La concurrencia al homenaje a Pablo Aguirrezábal “tendría que haber sido una peregrinación”, dijo el Director de Cultura

Los profesores y escritores José Luis Guarino y Leonardo Garet fueron quienes hicieron uso de la palabra en el acto de homenaje al poeta Pablo Aguirrezábal (1892-1912) cumplido el pasado miércoles en la “Sala de Escritores Salteños” de Casa Quiroga. Asimismo, Myriam Albisu exclamó algunos de los poemas del homenajeado.
Entre el público se contaba un buen número de jóvenes en edad liceal, lo que causó una gran satisfacción en los organizadores de la actividad, en tanto se trata de redescubrir a aquellas personalidades de la poesía salteña que muy poco o nada se conocen, no a los que ya han sido consagrados. Y en ese sentido, es que el conocimiento que puedan tener de ellos las nuevas generaciones resulta importantísimo. Se encontraba presente, además, la señora Laura Aguirrezábal de Cocco, sobrina nieta del poeta.
Un caso único
de precocidad
El profesor Garet, Director de Cultura de la Intendencia de Salto (a quien corresponde la organización de este ciclo de homenajes, en conjunto con la Comisión Honoraria de Casa Quiroga) comenzó su alocución enfatizando que “La venida de ustedes hoy tendría que haber sido una peregrinación. Si ustedes supieran quién es Pablo Aguirrezábal tendrían que haber venido con la unción de un peregrino.  Y no tendría que haber faltado nadie que acá, en este Salto, pretende escribir. Porque Pablo Aguirrezábal es un caso yo diría casi único de precocidad. No conozco nadie en habla española, a la edad de Pablo Aguirrezábal, que haya hecho poemas técnicamente tan perfectos. No lo hay. Pensemos en el mago de las letras, de la musicalidad en la poesía, Rubén Darío: hasta después de Azul, en 1888, no tiene un poema técnicamente perfecto; hay que esperar a Prosas Profanas. Pensemos en quien se considera el mejor sonetista uruguayo, Herrera y Reissig: tampoco lo tiene a esa edad…”.
Guarino y Garet realizaron minuciosos comentarios de la obra de Aguirrezábal, que compartiremos en próximas ediciones.

Los profesores y escritores José Luis Guarino y Leonardo Garet fueron quienes hicieron uso de la palabra en el acto de homenaje al poeta Pablo Aguirrezábal (1892-1912) cumplido el pasado miércoles en la “Sala de Escritores Salteños” de Casa Quiroga. Asimismo, Myriam Albisu exclamó algunos de los poemas del homenajeado.

Entre el público se contaba un buen número de jóvenes en edad liceal, lo que causó una gran satisfacción en los organizadores de la actividad, en tanto se trata de redescubrir a aquellas personalidades de la poesía salteña que muy poco o nada se conocen, no a los que ya han sido consagrados. Y en ese sentido, es que el conocimiento que puedan tener de ellos las nuevas generaciones resulta importantísimo. Se encontraba presente, además, la señora Laura Aguirrezábal de Cocco, sobrina nieta del poeta.

Un caso único

de precocidad

El profesor Garet, Director de Cultura de la Intendencia de Salto (a quien corresponde la organización de este ciclo de homenajes, en conjunto con la Comisión Honoraria de Casa Quiroga) comenzó su alocución enfatizando que “La venida de ustedes hoy tendría que haber sido una peregrinación. Si ustedes supieran quién es Pablo Aguirrezábal tendrían que haber venido con la unción de un peregrino.  Y no tendría que haber faltado nadie que acá, en este Salto, pretende escribir. Porque Pablo Aguirrezábal es un caso yo diría casi único de precocidad. No conozco nadie en habla española, a la edad de Pablo Aguirrezábal, que haya hecho poemas técnicamente tan perfectos. No lo hay. Pensemos en el mago de las letras, de la musicalidad en la poesía, Rubén Darío: hasta después de Azul, en 1888, no tiene un poema técnicamente perfecto; hay que esperar a Prosas Profanas. Pensemos en quien se considera el mejor sonetista uruguayo, Herrera y Reissig: tampoco lo tiene a esa edad…”.

Guarino y Garet realizaron minuciosos comentarios de la obra de Aguirrezábal, que compartiremos en próximas ediciones.