Hoy: un relato y adivinanzas de Víctor Hugo Carballo

Como cada lunes, esta página contiene exclusivamente creación de salteños contemporáneos. Hoy, la ocupan el relato “El gaucho Félix” y una serie de adivinanzas de Víctor Hugo Carballo, jubilado, que ya ha realizado, entre otros escritos, investigaciones sobre la historia de los boliches en la campaña de Salto y los carnavales antiguos. Integra la Asociación Amigos del Patrimonio Histórico de Salto. CULTURA V. H. CARBALLO

EL GAUCHO FÉLIX
Félix siempre fue un trabajador del campo, trabajaba en una gran estancia, llamada “El Charrúa”. En ese establecimiento de campos extensos. En ese campo había un cerro grande con muchas piedras, entre esas piedras había una grande con frente plano. Allí él encontraba la figura de un indígena con la característica de un charrúa. Cuando intentaba mostrarlo a otra persona, por más que lo buscara no lo podía hallar. Hoy toda esa zona es conocida como Colonia “El Charrúa”.
Cierta vez, por motivos de trabajo en el campo, debió quedarse en un puesto de la estancia a pasar la noche. Matearon, churrasqueron y conversaron toda la noche, pero no se dijeron nada.
–Es así la vida, sí señor, le digo amigo, es la vida, mire nomás…
Este buen gaucho hizo una sociedad con un amigo. Compraron una vaca lechera; la parte delantera le correspondía a él y la trasera al socio. Al poco tiempo se dio cuenta de que no le iba bien. Tenía que procurarle el agua y el alimento, mientras su amigo la ordeñaba y juntaba el abono. No, así no.
Su amigo Beto tenía una vaca lechera, muy buen animal por cierto, pasta bien y le da algo de ración. Pero tiene tal ubre que tiene que ordeñarle las tetas cruzadas, ejemplo: derecha delantera e izquierda trasera para que no se tumbe.
Félix tenía un caballo zaino, buen equino y ligero, bueno para una penca. Difícil que no ganara, si algún día perdía, le caía una lágrima.
Cuando tenían un desafío peligroso, con su amigo Sergio, antes de la carrera, en una noche, se robaban al caballo contrario para exigirlo, y así estar seguros de lo que este podía dar.
Félix no usaba espejo, pues se peinaba mirándose en los ojos de su zaino.
-Beto, ¿cuánta leche da la vaca en su vida?
-Y desde la primer preñez, y considerando una por año, mi vaca hoy me está dando 22 litros por día, en dos ordeñes; para Beto, te aclaro, da lo mismo que en bajada.
Dagoberto, su amigo, es un poco despistado y precipitado. Una vez para hacerle un mandado a su madre, al pueblo, ensilló el gateado, pero este lo llevó tan mal, como si estuviera desviado, ni bien llegó al pueblo se fue a la herrería, para ver si era un problema en alguna herradura.
-Hombre, mire lo que hizo, le ató un remo delantero con la cincha, pobre animal, por eso notaba que no galopaba bien.
El Pancho estaba contento, ese día no iba a hacer ninguna fechoría, pues lo habían soltado los milicos el día anterior. Estaba contento además porque en el rancho de la Rosa se realizaría un baile en beneficio del grupo de las carreras a caballo. Se reunió con el Goyo, el Pibe, Félix, Adalberto y Beto, y montaron sus pingos para ir a bailar.
Al Pancho le vino a la mente la vez que había un baile de disfraz y este no tuvo mejor idea que esconderse en la pieza de al lado, dentro de un baúl donde estaban los disfraces, qué sorpresa cuando casi sin ropas las mujeres levantaron la tapa. Este recuerdo lo ponía feliz. Pero llegando ya al rancho de la Rosa, les salió al encuentro el negro Carbonilla a decirles que de parte de la Rosa ellos no podían entrar. Para eso el baile ya estaba formado. Todos dijeron: sin baile no nos quedamos. O todos tenemos baile o nadie tiene. Comenzaron a trotar alrededor de la ranchada y en un momento desató de la asidera al lazo y como el vuelo del dormilón lo prendió del horcón del medio y se fueron con el rancho a rastras haciendo un mayúsculo desparramo de botellas y bailarines.
Félix era algo belicoso, cuando alguien le hacía alguna amenaza, siempre le contestaba: -“El que me dijo eso hoy está descansando al final de calle Larrañaga”.
Horacio en realidad antes se llamaba Alberto, pero como no le gustaba ese nombre, hizo todos los trámites y se lo cambió.
Una vez, de viaje a la capital, sufre un accidente que le costó un buen tiempo de hospitalización y muchos remiendos plásticos en la cara.
Después de recuperarse volvió a ir a Montevideo y una vez frente al personal de una casa de repuestos les hace una apuesta: a qué me puedo morder un ojo. No, no creemos, dijeron. A ver, demuéstrenos. Bueno, se sacó el ojo que tenía de vidrio, lo llevó a la boca y se lo mordió. Ahora les juego que me muerdo el otro ojo.
No, ahora sí que no. Pongan plata todos sobre el mostrador y les muestro, juntaron unos pesos y Horacio se saca las dos prótesis dentales y se muerde el ojo sano.Cuando un tío se estaba por mudar para el barrio Cien Manzanas, le indicaron que buscara a un señor cuyo nombre olvidó. Él era de las chacras y nunca había estado por allí. Entró a preguntar si alguno conocía un señor Arandela. No, no. Tuerca tampoco, Tornillo no. Es un hombre que tiene una casa para vender. No, ni idea, ah, sólo que sea Buslón. Pero eso mismo.

ADIVINANZAS

1-En verdes ramas nací,
en molino me estrujaron.
En un pozo me metí,
y del pozo me sacaron
a la cocina a freír.
(El aceite)

2-Negra por dentro,
negra por fuera,
en mi corazón negra madura.
(La aceituna)

3-Blanca soy como la nieve
y me sacan de una caña,
aunque soy de otros mundos
ahora también salgo de España.
(El azúcar)

4-Con el dinero lo compro,
con los dedos desenvuelvo,
por la cara me lo como
(El caramelo)

5-Redondo, redondo, barril sin fondo.
(El anillo)

6-Somos blancos, larguiruchos,
nos fríen en las verbenas,
y dorados, calentitos
nos comen nenes y nenas.
(Los churros)

7-Tiene dientes y no come,
tiene cabeza y no es hombre.
(El ajo)

8-Soy un caballero que estoy en lo alto,
tengo doce damas que bien las trato,
todas tienen cuartos, todas tienen medias,
pero no tienen zapatos…
(El reloj de pared)

9-Blanco como la luna,
negro como la noche,
habla y no tiene boca,
camina y no tiene pie.
(El diario)

10-Baja cantando
y sube llorando.
(La cadena del balde del pozo)

11-Tiene dientes y no come.
(El peine)

12-Pino sobre pino lino,
sobre lino flores
y alrededor amores.
(La mesa de la familia)

13-No es herrero pero repara,
no es alambrado pero lleva hilo.
Tiene ojo pero no ve.
(La aguja)