El consumo y la creación cultural en la sociedad digital

-En el 2006 la cantidad de información creada digitalmente alcanzó los 161 exabytes o 161 millones de gigabytes, lo cual es tres veces la información existente en todos los libros escritos en la historia (Según IDC, International Data Corporation)

En el marco de la sociedad digitalizada de nuestros días, la implementación de nuevas tecnologías particularmente en lo que respecta a la comunicación y a la creación masiva de información ha modificado las formas tradicionales y más clásicas de expresión y entretenimiento.

La lectura de libros impresos, asistencia a bibliotecas, teatro y cine, con todo lo que ello implica como espacios de socialización, han disminuido en las últimas décadas. La expansión del Internet, junto a la notebook, netbook, Ipad (dispositivo electrónico desarrollado por Apple Inc, se encuentra entre un teléfono inteligente y un portátil más bien enfocado al acceso que a la creación de contenidos), e-reader (lector de libros electrónicos), MP3 (almacena y reproduce archivos de audio digital), MP4 (almacena y reproduce archivos de video, audio e imágenes), MP5 (reproductor de audio, video e imágenes con salida de TV, álbum de fotos, agenda y juegos) y las cámaras digitales caracterizan una nueva era con contenidos, velocidades y significados sociales totalmente distintos a los de tan solo una década. 

La creación de información en la era digital

Según el Informe del IDC (International Data Corporation) en el año 2006 la información digital que se creó llegó a los 161 millones de gigabytes, se estimó que de ese año hasta el 2010 la información creció de 161 exabytes a 988 exabytes. Mundialmente se envían 60 mil millones de e-mails por día por lo cual en el 2006 el número de direcciones de correo activas sobrepasó los 1600 millones de cuentas, también los videos tienen un peso importante, en Youtube por día se agregan 65 mil filmaciones. De este modo en el 2007 se superó la capacidad de almacenamiento disponible, esta explosión de información digital tiene implicaciones sobre la privacidad de las organizaciones, la seguridad, la protección de la propiedad intelectual como también la adopción de tecnología y el manejo de información puesto que mucha de esta no alcanza a ser procesada y transformada en conocimiento.

Un cuarto de esa información es original (fotos grabadas, tecleo o caracteres en un e-mail, llamadas telefónicas) y tres cuartos es replicada (mensajes de correo electrónico enviados, películas en DVD, etc.).   

Información vs. almacenamiento disponible 

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Fuente: IDC (International Data Corporation), 2007. Nota: La línea superior representa la información digital  y la inferior la de  almacenamiento disponible.

El consumo cultural actual

En un contexto en el cual el manejo y creación de información digitalizada crece a un ritmo y volumen más que significativo, el consumo cultural como forma de entretenimiento pero también como forma de expresión e identificación de las personas en la sociedad, se ha visto sustancialmente modificado. 

Lectura de libros impresos vs libros digitales

De acuerdo al Segundo Informe “Imaginarios y consumo cultural” del año 2009 realizado por Susana Dominzain, Sandra Rapetti y Rosario Radakovich (Universidad de la Republica,  PNUD -Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo- entre otros); se registró que en nuestro país en ese año un 81,7% no asistía a la biblioteca, un 10,9% lo hacía pocas veces y solo un 7,2% lo hizo frecuentemente. Según este mismo informe, un 50,9% de la población lee un libro al año, lo cual muestra una disminución con respecto al año 2002 en donde un 57% lo había hecho, también ha disminuido la lectura de varios libros puesto que pasó de 30% en 2002 a 24,5% en 2009, lo que aumentó fue la cantidad de personas que nunca leen pasando de 29,0% en 2002 a 34,2% en 2009.

