Ante un auditorio constituido por estudiantes, docentes, sindicalistas, dirigentes políticos, militantes comunistas y público en general, el pasado 25 de abril la Unidad de Apoyo a la Enseñanza (UAE) de la Regional Norte de la Universidad propició un espacio de intercambio con la presentación del libro ““(DES)APARECIDO. Vida, obra y desaparición de Eduardo Bleier», de André Fremd y Germán Kronfeld. Con la presencia de uno de sus autores, Fremd, el profesor de Historia Matías Berger, además de comentar la publicación, presentó algunas reflexiones sobre la denominada “historia reciente”. El libro es considerado como una “nueva visión desde fuera de la acartonada historia contada hasta el presente”, y pretende mostrar la realidad de un militante comunista desaparecido y su entorno familiar destacando los valores de quien lucha por sus ideales. A partir de esta investigación es que surgen ciertas interrogantes que se plantearon en la presentación: ¿Quién define los hechos históricos?
¿Quién define los hechos históricos?
Berger lanzó algunas interrogantes en tono de reflexión: “¿Cómo hace falta en la historiografía uruguaya un análisis pormenorizado de las implicancias epistemológicas de la historia reciente? ¿Qué problemas disciplinares deben plantearse y resolverse por quienes estudian el pasado reciente? El primer desafío es lidiar con un pasado traumático. Otro es el de su delimitación temporal y conceptual. ¿Qué es la historia reciente? ¿A partir de cuando deja de ser reciente?” Y siguió preguntándose: “¿Quién define los hechos históricos de nuestro tiempo y los que pertenecen al pasado más lejano? ¿Son los historiadores? ¿Es la sociedad? ¿Son los medios masivos de comunicación? ¿Es la clase política? ¿Son agencias internacionales como la Organización de Estados Iberoamericanos apoyando todos los festejos del Bicentenario en toda América? ¿Es Wikipedia tal vez? El tiempo tiene espesor y profundidad. Es tridimensional. Nosotros nos sentimos dentro de él y podemos experimentar empatía con otros tiempos que conocemos y que reconstruimos. Tiene zonas iluminadas, carriles de alta velocidad y sincronías cenagosas donde parece que no pasa nunca. Es claramente un producto social intersubjetivo y distintas civilizaciones lo representaron de distintas formas” explicó.
De atrás de un poste
Berger siguió acumulando cuestionamientos afirmando que “la historia de los partidos políticos de izquierda en el Uruguay está descuidada por la academia. Siempre aparecen colateralmente, en el contexto de una historia mayor: la del país, la de la evolución electoral, la del constitucionalismo vernáculo. En la tradición historiográfica uruguaya los partidos políticos han ocupado un lugar destacado pero no se incluyó a los partidos de ideas, ni los anarquistas, socialistas, comunistas ni los sindicalistas.
El resultado es que en la mayoría de las clases de historia de nuestro país, la izquierda y el movimiento sindical aparecen en los años 60, de atrás de un poste.
¿Cómo se puede entender el cariz que tomó la guerra fría en nuestro país si partimos de ahí? ¿Cómo ignorar los vasos comunicantes de dos túneles que se cruzaron a la salida del Penal de Punta Carretas (el anarquista y el tupamaro)? ¿Cómo captamos lo que tiene de singular el Partido Comunista Uruguayo en una época en que surgían émulos de Lenin en todas partes del mundo?”, fueron parte de las reflexiones públicas del profesor.
Valorizar la persona
Para Berger el libro es un buen aporte para repensar nuestro pasado. Explicó que “es un libro que se lee de forma muy fluida, se disfruta y se aprende. Es una nueva visión de la historia reciente, ya que hasta ahora los libros han estado ligados mucho a la academia, muy acartonada. En este caso la historia toma vida de otra forma, porque muchas veces el peso de lo científico termina dejando de lado historias más pequeñas que muchas veces son la sal. En este libro la vida de este comunista de origen judío está contada en contacto con el contexto, que no desaparece, conviviendo lo particular y general”.
INCREÍBLE
André Fremd, uno de los autores, manifestó que “surge desde la ignorancia que teníamos de la temática y por eso investigamos. Nos pareció increíble toda la historia de Eduardo Bleier, incluso hasta que hoy no se sepa donde están sus restos”. Se buscó escribir un libro que sin ser de “historia introduzca elementos básicos y responda de manera sencilla las interrogantes que jóvenes puedan tener”.
La idea fue “valorizar una persona y reflexionar. Y si bien se trata de la desaparición de una persona, a su vez habla de la aparición de la misma, trayendo la historia de Eduardo y su familia al colectivo, a la sociedad. No escribimos un libro sobre un desaparecido, sino sobre una persona y su familia”. Fremd entiende que el libro debe ser un puntapié “no para remover heridas sino para que se cierren a través de la valorización de ciertos individuos y familias que sufrieron las consecuencias de una época difícil de nuestro país”.







