Omar Burutarán lo que fue el campo y lo que es hoy

Omar Burutarán es un conocido productor de nuestro departamento, directivo desde hace muchos años de la Asociación Agropecuaria de Salto, institución de la que llegó a ser presidente y fue además hace 24 años, uno de los impulsores de la nueva etapa de la Expo Salto donde fue director de exposiciones durante 17 años. Burutarán refleja 20161003_172018en sus palabras el amor y el gusto por lo que hace tanto en su labor diaria como productor, así como directivo de la Asociación Agropecuaria de Salto.
Se casó a los 20 años con Susana Franzoni con quien tuvo cuatro hijos, María Noel, Rafael, Sebastián y Matías. En diferentes eventos, exposiciones, etc. se lo ve siempre acompañado de su esposa. La unión a la familia la heredó de su padre. Cuenta Omar que su padre administraba un campo, cuando sacaba licencia, salía un mes, generalmente en enero, ocasión que “nos ponía a mi madre, a los seis hijos, a mi abuela Cata, a mi tía Elsa en una camioneta de tres asientos y marchábamos a Montevideo donde pasábamos un mes y donde fuera, íbamos todos; papá, mamá la abuela, la tía, y los seis hijos”.

¿Desde cuándo está vinculado a la Asociación Agropecuaria de Salto?
Hace 24 años. Fui durante 17 años director de exposiciones, y luego fui presidente de la Asociación Agropecuaria de Salto.
Entré con la directiva con Ernesto Chuy de presidente.Mi hermano, también Ernesto, integraba la Agropecuaria, fue director de exposiciones y presidente, y tras un período que hubo donde no se hizo la exposición durante algunos años, nos juntamos una barra de muchachos amigos, y cuando termina el período Chuy, asume Carlos Secco, yo fui de director de exposiciones, empezamos y ahí se realizó la primera fiesta de la producción.

¿Qué cambió a partir de entonces?
A la exposición ganadera se sumaron los stands, la exposición empezó a crecer y nos posicionamos muy bien.
Con orgullo digo que Carlos Secco, Walter Texeira y yo, fuimos los que de aquella época nos conservamos, estaba Alfredo Berreta, Martín Berretta en la secretaría y ahí empezamos y cuando quisimos acordar nos habíamos ido para arriba. Puedo afirmar que siendo director de exposiciones, escuché en el Prado de varios presidentes de la Asociación Rural del Uruguay e inclusive en este Prado, volvieron a decir que después del Prado, a nivel de categoría, y stand, estamos segundos; es el Prado y después Salto, no así en la parte ganadera, ya que otras exposiciones son mayores y tienen ventas, algo que acá ha caído, pero no hay que olvidar que acá tenemos 10-12 remates de cabañas.

¿Qué lo lleva a seguir luego de tantos años participando de esta actividad?
En este momento estoy apoyando a las nuevas generaciones, aunque trato de ir a todas las reuniones, charlas, trato de ir a Montevideo. Lo hago porque me gusta y me hago mi tiempo que hoy en día dispongo más. Asimismo cuando estaba al frente de Limitour, que era una empresa que requería de mucha dedicación, había que hacerse un tiempo, y estar. Pero es porque te gusta, sino, no lo podes hacer. Al igual que el trabajo en el campo; yo voy para afuera y disfruto de ver el trabajo.

Sus hijos siguen sus pasos…
Sí, es lo mejor que me pudo haber pasado. Rafael con el centro de toros, administrando una estancia grande en Paysandú, y prácticamente al frente de cabaña La Elisa, y le pone todo. Matías (el menor), está tatuando para la Sociedad de Criadores de Hereford, está asesorando cabañas de la zona, y más allá de lo económico, los dos disfrutan lo que hacen.

¿Cuáles son los principales cambios que nota desde que comenzó su vínculo con la Agropecuaria?
Muchos cambios, el primer cambio que veo es que antes hablábamos el mismo idioma que las autoridades y hoy lamentablemente no lo estamos haciendo, se usan las tribunas nosotros para exponer lo que pensamos y la parte ejecutiva para decir también su punto de vista; me parece muy bien, toda la vida se usaron las tribunas para decir las cosas, pero antes me parece que siempre llegábamos a un punto donde se juntaban las partes y hoy no me está gustando que no solo no se están juntando las partes, sino que se está formando como un muro entre medio y que está llevando a que no sea la misma relación que había que se trasluce hasta con la gente en los pueblos de campaña, en el personal de campo y para mi esto es lamentable, porque yo me crié en la zona de Belén, y con 17 años me fui a Colonia Lavalleja, a los 20 años me casé, luego vinieron los hijos, que fueron a la escuela en Colonia Lavalleja, y en Colonia Lavalleja conozco gente que he recomendado en varios lugares, cuando voy me encuentro con gente que me trata muy bien pero las nuevas generaciones están con una mentalidad totalmente distinta, estamos perdiendo la confianza, el amiguismo que teníamos con la gente.

¿A qué cree que se debe ese distanciamiento?
Tenemos que tener claro que hubo gente que nos dimos cuenta de que el personal de campo, era humano igual que nosotros, cuando no se usaba, dimos baño con agua caliente, cama tendida, pusimos televisión en los establecimientos, los ayudamos a financiar motos, pero hubo productores que hasta hace muy poco tiempo se mantuvieron con otro trato como si el personal quería comer galleta tenía que pagarla, la carne se pesaba para poner de acuerdo a la cantidad de gente que había, no se daba cama tendida, no había agua caliente, entre otras y por lo tanto los productores agropecuarios tenemos que hacer mea culpa y decir; “no vimos la realidad que se nos venía. Son pocos los que están quedando (con ese criterio) pero quedan.
Nos tenemos que dar cuenta que esa obligación la tenemos, tenemos que saber transmitir que para llegar a ese tipo de cosas, la persona tiene que tener responsabilidad, seriedad, cumplir con las actividades, y reenganchar aquella amistad que había. Yo me crié en la cocina del personal jugando al truco con el personal de los establecimientos que no eran pocos.

¿Qué destaca de esos momentos?
Llegué a tener hasta cien personas a mi cargo, e iba a pagar los sueldos en efectivo, y nunca tuve un problema. Todos los respetábamos. Cuando me quedé a trabajar solo, a los 18 años, a un mes de comenzar la esquila cuando se esquilaba 8 mil ovejas, tenía el respaldo de un capataz que nos había visto nacer, yo tenía ciega confianza en él, y él en mi al punto que sus ahorros estaban a mi nombre en el antiguo Banco Caja Obrera. Hasta el día de hoy me sigo encontrando con las hijas de ese hombre y tenemos una amistad más que de patrón a empleado, de amigos.
La señora de ese hombre era muy rústica, pero muy cariñosa y se desvivía por mandarle regalos a mis hijos, por tejerles una prenda, hacerles un dulce. Eso era así y hoy lamentablemente ya no se ve.

¿Por qué entiende que se llegó a eso?
Primero, no es de ahora, sino de muchos gobiernos, la educación por ejemplo en Colonia Lavalleja o en Guaviyú de Arapey, no era la misma que en Salto, ahí comenzaron las diferencias.
También ahora se le ha hecho creer a la gente que se puede vivir sin trabajar, y eso es un error.
No hay cosa más digna que exigirle al patrón que le pague lo que corresponde, pero también hay que fomentar la capacitación. Hoy se brindan muchos cursos y el consejo es que hay que ser cada vez más profesionales.

¿Y a nivel de la ganadería, cuáles son los mayores cambios que nota?
Hoy tenemos muchas herramientas como por ejemplo en la cría, manejamos EPD, ganancia, medimos grasa, carcasa, todo se mide, hay ecografías, respecto a la reproducción hay técnicas de inseminación a tiempo fijo, inseminación artificial tradicional, hay trasplante de embriones y hasta clonación.
Otro de los cambios es la forma en que se trabaja, antes se decía que la gente era campera porque tiraba el lazo y pialaba, hoy en día si hacemos eso, somos retrógrados, porque machucamos el animal, o se nos quiebra un animal que puede costar mucho, no con esto quiero decir que no hay que saber enlazar, pero la técnica de trabajo pasa por tener buenas herramientas, buenos bretes, mangas, personal que trabaje con banderitas sin perros y sin gritar.

¿Cuáles son los beneficios de estas herramientas?
Pienso que los EPD como toda evaluación, es un apoyo, hay que saberla usar. En Estados Unidos es impensable seleccionar un animal sin pasar primero por un escritorio donde se vean los números, Creo que Uruguay tiene la gran virtud de tener el mejor Hereford del mundo, y lo ha logrado con grandes visionarios, con grandes cabañeros que a la larga fueron grandes genetistas, que hicieron todo el trabajo mirando en los bretes, seleccionando toros y vacas, y cuando aparecieron los EPD, supieron apoyarse en ellos. Acá hay cabañas que valen la pena resaltarlas, dentro de la raza Hereford una autoridad no solo a nivel de nosotros, sino a nivel mundial, es Germán Morixe, fue un adelantado en saber aplicar eso. También en Aberdeen Angus hay gente que lo ha usado muy bien, concretamente el ingeniero Julio Mattos (padre de María Mattos), fue un adelantado de América y no en vano Bayucuá ocupa los puestos que ocupa y hay un banco genético que es realmente muy importante.

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El arte de una esquina diferente

Con Martín Caballero, el verdulero que regala alegría con su creatividad

Cada vez que alguien pasa por la esquina de Artigas y Washington Beltrán, es inevitable que mire hacia la verdulería de la esquina para ver cuál fue la figura, que usando frutas de distintos colores armó Martín, uno de los verduleros del lugar, que tiene encantado a grandes y chicos con sus creaciones habituales, donde por lo general los personajes que 26 9 16 006allí lucen son los que les piden los chicos, por los dibujos animados que están en boga en ese momento.
Mientras acomodaba unas frutillas del cajón, con los guantes manchados del color de esa fruta y en plena tarea habitual lo encontramos a media mañana cuando el calor del sol empezaba a hacerse sentir. Al consultarle por su trabajo y si podía acceder a una entrevista para esta sección, antes pidió permiso y tras lograr ser autorizado, se dispuso en plena calle a contar para nuestra sección semanal, cómo y porqué se las ingenia para crear esos personajes que tanto le agradecen grandes y chicos.

¿Quién es el autor de estas figuras que tanto llaman la atención?
Soy Martín Caballero y tengo 33 años de edad. Soy un salteño que le gusta su trabajo y le encanta hacer manualidades, tengo un hijo de 11 años que se llama Santiago, vivo con él y con mis padres y hermanos. Fui a la escuela 98 del barrio San Martín porque vivo en esa zona y en los talleres de Don Bosco aprendí a hacer algo de esto.

¿Siempre te gustó hacer este tipo de manualidades o es algo que surgió ahora?
Siempre me gustó hacer este tipo de cosas. Primero aprendí con el propietario del local acá que fue el que me enseñó porque él hacía este tipo de cosas. Lo primero que me pidió fue hacer la bandera de Uruguay una vez que había partido de fútbol y que jugaba la selección. Como le llamó la atención la bandera de Uruguay a toda la gente y le gustó a él y a los demás, decidimos seguir haciendo este tipo de cosas.

¿Alguna vez te gustó la manualidad, el arte, trabajar con los colores?
Sí siempre me gustó, pero nunca pude dedicarme a hacer eso. Fui aprendiendo de a poco, cuando fui a la (Obra) Don Bosco ahí hice algo de eso y la verdad que me gusta. Pero siempre me gustó la artesanía.

¿Qué sentís cuando viene gente a la verdulería y pregunta quién fue el autor de esa imagen?
Siento mucha alegría, que a la gente le guste lo que uno hace es algo que es muy positivo, significa mucho para mí saber que hay alguien que le gusta lo que hice, porque me llevó mucho tiempo y dedicación poder hacerlo. Sobre todo los gurises que quedan muy contentos y vienen solo para ver qué dibujo hay colocado ahí.

¿Sabés que hay gente que pasa mirando siempre para esta esquina con el fin de saber cuál es la imagen del momento?
Sí, incluso me ha pasado que estoy trabajando en una nueva imagen, en una de las figuras que estoy creando y cuando quiero ver hay gente que está parada a mi alrededor que está mirando lo que estoy haciendo. Sobre todo a veces miro y hay niños que se juntan a veces para ver cómo voy armando la figura que voy creando.

¿En qué te inspiras para hacer los dibujos de los personajes que mostrás?
Sí, siempre hago lo que se me va ocurriendo a mi, aunque a veces miro cuales son los personajes que están en boga y ahora estamos haciendo caricaturas que son las que miran los chicos y para eso hay que estar al tanto, conversar con la gente para saber qué le gustaría ver reflejado en esta esquina y uno va sacando de ahí la idea.

¿Pero te ha pasado que te piden que armes tal o cual personaje que es el que le gusta a los chicos?
Sí claro, el otro día me llegaron varias cartitas de niños que tenían varios dibujitos, donde ellos me pedían que hiciera tal o cual personaje con las frutas. Yo lo puse en el facebook porque la verdad que me encantó y me sentí muy bien, porque en esas cartas además me estaban agradeciendo y son as cosas que te impulsaban a seguir adelante, a dedicarle tiempo para hacer este tipo de manualidades lo mejor posible. Y yo trato de complacerlos.

¿Cuánto tiempo te lleva dedicarte a hacer un trabajo como estos y lo haces dentro de tu horario habitual o pedís para venir fuera de hora?
No, lo hago dentro del horario de trabajo. Hay veces que me ha llevado todo un día poder hacer el personaje porque entre que estás atendiendo a la gente que viene a cada rato y entre que estás haciendo el trabajo de la verdulería, de limpiar los cajones, separar la fruta y otras cosas, se te va la jornada. Ahora si me dedico solo a hacer esto en dos o tres horas puedo llegar a hacerlo.

¿Vos seleccionas la fruta que vas a usar para hacer este tipo de caricaturas o te manejas con lo que hay a tu disposición?
Yo busco los papeles de colores y envuelvo la fruta con los colores que necesito, sino hay me arreglo con la fruta que haya y le busco la vuelta. Pero por suerte acá tengo a mis compañeros que me ayudan mucho y que me alientan a hacer el trabajo. Incluso las compañeras me recortan los papeles de colores cuando necesito alguno para ilustrar el personaje, la verdad que todo apoyan acá y por eso las cosas salen bien.

¿Tu hijo sabe estos trabajos que haces acá?
Sí mi hijo, Santiago, sabe y le encanta. Siempre me pregunta incluso qué es lo que voy a hacer, con cuál pienso empezar el próximo trabajo, y me dice incluso qué dibujos son los que les gusta a los más chicos para que tenga éxito.
Me gustaría hacer algún taller o curso de arte y diseño, poder aprender algo más y así capaz hacer otro tipo de trabajos.
Para el próximo dibujo ya tengo tres en mente. Pero por ahora vamos a ver cuál sale primero.

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“Ser profesional implica tener vocación y espíritu de compromiso”

Con María Isabel Beasley docente y fundadora del grupo de danza folklórica “Andante”

María Isabel Beasley ha logrado consolidarse a lo largo de los años como una artista que desde la danza ha logrado un lugar de prestigio fundando junto a su esposo y pareja de baile José Luis Pereira el grupo de danza folklórica “Andante” que ha sido embajador de nuestra ciudad y país. Recordamos que el grupo “Andante” mantiene una política de realizar presentaciones en diferentes eventos, instancias y escenarios del departamento, con el ánimo de llevar un buen mensaje y difundir el valor de las tradiciones.
Se hacen presentes en festivales folklóricos, escuelas, liceos, desfiles y en las fechas patrias. Recorren también el interior del departamento, donde se han formado grupos juveniles de danza, Colonia Lavalleja, Valentín, Pueblo aldorso001Fernández y Chapicuy.
Son respetuosos de la imagen y de la estética, no solamente en el estilo sino en el vestuario, que mantiene un rigor en el diseño.
La danza folklórica es una expresión que muestra parte de nuestra cultura escenificada por medio de bailes y danzas representativas de cada Estado.
Los grupos representativos de danza folklórica pretenden preservar nuestras costumbres y transmitir por medio de la ejecución coreográfica, tanto el contexto histórico cultural como el sentimiento que nos identifica, con todo lo que ello implica: cultura, raíces, creencias y tradiciones.

¿Cómo comienza el tema de la danza en su vida?
-“La danza en mi vida comienza con la vida misma, aunque el despertar a la práctica de las danzas como forma de expresarme, de comunicarme, como arte, como disciplina fue a los 17 años a través del folklore”.

¿Qué países ha recorrido con su grupo?
-“Con mi grupo de danza Andante que este año estamos cumpliendo 15 años y en la dirección junto a José Luis Pereira hemos recorrido varias provincias de Argentina, sur de Brasil, Chile y el Uruguay todo, todas las capitales y el Uruguay más profundo participando en los festivales más importantes del país, como La Patria Gaucha en Tacuarembó, El festival de Guitarra Negra en Prado, El festival del Olimar, la Fiesta de la Cerveza en Paysandú, entre otros”.

- ¿Cómo se vive en una familia donde se comparte el arte, como el caso de la suya?
– “Se comparte con la familia estando todos integrados, respetando los tiempos de cada uno y generando los espacios para que todos nos sintamos parte. Hay cosas muy vivenciales que afectan positivamente si así te lo propones y haces como compartir un ensayo, seleccionar música, preparar el vestuario con tu familia y bailarines, cosas todas que intervienen en la cotidianeidad de la familia, fines de semanas enteros, noches de ensayos, almuerzos postergados. Así que indefectiblemente cada uno a su ritmo pone lo suyo y terminas hablando el mismo lenguaje, entonces el escenario, un taller, una clase, un viaje son solo una parte visible de todo eso. El arte se respira, se siente… va más allá de la danza porque para que esta sea posible hay que tener apertura a otras sensibilidades, la pintura, la música, los paisajes, la cultura y los afectos a nuestra historia. Mis hijos han bailado conmigo desde la panza y en su estilo los tres son bailarines aunque han ido sumando otras disciplinas artística, Abril estudiando Arte dramático en la EMAD ya en su segundo año, Nazarena en la música por medio de el estudio de la percusión y Gervasio con la expresión por medio de la pintura.

¿Cómo son sus vivencias desde su lugar de docente?
-“La labor docente va más allá de las horas de clase, ser profesional implica una fuerte vocación y compromiso, es mucho más que tratar de enseñar un conocimiento, sino de construir con tus estudiantes, ayudarlos a ser personas comprometidas, solidarias, respetuosas de las diferencias, porque la educación es liberadora, con disciplina, compromiso, trabajo y entrega es la manera de ser libre, de poder elegir para poder ser feliz y hacer feliz a los demás”.

¿Qué reflexión le merece la tarea educativa actual?
-“Insustituible como tarea humana que es, muy solitaria por momentos, pero muy gratificante, sobre todo cuando veo a mis gurises, como me gusta llamarlos, agradecidos consigo mismo y con su docente porque siente que tiene una herramienta para enfrentar el mundo, tanto la matemática como la danza los ayuda a esto.

Los espacios que se propician para el arte y los jóvenes – ¿son suficientes?
-“El arte lucha permanentemente por espacios en nuestro medio, así que todo esfuerzo que se haga en este sentido será poco. Es necesario generar espacios y las condiciones para que ese espacio sea aprovechable y disfrutable. Muchas veces no hay conciencia de la importancia de la formación artística de los niños, adolescentes y jóvenes, el generar espacios debe ser a conciencia, que a la sociedad le importe y respete ese espacio independientemente del gusto”.

¿Cómo viene la agenda de actuaciones para el grupo Andante este año?
-“Siempre muy movida, además de la docencia, la presentación en congresos, cumpleaños, encuentros culturales, congresos, porque además de interesarnos la formación de bailarines respetuosos de nuestras danzas nos interesa también la difusión, la revalorización de nuestras raíces”.

¿Qué proyectos tiene para el futuro?
-“Seguir con mis clases de matemática y danzas”.

Una reflexión para compartir con los lectores, desde tu experiencia artística y docente
-“Es importante ser profesional en todo lo que uno elige hacer, la formación de bailarines requiere trabajo, disciplina, dedicación, muchas veces se piensa que la danza es puro entretenimiento, pero más allá que puede serlo también es para formar personas, ya sea como practicantes de la propia disciplina o como consumidores culturales.

¿Cómo definiría los vocablos «danza», folklore, arte, docencia, identidad?
-“La danza es comunicación a través del cuerpo en un momento y lugar. Es ser libre. El folklore es el saber del pueblo. El arte es la expresión de la sensibilidad humana. La docencia es vocación, compromiso, gratitud. La identidad es todo lo que nos une y nos hace ser parte de un todo, respetando la diversidad”.

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Analía Etchart: la educación como opción de servicio

“Cuando los docentes tienen proyectos, los alumnos tienen destino y cuando estos tienen proyectos, la Nación tiene destino”. “Recientemente jubilada luego de 40 años de docencia ininterrumpida, la Prof. Etchart continúa apostando a la educación, desde una óptica innovadora. Formada al lado de prestigiosos docentes, supo comprender la para nada fácil tarea de educar a las nuevas generaciones, como una verdadera vocación de servicio, y un verdadero compromiso con el futuro.
La ahora abuela, procura dejarle como legado a su pequeña nieta, la invalorable enseñanza de que con el mejoramiento personal, el conocimiento y el respaldo fundamental de la familia, soñar es posible, lo cual refleja al evaluar su carrera: “la intensa y extensa vida en la docencia, la hemos transitado en su mayor parte con felicidad”.

¿Cuándo y de qué manera surge la vocación docente?
Desde niña, mi madre Ita Peyró, Maestra de Primaria y Profesora de Español, fue mi primera referente; yo llegaba de la escuela y le daba clase a los muñecos. Luego la acompañé siendo adolescente, a algunas actividades, y a partir de Preparatorios di algunas clases particulares por un tiempo, para empezar luego formalmente como docente de Historia. Quien fue y ha sido mi principal referente es la Profesora Ofelia Piegas, a quien considero excelente investigadora e Historiadora, admirable mujer y amiga. También la Dra. Lidia Polto, quien me orientó y acompañó.

¿Cuáles fueron los destinos como educadora?
Comencé a la vez que estudiaba Notariado en Montevideo; mi primer Liceo fue el hoy Liceo Nº 4. También en los Liceos 1, 2, 5 y Nocturno; fui docente interina de Informática en la Escuela de Administración y Servicios, en el Liceo Nº 4 y en el Instituto de Formación Docente por algunos años. Luego como Directora efectiva por concurso, de 1999 al 2015. Anteriormente fui Subdirectora del Liceo IPOLL por tres años, 10 años como Directora del Liceo Nº 4, y culminé mi carrera docente en el Liceo Nº 5, dirigiéndolo desde el 2013 al 2015.

¿Le fue fácil el desempeño de una carrera tan compleja?
No fue fácil, pero eran otros tiempos, otro compromiso y visión, existía la idea de la capacitación permanente para el mejor desempeño de la actividad. El involucrarse es necesario, por eso participé como Delegada Nacional y Departamental por más de 20 años, encabezando una lista en su mayoría con docentes del Interior; integré comisiones permanentes, especialmente de educación en valores y de profesionalización docente. Desde el año 2007 al 2013, impulsé y trabajé en la participación juvenil, integrando el grupo permanente que publicó sus memorias y que dio nacimiento a los encuentros nacionales de estudiantes y a la formación de la mesa permanente. El cursar el postgrado y otros cursos me posibilitó la capacitación para el desempeño a través de la mejora continua.

¿Tuvo muchos retos como Directora de los centros de enseñanza que le tocó dirigir?
Muchos y variados, pero con optimismo se pudieron sortear. Recuerdo que dábamos la Copa de Leche, al ser un centro de contexto crítico, único alimento para muchos chicos. Se trabajaba en equipo, ayudaban las madres a preparar y servir; al panadero del barrio, le dábamos la harina que nos entregaba el Inda, y a diario nos proporcionaba el pan y una vez a la semana, bollos. También realizábamos Obras de Teatro como complemento, dirigidas por Yanely de Vecchi, excelente profesional y amiga. En el Liceo Nº 5, presentamos en el Larrañaga, «América entre luces y sombras» y por dos veces consecutivas ganamos el primer premio del Concurso de la Fiesta de la Juventud; en el Liceo Nº 4, realizamos la Comedia Musical basada en un libro del Conventillo del Medio Mundo.

¿Cómo ve el sistema educativo actual?
La Educación Pública necesita imperiosamente resolver problemas de formación docente, de carencias de infraestructura, de recursos humanos, de Equipos Multidisciplinarios, los que son imprescindibles en cada Liceo, los docentes, los adscriptos, las direcciones necesitan de su apoyo. Cada vez hay más democratización en el ingreso de más alumnos, pero, no es posible que todos egresen en tiempo y forma, presentando dificultades cognitivas, de aprendizaje, de los vínculos, de violencia en sus diversas formas. Nadie hoy puede sólo; precisa de otro, sea para aprender, enseñar, gestionar; es cuestión de agudizar el ingenio y la creatividad. Hoy a nivel secundario, se dan los mayores problemas, en la deserción, en la repetición, lo que se llama fracaso escolar.

Si tuviera en sus manos el poder decidir el rumbo que debería tomar la educación, ¿cuál sería el mismo?
En la multiplicidad de planes y programas, en que verdaderamente los intereses de los alumnos van por otro lado, no hay posibilidad de currícula construida. Se debe potenciar la Educación a distancia, especialmente para los adultos; el Liceo Nocturno presenta un gran problema con la deserción, con la motivación. En Salto, hay que instalar un centro secundario que contemple la extra edad exclusivamente, con currícula adecuada y docentes capacitados para el desafío; qué hacer para que los padres asuman efectivamente su rol. Se añade que algunos docentes faltan mucho y ello incide negativamente en los aprendizajes y la motivación, con el plus que en algunas materias no se consiguen suplentes. Hay que continuar descentralizando la gestión administrativa y de supervisión. Los procesos de enseñanza y de aprendizaje cada vez son más complejos, la cuestión radica en cómo ayudamos a que aprendan, sin caernos de nuestro rol de padres o docentes, lo que nos desafía y compromete a diario.

¿ Qué evaluación hace de tantos años al servicio de la educación?
Esta profesión me ha permitido conocer muchísima gente linda, chicos y adultos, hacer amistades y vivir para compartir aprendizajes, proyectos, sueños, alegrías y tristezas, pero sobretodo aprendí a ser, tratando de dar lo mejor. Los desafíos fueron muy intensos, pero siempre construyendo pro activamente, sobre la misión de educar para la vida, creciendo en valores. Inolvidables los alumnos y su gran diversidad, sus trayectorias y sus competencias, hoy puedo decir que estoy feliz de haber compartido y acompañado sus logros. Por eso mi reconocimiento a tantos padres comprometidos y la invalorable acción de los docentes, por la oportunidad de compartir e intercambiar, por permitirme orientar, motivar, y soñar haciendo posible aquello de que «Cuando los docentes tienen proyectos, los alumnos tienen destino y cuando estos tienen proyectos, la Nación tiene destino».

¿Podría contarnos alguna anécdota que recuerde?
Muchas, que con el paso del tiempo se aquilatan y ponderan. En el Liceo Nº 5, como docente de segundo ciclo, organicé un seminario sobre derechos humanos y una mesa de debate sobre el derecho a la vida. Entre otros, concurrió la Doctora Marina Vinci, recientemente fallecida, que sólo mostrando los instrumentos explicó cómo se hace un aborto. La sala estaba repleta de padres y estudiantes. Días más tarde me llamó la madre de una alumna para decirme que su hija, que estaba embarazada, había decidido tener a su hijo. Hoy es una hermosa joven. En tanto en Liceo Nº 4, ya como Directora, hacíamos una muestra anual de actividades. Una querida alumna, quedó sin luz eléctrica en la casa, y terminó su trabajo con luz de vela. Al otro día su obra lucía en la muestra. Hoy es una profesional, y me da mucho orgullo recordarlo.

En estos momento se encuentra gozando de su jubilación, pero tenemos entendido que continúa con muchas inquietudes que la llevaron a comenzar otra actividad docente, ¿de qué se trata?
Ahora, me encuentro estudiando Programación Neuro Lingüística, haciendo el Practitioner, y espero el año venidero lograr el Master. Pienso que hay ideas, prácticas y contenidos muy buenos, que sería buen momento para incorporarlos tanto a Primaria como a Secundaria. Ayudaría a docentes y estudiantes, a desarrollar la inteligencia emocional, integrando herramientas poderosas para mejorar la comunicación intra e interpersonal, ya que se define a PNL, como la ciencia y el arte de la excelencia personal. Además también se pueden y tendría que incorporarse recursos prácticos, para desarrollar habilidades cognitivas, ejecutivas y de inteligencia emocional, tanto con las Neurociencias y la Bioneuroemoción.

Sabemos que su familia ha sido su apoyo inobjetable, háblenos de ellos.
Sin lugar a dudas. Mi familia se compone de mi esposo Walter Olhausen, con el que llevamos 42 años construyendo el camino del amor y la tolerancia; tuvimos 4 hijas, María Belén, que es Contadora; Anna Karen, Odontóloga; Larisa Sofía, Cosmetóloga Médica; y Helen Veronique, estudiante de Ingeniería de Sistemas. Tres de ellas viven en Montevideo y una en Paso de los Toros. Y ahora, una nietita de 20 meses, Larita, que nos colma de felicidad y alegría y que es nuestro sol. Mi esposo ha interpretado, acompañado mi vocación y trabajo, la pasión por el hacer y las ganas de involucrarme intensamente; muchas veces con santa paciencia y comprensión, ya que resigné horas de familia. Y mis hijas, a veces también, junto a mis yernos que han entendido y comprendido; otras, han sufrido, pero siempre compartido y diciendo, aquí estamos. Solo resta decir que esta intensa y extensa vida en la docencia, la hemos transitado en su mayor parte con felicidad.

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Hoy con la docente de música Beatríz Harreguy

“La música armoniza, cura, libera, educa, sensibiliza y siempre hace bien”, comenzó diciendo la profesora Beatríz Harreguy sobre lo que significa la música para ella.
Con la elegancia que la caracteriza, Beatríz dialogó con EL PUEBLO para la sección de Al Dorso y habló sobre su experiencia en la enseñanza musical con niños y adolescentes tras 35 años de docencia y con adultos, con quienes mantiene en la actualidad dos coros muy activos.aldorso 001Casada desde hace 34 años, es madre de Mauricio y abuela de Ema, una pequeña niña que el pasado 22 de agosto cumplió su primer año de vida.
Al hablar sobre su trayectoria y su vida misma, Beatríz mostró su gran sensibilidad al punto de emocionarse y agradeció a Dios todo lo que le dio y lo que le da día a día. “Solo le pido que me de vida para poder disfrutar ahora de mi nieta, que nació prematura, lo que nos hizo pasar por momentos muy difíciles. Pero yo siento una enorme gratitud, le doy gracias a Dios por haberme dado la posibilidad de estar vinculada a la música porque con los coros formamos una gran familia, estamos en los momentos buenos y malos, porque la música genera un vínculo que ayuda y que integra, es algo hermoso, que nos une y nos sensibiliza y nos permite disfrutar juntos de la vida”, comentó con emoción.

¿Cuándo comenzó con la música?
“La música siempre me gustó. Comencé mis estudios de piano a los 6 años, con la profesora Victoria Chaibún, con ella me recibí, acá en Salto. Pertenezco al conservatorio Fallero Balzo. Una vez que me recibí a los 18 años comencé a acompañarla en sus clases como educadora en las escuelas donde no contaba con pianista acompañante y así lo hice honorariamente durante varios años, en la escuela 3, 8 y 119. De Chaibún tengo muy buenos recuerdos, era una muy buena profesora, muy exigente pero muy cálida también. Con el tiempo hicieron un llamado, me presenté, salvé y comencé a trabajar en el año 75, de forma interina, con pruebas trienales, que eran muy exigentes, con una parte teórica y otra práctica. Entre las primeras escuelas que trabajé ya con esta efectividad de tres años, fueron la Nº 5, 9, 64 y 111 de las cuales guardo muy gratos recuerdos”.

¿Cómo era dar clases de música en las escuelas?
“Me encantó trabajar con todas las escuelas, pero principalmente con las escuelas de barrio. A los niños les gustaba mucho ir a las clases de música. A veces me decían, ¿vas a ir a trabajar a la escuela 8?, ¡con esos niños! Pero yo me sentía feliz en esa escuela, con todo el material humano con el que trabajaba, desde maestros, personal de servicio, las cocineras que nos atendían tanto a la pianista como a mi de forma amorosa, y los niños que son siempre niños, pero en las escuelas de barrio uno notaba que ellos necesitaban más de la música, de la clase, se podía ver como la disfrutaban, como que vivían más la música y eso se notaba”.

También fue profesora de música en secundaria, ¿es diferente trabajar con niños y adolescentes?
“En secundaria tuve clases de aula y tuve coros. En el liceo Nº 1, 2, 3, 4. Es diferente trabajar con niños y adolescentes, sobre todo en lo que tiene que ver a la música y más que nada en los varones adolescentes. Porque a muchos varones le gustaba el canto pero formar parte de un coro era motivo de burla. De los 35 años que trabajé con la música en las escuelas y liceos yo me siento muy feliz, siento que los disfruté y me siento muy orgullosa”.

¿Fue la primera directora del Coro Departamental de Niños?
“Sí, yo fui la directora desde el año 80 al 2010. Ese coro que se llamaba Paulina Sastre de Pons, surgió a iniciativa de primaria que quería formar un coro de niños que representara al departamento, integrado por niños de las diferentes escuelas, con voces seleccionadas. Llegamos a tener hasta 60 niños y había que reunirlos a todos en un solo lugar, para ensayar, algo que no era fácil. Con ese coro viajamos muchísimo, a certámenes o encuentros, fuimos a varios departamentos, incluso a Montevideo, cantamos muchas veces en el teatro Solís, en el Sodre. Para muchos niños ese viaje significaba el primer viaje a un lugar lejos de su casa, era pisar por primera vez un teatro, ir por primera vez a Montevideo, algo que es una experiencia sumamente enriquecedora. En esa etapa tengo que destacar la labor de Elizabeth Chaibún que fue la pianista mía de toda la vida en el coro departamental y en las escuelas públicas”.

¿Hoy ese coro ya no existe?
“Yo me retiré en el año 2010 y en el 2011 creo no hubo coro departamental, luego hubo en el 2012 un año y ahora ya no está más, no se si es solo en Salto o a nivel país, creo que ha ido desapareciendo y eso es realmente una pena porque lo que disfrutamos, lo que vivimos y como se sentían esos niños representando a su departamento, era algo único y su cierre fue una pérdida grande”.

¿También fue la primera directora de la Escuela de Música de Educación Primaria?
“Yo entré en la dirección de la escuela de Música en el año 98 y estuve hasta el 2010, cuando me jubilé. En ese entonces estaba como Inspector Departamental de Primaria el maestro Miguel Angel Ferreira Carreño y de Inspector Nacional de Música, Humberto Grieco Catalurda, una persona a la que yo admiré y admiro por todo lo que hizo, porque sabía muchísimo y te enseñaba y compartía sus conocimientos. Esos dos inspectores trabajaron incansablemente para que se creara en Salto una escuela de música que finalmente surgió en el año 1998. En marzo comenzamos con las inscripciones y al finalizar el año se la inauguró”.

Fueron más de 10 años, ¿qué significó esa escuela para usted?
“La escuela de música es hermosa, me siento orgullosa de todo lo que creció, porque tuvimos muchísimos egresados que después siguieron sus estudios en el Conservatorio Municipal y en la Escuela Universitaria de Música y ahora están trabajando de profesores en el Conservatorio en la misma escuela. Nosotros empezamos con dos grupos de primer año, uno en la mañana y otro en la tarde con apenas 75 alumnos y cuando yo me retiré había 450 niños”.

¿Qué pasa cuándo se encuentra con algunos de sus primeros alumnos?
“Es muy lindo, a veces me encuentro con personas en la calle o en diferentes lugares que se arriman y me saludan y recuerdan cuando fuimos a tal encuentro o tal otro porque fueron alumnos míos en el Coro Departamental o de alguna de las escuelas en que trabajé y es muy lindo que te recuerden. Eso da cuenta que con la música vivimos experiencias que se mantienen muy presentes tanto en ellos como en nosotros los docentes”.

¿Pero todavía continúa con actividades vinculadas a la música?
“Es cierto, si bien yo me jubilé, mi actividad continúa, pero con coros de adultos, que es otra cosa muy diferente. Tengo dos coros de adultos, el coro Río Uruguay que pertenece al Club Remeros Salto y el grupo coral Armonía integrado por personas que pertenecían a diferentes coros. En los dos coros cada uno hace lo que puede porque no hay voces específicamente seleccionadas, pero todos disfrutamos muchísimo. Con el Coro Río Uruguay este año por los 100 años del club organizamos dos encuentros de coros uno a nivel local y otro a nivel internacional y con el grupo coral Armonía tendremos un encuentro el 10 de setiembre en Piriápolis y en noviembre en Rivera”.

¿Cómo encuentra en la actualidad la formación musical que hay en el medio?
“Yo siempre digo que lo mio fue un don de Dios porque la voz que tengo es la vos que Dios me dio y que se ha ido formando con el correr del tiempo, con los ejercicios y talleres que he hecho. En la actualidad sobre todo los jóvenes tienen más oportunidades para formarse musicalmente y eso es muy importante. Yo lo que hago es lo que siento y lo que aprendí de mis superiores y de las personas que me orientaron, pero ahora los jóvenes sobre todo tienen la posibilidad de formarse y eso es algo que hay que aprovechar”.

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Con José Jorge Lalindre. Un gaucho afincado en la ciudad

José Jorge Lalindre, de Colonia Lavalleja, en la cerrillada de Lavalleja, lugar que también se conoce como la Zanja de Alcain. En diciembre cumpliría sus 72 años, nació en la que ahora se llama Estancia La Nueva y que antiguamente era puesto de Jorge Curbelo, había una estancia que se llamaba La Dorita, donde su madre era cocinera y sus abuelos eran puesteros donde ahora se llama Estancia La Nueva. Era el tiempo en que “se tenía al gurí” en la casa nomas, asistido por las viejas comadronas, que ayudaban en el parto. Es una peculiar historia de uno de los tantos “gauchos” que se arrimó a la ciudad, ya jubilado, para pasar sus últimos años.

¿Cuándo se vino a la ciudad?
En el año 1976 me viene a Salto y en el año 1981 compré un terreno, y después me fui a trabajar en las estancias, anduve domando, tropeando, trabajando. También hice algo de construcción, pero estuve siete años y no aprendí siquiera a colocar bien un ladrillo… Ese terreno en Barrio Ceibal lo tuve ahí 18 años vacío, porque en el año 1983 me fui a trabajar en la Estancia El Viraró, de Errandonea a domar, en el año 1986 me vine y quedé viviendo en Barrio Artigas, en el año 1998 me vine e hice mi casita de maderas donde estoy viviendo ahora en Ceibal, en el terreno que me había comprado.

¿Siempre trabajó en el campo?
No, acá en Salto (ciudad) estuve trabajando en la construcción, pero yo quería campo, como soy como el perro ovejero que cuando ve ovejas quiere trabajar, y yo nací para el campo, allí nací y siempre me atrajo todo lo que fueran tareas en el campo.
Trabajé siete años de albañil donde está El Revoltijo (en Uruguay y Soca), allí empecé de abajo, limpié el terreno, había la construcción iniciada de una casa queno sé por qué había quedado detenida muchos años no sé por que, deshicimos a marrón esa construcción que había, una especie de gran galpón, pero luego me di cuenta que no era lo mío y volví al campo.

¿Cuál era su oficio?
En campaña me crié en las estancias, trabajando como peón de campo, después aprendí a domar, anduve trabajando en las máquinas de esquila como agarrador, y esquilé también. Hice de todo lo que eran tareas rurales. Me crié en las estancias y envejecí en las estancias.

¿Como domador se llevó algún golpe?
Algún revolcón llevé, pero empecé muy chico, con 15 años ya andaba domando, era lo que me gustaba, y en todo el tiempo que anduve no tuve ninguna quebradura, golpes fuertes sí, pero quebraduras no ninguna y en eso doy gracias a Dios. Conocí muchos que tuvieron que andar enyesados tres o cuatro meses, a veces con quebraduras de caderas, pero a mi nunca me tocó.

¿Anduvo por otros departamentos?
Sí, llevaba tropas a Río Negro, también pasando Mercedes, una vez llevamos 500 novillos de la estancia El Tala, de Curbelo, por tierra para esa zona, llevábamos como 25 días para llegar, después de pasar Mercedes anduvimos todavía tres días más para llegar a una estancia de un tal Ortegui y no se moría ningún animal. Una vez llevamos 2 mil ovejas de la estancia El Caruyo (sic) al otro lado de Baygorria éramos 16 troperos, el capataz era Gaspar Gómez, que murió hace poco tiempo y se nos murió solo una oveja en toda la tropa. Llevamos 38 días para llegar.

Hay una anécdota de que una vez usted encontró un bolso…
Sí, fue en calle Agraciada y Blandengues. Llegué a la parada del ómnibus y vi a esa señora con unos bebitos, llegó la línea 11 y la señora se levantó apurada; “llegó el ómnibus”, dijo.
Agarró los bebitos y se sentó en el ómnibus, se fue y quedó ese bolso ahí. Había una muchachita de unos 11 años que entraba y salía de un despacho y le pregunté si sabía de quién era el bolso y dijo que era de la señora que había subido en el ómnibus recién.
Entonces dije; ¿qué hago con el bolso?, lo voy a tener que llevar. Lo agarré y me fui para el barrio Calafí, porque soy evangélico y fui a un culto en ese barrio.
Abrí el bolso y tenía 8 mil pesos, un celular, tarjetas, cédulas, otros documentos y ropa de bebé. Busqué en un papel la dirección, en calle Maldonado, y después de la reunión fui a llevarlo y la dueña me abrazó y me dio 500 pesos.
Eso fue el año pasado.

¿Cómo ve la campaña de ahora?
La campaña de ahora no tiene nada que ver con la de antes. Antes era todo a fuerza y sin nada de tecnología, había que andar de noche muchas veces, porque era orden del patrón, del capataz, de levantarnos a las 4 de la mañana y había que salir y volver a las 8 o 10 de la noche.
En tiempo de verano prácticamente no se dormía, salíamos a las 4 y media de la mañana para el campo y volvíamos a las 9 o 10 de la noche, entre que comíamos y nos bañábamos nos acostábamos a las 11 de la noche como temprano, y a las 2 de la mañana ya teníamos que estar levantados.
Ahora en el 2010 estuve trabajando en otra estancia y salíamos a las 7 de la mañana, a las 11 estábamos de vuelta, en tiempo de verano salíamos a las 15 y a las 7 de la tarde ya estábamos de vuelta. En eso ha mejorado y los sueldos también. Aunque para mi los sueldos son siempre lo mismo, en relación a lo que puede comprar con lo que gana.

¿Estuvo preso alguna vez?
Sí, estuve tres años preso por una menor y en la comisaría estuve varias veces porque tomaba mucho, pero cosas pasajeras. Ahora hace 36 años que no tomo ni fumo más.

Cómo lo lleva la vida en la ciudad
Para mi bien, nunca dejé de hacer changas, viene de campaña a vivir en barrio Artigas y enseguida empecé a trabajar en lo de Solari, y tuve más de 2 años, después en lo de Caputto, hacía la zafra y después me iba para alguna chacra o estancia, nunca dejé de trabajar. Los últimos años, del 2000 en adelante, salía de una estancia y al otro día estaba en la otra. Queda poca gente entendida de campo, o muchos, porque con el tema del celular y la computadora, si a mi me mandan a atender un plantel para ver si una oveja está preñada, sé de vista, pero no con aparatos. Si no tuviera mi casa sola, me iría a alguna estancia.

¿Fue jockey también?
No… alguna carrerita nomás. Pero nunca fui muy de eso. Cuando estaba en la estancia La Magdalena en la colonia Artigas iba a las carreras, pero no me llamaban mucho la atención. A mi me gustaba la doma.

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El Orgullo de ser Cuevas

Con Gabriel Cuevas, padre del mejor tenista uruguayo de la historia

Cuando uno pasa por la esquina de Brasil y Viera, hay un kiosco en el que ocasionalmente pudo haber ingresado alguna vez a comprar o algo, o por el contrario ser asiduo comprador. Al tratar con el comerciante del lugar, uno ve a un hombre alto, corpulento, de voz ronca y que te recibe con la amabilidad típica de todo kiosquero, pero que está imbuido un poco más que el resto en las cosas que pasan en el deporte internacional, sobre todo en el tenis. Ese 22 8 16 010hombre de bigote largo y ojos azules es Gabriel Cuevas, padre del mejor tenista de la historia del país por los logros y posiciones alcanzadas hasta la actualidad, Pablo Cuevas.
Casado con la salteña Lucila Urroz Barrera, a quien conoció en Concordia de donde es oriundo, tiene el “orgullo” de ser padre de dos de los mejores tenistas que ha dado el deporte uruguayo, Pablo y Martín “Bebu” Cuevas. Se ríe de que discutan si su hijo es argentino porque nació en Concordia y se crió en las dos orillas, “Pablo siente la celeste como nadie” dice y admite que le hicieron guiños desde Argentina, pero prefirió su tierra materna y aunque es un poco de los dos lados, no duda en “pelear por Uruguay”. Con Gabriel Cuevas, exfuncionario de Aerolíneas Argentinas, sindicalista y secretario político en Entre Ríos, hoy devenido en comerciante salteño en las Diez Últimas de la Última.

Más allá de su situación actual ¿Usted está muy vinculado a Salto desde siempre?
Nací en Concordia, mis padres son de allá y crecí y viví allí siempre. La conocí a Lucila (Urroz) mi mujer, en la Facultad, donde ella estudiaba Economía en Concordia. Bueno, nos pusimos de novios y ella si bien se recibió de Contadora allá, trabajaba en una de las Obras Sociales más grandes de Entre Ríos, que era la de los empleados rurales. Y aparte tenía el estudio allá y después dejó todo. Mientras tanto yo estaba en Aerolíneas Argentinas cuando era del Estado, hasta que después se privatizó. Nuestros hijos nacieron en Concordia pero vivieron en las dos orillas, porque los abuelos maternos estaban acá en Salto.

¿Viviste épocas conflictivas con tu trabajo en Argentina?
Sí, yo era Secretario Gremial del Departamento de Personal Aeronáutico de Aerolíneas Argentinas y al estar en el sindicato hubo un tiempo que vivía en Buenos Aires de lunes a viernes. Cuando empezaron las privatizaciones en la época de Menem comenzaron a intensificarse los conflictos, y hasta nos intervinieron el sindicato. Entonces se acentuó el hecho de que yo estuviera en Capital (Buenos Aires) y viniera poco. A Pablo prácticamente no lo disfruté de chico, porque yo venía los fines de semana a Concordia o veníamos para Salto, pero estábamos allá prácticamente. A Martín sí porque ya lo agarré en otra etapa.

¿Y cómo terminó ese conflicto?
Con las privatizaciones empezaron a desaparecer un montón de escalas, entre ellas la de Concordia. Y bueno, no me podían echar, además yo estaba en el sindicato, pero negocié un retiro voluntario y me terminé yendo. En esa época los gurises eran chicos todavía y como a Pablo prácticamente no lo había disfrutado nunca, me dije, pucha, tanto sacrificio ¿vale la pena? (La conversación se interrumpía a cada rato por clientes que ingresaban al lugar)

¿Después qué rumbo tomaron como familia?
Bueno, ganó el radicalismo en Argentina con De La Rúa y como yo siempre fui Radical, ganamos en la Provincia de Entre Ríos y fui de Secretario Político del Presidente de la Cámara de Diputados Provinciales, pero estuve tres o cuatro meses y cuando vi que las cosas se complicaban y que no estaban bien, decidí irme. Fue un poco antes de la gran crisis pero eran momentos difíciles. Y le dije a Lucila ‘vámonos de acá’. Y nos vinimos para Salto, pero la idea era irnos a la costa este.

¿Pero por qué se quedaron en Salto?
Anduvimos cerca de Atlántida, nos gustaba mucho la zona y queríamos quedarnos allá. Pero el tema era que nos complicaron con las garantías para alquilar, no servía la garantía de Salto, y nos pidieron mil cosas. Aparte fue el peor año, porque después cayó De La Rúa, no hubo ni un solo argentino que viniera a veranear al este, así que en cierta medida nos salvamos, porque fueron temporadas muy malas. Eran épocas complicadas, además había fallecido mi suegra y estaba solo mi suegro y él se empezó a complicar de salud y nos terminamos viniendo para Salto.

¿Y una vez en Salto qué hicieron?
Nos instalamos en la casa de los padres de Lucila, ella es hija única entonces teníamos que estar nosotros sí o sí. Su padre tenía un bazar en la esquina que se llamaba Rebelión en Uruguay y Córdoba, y más abajo está la casa. Ahora el local está alquilado, pero la casa está igual que es donde vivimos nosotros.

¿Pablo y Martín ya estaban adaptados al medio?
Sí, pero ellos prácticamente ya estaban acá más que nosotros.
Es más, Pablo se instaló definitivamente en Salto con 14 años y nosotros queríamos irnos al sur porque él ya jugaba al tenis y estaba yendo a Montevideo. Pero bueno, al final las cosas salieron así y nos quedamos.
Él pasaba todo el día jugando en el Club Regatas en Concordia y se fue vinculando, en ese momento nos conectamos con el Club Remeros porque había un primo de Lucila que estaba con el tenis y le dijimos que Pablo había jugado los torneos provinciales y siempre los ganaba y que quería probar acá. Y empezó, pero la historia es conocida, venía en la lancha con la bicicleta al hombro y después cruzaba el río con el kayak y llegaba hasta el Remeros, tenía mucho tesón y esa es una virtud.
Y de ahí lo llevamos a Montevideo y jugó un torneo que nos pidieron que lo lleváramos para que lo vieran, todavía vivíamos en Concordia, y él ganó allá y se quedó a jugar en Uruguay, que era lo que él quería.

¿Tuvo un buen recibimiento?
No, mirá, él con Felipe Macció presentaron un montón de proyectos y nunca les dieron un peso, no les dieron ni bolilla. Con 15 años se fue a Río de Janeiro, porque Felipe tenía un amigo en Brasil, venía de salir tercero en un Mundial y estaba buscando esponsorizaciones y tampoco le dieron nada. Por eso me enojo con los de la Asociación de Tenis del Uruguay que ahora pasan hablando, pero nunca le dieron un mango, ni lo apoyaron. Y estuvo a punto de dejar el tenis por falta de apoyo, pero se fue a jugar un torneo a Rosario (Argentina) y lo vio un hombre allá que se interesó por él y terminó siendo su esponsor.

Cómo su padre, estando muchas veces lejos, al prender la televisión y que se hable de tu hijo ¿que le pasa por la cabeza?, ¿está orgulloso, se siente parte de ese proceso? ¿se cuida para que no hablen de usted como el padre del tenista internacional Cuevas?
Yo estoy con él todo lo que puedo, lo acompaño, sigo paso a paso su carrera y me enojo cuando escucho periodistas que hablan de más. Yo trato de mantener una conducta lo más prolija que puedo, porque la gente te ve y mañana dice ‘el padre de Pablo Cuevas esto o aquello’, por él sobre todo y por nuestra familia. Creo que por ahora voy bien (se ríe).

El diario El País de España se refería a su hijo hace pocos días como el ‘argentino’ Pablo Cuevas ¿cómo lo toma usted a esto de las nacionalidades?
No nos preocupa ni le damos bolilla a ese tema. A Pablo el entrenador del equipo argentino me ha dicho que él le haría falta, pero Pablo eligió jugar por Uruguay pudiendo jugar también por Argentina. Él siente la camiseta y Martín tiene su forma de pensar también, nosotros no nos metemos en eso. Pero lo más importante es que sean humildes y para mi, que les digan uruguayo o argentino no me importa, lo que me importa como padre, es cuando me felicitan porque los ven sencillos y buenas personas (se emociona) eso es lo más valioso.
Y estoy orgulloso más de eso que de cualquier otra cosa.

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Fundador del grupo musical “La Base”

Con Néstor Martín Salgado

“En los primeros tiempos mencionar la palabra cumbia era tabú… hoy es el ritmo que más funciona”. Nos dijo Néstor Martín Salgado Jorge, un músico salteño que lleva ya una larga experiencia en los escenarios dentro y fuera del país y es el fundador del grupo La Base, que continúa conquistando los escenarios. Tiene 42 años y a su niñez la vivió junto a su familia en el barrio Progreso y actualmente mora en barrio Delgue.
“Mis comienzos fueron a una edad muy pequeña ya que con 6 años iba a una academia musical empezando con el acordeón, luego conocí la era del teclado electrónico y cambié al órgano y decidí seguir estudiando hasta recibirme de Profesor de Teoría, Solfeo y Teclados” – comparte.
Actualmente “La Base” cuenta con seis integrantes: Federico Benítez, Caro Núñez, Emilio Martínez, Matías Merlo, Emanuel Ferreira, Néstor Salgado; tres voces y cuatro músicos “con muchas ganas de tocar”.
El lugar de ensayo es la casa de Néstor donde el grupo se reúne dos veces a la semana.
El repertorio que interpretan es variado según el evento a realizar: desde clásicos, melódicos, pop, rock, cumbias, plenas, cuartetos.
“Los turistas conforman un público muy especial ya que cuando disfrutan de sus vacaciones y le ofrecen un buen espectáculo de show, son los primeros en demostrar su respuesta de agradecimiento con sus aplausos y baile” – puntualizó Salgado.
También esta realidad queda demostrada en los videos que “La Base” comparte en las redes sociales como Facebook, YouTube y personales.

¿Cuáles fueron sus primeras vivencias en el ámbito del espectáculo local?
– “Comencé en escenarios con 6 años en la academia Sagaría y al experimentar la emoción que nos brinda la música y poder disfrutar lo que sentimos en nuestro interior para hacer que las personas que no se sintieran felices y esperar los aplausos como todo músico me significó una experiencia única e intransferible”.

¿Cómo era la época en que comenzó a pisar los escenarios?
-“Esperamos… la época era difícil, habían pocos lugares donde actuar pero de a poco se iba trepando lugares,…
Ya con once años tocaba en grupos de tropical que en aquel tiempo era un estilo tabú el mencionar cumbia, hoy en día es lo que funciona”.

¿Cómo fue construyendo su propia imagen?
“Mi persona y mi imagen, creo que más que músico, es ser una persona de frente con aciertos, errores, uno va construyéndose con valores que el día a día de conocer a demás personas con experiencia en poder aceptar consejos y ahí ver el camino para demostrar lo que realmente somos y poder disfrutar la vida con la frente en alto y seguir luchando por ti y por los que te rodean”.

¿En qué momento funda el grupo La Base?
-“Me emociona muchísimo pensar en ese proyecto tan querido y que me ha brindado muchas satisfacciones.
Cansado de andar saltando de un grupo a otro, pasando etapas difíciles, ya sea económica y andar sin dormir varios días…
Ya no era disfrutar, era desgaste físico psicológico, entonces anteriormente formé grupos de Rock pero fue temporal a la época que me gustó mucho pero La Base nació cuando decidí comprar un teclado que tenía todo musicalmente y conseguir uno o dos cantantes.
Fue que un día ofrecí mi show en Argentina y me preguntaron como se llama el grupo y cuantos integrantes eran y les dije La Base y somos tres…me preguntaron ¿ Y los demás músicos? Respondí: La Base está los cantantes y yo músico en el teclado, y así empecé hasta los días de hoy de sumar músicos y cantantes al grupo y formar algo de estilo propio que cada uno del grupo este cómodo y disfrute de la música en cada show. Y verdaderamente ¡La Base está!”.

¿Es usted también profesional de enfermería?
Así es soy enfermero… me recibí en el 98 y mi desempeño fue en carácter honorario en Hospital, después me dediqué a hacerlo en forma honoraria particular ya que en aquel tiempo el salario no era bueno y para ello decidí ayudar a personas en particular sin costo, y lo sigo haciendo hasta hoy en día…
Es hermoso ayudar a personas sin esperar algo a cambio.. Es vocación y ganas…yo soy así…. Al menos hasta que Dios me siga iluminando”.

