En estos días (hasta mañana viernes) el Conservatorio Municipal de Música, está recibiendo inscripciones para cursar estudios de Violín, Saxofón y Clarinete. Se trata de tres cursos para los que quedaron vacantes luego de la habitual inscripción de diciembre. No sucedió lo mismo con los cursos de Piano, Batería, Guitarra, Trompeta y Trombón, cuyos cupos se completaron en diciembre.
Sobre la Música, el Conservatorio y su propia trayectoria en este ámbito, EL PUEBLO dialogó con la Profesora Beatriz Volpi, quien dice haber estado en contacto con la música desde siempre, porque Enrique Volpi y Adelina Heguaburo, sus padres, conformaban una familia de músicos.
¿Cómo accede al cargo de Directora del Conservatorio?
Soy Directora desde 1999 y accedí al cargo por concurso, concursé en 1995.
¿Quiénes dirigieron la institución anteriormente?
Primero fue Marcos Papa, que estuvo muy poco tiempo porque falleció; entonces asumió el maestro Peruchena, que estuvo más de cuarenta años; después, al no haber concurso hubo jefe de sector, estuvo el Sr. Cruz; luego salió concurso y quedó Martín Gamboa y al fallecer él quedé yo.
¿Tuvo su formación en Música también en este Conservatorio?
No, yo soy egresada del Conservatorio Franz Listz. Empecé en el Conservatorio Uruguay, allí tuve como director a Vicente Pablo y a la Profesora Zulma Gauto, grandes maestros uruguayos, por eso me siento muy orgullosa. El Conservatorio Uruguay era de Montevideo pero venía a Salto y tomaba los exámenes en el Ateneo, la principal aquí era la profesora María Victoria Varela. Después continué estudiando con Camilo Giucci y Adelina Burnett, en el Franz Listz. Cuando me recibí, Peruchena me fue a buscar para trabajar acá. Me recibí con quince años, y al comienzo no pude dar clases porque era menor, los diplomas me los tenía que firmar alguna otra profesora. También estudié dos años en el I.P.A y con las concertistas Rosalba Rodríguez Soto y Carmen Navarro.
EL CONSERVATORIO:
Antes y ahora
El Conservatorio Municipal de Música se inauguró el 26 de abril de 1946. Antes de tener el edificio actual, pasó por el local que hoy ocupa la Asociación Agropecuaria (calle Amorim), el Ateneo, una vieja casa de calle Brasil y República Argentina, y una parte del local en que se ubica actualmente el Liceo Nº 5 (cuando funcionaba allí la Casa Municipal de la Cultura).
En el presente, tiene su local en calle Zorrilla de San Martín Nº 91, casi Brasil. Además de la Directora Beatriz Volpi (que también se desempeña como Profesora de Piano), el Conservatorio cuenta con una Secretaria, Maestra Selva Irrazábal, y un plantel de siete docentes. Consultada sobre el mismo, la Directora informa: “Para lecto – escritura que es la base musical hay dos profesores: Daniel García (egresado del propio Conservatorio) que también ayuda en piano, y Sergio Mena (también egresado del Conservatorio) que además enseña trompeta y trombón.
En guitarra está Antonio López, en saxo y Clarinete Wilson Ferreira, que es primer saxofonista de la Banda Municipal, Andrés Bassini que viene desde Paysandú enseña violín y Martín Correa enseña batería. Además, sobre el final de los estudios, que tienen una duración de cinco años, el alumno recibe clases de música en computación a cargo de Héctor Bruzzone”.
¿Se trabaja bien así o hay carencias en algún aspecto?
Estamos trabajando muy bien, quizás porque los uruguayos sacamos de donde no tenemos para poder realizar lo que queremos… Se trabaja muy bien porque los profesores son excelentes y se trabaja en conjunto. Si bien soy la directora, hay un lazo entre todos de comprensión y amistad. Son muy responsables, desde el más veterano hasta el más joven, acá el músico que ingresa lo hace por concurso pero además tiene mucho amor por la música.
¿Cuál es la propuesta general de la institución, más allá de cada instrumento específico?
Aquí enseñamos la música universal, o sea la música en serio. Si alguien viene a querer “rascar” la guitarra tiene que saber que eso acá no se puede. Acá no vienen a tocar lo que escuchan en la radio o lo que les gusta, no, acá se pasa por todos los períodos musicales, desde el Barroco hasta lo contemporáneo. Es importante destacar que los estudiantes muchas veces salen del Conservatorio, dan concurso y entran directamente en otros lados, además tenemos ex alumnos en Brasil, en Alemania… por todo el mundo.
