Salto y José Cziffery, ¿no merecen un homenaje más digno?

Se nos ocurre iniciar esta nota con algunas preguntas, como por ejemplo: ¿CCziffery 2uántos salteños saben que en Costanera Sur hay un espacio que homenajea a José Cziffery? ¿Cuántos alguna vez visitaron ese lugar? ¿Cuántas personas –sobre todo jóvenes- conocen quién fue y qué significó para la cultura salteña este pintor húngaro? ¿Cuántos saben que fue el gran maestro, el referente inolvidable (al menos durante algunas generaciones) de muchos artistas plásticos de relevancia que dio Salto?
LA PIEDRA GRABADA QUE LO RECUERDA
El espacio al que nos referimos se encuentra entre la calle Federico García Lorca y el río, a escasos metros -hacia el Sur- del monumento a Horacio Quiroga; vale decir: sobre Costanera Sur Tomás Berreta, próximo al nacimiento de la calle Yacuí, lado Oeste.
Consiste en una piedra de importantes dimensiones, con el magnífico grabado de esta figura: dos mujeres lavanderas (elemento emblemático en la obra pictórica de Cziffery), ambas de espalda, una un poco de costado hacia la izquierda y la otra hacia la derecha, con pañuelos en la cabeza y sentadas en piedras, inclinadas sobre su trabajo de fregar ropa en la orilla.
POR DESCUIDO, POR ABANDONO…PASA INADVERTIDO
Pero lo que siempre ha sido muy llamativo, y no menos lamentable, es que en Salto se suceden los gobiernos departamentales, y por ende las personas encargadas de dirigir la Cultura, sin embargo ese espacio permanece envuelto en el más absoluto descuido y abandono.
No existe letrero alguno que lo señale, la iluminación es escasísima (cae la noche y ya, lisa y llanamente, no se ve) y la maleza que avanza a su alrededor va haciendo que la piedra grabada, una obra de arte en sí misma, se vuelva cada vez menos visible aún. Es, en definitiva un justo homenaje, pero que sufre la injusCziffery 1ticia de pasar inadvertido.
Nos preguntamos entonces: ¿Costaría demasiado acondicionar el lugar? Limpiarlo, iluminarlo, colocar algún cartel que indique de qué se trata, ¿es demasiado pedir? ¿Por qué no hasta colocar algunos bancos y, al fin de cuentas, transformarlo en un verdadero parque? ¿Y si lo convertimos en el “Parque José Cziffery”? Pensar en el agregado de muros con réplicas de algunas pinturas de Cziffery, ¿es soñar demasiado? En el entendido (con argumentos compartidos o no) que ayuda a “democratizar el acceso a la cultura”, por estos días parece estar tan de moda el muralismo que no nos parece descabellada la idea.
Todo esto contribuiría no sólo a mejorar la estética de un espacio público. Ayudaría, fundamentalmente, a rescatar del olvido y revalorizar la figura del homenajeado. Y ese es el más importante objetivo, ¿verdad? Sería un homenaje a la altura de la dignidad que él y Salto se merecen.
¿QUIÉN FUE JOSÉ CZIFFERY?
Había nacido en Hungría el 31 de diciembre de 1902 y llegó a desempeñarse como docente de la Escuela de Artes de Budapest. Fue discípulo, en París, nada menos que de Henry Matisse (1869-1954), brillante dibujante y pintor francés. Cziffery se radicó en Salto en el año 1947 (estaba radicado en Montevideo desde el año anterior) y se dedicó casi de inmediato a orientar el Taller de Artes Plásticas de la entrañable “Asociación Horacio Quiroga” (ubicada en calle Uruguay al 300), taller denominado “Pedro Figari”, que había dado inicio a sus cursos ese mismo año con la docencia del famoso “pintor de lunas”, José Cúneo. Cziffery mantuvo el taller durante veinte años y fruto de sus enseñanzas es el permanente reconocimiento, tanto a nivel nacional como internacional, que alumnos suyos han recibido en las artes plásticas a lo largo del tiempo. José Cziffery fue un ferviente animador de las actividades culturales de Salto y supo ganarse el respeto y la admiración de quienes lo conocieron. Falleció en Montevideo en el año 1965.







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