Saltoncito ilustrado, recuperación editorial del homenaje de un plástico a un sapito inolvidable

Dos Artistas Siempre Vigentes

Es casi un capricho: un pequeño libro de imágenes, cero palabras, con los dibujos y bocetos que el artista plástico Guillermo Fernández hiciera para ilustrar la fábula-novela infantil Saltoncito, de Paco Espínola, en 1971. Saltoncito, aquel sapito que volaba sobre el lomo de un búho en busca de su papá, tan misterioso como triste y encantador, al punto de marcar un mojón difuso en nuestra memoria -siempre llena- de adultos. Tan simple y eficiente como poético y atractivo.
A diez años de la muerte de Guillermo Fernández, ocurrida en 2007 en un accidente de tránsito, el Museo Nacional de Artes Visuales montó una retrospectiva. Y al explorar los archivos del maestro aparecieron los más de 170 bocetos que hiciera para Saltoncito. “La interrogante que surgió es por qué tantos para un libro tan breve. Es que para Guillermo el encargo fue un desafío, un reto, y probablemente, una gran responsabilidad”, cuenta una de las alumnas de su taller, la diseñadora gráfica María Laura Fernández Goñi, en la contratapa de la publicación.
“Guillermo está todavía un poco oculto como artista, y su obra fraccionada. Este libro, al igual que la retrospectiva, busca sumar, poner a la luz y acercar al público, ayudar a que se lo conozca más”, contó Juan Manuel Díaz, ilustrador, alumno y sobrino del artista. “Tengo la suerte de estar en la familia y acceder al archivo, quería hacer algo al respecto” añadió Díaz –coautor del proyecto de publicación- consultado para esta reseña. Hecatombe, que se estrenó como editorial con este título, nació con la intención de publicar artes visuales en Uruguay, “libros que nadie estaba esperando”. Y encontró en estos dibujos entrañables la síntesis de lo que busca y postula, explicaron sus fundadores, el fotógrafo Diego Vidart y la diseñadora gráfica Caro Curbelo.cultural
Guillermo Fernández (Montevideo, 1928) se formó en el Taller Torres García, del que llegó a ser docente. Es precisamente ésta, la docencia, una de las facetas destacadas de su vida y su legado. Sus alumnos lo recuerdan como un tipo entusiasta, curioso y de perfil bajo, que supo cultivar un estilo propio y buscó transmitir esa pasión en sus clases. Francisco “Paco” Espínola falleció en Montevideo el 26 de junio de 1973, un día antes del golpe de Estado. Autor de cuentos, novelas y obras de teatro, su relato infantil “Saltoncito” fue publicado por primera vez en 1930. Guillermo Fernández le dedicó varios retratos, donde se ve su figura larga y angulosa, llena de carácter.
Quien ojea un ejemplar de Guillermo Fernández ilustra Saltoncito queda diferente, porque toca fibras muy próximas: memoria, belleza, curiosidad. Sensaciones que vuelven a pasar por el corazón.
Esta primera edición de la flamante editorial Hecatombe es arriesgada, así que acompañemos un capricho tan necesario. Y entrañable, como la foto de contratapa del niño Guillermo a los 6 o 7 años, en cuya mirada se adivina todo.
GUILLERMO FERNÁNDEZ ILUSTRA SALTONCITO. Hecatombe, 2017. Montevideo, 96 págs. Distribuye Escaramuza.







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