¿Existe vinculación con la Escuela Universitaria de Música? Sí, nosotros somos base de la Escuela Universitaria de Música de la Regional Norte. Nosotros fuimos a estudiar allí y tenemos mucho contacto. Nuestro programa se basa en el que después se continúa en la Escuela Universitaria. Tenemos egresados de la Escuela Universitaria que empezaron aquí en el Conservatorio.
EL TRABAJO EN PRIMARIA: “No me llevaba bien con el Inspector Nacional…”
Cuando se le pregunta a Beatriz Volpi acerca de su trabajo en las escuelas, donde mucho tiempo (hasta el año 2000) se desempeñó como profesora de canto, explica que terminó “agotada”, por una situación muy particular: “Siempre trabajé encantada, con maestros y directores excelentes que siempre me apoyaron, con los niños tampoco tuve problema, pero no me llevaba bien con el Inspector Nacional, que era un hombre que coartaba, exigía que uno fuera creativo pero no te dejaba ser libre. Por ejemplo, yo he creado muchas canciones infantiles, quince o veinte, una vez hice canciones sobre textos de la poetisa Silvia Puentes de Oyenard y sobre un cuento de Martha Cano, cuando fui a presentarlas me las rechazó. Lo que pasa es que tenía que tener el visto bueno de él y yo no lo había tenido. El que muchas veces “sacó la cara por mí” fue el Inspector Pedro Requelme, que una vez le dijo a una inspectora en la Escuela 1: “No le pidan a la profesora que sea creativa cuando ella lo es y ustedes le coartan la libertad”.
CARNAVAL: “Se mejora el ambiente social con personas educadas…”
Cada año, la Profesora Beatriz Volpi participa del carnaval de Salto como integrante de la comparsa lubola Tunguelé. Su atracción hacia el baile viene desde muy atrás en el tiempo:
“Desde los seis años empecé a bailar bajo las enseñanzas de las maestras Magnani, en la Escuela Nº 3. A los ocho o nueve años estudié danzas con Chiquitina Áreas Lagarraga, que era una profesora egresada del SODRE.
Pero además mi papá, Enrique Volpi, era saxofonista, en los carnavales siempre tenía una orquesta y tocaba en el saxo todo lo que era música de carnaval, y me empezó a enseñar acompañamiento en el piano.
Cuando me jubilé, aún trabajaba en el Instituto de Formación Docente y les decía a las estudiantes que había que mejorar el carnaval de Salto porque estaba muy pobre. Se mejora el ambiente social con personas educadas que sepan de lo que hacen, entonces invité a estudiantes de magisterio y también se mezclaron maestras, en los primeros desfiles que salió Tunguelé había maestras, algo que no pasaba antes”.








13 de Mayo de 2011 a las 18:39
Desde muy niña comenzó Beatriz con sus estudios de piano. Mi hermano Dardo y yo eramos los encargados de llevarla a lo de Zulma Gauto su profesora de piano y solfeo. Mientras ella estudiaba teníamos que esperarla enfrente en la plaza Artigas. Teníamos música, pues por los parlantes que había en calle Uruguay se escuchaba música por la Red Brucali (creo que se llamaba así), que dirigía Manduca Echever. Mi pequeña hermanita tuvo desde muy pequeña un precoz oido musical que heredó de nuestro padre Enrique Volpi, “el alemám”, músico por excelencia, saxofonista de los “Ases Cariocas”. Además, tocaba el clarinete tromopeta, piano, Acordeón a piano, guitarra, violín y quizás cualquier insstdsruomento que se le pusiera adelante. MÚSICO DE ALMA.
13 de Mayo de 2011 a las 18:42
Desde muy niña comenzó Beatriz con sus estudios de piano. Mi hermano Dardo y yo eramos los encargados de llevarla a lo de Zulma Gauto su profesora de piano y solfeo. Mientras ella estudiaba teníamos que esperarla enfrente en la plaza Artigas. Teníamos música, pues por los parlantes que había en calle Uruguay se escuchaba música por la Red Brucali (creo que se llamaba así), que dirigía Manduca Echever. Mi pequeña hermanita tuvo desde muy pequeña un precoz oido musical que heredó de nuestro padre Enrique Volpi, “el alemám”, músico por excelencia, saxofonista de los “Ases Cariocas”. Además, tocaba el clarinete trompeta, piano, Acordeón a piano, guitarra, violín y quizás cualquier instrumento que se le pusiera adelante. MÚSICO DE ALMA.