“Mis padres fueron unos grandes ”

Daniel Augusto Segundo Gaudín (Barón), nació en Bº Saladero de Salto, junto a 11 hermanos, siendo él, el más pequeño, y por ende muy consentido por las hermanas, ya que a los 13 años, fallece su papá.
Su mamá Juana fue quien compartió con él toda la instancia de la  infancia y parte de su educación secundaria.
Ingresa siendo muy joven a la policía y luego de un tiempo a la Dirección Nacional  Impositiva, en calidad de administrativo, donde su tarea se extendió por espacio de 30 años.
Es Anabel, su hija, quien nos narra, la historia de la familia Gaudín- Camacho:
“Después de mucho trabajar  y durante esos 30 años, lo nombran a papá, Jefe de Impositiva, y luego Jefe Regional de: Artigas- Salto- Paysandú”.
¿Cuándo contrae enlace con su esposa Yolanda Camacho?
Se conocen, y comienzan un noviazgo que duró muchísimos años.
El día 7 de enero de 1955, se casa. De este matrimonio, nace su  primer hijo, que fue Gustavo, luego Pablo, y luego yo.
Gustavo se recibió de Contador  se casó a su vez con una Psicóloga, Pablo se recibió de  Médico y yo me recibí de Técnica en Hemoterapia.
Sus nietos, por parte de Gustavo, son Guzmán y Belén, por parte  de Pablo: Matías, Camilo, María Pía, Tomás y el más chiquito, Joaquín, el cual ni papá ni Pablo conocieron.
Lleva este nombre, porque a Pablo le gustaba mucho tocar la guitarra y cantar las canciones de Joaquín Sabina. No estaba enterado del embarazo de su novia y al mes que él fallece, nos enteramos todos.
Y sus otros nietos por mi parte son,  Gastón, Mariano, y Julieta.
Quienes comparten conmigo y Julio mi pareja, buena parte de su vida cotidiana.
¿Cuáles son los recuerdos de su papá de pequeña?
Recuerdo mucho a su lugar de trabajo.
De muy chicos, fuimos todos a jugar en las escaleras durante las tardes en las que él trabajaba acá en Salto. De lunes a viernes, cuando fue Jefe Regional se trasladaba a Paysandú,.
Lo recuerdo a papá, como esos señores del tiempo de antes.
Que parecía imponía seriedad, pero era muy bromista, y le encantaba tocar la guitarra y cantar. Más que nada recitar.
¿De qué forma lo acompañó Yolanda, su esposa?
Mi madre era un ser muy especial. Nunca nos pegó para castigarnos, porque tenía muy claro su palabra siempre de aliento con una sonrisa y muy positiva.
Yo la admiraba muchísimo, porque nunca tenía problemas, ni estaba cansada, siempre  apoyándonos. Fue madre, compañera y amiga.
Por ser  una excelente madre, es que  le decíamos siempre: “sos el mundo en esta casa”.
Se llevaban muy bien y tengo los mejor es y más lindos recuerdos de ellos dos juntos, porque pasábamos mucho tiempo en familia.
La recuerdo a mamá trabajando mucho en forma paralela en tres lugares: Directora de la Escuela Nº 3, Profesora de Idioma Español en el Colegio Crandon y trabajó en la Escuela Nº 4 en horario nocturno.
Y nunca sentí la soledad de una madre, ella estaba en todo siempre.
¿Qué cosas le gustaba hacer con su padre?
Me encantaba ir a veranear con mis padres. Incluso después de casada.
Aprendía cosas con ellos, que después lo podía aplicar, papá siempre decía las palabras justas en el momento apropiado.
Además, era un Batllista de ley, nos hacía ir a doblar listas a la departamental, y nos gustaba.
Le gustaba estar con amigos, con nosotros, tocar la guitarra y recitar.
¿Tiene alguna anécdota con él?
Sí. En una época de su vida, siendo yo pequeña, lo fueron a operar. Hizo un paro cardíaco, y los médicos que lo atendieron en ese momento, lo revivieron con ejercicios, volvió a hacer un paro, logrando salir adelante de nuevo.
Cuando todo pasó, se recuperó de su convalecencia, y compuso una canción,  que luego, reuniendo a los vecinos para degustar un asado, la cantó.
La canción se llama: “Ha muerto el Barón Gaudín”.
Comienza diciendo… “Silencio en calle 18…”.  Era muy bromista papá, y le encantaba además, este tipo de reuniones.
¿Cómo era su carácter?
Tanto papá como Pablo, fueron dos seres especiales, y no eran para estar en este mundo.
Creo que uno tiene que aprender a vivir con el dolor de no tenerlos, se extraña mucho la presencia de ellos, pero son seres que quedan. Y aunque papá ya no estaba  cuando pasó lo del fallecimiento de Pablo, me costó entender cuando me avisan.
Lo alcancé a ver a Pablo, cuando lo llevaban a operar. Culmina la operación sale el médico que lo estaba asistiendo, y no me dice nada, creí que yo no iba a resistirlo, y Pablo falleció.
El nunca pensó lo que podía pasar. Ya van a ser seis años, en enero.
Y de papá, te puedo decir, que más allá de su buen carácter, fueron muchos los valores que nos inculcó. Nos decía que cualquiera fuera la situación uno siempre tenía que ser honesto.
Hicieron tanto papá como mamá mucho sacrificio por nuestros estudios, y quisimos responderles a ellos con esos mismos valores recibidos, que ahora, tanto se han perdido.
¿Qué le quedó por hacer con papá?
Yo soy muy de los “te quiero”. Y me parece que en vida, muchas veces le he dicho te quiero, con Pablo también era igual.
Mi mamá siempre nos decía que un beso o un saludo no se le niegan a nadie. Se lo transmito a mis hijos, para que tomen en cuenta de que hay que estar unidos y que cuenten con nosotros en todo momento.
Mi casa paterna de muy pequeña, se le llamó la casa del pueblo, porque venían mis amigas, los de Pablo, los de Gustavo y mis padres, nunca tuvieron un solo problema. Incluso cuando la casa se colmaba de familiares. Siempre fue una casa acogedora, no por lo material, sino cargada de afectos.
Para el barrio mismo, donde fueron  siempre muy unidos los vecinos, El Barón y Chela, eran como una referencia de buena gente en él.
¿Me los define en pocas palabras?
Mi padre era un ser fuerte, cariñoso a su manera.
Muy sincero y muy honesto, con la palabra justa en cada momento.
Era un grande, al igual que mi madre, con un inmenso corazón, transmitiendo amor. Y Pablo, fue un gran amigo, un hermano, y fueron tres grandes.
Son seres que están muy presentes siempre junto a nuestras vivencias, y por su forma de acompañarnos de manera especial, como dice el nombre de esta  sección de Diario El Pueblo,… “Dejan Huellas”.

