El imperio de una personalidad

La personalidad de Ferro Carril. A partir de entonces, hay que entender por qué ganó. Seguramente. Se podrá admitir la superior riqueza táctica, el sentido estricto de su ordenamiento general, a tal punto que en 90’ de juego, Ceibal le llegó solo por una vez con chance, cuando a los 11’ de la recta final, Pablo González la desvió por arriba a poco metros del arco y con ingreso frontal.
Pero sobre todo, EL PESO DE UNA PERSONALIDAD que Ferro hizo rebrotar, CUANDO NECESITABA HACERLO.
Por eso, hay que entender a ese Ferro ganador por 2 a 0. Es que en los 90’ no dejó de trasmitir nunca la credibilidad mayor, aún cuando entre los 20 y los 30’ de la recta final, el equipo de Luis Cavani alcanzó a manejar la pelota, pero sin amplitud ofensiva.
A Ceibal no se le puede exigir que acumule variantes, porque no le es fácil ser protagonista en ataque. Le cuesta demasiado. Ya en el primer tiempo, Ferro fue materia rentable. En los 16’ cuando Fabricio Lairihoy manda un balazo a quemarropa que Marcelo Malaquina, admirablemente rechaza…cuándo era gol.
Un minuto después, esa pelota que le queda a Iriarte. Esquinada y desde zurda. El vuelo que fue tomando para meterse arriba. Una catapulta antológica. Allá fue. Allá se metió. El 1 a 0. Por los 35’ la hora del “Loli” Quiroga y Marcelo otra vez desde el arco, para llamarse a reacción plena. El cuerpo arqueado. Y el rechazo. Casi mágicamente.
Esa sensación que siempre quedó en la retina: la madurez conceptual de Ferro, para leer el partido y ejecutar fines. Los fines de creer en lo que finalmente fue y pasó.
POR ESO DE SER
Cuando el “Gringo” fue introduciendo variantes, pero la mecánica de salida y progresión, tan a media luz como siempre. Los espacios para ese Ferro del contragolpe a la hora señalada. Entonces Patritti y todo lo que supuso Lairihoy para sofocar siempre. Para complicarle la serenidad defensiva a Ceibal. Así todo el partido. Ferro fue el orden a partir de la inteligencia táctica de José María Di Nápoli, y los aliados para el cerramiento defensivo. Ceibal no lo perforó nunca. Se quedó a mitad de camino, gritando a los cuatro vientos su no poder, más allá del “Chelo” Malaquina atajando y Cristian Cavani para ser líder natural en la partida. Por los 35’ el mismo Cristian para subir y sin ningún volante para cubrir el espacio vacío. La recaptura de pelota. Patritti para llenar el espacio a pura potencia. Y decidir con el impacto seco. El 2 a 0. La ratificación.
Ya sin vueltas. Ya sin la quinta pata de la sota. Sin ninguna penumbra abatiéndose sobre la justicia de ese Ferro Carril ganador. Por eso del imperio de una personalidad. Tan inocultable…. como letal. Como inocultable y letal… esa mismísima lección.
-ELEAZAR
JOSÉ SILVA-

La personalidad de Ferro Carril. A partir de entonces, hay que entender por qué ganó. Seguramente. Se podrá admitir la superior riqueza táctica, el sentido estricto de su ordenamiento general, a tal punto que en 90’ de juego, Ceibal le llegó solo por una vez con chance, cuando a los 11’ de la recta final, Pablo González la desvió por arriba a poco metros del arco y con ingreso frontal.

Pero sobre todo, EL PESO DE UNA PERSONALIDAD que Ferro hizo rebrotar, CUANDO NECESITABA HACERLO.

Por eso, hay que entender a ese Ferro ganador por 2 a 0. Es que en los 90’ no dejó de trasmitir nunca la credibilidad mayor, aún cuando entre los 20 y los 30’ de la recta final, el equipo de Luis Cavani alcanzó a manejar la pelota, pero sin amplitud ofensiva.

A Ceibal no se le puede exigir que acumule variantes, porque no le es fácil ser protagonista en ataque. Le cuesta demasiado. Ya en el primer tiempo, Ferro fue materia rentable. En los 16’ cuando Fabricio Lairihoy manda un balazo a quemarropa que Marcelo Malaquina, admirablemente rechaza…cuándo era gol.

