El orgullo que sus alumnos aún la recuerden con cariño

Su madre la llamó Lira Esther, pero es conocida por todos como “Lithé” Avellanal, “incluso yo me conozco como Lithé”, dijo entre risas al iniciarse la entrevista. Va a cumplir 86 años y goza de gran lucidez y simpatía por la vida, manteniendo vivo el amor por la lectura, que la atrapó desde niña cuando con tan solo 7 años se trepaba a un árbol de su casa a leer su libro favorito “Botón Tolón”. 9 5 16 005
Vivió desde niña en la casa de sus abuelos, en Artigas 1047, junto a sus padres, su tía y su marido José Bourdin, y luego que la vida se los fue quitando, se refugió en sus hijos, sus nietos y bisnietos, con quienes hoy mantiene los lazos familiares más fuertes.
Lithé es una mujer autodidacta, que llegó a la docencia impulsada por el profesor Luis Alberto Thevenet, a quien considera su “padre en la docencia”, recordándolo con gran cariño por haberla introducido en un mundo que amó y desarrolló con pasión, como lo es la literatura. Hoy, recuerda con regocijo sus primeras clases y cuenta sobre el encuentro con quienes fueron sus alumnos que día a día le ofrecen gestos de cariño cuando la ven.

¿Cómo fue su infancia y su incursión en la docencia?
“Fui prácticamente hija única, porque era la única mujer y la más chica de todos mis primos, yo tenía 11 años cuando nació mi hermano, que lamentablemente falleció después. Papito, era mecánico dentista, trabajó desde los 14 años. Mi madre era ama de casa y ayudó mucho a mi padre cuando él se enfermó y terminó ella con su oficio hasta que se hizo viejita. Mi infancia fue muy feliz porque tuve gente que me mimó mucho, era la nena de la familia. Cuando terminé el bachillerato ayudaba al profesor Luis Alberto Thevenet, quien fue el padre de mi docencia, me prestaba libros, me orientaba y me inclinó aún más por las letras, que ya me gustaban desde chica. Cuando salí del preparatorio hice una suplencia de tres grupos del profesor Varela y desde ahí nunca dejé de dar clases. Yo fui completamente autodidacta en mi docencia, dirigida y ayudada por Luis Alberto”.

¿Recuerda sus primeras clases?
“Mi primer grupo era el tercero A y me acuerdo como si fuera hoy. Mis alumnos en ese entones tenían muy poca diferencia de edad conmigo, yo tenía 23 años y ellos entre 15 o 16 años. Me acuerdo muy bien de Daniel García da Rosa, el “gordo” Chouhy como le llamábamos con cariño y Galliazzi, porque cuando había un poquito de revuelo en la clase, ellos que se sentaban en el primer banco se daban vuelta y decían ¡cállense la boca!, tenían más autoridad que yo. Pero gracias a Dios me fui del liceo invicta, porque nunca tuve problema de conducta con ninguno. Al contrario, me siento muy orgullosa cuando me encuentro con muchachos y muchachas en la calle que me dicen ¡hola profesora!, y se acuerdan de mi. Me recuerdan con cariño y eso me llena de alegría porque pienso que les llegué muy bien. Me pasa una cosa muy curiosa, yo estoy en el coro de la Uni 3 y el profesor José Pedro Huvatt, fue alumno mío y cuando me ve me dice ¡se acuerda de Don Quijote! (risas)”.

¿Antes se enseñaba diferente?
“Teníamos un programa muy completo y lindo, que llevaba desde literatura griega hasta literatura moderna, era muy completo y variado. Se lo llevaba cronológicamente y los chicos terminaban sabiendo de todas las épocas, llevaban un orden que ahora no se sigue. Mis nietos a veces me consultan cosas y yo les digo ¿no puede ser qué no sepas lo que pasó? Un día, mi nieta me empezó a hablar del modernismo y yo le dije ¡para eso tenés que saber las corrientes que lo originaron! y de eso no sabía nada, no le habían enseñado y en eso no estoy de acuerdo”.

¿Qué pasa con la lectura hoy en día?
“Ahora no leen y eso es terrible. No estoy contra lo moderno y las computadoras, me parece bien que recurran a eso para consultar, pero ahora se lo dan todo cocinado. Supongamos que tengan el capítulo tal de El Quijote, ellos no van al texto a leer, van a la computadora y sacan solo lo que necesitan y pasan por alto todo lo demás y como tienen todo a la mano eso anula su imaginación. Aparece muy segmentado todo y leer es fundamental para mantener fresca la cabeza”.

¿Siempre tuvo esa misma pasión por la lectura?
“Sí, a mi me encanta leer, cuando yo era pequeña y me iba de vacaciones a la estancia de un tío, tenía un arbolito que era mío y me subía a él con un libro que se llamaba Botón Tolón. Me lo leía de principio a fin y desde entonces continué leyendo siempre hasta hoy. Puede ser que ese gusto por la lectura sea un poco innato o por genética, porque la familia Avellanal ha sido muy lectora y mis hijos han sido lectores también”.

¿Cómo fue su vida junto a Luis Bourdin?
“Yo lo vi parado en la puerta del cine Metropol y eso fue amor a primera vista, por lo menos para mi. Cuando lo vi me dije, con ese hombre me voy a casar. Yo tenía 15 años en ese momento y él era 5 años mayor. Nos conocimos y empezamos a salir. El trabajaba en la barraca Americana (zona portuaria) y me hacía la pasadita en ómnibus, a las 12 menos 20 pasaba por casa y yo lo esperaba en la puerta, entonces él me tiraba billetitos. Salíamos mucho, íbamos a la Vía Blanca, a tomar un helado, al Sorocabana a tomar un café. Siempre acompañada. Después pasamos a hablar en el zaguán como se solía hacer, hasta que formalmente tuvo que pedirle a papito mi mano. Mi padre era sumamente celoso, no sé lo que le dijo ese día, porque a mi me hicieron salir para afuera del escritorio, pero se acordó que me visitaría lunes, miércoles y viernes; pero yo hacía trampa, porque los martes y jueves cuando tenía clases de inglés en el Anglo, él me esperaba sentado en la vereda para vernos un ratito. Hasta que al final se hizo de la familia, simpatizó mucho con mi madre y me acompañó y ayudó mucho con mi padre cuando estuvo enfermo. Mi padre que era tremendamente celoso en un principio después lo tuvo como hijo. Estuvimos 8 años de novio y 43 años casados. Nos casamos el 10 de abril de 1954 y ahí nacen mis tres hijos, Ricardo, Gustavo y Mauricio, tengo 6 nietos y varios bisnietos”.

¿Vivieron un tiempo en Corrientes (Argentina)?
“Cuando mi marido terminó el trabajo en la represa de Salto Grande se fue a trabajar a la represa de Yacyretá en Corrientes (Argentina). Entonces inicié mi jubilación para irme con él. En ese lugar vivimos 3 años, a mi me gustó mucho, pero mi marido nunca se adaptó. Allí, desarrollamos una amistad con Sheila Jack, a quien conocía desde antes pero allí afianzamos aún más la amistad y hoy continuamos ese contacto. En ese sentido, fueron momentos muy lindos, ella fue mi sostén, mi amiga íntima, íbamos con Luis a mirar televisión en su casa, jugábamos Scrabble, la pasábamos muy bien”.

¿Participó en la Comisión Honoraria de Cultura?
“Sí, fui miembro durante mucho tiempo de la Comisión Honoraria Municipal de Cultura, cuando Campos (Nery “Toto”) era presidente. Yo me encargaba de la parte literaria”.

¿También trabajó junto a la Dra. Jacinta Balbela de Delgue?
“Sí, porque trabajé 20 años en el Poder Judicial, entré por concurso y trabajé junto a la Dra. Jacinta Balbela de Delgue, (magistrada uruguaya y ministra de la Suprema Corte de Justicia entre 1985 y 1989). Era una mujer maravillosa, que además de tener una gran sabiduría era una belleza de mujer como persona, con ella compartí muchos años y tengo muy buenos recuerdos”.

¿Cómo analiza su vida?
“Mi vida fue como la vida de toda la gente, con problemas, con alegrías, con altibajos, pero siempre haciendo lo que me gustaba, la lectura y la música. Hoy me dedico a hacer lo que me gusta, leer lo que se me da la gana.
Me gusta mucho García Márquez, Jorge Amado y muchos más”.

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De los maestros carpinteros, que marcaron una época

Juan José Sanguinetti es uno de los carpinteros, mueblero, más reconocidos de la ciudad; tras su jubilación del noble oficio, su hijo mayor, Juan Pablo, tomó las riendas de su taller, continuando un legado que comenzó con su abuelo, y que ha marcado la vida de la familia. En tiempos en que parecen haber desaparecido aquellas labores que marcaron épocas; el también maestro, docente de carpintería durante años en la UTU, aspira a que el arte de la carpintería y demás oficios, no sean dejados de lado, prestándose a las tecnicaturas, la importancia que tienen. Conocedor de los nuevos tiempos que se viven a los que considera de “inmediatez”, sostuvo que aún pueden realizarse obras como las de antaño, dependiendo siempre de la demanda y del deseo de pagar el alto costo que tienen.
Padre de siete hijos, reconoce en la carpintería, su vocación que le permitió fundar y sostener a su familia.

¿Cómo y cuando surge su vocación por la carpintería?
Mi padre era carpintero, y yo desde los 6 o 7 años andaba agarrando las herramientas de él, quien era muy celoso de las mismas, y mis primeras obras fueron los trompos para jugar; hice un curso en la UTU, aunque ya tenía el dominio de las herramientas, y después a los 20 años me fui a Montevideo a estudiar, pero mis posibilidades eran trabajar de día y estudiar de noche, por lo cual, al otro día que llegué, comencé a trabajar en lo que sabía que era carpintería en un lugar que no me gustaba mucho, por lo que empecé a agrandar el radio de búsqueda, y cuando veía algún taller interesante donde creía que podía aprender algo, entraba; a veces me decían que no precisaban gente y otras no. Esos fueron mis primeros pasos.

¿En aquel entonces la carpintería era una profesión que permitía sostener a una familia con su labor?
Bueno, le puedo contar de algunos años que estuve en Montevideo, porque luego me vine a Salto y empecé a trabajar en la UTU como docente. En general, los oficios en nuestra sociedad, siempre estuvieron en segundo plano; es como el caso de la enseñanza técnica, que parecería que recién en los últimos años se le está dando un poco más de importancia frente a secundaria. Muchas veces, y ojalá que no esté ocurriendo hoy, en la misma escuela se le decía al alumno con alguna dificultad, vos anda a la UTU. Entonces, no era muy fácil. Le repito, yo trabajé la mayor parte como docente, sin dejar de lado el taller.

¿Se considera a la carpintería tradicional como un viejo oficio en extinción?
Cuando se refiere a los viejos oficios, creo que hace 50 años o más que vienen desapareciendo, y ya en esa época se hablaba de que eran viejos oficios; yo tengo un concepto particular, por ejemplo, hoy se recurre al zapatero remendón como le decíamos antes, sin desmerecer la profesión; no, porque ya no existen más, cuando antes íbamos a uno o a otro dependiendo de los requerimientos, ya que uno se dedicaba más a algo que otro, y había uno por barrio; y por qué no existen más, porque los bienes de producción que hoy utilizamos, como la sociedad y sus preferencias y necesidades han cambiado.

¿Se ha perdido la calidad en el mobiliario?
Dentro de la gama de muebles u otros objetos hay distintas calidades, y tal vez en otras épocas en las clases modestas, los mismos no guardaban la vestimenta en un ropero y sí en un baúl porque un mueble así no estaba a su alcance; aquellos muebles de madera de roble y de porte, estaban al alcance de las clases pudientes, no de todos; y hoy me parece que hay una gama de productos, que tratan de abarcar a todos los segmentos del mercado, lo que está bien.
Estamos de acuerdo, eso sí, que quizás se ha perdido un poco la parte estética y la durabilidad, ya que hoy se produce no para que las cosas duren 10 años, sino para que duren 1 o un poco más.

¿La nueva metodología en la construcción de éste tipo de artículos, golpea al campo laboral de dichos oficios?
La visión que tengo al respecto es que, si hoy en día se necesita un mueble determinado, una reja de hierro forjado, o una pieza decorativa como una alhaja, encontrar a gente que trabaje en eso, se encuentra, sucede que el mercado se ha achicado porque la demanda es mucho menor, lo que lleva a que no se encuentren tantos trabajadores en esas ramas. Sin embargo vemos que en una cuadra hay varios comercios que venden celulares, ¿por qué será?, porque la gente lo requiere y desea consumir eso.

¿Se busca lo simple antes que lo elaborado y perdurable?
Le pongo un ejemplo: en la década del 50, si mal no recuerdo, se hizo el murallón desde el puerto hasta el final de la playa Las Cavas, en esos años la Intendencia no tenía retro excavadora, no había camiones, tenía transporte tirados por mulas, y el trabajo era a pala y pico, y lo hicieron, y durante 50 años prácticamente, no necesitó que se le hiciera mantenimiento.

¿Entiende esa clase de oficio como una vocación artística, más que como un trabajo?
Las dos cosas; necesidad de dinero siempre hubo, la gente tiene necesidad de vestirse, comer, y normalmente se trabajaba y trabaja por el dinero; ahora, que hubiera más celo porque su trabajo se distinguiera, también. Cualquiera que haga su trabajo con gusto, tratará de hacerlo lo mejor posible. Yo comencé con mi padre, y mirando en la vidrieras los estilos para poder copiarlos, siempre observando como manejaba el oficio, y así aprendí.

La buena carpintería, ¿es cara hoy en día?
Todo tiene su costo; si bien estoy jubilado, mi hijo continúa con el taller y hablamos siempre sobre el tema, y veo que el tema sigue siendo el mismo, el económico, sumado las variantes que han ocurrido en la sociedad respecto a las preferencias, como lo dijimos. Hoy podemos decir que como accedemos a muchas más cosas, los materiales utilizados no son como aquellos materiales nobles, que no están al alcance de toda la sociedad por lo caro que son, por lo cual a menor demanda, menos conveniencia en comenzar a fabricarlos, y algunos materiales no vale la pena repararlos pues ya culminaron su vida útil. Un cristalero de roble o de pitiribí, hacer se pueden hacer, hay que pagarlos; materiales nobles aún se consiguen; artesanos, también.

Como ex docente, ¿considera un error que no se le de la importancia merecida a las profesiones de las que hablamos?
Indudablemente, porque si hoy se requiere un técnico de buena calidad, con buena formación, hay que darle buena formación, buscársela. Para mí, tal vez el término de que han desaparecido es erróneo, para mí han desaparecido un poco la demanda, por los costos, lo repetimos; también decimos que hoy no vamos a encontrar a alguien que haga una rueda de carruaje, cosa común en la década del 60 cuando comencé, porque ya no se usan, desapareció, lo que no significa que no se pueda hacer. Muchas veces llevan a reparar algunas piezas que requieren reparación, pero la misma es más costosa que si compraran una nueva; a mi personalmente no es que me disgusta hacer reparaciones, lo que me gusta más es reparar algo que valga la pena hacerlo.

Hijo y padre de carpinteros, uno de sus hijos continúa con su taller, ¿siente orgullo en que haya seguido sus mismos pasos?
Más que orgulloso, desearía que él se sintiera realizado. No porque yo hubiese aprendido ese oficio y haber vivido de él parte de mi vida, sino que se sienta realizado en la profesión que eligió. Tengo siete hijos, y Pablo, es el mayor de los varones, quien no tuvo su vocación forzosamente, sino que la eligió el.

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Para el logro personal es necesario romper esquemas

Funcionario Adjunto de la Secretaría de Género y Generaciones de la Intendencia de Salto. “Es nuestra tarea como actores políticos de turno hacer tanto como esté a nuestro alcance para mejorar la realidad de quienes nos rodean”. Ramiro Ferreira Suárez tiene 23 años y es Funcionario Adjunto de la Secretaría de Género y Generaciones de la Intendencia Departamental de Salto.
Creció en el barrio Cerro, en Silvestre Blanco al 5, “un barrio dispar pero muy unido y con vecinos y vecinas humildes y atentos”.
Ramiro tiene muy gratos recuerdos de esa etapa. Concurrió a la Escuela N.3 José Pedro Varela y su padre Carlos

Hoy Ramiro Ferreira Suárez

Hoy Ramiro Ferreira Suárez

Ferreira, era maestro en esa escuela y lo fue hasta su lamentable deceso en 2001, cuando él contaba con apenas 9 años. Ramiro fue construyendo su forma de ver y de pensar y sostiene que para el logro personal de cada uno es necesario romper esquemas, sin dejar que nada nos limite.

¿Cómo recuerda su etapa de formación escolar?
Por lo demás, en lo que a mi educación formal respecta, nunca fui un niño muy aplicado ni disciplinado, probablemente, además, porque mis educadoras aspiraban a niños que permanecieran sentados y en silencio durante horas respondiendo solo a lo que se les preguntaba. Digamos que fue un paso desafiante e interesante con altibajos que hacia el final de los 6 años de primaria, encontraron su cauce en un entendimiento entre los educadores, de manera que pude expresarme de forma genuina en un marco grato. Asumo, que como casi todo, fue una cuestión de proceso”.
Luego ya de haber emprendido la etapa secundaria. ¿Cuál fue la opción que eligió?
-“La secundaria para mí fue lo que podríamos denominar como un viaje de arena gruesa. A principios de los 2000 el bullying y la violencia interna a la institución era asumido por los adultos responsables como una cuestión natural de relacionamiento de las juventudes en las que no debía haber mayor intromisión, recuerdo tribunales de disciplina que cuestionaban a fondo qué había hecho yo para recibir algún golpe o alguna forma de acoso en lugar de garantizarme el poder educarme en paz. Lo mismo sucedió con varios de quienes reuníamos diversas formas de discriminación: orientación sexual, apariencia, forma de hablar, tener interés en el estudio, en fin. La realidad es qué, afortunadamente y gracias a tener un entorno familiar y social ameno, pude hacer de la inseguridad mi fuerza y de esa manera enfrentar el enorme mundo por mí mismo”.
¿Su familia contribuyó a la reafirmación de su naturaleza resiliente para enfrentar la situación?
-“Indudablemente, el solo cuidado y atención, el cambio de institución para finalizar el bachillerato en el Liceo 2 Antonio Grompone, institución tan querida y arraigada fuertemente en mi familia y en la comunidad de la zona, fue determinante en esta situación, no imagino cómo haber procedido sin esas herramientas. Tras finalizar la secundaria en 2009, como la mayoría de los y las jóvenes decidí tomar un año experimental o sabático, un año para una desintoxicación institucional tras 12 años ininterrumpidos de educación formal, es en ese mismo año, 2010 que el Partido Socialista, Partido al que pertenecieran mis abuelos y mis padres, resolvió designarme como Secretario de la banca del edil Rodolfo Urrutia, quien había resultado electo edil tras la elección que tan lamentablemente perdiera el FA y cuyo resultado aún hoy pesa profundamente para toda la sociedad salteña.
¿Cómo fue el comienzo de su carrera política?
-“Permanecí cinco años trabajando al lado de Rodolfo Urrutia, un maestro del magisterio y de la vida, un verdadero señor y un socialista de ley, junto a otros compañeros y compañeras sumamente valiosos. Iniciamos refundando lo que fuera la Juventud Socialista de Salto, entre 2010 y 2012 la brigada Salto de la JSU fue una de las más numerosas y activas, al punto de ser consagrada como Mejor Brigada en las Tolderías 2012, campamento nacional de la JSU. A partir de esta labor, la toma de contactos y la formación viene sola, si se la sabe aprovechar.
Fuimos protagonistas del proceso del matrimonio igualitario, regulación y control del cannabis e interrupción voluntaria del embarazo: hitos en la historia nacional del movimiento social y primeros pasos para futuras conquistas.
Existen muchos ciudadanos descreídos de la política. ¿Cuál es su lectura al respecto?
– “Tienen sus claros motivos, parte de las tesis del socialismo uruguayo hace referencia a la visión que tenemos sobre este proceso: apuntamos a la profundización de la democracia en la sociedad. El empoderamiento de la población radica en la toma de conciencia real sobre el papel de cada uno en su realidad social. Esto no quiere decir que todos deban ser militantes sociales, activistas o militantes políticos, aunque nuestra sociedad esté sanamente politizada respecto a otros colectivos poblacionales de la región, hace referencia a la transformación participativa y real del entendimiento de ser parte de un todo.
¿De qué forma se puede revertir ese concepto?
-“Todos tenemos algo que nos caracteriza, todos hacemos algo o tenemos interés en algo. El inicio de toda colectividad radica en encontrar lo que les une y agruparse para cultivarlo. El arte, la política, el deporte, la religión, las grandes formas colectivizadoras de la humanidad. No todos vamos a ser los mejores oradores o los mejores candidatos, es en esa búsqueda, a mi entender banal, que vemos como la política se desvirtúa. Hace algunos años escuché a un joven político señalar que estaba militando en su Partido porque de esa manera podía conseguir cosas que de otras maneras no, lo cual me pareció nefasto.
¿Qué particularidades tiene su labor actual?
-“Terminado el período 2010-2015 que encuentra al FA en Salto con un holgado triunfo en las elecciones de octubre y noviembre y con uno un tanto más estrecho en mayo pero triunfo al fin, el Partido Socialista no renueva banca en la Junta Departamental por primera vez en muchos años y llegaba el momento de tomar acciones y hacer planes. Entonces otra de esas personas que uno conoce en esta vida y que se las guarda en el corazón para siempre, María De Los Ángeles Machado…una madre prestada, me propuso integrar el equipo de la Secretaría de Género y Generaciones, flamante espacio de gestión del recientemente asumido gobierno del FA, de la cual se encontrara al frente, a cargo de la Coordinación de Políticas en Diversidad Sexual. Durante los cinco años anteriores tuvimos varios hitos en campañas con los colectivos y Kake estuvo presente en cada uno de ellos desde su labor en la gestión pública.
8¿Cómo se ha proyectado la actividad para este año?
-“Este tema en general es sumamente discutido, hace falta mucha más justificación teórico práctica para dar contenido y lograr entender su importancia que sobre cualquier otro tema. Es decir, debemos ser más serios que la mayoría, para que nos tomen en serio. Es como la violencia de género, todo es normal hasta que le arrancan la vida a golpes a una nueva víctima. Esto, lejos de detenernos, nos motiva. Siempre he señalado que la realidad social nos obliga a las personas LGBT (Lesbianas, Gay, Bisexuales y Trasnsexuales) a ser tan aptos y capaces como los heterosexuales para lograr los mismos objetivos. Este año arrancamos con una planificación más ordenada, con objetivos concretos y medios para alcanzarlos. Hemos tenido una excelente articulación de instituciones que comienzan a interesarse en el tema como la Inspección Departamental de Secundaria, actores fundamentales para llegar a la sociedad de manera real para lograr transformaciones, lo cual es nuestro objetivo último en todos los escenarios. Pienso en lo que compartí sobre la secundaria y lo que hubiera dado por haber tenido un taller sobre diversidad en el aula. Estamos con todas las pilas para este año y ponerle cabeza y trabajo hace que todo cobre un sentido a futuro, de manera de darle significado real a la frase «cambiemos el mundo» que adoptara el MIDES en su campaña contra la violencia a jóvenes LGBT. No podemos determinar cuánto vamos a lograr o cuantas personas dejarán de discriminar o cuantas de sufrir discriminación, pero sabemos por dónde empezar. Y lo haremos.
¿Cómo se siente a nivel personal en estos momentos?
-“Sumamente gratificado. Poder articular políticas reales, poder transmitir mensajes y ver como motivan a cambiar realidades no tiene precio. Es un desafío permanente, lo que hace que la monotonía de la vida quede relegada a un plano inexistente y la mente esté permanentemente creando. Lo que más me enriquece han sido los equipos que hemos sido capaces de conformar, con los queridos compañeros y compañeras de los colectivos LGBT y los movimientos sociales, con los actores institucionales, con los compañeros municipales, con los docentes y la sociedad que se arrima. No hay gratificación superior.
¿Qué reflexión desea compartir con la comunidad general y sobre todo con los jóvenes?
-“Busquen, pregunten… rebélense… constrúyanse…. No crean lo que les dicen ni crean en quien les dice lo contrario de lo que le dijeron: encuentren su verdad, construyan su realidad y siempre hagan el bien. Hay que romper con todos todos los esquemas y que nada nos limite, nada cambia si no empezamos por algo. Ninguno de los grandes personajes de la historia se consagró como tal esperando algo que cayera del cielo, ellos y ellas actuaron, protagonicen su historia y haz historia con ella. Como dice Kase: Aprende del que sabe, enseña lo aprendido a tu hermano. Mantente positivo… haz del mundo un sitio más humano.

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Joven cantautor y flamante abogado

“Si tuviera que volver a nacer elegiría nuevamente estudiar  Derecho”, Christian Marcelo Bernaola Maciel (24) es un joven cantautor conocido en nuestro medio y recientemente ha logrado dar un paso significativo, logrando el título de abogado, otro logro que sin dudas le ha sumado una gran satisfacción, tanto a él como a su entorno familiar. “La historia entre la música y yo comienza desde que tengo memoria. Desde mis más tiernos años supe mostrarle a mi familia esa pasión, ese deseo que me produce cada nota musical que llega a mí. Es más, mis padres dicen que aprendí antes a cantar que a hablar, ya que tarareaba a media lengua todo el día cuando apenas tenía unos años de vida. Luego ya un poquito más grande, pero aun concurría yo al Jardín de Infantes Nª103, así que debía tener unos cuatro o cinco años, agarraba una vieja guitarra criolla de mi papá, la cual había sido regalada por mi abuela paterna a la edad de 15 años de mi padre”. Paralelamente a su camino artístico, fue forjando su carrera de Derecho, inspirado en las clases de un docente que recibiera en su época de estudiante de Secundaria.

1- Algunas vivencias que recuerde y desee compartir en este momento…
-“Anécdotas se me vienen un montón a la cabeza como por ejemplo las veces que me han retado en el jardín cuando aprovechaba cualquier descuido de la maestra para levantar la tapa del piano y tocar sus teclas.
Sentía y siento una gran fascinación por esa gran caja musical de madera. Creo que ese entusiasmo nunca lo perdí y es por eso que estudie el profesorado de piano y hoy soy profesor de dicho instrumento. Otra anécdota de mi niñez se me viene a la mente cuando estando en clase de canto, la cual consistía en que una profesora de canto y pianista (concurría a la Escuela No.5) y nos enseñaba canciones una vez a la semana, escuchó mi voz entre las demás voces de mis compañeros y me invitó a formar parte del Coro Departamental de Niños, más comúnmente denominado como el Coro de la Escuela de Música.
Acepté encantadísimo esa invitación, estando yo en 4º de la escuela. Al poco tiempo fui elegido por la directora del coro como solista. Fue un gran orgullo y responsabilidad, ya que estaba representando al departamento junto a los demás compañeros de coro. Tengo grandes recuerdos de esos años”.
2- ¿De qué manera influyó su entorno familiar en tus posteriores decisiones artísticas?
-“Siempre de una manera muy positiva. Nada sería posible sin ellos, son parte de mi pasado, mi presente y mi futuro hasta donde Dios lo decida. Y dentro del mundo de la música ellos fueron siempre mi primeras influencias: ya sea por el lado de mamá y su gran gusto para con la música y la danza, y es a ella a quien le debo gran parte de mi desenvolvimiento arriba de un escenario, ya que desde chico me aconsejaba como bailar en un escenario y animar al público; o por el lado de papá el cual influenció en mi ese gusto por la poesía y la música. De escucharlo cantar en mi casa, como toda persona, fue que nacen las primeras canciones que recuerdo. Siendo niño mis padres me cantaban canciones infantiles y leían muchos cuentos, pienso que eso me influencio al 100% en mi creatividad y gusto por lo artístico”.
3- ¿En qué momento de su vida supo que la música era parte de su esencia?
-“Desde siempre, desde que tengo memoria. Jamás pude disimular ese gusto por la música en todas sus áreas, ya sea en el canto como en el instrumento musical así como en el baile. He estado en escenarios ininterrumpidamente desde los 8 años hasta la fecha, lo que da un número de 16 años estando en contacto con la música, el público y el escenario.
No me imagino a mi mismo sin cantar, sin componer canciones… en fin… no me imagino sin la música.
4-En el terreno profesional; ¿Cómo se dio su decisión por la formación en Derecho?
-“Siempre tuve claro que mi orientación iba por el lado de las humanidades. Soy apasionado por la Historia, la Literatura y la Filosofía, gustos intelectuales que comparto con papá. Cuando llegué a 6º de Bachillerato me inclinaba por estudiar Psicología. Pero durante el transcurso de ese año tuve un gran profesor de Derecho, el Dr Héctor Ferreira, el cual transmitía una gran pasión por la asignatura y sus clases no tenían desperdicio, de manera que me enamoré del Derecho y creo que fue la mejor elección que hice dentro de mi formación.
Si tuviera que volver a nacer elegiría estudiar nuevamente Derecho, abogacía. La verdad que disfruté cada año, cada materia en Facultad de Derecho de la Regional Norte. Han sido hermosos estos últimos 6 años de mi vida concurriendo casi que diariamente a la Regional, no habiéndome atrasado ni perdido ningún año y obteniendo el titulo en los 6 años que dura la carrera. Ahora que tengo mi título de abogado seré siempre un eterno agradecido a la educación pública uruguaya”.
5- En tu vida de relación ¿Qué cuestiones pueden ser negociables y qué no?
-“Tengo firmes valores en los cuales soy intransigente, no son negociables. La honestidad, la verdad, el interés común, la justicia, el respeto entre otros valores personales que cultivo no son negociables. Pienso que un ser humano se debe a sus principios, y que aquellos que carecen de valores son de las personas más peligrosas y dañinas”.
6-Ante determinadas situaciones: ¿Actúa por impulso o de forma reflexiva?
-“Usualmente suelo ser reflexivo. Trato de tener siempre presente aquello de que tenemos dos oídos y una boca, para que escuchemos el doble de lo que hablamos. De manera de que trato de analizar cada paso y prever sus consecuencias. Aunque no siempre en toda situación es fácil ser racional. Hay veces que donde manda el corazón no manda la razón”.
7- ¿Cómo fue esa recta final hasta el logro del título?
-“Fue un camino arduo, con muchos sacrificios, pero siempre con un objetivo en mente: el título. Gracias a Dios, he tenido siempre buenos compañeros de generación, compañeros de estudios, con los cuales estudiábamos y nos dábamos impulsos para seguir, ya que estábamos más cerca del final que del principio.
Fue un año muy lindo, ya que fui parte del Consultorio Jurídico de la Facultad de Derecho; una de las materias más ricas en experiencia, donde te llevas un montón de conocimiento práctico y sentimos que le podemos devolver a la sociedad un poco de lo tanto que nos brinda al permitirnos tener una educación gratuita y de alta calidad. Tengo siempre presente que los obreros que nunca pudieron ir a una universidad son también quienes hoy con su trabajo nos permiten esta educación pública y gratuita”.
8-¿Qué le deja y le ha dejado el escenario?
-“Lo mejor. Es realmente mi lugar en el mundo. Cada escenario para mí es un universo en sí mismo. Ninguno es igual al otro, es algo muy dinámico, cambiante. Lograr esa conexión con el público, sentir esa energía positiva que te rodea con cada aplauso.
En cada escenario soy feliz. He estado en varias situaciones: ya sea desde escenarios muy humildes pero muy cálidos…en algunas escuelas rurales donde voy a colaborar con mi show, hasta una Plaza Artigas repleta de gente o un Parque Harriague en similares condiciones u otros escenarios de otros departamentos del país en los cuales he estado.. El show siempre va a ser el mismo. Siempre procuro que tenga la misma calidad, por que toda persona es valiosa, y la música no distingue sexo, ni clase social, ni cantidades de gente. El público siempre merece el mayor de los respetos”.
9-¿Cómo siguen de aquí en más sus proyectos de vida?
-“Seguir creciendo y aprendiendo de todos y todas. Uno nunca para de aprender.
Tal vez en lo académico dejé de ser un estudiante pero deberé ser un estudioso, ya que siempre hay que actualizarse y más aun en el mundo del Derecho que todo es tan cambiante.
Y respecto a la música se viene un proyecto grande y muy interesante para la segunda mitad del año, en el cual tengo puesta todas mis expectativas. Esperemos poder seguir contando con el apoyo de la gente que siempre me alienta y gusta de mi música”.
10- ¿Cuál desde su experiencia es la clave del éxito?
-“Se me vienen a la mente dos frases que procuro tener siempre presente: A Dios rogando y con el mazo dando y lo que una vez dijo Thomas Edison:Para el éxito se precisa un 1% de inspiración y un 99 % de transpiración. Pienso que el éxito es el resultado del trabajo duro, de la perseverancia, del tener objetivos a corto y mediano plazo. Es algo subjetivo… cada persona puede diferir de lo que es exitoso o no… pero de ultima es el paso del tiempo y el estar en paz con nuestro sueños lo que consagrarán la realización personal”.

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Apostando al país de los emprendedores

Con Noel Alejandro Méndez Malaquina y la fábrica de dulces

“Este debe ser un país de pequeños emprendedores, esa debe ser la gran apuesta, porque así se levantó Italia de la Segunda Guerra, creo que si todos empujamos un poco podemos generar cosas muy positivas, lo que pasa es que el uruguayo es difícil para eso”, así resumió su manera de pensar Noel Alejandro Méndez Malaquina, un salteño que conoce y quiere a su ciudad, que piensa en grande y que desde hace un tiempo tiene el placer de combinar sus dos noelpasiones, el comercio y la cocina. Formado en lechería, su padre era tambero y su madre maestra rural. Comenzó vendiendo sus productos, los dulces y mermeladas Celinda, puerta a puerta. Hoy tiene un local comercial propio en la zona de Daymán el cual es referencia para los visitantes del lugar y ha dado sus primeros pasos para expandirse. Vivió en Colombia y España.
Tiene una hija de la que está orgulloso y feliz porque lo acompaña, y comparte el negocio con su madre a quien identifica como la “gran impulsora” de este emprendimiento. Actualmente, a su intensa actividad diaria, agarró la changa de presidir la Asociación de Gastronómicos, Hoteleros y Afines de Daymán (AGHA), una organización que busca potenciar la zona y como “a todo, hay que ponerle garra”, dice como un cliché. Con él las 10 últimas de la última.

¿Dónde estudió y creció?
Hice escuela pública, fui a la Nº4 y a la Nº2, crecí en la zona del centro, jugaba al básquetbol en Salto Uruguay, fui al Liceo Piloto (Nº2), después hice UTU, ahí estudié Cocina, fui al Liceo Nº5 y después cursé la Tecnicatura en Lechería en Colonia Suiza (Colonia) también de UTU. Mi padre tenía tambo en Itapebí y en Arroyo Malo (Paysandú), pero se fundió como mucha gente durante la crisis del 2002.

¿Estuviste ligado al tambo de tu padre, por eso estudiaste lechería?
En realidad yo lo acompañé a mi viejo hasta que se fundió, porque mi viejo perdió todo y no pude seguir la parte de producción, entonces me dediqué a la parte de industrialización, así fue como al final empezó a gestarse la producción de dulces que es el giro al que se dedica mi comercio.

¿Cómo surge la instalación en la zona de Daymán?
Fue cuando mi madre vino como directora de la Escuela Nº34 de Daymán, donde no solo trabajaba sino que también vivía, y yo llegué a vivir ahí. Trabajé en la zona, conocí el lugar y si bien tuve la oportunidad de viajar por algunos países, me instalé acá para quedarme.

¿Pero cuándo nace la idea de empezar a elaborar dulces para vender?
Cuando terminé el Liceo y después de que me vine de la Escuela de Lechería, estaba trabajando en el parque acuático Acuamanía, y trataba todo el tiempo con turistas. Allí vi la posibilidad de hacer una empresa familiar, aparte mi madre tenía el antecedente de que siendo maestra rural había creado la cooperativa de mujeres rurales cuando estaba en Parada Herrería, en esa cooperativa hacían dulces de todo tipo, pero sobre todo dulces de frutas. Y yo por mi trabajo en el parque trataba todo el tiempo con turistas, fue ahí que noté la necesidad que tenían de comprar un producto autóctono del lugar y no lo encontraban. Entonces se me ocurrió porqué no usar el conocimiento que tenía de hacer dulce de leche y de los dulces que hacía mi madre, para poner este negocio de Dulces Artesanales Celinda, y hoy tenemos 35 variedades diferentes de dulces, mermeladas y dulce de leche.

¿Y tu madre qué tuvo que ver con este emprendimiento?
Mi madre tuvo que ver mucho porque ella cuando estaba en la cooperativa que se llamaba Las Campesinas hacían dulce de frutas y ella elaboraba esos dulces, y los incorporó a la venta del local nuestro. Ella es mi socia, me acompaña en el emprendimiento y tiene mucho que ver porque era la directora de la escuela en Daymán y en cierta medida estaba muy ligada a la zona, no éramos desconocidos acá.

¿Cómo fueron los primeros pasos de ese emprendimiento?
Cuando surge la idea yo trabajaba en Acuamanía y con un dinero que traje de un viaje que había hecho a Colombia, donde trabajé un año con una empresa de espectáculos con delfines que estuvo en Daymán a finales de los año 90 y yo me embarqué con ellos para allá, estuve y trabajé allí y me traje un dinero, con ese dinero me compré una moto y 10 frascos, y ahí arrancamos con mi madre y empezamos a vender en los restaurantes de las termas y en los hoteles.
Les dejábamos dulces en los restaurantes para los desayunos, a veces a consignación y el producto gustaba. Incluso con quien era mi pareja y es la madre de mi hija, nos íbamos a algunas zonas de Salto, dejábamos la moto en una esquina y caminábamos varias cuadras vendiendo dulce puerta por puerta.
Y nos fue bien y entonces conseguimos un local chiquito frente a las termas, donde ahí vendíamos el producto pero la elaboración era en nuestra casa. Con el paso del tiempo, pudimos extendernos a un local más grande con elaboración a la vista y eso nos permite otras aspiraciones y oportunidades.

¿Comercializan el producto solo acá en Salto?
La venta es a todos los comercios de plaza, pero también le vendemos a muchísimos visitantes de distintas partes del país que ya nos conocen. Pero actualmente también tenemos un emprendimiento en España, donde estamos en el armado del proyecto aún, pero anhelamos que a más tardar el año que viene estemos empezando la producción. Aunque para haber arrancado con 10 frascos a este momento, estamos contentísimos de cómo se ha dado el desarrollo de todo esto, porque empezamos con poco y ahora estamos vendiendo alrededor de 3.000 kilos mensuales de dulces.

Pasado el tiempo en ese lugar ¿empezó a ver que Daymán se trataba de una comunidad a la que atender?
Siempre estuvimos hablando con los vecinos, con los hoteleros y con los demás gastronómicos, acerca de lo que considerábamos que era lo mejor para Daymán. Opinábamos de cómo había que hacer para ayudar a mejorar el lugar y siempre pensábamos en eso.
A mí quien me convocó para formar una comisión fue Paola Rapetti, que es la actual secretaria de la Asociación (AGHA) de la cual yo soy ahora el presidente, y la titular del Hotel Géminis. Y después de un tiempo de trabajo, se ha sumado también José Luis Bertolotto que es una pieza fundamental. Pero la idea siempre fue mejorar el lugar en todo sentido, desde las calles hasta la situación del parque termal y velar porque se cumpla lo que se promete para esta zona y pelear por eso.

¿Cómo piensa que debe ser el centro turístico de Daymán?
Apunto a un lugar que tenga una buena calidad de servicios y mejorarlos para ponderar el destino. Eso comprende agregarle atractivos nuevos y lograr que Daymán sea un lugar con turismo de calidad.
Porque al pensar a Daymán uno piensa en un turismo de salud, y no apuntamos mucho a eso y por eso la idea nuestra es el atractivo turístico por sí mismo, pero también que el mismo sea identificado con la parte de salud, por el tema que lo que se consume son aguas termales. Queremos un desarrollo real, porque sabemos que Daymán genera mucho a través del turismo, pero no vemos acompasado eso a lo que es el lugar. Sabemos que es un lugar con desarrollo, pero muy desordenado ya que Daymán ha crecido muy poco ordenado.

¿En lo personal sentís que te queda mucho por hacer?
Sí, tengo una hija que me acompaña mucho y que quiero que ella también viva todo este proceso de crecimiento y desarrollo que en lo personal me reconforta.
Y estoy viendo la posibilidad de que puedan crearse algunas empresas afuera del país y después me gustaría que pudiéramos expandirnos y vender la marca, porque si bien la empresa ha crecido mucho siento que nos queda mucho por hacer y en lo personal es una gran apuesta, porque a base del ingenio, de aprovechar nuestras capacidades personales hicimos un emprendimiento familiar, y creo que ese debe ser el mensaje hacia la gente, el del sí se puede, hay que soñar las cosas y hacerlas posibles con trabajo y dedicación.

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Carmen Avellanal: Palma Académica de Francia

Hoy con Carmen Avellanal, recientemente galardonada con la medalla Palma Académica de manos del Embajador de Francia

Carmen Avellanal, docente y directora de la Alianza Francesa, recientemente galardonada con la medalla Palma Académica por el Embajador de Francia en Uruguay, habló para AL DORSO sobre su vinculación a la Alianza, a la lengua francesa y a Francia, país que supo admirar de joven a través de sus antecesores  franceses y su amor a dicha cultura. Una cultura que años más tarde pudo vivirla e incorporarla propiamente, junto a su esposo (de nacionalidad francesa), luego de pasar muchos años en el país europeo. Allí, además de vivir la cultura francesa, aprovechó su instancia para perfeccionar sus estudios en la lengua francesa y adquirió conocimientos invaluables que hoy transmite a sus alumnos de la Alianza Francesa.

¿Cómo surge su interés por la lengua francesa?
“En mi familia hay una cierta vinculación con Francia, por mis antepasados, que tienen un origen francés. Pero Palmas, Carmen y flía.además de eso, desde muy temprana edad además de realizar mis estudios en el liceo, concurrí a la Alianza Francesa, donde me involucré aún más con su lengua y su cultura. Con el tiempo, el destino pareció unirme más a Francia, porque aquí conocí a mi esposo que es francés y entre los años 1968 y 1975 estuvimos viviendo en Francia”.

¿Esa instancia habrá sido muy fructífera para usted?
“Sí, sin dudas lo fue. No solo por vivir propiamente la cultura francesa y compartir con franceses su cotidianeidad, sino también porque aproveché para perfeccionar mis estudios en su lengua. Allí, cursé la licenciatura en letras en la Universidad de Grenoble. Y en mi regreso a Uruguay continué con mi vinculación a la Alianza Francesa y en la formación continua a través de los cursos como docente, hasta que en el año 2004 me nombran Directora de la institución. Cargo en que permanezco hasta la fecha”.

¿Cómo surge la Alianza Francesa en nuestro medio?
“La Alianza este año celebra sus 80 años de vida en Salto. Se creó en 1936 y su fundador fue el canadiense George Roy, más tarde ocupa la dirección Ethel Nunes, hasta que en el año 2004 asumo yo como Directora. Cuenta con una matrícula muy interesante de alumnos, que en los últimos años ha vuelto a crecer de forma considerable.
¿Actualmente hay interés en aprender el idioma francés?
“ Hoy en día se nota un mayor interés por las personas en aprender el idioma francés. Desde el año rige un acuerdo con el Instituto Crandon para dictar clases de francés en los alumnos de primer año del ciclo básico. También tenemos un convenio con la escuela 98, José Enrique Rodó donde estamos dando clases a los alumnos de cuarto, quinto y sexto año”.
¿El idioma francés fue de cierta forma relegado de la enseñanza media?
“Es cierto, antiguamente se enseñaba francés en los liceos y un poco fue relegado por la gran vigencia del inglés. Pero en ocasión de la última visita del Presidente de Francia a nuestro país, y la firma de un acuerdo entre ambos estados, las autoridades uruguayas de la enseñanza implementaron la creación de un profesorado de francés en el IPA, para formar docentes en la lengua que puedan dictar clases en diferentes centros educativos”.
¿Se piensa volver a dictar francés en los liceos?
“Sí, el proyecto, es para la re instalación del francés en los liceos, porque hace muchos años era una lengua que se enseñaba en la educación media y luego fue de cierta forma relegada por el inglés. Si bien todavía no sabemos cuando comenzará a implementarse, sin dudas un paso muy importante”.
¿Pero el francés continúa siendo idioma oficial en muchas organizaciones internacionales?
“Sí, el francés es idioma oficial en las Naciones Unidas, el Correo y en muchos países de los 5 continentes, incluso en América.
Recientemente fue galardonada con la medalla Palma Académica
“Así, es, el acto se realizó sobre el mediodía del pasado 29 de abril en la Alianza Francesa y el embajador de Francia en nuestro país me otorgó la medalla Palma Académica. Además, estuvo presente la Directora de la Alianza Francesa en Montevideo que también es delegada general de la Alianza Francesa en Uruguay”.

¿Cómo fue ese momento?
“Fue un momento muy emotivo y un gran honor para mí. Pero también significa redoblar el compromiso y el esfuerzo en lo que uno hace y en poner el máximo en todas las tareas que vinculan a la Alianza Francesa y al desarrollo de la lengua y la cultura francesa en nuestro país.

¿Tras su vivencia en el país europeo cómo definiría la cultura francesa?
“La cultura francesa es hermosa. Es cierto que está vinculada a cierto refinamiento, el hecho de haber tenido durante tantos siglos la Corte y el reinado francés, esto de cierta manera influyó mucho.
Después con la revolución francesa las cosas cambiaron pero todavía persiste el buen gusto y la cultura es algo que se siente y se cultiva en la población. Actualmente hay muchas actividades culturales en todas las ciudades francesas”.

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Para militar “hay que tener el cuero duro porque lo único que recibimos son latigazos”

Gonzalo Acuña (33) nos recibió en pleno barrio El Prado de Montevideo, en la sede sindical de su gremio, el de trabajadores del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (SUINAU). En una casona de calle Agraciada, a metros de Plaza Cuba, dialogó con EL PUEBLO de varios temas, de su pasado salteño, de sus inicios en la Regional Norte, de

Hoy con Gonzalo Acuña

Hoy con Gonzalo Acuña

su rol al frente del PIT CNT en Salto, de su actual trabajo al frente de la organización de un colectivo que nuclea a más de cinco mil obreros en todo el país, del cual el 70 % son mujeres. Justo en la ocasión de la entrevista, el SUINAU celebraba el día de la mujer trabajadora. Con Gonzalo Acuña Las Diez Últimas de la Última.

¿Usted comenzó a estudiar en la Regional Norte Abogacía, ahí despertó su vocación por el derecho de los trabajadores?
Estudié en la Regional Norte de la Universidad de la República, ingresé en 2001, en los cursos de la Facultad de Derecho. En esos tiempos era simpatizante del Partido Colorado, ya que algunos de mis familiares habían trabajado para (el exintendente Eduardo Malaquina) y yo participaba de muchos de sus actos. Tuve una formación colorada que me alejó de pensamientos distintos y crecí en un entorno donde los tupamaros y los comunistas eran mala palabra. Cuando ingresé a la Facultad fui ampliando mi visión y conocimientos y me integré al grupo de estudiantes Alternativa Universitaria. Fue la la primera agrupación de izquierda estudiantil que hubo en la Regional Norte, que se organizó en los centros de todas las facultades y que se identificó políticamente con el Frente Amplio y con la izquierda en general. Pero dejé de estudiar derecho cuando dejé de creer en él y en ese momento dejé de estudiar porque habían muchas cosas que no me cerraban”.
¿Pero llegó a ocupar la Regional Norte en la crisis del 2002?
A mí la Regional Norte me marcó y mucho. Creo que hemos sido parte de esa historia porque protagonizamos la primera ocupación documentada del local de la Regional, el 9 de agosto del 2002. Recuerdo el rol de Miguel Fiordelmondo, funcionario de la Universidad y dirigente del PIT CNT. Nosotros firmamos el acta de ocupación del edificio y eso nos valió mucha gente en contra. Por asamblea del 8 de agosto (de 2002) se resolvió ocupar, una ocupación que duró nueve horas y que fue muy dura porque hubo docentes que se resistían a salir y muchos estudiantes que estaban en contra de la medida.
¿Pero porqué se tomó esa medida?
Porque en aquel momento, había “gasto cero” para la Universidad y se estaba manejando el cierre de la Regional. En esos tiempos militaban en las agrupaciones estudiantiles figuras públicas de hoy, como la actual diputada Cecilia Eguiluz, el edil Gabriel Duarte, el dirigente socialista Alejandro Domostoj y estaba como director de la Regional el Dr. Veterinario Julio Irigoyen y entonces tomamos esa medida como respuesta a la situación, yo integraba la Asamblea del Claustro de la Regional Norte y el Centro de Estudiantes de Derecho.

¿Usted empezó a estudiar en el nuevo edificio?
Sí fui integrante de la generación de estudiantes que comenzó sus estudios en el actual edificio de la Regional en Misiones y Rivera, inaugurado en su primera etapa el 1º de abril de 2001, cuando se hizo presente el entonces Presidente de la República, Jorge Batlle.
Le pregunto porque el día de la inauguración se lo ve en en una foto captada por EL PUEBLO donde usted pasa al lado del presidente Jorge Batlle.
Si estuve al lado de él y eso se ve en una fotografía donde entre el público estoy yo y estoy al lado de donde estaban las autoridades de la época, y bien cerca de Batlle, en ese momento era un joven estudiante. Hasta el 2000 los cursos universitarios se dictaron en la sede de calle Artigas 1251, antiguo Seminario de la Diócesis de Salto, actual sede central de la Universidad Católica. Pero yo me uní a la aquella gran movida sindical de aquellos años 2002 y 2003, en plena crisis donde fue una época en la que emergió mucha militancia y tuvieron que pasar varios años para que la misma vuelva a tener fuerza, ya que la llegada del Frente Amplio al gobierno, bajó el nivel de movilización. Yo creo que nací como militante en la Regional Norte.
¿Ahí se dedicó a hacer política partidaria?
Sí yo ingresé a militar en un Comité de Base del Frente Amplio en el 2001, luego en el MPP (Tupamaros) y luego en el Comité “Hospital”, donde conocí a mi referente político el “Pepé Urreta”, me enseñó todo lo que sabía de política y con él estuve hasta sus últimas horas. Luego me desafilié del Frente y comencé a militar sindicalmente. Yo empecé a trabajar en el INAU en el año 2007, el mismo año en el que ocupé la presidencia del sindicato de trabajadores de la departamental del SUINAU.
Siento tan nuevo en el INAU ¿cuáles eran sus objetivos?
Y ese año me preocupé por fortalecer COFE (Confederación de Funcionarios del Estado) y trabajé junto a buenos dirigentes sindicales como Miguel Fiordelmondo, Esteban Ramírez que es de la Salud, Ismael Sequeira de los trabajadores de la Pesca, José Buslón de la Educación, todos ellos han sido referentes de aquellos años 2009 en adelante. La articulación y la unidad se unieron a medidas de lucha. Recuerdo que el 7 de octubre de 2010 COFE de Salto cortó la ruta 3 a la altura del puente sobre el río Daymán, justo al ingreso al departamento. Otro hecho importante de aquellos tiempos fue la ocupación del local sindical de AEBU (Bancarios) por parte de trece trabajadoras de una financiera que duró treinta y tres días y que tuvo al PIT CNT en el medio del conflicto, y en la disyuntiva de apoyar al gremio de AEBU o a las extrabajadoras. Pero creo que de todos esos hechos salimos bien parados.
¿Cómo es ser militante?
Yo soy montevideano pero de chico me fui a vivir a Salto, pero ahora vivo en Montevideo por cuestiones de militancia sindical. Yo soy un tipo que piensa que hay que tener la cabeza abierta, que siempre hay ideas mejores que las que uno tiene y que hay que ceder ante cualquier idea que esté por encima de los intereses personales. Para militar hay que tener el cuero duro porque acá lo único que recibimos son latigazos. Y es así porque el movimiento sindical es duro, porque los problemas de los trabajadores son serios y para tratarlos hay que tener paciencia, tolerancia pero mucha firmeza, estar convencido de lo que se está defendiendo. Lo que no se salda en la negociación, se salda en la movilización, y ahí está en juego el ejercicio pleno del derecho de huelga y la capacidad de estrategia del sindicato. Nuestro sindicato tiene una capacidad muy buena de pasar al ataque. De estar negociando en las generales de la ley y pasar a la movilización, recomponiéndose de manera rápida.
Pero ahora un cargo alto dentro del movimiento sindical
Desde el 2014 ocupo la secretaria de organización del SUINAU. Esa tarea me implica coordinar con todo Montevideo, con el interior, con los compañeros que trabajan en el SIRPA (menores en conflicto con la ley penal). Además organizamos las movilizaciones a nivel nacional, los plenarios, la dinámica activa del sindicatos, de los paros y otros detalles que tienen que ver con el funcionamiento efectivo de la organización. La secretaría que ocupo es rentada, motivo por lo cual no estoy trabajando en mi puesto dentro del INAU, a nosotros se nos paga una partida semanal para poder desempeñar nuestra actividad, que es una responsabilidad de 24 (horas al día) por 7 (días a la semana). Te llaman de cualquier servicio, estamos en todos los conflictos con organización y participación y concurrimos a trabajar unas pocas horas a un Centro, es no cumplir en realidad con el trabajo, porque lo central está en el sindicato. El fuero sindical es un derecho conquistado por los trabajadores, a través de la ley Nº17.940, de protección de la libertad sindical. En dicha ley se consagra la licencia sindical y por cada trabajador el sindicato dispone de media hora de fuero sindical. Hay una bolsa general mensual que ronda en tres mil horas, y en ese marco se distribuyen las horas entre dirigentes y militantes.
Si uno lo ve, por su forma de vida y su dedicación a la militancia, podría decirse que le gusta andar ligero de equipaje
Sí, yo he pasado por muchos lugares. Hasta escribí letras de murga y me subí a tablados y al escenario del Parque Harriague en el 2009 con la murga “Alto Riesgo” y salimos últimos recuerda, con el espectáculo de los siete pecados capitales. Mis venidas a Salto tienen que ver con Valentino, uno de mis hijos que ya tiene nueve años y que es fruto de mi primer matrimonio. Ahora estoy casado desde el 17 de abril de 2015 con Magdalena y hace un mes y medio nació Salvador mi segundo hijo. Tengo 33 años de vida, y considero que los hombres no deben apegarse a las cosas, tienen que andar ligero de equipaje y buscar la felicidad. La militancia es parte de mi vida. No es que uno va a casa y hablas de otra cosa, es tu vida. Cuando uno hace algo las 24 horas, tu hijo, tu mujer y tus amigos son parte de eso.

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Con el dúo “Luis y Rosario”: referentes de la música salteña

María de Rosario Sosa Macedo es Licenciada en Fisioterapia y Terapeuta Corporal… nació en Salto, estudió música desde pequeña y Profesorado de Acordeón a Piano y Solfeo.
Luis Humberto Benítez es montevideano, empero se radicó en Salto desde temprana edad; es Doctor en Medicina Veterinaria y Profesor de Biología, también es músico autodidacta. Desde hace muchos años conforman el reconocido dúo Luis y Rosario, con una larga trayectoria de reconocimientos por su performance artística.

¿En qué momento se conocieron?
“Fue a principios de los 80´, en Montevideo…casi sin querer, nos encontramos cantando en casa. Compartíamos un mismo grupo de amigos”.luisyrosario001

¿Qué estilo de música cultivaron en el primer momento y en qué lugares realizaban sus presentaciones?
-“Siempre cantamos música popular uruguaya, capitalina, folclore latinoamericano. Al principio cantábamos en reuniones de amigos, la típica: en los asados y fiestas… Y empezamos a armar un repertorio; eran épocas donde había mucha “movida” por el renacer de nuestros artistas populares, había una gran efervescencia en todas las ramas artísticas al final de la dictadura, eran nuevos tiempos al retorno de la Democracia”.

¿Cómo fue la experiencia de ser ambos integrantes del coro “Cantares” y los viajes que realizaron con el mismo?
-“Al regresar a Salto, después de varios años de vivir en la capital por motivos de trabajo y estudios, el poder integrarnos a Cantares fue una experiencia invalorable. Allí encontramos un grupo humano maravilloso, con la gran dirección de Amalia Zaldúa. Eso significó un gran crecimiento, no sólo en lo artístico sino también en lo personal: allí aprendimos a valorar la disciplina, el tesón, el esfuerzo, la organización, y a amar el canto coral. El grupo que conformamos era como una gran familia. La experiencia de los viajes fue valiosísima, donde todo se coordinaba con uno y hasta dos años de anticipación. Era además una época donde no era tan fácil viajar, sobre todo en un grupo numeroso en una gira artística. En los tres viajes a Europa, visitamos y cantamos en Roma y El Vaticano, y recorrimos también otras ciudades de Italia, como Asís, Florencia, Siena, Nápoles, Pompeya y Madrid también. En España participamos en un Festival Coral Internacional en Extremadura, en ciudades como por ejemplo Salamanca, Ciudad Rodrigo, Plasencia, entre otras. También en un Festival Internacional de coros en el País Vasco en Álava, y pudimos conocer Bilbao y San Sebastián. Y además en un Festival Coral en la ciudad de Burgos. En estas giras nos encontramos con coros de todas partes del mundo porque eran festivales donde cada coro tenía un itinerario concreto, en varios pueblos y ciudades de la región, y al final participábamos todos en un evento final común. Fueron experiencias increíbles, donde encontrarse y convivir con coros de países tan diferentes como Rusia, Ucrania, Camerún, México, Argentina, Italia, España, EEUU, Filipinas, Venezuela, significó un importante crecimiento personal y de intercambio cultural… De los europeos rescatamos el valor y el apoyo que le dan a la cultura, y como a través de estos eventos también fomentan el turismo cultural. También con el coro participamos en numerosos encuentros y eventos corales en nuestra ciudad y en nuestro país, así como también en Argentina, Brasil y Paraguay.

¿Cómo surge el proyecto de grabar un CD para niños?

