La poeta Ida Vitale obtuvo el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

Hace casi ocho años, cuando presenté mi pequeño poemario «Más azul que los peces», quise incluir en la primera página, a modo de acápite, estos veros: «todo es azul/ lo que no es verde/ y arde».
Son de la poeta Ida Vitale y quise hacerlo no sólo porque vi en ellos un guiño, una clave o una pista para lo que entendí que esencialmente expresaba el libro, sino también porque quería tener algo allí de quien consideraba una de las mayores poetas uruguayas.
Ahora, no puedo ocultar mi satisfacción al saber que Ida Vitale, nacida en Montevideo en 1923, ha sido galardonada con el «Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana», otorgado por el Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca.
El premio consiste en 42.100 euros y es considerado por muchos como equivalente al Premio Cervantes, pero en poesía. La de este año fue la 24ª Edición, y fue otorgado por unanimidad del jurado reunido en el Palacio Real.
Fuera del país
Del extranjero es el Premio Sofía, pero en el extranjero también se encuentra radicada Ida Vitale desde hace varios años. Poeta nacida en Uruguay, radicada en Estados Unidos (concretamente en Austin-Texas, luego de una estadía en México), resulta orgullo de nuestro país por obtener premio en España.
Coherencia y lucidez
Dentro del prólogo a una edición de su poesía realizada por Edicones de la Banda Oriental en el año 2000, escribía el crítico literario Pablo Rocca: «Pocos ejemplos se encuentran por estas latitudes de coherencia y lucidez como el de Ida Vitale (Montevideo, 1923). Desde La luz de esta memoria (1949) y aún antes, en olvidados textos juveniles, mostró un claro y raro dominio del oficio de escribir. Se destacó –también tempranamente- como crítica y traductora de literatura de diversas lenguas; ha participado en congresos y lecturas de poesía; fue convocada en varias ocasiones a integrar jurados internacionales; su labor ha sido reconocida en todo el mundo de lengua española y, cada vez más, fuera de él».
Obra poética
Los siguientes son los títulos únicamente de sus libros de poemas.
Para completar su obra habría que agregar (también con buen número) los de ensayo y crítica.
-La luz de esta memoria (Montevideo, 1949).
-Palabra dada (Montevideo, 1953).
-Cada uno en su noche (Montevideo, 1960).
-Paso a paso (Montevideo, 1963).
-Oidor andante (Montevideo, 1972).
-Fieles, (México, 1976 y 1782, antología).
-Jardín de sílice (Caracas, 1980).
-Elegías en otoño (México, 1982).
-Entresaca (México, 1984).
-Sueños de la constancia (México, FCE, 1988; reúne cinco libros anteriores y el nuevo que le da título).
-Procura de lo imposible, 1988.
-Serie del sinsonte, (Montevideo, 1992).
-Con Enrique Fierro, Paz por dos (1994).
-Jardines imaginarios (1996).
-De varia empresa (Caracas, 1998).
-Un invierno equivocado (México, 1999).
-Reducción del infinito, (Barcelona: Tusquets, 2002).
-Trema (Valencia: Editorial Pre-Textos, 2005).
-Con Sarah Pollack, Reason enough (Austin, 2007), antología traducida al inglés.
-Mella y criba (Valencia: Editorial Pre-Textos, 2010).
Agosto, Santa Rosa
Una lluvia de un día puede no acabar nunca,
puede en gotas,
en hojas de amarilla tristeza
irnos cambiando el cielo todo, el aire,
en torva inundación la luz,
triste, en silencio y negra,
como un mirlo mojado.
Deshecha piel, deshecho cuerpo de agua
destrozándose en torre y pararrayos,
me sobreviene, se me viene sobre
mi altura tantas veces,
mojándome, mugiendo, compartiendo
mi ropa y mis zapatos,
también mi sola lágrima tan salida de madre.
Miro la tarde de hora en hora,
miro de buscarle la cara
con tierna proposición de acento,
miro de perderle pavor,
pero me da la espalda puesta ya a anochecer.
Miro todo tan malo, tan acérrimo y hosco.
¡Qué fácil desalmarse,
ser con muy buenos modos de piedra,
quedar sola, gritando como un árbol,
por cada rama temporal,
muriéndome de agosto!
Cultura del palimpsesto
Todo aquí es palimpsesto,
pasión del palimpsesto:
a la deriva,
borrar lo poco hecho,
empezar de la nada,
afirmar la deriva,
mirarse entre la nada acrecentada,
velar lo venenoso,
matar lo saludable,
escribir delirantes historias para náufragos.
Cuidado:
no se pierde sin castigo el pasado,
no se pisa en el aire.