Recuerde alguna actuación que lo haya marcado…
“Todas las actuaciones que he tenido siempre me han dejado algo y siempre trataré de no olvidar a ninguna, ciertamente disfruto al máximo lo que hago y mientras mi salud lo permita lo seguiré disfrutando en el lugar que sea”.

¿Qué le significa su familia en todo este camino recorrido?
“Mi familia es lo más grande que tengo! He pasado etapas difíciles, pero siempre luchando por mis hijos, que son mis soles que me iluminan cada día al igual que a la mamá de mis hijos más chicos, Silvana, que es la madre, mujer, compañera que me sacó adelante con mi problema de salud que tuve en mi columna y nunca me dejó. Luchó hasta que logré caminar nuevamente y seguir en la música”.

¿Cómo se está desarrollando la agenda del grupo La Base 2016?
-“Gracias a Dios, estamos actuando a full en Arapey Hoteles, y fiestas privadas como 15 años, casamientos y eventos, es darle gracias a todas las personas que siguen confiando en nuestro show del grupo… Ya que en Salto somos también el único grupo que tiene su propio sonido e iluminación de última generación”.

¿Qué proyectos se plantea para cumplir en un futuro inmediato?
-“Mis proyectos es seguir siempre adelante con el grupo y darle más felicidad a las personas en cada show. Y seguir cosechando más amistades y poder compartir cada vez más”.

¿Qué análisis hace de la movida musical actual?
-“Falta mucho apoyo a músicos que comienzan a nivel departamental, lo que si hacen algunas instalaciones del estado, es usar a grupos nuevos y no le dan el interés que merecen y retribuirlos con mejor reconocimiento.
Considero que la Asociación de Músicos de Salto, debe defender y apoyar a los músicos y afines, pero incentivándolos a que crezcan, no para hacerse de carteles a costillas de músicos.
El músico debe ser respetado como un oficio más y valorado”.

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“La juventud lo puede todo”

Con Magdalena Tomeo de Bertolotto

Mujer de bajo perfil, ha sido el alma mater junto a su esposo José Luis Bertolotto, de una de las empresas turísticas más exitosas de nuestro medio, reconocida a nivel nacional e internacional.
Salteña por adopción, formó una familia que la tiene indudablemente como una matriarca que los reúne, sosteniendo como leiv motiv, que estar tiempo juntos, es lo más importante.
De esta manera dialogó con El Pueblo, transitando por su profesión de docente, empresaria, madre y abuela.

¿Fue difícil adaptarse a la sociedad salteña?

Trato de adaptarme siempre a todas las situaciones, por una cuestión de la naturaleza de supervivencia. Tuvo sus cosas buenas y sus cosas difíciles; pero creo que eso es parte de la sociedad humana, y por lo tanto puedo decir que MAGDALENA TOME ACOMPAÑADA DE SU NIETA AGOSTINAme adapté, aunque al principio no fue fácil desprenderme de lo que dejé en Montevideo, si bien la vida que llevábamos allá no era la que deseábamos desde el punto de vista familiar, ya que procurábamos tener más tiempo para pasar juntos con nuestros hijos, verlos al mediodía, almorzar, cenar, comunicarnos, compartir, o sea, lograr la tranquilidad que hay en el interior y no en la capital, motivo por el cual decidimos venirnos a Salto, y continuar aquí.
A pesar de que pudimos lograr muchas cosas, también es cierto que la lucha fue mucha y dura.

¿Una de sus grandes pasiones ha sido y es aún la docencia del idioma Inglés?
Soy Profesora de Inglés y comencé la docencia en Montevideo donde trabajaba con 100 alumnos, a los que tuve que abandonar cuando vine a vivir a Salto; luego, una vez aquí, empecé enseguida a dar clases particulares en el Colegio Crandon, luego dos años después, abrimos con una socia de Paysandú el Instituto Cedi, ejerciendo mi profesión desde el año 1982 hasta el año 1994, y todavía algo hago, ayudando a la nieta con sus clases, y además concurro a un grupo de conversación donde hablamos el inglés para no perder el ritmo.
La verdad que extraño la docencia, pero debí abandonarla para ocuparme de lo turístico.

¿Cuándo comenzó el emprendimiento turístico en Termas del Daymán?
Quien comenzó con el emprendimiento fue mi esposo; yo lo que hice fue seguirlo a él, quien siempre tuvo una gran visión, muy especial para ese tipo de cosas, y a quien en ese terreno nunca he cuestionado.
Él decía: éste lugar tiene futuro, y mirábamos y veíamos un campo desierto, abandonado, sin nada, pero él lo visualizaba cómo sería.
Creo que nadie puede quedarse con las ganas de hacer cosas, por eso lo apoyé y acompañé en la aventura, respaldándolo en la compra del campo, en sociedad con mi cuñada, pues el dinero no nos alcanzaba; después se le ocurrió construir dos monoblocks de 4 habitaciones, o sea, 8 cabañitas.
Recuerdo que iba en el auto con una sombrilla, una silla plegable y una mesa y me sentaba bajo un árbol, esa era mi recepción y recibía a los clientes, el tiempo pasó, y pasamos por mucho trabajo, muchos sacrificios, muchos dolores de cabeza, debimos abrir una sociedad anónima pues en un momento no daba para seguir adelante, y por suerte unas cuantas personas se sumaron a la idea y continuamos.
Tuvimos bastantes problemas, aunque no lo crea, para poder acceder a la autorización que nos habilitara tener un pozo termal, idas y vueltas, hasta que la DINAMA, luego de 11 años, nos permitió hacerlo. También nos agarró la crisis, la que debimos sobrellevar y un montón de imponderables que supimos sortear hasta llegar al presente, y ver a la Posada del Siglo XIX, tal cual es hoy.
Ahora que veo hacia atrás, desde ésta altura de la vida y pienso, ¿cómo hicimos para pasar por todo eso?, las rabietas, las desilusiones, la necesidad de dinero; lo que me indica que, la juventud lo puede todo.

Entonces, ¿debe de sentirse muy orgullosa de lo logrado y del lugar que ocupa su centro termal como destino turístico de primer nivel?
No sé si es tan así, hay varios lugares buenos; ahora, orgullosa estoy por todo lo conseguido en base al esfuerzo, y lo miro y veo todo el tiempo transcurrido, y la satisfacción de saber que son muchas personas las que trabajan allí y que viven de su trabajo, por lo tanto ser o dar oportunidades de trabajo, visto desde ese punto de vista, creo que sí, que es algo bueno y que se ha hecho una buena labor.

¿Había en ese momento respaldo del Estado para fomentar ese tipo de proyectos?
No. Nosotros no podemos decir, sinceramente, que hayamos tenido, como otras empresas turísticas del medio, respaldo político de ninguna índole, ni a nivel departamental, ni a nivel nacional.
Hicimos lo que hicimos, como pudimos, sin recibir favores de ningún lado, aún teniendo entre nuestros socios a una persona muy vinculada a las esferas políticas, al que nunca le pedimos absolutamente nada al respecto, comprometiéndolo a nada, ni él jamás se comprometió a interceder por la empresa, siendo que era uno de los dueños.

Actualmente, ¿el turismo departamental se encuentra respaldado como debería, comparado al empuje dado desde el Estado a otros lugares del país?
Lamentablemente a nosotros el Ministerio de Turismo nos pega y mucho; no nos da el respaldo que tendría que darnos, y cuando digo no nos da, me refiero a todo el sector termal, siendo una de las injusticias más grandes, pues siempre se dio prioridad a otros centros como a los balnearios del Este, donde están colocados todos los intereses y eso desde siempre, por lo cual, honestamente, no tengo nada que agradecerle al Ministerio, al contrario, tengo mucho para reprocharle.
En estos momentos sé, a través de mi hijo que forma parte de la Asociación de hoteleros, gastronómicos y demás de Termas, que hay varios enfrentamientos, por las negativas recibidas en la ayuda solicitada, cuando sabemos que existen dineros destinados, los que siempre hubieron, qué no sabemos su destino.

¿Los salteños no estamos enterados de lo que somos y significamos turísticamente hablando?
Creo que hay una gran indiferencia desde las autoridades; el destino lo que quiero pensar, no es que no sé, no lo quiero pensar.
No se valora lo que es el turismo para el Departamento, la importancia que tiene al dar trabajo a muchísimas familias a través del comercio, la gastronomía, los hoteles y todo lo que está abocado al mismo, inclusive aquello que estaría prohibido como el paseo de compras, el que está siempre llenó de turistas pues es un atractivo en sí mismo, lo que contradictoriamente le está dando ganancias también al país, dejando de lado el tema de los impuestos y demás, que es otro tema.

¿Familia numerosa y unida?
Mi familia está conformada por tres hijos – una mujer y dos varones -, y seis nietos, divinos todos ellos, por los que siempre estoy enloquecida, y que son tanto para mí como para mi marido, nuestra vida. Sé que somos un poco pesados, estando arriba de cada uno viendo como está, qué precisan, qué podemos hacer y qué no. Con nuestros nietos tenemos la oportunidad de salir de vacaciones, pasear, estar tiempo juntos que es lo más importante; el compartir.
Lo que sí me apena un poco, es que mi hija y sus dos hijos no vivan en Uruguay, pues los extraño, pero sí están bien en donde eligieron vivir, para mí está bien, que es lo importante.

¿Recuerda alguna anécdota en especial, después de tantos años tratando con gente?
Si, una anécdota que me acuerdo y me da mucha gracia. Una vez llegaron unas turistas argentinas que deseaban conocer la Gruta del Padre Pío y tratar de ver “las luces”, como le decían, y las llevé, o mejor dicho las acompañé, ellas en su auto y yo en el mío, en una noche muy oscura, hasta el Tambo El Mirador; a la ida yo iba adelante y al regreso ellas, y en un momento, en medio de esa oscuridad en la que no se veía nada, de repente vemos unas luces que se movían, iban y venían; bueno, esas mujeres aceleraron aquel auto de tal manera, que las perdí, no podía llegar a alcanzarlas, hasta llegar a la Posada. Qué era, un tractor que estaba trabajando. No me olvido más el susto que se dieron esas dos mujeres, me decían: usted no las vio, iban y venían, parecía que se nos venían encima. Fue muy cómico.

¿Le ha quedado alguna asignatura pendiente?
Un montón, tendría que vivir otra vida para cumplir con todas las que me quedan por hacer. Viajar, estudiar cosas que no he podido, pintar, y otras tantas más

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Una mirada social más abierta hacia el colectivo afro

Con Alejandra Fernández Ramos

Alejandra Fernández Ramos es una joven perteneciente al colectivo afro descendiente denominado Matamba.
Alejandra nació en Montevideo el 15 de noviembre de 1990 en el Hospital Militar y por razones de la vida, se trasladó junto a su familia al interior del país. En ese ir y venir concurrió a varios centros de enseñanza, tanto de nuestro departamento como de la capital del país.
“Concurrí a la escuela 4 de Salto, luego a la No. 273 Dardo Ortiz en Pocitos terminando mi ciclo escolar en la escuela Evaristo Ciganda en Punta Carretas
A liceos fui a varios, comencé en el liceo No.7 Suárez de Montevideo luego lo seguí en Fray Bentos. A posteriori retornamos Montevideo y más tarde me inscribí en el Liceo No.5 de Salto., Volvimos más tarde a Fray Bentos y por motivos de salud debí abandonar, retomando mis estudios en el liceo No. 5 de Salto” – relató Fernández.
En cuanto al colectivo que integra vale destacar que éste colectivo busca defender y reivindicar su cultura y aporte al imaginario colectivo.
En su lucha buscan hacerse visibles en una sociedad que amalgamó a los diversos sectores a través del Estado, pero al costo de la homogeneización y la fidelidad obstaculizando otro tipo de lealtades como ser la étnica.
Al resquebrajarse esa hiper integración, que se basó en la homogeneidad, lealtad y amortiguación de los conflictos, éstos se reeditan en un nuevo contexto histórico.
Las tendencias hacia la homogenización social y hacia la heterogeneidad cultural y las tensiones resultantes de las mismas están presentes en el discurso de la colectividad afro-uruguaya, sobre todo de la organizada. Ya sea mediante el reclamo de
una mayor presencia de los afro descendientes- acorde a su peso poblacional general en las instituciones democráticas, en las espacios productores de conocimientos científicos y técnicos, en los medios de comunicación, así como también en la aspiración a un nivel de consumo que permita una calidad de vida de acuerdo a las pautas de valor de la modernidad. Los afro descendientes manifiestan querer ser definitivamente iguales al resto de la población.

¿Cómo se compone su familia?
-“Mi núcleo familiar se compone por mi mamá Nelsa, mi hermana y mi sobrino Emiliano. Mi papá vive en Montevideo. Mayte y Valentina son mis hermanas del corazón. Tengo una familia muy grande, son once tíos por parte materna y 13 por parte paterna. Fue hermosa, como en casi toda niñez, campo, caballos, vacas, ovejas, sol, aire puro, imposible no ser feliz con la naturaleza al lado.
¿Cuáles son sus impresiones de su primera etapa de vida?
-Cuando tenía dos años más o menos nos fuimos con mi madre con y hermana para Caraguatá (Tacuarembó) donde vivía mi abuela con dos de mis tíos, consiguiéndole uno de ellos trabajo como cocinera en una estancia acá por camino Sopa, estancia en la cual me crié y puedo decir con una sonrisa en el rostro que fui feliz. Aprendí muchas cosas, además de montar a caballo… con apenas tres años años, apartaba ganado, los agrupaba y hacía otras tareas”.
¿Y cómo sigue su historia en el interior del país?
-“Al tener la edad para comenzar el jardín y mi hermana el liceo nos vinimos para la ciudad, yendo todos los fines de semana al campo”
¿Cómo se da su vínculo con Mundo Afro?
-“En otro día justamente nos acordábamos con Mayte de cómo nos conocimos. Fue en el 2009… yo trabajaba en Arenitas Blancas y volviendo en el ómnibus se acercó Mayte a invitarme a adherirme al grupo que en ese entonces pertenecía ella y Omar, que era Mundo Afro Salto. Comencé a interiorizarme y ver de qué se trataba.
Y como todo, cuanto más se sabe del tema más atrapa y crea esa duda y ganas de saber más, pudiendo compartir varios encuentros y ser parte de grandes trabajos como lo fue el futbol callejero entre otras herramientas”.
¿Particularmente en algún momento de tu vida sufrió discriminación por ser de la colectividad afro?
-“Siempre fui de hacerme respetar tanto por ser una mujer y por ser afro, de niña lamentablemente sufrí bullying en la escuela pero siempre supe a quién recurrir. Sabía hacerme respetar pero no sabía hacer valer aun mis derechos, realidad que ahora al mirar para atrás advierto mi crecimiento como persona y mujer afro descendiente”.
¿En qué se ha ido avanzando y qué aspiraciones quedan aún en el tintero?
Se ha avanzado mucho, sino claramente no estaríamos festejando el Decenio Internacional de los Afro descendientes ni la ley 19.122 de acciones afirmativas para la población afro descendiente decretado por la ONU, este es un gran paso, pero es uno de unos cuantos de los que tenemos que dar juntos como sociedad, para seguir adelante .Debemos de dejar de ver el tema del racismo como un tema aparte, es un tema de todos”.
¿Qué actividades está desarrollando Matamba en la actualidad? ¿Cómo nació el grupo?
-“Matamba nació hace aproximadamente un año, lo que estamos haciendo junto con la Secretaría de Género y Generaciones de la Intendencia es abarcar la temática afro, por ejemplo el miércoles pasado en el marco del Decenio se realizó el lanzamiento del decenio en el Museo del Hombre y la Tecnología, con un muy buen marco de público interesadas en el tema”.
¿Qué actividades e han programado para la generación de conciencia hacia el colectivo afro?
El sábado 16 se realizaron las llamadas del Decenio también con un número muy bueno de espectadores, pudiendo contar con la presencia de la banda de rock local Mate Marquiño y desde Montevideo Suena Candombe, una banda de candombe fusión muy popular en la movida montevideana con varios de sus integrantes muy conocidos. Y el 29 y 30 realizaremos un encuentro de mujeres en Termas del Arapey
¿Qué objetivos tiene trazados para cumplir en el futuro desde su lugar?
Mi proyecto es seguir militando dentro de la organización y prepararme aún más para los desafíos que vendrán. Debemos de tomar conciencia y decisiones a largo o plazo, no sólo por ser julio,
Una reflexión para compartir…
-“Es necesario lograr que el mundo pueda tener una mirada social más abierta una comunidad más unida y con menos brechas de desigualdad, como lo subraya uno de los puntos de la Ley 19.122. Es preciso construir un mundo mejor para las generaciones que vendrán… que éstas puedan sensibilizarse con estos temas”.

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Un sindicalista con pensamiento optimista

Dio concurso para entrar al Banco Hipotecario en 1986 y se convirtió en bancario en ese entonces, siendo actualmente funcionario de la Agencia Nacional de Vivienda, tiene más de 20 años como militante sindical y ocupa desde hace una década la Secretaría General de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU). Es considerado el “canciller” del PIT CNT, ya que se desempeña como Secretario de Relaciones Internacionales de la central obrera y ha representado en los últimos años a nuestro país, como integrante de su movimiento sindical ante la Organización gamberaInternacional del Trabajo (OIT) en Suiza. Fernando Gambera, conversa con EL PUEBLO para nuestra sección semanal y así poner en contexto la situación actual de las relaciones laborales en nuestro país.

¿Quién es Fernando Gambera? ¿Dónde nació? ¿Dónde vive actualmente? ¿Cómo se compone su familia?
Nací en Santa Rosa en el departamento de Canelones y por la cercanía con la capital me fui de joven a Montevideo. Soy un hombre que cree en la lucha por la justicia, que ingresé al Partido Socialista para cambiar el mundo y vivir en una sociedad sin explotados ni explotadores. Estoy casado en segundas nupcias y tengo dos hijas de mi primer matrimonio. Una de ellas vive en Italia donde ejerce como profesora y jugadora de Handball profesional, en la región de Bologna.

¿Por qué se dedicó al sindicalismo?
A mi me dicen “el manso”, pero de manso tengo poco, ya que llevo muchos años como militante sindical, actualmente estoy en el PIT CNT, también estoy en AEBU ocupando la secretaría general hace ya unos 10 años, primero con Gustavo Pérez como presidente y ahora con Pedro Stéfano, en la corriente Articulación. Fui estudiante de la Facultad de Ingeniería y ya me metí en el gremio de estudiantes donde llegué a ser dirigente y ahí arranqué. Elegí el sindicalismo como una de las trincheras de lucha para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y generar condiciones adecuadas para los trabajadores en sus respectivos lugares de trabajo, porque considero que cuánto mejor sea la situación en la que se encuentran, mayor calidad tendrá su trabajo.

¿Cuándo usted plantea un paro, cree que la gente se moviliza por el descontento que tenga con el gobierno o porque acata lo que dicen los dirigentes sindicales?
Puede ser que haya a los que movilice el descontento, pero por lo menos el PIT CNT aspira a que se pueda generar una conciencia en lo que hemos avanzado en todo este tiempo y lo que más nos moviliza es preservar y cuidar las conquistas que hemos logrado durante todo este tiempo. En este caso puntual del reclamo que nos llevó el 14 de julio al paro general, más que el descontento considero que hay que cuidar que no haya pasos atrás, y uno de ellos es no perder salario.

¿Por esa razón es que como sindicalista se plantea un discurso más amplio? ¿Más abarcativo a otros sectores de la sociedad?
Sí claro, por eso es que cuando hacemos una movilización o un planteo general queremos que se plieguen todos los sectores sociales que se ven afectados por la realidad económica, como el caso de los jubilados, de los estudiantes, de los cooperativistas de vivienda que son en su amplia mayoría trabajadores, y también por los comerciantes, porque si un trabajador tiene pérdida de salario, sus comercios se verán afectados también, ya que la gente no podrá salir a comprar.

¿Pero usted como sindicalista cuando lanza una medida de esta naturaleza busca que el país de paralice para conseguir que se su reclamo sea escuchado?
Los que paramos somos los trabajadores que estamos sindicalizados, pero puede haber formas de manifestar adhesión habiendo menos actividades o habiendo una disminución ostensible de la actividad del país que involucra a más de los 400 mil trabajadores que somos los que estamos sindicalizados y hacemos el paro de acuerdo a la decisión que adopte al PIT CNT.

¿Y un paro sigue siendo la herramienta válida para sus reclamos? ¿no es una contradicción paralizar la economía cuando justamente reclaman que haya más actividad?
Sí, pero nosotros vamos matizando nuestra manera de movilizarnos, porque el paro es la expresión más fuerte, pero no es que sea lo único que hacemos, porque hace un año que no había un paro general. Pero lo que siempre tratamos de hacer es tener gente movilizada en la calle y evidentemente cuando hacemos un paro general lo que se trata es poder marcar la cancha, quisimos dar una señal porque se viene un segundo semestre con mucha conflictividad, que luego se expresará en los resultados que se logren para los distintos sectores de la actividad. Pero además el trabajador no tiene muchas maneras de expresar su descontento.

¿Y qué respuesta concreta esperan de un gobierno que también es de izquierda, luego de una medida sindical que busca meter presión?
En lo que me es personal, lo que espero es que haya un cambio y el gobierno en este caso que es al que le estoy reclamando tenga más cercanía con la gente, que las dificultades que existen sean más conversadas y haya contactos más periódicos y más fluidos que nos permita a una parte y a la otra ir mostrando nuestras cartas y puntos de vista e interese para conciliarlos.

¿Pero creen que haciendo un paro, logran lo que plantean?¿Usted es optimista?

Bueno se logran las cosas, porque por algo tomamos medidas drásticas como estas de hacer paros. Si nos metemos en la actualidad, si hablamos de lo que ocurre hoy por hoy, nosotros hemos tenido conversaciones con el gobierno sobre estos temas, pero no hemos logrado que entiendan que hay algunas situaciones que deben ser contempladas de otra manera. Porque sino es perder lo ya alcanzado. Por ejemplo, nosotros hemos constatado que existe en muchos casos y en varios sectores pérdida salarial y para el gobierno esa pérdida no existe, por lo tanto me parece que sentarse a hablar es buena cosa porque parte de razón hay en cada uno. Y en cuanto a si soy optimista sí por lo general sí (sonríe). Pero sí soy optimista en este caso puntual por los antecedentes que tiene este gobierno de darle atención a los reclamos que provienen del movimiento sindical

Usted planteó en Ginebra problemas en las relaciones laborales ¿en qué sector avizora que habrá más inconvenientes?
Sí, en el sector público es dónde más se han notado los problemas en las relaciones laborales, y dentro de este, la rama de actividad en la que más considero que hay dificultades es en el de las intendencias de municipales, porque en esos casos hay una cantidad importante de intendentes de todo el país que apelan al principio de las autonomías municipales para evitar cumplir con la ley de negociación colectiva. Lo ideal es que esa situación se revirtiera y que cada Intendencia convocara al sindicato en el marco de esa autonomía de acuerdo con cada sindicato.

En el caso de la adhesión que se da en las movilizaciones, la lectura que se hace cuando uno mira la respuesta de la gente es ¿hay crisis de participación o el PIT CNT ya no convoca?
Claramente hay en estos tiempos una nueva forma de participación y eso está pautado hasta por los cambios en la forma de comunicación que existen, que se da principalmente a través de las redes sociales y que siendo un tipo con más de 50 años trato de ir adaptándome como puedo. Y en ese sentido, como el PIT CNT va nutriendo sus filas con dirigentes jóvenes, creo que se van actualizando para lograr que haya gente que siga de cerca lo que piensa y dice, el movimiento sindical. Y de esas nuevas generaciones surgirán las nuevas formas de participación que irán pautando las maneras que ese movimiento vaya legitimando.

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Hoy con Patricia Gorriti: Una mujer en “campos” masculinos

El pasado viernes 24 de junio, se realizó la Asamblea Anual Ordinaria de la Asociación Fomento Rural de Valentín. En la oportunidad se eligió el directorio por los períodos 2016-2017. Por primera vez la institución que celebra sus 72 años de fundación, tiene a una mujer como presidente.
Se trata de Patricia Gorriti, productora proveniente de varias generaciones vinculadas al sector agropecuario en la zona de Valentín. Desde niña mostró predilección por el campo y se le notó atraída por el sector. Ama el campo y no oculta su predilección por todo lo que significa el ambiente rural, cuna de nuestra nacionalidad.
Patricia Gorriti Texeira nació el 12 de abril de 1961 en Salto, es casada y tiene tres hijos, con esta designación pretende colaborar con la zona y trabajar por la comunidad. Divide su vida entre el campo y la ciudad, además de disfrutar de las plantas y el diseño. Es una mujer respetada y querida en la zona en donde vuelca sus mayores desvelos. Sabe que deberá desenvolverse en una ambiente tradicionalmente a los hombres, pero confía en ganarse también el respeto correspondiente entre ellos.
Admite que las mujeres han ido ganando espacio también en el ambiente rural y de allí que hoy haya muchas damas en diferentes tareas que antes eran reservadas exclusivamente a los hombres. Con ella quisimos dialogar para llevarle a nuestros lectores de AL DORSO el testimonio de una mujer que muestra el suficiente temple como para ganarse el espacio al que no le ha esquivado, el mismo en el que se han desempeñado con total éxito para forjar lo que es hoy la Fomento de Valentín. Don Roberto Texeira Nuñez, Enrique Silveira Riet, Ramón y Eduardo Muguerza, don Olavo Pereira, los Bortagaray, para nombrar sólo algunos de los que impulsaron una zona quehoy se muestra pujante y vigorosa..

¿Dónde cursó sus estudios?
Estudié en Salto, en la Escuela Nº 3, José Pedro Varela, luego continué mis estudios, cursé el liceo en el Colegio y Liceo Crandon y el preparatorio en el Liceo Nº1 Instituto Politécnico Osimani y Llerena (IPOLL).

¿cómo está compuesta su familia?
Por mi marido Julio Meirelles, y mis tres hijos; Facundo, Marcela y Gabriela.

¿Cuál es su vínculo con la zona de Valentín?
Estoy vinculada a Valentín desde siempre ya que mis abuelos eran propietarios de tierras ahí, las cuales seguimos explotando hasta el día de hoy y de allí mi profunda vinculación a la zona y al ambiente rural.

¿Cómo llegó a ser presidente de la Asociación Fomento Rural de Valentín?
Hace dos años los compañeros que estaban en la comisión me invitaron a participar, y este año me propusieron para la presidencia. Como oriunda de allí estoy profundamente vinculada a la problemática de la gente de la zona y a todas las inquietudes que mantienen los vecinos y las instituciones.

¿Qué significa para usted este desafío?
Es un compromiso de aportar mi granito de arena a la Asociación Fomento Rural de Valentín, que cumple una obra social y gremial muy importante en la zona, y en la cual han participado directamente, mi abuelo, mi padre, mi hermano, mi esposo, y ahora mi hijo y yo.

¿Cuál es su principal objetivo como presidente de la institución?
Aportar a la fomento una forma de ver las cosas algo diferentes, por ser desde el punto de vista femenino, y seguir trabajando por el bien de la comunidad, en una comisión directiva donde se trabaja y resuelven las cosas en forma conjunta con todos los compañeros.
¿Cuál es su labor, además de esta?
Somos productores rurales, en el rubro de ganadería, alternando la vida en el campo y la ciudad.

¿Cuál es el mensaje para la gente de la zona?
Que vamos a seguir bregando por el desarrollo de la zona, en lo social y en lo gremial, siguiendo el camino que marcaron nuestros predecesores.

¿Cuál es su hobby, qué cosas disfruta hacer?
Actualmente mi hobby son las plantas y el diseño, actividades que me atraen y también me distraen.

¿Cómo se definiría?
Como una persona normal, interesada por los problemas de la zona, que quiere colaborar con la gente del lugar y siente que puede sumar al esfuerzo que hacen otros vecinos del lugar.

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“Hacemos un seguimiento de los niños”. Hoy con Elba “Tati” García da Rosa

Conocida por todos como “Tati”, Elba García da Rosa, es una mujer multifacética que ha sabido conciliar los roles de hija, madre, esposa y abuela, con su vocación desempeñada a servicio de la Justicia como funcionaria de carrera del Poder Judicial, donde supo adquirir el respeto de compañeros, profesionales y toda persona que la conozca en la tarea; merecido reconocimiento brindado a los que ejercen su labor con responsabilidad y seriedad.
Pero quizás, el más loable de los compromisos adquiridos y de las actividades que realiza, sin quitarle importancia a las demás, es el asumido hace 16 años en la lucha contra el cáncer padecido por niños, lo que la define como un ser humano de los que ya quedan pocos.
En el diálogo mantenido con El Pueblo, nos inmiscuimos en la interesante trayectoria de vida de una mujer de carácter, que ha sabido transitar digna y honorablemente por la vida, y que lo hará por mucho tiempo más.

Más de 40 años como funcionaria del Poder Judicial, tiempo en el que desarrolló una carrera admirable, perdurando en un ámbito no siempre fácil y complejo, ¿cómo han transcurrido para usted éstos años en dicha tarea?
Hace 43 años que comencé a trabajar en el Poder Judicial, lo que es mucho tiempo, toda una vida; aún hoy me siento muy contenta y bien, lo que es importante, y con ganas de continuar por algún tiempo más, ya que el Juzgado para mí es como mi familia, mi casa, donde pasamos muy bien con los compañeros, y nos llevamos muy bien entre todos, en definitiva, es mi vida.
En aquél entonces se ingresaba a la función pública por medio de algún contacto amigo, no por concurso, comenzando a trabajar en el Juzgado de Paz, que se encontraba en aquel entonces en el edificio que ocupaba el Correo, hacia la izquierda del mismo, siendo 6 funcionarios varones y yo la única mujer que formábamos parte del mismo en esa época, compañeros que me trataban divinamente.
Era una tarea muy sencilla y a veces un poco a contramano, porque, por ejemplo, era una oficina en la que no teníamos teléfono y usábamos el del Correo, el que nos prestaba muy amablemente el Jefe que en ese entonces era Tito Coutinho.
Y bueno, durante este tiempo aprendimos que la práctica lo es todo, porque toda la experiencia adquirida, todo lo que hemos visto, y me refiero a casos de todo tipo, es impagable,

¿Cómo ha ido evolucionando el Poder Judicial desde su óptica?
Ha ido evolucionando bien y mucho en algunos aspectos, y en otros no tanto; en lo que considero que ha avanzado, es el haber establecido que para ingresar al mismo y poder desarrollar la carrera y ascender, se tiene que dar concurso, lo que me parece bien.

¿Qué cargo desempeña en la actualidad?
En éstos momentos ocupo el cargo de Alguacil, que es el cargo máximo al que se llega en la carrera, la cual desempeño hace ya 7 años; ahí sí, para poder ascender, como lo manifesté anteriormente, se debe de dar concurso por la importancia y la responsabilidad del cargo.

¿Siente que se deja de lado al Poder Judicial en el Uruguay, no otorgándole los recursos genuinos que necesitaría para realizar mejor su tarea?
Siempre hemos luchado por los presupuestos; desde que me conozco hemos estado realizando paros y en la lucha, al nunca poder tener un presupuesto propio, lo que ha sido y es un gran inconveniente.
Recuerdo que hace unos 30 años aproximadamente, hicimos un paro que duró unos 3 meses, logrando solamente negociar que los descuentos que se nos aplicaban se pudieran pagar en más tiempo, algo parecido a lo que vivimos ahora. Siento que muchas veces no se valora la tarea que hace el Poder Judicial y en él a los funcionarios; además de que siempre existen distintos intereses en juego que influyen.

¿Les daría alguna sugerencia a las nuevas generaciones de funcionarios judiciales?
Que aprendan de la experiencia, pues todo lo que uno ha hecho ha sido en base a ella; sobretodo ser humildes en la función, con los conocimientos, con los compañeros de trabajo, con las personas con las que se tiene que tratar, no haciéndose los fuertes ni los duros, porque uno llega muchísimo más a la gente hablando, que actuando de pesado. Pero que lo apliquen también en todos los ámbitos de la vida, donde creo que hay que actuar de igual forma.

¿Recuerda en especial alguna anécdota que haya vivido?
Sí. Una vez fuimos con un Abogado a hacer una Inspección Ocular en la zona de Tropezón, y quedamos aislados cuando volvíamos, porque cayó una de esas bombas de agua de la nada y la calzada estaba totalmente crecida y tapada por el agua. Entonces me enojé mucho con el Dr., porque me decía que sabía manejar bien y que iba a cruzar igual en ese estado, y me le planté y le dije que no con mucha fuerza, la que no sé de donde me salió, qué eso hacía la gente irresponsable, que nos iba a arrastrar; bueno, al rato, cuando paró de llover, pasó un camión chico y nos ofreció cruzar primero para abrir el torrente de agua y que pudiéramos pasar, lo que hicimos.

También se encuentra comprometida en el área social en una temática muy seria como es la lucha contra el cáncer padecido por niños, ¿desde cuándo sintió el llamado a sumarse a una causa tan importante?
Exactamente hace 16 años que trabajo en la lucha contra el cáncer en niños; primero comencé en la Fundación Peluffo Giguens, y ahora continúo en la Comisión de Apoyo de Salto a la Fundación Pérez Scremini, trabajo en el cual hemos tenido muchas satisfacciones y de lo otro también.
¿En qué consisten específicamente las actividades que realizan?
Hacemos un seguimiento de los niños con los que nos toca trabajar, ocupándonos de ellos desde cerca, yendo a la casa, viendo si le hace falta algún útil escolar o alguna otra cosa, en el cumpleaños de alguno de ellos vamos juntos al cine, en algunos casos colaboramos con comestibles para su hogar, etc; en mí caso particular, que tengo a mi cargo a un niño desde que tenía 1 año de edad, concurro a las reuniones de padres cuando la madre no puede asistir, porque él va a la UTU, en fin, asegurarnos de que lo que precise y esté a nuestro alcance, se lo podamos brindar.
También concurrimos como delegados, a las reuniones que se llevan a cabo en distintos departamentos y en la Sede Central en Montevideo, que se encuentra en el Hospital Pereira Rossell, y al Campamento al que concurren los niños sorteados cada vez, donde realizan muchas actividades y confraternizan entre sí.
En Salto hacemos varias campañas para obtener recursos, pero con la que más recaudamos en éste momento es con “La hamburguesa amiga”, la que va a realizar este año en el mes de agosto o septiembre.

¿Cuántos niños salteños son atendidos en éste momento?
Unos 30 niños en total; atendiéndose regularmente, tal vez sean unos 10, los demás van a hacerse controles, y uno que lo hace una vez al año; son una cantidad de chiquilines, todos ellos usuarios de Salud Pública.
No es fácil, pero se puede sobrellevar, sobre todo ahora que los niños parece que superan todo, siendo difícil, no imposible, que un niño hoy en día se nos vaya, por eso lo apoyamos y a su familia en todo lo que podamos.

En cuanto a la familia; es hija, madre, abuela y esposa, ¿qué faceta sobresale?
Bueno, en realidad soy todo a la vez y trato de cumplir las funciones lo mejor que puedo. Tengo dos hijos y 4 nietos: Alejandro, el mayor, que es Contador Público y tiene 3 hijos: Paulina, Joaquín y Santiago, y Angelina, que es Psicóloga y tiene a Vittorio; mi esposo Juan Carlos y mi madre Elba Picción más conocida como “Beba”, la que está muy bien a pesar de ser una persona mayor. La verdad que somos una familia unida, lo que creo que es lo más importante.

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“La meta es el andar…”

Hoy con el artista plástico Robert Burton

“Cuando después de recorrido un tramo del camino se descubre que la meta es el andar, nos liberamos de la ansiedad de llegar a algún sitio y se disfruta de los pequeños logros”.
Con este texto Robert Burton quiso sintetizar el significado de “Andando” su primer muestra pictórica realizada el pasado 22 de junio en el salón “Biblos” de la galería del Hotel Los Cedros.24 6 16 056
Próximo a llegar a los 60 años, Burton comenzó a pulirse en el arte de la pintura, un hobby dormido que comenzó a lucir sus colores desde hace 2 años y hoy lo lleva por el camino del arte plástico.
Nacido en Montevideo, este salteño por convicción, nos cuenta sobre la necesidad de cumplir con esas materias pendientes que se transforman en un hobby y le dan otro significado a la vida misma.

¿Cuándo empezó con la pintura?
“Desde hace 2 años, un poco por hobby. Lo mio es bien atípico, yo tengo un conocimiento básico de dibujo y lo que estoy aprendiendo y sigo aprendiendo todavía es la pintura con óleo, que es algo que para mi siempre fue una materia pendiente en mi vida. Antes había hecho unos años de cocina también por hobby”.

¿Cómo fue estudiar cocina?
“Hace 4 años atrás empecé a estudiar algo de cocina, fui a la UTU de acá, a IGA en Concordia y todo eso un poco por el afán de mantener la cabeza ocupada y con el interés de salir de la rutina diaria. Yo hace 36 años que trabajo en el BPS (Banco de Previsión Social), estoy en el sector de jubilación y pensiones y ahí la tarea es un poco rutinaria y uno ve muchos problemas de la gente, la realidad que para muchos es muy dura con pensiones a niños pequeños (…), por eso siempre quise hacer algo que me sacara un poco de todo. Como a mi no me interesa el deporte, porque no me gusta mucho el fútbol ni el básquet, entonces me metí un poco en la cocina. Después empecé con otro hobby de otra materia pendiente que yo tenía y era la pintura”.

¿ De niño se imaginó pintando en algún momento de su vida?
“No, para nada, yo nací en Montevideo, pero desde los 11 días mi familia se vino a Salto, fui al colegio Crandon y ahí hice escuela y liceo, pero en ese entonces no tenía ni idea que me iba a gustar la pintura como ahora”.

¿Piensa continuar desarrollando y perfeccionando ese hobby?
“Pienso seguir en esto, un poco mirando al futuro, a lo que uno puede hacer después que se retira, porque a veces se tiene una rutina cada día tan metódica que cuando llega el momento en que uno se jubila te das cuenta que no tenés que hacer. Es como cuando salís casi un mes de licencia, los primeros días decís -¡voy a dormir todo el día y a salir a pasear o caminar!-, pero después de una semana ya no sabés que más hacer. Hoy la pintura es un hobby pero el día de mañana podrá transformarse en otra actividad”.

¿Cómo fueron sus primeros pasos en el arte?
“Yo empecé a estudiar pintura con Carolina Albernáz, en APLAS y continúo yendo a sus talleres. Siempre trabajé en pintura que es lo que me gusta, no tanto dibujar. Soy más de tomar una foto o un paisaje que me gusta y llevarlo a la pintura, hacerlo un poco a mi manera. Mis primeros cuadros fueron impresionistas, pero luego continué en mi búsqueda y pasé al abstracto. Hoy en día puedo decir que me gusta más el abstracto y es hacia donde creo que me voy a inclinar, porque me siento como más liberado y uno puede trabajar más en la creación por eso me siento cómodo cuando hago una pintura abstracta. Pero también tengo cuadros hechos solo con espátula y combinados con espátula y pincel”.

¿Tiene algún referente o artista plástico que admire por sus obras?
“A mi me gusta y admiro mucho la pintura de Páez Vilaró y siempre digo que me hubiera gustado haberlo conocido”.

¿“Andando” fue su primer muestra individual?
“Sí, fue mi primer exposición individual y también fue todo un desafío. Antes yo había participado en el taller Baúl de Roble orientado por Carolina Albernáz, en una muestra colectiva en el Palacio Córdoba, pero ésta era mi primer muestra individual. También en el aeropuerto de Montevideo tengo dos obras en exposición después que me invitaron a participar en una muestra a cargo del Círculo Vip Gallery y Book Art & Desing llamada Arte en Alto Vuelo. Esas obras están desde mayo allí”.

¿ Pensó que a dos años de comenzar a pintar su arte tendría tanta repercusión?
“De cierta manera es un poco un asombro para mi que a dos años de haber empezado a pintar ya esté con una muestra individual. Para mi la pintura es un poco de todo, hay que conocer y aprender diferentes técnicas porque siempre hay algo para aprender. En mi caso todo salió desde el vamos para adelante, en arriesgarme y continuar, gracias al apoyo de mi pareja y de mi profesora”.

¿Qué se pudo ver en dicha exposición?
“La muestra se llamaba “Andando” porque mostraba el andar mío un poco desde mis comienzos. Se expusieron 15 obras entre pinturas en abstracto, impresionistas y acuarela al café. Esta última técnica es algo muy novedoso, básicamente es tomar el acuarela y aplicarlo con el café y después manejar un poco las tonalidades porque significa pintar en monocromático y hay que jugar con las sombras. Yo creo que fue un éxito la muestra, porque fue un poco lo que esperaba, vino mucha gente a ver los cuadros, pasamos un momento muy lindo. Se contó con un espectáculo de música de Jazz mientras iban llegando los invitados, hubo un lindo juego de luces que se logró con la iluminación de los cuadros y a mi entender todo salió muy bien”.

¿Qué siente al pintar?
“Para mi pintar más que una actividad es un hobby y me gusta mucho. Te cuento una anécdota, cuando llego del trabajo a veces a la tarde tomamos mate con mi pareja mientras estoy pintando un rato y ella siempre se queja que le paso el mate frío (risas) lo que pasa que yo me compenetro con la pintura y tomo un mate y quedo como aislado totalmente y sigo pintando. Pintar es como un hobby que me da libertad y tranquilidad”.

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Un abogado con legado propio

La abogacía es una profesión fascinante que lleva al profesional del Derecho a luchar por lo que considera que es justo para quien defiende. Eso fue lo que descubrió Joaquín Silva, quien casi por información genética ya traía consigo la pasión por el derecho, al decidir con 16 años de edad, convertirse en la tercera generación de su familia en un abogado, luego de estar convencido hasta un año antes de que lo mejor, era ser un buen médico.

Con el Dr. Joaquín Silva

Con el Dr. Joaquín Silva

Políticamente correcto, con capacidad discursiva y afable, aspectos que distinguen al profesional con experiencia, así es nuestro entrevistado quien habla de la profesión, del ejercicio de la misma y de su vida en nuestra sección semanal Las Diez Últimas de la Última.

¿Estudió siempre en Salto?
Sí, nací y crecí acá, y estudié en el Colegio y Liceo Crandon, menos el preparatorio o bachillerato, que lo cursé en el Liceo Ipoll y después me fui a Montevideo a hacer mi carrera de abogacía. Me recibí y me volví en el año 1986, ya habían cambiado un poco los tiempos en esa época, había retornado la democracia, eran otros tiempos.

¿Por qué eligió estudiar abogacía?
Hay cosas que no las puedo desconocer, mi padre era abogado y mi abuelo también. De hecho mi abuelo era socio fundador e integró la primera comisión directiva de la Asociación de Abogados, hay algo así como un legado genético. Aunque mi abuelo falleció cuando yo tenía 8 años y mi padre al año siguiente, cuando yo tenía solo 9 años. Pero a veces las cosas te condicionan un poco. Porque yo fui médico, es decir, se suponía que iba a ser médico hasta cuando llegué a 4º año de liceo, después me incliné para la abogacía. Capaz que era una cuestión psicológica o una deuda pendiente. Pero nunca pensé después en hacer otra cosa que no fuera ser abogado.

¿Al llegar a Salto como fue empezar a ejercer en aquella época?
El hecho de ser conocido no tiene nada que ver, es un chiste que muchos pensaban y que me hablaban de mi padre y mi abuelo, y mi viejo falleció en el año 1974 y yo me recibí en el 1986, así que pasó un montón de tiempo. Esto es persona a persona, y tenés feeling con determinada persona que no quiere decir que el hijo va a ser lo mismo. Y si precisas un abogado vas a ir al que vos quieras, no vas a estar esperando al hijo de. Siempre me puse como norma tener un horario y dedicarme. Pero luego tuve otros negocios conexos, fui copropietario y administrador de una inmobiliaria, soy asesor del Banco de Seguros, pero si uno hace retrospectiva y se pregunta ¿cómo fueron los comienzos? Duros, fueron duros.

¿Se imaginaba que iba a tener un comienzo así como lo describe?
Yo creo que todos salimos de la Facultad pensando que es cuestión de trabajar. Pero después te das cuenta que las horas extras no dependen de vos, sino de que esté el cliente y que las necesite. O sea que necesiten tu esfuerzo. Las cosas te van llegando, el tiempo va pasando, y lo que era un comienzo fue dando lugar al desarrollo del ejercicio de la profesión.

¿Se llevó alguna decepción con el sistema judicial? Porque muchas veces lo que dicen los libros no se aplica del todo.
El sistema muchas veces puede ser distinto a lo que dice la normativa. Al sistema lo usan los abogados, lo que puede terminar siendo un problema, porque defendiendo cada parte las cosas se alargan un poco más de lo debido. Pero más allá de los problemas que tenemos ahora con un Poder Judicial sin presupuesto, creo que tenemos un sistema judicial que es limpio, que es transparente y cuando miro lo que pasa en otros lados, observo otras realidades, pienso que es bueno que tengamos esa ventaja y que es algo que en definitiva que tenemos que aprovecharlo. Faltan un montón de cosas, que necesitamos que se mejoren, que se actualice un poco, que se considere al norte tanto como al sur, porque es importante tener las mismas comodidades para trabajar en un lugar como en otro, pero bueno es lo que hay.

En su opinión y haciendo honor a los Mandamientos del Abogado que escribió Eduardo J. Couture, que dice que cuando el derecho entra en conflicto con la justicia, el abogado tendría que pelear porque prevalezca la justicia, ¿pasa eso realmente, se pelea por lo que se cree justo?
No creo que el derecho y la justicia sean algo antagónico, pero lo que sí pasa, es que no siempre quedan de la mano, por distintas interpretaciones. No en vano en un juicio siempre hay dos partes, hay dos interpretaciones de una misma realidad, y siempre hay alguien que sentirá insatisfecha su necesitad de justicia. Si hay dos y uno gana. Esto tiene que ver con el sentido de justicia de cada uno, que de repente es algo subjetivo y que no es tan objetivo como el derecho que aunque es opinable y lo puedas analizar, no necesariamente lo que uno entiende por justicia es lo que entiende el de al lado.

Desde su óptica como abogado ¿es positivo que esté presente la Facultad de Derecho en Salto?
Si yo te dijera lo políticamente correcto, diría que es brillante que esté la Facultad en Salto porque es algo positivo para la ciudad contar con una universidad. Además porque la gente tiene más posibilidades de acceder a los estudios terciarios porque aún hoy ir a Montevideo es complicado, hasta ahí fenómeno. Y en Derecho por ejemplo, es algo a observar, tenemos una Facultad donde egresa gente que no se cuánta cantidad es y además viene gente de otro lado, que estudia acá, se hacen amigos, alguna novia, se casan y se terminan quedando. Y eso termina determinando que seamos muchos abogados. De repente muchos para la realidad en la que vivimos. Y eso termina retaceando el trabajo un poco de todos; ¿cuál es la solución?, no se, pero el hecho que la Facultad esté ahí tiene cosas interesantes y algunas preocupantes. Porque no sé cómo será en otras carreras, pero en el caso de Derecho hay muchos abogados en Salto. Pero está bien y es legítimo, porque así como lo tuve yo, todos tienen derecho a estudiar.

¿El hecho de plantear las necesidades de cobrar las consultas parte de todas esas situaciones que usted menciona?
No, el tema de cobrar consultas tiene otra génesis. Hay muchos servicios en los que uno cuando va a consultar se le cobra, yo tendría que pensar cual no, porque cuando la gente se sienta ahí y te hace una consulta y está media hora conversando, es tu tiempo y tu conocimiento el que se está invirtiendo, porque para evacuar una consulta hay que estudiar e invertir, y en cualquier lado cobran consulta, pero los abogados no cobramos y se termina desmereciendo la profesión, pero en definitiva esto es un servicio, y al servicio hay que cobrarlo. Tu trabajas y tu cobras, pero es algo que lo intentamos poner como un deber gremial, que cada uno cobre. Si bien no es una norma establecida, es un deber gremial de cada uno. Y lo hicimos con ese espíritu, con la idea de que tengamos todos una misma forma de trabajar.

Con todo lo que hablamos ¿qué perspectivas le ve usted al ejercicio de la abogacía?
Yo soy un abogado con 30 años de ejercicio, la abogacía es una carrera muy linda, la gente cuando viene a buscarte es porque tiene un problema.
Y no puedo llamar a nadie al recato porque así como yo estudié hay otros que tiene el mismo derecho que yo a hacerlo. Pero es como todo, en mi época cuando recién me recibí pasaba lo mismo, hay algunos que la peleaban con mas suerte y otros con menos suerte. Yo soy muy litigante cuando tengo que litigar, y me gusta acordar cuando considero que es muy importante acordar y veo que el interés de las dos partes es acordar.
Pero de ahí a ser yo un conciliador, no lo sé.

Si empezara de nuevo ¿volvería a estudiar abogacía?
Casi con certeza le digo que es prácticamente lo único que haría de nuevo sin dudarlo, estudiaría abogacía sí.

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Amante de la naturaleza y protector de especies nativas

Las casualidades o causalidades hicieron que llegara a EL PUEBLO en la mañana del domingo 5 de junio, fecha en que se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente; y haciendo honor a como se fueron sucediendo los hechos en gran parte de su vida, Wilson González, un amante y protector de la flora y la fauna comentó sobre su historia y su vinculación al cuidado del ambiente.WilsonGonzález
Nació en el Barrio El Cerro de nuestra ciudad, un populoso barrio en el que echó raíces como un árbol y fue el suelo fértil en que alimentó sus proyectos de protección y difusión del cuidado al medio ambiente junto a su compañera de vida y de inquietas ideas María Carmen Jiménez. De joven, poco y nada sabía de la vida silvestre o del campo, pero la ilusión de conocer más sobre la biología animal lo llevó a Montevideo en busca de una formación agrónoma, que le diera las herramientas para transitar el camino que anhelaba.
La capital, fue un antes y un después para Wilson y lo marcó en muchas etapas de su vida. Le dio la formación en Ingeniero Agrónomo a través de sus estudios en la Universidad de la República, allí conoció a su esposa y allí también, por esas coincidencias del destino nacieron sus tres hijos, Tacuabé, Nandí y Arandí.
La ciudad del cemento, a la que su madre lo acompañó a llegar tras un largo viaje de tren hace exactamente 50 años, fue también (y aunque parezca contradictorio), el lugar que le dio la oportunidad de conocer por primera vez el campo, gracias al trabajo que inició en el MGAP (Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca) y que le llevó a conocer prácticamente todo el interior del país en una experiencia invaluable.
Pero más allá de eso, sus raíces siempre estuvieron en Salto y aquí volvió y aquí continuó sus proyectos que lo mantienen como un “jubilado activo” (como él mismo se define) trabajando de forma incesante en lo que considera son “pequeñas acciones que en el medio en que se vive pueden adquirir una gran trascendencia”.

¿Nació en el barrio en que actualmente vive pero la búsqueda de una formación lo llevó a Montevideo?
“Yo nací propiamente en el Cerro y no en el Hospital, así que podemos decir que soy un producto del Cerro, en la zona que de alguna manera todavía vivo. Nací un 22 de noviembre de 1947 y mi hermano nació tres años más tarde en la misma fecha. Concurrí a la escuela Nº 64 y al liceo Nº 1 y en marzo del 66 fuimos a Montevideo con mi madre que me acompañó hasta la estación Sayago. Después, en el año 68 dí un concurso e ingresé al MGAP para trabajar en la protección de cultivos y praderas, mientras continuaba estudiando. El trabajo me permitió conocer el campo en esos viajes que hacíamos y empezar a ver la práctica con otra visión. Esos años no fueron fáciles porque el cambio fue abrupto y perdí algunos exámenes que me hicieron pensar en volver, pero continué. También jugué al fútbol en la Liga Universitaria y tuve el honor de capitanear el cuadro. Jugaba de 9 y todavía guardo en mi casa la camiseta” (risas).

En Montevideo trabajaba, estudiaba y jugaba al fútbol, ¿se podía con todo?
(Risas). “Sí, se podía. Y también de alguna manera colaboraba con las actividades del grupo de estudiantes de agronomía. Algo que tengo que destacar de Montevideo fue la zona en que viví, de todos los años en que estuve allá, 10 viví en Sayago. Con ese lugar tengo como una conexión especial porque es un barrio que siempre me recordó mucho a Salto. Yo sabía que trabajando iba a retrasar un poco mi carrera, pero la experiencia que me dio el Ministerio en aprender a ver el tema ambiental es algo que yo valoro mucho. Hasta que en el 74 terminé la carrera”.

¿Y cuándo vuelve a Salto?
“En 1977 gestioné mi traslado para Salto porque era una época muy compleja para nuestro país a nivel político y yo era militante en uno de los primeros comité de base de Sayago en Montevideo. No era tan partícipe, pero colaboraba con el grupo. En un momento pensamos con mi señora en irnos al exterior pero fue algo que descartamos y la opción fue venir a Salto. Vivimos un tiempo con mis padres y después nos fuimos a vivir en el Cerro más propiamente en el barrio Baltasar Brum. Acá continué trabajando en el Ministerio y con María Carmen en el cuidado del medio ambiente, en el barrio, en lo local, porque sabemos que el mundo como tal no lo vamos a cambiar globalmente pero sí podemos tener acciones donde vivimos que pueden ser muy importantes”.

¿Sus hijos llevan nombres muy particulares que tienen un gran significado para la familia?
“Sí, es así. En 1971 nos conocimos con María Carmen y en el 72 nos casamos. Nos conocimos por amigos en común en Montevideo y va para 4 décadas que estamos juntos. Los hijos demoraron un poco y dio la casualidad que los 3 nacieron en Montevideo. El primero de ellos nació en 1976 y se llama Tacuabé Gabriel, el segundo nació en el 78 que es Nandí y en el 81 Arandí. Son todos nombres que significan mucho para nosotros. Tacuabé fue uno de los nativos que llevaron a Europa, Nandí quiere decir libre en guaraní y Arandí significa luz. Además, ellos también le pusieron a sus hijos nombres muy particulares y significativos lo que de alguna manera nos reconforta en las decisiones que hemos tomado”.

¿Integra la Comisión vecinal del barrio Baltasar Brum desde su fundación?
“A partir del año 85, empieza a gestarse la Comisión del barrio Baltasar Brum y ya van a hacer 30 años que participamos en ella. Una comisión que se ha mantenido y ha ido escalando logrando metas que le permiten tener una identidad propia dentro del departamento, que sigue muy activa y en lo que hace a temas ambientales como a otros temas siempre estamos participando”.

¿Con María Carmen trabajaron en el Club de Ciencias Ibirapitá?
“En el año 87 proponemos la creación de un grupo de niños y jóvenes para hacer tareas en el barrio que pasó a llamarse Club de Ciencias Ibirapitá. Trabajamos con las escuelas Nº 5 y Nº 11 con grupos extracurriculares que realizaran acciones en el barrio para mejorarlo. Durante 10 años este club funcionó con alrededor de 20 niños que iban todos los sábados a la mañana en un proyecto denominado “mi barrio es un ecosistema”. También trabajamos con un grupo de jóvenes del liceo 2 que tomaron como referencia el arroyo Sauzal y lo que era un proyecto por un año continuó por 2 años más”.

¿Pero la educación en el cuidado del ambiente también fue con personas más grandes?
“De alguna manera es así, porque cuando se crea la UNI 3, estuvimos a cargo del taller del grupo educación ambiental durante 10 años. En ese caso trabajamos con personas de una mayor edad y trabajamos en el aula y en el entorno de la ciudad compartiendo y valorando el ambiente que nos rodea. Esa fue una experiencia muy importante también”.

Actualmente integra la Asociación de Amigos de la Flora Nativa …
“Empezamos como un grupo que le gustaba mucho el tema de la Flora Nativa con personas que venían del Garden y después se sumaron más personas. En 2004 se da un curso de flora nativa que era para 25 personas y se inscribieron cerca de 150. Ese grupo se consolidó y hoy muchos de ellos conforman la identidad de ese grupo de Flora Nativa con el cual hacemos actividades. Cuidamos el parque de Flora Nativa que es un monumento en representación a la Redota ubicado sobre la ex ruta 3 próximo a la Gaviota, conformado por árboles y especies nativas”.

