El “Nobel en lengua española” “Premio Cervantes” para una uruguaya: ¡Grande Ida Vitale!

Hace once años, cuando presenté mi poemario «Más azul que los peces», quise incluir en la primera página, a modo de acápite, estos versos: «Todo es azul/ lo que no es verde/ y arde». Son de la poeta Ida Vitale y quise hacerlo (además de que vi en ellos un guiño, una clave o una pista para lo que esencialmente expresaba el libro) porque quería tener allí algo de quien consideraba una de las mayores poetas uruguayas y de la lengua española contemporánea. Quizás por eso, es que mi alegría tuvo un agregado más cuando supe el resultado de la edición 2018 del Premio Cervantes. En estos últimos tiempos, nos hemos ocupado de ella en reiteradas ocasiones, sobre todo cada vez que obtenía un premio. Fueron muchos, muchísimos los galardones que recibió dentro y, en especial, fuera del Uruguay (“Los premios me están haciendo pasar de anónima a existir”, comentó Ida hace pocos días). ida-vitale-3

Recuerdo cuando en 2015 comentamos en esta página de EL PUEBLO que había recibido el «Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana», otorgado por el Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca. Pero sucede que días pasados, amanecimos con la noticia que había recibido el “Premio Cervantes”, nada menos que el mayor premio que existe en lengua española, lo que algunos llaman “el Nobel de la lengua española”. Más que merecido lo tiene esta poeta nacida en Montevideo en 1923 y radicada en Estados Unidos. Hace algunos años, escribía el crítico literario Pablo Rocca: «Pocos ejemplos se encuentran por estas latitudes de coherencia y lucidez como el de Ida Vitale. Desde La luz de esta memoria (1949) y aún antes, en olvidados textos juveniles, mostró un claro y raro dominio del oficio de escribir. Se destacó –también tempranamente- como crítica y traductora de literatura de diversas lenguas; ha participado en congresos y lecturas de poesía; fue convocada en varias ocasiones a integrar jurados internacionales; su labor ha sido reconocida en todo el mundo de lengua española y, cada vez más, fuera de él».
Ida Vitale tiene 95 años, representa la poesía esencialista y es quizás la última representante de la “Generación del 45” que conformaron, entre otros, Juan Carlos Onetti, Carlos Maggi, la salteña María Inés Silva Vila, Mario Bendetti, Mario Arregui, Amanda Berenguer, Idea Vilariño.
Más allá de insistir, como se viene haciendo en las últimas horas, con el orgullo que significa para el Uruguay el “Premio Cervantes” (hasta ahora solamente un uruguayo lo había obtenido: Juan Carlos Onetti, en 1980), nos parece bueno cerrar esta nota con las siguientes palabras del poeta Rafael Fernández Pimienta: “Espero que el aumento de lectores de poesía sea proporcional a los festejos por el merecido Cervantes que ha recibido Ida Vitale”.
Y por supuesto, mejor aún nos parece celebrar leyéndola, desde ya:

FORTUNA
Por años, disfrutar del error
y de su enmienda,
haber podido hablar, caminar libre,
no existir mutilada,
no entrar o sí en iglesias,
leer, oír la música querida,
ser en la noche un ser como en el día.
No ser casada en un negocio,
medida en cabras,
sufrir gobierno de parientes
o legal lapidación.
No desfilar ya nunca
y no admitir palabras
que pongan en la sangre
limaduras de hierro.
Descubrir por ti misma
otro ser no previsto
en el puente de la mirada.
Ser humano y mujer, ni más ni menos.

GOTAS
¿Se hieren y se funden?
Acaban de dejar de ser la lluvia.
Traviesas en recreo,
gatitos de un reino transparente,
corren libres por vidrios y barandas,
umbrales de su limbo,
se siguen, se persiguen,
quizá van, de soledad a bodas,
a fundirse y amarse.
Trasueñan otra muerte.