó recientemente …
“El libro llamado Organización del Computador, nace como una necesidad personal de escribir material de apoyo a mis alumnos de electrónica y de informática. Es un texto que intenta ser sencillo y lo guía a el alumno hasta temas más complejos. Conté con la colaboración de Rodrigo Texeira para la revisión del texto y hoy está siendo estudiado por la inspección de electrónica de UTU. Cuando logre la aprobación de UTU, que el libro sea declarado como referencia bibliográfica para los cursos técnicos de electrónica e informática, lo publicaré. Este año comencé a escribir el segundo libro que aún está lejos de ver el final”.
- ¿Qué características tiene el rol docente en esta nueva era?
“El docente hoy por hoy en muchos casos es una contención ante situaciones que antes eran resueltas o contenidas en el hogar, ahora se filtran en el aula. En este nuevo rol muchas veces los docentes se ven desbordados por tener que afrontar nuevas situaciones que muchas veces no estamos preparados. Problemáticas de violencia cada vez más frecuentes, y alumnos con problemas de droga son problemáticas para las cuales hoy están presentes pero no estamos todos preparados, creo que el rol del docente se amplía cada vez más, incorporando no sólo el deber del conocimiento disciplinar sino otros factores mencionados”.
-¿Por qué se da el ausentismo estudiantil?
“Son diversos factores que influyen en el ausentismo, es multicausal. Por mencionar algunos, podemos decir que los jóvenes muchas veces no tienen clara su vocación y se inscriben a un curso para ver si les gusta, una vez en el se dan cuenta que no es de su interés y abandonan. Tenemos situaciones en que el ausentismo se debe a razones laborales, se ve más en los cursos nocturnos. El embarazo adolescente es algo a considerar cada vez más y es factor de abandono de los cursos. Hilando más fino podemos decir que tenemos instituciones muchas veces poco atractivas desde el aspecto edilicio y en algunos casos con ofertas educativas que no son acompañadas con las herramientas tecnológicas para desarrollarse.
-¿Qué desafíos se plantea usted en esta etapa de su vida como docente y a modo personal?
“El mayor desafío que seguirá vigente hasta el último día como docente, enseñar y que esas enseñanzas puedan ser aplicadas en la vida laboral de mis alumnos. Mejorar todos los aspectos posibles para crecer como docente e ir mejorando. Continuar con la curiosidad para investigar nuevos temas y tener una formación continua ya que la tecnología sigue avanzando. Hace poco culminé la maestría en educación , hoy me planteo otros objetivos de aprendizaje, ya que ellos darán sus frutos dentro y fuera del aula. Quisiera escribir otros libros enfocados a la temática que desarrollo en UTU. Este año comencé a escribir mi segundo libro dedicado a informática aplicada a la carrera de ingeniería tecnológica, creo que me llevara un año o un año y medio en terminarlo. Ahora, recientemente fui becado OEA para realizar una Maestría en Electrónica Industrial y Automatismos, siendo el único de Uruguay”.
-¿Por qué la demanda a realizar los cursos de UTU es creciente?
“Considero que UTU es diferente a los restantes centros educativos. Cuando se es adolescente y se concurre al liceo se tiene un panorama menor de las utilidad de las materias que se imparten. En cambio cursando un bachillerato tecnológico de UTU o un curso técnico el panorama es otro, ya que el alumno cursa y va aplicando el conocimiento técnico adquirido en el taller y materias como matemática y física son aplicables, no es algo abstracto. En UTU se trabaja mucho con proyectos y es allí donde el alumno se enfrenta a un problema que para resolverlo y construirlo debe aplicar diferentes áreas del conocimiento. En el armado de la carpeta se aplica materias como APT, física, matemática y taller. Además consideremos que UTU está en cada departamento y la oferta de orientaciones es muy diversa captando el interés de muchos alumnos. No solo del nivel bachillerato sino que también ofrece carreras terciarias como lo son técnico prevencionista, tecnicatura en informática y la carrera de ingeniería en dos orientaciones, electrónica y electrotecnia.
-¿Cómo vivió su experiencia de formación en Corrientes?
“Fue una experiencia enriquecedora, desde todo punto de vista. Cuando decidí cursar la carrera de Maestro Técnico en Electrónica, lo primero que hice fue inscribirme en INET Montevideo. Al tener la carrera de ingeniería tecnológica en electrónica aprobada pensaba que la mencionada institución podía recibirme como alumno y convalidar algunas de las materias, ya que el nivel de ingeniería es mayor que el que se desarrolla en INET. En la ciudad de Corrientes se encuentra una universidad que brinda formación en docencia, brindando la formación didáctica pedagógica. La carrera la desarrollé en modo semi presencial y al finalizar las materias se tenía exámenes obligatorios de todas , en cuanto a las practicas docentes, tuve que trasladarme a Corrientes para realizar las observaciones de clases y el número de horas de clases de práctica las realice distribuidas entre Corrientes, UTN Concordia y en la ciudad de Salto Universidad Católica cede Salto y en la Escuela Técnica Catalina Harriague de Castaños. Hoy en día contamos con el Maestro Técnico en Electrónica”.
- Usted recientemente señaló que los centros educativos deben abrirse más a la comunidad ¿Existe en verdad un ánimo desde la comunidad docente apoyar a los estudiantes para que no abandonen los centros educativos?
“Cuando hice esa apreciación me refería a una apertura hacia la comunidad. En el caso particular de UTU de establecer convenios con los diferentes entes estatales. Involucrarse en realizar investigaciones y resolver problemas reales donde puedan participar nuestros alumnos y adquieran experiencia de trabajo. Establecer vínculos con Argentina y Brasil, realizar intercambios académicos que son enriquecedores. Considero que no existen motivos de oponerse a este tipo de actividades.
¿Cuáles son la claves para lograr una educación de calidad?
“Si el Uruguay quiere transitar este camino, deberíamos tener un proyecto educativo como país, consensuadas por todos los partidos políticos. Un proyecto a largo plazo que no sea afectado con los gobiernos de turno. Teniendo un proyecto educativo que si bien puede ser inspirado en diferentes modelos que se desarrollan en otras latitudes, debe ser nuestro, adecuado a nuestra realidad”.

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Récord nacional en la natación “Máster” y novel escritor

Hoy por: Wanda Aranguren

Rodolfo Nario, es un conocido deportista salteño destacado en competencias de natación a nivel nacional e internacional, primero en su juventud y actualmente en la categoría “Máster” donde ha sumado varios títulos y trofeos y sobre todo batiendo récords nacionales. AL DORSO - Rodolfo Nario
Recientemente sumó a su actividad en las piscinas su dedicación a las letras. Tras haber participado en un concurso de cuentos y relatos cortos en el año 2015 incursionó en el mundo de la escritura y publicó su primer libro el año pasado, titulado “Regreso a la ilusión”. Ahora, acaba de publicar su segundo libro “Caleidoscopio” que se presentará públicamente antes de finalizar el mes de octubre en la biblioteca departamental Felisa Lisasola.
Un hombre que procura que la gente grande busque algo para hacer y encuentre algún pasatiempo, una actividad de su agrado a la cual dedicar su tiempo y evitar quedarse “sentado en la casa tomando mate”.

¿Dónde pasó su infancia?

“Yo nací el 15 de octubre de 1945, ahora cumplo 71 años. Soy de Salto y nunca me fui de acá, mi niñez la pasé en la zona de Paso del Bote, tuve amistades muy disímiles, algunos del barrio y otros de un nivel más pudiente porque yo fui desde chico al club Remeros, pero me sentí siempre muy bien en todos los ambientes. Yo vengo de una familia de clase media, pero pasó que mi padre murió cuando yo tenía 3 o 4 años y como mi madre trabajaba me inscribió en ese club para que me entretuviera. De chico era bastante tranquilo, era otra época, pero cosas malas hubo siempre solo que ahora son más peligrosas, por eso creo que el cuidado de los niños empieza por lo que los padres les inculcan”.
¿Cuándo aprendió a nadar?
“Fui a una clase de natación en el Club Remeros a los ocho o nueve años, con Eduardo Sequeira Leite, que venía de la Asociación Cristiana de Jóvenes de Brasil. Yo no sabía nadar pero como anduve bien al otro día fui al club y me paré frente a una planchada de madera donde antes estaba un barco atravesado. Desde la costa a esa planchada habría unos 30 metros y ya el río es profundo en esa zona y yo me paré mirando la planchada y me pregunté ¿llegó o no llego?, sí, llego, me dije a mi mismo y me tiré al agua. La verdad llegué a duras penas a la planchada pero a partir de ahí no fui a ninguna clase más (risas). Fue una inconsciencia total, que salió bien”.
¿Recuerda su primera competencia?
“Mi primera competencia la recuerdo muy bien. Fue en Concepción del Uruguay, en el Campeonato del río Uruguay, tenía 14 años. Sé que ganamos una posta con gente muy conocida de aquella época como el Toto Veche, los mellizos Abarno y muchos otros, gente que al tiempo dejó la natación. Después de eso transcurrieron algunos años, competí en natación y me fue bastante bien, no era de los mejores pero con mi grupo salimos campeones nacionales de waterpolo. Me acuerdo que más de la mitad de los que jugábamos ahí después pasaron a formar la cúpula tupamara. En esa época yo tendría 17 o 18 años”.
¿Después cómo continuó su trayectoria en la natación?
“Con el tiempo dejé de competir y estuve de entrenador en el Remeros enseñando a nadar hasta los 28 o 29 años. También trabajaba de guardavidas en la Intendencia y me iba a pie desde Paso del Bote a Salto Chico todos los días a las ocho de la mañana. Después volvía, comía algún refuerzo y entraba a trabajar al Remeros hasta las siete u ocho de la tarde. A los 29 años participo de un concurso para oficinista en la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande y ahí estuve treinta y pico de años hasta que me jubilé, entonces me retiré bastante de la natación”.
¿Cómo entrenador que destaca al enseñar a nadar?
“Lo que tenés que lograr es que la criatura te tenga confianza. Una de las cosas más perjudiciales es cuando entras con tres o cuatro chiquitos a la piscina y tenés a los papás prácticamente al lado. Ellos le transmiten su miedo al niño y eso hay que evitar porque el miedo endurece, contrae los músculos y el chico se hunde. Después, cuando ya esta más grande viene la enseñanza técnica, donde cada estilo tiene su posición del cuerpo, del brazo, de la mano y ahí se entra a seleccionar a quienes tengan condiciones para competir”.
¿Tiene alguna anécdota de sus competencias?
“Yo siempre competí en espalda y crol, son los estilos que nadé siempre y en los que más me siento cómodo. De cuando competí en aguas abiertas tengo algunos trofeos, de Punta Gorda a Trouville me acuerdo que entré segundo y me ganó un argentino que después salió campeón mundial de aguas abiertas. De eso me acuerdo hasta el tiempo, el puso dos horas y yo dos horas cero cinco. Después que empecé a trabajar estuve como 15 años sin nadar hasta que vi que habían comenzado competencias máster y a los 45 o 46 años empecé de nuevo”.
¿Eso significó volver a entrenar?
“Costó tener que bajar 15 kilos y tratar de dejar el cigarrillo que hasta ahora no lo he logrado del todo. A partir de ahí continué compitiendo en Uruguay normalmente y en algunos países de sudamérica como Perú, Chile, Argentina, Colombia, Venezuela. Pero más allá de la competencia llega un momento en que uno dice ¡voy a tratar de dar lo mejor de mi mismo! y si mejoraste tu tiempo eso quiere decir que anduviste bien. Yo entreno cinco días a la semana y de los 50 a los 1500 metros en estilo libre tengo todos los récords nacionales, lo mismo que en espalda y eso es muy gratificante para uno. Después esta lo otro, la cantidad de amistades que hacés, porque lo principal es la gente, charlar con las personas”.
¿Que significa nadar para usted?
“El agua para mí es un desahogo físico y psicológico. Ahí si tenés algún problema lo largás, nadar es una actividad muy recreativa y reconfortante”.
¿Algo qué no se conoce mucho de su vida fue su incursión en la política?
“Estuve muy poco tiempo en política, fui el secretario departamental de la lista 99 en Salto que en ese momento lo tenía a Hugo Batalla al frente. Después esa lista prácticamente desapareció y cuando murió Hugo dejé totalmente la política. Yo más que una idea lo seguía a él porque me parecía que era un hombre bueno y que tenía buenas ideas para trabajar”.
¿Recientemente publicó su segundo libro?
“Caleidoscopio, que es mi último libro se presenta antes de finalizar este mes en la biblioteca Felisa Lisasola. A mi me pasó algo muy particular y fue encontrarme después que me jubilé con mucho tiempo para hacer cosas y me incliné por escribir que es algo que me gusta. Hay algo muy importante y es que al momento en que la gente deja de trabajar no sabe que hacer y ese momento hay que aprovecharlo. En mi caso con la natación y la escritura hay días en que no tengo tiempo para nada”.

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Omar Burutarán lo que fue el campo y lo que es hoy

Omar Burutarán es un conocido productor de nuestro departamento, directivo desde hace muchos años de la Asociación Agropecuaria de Salto, institución de la que llegó a ser presidente y fue además hace 24 años, uno de los impulsores de la nueva etapa de la Expo Salto donde fue director de exposiciones durante 17 años. Burutarán refleja 20161003_172018en sus palabras el amor y el gusto por lo que hace tanto en su labor diaria como productor, así como directivo de la Asociación Agropecuaria de Salto.
Se casó a los 20 años con Susana Franzoni con quien tuvo cuatro hijos, María Noel, Rafael, Sebastián y Matías. En diferentes eventos, exposiciones, etc. se lo ve siempre acompañado de su esposa. La unión a la familia la heredó de su padre. Cuenta Omar que su padre administraba un campo, cuando sacaba licencia, salía un mes, generalmente en enero, ocasión que “nos ponía a mi madre, a los seis hijos, a mi abuela Cata, a mi tía Elsa en una camioneta de tres asientos y marchábamos a Montevideo donde pasábamos un mes y donde fuera, íbamos todos; papá, mamá la abuela, la tía, y los seis hijos”.

¿Desde cuándo está vinculado a la Asociación Agropecuaria de Salto?
Hace 24 años. Fui durante 17 años director de exposiciones, y luego fui presidente de la Asociación Agropecuaria de Salto.
Entré con la directiva con Ernesto Chuy de presidente.Mi hermano, también Ernesto, integraba la Agropecuaria, fue director de exposiciones y presidente, y tras un período que hubo donde no se hizo la exposición durante algunos años, nos juntamos una barra de muchachos amigos, y cuando termina el período Chuy, asume Carlos Secco, yo fui de director de exposiciones, empezamos y ahí se realizó la primera fiesta de la producción.

¿Qué cambió a partir de entonces?
A la exposición ganadera se sumaron los stands, la exposición empezó a crecer y nos posicionamos muy bien.
Con orgullo digo que Carlos Secco, Walter Texeira y yo, fuimos los que de aquella época nos conservamos, estaba Alfredo Berreta, Martín Berretta en la secretaría y ahí empezamos y cuando quisimos acordar nos habíamos ido para arriba. Puedo afirmar que siendo director de exposiciones, escuché en el Prado de varios presidentes de la Asociación Rural del Uruguay e inclusive en este Prado, volvieron a decir que después del Prado, a nivel de categoría, y stand, estamos segundos; es el Prado y después Salto, no así en la parte ganadera, ya que otras exposiciones son mayores y tienen ventas, algo que acá ha caído, pero no hay que olvidar que acá tenemos 10-12 remates de cabañas.

¿Qué lo lleva a seguir luego de tantos años participando de esta actividad?
En este momento estoy apoyando a las nuevas generaciones, aunque trato de ir a todas las reuniones, charlas, trato de ir a Montevideo. Lo hago porque me gusta y me hago mi tiempo que hoy en día dispongo más. Asimismo cuando estaba al frente de Limitour, que era una empresa que requería de mucha dedicación, había que hacerse un tiempo, y estar. Pero es porque te gusta, sino, no lo podes hacer. Al igual que el trabajo en el campo; yo voy para afuera y disfruto de ver el trabajo.

Sus hijos siguen sus pasos…
Sí, es lo mejor que me pudo haber pasado. Rafael con el centro de toros, administrando una estancia grande en Paysandú, y prácticamente al frente de cabaña La Elisa, y le pone todo. Matías (el menor), está tatuando para la Sociedad de Criadores de Hereford, está asesorando cabañas de la zona, y más allá de lo económico, los dos disfrutan lo que hacen.

¿Cuáles son los principales cambios que nota desde que comenzó su vínculo con la Agropecuaria?
Muchos cambios, el primer cambio que veo es que antes hablábamos el mismo idioma que las autoridades y hoy lamentablemente no lo estamos haciendo, se usan las tribunas nosotros para exponer lo que pensamos y la parte ejecutiva para decir también su punto de vista; me parece muy bien, toda la vida se usaron las tribunas para decir las cosas, pero antes me parece que siempre llegábamos a un punto donde se juntaban las partes y hoy no me está gustando que no solo no se están juntando las partes, sino que se está formando como un muro entre medio y que está llevando a que no sea la misma relación que había que se trasluce hasta con la gente en los pueblos de campaña, en el personal de campo y para mi esto es lamentable, porque yo me crié en la zona de Belén, y con 17 años me fui a Colonia Lavalleja, a los 20 años me casé, luego vinieron los hijos, que fueron a la escuela en Colonia Lavalleja, y en Colonia Lavalleja conozco gente que he recomendado en varios lugares, cuando voy me encuentro con gente que me trata muy bien pero las nuevas generaciones están con una mentalidad totalmente distinta, estamos perdiendo la confianza, el amiguismo que teníamos con la gente.

¿A qué cree que se debe ese distanciamiento?
Tenemos que tener claro que hubo gente que nos dimos cuenta de que el personal de campo, era humano igual que nosotros, cuando no se usaba, dimos baño con agua caliente, cama tendida, pusimos televisión en los establecimientos, los ayudamos a financiar motos, pero hubo productores que hasta hace muy poco tiempo se mantuvieron con otro trato como si el personal quería comer galleta tenía que pagarla, la carne se pesaba para poner de acuerdo a la cantidad de gente que había, no se daba cama tendida, no había agua caliente, entre otras y por lo tanto los productores agropecuarios tenemos que hacer mea culpa y decir; “no vimos la realidad que se nos venía. Son pocos los que están quedando (con ese criterio) pero quedan.
Nos tenemos que dar cuenta que esa obligación la tenemos, tenemos que saber transmitir que para llegar a ese tipo de cosas, la persona tiene que tener responsabilidad, seriedad, cumplir con las actividades, y reenganchar aquella amistad que había. Yo me crié en la cocina del personal jugando al truco con el personal de los establecimientos que no eran pocos.

¿Qué destaca de esos momentos?
Llegué a tener hasta cien personas a mi cargo, e iba a pagar los sueldos en efectivo, y nunca tuve un problema. Todos los respetábamos. Cuando me quedé a trabajar solo, a los 18 años, a un mes de comenzar la esquila cuando se esquilaba 8 mil ovejas, tenía el respaldo de un capataz que nos había visto nacer, yo tenía ciega confianza en él, y él en mi al punto que sus ahorros estaban a mi nombre en el antiguo Banco Caja Obrera. Hasta el día de hoy me sigo encontrando con las hijas de ese hombre y tenemos una amistad más que de patrón a empleado, de amigos.
La señora de ese hombre era muy rústica, pero muy cariñosa y se desvivía por mandarle regalos a mis hijos, por tejerles una prenda, hacerles un dulce. Eso era así y hoy lamentablemente ya no se ve.

¿Por qué entiende que se llegó a eso?
Primero, no es de ahora, sino de muchos gobiernos, la educación por ejemplo en Colonia Lavalleja o en Guaviyú de Arapey, no era la misma que en Salto, ahí comenzaron las diferencias.
También ahora se le ha hecho creer a la gente que se puede vivir sin trabajar, y eso es un error.
No hay cosa más digna que exigirle al patrón que le pague lo que corresponde, pero también hay que fomentar la capacitación. Hoy se brindan muchos cursos y el consejo es que hay que ser cada vez más profesionales.

¿Y a nivel de la ganadería, cuáles son los mayores cambios que nota?
Hoy tenemos muchas herramientas como por ejemplo en la cría, manejamos EPD, ganancia, medimos grasa, carcasa, todo se mide, hay ecografías, respecto a la reproducción hay técnicas de inseminación a tiempo fijo, inseminación artificial tradicional, hay trasplante de embriones y hasta clonación.
Otro de los cambios es la forma en que se trabaja, antes se decía que la gente era campera porque tiraba el lazo y pialaba, hoy en día si hacemos eso, somos retrógrados, porque machucamos el animal, o se nos quiebra un animal que puede costar mucho, no con esto quiero decir que no hay que saber enlazar, pero la técnica de trabajo pasa por tener buenas herramientas, buenos bretes, mangas, personal que trabaje con banderitas sin perros y sin gritar.

¿Cuáles son los beneficios de estas herramientas?
Pienso que los EPD como toda evaluación, es un apoyo, hay que saberla usar. En Estados Unidos es impensable seleccionar un animal sin pasar primero por un escritorio donde se vean los números, Creo que Uruguay tiene la gran virtud de tener el mejor Hereford del mundo, y lo ha logrado con grandes visionarios, con grandes cabañeros que a la larga fueron grandes genetistas, que hicieron todo el trabajo mirando en los bretes, seleccionando toros y vacas, y cuando aparecieron los EPD, supieron apoyarse en ellos. Acá hay cabañas que valen la pena resaltarlas, dentro de la raza Hereford una autoridad no solo a nivel de nosotros, sino a nivel mundial, es Germán Morixe, fue un adelantado en saber aplicar eso. También en Aberdeen Angus hay gente que lo ha usado muy bien, concretamente el ingeniero Julio Mattos (padre de María Mattos), fue un adelantado de América y no en vano Bayucuá ocupa los puestos que ocupa y hay un banco genético que es realmente muy importante.

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El arte de una esquina diferente

Con Martín Caballero, el verdulero que regala alegría con su creatividad

Cada vez que alguien pasa por la esquina de Artigas y Washington Beltrán, es inevitable que mire hacia la verdulería de la esquina para ver cuál fue la figura, que usando frutas de distintos colores armó Martín, uno de los verduleros del lugar, que tiene encantado a grandes y chicos con sus creaciones habituales, donde por lo general los personajes que 26 9 16 006allí lucen son los que les piden los chicos, por los dibujos animados que están en boga en ese momento.
Mientras acomodaba unas frutillas del cajón, con los guantes manchados del color de esa fruta y en plena tarea habitual lo encontramos a media mañana cuando el calor del sol empezaba a hacerse sentir. Al consultarle por su trabajo y si podía acceder a una entrevista para esta sección, antes pidió permiso y tras lograr ser autorizado, se dispuso en plena calle a contar para nuestra sección semanal, cómo y porqué se las ingenia para crear esos personajes que tanto le agradecen grandes y chicos.

¿Quién es el autor de estas figuras que tanto llaman la atención?
Soy Martín Caballero y tengo 33 años de edad. Soy un salteño que le gusta su trabajo y le encanta hacer manualidades, tengo un hijo de 11 años que se llama Santiago, vivo con él y con mis padres y hermanos. Fui a la escuela 98 del barrio San Martín porque vivo en esa zona y en los talleres de Don Bosco aprendí a hacer algo de esto.

¿Siempre te gustó hacer este tipo de manualidades o es algo que surgió ahora?
Siempre me gustó hacer este tipo de cosas. Primero aprendí con el propietario del local acá que fue el que me enseñó porque él hacía este tipo de cosas. Lo primero que me pidió fue hacer la bandera de Uruguay una vez que había partido de fútbol y que jugaba la selección. Como le llamó la atención la bandera de Uruguay a toda la gente y le gustó a él y a los demás, decidimos seguir haciendo este tipo de cosas.

¿Alguna vez te gustó la manualidad, el arte, trabajar con los colores?
Sí siempre me gustó, pero nunca pude dedicarme a hacer eso. Fui aprendiendo de a poco, cuando fui a la (Obra) Don Bosco ahí hice algo de eso y la verdad que me gusta. Pero siempre me gustó la artesanía.

¿Qué sentís cuando viene gente a la verdulería y pregunta quién fue el autor de esa imagen?
Siento mucha alegría, que a la gente le guste lo que uno hace es algo que es muy positivo, significa mucho para mí saber que hay alguien que le gusta lo que hice, porque me llevó mucho tiempo y dedicación poder hacerlo. Sobre todo los gurises que quedan muy contentos y vienen solo para ver qué dibujo hay colocado ahí.

¿Sabés que hay gente que pasa mirando siempre para esta esquina con el fin de saber cuál es la imagen del momento?
Sí, incluso me ha pasado que estoy trabajando en una nueva imagen, en una de las figuras que estoy creando y cuando quiero ver hay gente que está parada a mi alrededor que está mirando lo que estoy haciendo. Sobre todo a veces miro y hay niños que se juntan a veces para ver cómo voy armando la figura que voy creando.