¿Cuál es su próximo proyecto en este tema?
“Ahora estamos retomando el proyecto que iniciamos con el grupo en el 2006, cuando Salto celebró los 250 años del proceso fundacional. En ese entonces plantamos 1 árbol por cada año de Salto en diferentes espacios públicos y privados. Hoy estamos retomando eso yendo a visitar cada uno de esos árboles para ver como están y tomar contacto con quienes los cuidan”.

¿Cómo ve Salto respecto al cuidado del ambiente y las especies nativas?
“Salto como departamento con una obra tan grande como la represa perdió gran parte de su monte ribereño, en la ciudad no hay prácticamente nada de especies nativas y algo se recupera en la zona de Corralito.
Un departamento que tiene a su lado un río como el Uruguay casi no tiene monte ribereño y todavía no se ve una actitud que contribuya a una forestación.
El río no debería verse desde la costa, debería haber un monte ribereño que hoy ya no está, pero no es fácil revertir eso porque conlleva un proceso muy lento por la naturaleza y nosotros hacemos poco y nada por mejorarlo”.

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“Hay que agilizar la mente…

Hoy con Hugo D´Angelo, un escribano nonagenario

“Hay que agilizar la mente, no decaer, porque si llegamos a ese extremo, enterramos las velas y a otra cosa”

Con sus venerables 90 años, el Escribano Hugo D´Angelo nos abrió la puerta de su hogar junto a su inseparable María Concepción Santana “Chona”, contándonos sus anécdotas y vivencias dignas de un hombre que supo vivir en un Uruguay regido por valores muy distintos a los actuales, donde el respeto, la palabra y la hombría de bien, no eran la excepción, sino la regla.

Es cabeza de una numerosa familia, ¿podemos decir que nos encontramos frente a un patriarca?
La familia es grande y se compone de 4 hijos, 11 nietos y 3 bisnietas por los que siento un amor que traspasa todo límite de lo que se puede decir amor; más allá de las gracias que hacen cuando van creciendo. No sé si seré patriarca, pero, creo que educamos bien y por el camino correcto a nuestros hijos y espero estar para desviarles el timón, si rumbean para un lado no deseado.

¿Su inclinación hacia el notariado nació por elección o tradición familiar?
Adquirí la vocación desde antes de ir a la Facultad, más allá de que mi padre fuera Escribano y Actuario del Juzgado; aprendí mucho junto a él y a los profesores extraordinarios, de altísimo volumen que tuve, como Couture, quien era Decano de Facultad de Derecho cuando comencé a estudiar; Jiménes de Aréchaga; Cestau; como quien dice, los pesos pesados. Yo concurría todos los días, no faltaba ni uno, y los escuchaba como embobado, porque me gustaba la profesión, además de que nos enseñaban las formas de proceder con el cliente, el trato y la manera de actuar en la parte económica. Cuando llegué recibido a Salto habían 10 Escribanos entre los que estaban, Mació, Pigurina, y otros, de primer nivel, yendo a saludar a cada uno de ellos, los que me ofrecieron ayuda en el comienzo del ejercicio, porque uno se recibe y sale sabiendo la letra, pero la práctica a veces se le queda en el tintero.

Desde el punto de vista ético; ¿el ejercicio de la profesión ha variado desde su época a la actual?
La ética comprende muchas cosas. Primero, por supuesto la confianza entre el profesional y el cliente, algo fundamental; un correcto proceder, por ejemplo, venía un cliente y me decía: Escribano, me guarda en su caja fuerte éstos $ 5.000 hasta el día de la firma de la escritura, y se lo guardaba, no sé hoy cómo será la cosa. Pero claro, en segundo lugar, también depende del ser de cada persona, porque se puede ser un gran Escribano, muy erudito, pero si falla por otro lado, ya no es ese gran Escribano que algunos piensan, como en cualquier otra profesión. Yo felizmente tomé el ejemplo de mi padre, Don Atilio D´Angelo, quien era muy estricto en cuanto al trabajo y a esa confianza de la que le hablé.

¿Qué anécdota recuerda de aquéllos años?
Yo iba mucho a la oficina de Catastro, y allí había un jefe que era muy buena gente, muy buen hombre, pero muy cascarrabias, en cuanto llegaba me abarajaba en la entrada y de mala gana me decía: ¿qué viene a hacer?; entonces un día me dije: está bien que sea un gurisote, pero tampoco la pavada. Un día fui, aparece y me dijo: ¿qué anda haciendo mi amigo?, y le digo: mire don Héctor, le voy a ser bien sincero, vine para que usted me encaje el consabido reto de todos los días; y podrá imaginarse, me dijo de todo.
Al otro día aparezco, y cada cual en un lado del mostrador, y me puso la mano en el hombro, y pensé: lo conquisté; y ahí me pidió disculpas, diciéndome que era medio arrebatado y que no lo tomara en cuenta; y de ahí, quedamos muy bien.

¿Volvería a elegir la misma carrera?
Totalmente, cada vez le fui agarrando más amor a la profesión, me sentía muy plantado en donde estaba, me auto estimulaba para seguir adelante. Tuve la suerte de haber sido recibido muy bien por todos los colegas, tuvimos muy buen diálogo, donde nunca hubo nada de aquello de: me sacaste un cliente; no, esas cosas no existían.
Y de mis hijos, una hija, Marta, fue la que continuó con la profesión notarial; y tengo nietas que se encuentran estudiando también en el área del derecho. Ahora, confieso que lo que me sedujo en alguna oportunidad, fue arquitectura, de vez en cuando hacía unos dibujitos, pero, también tuve bastante contacto con los números, los que me agradaban y agradan, recomiendo leer un libro fantástico por su contenido que se llama “El hombre que calculaba”.

Lo sabemos inquieto respecto a los temas sociales y lo demuestra a través de las columnas que escribe en éste medio; ¿considera que hace falta compromiso con las causas nacionales?
En primer lugar el compromiso; y luego el agilizar la mente, no decaer, porque si llegamos a ese extremo, enterramos las velas y a otra cosa.
Creo que hay mucha falta de compromiso, mucha falta de lectura sobre temas importantes, eso me lleva a estar actualizado y a pensar.

¿Cómo ve al Uruguay de hoy?
Ahí ya entraríamos en un tema político. No me da mucha confianza la situación actual; claro, se me escapa un poco la parte financiera del país, lo que es algo complicado y para gente entendida, pero, no lo veo bien. Yo tengo un concepto no muy elevado de los políticos ambiciosos, escaladores, arribistas, esos son los que me enferman, lo que es un problema de mucha gente que de un partido se han pasado para otro, cuando son ideas distintas y que no tiene nada que ver, que no se sustancian unas con otras; qué pasa, esos están en un partido en el que no pueden llegar a nada, y se van para otro que tiene el poder; a esa gente hay que dispararle, porque son malas personas. En cambio, conocí a un gran hombre, que para mí fue lo mejor que tuvo el Uruguay y que no pudo cristalizarse, y que es un ejemplo, el sumun del político, como fue Wilson Ferreira. Hoy, el político de lengua sobada, conquista al mediocre y así vamos. Harían falta políticos con valores y principios, pero lamentablemente hoy cuentan los pesos, el bolsillo.

Si éste fuera el momento para dejarles un mensaje a sus nietos, ¿cuál sería?
Les diría que sigan el sendero de nuestros abuelos; esa gente era recta y seria. Siempre les aconsejo a mis nietos, los que ya son mayores, que deben tener principios; todos deberían ser así, para llegar a un mundo mejor, porque mientras estemos practicando ideas foráneas, no vamos a llegar a buen puerto. Felizmente, mis nietos por lo menos me escuchan y a la abuela también, ahora no sé si me dan bolilla, espero que sí.

¿Quién es y qué significa “Chona” para usted?
Algo incomparable, incomparable. Nos casamos hace 64 años; juntos criamos a nuestros hijos, quienes felizmente han salido personas de bien, como queríamos que lo fueran.

¿Se considera satisfecho con el camino recorrido?
Tengo el gran orgullo de decir que mis hijos se criaron de la forma que con mi esposa queríamos, con principios. Somos una familia muy unida, donde siempre recuerdo a mi padre, Don Atilio D´Angelo, quien era un hombre muy circunspecto, pero tenía sus cosas muy buenas, y a mis tías, las hermanas de mi madre quienes fueron muy importantes luego de que la misma falleciera. Ejercí la profesión que quise, y formé junto a Chona, una familia unida. Volvería a transitar el mismo camino.

 

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Con el Músico y compositor Yony Rodríguez

De la mano de su padre dio sus primeros pasos en el camino de la música, una profesión que ha sabido cultivar durante toda su vida y que lo ha llevado a seguir luchando por una ley que reconozca un trabajo que tiene el mismo valor que cualquier otra actividad laboral. Yony ha integrado varios grupos musicales de diversos estilos y en la actualidad se desempeña en el área de Cultura de la Intendencia Departamental.

¿En cuál etapa de su vida tuvo en claro su vocación por la música?
-“Es difícil definir en qué etapa de mi vida, me di cuenta que mi vocación era la música, entiendo que ya venía en los genes, para que tengas una idea, tanto mis abuelos Pedro Ferreira y paterno José Rodríguez… fueron músicos, al igual que mi padre “Yoyo” Rodríguez quien además fue compositor, por lo tanto llegué a este mundo inmerso en música… a los nueve , diez años ya acompañaba a mi padre, el viejo tocaba la primera guitarra, cantaba y yo tocaba la segunda guitarra”. El primer docente que tuve fue mi propio padre”.

¿Qué características culturales reunía la época de sus inicios?
-“Estamos hablando de que empecé a empuñar la guitarra, a fines de la década de los 60 y principio de los 70. Fue una época que en Salto había mucha actividad musical y cultural importantes, y en la diversidad de géneros. Estaban las agrupaciones musicales dedicadas a la animación de bailes…en la época se decía música moderna al género de pop, también habían orquestas típica, tropicales. Pero también había un importante movimiento del género musical folclórico… existían números importantes de solistas, dúos y conjuntos, también hubo importantes guitarristas hoy algunos ya no están entre nosotros. Era una época que aún existía la cultura del bar…se decía vamos al Bodegón.
Luego vino la época dura ya conocida… nada buena para los músicos populares, y ahí se marcó más la tendencia por la música de divertimento, grupos musicales amenizadores de bailes populares, fiestas privadas como casamientos, cumpleaños… estos grupos tenían todos los fines de semanas de dos a tres toques por noche… se trabajaba bien con este tipo de agrupaciones musicales”.

¿Por qué eligió la guitarra como instrumento para ejecutar?
-“A la guitarra me la legaron mis abuelos, mi padre, tíos y primos mayores que yo, que también eran ejecutantes”.

¿Cómo influyó su entorno familiar en sus decisiones artísticas?
-“Nací y me desarrollé en una familia que amaba la música. Además de mi padre músico y murguista mi madre era una muy buena vocalista. Por lo tanto siempre conté con el apoyo de mis padres en el tema de la música.- Ellos primeramente me enviaron a estudiar guitarra al Conservatorio Municipal cuando funcionaba en el Ateneo, fui tres años, luego fui a la Academia Barrios del Prof. Ramón Gómez Cruz cuatro años”.

¿Cómo fue su integración a ASDEMYA y qué logros se obtuvieron durante su gestión?
-“La primera vez que integré la directiva de ASDEMYA fue en el año 1984, y fui invitado por el Músico Eddy Lombardo quien fue presidente y el suscrito vicepresidente y ahí estuve por dos años como directivo… Luego no participe más en directiva y continúe dedicado a trabajar como músico hasta la fecha…En el año 2002 más precisamente en el mes de febrero, paso un día de mañana por la vereda de ASDEMYA y sale de la institución el compañero Antonio Nan y me comenta como se encontraba la institución.
En marzo del 2002 se conformó una Comisión Directiva provisoria y comenzamos a trabajar…en menos de un año ya contábamos con casi 90 socios, nos conectamos con lo que quedaba de directiva de FUDEM, Federación Uruguaya de Músicos y a través de ella nos comunicamos con el FONAM. El FONAM fue quien nos dio el primer apoyo para comenzar a arreglar la parte edilicia de la institución, de ahí en más con mucho trabajo y lograr nuevamente la confianza de los músicos, fuimos creciendo en la masa social, y llevando adelante una importante agenda de actividades.
En ASDEMYA cumplí la función de secretario, presidente y vocal el último periodo, estuve en directiva aproximadamente unos diez años.- Ante la tarea que se estaba llevando adelante en la institución, fuimos invitado a participar de la 1era. Asamblea de la Cultura que se llevó a cabo en Paysandú y Minas Dpto. de Lavalleja, también participamos de las Asambleas de la Cultura que se llevó adelante en el año 2005 y anteriormente a esta, participamos del proyecto Cultural Un Solo País”.
Por el trabajo realizado, logramos la confiabilidad de organismos estatales, como de la Intendencia Municipal de Salto, del Ministerio de Transporte de Obras Públicas y otros, quienes apoyaron el proyecto de obra, que instrumentamos en aquellos momentos .- Así mismo llevamos adelantes un proyecto cultural ,que lo denominamos ASDEMYA con Un Salto hacia la Música y la Cultura, con mucho éxito fue desarrollado como cuatro o cinco años consecutivos, también llevamos adelante el proyecto del Carnaval Musical…y para estos proyectos contamos con el apoyo de la Intendencia, el FONAM, AGADU, SUDEI y el comercio local…
Logramos en el periodo que estuve como directivo de ASDEMYA, primero acrecentar la masa social hasta lograr alrededor de 300 socios, mejorar la parte edilicia de nuestra sede, trabajo para los músicos, a través de las asambleas culturales aportar ideas para lograr la ley con que hoy cuentan los artistas, nos integramos al PIT CNT como trabajadores de la Cultura, fuimos uno de los fundadores de las comisión de cultura del PIT CNT Salto y ocupar el cargo de coordinador de la comisión, fundadores del Dpto. de Cultura del PIT CNT Nacional a través de FUDEM, contribuimos a la rehabilitación de asociaciones (UDEMCO –Colonia, AMDEL-Lavalleja) ,creación y fundación de otras asociaciones en el interior como lo son AUDEFLO (Flores),ADEMABU( Bella Unión) , y en la capital a través de FUDEM se contribuyó a Fundar AGREMYARTE.- Así mismo cuando quiere comenzar a funcionar la ley de los artistas, el Ministerio de Trabajo nos reconoce y designa a FUDEM como la 1era. Suplencia ante la Comisión Certificadora de Artistas, en área de la música.-
Y los más importante a nivel personal, es que logramos (en el periodo que tuve responsabilidad como directivo) posicionarlas a ASDEMYA y a FUDEM para que fueran reconocidas a nivel nacional, como una institución gremial de gran porte”.

¿Qué otras organizaciones ha integrado?
-“Integre la directiva FUDEM ocupando los cargos como Tesorero, Secretario Gral., Presidente, y fui Delegado de FUDEM ante GLM (Grupo Latino Americano de Músicos).- Integré la comisión de Carnaval, la comisión de Salto en el proyecto cultural de Un Solo País, la comisión de la organización de la Asamblea de la Cultura realizada en nuestro departamento. En temas de Carnaval fui fundador de COMUS (Coordinadora Murgas de Salto), ASAC (Asociación Salteña de Agrupaciones de Carnaval)
Hoy, continuo siendo socio de ASDEMYA, a través de ella de FUDEM, y de FUDEM a la FIM (Federación Internacional de Músicos), asimismo soy socio de COOPARTE – Y desde hace unos meses integro el equipo de la dirección de cultura de la comuna departamental y en representación de la Dirección de Cultura integro la Comisión de Carnaval”.

Qué lectura hace de la actual ley del músico?
-“No es el ideal que se pretendía, pero es algo, y como se dice en la jerga popular, principio tienen las cosas.- Los dirigentes de hoy, deberán continuar trabajando al respecto, pero primero hacer cumplir lo que hoy tenemos como ley”.

Volviendo a su camino recorrido… qué grupos integró?
“Primeramente con mi padre, luego en el 79 ingresé a un grupo de música moderna, como se denominaba en aquella época – Ilusión-, Sacrificio- Folk Rock, Axis Band- rock,Tropical Barracuda, Jazz Band, Avanzada, Reflexiones -Candombe Beat, Grupo Bell y Afectos. En género de música popular, integré el grupo Zapada, Recuerdos, Firulete Típica, hoy nuevo grupo Sin Fronteras… en géneros de carnaval integré y dirigí la murga Los Presidiarios, integré como músicos el grupo de parodista Los Bluppers. Algo que me quedó gravado fue la experiencia que tuve en la final de murgas del año 1987 y 1988. Nunca más se tuvo tanto público en parque Harriague como esas dos finales, en la final de 1988 se alcanzó a casi doce mil persona, fue algo muy emocionante, recuerdo que cuando baje del escenario la emoción era tal, que no pude contener el llanto, mucho público te esperaba en la puerta te abrazaba, te felicitaba, y te agradecía por lo que presentaba la murga… fueron épocas que las llevare conmigo más allá de mi vida existencial”.

¿Cómo fueron sus vivencias en el Perú y otros países?
-“El ser dirigente de FUDEM me dio la posibilidad de viajar y conocer otros sindicatos de la música, palpar de primera mano sus logros , carencias y conocer de cerca las facetas culturales .Tuve la oportunidad de viajar a México distrito y allí conocí el Sindicato de Músicos de México SUTM, al Sindicato Nacional de Argentina en B. Aires SADEM, al Sindicato de Músicos de PERU en Lima SIMCAP, y el Sindicato de Músicos de Ecuador en Quito y Guayaquil FENARPE.- El salir un poco de nuestro país, me dio otra visión de cómo estamos aquí en nuestro paisito, y no estamos tan lejos de los países que tuve la oportunidad de estar…hay que trabajar, no hay otro secreto en este sentido… y todos por un mismo objetivo”.

¿Qué proyectos tiene aún pendientes?
“En lo personal, continuar ejecutando mi instrumento del alma, tratando de trasmitir los conocimientos adquirido en tantos años de trabajo sindical dentro de la música, a jóvenes interesados en el tema…desde el área que actualmente estoy trabajando en el equipo de cultura, tratar de llevar adelante todo aquello que algún momento plantee en nombre de los artistas, a las distintas administraciones del departamento”.

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Contando varias décadas de vuelo

Tiene 20 mil horas de vuelo, poco más de 60 años como piloto aviador y está cerca de las ocho décadas de vida. En los aviones que ha pilotado trasladó a varios presidentes, ministros, legisladores, intendentes, empresarios y personalidades de distintos países. Si bien la vida le ha dado muchas oportunidades de transitar por otros caminos, eligió quedarse en Salto. Tiene 51 años de casado y se muestra feliz de haber conformado su familia con los que vive en Salto Nuevo, donde estuvo siempre, zona que vio crecer y desarrollarse.
Es del Partido Nacional pero tiene amigos en todos los partidos y muchos, tantos, como anécdotas para contar, de las buenas y de las otras, pero todas son parte de una historia de vida que alcanzan para escribir un libro. Afable, piola, emotivo y frontal, así es Hebert Rattín Tanoni, un salteño que vibró con la aviación desde niño, que sonó con surcar los cielos desde muy temprano y que su trajín lo hizo “ver el techo de su casa” muchas veces sin poder pisarla. Hoy se siente orgulloso cuando vuela con sus nietos y observa cómo ellos ven desde el aire, lo que él a sus edades hubiera querido mirar. Con este aviador nato, nuestra sección semanal.

¿Dónde nació usted?
Frente a la zona de El Chircal, una zona de tambos, fue en el año 1937 en la casa de una partera, o alguien que en aquella época se hacía llamar así. Salía a la ruta para mirar los coches de la Onda y tenía los horarios controlados. Y después me fui a la zona de Nueva Hespérides donde concurrí a la Escuela Nº35, cuando mi padre se mudó donde hoy es la esquina del aeropuerto, ahí ya tenía la intención de andar por los aires.

¿Pero cuándo se le despertó el interés de subirse a un avión?
Mi tío Bautista era uno de los fundadores del Centro de Aviación y estaba entre los primeros 11 pilotos salteños. Yo lo veía volar, veníamos con mi padre a los festivales del centro de aviación de aquella época y para mi era impresionante ver todo, yo me paraba al lado de los aviones con 7 u 8 años y los contemplaba, era toda una novelería. Pero después me fui para al campo con mi padrino, fue antes de volver y dedicarme de lleno a la aviación.

¿Trabajó en el campo?
Me fui a vivir a la estancia La Aurora, con mi tío y padrino Angel Tonna porque quería que trabajara con él. Y a mi no me convencía mucho eso, ellos tenían un tambo moderno allí, pero primero que nada había que madrugar y a la hora que yo me acostaba había que levantarse para trabajar y como extrañaba a mi madre y me surge la oportunidad por mi padre de ponerme a trabajar en el campo de aviación lavando aviones, empujándolos y barriendo los hangares me volví, ya tenía 12 años.

¿Había mucha actividad en ese momento?
Sí había, porque se trabajaba mucho con las estancias, ya que antes no había ni teléfono afuera y había que llevar gente. Se hacía de avión ambulancia, y había un importante movimiento. Hice mecánica de aviación y después el curso para ser piloto, a los 18 años de edad me recibí, mi madre miraba todo esto de reojo. Y así he ido volando y sumando horas. Trabajé mucho como piloto de avión ambulancia y después tuve avión privado. Pude haber ingresado a Pluna porque tuve la oferta, pero no quise, aunque no me arrepiento, no es ninguna asignatura pendiente para mi.

¿Participó de la inundación del 59 como piloto trasladando personas afectadas?
Sí, claro, estuve trabajando como piloto llevando a mucha gente, sobre todo como ambulancia, trasladando enfermos hacia los distintos pueblos, había muchos aviones trabajando y habían mandado a un Mayor de la Fuerza Aérea desde Montevideo para que nos diera instrucciones de cómo hacer las operaciones de vuelo. Pero lo volvimos loco, porque yo tenía 22 años y era rebelde, pero había otros más rebeldes que yo, estaba Omar Varese, Hugo Da Rosa, el “Negro” Azambuja y trabajamos mucho con los inundados, pero lo hicimos a nuestra forma y llevábamos de todo a todos lados. Pero nunca pensé en ese momento que ya pasaron casi 50 años y todavía sigo volando.

Una de las anécdotas más tristes de su vida fue cuando ocurrió la tragedia aérea en la que falleció el Intendente Néstor Minutti ¿qué recuerda de esa instancia?
Yo era blanco de la Lista 4, de Juan Echeverry, y como él no quiso ser candidato a intendente salimos a buscar uno y recalamos en Minutti, que no era político sino arquitecto, y empezaba a trabajar en sus obras en la zona de Calnu, en Bella Unión. Minutti fue candidato y ganó la elección. Después vino el Golpe de Estado y él dijo que si no lo molestaban, él iba a hacer obras y lo dejaron. Esa trágica tarde sucede lo que sucedió…. (lo emociona el recuerdo) y me encuentra al rato buscando entre la oscuridad de un avión retorcido a sobrevivientes. Allí falleció el doctor Gonzaga, yo voy al lugar que estaba todo oscuro y apunto con una linterna y le ilumino la cara a ‘Pitín’ y le digo ‘¿qué haces acá?’, y él me grita: “sacame de acá que no aguanto más”. Y se sentían los gritos del copiloto y de un rabino que me pedía que le alcanzara una valija que tenía allí. Yo no me daba cuenta que Pitín se estaba muriendo, me metí para adentro del avión con Bernabé González, un operador de radio ya fallecido, y me lastimé todo, no había unidad de emergencia ni nada de lo que hay ahora, demoró todo en hacerse. Al rato entró un enfermero y estuvieron como dos horas para sacarlo a Minutti, cuando lo sacaron, él estaba calmado, yo nunca pensé el desenlace que tuvo, al menos no en ese momento.

¿Tuvo otros viajes donde vivió situaciones fuertes?
Sí, hace unos 20 años volamos hacia el norte de Argentina y Paraguay, llegamos hasta el Matto Grosso, donde nos decían que no voláramos porque era muy peligroso y comprobamos que era cierto. Un día estando en Ciudad del Este, aterrizamos el avión y nos llevaron hasta un lugar lejos del lugar de salida, porque bajamos obligadamente pero teníamos que seguir vuelo. Allí me pasaron dos cosas, se me acerca un piloto uruguayo, como vio que el avión era uruguayo y me preguntó a qué nos dedicábamos, entonces yo le dije que era taxi aéreo. Y él me dijo que volaba aviones para traficantes de armas, drogas y de todo un poco, creo que quería saber si éramos competencia o algo así. Y después fuimos a hacer el papeleo y nos demoraban mucho, nos tenían a las vueltas y por allá le pregunto al funcionario paraguayo por un militar que yo conocía, le dije que no me acordaba el nombre pero que habíamos sido muy amigos y que nos habíamos conocido en Uruguay. Cuando reconocí el nombre, el funcionario enseguida me entregó la carpeta con todo el papeleo a medio hacer y me dijo que nos fuéramos que no me hacían perder más tiempo, y encima se disculparon. Y hay un montón de cosas más, como al llegar a una ciudad brasileña en las inmediaciones con la Triple Frontera por ahí, me dijeron que preguntara por un mecánico uruguayo que trabajaba allí para no tener problemas. Y entonces yo aterricé en esa ciudad y fui por los hangares preguntando por ese hombre, allá uno de los que estaba reparando un avión me dijo muy parco él, que no lo conocía al que yo buscaba. Seguí buscando y al no tener éxito me fui, cuando me iba el sujeto parco me chista y me llama, me dice: “a ese que usted busca lo mataron hace tres días, fue por un tema de drogas”. Ahí te das cuenta que también en este rubro hay de todo.

Siempre se les adjudica a los pilotos ser testigos de OVNIS, ¿le tocó alguna vez ver algo raro en el cielo?
Una sola vez pero hace muchos años, yo venía llegando a Artigas y encima de mi y muy lejos divisé un objeto, romboide y de colores, que estaba inmóvil, pero además mucho más alto que yo. Entonces comunico a la Torre de Control lo que estaba viendo y ellos me dicen que lo veían también y que hacía rato estaba ahí. Pero al rato desapareció, nunca supe de qué se trataba. Después vino un oficial de la Fuerza Aérea de esos que se encargan de investigar el fenómeno OVNI y me entrevistó para saber qué era lo que había visto. Aunque no vi más que eso y fue la única vez que me pasó.

¿Si hace un análisis de lo que ha vivido está conforme?
Sí muy conforme, soy feliz con lo que hice, tuve muchos amigos, muchas experiencias, tengo mil aventuras vividas, anécdotas de todo tipo y pude hacer lo que siempre quise que fue volar. Soy una persona común que hizo lo que le gustaba, tuve la chance y aún la tengo de volar que es lo que más quiero. No sé si cambié, espero que no, tampoco sé si me la creí, espero no haberlo hecho y creo que no, pero fui muy afortunado de todo, de tener a mi familia, a mi compañera de toda la vida, a mis hijas, y a mis nietos. Eso es lo más importante.

¿Si tuviera que volver a vivir haría lo mismo?
Sin dudas, haría lo mismo, me gustaría tener más tiempo porque la aviación ha cambiado mucho y ha mejorado, pero estoy orgulloso de tener 60 años y medio de piloto, porque eso habla de que pude hacer lo que siempre soñé y eso no se paga con nada.

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El orgullo que sus alumnos aún la recuerden con cariño

Su madre la llamó Lira Esther, pero es conocida por todos como “Lithé” Avellanal, “incluso yo me conozco como Lithé”, dijo entre risas al iniciarse la entrevista. Va a cumplir 86 años y goza de gran lucidez y simpatía por la vida, manteniendo vivo el amor por la lectura, que la atrapó desde niña cuando con tan solo 7 años se trepaba a un árbol de su casa a leer su libro favorito “Botón Tolón”. 9 5 16 005
Vivió desde niña en la casa de sus abuelos, en Artigas 1047, junto a sus padres, su tía y su marido José Bourdin, y luego que la vida se los fue quitando, se refugió en sus hijos, sus nietos y bisnietos, con quienes hoy mantiene los lazos familiares más fuertes.
Lithé es una mujer autodidacta, que llegó a la docencia impulsada por el profesor Luis Alberto Thevenet, a quien considera su “padre en la docencia”, recordándolo con gran cariño por haberla introducido en un mundo que amó y desarrolló con pasión, como lo es la literatura. Hoy, recuerda con regocijo sus primeras clases y cuenta sobre el encuentro con quienes fueron sus alumnos que día a día le ofrecen gestos de cariño cuando la ven.

¿Cómo fue su infancia y su incursión en la docencia?
“Fui prácticamente hija única, porque era la única mujer y la más chica de todos mis primos, yo tenía 11 años cuando nació mi hermano, que lamentablemente falleció después. Papito, era mecánico dentista, trabajó desde los 14 años. Mi madre era ama de casa y ayudó mucho a mi padre cuando él se enfermó y terminó ella con su oficio hasta que se hizo viejita. Mi infancia fue muy feliz porque tuve gente que me mimó mucho, era la nena de la familia. Cuando terminé el bachillerato ayudaba al profesor Luis Alberto Thevenet, quien fue el padre de mi docencia, me prestaba libros, me orientaba y me inclinó aún más por las letras, que ya me gustaban desde chica. Cuando salí del preparatorio hice una suplencia de tres grupos del profesor Varela y desde ahí nunca dejé de dar clases. Yo fui completamente autodidacta en mi docencia, dirigida y ayudada por Luis Alberto”.

¿Recuerda sus primeras clases?
“Mi primer grupo era el tercero A y me acuerdo como si fuera hoy. Mis alumnos en ese entones tenían muy poca diferencia de edad conmigo, yo tenía 23 años y ellos entre 15 o 16 años. Me acuerdo muy bien de Daniel García da Rosa, el “gordo” Chouhy como le llamábamos con cariño y Galliazzi, porque cuando había un poquito de revuelo en la clase, ellos que se sentaban en el primer banco se daban vuelta y decían ¡cállense la boca!, tenían más autoridad que yo. Pero gracias a Dios me fui del liceo invicta, porque nunca tuve problema de conducta con ninguno. Al contrario, me siento muy orgullosa cuando me encuentro con muchachos y muchachas en la calle que me dicen ¡hola profesora!, y se acuerdan de mi. Me recuerdan con cariño y eso me llena de alegría porque pienso que les llegué muy bien. Me pasa una cosa muy curiosa, yo estoy en el coro de la Uni 3 y el profesor José Pedro Huvatt, fue alumno mío y cuando me ve me dice ¡se acuerda de Don Quijote! (risas)”.

¿Antes se enseñaba diferente?
“Teníamos un programa muy completo y lindo, que llevaba desde literatura griega hasta literatura moderna, era muy completo y variado. Se lo llevaba cronológicamente y los chicos terminaban sabiendo de todas las épocas, llevaban un orden que ahora no se sigue. Mis nietos a veces me consultan cosas y yo les digo ¿no puede ser qué no sepas lo que pasó? Un día, mi nieta me empezó a hablar del modernismo y yo le dije ¡para eso tenés que saber las corrientes que lo originaron! y de eso no sabía nada, no le habían enseñado y en eso no estoy de acuerdo”.

¿Qué pasa con la lectura hoy en día?
“Ahora no leen y eso es terrible. No estoy contra lo moderno y las computadoras, me parece bien que recurran a eso para consultar, pero ahora se lo dan todo cocinado. Supongamos que tengan el capítulo tal de El Quijote, ellos no van al texto a leer, van a la computadora y sacan solo lo que necesitan y pasan por alto todo lo demás y como tienen todo a la mano eso anula su imaginación. Aparece muy segmentado todo y leer es fundamental para mantener fresca la cabeza”.

¿Siempre tuvo esa misma pasión por la lectura?
“Sí, a mi me encanta leer, cuando yo era pequeña y me iba de vacaciones a la estancia de un tío, tenía un arbolito que era mío y me subía a él con un libro que se llamaba Botón Tolón. Me lo leía de principio a fin y desde entonces continué leyendo siempre hasta hoy. Puede ser que ese gusto por la lectura sea un poco innato o por genética, porque la familia Avellanal ha sido muy lectora y mis hijos han sido lectores también”.

¿Cómo fue su vida junto a Luis Bourdin?
“Yo lo vi parado en la puerta del cine Metropol y eso fue amor a primera vista, por lo menos para mi. Cuando lo vi me dije, con ese hombre me voy a casar. Yo tenía 15 años en ese momento y él era 5 años mayor. Nos conocimos y empezamos a salir. El trabajaba en la barraca Americana (zona portuaria) y me hacía la pasadita en ómnibus, a las 12 menos 20 pasaba por casa y yo lo esperaba en la puerta, entonces él me tiraba billetitos. Salíamos mucho, íbamos a la Vía Blanca, a tomar un helado, al Sorocabana a tomar un café. Siempre acompañada. Después pasamos a hablar en el zaguán como se solía hacer, hasta que formalmente tuvo que pedirle a papito mi mano. Mi padre era sumamente celoso, no sé lo que le dijo ese día, porque a mi me hicieron salir para afuera del escritorio, pero se acordó que me visitaría lunes, miércoles y viernes; pero yo hacía trampa, porque los martes y jueves cuando tenía clases de inglés en el Anglo, él me esperaba sentado en la vereda para vernos un ratito. Hasta que al final se hizo de la familia, simpatizó mucho con mi madre y me acompañó y ayudó mucho con mi padre cuando estuvo enfermo. Mi padre que era tremendamente celoso en un principio después lo tuvo como hijo. Estuvimos 8 años de novio y 43 años casados. Nos casamos el 10 de abril de 1954 y ahí nacen mis tres hijos, Ricardo, Gustavo y Mauricio, tengo 6 nietos y varios bisnietos”.

¿Vivieron un tiempo en Corrientes (Argentina)?
“Cuando mi marido terminó el trabajo en la represa de Salto Grande se fue a trabajar a la represa de Yacyretá en Corrientes (Argentina). Entonces inicié mi jubilación para irme con él. En ese lugar vivimos 3 años, a mi me gustó mucho, pero mi marido nunca se adaptó. Allí, desarrollamos una amistad con Sheila Jack, a quien conocía desde antes pero allí afianzamos aún más la amistad y hoy continuamos ese contacto. En ese sentido, fueron momentos muy lindos, ella fue mi sostén, mi amiga íntima, íbamos con Luis a mirar televisión en su casa, jugábamos Scrabble, la pasábamos muy bien”.

¿Participó en la Comisión Honoraria de Cultura?
“Sí, fui miembro durante mucho tiempo de la Comisión Honoraria Municipal de Cultura, cuando Campos (Nery “Toto”) era presidente. Yo me encargaba de la parte literaria”.

¿También trabajó junto a la Dra. Jacinta Balbela de Delgue?
“Sí, porque trabajé 20 años en el Poder Judicial, entré por concurso y trabajé junto a la Dra. Jacinta Balbela de Delgue, (magistrada uruguaya y ministra de la Suprema Corte de Justicia entre 1985 y 1989). Era una mujer maravillosa, que además de tener una gran sabiduría era una belleza de mujer como persona, con ella compartí muchos años y tengo muy buenos recuerdos”.

¿Cómo analiza su vida?
“Mi vida fue como la vida de toda la gente, con problemas, con alegrías, con altibajos, pero siempre haciendo lo que me gustaba, la lectura y la música. Hoy me dedico a hacer lo que me gusta, leer lo que se me da la gana.
Me gusta mucho García Márquez, Jorge Amado y muchos más”.

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De los maestros carpinteros, que marcaron una época

Juan José Sanguinetti es uno de los carpinteros, mueblero, más reconocidos de la ciudad; tras su jubilación del noble oficio, su hijo mayor, Juan Pablo, tomó las riendas de su taller, continuando un legado que comenzó con su abuelo, y que ha marcado la vida de la familia. En tiempos en que parecen haber desaparecido aquellas labores que marcaron épocas; el también maestro, docente de carpintería durante años en la UTU, aspira a que el arte de la carpintería y demás oficios, no sean dejados de lado, prestándose a las tecnicaturas, la importancia que tienen. Conocedor de los nuevos tiempos que se viven a los que considera de “inmediatez”, sostuvo que aún pueden realizarse obras como las de antaño, dependiendo siempre de la demanda y del deseo de pagar el alto costo que tienen.
Padre de siete hijos, reconoce en la carpintería, su vocación que le permitió fundar y sostener a su familia.

¿Cómo y cuando surge su vocación por la carpintería?
Mi padre era carpintero, y yo desde los 6 o 7 años andaba agarrando las herramientas de él, quien era muy celoso de las mismas, y mis primeras obras fueron los trompos para jugar; hice un curso en la UTU, aunque ya tenía el dominio de las herramientas, y después a los 20 años me fui a Montevideo a estudiar, pero mis posibilidades eran trabajar de día y estudiar de noche, por lo cual, al otro día que llegué, comencé a trabajar en lo que sabía que era carpintería en un lugar que no me gustaba mucho, por lo que empecé a agrandar el radio de búsqueda, y cuando veía algún taller interesante donde creía que podía aprender algo, entraba; a veces me decían que no precisaban gente y otras no. Esos fueron mis primeros pasos.

¿En aquel entonces la carpintería era una profesión que permitía sostener a una familia con su labor?
Bueno, le puedo contar de algunos años que estuve en Montevideo, porque luego me vine a Salto y empecé a trabajar en la UTU como docente. En general, los oficios en nuestra sociedad, siempre estuvieron en segundo plano; es como el caso de la enseñanza técnica, que parecería que recién en los últimos años se le está dando un poco más de importancia frente a secundaria. Muchas veces, y ojalá que no esté ocurriendo hoy, en la misma escuela se le decía al alumno con alguna dificultad, vos anda a la UTU. Entonces, no era muy fácil. Le repito, yo trabajé la mayor parte como docente, sin dejar de lado el taller.

¿Se considera a la carpintería tradicional como un viejo oficio en extinción?
Cuando se refiere a los viejos oficios, creo que hace 50 años o más que vienen desapareciendo, y ya en esa época se hablaba de que eran viejos oficios; yo tengo un concepto particular, por ejemplo, hoy se recurre al zapatero remendón como le decíamos antes, sin desmerecer la profesión; no, porque ya no existen más, cuando antes íbamos a uno o a otro dependiendo de los requerimientos, ya que uno se dedicaba más a algo que otro, y había uno por barrio; y por qué no existen más, porque los bienes de producción que hoy utilizamos, como la sociedad y sus preferencias y necesidades han cambiado.

¿Se ha perdido la calidad en el mobiliario?
Dentro de la gama de muebles u otros objetos hay distintas calidades, y tal vez en otras épocas en las clases modestas, los mismos no guardaban la vestimenta en un ropero y sí en un baúl porque un mueble así no estaba a su alcance; aquellos muebles de madera de roble y de porte, estaban al alcance de las clases pudientes, no de todos; y hoy me parece que hay una gama de productos, que tratan de abarcar a todos los segmentos del mercado, lo que está bien.
Estamos de acuerdo, eso sí, que quizás se ha perdido un poco la parte estética y la durabilidad, ya que hoy se produce no para que las cosas duren 10 años, sino para que duren 1 o un poco más.

¿La nueva metodología en la construcción de éste tipo de artículos, golpea al campo laboral de dichos oficios?
La visión que tengo al respecto es que, si hoy en día se necesita un mueble determinado, una reja de hierro forjado, o una pieza decorativa como una alhaja, encontrar a gente que trabaje en eso, se encuentra, sucede que el mercado se ha achicado porque la demanda es mucho menor, lo que lleva a que no se encuentren tantos trabajadores en esas ramas. Sin embargo vemos que en una cuadra hay varios comercios que venden celulares, ¿por qué será?, porque la gente lo requiere y desea consumir eso.

¿Se busca lo simple antes que lo elaborado y perdurable?
Le pongo un ejemplo: en la década del 50, si mal no recuerdo, se hizo el murallón desde el puerto hasta el final de la playa Las Cavas, en esos años la Intendencia no tenía retro excavadora, no había camiones, tenía transporte tirados por mulas, y el trabajo era a pala y pico, y lo hicieron, y durante 50 años prácticamente, no necesitó que se le hiciera mantenimiento.

¿Entiende esa clase de oficio como una vocación artística, más que como un trabajo?
Las dos cosas; necesidad de dinero siempre hubo, la gente tiene necesidad de vestirse, comer, y normalmente se trabajaba y trabaja por el dinero; ahora, que hubiera más celo porque su trabajo se distinguiera, también. Cualquiera que haga su trabajo con gusto, tratará de hacerlo lo mejor posible. Yo comencé con mi padre, y mirando en la vidrieras los estilos para poder copiarlos, siempre observando como manejaba el oficio, y así aprendí.

La buena carpintería, ¿es cara hoy en día?
Todo tiene su costo; si bien estoy jubilado, mi hijo continúa con el taller y hablamos siempre sobre el tema, y veo que el tema sigue siendo el mismo, el económico, sumado las variantes que han ocurrido en la sociedad respecto a las preferencias, como lo dijimos. Hoy podemos decir que como accedemos a muchas más cosas, los materiales utilizados no son como aquellos materiales nobles, que no están al alcance de toda la sociedad por lo caro que son, por lo cual a menor demanda, menos conveniencia en comenzar a fabricarlos, y algunos materiales no vale la pena repararlos pues ya culminaron su vida útil. Un cristalero de roble o de pitiribí, hacer se pueden hacer, hay que pagarlos; materiales nobles aún se consiguen; artesanos, también.

Como ex docente, ¿considera un error que no se le de la importancia merecida a las profesiones de las que hablamos?
Indudablemente, porque si hoy se requiere un técnico de buena calidad, con buena formación, hay que darle buena formación, buscársela. Para mí, tal vez el término de que han desaparecido es erróneo, para mí han desaparecido un poco la demanda, por los costos, lo repetimos; también decimos que hoy no vamos a encontrar a alguien que haga una rueda de carruaje, cosa común en la década del 60 cuando comencé, porque ya no se usan, desapareció, lo que no significa que no se pueda hacer. Muchas veces llevan a reparar algunas piezas que requieren reparación, pero la misma es más costosa que si compraran una nueva; a mi personalmente no es que me disgusta hacer reparaciones, lo que me gusta más es reparar algo que valga la pena hacerlo.

Hijo y padre de carpinteros, uno de sus hijos continúa con su taller, ¿siente orgullo en que haya seguido sus mismos pasos?
Más que orgulloso, desearía que él se sintiera realizado. No porque yo hubiese aprendido ese oficio y haber vivido de él parte de mi vida, sino que se sienta realizado en la profesión que eligió. Tengo siete hijos, y Pablo, es el mayor de los varones, quien no tuvo su vocación forzosamente, sino que la eligió el.

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Para el logro personal es necesario romper esquemas

Funcionario Adjunto de la Secretaría de Género y Generaciones de la Intendencia de Salto. “Es nuestra tarea como actores políticos de turno hacer tanto como esté a nuestro alcance para mejorar la realidad de quienes nos rodean”. Ramiro Ferreira Suárez tiene 23 años y es Funcionario Adjunto de la Secretaría de Género y Generaciones de la Intendencia Departamental de Salto.
Creció en el barrio Cerro, en Silvestre Blanco al 5, “un barrio dispar pero muy unido y con vecinos y vecinas humildes y atentos”.
Ramiro tiene muy gratos recuerdos de esa etapa. Concurrió a la Escuela N.3 José Pedro Varela y su padre Carlos

Hoy Ramiro Ferreira Suárez

Hoy Ramiro Ferreira Suárez

Ferreira, era maestro en esa escuela y lo fue hasta su lamentable deceso en 2001, cuando él contaba con apenas 9 años. Ramiro fue construyendo su forma de ver y de pensar y sostiene que para el logro personal de cada uno es necesario romper esquemas, sin dejar que nada nos limite.

¿Cómo recuerda su etapa de formación escolar?
Por lo demás, en lo que a mi educación formal respecta, nunca fui un niño muy aplicado ni disciplinado, probablemente, además, porque mis educadoras aspiraban a niños que permanecieran sentados y en silencio durante horas respondiendo solo a lo que se les preguntaba. Digamos que fue un paso desafiante e interesante con altibajos que hacia el final de los 6 años de primaria, encontraron su cauce en un entendimiento entre los educadores, de manera que pude expresarme de forma genuina en un marco grato. Asumo, que como casi todo, fue una cuestión de proceso”.
Luego ya de haber emprendido la etapa secundaria. ¿Cuál fue la opción que eligió?
-“La secundaria para mí fue lo que podríamos denominar como un viaje de arena gruesa. A principios de los 2000 el bullying y la violencia interna a la institución era asumido por los adultos responsables como una cuestión natural de relacionamiento de las juventudes en las que no debía haber mayor intromisión, recuerdo tribunales de disciplina que cuestionaban a fondo qué había hecho yo para recibir algún golpe o alguna forma de acoso en lugar de garantizarme el poder educarme en paz. Lo mismo sucedió con varios de quienes reuníamos diversas formas de discriminación: orientación sexual, apariencia, forma de hablar, tener interés en el estudio, en fin. La realidad es qué, afortunadamente y gracias a tener un entorno familiar y social ameno, pude hacer de la inseguridad mi fuerza y de esa manera enfrentar el enorme mundo por mí mismo”.
¿Su familia contribuyó a la reafirmación de su naturaleza resiliente para enfrentar la situación?
-“Indudablemente, el solo cuidado y atención, el cambio de institución para finalizar el bachillerato en el Liceo 2 Antonio Grompone, institución tan querida y arraigada fuertemente en mi familia y en la comunidad de la zona, fue determinante en esta situación, no imagino cómo haber procedido sin esas herramientas. Tras finalizar la secundaria en 2009, como la mayoría de los y las jóvenes decidí tomar un año experimental o sabático, un año para una desintoxicación institucional tras 12 años ininterrumpidos de educación formal, es en ese mismo año, 2010 que el Partido Socialista, Partido al que pertenecieran mis abuelos y mis padres, resolvió designarme como Secretario de la banca del edil Rodolfo Urrutia, quien había resultado electo edil tras la elección que tan lamentablemente perdiera el FA y cuyo resultado aún hoy pesa profundamente para toda la sociedad salteña.
¿Cómo fue el comienzo de su carrera política?
-“Permanecí cinco años trabajando al lado de Rodolfo Urrutia, un maestro del magisterio y de la vida, un verdadero señor y un socialista de ley, junto a otros compañeros y compañeras sumamente valiosos. Iniciamos refundando lo que fuera la Juventud Socialista de Salto, entre 2010 y 2012 la brigada Salto de la JSU fue una de las más numerosas y activas, al punto de ser consagrada como Mejor Brigada en las Tolderías 2012, campamento nacional de la JSU. A partir de esta labor, la toma de contactos y la formación viene sola, si se la sabe aprovechar.
Fuimos protagonistas del proceso del matrimonio igualitario, regulación y control del cannabis e interrupción voluntaria del embarazo: hitos en la historia nacional del movimiento social y primeros pasos para futuras conquistas.
Existen muchos ciudadanos descreídos de la política. ¿Cuál es su lectura al respecto?
– “Tienen sus claros motivos, parte de las tesis del socialismo uruguayo hace referencia a la visión que tenemos sobre este proceso: apuntamos a la profundización de la democracia en la sociedad. El empoderamiento de la población radica en la toma de conciencia real sobre el papel de cada uno en su realidad social. Esto no quiere decir que todos deban ser militantes sociales, activistas o militantes políticos, aunque nuestra sociedad esté sanamente politizada respecto a otros colectivos poblacionales de la región, hace referencia a la transformación participativa y real del entendimiento de ser parte de un todo.
¿De qué forma se puede revertir ese concepto?
-“Todos tenemos algo que nos caracteriza, todos hacemos algo o tenemos interés en algo. El inicio de toda colectividad radica en encontrar lo que les une y agruparse para cultivarlo. El arte, la política, el deporte, la religión, las grandes formas colectivizadoras de la humanidad. No todos vamos a ser los mejores oradores o los mejores candidatos, es en esa búsqueda, a mi entender banal, que vemos como la política se desvirtúa. Hace algunos años escuché a un joven político señalar que estaba militando en su Partido porque de esa manera podía conseguir cosas que de otras maneras no, lo cual me pareció nefasto.
¿Qué particularidades tiene su labor actual?
-“Terminado el período 2010-2015 que encuentra al FA en Salto con un holgado triunfo en las elecciones de octubre y noviembre y con uno un tanto más estrecho en mayo pero triunfo al fin, el Partido Socialista no renueva banca en la Junta Departamental por primera vez en muchos años y llegaba el momento de tomar acciones y hacer planes. Entonces otra de esas personas que uno conoce en esta vida y que se las guarda en el corazón para siempre, María De Los Ángeles Machado…una madre prestada, me propuso integrar el equipo de la Secretaría de Género y Generaciones, flamante espacio de gestión del recientemente asumido gobierno del FA, de la cual se encontrara al frente, a cargo de la Coordinación de Políticas en Diversidad Sexual. Durante los cinco años anteriores tuvimos varios hitos en campañas con los colectivos y Kake estuvo presente en cada uno de ellos desde su labor en la gestión pública.
8¿Cómo se ha proyectado la actividad para este año?
-“Este tema en general es sumamente discutido, hace falta mucha más justificación teórico práctica para dar contenido y lograr entender su importancia que sobre cualquier otro tema. Es decir, debemos ser más serios que la mayoría, para que nos tomen en serio. Es como la violencia de género, todo es normal hasta que le arrancan la vida a golpes a una nueva víctima. Esto, lejos de detenernos, nos motiva. Siempre he señalado que la realidad social nos obliga a las personas LGBT (Lesbianas, Gay, Bisexuales y Trasnsexuales) a ser tan aptos y capaces como los heterosexuales para lograr los mismos objetivos. Este año arrancamos con una planificación más ordenada, con objetivos concretos y medios para alcanzarlos. Hemos tenido una excelente articulación de instituciones que comienzan a interesarse en el tema como la Inspección Departamental de Secundaria, actores fundamentales para llegar a la sociedad de manera real para lograr transformaciones, lo cual es nuestro objetivo último en todos los escenarios. Pienso en lo que compartí sobre la secundaria y lo que hubiera dado por haber tenido un taller sobre diversidad en el aula. Estamos con todas las pilas para este año y ponerle cabeza y trabajo hace que todo cobre un sentido a futuro, de manera de darle significado real a la frase «cambiemos el mundo» que adoptara el MIDES en su campaña contra la violencia a jóvenes LGBT. No podemos determinar cuánto vamos a lograr o cuantas personas dejarán de discriminar o cuantas de sufrir discriminación, pero sabemos por dónde empezar. Y lo haremos.
¿Cómo se siente a nivel personal en estos momentos?
-“Sumamente gratificado. Poder articular políticas reales, poder transmitir mensajes y ver como motivan a cambiar realidades no tiene precio. Es un desafío permanente, lo que hace que la monotonía de la vida quede relegada a un plano inexistente y la mente esté permanentemente creando. Lo que más me enriquece han sido los equipos que hemos sido capaces de conformar, con los queridos compañeros y compañeras de los colectivos LGBT y los movimientos sociales, con los actores institucionales, con los compañeros municipales, con los docentes y la sociedad que se arrima. No hay gratificación superior.
¿Qué reflexión desea compartir con la comunidad general y sobre todo con los jóvenes?
-“Busquen, pregunten… rebélense… constrúyanse…. No crean lo que les dicen ni crean en quien les dice lo contrario de lo que le dijeron: encuentren su verdad, construyan su realidad y siempre hagan el bien. Hay que romper con todos todos los esquemas y que nada nos limite, nada cambia si no empezamos por algo. Ninguno de los grandes personajes de la historia se consagró como tal esperando algo que cayera del cielo, ellos y ellas actuaron, protagonicen su historia y haz historia con ella. Como dice Kase: Aprende del que sabe, enseña lo aprendido a tu hermano. Mantente positivo… haz del mundo un sitio más humano.

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Joven cantautor y flamante abogado

“Si tuviera que volver a nacer elegiría nuevamente estudiar  Derecho”, Christian Marcelo Bernaola Maciel (24) es un joven cantautor conocido en nuestro medio y recientemente ha logrado dar un paso significativo, logrando el título de abogado, otro logro que sin dudas le ha sumado una gran satisfacción, tanto a él como a su entorno familiar. “La historia entre la música y yo comienza desde que tengo memoria. Desde mis más tiernos años supe mostrarle a mi familia esa pasión, ese deseo que me produce cada nota musical que llega a mí. Es más, mis padres dicen que aprendí antes a cantar que a hablar, ya que tarareaba a media lengua todo el día cuando apenas tenía unos años de vida. Luego ya un poquito más grande, pero aun concurría yo al Jardín de Infantes Nª103, así que debía tener unos cuatro o cinco años, agarraba una vieja guitarra criolla de mi papá, la cual había sido regalada por mi abuela paterna a la edad de 15 años de mi padre”. Paralelamente a su camino artístico, fue forjando su carrera de Derecho, inspirado en las clases de un docente que recibiera en su época de estudiante de Secundaria.

