‘O caso libras’: 15 minutos para romper el silencio

Festival de cine brasileño en Miami

La obra, de la directora Melise Maia, trae dos actores sordos en el elenco.

· Recibió el premio de mejor cortometraje en el Festival de Los Angeles.

· Retrata la falta de preparación del Gobierno para lidiar con esa discapacidad.

Una pareja de sordos sube a un autobús. Tras una discusión, él le dispara a su mujer. Los pasajeros no entienden la situación. Llevan al hombre a la comisaría. A la espera de un intérprete, el agresor no consigue explicar el accidente a la policía. Sus gestos, silenciosos, no alcanzan a sus interlocutores. En ese recinto, donde todos tratan de averiguar qué ha sucedido, solo es posible comunicarse con un lenguaje: el verbal.

La trama, que se desarrolla en Rio de Janeiro, no solo habla de la violencia que se vive en muchas de las grandes urbes mundiales, sino de una grave problemática social, como la ausencia de personal para tratar con personas discapacitadas en las instituciones y organismos públicos.

En solo 15 minutos y basado en hechos reales, ‘O caso libras’, el cortometraje de Melise Maia, desarrolla una denuncia al Gobierno de Brasil «por no estar preparado para lidiar con esta y otras situaciones que involucran a la gente que tiene ese tipo de dificultad».

‘O caso libras’, que incluye a dos actores sordos en su elenco, disputó el ‘Premio Lente de Cristal’ en el XV Festival del Cine Brasileño, que regaló al público la proyección de 28 películas en competición y otras 12 en la exhibición paralela entre los días 19 y 27 de agosto en las salas de Miami.

La obra de Maia, además, ha sido premiada como el mejor cortometraje en el festival de películas de su país en Los Ángeles y elegida para la edición de la misma muestra en Nueva York.

«Hemos sido seleccionados entre unos 300 cortos para los festivales. Nunca pensé que llegaríamos aquí. Sin premio o no, siento que ya he vencido», comenta la directora, con los ojos brillando de orgullo y emoción mientras conversa con ELMUNDO.es, en la noche de apertura del festival.

Inspiración

Maia hacía un curso de cine en el estado de Bahía, al noreste de Brasil, cuando supo de la noticia que inspiró el tema de su segundo cortometraje. «Una pareja de sordos entra en el autobús y el hombre mata a la mujer. Eso rinde un corto», dice la directora que también es autora del guion.

La realizadora empezó a trabajar y en cuatro meses consiguió el apoyo y la confianza de su equipo para empezar el rodaje. «No teníamos recursos financieros. Un amigo me ayudó con los equipamientos y otro con el estudio», cuenta.

La principal exigencia de Maia fue tener en su elenco actores sordos. Su primer invitado rechazó el papel. «No quiso participar pues había una escena de muerte», relata. La directora buscó otro artista y encontró a Bruno Ramos, que después le recomendó a una amiga, Fernanda Machado, para que grabaran juntos. «La pareja era perfecta, talentosa», explica.

Valoración

Bruno Ramos cuenta que se sintió valorado al protagonizar su primer película. «Tuve que enfrentar varias barreras para llegar donde estoy, principalmente para conseguir un empleo. Y cuando lo consigo, dentro del trabajo las personas no respetan mi lengua materna, que es la Libras [lenguajes de las señas]. No muestran el interés en aprenderla para comunicarnos mejor», dice.

«Hacer el cortometraje me dejó con más ganas de ser actor y de participar de otras obras. Ojalá que más artistas sordos puedan hacer filmes. En EEUU y Europa varios ya han ganado el Oscar», añade el actor, que defiende la creación de escuelas y universidades para la gente que tiene esa discapacidad.

Por su parte, Fernanda Machado afirma que no ha tenido muchos problemas por el hecho de no dominar el lenguaje verbal. «Sin embargo, siento falta del aumento de la comunicación o información en libras», expresa.

La actriz ya había participado de otras grabaciones, pero es la primera vez que estrena en un filme. «Los cinematógrafos no están acostumbrados a grabar en los ángulos del lenguaje de señas que es una modalidad visual distinta del lenguaje oral», detalla.

Machado añade que actuar en el corto ha sido un sueño. «Es una conquista casi imposible, una de las mejores oportunidades que he tenido», dice.

El corto fue grabado en apenas dos días, uno dedicado al autobús y el otro, a la comisaría. Para su producción, Maia contó con un equipo de 30 personas entre intérprete, productores y actores, siendo uno de ellos André Ramiro, que estuvo en el elenco de la película ‘Tropa de Elite’.

Un cine que se hace por amor

Hace muchos años, los cines brasileños solían abrir sus funciones con cortometrajes. Hoy, esa práctica ya no ocurre más y, según relata Maia, es muy difícil dar visibilidad a este tipo de obras. «Producir un corto en Brasil es por amor», asegura.

Más que una historia inusitada, Maia se interesó por el guión por su contenido social. Una profesora de la Universidad Gama Filho, en Rio de Janeiro, se contactó con ella para contarle que, durante una clase de derecho, sus alumnos habían hecho la simulación del posible juicio en el que habría derivado el caso que narra su corto.

Aunque la obra no coseche grandes ganancias, la directora destaca las puertas que abrirá para futuros proyectos. Después de grabarlo, Maia ha sido invitada para escribir un largometraje y tiene en la manga más tres guiones con grandes posibilidades de llegar a la pantalla este año.

«Son pocos los incentivos y es difícil conseguir patrocinio, pero hay salidas. Es solo tener una buena idea y la cámara en las manos», dice, haciendo referencia a una de las frases del padre del cine brasileño, Glauber Rocha.







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