Estos indicadores nos muestran una disminución de la lectura de libros particularmente de los impresos, hoy los individuos -particularmente los de las nuevas generaciones- optan por utilizar su tiempo en otras actividades como el deporte (modelo de “vida saludable”), escuchar música a través de sus MP3, MP4 o incluso en Internet, chatear, sacar y subir fotos en Facebook y Twitter. De este modo la lectura y búsqueda de información se hace cada vez más por medio de Internet y no a través de libros de papel, tampoco la lectura de libros digitales es tan frecuente puesto que al momento de buscar información no se recurre a páginas Web de instituciones calificadas que presentan libros e informes extensos y complejos en su lectura, la mayor parte prefiere navegar por páginas Web que brindan trabajos cortos y fáciles de leer. (Wikipedia, entre otras).

Cabe destacar, que con la disminución del consumo de libros se desaprovechan muchas de sus facultades porque estos constituyen un patrimonio cultural que permite fomentar la literatura y el arte a nivel de la comunidad, y la lectura y el aprendizaje a nivel individual.

Por otra parte, la mayor difusión de los libros digitales parece amenazar el consumo de los libros impresos con todo lo que esto conlleva para los escritores y editores. Si se comparan los libros impresos con los libros digitales en ambos se pueden observar varias ventajas y desventajas: los digitales son de fácil y rápida trasmisión como también distribución, permiten acceder a mucha información, a primera vista resultan más económicos (aunque depende del acceso o no acceso a Internet, software y hardware adecuado, control de virus) y pueden ser modificados en su contenido. Los impresos requieren de traslado físico haciendo más lento el proceso, si bien pueden brindar mucha información esto siempre significa un mayor peso y dificultad de traslado y su distribución los hace más costosos debido al proceso de producción y comercialización; tienen por ventajas su fácil manejo y lectura, como también un mayor control de su contenido y calidad puesto que los textos digitales son en su mayoría libres porque cualquiera puede escribirlos y subirlos además de ser de baja calidad en tanto no hay editores. A esto se agrega que los libros digitales muchas veces resultan difíciles de leer en la computadora a menos que se cuente con los modernos lectores electrónicos que no tienen tanto efecto sobre la vista (e-readers).

Lectura de diarios y revistas

En Uruguay (según el mismo estudio del 2009) el 38,2% de la población lee diarios al menos una vez por semana (esta cifra es inferior a la del 2002 que alcanzó el 42%), por lo que se advierte una disminución con respecto al 2002. Las principales razones por las cuales no se leen diarios son: porque las personas no pueden comprarlos (28% porcentaje muy inferior al 49% del 2002), porque no les interesa (27%) y porque no tienen tiempo (12%).  Con respecto a las revistas, un 59,4% nunca las lee, un 33,5% lo hace a veces y solo un 6,8% lo hace todas las semanas.

Radio y TV

La radio sin embargo, es una práctica tradicional que no ha perdido su vigencia en nuestro país, un 95% de los uruguayos escucha la radio, un 75,7% lo hace casi todos los días y solo un 12,5% algunas veces a la semana.

En cuanto a la televisión, el 90,2% de la población mira la televisión entre 1 y 5 horas diarias. Un 27,3% mira más de dos horas a la semana, un 21,5% mira más de tres, un 17,7% más de una, un 15,9% más de cuatro, y un 8,4% más de cinco.

Asistencia a espectáculos en vivo

El 35,8% de los uruguayos asistió a espectáculos de carnaval el último año, porcentaje inferior al 42% del 2002. El 24,8% de la población asistió al teatro por lo cual la asistencia creció con respecto a 2002 (19%), los que no concurrieron al teatro el último año afirman que la principal razón fue: no tengo tiempo (37,8%); no me interesa (16,6%), prefiero hacer otra cosa (14,6%), las entradas son caras (12,4%).

El cine por su parte, no muestra una asistencia importante porque un 49,1% señaló que hace años que no concurría, un 25,6% que lo hacía solo una vez al año, un 13,3% alguna vez por mes, solo un 2% al menos una vez por semana y un 9,2% nunca fue.

Por último, el 38,1% asistió el último año a un museo o exposición, cifra superior al 29% del año 2002.

Por María Nohelia Lorda







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