-“Conocimos al escritor Ignacio Martínez en una oportunidad en que él presentaba tres de sus trabajos literarios, en Paysandú y en Salto. Nosotros fuimos convocados a realizar la parte musical en ambas actividades, y a raíz de ello Ignacio nos propuso la idea de realizar un material discográfico, donde nosotros musicalizaríamos poemas para niños de uno de sus libros. Fue una hermosa tarea, que significó mucho trabajo, no sólo en la elección y musicalización de los poemas, donde a propósito hay varios géneros musicales (candombe, murga, milonga, tango, y hasta una canción de cuna), sino también en la grabación del disco, que fue realizada en un estudio que con mucho esfuerzo habíamos montado a esos efectos; por otro lado, la producción implicó realizar los arreglos musicales, organizar la participación de varios músicos amigos y la participación en un par de temas del coro de niños Sara Irazú de Pandolfi de la que era la Escuela Departamental de Música, hoy Escuela Departamental de Artes; el librillo y el arte del CD (carátula) también fueron realizados en Salto. Este CD contó con el apoyo del FONAM, de la “Fundación Amigos de la Tierra”, de MOSCA Hnos. y del MEC, quienes hicieron posible la realización de este trabajo. Obviamente, Ignacio Martínez también jugó un importante papel. Este CD fue presentado en una actuación en vivo, en el teatro Larrañaga, en dos funciones que sumaron alrededor de 1.400 personas, y con todos los artistas que participaron en su grabación. Así como también en el LATU y en el teatro del Colegio Lamennais de Montevideo”.

¿Cómo se conectan con la Cooperativa de artistas Víctor Lima?
-“De la CO.AR.SA.VI.LI. somos socios fundadores. Su antecedente fue la conformación del “Movimiento Víctor Lima” en 2003. Allí se planteaba la importancia de contar con una institución o un espacio que nucleara al artista popular, y las raíces folclóricas locales, nacionales y regionales, no sólo en la música, sino también en el teatro y la danza, entre otras expresiones. Ante la necesidad de formalizarnos, surgieron dificultades para obtener la personería jurídica, y fuimos perdiendo fuerza; es así que surge la idea de formar una cooperativa, pero legalmente no había una figura que contemplara nuestras necesidades, y nace como una Cooperativa de Trabajo Artístico. Cuando se aprueba la nueva ley de cooperativas, nuestra experiencia pionera en el país sirve de modelo, y se crean las cooperativas de artistas, ahora sí más específicas, y en ese sentido podemos decir que marcamos un rumbo”.

¿Qué les significa ser compañeros en el arte y en la vida?
-“Una experiencia especial… tiene muchos aspectos positivos, y donde muchas veces estamos preparando o planificando alguna actividades casi sin darnos cuenta en otros momentos del día, fuera de un ensayo específico… es muy peculiar…”.

Algunos de los proyectos culturales en los cuales se presentaron
-“Aparte de nuestra actividad como intérpretes y cantautores en el dúo, hay algunas actividades en el carnaval muy recordadas, por ejemplo haber integrado la murga Falta la Papa en los años 90, donde pudimos ganar algún primer premio, o como también haber integrado como vocalistas la comparsa de negros y lubolos Sudacan, en 2002…fue primera comparsa salteña en ese género, donde dicha experiencia terminó con la grabación de un CD. Entre muchos proyectos realizados, podemos citar También Suena, llevado a cabo en la anterior administración del FA, donde se hacían espectáculos en distintos barrios de la ciudad, con la participación de los distintos artistas, interactuando con las comisiones barriales y los vecinos de nuestra ciudad. Fueron hermosas las experiencias con el club de niños del barrio La Tablada, o en la Cárcel Departamental, en una actividad artística para muchos internos junto a sus familias, o en el hogar de ancianos en la calle Asencio al norte, por citar algunas que marcaron nuestra participación”.

Algunos de los proyectos culturales que han desarrollado….
“Realizamos muchos espectáculos multidisciplinarios, en el marco de varios llamados a concurso por la Dirección de Cultura de la Intendencia de Salto, donde no sólo participábamos músicos, sino también la danza, el teatro, etc. Por ejemplo: Víctor y Aníbal, Poetas de dos Pueblos. Sobre la vida de Víctor Lima y Aníbal Sampayo. Que no nos descubra el olvido, sobre los 500 años de América. Otro trabajo para niños: Te cuento un cuento, te canto un canto. Actuación en varios homenajes a Carlos Gardel, Mario Benedetti, Zitarroza. Con Oscar Bibbó, director de teatro, compartimos trabajos tales como Encuentro con la vida en estos tiempos, basado en poemas musicalizados y textos, de Ignacio Martínez, que también fue presentado en algunas salas de Montevideo , o un sentido homenaje a Federico García Lorca, o a Mario Benedetti, con sus Poemas de la oficina, en el teatro Larrañaga; y la experiencia inolvidable de participar en El regreso del gran Tuleque, impresionante obra de Mauricio Rosencof, con temas musicalizados por Luis, que fue presentada por primera vez en Salto bajo la impecable dirección de Oscar y un elenco de queridos compañeros, y que también llevamos a las ciudades de Iquique y Chillán, en Chile, participando de dos Festivales Internacionales de Teatro con talleres de excelente nivel”.

¿Qué balance hacen de este largo trayecto recorrido de la mano del arte?
-“Hay una experiencia compartida de vida y de trabajo, así como también de valores humanos y socioculturales comunes, o coincidencias de objetivos similares. También, como en toda actividad humana, donde hay perspectivas comunes, muchas veces también puede haber miradas diferentes frente a una determinada situación, pero gracias a esas características comunes siempre las hemos resuelto”.

Proyectos futuros…
-“Siempre pensando en presentaciones en vivo, pero además trabajar en un nuevo disco para niños, también en un espectáculo de candombe integrando algunos temas propios del dúo junto a otros músicos, y hay en etapa embrionaria un proyecto de música sefaradí española y portuguesa”.
Últimamente estamos pensando en producir un CD para adultos, ya que mucha gente nos ha solicitado un trabajo discográfico al respecto” – María Fernanda Ferreira

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Hoy, con Inés Bortagaray y las letras de su historia y sus éxitos…

Hoy por: Wanda Aranguren

Una joven que sabe lo que quiere, que lo busca, que trabaja en aras de ello, porque más que un trabajo es su vocación y devoción. Así es Inés Bortagaray, una salteña que desde niña lleva las letras en el alma, desde donde emerge la tinta a sus manos marcando el fino blanco de un papel que luego se transforma en un texto reconocido y engalanado con imágenes.
En los albores de sus 4 décadas, Inés aborda la maternidad junto a las letras, la docencia y un sinfín de proyectos desde la capital del país, donde vive actualmente.
Recientemente, fue reconocida en la 33a. edición del Festival de Sundance, el evento más importante del cine independiente que tiene lugar año a año en el estado de Utah, Estados Unidos, por el guión de la película “Mi amiga la del Parque”, junto a la Argentina Ana Katz.
Más allá de sus éxitos, Inés está siempre con un pie en nuestra ciudad, hace poco tiempo participó de varias actividades en el Chalet Las Nubes con el proyecto “Las Nubes” en el cual participó junto a su hermana Lucila y otra salteña, Alicia Cano.
Como guionista, Bortagaray siempre estuvo escribiendo literatura y varios relatos, pero actualmente se ha lanzado a realizar guiones para películas.
EL PUEBLO, comparte hoy con sus lectores a través de estas breves líneas, la historia de una mujer salteña y su pasión por las letras.

1-¿De qué zona de Salto es? ¿Cómo fue su infancia, qué recuerdos le vienen de esa etapa y de su adolescencia?
“Soy de una zona de Salto que es a la vez centro y puerto. De una esquina en que se enclava una frontera muy borrosa entre ambos sitios. Crecí a una cuadra de la plaza Treinta y Tres, a dos de la Roosevelt (la más bonita), cerquita del puerto, de la plazoleta que homenajea a Gardel y a Leguizamo, del puente de los algarrobos. Mi infancia fue feliz. Ya de grande aprendí que la felicidad es algo intermitente, efímero, que llega, se posa y se va, que ocurre casi como una epifanía o una revelación. Sin embargo, cuando ahora pienso en mi infancia, lo que aparece es un sentimiento permanente. Eran días de mucha libertad, de mucho juego, de alianzas y peleas y nuevas alianzas entre hermanos, de jugar a los experimentos científicos (pociones y mejunjes) con mi amiga María Eugenia, de visitar la casa de mis abuelos en las tardes de verano, de ir al río, a las rocas y ver saltar las mojarritas contra la corriente en las cascadas, de esperar atardeceres en la costa, de comer helados palito, de andar en bicicleta, de andar en barra con mis amigas de acá para allá, de cierto estado (inconsciente, pero ahí latiendo) de promesa, de imaginar que todo, todo, todo, era posible. La adolescencia vino, con sus pliegues y dobleces, a mostrar un escenario tal vez más áspero. Las pérdidas y los caminos que van mostrando un mundo de aprendizajes. En mi recuerdo de esa época, la felicidad se pone más discontinua y la mirada se desencanta un poco. Pero sólo un poco, ¿eh? La niñez no se termina con la infancia. Hay algo que perdura y está siempre”.

2-¿Cómo está compuesta su familia?
“Por mis padres y mis cuatro hermanos. Ahora además se suma una tercera generación, preciosa, que formamos junto a mi esposo y mis dos hijos varones (Dino y Antonio). También se suman mis tres sobrinas (Manuela, Emilia y Elena)”.

3-¿Cómo surgió su idea de seguir el camino de la comunicación y las letras?
“Fue algo natural. Me gustaba mucho leer y escribir. Me gustaba mucho hablar, era la pesadilla durante la adolescencia usando el teléfono de casa, mis padres protestaban porque siempre el teléfono en casa estaba ocupado, hablaba sin parar con mis amigas. De algún modo se fue consolidando en mí la percepción de que muchos escritores eran o habían sido periodistas. Entendí que esos dos oficios estaban hermanados y cuando tuve que elegir una carrera creí que estudiar comunicaciones iba a ser una especie de atajo. Luego, ya cursando la carrera, dejé de lado la idea de ser periodista porque me vi conquistada por el cine”.

4-¿Desde cuándo escribe, como nació esa vocación?
“Desde que era una niña, tenía cuadernitos donde escribía poemas y cuentos. No sé cómo nació, fue algo muy natural”.

5-¿Cómo se definiría en la escritura, cuál diría que es su estilo?
“Me cuesta muchísimo responder esta pregunta. No lo tengo muy claro y creo que aquí es mejor ceder una eventual definición a quien mire mi trabajo. Por otra parte, a pesar de que he escrito mucho, mi publicación es bastante escueta, entonces creo que cualquier mirada es incompleta y provisoria. Es una obra en construcción”.

6-¿En qué se inspira para escribir?
“Todo empieza en una imagen que se desprende del resto. Puede surgir de una expresión de anhelo de alguien que cruzo en la calle, de una frase que queda golpeando, de una estampa cualquiera en un lugar cualquiera como una palabra que escucho haciendo una cola en un local de pagos o una discusión que sucede entre una pareja ante una góndola del supermercado. También de la memoria, que nunca tiene por qué ser del todo obediente y que se forma de retazos de imaginación”.

7-¿Cuáles son sus escritores favoritos y porqué?
“No existe una lista que permanezca inmutable. La constelación de gustos y afinidades se va corriendo de lugar todos los días. Hay algunos faros que permanecen como Felisberto Hernández, Clarice Lispector, John Cheever, Carson Mc Cullers, Fiódor Dostoievski, Mark Twain, Manuel Puig y otros.
Me gusta ir descubriendo nuevos libros, nuevos autores. A veces los más nuevos son los clásicos, por ejemplo, hace unos años descubrí a Goethe y fue fascinante. Es lindo trabar una relación íntima, hasta irreverente, con esos autores tan enormes, hay que leerlos, pero no por una cuestión de deber o devoción distante, sino por su gracia, su talento, su brillo, por los caminos que abren en la imaginación”.

8-¿Puede resumir algunos de sus principales trabajos?
“He trabajado como docente en talleres de guión, en los últimos años en la Escuela Nacional de Bellas Artes, en Maldonado y en la Universidad Católica. También como investigadora y editora durante varios años en el Almanaque del BSE. Trabajé en varios proyectos editoriales en estos años.

9-¿Cuál de ellos considera que es el más importante en su carrera, que significó para usted?
“No sé si lo tengo muy claro. Hay un lugar para los proyectos artísticos y otro para la vida profesional. A veces se cruzan, pero la mayor parte del tiempo no. Tengo experiencias felices y queridísimas en ambos mundos”.

10-¿En qué proyecto está trabajando ahora y cuáles serían sus pasos dentro de unos años?
“Ahora estoy escribiendo relatos. Tengo proyectos de escritura para guiones de largometrajes con Federico Veiroj y con Ana Katz. A la vez, sigo el trabajo como docente. Dentro de unos años, me veo buscando, inquieta, aprendiendo y buscando otra vez”.

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“Cuando apenas cursaba la etapa escolar supe que quería ser abogado”

Tiene 37 años y es abogado de profesión. Gabriel Eduardo Cartagena Sanguinetti también es aspirante docente en Informática Jurídica. Ha formado una familia con Vanesa Farías – que es escribana- y tienen una pequeña hija cartagena001llamada Sofía. Gabriel Cartagena a muy temprana edad descubrió su vocación y supo que quería ser abogado. Desde su mirada cuestiona el paradigma político por el cual las figuras llegan al poder y sostiene que es necesario estar más cercano a las realidades y necesidades de la comunidad y no “usar a la política para el beneficio propio”.

¿Cómo incidió en su vida la experiencia voluntaria?
-“Comenzó todo a raíz de una invitación de un amigo Raúl Goncálvez… que me conoció por ser en ese entonces becario de la Casa del León.
Ahora por motivos personales estoy alejado de ese club… pero reconozco que la institución y los amigos – que muchos de ellos siguen allí me posibilitaron vivir esa importante etapa de voluntariado.
Ser voluntario es muy lindo se ayuda a los que menos tienen”

¿Y en qué aspectos de su vida le enriqueció esa labor?
-“En conocer otras realidades… en saber que hay personas que necesitan de un abrazo…una sonrisa o un juguete…
Resulta muy gratificante recibir una sonrisa… solucionar en parte las necesidades de una persona enferma. Cada una de estas experiencias – sin lugar a dudas – nos deja siempre un gran aprendizaje.
Esta etapa nos permitió a mi señora y a mí conocer niños y jóvenes de todos los barrios y las necesidades reales que existen allí”.

¿Ello le significó un valor agregado y una gran responsabilidad?
-“Ciertamente. Es una responsabilidad importante. Es un modo de vivir muy positivo. Tratar de alejar a los jóvenes de las drogas, el alcohol y otras adicciones… realmente tiene un gran valor”.

¿En qué momento de su vida se percató de que te atraía el ámbito de las leyes?
A los 8 años… ya cursando la etapa escolar supe que quería ser abogado. Se lo comuniqué a mi maestra Isabel y luego lo dije en casa. Aún recuerdo claramente ese día.

Hace algunos años en una entrevista que nos brindara a nuestro medio expresó que le gustaría un día gobernar al país. ¿Ese deseo aún sigue en pie?
“Con los ejemplos que veo… hoy lo pongo en dudas.
Cada día es más complicado. Pero es un sueño que tal vez algún día puede convertirse en realidad.
No obstante, habré que ver en qué condiciones.
Creo que el país se merece otro rumbo… alejado de ideales y más cercano a la realidad de la gente.
Debemos ser ejemplo para gobernar y no un referente negativo, sino positivo.
Esta mirada debe ir más allá de la política partidaria y promover la honestidad y lealtad, cuestiones que no se compran… se construyen día a día”.

¿Considera que habría que llevar a cabo un paradigma político diferente?
De ser así, ¿Qué modelo propondría?
-“Gente con éxito en sus negocios personales…
Porque muchos lo que intentan es salvarse o posicionarse en la política en pos de un beneficio propio. De ello me sobran ejemplos a nivel local y nacional. Es una situación muy lamentable.
Muchos abusan… piensan en sí mismos y no en las necesidades de la comunidad.
Es necesario promover una democracia… que sea igualitaria y donde el equilibrio sea el eje. Donde el trabajo y la educación sean puntos claves para el desarrollo.
Y la seguridad sea la verdadera defensa de los Derechos Humanos. Pero que sea en beneficio de todos y no que se queden en promesas que luego no se cumplan. Hay mucho para hablar acerca de este tema”.

¿De qué se trata la informática jurídica?
-“Es una materia que se dicta en sexto año de la Facultad de Derecho. Se trata de la Informática aplicada al Derecho y es amplia.
Desde los concepto básicos incluye Informática de Gestión… delitos marcas y señales. El uso de las TICs en el trabajo dentro del Poder Judicial, en registro y en estudio”.

¿Este sistema viene dando resultados favorables?
-“Es una materia dentro de la Abogacía, la cual le entrega herramientas a los estudiantes para desarrollarse en su futuro profesional, ya que el acceso a internet es muy amplio.
Realmente estamos luchando para que pase de una materia opcional a obligatoria dentro de las treinta materias de las que deben estudiarse”.

¿Cómo van sus proyectos personales?
-“Estamos en pleno desarrollo del escritorio… que ya cumplimos 10 años junto a mis hermanos y mi cuñada.
También abriendo nuestro estudio en Montevideo…. a pasos del Nuevo Centro Shopping.
El objetivo es brindar un mejor servicio a nuestros clientes y debido que fuimos contratados por empresas de la capital del país para asesoramiento permanente.
Estamos brindando siempre nuevas propuestas a nuestros clientes…
El comienzo de clases de nuestra hija de tres años es todo un desafío y aspiramos a que tenga la educación que necesita….
Sofía es la razón de vida que tenemos con Vanesa
Hace 18 años que luchamos juntos”.

Una reflexión que desee compartir con los lectores para concluir esta entrevista…
-“Proteger a la familia… es lo más importante y luchar día a día para que nuestros hijos sientan orgullo de lo que somos.
Que logremos integrar una sociedad menos egoísta. Y con una construcción en valores morales y éticos que podamos sentirnos de la mejor forma para tener un presente agradable y que depende de nosotros mismos el futuro. Que se pueda terminar la miseria y puedan triunfar las personas sanas”.

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“El arte es un trayecto sin fin”

Oscar Terrones tiene 34 años recién cumplidos… nació en la ciudad de Salto. Fue a la escuela 120 y a la 95 de Salto Nuevo. Después el IPOLL y escuela Tecnica Catalina Harriague de Castaños.
Desde muy pequeño demostró interés por la pintura y el dibujo… pasaba más de catorce horas dibujando sobre una mesa de PVC. Era habitual que se escapara al monte a buscar inspiración… a intentar conectarme con lo natural donde el sonido de las aves, el viento, el canto sonoro del agua y otros minúsculos cantos captaran su atención. “Y con ello creaba una sinfonía para atraer la inspiración volcándola sobre los papeles. En esa etapa desarrollaba únicamente el dibujo artístico” – reveló.aldorso001
Cuando le preguntamos hasta dónde quisiera volar con su arte, Oscar Terrones es categórico: “No quisiera tener un límite más que disfrutar su camino… si llegara al final del vuelo sabiendo que para todos existe un final, estaría hablando de que cumplí una misión en mi vida conmigo y con los demás… y lo disfruté de la manera más intensa”.

¿Cómo vivía a edad tan temprana el despertar de su instinto creador?
-“A veces me olvidaba hasta de comer…que tenía que dormir y papá me exigía que me fuera a acostar. A los nueve años experimentaba el color y empleaba útiles que estuvieran a mi alcance, colores, silvapenes y témpera. Mi hermana coleccionaba muñecas barbies y a veces me pasaba de la línea… a escondidas le cortaba el pelo sin que se diera cuenta. Iba al monte y buscaba ramas que estuvieran rectas y con una gomita me creaba mis propios pinceles provocando el interés por las manchas, mundos atmosféricos y efectos que le otorgaban misterios a mis creaciones artísticas”.
¿Y de qué forma va desarrollando su identidad en el arte pictórico?
-“Transité por el comics, caricaturas el cual aplicaba el color logrando efectos espectaculares, y cada vez era más intenso y apasionante crear. Tenía un grupo de amigos que estábamos en la misma, y nos juntábamos en la casa a compartir la diversidad de estilos día a día , varios de ellos son excelentes hoy en día, hasta producen ilustraciones para el mundo y crean personajes para videos juegos y celulares. Siempre estuve ensimismado con mi interior y asilado del entorno social…me costaba expresarme o veía que no le interesaría lo que para mí era mi escape a otras dimensiones.
Siempre creaba en base a mis sueños, pocas veces interpretaba de la realidad. Pero mis padres me preguntaban que quería ser cuando fuera grande… me imagino que es normal para todo adolescente, pero siempre inseguro. Pensé en ser carpintero…porque papá tiene una carpintería. Siempre tuve una buena óptica y manejo del espacio, las perspectivas”.
¿Cuándo se decide a dictar talleres?
-“Me encontraba trabajando en una empresa constructora en Buenos Aires… incursioné allí en la Facultad de Bellas Artes Manuel Belgrano y así descubrí mi vocación por las artes plásticas. El contacto con la gente, la docencia fue un fuerte llegar satisfacer sus objetivos en los talleres cuando realicé prácticas como pasantía. Hace siete años que llevo adelante con éxito el taller en la ciudad de Salto y a través de la Intendencia de Paysandú realice cursos de capacitación para niños con capacidades diferentes y me fui actualizando en otras áreas dentro del rubro. Siento pasión por la docencia. Hoy en día tengo dos ateliers de arte aquí, uno destinado para los niños de 4 hasta 12 años que está ubicado en Asencio y 8 de Octubre y el de adultos en Uruguay 932 más uno en la ciudad de Paysandú que suman un total de 110 alumnos. También he trabajado en la Escuela Nº3 y el año pasado estuve a cargo como maestro de artes plásticas en la Escuela Nº5 participando con un proyecto dentro del área del conocimiento junto a la directora Cristina Panissa, la cual me valoró, confió y me apoyó obteniendo un éxito histórico en la ciudad, donde expusimos 600 obras de 600 alumnos que integraban todos los niveles educativos de la Escuela. En mi atelier se integran todas las edades… La expresión y formación artística me ha llevado a transitar este sendero de satisfacción personal y pienso seguir hasta que la vida lo desee”.
Cuéntenos de su experiencia con el grupo Unidos por el Arte, ahora UPEARTE…
-“UPEARTE es un proyecto familiar, que integra a todos los alumnos del atelier en la exposición más esperada del año… su significado Unidos por el Arte. Este año realizamos el décimo encuentro de arte regional de arte entre las ciudades de Salto y Paysandú. Su contenido se caracteriza por exhibir obras que cumplen con temáticas y consignas del año, la expresión libre es el arma para dejar volar el alma de cada expositor bajo las condiciones teóricas. A su vez realizamos otra muestra denominada Entre Libros y Pinceladas. El año anterior hicimos un homenaje a la escritora Salteña Miryam Albisu conjugando la poesía y el arte en una sola veta. También sellamos el Premio UPEARTE, como valor al compañerismo, desempeño y compromiso artístico”.
Dentro de la pintura ¿Qué es lo que más le atrae?
-“Tengo una fuerte atracción por la marinas, el sub realismo neo expresivo, pero desde una óptica mas catastrófica, subjetiva e histórica. Como punto inicial, no apunto al marketing y sigo expresando una identidad en mis creaciones y las ejecuto dentro de lo que mi espíritu necesita… me insume muchísimo tiempo la docencia durante el año. Aprovecho las vacaciones para exponer en un lienzo mis inspiraciones. En el momento de crear, la música es el factor clave para conocer mundos internos, luego el dominio del color vibrante en escena.
Estoy creando una atmósfera que me sugiere apariencias o fisonomías extrañas de las piezas a crear dentro de la temática. Histórica es el habla de aquel objeto que hoy en día es olvido y desecho del tiempo, los metales hablan… también tienen una historia que contar… el entorno caótico y sus temperaturas calientes es la fuerza el cual defino mi paleta. Tengo una página en la web, donde galerías de arte, artistas y críticos de todo el mundo juzgan mis obras, les llama mucho la atención despertando el reconocimiento de mi estilo por sus contrastes claros oscuros, la armonía del monocromo, el impacto lumínico y la temperatura cálida de la paleta. Sin luz no hay sombras, es tanta la importancia que le contribuyo al grado y contraste de las luces y sombras que me identifican como El Pintor de Luz o bajo la crítica del impresionante artista acuarelista Alvaro Castagnet reconocido como jurado en bienales de varios países, siendo en Shangai su última participación el cual me estimula a que participe diciéndome que soy el William Turner de America que hasta me vinculó con un gestor Cultural Chin ShinG YinG de la República China en la aquisición y promoción de mis obras a traves de Art Banck para las galerías y que habían rastreado alguna de mis obras y que mi estilo fue muy bien aceptado en la república. Estoy estudiando esta propuesta, ya que es un poco confusa y las leyes son distintas en Uruguay y China en las condiciones escritas. Pero estoy motivado, si la vida abre esa puerta estoy dispuesto a caminar. Ante todo, mi inspiración surge por una poesía de la escritora Miryam Albisu, Marina.
Un poco en el agua…un poco en la arena recostada entre algunas rocas se muere poco a poco, la vieja barcaza. La espuma del mar borda las maderas viejas para que se sienta más bonita. El viento hace crecer algunas olas que la bañen para que se sienta en viaje y las gaviotas sobrevuelan y se posan en el inclinado mástil. Ella sabe, que cuando se acerca la hora hay que buscar un lugar para morir… Cuando caía lo que creía su última tarde un pintor se instaló frente a ella para pintarla. Y su destino desde ese día fue otro, pues no moriría jamás”.
Si tuvieras que hacer un paisaje de su interior… de su esencia humana… ¿Cómo sería y qué contendría?
-“Siempre me identifique con un ave… el dominio de contemplar lo bello desde las alturas, la libertad, la pureza del aire y el viento. Todos tenemos un color interior o varios, pero siempre nos identificamos con el aura de uno y el mío es el fuego, lo cálido…
Conservo una esencia humana muy armoniosa y cálida, con temores como todos lo tenemos…volar es posible, tuve la experiencia de hacerlo en parapente de vuelo en Brasil, recorriendo kilómetros entre el mar y la arena. Esa inmensidad nos muestra cuán pequeños e insignificantes somos en la tierra… sentirnos dueños de ese paisaje por un momento es maravilloso. Pero la magia de interpretar un paisaje desde mi interior, con mis manos y a través de la pintura sería contemplar y navegar por una puesta de sol en las alturas donde me encuentre con esa paz infinita y sus tonalidades cálidas… La sensibilidad es un don que hoy en día poco se distingue. Pero el arte es magia convertido en realidad que trasciende las emociones y es un portal a lo terapéutico para volar y transmitir esa energía a los demás”.
¿Qué proyectos están planteados para este año?
-“Cuatro exposiciones regionales, en Salto y Paysandú. UPEARTE; Entre libros y Pinceladas, mi exposición personal y nuevamente está la propuesta de trabajar en una Escuela pública céntrica. Estoy muy conectado y comprometido con mis alumnos y en la nueva decoración de ambos atelieres y a seguir conectándome con gente de buenas energías y descubriendo a nuevos talentos… pueden surgir nuevos emprendimientos”.
¿Tiene pensado también proyectarse internacionalmente?
-“Estoy decidido, ya está en manos de escribano y traductor la propuesta. Esperemos contar con el apoyo de la Intendencia… sería un contrato hasta el 2020 y se trataría de la reproducción de mis piezas artísticas. Siempre tuve la idea, mis obras deberían ir también a exponerse a los balnearios, por la temática”.
Hoy al hacer una mirada retrospectiva y apreciar sus logros ¿Qué siente?
-“Que recién estoy emprendiendo el camino, porque el arte es un trayecto sin fin en elcual mirando hacia atrás, día a día veo como voy madurando en la parte artística y como docente. Porque el arte sin amor no es arte… y con errores, que me hacen reflexionar y aprender de ellos”.
¿Qué esencia es la que define un artista?
-“La sensibilidad, la neutralidad y el compromiso”.

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Jesús Nasario: la familia, el trabajo y el estudio

Jesús Nasario, de padres artiguenses, nació en nuestra ciudad un 10 de noviembre de 1953 y a los pocos días de nacido su familia se fue a Palomas y luego a San Antonio, donde vivió parte de su niñez de la cual tiene “muy lindos recuerdos”. En la libertad del campo, solía pasar largas horas jugando con sus hermanos o pescando con su padre. Allí cultivó un amor por la geografía y la historia, que más tarde lo hicieron querer ser docente de estas áreas, un sueño 1 2 16 004que cambió por la abogacía y el amor a las leyes y que lo adquirió siendo ya grande a raíz de su experiencia laboral en el Poder Judicial, donde actualmente se desempeña.
De su juventud recuerda con nostalgia no haber podido ingresar a la escuela militar, sus trabajos en AFE que le llevaron a conocer prácticamente toda la campaña a través de las estaciones de trenes y poder arbitrar los partidos de fútbol, otra de sus grandes pasiones.
La vida le puso una prueba muy grande que debió enfrentar junto a su familia cuando a uno de sus hijos lo aquejó un grave problema de salud. Allí, pudo comprobar la solidaridad de muchos que le tendieron una mano y hoy, emocionado hasta las lágrimas, recuerda ese momento con mucho dolor por los angustias pasadas y con hondo agradecimiento de que su hijo haya podido salir adelante.

¿Qué recuerdos le vienen de su infancia en el interior del departamento?
“Me vienen muy lindos recuerdos, pero no sé porque una de las cosas que más me acuerdo de cuando era gurí fue la creciente del 59, eso me quedó marcado. Hice hasta quinto año en San Antonio y después fui a la escuela del Ceibal, donde fui abanderado y en el 67 arranqué el liceo en el viejo y querido galpón de la Zona Este, donde hoy está el shopping. En San Antonio jugaba mucho con mi hermano a la pelota, teníamos una pelota de trapo que en aquella época era todo para nosotros, también hacíamos los mandados al almacén y la carnicería que quedaba a más de 1 kilómetro de nuestra casa. Me acuerdo también que con mi hermano y papá eramos de ir a nadar al arroyo San Antonio en verano con toda una barra y pasábamos hermosas tardes en el agua. Yo siempre digo que estando en campaña tenés la misma libertad que tiene el viento”.

¿Como continuó su vida en Salto?
“En 1968 me vine a la ciudad y después que terminé el liceo quise hacer la escuela militar en Montevideo, pero no pude pasar la prueba de ingreso, así que fue un intento fallido, perdí con 4,6 puntos y el mínimo era 5. Enseguida me vine de Montevideo a Salto y le dije a papá que yo lo que quería era trabajar, así que me puse un puesto de venta de maníes y otras cosas; al poco tiempo conseguí trabajo en la panadería PamPam y estuve ahí cerca de 10 años. Primero ayudaba a limpiar las latas donde se hacía el pan, después empecé con el reparto en bicicleta y me acuerdo como si fuera hoy del canasto de lata de la bicicleta donde llevábamos el pan porque era algo que bromatología exigía. En el año 80, mi suegro tuvo que hacer una carta de renuncia del ferrocarril y yo se la escribí y cuando su jefe la vio y le preguntó quien se la había hecho me mandó a que fuera para inscribirme. Así, el 17 de julio de 1981 ingresé a trabajar efectivamente en AFE (Administración de Ferrocarriles del Estado) hasta diciembre del 91, que me declararon excedente”.

AFE dejó a mucha gente en esa situación ¿cómo fue trabajar allí y afrontar después otro destino?
“Durante el tiempo en que trabajé en AFE pasé muchos años en Parada Daymán, a 17 km rumbo a Paysandú por la vía, una zona conocida como los Blandengues. Después cuando cierran parte del ferrocarril, cierran la parada y me sacaron a trabajar afuera y así me recorrí prácticamente todas las estaciones que había en el interior. Estuve un tiempo trabajando en Piedras Coloradas al este de Paysandú y otras estaciones más. En AFE creo que éramos cerca de 10 mil empleados y el cierre afectó a muchas familias. Uno se iba enterando de los cierres y la disminución del personal que había y que era necesario ir a buscar otro trabajo; hasta que a mi me cayó la piedra y me declararon excedente desde diciembre del 91 a febrero del 93 cuando me llamaron del Poder Judicial para ingresar. Ahí, me hicieron una prueba y como yo por suerte sabía escribir a máquina que en ese momento era algo que no todos sabían, me pasaron del escalafón obrero a administrativo. Ahora estoy encargado del archivo del Juzgado de Paz Departamental”.

¿Recuerda alguna anécdota de su pasaje por AFE?
“Una anécdota muy particular fue cuando un tren que iba cargado de azúcar desde Calnú en Bella Unión a Montevideo descarriló saliendo de una curva antes de entrar a la Avda Paysandú. Se descarrilaron cerca de 3 o 4 vagones y esa vez me tocó ir junto con mi padre porque él trabajaba en la cuadrilla y yo desde la estación provisoria. En total eran cerca de 45 mil kilos, porque 30 mil pesaba la carga y 15 mil kilos el vagón”.

¿También tuvo un pasaje por el arbitraje de fútbol?
“Algo que me gustaba mucho de joven era jugar al fútbol, pero es algo muy diferente ser jugador a ser árbitro y dirigir un partido o estar como asistente. Recién en el año 77 arranqué como árbitro en la ASDAF (Asociación Salteña de Árbitros de Fútbol), cuando tenía 23 años y me llevó a permanecer en forma ininterrumpida hasta el 3 de diciembre del 2003 cuando cumplí 50 años. En primera estuve desde el año 90 y junto con otros compañeros estuve casi 9 años integrando ternas de árbitros en diferentes selecciones de OFI (Organización de Fútbol del Interior). Así, pude conocer muchos lugares y departamentos, todo gracias al arbitraje, hasta que me retiré con casi 26 años de labor”.

¿Qué nos puede decir de su desempeño en organizaciones sindicales?
“Mi actividad laboral me llevó a vincularme al sindicato, estuve primero afiliado desde AFE, después cuando ingresé al Poder Judicial también continué afiliado y ahí tuve que ir a Montevideo varias veces como delegado porque es algo que me gusta hacer porque soy integrante de la AJU (Asociación de Judiciales del Uruguay)”.

¿Cómo está compuesta su familia?
“En el 75 me casé con la que hoy es mi señora, Lourdes Leites, con quien tuvimos cinco hijos: Martín que era mellizo con otro varoncito que falleció a las 12 horas de nacido; después está Felipe Gabriel, Richard Gustavo y Fernando Agustín. También tengo 2 nietos. Vinimos a vivir en las viviendas que se conocen como de los ferroviarios o de AFE y ahí estamos hasta hoy”.

¿Fue un momento muy difícil la afectación a la salud de uno de sus hijos?
“Agustín tuvo un problema muy serio de salud en diciembre del 2006. La madre lo notó con un color raro y quiso llevarlo a la policlínica para ver que podía ser. Ahí la doctora que lo atendió (hace una pausa para poder continuar hablando porque las lágrimas lo ahogan) nos dijo que podía ser Leucemia. Agustín tenía solo 11 años (dice mientras trata de recomponerse). Ahí comienzan los viajes periódicos a Montevideo hasta que vino ya curado. Todo salió muy bien. La atención fue impecable, tanto en el Hospital Pereira Rossell como en el hogar La Campana y yo estoy muy agradecido por todo eso y por como nos trataron. Conté con una gran mano que me dio Raúl Oxandabarat (Vocero de la Suprema Corte de Justicia y oriundo de nuestra ciudad), que me consiguió un traslado para un juzgado de Montevideo y así pude estar con mi hijo durante todo el tratamiento. Le voy a estar muy agradecido por eso siempre. Agustín hoy está con 20 años y estudia escribanía, empieza tercero este año”.

¿Actualmente trabaja y estudia abogacía?
“Sí, pero es muy casual como empiezo con eso. Yo tenía un negocio de pizzas, pero con la crisis del 2002 el negocio dejó de rendir y a impulso de una de mis cuñadas arranqué a terminar quinto y sexto año del liceo con la intención de ser profesor de geografía o historia que son dos materias que me gustan mucho. Pero terminé cambiando y me inscribí en la Universidad. Mis compañeros de trabajo me dijeron que al trabajar en el Poder Judicial eso podía ser algo muy útil por el conocimiento que tenía en el área y así arranqué la Facultad de Derecho”.

¿Pero sus metas no se terminan con recibirse?
“Mi aspiración es llegar al título y poder ser Juez de Paz”.

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El legado de una voz privilegiada

Con José María Berniz, un salteño sin miedo a cumplir sus sueños

Tiene una voz única como legado de su padre y mil historias que contar. Es uno de los locutores que ha querido innovar a pulmón en el ámbito de la comunicación radial y lo ha logrado a su manera. Con una vida en Salto y sus anhelos y sueños junto a sus hijos en los Estados Unidos, donde vivió por más de una década y latió la idiosincracia de ser inmigrante en un país que es un crisol de razas, José “Pajarito” o “Berch”, Berniz, con 57 años de edad, narró durante la hora y minutos que conversamos, un sinfín de anécdotas.
Desde su apodo de “loro” por estar vinculado a la desaparecida radio Cultural solamente para dar la hora y su jose bernizincursión como impulsor de discotecas, como “Impactos” en el viejo Centro Recreativo Este Salteño (CRES) y hasta le puso el nombre a la primera discoteca que yo conocí in situ, “Papis” cuya cabeza visible era el conocido comunicador Víctor Hugo Solís, con quien los une una importante amistad. Con él, la presente edición de las “Diez últimas de la última”.

¿Aparece en tu juventud la inclinación por el tema de la comunicación, la música y las radios?
En realidad yo podría catalogarme “un hijo de la radio”. Porque mis padres trabajaban los dos en radio. Mi padre falleció en 1964, era locutor de Radio Cultural, se llamaba Artigas Ivón Berniz y tras ese suceso, Don Ramón (Vinci, entonces titular de la desaparecida emisora) le dio la oportunidad a mi madre de trabajar ahí. Yo había decidido ir a estudiar a la UTU, mecánico tornero, aunque me hacía las excursiones a la radio y me quedaba en la cabina con gente como el ‘Flaco’ Garaventa, el ‘Pepe’ Vinci o John Weston, con quienes hice mis primeras armas y me enseñaban a trabajar como operador.

Comenzaste con grandes personajes de la radio…
Sí tuve esa suerte de trabajar con gente como Hugo Felipe Rolón, Juan Alberto Rodríguez Cristaldo, el Fogón de los de Viana, incluso se hacían programas para la República Argentina y después me puse a trabajar y uno va descubriendo de a poco. Pero no puedo decir que trabajé tantos años en Radio Cultural, por ejemplo, porque siempre fui una persona muy andariega y eso que se ha dado así por razones de la vida, me ha enriquecido mucho y me ha hecho conocer gentes y lugares bien distintos, que me terminan haciendo aprender más acerca de la vida.

¿De la comunicación radial incursionaste en las discotecas?
Allá por 1979 nació Impactos, era una de las primeras discotecas, las hacíamos en el CRES y pasábamos horas armando las luces con lamparitas envueltas con celofanes de colores o las pintábamos entonces eran luces que estaban conectadas en un interruptor y las prendíamos y las apagábamos. Después conseguíamos música que nos llegaba de Montevideo a través de las azafatas y los pilotos de Pluna que venían a Salto y nos traían los discos de vinilo y así nos poníamos al corriente de la música que se pasaba en la capital. En el 1983 o en el 84 fue que estábamos con el Oscar Amaral y el ‘Negro’ Víctor Hugo (Solís) y apareció mi hijo y me llamó “papish”, porque así me decía él y así quedó el nombre de la discoteca Papis. Pero yo empecé a trabajar en radio y Víctor Hugo siguió con el tema de la discoteca y era la cara visible de Papis.

¿Hacías programas en radio en esa época, cómo se llegaba a tener un espacio?
Yo hacía programas que eran exclusivos, con el advenimiento de las emisoras de FM para Salto, Del Lago y Del Éxodo, había oportunidades para trabajar. Entonces me acuerdo que tenía un programa de sobremesas al mediodía, que se llamaba “Mil y Una Melodías al Mediodía” y se lo vendía a la pizzería que tiene el mismo nombre. Pasaba música suave, de sobremesa, música instrumental.

¿Cómo entraste a Estados Unidos? ¿Fue difícil?
Un día vino la gente la Embajada de Estados Unidos a la radio, los agregados culturales que estaban en Montevideo y así conseguí una visa como Corresponsal Musical de la Radio Emisora Del Éxodo de Salto. Le dije al Pepe (Leonardo José Vinci) haceme una nota como Corresponsal de la radio y con eso me fui. Y allá le mandaba en rollos, en cassette, a través de un estudio que tenía mi primo, todos los éxitos musicales de allá, los mandaba para acá. En aquella época no había Internet y tenía que viajar no se cuanto para hacer un paquete y enviarlo por correo, que demoraba como un mes en llegar, pero lo importante era que llegara porque en el lugar donde pusiera esa música era algo nuevo para Salto.

¿A qué te dedicaste en Estados Unidos?
Fui un nene mimado allá, porque un día le dije a mi primo que quería irme a Estados Unidos y me dijo que me subiera a un avión y que fuera. Y tenía casa, alojamiento y todo. Empecé a trabajar en una empresa de reparaciones de casas que tenía mi primo allá, y me vinculé bien al punto que me puse a grabar y lo hice en el Blassing Recording Studio de Nueva York, donde grababa algunas cosas para la radio Del Éxodo y trabajé con un médico argentino en una radio americana que se llama Parsippany Troy Hills del estado de Nueva Jersey. Pero hice de todo, salí a vender publicidad a la calle en Estados Unidos, algo increíble porque allá nadie sale a vender publicidad a la calle. Allá no se hace así y yo salí como se hacía acá. Pero también trabajé en el Hotel Hilton y en mantenimiento, me revolví bastante.

¿Tus hijos están allá?
Sí están allá, se fueron de chiquitos y siendo un trabajador, porque soy sincero, ya que muchos dicen cualquier cosa después que están allá y yo voy a decir la verdad, yo ganaba como un trabajador y así eduqué a mis hijos en Estados Unidos y hoy ellos tienen su trabajo y viven bien, y además pueden educar a sus hijos, a mis nietos que son cuatro y que a tres de ellos no los conozco por eso creo que en cualquier momento me voy de nuevo, porque es una ley de la naturaleza, tengo que verlos y estar con ellos.

¿Cuál fue una de las vivencias más fuertes que tuviste en todos esos años en Estados Unidos?
Y quizás una de las experiencias más fuertes fue cuando cayeron las Torres Gemelas en Nueva York en 2001. Estaba viviendo en Nueva Jersey, en un pueblo que se llama Patterson y mis hijos estaban en la escuela, yo no creía lo que estaba pasando, la gente miraba por televisión aquello pero nadie creía. Nosotros estábamos a pocos kilómetros de Nueva York y aquello fue un caos, para los estadounidenses parecía que se les terminaba el mundo, todo quedó paralizado y dejó de funcionar. Yo tuve que ir urgente a buscar a mis hijos a la escuela porque habían clausurado las clases y la gente se encerraba en sus casas, había policía y militares por todos lados. Fue una época bien complicada, yo creo que eso cambió todo para el país, no solo para Nueva York, sino para todo el país. Hubo una sicosis muy grande y quizás eso haya sido lo más grande como experiencia de las que viví.

Haces Radio Feria los domingos ¿es una manera de no desprenderte de la radio y el contacto con la gente?
Sí, lo de Radio Feria es algo lindo, porque empezó con una propuesta que me hizo el titular de Arte Mimbre y me dijo para “meter algo de ruido” y bueno empezamos con unos parlantes y nos pusimos a vender avisos y a hacer publicidad en el lugar. Ahora tenemos toda la red de la feria y hacemos publicidad de todo tipo, tanto de la feria como de los puestos que están ahí y también publicidad política o comercial de cualquier tipo. Pero me llevo bien con todos porque mantengo el respeto y la altura suficiente, no me meto con nadie.

¿Qué te gustaría ver de Salto que no ves ahora?
No lo veo bien a Salto, las calles están con muchos pozos, espero que se arreglen, no echo culpas pero sí espero por el bien de mi querida ciudad que las cosas estén mejor, porque Salto siempre fue un hermoso lugar para vivir y me gustaría verlo mejor de lo que está ahora. Creo que todos los salteños nos merecemos eso.

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Luis Alberto Cáceres otro señor profesional con la fusta bajo el brazo

Como Irineo Leguisamo, el más grande de todos los tiempos, inmortalizado por su amistad con Carlos Gardel, Luis Alberto Cáceres Aranda (31) salió también de un pago salteño, y llegó a Maroñas casi adolescente para intentar suerte en la conducción de “los burros”. Hoy se codea con los mejores jockey del país y acaba de ganar la principal carrera del turf nacional, hecho que en realidad es la frutilla que corona una actuación destacada en el turf uruguayo.
Cáceres mantuvo un diálogo con EL PUEBLO pocas horas después de haber ganado el premio más importante de sus carrera, como el mismo lo define al José Pedro Ramírez, corrido el pasado 6 de enero.

¿Cómo y cuando comienza tu vinculación con el turf?
Desde muy chico, debido a que soy de Campo de Todos, en el departamento de Salto. Me crié en ese pueblo, Después nos mudamos para barrio Artigas e hice la escuela allí en barrio Artigas, creo que es la Escuela 14. Después me volvía al campo con mi padre, hasta que el campo me aburrió y mas o menos a los 15 años me volví a la ciudad. Estando en la ciudad me fui al hipódromo donde pido trabajo a Ribeiro que es hoy cuidador acá (en Maroñas). Así me fui vinculando al mundo del turf. Ribeiro me da la posibilidad de hacer de peón y de varear (enseñar a correr) algún caballo y ese fue el comienzo y mi vinculación con los caballos de carrera..

¿Cuánto tiempo hace que estás corriendo?
Y habré debutado a los 16 años, hoy tengo 31 o sea que hace mas o menos 15 años que estoy en esto. Primero corrí en algunas “pencas” domingueras en Salto, después corrí en hipódromo antes de pasar a Maroñas. Fue allá por el año 2002, cuando el Dr. Alvaro Echeverría, médico veterinario en Salto, vinculado al mundo del turf me dijo que había la posibilidad de venir a Montevideo. También por intermedio del propio Ribeiro que hablan con el stud “La Horqueta” que hoy tienen caballos acá.

¿En que condiciones correrías en Montevideo?
Llegamos a un acuerdo y me hicieron un tipo de contrato para venir a correrles casi en exclusividad a ellos y me vine, Era un fin de semana me hicieron el contrato el día sábado y aún recuerdo que el 8 de mayo del 2002 llegué a Maroñas. Llegué como monta exclusiva de La Horqueta, ya que corría sólo para ellos.

¿Sigues teniendo familiares en Campo de Todos?
Si efectivamente sigo teniendo familiares por esos pagos, porque somos siete hermanos, cuatro varones y tres mujeres, además de mi padre y mi madre. Tengo a mi hermano mayor, que es herrero que está acá en Montevideo, tengo una hermana que está en San José, tengo otro hermano que corre caballos en las pruebas de enduro en Río Negro y los demás hermanos están en Salto. En Montevideo tengo un hijo, Máximo, de casi cuatro años y todo lo que hago es por él, es mi sostén, que también disfruta al máximo las carreras, le gustan mucho y por lo tanto siempre en todo lo que hago es también pensado en él.

¿Cuál fue la carrera más importante que has ganado hasta el momento?
Sin dudas que fue el José Pedro Ramírez, que es la carrera que uno siempre quiere ganar y se prepara mentalmente durante todo el año para correrla. Pero también he ganado el Premio Nacional con Forgotten, también tengo dos premios Jockey Club que son premios importantes ganados, uno con Forgotten y otra con Boby Di Job. Además en el año 2013 y 2015 me tocó ganar la estadística de jockey por mayor número de carreras ganadas en el año. Son también logros importantes porque es el trabajo de todo el año y es con lo que todo jockey sueña, como también ganar un Ramírez. Por suerte a mi se me ha dado esa posibilidad y la estoy disfrutando al máximo.

¿Te tenías fe para ganar el Ramírez?
Si me tenía fe, me tenía mucha confianza porque el caballo “Fletcher” andaba bárbaro, Había tenido un poco de mala suerte en carreras anteriores y es un caballo un poco difícil de correr, pero para esta carrera yo lo había preparado especialmente. El caballo hacía todo bien en la mañana y también hizo todo bien en la tarde y por suerte ganó una linda carrera y salió todo bien.

¿Qué sentiste cuando ganaste?
Algo inexplicable. Una emoción bárbara porque es una carrera que todo jockey sueña ganar. Cuando yo comencé a correr en Salto nunca soñé con correr en Maroñas y mucho menos ganar una carrera de éstas y hoy en día se ha hecho realidad y la verdad es que estoy muy contento. En cuanto al futuro y la posibilidad de ir a correr afuera no se ha dado. Estoy muy bien en Maroñas, los premios son muy importantes y uno está bien acá donde es local, porque se está trabajando bien, así que por el momento el futuro es seguir trabajando y seguir superándome porque el trabajo es lo que hace posible luego los grandes triunfos.

¿Has corrido caballos de figuras importantes ya sea de la política nacional o de otras figuras conocidas?
Si soy el jockey oficial de l os caballos del Dr. Jorge Larrañaga. Tuvimos la suerte en el año 20014 ganar el Gran Premio Maroñas con un caballo muy bueno de él. Le corro a caballos de gente no se si importante, pero conocida, muchos políticos, futbolistas y demás, pero como profesional les corro como lo hago con todo el mundo, tratando de triunfar siempre. Corro los caballos de estas personas, como corro el de algunos cuidadores y de gente que trabaja acá y que de repente tiene sólo un par de caballos, yo estoy para trabajar y por eso lo trato de hacer con mucha profesionalidad. Yo trato de cumplir siempre con la gente porque no me olvido de cuando vine de Salto que no tenía nada y si ahora estoy mejor es porque me han dado la oportunidad y pudiendo le corro a todo el mundo.

¿Tienes algún ídolo en particular?
No, soy un admirador de los grandes jockey. En la actualidad soy admirador de Méndez que es un profesional con todas las letras. También por afuera Pablo Falero que para mi es un grande por todo lo que ha logrado el hombre, como jockey y como persona, Siempre trato de mirarlos y sacar lo bueno de todos ellos, copiarlo en carrera o hacer algo parecido.

¿Qué te dice Irineo Leguisamo, paisano tuyo porque nació en Arerunguá, también tierra salteña?
He leído el libro que habla de su vida y realmente es un grande el hombre. He mirado algunos videos viejos y la verdad que es un “jockazo”. En aquellos tiempos se ganó todo y no hay nada que decir al hombre.

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La literatura que te hace pensar y sentir distinto

La literatura debe ayudar a las personas a redescubrirse, a repensar las cosas, a tener espíritu crítico, y eso es importante para tener una mirada diferente en el mundo en el que vivimos. Por eso, hay gente que pese a que vivimos en un mundo donde reina la pantalla y todo es inmediatez y redes sociales, aún se dedican a escribir y a contar historias que nos hacen pensar e imaginar, apelando a nuestra creatividad. Por suerte aún hay escritores y de los buenos, en un país donde el mercado literario es basto por un lado y escaso en calidad por otro. Pablo Silva
En oportunidad de conocerlo Pablo Silva Olazábal, reconocido a nivel nacional por la distinción de sus obras literarias, nos concedió una entrevista donde hablamos de literatura, para nuestra sección semanal Al Dorso.

¿Quién es Pablo Silva Olazábal?
Soy un escritor y también soy periodista radial uruguayo. Conduzco un programa que se llama La Máquina de Pensar que se emite todos los días de noche por Radio Uruguay (1050 AM) en Montevideo. Nací en Fray Bentos el 18 de marzo de 1964 y en 1976 mi padre, que era dirigente sindical bancario y edil del Frente Amplio en Río Negro, se exilió en España y nosotros nos fuimos un año después para allá. Pero volví en 1986. En España me gradué de Maestro en la Escuela Normal “María Díaz Giménez”, que depende de la Universidad Complutense de Madrid, pero nunca trabajé de maestro. Escribí la novela “Pensión de Animales” y obtuve el Segundo Premio de Narrativa Inédita en los Premios Anuales del MEC (Edición 2012) y una mención de honor en el concurso Banda Oriental-Lolita Rubial (Edición 2013).

¿Es importante que el escritor le deje un legado a la gente con cada obra que escribe o simplemente el lector tiene que apreciar el trabajo que se hace en el momento y seguir viendo otros trabajos?
Creo que el arte de escribir es pasar de lo conocido a lo desconocido, hay que ir tanteando una historia. Y cuando se termine, cuando la historia está redonda, que el lector sienta que está avanzando hacia lo desconocido.
Y de alguna forma sienta la experiencia de abrir una puerta que uno no sabe adónde te va a llevar. Un lector me dijo que lo que más le había gustado de mi libro “Pensión de Animales”, era que en un momento empiezan a pasar muchas cosas y ya se llenaban de expectativas de abrir cada puerta.
Entonces despertar esa imaginación del propio lector de qué es lo que va a haber detrás de cada puerta es algo muy bueno.

¿Qué es lo que contás en Pensión de Animales?, el libro con el que ganaste el Premio Nacional de Literatura.
Detrás de cada puerta, en cada habitación hay historias algunas de ellas terribles, o de hombres y de mujeres que están muy animalizados, es como un bestiario.

¿Qué reflexión te deja el libro, o pensás tu que le hace sentir a quien lo lee?
Bueno lo que yo creo, y es lo que le pasa tanto al autor como a un lector, es que el mismo te pone en contacto con partes de tu personalidad, con facetas que todos tenemos que normalmente están en la oscuridad. Nosotros hablamos, y tenemos una máscara, pero todos tenemos nuestras zonas oscuras. Y lo que hace este libro es que en cada habitación de esa pensión de animales aparece una de nuestras zonas oscuras, en una de ellas está la violencia y en otra está la lujuria, en otra el miedo a la muerte. Y así surgen distintas facetas de la personalidad de un ser humano cualquiera. Sí, es como pasar de lo conocido a lo desconocido y meterte en una pieza oscura y ver que lo que hay ahí también es parte tuyo. Una lectura me dijo que toda la pensión es el cuerpo del aura, su organismo. Creo que están pasando muchas cosas.

En Uruguay vivimos un momento muy marcado por ese mercado chico, en el que a veces a los escritores se les hace difícil desarrollar sus obras, ¿es importante tener en cuenta eso a la hora de escribir un libro y de valorar esa obra?
Cuando uno escribe lo hace con todo su cuerpo, con toda la mente, con todas sus historias y eso se filtra, en mi caso no lo hago pensando en el porvenir del libro. Alguien me dijo que en este caso de piezas donde la gente está aislada podía ser la historia de las redes sociales, donde en algunos casos nos estamos viendo, pero estamos aislados. Y bueno, eso puede ser. O no es casualidad que forcemos los límites y que la historia que yo escribió transcurra en 10 minutos y la historia que escribió el otro lo haga en 8 horas, no se, puede ser un momento de esta época. Insisto en que estamos rodeados en un momento de la humanidad, que estamos en transición de lo conocido a lo desconocido.

¿Eso aplica a la literatura también?
Sí claro, todo, todo es así. Toda la cultura, toda la educación, el sistema de salud, eso creo que está experimentando, está en crisis y está experimentando una transición hacia no sabemos dónde. Entonces eso genera miedos también.
¿Es importante generar un aporte desde la literatura y desde la escritura, para tener pensamiento propio y espíritu crítico?
Claro, yo creo que la literatura y el arte lo que hacen es generar incertidumbre, que te pienses, que te saque un poco del lugar en el que estás, de lo conocido, y que te haga pensar que hay otras cosas. Hay gente que te habla por ejemplo de cosas espirituales y de que un libro, te hablo del caso del que yo escribí, te puede hacer pensar que hay otros mundos, que están ahí, en forma paralela.

¿En Salto puede adquirirse Pensión de Animales dado el particular sistema de distribución de libros que tiene el país?
Sí claro, porque hubo gente que lo compró. Yo le digo a la gente que el sistema uruguayo de distribución es de una sola forma, hay uno o dos distribuidores nacionales, y esos solamente le llevan libros a quienes se los piden, si se editan 100 libros no van a mandar los 100 libros a Salto, mandarán solamente lo que los libreros les piden. Y los libreros van a pedir solo lo que la gente le pide.

¿Hay que exigir mucho para poder tener la literatura que uno quiere?
Las librerías tienen ganancias, y por eso exigen que la gente vaya, busque, elija y quiera pedir lo que quiere leer, es parte de un circuito donde la idea final es dejar ganancias, pero los autores muchas veces, la mayoría de las veces, estamos lejos de eso.

¿Pensás que la literatura en Uruguay en esta época pasa por un buen momento?
Sí, pero lo que pasa es que hay mucha producción, muy diversa, de muy buena calidad, quizás parte de este cambio tecnológico que estamos experimentando hacen que los libros se editen muy rápido, haya muchos títulos y eso va en contra de una cierta decantación, porque la literatura, a diferencia de otras artes, requiere de un tiempo más lento. Pero estamos cada vez más acelerados todos, todo está más acelerado, en algunas cosas está bueno, pero hay cosas que requieren de un proceso.

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“He esperado al hombre nuevo… a ese ser solidario y esperanzado”

Poetisa… docente… ama de casa y pensadora Martha Beatriz Peralta Siffredo nació en el barrio Cerro en la media del siglo XX. “Pertenezco a dos siglos y me siento orgullosa de ello… época que permitió una vuelta de tuerca tecnológica… que debemos aprender a usar para enriquecernos.
aldorso001Martha concurrió a la Escuela No. 64 a la que ama profundamente. Luego tuvo un pasaje por la Escuela No 3, cuando ésta compartía local con la Escuela No. 1. Confiesa que la etapa de su infancia fue muy feliz hasta que la muerte de su hermano mayor marcó un antes y un después en su existencia.
Martha Peralta con el paso del tiempo fue adueñándose del mundo de las letras y reconoce que suele escribir más de lo que habla.
Asegura que ha sabido a través de su filosofía de vida compensar los dolores con alegrías y aún espera “el despertar del hombre nuevo, más solidario, dotado de una energía esperanzadora”. Desde su interior siente que Salto es su lugar en el mundo y aquí desea “ser y hacer”… no obstante dentro de sus temores existenciales está el no poder llegar a ver un cambio en sí misma y en la humanidad.

¿Cómo fueron sus tiempos de estudiante?
-“Leía mucho, aprendía vorazmente y era irremediablemente ya poeta. Jugaba inventando mundos paralelos y así veía en las terrazas de la Escuela 64 bailes de soldados y damas, minués, bailantas… mujeres bellísimas y soldados arriesgados”.

¿Y las reminiscencias de la niñez?
Pero también, comía macachines y jugaba con mis dos hermanos y sus amigos. Tuve una infancia feliz hasta los once años que murió mi hermano mayor. La enfermedad y la muerte de los demás, me lastima enormemente.

