El humor en la literatura de Salto

Fue especialmente la buena receptividad de los lectores ante el Informe Semanal de EL PUEBLO del pasado domingo, referido a la importancia el humor en el ser humano, lo que nos llevó a recordar y hurgar en algu nas cuestiones vinculadas a la presencia del humor en la literatura, y sobre todo en la de Salto.

Si se piensa en literatura universal, bien podría decirse que todas las obras verdaderamente relevantes Salto Cancántienen, en mayor o medida y con mayor o menor visibilidad, ciertos rasgos humorísticos. Sin alejarnos de la lengua española, la lista sería muy larga; poesía satírica como la de Francisco de Quevedo o páginas narrativas como las Novelas Ejemplares cervantinas constituirían apenas una brevísima muestra. Y bastaría nombrar tan solo dos obras clásicas para tener clarísimos ejemplos: Don Quijote de la Mancha y Lazarillo de Tormes.

EL HUMOR COMO DESAUTOMATIZACIÓN
Según la Real Academia Española, el humor es una “condición”. Para decirlo con otras palabras: una propiedad. En la literatura, el humor es entonces esa condición o propiedad de ciertas obras, que contribuye a la formación de uno de los rasgos fundamentales de toda obra de arte que es la desautomatización: la ruptura más o menos abrupta con los esquemas de percepción de la realidad. “Automático”, según el mismo Diccionario, es aquello “Que sigue a determinadas circunstancias de un modo inmediato y la mayoría de las veces indefectible”. Pues en la ruptura de esa inmediatez asociativa, de lo inmediatamente predecible, radica la mayoría de las veces la función primordial del humor.Diccionario del disparate

LITERATURA SALTEÑA
En la literatura de Salto, no son pocos los autores que han manejado el humor de forma más que acertada en diferentes planteos. Desde los orígenes. El periódico “El bombo biejo” (así, con “b”, publicación de finales del siglo XIX), por ejemplo, tenía como notoria característica la presencia de textos cargados de humor. También tuvo esta característica el periódico “El eco social” (1895), que en su número 6 (valga esto como simple y pequeña muestra) publica un poema titulado “A una nariguda”, con este comienzo:
“Qué lástima ¡vive Dios! ser esbelta cual ninguna ser graciosa y tener una nariz que parecen dos”
(Extraído de Los orígenes, Tomo Nº 1 de la Colección Escritores Salteños).
La novela “Salto Cancán”, de María Inés Silva Vila, es otro ejemplo de la presencia de elementos humorísticos en la literatura salteña. Allí se narra la historia de ciertos aristócratas de forma a veces grotesca, a veces irónica, otras veces tragicómica. Sobre esta obra dijo Ángel Rama: “…el contrapunto interno que se da párrafo a párrafo entre el suceder que se cuenta y el modo levemente desencajado de decirlo; en este pequeñísimo desajuste radica el humor permanente de la obra…”.
Por otra parte, la Colección Escritores Salteños dedica un tomo entero a esta temática: el Tomo NUn Salto de humorº 17 se titula Un Salto de humor y recoge creaciones de Jaurés Lamarque Pons y Julio Suárez Sedraschi (Peloduro). Allí se incluye el “Diccionario del disparate”, de Julio Suárez, que por su genialidad merece algunas líneas aparte.

EL DICCIONARIO DEL DISPARATE
En este Diccionario, Julio Suárez pone de manifiesto todo su ingenio y humor para definir palabras justamente a modo de diccionario. Citemos algunos ejemplos: “Incubación: período pre – natal de los niños cubanos”, “Hogar: sitio donde se a–hogan los solteros que dejan de serlo y zambullen”, “Taba: que se fue, que ya no está más”, “Huracán: un viento de perros”, “Tragedia: desesperación de un sastre por cobrarle el traje a uno”. Y así, son varios cientos de palabras las que integran el Diccionario.
En las palabras de presentación de este Tomo de la Colección, allá por el año 2009 en Salto, el Académico Ricardo Pallares sostuvo que “el humorismo escrito es un discurso que debe ser valorado como sistema de significación que tiene ciertas claves de comunicación con el público”.
Y tiene la capacidad de que “nos lleva hacia fuera de la realidad en que estamos para observarla desde allí. La risa es también una filosofía de vida”.