1- Algunas vivencias que recuerde y desee compartir en este momento…
-“Anécdotas se me vienen un montón a la cabeza como por ejemplo las veces que me han retado en el jardín cuando aprovechaba cualquier descuido de la maestra para levantar la tapa del piano y tocar sus teclas.
Sentía y siento una gran fascinación por esa gran caja musical de madera. Creo que ese entusiasmo nunca lo perdí y es por eso que estudie el profesorado de piano y hoy soy profesor de dicho instrumento. Otra anécdota de mi niñez se me viene a la mente cuando estando en clase de canto, la cual consistía en que una profesora de canto y pianista (concurría a la Escuela No.5) y nos enseñaba canciones una vez a la semana, escuchó mi voz entre las demás voces de mis compañeros y me invitó a formar parte del Coro Departamental de Niños, más comúnmente denominado como el Coro de la Escuela de Música.
Acepté encantadísimo esa invitación, estando yo en 4º de la escuela. Al poco tiempo fui elegido por la directora del coro como solista. Fue un gran orgullo y responsabilidad, ya que estaba representando al departamento junto a los demás compañeros de coro. Tengo grandes recuerdos de esos años”.
2- ¿De qué manera influyó su entorno familiar en tus posteriores decisiones artísticas?
-“Siempre de una manera muy positiva. Nada sería posible sin ellos, son parte de mi pasado, mi presente y mi futuro hasta donde Dios lo decida. Y dentro del mundo de la música ellos fueron siempre mi primeras influencias: ya sea por el lado de mamá y su gran gusto para con la música y la danza, y es a ella a quien le debo gran parte de mi desenvolvimiento arriba de un escenario, ya que desde chico me aconsejaba como bailar en un escenario y animar al público; o por el lado de papá el cual influenció en mi ese gusto por la poesía y la música. De escucharlo cantar en mi casa, como toda persona, fue que nacen las primeras canciones que recuerdo. Siendo niño mis padres me cantaban canciones infantiles y leían muchos cuentos, pienso que eso me influencio al 100% en mi creatividad y gusto por lo artístico”.
3- ¿En qué momento de su vida supo que la música era parte de su esencia?
-“Desde siempre, desde que tengo memoria. Jamás pude disimular ese gusto por la música en todas sus áreas, ya sea en el canto como en el instrumento musical así como en el baile. He estado en escenarios ininterrumpidamente desde los 8 años hasta la fecha, lo que da un número de 16 años estando en contacto con la música, el público y el escenario.
No me imagino a mi mismo sin cantar, sin componer canciones… en fin… no me imagino sin la música.
4-En el terreno profesional; ¿Cómo se dio su decisión por la formación en Derecho?
-“Siempre tuve claro que mi orientación iba por el lado de las humanidades. Soy apasionado por la Historia, la Literatura y la Filosofía, gustos intelectuales que comparto con papá. Cuando llegué a 6º de Bachillerato me inclinaba por estudiar Psicología. Pero durante el transcurso de ese año tuve un gran profesor de Derecho, el Dr Héctor Ferreira, el cual transmitía una gran pasión por la asignatura y sus clases no tenían desperdicio, de manera que me enamoré del Derecho y creo que fue la mejor elección que hice dentro de mi formación.
Si tuviera que volver a nacer elegiría estudiar nuevamente Derecho, abogacía. La verdad que disfruté cada año, cada materia en Facultad de Derecho de la Regional Norte. Han sido hermosos estos últimos 6 años de mi vida concurriendo casi que diariamente a la Regional, no habiéndome atrasado ni perdido ningún año y obteniendo el titulo en los 6 años que dura la carrera. Ahora que tengo mi título de abogado seré siempre un eterno agradecido a la educación pública uruguaya”.
5- En tu vida de relación ¿Qué cuestiones pueden ser negociables y qué no?
-“Tengo firmes valores en los cuales soy intransigente, no son negociables. La honestidad, la verdad, el interés común, la justicia, el respeto entre otros valores personales que cultivo no son negociables. Pienso que un ser humano se debe a sus principios, y que aquellos que carecen de valores son de las personas más peligrosas y dañinas”.
6-Ante determinadas situaciones: ¿Actúa por impulso o de forma reflexiva?
-“Usualmente suelo ser reflexivo. Trato de tener siempre presente aquello de que tenemos dos oídos y una boca, para que escuchemos el doble de lo que hablamos. De manera de que trato de analizar cada paso y prever sus consecuencias. Aunque no siempre en toda situación es fácil ser racional. Hay veces que donde manda el corazón no manda la razón”.
7- ¿Cómo fue esa recta final hasta el logro del título?
-“Fue un camino arduo, con muchos sacrificios, pero siempre con un objetivo en mente: el título. Gracias a Dios, he tenido siempre buenos compañeros de generación, compañeros de estudios, con los cuales estudiábamos y nos dábamos impulsos para seguir, ya que estábamos más cerca del final que del principio.
Fue un año muy lindo, ya que fui parte del Consultorio Jurídico de la Facultad de Derecho; una de las materias más ricas en experiencia, donde te llevas un montón de conocimiento práctico y sentimos que le podemos devolver a la sociedad un poco de lo tanto que nos brinda al permitirnos tener una educación gratuita y de alta calidad. Tengo siempre presente que los obreros que nunca pudieron ir a una universidad son también quienes hoy con su trabajo nos permiten esta educación pública y gratuita”.
8-¿Qué le deja y le ha dejado el escenario?
-“Lo mejor. Es realmente mi lugar en el mundo. Cada escenario para mí es un universo en sí mismo. Ninguno es igual al otro, es algo muy dinámico, cambiante. Lograr esa conexión con el público, sentir esa energía positiva que te rodea con cada aplauso.
En cada escenario soy feliz. He estado en varias situaciones: ya sea desde escenarios muy humildes pero muy cálidos…en algunas escuelas rurales donde voy a colaborar con mi show, hasta una Plaza Artigas repleta de gente o un Parque Harriague en similares condiciones u otros escenarios de otros departamentos del país en los cuales he estado.. El show siempre va a ser el mismo. Siempre procuro que tenga la misma calidad, por que toda persona es valiosa, y la música no distingue sexo, ni clase social, ni cantidades de gente. El público siempre merece el mayor de los respetos”.
9-¿Cómo siguen de aquí en más sus proyectos de vida?
-“Seguir creciendo y aprendiendo de todos y todas. Uno nunca para de aprender.
Tal vez en lo académico dejé de ser un estudiante pero deberé ser un estudioso, ya que siempre hay que actualizarse y más aun en el mundo del Derecho que todo es tan cambiante.
Y respecto a la música se viene un proyecto grande y muy interesante para la segunda mitad del año, en el cual tengo puesta todas mis expectativas. Esperemos poder seguir contando con el apoyo de la gente que siempre me alienta y gusta de mi música”.
10- ¿Cuál desde su experiencia es la clave del éxito?
-“Se me vienen a la mente dos frases que procuro tener siempre presente: A Dios rogando y con el mazo dando y lo que una vez dijo Thomas Edison:Para el éxito se precisa un 1% de inspiración y un 99 % de transpiración. Pienso que el éxito es el resultado del trabajo duro, de la perseverancia, del tener objetivos a corto y mediano plazo. Es algo subjetivo… cada persona puede diferir de lo que es exitoso o no… pero de ultima es el paso del tiempo y el estar en paz con nuestro sueños lo que consagrarán la realización personal”.

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Apostando al país de los emprendedores

Con Noel Alejandro Méndez Malaquina y la fábrica de dulces

“Este debe ser un país de pequeños emprendedores, esa debe ser la gran apuesta, porque así se levantó Italia de la Segunda Guerra, creo que si todos empujamos un poco podemos generar cosas muy positivas, lo que pasa es que el uruguayo es difícil para eso”, así resumió su manera de pensar Noel Alejandro Méndez Malaquina, un salteño que conoce y quiere a su ciudad, que piensa en grande y que desde hace un tiempo tiene el placer de combinar sus dos noelpasiones, el comercio y la cocina. Formado en lechería, su padre era tambero y su madre maestra rural. Comenzó vendiendo sus productos, los dulces y mermeladas Celinda, puerta a puerta. Hoy tiene un local comercial propio en la zona de Daymán el cual es referencia para los visitantes del lugar y ha dado sus primeros pasos para expandirse. Vivió en Colombia y España.
Tiene una hija de la que está orgulloso y feliz porque lo acompaña, y comparte el negocio con su madre a quien identifica como la “gran impulsora” de este emprendimiento. Actualmente, a su intensa actividad diaria, agarró la changa de presidir la Asociación de Gastronómicos, Hoteleros y Afines de Daymán (AGHA), una organización que busca potenciar la zona y como “a todo, hay que ponerle garra”, dice como un cliché. Con él las 10 últimas de la última.

¿Dónde estudió y creció?
Hice escuela pública, fui a la Nº4 y a la Nº2, crecí en la zona del centro, jugaba al básquetbol en Salto Uruguay, fui al Liceo Piloto (Nº2), después hice UTU, ahí estudié Cocina, fui al Liceo Nº5 y después cursé la Tecnicatura en Lechería en Colonia Suiza (Colonia) también de UTU. Mi padre tenía tambo en Itapebí y en Arroyo Malo (Paysandú), pero se fundió como mucha gente durante la crisis del 2002.

¿Estuviste ligado al tambo de tu padre, por eso estudiaste lechería?
En realidad yo lo acompañé a mi viejo hasta que se fundió, porque mi viejo perdió todo y no pude seguir la parte de producción, entonces me dediqué a la parte de industrialización, así fue como al final empezó a gestarse la producción de dulces que es el giro al que se dedica mi comercio.

¿Cómo surge la instalación en la zona de Daymán?
Fue cuando mi madre vino como directora de la Escuela Nº34 de Daymán, donde no solo trabajaba sino que también vivía, y yo llegué a vivir ahí. Trabajé en la zona, conocí el lugar y si bien tuve la oportunidad de viajar por algunos países, me instalé acá para quedarme.

¿Pero cuándo nace la idea de empezar a elaborar dulces para vender?
Cuando terminé el Liceo y después de que me vine de la Escuela de Lechería, estaba trabajando en el parque acuático Acuamanía, y trataba todo el tiempo con turistas. Allí vi la posibilidad de hacer una empresa familiar, aparte mi madre tenía el antecedente de que siendo maestra rural había creado la cooperativa de mujeres rurales cuando estaba en Parada Herrería, en esa cooperativa hacían dulces de todo tipo, pero sobre todo dulces de frutas. Y yo por mi trabajo en el parque trataba todo el tiempo con turistas, fue ahí que noté la necesidad que tenían de comprar un producto autóctono del lugar y no lo encontraban. Entonces se me ocurrió porqué no usar el conocimiento que tenía de hacer dulce de leche y de los dulces que hacía mi madre, para poner este negocio de Dulces Artesanales Celinda, y hoy tenemos 35 variedades diferentes de dulces, mermeladas y dulce de leche.

¿Y tu madre qué tuvo que ver con este emprendimiento?
Mi madre tuvo que ver mucho porque ella cuando estaba en la cooperativa que se llamaba Las Campesinas hacían dulce de frutas y ella elaboraba esos dulces, y los incorporó a la venta del local nuestro. Ella es mi socia, me acompaña en el emprendimiento y tiene mucho que ver porque era la directora de la escuela en Daymán y en cierta medida estaba muy ligada a la zona, no éramos desconocidos acá.

¿Cómo fueron los primeros pasos de ese emprendimiento?
Cuando surge la idea yo trabajaba en Acuamanía y con un dinero que traje de un viaje que había hecho a Colombia, donde trabajé un año con una empresa de espectáculos con delfines que estuvo en Daymán a finales de los año 90 y yo me embarqué con ellos para allá, estuve y trabajé allí y me traje un dinero, con ese dinero me compré una moto y 10 frascos, y ahí arrancamos con mi madre y empezamos a vender en los restaurantes de las termas y en los hoteles.
Les dejábamos dulces en los restaurantes para los desayunos, a veces a consignación y el producto gustaba. Incluso con quien era mi pareja y es la madre de mi hija, nos íbamos a algunas zonas de Salto, dejábamos la moto en una esquina y caminábamos varias cuadras vendiendo dulce puerta por puerta.
Y nos fue bien y entonces conseguimos un local chiquito frente a las termas, donde ahí vendíamos el producto pero la elaboración era en nuestra casa. Con el paso del tiempo, pudimos extendernos a un local más grande con elaboración a la vista y eso nos permite otras aspiraciones y oportunidades.

¿Comercializan el producto solo acá en Salto?
La venta es a todos los comercios de plaza, pero también le vendemos a muchísimos visitantes de distintas partes del país que ya nos conocen. Pero actualmente también tenemos un emprendimiento en España, donde estamos en el armado del proyecto aún, pero anhelamos que a más tardar el año que viene estemos empezando la producción. Aunque para haber arrancado con 10 frascos a este momento, estamos contentísimos de cómo se ha dado el desarrollo de todo esto, porque empezamos con poco y ahora estamos vendiendo alrededor de 3.000 kilos mensuales de dulces.

Pasado el tiempo en ese lugar ¿empezó a ver que Daymán se trataba de una comunidad a la que atender?
Siempre estuvimos hablando con los vecinos, con los hoteleros y con los demás gastronómicos, acerca de lo que considerábamos que era lo mejor para Daymán. Opinábamos de cómo había que hacer para ayudar a mejorar el lugar y siempre pensábamos en eso.
A mí quien me convocó para formar una comisión fue Paola Rapetti, que es la actual secretaria de la Asociación (AGHA) de la cual yo soy ahora el presidente, y la titular del Hotel Géminis. Y después de un tiempo de trabajo, se ha sumado también José Luis Bertolotto que es una pieza fundamental. Pero la idea siempre fue mejorar el lugar en todo sentido, desde las calles hasta la situación del parque termal y velar porque se cumpla lo que se promete para esta zona y pelear por eso.

¿Cómo piensa que debe ser el centro turístico de Daymán?
Apunto a un lugar que tenga una buena calidad de servicios y mejorarlos para ponderar el destino. Eso comprende agregarle atractivos nuevos y lograr que Daymán sea un lugar con turismo de calidad.
Porque al pensar a Daymán uno piensa en un turismo de salud, y no apuntamos mucho a eso y por eso la idea nuestra es el atractivo turístico por sí mismo, pero también que el mismo sea identificado con la parte de salud, por el tema que lo que se consume son aguas termales. Queremos un desarrollo real, porque sabemos que Daymán genera mucho a través del turismo, pero no vemos acompasado eso a lo que es el lugar. Sabemos que es un lugar con desarrollo, pero muy desordenado ya que Daymán ha crecido muy poco ordenado.

¿En lo personal sentís que te queda mucho por hacer?
Sí, tengo una hija que me acompaña mucho y que quiero que ella también viva todo este proceso de crecimiento y desarrollo que en lo personal me reconforta.
Y estoy viendo la posibilidad de que puedan crearse algunas empresas afuera del país y después me gustaría que pudiéramos expandirnos y vender la marca, porque si bien la empresa ha crecido mucho siento que nos queda mucho por hacer y en lo personal es una gran apuesta, porque a base del ingenio, de aprovechar nuestras capacidades personales hicimos un emprendimiento familiar, y creo que ese debe ser el mensaje hacia la gente, el del sí se puede, hay que soñar las cosas y hacerlas posibles con trabajo y dedicación.

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Carmen Avellanal: Palma Académica de Francia

Hoy con Carmen Avellanal, recientemente galardonada con la medalla Palma Académica de manos del Embajador de Francia

Carmen Avellanal, docente y directora de la Alianza Francesa, recientemente galardonada con la medalla Palma Académica por el Embajador de Francia en Uruguay, habló para AL DORSO sobre su vinculación a la Alianza, a la lengua francesa y a Francia, país que supo admirar de joven a través de sus antecesores  franceses y su amor a dicha cultura. Una cultura que años más tarde pudo vivirla e incorporarla propiamente, junto a su esposo (de nacionalidad francesa), luego de pasar muchos años en el país europeo. Allí, además de vivir la cultura francesa, aprovechó su instancia para perfeccionar sus estudios en la lengua francesa y adquirió conocimientos invaluables que hoy transmite a sus alumnos de la Alianza Francesa.

¿Cómo surge su interés por la lengua francesa?
“En mi familia hay una cierta vinculación con Francia, por mis antepasados, que tienen un origen francés. Pero Palmas, Carmen y flía.además de eso, desde muy temprana edad además de realizar mis estudios en el liceo, concurrí a la Alianza Francesa, donde me involucré aún más con su lengua y su cultura. Con el tiempo, el destino pareció unirme más a Francia, porque aquí conocí a mi esposo que es francés y entre los años 1968 y 1975 estuvimos viviendo en Francia”.

¿Esa instancia habrá sido muy fructífera para usted?
“Sí, sin dudas lo fue. No solo por vivir propiamente la cultura francesa y compartir con franceses su cotidianeidad, sino también porque aproveché para perfeccionar mis estudios en su lengua. Allí, cursé la licenciatura en letras en la Universidad de Grenoble. Y en mi regreso a Uruguay continué con mi vinculación a la Alianza Francesa y en la formación continua a través de los cursos como docente, hasta que en el año 2004 me nombran Directora de la institución. Cargo en que permanezco hasta la fecha”.

¿Cómo surge la Alianza Francesa en nuestro medio?
“La Alianza este año celebra sus 80 años de vida en Salto. Se creó en 1936 y su fundador fue el canadiense George Roy, más tarde ocupa la dirección Ethel Nunes, hasta que en el año 2004 asumo yo como Directora. Cuenta con una matrícula muy interesante de alumnos, que en los últimos años ha vuelto a crecer de forma considerable.
¿Actualmente hay interés en aprender el idioma francés?
“ Hoy en día se nota un mayor interés por las personas en aprender el idioma francés. Desde el año rige un acuerdo con el Instituto Crandon para dictar clases de francés en los alumnos de primer año del ciclo básico. También tenemos un convenio con la escuela 98, José Enrique Rodó donde estamos dando clases a los alumnos de cuarto, quinto y sexto año”.
¿El idioma francés fue de cierta forma relegado de la enseñanza media?
“Es cierto, antiguamente se enseñaba francés en los liceos y un poco fue relegado por la gran vigencia del inglés. Pero en ocasión de la última visita del Presidente de Francia a nuestro país, y la firma de un acuerdo entre ambos estados, las autoridades uruguayas de la enseñanza implementaron la creación de un profesorado de francés en el IPA, para formar docentes en la lengua que puedan dictar clases en diferentes centros educativos”.
¿Se piensa volver a dictar francés en los liceos?
“Sí, el proyecto, es para la re instalación del francés en los liceos, porque hace muchos años era una lengua que se enseñaba en la educación media y luego fue de cierta forma relegada por el inglés. Si bien todavía no sabemos cuando comenzará a implementarse, sin dudas un paso muy importante”.
¿Pero el francés continúa siendo idioma oficial en muchas organizaciones internacionales?
“Sí, el francés es idioma oficial en las Naciones Unidas, el Correo y en muchos países de los 5 continentes, incluso en América.
Recientemente fue galardonada con la medalla Palma Académica
“Así, es, el acto se realizó sobre el mediodía del pasado 29 de abril en la Alianza Francesa y el embajador de Francia en nuestro país me otorgó la medalla Palma Académica. Además, estuvo presente la Directora de la Alianza Francesa en Montevideo que también es delegada general de la Alianza Francesa en Uruguay”.

¿Cómo fue ese momento?
“Fue un momento muy emotivo y un gran honor para mí. Pero también significa redoblar el compromiso y el esfuerzo en lo que uno hace y en poner el máximo en todas las tareas que vinculan a la Alianza Francesa y al desarrollo de la lengua y la cultura francesa en nuestro país.

¿Tras su vivencia en el país europeo cómo definiría la cultura francesa?
“La cultura francesa es hermosa. Es cierto que está vinculada a cierto refinamiento, el hecho de haber tenido durante tantos siglos la Corte y el reinado francés, esto de cierta manera influyó mucho.
Después con la revolución francesa las cosas cambiaron pero todavía persiste el buen gusto y la cultura es algo que se siente y se cultiva en la población. Actualmente hay muchas actividades culturales en todas las ciudades francesas”.

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Para militar “hay que tener el cuero duro porque lo único que recibimos son latigazos”

Gonzalo Acuña (33) nos recibió en pleno barrio El Prado de Montevideo, en la sede sindical de su gremio, el de trabajadores del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (SUINAU). En una casona de calle Agraciada, a metros de Plaza Cuba, dialogó con EL PUEBLO de varios temas, de su pasado salteño, de sus inicios en la Regional Norte, de

Hoy con Gonzalo Acuña

Hoy con Gonzalo Acuña

su rol al frente del PIT CNT en Salto, de su actual trabajo al frente de la organización de un colectivo que nuclea a más de cinco mil obreros en todo el país, del cual el 70 % son mujeres. Justo en la ocasión de la entrevista, el SUINAU celebraba el día de la mujer trabajadora. Con Gonzalo Acuña Las Diez Últimas de la Última.

¿Usted comenzó a estudiar en la Regional Norte Abogacía, ahí despertó su vocación por el derecho de los trabajadores?
Estudié en la Regional Norte de la Universidad de la República, ingresé en 2001, en los cursos de la Facultad de Derecho. En esos tiempos era simpatizante del Partido Colorado, ya que algunos de mis familiares habían trabajado para (el exintendente Eduardo Malaquina) y yo participaba de muchos de sus actos. Tuve una formación colorada que me alejó de pensamientos distintos y crecí en un entorno donde los tupamaros y los comunistas eran mala palabra. Cuando ingresé a la Facultad fui ampliando mi visión y conocimientos y me integré al grupo de estudiantes Alternativa Universitaria. Fue la la primera agrupación de izquierda estudiantil que hubo en la Regional Norte, que se organizó en los centros de todas las facultades y que se identificó políticamente con el Frente Amplio y con la izquierda en general. Pero dejé de estudiar derecho cuando dejé de creer en él y en ese momento dejé de estudiar porque habían muchas cosas que no me cerraban”.
¿Pero llegó a ocupar la Regional Norte en la crisis del 2002?
A mí la Regional Norte me marcó y mucho. Creo que hemos sido parte de esa historia porque protagonizamos la primera ocupación documentada del local de la Regional, el 9 de agosto del 2002. Recuerdo el rol de Miguel Fiordelmondo, funcionario de la Universidad y dirigente del PIT CNT. Nosotros firmamos el acta de ocupación del edificio y eso nos valió mucha gente en contra. Por asamblea del 8 de agosto (de 2002) se resolvió ocupar, una ocupación que duró nueve horas y que fue muy dura porque hubo docentes que se resistían a salir y muchos estudiantes que estaban en contra de la medida.
¿Pero porqué se tomó esa medida?
Porque en aquel momento, había “gasto cero” para la Universidad y se estaba manejando el cierre de la Regional. En esos tiempos militaban en las agrupaciones estudiantiles figuras públicas de hoy, como la actual diputada Cecilia Eguiluz, el edil Gabriel Duarte, el dirigente socialista Alejandro Domostoj y estaba como director de la Regional el Dr. Veterinario Julio Irigoyen y entonces tomamos esa medida como respuesta a la situación, yo integraba la Asamblea del Claustro de la Regional Norte y el Centro de Estudiantes de Derecho.

¿Usted empezó a estudiar en el nuevo edificio?
Sí fui integrante de la generación de estudiantes que comenzó sus estudios en el actual edificio de la Regional en Misiones y Rivera, inaugurado en su primera etapa el 1º de abril de 2001, cuando se hizo presente el entonces Presidente de la República, Jorge Batlle.
Le pregunto porque el día de la inauguración se lo ve en en una foto captada por EL PUEBLO donde usted pasa al lado del presidente Jorge Batlle.
Si estuve al lado de él y eso se ve en una fotografía donde entre el público estoy yo y estoy al lado de donde estaban las autoridades de la época, y bien cerca de Batlle, en ese momento era un joven estudiante. Hasta el 2000 los cursos universitarios se dictaron en la sede de calle Artigas 1251, antiguo Seminario de la Diócesis de Salto, actual sede central de la Universidad Católica. Pero yo me uní a la aquella gran movida sindical de aquellos años 2002 y 2003, en plena crisis donde fue una época en la que emergió mucha militancia y tuvieron que pasar varios años para que la misma vuelva a tener fuerza, ya que la llegada del Frente Amplio al gobierno, bajó el nivel de movilización. Yo creo que nací como militante en la Regional Norte.
¿Ahí se dedicó a hacer política partidaria?
Sí yo ingresé a militar en un Comité de Base del Frente Amplio en el 2001, luego en el MPP (Tupamaros) y luego en el Comité “Hospital”, donde conocí a mi referente político el “Pepé Urreta”, me enseñó todo lo que sabía de política y con él estuve hasta sus últimas horas. Luego me desafilié del Frente y comencé a militar sindicalmente. Yo empecé a trabajar en el INAU en el año 2007, el mismo año en el que ocupé la presidencia del sindicato de trabajadores de la departamental del SUINAU.
Siento tan nuevo en el INAU ¿cuáles eran sus objetivos?
Y ese año me preocupé por fortalecer COFE (Confederación de Funcionarios del Estado) y trabajé junto a buenos dirigentes sindicales como Miguel Fiordelmondo, Esteban Ramírez que es de la Salud, Ismael Sequeira de los trabajadores de la Pesca, José Buslón de la Educación, todos ellos han sido referentes de aquellos años 2009 en adelante. La articulación y la unidad se unieron a medidas de lucha. Recuerdo que el 7 de octubre de 2010 COFE de Salto cortó la ruta 3 a la altura del puente sobre el río Daymán, justo al ingreso al departamento. Otro hecho importante de aquellos tiempos fue la ocupación del local sindical de AEBU (Bancarios) por parte de trece trabajadoras de una financiera que duró treinta y tres días y que tuvo al PIT CNT en el medio del conflicto, y en la disyuntiva de apoyar al gremio de AEBU o a las extrabajadoras. Pero creo que de todos esos hechos salimos bien parados.
¿Cómo es ser militante?
Yo soy montevideano pero de chico me fui a vivir a Salto, pero ahora vivo en Montevideo por cuestiones de militancia sindical. Yo soy un tipo que piensa que hay que tener la cabeza abierta, que siempre hay ideas mejores que las que uno tiene y que hay que ceder ante cualquier idea que esté por encima de los intereses personales. Para militar hay que tener el cuero duro porque acá lo único que recibimos son latigazos. Y es así porque el movimiento sindical es duro, porque los problemas de los trabajadores son serios y para tratarlos hay que tener paciencia, tolerancia pero mucha firmeza, estar convencido de lo que se está defendiendo. Lo que no se salda en la negociación, se salda en la movilización, y ahí está en juego el ejercicio pleno del derecho de huelga y la capacidad de estrategia del sindicato. Nuestro sindicato tiene una capacidad muy buena de pasar al ataque. De estar negociando en las generales de la ley y pasar a la movilización, recomponiéndose de manera rápida.
Pero ahora un cargo alto dentro del movimiento sindical
Desde el 2014 ocupo la secretaria de organización del SUINAU. Esa tarea me implica coordinar con todo Montevideo, con el interior, con los compañeros que trabajan en el SIRPA (menores en conflicto con la ley penal). Además organizamos las movilizaciones a nivel nacional, los plenarios, la dinámica activa del sindicatos, de los paros y otros detalles que tienen que ver con el funcionamiento efectivo de la organización. La secretaría que ocupo es rentada, motivo por lo cual no estoy trabajando en mi puesto dentro del INAU, a nosotros se nos paga una partida semanal para poder desempeñar nuestra actividad, que es una responsabilidad de 24 (horas al día) por 7 (días a la semana). Te llaman de cualquier servicio, estamos en todos los conflictos con organización y participación y concurrimos a trabajar unas pocas horas a un Centro, es no cumplir en realidad con el trabajo, porque lo central está en el sindicato. El fuero sindical es un derecho conquistado por los trabajadores, a través de la ley Nº17.940, de protección de la libertad sindical. En dicha ley se consagra la licencia sindical y por cada trabajador el sindicato dispone de media hora de fuero sindical. Hay una bolsa general mensual que ronda en tres mil horas, y en ese marco se distribuyen las horas entre dirigentes y militantes.
Si uno lo ve, por su forma de vida y su dedicación a la militancia, podría decirse que le gusta andar ligero de equipaje
Sí, yo he pasado por muchos lugares. Hasta escribí letras de murga y me subí a tablados y al escenario del Parque Harriague en el 2009 con la murga “Alto Riesgo” y salimos últimos recuerda, con el espectáculo de los siete pecados capitales. Mis venidas a Salto tienen que ver con Valentino, uno de mis hijos que ya tiene nueve años y que es fruto de mi primer matrimonio. Ahora estoy casado desde el 17 de abril de 2015 con Magdalena y hace un mes y medio nació Salvador mi segundo hijo. Tengo 33 años de vida, y considero que los hombres no deben apegarse a las cosas, tienen que andar ligero de equipaje y buscar la felicidad. La militancia es parte de mi vida. No es que uno va a casa y hablas de otra cosa, es tu vida. Cuando uno hace algo las 24 horas, tu hijo, tu mujer y tus amigos son parte de eso.

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Con el dúo “Luis y Rosario”: referentes de la música salteña

María de Rosario Sosa Macedo es Licenciada en Fisioterapia y Terapeuta Corporal… nació en Salto, estudió música desde pequeña y Profesorado de Acordeón a Piano y Solfeo.
Luis Humberto Benítez es montevideano, empero se radicó en Salto desde temprana edad; es Doctor en Medicina Veterinaria y Profesor de Biología, también es músico autodidacta. Desde hace muchos años conforman el reconocido dúo Luis y Rosario, con una larga trayectoria de reconocimientos por su performance artística.

¿En qué momento se conocieron?
“Fue a principios de los 80´, en Montevideo…casi sin querer, nos encontramos cantando en casa. Compartíamos un mismo grupo de amigos”.luisyrosario001

¿Qué estilo de música cultivaron en el primer momento y en qué lugares realizaban sus presentaciones?
-“Siempre cantamos música popular uruguaya, capitalina, folclore latinoamericano. Al principio cantábamos en reuniones de amigos, la típica: en los asados y fiestas… Y empezamos a armar un repertorio; eran épocas donde había mucha “movida” por el renacer de nuestros artistas populares, había una gran efervescencia en todas las ramas artísticas al final de la dictadura, eran nuevos tiempos al retorno de la Democracia”.

¿Cómo fue la experiencia de ser ambos integrantes del coro “Cantares” y los viajes que realizaron con el mismo?
-“Al regresar a Salto, después de varios años de vivir en la capital por motivos de trabajo y estudios, el poder integrarnos a Cantares fue una experiencia invalorable. Allí encontramos un grupo humano maravilloso, con la gran dirección de Amalia Zaldúa. Eso significó un gran crecimiento, no sólo en lo artístico sino también en lo personal: allí aprendimos a valorar la disciplina, el tesón, el esfuerzo, la organización, y a amar el canto coral. El grupo que conformamos era como una gran familia. La experiencia de los viajes fue valiosísima, donde todo se coordinaba con uno y hasta dos años de anticipación. Era además una época donde no era tan fácil viajar, sobre todo en un grupo numeroso en una gira artística. En los tres viajes a Europa, visitamos y cantamos en Roma y El Vaticano, y recorrimos también otras ciudades de Italia, como Asís, Florencia, Siena, Nápoles, Pompeya y Madrid también. En España participamos en un Festival Coral Internacional en Extremadura, en ciudades como por ejemplo Salamanca, Ciudad Rodrigo, Plasencia, entre otras. También en un Festival Internacional de coros en el País Vasco en Álava, y pudimos conocer Bilbao y San Sebastián. Y además en un Festival Coral en la ciudad de Burgos. En estas giras nos encontramos con coros de todas partes del mundo porque eran festivales donde cada coro tenía un itinerario concreto, en varios pueblos y ciudades de la región, y al final participábamos todos en un evento final común. Fueron experiencias increíbles, donde encontrarse y convivir con coros de países tan diferentes como Rusia, Ucrania, Camerún, México, Argentina, Italia, España, EEUU, Filipinas, Venezuela, significó un importante crecimiento personal y de intercambio cultural… De los europeos rescatamos el valor y el apoyo que le dan a la cultura, y como a través de estos eventos también fomentan el turismo cultural. También con el coro participamos en numerosos encuentros y eventos corales en nuestra ciudad y en nuestro país, así como también en Argentina, Brasil y Paraguay.

¿Cómo surge el proyecto de grabar un CD para niños?

-“Conocimos al escritor Ignacio Martínez en una oportunidad en que él presentaba tres de sus trabajos literarios, en Paysandú y en Salto. Nosotros fuimos convocados a realizar la parte musical en ambas actividades, y a raíz de ello Ignacio nos propuso la idea de realizar un material discográfico, donde nosotros musicalizaríamos poemas para niños de uno de sus libros. Fue una hermosa tarea, que significó mucho trabajo, no sólo en la elección y musicalización de los poemas, donde a propósito hay varios géneros musicales (candombe, murga, milonga, tango, y hasta una canción de cuna), sino también en la grabación del disco, que fue realizada en un estudio que con mucho esfuerzo habíamos montado a esos efectos; por otro lado, la producción implicó realizar los arreglos musicales, organizar la participación de varios músicos amigos y la participación en un par de temas del coro de niños Sara Irazú de Pandolfi de la que era la Escuela Departamental de Música, hoy Escuela Departamental de Artes; el librillo y el arte del CD (carátula) también fueron realizados en Salto. Este CD contó con el apoyo del FONAM, de la “Fundación Amigos de la Tierra”, de MOSCA Hnos. y del MEC, quienes hicieron posible la realización de este trabajo. Obviamente, Ignacio Martínez también jugó un importante papel. Este CD fue presentado en una actuación en vivo, en el teatro Larrañaga, en dos funciones que sumaron alrededor de 1.400 personas, y con todos los artistas que participaron en su grabación. Así como también en el LATU y en el teatro del Colegio Lamennais de Montevideo”.

¿Cómo se conectan con la Cooperativa de artistas Víctor Lima?
-“De la CO.AR.SA.VI.LI. somos socios fundadores. Su antecedente fue la conformación del “Movimiento Víctor Lima” en 2003. Allí se planteaba la importancia de contar con una institución o un espacio que nucleara al artista popular, y las raíces folclóricas locales, nacionales y regionales, no sólo en la música, sino también en el teatro y la danza, entre otras expresiones. Ante la necesidad de formalizarnos, surgieron dificultades para obtener la personería jurídica, y fuimos perdiendo fuerza; es así que surge la idea de formar una cooperativa, pero legalmente no había una figura que contemplara nuestras necesidades, y nace como una Cooperativa de Trabajo Artístico. Cuando se aprueba la nueva ley de cooperativas, nuestra experiencia pionera en el país sirve de modelo, y se crean las cooperativas de artistas, ahora sí más específicas, y en ese sentido podemos decir que marcamos un rumbo”.

¿Qué les significa ser compañeros en el arte y en la vida?
-“Una experiencia especial… tiene muchos aspectos positivos, y donde muchas veces estamos preparando o planificando alguna actividades casi sin darnos cuenta en otros momentos del día, fuera de un ensayo específico… es muy peculiar…”.

Algunos de los proyectos culturales en los cuales se presentaron
-“Aparte de nuestra actividad como intérpretes y cantautores en el dúo, hay algunas actividades en el carnaval muy recordadas, por ejemplo haber integrado la murga Falta la Papa en los años 90, donde pudimos ganar algún primer premio, o como también haber integrado como vocalistas la comparsa de negros y lubolos Sudacan, en 2002…fue primera comparsa salteña en ese género, donde dicha experiencia terminó con la grabación de un CD. Entre muchos proyectos realizados, podemos citar También Suena, llevado a cabo en la anterior administración del FA, donde se hacían espectáculos en distintos barrios de la ciudad, con la participación de los distintos artistas, interactuando con las comisiones barriales y los vecinos de nuestra ciudad. Fueron hermosas las experiencias con el club de niños del barrio La Tablada, o en la Cárcel Departamental, en una actividad artística para muchos internos junto a sus familias, o en el hogar de ancianos en la calle Asencio al norte, por citar algunas que marcaron nuestra participación”.

Algunos de los proyectos culturales que han desarrollado….
“Realizamos muchos espectáculos multidisciplinarios, en el marco de varios llamados a concurso por la Dirección de Cultura de la Intendencia de Salto, donde no sólo participábamos músicos, sino también la danza, el teatro, etc. Por ejemplo: Víctor y Aníbal, Poetas de dos Pueblos. Sobre la vida de Víctor Lima y Aníbal Sampayo. Que no nos descubra el olvido, sobre los 500 años de América. Otro trabajo para niños: Te cuento un cuento, te canto un canto. Actuación en varios homenajes a Carlos Gardel, Mario Benedetti, Zitarroza. Con Oscar Bibbó, director de teatro, compartimos trabajos tales como Encuentro con la vida en estos tiempos, basado en poemas musicalizados y textos, de Ignacio Martínez, que también fue presentado en algunas salas de Montevideo , o un sentido homenaje a Federico García Lorca, o a Mario Benedetti, con sus Poemas de la oficina, en el teatro Larrañaga; y la experiencia inolvidable de participar en El regreso del gran Tuleque, impresionante obra de Mauricio Rosencof, con temas musicalizados por Luis, que fue presentada por primera vez en Salto bajo la impecable dirección de Oscar y un elenco de queridos compañeros, y que también llevamos a las ciudades de Iquique y Chillán, en Chile, participando de dos Festivales Internacionales de Teatro con talleres de excelente nivel”.

¿Qué balance hacen de este largo trayecto recorrido de la mano del arte?
-“Hay una experiencia compartida de vida y de trabajo, así como también de valores humanos y socioculturales comunes, o coincidencias de objetivos similares. También, como en toda actividad humana, donde hay perspectivas comunes, muchas veces también puede haber miradas diferentes frente a una determinada situación, pero gracias a esas características comunes siempre las hemos resuelto”.

Proyectos futuros…
-“Siempre pensando en presentaciones en vivo, pero además trabajar en un nuevo disco para niños, también en un espectáculo de candombe integrando algunos temas propios del dúo junto a otros músicos, y hay en etapa embrionaria un proyecto de música sefaradí española y portuguesa”.
Últimamente estamos pensando en producir un CD para adultos, ya que mucha gente nos ha solicitado un trabajo discográfico al respecto” – María Fernanda Ferreira

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Hoy, con Inés Bortagaray y las letras de su historia y sus éxitos…

Hoy por: Wanda Aranguren

Una joven que sabe lo que quiere, que lo busca, que trabaja en aras de ello, porque más que un trabajo es su vocación y devoción. Así es Inés Bortagaray, una salteña que desde niña lleva las letras en el alma, desde donde emerge la tinta a sus manos marcando el fino blanco de un papel que luego se transforma en un texto reconocido y engalanado con imágenes.
En los albores de sus 4 décadas, Inés aborda la maternidad junto a las letras, la docencia y un sinfín de proyectos desde la capital del país, donde vive actualmente.
Recientemente, fue reconocida en la 33a. edición del Festival de Sundance, el evento más importante del cine independiente que tiene lugar año a año en el estado de Utah, Estados Unidos, por el guión de la película “Mi amiga la del Parque”, junto a la Argentina Ana Katz.
Más allá de sus éxitos, Inés está siempre con un pie en nuestra ciudad, hace poco tiempo participó de varias actividades en el Chalet Las Nubes con el proyecto “Las Nubes” en el cual participó junto a su hermana Lucila y otra salteña, Alicia Cano.
Como guionista, Bortagaray siempre estuvo escribiendo literatura y varios relatos, pero actualmente se ha lanzado a realizar guiones para películas.
EL PUEBLO, comparte hoy con sus lectores a través de estas breves líneas, la historia de una mujer salteña y su pasión por las letras.

1-¿De qué zona de Salto es? ¿Cómo fue su infancia, qué recuerdos le vienen de esa etapa y de su adolescencia?
“Soy de una zona de Salto que es a la vez centro y puerto. De una esquina en que se enclava una frontera muy borrosa entre ambos sitios. Crecí a una cuadra de la plaza Treinta y Tres, a dos de la Roosevelt (la más bonita), cerquita del puerto, de la plazoleta que homenajea a Gardel y a Leguizamo, del puente de los algarrobos. Mi infancia fue feliz. Ya de grande aprendí que la felicidad es algo intermitente, efímero, que llega, se posa y se va, que ocurre casi como una epifanía o una revelación. Sin embargo, cuando ahora pienso en mi infancia, lo que aparece es un sentimiento permanente. Eran días de mucha libertad, de mucho juego, de alianzas y peleas y nuevas alianzas entre hermanos, de jugar a los experimentos científicos (pociones y mejunjes) con mi amiga María Eugenia, de visitar la casa de mis abuelos en las tardes de verano, de ir al río, a las rocas y ver saltar las mojarritas contra la corriente en las cascadas, de esperar atardeceres en la costa, de comer helados palito, de andar en bicicleta, de andar en barra con mis amigas de acá para allá, de cierto estado (inconsciente, pero ahí latiendo) de promesa, de imaginar que todo, todo, todo, era posible. La adolescencia vino, con sus pliegues y dobleces, a mostrar un escenario tal vez más áspero. Las pérdidas y los caminos que van mostrando un mundo de aprendizajes. En mi recuerdo de esa época, la felicidad se pone más discontinua y la mirada se desencanta un poco. Pero sólo un poco, ¿eh? La niñez no se termina con la infancia. Hay algo que perdura y está siempre”.

2-¿Cómo está compuesta su familia?
“Por mis padres y mis cuatro hermanos. Ahora además se suma una tercera generación, preciosa, que formamos junto a mi esposo y mis dos hijos varones (Dino y Antonio). También se suman mis tres sobrinas (Manuela, Emilia y Elena)”.

3-¿Cómo surgió su idea de seguir el camino de la comunicación y las letras?
“Fue algo natural. Me gustaba mucho leer y escribir. Me gustaba mucho hablar, era la pesadilla durante la adolescencia usando el teléfono de casa, mis padres protestaban porque siempre el teléfono en casa estaba ocupado, hablaba sin parar con mis amigas. De algún modo se fue consolidando en mí la percepción de que muchos escritores eran o habían sido periodistas. Entendí que esos dos oficios estaban hermanados y cuando tuve que elegir una carrera creí que estudiar comunicaciones iba a ser una especie de atajo. Luego, ya cursando la carrera, dejé de lado la idea de ser periodista porque me vi conquistada por el cine”.

4-¿Desde cuándo escribe, como nació esa vocación?
“Desde que era una niña, tenía cuadernitos donde escribía poemas y cuentos. No sé cómo nació, fue algo muy natural”.

5-¿Cómo se definiría en la escritura, cuál diría que es su estilo?
“Me cuesta muchísimo responder esta pregunta. No lo tengo muy claro y creo que aquí es mejor ceder una eventual definición a quien mire mi trabajo. Por otra parte, a pesar de que he escrito mucho, mi publicación es bastante escueta, entonces creo que cualquier mirada es incompleta y provisoria. Es una obra en construcción”.

6-¿En qué se inspira para escribir?
“Todo empieza en una imagen que se desprende del resto. Puede surgir de una expresión de anhelo de alguien que cruzo en la calle, de una frase que queda golpeando, de una estampa cualquiera en un lugar cualquiera como una palabra que escucho haciendo una cola en un local de pagos o una discusión que sucede entre una pareja ante una góndola del supermercado. También de la memoria, que nunca tiene por qué ser del todo obediente y que se forma de retazos de imaginación”.

7-¿Cuáles son sus escritores favoritos y porqué?
“No existe una lista que permanezca inmutable. La constelación de gustos y afinidades se va corriendo de lugar todos los días. Hay algunos faros que permanecen como Felisberto Hernández, Clarice Lispector, John Cheever, Carson Mc Cullers, Fiódor Dostoievski, Mark Twain, Manuel Puig y otros.
Me gusta ir descubriendo nuevos libros, nuevos autores. A veces los más nuevos son los clásicos, por ejemplo, hace unos años descubrí a Goethe y fue fascinante. Es lindo trabar una relación íntima, hasta irreverente, con esos autores tan enormes, hay que leerlos, pero no por una cuestión de deber o devoción distante, sino por su gracia, su talento, su brillo, por los caminos que abren en la imaginación”.

8-¿Puede resumir algunos de sus principales trabajos?
“He trabajado como docente en talleres de guión, en los últimos años en la Escuela Nacional de Bellas Artes, en Maldonado y en la Universidad Católica. También como investigadora y editora durante varios años en el Almanaque del BSE. Trabajé en varios proyectos editoriales en estos años.

9-¿Cuál de ellos considera que es el más importante en su carrera, que significó para usted?
“No sé si lo tengo muy claro. Hay un lugar para los proyectos artísticos y otro para la vida profesional. A veces se cruzan, pero la mayor parte del tiempo no. Tengo experiencias felices y queridísimas en ambos mundos”.

10-¿En qué proyecto está trabajando ahora y cuáles serían sus pasos dentro de unos años?
“Ahora estoy escribiendo relatos. Tengo proyectos de escritura para guiones de largometrajes con Federico Veiroj y con Ana Katz. A la vez, sigo el trabajo como docente. Dentro de unos años, me veo buscando, inquieta, aprendiendo y buscando otra vez”.

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“Cuando apenas cursaba la etapa escolar supe que quería ser abogado”

Tiene 37 años y es abogado de profesión. Gabriel Eduardo Cartagena Sanguinetti también es aspirante docente en Informática Jurídica. Ha formado una familia con Vanesa Farías – que es escribana- y tienen una pequeña hija cartagena001llamada Sofía. Gabriel Cartagena a muy temprana edad descubrió su vocación y supo que quería ser abogado. Desde su mirada cuestiona el paradigma político por el cual las figuras llegan al poder y sostiene que es necesario estar más cercano a las realidades y necesidades de la comunidad y no “usar a la política para el beneficio propio”.

¿Cómo incidió en su vida la experiencia voluntaria?
-“Comenzó todo a raíz de una invitación de un amigo Raúl Goncálvez… que me conoció por ser en ese entonces becario de la Casa del León.
Ahora por motivos personales estoy alejado de ese club… pero reconozco que la institución y los amigos – que muchos de ellos siguen allí me posibilitaron vivir esa importante etapa de voluntariado.
Ser voluntario es muy lindo se ayuda a los que menos tienen”

¿Y en qué aspectos de su vida le enriqueció esa labor?
-“En conocer otras realidades… en saber que hay personas que necesitan de un abrazo…una sonrisa o un juguete…
Resulta muy gratificante recibir una sonrisa… solucionar en parte las necesidades de una persona enferma. Cada una de estas experiencias – sin lugar a dudas – nos deja siempre un gran aprendizaje.
Esta etapa nos permitió a mi señora y a mí conocer niños y jóvenes de todos los barrios y las necesidades reales que existen allí”.

¿Ello le significó un valor agregado y una gran responsabilidad?
-“Ciertamente. Es una responsabilidad importante. Es un modo de vivir muy positivo. Tratar de alejar a los jóvenes de las drogas, el alcohol y otras adicciones… realmente tiene un gran valor”.

¿En qué momento de su vida se percató de que te atraía el ámbito de las leyes?
A los 8 años… ya cursando la etapa escolar supe que quería ser abogado. Se lo comuniqué a mi maestra Isabel y luego lo dije en casa. Aún recuerdo claramente ese día.

Hace algunos años en una entrevista que nos brindara a nuestro medio expresó que le gustaría un día gobernar al país. ¿Ese deseo aún sigue en pie?
“Con los ejemplos que veo… hoy lo pongo en dudas.
Cada día es más complicado. Pero es un sueño que tal vez algún día puede convertirse en realidad.
No obstante, habré que ver en qué condiciones.
Creo que el país se merece otro rumbo… alejado de ideales y más cercano a la realidad de la gente.
Debemos ser ejemplo para gobernar y no un referente negativo, sino positivo.
Esta mirada debe ir más allá de la política partidaria y promover la honestidad y lealtad, cuestiones que no se compran… se construyen día a día”.

¿Considera que habría que llevar a cabo un paradigma político diferente?
De ser así, ¿Qué modelo propondría?
-“Gente con éxito en sus negocios personales…
Porque muchos lo que intentan es salvarse o posicionarse en la política en pos de un beneficio propio. De ello me sobran ejemplos a nivel local y nacional. Es una situación muy lamentable.
Muchos abusan… piensan en sí mismos y no en las necesidades de la comunidad.
Es necesario promover una democracia… que sea igualitaria y donde el equilibrio sea el eje. Donde el trabajo y la educación sean puntos claves para el desarrollo.
Y la seguridad sea la verdadera defensa de los Derechos Humanos. Pero que sea en beneficio de todos y no que se queden en promesas que luego no se cumplan. Hay mucho para hablar acerca de este tema”.

¿De qué se trata la informática jurídica?
-“Es una materia que se dicta en sexto año de la Facultad de Derecho. Se trata de la Informática aplicada al Derecho y es amplia.
Desde los concepto básicos incluye Informática de Gestión… delitos marcas y señales. El uso de las TICs en el trabajo dentro del Poder Judicial, en registro y en estudio”.

¿Este sistema viene dando resultados favorables?
-“Es una materia dentro de la Abogacía, la cual le entrega herramientas a los estudiantes para desarrollarse en su futuro profesional, ya que el acceso a internet es muy amplio.
Realmente estamos luchando para que pase de una materia opcional a obligatoria dentro de las treinta materias de las que deben estudiarse”.

¿Cómo van sus proyectos personales?
-“Estamos en pleno desarrollo del escritorio… que ya cumplimos 10 años junto a mis hermanos y mi cuñada.
También abriendo nuestro estudio en Montevideo…. a pasos del Nuevo Centro Shopping.
El objetivo es brindar un mejor servicio a nuestros clientes y debido que fuimos contratados por empresas de la capital del país para asesoramiento permanente.
Estamos brindando siempre nuevas propuestas a nuestros clientes…
El comienzo de clases de nuestra hija de tres años es todo un desafío y aspiramos a que tenga la educación que necesita….
Sofía es la razón de vida que tenemos con Vanesa
Hace 18 años que luchamos juntos”.

Una reflexión que desee compartir con los lectores para concluir esta entrevista…
-“Proteger a la familia… es lo más importante y luchar día a día para que nuestros hijos sientan orgullo de lo que somos.
Que logremos integrar una sociedad menos egoísta. Y con una construcción en valores morales y éticos que podamos sentirnos de la mejor forma para tener un presente agradable y que depende de nosotros mismos el futuro. Que se pueda terminar la miseria y puedan triunfar las personas sanas”.

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“El arte es un trayecto sin fin”

Oscar Terrones tiene 34 años recién cumplidos… nació en la ciudad de Salto. Fue a la escuela 120 y a la 95 de Salto Nuevo. Después el IPOLL y escuela Tecnica Catalina Harriague de Castaños.
Desde muy pequeño demostró interés por la pintura y el dibujo… pasaba más de catorce horas dibujando sobre una mesa de PVC. Era habitual que se escapara al monte a buscar inspiración… a intentar conectarme con lo natural donde el sonido de las aves, el viento, el canto sonoro del agua y otros minúsculos cantos captaran su atención. “Y con ello creaba una sinfonía para atraer la inspiración volcándola sobre los papeles. En esa etapa desarrollaba únicamente el dibujo artístico” – reveló.aldorso001
Cuando le preguntamos hasta dónde quisiera volar con su arte, Oscar Terrones es categórico: “No quisiera tener un límite más que disfrutar su camino… si llegara al final del vuelo sabiendo que para todos existe un final, estaría hablando de que cumplí una misión en mi vida conmigo y con los demás… y lo disfruté de la manera más intensa”.

¿Cómo vivía a edad tan temprana el despertar de su instinto creador?
-“A veces me olvidaba hasta de comer…que tenía que dormir y papá me exigía que me fuera a acostar. A los nueve años experimentaba el color y empleaba útiles que estuvieran a mi alcance, colores, silvapenes y témpera. Mi hermana coleccionaba muñecas barbies y a veces me pasaba de la línea… a escondidas le cortaba el pelo sin que se diera cuenta. Iba al monte y buscaba ramas que estuvieran rectas y con una gomita me creaba mis propios pinceles provocando el interés por las manchas, mundos atmosféricos y efectos que le otorgaban misterios a mis creaciones artísticas”.
¿Y de qué forma va desarrollando su identidad en el arte pictórico?
-“Transité por el comics, caricaturas el cual aplicaba el color logrando efectos espectaculares, y cada vez era más intenso y apasionante crear. Tenía un grupo de amigos que estábamos en la misma, y nos juntábamos en la casa a compartir la diversidad de estilos día a día , varios de ellos son excelentes hoy en día, hasta producen ilustraciones para el mundo y crean personajes para videos juegos y celulares. Siempre estuve ensimismado con mi interior y asilado del entorno social…me costaba expresarme o veía que no le interesaría lo que para mí era mi escape a otras dimensiones.
Siempre creaba en base a mis sueños, pocas veces interpretaba de la realidad. Pero mis padres me preguntaban que quería ser cuando fuera grande… me imagino que es normal para todo adolescente, pero siempre inseguro. Pensé en ser carpintero…porque papá tiene una carpintería. Siempre tuve una buena óptica y manejo del espacio, las perspectivas”.
¿Cuándo se decide a dictar talleres?
-“Me encontraba trabajando en una empresa constructora en Buenos Aires… incursioné allí en la Facultad de Bellas Artes Manuel Belgrano y así descubrí mi vocación por las artes plásticas. El contacto con la gente, la docencia fue un fuerte llegar satisfacer sus objetivos en los talleres cuando realicé prácticas como pasantía. Hace siete años que llevo adelante con éxito el taller en la ciudad de Salto y a través de la Intendencia de Paysandú realice cursos de capacitación para niños con capacidades diferentes y me fui actualizando en otras áreas dentro del rubro. Siento pasión por la docencia. Hoy en día tengo dos ateliers de arte aquí, uno destinado para los niños de 4 hasta 12 años que está ubicado en Asencio y 8 de Octubre y el de adultos en Uruguay 932 más uno en la ciudad de Paysandú que suman un total de 110 alumnos. También he trabajado en la Escuela Nº3 y el año pasado estuve a cargo como maestro de artes plásticas en la Escuela Nº5 participando con un proyecto dentro del área del conocimiento junto a la directora Cristina Panissa, la cual me valoró, confió y me apoyó obteniendo un éxito histórico en la ciudad, donde expusimos 600 obras de 600 alumnos que integraban todos los niveles educativos de la Escuela. En mi atelier se integran todas las edades… La expresión y formación artística me ha llevado a transitar este sendero de satisfacción personal y pienso seguir hasta que la vida lo desee”.
Cuéntenos de su experiencia con el grupo Unidos por el Arte, ahora UPEARTE…
-“UPEARTE es un proyecto familiar, que integra a todos los alumnos del atelier en la exposición más esperada del año… su significado Unidos por el Arte. Este año realizamos el décimo encuentro de arte regional de arte entre las ciudades de Salto y Paysandú. Su contenido se caracteriza por exhibir obras que cumplen con temáticas y consignas del año, la expresión libre es el arma para dejar volar el alma de cada expositor bajo las condiciones teóricas. A su vez realizamos otra muestra denominada Entre Libros y Pinceladas. El año anterior hicimos un homenaje a la escritora Salteña Miryam Albisu conjugando la poesía y el arte en una sola veta. También sellamos el Premio UPEARTE, como valor al compañerismo, desempeño y compromiso artístico”.
Dentro de la pintura ¿Qué es lo que más le atrae?
-“Tengo una fuerte atracción por la marinas, el sub realismo neo expresivo, pero desde una óptica mas catastrófica, subjetiva e histórica. Como punto inicial, no apunto al marketing y sigo expresando una identidad en mis creaciones y las ejecuto dentro de lo que mi espíritu necesita… me insume muchísimo tiempo la docencia durante el año. Aprovecho las vacaciones para exponer en un lienzo mis inspiraciones. En el momento de crear, la música es el factor clave para conocer mundos internos, luego el dominio del color vibrante en escena.
Estoy creando una atmósfera que me sugiere apariencias o fisonomías extrañas de las piezas a crear dentro de la temática. Histórica es el habla de aquel objeto que hoy en día es olvido y desecho del tiempo, los metales hablan… también tienen una historia que contar… el entorno caótico y sus temperaturas calientes es la fuerza el cual defino mi paleta. Tengo una página en la web, donde galerías de arte, artistas y críticos de todo el mundo juzgan mis obras, les llama mucho la atención despertando el reconocimiento de mi estilo por sus contrastes claros oscuros, la armonía del monocromo, el impacto lumínico y la temperatura cálida de la paleta. Sin luz no hay sombras, es tanta la importancia que le contribuyo al grado y contraste de las luces y sombras que me identifican como El Pintor de Luz o bajo la crítica del impresionante artista acuarelista Alvaro Castagnet reconocido como jurado en bienales de varios países, siendo en Shangai su última participación el cual me estimula a que participe diciéndome que soy el William Turner de America que hasta me vinculó con un gestor Cultural Chin ShinG YinG de la República China en la aquisición y promoción de mis obras a traves de Art Banck para las galerías y que habían rastreado alguna de mis obras y que mi estilo fue muy bien aceptado en la república. Estoy estudiando esta propuesta, ya que es un poco confusa y las leyes son distintas en Uruguay y China en las condiciones escritas. Pero estoy motivado, si la vida abre esa puerta estoy dispuesto a caminar. Ante todo, mi inspiración surge por una poesía de la escritora Miryam Albisu, Marina.
Un poco en el agua…un poco en la arena recostada entre algunas rocas se muere poco a poco, la vieja barcaza. La espuma del mar borda las maderas viejas para que se sienta más bonita. El viento hace crecer algunas olas que la bañen para que se sienta en viaje y las gaviotas sobrevuelan y se posan en el inclinado mástil. Ella sabe, que cuando se acerca la hora hay que buscar un lugar para morir… Cuando caía lo que creía su última tarde un pintor se instaló frente a ella para pintarla. Y su destino desde ese día fue otro, pues no moriría jamás”.
Si tuvieras que hacer un paisaje de su interior… de su esencia humana… ¿Cómo sería y qué contendría?
-“Siempre me identifique con un ave… el dominio de contemplar lo bello desde las alturas, la libertad, la pureza del aire y el viento. Todos tenemos un color interior o varios, pero siempre nos identificamos con el aura de uno y el mío es el fuego, lo cálido…
Conservo una esencia humana muy armoniosa y cálida, con temores como todos lo tenemos…volar es posible, tuve la experiencia de hacerlo en parapente de vuelo en Brasil, recorriendo kilómetros entre el mar y la arena. Esa inmensidad nos muestra cuán pequeños e insignificantes somos en la tierra… sentirnos dueños de ese paisaje por un momento es maravilloso. Pero la magia de interpretar un paisaje desde mi interior, con mis manos y a través de la pintura sería contemplar y navegar por una puesta de sol en las alturas donde me encuentre con esa paz infinita y sus tonalidades cálidas… La sensibilidad es un don que hoy en día poco se distingue. Pero el arte es magia convertido en realidad que trasciende las emociones y es un portal a lo terapéutico para volar y transmitir esa energía a los demás”.
¿Qué proyectos están planteados para este año?
-“Cuatro exposiciones regionales, en Salto y Paysandú. UPEARTE; Entre libros y Pinceladas, mi exposición personal y nuevamente está la propuesta de trabajar en una Escuela pública céntrica. Estoy muy conectado y comprometido con mis alumnos y en la nueva decoración de ambos atelieres y a seguir conectándome con gente de buenas energías y descubriendo a nuevos talentos… pueden surgir nuevos emprendimientos”.
¿Tiene pensado también proyectarse internacionalmente?
-“Estoy decidido, ya está en manos de escribano y traductor la propuesta. Esperemos contar con el apoyo de la Intendencia… sería un contrato hasta el 2020 y se trataría de la reproducción de mis piezas artísticas. Siempre tuve la idea, mis obras deberían ir también a exponerse a los balnearios, por la temática”.
Hoy al hacer una mirada retrospectiva y apreciar sus logros ¿Qué siente?
-“Que recién estoy emprendiendo el camino, porque el arte es un trayecto sin fin en elcual mirando hacia atrás, día a día veo como voy madurando en la parte artística y como docente. Porque el arte sin amor no es arte… y con errores, que me hacen reflexionar y aprender de ellos”.
¿Qué esencia es la que define un artista?
-“La sensibilidad, la neutralidad y el compromiso”.