¿En qué momento se percató que le gustaba la docencia y las letras?
“Al principio pensé que quería ser médico pues tenía una idea muy romántica de la labor médica y fui a facultad y después de dos años y pico de estudiar, empecé a fracasar a no estudiar más, a ir a recitales, a vincularme con escritores y pintores. Me casé joven, tengo tres hijos, la menor es Carolina pero las cartas estaban echadas, con los poetas de Salto, Marosa, Milans Martínez como referentes, Jardim. Amorim como paradigmas, no había escapatoria, me presenté a varios concursos, de los que saqué premios, pero después deje de hacerlo. Por convicciones que se me fueron instalando y sobre todo por la absoluta propiedad de mis palabras. Después de hacer el IPA; inconcluso. Lo terminé cuando hacía años que era docente, ya viviendo en Montevideo. Alrededor de 1985 empecé a dar clases”.

¿Influyó en su elección el hecho de que su padre fuera docente?
-“En mi casa se leía mucho, se recibía a mucha gente, se discutía mucho en un disenso clarificador que agradezco aun después de tantos años y que me enseñó que los malos no tienen partido, ni religión ni ideología y como dice Carolina, se caracterizan por hacer el mal”.

Mencione un libro que le haya movido el piso….
“En mi corazón están algunos autores con los que me encontraré en el Limbo de Dante, Vallejo, Lorca, Gelman, Dylan Thomas, Idea Vilariño, con la que hablaremos de lo pesado, denso, doloroso es ser mujer y no hacer lo que se espera que hagamos”.

Desde su experiencia – ¿Cómo ha sido la evolución en el ámbito de la enseñanza y el aprendizaje?
-“Creo que terminaré de aprender cuando me muera. He aprendido más de los jóvenes que ellos de mí. Me dieron la mutabilidad de las palabras, la alegría de vivir a pesar de todo. La gracia de las sonrisas y el canto, el desparpajo, con el que pude criar a los hijos, la falta de miedo. Siempre digo que por suerte trabajé en lo que amé. Tuve reconocimiento de alumnos, del gremio, de los docentes, pero eso son carisias de mimosa. Lo importante que aun tengo muchas ganas de seguir”.

¿Qué deudas pendientes siente que tiene con la vida?
-“¿Deudas? ¿La vida conmigo? ¿Yo con la vida? He esperado al hombre nuevo, ese ser humano, solidario, esperanzado, sin egoísmos personales, lo espero. Lo esperaré… tengo miedo de no ver el cambio, en mí y en los otros. Apunto a la utopía y pido más…hay cosas que no hubiera querido, vinculadas a la injusticia, a la muerte y el dolor. Pero personalmente, la vida no me debe ni le debo. He compensado dolores con alegrías”.

¿Qué significa la ciudad de Salto para usted?
“Salto es mi lugar en el mundo, a veces hablamos con mis hijos mayores, que viven en Montevideo, que me necesitan y los necesito, de la necesidad de estar juntos. Pero he sido una extranjera en Buenos Aires en Montevideo…busqué siempre esa sombra de paraíso que me airó en verano y escondió el primer beso, la calle con cada baldosa que tiene algún recuerdo…y sí este es mi lugar, aquí quiero ser y hacer”.

Una reflexión sobre sus poesías y creaciones literarias…
-“Soy una poeta mujer, escribo acerca y desde la mujer, la madre, la militante, la trabajadora, ama de casa con ganas y escasez… la que sabe el precio de las cosas, que sabe cuánto cuesta. Y escribo sobre eso, mi trabajo, mis amigos, mis hijos, mi familia, pues sé que las pequeñas cosas que nos hacen son la esencia del mundo. No me concibo sin las palabras. Todo en mí son palabras. Y escribo mucho más de lo que hablo”.

¿Qué siente ante el hecho de que su hija también ha tomado el camino de las letras?
-“Mi hija Carolina me probó que para ser feliz, existir y estar junto a los demás sólo hay que querer. Estoy orgullosa de los tres, como toda madre los amo desde la noche a la madrugada y cuando duermo sueño con ellos. Cada uno es diferente y con cada uno tengo lazos diferentes. Natalia, mi otra hija escribe muy bien, también, tiene un bellísimo trabajo de la que estoy orgullosa en el Museo Blanes y Gastón… prefiero no hablar de él, por largos años el único hijo es mi locura.
Como es sabido para la madre cada hijo es diferente. Carolina es diferente a sus hermanos, pero está en el ojo de la maravilla expectante de amor para todos”.
Me preguntas si la vida me debe algo… tiempo, tal vez… porque la vida es lo mejor que nos puede pasar. Lo demás lo construimos nosotros”.

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Ramón Ariel Rosconi: un maestro apegado al campo

Ramón Ariel Rosconi Aguerre, nacido el 5 de abril de 1956, nací en Salto capital, más concretamente en Raffo 46 porque en esa época las parteras iban a la casa, expresó.  Nací en la casa de una tía, una hermana de mi padre que vivía en Salto, pero me crié en la zona de Sauce Chico, Laureles. Mi familia siempre vivió en campaña y vino a Salto por la circunstancia del nacimiento del último varón. Somos seis hermanos y yo soy el menor nacido después de 18 años de casados. No se olvide que soy hijo de padres mayores. Con él compartimos una diálogo agradable y ameno cuyos tramos principales compartimos.

¿Cuénteme como eran sus padres y que hacían?
Mi madre era ama de casa, pero de esas amas de casa que además de cocinar, se dedicaban a lavar y aprontar siempre la ropa de la familia, pero además se dedicaba a todo lo que eran los postres, los dulces, las comidas caseras. Tenía su enorme jardín y su enorme huerta. De mi padre tengo vagos recuerdos porque cuando yo nací él ya tenía 50 años y mi madre 41.
¿Cómo fue esa infancia con hermanos mayores tan grandes?
Yo era como el hijo de todos. Con mi hermana que me seguía, ahora es fallecida, ella siempre me decía que yo era “malenseñado” y yo le decía que no, que era mimoso y siempre hago la diferencia, porque si yo hubiera sido malenseñado, no hubiera tenido los logros personales y familiares que he tenido. Por eso hay que diferenciar bien. Ser mimoso es una cosa y ser malenseñado es otra.Incluso yo hoy a mis alumnos les cuento que yo a los 13 años me vine de una escuela rural a la ciudad a vivir primero a la casa de una hermana y luego a la de un hermano y pasé de ser niño a ser hombre, a independizarme para poder estudiar.
O sea que de la escuela rural le vino a la ciudad para poder seguir estudiando en el liceo ¿a que zona?
Primero me vine a vivir con mi hermana a la zona de barrio Albisu y luego con un hermano en la zona del parque Solari, pero cuando empecé tercer año del liceo ya pudimos tener nuestra casa en la ciudad y mi madre se vino a vivir conmigo.
 ¿Todos sus hermanos habían estudiado o ud. tenía como un objetivo personal de estudiar?
No, en realidad uno de mis hermanos había estudiado tornería y por “equis” causa le quedó una materia que no dio y mi padre siempre le decía que por caprichoso no había terminado y tenía el temor de que yo hiciera lo mismo. Al ver el sufrimiento que tenía mi padre por ese motivo me propuse terminar, porque la opción era –como él me lo dijo clarito un día – estudiar o ser peón de campo. No es desmérito para los peones, pero la situación era que mis padres tenían un pequeño campito que si bien les daba para vivir ellos, nosotros, sus hijos teníamos que independizarnos porque no podríamos vivir de lo que producía el campo. No daba para todos y nosotros teníamos que independizarnos y buscar nuestro propio camino. Yo siempre dije que quisiera haber tenido la inteligencia y la visión que tenía mi padre. Siempre estaba como adelantado a los tiempos que se venían y lamento que hoy ambos sean ya fallecidos.
Cuando murió mi padre si bien yo ya tenía 27 años él no alcanzó a conocer mis hijos. Mi madre si aunque chiquitos, alcanzó a disfrutarlos…
Cuándo se vino a la ciudad a estudiar, ¿ya tenía decidido que iba a hacer o vino a ver que pasaba?
Yo vine como probando, porque siempre extrañé el campo y me apego al campo hasta ahora. Yo hacía tareas de campo y cuando me hice un poquito más grande, un vecino de mis padres me iba a buscar los fines de semana y yo hacía tareas de campo con él. Era un peón medio mimoso, porque compartía con él y su familia los fines de semana. El iba a buscarme los sábados de tarde y yo trabajaba con él sábado y domingo y me ganaba mi dinero. Si bien no era una tarea permanente, eso me permitía tener mis ingresos y evitaba que tuviera que pedirle dinero a mi padre para los bailes o alguna ropa extra que me quisiera comprar.
¿Era de salir frecuentemente en esa etapa?
Si era salidor, aunque con mi señora, Rosario Machado nos conocimos cuando me recibí. O sea que comencé mi carrera docente ennoviado y ya bastante formal. Casi enseguida obtuve la efectividad como maestro y a los dos años y medio de novios nos casamos y casi a l os tres años después nació Etelvina, que es mi hija y colega docente, que a su vez es mamá de Maite que tiene dos años y medio y de Mauro que tiene tres meses, que son mis nietos.
Después a los 5 años de Etelvina nació Luciano, mi hijo que vive en Montevideo y que si Dios quiere en poco tiempo se recibirá de licenciado en Relaciones Internacionales y se ha recorrido todo el mundo.
¿En que fecha se casó?
Me casé el 26 de octubre de 1983. En 1981 cuando me recibí conocí a mi señora. Lo que pasó es que por mi apego al campo, yo fui alumno además de escuela rural, hice los seis años en la Escuela 36 de Sauce Chico. Iba a caballo, en un petiso primero y después ya quería ir en los parejeros y quizás por eso mismo, mi inclinación era hacia agronomía o veterinaria, porque me atraen además los animales, pero justo cuando termino el Preparatorio de Veterinaria, por los problemas que había en la época se cierra la Facultad de Veterinaria y eso hizo que me inclinara accidentalmente por el magisterio. Eramos tres estudiantes que habíamos hecho una muy linda amistad y el profesor en ese momento que era el Dr. José Rufino Martínez nos sugirió dar el examen de fisioterapia. Había como 800 aspirantes dando el examen. Los tres salteños que fuimos aprobamos el examen y después supuestamente por sorteo quedamos eliminados. Fue entonces que paralelamente me inscribí para hacer un profesorado de Biología. Allí me dijo Juan Claudio Lagaxio que después con el tiempo fue director del Instituto de Formación Docente, “Cholo” por qué no haces magisterio que nos hacen falta varones. Así comencé haciendo un profesorado y terminé siendo maestro.
¿Cholo era su apodo?
Si efectivamente, me siguen diciendo, porque en realidad mi apodo era “cholongo”, que según me decían era un personaje de una historieta de la época y mis primos que vivían en la casa donde yo nací y eran adolescentes me dijeron desde un principio “cholongo”. . Después en el liceo mis amigos me comenzaron a decir Cholo, aunque muchos maestros e incluso durante mi pasaje como Inspector de Primaria me decían nombrando como “Cholongo”, porque me conocían desde aquella época.
Aunque la elección fue accidental, el magisterio se transformó luego en vocación?
Si efectivamente, comencé a ejercer en el año 81, en la Escuela de Corral de Piedra. Allí tenía todas las clases y la única que no tenía era quinto. En las demás clases había dos o tres alumnos. Incluso en el 2013 y 2014 que fui a Pepe Nuñez, que era la escuela vecina y reencontrarme con mis alumnos que hoy ya son padres o incluso abuelos, es muy emocionante. Había que cocinar, limpiar y hacer muchas cosas porque se estaba solo. Yo creo que hoy los programas hablan mucho del maestro comunitario y en realidad se oficializó lo que nosotros ya hacíamos, el mandado para el vecino, organizar la actividades, ser un poco el referente de la gente del lugar. porque si uno se abre a la comunidad, a la gente, se pasa mal. Por ejemplo yo tenía que hacer más de 40 km. Para ir a tomar el ómnibus y esos 40 km los hacía en un caballo que me prestaba la gente y lo tenía como mío. Después de las vacaciones de julio recién pude ahorrar un dinero y sacar una moto a crédito.
¿También fue director e inspector?
Ya en mi segundo año me fui a Paso del Parque allí estuve seis años, di concurso para director y logré la efectividad. Antes ya era maestro – director pero en forma interina, como escuela unidocente. Una vez que logré la efectividad fui nombrado director, con maestro a cargo.
Tuve la suerte de cumplir la efectividad en la Colonia Solari. Luego pasé a la Coordinación de Educación Física, le plantié al Inspector Departamental de aquel momento de no hacer oficina, ya que era una tarea administrativa, sino de salir a recorrer las escuelas a trabajar como profesor de educación física y allí fue cuando se inician las escuelas de Tiempo Completo y allí tuve la experiencia de trabajar en la Escuela 1, en la Escuela 78 especialmente y después tuve un pasaje por la Escuela 4 y la 64.

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Sonia Blanco: una mujer que se sintió comprometida con su convicción y sus ideas

Talvez la pobreza que vivió de niña mientras la criaba su abuela con mucho sacrificio, la llevó a actuar con ahínco en la defensa de su ideal de igualdad y solidaridad muchos años después. Siendo la única mujer de 5 hermanos, su infancia transcurrió con muchas dificultades económicas, pero eso no impidió que “a pesar que éramos muy pobres, pobres, tuve una infancia preciosa”, comenzó diciendo Sonia.
A los 15 años, “todo se complicó”, la llegada de su primer hijo hizo que tuviera que dejar el liceo y se casara con José AL DORSO 2212“el Jopo” Figueroa (actualmente fallecido), uno de sus impulsores en su incursión en el partido de izquierda, con quien estuvo casada 13 años y tuvo 3 hijos (Ney, Darío, Rosana).
Después su casa en el Ceibal, formó parte del movimiento de Tupamaros en nuestra ciudad que albergó en su domicilio a un grupo de los (111) fugados de la cárcel de Punta Carretas. Como ella dijo, “lo que hubo en la casa de nosotros fue grande, el movimiento que vino de gente de Montevideo fue importante”.
Sus actuaciones la llevaron a estar detenida por cerca de 8 años (en Salto, Paso de los Toros y Punta de Rieles) y aunque aseguró no haber recibido graves torturas, reconoció que fue una etapa difícil de su vida.
Una vez en libertad, se fue a vivir a Venezuela, donde estaban sus padres y su hijo mayor Ney (quien falleció en ese país de un ataque cardíaco mientras jugaba un partido de fútbol). Allí, Sonia estuvo más de 20 años, con la intención de “cambiar de aire”, pero “no sirvió de nada”, solo pudo despejarse un poco. “Todo era con mucho sacrificio”, apenas llegó quería volver. Pero el trabajo y un nuevo amor, con quien compartió 18 años de su vida (y falleció poco antes de su intención de regresar a Uruguay), la retuvieron por más tiempo.
En el 2010, regresó a su casa en el barrio Ceibal, donde actualmente trabaja haciendo artesanías, algo que aprendió por distracción y para pasar el tiempo, durante su detención en la época de la dictadura. Un hobbie que luego de recuperar su libertad se transformó en su principal fuente de trabajo y un legado que transmitió a su hija Rosana con quien comparte el taller de su casa.
Hace pocos años volvió a recorrer el lugar de su detención en Punta de Rieles, donde se realizó un homenaje a los detenidos durante la dictadura y se colocó una placa. “Volví al mismo lugar donde estuvimos, pero no sentí nada. Yo soy una persona que saca todo lo positivo que puede de cada lugar en que estoy”, reflexionó Sonia sobre su vida.

¿Cómo surge tu vinculación al movimiento Tupamaro?
“En el 67 por ahí, empezamos a agruparnos. La vinculación a la izquierda surgió más que nada por mi esposo y con el tiempo me fui involucrando yo y así comenzó la militancia desde mi casa. Después empezaron a llegar más compañeros y hacíamos reuniones y conversaciones”.

¿Cómo se vivía entonces?
“En esa época se vivía muy mal. Lo que pasó es que en mi casa nos reuníamos con militantes que no eran de acá, algunos eran de Montevideo y de otros lados. Entonces los militares empezaron a revolver todo y mi casa fue un desastre. Vinieron varias veces, destrozaron todo, yo tenía un almacén y de eso no quedó nada, se llevaron hasta el sueldo de mi esposo que recién había cobrado y pasó todo eso que todo el mundo sabe, a muchos compañeros se los llevaron y les hicieron torturas”.

¿A su esposo lo llevaron detenido?
“Sí, yo me enteré enseguida, porque eso se corre por todos lados, se sabe enseguida y ahí ya lo que había eran muchos nervios. A mi marido ya se lo llevaron del Hospital (donde trabajaba) varios meses antes que me llevaran a mi. Pero no fue solo a mi marido, también mi cuñado y varios más. Ahí, mi hija más chica tenía 5 años y los gurises eran unos años más grandes, pero eran chicos todavía. En ese entonces vivíamos de la ayuda de la abuela de mis hijos y de un grupo de gente que nos dio una mano”.

¿Y cuándo la detuvieron a usted, cómo fue ese día?
“Lo que pasa, es que son cosas tan, tan… que a veces no es fácil contar (hace una pausa). Ese día yo estaba con mis hijos en mi casa, yo mandé al Ney (su hijo mayor) a buscar a su abuela que vivía a una cuadra para que se quedara con ellos. A mí ya me habían llevado varias veces, pero me detenían para declarar y después me largaban. Desde que se lo llevaron a mi marido (a la cárcel de Libertad) hasta que me llevaron a mi, cada día por medio estaban los milicos en casa. Ese día, cuando me llevaron del todo, fue un desastre total, toda la cuadra estaba llena de milicos y vinieron y me llevaron al cuartel, al séptimo (Batallón de Ituzaingó de Infantería Nº7) y me acuerdo que me tuvieron parada todo el día, eran muchas horas, mientras me interrogaban. Ahí estuve presa un año, desde el 72, me acuerdo que era diciembre. Después, estuve 4 años en Paso de los Toros y como 3 años más en Punta de Rieles”.

¿En que pensó cuando la llevaron presa?
“En todo, era de terror. Se comentaban todas las torturas que había y se sentía mucho temor de lo que te podía pasar, en esa época muchos compañeros eran trasladados y no se sabía más de ellos. Pero tenías la convicción de que ese era el camino, y lo que podía pasar de ahí en adelante había que soportar”.

¿Qué le hicieron en el cuartel, la torturaron?
“Primero estuve parada detrás de una carpa muchas, muchas horas. Otras veces me ponían en un lugar muy chiquito y me dejaban ahí. Me preguntaban mucho sobre la organización, ¿quien era esta persona, quien era esta otra, que hacían? Pero a mi nunca me torturaron, aunque sé, que acá en Salto muchas compañeras las vivieron en carne propia. Punta de Rieles era más severo, pero acá fue la peor parte porque desaparecía gente y no se sabía que iba a pasar. Después que te daban la condena de lo que hiciste ya te dejaban más tranquila para que cumplas tu pena. Para mi lo peor que me pasó fue el encerramiento, y el miedo al principio. Aunque en Punta de Rieles fue difícil”.

¿A usted, porqué la “condenaron”?
“¿A mí? ¡por todo! Toda la ley me la leyeron: atentado a la Constitución, el grado de conspiración, seguida de actos preparatorios, encubrimiento, ¡todo!”.

Pero en su casa el movimiento era importante, ¿cuál fue su grado de participación, qué hizo?
“Si bien en casa había un movimiento importante, que es cierto, mi actuación fue de cosas leves, estuve adentro, pero a mi me tocaba hacer cosas materiales como armar carpas y cosas para mandar al monte. El movimiento fue duro, pero en el caso nuestro, en Salto, no hubo muertos por parte del movimiento. Talvéz se hicieron cosas, porque en su defensa el movimiento hizo cosas, pero yo no las ví”.

¿Se arrepiente de algo?
“No, porque yo no hice nada. Si pudiera volver el tiempo atrás, diría que ese es el camino, pero tal vez no estaría igual de comprometida”.

¿Qué siente hoy por los militares?
“Hoy, solo siento rechazo, pero no los tengo presentes en mi. Me acuerdo de algunos de ellos pero nunca me los crucé porque después yo me fui a Venezuela y hoy, si me los cruzo, no me acuerdo de sus caras”.

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Desembarcar la aventura o morir en el intento

El desarrollo de las ciencias en nuestro país siempre fue muy endeble, sin embargo en los últimos tiempos las cosas cambiaron y la Universidad de la República ha hecho una apuesta importante en captar científicos uruguayos radicados en el exterior para traerlos a Salto y que quieren tener éxito en su incansable búsqueda de resultados. A Daniel Peluffo lo reclutaron en Nueva York y hoy nos cuenta su historia.

¿Quién es Daniel Peluffo, dónde nació, dónde estudió, qué estudió, dónde trabajó?

Nací en el Cerro de Montevideo, fui a la Escuela Santa María de la Ayuda y después al Liceo 11. Cursé el primero dedaniel peluffo Facultad de Química con 17 años de edad, hasta que la dictadura militar clausuró la Universidad. Con 19 años recién cumplidos viví en Buenos Aires donde conseguí trabajo como Técnico en Análisis Clínicos. Tras recibirme de doctor en Biofísica y realizar estudios postdoctorales en el exterior, trabajé como investigador y hoy estoy radicado en Salto haciendo investigación científica para el desarrollo de la Universidad de la República.

Siempre hay una diferencia entre el científico y el técnico que la gente no entiende mucho ¿usted es científico?
El uruguayo en general tiene una gran confusión entre lo que es un técnico y un científico. Es rutina ver en televisión gente que va desde el ciudadano común hasta miembros de gabinetes ministeriales, que llaman técnico al científico y científico al técnico. Ejemplo: aparecieron peces muertos en la costa de Montevideo y vino un grupo de investigadores de Facultad de Ciencias a tomar muestras, el reportero del noticiero dice: “ahí podemos ver a los técnicos tomando muestras”. Y cuando aquel edificio de El Buceo fue desalojado por inestabilidades y los ocupantes decían que era una maniobra para deshacerse de ellos, estos vecinos contrataron a alguien que con un casco y un equipo de mano vino a medir la estabilidad de las columnas de cemento, un procedimiento técnico de rutina, sin embargo la entrevistada dijo: “acá están los científicos determinando que el edificio es estable”.
¿Cuándo se recibió?
Trabajé 3 años en diversos laboratorios de Clínicas, Sanatorios y Hospitales bajo las órdenes de Bioquímicos Clínicos, hasta que un día algo en mi interior dijo “Daniel, hay que volver a estudiar”. Siempre había querido ser Bioquímico pero en Uruguay no existía esa carrera en los 70. En Buenos Aires se alza la Facultad de Farmacia y Bioquímica y entré en febrero del 79, nos presentamos 2500 y aprobamos 360. Seguí trabajando como técnico clínico durante toda mi carrera y di el último examen en abril del 86. A la semana de recibirme de Bioquímico ingresé a la Cátedra de Fisicoquímica Biológica del Dpto. de Química Biológica de la Facultad de Farmacia y Bioquímica. Durante 14 años dicté cursos de grado y de postgrado, en particular Fisiología y Biofísica de Membranas Biológicas para estudiantes del primer año de la carrera de Medicina y despegué como investigador independiente Monté mi propio laboratorio publicando 7 trabajos en 5 años en revistas arbitradas internacionales de buen nivel.
¿Cuándo llegó a Salto? ¿Por qué se radicó acá?
Un día de febrero del 2011 me invitaron al Consulado General del Uruguay en New York a presenciar la ponencia sobre la descentralización de la UdelaR que daría el entonces Pro-rector de la Universidad para Asuntos del Interior, Dr. Gregory Randall. Aquel helado día de febrero del 2011 en el Consulado, frente a un grupo de unos 50 uruguayos, el Dr. Randall hizo una presentación magnífica sobre el proceso de descentralización de la Universidad. Al finalizar su ponencia yo dije “no creo encajar en ninguno de esos ejes pero si tu me dices cual es mi lugar en este magnífico proceso de descentralización, mañana mismo saco el pasaje”… hubo risas pero Randall me miró con interés y me preguntó a qué me dedicaba, le dije que era Doctor en Bioquímica experto en Biofísica y que investigaba los mecanismos moleculares del funcionamiento de ciertas proteínas cardíacas, me contestó que existía un clamor en el Uruguay sobre la necesidad de fortalecer las “Ciencias Básicas” en el interior del país. Mi proyecto fue aprobado por unanimidad por el CDC de la Universidad, concursé y gané mi cargo como Profesor Grado 5 de Biofísica. Ahí mi llegada a Salto.

Para muchas personas hablar de ciencia es algo extraño, hasta lo relacionan con lo difícil, ¿cómo lo describiría usted para acercar ese concepto al lector?
La ciencia combina maravillosamente lo intricado de las teorías científicas con las explicaciones hermosamente simples de las cosas que nos rodean. Se suele decir en ciencia que cuanto más sencilla, más bella es la teoría que explica un fenómeno. Los científicos buscamos la armonía de las leyes que describen y rigen el Universo…estamos todos en busca de la verdad.

¿Pensó alguna vez en llegar a este punto del país?
Jamás en mi vida pensé en llegar a este punto del país, si bien siempre dije que tarde o temprano me gustaría volver al Uruguay a compartir con las nuevas generaciones de estudiantes y jóvenes científicos lo mucho o lo poco que he aprendido por el mundo. Me fui “por las mías” a Philadelphia, sin obligaciones de retorno, pensé que mi carrera pasaría por quedarme en el extranjero. Más aun cuando fui aceptado como joven Profesor en la Escuela de Medicina de Nueva Jersey (New Jersey Medical School), Todo esto hasta aquella nevada mañana de febrero del 2011.

¿El proceso de investigación que ha echado a andar la Universidad con inversión en recursos humanos y materiales, es el adecuado para el desarrollo de la investigación científica?
Entiendo que el proceso de investigación que ha echado a andar la Universidad es el adecuado para el desarrollo de la investigación científica tan anhelada en el interior, pero recién vamos dando apenas los primeros pasos. Hay muchísimo por hacer pero existe excelente material humano y creo humilde pero firmemente que estamos por la buena senda.

¿Cuáles son sus principales desafíos en la tarea que viene desarrollando ahora y en su carrera profesional?
El principal desafío es a todas luces el dejar establecida la nueva generación de biofísicos/científicos/docentes quienes continúen con este proceso. Esa continuidad dará la pauta sobre el triunfo o el fracaso de esta iniciativa, hablando estrictamente en el plano personal. Como suelo decir: “si cuando me retire mi laboratorio cierra sus puertas, entonces habré fracasado”. En este sentido es muy preocupante un problema que jamás anticipé cuando escribía este proyecto en EEUU: la notoria falta de recursos humanos que, a todos los niveles, quieran incorporarse a esta carrera/aventura. Todo esto constituye a su vez el principal desafío en esta etapa de mi carrera profesional ya que volví desde el exterior a radicarme en Salto para llevar adelante este proyecto o morir en el intento.

Si bien la tarea que desarrolla busca generar producción de resultados innovadores ¿piensa que esa labor debe ser conocida por el público para saber de qué se trata y sobre todo para captar el interés de jóvenes?
Por lo que menciono en el párrafo anterior, mi intención es a todas luces tratar de captar el interés primero de jóvenes de la zona o del resto del país, pero también del litoral argentino o del sur de Brasil que puedan querer seguir mis pasos. Más que la generación de resultados innovadores me interesa la generación de conocimiento en las áreas de los mecanismos biofísicos moleculares de proteínas, ácidos nucleicos y lípidos. La búsqueda de este conocimiento es para lo que fui entrenado, por lo que “triunfé” en EEUU y por lo que volví al país.

¿Cuáles son las próximas actividades que realizarán y dónde?
Acaba de terminar en Salto el curso del Postgrado Latinoamericano en Biofísica (POSLATAM) que se dictó por primera vez en nuestro país (23-25 de noviembre, Aula Magna, CENUR Litoral Norte) junto con la reunión científica conjunta de las Sociedades de Biofísica de Argentina y Uruguay, que se llevó a cabo desde el jueves 26 al domingo 29 de noviembre, en las hermosas instalaciones de la Comisión Técnica Mixta (CTM) de Salto Grande. Estas iniciativas convocaron a unos 150 participantes locales y extranjeros, incluidos 43 estudiantes de maestría y doctorado de toda América y más de 20 profesores y científicos invitados de la región, Estados Unidos y Europa. Como organizador general de estos eventos inéditos para Salto y la región toda, creo haber logrado mi objetivo de poner a Salto en el mapa de la Biofísica mundial y sembrar una memoria indeleble en los cien y tantos estudiantes, docentes y científicos de fama mundial que nos visitaron.

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Con Juan Nilo Núñez Martínez. “La música es el reflejo del alma”

Hoy por:  María Fernanda Ferreira

Juan Nilo Núñez Martínez (63) es un músico que ha logrado sustentar una carrera dentro del quehacer musical salteño.
Se crió en el centro en la calle 19 de abril a la altura del 900 entre las calles Osimani y Soca.
Seguramente su vocación fue alimentada por la referencia de sus padres, también dedicados al arte y que desde el principio lo apoyaron en todos sus proyectos.
“Mi niñez fue buena aunque con carencias de una familia de clase media con seis hijos… me construía mis propios juguetes” – recordó. Juan Nilo en la actualidad integra el grupo de música típica “Tango Nuestro” que ha cosechado varios reconocimientos tanto en el terreno departamental, nacional e internacional”.

1-¿Qué recuerdos guarda de sus primeros tiempos?
-“Mi madre… un ser humano extraordinario, me exigió que estudiara para ser independiente en la vida. Mi padre fue un gran mecánico…estudié en UTU y también fui docente en la misma.
Mi madre cantaba y mi padre tocaba la flauta armónica. Pienso que mi gusto por la música vino de allí. A los 9 años comencé a transitar por ese camino maravilloso que me llevó a conocer otros países con el tango. Fui baterista y cantante de muchas orquestas salteñas y también de la Banda y Orquesta Municipal; actualmente me desempeño como cantante de cuarteto Tango Nuestro”.

2-¿Y cuándo percibe la voz de su vocación?
“A los nueve años me di cuenta que tenía buen oído musical.
Los primeros tiempos en la banda fueron buenos… aprendí lo que era tocar con una agrupación grande, bajo la dirección del maestro Bautista Peruchena quien fue mi profesor de batería.
Integré los rítmicos-Melody, Grupo Azul, Horizonte-Los Lirios e Industria Uruguaya en 1990”

3-¿Qué enseñanzas le dejó el Maestro Peruchena?
-“Fue un gran director…dominaba junto conmigo los matices. Me decía que debían escucharse los clarinetes y toda la orquesta con la mano derecha y con la izquierda la percusión, Además era muy buen arreglador. La orquesta y banda sonaban con armonía casi treinta integrantes que nunca se volvieron a recuperar”.

4-¿Cómo fue su experiencia en cada grupo que integró?
-“Siempre se aprende de todo tipo de música o ritmo que se debe acompañar. Tuve la oportunidad de tocar y acompañar a buenos músicos y finalmente le dejé la batería para salir a cantar adelante con un compromiso que nadie podía creer. Lógicamente tuve que aprender a respirar y el oído me llevó a cantar y afinar bien. Cantar era mi otra pasión. Los once años que llevo con el tango años con el tango han sido maravillosos…Conociendo gente y lugares que jamás pensé conocer y mostrar nuestra música patrimonial”.

5-“¿Cómo surge la orquesta Tango Nuestro?
-“Finalizando el 2004 en conversación con Lidio Bacho Dacol
Le propuse armar un grupo de tango es algo que nadie hace bien y comenzamos con integrantes que fueron cambiando.
Alguno falleció y otros se fueron a lo largo del tiempo. Varios amigos y buenos músicos se retiraron por compromisos personales pero dejaron su recuerdo y buen trabajo para que en este año termináramos en otro festival nacional”.

6-¿Cómo fue la experiencia de sus presentaciones en el exterior?
Muy buena; participamos del Festival de Perú en 2009 y 2012 –También en Buenos Aires en 2012. Obtuvimos reconocimientos a nivel nacional e internacional Nominación Fox Music -Usa 2014
a los Grandes Valores de la Música Latina; Premio Fonam 2012 a la Música Patrimonial en las escuelas dos CD grabados; Por la Vuelta en 2009 y Remembranzas en 2011”.

7-¿Qué reflexión hace luego de un vasto y fructífero camino recorrido en la música?
– “Que la música es hermosa y te da mucha alegría…además siempre se cuenta con compañeros que te acompañan en la ruta y siguen nuestro camino y nos apoyan .También mi familia siempre me apoya en todo…una excelente esposa que me conoció en la música y me acompaña desde toda la vida. El año próximo me acompañará a recibir un reconocimiento a la trayectoria musical en la capital del país”.

8-¿Qué le complace más… cantar o ejecutar instrumentos?
-“Creo que cantar ha superado esa prueba aunque en las milongas toco el cajón peruano.
Por otra parte, no dejamos de soñar con nuevos proyectos y grabar otro CD en forma profesional. También queremos ir al festival de Brasil…estamos trabajando para ello ,seguir mostrando lo que hacemos con un grupo de músicos fantásticos y buenos compañeros que me bancan todas mis exigencias y también aportan mucho en el escenario”.

9-¿Cómo es la convivencia entre los integrantes del grupo?
-“Espectacular…somos tres jubilados y un joven en el piano…buen músico y compañero que el año que viene nos deja por que sigue su carrera de concertista lo vamos a despedir con un asado a Dimas Svedov. El joven nunca había tocado tango en su vida pero le encanta… se fusionan muy bien con el bandoneón
También fui durante varios años presidente de ASDEMYA y con respecto a mi desempeño prefiero que opinen mis colegas. Pero hay gente en la actualidad que está trabajando bien y llevando adelante las obras…hubo una época que vivíamos de la música.
Hoy es un complemento que nos gusta. Nadie es profeta en su tierra. Hay personas que todavía no nos conocen… gustan del tango pero no concurren a los eventos.
Se ha mantenido en el tiempo porque hay un sector de la juventud que baila y lo hace muy bien.
Para las nuevas generaciones pueden ser incentivadas a involucrarse más con esta música patrimonial. La unión con otra gente como actores y artistas haría pues más fuerte la idea de divulgar este tipo de expresión.
Con respecto a la ley del músico, está todo proyectado… los interesados pueden acceder por internet a toda la información”.

10-Una reflexión de su carrera como músico…
-“La música es el reflejo del alma…me ha dado mucha alegría y mientras tenga fuerzas para estar en un escenario voy a seguir. Agradezco a la gente que reconoce nuestro trabajo…a los amigos que comparten escenario y a los que han compartido conmigo. Hay que incentivar a la juventud que haga música, danza o teatro…los aleja de cosas malas de nuestra sociedad y los hace más seguros. Está comprobado que se desarrollan mejor. Hay mucho material técnico en internet que antes el músico no lo tenía programas de ayuda espectaculares que quienes lo sepan aprovechar tienen todo al alcance de la mano. Claro… algunos se conforman con saber tres o cuatro acordes mientras que otros tocan o interpretan música más difícil; ello hace la diferencia”.

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Al rescate de lo que nos hace humanos

Martín Bentancor le lee cuentos a sus hijos. Nació en Canelones en 1979 y es autor de los libros Procesión (2009), El despenador (2010), La redacción (2010), El aire de Sodoma (2012), Montevideo (Premio Espacio Mixtura/Casa de los Escritores, 2012), Muerte y vida del sargento poeta (Premio Narradores de la Banda Oriental, 2013) y La materia chirle del mundo (2015). Junto al dibujante argentino Dante Ginevra publicó la novela gráfica Cardal, que obtuvo los

Con el escritor Martín Bentancor,  Premio Nacional de Literatura

Con el escritor Martín Bentancor,
Premio Nacional de Literatura

Fondos Concursables del MEC en 2011. Colabora con varios medios de prensa y administra el blog sobre Literatura, asuntoliterario.blogspot.com. Su último libro “El Inglés” obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 2014 y por tal motivo Bentancor estuvo en Salto en una actividad pública, hablando del libro, la literatura y las costumbres uruguayas, donde fue entrevistado para nuestra sección semanal Al Dorso.

¿A qué apuntaste cuando escribiste el libro El Inglés?
Es una novela que toma muchos elementos que yo vi. Porque básicamente los libros que escribo están inspirados en cosas que veo. A diferencia de Pablo (Olazábal, escritor y Premio Nacional de Literatura) que las cosas que él hace son las que imagina y yo lo hago con las cosas que veo. El Inglés busca un camino que busca rescatar cosas que están desapareciendo, que son las actividades en las localidades rurales. Yo nací en una zona rural del departamento de Canelones y allí hay muchas fiestas, como la de la vendimia, las carneadas, pero hay un evento social que es el del velorio. Hasta hace un tiempo la gente moría en la casa y eran velados en la propia casa, se corrían los muebles y se los velaba en la misma cama. Entonces de chico me tocó acompañar a mis padres a muchos eventos de ese tipo.

Ahí surge tu historia, pensada en esas peculiares actividades
-Sí, ahí empieza a surgir la idea de cómo encarar la historia, y la empecé a escribir como un cuento. Pero allí nació mi inquietud y me puse a pensar, si está historia, en vez de escribirla como un cuento, se la hago escribir a alguien. Ahí va y si ese alguien a la historia, la cuenta en un velorio, porque en los velorios la gente se toma su tiempo, salen a fumar y siempre se juntan varios a conversar. Ahí el personaje que se llama Samurio, que es un veterano, empieza a contar la historia en un velorio de noche. Lo que busco con el libro es rescatar una forma de vida que está en extinción, que es esa cuestión del velorio de campaña.

Se trata de ese tipo de cosas es el reservóreo cultural que a través del libro se intenta plasmar y proteger, pero esto ¿también está atado a otro tipo de cosas que se intenta proteger como el dejar la puerta abierta y charlar a diario con el vecino?
Vivimos en una época donde en la localidad donde yo vivía cuando era chico, a nadie se le ocurría jamás cerrar una puerta, bueno si te ibas varios días, claro. Pero después había un montón de prácticas que eran propias de las localidades campesinas, por ejemplo, en el mes de junio en las localidades rurales de Canelones se celebraban las fogatas, era en Las Brujas, Paso del Bote, Parador Tajes y Los Cerrillos. Esos lugares conforman lo que se llama la Tercera Sección, es en ese lugar donde ubico todas mis historias las ubico, por supuesto que invento personajes y le sumo otras cosas.

¿Hay prácticas que también se perdieron incluso en esos lugares?
-Sí claro, por ejemplo el saludo era algo sacramental. Vos ibas caminando por el campo y alguien pasaba y te saludaba y vos no podías dejar de saludarlo. Y por ahí hasta te quedabas media hora conversando, hablando del clima y de todo un poco. Ahora vivimos en una época donde la vorágine en la que vivimos no nos permite nada de eso.

¿La velocidad de los tiempos con los que vivimos genera indiferencia?
-Totalmente, porque vos te encontrás con alguien con quien te pones a conversar y te suena el celular, y ya se terminó la conversación. Y el tipo te está diciendo cosas importantes, pero te sonó el celular y se terminó la conversación. O sea ni siquiera tenemos la capacidad de ignorar esto por un ratito y seguir. La sociedad ha ido cambiando, pero yo no hago una cruzada hablando de los valores y que se yo, sino que estas cosas han pasado, pasaron o pasan y acá estamos.

¿Pensás que es importante este tipo de cosas como legado para la sociedad actual y para los jóvenes sobre todo?
-Sí puede ser porque sobre todo ahora vemos a dos jóvenes sentados, imbuidos en sus respectivos teléfonos celulares sin hablar y en cierta medida están conversando a su manera. Pero el tema es que está bueno que las cosas que uno hace sobrevivan al tiempo y se genere que lo sobrevivan a uno mismo, pero uno tampoco puede imponer. Y eso lo digo por experiencia con mis propios hijos a quienes les facilito lecturas y libros, pero vos no podes imponerles nada por la fuerza, como diciéndoles que tienen que leer. En ese sentido, las cosas que uno escribe y esa es la magia de los libros, después que el libro sale no sabes dónde va a terminar ni quien lo va a leer. Incluso podes ver que hay un libro que está en una casa hace 20 o 30 años y no sabes quién lo trajo, ni quien pudo haberlo leído. Capaz que un día uno lo agarra y dice, ‘esto está buenísimo’, o no.

¿Y cómo escritor te sentís en la obligación de generar esa realidad que estás planteando?
-Sí claro, esto es como un deber, además del disfrute y todo porque nos encanta escribir. Surge como un deber. Cuidar el lenguaje, contar buenas historias, lograr que ese libro te deje algo. Incluso aunque no estés de acuerdo, aunque te remueva, aunque digas ‘ah no, esto así no es’. Porque te hace discutir y se generan estas cosas, creo que va por ahí el trabajo nuestro.

¿Pensás que el libro hoy tiene que guardar una particular vigencia en los jóvenes que viven en el mundo de la pantalla y eso hace difícil las cosas para los escritores que deben cambiar los formatos y cuidar las formas?
-Se van cambiando los formatos aunque no queramos, nosotros seguimos publicando en un papel, porque sigue habiendo editoriales que siguen publicando en papel, pero dentro de algunos años ya no va a ser muy práctico publicar en papel. Además es hasta contaminante, porque hay que cortar árboles para producir papel.

Pero aún en el mundo de la pantalla los jóvenes de hoy leen, aunque no sea libros, leen en formato video ¿eso es una ventaja?
-Sí, eso también hay que destacarlo, los jóvenes leen, pero lo que pasa es que lo que no leen es en papel, no leen el formato como nosotros aprendimos a leer, y no quiero decir que el hecho de que lean, esté bien lo que estén leyendo, porque ellos distorsionan mucho el lenguaje y no se de qué manera esto les puede aportar. Yo creo que están en contacto con la letra impresa.

¿Esto puede llevar a una crisis del libro y qué es lo que más te preocupa como escritor?
-Yo no lo creo porque uno entra a una librería y se siguen publicando novedades, y se entra a mirar y siempre está lleno de novedades. Por lo tanto como se siguen publicando libros, no creo que estemos frente a una crisis del libro, que es lo que nos preocupa, aunque creo que sí estamos en un momento de transición, en un momento donde el libro en papel ya no va a tener más sentido. Ya no van a nacer más lectores que busquen papel porque en un aparatito electrónico vas a poder tener millones de libros en formato electrónico. Y por último, lo que más me preocupa como escritor es no tener espacios para escribir, porque conozco muchos escritores que hacen mucho esfuerzo económico y eso a veces hace desistir al autor, pero esperamos que cada vez haya más escritores y más gente que lea.

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Ariel Villar referente privilegiado de un Salto fermental casi olvidado

Entrevistar al Dr. Ariel Villar, es introducirse en un Salto  fermental, incipiente, de hombres que luchaban desde diferentes tiendas por una mejor vida para todos sus coterráneos. Pero es también conocer los pormenores de diferentes aspectos de la vida comunitaria, porque el Dr. Villar no sólo tiene una extensa trayectoria como médico DSCN0340urólogo, sino también como rotario, habiendo llegado a ser gobernador del distrito que comprende Salto y Entre Ríos (Argentina). Se cuenta  también entre los primeros integrantes de la Comisión del Patrimonio Histórico, ha sido docente de historia e incluso no ocultó su breve pasaje por denominada “Junta de Vecinos” integrada por la dictadura militar. Lo que sigue es parte del diálogo mantenido con el Dr. Villar.

¿Fue Ud. el primer urólogo de Salto?
No, no… en ese sentido tengo un gran agradecimiento, a una gran persona y un gran hombre, yo diría un “prohombre” el Dr. Fernando Lucas Gafrée, hermano del arquitecto Francisco “Pancho”, Lucas Gafrée, fue del grupo de grandes hombres que entre otras cosas impulsó la Federación Médica del Interior (FEMI). El Dr. Lucas tenía la intención de defender la urología, porque las especializaciones en aquella época eran un poco resistidas por los médicos viejos que decían “Uds. vienen a diluir las cosas…” El Dr. Lucas se había especializado haciendo cursos en muchas partes, sobre todo en Buenos Aires y en Montevideo donde estudió con el padre de la Urología en el Uruguay, como fue el Dr. Surraco.
¿Cuándo se decide Ud. A hacer Urología?
Yo era cirujano y perdí el concurso de docente y decidí meterme de urólogo. Fernando Lucas era muy blanco, se metió en política y salió senador. Allí fue que quedó vacante el cargo en Salto. Yo estaba en Montevideo y no tenía ninguna gana de venirme a Salto. Pero mi padre estaba muy enfermo y me vine.
¿Por qué el agradecimiento al Dr. Lucas Gafrée?
El agradecimiento que tengo a este hombre es que cuando asumí el cargo me dijo “te voy a hacer un regalo y me regaló un montón de libros. El era historiador, y le gustaba la docencia y enseñaba. Me entregó una cantidad de libros y me dijo: cuando un médico viene al interior tiene tres tentaciones, en las cuales es fácil caer: las mujeres, la timba y el alcohol…Yo te daré estos libros y te invito a que en el tiempo que tengas libre te pongas a estudiar, te vas a hacer de una enorme cultura y además vas a cumplir con una obligación con tu país. Si tu que provienes de una familia de escasos recursos pudiste estudiar y hacer una carrera es porque en tu país la Universidad es gratis. Bueno ahora tienes que devolverle algo al Estado, eso que te dio siendo muy pobre. Fíjese que mi padre tenía diez hermanos y aquí hay que hacer una aclaración.
¿Ud viene de una familia de militares?
No. Hay gente que cree que yo provengo de los Villar militares, cuando en realidad el militar fue mi abuelo, mi padre no. Mi padre fue un bacán, luego fundió todo lo que tenía y lo que consiguió fue un puesto de cónsul. Era muy amigo de Baltasar Brum y éste le consiguió un consulado en Paso de los Libres, Argentina.
Me acuerdo que en Salto había un cónsul de apellido Cabrera, que me decía !yo soy conocido de su padre, porque soy nacido un 25 de agosto, entonces cada 25 de agosto me iba a festejar al consulado de su padre, que mientras él festejaba la fiesta patria, yo festejaba mi cumpleaños…”
¿También le atrajo la docencia de historia?
Si y fue así que me metí en otro tema. La parte de la historia. Me gustaba la docencia y si no seguí más (avanzando en la docencia) fue porque los inspectores se la tenían conmigo y me decían “Ud. es médico, tiene que andar con los bichitos, con la zoología y la botánica, y no me dejaban aprobar. En la misma situación estaba Cesio (el escribano Enrique Agustín) y Ofelia Piegas. Finalmente a Cesio lo dejaron y después también a Ofelia, pero a ella y a mi sólo me dejaban dar historia universal. En cambio historia latinoamericana era sólo Cesio el que podía dar, porque había salvado el concurso. Cesio era para haber seguido en la carrera docente, pero a los 18 años se casó, se fue a Londres y se distrajo de la docencia…
¿A que edad se recibió Ud. de médico?
A los 24 años. Me recibí muy joven, pero después me fui a hacer el postgrado. Tengo muchas anécdotas de esto. Por ejemplo, cuando cumplí 50 años de médico, como yo soy de Belén, a la Junta Local se le ocurrió hacerme un homenaje, pero había gente que no estaba de acuerdo, porque estaba la parte militar y demás…Fue cuando yo tuve que explicar Villar Grassi y esta casa donde estamos reunidos (la Junta de Belén) la hizo mi abuelo, el viejo Eduardo Grassi. El viejo tenía 18 años cuando se casó con mi abuela que tenía 15, eran estudiantes en la ciudad de Salto. Descendía de una familia que eran todos albañiles. El sabía todo de albañilería, pero tenía que conseguir algo de que vivir. Se le consiguió de guarda aduanero y yo tengo fotografías de una anécdota muy jocosa. Como aventurero que era en 1902 se le ocurrió ir a radicarse en Belén, donde sería guarda aduanero, pero por agua. La embarcación se le dio vuelta y la foto que tenemos estaban él arriba de los muebles todos mojados y la abuela llorando… Después se radicó en Belén y fue quien construyó todas las casas principales de Belén. Cuando les conté esta anécdota, entendieron como fueron los hechos y me concedieron la distinción por los 50 años de médico.
¿Tiene también anécdotas de las personas que conoció en Belén?
Allí fue que yo conocí al Dr. Realini (Miguel), padre del radiólogo, quien dejó el alma en aquella población. No sólo llevaba los medicamentos sino que a veces hasta llevaba comida, que pagaba de su bolsillo para los habitantes del lugar. Lo que Realini hizo por la gente de Belén fue realmente grandioso.
La trayectoria como rotario…
Ud. tiene además una extensa y destacada trayectoria como rotario…

El Rotary Club es otra historia en mi vida. Cuando yo decidí estudiar medicina mi padre no podía pagarme la carrera, pero era muy amigo de un cónsul argentino que se llamaba Curubeto. Se reunían los viernes a mediodía en el hotel Concordia y recordaba mi padre que un día dijeron vamos a ver si podemos conseguir que este muchacho estudie, porque yo había terminado el liceo me había ido muy bien en el bachillerato y el jefe de Policía era un señor Villasboas, que había venido de Nuevo Berlín (Río Negro) y me dijo, “los primeros tiempos yo te voy a mandar a lo de mi suegro…y entre todos vamos a conseguir lo que salía en ese momento el boleto de Salto a Montevideo por ONDA, salía 15 pesos. Yo me fui el 22 de marzo de 1946. Me parece increíble como recuerdo. No existía la ruta 3, íbamos por Mercedes, se viajaba todo el día. En Paysandú había que abrir las porteras cuando se pasaba.
En Rotary fui cinco veces presidente y todavía el Rotary Internacional me nombró gobernador. En aquella época la gobernación comprendía también la provincia Argentina de Entre Ríos y me tocó la caída de las torres en los Estados Unidos. Yo llegué a Victoria, un pueblito de EE.RR. y cuando estoy allí me dijeron “Ud. Sabe que hay una gran conmoción en el pueblo, porque acaban de bombardear las torres gemelas en EE.UU.” Yo dije entonces, lo que haremos será un minuto de silencio…Al rato me llamó el presidente del club y me dijo “yo no estoy de acuerdo con ese homenaje…” ¿Por qué? Porque yo tenía dos hijos médicos y los ingleses me los mataron, en el Belgrano…, en la guerra de las Malvinas porque los Estados Unidos les pasaron la información satelital a los ingleses de la posición del barco…
¿Cómo se salió de la situación…?
Después pudimos salvar la situación porque entre los muertos en las torres gemelas había también un club de Rotary íntegro, de alrededor de 20 personas. A ellos homenajeamos en esta ocasión con un minuto de silencio. Como también habían muerto todas las personas que integraban una compañía comercial, eran cerca de 200.
La actividad en la comisión del patrimonio
En cuanto a su actividad en referencia a la Comisión de Patrimonio Departamental, recordó que comenzó en ocasión de la segunda Intendencia del escribano Malaquina. Después vino Minutti, Fonticiella y Coutinho y uno de los motivos de que desertara Isidra Solari, fue porque Germán Coutinho no nos apoyó, a pesar de “Chilita” es colorada de toda la vida…Fue el único intendente que no nos ayudó. Ahora volvimos, porque la única condición que pusimos para volver es que volvíamos todos (el único que no lo hizo porque está en otras actividades es Cesio) y porque entendemos que esta Comisión está por encima de todo tema político departamental…

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Hoy, con Juan Carlos Nessi, actor principal de la comedia teatral “La tía de Carlos”

A sus 76 años de edad, Juan Carlos Nessi Cabaña, tiene apenas algunos pormenores propios de su edad y un ímpetu inquebrantable, que lo mantiene como el pilar de su familia. Lo encontramos un domingo a la mañana, sentado en el living de su casa tomando mate, sereno, tranquilo.
De complexión física pequeña y apacible, mantiene una lucidez intacta de los años de su niñez y juventud, atesorando los recuerdos de su mayor pasión, el teatro, y una de las obras que por la década del 60 fue un éxito total en Salto y Concordia, la recordada “La tía de Carlos”, donde Carlos Nessi interpretando a la tía, supo conquistar al público con su desopilante humor.
De andar cantando tangos en su casa mientras escucha la radio, se lo puede ver siempre de buen humor. Su hija, Elizabeth (con quien vive desde hace muchos años) lo definió como un personaje “muy histriónico”.
Contagiando eso de llevar los problemas de la vida diaria con liviandad, suele decir como una de sus frases más frecuentes, “ya va a pasar”, cada vez que aparece alguna dificultad, mostrando su gran optimismo por la vida.

¿Qué recuerdos tiene de su infancia?
“Yo nací en Paysandú, el 2 de setiembre de 1939, pero cuando mi madre murió me vine a vivir a Salto con mis abuelos y mi hermano Julio César (ya fallecido), me crié en 8 de Octubre 724. Esa era otra época, eramos todos amigos. Jugábamos a la bolita de barro que comprábamos en el almacén, era la época del vintén, jugábamos en al calle con pelotas de trapo y después empezaron a aparecer las pelotas de goma.
Yo me crié con el Dr Campos, jugábamos a la bolita, pero como él tenía más plata porque el abuelo de él era rico, tenía juguetes de cuerda. A veces yo le decía -¿qué lo tiró gordo, quien te regaló eso?- y él me decía -¡el abuelo me trajo!. Yo jugué toda la vida con el gordo Campos, cuando él vivía al lado de la tienda La Gioconda. Eramos muy amigos, compañeros de gurises”.

¿Comenzó a trabajar muy joven?
“Cuando mis abuelos fallecieron me fui a vivir unos años con mi tía, hasta que de gurí (a los 14 años aproximadamente) me fui a vivir a lo de los Lombardo en Corralito, ahí trabajaba para ellos en una empresa de ómnibus, era guarda. Hacía el recorrido de Corralito a Salto, pasando por Salto Nuevo y Saladero, traía a la gente hasta el centro, a lo que se llamaba el Control, en Florencio Sánchez al 100 (terminal de ómnibus rurales). Eso era lindo. Ahí estaba la confitería del Control que era muy famosa por sus masas. También estuve en la Intendencia, trabajé unos días de inspector de tránsito y después trabajé adentro (en las oficinas), hasta que el finado Bentancourt me pasó a Catastro. Estuve 40 años ahí hasta que me jubilé.
¿También tuvo un pasaje por los cines de la época?
“Sí, también estuve en los cines. Era acomodador y vendía golosinas. Trabajé en todos los cines de Salto, en el cine Sarandí, Metropol, Ariel, Plaza y Salto. Trabajaba en las oficinas durante el día, llegaba a casa, comía, me bañaba y a la noche iba a los cines. Estuve 20 años trabajando ahí. Lo lindo que tenía era que a esos lugares siempre iba mucha gente. Eso me llevó a conocer la noche salteña”.

¿Cómo era la noche salteña en ese entonces?
“Cuando yo era gurí, antes uno iba a cualquier casa de vecino y ya te servían un plato de comida y te decían, -¡pasá comé!- y por ahí yo decía -¡no, ya comí en casa!-, pero era otra época la que se vivía. En esa época era la vía blanca (peatonal) en calle Uruguay, y todo era muy tranquilo. Yo tampoco era de ir a bailes, era todo tranquilo. Lo que pasa que yo soy de otra época, de la época antigua y antes no era como es ahora. Antes no había barras, nadie peleaba con nadie”.

¿Pero el teatro fue su gran pasión?
“Sí, fui actor. Eso fue cuando era muchachito. Lo que pasa que me gustaba mucho el teatro, tenía muchos amigos y conocidos en el teatro. Lo más importante que hice fue -“La tía de Carlos” (una comedia teatral) que estuvo un mes en cartelera (en el Teatro Larrañaga) y siempre estuvo lleno. También la presentamos en Concordia.

¿Cuál era su papel en esa comedia?
“Ahí hacía el personaje principal, era La tía de Carlos, me vestía de mujer. Esa obra fue un éxito total, pero nunca cobré nada. El director de la obra era Arturo Fontalba, me acuerdo que hablé un día con él para empezar y así arranqué. Era otra época, eramos todos amigos”.
¿Qué le gusta hacer ahora?
“Me gusta jugar a la quiniela, a veces saco algo y a veces no. Ando por acá en la vuelta, no salgo mucho. Me gusta mirar el fútbol en la televisión, escuchar la radio, los tangos de la mañana sobre todo”.

¿Cómo está compuesta su familia?
“Cuando me casé con la madre de mis hijas (Elizabeth y Karina), me compré este terreno (en Salto Nuevo), donde construí esta casa. ¡Me salió 400 pesos el terreno, era un mundo de plata! … pero, hicimos la casa. Me ayudaron los vecinos y los amigos, porque antes no había de arquitectos ni constructores, uno se hacía las cosas solo. Era lindo el lugar, el bajo era todo campo y después de a poco empezaron a construir otros vecinos. Con el tiempo tuve otra pareja con la que tuve un hijo más (Richard)”.

¿Se considera una persona positiva?
“Capaz que el hecho de haber estado en lugares donde la gente transmite muy buena energía, como el ómnibus o los cines, que son lugares donde se conoce mucha gente, me hizo ver la vida de una forma más positivo, no sé. Pero cuando aparece algún problema, de esos que hay siempre en toda casa, yo soy de los que dice ¡ya va a pasar!”.

¿Cómo puede decir que vivió su vida?
“Yo viví toda mi vida bien, siempre con mucho sacrificio. Tengo tres hijos, dos mujeres y un varón y nueve nietos. También viene una bisnieta en camino. La jubilación mía me da para vivir y a esta altura del partido que más voy a pedir. Yo me encuentro bien y con eso ya está”.

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Con el Licenciado en RR.II. y periodista Manuel Llobet Pregliasco

Manuel LLobet Pregliasco (33) es Licenciado en Relaciones Internacionales y administrador del sitio “Salto Sale.com”.
Cursó la primaria en la Escuela 1 “José Artigas” secundaria en el Liceo 1 “Osimani y LLerena” y la Universidad en Regional Norte… vive en el barrio Cerro y dice ser fanático de Nacional.

