Un maestro de la narrativa de Terror Howard Phillips Lovecraft

Por José L. Guarino

La vida de Howard Phillips Lovecraft para nada auguró el éxito y la popularidad que han tenido sus cuentos en la época posterior a su muerte y hasta nuestros días.
Enfermizo, algo huraño, solitario, depresivo, vivió más bien su propio mundo, apenas rodeado de un grupo de amigos. Algunos lo consideraron lindante con la locura, o por lo menos un tipo muy particular. Quizás porque no era muy comunicativo, pocos tuvieron una idea cabal de sus conocimientos y de su alto grado de imaginación.
Además, a pesar de que en su narrativa hay abundantes viajes y enormes extensiones recorridas, él, se movió en un mundo muy restringido.  Nació en Providence (Rodhe Island), ciudad desde la que emprendió cortos viajes, sin ir más allá de Nueva Inglaterra. Y aunque en sus cuentos  se habla permanentemente de millones de años, manejando tiempos ilimitados, su vida fue breve, y cabe entre estas dos fechas: 20 de agosto de 1890 y 15 de marzo de 1937, correspondientes a su nacimiento y a su muerte respectivamente.
Empezó a escribir cuentos fantásticos hacia fines de la segunda década del siglo XX. Pero sus mejores relatos de terror, se dan en los años veinte y treinta: “La ciudad sin nombre” y “La llamada de Cthulhu” (1926), “El color que cayó del cielo” (1927), “El caso de Charles Dexter Ward” (1928), “El horror de Dunwich” (1928), “El que susurraba en las tinieblas” (1930),  “La sombra sobre Innsmouth” (1931),  “En las montañas alucinantes” (1931), “La sombra más allá del tiempo” (1934).
Los mitos de Cthulhu no son una creación original de Lovecraft, sino  colectiva de un grupo de amigos, que se denominaron el “Círculo Lovecraft”, entre los que pueden citarse a August Derleth y Robert Howard.
Además una influencia reconocida por él mismo, ha sido la de Lord Dunsany, escritor angloirlandés , escritor de relatos fantásticos en los que inventaba escenarios geográficos, y seres legendarios con su propia religión.
Lo original en Lovcecraft estará relacionado con el terror. El pensamiento rector de este narrador está en la leyenda relacionada con una raza prehumana que habitó la tierra en tiempos remotísimos,  y cuyo regreso al dominio del mundo constituirá la aniquilación del hombre. Esta raza aparece  identificada como los “Grandes Antiguos”,entre los que se encuentra Cthulhu..
Los cuentos de este narrador norteamericano transitan en la frontera que separa la ciencia ficción y el género de terror, pero es en este último, donde se muestra toda su capacidad imaginativa y su potencia expresiva. Es Lovecraft un escritor que se comunica con el lector con un fuerte poder de convicción. Desde sus referencias al “Necronomicón”, libro imaginario que cita reiteradamente como fuente de información –y que no faltaron quienes, creyendo que se trataba de un libro real, se lanzaron en su búsqueda-, hasta el realismo envolvente de sus descripciones tanto de los escenarios como de los conflictos y sucesos expuestos en la narración.
Sus creaciones transitan por un mundo de pesadilla, entre lo arcano, lo desconocido, ese pasado de millones de años que subyace, poblado de criaturas prehumanas, espíritus demoníacos,  figuras míticas, fuerzas destructoras, que, mientras aguardan el tiempo en que vuelvan a apoderarse del cosmos, se liberan transitoriamente en el presente, desatando su potencia maléfica, y manifestándose como formas aterradoras, colores que destruyen, sonidos inquietantes, presencias misteriosas, fetidez insoportable, presencias amenazantes.
Se podrá  encontrar exorbitante esa fantasía, demasiado ingenuas algunas conclusiones, algún desatino en los planteos. A pesar de lo vívido de las descripciones, estas resultan a veces abrumadoras; la adjetivación es tan frondosa que –agotado el vocabulario- se vuelve repetitiva.
Es que Lovecraft es torrencial, y en esa pasión imaginativa, en el ritmo arrollador de su exposición, en el que raramente aparece el recurso de tensión- distensión, en el amplio conocimiento de la geografía, la topografía, la literatura, la historia, y las culturas y los mitos antiguos, radica el éxito, el justificado reconocimiento a su maestría narrativa en un subgénero que tiene un alto número de adeptos.







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