Segunda charla en el marco del Bicentenario analizó detalles de la Cruzada Libertadora

Segunda charla en el marco del Bicentenario analizó detalles de la Cruzada Libertadora

El público escuchó a Roberto Sieri, integrante de la Sociedad Filantrópica Hiram (masonería), en la charla ¿Eran 33?

Con el tema de la Cruzada Libertadora de los 33 Orientales como tema convocante, se desarrolló la segunda instancia del “Ciclo de charlas del Bicentenario” que organiza la Comisión de Patrimonio. El novel auditorio de la sede de la organización honoraria se vio colmado con un amplio y participativo público.

La gesta admirada en el mundo

El Auditorio que la Comisión de Patrimonio inauguró en su sede en diciembre del año pasado y que según reiteran sus integrantes “está abierto a todos sin costo alguno”, fue colmado por un numeroso público  interesado en el tema que convocaba.  En el marco del titulado “Ciclo de charlas del Bicentenario” y ante la proximidad del 19 de abril, la consigna fue abordar el episodio conocido como “La cruzada libertadora” con especial atención en la simbología del número 33. La exposición estuvo a cargo de Roberto Sierig y Néstor Albisu en  representación de la Escuela Hiram. Sierig tuvo a su cargo la exposición sobre “el Desembarco”, que según afirmó el Dr. Albisu encargado de iniciar la charla y que dedicó su alocución básicamente a referenciar sobre el proceso de instalación y los aportes de Hiram a la sociedad salteña,  representa “una gesta que a medida que pasa el tiempo se sigue valorando y que es admirada en el mundo”.

La cruzada: resultado de la acción de una logia

Sierig explicó a la Cruzada, ”el hecho desencadenante de nuestra historia como nación”,  como una acción resultado de la logia de “Los Caballeros Orientales” cuyo origen se encuentra en ”el compromiso con la defensa de la libertad y la independencia” de sus integrantes. El disertante dijo que “en épocas en que se estaban gestando las revoluciones independentistas” muchos entendieron  que una buena herramienta para romper los lazos del dominio del poder extranjero sería la conformación de “logias operativas”.  Tales organizaciones se definen “como una reunión de personas seleccionadas, unidas por un ideal y una decisión” que asumían el compromiso de mantener en secreto “por su propia seguridad y la del plazo trazado” las tareas a realizar para alcanzar “un objetivo político o militar”.  Informó que esas organizaciones una vez cumplían su objetivo se desarmaban. Ese habría sido el destino de la que protagonizó el hecho histórico abordado. Aseguró que” las logias operativas” tuvieron su origen “en Cádiz, España en el año 1802” cuando se creó la denominada de “Los Caballeros Racionales” integrada por varios de los referentes ineludibles de la lucha independentista mundial, entre ellos Francisco de Miranda.

“La Sociedad de los Caballeros Orientales se fundó en 1819”, en momentos en que la Provincia Oriental estaba bajo el dominio portugués  y congregó a más de 100 personas entre ellas, figuras como Santiago y Ventura Vázquez, Manuel e Ignacio Oribe, Gabriel Pereira y Ellauri. Varios de sus componentes iniciales formaron parte del grupo que protagonizó el Desembarco en 1825. Mientras tal movimiento se gestaba, Juan Antonio Lavalleja,  que  después resultó su conductor, se desempeñaba como administrador de establecimientos rurales del Estado en la zona norte de la Provincia. Sierig dijo que ya en 1823 los Caballeros Orientales llevaron al terreno de  la práctica su acción revolucionaria, siendo desmembrado el movimiento por la intervención del gobernador  Lecor. Conocida la intención, los revolucionarios debieron emigrar a Buenos Aires donde trabajaron durante dos años preparando la Cruzada para lo cual utilizaron diversas estrategias tendientes a lograr recursos materiales para solventar la empresa, entre ellas, la divulgación de los principios rectores del movimiento a través de diversos órganos de prensa y procurando comprometer al gobierno argentino en el proyecto. Sierig relató que no resultó fácil para la Sociedad definir cuál sería su conductor. Según los documentos, en principio la opinión mayoritaria se inclinaba por depositar la responsabilidad en la figura de Fructuoso Rivera  dada la incuestionable ascendencia que tenía sobre “la paisanada”. La tarea terminó recayendo en Lavalleja.

La pregunta sin respuesta

Tras la exposición y en medio de una ambiente de interacción e intercambio que ya es propio del ciclo de charlas,  desde el público se insistió en la idea de conocer si los participantes del desembarco en la playa de la Agraciada (o de La graseada, según otras versiones)   eran o no 33 hombres. Albisu y Sierig recordaron que existen varias listas que recogen los nombres  de los eventuales participantes de la empresa y que “en alguna de ellas se nombra hasta a 50 personas”. Entienden que  el número podría ser resultado de la unificación de todos esos documentos a partir de la selección de “los nombres que siempre se repiten”. Los panelistas reconocieron desconocer si “los que cruzaron en los lanchones eran o  no 33” y no descartaron que ese número se haya utilizado dada  su simbología, reconociendo la pertenencia a la Masonería de muchos de los cruzados, especialmente de sus jefes. Lavalleja y Oribe.

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Dr. Ariel Villar, Dr. Néstor Albisu y Roberto Sieri.