Se buscan personajes de Charles Dickens en el mundo real

Hoy por: Jorge Pignataro

Joseph Clayton Clark (1857-1937), conocido con el pseudónimo de Kid, ilustró los personajes de las novelas de Charles Dickens (1812-1870) por muchos años y así los describió, como se lee en el libro The Characters of Dickens: «Son mucho más que simples construcciones narrativas o criaturas imaginarias. Ellos viven, respiran, están hechos de carne y hueso, están con nosotros. Nos hemos reído con Sam Weller, hemos compartido los sentimientos del pequeño Tim y llorado con Nell Trent. Terminarán de entusiasmarnos solo cuando la lengua inglesa sea olvidada o el humano haya cesado de existir».
Que los personajes de Dickens se han convertido en prototipos universales de los seres humanos lo ha entendido también el Journalists’ Charity, una organización que el mismo escritor y periodista británico ayudó a fundar en 1864. Para conmemorar el 150 aniversario de su muerte (9 de junio de 1870), ha organizado un concurso de retratos literarios sobre personajes contemporáneos que puedan resultar dickensianos. Los participantes tienen a disposición 300 palabras, en inglés, para ponerse en los zapatos del escritor y observar cuidadosamente la realidad. El sujeto podría ser un político, una celebridad, una persona común que trabaja en el NHS (Servicio Sanitario Nacional, en sus siglas británicas) y ayuda cada día a luchar contra el coronavirus o alguien inventado, como explica Ramsay Smith, presidente de la organización: «Queremos que la gente cree su propio personaje. No tienen necesariamente que ser personas reales pero estamos seguros de que muchas personalidades de hoy tienen rasgos dickensianos». El protagonista del relato ganador será dibujado por el conocido viñetista británico Stanley McMurtry, quien trabajó para el Daily Mail hasta 2018.CULTU2
En estos tiempos difíciles, para parafrasear una de las novelas más famosa del autor de Cuento de Navidad (1843), el paralelismo entre sus obras y la vida real se ha reflejado en algunos políticos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido el último en ser comparado con Ebenezer Scrooge por el Nobel de Economía Paul Krugman en The New York Times tras presentar un plan de recortes que afectaba a medio millón de desempleados justo antes de Navidad; y Jeremy Corbyn ha sido considerado por el historiador David Starkey una moderna señora Jellyby por su capacidad de obsesionarse con causas oscuras a expensas de preocupaciones más inmediatas. Uriah Heep fue incluso elegido como nombre de una banda hard rock y David Copperfield como pseudónimo por el mago David Seth Kotkin.
«Ninguna obra de Charles Dickens ha dejado de ser impresa» dice Ian Dickens, tataranieto del autor y presidente del Dickens Fellowship, «he visto obras traducidas de Madrid a Múnich, de Pekín a Budapest, de Arkansas a Arcángel. Esta continua popularidad sugiere que toda la humanidad se reconoce y se identifica con sus personajes, que sean buenos o malos. Están sentados entre nosotros y estamos felices cuando el bueno gana al malo y cuando uno de la masa triunfa en contra de todas las probabilidades», añade.
El mismo Dickens se dejó inspirar por su entorno. En The Guardian se cita su experiencia como reportero parlamentario durante la década de 1830, cuando se estaba debatiendo la reforma de las Poor Laws (Ley de Pobres), como uno de los elementos detrás de su segunda novela, Oliver Twist (1837-1839). Y precisamente por eso el Journalists’ Charity asiste a periodistas independientes con premios anuales y quiere seguir con el compromiso de ayudarles en un momento en que la distribución de los periódicos disminuye debido al brote de coronavirus, como afirma Smith: «Estábamos desarrollando la idea cuando la severidad de la pandemia empezó a ser evidente.
Los periodistas de todo el mundo están haciendo un trabajo extraordinario contando el coronavirus pero hay también muchos que sufren por estar sin empleo».
El concurso de escritura es gratuito, pero la organización anima a hacer donaciones que serán dirigidas a los profesionales del sector en dificultad. La fecha límite es la misma de la muerte del autor y las reglas y ejemplos se pueden leer en la web journalistscharity .org.uk. «El hecho de que el concurso empiece ahora, cuando la gente está aislada en su casa da al proyecto aún más valor y relevancia», agrega Ian Dickens.

(EL PAÍS DE MADRID)