Sobre el libro “El mobiliario escolar” presentado ayer

En la tardecita de ayer se presentó en Biblioteca Municipal el libro “El mobiliario escolar”, obra del arquitecto Federico Ferreira Rezende, tacuaremboense, actualmente radicado en Montevideo, aunque vinculado fuertemente a Salto, donde transcurrió gran parte de su infancia y juventud. Sobre el libro, que abarca una temática poco transitada por investigadores, al menos en nuestro país, dialogó EL PUEBLO con el autor:
-No salteño pero muy vinculado a esta ciudad, ¿verdad?
Exactamente, en realidad me considero salteño; soy como “tacuaremboteño” (risas), mitad tacuaremboense y mitad salteño, pero prácticamente mis raíces están ahí en Salto.
-¿Cuál es la temática del libro y qué relación tiene con la arquitectura?
El libro se llama “Mobiliario escolar” y la idea es buscar o analizar las posturas de los niños sobre los bancos y mesas. En cuanto a la relación con la Arquitectura, se relaciona más bien con el Diseño, con cómo la persona se vincula al mueble. Dentro del Diseño en sí, una de la áreas es la Ergonomía, lo que estudia es la interrelación de la persona con el medio, con el entorno, y ahí justamente entraría el mueble. Este libro nace como una investigación justamente para analizar las posturas del niño dentro del mueble, nace buscando cómo repercute el mueble en la salud del niño.
-¿Cómo le resurge la inclinación por profundizar estudios en esa área?
En realidad fue de esas cosas que pasan… el destino, dios, la vida, no sé… yo estaba estudiando Arquitectura y un día nos ofrecen una materia que era electiva, que era Ergonomía, a mí no me parecía interesante pero había que completar el cupo y entré, ahí descubrí el mundo de la Ergonomía y fue algo que me fascinó desde el principio. En Uruguay no existía absolutamente nada, hubo que buscar en Argentina, Chile, España…y fui capacitándome en esos países. Hoy en día la Ergonomía está mucho más desarrollada, tanto que ya se habla hoy de crear la Sociedad Uruguaya de Ergónomos, así que se ha avanzado muchísimo.
-Es decir que casi no hay antecedentes en este tipo de investigaciones…
Sí, en el libro lo digo, actualmente hay muy poco, pero si nos basamos en la historia, yo en el libro intento resaltar la figura de Varela como tal, para mí la reforma vareliana fue mucho más allá de la educación en sí, inclusive para mí es un hito dentro de la historia del Diseño. Cuando Varela trae las ideas higienistas del momento, habla muchísimo de la postura de los niños, se hablaba de posturas higiénicas, así que tenemos esas referencias de hace ciento cincuenta años, que alguien ya estaba pensando en todo esto. Después hay un gran bache hasta el ochenta u ochenta y algo, y ahí se funda el Centro de Diseño Industrial, y ahí sí renace la Ergonomía, pero igualmente hasta el 2005 fue muy poco lo que se hizo. Después del 2005 sí empiezan figuras fuertes a trabajar en Ergonomía.
-¿Con qué se va a encontrar concretamente la gente en estas páginas? Descríbanos un poco el libro…
Lo que trata desde un principio, más que una investigación bibliográfica, se busca ir clase por clase y hacer un relevamiento primero fotográfico de cuáles son las posturas de los niños, y ver aquella hipótesis inicial de si era o no era adecuado el mobiliario actual, porque no vamos a hablar solo del mueble vareliano. Es decir que hay todo un relevamiento fotográfico y después un análisis del tamaño o dimensiones del banco para ver si es adecuado o no, y en caso que no, cuáles son los daños que puede generar en la salud de los niños, pensando que los niños son la fuerza laboral del mañana. Si hoy analizamos el gran ausentismo laboral, está todo asociado a la mala postura, hay mucho vinculado a la mala postura de la gente en el ámbito laboral, tendinitis, dolor de espalda, dolor de cuello…
-Tanto su padre como su madre son maestros, ¿hay cierto grado de influencia en esto?
Sí, por supuesto, y para terminar eso me casé con una maestra, o sea que estoy rodeado de maestros. El libro tiene sin dudas un tema afectivo muy fuerte. Y un gran respeto al docente, no es culpa de los docentes las malas posturas del niño, el final del cuento es ese: determinar cuáles son las causas que llevan a la mala postura. Pero hay un valor afectivo muy fuerte a lo que es el docente.