¿En cuál momento de su vida decidió instalarse en la capital del país para formarse en su especialidad?
-“En realidad, la carrera de Relaciones Internacionales la culminé aquí… a Montevideo voy luego por motivos aldorso 001laborales y para arrancar el postgrado en la carrera y mantenerme actualizado en cuanto a seminarios o simposios.
En ese momento tenía una página de Relaciones Internacionales “Orbita 360” y Montevideo era un nicho fundamental para lo que tenía que ver con informes y entrevistas”.
¿Cómo vivió la experiencia del cambio del modus vivendi del interior a pasar a formar parte de la realidad capitalina?
-“De chico estaba en contacto permanente con la capital… mi viejo fue a estudiar a Montevideo… conoció a una montevideana, mi madre y la trajo. Tengo allí familia materna amigos… en aquella ciudad se maneja esa dinámica no hay mucha diferencia en cuánto a adaptación refiere por mi propio modo de vida”.
¿En qué momento comenzó a tener una mirada crítica de la realidad?
-Tomo “crítica” como analítica…en realidad de chico leía y me gustó siempre saber un poco más, provengo de una casa donde se leía también. Mi padre leía mucho y eso favorece a que uno sea propenso a la lectura, a estar informado… salir y conocer.
Luego viene la escuela, que es dónde uno va forjando y complementando la educación… en mi caso tanto mi hermana y yo tuvimos la suerte de que – a pesar de que nuestros padres habían cursado la escuela en instituciones privadas – nosotros la hicimos en la Escuela 1.
Fue la primera escuela de tiempo completo del interior y donde además del programa se dictaban varios talleres desde ciencias experimentales.
En la época de la Guerra del Golfo Pérsico me encontraba realizando tercero de escuela y ya forjaba algo que siempre me quedó…el de saber apreciar que no todo es blanco o negro, que hay grises y esa forma de pensar me ha llevado a mantener cierta ecuanimidad en cuanto a un hecho”.
¿Por qué decide retornar a su tierra de origen?
– “Porque el último naranjal me reclamaba (risas)… en realidad volví por una ex novia. Igual siempre está latente la idea de volver a la capital”.
¿Cómo surge la iniciativa Salto Sale?
-“Finalizaba el año 2013 y a raíz de eventos que había organizado ese año, me pareció importante tener una especie de agenda virtual dónde tanto las actividades recreativas y culturales pudieran plasmarse.
Ello fue tomando color con la idea de que fuera una página web que no solo informara sino a la vez que entretuviera.
Es ahí cuando me contacto con el webmaster de Salto Sale que es Javier Molina.
Javier domina el tema del diseño entonces lo que yo edito él lo sube… es la persona encargada de subir a la web la información semanal, además de darle forma a cuestiones técnicas del sitio.
A mí me gusta salir, más allá del boliche.
Estar al pendiente de toda actividad cultural, sobretodo música y eventos. Siempre me han llamado la atención y sirven también, para relajarse después del trabajo diario… no soy de los que prefieren volver a la casa y sentarse a mirar televisión.
Ello favorece sin duda la aparición www.saltosale.com un sitio que preconiza el salir y no quedarse encerrado frente a la tv.
Además de su Facebook que es Salto Sale donde realizo semanalmente sorteos de entradas para el cine y el teatro. A fines del pasado año empecé las coberturas afuera de Salto mostrando la noche y la actividades diurnas también que ofrece cada departamento.
Este año la página estuvo en Rocha, Soriano, Artigas, Tacuarembó, San José y ahora en diciembre se viene el sureste Colonia, Canelones, Maldonado y nuevamente Rocha.
Además de la parte de discotecas, también se han cubierto eventos en Montevideo de interés para los visitantes de todo el país. Es llevar un poco de acá y traer otro poco de allá sin perder el sentido de lo que apunta la web”.
En sus columnas de opinión tiene una forma muy particular de abordar distintos temas… ¿Cómo son las devoluciones de sus seguidores?
– “Las columnas de la página…me pareció que una columna de turismo iba muy ligado a la temática de la página y así nace Turismo GPS. Tuve la suerte de contar con Cecilia Silva que tiene una mirada del turismo más que interesante y ahora con Laurita Falero que escribe y se expresa de una forma que no representa la edad que tiene.
Además del público local la página es visitada por turistas que quieren saber qué es lo que hay en la ciudad. Se cumplen 2 años en diciembre y se viene un gran sorteo para todos los visitantes además de los sorteos acostumbrados por días puntuales el sorteo por los dos años de Salto Sale promete.
En un tiempo escribía sobre Relaciones Internacionales a la vez que tuve una página dónde tuve el gusto de realizar entrevistas a personalidades relacionadas a ese mundo.
Fue una necesidad para seguirme formando que no todo termine en un título o un grado más, que te mantengas en la ola.
De nada sirve una persona con título sino ha salido o conocido sino ha contrastado la teoría con la práctica”.
Cuéntenos como idea el evento “Sabores Salteños”
-“Es el primer evento de carácter gastronómico con continuación, lleva ya el tercer año.
Empresas gastronómicas del departamento desde confiterías a bodegas, jugos, licores artesanales y pizzerías.
Se reúnen en el Mercado 18 de julio para que la persona con la compra de un ticket módico de $250 vaya pasando por cada stand y sirviéndose un producto típico elaborado por dicha empresa para la degustación.
Todo acompañado de un buen show musical para amenizar la tarde finalizando con sorteos.
Este año el slogan es La tercera es la servida.
Y lo más importante que es a beneficio es decir el esfuerzo redunda en ayuda y eso está bueno”.
¿Nuevos proyectos para el futuro?
-“Menos hijos, tengo pensado nuevos proyectos e ir evolucionando en los que ya estoy inserto, ya que todo va in crescendo por el paso de los años y de hacerse conocida tal o cuál actividad, pero hay que saber que existen variables que hay que manejarlas también, e influencian en el desarrollo de las mismas. Saber focalizar tus intereses, que a veces la vorágine diaria no te lo permite”.
¿Cómo ve usted el nivel de desarrollo turístico, comercial, económico y educativo del departamento? ¿Qué cuestiones deberían cambiar?
-“Ésta es una pregunta como para responder tesis mediante. Salto es un departamento con un enorme potencial ligado a una tradición cultural muy fuerte.
El problema es que tenemos distintas perspectivas de la realidad y todas confluyen mirándonos entre nosotros. Siempre digo que una debilidad del departamento es no tener puerto con arribo y salida de barcos ya que esto favorecería mirar un poco más allá.
Es evidente que la ciudad viene de una despreocupación estos últimos años y esto notoriamente repercute en el turismo.
Cómo se llegó a esta situación de abandono urbano, es lo que uno se pregunta. Seguimos con el pensamiento de que una divinidad dijo: A vos Salto que sos el playboy del norte te envío agua termal y ya estás hecho. ¡No es así!.
Chajarí evolucionó… también Federación, Concordia y Fray Bentos.
Hoy existe la voluntad de recuperación de la infraestructura termal…lógico que esto es a base de dinero y va a costar más de la cuenta, se deberá apelar mucho a la creatividad y dar participación a urbanistas, arquitectos jóvenes con ganas de ayudar.
Debemos entender que todos comemos con el turismo… a nivel país es así…la plata que queda en plaza por concepto de visitantes se vuelca a toda la sociedad.
Tengo una forma de ver las cosas que me permite no perder tiempo con gente que no aporta…trato de potenciar la buena gente que vaya si habrá, el tema es que no se difunde porque lo que vende es el conventillo. Hay que darle espacio a gente joven con ganas de trabajar y de crear, con un impulso y una ilusión propia de la edad.
Me enorgullece ser de la tierra de Suárez pero también me enorgullece ser de la tierra de Quiroga o Amorim…estamos destinados a volver a ocupar un sitio del que nunca debimos de haber salido”.
Una reflexión para compartir….
-“La que les digo a los chiquilines en la Universidad… salgan, conozcan, vean, descubran. No hay peor caso que un tipo formado a medias. Lamentablemente hay muchos profesionales que los sacan de lo que estudiaron y no saben hablar de otra cosa. Hay que seguir cultivándose y seguir aprendiendo… experimentando… viajar y salir.
Cuánto más sabemos nos damos cuenta de todo lo que ignoramos y debe ser una prédica diaria intentar conocer algo nuevo durante el día para reflexionar al final del día: hoy experimenté esto y está bueno; soy un afortunado”.

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Un salteño a la vanguardia de la comunicación

Federico Beltramelli, Director del Instituto de Comunicación de la UdelaR: “extraño ir a ver a Almagro”

“Siempre me gustó ir a ver a Almagro en el camión, donde se juntaban los hinchas con los jugadores camino a la cancha, eso era palpitar el fútbol”, me comentó una vez y si bien los tiempos han cambiado, es algo que nuestro entrevistado admite que todavía extraña de su tierra natal. Federico Beltramelli tiene 41 años de edad y nació en el federico beltramellicorazón del barrio cuyo club le da nombre. Se crió en la esquina de 18 de Julio y Andrés Latorre, donde sus padres tienen un comercio que atiende al barrio entero desde hace décadas y allí vivenció distintas historias a través de la familia, los amigos, el club del barrio y el resto de las cosas.
Salteño de pura cepa, desarrolló su instinto por redescubrir el mundo de la comunicación para brindar notables aportes primero como egresado de esa carrera, luego como docente y actualmente como director del Instituto de Comunicación de la Universidad de la República, estando a la vanguardia de la educación universitaria en estos temas. Además de ser realizador audiovisual y un articulista notable, Beltramelli viene de tanto en tanto a su Salto natal, al cual confesó seguir diariamente por los medios locales on line. Para hablar de varios temas, nuestra entrevista con él en nuestra sección semanal Al Dorso.

En los años 90 no era tan fácil tomar la decisión de irse pero usted terminó el liceo y ya estaba definido por estudiar Comunicación, ¿le costó la decisión?
Entré a estudiar comunicación cuando en realidad eran otros tiempos, la Licenciatura en Comunicación estaba en lo que consideramos una escuela universitaria, que es un rango inferior a la de Instituto Universitario cuya categoría ostenta hoy, ya que la misma se ha jerarquizado hacia la interna de la Universidad de la República. Fui a la escuela en el Salesiano, luego estudié en el Liceo Ipoll hasta 4º año y terminé el bachillerato en el Liceo Nº5 porque la opción Humanística estaba allí. Y mi definición fue un poco reacción a la poca oferta que había en ese momento a la Universidad en Salto porque no me generaba ninguna satisfacción concreta y me gustaba el campo de la comunicación que en ese momento estaba más bien descripto por el periodismo. Entonces me pareció que era interesante formarme sobre los problemas que tiene la comunicación y los impactos que su vez tiene ésta en la sociedad.
¿Cómo ve esa preponderancia que se le está dando en la actualidad a la comunicación en todos los niveles y en todos los sectores de la actividad?
Si nos ponemos a ver el comportamiento de los mercados que están fuertemente asociados a los procesos de comunicación, empezamos a ver además que el mundo de hoy funciona en base a información y a entretenimiento, esos dos elementos hoy están directamente relacionados con medios tradicionales de comunicación (televisión, radio y periodismo escrito en papel y on line), pero a su vez también por las nuevas tecnologías que se ven en el mundo de la comunicación. Hoy todos los objetos que usan las ciudades, desde un semáforo inteligente hasta una tablet movible y que no está en un lugar fijo como el televisor, conforma otro paradigma nuevo de comunicación. Recibimos información y contenido a cada momento, los mismos celulares, son cada vez menos teléfonos y cada vez más aparatos que nos permiten comunicarnos a través de distintas plataformas. Creo que todo esto es bien positivo.
En ese escenario de nuevas plataformas tecnológicas, ¿la televisión sigue siendo el medio más poderoso?
La televisión antes que un medio y que cualquier otra cosa, es un ritual. Creo que la gente no mira televisión para informarse sino que lo mira porque hay cierta condición de ritual, queremos ver los informativos para poder sentir que todos estamos mirando una misma televisión presentada por un personaje de esos que aparecen a las 7 de la tarde, es como cuando antes observaban los cambios de la sociedad a través de lo que pasaba en la plaza pública. Pero el modelo de producción y contenido que ofrece la televisión sigue siendo fuerte, aunque hay que ver qué patrones de consumo tienen las nuevas generaciones en torno a las nuevas tecnologías, porque ellos prefieren las nuevas tecnologías como medio de acceso a información y entretenimiento. Aunque insisto que la televisión sigue siendo un ritual y eso puede determinar bastante.
¿Y qué rol juegan los diarios, la prensa escrita en la actualidad en nuestro país?
La prensa en papel está dejando de ser a nivel mundial, pero se está trasladando a portales a nivel de Internet y que incluso han incorporado tecnologías de televisión, y tenemos ejemplos bien concretos que son El Observador, El País y El Espectador, y siguen ejerciendo en forma eficiente la tarea periodística, porque el manejo de la información debe tener ese rigor en forma insustituible, pero el consumo se da básicamente a nivel de web, eso es ineludible ya que el consumo de diario papel cada vez baja más y es una de las transformaciones que la prensa escrita debe asumir porque sino desaparece.
Pero en Salto el diario en papel aún se consume bastante, a su juicio ¿el impacto de la tendencia global va a llegar?
Está bien, pero eso no es lo que está pasando en el mundo y ni siquiera acá en Montevideo, creo que el impacto va a llegar y hay que tomar las decisiones apropiadas antes de que venga la ola.
En este mundo donde a partir de las redes sociales cualquiera puede subir un video o escribir su parecer ¿siguen siendo necesarios los periodistas?
Siguen siendo sumamente necesarios, el periodismo asegura primero el rigor profesional, después la construcción de una ética pública que el periodista la tiene que mantener y cualquier usuario que sube cualquier cosa a la web, no. Y eso es muy importante, hay una centralidad en la condición ética y profesional de la labor del periodista que para mi no va a desaparecer. No tiene la misma validez una información dada por un periodista, que una información dada por alguien que sube algo a la web o lo hace circular. Que esto último tenga impacto, lo tiene, pero el rigor profesional y la ética es un acto distinto y en eso distinto, la figura del periodista es la que va a prevalecer.
¿Sigue a los medios de Salto para informarse sobre lo que pasa en su ciudad?
Sí claro todos los días por la web, leo diario EL PUEBLO, entro al portal de Radio Tabaré, hay otros portales más, pero los sigo no solo por una razón de localía, sino también para informarme. Creo que ahora hay mucho más red entre los medios nacionales y los departamentales del interior a nivel de cobertura y eso no me hace sentir lejos porque hay una inmediatez que es muy importante y necesaria. Es lo que esos autores definen el proceso de ‘globalocalización’, es decir vivimos en un mundo global pero seguimos muy apegados a lo local, porque en definitiva es la aldea lo que nos define sobre la cultura global.
¿Cuánto pesa la formación académica y la responsabilidad a la hora de informar en el ejercicio del periodismo?
Pesan muchísimo, hay una centralidad en los valores sociales que tenemos con una buena información, pero también es importante que en la labor profesional individual del medio, haya que profesionalizarse, actualizarse y eso le da ventajas comparativas al medio para poder seguir trabajando y seguir sustentándose. Lo mismo el profesional, los aspectos formativos son claves, la Facultad en ese sentido mantiene o intenta mantener una oferta de educación permanente y va en relación con una política expansiva al interior que la Universidad de la República ha tenido todos estos años. No para duplicar carreras, sino para generar instancias nuevas y en lo concreto nuestro instituto está con las puertas abiertas y los oídos parados en cuanto a lo que los profesionales necesiten.
¿La Facultad de Información y Comunicación está trabajando en estos temas?
Sí, por supuesto, nosotros trabajamos en la formación de los periodistas porque es algo que nos importa y mucho, tenemos convenios con la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU, sindicato nacional de la prensa), para trabajar sobre todo en la formación de los trabajadores de los medios.
¿Qué es lo que más extraña de Salto?
Extraño mucho el fútbol por ejemplo. Extraño ir los domingos a ver a Almagro, eso extraño bastante, extraño las rutinas que tiene Salto y también el tener más tiempo para pensar, que en el interior siempre hay. Y sin dudas que siempre se extraña a la familia de uno y a los amigos, pero por suerte la tecnología nos permite una inmediatez de estar comunicados respecto a los amigos y a la familia que no nos distancia tanto, pero igual se extraña mucho.

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Enrique S. Almeida un artista atraído por paisajes y motivos religiosos

Tenía 16 años, era por entonces un estudiante que se sentía inclinado hacia la expresión artística mediante la pintura y siempre le había atraído el telón principal del Teatro Larrañaga. Fue así que encaró un cuadro en el que se replicaba ese telón. Un salteño de la época compró ese cuadro y antes de fallecer lo donó al museo del Teatro donde su autor fue a corrobar si era el mismo. “Fuí muy bien recibido y ellos (los funcionarios del Teatro) querían conocer al autor del cuadro que llama la atención por lo logrado que está”, nos dice Enrique Sergio Almeida. El pintor luego se trasladó a Buenos Aires y posteriormente a Paraná (Argentina), donde aún vive su hija y sus nietos y sigue su viaje itinerante hacia los Estados Unidos, donde vivió gran parte de su vida antes de regresar al Uruguay donde debió permanecer dos años para enajenar los bienes que traía, cosa que está haciendo en estos momentos, antes de emprender el retorno a los Estados Unidos donde piensa radicarse definitivamente. Con él dialogamos en  este AL DORSO, que transcurrió en la casa de Avda. Batlle y  Santa Rosa en la que el salón principal luce tapiada de las obras de Almeida que serán rematadas próximamente.

¿Quien es Enrique Almeida y qué es lo que hace?
Enrique Sergio Almeida, Díaz por parte de madre, aclara,soy pintor, artista. Estudié Artes Visuales en Argentina, 15 10 15 059Buenos Aires, luego también estuve estudiando en los Estados Unidos. Estuve viviendo alrededor de 10 años en Argentina y luego me fui a los Estados Unidos donde viví alrededor de 15 años.

¿A que se dedicaba en los Estados Unidos?
A lo mismo. Estuve trabajando mucho en un Teatro, el Teatro Aragon, el que pinté todo por dentro y por fuera, incluidos los vitraux y por dentro un enorme domo. El Teatro se halla en Chicago, estado de Illinois. Le decia que por dentro tiene un enorme domo porque el Teatro ocupa alrededor de una manzana de grande. En ese lugar pinté todo un cosmos, algo parecido con algunas de las obras que puede Ud. ver acá, pero mucho más grande. Pinté muchísimos murales y estuve cuatro o cinco años trabajando allí.

¿A qué edad se va de Salto y cómo descubre que esto era lo que le atraía?
En 1963, cuando yo tenía 16 años. Pinté de memoria (no era que me sentaba a mirarlo y lo copiaba) un cuadro que tenía como motivo el telón principal del Teatro Larrañaga, cuadro que aún hoy se conserva en el museo del Teatro. Yo lo he visitado hace poco, me trataron muy bien. Ese cuadro fue comprado cuando lo hice por un salteño, Carlitos Modernell y éste antes de fallecer lo donó para el museo del Teatro.

Después emigra a la Argentina…
Después de eso comienzo a pensar en que realmente era lo que me atraía. A los veinte años me voy a la Argentina y comenzo a estudiar Artes Visuales en Paraná, entre Ríos. Me radiqué en Libertador San Martín, localidad conocida porque allí se encuentra el sanatorio del Plata (Puiggari). Después me fui a Buenos Aires donde pasé muchos años viviendo, allí nació mi hija, que en realidad nació en Salto en ocasión que habíamos venido a visitar familiares, pero tiene las dos nacionalidades e incluso hoy está casada, tiene hijos y sigue viviendo con mis nietos a los que visito de vez en cuando en Libertador San Martin. Además en Salto aún tengo hermanos y otros familiares.

¿ Cuando decide irse a los Estados Unidos?
Fue más o menos en el año 2.000 donde estuve casi quince años y precisamente la semana anterior hizo dos años que volví al Uruguay para visitar familiares e incluso conocer a mis nietos, en Entre Ríos, Argentina, a los que no conocía. En Estados Unidos tenía abundante trabajo, pintaba mucho bautisterios, iglesias, muchos paisajes y siempre viví de la pintura artística y no solo en Chicago, sino que anduve incluso por Washington haciendo siempre lo mismo.

¿Con qué edad está actualmente ?

El 22 de octubre (pasado mañana) cumpliré 69 años y si bien hizo dos años de mi regreso a Salto, estoy con muchas ganas de regresar a los Estados Unidos, etapa q ue habré de emprender próximamente para radicarme defitivamente, quizás lo haga el año próximo. Allá me gustó mucho, me habitué bastante y extraño un poco.

¿Cómo se maneja con la famosa “barrera idiomática”?
Allá hay que hablar inglés, pero no mucho, porque me relacioné mucho con colectividades de habla hispana y me desenvuelvo mucho con gente habla hispana. Precisamente el dueño del Teatro “Aragon”, es un uruguayo Luis Rossi, un montevideano que lo primero que hizo al llegar al lugar fue comprar el diario “La Raza” en chicago, lo tuvo mucho tiempo, después vendió el diario y fundó el Teatro. Es así que lo tiene hace ya varios años.

¿Cuales son los motivos de su pintura, tratan de trasmitir algo?
Varios motivos, paisajísticos, arte figurativo, hago también pintura religiosa, pero siempre fui creativo. No me gusta copiar ni siquiera de la naturaleza, sino que la veo con otra mirada, particular y de allí que mis cuadros no son totalmente paisajisticos y tengo motivos de muchos tipos. Incluso no tengo horas para pintar, es cuando me siento inspirado, motivado. En una ocasión eran las cuatro de la mañana cuando sentí un deseo tan impresionante de pintar, que me levanté y comencé una obra, que por supuesto me llevó varios días, no fue sólo eso a pesar que me pase varias horas pintando en esa ocasión. Entiendo que es una forma de hacer sentir algo a la gente, de trasmitir algo. Espero lograrlo.

¿Qué obra considera más destacada o la que le ha gustado más?
Es “Viajeros de Luz” la que pienso llevar a Dubai el año próximo. Se trata de dos príncipes, una obra concebida en un ángulo. Tiene un motivo espiritual, yo los veo como Adán y Eva, dos príncipes con sus coronas. La concebí en un ángulo porque de esta forma los personajes se miran uno al otro e incluso es un cuadro que tiene relieves. Esa es la que considero mi obra maestra. Después tengo otra que denomino “Portales de Luz”.

¿ En cuanto al mercado para este tipo de arte, como es el mercado de los Estados Unidos y el Nuestro del Uruguay y de Salto en particular?

Muy diferente. En el mercado de los Estados Unidos la gente como que aprecia más el arte y también lo paga más. En cambio en el Uruguay, al menos en Salto, aunque también recorrí el mercado del Este del país y halle muy poca venta. En cuanto a la preferencia de la gente en general, lo que más se nota en la gente es que le gustan los paisajes. Yo he hecho poco en realidad en esta línea, pinté algo sobre Salto Chico, traje muchos cuadros que hice en los Estados Unidos. Estos cuadros son los que habrán de ponerse a la venta en remate la presente semana. Después lo que no se venda me lo llevaré de nuevo a los Estados Unidos.

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“La música ha sido y será parte importante en mi vida”

Hermelio Pereira Das Neves – conocido en el ámbito musical por sus allegados como “Coco”, tiene una intensa trayectoria como músico integrando varias orquestas y la Banda Departamental de Salto.aldorso001
De carácter emprendedor y ávido por los conocimientos, Hermelio se formó como docente y tuvo – durante el gobierno del Maestro Ramón Fonticiella – al frente de la Secretaría de Relaciones Públicas contando con su experiencia previa de 28 años de labor en la Coca Cola.
Fiel a su vocación confiesa que la música fue durante su vida y seguirá siendo una parte importante que piensa seguir cultivando.

¿Cuáles son las primeras imágenes de su existencia?
– “Tengo 63 años y nací en casa de mis abuelos maternos en Avda. Batlle, frente a la escuela Nº 8. Mis padres tenían su casa en Blanes 42, frente a donde se encuentran en la actualidad los talleres municipales. Me contaban siempre mis padres que a los 3 días del nacimiento ya nos fuimos a vivir a calle Blanes.
En cualquier caso soy de la Zona Este, nací, viví y vivo en esta zona de la ciudad. Cuando tenía 5 años vino un hermanito, Gustavo y completamos así la familia.
Mi mamá era profesora de piano y de canto en las escuelas”.
 ¿La etapa que te toco vivir en ese entonces… ¿Era muy diferente la expresión del arte comparándola con estos tiempos?
-“Desde muy pequeño – a los seis años – estudié piano con mamá. Y a los 11 años formé mi primer conjunto… un dúo con mi hermano. Los dos cantábamos y yo tocaba piano y como ya estudiaba acordeón (con el querido Gordo Sagaría) incluíamos temas con acordeón. Mi hermano cantaba y ritmeaba con pandeiros y toc toc. Ya al entrar al liceo (de la Zona Este, hoy Nº 3) me contacté con otros músicos y así entre peñas y cócteles bailables armamos una orquestita que se llamó Los Ángeles Rojos. Acá yo ya tocaba órgano electrónico… la marca era Acetone”.
Comparta cómo fueron sus experiencias en los diferentes grupos musicales…
– “Con algunos de estos músicos tocábamos en los circos. Cuando venían a Salto, como a otras ciudades, contrataban músicos y tocábamos en vivo en cada función, acompañando a los trapecistas, a los magos, a los domadores… en fin a todos.
Inmediatamente viene la etapa de una orquesta más en serio, con ensayos semanales y otras exigencias. Sexteto Frutilla. Vasco Ríos en batería, Elder Machiavello en bajo, Anildo Guimaraens vocalista, Jorge Rodríguez y Mario Cardozo en guitarra eléctrica y yo en teclado
Después vienen etapas de formación de otros grupos. Así estando estudiando magisterio formo Nelson Vigo y su Grupo Azul y así estuvimos juntos varios años, con “tato” Vigo, Marquitos Pamparato, Ernesto Racedo, Carlitos Liberatore en el bajo y yo en teclados.
Tato y Marcos se van a estudiar a Montevideo y nosotros quedamos como Grupo Azul, con “Manteca”, “Perón” y Nilo Núñez”.
¿Cuál es el estilo musical de su preferencia?
-“No pienso en estilo musical, pienso en ritmos y melodías.
Me gusta mucho la música clásica, tanto para escucharla o para ejecutarla. Me gusta el tango de Piazzola, las melodías de Silvio Rodríguez y absolutamente toda la música de Brasil. Desde Caetano, Vinicius, Gilberto Gil, la música Gaúcha, Renato Texeira y tantos y tantos…”
Comparta alguna anécdota que recuerde de sus primeros años en el escenario…
-“Hay muchísimas anécdotas. Ya que he tocado en grupos desde los 15 años. Va una: tenía que rendir un examen en bachillerato y venía con poco estudio. Y nos contratan para un fin de semana a tocar en una fiesta gitana (casamientos que duran 3 días) de viernes a domingo. Y tenía examen el lunes….me llevé material para estudiar entre actuación y actuación.
Mis compañeros me cargaron todo el tiempo, pero fue la única salida. Creo que igualmente al examen lo perdí”.
¿Cuáles son los instrumentos que ejecuta?
Como músico ejecuto, piano, órgano, acordeón a piano y melódica (pequeño teclado a viento)”.
¿Cómo fueron sus vivencias en la Banda Municipal?
-“Soy uno de los fundadores de la Orquesta Municipal de Música Ligera de la Intendencia de Salto. La creación fue idea del Maestro Bautista Peruchena, quien nos dirigió por años. Por entonces nosotros teníamos una banda llamada Fórmula 1 (batería, americana, guitarra, bajo eléctrico y teclados). Con ello nos sumamos a distintas familias de viento que formaban la Banda Municipal, también dirigida por Peruchena.
Cuando el Maestro Bautista Peruchena nos convoca para unirnos con instrumentos electrónicos a la tradicional formación de la Banda Municipal (instrumentos de viento) fue una experiencia riquísima. Tuvimos que ponernos a leer música nuevamente. Es que veníamos de hacer música del tipo cover…una repetición de lo que hace el autor de cada tema, pero copiado tal cual. Pero retomar el camino de la lectura musical fue enriquecedor y se logró llegar a tocar música del mundo y bastante bien lograda”.
¿Cómo fue su gestión como director de relaciones públicas en el período de gobierno del Intendente Fonticiella?
“Siendo funcionario municipal de carrera (ingresé como músico en Setiembre de 1980 a la intendencia), asume Fonticiella como Intendente y me hago cargo de la oficina de Relaciones Públicas. Tenía muchos conocimientos por cursos realizados y por una larga carrera como supervisor de Coca Cola durante 28 años”.
¿Qué balances hace de su experiencia profesional y de vida?
-“Estoy agradecido a la vida. Ésta me ayudó a formar una familia, tenemos cuatro hijos y cinco nietos y en breve llegará el sexto….La música ha sido y seguirá siendo una parte muy importante en mi vida. Quiero tener las fuerzas suficientes para seguir haciendo música por siempre. Poder ayudar y compartir cosas que uno sabe y que ha aprendido”.
¿Cuáles son sus proyectos futuros?
– “Mis proyectos futuros están todos alrededor de la música. Seguimos tocando con Banda Antología. Todos los días toco el piano y el acordeón. Ahora estamos en un proyecto de música instrumental con un grupo de músicos amigos. En los ratos libres me dedico a las energías alternativas, energías limpias”

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Alicia Cano, cineasta, productora y directora salteña

Alicia Cano Menoni, nació el 14 de junio de 1982, su infancia la pasó en el barrio Cerro, muy cerquita de Plaza Flores, un lugar que con sus jardines, caminos y espacios verdes marcó su fiel amor a la naturaleza. Fue al jardín, escuela y AliciaALDORSOliceo del barrio, empoderándose desde niña de la libertad que le ofrecía la tranquilidad de la zona, iba caminando a la escuela y pasaba tardes enteras jugando en la plaza. “Mi infancia fue hermosa”, comenzó diciendo Alicia, con una leve sonrisa que iluminó su rostro a la vez que soltó un suspiro al aire que le permitió contar algunos de esos pequeños momentos de su niñez que atesora con dulzura.
Su madre es maestra, su padre agrónomo y Alicia fue la única mujer de tres hermanos varones, sin embargo, más allá de ser la más mimosa y cuidada de la familia, resultó ser “la más peleadora de los cuatro”, dijo entre risas.
Ese espíritu de aventurero, curioso, ávida por conocer nuevos lugares e historias lo sintió desde niña, aunque nunca imaginó el rumbo que tomaría su vida al transformarla en cineasta. “Desde que descubrí el cine me di cuenta que … ¡ta!, eso es lo que quería. Es el lugar donde soy feliz, donde puedo expresar mi ser, mi sensibilidad, es donde siento que quiero y tengo que contar esa historia que veo. Es casi una necesidad”, reflexionó con emoción por la profesión que ama y ejerce con pasión.

¿Qué recuerdos tienes de tu infancia y adolescencia?
“Yo viví una infancia muy libre. Iba sola a la escuela que me quedaba a pocas cuadras y que de alguna manera me dio esta autonomía que tengo desde muy niña. Ahora que vivo en Montevideo veo como hay chicos que no pueden vivir eso y sus padres tienen que llevarlos y traerlos a muchos lados. Esa libertad que yo viví creo que te hace madurar, conocer más el mundo y no vivir con tanto miedo. Otra de las cosas que siempre me gustó mucho fue explorar, me gustaba muchísimo el contacto con la naturaleza, ver el paso de las estaciones, los espinillos, los lapachos … Y cada vez que se da un cambio de estación todavía me pregunto ¿cómo se estará viviendo en Salto? Después vino la adolescencia, que yo creo que es como ¡algo que hay que atravesar y punto! (sonríe). Donde no sabés ni que querés de la vida, no sabés nada y tu cuerpo empieza a cambiar y tenés que acostumbrarte a eso y todo como que es muy brusco. Uno choca mucho con uno mismo y con el mundo”.
¿Su vínculo con el arte empezó de alguna manera con el teatro?
“A los 9 años empecé a hacer teatro con Óscar Bibbó y eso fue muy lindo, pero hoy no vuelvo a hacer teatro ni loca (vuelve a reir). Hacíamos presentaciones, recuerdo que mi primer papel fue como la tía Aurelia en “Pluf, el fantasmita”. Si miro hoy, con el diario del día después, es como que todo lo que uno vive te va marcando pero sin dudas tenía una predisposición hacia el arte. Hoy me acostumbré a estar detrás de cámaras y contar una historia desde ahí”.
¿Cómo arrancó con el cine?
“A mi siempre me gustó la aventura y eso de conocer nuevos lugares. Decidí estudiar comunicación y ahí empecé a trabajar con audiovisuales, hice mis primeros cortos y me di cuenta que me gustaba ese lenguaje. Cuando terminé la Universidad quise seguir estudiando y me fui a hacer una maestría de audiovisuales en Italia. Era por un año, pero me quedé tres porque terminé haciendo una serie llamada “Reparto Maternitá”, que quiere decir “Pabellón Maternidad”. Se trataba de una serie documental para Fox Life que contaba la vida cotidiana de un hospital en el área de maternidad. Para mi eso fue una escuela impresionante”.
¿Cuál fue su primer película en Uruguay?
“En el 2010 volví a Uruguay y me metí en el cine de acá con “El Bella Vista”, que fue un proyecto que surgió cuando leí una noticia de un prostíbulo que se convirtió en Iglesia en Durazno. Ahí empiezo a investigar, armo el proyecto, me presento el concurso y gano. Después empiezo con el plan de rodaje y eso fue un trabajo súper intenso que lo filmé en el 2011. Ahí escribí el guión, hice dirección y lo co-produje”.
¿También trabajó en varios cortos?
“Después del Bella Vista hice varias cosas. Participé en una serie de TV Ciudad sobre las huellas de la dictadura y sobre eso decidí contar pequeñas historias anónimas de como vivieron esa época personas que no fueron militantes, acá en Salto. Después trabajé para una serie de la BBC que se llamaba “¿Porqué pobreza?” que buscaba mostrar estrategias de salida a la pobreza. Ese trabajo lo hice sobre una mujer que vive en el medio rural en Rivera y que a través de un micro crédito pudo comprarse una máquina de coser y comenzar a hacer vestidos para las chicas del pueblo. Así muchas comenzaron a hacerse su vestido de fiesta para los 15 años. Ahí se muestra el tema de la inclusión y exclusión social”.
¿El proyecto “Las Nubes” la tiene por estos momentos en Salto?
“Al proyecto de Las Nubes llego a través de Inés y Lucila Bortagaray (guionistas salteñas) que hace tiempo andan tras la huella de Enrique Amorim. Nos presentamos a los Fondos Concursables del MEC (Ministerio de Educación y Cultura) y logramos hacer esto, que busca rescatar la memoria de ese lugar. Ahora, a través de una página web está todo, la biografía de Enrique Amorim, de su esposa Esther Haedo, del chalet, de su obra, del Salto de los años 50. Además hicimos un documental con testimonios de personas que hoy tienen entre 70 y 80 años y conocieron a este fabuloso matrimonio y que de alguna manera nos traen la memora viva del lugar que va más allá de la trayectoria literaria de Amorim y logramos ver que Las Nubes era un poco el epicentro del mundo con todas las novedades que Enrique y Esther traían, porque ellos viajaban mucho y venían muchas personalidades destacadas a su casa. Logramos incorporar imágenes que el mismo Amorim había filmado como las cascadas del río antes que se hiciera la represa, las lavanderas, las pandorgas y así muchas cosas más que son un material de un valor patrimonial impresionante. (Dicho audiovisual fue presentado en Las Nubes el pasado sábado, tiene una duración de 35 minutos y se lo puede ver en la página web de Las Nubes)”.
¿Ya tiene un próximo proyecto?
“Ahora estoy haciendo un segundo largometraje sobre la capacidad de construir sueños, en una radio que funciona dentro del Hospital Vilardebó en Montevideo. Los mismos pacientes del lugar hacen radio, entrevistan a la gente, y es un espacio donde los que han perdido la razón son los que se interesan por la coyuntura del país y se comprometen con lo que sucede. Es mostrar como los que no son nadie, los locos, tienen la capacidad de soñar y transformar su realidad a través de una cosa tan sencilla como hacer radio”.
¿Cómo está el cine en Uruguay?
“En este momento estamos en crisis, se creó una ley de cine en el 2008, pero todo se hace mucho a pulmón. Se empezó a trabajar muchísimo y hoy ya no es novedad ver una película uruguaya en cartelera, pero ahora está todo muy estancado porque hace cuatro años que no se actualiza el fondo que da el Estado a la cinematografía nacional y eso generó una pérdida real del 40 %. Este año solamente se rodó una película de ficción y de alguna manera es un abandono del Estado al cine. El cine no solo tiene un valor patrimonial, también es una empresa rentable; porque una película uruguaya solo produce el 40%, el resto son capitales extranjeros, además, las películas nacionales viajan mucho y en muchos lugares se ve nuestro cine y por ende conocen Uruguay y se interesan por saber de él o venir acá. Es mucho más lo que da el cine de lo que uno se puede imaginar. Es una ventana al mundo”.
¿Es muy exigente con cada producto qué hace?
“Yo creo que siempre que nos enfrentamos a una película uno no sabe como va a salir. Cada película tiene sus propias complejidades. Soy muy crítica conmigo misma, pero más allá de eso siento que hay un momento en que hay que dejar todo como está, porque una obra en realidad nunca se termina, se abandona. Además las historias que contamos responden a un momento de nuestras vidas y tenerlas por mucho tiempo hacen que se le de demasiada vuelta mental y eso tampoco está bueno. Pero es muy relativo el tema del tiempo”.
¿Qué es el cine para usted?
“Hacer cine es la manera que tengo para descubrir el mundo y ver distintos universos posibles. Lo hago porque soy curiosa y con la excusa de la película puedo entrar a muchos lugares, desde un hospital en Italia a un hospital psiquiátrico, o a la historia de una familia en el medio rural. Aspiro a seguir haciendo películas como las que hago, que es un cine con una mirada un poco más intimista desde distintos rincones del mundo. Hoy quisiera seguir haciendo lo que hago, porque no es nada fácil y con eso ya soy feliz.

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Salud pública para todos

Hoy por:
Hugo Lemos

Es el más joven de los médicos que ha ocupado el cargo de Director del Hospital de Salto. Salteño, estudió la carrera de Medicina en Cuba, de donde ya han egresado varias generaciones de galenos locales que se han instalado en el país. En la isla caribeña, impuso el deporte del rugby, el cual practicaba con pasión siendo adolescente en uno de los clubes de nuestro medio.

Con el desafío de mejorar el sistema, el médico salteño Marcos García, asumió la dirección del Hospital

Con el desafío de mejorar el sistema, el médico salteño Marcos García, asumió la dirección del Hospital

Tras recibirse, Marcos García, un joven que cumplió su sueño de ser médico y de trabajar en su país, tuvo su primera experiencia profesional en el Hospital de Bella Unión, al cual terminó administrando en el cargo de Director. Regresó a Salto y tras integrarse al nosocomio local, durante la gestión anterior, fue designado como director del Hospital de Salto, donde aspira en su gestión a cambiar el paradigma de que la salud pública, ofrece un servicio para pobres. Con él conversamos en nuestra sección semanal.

Leíste un aviso en el diario y eso fue lo que te motivó a consultar por becas para estudiar en Cuba. ¿Cuándo fue?
Sí fue así, leí en el diario un llamado para becas y me presenté. Eso fue a finales del año 2001, pero ya tenía definida mi vocación por la medicina, porque de hecho ya estaba inscripto en la Facultad de Medicina en Montevideo y estaba buscando una residencia dónde alojarme.
Cuba te trajo la visión de otra realidad, además de la experiencia que compartiste con estudiantes de otros países, ¿cómo podes resumir esa etapa?
Sin dudas eso fue un paso adelante. Primero cuando a los 18 años se atina a salir de la casa para empezar a vivir una vida, yo me fui más lejos y salí para irme a vivir a otro país. Un lugar con otras condiciones, alejado de mi familia y de mis amistades, tuve que crear vínculos nuevos, hacer una experiencia nueva. Porque Cuba tiene otra cultura, desde los hábitos alimenticios hasta lo cultural y lo artístico. Y bueno es como empezar una vida nueva, con una meta fijada que era el estudio y cumplir mi sueño que era llegar a ser médico, que de hecho de no haber ido, por esas cosas de la vida quizás no habría podido terminar la carrera. Porque estaba a finales del año 2001, con todo aquel contexto económico complicado. Yo soy hijo de padres trabajadores de clase media y de la manera que golpeó esa situación en aquella época, de haberme quedado en Uruguay no sabría decirte cuál hubiera sido mi destino. Pero fue una de las mejores etapas de mi vida, conviviendo con jóvenes de todo el mundo.
En el desarrollo de tus estudios, ¿tenías intenciones de volver a Uruguay?
Sí volver al país, sí. Porque fue la primera meta que me fijé cuando estaba allá, era venirme a Uruguay. Y después hacia qué lado de la medicina orientarme no tenía muy definido. La medicina como tal me gustaba toda y creo que fueron cuestiones del destino, porque considero que no hay casualidad sino causalidades de la vida, las que me han llevado a orientarme hacia la administración de la salud que es mi principal ocupación y además estoy estudiando actualmente el posgrado en administración hospitalaria.
Cuando regresaste al país ¿tuviste complicaciones para revalidar el título?
Para revalidar el título no tuve inconvenientes, porque ya estaba bastante aceitado el tema, la mía era la tercera o cuarta generación a la que se le revalidaba el título y entonces ya estaba bastante allanado el camino y de hecho las cosas para quienes vinieron de allá no se hicieron tan difíciles.
¿Cómo viviste esos primeros días con el título de la Escuela de Medicina de Cuba?
Las expectativas que tenía y uno viene con toda la ilusión de poder trabajar y ejercer la profesión que uno ama, y por la que tanto tiempo se demoró en recibirse, encima con tanto sacrificio. Si bien el campo laboral que había en aquel momento no era lo que uno esperaba, no me puedo quejar. Empecé haciendo prácticas en el Hospital de Salto en el CTI, a mi me sirvió porque como médico uno quiere sentirse seguro frente a una urgencia, entonces poder terminar mi formación con prácticas fue algo muy positivo.
¿Cómo llegaste a Bella Unión donde terminaste siendo director del Hospital de esa ciudad?
Fue mediante la propuesta de un médico amigo que también había estudiado en Cuba y cuando llegué me ofreció hacer guardias y trabajar en policlínica. A partir de ahí, por mi voluntad, mis ganas y por haber presentado algún que otro proyecto, me invitaron a trabajar en el equipo de Dirección del Hospital de Bella Unión. En ese caso entré como adjunto a la Dirección, luego fui subdirector y terminé como Director. En el medio de todo eso, obtuve una beca para hacer un posgrado en gestión de salud pública en Brasil y ahí comenzó mi carrera administrativa, la que me ha hecho estar ahora a cargo de este Hospital que es el más grande del interior del país.
¿Esperabas alguna vez llegar a ser el director del Hospital de Salto? ¿Estaba entre tus metas o era un objetivo quizás más lejano en el tiempo?
Sí, lo veía, pero como algo más lejano en el tiempo. Tengo 32 años de edad, pero la querencia siempre tira. Uno sueña con regresar a su lugar de origen, con ese gran cuco encima que dice que nadie es profeta en su tierra, pero como soñador y joven uno cree que puede llegar a serlo. Y hoy estamos acá, al mando del timón de un gran barco, lo que implica una responsabilidad enorme, pero que nos hace tener por suerte un equipo humano importantísimo con dos profesionales de primera línea que me ayudan a la par y que se están comiendo la cancha junto conmigo. Esa posibilidad en cierta medida me la dio haber ocupado un cargo como subdirector con Juan Pablo Cesio, quien me abre las puertas para poder emprender este sueño que actualmente se hace realidad.
¿Cuáles son tus expectativas y tus metas en la gestión del Hospital de Salto?
Como equipo de gestión tenemos una gran bandera y es que queremos cambiar el paradigma de que la salud pública es para pobres. Ese es el buque insignia que tenemos. Y a partir de ahí comenzar a generar cambios en nuestro Hospital. De hecho tomamos este lugar con una estructura edilicia bastante entrada en años, hace mucha falta de mantenimiento y es también en eso en lo que queremos trabajar, sin dejar de lado toda la parte asistencial, porque queremos disminuir las filas de espera en la farmacia, en quienes esperan por un especialista, disminuir los tiempos de coordinación quirúrgica, queremos ganar en tiempo para mejorar los servicios de atención con calidad. Tenemos en marcha un plan para el CTI pediátrico único de la ciudad, el que va a costar unos 20 millones de pesos hacerlo todo nuevo. Queremos incursionar en más tecnología y así aggiornarnos bastante a las ventajas que tienen los pacientes que viven en Montevideo, porque la sociedad de Salto se merece una mejor calidad de atención en la salud pública, por eso queremos cambiar el paradigma de la salud pública para pobres.
Hay otra faceta tuya, ¿fuiste un precursor del rugby en Cuba?
Sí … (ríe), al final no sé en qué quedó eso cuando me vine. Lo que pasaba es que yo jugaba acá en Salto al rugby y en la Escuela (Latinoamericana de Medicina) tenés como materia obligatoria Educación Física, entre otras, y en educación física tenes que elegir un deporte, entonces me ofrecieron fútbol, basketball y otros más, y a mi no llegaba ninguno. Por lo tanto se me ocurrió juntar gente para enseñar rugby, pero varios sabían qué era porque había argentinos, franceses y eso ayudó. Entonces le ofrecí a una profesora de educación física que ella hiciera la preparación física y yo la parte técnica. Se lo planteamos a la Rectoría de la Escuela y lo aprobaron, de hecho quedó curricularmente. Comenzamos a hacer campeonatos con las escuelas de Cuba, llegaron a ir colegios de Inglaterra y de Francia a jugar, al final hasta se formó una selección nacional y todo eso para mi fue una experiencia muy rica.
¿Ves como positivo el proceso de apertura que está viviendo la isla ahora?
Dejando de lado la cuestión política, creo que para la gente va a ser algo muy beneficioso y es algo que los cubanos ya estaban manifestando la posibilidad de poder tener accesibilidad al mundo exterior. Creo que es como todo, cuando nos dejan abrir la ventana y mirar hacia afuera para ver lo que hay, nos enriquece de muchas formas, se produce interrelacionamiento, intercambio, nos abre la cabeza y si vas a lo político, quien nació con la idea de la Cuba actual, difícilmente se la cambien, pero creo que es para bien, que es un cambio necesario y por algo lo valoraron de esa forma hasta que llegó.

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Hoy con Miguel Medina, técnico de formativas y exjugador de básquetbol

Para los jóvenes, Miguel Medina es el padre de Facundo y Octavio, dos basquetbolistas de grandes condiciones que defienden a Hebraica y Macabi. 18 9 15 017
Para los memoriosos, Medina es el popular “Huevo”, uno de los basquetbolistas salteños que brilló con luz propia, siendo dos veces campeón federal (en 1975 y 77 con el propio conjunto hebreo) y varias veces campeón nacional con la selección de Salto, además de integrar una selección uruguaya juvenil.
Medina no escatima elogios para hablar de la figura de Omar “Chumbo” Arrestia -quien lo llevó a Hebraica-, y se llena de orgullo al recordar su extenso pasaje por la selección local. “Desde el año 1974 hasta 1992 falté solo un año a la selección de Salto, tanto en materia juvenil como mayor. Sólo falté por estar en Argentina, porque no pude venir. Me sentía obligado, en el buen sentido, a venir a jugar el torneo Nacional. Y no ponía exigencias para hacerlo. Una vez, incluso, me citaron para una selección juvenil de Montevideo, pero vine a jugar por Salto”, enfatizó el hoy técnico de las divisiones formativas de Ferro.

¿Qué es de su vida?
Aquí estoy, tratando de terminar el curso de técnico. Tengo que hacer el último módulo para concluir este año. Ahora es obligatorio tener el módulo aprobado para ser técnico y poder dirigir. Actualmente estoy trabajando con Atilio Lima en Ferro. Estoy en la parte de inferiores y soy asistente de Primera de él. ¿Si me gustaría dirigir en Primera? Ya tuve la oportunidad, pero no tenía el carnet habilitante. Hoy somos tres los que estamos cursando el nivel dos para terminar la parte técnica, y ya estamos habilitados para dirigir todas las categorías. Como estamos estudiando, podemos dirigir cualquier categoría en Salto.
¿Y qué es más difícil: dirigir juveniles o mayores, teniendo en cuenta que los primeros son deportistas en formación?
A mí me gusta más la enseñanza, por lo que me gusta más dirigir formativas que dirigir en Primera. Son cosas diferentes. Las formativas son para formar chicos, mientras que cuando dirigís un plantel de Primera, tenés un plantel directamente para competir. Yo me siento preparado para ambas cosas, pero simplemente me gusta más dirigir en formativas. ¿Si el hecho de haber sido jugador es un valor agregado a la hora de dirigir? Yo tengo un plus diferente, porque tuve la suerte de jugar y dirigir la selección de Salto, también jugué y dirigí a otros equipos. A su vez, me favorece tener dos hijos jugando al básquetbol en Montevideo, por lo que tengo mucho intercambio de información con ellos. Eso me forma, también.
Hoy no está en mi mente dirigir en Primera, pero en un futuro no tengo problemas en hacerlo. ¿Dirigir a Montevideo? No es mi idea. Lo mío termina acá. No es mi interés ir a Montevideo. A esta altura estoy más cerca de la puerta de salida que de la entrada. Voy a tratar de aprovechar estos años.
¿Va seguido a Montevideo a ver jugar a sus hijos?
Vamos cada tanto. Uno está jugando ahora el Campeonato Sub 23 con Macabi en Paysandú y el otro está jugando el Metropolitano, porque está a préstamo por este año. Cuando empiece la Liga iremos a verlos, pero no muy seguido, por la distancia y el trabajo, que limitan. Si estuviera viviendo allá, iría siempre a la cancha. ¿Si ya imaginé lo que sería un partido entre ellos? Todavía no, pero calculo que el año que viene se puede dar. Octavio, el más chico, tuvo un año más de formativas, y Facundo estuvo jugando el Metro. Ellos ya están a un nivel de profesionalismo en el que pueden competir en contra sin problemas. ¿Si sería extraño? En ese caso uno desea que le vaya bien a los dos. Lástima que no hay empates en esos partidos.
¿Qué recuerda de su pasaje por Hebraica?
Que fueron los mejores años. Me fui en el 75. Me llevó (Omar) Arrestia. Vino a Salto y andaba buscando algunos chicos para llevar y me eligió a mí. Fue una experiencia muy buena, aunque bastante arriesgada, porque en aquellos tiempos no sabía lo que era Montevideo. Eran tiempos de dictadura, con riesgos que los padres no querían correr. Pero lo mismo hicieron mis hijos, quienes a los 14 años se fueron de acá. Y se fueron a otro Montevideo, más democrático, pero también más peligroso en un montón de cosas.
En el primer año que fui, Macabi estaba tratando de conquistar un torneo y logramos el Federal de ese año. Omar fue elegido como el mejor jugador y yo fui elegido el jugador revelación. Y a partir de ahí me fue muy bien. Jugué hasta el 81.
Entonces también participó del segundo título de Hebraica, conseguido en 1977.
Sí, y en el segundo campeonato fui más protagonista. Tenía un papel más importante. Ese año Omar no pudo jugar la final y me pidió que jugara con su camiseta y me la dio. ¡Poca responsabilidad! Salimos campeones y él se fue a Peñarol. Yo me quedé hasta el 81. Después me fui a Cordón por dos años y en el 84 fui a jugar a la Argentina, cuando empezó la Liga Nacional. Estuve cinco años y jugué en seis equipos diferentes. Cuando se implementó la reglamentación de los extranjeros, volví a Uruguay. Yo tenía todos los papeles para nacionalizarme, pero hubo un error y no pude hacerlo. Después volví para jugar dos años más en Macabi con Javier Espíndola, hasta que decidí que no quería jugar más en Montevideo y me vine a Salto. Estuve en Ferro Carril y terminé en Círculo. Cuando vi que ya no podía atarme más los cordones, abandoné. Estaba con 35 años. Al año siguiente nació Facundo, después Octavio y luego Federica, mis tres hijos. Y dejé, porque siempre quise dejar el básquetbol, no que él me dejara a mí.
¿Y qué hizo luego de retirarse como jugador?
Empecé a dirigir en Ferro y después estuve en la U. Cuando comenzó la Liga trabajé en Salto Uruguay como una especie de manager o gerente deportivo. Después se fue Atilio (Lima) y quedé como técnico en formativas. Luego fui a Nacional y terminé en Ferro, que es mi querido club, porque mis padres me parieron ahí adentro. Fuimos criados dentro de la institución, porque mamá fue una jugadora importante de básquetbol y papá de fútbol en Ferro Carril.
¿Qué cambió en el básquetbol con respecto a la época en que usted jugaba?
La dinámica, la velocidad y también el aspecto técnico. El de antes era un básquetbol diferente, más lento. Hoy es más físico. Hasta los diálogos son diferentes. Hoy hay diálogos en inglés, porque de tanto convivir con los norteamericanos, la jerga del básquetbol incorporó cosas en inglés.
La dinámica que hoy tiene el básquetbol no la tenía antes. La preparación física es diferente. Nosotros hacíamos más resistencia que explosión. Hoy es un juego más explosivo.
¿Por qué sus hijos decidieron ser jugadores de básquetbol?
Es bien sencillo. Ellos siempre estaban viendo cosas mías y cuando me dijeron que también querían ser jugadores de básquetbol, empecé a ver dónde podía llevarlos. Y los llevé a Salto Uruguay, porque estaba Atilio Lima y me parecía que era quien mejor preparaba a los chiquilines. Los llevé juntos. Facundo era el más tesonero. Es un jugador que estuvo tapado mucho tiempo en Macabi y hoy es el goleador del Metro. Él es todo tesón y no para de entrenarse. Ambos arrancaron la famosa Liga Uruguaya con Salto Uruguay y mamaron todo eso. En ese club los tuve incluso como jugadores.
¿Y cómo fue la experiencia de dirigir a sus propios hijos?
Es complicado para todo. Una vez vino un padre y me dijo: ‘¿por qué lo ponés a tu hijo?’ Tuve ese drama en Salto Uruguay y hoy a todos les digo lo mismo: que se fijen donde están mis hijos ahora y donde están los de los demás. Ahí parte la diferencia. Pero no me quedó ningún rencor. Uno cuando está en un club siempre trata de hacer las cosas lo mejor posible.
¿De dónde surgió el apodo Huevo?
Fue de chico. Creo que un día un amigo me lo puso en una cancha y me quedó para siempre. Fijate que a mi hija le dicen ‘la hueva’. No es ninguna ofensa. Es un sobrenombre más que quedó como anécdota después de un partido disputado acá en Salto cuando tenía 15 ó 16 años. A veces nos preocupamos tanto por elegir los nombres de los chicos y después terminan poniéndole cualquier mote.

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Los locos no tienen un lugar donde hablar

“Un puente de fierro sobre el Arapey
ve pasar el agua, estirándose,
la luna de agosto hasta donde va,
dejando su brillo por el pajonal,
si la hamaca el viento se deja arrullar…”
(Luna de Agosto, letra y música de Gustavo Castellano)

En su consultorio psicológico ubicado a pocas cuadras de la Terminal Tres Cruces, en Montevideo,  el psicólogo y GustavoCastellanosmúsico coterráneo recibió a EL PUEBLO. Por más de una hora charlamos de muchas cosas. De su infancia y adolescencia en nuestra ciudad, de sus andanzas de niño, del basquetbol de Chaná, de la Secundaria del IPOLL en plena dictadura, de sus inicios en Derecho, de su parate y del retorno luego en Psicología. De sus primeras músicas domésticas, y de sus lecturas de chico. De sus profesores de literatura, que lo marcaron. De su arista creadora como cantautor. De “Pepe Carqueja” su banda, pero también de su pasión por el psicoanálisis, que se inició a partir de una investigación sobre la locura.  Vive en el barrio Cerro de Montevideo hace ya varios años. De ahí conoce y charla seguido con Elder Silva, otro salteño  (de tierra adentro) de ley, de donde comparten tablas en el centenario Teatro Florencio Sánchez.

Remontándose a algunos años atrás a sus inicios. ¿Cuándo comienza a transitar por el camino de la comunicación y de la música?
-“Entré en el grupo Luna en la década de los noventa cuando era el auge de la música tropical.
Desde muy pequeño ya se vislumbraban en mí estas vetas… de niño escuchaba determinadas radio y luego hacía como que presentaba los temas y luego los cantaba.
Tenía alrededor de seis años. A la hora de la siesta cuando todos se iban a dormir me iba para el fondo e improvisaba estas presentaciones.
En la escuela también cuando la maestra por algunos momentos dejaba el salón, me ponía a cantar y contaba con un par de compinches que tamborileaban en el pupitre. Esos recuerdos de a ratos afloran y nos sentimos flotar”.
¿A cuál escuela concurrió?
-“A la Escuela No. 2 Etelvina Migliaro de 1ro. a 6to. año y luego parte del Ciclo Básico en UTU y durante el día tenía tiempo para trabajar con mi padre en la vieja empresa Urreta, en el taller de pintura. A la noche me iba a estudiar a UTU”.
¿Y la música cuando llega?
-“Comenzó con un grupo de amigos, reuniéndonos a tocar pero no en los bailes… interpretábamos la música de los 80 que a muchos nos cautivó… cantábamos por fonética porque nuestros conocimientos de inglés eran muy básicos.
De vez en cuando nos presentábamos en alguna fiesta familiar… el barullo siempre estaba.
En ese entonces viajaba constantemente… puedo decir que me crié entre Salto y Montevideo.
En aquella ciudad vive una de mis hermanas con la que tengo una relación de mucha unión y de especial afinidad.
Allí me capacité en la locución y me sirvió entrar en contacto con otros profesionales capitalinos.
A posterior una institución llamada CAUSA lanzó un curso para comunicadores no profesionales.
El encuentro se hizo en el antiguo Hotel Victoria Plaza y allí culminé la capacitación”.
¿Antes ya había incursionado en el rubro?
-“Recuerdo de haber tenido una breve experiencia allá por la década de los 80 en radio Belén del pueblo Belén, haciendo algún programa con la música que lideraba en ese momento.
Ello me dejó la experiencia para retomar más adelante”.
¿Y cómo siguió la historia?
-“En esas idas y venidas en el 90, me encontré con unos amigos que en ese momento componían el Super Grupo Luna, de música tropical, aparte de tener discoteca y sonido.
En ese entonces los vocalistas eran Daniella Repetto y Juan Manuel y yo me uní a ellos.
Tengo un amigo de infancia, Alberto Brum que trabaja en EL PUEBLO – que era el maestro de ceremonia del grupo.
Recuerdo un baile que se hizo en Colonia Garibaldi donde Alberto no fue y también me encargué de hacer la animación”.
¿Y la radio?
-“Vino un año después… en el 90 entré en Luna y en el 91 en Radio Cultural.
Luna en aquel momento era muy popular y convocaba a miles de personas en los bailes y fiestas.
Cuando llegué a la radio ya tenía esa experiencia… el micrófono no me asustaba… era lo mío”.
¿Cómo fue experimentar esas actividades paralelas de la música y la radio?
-“Estando en Luna aparece otra persona que les propone hacer un programa radial. El tema es que al principio tenía muy poca participación. Se da un quiebre en la relación con Luna y me separé.
Llega entonces Sergio Reynoso, una persona que fue muy importante, ya que me dio el impulso para continuar en la radio y hacer en la radio la co – conducción de Golazo Tropical. Actualmente él continúa con el programa y yo tomé otros rumbos.
Fue en ese tiempo que me reuní con Enrique Texo, Sergio y otros muchachos y salimos a tocar.
En el camino de la radio se fueron dando algunos cambios; dejé Golazo Tropical y pasé a anunciar la quiniela.
Dejo luego el grupo Los Titanes y paso a integrar el grupo Acuario.
Aparecen nuevas oportunidades en la Emisora del Éxodo.
Era empleado de Radio Cultural y un día aparece el director Pepe Vinci y me piden que grabe urgentemente unos textos. Cuando le entregué la grabación y ver los resultados me pidió que le grabara otros textos y que a partir de ese momento grabaría todas las publicidades que llegaran a la radio. Comencé a hacer La Noche del Éxodo y a trabajar también en Radio Cultural”.
¿En cuál radio se desempeña en la actualidad?
-“El 1ro. de mayo de 1995 empecé a trabajar en la Emisora Del Lago y al poco tiempo llegué a los estudios de Radio Salto A todo el mundo le digo que no me den la palabra (risas)”.
Si tuviera que hacer una elección entre la música y la radio. ¿Por cuál se inclinaría?
-“Es difícil… Mi casa es la radio y mi vida es la música… Nunca estudié canto… lo que sé lo fui aprendiendo a lo largo de mi carrera.
En Montevideo tuve la oportunidad de ensayar con Los Herederos y subirle al escenario con Maracaibo… una orquesta legendaria.
Compartir con su vocalista Chico Martin que es una de las voces referentes de la música tropical de nuestro país fue un sueño cumplido.
Decidí lanzarme como solista bajo el nombre de Jota Erre y el 17 de setiembre estaré cumpliendo aniversario. Suelo recorrer con mi banda diferentes puntos del país”. Sus canciones y versiones de temas han tenido mucho éxito dentro y fuera del departamento, trascendiendo también en la vecina orilla. Algunos de sus éxitos son “El Amor más fiel” y “Te extrañaré” – éste último grabado con su hija María José.
Jota Erre continúa haciendo giras por nuestro país”.
Luego de recibir tantas satisfacciones y reconocimientos. ¿Qué mensaje quisiera compartir con la gente que lo sigue desde hace tantos años?
-“Lo importante es estar… no importa si segundo o tercero… y estos premios me significan muchísimo y nuestras familias desempeñan un rol fundamental, es la base de todo.
Quiero decirle gracias a todas las personas que me han apoyado en la causa artística y la de la comunicación. Cada vez que cierro la mañana del domingo le pido al público que no dejen de sonreír.
Ello nos alegra el alma, el espíritu y nos hace ser diferentes.
Y a no olvidarse de vivir, disfrutar y compartir… y este premio que voy a recibir va para todas aquellas personas incondicionales”.