¿En qué te inspiras para hacer los dibujos de los personajes que mostrás?
Sí, siempre hago lo que se me va ocurriendo a mi, aunque a veces miro cuales son los personajes que están en boga y ahora estamos haciendo caricaturas que son las que miran los chicos y para eso hay que estar al tanto, conversar con la gente para saber qué le gustaría ver reflejado en esta esquina y uno va sacando de ahí la idea.

¿Pero te ha pasado que te piden que armes tal o cual personaje que es el que le gusta a los chicos?
Sí claro, el otro día me llegaron varias cartitas de niños que tenían varios dibujitos, donde ellos me pedían que hiciera tal o cual personaje con las frutas. Yo lo puse en el facebook porque la verdad que me encantó y me sentí muy bien, porque en esas cartas además me estaban agradeciendo y son as cosas que te impulsaban a seguir adelante, a dedicarle tiempo para hacer este tipo de manualidades lo mejor posible. Y yo trato de complacerlos.

¿Cuánto tiempo te lleva dedicarte a hacer un trabajo como estos y lo haces dentro de tu horario habitual o pedís para venir fuera de hora?
No, lo hago dentro del horario de trabajo. Hay veces que me ha llevado todo un día poder hacer el personaje porque entre que estás atendiendo a la gente que viene a cada rato y entre que estás haciendo el trabajo de la verdulería, de limpiar los cajones, separar la fruta y otras cosas, se te va la jornada. Ahora si me dedico solo a hacer esto en dos o tres horas puedo llegar a hacerlo.

¿Vos seleccionas la fruta que vas a usar para hacer este tipo de caricaturas o te manejas con lo que hay a tu disposición?
Yo busco los papeles de colores y envuelvo la fruta con los colores que necesito, sino hay me arreglo con la fruta que haya y le busco la vuelta. Pero por suerte acá tengo a mis compañeros que me ayudan mucho y que me alientan a hacer el trabajo. Incluso las compañeras me recortan los papeles de colores cuando necesito alguno para ilustrar el personaje, la verdad que todo apoyan acá y por eso las cosas salen bien.

¿Tu hijo sabe estos trabajos que haces acá?
Sí mi hijo, Santiago, sabe y le encanta. Siempre me pregunta incluso qué es lo que voy a hacer, con cuál pienso empezar el próximo trabajo, y me dice incluso qué dibujos son los que les gusta a los más chicos para que tenga éxito.
Me gustaría hacer algún taller o curso de arte y diseño, poder aprender algo más y así capaz hacer otro tipo de trabajos.
Para el próximo dibujo ya tengo tres en mente. Pero por ahora vamos a ver cuál sale primero.

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“Ser profesional implica tener vocación y espíritu de compromiso”

Con María Isabel Beasley docente y fundadora del grupo de danza folklórica “Andante”

María Isabel Beasley ha logrado consolidarse a lo largo de los años como una artista que desde la danza ha logrado un lugar de prestigio fundando junto a su esposo y pareja de baile José Luis Pereira el grupo de danza folklórica “Andante” que ha sido embajador de nuestra ciudad y país. Recordamos que el grupo “Andante” mantiene una política de realizar presentaciones en diferentes eventos, instancias y escenarios del departamento, con el ánimo de llevar un buen mensaje y difundir el valor de las tradiciones.
Se hacen presentes en festivales folklóricos, escuelas, liceos, desfiles y en las fechas patrias. Recorren también el interior del departamento, donde se han formado grupos juveniles de danza, Colonia Lavalleja, Valentín, Pueblo aldorso001Fernández y Chapicuy.
Son respetuosos de la imagen y de la estética, no solamente en el estilo sino en el vestuario, que mantiene un rigor en el diseño.
La danza folklórica es una expresión que muestra parte de nuestra cultura escenificada por medio de bailes y danzas representativas de cada Estado.
Los grupos representativos de danza folklórica pretenden preservar nuestras costumbres y transmitir por medio de la ejecución coreográfica, tanto el contexto histórico cultural como el sentimiento que nos identifica, con todo lo que ello implica: cultura, raíces, creencias y tradiciones.

¿Cómo comienza el tema de la danza en su vida?
-“La danza en mi vida comienza con la vida misma, aunque el despertar a la práctica de las danzas como forma de expresarme, de comunicarme, como arte, como disciplina fue a los 17 años a través del folklore”.

¿Qué países ha recorrido con su grupo?
-“Con mi grupo de danza Andante que este año estamos cumpliendo 15 años y en la dirección junto a José Luis Pereira hemos recorrido varias provincias de Argentina, sur de Brasil, Chile y el Uruguay todo, todas las capitales y el Uruguay más profundo participando en los festivales más importantes del país, como La Patria Gaucha en Tacuarembó, El festival de Guitarra Negra en Prado, El festival del Olimar, la Fiesta de la Cerveza en Paysandú, entre otros”.

- ¿Cómo se vive en una familia donde se comparte el arte, como el caso de la suya?
– “Se comparte con la familia estando todos integrados, respetando los tiempos de cada uno y generando los espacios para que todos nos sintamos parte. Hay cosas muy vivenciales que afectan positivamente si así te lo propones y haces como compartir un ensayo, seleccionar música, preparar el vestuario con tu familia y bailarines, cosas todas que intervienen en la cotidianeidad de la familia, fines de semanas enteros, noches de ensayos, almuerzos postergados. Así que indefectiblemente cada uno a su ritmo pone lo suyo y terminas hablando el mismo lenguaje, entonces el escenario, un taller, una clase, un viaje son solo una parte visible de todo eso. El arte se respira, se siente… va más allá de la danza porque para que esta sea posible hay que tener apertura a otras sensibilidades, la pintura, la música, los paisajes, la cultura y los afectos a nuestra historia. Mis hijos han bailado conmigo desde la panza y en su estilo los tres son bailarines aunque han ido sumando otras disciplinas artística, Abril estudiando Arte dramático en la EMAD ya en su segundo año, Nazarena en la música por medio de el estudio de la percusión y Gervasio con la expresión por medio de la pintura.

¿Cómo son sus vivencias desde su lugar de docente?
-“La labor docente va más allá de las horas de clase, ser profesional implica una fuerte vocación y compromiso, es mucho más que tratar de enseñar un conocimiento, sino de construir con tus estudiantes, ayudarlos a ser personas comprometidas, solidarias, respetuosas de las diferencias, porque la educación es liberadora, con disciplina, compromiso, trabajo y entrega es la manera de ser libre, de poder elegir para poder ser feliz y hacer feliz a los demás”.

¿Qué reflexión le merece la tarea educativa actual?
-“Insustituible como tarea humana que es, muy solitaria por momentos, pero muy gratificante, sobre todo cuando veo a mis gurises, como me gusta llamarlos, agradecidos consigo mismo y con su docente porque siente que tiene una herramienta para enfrentar el mundo, tanto la matemática como la danza los ayuda a esto.

Los espacios que se propician para el arte y los jóvenes – ¿son suficientes?
-“El arte lucha permanentemente por espacios en nuestro medio, así que todo esfuerzo que se haga en este sentido será poco. Es necesario generar espacios y las condiciones para que ese espacio sea aprovechable y disfrutable. Muchas veces no hay conciencia de la importancia de la formación artística de los niños, adolescentes y jóvenes, el generar espacios debe ser a conciencia, que a la sociedad le importe y respete ese espacio independientemente del gusto”.

¿Cómo viene la agenda de actuaciones para el grupo Andante este año?
-“Siempre muy movida, además de la docencia, la presentación en congresos, cumpleaños, encuentros culturales, congresos, porque además de interesarnos la formación de bailarines respetuosos de nuestras danzas nos interesa también la difusión, la revalorización de nuestras raíces”.

¿Qué proyectos tiene para el futuro?
-“Seguir con mis clases de matemática y danzas”.

Una reflexión para compartir con los lectores, desde tu experiencia artística y docente
-“Es importante ser profesional en todo lo que uno elige hacer, la formación de bailarines requiere trabajo, disciplina, dedicación, muchas veces se piensa que la danza es puro entretenimiento, pero más allá que puede serlo también es para formar personas, ya sea como practicantes de la propia disciplina o como consumidores culturales.

¿Cómo definiría los vocablos «danza», folklore, arte, docencia, identidad?
-“La danza es comunicación a través del cuerpo en un momento y lugar. Es ser libre. El folklore es el saber del pueblo. El arte es la expresión de la sensibilidad humana. La docencia es vocación, compromiso, gratitud. La identidad es todo lo que nos une y nos hace ser parte de un todo, respetando la diversidad”.

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Analía Etchart: la educación como opción de servicio

“Cuando los docentes tienen proyectos, los alumnos tienen destino y cuando estos tienen proyectos, la Nación tiene destino”. “Recientemente jubilada luego de 40 años de docencia ininterrumpida, la Prof. Etchart continúa apostando a la educación, desde una óptica innovadora. Formada al lado de prestigiosos docentes, supo comprender la para nada fácil tarea de educar a las nuevas generaciones, como una verdadera vocación de servicio, y un verdadero compromiso con el futuro.
La ahora abuela, procura dejarle como legado a su pequeña nieta, la invalorable enseñanza de que con el mejoramiento personal, el conocimiento y el respaldo fundamental de la familia, soñar es posible, lo cual refleja al evaluar su carrera: “la intensa y extensa vida en la docencia, la hemos transitado en su mayor parte con felicidad”.

¿Cuándo y de qué manera surge la vocación docente?
Desde niña, mi madre Ita Peyró, Maestra de Primaria y Profesora de Español, fue mi primera referente; yo llegaba de la escuela y le daba clase a los muñecos. Luego la acompañé siendo adolescente, a algunas actividades, y a partir de Preparatorios di algunas clases particulares por un tiempo, para empezar luego formalmente como docente de Historia. Quien fue y ha sido mi principal referente es la Profesora Ofelia Piegas, a quien considero excelente investigadora e Historiadora, admirable mujer y amiga. También la Dra. Lidia Polto, quien me orientó y acompañó.

¿Cuáles fueron los destinos como educadora?
Comencé a la vez que estudiaba Notariado en Montevideo; mi primer Liceo fue el hoy Liceo Nº 4. También en los Liceos 1, 2, 5 y Nocturno; fui docente interina de Informática en la Escuela de Administración y Servicios, en el Liceo Nº 4 y en el Instituto de Formación Docente por algunos años. Luego como Directora efectiva por concurso, de 1999 al 2015. Anteriormente fui Subdirectora del Liceo IPOLL por tres años, 10 años como Directora del Liceo Nº 4, y culminé mi carrera docente en el Liceo Nº 5, dirigiéndolo desde el 2013 al 2015.

¿Le fue fácil el desempeño de una carrera tan compleja?
No fue fácil, pero eran otros tiempos, otro compromiso y visión, existía la idea de la capacitación permanente para el mejor desempeño de la actividad. El involucrarse es necesario, por eso participé como Delegada Nacional y Departamental por más de 20 años, encabezando una lista en su mayoría con docentes del Interior; integré comisiones permanentes, especialmente de educación en valores y de profesionalización docente. Desde el año 2007 al 2013, impulsé y trabajé en la participación juvenil, integrando el grupo permanente que publicó sus memorias y que dio nacimiento a los encuentros nacionales de estudiantes y a la formación de la mesa permanente. El cursar el postgrado y otros cursos me posibilitó la capacitación para el desempeño a través de la mejora continua.

¿Tuvo muchos retos como Directora de los centros de enseñanza que le tocó dirigir?
Muchos y variados, pero con optimismo se pudieron sortear. Recuerdo que dábamos la Copa de Leche, al ser un centro de contexto crítico, único alimento para muchos chicos. Se trabajaba en equipo, ayudaban las madres a preparar y servir; al panadero del barrio, le dábamos la harina que nos entregaba el Inda, y a diario nos proporcionaba el pan y una vez a la semana, bollos. También realizábamos Obras de Teatro como complemento, dirigidas por Yanely de Vecchi, excelente profesional y amiga. En el Liceo Nº 5, presentamos en el Larrañaga, «América entre luces y sombras» y por dos veces consecutivas ganamos el primer premio del Concurso de la Fiesta de la Juventud; en el Liceo Nº 4, realizamos la Comedia Musical basada en un libro del Conventillo del Medio Mundo.

¿Cómo ve el sistema educativo actual?
La Educación Pública necesita imperiosamente resolver problemas de formación docente, de carencias de infraestructura, de recursos humanos, de Equipos Multidisciplinarios, los que son imprescindibles en cada Liceo, los docentes, los adscriptos, las direcciones necesitan de su apoyo. Cada vez hay más democratización en el ingreso de más alumnos, pero, no es posible que todos egresen en tiempo y forma, presentando dificultades cognitivas, de aprendizaje, de los vínculos, de violencia en sus diversas formas. Nadie hoy puede sólo; precisa de otro, sea para aprender, enseñar, gestionar; es cuestión de agudizar el ingenio y la creatividad. Hoy a nivel secundario, se dan los mayores problemas, en la deserción, en la repetición, lo que se llama fracaso escolar.

Si tuviera en sus manos el poder decidir el rumbo que debería tomar la educación, ¿cuál sería el mismo?
En la multiplicidad de planes y programas, en que verdaderamente los intereses de los alumnos van por otro lado, no hay posibilidad de currícula construida. Se debe potenciar la Educación a distancia, especialmente para los adultos; el Liceo Nocturno presenta un gran problema con la deserción, con la motivación. En Salto, hay que instalar un centro secundario que contemple la extra edad exclusivamente, con currícula adecuada y docentes capacitados para el desafío; qué hacer para que los padres asuman efectivamente su rol. Se añade que algunos docentes faltan mucho y ello incide negativamente en los aprendizajes y la motivación, con el plus que en algunas materias no se consiguen suplentes. Hay que continuar descentralizando la gestión administrativa y de supervisión. Los procesos de enseñanza y de aprendizaje cada vez son más complejos, la cuestión radica en cómo ayudamos a que aprendan, sin caernos de nuestro rol de padres o docentes, lo que nos desafía y compromete a diario.

¿ Qué evaluación hace de tantos años al servicio de la educación?
Esta profesión me ha permitido conocer muchísima gente linda, chicos y adultos, hacer amistades y vivir para compartir aprendizajes, proyectos, sueños, alegrías y tristezas, pero sobretodo aprendí a ser, tratando de dar lo mejor. Los desafíos fueron muy intensos, pero siempre construyendo pro activamente, sobre la misión de educar para la vida, creciendo en valores. Inolvidables los alumnos y su gran diversidad, sus trayectorias y sus competencias, hoy puedo decir que estoy feliz de haber compartido y acompañado sus logros. Por eso mi reconocimiento a tantos padres comprometidos y la invalorable acción de los docentes, por la oportunidad de compartir e intercambiar, por permitirme orientar, motivar, y soñar haciendo posible aquello de que «Cuando los docentes tienen proyectos, los alumnos tienen destino y cuando estos tienen proyectos, la Nación tiene destino».

¿Podría contarnos alguna anécdota que recuerde?
Muchas, que con el paso del tiempo se aquilatan y ponderan. En el Liceo Nº 5, como docente de segundo ciclo, organicé un seminario sobre derechos humanos y una mesa de debate sobre el derecho a la vida. Entre otros, concurrió la Doctora Marina Vinci, recientemente fallecida, que sólo mostrando los instrumentos explicó cómo se hace un aborto. La sala estaba repleta de padres y estudiantes. Días más tarde me llamó la madre de una alumna para decirme que su hija, que estaba embarazada, había decidido tener a su hijo. Hoy es una hermosa joven. En tanto en Liceo Nº 4, ya como Directora, hacíamos una muestra anual de actividades. Una querida alumna, quedó sin luz eléctrica en la casa, y terminó su trabajo con luz de vela. Al otro día su obra lucía en la muestra. Hoy es una profesional, y me da mucho orgullo recordarlo.

En estos momento se encuentra gozando de su jubilación, pero tenemos entendido que continúa con muchas inquietudes que la llevaron a comenzar otra actividad docente, ¿de qué se trata?
Ahora, me encuentro estudiando Programación Neuro Lingüística, haciendo el Practitioner, y espero el año venidero lograr el Master. Pienso que hay ideas, prácticas y contenidos muy buenos, que sería buen momento para incorporarlos tanto a Primaria como a Secundaria. Ayudaría a docentes y estudiantes, a desarrollar la inteligencia emocional, integrando herramientas poderosas para mejorar la comunicación intra e interpersonal, ya que se define a PNL, como la ciencia y el arte de la excelencia personal. Además también se pueden y tendría que incorporarse recursos prácticos, para desarrollar habilidades cognitivas, ejecutivas y de inteligencia emocional, tanto con las Neurociencias y la Bioneuroemoción.

Sabemos que su familia ha sido su apoyo inobjetable, háblenos de ellos.
Sin lugar a dudas. Mi familia se compone de mi esposo Walter Olhausen, con el que llevamos 42 años construyendo el camino del amor y la tolerancia; tuvimos 4 hijas, María Belén, que es Contadora; Anna Karen, Odontóloga; Larisa Sofía, Cosmetóloga Médica; y Helen Veronique, estudiante de Ingeniería de Sistemas. Tres de ellas viven en Montevideo y una en Paso de los Toros. Y ahora, una nietita de 20 meses, Larita, que nos colma de felicidad y alegría y que es nuestro sol. Mi esposo ha interpretado, acompañado mi vocación y trabajo, la pasión por el hacer y las ganas de involucrarme intensamente; muchas veces con santa paciencia y comprensión, ya que resigné horas de familia. Y mis hijas, a veces también, junto a mis yernos que han entendido y comprendido; otras, han sufrido, pero siempre compartido y diciendo, aquí estamos. Solo resta decir que esta intensa y extensa vida en la docencia, la hemos transitado en su mayor parte con felicidad.

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Hoy con la docente de música Beatríz Harreguy

“La música armoniza, cura, libera, educa, sensibiliza y siempre hace bien”, comenzó diciendo la profesora Beatríz Harreguy sobre lo que significa la música para ella.
Con la elegancia que la caracteriza, Beatríz dialogó con EL PUEBLO para la sección de Al Dorso y habló sobre su experiencia en la enseñanza musical con niños y adolescentes tras 35 años de docencia y con adultos, con quienes mantiene en la actualidad dos coros muy activos.aldorso 001Casada desde hace 34 años, es madre de Mauricio y abuela de Ema, una pequeña niña que el pasado 22 de agosto cumplió su primer año de vida.
Al hablar sobre su trayectoria y su vida misma, Beatríz mostró su gran sensibilidad al punto de emocionarse y agradeció a Dios todo lo que le dio y lo que le da día a día. “Solo le pido que me de vida para poder disfrutar ahora de mi nieta, que nació prematura, lo que nos hizo pasar por momentos muy difíciles. Pero yo siento una enorme gratitud, le doy gracias a Dios por haberme dado la posibilidad de estar vinculada a la música porque con los coros formamos una gran familia, estamos en los momentos buenos y malos, porque la música genera un vínculo que ayuda y que integra, es algo hermoso, que nos une y nos sensibiliza y nos permite disfrutar juntos de la vida”, comentó con emoción.

¿Cuándo comenzó con la música?
“La música siempre me gustó. Comencé mis estudios de piano a los 6 años, con la profesora Victoria Chaibún, con ella me recibí, acá en Salto. Pertenezco al conservatorio Fallero Balzo. Una vez que me recibí a los 18 años comencé a acompañarla en sus clases como educadora en las escuelas donde no contaba con pianista acompañante y así lo hice honorariamente durante varios años, en la escuela 3, 8 y 119. De Chaibún tengo muy buenos recuerdos, era una muy buena profesora, muy exigente pero muy cálida también. Con el tiempo hicieron un llamado, me presenté, salvé y comencé a trabajar en el año 75, de forma interina, con pruebas trienales, que eran muy exigentes, con una parte teórica y otra práctica. Entre las primeras escuelas que trabajé ya con esta efectividad de tres años, fueron la Nº 5, 9, 64 y 111 de las cuales guardo muy gratos recuerdos”.

¿Cómo era dar clases de música en las escuelas?
“Me encantó trabajar con todas las escuelas, pero principalmente con las escuelas de barrio. A los niños les gustaba mucho ir a las clases de música. A veces me decían, ¿vas a ir a trabajar a la escuela 8?, ¡con esos niños! Pero yo me sentía feliz en esa escuela, con todo el material humano con el que trabajaba, desde maestros, personal de servicio, las cocineras que nos atendían tanto a la pianista como a mi de forma amorosa, y los niños que son siempre niños, pero en las escuelas de barrio uno notaba que ellos necesitaban más de la música, de la clase, se podía ver como la disfrutaban, como que vivían más la música y eso se notaba”.

También fue profesora de música en secundaria, ¿es diferente trabajar con niños y adolescentes?
“En secundaria tuve clases de aula y tuve coros. En el liceo Nº 1, 2, 3, 4. Es diferente trabajar con niños y adolescentes, sobre todo en lo que tiene que ver a la música y más que nada en los varones adolescentes. Porque a muchos varones le gustaba el canto pero formar parte de un coro era motivo de burla. De los 35 años que trabajé con la música en las escuelas y liceos yo me siento muy feliz, siento que los disfruté y me siento muy orgullosa”.

¿Fue la primera directora del Coro Departamental de Niños?
“Sí, yo fui la directora desde el año 80 al 2010. Ese coro que se llamaba Paulina Sastre de Pons, surgió a iniciativa de primaria que quería formar un coro de niños que representara al departamento, integrado por niños de las diferentes escuelas, con voces seleccionadas. Llegamos a tener hasta 60 niños y había que reunirlos a todos en un solo lugar, para ensayar, algo que no era fácil. Con ese coro viajamos muchísimo, a certámenes o encuentros, fuimos a varios departamentos, incluso a Montevideo, cantamos muchas veces en el teatro Solís, en el Sodre. Para muchos niños ese viaje significaba el primer viaje a un lugar lejos de su casa, era pisar por primera vez un teatro, ir por primera vez a Montevideo, algo que es una experiencia sumamente enriquecedora. En esa etapa tengo que destacar la labor de Elizabeth Chaibún que fue la pianista mía de toda la vida en el coro departamental y en las escuelas públicas”.

¿Hoy ese coro ya no existe?
“Yo me retiré en el año 2010 y en el 2011 creo no hubo coro departamental, luego hubo en el 2012 un año y ahora ya no está más, no se si es solo en Salto o a nivel país, creo que ha ido desapareciendo y eso es realmente una pena porque lo que disfrutamos, lo que vivimos y como se sentían esos niños representando a su departamento, era algo único y su cierre fue una pérdida grande”.

¿También fue la primera directora de la Escuela de Música de Educación Primaria?
“Yo entré en la dirección de la escuela de Música en el año 98 y estuve hasta el 2010, cuando me jubilé. En ese entonces estaba como Inspector Departamental de Primaria el maestro Miguel Angel Ferreira Carreño y de Inspector Nacional de Música, Humberto Grieco Catalurda, una persona a la que yo admiré y admiro por todo lo que hizo, porque sabía muchísimo y te enseñaba y compartía sus conocimientos. Esos dos inspectores trabajaron incansablemente para que se creara en Salto una escuela de música que finalmente surgió en el año 1998. En marzo comenzamos con las inscripciones y al finalizar el año se la inauguró”.

Fueron más de 10 años, ¿qué significó esa escuela para usted?
“La escuela de música es hermosa, me siento orgullosa de todo lo que creció, porque tuvimos muchísimos egresados que después siguieron sus estudios en el Conservatorio Municipal y en la Escuela Universitaria de Música y ahora están trabajando de profesores en el Conservatorio en la misma escuela. Nosotros empezamos con dos grupos de primer año, uno en la mañana y otro en la tarde con apenas 75 alumnos y cuando yo me retiré había 450 niños”.

¿Qué pasa cuándo se encuentra con algunos de sus primeros alumnos?
“Es muy lindo, a veces me encuentro con personas en la calle o en diferentes lugares que se arriman y me saludan y recuerdan cuando fuimos a tal encuentro o tal otro porque fueron alumnos míos en el Coro Departamental o de alguna de las escuelas en que trabajé y es muy lindo que te recuerden. Eso da cuenta que con la música vivimos experiencias que se mantienen muy presentes tanto en ellos como en nosotros los docentes”.

¿Pero todavía continúa con actividades vinculadas a la música?
“Es cierto, si bien yo me jubilé, mi actividad continúa, pero con coros de adultos, que es otra cosa muy diferente. Tengo dos coros de adultos, el coro Río Uruguay que pertenece al Club Remeros Salto y el grupo coral Armonía integrado por personas que pertenecían a diferentes coros. En los dos coros cada uno hace lo que puede porque no hay voces específicamente seleccionadas, pero todos disfrutamos muchísimo. Con el Coro Río Uruguay este año por los 100 años del club organizamos dos encuentros de coros uno a nivel local y otro a nivel internacional y con el grupo coral Armonía tendremos un encuentro el 10 de setiembre en Piriápolis y en noviembre en Rivera”.