En la tardecita de ayer se presentó en Biblioteca Municipal el libro “El mobiliario escolar”, obra del arquitecto Federico Ferreira Rezende, tacuaremboense, actualmente radicado en Montevideo, aunque vinculado fuertemente a Salto, donde transcurrió gran parte de su infancia y juventud. Sobre el libro, que abarca una temática poco transitada por investigadores, al menos en nuestro país, dialogó EL PUEBLO con el autor:

-No salteño pero muy vinculado a esta ciudad, ¿verdad?

Exactamente, en realidad me considero salteño; soy como “tacuaremboteño” (risas), mitad tacuaremboense y mitad salteño, pero prácticamente mis raíces están ahí en Salto.

-¿Cuál es la temática del libro y qué relación tiene con la arquitectura?

El libro se llama “Mobiliario escolar” y la idea es buscar o analizar las posturas de los niños sobre los bancos y mesas. En cuanto a la relación con la Arquitectura, se relaciona más bien con el Diseño, con cómo la persona se vincula al mueble. Dentro del Diseño en sí, una de la áreas es la Ergonomía, lo que estudia es la interrelación de la persona con el medio, con el entorno, y ahí justamente entraría el mueble. Este libro nace como una investigación justamente para analizar las posturas del niño dentro del mueble, nace buscando cómo repercute el mueble en la salud del niño.

-¿Cómo le resurge la inclinación por profundizar estudios en esa área?

En realidad fue de esas cosas que pasan… el destino, dios, la vida, no sé… yo estaba estudiando Arquitectura y un día nos ofrecen una materia que era electiva, que era Ergonomía, a mí no me parecía interesante pero había que completar el cupo y entré, ahí descubrí el mundo de la Ergonomía y fue algo que me fascinó desde el principio. En Uruguay no existía absolutamente nada, hubo que buscar en Argentina, Chile, España…y fui capacitándome en esos países. Hoy en día la Ergonomía está mucho más desarrollada, tanto que ya se habla hoy de crear la Sociedad Uruguaya de Ergónomos, así que se ha avanzado muchísimo.

-Es decir que casi no hay antecedentes en este tipo de investigaciones…

Sí, en el libro lo digo, actualmente hay muy poco, pero si nos basamos en la historia, yo en el libro intento resaltar la figura de Varela como tal, para mí la reforma vareliana fue mucho más allá de la educación en sí, inclusive para mí es un hito dentro de la historia del Diseño. Cuando Varela trae las ideas higienistas del momento, habla muchísimo de la postura de los niños, se hablaba de posturas higiénicas, así que tenemos esas referencias de hace ciento cincuenta años, que alguien ya estaba pensando en todo esto. Después hay un gran bache hasta el ochenta u ochenta y algo, y ahí se funda el Centro de Diseño Industrial, y ahí sí renace la Ergonomía, pero igualmente hasta el 2005 fue muy poco lo que se hizo. Después del 2005 sí empiezan figuras fuertes a trabajar en Ergonomía.

-¿Con qué se va a encontrar concretamente la gente en estas páginas? Descríbanos un poco el libro…

Lo que trata desde un principio, más que una investigación bibliográfica, se busca ir clase por clase y hacer un relevamiento primero fotográfico de cuáles son las posturas de los niños, y ver aquella hipótesis inicial de si era o no era adecuado el mobiliario actual, porque no vamos a hablar solo del mueble vareliano. Es decir que hay todo un relevamiento fotográfico y después un análisis del tamaño o dimensiones del banco para ver si es adecuado o no, y en caso que no, cuáles son los daños que puede generar en la salud de los niños, pensando que los niños son la fuerza laboral del mañana. Si hoy analizamos el gran ausentismo laboral, está todo asociado a la mala postura, hay mucho vinculado a la mala postura de la gente en el ámbito laboral, tendinitis, dolor de espalda, dolor de cuello…

-Tanto su padre como su madre son maestros, ¿hay cierto grado de influencia en esto?

Sí, por supuesto, y para terminar eso me casé con una maestra, o sea que estoy rodeado de maestros. El libro tiene sin dudas un tema afectivo muy fuerte. Y un gran respeto al docente, no es culpa de los docentes las malas posturas del niño, el final del cuento es ese: determinar cuáles son las causas que llevan a la mala postura. Pero hay un valor afectivo muy fuerte a lo que es el docente.