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Jesús Nasario: la familia, el trabajo y el estudio

Jesús Nasario, de padres artiguenses, nació en nuestra ciudad un 10 de noviembre de 1953 y a los pocos días de nacido su familia se fue a Palomas y luego a San Antonio, donde vivió parte de su niñez de la cual tiene “muy lindos recuerdos”. En la libertad del campo, solía pasar largas horas jugando con sus hermanos o pescando con su padre. Allí cultivó un amor por la geografía y la historia, que más tarde lo hicieron querer ser docente de estas áreas, un sueño 1 2 16 004que cambió por la abogacía y el amor a las leyes y que lo adquirió siendo ya grande a raíz de su experiencia laboral en el Poder Judicial, donde actualmente se desempeña.
De su juventud recuerda con nostalgia no haber podido ingresar a la escuela militar, sus trabajos en AFE que le llevaron a conocer prácticamente toda la campaña a través de las estaciones de trenes y poder arbitrar los partidos de fútbol, otra de sus grandes pasiones.
La vida le puso una prueba muy grande que debió enfrentar junto a su familia cuando a uno de sus hijos lo aquejó un grave problema de salud. Allí, pudo comprobar la solidaridad de muchos que le tendieron una mano y hoy, emocionado hasta las lágrimas, recuerda ese momento con mucho dolor por los angustias pasadas y con hondo agradecimiento de que su hijo haya podido salir adelante.

¿Qué recuerdos le vienen de su infancia en el interior del departamento?
“Me vienen muy lindos recuerdos, pero no sé porque una de las cosas que más me acuerdo de cuando era gurí fue la creciente del 59, eso me quedó marcado. Hice hasta quinto año en San Antonio y después fui a la escuela del Ceibal, donde fui abanderado y en el 67 arranqué el liceo en el viejo y querido galpón de la Zona Este, donde hoy está el shopping. En San Antonio jugaba mucho con mi hermano a la pelota, teníamos una pelota de trapo que en aquella época era todo para nosotros, también hacíamos los mandados al almacén y la carnicería que quedaba a más de 1 kilómetro de nuestra casa. Me acuerdo también que con mi hermano y papá eramos de ir a nadar al arroyo San Antonio en verano con toda una barra y pasábamos hermosas tardes en el agua. Yo siempre digo que estando en campaña tenés la misma libertad que tiene el viento”.

¿Como continuó su vida en Salto?
“En 1968 me vine a la ciudad y después que terminé el liceo quise hacer la escuela militar en Montevideo, pero no pude pasar la prueba de ingreso, así que fue un intento fallido, perdí con 4,6 puntos y el mínimo era 5. Enseguida me vine de Montevideo a Salto y le dije a papá que yo lo que quería era trabajar, así que me puse un puesto de venta de maníes y otras cosas; al poco tiempo conseguí trabajo en la panadería PamPam y estuve ahí cerca de 10 años. Primero ayudaba a limpiar las latas donde se hacía el pan, después empecé con el reparto en bicicleta y me acuerdo como si fuera hoy del canasto de lata de la bicicleta donde llevábamos el pan porque era algo que bromatología exigía. En el año 80, mi suegro tuvo que hacer una carta de renuncia del ferrocarril y yo se la escribí y cuando su jefe la vio y le preguntó quien se la había hecho me mandó a que fuera para inscribirme. Así, el 17 de julio de 1981 ingresé a trabajar efectivamente en AFE (Administración de Ferrocarriles del Estado) hasta diciembre del 91, que me declararon excedente”.

AFE dejó a mucha gente en esa situación ¿cómo fue trabajar allí y afrontar después otro destino?
“Durante el tiempo en que trabajé en AFE pasé muchos años en Parada Daymán, a 17 km rumbo a Paysandú por la vía, una zona conocida como los Blandengues. Después cuando cierran parte del ferrocarril, cierran la parada y me sacaron a trabajar afuera y así me recorrí prácticamente todas las estaciones que había en el interior. Estuve un tiempo trabajando en Piedras Coloradas al este de Paysandú y otras estaciones más. En AFE creo que éramos cerca de 10 mil empleados y el cierre afectó a muchas familias. Uno se iba enterando de los cierres y la disminución del personal que había y que era necesario ir a buscar otro trabajo; hasta que a mi me cayó la piedra y me declararon excedente desde diciembre del 91 a febrero del 93 cuando me llamaron del Poder Judicial para ingresar. Ahí, me hicieron una prueba y como yo por suerte sabía escribir a máquina que en ese momento era algo que no todos sabían, me pasaron del escalafón obrero a administrativo. Ahora estoy encargado del archivo del Juzgado de Paz Departamental”.

¿Recuerda alguna anécdota de su pasaje por AFE?
“Una anécdota muy particular fue cuando un tren que iba cargado de azúcar desde Calnú en Bella Unión a Montevideo descarriló saliendo de una curva antes de entrar a la Avda Paysandú. Se descarrilaron cerca de 3 o 4 vagones y esa vez me tocó ir junto con mi padre porque él trabajaba en la cuadrilla y yo desde la estación provisoria. En total eran cerca de 45 mil kilos, porque 30 mil pesaba la carga y 15 mil kilos el vagón”.

¿También tuvo un pasaje por el arbitraje de fútbol?
“Algo que me gustaba mucho de joven era jugar al fútbol, pero es algo muy diferente ser jugador a ser árbitro y dirigir un partido o estar como asistente. Recién en el año 77 arranqué como árbitro en la ASDAF (Asociación Salteña de Árbitros de Fútbol), cuando tenía 23 años y me llevó a permanecer en forma ininterrumpida hasta el 3 de diciembre del 2003 cuando cumplí 50 años. En primera estuve desde el año 90 y junto con otros compañeros estuve casi 9 años integrando ternas de árbitros en diferentes selecciones de OFI (Organización de Fútbol del Interior). Así, pude conocer muchos lugares y departamentos, todo gracias al arbitraje, hasta que me retiré con casi 26 años de labor”.

¿Qué nos puede decir de su desempeño en organizaciones sindicales?
“Mi actividad laboral me llevó a vincularme al sindicato, estuve primero afiliado desde AFE, después cuando ingresé al Poder Judicial también continué afiliado y ahí tuve que ir a Montevideo varias veces como delegado porque es algo que me gusta hacer porque soy integrante de la AJU (Asociación de Judiciales del Uruguay)”.

¿Cómo está compuesta su familia?
“En el 75 me casé con la que hoy es mi señora, Lourdes Leites, con quien tuvimos cinco hijos: Martín que era mellizo con otro varoncito que falleció a las 12 horas de nacido; después está Felipe Gabriel, Richard Gustavo y Fernando Agustín. También tengo 2 nietos. Vinimos a vivir en las viviendas que se conocen como de los ferroviarios o de AFE y ahí estamos hasta hoy”.

¿Fue un momento muy difícil la afectación a la salud de uno de sus hijos?
“Agustín tuvo un problema muy serio de salud en diciembre del 2006. La madre lo notó con un color raro y quiso llevarlo a la policlínica para ver que podía ser. Ahí la doctora que lo atendió (hace una pausa para poder continuar hablando porque las lágrimas lo ahogan) nos dijo que podía ser Leucemia. Agustín tenía solo 11 años (dice mientras trata de recomponerse). Ahí comienzan los viajes periódicos a Montevideo hasta que vino ya curado. Todo salió muy bien. La atención fue impecable, tanto en el Hospital Pereira Rossell como en el hogar La Campana y yo estoy muy agradecido por todo eso y por como nos trataron. Conté con una gran mano que me dio Raúl Oxandabarat (Vocero de la Suprema Corte de Justicia y oriundo de nuestra ciudad), que me consiguió un traslado para un juzgado de Montevideo y así pude estar con mi hijo durante todo el tratamiento. Le voy a estar muy agradecido por eso siempre. Agustín hoy está con 20 años y estudia escribanía, empieza tercero este año”.

¿Actualmente trabaja y estudia abogacía?
“Sí, pero es muy casual como empiezo con eso. Yo tenía un negocio de pizzas, pero con la crisis del 2002 el negocio dejó de rendir y a impulso de una de mis cuñadas arranqué a terminar quinto y sexto año del liceo con la intención de ser profesor de geografía o historia que son dos materias que me gustan mucho. Pero terminé cambiando y me inscribí en la Universidad. Mis compañeros de trabajo me dijeron que al trabajar en el Poder Judicial eso podía ser algo muy útil por el conocimiento que tenía en el área y así arranqué la Facultad de Derecho”.

¿Pero sus metas no se terminan con recibirse?
“Mi aspiración es llegar al título y poder ser Juez de Paz”.

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El legado de una voz privilegiada

Con José María Berniz, un salteño sin miedo a cumplir sus sueños

Tiene una voz única como legado de su padre y mil historias que contar. Es uno de los locutores que ha querido innovar a pulmón en el ámbito de la comunicación radial y lo ha logrado a su manera. Con una vida en Salto y sus anhelos y sueños junto a sus hijos en los Estados Unidos, donde vivió por más de una década y latió la idiosincracia de ser inmigrante en un país que es un crisol de razas, José “Pajarito” o “Berch”, Berniz, con 57 años de edad, narró durante la hora y minutos que conversamos, un sinfín de anécdotas.
Desde su apodo de “loro” por estar vinculado a la desaparecida radio Cultural solamente para dar la hora y su jose bernizincursión como impulsor de discotecas, como “Impactos” en el viejo Centro Recreativo Este Salteño (CRES) y hasta le puso el nombre a la primera discoteca que yo conocí in situ, “Papis” cuya cabeza visible era el conocido comunicador Víctor Hugo Solís, con quien los une una importante amistad. Con él, la presente edición de las “Diez últimas de la última”.

¿Aparece en tu juventud la inclinación por el tema de la comunicación, la música y las radios?
En realidad yo podría catalogarme “un hijo de la radio”. Porque mis padres trabajaban los dos en radio. Mi padre falleció en 1964, era locutor de Radio Cultural, se llamaba Artigas Ivón Berniz y tras ese suceso, Don Ramón (Vinci, entonces titular de la desaparecida emisora) le dio la oportunidad a mi madre de trabajar ahí. Yo había decidido ir a estudiar a la UTU, mecánico tornero, aunque me hacía las excursiones a la radio y me quedaba en la cabina con gente como el ‘Flaco’ Garaventa, el ‘Pepe’ Vinci o John Weston, con quienes hice mis primeras armas y me enseñaban a trabajar como operador.

Comenzaste con grandes personajes de la radio…
Sí tuve esa suerte de trabajar con gente como Hugo Felipe Rolón, Juan Alberto Rodríguez Cristaldo, el Fogón de los de Viana, incluso se hacían programas para la República Argentina y después me puse a trabajar y uno va descubriendo de a poco. Pero no puedo decir que trabajé tantos años en Radio Cultural, por ejemplo, porque siempre fui una persona muy andariega y eso que se ha dado así por razones de la vida, me ha enriquecido mucho y me ha hecho conocer gentes y lugares bien distintos, que me terminan haciendo aprender más acerca de la vida.

¿De la comunicación radial incursionaste en las discotecas?
Allá por 1979 nació Impactos, era una de las primeras discotecas, las hacíamos en el CRES y pasábamos horas armando las luces con lamparitas envueltas con celofanes de colores o las pintábamos entonces eran luces que estaban conectadas en un interruptor y las prendíamos y las apagábamos. Después conseguíamos música que nos llegaba de Montevideo a través de las azafatas y los pilotos de Pluna que venían a Salto y nos traían los discos de vinilo y así nos poníamos al corriente de la música que se pasaba en la capital. En el 1983 o en el 84 fue que estábamos con el Oscar Amaral y el ‘Negro’ Víctor Hugo (Solís) y apareció mi hijo y me llamó “papish”, porque así me decía él y así quedó el nombre de la discoteca Papis. Pero yo empecé a trabajar en radio y Víctor Hugo siguió con el tema de la discoteca y era la cara visible de Papis.

¿Hacías programas en radio en esa época, cómo se llegaba a tener un espacio?
Yo hacía programas que eran exclusivos, con el advenimiento de las emisoras de FM para Salto, Del Lago y Del Éxodo, había oportunidades para trabajar. Entonces me acuerdo que tenía un programa de sobremesas al mediodía, que se llamaba “Mil y Una Melodías al Mediodía” y se lo vendía a la pizzería que tiene el mismo nombre. Pasaba música suave, de sobremesa, música instrumental.

¿Cómo entraste a Estados Unidos? ¿Fue difícil?
Un día vino la gente la Embajada de Estados Unidos a la radio, los agregados culturales que estaban en Montevideo y así conseguí una visa como Corresponsal Musical de la Radio Emisora Del Éxodo de Salto. Le dije al Pepe (Leonardo José Vinci) haceme una nota como Corresponsal de la radio y con eso me fui. Y allá le mandaba en rollos, en cassette, a través de un estudio que tenía mi primo, todos los éxitos musicales de allá, los mandaba para acá. En aquella época no había Internet y tenía que viajar no se cuanto para hacer un paquete y enviarlo por correo, que demoraba como un mes en llegar, pero lo importante era que llegara porque en el lugar donde pusiera esa música era algo nuevo para Salto.

¿A qué te dedicaste en Estados Unidos?
Fui un nene mimado allá, porque un día le dije a mi primo que quería irme a Estados Unidos y me dijo que me subiera a un avión y que fuera. Y tenía casa, alojamiento y todo. Empecé a trabajar en una empresa de reparaciones de casas que tenía mi primo allá, y me vinculé bien al punto que me puse a grabar y lo hice en el Blassing Recording Studio de Nueva York, donde grababa algunas cosas para la radio Del Éxodo y trabajé con un médico argentino en una radio americana que se llama Parsippany Troy Hills del estado de Nueva Jersey. Pero hice de todo, salí a vender publicidad a la calle en Estados Unidos, algo increíble porque allá nadie sale a vender publicidad a la calle. Allá no se hace así y yo salí como se hacía acá. Pero también trabajé en el Hotel Hilton y en mantenimiento, me revolví bastante.

¿Tus hijos están allá?
Sí están allá, se fueron de chiquitos y siendo un trabajador, porque soy sincero, ya que muchos dicen cualquier cosa después que están allá y yo voy a decir la verdad, yo ganaba como un trabajador y así eduqué a mis hijos en Estados Unidos y hoy ellos tienen su trabajo y viven bien, y además pueden educar a sus hijos, a mis nietos que son cuatro y que a tres de ellos no los conozco por eso creo que en cualquier momento me voy de nuevo, porque es una ley de la naturaleza, tengo que verlos y estar con ellos.

¿Cuál fue una de las vivencias más fuertes que tuviste en todos esos años en Estados Unidos?
Y quizás una de las experiencias más fuertes fue cuando cayeron las Torres Gemelas en Nueva York en 2001. Estaba viviendo en Nueva Jersey, en un pueblo que se llama Patterson y mis hijos estaban en la escuela, yo no creía lo que estaba pasando, la gente miraba por televisión aquello pero nadie creía. Nosotros estábamos a pocos kilómetros de Nueva York y aquello fue un caos, para los estadounidenses parecía que se les terminaba el mundo, todo quedó paralizado y dejó de funcionar. Yo tuve que ir urgente a buscar a mis hijos a la escuela porque habían clausurado las clases y la gente se encerraba en sus casas, había policía y militares por todos lados. Fue una época bien complicada, yo creo que eso cambió todo para el país, no solo para Nueva York, sino para todo el país. Hubo una sicosis muy grande y quizás eso haya sido lo más grande como experiencia de las que viví.

Haces Radio Feria los domingos ¿es una manera de no desprenderte de la radio y el contacto con la gente?
Sí, lo de Radio Feria es algo lindo, porque empezó con una propuesta que me hizo el titular de Arte Mimbre y me dijo para “meter algo de ruido” y bueno empezamos con unos parlantes y nos pusimos a vender avisos y a hacer publicidad en el lugar. Ahora tenemos toda la red de la feria y hacemos publicidad de todo tipo, tanto de la feria como de los puestos que están ahí y también publicidad política o comercial de cualquier tipo. Pero me llevo bien con todos porque mantengo el respeto y la altura suficiente, no me meto con nadie.

¿Qué te gustaría ver de Salto que no ves ahora?
No lo veo bien a Salto, las calles están con muchos pozos, espero que se arreglen, no echo culpas pero sí espero por el bien de mi querida ciudad que las cosas estén mejor, porque Salto siempre fue un hermoso lugar para vivir y me gustaría verlo mejor de lo que está ahora. Creo que todos los salteños nos merecemos eso.

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Luis Alberto Cáceres otro señor profesional con la fusta bajo el brazo

Como Irineo Leguisamo, el más grande de todos los tiempos, inmortalizado por su amistad con Carlos Gardel, Luis Alberto Cáceres Aranda (31) salió también de un pago salteño, y llegó a Maroñas casi adolescente para intentar suerte en la conducción de “los burros”. Hoy se codea con los mejores jockey del país y acaba de ganar la principal carrera del turf nacional, hecho que en realidad es la frutilla que corona una actuación destacada en el turf uruguayo.
Cáceres mantuvo un diálogo con EL PUEBLO pocas horas después de haber ganado el premio más importante de sus carrera, como el mismo lo define al José Pedro Ramírez, corrido el pasado 6 de enero.

¿Cómo y cuando comienza tu vinculación con el turf?
Desde muy chico, debido a que soy de Campo de Todos, en el departamento de Salto. Me crié en ese pueblo, Después nos mudamos para barrio Artigas e hice la escuela allí en barrio Artigas, creo que es la Escuela 14. Después me volvía al campo con mi padre, hasta que el campo me aburrió y mas o menos a los 15 años me volví a la ciudad. Estando en la ciudad me fui al hipódromo donde pido trabajo a Ribeiro que es hoy cuidador acá (en Maroñas). Así me fui vinculando al mundo del turf. Ribeiro me da la posibilidad de hacer de peón y de varear (enseñar a correr) algún caballo y ese fue el comienzo y mi vinculación con los caballos de carrera..

¿Cuánto tiempo hace que estás corriendo?
Y habré debutado a los 16 años, hoy tengo 31 o sea que hace mas o menos 15 años que estoy en esto. Primero corrí en algunas “pencas” domingueras en Salto, después corrí en hipódromo antes de pasar a Maroñas. Fue allá por el año 2002, cuando el Dr. Alvaro Echeverría, médico veterinario en Salto, vinculado al mundo del turf me dijo que había la posibilidad de venir a Montevideo. También por intermedio del propio Ribeiro que hablan con el stud “La Horqueta” que hoy tienen caballos acá.

¿En que condiciones correrías en Montevideo?
Llegamos a un acuerdo y me hicieron un tipo de contrato para venir a correrles casi en exclusividad a ellos y me vine, Era un fin de semana me hicieron el contrato el día sábado y aún recuerdo que el 8 de mayo del 2002 llegué a Maroñas. Llegué como monta exclusiva de La Horqueta, ya que corría sólo para ellos.

¿Sigues teniendo familiares en Campo de Todos?
Si efectivamente sigo teniendo familiares por esos pagos, porque somos siete hermanos, cuatro varones y tres mujeres, además de mi padre y mi madre. Tengo a mi hermano mayor, que es herrero que está acá en Montevideo, tengo una hermana que está en San José, tengo otro hermano que corre caballos en las pruebas de enduro en Río Negro y los demás hermanos están en Salto. En Montevideo tengo un hijo, Máximo, de casi cuatro años y todo lo que hago es por él, es mi sostén, que también disfruta al máximo las carreras, le gustan mucho y por lo tanto siempre en todo lo que hago es también pensado en él.

¿Cuál fue la carrera más importante que has ganado hasta el momento?
Sin dudas que fue el José Pedro Ramírez, que es la carrera que uno siempre quiere ganar y se prepara mentalmente durante todo el año para correrla. Pero también he ganado el Premio Nacional con Forgotten, también tengo dos premios Jockey Club que son premios importantes ganados, uno con Forgotten y otra con Boby Di Job. Además en el año 2013 y 2015 me tocó ganar la estadística de jockey por mayor número de carreras ganadas en el año. Son también logros importantes porque es el trabajo de todo el año y es con lo que todo jockey sueña, como también ganar un Ramírez. Por suerte a mi se me ha dado esa posibilidad y la estoy disfrutando al máximo.

¿Te tenías fe para ganar el Ramírez?
Si me tenía fe, me tenía mucha confianza porque el caballo “Fletcher” andaba bárbaro, Había tenido un poco de mala suerte en carreras anteriores y es un caballo un poco difícil de correr, pero para esta carrera yo lo había preparado especialmente. El caballo hacía todo bien en la mañana y también hizo todo bien en la tarde y por suerte ganó una linda carrera y salió todo bien.

¿Qué sentiste cuando ganaste?
Algo inexplicable. Una emoción bárbara porque es una carrera que todo jockey sueña ganar. Cuando yo comencé a correr en Salto nunca soñé con correr en Maroñas y mucho menos ganar una carrera de éstas y hoy en día se ha hecho realidad y la verdad es que estoy muy contento. En cuanto al futuro y la posibilidad de ir a correr afuera no se ha dado. Estoy muy bien en Maroñas, los premios son muy importantes y uno está bien acá donde es local, porque se está trabajando bien, así que por el momento el futuro es seguir trabajando y seguir superándome porque el trabajo es lo que hace posible luego los grandes triunfos.

¿Has corrido caballos de figuras importantes ya sea de la política nacional o de otras figuras conocidas?
Si soy el jockey oficial de l os caballos del Dr. Jorge Larrañaga. Tuvimos la suerte en el año 20014 ganar el Gran Premio Maroñas con un caballo muy bueno de él. Le corro a caballos de gente no se si importante, pero conocida, muchos políticos, futbolistas y demás, pero como profesional les corro como lo hago con todo el mundo, tratando de triunfar siempre. Corro los caballos de estas personas, como corro el de algunos cuidadores y de gente que trabaja acá y que de repente tiene sólo un par de caballos, yo estoy para trabajar y por eso lo trato de hacer con mucha profesionalidad. Yo trato de cumplir siempre con la gente porque no me olvido de cuando vine de Salto que no tenía nada y si ahora estoy mejor es porque me han dado la oportunidad y pudiendo le corro a todo el mundo.

¿Tienes algún ídolo en particular?
No, soy un admirador de los grandes jockey. En la actualidad soy admirador de Méndez que es un profesional con todas las letras. También por afuera Pablo Falero que para mi es un grande por todo lo que ha logrado el hombre, como jockey y como persona, Siempre trato de mirarlos y sacar lo bueno de todos ellos, copiarlo en carrera o hacer algo parecido.

¿Qué te dice Irineo Leguisamo, paisano tuyo porque nació en Arerunguá, también tierra salteña?
He leído el libro que habla de su vida y realmente es un grande el hombre. He mirado algunos videos viejos y la verdad que es un “jockazo”. En aquellos tiempos se ganó todo y no hay nada que decir al hombre.

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La literatura que te hace pensar y sentir distinto

La literatura debe ayudar a las personas a redescubrirse, a repensar las cosas, a tener espíritu crítico, y eso es importante para tener una mirada diferente en el mundo en el que vivimos. Por eso, hay gente que pese a que vivimos en un mundo donde reina la pantalla y todo es inmediatez y redes sociales, aún se dedican a escribir y a contar historias que nos hacen pensar e imaginar, apelando a nuestra creatividad. Por suerte aún hay escritores y de los buenos, en un país donde el mercado literario es basto por un lado y escaso en calidad por otro. Pablo Silva
En oportunidad de conocerlo Pablo Silva Olazábal, reconocido a nivel nacional por la distinción de sus obras literarias, nos concedió una entrevista donde hablamos de literatura, para nuestra sección semanal Al Dorso.

¿Quién es Pablo Silva Olazábal?
Soy un escritor y también soy periodista radial uruguayo. Conduzco un programa que se llama La Máquina de Pensar que se emite todos los días de noche por Radio Uruguay (1050 AM) en Montevideo. Nací en Fray Bentos el 18 de marzo de 1964 y en 1976 mi padre, que era dirigente sindical bancario y edil del Frente Amplio en Río Negro, se exilió en España y nosotros nos fuimos un año después para allá. Pero volví en 1986. En España me gradué de Maestro en la Escuela Normal “María Díaz Giménez”, que depende de la Universidad Complutense de Madrid, pero nunca trabajé de maestro. Escribí la novela “Pensión de Animales” y obtuve el Segundo Premio de Narrativa Inédita en los Premios Anuales del MEC (Edición 2012) y una mención de honor en el concurso Banda Oriental-Lolita Rubial (Edición 2013).

¿Es importante que el escritor le deje un legado a la gente con cada obra que escribe o simplemente el lector tiene que apreciar el trabajo que se hace en el momento y seguir viendo otros trabajos?
Creo que el arte de escribir es pasar de lo conocido a lo desconocido, hay que ir tanteando una historia. Y cuando se termine, cuando la historia está redonda, que el lector sienta que está avanzando hacia lo desconocido.
Y de alguna forma sienta la experiencia de abrir una puerta que uno no sabe adónde te va a llevar. Un lector me dijo que lo que más le había gustado de mi libro “Pensión de Animales”, era que en un momento empiezan a pasar muchas cosas y ya se llenaban de expectativas de abrir cada puerta.
Entonces despertar esa imaginación del propio lector de qué es lo que va a haber detrás de cada puerta es algo muy bueno.

¿Qué es lo que contás en Pensión de Animales?, el libro con el que ganaste el Premio Nacional de Literatura.
Detrás de cada puerta, en cada habitación hay historias algunas de ellas terribles, o de hombres y de mujeres que están muy animalizados, es como un bestiario.

¿Qué reflexión te deja el libro, o pensás tu que le hace sentir a quien lo lee?
Bueno lo que yo creo, y es lo que le pasa tanto al autor como a un lector, es que el mismo te pone en contacto con partes de tu personalidad, con facetas que todos tenemos que normalmente están en la oscuridad. Nosotros hablamos, y tenemos una máscara, pero todos tenemos nuestras zonas oscuras. Y lo que hace este libro es que en cada habitación de esa pensión de animales aparece una de nuestras zonas oscuras, en una de ellas está la violencia y en otra está la lujuria, en otra el miedo a la muerte. Y así surgen distintas facetas de la personalidad de un ser humano cualquiera. Sí, es como pasar de lo conocido a lo desconocido y meterte en una pieza oscura y ver que lo que hay ahí también es parte tuyo. Una lectura me dijo que toda la pensión es el cuerpo del aura, su organismo. Creo que están pasando muchas cosas.

En Uruguay vivimos un momento muy marcado por ese mercado chico, en el que a veces a los escritores se les hace difícil desarrollar sus obras, ¿es importante tener en cuenta eso a la hora de escribir un libro y de valorar esa obra?
Cuando uno escribe lo hace con todo su cuerpo, con toda la mente, con todas sus historias y eso se filtra, en mi caso no lo hago pensando en el porvenir del libro. Alguien me dijo que en este caso de piezas donde la gente está aislada podía ser la historia de las redes sociales, donde en algunos casos nos estamos viendo, pero estamos aislados. Y bueno, eso puede ser. O no es casualidad que forcemos los límites y que la historia que yo escribió transcurra en 10 minutos y la historia que escribió el otro lo haga en 8 horas, no se, puede ser un momento de esta época. Insisto en que estamos rodeados en un momento de la humanidad, que estamos en transición de lo conocido a lo desconocido.

¿Eso aplica a la literatura también?
Sí claro, todo, todo es así. Toda la cultura, toda la educación, el sistema de salud, eso creo que está experimentando, está en crisis y está experimentando una transición hacia no sabemos dónde. Entonces eso genera miedos también.
¿Es importante generar un aporte desde la literatura y desde la escritura, para tener pensamiento propio y espíritu crítico?
Claro, yo creo que la literatura y el arte lo que hacen es generar incertidumbre, que te pienses, que te saque un poco del lugar en el que estás, de lo conocido, y que te haga pensar que hay otras cosas. Hay gente que te habla por ejemplo de cosas espirituales y de que un libro, te hablo del caso del que yo escribí, te puede hacer pensar que hay otros mundos, que están ahí, en forma paralela.

¿En Salto puede adquirirse Pensión de Animales dado el particular sistema de distribución de libros que tiene el país?
Sí claro, porque hubo gente que lo compró. Yo le digo a la gente que el sistema uruguayo de distribución es de una sola forma, hay uno o dos distribuidores nacionales, y esos solamente le llevan libros a quienes se los piden, si se editan 100 libros no van a mandar los 100 libros a Salto, mandarán solamente lo que los libreros les piden. Y los libreros van a pedir solo lo que la gente le pide.

¿Hay que exigir mucho para poder tener la literatura que uno quiere?
Las librerías tienen ganancias, y por eso exigen que la gente vaya, busque, elija y quiera pedir lo que quiere leer, es parte de un circuito donde la idea final es dejar ganancias, pero los autores muchas veces, la mayoría de las veces, estamos lejos de eso.

¿Pensás que la literatura en Uruguay en esta época pasa por un buen momento?
Sí, pero lo que pasa es que hay mucha producción, muy diversa, de muy buena calidad, quizás parte de este cambio tecnológico que estamos experimentando hacen que los libros se editen muy rápido, haya muchos títulos y eso va en contra de una cierta decantación, porque la literatura, a diferencia de otras artes, requiere de un tiempo más lento. Pero estamos cada vez más acelerados todos, todo está más acelerado, en algunas cosas está bueno, pero hay cosas que requieren de un proceso.

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“He esperado al hombre nuevo… a ese ser solidario y esperanzado”

Poetisa… docente… ama de casa y pensadora Martha Beatriz Peralta Siffredo nació en el barrio Cerro en la media del siglo XX. “Pertenezco a dos siglos y me siento orgullosa de ello… época que permitió una vuelta de tuerca tecnológica… que debemos aprender a usar para enriquecernos.
aldorso001Martha concurrió a la Escuela No. 64 a la que ama profundamente. Luego tuvo un pasaje por la Escuela No 3, cuando ésta compartía local con la Escuela No. 1. Confiesa que la etapa de su infancia fue muy feliz hasta que la muerte de su hermano mayor marcó un antes y un después en su existencia.
Martha Peralta con el paso del tiempo fue adueñándose del mundo de las letras y reconoce que suele escribir más de lo que habla.
Asegura que ha sabido a través de su filosofía de vida compensar los dolores con alegrías y aún espera “el despertar del hombre nuevo, más solidario, dotado de una energía esperanzadora”. Desde su interior siente que Salto es su lugar en el mundo y aquí desea “ser y hacer”… no obstante dentro de sus temores existenciales está el no poder llegar a ver un cambio en sí misma y en la humanidad.

¿Cómo fueron sus tiempos de estudiante?
-“Leía mucho, aprendía vorazmente y era irremediablemente ya poeta. Jugaba inventando mundos paralelos y así veía en las terrazas de la Escuela 64 bailes de soldados y damas, minués, bailantas… mujeres bellísimas y soldados arriesgados”.

¿Y las reminiscencias de la niñez?
Pero también, comía macachines y jugaba con mis dos hermanos y sus amigos. Tuve una infancia feliz hasta los once años que murió mi hermano mayor. La enfermedad y la muerte de los demás, me lastima enormemente.

¿En qué momento se percató que le gustaba la docencia y las letras?
“Al principio pensé que quería ser médico pues tenía una idea muy romántica de la labor médica y fui a facultad y después de dos años y pico de estudiar, empecé a fracasar a no estudiar más, a ir a recitales, a vincularme con escritores y pintores. Me casé joven, tengo tres hijos, la menor es Carolina pero las cartas estaban echadas, con los poetas de Salto, Marosa, Milans Martínez como referentes, Jardim. Amorim como paradigmas, no había escapatoria, me presenté a varios concursos, de los que saqué premios, pero después deje de hacerlo. Por convicciones que se me fueron instalando y sobre todo por la absoluta propiedad de mis palabras. Después de hacer el IPA; inconcluso. Lo terminé cuando hacía años que era docente, ya viviendo en Montevideo. Alrededor de 1985 empecé a dar clases”.

¿Influyó en su elección el hecho de que su padre fuera docente?
-“En mi casa se leía mucho, se recibía a mucha gente, se discutía mucho en un disenso clarificador que agradezco aun después de tantos años y que me enseñó que los malos no tienen partido, ni religión ni ideología y como dice Carolina, se caracterizan por hacer el mal”.

Mencione un libro que le haya movido el piso….
“En mi corazón están algunos autores con los que me encontraré en el Limbo de Dante, Vallejo, Lorca, Gelman, Dylan Thomas, Idea Vilariño, con la que hablaremos de lo pesado, denso, doloroso es ser mujer y no hacer lo que se espera que hagamos”.

Desde su experiencia – ¿Cómo ha sido la evolución en el ámbito de la enseñanza y el aprendizaje?
-“Creo que terminaré de aprender cuando me muera. He aprendido más de los jóvenes que ellos de mí. Me dieron la mutabilidad de las palabras, la alegría de vivir a pesar de todo. La gracia de las sonrisas y el canto, el desparpajo, con el que pude criar a los hijos, la falta de miedo. Siempre digo que por suerte trabajé en lo que amé. Tuve reconocimiento de alumnos, del gremio, de los docentes, pero eso son carisias de mimosa. Lo importante que aun tengo muchas ganas de seguir”.

¿Qué deudas pendientes siente que tiene con la vida?
-“¿Deudas? ¿La vida conmigo? ¿Yo con la vida? He esperado al hombre nuevo, ese ser humano, solidario, esperanzado, sin egoísmos personales, lo espero. Lo esperaré… tengo miedo de no ver el cambio, en mí y en los otros. Apunto a la utopía y pido más…hay cosas que no hubiera querido, vinculadas a la injusticia, a la muerte y el dolor. Pero personalmente, la vida no me debe ni le debo. He compensado dolores con alegrías”.

¿Qué significa la ciudad de Salto para usted?
“Salto es mi lugar en el mundo, a veces hablamos con mis hijos mayores, que viven en Montevideo, que me necesitan y los necesito, de la necesidad de estar juntos. Pero he sido una extranjera en Buenos Aires en Montevideo…busqué siempre esa sombra de paraíso que me airó en verano y escondió el primer beso, la calle con cada baldosa que tiene algún recuerdo…y sí este es mi lugar, aquí quiero ser y hacer”.

Una reflexión sobre sus poesías y creaciones literarias…
-“Soy una poeta mujer, escribo acerca y desde la mujer, la madre, la militante, la trabajadora, ama de casa con ganas y escasez… la que sabe el precio de las cosas, que sabe cuánto cuesta. Y escribo sobre eso, mi trabajo, mis amigos, mis hijos, mi familia, pues sé que las pequeñas cosas que nos hacen son la esencia del mundo. No me concibo sin las palabras. Todo en mí son palabras. Y escribo mucho más de lo que hablo”.

¿Qué siente ante el hecho de que su hija también ha tomado el camino de las letras?
-“Mi hija Carolina me probó que para ser feliz, existir y estar junto a los demás sólo hay que querer. Estoy orgullosa de los tres, como toda madre los amo desde la noche a la madrugada y cuando duermo sueño con ellos. Cada uno es diferente y con cada uno tengo lazos diferentes. Natalia, mi otra hija escribe muy bien, también, tiene un bellísimo trabajo de la que estoy orgullosa en el Museo Blanes y Gastón… prefiero no hablar de él, por largos años el único hijo es mi locura.
Como es sabido para la madre cada hijo es diferente. Carolina es diferente a sus hermanos, pero está en el ojo de la maravilla expectante de amor para todos”.
Me preguntas si la vida me debe algo… tiempo, tal vez… porque la vida es lo mejor que nos puede pasar. Lo demás lo construimos nosotros”.

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Ramón Ariel Rosconi: un maestro apegado al campo

Ramón Ariel Rosconi Aguerre, nacido el 5 de abril de 1956, nací en Salto capital, más concretamente en Raffo 46 porque en esa época las parteras iban a la casa, expresó.  Nací en la casa de una tía, una hermana de mi padre que vivía en Salto, pero me crié en la zona de Sauce Chico, Laureles. Mi familia siempre vivió en campaña y vino a Salto por la circunstancia del nacimiento del último varón. Somos seis hermanos y yo soy el menor nacido después de 18 años de casados. No se olvide que soy hijo de padres mayores. Con él compartimos una diálogo agradable y ameno cuyos tramos principales compartimos.

¿Cuénteme como eran sus padres y que hacían?
Mi madre era ama de casa, pero de esas amas de casa que además de cocinar, se dedicaban a lavar y aprontar siempre la ropa de la familia, pero además se dedicaba a todo lo que eran los postres, los dulces, las comidas caseras. Tenía su enorme jardín y su enorme huerta. De mi padre tengo vagos recuerdos porque cuando yo nací él ya tenía 50 años y mi madre 41.
¿Cómo fue esa infancia con hermanos mayores tan grandes?
Yo era como el hijo de todos. Con mi hermana que me seguía, ahora es fallecida, ella siempre me decía que yo era “malenseñado” y yo le decía que no, que era mimoso y siempre hago la diferencia, porque si yo hubiera sido malenseñado, no hubiera tenido los logros personales y familiares que he tenido. Por eso hay que diferenciar bien. Ser mimoso es una cosa y ser malenseñado es otra.Incluso yo hoy a mis alumnos les cuento que yo a los 13 años me vine de una escuela rural a la ciudad a vivir primero a la casa de una hermana y luego a la de un hermano y pasé de ser niño a ser hombre, a independizarme para poder estudiar.
O sea que de la escuela rural le vino a la ciudad para poder seguir estudiando en el liceo ¿a que zona?
Primero me vine a vivir con mi hermana a la zona de barrio Albisu y luego con un hermano en la zona del parque Solari, pero cuando empecé tercer año del liceo ya pudimos tener nuestra casa en la ciudad y mi madre se vino a vivir conmigo.
 ¿Todos sus hermanos habían estudiado o ud. tenía como un objetivo personal de estudiar?
No, en realidad uno de mis hermanos había estudiado tornería y por “equis” causa le quedó una materia que no dio y mi padre siempre le decía que por caprichoso no había terminado y tenía el temor de que yo hiciera lo mismo. Al ver el sufrimiento que tenía mi padre por ese motivo me propuse terminar, porque la opción era –como él me lo dijo clarito un día – estudiar o ser peón de campo. No es desmérito para los peones, pero la situación era que mis padres tenían un pequeño campito que si bien les daba para vivir ellos, nosotros, sus hijos teníamos que independizarnos porque no podríamos vivir de lo que producía el campo. No daba para todos y nosotros teníamos que independizarnos y buscar nuestro propio camino. Yo siempre dije que quisiera haber tenido la inteligencia y la visión que tenía mi padre. Siempre estaba como adelantado a los tiempos que se venían y lamento que hoy ambos sean ya fallecidos.
Cuando murió mi padre si bien yo ya tenía 27 años él no alcanzó a conocer mis hijos. Mi madre si aunque chiquitos, alcanzó a disfrutarlos…
Cuándo se vino a la ciudad a estudiar, ¿ya tenía decidido que iba a hacer o vino a ver que pasaba?
Yo vine como probando, porque siempre extrañé el campo y me apego al campo hasta ahora. Yo hacía tareas de campo y cuando me hice un poquito más grande, un vecino de mis padres me iba a buscar los fines de semana y yo hacía tareas de campo con él. Era un peón medio mimoso, porque compartía con él y su familia los fines de semana. El iba a buscarme los sábados de tarde y yo trabajaba con él sábado y domingo y me ganaba mi dinero. Si bien no era una tarea permanente, eso me permitía tener mis ingresos y evitaba que tuviera que pedirle dinero a mi padre para los bailes o alguna ropa extra que me quisiera comprar.
¿Era de salir frecuentemente en esa etapa?
Si era salidor, aunque con mi señora, Rosario Machado nos conocimos cuando me recibí. O sea que comencé mi carrera docente ennoviado y ya bastante formal. Casi enseguida obtuve la efectividad como maestro y a los dos años y medio de novios nos casamos y casi a l os tres años después nació Etelvina, que es mi hija y colega docente, que a su vez es mamá de Maite que tiene dos años y medio y de Mauro que tiene tres meses, que son mis nietos.
Después a los 5 años de Etelvina nació Luciano, mi hijo que vive en Montevideo y que si Dios quiere en poco tiempo se recibirá de licenciado en Relaciones Internacionales y se ha recorrido todo el mundo.
¿En que fecha se casó?
Me casé el 26 de octubre de 1983. En 1981 cuando me recibí conocí a mi señora. Lo que pasó es que por mi apego al campo, yo fui alumno además de escuela rural, hice los seis años en la Escuela 36 de Sauce Chico. Iba a caballo, en un petiso primero y después ya quería ir en los parejeros y quizás por eso mismo, mi inclinación era hacia agronomía o veterinaria, porque me atraen además los animales, pero justo cuando termino el Preparatorio de Veterinaria, por los problemas que había en la época se cierra la Facultad de Veterinaria y eso hizo que me inclinara accidentalmente por el magisterio. Eramos tres estudiantes que habíamos hecho una muy linda amistad y el profesor en ese momento que era el Dr. José Rufino Martínez nos sugirió dar el examen de fisioterapia. Había como 800 aspirantes dando el examen. Los tres salteños que fuimos aprobamos el examen y después supuestamente por sorteo quedamos eliminados. Fue entonces que paralelamente me inscribí para hacer un profesorado de Biología. Allí me dijo Juan Claudio Lagaxio que después con el tiempo fue director del Instituto de Formación Docente, “Cholo” por qué no haces magisterio que nos hacen falta varones. Así comencé haciendo un profesorado y terminé siendo maestro.
¿Cholo era su apodo?
Si efectivamente, me siguen diciendo, porque en realidad mi apodo era “cholongo”, que según me decían era un personaje de una historieta de la época y mis primos que vivían en la casa donde yo nací y eran adolescentes me dijeron desde un principio “cholongo”. . Después en el liceo mis amigos me comenzaron a decir Cholo, aunque muchos maestros e incluso durante mi pasaje como Inspector de Primaria me decían nombrando como “Cholongo”, porque me conocían desde aquella época.
Aunque la elección fue accidental, el magisterio se transformó luego en vocación?
Si efectivamente, comencé a ejercer en el año 81, en la Escuela de Corral de Piedra. Allí tenía todas las clases y la única que no tenía era quinto. En las demás clases había dos o tres alumnos. Incluso en el 2013 y 2014 que fui a Pepe Nuñez, que era la escuela vecina y reencontrarme con mis alumnos que hoy ya son padres o incluso abuelos, es muy emocionante. Había que cocinar, limpiar y hacer muchas cosas porque se estaba solo. Yo creo que hoy los programas hablan mucho del maestro comunitario y en realidad se oficializó lo que nosotros ya hacíamos, el mandado para el vecino, organizar la actividades, ser un poco el referente de la gente del lugar. porque si uno se abre a la comunidad, a la gente, se pasa mal. Por ejemplo yo tenía que hacer más de 40 km. Para ir a tomar el ómnibus y esos 40 km los hacía en un caballo que me prestaba la gente y lo tenía como mío. Después de las vacaciones de julio recién pude ahorrar un dinero y sacar una moto a crédito.
¿También fue director e inspector?
Ya en mi segundo año me fui a Paso del Parque allí estuve seis años, di concurso para director y logré la efectividad. Antes ya era maestro – director pero en forma interina, como escuela unidocente. Una vez que logré la efectividad fui nombrado director, con maestro a cargo.
Tuve la suerte de cumplir la efectividad en la Colonia Solari. Luego pasé a la Coordinación de Educación Física, le plantié al Inspector Departamental de aquel momento de no hacer oficina, ya que era una tarea administrativa, sino de salir a recorrer las escuelas a trabajar como profesor de educación física y allí fue cuando se inician las escuelas de Tiempo Completo y allí tuve la experiencia de trabajar en la Escuela 1, en la Escuela 78 especialmente y después tuve un pasaje por la Escuela 4 y la 64.

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Sonia Blanco: una mujer que se sintió comprometida con su convicción y sus ideas

Talvez la pobreza que vivió de niña mientras la criaba su abuela con mucho sacrificio, la llevó a actuar con ahínco en la defensa de su ideal de igualdad y solidaridad muchos años después. Siendo la única mujer de 5 hermanos, su infancia transcurrió con muchas dificultades económicas, pero eso no impidió que “a pesar que éramos muy pobres, pobres, tuve una infancia preciosa”, comenzó diciendo Sonia.
A los 15 años, “todo se complicó”, la llegada de su primer hijo hizo que tuviera que dejar el liceo y se casara con José AL DORSO 2212“el Jopo” Figueroa (actualmente fallecido), uno de sus impulsores en su incursión en el partido de izquierda, con quien estuvo casada 13 años y tuvo 3 hijos (Ney, Darío, Rosana).
Después su casa en el Ceibal, formó parte del movimiento de Tupamaros en nuestra ciudad que albergó en su domicilio a un grupo de los (111) fugados de la cárcel de Punta Carretas. Como ella dijo, “lo que hubo en la casa de nosotros fue grande, el movimiento que vino de gente de Montevideo fue importante”.
Sus actuaciones la llevaron a estar detenida por cerca de 8 años (en Salto, Paso de los Toros y Punta de Rieles) y aunque aseguró no haber recibido graves torturas, reconoció que fue una etapa difícil de su vida.
Una vez en libertad, se fue a vivir a Venezuela, donde estaban sus padres y su hijo mayor Ney (quien falleció en ese país de un ataque cardíaco mientras jugaba un partido de fútbol). Allí, Sonia estuvo más de 20 años, con la intención de “cambiar de aire”, pero “no sirvió de nada”, solo pudo despejarse un poco. “Todo era con mucho sacrificio”, apenas llegó quería volver. Pero el trabajo y un nuevo amor, con quien compartió 18 años de su vida (y falleció poco antes de su intención de regresar a Uruguay), la retuvieron por más tiempo.
En el 2010, regresó a su casa en el barrio Ceibal, donde actualmente trabaja haciendo artesanías, algo que aprendió por distracción y para pasar el tiempo, durante su detención en la época de la dictadura. Un hobbie que luego de recuperar su libertad se transformó en su principal fuente de trabajo y un legado que transmitió a su hija Rosana con quien comparte el taller de su casa.
Hace pocos años volvió a recorrer el lugar de su detención en Punta de Rieles, donde se realizó un homenaje a los detenidos durante la dictadura y se colocó una placa. “Volví al mismo lugar donde estuvimos, pero no sentí nada. Yo soy una persona que saca todo lo positivo que puede de cada lugar en que estoy”, reflexionó Sonia sobre su vida.

¿Cómo surge tu vinculación al movimiento Tupamaro?
“En el 67 por ahí, empezamos a agruparnos. La vinculación a la izquierda surgió más que nada por mi esposo y con el tiempo me fui involucrando yo y así comenzó la militancia desde mi casa. Después empezaron a llegar más compañeros y hacíamos reuniones y conversaciones”.

¿Cómo se vivía entonces?
“En esa época se vivía muy mal. Lo que pasó es que en mi casa nos reuníamos con militantes que no eran de acá, algunos eran de Montevideo y de otros lados. Entonces los militares empezaron a revolver todo y mi casa fue un desastre. Vinieron varias veces, destrozaron todo, yo tenía un almacén y de eso no quedó nada, se llevaron hasta el sueldo de mi esposo que recién había cobrado y pasó todo eso que todo el mundo sabe, a muchos compañeros se los llevaron y les hicieron torturas”.

¿A su esposo lo llevaron detenido?
“Sí, yo me enteré enseguida, porque eso se corre por todos lados, se sabe enseguida y ahí ya lo que había eran muchos nervios. A mi marido ya se lo llevaron del Hospital (donde trabajaba) varios meses antes que me llevaran a mi. Pero no fue solo a mi marido, también mi cuñado y varios más. Ahí, mi hija más chica tenía 5 años y los gurises eran unos años más grandes, pero eran chicos todavía. En ese entonces vivíamos de la ayuda de la abuela de mis hijos y de un grupo de gente que nos dio una mano”.

¿Y cuándo la detuvieron a usted, cómo fue ese día?
“Lo que pasa, es que son cosas tan, tan… que a veces no es fácil contar (hace una pausa). Ese día yo estaba con mis hijos en mi casa, yo mandé al Ney (su hijo mayor) a buscar a su abuela que vivía a una cuadra para que se quedara con ellos. A mí ya me habían llevado varias veces, pero me detenían para declarar y después me largaban. Desde que se lo llevaron a mi marido (a la cárcel de Libertad) hasta que me llevaron a mi, cada día por medio estaban los milicos en casa. Ese día, cuando me llevaron del todo, fue un desastre total, toda la cuadra estaba llena de milicos y vinieron y me llevaron al cuartel, al séptimo (Batallón de Ituzaingó de Infantería Nº7) y me acuerdo que me tuvieron parada todo el día, eran muchas horas, mientras me interrogaban. Ahí estuve presa un año, desde el 72, me acuerdo que era diciembre. Después, estuve 4 años en Paso de los Toros y como 3 años más en Punta de Rieles”.

¿En que pensó cuando la llevaron presa?
“En todo, era de terror. Se comentaban todas las torturas que había y se sentía mucho temor de lo que te podía pasar, en esa época muchos compañeros eran trasladados y no se sabía más de ellos. Pero tenías la convicción de que ese era el camino, y lo que podía pasar de ahí en adelante había que soportar”.

¿Qué le hicieron en el cuartel, la torturaron?
“Primero estuve parada detrás de una carpa muchas, muchas horas. Otras veces me ponían en un lugar muy chiquito y me dejaban ahí. Me preguntaban mucho sobre la organización, ¿quien era esta persona, quien era esta otra, que hacían? Pero a mi nunca me torturaron, aunque sé, que acá en Salto muchas compañeras las vivieron en carne propia. Punta de Rieles era más severo, pero acá fue la peor parte porque desaparecía gente y no se sabía que iba a pasar. Después que te daban la condena de lo que hiciste ya te dejaban más tranquila para que cumplas tu pena. Para mi lo peor que me pasó fue el encerramiento, y el miedo al principio. Aunque en Punta de Rieles fue difícil”.

¿A usted, porqué la “condenaron”?
“¿A mí? ¡por todo! Toda la ley me la leyeron: atentado a la Constitución, el grado de conspiración, seguida de actos preparatorios, encubrimiento, ¡todo!”.

Pero en su casa el movimiento era importante, ¿cuál fue su grado de participación, qué hizo?
“Si bien en casa había un movimiento importante, que es cierto, mi actuación fue de cosas leves, estuve adentro, pero a mi me tocaba hacer cosas materiales como armar carpas y cosas para mandar al monte. El movimiento fue duro, pero en el caso nuestro, en Salto, no hubo muertos por parte del movimiento. Talvéz se hicieron cosas, porque en su defensa el movimiento hizo cosas, pero yo no las ví”.

¿Se arrepiente de algo?
“No, porque yo no hice nada. Si pudiera volver el tiempo atrás, diría que ese es el camino, pero tal vez no estaría igual de comprometida”.

¿Qué siente hoy por los militares?
“Hoy, solo siento rechazo, pero no los tengo presentes en mi. Me acuerdo de algunos de ellos pero nunca me los crucé porque después yo me fui a Venezuela y hoy, si me los cruzo, no me acuerdo de sus caras”.

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Desembarcar la aventura o morir en el intento

El desarrollo de las ciencias en nuestro país siempre fue muy endeble, sin embargo en los últimos tiempos las cosas cambiaron y la Universidad de la República ha hecho una apuesta importante en captar científicos uruguayos radicados en el exterior para traerlos a Salto y que quieren tener éxito en su incansable búsqueda de resultados. A Daniel Peluffo lo reclutaron en Nueva York y hoy nos cuenta su historia.

¿Quién es Daniel Peluffo, dónde nació, dónde estudió, qué estudió, dónde trabajó?

Nací en el Cerro de Montevideo, fui a la Escuela Santa María de la Ayuda y después al Liceo 11. Cursé el primero dedaniel peluffo Facultad de Química con 17 años de edad, hasta que la dictadura militar clausuró la Universidad. Con 19 años recién cumplidos viví en Buenos Aires donde conseguí trabajo como Técnico en Análisis Clínicos. Tras recibirme de doctor en Biofísica y realizar estudios postdoctorales en el exterior, trabajé como investigador y hoy estoy radicado en Salto haciendo investigación científica para el desarrollo de la Universidad de la República.

Siempre hay una diferencia entre el científico y el técnico que la gente no entiende mucho ¿usted es científico?
El uruguayo en general tiene una gran confusión entre lo que es un técnico y un científico. Es rutina ver en televisión gente que va desde el ciudadano común hasta miembros de gabinetes ministeriales, que llaman técnico al científico y científico al técnico. Ejemplo: aparecieron peces muertos en la costa de Montevideo y vino un grupo de investigadores de Facultad de Ciencias a tomar muestras, el reportero del noticiero dice: “ahí podemos ver a los técnicos tomando muestras”. Y cuando aquel edificio de El Buceo fue desalojado por inestabilidades y los ocupantes decían que era una maniobra para deshacerse de ellos, estos vecinos contrataron a alguien que con un casco y un equipo de mano vino a medir la estabilidad de las columnas de cemento, un procedimiento técnico de rutina, sin embargo la entrevistada dijo: “acá están los científicos determinando que el edificio es estable”.
¿Cuándo se recibió?
Trabajé 3 años en diversos laboratorios de Clínicas, Sanatorios y Hospitales bajo las órdenes de Bioquímicos Clínicos, hasta que un día algo en mi interior dijo “Daniel, hay que volver a estudiar”. Siempre había querido ser Bioquímico pero en Uruguay no existía esa carrera en los 70. En Buenos Aires se alza la Facultad de Farmacia y Bioquímica y entré en febrero del 79, nos presentamos 2500 y aprobamos 360. Seguí trabajando como técnico clínico durante toda mi carrera y di el último examen en abril del 86. A la semana de recibirme de Bioquímico ingresé a la Cátedra de Fisicoquímica Biológica del Dpto. de Química Biológica de la Facultad de Farmacia y Bioquímica. Durante 14 años dicté cursos de grado y de postgrado, en particular Fisiología y Biofísica de Membranas Biológicas para estudiantes del primer año de la carrera de Medicina y despegué como investigador independiente Monté mi propio laboratorio publicando 7 trabajos en 5 años en revistas arbitradas internacionales de buen nivel.
¿Cuándo llegó a Salto? ¿Por qué se radicó acá?
Un día de febrero del 2011 me invitaron al Consulado General del Uruguay en New York a presenciar la ponencia sobre la descentralización de la UdelaR que daría el entonces Pro-rector de la Universidad para Asuntos del Interior, Dr. Gregory Randall. Aquel helado día de febrero del 2011 en el Consulado, frente a un grupo de unos 50 uruguayos, el Dr. Randall hizo una presentación magnífica sobre el proceso de descentralización de la Universidad. Al finalizar su ponencia yo dije “no creo encajar en ninguno de esos ejes pero si tu me dices cual es mi lugar en este magnífico proceso de descentralización, mañana mismo saco el pasaje”… hubo risas pero Randall me miró con interés y me preguntó a qué me dedicaba, le dije que era Doctor en Bioquímica experto en Biofísica y que investigaba los mecanismos moleculares del funcionamiento de ciertas proteínas cardíacas, me contestó que existía un clamor en el Uruguay sobre la necesidad de fortalecer las “Ciencias Básicas” en el interior del país. Mi proyecto fue aprobado por unanimidad por el CDC de la Universidad, concursé y gané mi cargo como Profesor Grado 5 de Biofísica. Ahí mi llegada a Salto.

Para muchas personas hablar de ciencia es algo extraño, hasta lo relacionan con lo difícil, ¿cómo lo describiría usted para acercar ese concepto al lector?
La ciencia combina maravillosamente lo intricado de las teorías científicas con las explicaciones hermosamente simples de las cosas que nos rodean. Se suele decir en ciencia que cuanto más sencilla, más bella es la teoría que explica un fenómeno. Los científicos buscamos la armonía de las leyes que describen y rigen el Universo…estamos todos en busca de la verdad.