¿Cómo encuentra en la actualidad la formación musical que hay en el medio?
“Yo siempre digo que lo mio fue un don de Dios porque la voz que tengo es la vos que Dios me dio y que se ha ido formando con el correr del tiempo, con los ejercicios y talleres que he hecho. En la actualidad sobre todo los jóvenes tienen más oportunidades para formarse musicalmente y eso es muy importante. Yo lo que hago es lo que siento y lo que aprendí de mis superiores y de las personas que me orientaron, pero ahora los jóvenes sobre todo tienen la posibilidad de formarse y eso es algo que hay que aprovechar”.

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Con José Jorge Lalindre. Un gaucho afincado en la ciudad

José Jorge Lalindre, de Colonia Lavalleja, en la cerrillada de Lavalleja, lugar que también se conoce como la Zanja de Alcain. En diciembre cumpliría sus 72 años, nació en la que ahora se llama Estancia La Nueva y que antiguamente era puesto de Jorge Curbelo, había una estancia que se llamaba La Dorita, donde su madre era cocinera y sus abuelos eran puesteros donde ahora se llama Estancia La Nueva. Era el tiempo en que “se tenía al gurí” en la casa nomas, asistido por las viejas comadronas, que ayudaban en el parto. Es una peculiar historia de uno de los tantos “gauchos” que se arrimó a la ciudad, ya jubilado, para pasar sus últimos años.

¿Cuándo se vino a la ciudad?
En el año 1976 me viene a Salto y en el año 1981 compré un terreno, y después me fui a trabajar en las estancias, anduve domando, tropeando, trabajando. También hice algo de construcción, pero estuve siete años y no aprendí siquiera a colocar bien un ladrillo… Ese terreno en Barrio Ceibal lo tuve ahí 18 años vacío, porque en el año 1983 me fui a trabajar en la Estancia El Viraró, de Errandonea a domar, en el año 1986 me vine y quedé viviendo en Barrio Artigas, en el año 1998 me vine e hice mi casita de maderas donde estoy viviendo ahora en Ceibal, en el terreno que me había comprado.

¿Siempre trabajó en el campo?
No, acá en Salto (ciudad) estuve trabajando en la construcción, pero yo quería campo, como soy como el perro ovejero que cuando ve ovejas quiere trabajar, y yo nací para el campo, allí nací y siempre me atrajo todo lo que fueran tareas en el campo.
Trabajé siete años de albañil donde está El Revoltijo (en Uruguay y Soca), allí empecé de abajo, limpié el terreno, había la construcción iniciada de una casa queno sé por qué había quedado detenida muchos años no sé por que, deshicimos a marrón esa construcción que había, una especie de gran galpón, pero luego me di cuenta que no era lo mío y volví al campo.

¿Cuál era su oficio?
En campaña me crié en las estancias, trabajando como peón de campo, después aprendí a domar, anduve trabajando en las máquinas de esquila como agarrador, y esquilé también. Hice de todo lo que eran tareas rurales. Me crié en las estancias y envejecí en las estancias.

¿Como domador se llevó algún golpe?
Algún revolcón llevé, pero empecé muy chico, con 15 años ya andaba domando, era lo que me gustaba, y en todo el tiempo que anduve no tuve ninguna quebradura, golpes fuertes sí, pero quebraduras no ninguna y en eso doy gracias a Dios. Conocí muchos que tuvieron que andar enyesados tres o cuatro meses, a veces con quebraduras de caderas, pero a mi nunca me tocó.

¿Anduvo por otros departamentos?
Sí, llevaba tropas a Río Negro, también pasando Mercedes, una vez llevamos 500 novillos de la estancia El Tala, de Curbelo, por tierra para esa zona, llevábamos como 25 días para llegar, después de pasar Mercedes anduvimos todavía tres días más para llegar a una estancia de un tal Ortegui y no se moría ningún animal. Una vez llevamos 2 mil ovejas de la estancia El Caruyo (sic) al otro lado de Baygorria éramos 16 troperos, el capataz era Gaspar Gómez, que murió hace poco tiempo y se nos murió solo una oveja en toda la tropa. Llevamos 38 días para llegar.

Hay una anécdota de que una vez usted encontró un bolso…
Sí, fue en calle Agraciada y Blandengues. Llegué a la parada del ómnibus y vi a esa señora con unos bebitos, llegó la línea 11 y la señora se levantó apurada; “llegó el ómnibus”, dijo.
Agarró los bebitos y se sentó en el ómnibus, se fue y quedó ese bolso ahí. Había una muchachita de unos 11 años que entraba y salía de un despacho y le pregunté si sabía de quién era el bolso y dijo que era de la señora que había subido en el ómnibus recién.
Entonces dije; ¿qué hago con el bolso?, lo voy a tener que llevar. Lo agarré y me fui para el barrio Calafí, porque soy evangélico y fui a un culto en ese barrio.
Abrí el bolso y tenía 8 mil pesos, un celular, tarjetas, cédulas, otros documentos y ropa de bebé. Busqué en un papel la dirección, en calle Maldonado, y después de la reunión fui a llevarlo y la dueña me abrazó y me dio 500 pesos.
Eso fue el año pasado.

¿Cómo ve la campaña de ahora?
La campaña de ahora no tiene nada que ver con la de antes. Antes era todo a fuerza y sin nada de tecnología, había que andar de noche muchas veces, porque era orden del patrón, del capataz, de levantarnos a las 4 de la mañana y había que salir y volver a las 8 o 10 de la noche.
En tiempo de verano prácticamente no se dormía, salíamos a las 4 y media de la mañana para el campo y volvíamos a las 9 o 10 de la noche, entre que comíamos y nos bañábamos nos acostábamos a las 11 de la noche como temprano, y a las 2 de la mañana ya teníamos que estar levantados.
Ahora en el 2010 estuve trabajando en otra estancia y salíamos a las 7 de la mañana, a las 11 estábamos de vuelta, en tiempo de verano salíamos a las 15 y a las 7 de la tarde ya estábamos de vuelta. En eso ha mejorado y los sueldos también. Aunque para mi los sueldos son siempre lo mismo, en relación a lo que puede comprar con lo que gana.

¿Estuvo preso alguna vez?
Sí, estuve tres años preso por una menor y en la comisaría estuve varias veces porque tomaba mucho, pero cosas pasajeras. Ahora hace 36 años que no tomo ni fumo más.

Cómo lo lleva la vida en la ciudad
Para mi bien, nunca dejé de hacer changas, viene de campaña a vivir en barrio Artigas y enseguida empecé a trabajar en lo de Solari, y tuve más de 2 años, después en lo de Caputto, hacía la zafra y después me iba para alguna chacra o estancia, nunca dejé de trabajar. Los últimos años, del 2000 en adelante, salía de una estancia y al otro día estaba en la otra. Queda poca gente entendida de campo, o muchos, porque con el tema del celular y la computadora, si a mi me mandan a atender un plantel para ver si una oveja está preñada, sé de vista, pero no con aparatos. Si no tuviera mi casa sola, me iría a alguna estancia.

¿Fue jockey también?
No… alguna carrerita nomás. Pero nunca fui muy de eso. Cuando estaba en la estancia La Magdalena en la colonia Artigas iba a las carreras, pero no me llamaban mucho la atención. A mi me gustaba la doma.

Publicado en - Especiales Semanales, 2- Martes, Al DorsoComentarios (0)

El Orgullo de ser Cuevas

Con Gabriel Cuevas, padre del mejor tenista uruguayo de la historia

Cuando uno pasa por la esquina de Brasil y Viera, hay un kiosco en el que ocasionalmente pudo haber ingresado alguna vez a comprar o algo, o por el contrario ser asiduo comprador. Al tratar con el comerciante del lugar, uno ve a un hombre alto, corpulento, de voz ronca y que te recibe con la amabilidad típica de todo kiosquero, pero que está imbuido un poco más que el resto en las cosas que pasan en el deporte internacional, sobre todo en el tenis. Ese 22 8 16 010hombre de bigote largo y ojos azules es Gabriel Cuevas, padre del mejor tenista de la historia del país por los logros y posiciones alcanzadas hasta la actualidad, Pablo Cuevas.
Casado con la salteña Lucila Urroz Barrera, a quien conoció en Concordia de donde es oriundo, tiene el “orgullo” de ser padre de dos de los mejores tenistas que ha dado el deporte uruguayo, Pablo y Martín “Bebu” Cuevas. Se ríe de que discutan si su hijo es argentino porque nació en Concordia y se crió en las dos orillas, “Pablo siente la celeste como nadie” dice y admite que le hicieron guiños desde Argentina, pero prefirió su tierra materna y aunque es un poco de los dos lados, no duda en “pelear por Uruguay”. Con Gabriel Cuevas, exfuncionario de Aerolíneas Argentinas, sindicalista y secretario político en Entre Ríos, hoy devenido en comerciante salteño en las Diez Últimas de la Última.

Más allá de su situación actual ¿Usted está muy vinculado a Salto desde siempre?
Nací en Concordia, mis padres son de allá y crecí y viví allí siempre. La conocí a Lucila (Urroz) mi mujer, en la Facultad, donde ella estudiaba Economía en Concordia. Bueno, nos pusimos de novios y ella si bien se recibió de Contadora allá, trabajaba en una de las Obras Sociales más grandes de Entre Ríos, que era la de los empleados rurales. Y aparte tenía el estudio allá y después dejó todo. Mientras tanto yo estaba en Aerolíneas Argentinas cuando era del Estado, hasta que después se privatizó. Nuestros hijos nacieron en Concordia pero vivieron en las dos orillas, porque los abuelos maternos estaban acá en Salto.

¿Viviste épocas conflictivas con tu trabajo en Argentina?
Sí, yo era Secretario Gremial del Departamento de Personal Aeronáutico de Aerolíneas Argentinas y al estar en el sindicato hubo un tiempo que vivía en Buenos Aires de lunes a viernes. Cuando empezaron las privatizaciones en la época de Menem comenzaron a intensificarse los conflictos, y hasta nos intervinieron el sindicato. Entonces se acentuó el hecho de que yo estuviera en Capital (Buenos Aires) y viniera poco. A Pablo prácticamente no lo disfruté de chico, porque yo venía los fines de semana a Concordia o veníamos para Salto, pero estábamos allá prácticamente. A Martín sí porque ya lo agarré en otra etapa.

¿Y cómo terminó ese conflicto?
Con las privatizaciones empezaron a desaparecer un montón de escalas, entre ellas la de Concordia. Y bueno, no me podían echar, además yo estaba en el sindicato, pero negocié un retiro voluntario y me terminé yendo. En esa época los gurises eran chicos todavía y como a Pablo prácticamente no lo había disfrutado nunca, me dije, pucha, tanto sacrificio ¿vale la pena? (La conversación se interrumpía a cada rato por clientes que ingresaban al lugar)

¿Después qué rumbo tomaron como familia?
Bueno, ganó el radicalismo en Argentina con De La Rúa y como yo siempre fui Radical, ganamos en la Provincia de Entre Ríos y fui de Secretario Político del Presidente de la Cámara de Diputados Provinciales, pero estuve tres o cuatro meses y cuando vi que las cosas se complicaban y que no estaban bien, decidí irme. Fue un poco antes de la gran crisis pero eran momentos difíciles. Y le dije a Lucila ‘vámonos de acá’. Y nos vinimos para Salto, pero la idea era irnos a la costa este.

¿Pero por qué se quedaron en Salto?
Anduvimos cerca de Atlántida, nos gustaba mucho la zona y queríamos quedarnos allá. Pero el tema era que nos complicaron con las garantías para alquilar, no servía la garantía de Salto, y nos pidieron mil cosas. Aparte fue el peor año, porque después cayó De La Rúa, no hubo ni un solo argentino que viniera a veranear al este, así que en cierta medida nos salvamos, porque fueron temporadas muy malas. Eran épocas complicadas, además había fallecido mi suegra y estaba solo mi suegro y él se empezó a complicar de salud y nos terminamos viniendo para Salto.

¿Y una vez en Salto qué hicieron?
Nos instalamos en la casa de los padres de Lucila, ella es hija única entonces teníamos que estar nosotros sí o sí. Su padre tenía un bazar en la esquina que se llamaba Rebelión en Uruguay y Córdoba, y más abajo está la casa. Ahora el local está alquilado, pero la casa está igual que es donde vivimos nosotros.

¿Pablo y Martín ya estaban adaptados al medio?
Sí, pero ellos prácticamente ya estaban acá más que nosotros.
Es más, Pablo se instaló definitivamente en Salto con 14 años y nosotros queríamos irnos al sur porque él ya jugaba al tenis y estaba yendo a Montevideo. Pero bueno, al final las cosas salieron así y nos quedamos.
Él pasaba todo el día jugando en el Club Regatas en Concordia y se fue vinculando, en ese momento nos conectamos con el Club Remeros porque había un primo de Lucila que estaba con el tenis y le dijimos que Pablo había jugado los torneos provinciales y siempre los ganaba y que quería probar acá. Y empezó, pero la historia es conocida, venía en la lancha con la bicicleta al hombro y después cruzaba el río con el kayak y llegaba hasta el Remeros, tenía mucho tesón y esa es una virtud.
Y de ahí lo llevamos a Montevideo y jugó un torneo que nos pidieron que lo lleváramos para que lo vieran, todavía vivíamos en Concordia, y él ganó allá y se quedó a jugar en Uruguay, que era lo que él quería.

¿Tuvo un buen recibimiento?
No, mirá, él con Felipe Macció presentaron un montón de proyectos y nunca les dieron un peso, no les dieron ni bolilla. Con 15 años se fue a Río de Janeiro, porque Felipe tenía un amigo en Brasil, venía de salir tercero en un Mundial y estaba buscando esponsorizaciones y tampoco le dieron nada. Por eso me enojo con los de la Asociación de Tenis del Uruguay que ahora pasan hablando, pero nunca le dieron un mango, ni lo apoyaron. Y estuvo a punto de dejar el tenis por falta de apoyo, pero se fue a jugar un torneo a Rosario (Argentina) y lo vio un hombre allá que se interesó por él y terminó siendo su esponsor.

Cómo su padre, estando muchas veces lejos, al prender la televisión y que se hable de tu hijo ¿que le pasa por la cabeza?, ¿está orgulloso, se siente parte de ese proceso? ¿se cuida para que no hablen de usted como el padre del tenista internacional Cuevas?
Yo estoy con él todo lo que puedo, lo acompaño, sigo paso a paso su carrera y me enojo cuando escucho periodistas que hablan de más. Yo trato de mantener una conducta lo más prolija que puedo, porque la gente te ve y mañana dice ‘el padre de Pablo Cuevas esto o aquello’, por él sobre todo y por nuestra familia. Creo que por ahora voy bien (se ríe).

El diario El País de España se refería a su hijo hace pocos días como el ‘argentino’ Pablo Cuevas ¿cómo lo toma usted a esto de las nacionalidades?
No nos preocupa ni le damos bolilla a ese tema. A Pablo el entrenador del equipo argentino me ha dicho que él le haría falta, pero Pablo eligió jugar por Uruguay pudiendo jugar también por Argentina. Él siente la camiseta y Martín tiene su forma de pensar también, nosotros no nos metemos en eso. Pero lo más importante es que sean humildes y para mi, que les digan uruguayo o argentino no me importa, lo que me importa como padre, es cuando me felicitan porque los ven sencillos y buenas personas (se emociona) eso es lo más valioso.
Y estoy orgulloso más de eso que de cualquier otra cosa.

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Fundador del grupo musical “La Base”

Con Néstor Martín Salgado

“En los primeros tiempos mencionar la palabra cumbia era tabú… hoy es el ritmo que más funciona”. Nos dijo Néstor Martín Salgado Jorge, un músico salteño que lleva ya una larga experiencia en los escenarios dentro y fuera del país y es el fundador del grupo La Base, que continúa conquistando los escenarios. Tiene 42 años y a su niñez la vivió junto a su familia en el barrio Progreso y actualmente mora en barrio Delgue.
“Mis comienzos fueron a una edad muy pequeña ya que con 6 años iba a una academia musical empezando con el acordeón, luego conocí la era del teclado electrónico y cambié al órgano y decidí seguir estudiando hasta recibirme de Profesor de Teoría, Solfeo y Teclados” – comparte.
Actualmente “La Base” cuenta con seis integrantes: Federico Benítez, Caro Núñez, Emilio Martínez, Matías Merlo, Emanuel Ferreira, Néstor Salgado; tres voces y cuatro músicos “con muchas ganas de tocar”.
El lugar de ensayo es la casa de Néstor donde el grupo se reúne dos veces a la semana.
El repertorio que interpretan es variado según el evento a realizar: desde clásicos, melódicos, pop, rock, cumbias, plenas, cuartetos.
“Los turistas conforman un público muy especial ya que cuando disfrutan de sus vacaciones y le ofrecen un buen espectáculo de show, son los primeros en demostrar su respuesta de agradecimiento con sus aplausos y baile” – puntualizó Salgado.
También esta realidad queda demostrada en los videos que “La Base” comparte en las redes sociales como Facebook, YouTube y personales.

¿Cuáles fueron sus primeras vivencias en el ámbito del espectáculo local?
– “Comencé en escenarios con 6 años en la academia Sagaría y al experimentar la emoción que nos brinda la música y poder disfrutar lo que sentimos en nuestro interior para hacer que las personas que no se sintieran felices y esperar los aplausos como todo músico me significó una experiencia única e intransferible”.

¿Cómo era la época en que comenzó a pisar los escenarios?
-“Esperamos… la época era difícil, habían pocos lugares donde actuar pero de a poco se iba trepando lugares,…
Ya con once años tocaba en grupos de tropical que en aquel tiempo era un estilo tabú el mencionar cumbia, hoy en día es lo que funciona”.

¿Cómo fue construyendo su propia imagen?
“Mi persona y mi imagen, creo que más que músico, es ser una persona de frente con aciertos, errores, uno va construyéndose con valores que el día a día de conocer a demás personas con experiencia en poder aceptar consejos y ahí ver el camino para demostrar lo que realmente somos y poder disfrutar la vida con la frente en alto y seguir luchando por ti y por los que te rodean”.

¿En qué momento funda el grupo La Base?
-“Me emociona muchísimo pensar en ese proyecto tan querido y que me ha brindado muchas satisfacciones.
Cansado de andar saltando de un grupo a otro, pasando etapas difíciles, ya sea económica y andar sin dormir varios días…
Ya no era disfrutar, era desgaste físico psicológico, entonces anteriormente formé grupos de Rock pero fue temporal a la época que me gustó mucho pero La Base nació cuando decidí comprar un teclado que tenía todo musicalmente y conseguir uno o dos cantantes.
Fue que un día ofrecí mi show en Argentina y me preguntaron como se llama el grupo y cuantos integrantes eran y les dije La Base y somos tres…me preguntaron ¿ Y los demás músicos? Respondí: La Base está los cantantes y yo músico en el teclado, y así empecé hasta los días de hoy de sumar músicos y cantantes al grupo y formar algo de estilo propio que cada uno del grupo este cómodo y disfrute de la música en cada show. Y verdaderamente ¡La Base está!”.

¿Es usted también profesional de enfermería?
Así es soy enfermero… me recibí en el 98 y mi desempeño fue en carácter honorario en Hospital, después me dediqué a hacerlo en forma honoraria particular ya que en aquel tiempo el salario no era bueno y para ello decidí ayudar a personas en particular sin costo, y lo sigo haciendo hasta hoy en día…
Es hermoso ayudar a personas sin esperar algo a cambio.. Es vocación y ganas…yo soy así…. Al menos hasta que Dios me siga iluminando”.

Recuerde alguna actuación que lo haya marcado…
“Todas las actuaciones que he tenido siempre me han dejado algo y siempre trataré de no olvidar a ninguna, ciertamente disfruto al máximo lo que hago y mientras mi salud lo permita lo seguiré disfrutando en el lugar que sea”.

¿Qué le significa su familia en todo este camino recorrido?
“Mi familia es lo más grande que tengo! He pasado etapas difíciles, pero siempre luchando por mis hijos, que son mis soles que me iluminan cada día al igual que a la mamá de mis hijos más chicos, Silvana, que es la madre, mujer, compañera que me sacó adelante con mi problema de salud que tuve en mi columna y nunca me dejó. Luchó hasta que logré caminar nuevamente y seguir en la música”.

¿Cómo se está desarrollando la agenda del grupo La Base 2016?
-“Gracias a Dios, estamos actuando a full en Arapey Hoteles, y fiestas privadas como 15 años, casamientos y eventos, es darle gracias a todas las personas que siguen confiando en nuestro show del grupo… Ya que en Salto somos también el único grupo que tiene su propio sonido e iluminación de última generación”.

¿Qué proyectos se plantea para cumplir en un futuro inmediato?
-“Mis proyectos es seguir siempre adelante con el grupo y darle más felicidad a las personas en cada show. Y seguir cosechando más amistades y poder compartir cada vez más”.

¿Qué análisis hace de la movida musical actual?
-“Falta mucho apoyo a músicos que comienzan a nivel departamental, lo que si hacen algunas instalaciones del estado, es usar a grupos nuevos y no le dan el interés que merecen y retribuirlos con mejor reconocimiento.
Considero que la Asociación de Músicos de Salto, debe defender y apoyar a los músicos y afines, pero incentivándolos a que crezcan, no para hacerse de carteles a costillas de músicos.
El músico debe ser respetado como un oficio más y valorado”.

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“La juventud lo puede todo”

Con Magdalena Tomeo de Bertolotto

Mujer de bajo perfil, ha sido el alma mater junto a su esposo José Luis Bertolotto, de una de las empresas turísticas más exitosas de nuestro medio, reconocida a nivel nacional e internacional.
Salteña por adopción, formó una familia que la tiene indudablemente como una matriarca que los reúne, sosteniendo como leiv motiv, que estar tiempo juntos, es lo más importante.
De esta manera dialogó con El Pueblo, transitando por su profesión de docente, empresaria, madre y abuela.

¿Fue difícil adaptarse a la sociedad salteña?

Trato de adaptarme siempre a todas las situaciones, por una cuestión de la naturaleza de supervivencia. Tuvo sus cosas buenas y sus cosas difíciles; pero creo que eso es parte de la sociedad humana, y por lo tanto puedo decir que MAGDALENA TOME ACOMPAÑADA DE SU NIETA AGOSTINAme adapté, aunque al principio no fue fácil desprenderme de lo que dejé en Montevideo, si bien la vida que llevábamos allá no era la que deseábamos desde el punto de vista familiar, ya que procurábamos tener más tiempo para pasar juntos con nuestros hijos, verlos al mediodía, almorzar, cenar, comunicarnos, compartir, o sea, lograr la tranquilidad que hay en el interior y no en la capital, motivo por el cual decidimos venirnos a Salto, y continuar aquí.
A pesar de que pudimos lograr muchas cosas, también es cierto que la lucha fue mucha y dura.

¿Una de sus grandes pasiones ha sido y es aún la docencia del idioma Inglés?
Soy Profesora de Inglés y comencé la docencia en Montevideo donde trabajaba con 100 alumnos, a los que tuve que abandonar cuando vine a vivir a Salto; luego, una vez aquí, empecé enseguida a dar clases particulares en el Colegio Crandon, luego dos años después, abrimos con una socia de Paysandú el Instituto Cedi, ejerciendo mi profesión desde el año 1982 hasta el año 1994, y todavía algo hago, ayudando a la nieta con sus clases, y además concurro a un grupo de conversación donde hablamos el inglés para no perder el ritmo.
La verdad que extraño la docencia, pero debí abandonarla para ocuparme de lo turístico.

¿Cuándo comenzó el emprendimiento turístico en Termas del Daymán?
Quien comenzó con el emprendimiento fue mi esposo; yo lo que hice fue seguirlo a él, quien siempre tuvo una gran visión, muy especial para ese tipo de cosas, y a quien en ese terreno nunca he cuestionado.
Él decía: éste lugar tiene futuro, y mirábamos y veíamos un campo desierto, abandonado, sin nada, pero él lo visualizaba cómo sería.
Creo que nadie puede quedarse con las ganas de hacer cosas, por eso lo apoyé y acompañé en la aventura, respaldándolo en la compra del campo, en sociedad con mi cuñada, pues el dinero no nos alcanzaba; después se le ocurrió construir dos monoblocks de 4 habitaciones, o sea, 8 cabañitas.
Recuerdo que iba en el auto con una sombrilla, una silla plegable y una mesa y me sentaba bajo un árbol, esa era mi recepción y recibía a los clientes, el tiempo pasó, y pasamos por mucho trabajo, muchos sacrificios, muchos dolores de cabeza, debimos abrir una sociedad anónima pues en un momento no daba para seguir adelante, y por suerte unas cuantas personas se sumaron a la idea y continuamos.
Tuvimos bastantes problemas, aunque no lo crea, para poder acceder a la autorización que nos habilitara tener un pozo termal, idas y vueltas, hasta que la DINAMA, luego de 11 años, nos permitió hacerlo. También nos agarró la crisis, la que debimos sobrellevar y un montón de imponderables que supimos sortear hasta llegar al presente, y ver a la Posada del Siglo XIX, tal cual es hoy.
Ahora que veo hacia atrás, desde ésta altura de la vida y pienso, ¿cómo hicimos para pasar por todo eso?, las rabietas, las desilusiones, la necesidad de dinero; lo que me indica que, la juventud lo puede todo.