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Un ergónomo por convicción

Es salteño por adopción, pero afirma que a todos lados dónde va se dice de estas tierras. Álvaro Federico Ferreira Resende, es hijo de maestros y nació en Tacuarembó, de donde es oriunda su madre, pero de niño llegó a Salto cuando su padre pasó a desempeñarse como Inspector Departamental de Educación Primaria. DSCN0179
Aquí creció y vivió etapas muy importantes de su vida como el final de su infancia y su adolescencia.
Partió a Montevideo buscando convertirse en el arquitecto que siempre soñó ser desde niño y terminó logrando esa meta y sumar algo más que le cambió la vida, la ergonomía.
Se trata de una disciplina en la que se especializó aportando su visión desde su profesión de arquitecto y tanto se compenetró con el paso del tiempo que hoy es el presidente de la Asociación Uruguaya de Ergonomía. Con él nuestra entrevista semanal para esta sección.

¿Sos salteño?
Sí, yo soy un hijo adoptado de Salto, pero si me preguntas de donde soy, soy salteño. En el caso de mis viejos, mi mamá es de Tacuarembó y mi papá es de Durazno. En realidad nos vinimos a Salto cuando mi padre en el año 1992 asumió como Inspector Departamental de Primaria y nos quedamos acá.

¿Por qué elegiste Arquitectura?
Supuestamente cuando yo tenía 3 años le dije a mi madre que quería ser arquitecto y ahí quedó el tema, de que yo iba a ser arquitecto. Fui marchando por ahí y cuando llegué al bachillerato en el liceo me pregunté si me volvía médico o arquitecto, y al final me decidí por arquitectura. Pero lo interesante de todo esto es que cuando estando en segundo año de Facultad yo tuve ergonomía, que tuve con el Dr. Julio Pagano que es una eminencia en el tema, dije, ta, esto es lo mío. Y ahí me decidí por terminar la carrera de arquitectura y especializarme en ergonomía, aunque era un campo totalmente desconocido en el Uruguay.

¿Dónde estudiaste tu carrera?
Cuando decidí ser ergónomo, lo único que podía hacer era aspirar a estudiar en el extranjero cuando me recibiera, porque no podía dejar arquitectura con segundo año de Facultad terminado porque nadie te tomaba. Entonces el desafío fue terminemos la Facultad y una vez esto, pensé, volemos a algún lugar donde pueda terminar de estudiar esto. Me fui a Chile y allá hice el diplomado en la Universidad de Concepción y me dije “ahora sí encontré mi veta profesional” tanto es así que la arquitectura, que hoy en día me dedico más a la ergonomía que a la arquitectura.

¿Tú crees que es un aporte que se puede desarrollar aún más el de la ergonomía y contribuir a otros aspectos que actualmente no se está haciendo?
Sí creo que sí. La ergonomía es una ciencia que busca minimizar los riesgos laborales en puesto de trabajo relacionados a posturas forzadas, movimientos de carga, movimientos repetitivos, pero también relacionado con todo lo que es riesgos sicosociales y estrés. Creo que tiene mucho para desarrollar, además el Uruguay fue pionero en el mundo de este tema. Por eso dentro poco y aprovechando el marco científico junto con la Universidad Católica del Uruguay hemos organizado para este mes el Congreso Iberoamericano de Ergonomía, para este congreso hemos invitado a 9 profesionales de referencia mundial que presentaran distintas conferencias sobre todos estos temas.

Sos hijo de maestros, eso ¿cómo incide en tu formación académica y en tu desempeño profesional, ya que te ha vuelto un educador en tu especialización?
Soy hijo de maestros, eso es cierto, soy un educador oculto. Doy clases en la UTU y en la Universidad Católica y esto te impacta mucho y por un lado te lleva a que tengas que estudiar mucho porque los alumnos todo el tiempo te están cuestionando estas cosas que son muy sensibles en la gente, pero sin lugar a dudas que la educación es el mundo de la comunicación y la divulgación de todas estas cosas. Y está en la responsabilidad de nosotros, en los docentes que estamos en esto, queremos contagiar mucho con esto para que la gente se entusiasme y quiera saber más sobre esto.

¿La ergonomía ayuda a qué mejoremos nuestros hábitos y ganemos en salud laboral?
Si claro aparecen muchos riesgos en toda actividad laboral, incluso muchos de ellos no son precisamente de la actividad física, sino que son de trabajos que se hacen sentados, pensando y que generan hasta una mala postura. Por eso la ergonomía la abarcan desde arquitectos, hasta diseñadores industriales, ingenieros, psicólogos, médicos, técnicos prevencionistas, mucha gente se dedica a esto que es necesario y ayuda a ver las cosas de distinta manera.

Trabaja mucho con la motivación de la persona
Sí claro, porque aparecen muchos riesgos que se manifiestan en forma corpórea y que repercuten en la salud de la persona, además aparecen otras cosas como los riesgos psicosociales que es toda la parte de la dificultad de la persona. Hay que ver cuál es la motivación de la persona, si es solamente el salario o si la cosa viene por otro lado. Empiezan a haber otras ramas de la ergonomía, que no es solamente la tradicional, sino que apuesta mucho al diseño del lugar de trabajo, al entorno, al tipo de actividad que desarrolla y en eso tiene que darse una solución a través de la ergonomía.

Entonces decimos que la ergonomía tiene muchas aristas e influye siempre en las tareas laborales…
Sí claro, la ergonomía es todo. Es decir, cuando hablamos de ergonomía hablamos de adaptar el puesto del trabajo de alguien para el bienestar de las personas. Hablamos de darle soluciones que vayan desde el puesto de trabajo hasta la casa, y ahí lo estamos vinculando con la arquitectura por ejemplo, porque estamos relacionándolo con lo que el modus vivendi de la persona que hace a una situación dificultosa de su diario vivir e impacta en el trabajo.

Sos el presidente de la Asociación Uruguaya de Ergonomía ¿un lujo que te diste? ¿Quiénes participan de esa asociación y cuál es el perfil de la misma?
Sí, para mi es un honor, la Asociación tiene tres años de vida. El perfil que tiene, es decir la vedette, son los técnico prevencionistas, más la ergonomía desde su disciplina. De hecho, la primera carrera que tuvo la ergonomía dentro de su programa académico fue técnico prevencionista. La asociación es nueva pero la ergonomía en Uruguay no es nueva, nuestro país fue uno de los pioneros en el continente en trabajar la ergonomía. Acá en Salto, hay una persona referente de la década de los 70 y 80 en cuanto a ergonomía, se trata del Dr. Juan Carlos Abarno, quien comenzó junto con otros destacados profesionales, estudios vinculados a cómo mejorar los procesos laborales, en su caso, desde el puesto de trabajo del odontólogo. Así que esto es a modo de referencia, para que se sepa que no somos bichos raros.

¿Tenés alguna materia pendiente?
Si… a ver, yo creo que en mi vida siempre me hice la propuesta de tratar de vivir todo al máximo y no dejar nada por el camino, sacarle el jugo a las cosas. Cuando vivía acá en salto había que salir, disfrutar y también estudiar, ahí hice todo lo que tenía que hacer. En Montevideo fui a estudiar, y me encerré a estudiar y después había que empezar la carrera profesional de salir a la calle y encontrar un trabajo, casarme, tener hijos, todo eso lo fui haciendo de a poco y mis objetivos los fui logrando. Pero ahora mis objetivos es disfrutar de esto que coseché.

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“Mi casa es la radio y mi vida es la música”

Con su carácter afable y personalidad carismática, José Rodríguez (43) conocido por su nombre artístico “Jota Erre” – se acercó al espacio “Al Dorso” para compartir su alegría por ser laureado nuevamente con el Premio AUREA – por segunda vez consecutiva – a la trayectoria en la música– que se le hará entrega en el Hotel Radisson Victoria Plaza el próximo miércoles 14 de octubre, organizado por ARRUA Producciones.
Luego de su camino recorrido tanto en la comunicación como cantante – Jota Erre hace un balance muy positivo de su carrera y de su vida, agradece a las personas que le posibilitaron abrirse camino y crecer en sus actividades y un especial énfasis en el valor de la familia, que es la que le ha brindado contención y apoyo incondicionales.
Jota Erre distingue también a sus colegas Américo Gaudín y Ruben Mario otros reconocidos músicos salteños que fueron galardonados con los premios AUREA. Jota Erre es locutor de Radio Salto y de Emisora del Lago desde 1995 luego de haber transitado antiguamente en la Emisora del Éxodo y la antigua Radio Cultural, llevando 25 años en la música y 24 en radio.

Remontándose a algunos años atrás a sus inicios. ¿Cuándo comienza a transitar por el camino de la comunicación y de la música?
-“Entré en el grupo Luna en la década de los noventa cuando era el auge de la música tropical.
Desde muy pequeño ya se vislumbraban en mí estas vetas… de niño escuchaba determinadas radio y luego hacía como que presentaba los temas y luego los cantaba.
Tenía alrededor de seis años. A la hora de la siesta cuando todos se iban a dormir me iba para el fondo e improvisaba estas presentaciones.
En la escuela también cuando la maestra por algunos momentos dejaba el salón, me ponía a cantar y contaba con un par de compinches que tamborileaban en el pupitre. Esos recuerdos de a ratos afloran y nos sentimos flotar”.
¿A cuál escuela concurrió?
-“A la Escuela No. 2 Etelvina Migliaro de 1ro. a 6to. año y luego parte del Ciclo Básico en UTU y durante el día tenía tiempo para trabajar con mi padre en la vieja empresa Urreta, en el taller de pintura. A la noche me iba a estudiar a UTU”.
¿Y la música cuando llega?
-“Comenzó con un grupo de amigos, reuniéndonos a tocar pero no en los bailes… interpretábamos la música de los 80 que a muchos nos cautivó… cantábamos por fonética porque nuestros conocimientos de inglés eran muy básicos.
De vez en cuando nos presentábamos en alguna fiesta familiar… el barullo siempre estaba.
En ese entonces viajaba constantemente… puedo decir que me crié entre Salto y Montevideo.
En aquella ciudad vive una de mis hermanas con la que tengo una relación de mucha unión y de especial afinidad.
Allí me capacité en la locución y me sirvió entrar en contacto con otros profesionales capitalinos.
A posterior una institución llamada CAUSA lanzó un curso para comunicadores no profesionales.
El encuentro se hizo en el antiguo Hotel Victoria Plaza y allí culminé la capacitación”.
¿Antes ya había incursionado en el rubro?
-“Recuerdo de haber tenido una breve experiencia allá por la década de los 80 en radio Belén del pueblo Belén, haciendo algún programa con la música que lideraba en ese momento.
Ello me dejó la experiencia para retomar más adelante”.
¿Y cómo siguió la historia?
-“En esas idas y venidas en el 90, me encontré con unos amigos que en ese momento componían el Super Grupo Luna, de música tropical, aparte de tener discoteca y sonido.
En ese entonces los vocalistas eran Daniella Repetto y Juan Manuel y yo me uní a ellos.
Tengo un amigo de infancia, Alberto Brum que trabaja en EL PUEBLO – que era el maestro de ceremonia del grupo.
Recuerdo un baile que se hizo en Colonia Garibaldi donde Alberto no fue y también me encargué de hacer la animación”.
¿Y la radio?
-“Vino un año después… en el 90 entré en Luna y en el 91 en Radio Cultural.
Luna en aquel momento era muy popular y convocaba a miles de personas en los bailes y fiestas.
Cuando llegué a la radio ya tenía esa experiencia… el micrófono no me asustaba… era lo mío”.
¿Cómo fue experimentar esas actividades paralelas de la música y la radio?
-“Estando en Luna aparece otra persona que les propone hacer un programa radial. El tema es que al principio tenía muy poca participación. Se da un quiebre en la relación con Luna y me separé.
Llega entonces Sergio Reynoso, una persona que fue muy importante, ya que me dio el impulso para continuar en la radio y hacer en la radio la co – conducción de Golazo Tropical. Actualmente él continúa con el programa y yo tomé otros rumbos.
Fue en ese tiempo que me reuní con Enrique Texo, Sergio y otros muchachos y salimos a tocar.
En el camino de la radio se fueron dando algunos cambios; dejé Golazo Tropical y pasé a anunciar la quiniela.
Dejo luego el grupo Los Titanes y paso a integrar el grupo Acuario.
Aparecen nuevas oportunidades en la Emisora del Éxodo.
Era empleado de Radio Cultural y un día aparece el director Pepe Vinci y me piden que grabe urgentemente unos textos. Cuando le entregué la grabación y ver los resultados me pidió que le grabara otros textos y que a partir de ese momento grabaría todas las publicidades que llegaran a la radio. Comencé a hacer La Noche del Éxodo y a trabajar también en Radio Cultural”.
¿En cuál radio se desempeña en la actualidad?
-“El 1ro. de mayo de 1995 empecé a trabajar en la Emisora Del Lago y al poco tiempo llegué a los estudios de Radio Salto A todo el mundo le digo que no me den la palabra (risas)”.
Si tuviera que hacer una elección entre la música y la radio. ¿Por cuál se inclinaría?
-“Es difícil… Mi casa es la radio y mi vida es la música… Nunca estudié canto… lo que sé lo fui aprendiendo a lo largo de mi carrera.
En Montevideo tuve la oportunidad de ensayar con Los Herederos y subirle al escenario con Maracaibo… una orquesta legendaria.
Compartir con su vocalista Chico Martin que es una de las voces referentes de la música tropical de nuestro país fue un sueño cumplido.
Decidí lanzarme como solista bajo el nombre de Jota Erre y el 17 de setiembre estaré cumpliendo aniversario. Suelo recorrer con mi banda diferentes puntos del país”. Sus canciones y versiones de temas han tenido mucho éxito dentro y fuera del departamento, trascendiendo también en la vecina orilla. Algunos de sus éxitos son “El Amor más fiel” y “Te extrañaré” – éste último grabado con su hija María José.
Jota Erre continúa haciendo giras por nuestro país”.
Luego de recibir tantas satisfacciones y reconocimientos. ¿Qué mensaje quisiera compartir con la gente que lo sigue desde hace tantos años?
-“Lo importante es estar… no importa si segundo o tercero… y estos premios me significan muchísimo y nuestras familias desempeñan un rol fundamental, es la base de todo.
Quiero decirle gracias a todas las personas que me han apoyado en la causa artística y la de la comunicación. Cada vez que cierro la mañana del domingo le pido al público que no dejen de sonreír.
Ello nos alegra el alma, el espíritu y nos hace ser diferentes.
Y a no olvidarse de vivir, disfrutar y compartir… y este premio que voy a recibir va para todas aquellas personas incondicionales”.

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Con Mariana Piriz Grilli: Virtuosismo y Vocación por la danza

Mariana Piriz Grilli (27) es docente de danza Clásica y Jazz, también instructora de Gimnasia Aeróbica , Pilates y Couch en coreografías. Desde Jardín hasta concluir la primaria se formó en Colegio Parroquial Santa Cruz, del cual mantiene hermosos recuerdos. De 1º a 4º de Liceo concurrió al Colegio Salesiano y su mejor etapa liceal la culminó con el bachillerato en liceo Ipoll. “La danza es un arte maravilloso como todas las artes, en esta vida me tocó conocer, disfrutar y aliarme con este arte. Amo bailar y lo haré hasta que el cuerpo me diga basta” – confiesa la artista.

¿En qué momento de su vida se encontró con su verdadera vocación?
-“Desde los 8 años. En el Colegio había una profesora de ballet (Carola Repetto) que daba clases ahí mismo, ella invitó a todas las niñas del colegio a ser parte de su academia de danzas y le pedí a mamá que me llevara a las clases. Quería aprender a bailar. Gracias a Dios me dijo que si… que probara, si me gustaba iba a seguir yendo… y así fue… Y en ese mismo año ya bailé en el teatro! Estaba nerviosa y fascinada a la vez.
La disciplina de la danza implica una gran entrega, compromiso diario y sacrificios. ¿Cómo lo vivió y vive esta realidad?
-“De niña al gustarme la danza lo hacía con entusiasmo y siempre traté de superarme. Tenía facilidad para esto y simplemente me gustaba y lo hacía… pero de mas grande ya empecé a notar que requería de esfuerzo no solo para mejorar cada día si no para hacer con responsabilidad todo lo que ello implica. Y desde que tengo mi propio estudio de danzas, lo tomo con otro tipo de responsabilidad. Ser docente y directora de una empresa propia es más responsabilidad y compromiso. Y a la hora de bailar, lo hago como si fuese la última vez, amo lo que hago y me gusta transmitir eso a la gente. Trabajo en eso con mis alumnas, para que ellas sientan lo mismo y lo transmitan al público. Es hermoso bailar y quiero que se note que lo hacen con gusto y dedicación”.
¿Qué le gusta más… ser docente y el ejercicio profesional?
-“No tengo preferencia por ninguna ya que ambas me gustan mucho. He aprendido muchas cosas en estos 19 años de trayectoria en la danza, y a mis alumnas les enseño todo lo que se… no les oculto nada. Así que enseñar es algo que me encanta y lo hago con mucha paciencia y respecto a lo profesional, me encanta y me llena el alma. Me gusta exigirme en lo que hago, a la hora de salir al escenario doy todo.
Cuéntenos de su experiencia y vivencias en los certámenes nacionales e internacionales.
-“Me encanta participar en eventos, concursos, de ellos se aprende muchísimo. Trato de participar en certámenes y competencias, que no son lo mismo y tampoco los organizadores son los mismos, cada uno y cada jurado ve cosas diferentes en una misma coreografía, por lo que me sirve como docente, me corrigen o halagan cosas y eso sirve para crecer, como persona, docente y profesional. A las alumnas también les sirve, ya que ven todo tipo de niveles y exigencias… me gusta que aprecien los trabajos de otros docentes, ellas aprenden también”.
Cuando está en un escenario y comienzan los primeros compases de la música..y allí comienza a desplegar su arte ¿Qué siente?
-“Se siente adrenalina, emoción, orgullo, satisfacción, me siento completa! Me gusta llegar al escenario segura de lo que estoy haciendo, por lo que me exijo en la preparación de algo.. En palabras sería eso… pero ¡Es un sentimiento único!
¿Con qué expectativas llegan las alumnas a su academia?
-“Cuando se inscriben hay de todo, la que quiere aprender, la que quiere llegar a ser docente, la que solo quiere hacer algo, la que quiere divertirse, la que la mamá la manda para hacer algo. Pero la gran mayoría es para aprender y ser alguien, sentirse que brilla y es importante, que tiene un espacio para ella, para realizar una tarea, desarrollar un arte que la inspira y la hace sentirse bien. Eso me gusta y trato de que todas lo sientan así. Todas son importantes y todas ocupan un lugar trascendente en el escenario. Donde falte una es un hueco que queda. Creo que la gran mayoría llega con esas expectativas y si no se los hago sentir, todas deben brillar por igual”.
Si tuviera que representar mediante la danza una historia de amor y desamor… ¿Qué tendría esa coreografía?
-“Hoy haría una representación libre de una canción que hable de amor y desamor, la coreo tendría pasos delicados, acariciaría al escenario y al público con los pasos, con la expresión, una coreo de ese tipo debe tener mucha expresión, jugar con eso para lograr llegar al público y poder transmitir eso, que uno está enamorado. Luego hacer movimientos de riesgo, corridas, parecer que uno pierde la razón, el sentido a la vida, sentir que estás desesperada, llena de angustia… dudas… confusión respecto a ese amor, lo cual provoca una guerra en el alma, en la decisión de qué camino tomar, por lo que debe haber corridas, saltos, movimientos de piso.
Así se siente uno cuando tiene remordimiento, dolor por lo sucedido. En conclusión, adentrarse en el tema, tratar de sentir ese amor y luego perderlo, transmitir con expresión lo que se siente”.
¿Cuál es su reflexión con respecto a los programas televisivos como Soñando por Bailar?
-“Ese tipo de programa no lo miro. No tiene profesionalismo, es un reality show, donde lo que importa es el raiting. Muestran cosas que la gente quiere ver, discusión, mujeres extravagantes con cuerpos extravagantes… ese es el show. Lo que no estoy de acuerdo es que usen al baile como pantalla. Es una falta de respeto a la danza, a la técnica y disciplina que ella requiere. Ya que necesita disciplina y esfuerzo, profesionalismo para hacerlo bien, pero no es correcto exigir al cuerpo a algo de mucho riesgo. El cuerpo es oro… único y hay que cuidarlo, podemos exigirnos en técnica pero no abusar de él!! ese show hace eso, exige al cuerpo a hacer cosas para sumar raiting.
Cuéntenos sobre los proyectos que está embarcada en este momento con sus alumnos…
-“Este año tengo ocho alumnas que se recibirán como docentes de danza Jazz y 2 de danza clásica. Ello significa que hay mucho trabajo por hacer, ya comenzaron presentando parte de su examen final, como lo es, presentar una obra de danzas realizada por ellas… todo hecho por ellas…como son muchas lo dividimos en dos. Un grupo ya presentó su obra en junio y en setiembre la presenta el otro grupo. En lo que resta del año también, participaremos en workshops (talleres) en Montevideo, concursos en Salto y Concordia. También de una competencia en Córdoba, festival fin de cursos en el teatro y por último los exámenes de todas las alumnas y de todas las modalidades, jazz, ballet, español y árabe.
Cómo fue compartir el escenario con Nacho Toso y acompañar su música… con el plus de bailar y hacer su aporte solidario justo el día de su cumpleaños y recibir ese rotundo y caluroso aplauso del público.
-“Ese día fue muy emotivo e importante para bailar.. es lo que amo hacer desde los 8 años y hacerlo en el día de mi cumpleaños con teatro lleno… ¡Fue un sueño! Se sube el telón… aplausos, luces, música en vivo, adrenalina y emoción al 100 %… realmente inolvidable”. Sinceramente con Nacho Toso no nos conocíamos, el diario nos propuso un trabajo juntos fue así que empezamos a intercambiar ideas. Fue muy grato compartir el escenario con tal artista. Su música es muy cálida y llega a cualquier persona, por lo que representar uno de sus temas fue muy lindo, me llenó de sentimientos. Hermosas letras para bailar y representar. Un gusto haber compartido el escenario con él”.

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Un joven cantautor que los salteños hemos adoptado como hijo y nos acompañará en Faz Quinceañeras 2015

Hoy con Nacho Toso

De origen sanducero, Nacho es un joven que ha sabido echar raíces en cada lugar que estuvo. Salto lo ha adoptado como hijo propio, por su calidez, simpatía y compromiso con los otros.
Lleva como filosofía de vida “no te olvides de ser feliz”, una frase que solía decir su madre, a quien perdió físicamente cuando estaba por cumplir 15 años, pero que lo acompaña en el camino que ha elegido vivir y la rememora en su canción “Contigo”.
Como cantautor editó “Nosotros” un demo en el año 2012, “Cambiando el Rumbo” en 2013 (junto con un DVD en vivonacho toso 3 en Teatro Larrañaga) y actualmente esta grabando el segundo disco.
La vida le hizo pasar por duros momentos, pero eso no le impidió continuar luchando por sus sueños y disfrutar de lo cotidiano “pasear en bicicleta, tomar unos mates mirando atardeceres o escuchar música…”
Se muestra siempre agradecido a la gente “el motor de todo esto”: la música, que es su vida y por “poder dejar un pedacito” de sí mismo en la memora de alguien.
Estará junto a EL PUEBLO en la fiesta de Quinceañeras de Faz este próximo jueves, porque su espíritu de compromiso y solidaridad lo ha llevado a compartir lo que hace hacia los demás.
Será todo un placer poder “disfrutar” de sus canciones…

¿Cómo fue tu infancia y adolescencia?
“Nací en Paysandú el 6 de diciembre de 1986, a los 3 meses de vida más o menos mi familia se trasladó a Montevideo, donde viví unos siete años. En esa época íbamos con mi hermano a Defensor Sporting a hacer deportes. Luego nos vinimos a Salto del todo y acá viví en varios barrios. Fui un alumno normal, tirando a enchastre, muy distraído e inquieto. Tuve una infancia relativamente normal, con vaivenes familiares como en toda familia, mi papá biológico se fue a Estados Unidos cuando yo tenía 2 años y a los 4, la vida me dio un padre aún “mejor”, quien hasta ahora esta conmigo en todo. Mi juventud estuvo bastante cargada de problemas familiares, otro divorcio, el fallecimiento de mi mamá cuando estaba por cumplir 15 años, abuelos enfermos, asuntos complicados. No me quejo, esas cosas me hacen quien soy y me siento muy bien así. Después empecé a trabajar, es muy difícil que un músico viva netamente de la música en Uruguay. He hecho de todo, trabajé de lavandín, vendedor en todo tipo de rubros, en industrias, varias empresas, en todo lo que me sirviera, y a la vez siempre trabajando con vocación y profesionalismo en mi carrera, siempre hice otras cosas, pero sin perder de vista mi sueño”.

¿Cómo arrancaste con la música?
“Desde niño tenía interés en la percusión, golpeaba todo lo que sonara, me regalaron un redoblante y palillos a los 10 años por ahí y con eso me imaginaba la batería, hasta que a los 15 años la familia me regaló una batería amateur que fue mi única motivación por años. Ahí, comencé a practicar de manera autodidacta, nunca estudié música, ningún instrumento, estoy en debe con eso. En mi casa siempre hubo instrumentos musicales, incluso guitarras. Un día decidí comprarme una para mí y ahí arranqué a explorar más, eso fue a los 23 años, luego fui al taller Violín Rojo de Alberto “Negro” Chiriff porque me empezaba a interesar escribir, canalizar mis asuntos. Allí compuse mi primer canción que se llamó “Cambiando el Rumbo”, esa fue la primera, y vaya si estaba entusiasmado con ese nuevo papel de “cantautor” que terminó siendo el nombre del disco y en consecuencia Disco de Oro un tiempo mas tarde, es una linda anécdota para cuando esté viejo”.

¿Cómo ha sido tu trayectoria musical?
“Mi primer banda fue “Golpe Bajo”, con gurises más grandes que yo, también toqué en Mate Marquiño, Nosk, y en varias bandas más de estilos muy diferentes. Hoy en día trabajo también como baterista contratado, hace 13 años que toco y resumir la trayectoria es complicado, pero tuve suerte de recorrer casi todo Uruguay, varios lugares de Argentina y Chile con la música, tocar con varios grupos de renombre, ser elegido por bandas referentes de Uruguay para abrir sus shows, entre otras cosas”.

¿Qué sentiste cuándo subiste por primera vez a un escenario?
“En realidad no fue en un escenario, sino la casa del bajista de “Golpe Bajo”, mi gran amigo Diego Borges, quien organizó una fiesta en su casa donde debutamos con la banda, había mucha gente. Se me volaron los palillos algunas veces, tenia muchísimos nervios y ansiedad.
Esa ansiedad por tocar la sigo teniendo, las ganas nunca se pierden, la adrenalina que genera un show es capaz de curar cualquier cosa.
Se me han ido un tanto los nervios a medida que fui convirtiéndome en profesional, ahora realmente disfruto los shows”.

¿En qué te inspiras para crear tus canciones?
“Es muy difícil ser breve en algo tan amplio, pero es como que uno respira de ese modo, pensando todo el tiempo en frases, melodías, acordes, ritmos, es como una máquina que no para, al menos en mi.
Absolutamente todo me nutre y eso termina desembocando en alguna canción, de todo rescato algo que me puede parecer interesante plasmar.
Cuento historias ficticias, reales, personajes y situaciones de todo tipo, es un juego. Cada canción nace de manera diferente, por lo que no se puede determinar cual es la metodología compositiva, simplemente lo hago, me nace, no se bien cómo”.

¿Consideras que tienes un estilo propio, cómo lo definirías?
“Concluí que tengo un estilo pop-fusión, me gusta investigar tanto en lo que hago e incorporar siempre cosas nuevas que es difícil de encasillar, tiene un sonido pop pero con elementos de otros ritmos y orígenes, muchas veces de manera subliminal, escondidos en las canciones”.

¿Qué lugar ocupan las fans para vos, qué te dice la gente sobre tus canciones?
“Es hasta cómico hablar de Fans, no tengo ese perfil innato de los front-man por lo que siempre vi con curiosidad esas cosas. Me encanta conocer todos los puntos de vista, sea cual sea la manera de hacérmelo saber, sean “fans” o no. Los oyentes en su totalidad ocupan el primer lugar en lo que hago, incluso antes de mi, porque me gusta escribir no sólo desde mis vivencias, sino desde las de los demás. Los comentarios que me llegan siempre son positivos o constructivos, los negativos andan por ahí dando vueltas, por lo general en la gente que por ahí no se anima a decírtelos directamente, pero así mismo los respeto, a todos les doy la importancia que se merecen. Siento mucho apoyo y respeto a donde sea que vaya, estoy eternamente agradecido”.

¿Cuál es tu canción favorita y por qué?
“Otra pregunta demasiado difícil (ríe). Creo que la canción que más me gusta, si de las mías se trata, es “Contigo”, una canción que habla sobre mi madre, esa canción me eleva, logra algo bastante inexplicable, sin dudas que la música es magia. También tengo canciones favoritas de mis artistas favoritos pero son muchos”.

Has viajado mucho por tu música, recientemente estuviste en Chile ¿qué podes contar de tu experiencia en el extranjero?
“He visitado Argentina varias veces y en Chile hice una gira de 7 shows en 5 ciudades mostrando mis canciones y la experiencia fue 100% positiva. Siempre dimos con un público dispuesto a conocer, atento, y es ahí donde se logran las buenas cosas, he tenido mucha suerte en ese sentido. Este año visitaré Perú y ya presiento que va a ser genial”.

¿A qué aspiras en el futuro, cómo te gustaría continuar?
“Mi meta es vivir de lo que hago, de mi carrera como cantautor. Confío en que sucederá siempre y cuando continúe de esta manera, creciendo desde abajo, con pasos firmes y haciendo las cosas de la mejor manera posible. Lo que tenga que ser será, en la medida que lo visualice y trabaje por ello”.

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“La competencia nos ayuda a lograr la superación”

El Maestro Ricardo Villarreal Luna (60) ha dedicado toda su vida a la práctica del Kung Fu, adoptando una filosofía de vida humanista y naturista.
Ricardo Villarreal es el referente a nivel de nuestro país en el arte marcial del Kung Fu – siendo 6to Dan – y para llegar a este nivel de excelencia trabajó muy duro y luchó por cumplir sus metas.torsal11-012

Su trabajo fue reconocido por extinto Gran Maestro Germán Bermúdez Arancibia (10 Dan) – referente de toda América Latina, de quien fue discípulo.
En este espacio nos cuenta los aspectos más trascendentales de su vida, de los valores humanos que propicia en su academia y del legado que comparte con sus tres hijos – dos de ellos lo acompañan en su academia.

Partiendo desde su niñez- ¿Cómo comienza a vislumbrarse su inclinación por las artes marciales?
– Me crié en el barrio Parque Solari. El recuerdo contundente que tengo es que nuestra familia desde muy niños nos enseñó a trabajar. Con mis cuatro hermanos íbamos a la escuela a la mañana y a la tarde trabajábamos.
Tenemos cinco hermanos mayores por parte de mi mamá.
Nuestro padre laboraba en la Jefatura de Policía… tenía un fondo muy grande y allí plantaba. Por la tarde salíamos a repartir y vender las verduras cosechadas en el fondo.
En aquella época de podía ofrecer a Alfredito, El Palenque y también a la vecindad. Para nosotros colaborar con nuestro hogar era algo normal. Estudiábamos y trabajábamos… siempre buscando el bien de la familia”.

-¿Y en qué momento llegó el Kung Fu?
-“Yo no era de los chicos que iban a jugar a la pelota… siempre trabajando y estudiando… así que el arte marcial como se practica en la noche, comencé a mirar las series de televisión. Siempre fui muy hábil para aprender lo que veía. Mis hermanos también practicaban… en ese entonces tendría cuatro o cinco años. Me inscribieron luego en la única academia que había en Salto, que era la de Sirio Sosa, que aún está en calle Treinta y Tres. Allí practiqué un tiempo… uno es muy niño a los once años y empezamos a dar nuestros primeros pasos. El poco tiempo que practiqué logré fijar los conocimientos de los cuales jamás me olvidé; las caídas, el equilibrio… a hacer todos los movimientos en forma prolija. A partir de allí comencé a practicar Kung Fu hasta llegar al cinturón negro y luego hice una conexión con el Maestro Germán Bermúdez Arancibia y así continué con mi carrera marcial”.

- ¿En cuál época de su vida se conecta con el Gran Maestro Arancibia?
-“Hace más o menos unos treinta y cinco años. Mi hijo mayor en ese entonces era muy pequeño. El Maestro vivía en Buenos Aires. Mi afán era tener un respaldo y seguir creciendo en las artes marciales, pues me proyectaba a tener mi propia academia. Tenía que seguir avanzando. Fue así que sin conocer Buenos Aires me fui, sacando un pasaje ida y vuelta. Gracias a Dios siempre conté con una persona que me guiara… y así fue que finalmente llegué a su sede, previo contacto mediante cartas. Empecé las primeras clases con él y posteriormente me hizo reconocimiento de grado. El exigirme y aprender fue un denominador común en mi vida y no paré nunca… y aún continúo. Tal vez tomamos conciencia de nuestra edad, solamente cuando nos miramos al espejo”.

-¿Cree usted que el cultivar este estilo de vida le permitió conservar su buen estado físico y mental?
-“Son tantos años ya que se está en esto que a veces no nos percatamos de cómo ello ha incidido en nuestra existencia. Se torna natural tener una guía en el comportamiento y en la salud. La práctica nos genera un desgaste físico que nos lleva siempre a mantenernos en buenas condiciones. El Maestro Arancibia me adoptó como hijo y con él pude llegar hasta el 6to. Dan.Vino a Salto con los campeones mundiales. Mi sueño era aprender a enseñar. Los viajes continuaron hasta que me gradué de 5to. Dan. Fui el último maestro que me gradué de 6to Dan antes de fallecer Arancibia. Pude cumplir con ese sueño… era lo que yo quería Cuando viajaba a los torneos y veía a toda la gente que se sentaba con el maestro, yo me iba a la tribuna con mis discípulos y él me llamaba, pues era muy tímido”.

-¿Y cuál es su propósito como docente?
-“Enseñar, tratar que el alumnado incorpore de los conocimientos, dar siempre lo mejor de mí. Mis hijos Moisés y Jonathan son los que siguen en el mismo camino de las artes marciales y compartimos torneos y encuentros. Afortunadamente desde hace muchos años hemos venido logrando títulos sudamericanos. También he competido y he logrado ganar a ese nivel. Nos complace muchísimo porque es otra oportunidad de crecer y no quedarnos estancados. La competencia nos ayuda a buscar la superación”.

-¿Ese camino marcial le ha llevado a ver lo existencial con otros ojos?
-“La vida también tiene sus momentos complejos y hay que saber caminarla. Hay que saber superar los problemas… el arte marcial me ha enseñado mucho y ello lo transmito a mis alumnos en la escuela. La vida a veces nos pega duro pero hay que seguir en el camino”.

-¿Siempre ha adoptado esa costumbre de compartir una reflexión con sus alumnos antes de concluir sus clases?
-“Es algo natural que me sale… buscar y compartir los ejemplos prácticos para que los alumnos entiendan.
Ejemplos que ayudan a los niños a superar su timidez y que logren la confianza en sí mismos. No importa que practiquen un mes o dos en la escuela. Lo importante es que la enseñanza queda.
La práctica del arte marcial no es como ir a un gimnasio… lleva mucho tiempo. El aprender a defenderse no es fácil. No es solamente saber un bloqueo o una técnica”.

- Muchas personas que no conocen el espíritu del arte marcial, lo relaciona con la violencia y no es así.
¿De alguna forma los filmes son quienes desvirtúan esa realidad?
-“Eso es lo que vende… a la gente le gusta ver a un hombre pelear contra diez y ganarles. El arte marcial nació en los templos Shaolin, templos budistas de meditación. Los monjes salían a predicar o a repartir en sus canastas lo que cosechaban y eran agredidos. Fue así que aprendieron los primeros movimientos para aprender a defenderse.
Allí comienza el crecimiento de las artes marciales y el Kung Fu es la madre de todas.

- ¿Y cuál es el secreto del Kung Fu?
– “Hay dos hermanas que van de la mano y son la salud y la felicidad. El Kung Fu es justamente eso: salud y felicidad.
Tenemos que cultivar una buena salud para gozar de la felicidad. Creo en Dios y en Jesús, los valores que recibimos desde niños. Donde voy la oración está allí”.

-¿Qué materias quedan pendientes?
-“(Se emociona)…Deseo que mis hijos continúen con la labor marcial y lograr que la gente de la mano al prójimo… que mi familia siga unida. La frase que quiero compartir por sobre todo: Dios es Amor”.

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“Me parece que mi padre no tuvo el reconocimiento que merecía”

Luis Córdoba Blanc, de 94 años, es el menor de los ocho hijos del general Teófilo Córdoba y el único que continúa con vida.
Luis vive en la zona céntrica de la ciudad, luego de haber pasado muchos años en campaña, ya que “se ganaba la vida” con las tareas de campo.
De joven quiso ser médico, por lo que viajó a Montevideo a estudiar Medicina. Pero al tercer año de facultad tuvo que24 7 15 066 abandonar la carrera “por problemas personales”. Volvió a Salto a “solucionar” dichos inconvenientes y luego arrendó tres campos, sitos en Zanja Honda de Itapebí, en la localidad de Laureles y en el paraje Cuaró de Artigas, donde hizo “todas las tareas de campo” y se ocupaba “de la crianza de vacunos, ovinos y otros animales”.
De su padre recuerda pocas cosas, porque falleció cuando él era un niño, pero sí conoce su trayectoria en el departamento y sabe de las obras imperecederas que impulsó o ayudó a realizar, como ser el Teatro Larrañaga, el Hipódromo de Salto y el Hospital Regional, entre otros. A finales del siglo XIX, el general Teófilo Córdoba fue Jefe Político y de Policía de Salto, función que incluía la de Jefe Comunal, ya que por ese entonces no existía el cargo de intendente. Su hijo cree que no tuvo el reconocimiento que merecía por todo lo que hizo por el departamento.

¿Qué recuerdos tiene de su padre?
Yo era muy chico cuando él falleció. Tenía 10 años, más o menos. Él falleció con 86 años. Mi padre fue fundador del Teatro Larrañaga, del Hospital de Salto y de la Asociación Agropecuaria e Hípica de Salto, que después fundó el hipódromo. En esa época no había intendente, pero él cumplía esa función y al mismo tiempo la de Jefe de Policía. El era militar y en ese entonces ya era general. Yo era el menor de sus ocho hijos.

¿A qué edad tomó real consciencia de la magnitud que tuvo la figura del general Teófilo Córdoba?
Años después de su muerte me empecé a enterar por diversas versiones acerca de lo que había significado para Salto. Fue general del Ejército y al mismo tiempo era Jefe Político, como se decía en ese entonces. Y si bien no existía la Intendencia en ese tiempo, también se ocupaba de las cuestiones del departamento. Él vivía en la casa del puerto, donde ahora está la casa de gobierno. Esa era su casa.

¿Cree que su padre tuvo en Salto el reconocimiento que merecía?
Me parece que no. Creo que quedó un poco olvidado en el tiempo. Especialmente en algunas cuestiones. Porque no hay que olvidar todo lo que hizo por el departamento. Le repito: fue artífice del Teatro Larrañaga, del Hospital de Salto y del Hipódromo salteño, y ocupó cargos de jerarquía en la Policía y a nivel de todo el departamento. En el Hospital quisieron poner su busto sobre una columna, pero nunca se realizó.

¿Piensa que la gente tiene consciencia de lo que significó su progenitor para Salto?
Creo que no. La gente parece no estar enterada de los hechos que ocurrieron. Hay algunos que recuerdan a mi padre, especialmente por el Teatro Larrañaga, porque fue el fundador y estamos hablando de una obra que perduró en el tiempo. Pero el recuerdo es medio restringido, porque se habla del Teatro Larrañaga, pero no dicen cómo fue realmente su creación. Quizás como estamos hablando de algo que pasó muchos años atrás, haya gente que no tenga muy claro cómo fue la cosa. Los que vivieron esa época sí se acuerdan, pero a esta altura son muy pocos.

¿Tiene alguna anécdota de su padre que haya sido atesorada por su familia y que pueda compartir?
Recuerdo que cuando mi padre dejó de ser Jefe Político, le hicieron una demostración muy afectiva, porque en la casa de él hubo una especie de manifestación por todo lo que había hecho.
Nosotros vivíamos en calle Artigas 718, en una casa que después se vendió. Esa era la casa familiar. Éramos muy unidos. Luego cada uno hizo su vida y asumió su propio camino, como es lógico.

¿A qué se ha dedicado en su vida?
Primero estudié Medicina, pero tuve que dejar la facultad en Montevideo porque se me presentaron diversos problemas en Salto. Tuve que volver a esta ciudad para bregar por mis intereses y abandoné la carrera. Había llegado hasta 3º en la facultad de Medicina. ¿Si alguna vez pensé en retomar la carrera? No, porque cuando vine a Salto, los problemas personales que tenía hacían que ocupara todo el tiempo en ellos. Y eso me impidió poder pensar en otra cosa.

¿Y de qué forma se ganó la vida en Salto?
Arrendé un campo que quedaba en Zanja Honda de Itapebí. Ahí hacía todas las tareas de campo y me ocupaba de la crianza de vacunos, ovinos y otros animales. Así me gané la vida… Después arrendé dos campos más. El siguiente fue en Laureles y por último arrendé una fracción de un campo que se dividió por una sucesión. El Instituto de Colonización se apropió de él y lo arrendó en diversas fracciones. El campo estaba ubicado en Cuaró y fue el último que tuve. ¿Por qué decidí volver a la ciudad? Porque se presentaron diversos problemas y yo tenía que estar en la ciudad para resolver algunas cosas.

¿Cuántos hijos tiene?
Tengo tres hijos, todos casados. Ya están creciditos. Son dos mujeres, Beatriz y María Cristina, y Jorge, que es el más chico. Todos viven en Salto. Y también tuve un hijo que falleció de manera imprevista. Fue el principal de mis hijos. Era gerente del Banco la Caja Obrera, cuando estaba en la esquina de Joaquín Suárez y Uruguay. Después mi hijo se trasladó a Bella Unión y posteriormente también se dedicó al campo. Falleció en un accidente. Fue en una protesta desarrollada en Montevideo. Le dio un ataque al corazón. Se llamaba Luis Córdoba, como yo.

¿Cómo se hace para superar la muerte de un hijo?
Es muy difícil y muy doloroso. Es una impresión brutal que uno recibe. La pérdida de ese hijo, que nunca había sentido ningún síntoma cardíaco, fue un golpe terrible que me dio la vida. Él fue a Montevideo por una protesta gremial (integraba el movimiento de productores conocidos como el “No Va Más”) y allí le dio un ataque, a pesar de que nunca había sentido nada raro ni había tenido ningún problema en el corazón. Y murió. Tenía 34 años, más o menos. Era joven.

¿Cómo ve hoy a Salto, usted que fue testigo de una época muy diferente a la actual?
Lo veo bastante bien, en el sentido de que se ha adelantado mucho en una cantidad de aspectos. La ciudad ha crecido, ha progresado mucho con el correr del tiempo. Gracias también a esas obras que hizo mi padre. ¿Si soy de las personas que cree que todo tiempo pasado es mejor? Eso es relativo, porque puede ser mejor en algunas cosas, pero en otras, no. Las cosas cambiaron. No es el mismo Salto que era en aquel tiempo. Pero uno tiene que adaptarse, porque la vida continúa.

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El valioso legado para Salto de César Rodríguez Musmanno

En nuestra sección “AL DORSO” basada en las últimas diez (preguntas) de la última (página) presentamos hoy el diálogo mantenido vía “on line” con el arquitecto salteño César Rodríguez Musmanno, conocido entre sus íntimos ConSuHabitualCompañeracomo “ojito”, quien a sus 88 años y luego de una larga y destacada trayectoria como Arquitecto y artista aún trabaja en lo que le gusta y asegura que no tiene asignaturas pendientes.
Ha dejado a lo largo de su carrera diversas obras en nuestro departamento entre ellas escuelas, cooperativas e incluso las Termas del Arapey. Hoy reside en Montevideo y sin dejar de pintar, se dedica más a construir murales, “como una forma de legado de carácter público”. Rodríguez Musmanno ha tenido una vida cuyos pormenores son dignos de compartir y tratamos de rescatar en esta nota.

¿Cuándo y dónde nació y cómo estaba compuesta su familia?
Nací en Salto el 5 de setiembre de 1927, mi familia estaba compuesta por mi padre: Dr. (Odontólogo) Carlos Rodríguez Fosalba, mi madre: Lucía Musmanno (Maestra), y mis hermanos: Hugo, Jorge y Elena (mellizos).

¿Cómo recuerda su infancia y adolescencia?
Tengo gratos recuerdos de mi niñez, indudablemente de mi adolescencia, siempre poblada de amigas y amigos.

¿Dónde estudió y por qué eligió esta profesión?
Cursé primaria en la Escuela Nº 1 ubicada en calle Artigas y Larrañaga, el liceo y preparatorio en el Instituto Osimani y Llerena ubicado en calle Brasil y Osimani. Luego cursé la Facultad de Arquitectura en la Universidad de la República (entre los años 1947 a 1953). Elegí esta profesión porque desde mi infancia atrajeron mi interés las casas y edificios. Tuve docentes que influyeron en mi decisión como el Arq. Francisco Lucas Gafrée, el Arq. Pedro Oscar ( Pilú) Ambrosoni y el Ing. Lluveras. Cabe además mencionar que en la Escuela Hiram asistí a clases de dibujo dictadas por el Maestro Pérez.

¿Qué satisfacciones le ha dado la profesión?
Poder edificar cinco escuelas, reformar, ampliar, mejorar 17 en el interior del departamento y viviendas no sólo las particulares, también por convicciones personales, las de interés social, cooperativas por ayuda mutua en Salto y Montevideo, para quienes no cuentan con tantos recursos.

¿Cuál o cuáles fueron sus obras más destacadas?, ¿Y sus preferidas?
Mis obras más destacadas fueron: mi vivienda ubicada en la intersección de calles Zorrilla y Belén, Termas de Arapey (mural), Escuela Nº 34, Escuela Nº 81 (terreno donación de Enrique Amorím), Escuela Nº 98, Cooperativa COVISUNCA, COVIFOEB. Mis preferidas; mi vivienda de Zorrilla y Belén, Termas de Arapey y la Cooperativa por lo que significa a nivel social.

¿Qué ha significado en su vida Enrique Amorím y qué recuerdos tiene de él?
Fue un referente para mis jóvenes años. Un impulsor de mi vocación, la oportunidad de conocer en Salto, artistas, escritores, poetas de resonancia universal como (Carmelo) Arzadum, Cúneo, Armando González (Gonzalito), Portinari, Nicolás Guillén, Nicolás Bottero (ceramista colombiano), Nora Borges de Torres, Margarita Xirgú, José Czyfferi (el Maestro de Maestros), Juan Carlos Castagnino, Guillermo de Torres, Manuel Mujica Laínez. El Taller Pedro Figari de la Asociación Horacio Quiroga, auténtica «escuela de vida» donde me formé, existió a impulso de Enrique.

¿Qué significa para usted el haber impulsado y que finalmente se haya concretado la recuperación del chalet Las Nubes?-
Fue tristemente conmocionante enterarme a través de amigos en octubre de 2010, que el Chalé estaba prometido en venta a personas del exterior. Iniciada una campaña vía correos electrónicos tuve la enorme alegría de saber que nuestro Ministerio de Educación y Cultura asumía la compra y lo declaraba por segunda vez Patrimonio de la Nación. ¡Qué mayor orgullo para los salteños y el Uruguay todo!.

A lo largo de su trayectoria, ¿ha tenido algún inconveniente que le haya impedido cumplir con su trabajo por algún tiempo?
La larga noche de la dictadura cívico militar, me declaró “proscripto” y me destituyó de todas mis tareas como profesional y como docente en la Universidad de la República (UDELAR) y la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU). Voluntariamente me negué a participar en salones y a exponer mis obras durante todo el período de la dictadura.

¿Tiene alguna asignatura pendiente?
No. En mi larga vida, trabajé, pinté, tengo hijos, nietos, bisnietos, fui docente, Director de Extensión en la Universidad, Director de la Casa de la Universidad en Salto, viajé, coseché reconocimientos…..
A nivel salteño, declarado Embajador Cultural por Salto ante la Red de Mercociudades en 2008, a nivel nacional (Morosoli para las Artes Plásticas 2012) y en el exterior (estadía de artista en República Dominicana y México).
Salidos de la dictadura refundé con otros colegas, la SUAP (Sindicato Uruguayo de Artistas Plásticos), luego C.U.A.P.(Comisión Uruguaya de Artistas Plásticos, filial de UNESCO) siendo Presidente en ambas organizaciones gremiales.
Sin embargo tengo una frustración y es no haber logrado después de casi 8 años de gestiones, hacer realidad mi donación del proyecto de escultura para la Primer Plaza 1º de Mayo en el interior del país. Sería además por ayuda mutua, conformando equipos de trabajadores de diferentes rubros para satisfacción y abaratamiento de costos.

¿A qué se dedica hoy en día?
Hoy día, sin dejar de pintar, me dedico más a construir murales, como una forma de legado de carácter público, que aporta a la democracia, quien tenga interés puede verlo pues está ahí a su alcance, a su paso por la ciudad. Por eso y desde siempre vengo sembrando de murales, mis construcciones, escuelas, edificios y cuanto muro me ofrezcan.

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Ramón Rivas Arquero, DT y empresario

La historia lo ubicó en los dos momentos más importantes del fútbol salteño, en el año 1979 cuando siendo arquero obtuvo con su equipo el primer campeonato del interior y recientemente como director técnico de la selección de mayores cuando ésta obtuvo el segundo campeonato del interior para el departamento.
Un hombre exitoso en cada emprendimiento que llevó a cabo, tanto a nivel deportivo como arquero y director técnico como a nivel empresarial al frente de un negocio familiar que en el 2016 celebrará su 30 aniversario. Jugó prácticamente toda su vida en Ferro Carril, su “segunda casa”, como él le llama, aunque hizo un breve pasaje por Danubio en Montevideo en 1980 y un año en San Lorenzo de la Liga Agraria. Como jugador obtuvo 5 campeonatos salteños con Ferro, 4 campeonatos del litoral con la selección de Salto y un campeonato nacional; con San Lorenzo también salió campeón el año en que jugó. Se retiró a los 40 años y luego de dirigir un año a San Lorenzo comenzó un proceso de trabajo en Ferro Carril que le llevó tres años hasta obtener su primer campeonato como director técnico en el 2005, luego repitió su hazaña en el 2007, 2008 y 2009. El éxito de su emprendimiento lo llevó a dirigir la selección de Salto y este último año alzó la copa nacional de selecciones organizada por OFI (Organización de Fútbol del Interior). “Yo creo que por mi actividad deportiva y empresarial la gente ya conoce casi todo de mi vida”, comenzó diciendo Ramón Walter Rivas Machiavello, sin embargo EL PUEBLO intentó ofrecer a sus lectores para esta sección de AL DORSO, una óptica diferente sobre su vida.

¿Cómo fue su infancia y adolescencia?
“Somos 4 hermanos, tres mujeres y yo que soy el único varón y además el menor, crecí en Diego Lamas 2490 frente a la cancha de Ferro Carril, la cancha Santa Rosa, concurrí a la escuela 8 y al liceo Osimani. En esa época el baby fútbol no existía, jugábamos al fútbol en algunos baldíos, teníamos una linda barra de la escuela y del barrio, se armaban partidos contra los que estaban del otro lado de la vía. Cuando tuve edad para inscribirme en la liga (15 años) lo hice en Ferro Carril y jugué en cuarta como delantero y después empecé a jugar de arquero. Me gustaba más el puesto de arquero, de delantero creo que la carrera hubiese sido muy corta (se ríe). En esa época no se salía mucho, la diversión eran las matiné los domingos de tarde, los cines del centro, después los bailes de carnaval en Salto Uruguay y Universitario y los domingos algún baile en la confitería Oriental”.

¿Cómo descubrió su habilidad para estar en el arco?
“Con 14 o 15 años empiezo a jugar de arquero. Lo que pasa es que donde yo vivía había muchos acopiadores de naranjas y hacían un partido antes de entrar a trabajar ¡y yo estaba al arco siempre! El puesto de arquero te tiene que gustar, es el que gana menos de todos los jugadores del equipo y siempre es el responsable porque el delantero puede errar tres goles y no pasa nada pero el arquero se come uno y pierde el partido y después te quieren matar todos. Recuerdo que en el año 1969 habíamos llegado a la final con Peñarol y yo había tenido ese año en Ferro una temporada fenomenal pero sin embargo esa final me comí dos goles y perdimos. Nadie me reprochó nada, pero te queda eso. Después en el 78 jugamos tres finales con River y el último partido jugué con una clavícula quebrada y pudimos ganar tres a cero”.

¿Después se retiró?
“A los 40 años me retiré… y lo tomé con naturalidad. Empecé a notar que me costaba ir a entrenar, que las lesiones duraban más en curar y los golpes los sentía por más días. Los arqueros son de los más golpeados que hay, ¡mirá que los golpes contra el suelo en estas canchas nuestras duelen! No tuve muchas lesiones, pero tengo un problema de rodillas, tuve cuatro operaciones de meniscos. Yo hoy esas lesiones las siento y te puedo decir que estoy al límite de tener que hacerme una prótesis de rodilla”.

También tuvo un pasaje breve como dirigente…
“Eso fue un poco casual, yo jugué un año en San Lorenzo y al año siguiente lo dirigí un año. Fue más para dar una mano, el fútbol de la Colonia Agraria tenía menos exigencia y esa fue mi primera experiencia como técnico. Más tarde me sumé a trabajar como dirigente de Ferro. Es bravo estar ahí porque el principal problema es el económico. Si bien Ferro es una isla porque tiene ingresos, a los demás clubes todo les es muy difícil. Después estuve un tiempo bastante alejado del fútbol, fue en la década del 90. Hasta que retomo en el 2003”.

¿Su formación contó con el apoyo de Pedro Rocha y Sergio Markarian?
“Siempre fui muy inquieto en todo lo que hacía, curso que veía por ahí trataba de hacerlo y como tengo una hermana que vive en San Pablo que tiene un vínculo de parentesco con Pedro Rocha (un jugador salteño de la selección uruguaya), tuve la suerte de poder ir con él a prácticas del San Pablo y ahí se aprende mucho. Es otro mundo. También en mi paso por Danubio me quedó una buena amistad con Sergio Markarian que hoy está dirigiendo la selección de Grecia y él me ha proporcionado mucho material y me ha permitido participar en cursos”.

¿En el deporte habrá tenido dichas y sinsabores?
“Como técnico sufrís la impotencia que después que comenzó el partido no podés cambiarlo porque mandan los jugadores y uno se pregunta si el error fue en la planificación o en el mensaje. En el 2014 hicimos una temporada brillante con la selección y el gran error fue no haber podido aislar a los jugadores del clima del triunfalismo que había, porque ya se decía que Salto era campeón y sin embargo llegamos a la final y la perdimos, en casa y en las dos selecciones. Sin embargo este año con el mismo cuerpo técnico salimos campeones”.

¿Cuál es la receta para ganar un partido?

“La única receta que hay es el trabajo, en ningún ámbito de la vida podés prometer éxito y menos en el deporte donde hay muchas condicionantes, vos podés tratar de ser lo más organizado posible y tener un proyecto serio y eso no te garantiza nada pero te va a acercar mucho al éxito”.

¿Qué significa Ferro Carril para usted?
“Yo me crié en Ferro, mi vida se desarrolló en mi casa y en Ferro. Es mi segunda casa, a pesar de que ahora estoy trabajando en otro equipo y lo hago profesionalmente y cuando juego con Ferro le quiero ganar. Pero los afectos son muy fuertes, es una cuestión familiar, todos somos hinchas de Ferro”.