Daniel Augusto Segundo Gaudín (Barón), nació en Bº Saladero de Salto, junto a 11 hermanos, siendo él, el más pequeño, y por ende muy consentido por las hermanas, ya que a los 13 años, fallece su papá.

Su mamá Juana fue quien compartió con él toda la instancia de la  infancia y parte de su educación secundaria.

Ingresa siendo muy joven a la policía y luego de un tiempo a la Dirección Nacional  Impositiva, en calidad de administrativo, donde su tarea se extendió por espacio de 30 años.

Es Anabel, su hija, quien nos narra, la historia de la familia Gaudín- Camacho:

La familia reunida

La familia reunida

“Después de mucho trabajar  y durante esos 30 años, lo nombran a papá, Jefe de Impositiva, y luego Jefe Regional de: Artigas- Salto- Paysandú”.

¿Cuándo contrae enlace con su esposa Yolanda Camacho?

Se conocen, y comienzan un noviazgo que duró muchísimos años.

El día 7 de enero de 1955, se casa. De este matrimonio, nace su  primer hijo, que fue Gustavo, luego Pablo, y luego yo.

Gustavo se recibió de Contador  se casó a su vez con una Psicóloga, Pablo se recibió de  Médico y yo me recibí de Técnica en Hemoterapia.

Sus nietos, por parte de Gustavo, son Guzmán y Belén, por parte  de Pablo: Matías, Camilo, María Pía, Tomás y el más chiquito, Joaquín, el cual ni papá ni Pablo conocieron.

Lleva este nombre, porque a Pablo le gustaba mucho tocar la guitarra y cantar las canciones de Joaquín Sabina. No estaba enterado del embarazo de su novia y al mes que él fallece, nos enteramos todos.

Y sus otros nietos por mi parte son,  Gastón, Mariano, y Julieta.

Quienes comparten conmigo y Julio mi pareja, buena parte de su vida cotidiana.

¿Cuáles son los recuerdos de su papá de pequeña?

Recuerdo mucho a su lugar de trabajo.

De muy chicos, fuimos todos a jugar en las escaleras durante las tardes en las que él trabajaba acá en Salto. De lunes a viernes, cuando fue Jefe Regional se trasladaba a Paysandú,.

Lo recuerdo a papá, como esos señores del tiempo de antes.