Entonces, ¿debe de sentirse muy orgullosa de lo logrado y del lugar que ocupa su centro termal como destino turístico de primer nivel?
No sé si es tan así, hay varios lugares buenos; ahora, orgullosa estoy por todo lo conseguido en base al esfuerzo, y lo miro y veo todo el tiempo transcurrido, y la satisfacción de saber que son muchas personas las que trabajan allí y que viven de su trabajo, por lo tanto ser o dar oportunidades de trabajo, visto desde ese punto de vista, creo que sí, que es algo bueno y que se ha hecho una buena labor.

¿Había en ese momento respaldo del Estado para fomentar ese tipo de proyectos?
No. Nosotros no podemos decir, sinceramente, que hayamos tenido, como otras empresas turísticas del medio, respaldo político de ninguna índole, ni a nivel departamental, ni a nivel nacional.
Hicimos lo que hicimos, como pudimos, sin recibir favores de ningún lado, aún teniendo entre nuestros socios a una persona muy vinculada a las esferas políticas, al que nunca le pedimos absolutamente nada al respecto, comprometiéndolo a nada, ni él jamás se comprometió a interceder por la empresa, siendo que era uno de los dueños.

Actualmente, ¿el turismo departamental se encuentra respaldado como debería, comparado al empuje dado desde el Estado a otros lugares del país?
Lamentablemente a nosotros el Ministerio de Turismo nos pega y mucho; no nos da el respaldo que tendría que darnos, y cuando digo no nos da, me refiero a todo el sector termal, siendo una de las injusticias más grandes, pues siempre se dio prioridad a otros centros como a los balnearios del Este, donde están colocados todos los intereses y eso desde siempre, por lo cual, honestamente, no tengo nada que agradecerle al Ministerio, al contrario, tengo mucho para reprocharle.
En estos momentos sé, a través de mi hijo que forma parte de la Asociación de hoteleros, gastronómicos y demás de Termas, que hay varios enfrentamientos, por las negativas recibidas en la ayuda solicitada, cuando sabemos que existen dineros destinados, los que siempre hubieron, qué no sabemos su destino.

¿Los salteños no estamos enterados de lo que somos y significamos turísticamente hablando?
Creo que hay una gran indiferencia desde las autoridades; el destino lo que quiero pensar, no es que no sé, no lo quiero pensar.
No se valora lo que es el turismo para el Departamento, la importancia que tiene al dar trabajo a muchísimas familias a través del comercio, la gastronomía, los hoteles y todo lo que está abocado al mismo, inclusive aquello que estaría prohibido como el paseo de compras, el que está siempre llenó de turistas pues es un atractivo en sí mismo, lo que contradictoriamente le está dando ganancias también al país, dejando de lado el tema de los impuestos y demás, que es otro tema.

¿Familia numerosa y unida?
Mi familia está conformada por tres hijos – una mujer y dos varones -, y seis nietos, divinos todos ellos, por los que siempre estoy enloquecida, y que son tanto para mí como para mi marido, nuestra vida. Sé que somos un poco pesados, estando arriba de cada uno viendo como está, qué precisan, qué podemos hacer y qué no. Con nuestros nietos tenemos la oportunidad de salir de vacaciones, pasear, estar tiempo juntos que es lo más importante; el compartir.
Lo que sí me apena un poco, es que mi hija y sus dos hijos no vivan en Uruguay, pues los extraño, pero sí están bien en donde eligieron vivir, para mí está bien, que es lo importante.

¿Recuerda alguna anécdota en especial, después de tantos años tratando con gente?
Si, una anécdota que me acuerdo y me da mucha gracia. Una vez llegaron unas turistas argentinas que deseaban conocer la Gruta del Padre Pío y tratar de ver “las luces”, como le decían, y las llevé, o mejor dicho las acompañé, ellas en su auto y yo en el mío, en una noche muy oscura, hasta el Tambo El Mirador; a la ida yo iba adelante y al regreso ellas, y en un momento, en medio de esa oscuridad en la que no se veía nada, de repente vemos unas luces que se movían, iban y venían; bueno, esas mujeres aceleraron aquel auto de tal manera, que las perdí, no podía llegar a alcanzarlas, hasta llegar a la Posada. Qué era, un tractor que estaba trabajando. No me olvido más el susto que se dieron esas dos mujeres, me decían: usted no las vio, iban y venían, parecía que se nos venían encima. Fue muy cómico.

¿Le ha quedado alguna asignatura pendiente?
Un montón, tendría que vivir otra vida para cumplir con todas las que me quedan por hacer. Viajar, estudiar cosas que no he podido, pintar, y otras tantas más

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Una mirada social más abierta hacia el colectivo afro

Con Alejandra Fernández Ramos

Alejandra Fernández Ramos es una joven perteneciente al colectivo afro descendiente denominado Matamba.
Alejandra nació en Montevideo el 15 de noviembre de 1990 en el Hospital Militar y por razones de la vida, se trasladó junto a su familia al interior del país. En ese ir y venir concurrió a varios centros de enseñanza, tanto de nuestro departamento como de la capital del país.
“Concurrí a la escuela 4 de Salto, luego a la No. 273 Dardo Ortiz en Pocitos terminando mi ciclo escolar en la escuela Evaristo Ciganda en Punta Carretas
A liceos fui a varios, comencé en el liceo No.7 Suárez de Montevideo luego lo seguí en Fray Bentos. A posteriori retornamos Montevideo y más tarde me inscribí en el Liceo No.5 de Salto., Volvimos más tarde a Fray Bentos y por motivos de salud debí abandonar, retomando mis estudios en el liceo No. 5 de Salto” – relató Fernández.
En cuanto al colectivo que integra vale destacar que éste colectivo busca defender y reivindicar su cultura y aporte al imaginario colectivo.
En su lucha buscan hacerse visibles en una sociedad que amalgamó a los diversos sectores a través del Estado, pero al costo de la homogeneización y la fidelidad obstaculizando otro tipo de lealtades como ser la étnica.
Al resquebrajarse esa hiper integración, que se basó en la homogeneidad, lealtad y amortiguación de los conflictos, éstos se reeditan en un nuevo contexto histórico.
Las tendencias hacia la homogenización social y hacia la heterogeneidad cultural y las tensiones resultantes de las mismas están presentes en el discurso de la colectividad afro-uruguaya, sobre todo de la organizada. Ya sea mediante el reclamo de
una mayor presencia de los afro descendientes- acorde a su peso poblacional general en las instituciones democráticas, en las espacios productores de conocimientos científicos y técnicos, en los medios de comunicación, así como también en la aspiración a un nivel de consumo que permita una calidad de vida de acuerdo a las pautas de valor de la modernidad. Los afro descendientes manifiestan querer ser definitivamente iguales al resto de la población.

¿Cómo se compone su familia?
-“Mi núcleo familiar se compone por mi mamá Nelsa, mi hermana y mi sobrino Emiliano. Mi papá vive en Montevideo. Mayte y Valentina son mis hermanas del corazón. Tengo una familia muy grande, son once tíos por parte materna y 13 por parte paterna. Fue hermosa, como en casi toda niñez, campo, caballos, vacas, ovejas, sol, aire puro, imposible no ser feliz con la naturaleza al lado.
¿Cuáles son sus impresiones de su primera etapa de vida?
-Cuando tenía dos años más o menos nos fuimos con mi madre con y hermana para Caraguatá (Tacuarembó) donde vivía mi abuela con dos de mis tíos, consiguiéndole uno de ellos trabajo como cocinera en una estancia acá por camino Sopa, estancia en la cual me crié y puedo decir con una sonrisa en el rostro que fui feliz. Aprendí muchas cosas, además de montar a caballo… con apenas tres años años, apartaba ganado, los agrupaba y hacía otras tareas”.
¿Y cómo sigue su historia en el interior del país?
-“Al tener la edad para comenzar el jardín y mi hermana el liceo nos vinimos para la ciudad, yendo todos los fines de semana al campo”
¿Cómo se da su vínculo con Mundo Afro?
-“En otro día justamente nos acordábamos con Mayte de cómo nos conocimos. Fue en el 2009… yo trabajaba en Arenitas Blancas y volviendo en el ómnibus se acercó Mayte a invitarme a adherirme al grupo que en ese entonces pertenecía ella y Omar, que era Mundo Afro Salto. Comencé a interiorizarme y ver de qué se trataba.
Y como todo, cuanto más se sabe del tema más atrapa y crea esa duda y ganas de saber más, pudiendo compartir varios encuentros y ser parte de grandes trabajos como lo fue el futbol callejero entre otras herramientas”.
¿Particularmente en algún momento de tu vida sufrió discriminación por ser de la colectividad afro?
-“Siempre fui de hacerme respetar tanto por ser una mujer y por ser afro, de niña lamentablemente sufrí bullying en la escuela pero siempre supe a quién recurrir. Sabía hacerme respetar pero no sabía hacer valer aun mis derechos, realidad que ahora al mirar para atrás advierto mi crecimiento como persona y mujer afro descendiente”.
¿En qué se ha ido avanzando y qué aspiraciones quedan aún en el tintero?
Se ha avanzado mucho, sino claramente no estaríamos festejando el Decenio Internacional de los Afro descendientes ni la ley 19.122 de acciones afirmativas para la población afro descendiente decretado por la ONU, este es un gran paso, pero es uno de unos cuantos de los que tenemos que dar juntos como sociedad, para seguir adelante .Debemos de dejar de ver el tema del racismo como un tema aparte, es un tema de todos”.
¿Qué actividades está desarrollando Matamba en la actualidad? ¿Cómo nació el grupo?
-“Matamba nació hace aproximadamente un año, lo que estamos haciendo junto con la Secretaría de Género y Generaciones de la Intendencia es abarcar la temática afro, por ejemplo el miércoles pasado en el marco del Decenio se realizó el lanzamiento del decenio en el Museo del Hombre y la Tecnología, con un muy buen marco de público interesadas en el tema”.
¿Qué actividades e han programado para la generación de conciencia hacia el colectivo afro?
El sábado 16 se realizaron las llamadas del Decenio también con un número muy bueno de espectadores, pudiendo contar con la presencia de la banda de rock local Mate Marquiño y desde Montevideo Suena Candombe, una banda de candombe fusión muy popular en la movida montevideana con varios de sus integrantes muy conocidos. Y el 29 y 30 realizaremos un encuentro de mujeres en Termas del Arapey
¿Qué objetivos tiene trazados para cumplir en el futuro desde su lugar?
Mi proyecto es seguir militando dentro de la organización y prepararme aún más para los desafíos que vendrán. Debemos de tomar conciencia y decisiones a largo o plazo, no sólo por ser julio,
Una reflexión para compartir…
-“Es necesario lograr que el mundo pueda tener una mirada social más abierta una comunidad más unida y con menos brechas de desigualdad, como lo subraya uno de los puntos de la Ley 19.122. Es preciso construir un mundo mejor para las generaciones que vendrán… que éstas puedan sensibilizarse con estos temas”.

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Un sindicalista con pensamiento optimista

Dio concurso para entrar al Banco Hipotecario en 1986 y se convirtió en bancario en ese entonces, siendo actualmente funcionario de la Agencia Nacional de Vivienda, tiene más de 20 años como militante sindical y ocupa desde hace una década la Secretaría General de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU). Es considerado el “canciller” del PIT CNT, ya que se desempeña como Secretario de Relaciones Internacionales de la central obrera y ha representado en los últimos años a nuestro país, como integrante de su movimiento sindical ante la Organización gamberaInternacional del Trabajo (OIT) en Suiza. Fernando Gambera, conversa con EL PUEBLO para nuestra sección semanal y así poner en contexto la situación actual de las relaciones laborales en nuestro país.

¿Quién es Fernando Gambera? ¿Dónde nació? ¿Dónde vive actualmente? ¿Cómo se compone su familia?
Nací en Santa Rosa en el departamento de Canelones y por la cercanía con la capital me fui de joven a Montevideo. Soy un hombre que cree en la lucha por la justicia, que ingresé al Partido Socialista para cambiar el mundo y vivir en una sociedad sin explotados ni explotadores. Estoy casado en segundas nupcias y tengo dos hijas de mi primer matrimonio. Una de ellas vive en Italia donde ejerce como profesora y jugadora de Handball profesional, en la región de Bologna.

¿Por qué se dedicó al sindicalismo?
A mi me dicen “el manso”, pero de manso tengo poco, ya que llevo muchos años como militante sindical, actualmente estoy en el PIT CNT, también estoy en AEBU ocupando la secretaría general hace ya unos 10 años, primero con Gustavo Pérez como presidente y ahora con Pedro Stéfano, en la corriente Articulación. Fui estudiante de la Facultad de Ingeniería y ya me metí en el gremio de estudiantes donde llegué a ser dirigente y ahí arranqué. Elegí el sindicalismo como una de las trincheras de lucha para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y generar condiciones adecuadas para los trabajadores en sus respectivos lugares de trabajo, porque considero que cuánto mejor sea la situación en la que se encuentran, mayor calidad tendrá su trabajo.

¿Cuándo usted plantea un paro, cree que la gente se moviliza por el descontento que tenga con el gobierno o porque acata lo que dicen los dirigentes sindicales?
Puede ser que haya a los que movilice el descontento, pero por lo menos el PIT CNT aspira a que se pueda generar una conciencia en lo que hemos avanzado en todo este tiempo y lo que más nos moviliza es preservar y cuidar las conquistas que hemos logrado durante todo este tiempo. En este caso puntual del reclamo que nos llevó el 14 de julio al paro general, más que el descontento considero que hay que cuidar que no haya pasos atrás, y uno de ellos es no perder salario.

¿Por esa razón es que como sindicalista se plantea un discurso más amplio? ¿Más abarcativo a otros sectores de la sociedad?
Sí claro, por eso es que cuando hacemos una movilización o un planteo general queremos que se plieguen todos los sectores sociales que se ven afectados por la realidad económica, como el caso de los jubilados, de los estudiantes, de los cooperativistas de vivienda que son en su amplia mayoría trabajadores, y también por los comerciantes, porque si un trabajador tiene pérdida de salario, sus comercios se verán afectados también, ya que la gente no podrá salir a comprar.

¿Pero usted como sindicalista cuando lanza una medida de esta naturaleza busca que el país de paralice para conseguir que se su reclamo sea escuchado?
Los que paramos somos los trabajadores que estamos sindicalizados, pero puede haber formas de manifestar adhesión habiendo menos actividades o habiendo una disminución ostensible de la actividad del país que involucra a más de los 400 mil trabajadores que somos los que estamos sindicalizados y hacemos el paro de acuerdo a la decisión que adopte al PIT CNT.

¿Y un paro sigue siendo la herramienta válida para sus reclamos? ¿no es una contradicción paralizar la economía cuando justamente reclaman que haya más actividad?
Sí, pero nosotros vamos matizando nuestra manera de movilizarnos, porque el paro es la expresión más fuerte, pero no es que sea lo único que hacemos, porque hace un año que no había un paro general. Pero lo que siempre tratamos de hacer es tener gente movilizada en la calle y evidentemente cuando hacemos un paro general lo que se trata es poder marcar la cancha, quisimos dar una señal porque se viene un segundo semestre con mucha conflictividad, que luego se expresará en los resultados que se logren para los distintos sectores de la actividad. Pero además el trabajador no tiene muchas maneras de expresar su descontento.

¿Y qué respuesta concreta esperan de un gobierno que también es de izquierda, luego de una medida sindical que busca meter presión?
En lo que me es personal, lo que espero es que haya un cambio y el gobierno en este caso que es al que le estoy reclamando tenga más cercanía con la gente, que las dificultades que existen sean más conversadas y haya contactos más periódicos y más fluidos que nos permita a una parte y a la otra ir mostrando nuestras cartas y puntos de vista e interese para conciliarlos.

¿Pero creen que haciendo un paro, logran lo que plantean?¿Usted es optimista?

Bueno se logran las cosas, porque por algo tomamos medidas drásticas como estas de hacer paros. Si nos metemos en la actualidad, si hablamos de lo que ocurre hoy por hoy, nosotros hemos tenido conversaciones con el gobierno sobre estos temas, pero no hemos logrado que entiendan que hay algunas situaciones que deben ser contempladas de otra manera. Porque sino es perder lo ya alcanzado. Por ejemplo, nosotros hemos constatado que existe en muchos casos y en varios sectores pérdida salarial y para el gobierno esa pérdida no existe, por lo tanto me parece que sentarse a hablar es buena cosa porque parte de razón hay en cada uno. Y en cuanto a si soy optimista sí por lo general sí (sonríe). Pero sí soy optimista en este caso puntual por los antecedentes que tiene este gobierno de darle atención a los reclamos que provienen del movimiento sindical

Usted planteó en Ginebra problemas en las relaciones laborales ¿en qué sector avizora que habrá más inconvenientes?
Sí, en el sector público es dónde más se han notado los problemas en las relaciones laborales, y dentro de este, la rama de actividad en la que más considero que hay dificultades es en el de las intendencias de municipales, porque en esos casos hay una cantidad importante de intendentes de todo el país que apelan al principio de las autonomías municipales para evitar cumplir con la ley de negociación colectiva. Lo ideal es que esa situación se revirtiera y que cada Intendencia convocara al sindicato en el marco de esa autonomía de acuerdo con cada sindicato.

En el caso de la adhesión que se da en las movilizaciones, la lectura que se hace cuando uno mira la respuesta de la gente es ¿hay crisis de participación o el PIT CNT ya no convoca?
Claramente hay en estos tiempos una nueva forma de participación y eso está pautado hasta por los cambios en la forma de comunicación que existen, que se da principalmente a través de las redes sociales y que siendo un tipo con más de 50 años trato de ir adaptándome como puedo. Y en ese sentido, como el PIT CNT va nutriendo sus filas con dirigentes jóvenes, creo que se van actualizando para lograr que haya gente que siga de cerca lo que piensa y dice, el movimiento sindical. Y de esas nuevas generaciones surgirán las nuevas formas de participación que irán pautando las maneras que ese movimiento vaya legitimando.

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Hoy con Patricia Gorriti: Una mujer en “campos” masculinos

El pasado viernes 24 de junio, se realizó la Asamblea Anual Ordinaria de la Asociación Fomento Rural de Valentín. En la oportunidad se eligió el directorio por los períodos 2016-2017. Por primera vez la institución que celebra sus 72 años de fundación, tiene a una mujer como presidente.
Se trata de Patricia Gorriti, productora proveniente de varias generaciones vinculadas al sector agropecuario en la zona de Valentín. Desde niña mostró predilección por el campo y se le notó atraída por el sector. Ama el campo y no oculta su predilección por todo lo que significa el ambiente rural, cuna de nuestra nacionalidad.
Patricia Gorriti Texeira nació el 12 de abril de 1961 en Salto, es casada y tiene tres hijos, con esta designación pretende colaborar con la zona y trabajar por la comunidad. Divide su vida entre el campo y la ciudad, además de disfrutar de las plantas y el diseño. Es una mujer respetada y querida en la zona en donde vuelca sus mayores desvelos. Sabe que deberá desenvolverse en una ambiente tradicionalmente a los hombres, pero confía en ganarse también el respeto correspondiente entre ellos.
Admite que las mujeres han ido ganando espacio también en el ambiente rural y de allí que hoy haya muchas damas en diferentes tareas que antes eran reservadas exclusivamente a los hombres. Con ella quisimos dialogar para llevarle a nuestros lectores de AL DORSO el testimonio de una mujer que muestra el suficiente temple como para ganarse el espacio al que no le ha esquivado, el mismo en el que se han desempeñado con total éxito para forjar lo que es hoy la Fomento de Valentín. Don Roberto Texeira Nuñez, Enrique Silveira Riet, Ramón y Eduardo Muguerza, don Olavo Pereira, los Bortagaray, para nombrar sólo algunos de los que impulsaron una zona quehoy se muestra pujante y vigorosa..

¿Dónde cursó sus estudios?
Estudié en Salto, en la Escuela Nº 3, José Pedro Varela, luego continué mis estudios, cursé el liceo en el Colegio y Liceo Crandon y el preparatorio en el Liceo Nº1 Instituto Politécnico Osimani y Llerena (IPOLL).

¿cómo está compuesta su familia?
Por mi marido Julio Meirelles, y mis tres hijos; Facundo, Marcela y Gabriela.

¿Cuál es su vínculo con la zona de Valentín?
Estoy vinculada a Valentín desde siempre ya que mis abuelos eran propietarios de tierras ahí, las cuales seguimos explotando hasta el día de hoy y de allí mi profunda vinculación a la zona y al ambiente rural.

¿Cómo llegó a ser presidente de la Asociación Fomento Rural de Valentín?
Hace dos años los compañeros que estaban en la comisión me invitaron a participar, y este año me propusieron para la presidencia. Como oriunda de allí estoy profundamente vinculada a la problemática de la gente de la zona y a todas las inquietudes que mantienen los vecinos y las instituciones.

¿Qué significa para usted este desafío?
Es un compromiso de aportar mi granito de arena a la Asociación Fomento Rural de Valentín, que cumple una obra social y gremial muy importante en la zona, y en la cual han participado directamente, mi abuelo, mi padre, mi hermano, mi esposo, y ahora mi hijo y yo.

¿Cuál es su principal objetivo como presidente de la institución?
Aportar a la fomento una forma de ver las cosas algo diferentes, por ser desde el punto de vista femenino, y seguir trabajando por el bien de la comunidad, en una comisión directiva donde se trabaja y resuelven las cosas en forma conjunta con todos los compañeros.
¿Cuál es su labor, además de esta?
Somos productores rurales, en el rubro de ganadería, alternando la vida en el campo y la ciudad.

¿Cuál es el mensaje para la gente de la zona?
Que vamos a seguir bregando por el desarrollo de la zona, en lo social y en lo gremial, siguiendo el camino que marcaron nuestros predecesores.

¿Cuál es su hobby, qué cosas disfruta hacer?
Actualmente mi hobby son las plantas y el diseño, actividades que me atraen y también me distraen.

¿Cómo se definiría?
Como una persona normal, interesada por los problemas de la zona, que quiere colaborar con la gente del lugar y siente que puede sumar al esfuerzo que hacen otros vecinos del lugar.

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“Hacemos un seguimiento de los niños”. Hoy con Elba “Tati” García da Rosa

Conocida por todos como “Tati”, Elba García da Rosa, es una mujer multifacética que ha sabido conciliar los roles de hija, madre, esposa y abuela, con su vocación desempeñada a servicio de la Justicia como funcionaria de carrera del Poder Judicial, donde supo adquirir el respeto de compañeros, profesionales y toda persona que la conozca en la tarea; merecido reconocimiento brindado a los que ejercen su labor con responsabilidad y seriedad.
Pero quizás, el más loable de los compromisos adquiridos y de las actividades que realiza, sin quitarle importancia a las demás, es el asumido hace 16 años en la lucha contra el cáncer padecido por niños, lo que la define como un ser humano de los que ya quedan pocos.
En el diálogo mantenido con El Pueblo, nos inmiscuimos en la interesante trayectoria de vida de una mujer de carácter, que ha sabido transitar digna y honorablemente por la vida, y que lo hará por mucho tiempo más.

Más de 40 años como funcionaria del Poder Judicial, tiempo en el que desarrolló una carrera admirable, perdurando en un ámbito no siempre fácil y complejo, ¿cómo han transcurrido para usted éstos años en dicha tarea?
Hace 43 años que comencé a trabajar en el Poder Judicial, lo que es mucho tiempo, toda una vida; aún hoy me siento muy contenta y bien, lo que es importante, y con ganas de continuar por algún tiempo más, ya que el Juzgado para mí es como mi familia, mi casa, donde pasamos muy bien con los compañeros, y nos llevamos muy bien entre todos, en definitiva, es mi vida.
En aquél entonces se ingresaba a la función pública por medio de algún contacto amigo, no por concurso, comenzando a trabajar en el Juzgado de Paz, que se encontraba en aquel entonces en el edificio que ocupaba el Correo, hacia la izquierda del mismo, siendo 6 funcionarios varones y yo la única mujer que formábamos parte del mismo en esa época, compañeros que me trataban divinamente.
Era una tarea muy sencilla y a veces un poco a contramano, porque, por ejemplo, era una oficina en la que no teníamos teléfono y usábamos el del Correo, el que nos prestaba muy amablemente el Jefe que en ese entonces era Tito Coutinho.
Y bueno, durante este tiempo aprendimos que la práctica lo es todo, porque toda la experiencia adquirida, todo lo que hemos visto, y me refiero a casos de todo tipo, es impagable,

¿Cómo ha ido evolucionando el Poder Judicial desde su óptica?
Ha ido evolucionando bien y mucho en algunos aspectos, y en otros no tanto; en lo que considero que ha avanzado, es el haber establecido que para ingresar al mismo y poder desarrollar la carrera y ascender, se tiene que dar concurso, lo que me parece bien.