Complementa su vida la actividad empresarial…
“Empecé a trabajar de muy chico, a los 13 años, en el Telégrafo (calle Uruguay al 500) repartiendo telegramas. Empecé como mensajero, tenía un tío que trabajaba ahí y unas vacaciones me dijo que necesitaban a alguien, así que fui. La idea era solo por las vacaciones pero me terminé quedando. Iba al liceo de mañana, a trabajar de tarde y de noche al fútbol. Trabajé ahí hasta los 23 años, después unos 8 o 10 años más en un estudio contable donde aprendí mucho de gestoría y administración hasta que Víctor “Tongo” Alario me invitó para abrir una inmobiliaria y así arrancamos. Alquilamos el local en donde estamos hoy en el año 1986, después la sociedad se disolvió y quedé yo solo al frente de la inmobiliaria hasta que pudimos comprar el local. El año que viene van a ser 30 años que estamos acá. Dos de mis hijos trabajan conmigo y mi señora también, además el único funcionario que tenemos también es de Ferro (se ríe)”.

¿Se considera una persona exitosa?
“Soy una persona agradecida a la vida. Si bien no tuve una formación profesional, yo no estudié porque no quise, porque elegí el fútbol; sin embargo pude formar mi propia empresa y el fútbol tuvo mucho que ver en eso porque me dio una gran cantidad de conexiones, me abrió muchas puertas… después tenés que poner de tu parte. Yo tengo la suerte de que a mi esposa Isidra le gusta mucho el fútbol y compartimos eso. Tengo 2 hijos de mi primer matrimonio y 4 del segundo y 5 nietos. Son todos de Ferro, Germán (uno de mis nietos) juega en la sub 15 y tiene muy buenas condiciones y me gustaría dirigirlo si es que yo continúo, después tengo otro nieto que también tiene 15 pero no juega al fútbol. Entonces yo les digo -¡no todos pueden ser jugadores, algunos tienen que ser hinchas! (se ríe) ¡Y sí, todos son hinchas de Ferro! Hoy tengo 67 años pero en el fútbol voy a estar vinculado siempre, es una pasión y además no concibo un domingo ir a sentarme en la costanera habiendo un partido de fútbol para ir a ver.

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Eduardo Trindade: el carnaval sin tablados no es carnaval…

Jorge Eduardo Trindade sostiene que “en el mundo “artístico” (murgas) todos me conocen por “Cacho” Trindade. Es que Trindade tiene 27 años siempre vinculado al mundo de las murgas y por lo tanto tiene más que suficientes credenciales para analizar la evolución del carnaval salteño, cosa que hizo en el diálogo cuyos párrafos esenciales recogemos en esta nota.

¿Cuántos años de carnaval?
Aunque parezca mentira, estaba sacando la cuenta y son 27 años de murga sin parar y este año que formamos un 5 7 15 081grupo de carnavaleros reconocidos, pero que no compitió, sino que salió para animar el carnaval y que se denominó “Canta la Barra”. Pero no sólo estuve en murga, sino que también estuve en algún otro grupo como “Código de Barra” de “Peluco” Silva, tuvo un pasaje por “Murga la del Encuentro”.

¿Fuiste de los fundadores de “Falta la Papa” ?

No, yo entré en Falta la Papa en el año 1990, cuando la murga ya tenía varios años. Antes durante dos años había salida en “Diabla Compañera” y me había iniciado en la murga del barrio que era “Mano Amiga”. En esa época tenía alrededor de 20 años, pero cuando empecé era mucho mas joven todavía.

¿Como ves el carnaval de hoy comparado con el de años anteriores?
Nada que ver. Sobre todo se extrañan los tablados que antes había en muchos barrios y ahora no hay ni uno. Esto es increíble. Siempre cuento una anécdota que nos sucedió con “Falta la Papa”, una vez que llegamos cerca de las 4 de la mañana al tablado de Huracán y la gente nos estaba esperando. Esta es la esencia del carnaval para el murguero, porque se trata del contacto directo con el pueblo.En aquellos tiempos, estoy hablando del 90 en adelante, se hacían cuatro o cinco tablados por noche.
Habia público y el parque (Harriague) todas las noches estaba “de boca a boca”. Esto ya se perdió ahora excepto en la noche de la final nunca se llena el parque Harriague. Tablados ya no hay, nadie quiere hacer, dicen que dan pérdidas, que no compensan el esfuerzo que se hace.

¿Cuales son las cosas que han cambiado?
Yo creo que muchas cosas han cambiado. Antes se hacía reir más a la gente. La murcha criticaba “daba palo” sobre todo a los políticos, pero nunca olvidaba el humor, la sátira para la diversión del pueblo. Creo que eran mejores los mensajes que se dejaban. Hoy en día son muy sutiles, hay que pensar más al recibir el mensaje para entenderlo. También es cierto que eran otros tiempos y no se puede negar que nosotros, los murgueros de aquella época abrimos un camino que hoy la muchachada nueva sigue, pero con su estilo, con distintas maneras y con muchas puestas en escena, muchos vestuarios, mucha teatrilazión.

Por lo tanto el carnaval de antaño era mejor que el actual?
Creo que si, aunque esta máxima siempre la he oído en el ambiente carnavalero. Cuando nosotros empezábamos, los “veteranos” no se cansaban de repetir también “carnaval eran los de antes…” De todas formas no se puede ignorar que los coros han mejorado mucho y el apoyo de nuevas tecnologías permite evanzar en el perfeccionamiento de la murga que se va superando. Creo que antes se hacía reír a la gente y siempre dejaba una canción que la gente la cantaba y tarareando.

¿El carnaval ha evolucionado, pero hoy día vemos que en el interior al menos se ha estancado?
Hoy tenemos un carnaval en que las murgas se limitan a ir al parque dos o tres días y se termina su actuación en el carnaval actual. Creo que eso también pesa para que los carnavales de antes fueran mejores. Antes las murgas tenían varios lugares en los que actuaban, en especial en los tablados de los barrios. Había mucha gente que no podía ver a las murgas en el parque y las veía en el tablado del barrio. Hoy en día es sólo en calle Uruguay lo que puede complementar la actuación del parque, porque si se hace en las termas llevan a las comparsas, es decir otro tipo de agrupaciones, diferentes a las murgas. Antes terminábamos de desfilar y ya teníamos que actuar y eso estaba bueno. Ahora hay que esperar diez días o mas a veces, entre la primera y la segunda ronda y en ese lapso lo único que puede hacerse es ensayar, porque no hay ningún otro ambiente en el que incursionar.

Fuiste también uno delos iniciados del gremio de agrupaciones carnavaleras, ASAC…
Si, efectivamente soy uno de los socios fundadores de ASAC. Cuando se consiguió la personería jurídica yo era uno de ellos que estaba y por eso soy de los fundadores.

¿Cómo ves el rol que cumple hoy ASAC en la organización del carnaval salteño?
Creo que lo que pasa en este sentido es que siempre ASAC queda sóla. Es decir se arma una directiva, una comisión y siempre es lo mismo, terminan “laburando” tres o cuatro y obviamente no dan abasto y no se pueden hacer las cosas, no porque no se quiera, sino porque quedan sólos. A veces incluso es difícil conseguir a los delegados a algún murguista para que vaya al parque Harriague, para cubrir el rol que le corresponde a un representante de las murgas que no cantan esa noche. Incluso esto es difícil y siempre se lo ve al presidente o al tesorero que andan cumpliendo este rol, porque no se consigue quienes colaboren. O sea que nosotros (los murguistas) somos tan culpables como cualquiera en la decadencia del carnaval salteño, porque el murguista tiene un 80 o 90 de responsabilidad en esto.

¿Cómo se puede mejorar el carnaval salteño?
Yo lo que haría e incluso con el maestro Jorge de Souza, que ahora va a ser el Director de Cultura presentamos un proyecto que luego no pudimos llevar a la práctica plenamente. Fue un proyecto que habiamos presentado en una reunión de ASAC y todos los delegados habían quedado muy conformes, pero por circunstancias personales que me pasaron a mi, no pudimos seguir adelante con el proyecto. No era un proyecto imposible. Lo primero era que ASAC tenía que tener un lugar físico que no tiene, porque ASAC cuenta con muchas cosas, como elementos de percusión, freezer, garrafas y equipos para amplificar la actuación de un conjunto, elementos que hoy tiene “desparramados” por varios lados por la carencia de un local fijo. Entendíamos que tenía que disponer de elementos, de esos que siempre originan corridas de último m omento a los murguistas, como pinturas y demás. Ya habíamos pensado en un comodato con la Unión Ferroviaria para arreglar el local, darle vida. Un lugar para que el jurado que viniera de otro lado pudiera pernoctar allí y demás. Lamentablemente no lo pudimos ejecutar como queríamos, por los motivos que le mencionaba. Entendíamos también que ASAC tenía que tener un tablado propio y permanente y por ejemplo, en “el Anden”, hacer peñas periódicamente para tener un fondo para las murgas y buscar otros beneficios por compras conjuntas y similares.

¿Es factible pensar en el retorno de Trindade al carnaval?
Creo que no. Es difícil. Me encanta, amo las murgas, pero es complicado y dejé porque poco a poco me fui “apagando”, desmotivando. Estos motivos que sostengo hoy los he dicho también antes y cuando se me dice “bueno, vení, arrimate a trabajar con nosotros, nos damos cuenta que no es fácil, porque está todo para hacer y siempre son tres o cuatro los que trabajan…

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“La música es expresión de lo que llevo dentro”

Invitado por el Prof. Silvio Previale, Director de las Academias Previale – cuya performance es conocida y reconocida en varias partes del mundo- el destacado acordeonista de origen vascuence realizará un recital en nuestra ciudad el próximo 8 de agosto.
El músico y compositor – reconocido en varios continentes – ofrecerá en su visita un taller concierto, participará en la cantina vasca y del programa del MEC, “Boliches en agosto”
Gorka, artista de trayectoria insigne, nos comparte los aspectos más relevantes de su vida, de su razón de ser y evolución constante de su talento creativo.

Algunas memorias de sus primeros tiempos…
-Nací en un pueblecito de Euskal Herria (Urretxu), entre verdes montañas y grises fábricas industriales que llevaron a aquella tierra a muchos inmigrantes en los años 1970, entre los que estaban mis padres. Recuerdo una infancia muy feliz criado por mis padres y abuelos y con un entorno familiar sin grandes alegrías económicas, pero muy unido. gorka 001
Aprendí euskera y castellano en mi niñez y el hecho de ser bilingüe creo que me ha ayudado muchísimo a aprender luego otras lenguas y poder comprender mejor la multiculturalidad que tiene el mundo, sin perder nunca la identidad de quién soy y de donde vengo.

¿En qué momento y cómo se dio su encuentro con la música y el acordeón?
-“Fue todo muy casual: me apunté a solfeo a los 7 años porque mis amigos se apuntaron.
A los pocos meses la mayoría de ellos se desapuntó, pero mi madre no me dejó desapuntarme, así que seguí mis estudios sin muchas ganas.
A los dos años de estudios los niños empezaban a tocar un instrumento y a mí, mi profesora me dijo que mejor esperase otro año… porque no me veía muchas facultades… así que esperé un año más no, tres, porque no me gustaba la música y seguía yendo allí obligado por mi madre.
En el último año de solfeo (6º curso), con 12 años, ya que todo el mundo me decía que al menos empezase algún instrumento y ya que mi mejor amigo tocaba el acordeón, decidí apuntarme a este instrumento. A partir de ese momento, mi actitud y motivación respecto a la música cambió por completo… y aquí estoy…”

Es usted considerado uno de los mejores acordeonistas del mundo… ¿Cómo se vive el desafío de superarse a sí mismo?
-“No me gusta el tipo de palabras como “el mejor” o “de los mejores”…
Tampoco vivo mi vida musical como un desafío, simplemente intento aprender cada día todo lo que puedo de todos aquellos a los que tengo a mi lado e intento disfrutar todo lo que puedo y hacer disfrutar a la gente con lo que hago.
Creo que cuando alguien disfruta, se genera una enorme energía de complicidad y eso es lo que intento continuamente”.

¿Qué tipo de música le gusta interpretar?
-“La mía. Ahora bien: toco y compongo cosas muy diferentes: desde música clásica, a jazz o músicas de mi tierra o de otras partes del mundo.
Creo que todas esas músicas enriquecen continuamente lo que hago. No podría tocar toda mi vida un único estilo. Me siento enormemente feliz aprendiendo de todo tipo de músicas y de todo tipo de músicos con los que tengo el enorme gusto de poder tocar.

Cuéntenos acerca de sus presentaciones y viajes
Llegaré en agosto a Uruguay dentro de una gira que me llevará por Brasil, Argentina, Chile y Uruguay: Porto Alegre (Brasil), “Concierto & Master Classes”. San Jorge Provincia de Santa Fe (Argentina). Concierto. Paraná (Argentina) “Concierto & Master Classes”. Salto (Uruguay). Concierto Rosario (Argentina). Conferencia sobre “El acordeón en el S. XIX” y “Concierto”.
Buenos Aires (Argentina). Museo Anconetani Conferencia sobre “El acordeón en el S. XIX» y “Concierto”. Valparaiso (Chile). Concierto Valparaiso (Chile) “Master Classes”. Valparaiso (Chile) “Concierto & Master Classes”. Santiago (Chile) “Concierto & Master Classes”.
Este año el músico ha tenido la suerte de actuar en Bélgica, Bosnia y España y en los próximos meses del año estaré en Portugal, Suiza, Eslovaquia, de nuevo en Bélgica y como no en España con diferentes formaciones de música clásica (a solo o con el dúo Harmonium con piano) o de otras músicas (Malandro o Flamenkizatu). Gorka grabó un cd con el trío Malandro en el que colaborarán con nosotros artistas de primer orden como Jorge Pardo, Iñaki Salvador, Borja Barrueta o Alba Carmona.

¿Cómo se dio su contacto con el Prof Silvio Previale?
Hace ya unos ocho años me escribió el Profesor Silvio Previale para invitarme al Encuentro Internacional de Acordeones que organiza anualmente, pero finalmente no pudimos encontrar la manera de hacer viable mi concierto allí.
A pesar de lo cual, desde entonces entablamos una bonita amistad cibernética y nos vamos comunicando de vez en cuando para mantenernos informados de nuestras vidas. Ha sido bonito para ambos poder hacer por fin posible mi actuación allá”.

¿Con cuáles compositores rioplatenses siente mayor empatía?
“-No cabe duda que el compositor que más me ha influido en mi vida ha sido Astor Piazzolla.

¿Qué características de este creador lo han inspirado?
-“Él supo conjugar en su música, la música clásica, el jazz y la música de raíz de su tierra y nos abrió un camino por el que yo he intentado llevar mi música durante todos estos años.
Además de Piazzolla admiro enormemente, como no, a Gardel y también a otros como Anibal Troilo, Alberto Ginastera, Juan José Mosalini”.

¿Qué busca transmitir con su música?
-“No es una respuesta fácil. Creo que con cada pieza intento transmitir una cosa diferente, lo que en cada momento me hace sentir la necesidad de expresarme a través de la música. Para mí la música es expresión de lo que llevo dentro”.

¿Qué reflexión comparte con los músicos jóvenes?
-“La música es el arte de comunicar con sonidos, de hacerlo pasar bien, de hacer sufrir… de hacer vivir… que vivan a través de ella y nos lo hagan vivir”.
ALGUNAS CRÍTICAS HACIA GORKA DE PRESTIGIOSOS MÚSICOS DEL MUNDO
Pablo Zinger, ex-pianista de Astor Piazzolla, 2008: “He tenido el placer de escuchar el disco TANGOSOPHY de Gorka Hermosa. Confieso que su música me cautivó instantáneamente por su originalidad, su atmósfera y su virtuosismo. El sonido es exótico, misterioso y atrayente. Gorka y todos los otros músicos involucrados tocan a gran nivel, pero más allá de esto está el concepto interesante, la visión diferente de obras familiares, y las muy interesantes obras nuevas. Una mezcla de influencias variadas, desde el tango a la música del medio oriente y elementos ibéricos. Gorka Hermosa hace la palabra «crossover» una realidad intensa y fascinante. Adelante, Gorka! Este es un talento que hay que seguir de cerca.”
“Tomajazz”, Noviembre 2008, Ana Blázquez: “Gorka Hermosa es un músico fuera de lo común y su disco Tangosophy un trabajo sobresaliente, innovador, que fluye a contracorriente de todo y sorprende por su capacidad de absorber desde la primera escucha. Nada sobra y nada falta en este disco…. En suma, Tangosophy es un disco redondo y con un sonido característico. Celebramos este nuevo trabajo de Gorka Hermosa que desde su nacimiento es ya todo un clásico. Imprescindible.”
“La Comarca”, 11/11/2008, Beatriz Severino: “Gorka Hermosa Trío deleitó al respetable con una curiosa mezcla de instrumentos… Gorka Hermosa fue ovacionado de forma especial.”
“La Voz de Asturias”, Eduardo García Salueña, 8/9/2008: REVISIONES AL MUNDO CLÁSICO, TRADICIONAL Y POPULAR: “El trío formado por Gorka Hermosa, Josep Sancho y Baldo Martínez se manifiesta como una propuesta fresca y muy abierta a ser difícilmente clasificable. Sin duda, conciertos de este carácter contribuyen a enriquecer las jornadas de las “Noches del palacio”.
“Diario Vasco”, 8/5/2007, Iñaki Urteaga: “Gorka Hermosa y su trío encandiló en su concierto. Gorka Hermosa, un músico, virtuoso de la acordeón entre otros méritos, que con su trío encandiló al público”.

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Una leyenda viviente del básquetbol uruguayo

“Si un alma se nutre del deporte va a alejarse de un montón de cosas que te hacen fracasar: el alcohol, el cigarro, la noche. Yo perdí todo eso, pero gané el deporte en mi alma”. La definición pertenece a Wilfredo Ruiz, conocido popularmente como “Fefo”, el goleador más grande de la historia del básquetbol uruguayo.
“Fefo” nació en Montevideo hace 54 años y desde hace 15 reside en nuestra ciudad, donde formó su familia. Se retiró en 2002 en Universitario de Salto, poniéndole punto final a una trayectoria atiborrada de récords.
Ruiz es una leyenda viviente del básquetbol uruguayo, donde pulverizó todas las marcas. Cuenta la historia que en una noche de 1984, este alero goleador logró la friolera de 84 tantos (defendiendo a Neptuno ante Colón en el Campeonato Federal), con el agregado de que en esa época aún no regía la ley de los tres puntos, por lo que cualquier tiro de campo era premiado con dos unidades.
Con la selección, el “Fefo” jugó un Mundial (Colombia 1982), unos Juegos Olímpicos (Los Ángeles 1984) y cinco Sudamericanos (fue campeón en 1981, siendo el goleador del torneo)
Hoy es presidente de Welcome de Montevideo, club que ocupa un lugar preferencial en su corazón.

¿Qué es de la vida del “Fefo” Ruiz?
Hace 15 años que vivo acá en Salto. Estoy muy cómodo, muy tranquilo. Armé mi familia acá: tengo hijos salteños y mi mujer es salteña. Estoy feliz de la vida de estar en esta hermosa ciudad. ¿Si extraño el básquetbol? No demasiado… Durante muchos años conviví y dormí con el resultado a cuestas, con el hecho de saber que siempre teníamos que jugar para ganar, y eso a la larga te va provocando un desgaste. Una vez que me retiré, prácticamente no pisé nunca más una cancha de básquetbol. Ahora en mi función de presidente, estoy cerca de un club. También dirigí algunos años en Círculo Sportivo, pero en ningún momento extrañé convivir con el resultado.

¿Ves hoy en día en el básquetbol uruguayo un jugador parecido al que eras vos?
Hoy se juega mucho menos y el básquetbol es mucho más dinámico. Los jugadores importantes no juegan tantos minutos. Nosotros jugábamos todos los minutos. Prácticamente no salíamos de la cancha y jugábamos tres veces por semana. Se jugaba a otra dinámica. El básquetbol se ha modernizado. Los 24 segundos han marcado que hay más posesiones y el básquetbol se hizo más dinámico. Los jugadores tampoco tienen esa posibilidad de correr y tirar como tenía yo o esa posibilidad de que un técnico te dé la confianza necesaria para que de 10 ofensivas, siete pasaran por tu mano.

¿Esa capacidad que tenías para tirar y embocar de todos lados es innata o se adquiere con la práctica?
No es innata. Nosotros practicábamos mucho. Yo dejé muchas cosas de lado en mi vida adolescente por ser jugador de básquetbol. Pasaba metido en una cancha. El básquetbol es un deporte de precisión: la pelota entra dos veces en la circunferencia (del aro). Si vos entrenás, le agarrás la referencia… Yo era un convencido de que entrenando y tirando 500 veces por día al aro iba a tener la referencia que después necesitaría en el partido para tirar con la marca encima.

Si no existieran registros fidedignos de tu récord de 84 puntos en un partido, diría que es una leyenda urbana…
La gente normalmente se queda con ese récord de 84 puntos. Yo tiraba todos los días para hacer 80 puntos. Ese día entraron todas… Pero creo que más valorable que ese registro es que ese año terminé con un promedio de 51 puntos en 33 partidos, porque marca una regularidad a lo largo de los ocho meses de la temporada y jugando por el título, para salir campeón. Eso genera otro compromiso y hace que los rivales te marquen más.
El día de los 84 puntos fue el corolario de una semana espectacular, porque el lunes había hecho 70 puntos, el miércoles hice 72 y el sábado, 84. Lo tomo como un reconocimiento a mi trabajo. Hacer 500 tiros todos los días, marcan un camino… En Uruguay no nos queda otra que entrenar y esforzarnos al máximo, porque a veces nos faltan un montón de recursos para poder competir a nivel internacional.

¿Cómo es la anécdota del día que llegaste a Bahía Blanca?
Es una anécdota fantástica. Yo estaba de vacaciones, tras terminar el campeonato en Uruguay, y me vinieron a buscar de Estudiantes para jugar tres meses. Se definían los equipos que iban a participar de la primera edición de lo que después sería un boom: la Liga Nacional. Pude ir porque justo coincidía que era en febrero y yo tenía un contrato en México para el mes de junio. Fui muy apurado a Bahía Blanca, porque me sacaron de las vacaciones y me dijeron que se vencía el período de pases. Pedí pasé, firmé y pensaba volverme al otro día porque había ido con una sola muda de ropa para cambiarme. Pero me invitaron a jugar con la selección de Bahía Blanca ante la selección de Cuba y al principio me negué porque no estaba preparado. Hacía días que no jugaba, pero mucha gente presionó y finalmente no me pude negar. Pero no tenía nada: ni zapatos, ni vendas, nada… Me prestaron todo y cuando salí a la cancha un periodista me preguntó cómo pensaba que me iba a ir. Le contesté que no conocía los rivales, ni los compañeros, ni la cancha, que los zapatos no eran míos y las vendas, que me apretaban una barbaridad, tampoco, pero que igual iba a hacer mi trabajo, que era hacer goles. Hice 44 puntos, ganamos y la gente quedó enloquecida. Hubo una especie de revolución en Bahía. Después ganamos el torneo y accedimos a la Liga Nacional y no me pude volver. Fui por una changa y quedé efectivo. Fui por tres meses y me quedé seis años.

En otra ocasión un periodista te invitó a efectuar 10 tiros con los ojos vendados para un programa de televisión y anotaste ocho. ¿Cómo es la historia?
Era para una nota del noticiero. Fue el año que hice los 84 puntos. Yo tenía una característica y era que tiraba mucho mejor marcado que solo. Por eso cuando me vinieron a buscar me dijeron que no importaba si erraba, que igual podían trucar la imagen. Pero la escena era en la cancha de Welcome y en un lugar donde yo tiraba permanentemente, por lo que ya tenía la referencia en la mano, en la fuerza, en la cabeza, en los ojos. Sabía cómo tenía que hacerlo sin siquiera mirar. Me taparon los ojos y de 10 pelotas entraron ocho, pero era lo que yo hacía todos los días. Es como cualquier persona que hace una y otra vez su trabajo y seguramente lo hace bien.

¿Qué significa haber participado de unos Juegos Olímpicos?
La Olimpíada es lo máximo que un deportista puede aspirar. Nosotros habíamos tenido la suerte de haber jugado un Mundial, pero no salía del asombro porque no es lo mismo. Estar en la Villa (Olímpica) y compartir vivencias con los mejores atletas del mundo es algo de otra magnitud. Tuvimos la suerte de hacer los dos desfiles, porque el desfile inaugural lo hacen todos los atletas, pero el desfile final solamente lo que llegan. Nosotros, al haber terminado sextos, tuvimos la posibilidad de quedarnos al desfile final y fuimos los últimos en irnos de la Villa. Cuando vos perdés, al otro día tenés el telegrama para abandonar la Villa. Todos luchan por no irse primeros y por quedarse al desfile final. Nosotros lo logramos y para Uruguay salir sextos en materia olímpica ese año fue realmente maravilloso. Era lo máximo a lo que podíamos aspirar, por un montón de cosas. Éramos un muy buen grupo humano. Y a veces los grupos humanos superan un montón de obstáculos que otros grupos que están partidos al medio no lo pueden hacer. Hay un ejemplo que pongo siempre y es el de la selección uruguaya de fútbol. Es un gran grupo humano que ha movido montañas y ha logrado cosas impensadas.

¿Qué cambió para que hoy el sueño de ver al básquetbol uruguayo en los Juegos Olímpicos sea prácticamente utópico?
El básquetbol ha cambiado y ha crecido, y en Uruguay desgraciadamente la competencia interna no es buena. Y cuando juegan en el extranjero, si la competencia interna es muy mala, los jugadores tienen que dar un gran salto mental para poder jugar a ese nivel. Y a veces no logran los resultados que se quisieran lograr. Si en los primeros años de la década del 80 no hubiesen venido los americanos, quizás nosotros no hubiésemos cambiado nuestra parábola de tiro y cuando hubiésemos ido a jugar un campeonato internacional nos íbamos a encontrar con esa dificultad de tener que tirar de otra manera. Ese es un ejemplo… Hay un montón de cosas. Desgraciadamente la competencia interna del Uruguay es muy, pero muy mala. Hay muy pocos jugadores, se prioriza lo viejo y no se le dan posibilidades a los jóvenes. Los técnicos desgraciadamente tampoco se la juegan por los jóvenes, porque son el primer fusible que salta cuando los resultados no se dan.

Jugaste los últimos partidos en Salto. ¿Querías terminar tu carrera acá o fue algo anecdótico?
Fue algo anecdótico. No pensaba jugar más y me vinieron a hablar para jugar dos o tres partidos. Yo hacía muchos años que ya no jugaba. No pude entrenar como debiera haber entrenado. En aquel entonces creí que no podía decir que no, aunque no estaba preparado para jugar… ¿Si me quedó algo por cumplir en mi carrera? No, porque el día que me fui, lo hice sabiendo que había logrado lo que había me había propuesto. Más que eso no podía jugar. Siempre sentí que estaba cumplido, que había cumplido conmigo mismo. Yo le hablo a todo el mundo y le digo que el que quiera llegar, lo puede lograr. Simplemente hay que dedicarse y trabajar.

¿Sentís que la gente es consciente de lo que fuiste como jugador, teniendo en cuenta que jugaste en una época sin televisación?
Capaz que me encuentro con gente de mi edad y me reconoce, pero la juventud no sabe. Recordemos que en aquel entonces no había televisión, pero tampoco internet, no había nada… Te veía jugar solamente el que pagaba la entrada. Pero eso me tiene sin cuidado. Yo trabajé para que el reconocimiento fuera mío en materia interior y personal. Yo me rompí el alma entrenando porque quería llegar. Y cuando uno llega es como una satisfacción personal. El reconocimiento de la gente de afuera puede ser un mimo en tu carrera, pero el mejor reconocimiento es el que uno puede hacerse a sí mismo, sabiendo que todo el sacrificio y trabajo que hizo durante años dio sus frutos.

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Con Gabriel Bibbó Mirando el mundo a través de la pantalla

Músico, productor de eventos y realizador audiovisual, así podría ser presentado Gabriel Bibbó, un joven salteño que pasó por varias etapas desde diferentes enfoques del arte.
Con 39 años de edad, jefe de familia y padre de tres hijos, uno de ellos con 13 años que sigue sus pasos en la música, gabriel bibboBibbó se enfrenta hoy al reto del mundo de la pantalla, llevando adelante diferentes producciones en esa rama de la comunicación, obteniendo reconocimientos por su trabajo como documentalista y si bien abre el paraguas y plantea que solo es un trabajador del arte audiovisual, manifiesta su felicidad por hacer lo que le gusta. Con él nuestra sección semanal “Las diez últimas de la última”.

Tengo entendido que el barrio que te ha marcado siempre fue el Cerro
Sí, mis padres son de Montevideo, y estaban viviendo en Paysandú, pero cuando yo nací mi madre tenía mutualista en Salto y me vino a tener acá. Más tarde nos establecimos en Salto y nos fuimos a vivir a la zona cercana al colegio Crandon adonde fui de chico y luego al Liceo (Nº2) Piloto, aunque mi adolescencia la viví en el Cerro y sí, realmente fue el barrio que me marcó en forma muy fuerte. Se trata de un barrio que tiene su propia idiosincracia, ahí hice muchos amigos.

Te pregunto por el Cerro porque sé que ahí también se formó aquella legendaria banda “Los Picapiedras” que tu integrabas y que marcó el paso del rock en Salto en los años 90
En realidad todo surge por ser una banda de amigos, siempre tuvimos la idea de hacer un grupo de rock y ahí tuvimos el privilegio de poder formar esa banda, en realidad éramos una barra grande pero solamente cuatro pudimos ser parte de la banda, por eso en realidad siempre decíamos que la banda éramos muchos más, porque siempre teníamos gente amiga alrededor.
Tuvimos una banda de rock en un momento que era post dictadura, que había mucha cosa para decir y tampoco éramos muy conscientes de las cosas que decíamos, éramos jóvenes adolescentes e igual teníamos una energía muy particular, pero ahora cuando la escucho me doy cuenta de que éramos unos bebés de pecho…(ríe).

Igualmente a ti en particular te marcó mucho todo eso que se vivió en el momento
Y sí, fue una etapa divina, adolescente, con un grupo de rock, en un momento en el que se escuchaba mucho el rock, ahora la música se diversificó bastante, pero en ese momento vos ibas a un boliche y te pasaban esa música, por eso todo lo que vivimos en Salto en ese momento que fue muy fuerte, marcó una época de mi vida.

¿Seguís tocando la batería?
Noo, … ahora en realidad vendí la batería por un tema de espacios en mi casa, después toqué la guitarra durante pila de tiempo y ahora el que está en todo eso es mi hijo Francesco, que ya tiene 13 años, aunque ahora estoy por comprarme una de nuevo.
Ahora estoy con mis hijos, Francesco es el más grande, después la tengo a Isabella de 3 años y a Filipo de 4 meses. Estoy completo…., (sonríe)

Tuviste un pasaje como gestor o productor de espectáculos, algunos de ellos de primer nivel que empezaste a traer a Salto ¿cómo se dio eso?
Es un rol que ahora tiene un nombre y es el de productor, yo nunca me sentí así, pero en definitiva a nosotros nos pasaba que con esa banda de rock que teníamos nos autogestionábamos, porque nosotros hacíamos todo para poder tocar en algún lado y entonces eso me dio el oficio de ver cómo era la cosa, cómo se armaba un espectáculo desde el vamos, con la idea de armar todo. A raíz de eso y que nos juntamos con otros amigos, como Santiago Méndez que ha hecho mucho por la cultura de Salto como generador de espectáculos desde un punto no tan visible, cumpliendo el rol de productor, lo que pasó es que tuvimos un quiebre en un momento en el que íbamos a mirar espectáculos y criticábamos mucho cómo se hacían las cosas hasta que asumimos el desafío de hacerlo por nosotros mismos para ver cómo era el asunto. Ahí nos pusimos a producir espectáculos que hasta el día de hoy hay algunas cosas que aún estamos generando.

El mundo audiovisual también entró a tu vida y en cierta medida te ha ido bien ¿cómo surge la idea y cómo es meterse en ese tema que no aparece como nada sencillo?
Cuando era adolescente junto con mis amigos del barrio Cerro habíamos comprado una cámara en una casa de remates, una Súper 8 que no funcionaba y en realidad conseguimos un micrófono con un cable que lo pegamos a la cámara y haciendo como que éramos periodistas salíamos a la calle, pero lo hacíamos para divertirnos. Mirando para atrás tenía ese recuerdo y siempre actuando con mucha inquietud por el arte, porque hice diseño gráfico y trabajé en lo que tiene que ver con artes gráficas y eso también me acercó un poco.
Mi padre también, cuando yo era chico, él hacía fotografía artística y revelaba fotos en blanco y negro y todas esas cosas fueron entrando en mí de a poco.
Pero en realidad cuando doy ese pequeño quiebre, cuando me invitan a trabajar en un programa de televisión, ahí empiezo a descubrir más ese mundo de la pantalla.
El audiovisual, poder contar, poder filmar, poder hacer historias.
Y después me meto de lleno en eso y me pongo a hacer trabajos, pero Salto dentro de todo sigue estando verde en el desarrollo audiovisual, porque aún hoy hay mucha cosa para hacer y para explotar, por eso fuimos generando una productora con otro amigo de la televisión y ahí empezamos a trabajar frente a proyectos personales, porque muchas veces uno tiene que trabajar en otras cosas para poder hacer frente a los proyectos personales.

Uno de tus trabajos refleja lo que era el arte popular en la época post dictadura, ¿cómo fue hacer ese trabajo?
Se llamó ‘El 87′ y fue un pedido que nos hizo en su momento la Comisión de Carnaval por el año 2009, donde recopilamos mucha información y fue un trabajo de investigación que nos llevó unos 3 años, donde hicimos un registro sobre todo lo que había pasado en esa época, con un seguimiento a algunos personajes de la época, y después con el material sobre la mesa vimos qué historia se podía contar, igual lo íbamos encaminando. Fue un trabajo como la ópera prima, digamos, y que marcó mucho nuestro camino, sobre todo porque fue reconocido y premiado.

Tu decís que está un poco verde todo el tema de realización audiovisual en Salto, pero ¿crees que hay carencias porque la gente no participa o porque no se interesa por mejorar el tema o porque no quiere saber nada y eso le abre la puerta a quienes sí quieren hacer algo?
Creo que cada vez más se viene el mundo audiovisual, tanto como herramienta para todos los días como para un consumo que se impone desde todos los ámbitos.
La gente se recuesta mucho al mundo de la pantalla y los más jóvenes ya nacen y crecen con eso. Yo creo que hoy es lo que impera, porque lo estamos consumiendo todo el tiempo.
También es algo que a nivel empresarial se usa mucho, antes para hacer una presentación te armaban un power point, ahora ya te arman un documental institucional de la nada, también en la educación se viene trabajando mucho con los materiales audiovisuales y eso se lo impone en cierta medida a las nuevas generaciones que crecen con esa modalidad, pero si uno no se especializa se puede consumir cualquier cosa, no digo la gente, pero quienes están en esto podrían tratar de mejorar todos los días, como me pasa a mi que trato de superarme siempre.

¿Hoy se vive en el mundo de la pantalla?
Sí claro, hoy se vive en el mundo de la pantalla a todos los niveles.
Mañana ya no sé qué es lo que va pasar, vendrán hologramas o vaya uno a saber. Todo funciona muy rápido, hay una vorágine enorme. Pero por ejemplo, en mi casa yo no tengo televisión, porque no la miro.
Y hay mucha gente que me pregunta por qué no tengo televisión si justamente trabajo como realizador audiovisual y les digo que después de estar tantas horas frente a la pantalla por mi trabajo, ya no quiero seguir mirando nada, porque siento que estamos bombardeados hasta involuntariamente por el mundo de la imagen.

¿Tenés proyectos cercanos o futuros?
Sí, siempre hay, pero lo que pasa que llevar a cabo esa idea es parte de un proceso largo, que lleva su maduración, porque a mi me dicen ‘vamos a tirarnos de allá’ y yo digo ‘sí vamos’ y nos tiramos (ríe), de a poco voy aprendiendo a decir que no y a frenar ese entusiasmo porque hay que pensar un poco más, pero siempre hay cosas para hacer y puedo decir que tengo la satisfacción de hacer lo que me gusta.

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Con el Maestro Esteban Facundo Molina Toriani

“La educación, sea formal o no formal no logrará nada sino no involucramos a toda la familia”.
Es maestro en educación común desde el 2003.
Facundo Molina Toriani (36) tiene un amplio bagaje de experiencia en la dinámica educativa en las poblaciones de contexto crítico y siente que ésta le ha permitido encontrarse con su verdadera vocación.
Fue Scout desde los 12 y a los 18 y luego animador.
Dejó la electrónica para abordar el estudio de Magisterio y la influencia mayor la recibió de su hermano, tambiénaldorso001 maestro.
Facundo se ha ido consolidando en la docencia y se ha fortalecido en el trabajo cotidiano con los más carenciados, sosteniendo que nada se logra sin el apoyo de la familia.

¿Qué encontró en la carrera de magisterio?
-“Le di fundamentos a mis intereses… conocí grandes autores uruguayos desconocidos para mí, que me hicieron entender el por qué de mi vocación.
Agustin Ferreiro fue el que más me influenció.
Más que nada por su propuesta no formal y de trabajo en red”.
¿Cuándo entra a trabajar con los clubes de niños?
-“En el 2008 inaugurando el Club de Niños La Tablada es un convenio INAU-ACJ Salto.
En el 2007 fui maestro en la escuela nº 8 y ya conocía un poco el contexto y me conocían a mí. Ello facilitó la inserción”.
¿Y para usted fue todo un desafío?
-“En realidad venían de desafío en desafío.
Trabajé en el Cecap como educador y en Ipru en un proyecto para formar animadores comunitarios.
También en Inju en un programa que se denominó se llamaba Arrimate Espacio Joven, pero como coordinador fue el primero.
La oportunidad me la dio Carla Ausán, que en ese momento era la Directora Ejecutiva de la Acj Salto.
Trabajé cinco años en el programa de niños en calle también”.
¿Cómo es la experiencia de trabajar con los niños de contexto crítico?
-“Es un desafío diario… el contexto es muy fuerte, los cambios son pequeñitos pero a lo largo de los años se ven.
El conocimiento de todo el entorno de los niños es lo que nos hace errar menos… no podemos trabajar solo con el niño hay que trabajar con la familia, el vecino, con todos… de lo contrario el cambio no se logra”.
¿Y de qué forma se logra el involucramiento?
-“El trabajo en red es importantísimo… los talleres son abiertos.
Se organizan salidas y eventos artísticos dentro del barrio.
En el 2008 cuando llegué la mayoría de las familias lo más lejos que habían salido era ir al Shopping a cobrar y se volvían.
Nosotros los llevamos a Montevideo y a Bella Unión.
A su vez armamos una comparsa que hace que el barrio se movilice para esperarlos al final del desfile.
Antes los ómnibus no entraban al barrio… cuando teníamos salidas
había que esperar los vehículos en la avenida.
Sabemos que hay mucho por hacer, pero los cambios se notan.
Tuvo mucho que ver el Socat, que nuclea a las instituciones de la zona, en el cual también trabajo.
Beatriz Grassi es la maestra que ha trabajado muchísimo, también Silvia Puigvert. Sin el trabajo conjunto no se logra nada.
Hay que buscar nuevos emprendimientos en forma permanente; el ejemplo más claro es Africanitos; tiene cinco años y comenzó como un proyecto del club.
Hoy por hoy es un emblema del barrio…ha pasado mucha gente
Queda la gente que realmente le gusta trabajar en el contexto porque hay que ser muy fuerte.
De estos siete años te podría hacer un libro con las anécdotas; las relaciones familiares la droga y la violencia. Pero no todo es así.
Existen familias que se mantienen fuertes
Son más de cuatro generaciones que llevan una vida y la reproducen.
Lo cierto es que no hay carrera universitaria que prepare para trabajar en estos contextos”.
A nivel personal ¿Qué rescate hace de la experiencia?
-“Se aprende del ensayo y error… la experiencia me da la posibilidad de ver los contrastes, valorar la familia que tengo y el apoyo sostenido en el tiempo.
Desde esa perspectiva tratar de ayudar a mejorar por lo menos en esas cuatro horas diarias la vida de los chicos”.
No hay que perder la objetividad en la diaria…en estos años he visto muchas talleristas y técnicos salir llorando.
Pero la única manera es acompañar e intentar el cambio.
Por ello, eso una sola institución no puede…una sola persona, menos
Lo que sí siempre contamos con el apoyo de una gran mujer, Dora Paiva.
Ella me enseñó mucho…nos hicimos muy amigos y lideró el gran equipo del club.
Alguien tiene que guiar pero todos tienen que ir para el mismo lado, con el mismo objetivo. Y los logros están a la vista”.
¿Se ha avanzado en el apoyo interdisciplinario en pro de los jóvenes de contexto vulnerable?
-“Creo que se fue aprendiendo desde la práctica y también de haber compartido horas y horas de trabajo con gente que se ponía la camiseta.
En el Socat con Beatriz Grassi es impresionante lo que se va logrando.
El contar con el apoyo de las instituciones es importante de lo contrario nuestro logros serÍan mínimos.
El apoyo familiar es lo que fortalece a cualquier profesional que trabaje en estos contextos.
Mis padres han venido a todos los festivales…
Mis sobrinitos de Montevideo participan desde siempre en la comparsa.
Nadie nace ladrón, nadie tiene destinado solo ese futuro…
Podemos intervenir pero desde todas las instituciones una sola no puede hacer mucho, cuando las redes funcionan, se nota”.
¿Qué nuevos desafíos te has planteado desde su lugar?
-“Desde lo profesional buscando seguir profundizando mis conocimientos en educación no formal.
En lo laboral, mejorar día a día la propuesta educativa desde mi rol.
He estado haciendo talleres de formación en planificación a funcionarios de INAU en Salto el año pasado y este año.
Junto a los funcionarios de Mercedes.
Por eso quiero seguir profundizando en Didáctica Educativa y Pedagogía.
El desafío más grande seria ir a estudiar a Brasil en la Universidad Paulo Freire”.
¿Qué falencia le encuentra hoy a los planes de política social?
-“No me siento capacitado para criticar los planes, debería conocer más a fondo.
La formación es permanente y es sumamente necesaria, para oxigenar los conceptos y poder ser creativos, debemos estar bien formados en cultura general, que tanto se ha perdido y no dejar que el contexto nos absorba.
Creo que todos los días son un nuevo desafío…
Está en nosotros el prepararnos para enfrentarlo”.
Una reflexión final…
-“Lo que me marcó en mi carrera y que lo aplico siempre.
Como decía Varela, el error es el motor del conocimiento.
Creo que todos tenemos una segunda oportunidad… aprendemos del error y si tenemos una presencia familiar fuerte, ese será nuestro sustento.
La educación, sea formal o no formal no logrará nada sino no involucramos a toda la familia.
En el trabajo con los docentes es lo mismo.
Primero nos equivocamos y luego aprendemos…no por equivocarnos está todo perdido sino que al contrario, estamos aprendiendo.
La educación sin la familia, carece de fundamentos”.

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Jesús Arbiza de sacerdote a docente e incipiente escritor

Un hombre para quien la comunicación continúa siendo su pilar fundamental, primero a través del sacerdocio, luego en la docencia y actualmente en su camino como escritor.
Nació en Salto, el 28 de febrero de 1966, pero se crió en Bella Unión, hijo único de un comerciante y una maestra, un matrimonio muy vinculado a la parroquia del lugar “Santa Rosa del Cuareim”, de donde “mamé la verdadera iglesia”, como él mismo reconoció, esa que está “preocupada por la sociedad y la transformación de la realidad”.
Esa iglesia que no fue la misma que encontró cuando sintió “el ninguneo” de sus pares al decidir dejar el sacerdocio por “un amor muy fuerte hacia una mujer”, pero que le dejó como enseñanza que en los momentos difíciles a veces el apoyo viene de quien menos uno espera o alguien que apenas se conoce.
“Yo sigo siendo creyente y cristiano y sigo comprometido con algunas cosas de la Iglesia”, reconoció Jesús, a la vez JesusArbizaque analizó como positivo el proceso de renovación que está llevando a cabo el Papa Francisco porque “hay cosas en la Iglesia que tienen que cambiar”, citando como ejemplo el celibato “porque hay mucha gente que permanece dentro de la Iglesia para no perder esa protección pero mantiene una doble vida. Yo decidí elegir”, indicó.
Sin embargo, si el día de mañana uno de sus hijos le dice que quiere ser sacerdote, aseguró que “lo apoyaría”, y tal vez le aconseje como lo hizo su madre con él (que estudie algo antes) “para que no pase por lo que yo pasé ”.

¿Que recuerdos le vienen de su infancia?
“Mi infancia fue muy linda, tengo recuerdos de muchos juegos con amigos y una vida al aire libre. Jugué al baby fútbol, al básquet. Estudié francés, piano. También fuí Scout. Pero mi vida sobre todo estaba vinculada a la parroquia del barrio, un centro de actividades religiosas y culturales. Me acuerdo que un golpe fuerte para mi familia fue la famosa tablita del 78′ porque mi padre se fundió y pasamos a vivir en la casa de mi abuela. Yo tenía 13 años y me acuerdo que fueron años bravos. La experiencia de la dictadura también fue muy fuerte en Bella Unión, por la presencia de Sendic y los cañeros. La iglesia en esa época no estuvo ajena y noté la vigilancia y el control sobre todo lo que se hacía. Me acuerdo de Monseñor Marcelo Mendiharat, obispo de Salto, quien además casó a mis padres y me bautizó a mí; en el 73` tuvo que irse exiliado. Todo ese movimiento, la militancia, la viví en mi adolescencia porque participé en actividades políticas”.
¿Mantuvo un vínculo muy fuerte con la Iglesia desde niño…?
“Sí, yo me crié con los curas comiendo en casa, además en esa época en Bella Unión la iglesia no tenía plata. Era una iglesia muy preocupada por lo social y la transformación de la realidad. Por eso después que terminé el liceo yo me planteo entre hacer el sacerdocio o estudiar psicología que era algo que me gustaba mucho, y opté por hacerme cura. Cuando fallece el padre Conte en el año 85`yo sentí ese llamado, esa invitación. Estudié 7 años en el seminario de Montevideo, arranqué en el 86`y terminé en el 92`, pero también estudié 3 años de filosofía y 4 años de teología. Si tengo que decir referentes, creo que el padre Walter Malet fue clave, lo del sacerdocio en parte se lo debo a él, por ver un cura tan vinculado con lo social y con vocación de servicio. Me acuerdo también del padre Octavio, un cura italiano con quien aún mantengo un vínculo de amistad”.
¿Cuales fueron sus primeras experiencias pastorales?
“Dentro del Seminario tuve mi primer experiencia pastoral, en el Cotolengo de Don Orione en Montevideo, después estuve un tiempo en la parroquia del Dorado en un barrio muy pobre en las afuera de Las Piedras (Canelones), después estuve en Florida por 3 años hasta que me ordené como diácono en el 93`y en agosto de ese año como sacerdote, en la plaza 25 de agosto de Bella Unión”.
¿Cómo fue ese momento?
“Fue muy lindo, era la primera vez que alguien de Bella Unión se hacía sacerdote, había cerca de 2.000 personas en la plaza. Fue el 28 de agosto de 1993. Mi familia estaba muy contenta. Pero hay una cosa curiosa… mi abuela no quería que yo me hiciera sacerdote y mi madre quería que yo estudiara algo primero antes de ir al Seminario, y mi padre sí, siempre tuvo ese deseo. Yo tuve un vínculo muy lindo con él (su padre), de alguna manera marcó mi existencia, éramos amigos, conversábamos mucho. Podría destacar muchas cosas de él, pero sobre todo el buen humor, era un tipo que siempre estaba de buen humor, además fue un autodidacta, porque apenas terminó sexto año de escuela pero era un hombre que leía mucho, sabía mucho, a mi me gustaba hablar con él y discutir de muchos temas. Creo que por él me acostumbré a levantarme temprano. Me levanto a las 5 de la mañana, leo historia, filosofía, psicología, teología, medito… evalúo, es un momento que disfruto mucho, me da paz y me hace bien. Es como un oasis en medio de la vorágine diaria”.
¿Cuáles fueron sus siguientes pasos como sacerdote?
“Primero estuve un año en la Catedral como Diácono, después como cura 4 años en Artigas. Guardo muy hermosos recuerdos de esa época, trabajé mucho con jóvenes. Ahí viví el sacerdocio muy vinculado a la gente, a la comunidad y eso es algo que me llega mucho, ser cura, estar con la gente, servir, escuchar y si se puede ayudar. Yo a veces digo un poco en broma (se ríe) que ¡el sacerdote es como un psicólogo gratis!, porque implica saber escuchar a la gente. Después el obispo me propone ir a Roma a estudiar psicología en la Universidad Gregoriana. Ahí estamos en el año 97`, donde estudié por dos años filosofía, teología y fenomenología de la religión”.
Cuentenos como vió a Roma, ¿estuvo con el papa?
“(Ríe), yo era un vacudo de Bella Unión, que nunca había salido de Uruguay y Roma es una ciudad cosmopolita, universal, con una gran mezcla de culturas, tradiciones, pensamientos y religiones. Yo siempre digo que en Roma conocí a América latina, porque me quedaba en un colegio con 65 sacerdotes latinos de diferentes países. Estuvimos con el Papa Juan Pablo II dos veces en Roma, primero cuando recibió a todos los que íbamos al colegio y después cuando celebró una misa privada y nos invitó a participar; yo ya había estado con él antes cuando vino a Salto en el 89´, pero ahí fue solo un saludo muy protocolar y yo era seminarista. Fue una experiencia muy fuerte, de encuentro, pero no fue como ver a Dios ni nada de eso”.
Luego regresa a uruguay…
“Después en Uruguay estoy 2 años en Paysandú atendiendo en Quebracho y 2 años en la Parroquia Santa Cruz de Salto del 2002 al 2003 hasta que me enamoro de la que es mi actual mujer, Alexandra y dejo el sacerdocio. Pero antes, en el 2001 falleció mi padre y eso me marca mucho, porque cuando mueren los padres es como que muere un poco la espalda de uno, porque de ahí en más seguís solo. Así que me voy a Bella Unión y estoy como sacerdote dos años.
¿Como surge ese amor por Alexandra?
“Yo me enamoré cuando estaba en la parroquia Santa Cruz, ella es maestra y daba clases como educadora a los niños de la parroquia. Yo siempre fui enamoradizo, tuve antes de entrar al sacerdocio relaciones cortas y otras un poco más largas, pero nunca tuve a una persona que me moviera tanto el piso. Comenzamos siendo amigos y me enamoré de ella, sobre todo de su inteligencia, por supuesto que de lo físico también, pero algo que tenemos es que conversamos muchísimo. El amor es un compromiso con el otro y yo estoy cada vez más enamorado de ella. En el 2005 pedí como una especie de año sabático para reflexionar, porque no es fácil dejar la iglesia, y me pregunté ¿qué hago?. Recuerdo las palabras del Monseñor Gil cuando me dijo –por lo único que alguien deja de ser sacerdote es por un amor muy fuerte a una mujer- . Cuando tomé la decisión se la conté a mi madre pero ella estaba ya muy enferma, a veces entendía y otras no tanto. Así que nos vamos a vivir juntos con Alexandra y en el 2005 me da la gran noticia de que estaba embarazada de Mateo, nuestro primer hijo y en el 2010 nace Ignacio”.
¿Fue muy difícil dejar la Iglesia?
“Lo más difícil en ese período fue decir, bueno y ahora… ¿qué hago, de que vivo?. Comencé a dejar currículums en muchos lugares, en todos los colegios católicos principalmente por mi formación en filosofía e italiano, porque no sabía hacer otra cosa y todos me cerraron las puertas. Ahí comencé a sentir el ninguneo, sobre todo de la gente vinculada a la iglesia. (Se emociona), tengo que destacar a Juan Claudio Lagaxio, que fue quien me abrió las puertas para que yo pudiera estudiar profesorado de filosofía, cursando libre en el Instituto de Formación Docente y revalidar muchas materias de cuando había estudiado en Roma (hace una pausa porque las lágrimas lo inundan y le impiden continuar hablando). Fue una época muy difícil, sobre todo por ese ninguneo que sentí de mucha gente.
Tengo que agradecer también a los directores Miguel Curcho, Pablo Menoni y Gladys Sosa, que me abrieron las puertas de sus liceos para dar clases de italiano en los ECA (Espacios Curriculares Abiertos) y a Solange Murillo con quien tuve un programa de radio en Bella Unión llamado el Punto de Encuentro.
También ha publicado un par de libros…
Después me recibí, en el 2009 y ahora doy clases en liceos, el CERP y la UCU. Recientemente publiqué mi segundo libro “Una amistad transformadora”, sobre la vida de Teresa de Ávila, una monja del siglo XVI que sin estudios teológicos llegó a hacer meditación; pero antes ya había publicado “La Chispa”, sobre charlas de espiritualidad. Y volví a mis inicios de alguna manera porque empecé a estudiar psicología, algo que me gustó siempre”.

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Luciano Apuzzo Duarte y el recorrido hacia su mundo interior

“La vida es como un río que nos conduce por donde tenemos que ir”.
Nació en Buenos Aires y cuando tenía trece años sus padres decidieron radicarse en Tacuarembó.
Luciano Apuzzo Duarte (31) desde muy joven se sintió atraído por el campo de la filosofía, metafísica y las disciplinas que ahondan en lo espiritual, tal vez por la influencia de su madre, docente de Yoga.aldorso001
Luciano Técnico en Informática y Programación profesión que ejerció en su momento, pero luego de una serie de grandes transformaciones en su existencia decidió tomar un camino diferente en el cual nos irá conduciendo a lo largo de esta edición de “Al Dorso”.

¿Cómo era su vida en su ciudad de origen?
-“Por suerte nos vinimos al Uruguay, ya que en Buenos Aires vivíamos en un apartamento pequeño y como adolescente tenía mucha necesidad de espacio.
Nos fuimos a Tacuarembó, que tiene un hermoso entorno natural…
Allí me encontré con familiares por la línea materna.
En casa recibí una influencia muy interesante, ya que mi padre era un comerciante muy exitoso y mi madre es una persona muy espiritual que ha cultivado el Yoga, control mental y meditación y me llevaba a sus clases”.
¿Y esa forma de vida fue influyendo de alguna manera en usted?
-“Desde chico me di cuenta que había algo más de lo que no estábamos contando siempre… sobre las religiones y las formas de pensamiento.
Había historias que me sonaban un tanto dogmáticas que por lógica no podían ser.
Hay cuestiones que si la analizamos, nos damos cuenta que no encajan… y ello me sucedió desde muy chico. Por ejemplo…rompía los juguetes para saber cómo funcionaban por dentro.
Por otra parte el cariño y el amor que recibí por parte de mi familia fue fundamental para el crecimiento”.
¿Esas inquietudes lo llevaron a ser un niño diferente?
-“Generalmente a los chicos, los padres los llevan a hacer las mismas actividades; algún deporte por ejemplo y yo no lo veía como algo divertido desde el punto de vista competitivo.
No me gustaba lo que se generaba dentro de la competencia.
Mis padres que estaban adaptados a la estructura social sentían que debían incluirme dentro de la misma y yo me resistía.
Me vestía de la forma qué quería y me negaba ir a las prácticas.
Siempre fui muy personal en lo que quería y me gustaba.
Me ayudó el hecho de tener primos con los cuales pude ir al monte y salir de pesca… esa vida me encantaba”.
¿Paralelamente continuaba con sus estudios?
– “Llevaba una vida normal como cualquier joven… fui al liceo y seguí estudiando.
En ese momento ya no estaba conectado con el Yoga”.
¿Cuándo comienzan a darse esos cambios trascendentales en su vida?
– “Fue a partir de que decidí irme a Paysandú con Marcelo Mendietta, un gran amigo a estudiar.
Él se había recibido de enfermero y decidimos ir al río para festejar.
Se tiró de cabeza y lamentablemente el accidente fue fatal. Al poco tiempo falleció… recibí un golpe que me cambió la pisada en todo sentido.
Cuando casualmente me vine a Salto, estuve durante mucho tiempo peleado con la vida, resentido con Dios y conmigo mismo.
Más adelante pude comprender lo que me pasaba y aceptar la muerte… ya no me parece tan terrible como en aquellos años”.
¿Y cómo encauzó su vida en Salto?
-“Empecé a estudiar en UTU la carrera de Técnico en Informática, mientras que me puse a trabajar en el Instituto Evolución, durante dos años.
Espiritualmente sentí que atravesaba por el primer desierto, donde intenté encontrarme conmigo mismo.
Me sentí aislado de los afectos… mi familia estaba en Tacuarembó… estaba solo.
Disponía de cincuenta pesos por día para alimentarme… estuve así dos años.
No obstante pude establecer una relación de amistad con Miriam, la señora a la cual le alquilaba la casa, que fue como una madre.
Comencé a incursionar en la lectura de metafísica pero no entendía nada.
Me angustiaba la falta de dinero y me asediaba el miedo a perder mi trabajo.
Deseaba en ese entonces progresar, tener mi propio apartamento, estar bien económicamente… ese estereotipo social que nos venden como sinónimo de felicidad”.
¿Y pudo de alguna forma acceder a lo que tanto anhelaba?
-“Conseguí un trabajo con mayor remuneración en Litnor Hogar como encargado del área de Informática, por parte de Miriam que me recomendó.
Ganaba muy bien y de a poco fui creciendo en la empresa… me fui a vivir con un amigo, me puse en pareja y pude comprarme un auto.
Tenía la oportunidad de construir esa vida que pensé me iba a conducir a la felicidad.
Mi pareja fue una excelente compañera que me acompañó muchísimo en todo… había logrado lo que quería pero no me sentía feliz.
Me peleaba con mi familia y me enojaba por cualquier cosa”.
¿Qué camino alternativo decidió tomar?
-“En principio hice Yoga por algunos meses…me sentí bien y me alejé.
En ese tiempo comencé a interesarme más por la lectura y la espiritualidad y las religiones, diferentes disciplinas.
Hasta que de un momento a otro sobrevino el gran vacío.
Me costaba encontrarle un sentido a todo.
Después de luchas internas y miedos decidí dejar mi trabajo, incursioné en las medicinas naturales y me integré a un grupo del Camino Rojo… sentí que allí podía cultivar esos valores que pretendía en mi búsqueda.
Muchas veces no sabemos qué buscamos cuando lo hacemos.
El camino espiritual es un camino interno de cada uno… entendía que me tenía que liberar de mi trabajo.
Decidí luego con mi pareja hacer un viaje por el norte argentino… fue una experiencia frustrante, de mucho llanto y aprendizaje”.
Por un tiempo se unió a una comunidad que viven en una chacra en Tacuarembó, donde se dedican a la producción orgánica.
Hacen allí una preservación de la semilla autóctona de las especies.
¿Esa experiencia afirmó aún más su idea de cambiar el estilo de vida?
-“Fue el conocerse, el empezar a verse uno mismo… es una experiencia muy dolorosa pero purificadora y de muchísimo aprendizaje.
Nos damos cuenta que en ese anhelo futuro de ser felices no lo somos en el presente… tenemos que disfrutar hoy y ahora.
El conocernos nos da la posibilidad de aceptarnos con nuestros errores y aciertos.
La vida es como un río que nos va conduciendo por donde tenemos que ir.
Podemos agarrarnos de la orilla para que no nos lleve o dejar que la vida fluya”.
En su último viaje visitó Córdoba, San Luis y Chile durante tres meses completamente a dedo, porque sentía que debía hacer ese recorrido.
Luciano Apuzzo llegó a la conclusión de que Jesús es un gran Maestro cuyas palabras aún están vivas y que esas verdades se irán perpetuando.
También se percató de que otros maestros espirituales coinciden en lo mismo, utilizando otras palabras.
¿Hoy qué camino ha tomado?
-“Puedo decir que siento paz… un estado interno que es difícil de describirlo con palabras.
Podemos tener una visión más amplia de la realidad.
El que busca no debe dejar de buscar hasta encontrar.
Por suerte en el mundo se está produciendo en un cambio a favor de los seres humanos.
Existe un cambio de consciencia que es real… es un cambio desde el amor y la unión.
Si la humanidad no va junta no va a ningún lado… eso se da en todos los ámbitos de la sociedad y en la familia.
Debemos abrir un espacio para compartir lo que sentimos.
La charla sin acción no sirve de nada, al igual que el conocimiento sin la práctica”.

