El Papa Francisco levanta sanción al poeta Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal

 

Hace pocos días, desde esta página recordábamos poemas suyos al referirnos a lo que comúnmente se denomina “poesía de amor”. Hablamos de Ernesto Cardenal, el poeta y sacerdote nicaragüense, referente de la Teología de la Liberación. Sucede que Cardenal venía sufriendo desde hace más de tres décadas la suspensión en su función clerical (“suspensión a divinis”, impuesta por el Vaticano, entiéndase por Juan Pabo II), por motivos políticos. Y en estos días, el Papa Francisco decidió rehabilitarlo. Cardenal, de 94 años de edad y con más de treinta libros publicados (de poesía, de memorias y otros), ha sufrido en los últimos meses serios quebrantos de salud. El Papa Francisco tomó la decisión de levantar la suspensión luego de recibir la petición del propio Cardenal a través de su representante en Nicaragua. “Agradezco y recibo (la decisión) amorosamente”, dijo Cardenal al ser enterado.
Valga como celebración la lectura de uno de sus mejores poemas:

EPIGRAMAS

Te doy, Claudia , estos versos, porque tu eres su dueña.
Los he escrito sencillos para que tu los entiendas.
Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan, un dia se divulgarán tal vez por toda hispanoamerica y si al amor que los dictó, tu también lo desprecias, otras soñarán con este amor que no fue para ellas.
Y tal vez veras, Claudia, que estos poemas, [ escritos para conquistarte a ti ] despiertan
en otras parejas enamoradas que los lean los besos que en ti no desperto el poeta.

Cuídate, Claudia, cuando estés conmigo,
porque el gesto más leve cualquier palabra, un suspiro de Claudia, el menor descuido, tal vez un día lo examinen eruditos, y este baile de Claudia se recuerde por siglos.
Claudia, ya te lo aviso.

De estos cines, Claudia, de estas fiestas, de estas carreras de caballos, no quedará nada para la posteridad sino los versos de Ernesto Cardenal para Claudia (si acaso) y el nombre de Claudia que yo puse en esos versos y los de mis rivales, si es que yo decido rescatarlos del olvido, y los incluyo también en mis versos
para ridiculizarlos.

Esta será mi venganza:
Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso y leas estas líneas que el autor escribió para ti
y tú no lo sepas.
Me contaron que estabas enamorada de otro
y entonces me fue a mi cuarto
y escribí ese artículo contra el Gobierno por el que estoy preso.

Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido:
yo, porque tú eras lo que yo más amaba y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti, pero a ti no te amarán como te amaba yo.