¿Qué cargo desempeña en la actualidad?
En éstos momentos ocupo el cargo de Alguacil, que es el cargo máximo al que se llega en la carrera, la cual desempeño hace ya 7 años; ahí sí, para poder ascender, como lo manifesté anteriormente, se debe de dar concurso por la importancia y la responsabilidad del cargo.

¿Siente que se deja de lado al Poder Judicial en el Uruguay, no otorgándole los recursos genuinos que necesitaría para realizar mejor su tarea?
Siempre hemos luchado por los presupuestos; desde que me conozco hemos estado realizando paros y en la lucha, al nunca poder tener un presupuesto propio, lo que ha sido y es un gran inconveniente.
Recuerdo que hace unos 30 años aproximadamente, hicimos un paro que duró unos 3 meses, logrando solamente negociar que los descuentos que se nos aplicaban se pudieran pagar en más tiempo, algo parecido a lo que vivimos ahora. Siento que muchas veces no se valora la tarea que hace el Poder Judicial y en él a los funcionarios; además de que siempre existen distintos intereses en juego que influyen.

¿Les daría alguna sugerencia a las nuevas generaciones de funcionarios judiciales?
Que aprendan de la experiencia, pues todo lo que uno ha hecho ha sido en base a ella; sobretodo ser humildes en la función, con los conocimientos, con los compañeros de trabajo, con las personas con las que se tiene que tratar, no haciéndose los fuertes ni los duros, porque uno llega muchísimo más a la gente hablando, que actuando de pesado. Pero que lo apliquen también en todos los ámbitos de la vida, donde creo que hay que actuar de igual forma.

¿Recuerda en especial alguna anécdota que haya vivido?
Sí. Una vez fuimos con un Abogado a hacer una Inspección Ocular en la zona de Tropezón, y quedamos aislados cuando volvíamos, porque cayó una de esas bombas de agua de la nada y la calzada estaba totalmente crecida y tapada por el agua. Entonces me enojé mucho con el Dr., porque me decía que sabía manejar bien y que iba a cruzar igual en ese estado, y me le planté y le dije que no con mucha fuerza, la que no sé de donde me salió, qué eso hacía la gente irresponsable, que nos iba a arrastrar; bueno, al rato, cuando paró de llover, pasó un camión chico y nos ofreció cruzar primero para abrir el torrente de agua y que pudiéramos pasar, lo que hicimos.

También se encuentra comprometida en el área social en una temática muy seria como es la lucha contra el cáncer padecido por niños, ¿desde cuándo sintió el llamado a sumarse a una causa tan importante?
Exactamente hace 16 años que trabajo en la lucha contra el cáncer en niños; primero comencé en la Fundación Peluffo Giguens, y ahora continúo en la Comisión de Apoyo de Salto a la Fundación Pérez Scremini, trabajo en el cual hemos tenido muchas satisfacciones y de lo otro también.
¿En qué consisten específicamente las actividades que realizan?
Hacemos un seguimiento de los niños con los que nos toca trabajar, ocupándonos de ellos desde cerca, yendo a la casa, viendo si le hace falta algún útil escolar o alguna otra cosa, en el cumpleaños de alguno de ellos vamos juntos al cine, en algunos casos colaboramos con comestibles para su hogar, etc; en mí caso particular, que tengo a mi cargo a un niño desde que tenía 1 año de edad, concurro a las reuniones de padres cuando la madre no puede asistir, porque él va a la UTU, en fin, asegurarnos de que lo que precise y esté a nuestro alcance, se lo podamos brindar.
También concurrimos como delegados, a las reuniones que se llevan a cabo en distintos departamentos y en la Sede Central en Montevideo, que se encuentra en el Hospital Pereira Rossell, y al Campamento al que concurren los niños sorteados cada vez, donde realizan muchas actividades y confraternizan entre sí.
En Salto hacemos varias campañas para obtener recursos, pero con la que más recaudamos en éste momento es con “La hamburguesa amiga”, la que va a realizar este año en el mes de agosto o septiembre.

¿Cuántos niños salteños son atendidos en éste momento?
Unos 30 niños en total; atendiéndose regularmente, tal vez sean unos 10, los demás van a hacerse controles, y uno que lo hace una vez al año; son una cantidad de chiquilines, todos ellos usuarios de Salud Pública.
No es fácil, pero se puede sobrellevar, sobre todo ahora que los niños parece que superan todo, siendo difícil, no imposible, que un niño hoy en día se nos vaya, por eso lo apoyamos y a su familia en todo lo que podamos.

En cuanto a la familia; es hija, madre, abuela y esposa, ¿qué faceta sobresale?
Bueno, en realidad soy todo a la vez y trato de cumplir las funciones lo mejor que puedo. Tengo dos hijos y 4 nietos: Alejandro, el mayor, que es Contador Público y tiene 3 hijos: Paulina, Joaquín y Santiago, y Angelina, que es Psicóloga y tiene a Vittorio; mi esposo Juan Carlos y mi madre Elba Picción más conocida como “Beba”, la que está muy bien a pesar de ser una persona mayor. La verdad que somos una familia unida, lo que creo que es lo más importante.

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“La meta es el andar…”

Hoy con el artista plástico Robert Burton

“Cuando después de recorrido un tramo del camino se descubre que la meta es el andar, nos liberamos de la ansiedad de llegar a algún sitio y se disfruta de los pequeños logros”.
Con este texto Robert Burton quiso sintetizar el significado de “Andando” su primer muestra pictórica realizada el pasado 22 de junio en el salón “Biblos” de la galería del Hotel Los Cedros.24 6 16 056
Próximo a llegar a los 60 años, Burton comenzó a pulirse en el arte de la pintura, un hobby dormido que comenzó a lucir sus colores desde hace 2 años y hoy lo lleva por el camino del arte plástico.
Nacido en Montevideo, este salteño por convicción, nos cuenta sobre la necesidad de cumplir con esas materias pendientes que se transforman en un hobby y le dan otro significado a la vida misma.

¿Cuándo empezó con la pintura?
“Desde hace 2 años, un poco por hobby. Lo mio es bien atípico, yo tengo un conocimiento básico de dibujo y lo que estoy aprendiendo y sigo aprendiendo todavía es la pintura con óleo, que es algo que para mi siempre fue una materia pendiente en mi vida. Antes había hecho unos años de cocina también por hobby”.

¿Cómo fue estudiar cocina?
“Hace 4 años atrás empecé a estudiar algo de cocina, fui a la UTU de acá, a IGA en Concordia y todo eso un poco por el afán de mantener la cabeza ocupada y con el interés de salir de la rutina diaria. Yo hace 36 años que trabajo en el BPS (Banco de Previsión Social), estoy en el sector de jubilación y pensiones y ahí la tarea es un poco rutinaria y uno ve muchos problemas de la gente, la realidad que para muchos es muy dura con pensiones a niños pequeños (…), por eso siempre quise hacer algo que me sacara un poco de todo. Como a mi no me interesa el deporte, porque no me gusta mucho el fútbol ni el básquet, entonces me metí un poco en la cocina. Después empecé con otro hobby de otra materia pendiente que yo tenía y era la pintura”.

¿ De niño se imaginó pintando en algún momento de su vida?
“No, para nada, yo nací en Montevideo, pero desde los 11 días mi familia se vino a Salto, fui al colegio Crandon y ahí hice escuela y liceo, pero en ese entonces no tenía ni idea que me iba a gustar la pintura como ahora”.

¿Piensa continuar desarrollando y perfeccionando ese hobby?
“Pienso seguir en esto, un poco mirando al futuro, a lo que uno puede hacer después que se retira, porque a veces se tiene una rutina cada día tan metódica que cuando llega el momento en que uno se jubila te das cuenta que no tenés que hacer. Es como cuando salís casi un mes de licencia, los primeros días decís -¡voy a dormir todo el día y a salir a pasear o caminar!-, pero después de una semana ya no sabés que más hacer. Hoy la pintura es un hobby pero el día de mañana podrá transformarse en otra actividad”.

¿Cómo fueron sus primeros pasos en el arte?
“Yo empecé a estudiar pintura con Carolina Albernáz, en APLAS y continúo yendo a sus talleres. Siempre trabajé en pintura que es lo que me gusta, no tanto dibujar. Soy más de tomar una foto o un paisaje que me gusta y llevarlo a la pintura, hacerlo un poco a mi manera. Mis primeros cuadros fueron impresionistas, pero luego continué en mi búsqueda y pasé al abstracto. Hoy en día puedo decir que me gusta más el abstracto y es hacia donde creo que me voy a inclinar, porque me siento como más liberado y uno puede trabajar más en la creación por eso me siento cómodo cuando hago una pintura abstracta. Pero también tengo cuadros hechos solo con espátula y combinados con espátula y pincel”.

¿Tiene algún referente o artista plástico que admire por sus obras?
“A mi me gusta y admiro mucho la pintura de Páez Vilaró y siempre digo que me hubiera gustado haberlo conocido”.

¿“Andando” fue su primer muestra individual?
“Sí, fue mi primer exposición individual y también fue todo un desafío. Antes yo había participado en el taller Baúl de Roble orientado por Carolina Albernáz, en una muestra colectiva en el Palacio Córdoba, pero ésta era mi primer muestra individual. También en el aeropuerto de Montevideo tengo dos obras en exposición después que me invitaron a participar en una muestra a cargo del Círculo Vip Gallery y Book Art & Desing llamada Arte en Alto Vuelo. Esas obras están desde mayo allí”.

¿ Pensó que a dos años de comenzar a pintar su arte tendría tanta repercusión?
“De cierta manera es un poco un asombro para mi que a dos años de haber empezado a pintar ya esté con una muestra individual. Para mi la pintura es un poco de todo, hay que conocer y aprender diferentes técnicas porque siempre hay algo para aprender. En mi caso todo salió desde el vamos para adelante, en arriesgarme y continuar, gracias al apoyo de mi pareja y de mi profesora”.

¿Qué se pudo ver en dicha exposición?
“La muestra se llamaba “Andando” porque mostraba el andar mío un poco desde mis comienzos. Se expusieron 15 obras entre pinturas en abstracto, impresionistas y acuarela al café. Esta última técnica es algo muy novedoso, básicamente es tomar el acuarela y aplicarlo con el café y después manejar un poco las tonalidades porque significa pintar en monocromático y hay que jugar con las sombras. Yo creo que fue un éxito la muestra, porque fue un poco lo que esperaba, vino mucha gente a ver los cuadros, pasamos un momento muy lindo. Se contó con un espectáculo de música de Jazz mientras iban llegando los invitados, hubo un lindo juego de luces que se logró con la iluminación de los cuadros y a mi entender todo salió muy bien”.

¿Qué siente al pintar?
“Para mi pintar más que una actividad es un hobby y me gusta mucho. Te cuento una anécdota, cuando llego del trabajo a veces a la tarde tomamos mate con mi pareja mientras estoy pintando un rato y ella siempre se queja que le paso el mate frío (risas) lo que pasa que yo me compenetro con la pintura y tomo un mate y quedo como aislado totalmente y sigo pintando. Pintar es como un hobby que me da libertad y tranquilidad”.

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Un abogado con legado propio

La abogacía es una profesión fascinante que lleva al profesional del Derecho a luchar por lo que considera que es justo para quien defiende. Eso fue lo que descubrió Joaquín Silva, quien casi por información genética ya traía consigo la pasión por el derecho, al decidir con 16 años de edad, convertirse en la tercera generación de su familia en un abogado, luego de estar convencido hasta un año antes de que lo mejor, era ser un buen médico.

Con el Dr. Joaquín Silva

Con el Dr. Joaquín Silva

Políticamente correcto, con capacidad discursiva y afable, aspectos que distinguen al profesional con experiencia, así es nuestro entrevistado quien habla de la profesión, del ejercicio de la misma y de su vida en nuestra sección semanal Las Diez Últimas de la Última.

¿Estudió siempre en Salto?
Sí, nací y crecí acá, y estudié en el Colegio y Liceo Crandon, menos el preparatorio o bachillerato, que lo cursé en el Liceo Ipoll y después me fui a Montevideo a hacer mi carrera de abogacía. Me recibí y me volví en el año 1986, ya habían cambiado un poco los tiempos en esa época, había retornado la democracia, eran otros tiempos.

¿Por qué eligió estudiar abogacía?
Hay cosas que no las puedo desconocer, mi padre era abogado y mi abuelo también. De hecho mi abuelo era socio fundador e integró la primera comisión directiva de la Asociación de Abogados, hay algo así como un legado genético. Aunque mi abuelo falleció cuando yo tenía 8 años y mi padre al año siguiente, cuando yo tenía solo 9 años. Pero a veces las cosas te condicionan un poco. Porque yo fui médico, es decir, se suponía que iba a ser médico hasta cuando llegué a 4º año de liceo, después me incliné para la abogacía. Capaz que era una cuestión psicológica o una deuda pendiente. Pero nunca pensé después en hacer otra cosa que no fuera ser abogado.

¿Al llegar a Salto como fue empezar a ejercer en aquella época?
El hecho de ser conocido no tiene nada que ver, es un chiste que muchos pensaban y que me hablaban de mi padre y mi abuelo, y mi viejo falleció en el año 1974 y yo me recibí en el 1986, así que pasó un montón de tiempo. Esto es persona a persona, y tenés feeling con determinada persona que no quiere decir que el hijo va a ser lo mismo. Y si precisas un abogado vas a ir al que vos quieras, no vas a estar esperando al hijo de. Siempre me puse como norma tener un horario y dedicarme. Pero luego tuve otros negocios conexos, fui copropietario y administrador de una inmobiliaria, soy asesor del Banco de Seguros, pero si uno hace retrospectiva y se pregunta ¿cómo fueron los comienzos? Duros, fueron duros.

¿Se imaginaba que iba a tener un comienzo así como lo describe?
Yo creo que todos salimos de la Facultad pensando que es cuestión de trabajar. Pero después te das cuenta que las horas extras no dependen de vos, sino de que esté el cliente y que las necesite. O sea que necesiten tu esfuerzo. Las cosas te van llegando, el tiempo va pasando, y lo que era un comienzo fue dando lugar al desarrollo del ejercicio de la profesión.

¿Se llevó alguna decepción con el sistema judicial? Porque muchas veces lo que dicen los libros no se aplica del todo.
El sistema muchas veces puede ser distinto a lo que dice la normativa. Al sistema lo usan los abogados, lo que puede terminar siendo un problema, porque defendiendo cada parte las cosas se alargan un poco más de lo debido. Pero más allá de los problemas que tenemos ahora con un Poder Judicial sin presupuesto, creo que tenemos un sistema judicial que es limpio, que es transparente y cuando miro lo que pasa en otros lados, observo otras realidades, pienso que es bueno que tengamos esa ventaja y que es algo que en definitiva que tenemos que aprovecharlo. Faltan un montón de cosas, que necesitamos que se mejoren, que se actualice un poco, que se considere al norte tanto como al sur, porque es importante tener las mismas comodidades para trabajar en un lugar como en otro, pero bueno es lo que hay.

En su opinión y haciendo honor a los Mandamientos del Abogado que escribió Eduardo J. Couture, que dice que cuando el derecho entra en conflicto con la justicia, el abogado tendría que pelear porque prevalezca la justicia, ¿pasa eso realmente, se pelea por lo que se cree justo?
No creo que el derecho y la justicia sean algo antagónico, pero lo que sí pasa, es que no siempre quedan de la mano, por distintas interpretaciones. No en vano en un juicio siempre hay dos partes, hay dos interpretaciones de una misma realidad, y siempre hay alguien que sentirá insatisfecha su necesitad de justicia. Si hay dos y uno gana. Esto tiene que ver con el sentido de justicia de cada uno, que de repente es algo subjetivo y que no es tan objetivo como el derecho que aunque es opinable y lo puedas analizar, no necesariamente lo que uno entiende por justicia es lo que entiende el de al lado.

Desde su óptica como abogado ¿es positivo que esté presente la Facultad de Derecho en Salto?
Si yo te dijera lo políticamente correcto, diría que es brillante que esté la Facultad en Salto porque es algo positivo para la ciudad contar con una universidad. Además porque la gente tiene más posibilidades de acceder a los estudios terciarios porque aún hoy ir a Montevideo es complicado, hasta ahí fenómeno. Y en Derecho por ejemplo, es algo a observar, tenemos una Facultad donde egresa gente que no se cuánta cantidad es y además viene gente de otro lado, que estudia acá, se hacen amigos, alguna novia, se casan y se terminan quedando. Y eso termina determinando que seamos muchos abogados. De repente muchos para la realidad en la que vivimos. Y eso termina retaceando el trabajo un poco de todos; ¿cuál es la solución?, no se, pero el hecho que la Facultad esté ahí tiene cosas interesantes y algunas preocupantes. Porque no sé cómo será en otras carreras, pero en el caso de Derecho hay muchos abogados en Salto. Pero está bien y es legítimo, porque así como lo tuve yo, todos tienen derecho a estudiar.

¿El hecho de plantear las necesidades de cobrar las consultas parte de todas esas situaciones que usted menciona?
No, el tema de cobrar consultas tiene otra génesis. Hay muchos servicios en los que uno cuando va a consultar se le cobra, yo tendría que pensar cual no, porque cuando la gente se sienta ahí y te hace una consulta y está media hora conversando, es tu tiempo y tu conocimiento el que se está invirtiendo, porque para evacuar una consulta hay que estudiar e invertir, y en cualquier lado cobran consulta, pero los abogados no cobramos y se termina desmereciendo la profesión, pero en definitiva esto es un servicio, y al servicio hay que cobrarlo. Tu trabajas y tu cobras, pero es algo que lo intentamos poner como un deber gremial, que cada uno cobre. Si bien no es una norma establecida, es un deber gremial de cada uno. Y lo hicimos con ese espíritu, con la idea de que tengamos todos una misma forma de trabajar.

Con todo lo que hablamos ¿qué perspectivas le ve usted al ejercicio de la abogacía?
Yo soy un abogado con 30 años de ejercicio, la abogacía es una carrera muy linda, la gente cuando viene a buscarte es porque tiene un problema.
Y no puedo llamar a nadie al recato porque así como yo estudié hay otros que tiene el mismo derecho que yo a hacerlo. Pero es como todo, en mi época cuando recién me recibí pasaba lo mismo, hay algunos que la peleaban con mas suerte y otros con menos suerte. Yo soy muy litigante cuando tengo que litigar, y me gusta acordar cuando considero que es muy importante acordar y veo que el interés de las dos partes es acordar.
Pero de ahí a ser yo un conciliador, no lo sé.

Si empezara de nuevo ¿volvería a estudiar abogacía?
Casi con certeza le digo que es prácticamente lo único que haría de nuevo sin dudarlo, estudiaría abogacía sí.

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Amante de la naturaleza y protector de especies nativas

Las casualidades o causalidades hicieron que llegara a EL PUEBLO en la mañana del domingo 5 de junio, fecha en que se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente; y haciendo honor a como se fueron sucediendo los hechos en gran parte de su vida, Wilson González, un amante y protector de la flora y la fauna comentó sobre su historia y su vinculación al cuidado del ambiente.WilsonGonzález
Nació en el Barrio El Cerro de nuestra ciudad, un populoso barrio en el que echó raíces como un árbol y fue el suelo fértil en que alimentó sus proyectos de protección y difusión del cuidado al medio ambiente junto a su compañera de vida y de inquietas ideas María Carmen Jiménez. De joven, poco y nada sabía de la vida silvestre o del campo, pero la ilusión de conocer más sobre la biología animal lo llevó a Montevideo en busca de una formación agrónoma, que le diera las herramientas para transitar el camino que anhelaba.
La capital, fue un antes y un después para Wilson y lo marcó en muchas etapas de su vida. Le dio la formación en Ingeniero Agrónomo a través de sus estudios en la Universidad de la República, allí conoció a su esposa y allí también, por esas coincidencias del destino nacieron sus tres hijos, Tacuabé, Nandí y Arandí.
La ciudad del cemento, a la que su madre lo acompañó a llegar tras un largo viaje de tren hace exactamente 50 años, fue también (y aunque parezca contradictorio), el lugar que le dio la oportunidad de conocer por primera vez el campo, gracias al trabajo que inició en el MGAP (Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca) y que le llevó a conocer prácticamente todo el interior del país en una experiencia invaluable.
Pero más allá de eso, sus raíces siempre estuvieron en Salto y aquí volvió y aquí continuó sus proyectos que lo mantienen como un “jubilado activo” (como él mismo se define) trabajando de forma incesante en lo que considera son “pequeñas acciones que en el medio en que se vive pueden adquirir una gran trascendencia”.

¿Nació en el barrio en que actualmente vive pero la búsqueda de una formación lo llevó a Montevideo?
“Yo nací propiamente en el Cerro y no en el Hospital, así que podemos decir que soy un producto del Cerro, en la zona que de alguna manera todavía vivo. Nací un 22 de noviembre de 1947 y mi hermano nació tres años más tarde en la misma fecha. Concurrí a la escuela Nº 64 y al liceo Nº 1 y en marzo del 66 fuimos a Montevideo con mi madre que me acompañó hasta la estación Sayago. Después, en el año 68 dí un concurso e ingresé al MGAP para trabajar en la protección de cultivos y praderas, mientras continuaba estudiando. El trabajo me permitió conocer el campo en esos viajes que hacíamos y empezar a ver la práctica con otra visión. Esos años no fueron fáciles porque el cambio fue abrupto y perdí algunos exámenes que me hicieron pensar en volver, pero continué. También jugué al fútbol en la Liga Universitaria y tuve el honor de capitanear el cuadro. Jugaba de 9 y todavía guardo en mi casa la camiseta” (risas).

En Montevideo trabajaba, estudiaba y jugaba al fútbol, ¿se podía con todo?
(Risas). “Sí, se podía. Y también de alguna manera colaboraba con las actividades del grupo de estudiantes de agronomía. Algo que tengo que destacar de Montevideo fue la zona en que viví, de todos los años en que estuve allá, 10 viví en Sayago. Con ese lugar tengo como una conexión especial porque es un barrio que siempre me recordó mucho a Salto. Yo sabía que trabajando iba a retrasar un poco mi carrera, pero la experiencia que me dio el Ministerio en aprender a ver el tema ambiental es algo que yo valoro mucho. Hasta que en el 74 terminé la carrera”.

¿Y cuándo vuelve a Salto?
“En 1977 gestioné mi traslado para Salto porque era una época muy compleja para nuestro país a nivel político y yo era militante en uno de los primeros comité de base de Sayago en Montevideo. No era tan partícipe, pero colaboraba con el grupo. En un momento pensamos con mi señora en irnos al exterior pero fue algo que descartamos y la opción fue venir a Salto. Vivimos un tiempo con mis padres y después nos fuimos a vivir en el Cerro más propiamente en el barrio Baltasar Brum. Acá continué trabajando en el Ministerio y con María Carmen en el cuidado del medio ambiente, en el barrio, en lo local, porque sabemos que el mundo como tal no lo vamos a cambiar globalmente pero sí podemos tener acciones donde vivimos que pueden ser muy importantes”.

¿Sus hijos llevan nombres muy particulares que tienen un gran significado para la familia?
“Sí, es así. En 1971 nos conocimos con María Carmen y en el 72 nos casamos. Nos conocimos por amigos en común en Montevideo y va para 4 décadas que estamos juntos. Los hijos demoraron un poco y dio la casualidad que los 3 nacieron en Montevideo. El primero de ellos nació en 1976 y se llama Tacuabé Gabriel, el segundo nació en el 78 que es Nandí y en el 81 Arandí. Son todos nombres que significan mucho para nosotros. Tacuabé fue uno de los nativos que llevaron a Europa, Nandí quiere decir libre en guaraní y Arandí significa luz. Además, ellos también le pusieron a sus hijos nombres muy particulares y significativos lo que de alguna manera nos reconforta en las decisiones que hemos tomado”.

¿Integra la Comisión vecinal del barrio Baltasar Brum desde su fundación?
“A partir del año 85, empieza a gestarse la Comisión del barrio Baltasar Brum y ya van a hacer 30 años que participamos en ella. Una comisión que se ha mantenido y ha ido escalando logrando metas que le permiten tener una identidad propia dentro del departamento, que sigue muy activa y en lo que hace a temas ambientales como a otros temas siempre estamos participando”.