¿Pensó alguna vez en llegar a este punto del país?
Jamás en mi vida pensé en llegar a este punto del país, si bien siempre dije que tarde o temprano me gustaría volver al Uruguay a compartir con las nuevas generaciones de estudiantes y jóvenes científicos lo mucho o lo poco que he aprendido por el mundo. Me fui “por las mías” a Philadelphia, sin obligaciones de retorno, pensé que mi carrera pasaría por quedarme en el extranjero. Más aun cuando fui aceptado como joven Profesor en la Escuela de Medicina de Nueva Jersey (New Jersey Medical School), Todo esto hasta aquella nevada mañana de febrero del 2011.

¿El proceso de investigación que ha echado a andar la Universidad con inversión en recursos humanos y materiales, es el adecuado para el desarrollo de la investigación científica?
Entiendo que el proceso de investigación que ha echado a andar la Universidad es el adecuado para el desarrollo de la investigación científica tan anhelada en el interior, pero recién vamos dando apenas los primeros pasos. Hay muchísimo por hacer pero existe excelente material humano y creo humilde pero firmemente que estamos por la buena senda.

¿Cuáles son sus principales desafíos en la tarea que viene desarrollando ahora y en su carrera profesional?
El principal desafío es a todas luces el dejar establecida la nueva generación de biofísicos/científicos/docentes quienes continúen con este proceso. Esa continuidad dará la pauta sobre el triunfo o el fracaso de esta iniciativa, hablando estrictamente en el plano personal. Como suelo decir: “si cuando me retire mi laboratorio cierra sus puertas, entonces habré fracasado”. En este sentido es muy preocupante un problema que jamás anticipé cuando escribía este proyecto en EEUU: la notoria falta de recursos humanos que, a todos los niveles, quieran incorporarse a esta carrera/aventura. Todo esto constituye a su vez el principal desafío en esta etapa de mi carrera profesional ya que volví desde el exterior a radicarme en Salto para llevar adelante este proyecto o morir en el intento.

Si bien la tarea que desarrolla busca generar producción de resultados innovadores ¿piensa que esa labor debe ser conocida por el público para saber de qué se trata y sobre todo para captar el interés de jóvenes?
Por lo que menciono en el párrafo anterior, mi intención es a todas luces tratar de captar el interés primero de jóvenes de la zona o del resto del país, pero también del litoral argentino o del sur de Brasil que puedan querer seguir mis pasos. Más que la generación de resultados innovadores me interesa la generación de conocimiento en las áreas de los mecanismos biofísicos moleculares de proteínas, ácidos nucleicos y lípidos. La búsqueda de este conocimiento es para lo que fui entrenado, por lo que “triunfé” en EEUU y por lo que volví al país.

¿Cuáles son las próximas actividades que realizarán y dónde?
Acaba de terminar en Salto el curso del Postgrado Latinoamericano en Biofísica (POSLATAM) que se dictó por primera vez en nuestro país (23-25 de noviembre, Aula Magna, CENUR Litoral Norte) junto con la reunión científica conjunta de las Sociedades de Biofísica de Argentina y Uruguay, que se llevó a cabo desde el jueves 26 al domingo 29 de noviembre, en las hermosas instalaciones de la Comisión Técnica Mixta (CTM) de Salto Grande. Estas iniciativas convocaron a unos 150 participantes locales y extranjeros, incluidos 43 estudiantes de maestría y doctorado de toda América y más de 20 profesores y científicos invitados de la región, Estados Unidos y Europa. Como organizador general de estos eventos inéditos para Salto y la región toda, creo haber logrado mi objetivo de poner a Salto en el mapa de la Biofísica mundial y sembrar una memoria indeleble en los cien y tantos estudiantes, docentes y científicos de fama mundial que nos visitaron.

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Con Juan Nilo Núñez Martínez. “La música es el reflejo del alma”

Hoy por:  María Fernanda Ferreira

Juan Nilo Núñez Martínez (63) es un músico que ha logrado sustentar una carrera dentro del quehacer musical salteño.
Se crió en el centro en la calle 19 de abril a la altura del 900 entre las calles Osimani y Soca.
Seguramente su vocación fue alimentada por la referencia de sus padres, también dedicados al arte y que desde el principio lo apoyaron en todos sus proyectos.
“Mi niñez fue buena aunque con carencias de una familia de clase media con seis hijos… me construía mis propios juguetes” – recordó. Juan Nilo en la actualidad integra el grupo de música típica “Tango Nuestro” que ha cosechado varios reconocimientos tanto en el terreno departamental, nacional e internacional”.

1-¿Qué recuerdos guarda de sus primeros tiempos?
-“Mi madre… un ser humano extraordinario, me exigió que estudiara para ser independiente en la vida. Mi padre fue un gran mecánico…estudié en UTU y también fui docente en la misma.
Mi madre cantaba y mi padre tocaba la flauta armónica. Pienso que mi gusto por la música vino de allí. A los 9 años comencé a transitar por ese camino maravilloso que me llevó a conocer otros países con el tango. Fui baterista y cantante de muchas orquestas salteñas y también de la Banda y Orquesta Municipal; actualmente me desempeño como cantante de cuarteto Tango Nuestro”.

2-¿Y cuándo percibe la voz de su vocación?
“A los nueve años me di cuenta que tenía buen oído musical.
Los primeros tiempos en la banda fueron buenos… aprendí lo que era tocar con una agrupación grande, bajo la dirección del maestro Bautista Peruchena quien fue mi profesor de batería.
Integré los rítmicos-Melody, Grupo Azul, Horizonte-Los Lirios e Industria Uruguaya en 1990”

3-¿Qué enseñanzas le dejó el Maestro Peruchena?
-“Fue un gran director…dominaba junto conmigo los matices. Me decía que debían escucharse los clarinetes y toda la orquesta con la mano derecha y con la izquierda la percusión, Además era muy buen arreglador. La orquesta y banda sonaban con armonía casi treinta integrantes que nunca se volvieron a recuperar”.

4-¿Cómo fue su experiencia en cada grupo que integró?
-“Siempre se aprende de todo tipo de música o ritmo que se debe acompañar. Tuve la oportunidad de tocar y acompañar a buenos músicos y finalmente le dejé la batería para salir a cantar adelante con un compromiso que nadie podía creer. Lógicamente tuve que aprender a respirar y el oído me llevó a cantar y afinar bien. Cantar era mi otra pasión. Los once años que llevo con el tango años con el tango han sido maravillosos…Conociendo gente y lugares que jamás pensé conocer y mostrar nuestra música patrimonial”.

5-“¿Cómo surge la orquesta Tango Nuestro?
-“Finalizando el 2004 en conversación con Lidio Bacho Dacol
Le propuse armar un grupo de tango es algo que nadie hace bien y comenzamos con integrantes que fueron cambiando.
Alguno falleció y otros se fueron a lo largo del tiempo. Varios amigos y buenos músicos se retiraron por compromisos personales pero dejaron su recuerdo y buen trabajo para que en este año termináramos en otro festival nacional”.

6-¿Cómo fue la experiencia de sus presentaciones en el exterior?
Muy buena; participamos del Festival de Perú en 2009 y 2012 –También en Buenos Aires en 2012. Obtuvimos reconocimientos a nivel nacional e internacional Nominación Fox Music -Usa 2014
a los Grandes Valores de la Música Latina; Premio Fonam 2012 a la Música Patrimonial en las escuelas dos CD grabados; Por la Vuelta en 2009 y Remembranzas en 2011”.

7-¿Qué reflexión hace luego de un vasto y fructífero camino recorrido en la música?
– “Que la música es hermosa y te da mucha alegría…además siempre se cuenta con compañeros que te acompañan en la ruta y siguen nuestro camino y nos apoyan .También mi familia siempre me apoya en todo…una excelente esposa que me conoció en la música y me acompaña desde toda la vida. El año próximo me acompañará a recibir un reconocimiento a la trayectoria musical en la capital del país”.

8-¿Qué le complace más… cantar o ejecutar instrumentos?
-“Creo que cantar ha superado esa prueba aunque en las milongas toco el cajón peruano.
Por otra parte, no dejamos de soñar con nuevos proyectos y grabar otro CD en forma profesional. También queremos ir al festival de Brasil…estamos trabajando para ello ,seguir mostrando lo que hacemos con un grupo de músicos fantásticos y buenos compañeros que me bancan todas mis exigencias y también aportan mucho en el escenario”.

9-¿Cómo es la convivencia entre los integrantes del grupo?
-“Espectacular…somos tres jubilados y un joven en el piano…buen músico y compañero que el año que viene nos deja por que sigue su carrera de concertista lo vamos a despedir con un asado a Dimas Svedov. El joven nunca había tocado tango en su vida pero le encanta… se fusionan muy bien con el bandoneón
También fui durante varios años presidente de ASDEMYA y con respecto a mi desempeño prefiero que opinen mis colegas. Pero hay gente en la actualidad que está trabajando bien y llevando adelante las obras…hubo una época que vivíamos de la música.
Hoy es un complemento que nos gusta. Nadie es profeta en su tierra. Hay personas que todavía no nos conocen… gustan del tango pero no concurren a los eventos.
Se ha mantenido en el tiempo porque hay un sector de la juventud que baila y lo hace muy bien.
Para las nuevas generaciones pueden ser incentivadas a involucrarse más con esta música patrimonial. La unión con otra gente como actores y artistas haría pues más fuerte la idea de divulgar este tipo de expresión.
Con respecto a la ley del músico, está todo proyectado… los interesados pueden acceder por internet a toda la información”.

10-Una reflexión de su carrera como músico…
-“La música es el reflejo del alma…me ha dado mucha alegría y mientras tenga fuerzas para estar en un escenario voy a seguir. Agradezco a la gente que reconoce nuestro trabajo…a los amigos que comparten escenario y a los que han compartido conmigo. Hay que incentivar a la juventud que haga música, danza o teatro…los aleja de cosas malas de nuestra sociedad y los hace más seguros. Está comprobado que se desarrollan mejor. Hay mucho material técnico en internet que antes el músico no lo tenía programas de ayuda espectaculares que quienes lo sepan aprovechar tienen todo al alcance de la mano. Claro… algunos se conforman con saber tres o cuatro acordes mientras que otros tocan o interpretan música más difícil; ello hace la diferencia”.

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Al rescate de lo que nos hace humanos

Martín Bentancor le lee cuentos a sus hijos. Nació en Canelones en 1979 y es autor de los libros Procesión (2009), El despenador (2010), La redacción (2010), El aire de Sodoma (2012), Montevideo (Premio Espacio Mixtura/Casa de los Escritores, 2012), Muerte y vida del sargento poeta (Premio Narradores de la Banda Oriental, 2013) y La materia chirle del mundo (2015). Junto al dibujante argentino Dante Ginevra publicó la novela gráfica Cardal, que obtuvo los

Con el escritor Martín Bentancor,  Premio Nacional de Literatura

Con el escritor Martín Bentancor,
Premio Nacional de Literatura

Fondos Concursables del MEC en 2011. Colabora con varios medios de prensa y administra el blog sobre Literatura, asuntoliterario.blogspot.com. Su último libro “El Inglés” obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 2014 y por tal motivo Bentancor estuvo en Salto en una actividad pública, hablando del libro, la literatura y las costumbres uruguayas, donde fue entrevistado para nuestra sección semanal Al Dorso.

¿A qué apuntaste cuando escribiste el libro El Inglés?
Es una novela que toma muchos elementos que yo vi. Porque básicamente los libros que escribo están inspirados en cosas que veo. A diferencia de Pablo (Olazábal, escritor y Premio Nacional de Literatura) que las cosas que él hace son las que imagina y yo lo hago con las cosas que veo. El Inglés busca un camino que busca rescatar cosas que están desapareciendo, que son las actividades en las localidades rurales. Yo nací en una zona rural del departamento de Canelones y allí hay muchas fiestas, como la de la vendimia, las carneadas, pero hay un evento social que es el del velorio. Hasta hace un tiempo la gente moría en la casa y eran velados en la propia casa, se corrían los muebles y se los velaba en la misma cama. Entonces de chico me tocó acompañar a mis padres a muchos eventos de ese tipo.

Ahí surge tu historia, pensada en esas peculiares actividades
-Sí, ahí empieza a surgir la idea de cómo encarar la historia, y la empecé a escribir como un cuento. Pero allí nació mi inquietud y me puse a pensar, si está historia, en vez de escribirla como un cuento, se la hago escribir a alguien. Ahí va y si ese alguien a la historia, la cuenta en un velorio, porque en los velorios la gente se toma su tiempo, salen a fumar y siempre se juntan varios a conversar. Ahí el personaje que se llama Samurio, que es un veterano, empieza a contar la historia en un velorio de noche. Lo que busco con el libro es rescatar una forma de vida que está en extinción, que es esa cuestión del velorio de campaña.

Se trata de ese tipo de cosas es el reservóreo cultural que a través del libro se intenta plasmar y proteger, pero esto ¿también está atado a otro tipo de cosas que se intenta proteger como el dejar la puerta abierta y charlar a diario con el vecino?
Vivimos en una época donde en la localidad donde yo vivía cuando era chico, a nadie se le ocurría jamás cerrar una puerta, bueno si te ibas varios días, claro. Pero después había un montón de prácticas que eran propias de las localidades campesinas, por ejemplo, en el mes de junio en las localidades rurales de Canelones se celebraban las fogatas, era en Las Brujas, Paso del Bote, Parador Tajes y Los Cerrillos. Esos lugares conforman lo que se llama la Tercera Sección, es en ese lugar donde ubico todas mis historias las ubico, por supuesto que invento personajes y le sumo otras cosas.

¿Hay prácticas que también se perdieron incluso en esos lugares?
-Sí claro, por ejemplo el saludo era algo sacramental. Vos ibas caminando por el campo y alguien pasaba y te saludaba y vos no podías dejar de saludarlo. Y por ahí hasta te quedabas media hora conversando, hablando del clima y de todo un poco. Ahora vivimos en una época donde la vorágine en la que vivimos no nos permite nada de eso.

¿La velocidad de los tiempos con los que vivimos genera indiferencia?
-Totalmente, porque vos te encontrás con alguien con quien te pones a conversar y te suena el celular, y ya se terminó la conversación. Y el tipo te está diciendo cosas importantes, pero te sonó el celular y se terminó la conversación. O sea ni siquiera tenemos la capacidad de ignorar esto por un ratito y seguir. La sociedad ha ido cambiando, pero yo no hago una cruzada hablando de los valores y que se yo, sino que estas cosas han pasado, pasaron o pasan y acá estamos.

¿Pensás que es importante este tipo de cosas como legado para la sociedad actual y para los jóvenes sobre todo?
-Sí puede ser porque sobre todo ahora vemos a dos jóvenes sentados, imbuidos en sus respectivos teléfonos celulares sin hablar y en cierta medida están conversando a su manera. Pero el tema es que está bueno que las cosas que uno hace sobrevivan al tiempo y se genere que lo sobrevivan a uno mismo, pero uno tampoco puede imponer. Y eso lo digo por experiencia con mis propios hijos a quienes les facilito lecturas y libros, pero vos no podes imponerles nada por la fuerza, como diciéndoles que tienen que leer. En ese sentido, las cosas que uno escribe y esa es la magia de los libros, después que el libro sale no sabes dónde va a terminar ni quien lo va a leer. Incluso podes ver que hay un libro que está en una casa hace 20 o 30 años y no sabes quién lo trajo, ni quien pudo haberlo leído. Capaz que un día uno lo agarra y dice, ‘esto está buenísimo’, o no.

¿Y cómo escritor te sentís en la obligación de generar esa realidad que estás planteando?
-Sí claro, esto es como un deber, además del disfrute y todo porque nos encanta escribir. Surge como un deber. Cuidar el lenguaje, contar buenas historias, lograr que ese libro te deje algo. Incluso aunque no estés de acuerdo, aunque te remueva, aunque digas ‘ah no, esto así no es’. Porque te hace discutir y se generan estas cosas, creo que va por ahí el trabajo nuestro.

¿Pensás que el libro hoy tiene que guardar una particular vigencia en los jóvenes que viven en el mundo de la pantalla y eso hace difícil las cosas para los escritores que deben cambiar los formatos y cuidar las formas?
-Se van cambiando los formatos aunque no queramos, nosotros seguimos publicando en un papel, porque sigue habiendo editoriales que siguen publicando en papel, pero dentro de algunos años ya no va a ser muy práctico publicar en papel. Además es hasta contaminante, porque hay que cortar árboles para producir papel.

Pero aún en el mundo de la pantalla los jóvenes de hoy leen, aunque no sea libros, leen en formato video ¿eso es una ventaja?
-Sí, eso también hay que destacarlo, los jóvenes leen, pero lo que pasa es que lo que no leen es en papel, no leen el formato como nosotros aprendimos a leer, y no quiero decir que el hecho de que lean, esté bien lo que estén leyendo, porque ellos distorsionan mucho el lenguaje y no se de qué manera esto les puede aportar. Yo creo que están en contacto con la letra impresa.

¿Esto puede llevar a una crisis del libro y qué es lo que más te preocupa como escritor?
-Yo no lo creo porque uno entra a una librería y se siguen publicando novedades, y se entra a mirar y siempre está lleno de novedades. Por lo tanto como se siguen publicando libros, no creo que estemos frente a una crisis del libro, que es lo que nos preocupa, aunque creo que sí estamos en un momento de transición, en un momento donde el libro en papel ya no va a tener más sentido. Ya no van a nacer más lectores que busquen papel porque en un aparatito electrónico vas a poder tener millones de libros en formato electrónico. Y por último, lo que más me preocupa como escritor es no tener espacios para escribir, porque conozco muchos escritores que hacen mucho esfuerzo económico y eso a veces hace desistir al autor, pero esperamos que cada vez haya más escritores y más gente que lea.

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Ariel Villar referente privilegiado de un Salto fermental casi olvidado

Entrevistar al Dr. Ariel Villar, es introducirse en un Salto  fermental, incipiente, de hombres que luchaban desde diferentes tiendas por una mejor vida para todos sus coterráneos. Pero es también conocer los pormenores de diferentes aspectos de la vida comunitaria, porque el Dr. Villar no sólo tiene una extensa trayectoria como médico DSCN0340urólogo, sino también como rotario, habiendo llegado a ser gobernador del distrito que comprende Salto y Entre Ríos (Argentina). Se cuenta  también entre los primeros integrantes de la Comisión del Patrimonio Histórico, ha sido docente de historia e incluso no ocultó su breve pasaje por denominada “Junta de Vecinos” integrada por la dictadura militar. Lo que sigue es parte del diálogo mantenido con el Dr. Villar.

¿Fue Ud. el primer urólogo de Salto?
No, no… en ese sentido tengo un gran agradecimiento, a una gran persona y un gran hombre, yo diría un “prohombre” el Dr. Fernando Lucas Gafrée, hermano del arquitecto Francisco “Pancho”, Lucas Gafrée, fue del grupo de grandes hombres que entre otras cosas impulsó la Federación Médica del Interior (FEMI). El Dr. Lucas tenía la intención de defender la urología, porque las especializaciones en aquella época eran un poco resistidas por los médicos viejos que decían “Uds. vienen a diluir las cosas…” El Dr. Lucas se había especializado haciendo cursos en muchas partes, sobre todo en Buenos Aires y en Montevideo donde estudió con el padre de la Urología en el Uruguay, como fue el Dr. Surraco.
¿Cuándo se decide Ud. A hacer Urología?
Yo era cirujano y perdí el concurso de docente y decidí meterme de urólogo. Fernando Lucas era muy blanco, se metió en política y salió senador. Allí fue que quedó vacante el cargo en Salto. Yo estaba en Montevideo y no tenía ninguna gana de venirme a Salto. Pero mi padre estaba muy enfermo y me vine.
¿Por qué el agradecimiento al Dr. Lucas Gafrée?
El agradecimiento que tengo a este hombre es que cuando asumí el cargo me dijo “te voy a hacer un regalo y me regaló un montón de libros. El era historiador, y le gustaba la docencia y enseñaba. Me entregó una cantidad de libros y me dijo: cuando un médico viene al interior tiene tres tentaciones, en las cuales es fácil caer: las mujeres, la timba y el alcohol…Yo te daré estos libros y te invito a que en el tiempo que tengas libre te pongas a estudiar, te vas a hacer de una enorme cultura y además vas a cumplir con una obligación con tu país. Si tu que provienes de una familia de escasos recursos pudiste estudiar y hacer una carrera es porque en tu país la Universidad es gratis. Bueno ahora tienes que devolverle algo al Estado, eso que te dio siendo muy pobre. Fíjese que mi padre tenía diez hermanos y aquí hay que hacer una aclaración.
¿Ud viene de una familia de militares?
No. Hay gente que cree que yo provengo de los Villar militares, cuando en realidad el militar fue mi abuelo, mi padre no. Mi padre fue un bacán, luego fundió todo lo que tenía y lo que consiguió fue un puesto de cónsul. Era muy amigo de Baltasar Brum y éste le consiguió un consulado en Paso de los Libres, Argentina.
Me acuerdo que en Salto había un cónsul de apellido Cabrera, que me decía !yo soy conocido de su padre, porque soy nacido un 25 de agosto, entonces cada 25 de agosto me iba a festejar al consulado de su padre, que mientras él festejaba la fiesta patria, yo festejaba mi cumpleaños…”
¿También le atrajo la docencia de historia?
Si y fue así que me metí en otro tema. La parte de la historia. Me gustaba la docencia y si no seguí más (avanzando en la docencia) fue porque los inspectores se la tenían conmigo y me decían “Ud. es médico, tiene que andar con los bichitos, con la zoología y la botánica, y no me dejaban aprobar. En la misma situación estaba Cesio (el escribano Enrique Agustín) y Ofelia Piegas. Finalmente a Cesio lo dejaron y después también a Ofelia, pero a ella y a mi sólo me dejaban dar historia universal. En cambio historia latinoamericana era sólo Cesio el que podía dar, porque había salvado el concurso. Cesio era para haber seguido en la carrera docente, pero a los 18 años se casó, se fue a Londres y se distrajo de la docencia…
¿A que edad se recibió Ud. de médico?
A los 24 años. Me recibí muy joven, pero después me fui a hacer el postgrado. Tengo muchas anécdotas de esto. Por ejemplo, cuando cumplí 50 años de médico, como yo soy de Belén, a la Junta Local se le ocurrió hacerme un homenaje, pero había gente que no estaba de acuerdo, porque estaba la parte militar y demás…Fue cuando yo tuve que explicar Villar Grassi y esta casa donde estamos reunidos (la Junta de Belén) la hizo mi abuelo, el viejo Eduardo Grassi. El viejo tenía 18 años cuando se casó con mi abuela que tenía 15, eran estudiantes en la ciudad de Salto. Descendía de una familia que eran todos albañiles. El sabía todo de albañilería, pero tenía que conseguir algo de que vivir. Se le consiguió de guarda aduanero y yo tengo fotografías de una anécdota muy jocosa. Como aventurero que era en 1902 se le ocurrió ir a radicarse en Belén, donde sería guarda aduanero, pero por agua. La embarcación se le dio vuelta y la foto que tenemos estaban él arriba de los muebles todos mojados y la abuela llorando… Después se radicó en Belén y fue quien construyó todas las casas principales de Belén. Cuando les conté esta anécdota, entendieron como fueron los hechos y me concedieron la distinción por los 50 años de médico.
¿Tiene también anécdotas de las personas que conoció en Belén?
Allí fue que yo conocí al Dr. Realini (Miguel), padre del radiólogo, quien dejó el alma en aquella población. No sólo llevaba los medicamentos sino que a veces hasta llevaba comida, que pagaba de su bolsillo para los habitantes del lugar. Lo que Realini hizo por la gente de Belén fue realmente grandioso.
La trayectoria como rotario…
Ud. tiene además una extensa y destacada trayectoria como rotario…

El Rotary Club es otra historia en mi vida. Cuando yo decidí estudiar medicina mi padre no podía pagarme la carrera, pero era muy amigo de un cónsul argentino que se llamaba Curubeto. Se reunían los viernes a mediodía en el hotel Concordia y recordaba mi padre que un día dijeron vamos a ver si podemos conseguir que este muchacho estudie, porque yo había terminado el liceo me había ido muy bien en el bachillerato y el jefe de Policía era un señor Villasboas, que había venido de Nuevo Berlín (Río Negro) y me dijo, “los primeros tiempos yo te voy a mandar a lo de mi suegro…y entre todos vamos a conseguir lo que salía en ese momento el boleto de Salto a Montevideo por ONDA, salía 15 pesos. Yo me fui el 22 de marzo de 1946. Me parece increíble como recuerdo. No existía la ruta 3, íbamos por Mercedes, se viajaba todo el día. En Paysandú había que abrir las porteras cuando se pasaba.
En Rotary fui cinco veces presidente y todavía el Rotary Internacional me nombró gobernador. En aquella época la gobernación comprendía también la provincia Argentina de Entre Ríos y me tocó la caída de las torres en los Estados Unidos. Yo llegué a Victoria, un pueblito de EE.RR. y cuando estoy allí me dijeron “Ud. Sabe que hay una gran conmoción en el pueblo, porque acaban de bombardear las torres gemelas en EE.UU.” Yo dije entonces, lo que haremos será un minuto de silencio…Al rato me llamó el presidente del club y me dijo “yo no estoy de acuerdo con ese homenaje…” ¿Por qué? Porque yo tenía dos hijos médicos y los ingleses me los mataron, en el Belgrano…, en la guerra de las Malvinas porque los Estados Unidos les pasaron la información satelital a los ingleses de la posición del barco…
¿Cómo se salió de la situación…?
Después pudimos salvar la situación porque entre los muertos en las torres gemelas había también un club de Rotary íntegro, de alrededor de 20 personas. A ellos homenajeamos en esta ocasión con un minuto de silencio. Como también habían muerto todas las personas que integraban una compañía comercial, eran cerca de 200.
La actividad en la comisión del patrimonio
En cuanto a su actividad en referencia a la Comisión de Patrimonio Departamental, recordó que comenzó en ocasión de la segunda Intendencia del escribano Malaquina. Después vino Minutti, Fonticiella y Coutinho y uno de los motivos de que desertara Isidra Solari, fue porque Germán Coutinho no nos apoyó, a pesar de “Chilita” es colorada de toda la vida…Fue el único intendente que no nos ayudó. Ahora volvimos, porque la única condición que pusimos para volver es que volvíamos todos (el único que no lo hizo porque está en otras actividades es Cesio) y porque entendemos que esta Comisión está por encima de todo tema político departamental…

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Hoy, con Juan Carlos Nessi, actor principal de la comedia teatral “La tía de Carlos”

A sus 76 años de edad, Juan Carlos Nessi Cabaña, tiene apenas algunos pormenores propios de su edad y un ímpetu inquebrantable, que lo mantiene como el pilar de su familia. Lo encontramos un domingo a la mañana, sentado en el living de su casa tomando mate, sereno, tranquilo.
De complexión física pequeña y apacible, mantiene una lucidez intacta de los años de su niñez y juventud, atesorando los recuerdos de su mayor pasión, el teatro, y una de las obras que por la década del 60 fue un éxito total en Salto y Concordia, la recordada “La tía de Carlos”, donde Carlos Nessi interpretando a la tía, supo conquistar al público con su desopilante humor.
De andar cantando tangos en su casa mientras escucha la radio, se lo puede ver siempre de buen humor. Su hija, Elizabeth (con quien vive desde hace muchos años) lo definió como un personaje “muy histriónico”.
Contagiando eso de llevar los problemas de la vida diaria con liviandad, suele decir como una de sus frases más frecuentes, “ya va a pasar”, cada vez que aparece alguna dificultad, mostrando su gran optimismo por la vida.

¿Qué recuerdos tiene de su infancia?
“Yo nací en Paysandú, el 2 de setiembre de 1939, pero cuando mi madre murió me vine a vivir a Salto con mis abuelos y mi hermano Julio César (ya fallecido), me crié en 8 de Octubre 724. Esa era otra época, eramos todos amigos. Jugábamos a la bolita de barro que comprábamos en el almacén, era la época del vintén, jugábamos en al calle con pelotas de trapo y después empezaron a aparecer las pelotas de goma.
Yo me crié con el Dr Campos, jugábamos a la bolita, pero como él tenía más plata porque el abuelo de él era rico, tenía juguetes de cuerda. A veces yo le decía -¿qué lo tiró gordo, quien te regaló eso?- y él me decía -¡el abuelo me trajo!. Yo jugué toda la vida con el gordo Campos, cuando él vivía al lado de la tienda La Gioconda. Eramos muy amigos, compañeros de gurises”.

¿Comenzó a trabajar muy joven?
“Cuando mis abuelos fallecieron me fui a vivir unos años con mi tía, hasta que de gurí (a los 14 años aproximadamente) me fui a vivir a lo de los Lombardo en Corralito, ahí trabajaba para ellos en una empresa de ómnibus, era guarda. Hacía el recorrido de Corralito a Salto, pasando por Salto Nuevo y Saladero, traía a la gente hasta el centro, a lo que se llamaba el Control, en Florencio Sánchez al 100 (terminal de ómnibus rurales). Eso era lindo. Ahí estaba la confitería del Control que era muy famosa por sus masas. También estuve en la Intendencia, trabajé unos días de inspector de tránsito y después trabajé adentro (en las oficinas), hasta que el finado Bentancourt me pasó a Catastro. Estuve 40 años ahí hasta que me jubilé.
¿También tuvo un pasaje por los cines de la época?
“Sí, también estuve en los cines. Era acomodador y vendía golosinas. Trabajé en todos los cines de Salto, en el cine Sarandí, Metropol, Ariel, Plaza y Salto. Trabajaba en las oficinas durante el día, llegaba a casa, comía, me bañaba y a la noche iba a los cines. Estuve 20 años trabajando ahí. Lo lindo que tenía era que a esos lugares siempre iba mucha gente. Eso me llevó a conocer la noche salteña”.

¿Cómo era la noche salteña en ese entonces?
“Cuando yo era gurí, antes uno iba a cualquier casa de vecino y ya te servían un plato de comida y te decían, -¡pasá comé!- y por ahí yo decía -¡no, ya comí en casa!-, pero era otra época la que se vivía. En esa época era la vía blanca (peatonal) en calle Uruguay, y todo era muy tranquilo. Yo tampoco era de ir a bailes, era todo tranquilo. Lo que pasa que yo soy de otra época, de la época antigua y antes no era como es ahora. Antes no había barras, nadie peleaba con nadie”.

¿Pero el teatro fue su gran pasión?
“Sí, fui actor. Eso fue cuando era muchachito. Lo que pasa que me gustaba mucho el teatro, tenía muchos amigos y conocidos en el teatro. Lo más importante que hice fue -“La tía de Carlos” (una comedia teatral) que estuvo un mes en cartelera (en el Teatro Larrañaga) y siempre estuvo lleno. También la presentamos en Concordia.

¿Cuál era su papel en esa comedia?
“Ahí hacía el personaje principal, era La tía de Carlos, me vestía de mujer. Esa obra fue un éxito total, pero nunca cobré nada. El director de la obra era Arturo Fontalba, me acuerdo que hablé un día con él para empezar y así arranqué. Era otra época, eramos todos amigos”.
¿Qué le gusta hacer ahora?
“Me gusta jugar a la quiniela, a veces saco algo y a veces no. Ando por acá en la vuelta, no salgo mucho. Me gusta mirar el fútbol en la televisión, escuchar la radio, los tangos de la mañana sobre todo”.

¿Cómo está compuesta su familia?
“Cuando me casé con la madre de mis hijas (Elizabeth y Karina), me compré este terreno (en Salto Nuevo), donde construí esta casa. ¡Me salió 400 pesos el terreno, era un mundo de plata! … pero, hicimos la casa. Me ayudaron los vecinos y los amigos, porque antes no había de arquitectos ni constructores, uno se hacía las cosas solo. Era lindo el lugar, el bajo era todo campo y después de a poco empezaron a construir otros vecinos. Con el tiempo tuve otra pareja con la que tuve un hijo más (Richard)”.

¿Se considera una persona positiva?
“Capaz que el hecho de haber estado en lugares donde la gente transmite muy buena energía, como el ómnibus o los cines, que son lugares donde se conoce mucha gente, me hizo ver la vida de una forma más positivo, no sé. Pero cuando aparece algún problema, de esos que hay siempre en toda casa, yo soy de los que dice ¡ya va a pasar!”.

¿Cómo puede decir que vivió su vida?
“Yo viví toda mi vida bien, siempre con mucho sacrificio. Tengo tres hijos, dos mujeres y un varón y nueve nietos. También viene una bisnieta en camino. La jubilación mía me da para vivir y a esta altura del partido que más voy a pedir. Yo me encuentro bien y con eso ya está”.

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Con el Licenciado en RR.II. y periodista Manuel Llobet Pregliasco

Manuel LLobet Pregliasco (33) es Licenciado en Relaciones Internacionales y administrador del sitio “Salto Sale.com”.
Cursó la primaria en la Escuela 1 “José Artigas” secundaria en el Liceo 1 “Osimani y LLerena” y la Universidad en Regional Norte… vive en el barrio Cerro y dice ser fanático de Nacional.

¿En cuál momento de su vida decidió instalarse en la capital del país para formarse en su especialidad?
-“En realidad, la carrera de Relaciones Internacionales la culminé aquí… a Montevideo voy luego por motivos aldorso 001laborales y para arrancar el postgrado en la carrera y mantenerme actualizado en cuanto a seminarios o simposios.
En ese momento tenía una página de Relaciones Internacionales “Orbita 360” y Montevideo era un nicho fundamental para lo que tenía que ver con informes y entrevistas”.
¿Cómo vivió la experiencia del cambio del modus vivendi del interior a pasar a formar parte de la realidad capitalina?
-“De chico estaba en contacto permanente con la capital… mi viejo fue a estudiar a Montevideo… conoció a una montevideana, mi madre y la trajo. Tengo allí familia materna amigos… en aquella ciudad se maneja esa dinámica no hay mucha diferencia en cuánto a adaptación refiere por mi propio modo de vida”.
¿En qué momento comenzó a tener una mirada crítica de la realidad?
-Tomo “crítica” como analítica…en realidad de chico leía y me gustó siempre saber un poco más, provengo de una casa donde se leía también. Mi padre leía mucho y eso favorece a que uno sea propenso a la lectura, a estar informado… salir y conocer.
Luego viene la escuela, que es dónde uno va forjando y complementando la educación… en mi caso tanto mi hermana y yo tuvimos la suerte de que – a pesar de que nuestros padres habían cursado la escuela en instituciones privadas – nosotros la hicimos en la Escuela 1.
Fue la primera escuela de tiempo completo del interior y donde además del programa se dictaban varios talleres desde ciencias experimentales.
En la época de la Guerra del Golfo Pérsico me encontraba realizando tercero de escuela y ya forjaba algo que siempre me quedó…el de saber apreciar que no todo es blanco o negro, que hay grises y esa forma de pensar me ha llevado a mantener cierta ecuanimidad en cuanto a un hecho”.
¿Por qué decide retornar a su tierra de origen?
– “Porque el último naranjal me reclamaba (risas)… en realidad volví por una ex novia. Igual siempre está latente la idea de volver a la capital”.
¿Cómo surge la iniciativa Salto Sale?
-“Finalizaba el año 2013 y a raíz de eventos que había organizado ese año, me pareció importante tener una especie de agenda virtual dónde tanto las actividades recreativas y culturales pudieran plasmarse.
Ello fue tomando color con la idea de que fuera una página web que no solo informara sino a la vez que entretuviera.
Es ahí cuando me contacto con el webmaster de Salto Sale que es Javier Molina.
Javier domina el tema del diseño entonces lo que yo edito él lo sube… es la persona encargada de subir a la web la información semanal, además de darle forma a cuestiones técnicas del sitio.
A mí me gusta salir, más allá del boliche.
Estar al pendiente de toda actividad cultural, sobretodo música y eventos. Siempre me han llamado la atención y sirven también, para relajarse después del trabajo diario… no soy de los que prefieren volver a la casa y sentarse a mirar televisión.
Ello favorece sin duda la aparición www.saltosale.com un sitio que preconiza el salir y no quedarse encerrado frente a la tv.
Además de su Facebook que es Salto Sale donde realizo semanalmente sorteos de entradas para el cine y el teatro. A fines del pasado año empecé las coberturas afuera de Salto mostrando la noche y la actividades diurnas también que ofrece cada departamento.
Este año la página estuvo en Rocha, Soriano, Artigas, Tacuarembó, San José y ahora en diciembre se viene el sureste Colonia, Canelones, Maldonado y nuevamente Rocha.
Además de la parte de discotecas, también se han cubierto eventos en Montevideo de interés para los visitantes de todo el país. Es llevar un poco de acá y traer otro poco de allá sin perder el sentido de lo que apunta la web”.
En sus columnas de opinión tiene una forma muy particular de abordar distintos temas… ¿Cómo son las devoluciones de sus seguidores?
– “Las columnas de la página…me pareció que una columna de turismo iba muy ligado a la temática de la página y así nace Turismo GPS. Tuve la suerte de contar con Cecilia Silva que tiene una mirada del turismo más que interesante y ahora con Laurita Falero que escribe y se expresa de una forma que no representa la edad que tiene.
Además del público local la página es visitada por turistas que quieren saber qué es lo que hay en la ciudad. Se cumplen 2 años en diciembre y se viene un gran sorteo para todos los visitantes además de los sorteos acostumbrados por días puntuales el sorteo por los dos años de Salto Sale promete.
En un tiempo escribía sobre Relaciones Internacionales a la vez que tuve una página dónde tuve el gusto de realizar entrevistas a personalidades relacionadas a ese mundo.
Fue una necesidad para seguirme formando que no todo termine en un título o un grado más, que te mantengas en la ola.
De nada sirve una persona con título sino ha salido o conocido sino ha contrastado la teoría con la práctica”.
Cuéntenos como idea el evento “Sabores Salteños”
-“Es el primer evento de carácter gastronómico con continuación, lleva ya el tercer año.
Empresas gastronómicas del departamento desde confiterías a bodegas, jugos, licores artesanales y pizzerías.
Se reúnen en el Mercado 18 de julio para que la persona con la compra de un ticket módico de $250 vaya pasando por cada stand y sirviéndose un producto típico elaborado por dicha empresa para la degustación.
Todo acompañado de un buen show musical para amenizar la tarde finalizando con sorteos.
Este año el slogan es La tercera es la servida.
Y lo más importante que es a beneficio es decir el esfuerzo redunda en ayuda y eso está bueno”.
¿Nuevos proyectos para el futuro?
-“Menos hijos, tengo pensado nuevos proyectos e ir evolucionando en los que ya estoy inserto, ya que todo va in crescendo por el paso de los años y de hacerse conocida tal o cuál actividad, pero hay que saber que existen variables que hay que manejarlas también, e influencian en el desarrollo de las mismas. Saber focalizar tus intereses, que a veces la vorágine diaria no te lo permite”.
¿Cómo ve usted el nivel de desarrollo turístico, comercial, económico y educativo del departamento? ¿Qué cuestiones deberían cambiar?
-“Ésta es una pregunta como para responder tesis mediante. Salto es un departamento con un enorme potencial ligado a una tradición cultural muy fuerte.
El problema es que tenemos distintas perspectivas de la realidad y todas confluyen mirándonos entre nosotros. Siempre digo que una debilidad del departamento es no tener puerto con arribo y salida de barcos ya que esto favorecería mirar un poco más allá.
Es evidente que la ciudad viene de una despreocupación estos últimos años y esto notoriamente repercute en el turismo.
Cómo se llegó a esta situación de abandono urbano, es lo que uno se pregunta. Seguimos con el pensamiento de que una divinidad dijo: A vos Salto que sos el playboy del norte te envío agua termal y ya estás hecho. ¡No es así!.
Chajarí evolucionó… también Federación, Concordia y Fray Bentos.
Hoy existe la voluntad de recuperación de la infraestructura termal…lógico que esto es a base de dinero y va a costar más de la cuenta, se deberá apelar mucho a la creatividad y dar participación a urbanistas, arquitectos jóvenes con ganas de ayudar.
Debemos entender que todos comemos con el turismo… a nivel país es así…la plata que queda en plaza por concepto de visitantes se vuelca a toda la sociedad.
Tengo una forma de ver las cosas que me permite no perder tiempo con gente que no aporta…trato de potenciar la buena gente que vaya si habrá, el tema es que no se difunde porque lo que vende es el conventillo. Hay que darle espacio a gente joven con ganas de trabajar y de crear, con un impulso y una ilusión propia de la edad.
Me enorgullece ser de la tierra de Suárez pero también me enorgullece ser de la tierra de Quiroga o Amorim…estamos destinados a volver a ocupar un sitio del que nunca debimos de haber salido”.
Una reflexión para compartir….
-“La que les digo a los chiquilines en la Universidad… salgan, conozcan, vean, descubran. No hay peor caso que un tipo formado a medias. Lamentablemente hay muchos profesionales que los sacan de lo que estudiaron y no saben hablar de otra cosa. Hay que seguir cultivándose y seguir aprendiendo… experimentando… viajar y salir.
Cuánto más sabemos nos damos cuenta de todo lo que ignoramos y debe ser una prédica diaria intentar conocer algo nuevo durante el día para reflexionar al final del día: hoy experimenté esto y está bueno; soy un afortunado”.

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Un salteño a la vanguardia de la comunicación

Federico Beltramelli, Director del Instituto de Comunicación de la UdelaR: “extraño ir a ver a Almagro”

“Siempre me gustó ir a ver a Almagro en el camión, donde se juntaban los hinchas con los jugadores camino a la cancha, eso era palpitar el fútbol”, me comentó una vez y si bien los tiempos han cambiado, es algo que nuestro entrevistado admite que todavía extraña de su tierra natal. Federico Beltramelli tiene 41 años de edad y nació en el federico beltramellicorazón del barrio cuyo club le da nombre. Se crió en la esquina de 18 de Julio y Andrés Latorre, donde sus padres tienen un comercio que atiende al barrio entero desde hace décadas y allí vivenció distintas historias a través de la familia, los amigos, el club del barrio y el resto de las cosas.
Salteño de pura cepa, desarrolló su instinto por redescubrir el mundo de la comunicación para brindar notables aportes primero como egresado de esa carrera, luego como docente y actualmente como director del Instituto de Comunicación de la Universidad de la República, estando a la vanguardia de la educación universitaria en estos temas. Además de ser realizador audiovisual y un articulista notable, Beltramelli viene de tanto en tanto a su Salto natal, al cual confesó seguir diariamente por los medios locales on line. Para hablar de varios temas, nuestra entrevista con él en nuestra sección semanal Al Dorso.

En los años 90 no era tan fácil tomar la decisión de irse pero usted terminó el liceo y ya estaba definido por estudiar Comunicación, ¿le costó la decisión?
Entré a estudiar comunicación cuando en realidad eran otros tiempos, la Licenciatura en Comunicación estaba en lo que consideramos una escuela universitaria, que es un rango inferior a la de Instituto Universitario cuya categoría ostenta hoy, ya que la misma se ha jerarquizado hacia la interna de la Universidad de la República. Fui a la escuela en el Salesiano, luego estudié en el Liceo Ipoll hasta 4º año y terminé el bachillerato en el Liceo Nº5 porque la opción Humanística estaba allí. Y mi definición fue un poco reacción a la poca oferta que había en ese momento a la Universidad en Salto porque no me generaba ninguna satisfacción concreta y me gustaba el campo de la comunicación que en ese momento estaba más bien descripto por el periodismo. Entonces me pareció que era interesante formarme sobre los problemas que tiene la comunicación y los impactos que su vez tiene ésta en la sociedad.
¿Cómo ve esa preponderancia que se le está dando en la actualidad a la comunicación en todos los niveles y en todos los sectores de la actividad?
Si nos ponemos a ver el comportamiento de los mercados que están fuertemente asociados a los procesos de comunicación, empezamos a ver además que el mundo de hoy funciona en base a información y a entretenimiento, esos dos elementos hoy están directamente relacionados con medios tradicionales de comunicación (televisión, radio y periodismo escrito en papel y on line), pero a su vez también por las nuevas tecnologías que se ven en el mundo de la comunicación. Hoy todos los objetos que usan las ciudades, desde un semáforo inteligente hasta una tablet movible y que no está en un lugar fijo como el televisor, conforma otro paradigma nuevo de comunicación. Recibimos información y contenido a cada momento, los mismos celulares, son cada vez menos teléfonos y cada vez más aparatos que nos permiten comunicarnos a través de distintas plataformas. Creo que todo esto es bien positivo.
En ese escenario de nuevas plataformas tecnológicas, ¿la televisión sigue siendo el medio más poderoso?
La televisión antes que un medio y que cualquier otra cosa, es un ritual. Creo que la gente no mira televisión para informarse sino que lo mira porque hay cierta condición de ritual, queremos ver los informativos para poder sentir que todos estamos mirando una misma televisión presentada por un personaje de esos que aparecen a las 7 de la tarde, es como cuando antes observaban los cambios de la sociedad a través de lo que pasaba en la plaza pública. Pero el modelo de producción y contenido que ofrece la televisión sigue siendo fuerte, aunque hay que ver qué patrones de consumo tienen las nuevas generaciones en torno a las nuevas tecnologías, porque ellos prefieren las nuevas tecnologías como medio de acceso a información y entretenimiento. Aunque insisto que la televisión sigue siendo un ritual y eso puede determinar bastante.
¿Y qué rol juegan los diarios, la prensa escrita en la actualidad en nuestro país?
La prensa en papel está dejando de ser a nivel mundial, pero se está trasladando a portales a nivel de Internet y que incluso han incorporado tecnologías de televisión, y tenemos ejemplos bien concretos que son El Observador, El País y El Espectador, y siguen ejerciendo en forma eficiente la tarea periodística, porque el manejo de la información debe tener ese rigor en forma insustituible, pero el consumo se da básicamente a nivel de web, eso es ineludible ya que el consumo de diario papel cada vez baja más y es una de las transformaciones que la prensa escrita debe asumir porque sino desaparece.
Pero en Salto el diario en papel aún se consume bastante, a su juicio ¿el impacto de la tendencia global va a llegar?
Está bien, pero eso no es lo que está pasando en el mundo y ni siquiera acá en Montevideo, creo que el impacto va a llegar y hay que tomar las decisiones apropiadas antes de que venga la ola.
En este mundo donde a partir de las redes sociales cualquiera puede subir un video o escribir su parecer ¿siguen siendo necesarios los periodistas?
Siguen siendo sumamente necesarios, el periodismo asegura primero el rigor profesional, después la construcción de una ética pública que el periodista la tiene que mantener y cualquier usuario que sube cualquier cosa a la web, no. Y eso es muy importante, hay una centralidad en la condición ética y profesional de la labor del periodista que para mi no va a desaparecer. No tiene la misma validez una información dada por un periodista, que una información dada por alguien que sube algo a la web o lo hace circular. Que esto último tenga impacto, lo tiene, pero el rigor profesional y la ética es un acto distinto y en eso distinto, la figura del periodista es la que va a prevalecer.
¿Sigue a los medios de Salto para informarse sobre lo que pasa en su ciudad?
Sí claro todos los días por la web, leo diario EL PUEBLO, entro al portal de Radio Tabaré, hay otros portales más, pero los sigo no solo por una razón de localía, sino también para informarme. Creo que ahora hay mucho más red entre los medios nacionales y los departamentales del interior a nivel de cobertura y eso no me hace sentir lejos porque hay una inmediatez que es muy importante y necesaria. Es lo que esos autores definen el proceso de ‘globalocalización’, es decir vivimos en un mundo global pero seguimos muy apegados a lo local, porque en definitiva es la aldea lo que nos define sobre la cultura global.
¿Cuánto pesa la formación académica y la responsabilidad a la hora de informar en el ejercicio del periodismo?
Pesan muchísimo, hay una centralidad en los valores sociales que tenemos con una buena información, pero también es importante que en la labor profesional individual del medio, haya que profesionalizarse, actualizarse y eso le da ventajas comparativas al medio para poder seguir trabajando y seguir sustentándose. Lo mismo el profesional, los aspectos formativos son claves, la Facultad en ese sentido mantiene o intenta mantener una oferta de educación permanente y va en relación con una política expansiva al interior que la Universidad de la República ha tenido todos estos años. No para duplicar carreras, sino para generar instancias nuevas y en lo concreto nuestro instituto está con las puertas abiertas y los oídos parados en cuanto a lo que los profesionales necesiten.
¿La Facultad de Información y Comunicación está trabajando en estos temas?
Sí, por supuesto, nosotros trabajamos en la formación de los periodistas porque es algo que nos importa y mucho, tenemos convenios con la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU, sindicato nacional de la prensa), para trabajar sobre todo en la formación de los trabajadores de los medios.
¿Qué es lo que más extraña de Salto?
Extraño mucho el fútbol por ejemplo. Extraño ir los domingos a ver a Almagro, eso extraño bastante, extraño las rutinas que tiene Salto y también el tener más tiempo para pensar, que en el interior siempre hay. Y sin dudas que siempre se extraña a la familia de uno y a los amigos, pero por suerte la tecnología nos permite una inmediatez de estar comunicados respecto a los amigos y a la familia que no nos distancia tanto, pero igual se extraña mucho.

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Enrique S. Almeida un artista atraído por paisajes y motivos religiosos

Tenía 16 años, era por entonces un estudiante que se sentía inclinado hacia la expresión artística mediante la pintura y siempre le había atraído el telón principal del Teatro Larrañaga. Fue así que encaró un cuadro en el que se replicaba ese telón. Un salteño de la época compró ese cuadro y antes de fallecer lo donó al museo del Teatro donde su autor fue a corrobar si era el mismo. “Fuí muy bien recibido y ellos (los funcionarios del Teatro) querían conocer al autor del cuadro que llama la atención por lo logrado que está”, nos dice Enrique Sergio Almeida. El pintor luego se trasladó a Buenos Aires y posteriormente a Paraná (Argentina), donde aún vive su hija y sus nietos y sigue su viaje itinerante hacia los Estados Unidos, donde vivió gran parte de su vida antes de regresar al Uruguay donde debió permanecer dos años para enajenar los bienes que traía, cosa que está haciendo en estos momentos, antes de emprender el retorno a los Estados Unidos donde piensa radicarse definitivamente. Con él dialogamos en  este AL DORSO, que transcurrió en la casa de Avda. Batlle y  Santa Rosa en la que el salón principal luce tapiada de las obras de Almeida que serán rematadas próximamente.

¿Quien es Enrique Almeida y qué es lo que hace?
Enrique Sergio Almeida, Díaz por parte de madre, aclara,soy pintor, artista. Estudié Artes Visuales en Argentina, 15 10 15 059Buenos Aires, luego también estuve estudiando en los Estados Unidos. Estuve viviendo alrededor de 10 años en Argentina y luego me fui a los Estados Unidos donde viví alrededor de 15 años.

¿A que se dedicaba en los Estados Unidos?
A lo mismo. Estuve trabajando mucho en un Teatro, el Teatro Aragon, el que pinté todo por dentro y por fuera, incluidos los vitraux y por dentro un enorme domo. El Teatro se halla en Chicago, estado de Illinois. Le decia que por dentro tiene un enorme domo porque el Teatro ocupa alrededor de una manzana de grande. En ese lugar pinté todo un cosmos, algo parecido con algunas de las obras que puede Ud. ver acá, pero mucho más grande. Pinté muchísimos murales y estuve cuatro o cinco años trabajando allí.

¿A qué edad se va de Salto y cómo descubre que esto era lo que le atraía?
En 1963, cuando yo tenía 16 años. Pinté de memoria (no era que me sentaba a mirarlo y lo copiaba) un cuadro que tenía como motivo el telón principal del Teatro Larrañaga, cuadro que aún hoy se conserva en el museo del Teatro. Yo lo he visitado hace poco, me trataron muy bien. Ese cuadro fue comprado cuando lo hice por un salteño, Carlitos Modernell y éste antes de fallecer lo donó para el museo del Teatro.

Después emigra a la Argentina…
Después de eso comienzo a pensar en que realmente era lo que me atraía. A los veinte años me voy a la Argentina y comenzo a estudiar Artes Visuales en Paraná, entre Ríos. Me radiqué en Libertador San Martín, localidad conocida porque allí se encuentra el sanatorio del Plata (Puiggari). Después me fui a Buenos Aires donde pasé muchos años viviendo, allí nació mi hija, que en realidad nació en Salto en ocasión que habíamos venido a visitar familiares, pero tiene las dos nacionalidades e incluso hoy está casada, tiene hijos y sigue viviendo con mis nietos a los que visito de vez en cuando en Libertador San Martin. Además en Salto aún tengo hermanos y otros familiares.

¿ Cuando decide irse a los Estados Unidos?
Fue más o menos en el año 2.000 donde estuve casi quince años y precisamente la semana anterior hizo dos años que volví al Uruguay para visitar familiares e incluso conocer a mis nietos, en Entre Ríos, Argentina, a los que no conocía. En Estados Unidos tenía abundante trabajo, pintaba mucho bautisterios, iglesias, muchos paisajes y siempre viví de la pintura artística y no solo en Chicago, sino que anduve incluso por Washington haciendo siempre lo mismo.

¿Con qué edad está actualmente ?

El 22 de octubre (pasado mañana) cumpliré 69 años y si bien hizo dos años de mi regreso a Salto, estoy con muchas ganas de regresar a los Estados Unidos, etapa q ue habré de emprender próximamente para radicarme defitivamente, quizás lo haga el año próximo. Allá me gustó mucho, me habitué bastante y extraño un poco.

¿Cómo se maneja con la famosa “barrera idiomática”?
Allá hay que hablar inglés, pero no mucho, porque me relacioné mucho con colectividades de habla hispana y me desenvuelvo mucho con gente habla hispana. Precisamente el dueño del Teatro “Aragon”, es un uruguayo Luis Rossi, un montevideano que lo primero que hizo al llegar al lugar fue comprar el diario “La Raza” en chicago, lo tuvo mucho tiempo, después vendió el diario y fundó el Teatro. Es así que lo tiene hace ya varios años.

¿Cuales son los motivos de su pintura, tratan de trasmitir algo?
Varios motivos, paisajísticos, arte figurativo, hago también pintura religiosa, pero siempre fui creativo. No me gusta copiar ni siquiera de la naturaleza, sino que la veo con otra mirada, particular y de allí que mis cuadros no son totalmente paisajisticos y tengo motivos de muchos tipos. Incluso no tengo horas para pintar, es cuando me siento inspirado, motivado. En una ocasión eran las cuatro de la mañana cuando sentí un deseo tan impresionante de pintar, que me levanté y comencé una obra, que por supuesto me llevó varios días, no fue sólo eso a pesar que me pase varias horas pintando en esa ocasión. Entiendo que es una forma de hacer sentir algo a la gente, de trasmitir algo. Espero lograrlo.

¿Qué obra considera más destacada o la que le ha gustado más?
Es “Viajeros de Luz” la que pienso llevar a Dubai el año próximo. Se trata de dos príncipes, una obra concebida en un ángulo. Tiene un motivo espiritual, yo los veo como Adán y Eva, dos príncipes con sus coronas. La concebí en un ángulo porque de esta forma los personajes se miran uno al otro e incluso es un cuadro que tiene relieves. Esa es la que considero mi obra maestra. Después tengo otra que denomino “Portales de Luz”.

¿ En cuanto al mercado para este tipo de arte, como es el mercado de los Estados Unidos y el Nuestro del Uruguay y de Salto en particular?

Muy diferente. En el mercado de los Estados Unidos la gente como que aprecia más el arte y también lo paga más. En cambio en el Uruguay, al menos en Salto, aunque también recorrí el mercado del Este del país y halle muy poca venta. En cuanto a la preferencia de la gente en general, lo que más se nota en la gente es que le gustan los paisajes. Yo he hecho poco en realidad en esta línea, pinté algo sobre Salto Chico, traje muchos cuadros que hice en los Estados Unidos. Estos cuadros son los que habrán de ponerse a la venta en remate la presente semana. Después lo que no se venda me lo llevaré de nuevo a los Estados Unidos.

