La salteña Mary Judith Gularte fue distinguida en el «Concurso Internacional de Versos Compartidos»

El pasado jueves 7 de este mes, se realizó en la Sala Mario Benedetti, de Montevideo, la entrega de premios del 5to. «Concurso Internacional de Versos Compartidos».

Mary Gularte  en el acto de  premiación

Mary Gularte
en el acto de
premiación

La escritora salteña Mary Judith Gularte obtuvo Mención de Honor en el género «Carta», con diploma y medalla. En otros dos géneros, «Mocrorrelato» y «Poesía», también obtuvo diploma y sus trabajos fueron seleccionados para la antología que se publicará con lo mejor del concurso, como es habitual en cada una de sus ediciones.

Mary Judith Gularte

Mary Judith Gularte

A continuación compartimos los tres textos premiados, la carta («Todo puede perecer, menos el verdadero amor»), el microrrelato («El jardín de la abuela») y la poesía («¡¡¡Rompamos cadenas!!!»).

 

 

 

 

 

(Género POESÍA, trabajo seleccionado para antología)
¡¡¡Rompamos cadenas!!!

¡Hermano, quiero abrazarte!¡Sentir que la igualdad nos ha unido!
¡Qué atravesamos los océanos para romper las cadenas de la indiferencia.
Sé que vienes de otras tierras, con un manojo de sueños entre las manos:
Yo con ideas aún inconclusas, tú con un corazón que espera.
Yo con un poema de utopía. Tú cruzando cordilleras.
Yo con pies sereno, firme. Tú con vientos, costumbres…otras ubreras.
Pero el sol es el mismo en todo el continente:
los ríos, los mares y las selvas.
Un mundo que rompe las razas…de la desigualdad ¡Qué tanto ciega!
Yo espero las raíces de la sangre humana que nos lleven
por un mismo camino sin distancia ¡Y terminen con los mitos que nos encierran!

(Género MICRORRELATO, trabajo seleccionado para antología)
El jardín de la abuela

En mi dormitorio primaba el blanco: cortinas colchas y alfombras.
Me recosté tomando la mano de mi hijo que ya estaba dormido.
Vi unas alas muy blancas que nos abrazaban. Sin prestarle importancia, recé y empecé a pensar… Si todo lo vivido le había contado a mi niño, y si lo había enseñado bien.
Y vi a mi abuela y yo en el patio entre flores y pájaros. Un horizonte sin fronteras. Alegría, risas, y allá en el fondo del parque niños con miradas brillantes. Hacían rondas. Y me sentía plena al descubrir juntos la vida. ¡Vivíamos hermosos momentos!
Así llegó la mañana. El sol nos despertaba cuando con sus rayos, entraba. Me conmovió la mano pequeña y caliente de mi hijo junto a la mía. Y me pregunté: ¿cuánto tiempo había transcurrido? Quería estar así jugando. Me recosté en el sillón de la abuela. Me hamaqué y comenzó a mecerse cada vez más…entonces le dije a mi niño:
-Mañana te contaré la historia más impactante. La vida con mi abuela. El sonrió.
-Sí mañana, cuando aflore en mí la historia del jardín…
Este se levantó con una sonrisa, y salió a la calle…
-¡La encontré en un sueño!, le dije. Mientras la foto de la abuela caía al piso.

(Género CARTA, Primer Mención de Honor)
Todo puede perecer, menos el verdadero amor

Querido Víctor:
¡Qué tiempos difíciles son hoy para mí! Desde que te dije adiós, entendí el error.
Mirando las estrellas se dibuja tu sonrisa. Dejé atrás el ayer, para renacer en el hoy.
En la nostalgia y la templanza del estar unidos.
Deseo llegar con ésta misiva para explicarte del arrepentimiento de romper el futuro que planeábamos juntos.
La mano del tiempo me llevó a reflexionar. Perdón por terminar lo querido. Inventé
Escusas de otro: ¡que me llenaba de albores y regalos! Todo era una ilusión para apartarte de mi lado.
Estaba enamorada de mi libertad; mi vuelo –Por amarme a mí misma- Hoy mirando las agujas del reloj, él me trajo a aquellos instantes…las manecillas que suenan como un calendario me entristece.
Rodeada de lujos y placeres…entonces comprendo que no es oro todo lo que brilla. Ahora lo es la luz que anida en lo recóndito de mi corazón, con ese amor que late sin perder ni un destello de un sentimiento vivo.
He decidido enviarte esta misiva para que me respondas: ¿Y si tuviéramos un mañana?, todas las estrellas serían luciérnagas que brillarían en nosotros. En mí, por el arrepentimiento que será eterno de ahora y siempre.
Tuya: Noelia