¡Qué novela nos estamos perdiendo!

Me refiero a la novela “Los que viven después”, de José María Delgado (ver reseña en edición de EL PUEBLO del 7/10/18). Y nos estamos perdiendo de su lectura (que traerá seguramente el disfrute en simultáneo y su justa valoración a posteriori) por la sencilla razón que, pese a ser escrita por un salteño, muy pocos saben de su existencia. Y esto puede resultar entendible, pues se trata de la obra que Delgado dejó inédita y que ahora, este año, con el agregado de un prólogo y notas explicativas, ha publicado Leonardo Garet (como parte de la “Biblioteca de Autores Salteños”) gracias a que los originales le fueron proporcionados por la hija del autor, Bibil Delgado de Reyes. Pero más allá de esa entendible razón de desconocimiento de esta novela en particular, nos parece importante insistir con algo que ya hemos planteado en otras oportunidades: la deuda que Salto sigue teniendo con José María Delgado. Una cabeza suya esculpida en bronce por Juan Sebastián Moncalvi se encuentra en la “Sala de Escritores Salteños” de Casa Quiroga, pero poco o nada más de él luce en esta, su ciudad natal (sí existe una calle que recuerda a su padre, Julio Delgado).
Es que cuando de nombrar a los mejores escritores de Salto se trata, parece que las posibilidades se agotaran en “Quiroga, Amorim y Marosa”, tres nombres repetidos casi de memoria, casi automáticamente, como si no existiera posibilidad de ampliar la lista. La verdad es que a José María Delgado se lo recuerda poco, muy poco. O se recuerda su nombre como el de un médico lejano en el tiempo, o como el destacado dirigente del CLos que viven despuéslub Nacional de Fútbol (una tribuna del Gran Parque Central lleva su nombre), pero nada o casi nada como el muy buen escritor que fue, en los distintos géneros que cultivó. La calidad de su obra (varios libros publicados) no ha sido nunca valorada con justicia; sí son prueba de ella los importantes premios obtenidos, dentro y fuera del país, y su nombramiento como integrante de la Academia Nacional de Letras. Encontrarnos con “Los que viven después” significa entrar en un mundo construido con un lenguaje sencillo y a la vez cargado de connotaciones de toda índole, una forma de contar los sucesos en la que, con gran sabiduría (muy naturalmente, para nada forzado) confluyen rasgos propios de la crónica con otros de la narración literaria en su más pura expresión y otros, por momentos, cargados de un lúcido tono poético.
“La acción transcurre exclusivamente en los lugares donde vive el protagonista: un pueblo litoraleño, el monte, un reformatorio, una estancia, la cárcel, la colonia, la ciudad (vive en dos piezas subterráneas), la quinta de los Albunquerque, y en el tren en que lo llevan a la guerra. Después, una plaza es el escenario de un concierto de homenaje con la exaltación marmórea del protagonista. El pueblo de los inicios remite a Salto, aunque al autor no le importa señalarlo sino con alusiones, como en el caso d esu primera novela, Doce años” (Fragmento del prólogo de Leonardo Garet).
Leer “Los que viven después”, la novela que Delgado nunca llegó a publicar, puede ser una buena puerta para ingresar a sus otras obras y conocer su valor, así como para descubrir la interesantísima biografía de un salteño al que aún no hemos reconocido plenamente. En cuanto a la novela en sí, es una gran novela de la que no deberíamos perdernos. Ni Delgado merece la indiferencia de Salto, ni los lectores amantes de la buena literatura merecen privarse de conocer a Delgado.
¿Quién fue José Ma. Delgado? Fue poeta, novelista y ensayista. Nació en Salto el 10 de junio de 1884. En Salto cursó Primaria y Secundaria, en Montevideo cursó el Seminario del Sagrado Corazón y Facultad de Medicina. Obtuvo el título de Médico Cirujano 1908).
Entre sus libros cabe mencionar: “El relicario” (poemas), “La princesa Perla Clara” (teatro), “Metal” (poemas), “Por las Tres Américas” (crónicas de viajes realizados como dirigente deportivo), “Soca, apología del maestro” (donde reconoce como gran maestro en la medicina al Dr. Francisco Soca), “Vida y obra de Horacio Quiroga” (con Alberto Brígnole), “Juan María” (novela), “Doce años” (novela ambientada en Salto), “Las viñas de San Antonio” (novela), “La más pequeña” (novela), “Los que viven después” (novela que dejó inédita, publicada en 2018). Varias son las cartas que Horacio Quiroga le envió desde Argentina comentando algunas de sus obras.
Fue además dirigente del fútbol uruguayo (Presidente del Club Nacional de Fútbol desde 1911 hasta 1921 y desde 1929 hasta 1932).
Falleció en Montevideo en 1956.