¿Con María Carmen trabajaron en el Club de Ciencias Ibirapitá?
“En el año 87 proponemos la creación de un grupo de niños y jóvenes para hacer tareas en el barrio que pasó a llamarse Club de Ciencias Ibirapitá. Trabajamos con las escuelas Nº 5 y Nº 11 con grupos extracurriculares que realizaran acciones en el barrio para mejorarlo. Durante 10 años este club funcionó con alrededor de 20 niños que iban todos los sábados a la mañana en un proyecto denominado “mi barrio es un ecosistema”. También trabajamos con un grupo de jóvenes del liceo 2 que tomaron como referencia el arroyo Sauzal y lo que era un proyecto por un año continuó por 2 años más”.

¿Pero la educación en el cuidado del ambiente también fue con personas más grandes?
“De alguna manera es así, porque cuando se crea la UNI 3, estuvimos a cargo del taller del grupo educación ambiental durante 10 años. En ese caso trabajamos con personas de una mayor edad y trabajamos en el aula y en el entorno de la ciudad compartiendo y valorando el ambiente que nos rodea. Esa fue una experiencia muy importante también”.

Actualmente integra la Asociación de Amigos de la Flora Nativa …
“Empezamos como un grupo que le gustaba mucho el tema de la Flora Nativa con personas que venían del Garden y después se sumaron más personas. En 2004 se da un curso de flora nativa que era para 25 personas y se inscribieron cerca de 150. Ese grupo se consolidó y hoy muchos de ellos conforman la identidad de ese grupo de Flora Nativa con el cual hacemos actividades. Cuidamos el parque de Flora Nativa que es un monumento en representación a la Redota ubicado sobre la ex ruta 3 próximo a la Gaviota, conformado por árboles y especies nativas”.

¿Cuál es su próximo proyecto en este tema?
“Ahora estamos retomando el proyecto que iniciamos con el grupo en el 2006, cuando Salto celebró los 250 años del proceso fundacional. En ese entonces plantamos 1 árbol por cada año de Salto en diferentes espacios públicos y privados. Hoy estamos retomando eso yendo a visitar cada uno de esos árboles para ver como están y tomar contacto con quienes los cuidan”.

¿Cómo ve Salto respecto al cuidado del ambiente y las especies nativas?
“Salto como departamento con una obra tan grande como la represa perdió gran parte de su monte ribereño, en la ciudad no hay prácticamente nada de especies nativas y algo se recupera en la zona de Corralito.
Un departamento que tiene a su lado un río como el Uruguay casi no tiene monte ribereño y todavía no se ve una actitud que contribuya a una forestación.
El río no debería verse desde la costa, debería haber un monte ribereño que hoy ya no está, pero no es fácil revertir eso porque conlleva un proceso muy lento por la naturaleza y nosotros hacemos poco y nada por mejorarlo”.

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“Hay que agilizar la mente…

Hoy con Hugo D´Angelo, un escribano nonagenario

“Hay que agilizar la mente, no decaer, porque si llegamos a ese extremo, enterramos las velas y a otra cosa”

Con sus venerables 90 años, el Escribano Hugo D´Angelo nos abrió la puerta de su hogar junto a su inseparable María Concepción Santana “Chona”, contándonos sus anécdotas y vivencias dignas de un hombre que supo vivir en un Uruguay regido por valores muy distintos a los actuales, donde el respeto, la palabra y la hombría de bien, no eran la excepción, sino la regla.

Es cabeza de una numerosa familia, ¿podemos decir que nos encontramos frente a un patriarca?
La familia es grande y se compone de 4 hijos, 11 nietos y 3 bisnietas por los que siento un amor que traspasa todo límite de lo que se puede decir amor; más allá de las gracias que hacen cuando van creciendo. No sé si seré patriarca, pero, creo que educamos bien y por el camino correcto a nuestros hijos y espero estar para desviarles el timón, si rumbean para un lado no deseado.

¿Su inclinación hacia el notariado nació por elección o tradición familiar?
Adquirí la vocación desde antes de ir a la Facultad, más allá de que mi padre fuera Escribano y Actuario del Juzgado; aprendí mucho junto a él y a los profesores extraordinarios, de altísimo volumen que tuve, como Couture, quien era Decano de Facultad de Derecho cuando comencé a estudiar; Jiménes de Aréchaga; Cestau; como quien dice, los pesos pesados. Yo concurría todos los días, no faltaba ni uno, y los escuchaba como embobado, porque me gustaba la profesión, además de que nos enseñaban las formas de proceder con el cliente, el trato y la manera de actuar en la parte económica. Cuando llegué recibido a Salto habían 10 Escribanos entre los que estaban, Mació, Pigurina, y otros, de primer nivel, yendo a saludar a cada uno de ellos, los que me ofrecieron ayuda en el comienzo del ejercicio, porque uno se recibe y sale sabiendo la letra, pero la práctica a veces se le queda en el tintero.

Desde el punto de vista ético; ¿el ejercicio de la profesión ha variado desde su época a la actual?
La ética comprende muchas cosas. Primero, por supuesto la confianza entre el profesional y el cliente, algo fundamental; un correcto proceder, por ejemplo, venía un cliente y me decía: Escribano, me guarda en su caja fuerte éstos $ 5.000 hasta el día de la firma de la escritura, y se lo guardaba, no sé hoy cómo será la cosa. Pero claro, en segundo lugar, también depende del ser de cada persona, porque se puede ser un gran Escribano, muy erudito, pero si falla por otro lado, ya no es ese gran Escribano que algunos piensan, como en cualquier otra profesión. Yo felizmente tomé el ejemplo de mi padre, Don Atilio D´Angelo, quien era muy estricto en cuanto al trabajo y a esa confianza de la que le hablé.

¿Qué anécdota recuerda de aquéllos años?
Yo iba mucho a la oficina de Catastro, y allí había un jefe que era muy buena gente, muy buen hombre, pero muy cascarrabias, en cuanto llegaba me abarajaba en la entrada y de mala gana me decía: ¿qué viene a hacer?; entonces un día me dije: está bien que sea un gurisote, pero tampoco la pavada. Un día fui, aparece y me dijo: ¿qué anda haciendo mi amigo?, y le digo: mire don Héctor, le voy a ser bien sincero, vine para que usted me encaje el consabido reto de todos los días; y podrá imaginarse, me dijo de todo.
Al otro día aparezco, y cada cual en un lado del mostrador, y me puso la mano en el hombro, y pensé: lo conquisté; y ahí me pidió disculpas, diciéndome que era medio arrebatado y que no lo tomara en cuenta; y de ahí, quedamos muy bien.

¿Volvería a elegir la misma carrera?
Totalmente, cada vez le fui agarrando más amor a la profesión, me sentía muy plantado en donde estaba, me auto estimulaba para seguir adelante. Tuve la suerte de haber sido recibido muy bien por todos los colegas, tuvimos muy buen diálogo, donde nunca hubo nada de aquello de: me sacaste un cliente; no, esas cosas no existían.
Y de mis hijos, una hija, Marta, fue la que continuó con la profesión notarial; y tengo nietas que se encuentran estudiando también en el área del derecho. Ahora, confieso que lo que me sedujo en alguna oportunidad, fue arquitectura, de vez en cuando hacía unos dibujitos, pero, también tuve bastante contacto con los números, los que me agradaban y agradan, recomiendo leer un libro fantástico por su contenido que se llama “El hombre que calculaba”.

Lo sabemos inquieto respecto a los temas sociales y lo demuestra a través de las columnas que escribe en éste medio; ¿considera que hace falta compromiso con las causas nacionales?
En primer lugar el compromiso; y luego el agilizar la mente, no decaer, porque si llegamos a ese extremo, enterramos las velas y a otra cosa.
Creo que hay mucha falta de compromiso, mucha falta de lectura sobre temas importantes, eso me lleva a estar actualizado y a pensar.

¿Cómo ve al Uruguay de hoy?
Ahí ya entraríamos en un tema político. No me da mucha confianza la situación actual; claro, se me escapa un poco la parte financiera del país, lo que es algo complicado y para gente entendida, pero, no lo veo bien. Yo tengo un concepto no muy elevado de los políticos ambiciosos, escaladores, arribistas, esos son los que me enferman, lo que es un problema de mucha gente que de un partido se han pasado para otro, cuando son ideas distintas y que no tiene nada que ver, que no se sustancian unas con otras; qué pasa, esos están en un partido en el que no pueden llegar a nada, y se van para otro que tiene el poder; a esa gente hay que dispararle, porque son malas personas. En cambio, conocí a un gran hombre, que para mí fue lo mejor que tuvo el Uruguay y que no pudo cristalizarse, y que es un ejemplo, el sumun del político, como fue Wilson Ferreira. Hoy, el político de lengua sobada, conquista al mediocre y así vamos. Harían falta políticos con valores y principios, pero lamentablemente hoy cuentan los pesos, el bolsillo.

Si éste fuera el momento para dejarles un mensaje a sus nietos, ¿cuál sería?
Les diría que sigan el sendero de nuestros abuelos; esa gente era recta y seria. Siempre les aconsejo a mis nietos, los que ya son mayores, que deben tener principios; todos deberían ser así, para llegar a un mundo mejor, porque mientras estemos practicando ideas foráneas, no vamos a llegar a buen puerto. Felizmente, mis nietos por lo menos me escuchan y a la abuela también, ahora no sé si me dan bolilla, espero que sí.

¿Quién es y qué significa “Chona” para usted?
Algo incomparable, incomparable. Nos casamos hace 64 años; juntos criamos a nuestros hijos, quienes felizmente han salido personas de bien, como queríamos que lo fueran.

¿Se considera satisfecho con el camino recorrido?
Tengo el gran orgullo de decir que mis hijos se criaron de la forma que con mi esposa queríamos, con principios. Somos una familia muy unida, donde siempre recuerdo a mi padre, Don Atilio D´Angelo, quien era un hombre muy circunspecto, pero tenía sus cosas muy buenas, y a mis tías, las hermanas de mi madre quienes fueron muy importantes luego de que la misma falleciera. Ejercí la profesión que quise, y formé junto a Chona, una familia unida. Volvería a transitar el mismo camino.

 

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Con el Músico y compositor Yony Rodríguez

De la mano de su padre dio sus primeros pasos en el camino de la música, una profesión que ha sabido cultivar durante toda su vida y que lo ha llevado a seguir luchando por una ley que reconozca un trabajo que tiene el mismo valor que cualquier otra actividad laboral. Yony ha integrado varios grupos musicales de diversos estilos y en la actualidad se desempeña en el área de Cultura de la Intendencia Departamental.

¿En cuál etapa de su vida tuvo en claro su vocación por la música?
-“Es difícil definir en qué etapa de mi vida, me di cuenta que mi vocación era la música, entiendo que ya venía en los genes, para que tengas una idea, tanto mis abuelos Pedro Ferreira y paterno José Rodríguez… fueron músicos, al igual que mi padre “Yoyo” Rodríguez quien además fue compositor, por lo tanto llegué a este mundo inmerso en música… a los nueve , diez años ya acompañaba a mi padre, el viejo tocaba la primera guitarra, cantaba y yo tocaba la segunda guitarra”. El primer docente que tuve fue mi propio padre”.

¿Qué características culturales reunía la época de sus inicios?
-“Estamos hablando de que empecé a empuñar la guitarra, a fines de la década de los 60 y principio de los 70. Fue una época que en Salto había mucha actividad musical y cultural importantes, y en la diversidad de géneros. Estaban las agrupaciones musicales dedicadas a la animación de bailes…en la época se decía música moderna al género de pop, también habían orquestas típica, tropicales. Pero también había un importante movimiento del género musical folclórico… existían números importantes de solistas, dúos y conjuntos, también hubo importantes guitarristas hoy algunos ya no están entre nosotros. Era una época que aún existía la cultura del bar…se decía vamos al Bodegón.
Luego vino la época dura ya conocida… nada buena para los músicos populares, y ahí se marcó más la tendencia por la música de divertimento, grupos musicales amenizadores de bailes populares, fiestas privadas como casamientos, cumpleaños… estos grupos tenían todos los fines de semanas de dos a tres toques por noche… se trabajaba bien con este tipo de agrupaciones musicales”.

¿Por qué eligió la guitarra como instrumento para ejecutar?
-“A la guitarra me la legaron mis abuelos, mi padre, tíos y primos mayores que yo, que también eran ejecutantes”.

¿Cómo influyó su entorno familiar en sus decisiones artísticas?
-“Nací y me desarrollé en una familia que amaba la música. Además de mi padre músico y murguista mi madre era una muy buena vocalista. Por lo tanto siempre conté con el apoyo de mis padres en el tema de la música.- Ellos primeramente me enviaron a estudiar guitarra al Conservatorio Municipal cuando funcionaba en el Ateneo, fui tres años, luego fui a la Academia Barrios del Prof. Ramón Gómez Cruz cuatro años”.

¿Cómo fue su integración a ASDEMYA y qué logros se obtuvieron durante su gestión?
-“La primera vez que integré la directiva de ASDEMYA fue en el año 1984, y fui invitado por el Músico Eddy Lombardo quien fue presidente y el suscrito vicepresidente y ahí estuve por dos años como directivo… Luego no participe más en directiva y continúe dedicado a trabajar como músico hasta la fecha…En el año 2002 más precisamente en el mes de febrero, paso un día de mañana por la vereda de ASDEMYA y sale de la institución el compañero Antonio Nan y me comenta como se encontraba la institución.
En marzo del 2002 se conformó una Comisión Directiva provisoria y comenzamos a trabajar…en menos de un año ya contábamos con casi 90 socios, nos conectamos con lo que quedaba de directiva de FUDEM, Federación Uruguaya de Músicos y a través de ella nos comunicamos con el FONAM. El FONAM fue quien nos dio el primer apoyo para comenzar a arreglar la parte edilicia de la institución, de ahí en más con mucho trabajo y lograr nuevamente la confianza de los músicos, fuimos creciendo en la masa social, y llevando adelante una importante agenda de actividades.
En ASDEMYA cumplí la función de secretario, presidente y vocal el último periodo, estuve en directiva aproximadamente unos diez años.- Ante la tarea que se estaba llevando adelante en la institución, fuimos invitado a participar de la 1era. Asamblea de la Cultura que se llevó a cabo en Paysandú y Minas Dpto. de Lavalleja, también participamos de las Asambleas de la Cultura que se llevó adelante en el año 2005 y anteriormente a esta, participamos del proyecto Cultural Un Solo País”.
Por el trabajo realizado, logramos la confiabilidad de organismos estatales, como de la Intendencia Municipal de Salto, del Ministerio de Transporte de Obras Públicas y otros, quienes apoyaron el proyecto de obra, que instrumentamos en aquellos momentos .- Así mismo llevamos adelantes un proyecto cultural ,que lo denominamos ASDEMYA con Un Salto hacia la Música y la Cultura, con mucho éxito fue desarrollado como cuatro o cinco años consecutivos, también llevamos adelante el proyecto del Carnaval Musical…y para estos proyectos contamos con el apoyo de la Intendencia, el FONAM, AGADU, SUDEI y el comercio local…
Logramos en el periodo que estuve como directivo de ASDEMYA, primero acrecentar la masa social hasta lograr alrededor de 300 socios, mejorar la parte edilicia de nuestra sede, trabajo para los músicos, a través de las asambleas culturales aportar ideas para lograr la ley con que hoy cuentan los artistas, nos integramos al PIT CNT como trabajadores de la Cultura, fuimos uno de los fundadores de las comisión de cultura del PIT CNT Salto y ocupar el cargo de coordinador de la comisión, fundadores del Dpto. de Cultura del PIT CNT Nacional a través de FUDEM, contribuimos a la rehabilitación de asociaciones (UDEMCO –Colonia, AMDEL-Lavalleja) ,creación y fundación de otras asociaciones en el interior como lo son AUDEFLO (Flores),ADEMABU( Bella Unión) , y en la capital a través de FUDEM se contribuyó a Fundar AGREMYARTE.- Así mismo cuando quiere comenzar a funcionar la ley de los artistas, el Ministerio de Trabajo nos reconoce y designa a FUDEM como la 1era. Suplencia ante la Comisión Certificadora de Artistas, en área de la música.-
Y los más importante a nivel personal, es que logramos (en el periodo que tuve responsabilidad como directivo) posicionarlas a ASDEMYA y a FUDEM para que fueran reconocidas a nivel nacional, como una institución gremial de gran porte”.

¿Qué otras organizaciones ha integrado?
-“Integre la directiva FUDEM ocupando los cargos como Tesorero, Secretario Gral., Presidente, y fui Delegado de FUDEM ante GLM (Grupo Latino Americano de Músicos).- Integré la comisión de Carnaval, la comisión de Salto en el proyecto cultural de Un Solo País, la comisión de la organización de la Asamblea de la Cultura realizada en nuestro departamento. En temas de Carnaval fui fundador de COMUS (Coordinadora Murgas de Salto), ASAC (Asociación Salteña de Agrupaciones de Carnaval)
Hoy, continuo siendo socio de ASDEMYA, a través de ella de FUDEM, y de FUDEM a la FIM (Federación Internacional de Músicos), asimismo soy socio de COOPARTE – Y desde hace unos meses integro el equipo de la dirección de cultura de la comuna departamental y en representación de la Dirección de Cultura integro la Comisión de Carnaval”.

Qué lectura hace de la actual ley del músico?
-“No es el ideal que se pretendía, pero es algo, y como se dice en la jerga popular, principio tienen las cosas.- Los dirigentes de hoy, deberán continuar trabajando al respecto, pero primero hacer cumplir lo que hoy tenemos como ley”.

Volviendo a su camino recorrido… qué grupos integró?
“Primeramente con mi padre, luego en el 79 ingresé a un grupo de música moderna, como se denominaba en aquella época – Ilusión-, Sacrificio- Folk Rock, Axis Band- rock,Tropical Barracuda, Jazz Band, Avanzada, Reflexiones -Candombe Beat, Grupo Bell y Afectos. En género de música popular, integré el grupo Zapada, Recuerdos, Firulete Típica, hoy nuevo grupo Sin Fronteras… en géneros de carnaval integré y dirigí la murga Los Presidiarios, integré como músicos el grupo de parodista Los Bluppers. Algo que me quedó gravado fue la experiencia que tuve en la final de murgas del año 1987 y 1988. Nunca más se tuvo tanto público en parque Harriague como esas dos finales, en la final de 1988 se alcanzó a casi doce mil persona, fue algo muy emocionante, recuerdo que cuando baje del escenario la emoción era tal, que no pude contener el llanto, mucho público te esperaba en la puerta te abrazaba, te felicitaba, y te agradecía por lo que presentaba la murga… fueron épocas que las llevare conmigo más allá de mi vida existencial”.

¿Cómo fueron sus vivencias en el Perú y otros países?
-“El ser dirigente de FUDEM me dio la posibilidad de viajar y conocer otros sindicatos de la música, palpar de primera mano sus logros , carencias y conocer de cerca las facetas culturales .Tuve la oportunidad de viajar a México distrito y allí conocí el Sindicato de Músicos de México SUTM, al Sindicato Nacional de Argentina en B. Aires SADEM, al Sindicato de Músicos de PERU en Lima SIMCAP, y el Sindicato de Músicos de Ecuador en Quito y Guayaquil FENARPE.- El salir un poco de nuestro país, me dio otra visión de cómo estamos aquí en nuestro paisito, y no estamos tan lejos de los países que tuve la oportunidad de estar…hay que trabajar, no hay otro secreto en este sentido… y todos por un mismo objetivo”.

¿Qué proyectos tiene aún pendientes?
“En lo personal, continuar ejecutando mi instrumento del alma, tratando de trasmitir los conocimientos adquirido en tantos años de trabajo sindical dentro de la música, a jóvenes interesados en el tema…desde el área que actualmente estoy trabajando en el equipo de cultura, tratar de llevar adelante todo aquello que algún momento plantee en nombre de los artistas, a las distintas administraciones del departamento”.

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Contando varias décadas de vuelo

Tiene 20 mil horas de vuelo, poco más de 60 años como piloto aviador y está cerca de las ocho décadas de vida. En los aviones que ha pilotado trasladó a varios presidentes, ministros, legisladores, intendentes, empresarios y personalidades de distintos países. Si bien la vida le ha dado muchas oportunidades de transitar por otros caminos, eligió quedarse en Salto. Tiene 51 años de casado y se muestra feliz de haber conformado su familia con los que vive en Salto Nuevo, donde estuvo siempre, zona que vio crecer y desarrollarse.
Es del Partido Nacional pero tiene amigos en todos los partidos y muchos, tantos, como anécdotas para contar, de las buenas y de las otras, pero todas son parte de una historia de vida que alcanzan para escribir un libro. Afable, piola, emotivo y frontal, así es Hebert Rattín Tanoni, un salteño que vibró con la aviación desde niño, que sonó con surcar los cielos desde muy temprano y que su trajín lo hizo “ver el techo de su casa” muchas veces sin poder pisarla. Hoy se siente orgulloso cuando vuela con sus nietos y observa cómo ellos ven desde el aire, lo que él a sus edades hubiera querido mirar. Con este aviador nato, nuestra sección semanal.

¿Dónde nació usted?
Frente a la zona de El Chircal, una zona de tambos, fue en el año 1937 en la casa de una partera, o alguien que en aquella época se hacía llamar así. Salía a la ruta para mirar los coches de la Onda y tenía los horarios controlados. Y después me fui a la zona de Nueva Hespérides donde concurrí a la Escuela Nº35, cuando mi padre se mudó donde hoy es la esquina del aeropuerto, ahí ya tenía la intención de andar por los aires.

¿Pero cuándo se le despertó el interés de subirse a un avión?
Mi tío Bautista era uno de los fundadores del Centro de Aviación y estaba entre los primeros 11 pilotos salteños. Yo lo veía volar, veníamos con mi padre a los festivales del centro de aviación de aquella época y para mi era impresionante ver todo, yo me paraba al lado de los aviones con 7 u 8 años y los contemplaba, era toda una novelería. Pero después me fui para al campo con mi padrino, fue antes de volver y dedicarme de lleno a la aviación.

¿Trabajó en el campo?
Me fui a vivir a la estancia La Aurora, con mi tío y padrino Angel Tonna porque quería que trabajara con él. Y a mi no me convencía mucho eso, ellos tenían un tambo moderno allí, pero primero que nada había que madrugar y a la hora que yo me acostaba había que levantarse para trabajar y como extrañaba a mi madre y me surge la oportunidad por mi padre de ponerme a trabajar en el campo de aviación lavando aviones, empujándolos y barriendo los hangares me volví, ya tenía 12 años.

¿Había mucha actividad en ese momento?
Sí había, porque se trabajaba mucho con las estancias, ya que antes no había ni teléfono afuera y había que llevar gente. Se hacía de avión ambulancia, y había un importante movimiento. Hice mecánica de aviación y después el curso para ser piloto, a los 18 años de edad me recibí, mi madre miraba todo esto de reojo. Y así he ido volando y sumando horas. Trabajé mucho como piloto de avión ambulancia y después tuve avión privado. Pude haber ingresado a Pluna porque tuve la oferta, pero no quise, aunque no me arrepiento, no es ninguna asignatura pendiente para mi.

¿Participó de la inundación del 59 como piloto trasladando personas afectadas?
Sí, claro, estuve trabajando como piloto llevando a mucha gente, sobre todo como ambulancia, trasladando enfermos hacia los distintos pueblos, había muchos aviones trabajando y habían mandado a un Mayor de la Fuerza Aérea desde Montevideo para que nos diera instrucciones de cómo hacer las operaciones de vuelo. Pero lo volvimos loco, porque yo tenía 22 años y era rebelde, pero había otros más rebeldes que yo, estaba Omar Varese, Hugo Da Rosa, el “Negro” Azambuja y trabajamos mucho con los inundados, pero lo hicimos a nuestra forma y llevábamos de todo a todos lados. Pero nunca pensé en ese momento que ya pasaron casi 50 años y todavía sigo volando.

Una de las anécdotas más tristes de su vida fue cuando ocurrió la tragedia aérea en la que falleció el Intendente Néstor Minutti ¿qué recuerda de esa instancia?
Yo era blanco de la Lista 4, de Juan Echeverry, y como él no quiso ser candidato a intendente salimos a buscar uno y recalamos en Minutti, que no era político sino arquitecto, y empezaba a trabajar en sus obras en la zona de Calnu, en Bella Unión. Minutti fue candidato y ganó la elección. Después vino el Golpe de Estado y él dijo que si no lo molestaban, él iba a hacer obras y lo dejaron. Esa trágica tarde sucede lo que sucedió…. (lo emociona el recuerdo) y me encuentra al rato buscando entre la oscuridad de un avión retorcido a sobrevivientes. Allí falleció el doctor Gonzaga, yo voy al lugar que estaba todo oscuro y apunto con una linterna y le ilumino la cara a ‘Pitín’ y le digo ‘¿qué haces acá?’, y él me grita: “sacame de acá que no aguanto más”. Y se sentían los gritos del copiloto y de un rabino que me pedía que le alcanzara una valija que tenía allí. Yo no me daba cuenta que Pitín se estaba muriendo, me metí para adentro del avión con Bernabé González, un operador de radio ya fallecido, y me lastimé todo, no había unidad de emergencia ni nada de lo que hay ahora, demoró todo en hacerse. Al rato entró un enfermero y estuvieron como dos horas para sacarlo a Minutti, cuando lo sacaron, él estaba calmado, yo nunca pensé el desenlace que tuvo, al menos no en ese momento.