Que parecía imponía seriedad, pero era muy bromista, y le encantaba tocar la guitarra y cantar. Más que nada recitar.

Casamiento de Daniel y Yolanda

Casamiento de Daniel y Yolanda

¿De qué forma lo acompañó Yolanda, su esposa?

Mi madre era un ser muy especial. Nunca nos pegó para castigarnos, porque tenía muy claro su palabra siempre de aliento con una sonrisa y muy positiva.

Yo la admiraba muchísimo, porque nunca tenía problemas, ni estaba cansada, siempre  apoyándonos. Fue madre, compañera y amiga.

Por ser  una excelente madre, es que  le decíamos siempre: “sos el mundo en esta casa”.

Se llevaban muy bien y tengo los mejor es y más lindos recuerdos de ellos dos juntos, porque pasábamos mucho tiempo en familia.

La recuerdo a mamá trabajando mucho en forma paralela en tres lugares: Directora de la Escuela Nº 3, Profesora de Idioma Español en el Colegio Crandon y trabajó en la Escuela Nº 4 en horario nocturno.

Y nunca sentí la soledad de una madre, ella estaba en todo siempre.

¿Qué cosas le gustaba hacer con su padre?

Me encantaba ir a veranear con mis padres. Incluso después de casada.

Aprendía cosas con ellos, que después lo podía aplicar, papá siempre decía las palabras justas en el momento apropiado.

Además, era un Batllista de ley, nos hacía ir a doblar listas a la departamental, y nos gustaba.

Le gustaba estar con amigos, con nosotros, tocar la guitarra y recitar.

¿Tiene alguna anécdota con él?

Sí. En una época de su vida, siendo yo pequeña, lo fueron a operar. Hizo un paro cardíaco, y los médicos que lo atendieron en ese momento, lo revivieron con ejercicios, volvió a hacer un paro, logrando salir adelante de nuevo.

Cuando todo pasó, se recuperó de su convalecencia, y compuso una canción,  que luego, reuniendo a los vecinos para degustar un asado, la cantó.

La canción se llama: “Ha muerto el Barón Gaudín”.

Comienza diciendo… “Silencio en calle 18…”.  Era muy bromista papá, y le encantaba además, este tipo de reuniones.

¿Cómo era su carácter?

Tanto papá como Pablo, fueron dos seres especiales, y no eran para estar en este mundo.

Creo que uno tiene que aprender a vivir con el dolor de no tenerlos, se extraña mucho la presencia de ellos, pero son seres que quedan. Y aunque papá ya no estaba  cuando pasó lo del fallecimiento de Pablo, me costó entender cuando me avisan.

Lo alcancé a ver a Pablo, cuando lo llevaban a operar. Culmina la operación sale el médico que lo estaba asistiendo, y no me dice nada, creí que yo no iba a resistirlo, y Pablo falleció.

El nunca pensó lo que podía pasar. Ya van a ser seis años, en enero.

Y de papá, te puedo decir, que más allá de su buen carácter, fueron muchos los valores que nos inculcó. Nos decía que cualquiera fuera la situación uno siempre tenía que ser honesto.

Hicieron tanto papá como mamá mucho sacrificio por nuestros estudios, y quisimos responderles a ellos con esos mismos valores recibidos, que ahora, tanto se han perdido.

¿Qué le quedó por hacer con papá?

Yo soy muy de los “te quiero”. Y me parece que en vida, muchas veces le he dicho te quiero, con Pablo también era igual.

Mi mamá siempre nos decía que un beso o un saludo no se le niegan a nadie. Se lo transmito a mis hijos, para que tomen en cuenta de que hay que estar unidos y que cuenten con nosotros en todo momento.

Mi casa paterna de muy pequeña, se le llamó la casa del pueblo, porque venían mis amigas, los de Pablo, los de Gustavo y mis padres, nunca tuvieron un solo problema. Incluso cuando la casa se colmaba de familiares. Siempre fue una casa acogedora, no por lo material, sino cargada de afectos.

Para el barrio mismo, donde fueron  siempre muy unidos los vecinos, El Barón y Chela, eran como una referencia de buena gente en él.

¿Me los define en pocas palabras?

Mi padre era un ser fuerte, cariñoso a su manera.

Muy sincero y muy honesto, con la palabra justa en cada momento.

Era un grande, al igual que mi madre, con un inmenso corazón, transmitiendo amor. Y Pablo, fue un gran amigo, un hermano, y fueron tres grandes.

Son seres que están muy presentes siempre junto a nuestras vivencias, y por su forma de acompañarnos de manera especial, como dice el nombre de esta  sección de Diario El Pueblo,… “Dejan Huellas”.







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