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Heber Ruben Serra, el creador del “Super Gringo”

El creador del famoso “súper gringo” en Salto, a sus 75 años de vida aún continúa vendiendo los panchos más completos de Salto y se reivindica como el inventor de esta destacada comida rápida con más de 14 sabores diferentes.
Con su estilo muy particular, en un local frente a su domicilio, prepara los exquisitos panchos mientras conversa sin 17 5 15 104parar con sus clientes sobre todo tipo de temas, de la actualidad y los de antaño, porque llegan clientes que le compran desde hace más de 20 años. Y no falta el tan anegado comentario de su lucha con el grupo de los ex obreros de Salto Grande, lugar en que trabajó 12 años, 11 meses y 28 días, según la cuenta que guarda celosamente en su recuerdo; y una plática que denota la veneración hacia su señora, con quien luego de tan solo 7 meses de novio se casó y aún comparte las alegrías y sin sabores que les da la vida.
Un luchador desde pequeño, desde que pierde a sus abuelos a muy temprana edad y sin el apoyo de su madre y su padre (a quien nunca conoció) debe abrirse camino solo en la vida, vendiendo de todo, desde golocinas, helados, diarios como Tribuna Salteña y panchos… hasta llegar al famoso súper gringo que lo catapultó como el máximo vendedor allá por la década del 90, vendiendo más de 800 panchos por día, recorriendo todo Salto.
“La calle te enseña mucho, pero el trato con la gente es lo más lindo, es lo que yo destaco”, comentó en un momento de la entrevista realizada especialmente para esta sección, “y a pesar de todo lo que pasé nunca se me dio por robar, siempre por el camino de hacer las cosas bien”, remarcó; haciendo incapié en la gente y cuánto lo han apoyado.
¿Por qué le dicen Súper Gringo?
“Mi nombre es Heber Ruben Serra, pero muy pocos me conocen por mi nombre. Lo que pasa que a mi me decían “el gringo” y como yo vendía panchos, me quedó eso de “súper gringo” y muchos me conocen por ese apodo y no tienen ni idea cual es mi nombre real”.
¿Cómo fue su infancia?
– “Nací el 2 de julio de 1939, en el Hospital de Salto, pero enseguida me llevaron a campaña, me fui a vivir con mi abuela a Puntas de Cañas, porque yo era de padre desconocido y mi madre me dio para que ellos me criaran. De mi madre nunca supe nada hasta un día en que yo era grande y la ví, pero ella siempre me rechazó y ahí yo le dije que no quería nada de ella, que no me interesaba nada. Yo no tuve más familia que mis abuelos y una o dos tías, una de ellas vive en en Buenos Aires, despues nada más. A los 9 años nos vinimos con mis abuelos para Salto, y cuando tenía 11 o 12 años ellos fallecieron y me fui a vivir con una familia amiga”.
¿Se tuvo que ganar la vida de chico?
– “Sí, sí, como usted mismo dice, me tuve que ganar la vida desde chico sí. Hice de todo, vendí helados, frackfruters, caramelos, todo ese tipo de cosas vendí en la calle, para hacer algún peso. Vendí diarios también, en esa época me acuerdo que era Tribuna Salteña. Lustré zapatos frente a la que en ese entonces era la confitería 18 de Julio, también frente a la confitería París, en la esquina que hoy es Uruguay y Joaquín Suárez. Después, trabajé en la construcción, en Caputto, y después me fui a Salto Grande. Ahí trabajé 12 años, 11 meses y 28 días. Me acuerdo que los conocidos me decían -¿para que te vas a ir a trabajar a Salto Grande que muere un montón de gente ahí?- pero no fue así (ríe), acá estoy (y vuelve a reir). Ahí también hice de todo, trabajé en carpintería, albañilería, hasta manejé un autoelevador y una grúa para 8.000 kilos. Con la plata que cobré ahí me pude empezar a hacer la casa. Ahora estoy con el grupo de los ex obreros para ver si cobramos lo que dicen que nos deben, yo creo que sí, que se va a cobrar”.
¿Cuándo termina Salto Grande vuelve con los panchos?
– “No, después de Salto Grande trabajé un tiempo en el acopio de frutas y después puse un saloncito en mi casa, donde vendía un poco de todo, se llamaba Alison, como mi hija. Y después si, volví a vender panchos como cuando era gurí. Ahí ya tenía 48 años y empecé a recorrer distintos lugares, siempre ofreciendo panchos, hasta ese momento únicamente con mostaza y mayonesa”.
¿Y cuando aparece el “Super Gringo”?
– “Bueno, eso fue mucho después, cuendo andaba vendiendo le empecé a agregar más ingredientes que la clásica mayonesa y mostaza, pero fue mucho después. Habia gente que me decía, -¡mirá que en Rivera le agregan hongos!-, otros por ahí me decían -¡en Cerro Largo le agregan pickles!- y todo así… hasta que le empecé a agregar distintos ingredientes y variar los sabores y a la gente le gustó. Todos los vendía muchísimo, siempre recorriendo distintos lugares, en mi triciclo o en el carrito. Empezaron a llamarle super gringo poque a mi me dicen Gringo y así quedó el nombre de estos panchos completos, súper gringo. Mucho después me instalé en la esquina de Artigas y Beltrán, ahí estuve fijo desde 1999 hasta que sufrí un pre infarto y tuve que alquilar el carro y perdí el lugar. Estuve casi un año afuera del negocio”.
¿Se puede decir que fue el creador del Super Gringo en Salto?
– “Sí, yo fui el primero.Yo soy muy famoso en Salto por eso, porque fui el primero que inventó el super gringo, después todos me copiaron. Acá, viene a comprarme gente que yo le vendía desde hace muchísimos años y siempre me dicen -¡En ningún lugar de todo el Uruguay hay panchos como los que vos vendés!-, así que imagínese, es un orgullo para mí”.
¿Cuántos pachos llegó a vender?
– “En la época que más vendía llegué a vender entre 800 y 900 panchos en un día. Eso era cuando andaba en el triciclo o me iba al parque Harriague, ahí se vendia muchísimo”.
¿Y su familia, es casado, tiene hijos?
– “A mi señora la conocí el 19 de febrero de 1968, en un baile de Salto Uruguay, a los que le decían bailes de mascaritos. Yo tenía 28 años y ella 34, es un poco mayor que yo. Y el 7 de noviembre de ese mismo año nos casamos. Anduvimos 7 meses de novio y todavía seguimos juntos. Ella se enfermó mucho, hasta la llevamos al Puigary en Argentina, después la operaron acá y ahora yo soy el que la cuido. Estamos los dos solos, porque la hija se fue a Punta del Este, tiene su trabajo allá y ahora puso una pizzería, quiere hacer un poco de plata antes de darme los nietos”.

¿Y ahora volvió con la venta de panchos acá en su casa?
– “Sí, ahora ya hace 5 años que volví a vender panchos, el clásico, el súpergringo. Estoy en mi casa, en Barbieri 1569, Me armé este localcito en el frente y mucha gente se empezó a enterar y clientes de hace años vienen a comprarme de nuevo”.
¿Que ingredientes lleva un pancho para que sea un “Super Gringo”?
– “Yo tengo 14 ingredientes para agregarle al pancho, choclo, aceitunas, pickles, salsa golf, hongos, mayonesa morrón, mostaza, mayonesa, picantín, kétchup, muzzarella, papas y otros más”.

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“Antes sentíamos vergüenza si perdíamos; hoy eso no se da”

Hoy con el exfutbolista Luis “Pantera” Pintos, campeón del interior con Salto en 1979.

Los 36 años que pasaron para que Salto volviera a ser campeón de fútbol del interior agigantaron el título conseguido en 1979. Ese año, nuestro representativo obtuvo por primera vez la Copa Nacional de Selecciones de OFI, el máximo evento de fútbol del interior. Luis Alberto Pintos, alias Pantera, fue una de las figuras de aquel equipo. Pintos, que era un puntero veloz y con capacidad goleadora, no se explica por qué pasó tanto tiempo entre un título y otro, pero sí está convencido de que una de las causas debe haber sido el cambio de mentalidad que sufrió el jugador de fútbol. “Antes jugábamos por la camiseta y hoy creo que eso ya no se da”, enfatizó. Pintos, hoy con 56 años, trabaja como mecánico de motos. Pantera se retiró del fútbol a la joven edad de 32 años, luego de haber jugado cinco temporadas en Liverpool de Montevideo y de haber pasado por el incipiente fútbol venezolano de la época.

¿Cómo vivieron el título conseguido en 1979, teniendo en cuenta que fue el primero de la historia de Salto?
Fue lo mejor que vivimos, porque éramos todos amigos y todos tirábamos para el mismo lado. Éramos una familia. ¿Si hubo algún partido especial? Sí, cuando jugamos la final del Litoral ante Río Negro e hicimos el gol en el último minuto para ser campeones. (N. de R.: fue el propio Pintos el autor de dicha conquista). Si no hacíamos ese gol, debía jugarse un desempate entre Paysandú, Artigas y Salto. Pero con ese gol nos quedamos nosotros con el título. ¿Cuál fue la clave para ser campeones? Que éramos un grupo donde todos íbamos para adelante.

Me imagino que nunca pensaron que iban a pasar 36 años para que Salto volviera a ser campeón.
Eso fue lo que siempre nos llamó la atención, porque a veces nos juntábamos con Mario Silvera, Roberto Mesa y el “Gringo” (Cavani) y hablábamos de eso, de que pasaban los años y no llegábamos a nada. Y cuando perdimos aquella final con Maldonado (en 1994) fue lo peor de todo. Nos extrañaba que siempre tenían el campeonato ahí, cerquita, pero no lo ganaban. En la época de nosotros, ganábamos como sea.
¿Por qué cree que pasó tanto tiempo para que se repitiera el título?
-Y… nosotros teníamos otra mentalidad. Antes jugábamos por la camiseta y hoy creo que ya no se juega por la camiseta. Antes sentíamos vergüenza si perdíamos; hoy, en cambio, si pierden les da lo mismo. Ese es el cambio más grande que veo en el jugador de fútbol. Nosotros si perdíamos capaz que nos encerrábamos toda la semana hasta que llegara el domingo, donde teníamos la posibilidad de volver a ganar. El jugador antiguamente tenía vergüenza si perdía.
Cuando vio el partido que consagró nuevamente a Salto, ¿qué sensaciones experimentó?
Recordé todo lo que habíamos vivido nosotros. Me acordé de aquella época en que viajamos a Treinta y Tres y empatamos 1 a 1 con un gol mío. Y recordé el momento de levantar las copas, que fue inolvidable. Nos trajimos tres hermosas copas. Como serían que no entraban en el ómnibus y tuvimos que ponerlas en el pasillo.
Usted jugó varios años en Liverpool de Montevideo. ¿Cómo se dio su llegada al fútbol profesional?
Primero vino a buscarme Cerro. Vino el “Tito” Gonzálvez, que era el técnico de ese equipo, a Salto. Yo jugaba en la selección y me querían llevar a una gira por Francia. Pero como Salto Uruguay no me dio el pase no podía jugar partidos oficiales. Yo fui igual a Montevideo y estuve un año en Cerro, pero sólo jugaba amistosos. Cuando volví a Salto me vino a buscar Liverpool y retorné a Montevideo para jugar desde el 82 hasta el 87. Después también jugué en Venezuela. ¿Qué cambios encontré en el fútbol de la capital? Allá te cambian el sistema de juego. Acá uno juega de una manera, pero allá te hacen jugar a la manera que ellos quieren. Acá jugaba de puntero bien definido, pero allá me hacían bajar a marcar al lateral que subía. Acá, de ese trabajo se hacían cargo los defensas.
¿A qué se dedica actualmente?
Soy mecánico de motos. Siempre trabajé de mecánico. Lo hice incluso cuando estuve en Montevideo. Siempre estuve vinculado con las motos. Cuando jugaba en Liverpool no me faltaba nada económicamente, pero cuando estaba libre igual trabajaba en el taller de un amigo, porque estaba al lado de mi casa y me gustaba la profesión.
Hace unos años sufrió una agresión que casi le cuesta la vida. ¿Cómo fue el incidente?
Un vecino me pegó una puñalada cuando saqué a un perro mío a hacer sus necesidades frente a mi casa. Casi me mató. El perro salía a mi vereda, pero el vecino se enojó y me pegó una puñalada sin mediar palabras. Parece mentira, pero es verdad. Sigue siendo vecino, pero hoy en día hago de cuenta que no pasó nada y ni siquiera lo miro. No tuve más trato con él. Por esa agresión estuve 15 días internado y estuve con un pie en el cajón porque la puñalada me agujereó el intestino. Casi me voy…
¿De dónde viene el apodo Pantera?
De mi padre. Él jugaba en Gladiador y Ceibal, y jugaba con Pedro Virgilio Rocha. A él le decían Pantera y a mí, Panterita. Pero con el tiempo también pasé a ser Pantera. ¿Si le hacía honor al apodo? Sí, era rápido. Era uno de los más rápidos cuando jugaba.
¿Qué cambios nota hoy con respecto al fútbol de antes?
Ahora (los jugadores) no tienen amor a la camiseta. Si les sale un buen partido es porque les sale, nada más. Antiguamente era diferente. Poníamos todo desde que empezaba hasta que terminaba el partido. ¿Si extraño el fútbol? Después que me retiré no fui nunca más al estadio, pese a que tengo la entrada gratis. Recién volví para ver la última final de Salto (ante Maldonado Interior) que se jugó acá. Pero no quise pisar más la cancha. No me llamó más la atención el fútbol.
¿Con cuántos años se retiró del fútbol?
Me retiré en Ferro con 32 años. ¿Por qué me retiré tan joven? Porque estaba aburrido del fútbol, ya que desde los 14 años jugaba en la selección. Con esa edad jugaba en la Tercera, la Reserva y la Cuarta de Peñarol. Y en ese momento empecé a jugar en la Primera y también a practicar con la selección. Y el técnico de la selección un día decidió citarme para jugar contra Colonia. A partir de ahí no dejé nunca más la selección.

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Con la tradición campera hasta los tuétanos

Dalton Delgado, capataz de campo de la Semana Criolla del Prado y jurado en el festival de Valentín Aparcero.
Dalton Delgado es oriundo del departamento de Florida, tiene 48 años, está casado y es padre de dos hijos. Confiesa Dalton Delgado que vibra con todo esto porque lo lleva “en el alma” y desea que la tradición continue, desempeña la tarea de capataz de campo en la Semana Criolla del Prado (Montevideo), cargo que desempeña desde el año 2007 y desde hace 7 años, forma parte del jurado en las jineteadas del festival local “Valentín Aparcero”.
Conoce y domina muy bien la actividad ya que desde pequeño se vio involucrado en este tipo de eventos acompañando a su padre el reconocido “Yeyé” Delgado que cumplió todas las tareas en el ruedo del Prado durante 50 años.
En la última edición del “Valentín Aparcero”, EL PUEBLO pudo dialogar con Delgado quien narró parte de su larga pero aún joven trayectoria en los ruedos de jineteadas por todo el país e incluso por pueblos lejanos de Argentina.
Dijo que ha “cosechado muchos amigos” en Salto, ya que durante varios años estuvo corriendo la Marcha Funcional de Criollos para la reconocida cabaña “La Invernada”, algunas de ellas en nuestro departamento.

¿Cuando comenzó a participar en este tipo de actividades?
Desde muy chico, acompañando a papá en la Rural del Prado. Él cumplió todas las actividades en el ruedo, fue jinete, jurado, palenquero, apadrinador, y también capataz de campo. Una persona indisolublemente ligado a la fiesta de la rural, porque todo el que participaba en la fiesta lo conocía y disfrutaba de su amistad.

¿Usted también tuvo otras responsabilidades allí?
Si, fui jinete en el año 1990 y 1991, después fui rondanero, estuve de jurado de jinetes y de tropillas, fui apadrinador y en el año 2007 debuté como capataz de campo.

De todas las tareas, ¿cuál es la que más le gustó?
Me gustan todas, porque uno es un apasionado de esto, tenés que llevarlo adentro para poderlo hacer, pero la que más me gustaba -si tuviera que elegir- es la de apadrinador.
Fui apadrinador durante 5 o 6 años en el Prado, es una actividad en la que hay que darle mucha dedicación tanto al jinete, como al público y a los caballos durante mucho tiempo.

¿Qué significa ser el capataz en un ruedo tan importante?
El hecho de ser capataz lo llevo bárbaro, pero tengo muchas responsabilidades, porque en el Prado todo el campo es responsabilidad del capataz, al igual que toda la gente, desde los cocineros hasta los relatores. Y los aciertos y los errores también son del capataz.

¿En qué consiste su trabajo?
“Lleva tiempo, acá la temporada empieza en agosto- setiembre donde hay una cantidad de fiestas grandes hasta el 1º de mayo, después la actividad decae por el invierno, pero hay que andar en todas.
También vamos mucho para Argentina, ya que nos invitan de ruedos argentinos para desempeñar la tarea de jurado, como de las provincias de Formosa, Chaco, Entre Ríos, La Pampa, Córdoba. Y en esos eventos vamos seleccionando gente; jinetes, tropillas y personal de trabajo.
Durante ese tiempo se selecciona la gente, para llegar (a la Criolla del Prado) con lo mejor”.
Delgado destacó que selecciona mucho “la parte humana”, porque son 8 días los que dura la Semana Criolla “y tenemos que convivir, y para que la convivencia sea amena, esa parte es muy importante”.

¿Cuántos jinetes participan de la Semana Criolla del Prado?
Son 90 en total, 30 lo hacen en la categoría Basto Oriental, 30 en Pelo Nacional, 15 en la categoría Internacional en Pelo de los cuales 5 son ruguayos, 5 son argentinos y 5 son brasileros, y 15 participan de la categoría Basto Argentino o Basto Abierto.

¿Cómo ha visto el Valentín Aparcero en esta décima edición?
Muy lindo, la verdad es que en Valentín siempre nos han recibido muy bien, hace varios años que venimos a la misma casa en el pueblito y nos tratan muy bien.
Debe ser el séptimo año que cumplo la tarea de jurado, en esta ocasión junto a Reynoso de Santa Fé (Argentina) y Eduardo Rodríguez que es de Libertad (San José).

¿Qué mira el jurado para puntuar la monta en pelo por ejemplo, que en este caso (Valentín Aparcero) es la que tiene el mayor premio?
Que sea espectacular, vistosa, limpia, prolija, valoramos la mayor respuesta del jinete hacia el caballo.

En este caso la vuelta de honor es elegida por el capataz de campo (Marcos Alonso), ¿qué diferencia puede tener con la impresión del jurado?
La monta puede haber sido muy espectacular, pero por ahí el jinete perdió el estribo o el poncho, o tocó el caballo con la mano del rebenque, son detalles que tienen las jineteadas con rienda y que tal vez el capataz no lo ve, pero considera que fue una buena monta como para dar vuelta de honor.

¿Usted vive de esta actividad?
No, tengo campo en límite de Lavalleja con Florida, tengo una veterinaria, y crío caballos anglo árabes.
Hago esto porque lo llevamos en el alma y la misma gente te empuja a continuar para que esto siga.

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Una mujer con muchos números que contar

Era un mediodía de octubre, hacía calor y el cielo estaba plomizo. Igualmente las milanesas ya estaban prontas y humeantes. De repente alguien golpea la puerta, era un veterano, de media estatura, canoso, tenía cara conocida, pero la dueña de casa no lo había distinguido a través del vidrio del ventanal que da hacia el enclave de las calles Rivera y Las Piedras.
Se dirigió hacia la puerta y le preguntó: “¿qué quiere?”. Cuando al verlo sonreír se dio cuenta de que estaba ante el mismísimo Tabaré Vázquez, que al venir a Salto en medio de la campaña electoral, salió a recorrer la ciudad en auto, llegó a la esquina de Rivera y Las Piedras donde divisó un cartel con su nombre y la insignia del Frente Amplio, por lo cual paró la marcha y decidió llegar. Allí estaba Gladys Alvareda (o también conocida como Niní Portugau, por el apellido de su difunto esposo Juan José “Cacho” Portugau). Charlaron, le contó su historia, le ofreció milanesas pero Vázquez no aceptó y tras una charla de una media hora, siguió viaje. La  anécdota la reconforta hasta hoy. Enseña Matemáticas desde los 15 años hasta hace siete, cuando se jubiló con 70 años de edad. Estuvo en Secundaria antes de la dictadura y solamente un año después de la misma, cuando fue reintegrada tras ser destituida por el régimen. Miles de jóvenes pasaron por sus manos para aprender la asignatura más complicada a la hora de aprender. Tiene cuatro hijos, todos con nombres franceses Pierre, Jean, Marcel y Michelle. Con Niní Alvareda nuestra sección semanal Las Diez Últimas de la Última.

Con Gladys “Niní” Alvareda de Portugau.

Era un mediodía de octubre, hacía calor y el cielo estaba plomizo. Igualmente las milanesas ya estaban prontas y humeantes. De repente alguien golpea la puerta, era un veterano, de media estatura, canoso, tenía cara conocida, pero la dueña de casa no lo había distinguido a través del vidrio del ventanal que da hacia el enclave de las calles Rivera y Las Piedras.

Se dirigió hacia la puerta y le preguntó: “¿qué quiere?”. Cuando al verlo sonreír se dio cuenta de que estaba ante el mismísimo Tabaré20 4 15 039 Vázquez, que al venir a Salto en medio de la campaña electoral, salió a recorrer la ciudad en auto, llegó a la esquina de Rivera y Las Piedras donde divisó un cartel con su nombre y la insignia del Frente Amplio, por lo cual paró la marcha y decidió llegar. Allí estaba Gladys Alvareda (o también conocida como Niní Portugau, por el apellido de su difunto esposo Juan José “Cacho” Portugau). Charlaron, le contó su historia, le ofreció milanesas pero Vázquez no aceptó y tras una charla de una media hora, siguió viaje. La  anécdota la reconforta hasta hoy. Enseña Matemáticas desde los 15 años hasta hace siete, cuando se jubiló con 70 años de edad. Estuvo en Secundaria antes de la dictadura y solamente un año después de la misma, cuando fue reintegrada tras ser destituida por el régimen. Miles de jóvenes pasaron por sus manos para aprender la asignatura más complicada a la hora de aprender. Tiene cuatro hijos, todos con nombres franceses Pierre, Jean, Marcel y Michelle. Con Niní Alvareda nuestra sección semanal Las Diez Últimas de la Última.

¿Cuántos años estuvo enseñando Matemáticas?

Empecé a los 19 años, o tal vez antes porque ayudaba siempre a mis compañeros. Cuando tenía 15 preparé a unas primas para un examen de ingreso, pero oficialmente a los 19 años y estuve hasta que me echaron en la dictadura y ahí empecé a dar clases particulares. Pero durante el régimen militar no tuve problemas porque incluso fui a hablar con Barusso, que era jefe de Policía en ese momento, por si había algún problema contra mi persona para poder dar clases en mi casa, porque no quería que vinieran y molestaran a los alumnos. Por mi yo afrontaba, porque estaba muy tranquila que no tenía nada que ver con nada, porque por lo único que había sido echada era por pensar en contra de ellos. Y me dijo que no, e incluso al año siguiente la tuve a su hija en mi casa. Y también lo tuve de alumno al hijo del teniente coronel González que estaba en el Cuartel de acá, yo era docente y daba clases, esa fue mi tarea siempre.

¿Después de la dictadura qué pasó? ¿Volvió a la enseñanza formal?

Volví un año, pero me encontré con un liceo que no era el que había dejado. Muchas cosas habían cambiado, la exigencia era distinta, el comportamiento de los chiquilines, el ambiente no me convenció, teníamos que comulgar con gente que había entrado en esa época. Además Cacho (Portugau, su difunto marido) estaba destituido y dije que si lo reintegraban a él, capaz que yo volvía, pero nunca lo reintegraron pese a que estaba aprobado que así fuera. Y pensé también en eso.

Le dio clase a varias generaciones …

Sí, había mucha gente, porque los primeros años era impresionante, ya que además no había tantos profesores particulares y ahora hay una cantidad, entonces todo el que hacía preparatorios con Matemáticas pasaba por mis manos, y siempre después de un alumno venía un primo, un amigo, siempre había alguien.

¿Qué pasa con la Matemática? ¿Por qué cuesta tanto?

Yo creo que hay un problema que viene desde la escuela, entonces cuando no tienen a alguien que les haya enseñado algo básico, después les cuesta horrible. Lo tuve de profesor a (Danilo) Goslino que siempre nos decía eso e incluso se metió en magisterio a ver si podía enseñarles a los futuros maestros cómo debía ser la enseñanza de la Matemática, porque para él y para mi también, el tema arranca desde la escuela. A no ser que les guste mucho la materia. Yo tuve alumnos que aprendieron y les gustó. Tenía una alumna excelente pero que le tenía terror a la geometría, y después le dijo a uno de mis hijos que se hizo profesora de Geometría porque le había encantado aprender. Por eso depende también que le saquen el miedo y encuentren a alguien que los haga razonar.

¿Notó un cambio en la época post dictadura en la manera de pensar y en las exigencias hacia los chiquilines?

Ah, yo creo que sí. Se empezó a exigir menos, yo no estoy de acuerdo con lo que pasa en la enseñanza y sobre todo en cuanto a las exigencias, antes se exigía mucho más, y algunos llegaban mejor preparados a la Facultad.

Entonces piensa que si tuviera que dar clases ahora, tendría que cambiar mucha cosa…

Sí, sin dudas, sobre todo el comportamiento de los chiquilines, a mi edad no me veo enfrentando a esos gurises medio salvajes (dice mientras sonríe, con su particular impronta de carisma y simpatía). Sobre todo por las cosas que uno siente y ve.

¿Pero es Matemática la materia más difícil?

No, no lo es. Lo que pasa que hay que vencer una barrera y es la del querer razonar.

Porque ahora quieren todo más fácil, cuando yo daba clases particulares los chicos venían prácticamente todo el año, como si estuvieran en un curso paralelo y venían y aprendían. Pero durante los últimos años venían a preparar los escritos, entonces venían dos días antes y no pueden así. Matemáticas es una materia que tienen que aprenderla, entenderla y después volver a repasar, no es una materia que aprendes y te queda si tenés buena memoria.

Hay que volver a razonarla, volver a pensarla y los gurises no están dispuestos a eso.

¿Cómo ve hoy la sociedad en la que vivimos?

Y … ha cambiado mucho. (Piensa, hace un silencio y se le pierde la mirada), se han perdido los valores, el respeto, pero hay de todo, porque todavía encontrás gente joven que está luchando, peleando, haciendo cosas interesantes, pero la mayoría está viviendo en el momento, está haciendo cosas de manera individual y eso aleja a la gente de muchas cosas que antes no era tan así, antes estábamos todos más cerca de todos. Con mas respeto y otras cosas, pero no se, es complicado.

¿Ve positivo el avance de la tecnología y el uso masivo de la misma por parte de la gente?

Bueno …(risas) eso juega en contra del razonamiento, totalmente. Por ejemplo, yo en general no dejaba que mis alumnos en clase usaran la calculadora, porque quería ayudarlos a pensar, aunque a veces por alguna cuestión de rapidez, de tener un resultado por algo en especial, bueno vaya y pase, entonces una vez encontré en mi clase a un chico multiplicando por 10 con la calculadora (se ríe…) y le dije ‘entonces cuando vayas a sumar 1 + 1 también lo vas a hacer con la calculadora’.

Era una dependencia total. Yo me jubilé hace siete años y hoy está mi hijo dando clases, porque si bien los cuatro (hijos varones que tiene) eran buenos en matemáticas, éste (Michelle, el menor de los cuatro) tiene predilección por la matemática y lo vi siempre más afecto a esto, además tiene carisma y le llega a los chiquilines y eso es importante para la pedagogía que se necesita en esos casos.

Yo siempre estuve muy cerca de mis alumnos, aunque con la edad te vas alejando.

Antes venía gente buscándome a mí y se encontraban con él, incluso vinieron hasta nietos de exalumnos acá a mi casa a buscarme para que les de clases.

¿Si tuviera que volver a empezar hoy, haría lo mismo?

Haría exactamente lo mismo, porque tuve la satisfacción de haber hecho una tarea que me gustó, que me llenó, cosa que no todo el mundo lo puede hacer.

A mi la matemática me gustó siempre y si bien no fui maestra, estuve en la enseñanza y me encantó.

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“El contacto con el público es un viaje de ida y vuelta al alma”

Silvia Raquel Coronel Lucero (55) nació y se crió en el ámbito del cine Metropol donde su padre laboró por más de cincuenta años, confiesa que fue un lugar de mucho estímulo en lo que al arte se refiere, pero lamentablemente hoy está signado por la violencia. De la mano de una referente salteña en el arte y la docencia como Myriam Albisu a quien la concibe como “la madre de su alma”, fue descubriendo su natural empatía con el arte escénica y desde su experiencia entiende que ese “feedback” que se establece con el espectador la conecta directamente con un vuelo de ida y vuelta al alma.
La expresión corporal es una actividad que desarrolla la sensibilidad, la imaginación, la creatividad, y la comunicación humana. Es un lenguaje por medio del cual el individuo puede sentirse, percibirse, conocerse y manifestarse. La práctica de la expresión corporal proporciona un verdadero placer por el descubrimiento del cuerpo en movimiento y la seguridad de su dominio. El lenguaje corporal permite transmitir nuestros sentimientos, actitudes y sensaciones, el cuerpo utiliza un lenguaje muy directo y claro, más universal que el oral, al que acompaña generalmente para matizar y hacer aquel más comprensible, estas vivencias las experimenta Silvia en carne propia y las sabe transmitir en forma magistral. Con Silvia Coronel en “Las 10 últimas de la última”.

Silvia Raquel Coronel Lucero (55) nació y se crió en el ámbito del cine Metropol donde su padre laboró por más de cincuenta años, confiesa que fue un lugar de mucho estímulo en lo que al arte se refiere, pero lamentablemente hoy está signado por la violencia. De la mano de una referente salteña en el arte y la docencia como Myriam Albisu a quien la concibe como “la madre de su alma”, fue descubriendo su natural empatía con el arte escénica y desde su experiencia entiende que ese “feedback” que se establece con el espectador la conecta directamente con un vuelo de ida y vuelta al alma.

La expresión corporal es una actividad que desarrolla la sensibilidad, la imaginación, la creatividad, y la comunicación humana. Esaldorso001 un lenguaje por medio del cual el individuo puede sentirse, percibirse, conocerse y manifestarse. La práctica de la expresión corporal proporciona un verdadero placer por el descubrimiento del cuerpo en movimiento y la seguridad de su dominio. El lenguaje corporal permite transmitir nuestros sentimientos, actitudes y sensaciones, el cuerpo utiliza un lenguaje muy directo y claro, más universal que el oral, al que acompaña generalmente para matizar y hacer aquel más comprensible, estas vivencias las experimenta Silvia en carne propia y las sabe transmitir en forma magistral. Con Silvia Coronel en “Las 10 últimas de la última”.

¿EN QUÉ MOMENTO DE SU VIDA SE ENCONTRÓ CARA A CARA CON LA EXPRESIÓN CORPORAL?

“Desde los 9 o 10 años de la mano de Myriam Albisu.

Mi madre trabajaba haciendo la limpieza del salón de radio Tabaré.

Mientras hacía la limpieza yo me puse a observar unas zapatillas de punta que se encontraban en el salón. Myriam me preguntó si me gustaban y si quería ponérmelas.

Así que me las puse, me dijo como debía caminar y ya me invitó a comenzar los cursos en forma gratuita. Siempre digo que ella es mi madre del alma.

La Expresión Corporal es la forma más antigua de comunicación entre las personas, incluso anterior al lenguaje escrito y hablado. Es el medio para expresar sensaciones, sentimientos, emociones y pensamientos.

De esta forma, el cuerpo se convierte en un instrumento irreemplazable de expresión humana que permite ponerse en contacto con el medio y con los demás”.

¿FUE SU DESPERTAR HACIA EL ARTE?

“Con ella aprendí más que la danza. La sensibilidad más dulce y profunda. Y luego también el estímulo de que mi padre era el maquinista de los cines de Salto (Ariel, Metropol y Sarandí).

¿CÓMO SIGUIÓ EL TRÁNSITO POR ESE LARGO CAMINO?

“A los 17 años Myriam me propuso dar clases de ballet clásico representándola y respaldada por ella en la ciudad de Artigas. Allí tuve alrededor de 50 o 70 alumnas, no lo recuerdo.

En el 82 me casé y al tiempo me uní a Roxana Hernández en un taller de Expresión Corporal que funcionó en calle Uruguay.

De allí me trasladé en forma independiente al salón de la Asociación Magisterial.

Entonces conocí a la murga La Nueva, el Sr. Mario Sancristóbal me habló para trabajar en el movimiento con la murga”.

¿TAMBIÉN EN SU MOMENTO PARTICIPÓ DE UN MATERIAL AUDIOVISUAL?

“En un momento el Sr. Walter Martínez, con la finalidad de promover una exposición de sus pinturas eligió el ambiente de los antiguos astilleros (hoy canchas del Club Remeros, frente al Rowing), para un video que lo realizaría Sergio Hornos. En ocasión de una Bienal de arte Sergio se presentó con el video y ganó.

¿CUÁL ES EL ESPÍRITU DE LA EXPRESIÓN CORPORAL?

“La sensibilidad frente a uno mismo ante todo y al mundo circundante luego. Sensibilidad que pasa por la piel, los sentidos… y más tarde por la conexión con lo de afuera”.

USTED FUE LA CREADORA DEL CERTAMEN DE CANDOMBE LLAMADAS AL PUERTO ¿CÓMO SE INSPIRÓ PARA TAL INICIATIVA?

“En ese entonces yo formaba parte de la Comisión de Carnaval durante el gobierno del Frente Amplio junto a Nico Cunha y Marcelo Rodríguez. Surgió la idea a través de un comentario relacionado con el carnaval de Paysandú.

Entonces elaboramos la idea, Yo asumí la responsabilidad.

Desde el 97 ya había formado Tunguelé.

En realidad había de todo un poco, siempre estuve unida a la idea de lo cultural, lo del candombe me gustaba mucho, ya andaba con (la comparsa de negros y lubolos) Tunguelé y la idea de las llamadas nos pareció original.

En ese entonces, creo que sí, que nos conmovía lo de tener “identidad”. Hoy en día pienso bastante diferente”.

¿QUÉ CONCEPTO LE MERECE EL DESARROLLO DE LAS ARTES EN SALTO…SOBRE TODO DEL LENGUAJE POPULAR?

“Creo que estamos hace tiempo en un estancamiento desde todo lo cultural por falta de escuelas y de formación oficial además del consumo que la familia hace en los hogares. La TV ante todo.

Se evidencia claramente en la escuela. Yo soy maestra de Primaria hace 33 años”.

¿DESDE LA EDUCACIÓN Y LA DOCENCIA CUÁL ES SU PERCEPCIÓN?

“Estamos en una época de profunda crisis.

La escuela no colma las expectativas de los niños ya que viven una realidad diferente a la que proponemos en las aulas.

No lo digo yo, lo dicen grandes pedagogos del momento, sociólogos y estudiosos de los avances neurocientíficos en el área del aprendizaje.

Nosotros los docentes lo comprobamos y se supone que el pensamiento en lo lingüístico incrementa el mundo de las ideas, o lo contrario.

¿QUÉ RESCATE HACE DE SU CAMINO RECORRIDO EN EL ESCENARIO?

“Me reconozco como una persona sumamente histriónica, algo que me sirve mucho en el aula. Por lo tanto el contacto con el público siempre es un viaje de ida y vuelta al alma.

El Teatro Larrañaga era el escenario natural hace mucho tiempo, los olores, las luces y las sensaciones son únicas.

Ahora sólo se va un día, previamente al espectáculo… una lástima.

Con lo artístico lo relaciono íntimamente a todo lo cultural. ¿Resultado? Me siento bastante frustrada. Es necesario crear y estimular espacios, debates, reflexiones”.

¿QUÉ PENDIENTES TIENE EN LA VIDA?

“En lo personal estoy al día con Dios y conmigo misma.

Siempre digo que pongan en mi epitafio: “No quedó con ganas de nada”.

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Con la bicicleta desde la competencia a su trabajo

Con Julio Oribe Gómez

A los 12 años conoció la bicicleta, le conseguía revistas “billiken” a una persona que trabajaba en la farmacia Van’t Hoff para que a cambio le prestara su bici para dar una vuelta manzana. Así aprendió a manejar el medio que le dio grandes satisfacciones deportivas como ciclista y dirigente, además de transformarse en el trabajo de toda su vida como reparador y armador de bicicletas.
Corrió 6 Vueltas Ciclistas del Uruguay, además de muchas competencias internacionales y acompañó a Milton Wynants como ayudante técnico en los Juegos Olímpicos de Sidney en el año 2000, cuando Wynants obtuvo medalla de plata.
Actualmente milita en el Frente Amplio con el objetivo de ser electo Edil para trabajar por el deporte.

A los 12 años conoció la bicicleta, le conseguía revistas “billiken” a una persona que trabajaba en la farmacia Van’t Hoff para que a cambio le prestara su bici para dar una vuelta manzana. Así aprendió a manejar el medio que le dio grandes satisfacciones deportivas como ciclista y dirigente, además de transformarse en el trabajo de toda su vida como reparador y armador de bicicletas.

Corrió 6 Vueltas Ciclistas del Uruguay, además de muchas competencias internacionales y acompañó a Milton Wynants como6 4 15 033ayudante técnico en los Juegos Olímpicos de Sidney en el año 2000, cuando Wynants obtuvo medalla de plata.

Actualmente milita en el Frente Amplio con el objetivo de ser electo Edil para trabajar por el deporte.

¿Desde su infancia estuvo vinculado a la bicicleta?

“Mi adolescencia fue brava, desde los 8 años tuve que salir a buscar la diaria como se dice, trabajando con mis hermanos. Éramos una familia numerosa y mis padres habían venido de afuera, todos teníamos que ayudar para la olla. En mi casa de barrio Lazareto (donde vivía de niño) si la mirás de afuera parece un rancho, pero mis padres decían que para no pagar tanto la contribución había que dejarla como estaba por afuera y adentro hicieron una casa de material como cualquier casa normal. La vivencia de toda la familia allí es algo que no está escrito. Después tuve la gran suerte de conocer la bicicleta. A los 12 años yo le prestaba las revistas a un señor que ahora es policía retirado y trabajaba en la farmacia Van’t Hoff, yo le conseguía y le llevaba revistas “billiken”, él me prestaba la bicicleta para dar una vuelta manzana y así aprendí. Porque había pocas bicicletas y no era cualquiera que las tenía  en esa época”.

¿USTED ARMABA SUS PROPIAS BICICLETAS?

“Desde los 12 años andaba con los fierros yo, a los 13 años tuve la primer bicicleta, a los 14 años armé mi taller y ahora cumplo 50 años como tallerista. Así fue todo, empezó a ir lindo el taller, me armé mi propia bicicleta y empecé a pedalear. Todos los que andaban cerca mío eran ciclistas. Mi hermano empezó a correr antes y yo quería correr también y me sumé. Armábamos bicicletas, pero todas mal para lo que eran otras y así empezamos. Así conocí al “flaco” Pinasco, al “flaco” Acosta y un montón de bicicleteros de aquellos tiempos”.

ACTUALMENTE TRABAJA COMO ARMADOR Y REPARADOR DE BICICLETAS

“Yo soy armador y reparador de bicicletas y ya quedamos pocos. Nosotros armamos bicicletas para Motociclo y Deceleste, y esto hay que enseñarle a la gente para que no quede acá. Yo arreglo todo lo que sea bicicletas. Ahora hasta hay bicicletas eléctricas y uno tiene que tener esos cursos modernos porque hay que actualizarse y contar con los programas para regularla. ¡Si habrá cosas que evolucionan en la bicicleta y lo bueno que hace a la salud andar en bici! Una hora de bicicleta son diez horas de caminar, es algo muy saludable. Es calidad de vida, no  es necesario una gran bicicleta, hoy una bici de hace 50 años atrás si se arregla se puede andar bien”.

¿CORRIÓ MUCHAS CARRERAS?

“Tuve la suerte de correr 6 vueltas del Uruguay, 500 millas y gané un montón de carreras. En el 63 corrí mi primer carrera en bicicleta, fue en el Ceibal, en la Avda. Paysandú, sobre calle de tierra y pedregullo. No me acuerdo como salí, sé que llegué. Pero seguí, gané el campeonato de los barrios en el 68 y competí en Montevideo representando a Salto, corrí en la selección nacional que en aquellos tiempos tenía un volumen grande de ciclistas. También fui a correr a Córdoba. En el 75 corrí la última vuelta del Uruguay, 6 vueltas, la mejor clasificación a la que llegué fue a los 28. Pero no era fácil correr en esos tiempos, ¡había que entrar a los 28! Por ejemplo para hacer el trayecto Paysandú-Tacuarembó arrancábamos a las 8 de la mañana y llegábamos a las 4 de la tarde, no había buenas rutas, era muy sacrificado todo. Me acuerdo de ir en camión a competir a Montevideo y volver en bicicleta, porque no teníamos en que venirnos. Es una experiencia y una vivencia increíble”.

¿TAMBIÉN FUE DIRIGENTE EN EL CICLISMO?

“Después ingresé a la Federación del Ciclismo, estuve 12 años, dirigía ciclistas. Gané la vuelta a la juventud y 500 millas como técnico, dirigí 3 años el sénior en Montevideo. A mi lo que me servía de todo eso era la vivencia. Tengo 7 cursos internacionales aprobados”.

VIAJÓ MUCHO GRACIAS AL DEPORTE…

“Yo conozco 22 países gracias al ciclismo, recorrí toda América, Centroamérica también conozco, parte de Estados Unidos, Nueva Zelandia, Australia. Fui a campeonatos Panamericanos y Mundiales. Lo que pasa que acá la gente se olvida de todo lo que la gente hace por el deporte, y nada de eso es fácil, hay que luchar mucho. Pero yo siempre digo, a vos de la foto nadie te saca y eso es un título, si ganás algo y estás ahí, eso no te lo saca nadie”.

ESTUVO EN LAS OLIMPÍADAS CON MILTON WYNANTS ¿CÓMO FUE ESA EXPERIENCIA?

“Yo era ayudante de técnico de Milton Wynants, cuando ganó las olimpíadas en Australia en el año 2000 y alcanzó medalla de plata. Yo estuve en el comité olímpico. Hacía 52 años que Uruguay no ganaba una medalla y ahora desde que Wynants ganó nadie más ganó nada. Y yo estuve ahí. Si vos me decís que elija entre ir a una olimpíada y ganar la lotería yo te digo que prefiero ir a una olimpíada, porque es lo máximo”.

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA DE LAS OLIMPÍADAS CON OTRAS COMPETENCIAS?

“La olimpíada no tiene nada que ver con una competencia acá. Tenés a tus ídolos al lado tuyo. Yo admiraba muchísimo a Miguel Induraian (un español que ganó 5 veces el Tour de Francia), lo conocí, lo pude tocar  y temblaba, no podía creer. ¿Y Uruguay dónde queda?, nos preguantaban allá, y nosotros explicábamos ¡entre Brasil y Argentina, somos un grupo chiquito de 3 millones de personas y de ahí nacen grandes atletas! En el mundo nos conocen por los deportistas y por la carne”.

¿CÓMO SURGE SU VINCULACIÓN CON LA DIRIGENCIA DE LAZARETO?

“Cuando cumplió 50 años Lazareto (hoy tiene 75), me llamaron para organizar una carrera de bicicletas y vi las carencias que tenía y decidí ponerme a trabajar por eso. Yo soy presidente de Lazareto, pero en la dirigencia hace 25 años que estoy. Dentro de poco vamos a inaugurar la cancha de fútbol 5 nueva y un gimnasio”.

¿AHORA SU MAYOR DESEO ES SER EDIL?

“Uno a veces siente pena, porque ve como se desaprovechan los valores, hoy me metí en la política por eso, yo quiero ser edil para trabajar por el deporte. Acá no se habla de deporte y el deporte incluye una enorme obra social, son 100 botijas que tenés que darles de todo, darles de comer, la ropa, pagar los jueces, pagar la liga ¡si será una obra social! Por eso creo que hay que apoyar los clubes. Los políticos deben ir a los clubes y solucionar los problemas, que se pueda tener una pastera, no es tan difícil organizarse con eso, o un ómnibus para poder trasladar a los gurises para competir, porque ¡se habla tanto de la escuela del deporte!, pero ¿hay que movilizar a los gurises de un barrio a otro para competir?, no es fácil para los dirigentes”.

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“Siempre me he puesto del lado de la gente”

Con Carlos Rodrigo Pintos Brandón
funcionario de Registros Médicos del Hospital

Con Carlos Rodrigo Pintos Brandón funcionario de Registros Médicos del Hospital

Tiene 45 años y lleva casi dos décadas trabajando en el Hospital Regional Salto, primeramente en la sala de Emergencias y en estos últimos años en el sector de Registros Médicos de la institución.

Carlos Rodrigo Pintos Brandón nació en Salto pero por la labor paterna se crió en la ciudad de Artigas… también estuvo radicado en Rivera y luego en la capital del país.

Su padre era fabricante de botas y calzados. Acompañó a su progenitor hasta que llegó la etapa de independizarse y tomar su propio rumbo.

Hace público su agradecimiento por el lugar que ocupa y reconoce la gestión del Dr. Juan Pablo Cesio “que ha renovado el hospital en muchos aspectos y también el valor humano de sus compañeros”.

Considera que en estos años el servicio del Hospital ha evolucionado y que se sigue trabajando para mejorar.

¿Cómo fue esa infancia viajando y radicándose en diferentes ciudades?

-“Provengo de un hogar de padres separados… mi madre Florentina Brandón en la actualidad vive en Montevideo y es una pastoraaldorso001 evangélica.

Mantenemos una buena relación… no es la ideal debido a la distancia, con mi padre Juan Francisco también me llevo bien”.

¿Qué rescata de esa experiencia de conocer diferentes comunidades del interior del país?

-“Con el paso del tiempo fui entendiendo que no fue tan malo. Que las cosas que nos suceden en la vida no son precisamente un castigo sino un aprendizaje.

¿Cuántos años lleva trabajando en el Hospital?

-“El 1ro. de marzo cumplí 16 años de función. Antes me dedicaba al cuidado de enfermos… empecé más o menos a los 25 años. Fue en la empresa de Florentino dos Santos y luego en Asisper.

Luego me involucré en la política, con el Dr. Luis Batlle Bertolini, que es como mi padre… me ayudó muchísimo a reinsertarme en mi tierra natal.

Así fue que trabajé en política con él casi cuatro años.

Entré a Salud Pública y el tiempo se me acortó para dedicarme al ámbito político, pero siempre me mantuve cerca”.

¿Cómo fueron esos primeros tiempos en la Emergencia del Hospital?

-Cuando ingresé a trabajar a la emergencia en ese entonces había muy poca gente… creo que solamente dos funcionarios.

El vasco Lizasoain – que en ese momento era el referente – fue quien se encargó de enseñarme.

También recibí mucha enseñanza del actual director Juan Pablo Cesio, que en ese entonces pertenecía al staff médico de la emergencia.

Desde que entré hasta el 2000 todavía estábamos en la era del papel y se recibía un promedio de ochenta personas por día.

Hoy son casi trescientas las que concurren a diario a la emergencia.

Más adelante se informatizó el registro de usuarios.

A partir de ese momento el trabajo se tornó un poco más ágil, ya que llenar las hojas a mano llevaba mucho tiempo”.

¿Y desde el punto de vista humano, qué rescate hace de la experiencia?

“Ningún funcionario podría llegar a hacer dinero en este trabajo, con salarios tan bajos como tiene Salud Pública hasta el día de hoy.

Lo más importante que se puede distinguir es el vínculo que se establece con la sociedad.

De a poco sentí que me fui consolidando en esa referencia humana… uno termina haciendo más y más por la gente sin esperar nada a cambio.

Sentí simplemente que debía dar lo mejor a todas esas personas que llegaban enfermas y vulnerables por la situación que estaban viviendo, necesitadas de contención.

Dentro de las posibilidades, siempre traté de colaborar.

¿Recuerda particularmente un suceso que lo haya movilizado?

“Indudablemente que la emergencia es una puerta abierta a las fatalidades…uno se alegra cuando los pacientes salen bien, curados… pero allí siempre existe el riesgo de que suceda un hecho trágico.

No es que el fallecimiento de las personas mayores no impacte… pero sí es muy triste y chocante ver niños morir.

Recuerdo el caso de un niño… ese día me tocó cumplir doble turno en la emergencia.

Vino con algunas ronchas en la piel… yo estaba apuntando sus datos mientras él me sonreía.

Cuando pasó a consulta le dieron la medicación, porque en primer momento se pensó que se trataba de un cuadro alérgico.

Cercano a la una de la mañana, los padres volvieron con el niño que se había agravado.

El niño me miró fijamente y la sonrisa de él fue apenas una mueca.

Una hora después comenzaron a llamar a los médicos del CTI y enfermeras… desgraciadamente se trató de púrpura fulminante y el niño terminó falleciendo.

Se vivió en la emergencia una tristeza muy grande… fue duro presenciar el dolor desgarrador de los padres, que no hay forma de calmarlo.

El médico del CTI en ese momento era el Dr. Benzo (fallecido), un gran profesional y ser humano.

Ese fue uno de los casos más conmovedores que viví.

La muerte se vuelve algo cotidiano en esos lugares… los suicidios, los accidentes…

Creo que durante los quince años que estuve en la emergencia – con mucho respeto a los médicos – me puse del lado de la gente.

Es muy difícil para un ser humano tener que asumir que está enfermo”.

¿Considera que en todo este tiempo se ha logrado avanzar en la calidad de atención?

“El Hospital ha cambiado mucho… hoy podemos decir que prácticamente es un hospital cinco estrellas.

Leo y me informo acerca de otros hospitales y Salto – aún quedando muchas cosas por hacer – tiene un hospital de buen nivel, con una dirección que se ha preocupado por brindar comodidad al paciente y al acompañante.

Las oficinas también están mejor”.

Y con respecto a la espera en farmacia y los demás reclamos del público ¿Cómo es la situación actual?

“Creo que en ningún otro hospital del país se da tanta medicación como en éste; solamente no se le da al paciente cuando no hay.

También voy a quebrar una lanza por mis compañeros,  porque el grupo humano es bueno.

El trabajo de la farmacia es muy delicado, porque hay que ser muy meticuloso en lo que se le entrega al paciente.

Todo lo que el paciente lleva tiene que quedar bien registrado.

Por ello se dan las demoras. Esperar, se espera en todos lados.

Las dos químicas que trabajan allí tienen a la farmacia en excelentes condiciones”.

¿Cómo se siente desempeñándose hoy en el área de Registros Médicos?

“Como funcionario, siento que todavía estoy aprendiendo y por suerte cuento con el apoyo de los demás compañeros.

También nuestra labor es de extrema responsabilidad, pues no nos podemos equivocar.

Allí la gente va a buscar la fotocopia de su historia clínica para jubilarse, nada se puede omitir.

Se trabaja con información para el BPS”.

¿Cuáles son los mayores reclamos que hacen los pacientes?

“La gente se pone mal cuando se terminan los números para especialistas o se le demora en entregar una historia… casi siempre es por los tiempos.

Ahora hay funcionarias que se encargan exclusivamente de llevar las historias a las policlínicas.

Se han hecho muchísimas cosas pero falta todavía… como prioridad habría que darles a los funcionarios otro día libre semanal.

María Fernanda Ferreira

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“Prefiero el apodo Cholín a mi propio nombre”

con Juan Carlos Gómez,
presidente de ADEOMS

Con Juan Carlos Gómez, presidente de ADEOMS

Se llama Juan Carlos Gómez, pero prefiere que le digan Cholín, un apodo que data de su niñez, en honor al personaje homónimo de un dibujo animado. Cholín es el presidente de la Asociación de Empleados y Obreros Municipales de Salto (ADEOMS), pero en esta ocasión la idea no es hablar de la actualidad del sindicato ni de las negociaciones que ha mantenido y mantiene con la Intendencia por diferentes temas. La idea es conocer a la persona detrás del personaje, al padre de familia que se gana la vida como guardavidas. Gómez, de 36 años de edad, vive en el Cerro junto a su pareja y tres niños, dos propios y una nena de su señora, que considera como una hija más. Además, tiene otras dos hijas de una relación anterior. En la charla con EL PUEBLO, al tocar el tema familiar, Cholín reconocerá que el sindicato le saca mucho tiempo y eso lleva a que a veces “deje de cumplir” su rol como padre. Pero son las leyes23 3 15 074 del juego que aceptó antes de embarcarse en él. Lo mismo sucede con la exposición pública que conlleva el cargo que ocupa. “A mis hijos les duele que se digan cosas del padre. Yo trato de explicarles cómo son las cosas, pero los niños a veces no entienden y preguntan”.

¿Por qué decidió ser sindicalista?

Primero que nada por un tema ideológico: somos trabajadores y sabemos que los derechos de los trabajadores los defendemos los trabajadores. Y como tales tenemos la responsabilidad de aportar. Desde hace cuatro años, con un grupo de compañeros nos decidimos a trabajar fuerte en la actividad sindical. Veíamos que dentro del sindicato de ADEOMS había que dar otra clase de discusión en algunas cosas. Fue así que formamos nuestra lista, nuestra agrupación sindical y hace cuatro años que empezamos a trabajar fuerte dentro de ADEOMS, porque consideramos que había muchas cosas para cambiar y que había que cambiar un poco el eje de discusión que venía dando el sindicato. Y está claro que ha habido un cambio en la postura, en la identidad y también en la consciencia de los trabajadores que están afiliados.

Antes de asumir el desafío, ¿meditó acerca de las cosas nocivas que podría recoger por ser dirigente sindical?

Sí, lo pensé y lo puse en la balanza, al igual que hicieron los compañeros. Pero te repito: para nosotros este es un tema netamente ideológico. Tenemos un gran respeto hacia el movimiento sindical y hacia el trabajo que realizó mucha gente que hoy ya no existe y que se expuso en una medida muchísimo mayor de la que nos exponemos nosotros. Muchos compañeros dejaron su vida por la lucha del movimiento sindical. Nosotros seguimos poniendo todo en la balanza cada vez que el sindicato toma una postura. Sabemos que rige el principio de acción y reacción y que estamos expuestos, pero también estamos dispuestos a seguir exponiéndonos, siempre manteniendo nuestros principios. Estamos con la consciencia tranquila de que mantenemos una línea y esa línea siempre se ajusta a los derechos de los trabajadores.

Si es presidente del gremio es porque tiene ascendencia en su agrupación y porque lo votaron los afiliados al sindicato. ¿Se siente un líder?

No, y lo digo con toda sinceridad y humildad. Desde que arrancamos siempre tratamos de mantener una identidad como grupo. Sabemos que dentro del sindicato de los municipales siempre se identifica al presidente. Pero nosotros intentamos dar una imagen de grupo. Realmente considero y soy un convencido de que estamos donde estamos porque hay un grupo importante de compañeros que luchan, ponen de sí mismos y se sacrifican igual que yo. Es obvio que hay una persona que de cierta manera es el referente, pero lo repito: nosotros no trabajamos en un régimen de liderazgo ni de caudillismo. El trabajo debe ser del grupo, porque acá no hay intereses personales, porque esto tiene que ser un movimiento colectivo. Yo agradezco enormemente la confianza que mis compañeros depositaron en mí, como también los funcionarios municipales. Obviamente que ADEOMS tiene que tener un presidente, pero considero que hay un grupo de compañeros que son tan referentes como yo dentro del sindicato.

¿Cómo y cuándo ingresó a la Intendencia?

Empecé a trabajar en la Intendencia en el año 2001 como guardavidas, como lo sigo siendo hasta el día de hoy. Ingresé por concurso, porque en ese momento había que dar prueba de ingreso y después teníamos entrenamiento y prueba de suficiencia para poder trabajar en la temporada. Así fue que trabajé durante cinco temporadas, hasta que en el año 2006 comencé a trabajar de forma definitiva en la Intendencia. Si bien tenía carácter de zafral, ya estaba definitivo, no quedaba más cesante después de las temporadas de verano. Y en el año 2009 quedé permanente, siendo contratado en forma definitiva, luego de siete u ocho años de ser zafral y dar pruebas de suficiencias y concursos como guardavidas.

O sea que no entró a la comuna por favores políticos ni a dedo.

No, por suerte no entré ni por favor político ni a dedo. Hay una barra importante de compañeros guardavidas que ingresamos a la Intendencia porque durante años estuvimos dando continuamente pruebas de suficiencia y concursos para poder mantenernos en funciones.

¿Cómo está compuesta su familia?

En este momento vivo con mi señora y tres niños. Una de las integrantes de mi familia es hija de mi señora y los otros dos niños son míos con mi actual pareja. Y a su vez tengo dos niñas más que viven con su respectiva mamá. Mis hijos son Candela de 12 años, Oriana de 9, Ethal Nahuel de 5 y Naomi de 8 meses, y Valentina de 12 años es hija de mi señora, pero yo la considero como una hija más. Mi señora se llama María Virginia Pereira, pero los conocidos le dicen Vicky.

¿Cómo anda en su función de padre con tantos niños y tan poco tiempo disponible?

