“En el Carro de Elías”

Hemos comentado en anteriores ediciones algunos aspectos de la novela “En el Carro de Elías”, de Enrique Cesio, recientemente publicada. Agregamos ahora un par de puntualizaciones más:
-Por momentos el lector se enfrenta inesperadamente a párrafos en letra negrita. Son sueños del personaje o recuerdos lejanos. Son fragmentos que se intercalan en la narración y que aportan información al servicio de la reconstrucción total de la historia del personaje. Pero nótese que tanto a través de sueños como de recuerdos, se percibe que lo que importa es lo psicológico del personaje. Y eso también es un rasgo muy moderno, muy siglo XX, que emparentaría a esta novela, si de narrativa uruguaya hablamos, con un Morosoli, un Felisberto Hernández o un Onetti, no con un Javier de Viana o un Reyles, a quienes importaba más lo exterior de cada personaje.
– Es llamativo lo que hace Cesio (y lo hace muy bien) en cuanto a manejar recursos dramáticos, teatrales, en medio de la narración. Un ejemplo: en el capítulo 10, hay un diálogo entre El Patriarca y el cura Giuseppe, y entre paréntesis se dice qué hacen los personajes en cada intervención, a modo de las acotaciones escénicas del texto para teatro, que también comúnmente aparecen entre paréntesis. Dice: “Mirá amigo, si estás de acuerdo hay un lugar para que puedas quedarte (mirada intrigada), tendrás una pieza con cama y algún roperito para la ropa (ojos más abiertos)…es lejos del centro (casi que un alivio en la boca de El Patriarca). Es en una parroquia (susto)…”. Eso es teatro, o son escenas perfectamente teatralizables.







Recepción de Avisos Clasificados