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“La música ha sido y será parte importante en mi vida”

Hermelio Pereira Das Neves – conocido en el ámbito musical por sus allegados como “Coco”, tiene una intensa trayectoria como músico integrando varias orquestas y la Banda Departamental de Salto.aldorso001
De carácter emprendedor y ávido por los conocimientos, Hermelio se formó como docente y tuvo – durante el gobierno del Maestro Ramón Fonticiella – al frente de la Secretaría de Relaciones Públicas contando con su experiencia previa de 28 años de labor en la Coca Cola.
Fiel a su vocación confiesa que la música fue durante su vida y seguirá siendo una parte importante que piensa seguir cultivando.

¿Cuáles son las primeras imágenes de su existencia?
– “Tengo 63 años y nací en casa de mis abuelos maternos en Avda. Batlle, frente a la escuela Nº 8. Mis padres tenían su casa en Blanes 42, frente a donde se encuentran en la actualidad los talleres municipales. Me contaban siempre mis padres que a los 3 días del nacimiento ya nos fuimos a vivir a calle Blanes.
En cualquier caso soy de la Zona Este, nací, viví y vivo en esta zona de la ciudad. Cuando tenía 5 años vino un hermanito, Gustavo y completamos así la familia.
Mi mamá era profesora de piano y de canto en las escuelas”.
 ¿La etapa que te toco vivir en ese entonces… ¿Era muy diferente la expresión del arte comparándola con estos tiempos?
-“Desde muy pequeño – a los seis años – estudié piano con mamá. Y a los 11 años formé mi primer conjunto… un dúo con mi hermano. Los dos cantábamos y yo tocaba piano y como ya estudiaba acordeón (con el querido Gordo Sagaría) incluíamos temas con acordeón. Mi hermano cantaba y ritmeaba con pandeiros y toc toc. Ya al entrar al liceo (de la Zona Este, hoy Nº 3) me contacté con otros músicos y así entre peñas y cócteles bailables armamos una orquestita que se llamó Los Ángeles Rojos. Acá yo ya tocaba órgano electrónico… la marca era Acetone”.
Comparta cómo fueron sus experiencias en los diferentes grupos musicales…
– “Con algunos de estos músicos tocábamos en los circos. Cuando venían a Salto, como a otras ciudades, contrataban músicos y tocábamos en vivo en cada función, acompañando a los trapecistas, a los magos, a los domadores… en fin a todos.
Inmediatamente viene la etapa de una orquesta más en serio, con ensayos semanales y otras exigencias. Sexteto Frutilla. Vasco Ríos en batería, Elder Machiavello en bajo, Anildo Guimaraens vocalista, Jorge Rodríguez y Mario Cardozo en guitarra eléctrica y yo en teclado
Después vienen etapas de formación de otros grupos. Así estando estudiando magisterio formo Nelson Vigo y su Grupo Azul y así estuvimos juntos varios años, con “tato” Vigo, Marquitos Pamparato, Ernesto Racedo, Carlitos Liberatore en el bajo y yo en teclados.
Tato y Marcos se van a estudiar a Montevideo y nosotros quedamos como Grupo Azul, con “Manteca”, “Perón” y Nilo Núñez”.
¿Cuál es el estilo musical de su preferencia?
-“No pienso en estilo musical, pienso en ritmos y melodías.
Me gusta mucho la música clásica, tanto para escucharla o para ejecutarla. Me gusta el tango de Piazzola, las melodías de Silvio Rodríguez y absolutamente toda la música de Brasil. Desde Caetano, Vinicius, Gilberto Gil, la música Gaúcha, Renato Texeira y tantos y tantos…”
Comparta alguna anécdota que recuerde de sus primeros años en el escenario…
-“Hay muchísimas anécdotas. Ya que he tocado en grupos desde los 15 años. Va una: tenía que rendir un examen en bachillerato y venía con poco estudio. Y nos contratan para un fin de semana a tocar en una fiesta gitana (casamientos que duran 3 días) de viernes a domingo. Y tenía examen el lunes….me llevé material para estudiar entre actuación y actuación.
Mis compañeros me cargaron todo el tiempo, pero fue la única salida. Creo que igualmente al examen lo perdí”.
¿Cuáles son los instrumentos que ejecuta?
Como músico ejecuto, piano, órgano, acordeón a piano y melódica (pequeño teclado a viento)”.
¿Cómo fueron sus vivencias en la Banda Municipal?
-“Soy uno de los fundadores de la Orquesta Municipal de Música Ligera de la Intendencia de Salto. La creación fue idea del Maestro Bautista Peruchena, quien nos dirigió por años. Por entonces nosotros teníamos una banda llamada Fórmula 1 (batería, americana, guitarra, bajo eléctrico y teclados). Con ello nos sumamos a distintas familias de viento que formaban la Banda Municipal, también dirigida por Peruchena.
Cuando el Maestro Bautista Peruchena nos convoca para unirnos con instrumentos electrónicos a la tradicional formación de la Banda Municipal (instrumentos de viento) fue una experiencia riquísima. Tuvimos que ponernos a leer música nuevamente. Es que veníamos de hacer música del tipo cover…una repetición de lo que hace el autor de cada tema, pero copiado tal cual. Pero retomar el camino de la lectura musical fue enriquecedor y se logró llegar a tocar música del mundo y bastante bien lograda”.
¿Cómo fue su gestión como director de relaciones públicas en el período de gobierno del Intendente Fonticiella?
“Siendo funcionario municipal de carrera (ingresé como músico en Setiembre de 1980 a la intendencia), asume Fonticiella como Intendente y me hago cargo de la oficina de Relaciones Públicas. Tenía muchos conocimientos por cursos realizados y por una larga carrera como supervisor de Coca Cola durante 28 años”.
¿Qué balances hace de su experiencia profesional y de vida?
-“Estoy agradecido a la vida. Ésta me ayudó a formar una familia, tenemos cuatro hijos y cinco nietos y en breve llegará el sexto….La música ha sido y seguirá siendo una parte muy importante en mi vida. Quiero tener las fuerzas suficientes para seguir haciendo música por siempre. Poder ayudar y compartir cosas que uno sabe y que ha aprendido”.
¿Cuáles son sus proyectos futuros?
– “Mis proyectos futuros están todos alrededor de la música. Seguimos tocando con Banda Antología. Todos los días toco el piano y el acordeón. Ahora estamos en un proyecto de música instrumental con un grupo de músicos amigos. En los ratos libres me dedico a las energías alternativas, energías limpias”

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Alicia Cano, cineasta, productora y directora salteña

Alicia Cano Menoni, nació el 14 de junio de 1982, su infancia la pasó en el barrio Cerro, muy cerquita de Plaza Flores, un lugar que con sus jardines, caminos y espacios verdes marcó su fiel amor a la naturaleza. Fue al jardín, escuela y AliciaALDORSOliceo del barrio, empoderándose desde niña de la libertad que le ofrecía la tranquilidad de la zona, iba caminando a la escuela y pasaba tardes enteras jugando en la plaza. “Mi infancia fue hermosa”, comenzó diciendo Alicia, con una leve sonrisa que iluminó su rostro a la vez que soltó un suspiro al aire que le permitió contar algunos de esos pequeños momentos de su niñez que atesora con dulzura.
Su madre es maestra, su padre agrónomo y Alicia fue la única mujer de tres hermanos varones, sin embargo, más allá de ser la más mimosa y cuidada de la familia, resultó ser “la más peleadora de los cuatro”, dijo entre risas.
Ese espíritu de aventurero, curioso, ávida por conocer nuevos lugares e historias lo sintió desde niña, aunque nunca imaginó el rumbo que tomaría su vida al transformarla en cineasta. “Desde que descubrí el cine me di cuenta que … ¡ta!, eso es lo que quería. Es el lugar donde soy feliz, donde puedo expresar mi ser, mi sensibilidad, es donde siento que quiero y tengo que contar esa historia que veo. Es casi una necesidad”, reflexionó con emoción por la profesión que ama y ejerce con pasión.

¿Qué recuerdos tienes de tu infancia y adolescencia?
“Yo viví una infancia muy libre. Iba sola a la escuela que me quedaba a pocas cuadras y que de alguna manera me dio esta autonomía que tengo desde muy niña. Ahora que vivo en Montevideo veo como hay chicos que no pueden vivir eso y sus padres tienen que llevarlos y traerlos a muchos lados. Esa libertad que yo viví creo que te hace madurar, conocer más el mundo y no vivir con tanto miedo. Otra de las cosas que siempre me gustó mucho fue explorar, me gustaba muchísimo el contacto con la naturaleza, ver el paso de las estaciones, los espinillos, los lapachos … Y cada vez que se da un cambio de estación todavía me pregunto ¿cómo se estará viviendo en Salto? Después vino la adolescencia, que yo creo que es como ¡algo que hay que atravesar y punto! (sonríe). Donde no sabés ni que querés de la vida, no sabés nada y tu cuerpo empieza a cambiar y tenés que acostumbrarte a eso y todo como que es muy brusco. Uno choca mucho con uno mismo y con el mundo”.
¿Su vínculo con el arte empezó de alguna manera con el teatro?
“A los 9 años empecé a hacer teatro con Óscar Bibbó y eso fue muy lindo, pero hoy no vuelvo a hacer teatro ni loca (vuelve a reir). Hacíamos presentaciones, recuerdo que mi primer papel fue como la tía Aurelia en “Pluf, el fantasmita”. Si miro hoy, con el diario del día después, es como que todo lo que uno vive te va marcando pero sin dudas tenía una predisposición hacia el arte. Hoy me acostumbré a estar detrás de cámaras y contar una historia desde ahí”.
¿Cómo arrancó con el cine?
“A mi siempre me gustó la aventura y eso de conocer nuevos lugares. Decidí estudiar comunicación y ahí empecé a trabajar con audiovisuales, hice mis primeros cortos y me di cuenta que me gustaba ese lenguaje. Cuando terminé la Universidad quise seguir estudiando y me fui a hacer una maestría de audiovisuales en Italia. Era por un año, pero me quedé tres porque terminé haciendo una serie llamada “Reparto Maternitá”, que quiere decir “Pabellón Maternidad”. Se trataba de una serie documental para Fox Life que contaba la vida cotidiana de un hospital en el área de maternidad. Para mi eso fue una escuela impresionante”.
¿Cuál fue su primer película en Uruguay?
“En el 2010 volví a Uruguay y me metí en el cine de acá con “El Bella Vista”, que fue un proyecto que surgió cuando leí una noticia de un prostíbulo que se convirtió en Iglesia en Durazno. Ahí empiezo a investigar, armo el proyecto, me presento el concurso y gano. Después empiezo con el plan de rodaje y eso fue un trabajo súper intenso que lo filmé en el 2011. Ahí escribí el guión, hice dirección y lo co-produje”.
¿También trabajó en varios cortos?
“Después del Bella Vista hice varias cosas. Participé en una serie de TV Ciudad sobre las huellas de la dictadura y sobre eso decidí contar pequeñas historias anónimas de como vivieron esa época personas que no fueron militantes, acá en Salto. Después trabajé para una serie de la BBC que se llamaba “¿Porqué pobreza?” que buscaba mostrar estrategias de salida a la pobreza. Ese trabajo lo hice sobre una mujer que vive en el medio rural en Rivera y que a través de un micro crédito pudo comprarse una máquina de coser y comenzar a hacer vestidos para las chicas del pueblo. Así muchas comenzaron a hacerse su vestido de fiesta para los 15 años. Ahí se muestra el tema de la inclusión y exclusión social”.
¿El proyecto “Las Nubes” la tiene por estos momentos en Salto?
“Al proyecto de Las Nubes llego a través de Inés y Lucila Bortagaray (guionistas salteñas) que hace tiempo andan tras la huella de Enrique Amorim. Nos presentamos a los Fondos Concursables del MEC (Ministerio de Educación y Cultura) y logramos hacer esto, que busca rescatar la memoria de ese lugar. Ahora, a través de una página web está todo, la biografía de Enrique Amorim, de su esposa Esther Haedo, del chalet, de su obra, del Salto de los años 50. Además hicimos un documental con testimonios de personas que hoy tienen entre 70 y 80 años y conocieron a este fabuloso matrimonio y que de alguna manera nos traen la memora viva del lugar que va más allá de la trayectoria literaria de Amorim y logramos ver que Las Nubes era un poco el epicentro del mundo con todas las novedades que Enrique y Esther traían, porque ellos viajaban mucho y venían muchas personalidades destacadas a su casa. Logramos incorporar imágenes que el mismo Amorim había filmado como las cascadas del río antes que se hiciera la represa, las lavanderas, las pandorgas y así muchas cosas más que son un material de un valor patrimonial impresionante. (Dicho audiovisual fue presentado en Las Nubes el pasado sábado, tiene una duración de 35 minutos y se lo puede ver en la página web de Las Nubes)”.
¿Ya tiene un próximo proyecto?
“Ahora estoy haciendo un segundo largometraje sobre la capacidad de construir sueños, en una radio que funciona dentro del Hospital Vilardebó en Montevideo. Los mismos pacientes del lugar hacen radio, entrevistan a la gente, y es un espacio donde los que han perdido la razón son los que se interesan por la coyuntura del país y se comprometen con lo que sucede. Es mostrar como los que no son nadie, los locos, tienen la capacidad de soñar y transformar su realidad a través de una cosa tan sencilla como hacer radio”.
¿Cómo está el cine en Uruguay?
“En este momento estamos en crisis, se creó una ley de cine en el 2008, pero todo se hace mucho a pulmón. Se empezó a trabajar muchísimo y hoy ya no es novedad ver una película uruguaya en cartelera, pero ahora está todo muy estancado porque hace cuatro años que no se actualiza el fondo que da el Estado a la cinematografía nacional y eso generó una pérdida real del 40 %. Este año solamente se rodó una película de ficción y de alguna manera es un abandono del Estado al cine. El cine no solo tiene un valor patrimonial, también es una empresa rentable; porque una película uruguaya solo produce el 40%, el resto son capitales extranjeros, además, las películas nacionales viajan mucho y en muchos lugares se ve nuestro cine y por ende conocen Uruguay y se interesan por saber de él o venir acá. Es mucho más lo que da el cine de lo que uno se puede imaginar. Es una ventana al mundo”.
¿Es muy exigente con cada producto qué hace?
“Yo creo que siempre que nos enfrentamos a una película uno no sabe como va a salir. Cada película tiene sus propias complejidades. Soy muy crítica conmigo misma, pero más allá de eso siento que hay un momento en que hay que dejar todo como está, porque una obra en realidad nunca se termina, se abandona. Además las historias que contamos responden a un momento de nuestras vidas y tenerlas por mucho tiempo hacen que se le de demasiada vuelta mental y eso tampoco está bueno. Pero es muy relativo el tema del tiempo”.
¿Qué es el cine para usted?
“Hacer cine es la manera que tengo para descubrir el mundo y ver distintos universos posibles. Lo hago porque soy curiosa y con la excusa de la película puedo entrar a muchos lugares, desde un hospital en Italia a un hospital psiquiátrico, o a la historia de una familia en el medio rural. Aspiro a seguir haciendo películas como las que hago, que es un cine con una mirada un poco más intimista desde distintos rincones del mundo. Hoy quisiera seguir haciendo lo que hago, porque no es nada fácil y con eso ya soy feliz.

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Salud pública para todos

Hoy por:
Hugo Lemos

Es el más joven de los médicos que ha ocupado el cargo de Director del Hospital de Salto. Salteño, estudió la carrera de Medicina en Cuba, de donde ya han egresado varias generaciones de galenos locales que se han instalado en el país. En la isla caribeña, impuso el deporte del rugby, el cual practicaba con pasión siendo adolescente en uno de los clubes de nuestro medio.

Con el desafío de mejorar el sistema, el médico salteño Marcos García, asumió la dirección del Hospital

Con el desafío de mejorar el sistema, el médico salteño Marcos García, asumió la dirección del Hospital

Tras recibirse, Marcos García, un joven que cumplió su sueño de ser médico y de trabajar en su país, tuvo su primera experiencia profesional en el Hospital de Bella Unión, al cual terminó administrando en el cargo de Director. Regresó a Salto y tras integrarse al nosocomio local, durante la gestión anterior, fue designado como director del Hospital de Salto, donde aspira en su gestión a cambiar el paradigma de que la salud pública, ofrece un servicio para pobres. Con él conversamos en nuestra sección semanal.

Leíste un aviso en el diario y eso fue lo que te motivó a consultar por becas para estudiar en Cuba. ¿Cuándo fue?
Sí fue así, leí en el diario un llamado para becas y me presenté. Eso fue a finales del año 2001, pero ya tenía definida mi vocación por la medicina, porque de hecho ya estaba inscripto en la Facultad de Medicina en Montevideo y estaba buscando una residencia dónde alojarme.
Cuba te trajo la visión de otra realidad, además de la experiencia que compartiste con estudiantes de otros países, ¿cómo podes resumir esa etapa?
Sin dudas eso fue un paso adelante. Primero cuando a los 18 años se atina a salir de la casa para empezar a vivir una vida, yo me fui más lejos y salí para irme a vivir a otro país. Un lugar con otras condiciones, alejado de mi familia y de mis amistades, tuve que crear vínculos nuevos, hacer una experiencia nueva. Porque Cuba tiene otra cultura, desde los hábitos alimenticios hasta lo cultural y lo artístico. Y bueno es como empezar una vida nueva, con una meta fijada que era el estudio y cumplir mi sueño que era llegar a ser médico, que de hecho de no haber ido, por esas cosas de la vida quizás no habría podido terminar la carrera. Porque estaba a finales del año 2001, con todo aquel contexto económico complicado. Yo soy hijo de padres trabajadores de clase media y de la manera que golpeó esa situación en aquella época, de haberme quedado en Uruguay no sabría decirte cuál hubiera sido mi destino. Pero fue una de las mejores etapas de mi vida, conviviendo con jóvenes de todo el mundo.
En el desarrollo de tus estudios, ¿tenías intenciones de volver a Uruguay?
Sí volver al país, sí. Porque fue la primera meta que me fijé cuando estaba allá, era venirme a Uruguay. Y después hacia qué lado de la medicina orientarme no tenía muy definido. La medicina como tal me gustaba toda y creo que fueron cuestiones del destino, porque considero que no hay casualidad sino causalidades de la vida, las que me han llevado a orientarme hacia la administración de la salud que es mi principal ocupación y además estoy estudiando actualmente el posgrado en administración hospitalaria.
Cuando regresaste al país ¿tuviste complicaciones para revalidar el título?
Para revalidar el título no tuve inconvenientes, porque ya estaba bastante aceitado el tema, la mía era la tercera o cuarta generación a la que se le revalidaba el título y entonces ya estaba bastante allanado el camino y de hecho las cosas para quienes vinieron de allá no se hicieron tan difíciles.
¿Cómo viviste esos primeros días con el título de la Escuela de Medicina de Cuba?
Las expectativas que tenía y uno viene con toda la ilusión de poder trabajar y ejercer la profesión que uno ama, y por la que tanto tiempo se demoró en recibirse, encima con tanto sacrificio. Si bien el campo laboral que había en aquel momento no era lo que uno esperaba, no me puedo quejar. Empecé haciendo prácticas en el Hospital de Salto en el CTI, a mi me sirvió porque como médico uno quiere sentirse seguro frente a una urgencia, entonces poder terminar mi formación con prácticas fue algo muy positivo.
¿Cómo llegaste a Bella Unión donde terminaste siendo director del Hospital de esa ciudad?
Fue mediante la propuesta de un médico amigo que también había estudiado en Cuba y cuando llegué me ofreció hacer guardias y trabajar en policlínica. A partir de ahí, por mi voluntad, mis ganas y por haber presentado algún que otro proyecto, me invitaron a trabajar en el equipo de Dirección del Hospital de Bella Unión. En ese caso entré como adjunto a la Dirección, luego fui subdirector y terminé como Director. En el medio de todo eso, obtuve una beca para hacer un posgrado en gestión de salud pública en Brasil y ahí comenzó mi carrera administrativa, la que me ha hecho estar ahora a cargo de este Hospital que es el más grande del interior del país.
¿Esperabas alguna vez llegar a ser el director del Hospital de Salto? ¿Estaba entre tus metas o era un objetivo quizás más lejano en el tiempo?
Sí, lo veía, pero como algo más lejano en el tiempo. Tengo 32 años de edad, pero la querencia siempre tira. Uno sueña con regresar a su lugar de origen, con ese gran cuco encima que dice que nadie es profeta en su tierra, pero como soñador y joven uno cree que puede llegar a serlo. Y hoy estamos acá, al mando del timón de un gran barco, lo que implica una responsabilidad enorme, pero que nos hace tener por suerte un equipo humano importantísimo con dos profesionales de primera línea que me ayudan a la par y que se están comiendo la cancha junto conmigo. Esa posibilidad en cierta medida me la dio haber ocupado un cargo como subdirector con Juan Pablo Cesio, quien me abre las puertas para poder emprender este sueño que actualmente se hace realidad.
¿Cuáles son tus expectativas y tus metas en la gestión del Hospital de Salto?
Como equipo de gestión tenemos una gran bandera y es que queremos cambiar el paradigma de que la salud pública es para pobres. Ese es el buque insignia que tenemos. Y a partir de ahí comenzar a generar cambios en nuestro Hospital. De hecho tomamos este lugar con una estructura edilicia bastante entrada en años, hace mucha falta de mantenimiento y es también en eso en lo que queremos trabajar, sin dejar de lado toda la parte asistencial, porque queremos disminuir las filas de espera en la farmacia, en quienes esperan por un especialista, disminuir los tiempos de coordinación quirúrgica, queremos ganar en tiempo para mejorar los servicios de atención con calidad. Tenemos en marcha un plan para el CTI pediátrico único de la ciudad, el que va a costar unos 20 millones de pesos hacerlo todo nuevo. Queremos incursionar en más tecnología y así aggiornarnos bastante a las ventajas que tienen los pacientes que viven en Montevideo, porque la sociedad de Salto se merece una mejor calidad de atención en la salud pública, por eso queremos cambiar el paradigma de la salud pública para pobres.
Hay otra faceta tuya, ¿fuiste un precursor del rugby en Cuba?
Sí … (ríe), al final no sé en qué quedó eso cuando me vine. Lo que pasaba es que yo jugaba acá en Salto al rugby y en la Escuela (Latinoamericana de Medicina) tenés como materia obligatoria Educación Física, entre otras, y en educación física tenes que elegir un deporte, entonces me ofrecieron fútbol, basketball y otros más, y a mi no llegaba ninguno. Por lo tanto se me ocurrió juntar gente para enseñar rugby, pero varios sabían qué era porque había argentinos, franceses y eso ayudó. Entonces le ofrecí a una profesora de educación física que ella hiciera la preparación física y yo la parte técnica. Se lo planteamos a la Rectoría de la Escuela y lo aprobaron, de hecho quedó curricularmente. Comenzamos a hacer campeonatos con las escuelas de Cuba, llegaron a ir colegios de Inglaterra y de Francia a jugar, al final hasta se formó una selección nacional y todo eso para mi fue una experiencia muy rica.
¿Ves como positivo el proceso de apertura que está viviendo la isla ahora?
Dejando de lado la cuestión política, creo que para la gente va a ser algo muy beneficioso y es algo que los cubanos ya estaban manifestando la posibilidad de poder tener accesibilidad al mundo exterior. Creo que es como todo, cuando nos dejan abrir la ventana y mirar hacia afuera para ver lo que hay, nos enriquece de muchas formas, se produce interrelacionamiento, intercambio, nos abre la cabeza y si vas a lo político, quien nació con la idea de la Cuba actual, difícilmente se la cambien, pero creo que es para bien, que es un cambio necesario y por algo lo valoraron de esa forma hasta que llegó.

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Hoy con Miguel Medina, técnico de formativas y exjugador de básquetbol

Para los jóvenes, Miguel Medina es el padre de Facundo y Octavio, dos basquetbolistas de grandes condiciones que defienden a Hebraica y Macabi. 18 9 15 017
Para los memoriosos, Medina es el popular “Huevo”, uno de los basquetbolistas salteños que brilló con luz propia, siendo dos veces campeón federal (en 1975 y 77 con el propio conjunto hebreo) y varias veces campeón nacional con la selección de Salto, además de integrar una selección uruguaya juvenil.
Medina no escatima elogios para hablar de la figura de Omar “Chumbo” Arrestia -quien lo llevó a Hebraica-, y se llena de orgullo al recordar su extenso pasaje por la selección local. “Desde el año 1974 hasta 1992 falté solo un año a la selección de Salto, tanto en materia juvenil como mayor. Sólo falté por estar en Argentina, porque no pude venir. Me sentía obligado, en el buen sentido, a venir a jugar el torneo Nacional. Y no ponía exigencias para hacerlo. Una vez, incluso, me citaron para una selección juvenil de Montevideo, pero vine a jugar por Salto”, enfatizó el hoy técnico de las divisiones formativas de Ferro.

¿Qué es de su vida?
Aquí estoy, tratando de terminar el curso de técnico. Tengo que hacer el último módulo para concluir este año. Ahora es obligatorio tener el módulo aprobado para ser técnico y poder dirigir. Actualmente estoy trabajando con Atilio Lima en Ferro. Estoy en la parte de inferiores y soy asistente de Primera de él. ¿Si me gustaría dirigir en Primera? Ya tuve la oportunidad, pero no tenía el carnet habilitante. Hoy somos tres los que estamos cursando el nivel dos para terminar la parte técnica, y ya estamos habilitados para dirigir todas las categorías. Como estamos estudiando, podemos dirigir cualquier categoría en Salto.
¿Y qué es más difícil: dirigir juveniles o mayores, teniendo en cuenta que los primeros son deportistas en formación?
A mí me gusta más la enseñanza, por lo que me gusta más dirigir formativas que dirigir en Primera. Son cosas diferentes. Las formativas son para formar chicos, mientras que cuando dirigís un plantel de Primera, tenés un plantel directamente para competir. Yo me siento preparado para ambas cosas, pero simplemente me gusta más dirigir en formativas. ¿Si el hecho de haber sido jugador es un valor agregado a la hora de dirigir? Yo tengo un plus diferente, porque tuve la suerte de jugar y dirigir la selección de Salto, también jugué y dirigí a otros equipos. A su vez, me favorece tener dos hijos jugando al básquetbol en Montevideo, por lo que tengo mucho intercambio de información con ellos. Eso me forma, también.
Hoy no está en mi mente dirigir en Primera, pero en un futuro no tengo problemas en hacerlo. ¿Dirigir a Montevideo? No es mi idea. Lo mío termina acá. No es mi interés ir a Montevideo. A esta altura estoy más cerca de la puerta de salida que de la entrada. Voy a tratar de aprovechar estos años.
¿Va seguido a Montevideo a ver jugar a sus hijos?
Vamos cada tanto. Uno está jugando ahora el Campeonato Sub 23 con Macabi en Paysandú y el otro está jugando el Metropolitano, porque está a préstamo por este año. Cuando empiece la Liga iremos a verlos, pero no muy seguido, por la distancia y el trabajo, que limitan. Si estuviera viviendo allá, iría siempre a la cancha. ¿Si ya imaginé lo que sería un partido entre ellos? Todavía no, pero calculo que el año que viene se puede dar. Octavio, el más chico, tuvo un año más de formativas, y Facundo estuvo jugando el Metro. Ellos ya están a un nivel de profesionalismo en el que pueden competir en contra sin problemas. ¿Si sería extraño? En ese caso uno desea que le vaya bien a los dos. Lástima que no hay empates en esos partidos.
¿Qué recuerda de su pasaje por Hebraica?
Que fueron los mejores años. Me fui en el 75. Me llevó (Omar) Arrestia. Vino a Salto y andaba buscando algunos chicos para llevar y me eligió a mí. Fue una experiencia muy buena, aunque bastante arriesgada, porque en aquellos tiempos no sabía lo que era Montevideo. Eran tiempos de dictadura, con riesgos que los padres no querían correr. Pero lo mismo hicieron mis hijos, quienes a los 14 años se fueron de acá. Y se fueron a otro Montevideo, más democrático, pero también más peligroso en un montón de cosas.
En el primer año que fui, Macabi estaba tratando de conquistar un torneo y logramos el Federal de ese año. Omar fue elegido como el mejor jugador y yo fui elegido el jugador revelación. Y a partir de ahí me fue muy bien. Jugué hasta el 81.
Entonces también participó del segundo título de Hebraica, conseguido en 1977.
Sí, y en el segundo campeonato fui más protagonista. Tenía un papel más importante. Ese año Omar no pudo jugar la final y me pidió que jugara con su camiseta y me la dio. ¡Poca responsabilidad! Salimos campeones y él se fue a Peñarol. Yo me quedé hasta el 81. Después me fui a Cordón por dos años y en el 84 fui a jugar a la Argentina, cuando empezó la Liga Nacional. Estuve cinco años y jugué en seis equipos diferentes. Cuando se implementó la reglamentación de los extranjeros, volví a Uruguay. Yo tenía todos los papeles para nacionalizarme, pero hubo un error y no pude hacerlo. Después volví para jugar dos años más en Macabi con Javier Espíndola, hasta que decidí que no quería jugar más en Montevideo y me vine a Salto. Estuve en Ferro Carril y terminé en Círculo. Cuando vi que ya no podía atarme más los cordones, abandoné. Estaba con 35 años. Al año siguiente nació Facundo, después Octavio y luego Federica, mis tres hijos. Y dejé, porque siempre quise dejar el básquetbol, no que él me dejara a mí.
¿Y qué hizo luego de retirarse como jugador?
Empecé a dirigir en Ferro y después estuve en la U. Cuando comenzó la Liga trabajé en Salto Uruguay como una especie de manager o gerente deportivo. Después se fue Atilio (Lima) y quedé como técnico en formativas. Luego fui a Nacional y terminé en Ferro, que es mi querido club, porque mis padres me parieron ahí adentro. Fuimos criados dentro de la institución, porque mamá fue una jugadora importante de básquetbol y papá de fútbol en Ferro Carril.
¿Qué cambió en el básquetbol con respecto a la época en que usted jugaba?
La dinámica, la velocidad y también el aspecto técnico. El de antes era un básquetbol diferente, más lento. Hoy es más físico. Hasta los diálogos son diferentes. Hoy hay diálogos en inglés, porque de tanto convivir con los norteamericanos, la jerga del básquetbol incorporó cosas en inglés.
La dinámica que hoy tiene el básquetbol no la tenía antes. La preparación física es diferente. Nosotros hacíamos más resistencia que explosión. Hoy es un juego más explosivo.
¿Por qué sus hijos decidieron ser jugadores de básquetbol?
Es bien sencillo. Ellos siempre estaban viendo cosas mías y cuando me dijeron que también querían ser jugadores de básquetbol, empecé a ver dónde podía llevarlos. Y los llevé a Salto Uruguay, porque estaba Atilio Lima y me parecía que era quien mejor preparaba a los chiquilines. Los llevé juntos. Facundo era el más tesonero. Es un jugador que estuvo tapado mucho tiempo en Macabi y hoy es el goleador del Metro. Él es todo tesón y no para de entrenarse. Ambos arrancaron la famosa Liga Uruguaya con Salto Uruguay y mamaron todo eso. En ese club los tuve incluso como jugadores.
¿Y cómo fue la experiencia de dirigir a sus propios hijos?
Es complicado para todo. Una vez vino un padre y me dijo: ‘¿por qué lo ponés a tu hijo?’ Tuve ese drama en Salto Uruguay y hoy a todos les digo lo mismo: que se fijen donde están mis hijos ahora y donde están los de los demás. Ahí parte la diferencia. Pero no me quedó ningún rencor. Uno cuando está en un club siempre trata de hacer las cosas lo mejor posible.
¿De dónde surgió el apodo Huevo?
Fue de chico. Creo que un día un amigo me lo puso en una cancha y me quedó para siempre. Fijate que a mi hija le dicen ‘la hueva’. No es ninguna ofensa. Es un sobrenombre más que quedó como anécdota después de un partido disputado acá en Salto cuando tenía 15 ó 16 años. A veces nos preocupamos tanto por elegir los nombres de los chicos y después terminan poniéndole cualquier mote.

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Los locos no tienen un lugar donde hablar

“Un puente de fierro sobre el Arapey
ve pasar el agua, estirándose,
la luna de agosto hasta donde va,
dejando su brillo por el pajonal,
si la hamaca el viento se deja arrullar…”
(Luna de Agosto, letra y música de Gustavo Castellano)

En su consultorio psicológico ubicado a pocas cuadras de la Terminal Tres Cruces, en Montevideo,  el psicólogo y GustavoCastellanosmúsico coterráneo recibió a EL PUEBLO. Por más de una hora charlamos de muchas cosas. De su infancia y adolescencia en nuestra ciudad, de sus andanzas de niño, del basquetbol de Chaná, de la Secundaria del IPOLL en plena dictadura, de sus inicios en Derecho, de su parate y del retorno luego en Psicología. De sus primeras músicas domésticas, y de sus lecturas de chico. De sus profesores de literatura, que lo marcaron. De su arista creadora como cantautor. De “Pepe Carqueja” su banda, pero también de su pasión por el psicoanálisis, que se inició a partir de una investigación sobre la locura.  Vive en el barrio Cerro de Montevideo hace ya varios años. De ahí conoce y charla seguido con Elder Silva, otro salteño  (de tierra adentro) de ley, de donde comparten tablas en el centenario Teatro Florencio Sánchez.

Remontándose a algunos años atrás a sus inicios. ¿Cuándo comienza a transitar por el camino de la comunicación y de la música?
-“Entré en el grupo Luna en la década de los noventa cuando era el auge de la música tropical.
Desde muy pequeño ya se vislumbraban en mí estas vetas… de niño escuchaba determinadas radio y luego hacía como que presentaba los temas y luego los cantaba.
Tenía alrededor de seis años. A la hora de la siesta cuando todos se iban a dormir me iba para el fondo e improvisaba estas presentaciones.
En la escuela también cuando la maestra por algunos momentos dejaba el salón, me ponía a cantar y contaba con un par de compinches que tamborileaban en el pupitre. Esos recuerdos de a ratos afloran y nos sentimos flotar”.
¿A cuál escuela concurrió?
-“A la Escuela No. 2 Etelvina Migliaro de 1ro. a 6to. año y luego parte del Ciclo Básico en UTU y durante el día tenía tiempo para trabajar con mi padre en la vieja empresa Urreta, en el taller de pintura. A la noche me iba a estudiar a UTU”.
¿Y la música cuando llega?
-“Comenzó con un grupo de amigos, reuniéndonos a tocar pero no en los bailes… interpretábamos la música de los 80 que a muchos nos cautivó… cantábamos por fonética porque nuestros conocimientos de inglés eran muy básicos.
De vez en cuando nos presentábamos en alguna fiesta familiar… el barullo siempre estaba.
En ese entonces viajaba constantemente… puedo decir que me crié entre Salto y Montevideo.
En aquella ciudad vive una de mis hermanas con la que tengo una relación de mucha unión y de especial afinidad.
Allí me capacité en la locución y me sirvió entrar en contacto con otros profesionales capitalinos.
A posterior una institución llamada CAUSA lanzó un curso para comunicadores no profesionales.
El encuentro se hizo en el antiguo Hotel Victoria Plaza y allí culminé la capacitación”.
¿Antes ya había incursionado en el rubro?
-“Recuerdo de haber tenido una breve experiencia allá por la década de los 80 en radio Belén del pueblo Belén, haciendo algún programa con la música que lideraba en ese momento.
Ello me dejó la experiencia para retomar más adelante”.
¿Y cómo siguió la historia?
-“En esas idas y venidas en el 90, me encontré con unos amigos que en ese momento componían el Super Grupo Luna, de música tropical, aparte de tener discoteca y sonido.
En ese entonces los vocalistas eran Daniella Repetto y Juan Manuel y yo me uní a ellos.
Tengo un amigo de infancia, Alberto Brum que trabaja en EL PUEBLO – que era el maestro de ceremonia del grupo.
Recuerdo un baile que se hizo en Colonia Garibaldi donde Alberto no fue y también me encargué de hacer la animación”.
¿Y la radio?
-“Vino un año después… en el 90 entré en Luna y en el 91 en Radio Cultural.
Luna en aquel momento era muy popular y convocaba a miles de personas en los bailes y fiestas.
Cuando llegué a la radio ya tenía esa experiencia… el micrófono no me asustaba… era lo mío”.
¿Cómo fue experimentar esas actividades paralelas de la música y la radio?
-“Estando en Luna aparece otra persona que les propone hacer un programa radial. El tema es que al principio tenía muy poca participación. Se da un quiebre en la relación con Luna y me separé.
Llega entonces Sergio Reynoso, una persona que fue muy importante, ya que me dio el impulso para continuar en la radio y hacer en la radio la co – conducción de Golazo Tropical. Actualmente él continúa con el programa y yo tomé otros rumbos.
Fue en ese tiempo que me reuní con Enrique Texo, Sergio y otros muchachos y salimos a tocar.
En el camino de la radio se fueron dando algunos cambios; dejé Golazo Tropical y pasé a anunciar la quiniela.
Dejo luego el grupo Los Titanes y paso a integrar el grupo Acuario.
Aparecen nuevas oportunidades en la Emisora del Éxodo.
Era empleado de Radio Cultural y un día aparece el director Pepe Vinci y me piden que grabe urgentemente unos textos. Cuando le entregué la grabación y ver los resultados me pidió que le grabara otros textos y que a partir de ese momento grabaría todas las publicidades que llegaran a la radio. Comencé a hacer La Noche del Éxodo y a trabajar también en Radio Cultural”.
¿En cuál radio se desempeña en la actualidad?
-“El 1ro. de mayo de 1995 empecé a trabajar en la Emisora Del Lago y al poco tiempo llegué a los estudios de Radio Salto A todo el mundo le digo que no me den la palabra (risas)”.
Si tuviera que hacer una elección entre la música y la radio. ¿Por cuál se inclinaría?
-“Es difícil… Mi casa es la radio y mi vida es la música… Nunca estudié canto… lo que sé lo fui aprendiendo a lo largo de mi carrera.
En Montevideo tuve la oportunidad de ensayar con Los Herederos y subirle al escenario con Maracaibo… una orquesta legendaria.
Compartir con su vocalista Chico Martin que es una de las voces referentes de la música tropical de nuestro país fue un sueño cumplido.
Decidí lanzarme como solista bajo el nombre de Jota Erre y el 17 de setiembre estaré cumpliendo aniversario. Suelo recorrer con mi banda diferentes puntos del país”. Sus canciones y versiones de temas han tenido mucho éxito dentro y fuera del departamento, trascendiendo también en la vecina orilla. Algunos de sus éxitos son “El Amor más fiel” y “Te extrañaré” – éste último grabado con su hija María José.
Jota Erre continúa haciendo giras por nuestro país”.
Luego de recibir tantas satisfacciones y reconocimientos. ¿Qué mensaje quisiera compartir con la gente que lo sigue desde hace tantos años?
-“Lo importante es estar… no importa si segundo o tercero… y estos premios me significan muchísimo y nuestras familias desempeñan un rol fundamental, es la base de todo.
Quiero decirle gracias a todas las personas que me han apoyado en la causa artística y la de la comunicación. Cada vez que cierro la mañana del domingo le pido al público que no dejen de sonreír.
Ello nos alegra el alma, el espíritu y nos hace ser diferentes.
Y a no olvidarse de vivir, disfrutar y compartir… y este premio que voy a recibir va para todas aquellas personas incondicionales”.

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Un ergónomo por convicción

Es salteño por adopción, pero afirma que a todos lados dónde va se dice de estas tierras. Álvaro Federico Ferreira Resende, es hijo de maestros y nació en Tacuarembó, de donde es oriunda su madre, pero de niño llegó a Salto cuando su padre pasó a desempeñarse como Inspector Departamental de Educación Primaria. DSCN0179
Aquí creció y vivió etapas muy importantes de su vida como el final de su infancia y su adolescencia.
Partió a Montevideo buscando convertirse en el arquitecto que siempre soñó ser desde niño y terminó logrando esa meta y sumar algo más que le cambió la vida, la ergonomía.
Se trata de una disciplina en la que se especializó aportando su visión desde su profesión de arquitecto y tanto se compenetró con el paso del tiempo que hoy es el presidente de la Asociación Uruguaya de Ergonomía. Con él nuestra entrevista semanal para esta sección.

¿Sos salteño?
Sí, yo soy un hijo adoptado de Salto, pero si me preguntas de donde soy, soy salteño. En el caso de mis viejos, mi mamá es de Tacuarembó y mi papá es de Durazno. En realidad nos vinimos a Salto cuando mi padre en el año 1992 asumió como Inspector Departamental de Primaria y nos quedamos acá.

¿Por qué elegiste Arquitectura?
Supuestamente cuando yo tenía 3 años le dije a mi madre que quería ser arquitecto y ahí quedó el tema, de que yo iba a ser arquitecto. Fui marchando por ahí y cuando llegué al bachillerato en el liceo me pregunté si me volvía médico o arquitecto, y al final me decidí por arquitectura. Pero lo interesante de todo esto es que cuando estando en segundo año de Facultad yo tuve ergonomía, que tuve con el Dr. Julio Pagano que es una eminencia en el tema, dije, ta, esto es lo mío. Y ahí me decidí por terminar la carrera de arquitectura y especializarme en ergonomía, aunque era un campo totalmente desconocido en el Uruguay.

¿Dónde estudiaste tu carrera?
Cuando decidí ser ergónomo, lo único que podía hacer era aspirar a estudiar en el extranjero cuando me recibiera, porque no podía dejar arquitectura con segundo año de Facultad terminado porque nadie te tomaba. Entonces el desafío fue terminemos la Facultad y una vez esto, pensé, volemos a algún lugar donde pueda terminar de estudiar esto. Me fui a Chile y allá hice el diplomado en la Universidad de Concepción y me dije “ahora sí encontré mi veta profesional” tanto es así que la arquitectura, que hoy en día me dedico más a la ergonomía que a la arquitectura.

¿Tú crees que es un aporte que se puede desarrollar aún más el de la ergonomía y contribuir a otros aspectos que actualmente no se está haciendo?
Sí creo que sí. La ergonomía es una ciencia que busca minimizar los riesgos laborales en puesto de trabajo relacionados a posturas forzadas, movimientos de carga, movimientos repetitivos, pero también relacionado con todo lo que es riesgos sicosociales y estrés. Creo que tiene mucho para desarrollar, además el Uruguay fue pionero en el mundo de este tema. Por eso dentro poco y aprovechando el marco científico junto con la Universidad Católica del Uruguay hemos organizado para este mes el Congreso Iberoamericano de Ergonomía, para este congreso hemos invitado a 9 profesionales de referencia mundial que presentaran distintas conferencias sobre todos estos temas.

Sos hijo de maestros, eso ¿cómo incide en tu formación académica y en tu desempeño profesional, ya que te ha vuelto un educador en tu especialización?
Soy hijo de maestros, eso es cierto, soy un educador oculto. Doy clases en la UTU y en la Universidad Católica y esto te impacta mucho y por un lado te lleva a que tengas que estudiar mucho porque los alumnos todo el tiempo te están cuestionando estas cosas que son muy sensibles en la gente, pero sin lugar a dudas que la educación es el mundo de la comunicación y la divulgación de todas estas cosas. Y está en la responsabilidad de nosotros, en los docentes que estamos en esto, queremos contagiar mucho con esto para que la gente se entusiasme y quiera saber más sobre esto.

¿La ergonomía ayuda a qué mejoremos nuestros hábitos y ganemos en salud laboral?
Si claro aparecen muchos riesgos en toda actividad laboral, incluso muchos de ellos no son precisamente de la actividad física, sino que son de trabajos que se hacen sentados, pensando y que generan hasta una mala postura. Por eso la ergonomía la abarcan desde arquitectos, hasta diseñadores industriales, ingenieros, psicólogos, médicos, técnicos prevencionistas, mucha gente se dedica a esto que es necesario y ayuda a ver las cosas de distinta manera.

Trabaja mucho con la motivación de la persona
Sí claro, porque aparecen muchos riesgos que se manifiestan en forma corpórea y que repercuten en la salud de la persona, además aparecen otras cosas como los riesgos psicosociales que es toda la parte de la dificultad de la persona. Hay que ver cuál es la motivación de la persona, si es solamente el salario o si la cosa viene por otro lado. Empiezan a haber otras ramas de la ergonomía, que no es solamente la tradicional, sino que apuesta mucho al diseño del lugar de trabajo, al entorno, al tipo de actividad que desarrolla y en eso tiene que darse una solución a través de la ergonomía.

Entonces decimos que la ergonomía tiene muchas aristas e influye siempre en las tareas laborales…
Sí claro, la ergonomía es todo. Es decir, cuando hablamos de ergonomía hablamos de adaptar el puesto del trabajo de alguien para el bienestar de las personas. Hablamos de darle soluciones que vayan desde el puesto de trabajo hasta la casa, y ahí lo estamos vinculando con la arquitectura por ejemplo, porque estamos relacionándolo con lo que el modus vivendi de la persona que hace a una situación dificultosa de su diario vivir e impacta en el trabajo.

Sos el presidente de la Asociación Uruguaya de Ergonomía ¿un lujo que te diste? ¿Quiénes participan de esa asociación y cuál es el perfil de la misma?
Sí, para mi es un honor, la Asociación tiene tres años de vida. El perfil que tiene, es decir la vedette, son los técnico prevencionistas, más la ergonomía desde su disciplina. De hecho, la primera carrera que tuvo la ergonomía dentro de su programa académico fue técnico prevencionista. La asociación es nueva pero la ergonomía en Uruguay no es nueva, nuestro país fue uno de los pioneros en el continente en trabajar la ergonomía. Acá en Salto, hay una persona referente de la década de los 70 y 80 en cuanto a ergonomía, se trata del Dr. Juan Carlos Abarno, quien comenzó junto con otros destacados profesionales, estudios vinculados a cómo mejorar los procesos laborales, en su caso, desde el puesto de trabajo del odontólogo. Así que esto es a modo de referencia, para que se sepa que no somos bichos raros.

¿Tenés alguna materia pendiente?
Si… a ver, yo creo que en mi vida siempre me hice la propuesta de tratar de vivir todo al máximo y no dejar nada por el camino, sacarle el jugo a las cosas. Cuando vivía acá en salto había que salir, disfrutar y también estudiar, ahí hice todo lo que tenía que hacer. En Montevideo fui a estudiar, y me encerré a estudiar y después había que empezar la carrera profesional de salir a la calle y encontrar un trabajo, casarme, tener hijos, todo eso lo fui haciendo de a poco y mis objetivos los fui logrando. Pero ahora mis objetivos es disfrutar de esto que coseché.

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“Mi casa es la radio y mi vida es la música”

Con su carácter afable y personalidad carismática, José Rodríguez (43) conocido por su nombre artístico “Jota Erre” – se acercó al espacio “Al Dorso” para compartir su alegría por ser laureado nuevamente con el Premio AUREA – por segunda vez consecutiva – a la trayectoria en la música– que se le hará entrega en el Hotel Radisson Victoria Plaza el próximo miércoles 14 de octubre, organizado por ARRUA Producciones.
Luego de su camino recorrido tanto en la comunicación como cantante – Jota Erre hace un balance muy positivo de su carrera y de su vida, agradece a las personas que le posibilitaron abrirse camino y crecer en sus actividades y un especial énfasis en el valor de la familia, que es la que le ha brindado contención y apoyo incondicionales.
Jota Erre distingue también a sus colegas Américo Gaudín y Ruben Mario otros reconocidos músicos salteños que fueron galardonados con los premios AUREA. Jota Erre es locutor de Radio Salto y de Emisora del Lago desde 1995 luego de haber transitado antiguamente en la Emisora del Éxodo y la antigua Radio Cultural, llevando 25 años en la música y 24 en radio.

Remontándose a algunos años atrás a sus inicios. ¿Cuándo comienza a transitar por el camino de la comunicación y de la música?
-“Entré en el grupo Luna en la década de los noventa cuando era el auge de la música tropical.
Desde muy pequeño ya se vislumbraban en mí estas vetas… de niño escuchaba determinadas radio y luego hacía como que presentaba los temas y luego los cantaba.
Tenía alrededor de seis años. A la hora de la siesta cuando todos se iban a dormir me iba para el fondo e improvisaba estas presentaciones.
En la escuela también cuando la maestra por algunos momentos dejaba el salón, me ponía a cantar y contaba con un par de compinches que tamborileaban en el pupitre. Esos recuerdos de a ratos afloran y nos sentimos flotar”.
¿A cuál escuela concurrió?
-“A la Escuela No. 2 Etelvina Migliaro de 1ro. a 6to. año y luego parte del Ciclo Básico en UTU y durante el día tenía tiempo para trabajar con mi padre en la vieja empresa Urreta, en el taller de pintura. A la noche me iba a estudiar a UTU”.
¿Y la música cuando llega?
-“Comenzó con un grupo de amigos, reuniéndonos a tocar pero no en los bailes… interpretábamos la música de los 80 que a muchos nos cautivó… cantábamos por fonética porque nuestros conocimientos de inglés eran muy básicos.
De vez en cuando nos presentábamos en alguna fiesta familiar… el barullo siempre estaba.
En ese entonces viajaba constantemente… puedo decir que me crié entre Salto y Montevideo.
En aquella ciudad vive una de mis hermanas con la que tengo una relación de mucha unión y de especial afinidad.
Allí me capacité en la locución y me sirvió entrar en contacto con otros profesionales capitalinos.
A posterior una institución llamada CAUSA lanzó un curso para comunicadores no profesionales.
El encuentro se hizo en el antiguo Hotel Victoria Plaza y allí culminé la capacitación”.
¿Antes ya había incursionado en el rubro?
-“Recuerdo de haber tenido una breve experiencia allá por la década de los 80 en radio Belén del pueblo Belén, haciendo algún programa con la música que lideraba en ese momento.
Ello me dejó la experiencia para retomar más adelante”.
¿Y cómo siguió la historia?
-“En esas idas y venidas en el 90, me encontré con unos amigos que en ese momento componían el Super Grupo Luna, de música tropical, aparte de tener discoteca y sonido.
En ese entonces los vocalistas eran Daniella Repetto y Juan Manuel y yo me uní a ellos.
Tengo un amigo de infancia, Alberto Brum que trabaja en EL PUEBLO – que era el maestro de ceremonia del grupo.
Recuerdo un baile que se hizo en Colonia Garibaldi donde Alberto no fue y también me encargué de hacer la animación”.
¿Y la radio?
-“Vino un año después… en el 90 entré en Luna y en el 91 en Radio Cultural.
Luna en aquel momento era muy popular y convocaba a miles de personas en los bailes y fiestas.
Cuando llegué a la radio ya tenía esa experiencia… el micrófono no me asustaba… era lo mío”.
¿Cómo fue experimentar esas actividades paralelas de la música y la radio?
-“Estando en Luna aparece otra persona que les propone hacer un programa radial. El tema es que al principio tenía muy poca participación. Se da un quiebre en la relación con Luna y me separé.
Llega entonces Sergio Reynoso, una persona que fue muy importante, ya que me dio el impulso para continuar en la radio y hacer en la radio la co – conducción de Golazo Tropical. Actualmente él continúa con el programa y yo tomé otros rumbos.
Fue en ese tiempo que me reuní con Enrique Texo, Sergio y otros muchachos y salimos a tocar.
En el camino de la radio se fueron dando algunos cambios; dejé Golazo Tropical y pasé a anunciar la quiniela.
Dejo luego el grupo Los Titanes y paso a integrar el grupo Acuario.
Aparecen nuevas oportunidades en la Emisora del Éxodo.
Era empleado de Radio Cultural y un día aparece el director Pepe Vinci y me piden que grabe urgentemente unos textos. Cuando le entregué la grabación y ver los resultados me pidió que le grabara otros textos y que a partir de ese momento grabaría todas las publicidades que llegaran a la radio. Comencé a hacer La Noche del Éxodo y a trabajar también en Radio Cultural”.
¿En cuál radio se desempeña en la actualidad?
-“El 1ro. de mayo de 1995 empecé a trabajar en la Emisora Del Lago y al poco tiempo llegué a los estudios de Radio Salto A todo el mundo le digo que no me den la palabra (risas)”.
Si tuviera que hacer una elección entre la música y la radio. ¿Por cuál se inclinaría?
-“Es difícil… Mi casa es la radio y mi vida es la música… Nunca estudié canto… lo que sé lo fui aprendiendo a lo largo de mi carrera.
En Montevideo tuve la oportunidad de ensayar con Los Herederos y subirle al escenario con Maracaibo… una orquesta legendaria.
Compartir con su vocalista Chico Martin que es una de las voces referentes de la música tropical de nuestro país fue un sueño cumplido.
Decidí lanzarme como solista bajo el nombre de Jota Erre y el 17 de setiembre estaré cumpliendo aniversario. Suelo recorrer con mi banda diferentes puntos del país”. Sus canciones y versiones de temas han tenido mucho éxito dentro y fuera del departamento, trascendiendo también en la vecina orilla. Algunos de sus éxitos son “El Amor más fiel” y “Te extrañaré” – éste último grabado con su hija María José.
Jota Erre continúa haciendo giras por nuestro país”.
Luego de recibir tantas satisfacciones y reconocimientos. ¿Qué mensaje quisiera compartir con la gente que lo sigue desde hace tantos años?
-“Lo importante es estar… no importa si segundo o tercero… y estos premios me significan muchísimo y nuestras familias desempeñan un rol fundamental, es la base de todo.
Quiero decirle gracias a todas las personas que me han apoyado en la causa artística y la de la comunicación. Cada vez que cierro la mañana del domingo le pido al público que no dejen de sonreír.
Ello nos alegra el alma, el espíritu y nos hace ser diferentes.
Y a no olvidarse de vivir, disfrutar y compartir… y este premio que voy a recibir va para todas aquellas personas incondicionales”.

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Con Mariana Piriz Grilli: Virtuosismo y Vocación por la danza

Mariana Piriz Grilli (27) es docente de danza Clásica y Jazz, también instructora de Gimnasia Aeróbica , Pilates y Couch en coreografías. Desde Jardín hasta concluir la primaria se formó en Colegio Parroquial Santa Cruz, del cual mantiene hermosos recuerdos. De 1º a 4º de Liceo concurrió al Colegio Salesiano y su mejor etapa liceal la culminó con el bachillerato en liceo Ipoll. “La danza es un arte maravilloso como todas las artes, en esta vida me tocó conocer, disfrutar y aliarme con este arte. Amo bailar y lo haré hasta que el cuerpo me diga basta” – confiesa la artista.