Trato de cumplir, sinceramente te lo digo. Sé que el tema del sindicato me saca mucho tiempo. Y muchísimas veces tengo que dejar de cumplir mi rol como padre y sobrecargar a mi mujer para cumplir con las actividades del sindicato. Por suerte, más allá de alguna discusión normal como cualquier pareja, mi mujer me hace el aguante. Es el sostén fundamental para poder dar la lucha y la discusión que venimos dando con algunos compañeros, entregándole todo lo que podemos al sindicato. Pero si hago un análisis objetivo, muchas veces dejo algunas responsabilidades que tengo que tener con mi familia para poder cumplir con ADEOMS. Estoy tratando de equilibrar un poco más la balanza, pero todo dependerá del avance que pueda tener el sindicato en las negociaciones con la Administración.

¿Cómo toman sus hijos la exposición mediática que ha tenido en los últimos tiempos y las cosas que se dijeron de usted en pleno conflicto entre el sindicato y la Intendencia?

He tenido preguntas bastantes fuertes de una de mis hijas grandes cuando salieron a repartir volantes y panfletos en contra de mi persona por el Centro y cuando pegaron los carteles frente a la Intendencia diciendo que por culpa mía la gente iba a cobrar después de fecha y que averiguaran en la Policía qué había pasado en determinada fecha. Fue una situación bastante difícil para mi familia. Yo lo absorbí y lo tomé como de quienes venían. Traté de explicar que eran las leyes de juego, pero los niños a veces no entienden y preguntan. A ellos les duele que se digan cosas del padre, que a mi entender eran feas, fuera de lugar y fuera de contexto. Se dijeron muchas cosas en las redes sociales y los medios de prensa, tratándote poco más que como delincuente. Pero lo han entendido, porque es un tema que conversamos bastante con mi señora y con mis hijos.

Se lo vincula con el Partido Comunista. ¿Se siente representado por la ideología comunista?

Lo he dicho públicamente: yo soy de izquierda e ideológicamente comparto mucho con el Partido Comunista, pero no milito políticamente para ningún sector político. Sí congenio mucho con los principios del Partido Comunista. Lo he dejado de manifiesto en todos lados, más allá de que sé que a veces las personas no están preparados para hacer la diferencia entre lo que es la militancia política, la militancia sindical y lo que son los intereses políticos que a veces intentan estar por encima de los intereses de los trabajadores. Es ahí donde nosotros hemos demostrado que primero que nada somos trabajadores y que ideológicamente defendemos los intereses de los trabajadores, pero que, como es obvio, nos alineamos ideológicamente a un sector político. En mi caso, a los principios del Partido Comunista y el Frente Amplio.

¿De dónde surge el apodo Cholín que lo identifica casi tanto como su nombre?

Cuando era niño había un dibujito de dos animalitos, donde uno se llamaba Cholín y el otro Floyd. Y un compañero empezó a decirme Cholín por ese dibujito animado y no me sacaron nunca más ese apodo. Es más, ya me acostumbré y prefiero Cholín a Juan Carlos Gómez. ¿Cómo me decía mi familia? Mis padres me decían Juan Carlos y el resto de mis familiares, Carlitos. Pero para todos los demás soy Cholín.

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Payándole a la vida desde el inicio de “Valentín Aparcero”

Desde el primer año que se realizó el Valentín Aparcero, hace ya 10 años, Uberfil Concepción, reconocido payador de Argentina, pero de raíces uruguayas, acompaña desde el escenario con sus improvisados versos, acordes a  cada actividad que se desarrolla en el ruedo de Valentín  Aparcero.
A sus 70 años y con más de 50 como payador, asegura que desea seguir trabajando de lo que le gusta, “con la experiencia de hoy, pero con 50 años”.
Pese a estar “un poco cansado”, tal vez por las altas temperaturas registradas durante este fin de semana en el marco del cual se desarrollaron las tres jornadas del 10º “Valentín Aparcero”, en un pequeño intervalo de la fiesta dialogó con EL PUEBLO de forma muy amena, con voz pausada y  ese tono particular que parece que cada respuesta se va a transformar en una payada.

Desde el primer año que se realizó el Valentín Aparcero, hace ya 10 años, Uberfil Concepción, reconocido payador de Argentina, pero de raíces uruguayas, acompaña desde el escenario con sus improvisados versos, acordes a  cada actividad que se desarrolla en el ruedo de Valentín  Aparcero.

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Uberfil Concepción, junto al Padre Marcelino Moya y Cacho Márquez

A sus 70 años y con más de 50 como payador, asegura que desea seguir trabajando de lo que le gusta, “con la experiencia de hoy, pero con 50 años”.

Pese a estar “un poco cansado”, tal vez por las altas temperaturas registradas durante este fin de semana en el marco del cual se desarrollaron las tres jornadas del 10º “Valentín Aparcero”, en un pequeño intervalo de la fiesta dialogó con EL PUEBLO de forma muy amena, con voz pausada y  ese tono particular que parece que cada respuesta se va a transformar en una payada.

¿Ud. ha participado de Valentín Aparcero en todas sus ediciones?

Todos menos un año, porque tenía una fiesta anual en la Argentina y había llovido y se había corrido la fecha justo para cuando se cumplía esta fiesta, fue el año que vino don Héctor Umpiérrez, y me hubiera gustado estar porque uno de los últimos festivales que hizo Umpiérrez fue éste, y me hubiera gustado participar.

¿Qué significa para usted este festival?

Un montón de alegría, de reencuentro, de encontrar gente que la veo solo una vez al año y encontrar amigos que me ha regalado el camino, familias que quiero y que respeto muchísimo.

En estos nueve años que vengo aquí he encontrado a mucha gente que hacía mucho tiempo que no veía.

¿Cómo describe su desarrollo?

Ahora Valentín Aparcero ya tiene pantalones largos, ya pasó a estar en la etapa mejor de los festivales uruguayos y por qué no decir de América, porque hace mucho tiempo que anda afuera del país, que la gente conoce “Valentín Aparcero”.

Uno de los payadores que laburo todos los fines de semana- esto es sin protocolos y sin tener jactancia de que sea mejor que los demás, porque agarré este oficio de florear y trabajo todos los fines de semana en distintas fiestas, y en distintas provincias de Argentina y es hablar de “Valentín Aparcero” y la gente ya lo conoce, o sea que ya está y que los tiempos venideros  sigan manteniendo todo esto que se llama “Valentín”.

¿Cómo es esto de improvisar?

Aquí hay que improvisar de verdad, no se puede tener nada armado. Voy a hacer una suposición, si yo tengo armado un verso  para un hombre para un hombre que se cae, y da la casualidad que justo no se cae, la tengo que cambiar, entonces todo refrán y todo final preparado, tiene valor pero poniéndolo en un momento adecuado.

Yo tengo que improvisar de verdad, aunque muchos payadores y entre ellos el mejor de América, me han dicho de que se denigra improvisar que los payadores estén floreando las jineteada. No, no , improvisamos más que al payar en contrapunto.

La gente del Prado, los payadores que improvisan conmigo, a veces tres meses antes saben con quién le va a tocar, entonces cuando  el hombre que está al frente de los payadores en el Carlos Molina, me llama y me dice que ya tiene las noches mías para el escenario Carlos Molina, me pregunta si quiero saber con quién me toca, y le digo que prefiero que sea una incógnita y me entere ese día nomás.

Nunca preparé nada; no soy el mejor –reitero-ando mucho, trabajo mucho en Uruguay en esta temporada y todo esto se lo debo al Prado.

¿Cuántos festivales tiene en Uruguay?

Además de Valentín y del Prado agarré la Patria Gaucha, la Fiesta del Mate en San José, la fiesta  en Canelones del Gaucho de Nené Martínez, la gente del Cencerro, de Libertad entre otras que año a año se me van dando, como ahora que agarré la Revancha del Prado que nunca me habían traído.

¿Cómo es su trabajo?

Hay un montón de Payadores que hacen esto y por ahí no hablan nada del campo, y yo en todo momento lo hago. Y si tengo una bromita para hacer es muy fácil: antes de llegar a la bromita siempre le canto al jinete que es el protagonista mayor que tiene esta fiesta, porque una jineteada se podría hacer sin el payador, sin relator, sin músico, sin sonido, pero no se puede hacer sin jinete.

Si los relatores  te dan un pie necesario para digas cosas, el papel del payador en una jineteada es importante. Con Cacho Márquez y Carlos Figueroa (con quienes comparte el escenario en Valentín), y con el Pato (Mendiondo) trabajo muchísimo. Con Cacho y con el Pato estamos en el Prado hace yo siete años y ya no entendemos, estamos familiarizados, ellos como relatores y yo en la parte de floreo.

Hoy tiene 70 años…

Los 70 años no me cuentan para nada, solo en algunos aspectos, no en todo. Como payador cuando cumplí 40 años pensé que no podría seguir, que ya era viejo. Seguí hasta los 50, y a los 50 también me parecía que se me iba  a hacer cuesta arriba. Seguí, pasé los 60 y llegué a los 70. Yo creo, y hay gente que me acompaña y siempre me está diciendo que estoy viviendo la mejor época como payador ahora con 70 años. Y me encantaría volver a tener 50, pero con la experiencia de ahora.

La experiencia le hace más fácil su labor…

Creo que siempre se cuenta la experiencia, pero siempre doy lugar  a la gente joven que son los que nos van a reemplazar después y en mis comienzos lo payadores no te daban lugar, te cerraban las puertas, el único que te daba un lugarcito para entrar en aquella época era don Héctor Umpiérrez, el “Indio” Juan Carlos Bares que fui su compañero de camino un montón de años, Waldemar Lagos cuando llegó a Buenos Aires.

No quiero que las nuevas generaciones digan que yo les di una mano, pero siempre le doy lugar a la gente joven.

Qué les diría a aquellos jóvenes que recién empiezan

Yo comencé a los 14 años… Un día decidí vivir de esto. Les digo que payador se nace, le aconsejo que intenten aprender este oficio  imitándonos a nosotros, esto se tiene que nacer, cada uno tiene su estilo propio.

¿Ha pensado en retirarse?

Mis compañeros (de escenario) me dicen que me quedan pocos cortes de pelo, pero espero volver a Valentín el año que viene.

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Heredó el amor a la natación y lo transmite a hijos y nietos

Con Margarita Kemayd

Margarita Kemayd, a sus 77 años, es una mujer de gran simpatía y gusto al hablar, que no tiene reparos en detenerse en cualquier lugar para contar sus hazañas deportivas y los sueños que la llevan a su edad a continuar entrenando en suKemayddeporte preferido: la natación. Si bien Margarita nadó toda su vida, nunca lo había hecho de manera competitiva sino hasta hace algunos años atrás. Recordó que sus inicios en las competencias los hizo impulsada por la invitación de Sergio Gómez, quien la veía nadar y notó en ella condiciones para integrar el plantel del Club Remeros Salto. Desde entonces participa en todas las competencias a las que puede concurrir como juegos panamericanos y mundiales, obteniendo importantes logros en dichos torneos. Margarita es un ejemplo de que la edad no es límite para nada y para nadie, si se tienen sueños y se trabaja con alegría para alcanzarlos.

¿Cuando nació y en que zona?
- “Yo nací en la Zona Este, el 17 de enero de 1938, viví allí con mis 6 hermanos. Mi madre tenía un comercio en la zona y de ella heredé este amor a la natación y al agua. Ella amaba el agua. Mis tíos vivían en el Saladero y toda la familia era de ir mucho al río, hasta cruzábamos a Concordia muy seguido, porque antes era todo muy diferente. Yo aprendí a nadar allí, con mi familia, era una época muy linda”.
¿Entonces el “don de nadar bien” viene de familia?
- “Creo que sí”, dijo entre risas “toda mi familia siempre nadó, o estuvo vinculada a deportes en el agua, mi hermano varón Washington Kemayd fue campeón de Remo. Cuando él iba a las competencias en el exterior yo siempre me sumaba y me iba con él, y cuando yo viajaba él también se venía conmigo. Éramos muy unidos, lamentablemente falleció hace dos años en un accidente de tránsito”.
¿Cuando comenzó a competir en natación?
- “Yo nadé toda mi vida, pero a competir fue hace pocos años, ya de grande. Lo que pasa que mi hija es campeona de natación y cuando la acompañaba a sus clases empecé a aprender técnicas visuales. Con 58 años surge la Liga de Máster de Natación y Sergio Gómez me invita a formar parte de un grupo que se estaba armando en el Club Remeros Salto y como a mi me encanta nadar, le dije que sí y así empecé”.
¿Recuerda cuál fue su primera competencia?
- “Si, la recuerdo, fue en la Asociación Cristiana de Montevideo y me fue bien, no recuerdo como salí pero sí que me fue muy bien. De todas maneras tuve que aprender mucho, porque si bien yo sabía nadar y veía tirar del cubo, eso era algo nuevo para mi y tuve que aprender porque no sabía, también la vuelta americana, y muchas otras técnicas de natación, porque incluso hay técnicas que cambian con los años, ahora por ejemplo no se nada igual de pecho y de espalda a como se hacía antes”.
¿Que siente cada vez que tiene una nueva competencia?
- “(Ríe nuevamente) Nervios siempre siento y adrenalina. Creo que eso ayuda mucho a que cada uno pueda dar más en cada prueba”.
¿El deporte le exige un riguroso entrenamiento y estar en buen estado físico…?
- “Por supuesto, entreno cuatro veces por semana: lunes, miércoles, viernes y sábado, una hora y media aproximadamente.  Pero yo trato de ir todos los días a nadar, aunque no sea entrenamiento propiamente, me gusta nadar tranquila, lo que le decimos el nado manso”.
¿Tiene varias medallas de oro, plata y bronce, ha batido récords nacionales, son muchos logros?
- “Sí, es cierto. Lo que pasa es que a medida que vas ganando podés ir a las competencias internacionales, donde hay una gran exigencia. La primera competencia internacional a la que fui fue hace 14 años en San Pablo (Brasil). Fue un Panamericano donde obtuve medalla de oro, plata y bronce. Este fin de semana que pasó salí primera en mi categoría en la prueba de aguas abiertas Salto-Concordia y el sábado que viene voy a competir al Club Náutico (Montevideo). Pero la prueba más importante a la que fui fue el Campeonato Mundial Olímpico en Turín (Italia) hace dos años, de ahí me traje cuatro medallas de oro. Después en el Sudamericano de Mar del Plata obtuve cuatro medallas de oro, una de plata y bronce. Y en México gané el el primer puesto en aguas abiertas”.
¿Que dice su familia de todo lo que está viviendo con el deporte?
- “Ellos me apoyan mucho y están muy contentos. Yo tengo varios hijos, Leticia que es nadadora profesional, Luis Atilio que es traumatólogo, Karina que vive en Montevideo y Cecilia. Gabriela es mi única hija que falleció hace ya cinco años. Después tengo quince nietos y varios de ellos hacen natación y remo”.
¿Que mensaje le puede dar aquellas personas que no se animan a hacer deporte?
- “Yo creo que el hecho de competir es algo que lo siente cada uno. Hay gente que nada bien y tiene miedo de participar, pero es algo muy lindo y muy integrador. La natación no solamente te da un método y un estilo de vida porque hay que hacer entrenamientos, vida sana, viajar, sino que te da alegría cada vez que hacés deporte. Yo  tengo compañeros de 94 años compitiendo conmigo, hasta hay una persona de 101 años que la conocí en una competencia y esas personas están muy bien, se suben a un avión y viajan a otro país a competir, son independientes y hacen lo que les gusta”.
¿Tiene como definir que significa la natación para usted?
- “Aparte de mi familia, la natación es mi vida”.
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¿Cuando nació y en que zona? – “Yo nací en la Zona Este, el 17 de enero de 1938, viví allí con mis 6 hermanos. Mi madre tenía un comercio en la zona y de ella heredé este amor a la natación y al agua. Ella amaba el agua. Mis tíos vivían en el Saladero y toda la familia era de ir mucho al río, hasta cruzábamos a Concordia muy seguido, porque antes era todo muy diferente. Yo aprendí a nadar allí, con mi familia, era una época muy linda”.

¿Entonces el “don de nadar bien” viene de familia? – “Creo que sí”, dijo entre risas “toda mi familia siempre nadó, o estuvo vinculada a deportes en el agua, mi hermano varón Washington Kemayd fue campeón de Remo. Cuando él iba a las competencias en el exterior yo siempre me sumaba y me iba con él, y cuando yo viajaba él también se venía conmigo. Éramos muy unidos, lamentablemente falleció hace dos años en un accidente de tránsito”.

¿Cuando comenzó a competir en natación? – “Yo nadé toda mi vida, pero a competir fue hace pocos años, ya de grande. Lo que pasa que mi hija es campeona de natación y cuando la acompañaba a sus clases empecé a aprender técnicas visuales. Con 58 años surge la Liga de Máster de Natación y Sergio Gómez me invita a formar parte de un grupo que se estaba armando en el Club Remeros Salto y como a mi me encanta nadar, le dije que sí y así empecé”.

¿Recuerda cuál fue su primera competencia? – “Si, la recuerdo, fue en la Asociación Cristiana de Montevideo y me fue bien, no recuerdo como salí pero sí que me fue muy bien. De todas maneras tuve que aprender mucho, porque si bien yo sabía nadar y veía tirar del cubo, eso era algo nuevo para mi y tuve que aprender porque no sabía, también la vuelta americana, y muchas otras técnicas de natación, porque incluso hay técnicas que cambian con los años, ahora por ejemplo no se nada igual de pecho y de espalda a como se hacía antes”.

¿Que siente cada vez que tiene una nueva competencia? – “(Ríe nuevamente) Nervios siempre siento y adrenalina. Creo que eso ayuda mucho a que cada uno pueda dar más en cada prueba”.

¿El deporte le exige un riguroso entrenamiento y estar en buen estado físico…? – “Por supuesto, entreno cuatro veces por semana: lunes, miércoles, viernes y sábado, una hora y media aproximadamente.  Pero yo trato de ir todos los días a nadar, aunque no sea entrenamiento propiamente, me gusta nadar tranquila, lo que le decimos el nado manso”.

¿Tiene varias medallas de oro, plata y bronce, ha batido récords nacionales, son muchos logros? – “Sí, es cierto. Lo que pasa es que a medida que vas ganando podés ir a las competencias internacionales, donde hay una gran exigencia. La primera competencia internacional a la que fui fue hace 14 años en San Pablo (Brasil). Fue un Panamericano donde obtuve medalla de oro, plata y bronce. Este fin de semana que pasó salí primera en mi categoría en la prueba de aguas abiertas Salto-Concordia y el sábado que viene voy a competir al Club Náutico (Montevideo). Pero la prueba más importante a la que fui fue el Campeonato Mundial Olímpico en Turín (Italia) hace dos años, de ahí me traje cuatro medallas de oro. Después en el Sudamericano de Mar del Plata obtuve cuatro medallas de oro, una de plata y bronce. Y en México gané el el primer puesto en aguas abiertas”.

¿Que dice su familia de todo lo que está viviendo con el deporte? – “Ellos me apoyan mucho y están muy contentos. Yo tengo varios hijos, Leticia que es nadadora profesional, Luis Atilio que es traumatólogo, Karina que vive en Montevideo y Cecilia. Gabriela es mi única hija que falleció hace ya cinco años. Después tengo quince nietos y varios de ellos hacen natación y remo”.

¿Que mensaje le puede dar aquellas personas que no se animan a hacer deporte? – “Yo creo que el hecho de competir es algo que lo siente cada uno. Hay gente que nada bien y tiene miedo de participar, pero es algo muy lindo y muy integrador. La natación no solamente te da un método y un estilo de vida porque hay que hacer entrenamientos, vida sana, viajar, sino que te da alegría cada vez que hacés deporte. Yo  tengo compañeros de 94 años compitiendo conmigo, hasta hay una persona de 101 años que la conocí en una competencia y esas personas están muy bien, se suben a un avión y viajan a otro país a competir, son independientes y hacen lo que les gusta”.

¿Tiene como definir que significa la natación para usted? – “Aparte de mi familia, la natación es mi vida”.

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Comprometido con la causa del carnaval

Tiene una empresa unipersonal en el rubro de la pintura, junto a su esposa viven en la zona del Parque Solari, donde dice que está lleno de murguistas y señala que su referencia personal y artística es la misma agrupación que integra desde sus inicios y que el sábado volvió a sumar un nuevo primer premio en la categoría murgas, coronándose además como la agrupación más laureada de la historia del carnaval salteño.
Así es Ernesto Lasiú, salteño de pura cepa de 44 años de edad, presidente de la Asociación Salteña de Actores de Carnaval (ASAC), desde hace varios períodos, quien cuenta su historia y dice lo que piensa sobre el carnaval en nuestra sección semanal Al Dorso.

Con Ernesto Lasiú, murguista y presidente del gremio de trabajadores del carnaval

Tiene una empresa unipersonal en el rubro de la pintura, junto a su esposa viven en la zona del Parque Solari, donde dice que está lleno de murguistas y señala que su referencia personal y artística es la misma agrupación que integra desde sus inicios y que elernesto lasiu sábado volvió a sumar un nuevo primer premio en la categoría murgas, coronándose además como la agrupación más laureada de la historia del carnaval salteño.

Así es Ernesto Lasiú, salteño de pura cepa de 44 años de edad, presidente de la Asociación Salteña de Actores de Carnaval (ASAC), desde hace varios períodos, quien cuenta su historia y dice lo que piensa sobre el carnaval en nuestra sección semanal Al Dorso.

¿Qué haces para vivir?

Yo tengo una empresa unipersonal de pintura. Y tengo clientes que son gente muy macanuda que me ha dado el tiempo para que pueda dedicarme a la murga. Es un trabajo particular porque trabajo con otra gente, que dependen de mi. Soy casado hace cinco años, pero aún no tenemos hijos, quizás sea un premio que nos de la vida más adelante, pero aún somos jóvenes, yo tengo 44 y mi esposa 32. Aunque ya tengo sobrinos nietos.

¿Porqué decidiste ser murguista y dedicarte de lleno a esto?

Comencé en el año 1988 con una murga del barrio que se llamaba Los Graduados del Jodicen, que eran una barra de amigos del liceo. Aparte en el barrio Parque Solari es un barrio de murguistas, porque fácil en tres manzanas encontrás ocho o diez y nos juntamos con la inquietud de hacer cosas nuevas. Pero aparte no teníamos mucha idea en esos años porque antes si llegábamos a tener en nuestras manos una grabación era un éxito, en cambio ahora todo está en Internet y el acceso a material sobre lo que hacen las murgas en Montevideo es mucho mayor. Se puede ver todo. Pero en aquella época era todo muy artesanal y se apelaba al ingenio de gente joven.

Fue en plena eclosión del carnaval cuando hacía poco había terminado la dictadura…

Claro, a nosotros ya nos picaba el ‘bichito’ de la murga, pero en aquella época había muchas ganas de salir y decir lo que pensábamos. Pero con los Graduados salimos hasta el año 1990 y después ya en el 1992 arrancamos con La Nueva. Tuvimos una reunión en el Club Florida con Mario Sancristóbal y después nos fuimos a ensayar adonde él tenía las lanchas en la zona del puerto, en los talleres y ahí ensayábamos.

La Nueva nunca fue una murga que se aquerenciara en un barrio, siempre estuvo en lugares disímiles ¿eso no quita identidad?

No, nosotros ahora estamos en el Club River Plate, aunque estamos allí por la suegra de Pablo Sánchez (notorio integrante de La Nueva), pero antes estuvimos en el Club Chaná por mi familia que somos de toda la vida de ahí. No fue buscada esa itinerancia, pero creo que tampoco le quita identidad a la murga.

¿Las Murgas tienen que cantar siempre igual o el formato artístico debe cambiar para agradarle a la gente?

La Nueva este año cambió, no es la misma agrupación que años anteriores. Lo último que hizo fue en el carnaval 2013 y ahí tuvimos como un choque porque fue cuando sentimos que teníamos que pensar hacia dónde queríamos ir realmente, si íbamos a seguir innovando o si íbamos a seguir por otra identidad. Y apostamos este año a algo distinto, con un formato de murga más tradicional. Y cambiamos también la forma de cantar, la puesta en escena, tenemos mucho movimiento dentro a la murga a los que apostamos y por suerte salió bien. Este año ganamos el primer premio en Salto y salimos segundos entre 14 murgas de varios departamentos que compitieron en el carnaval de Mercedes (Soriano), salimos solamente detrás de la murga Jardín del Pueblo de Paysandú.

¿Para vos es necesario que la murga se transforme en espectáculo? ¿No pierde esencia por eso?

Sin ninguna duda que es algo necesario. Porque el público te lo pide y no creo que pierda esencia, se ajusta a los tiempos que viven. Acá en Salto lo que tenemos es que la murga no están encasilladas por un solo carril, por un mismo lugar, sino que hay distintas versiones. Llegar a un mismo lugar lo hacemos pero yendo por distintos caminos. Rescato lo de Punto y Coma que sigue siempre ofreciendo el mismo formato y los recontra respeto. Pero hay murgas nuevas como el caso de las murgas Hacha y Tiza o Tuya y Mía que tienen una manera de cantar lo que ellos creen que debe ser una murga y tienen derecho a hacerlo.

¿Pensás que sigue habiendo resistencia de la inversión privada para las murgas que deben buscar apoyo para salir?

Encuentran eco sí, pero es algo que se lo han ganado las propias murgas, tanto por el espectáculo que dan y por el propio interés que provocan en la gente. Muchos años anteriores se ensayaba un mes y se salía, ahora hay todo un proceso de trabajo que sin exagerarte le llevan unos cinco meses a cada conjunto. Y eso no es solo la parte cantada, sino que además es la parte de puesta en escena, hay que tener buenos maquillajes, buena vestimenta, cantar bien, hay que hacer todo para dar un buen espectáculo, y las siete murgas que salieron este año, lo hicieron. Eso para mi es algo para destacar. Y en cuanto al carnaval en general necesita de las empresas privadas para poder desarrollarse como espectáculo, porque los últimos eventos que se han venido desarrollando de carnaval son muy caros, cuestan mucho dinero. Precisas del apoyo de las empresas, pero además del trabajo del grupo con rifas y toda esa movida.

¿Tenés un referente particular en carnaval tanto un conjunto como un artista?

En lo personal, murga La Nueva, eso es todo, referencia y todo lo que significa para mi. Primero porque están mis amigos e hice amigos que no están en este momento, pero amigos que estuvieron en las etapas buenas y en las malas de mi vida. Por eso los tomo referencia personal y en lo artístico también.

¿Ser presidente de ASAC es un mérito o un problema?

Ser presidente de ASAC es un orgullo, cuando lo agarré era todo un desafío porque me había precedido Mario Sancristobal, con quien tengo una muy buena relación, y él había trabajado mucho además siempre estuvo vinculado al carnaval, entonces seguirle el tranco no era tarea fácil, pero venimos llevando las cosas, por ahora conforme.

¿Fue un carnaval positivo?

Sí es positivo, pero más que los premios que pudimos tener con La Nueva este año, rescato la vivencia con el grupo humano que fue algo muy importante. Estuvo muy bueno, la verdad me sentí muy a gusto, si bien de los originarios de la murga quedamos seis o siete nomás, el resto es gente nueva, de otras murgas e incluso hasta se sumó un compañero de Paysandú, para mi fue un año positivo en ese sentido, porque además tuvimos que arrancar de cero, sin un peso, como una murga nueva y nos fue bien en ese aspecto, pero sobre todo porque los integrantes metieron y el grupo se consolidó, se apoyó en el trabajo en equipo y ahí sí logramos los resultados.

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“La música y el canto son una pieza importantísima en mi vida”

Stella Moreira Rodríguez (36) – conocida en el ámbito artístico como Stella Moreira –  es una salteña radicada en Concordia desde hace varios años, dueña de una voz excepcional – que nada tiene que envidiar a las mejores vocalistas del mundo.
Ese maravilloso don la ha llevado a conquistar importantes escenarios de los países vecinos y también de México.
Nació y se crió en la zona céntrica concurriendo a la Escuela No. 4.
“Mi niñez fue muy linda, tanto en la escuela como en la familia… siempre me acompañó el canto ya que empecé desde muy chica con esta profesión. La música para mí es todo…. creo que no me imagino mi vida sin cantar, es lo que amo. Stella es madre de dos niñas;  Aylin (8)  Irina  (3). Luego de más de veinte años con el Grupo Éxodo se retiró y hoy emprende otros proyectos musicales. “Ahora estoy más tranquila con el tema de viajar.
La música y el canto son una pieza importantísima en mi vida…. pero mis hijas lo son todo” – reflexiona.
Stella Moreira Rodríguez (36) – conocida en el ámbito artístico como Stella Moreira –  es una salteña radicada en Concordia desde hace varios años, dueña de una voz excepcional – que nada tiene que envidiar a las mejores vocalistas del mundo.
Ese maravilloso don la ha llevado a conquistar importantes escenarios de los países vecinos y también de México.
Nació y se crió en la zona céntrica concurriendo a la Escuela No. 4.
“Mi niñez fue muy linda, tanto en la escuela como en la familia… siempre me acompañó el canto ya que empecé desde muy chica con esta profesión. La música para mí es todo…. creo que no me imagino mi vida sin cantar, es lo que amo. Stella es madre de dos niñas;  Aylin (8)  Irina  (3). Luego de más de veinte años con el Grupo Éxodo se retiró y hoy emprende otros proyectos musicales. “Ahora estoy más tranquila con el tema de viajar.
La música y el canto son una pieza importantísima en mi vida…. pero mis hijas lo son todo” – reflexiona.
¿Qué recuerdo conserva de esos primeros tiempos?
-“En la escuela recuerdo a mis compañeros, que de hecho… con algunos tengo contacto, también con maestras.
Los recuerdos más importantes son con mi familia.
Desde las mesas largas en las navidades, cumpleaños…. los domingos ir a la casa de la abuela a comer con toda la familia….eso me encantaba…
Recuerdo cruzar a la canchita de Paso del Bote a jugar.
¿De dónde surge su veta musical?
“En realidad no sé bien cuál sería mi veta musical…. ya que cultivo varios estilos.
Y les aseguro que todos me gustan. Unos más que otros, pero disfruto mucho al cantar, lo que sea”.
¿Recuerda su primera vez frente al público?
-“La primera vez que pisé un escenario, fue cuando tenía 7 años. Hoy miro mi hija Aylin que tiene 8 y me pregunto: Pensar que a esa edad yo ya había empezado a cantar y recorrer escenarios. ..
El primero exactamente no me acuerdo. . . Pero fue de la mano  de María Duré y con el grupo Salto Niño, que después paso a llamarse Burbujas.
¿Es consciente de lo que genera con su voz?
-“Si la gente no me lo dice yo no pongo atención en ello…. sé que es muy importante y me doy cuenta cuando la gente se me arrima emocionada…. y como que ahí caigo que algo pasa”.
¿Actuaciones que hayan quedado para el recuerdo…?
-Actuaciones memorables tengo muchas…. pero hay una que me impresionó como cantante que soy.
Gracias a Dios he recibido muchos aplausos; principalmente cuando interpreto la canción I will always love you (Siempre te amaré) y siempre es muy gratificante escuchar esos aplausos.
Pero un día cantando ese tema en el Salto Hotel y Casino en el medio del salón había una señora bastante grande.
Estaba terminando de cantar y la miro y la señora estaba haciendo todo lo posible para pararse,  hasta que pudo y solita empezó a aplaudirme.
Y así toda la gente que estaba allí la siguió.
Ver esa situación fue muy fuerte…. no sé por qué…. con decirles que por primera vez no alcancé a terminar el tema…. y me largué a llorar tanto…. pero fue emoción pura para todos creo”.
¿Cuándo se integra al grupo Éxodo?
“Tenía quince años recién cumplidos cuando lo conocí a Juan Carlos De Lisa. Apareció con “Coto” Forrisi en el club Uruguay a escucharme.
Allí fue que surgió la propuesta. … después fueron hablar con mis padres. En ese entonces conformamos el dúo Juan Carlos y Stella.
Luego se formó el grupo Éxodo, con la llegada de otros integrantes”.
¿Qué le significó su radicación en México para su carrera artística?
-“Fue muy importante…. en México aprendí muchas cosas…. estar lejos de nuestras raíces nos hace valorar mucho más, todo.
Conocí muchos músicos muy buenos de los cuales tuve una gran enseñanza.
La grabación del disco surgió justamente con uno de esos músicos Juan Robles… para mí el mejor pianista que conocí.
Gracias a Dios he conocido muchos músicos…. y tuve el placer de compartir con los mejores.
Como por ejemplo mi gran amigo Matías Solanas (músico concordiense).
Realmente es de otro planeta… absolutamente fuera de serie.
Y por sobre todo es buena persona…. humilde.
Creo que su humildad lo hace aún más grande”.
Ahora con todo esto del carnaval en Concordia…. también tengo el privilegio de compartir con el Waly García, un maestro de la música… y con el mejor baterista que conocí a lo largo de mi carrera, Sebastian Arlettaz.
Sin dudas, el mejor de todos…. y por supuesto todos los hostios.
El grupo De la Hostia está compuesto por excelentes músicos”.
¿Qué le dejó la experiencia del Soñando por Cantar?
-“El Soñando por Cantar fue una experiencia única e inolvidable. …  experimentar ello en la tele…. saber que miles de personas te están viendo o que tu ciudad está pendiente de esa noche en la cual vas a salir.
Fueron días de muchos nervios…. pero fue hermoso. …. conocer gente que lucha por un sueño… era como hablar un mismo idioma”.
¿Cómo vive por primera vez su integración a una escuela de samba?
-“Imperio llegó a mi vida en un momento muy especial… yo recién había salido del grupo Éxodo.
Aunque la propuesta estaba cada año, por una cosa u otra no lo podía hacer.
Pero siempre quise integrarme artísticamente al carnaval…. y qué mejor que acompañada de músicos de mucha experiencia.
Es algo muy diferente a todo lo vivido.
El cantar y escuchar la batería acompañándonos no tiene comparación alguna.
Ver la gente como nos alienta, cuando empieza la música con toda la gente de la comparsa es una fiesta total…
No podes evitar tanta adrenalina…. cada sábado antes de salir se me eriza la piel.
Luego de un largo camino recorrido ¿Qué balance hace de su vida profesional y personal?
-“Creo haber cultivado mucho a nivel profesional he aprendido de mucha gente a lo largo de este camino.
Me gusta aprender todos los días….uno nunca termina de aprender. La vida es así.

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Con el biólogo, Rodney Colina. Practicando la “utopía” de hacer desarrollo científico en el interior

Nació en Durazno, pero se crió en Paso de los Toros. Quería ser profesor de educación física porque le iba bien con los deportes pero terminó siendo Doctor en Ciencias Biológicas, aunque el se llama biólogo a secas. Hace cinco años que vive en Salto, ciudad por la que apostó para vivir junto a su familia con la intención de desarrollar investigación, algo que años atrás le habría parecido un chiste. Hoy, Rodney Colina, es el titular del Laboratorio de Virología en la Regional Norte de la Universidad de la República. Cree en el desarrollo científico en el interior como la gran apuesta a seguir en el futuro y dice sentirse “muy bien” en nuestra ciudad. Con él, nuestra sección semanal, Al Dorso.

¿De dónde sos?
Nací en Durazno en el año 1971, pero al año nomás nos mudamos con mis padres a Paso de los Toros (Tacuarembó). Me crié allí, mis padres son maestros, pero ya están jubilados los dos. Siempre seguí muy en contacto con Durazno pero más para hacer vacaciones que otra cosa y eso hasta los 17 que me fui a Montevideo a estudiar.
¿Por qué decidiste estudiar Biología?
Yo soy biólogo, pero el título que me dio la Facultad (de Ciencias de la Universidad de la República) es de Doctor en Ciencias Biológicas, en realidad el doctorado se hace a través de un listado por un programa de la propia Facultad al que pude acceder. En realidad, quería estudiar Educación Física, porque hacía atletismo y natación, y andaba bastante bien, pero siempre me llamó la atención el tema de los laboratorios y la investigación, porque me parecía algo bastante interesante. Arranqué a estudiar en el año 1989 en la Facultad de Química, allí estuve dos semanas y largué y me fui para la Facultad de Ciencias. Hice la carrera trabajando, porque eran tiempos complicados, porque además mis padres eran maestros, tengo dos hermanas, una que tiene 14 años menos que yo y en ese momento había que cuidarla, y vivían con los sueldos de maestro de esa época. Entonces hice la carrera por tramo y me llevó un tiempo poder terminarla.
¿Trabajaste en muchos lados?
Cuando empecé a trabajar me relacioné con laboratorios, anduve además tres años trabajando en forma honoraria en Salud Pública, y cuando empecé a trabajar mismo, en forma rentada fue en la Asociación Española, en ese momento ya estaba de novio con quien hoy es mi esposa y me llevó mucho tiempo porque precisaba el trabajo.
¿Con qué panorama te encontraste cuando te recibiste?
Yo me recibí en 1999 y en aquella época vivir de la investigación era prácticamente imposible. Para que tengas una idea yo ganaba unos 12 mil pesos por mes en la mano de ahora, y en la Facultad para ganar eso tenía que tener un grado altísimo. Entonces los sueldos de la Universidad eran desastrozos y decidí seguir formándome, y tuve la suerte de tener un orientador, gran amigo y como un padre, que es Juan Cristina (actual Decano de la Facultad de Ciencias), quien realmente me ayudó mucho y me fue a buscar para que hiciera un posgrado y ahí hicimos el doctorado. Pero en el 2004 nos fuimos con mi familia para Canadá.
¿Cómo surge tu emigración a Canadá?
Fue una casualidad en realidad, porque la crisis había sido en el 2002, y yo iba a terminar el doctorado en esos años cuando me llamó un amigo que estaba en Canadá y me dijo ‘mirá el jefe quiere otro uruguayo como yo, y pensé en vos’. Era para trabajar en una Universidad en Montreal, yo estaba casado y tenía una hija. Era una oportunidad única en realidad para mejorar el nivel de conocimiento y poder desarrollarme. Además se trata de unas 20 mejores universidades de Norteamérica (Universidad McGill, Montreal). Esa noche pasamos sin dormir con mi mujer porque tenía que dejar mi trabajo, un cargo de grado 1 por el que había concursado en la Facultad de Ciencias y decidimos irnos, porque aparte en esa época Uruguay estaba muy complicado. Y se complicaba mucho el tema de perspectivas y arrancamos a Montreal con la idea de no volver al Uruguay. A tal punto que en el año 2006, hicimos todos los papeles para quedarnos allá.
Y extrañabas como loco… ¿nunca te adaptaste?
No nunca, sobre todo en invierno, porque los inviernos son durísimos con 30 grados bajo cero. Pero bueno, yo estaba trabajando bien, económicamente llegábamos bien a fin de mes. Aunque con todo eso, el país cincha. Y yo, quizás por mi formación y por una serie de cosas que me han tocado vivir, uno termina valorando más al país que cualquier otra cosa. Uno valora más al Uruguay cuando está afuera. Y en el 2007 decidimos volver, cuando me llama Juan Cristina y me dice: mirá Rodney que se están dando varias mejoras en la Universidad sobre todo a nivel salarial y vos con el curriculum que tenés, encajás bien, y ese fue el punto de inflexión, porque mi mujer estaba embarazada y ya tenía una hija chica de 8 años de edad.
¿Fue ahí que decidiste volver?
Sí, pero cuando volvimos al Uruguay esto de venir al interior no se sabía tampoco, por eso regresé a Montevideo y concursé por un cargo en la Universidad y pude conseguirlo. Y en el 2009 nos enteramos de estas novedades de descentralización, que para mi era una utopía de hacer investigación en ciencia en el interior del país, me parecía un chiste. Por eso hago hincapié por las políticas que se tomaron en aquel momento, pero de parte de todas las fuerzas políticas que han estado de acuerdo con la descentralización y eso es positivo para el Uruguay. Si bien el Frente Amplio las impulsó y las creó y tiró un montón de ideas al respecto, y apoyó a la Universidad y la sigue apoyando, creo que la gente se dio cuenta que el crecimiento estaba hacia adentro, y no solo meter en Montevideo más de lo mismo. Entonces en el 2010 nos vinimos para Salto.
¿Por qué fue que elegiste Salto?
Salto por todo el contexto que tiene con la frontera y por toda la entrada que tiene de virus con la frontera con Argentina y Brasil. Aparte que tiene la logística de la Regional Norte y es una ciudad que es diferente a las demás porque de por sí tiene personalidad y empuje propio. En otras ciudades del interior eso no lo ves tan así, pero en cambio acá hay un desarrollo local muy fuerte e independiente de la capital. Y ves que la sociedad tiene un compromiso enorme con la Universidad y viceversa, algo que ni siquiera lo ves en Montevideo. Por eso hemos sacado adelante algunos proyectos y es porque la gente quiere que salgan las cosas. Eso lo fuimos aprendiendo cuando ya estábamos viviendo en Salto, lugar al que llegamos el 31 de enero del 2010 y estamos muy contentos de vivir acá. Es decir, estamos contentos por las dos decisiones, la primera de haber vuelto al Uruguay y la segunda por habernos venido a vivir acá. Porque además sentimos que estamos haciendo algo útil, que estamos aportando al empuje de la Universidad en el interior y yo me siento mucho más útil acá por todo el aporte que se puede hacer.
¿Qué perspectivas tenés?
Las perspectivas son buenas, porque creo que hoy todos están de acuerdo en que hay que desarrollar en el interior. Esto te da cierta certidumbre de que no pase lo que ocurrió en el pasado, de que la propia Universidad la poca plata que tenía la dejaba solo en Montevideo, pero si bien vamos a ver qué pasa con el próximo presupuesto que se tiene que votar ahora, creemos que se ha marcado un camino distinto, porque las bases están echadas. Hay ideas, recursos e infraestructura para desarrollar el área científica tecnológica en Salto y eso es muy positivo.
¿Te volverías a ir?
Espero que no me toque. Uno nunca sabe las vueltas de la vida, pero espero que no. Me he hecho esa pregunta, porque cuando a veces las cosas están trancadas te preguntás porqué volviste, pero al minuto te das cuenta que la dificultad está en todos lados y que bien vale la pena estar de regreso.
¿De dónde sos?
Nací en Durazno en el año 1971, pero al año nomás nos mudamos con mis padres a Paso de los Toros (Tacuarembó). Me crié allí, mis padres son maestros, pero ya están jubilados los dos. Siempre seguí muy en contacto con Durazno pero más para hacer vacaciones que otra cosa y eso hasta los 17 que me fui a Montevideo a estudiar.
¿Por qué decidiste estudiar Biología?
Yo soy biólogo, pero el título que me dio la Facultad (de Ciencias de la Universidad de la República) es de Doctor en Ciencias Biológicas, en realidad el doctorado se hace a través de un listado por un programa de la propia Facultad al que pude acceder. En realidad, quería estudiar Educación Física, porque hacía atletismo y natación, y andaba bastante bien, pero siempre me llamó la atención el tema de los laboratorios y la investigación, porque me parecía algo bastante interesante. Arranqué a estudiar en el año 1989 en la Facultad de Química, allí estuve dos semanas y largué y me fui para la Facultad de Ciencias. Hice la carrera trabajando, porque eran tiempos complicados, porque además mis padres eran maestros, tengo dos hermanas, una que tiene 14 años menos que yo y en ese momento había que cuidarla, y vivían con los sueldos de maestro de esa época. Entonces hice la carrera por tramo y me llevó un tiempo poder terminarla.
¿Trabajaste en muchos lados?
Cuando empecé a trabajar me relacioné con laboratorios, anduve además tres años trabajando en forma honoraria en Salud Pública, y cuando empecé a trabajar mismo, en forma rentada fue en la Asociación Española, en ese momento ya estaba de novio con quien hoy es mi esposa y me llevó mucho tiempo porque precisaba el trabajo.
¿Con qué panorama te encontraste cuando te recibiste?
Yo me recibí en 1999 y en aquella época vivir de la investigación era prácticamente imposible. Para que tengas una idea yo ganaba unos 12 mil pesos por mes en la mano de ahora, y en la Facultad para ganar eso tenía que tener un grado altísimo. Entonces los sueldos de la Universidad eran desastrozos y decidí seguir formándome, y tuve la suerte de tener un orientador, gran amigo y como un padre, que es Juan Cristina (actual Decano de la Facultad de Ciencias), quien realmente me ayudó mucho y me fue a buscar para que hiciera un posgrado y ahí hicimos el doctorado. Pero en el 2004 nos fuimos con mi familia para Canadá.
¿Cómo surge tu emigración a Canadá?
Fue una casualidad en realidad, porque la crisis había sido en el 2002, y yo iba a terminar el doctorado en esos años cuando me llamó un amigo que estaba en Canadá y me dijo ‘mirá el jefe quiere otro uruguayo como yo, y pensé en vos’. Era para trabajar en una Universidad en Montreal, yo estaba casado y tenía una hija. Era una oportunidad única en realidad para mejorar el nivel de conocimiento y poder desarrollarme. Además se trata de unas 20 mejores universidades de Norteamérica (Universidad McGill, Montreal). Esa noche pasamos sin dormir con mi mujer porque tenía que dejar mi trabajo, un cargo de grado 1 por el que había concursado en la Facultad de Ciencias y decidimos irnos, porque aparte en esa época Uruguay estaba muy complicado. Y se complicaba mucho el tema de perspectivas y arrancamos a Montreal con la idea de no volver al Uruguay. A tal punto que en el año 2006, hicimos todos los papeles para quedarnos allá.
Y extrañabas como loco… ¿nunca te adaptaste?
No nunca, sobre todo en invierno, porque los inviernos son durísimos con 30 grados bajo cero. Pero bueno, yo estaba trabajando bien, económicamente llegábamos bien a fin de mes. Aunque con todo eso, el país cincha. Y yo, quizás por mi formación y por una serie de cosas que me han tocado vivir, uno termina valorando más al país que cualquier otra cosa. Uno valora más al Uruguay cuando está afuera. Y en el 2007 decidimos volver, cuando me llama Juan Cristina y me dice: mirá Rodney que se están dando varias mejoras en la Universidad sobre todo a nivel salarial y vos con el curriculum que tenés, encajás bien, y ese fue el punto de inflexión, porque mi mujer estaba embarazada y ya tenía una hija chica de 8 años de edad.
¿Fue ahí que decidiste volver?
Sí, pero cuando volvimos al Uruguay esto de venir al interior no se sabía tampoco, por eso regresé a Montevideo y concursé por un cargo en la Universidad y pude conseguirlo. Y en el 2009 nos enteramos de estas novedades de descentralización, que para mi era una utopía de hacer investigación en ciencia en el interior del país, me parecía un chiste. Por eso hago hincapié por las políticas que se tomaron en aquel momento, pero de parte de todas las fuerzas políticas que han estado de acuerdo con la descentralización y eso es positivo para el Uruguay. Si bien el Frente Amplio las impulsó y las creó y tiró un montón de ideas al respecto, y apoyó a la Universidad y la sigue apoyando, creo que la gente se dio cuenta que el crecimiento estaba hacia adentro, y no solo meter en Montevideo más de lo mismo. Entonces en el 2010 nos vinimos para Salto.
¿Por qué fue que elegiste Salto?
Salto por todo el contexto que tiene con la frontera y por toda la entrada que tiene de virus con la frontera con Argentina y Brasil. Aparte que tiene la logística de la Regional Norte y es una ciudad que es diferente a las demás porque de por sí tiene personalidad y empuje propio. En otras ciudades del interior eso no lo ves tan así, pero en cambio acá hay un desarrollo local muy fuerte e independiente de la capital. Y ves que la sociedad tiene un compromiso enorme con la Universidad y viceversa, algo que ni siquiera lo ves en Montevideo. Por eso hemos sacado adelante algunos proyectos y es porque la gente quiere que salgan las cosas. Eso lo fuimos aprendiendo cuando ya estábamos viviendo en Salto, lugar al que llegamos el 31 de enero del 2010 y estamos muy contentos de vivir acá. Es decir, estamos contentos por las dos decisiones, la primera de haber vuelto al Uruguay y la segunda por habernos venido a vivir acá. Porque además sentimos que estamos haciendo algo útil, que estamos aportando al empuje de la Universidad en el interior y yo me siento mucho más útil acá por todo el aporte que se puede hacer.
¿Qué perspectivas tenés?
Las perspectivas son buenas, porque creo que hoy todos están de acuerdo en que hay que desarrollar en el interior. Esto te da cierta certidumbre de que no pase lo que ocurrió en el pasado, de que la propia Universidad la poca plata que tenía la dejaba solo en Montevideo, pero si bien vamos a ver qué pasa con el próximo presupuesto que se tiene que votar ahora, creemos que se ha marcado un camino distinto, porque las bases están echadas. Hay ideas, recursos e infraestructura para desarrollar el área científica tecnológica en Salto y eso es muy positivo.
¿Te volverías a ir?
Espero que no me toque. Uno nunca sabe las vueltas de la vida, pero espero que no. Me he hecho esa pregunta, porque cuando a veces las cosas están trancadas te preguntás porqué volviste, pero al minuto te das cuenta que la dificultad está en todos lados y que bien vale la pena estar de regreso.

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“En mi época, tenías que ser un fenómeno para ir a Europa”

Juan Ángel Betteato, hoy con 68 años, recuerda casi sin nostalgia su paso por el fútbol profesional uruguayo. Betteato, un corpulento zaguero central que jugaba en Salto Nuevo, fue llamado en 1966 por Rampla Juniors de Montevideo para sustituir al mítico William Martínez, quien integró el plantel de Uruguay que ganó el Mundial de 1950 y fue campeón de América y del mundo con Peñarol.
Martínez había sido suspendido por cuatro partidos en el conjunto “picapiedra” (como popularmente se conoce a Rampla) y Betteato fue llamado a actuar en su lugar. Su rendimiento fue tan convincente, que se quedó seis temporadas en la institución ubicada en el Cerro de Montevideo.
Pero un día se “hartó”, según sus propias palabras, y volvió a Salto para siempre. En la década del 70 lo vino a buscar Nacional, pero su decisión de no retornar a Montevideo ya era irrevocable.
En la capital tuvo la chance de participar de una preselección uruguaya, pero finalmente no quedó en el grupo final. Al retornar a Salto, los sueños grandes quedaron atrás, pero no le importó.
“La vida en Montevideo me cansó. Uno está acostumbrado a esto (por Salto). Allá es otra cosa: hay mucho más movimiento y tenés que andar siempre apurado. Y eso no es para mí”, enfatiza.

Juan Ángel Betteato, hoy con 68 años, recuerda casi sin nostalgia su paso por el fútbol profesional uruguayo. Betteato, un corpulento zaguero central que jugaba en Salto Nuevo, fue llamado en 1966 por Rampla Juniors de Montevideo para sustituir al mítico William Martínez, quien integró el plantel de Uruguay que ganó el Mundial de 1950 y fue campeón de América y del mundo con Peñarol.

Martínez había sido suspendido por cuatro partidos en el conjunto “picapiedra” (como popularmente se conoce a Rampla) y

Con Juan Ángel Betteato, un representante  de la vieja guardia del fútbol uruguayo

Con Juan Ángel Betteato, un representante de la vieja guardia del fútbol uruguayo

Betteato fue llamado a actuar en su lugar. Su rendimiento fue tan convincente, que se quedó seis temporadas en la institución ubicada en el Cerro de Montevideo.

Pero un día se “hartó”, según sus propias palabras, y volvió a Salto para siempre. En la década del 70 lo vino a buscar Nacional, pero su decisión de no retornar a Montevideo ya era irrevocable.

En la capital tuvo la chance de participar de una preselección uruguaya, pero finalmente no quedó en el grupo final. Al retornar a Salto, los sueños grandes quedaron atrás, pero no le importó.

“La vida en Montevideo me cansó. Uno está acostumbrado a esto (por Salto). Allá es otra cosa: hay mucho más movimiento y tenés que andar siempre apurado. Y eso no es para mí”, enfatiza.

¿Qué extraña del fútbol?

Nada. Ya lo jugué. Ahora lo miro, aunque sólo por televisión, porque no voy a la cancha. ¿Si la gente me reconoce por la calle? La mayoría, sí. Las personas mayores, en realidad, porque los jóvenes están para otra cosa.

Usted jugó en Rampla Juniors cuando era un equipo importante del profesionalismo uruguayo. ¿Cómo llegó al equipo picapiedra?

Fui en el 66 y me quedé hasta el 71. Fue campeón de la Recopa de 1969 (uno de los títulos más importantes de la historia de Rampla). Le ganamos a Peñarol, a Nacional y la final a Danubio. ¿Si en esa época era común ir a Montevideo a jugar? No, era mucho más difícil que ahora.

¿Cómo lo descubrieron?

Voy a contarte cómo fue mi historia. En el año 65 fui a pasear a Montevideo. Fui a la casa de un familiar y como el tío era el kinesiólogo de Rampla, me invitó para ir a practicar en ese equipo. Yo no había llevado nada (en cuanto a indumentaria deportiva), pero allá te daban todo. Y fui al Parque Nelson (denominación que antes tenía el estadio Olímpico) del Cerro y practiqué dos o tres semanas. Después me vine, porque se me terminaba la licencia.

¿De qué trabajaba en Salto?

Trabajaba en tornería. Acá jugaba en Salto Nuevo y en esa época no pagaban para jugar. Era fútbol amateur. En Montevideo sí pagaban. Y en Rampla me ofrecieron volver, y yo les dije que si me pagaban lo que ganaba trabajando acá, no había problemas. Y quedaron en venir a buscarme.

A esa altura yo tenía 20 años y era soltero. Al año siguiente me vino a buscar Wanderers de Montevideo. El año en que yo había ido a practicar a Rampla, el técnico era (Hugo) Bagnulo y en el 66 agarró Wanderers y gente de ese club vino a hablar conmigo a mi casa. Pero yo les dije que estaba comprometido con Rampla. Después aparecieron (representantes) de ese club y me llevaron directo para jugar en Primera.

Lo llevaron para reemplazar a William Martínez, nada menos…

Sí, me llevaron para que jugara en su lugar, porque él estaba suspendido por cuatro partidos en el campeonato (uruguayo) del 66, por lo que Rampla necesitaba otro back (zaguero) grande. El club siempre se caracterizó por tener gente alta y fuerte. Por eso me llevaron a mí. Hablaron con Salto Nuevo, el club que yo defendía en Salto, y no hubo problemas. En esos momentos no existía el pase de club a club. Al club de acá sólo le quedaba lo que le pagaba OFI. No es como ahora.

Allá me dieron todo, arreglamos y quedé. Estuve seis temporadas, una de ellas en la B.

¿En Rampla le pagaban mucho más de lo que ganaba en Salto como tornero?

Sí, me pagaban el doble de lo que ganaba trabajando de tornero. Al comienzo ganaba 4.500 pesos de sueldo, más los premios. Y acá ganaba menos de $ 3.000.

El premio en Rampla era de 5.000 pesos por partido ganado y $ 2.500 por cada empate.

De los cuatro primeros partidos que jugué, ganamos tres y empatamos uno. ¡En un mes hice 17.500 pesos de premios!

Contra Peñarol, en la quinta fecha, ya estuvo habilitado William Martínez y jugó él. En ese tiempo no había cambios. Iban 12 jugadores a cada partido, los titulares y el arquero suplente.

Antes del partido con Peñarol, el viejo (por Martínez) se me arrimó y me dijo que iba a jugar él, pero que si ganábamos o empatábamos, me daba su premio. Empatamos 1-1 y cumplió. Y contra los dos grandes se pagaban mejores premios. En esa época no había problemas económicos, pero después vino la debacle en Rampla y estuvimos meses sin cobrar.

¿Por qué no siguió jugando en Montevideo?

Porque me pudrió. También estuve practicando en Central, pero no me gustó el ambiente y regresé a Salto. En el año 72 o 73 vino Nacional de Montevideo a buscarme. El técnico era el “Pulpa” (Washington) Etchamendi. Nacional no tenía back y me vinieron a buscar cuando el equipo principal estaba de gira. Me querían llevar a practicar solo al Parque Central, por pedido de Etchamendi, esperando que él volviera a Montevideo para sumarme al grupo. Pero no quise ir a practicar solo y en mi lugar contrataron a Julio Dalmao.

¿Qué lo pudrió puntualmente de la capital?

La vida de allá me cansó. ¿Qué diferencias encontré? Y… uno está acostumbrado a esto. Allá es otra cosa. Hay mucho más movimiento y tenés que andar siempre apurado. Y eso no es para mí. Cuando estaba en Rampla y jugaba los sábados, me tomaba la Onda a las tres y media de la mañana y a las 10 y media estaba en Salto. Pasaba todo el domingo acá y volvía el lunes a Montevideo.

Cuando dejé Rampla, volví a jugar en Salto Nuevo y también jugué siete años en la selección, hasta el Litoral del 78. Ese año me retiré.

Viendo en restrospectiva, ¿no se arrepiente de no haber seguido en el profesionalismo o de no haber ido a Nacional, que lo vino a buscar?

No, porque aquella época era diferente. No es como ahora. Ahora va cualquiera y juega. A veces pienso que los que jugamos en esa época nacimos equivocados. Antes teníamos buena defensa y buena delantera. ¿Y ahora? Tenemos sólo buenos delanteros. Vos antes no eras dueño de tu pase y hoy la mayoría es dueño de su pase o tienen un apoderado que se los compró.

Para volver a Salto Nuevo, yo tuve que obtener mi pase. Rampla me debía 240.000 pesos y le dejé esa plata por el pase. Era un platal. Pero en Rampla no había un mango. Si hacía el reclamo en la Mutual (el gremio de los futbolistas), le sacaban parte de las recaudaciones y me pagaban lo que correspondía. Pero preferí volverme… Al poco tiempo me vino a buscar Salto Nuevo, que terminó pagándome los 240.000 pesos que había perdido.

El fútbol europeo era un sueño casi utópico en su época. El mayor anhelo era jugar en un grande, ¿no?

Sí, todos querían jugar en un grande. Nadie te llevaba a Europa. Tenías que ser un fenómeno para ir, porque no existían los representantes. A mí me vino a buscar Independiente de Argentina en el 67 o 68, pero Rampla pidió un millón de pesos. Y en aquella época era mucha plata. Hoy es más fácil.

¿Si soñaba con jugar en la selección uruguaya? Estuve en una preselección, pero era una época que citaban a 40 jugadores. No recuerdo en qué año fue… Pero no se hacían los trabajos que hace hoy el maestro (Oscar) Tabárez. Era distinto. La selección se formaba un mes o 15 días antes para jugar un torneo específico. Todo cambió… Allá antes eran 10 cuadros entre la A y la B y el campeonato empezaba a mitad de año, por lo que antes de fin de año estaba todo terminado. Era un campeonato a dos ruedas y no había liguilla ni nada.

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