Juan José Díaz, el periodista que también escribe versos

Periodista y comunicador salteño sumamente conocido por su amplia trayectoria en nuestro medio, tanto en diario como en radio y televisión, Juan José Díaz tiene, sin embargo, otra faceta que cultiva dese hace mucho tiempo, o desde siempre, y que resulta poco o casi nada conocida: la creación de textos poéticos. Su bajo perfil seguramente contribuyó a ese desconocimiento por parte de mucha gente. “Son solamente unos garabatos”, dijo con mucha humildad a EL PUEBLO, al conversar sobre el tema.  Cultura J.J. Díaz
Pero quien se detenga un momento siquiera a observar y reflexionar sobre sus creaciones, encontrará allí un gran trabajo con el lenguaje, una casi perfección en la rima y métrica de los versos (a menudo octosílabos, como los viejos Romances), lo que dota al texto de un ritmo que en la lectura fluye con naturalidad y nunca es fácil de lograr. En cuanto a los temas, la poesía de Juan José Díaz parece siempre recostarse al rescate de la tradición, al estilo de los poetas nativistas (Fernán Silva Valdés podría estar entre sus “parientes literarios”): el mate, los campos, los caminos… aunque en los textos que hoy ofrecemos a nuestros lectores también irrumpe en lo puramente ciudadano para rescatar de allí un elemento en particular: un viejo y recordado murguista ya fallecido.
Cuatro poemas, que realmente generan el deseo de escucharlos algún día acompañados por los acordes de un guitarra, ocupan hoy la página que cada lunes EL PUEBLO dedica a la creación literaria de salteños contemporáneos.

RENGO JAIME

Con rumores de parches gastados
en febrero su canto vendrá
Es Dios Momo que llama, murguero
Los Charoles no pueden faltar.

Volverá con su canto sincero
y un requiebro que no tiene igual
Es Justino, es Jaime, es el rengo
el que baila de aquí para allá.

Ahora Salto te llora y te extraña
y creo que nunca te podrá olvidar
si no encuentran tu baile en el corso
en la mente por siempre estará.

Hoy te cantan las murgas con pena
en recuerdo dolido y veraz
porque entraste a la historia sagrada
en el libro del Gran Carnaval.

MATE CIMARRÓN

Cómo te voy a extrañar
viejo mate cimarrón
ya no tendré la alegría
que me daba tu sabor.

Te cebé con devoción
en cientos de madrugadas
y aunque no me decías nada
yo conversaba con vos.

Mate amargo cimarrón
estás hecho a mi medida
de tanto seguirme el tranco
ya eres parte de mi vida.

Con vos combatí los fríos
me aliviaste los calores
y con los yuyos del campo
te fui cambiando sabores.

Vivimos muchos momentos
de bonanza y de pobreza
pero nunca la nostalgia
pudo matar tu entereza.

Hoy no te puedo cebar
ya cumpliste tu misión
pero te guardo conmigo
viejo mate cimarrón.

AMANECIDO

Metido entre las borrajas
vi despedirse al Lucero
tras colocarme el sombrero
comencé con la estirada
y de pronto la alborada
me cubrió con su embeleso.

Salí tranqueando despacio
no tenía apuro ninguno
y el viejo pingo lobuno
conocedor del camino
tras su pasado reyuno
buscaba un nuevo destino.

Ya en la cima del sendero
se veía otro panorama
con la fuga del Lucero
se afirmaba la mañana
y con alboroto de teros
todo el campo se alegraba.

ALLI ESTARÉ

Al nacer en este mundo
ya nos marcan el destino
seguiremos ese camino
más tarde o más temprano
como lo hicieron amigos
como lo hicieron hermanos.

Me voy yendo despacito
así no notan mi ausencia
mas quedará mi recuerdo
como un abrojo prendido
quiera Dios que mi existencia
no la borre ni el olvido.

Ese día que mis pies
ya no pisen este suelo
no me busques por el cielo
mucho menos en una estrella
búscame en tu corazón
allí estará mi presencia.