¿Tuvo otros viajes donde vivió situaciones fuertes?
Sí, hace unos 20 años volamos hacia el norte de Argentina y Paraguay, llegamos hasta el Matto Grosso, donde nos decían que no voláramos porque era muy peligroso y comprobamos que era cierto. Un día estando en Ciudad del Este, aterrizamos el avión y nos llevaron hasta un lugar lejos del lugar de salida, porque bajamos obligadamente pero teníamos que seguir vuelo. Allí me pasaron dos cosas, se me acerca un piloto uruguayo, como vio que el avión era uruguayo y me preguntó a qué nos dedicábamos, entonces yo le dije que era taxi aéreo. Y él me dijo que volaba aviones para traficantes de armas, drogas y de todo un poco, creo que quería saber si éramos competencia o algo así. Y después fuimos a hacer el papeleo y nos demoraban mucho, nos tenían a las vueltas y por allá le pregunto al funcionario paraguayo por un militar que yo conocía, le dije que no me acordaba el nombre pero que habíamos sido muy amigos y que nos habíamos conocido en Uruguay. Cuando reconocí el nombre, el funcionario enseguida me entregó la carpeta con todo el papeleo a medio hacer y me dijo que nos fuéramos que no me hacían perder más tiempo, y encima se disculparon. Y hay un montón de cosas más, como al llegar a una ciudad brasileña en las inmediaciones con la Triple Frontera por ahí, me dijeron que preguntara por un mecánico uruguayo que trabajaba allí para no tener problemas. Y entonces yo aterricé en esa ciudad y fui por los hangares preguntando por ese hombre, allá uno de los que estaba reparando un avión me dijo muy parco él, que no lo conocía al que yo buscaba. Seguí buscando y al no tener éxito me fui, cuando me iba el sujeto parco me chista y me llama, me dice: “a ese que usted busca lo mataron hace tres días, fue por un tema de drogas”. Ahí te das cuenta que también en este rubro hay de todo.

Siempre se les adjudica a los pilotos ser testigos de OVNIS, ¿le tocó alguna vez ver algo raro en el cielo?
Una sola vez pero hace muchos años, yo venía llegando a Artigas y encima de mi y muy lejos divisé un objeto, romboide y de colores, que estaba inmóvil, pero además mucho más alto que yo. Entonces comunico a la Torre de Control lo que estaba viendo y ellos me dicen que lo veían también y que hacía rato estaba ahí. Pero al rato desapareció, nunca supe de qué se trataba. Después vino un oficial de la Fuerza Aérea de esos que se encargan de investigar el fenómeno OVNI y me entrevistó para saber qué era lo que había visto. Aunque no vi más que eso y fue la única vez que me pasó.

¿Si hace un análisis de lo que ha vivido está conforme?
Sí muy conforme, soy feliz con lo que hice, tuve muchos amigos, muchas experiencias, tengo mil aventuras vividas, anécdotas de todo tipo y pude hacer lo que siempre quise que fue volar. Soy una persona común que hizo lo que le gustaba, tuve la chance y aún la tengo de volar que es lo que más quiero. No sé si cambié, espero que no, tampoco sé si me la creí, espero no haberlo hecho y creo que no, pero fui muy afortunado de todo, de tener a mi familia, a mi compañera de toda la vida, a mis hijas, y a mis nietos. Eso es lo más importante.

¿Si tuviera que volver a vivir haría lo mismo?
Sin dudas, haría lo mismo, me gustaría tener más tiempo porque la aviación ha cambiado mucho y ha mejorado, pero estoy orgulloso de tener 60 años y medio de piloto, porque eso habla de que pude hacer lo que siempre soñé y eso no se paga con nada.

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El orgullo que sus alumnos aún la recuerden con cariño

Su madre la llamó Lira Esther, pero es conocida por todos como “Lithé” Avellanal, “incluso yo me conozco como Lithé”, dijo entre risas al iniciarse la entrevista. Va a cumplir 86 años y goza de gran lucidez y simpatía por la vida, manteniendo vivo el amor por la lectura, que la atrapó desde niña cuando con tan solo 7 años se trepaba a un árbol de su casa a leer su libro favorito “Botón Tolón”. 9 5 16 005
Vivió desde niña en la casa de sus abuelos, en Artigas 1047, junto a sus padres, su tía y su marido José Bourdin, y luego que la vida se los fue quitando, se refugió en sus hijos, sus nietos y bisnietos, con quienes hoy mantiene los lazos familiares más fuertes.
Lithé es una mujer autodidacta, que llegó a la docencia impulsada por el profesor Luis Alberto Thevenet, a quien considera su “padre en la docencia”, recordándolo con gran cariño por haberla introducido en un mundo que amó y desarrolló con pasión, como lo es la literatura. Hoy, recuerda con regocijo sus primeras clases y cuenta sobre el encuentro con quienes fueron sus alumnos que día a día le ofrecen gestos de cariño cuando la ven.

¿Cómo fue su infancia y su incursión en la docencia?
“Fui prácticamente hija única, porque era la única mujer y la más chica de todos mis primos, yo tenía 11 años cuando nació mi hermano, que lamentablemente falleció después. Papito, era mecánico dentista, trabajó desde los 14 años. Mi madre era ama de casa y ayudó mucho a mi padre cuando él se enfermó y terminó ella con su oficio hasta que se hizo viejita. Mi infancia fue muy feliz porque tuve gente que me mimó mucho, era la nena de la familia. Cuando terminé el bachillerato ayudaba al profesor Luis Alberto Thevenet, quien fue el padre de mi docencia, me prestaba libros, me orientaba y me inclinó aún más por las letras, que ya me gustaban desde chica. Cuando salí del preparatorio hice una suplencia de tres grupos del profesor Varela y desde ahí nunca dejé de dar clases. Yo fui completamente autodidacta en mi docencia, dirigida y ayudada por Luis Alberto”.

¿Recuerda sus primeras clases?
“Mi primer grupo era el tercero A y me acuerdo como si fuera hoy. Mis alumnos en ese entones tenían muy poca diferencia de edad conmigo, yo tenía 23 años y ellos entre 15 o 16 años. Me acuerdo muy bien de Daniel García da Rosa, el “gordo” Chouhy como le llamábamos con cariño y Galliazzi, porque cuando había un poquito de revuelo en la clase, ellos que se sentaban en el primer banco se daban vuelta y decían ¡cállense la boca!, tenían más autoridad que yo. Pero gracias a Dios me fui del liceo invicta, porque nunca tuve problema de conducta con ninguno. Al contrario, me siento muy orgullosa cuando me encuentro con muchachos y muchachas en la calle que me dicen ¡hola profesora!, y se acuerdan de mi. Me recuerdan con cariño y eso me llena de alegría porque pienso que les llegué muy bien. Me pasa una cosa muy curiosa, yo estoy en el coro de la Uni 3 y el profesor José Pedro Huvatt, fue alumno mío y cuando me ve me dice ¡se acuerda de Don Quijote! (risas)”.

¿Antes se enseñaba diferente?
“Teníamos un programa muy completo y lindo, que llevaba desde literatura griega hasta literatura moderna, era muy completo y variado. Se lo llevaba cronológicamente y los chicos terminaban sabiendo de todas las épocas, llevaban un orden que ahora no se sigue. Mis nietos a veces me consultan cosas y yo les digo ¿no puede ser qué no sepas lo que pasó? Un día, mi nieta me empezó a hablar del modernismo y yo le dije ¡para eso tenés que saber las corrientes que lo originaron! y de eso no sabía nada, no le habían enseñado y en eso no estoy de acuerdo”.

¿Qué pasa con la lectura hoy en día?
“Ahora no leen y eso es terrible. No estoy contra lo moderno y las computadoras, me parece bien que recurran a eso para consultar, pero ahora se lo dan todo cocinado. Supongamos que tengan el capítulo tal de El Quijote, ellos no van al texto a leer, van a la computadora y sacan solo lo que necesitan y pasan por alto todo lo demás y como tienen todo a la mano eso anula su imaginación. Aparece muy segmentado todo y leer es fundamental para mantener fresca la cabeza”.

¿Siempre tuvo esa misma pasión por la lectura?
“Sí, a mi me encanta leer, cuando yo era pequeña y me iba de vacaciones a la estancia de un tío, tenía un arbolito que era mío y me subía a él con un libro que se llamaba Botón Tolón. Me lo leía de principio a fin y desde entonces continué leyendo siempre hasta hoy. Puede ser que ese gusto por la lectura sea un poco innato o por genética, porque la familia Avellanal ha sido muy lectora y mis hijos han sido lectores también”.

¿Cómo fue su vida junto a Luis Bourdin?
“Yo lo vi parado en la puerta del cine Metropol y eso fue amor a primera vista, por lo menos para mi. Cuando lo vi me dije, con ese hombre me voy a casar. Yo tenía 15 años en ese momento y él era 5 años mayor. Nos conocimos y empezamos a salir. El trabajaba en la barraca Americana (zona portuaria) y me hacía la pasadita en ómnibus, a las 12 menos 20 pasaba por casa y yo lo esperaba en la puerta, entonces él me tiraba billetitos. Salíamos mucho, íbamos a la Vía Blanca, a tomar un helado, al Sorocabana a tomar un café. Siempre acompañada. Después pasamos a hablar en el zaguán como se solía hacer, hasta que formalmente tuvo que pedirle a papito mi mano. Mi padre era sumamente celoso, no sé lo que le dijo ese día, porque a mi me hicieron salir para afuera del escritorio, pero se acordó que me visitaría lunes, miércoles y viernes; pero yo hacía trampa, porque los martes y jueves cuando tenía clases de inglés en el Anglo, él me esperaba sentado en la vereda para vernos un ratito. Hasta que al final se hizo de la familia, simpatizó mucho con mi madre y me acompañó y ayudó mucho con mi padre cuando estuvo enfermo. Mi padre que era tremendamente celoso en un principio después lo tuvo como hijo. Estuvimos 8 años de novio y 43 años casados. Nos casamos el 10 de abril de 1954 y ahí nacen mis tres hijos, Ricardo, Gustavo y Mauricio, tengo 6 nietos y varios bisnietos”.

¿Vivieron un tiempo en Corrientes (Argentina)?
“Cuando mi marido terminó el trabajo en la represa de Salto Grande se fue a trabajar a la represa de Yacyretá en Corrientes (Argentina). Entonces inicié mi jubilación para irme con él. En ese lugar vivimos 3 años, a mi me gustó mucho, pero mi marido nunca se adaptó. Allí, desarrollamos una amistad con Sheila Jack, a quien conocía desde antes pero allí afianzamos aún más la amistad y hoy continuamos ese contacto. En ese sentido, fueron momentos muy lindos, ella fue mi sostén, mi amiga íntima, íbamos con Luis a mirar televisión en su casa, jugábamos Scrabble, la pasábamos muy bien”.

¿Participó en la Comisión Honoraria de Cultura?
“Sí, fui miembro durante mucho tiempo de la Comisión Honoraria Municipal de Cultura, cuando Campos (Nery “Toto”) era presidente. Yo me encargaba de la parte literaria”.

¿También trabajó junto a la Dra. Jacinta Balbela de Delgue?
“Sí, porque trabajé 20 años en el Poder Judicial, entré por concurso y trabajé junto a la Dra. Jacinta Balbela de Delgue, (magistrada uruguaya y ministra de la Suprema Corte de Justicia entre 1985 y 1989). Era una mujer maravillosa, que además de tener una gran sabiduría era una belleza de mujer como persona, con ella compartí muchos años y tengo muy buenos recuerdos”.

¿Cómo analiza su vida?
“Mi vida fue como la vida de toda la gente, con problemas, con alegrías, con altibajos, pero siempre haciendo lo que me gustaba, la lectura y la música. Hoy me dedico a hacer lo que me gusta, leer lo que se me da la gana.
Me gusta mucho García Márquez, Jorge Amado y muchos más”.

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De los maestros carpinteros, que marcaron una época

Juan José Sanguinetti es uno de los carpinteros, mueblero, más reconocidos de la ciudad; tras su jubilación del noble oficio, su hijo mayor, Juan Pablo, tomó las riendas de su taller, continuando un legado que comenzó con su abuelo, y que ha marcado la vida de la familia. En tiempos en que parecen haber desaparecido aquellas labores que marcaron épocas; el también maestro, docente de carpintería durante años en la UTU, aspira a que el arte de la carpintería y demás oficios, no sean dejados de lado, prestándose a las tecnicaturas, la importancia que tienen. Conocedor de los nuevos tiempos que se viven a los que considera de “inmediatez”, sostuvo que aún pueden realizarse obras como las de antaño, dependiendo siempre de la demanda y del deseo de pagar el alto costo que tienen.
Padre de siete hijos, reconoce en la carpintería, su vocación que le permitió fundar y sostener a su familia.

¿Cómo y cuando surge su vocación por la carpintería?
Mi padre era carpintero, y yo desde los 6 o 7 años andaba agarrando las herramientas de él, quien era muy celoso de las mismas, y mis primeras obras fueron los trompos para jugar; hice un curso en la UTU, aunque ya tenía el dominio de las herramientas, y después a los 20 años me fui a Montevideo a estudiar, pero mis posibilidades eran trabajar de día y estudiar de noche, por lo cual, al otro día que llegué, comencé a trabajar en lo que sabía que era carpintería en un lugar que no me gustaba mucho, por lo que empecé a agrandar el radio de búsqueda, y cuando veía algún taller interesante donde creía que podía aprender algo, entraba; a veces me decían que no precisaban gente y otras no. Esos fueron mis primeros pasos.

¿En aquel entonces la carpintería era una profesión que permitía sostener a una familia con su labor?
Bueno, le puedo contar de algunos años que estuve en Montevideo, porque luego me vine a Salto y empecé a trabajar en la UTU como docente. En general, los oficios en nuestra sociedad, siempre estuvieron en segundo plano; es como el caso de la enseñanza técnica, que parecería que recién en los últimos años se le está dando un poco más de importancia frente a secundaria. Muchas veces, y ojalá que no esté ocurriendo hoy, en la misma escuela se le decía al alumno con alguna dificultad, vos anda a la UTU. Entonces, no era muy fácil. Le repito, yo trabajé la mayor parte como docente, sin dejar de lado el taller.

¿Se considera a la carpintería tradicional como un viejo oficio en extinción?
Cuando se refiere a los viejos oficios, creo que hace 50 años o más que vienen desapareciendo, y ya en esa época se hablaba de que eran viejos oficios; yo tengo un concepto particular, por ejemplo, hoy se recurre al zapatero remendón como le decíamos antes, sin desmerecer la profesión; no, porque ya no existen más, cuando antes íbamos a uno o a otro dependiendo de los requerimientos, ya que uno se dedicaba más a algo que otro, y había uno por barrio; y por qué no existen más, porque los bienes de producción que hoy utilizamos, como la sociedad y sus preferencias y necesidades han cambiado.

¿Se ha perdido la calidad en el mobiliario?
Dentro de la gama de muebles u otros objetos hay distintas calidades, y tal vez en otras épocas en las clases modestas, los mismos no guardaban la vestimenta en un ropero y sí en un baúl porque un mueble así no estaba a su alcance; aquellos muebles de madera de roble y de porte, estaban al alcance de las clases pudientes, no de todos; y hoy me parece que hay una gama de productos, que tratan de abarcar a todos los segmentos del mercado, lo que está bien.
Estamos de acuerdo, eso sí, que quizás se ha perdido un poco la parte estética y la durabilidad, ya que hoy se produce no para que las cosas duren 10 años, sino para que duren 1 o un poco más.

¿La nueva metodología en la construcción de éste tipo de artículos, golpea al campo laboral de dichos oficios?
La visión que tengo al respecto es que, si hoy en día se necesita un mueble determinado, una reja de hierro forjado, o una pieza decorativa como una alhaja, encontrar a gente que trabaje en eso, se encuentra, sucede que el mercado se ha achicado porque la demanda es mucho menor, lo que lleva a que no se encuentren tantos trabajadores en esas ramas. Sin embargo vemos que en una cuadra hay varios comercios que venden celulares, ¿por qué será?, porque la gente lo requiere y desea consumir eso.

¿Se busca lo simple antes que lo elaborado y perdurable?
Le pongo un ejemplo: en la década del 50, si mal no recuerdo, se hizo el murallón desde el puerto hasta el final de la playa Las Cavas, en esos años la Intendencia no tenía retro excavadora, no había camiones, tenía transporte tirados por mulas, y el trabajo era a pala y pico, y lo hicieron, y durante 50 años prácticamente, no necesitó que se le hiciera mantenimiento.

¿Entiende esa clase de oficio como una vocación artística, más que como un trabajo?
Las dos cosas; necesidad de dinero siempre hubo, la gente tiene necesidad de vestirse, comer, y normalmente se trabajaba y trabaja por el dinero; ahora, que hubiera más celo porque su trabajo se distinguiera, también. Cualquiera que haga su trabajo con gusto, tratará de hacerlo lo mejor posible. Yo comencé con mi padre, y mirando en la vidrieras los estilos para poder copiarlos, siempre observando como manejaba el oficio, y así aprendí.

La buena carpintería, ¿es cara hoy en día?
Todo tiene su costo; si bien estoy jubilado, mi hijo continúa con el taller y hablamos siempre sobre el tema, y veo que el tema sigue siendo el mismo, el económico, sumado las variantes que han ocurrido en la sociedad respecto a las preferencias, como lo dijimos. Hoy podemos decir que como accedemos a muchas más cosas, los materiales utilizados no son como aquellos materiales nobles, que no están al alcance de toda la sociedad por lo caro que son, por lo cual a menor demanda, menos conveniencia en comenzar a fabricarlos, y algunos materiales no vale la pena repararlos pues ya culminaron su vida útil. Un cristalero de roble o de pitiribí, hacer se pueden hacer, hay que pagarlos; materiales nobles aún se consiguen; artesanos, también.

Como ex docente, ¿considera un error que no se le de la importancia merecida a las profesiones de las que hablamos?
Indudablemente, porque si hoy se requiere un técnico de buena calidad, con buena formación, hay que darle buena formación, buscársela. Para mí, tal vez el término de que han desaparecido es erróneo, para mí han desaparecido un poco la demanda, por los costos, lo repetimos; también decimos que hoy no vamos a encontrar a alguien que haga una rueda de carruaje, cosa común en la década del 60 cuando comencé, porque ya no se usan, desapareció, lo que no significa que no se pueda hacer. Muchas veces llevan a reparar algunas piezas que requieren reparación, pero la misma es más costosa que si compraran una nueva; a mi personalmente no es que me disgusta hacer reparaciones, lo que me gusta más es reparar algo que valga la pena hacerlo.

Hijo y padre de carpinteros, uno de sus hijos continúa con su taller, ¿siente orgullo en que haya seguido sus mismos pasos?
Más que orgulloso, desearía que él se sintiera realizado. No porque yo hubiese aprendido ese oficio y haber vivido de él parte de mi vida, sino que se sienta realizado en la profesión que eligió. Tengo siete hijos, y Pablo, es el mayor de los varones, quien no tuvo su vocación forzosamente, sino que la eligió el.

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Para el logro personal es necesario romper esquemas

Funcionario Adjunto de la Secretaría de Género y Generaciones de la Intendencia de Salto. “Es nuestra tarea como actores políticos de turno hacer tanto como esté a nuestro alcance para mejorar la realidad de quienes nos rodean”. Ramiro Ferreira Suárez tiene 23 años y es Funcionario Adjunto de la Secretaría de Género y Generaciones de la Intendencia Departamental de Salto.
Creció en el barrio Cerro, en Silvestre Blanco al 5, “un barrio dispar pero muy unido y con vecinos y vecinas humildes y atentos”.
Ramiro tiene muy gratos recuerdos de esa etapa. Concurrió a la Escuela N.3 José Pedro Varela y su padre Carlos

Hoy Ramiro Ferreira Suárez

Hoy Ramiro Ferreira Suárez

Ferreira, era maestro en esa escuela y lo fue hasta su lamentable deceso en 2001, cuando él contaba con apenas 9 años. Ramiro fue construyendo su forma de ver y de pensar y sostiene que para el logro personal de cada uno es necesario romper esquemas, sin dejar que nada nos limite.

¿Cómo recuerda su etapa de formación escolar?
Por lo demás, en lo que a mi educación formal respecta, nunca fui un niño muy aplicado ni disciplinado, probablemente, además, porque mis educadoras aspiraban a niños que permanecieran sentados y en silencio durante horas respondiendo solo a lo que se les preguntaba. Digamos que fue un paso desafiante e interesante con altibajos que hacia el final de los 6 años de primaria, encontraron su cauce en un entendimiento entre los educadores, de manera que pude expresarme de forma genuina en un marco grato. Asumo, que como casi todo, fue una cuestión de proceso”.
Luego ya de haber emprendido la etapa secundaria. ¿Cuál fue la opción que eligió?
-“La secundaria para mí fue lo que podríamos denominar como un viaje de arena gruesa. A principios de los 2000 el bullying y la violencia interna a la institución era asumido por los adultos responsables como una cuestión natural de relacionamiento de las juventudes en las que no debía haber mayor intromisión, recuerdo tribunales de disciplina que cuestionaban a fondo qué había hecho yo para recibir algún golpe o alguna forma de acoso en lugar de garantizarme el poder educarme en paz. Lo mismo sucedió con varios de quienes reuníamos diversas formas de discriminación: orientación sexual, apariencia, forma de hablar, tener interés en el estudio, en fin. La realidad es qué, afortunadamente y gracias a tener un entorno familiar y social ameno, pude hacer de la inseguridad mi fuerza y de esa manera enfrentar el enorme mundo por mí mismo”.
¿Su familia contribuyó a la reafirmación de su naturaleza resiliente para enfrentar la situación?
-“Indudablemente, el solo cuidado y atención, el cambio de institución para finalizar el bachillerato en el Liceo 2 Antonio Grompone, institución tan querida y arraigada fuertemente en mi familia y en la comunidad de la zona, fue determinante en esta situación, no imagino cómo haber procedido sin esas herramientas. Tras finalizar la secundaria en 2009, como la mayoría de los y las jóvenes decidí tomar un año experimental o sabático, un año para una desintoxicación institucional tras 12 años ininterrumpidos de educación formal, es en ese mismo año, 2010 que el Partido Socialista, Partido al que pertenecieran mis abuelos y mis padres, resolvió designarme como Secretario de la banca del edil Rodolfo Urrutia, quien había resultado electo edil tras la elección que tan lamentablemente perdiera el FA y cuyo resultado aún hoy pesa profundamente para toda la sociedad salteña.
¿Cómo fue el comienzo de su carrera política?
-“Permanecí cinco años trabajando al lado de Rodolfo Urrutia, un maestro del magisterio y de la vida, un verdadero señor y un socialista de ley, junto a otros compañeros y compañeras sumamente valiosos. Iniciamos refundando lo que fuera la Juventud Socialista de Salto, entre 2010 y 2012 la brigada Salto de la JSU fue una de las más numerosas y activas, al punto de ser consagrada como Mejor Brigada en las Tolderías 2012, campamento nacional de la JSU. A partir de esta labor, la toma de contactos y la formación viene sola, si se la sabe aprovechar.
Fuimos protagonistas del proceso del matrimonio igualitario, regulación y control del cannabis e interrupción voluntaria del embarazo: hitos en la historia nacional del movimiento social y primeros pasos para futuras conquistas.
Existen muchos ciudadanos descreídos de la política. ¿Cuál es su lectura al respecto?
– “Tienen sus claros motivos, parte de las tesis del socialismo uruguayo hace referencia a la visión que tenemos sobre este proceso: apuntamos a la profundización de la democracia en la sociedad. El empoderamiento de la población radica en la toma de conciencia real sobre el papel de cada uno en su realidad social. Esto no quiere decir que todos deban ser militantes sociales, activistas o militantes políticos, aunque nuestra sociedad esté sanamente politizada respecto a otros colectivos poblacionales de la región, hace referencia a la transformación participativa y real del entendimiento de ser parte de un todo.
¿De qué forma se puede revertir ese concepto?
-“Todos tenemos algo que nos caracteriza, todos hacemos algo o tenemos interés en algo. El inicio de toda colectividad radica en encontrar lo que les une y agruparse para cultivarlo. El arte, la política, el deporte, la religión, las grandes formas colectivizadoras de la humanidad. No todos vamos a ser los mejores oradores o los mejores candidatos, es en esa búsqueda, a mi entender banal, que vemos como la política se desvirtúa. Hace algunos años escuché a un joven político señalar que estaba militando en su Partido porque de esa manera podía conseguir cosas que de otras maneras no, lo cual me pareció nefasto.
¿Qué particularidades tiene su labor actual?
-“Terminado el período 2010-2015 que encuentra al FA en Salto con un holgado triunfo en las elecciones de octubre y noviembre y con uno un tanto más estrecho en mayo pero triunfo al fin, el Partido Socialista no renueva banca en la Junta Departamental por primera vez en muchos años y llegaba el momento de tomar acciones y hacer planes. Entonces otra de esas personas que uno conoce en esta vida y que se las guarda en el corazón para siempre, María De Los Ángeles Machado…una madre prestada, me propuso integrar el equipo de la Secretaría de Género y Generaciones, flamante espacio de gestión del recientemente asumido gobierno del FA, de la cual se encontrara al frente, a cargo de la Coordinación de Políticas en Diversidad Sexual. Durante los cinco años anteriores tuvimos varios hitos en campañas con los colectivos y Kake estuvo presente en cada uno de ellos desde su labor en la gestión pública.
8¿Cómo se ha proyectado la actividad para este año?
-“Este tema en general es sumamente discutido, hace falta mucha más justificación teórico práctica para dar contenido y lograr entender su importancia que sobre cualquier otro tema. Es decir, debemos ser más serios que la mayoría, para que nos tomen en serio. Es como la violencia de género, todo es normal hasta que le arrancan la vida a golpes a una nueva víctima. Esto, lejos de detenernos, nos motiva. Siempre he señalado que la realidad social nos obliga a las personas LGBT (Lesbianas, Gay, Bisexuales y Trasnsexuales) a ser tan aptos y capaces como los heterosexuales para lograr los mismos objetivos. Este año arrancamos con una planificación más ordenada, con objetivos concretos y medios para alcanzarlos. Hemos tenido una excelente articulación de instituciones que comienzan a interesarse en el tema como la Inspección Departamental de Secundaria, actores fundamentales para llegar a la sociedad de manera real para lograr transformaciones, lo cual es nuestro objetivo último en todos los escenarios. Pienso en lo que compartí sobre la secundaria y lo que hubiera dado por haber tenido un taller sobre diversidad en el aula. Estamos con todas las pilas para este año y ponerle cabeza y trabajo hace que todo cobre un sentido a futuro, de manera de darle significado real a la frase «cambiemos el mundo» que adoptara el MIDES en su campaña contra la violencia a jóvenes LGBT. No podemos determinar cuánto vamos a lograr o cuantas personas dejarán de discriminar o cuantas de sufrir discriminación, pero sabemos por dónde empezar. Y lo haremos.
¿Cómo se siente a nivel personal en estos momentos?
-“Sumamente gratificado. Poder articular políticas reales, poder transmitir mensajes y ver como motivan a cambiar realidades no tiene precio. Es un desafío permanente, lo que hace que la monotonía de la vida quede relegada a un plano inexistente y la mente esté permanentemente creando. Lo que más me enriquece han sido los equipos que hemos sido capaces de conformar, con los queridos compañeros y compañeras de los colectivos LGBT y los movimientos sociales, con los actores institucionales, con los compañeros municipales, con los docentes y la sociedad que se arrima. No hay gratificación superior.
¿Qué reflexión desea compartir con la comunidad general y sobre todo con los jóvenes?
-“Busquen, pregunten… rebélense… constrúyanse…. No crean lo que les dicen ni crean en quien les dice lo contrario de lo que le dijeron: encuentren su verdad, construyan su realidad y siempre hagan el bien. Hay que romper con todos todos los esquemas y que nada nos limite, nada cambia si no empezamos por algo. Ninguno de los grandes personajes de la historia se consagró como tal esperando algo que cayera del cielo, ellos y ellas actuaron, protagonicen su historia y haz historia con ella. Como dice Kase: Aprende del que sabe, enseña lo aprendido a tu hermano. Mantente positivo… haz del mundo un sitio más humano.

