¿Se lo lee o se lo ha convertido en un mito?

Reflexiones sobre Amorim

Cada cuánto tiempo nace un Enrique Amorim en una sociedad de las dimensiones de la de Salto? Es decir, alguien que decida –pero además, y sobre todo, con mucho talento-AMORIM dedicar su vida enteramente al arte: literatura, cine, fotografía… alguien que pueda y quiera crear, pero también alentar a otros creadores, ser lo que hoy en día se diría un “gestor cultural”. ¿Cada cuánto? Mucho tiempo seguramente debe transcurrir.
Por eso, es bueno que Salto celebre tener un hijo suyo de esas características. Por otro lado, Salto debe enorgullecerse y celebrar que exista un grupo de personas que, por amor, trabaje en pos de su permanente revalorización. Nos referimos en este caso a la Asociación Amigos de las Nubes, que cada año, no sin esfuerzo, organiza una importante serie de homenajes (los de este año, que se concentrarán desde el 20 hasta fin de mes, vienen siendo difundidos por estos días), además de mantener en condiciones, con todo el trabajo que implica, el Chalet Las Nubes.AMORIM EN LAS NUBES
Ahora bien, con respecto al Enrique Amorim escritor, hay un riesgo no menor: que se convierta en un mito. ¿O ya hay un Mito Amorim? El riesgo es caer en que todos lo nombren, es más, todos coloquen su nombre en el podio de los mejores escritores de Salto (habitualmente, casi de memoria se dice: Quiroga – Amorim – Marosa), pero nadie, o casi nadie, o muy pocos, lean sus obras. Por eso cabe la interrogante: ¿los salteños hemos leído o leemos a Amorim? Y en caso afirmativo, cabría preguntarse además, al tratarse de un escritor con casi 50 libros como lo es él, ¿cuántos libros suyos conocemos?
En definitiva, la frase que indica que el mejor homenaje que se le puede hacer a un escritor es leer sus obras, no por repetida deja de ser verdad. En este caso, vale la pena recordarla. ¡Qué bueno sería que los homenajes a Enrique Amorim tuvieran en paralelo, un compromiso de los salteños con leer sus páginas! En las aulas, en el hogar, en una plaza…Sería el mejor y más merecido homenaje, sin dudas.