¿En qué momento de su vida se encontró con su verdadera vocación?
-“Desde los 8 años. En el Colegio había una profesora de ballet (Carola Repetto) que daba clases ahí mismo, ella invitó a todas las niñas del colegio a ser parte de su academia de danzas y le pedí a mamá que me llevara a las clases. Quería aprender a bailar. Gracias a Dios me dijo que si… que probara, si me gustaba iba a seguir yendo… y así fue… Y en ese mismo año ya bailé en el teatro! Estaba nerviosa y fascinada a la vez.
La disciplina de la danza implica una gran entrega, compromiso diario y sacrificios. ¿Cómo lo vivió y vive esta realidad?
-“De niña al gustarme la danza lo hacía con entusiasmo y siempre traté de superarme. Tenía facilidad para esto y simplemente me gustaba y lo hacía… pero de mas grande ya empecé a notar que requería de esfuerzo no solo para mejorar cada día si no para hacer con responsabilidad todo lo que ello implica. Y desde que tengo mi propio estudio de danzas, lo tomo con otro tipo de responsabilidad. Ser docente y directora de una empresa propia es más responsabilidad y compromiso. Y a la hora de bailar, lo hago como si fuese la última vez, amo lo que hago y me gusta transmitir eso a la gente. Trabajo en eso con mis alumnas, para que ellas sientan lo mismo y lo transmitan al público. Es hermoso bailar y quiero que se note que lo hacen con gusto y dedicación”.
¿Qué le gusta más… ser docente y el ejercicio profesional?
-“No tengo preferencia por ninguna ya que ambas me gustan mucho. He aprendido muchas cosas en estos 19 años de trayectoria en la danza, y a mis alumnas les enseño todo lo que se… no les oculto nada. Así que enseñar es algo que me encanta y lo hago con mucha paciencia y respecto a lo profesional, me encanta y me llena el alma. Me gusta exigirme en lo que hago, a la hora de salir al escenario doy todo.
Cuéntenos de su experiencia y vivencias en los certámenes nacionales e internacionales.
-“Me encanta participar en eventos, concursos, de ellos se aprende muchísimo. Trato de participar en certámenes y competencias, que no son lo mismo y tampoco los organizadores son los mismos, cada uno y cada jurado ve cosas diferentes en una misma coreografía, por lo que me sirve como docente, me corrigen o halagan cosas y eso sirve para crecer, como persona, docente y profesional. A las alumnas también les sirve, ya que ven todo tipo de niveles y exigencias… me gusta que aprecien los trabajos de otros docentes, ellas aprenden también”.
Cuando está en un escenario y comienzan los primeros compases de la música..y allí comienza a desplegar su arte ¿Qué siente?
-“Se siente adrenalina, emoción, orgullo, satisfacción, me siento completa! Me gusta llegar al escenario segura de lo que estoy haciendo, por lo que me exijo en la preparación de algo.. En palabras sería eso… pero ¡Es un sentimiento único!
¿Con qué expectativas llegan las alumnas a su academia?
-“Cuando se inscriben hay de todo, la que quiere aprender, la que quiere llegar a ser docente, la que solo quiere hacer algo, la que quiere divertirse, la que la mamá la manda para hacer algo. Pero la gran mayoría es para aprender y ser alguien, sentirse que brilla y es importante, que tiene un espacio para ella, para realizar una tarea, desarrollar un arte que la inspira y la hace sentirse bien. Eso me gusta y trato de que todas lo sientan así. Todas son importantes y todas ocupan un lugar trascendente en el escenario. Donde falte una es un hueco que queda. Creo que la gran mayoría llega con esas expectativas y si no se los hago sentir, todas deben brillar por igual”.
Si tuviera que representar mediante la danza una historia de amor y desamor… ¿Qué tendría esa coreografía?
-“Hoy haría una representación libre de una canción que hable de amor y desamor, la coreo tendría pasos delicados, acariciaría al escenario y al público con los pasos, con la expresión, una coreo de ese tipo debe tener mucha expresión, jugar con eso para lograr llegar al público y poder transmitir eso, que uno está enamorado. Luego hacer movimientos de riesgo, corridas, parecer que uno pierde la razón, el sentido a la vida, sentir que estás desesperada, llena de angustia… dudas… confusión respecto a ese amor, lo cual provoca una guerra en el alma, en la decisión de qué camino tomar, por lo que debe haber corridas, saltos, movimientos de piso.
Así se siente uno cuando tiene remordimiento, dolor por lo sucedido. En conclusión, adentrarse en el tema, tratar de sentir ese amor y luego perderlo, transmitir con expresión lo que se siente”.
¿Cuál es su reflexión con respecto a los programas televisivos como Soñando por Bailar?
-“Ese tipo de programa no lo miro. No tiene profesionalismo, es un reality show, donde lo que importa es el raiting. Muestran cosas que la gente quiere ver, discusión, mujeres extravagantes con cuerpos extravagantes… ese es el show. Lo que no estoy de acuerdo es que usen al baile como pantalla. Es una falta de respeto a la danza, a la técnica y disciplina que ella requiere. Ya que necesita disciplina y esfuerzo, profesionalismo para hacerlo bien, pero no es correcto exigir al cuerpo a algo de mucho riesgo. El cuerpo es oro… único y hay que cuidarlo, podemos exigirnos en técnica pero no abusar de él!! ese show hace eso, exige al cuerpo a hacer cosas para sumar raiting.
Cuéntenos sobre los proyectos que está embarcada en este momento con sus alumnos…
-“Este año tengo ocho alumnas que se recibirán como docentes de danza Jazz y 2 de danza clásica. Ello significa que hay mucho trabajo por hacer, ya comenzaron presentando parte de su examen final, como lo es, presentar una obra de danzas realizada por ellas… todo hecho por ellas…como son muchas lo dividimos en dos. Un grupo ya presentó su obra en junio y en setiembre la presenta el otro grupo. En lo que resta del año también, participaremos en workshops (talleres) en Montevideo, concursos en Salto y Concordia. También de una competencia en Córdoba, festival fin de cursos en el teatro y por último los exámenes de todas las alumnas y de todas las modalidades, jazz, ballet, español y árabe.
Cómo fue compartir el escenario con Nacho Toso y acompañar su música… con el plus de bailar y hacer su aporte solidario justo el día de su cumpleaños y recibir ese rotundo y caluroso aplauso del público.
-“Ese día fue muy emotivo e importante para bailar.. es lo que amo hacer desde los 8 años y hacerlo en el día de mi cumpleaños con teatro lleno… ¡Fue un sueño! Se sube el telón… aplausos, luces, música en vivo, adrenalina y emoción al 100 %… realmente inolvidable”. Sinceramente con Nacho Toso no nos conocíamos, el diario nos propuso un trabajo juntos fue así que empezamos a intercambiar ideas. Fue muy grato compartir el escenario con tal artista. Su música es muy cálida y llega a cualquier persona, por lo que representar uno de sus temas fue muy lindo, me llenó de sentimientos. Hermosas letras para bailar y representar. Un gusto haber compartido el escenario con él”.

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Un joven cantautor que los salteños hemos adoptado como hijo y nos acompañará en Faz Quinceañeras 2015

Hoy con Nacho Toso

De origen sanducero, Nacho es un joven que ha sabido echar raíces en cada lugar que estuvo. Salto lo ha adoptado como hijo propio, por su calidez, simpatía y compromiso con los otros.
Lleva como filosofía de vida “no te olvides de ser feliz”, una frase que solía decir su madre, a quien perdió físicamente cuando estaba por cumplir 15 años, pero que lo acompaña en el camino que ha elegido vivir y la rememora en su canción “Contigo”.
Como cantautor editó “Nosotros” un demo en el año 2012, “Cambiando el Rumbo” en 2013 (junto con un DVD en vivonacho toso 3 en Teatro Larrañaga) y actualmente esta grabando el segundo disco.
La vida le hizo pasar por duros momentos, pero eso no le impidió continuar luchando por sus sueños y disfrutar de lo cotidiano “pasear en bicicleta, tomar unos mates mirando atardeceres o escuchar música…”
Se muestra siempre agradecido a la gente “el motor de todo esto”: la música, que es su vida y por “poder dejar un pedacito” de sí mismo en la memora de alguien.
Estará junto a EL PUEBLO en la fiesta de Quinceañeras de Faz este próximo jueves, porque su espíritu de compromiso y solidaridad lo ha llevado a compartir lo que hace hacia los demás.
Será todo un placer poder “disfrutar” de sus canciones…

¿Cómo fue tu infancia y adolescencia?
“Nací en Paysandú el 6 de diciembre de 1986, a los 3 meses de vida más o menos mi familia se trasladó a Montevideo, donde viví unos siete años. En esa época íbamos con mi hermano a Defensor Sporting a hacer deportes. Luego nos vinimos a Salto del todo y acá viví en varios barrios. Fui un alumno normal, tirando a enchastre, muy distraído e inquieto. Tuve una infancia relativamente normal, con vaivenes familiares como en toda familia, mi papá biológico se fue a Estados Unidos cuando yo tenía 2 años y a los 4, la vida me dio un padre aún “mejor”, quien hasta ahora esta conmigo en todo. Mi juventud estuvo bastante cargada de problemas familiares, otro divorcio, el fallecimiento de mi mamá cuando estaba por cumplir 15 años, abuelos enfermos, asuntos complicados. No me quejo, esas cosas me hacen quien soy y me siento muy bien así. Después empecé a trabajar, es muy difícil que un músico viva netamente de la música en Uruguay. He hecho de todo, trabajé de lavandín, vendedor en todo tipo de rubros, en industrias, varias empresas, en todo lo que me sirviera, y a la vez siempre trabajando con vocación y profesionalismo en mi carrera, siempre hice otras cosas, pero sin perder de vista mi sueño”.

¿Cómo arrancaste con la música?
“Desde niño tenía interés en la percusión, golpeaba todo lo que sonara, me regalaron un redoblante y palillos a los 10 años por ahí y con eso me imaginaba la batería, hasta que a los 15 años la familia me regaló una batería amateur que fue mi única motivación por años. Ahí, comencé a practicar de manera autodidacta, nunca estudié música, ningún instrumento, estoy en debe con eso. En mi casa siempre hubo instrumentos musicales, incluso guitarras. Un día decidí comprarme una para mí y ahí arranqué a explorar más, eso fue a los 23 años, luego fui al taller Violín Rojo de Alberto “Negro” Chiriff porque me empezaba a interesar escribir, canalizar mis asuntos. Allí compuse mi primer canción que se llamó “Cambiando el Rumbo”, esa fue la primera, y vaya si estaba entusiasmado con ese nuevo papel de “cantautor” que terminó siendo el nombre del disco y en consecuencia Disco de Oro un tiempo mas tarde, es una linda anécdota para cuando esté viejo”.

¿Cómo ha sido tu trayectoria musical?
“Mi primer banda fue “Golpe Bajo”, con gurises más grandes que yo, también toqué en Mate Marquiño, Nosk, y en varias bandas más de estilos muy diferentes. Hoy en día trabajo también como baterista contratado, hace 13 años que toco y resumir la trayectoria es complicado, pero tuve suerte de recorrer casi todo Uruguay, varios lugares de Argentina y Chile con la música, tocar con varios grupos de renombre, ser elegido por bandas referentes de Uruguay para abrir sus shows, entre otras cosas”.

¿Qué sentiste cuándo subiste por primera vez a un escenario?
“En realidad no fue en un escenario, sino la casa del bajista de “Golpe Bajo”, mi gran amigo Diego Borges, quien organizó una fiesta en su casa donde debutamos con la banda, había mucha gente. Se me volaron los palillos algunas veces, tenia muchísimos nervios y ansiedad.
Esa ansiedad por tocar la sigo teniendo, las ganas nunca se pierden, la adrenalina que genera un show es capaz de curar cualquier cosa.
Se me han ido un tanto los nervios a medida que fui convirtiéndome en profesional, ahora realmente disfruto los shows”.

¿En qué te inspiras para crear tus canciones?
“Es muy difícil ser breve en algo tan amplio, pero es como que uno respira de ese modo, pensando todo el tiempo en frases, melodías, acordes, ritmos, es como una máquina que no para, al menos en mi.
Absolutamente todo me nutre y eso termina desembocando en alguna canción, de todo rescato algo que me puede parecer interesante plasmar.
Cuento historias ficticias, reales, personajes y situaciones de todo tipo, es un juego. Cada canción nace de manera diferente, por lo que no se puede determinar cual es la metodología compositiva, simplemente lo hago, me nace, no se bien cómo”.

¿Consideras que tienes un estilo propio, cómo lo definirías?
“Concluí que tengo un estilo pop-fusión, me gusta investigar tanto en lo que hago e incorporar siempre cosas nuevas que es difícil de encasillar, tiene un sonido pop pero con elementos de otros ritmos y orígenes, muchas veces de manera subliminal, escondidos en las canciones”.

¿Qué lugar ocupan las fans para vos, qué te dice la gente sobre tus canciones?
“Es hasta cómico hablar de Fans, no tengo ese perfil innato de los front-man por lo que siempre vi con curiosidad esas cosas. Me encanta conocer todos los puntos de vista, sea cual sea la manera de hacérmelo saber, sean “fans” o no. Los oyentes en su totalidad ocupan el primer lugar en lo que hago, incluso antes de mi, porque me gusta escribir no sólo desde mis vivencias, sino desde las de los demás. Los comentarios que me llegan siempre son positivos o constructivos, los negativos andan por ahí dando vueltas, por lo general en la gente que por ahí no se anima a decírtelos directamente, pero así mismo los respeto, a todos les doy la importancia que se merecen. Siento mucho apoyo y respeto a donde sea que vaya, estoy eternamente agradecido”.

¿Cuál es tu canción favorita y por qué?
“Otra pregunta demasiado difícil (ríe). Creo que la canción que más me gusta, si de las mías se trata, es “Contigo”, una canción que habla sobre mi madre, esa canción me eleva, logra algo bastante inexplicable, sin dudas que la música es magia. También tengo canciones favoritas de mis artistas favoritos pero son muchos”.

Has viajado mucho por tu música, recientemente estuviste en Chile ¿qué podes contar de tu experiencia en el extranjero?
“He visitado Argentina varias veces y en Chile hice una gira de 7 shows en 5 ciudades mostrando mis canciones y la experiencia fue 100% positiva. Siempre dimos con un público dispuesto a conocer, atento, y es ahí donde se logran las buenas cosas, he tenido mucha suerte en ese sentido. Este año visitaré Perú y ya presiento que va a ser genial”.

¿A qué aspiras en el futuro, cómo te gustaría continuar?
“Mi meta es vivir de lo que hago, de mi carrera como cantautor. Confío en que sucederá siempre y cuando continúe de esta manera, creciendo desde abajo, con pasos firmes y haciendo las cosas de la mejor manera posible. Lo que tenga que ser será, en la medida que lo visualice y trabaje por ello”.

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“La competencia nos ayuda a lograr la superación”

El Maestro Ricardo Villarreal Luna (60) ha dedicado toda su vida a la práctica del Kung Fu, adoptando una filosofía de vida humanista y naturista.
Ricardo Villarreal es el referente a nivel de nuestro país en el arte marcial del Kung Fu – siendo 6to Dan – y para llegar a este nivel de excelencia trabajó muy duro y luchó por cumplir sus metas.torsal11-012

Su trabajo fue reconocido por extinto Gran Maestro Germán Bermúdez Arancibia (10 Dan) – referente de toda América Latina, de quien fue discípulo.
En este espacio nos cuenta los aspectos más trascendentales de su vida, de los valores humanos que propicia en su academia y del legado que comparte con sus tres hijos – dos de ellos lo acompañan en su academia.

Partiendo desde su niñez- ¿Cómo comienza a vislumbrarse su inclinación por las artes marciales?
– Me crié en el barrio Parque Solari. El recuerdo contundente que tengo es que nuestra familia desde muy niños nos enseñó a trabajar. Con mis cuatro hermanos íbamos a la escuela a la mañana y a la tarde trabajábamos.
Tenemos cinco hermanos mayores por parte de mi mamá.
Nuestro padre laboraba en la Jefatura de Policía… tenía un fondo muy grande y allí plantaba. Por la tarde salíamos a repartir y vender las verduras cosechadas en el fondo.
En aquella época de podía ofrecer a Alfredito, El Palenque y también a la vecindad. Para nosotros colaborar con nuestro hogar era algo normal. Estudiábamos y trabajábamos… siempre buscando el bien de la familia”.

-¿Y en qué momento llegó el Kung Fu?
-“Yo no era de los chicos que iban a jugar a la pelota… siempre trabajando y estudiando… así que el arte marcial como se practica en la noche, comencé a mirar las series de televisión. Siempre fui muy hábil para aprender lo que veía. Mis hermanos también practicaban… en ese entonces tendría cuatro o cinco años. Me inscribieron luego en la única academia que había en Salto, que era la de Sirio Sosa, que aún está en calle Treinta y Tres. Allí practiqué un tiempo… uno es muy niño a los once años y empezamos a dar nuestros primeros pasos. El poco tiempo que practiqué logré fijar los conocimientos de los cuales jamás me olvidé; las caídas, el equilibrio… a hacer todos los movimientos en forma prolija. A partir de allí comencé a practicar Kung Fu hasta llegar al cinturón negro y luego hice una conexión con el Maestro Germán Bermúdez Arancibia y así continué con mi carrera marcial”.

- ¿En cuál época de su vida se conecta con el Gran Maestro Arancibia?
-“Hace más o menos unos treinta y cinco años. Mi hijo mayor en ese entonces era muy pequeño. El Maestro vivía en Buenos Aires. Mi afán era tener un respaldo y seguir creciendo en las artes marciales, pues me proyectaba a tener mi propia academia. Tenía que seguir avanzando. Fue así que sin conocer Buenos Aires me fui, sacando un pasaje ida y vuelta. Gracias a Dios siempre conté con una persona que me guiara… y así fue que finalmente llegué a su sede, previo contacto mediante cartas. Empecé las primeras clases con él y posteriormente me hizo reconocimiento de grado. El exigirme y aprender fue un denominador común en mi vida y no paré nunca… y aún continúo. Tal vez tomamos conciencia de nuestra edad, solamente cuando nos miramos al espejo”.

-¿Cree usted que el cultivar este estilo de vida le permitió conservar su buen estado físico y mental?
-“Son tantos años ya que se está en esto que a veces no nos percatamos de cómo ello ha incidido en nuestra existencia. Se torna natural tener una guía en el comportamiento y en la salud. La práctica nos genera un desgaste físico que nos lleva siempre a mantenernos en buenas condiciones. El Maestro Arancibia me adoptó como hijo y con él pude llegar hasta el 6to. Dan.Vino a Salto con los campeones mundiales. Mi sueño era aprender a enseñar. Los viajes continuaron hasta que me gradué de 5to. Dan. Fui el último maestro que me gradué de 6to Dan antes de fallecer Arancibia. Pude cumplir con ese sueño… era lo que yo quería Cuando viajaba a los torneos y veía a toda la gente que se sentaba con el maestro, yo me iba a la tribuna con mis discípulos y él me llamaba, pues era muy tímido”.

-¿Y cuál es su propósito como docente?
-“Enseñar, tratar que el alumnado incorpore de los conocimientos, dar siempre lo mejor de mí. Mis hijos Moisés y Jonathan son los que siguen en el mismo camino de las artes marciales y compartimos torneos y encuentros. Afortunadamente desde hace muchos años hemos venido logrando títulos sudamericanos. También he competido y he logrado ganar a ese nivel. Nos complace muchísimo porque es otra oportunidad de crecer y no quedarnos estancados. La competencia nos ayuda a buscar la superación”.

-¿Ese camino marcial le ha llevado a ver lo existencial con otros ojos?
-“La vida también tiene sus momentos complejos y hay que saber caminarla. Hay que saber superar los problemas… el arte marcial me ha enseñado mucho y ello lo transmito a mis alumnos en la escuela. La vida a veces nos pega duro pero hay que seguir en el camino”.

-¿Siempre ha adoptado esa costumbre de compartir una reflexión con sus alumnos antes de concluir sus clases?
-“Es algo natural que me sale… buscar y compartir los ejemplos prácticos para que los alumnos entiendan.
Ejemplos que ayudan a los niños a superar su timidez y que logren la confianza en sí mismos. No importa que practiquen un mes o dos en la escuela. Lo importante es que la enseñanza queda.
La práctica del arte marcial no es como ir a un gimnasio… lleva mucho tiempo. El aprender a defenderse no es fácil. No es solamente saber un bloqueo o una técnica”.

- Muchas personas que no conocen el espíritu del arte marcial, lo relaciona con la violencia y no es así.
¿De alguna forma los filmes son quienes desvirtúan esa realidad?
-“Eso es lo que vende… a la gente le gusta ver a un hombre pelear contra diez y ganarles. El arte marcial nació en los templos Shaolin, templos budistas de meditación. Los monjes salían a predicar o a repartir en sus canastas lo que cosechaban y eran agredidos. Fue así que aprendieron los primeros movimientos para aprender a defenderse.
Allí comienza el crecimiento de las artes marciales y el Kung Fu es la madre de todas.

- ¿Y cuál es el secreto del Kung Fu?
– “Hay dos hermanas que van de la mano y son la salud y la felicidad. El Kung Fu es justamente eso: salud y felicidad.
Tenemos que cultivar una buena salud para gozar de la felicidad. Creo en Dios y en Jesús, los valores que recibimos desde niños. Donde voy la oración está allí”.

-¿Qué materias quedan pendientes?
-“(Se emociona)…Deseo que mis hijos continúen con la labor marcial y lograr que la gente de la mano al prójimo… que mi familia siga unida. La frase que quiero compartir por sobre todo: Dios es Amor”.

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“Me parece que mi padre no tuvo el reconocimiento que merecía”

Luis Córdoba Blanc, de 94 años, es el menor de los ocho hijos del general Teófilo Córdoba y el único que continúa con vida.
Luis vive en la zona céntrica de la ciudad, luego de haber pasado muchos años en campaña, ya que “se ganaba la vida” con las tareas de campo.
De joven quiso ser médico, por lo que viajó a Montevideo a estudiar Medicina. Pero al tercer año de facultad tuvo que24 7 15 066 abandonar la carrera “por problemas personales”. Volvió a Salto a “solucionar” dichos inconvenientes y luego arrendó tres campos, sitos en Zanja Honda de Itapebí, en la localidad de Laureles y en el paraje Cuaró de Artigas, donde hizo “todas las tareas de campo” y se ocupaba “de la crianza de vacunos, ovinos y otros animales”.
De su padre recuerda pocas cosas, porque falleció cuando él era un niño, pero sí conoce su trayectoria en el departamento y sabe de las obras imperecederas que impulsó o ayudó a realizar, como ser el Teatro Larrañaga, el Hipódromo de Salto y el Hospital Regional, entre otros. A finales del siglo XIX, el general Teófilo Córdoba fue Jefe Político y de Policía de Salto, función que incluía la de Jefe Comunal, ya que por ese entonces no existía el cargo de intendente. Su hijo cree que no tuvo el reconocimiento que merecía por todo lo que hizo por el departamento.

¿Qué recuerdos tiene de su padre?
Yo era muy chico cuando él falleció. Tenía 10 años, más o menos. Él falleció con 86 años. Mi padre fue fundador del Teatro Larrañaga, del Hospital de Salto y de la Asociación Agropecuaria e Hípica de Salto, que después fundó el hipódromo. En esa época no había intendente, pero él cumplía esa función y al mismo tiempo la de Jefe de Policía. El era militar y en ese entonces ya era general. Yo era el menor de sus ocho hijos.

¿A qué edad tomó real consciencia de la magnitud que tuvo la figura del general Teófilo Córdoba?
Años después de su muerte me empecé a enterar por diversas versiones acerca de lo que había significado para Salto. Fue general del Ejército y al mismo tiempo era Jefe Político, como se decía en ese entonces. Y si bien no existía la Intendencia en ese tiempo, también se ocupaba de las cuestiones del departamento. Él vivía en la casa del puerto, donde ahora está la casa de gobierno. Esa era su casa.

¿Cree que su padre tuvo en Salto el reconocimiento que merecía?
Me parece que no. Creo que quedó un poco olvidado en el tiempo. Especialmente en algunas cuestiones. Porque no hay que olvidar todo lo que hizo por el departamento. Le repito: fue artífice del Teatro Larrañaga, del Hospital de Salto y del Hipódromo salteño, y ocupó cargos de jerarquía en la Policía y a nivel de todo el departamento. En el Hospital quisieron poner su busto sobre una columna, pero nunca se realizó.

¿Piensa que la gente tiene consciencia de lo que significó su progenitor para Salto?
Creo que no. La gente parece no estar enterada de los hechos que ocurrieron. Hay algunos que recuerdan a mi padre, especialmente por el Teatro Larrañaga, porque fue el fundador y estamos hablando de una obra que perduró en el tiempo. Pero el recuerdo es medio restringido, porque se habla del Teatro Larrañaga, pero no dicen cómo fue realmente su creación. Quizás como estamos hablando de algo que pasó muchos años atrás, haya gente que no tenga muy claro cómo fue la cosa. Los que vivieron esa época sí se acuerdan, pero a esta altura son muy pocos.

¿Tiene alguna anécdota de su padre que haya sido atesorada por su familia y que pueda compartir?
Recuerdo que cuando mi padre dejó de ser Jefe Político, le hicieron una demostración muy afectiva, porque en la casa de él hubo una especie de manifestación por todo lo que había hecho.
Nosotros vivíamos en calle Artigas 718, en una casa que después se vendió. Esa era la casa familiar. Éramos muy unidos. Luego cada uno hizo su vida y asumió su propio camino, como es lógico.

¿A qué se ha dedicado en su vida?
Primero estudié Medicina, pero tuve que dejar la facultad en Montevideo porque se me presentaron diversos problemas en Salto. Tuve que volver a esta ciudad para bregar por mis intereses y abandoné la carrera. Había llegado hasta 3º en la facultad de Medicina. ¿Si alguna vez pensé en retomar la carrera? No, porque cuando vine a Salto, los problemas personales que tenía hacían que ocupara todo el tiempo en ellos. Y eso me impidió poder pensar en otra cosa.

¿Y de qué forma se ganó la vida en Salto?
Arrendé un campo que quedaba en Zanja Honda de Itapebí. Ahí hacía todas las tareas de campo y me ocupaba de la crianza de vacunos, ovinos y otros animales. Así me gané la vida… Después arrendé dos campos más. El siguiente fue en Laureles y por último arrendé una fracción de un campo que se dividió por una sucesión. El Instituto de Colonización se apropió de él y lo arrendó en diversas fracciones. El campo estaba ubicado en Cuaró y fue el último que tuve. ¿Por qué decidí volver a la ciudad? Porque se presentaron diversos problemas y yo tenía que estar en la ciudad para resolver algunas cosas.

¿Cuántos hijos tiene?
Tengo tres hijos, todos casados. Ya están creciditos. Son dos mujeres, Beatriz y María Cristina, y Jorge, que es el más chico. Todos viven en Salto. Y también tuve un hijo que falleció de manera imprevista. Fue el principal de mis hijos. Era gerente del Banco la Caja Obrera, cuando estaba en la esquina de Joaquín Suárez y Uruguay. Después mi hijo se trasladó a Bella Unión y posteriormente también se dedicó al campo. Falleció en un accidente. Fue en una protesta desarrollada en Montevideo. Le dio un ataque al corazón. Se llamaba Luis Córdoba, como yo.

¿Cómo se hace para superar la muerte de un hijo?
Es muy difícil y muy doloroso. Es una impresión brutal que uno recibe. La pérdida de ese hijo, que nunca había sentido ningún síntoma cardíaco, fue un golpe terrible que me dio la vida. Él fue a Montevideo por una protesta gremial (integraba el movimiento de productores conocidos como el “No Va Más”) y allí le dio un ataque, a pesar de que nunca había sentido nada raro ni había tenido ningún problema en el corazón. Y murió. Tenía 34 años, más o menos. Era joven.

¿Cómo ve hoy a Salto, usted que fue testigo de una época muy diferente a la actual?
Lo veo bastante bien, en el sentido de que se ha adelantado mucho en una cantidad de aspectos. La ciudad ha crecido, ha progresado mucho con el correr del tiempo. Gracias también a esas obras que hizo mi padre. ¿Si soy de las personas que cree que todo tiempo pasado es mejor? Eso es relativo, porque puede ser mejor en algunas cosas, pero en otras, no. Las cosas cambiaron. No es el mismo Salto que era en aquel tiempo. Pero uno tiene que adaptarse, porque la vida continúa.

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El valioso legado para Salto de César Rodríguez Musmanno

En nuestra sección “AL DORSO” basada en las últimas diez (preguntas) de la última (página) presentamos hoy el diálogo mantenido vía “on line” con el arquitecto salteño César Rodríguez Musmanno, conocido entre sus íntimos ConSuHabitualCompañeracomo “ojito”, quien a sus 88 años y luego de una larga y destacada trayectoria como Arquitecto y artista aún trabaja en lo que le gusta y asegura que no tiene asignaturas pendientes.
Ha dejado a lo largo de su carrera diversas obras en nuestro departamento entre ellas escuelas, cooperativas e incluso las Termas del Arapey. Hoy reside en Montevideo y sin dejar de pintar, se dedica más a construir murales, “como una forma de legado de carácter público”. Rodríguez Musmanno ha tenido una vida cuyos pormenores son dignos de compartir y tratamos de rescatar en esta nota.

¿Cuándo y dónde nació y cómo estaba compuesta su familia?
Nací en Salto el 5 de setiembre de 1927, mi familia estaba compuesta por mi padre: Dr. (Odontólogo) Carlos Rodríguez Fosalba, mi madre: Lucía Musmanno (Maestra), y mis hermanos: Hugo, Jorge y Elena (mellizos).

¿Cómo recuerda su infancia y adolescencia?
Tengo gratos recuerdos de mi niñez, indudablemente de mi adolescencia, siempre poblada de amigas y amigos.

¿Dónde estudió y por qué eligió esta profesión?
Cursé primaria en la Escuela Nº 1 ubicada en calle Artigas y Larrañaga, el liceo y preparatorio en el Instituto Osimani y Llerena ubicado en calle Brasil y Osimani. Luego cursé la Facultad de Arquitectura en la Universidad de la República (entre los años 1947 a 1953). Elegí esta profesión porque desde mi infancia atrajeron mi interés las casas y edificios. Tuve docentes que influyeron en mi decisión como el Arq. Francisco Lucas Gafrée, el Arq. Pedro Oscar ( Pilú) Ambrosoni y el Ing. Lluveras. Cabe además mencionar que en la Escuela Hiram asistí a clases de dibujo dictadas por el Maestro Pérez.

¿Qué satisfacciones le ha dado la profesión?
Poder edificar cinco escuelas, reformar, ampliar, mejorar 17 en el interior del departamento y viviendas no sólo las particulares, también por convicciones personales, las de interés social, cooperativas por ayuda mutua en Salto y Montevideo, para quienes no cuentan con tantos recursos.

¿Cuál o cuáles fueron sus obras más destacadas?, ¿Y sus preferidas?
Mis obras más destacadas fueron: mi vivienda ubicada en la intersección de calles Zorrilla y Belén, Termas de Arapey (mural), Escuela Nº 34, Escuela Nº 81 (terreno donación de Enrique Amorím), Escuela Nº 98, Cooperativa COVISUNCA, COVIFOEB. Mis preferidas; mi vivienda de Zorrilla y Belén, Termas de Arapey y la Cooperativa por lo que significa a nivel social.

¿Qué ha significado en su vida Enrique Amorím y qué recuerdos tiene de él?
Fue un referente para mis jóvenes años. Un impulsor de mi vocación, la oportunidad de conocer en Salto, artistas, escritores, poetas de resonancia universal como (Carmelo) Arzadum, Cúneo, Armando González (Gonzalito), Portinari, Nicolás Guillén, Nicolás Bottero (ceramista colombiano), Nora Borges de Torres, Margarita Xirgú, José Czyfferi (el Maestro de Maestros), Juan Carlos Castagnino, Guillermo de Torres, Manuel Mujica Laínez. El Taller Pedro Figari de la Asociación Horacio Quiroga, auténtica «escuela de vida» donde me formé, existió a impulso de Enrique.

¿Qué significa para usted el haber impulsado y que finalmente se haya concretado la recuperación del chalet Las Nubes?-
Fue tristemente conmocionante enterarme a través de amigos en octubre de 2010, que el Chalé estaba prometido en venta a personas del exterior. Iniciada una campaña vía correos electrónicos tuve la enorme alegría de saber que nuestro Ministerio de Educación y Cultura asumía la compra y lo declaraba por segunda vez Patrimonio de la Nación. ¡Qué mayor orgullo para los salteños y el Uruguay todo!.

A lo largo de su trayectoria, ¿ha tenido algún inconveniente que le haya impedido cumplir con su trabajo por algún tiempo?
La larga noche de la dictadura cívico militar, me declaró “proscripto” y me destituyó de todas mis tareas como profesional y como docente en la Universidad de la República (UDELAR) y la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU). Voluntariamente me negué a participar en salones y a exponer mis obras durante todo el período de la dictadura.

¿Tiene alguna asignatura pendiente?
No. En mi larga vida, trabajé, pinté, tengo hijos, nietos, bisnietos, fui docente, Director de Extensión en la Universidad, Director de la Casa de la Universidad en Salto, viajé, coseché reconocimientos…..
A nivel salteño, declarado Embajador Cultural por Salto ante la Red de Mercociudades en 2008, a nivel nacional (Morosoli para las Artes Plásticas 2012) y en el exterior (estadía de artista en República Dominicana y México).
Salidos de la dictadura refundé con otros colegas, la SUAP (Sindicato Uruguayo de Artistas Plásticos), luego C.U.A.P.(Comisión Uruguaya de Artistas Plásticos, filial de UNESCO) siendo Presidente en ambas organizaciones gremiales.
Sin embargo tengo una frustración y es no haber logrado después de casi 8 años de gestiones, hacer realidad mi donación del proyecto de escultura para la Primer Plaza 1º de Mayo en el interior del país. Sería además por ayuda mutua, conformando equipos de trabajadores de diferentes rubros para satisfacción y abaratamiento de costos.

¿A qué se dedica hoy en día?
Hoy día, sin dejar de pintar, me dedico más a construir murales, como una forma de legado de carácter público, que aporta a la democracia, quien tenga interés puede verlo pues está ahí a su alcance, a su paso por la ciudad. Por eso y desde siempre vengo sembrando de murales, mis construcciones, escuelas, edificios y cuanto muro me ofrezcan.

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Ramón Rivas Arquero, DT y empresario

La historia lo ubicó en los dos momentos más importantes del fútbol salteño, en el año 1979 cuando siendo arquero obtuvo con su equipo el primer campeonato del interior y recientemente como director técnico de la selección de mayores cuando ésta obtuvo el segundo campeonato del interior para el departamento.
Un hombre exitoso en cada emprendimiento que llevó a cabo, tanto a nivel deportivo como arquero y director técnico como a nivel empresarial al frente de un negocio familiar que en el 2016 celebrará su 30 aniversario. Jugó prácticamente toda su vida en Ferro Carril, su “segunda casa”, como él le llama, aunque hizo un breve pasaje por Danubio en Montevideo en 1980 y un año en San Lorenzo de la Liga Agraria. Como jugador obtuvo 5 campeonatos salteños con Ferro, 4 campeonatos del litoral con la selección de Salto y un campeonato nacional; con San Lorenzo también salió campeón el año en que jugó. Se retiró a los 40 años y luego de dirigir un año a San Lorenzo comenzó un proceso de trabajo en Ferro Carril que le llevó tres años hasta obtener su primer campeonato como director técnico en el 2005, luego repitió su hazaña en el 2007, 2008 y 2009. El éxito de su emprendimiento lo llevó a dirigir la selección de Salto y este último año alzó la copa nacional de selecciones organizada por OFI (Organización de Fútbol del Interior). “Yo creo que por mi actividad deportiva y empresarial la gente ya conoce casi todo de mi vida”, comenzó diciendo Ramón Walter Rivas Machiavello, sin embargo EL PUEBLO intentó ofrecer a sus lectores para esta sección de AL DORSO, una óptica diferente sobre su vida.

¿Cómo fue su infancia y adolescencia?
“Somos 4 hermanos, tres mujeres y yo que soy el único varón y además el menor, crecí en Diego Lamas 2490 frente a la cancha de Ferro Carril, la cancha Santa Rosa, concurrí a la escuela 8 y al liceo Osimani. En esa época el baby fútbol no existía, jugábamos al fútbol en algunos baldíos, teníamos una linda barra de la escuela y del barrio, se armaban partidos contra los que estaban del otro lado de la vía. Cuando tuve edad para inscribirme en la liga (15 años) lo hice en Ferro Carril y jugué en cuarta como delantero y después empecé a jugar de arquero. Me gustaba más el puesto de arquero, de delantero creo que la carrera hubiese sido muy corta (se ríe). En esa época no se salía mucho, la diversión eran las matiné los domingos de tarde, los cines del centro, después los bailes de carnaval en Salto Uruguay y Universitario y los domingos algún baile en la confitería Oriental”.

¿Cómo descubrió su habilidad para estar en el arco?
“Con 14 o 15 años empiezo a jugar de arquero. Lo que pasa es que donde yo vivía había muchos acopiadores de naranjas y hacían un partido antes de entrar a trabajar ¡y yo estaba al arco siempre! El puesto de arquero te tiene que gustar, es el que gana menos de todos los jugadores del equipo y siempre es el responsable porque el delantero puede errar tres goles y no pasa nada pero el arquero se come uno y pierde el partido y después te quieren matar todos. Recuerdo que en el año 1969 habíamos llegado a la final con Peñarol y yo había tenido ese año en Ferro una temporada fenomenal pero sin embargo esa final me comí dos goles y perdimos. Nadie me reprochó nada, pero te queda eso. Después en el 78 jugamos tres finales con River y el último partido jugué con una clavícula quebrada y pudimos ganar tres a cero”.

¿Después se retiró?
“A los 40 años me retiré… y lo tomé con naturalidad. Empecé a notar que me costaba ir a entrenar, que las lesiones duraban más en curar y los golpes los sentía por más días. Los arqueros son de los más golpeados que hay, ¡mirá que los golpes contra el suelo en estas canchas nuestras duelen! No tuve muchas lesiones, pero tengo un problema de rodillas, tuve cuatro operaciones de meniscos. Yo hoy esas lesiones las siento y te puedo decir que estoy al límite de tener que hacerme una prótesis de rodilla”.

También tuvo un pasaje breve como dirigente…
“Eso fue un poco casual, yo jugué un año en San Lorenzo y al año siguiente lo dirigí un año. Fue más para dar una mano, el fútbol de la Colonia Agraria tenía menos exigencia y esa fue mi primera experiencia como técnico. Más tarde me sumé a trabajar como dirigente de Ferro. Es bravo estar ahí porque el principal problema es el económico. Si bien Ferro es una isla porque tiene ingresos, a los demás clubes todo les es muy difícil. Después estuve un tiempo bastante alejado del fútbol, fue en la década del 90. Hasta que retomo en el 2003”.

¿Su formación contó con el apoyo de Pedro Rocha y Sergio Markarian?
“Siempre fui muy inquieto en todo lo que hacía, curso que veía por ahí trataba de hacerlo y como tengo una hermana que vive en San Pablo que tiene un vínculo de parentesco con Pedro Rocha (un jugador salteño de la selección uruguaya), tuve la suerte de poder ir con él a prácticas del San Pablo y ahí se aprende mucho. Es otro mundo. También en mi paso por Danubio me quedó una buena amistad con Sergio Markarian que hoy está dirigiendo la selección de Grecia y él me ha proporcionado mucho material y me ha permitido participar en cursos”.

¿En el deporte habrá tenido dichas y sinsabores?
“Como técnico sufrís la impotencia que después que comenzó el partido no podés cambiarlo porque mandan los jugadores y uno se pregunta si el error fue en la planificación o en el mensaje. En el 2014 hicimos una temporada brillante con la selección y el gran error fue no haber podido aislar a los jugadores del clima del triunfalismo que había, porque ya se decía que Salto era campeón y sin embargo llegamos a la final y la perdimos, en casa y en las dos selecciones. Sin embargo este año con el mismo cuerpo técnico salimos campeones”.

¿Cuál es la receta para ganar un partido?

“La única receta que hay es el trabajo, en ningún ámbito de la vida podés prometer éxito y menos en el deporte donde hay muchas condicionantes, vos podés tratar de ser lo más organizado posible y tener un proyecto serio y eso no te garantiza nada pero te va a acercar mucho al éxito”.

¿Qué significa Ferro Carril para usted?
“Yo me crié en Ferro, mi vida se desarrolló en mi casa y en Ferro. Es mi segunda casa, a pesar de que ahora estoy trabajando en otro equipo y lo hago profesionalmente y cuando juego con Ferro le quiero ganar. Pero los afectos son muy fuertes, es una cuestión familiar, todos somos hinchas de Ferro”.

Complementa su vida la actividad empresarial…
“Empecé a trabajar de muy chico, a los 13 años, en el Telégrafo (calle Uruguay al 500) repartiendo telegramas. Empecé como mensajero, tenía un tío que trabajaba ahí y unas vacaciones me dijo que necesitaban a alguien, así que fui. La idea era solo por las vacaciones pero me terminé quedando. Iba al liceo de mañana, a trabajar de tarde y de noche al fútbol. Trabajé ahí hasta los 23 años, después unos 8 o 10 años más en un estudio contable donde aprendí mucho de gestoría y administración hasta que Víctor “Tongo” Alario me invitó para abrir una inmobiliaria y así arrancamos. Alquilamos el local en donde estamos hoy en el año 1986, después la sociedad se disolvió y quedé yo solo al frente de la inmobiliaria hasta que pudimos comprar el local. El año que viene van a ser 30 años que estamos acá. Dos de mis hijos trabajan conmigo y mi señora también, además el único funcionario que tenemos también es de Ferro (se ríe)”.

¿Se considera una persona exitosa?
“Soy una persona agradecida a la vida. Si bien no tuve una formación profesional, yo no estudié porque no quise, porque elegí el fútbol; sin embargo pude formar mi propia empresa y el fútbol tuvo mucho que ver en eso porque me dio una gran cantidad de conexiones, me abrió muchas puertas… después tenés que poner de tu parte. Yo tengo la suerte de que a mi esposa Isidra le gusta mucho el fútbol y compartimos eso. Tengo 2 hijos de mi primer matrimonio y 4 del segundo y 5 nietos. Son todos de Ferro, Germán (uno de mis nietos) juega en la sub 15 y tiene muy buenas condiciones y me gustaría dirigirlo si es que yo continúo, después tengo otro nieto que también tiene 15 pero no juega al fútbol. Entonces yo les digo -¡no todos pueden ser jugadores, algunos tienen que ser hinchas! (se ríe) ¡Y sí, todos son hinchas de Ferro! Hoy tengo 67 años pero en el fútbol voy a estar vinculado siempre, es una pasión y además no concibo un domingo ir a sentarme en la costanera habiendo un partido de fútbol para ir a ver.

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Eduardo Trindade: el carnaval sin tablados no es carnaval…

Jorge Eduardo Trindade sostiene que “en el mundo “artístico” (murgas) todos me conocen por “Cacho” Trindade. Es que Trindade tiene 27 años siempre vinculado al mundo de las murgas y por lo tanto tiene más que suficientes credenciales para analizar la evolución del carnaval salteño, cosa que hizo en el diálogo cuyos párrafos esenciales recogemos en esta nota.

¿Cuántos años de carnaval?
Aunque parezca mentira, estaba sacando la cuenta y son 27 años de murga sin parar y este año que formamos un 5 7 15 081grupo de carnavaleros reconocidos, pero que no compitió, sino que salió para animar el carnaval y que se denominó “Canta la Barra”. Pero no sólo estuve en murga, sino que también estuve en algún otro grupo como “Código de Barra” de “Peluco” Silva, tuvo un pasaje por “Murga la del Encuentro”.

¿Fuiste de los fundadores de “Falta la Papa” ?

No, yo entré en Falta la Papa en el año 1990, cuando la murga ya tenía varios años. Antes durante dos años había salida en “Diabla Compañera” y me había iniciado en la murga del barrio que era “Mano Amiga”. En esa época tenía alrededor de 20 años, pero cuando empecé era mucho mas joven todavía.

¿Como ves el carnaval de hoy comparado con el de años anteriores?
Nada que ver. Sobre todo se extrañan los tablados que antes había en muchos barrios y ahora no hay ni uno. Esto es increíble. Siempre cuento una anécdota que nos sucedió con “Falta la Papa”, una vez que llegamos cerca de las 4 de la mañana al tablado de Huracán y la gente nos estaba esperando. Esta es la esencia del carnaval para el murguero, porque se trata del contacto directo con el pueblo.En aquellos tiempos, estoy hablando del 90 en adelante, se hacían cuatro o cinco tablados por noche.
Habia público y el parque (Harriague) todas las noches estaba “de boca a boca”. Esto ya se perdió ahora excepto en la noche de la final nunca se llena el parque Harriague. Tablados ya no hay, nadie quiere hacer, dicen que dan pérdidas, que no compensan el esfuerzo que se hace.

¿Cuales son las cosas que han cambiado?
Yo creo que muchas cosas han cambiado. Antes se hacía reir más a la gente. La murcha criticaba “daba palo” sobre todo a los políticos, pero nunca olvidaba el humor, la sátira para la diversión del pueblo. Creo que eran mejores los mensajes que se dejaban. Hoy en día son muy sutiles, hay que pensar más al recibir el mensaje para entenderlo. También es cierto que eran otros tiempos y no se puede negar que nosotros, los murgueros de aquella época abrimos un camino que hoy la muchachada nueva sigue, pero con su estilo, con distintas maneras y con muchas puestas en escena, muchos vestuarios, mucha teatrilazión.

Por lo tanto el carnaval de antaño era mejor que el actual?
Creo que si, aunque esta máxima siempre la he oído en el ambiente carnavalero. Cuando nosotros empezábamos, los “veteranos” no se cansaban de repetir también “carnaval eran los de antes…” De todas formas no se puede ignorar que los coros han mejorado mucho y el apoyo de nuevas tecnologías permite evanzar en el perfeccionamiento de la murga que se va superando. Creo que antes se hacía reír a la gente y siempre dejaba una canción que la gente la cantaba y tarareando.

¿El carnaval ha evolucionado, pero hoy día vemos que en el interior al menos se ha estancado?
Hoy tenemos un carnaval en que las murgas se limitan a ir al parque dos o tres días y se termina su actuación en el carnaval actual. Creo que eso también pesa para que los carnavales de antes fueran mejores. Antes las murgas tenían varios lugares en los que actuaban, en especial en los tablados de los barrios. Había mucha gente que no podía ver a las murgas en el parque y las veía en el tablado del barrio. Hoy en día es sólo en calle Uruguay lo que puede complementar la actuación del parque, porque si se hace en las termas llevan a las comparsas, es decir otro tipo de agrupaciones, diferentes a las murgas. Antes terminábamos de desfilar y ya teníamos que actuar y eso estaba bueno. Ahora hay que esperar diez días o mas a veces, entre la primera y la segunda ronda y en ese lapso lo único que puede hacerse es ensayar, porque no hay ningún otro ambiente en el que incursionar.

Fuiste también uno delos iniciados del gremio de agrupaciones carnavaleras, ASAC…
Si, efectivamente soy uno de los socios fundadores de ASAC. Cuando se consiguió la personería jurídica yo era uno de ellos que estaba y por eso soy de los fundadores.

¿Cómo ves el rol que cumple hoy ASAC en la organización del carnaval salteño?
Creo que lo que pasa en este sentido es que siempre ASAC queda sóla. Es decir se arma una directiva, una comisión y siempre es lo mismo, terminan “laburando” tres o cuatro y obviamente no dan abasto y no se pueden hacer las cosas, no porque no se quiera, sino porque quedan sólos. A veces incluso es difícil conseguir a los delegados a algún murguista para que vaya al parque Harriague, para cubrir el rol que le corresponde a un representante de las murgas que no cantan esa noche. Incluso esto es difícil y siempre se lo ve al presidente o al tesorero que andan cumpliendo este rol, porque no se consigue quienes colaboren. O sea que nosotros (los murguistas) somos tan culpables como cualquiera en la decadencia del carnaval salteño, porque el murguista tiene un 80 o 90 de responsabilidad en esto.

¿Cómo se puede mejorar el carnaval salteño?
Yo lo que haría e incluso con el maestro Jorge de Souza, que ahora va a ser el Director de Cultura presentamos un proyecto que luego no pudimos llevar a la práctica plenamente. Fue un proyecto que habiamos presentado en una reunión de ASAC y todos los delegados habían quedado muy conformes, pero por circunstancias personales que me pasaron a mi, no pudimos seguir adelante con el proyecto. No era un proyecto imposible. Lo primero era que ASAC tenía que tener un lugar físico que no tiene, porque ASAC cuenta con muchas cosas, como elementos de percusión, freezer, garrafas y equipos para amplificar la actuación de un conjunto, elementos que hoy tiene “desparramados” por varios lados por la carencia de un local fijo. Entendíamos que tenía que disponer de elementos, de esos que siempre originan corridas de último m omento a los murguistas, como pinturas y demás. Ya habíamos pensado en un comodato con la Unión Ferroviaria para arreglar el local, darle vida. Un lugar para que el jurado que viniera de otro lado pudiera pernoctar allí y demás. Lamentablemente no lo pudimos ejecutar como queríamos, por los motivos que le mencionaba. Entendíamos también que ASAC tenía que tener un tablado propio y permanente y por ejemplo, en “el Anden”, hacer peñas periódicamente para tener un fondo para las murgas y buscar otros beneficios por compras conjuntas y similares.

¿Es factible pensar en el retorno de Trindade al carnaval?
Creo que no. Es difícil. Me encanta, amo las murgas, pero es complicado y dejé porque poco a poco me fui “apagando”, desmotivando. Estos motivos que sostengo hoy los he dicho también antes y cuando se me dice “bueno, vení, arrimate a trabajar con nosotros, nos damos cuenta que no es fácil, porque está todo para hacer y siempre son tres o cuatro los que trabajan…

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“La música es expresión de lo que llevo dentro”

Invitado por el Prof. Silvio Previale, Director de las Academias Previale – cuya performance es conocida y reconocida en varias partes del mundo- el destacado acordeonista de origen vascuence realizará un recital en nuestra ciudad el próximo 8 de agosto.
El músico y compositor – reconocido en varios continentes – ofrecerá en su visita un taller concierto, participará en la cantina vasca y del programa del MEC, “Boliches en agosto”
Gorka, artista de trayectoria insigne, nos comparte los aspectos más relevantes de su vida, de su razón de ser y evolución constante de su talento creativo.

Algunas memorias de sus primeros tiempos…
-Nací en un pueblecito de Euskal Herria (Urretxu), entre verdes montañas y grises fábricas industriales que llevaron a aquella tierra a muchos inmigrantes en los años 1970, entre los que estaban mis padres. Recuerdo una infancia muy feliz criado por mis padres y abuelos y con un entorno familiar sin grandes alegrías económicas, pero muy unido. gorka 001
Aprendí euskera y castellano en mi niñez y el hecho de ser bilingüe creo que me ha ayudado muchísimo a aprender luego otras lenguas y poder comprender mejor la multiculturalidad que tiene el mundo, sin perder nunca la identidad de quién soy y de donde vengo.

¿En qué momento y cómo se dio su encuentro con la música y el acordeón?
-“Fue todo muy casual: me apunté a solfeo a los 7 años porque mis amigos se apuntaron.
A los pocos meses la mayoría de ellos se desapuntó, pero mi madre no me dejó desapuntarme, así que seguí mis estudios sin muchas ganas.
A los dos años de estudios los niños empezaban a tocar un instrumento y a mí, mi profesora me dijo que mejor esperase otro año… porque no me veía muchas facultades… así que esperé un año más no, tres, porque no me gustaba la música y seguía yendo allí obligado por mi madre.
En el último año de solfeo (6º curso), con 12 años, ya que todo el mundo me decía que al menos empezase algún instrumento y ya que mi mejor amigo tocaba el acordeón, decidí apuntarme a este instrumento. A partir de ese momento, mi actitud y motivación respecto a la música cambió por completo… y aquí estoy…”

Es usted considerado uno de los mejores acordeonistas del mundo… ¿Cómo se vive el desafío de superarse a sí mismo?
-“No me gusta el tipo de palabras como “el mejor” o “de los mejores”…
Tampoco vivo mi vida musical como un desafío, simplemente intento aprender cada día todo lo que puedo de todos aquellos a los que tengo a mi lado e intento disfrutar todo lo que puedo y hacer disfrutar a la gente con lo que hago.
Creo que cuando alguien disfruta, se genera una enorme energía de complicidad y eso es lo que intento continuamente”.

¿Qué tipo de música le gusta interpretar?
-“La mía. Ahora bien: toco y compongo cosas muy diferentes: desde música clásica, a jazz o músicas de mi tierra o de otras partes del mundo.
Creo que todas esas músicas enriquecen continuamente lo que hago. No podría tocar toda mi vida un único estilo. Me siento enormemente feliz aprendiendo de todo tipo de músicas y de todo tipo de músicos con los que tengo el enorme gusto de poder tocar.

Cuéntenos acerca de sus presentaciones y viajes
Llegaré en agosto a Uruguay dentro de una gira que me llevará por Brasil, Argentina, Chile y Uruguay: Porto Alegre (Brasil), “Concierto & Master Classes”. San Jorge Provincia de Santa Fe (Argentina). Concierto. Paraná (Argentina) “Concierto & Master Classes”. Salto (Uruguay). Concierto Rosario (Argentina). Conferencia sobre “El acordeón en el S. XIX” y “Concierto”.
Buenos Aires (Argentina). Museo Anconetani Conferencia sobre “El acordeón en el S. XIX» y “Concierto”. Valparaiso (Chile). Concierto Valparaiso (Chile) “Master Classes”. Valparaiso (Chile) “Concierto & Master Classes”. Santiago (Chile) “Concierto & Master Classes”.
Este año el músico ha tenido la suerte de actuar en Bélgica, Bosnia y España y en los próximos meses del año estaré en Portugal, Suiza, Eslovaquia, de nuevo en Bélgica y como no en España con diferentes formaciones de música clásica (a solo o con el dúo Harmonium con piano) o de otras músicas (Malandro o Flamenkizatu). Gorka grabó un cd con el trío Malandro en el que colaborarán con nosotros artistas de primer orden como Jorge Pardo, Iñaki Salvador, Borja Barrueta o Alba Carmona.

¿Cómo se dio su contacto con el Prof Silvio Previale?
Hace ya unos ocho años me escribió el Profesor Silvio Previale para invitarme al Encuentro Internacional de Acordeones que organiza anualmente, pero finalmente no pudimos encontrar la manera de hacer viable mi concierto allí.
A pesar de lo cual, desde entonces entablamos una bonita amistad cibernética y nos vamos comunicando de vez en cuando para mantenernos informados de nuestras vidas. Ha sido bonito para ambos poder hacer por fin posible mi actuación allá”.

¿Con cuáles compositores rioplatenses siente mayor empatía?
“-No cabe duda que el compositor que más me ha influido en mi vida ha sido Astor Piazzolla.

¿Qué características de este creador lo han inspirado?
-“Él supo conjugar en su música, la música clásica, el jazz y la música de raíz de su tierra y nos abrió un camino por el que yo he intentado llevar mi música durante todos estos años.
Además de Piazzolla admiro enormemente, como no, a Gardel y también a otros como Anibal Troilo, Alberto Ginastera, Juan José Mosalini”.

¿Qué busca transmitir con su música?
-“No es una respuesta fácil. Creo que con cada pieza intento transmitir una cosa diferente, lo que en cada momento me hace sentir la necesidad de expresarme a través de la música. Para mí la música es expresión de lo que llevo dentro”.

¿Qué reflexión comparte con los músicos jóvenes?
-“La música es el arte de comunicar con sonidos, de hacerlo pasar bien, de hacer sufrir… de hacer vivir… que vivan a través de ella y nos lo hagan vivir”.
ALGUNAS CRÍTICAS HACIA GORKA DE PRESTIGIOSOS MÚSICOS DEL MUNDO
Pablo Zinger, ex-pianista de Astor Piazzolla, 2008: “He tenido el placer de escuchar el disco TANGOSOPHY de Gorka Hermosa. Confieso que su música me cautivó instantáneamente por su originalidad, su atmósfera y su virtuosismo. El sonido es exótico, misterioso y atrayente. Gorka y todos los otros músicos involucrados tocan a gran nivel, pero más allá de esto está el concepto interesante, la visión diferente de obras familiares, y las muy interesantes obras nuevas. Una mezcla de influencias variadas, desde el tango a la música del medio oriente y elementos ibéricos. Gorka Hermosa hace la palabra «crossover» una realidad intensa y fascinante. Adelante, Gorka! Este es un talento que hay que seguir de cerca.”
“Tomajazz”, Noviembre 2008, Ana Blázquez: “Gorka Hermosa es un músico fuera de lo común y su disco Tangosophy un trabajo sobresaliente, innovador, que fluye a contracorriente de todo y sorprende por su capacidad de absorber desde la primera escucha. Nada sobra y nada falta en este disco…. En suma, Tangosophy es un disco redondo y con un sonido característico. Celebramos este nuevo trabajo de Gorka Hermosa que desde su nacimiento es ya todo un clásico. Imprescindible.”
“La Comarca”, 11/11/2008, Beatriz Severino: “Gorka Hermosa Trío deleitó al respetable con una curiosa mezcla de instrumentos… Gorka Hermosa fue ovacionado de forma especial.”
“La Voz de Asturias”, Eduardo García Salueña, 8/9/2008: REVISIONES AL MUNDO CLÁSICO, TRADICIONAL Y POPULAR: “El trío formado por Gorka Hermosa, Josep Sancho y Baldo Martínez se manifiesta como una propuesta fresca y muy abierta a ser difícilmente clasificable. Sin duda, conciertos de este carácter contribuyen a enriquecer las jornadas de las “Noches del palacio”.
“Diario Vasco”, 8/5/2007, Iñaki Urteaga: “Gorka Hermosa y su trío encandiló en su concierto. Gorka Hermosa, un músico, virtuoso de la acordeón entre otros méritos, que con su trío encandiló al público”.

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