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Joven cantautor y flamante abogado

“Si tuviera que volver a nacer elegiría nuevamente estudiar  Derecho”, Christian Marcelo Bernaola Maciel (24) es un joven cantautor conocido en nuestro medio y recientemente ha logrado dar un paso significativo, logrando el título de abogado, otro logro que sin dudas le ha sumado una gran satisfacción, tanto a él como a su entorno familiar. “La historia entre la música y yo comienza desde que tengo memoria. Desde mis más tiernos años supe mostrarle a mi familia esa pasión, ese deseo que me produce cada nota musical que llega a mí. Es más, mis padres dicen que aprendí antes a cantar que a hablar, ya que tarareaba a media lengua todo el día cuando apenas tenía unos años de vida. Luego ya un poquito más grande, pero aun concurría yo al Jardín de Infantes Nª103, así que debía tener unos cuatro o cinco años, agarraba una vieja guitarra criolla de mi papá, la cual había sido regalada por mi abuela paterna a la edad de 15 años de mi padre”. Paralelamente a su camino artístico, fue forjando su carrera de Derecho, inspirado en las clases de un docente que recibiera en su época de estudiante de Secundaria.

1- Algunas vivencias que recuerde y desee compartir en este momento…
-“Anécdotas se me vienen un montón a la cabeza como por ejemplo las veces que me han retado en el jardín cuando aprovechaba cualquier descuido de la maestra para levantar la tapa del piano y tocar sus teclas.
Sentía y siento una gran fascinación por esa gran caja musical de madera. Creo que ese entusiasmo nunca lo perdí y es por eso que estudie el profesorado de piano y hoy soy profesor de dicho instrumento. Otra anécdota de mi niñez se me viene a la mente cuando estando en clase de canto, la cual consistía en que una profesora de canto y pianista (concurría a la Escuela No.5) y nos enseñaba canciones una vez a la semana, escuchó mi voz entre las demás voces de mis compañeros y me invitó a formar parte del Coro Departamental de Niños, más comúnmente denominado como el Coro de la Escuela de Música.
Acepté encantadísimo esa invitación, estando yo en 4º de la escuela. Al poco tiempo fui elegido por la directora del coro como solista. Fue un gran orgullo y responsabilidad, ya que estaba representando al departamento junto a los demás compañeros de coro. Tengo grandes recuerdos de esos años”.
2- ¿De qué manera influyó su entorno familiar en tus posteriores decisiones artísticas?
-“Siempre de una manera muy positiva. Nada sería posible sin ellos, son parte de mi pasado, mi presente y mi futuro hasta donde Dios lo decida. Y dentro del mundo de la música ellos fueron siempre mi primeras influencias: ya sea por el lado de mamá y su gran gusto para con la música y la danza, y es a ella a quien le debo gran parte de mi desenvolvimiento arriba de un escenario, ya que desde chico me aconsejaba como bailar en un escenario y animar al público; o por el lado de papá el cual influenció en mi ese gusto por la poesía y la música. De escucharlo cantar en mi casa, como toda persona, fue que nacen las primeras canciones que recuerdo. Siendo niño mis padres me cantaban canciones infantiles y leían muchos cuentos, pienso que eso me influencio al 100% en mi creatividad y gusto por lo artístico”.
3- ¿En qué momento de su vida supo que la música era parte de su esencia?
-“Desde siempre, desde que tengo memoria. Jamás pude disimular ese gusto por la música en todas sus áreas, ya sea en el canto como en el instrumento musical así como en el baile. He estado en escenarios ininterrumpidamente desde los 8 años hasta la fecha, lo que da un número de 16 años estando en contacto con la música, el público y el escenario.
No me imagino a mi mismo sin cantar, sin componer canciones… en fin… no me imagino sin la música.
4-En el terreno profesional; ¿Cómo se dio su decisión por la formación en Derecho?
-“Siempre tuve claro que mi orientación iba por el lado de las humanidades. Soy apasionado por la Historia, la Literatura y la Filosofía, gustos intelectuales que comparto con papá. Cuando llegué a 6º de Bachillerato me inclinaba por estudiar Psicología. Pero durante el transcurso de ese año tuve un gran profesor de Derecho, el Dr Héctor Ferreira, el cual transmitía una gran pasión por la asignatura y sus clases no tenían desperdicio, de manera que me enamoré del Derecho y creo que fue la mejor elección que hice dentro de mi formación.
Si tuviera que volver a nacer elegiría estudiar nuevamente Derecho, abogacía. La verdad que disfruté cada año, cada materia en Facultad de Derecho de la Regional Norte. Han sido hermosos estos últimos 6 años de mi vida concurriendo casi que diariamente a la Regional, no habiéndome atrasado ni perdido ningún año y obteniendo el titulo en los 6 años que dura la carrera. Ahora que tengo mi título de abogado seré siempre un eterno agradecido a la educación pública uruguaya”.
5- En tu vida de relación ¿Qué cuestiones pueden ser negociables y qué no?
-“Tengo firmes valores en los cuales soy intransigente, no son negociables. La honestidad, la verdad, el interés común, la justicia, el respeto entre otros valores personales que cultivo no son negociables. Pienso que un ser humano se debe a sus principios, y que aquellos que carecen de valores son de las personas más peligrosas y dañinas”.
6-Ante determinadas situaciones: ¿Actúa por impulso o de forma reflexiva?
-“Usualmente suelo ser reflexivo. Trato de tener siempre presente aquello de que tenemos dos oídos y una boca, para que escuchemos el doble de lo que hablamos. De manera de que trato de analizar cada paso y prever sus consecuencias. Aunque no siempre en toda situación es fácil ser racional. Hay veces que donde manda el corazón no manda la razón”.
7- ¿Cómo fue esa recta final hasta el logro del título?
-“Fue un camino arduo, con muchos sacrificios, pero siempre con un objetivo en mente: el título. Gracias a Dios, he tenido siempre buenos compañeros de generación, compañeros de estudios, con los cuales estudiábamos y nos dábamos impulsos para seguir, ya que estábamos más cerca del final que del principio.
Fue un año muy lindo, ya que fui parte del Consultorio Jurídico de la Facultad de Derecho; una de las materias más ricas en experiencia, donde te llevas un montón de conocimiento práctico y sentimos que le podemos devolver a la sociedad un poco de lo tanto que nos brinda al permitirnos tener una educación gratuita y de alta calidad. Tengo siempre presente que los obreros que nunca pudieron ir a una universidad son también quienes hoy con su trabajo nos permiten esta educación pública y gratuita”.
8-¿Qué le deja y le ha dejado el escenario?
-“Lo mejor. Es realmente mi lugar en el mundo. Cada escenario para mí es un universo en sí mismo. Ninguno es igual al otro, es algo muy dinámico, cambiante. Lograr esa conexión con el público, sentir esa energía positiva que te rodea con cada aplauso.
En cada escenario soy feliz. He estado en varias situaciones: ya sea desde escenarios muy humildes pero muy cálidos…en algunas escuelas rurales donde voy a colaborar con mi show, hasta una Plaza Artigas repleta de gente o un Parque Harriague en similares condiciones u otros escenarios de otros departamentos del país en los cuales he estado.. El show siempre va a ser el mismo. Siempre procuro que tenga la misma calidad, por que toda persona es valiosa, y la música no distingue sexo, ni clase social, ni cantidades de gente. El público siempre merece el mayor de los respetos”.
9-¿Cómo siguen de aquí en más sus proyectos de vida?
-“Seguir creciendo y aprendiendo de todos y todas. Uno nunca para de aprender.
Tal vez en lo académico dejé de ser un estudiante pero deberé ser un estudioso, ya que siempre hay que actualizarse y más aun en el mundo del Derecho que todo es tan cambiante.
Y respecto a la música se viene un proyecto grande y muy interesante para la segunda mitad del año, en el cual tengo puesta todas mis expectativas. Esperemos poder seguir contando con el apoyo de la gente que siempre me alienta y gusta de mi música”.
10- ¿Cuál desde su experiencia es la clave del éxito?
-“Se me vienen a la mente dos frases que procuro tener siempre presente: A Dios rogando y con el mazo dando y lo que una vez dijo Thomas Edison:Para el éxito se precisa un 1% de inspiración y un 99 % de transpiración. Pienso que el éxito es el resultado del trabajo duro, de la perseverancia, del tener objetivos a corto y mediano plazo. Es algo subjetivo… cada persona puede diferir de lo que es exitoso o no… pero de ultima es el paso del tiempo y el estar en paz con nuestro sueños lo que consagrarán la realización personal”.

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Apostando al país de los emprendedores

Con Noel Alejandro Méndez Malaquina y la fábrica de dulces

“Este debe ser un país de pequeños emprendedores, esa debe ser la gran apuesta, porque así se levantó Italia de la Segunda Guerra, creo que si todos empujamos un poco podemos generar cosas muy positivas, lo que pasa es que el uruguayo es difícil para eso”, así resumió su manera de pensar Noel Alejandro Méndez Malaquina, un salteño que conoce y quiere a su ciudad, que piensa en grande y que desde hace un tiempo tiene el placer de combinar sus dos noelpasiones, el comercio y la cocina. Formado en lechería, su padre era tambero y su madre maestra rural. Comenzó vendiendo sus productos, los dulces y mermeladas Celinda, puerta a puerta. Hoy tiene un local comercial propio en la zona de Daymán el cual es referencia para los visitantes del lugar y ha dado sus primeros pasos para expandirse. Vivió en Colombia y España.
Tiene una hija de la que está orgulloso y feliz porque lo acompaña, y comparte el negocio con su madre a quien identifica como la “gran impulsora” de este emprendimiento. Actualmente, a su intensa actividad diaria, agarró la changa de presidir la Asociación de Gastronómicos, Hoteleros y Afines de Daymán (AGHA), una organización que busca potenciar la zona y como “a todo, hay que ponerle garra”, dice como un cliché. Con él las 10 últimas de la última.

¿Dónde estudió y creció?
Hice escuela pública, fui a la Nº4 y a la Nº2, crecí en la zona del centro, jugaba al básquetbol en Salto Uruguay, fui al Liceo Piloto (Nº2), después hice UTU, ahí estudié Cocina, fui al Liceo Nº5 y después cursé la Tecnicatura en Lechería en Colonia Suiza (Colonia) también de UTU. Mi padre tenía tambo en Itapebí y en Arroyo Malo (Paysandú), pero se fundió como mucha gente durante la crisis del 2002.

¿Estuviste ligado al tambo de tu padre, por eso estudiaste lechería?
En realidad yo lo acompañé a mi viejo hasta que se fundió, porque mi viejo perdió todo y no pude seguir la parte de producción, entonces me dediqué a la parte de industrialización, así fue como al final empezó a gestarse la producción de dulces que es el giro al que se dedica mi comercio.

¿Cómo surge la instalación en la zona de Daymán?
Fue cuando mi madre vino como directora de la Escuela Nº34 de Daymán, donde no solo trabajaba sino que también vivía, y yo llegué a vivir ahí. Trabajé en la zona, conocí el lugar y si bien tuve la oportunidad de viajar por algunos países, me instalé acá para quedarme.

¿Pero cuándo nace la idea de empezar a elaborar dulces para vender?
Cuando terminé el Liceo y después de que me vine de la Escuela de Lechería, estaba trabajando en el parque acuático Acuamanía, y trataba todo el tiempo con turistas. Allí vi la posibilidad de hacer una empresa familiar, aparte mi madre tenía el antecedente de que siendo maestra rural había creado la cooperativa de mujeres rurales cuando estaba en Parada Herrería, en esa cooperativa hacían dulces de todo tipo, pero sobre todo dulces de frutas. Y yo por mi trabajo en el parque trataba todo el tiempo con turistas, fue ahí que noté la necesidad que tenían de comprar un producto autóctono del lugar y no lo encontraban. Entonces se me ocurrió porqué no usar el conocimiento que tenía de hacer dulce de leche y de los dulces que hacía mi madre, para poner este negocio de Dulces Artesanales Celinda, y hoy tenemos 35 variedades diferentes de dulces, mermeladas y dulce de leche.

¿Y tu madre qué tuvo que ver con este emprendimiento?
Mi madre tuvo que ver mucho porque ella cuando estaba en la cooperativa que se llamaba Las Campesinas hacían dulce de frutas y ella elaboraba esos dulces, y los incorporó a la venta del local nuestro. Ella es mi socia, me acompaña en el emprendimiento y tiene mucho que ver porque era la directora de la escuela en Daymán y en cierta medida estaba muy ligada a la zona, no éramos desconocidos acá.

¿Cómo fueron los primeros pasos de ese emprendimiento?
Cuando surge la idea yo trabajaba en Acuamanía y con un dinero que traje de un viaje que había hecho a Colombia, donde trabajé un año con una empresa de espectáculos con delfines que estuvo en Daymán a finales de los año 90 y yo me embarqué con ellos para allá, estuve y trabajé allí y me traje un dinero, con ese dinero me compré una moto y 10 frascos, y ahí arrancamos con mi madre y empezamos a vender en los restaurantes de las termas y en los hoteles.
Les dejábamos dulces en los restaurantes para los desayunos, a veces a consignación y el producto gustaba. Incluso con quien era mi pareja y es la madre de mi hija, nos íbamos a algunas zonas de Salto, dejábamos la moto en una esquina y caminábamos varias cuadras vendiendo dulce puerta por puerta.
Y nos fue bien y entonces conseguimos un local chiquito frente a las termas, donde ahí vendíamos el producto pero la elaboración era en nuestra casa. Con el paso del tiempo, pudimos extendernos a un local más grande con elaboración a la vista y eso nos permite otras aspiraciones y oportunidades.

¿Comercializan el producto solo acá en Salto?
La venta es a todos los comercios de plaza, pero también le vendemos a muchísimos visitantes de distintas partes del país que ya nos conocen. Pero actualmente también tenemos un emprendimiento en España, donde estamos en el armado del proyecto aún, pero anhelamos que a más tardar el año que viene estemos empezando la producción. Aunque para haber arrancado con 10 frascos a este momento, estamos contentísimos de cómo se ha dado el desarrollo de todo esto, porque empezamos con poco y ahora estamos vendiendo alrededor de 3.000 kilos mensuales de dulces.

Pasado el tiempo en ese lugar ¿empezó a ver que Daymán se trataba de una comunidad a la que atender?
Siempre estuvimos hablando con los vecinos, con los hoteleros y con los demás gastronómicos, acerca de lo que considerábamos que era lo mejor para Daymán. Opinábamos de cómo había que hacer para ayudar a mejorar el lugar y siempre pensábamos en eso.
A mí quien me convocó para formar una comisión fue Paola Rapetti, que es la actual secretaria de la Asociación (AGHA) de la cual yo soy ahora el presidente, y la titular del Hotel Géminis. Y después de un tiempo de trabajo, se ha sumado también José Luis Bertolotto que es una pieza fundamental. Pero la idea siempre fue mejorar el lugar en todo sentido, desde las calles hasta la situación del parque termal y velar porque se cumpla lo que se promete para esta zona y pelear por eso.

¿Cómo piensa que debe ser el centro turístico de Daymán?
Apunto a un lugar que tenga una buena calidad de servicios y mejorarlos para ponderar el destino. Eso comprende agregarle atractivos nuevos y lograr que Daymán sea un lugar con turismo de calidad.
Porque al pensar a Daymán uno piensa en un turismo de salud, y no apuntamos mucho a eso y por eso la idea nuestra es el atractivo turístico por sí mismo, pero también que el mismo sea identificado con la parte de salud, por el tema que lo que se consume son aguas termales. Queremos un desarrollo real, porque sabemos que Daymán genera mucho a través del turismo, pero no vemos acompasado eso a lo que es el lugar. Sabemos que es un lugar con desarrollo, pero muy desordenado ya que Daymán ha crecido muy poco ordenado.

¿En lo personal sentís que te queda mucho por hacer?
Sí, tengo una hija que me acompaña mucho y que quiero que ella también viva todo este proceso de crecimiento y desarrollo que en lo personal me reconforta.
Y estoy viendo la posibilidad de que puedan crearse algunas empresas afuera del país y después me gustaría que pudiéramos expandirnos y vender la marca, porque si bien la empresa ha crecido mucho siento que nos queda mucho por hacer y en lo personal es una gran apuesta, porque a base del ingenio, de aprovechar nuestras capacidades personales hicimos un emprendimiento familiar, y creo que ese debe ser el mensaje hacia la gente, el del sí se puede, hay que soñar las cosas y hacerlas posibles con trabajo y dedicación.

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Carmen Avellanal: Palma Académica de Francia

Hoy con Carmen Avellanal, recientemente galardonada con la medalla Palma Académica de manos del Embajador de Francia

Carmen Avellanal, docente y directora de la Alianza Francesa, recientemente galardonada con la medalla Palma Académica por el Embajador de Francia en Uruguay, habló para AL DORSO sobre su vinculación a la Alianza, a la lengua francesa y a Francia, país que supo admirar de joven a través de sus antecesores  franceses y su amor a dicha cultura. Una cultura que años más tarde pudo vivirla e incorporarla propiamente, junto a su esposo (de nacionalidad francesa), luego de pasar muchos años en el país europeo. Allí, además de vivir la cultura francesa, aprovechó su instancia para perfeccionar sus estudios en la lengua francesa y adquirió conocimientos invaluables que hoy transmite a sus alumnos de la Alianza Francesa.

¿Cómo surge su interés por la lengua francesa?
“En mi familia hay una cierta vinculación con Francia, por mis antepasados, que tienen un origen francés. Pero Palmas, Carmen y flía.además de eso, desde muy temprana edad además de realizar mis estudios en el liceo, concurrí a la Alianza Francesa, donde me involucré aún más con su lengua y su cultura. Con el tiempo, el destino pareció unirme más a Francia, porque aquí conocí a mi esposo que es francés y entre los años 1968 y 1975 estuvimos viviendo en Francia”.

¿Esa instancia habrá sido muy fructífera para usted?
“Sí, sin dudas lo fue. No solo por vivir propiamente la cultura francesa y compartir con franceses su cotidianeidad, sino también porque aproveché para perfeccionar mis estudios en su lengua. Allí, cursé la licenciatura en letras en la Universidad de Grenoble. Y en mi regreso a Uruguay continué con mi vinculación a la Alianza Francesa y en la formación continua a través de los cursos como docente, hasta que en el año 2004 me nombran Directora de la institución. Cargo en que permanezco hasta la fecha”.

¿Cómo surge la Alianza Francesa en nuestro medio?
“La Alianza este año celebra sus 80 años de vida en Salto. Se creó en 1936 y su fundador fue el canadiense George Roy, más tarde ocupa la dirección Ethel Nunes, hasta que en el año 2004 asumo yo como Directora. Cuenta con una matrícula muy interesante de alumnos, que en los últimos años ha vuelto a crecer de forma considerable.
¿Actualmente hay interés en aprender el idioma francés?
“ Hoy en día se nota un mayor interés por las personas en aprender el idioma francés. Desde el año rige un acuerdo con el Instituto Crandon para dictar clases de francés en los alumnos de primer año del ciclo básico. También tenemos un convenio con la escuela 98, José Enrique Rodó donde estamos dando clases a los alumnos de cuarto, quinto y sexto año”.
¿El idioma francés fue de cierta forma relegado de la enseñanza media?
“Es cierto, antiguamente se enseñaba francés en los liceos y un poco fue relegado por la gran vigencia del inglés. Pero en ocasión de la última visita del Presidente de Francia a nuestro país, y la firma de un acuerdo entre ambos estados, las autoridades uruguayas de la enseñanza implementaron la creación de un profesorado de francés en el IPA, para formar docentes en la lengua que puedan dictar clases en diferentes centros educativos”.
¿Se piensa volver a dictar francés en los liceos?
“Sí, el proyecto, es para la re instalación del francés en los liceos, porque hace muchos años era una lengua que se enseñaba en la educación media y luego fue de cierta forma relegada por el inglés. Si bien todavía no sabemos cuando comenzará a implementarse, sin dudas un paso muy importante”.
¿Pero el francés continúa siendo idioma oficial en muchas organizaciones internacionales?
“Sí, el francés es idioma oficial en las Naciones Unidas, el Correo y en muchos países de los 5 continentes, incluso en América.
Recientemente fue galardonada con la medalla Palma Académica
“Así, es, el acto se realizó sobre el mediodía del pasado 29 de abril en la Alianza Francesa y el embajador de Francia en nuestro país me otorgó la medalla Palma Académica. Además, estuvo presente la Directora de la Alianza Francesa en Montevideo que también es delegada general de la Alianza Francesa en Uruguay”.

¿Cómo fue ese momento?
“Fue un momento muy emotivo y un gran honor para mí. Pero también significa redoblar el compromiso y el esfuerzo en lo que uno hace y en poner el máximo en todas las tareas que vinculan a la Alianza Francesa y al desarrollo de la lengua y la cultura francesa en nuestro país.

¿Tras su vivencia en el país europeo cómo definiría la cultura francesa?
“La cultura francesa es hermosa. Es cierto que está vinculada a cierto refinamiento, el hecho de haber tenido durante tantos siglos la Corte y el reinado francés, esto de cierta manera influyó mucho.
Después con la revolución francesa las cosas cambiaron pero todavía persiste el buen gusto y la cultura es algo que se siente y se cultiva en la población. Actualmente hay muchas actividades culturales en todas las ciudades francesas”.

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