Un minuto después, esa pelota que le queda a Iriarte. Esquinada y desde zurda. El vuelo que fue tomando para meterse arriba. Una catapulta antológica. Allá fue. Allá se metió. El 1 a 0. Por los 35’ la hora del “Loli” Quiroga y Marcelo otra vez desde el arco, para llamarse a reacción plena. El cuerpo arqueado. Y el rechazo. Casi mágicamente.

Esa sensación que siempre quedó en la retina: la madurez conceptual de Ferro, para leer el partido y ejecutar fines. Los fines de creer en lo que finalmente fue y pasó.

POR ESO DE SER

Cuando el “Gringo” fue introduciendo variantes, pero la mecánica de salida y progresión, tan a media luz como siempre. Los espacios para ese Ferro del contragolpe a la hora señalada. Entonces Patritti y todo lo que supuso Lairihoy para sofocar siempre. Para complicarle la serenidad defensiva a Ceibal. Así todo el partido. Ferro fue el orden a partir de la inteligencia táctica de José María Di Nápoli, y los aliados para el cerramiento defensivo. Ceibal no lo perforó nunca. Se quedó a mitad de camino, gritando a los cuatro vientos su no poder, más allá del “Chelo” Malaquina atajando y Cristian Cavani para ser líder natural en la partida. Por los 35’ el mismo Cristian para subir y sin ningún volante para cubrir el espacio vacío. La recaptura de pelota. Patritti para llenar el espacio a pura potencia. Y decidir con el impacto seco. El 2 a 0. La ratificación.

Ya sin vueltas. Ya sin la quinta pata de la sota. Sin ninguna penumbra abatiéndose sobre la justicia de ese Ferro Carril ganador. Por eso del imperio de una personalidad. Tan inocultable…. como letal. Como inocultable y letal… esa mismísima lección.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

Así pasó

Campo de juego: Parque Ernesto Dickinson.

Partido correspondiente a la segunda fecha de la liguilla, Divisional “A”.

Árbitro central: Aníbal Alfredo González (Bien).

Asistentes: Marcelo Fabián Díaz-Milton Antonio Farinha.

Entradas vendidas:  1.715 (no están sumadas las anticipadas).

Recaudación: $ 259.00

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FERRO CARRIL (2 )- Diego Sebastián Burgos; Enzo Sebastián Albano, Juan Viera, Bruno Fiordelmondo, Sergio Matías Suárez; Rodrigo Quiroga, Sebastián Silveira, José María Di Nápoli, Juan Alberto Iriarte; Fabricio José Lairihoy (Carlos Alberto Vera), Paolo Giancarlo Patritti. Director Técnico: Ramón Walter Rivas.

CEIBAL ( 0 )- Marcelo Malaquina; Cristóbal Ernesto Suárez, Cristian Alberto Cavani, Facundo González, Franco Da Silva (Luis Eduardo Facio); Sebastián Da Cunha, Fabricio Añasco, Rodrigo Izaguirre, Favio Rondán (Maycol Suárez); Gustavo Martín González (Gabriel Suárez), Pablo González. Director Técnico: Luis Alberto Cavani.

GOLES: 17’ Juan Alberto Iriarte (F.C). Segundo tiempo: 35’ Paolo Patritti.

EL MEJOR DE LA CANCHA: José María Di Nápoli-Fabricio Lairihoy-Juan Viera.

EL MEJOR DE CEIBAL: Marcelo Malaquina.

4FERRO CARRIL, uno por uno.

“Josema”, Viera y Lairihoy: las influencias no se discuten

Diego Sebastián Burgos (3)- Escasez de intervenciones. Sin mayores exigencias.

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Enzo Sebastián Albano (2)- Tan solo aceptable. Sin trascendencia cuando escaló.

Juan Viera (4)- Impecable el “Tato”. Una barredora en el fondo.

Bruno Fiordelmondo (3)- Sólido y además, permanente capacidad de anticipo.

Sergio Matías Suárez (3)- Aplicado. Con regularidad de la buena.

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Rodrigo Quiroga (2)- Luces y sombras del “Loli”.

Sebastián Silveira (3)- No lució, pero con validez táctica.

José María Di Nápoli (4)- Un perfecto balanceador. De marcar. De crear. De ser.

Juan Alberto Iriarte (3)- Notable en el primer tiempo. Solidario. Cambió la pisada.

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Fabricio José Lairihoy (4)- A destajo, perturbó siempre. Y quiso siempre.

Paolo Giancarlo Patritti (3)- A veces sí, a veces no. Pero ese gol…mágico.

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CARLOS VERA (x)- Algunos minutos, con limitaciones de aporte.