Ecos del 1er. Festival de Jazz Internacional en el Chalet “Las Nubes”

Los días 11 y 12 de mayo se realizó el 1er. Festival de Jazz Internacional en el Chalet “Las Nubes” organizado por el grupo Déjà Vu y la Asociación Amigos de “Las Nubes”. Estas actividades del grupo Déjà Vu en Las Nubes cuentan con un gran número de seguidores que colaboran con la compra de bonos para así poder continuar con las obras de restauración de este sitio patrimonial. El festival resultó muy exitoso, con gran afluencia de público y se han recibido diversos y muy elogiosos comentarios, como la crónica que a continuación compartimos, escrita por un especialista en Jazz, enviada especialmente para EL PUEBLO y hoy publicada en exclusividad por este diario. FESTIVAL DE JAZZ, DOMINGO

PRIMER FESTIVAL DE JAZZ INTERNACIONAL EN “LAS NUBES”
(Por Cecilio Curubetto, responsable del programa Jazztapronto, que se emite a través de Facebook los lunes en la noche) Muchos opinan que el jazz está en decadencia o que es para una élite, nada más alejado de la realidad, el Jazz vive y late.
A falta de promotores, son los propios músicos que con su esfuerzo, su dedicación y su compromiso llevan adelante sus proyectos para presentar su arte. De esa inquietud nace la organización del primer Festival de Jazz en Salto. Con un ambicioso programa y en un ícono de la cultura salteña se realizó los días 11 y 12 de mayo el 1er. Festival de Jazz en el Chalet Las Nubes. El primer día y con puntualidad inglesa, fue el grupo Deja Vú quien tuvo la responsabilidad de abrir el espectáculo que se presentaba con una sala colmada y con entradas agotadas desde el día anterior.Conocido en el ambiente salteño el quinteto Deja Vú cuenta con una particularidad en su instrumentación; prevalecen los instrumentos melódicos, Liliana Forti en piano, Daniel Stella en teclados, Coco Pereira Das Neves en acordeón y Oscar “Bochón” Bordagaray en saxo tenor mientras que la parte rítmica esta acotada a José Luis Curubeto en batería y, en esta oportunidad, el grupo se presentó como septeto en algunas interpretaciones, con los músicos invitados Anselmo Curubeto en guitarra, y la cantante Analía Sardo. El grupo encaró varios temas, algunos muy conocidos como This Masquerade, The Shadow of your smile, You´re the sunshine of my life y un tema que – en su versión jazzística – realizaron Yank Lawson y Bob Haggart, el popular Sunny. No faltó el recuerdo a la música francesa que estuvo a cargo del tema Cést si bon, con mucho swing y un dúo de acordeones a cargo de Stella y Pereira Das Neves que nos remontaron a las calles de París. “Si tu vois ma mere” es una canción compuesta por el saxofonista Sidney Bechet y que con acertado tino Deja Vú incluyó en su repertorio, finalmente la joven cantante Analía Sardo dió el toque que faltaba para finalizar una brillante y muy aplaudida actuación de este numeroso y ecléctico grupo que día a día se supera.
Luego de un breve intervalo para que los organizadores y los técnicos de sonido hicieran los cambios de rigor se presentó el Willy Jazz Trío, Willy Curubeto en piano, José Luis Curubeto en batería y Anselmo Curubeto en guitarra. Es bien conocida la versatilidad musical de este pianista salteño que vive y realiza su carrera artística en Buenos Aires. En el comienzo sorprendió a la audiencia con su imponente arreglo del tema de Victor Lima “Adiós mi Salto”; la armonía jazzística, y la síncopa aplicada a esta canción tan nuestra dejaron atónita a buena parte del público presente que estalló en aplausos. Luego, Curubeto, con su habitual voz pausada y calma presentó a su hermano José Luis y a continuación anunció “Chacarera del Rancho” de Adolfo Abalos, un huracán de música se hizo presente con un intrincado arreglo y una batería que de inmediato arrancó los aplausos de la audiencia, hacer un solo de batería partiendo de una chacarera y en su desarrollo pleno de color variar el timbre, el ritmo y la intensidad no es poca cosa, resumiendo: el dúo tuvo en esos dos temas lo más elevado de su presentación sabatina. Anselmo Curubeto, se sumó para encarar en la guitarra – en un muy adecuado registro – “Vivo soñando” de Antonio Carlos Jobim un bossa que marina de maravillas con el jazz, “Take the A train” y “Don´t get around much anymore” de Duke Ellington dieron pié para que Anselmo hiciera interesantes solos e imprimiera al trío una importante cadencia rítmica. Finalmente Willy presentó una composición de su adolescencia, con una muy creativa mezcla de sonido que arranca con una grabación en vivo donde Willy se presentó en Montevideo en el Teatro Odeón en 1976 y luego se mezcla con el toque en vivo, genial y creativo. Con un auditorio de pie terminó con suntuoso éxito el primer día del Festival. Las personas que tuvieron la lucidez de comprar el abono para los dos días del Festival estuvieron de parabienes. El domingo 12 desembarcó en el escenario el trío concordiense Olivera-Agostini-Barco. Santiago Olivera bajo de seis cuerdas, Nacho Agostini en batería y Martín Barcos en saxos, soprano y alto y flauta,. Con un repertorio netamente dedicado a temas del estilo be-bop, el trío dedicó su actuación a Thelonious Monk y Charlie Parker.
Donna Lee de Parker fue abordado con un tempo levemente superior al original de Bird y que notoriamente descolocó al auditorio poco acostumbrado a tantas notas seguidas y a velocidad de vértigo, donde Barcos nos mostró que si puede con tan difícil composición y que pocos se animan a incluir en su repertorio para ejecuciones en vivo.
El difícil “Round´midnight” de Monk trajo calma pero mucha concentración al trío que se vio cómodo en tempos muy lentos y la cadencia de la batería de Agostini resaltó más los silencios que los toques, excelente. “Caravana” de Juan Tizol rememoró la época del estilo Jungle de finales de los años 20 con la orquesta de Ellington, Agostini presentó un exótico instrumento, “el garrahand”, (una especie de garrafa de tres kilos con algunos cortes) posado sobre uno de sus tambores y ejecutado con palillos de goma que le dió un sonido oriental. Un trío sin desperdicios, a pura síncopa y con un jazz de alto vuelo, hay que tenerlo en cuenta para otras actividades. Como es tradicional en todos los festivales, terminó con una jam-session donde los músicos dieron rienda suelta a las improvisaciones en torno a Blue Monk, destacados todo los solos de los participantes, tantos concordiense como salteños.
Un excelente Festival en Las Nubes, una sala que quedó chica y que tanto por el público como por el nivel musical anima a que venga una segunda edición. Hasta el próximo año.