Diego Santurio: el caso de un artista que ha logrado vivir del arte

Es sumamente habitual que a un artista se lo consulte sobre si es o no posible vivir (o sobrevivir) de su trabajo artístico en el Uruguay, ya sea la pintura, la música, la escultura, etc. Y es común escuchar como respuesta que se trata de algo casi imposible en nuestro país, dada la escasez del mercado para el arte y la poca valoración económica que en general se le asigna al trabajo del artista. Sin embargo, aquí en Salto, el escultor Diego Santurio (que recientemente dejó inaugurada su segunda obra en Shangai, China) sostiene que «sobre todo por la necesidad» y pese a que siempre hay inestabilidad en todo trabajo, ha logrado que su arte «funcione», de modo que le permita vivir con comodidad. Al respecto comentó a EL PUEBLO: «Yo puedo decir que más que sobrevivir, vivo y vivo muy bien, tengo una familia armada, donde vivimos muchos momentos felices durante el día. Los proyectos van saliendo, a veces más y a veces  menos, es una cosa inestable, pero cada vez son más y el nombre se hace más fuerte también, es una cuestión de tiempo, de dejar madurar. Evidentemente este es un lugar donde no hay un mercado, pero yo me las he arreglado para que eso funcione. Salto me ha permitido aislarme y me ha permitido armarme mi propia estructura y mi manera de actuar y de pensar, y ese mismo aislamiento hace que después yo lo pueda plantear en otras situaciones y en otros lugares donde no necesito ver qué le pasa al otro ni lo mal que pasa el otro, yo tengo mi camino, mis cosas. Esto no quita que mañana me pueda ir mal, pero en todos los órdenes de la vida también te puede ir mal, en todo empleo, salvo los cargos públicos que pueden ser más estables, pero también eso es relativo, mañana podés tener un accidente y te cambia la vida. Así que yo no me quejo, me va bien. Hay sí, evidentemente, una inestabilidad natural, sobre todo por el hecho de encarar una actividad diferente, muy diferente, pero lo hago sobre todo por la necesidad de hacerlo y eso me obliga a que funcione, porque si yo no lo necesitara, si fuera algo más lúdico, más de juego, capaz te descansás en que no funciona y ahí sí se complica, entonces es importante esa actitud y el apoyo de la familia, del barrio, de los amigos… con los que moralmente hay como una comunión espiritual».