Con la especialista Mariana Amieva: La realidad del cine uruguayo

Hoy por:
Jorge
Pignataro

El pasado fin de semana estuvo en Salto Mariana Amieva, docente y   permanente estudiosa del tema Cine, ya que estaba prevista la presentación del Primer Número la Revista «33 cines», de la que es Directora.
«33 cines» es una publicación especializada puramente en la temática cinematográfica, que tendrá salida cada cuatro meses y comenzará a editarse gracias al apoyo de los Fondos Concursables otorgados por el Ministerio de Ecuación y  Cultura. Además del muy buen nivel en cuanto a contenidos, debe destacarse que presenta una excelente calidad de edición, de aproximadamente cien páginas en formato de unos veinte por dieciocho centímetros.
Lamentablemente, dicha presentación no pudo realizarse como se pensaba, en el Mercado 18 de Julio y en el marco de la 2da. Muestra de Cine Nacional, en virtud de que no había público. Se apeló entonces a que la visitante hablara ante los medios de prensa, pero increíblemente sólo Diario EL PUEBLO y Radio Libertadores estuvieron presentes, representados además por el mismo periodista.
En diálogo con EL PUEBLO, Mariana Amieva realizó importantes apreciaciones no sólo acerca de la flamante publicación, sino del cine uruguayo en general.
«33 cines»: «no es de divulgación sino de análisis…»
¿Cómo surge la idea de crear una revista especializada en cine?
Yo decidí empezar a hacer un revista de cine porque me encanta leer sobre cine, textos, libros… Además estoy dando clases en la Escuela de la Cinemateca, doy clases más bien de las materias teóricas y les pido a mis alumnos que hagan trabajos monográficos de investigación, y me encuentro con material tan interesante que surgió la necesidad de preguntarme dónde pueden estar volcados todos esos trabajos de investigación. Desde hace un tiempo hay como un nuevo boom del cine nacional, surgió un montón de películas y comenzó a hablarse del cine nacional como un hecho en sí mismo; eso me llevó a reflexionar que esos materiales no estaban acompañados de una escritura crítica que analice lo que está pasando y que dé cuenta también del pasado del cine uruguayo. En realidad este cine no es nuevo sino que tiene una historia bastante larga y lo que hay que hacer es ir a buscarla…
¿Es una publicación que apuntará más a lo informativo o a lo crítico?
La revista está acompañando las bases de los Fondos Concursables, es decir que es una publicación especializada en cultura pero con la siguiente característica: no es de divulgación sino de análisis. La idea es generar un conocimiento crítico con trasfondo teórico. Aquí no hay reseñas de cuáles son las últimas novedades del cine, o qué hay en cartelera, por ejemplo, lo que hay son investigaciones pensando en que el cine no es sólo la película en sí misma sino que es un producto o un artefacto que en realidad tiene que ver con la vida de las personas y que tiene un motón de aspectos sociales, económicos, políticos, en los que influye mucho y a la vez es influenciado por todos esos contextos.
¿Quiénes escriben para la revista: un equipo permanente o es en base a colaboraciones recibidas…?
Hay un comité editorial con el que decidimos el armado de este primer número y a partir de ahí se hizo una convocatoria de colaboradores. Principalmente escribe gente muy joven que no tiene nombre de escritor famoso, no son los críticos ya reconocidos dentro de Uruguay. Son personas que están haciendo trabajos de investigación, generalmente es gente vinculada a la Universidad,  al I.P.A. o a las carreras de comunicación en Montevideo y de otros lados también. No recibimos artículos de quien quiera mandar, sino que hay que investigar sobe tal tema y entonces a determinada persona se le ofrece la fuente, los materiales, y a partir de eso después se recibe el trabajo de escritura.
¿Qué expectativas hay hora que ya fue publicado el primer número?
Yo quedaría contenta si a partir de esto empieza a formarse un grupo de gente que se dedique a pensar y escribir sobre cine y que se interese no sólo en la realización sino también en la reflexión.

«A partir de los 90 o del 2000 empezó la gente a ver películas uruguayas…»
No hace muchos años atrás se hablaba muy poco o nada de cine uruguayo, y hoy en día eso cambió, ¿a qué piensa que se debe?
Creo que en parte se debe a que ese pasado del cine uruguayo estaba alejado del largometraje de ficción, se hacía sólo lo que tenía que ver con el cortometraje, lo documental, lo experimental, y eso no era reconocido por el gran público como cine. Pienso que a partir de los 90 o del 2000 empezó la gente a acudir a ver películas uruguayas, a partir de algunas pocas películas que lograron trascender, y esas fueron las que permitieron que otros muchos cortometrajes de ficción se establecieran en salas comerciales. También hubo más fondos, otras formas de financiamiento y cuando ya se estableció una y otra ya está, no hay que refundarlo siempre, que es uno de los grandes mitos del cine uruguayo: que hay que fundarlo siempre, ahora ya no es necesario.
¿Existen rasgos propios del cine uruguayo que lo distingan del cine de otros países?
Las etiquetas del cine nacional en realidad se hacen pensando en la distribución y muchas veces no tienen que ver con la idiosincrasia, muchas veces las cosas que nos parecen muy uruguayas son las que generan más identificación en gente argentina o danesa. Sí  creo que hay una tendencia a pensar que las películas uruguayas tienen en común que son un poco grises, medio lentas, donde pasan pocas cosas, y en realidad me parece que eso no tiene que ver con la identidad uruguaya, sino que es una etiqueta que asumimos y le colgamos. No hay realmente nada reconocible que una tal película con otra, nada que una «En la puta vida» con «La perrera» o con «Perejiles», por ejemplo; no hay puntos de contacto salvo que son películas uruguayas, o los pocos puntos de contacto serían que son escalas de producción bastante acotadas.
¿Se puede decir que el cine es un arte muy costoso y que eso limita la creación?
Limita cuando pensamos que el cine es un largometraje de ficción que tiene que tener estreno en sala comercial, si pensamos que el cine es eso sí limita. Ahora, si ampliamos lo que significa cine pensando que es una producción audiovisual en cualquier formato, de cualquier duración, que puede expresar tanto ficción como no ficción, entonces podemos hacer cine de forma muy accesible. Y si miramos un poco la historia del cine muchas de las películas que han trascendido no son películas que hayan sido caras. Uruguay justamente tiene que tender a producciones que sean viables, que tengan que ver con su escala, con un lugar donde no va a haber un rédito de taquilla, por eso es importante fomentar otra forma de hacer cine.