Tres profesores expusieron en actividad por el Día del Libro en Casa Quiroga

En la tarde del pasado viernes 26 y en el marco del Día Nacional del Libro, la Asociación Marosa di Giorgio organizó en el Auditorio de Casa Quiroga una actividad que contó entre sus asistentes, especialmente, con alumnos del Liceo Nº 2 “Antonio M. Grompone” (quienes además realizaron una visita por la Casa guiados por la funcionaria Miriam Gómez), acompañados por una de las subdirectoras de la institución, Prof. Patricia de los Santos y otros docentes. La actividad consistió en la exposición de tres profesores de Literatura de distintas generaciones: Rosario Gómez, José Luis Guarino y Facundo Jardim.
“La palabra” de Mario Benedetti
El Prof. Jardim comenzó por leer el poema titulado “La palabra”, de Mario Benedetti, que comienza así:
“La palabra pregunta y se contesta
tiene alas o se mete en los túneles
se desprende de la boca que habla
y se desliza en la oreja hasta el tímpano”.
Y finaliza:
“y ya que la palabra besa y muerde
mejor la devolvemos al futuro”.
“La comprensión de nuestro propio pensamiento”
Seguidamente reflexionó: “En la amplitud del lenguaje en cuanto sistema de signos, la palabra es uno de los vehículos más importantes en la comunicación humana. También lo son los gestos, las acciones y otras formas de subcomunicación. De la palabra se desprenden, en buena medida, la comprensión de nuestro propio pensamiento, en el estado que llamamos conciencia, y el de los demás, en lo que reconocemos como empatía o entendimiento. Pero sobre todo la palabra crea: sentidos y subjetividades. Crea también mundos: genera la experiencia de nuestras ideas, que pueden ser reflejos de la realidad que nos rodea de modo objetivo, o planos paralelos, subjetivos y posibles. La palabra existe oral o escrita: ambas son formas o expresiones materiales de su existencia, complementarias entre sí, aunque en diferentes estados de perduración. La palabra establece, conecta o no conecta las conciencias. En su primera expresión oral, la palabra se mantiene viva y en permanente cambio, mientras que en su representación gráfica, en la escritura logra fijación y permanencia. Pero la palabra fundamentalmente dota al lenguaje de profundidad y complejidad, al mismo tiempo que sencillez y belleza”.
“La palabra” de Pablo Neruda
A continuación Jardim dio la lectura al texto también titulado “La palabra”, pero esta vez de Pablo Neruda. Es el siguiente:
“…Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció. Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras”.
La importancia del libro
Dijo finalmente: “En ese orden, literatura es el arte de la palabra, y se vale de su más despierta y sutil utilización. Hoy nos interesa destacar la importancia de la palabra escrita en su más alta expresión, que es el libro. Hablar de la importancia del libro o los libros en la cultura humana es un tema amplio y colectivo al mismo tiempo que individual. No existe hombre que no deba la construcción de sus pensamientos y conocimientos a la transmisión directa o indirecta de los textos. Directa en la experiencia personal e intransferible de la comprensión de la lectura, indirecta en el sentido de su papel a lo largo de la historia y el tiempo, como patrimonio colectivo. Es por eso que recordar la existencia material o intelectual del libro es ampliar conciencia sobre su importancia. Su existencia material se limita a las inexorables condiciones de todo objeto sujeto a las leyes del tiempo y el espacio. Aún ante sus limitantes cronológicas, el libro permite una extensa comunicación entre distintas épocas, con diferentes cosmovisiones y en otros estados de conciencia. Su existencia intelectual (la del libro) se vincula con la idea trascendente. Mediante los textos se construyen las ideologías, los valores morales, los criterios estéticos, entre muchas otras cosas. En todo esto radica el verdadero valor del libro. Pero la literatura tiene, fundamentalmente, el poder de conectarnos con el mundo de las ideas, con las realidades posibles, con el mundo de lo soñado, similar al de la infancia que tanto añoramos. La poesía es esa búsqueda de los espacios entre las palabras en donde quepan los matices de sentimientos más elaborados que necesitamos expresar”.

Facundo Jardim, Rosario Gómez y José L. Guarino

Facundo Jardim, Rosario Gómez y José L. Guarino







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